J.C. Wilder - Serie Hombres S.W.A.T #2 - Maniobra Táctica

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La eficiente y experta asistente de oficina Emma Taylor está a solo unos días de dejar su puesto de trabajo temporal en New Haven, New York, para regresar a su
seria, solitaria y segura vida, en Columbus. Las posibilidades de volver a ese pequeño sueño son casi nulas, juega con la idea de atraer a la ciudad y a su cama a un chico malo durante una semana de salvaje sexo sin inhibiciones. Según el rumor local, Jay Barnes es una dínamo en la cama. Tal vez es el hombre para mostrarle lo
que es una “O grande” y liberar a la mujer salvaje en su interior, mientras que él está con ella.
El condecorado Oficial SWAT Jay, le echa una mirada a la curvilínea Emma y sabe que la quiere en su cama. En un fin de semana candente encerrado en su apartamento descubre a la mujer de sus sueños - literalmente, y pronto se da cuenta que dejarla ir es la última cosa que quiere hacer. Pero mientras él está pensando en “Para Siempre”, ella está pensando en “Olvídalo”. Ayudar a superar las conmociones de su profesión y convencer a Emma de que está lista para cambiar su forma de chico malo viene como algo de lo más inusual.

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  • 1. El Club de las Excomulgadas Agradecimientos Al Staff Excomulgado: Nelly Vanessa por la Traducción, Aretusa por la Corrección de la Traducción, Taratup por la Corrección, AnaE por Final De este Libro para El Club De Las Excomulgadas… A las Chicas del Club de Las Excomulgado, que nos acompañaron en cada capítulo, y a Nuestras Lectoras que nos acompañaron y nos acompañan siempre. A Todas…. Gracias!!! J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II la Diagramación y Luna 2604 por La Lectura 2
  • 2. El Club de las Excomulgadas Argumento: La eficiente y experta asistente de oficina Emma Taylor está a solo unos días de dejar su puesto de trabajo temporal en New Haven, New York, para regresar a su seria, solitaria y segura vida, en Columbus. Las posibilidades de volver a ese pequeño sueño son casi nulas, juega con la idea de atraer a la ciudad y a su cama a un chico malo durante una semana de salvaje sexo sin inhibiciones. Según el rumor local, Jay Barnes es una dínamo en la cama. Tal vez es el hombre para mostrarle lo con ella. El condecorado Oficial SWAT Jay, le echa una mirada a la curvilínea Emma y sabe que la quiere en su cama. En un fin de semana candente encerrado en su apartamento descubre a la mujer de sus sueños - literalmente, y pronto se da cuenta que dejarla ir es la última cosa que quiere hacer. Pero mientras él está pensando en “Para Siempre”, ella está pensando en “Olvídalo”. Ayudar a superar las conmociones de su profesión y convencer a Emma de que está lista para cambiar su forma de chico malo viene como algo de lo más inusual J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II que es una “O grande” y liberar a la mujer salvaje en su interior, mientras que él está 3
  • 3. El Club de las Excomulgadas Capítulo Uno Justin deslizó su mano a lo largo de la curva de los muslos de Madeline, disfrutando de la sensación de su piel suave como de bebé. Ella se retorció debajo de su tacto mientras sus dedos se movían para jugar con el pelo rizado en el ápice de sus muslos. Ella hizo un ruido de protesta, con los brazos y piernas tensos contra los lazos de terciopelo cuando su mano la cubrió. Él no iría más lejos, hasta que accediera a todas sus órdenes. —Por favor... —Su voz era débil. —Tócame. —No, mi dulce. —Él flexionó sus dedos contra sus rizos con la presión suficiente para hacer que sus caderas se arquearan hacia él. —Hay que preguntarlo... correctamente. —Te ruego que me toques, A-m-o. Su tartamudeo trajo una oleada primaria de satisfacción mientras él separaba su núcleo caliente… —Está de regresoooooo. Emma Taylor saltó mientras la voz de su compañero de trabajo rompía el hechizo sensual tejido por los amantes de su novela. Sus mejillas le quemaban mientras luchaba por el impulso de retorcerse en su asiento en un intento a medias de aliviar el leve dolor entre sus muslos. — ¿Quién está de regreso? —Preguntó a Brenda, la gerente de la oficina, con la mirada pegada a la pantalla de su ordenador. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —¿Quieres que te toque, mi esclava? 4
  • 4. El Club de las Excomulgadas —¿Quién crees? —Su otra compañera de trabajo, Tiffany dijo con la nariz casi pegada a la ventana que daba a la gran parte de atrás de la estación de bomberos—. Y está en el equipo SWAT. Brenda miró hacia arriba, con los ojos redondos. —No, no… —Oh, sí... —Tiffany suspiró—. Oí esta mañana que había regresado de su entrenamiento en Missouri. Trae tu trasero aquí, niña, y consigue una mirada del Brenda saltó de su silla y corrió hacia la ventana. —Cielos. —Se abanicó el rostro con la mano—. Creo que consiguió algunos músculos mientras estuvo fuera. —Ahora, si tan sólo pudiera conseguir que me tomara, —Tiffany arrastró las palabras. —¡Oh! Está caminando hacia la casa-de-fuego. Oh sí, eso es un culo grado-A. Él puede llenar un par de pantalones como nadie más puede. Mientras ambas mujeres se echaban a reír, Emma escondió su libro, y luego se movió de su silla para colocarse detrás de ellas. Su altura hacía que fuera fácil ver por encima de sus cabezas. Detrás de la estación de bomberos había una estructura de madera de tres pisos, llamada la casa-de-fuego. Casi cada fin de semana se utilizaba para algún tipo de entrenamiento con fuego. Muñecos de goma de tamaño natural se colocaban en la estructura llena de muebles y electrodomésticos comunes de una casa. El edificio entonces se llenaba de humo y los bomberos que participaban, con equipo completo, tenían que entrar y rescatar a sus víctimas. Pero el grupo de hombres que estaba cerca del lugar donde estaba la casa no estaban vestidos con el familiar equipo para participar en la extinción de incendios. Diez hombres de buen tamaño estaban de pie alrededor de una mesa de picnic vestidos con uniformes de tipo militar y chalecos antibalas blasonadas como de POLICÍA o SHERIFF. Tenían armas atadas a sus cinturas y rifles de forma casual al hombro mientras hablaban. Eso sólo podía significar una cosa. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Sr. Maravilla. 5
  • 5. El Club de las Excomulgadas Jay Barnes estaba de vuelta en la ciudad. —¿Por qué están ahí otra vez? —Preguntó Emma—. Estuvieron aquí la semana pasada y no debían volver hasta el próximo mes. —He oído algo acerca de una gran operación llevándose a cabo en las próximas semanas, por lo que deben estar recolectando toda la formación que puedan, —dijo Brenda—. Me encanta verlos trabajar, es fascinante. siquiera te entra en la cabeza, —bromeó Tiffany—. Por supuesto, la mejor parte es cuando necesitan rehenes voluntarios para sus escenarios. Hay algo en estar rodeada por un grupo de hombres sudorosos con Kevlar1 y armas muy... grandes. Brenda dio un codazo juguetón a Tiffany. —Eres tan mala. —Ni siquiera sabes la mitad. —Tiffany dio un chillido—. Aquí viene, el soltero más codiciado de Haven, J-J-Jay Barnes en carne y hueso. Dos hombres salieron de la casa-de-fuego y la garganta de Emma se apretó. Si bien ambos eran guapos y hechos para el pecado, uno se destacaba sólo por su altura. Su cabello era negro y estaba cortado a la moda, parecido a un corte militar, y gafas de sol sombreaban sus ojos. Sus miembros eran musculosos y se movía con la gracia fácil y depredadora de un hombre que se sentía en casa con su propia piel. Una camiseta negra se aferraba a su ancho pecho, los brazos estaban bien definidos, y un cinturón para pistola acentuaba su delgada figura. Una pistola atada a la pierna derecha parecía mortal, casi tan letal como el hombre que la llevaba. Aquí había un hombre que podría inspirar fantasías en cualquier mujer, y lo hacía en Emma. Durante los últimos seis meses, había estado trabajando en el departamento de bomberos ayudando a convertirlos en una oficina sin papeles. La primera semana en el trabajo había visto a Jay y había cautivado su imaginación con su sonrisa que derretía el corazón y con su musculoso cuerpo. 1 Kevlar: Fibra artificial, ligera, robusta y con gran resistencia al calor. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —Y el hecho de que se ven lo suficientemente buenos como para comérselos ni 6
  • 6. El Club de las Excomulgadas La segunda cosa que había notado en él era que sus compañeros le tenían respeto. En innumerables ocasiones había visto como Jay tomaba el mando del grupo durante sus sesiones de entrenamiento. Cuando hablaba, todo el mundo lo escuchaba, incluso el teniente Brice, el comandante del equipo. Y siempre parecía tener tiempo para todo el mundo. Ella nunca le había visto sacarse a alguien de encima cuando estaba ocupado con otra cosa. Si alguien necesitaba hablar con él, hacía tiempo para ellos, sin importar quiénes eran. No era que ella hubiera hablado con él, por supuesto. ¿Qué tendría una consultora sólo tenía un poco más de una semana antes de que su trabajo se completara y dejara ese pequeño pueblo acogedor y todavía no le había dicho una palabra a él. —Es tan caliente —dijo Brenda. —Tú lo has dicho, chica. —Tiffany asintió hacia los hombres—. He oído que Jay es un verdadero semental en la cama, también. Emma se aclaró la garganta. —¿Dónde has oído eso? —Ana, la cajera de Pick N ' Choose. Salieron durante varios meses el invierno pasado. Ella dijo que le gustaba más que nada una tarde fría para organizar una sesión maratónica para hacer el amor. —Tomó un catálogo de equipos y comenzó a abanicarse—. Supongo que sabe realmente cómo complacer a una mujer. —Bueno, ese sería el primero, —Brenda arrastró las palabras—. Un hombre que cree que los juegos previos significan más que gritar y “Prepárate, nena, aquí vengo” Emma no pudo dejar de reír. Su último novio había creído que el juego previo consistía en una cerveza y una pizza, después llegar a sus pechos y hacer girar sus pezones como si estuviera sintonizando una radio. La peor parte había sido cuando habían roto, porque la había acusado de ser fría en la cama. Ella cruzó los brazos sobre su pecho. No era fácil excitarse cuando tu amante había pensado que el sexo oral era una obligación, como cortar el pasto o pagar los J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II de eficiencia de oficina que tener en común con un oficial de policía? Nada. Ahora 7
  • 7. El Club de las Excomulgadas impuestos... a menos que él estuviera en el extremo del receptor, por supuesto. Entonces esperaba que ella pasara todo el día. Ella se estremeció. Nunca más iba a pasar por eso. Su siguiente amante sería calificado, muy calificado. Él estaría atento a sus necesidades y le mostraría la alegría de ese fenómeno Oh, tan difícil de alcanzar, de tener un orgasmo con tu pareja. Por lo menos, la tierra debía moverse al menos una vez en su vida con otra persona en calidad de testigo. —¡Uff! —Brenda arrugó la nariz. —¿Jimmy- Joe Boyd en realidad trató de besarte con goma de mascar en la boca? ¿Qué hiciste? —Darle patadas en la espinilla directo en el centro de la pista de baile. —Tiffany se acomodó su blanqueado pelo rubio—. Entonces, cuando le pedí que me llevara a casa, trató de mirar debajo de mi falda mientras me metía en su monstruosa camioneta. —Ella rodó sus ojos—. Juro que por eso los hombres tienen esos equipos de elevación instalados en sus camionetas, para una emoción barata. —Jay es uno de esas grandes camionetas —Brenda bromeó. —Podría ser la excepción. —Tiffany se encogió de hombros. —¿Por qué tendría necesidad de una emoción rápida cuando a todas las mujeres de la ciudad les encantaría meterse entre tus sábanas? Yo personalmente estoy muriéndome para saber sobre él mismo. ¿Creéis que debería ofrecer mis servicios como rehén para su escenario de hoy? Este conjunto se me vería bien con esposas. —Oh, no, no. —Brenda negó—. Cuando comenzaste aquí, me hiciste prometer que no te dejaría salir con ninguno de los chicos de los Bomberos o de la Policía. Dijiste que querías hacer una carrera aquí, ¿recuerdas? —Ella se apartó de la ventana—. Si me preguntas, Emma es la que debería hacer su obra con Jay, no tú, Tiff. —¿Qué? —Emma frunció el ceño a Brenda. —¿Por qué yo? J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II El chillido de Brenda la sacó Emma de su ensueño. 8
  • 8. El Club de las Excomulgadas —Sí, ¿por qué ella? —Protestó Tiffany. —Porque ella no es de por aquí, no tiene familia en la ciudad y su trabajo es temporal. —Brenda se sentó en su escritorio—. Es el momento perfecto para que Emma disfrute de una aventura salvaje. No habría ramificaciones con su carrera y se alejaría al final de la siguiente semana. —Ella dio a Emma una mirada malvada mientras frotaba su anillo de compromiso. —¿Qué te parece, Emma? ¿Crees que me permitirás vivir a través de tu vida amorosa? satisfacer… —Esto no es justo. —Un puchero se estaba formando en los labios con brillo de pintalabios de Tifany. —¿Justo? ¿No acabas de decirme que tenías una cita esta noche con Brett Smiley, el jefe de la junta escolar? —Brenda se volvió de nuevo a su equipo—. Es el tipo de hombre con el que deberías estar saliendo, alguien serio y estable. Deja jugar a Emma con los hombres-bala y sólo mantente haciendo lo que estás haciendo, Tiff. Antes de que te des cuenta, estarás casada y conducirás una camioneta Volvo con una señal de “bebé a bordo” en la ventana. Una mirada de asco cruzó la cara de Tiffany y se estremeció delicadamente. —Yo no. Yo… —Tiffany quedó sin aliento, y luego saltó hacia atrás y chocó contra Emma—. Aquí viene. Jay se dirige a la oficina. Emma se hizo a un lado para evitar ser atropellada cuando Tiffany corrió a su escritorio. Al pasar, la otra mujer golpeó una pila de revistas relacionadas con fuego de la esquina de un armario bajo para esparcirlas por el suelo. En cuestión de segundos, estaba sentada en su escritorio, retocándose su labial. —No creo que hayas escuchado nada de lo que te he dicho, —reflexionó Brenda. Divertida, Emma se agachó y comenzó a recoger los folletos y las revistas brillantes. Tal vez debería retocar su maquillaje también. No la lastimaría. No era J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Emma se echó a reír. —Hay un punto, Brenda. Mi última relación fue mala en 9
  • 9. El Club de las Excomulgadas que ella estuviera interesada en el sexo recreativo, pero Brenda tenía razón. Ella estaba temporalmente aquí en New Haven. Una vez que su trabajo se terminara, se iría. Haber aceptado el trabajo aquí era la oportunidad que había necesitado. Después que su desastrosa relación se había ido al carajo, había sentido la necesidad de una pausa, de un respiro en el que nadie supiera nada acerca de ella. Vivir y trabajar en esa pequeña ciudad somnolienta le había dado exactamente lo que había necesitado. Y ya que no preveía volver en el futuro, cualquier cosa que hiciera aquí estaría estrictamente fuera de su expediente, por así decirlo. Así que tal —Buenas tardes, señoras. Emma se quedó inmóvil, con la mitad de los folletos agarrados en sus manos. Jay tenía una voz que derretiría la mantequilla y el resto de su cuerpo se derritió con todo lo demás. Baja y profunda con el más leve matiz del calor del sur. Su acento evocaba imágenes de noches húmedas, piel sudorosa, besos largos, calientes y sábanas revueltas. Ella parpadeó, obligando a las imágenes eróticas a alejarse. Eso era lo que le pasaba por estar leyendo literatura erótica en medio de una jornada de trabajo. Continuó recolectando el resto de los folletos, toda ella consciente del hombre de pie a varios metros de distancia. —Hola, Jay, estoy contenta de ver que estás de vuelta. —Tiffany se puso en pie y caminó hacia él, con un descarado dominio en sus pasos. Con su vestido corto rosa y zapatos de tacón tambaleantes, era el tipo de mujer que la mayoría de los hombres miraban dos veces. Emma frunció el ceño a los pies delicados de Tiffany mientras la otra mujer casi pisaba su mano en su prisa por llegar a Jay. —Me alegro de estar de vuelta, —dijo. —¿Cómo te sientes, Brenda? ¿Cómo está tu espalda? —Gracias, mucho mejor, aunque estoy tiesa de vez en cuando, —dijo la otra mujer—. Eso es lo que me pasa por tratar de mover demasiadas cajas a la vez, J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II vez un asunto caliente no estaría fuera de lugar. 10
  • 10. El Club de las Excomulgadas supongo. Pero el doctor dijo que con unas pocas citas más de fisioterapia, debía estar bien para continuar. Mientras Emma se inclinaba hacia delante para llegar a un folleto que se había deslizado casi totalmente bajo el gabinete, Tiffany dio un paso atrás y tropezó con su brazo. Los folletos se deslizaron de sus manos en una brillante cascada. —Rayos —murmuró. Se lanzó por las páginas brillantes, con la esperanza de —¿A quién tenemos aquí? A su derecha, un par de relucientes botas con cordones militares aparecieron. Ella se quedó helada cuando Jay se dejó caer en cuclillas junto a ella y comenzó a reunir los folletos. Los dedos de su pie se curvaron cuando captó el olor de su piel caliente y el sudor masculino. Su estómago se hizo un nudo. Nunca había estado tan cerca de él y sentía como su piel saltaba. —Te he visto por ahí, pero no creo que nos hayan presentado. ¿Cómo te llamas, hermosa? Su tono era de broma, pero endureció a Emma. Sabía que era pasablemente bonita, definitivamente gordita, ¿Pero hermosa? De ninguna manera. Jay Barnes estaba, obviamente, coqueteando descaradamente y si había pensado que ella caería bajo su hechizo como Tiffany, se había equivocado tristemente. Ella levantó la cabeza, lista para ponerlo en su lugar cuando sus miradas chocaron y todo pensamiento coherente se le escapó. Tenía incluso mejor aspecto de cerca. Su rostro era fuerte, con sus mejillas y mandíbula bien esculpidas y barba ligeramente crecida. Bajo sus cejas oscuras, sus ojos fueron fuertemente calentados por un seductor tono de azul pálido. Su nariz era larga y limpia, sin baches estropeando su perfección, y debajo de ella, tenía la boca más sexy que ella había visto nunca. Su labio inferior era ligeramente más grande que el superior y sus bellos ojos se combinaban para darle un look sexy y de ensueño. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II recuperarlas antes de que alguien las pisara y que sólo fueran buenos para la basura. 11
  • 11. El Club de las Excomulgadas Toda mujer, incluso ella, miraría a este hombre y automáticamente pensaría en sexo. Con calor, sudor y sexo multi-orgásmico. Jay se aclaró la garganta y Emma enrojeció. Ella se levantó tambaleándose sobre sus pies y él la siguió, con las manos llenas de los folletos. —Emma Taylor. —Su voz llegó en una ronquera inusual. —¿Y tu nombre es? Sus cejas se arquearon y sus ojos brillaron divertidos. —Jay Barnes. Es un placer trabajando aquí? —Emma es temporal. —Tiffany se movió entre los dos, con su mirada fija sobre Jay—. De hecho, su último día es el próximo viernes. —Temporal o no, espero que hayas disfrutado tu estancia aquí. —Jay se movió lejos de Tiffany y arrastró los pies sin esfuerzo con su carga antes de apilarla en un archivador—. Es una ciudad hermosa y ¿quién sabe? Es posible que decidas quedarte. —Cruzó los brazos sobre su imposible más amplio pecho y se apoyó en el gabinete. —Bueno, señoras, necesito una voluntaria para nuestro ejercicio de hoy. ¿Alguna de ustedes asistiría a la unidad táctica? —Me encantaría —Tiffany comenzó. —Pero tiene que ir al edificio municipal a recoger unos papeles para el Jefe. —El tono de Brenda fue firme y la mirada que le dio a la rubia no admitía discusión—. Y yo estoy fuera gracias a mi espalda. —Eso es muy malo, Tiff. Quizá la próxima vez. —Él le ofreció una leve sonrisa, entonces su mirada cayó sobre Emma. —Supongo que eso te deja a ti. ¿Estás preparada para la diversión y los juegos? Emma abrió la boca para rechazarlo cuando percibió el destello de desafío en los ojos de Jay. Su boca se cerró de golpe. Él esperaba que se negara, que era exactamente lo que había estado a punto de hacer. En realidad, no estaba J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II conocerte, Emma. Te he visto por ahí un par de veces. ¿Cuánto tiempo llevas 12
