La educacion ensayo

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Un breve resumen de la Educación en un ensayo-......................

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La educacion ensayo

  1. 1. UNVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA “USAC” CENTRO UNIVERSITARIO DE PETÉN “CUDEP” TERCERA FASE: TRABAJO INDIVIDUAL NOMBRE: SARA ELIZABETH VARGAS RAMOS 201443086 SANTA ELENA, DE LA CRUZ, FLORES, PETÉN 24 DE MAYO 2014.
  2. 2. ENSAYO: “LA TRASCENDENCIA HISTÒRICA MUNDIAL” UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA “USAC” CENTRO UNIVERSITARIO DE PETÈN “CUDEP” 24 DE MAYO 2014
  3. 3. ÍNDICE: Introducción……………………………………………………………………………1 Resumen………………………………………………………………………………..2 Desarrollo temático……………………………………………………………………3-12 Conclusiones…………………………………………………………………………..13 Referencias……………………………………………………………………………14
  4. 4. INTRODUCCIÓN Mediante este trabajo se desea, dar a conocer el pensamiento que tenía Juan Jacobo Rousseau acerca del comportamiento del niño el cual según, debía ser que el niño aprendiera todo por sí solo. La obra de él “Emilio” nos describe la etapas en la que el niño debe ir creciendo paso a paso , de tal manera que el niño actué y siempre se comporte como tal, esta obra nos dice las etapas en las que el niño se desarrolla, aprende, conoce y experimenta cosas nuevas pero por sí mismo, porque según Juan Jacobo Rousseau decía que al niño debemos de dejarlo ser, que no debemos de imponerle reglas, que el niño debe conocerse a sí mismo y todo lo que lo rodea por sí solo. Esta obra la dividió en 5 libros los cuales le mencionaremos detalladamente más adelante. A continuación le hablaremos más sobre esta maravillosa obra de Juan Jacobo Rousseau.
  5. 5. RESUMEN Para Rousseau “EL EMILIO “es un tratado sobre la bondad original del hombre, en el pasaje inicial de “EL EMILIO “dice que todo lo que procede del autor de las cosas es bueno, pero todo se degenera en las manos del hombre. En relación al hombre, Rousseau tiene como máxima; los primeros movimientos de la naturaleza son siempre rectos, no existe ninguna perversidad original en el corazón humano. Nacemos como seres dotados de sensibilidad y por eso establecemos relaciones con los objetos externos, las cuales están sometidas a un proceso de maduración, estas disposiciones espontaneas, antes de ser alteradas por las costumbres y opiniones humanas, constituyen lo que Rousseau llama “naturaleza”. La naturaleza es buena, el mal procede de la acción que el hombre ejerce contra ella; para Rousseau, el ideal de la educación natural - todo lo que no poseemos por nacimiento y de lo cual tendremos necesidad cuando seamos mayores nos lo proporciona la educación. Esta nos viene o de la naturaleza, o de los hombres, o de las cosas. Como la naturaleza es buena y origen de todo bien, el ideal educativo consiste en tomar su desarrollo inmanente como supremo criterio pedagógico, adecuando a él la educación. LOS PRIMEROS CUIDADOS Con el nacimiento comienza la educación que se realiza mediante la experiencia del mundo ligada al uso de la funciones y de los sentidos. Al niño se le debe dar toda la libertad de movimiento posible sin fajas, ataduras o vestimenta que impidan cualquier movimiento natural, ya que no le causara ningún daño y además es antinatural. Para Rousseau también es antinatural la conducta de las madres que no quieren ocuparse de sus hijos, en el cuidado y control de crecimiento, lo considera una mala costumbre. En la educación de los niños hay que seguir en todo a la naturaleza. Ahora Rousseau se aparta de sus consejos sobre el cuidado de los niños para hablarnos de EMILIO.- es un educando imaginario con las siguientes características: - será noble, porque los nobles son los que peor educan – será rico, para poder tener la mejor educación posible
  6. 6. – será huérfano, para que los padres no interfieran la labor del preceptor – será europeo, de un país con clima templado, sano y robusto – vivirá y será educado en el campo, porque “los hombres no han sido hechos para vivir en hormigueros, sino para cultivar la tierra que habitan” –Por ultimo rol preceptor será joven, para poder ser compañero del alumno. Volviendo a la educación del recién nacido es importante evitar dos extremos: imponerles nuestra voluntad y que ellos nos impongan la suya , además resume 4 máximas: 1- los niños no tienen suficiente fuerza para todo lo que requiere su naturaleza 2- se les debe ayudar y suplir en los que les falta 3- al ayudarles, hay que tener en cuenta su utilidad real, sin conceder nada a la imaginación ni al deseo injustificado, porque a esa edad no es natural 4- conviene seguir atentamente sus manifestaciones ya que a esta edad disimular no es posible. Por último se ocupa del aprendizaje de la lengua, basta con hablar claro y articulando bien, nunca se debe pronunciar de manera defectuosa.
