Divorcio civil
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    Divorcio civil Divorcio civil Document Transcript

    • DIVORCIO CIVILTEOLOGÍA MORALSUMARIOI. Definición y distinciones previas.II. Notas históricas.III. Estado actual del problema:1. El divorcio en la experiencia contemporánea: a) En el área cultural occidental, b) En los países socialistas, c) En el mundo islámico, d) En el derecho talmúdico, e) En los países africanos, f) En el derecho hindú y en el derecho "adat ;2. Tipología de la normativa positiva del divorcio civil(divorcio-sanción, divorcio-remedio, divorcio porrepudio o por mutuo consentimiento).IV. La doctrina católica:1. El divorcio en la Sagrada Escritura: a) Antiguo Testamento, b) Nuevo Testamento;2. La enseñanza de la Iglesia;3. Intentos modernos de superación: a) A nivel exegético, b) A nivel teológlco-canónico, c) A nivel técnico jurídico, d) A nivel pastoral.V. La disciplina eclesiástica:1. Los casos canónicos de divorcio;2. Las sanciones eclesiásticas contra el divorcio civil;3. Derecho canónico y pastoral de los divorciados.I. Definición y distinciones previas
    • Por la palabra divorcio se entiende modernamente ladisolución de un matrimonio válidamente surgido,viviendo todavía los cónyuges. De modo másespecífico, a nivel técnico-jurídico, se indica tanto elasunto de revocación del consentimiento matrimonialcomo el acto formal que disuelve ex nunc elmatrimonio.Conviene precisar enseguida que en las fuenteshistóricas e históricojurídicas la terminología sobreesta institución no es unívoca. Por ejemplo, nosiempre se distingue el divorcio, entendido comorevocación del matrimonio por acto bilateral de loscónyuges, del repudio, entendido preferentemente(aunque no siempre) como acto unilateral de uncónyuge en relación con el otro (normalmente elmarido que abandona a la mujer).La misma terminología teológica y canónica ha sido enel pasado algo ambigua, usando el término divorciopara indicar tanto la disolución del matrimonio válido(divortium quoad vinculum o dissolutio vinculi), comola separación personal (divortium quoad mensamthorum el eohabitationem), como la declaración denulidad (también llamada separatio o discidium).Desde el punto de vista sustancial, el divorcio sediferencia tanto de la separación como de ladeclaración de nulidad. La primera -que puede ser dehecho consensual o legal deja vivo el vínculomatrimonial, determinando un estancamiento en lamedida en que se debilitan los derechos y deberes decarácter personal (cohabitación, asistencia, fidelidad),mientras que los de carácter patri-, monial setransforman normalmente en obligación demantenimiento. En cambio, la declaración de nulidad(término asumido por el derecho canónico, que loscódigos civiles prefieren, con diferencia no sóloformal, al de anulación) establece con eficacia ex tuncel vicio originario del asunto matrimonial (por la
    • existencia de un impedimento, de un vicio en elconsentimiento, de vicio de forma), por el cual estematrimonio, a pesar de su aparente permanencia enel tiempo (matrimonio putativo), es radicalmenteinválido e improductivo de efectos jurídicos.El divorcio y la declaración de nulidad (o la anulación)del matrimonio permiten la celebración posterior deun nuevo matrimonio, aunque sea por motivosdistintos: en el primer caso, porque la disolución deun vínculo válido hace adquirir de nuevo el estado delibertad; en el segundo, porque dada la comprobadainvalidez original del matrimonio, es lógico que sereconozca que nunca se perdió ese estado. En cambio,la separación personal, permaneciendo vivo el vínculoconyugal, prohibe -obviamente en los ordenamientosmonogámicos- la celebración de un segundomatrimonio.II. Notas históricasEl divorcio es una institución conocida prácticamenteen todas las civilizaciones no influidas -o nosuficientemente influidas- por el cristianismo.El mundo romano clásico veía el matrimonio como unarealidad social, al que unía con determinadascondiciones ciertos efectos jurídicos, transformándoloen relación jurídica. El matrimonio se consideraba quesubsistía jurídicamente, con todas sus consecuencias,cuando un hombre y una mujer libres se decidían aestablecer una relación conyugal con la voluntadpermanente en el tiempo de estar unidos enmatrimonio (affectio maritalis), con tal de que nohubiera impedimentos legales y se diera entre ellos elconnubium, es decir, la capacidad jurídica paraconstituir una unión conyugal. Se comprende, pues,que en el derecho romano, como la existencia delmatrimonio procedía de la permanencia de talvoluntad, al desaparecer esta voluntad desaparecía el
    • vínculo, sin necesidad de una declaración autorizadani tampoco de una expresa manifestación de lavoluntad -de los cónyuges o de uno de ellos- dedisolver el matrimonio.Si en las costumbres romanas parece que hay queregistrar, a propósito del divorcio, la evolución desdeuna austeridad de costumbres típica de la edad másantigua al permisivismo de la edad clásica, a niveljurídico hay que resaltar, desde el siglo iv d. C. enadelante -si bien con alternativas distintas- unaevolución normativa que trataba de poner progresivoslímites al divorcio, unida directamente al proceso decristianización de las costumbres, de la mentalidad ytambién del ordenamiento jurídico. Las primerasdisposiciones aparecen ya en una constitución deConstantino en el 331, hasta llegar a las más radicalesen tiempos de Justiniano, que, sin embargo, noerradican esta institución del código.El divorcio, tanto el consensual como el unilateral porrepudio, es conocido también en las legislacionesbárbaras, pero también con contradicciones yoscilaciones hacia la concepción mantenida por laIglesia en cuestión de perpetuidad e indisolubilidad;concepción que no es asumida hasta la legislacióncapitular de los francos, con normas que en granparte proceden o reciben la influencia de decisiones dealgunos concilios. La plena realización de la doctrinade la Iglesia en esta materia se alcanza al conseguir,en la republica christiana, y especialmente después dela reforma gregoriana, una total armonización delordenamiento jurídico con la moral cristiana.La afirmada exclusividad de las competencias de laIglesia para regular el matrimonio, si a nivel de laexperiencia jurídica lleva a la definitiva abolición deldivorcio y al correspondiente desarrollo tanto de laseparación conyugal como de la declaración denulidad, a nivel doctrinal produce una fuerte y
    • refinada elaboración teológica y canónica sobre elmatrimonio, que llega hasta nosotros. De esta manerase define claramente la regulación dentro de loslímites sustanciales del asunto y dentro de losprocesales unidos a las cuestiones que afectan a suinvalidez, con la definitiva afirmación de lacompetencia exclusiva de los tribunales eclesiásticosen una materia in qua vertitur periculum animae (enla que está en cuestión la salvación del alma).En la edad moderna se comienzan a crear lascondiciones que llevan al Estado a reivindicar supropia competencia sobre el matrimonio, hasta llegara la institución del matrimonio civil. Entre ellas, sobretodo dos: O la afirmación, junto con el concepto desoberanía, de que el derecho del Estado no subyace alderecho canónico ni encuentra un límite en lasmaterias (como el matrimonio) que éste retiene comode su exclusiva competencia, y de que, por otra parte,está sometido a otro marco de valores que pueden serdistintos de aquellos que son propios del derecho de laIglesia; O la distinción en el matrimonio, desde unpunto de vista estrictamente jurídico, entre contrato ysacramento, con la consiguiente reivindicación de laplena y exclusiva competencia del Estado sobre elprimero. Una vez que se ha afirmado que elmatrimonio es para el Estado un mero contrato, suconclusión correspondiente es que también éste, comotodos los contratos, puede rescindirse (mutuodisentimiento, recesión, rescisión, resolución, etc.). Laafirmación en la legislación civil del divorcio estáunida, pues, a la afirmación del matrimonio civil, sinque nunca llegara el legislador estatal a afirmar sucompetencia y anular un matrimonio sacramento. Poralgo el matrimonio civil y el divorcio se introdujerondefinitivamente y de modo estable con la legislaciónrevolucionaria francesa y con el código napoleónico(1803), que sustancialmente serán en esta materia el
    • arquetipo de las legislaciones de los Estadosmodernos.III. Estado actual del problemaEn razón del valor ético, cultural y social de lainstitución matrimonial, el legislador civil no puedelimitarse a una mera disciplina de los problemasprácticos que de él surgen, sino que debenecesariamente remontarse a una concepción ideal -aun "modelo"- de matrimonio del que derivar de modoorgánico y coherente las determinaciones individualesa nivel de derecho positivo. Y este modelo proviene delas escalas de valores, las concepciones y lamentalidad comúnmente difundidas; en definitiva, dela cultura de una sociedad. De aquí la importancia dela relación entre culturas y experiencias jurídicas,frente a la realidad de una institución comúnmenteadmitida en la sociedad contemporánea, queconstituye, por tanto, un importante problemapastoral.1. EL DIVORCIO EN LA EXPERIENCIACONTEMPORÁNEA. Si bien por diversos motivos lasculturas actuales se muestran unánimes en laconcepción del matrimonio disoluble, contribuyendoasí a formar y difundir condiciones favorables a laexperiencia del divorcio. Y si no todas las culturastienen el mismo grado de apertura a esta experiencia,hay que tener en cuenta los efectos cada vezmayores, a nivel planetario, del colonialismo culturalque el mundo occidental ejerce, en el cual se registrala cultura más favorable al divorcio.a) En el área cultural occidental. La concepción defamilia dominante en la sociedad occidental es lallamada "burguesa" o "moderna", en la que ladimensión individual está más acentuada que elsentido familiar mismo.
    • En la línea de la cultura radicallibertaria, que lleva asus consecuencias más extremas el individualismoprop¡o del liberalismo, se facilita el proceso actual deprogresiva "desjuridicización" del matrimonio y de lafamilia, debilitando las prerrogativas jurídicas delmatrimonio, convirtiendo en disponibles y voluntariaspara los cónyuges obligaciones que antes eraninsoslayables, privando a estas obligaciones de todotipo de sanción jurídica, dejando su observancia sóloal sentido moral de los cónyuges. En resumen, laconcepción llamada moderna parece distinguirse porcerrarse en los egoísmos individuales, que miran lainstitución familiar sólo como fuente de utilidadpersonal. A esto hay que añadir la eliminación de todoelemento que pueda hacer referencia y reflejar elespíritu religioso del matrimonio, contemplado sólo ensu dimensión de asunto jurídico. Con la afirmación dela libertad del individuo respecto a la familia, y con laparalela renuncia por parte del ordenamiento jurídicoa interesarse por los aspectos éticos del matrimonio ypor desempeñar una función educativa, se llega, entreotras cosas, a la posibilidad de desentenderse delaspecto civil con el divorcio.b) En los países socialistas. Las concepciones quepresiden la organización de las sociedades socialistasno son homogéneas en lo que afecta al divorcio. Porun lado, de acuerdo con las ideas sobre el matrimonioy las familias propias de los teóricos del marxismo, elordenamiento jurídico tiende a una total privatizacióndel matrimonio, hasta llegar a su disolución jurídicacon la afirmación del "amor libre" y en la familia dehecho, de manera que en sustancia el divorcio sereduce al final de la affectio maritalis y al cese de laconvivencia. Por otro lado, sin embargo, de acuerdocon las concepciones sobre el derecho -y en particularsobre los derechos individuales- propias del marxismoclásico, el divorcio sólo puede admitirse en función delos intereses colectivos superiores, lo que lleva a la
    • máxima comprensión de las instancias individuales y ala admisión de la disolución matrimonial sólo cuandola colectividad lo acepte.De hecho, en los países socialistas la legislación haoscilado siempre entre los extremos de un divorciolibre y un divorcio muy reglamentado dentro de unoslímites muy rigurosos marcados por los interesescolectivos.c) En el mundo islámico. En ordenamientos jurídicosteocráticos, como los de los Estados islámicos, elmatrimonio, sin ser considerado un acto religioso, sinoun simple contrato civil (pero celebrado conformalidades religiosas), está profundamenteimpregnado de los principios religiosos en sureglamentación jurídica. De ahí que al aceptar elCorán el divorcio, aunque a disgusto, quedejurídicamente legitimado. En particular, el matrimoniose disuelve por repudio unilateral, privilegioreconocido al hombre en el texto sagrado; pordecisión judicial, en cuyo caso también la mujer puedesolicitar el divorcio, aunque sólo en contadas ytaxativas ocasiones, y por apostasía de uno de loscónyuges del islam. Entre los chiítas se admite todavíael matrimonio temporal: de esta forma el divorcio esun asunto y elemento estructural que caracteriza a lainstitución.d) En el derecho talmúdico. El Talmud, para el cual elmatrimonio es un deber religioso, admite el divorcio-repudio, aunque lo ve con malos ojos. Por eso en lospaíses que remiten a los ordenamientos confesionalesla disciplina jurídica que regula el matrimonio(llamado sistema del "matrimonio civil subsidiario"), ladisolución del vínculo para quienes pertenecen a lareligión judía se realiza mediante la entrega del libelode repudio a la mujer, previa autorización del tribunalrabínico y su aceptación por parte de la mujer. Es,pues, la voluntad de las partes la que disuelve el
    • vínculo, mientras que el tribunal rabínico tiene sólouna función de control sobre la legalidad de ladisolución, a menos que no le sea solicitada suintervención en interés de la moral pública, en cuyocaso interviene ya como autoridad.e) En los países africanos. En las culturas tradicionalesafricanas, la reglamentación sobre el matrimonio seremite al derecho consuetudinario (no escrito), y estan original que plantea muchas dificultades paracomparar las distintas formas que la instituciónmatrimonial adopta. Si no se puede hablar en sentidoformal de divorcio, hay que tener en cuenta distintasformas semejantes que en esencia son un verdadero ypropio divorcio; por ejemplo, en el caso -que es elmás corriente-de esterilidad de la mujer. En otrasformas es por lo menos dudoso que pueda hablarsede disolución: piénsese en la ruptura de la relacióncuando no se ha pagado la dote, con la cual ademásse culmina el asunto matrimonial; o también en lainterrupción de la relación en una de las fases en quese basa el proceso que realiza el matrimonio("matrimonio progresivo" o "por etapas").f) En el derecho hindú y en el derecho "adat" En latradicional concepción hindú, el matrimonio es unainstitución sagrada, unida a las normas de larevelación y de las tradiciones religiosas, locales y decasta. Realiza una profunda unión, casi unaconsagración, que crea una unidad espiritual entrehombre y mujer, destinada a durar incluso más alláde la muerte (la mujer no es libre para casarse denuevo después de la muerte del marido), y siemprefue entendido como indisoluble, al menos para lasclases superiores. En las clases inferiores, en cambio,el divorcio está admitido, aunque deforma limitada, enalgunas costumbres.En el derecho adat, consuetudinario y vigente enalgunas regiones asiáticas (Filipinas, Timor, Indonesia,
    • península de Malaca), el divorcio se admite, aunquede una manera más o menos amplia y con efectosdistintos, según afecte al sistema patrilineal omaternolineal (según sea la mujer o el hombre quiendeja su propio grupo familiar para ir al del otro, o alrevés) o al bilateral (si cada uno de los cónyugessigue perteneciendo al propio grupo, aun habiendoentrado en el del cónyuge). El divorcio, de todasformas, se admite más en el sistema maternolineal(quizá porque los hijos permanecen en el grupofamiliar de la madre).2. TIPOLOGÍA DE LA NORMATIVA POSITIVA DELDIVORCIO CIVIL. A pesar de las diferencias, a vecesmuy notables, que se dan entre las distintaslegislaciones civiles, se puede decir que la normativadel divorcio se inspira casi siempre en uno de lossiguientes sistemas:- El divorcio-sanción: la disolución del matrimonio seentiende como sanción que se inflige al cónyugeculpable por causas taxativamente previstas pon laley.- El divorcio-remedio: la disolución del matrimonio seentiende como remedio al fracaso del matrimonio, quedebe verificarse más que recurriendo a causastaxativamente previstas por la ley, con la averiguaciónpor parte de los poderes públicos de que la comuniónespiritual y material entre los cónyuges no puedeseguir manteniéndose ni tiene posibilidad dereconstruirse.- El divorcio por repudio o por mutuo consentimiento:la disolución del matrimonio se entiende como acto devoluntad, unilateral o bilateral, sin intervención de laautoridad pública o sin que al menos tenga efectosconstitutivos de un nuevo estado para los interesados,si acaso una mer~ función declarativa de la voluntadindividual.
    • IV. La doctrina católicaLa actitud de condena del divorcio por parte de laIglesia -estrechamente unida al carácter sacramentaldel matrimonio, pero también a la concepciónfilosófica que le da base (de hecho para la Iglesiacatólica también el matrimonio natural esintrínsecamente indisoluble) [l Fidelidad eindisolubilidad; l Matrimonio]- se fundamenta en laEscritura, en la tradición y en el magisterio.1. EL DIVORCIO EN LA SAGRADA ESCRITURA. a)Antiguo Testamento. La referencia fundamental -queya tuvieron en cuenta Jesús y Pablo y toda la grantradición cristiana- es la narración de la creación: "Elhombre dejará a su padre y a su madre y se unirá asu mujer y serán un sola carne" (Gén 2,24). Lapalabra de la fe ilumina la realidad natural, es decir, elplan original del Creador, que, subrayando el valorunificador del matrimonio, da a conocer suspropiedades esenciales de unidad e indisolubilidad,que lo distinguen de todas las demás formas deasociación (de la misma familia de origen destinada adisolverse).En este contexto la propuesta de la legislaciónmosaica, que permitía el repudio para ciertos casos(Dt 24,13), es un abandono, en parte, del proyectooriginal más riguroso debido a la "dureza de corazón"(Mc 10,5). Pero del conjunto de los textos del AT quepueden tener relación con la cuestión -tanto los másjurídicos, que señalan limitaciones al repudio (Dt21,10-14; 22,13-19, Lev 21,7; 1315), como los másproféticos y sapienciales (sobre todo en las referenciasal amor único e indisoluble de Yhwh con Israel y queaparecen en los libros de Job, Ester, Tobías, Judit, yenlos profetas, en donde se consolida la metáfora delamor conyugal)-aflora la conciencia de haber faltadoal proyecto original, y por lo mismo una sensibilidad aldivorcio sentido como un mal tolerado.