  • 12. El Club de las Excomulgadas terriblemente ocupada. Su tarde estaba invadida por un sinfín de archivos y ayudar a Brenda con el boletín del departamento. Nada que no pudiera esperar. Pero eso no significaba que quisiera jugar con un grupo de asesinos entrenados. Por otra parte, sería la última, su única oportunidad de acercarse a Jay. —¿Cobarde? —le preguntó. —Eso quisieras. —Ella apoyó las manos en sus caderas y ladeó la barbilla hacia arriba—. Suena divertido para mí. —Emma se encogió interiormente incluso —Grandioso. Empecemos a movernos. —Jay se enderezó—. Tenemos un par de cosas que cubrir antes de empezar. —Ahora no le hagas daño a Emma, Jay, o iré tras de ti con una escoba. —Brenda lo llamó. —No te preocupes, no he herido a nadie todavía, —dijo—. Ella estará a salvo en mis manos. Emma tomó sus gafas de sol y se dirigió a la puerta. El deseo traicionero se desplegó en sus entrañas mientras salía a la pared de humedad propia de un día de agosto en Ohio. Con su mirada pegada a su trasero, se preguntó cómo sería estar en brazos de Jay. ¿Sería un amante considerado como Tiffany había oído? ¿O sería un playboy, más interesado a llevarlas a la cama que en ver a sus mujeres satisfechas? Para algunos hombres, al igual que su ex, a quien ella llamaba cariñosamente El Asno, se trataba de cantidad, no de calidad. Él había dicho en varias ocasiones que incluso el sexo malo era mejor que no tener sexo. Poco sabía él... Ella se detuvo, evitando por poco chocar contra Jay cuando se detuvo inesperadamente. Ella miró alrededor de sus anchos hombros y su corazón se hundió con su primera mirada de cerca al equipo táctico. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II mientras hablaba. 13
  • 13. El Club de las Excomulgadas Era aún más grande y más atemorizante de lo que había pensado. Todos estaban vestidos con chalecos antibalas Kevlar de moldeado corporal y armados hasta los dientes con armas atadas a sus muslos. Cada uno llevaba cinturones tácticos cargados con bolsas de diferentes tamaños y formas. Algunos tenían fusiles al hombro, mientras que otros tenían grandes barras de metales brillantes que parecían una pata de cabra de gran tamaño. Todos, con excepción de Jay, tenían sus rostros cubiertos con capuchas negras, Ella tragó saliva, con su valentía desvaneciéndose. ¿En qué diablos se había metido? J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II dejando sólo sus ojos al descubierto. 14
  • 14. El Club de las Excomulgadas Capítulo Dos Jay se apoyó en la mesa de picnic, mientras que el teniente Brice entregaba las asignaciones para el ejercicio que estaban a punto de realizar. A su alrededor, los miembros de la Unidad Táctica de los Tres Condados estaba a plena marcha bajo el sol ardiente escuchando sus instrucciones junto con una mujer nerviosa que había Emma se paró en el extremo más lejano del grupo, con los brazos envueltos alrededor de su cintura y sus ojos de color marrón oscuro cubiertos por las gafas de sol. Se veía bastante tranquila, pero sus dientes masticaban su labio inferior regordete incesantemente. De acuerdo a las normas irrazonables de la sociedad, sería considerada con sobrepeso, no por que él la hubiera calificado así. Había visto su figura exuberante y agradable. Sus pechos amplios llenaban con su gran tamaño la camisa blanca abotonada y la falda a cuadros marrones acentuaba el encanto de sus caderas. Su mirada se movió sobre sus piernas largas y curvas. Éstas eran un poco más grandes que con las de las que él por lo general salía, pero apostaba que tenía las más deliciosas curvas ocultas debajo de su ropa sin imaginación. Pero era su cabello lo que había cautivado su atención y era lo que la hacía ser de pasablemente bonita a hermosa. En la oficina, se había dado cuenta de su pelo castaño ratonil recogido en un rollo ordenado en la parte posterior de su cabeza. Era el tipo de peinado que había sido diseñado para tener los dedos de un hombre picando por deshacerlo. A medida que ella había entrado en la luz del sol, su pelo se había transformado en ricos tonos rojizos-marrones, con vetas doradas que atrapaban el sol. Debería ser un delito tirar toda esa gloriosa cabellera con un estilo de peinado tan confinado. Tenía que dejar que cayera libre sobre sus hombros. Su mirada se movió a sus generosas J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II llegado desde las oficinas. 15
  • 15. El Club de las Excomulgadas curvas y se preguntó de qué color sería el vello entre sus muslos. Un hormigueo lento comenzó a bajar por su abdomen. —¿Estamos listos para rodar? —Johnny Stevens, uno de los francotiradores del equipo, golpeó a Jay en la espalda arrancándolo de sus pensamientos lujuriosos. — Vamos hacia atrás, Birdman, tenemos chicos malos con los que negociar. —Yo estoy aquí. —Tomó su bolsa de equipo y la lanzó por encima de su hombro. Necesitaba unos minutos más para preparar la casa-de-fuego antes de que pudieran Mientras caminaba hacia él, sacó su pistola de la funda, comprobándola para asegurarse que estuviera descargada antes de enfundarla de nuevo. Cuando llegó a su lado, dio media vuelta y se dirigió hacia el edificio que iban a utilizar. —¿Por qué hiciste eso? —Ella se puso a su lado y él tomó una bocanada de su perfume. Era algo de flores, como de verano, pero no lo podía asegurar. Fuera lo que fuese, le gustaba. —Sólo es un doble control para comprobar que mi pistola está vacía. No me gustaría matar a alguien por accidente. —Oh, sí. Puedo ver que eso sería algo malo. —Su voz era débil y ahogó una sonrisa. —Por otra parte, Johnny robó una de las barras de chocolate que había escondido en la estación. Eso por sí solo merece una herida de menor importancia. —Cuando ella tragó, decidió apiadarse de ella y dejar de molestarla. La mayoría de los civiles no entendían el sentido del humor de un policía. —No te preocupes, querida, no he perdido a ningún voluntario o disparado a un miembro del equipo... todavía. Él pateó la puerta del sótano abriéndola y dio un paso atrás para dejarla entrar primero. El olor de su champú jugó con sus sentidos a su paso, enviando una J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II comenzar con su entrenamiento. —Vamos, Emma. Movámonos. 16
  • 16. El Club de las Excomulgadas oleada de excitación a su ingle. Cerró los ojos, disfrutando de la sensación por un momento. Había sido célibe durante los últimos meses, mientras había estado en el entrenamiento en Missouri. Ahora estaba listo, más que listo, para poner fin a su racha de dormir solo. Anhelaba sentir una mujer debajo de él, con sus muslos suaves amortiguándolo. Pero primero, tenía que perseguirla. Le encantaba el juego, los primeros instantes de conocimiento. Él abrió los ojos y apenas pudo ver su camisa blanca en la habitación sin ventanas. —Todavía no. —murmuró. Dejó su bolso en el suelo—. Necesito cerrar esta puerta con clavos. Ha sido pateada demasiadas veces. —Armado con una linterna, se dirigió a un armario de suministros de la esquina para recuperar los materiales que necesitaba para el trabajo. —He visto a los bomberos entrenar aquí. Son sin duda duros con la puerta, —dijo. —¿Lo crees? —Él sonrió. Ella no había visto nada todavía. El TCTU podría volver una casa pedazos en menos de quince segundos. Sólo hacía falta un Hallagan, un ariete y varios flash-bangs. La mayoría de los chicos malos renunciaban antes de poder escribir la palabra “perdedor”. Jay le entregó la linterna, y luego hizo un trabajo rápido para asegurar la puerta antes de llevarla del brazo por las escaleras hacia el primer piso. La casa-de-fuego constaba de tres pisos, cada uno con un piso de planta abierta completado con muebles. Las particiones de la pared estaban apiladas en un lado, lo que permitía a los usuarios reconfigurar las plantas cuando fuera necesario y proporcionar múltiples entornos de práctica en un solo edificio. También estaba sucio. Él miró su blusa blanca. —Tengo una camisa que puedas usar. Trabajar aquí es difícil con ropa blanca. —Dejó caer su bolsa en un sofá destartalado y sacó una J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —¿Vienes? 17
  • 17. El Club de las Excomulgadas camiseta negra—. Sube las escaleras y ponte esto. Cuando hayas terminado, sólo tienes que esperar allí y estaré arriba. Emma asintió, tomó su camisa y se la puso alrededor, con cuidado para evitar tocarlo. Mientras ella subía por la escalera abierta, él consiguió una tentadora vista de su muslo pálido y del brazalete de un cordón grueso. El calor rayó su ingle. Ella usaba Ahogando un gemido, se dio la vuelta y puso su atención en la creación de la invasión de la casa. Fresh, el socio de Jay para ese simulacro, llegó unos minutos más tarde con el equipo que había ideado para establecer las armas… como una trampa para el equipo de entrada. Armados con martillos, les tomó casi veinte minutos cerrar las puertas martillándolas, moviendo tabiques y creando una trampa explosiva en el sótano. Cuando Jay terminó aseguró por último la puerta exterior, y oyó un grito desde el patio de abajo. —¡Birdman! Jay sacó la cabeza por la abertura de ventanas. —Dime. Johnny se quedó fuera, con un MP5 al hombro con facilidad negligente. —¿Listo? —Sombreros y murciélagos —dijo Jay. Johnny alzó su puño en un movimiento que le permitió conocer que el mensaje fue recibido. El simulacro estaba a punto de comenzar y ya era hora de ponerse en posición. Con la adrenalina en alza, Jay dejó a Fresh estacionado en el primer piso, después, tomó su bolsa y saltó por las escaleras al segundo piso. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II medias de muslo-alto, sus favoritas. 18
  • 18. El Club de las Excomulgadas —¿Lista para ser rescatada? —Preguntó, mientras daba la vuelta a la escalera. Se le cortó la respiración cuando vio de pie a Emma en la ventana, con el sol dorado entorno a su pelo en llamas. Ella se volvió y sonrió y se sorprendió por la transformación de su apariencia. Ya no era una mujer normal, con un poco de sobrepeso. Con el tinte de color rosa que el calor había traído a sus mejillas y una amplia sonrisa curvando sus labios suaves, estaba encantadora. negro delgado y podía ver cada pulgada perfectamente descrita, incluyendo sus pezones. Su boca se hizo agua ante la idea de despojarla de la prenda de su dispuesto cuerpo y de tener uno de esos brotes gordos en su boca. ¿Haría una “O” cuando él la tocara o daría un grito? Su dedo del pie se trabó en el brazo retorcido de un maniquí de bombero y tropezó. Frunció el ceño al objeto e hizo una nota mental para meterlo en el camino del equipo de entrada. —Creo que sí. —Ella ladeó la cabeza—. ¿Qué tengo que hacer, además de gritar mucho? Oh, cómo me gustaría hacerla gritar... Él se aclaró la garganta. —Eso es, mucho. Grita y actúa con miedo. —Jay dejó su bolsa en el sillón muy gastado—. Tengo algunas barras de granola2 por si decides que tienes hambre. —Estoy bien por ahora, gracias. —Ella miró la habitación—. ¿Cuánto tiempo durará? 2 Granola: es un alimento formado por nueces, copos de avena mezclados con miel y otros ingredientes naturales J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Y se completaba con la camiseta a la perfección. Sus pechos tensaban el algodón 19
  • 19. El Club de las Excomulgadas —Eso depende de ti, cariño. ¿Cuánto tiempo deseas que dure? —Cruzó los brazos sobre su pecho y le dio una sonrisa perezosa—. Podemos hacer esto último siempre y cuando queramos. Una ráfaga de brillante color se apoderó de sus mejillas y él sonrió. —Depende de lo buenos que sean. —Jay apretó su bolsa—. Si consiguen hablarnos, podría tomar minutos u horas. O podrían decidir matarnos y sería el final de la misma. Depende de Fresh y yo hacer el trabajo tan difícil como sea posible. —Oh, sí. —Él recuperó entonces una caja de cartuchos de su bolsa con cremallera cerrándola antes de pasar al suelo—. Ven aquí y siéntate a mi lado. Te necesito cerca. —Realmente no la necesitaba, sólo la quería a su lado. Pasaría por lo menos unos minutos antes de que el equipo estuviera listo para entrar en el edificio. Emma se sentó en el sofá, teniendo cuidado de meter su falda ligeramente alrededor de sus rodillas. —¿Cómo te convertiste en agente de policía? —Soy la tercera generación. —Sacó los clips de repuesto de su cinturón táctico y los comprobó para ver que estuvieran vacíos—. A veces pienso que realmente nunca tuve opción. —Pero te encanta. Él sonrió. —¿Cómo puedes decirlo? —Tu cara se ilumina cuando hablas de ello. —Emma alisó la palma de su mano sobre su falda y su mirada siguió su movimiento, tomando nota de sus curvas suaves, tentadoras—. Creo que es genial que ames tu trabajo. Obligó a su atención a ir lejos de su cuerpo y de nuevo a los clips. —Bueno, si no me gustara, esto sería un mal trabajo. No es para todos. —¿Cómo… J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Ella ladeó la cabeza. —Te gusta esto, ¿no? 20
  • 20. El Club de las Excomulgadas Fuera él oyó un sonido y le indicó que se callara. Un leve sonido rayado vino desde el sótano. No había duda que el equipo estaba tratando de abrir la puerta. El simulacro había comenzado. —Bajo circunstancias normales, tendríamos negociadores de rehenes aquí. — Mantuvo su voz apenas como un susurro. Era importante que todavía fuera capaz de oír lo que estaba pasando en la casa. —Estarían tratando de hablar con Fresh y conmigo para liberarte. Debido a que el —Ah, ya veo. —Ella se alisó las palmas sobre los muslos de nuevo, y casi contra su voluntad, su mirada siguió su movimiento. ¿Tendría alguna idea de lo caliente que era lo que estaba haciendo? —¿Así que sólo irrumpirán aquí? —Susurró. —No es tan fácil. —Jay sacó su H & K semiautomática de la funda—. Tengo un par de trucos en la manga. Entonces, se oyó una gran rotura de madera y luego el sonido de los juramentos. —¡Aborten! —Sonó desde el sótano. Jay saltó del sofá y se movió a la ventana, con cuidado de permanecer fuera de vista. Se rió entre dientes cuando vio a la mitad de su equipo de retroceder, tropezando entre sí, tratando de retirarse de la bombona de gas CO2 que él y Fresh habían preparado en la puerta del sótano. —¿Qué pasó? Emma apareció junto a él y él la agarró, jalándola a su costado. —Cuidado, mantente alejada de las ventanas. —¿Qué pasó? —Siseó. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II equipo está de entrenamiento en Columbus, nos saltaremos esa parte. 21
  • 21. El Club de las Excomulgadas —Sólo una pequeña retribución. —Jay sonrió, sabiendo que volverían a por él tarde o temprano. En la planta baja oyó gritar una obscenidad a Fresh al equipo en retirada. —Vamos, pongámonos cómodos. Tenemos tiempo antes de que traten de entrar de nuevo. Envolvió sus dedos alrededor de su muñeca y la llevó de nuevo al sofá, consciente del calor de su piel, del olor de su cabello. ¿Cuándo había sido la última vez que una extraña le había afectado de esa manera? ¿Había sucedido alguna vez antes? Su ingle se apretó mientras sus pechos se movían en su contra cuando ella tropezó con alejó, sentándose en el borde del sillón. Mientras estaba sentado, su rodilla rozó la suya. Él recuperó la caja de cartuchos SIMUNITION que había sacado antes. Esos cartuchos en particular, estaban rellenos de algodón y se destinaban al entrenamiento para que pudieran simular fuego vivo sin perjudicar a los demás. Él lanzó una mirada de reojo a su rehén. Ella era tan consciente de él como él lo era de ella… con su rubor maduro alejándose. Le encantaban las mujeres que se ruborizaban. Por supuesto, en su mayor parte, eran pocas y distantes entre sí en su estimación. ¿Ella se ruborizaría por todas partes? Porque desde donde estaba sentado cerca de ella, podía sentir su calor y oler su aroma. Sólo estar a su alrededor empezaba a hacerlo desear tenerla bajo su piel. —¿Creciste aquí? —Susurró. —Sí, lo hice, nacido y criado. —Deslizó el primer clip en su lugar—. ¿Y tú? ¿Eres de por aquí? —Ah, no. No, no lo soy. —Ella se alejó, tirando de su falda en su lugar mientras lo hacía—. Soy de Columbus. —Ahora no fuiste demasiado lejos. —Él la tomó del brazo y le instó a volver a ponerse cerca—. Si vienen por la escalera, necesito tenerte cerca de mí. Recuerda, J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II su bolsa de equipo. Vio cómo el color ruborizaba sus mejillas intrigantes y ella se 22
  • 22. El Club de las Excomulgadas soy un cobarde secuestrador que te ha arrastrado a mi guarida para hacer mi mal camino contigo. —No los recuerdo diciendo algo como eso. —Ella lo miró y se humedeció los labios. Se pusieron regordetes, rosados y brillantes con la caricia de su lengua y él quiso tocarlos, degustarlos. Se aclaró la garganta y desvió la mirada. —Lo dije antes, antes de que te unieras a —Oh, está bien. Él terminó de cargar su arma y la metió en su funda. El sofá miraba a las escaleras y a la ventana y él no tendría ningún problema viendo que alguien se acercara. En ese momento, el equipo se estaría reagrupando, pero sabía que llegarían a él. La unidad táctica siempre ganaba, bien o mal. Tenían unos pocos minutos, sin embargo, un tiempo que podía utilizar a su favor para conocer mejor a su rehén. —Columbus está sólo alrededor de una hora de distancia. ¿Cómo fuiste a parar aquí, a New Haven? —Él apoyó su brazo sobre el respaldo del sofá, apenas tocando sus hombros. —Mi tía abuela Lurlene es amiga cercana de la madre del Jefe de Lakeland. Oyó que su oficina tenía una gran necesidad de actualización, que es mi especialidad. — Ella se encogió de hombros—. Una cosa llevó a la otra, supongo. Podía sentir su temblor. ¿Estaría poniéndola nerviosa? Ella sí que lo estaba haciendo entrar en calor, en más de un sentido. Un hilo de sudor serpenteó por su espalda. No había nada como el calor del verano. Por suerte para él, hacer el papel de un chico malo no lo obligaba a estar en plena marcha. No importaba qué tan caliente estuviera el equipo, él estaría en peores condiciones. —¿Qué tipo de actualización es la que haces? J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II nosotros. 23