  7. 7. “LA EDUCACIÓN Y SU TRASCENDENCIA HISTORICA MUNDIAL” Juan Jacobo Rousseau nació en Ginebra, Suiza, el 28 de junio de 1712, fue un filósofo el cual distinguía la educación en tres cosas: la naturaleza la de los hombres y las cosas. La primera que es la naturaleza dice que consiste en el desarrollo o desenvolvimiento de nuestros órganos al igual que de nuestras facultades para que estos empiecen a conocer poco a poco y así se vayan desarrollando paulatinamente, la segunda trata de explicar todo lo que realizamos, todo lo que hacemos y como debemos de desarrollarlo para así poder emplearlo de la forma adecuada, la tercera que es la de las cosas, es donde aprendemos todas nuestras experiencias mediante todo lo que nos rodea y las ponemos en práctica. Escribió una obra donde abarcaba todas las etapas en las que el niño va creciendo, se desarrolla y se conoce, su obra la dividió en 5 libros los cuales era uno por cada etapa en la que el niño crecía y él le llamo “El Emilio”, él decía que "Todo sale perfecto de las manos del creador de la naturaleza; en las manos del hombre todo degenera". (http://www.universidadabierta.edu.mx/Biblio/V/Velasco%20Evaristo- El%20Emilio.htm). En cada explicación detalladamente las cosas que le sucedían al niño, él pensaba que el niño debía conocerse así mismo solo al igual que su mundo, todos estos pensamiento que tenia con respecto a cómo debía ser el comportamiento del niño no eran tan buenos porque si al niño no se le imponía algunas reglas, el niño crecería como él quisiera y se comportaría a su manera en la que creció y sus padres no le podían decir las cosas buenas y las malas ni mucho menos pedirle que respetara las reglas, todo esto suena contraproducente porque, al niño si se le debe dar la oportunidad de conocerse por sí solo y que explore su mundo el mismo pero, siempre y cuando se le ponga algún limite podría llamársele así, para que igual él se entere de que hay cosas que no puede estar haciendo , o más que nada explicarle y que el comprenda que si se puede vivir como el guste pero que todos los actos que se hacen sean buenos o malos siempre tendrán un resulto o consecuencia, por eso los padres deben de orientas a los niños para que así ellos puedan tomar la decisión, los 5 libros en los cuales dividió su obra, cada uno tenía cierta etapa en la que el niño se desenvolvía.