    • La una caro (una sola carne) de la narración bíblica,junto con la proyección de la unión conyugal en elamor fiel e indisoluble de Dios por su pueblo, no sóloofrecen el sentido de la estructura existencial delmatrimonio, sino que constituyen también la precisaindicación del modelo al que obligatoriamente orientartoda experiencia conyugal concreta.b) Nuevo Testamento. Los evangelios son categóricosen la condena del divorcio (Mt 5,31-32; 19,3-12; Me10,2-12; Le 16,16-18). Es interesante notar cómo lapredicación de Jesús sobre esta materia no pretendaafirmar una normativa más rigurosa, sino,remitiéndose a la tradición bíblica (Gén 1,27; 2,24),reafirmar la original voluntad del Creador sobre laindisolubilidad como precepto divino, que puede verseen las cartas paulinas (1 Cor 7,10-16.39; Rom 7,2-3).Si es, pues, clarísima y cierta la prohibición deldivorcio, más problemática ha sido la interpretacióndel famoso inciso de Mateo "excepto en caso deporneia" a lo largo de los siglos, que ha dado lugar apraxis diversas en la cristiandad (como se sabe,ortodoxos y protestantes admiten, al menos para elcónyuge inocente, la recuperación de la libertad deestado en caso de adulterio). Especialmente sobre ladeterminación del sentido que ha de darse al términoporneia ha habido muchos estudios y esfuerzosexegéticos, con distintos resultados y conclusionessobre la interpretación de todo el pasaje de Mateo. Yasí sucesivamente se ha admitido el divorcio -o, en lasinterpretaciones menos radicales, la sola separaciónde personas- cuando al término en cuestión se le da elsignificado de adulterio, de unión ilícita (concubinato,incesto) o de matrimonio mixto con peligro para la fe.Esta última interpretación, muy interesante si se tieneen cuenta que la única excepción atribuida por Mateoa Jesús está dada por la exigencia de salvaguardarpor encima de todo la fidelidad de su pueblo a Dios,
    • consigue conciliar la afirmación explícita de laindisolubilidad del matrimonio: a) con la tradiciónbíblica que daba al término porneia (=fornicación) elsentido metafórico-religioso de la contaminación delpueblo de Israel con otros pueblos prohibida por elprecepto divino; b) con la praxis de la Iglesiaapostólica (He 15; 1Cor 7) y de la Iglesiaposapostólica en materia de "privilegio paulino"; c)con la única excepción que puede encontrarse conseguridad en la praxis de la Iglesia hasta hoy y, por lotanto, con el tradicional principio canónico según elcual el favor fidei prevalece sobre el favor matrimonü.2. LA ENSEÑANZA DE LA IGLESIA. Todas las Iglesiascristianas confiesan su fe en la prohibición evangélicadel divorcio; las diferencias surgen del modo en quecada una de ellas integran esa norma en susordenamientos internos. Ya se ha señalado,efectivamente, que, apelando a la cláusula de Mateo,las Iglesias de Oriente desde muy pronto -seguro yadesde el s. vi- reconocieron al cónyuge inocente lalibertad de poder volver a casarse, primero sólo paracasos de adulterio, después también por otrosmotivos. Las Iglesias reformadas han seguido estamisma orientación.Por el contrario, la Iglesia católica ha traducido demanera integral la prohibición del divorcio en supropio ordenamiento, si bien sólo en relación con elmatrimonio sacramental consumado. En los escritosde los padres ya se encuentra la convicción de laabsoluta indisolubilidad, aunque con alguna afirmaciónambigua y alguna que otra contradicción. Esta mismaconvicción resalta en la alta Edad Media, sobre todoen las actas de los concilios (p.ej., el concilio deToledo, a. 681ss; pero cf ya antes el concilio deCartago, a. 407), si bien siempre se encuentranfuentes, incluso eclesiásticas, que han dadolegitimidad a una lectura distinta, en el sentido de una
    • cierta apertura en favor del divorcio por adulterio. Hayque considerar también: a) a nivel histórico-cultural,la progresiva afirmación de la prohibición del divorcioen un medio social y legislativo todavía influenciadopor las tradiciones no cristianas; b) a nivel técnico-jurídico, numerosas formas de divorcio de la alta EdadMedia parecen más propiamente casos de nulidad dematrimonio; c) a nivel teológico, que no se trata dedocumentos dogmáticamente vinculantes,perteneciendo, por otra parte, al poder de la Iglesiatanto la explicitación progresiva del depositum fideicomo la aplicación del mandato de Cristo a lasituación concreta de la comunidad cristiana, ademásde su fiel transmisión.Es cierto que ya en esta misma Edad Media se llegó auna formulación normativa muy precisa (DecretumGratiani, pars II, c. 32, q. 7) y a una doctrinavinculante: piénsese en las intervenciones deInocencio III (DS 794), del concilio de Florencia (a.1439) en el decreto a los armenios (DS 1327).Después de la edad moderna y contemporánea, en lasactuaciones del concilio de Trento en la sesión XXIV(a. 1563) (DS 1805.1807), de León XIII en la encíclicaArcanum (a. 1880) (DS 3142), de Pío XI en laencíclica Casti connubii (1930) (DS 3710-3712), delconcilio Vat. II en la constitución pastoral Gaudium etspes (nn. 47.49), hasta llegar al sínodo de los obisposde 1980 y a la cünsiguiente exhortación apostólica deJuan Pablo II Familiaris consortio (1981) (n. 20).Conviene señalar de modo especial que el concilio deTrento, en el marco de la definitiva formulación de ladoctrina de la Iglesia sobre el matrimonio, hadeterminado en sus cánones la doctrina de la Iglesiacatólica en oposición a la de los reformadores (pero anivel exegético se discute el planteamiento del canontridentino sobre el divorcio). Hay que notar tambiénque Trento se pronunció con mucha menos claridad en
    • relación con los ortodoxos, cuya praxis no fuecondenada formalmente. Esta praxis tampoco fueaprobada en el concilio, que se pronunció en elsentido de sostener que la única interpretaciónposible; exacta y conforme con la Sagrada Escritura,de la prohibición bíblica del divorcio, es la que seenseña en la tradición de la Iglesia católica, para lacual el matrimonio es absolutamente indisoluble.3. INTENTOS MODERNOS DE SUPERACIÓN. Larealidad social moderna, caracterizada por la difusiónde la mentalidad y de la práctica del divorcio, vaponiendo cada vez con más urgencia a la Iglesiaproblemas de carácter pastoral, que a su vez invitanconstantemente a repensar la doctrina tradicional dela Iglesia y su normativa sobre la indisolubilidad delmatrimonio, como forma de solucionar casos humanosde piedad.La superación de la posición tradicional, planteada ennombre de la misericordia evangélica hacia el hombreequivocado, ha sido propuesta en una variedad deformas, que en. sustancia podrían reducirse a estosniveles: el exegético, el teológico-canónico, el técnicojurídico y el pastoral.a) A nivel exegético, además de la pluralidad deinterpretaciones ya señalada a propósito del discutidopasaje de Mateo, se ha tratado de situar tal pasajeentre las radicales exigencias del discurso de lamontaña, con un gran valor en el plano ético, pero nojurídico, de las relaciones de este mundo. Esta tesis,sin embargo, choca con la interpretación y laaplicación de tipo estnctamente jurídico (prohibicióndel divorcio) que la Iglesia le ha dado desde elprincipio, como lo demuestra la predicación y la praxisde las comunidades apostólicas.b) A nivel teológico-canónico; partiendo del principiode la potestad vicaria, por el que el papa puede
    • disolver el matrimonio sacramental no consumado, seplantea la pregunta de si la Iglesia no puede tenerpoder de disolver un matrimonio que sea más amplioque el tradicional. Pero la aceptación de esta tesischoca con la doctrina y la praxis constante de laIglesia. Otros, en cambio, apoyándose siempre en ladisolución del matrimonio rato y no consumado, hanforzado la noción de consumación tal como propia, ytradicionalmente se la ha entendido en cuanto cópulaconyugal, para extenderla a la así llamada"consumación existencial y en la fe". El matrimonio,por tanto, establecido por las nupcias y sólointrínsecamente indisoluble, podría ser disuelto por lamisericordia de la Iglesia siempre que los esposos nohubieran conseguido llevarlo a aquella plenitudhumana y cristiana de lo que es el matrimonio, aaquella sacramentalidad que es signo de la unión deCristo con la Iglesia, que lo haría indisoluble tambiénextrínsecamente. Es evidente la ruptura con losprincipios católicos sobre el matrimonio en una teoríaque sustancialmente introduce una especie de"matrimonio a prueba" y que reduce la instituciónmatrimonial a la realidad que, de hecho, era típica dela experiencia romanística.c) A nivel técnico jurídico no han faltado intentos desuperar en la praxis el rigor del precepto. Así, porejemplo, la jurisprudencia eclesiástica holandesa, enlos años inmediatamente posteriores al concilio,intentó nuevas soluciones, poniendo comofundamento de las sentencias en materia matrimonialla cuestión de "si por la misericordia de la Iglesia nose puede conceder una nueva celebración religiosa delmatrimonio", en lugar de su formulación tradicional:"si consta la nulidad del matrimonio". También lajurisprudencia eclesiástica estadounidense ha tratadode ampliar la tradicional institución canónica de lanulidad del matrimonio, llegando a mantener con unaaudaz argumentación a posteriori que si se llega a la
    • crisis del matrimonio, a pesar de la graciasacramental, es evidente que es porque estabaviciado ya desde su origen.En todos estos casos se ha tratado, desde luego, deintentos inadmisibles, más que a nivel teológico anivel jurídico, en el que pretendían abrirse paso, yaque se situaban en claro y evidente contraste con lasnormas de derecho positivo, al cual el juez eclesiásticoestá obligado a atenerse.d) A nivel pastoral han aparecido posiciones como lallamada "gradualidad de la conversión" de los fielesdivorciados y casados de nuevo civilmente. Se hallegado a decir, en efecto, que, de cara a lareconciliación sacramental y a la admisión a laeucaristía, serían suficientes algunos signos auténticosque se manifestaran a lo largo de un proceso deconversión, iniciado aunque todavía no realizadoplenamente. Pero estas posiciones son contrarias aalgunas normas imperativas (cf CIC, can. 915), asícomo a algunas declaraciones magisteriales bienclaras (cf JUAN PABLO II, Familiaris consortio, 84).V. La disciplina eclesiásticaEl divorcio aparece en el ordenamiento jurídico de laIglesia desde tres perspectivas: 1) los casos canónicosde divorcio; 2) la condena del recurso al divorcio civily las consiguientes sanciones eclesiásticas; 3) ladisposición de una serie de instrumentos jurídicospara favorecerla pastoral de los divorciados.1. LOS CASOS CANÓNICOS DE DIVORCIO. El derechocanónico conoce tres casos de disolución delmatrimonio: la muerte de uno de los cónyuges, que esla causa natural y común de disolución; el llamado"privilegió paulino" (1Cor 7,12-15); la disolución delmatrimonio rato y no consumado. En los casossegundo y tercero se puede hablar de auténticos y
    • propios casos canónicos de divorcio, porque haydisolución de un matrimonio válidamente surgido,aunque se debe distinguir el caso del "privilegiopaulino", en el que hay un mero matrimonio naturalentre dos personas no bautizadas, del otro caso(dispensa del matrimonio rato et non consumato),donde normalmente se trata de un matrimoniosacramental.El canon 1143 del CIC prevé las condiciones parapoder disolver el matrimonio natural (antesconsiderado legítimo) incluso consumado: que hayasido contraído por personas no bautizadas; queposteriormente uno de los cónyuges haya recibido elbautismo; que el no bautizado no quiera bautizarse niconvivir pacíficamente con el otro cónyuge, porejemplo induciéndolo al pecado o pretendiendo unaeducación no católica para sus hijos (para casossemejantes cf cáns. 1148-1149, sobre el llamado"privilegio petrino").El otro caso (contenido en el canon 1142 y regulado,en los procedimientos, por los cáns. 1697-1706) prevéla disolución por causa justificada por el papa -quehace uso de su potestad vicaria ministerial- delmatrimonio no consumado entre bautizados, o entreun bautizado y un no bautizado. Hay que notar que lafacultad pontificia de disolver, tal como está previstaen el CIC, va más allá del matrimonio rato, siendoéste, según la norma del canon 1601, el únicomatrimonio entre bautizados.Las razones que las doctrinas teológicas y canónicasaducen para justificar estas dos formas de divorciocanónico pueden resumirse sustancialmente en laafirmación según la cual sólo el matrimonio rato yconsumado es indisoluble por derecho divino (can.1141), en cuanto que no puede ser disuelto porninguna potestad humana; los otros matrimonios, encambio, si bien son intrínsecamente indisolubles, no
    • gozan de una indisolubilidad extrínseca absoluta, yaque les falta o el elemento de la sacramentalidad o elde la consumación.En concreto, en el privilegio paulino la disolución sejustifica por el hecho que el bien de la fe prevalecesobre el de la indisolubilidad; en la dispensa superrato, por razón del hecho de que, aun habiéndoserealizado un matrimonio perfecto jurídicamente y, porlo tanto, por sí mismo indisoluble, su no consumaciónimpide la realización en plenitud del signo sacramentalde la unión entre Cristo y la Iglesia.Desde el punto de vista de la doctrina jurídica en elcaso del privilegio paulino se configuraría una especiede rescisión de contrato matrimonial, en cuantocerrado "en condiciones inicuas" entre sujetos que enaquel momento se encontraban "obnubilados en sumente" (Ef 4,17-21) por su condición de infidelitate;en el caso de la dispensa super rato tendríamos, encambio, una rescisión del contrato por un vicio queafecta al funcionamiento del mismo (sea la ausenciade consumación, que impide la realización de la unasola caro, sea la dissociatio animorum, que se oponeal bonum coniugum del que habla el canon 1055, yque es objeto de examen incontrolable por parte de laautoridad eclesiástica, bajo la calificación de justacausa de la dispensa).2. LAS SANCIONES ECLESIÁSTICAS CONTRA ELDIVORCIO CIVIL. Con el fin de considerar de modojusto los distintos modelos concretos que puedenverificarse con el recurso al divorcio civil, será buenorecordar que la ley divina natural obliga a todos loshombres, mientras que la ley meramente eclesiásticasólo a los bautizados en la Iglesia católica (CIC, can.11). Esta distinción es importante sobre todo paravalorar la subsistencia de los presupuestos deldivorcio, es decir, un matrimonio válido, que se regirá
    • por el derecho canónico para los católicos y por elderecho natural para los demás.También conviene recordar que, contrariamente a loque comúnmente se cree, la Iglesia no siempreprohibe el recurso al divorcio, aun siendo contrario -sibien en distinto grado- tanto a la ley divina como a lanatural, y configurándose, por lo tanto, por sí mismocomo un acto antijurídico realizado por un sujetocarente de legitimación. De hecho, el recurso aldivorcio en algunos casos es tolerado por la Iglesia, yen otros incluso autorizado.Es ciertamente lícito en todos aquellos casos en losque sirve para hacer coincidir la situación real con lalegal; por ejemplo, en el caso de un matrimoniocanónico declarado nulo por el juez eclesiástico, odisuelto por dispensa super rato, del que han dehacerse efectivos, en el ordenamiento estatal, losefectos civiles de un matrimonio inexistente o ya noexistente; o también en otro caso, parcialmentedistinto, de recurso al divorcio como meroinstrumento de interrupción legal de una convivenciaque se ha hecho insoportable, sin intención alguna dedisolver el vínculo conyugal, en los países en los queno existe la institución de la separación personal.Distinto es el caso de dos católicos casados sólocivilmente, porque se trata de un matrimoniototalmente inexistente desde el punto de vistacanónico (cf can. 1059), y considerado como un meroconcubinato. En tal caso, cuando no sea posiblearreglar la situación con un matrimonio sacramentalposterior entre los dos se autoriza recurrir al divorciocivil para poner fin a esta situación irregular, yentonces es lícito contraer posteriormente matrimoniocanónico. Se debe notar, sin embargo, que talessituaciones no siempre se presentan de forma unívocadesde el punto de vista de la ley moral: el divorcio esde todas formas un acto antijurídico, en cuanto que es
    • contrario a la ley natural; por otra parte, laconvivencia puede hacer aparecer obligacionesnaturales. Por eso el canon 1071, § 1, 2.°-3.°,prohibe celebrar, sin licencia del ordinario y salvo encaso de necesidad, el matrimonio canónico de quienesno podrían contraer matrimonio ateniéndose a lasleyes civiles, o si tienen obligaciones naturales,derivadas de una unión anterior, hacia la otra parte ocon algún hijo.Para la Iglesia la gravedad del divorcio no reside tantoen el hecho de pedirlo u obtenerlo, sino en el segundomatrimonio que le podría suceder (y que de hecho contanta frecuencia le sucede).De aquí la diversidad de regulación canónica según losdistintos modos concretos: no están previstassanciones en el fuero externo y pueden frecuentar lossacramentos los divorciados que no se han vuelto acasar (en el caso, p. ej., de recurso al divorcio civilcon la única finalidad de definir, en el ordenamientoestatal, relaciones de carácter meramente civil entrelos cónyuges, como las cuestiones patrimoniales; otambién en el caso del cónyuge inocente que sufra eldivorcio a que le somete la otra parte). Lo contrariodebe decirse para los divorciados que han atentadocontra el vínculo casándose de nuevo, ya que sólo escivil el nuevo matrimonio (ef CIC, can. 1085, quecontempla el impedimento, de derecho divino, delligamen, o precedente vínculo matrimonial válido).En cuanto acto contrario al fin último de la Iglesia, ypor lo tanto potencialmente peligroso no sólo para elbien individual común (ratione peccati), sino tambiénpara el de la entera comunidad, que no debe serinducida a error ni confusión en lo que se refiere a ladoctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad (adscandala vitanda), el derecho canónico ha previstotambién sanciones para quien recurre al divorcio civil.Por otra parte, donde el antiguo CIC cas, tigaba con
    • penas ad hoc a quien hubiese atentado contra elmatrimonio con el divorcio y con posterior casamientocivil (can. 2356), el nuevo calla. Sólo se puede hacerreferencia al canon 1399, que contiene una normageneralísima que legitima a la autoridad eclesiásticacompetente para aplicar una pena justa en los casosde violación externa de una ley divina o canónica,pero sólo cuando la gravedad de la situación lorequiera y haya urgente necesidad de prevenir oreparar el escándalo.Fuera del derecho penal, sin embargo, el derechocanónico dispone que cuantos perseveran conobstinación en pecado grave de forma manifiesta nopueden ser admitidos a la eucaristía (can. 915): entreéstos han de contarse los divorciados y los católicoscasados sólo por lo civil, que pueden ser admitidos ala comunión eucarística, previa reconciliaciónsacramental en el sacramento de la penitencia, sólosi, arrepentidos, están dispuestos a una forma de vidaque no contradiga la indisolubilidad del sacramento(JUAN PABLO II, Familiaris consortio, 82-84;Reconciliatio et paenitentia, 34). A los divorciados y alos católicos que se han vuelto a casar por lo civil, encuanto perseveren en un pecado grave y de formamanifiesta, no se les puede asistir con la unción de losenfermos (can. 1007). Se les niegan también lasexequias eclesiásticas si antes de morir no han dadomuestras de penitencia (cf can. 1184, que ademásrequiere el extremo del escándalo público de los fielesy que, de todas formas, determina la obligación deconsultar al ordinario del lugar, a cuyo juicio hay queatenerse, en caso de duda; cf también Congregaciónpara la doctrina de la fe, carta circ. Compluresconferentiae, 29 de junio de 1973).Finalmente el divorciado no puede ser aceptado comopadrino (canon 874, § 1, 4.°), siempre que estésometido a la pena canónica, legítimamente dictada,
    • de que hemos hablado. Pero incluso si no concurrenestas circunstancias, parece que deba excluirseigualmente de la función de padrino, exigiéndoseexplícitamente, entre las condiciones para suadmisión, el llevar una vida coherente con la fe y conlos compromisos que se derivan de la condición depadrino (can. 874, §-1, 3.°; más explícitamente en elCIC de 1917, cf los cáns. 765, 2.0; 766, 2.0).3. DERECHO CANÓNICO Y PASTORAL DE LOSDIVORCIADOS. El derecho canónico no sustituyeobviamente a la pastoral; pero, en razón de la salusanimarum que est suprema lex in Ecclesia (can.1752), se sitúa junto a ella en disposicióninstrumental; de ahí la predisposición de normas quesirven para favorecer la atención pastoral.El CIC de 1983 presta especial atención al cuidadopastoral del matrimonio (cáns. 1063-1072), quecomprende también la atención pastoral a losdivorciados. Con esta finalidad el legislador canónicose ha servido de vez en cuando de mecanismosprohibitivos o promocionales.De tipo prohibitivo es la ya recordada prohibición delcanon 1071, § 1, 2.°-3.n -que parece marcar unaatenuación respecto al antiguo rigor del derechocanónico en relación con el matrimonio civil-, en laque se favorece una acción pastoral cuyacaracterística es la de promover la restauración, encada caso concreto, de la situación jurídica y lasituación moral. Del segundo tipo, en cambio, lanorma contenida en el canon 1063 -y especialmenteen 4.°-, que impone no sólo a los pastores, sino atoda la comunidad cristiana el compromiso de asistir alos esposos para que, "conservando en la fidelidad elpacto conyugal y defendiéndolo, puedan llegar a unavida cada día más santa y plena".[/Familia, /Fidelidad e indisolubilidad; /Matrimonio].