  • 23. El Club de las Excomulgadas —Papeles de presentación de informes en su mayor parte. Durante los últimos seis meses he trabajado para eliminar del departamento el setenta y cinco por ciento de sus formularios de papel. —Ella le dio una sonrisa de satisfacción—. Después del período de formación inicial, he aumentado su eficiencia un sesenta y cuatro por ciento. Él estaba impresionado. Conocía bien el papeleo que se asignaba tanto en el cuerpo de bomberos y como de policía. Había momentos en que se sentía como una —Hablas como una mujer muy útil para tener alrededor —dijo—. Tal vez el departamento de policía podría contratarte para darnos una mano. —Tal vez. —Ella sonrió. —¿Hay alguien especial en tu vida de nuevo en Columbus? —Preguntó. —No, no realmente. —Ella tiró de un hilo suelto en el dobladillo de su falda—. ¿Y tú? ¿Alguna persona especial en la tuya? —No, en realidad. —repitió él. Su mirada se desvió a los globos suaves de sus pechos. Su respiración estaba acelerada y sus pezones se empujaban contra el algodón negro. No podía esperar para tomar uno en su boca, degustarlo y chuparlo. Él se apoyó y sus labios rozaron su oreja. —¿Cuándo fue la última vez que alguien te dijo que eres hermosa? Emma se sacudió, con la espalda erguida y se movió fuera de su alcance. —Estas coqueteando. Él frunció el ceño. —No estoy coqueteando. —Ja. —Ella se puso de pie y se enfrentó a él, con los puños en las caderas—. Sé exactamente lo que soy, oficial Barnes. —Ella se inclinó sobre él—. Una mujer regordeta, de pelo castaño que la mayoría de los hombres nunca miraría dos veces… J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II secretaria glorificada. 24
  • 24. El Club de las Excomulgadas Ella dio un grito cuando él la agarró por la muñeca y tiró de ella a sus brazos. Sus uñas se hundieron en sus hombros y sus pechos se apretaron contra su pecho mientras sus manos aterrizaban en sus amplias caderas. Sus muslos suaves situados sobre su ingle la despertaron y él ahogó un gemido. Emma era una carga dulce de mujer y no quería dejarla ir demasiado pronto. —¿Ah, sí? —Su mirada chocolate estaba sorprendida—. ¿Podría alguien que coquetea hacer esto? se veía bien, sabía dulce. Sus manos se tensaron y se suavizaron mientras él saqueaba su boca. Abrumado por la sensación de su cuerpo prensado suave contra el suyo, no quiso nada más que invertir sus posiciones, ponerla en ese sofá polvoriento y hundirse en ella. Envuelto en el calor del momento, con su mano tomó su generoso trasero. Ella suspiró en su boca y le dio un meneo emocionado, con sus piernas separadas en el soporte de su regazo. Se puso más cerca de ella hasta que el ápice de sus muslos le dio un empellón a su excitación creciente. Sus manos acariciaron con avidez sus curvas mientras sus bocas buscaban devorarse una a la otra. Emma era un puñado sexy y tenía que hacerla suya, pronto. Un leve sonido llegó a su cabeza, lo que lo obligó a romper su contacto. —Qué… —Ella se quedó sin aliento. Con la facilidad de largas horas de entrenamiento, la giró en el sofá junto a él. Agarrando su H & K, levantando su brazo y disparando. Emma gritó cuando su arma se disparó, ensordeciendo los estrechos confines de la sala. Ella aterrizó boca abajo en el sofá, como un bulto, con el informe zumbido en sus oídos. Levantando la cabeza, vio a Jay agachado en el suelo junto a ella, con su arma aún apuntando hacia las escaleras. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Antes de que pudiera tomar aliento, la boca de él exigió la de ella. Su boca no sólo 25
  • 25. El Club de las Excomulgadas —Levántate. Tenemos que movernos. —Sin mirar atrás, él la agarró del brazo y tiró de ella hasta ponerla de pie. Llevándola a un armario estrecho, él la empujó. Ella tropezó con una mesa final, desequilibrándose, antes de que él la empujara en el pequeño espacio sin aire. Con su espalda apoyada contra la pared y la ancha espalda de Jay contra su frente, quedó atrapada en la oscuridad con un oficial de policía muy sexy. Se quedó sin aliento en la garganta cuando dejó la puerta abierta sólo por un de nervios. La violencia de los últimos momentos la habían arrojado a un bucle. ¿Todos los oficiales SWAT vivían así? Qué terrible para ellos. —¿Qué estamos haciendo? —Sus uñas se hundieron en su espalda. —Ocultándonos —gruñó. —¿Por qué nos escondemos? —¿Debido a que dispararon contra mí? —Jay sonaba exasperado—. Maldita sea, no se supone que debía hacer eso. Un equipo SWAT nunca disparaba a menos que el rehén estuviera en peligro inminente y no lo estaba. —¿Entonces por qué lo hicieron? —Probablemente están tratando de devolvérmela por el regalo del sótano. Emma frunció el ceño. —¿Qué regalo? —Aparejé un cartucho de gas CO2 a la puerta del sótano. Cuando la abrieron, el cartucho estalló en su rostro. Esas cosas succionan el aire directo de sus pulmones. Ella le golpeó en la espalda con el puño. —¿Gaseaste a tus compañeros de equipo? —Cada vez que puedo. —Ella escuchó la nota de placer en su tono. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II estrecho margen. Si la cerraba del todo, estaría en grave peligro de tener un ataque 26
  • 26. El Club de las Excomulgadas —Me gustaría que dispararas también, entonces. —Emma se había cruzado de brazos sobre su pecho como si no hubiera habido suficiente espacio. Mientras esperaban, la casa quedó inmóvil a su alrededor. De vez en cuando, se oía el roce de algo que se arrastraba a través de la planta baja del piso, con el chirrido de un entarimado, y luego nada. Si no salía de ahí pronto, ella se iba a desmayar de tensión. —Pasa delante. —Jay abrió más la puerta—. Pero tienes que permanecer fuera de mi camino. Tengo que ser capaz de maniobrar a tu alrededor. Emma contuvo el aliento y se apretó al pasarlo, temblando hasta rodearlo. Ella era muy consciente del hombre alto, vestido de negro y armado hasta los dientes. Cuando se acercaba a la puerta parcialmente abierta, podía sentir una menor corriente de aire e hizo retroceder el pánico un poco. Ahora, ella sería capaz de respirar. Justo cuando pensaba que lo lograría salir del armario en una sola pieza, Jay deslizó su brazo alrededor de su cintura y su corazón casi se detuvo. Sus manos se posaron en su ancho pecho y ella inclinó la cabeza hacia atrás, mirando más allá de su barbilla y labios, sombreados y esculpidos, posándose en sus ojos azules. —También podríamos ponernos más cómodos. —Su voz era ronca. Ella se humedeció los labios. ¿Quién hubiera creído que Emma Taylor terminaría en los brazos de Jay, el chico malo de Barnes, en un armario sofocante durante un ejercicio de entrenamiento SWAT? No ella... Inhaló su olor, una mezcla de carne caliente y el sudor masculino. Un temblor se sensibilizó a través de su sistema cuando su mano presionó la parte baja de su espalda, tirando con fuerza contra su magro cuerpo. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —No puedo respirar. —dijo entre dientes. 27
  • 27. El Club de las Excomulgadas Ya la había besado una vez. ¿Qué haría si trataba de darle un beso en esa ocasión? ¿Lo objetaría? ¿Qué era lo que tenía que perder? Ella se iba en una semana y esta sería su última oportunidad... Su mirada cayó a su boca. Su gusto aún resonaba en su lengua, pero ella quería más, mucho más. Se humedeció los labios y él apretó su abrazo. Su mirada volvió a encontrarse con la de ella ahora caliente. —H-h… ¿cómo es eso? —Lamiendo tus labios. ¿No te das cuenta de las señales que envías a un hombre? —¿Qué pasa si quiero enviar esa señal? —Una mirada de sorpresa cruzó su rostro. Era evidente que Jay no estaba acostumbrado a que la mujer dijera lo que quisiera. Entonces una sonrisa lenta y sexy subió a sus labios. —¿Y qué si te dijera que apareceré por tu ventana del dormitorio esta tarde y me cobraré la promesa de tu invitación? Emma se humedeció los labios de nuevo. ¿Era en serio? Una oleada de calor femenino la invadió con el pensamiento de este hombre tomando el control y colándose en su casa para hacerle el amor bajo el amparo de la oscuridad. —Yo diría que… —bajó la voz y su mirada se fijó en su boca—, lleves una escalera. Antes de que pudiera pensarlo dos veces, Emma se levantó de puntillas y le tocó la boca con la suya. Ella sintió que él se sacudía de sorpresa, pero no la detuvo en su misión. Encajando la boca presionado a la suya, le mordió el labio inferior, luego contuvo el aliento. ¿Podría negarse? ¿La alejaría? Luego sus labios se abrieron, con su sabor embriagador y ella se hundió en su calor. Oh, sí... J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —Me estás volviendo loco —dijo. 28
  • 28. El Club de las Excomulgadas Ella aspiró su lengua, provocando un sonido de necesidad en él. El calor en espiral pasó a través de su cuerpo mientras el control de su cintura se apretaba. Su camisa se sentía muy apretada y su piel estaba sobrecalentada. Ella no podía pensar con claridad. Deseaba a este hombre como no había deseado nunca. Él le tocaba algo oscuro, algo carnal en ella que ningún hombre había tocado antes. Con un gemido bajo, su lengua se deslizó profundamente y ella la tuvo en su boca de la forma que había querido desde la primera vez que lo había visto. Con cada golpe de juego, su necesidad se volvía caliente y pesada... entonces ella perdió el Su otro brazo capturó su cintura y su boca consumió la de ella. La mano de Jay se movió bajo el dobladillo de su camiseta y acarició su recalentada piel. Ella lo apretó contra la pared mientras sus dedos acariciaban su costado. Se sentía como si ella no se cansara de él, de su sabor, de su textura. Ella lo quería en su piel y no podía encontrar la manera de acercarse lo suficiente para apaciguar esa necesidad. Ella envolvió sus brazos alrededor de su cuello y se estiró para ponerse un poco más cerca. Con su mano bajo su camisa, él ahuecó su pecho y ella se mordió el labio inferior. Se estremeció cuando su dedo pulgar acarició la curva sensible antes de que sus palmas tomaran su pecho de lleno. Sus dedos jugaron con su montículo cubierto de algodón, ella hizo un ruido con la parte posterior de su garganta mientras él se concentraba en su pezón derecho, dándole un firme golpe. Por último, sí, Oh Dios mío, sí... Su toque confiado envió espasmos de alegría a través de su sistema nervioso. Aquí, al fin, estaba un hombre que sabía cómo manejar los pechos de una mujer. Con pinceladas suaves y gentiles tirones, estaba casi al borde del delirio y todo lo que había hecho era tocar sus pechos y besarla. Aquí estaba el hombre que necesitaba tomar como su amante temporal. El hombre que eliminaría todos sus pensamientos sobre El Pelmazo de su cerebro… J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II control del beso. 29
  • 29. El Club de las Excomulgadas Sin previo aviso, la puerta se abrió y la luz inundó el pequeño espacio. Unas manos J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II fuertes la arrancaron de los brazos de Jay y los disparos llenaron el aire. 30
  • 30. El Club de las Excomulgadas Capítulo Tres Sin lugar a dudas. Él estaba loco. Jay acercó su camioneta a la acera y apagó el motor. En una rápida parada en la estación de policía había conseguido la dirección de Emma de los empleados de los archivos de la ciudad. Su apartamento estaba al final, con la silla de plástico blanca lucían en su edificio, entrar en su apartamento le tomaría sólo unos pocos segundos, sobre todo si ella había dejado la ventana abierta. Gracias a un chivatazo de drogas hacía algunos años, Jay estaba muy familiarizado con la manera de entrar en edificios de apartamentos y moverse sería de lo más fácil. Él miró las ventanas oscuras. Imaginando a uno de los mejores ciudadanos de New Haven irrumpiendo en el apartamento de una de sus nuevas ciudadanas. Pero tenía que verla, degustarla. Tocarla de nuevo. Desde que se habían separado esa tarde, no podía sacarla de su mente. Después de dejar la estación de bomberos, se había unido a algunos miembros del equipo táctico para un entrenamiento extenuante en la sala de la estación de policía, pero ni siquiera eso había bajado la tensión sexual que se había colgado de él aún más apretada que una cuerda de guitarra. Incluso después de una ducha de agua fría y dos horas de papeleo incidental, todavía lucía una perpetua erección. La necesidad de tomarla lo machacaba como una mantra sobre su cerebro y su sangre se había infectado. Había sido ese pensamiento persistente lo que lo había llevado a ese extremo. La tendría esa noche. Emma le pareció un poco tímida e insegura de sí misma. En su opinión, la manera de manejar a una mujer como ella era haciéndose cargo, eliminar sus opciones en la materia. Lo cual no quería decir que iba a reemplazar sus objeciones, no. Se trataba J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II junto a la puerta de atrás. Con los viejos marcos de madera de las ventanas que 31
  • 31. El Club de las Excomulgadas simplemente de un caso de tomar las cosas en sus manos, eliminando así la decisión de ella. Si todo iba bien, ella estaría de acuerdo con una caliente, profunda y satisfactoria relación sexual como la que él tenía en mente. Ahora todo lo que tenía que hacer era convencerla. Las luces en su apartamento se encendieron y, a través de una brecha en las cortinas, vio a Emma pasar a través de su cocina. Ya era hora de moverse. donde estaba seguro de que no sonarían. Miró a su alrededor, viendo que el barrio estaba en silencio. La mayoría de las personas se instalaban frente a sus televisores en sus salas de estar con aire acondicionado, tratando de evitar la húmeda noche de agosto. Asegurándose de que nadie estuviera mirando entró en su patio trasero, teniendo mucho cuidado con la puerta, no permitiendo que se escuchara en la quietud. El patio de su casa era pequeño y el césped estaba completamente seco por la falta de lluvia. Con la hierba bajo sus pies crujiendo mientras se quebraba, se movió fácilmente a través del patio hacia el edificio. Cuando dobló la esquina, vio a Emma en su dormitorio. Acababa de llevar algunos paquetes a su cama antes de entrar en lo que supuso era el cuarto de baño. Al pegar el oído al marco de la ventana, apenas pudo distinguir el sonido del agua corriendo. Ella, sin duda, estaría allí durante unos minutos que lo dejaban libre para hacer su movimiento. Por lo tanto, se mantendría a la sombra del edificio mientras se movía a la siguiente ventana. Echando un vistazo, podía ver a través de las delgadas cortinas donde la sala parecía estar desprovista de muebles aunque contenía pequeñas cajas de cartón. Ese sería el punto de entrada perfecto. Sacando una navaja de su bolsillo, deslizó la hoja más estrechamente en el marco de la ventana y, en cuestión de segundos, hizo saltar el desvencijado seguro. Volvió a colocar el cuchillo en su bolsillo e hizo una nota mental para llamar al J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Jay salió de su camioneta y cuidadosamente escondió las llaves en su bolsillo, 32
  • 32. El Club de las Excomulgadas propietario. Esos seguros necesitaban ser actualizados. Porque cualquiera podría romperlos, incluso un oficial de policía caliente. Bien consciente de que estaba poniendo toda su carrera en juego, Jay se deslizó por la ventana abierta y se preparó para hacer su entrada. ***** Emma se sirvió una generosa cantidad de gel de baño con burbujas de lavanda en la Guau, el hombre realmente podía besar. Sus dedos se curvaron en el algodón de su alfombra mientras pensamientos errantes le venían a la cabeza por enésima vez en la última hora. Maldita sea, nunca iba a conseguir sacar a Jay de su cerebro, ni siquiera por un minuto. Puso la botella al lado de la bañera, después entró en la habitación contigua. En medio de la cama había un montón de bolsas de compras brillando. Después de dejar la estación, había decidido hacer una visita al centro comercial local. Dos horas y varios de cientos de dólares más tarde, era la orgullosa dueña de un traje nuevo y de un montón de ropa interior que garantizaba que cualquier hombre se sintiera febril. Ahora sólo tenía que encontrar al hombre... Comenzó a desabrocharse la blusa. Brenda estaba en lo cierto. Si alguna vez iba a caer en un salvaje asunto sin ataduras, ahora era el momento de hacerlo. Ella se marcharía de Haven y estas personas nunca la volverían a ver. Jay era el hombre perfecto para participar en una apasionada relación a corto plazo. Era guapo, podía besar como nadie y sabía cómo manejar los pechos de una mujer. Por supuesto, la mejor parte era que hacía acelerar su corazón, como nadie lo había hecho nunca. También ayudaba que parecía ser muy respetado por sus compañeros de trabajo aunque su trabajo la molestaba. ¿Qué clase de mujer estaría dispuesta a J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II bañera que se llenaba. Le encantaba el olor de la lavanda. Era tan relajante... 33
  • 33. El Club de las Excomulgadas enamorarse de un hombre que tomaba su vida con sus propias manos cada vez que salía por la puerta? Ella negó y dejó caer su blusa en la ropa sucia. Haciendo caso omiso de ese hecho, la pregunta más obvia era si él estaría interesado. Se quitó la falda. Sí, él la había besado, pero ¿habría besado a cualquier mujer en esa situación? Empujó ese inquietante pensamiento lejos. ¿Realmente importaba? Después de todo, era sexo lo que estaba buscando, no una relación a largo plazo. Deseaba habitación abierta. Echó un vistazo a una de las ventanas en cuestión. Tenía que haber sido una broma. Un oficial de policía no entraba a la casa de alguien a través de la ventana. Golpearía en la puerta como cualquier otro ser humano normal. Levantando su pie, ella lo colocó en el borde de la cama y comenzó a rodar hacia abajo por su pierna la media. Amaba las medias hasta el muslo. La hacían sentir sexy, incluso en sus peores días. Disfrutaba de la sensación de sus manos contra su piel y el lento resbalar del nylon, sus pechos se sentía pesados, el algodón de su sostén le apretaba. Arrojó las medias a la cama. Se había sentido así desde su cita en el armario. Caminó hasta la cómoda, sacando sus horquillas mientras se movía. Gimió de alivio cuando estuvieron fuera y movió la cabeza de lado a lado, permitiendo que su pelo cayera en una ola gruesa de seda por debajo de sus hombros. Odiaba tirar de su pelo hacia atrás, pero era demasiado grueso para dejarlo salvaje. Emma sabía que era del montón, nada espectacular. Tenía grandes los pechos, un hecho que siempre llamaba la atención de los hombres, y podría perder algunas libras, unas cuantas en realidad, pero estaba decidida a no machacarse a sí misma por ellas. Había cosas mucho peores en la vida para tratar de tener una talla de veinte años. Además, realmente le encantaba la comida y debía ser un pecado tener que renunciar a algo de lo que disfrutaba tanto. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II haberle dicho algo para que él le hubiera pedido que dejara la ventana de su 34
  • 34. El Club de las Excomulgadas Torciéndose el pelo hacia atrás con una pinza de plástico grande, volvió a entrar en el cuarto de baño. El vapor con aroma a lavanda llenaba el aire y el espejo estaba empañado. Debido a que hacía mucho calor afuera, no había querido tomar un baño muy caliente. Sólo quería que estuviera lo suficientemente caliente como para calmar su mente y cuerpo. Sobre todo su cuerpo. Se quitó el sujetador y las bragas y las dejó caer junto a la bañera. Sumergiendo sus Cerrando la llave del agua, se hundió en la tina con un suspiro. Esta era la mejor manera de relajarse después de un largo día en la oficina. Se enjabonó con una toalla, después la llevó a su garganta, muy consciente de la sensualidad del movimiento. Mientras se movía, las burbujas de agua y fragancia jugaban con sus erectos pezones. El sonido del algodón saturado se movió sobre su piel, con las burbujas suaves y el aroma del aceite de baño tranquilizándola de una manera que necesitaba desesperadamente. Se pasó el trapo desde la garganta al pecho antes de caer debajo de ella en el agua. Rozó ligeramente el paño sobre la punta de su pecho, consciente como nunca antes de su cuerpo y sus reacciones. Se tomó un pecho, sintiendo su peso impulsado por el agua. Su pulgar se movió sobre la creciente punta y su aliento silbó entre sus dientes. Le dio un tirón experimental a su pezón, disfrutando de las sensaciones que zigzaguearon a través de su abdomen. Se sentía tan necesitada, tan dispuesta. Y sabía que se sentía así desde que Jay la había besado. Dejó que su mano cubierta con el paño se moviera a la deriva por su parte inferior. Los rizos suaves cedieron y ella tomó su montículo. Un estremecimiento de malicia fluyó a través de sus miembros. Abriendo sus muslos, violó sus pliegues y sacudió un dedo sobre sus delicados labios interiores abriéndolos. Un estremecimiento de J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II pies en el agua, sonrió. Esto sería divino. 35