  8. 8. En el primer libro describe la etapa del niño a la cual le denomino “lactancia” en esta etapa el niño experimenta cosas nuevas por sí solo, exploraba su mundo y poco a poco lo conocía y se familiarizaba con él y así desarrolla sus sentidos. Para Rousseau habían tres grandes educadores los cuales pues lógicamente eran básicamente para la educación del niño, mediante estos educadores el niño podía aprender todo de una forma muy rápida por que a medida que conoce las cosas más se familiariza con ellas, los gran educadores para Rousseau fueron la naturaleza, las experiencias, y el maestro, la naturaleza abarcaba el medio ambiente al igual que al mismo niño, las experiencias se refería a las experiencias vividas por cada persona la cual nos deja grandes enseñanzas, cada experiencia que vivamos siempre nos dejara una enseñanza ya sea para darnos cuenta que algo hicimos mas o para verificar que hicimos lo correcto, y por último el maestro como ya les mencionaba anteriormente son los cuales nos guían a través de nuestra vida pero solo es un guía por que el no puede decidir en el niño, el niño debe tomar decisiones solo, y debe valerse por sí mismo Todo es perfecto cuando sale de las manos de Dios, pero todo degenera en las manos del hombre. Obliga a una tierra a que dé lo que debe producir otra, a que un árbol dé un fruto distinto; mezcla y confunde los climas, los elementos y las estaciones, mutila su perro, su caballo y su esclavo; lo turba y desfigura todo; ama la deformidad, lo monstruoso; no quiere nada tal como ha salido de la naturaleza, ni al mismo hombre, a quien doma a su capricho, como a los árboles de su huerto. De otra forma, todo sería peor, ya que nuestra especie no quiere ser formada a medias. En el estado en que están las cosas, un hombre abandonado desde su nacimiento a sí mismo sería el más desfigurado de los mortales; las preocupaciones, la autoridad, la necesidad, el ejemplo, todas las instituciones sociales, en las que estamos sumergidos, apagarían en él su natural modo de ser y no pondrían nada en su lugar que lo sustituyese. Sería como un arbolillo que el azar ha hecho nacer en medio de su camino y que los transeúntes, sacudiéndolo en todas direcciones, lo matan. Se consiguen las plantas con el cultivo, y los hombres con la educación. Si el hombre naciera grande y fuerte, su talla y su fuerza le serían inútiles hasta que aprendiera a servirse
  9. 9. de ellas y, luego, abandonado a sí mismo, se moriría de miseria antes de que los demás comprendiesen sus necesidades. Hay quien se queja del estado de la infancia, y no se da cuenta de que la raza humana habría perecido si el hombre no hubiese empezado siendo un niño. Nacemos débiles, necesitamos ser fuertes, y al nacer carecemos de todo y se nos debe proteger; nacemos torpes y nos es esencial conseguir la inteligencia. Todo esto de que carecemos al nacer, tan imprescindible en la adolescencia, se nos ha dado por medio de la educación. La educación nos viene de la naturaleza, de los hombres o de las cosas. El desenvolvimiento interno de nuestras facultades y de nuestros órganos es la educación de la naturaleza; el uso que aprendemos a hacer de este desenvolvimiento o desarrollo por medio de sus enseñanzas, es la educación humana, y la adquirida por nuestra propia experiencia sobre los objetos que nos afectan, es la educación de las cosas. Cada uno de nosotros está formado por tres clases de maestros. El discípulo que en su interior tome las lecciones de los tres de forma contradictoria, se educa mal y nunca está de acuerdo consigo mismo; sólo cuando coinciden y tienden a los mismos fines logra su meta y vive consecuentemente. Sólo éste estará bien educado. Según esto, de las tres diferentes educaciones, la de la naturaleza no depende de ningún modo de nosotros; la de las cosas está en parte en nuestra mano, y sólo en la de los hombres es donde somos los verdaderos maestros, aunque únicamente por suposición, porque, ¿quién puede esperar que ha de dirigir por completo los razonamientos y las acciones de todos cuantos a un niño se acerquen? Por lo mismo que la educación es un arte, casi es imposible su logro, puesto que de nadie depende el concurso de causas indispensables para él. Todo cuanto puede conseguirse a fuerza de diligencia es aproximarse más o menos al propósito, pero se necesita suerte para conseguirlo. ¿Qué propósito es éste? Pues el mismo que se propone la naturaleza, lo que ya hemos indicado. Puesto que el concurso de las tres educaciones es necesario a su perfección, nosotros no podemos hacer nada que dirija a las otras dos sobre la primera, la que nos