    • BIBL.: - Sobre las definiciones, distinciones ycuestiones históricas: GRAZIANI E., Divorzio (dir.can.), en Enciclopedia del diritto XIII, Giuffré, Milán1964, 535-548; MARONGIu A., Divorzio (storiadellfstituto), ib, 482-506. O Sobre el estado actual dela cuestión: AA.VV., Amore e matrimonio nel pensierofilosoftco e teologico moderno, Vita e pensiero, Milán1976; AA. VV., Il matrimonio oggi ira crisi erinnovamento, Vitae pensiero, Milán 1980; AA. VV:,Famiglia, dirimo e diritio di famiglia, en F.DAGOSTINo (ed.), Jaca Book, Milán 1985;DAGOSTINO F., Matrimonio e indisolubilidad, en"Revista Católica Internacional"51(1980) 35-43.0Sobrela doctrina católica y las controversiascorrespondientes: AA.VV., Divorzio e indisolubilitá delmatrimonio, J. Bernhaid, Cittadella, Asís 1973;AA.VV., El vínculo matrimonial, BAC, Madrid 1978;BASSET W. W., El matrimonio, ¿es indisoluble?, SalTerrae, Santander 1971; BERNHARD y otros Divorcioe indisolubilidad del matrimonio, Herder, Barcelona1974; CHARLAND R., Le pouvoir de 1 Église sur le líendu mariage matrimonial: est-ce pour demain?, en"StCanonica" (1969) 67-86; CROUZEL H., LÉgliseprimitiveface au divorce, Beauchesne, París1971; DE LA HERA A., Indisolubilidad e inconsumacióndel matrimonio, en "RDC" (1976) 351-370; HUIZINGP., La dissolution du mariage depuis le concile deTrente, en "RDC" (1971) 126-144; ID, Ln conceptiondu mariage dans le Code, le concile el le schema desacramentis, en "RDC" (1977) 135146; JEDIN H. yREINHARDT K., II matrimonio. Una ricerca storica eteologica, Morcelliana, Brescia 1981; MATABOSCH A.,Divorcio e Iglesia, Marova, Madrid 1979; METz R. yScHLlcx J., Matrimonio y divorcio, Sígueme,Salamanca 1974; MOINGT J., Le divorce pour motifdimpudicité"(Mt 5,32; 19,9), en "RescSR" (1968)337384; NAVARRETE U., Indissolubilitas matrimoniirati el consumati. Opiniones recentiares elobservationes, en "PMCL" (1969) 415-489; RousSEAU
    • O., Divorzio e matrimonio. Oriente e Occidente, en"Con"4 (1967)136-160; SABOURIN L., Les incises surle divorce, en "BTbib" 2 (1972) 80-87; STEININGERV., Divorzio anche per chi aceita il Vangelo~ Herder-Morcelliana, Brescia 1969. El Sobre la disciplinaeclesiástica: AA. V V., Le probléme pastoral deschrétiens divorcés el remariés, en "VSS" 109 (1974);AA.VV., Per una pastorale dei divorziati, Gribaudi,Turín 1974; AZNAR R.F., Cohabitación, matrimoniocivil, divorciados, casados de nuevo, Publicaciones dela U. Pontificia, Salamanca 1984; ELIZARI F.J.,Pastoral de los divorciados y de otras "situacionesirregulares"; Paulinas, Madrid 1980; HÁRING B., ¿Haysalida? Pastoral para divorciados, Herder, Barcelona1960; LEGRAIN M., Divorciados vueltos a casar, SalTerrae, Santander 1990; TETrAMANzI D., La pastoraledella Chiesa verso la situazioni matrimonialf nonregolari, Opera della Regalitá, Milán 1979. G. Dalla TorreDIVORCIO CIVILTEOLOGÍA MORALSUMARIOI. Definición y distinciones previas.II. Notas históricas.
    • III. Estado actual del problema:1. El divorcio en la experiencia contemporánea: a) En el área cultural occidental, b) En los países socialistas, c) En el mundo islámico, d) En el derecho talmúdico, e) En los países africanos, f) En el derecho hindú y en el derecho "adat ;2. Tipología de la normativa positiva del divorcio civil(divorcio-sanción, divorcio-remedio, divorcio porrepudio o por mutuo consentimiento).IV. La doctrina católica:1. El divorcio en la Sagrada Escritura: a) Antiguo Testamento, b) Nuevo Testamento;2. La enseñanza de la Iglesia;3. Intentos modernos de superación: a) A nivel exegético, b) A nivel teológlco-canónico, c) A nivel técnico jurídico, d) A nivel pastoral.V. La disciplina eclesiástica:1. Los casos canónicos de divorcio;2. Las sanciones eclesiásticas contra el divorcio civil;3. Derecho canónico y pastoral de los divorciados.I. Definición y distinciones previasPor la palabra divorcio se entiende modernamente ladisolución de un matrimonio válidamente surgido,viviendo todavía los cónyuges. De modo másespecífico, a nivel técnico-jurídico, se indica tanto elasunto de revocación del consentimiento matrimonialcomo el acto formal que disuelve ex nunc elmatrimonio.
    • Conviene precisar enseguida que en las fuenteshistóricas e históricojurídicas la terminología sobreesta institución no es unívoca. Por ejemplo, nosiempre se distingue el divorcio, entendido comorevocación del matrimonio por acto bilateral de loscónyuges, del repudio, entendido preferentemente(aunque no siempre) como acto unilateral de uncónyuge en relación con el otro (normalmente elmarido que abandona a la mujer).La misma terminología teológica y canónica ha sido enel pasado algo ambigua, usando el término divorciopara indicar tanto la disolución del matrimonio válido(divortium quoad vinculum o dissolutio vinculi), comola separación personal (divortium quoad mensamthorum el eohabitationem), como la declaración denulidad (también llamada separatio o discidium).Desde el punto de vista sustancial, el divorcio sediferencia tanto de la separación como de ladeclaración de nulidad. La primera -que puede ser dehecho consensual o legal deja vivo el vínculomatrimonial, determinando un estancamiento en lamedida en que se debilitan los derechos y deberes decarácter personal (cohabitación, asistencia, fidelidad),mientras que los de carácter patri-, monial setransforman normalmente en obligación demantenimiento. En cambio, la declaración de nulidad(término asumido por el derecho canónico, que loscódigos civiles prefieren, con diferencia no sóloformal, al de anulación) establece con eficacia ex tuncel vicio originario del asunto matrimonial (por laexistencia de un impedimento, de un vicio en elconsentimiento, de vicio de forma), por el cual estematrimonio, a pesar de su aparente permanencia enel tiempo (matrimonio putativo), es radicalmenteinválido e improductivo de efectos jurídicos.El divorcio y la declaración de nulidad (o la anulación)del matrimonio permiten la celebración posterior de
    • un nuevo matrimonio, aunque sea por motivosdistintos: en el primer caso, porque la disolución deun vínculo válido hace adquirir de nuevo el estado delibertad; en el segundo, porque dada la comprobadainvalidez original del matrimonio, es lógico que sereconozca que nunca se perdió ese estado. En cambio,la separación personal, permaneciendo vivo el vínculoconyugal, prohibe -obviamente en los ordenamientosmonogámicos- la celebración de un segundomatrimonio.II. Notas históricasEl divorcio es una institución conocida prácticamenteen todas las civilizaciones no influidas -o nosuficientemente influidas- por el cristianismo.El mundo romano clásico veía el matrimonio como unarealidad social, al que unía con determinadascondiciones ciertos efectos jurídicos, transformándoloen relación jurídica. El matrimonio se consideraba quesubsistía jurídicamente, con todas sus consecuencias,cuando un hombre y una mujer libres se decidían aestablecer una relación conyugal con la voluntadpermanente en el tiempo de estar unidos enmatrimonio (affectio maritalis), con tal de que nohubiera impedimentos legales y se diera entre ellos elconnubium, es decir, la capacidad jurídica paraconstituir una unión conyugal. Se comprende, pues,que en el derecho romano, como la existencia delmatrimonio procedía de la permanencia de talvoluntad, al desaparecer esta voluntad desaparecía elvínculo, sin necesidad de una declaración autorizadani tampoco de una expresa manifestación de lavoluntad -de los cónyuges o de uno de ellos- dedisolver el matrimonio.Si en las costumbres romanas parece que hay queregistrar, a propósito del divorcio, la evolución desdeuna austeridad de costumbres típica de la edad más
    • antigua al permisivismo de la edad clásica, a niveljurídico hay que resaltar, desde el siglo iv d. C. enadelante -si bien con alternativas distintas- unaevolución normativa que trataba de poner progresivoslímites al divorcio, unida directamente al proceso decristianización de las costumbres, de la mentalidad ytambién del ordenamiento jurídico. Las primerasdisposiciones aparecen ya en una constitución deConstantino en el 331, hasta llegar a las más radicalesen tiempos de Justiniano, que, sin embargo, noerradican esta institución del código.El divorcio, tanto el consensual como el unilateral porrepudio, es conocido también en las legislacionesbárbaras, pero también con contradicciones yoscilaciones hacia la concepción mantenida por laIglesia en cuestión de perpetuidad e indisolubilidad;concepción que no es asumida hasta la legislacióncapitular de los francos, con normas que en granparte proceden o reciben la influencia de decisiones dealgunos concilios. La plena realización de la doctrinade la Iglesia en esta materia se alcanza al conseguir,en la republica christiana, y especialmente después dela reforma gregoriana, una total armonización delordenamiento jurídico con la moral cristiana.La afirmada exclusividad de las competencias de laIglesia para regular el matrimonio, si a nivel de laexperiencia jurídica lleva a la definitiva abolición deldivorcio y al correspondiente desarrollo tanto de laseparación conyugal como de la declaración denulidad, a nivel doctrinal produce una fuerte yrefinada elaboración teológica y canónica sobre elmatrimonio, que llega hasta nosotros. De esta manerase define claramente la regulación dentro de loslímites sustanciales del asunto y dentro de losprocesales unidos a las cuestiones que afectan a suinvalidez, con la definitiva afirmación de lacompetencia exclusiva de los tribunales eclesiásticos
    • en una materia in qua vertitur periculum animae (enla que está en cuestión la salvación del alma).En la edad moderna se comienzan a crear lascondiciones que llevan al Estado a reivindicar supropia competencia sobre el matrimonio, hasta llegara la institución del matrimonio civil. Entre ellas, sobretodo dos: O la afirmación, junto con el concepto desoberanía, de que el derecho del Estado no subyace alderecho canónico ni encuentra un límite en lasmaterias (como el matrimonio) que éste retiene comode su exclusiva competencia, y de que, por otra parte,está sometido a otro marco de valores que pueden serdistintos de aquellos que son propios del derecho de laIglesia; O la distinción en el matrimonio, desde unpunto de vista estrictamente jurídico, entre contrato ysacramento, con la consiguiente reivindicación de laplena y exclusiva competencia del Estado sobre elprimero. Una vez que se ha afirmado que elmatrimonio es para el Estado un mero contrato, suconclusión correspondiente es que también éste, comotodos los contratos, puede rescindirse (mutuodisentimiento, recesión, rescisión, resolución, etc.). Laafirmación en la legislación civil del divorcio estáunida, pues, a la afirmación del matrimonio civil, sinque nunca llegara el legislador estatal a afirmar sucompetencia y anular un matrimonio sacramento. Poralgo el matrimonio civil y el divorcio se introdujerondefinitivamente y de modo estable con la legislaciónrevolucionaria francesa y con el código napoleónico(1803), que sustancialmente serán en esta materia elarquetipo de las legislaciones de los Estadosmodernos.III. Estado actual del problemaEn razón del valor ético, cultural y social de lainstitución matrimonial, el legislador civil no puedelimitarse a una mera disciplina de los problemasprácticos que de él surgen, sino que debe
    • necesariamente remontarse a una concepción ideal -aun "modelo"- de matrimonio del que derivar de modoorgánico y coherente las determinaciones individualesa nivel de derecho positivo. Y este modelo proviene delas escalas de valores, las concepciones y lamentalidad comúnmente difundidas; en definitiva, dela cultura de una sociedad. De aquí la importancia dela relación entre culturas y experiencias jurídicas,frente a la realidad de una institución comúnmenteadmitida en la sociedad contemporánea, queconstituye, por tanto, un importante problemapastoral.1. EL DIVORCIO EN LA EXPERIENCIACONTEMPORÁNEA. Si bien por diversos motivos lasculturas actuales se muestran unánimes en laconcepción del matrimonio disoluble, contribuyendoasí a formar y difundir condiciones favorables a laexperiencia del divorcio. Y si no todas las culturastienen el mismo grado de apertura a esta experiencia,hay que tener en cuenta los efectos cada vezmayores, a nivel planetario, del colonialismo culturalque el mundo occidental ejerce, en el cual se registrala cultura más favorable al divorcio.a) En el área cultural occidental. La concepción defamilia dominante en la sociedad occidental es lallamada "burguesa" o "moderna", en la que ladimensión individual está más acentuada que elsentido familiar mismo.En la línea de la cultura radicallibertaria, que lleva asus consecuencias más extremas el individualismoprop¡o del liberalismo, se facilita el proceso actual deprogresiva "desjuridicización" del matrimonio y de lafamilia, debilitando las prerrogativas jurídicas delmatrimonio, convirtiendo en disponibles y voluntariaspara los cónyuges obligaciones que antes eraninsoslayables, privando a estas obligaciones de todotipo de sanción jurídica, dejando su observancia sólo
    • al sentido moral de los cónyuges. En resumen, laconcepción llamada moderna parece distinguirse porcerrarse en los egoísmos individuales, que miran lainstitución familiar sólo como fuente de utilidadpersonal. A esto hay que añadir la eliminación de todoelemento que pueda hacer referencia y reflejar elespíritu religioso del matrimonio, contemplado sólo ensu dimensión de asunto jurídico. Con la afirmación dela libertad del individuo respecto a la familia, y con laparalela renuncia por parte del ordenamiento jurídicoa interesarse por los aspectos éticos del matrimonio ypor desempeñar una función educativa, se llega, entreotras cosas, a la posibilidad de desentenderse delaspecto civil con el divorcio.b) En los países socialistas. Las concepciones quepresiden la organización de las sociedades socialistasno son homogéneas en lo que afecta al divorcio. Porun lado, de acuerdo con las ideas sobre el matrimonioy las familias propias de los teóricos del marxismo, elordenamiento jurídico tiende a una total privatizacióndel matrimonio, hasta llegar a su disolución jurídicacon la afirmación del "amor libre" y en la familia dehecho, de manera que en sustancia el divorcio sereduce al final de la affectio maritalis y al cese de laconvivencia. Por otro lado, sin embargo, de acuerdocon las concepciones sobre el derecho -y en particularsobre los derechos individuales- propias del marxismoclásico, el divorcio sólo puede admitirse en función delos intereses colectivos superiores, lo que lleva a lamáxima comprensión de las instancias individuales y ala admisión de la disolución matrimonial sólo cuandola colectividad lo acepte.De hecho, en los países socialistas la legislación haoscilado siempre entre los extremos de un divorciolibre y un divorcio muy reglamentado dentro de unoslímites muy rigurosos marcados por los interesescolectivos.