  • 35. El Club de las Excomulgadas placer corrió por su cuerpo mientras la punta de sus dedos rozaba la sensible protuberancia. Había experimentado orgasmos anteriormente, muchos de ellos, pero nunca con un compañero. En su experiencia, un orgasmo era una hermosa aunque solitaria liberación física. Emma levantó las rodillas, más alto, y separó más los muslos. Olas de sensaciones recorrieron su sistema nervioso cuando se dio una caricia lenta y rítmica. Sus ella se imaginaba la boca de Jay en la de ella, con sus manos sobre su cuerpo, acariciándola. Imágenes de él cayendo en su cama llenaron su mente y mentalmente lo sustituyó tocándola. Un suspiro escapó de sus labios y arqueó la espalda, tratando de hacer que cada caricia durara el mayor tiempo posible… Sí... sí... Su cuerpo estaba en equilibrio sobre el borde de su liberación, cuando un sonido desconocido sacudió de nuevo su conciencia. Ella se sentó. ¿Qué había sido ese ruido? ¿Una ventana abriéndose? ¿Una puerta? ¿Había alguien en su departamento? Se enderezó. Había cerrado la puerta de entrada, ¿No? Sí, estaba segura de ello. Pero no estaría de más revisar de todos modos. Emma se puso de pie, con el agua del baño caliente y la espuma corriendo por sus piernas mientras luchaba con su bata. Haven era un pueblo pequeño y la gente del lugar le había asegurado que estaría a salvo aquí. Pero por haber sido criada en una gran ciudad, había crecido con una desconfianza natural en ella, que no podía superar en el espacio de unos pocos meses. No sería capaz de relajarse hasta que hubiera revisado el apartamento. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II caderas se sacudieron con cada golpe, su respiración se profundizó a medida que 36
  • 36. El Club de las Excomulgadas Se movió a través de la habitación, por la sala de estar y la pequeña cocina. Todo estaba tranquilo. Las ventanas estaban cerradas con llave y la puerta principal estaba cerrada. Frunció el ceño y se dirigió al baño. El olor del aire caliente y húmedo la llevó a hacer un alto en la puerta de la habitación vacía. Miró con incredulidad las cortinas de encaje blanco ondeando con la tenue brisa. ¿Había dejado la ventana abierta esa mañana? Antes de salir para el trabajo, había abierto todas las ventanas durante unos procesado veinticuatro horas al día. Pero estaba segura que había cerrado todas las ventanas después, ésta incluida. Si se acordaba bien, había incluso hecho una doble comprobación. Por otra parte, había tenido prisa esa mañana. Eso es lo que me pasa por golpear el botón de apagado del despertador demasiadas veces. Sonriendo por su locura, Emma sacudió la cabeza y se movió para cerrar la ventana. En el exterior, su minúsculo patio trasero estaba a oscuras, con los arbustos y los árboles moviéndose, proyectando sombras exóticas. Más allá de la cerca, vio una camioneta estacionada en el oscuro callejón. Era grande y masculina con luces redondas en el techo y carriles laterales de cromo brillantes. Frunció el ceño. Le resultaba familiar. ¿Dónde había visto antes esa camioneta? Dejó caer la cortina y se volvió para salir de la habitación. Dando otra mirada a su pequeño apartamento, se aseguró que todo estaba seguro y patinó hasta detenerse cuando vio una figura oscura, masculina llenando la puerta de su dormitorio. —Hola, Emma. Durante unos segundos se preguntó si sus hormonas hiperactivas habían producido la figura alta y amplia apoyada en la marco de la puerta. Vestido de negro, se veía J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II minutos para ventilar el lugar. No había nada más desagradable que aire viciado, 37
  • 37. El Club de las Excomulgadas enorme, amenazante. Luego se apartó de la puerta y se acercó a ella. La luz de la cocina se movió por su rostro y dejó un resoplido de aire. Era Jay. Ella parpadeó, pasando del alivio al pánico. Era Jay. Su aguda mirada azul se movió sobre su cuerpo, por lo que Emma fue dolorosamente consciente de su túnica de algodón ahora pegada a su piel húmeda. Sus dedos se anudaron en las solapas y los llevó más allá de sus generosos pechos. Él sonrió al ver el gesto y tuvo una mirada llena de promesas de sexo, pecado y peligro. —Vine por ti. Ella lo miró. ¿Había venido por ella...? —Esta tarde te dije que dejaras la ventana de tu habitación abierta. Tenías que saber que vendría por ti. —Se detuvo ante ella, con sus grandes brazos sueltos a los costados, con una expresión arrogante, segura. Emma abrió la boca para oponerse, pero después volvió a cerrarla. No, no sabía que vendría por ella, pero seguramente soñaba con ello mientras había terminado su presentación y, más recientemente, cuando había estado relajada en la bañera. Él le dio una sonrisa controlada como si hubiera leído sus caóticos pensamientos. Luego le hizo señas con el dedo antes de volverse y entrar en su habitación como si fuera el dueño del lugar. Por extraño que pareciera, la parafernalia en lavanda pálida de su cuarto sólo servía para hacer que se viera más grande, más masculino. Se detuvo en la puerta. —C… ¿cómo has entrado? J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —¿Qué estás haciendo aquí? —Ella le espetó. 38
  • 38. El Club de las Excomulgadas —La ventana de la habitación de invitados. —Tomó la bolsa blanca con rayas doradas de una tienda de ropa interior local—. Esos seguros no evitarían que entrara ni mi abuela. —B-b-pero eres policía, —farfulló ella—. Es ilegal. —Traje mis esposas si quieres que haga un arresto ciudadano. —Él le dio una mirada caliente—. ¿O debo usarlas en ti primero? su cabecera, después de nuevo a él. Su sonrisa divertida le dijo que había visto su mirada. —No te preocupes, Emma. No haremos nada que no desees. Ella tragó. —¿Cómo sabes lo que deseo? Sólo nos hemos conocido hoy. —Sus dedos se apretaron en sus solapas y su voz salió un poco más alta de lo normal. —El tiempo sólo, no garantiza la intimidad. Algunas personas pueden vivir juntas toda la vida y todavía no conocerse entre sí. —Su audaz mirada se movió sobre su cuerpo y ella se estremeció como si la hubiera tocado—. Creo que nuestros cuerpos se conocerán muy bien hoy, ¿no? —Él tiró de un osito de seda de color rosa de la bolsa—. Muy bonito, Emma. Tienes buen gusto en ropa interior. Ella palideció al ver su escasa compra colgando de su gran y carnosa mano—. Estoy tan contenta de que los apruebes. —Su tono fue seco. —Las probaré aún más cuando hagas de modelo con ellas para mí. —Su mirada se deslizó por sus piernas desnudas, dejando expuestos sus sentimientos aún conscientes de su cuerpo como nunca antes. —No soy realmente del tipo modelo. Él dejó caer su ropa en la cama y se acercó. —No te engañes. Eres hermosa, con curvas como una mujer debe tener. —Se detuvo ante ella y ella pudo olerlo, su calor, su fuerza. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Sus ojos se abrieron. ¿Quería ponerle las esposas? Su mirada se lanzó a la forja de 39
  • 39. El Club de las Excomulgadas —Tienes miedo de mí, ¿no? ¿De lo que te puedo hacer? —Él levantó la mano y pasó su dedo por el lado de su garganta—. Estás muy segura de que te haré daño, pero no estás segura de por qué estoy aquí, ¿verdad? Silenciosamente, ella asintió. —Te deseo, Emma. Y creo que... no, sé que me deseas también. Ella quiso oponerse, pero ¿por qué molestarse? No tenía sentido negar lo obvio. No lo deseaba como nunca había deseado a un hombre. Sus miradas se enfrentaron y se obligó a levantar barbilla y asintió muy ligeramente. —Bien. Creo que nos entendemos. —Retrocedió—. Lo que voy a proponer es una alianza. —Se apoyó contra el borde de la cómoda—. Ya sabemos que nos sentimos atraídos el uno por el otro, el siguiente paso lógico sería explorar esa atracción y ver a dónde nos lleva. Creo que es seguro decir que esta experiencia podría ser mutuamente satisfactoria para los dos. Tenía la garganta seca, cuando su sugerencia la golpeó. Jay le ofrecía exactamente lo que quería, sexo sin complicaciones. Su mirada se movía sobre su cuerpo, fuerte, musculoso y en forma. Los más de seis pies de este hombre como su patio de recreo personal para cumplir sus fantasías era lo que deseaba. Decir que estaba tentada sería una subestimación. —Todo lo que tienes que hacer es decir una sola palabra, Emma, y te daré todo lo que necesitas. —Y tú… —Sus miradas se encontraron—, ¿Qué obtienes de este acuerdo? —A ti, a mi entera disposición. Cada vez que te quiera, de cualquier manera que te necesite, estarás disponible para nuestra mutua satisfacción. —Sus ojos brillaban con excitación—. Tengo bastantes fantasías que me gustaría tratar contigo. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II era la clase de mujer que se mentía a sí misma y no le mentiría a Jay tampoco. Ella 40
  • 40. El Club de las Excomulgadas Ella se estremeció ante la imagen de estar a la orden de este poderoso hombre. —Te das cuenta que me iré en una semana. —Para volver a Columbus —Él se encogió de hombros—. Si decidimos llevarlo más allá de una semana, lo haremos. Es un arreglo fácil de ida y vuelta. Emma sacudió la cabeza. No podría hacerlo. Su vida era tranquila en Columbus, aburrida y sin orgasmos. También era familiar y cómoda y no podía permitir que —No. No lo haré. Si seguimos adelante con esta relación, durará sólo durante el tiempo que me quede en New Haven. Sus ojos se estrecharon y se notaba que quería objetar, pero al final no lo hizo. — Bien —dijo. —¿Y podremos ver a otras personas? —No —Él se empujó lejos de la cómoda, con el rostro duro, depredador—. No saldremos con otras personas mientras estemos juntos. Emma dejó salir un suspiro de alivio. Lo último que quería era una aventura con un hombre que podría estar llegando a ella desde la cama de otra mujer. Con la reputación de Jay, ese era un escenario probable. Ella asintió. —Tengo una pregunta más. Dijiste que me querías a tu entera disposición… —Me gusta tener el control en el dormitorio. —Él se elevó sobre ella—. ¿Tienes problema con eso? Se mordió el labio contra la fiebre de excitación que sus palabras le enviaron. ¿Problema? No, en absoluto. Sería una novedad tener una relación con un hombre que se hiciera cargo, que en realidad se hiciera cargo en el dormitorio. —No, no hay problema. Pero ¿Puedo llegar a estar al mando de vez en cuando? J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II este hombre más grande que su vida invadiera el santuario que había creado allí. 41
  • 41. El Club de las Excomulgadas Su mirada oscura y su respiración cambiaron muy ligeramente. Así que, a él le gustaba esa idea, ¿verdad? —Claro, pero no esta vez. —Cruzó los brazos sobre su pecho y su camiseta negra se flexionó esforzándose por contenerlo—. No creo que pueda soportarlo ahora mismo. —Él asintió hacia el cuarto de baño—. Interrumpí tu baño, ¿no? —Sí. Emma lo miró. —¿Quieres tomar un baño? Él se acercó, empequeñeciéndola con su gran cuerpo. Bajó la cabeza, con sus labios acariciando su oreja cuando habló. —Quiero que te prepares para mí. Se estremeció cuando Jay puso sus manos sobre sus hombros y le dio un suave empujón hacia el baño. Al pasar, con la mano, le tomó una nalga y le dio un apretón amistoso antes de darle unas nalgadas suaves. Sorprendida, ella dio un pequeño salto y se movió rápidamente hacia la puerta, con las nalgas quemándole. Emma se estremeció cuando cerró la puerta del baño. Apoyada en la madera blanca, dejó caer la barbilla a su pecho. Sus fantasías, incluso las más pequeñas y salvajes, no podían haberla preparado para la escena que acababa de ocurrir en su dormitorio. Su dormitorio. En los estrechos límites de su habitación, Jay había parecido más grande y más masculino que durante el ejercicio, si eso era posible. Era un definido tipo de hombre “ponerse al mando”. ¿Sería capaz de manejarlo? Una risa brotó de su garganta. No estaba segura de que Jay le hubiera permitido nunca a una mujer “manejarlo”. Eso sólo era el noventa por ciento de la atracción por ella. El aire de sexualidad desenfrenada con un toque de peligro era suficiente para excitarla. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —Ve y vuelve a la bañera mientras encuentro algo para beber. 42
  • 42. El Club de las Excomulgadas Ella se apartó de la puerta para sumergir los dedos en el agua de baño. Tomando nota de la temperatura, volvió a abrir el grifo del agua caliente para que se calentara un poco antes de añadir una cantidad generosa de baño de burbujas para revivir su marchita espuma. ¿Estaría decepcionado de ella? Se quitó la bata húmeda de su cuerpo y la dejó caer sobre el lavabo. Sus pechos no eran tan impertinentes como los de la mayoría de las mujeres de su edad, debido a su tamaño. Deslizó sus manos debajo de los globos Se volvió hacia el lado y miró su generoso trasero con cierto recelo. Se veía grande para ella, pero a Jay parecía gustarle su trasero. Lo había tocado sin duda lo suficiente. Ella se volvió para darle a su nalga un ligero impulso. Tal vez si tenían sexo de cabeza entonces la gravedad podría darle una mano… Un suave golpe en la puerta la hizo bucear en la bañera. Con un poco de ruido, se hundió en el agua, ya casi demasiado caliente, hasta que le tocó la barbilla. —Sí —dijo ella. —¿Puedo entrar? —S-seguro. —Con el corazón en la garganta, tragó duro mientras el pomo de la puerta se abría. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II suaves y los empujó hasta una pulgada o menos. No había que ayudarlos. 43
  • 43. El Club de las Excomulgadas Capítulo Cuatro Jay sonrió cuando oyó la tímida respuesta de Emma. A juzgar por el chapoteo ruidoso que acababa de oír, la había tomado con la guardia baja, que era lo que había planeado. Con la guardia baja y sin saber lo que él haría exactamente era como él quería mantener a su futura amante. pequeño y todo blanco, con excepción de las alfombras púrpura pálido y las toallas de color rosado. Estaba limpio y ordenado, igual que la mujer que buscaba. Su mirada se desvió a la bañera. Sentada en la pieza antigua estaba su presa. Espumosas burbujas la cubrían de pies a barbilla y cuando entró en la habitación, se deslizó abajo hasta que las burbujas amenazaron con cubrir su boca. No veía la hora de profundizar en las burbujas para ver lo que había debajo. —¿Vino? —Le preguntó. —Sí, por favor. Le entregó el vaso, y cuando sus dedos rozaron los suyos una chispa resultante del calor se disparó en su brazo. Él sonrió cuando ella tomó un buen trago de merlot3. —¿Lo suficientemente caliente para ti? —Puso el vaso en el lavabo y se quitó la camisa, dejándola caer sobre la tapa cerrada del inodoro. —Uh-Ajá —Ella tragó. Su mirada estaba pegada a su estómago. —Parece un poco demasiado caliente para mí. —Él se agachó junto a la bañera y metió los dedos en el agua. Debajo de las burbujas, su dedo rozó su pierna. Emma se sacudió pero no se movió de inmediato—. Creo que necesitamos un poco de agua fría, pero no demasiado si sabes lo que quiero decir. —Él le dio una mirada 3 Merlot: Vino de Uva color rubí intenso, fino, suave y aromático. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Abrió la puerta y una nube de vapor con olor a flores se escapó. El baño era 44
  • 44. El Club de las Excomulgadas caliente luego se volvió al grifo de agua fría y comenzó un remolino de agua más fría en la bañera, teniendo mucho cuidado de que sus dedos la tocaran en todo momento. Ella agarró su copa de vino y trató de mantener el control de las burbujas arremolinándose, mientras él las provocaba. La colocación estratégica de las burbujas parecía ser importante por lo que se compadeció de ella y la detuvo después de unos segundos. Cerrando el grifo. —Uh-ajá. Se desabrochó los pantalones, tomándose su tiempo para bajar los dientes de metal alrededor de su pene endurecido. No quería dañar nada de lo que iba a necesitar más adelante. —¿Qué estás haciendo? —Preparándome para unirme a ti. Emma se sentó de golpe y el agua se derramó por el lado de la tina lamiendo sus pies descalzos. Por suerte se había quitado los zapatos y los calcetines antes de verter el vino. —A-A-no hay espacio. —Claro que sí. —Se quitó los pantalones y los tiró encima de su camisa—. Se trata de una buena bañera pasada de moda con un montón de espacio. Por supuesto, un poco de agua acabará en el suelo, pero que no tiene remedio. Para eso el hombre inventó la fregona. Vestido sólo con calzoncillos bóxer de algodón, se dio cuenta que la mirada de Emma estaba pegada ahora a su entrepierna, donde su pene se tensaba contra la abertura de sus pantalones cortos. A juzgar por la expresión de su rostro encendido, tanto como Emma lo deseaba, tenía dudas. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Se levantó y se desabrochó el cinturón. —¿Mejor? 45
  • 45. El Club de las Excomulgadas —Emma, Mírame. —Poco a poco su mirada se movió para sostener la suya—. No tendremos sexo en la bañera. Sólo llegaremos a conocernos mejor. Se inclinó y sus ojos se cerraron revoloteando. Su cabeza se cruzó hacia la de ella y el primer toque de sus labios fue suave, líquido. A la caricia suave de su lengua, ella la abrió con un suave gemido. Ella sabía a vino y a mujer, una potente combinación, si alguna vez había una. Aspirando suavemente su lengua, un gemido desgarrador salió de ella antes de romper el beso. Él no quería que se calentara demasiado rápido. Su respiración acelerada le decía todo lo que Hizo un gesto hacia sus pantaloncillos. —Me dejaré estos puestos por el momento, ¿de acuerdo? Sin darle tiempo a objetar, se metió en el agua. Ella dio un chillido cuando sus manos aterrizaron en su cintura y cuidadosamente la tiró sobre él. Una avalancha de agua fluyó por encima de la bañera cuando su peso se depositó en el fondo. Con los brazos cargados de mujer húmeda y cálida, Jay tomó posesión de la boca de Emma. Sus manos se aferraron a sus hombros mientras el beso muy pronto se convirtió en algo caliente. Sus uñas se hundieron en él y sus lenguas se enredaron en una danza sensual de placer. Sentía cada centímetro de su cuerpo caliente mientras sus piernas se movían unas contra las otras. Él le pasó las manos hacia abajo, sobre sus nalgas y después a sus muslos para separárselos mientras acunaba sus caderas. Sus dedos acariciaron el pliegue suave debajo de sus nalgas, y ella suspiró y se apoyó en él, dándole una muy necesaria presión en su pene. Él gimió cuando ella chupó su lengua. Mucho más de eso y él perdería el control de sí mismo como un estudiante de primer año con granos en la cara. Él rompió el beso y ella se quejó con una protesta suave. Sus pestañas revolotearon y su mirada se encontró con la suya. —¿Está lista para jugar, Emma? —Él le lamió el labio inferior. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II necesitaba saber. 46