  10. 10. ofrece la naturaleza. Mas como la palabra «naturaleza» puede tener un sentido muy vago, conviene que la fijemos con claridad. La naturaleza, nos dicen, no es otra cosa que el hábito [2] . ¿Qué significa esto? ¿No existen hábitos adquiridos forzosamente y que nunca ahoga la naturaleza? Tal es, por ejemplo, el de aquellas plantas que se evita su crecimiento vertical. La misma planta obedece la inclinación a la que fue obligada, mas la savia no cambia su primitiva dirección, y si continúa la vegetación, la planta vuelve a su crecimiento vertical. Esto mismo sucede con las inclinaciones de los seres humanos. En tanto persisten en un mismo estado, pueden conservar las que provienen de la costumbre y son menos naturales, pero cambia y vuelve lo natural cuando la costumbre adquirida por la fuerza deja de actuar. La educación no es más que un hábito. ¿Pero no hay personas que olvidan y pierden su educación y otras que la mantienen? ¿De dónde proviene esta diferencia? Si circunscribimos el nombre de naturaleza a los hábitos conformes a ella, podemos excusar este galimatías. 1 Nosotros nacemos sensibles, y desde nuestro nacimiento estamos afectados de diversas maneras por los objetos que nos rodean. Cuando nosotros tenemos, por decirlo así, la conciencia de nuestras sensaciones, estamos dispuestos a escudriñar o esquivar los objetos que las producen, según nos sean agradables o desagradables, según la conveniencia o la discrepancia que hayamos entre nosotros y estos objetos, y, por último, según nuestro criterio sobre la idea de felicidad o de perfección que nos ofrece la razón. Estas disposiciones crecen y se fortalecen a medida que son más sensibles y más claras, pero, presionadas por nuestros hábitos, las alteran nuestras opiniones. Antes de esta mutación, son las que yo doy el nombre de naturaleza. Es imposible que un niño que pase por tantas manos distintas salga bien educado. En cada cambio compara secretamente a cada uno, terminando siempre en una disminución de afecto a los que le dirigen y por desechar su autoridad. Si llega a convencerse de que hay personas adultas que no tienen más razón que las pequeñas, se ha perdido todo, y desaparece toda esperanza de una buena educación. Un niño no debe conocer otros superiores que su padre y su madre, y a falta de éstos, su nodriza y su hayo, y todavía sobra
  11. 11. uno, pero es inevitable esta partición; lo único que para remediarlo puede hacerse es que las personas de ambos sexos procedan con tan buen acuerdo que en lo que se refiera a él no sean más que uno. Desde el momento en que el niño respira al salir de sus envoltorios, no admitáis que se le pongan otros que le vayan más estrechos o le opriman más. Nada de capillos, fajas ni pañales; las mantillas que sean fluctuantes y anchas, que dejen todos sus movimientos en libertad, y que no sean pesadas y le obstaculicen sus movimientos, ni tan calientes que le priven de las variaciones del aire [12] . Le gusta estar en una cuna grande, rellena de lana donde pueda realizar sus movimientos a su gusto y sin peligro. Cuando comience a fortalecerse, dejadle arrastrarse por la habitación; desarrollando y extendiendo sus tiernos miembros, nos daremos cuenta de cómo se van fortificando de día en día, y al establecer una comparación con otro niño del mismo tiempo y bien fajado, se quedará asombrado al observar la diferencia que existen en los adelantos de cada uno [13] Aquí Rousseau busca resolver esta supuesta contradicción y trata de demostrar cómo es que “el hombre natural” puede vivir en sociedad, la misma que requiere que ese hombre natural pierda o controle algunas de esas características naturales, específicamente, el egoísmo que lo impulsa a sacrificar todo interés ajeno en beneficio del propio[2]. Esto quiere decir que toda sociedad tiene que elegir entre crear un buen ciudadano o un hombre. A partir de esto desarrolla su propio punto de vista y su planteamiento en el que propone y reflexiona que el problema central de la educación es la contradicción entre el hombre natural y la necesidad social por el altruismo o, por lo menos, el reconocimiento y aceptación de los derechos de otros y que la “instituciones sociales son aquellas que mejor pueden desnaturalizar el hombre, quitarle su existencia absoluta para reemplazarla por otra relativa y transportar en el yo dentro de la unidad común[3]”. En un lenguaje más moderno, la contradicción entre una existencia que está centrada en forma absoluta en el interés individual y una en la cual ese interés tiene un valor relativo a otros. Considera también como otros filósofos (Platón entre ellos), que el ser humano al nacer es débil y torpe no cuenta con nada, por lo que va a necesitar fuerza e inteligencia para compensarse y esto lo encontrará únicamente en la educación que le ayudará a salir del