    • c) En el mundo islámico. En ordenamientos jurídicosteocráticos, como los de los Estados islámicos, elmatrimonio, sin ser considerado un acto religioso, sinoun simple contrato civil (pero celebrado conformalidades religiosas), está profundamenteimpregnado de los principios religiosos en sureglamentación jurídica. De ahí que al aceptar elCorán el divorcio, aunque a disgusto, quedejurídicamente legitimado. En particular, el matrimoniose disuelve por repudio unilateral, privilegioreconocido al hombre en el texto sagrado; pordecisión judicial, en cuyo caso también la mujer puedesolicitar el divorcio, aunque sólo en contadas ytaxativas ocasiones, y por apostasía de uno de loscónyuges del islam. Entre los chiítas se admite todavíael matrimonio temporal: de esta forma el divorcio esun asunto y elemento estructural que caracteriza a lainstitución.d) En el derecho talmúdico. El Talmud, para el cual elmatrimonio es un deber religioso, admite el divorcio-repudio, aunque lo ve con malos ojos. Por eso en lospaíses que remiten a los ordenamientos confesionalesla disciplina jurídica que regula el matrimonio(llamado sistema del "matrimonio civil subsidiario"), ladisolución del vínculo para quienes pertenecen a lareligión judía se realiza mediante la entrega del libelode repudio a la mujer, previa autorización del tribunalrabínico y su aceptación por parte de la mujer. Es,pues, la voluntad de las partes la que disuelve elvínculo, mientras que el tribunal rabínico tiene sólouna función de control sobre la legalidad de ladisolución, a menos que no le sea solicitada suintervención en interés de la moral pública, en cuyocaso interviene ya como autoridad.e) En los países africanos. En las culturas tradicionalesafricanas, la reglamentación sobre el matrimonio seremite al derecho consuetudinario (no escrito), y es
    • tan original que plantea muchas dificultades paracomparar las distintas formas que la instituciónmatrimonial adopta. Si no se puede hablar en sentidoformal de divorcio, hay que tener en cuenta distintasformas semejantes que en esencia son un verdadero ypropio divorcio; por ejemplo, en el caso -que es elmás corriente-de esterilidad de la mujer. En otrasformas es por lo menos dudoso que pueda hablarsede disolución: piénsese en la ruptura de la relacióncuando no se ha pagado la dote, con la cual ademásse culmina el asunto matrimonial; o también en lainterrupción de la relación en una de las fases en quese basa el proceso que realiza el matrimonio("matrimonio progresivo" o "por etapas").f) En el derecho hindú y en el derecho "adat" En latradicional concepción hindú, el matrimonio es unainstitución sagrada, unida a las normas de larevelación y de las tradiciones religiosas, locales y decasta. Realiza una profunda unión, casi unaconsagración, que crea una unidad espiritual entrehombre y mujer, destinada a durar incluso más alláde la muerte (la mujer no es libre para casarse denuevo después de la muerte del marido), y siemprefue entendido como indisoluble, al menos para lasclases superiores. En las clases inferiores, en cambio,el divorcio está admitido, aunque deforma limitada, enalgunas costumbres.En el derecho adat, consuetudinario y vigente enalgunas regiones asiáticas (Filipinas, Timor, Indonesia,península de Malaca), el divorcio se admite, aunquede una manera más o menos amplia y con efectosdistintos, según afecte al sistema patrilineal omaternolineal (según sea la mujer o el hombre quiendeja su propio grupo familiar para ir al del otro, o alrevés) o al bilateral (si cada uno de los cónyugessigue perteneciendo al propio grupo, aun habiendoentrado en el del cónyuge). El divorcio, de todas
    • formas, se admite más en el sistema maternolineal(quizá porque los hijos permanecen en el grupofamiliar de la madre).2. TIPOLOGÍA DE LA NORMATIVA POSITIVA DELDIVORCIO CIVIL. A pesar de las diferencias, a vecesmuy notables, que se dan entre las distintaslegislaciones civiles, se puede decir que la normativadel divorcio se inspira casi siempre en uno de lossiguientes sistemas:- El divorcio-sanción: la disolución del matrimonio seentiende como sanción que se inflige al cónyugeculpable por causas taxativamente previstas pon laley.- El divorcio-remedio: la disolución del matrimonio seentiende como remedio al fracaso del matrimonio, quedebe verificarse más que recurriendo a causastaxativamente previstas por la ley, con la averiguaciónpor parte de los poderes públicos de que la comuniónespiritual y material entre los cónyuges no puedeseguir manteniéndose ni tiene posibilidad dereconstruirse.- El divorcio por repudio o por mutuo consentimiento:la disolución del matrimonio se entiende como acto devoluntad, unilateral o bilateral, sin intervención de laautoridad pública o sin que al menos tenga efectosconstitutivos de un nuevo estado para los interesados,si acaso una mer~ función declarativa de la voluntadindividual.IV. La doctrina católicaLa actitud de condena del divorcio por parte de laIglesia -estrechamente unida al carácter sacramentaldel matrimonio, pero también a la concepciónfilosófica que le da base (de hecho para la Iglesiacatólica también el matrimonio natural es
    • intrínsecamente indisoluble) [l Fidelidad eindisolubilidad; l Matrimonio]- se fundamenta en laEscritura, en la tradición y en el magisterio.1. EL DIVORCIO EN LA SAGRADA ESCRITURA. a)Antiguo Testamento. La referencia fundamental -queya tuvieron en cuenta Jesús y Pablo y toda la grantradición cristiana- es la narración de la creación: "Elhombre dejará a su padre y a su madre y se unirá asu mujer y serán un sola carne" (Gén 2,24). Lapalabra de la fe ilumina la realidad natural, es decir, elplan original del Creador, que, subrayando el valorunificador del matrimonio, da a conocer suspropiedades esenciales de unidad e indisolubilidad,que lo distinguen de todas las demás formas deasociación (de la misma familia de origen destinada adisolverse).En este contexto la propuesta de la legislaciónmosaica, que permitía el repudio para ciertos casos(Dt 24,13), es un abandono, en parte, del proyectooriginal más riguroso debido a la "dureza de corazón"(Mc 10,5). Pero del conjunto de los textos del AT quepueden tener relación con la cuestión -tanto los másjurídicos, que señalan limitaciones al repudio (Dt21,10-14; 22,13-19, Lev 21,7; 1315), como los másproféticos y sapienciales (sobre todo en las referenciasal amor único e indisoluble de Yhwh con Israel y queaparecen en los libros de Job, Ester, Tobías, Judit, yenlos profetas, en donde se consolida la metáfora delamor conyugal)-aflora la conciencia de haber faltadoal proyecto original, y por lo mismo una sensibilidad aldivorcio sentido como un mal tolerado.La una caro (una sola carne) de la narración bíblica,junto con la proyección de la unión conyugal en elamor fiel e indisoluble de Dios por su pueblo, no sóloofrecen el sentido de la estructura existencial delmatrimonio, sino que constituyen también la precisa
    • indicación del modelo al que obligatoriamente orientartoda experiencia conyugal concreta.b) Nuevo Testamento. Los evangelios son categóricosen la condena del divorcio (Mt 5,31-32; 19,3-12; Me10,2-12; Le 16,16-18). Es interesante notar cómo lapredicación de Jesús sobre esta materia no pretendaafirmar una normativa más rigurosa, sino,remitiéndose a la tradición bíblica (Gén 1,27; 2,24),reafirmar la original voluntad del Creador sobre laindisolubilidad como precepto divino, que puede verseen las cartas paulinas (1 Cor 7,10-16.39; Rom 7,2-3).Si es, pues, clarísima y cierta la prohibición deldivorcio, más problemática ha sido la interpretacióndel famoso inciso de Mateo "excepto en caso deporneia" a lo largo de los siglos, que ha dado lugar apraxis diversas en la cristiandad (como se sabe,ortodoxos y protestantes admiten, al menos para elcónyuge inocente, la recuperación de la libertad deestado en caso de adulterio). Especialmente sobre ladeterminación del sentido que ha de darse al términoporneia ha habido muchos estudios y esfuerzosexegéticos, con distintos resultados y conclusionessobre la interpretación de todo el pasaje de Mateo. Yasí sucesivamente se ha admitido el divorcio -o, en lasinterpretaciones menos radicales, la sola separaciónde personas- cuando al término en cuestión se le da elsignificado de adulterio, de unión ilícita (concubinato,incesto) o de matrimonio mixto con peligro para la fe.Esta última interpretación, muy interesante si se tieneen cuenta que la única excepción atribuida por Mateoa Jesús está dada por la exigencia de salvaguardarpor encima de todo la fidelidad de su pueblo a Dios,consigue conciliar la afirmación explícita de laindisolubilidad del matrimonio: a) con la tradiciónbíblica que daba al término porneia (=fornicación) elsentido metafórico-religioso de la contaminación delpueblo de Israel con otros pueblos prohibida por el
    • precepto divino; b) con la praxis de la Iglesiaapostólica (He 15; 1Cor 7) y de la Iglesiaposapostólica en materia de "privilegio paulino"; c)con la única excepción que puede encontrarse conseguridad en la praxis de la Iglesia hasta hoy y, por lotanto, con el tradicional principio canónico según elcual el favor fidei prevalece sobre el favor matrimonü.2. LA ENSEÑANZA DE LA IGLESIA. Todas las Iglesiascristianas confiesan su fe en la prohibición evangélicadel divorcio; las diferencias surgen del modo en quecada una de ellas integran esa norma en susordenamientos internos. Ya se ha señalado,efectivamente, que, apelando a la cláusula de Mateo,las Iglesias de Oriente desde muy pronto -seguro yadesde el s. vi- reconocieron al cónyuge inocente lalibertad de poder volver a casarse, primero sólo paracasos de adulterio, después también por otrosmotivos. Las Iglesias reformadas han seguido estamisma orientación.Por el contrario, la Iglesia católica ha traducido demanera integral la prohibición del divorcio en supropio ordenamiento, si bien sólo en relación con elmatrimonio sacramental consumado. En los escritosde los padres ya se encuentra la convicción de laabsoluta indisolubilidad, aunque con alguna afirmaciónambigua y alguna que otra contradicción. Esta mismaconvicción resalta en la alta Edad Media, sobre todoen las actas de los concilios (p.ej., el concilio deToledo, a. 681ss; pero cf ya antes el concilio deCartago, a. 407), si bien siempre se encuentranfuentes, incluso eclesiásticas, que han dadolegitimidad a una lectura distinta, en el sentido de unacierta apertura en favor del divorcio por adulterio. Hayque considerar también: a) a nivel histórico-cultural,la progresiva afirmación de la prohibición del divorcioen un medio social y legislativo todavía influenciadopor las tradiciones no cristianas; b) a nivel técnico-
    • jurídico, numerosas formas de divorcio de la alta EdadMedia parecen más propiamente casos de nulidad dematrimonio; c) a nivel teológico, que no se trata dedocumentos dogmáticamente vinculantes,perteneciendo, por otra parte, al poder de la Iglesiatanto la explicitación progresiva del depositum fideicomo la aplicación del mandato de Cristo a lasituación concreta de la comunidad cristiana, ademásde su fiel transmisión.Es cierto que ya en esta misma Edad Media se llegó auna formulación normativa muy precisa (DecretumGratiani, pars II, c. 32, q. 7) y a una doctrinavinculante: piénsese en las intervenciones deInocencio III (DS 794), del concilio de Florencia (a.1439) en el decreto a los armenios (DS 1327).Después de la edad moderna y contemporánea, en lasactuaciones del concilio de Trento en la sesión XXIV(a. 1563) (DS 1805.1807), de León XIII en la encíclicaArcanum (a. 1880) (DS 3142), de Pío XI en laencíclica Casti connubii (1930) (DS 3710-3712), delconcilio Vat. II en la constitución pastoral Gaudium etspes (nn. 47.49), hasta llegar al sínodo de los obisposde 1980 y a la cünsiguiente exhortación apostólica deJuan Pablo II Familiaris consortio (1981) (n. 20).Conviene señalar de modo especial que el concilio deTrento, en el marco de la definitiva formulación de ladoctrina de la Iglesia sobre el matrimonio, hadeterminado en sus cánones la doctrina de la Iglesiacatólica en oposición a la de los reformadores (pero anivel exegético se discute el planteamiento del canontridentino sobre el divorcio). Hay que notar tambiénque Trento se pronunció con mucha menos claridad enrelación con los ortodoxos, cuya praxis no fuecondenada formalmente. Esta praxis tampoco fueaprobada en el concilio, que se pronunció en elsentido de sostener que la única interpretaciónposible; exacta y conforme con la Sagrada Escritura,
    • de la prohibición bíblica del divorcio, es la que seenseña en la tradición de la Iglesia católica, para lacual el matrimonio es absolutamente indisoluble.3. INTENTOS MODERNOS DE SUPERACIÓN. Larealidad social moderna, caracterizada por la difusiónde la mentalidad y de la práctica del divorcio, vaponiendo cada vez con más urgencia a la Iglesiaproblemas de carácter pastoral, que a su vez invitanconstantemente a repensar la doctrina tradicional dela Iglesia y su normativa sobre la indisolubilidad delmatrimonio, como forma de solucionar casos humanosde piedad.La superación de la posición tradicional, planteada ennombre de la misericordia evangélica hacia el hombreequivocado, ha sido propuesta en una variedad deformas, que en. sustancia podrían reducirse a estosniveles: el exegético, el teológico-canónico, el técnicojurídico y el pastoral.a) A nivel exegético, además de la pluralidad deinterpretaciones ya señalada a propósito del discutidopasaje de Mateo, se ha tratado de situar tal pasajeentre las radicales exigencias del discurso de lamontaña, con un gran valor en el plano ético, pero nojurídico, de las relaciones de este mundo. Esta tesis,sin embargo, choca con la interpretación y laaplicación de tipo estnctamente jurídico (prohibicióndel divorcio) que la Iglesia le ha dado desde elprincipio, como lo demuestra la predicación y la praxisde las comunidades apostólicas.b) A nivel teológico-canónico; partiendo del principiode la potestad vicaria, por el que el papa puededisolver el matrimonio sacramental no consumado, seplantea la pregunta de si la Iglesia no puede tenerpoder de disolver un matrimonio que sea más amplioque el tradicional. Pero la aceptación de esta tesischoca con la doctrina y la praxis constante de la
    • Iglesia. Otros, en cambio, apoyándose siempre en ladisolución del matrimonio rato y no consumado, hanforzado la noción de consumación tal como propia, ytradicionalmente se la ha entendido en cuanto cópulaconyugal, para extenderla a la así llamada"consumación existencial y en la fe". El matrimonio,por tanto, establecido por las nupcias y sólointrínsecamente indisoluble, podría ser disuelto por lamisericordia de la Iglesia siempre que los esposos nohubieran conseguido llevarlo a aquella plenitudhumana y cristiana de lo que es el matrimonio, aaquella sacramentalidad que es signo de la unión deCristo con la Iglesia, que lo haría indisoluble tambiénextrínsecamente. Es evidente la ruptura con losprincipios católicos sobre el matrimonio en una teoríaque sustancialmente introduce una especie de"matrimonio a prueba" y que reduce la instituciónmatrimonial a la realidad que, de hecho, era típica dela experiencia romanística.c) A nivel técnico jurídico no han faltado intentos desuperar en la praxis el rigor del precepto. Así, porejemplo, la jurisprudencia eclesiástica holandesa, enlos años inmediatamente posteriores al concilio,intentó nuevas soluciones, poniendo comofundamento de las sentencias en materia matrimonialla cuestión de "si por la misericordia de la Iglesia nose puede conceder una nueva celebración religiosa delmatrimonio", en lugar de su formulación tradicional:"si consta la nulidad del matrimonio". También lajurisprudencia eclesiástica estadounidense ha tratadode ampliar la tradicional institución canónica de lanulidad del matrimonio, llegando a mantener con unaaudaz argumentación a posteriori que si se llega a lacrisis del matrimonio, a pesar de la graciasacramental, es evidente que es porque estabaviciado ya desde su origen.
    • En todos estos casos se ha tratado, desde luego, deintentos inadmisibles, más que a nivel teológico anivel jurídico, en el que pretendían abrirse paso, yaque se situaban en claro y evidente contraste con lasnormas de derecho positivo, al cual el juez eclesiásticoestá obligado a atenerse.d) A nivel pastoral han aparecido posiciones como lallamada "gradualidad de la conversión" de los fielesdivorciados y casados de nuevo civilmente. Se hallegado a decir, en efecto, que, de cara a lareconciliación sacramental y a la admisión a laeucaristía, serían suficientes algunos signos auténticosque se manifestaran a lo largo de un proceso deconversión, iniciado aunque todavía no realizadoplenamente. Pero estas posiciones son contrarias aalgunas normas imperativas (cf CIC, can. 915), asícomo a algunas declaraciones magisteriales bienclaras (cf JUAN PABLO II, Familiaris consortio, 84).V. La disciplina eclesiásticaEl divorcio aparece en el ordenamiento jurídico de laIglesia desde tres perspectivas: 1) los casos canónicosde divorcio; 2) la condena del recurso al divorcio civily las consiguientes sanciones eclesiásticas; 3) ladisposición de una serie de instrumentos jurídicospara favorecerla pastoral de los divorciados.1. LOS CASOS CANÓNICOS DE DIVORCIO. El derechocanónico conoce tres casos de disolución delmatrimonio: la muerte de uno de los cónyuges, que esla causa natural y común de disolución; el llamado"privilegió paulino" (1Cor 7,12-15); la disolución delmatrimonio rato y no consumado. En los casossegundo y tercero se puede hablar de auténticos ypropios casos canónicos de divorcio, porque haydisolución de un matrimonio válidamente surgido,aunque se debe distinguir el caso del "privilegiopaulino", en el que hay un mero matrimonio natural
    • entre dos personas no bautizadas, del otro caso(dispensa del matrimonio rato et non consumato),donde normalmente se trata de un matrimoniosacramental.El canon 1143 del CIC prevé las condiciones parapoder disolver el matrimonio natural (antesconsiderado legítimo) incluso consumado: que hayasido contraído por personas no bautizadas; queposteriormente uno de los cónyuges haya recibido elbautismo; que el no bautizado no quiera bautizarse niconvivir pacíficamente con el otro cónyuge, porejemplo induciéndolo al pecado o pretendiendo unaeducación no católica para sus hijos (para casossemejantes cf cáns. 1148-1149, sobre el llamado"privilegio petrino").El otro caso (contenido en el canon 1142 y regulado,en los procedimientos, por los cáns. 1697-1706) prevéla disolución por causa justificada por el papa -quehace uso de su potestad vicaria ministerial- delmatrimonio no consumado entre bautizados, o entreun bautizado y un no bautizado. Hay que notar que lafacultad pontificia de disolver, tal como está previstaen el CIC, va más allá del matrimonio rato, siendoéste, según la norma del canon 1601, el únicomatrimonio entre bautizados.Las razones que las doctrinas teológicas y canónicasaducen para justificar estas dos formas de divorciocanónico pueden resumirse sustancialmente en laafirmación según la cual sólo el matrimonio rato yconsumado es indisoluble por derecho divino (can.1141), en cuanto que no puede ser disuelto porninguna potestad humana; los otros matrimonios, encambio, si bien son intrínsecamente indisolubles, nogozan de una indisolubilidad extrínseca absoluta, yaque les falta o el elemento de la sacramentalidad o elde la consumación.