  • 46. El Club de las Excomulgadas —Pensé que eso estábamos haciendo —respiró. —Ni siquiera hemos empezado. —Él le dio otra caricia a sus nalgas antes de liberarla—. Tenemos toda la noche. No hay pris. Empujó hacia arriba y la obligó a sentarse. Zarcillos de pelo suave se habían escapado de su clip y se pegaban a su piel húmeda. Sus pechos estaban hermosos moteados con manchas de burbujas de jabón y se balanceaban con sus Él tomó la pastilla de jabón e hizo espuma en sus manos. —Primero tenemos que limpiarte. —Él le pasó las manos sobre los hombros, acariciando cada centímetro de ella con el resbaladizo jabón. —¿No necesitas una toalla? —le preguntó. —Oh, no, esto es mucho mejor. —Él pasó sus manos sobre sus pechos, revistiéndolos de espuma perfumada de flores. Ella suspiró y se retorció mientras le acariciaba los pezones. —Tienes unos pechos hermosos. —Son demasiado grandes... —¿Por qué las mujeres siempre decís eso? —Él pellizco retorciendo su pezón izquierdo, haciendo que sus muslos se apretaran en su cintura—. Demasiado grandes, demasiado pequeños, demasiado caídos, muy gordos. —El alisó más el cremoso jabón sobre sus pechos—. ¿No os cansáis de dar excusas? —Todo el tiempo. —Ella tomó la pastilla de jabón e hizo espuma en sus manos—. ¿No se preocupan los hombres por el tamaño de su pene? —Tal vez algunos lo hacen. —Sus manos se movieron hasta su cintura y le dio un suave empujón con sus caderas—. Nunca he tenido que preocuparme por eso. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II movimientos. 47
  • 47. El Club de las Excomulgadas Ella le dio una sonrisa soñolienta, sexy y se inclinó hacia delante, presionando sus pechos con jabón contra su pecho—, Ya lo veo. —¿Lo ves? —Él se echó hacia atrás y levantó sus caderas muy ligeramente, disfrutando de la forma en que sus ojos se abrieron cuando sintió la parte sobresaliente de su pene contra el vértice de sus muslos. Ella sonrió y se deslizó en su contra, con sus pechos sobándole el pecho. —Ahora —Te lo dije una vez. —Él la guió para sentarse—. Yo estoy a cargo aquí. Ahora sé una chica buena y déjame mimarte toda. Sus mejillas se colorearon y él se enjabonó las manos de nuevo y las corrió hacia abajo, a la suave curva de su espalda. Cuando sus manos sumergidas bajo el agua dispersaron las burbujas no le importó. No se trataba de bañarse sino de acostumbrarse a su tacto. Él se abrió camino a sus caderas y muslos, luego hasta sus pantorrillas y finalmente a sus pies. Una vez que terminó con la parte de atrás de ella, la instó a volverse, presionando su espalda contra su frente. Doblando las manos, enjuagó sus pechos pasándoles agua caliente sobre ellos. Jugó con sus pezones y la hizo retorcerse en sus brazos. Su juego fue interrumpido por su risa y las salpicaduras cuando descubrió qué áreas de su cuerpo provocaban su risa en comparación con otras que hacían florecer un suspiro. Él hizo espuma por última vez y luego le pidió parte de sus muslos. Vaciló antes de abrirlos unos cuantos centímetros. Moviendo sus rodillas entre las suyas, las utilizó para abrírselas incluso más. Con sus rodillas cubriendo los lados de la bañera, estuvo completamente abierta y vulnerable a él. Gracias a sus salpicaduras, su monte exuberante de rizos castaños estaba apenas cubierto por el agua jabonosa. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II lo siento. —Después de sólo unos cuantos golpes, la obligó a detenerse. 48
  • 48. El Club de las Excomulgadas Él bajó la mano a su monte de Venus y enjabonó sus rizos. —¿Necesitas que te toque, Emma? —Él extendió la otra mano en su abdomen. Podía sentir su temblor bajo su tacto. —Sí. —Ella dejó caer la cabeza contra su hombro—. Más que nada. Él sonrió cuando separó su sensible carne y su paquete de nervios sensibles. Su respiración se volvió áspera y sus caderas siguieron el movimiento de sus dedos. Ella era tan sensible a él, tan abierta acerca de sus necesidades y de lo que ella quejido. Sus manos se apoderaron de sus brazos cuando sus gemidos se volvieron gritos y lamentos y ligeramente le mordió el hombro. Eso fue lo que finalmente la envió por el borde. Ella se inclinó hacia él, haciéndose eco de sus gritos fuera mientras se convulsionaba contra su mano. Con réplicas suaves balanceándose en su cuerpo todavía, Emma se desplomó sobre él, suave y blanda. Cuando se quedó quieta, Jay deslizó sus brazos alrededor de ella antes de darle un ruidoso beso en el cuello. —Guau… —Ella se agitó— Eso fue divertido. Jay se rió y mordió su oreja. —No hemos terminado sin embargo, no por un largo rato. ***** Emma estaba en un montón, como sin huesos, en la cama. Su cuerpo zumbaba con satisfacción mientras observaba a Jay quitarse los calzoncillos empapados. Sus ojos se abrieron mientras su pene saltaba libre del húmedo algodón. No sólo el hombre podía besarla y utilizar sus manos como un virtuoso, sino también estaba bien dotado. Muy bien dotado. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II sentía. Su pene subió contra sus nalgas mientras le daba un especial y lujurioso 49
  • 49. El Club de las Excomulgadas Ella luchó contra el impulso de gritar de alegría mientras recogía las sábanas a su alrededor. Su relación sólo podía ser temporal, pero había encontrado ciertamente el amante de sus sueños. —No te preocupes por cubrirte. —Jay atrapó la última sábana y la tiró—. Tendré que desenvolverte de nuevo. —¿No es eso la mitad de la diversión? —Ella pasó jugando el pie por encima de su Él le dio una mirada caliente, causando que su cuerpo se deshiciera. —No creo que pueda durar tanto tiempo... no esta vez. Emma miró la luz encendida junto a su cama. —¿Vas a apagar la luz? —Una cosa era jugar en la bañera con miles de burbujas que se escondían detrás de otra que quedar de espaldas en la cama a merced de la gravedad. —No en esta vida, nena. —Él tiró de la sábana a su alcance—. Para el vencedor, el botín. Te atrapé, puedo hacer contigo lo que quiera. Se tendió a su lado y ella deseó ronronear cuando su cuerpo caliente entró en contacto con el de ella. —Necesito verte venir por mí. Jay acarició la suave curva de su pecho, lamiéndola y mordiéndola mientras poco a poco se abría camino hacia su pezón. Ella ahuecó su cabeza entre sus manos, tratando de dirigirlo, pero él mantuvo un camino lento y constante. Su pelo corto y suave le hacía cosquillas en las palmas mientras se concentraba en su necesitada carne, por lo que su corazón dejó de latir. Jugando primero con un pezón, luego con el otro, se abrió camino en la sensación bajando por su abdomen, deteniéndose sólo para rozar su ombligo, lo que la hizo reír. Su risa se detuvo cuando se deslizó en la cama de rodillas. —Ábrete para mí —ordenó. Sus manos cubrieron sus rodillas. Ella vaciló un momento, luego abrió las piernas muy ligeramente. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II velludo muslo. 50
  • 50. El Club de las Excomulgadas —Más. Emma tragó y abrió más. Su corazón dio un salto en su garganta cuando él acomodó sus talones en el marco de la cama antes de bajar la cabeza y pasar la lengua por su carne más íntima. Ella gimió, con su respiración entrecortada audible mientras él se ponía a trabajar, despertándola más allá de su imaginación más salvaje. Nunca había sabido que podía ser así. Ella miró su oscura cabeza entre sus muslos. Tenía los ojos cerrados abierta y vulnerable mientras trabajaban su magia. Su lengua se agitó a lo largo del núcleo hinchado de su clítoris antes de viajar a lo largo de los pliegues de sus labios. Deslizó un largo dedo en su interior y ella se arqueó contra su invasión, con su excitada carne fácilmente abierta para él. —Estás tan apretada. —Abrió los ojos, con su mirada azul pálido vuelta humo por la excitación. Retiró el dedo, después empujó, esta vez añadiendo un segundo. Su pulgar acarició su clítoris—. No duraré mucho tiempo dentro de ti, nena. Las chispas se encendieron y corrieron a través de su piel mientras movía la mano en ella. Necesitaba rodar bajo y duro en su vientre y todo su ser se centró en sus manos con magia y en su lengua caliente. Las estocadas de sus dedos se hicieron mayores y, entonces los extendió un poco, extendiéndola a ella. Bajó la cabeza y chupó su clítoris mientras sus dedos se abrían más allá, excitando su hinchada carne. Con un movimiento de su pulgar, liberó una ola en ella. Ella inclinó la cabeza hacia atrás y golpeó contra la cama, con las manos agarrando las sábanas mientras ola tras ola de éxtasis quemaba a través de su sistema. El calor se deslizaba por su cuerpo desde la parte superior de su cabeza hasta la punta de los dedos de los pies, y reflejaba sus sensaciones. Después de unos momentos se calmó y abrió los ojos. Jay estaba entre sus piernas abiertas, con su impresionante pene cubierto con un condón que sobresalía con J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II mientras se concentraba en llevarla al placer. Sus manos grandes la sostenían 51
  • 51. El Club de las Excomulgadas orgullo de una mata de pelo negro. La mejor parte era que, a juzgar por lo que ya había ocurrido hasta ahora, él sabía exactamente qué hacer con el hermoso pene. Se inclinó y la cubrió con su cuerpo grande. Por una fracción de segundo, su tamaño la desconcertó. Ella no era una mujer pequeña para cualquier tramo de imaginación, pero de pie era sólo unos cuantos centímetros más alto que ella. Ubicada en la parte superior, él la cubría de pies a cabeza y de repente se le ocurrió que él podría fácilmente hacerle daño. y luego con el otro. Después de hacerlo rodar contra el paladar de su boca, la soltó con un ruidoso pop. —Estás lista para mí. —Él encontró su cadera contra la de ella y sintió la cabeza de su pene contra su hinchada entrada. Ella deslizó sus brazos alrededor de su cuello. —Estoy lista para ti —Ella sabía con certeza que nunca había estado más lista que para este hombre. Ella levantó sus rodillas, despuntando la cabeza de su pene apenas en su interior. —Madre de… —Sus palabras se volvieron un gemido y echó la cabeza hacia atrás, con los músculos del cuello en tensión mientras luchaba para no empujar dentro de ella. Ella apretó sus nalgas, acariciando sus músculos tensos antes de darle un apretón firme. Él hizo un sonido estrangulado y empujó, empalándola. Su aliento se escapó en un momento. Era enorme, extendiéndola mientras la llenaba de una forma en que ella nunca había estado antes. Ella dio un meneo experimental, deleitándose con la sensación de él. Él dio un gemido ahogado y empujó de nuevo. Ella dejó caer la cabeza y se enfrentaron con sus miradas. Con cada empuje, sus ojos se volvían más oscuros, tormentosos. El sudor se formó en su frente mientras sus miembros se enredaron y sus movimientos se hicieron más frenéticos. Un suave gemido se le escapó cuando J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Él acarició su pecho y sus temores se desvanecieron mientras jugaba con un pezón 52
  • 52. El Club de las Excomulgadas su pene alcanzó su punto óptimo, lanzando un torrente de sensaciones a través de ella. —Sí, nena, ven a mí otra vez. —Él reajustó su ángulo y se hizo hacia atrás, aprovechando otro grito de ella. Ella agarró sus caderas tratando de impedir que saliera de ella, no ahora, no cuando le gustaba esto. Su sexo se sentía acalorado, lleno, invadido, mientras que poco a poco la tomaba. Era casi como si ella no pudiera controlarse. Ella torció sus piernas recipiente ávido de su posesión y sus caderas se sacudían para sostenerse con cada uno de sus empujes. —Jay, —jadeó—. Yo no puedo más. —Claro que puedes, sólo para mí. —Ajustó su ángulo de nuevo y con un suave movimiento de lado a lado, la envió por encima del borde. Su cuerpo se tensó bajo su lanza, que se estrelló en su interior más poderosa que antes. Atrapada en las garras de su propio orgasmo, ella fue vagamente consciente de él moviéndose todavía sobre ella. Después, su cuerpo se puso rígido cuando él tomó su placer, lanzándola sobre el borde una vez más. Ella cerró los ojos, con una sonrisa jugando cerca de su boca. No había nada mejor que esto. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II alrededor de su cintura, instándolo a entrar en ella. Se había convertido en un 53
  • 53. El Club de las Excomulgadas Capítulo Cinco —Sé que dijiste que tu padre era un policía. ¿Alguna vez quisiste ser otra cosa? — Emma apuñaló un trozo de pollo almendrado y se lo metió a la boca. La comida china era una de sus favoritas y le complacía ver que a Jay le gustaba también. Probablemente era el primer hombre que había visto nunca que no quitaba las Esto se estaba poniendo peligroso porque podría enamorarse de un hombre que gozaba de las verduras. Alejó el pensamiento. No había manera de que fuera a involucrarse con un policía en un nivel emocional. Arriesgar su corazón con alguien que cortejaba el peligro era demasiado incierto. —En realidad no. En la escuela primaria, una casa en nuestra calle se incendió. Recuerdo estar sentado en el porche, observando trabajar a los bomberos, y pensé que eso sería lo que me gustaría hacer. Acudir a las casas en llamas y salvar vidas. —Agitó sus fideos tailandeses con los palillos—. Luego vi un accidente de coche un par de años más tarde. Un anciano había sufrido un ataque al corazón y había causado un accidente en la plaza. Acababa de salir de la Escuela y cuando llegué corriendo vi al Capitán Mills, que era policía de patrulla en ese entonces, poner a la víctima en el suelo y darle compresiones torácicas. Mills maldecía en voz baja, pidiendo el hombre que respondiera. Vi lo mucho que le importaba, lo mucho que luchaba para que viviera —Se encogió de hombros— eso me llamó más de lo que imaginas. —Así que ¿Cambiaste de opinión? —Sí, bueno, papá hubiera tenido un ataque al corazón si me hubiera convertido en bombero —Jay le dirigió una sonrisa divertida—. Yo tampoco quiero sentar mi trasero durante todo el día sin nada que hacer más que cocinar y ver telenovelas. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II verduras mientras comía. 54
  • 54. El Club de las Excomulgadas —Espera un minuto. —Ella le tocó el muslo con la punta del pie—. Ellos hacen más que eso. —Eh-ajá. ¿Sabes por qué los llaman bomberos garrapatas? Sus ojos se estrecharon. —No, ¿por qué? —Porque sólo se mueven cuando ven fuego. —Le hizo un guiño y volvió su atención a la comida. —Sí, bueno, pero lo has disfrutado hasta ahora. —Él la miró caliente y Emma curvó sus dedos contra su muslo vestido con vaqueros. —Y tú también —señaló. —De hecho sí. —Él enterró sus palillos en la caja antes de mover su mano hasta su pantorrilla. —No te entretengas mucho ahí, espárrago. Estoy más interesada en los alimentos en este momento. —Ella alzó el cartón de pollo en su dirección. —Aguafiestas. —Le lanzó él y se concentró de nuevo en su cena—. Dime algo sobre ti, Emma. ¿Tienes hermanos o hermanas? —No, sólo soy yo. Mis padres viven en Columbus, donde mi mamá es miembro activo del Consejo de las Artes y papá pasa sus días de verano golpeando bolitas blancas. —Ah, un golfista. He ido a golpear de vez en cuando también. Emma sacudió la cabeza. —Yo no. Me gusta la arena en una playa, no en medio de una calle. —Pasaste mucho tiempo allí, ¿verdad? —Él asintió como si pudiera relacionarlo. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Emma lo empujó con el pie. —Eres malo. 55
  • 55. El Club de las Excomulgadas —Se podría decir eso. —Ella le dio una sonrisa alegre—. Y tú, ¿Tienes hermanos o hermanas? —Oh, sí. Tengo suficiente de los dos. —Le dio una amplia sonrisa—. Soy el mayor de cuatro. Mi hermano Daniel asiste a la academia de bomberos, para gran consternación de mi padre. Dado que es el segundo hijo, creo que papá le reclamará tarde o temprano. —Sacudió la cabeza con una sonrisa triste—. Nunca tuvo grandes ambiciones, excepto esa. Mi hermana Evangeline se acaba de graduar de la escuela de pastelería y está a punto de abrir una panadería aquí en la ciudad y —¿Y tus padres? —Mamá es maestra de escuela en la secundaria y Papá se acaba de retirar del servicio después de treinta años. Está trabajando a tiempo parcial como carpintero, en la fabricación de muebles y trabajos de acabados. —Parece que tienes una familia ocupada. —Lo somos, pero nos las arreglamos para reunirnos a cenar una vez por semana. Si nos atrevemos a perdérnosla, mamá se enoja. —Le dio una amplia sonrisa—. Confía en mí, incluso a nuestras edades avanzadas, hacemos todo por evitarlo. Emma se echó a reír. —Suena terrible. —Oh sí, mamá es una tirana. —Giró los fideos con sus palillos—. Así que, además de la china, ¿cuál es tu comida favorita? —Umm, el chocolate, por supuesto. El pastel de chocolate sin harina es mi postre favorito absoluto. —¿Eh? ¿Cómo puede haber pastel sin harina en él? —¿Nunca lo has probado? Lo que te has perdido. Tu hermana probablemente sabe lo que es. Es un pastel de fudge similar a una tarta de queso, pero mucho más rica. Un sólo pedazo y no querrás chocolate durante un mes. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II mi hermana menor Rachel irá a la universidad en septiembre. 56
  • 56. El Club de las Excomulgadas —Mujeres. —Sacudió la cabeza—. Debería haber imaginado que sería el chocolate. —El chocolate es más que una simple comida, es un estilo de vida. —Ella le dio una sonrisa—. ¿Cuál es tu comida favorita? —Mi hermana dice que mi vegetal favorito es el tocino. Emma frotó sus muslos con sus dedos de los pies. —Tengo una noticia para ti. El tocino no es un vegetal. muy brillantes Ella puso los ojos en blanco. —Y si piensas que el tocino es un vegetal, entonces no eres muy brillante tampoco. Jay le lanzó una mirada de indignación fingida. —Esto me lo dice una mujer que lee Abrazo de Amor Tempestuoso. —Dio un golpe a la edición de bolsillo que estaba sobre la mesa con el pie—. ¿Por qué una mujer inteligente como tú, querría leer algo como eso? —Se trata de fantasía Jay soltó un bufido. —El hombre de la portada tiene los senos más grandes que la mujer. Emma miró la tapa brillante. Tenía razón. El rubio modelo masculino estaba definitivamente bien dotado y con su pelo largo, como si fuera una gran drag queen*4. —Bueno, al menos leo. Él le dio una mirada ofendida. —Yo también leo. —Sí, ¿Cómo qué? —Emma dejó su caja casi vacía en la mesa junto a la rústica bolsa. — ¿Armas y municiones? ¿Soldados de Fortuna? 4 DRAG-QUEEN: Hombre que se viste con ropas femeninas de forma satírica y extravagante J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —No está muy lejos. ¿Alguna vez has hablado con un cerdo últimamente? No son 57
  • 57. El Club de las Excomulgadas —Oh, vamos. —Él se rió—. Tienes una imagen muy distorsionada de mí. —¿Estoy en lo cierto? —No —Entonces, ¿cuál fue el último libro que leíste? Dejó el envase de sus alimentos y se acurrucó junto a él, en el hueco de su brazo. Tácticas de Armas Afiladas —Le mordió el lóbulo de la oreja—. Tal vez Supervivencia en la Calle —Él tomó su pecho, con su pulgar pasando directamente sobre su pezón. —Suena... excitante. —Emma suspiró mientras su toque la ponía a temblar de placer. —Tengo una buena idea. —Él lamió un punto sensible en la base de su garganta—. ¿Qué tal si tomas esa novela y me lees una de las partes sucias? Ella no pudo evitar una carcajada. Hombres, todos eran iguales por suerte para ella. Pasó sus dedos sobre la tela vaquera que cubría su ingle. —No creo que necesites ayuda en esa área. —Siempre podría utilizar algunas nuevas ideas. —Bueno, si ese es el caso entonces podemos probar. —Ella salió de sus brazos y se movió en su regazo. Con las manos extendidas en toda la musculatura de su pecho, deleitándose con el calor de su piel contra sus palmas—. Tienes un pecho grande—. Ella bajó la cabeza y jugó con un pezón plano masculino con su lengua. El aire silbó entre sus dientes. —Tú también. —Sus manos aterrizaron en sus caderas. —Uh uh uh. —Ella movió su dedo y le quitó las manos de su cintura—. No recuerdo pedirte que me tocaras. —Ella se movió fuera de su regazo. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —Mmm —Él le acarició la oreja—. Vamos a ver. Creo que podría haber sido 58