  12. 12. estado sensible desde su nacimiento[4].De acuerdo al análisis de la lectura, es importante hacer mención que para el autor, existen tres tipos de educación[5]: La primera llamada educación de la naturaleza, referida al desarrollo de nuestros órganos y las facultades innatas; la segunda llamada educación de los hombres que comprende el uso que aprendemos a hacer de las facultades o desarrollo por medio de sus enseñanzas y la tercera llamada educación de las cosas, la cual consiste en la experiencia que se tienen de los objetos que nos afectan[6]. A través de estas tres clases de educación[7], se puede mencionar que la primera no depende de nosotros ya que la misma está determinada desde el nacimiento; así mismo la tercera está sujeta en mayor o menor grado al azar, mientras que la segunda en cambio, es el campo propio de la labor del maestro y depende plenamente de la relación que se establezca entre el preceptor y discípulo. Son estos aportes que han hecho a esta Obra como una especie de guía detallada, que no lo es en su esencia, aunque sí incluye algunos consejos sobre cómo educar a los niños. Hoy se considera el primer tratado sobre filosofía de la educación en el mundo occidental. Con el Emilio o la Educación, Rousseau quiere contraponer al hombre de la sociedad de su tiempo contra el hombre natural, el verdadero hombre. LOS PRIMEROS CUIDADOS Con el nacimiento comienza la educación que se realiza mediante la experiencia del mundo ligada al uso de la funciones y de los sentidos. Al niño se le debe dar toda la libertad de movimiento posible sin fajas, ataduras o vestimenta que impidan cualquier movimiento natural, ya que no le causara ningún daño y además es antinatural. Para Rousseau también es antinatural la conducta de las madres que no quieren ocuparse de sus hijos, en el cuidado y control de crecimiento, lo considera una mala costumbre. En la educación de los niños hay que seguir en todo a la naturaleza.
  13. 13. En la educación del recién nacido es importante evitar dos extremos: imponerles nuestra voluntad y que ellos nos impongan la suya , además: los niños no tienen suficiente fuerza para todo lo que requiere su naturaleza; se les debe ayudar y suplir en los que les falta; al ayudarles, hay que tener en cuenta su utilidad real, sin conceder nada a la imaginación ni al deseo injustificado, porque a esa edad no es natural, conviene seguir atentamente sus manifestaciones ya que a esta edad disimular no es posible. Por último se ocupa del aprendizaje de la lengua, basta con hablar claro y articulando bien, nunca se debe pronunciar de manera defectuosa. El niño nace ignorante, privado hasta del sentido de su existencia, pero capaz de aprender. Con el nacimiento comienza la educación. Esta se realiza mediante la experiencia del mundo ligada al uso de las funciones y de los sentidos. La actividad es la primera escuela del niño, la ley natural que se debe respetar. Cuanto mayor sea la actividad, mayor será la experiencia formativa. Al niño se le debe conceder toda la libertad de movimientos de que es capaz. Fuera las fajas, las ataduras y vestidos que le oprimen. El niño no se hará daño con sus propios movimientos naturales, “la inacción y la constricción de los miembros impiden la circulación de la sangre, de los menores humores, no le permiten adquirir fuerza, crecer, ir cambiando su constitución”[8] Los vestidos y las ligaduras que a veces se les ponen influirán negativamente sobre su temperamento. “Su primer sentimiento es de dolor y de pena. No encuentran más que obstáculos para realizar los movimientos que les son necesarios y más desgraciados que un criminal entre sus cadenas, hacen esfuerzos inútiles, se irritan, gritan. ¿Sus primeras voces, decís, son llantos? Lo creo sin dificultad: los forzáis desde el nacimiento, les ofrecéis antes que nada las cadenas, como primer cuidado los atormentáis. Lo único que tienen libre es la voz, ¿Cómo no se van a servir de ella para llorar? Gritan por el daño que les hacen, gritaríamos nosotros del mismo modo si nos causaran daño”[9]. Rousseau se pregunta por la causa de costumbres tan antinaturales y poco razonables como las criticadas. Es un hecho no menos antinatural: las madres no quieren ocuparse de sus hijos, y los ponen bajo la vigilancia de personas a sueldo, de criadas mercenarias cuya