    • En concreto, en el privilegio paulino la disolución sejustifica por el hecho que el bien de la fe prevalecesobre el de la indisolubilidad; en la dispensa superrato, por razón del hecho de que, aun habiéndoserealizado un matrimonio perfecto jurídicamente y, porlo tanto, por sí mismo indisoluble, su no consumaciónimpide la realización en plenitud del signo sacramentalde la unión entre Cristo y la Iglesia.Desde el punto de vista de la doctrina jurídica en elcaso del privilegio paulino se configuraría una especiede rescisión de contrato matrimonial, en cuantocerrado "en condiciones inicuas" entre sujetos que enaquel momento se encontraban "obnubilados en sumente" (Ef 4,17-21) por su condición de infidelitate;en el caso de la dispensa super rato tendríamos, encambio, una rescisión del contrato por un vicio queafecta al funcionamiento del mismo (sea la ausenciade consumación, que impide la realización de la unasola caro, sea la dissociatio animorum, que se oponeal bonum coniugum del que habla el canon 1055, yque es objeto de examen incontrolable por parte de laautoridad eclesiástica, bajo la calificación de justacausa de la dispensa).2. LAS SANCIONES ECLESIÁSTICAS CONTRA ELDIVORCIO CIVIL. Con el fin de considerar de modojusto los distintos modelos concretos que puedenverificarse con el recurso al divorcio civil, será buenorecordar que la ley divina natural obliga a todos loshombres, mientras que la ley meramente eclesiásticasólo a los bautizados en la Iglesia católica (CIC, can.11). Esta distinción es importante sobre todo paravalorar la subsistencia de los presupuestos deldivorcio, es decir, un matrimonio válido, que se regirápor el derecho canónico para los católicos y por elderecho natural para los demás.También conviene recordar que, contrariamente a loque comúnmente se cree, la Iglesia no siempre
    • prohibe el recurso al divorcio, aun siendo contrario -sibien en distinto grado- tanto a la ley divina como a lanatural, y configurándose, por lo tanto, por sí mismocomo un acto antijurídico realizado por un sujetocarente de legitimación. De hecho, el recurso aldivorcio en algunos casos es tolerado por la Iglesia, yen otros incluso autorizado.Es ciertamente lícito en todos aquellos casos en losque sirve para hacer coincidir la situación real con lalegal; por ejemplo, en el caso de un matrimoniocanónico declarado nulo por el juez eclesiástico, odisuelto por dispensa super rato, del que han dehacerse efectivos, en el ordenamiento estatal, losefectos civiles de un matrimonio inexistente o ya noexistente; o también en otro caso, parcialmentedistinto, de recurso al divorcio como meroinstrumento de interrupción legal de una convivenciaque se ha hecho insoportable, sin intención alguna dedisolver el vínculo conyugal, en los países en los queno existe la institución de la separación personal.Distinto es el caso de dos católicos casados sólocivilmente, porque se trata de un matrimoniototalmente inexistente desde el punto de vistacanónico (cf can. 1059), y considerado como un meroconcubinato. En tal caso, cuando no sea posiblearreglar la situación con un matrimonio sacramentalposterior entre los dos se autoriza recurrir al divorciocivil para poner fin a esta situación irregular, yentonces es lícito contraer posteriormente matrimoniocanónico. Se debe notar, sin embargo, que talessituaciones no siempre se presentan de forma unívocadesde el punto de vista de la ley moral: el divorcio esde todas formas un acto antijurídico, en cuanto que escontrario a la ley natural; por otra parte, laconvivencia puede hacer aparecer obligacionesnaturales. Por eso el canon 1071, § 1, 2.°-3.°,prohibe celebrar, sin licencia del ordinario y salvo en
    • caso de necesidad, el matrimonio canónico de quienesno podrían contraer matrimonio ateniéndose a lasleyes civiles, o si tienen obligaciones naturales,derivadas de una unión anterior, hacia la otra parte ocon algún hijo.Para la Iglesia la gravedad del divorcio no reside tantoen el hecho de pedirlo u obtenerlo, sino en el segundomatrimonio que le podría suceder (y que de hecho contanta frecuencia le sucede).De aquí la diversidad de regulación canónica según losdistintos modos concretos: no están previstassanciones en el fuero externo y pueden frecuentar lossacramentos los divorciados que no se han vuelto acasar (en el caso, p. ej., de recurso al divorcio civilcon la única finalidad de definir, en el ordenamientoestatal, relaciones de carácter meramente civil entrelos cónyuges, como las cuestiones patrimoniales; otambién en el caso del cónyuge inocente que sufra eldivorcio a que le somete la otra parte). Lo contrariodebe decirse para los divorciados que han atentadocontra el vínculo casándose de nuevo, ya que sólo escivil el nuevo matrimonio (ef CIC, can. 1085, quecontempla el impedimento, de derecho divino, delligamen, o precedente vínculo matrimonial válido).En cuanto acto contrario al fin último de la Iglesia, ypor lo tanto potencialmente peligroso no sólo para elbien individual común (ratione peccati), sino tambiénpara el de la entera comunidad, que no debe serinducida a error ni confusión en lo que se refiere a ladoctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad (adscandala vitanda), el derecho canónico ha previstotambién sanciones para quien recurre al divorcio civil.Por otra parte, donde el antiguo CIC cas, tigaba conpenas ad hoc a quien hubiese atentado contra elmatrimonio con el divorcio y con posterior casamientocivil (can. 2356), el nuevo calla. Sólo se puede hacerreferencia al canon 1399, que contiene una norma
    • generalísima que legitima a la autoridad eclesiásticacompetente para aplicar una pena justa en los casosde violación externa de una ley divina o canónica,pero sólo cuando la gravedad de la situación lorequiera y haya urgente necesidad de prevenir oreparar el escándalo.Fuera del derecho penal, sin embargo, el derechocanónico dispone que cuantos perseveran conobstinación en pecado grave de forma manifiesta nopueden ser admitidos a la eucaristía (can. 915): entreéstos han de contarse los divorciados y los católicoscasados sólo por lo civil, que pueden ser admitidos ala comunión eucarística, previa reconciliaciónsacramental en el sacramento de la penitencia, sólosi, arrepentidos, están dispuestos a una forma de vidaque no contradiga la indisolubilidad del sacramento(JUAN PABLO II, Familiaris consortio, 82-84;Reconciliatio et paenitentia, 34). A los divorciados y alos católicos que se han vuelto a casar por lo civil, encuanto perseveren en un pecado grave y de formamanifiesta, no se les puede asistir con la unción de losenfermos (can. 1007). Se les niegan también lasexequias eclesiásticas si antes de morir no han dadomuestras de penitencia (cf can. 1184, que ademásrequiere el extremo del escándalo público de los fielesy que, de todas formas, determina la obligación deconsultar al ordinario del lugar, a cuyo juicio hay queatenerse, en caso de duda; cf también Congregaciónpara la doctrina de la fe, carta circ. Compluresconferentiae, 29 de junio de 1973).Finalmente el divorciado no puede ser aceptado comopadrino (canon 874, § 1, 4.°), siempre que estésometido a la pena canónica, legítimamente dictada,de que hemos hablado. Pero incluso si no concurrenestas circunstancias, parece que deba excluirseigualmente de la función de padrino, exigiéndoseexplícitamente, entre las condiciones para su
    • admisión, el llevar una vida coherente con la fe y conlos compromisos que se derivan de la condición depadrino (can. 874, §-1, 3.°; más explícitamente en elCIC de 1917, cf los cáns. 765, 2.0; 766, 2.0).3. DERECHO CANÓNICO Y PASTORAL DE LOSDIVORCIADOS. El derecho canónico no sustituyeobviamente a la pastoral; pero, en razón de la salusanimarum que est suprema lex in Ecclesia (can.1752), se sitúa junto a ella en disposicióninstrumental; de ahí la predisposición de normas quesirven para favorecer la atención pastoral.El CIC de 1983 presta especial atención al cuidadopastoral del matrimonio (cáns. 1063-1072), quecomprende también la atención pastoral a losdivorciados. Con esta finalidad el legislador canónicose ha servido de vez en cuando de mecanismosprohibitivos o promocionales.De tipo prohibitivo es la ya recordada prohibición delcanon 1071, § 1, 2.°-3.n -que parece marcar unaatenuación respecto al antiguo rigor del derechocanónico en relación con el matrimonio civil-, en laque se favorece una acción pastoral cuyacaracterística es la de promover la restauración, encada caso concreto, de la situación jurídica y lasituación moral. Del segundo tipo, en cambio, lanorma contenida en el canon 1063 -y especialmenteen 4.°-, que impone no sólo a los pastores, sino atoda la comunidad cristiana el compromiso de asistir alos esposos para que, "conservando en la fidelidad elpacto conyugal y defendiéndolo, puedan llegar a unavida cada día más santa y plena".[/Familia, /Fidelidad e indisolubilidad; /Matrimonio].BIBL.: - Sobre las definiciones, distinciones ycuestiones históricas: GRAZIANI E., Divorzio (dir.can.), en Enciclopedia del diritto XIII, Giuffré, Milán
    • 1964, 535-548; MARONGIu A., Divorzio (storiadellfstituto), ib, 482-506. O Sobre el estado actual dela cuestión: AA.VV., Amore e matrimonio nel pensierofilosoftco e teologico moderno, Vita e pensiero, Milán1976; AA. VV., Il matrimonio oggi ira crisi erinnovamento, Vitae pensiero, Milán 1980; AA. VV:,Famiglia, dirimo e diritio di famiglia, en F.DAGOSTINo (ed.), Jaca Book, Milán 1985;DAGOSTINO F., Matrimonio e indisolubilidad, en"Revista Católica Internacional"51(1980) 35-43.0Sobrela doctrina católica y las controversiascorrespondientes: AA.VV., Divorzio e indisolubilitá delmatrimonio, J. Bernhaid, Cittadella, Asís 1973;AA.VV., El vínculo matrimonial, BAC, Madrid 1978;BASSET W. W., El matrimonio, ¿es indisoluble?, SalTerrae, Santander 1971; BERNHARD y otros Divorcioe indisolubilidad del matrimonio, Herder, Barcelona1974; CHARLAND R., Le pouvoir de 1 Église sur le líendu mariage matrimonial: est-ce pour demain?, en"StCanonica" (1969) 67-86; CROUZEL H., LÉgliseprimitiveface au divorce, Beauchesne, París1971; DE LA HERA A., Indisolubilidad e inconsumacióndel matrimonio, en "RDC" (1976) 351-370; HUIZINGP., La dissolution du mariage depuis le concile deTrente, en "RDC" (1971) 126-144; ID, Ln conceptiondu mariage dans le Code, le concile el le schema desacramentis, en "RDC" (1977) 135146; JEDIN H. yREINHARDT K., II matrimonio. Una ricerca storica eteologica, Morcelliana, Brescia 1981; MATABOSCH A.,Divorcio e Iglesia, Marova, Madrid 1979; METz R. yScHLlcx J., Matrimonio y divorcio, Sígueme,Salamanca 1974; MOINGT J., Le divorce pour motifdimpudicité"(Mt 5,32; 19,9), en "RescSR" (1968)337384; NAVARRETE U., Indissolubilitas matrimoniirati el consumati. Opiniones recentiares elobservationes, en "PMCL" (1969) 415-489; RousSEAUO., Divorzio e matrimonio. Oriente e Occidente, en"Con"4 (1967)136-160; SABOURIN L., Les incises surle divorce, en "BTbib" 2 (1972) 80-87; STEININGER
    • V., Divorzio anche per chi aceita il Vangelo~ Herder- Morcelliana, Brescia 1969. El Sobre la disciplina eclesiástica: AA. V V., Le probléme pastoral des chrétiens divorcés el remariés, en "VSS" 109 (1974); AA.VV., Per una pastorale dei divorziati, Gribaudi, Turín 1974; AZNAR R.F., Cohabitación, matrimonio civil, divorciados, casados de nuevo, Publicaciones de la U. Pontificia, Salamanca 1984; ELIZARI F.J., Pastoral de los divorciados y de otras "situaciones irregulares"; Paulinas, Madrid 1980; HÁRING B., ¿Hay salida? Pastoral para divorciados, Herder, Barcelona 1960; LEGRAIN M., Divorciados vueltos a casar, Sal Terrae, Santander 1990; TETrAMANzI D., La pastorale della Chiesa verso la situazioni matrimonialf non regolari, Opera della Regalitá, Milán 1979. G. Dalla Torre2. Causas:Las causas que pueden producir una separación son múltiples, depende de la naturaleza de larelación, las circunstancias de cada uno, problemas económicos, familiares, hijos, etc. pero entrelos problemas más frecuentes en toda relación de pareja destacan:- Problemas de comunicación: La mayoría de las veces no se habla de los conflictos en sumomento, se van acumulando las quejas con respecto al otro y después se discuten a destiempo,dificultad para expresar sentimientos, necesidades de afecto, y sobre todo creer que el otro sabe"leer nuestro pensamiento" y por tanto que conoce lo que sentimos, pensamos y necesitamos.Esto es un error que se comete con mucha frecuencia y da lugar a malos entendidos difícil desolucionar.- Discusiones destructivas: Falta de respeto hacia la opinión del otro, creer que uno siempre llevala razón, no saber ponerse en el lugar del otro para comprender lo que le ocurre, etc.- Sentimiento de abandono: En ocasiones el exceso de trabajo por parte de uno de los cónyuges yla falta de interés por la pareja, hace que se deteriore la relación y el otro sienta esa sensación deabandono y de soledad que le lleve a buscar una solución al margen de su pareja.Esto en un principio se puede ver como una salida pasajera y momentánea pensando en unafutura solución. Pero la mayoría de las veces no es otra cosa sino el comienzo de una ruptura, yaque los dos miembros de la pareja empiezan a tener vidas independientes, uno al margen del otro,
    • con intereses distintos, llegando el momento en que la pareja puede ser vista como un estorbo oun freno para el desarrollo personal.De ahí la importancia del dialogo y de buscar soluciones en el momento en que aparece elproblema y no posponerlo.- Rutina: Hacer siempre las mismas cosas, hablar siempre de lo mismo, falta de interés en lo que leocurre al otro, la monotonía, falta de ilusión, etc.- Decepción: Muchas parejas achacan los problemas a que ellos o ellas no se habían casado con lapersona que habían conocido en un principio, se sienten chantajeadas, se produce decepción yaque se ha perdido la admiración que pudo existir en su momento.3. Posibles soluciones:Casi todas las parejas atraviesan crisis y diferencias. Lo importante es no negar que existen losproblemas y hacerles frente en su momento y con deseos por parte de los dos de solucionarlos.- La comunicación es uno de los pilares básicos en los que se apoya toda relación y essorprendente ver cuantas parejas carecen de habilidades para comunicarse de forma adecuada,dando lugar a malas interpretaciones de los hechos.Es muy importante hablar de los problemas de forma directa, sin "sobreentendidos", comentarlosen el momento y no cuando ya ha pasado tiempo, expresa lo que sientes de forma activa, no exijasa tu pareja que adivine tus deseos.- No eludir los conflictos.- Las manifestaciones de cariño son muy importantes, es aconsejable potenciar la ternura.- Evitar las discusiones innecesarias y aprender a perdonar y disculpar. A veces nos enfadamos ymolestamos por nimiedades.- Lucha contra la monotonía, potencia tu creatividad y procura aportar novedades a la relación,intenta participar en la vida de tu pareja.- Intenta recuperar la admiración que sentías al principio. Acepta a tu pareja como es, no intentescambiarle. Es importante que se sienta aceptado y valorado por ti, resalta sus cualidades, intentaexpresar sentimientos positivos.- Comprender los puntos de vista del otro y, sobre todo, no descargar el mal humor y losproblemas personales en la pareja.