  • 58. El Club de las Excomulgadas —Ah, ¿No? —Él se encorvó en el sofá, con cada centímetro de él despertando su hombría, lo suficiente para hacerle agua la boca—. No recuerdo haberte dado el derecho de darme órdenes. ¿Te acuerdas? Yo estoy a cargo. —En el dormitorio. —Ella se movió sobre sus rodillas y entre sus piernas—. No estamos en el dormitorio. Estamos en la sala de estar y yo estoy a cargo aquí. Sus cejas se arquearon. —¿De verdad? mío... —Ella pasó las palmas hacia debajo de sus muslos, disfrutando de la sensación de sus músculos bajo sus pantalones vaqueros—. No te preocupes, que lo disfrutarás. Ella le desabrochó los pantalones vaqueros, después lo instó a levantar las caderas para podérselos bajar. Debido a su falta de ropa interior, su pene endurecido saltó libre. Ella movió sus dedos alrededor de su base gruesa, disfrutando de la seda sobre el acero que sentía con él. Su aliento silbó entre sus dientes y sacudió sus caderas mientras ella pasaba el pulgar a lo largo de la base de su eje. —Quítate la camisa. —Su voz estaba cargada de excitación—. Quiero ver tus pechos. Ella vaciló antes de retirar la prenda a un lado. Sus pechos saltaron libres mientras ella reclamaba su pene. Con la mirada fija en él, bajó la boca para lamer la cabeza ancha. El sabor a mar y a hombre potente la calentó. Arrastró su lengua por la punta, saboreando su sabor único. Sus caderas se estremecieron involuntariamente cuando frotó su pulgar a lo largo de la sensible parte inferior de su pene, cerca de la cabeza. —Tienes los senos más hermosos que he visto nunca. —Su voz era tensa—. No tienes idea de lo que me hace verte entre mis rodillas con mi pene enterrado en tu boca. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —Mmm. La sala es toda mía. El sofá es mío. El control remoto es mío, y tú eres 59
  • 59. El Club de las Excomulgadas Oh, pero ella lo sabía. Una ola de poder femenino se apoderó de su cuerpo. Él podría mandar que hiciera lo que deseaba en el dormitorio, pero ella podría ponerlo sobre sus rodillas en otra parte. Ella envolvió su mano alrededor de su longitud gruesa y comenzó a moverse arriba y abajo en movimientos largos, mientras trabajaba su carne endurecida con su boca. Con cada movimiento, empujaba sus caderas y su respiración se volvía más —Emma, dios mío… Sus dedos se enredaron en su pelo, aflojando el toque suave de la parte posterior de su cabeza y cerrando los ojos, concentrando todo su ser en su boca. Trató de controlar sus movimientos, pero ella se resistió, queriendo mantenerlo a su merced. Contra sus costillas, sintió la tensión de sus muslos. Estaba cerca, muy cerca. Ella arremolinó su lengua alrededor de su sensible cabeza, degustando lo salado, lo dulce. Ella aumentó sus movimientos, con su mano acariciando su raíz gruesa mientras lo sostenía profundo en su garganta. —Emma, por favor. Voy a… Se resistió a su intento de advertírselo y continuó su asalto sensual. En momentos, su cuerpo se tensó y sus caderas se sacudieron mientras llegaba al clímax en su boca con un gemido de angustia. Emma siguió acariciándolo por unos momentos, sintiéndolo relajarse antes que lo dejara en libertad. Dejó que sacara su pene de su boca y apoyó la mejilla contra su muslo, con la mirada pegada en su hermoso rostro. Tenía los ojos cerrados y su respiración era áspera, como si hubiera corrido un maratón. Para alguien a quien le gustaba tener el control, lo había perdido sin duda de buena gana. Parecía que su hombre a cargo tenía unas pocas partes blandas. Ella sonrió. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II tensa. 60
  • 60. El Club de las Excomulgadas ¿Quién era el jefe ahora? ***** Con Jay instalado en la ducha, Emma tuvo la oportunidad de acomodar el dormitorio. Por lo general, pasaba los sábados por la mañana limpiando el apartamento, pero el plan había sido echado a la calle con la llegada de Jay. No era que le importara hacer un cambio en su horario. Sonrió para sí misma respaldo de una silla con estampado floral en la esquina de la habitación para levantar más prendas que quedaban. Mientras tomaba una falda, se congeló cuando vio lo que había debajo. Era una bolsa grande color negro con POLICÍA en lo alto en letras blancas, la misma bolsa que había llevado el día de su entrenamiento. Envuelto en la bolsa estaba el cinturón táctico con clips adicionales, esposas y gas pimienta. Su arma no estaba a la vista. Vacilante, ella pasó sus dedos sobre las letras blancas. Aunque intelectualmente conocía y entendía que su trabajo era peligroso, estar cara a cara con esta bolsa le había inyectado una dosis de realidad no deseada en su fantástico fin de semana. Durante su tiempo en la casa de fuego, ella había experimentado una pequeña muestra de su entrenamiento y había visto de primera mano un ejemplo de la violencia que enfrentaba en su trabajo. Se estremeció. Sólo con el uniforme se convertía en un objetivo para cualquier loco de la calle. Luego, con los derechos adicionales de un oficial SWAT, sabía que se ponía aún más peligro después de todo. De hecho, había admitido que le gustaba. Ella se alejó de la bolsa negra y de todo lo que representaba. Debía agradecer a su buena estrella que sólo estaban físicamente involucrados emocionalmente. Le dejaría esa angustia a alguna otra mujer. en vez de J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II mientras recogía la ropa sucia que estaba esparcida por el suelo. Ella llegó al 61
  • 61. El Club de las Excomulgadas Haciendo caso omiso de la pequeña punzada de inquietud que salió de sus entrañas, dejó caer el bulto de ropa sucia en el depósito. Cuando cerró la tapa, oyó que la ducha se cerraba. Pegando una sonrisa en su cara, entró en el cuarto de baño a tiempo para ver a Jay jalar de la cortina. Recogiendo una toalla limpia, le dio una sonrisa descarada. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —¿Puedo ayudarlo, señor? 62
  • 62. El Club de las Excomulgadas Capítulo Seis El siguiente par de días fueron un torbellino de juegos sensuales. Apenas salían de su cama y el mundo más allá de las paredes de su apartamento dejaba de existir. Las horas pasaban mientras exploraban su atracción mutua y descubrían lo que excitaba a uno y al otro. domingo. Habían hablado de hacer la cena esa noche y su despensa estaba lamentablemente desnuda. Por suerte para ellos, la ciudad de New Haven se jactaba de tener una pequeña selección de restaurantes que llevaban comida a domicilio o podrían haber muerto de hambre. Ella sonrió. Tanto por vivir sólo de amor. Dejando dormir a Jay boca abajo en la cama, con su cuerpo desnudo tendido en las sábanas de lavanda, se aventuró a salir a la tienda de comestibles. Ansiosa por volver, se apresuró, tomando sólo lo que era absolutamente necesario para evitar su hambre durante el día. Ella siempre podía detenerse camino a casa después de trabajar mañana si necesitaba algo más. Estaba tarareando cuando abrió la puerta principal. Con su mente ya en las cosas que podía hacer con la crema batida y las fresas frescas que había comprado, le tomó unos segundos darse cuenta de que la vivienda... se sentía vacía. ¿Él se había ido, mientras ella estaba de compras? A medida colocaba las bolsas de comestibles sobre la mesa, vio un trozo de papel apoyado en la cesta de frutas vacía. Con letra negra, leyó: Busca en el dormitorio. Un poco aliviada y con mucha curiosidad, Emma hizo un rápido trabajo sacando los alimentos que necesitaba poner en el refrigerador antes de apresurarse al dormitorio. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Emma finalmente se despertó lo suficiente como para vestirse la mañana del 63
  • 63. El Club de las Excomulgadas La brillante luz del sol entraba por las ventanas, bañando su sala de luz dorada. La habitación estaba muy arreglada y sábanas frescas se habían puesto en la cama junto con unas algunas creativas adiciones. Sus ojos se abrieron cuando se dio cuenta de lo que Jay había planeado para ellos esa tarde. Junto a la cabecera y el estribo había cuerdas negras elásticas con gruesas muñequeras, con velcro en los extremos, muy bien situados para brazos y piernas. Prepárate para mí. J El vértice de sus muslos se apretó al ver el pañuelo negro y la letra negrita. Ella sabía lo que quería, lo que tanto había querido. En lo que habían pasado el fin de semana trabajando. Él quería que se sometiera a él cuando la tomara. La excitación se precipitó a través de su vagina y sus partes inferiores se hincharon, preparándose para su entrada, para su dominio. Se humedeció los labios. ¿Estaba preparada para esto? Sí... Oh, sí... Con manos temblorosas, abrió la puerta del baño e hizo un trabajo rápido en limpiarse. Después de ponerse la loción para el cuerpo que sabía que le gustaba, cepilló sus cabellos antes de colocarse uno de los conjuntos de ropa interior nuevos que había comprado, una camisa de frambuesa con un botón frontal. El corazón le palpitaba y la boca se le secó cuando bajó las persianas y luego se acercó a la cama. Las muñequeras negras parecían increíblemente eróticas contra el encaje con adornos de las sábanas color crema. Vacilante, se sentó a la cama y se ató las tobilleras. Cuando estuvieron en su lugar, dio un tirón probándolas. Estaban J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II En el centro de la cama había un pañuelo negro y otra nota manuscrita. 64
  • 64. El Club de las Excomulgadas separadas para dejar sus piernas abiertas, pero con suficiente espacio para poder moverse un poco. Después que sus piernas estuvieron seguras, se vendó los ojos improvisadamente. Era una de sus bufandas de seda negra. El material se sintió fresco contra su piel cuando la ató ligeramente alrededor de su frente. Una vez que tuviera los brazos atados, ella sería capaz de ponerlos en su sitio por el roce contra la cama. Pero ¿cómo iba a atar sus propios brazos? cama era mucho más largo que el de las piernas. Abrió el puño, y luego lo deslizó alrededor de su muñeca izquierda y lo aseguró. Como tiró de la cuerda tensa, ató su muñeca derecha, sintió placer al ver que las cuerdas daban suficiente espacio por lo que fácilmente podría liberarse de nuevo. Su corazón palpitó, ella se echó hacia atrás y empujó la venda de sus ojos poniéndola en su lugar, acomodándose en las almohadas a la espera de su amante. ***** Jay entró en el apartamento tan silenciosamente como pudo. Casi no podía esperar para ver si Emma había tomado su posición o se había negado. Conteniendo la respiración, se movió a través de las tranquilas habitaciones hasta llegar a su habitación. A través de la puerta, miró al pie de la cama y sus pies atados. Su aliento salió en un apuro. Ella confiaba en él lo suficiente como para comprometerse a él en su cama. Finalmente, estaba haciendo un progreso real con ella. La habitación estaba en penumbras y se dio cuenta que había cerrado las persianas. Aún tímida según parecía. Suficiente luz se filtraba por los bordes para poder verla con suficiente claridad. Cuando se acercó a la cama, su mirada ansiosa se fijó en su figura exuberante. Ella era... la perfección. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Tomando una de las esposas se dio cuenta que el cable que estaba adjunto a la 65
  • 65. El Club de las Excomulgadas —Veo que has seguido mis órdenes. —Obligó a su voz a ser como de asumir-unhecho, cuando, en realidad, se sentía como si se hubiera subido solo en el asiento trasero del Ford de su padre con Kelly Lee Jenkins, una animadora del instituto y que había sido objeto de sus fantasías sexuales durante meses su primer año de la escuela secundaria. —Sí. —Su voz fue débil. —¿Te sientes cómoda? —Él dio un golpe a la cama con sus rodillas para hacerle —Sí. —Bien. —Él corrió su mano posesivamente por la parte interna de su pantorrilla y la sintió temblar. —No quiero que te sientas incómoda. Se movió a la ventana y abrió las persianas de nuevo, permitiendo que más de la luz del sol de la tarde entrara y bailara a través de la piel de la mujer atada a la cama. —Jay… Oyó la incertidumbre en su voz. Preocupada, sin duda, sobre cómo se vería a la brillante luz del mediodía. Él se inclinó sobre ella y rozó sus labios en los de ella, con un toque fugaz, tranquilizador. —Yo estoy a cargo aquí, —susurró—. Tengo que ser capaz de verte. Notó sus erectos pezones y la forma en que seguía intentando juntar sus muslos. La sujeción y la espera por su llegada la habían excitado. Rayas de la luz del sol iluminaban su pálida piel contra los colores de ricas bayas de su ropa. Su respiración se volvió superficial cuando se sentó en el borde de la cama y se quitó los zapatos. —¿Estás lo suficientemente excitada? J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II saber dónde estaba. 66
  • 66. El Club de las Excomulgadas Ella asintió. —¿Tienes miedo? —Él se deslizó más cerca, llegando a asentarse a su lado. Notó cómo ella se movió automáticamente tan cerca como sus ataduras se le permitían. —No, no tengo miedo. —¿Te sientes aprensiva? —¿Porque no puedes ver? —Él pasó su dedo a lo largo de su mandíbula, luego hacia abajo al lado de su cuello—. ¿O es porque estás atada? —Nunca he... Él apretó su dedo en sus labios. Había adivinado lo mismo. Estaba sorprendido y contento de que ella hubiera accedido a sus deseos. Ahora él podía mostrarle el placer que ella era realmente capaz de tener. —Hacer el amor es una experiencia de todo el cuerpo. —Pasó sus dedos por la suave curva de su hombro para seguir la línea de su brazo hasta llegar a su muñeca—. Con todos nuestros sentidos implicados, nos apresuramos a través del proceso de excitación y nos olvidamos que la mitad del viaje es la subida al pico más que la propia cumbre. —Con la vista inexistente, puedes concentrarte en lo que estoy haciéndole a tu cuerpo, en lo que sientes cuando te toco. —Él deslizó su mano sobre su abdomen suavemente empujando la suave curva de su pecho—. Las mujeres son visuales, hasta cierto punto, pero cuando se trata de excitación, están más excitadas por lo que oyen que lo que ven. ¿Estás de acuerdo? Ella se mordió el labio y asintió. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Ella se lamió los labios y asintió vacilante. 67
  • 67. El Club de las Excomulgadas —Está bien. Esta vez nos vamos a concentrar en el arte de la excitación. Todo será acerca de ti y de cómo te hago sentir. —Puso un beso en la parte interna de su codo y la sintió estremecerse—. ¿Estás lista para empezar? ¿Empezar? ¿Él aún no había comenzado todavía? Emma se desplomó cuando se levantó de su lado. ¿A dónde iba? No iba a dejarla así, ¿verdad? Si no fuera por el hecho de que podría eliminar sus propias ataduras, podría haberse encontrado al borde del pánico. En cambio, ella estaba El otro lado de la cama se hundió cuando él se reunió con ella. Incluso si ella no podía verlo, podía decir que era Jay. Su olor familiar la rodeaba, casi como si estuviera incrustado en su piel. —Eres tan hermosa, Emma. Sus labios la tocaron y los abrió para él. El beso comenzó lento y sensual antes de volverse más oscuro, más carnal. Sus lenguas jugaron, se acariciaron, se chuparon y, después de unos momentos, ella quiso más, mucho más. Pero él no la tocaba con las manos. Estaba jugando tan sólo con su boca contra la de ella. La satisfacción se elevó en ella mientras notaba su pesada respiración cuando rompió el beso. Él podría haber sonado muy brusco cuando había hablado, pero estaba tan excitado como ella. Algo suave acarició su mandíbula, lo que la hizo temblar. —¿Qué es eso? —El objeto se movió ligeramente en su cara, a lo largo de su mejilla y labios. —Un pincel. —Él movió el pincel en un trazo ligero a lo largo de su labio inferior—. Uno de los miembros de mi equipo es pintor y, justo en este momento, le tengo envidia. Si pudiera, me gustaría que te pintara tal cual estás ahora. —Él movió el pincel a lo largo de su mandíbula—, Hermosa. —Luego por su garganta— . Tu piel se está volviendo de color rosa por la excitación, con tus labios húmedos por mis besos. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II increíblemente excitada, más que nunca en su vida. 68
  • 68. El Club de las Excomulgadas Su voz era suave, melódica, y se encontró flotando en una nube de deseo mientras continuaba su viaje tranquilamente describiéndola. A través de sus ojos, de sus palabras, se sentía más hermosa y deseada de lo que nunca antes se había sentido. Bajo su pincel mágico y junto con sus palabras, cada centímetro de su piel cobraba vida. Se puso tensa cuando abrió los botones de su camisa, pero sus palabras continuaron fluyendo suavemente con una tranquilidad de seda. Él arremolinó el pincel alrededor de su marca de nacimiento, debajo de uno de sus pechos, antes de jugar lengua antes de seguir por la curva natural de su cuerpo a la mata de pelo entre sus muslos. Ella estuvo al borde cuando sintió algo cepillar sus rizos suaves y continuar su perezoso camino con el pincel. Su mano acarició su montículo y ella se agitó, deseando su contacto porque era cuando lo necesitaba más, pero él no hizo ningún movimiento para dárselo. Él acarició el interior de sus rodillas, causando que sus manos se cerraran en puños mientras cada pulgada de sus piernas recibía la misma atención meticulosa que había dado a su abdomen. Todo prodigado sobre ella. Ella suspiró con alivio, con su cuerpo muy relajado mientras él terminaba con un masaje en sus pies de forma estimulante. Sus grandes manos acunaron con facilidad su pie mientras se centraba en ellos. —¿Cómo te sientes? —Le frotó la plataforma de debajo del dedo gordo de su pie. Sus miembros se sintieron pesados con la excitación y relajación al mismo tiempo. Entre sus muslos, ella se sintió más necesitada, más inquieta, con su cuerpo preparado para recibir a un amante que todavía no la había realmente tocado. —Estoy a punto de explotar. —Su voz llegó gruesa y sintió que tenía que hacer un gran esfuerzo para formar las palabras. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II con sus pezones. Ella se forzó contra sus ataduras cuando lamió su ombligo con su 69
  • 69. El Club de las Excomulgadas —Bien. Su boca se apoderó de la de ella. Este beso fue diferente al anterior. Fue lento, sensual y la mantuvo de esa manera. Cada matiz despertaba sus nervios como nunca había conocido que existía. Él se instaló a su lado, con su piel caliente y deliciosamente desnudo contra el suyo. Su erección empujó su cadera. Él se abrió camino por su cuerpo, esta vez con sus labios, dientes y manos. Cada centímetro de ella era acariciado, tocándola y jugando con ella. Él pasó su lengua completos. Al llegar a sus tobillos, le liberó las tobilleras. Su cuerpo tembló mientras ella lo sentía abrirla, mojando su dedo en su carne húmeda. —Estás tan húmeda para mí, —le susurró, con su aliento cálido en su carne—. Nunca duro mucho una vez que estoy dentro de ti. Ella se esforzó en contra de sus ataduras, queriendo más que nada que él la tocara, aunque no deseando que ese exquisito tormento finalizara. —Sí. —Quiero que te vengas por mí. —Su voz fue ronca—. Quiero sentir como te haces añicos contra mi lengua. Antes que pudiera tomar aliento contra la oleada de calor que sus palabras primitivas evocaban, pasó sus muslos sobre sus hombros y su boca descendió. Cálida y suave, su lengua la acarició con golpes largos, calientes, a medida que su calor la rodeaba. Ella arqueó la espalda, presionándose más a fondo contra su talentosa lengua. —Ssí… —gimió ella mientras la punta de su liberación se movía en su interior. Lenta, con espasmos profundos desde dentro hacia afuera sacudiendo su cuerpo. Vagamente, se dio cuenta de su voz animándola, encubriéndola con un sentido de seguridad y bienestar. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II por sus pezones, después sopló aire sobre ellos para que se pusieran más duros, más 70