  14. 14. única preocupación es fatigarse lo menos posible. Y así, para ahorrarse el constante cuidado de un niño libre, lo visten de manera que no pueda moverse. Las criadas quedan tranquilas, sabiendo que el niño no se romperá una pierna, y las madres pasan alegremente el tiempo en las fiestas de la ciudad, sin pensar que está en peligro el futuro desarrollo de sus hijos. Esta mala costumbre engendra otras todavía peores. “No contentas de haber dejado de criar a sus hijos, las mujeres dejan de querer tenerlos: es la consecuencia natural. Desde el momento en que la maternidad es onerosa, se encuentra bien pronto la manera de liberarse enteramente de ella. Esta usanza, sumada a otras causas de despoblación, nos anuncia la futura suerte de Europa. Las ciencias, las artes, la filosofía y las costumbres que se siguen de esa mentalidad, acabarán convirtiéndola en un desierto. Y cuando sólo esté poblada por bestias, no habrá cambiado en mucho la calidad de sus habitantes”[10]. Cuando las madres vuelvan a criar a sus hijos, las costumbres mejorarán, los sentimientos naturales se despertarán en los corazones, los Estados se volverán a poblar y todo irá mejor[11]. En la educación de los niños hay que seguir en todo a la naturaleza. Se evitarán por eso los cuidados demasiado solícitos y las comodidades excesivas: la naturaleza educa a través del dolor. El niño ha de superar determinadas fiebres y dolencias. Una precaución exagerada contrariaría el camino que la naturaleza sigue para fortalecerlos, de lo que se seguirá la debilidad permanente del niño. Rousseau explica que la primera educación del infante tiene lugar por las sensaciones. En el principio de la vida, cuando la memoria y la imaginación están todavía inactivas, el niño sólo atiende a lo que impresiona realmente sus sentidos: siendo las sensaciones el primer material de su conocimiento, ofrecérselas de modo conveniente es preparar su memoria para que un día ofrezca el mismo orden a la inteligencia, preparando su memoria. El niño quiere tocar todo, manejar todo: no os opongáis a esa inquietud, porque le proporciona un modo necesario de aprender. “El aprende a sentir el calor y el frío, la dureza, la suavidad, el peso y la ligereza de los cuerpos; y aprende también a juzgar de su tamaño, de su forma y de todas las cualidades sensibles, mirando, palpando”.[12]
  15. 15. Es importante evitar dos extremos en el trato con los niños: imponerles nuestra voluntad y que ellos nos impongan la suya con sus lloros, para que no se formen ni la idea de esclavitud, ni la de mando, sino la de libertad. Menos mandatos y más autonomía de movimientos, que obren por sí mismos, y se darán cuenta de lo que pueden y de lo que no pueden. Los niños no deben encontrar resistencia en la voluntad humana, sólo la que las cosas les ofrecen, así no se harán coléricos ni caprichosos. Cuando un niño tiende la mano hacia un objeto distante sin decir nada, él se engaña acerca de sus posibilidades; acerquémosle el objeto para que pueda tomarlo. Pero cuando extiende su mano gritando y llorando, como si mandase al objeto que se acerque, no hagamos caso ninguno de sus llantos, para que no se habitúe a mandar y a ser caprichoso. En todo caso, no le demos cosas porque las desea, sino porque le son convenientes. Y sobre todo nunca pretendamos dar al niño exhortaciones o mandatos morales: “sólo la razón distingue el bien y el mal. La conciencia, que nos hace amar lo primero y odiar lo segundo, aun siendo independiente de la razón, no puede desarrollarse sin ésta. Antes de llegar al uso de razón hacemos el bien y el mal sin saberlo y en nuestras acciones no hay moralidad alguna”[13] Rousseau resume buena parte de lo explicado hasta ahora en cuatro máximas:[14]  Los niños no tienen suficientes fuerzas para todo lo que requiere su naturaleza. Dejémosles usar todo lo que ésta les concede, sin temor ninguno a que abusen, no sabrían hacerlo.  