    • Conseguir todo esto, en un principio puede resultar difícil, pero es algo que se puede lograr, es unatarea que requiere esfuerzo, pero que merece la pena intentarlo, lo importante es no perder laconfianza en conseguirlo y no olvides que es normal que haya momentos críticos, intenta noderrumbarte, la mayoría de las veces tienen solución. http://www.google.com.mx/search?q=causas del divorcio en yucatan&ie=utf-8&oe=utf-8&aq=t&rls=org.mozilla:es-ES:official&client=firefox-a&source=hp&channel=nI.I. DIVORCIO. DEFINICIÓN. ETIMOLOGÍAAntes de entrar en las definiciones, características e historia del Divorcio, es necesarioconsiderar la preexistencia de una relación vinculante de carácter legal denominadoMatrimonio, el cual es considerado como la institución social más importante en la que atravez de esta se establece la integración de una familia, derivada de la ley biológica queexige la perpetuidad de una especie, en este caso la humana. El Matrimonio se podríadefinir como "contrato civil( porque tiene la presencia del Estado) y solemne( porquenecesita requisitos para que tenga validez), celebrado entre dos personas de sexodiferente(hombre y mujer), con el objetivo de perpetuar la especie". En el aspecto civil, esconsiderado como un contrato el cual sólo será válido si se ciñe a las normas establecidaspor nuestra ley, como contrato este reviste una serie de formas solemnes sancionadas poruna autoridad civil en tal carácter contractual podemos asumir que este reviste un carácterde disolubilidad, y es en tal caso que se puede recurrir ante la autoridad para solicitar taldisolución del vinculo no sin que la autoridad procure garantizar los intereses de los hijos, yde ambos cónyuges, por lo que es de vital importancia el conocimiento de sus derechos conrespecto de su persona, bienes e hijos.1.2.EL MATRIMONIO SE DISUELVE POR DOS RAZONES FUNDAMENTALES.- a. Por la muerte de uno de los cónyuges: Esto es acorde con nuestras disposiciones legales vigentes, ante la desaparición física de uno de los esposos, el vínculo entre ambos deja de existir y de producir efectos jurídicos validos. b. Por el divorcio: Que es el medio que se utiliza como procedimiento especial destinado a lograr el cese de la relación nupcial.Ley de Divorcio No.1306-Bis, "Art. 1.- el Matrimonio se disuelve por la muerte de uno delos cónyuges o por el divorcio."El Divorcio se puede definir como "la disolución del vinculo matrimonial que deja a loscónyuges en la posibilidad de contraer otro matrimonio". También puede ser definido "ElDivorcio es la ruptura del vínculo conyugal, pronunciado por tribunales, a solicitud de unode los esposos (Divorcio por causa determinada) o de ambos (Divorcio por mutuo
    • consentimiento) sanción resultante de una acción encaminada a obtener la disolución delmatrimonio".Es decir que el divorcio es sinónimo de rompimiento absoluto y definitivo del vínculomatrimonial entre los esposos, por la intervención de una autoridad judicial facultada porlas leyes.De esta difiniciones se desprende lo siguiente: El divorcio, igual que la nulidad, debe ser pronunciado por una autoridad judicial; Mientras la nulidad tiene carácter retroactivo, salvo la aplicación al matrimonio putativo, el divorcio se limita a la disolución del matrimonio para el porvernir; A diferencia de la nulidad, el divorcio supone un matrimonio válidoLa anulación del matrimonio es un procedimiento distinto del divorcio. Un matrimonio sepuede anular cuando en su constitución no se siguió alguna de las formalidades exigidaspor la ley o cuando se realizó a pesar de mediar un procedimiento legal. Las causales dedivorcio, por el contrario, presuponen un matrimonio válido y surgen una vez constituidoéste.En este sentido podemos concluir diciendo que la nulidad del matrimonio es retroactiva,borra el matrimonio como si éste no hubiese existido jamás, es decir que opera hacia elpasado; y por el contrario el divorcio opera hacia el futuro.1.3. ORIGEN DEL DIVORCIO.-En el Derecho Romano, la disolución del matrimonio se conocía como Divortium yse producía por diversas razones, entre las cuales podemos señalar: Por incapacidad matrimonial de cualquiera de los contrayentes; Por la muerte de uno de ellos; Por Capitis Diminutio; Por el incestus superveniens, que ocurría cuando el suegro adoptaba como hijo a su yerno y los cónyuges quedaban en condición de hermanos. Por llegar al cargo de Senador quien estuviese casado con una liberta,; Por la cesación de la Affetio Maritalis, consistente en la voluntad de ambos cónyuges de poner término al matrimonio.En la legislación Francesa no estaba permitido el Divorcio, el matrimonio era consideradoindestructible, eclesiástico y sagrado, pero a partir de la Revolución de 1739, se abrió laposibilidad de dar por terminado al matrimonio mediante el Divorcio-Contrato yposteriormente surge el Divorcio-Sanción. Fueron asimilando varias ordenanzas queplanteaban la posibilidad de pedir el divorcio en los casos de: Adulterio,
    • Por la muerte de unos de los cónyuges, Por la condena a pena criminal, El abandono del hogar, Los excesos Sevicias, Las injurias graves del uno para con el otro,Es decir todo lo que hiciera intolerable el mantenimiento del vínculo conyugal.1.4.EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL DIVORCIO EN LA REPÚBLICADOMINICANA.-La instauración del divorcio en la República Dominicana fue sometida por un proyecto deley del diputado García Martínez, en la sesión del Congreso Nacional del 29 de abril de1895, en sustitución de la separación personal establecida y reglamentada por los códigoscivil y de procedimiento civil, mientras que el divorcio les ofrecía el medio de romper elvículo que los unía y el de aspirar, a un nuevo matrimonio.1Con la recopilación, traducción y adecuación de los Códigos franceses esta figura no estabaincluida en los mismos y sólo estaba previsto lo relativo a la separación personal. A pesarde la oposición de la iglesia y de los sectores conservadores de la época, el 6 de mayo de1897 entró en vigencia la "Ley Sobre Divorcio Y Separación De Cuerpos Y Bienes".Durante los primeros años de vigencia de esta ley la mayoría del pueblo Dominicano tuvoabstención y muchos prejuicios, debido a los cuestionamientos religiosos en cuanto a ladisolución del vínculo.1.El Divorcio en la República Dominicana, Lic. Manuel U. Gómez hijo, Pág.26, Edicionescapeldom, 1968.En el año 1937 fue promulgada la ley 1306-Bis, sobre Divorcio, la cual ponía trabas almismo, pues su Párrafo I, disponía que "Sin embargo, en armonía con las propiedadesesenciales del matrimonio católico queda entendido que, por el propio hecho de celebrarmatrimonio católico, los cónyuges renuncian a la facultad civil de pedir el divorcio, que poresto mismo no podrá ser aplicado por los Tribunales Civiles a los matrimonios canónicos."Debido a esto, excepto en raras ocasiones, sólo se entendía lícito recurrir a la separación decuerpos y bienes, a la cual la misma ley le daba mayor facilidad, pues en esos tiempos losdivorcios fueron motivos de escándalos.Las disposiciones contenidas en el Párrafo I se aplicaron a los matrimonios católicoscelebrados a partir del día 6 de agosto de 1954 fecha del canje de ratificaciones delConcordato intervenido entre la República Dominicana y la Santa Sede en fecha 16 dejunio de 1954, todo de conformidad con el artículo 28, párrafo 1, del mismo instrumento.El Divorcio como figura jurídica está contenido en un instrumento de regulación especial, ala cual se le han introducido varias modificaciones en los años 1921, 1929, y luego en 1935
    • con la Ley 843 y para concluir con la Ley 1306-Bis de fecha 21 de mayo del 1937 y susmodificaciones, que es la que actualmente nos rige en materia de divorcio. Es convenienteseñalar, sin embargo, que nuestro derecho es supletorio y por vía de consecuencia, tanto eljuez como las partes pueden recurir a disposiciones generales contenidas en el Código Civily en el Código de Procedimiento Civil, básicamente lo que tiene que ver con losinformativos testimoniales, los emplazamientos, lo relativo a los bienes y a otros aspectosque pueden desprenderse de un proceso de divorcio y que la misma ley, en muchos casos locontempla.Dentro de las modificaciones más importantes que se han realizado a la Ley de Divorciopodemos citar la Ley 3937 que instituye la separación personal entre los cónyuges y la Ley142 del 4 de junio de 1971 sobre Divorcio Rápido, a vapor o acelerado. Así como laResolución No. 3874 del Congreso Nacional que aprueba el Concordato y el ProtocoloFinal suscrito entre la República Dominicana y la Santa Sede, publicada en la GacetaJudicial No.7720. CAPÍTULO II2.1 CAUSAS DE DIVORCIO.-Las causas de divorcio están contenidas en el Capitulo II, Art. 2.,de la Ley 1306-bis, sobreDivorcio (Mod. por la Ley No. 2669), el cual se plantea como motivo de divorcio, demanera expresa, excluyente y limitativa las siguientes causales:a)- El mutuo consentimiento de los esposos. b)- La incompatibilidad de caracteres justificada por hechos cuya magnitud como causa deinfelicidad de los cónyuges y de perturbación social, suficientes para motivar el divorcio,será apreciada por los jueces. c)- La ausencia decretada por el tribunal de conformidad con las prescripciones contenidasen el capítulo II del título IV del libro primero del Código Civil.d)- El adulterio de cualquiera de los cónyuges.e)- La condenación de uno de los esposos a una pena criminal. No podrá pedirse el divorcio por esta causa si la condenación es la sanción de crímenespolíticos.f)- Las sevicias o injurias graves cometidas por uno de los esposos respecto del otro. g)- El abandono voluntario que uno de los esposos haga del hogar, siempre que no regresea el en el término de dos años. Este plazo tendrá como punto de partida la notificaciónauténtica hecha al cónyuge que ha abandonado el hogar por el otro cónyuge.
    • h)- La embriaguez habitual de uno de los esposos, o el uso habitual o inmoderado dedrogas estupefacientes».Los fundamentos de las causas: Las causas enumeradas anteriormente de la letra d.-) en adelante, presupone una falta cometidas por uno de los cónyuges, en estos casos el divorcio aparece como una sanción al esposo culpable que ha cometido alguna violación a las obligaciones que le impone el matrimonio. Las dos primeras no tiene ese fundamento. La causa debe surgir durante el matrimonio: Uno de los hechos cometidos por los esposos sólo puede ser considerado como causas del divorcio, si estos han surgido durante el matrimonio. Los sucesos ocurridos antes del matrimonio no pueden ser retenidos como causas del divorcio. La causa debe ser provocada por el cónyuge demandado: La Jurisprudencia exige que en toda demanda en divorcio por causa determinada, es preciso que los hechos en que se basa emanen del cónyuge al cual le son imputados. Ha sido juzgado que el esposo demandante no puede invocar los hechos provocados por él y los cuales son los generadores de las desavenencias, sin violar el principio de que "nadie puede prevalecer en justicia de su propia falta". La reciprocidad de faltas en los esposos no sirven de excusas: Las faltas a las obligaciones que impone el matrimonio que un esposo pueda cometer, no excusan las que a su vez haya cometido el otro cónyuge, en razón de que la Ley 1603-Bis, sobre Divorcio, no ha eregido la falta recíproca en un medio de admisión con la demanda. Es decir que las injurias del marido no excusan la de su mujer. Sin embargo a sido juzgado que cuando la mujer ha injuriado a su marido por causa del adulterio cometido por este, ello justifica su actuación y esos hechos no pueden ser invocados como causa de divorcio por el marido. Y que cuando la causa de divorcio tiene su origen en un acto ilícito, deshonroso e inmoral imputable a uno de los esposos, el culpable no podrá "invocar la existencia de dicha causa de divorcio".2.2. COMO SE OBTIENE EL DIVORCIO.-El Divorcio se puede obtener de las siguientes maneras: A requerimiento de ambos esposos cuando los mismos manifiestan, de manera inequívoca y en conjunto, su deseo de separarse. Puede también ser obtenido a solicitud de una de las partes, cuando la vida en pareja se hace insostenible e irreconciliable, debido a las diferencias de tal magnitud que la única salida viable es la de recurrir a la separación definitiva.2.3. TRIBUNAL COMPETENTE.-El Artículo 3 de la Ley de Divorcio señala "Toda acción de divorcio por causa determinadase incoará por ante el Tribunal o Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial endonde resida el demandado, si éste tiene residencia conocida en la República; o por ante elde la residencia del demandante en caso contrario".
    • Es oportuno aclarar, que la Ley 50-00, de fecha 26 de julio del años 2002, establece unnuevo sistema de apoderamiento de los Tribunales de Primera Instancia, según la cual nodebe tomarse en cuenta lo relativo a la residencia del demandado pues los apoderamientosdeben hacerse a través del Juez Presidente de las Cámaras Civiles y Comerciales, designadopor la Suprema Corte de Justicia, el cual se encarga de asignar y distribuir los expedientesentre los diferentes jueces utilizando un método computarizado y aleatorio. Este método deasignación de expedientes sólo es aplicable en el Distrito Nacional y en el Distrito Judicialde Santiago, en los demás Distritos y Jurisdicciones sigue vigente la regla deapoderamiento anterior a la promulgación de la ley 50-00.2.4. TIPOS DE PROCEDIMIENTOS DE DIVORCIOS EN LA REPÚBLICADOMINICANA.-a) El procedimiento ordinario de divorcio: Este procedimiento debe tener una causaespecíficamente establecida por la Ley de Divorcio como: El mutuo consentimiento; Incompatibilidad de caracteres; Ausencia de cualquiera de los cónyuges, decretada por el tribunal; Adulterio; Condenación de uno de los cónyuges a una pena criminal; Sevicios o injurias graves cometidas por uno de los cónyuges respecto del otro; Abandono voluntario del hogar por uno de los cónyuges; y, Alcoholismo y/o drogadicción.b) El procedimiento de divorcio especial o Divorcio "Al vapor": El divorcio especial odivorcio al vapor es un procedimiento instituido especialmente para extranjeros odominicanos no residentes en el país en caso de divorcio por mutuo consentimiento.Al igual que en el procedimiento ordinario de divorcio, y debido a que los cónyuges sedivorcian por mutuo consentimiento, la ley exige que se suscriba un acuerdo formal deseparación donde se hagan constar cuestiones como la división o partición de los bienes dela comunidad.2.5. EL PROCEDIMIENTO DE DIVORCIO POR CAUSA DETERMINADA.-Toda acción de divorcio por causa determinada se incoará por ante el Tribunal de PrimeraInstancia del Distrito Judicial en donde resida el demandado. Si dicho demandado notuviere residencia conocida en el país se ejecutará por ante el de la residencia deldemandante. Sin embargo es oportuno aclarar, que la Ley 50-00, de fecha 26 de julio delaños 2002, establece un nuevo sistema de apoderamiento de los Tribunales, el cual no debetomar en cuenta lo relativo a la residencia del demandado.El demandante emplazará al demandado para que comparezca a la audiencia que el tribunalcelebrará en la fecha y hora que indique el acto de emplazamiento o citación donde laspartes presentarán documentos y testigos para probar sus alegatos. La audiencia tendrálugar, comparezca o no el demandado y terminada la misma, el tribunal ordenará la
    • comunicación del expediente al Ministerio Público para su dictamen a partir del cual el juezadmitirá o no el divorcio, pronunciando públicamente la sentencia.Toda sentencia de divorcio por causa determinada ordenará a cargo de cuál de los cónyugesquedarán los hijos comunes, pero el juez deberá atenerse a lo estipulado en el acuerdosuscrito por las partes, si lo hubiese. A falta de dicho acuerdo deberá limitarse a las reglassiguientes: Salvo contadas excepciones todos los hijos hasta la edad de cuatro años permanecerán bajo el cuidado y amparo de la madre; Los hijos mayores de 4 años quedarán a cargo del esposo que haya obtenido el divorcio, a menos que el tribunal apoderado, a instancia de parte interesada o del Ministerio Público, ordene que todos o algunos de ellos sean confiados al otro cónyuge o a una tercera persona. Cuando el divorcio se solicite en razón de que uno de los cónyuges haya sido condenado a una pena criminal, basta con presentar al tribunal una copia de la sentencia que condene al cónyuge, debidamente certificada y visada donde se certifique que dicha sentencia no es susceptible de ser reformada por ninguna de las vías legales ordinarias.En toda sentencia de divorcio por causa determinada queda abierto el recurso de apelación,cuyo plazo será de 2 meses a partir de la fecha de la notificación de dicha sentencia.Luego de vencido el plazo para interponer el recurso de apelación, el esposo que hayaobtenido el divorcio, registrada ya la sentencia correspondiente en la Oficina del RegistroCivil y Conservaduría de Hipotecas y habiendo intimado al otro a tal efecto, deberácomparecer por ante el Oficial del Estado Civil correspondiente a fin de efectuar elpronunciamiento del divorcio. Además, deberá publicar el dispositivo de la sentencia en unperiódico de circulación nacional, dentro de los 8 días de su pronunciamiento. (establecidoen el Art.548 del Código de Procedimiento Civil). CAPITULO III3.1. DESARROLLO Y PROCEDIMIENTO DE LA DEMANDA DE DIVORCIOPOR LA CAUSA DETERMINADA DE INCOMPATIBILIDAD DECARACTERES.-Las condiciones exigidas para que exista , tal como lo dispone la ley y es mantenido por lajurisprudencia "la incompatibilidad de caracteres" como causa de disolución delmatrimonio, debe estar justificada por hechos que determinen la infelicidad de los cónyugesy una perturbación social". Basta que la "vida común sea insoportable", que ese estado seacausa de perturbación social, es decir que halla transcendido al dominio público, y queademás, de acuerdo con la jurisprudencia, sea imputable al cónyuge demandado para queesta causa quede determinada.Estas causas consisten en sevicias e injurias graves. La jurisprudencia considera comoinjurias graves: a)diversas faltas a la relaciones sexuales, tales como negativa de un
    • cónyuge a tener descendencia, la homoxesualidad; b) algunas violaciones a las obligacionesmatrimoniales, como son: el abandono del domicilio conyugal, el adulterio, trasmisión deuna enfermedad venérea; c) la forma en que se comporta uno de los cónyuges, cuandoexiste la embriaguez habitual, si se cometen actos delictivos o dilapación por el marido delos bienes de su mujer, venta del mobiliario común por la mujer cuando el marido estabaausente.Contenido y formalidades del emplazamiento.-Esta demanda en Divorcio debe realizarse por medio de un acto de emplazamientoordinario en el cual se cumplan todas las formalidades de forma y de fondo exigidas por laley, debiendo solo agregarle algunas menciones especiales.Primeramente es necesario antes del abogado empezar el procedimiento, tenga a manotodos y cada uno de los documentos que hará valer como soporte de sus pretenciones, talescomo:a) El acta de matrimonio debidamente legalizada;b) Las actas de nacimiento de los hijos, si lo hubiere;c) El poder de representación,d) Las publicaciones del Aviso del Periódico cuando la mujer es la demandada y suresidencia es desconocida. (ver con más detalles, más adelante en las Formalidades depublicidad en la citación a domicilio desconocido)e) La lista de los testigos que se quiere sean escuchados en la audiencia, yf) Cualquier otro documento que acorde con las características porpias de cada procesosirva de soporte a la demanda.El Art.4 de la Ley de Divorcio No.1306-Bis exige que los documentos sean notificados aldemandado conjuntamente con el acto de emplazamiento. El cual lo citamos "Eldemandante hará emplazar, en la forma ordinaria de los emplazamientos, al demandado,para que este comparezca en persona, o por apoderado con el poder auténtico, a laaudiencia a puertas cerradas por el Tribunal o Juzgado celebrará el día y a la hora indicadosen el emplazamiento y dará copia, en certeza de éste, al demandado, de los documentos quehará valer en apoyo de su demanda, si los hubiere."El emplazamiento del divorcio debe indicar la citación expresa para que el demandadocomparezca personalmente o mediante un apoderado con "poder auténtico" al tribunal, enel día previsto y a la hora señalada, razón por la que no se emplaza para que se constituyaabodado sino para que se presente al Tribunal, porque la citación es a fecha fija.