  • 70. El Club de las Excomulgadas Él la liberó de sus brazos, dándole un masaje lento en los hombros antes de soltarla definitivamente. Moviéndose sobre ella, sintió la cabeza ancha de su pene contra su vagina. Ella levantó las rodillas, sosteniendo sus caderas cuando la penetró. Vendada de los ojos todavía, se concentró en la sensación de su piel, en su olor, en el murmullo de su voz mientras empujaba dentro de ella. La liberación se hizo eco de nuevo y ella tomó su placer, con su cuerpo moviéndose como seda líquida debajo del suyo. Ella se apretó a su alrededor, instándole a J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II reunirse con ella en la sensual experiencia embriagadora que habían creado juntos. 71
  • 71. El Club de las Excomulgadas Capítulo Siete Emma no pudo evitar la sonrisa tonta en su cara mientras preparaba la cena. Mientras mezclaba la carne picada de res con las setas, miró a su amante. Jay estaba en el fregadero vestido sólo con pantalones vaqueros, mientras lavaba un montón de hojas verdes. Sus grandes manos se movían sobre las hojas con estaba más a gusto en la cocina de lo que quería admitir. —Sigue mirándome así, mujer, y te encontrarás de espaldas otra vez. —Le dio una mirada lasciva. —¿Ah, sí? —Ella puso la tapa a la sartén y bajó el fuego a lento. Sólo unos minutos más y podría añadir su salsa roja a la mezcla—. No te tengo miedo, tipo duro. —Ah, pero deberías. —Sin previo aviso, Jay la agarró por la cintura y tiró de ella a sus brazos. Sus manos mojadas aterrizaron en sus nalgas y le dio un amistoso apretón—. Soy un hombre de grandes apetitos, preciosa. —Colocó un sonoro beso en su cuello mientras le levantaba la falda suelta de algodón—. ¿Crees que serás suficiente para mí? Emma se echó a reír y puso sus brazos alrededor de su cuello cuando acarició la base de su garganta. —Me he mantenido a tu altura hasta ahora. —Él la apoyó contra la puerta de la cocina y ella se sorprendió por la oleada de calor que la inundó. Se estaba convirtiendo en dolor, pero cada vez que la tocaba, ella no quería nada más que explotar en llamas con él. —Sí que ha sido así. Su mano se movió a su muslo. Se estremeció mientras él la acariciaba a través de sus bragas y sus labios descendieron para fundirse en un beso. Sus lenguas se J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II facilidad. Contrariamente a su conversación de ayer, tenía la sensación de que 72
  • 72. El Club de las Excomulgadas enredaron y ella se entregó a la sensualidad que sin esfuerzo dio lugar con un solo toque. Un pitido agudo destruyó sus juegos sensuales. Jay levantó la cabeza, luego la soltó bruscamente. Ella se tambaleó, agarrándose a la puerta como apoyo, mientras él desaparecía en el dormitorio, el pitido se detuvo unos segundos más tarde. Ella se apartó el pelo de la cara y se acercó a la puerta a tiempo para verlo agarrar —Tengo que irme, tenemos una llamada. —Sacó su bolsa de equipo de detrás de la silla. De repente fría, ella se apoyó contra la orilla de la puerta como apoyo y envolvió sus brazos alrededor de su cintura. — ¿Qué significa eso? —Esto significa que el equipo táctico tiene que responder una llamada. —Tiró de su camiseta negra y la siguió con una camisa de camuflaje de manga larga adornada con parches del equipo táctico en las mangas. —¿Qué tipo de llamada fue? Él se cambió los vaqueros por los pantalones de camuflaje y las botas militares con cordones. —No puedo decirte eso. Es asunto de la policía. Ella asintió y lo observó mientras él se aseguraba el buscapersonas en el cinturón y metía la ropa en la bolsa. Se la lanzó encima del hombro antes de que su mirada alerta buscara en todo el lugar por si había olvidado algo. Había desaparecido el amante que la había tocado con tanta dulzura y, en su lugar, estaba el oficial de policía altamente capacitado que estaba a punto de entrar en peligro. —Estaré de vuelta tan pronto como pueda. —Se movió junto a ella—. Lamento lo de la cena. Ella le dio una sonrisa forzada. —Está bien, es sólo pasta. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II su ropa. 73
  • 73. El Club de las Excomulgadas Él se detuvo junto a la puerta de atrás, con su mirada aguda, sabiéndolo. —No te pondrás graciosa por todo esto, ¿verdad? La mayoría de las mujeres con las que he tenido una relación lo hacen. Herida, ella se enderezó. —No tenemos una relación, Jay, sólo sexo. ¿Has olvidado nuestro trato? Cruzó los brazos sobre su pecho, haciendo caso omiso de la mirada irritada que Él dejó caer la bolsa con un gruñido y se dirigió a través de la cocina. Su corazón dio un salto en la garganta cuando él la tomó en sus brazos y la besó. Lo que comenzó como un duro beso se convirtió rápidamente en suave persuasión. Sus dedos se clavaron en su camisa y su boca hablaba una lengua que ella entendía perfectamente. Le mordió el labio inferior antes de soltarla. —Hablaremos de eso cuando vuelva. —Le dio una palmadita en la parte inferior, entonces, dio media vuelta y agarró su bolsa, saliendo por la puerta trasera con un golpe. Las rodillas le temblaban, Emma tropezó con la mesa y se hundió en una silla. Ella sabía que Jay era oficial de policía y que se enfrentaba al peligro todos los días. Pero de alguna manera verlo pasar de amante a miembro del equipo SWAT en cuestión de minutos era un poco más difícil de aceptar. Dejó que su cabeza cayera en sus manos. Jay era el amante más fantástico que había encontrado nunca en su vida y nunca lo olvidaría. Pero tal vez era mejor el fin de su relación cuando la realidad saltara a la vista. Ella se iría el próximo sábado, seis días a partir de ahora, y lo último que necesitaba era dejar su corazón en New Haven. Pero su último acoplamiento había sido más que simple sexo. Incluso ella tenía que ver eso. Hacía apenas unos días, había pensado que Jay era una cara bonita con un cuerpo devastador. Ahora sabía que había mucho más en él. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II cruzó su rostro. —No tengo derecho a hacer nada “divertido”, como tú dices. 74
  • 74. El Club de las Excomulgadas Mucho más que era malo para ella. No quería enamorarse de un policía, ni ahora ni nunca. Su trabajo era demasiado peligroso, demasiado incierto. La realidad para ella era que no podía vivir con él sin saber si cuando se fuera, podría volver a casa con ella otra vez. Con cada momento que pasaba, sus emociones estaban cada vez más enredadas y la línea entre el gusto y el amor era cada vez más imprecisa. Estaba empezando a preocuparse demasiado. Se apartó de la mesa. Tenía mucho que hacer hoy y su interludio con Jay había lanzado al aire su planificación. Apagando la cocina, empujó la olla a un quemador frío. No tenía hambre y no creía tenerla a corto plazo. Entrando en el dormitorio, tomó unas cuantas cajas que había escondido allí a principios de semana. Tenía que empezar a empacar y no había razón para postergar eso por más tiempo. ***** Jay era un saco de huesos cansados cuando subía por la ventana de la habitación de invitados, reprendiéndose a sí mismo por no recordar que Emma dejaba la puerta abierta. Eran poco después de las dos de la mañana y estaba listo para estrellarse. Dejó su bolsa de equipo en la sala de estar junto a una caja medio llena de libros. Una pequeña sonrisa curvó su boca. Poco sabía ella que no los necesitaría pronto. Tenía grandes esperanzas de convencerla de que se quedara en New Haven... con él. Era algo más que sexo, aunque ése era motivo suficiente para la quisiera a su lado. Nunca había conocido a una mujer que fuera tan abierta acerca de su sexualidad y su respuesta como Emma. Una vez que había superado su nerviosismo inicial, le había respondido como ninguna otra mujer lo había hecho. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II No, era mejor así. 75
  • 75. El Club de las Excomulgadas Pero era mucho más que eso. Era su inteligencia y sentido del humor lo que lo atraían de vuelta. Cuanto más tiempo pasaba con ella, más quería aprender de ella, de su vida y de sus sueños. Las cosas que habían molestado a otras mujeres no perturbaban en lo más mínimo a Emma. Todo en ella lo excitaba, incluso la forma en que comía harina de avena con azúcar morena y leche, por las mañanas. La luz del baño estaba encendida y la puerta estaba entreabierta, derramando un haz de luz en el dormitorio. Se detuvo en la puerta, permitiéndose ajustar su vista, hasta que pudo ver mejor. Un ronquido suave venía de la cama, llevando una sonrisa a su cara. Bueno, por lo visto no lo estaba esperando, pero estaba ahí y esa era la parte importante. Se desabrochó la camisa antes de acercarse a la cama. Ella yacía sobre su estómago, con su trasero tan desnudo como el día en que nació. Su camiseta rosa estaba enrollada alrededor de su cintura y estaba medio metida entre las sábanas. Estas estaban medio arrugadas debajo de su torso, levantando su trasero hacia arriba, con una rodilla doblada hacia su cintura. Sus almohadas estaban dispersas, una estaba en el suelo. A juzgar por la condición de la cama, su sueño no había sido tranquilo. Ella hizo un sonido suave como el de un suspiro y volvió la cara cuando él se sentó a su lado. Tenía la parte inferior más hermosa que había visto nunca. Él pasó su mano por su suave redondez, acariciando y apretando su carne con un toque suave. Debajo de su mano su respiración se detuvo y se agitó ligeramente. Se detuvo, esperando que su aliento reanudara su ritmo normal antes de besarle la muesca de la base de su espina. Tenía la piel perfumada con la loción para el cuerpo que tanto apreciaba y acarició la curva generosa de su nalga. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Él negó. Él estaba en mal, muy mal. ¿No les encantaría a los chicos verlo ahora? 76
  • 76. El Club de las Excomulgadas Ya despierto, su pene se tensó contra sus pantalones, con lo que sintió un punto de dolor. Al verla aquí, desnuda, con su hermoso cuerpo para que él lo tomara, le traía una oleada fuerte de lujuria que amenazaba con hacerlo doblar. Él deseaba tomarla por detrás, sentir la bofetada de ella a fondo y suave contra su estómago cuando la llevara a término. Pero antes había otra cosa que hacer. Se estiró, apoyando su brazo cerca de su cintura, y besó su camino hasta su Emma cambió cuando mordió su cintura antes de mordisquear su camino a la curva de su trasero. Mordió la ligera carne entre su nalga y su muslo. —Mmm... —Ella se movió, abriendo aún más sus muslos. —Sí, cariño. Así. —Ella cambió y movió una de las almohadas debajo de sus caderas, con su trasero levantado aún más en un ángulo recto. Ella se arqueó mientras él deslizaba su mano entre sus muslos, separando la carne para exponer su brillante núcleo oscuro color rosa con sus dedos. Su suspiro fue amortiguado por las almohadas cuando su dedo rozó su clítoris, todavía oculto por sus rizos suaves. —Tan bella —susurró. Él la separó aún más, exponiéndola. Movió sus dedos profundamente en su carne húmeda y con el pulgar la acarició. Sus caderas se levantaron y dio un fuerte quejido antes de presionar su cara más en la cama. Sus muslos se apretaron y sus manos anudaron las sábanas mientras él continuaba su asalto sensual a su cuerpo. Sus caderas se levantaban con cada golpe. —¿Jay? —Su voz era débil, tensa. —¿Sí, nena? J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II columna. —Despierta, dormilona. 77
  • 77. El Club de las Excomulgadas —Por favor. Él sonrió a su tono de excitación. Sus dedos aumentaron su asalto suave, acariciándola y jugando, y su cuerpo se estremeció con cada movimiento. Él quería que ella gritara de éxtasis. No, él deseaba que ella gritara y no aceptaría nada menos. —¡Jay! tacto. Ella gritó, un largo y ronco sollozo de liberación, mientras se apretaba alrededor de sus dedos. Él se levantó y rápidamente se quitó la ropa antes de unirse a ella en la cama. Le acarició la piel sensible de la espalda y ella se calló. Su cuerpo estaba inerte frente a las sábanas, con su piel húmeda de sudor. Le tomó la mano una vez más, contento cuando sus dedos se entrelazaron con los suyos. Él se estiró sobre ella, empujando sus muslos más ampliamente con sus rodillas y luego se deslizó en ella por la espalda en un movimiento suave. —Oh. —Ella arqueó la espalda, llevándolo más profundo. Él levantó los brazos para que sus manos quedaran cerca de su cabeza y pudiera equilibrar su peso sobre sus codos. Él rozó sus labios en sus mejillas, con su cabello haciéndole cosquillas en la piel cuando le acarició la oreja. Enterrado profundamente dentro de ella, con sus nalgas suaves amortiguando su vientre, era lo más cercano que un hombre podía estar de llegar al cielo. Luchó contra la urgencia de simplemente hundirse sin pensar en su cuerpo. Sus movimientos eran lentos y sensuales, manteniendo a los dos excitados, sin hacer nada para liberarlo. Pero sus meneos suaves y su movimiento rítmico mantenían su carne en torno al deshilachado y pequeño auto-control que poseía. Él apretó los dientes al sentir su rotura debajo de él. Al escuchar sus gritos de realización se destruyó lo poco que le quedaba de voluntad. Su cuerpo preparó al J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Ella levantó su mano libre y sus dedos se entrelazaron mientras se retorcía bajo su 78
  • 78. El Club de las Excomulgadas suyo, conduciéndolo a ella, duro y profundo. La bofetada de sus nalgas y el chirrido de los muelles del colchón resonaron en la sala. Una, dos, tres veces... Su cabeza se echó hacia atrás y gritó su satisfacción. Temblando, se desplomó sobre ella, sin deseo o energía para alejarse. Dejó caer la cabeza sobre su hombro. — ¿Jay? —Su voz era suave. —Tenemos que hablar. —Sí, tenemos que hacerlo. —El ahogó una sonrisa en su hombro, disfrazándolo de beso—. Pero ahora no. No creo que pueda formar una frase coherente. Él se despertó lo suficiente como para rodar a los dos a un lado. Quedando en forma de cuchara, le dio un gran bostezo y se preparó para dormir, su mujer estaba cómoda en sus brazos. Mañana hablarían. ***** Jay cerró la puerta de su coche patrulla y se dirigió hacia las oficinas administrativas de la estación de bomberos. Apretó el botón de hablar del micrófono del hombro. —597. —597, siga adelante —baló la radio. —Cuéntame en un 27.10 en la estación de bomberos. —Copiado eso, 1234. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —Mmm. ¿Sí, nena? 79
  • 79. El Club de las Excomulgadas Hizo un gesto al grupo de médicos que estaban rellenando la ambulancia en la bahía más lejana. No se detuvo a charlar, se dirigió directamente a las oficinas de la parte posterior del edificio. Mientras entraba en la comodidad feliz del aire acondicionado, el silencio lo saludó. Las tres mesas estaban vacías y él apartó una ligera sensación de pánico. Había estado nervioso por la mañana cuando se había despertado a las siete para encontrar que ella se había ido, con su lado de la cama frío a su toque. Se retiró de las oficinas y se dirigió a los cuarteles de los bomberos en el centro del edificio. La mayoría del personal tenía sus almuerzos y descansos en el amplio comedor de la vivienda. Los bomberos tenían todas las ventajas. El olor de hamburguesas a la parrilla asaltó su nariz cuando abrió la puerta y escuchó voces provenientes de la dirección de la cocina. Al llegar cerca de la esquina, vio a las damas de la oficina sentadas en la mesa larga. Su mirada se centró en Emma. Ella no había notado su llegada y le sonreía a un bombero a prueba, Ray o Ron o algo así era su nombre. Y el nuevo se la estaba comiendo de arriba a abajo. —Jay. —Tiffany se levantó de su asiento y ruidosamente corrió hacia él sobre tacones de aguja de tres pulgadas. Se dio cuenta de que su vestido era de unos diez centímetros demasiado corto. —Señoras. —Él asintió hacia ellas, pero mantuvo la mirada en Emma. Sus ojos se abrieron cuando lo vio y miró hacia otro lado. —Oficial Barnes —El jefe del batallón, Woods, estaba sobre la parrilla con una espátula en la mano—, justo a tiempo para el almuerzo. Estoy haciendo mis hamburguesas de fama mundial. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Algo no se sentía bien y tenía la sospecha de que Emma era la causa. 80
  • 80. El Club de las Excomulgadas Jay negó. —Gracias, jefe, pero estoy aquí en una misión. —Miró a Emma—. ¿Puedo hablar contigo un momento? —Claro que sí. —Ella se levantó y dejó la servilleta sobre la mesa. Le dio a Ray / Ron una leve sonrisa—. Mantén esto caliente para mí. Los ojos de Jay se redujeron mientras el nuevo se ruborizaba desde su cuello a las raíces de su pelo color rojo brillante. Emma se acercó a él y su mirada automáticamente descendió a la oscilación fácil de sus caderas. Ella se veía lo grises. —Por aquí, Oficial Barnes. —Ella lo llevó a través de la puerta y de nuevo a las oficinas. —¿No estamos un poco más allá de la formalidad? —Él dejó cerrarse la puerta antes de llegar a ella. Se sorprendió cuando ella lo alejó con la mano, como si fuera a detenerlo. —Vamos a hablar, Jay. Él le dirigió una mirada medida. Emma no se veía como si estuviera jugando, no esta vez. —Está bien. —Él apoyó sus brazos en la cintura de su pistola—. Primero… Se apoyó contra la mesa y pasó las manos por sus muslos en un gesto nervioso. — Jay, Me gustas mucho… —Y tú también y… —No —Ella levantó la mano otra vez—. Necesito que me dejes terminar. —Se aclaró la garganta y se dio cuenta que su mirada se movía por todas partes, excepto hacia él—. Creo que tenemos que poner fin a esto aquí y ahora antes que uno de nosotros consiga salir dañado. —Ella se apresuró, sin saber que había sacado el aire J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II suficientemente bien como para comérsela con su camisa rosa pálido y pantalones 81
  • 81. El Club de las Excomulgadas de sus pulmones—. Eres un amante fantástico y me temo que cuando llegue el momento de que me vaya, no me querré ir. —No tienes que irte —señaló—. Columbus no está tan lejos, podemos viajar. O tú puedes conseguir otro trabajo aquí. —No, Jay. Tengo que volver. —Su mirada se encontró con la de ella y fue golpeado por la tristeza de sus ojos. Tristeza y un poco de temor. a nadie especial esperándote. —Pero mi vida está en Columbus. —Con tus habilidades, puedes conseguir un trabajo en cualquier lugar. Infiernos, el Consejo ya está hablando sobre el fabuloso trabajo que has logrado aquí. El Jefe de Lakeland, no deja de hablar de ello. Te podrían contratar para el departamento de policía en un latido. —Le dio lo que esperaba fuera una sonrisa alentadora—. ¿Has visto los papeles que les endilgamos? Infiernos, te necesitamos más que el departamento de bomberos. Ella le dio una sonrisa triste. —¿De qué tienes miedo, Emma? —Se movió hasta que estuvo lo suficientemente cerca como para sentir el calor de su piel y oler el aroma a flores que siempre había asociado con ella. —De ti —susurró. —¿De mí? —Ahora estaba realmente confundido. ¿Por qué iba a tener miedo de él?— No entiendo. Ella se enderezó y se movió para evitar ser golpeada en la nariz por su cabeza. — No quiero involucrarme con un policía. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —¿Por qué? ¿Por qué tienes que volver? —Le preguntó—. Me dijiste que no tenías 82