Se les debe ayudar y suplir en lo que les falta, sea en inteligencia sea en fuerza, siempre en algo que responda a una necesidad física.  Al ayudarles, tener en cuenta la utilidad real, sin conceder nada a la fantasía ni al deseo injustificado. La imaginación no los atormentará si no se la hace nacer, porque en esta edad no es natural.  Conviene seguir atentamente sus manifestaciones. Estando en una edad en la que el disimulo no es posible, se podrá distinguir fácilmente los deseos procedentes de la naturaleza y los que vienen de la opinión. ”El espíritu de estas reglas es dar a los niños más libertad verdadera y menos imperio, dejarles obrar más por sí mismos y hacer que exijan menos de los demás. Así, habituándose
  16. 16. desde pequeños a subordinar sus deseos a sus fuerzas, les dolerá poco la privación de lo que no está en su poder” Por último, se ocupa Rousseau del aprendizaje de la lengua. Los niños al principio se limitan a llorar. Después oyen hablar a los mayores, y van aprendiendo. No hay que forzarlos ni marearlos con prematuras lecciones de fonética; basta con hablar en su presencia de modo claro e inteligible, articulando bien. No imitar ni repetir su pronunciación defectuosa, y utilizar un vocabulario restringido: es un mal tener más palabras que ideas. Como observa Agassi,[15] no se da cuenta Rousseau de que la capacidad natural del niño opera por sí misma la selección de los vocablos asimilables. Es de particular importancia en este campo no provocar la precocidad, uno de los grandes males de la educación. “No apresurarse a hacerles hablar, como si se tuviese miedo de que no aprendan por sí mismos. Esta premura indiscreta produce un efecto directamente contrario al deseado. Tardan más en hablar y la gran atención prestada a todo lo que dicen les impide articular bien, y como apenas se atreven a abrir la boca, algunos contraen por toda la vida el vicio de pronunciar y hablar de modo muy confuso que les hace casi ininteligibles”.[16] CARACTERISTICAS DE EMILIO. Emilio es una figura imaginaria, u alumno imaginario[17] creada por el autor a quien el autor eligió a su gusto, con una intención polémica. 1. A Emilio lo eligió noble, porque para él, los nobles son los que peor educan a sus hijos. 2. Será rico para que la educación no tuvieran limitadas a problemas económicos y también porque en esa época los pobres no tenían necesidad de educación. 3. Será huérfano, esta características se presentaba de esa manera para que los padres no entorpecieran la labor del preceptor. 4. Será europeo, de un país que tenia clima templado. 5. Será sano y robusto, esta característica se la atribuye el autor ya que decía que no se preocuparía de un niño enfermo y endoble, puesto que no le gustaba la gente enfermiza y endeble, pues consideraba a estas personas inútiles para sí mismo y los demás.
  17. 17. CONCLUSIONES Según Rousseau la educación del hombre empieza desde que nace y en ella la experiencia ocupa un lugar primordial. Sobre los hábitos que el niño debería o no tener, sería mejor prescindir de cualquiera de ellos. Cuando se le presenten los conocimientos al niño deberán de darse en forma tal, que a futuro se exprese y actúe de esta manera. Sobre la expresión oral, es menester que él hable de manera natural sin darle normas que lo encadenen, es preciso permitirle manejarse con tal libertad, que le permita desarrollar su razón, porque la buena educación ha de formar finalmente un hombre racional. Formar el individuo implica, no someterlo a la obediencia por la amenaza o el halago, sino por la persuasión de su interés. Por lo que las normas y leyes que el adulto viola continuamente debieran estar ausentes; pero las leyes de su natural evolución deberán señalárselas, porque estas son las de la vida natural, dado que la libertad bien aplicada es el mejor instrumento para la independencia del individuo. El niño, más que cientos de palabras, necesita para su formación actos positivos que imitar, porque él observa y de sus observaciones deduce cuales son las mejores conductas, las que estando en contacto con el mundo natural dañen; aun cuando se equivoque, de la experiencia del error obtendrá más enseñanzas que de mil discursos
  18. 18. REFERENCIAS http://rousseaustudies.free.fr/articleemilio.html escritoriodocentes.educ.ar/datos/recursos/libros/emilio.pd es.wikipedia.org/wiki/Emilio,_o_De_la_educación

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