    • El emplazamiento debe contener además la indicación de que la audiencia será celebrada apuertas cerradas, que se están notificando los documentos en cabeza del acto y debecontener las conclusiones correctamente detalladas, en cuanto a la regularidad yadmisibilidad de la misma y sobre todo, a pena de nulidad, lo relativo al pedimento de laguarda de los menores, siempre y cuando fuere procedente.La guarda de los Menores.-En este sentido el Juez debe acoger lo que las partes hayan acordado sobre la guarda de losmenores y que a falta de convenio entre los esposos todos los hijos menores de cuatro añosdeben permanecer al amparo y bajo el cuidado de la madre, a menos que el divorcio no sepronuncie contra ella por haber sido condenada a una pena criminal, por cometer sevicias einjurias graves en contra del esposo, por haber abandonado voluntariamente por mas de dosaños el hogar o por hembriagarse o consumir habitualmente drogas estupefacientes.El Art. 12 de la Ley de Divorcio No.1306-Bis, establece las pautas a seguir por el juez parala atribución de la guarda de los hijos en la sentencia que admite el divorcio, según lascuales "el juez debe atenerse en primer término, a lo que las partes hubieren convenido", sital acuerdo se hubiese logrado. Teniéndose como norma orientadora la disposición delcitado Art.12 que obliga al juez atenerse a la mayor ventaja de los hijos, es forzoso admitir,con la jurisprudencia, que la guarda puede ser acordada a uno de los esposos, a un miembrode sus familiares o a un tercero.Se admite que el juez está facultado para reglamentar el derecho de visita del cónyugue aquien no le es confiada la guarda o, de los derechos de ambos esposos, en el caso de que laguarda haya sido confiada a una tercera persona.Emplazamiento a Domicilio Desconocido.-Puede darse el caso de que se desconoce la residencia y el domicilio de la parte demandadaya sea porque reside en el extranjero o porque aún residiendo en la República Dominicana,no se sabe con exactitud el lugar de su residencia.El emplazamiento a domicilio desconocido tiene una doble finalidad determinar lacompetencia, y garantizar el derecho de defensa de la parte demandada.Cuando el demandado reside fuera del territorio dominicano, se considera como tribunalcompetente el tribunal del domicilio de la parte demandante, sin embargo lasmodificaciones procedimentales introducidas por la Ley 50-00 de fecha 26 de julio del año2000, al establecer un mecanismo de apoderamiento aleatorio de los expedientes haceinexplicable esa modalidad de determinación de competencia debido a que ya las cámarasciviles y comerciales no tienen una jurisdicción específica como antes sino que sin importarel lugar de residencia del demandante o del demandado pueden ser apoderadasaleatoriamente de un expediente para cuyo conocimiento no podrá declararse incopetentes,como ocurría a veces, en que algunos jueces se declaraban incopetentes y enviaban elasunto por ante otro que también se declaraba incopetente, porque era al magistrado queoriginalmente había declarado la incopetencia a quien le correspondía conocer a fondo del
    • mismo, dejando el expediente en un limbo jurídico y provocando significativas perdidas detiempo y de recursos tanto para los clientes como para los abogados.De las Notificaciones a Domicilio Desconocido:Tan pronto se determina que la parte demandada tiene domicilio desconocido, el acto deemplazamiento debe hacerse con varios traslados:1ero. al lugar de la última residencia del emplazado y hacer constar, ya sea hablando con unvecino o una persona que resida en ese mismo domicilio que la persona que se pretendelocalizar no reside ahí, o que no lo conocen. Luego el Alguacil después de realizar eltraslado al último domicilio del demandado, debe trasladarse al Tribunal que va a conocerde la demanda y notificar en la Secretaría su intención de fijar en la puerta del mismo unacopia del acto de emplazamiento, procediento a colocarlo en un mural destinado a talesfines, debiendo además notificar copia del acto al Procurador Fiscal del Distrito Judicialcorrespondiente, quien procede a visar el original.Formalidades de publicidad en la citación a domicilio desconocido:Si la parte demandada es el esposo, basta con lo anteriormente descrito, pero si por elcontrario a quien se demanda es a la mujer, entonces debe cumplirse una formalidad previaconsistente en publicar durante tres días consecutivos, en un periódico de circulaciónnacional, un aviso, indicándole a la mujer que a falta de conocer su residencia se procederáa notificar el emplazamiento en manos del Procurador Fiscal del Distrito Judicialcorrespondiente. Estas publicaciones deben ponerse en cabeza de la demanda.El Aviso publicado en el periódico debe contener las generales de la parte demandada, suúltimo domicilio conocido, el día en que se hará el emplazamiento en manos del Fiscal, elobjeto de la demanda, la fecha en que se celebrará la audiencia y las generales de la partedemandante.Las tres publicaciones deben ser registradas y certificadas por la editora responsable delperiódico, porque copias de esas publicaciones deben ser notificadas conjuntamente con elemplazamiento en manos del Procurador Fiscal y son una pieza importante delprocedimiento ya que si no se cumple con esa formalidad el tribunal declara irrecibible lademanda en Divorcio lo que implica asumir mayores gastos y reiniciar el proceso.En cuanto al emplazamiento a domicilio desconocido debemos ser muy cuidadosos almomento de incoar la demanda para evitar cometer errores que puedan alterar y prolongarun proceso que tiende a ser sencilo, práctico y de fácil solución.Celebración de la Audiencia:La Audiencia de Divorcio por la Causa Determinada de Incompatibilidad de Caracteres,por ser un asunto de orden público, se celebra a puerta cerrada, y no puede haber dentro de
    • la sala del Tribunal nadie, absolutamente nadie ajeno al proceso o que no sea parte delTribunal.En cuanto a la audiencia también podemos citar el Art.10 de la Ley de Divorcio 1306-Bis,donde dice que " Terminada la audiencia, el Tribunal ordenará la comunicación delexpediente al Ministerio Público, para que dictamine en el plazo de cinco días franco".Comparecencia de las partes:El demandante puede comparecer en persona o simplemente hacerse representar por suabogado, procediendo a indicar de manera detallada al tribunal los motivos, argumentos yrazones que sustentan su acción judicial, así como hacer valer todos los documentos queconsidera útil para la causa y presentar los testigos que quiere que sean escuchados ( en estaparte pueden deponer como testigos, sin ser tachados, los parientes y criados de las partes,excepto los hijos y descendientes de los mismos), y posteriormente presentar conclusionesal fondo.Opinión o dictamen del Procurador Fiscal:La Ley señala que por tratarse de una demanda en divorcio, y por interesar al ordenpúblico, el Tribunal después de haber instruido el proceso, debe ordenar la comunicaciónde expediente al Procurador Fiscal para que éste proceda a emitir su opinión o dictamen enun plazo de cinco días, y lo devuelva al Tribunal, sin embargo es practica frecuente, quenuestros jueces y tribunales sólo envian el expediente de divorcio al Procurador Fiscalcuando una de las partes así lo solicite.Emisión y contenido de la Sentencia:Una vez que el expediente esté debidamente instruído y el Ministerio Público haya emitidosu dictamen, dependiendo de las pruebas aportadas, de la seriedad de la demanda y de losdiversos factores que adornen el asunto sometido a su consideración, el tribunal admite odesestima el Divorcio.Esa decisión debe estar debidamente motivada y debe cumplir con los requisitos yformalidades propieas de las sentencias emanadas de nuestros tribunales en lo que tiene quever con los nombres de los jueces, de los abogados, de las partes, sus conclusiones, laexposición sumaria de los hechos, los puntos de derecho, los fundamentos y el dispositivo.En este sentido podemos citar el Art.12 de la Ley de Divorcio 1306-Bis, donde dice que "Devuelto el expediente por el Ministerio Público con el dictamen correspondiente, elTribunal fallará admitiendo o desestimando el divorcio. La sentencia se pronunciarápúblicamente."Recursos que se pueden interponer:(pendiente desarrollar)
    • Pronunciamiento del Divorcio:Una vez obtenida la sentencia en última instancia o que haya adquirido la autoridad de lacosa juzgada, el beneficiario de la sentencia está obligado a presentarse ante el Oficial delEstado Civil en un plazo de dos meses, para pronunciar el Divorcio y trnacribir eldispositivo de la Sentencia en el Registro del Estado Civil, debiendo previamente emplazar,a pena de nulidad, a la contraparte para que esté presente el día del pronunciamiento y paraque el mismo se haga en su presencia.Si se deja transcurrir el plazo de los dos meses sin realizar el pronunciamientocorrespondiente, se considera la no-existencia del divorcio y deberá entonces iniciarse unnuevo procedimiento tendente a obtener el divorcio y por una causa distinta a laoriginalmente alegada.En este sentido la Ley de Divorcio No.1306-Bis, hace referencia de lo antes expuestoen sus Art.15., 16,17,18, y 19.3.2EL DIVORCIO POR MUTUO CONSENTIMIENTO Y PROCEDIMIENTO QUEDEBE SEGUIRSE.El Divorcio por mutuo consentimiento es aquel mediante el cual las partes se ponen deacuerdo para divorciarse porque no pueden seguir conviviendo, pero no quieren sometersea litigios ni contradicciones, sino que acuden por ante un Notario Público a los fines delevantar un Acta denominada de Convenciones y Estipulaciones conteniendo todos losaspectos que han de regular esa separación aparentemente "amistosa"El Artículo 26 del código Civil dice: "El consentimiento mutuo y perseverante de losesposos, expresado de la manera prescrita en la presente ley, justificará suficientemente quela vida en común les es insoportable". Para realizar el Divorcio por mutuo consentimiento deben cumplirse las siguientescondiciones:Aquellos esposos que tengan mas de dos años y menos de treinta de vida en común, ycuando el esposo tenga menos de 60 años de edad, y la esposa menos de 50 años; en casocontrario no es admisible este tipo de procedimiento y en consecuencia debe descartarse,inmediatamente, la posibilidad de realizarlo por esta vía. (Art. 27, Ley 1306-bis).Tribunal Competente:Para la realización del Divorcio por Mutuo Consentimiento el tribunal competente es el dePrimera Instancia del domicilio de las partes o domicilio conyugal. En relación con lacompetencia, a partir de la entrada en vigor de la Ley No. 50-00 de fecha 26 del mes deJulio del año 2000, se establece un nuevo Sistema de Apoderamiento de los Tribunales dePrimera Instancia en los Distritos Judiciales de Santo Domingo y Santiago. No debe
    • tomarse en cuenta lo relativo a la residencia del demandado toda vez que losapoderamientos deben hacerse a través de un Juez Presidente de las Cámaras Civiles yComerciales designado por la Suprema Corte de Justicia, el cual se encarga de asignar ydistribuir los expedientes entre los diferentes jueces utilizando un método computarizado yaleatorio. Este sistema de asignación de expedientes solo es aplicable a las mencionadasciudades, para los demás Distritos y Jurisdicciones sigue vigente la regla de apoderamientoanterior.Rol de los Tribunales en materia de Divorcio por Mutuo Consentimiento:El Tribunal solo se limita a aceptar, aprobar y homologar el acuerdo suscrito entre laspartes, tras asegurarse de que dichas estipulaciones son adecuadas, correctas y acordes conel orden público y las buenas costumbres. Si el Tribunal por una u otra razón no acepta elacta de estipulaciones, el trámite de divorcio se suspende, hasta tanto sea regularizada lafalta que dio origen a la suspensión.En el Procedimiento de Divorcio por Mutuo Consentimiento, las partes no tienen que decirante el Tribunal las razones íntimas que tiene cada uno para divorciarse, diferente a lo queocurre en el procedimiento de divorcio por la causa determinada de incompatibilidad decaracteres.Tanto para el Divorcio por Mutuo Consentimiento como por Incompatibilidad deCaracteres, son requisitos indispensables los siguientes documentos:a)- El Acta de matrimonio debidamente legalizada.b)- Las actas de nacimiento de los hijos, si los hay.c)-Los documentos justificativos de propiedad, si los hubiere.d)- Las documentaciones propias de cada caso en particular y sobre todo levantar lamencionada Acta de Convenciones y Estipulaciones ante un Notario Público.Redacción y Contenido del Acta de Convenciones y Estipulaciones:El Acta de Convenciones y Estipulaciones es el documento base para este tipo deDivorcio y para su elaboración deben observarse, a pena de nulidad, determinadsformalidades.Las partes previamente de acuerdo, se dirigen ante un Abogado Notario Público y lemanifiestan el deseo de divorciarse, el abogado procede a confeccionar el documentodenominado Acta de Convenciones y Estipulaciones, dicho acto debe ser firmado por laspartes, conjuntamente con el Notario. En el contenido de este documento se deberádemostrar que las partes se han puesto de acuerdo, con relación a los puntos fundamentalesque han de regir esa separación, y que comprende lo relativo a:
    • -La pensión ad-litem o la mención de la renuncia a la misma por parte de la mujer.-Convenir en qué casa residirá la esposa mientras dura el procedimiento.-La guarda de los niños menores de edad, si los hubiere.-La manutención de los hijos.-La partición de los bienes muebles e inmuebles o la mención de que no fomentaron ningúnbién.-Lo relativo al poder otorgado al abogado para que lleve a cabo el procedimiento.Esta Acta, es un acto auténtico, ya que ha sido redactado por un Abogado Notario Públicocon derecho y capacidad para levantar escritura observando las solemnidades requeridas.La Autenticidad es el carácter de verdad que la ley imprime a ciertos actos sometidos aformalidades específicas. (Contenido en el Art.28 Ley 1306-bis)Solicitud y Fijación de Audiencia:Después de haber realizado el Acta de Convenciones y Estipulaciones se procede a realizaruna instancia solicitando a la presidencia de la Cámara Civil y Comercial la asignación deuna sala y obtener la respectiva fijación de audiencia, acompañando esa solicitud de losdocumentos que le sirven de base a la demanda de divorcio.El Acta de Convenciones y Estipulaciones debe ser depositada con la instancia, el acta dematrimonio original y el acta de nacimiento de los hijos, si los hay, ante el Tribunal Civilcompetente solicitando la disolución de la unión matrimonial.Audiencia y Emisión de Sentencia:El día de la audiencia, comparece el Abogado apoderado, quien en representación de ambaspartes, y sin que haya contestación litigiosa de ninguna índole, procede a leer lasconclusiones de fondo y solicitar que sean acogidos por el Tribunal, los acuerdos a quearribaron las partes al momento de levantar el Acta de Convenciones y Estipulaciones.Las partes siempre tienen abierta la posibilidad de modificar sus acuerdos, aún durante eldesarrollo de la audiencia y en presencia del Juez.Obtención, Registro y Pronunciamiento de la Sentencia:El Juez se limita, por regla general, a homologar el Acta de Convenciones y Estipulaciones,emitiendo una sentencia que admite el divorcio entre los cónyuges y ordena elprocedimiento de la misma ante el Oficial del Estado Civil correspondiente.
    • Después de gestionar y obtener la sentencia de divorcio, se procede a registrarla para quetenga fecha cierta, y la parte más diligente acude por ante el Oficial del Estado Civilcorrespondiente a los fines de cumplir con la formalidad del pronunciamiento.Publicación del Divorcio:El siguiente paso consiste en publicar en un periódico de circulación nacional un extractocontentivo del dispositivo de la sentencia de divorcio. Tras realizarse la publicación deldivorcio, se obtiene una copia certificada por la Dirección del periódico, dando constanciade la certeza de la referida publicación e indicando el número y la edición correspondiente.Recursos que Pueden Interponerse:En los divorcios por Mutuo Consentimiento, no es admisible ningún tipo de recurso quetienda a atacar la decisión emanada del Tribunal, toda vez que la misma se dio comoconsecuencia de la manifestación voluntaria, taxativa, invariable, inequívoca, y conjunta deambos esposos; quienes al momento de levantar el Acta de Convenciones y Estipulaciones,renuncian implícitamente a revocar tal decisión o a acudir por ante un tribunal superior parafines de reformación o revocación de la sentencia que se origine como consecuencia dedicho acuerdo. El Art. 32 de la Ley 1306- bis sobre Divorcio, plantea que "La Sentenciaque ordene el Divorcio por Mutuo Consentimiento será Inapelable" Como podemos observar el legislador niega la posibilidad de incoar el Recurso deApelación, sin embargo aunque solo se mencione ese recurso, la prohibición es extensiva alos demás recursos ordinarios como extraordinarios, existentes en nuestra legislación.Lo anterior, no impide que en casos de dolo, fraude, alteraciones, falsificaciones, fallos, laspartes no puedan elevar el recurso de revisión Civil previsto por el Artículo 480 ysiguientes del Código de Procedimiento Civil. En cuyos casos la parte lesionada podríaejercerlo, a los fines de obtener su retractación.Consideraciones Finales sobre este Procedimiento de Divorcio: En el caso de cónyuges dominicanos residentes en el extranjero, las convenciones yestipulaciones podrán ser redactadas a través de apoderados especiales y firmadas por éstospor ante un Notario Público de la jurisdicción que ellos indiquen, en el acto contentivo delpoder. En dichas convenciones y estipulaciones, las partes otorgarán, de manera expresa,competencias a un Juez de Primera Instancia de la misma jurisdicción señalada por ellos enel poder, para conocer y fallar sobre el Divorcio. (Art.27 Ley 1306-bis) Los extranjeros que se encuentran en el país aún no siendo residentes, podrán divorciarsepor Mutuo Consentimiento, siempre que, hallándose por lo menos uno de ellos presente enla audiencia, y el otro representado por apoderado especial, convengan de manera expresaen atribuir competencia a un Juez de Primera Instancia, en el acta de convenciones yestipulaciones levantada por un notario Público de la misma jurisdicción del Tribunal por
    • ellos señalado. Para el caso previsto en este párrafo, no serán aplicables las disposicionesdel artículo 27 de la Ley."3.3 El Divorcio Rápido, Acelerado o A VaporEste método de Divorcio se estableció en República Dominicana mediante la Ley No. 142de fecha 4 de Junio del año 1971, publicada en Gaceta Oficial No.9229.43 siendo en suesencia y en los aspectos procedimentales similar al divorcio por mutuo consentimiento.El Divorcio al Vapor se instituyó en nuestro País para brindar soluciones satisfactoriaságiles, sobre todo a aquellas personas que contrajeron matrimonio en otra Nación. Para quepudieran obtener una sentencia de divorcio en un tiempo sumamente corto.Quiénes Pueden Realizar el Divorcio al Vapor:El Divorcio al Vapor puede ser realizado tanto por dominicanos residentes en el exteriorcomo por extranjeros, siendoéstos los que mayormente utilicen este procedimiento para llevar acabo su separación.Condiciones Necesarias:A las personas que optan por realizar este tipo de divorcio no se les exige el cumplimientode las formalidades previstas para los dominicanos que eligen el mutuo consentimiento ,sobre todo en lo que tiene que ver con el tiempo de matrimonio ni con la edad de loscónyuges. Se les requiere:-Que sean residentes en el extranjero.-Que hayan contraído nupcias en otras Naciones.- O que sean nacionales de otros Países.-Que elijan libre y voluntariamente otorgar competencia a un tribunal dominicano para laterminación de su matrimonio.Este procedimiento especial y al parecer otorgante de privilegios a favor de los extranjeros,se realiza sobre la base de un instrumento legal sólido, el cual exige el cumplimientoestricto de determinadas formalidades.Procedimiento Establecido:Es imprescindible tener los siguientes documentos: -Acta de matrimonio debidamentelegalizada; Actas de nacimiento de los hijos, si los hubiera; Haberse provisto del poderespecial de representación otorgado al abogado actuante; que los esposos hayan realizado elacuerdo de separación, o el acta de convenciones y estipulaciones que ha de regir el
    • divorcio; Procurar que todos y cada uno de los documentos propios del caso y que se haránvaler, estén debidamente registrados por el Cónsul General de la República Dominicana enel País del domicilio de los esposos que pretenden divorciarse y que la firma de dichofuncionario consular haya sido legalizada por la Secretaría de Estado de RelacionesExteriores; Asegurarse de que los documentos que estén en otro idioma sean traducidos alidioma español, por un traductor oficial y que se hagan las legalizaciones correspondientes.Solicitud de Fijación de Audiencia:Después de tener todos los documentos en orden, debemos solicitar la fijación de audiencia,indicando al tribunal los días en que uno de los cónyuges vendrá al País para acudir alTribunal, tomando esto como condición particular.Comparecencia de la Parte y su Abogado por Ante un Notario Público:Luego de autorizada la demanda, el juez apoderado fijará la audiencia dentro del término de3 días para que los cónyuges comparezcan en el tribunal. Terminada la audiencia elTribunal ordenará la comunicación al Ministerio Público, para que dé su dictamen en elplazo de 3 días francos y el Juez dictará sentencia dentro de los 3 días siguientes. Engeneral, para que sea evacuada la sentencia de divorcio y subsiguientemente transcrita en laOficina del Registro Civil y Conservaduría de Hipotecas correspondiente serán necesariosde 8 a 10 días, dependiendo del volumen de trabajo del tribunal apoderado.Una vez transcrita la sentencia se pronunciará el divorcio por cualquier Oficial del EstadoCivil de la Jurisdicción del Tribunal que conoció el caso. Para ello será necesario lapresentación de una copia certificada de la sentencia, previamente transcrita en el RegistroCivil, y el dispositivo de la misma se publicará en un periódico de circulación nacional.Para que dicha sentencia de divorcio tenga validez en el extranjero deberá ser legalizada enla Procuraduría General de la República así como en la Secretaría de Estado de RelacionesExteriores, y finalmente en la embajada o consulado correspondiente al país en donde sequiere hacer valer dicho divorcio.3.4 El Divorcio por la causa de Adulterio. -Procedimiento que debe seguirse:El Divorcio por esta causa es muy poco utilizado en el País, debido a lo complicado queresulta el procedimiento de la prueba. Esta causa es la real en muchos de los casos, perolegalmente se utiliza cualquiera de las otras más comunes que faciliten el procedimiento aseguir.El Art. 109 del Código Civil, en su numeral 1ro. dice que son causas de divorcio: " Eladulterio de uno de los cónyuges "La causal de adulterio para poder ejercer la acción de divorcio, es antiquísima, lo recoge lalegislación de casi todos los países y la nuestra la concede al cónyuge inocente, laposibilidad de divorciarse por esta casual.