  • 82. El Club de las Excomulgadas Jay se tambaleó como si lo hubiera golpeado. Ella había sabido desde el principio lo que hacía para ganarse la vida. Infiernos, era la forma en que lo había conocido. Él la miró, estupefacto. Ella confiaba en él, ¿por qué se habría dejado atar? Él sabía que le gustaba y que había estado esperando que su cariño por él se volviera amor, aunque sólo fuera un poco. —¿Qué tiene que ver que sea policía con eso? —Bueno, no es que te haya sorprendido con esto, Emma. Tú sabías lo que hacía. —Cruzó los brazos sobre su pecho—. ¿Por qué no pensaste en eso antes de involucrarte? —No lo sé. Todo sucedió tan rápido y… —Ella se dejó caer en el borde de su escritorio—. Jay, sabías que me iría el sábado. —Ella movió las manos, con su frustración evidente—. ¿Por qué estás haciendo una montaña de esto? —Porque me enamoré de ti, maldita sea. —Ella se estremeció y fue hacia la ventana. Su mirada se centró en la “casa de fuego” donde primero la había besado—. No tenía la intención de hacerlo, pero lo hice. —Se volvió a tiempo para ver la mirada de asombro en su rostro—. No quiero que te vayas. —Y yo siento que tengo que hacerlo. —Su voz fue suave. —Pero no tienes que hacerlo, ese es mi punto. Quieres dejarme porque soy policía. ¿No? Sus palabras arremetieron contra ella y se encogió. —Simplemente no creo que pueda permanecer contigo, sabiendo que en cualquier momento puedes ser llamado de inmediato y puedes no volver… —Emma, la vida es impredecible. —La frustración ataba sus palabras—. Podría vender seguros de vida y ser atropellado por un autobús mientras camino hacia tu casa para el almuerzo. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —Tiene todo que ver. Es parte de lo que eres. —Ella negó, con expresión triste. 83
  • 83. El Club de las Excomulgadas —Ser policía es muy diferente a vender seguros. —Sí, lo es, pero tengo miles de horas de entrenamiento y a otros oficiales que me respaldan. Ahí es donde radica la diferencia. —Extendió sus manos—. Los vendedores de seguros no tienen eso. Ella mantuvo la mirada fija en el suelo y se podría decir por su postura que no lo estaba escuchando. Luchó contra la tentación de levantarle la cara y obligarla a —Tengo noticias para ti, Emma. Esta no es la primera vez que han cortado conmigo por mi profesión. Ser policía hace una de dos cosas a las mujeres. O bien te persiguen porque les gusta el uniforme o huyen porque tienen miedo del uniforme. Puede que tenga una reputación de mujeriego en la ciudad, pero te diré que ninguna de ellas, ni una, ha visto al hombre que lleva la insignia. Esperaba que tú fueras la primera. —Jay… —No, déjame terminar esta vez. He jurado que defenderé con mi vida lo que representa esta placa y no tiraré eso a un lado por cualquier persona. Tú y yo sabíamos lo que éramos y lo que queríamos antes de que llegáramos a esta relación y no daré ninguna excusa de lo que siento por ti. He puesto las cartas sobre la mesa, mientras que tú todavía mantienes las tuyas cerca. —Caminó hacia la puerta—. Si dejas que tus miedos gobiernen tu vida, no tendrás vida. Te pido que no te vayas, Emma. Quédate aquí y dame al policía y al hombre una oportunidad. Sus dedos se cerraron alrededor de la manilla de la puerta y se enfrentó a su mirada. Tenía los ojos llenos de lágrimas, pero no hizo ningún movimiento hacia él. —Ya sabes dónde encontrarme. —Caminó hacia la puerta y no se permitió la oportunidad de mirar hacia atrás. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II mirarlo, para realmente poder ver el cambio. 84
  • 84. El Club de las Excomulgadas Capítulo Ocho ¿Por qué había permitido que la metieran en eso? La celebración del Día de los Fundadores anunciaba el final del verano y parecía contar con la participación de todos los residentes de New Haven. Había por lo menos varios miles de personas alrededor de Emma, la mayoría tendida en mantas Su última noche en New Haven y ella iba a salir con una explosión por lo menos. Su ropa se sentía pegada a su piel, gracias a la implacable humedad. Se apartó el pelo de la frente, luego hizo una mueca cuando se regresó a su lugar otra vez. Lo que necesitaba era algo frío como hielo para beber. —Vuelvo en unos minutos. —Se levantó— ¿Queréis algo de beber? Brenda y Tiff declinaron. Pasándose la correa de su bolso sobre su cabeza, Emma subió por entre la multitud a la gasolinera en College Street, a dos calles de distancia. Debía volver antes que el primer estallido comenzara. Haven era un pueblo americano. Los niños corrían con luces de bengala en las manos, con las caras pegajosas por el algodón de azúcar y los helados de sabores. Sus padres se habían reunido en pequeños grupos, hablaban y reían, sabiendo que sus hijos estaban a salvo aquí. No era así en Columbus. Cada pocos metros, parecía que había un agente de policía o bomberos que trabajaban para ayudar a alguien. Había visto a Jay dirigir el tráfico en State y College antes. El corazón le había dado un tirón un poco extraño y había desviado su mirada. Ella se marcharía en dieciséis horas. No era que estuviera contando. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II que habían puesto para ver los fuegos artificiales que comenzarían en breve. 85
  • 85. El Club de las Excomulgadas Al cruzar la calle, una niña salió de la nada y la empujó. Emma se echó a reír y tomó a la niña, asegurándose de que no cayera sobre su trasero blanco y azul y sobre su vestido rojo. La belleza de pelo negro le dio una sonrisa teñida de naranja antes de irse tras sus amigos hacia el campo para el despliegue de los fuegos artificiales. Con una sonrisa desconcertada, ella continuó a través de la calle. Las luces de la tienda abierta 24 horas eran brillantes y se apresuró, con un suspiro de placer, cuando entró en el aire acondicionado de la tienda mientras sonaba una melodía intento por sofocar el calor. Una joven mujer embarazada estaba tras el mostrador leyendo una revista cuando la miró y le sonrió. —Está terrible fuera, ¿no? Emma asintió. —Si yo pudiera encontrar la manera de enviar el aire acondicionado al exterior, me lo llevaría. —La otra mujer se rió entre dientes y Emma abrió la nevera para seleccionar una bebida. Mientras sacaba la botella de agua, oyó la puerta abrirse de nuevo. No prestando atención al recién llegado, se movió al pasillo de dulces para la merienda. Por el rabillo del ojo, vio una figura de ropa oscura dirigirse al mostrador y unos segundos más tarde, oyó a la cajera ahogar un grito. Emma se volvió, con el agua en la mano, para ver al joven con una pistola apuntando hacia la cajera. —Dije que me dieras todo el dinero. Emma se quedó helada, sin saber qué hacer. ¿La tienda tendría una alarma? Si era así, ¿dónde estaría? La cajera estaba pálida, con su mirada fija en el arma. Acurrucando su brazo protectoramente sobre su hinchado vientre. Su otra mano estaba temblando tanto que no conseguía abrir la caja. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II por las pequeñas campanillas. Se tiró de la camisa de su pecho y la desplegó en un 86
  • 86. El Club de las Excomulgadas —Muévete perra. —gruñó el hombre e hizo un gesto a la caja con el arma—. Ábrela o te disparo y tu bebé morirá. La cajera se balanceaba sobre sus pies, con su piel de un enfermizo tono gris y Emma estuvo segura que se sentía débil. Corrió hacia el mostrador para ayudarla. —Deja que te ayude. —¿Quién diablos eres tú? —La mirada del hombre se precipitó por la tienda como si estuviera buscando a más personas que lo acecharan desde detrás de donde —Sólo una clienta. —Emma levantó sus manos para mostrarle que sólo llevaba la botella de agua—. Sólo quiero ayudar, —Echó un vistazo a la cajera—. Realmente la has asustado. —Sí, —murmuró— es mejor que tenga miedo. —Se subió los pantalones caídos con la mano libre. Emma empujó suavemente a la mujer de nuevo a un taburete. Poniéndose entre la pistola y la cajera, le preguntó cómo abrir la caja registradora. —P… pulsa el botón de No Venta. Emma presionó el botón azul, la máquina hizo un ruido y el cajón se abrió. —Ponlo en esta bolsa. —El hombre armado le pasó una arrugada bolsa lanzándola hacia ella. Con manos temblorosas, Emma mantuvo un ojo puesto en la oscura pistola y el otro en el cajón del dinero. Vació el cajón, al mismo tiempo que rezaba para que tomara lo que quisiera y se fuera. Cuando terminó, lo metió en la bolsa de él. —Dame tu dinero. —Hizo un gesto a su bolso. —Está bien. —Ella empezó a pasarse la correa por la cabeza cuando las campanas sonaron de nuevo. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II estaban los quesos y los pastelitos. 87
  • 87. El Club de las Excomulgadas —Qué diablos… La cajera comenzó a llorar cuando dos chicas estudiantes entraron en la tienda. Echaron un vistazo a la escena y huyeron, llevando sus gritos al aire de la noche. —Maldita sea, perra. —gruñó y agarró la correa del bolso de Emma arrastrándola más cerca, la caja la golpeó en la parte superior del abdomen y él clavó su pistola en su sien—. Dame tu bolso. Con esas bocazas, todos los policías de la ciudad estarán Si tenían suerte, sería verdad. —Suéltame, no puedo quitármelo contigo sosteniéndome tan fuerte. —Él la soltó y ella no perdió el tiempo para tirar de su bolsa y empujarlo—. Tómala y vete. Él agarró las dos bolsas y su mirada se lanzó hacia afuera. La oscuridad parecía más densa, más siniestra ahora. Él movió un pie y luego el otro con expresión incierta. Emma contuvo la respiración, esperando que corriera hacia las puertas y las dejara en paz. —No, —Hizo un gesto hacia Emma con la pistola— tú te vienes conmigo. —Oh, no, no lo haré. —Negó, con su mirada centrada en la pistola. Ella sabía que las probabilidades eran minúsculas para las mujeres que eran retenidas en una escena del crimen y vivían para contarlo. —Entonces la verás sangrar hasta morir después que le dispare. —Hizo un gesto con la pistola al abdomen de la cajera y la mujer comenzó a llorar otra vez. Emma trató de darle a la cajera lo que esperaba fuera una sonrisa tranquilizadora. Lentamente se movió alrededor del mostrador, soltando un suspiro de alivio cuando él apuntó el arma lejos de la otra mujer. Ahora este hombre tenía sus vidas en sus temblorosas manos. Si ella hacía un movimiento en falso, no volvería a ver a su familia o a sus amigos de nuevo. Incluyendo a Jay. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II aquí en unos minutos. 88
  • 88. El Club de las Excomulgadas Su respiración dio un tirón un poco raro y el pánico amenazó con adelantarse. Qué tonta había sido. Policía o no policía, ya estaba enamorada de él. Sí, intelectualmente su profesión le daba miedo pero a su corazón no le importaba en lo más mínimo. Pensó en las horas que había perdido esa semana empacando. Horas que podría haber pasado con él, donde pertenecía. Tragó saliva. Una cosa a la vez, Emma. Ahora tenía que concentrarse en lo que estaba pasando y cómo salir de ella con llegara… La puerta sonó de nuevo y entró un hombre. Al principio, estaba tan sorprendida que no reconoció al policía que llamaban Picasso. Tenía la cabeza hacia abajo y estaba contando el dinero en su mano. Sin uniforme, llevaba una camiseta negra, y camisa holgada, con sus pantalones salpicados de pintura. Alrededor de la cintura, llevaba una mochila grande y la parte superior estaba abierta. —Oye, Marta, Necesito un poco de humo… —¡Alto ahí, imbécil! Picasso miró hacia arriba y la expresión de su rostro fue casi cómica. —Hombre, ¿qué estás haciendo? — ¿Qué te parece que estoy haciendo? —Replicó el ladrón. —Como si estuvieras robando el lugar. —Picasso se movió lejos de Emma. Dado que la pistola lo apuntaba ahora a él, la nueva amenaza estaba causando que el hombre armado se alejara de ella también—. Parece que tienes lo que quieres, hombre. ¿Por qué no te vas? La mano del hombre se sacudió aún más duro a medida que la mirada de Picasso iba a Emma y luego más allá a la puerta. Tragó saliva audiblemente. —No sin ella. —Él asintió hacia Emma—. La necesito. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II vida. Ahora, si sólo pudiera entretenerlo el tiempo suficiente para que la policía 89
  • 89. El Club de las Excomulgadas —Bueno, estoy seguro que siento escucharte decir eso. —Picasso sacudió la cabeza—. Me temo que no puedo dejar que te la lleves, amigo. No puedo arriesgarme a que le hagas daño. Me haría quedar mal. El ladrón dio un extraño paso, arrastrando los pies, primero a la izquierda y luego hacia la derecha. —¿De qué demonios estás hablando? —Su mirada pasó de Picasso a la puerta y luego de vuelta—. Soy el que tiene el arma aquí. Yo dicto las reglas. nunca. —Picasso movió la mano hacia su riñonera. Segundos después, la puerta estalló hacia adentro. Emma gritó cuando algo cuadrado le golpeó la cara. Aterrizó duro en el suelo de baldosas mientras un peso asfixiante la clavaba al suelo. Su respiración la dejó en una exhalación mientras el inconfundible sonido de los disparos entraba en erupción en su cabeza. Hombres disparando llenaron la tienda y el objeto inamovible continuaba encajándose en ella. Vagamente, en la conmoción, pudo escuchar el llanto de la cajera. —Todo despejado. —anunció una voz. El peso se levantó y alguien la ayudó a ponerse en pie. Ella se agarró del mostrador como apoyo y luego se volvió para ver a Jay sobre ella. —¿Estás herida? —Él movió sus manos sobre su cara y ella hizo una mueca cuando le tocó el lugar donde el aspirante a ladrón había clavado el cañón de su pistola en la sien—. Estás sangrando. —Estoy bien, —dijo— ¿Todos los demás están bien? Jay le dio una sonrisa torcida. —Todos, excepto el tipo malo. Emma se volvió para ver al ladrón boca abajo, aplastando un montón de pastelitos y con las manos atadas a la espalda. Estaba cubierto de pedazos de pastel y crema batida. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —Si te dejo que salgas con ella, mis compañeros de trabajo no me dejarán olvidarlo 90
  • 90. El Club de las Excomulgadas —Que coma pastel. —Su voz tembló y tragó. —Vamos, nena. Siéntate antes de que te caigas. Jay tomó su brazo y la acompañó hasta el centro del mostrador, donde había un espacio abierto. Levantándola, la sentó al lado de la caja, de espaldas a la confusión que había creado el equipo con su entrada. Emma levantó una mano temblorosa a su cara. —Podríamos haber muerto. que centrarse en que así fue, no en lo que podría haber sucedido. Un agente uniformado lo llamó, —Birdman, ¿agua para la señora? Él asintió y uno de los oficiales le arrojó una botella de agua, que abrió y se la entregó. —Todo lo que podía hacer era pensar en ti. —Le estrechó la mano con tanta fuerza que algunas gotas de agua salpicaron fuera de la botella. Su mano cubrió la de ella, estabilizándola. — ¿De verdad? —Él la ayudó a tomar un sorbo— ¿Qué pensaste? Ahora que el peligro había pasado y Jay estaba de pie junto a ella, estaba empezando a sentirse más tranquila. Los dos estaban sanos y vivos. Ahora sólo tenía que tomar ese milagro con ambas manos y correr con él. Inclinó la barbilla y lo miró a los ojos. —Pensé en lo mucho que te amaba. Una sonrisa lenta ganó su rostro y sus ojos azul pálido brillaron de satisfacción. — Oh, tú, ¿De verdad? ¿Así que crees que puede ser que desees permanecer en Haven? Ella sonrió. El sentimiento de rectitud se movía sobre ella y no pudo discutir. —Sí, creo que podría. —¿Y cuándo llegaste a esa conclusión? J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II —Sí, él podría haberos matado. —La voz de Jay era baja—. Pero no lo hizo y hay 91
  • 91. El Club de las Excomulgadas —Cuando pensé que podría haber despilfarrado mi oportunidad de pasar una hora más contigo. —Dejó la botella a un lado y tomó su mano entre las suyas—. Hablé por miedo. Tenía miedo de enamorarme de ti así que sucumbí a mi miedo sólo para darme cuenta que ya era demasiado tarde. No importa lo que hagas para ganarte la vida, ya estoy enamorada de ti. —Oh, ¿En serio? —Su sonrisa se volvió petulante. —Bueno, es una buena noticia. Su sonrisa se emparejó. —¿Y por qué son buenas noticias? —Debido a que ya sabías que yo estaba enamorado de ti, así que supongo que nos convierte en un juego completo. —Bajó su cabeza más cerca—. Ojalá pudiera darte un beso… —susurró. — ¿Por qué no? —Susurró ella. —Tengo mi uniforme. —Ah, bueno, entonces. —Emma se movió fuera del mostrador y puso su cuerpo a pleno contacto con el suyo por un momento. Sus ojos se abrieron antes de que él diera un paso atrás, sólo un poco—. No puedo esperar a que quites tu uniforme entonces. —Yo podría cuidar de eso por ti, Jay. —dijo Picasso. Jay frunció el ceño al otro hombre. —Si valoras tu vida, retrocede. —Y si valoras a tu mujer, acepta su oferta. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II — Sí, así es. 92
  • 92. El Club de las Excomulgadas Jay movió la cabeza hacia atrás y soltó una risa mientras los dedos de los pies de Emma se doblaban con deleite. Una explosión sacudió las ventanas y el cielo de afuera se iluminó con una lluvia de fuegos artificiales. J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Fin 93
  • 93. El Club de las Excomulgadas Men of Swat 01 –Placer Táctico El Oficial de Policía y S.W.A.T. John Stephens del equipo de francotiradores está loco por la deliciosa Miranda White. Ella es sexy y con curvas en todos los lugares correctos, y John ha tenido calientes fantasías ella de su cuerpo exuberante y mostrarle para que son realmente las esposas. A pesar que Randa está enamorada en secreto hacía tiempo de un guapo policía, era una lástima que él fuese un ligón en serie. Como propietario de una empresa respetada, no tiene planes en ser conocida en toda la ciudad como el Condimento del Mes de Stephens. Sus planes cambian cuando, después de una caída rápida en su piscina con John, se da cuenta que negar su atracción por él es lo último que puede hacer. Estar con Johnny era un placer y la mujer que lo negase debería ser... 02- Maniobra Táctica La eficiente y experta asistente de oficina Emma Taylor está a solo unos días de dejar su puesto de trabajo temporal en New Haven, New York, para regresar a su seria, solitaria y segura vida, en Columbus. Las posibilidades de volver a ese pequeño sueño son casi nulas, juega con la idea de atraer a la ciudad y a su cama a un chico malo durante una semana de salvaje sexo sin inhibiciones. Según el rumor local, Jay Barnes es una dínamo en la cama. Tal vez es el hombre para mostrarle lo que es una “O J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II con desgarrar el uniforme de poliéster de camarera de 94
  • 94. El Club de las Excomulgadas grande” y liberar a la mujer salvaje en su interior, mientras que él está con ella. El condecorado Oficial SWAT Jay, le echa una mirada a la curvilínea Emma y sabe que la quiere en su cama. En un fin de semana candente encerrado en su apartamento descubre a la mujer de sus sueños - literalmente, y pronto se da cuenta que dejarla ir es la última cosa que quiere hacer. Pero mientras él está pensando en “para siempre”, ella está pensando en “olvídalo”. Ayudar a superar las conmociones de su profesión y convencer a Emma de que está lista J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II para cambiar su forma de chico malo viene como algo de lo más inusual 95
  • 95. El Club de las Excomulgadas Si deseas saber más de Nuestros Proyectos o ayudarnos a realizarlos http://elclubdelasexcomulgadas.bogspot.com J.C. Wilder – Maniobra Táctica – Serie Men of Swat II Visítanos!!! 96