    • Prueba de adulterio:Como es obvio suponer, en la generalidad de los casos, el adulterio suele efectuarse contodas las precauciones posibles, de tal manera que muy difícilmente habrá pruebatestimonial procedente. Al respecto existen fallos contradictorios dictados por las diversasSalas de la Corte Suprema de Justicia sobre este punto.Requisitos para que el adulterio sirva de causa de divorcio:Se requieren fundamentalmente dos elementos, aún cuando como veremos algunos autoresexigen otros adicionales.PRIMERO.- Es de orden material, consisten en las relaciones sexuales con una personaque no sea su cónyuge, ya sea del mismo o diferente sexo.SEGUNDO.- Es de orden intencional, esto es la libre voluntad de realizar ese acto.Si falta uno de estos elementos, no sirve de causal para solicitar el divorcio.Para que exista adulterio es fundamental probar que hubo la intención de cometerlo, puesde lo contrario no se podría aducir esta causal.Fundamentos de esta causa:El fundamento de esta causa, es el mutuo deber de fidelidad, esto es los cónyuges estánobligados a guardarse fidelidad, sin que la infidelidad de uno autorice al otro a proceder delmismo modo. No olvidemos que la fidelidad es una de las más importantes consecuenciasdel matrimonio monogámico, existiendo igualdad entre el hombre y la mujer.Se agrega otro requisito y este es el que se refiere a que debe existir matrimonioválidamente celebrado, esto es sino es válido el matrimonio no existe adulterio.Prescripción de la causa de adulterio:La acción de divorcio por adulterio, prescribe en el plazo de un año contado desde que elcónyuge perjudicado tuvo conocimiento del hecho. Se pregunta si después de vencido elaño; el cónyuge inocente podría o no presentar demanda de divorcio por esta causal, larespuesta es NO, acorde a lo dispuesto en el Art. 124 del Código Civil. CAPITULO IV4.1 Efectos del Divorcio:Entre los efectos que produce el divorcio es importante mencionar que:Los cónyuges que vuelvan a casarse entre sí no podrán adoptar otro régimen que el que losregía anteriormente; y,
    • La mujer divorciada no podrá volver a casarse sino 10 meses después que el divorcio hayallegado a ser definitivo, a menos que su nuevo marido sea el mismo de quien se hadivorciado. (Este ha sido un punto de controversia debido que está estipulado en la Ley, yen la realidad no se ve que se cumple, pero en realidad las personas solicitan una dispensalo cual le permite realizar el matrimonio antes de cumplir el tiempo requerido por la ley.)4.2 Las Excepciones de inadmisión del divorcio:El Divorcio es inadmisile cuando ha habido reconciliación de los esposos sobrevenidadespués de la demanda de divorcio. En uno u otro caso se declarará no admisible en suacción al demandante, el cual podrá intentar una nueva acción por causa sobrevenidadespués de la reconciliación, entonces podrá usar las antiguas causas para así apoyar sunueva demanda.Si el demandante lo niega que haya habido reconciliación, el demandado puede probarlomediante testigos o por escrito. CAPÍTULO V5.1 Anulación Canónica:El concordato firmado entre la Republica Dominicana y la Santa Sede, publicado en lagaceta oficial No 7720 del 21 de julio de 1954, señala en el articulo XV inciso 1- "LaRepublica Dominicana reconoce plenos efectos civiles a cada matrimonio celebrado segúnlas normas del Derecho Canónico. El inciso 2 -"En armonía con las propiedades esencialesdel matrimonio católico queda entendido que, por el propio hecho de celebrar matrimoniocatólico, los cónyuges renuncian a la facultad civil de pedir divorcio, que por esto mismono podrá ser aplicado por los tribunales civiles a los matrimonios canónicos.Puesto que el Estado no tiene competencia para disolver el matrimonio canónico, solo laiglesia tiene poder para dictar una resolución sobre disolución o nulidad de ese matrimonio.Los cónyuges no pueden acceder a nuevo matrimonio canónico con el divorcio civil, siendoúnicamente posible contraer matrimonio civil, el cual no es reconocido por la iglesia comoverdadero matrimonio para los bautizados.Los impedimentos, en el derecho canónico en vigor, dirimen el matrimonio, es decir, lohacen nulo. Esto significa que para que el matrimonio sea valido, los contrayentes han deestar libres de impedimentos. Se debe hacer notar, además, que algunos de estosimpedimentos pueden ser dispensados por la legitima autoridad eclesiástica.Son numerosos los motivos por los que se puede solicitar la declaración de nulidad de unmatrimonio. Se pueden agrupar fundamentalmente en tres apartados:a)- Aquellos que tienen relación con prohibiciones para contraer matrimonio, que serian losllamados impedimentos (edad, impotencia, vinculo, matrimonio dispar entre bautizados y
    • no bautizados, orden sagrado, voto, rapto, crimen, consanguinidad, afinidad, publicahonestidad y parentesco legal).b) - Aquellos que afectan al consentimiento y que no admiten dispensa.1.- Incapacidad para darlo validamente por carecer de uso de razón, por grave defecto dediscreción de juicio (imposibilidad de ponderar o decidir sobre el matrimonio que va acontraer o por falta de libertad interna) o por imposibilidad de asumir las obligaciones a quese han comprometido, tales como fidelidad, indisolubilidad, bien de los cónyuges, intimacomunidad de vida y amor conyugal, etc.2.- Error sobre persona o sobre cualidad directa y principalmente buscada; y errorprovocado por dolo para conseguir el consentimiento sobre una cualidad del otrocontrayente que pueda perturbar el consorcio de vida conyugal.3.- Violencia física o moral ( intimidación o miedo)4.- Simulación del consentimiento matrimonial: pretender un matrimonio canónico sinaceptar o bien el mismo matrimonio, o bien elementos o propiedades esenciales del mismo(sacra mentalidad , unidad, indisolubilidad, abierto a la procreación, al bien de loscónyuges, etc.)5.- Matrimonio bajo condición: cuando el matrimonio se condiciona a un hecho futuro eincierto el matrimonio es nulo.c)- Aquellos en los que, por haber un efecto de forma, no surge el matrimonio: la formacanónica ordinaria es la manifestación del consentimiento matrimonial ante un sacerdote,que recibe el consentimiento de los cónyuges y dos testigos comunes. Cabe dispensa.En los matrimonios eclesiásticos, que se supone más sólidos que los civiles, tampoco son"hasta que la muerte los separe", a juzgar por la cantidad de anulaciones que registra elTribunal Eclesiástico de la Iglesia Católica. Este Tribunal fue establecido en el País en1983, y tiene judisdicción en todo el territorio dominicano y Puerto Rico.Un año después de su creación, anuló 23 matrimonios. El año pasado anuló un total de 41matrimonios, lo que significa casi una duplicación.Se diría que debido a una fuerte presión ideológica, hay el propósito de desmontar pieza porpieza el edificio de la familia fundamentada sobre el matrimonio. (Tomado del documentoelaborado por el Pontificio Consejo para la Familia, de la Pontificia Comisión para AmericaLatina) CAPÍTULO VI6.1 Estadísticas de Divorcios en la República Dominicana:
    • Como podemos observar el auge el divorcio en República Dominicana va cada vez enaumento, parece ser que la familia estuviera perdiendo su importancia, sin embargotambién aumenta el auge de la delincuencia. Cada vez mas surgen institucionespreocupadas por conservar las familias, pero al mismo tiempo, por la escasa educaciónmoral que estamos dando a las familias, cada día le damos menos importancia a los valoresmorales, y las familias sucumben. Por esa razón seguirá aumentando el divorcio. (Tomadode la Revista Rumbo)Matrimonios Y Divorcios Registrados En El PaisAño 1996 1997 1998 1999 2000 2001Matrimonios 13,358 13,533 28,723 36,446 33,904 33,024Divorcios 2,284 2,318 2,813 10,409 10,190 15,126 17% 17% 10% 28% 30% 45%Ultimas estadísticas de Divorcios en República Dominicana (2001) Divorcios FalladosDepartamento Incompatibi- Mutuo Al Vapor Total lidad de Consenti Caracteres mientoSanto Domingo 2,245 3,365 114 5,724Santiago 1,897 1,293 3 3,193La Vega 1,182 797 10 1,989San Fco.de Macorís 844 582 9 1,435San Cristobal 469 361 6 836San Pedro de Macorís 664 532 52 1,248Barahona 151 76 0 227Monte Cristi 155 145 0 300San Juan de la Maguana 91 83 0 174Totales 7,698 7,234 194 15,126
    • http://www.monografias.com/trabajos12/eldivorc/eldivorc.shtmlEfecto del divorcio en los hijosDr. José Antonio García HigueraMiembro del equipo de Psicoterapeutas.comConsúltanos en elCentro de Psicología Clínica y PsicoterapiaC/ López de Hoyos, 66. Escalera 2, 1º ATeléfono: 914119140Madrid 28002Envíale un mailLos hechosLas cifras del divorcio son muy importantes. En España crece y va hacia el 30% sobrematrimonios celebrados. En USA está por encima del 40% bajando algo los últimos años.Es un fenómeno que se está dando, al menos, en el mundo occidental.Dar la estadística del porcentaje de divorcios sobre el de matrimonios celebrados el mimoaño podría dar una idea de la tasa de fracaso matrimonial; pero solamente si ese porcentajese mantuviese un número de años equivalente a la duración de un matrimonio. Otros datosindican que en España más del 90% afirman estar satisfechos con sus relaciones familiares(ver http://www.psicoterapeutas.com/pacientes/pjactual.pdf).¿Cómo se casan estas afirmaciones de satisfacción con las cifras crecientes de separacionesque en España llegan al 30% de los que se casan anualmente? Primeramente porque en lafamilia no solamente está la pareja, sino también los hijos, que son un factor importante enla felicidad. Los hijos son una razón poderosa para estar bien el familia y para no separarse.Por otra parte, es posible que el 10% no satisfecho sea quienes dan el 30% de los divorcios.Si todos los años se casan 100 y se divorcian 30, quedan 70 casados. En 10 años serán 700matrimonios los que se mantienen. Si de esos 700 al año siguiente se divorciaran solamenteun 5% se divorciarían 35 y por tanto ese año los divorcios serían el 35%.En cualquier caso, las cifras de divorcio son muy importantes. Lo que ha llevado a hacerestudios sobre la influencia que puede tener sobre los hijos. La dimensión social de losefectos sobre la prole no se nos puede escapar. Se barajan cifras importantes. Porque, porejemplo, se supone que en Gran Bretaña casi la mitad de los niños se encontrarán con suspadres divorciados.Factores de riesgo para los hijos en el divorcio
    • A la hora de estudiar los efectos del divorcio en los hijos es difícil determinar si es el propiodivorcio lo que les afecta o una serie de factores sociales que acompañan muyfrecuentemente a la separación de las parejas. Entre los factores sociales destacan (Kalter etal. 1989): Pérdida de poder adquisitivo. La convivencia en común supone el ahorro de una serie de gastos que se comparten. La separación conlleva una pérdida de poder adquisitivo importante. Cambio de residencia, escuela y amigos. El divorcio de los padres conlleva cambios importantes en el entorno del hijo. Puede tener que cambiar de colegio, o de residencia. El impacto que tiene este factor en el desarrollo y ajuste social del niño es muy importante. Convivencia forzada con un padre o con miembros de la familia de alguno de ellos. No siempre la elección del padre con el que se convive es la que el niño quiere. La familia de los separados apoya el trabajo adicional y aporta frecuentemente el apoyo necesario para que el padre que se hace cargo del niño pueda realizar sus actividades laborales o de ocio. Este factor conlleva una convivencia con adultos, muchas veces muy enriquecedora y otras no tanto. Disminución de la acción del padre con el que no conviven. El padre que no está permanentemente con su hijo deja de ejercer una influencia constante en él y no puede plantearse modificar comportamientos que no le gustan los fines de semana que le toca visita. Por otro lado, el niño pierde el acceso a las habilidades del padre que no convive con él, con la consiguiente disminución de sus posibilidades de formación. Introducción de parejas nuevas de los padres. Es un factor con una tremenda importancia en la adaptación de los hijos y tiene un efecto importantísimo en la relación padre/hijo.Si se dan, además factores emocionales en los padres los efectos negativos en los hijospueden multiplicarse. Por ejemplo: Una mala aceptación del divorcio por uno de los padres puede llevarle a convivir con una persona deprimida u hostil. Un divorcio conlleva de forma por su propia esencia una cierta hostilidad entre los padres. Cuando esa hostilidad se traslada a los hijos, intentando que tomen partido o que vean a la otra persona como un ser con muchos defectos, se está presionando al niño para que vea a su padre desde un punto de vista equivocado, porque tendrá muchos defectos; pero siempre será su padre. Si la hostilidad entre ellos persiste después del divorcio, es difícil que no afecte la convivencia con el niño.Efectos de esos factoresVamos a estudiar los efectos del divorcio, ya sean debidos a estos estos factores o el propiodivorcio, Amato (1994) realizó un estudio resumiendo los efectos que se habían encontradoen los niños cuyos padres se habían divorciado y señala diferencias con los niños cuyospadres continúan juntos:
    • Bajada en el rendimiento académico. Peor autoconcepto Dificultades sociales Dificultades emocionales como depresión, miedo, ansiedad,… Problemas de conducta. Wallerstein (1994) ha realizado el seguimiento de 131 niños durante 25 años y ha encontrado que estos efectos del divorcio en ellos no se limitaban al periodo de duración del divorcio, sino que trascendían a toda su vida. Otros estudios confirman esta afirmación (Sigle-Rushton, Hobcraft y Ciernan, 2005) Señala Wallerstein, como factor interesante, las dificultades que encontraban para creer en la continuidad de la pareja, con lo que su nivel de compromiso con la pareja era mucho menor. Hay que tener en cuenta que el compromiso es un elemento importante tanto en la estabilidad de la pareja como en el grado de felicidad subjetiva que aporta (ver http://www.psicoterapeutas.com/terapia_pareja/pjactual.pdf).Efectos emocionales del divorcio en los hijosComo siempre hay que señalar que las reacciones emocionales que se dan en los hijos noestán predeterminadas. Dependen de un número importante de factores, como la historia delniño y la manera y habilidad que tiene para enfrentarse a la nueva situación que tiene uninfluencia tremenda en su vida. Como orientación se incluyen algunas de las reacciones quepueden aparecer dependiendo de la edad. Son solamente orientativas.De tres a cinco años: Se creen culpables por no haber hecho la tarea o no haber comido. Su pensamiento mágico les lleva a tomar responsabilidades tremendamente imaginarias. Temen quedarse solos y abandonados. Hay que recordar que en estas edades los padres constituyen el universo entero de los niños y que la relación en la pareja es el medio en el que ellos están cuidados y mantenidos.La edad más difícil es la de 6 a 12 años. Se dan cuenta de que tienen un problema y que duele y no saben como reaccionar ante ese dolor. Creen que los padres pueden volver a juntarse y presionan o realizan actos que no llevan más que a un sentimiento de fracaso o a problemas adicionales en la pareja.Los adolescentes experimentan: Miedo, soledad, depresión, y culpabilidad. Dudan de su habilidad para casarse o para mantener su relación.
    • Como elemento a tener en cuenta en la asignación de los hijos a los padres es el hallazgo deque los hijos criados por el padre del mismo sexo se desarrollan mejor.El divorcio no puede considerarse como una causa de problemas psicológicos, sino comoun factor que hace a la persona más vulnerable (Vangyseghem y Appelboom, 2004)Vangyseghem y Appelboom, 2004 Rev Med Brux. 2004 Oct;25(5):442-8. Psychologicalrepercussions of parental divorce on child. [Article in French]Parental Disruption and Adult Well-Being: A Cross Cohort Comparison Wendy Sigle-Rushton John Hobcraft and Kathleen Kiernan http://www.psicoterapeutas.com/terapia_de_pareja/divorcio_hijos.html