Anatomia
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  • 1. El sistema linfático está constituido por los troncos y conductos linfáticos de los órganos linfoideos primarios y secundarios. Cumple tres funciones básicas:
    El mantenimiento del equilibrio osmolar en el tercer espacio.
    Contribuye de manera principal a formar y activar el sistema inmunológico (para las defensas del organismo).
    Recolecta el quilo a partir del contenido intestinal, un producto que tiene un elevado contenido en grasas.
    Estructura y función
    Es un sistema de vasos paralelo a la circulación sanguínea, que se origina en espacios tisulares del cuerpo llamados capilares linfáticos. Su función es la de actuar como sistema accesorio para que el flujo de líquidos de espacios tisulares vuelva a ser reabsorbido y pase a la circulación sanguínea; también es el encargado de eliminar las toxinas y la conservación de concentraciones proteínicas básicas en el líquido intersticial.
    Capilares linfáticos
    Los capilares linfáticos tienen forma de dedos de guante y están en contacto con las células. Sus paredes son permeables para permitir el paso de las macromoléculas que no serían reabsorbidas por el capilar venoso; a través de ellos, la linfa entra en el sistema linfático y no poseen válvulas. Por término medio, alrededor de una décima parte del líquido entra en los capilares linfáticos, en lugar de volver a la sangre (globulos rojos, globulos blancos y plaquetas) a través de los capilares venosos.
    Colectores terminales
    Los colectores linfáticos forman una serie de hilos de una red cuyos nudos son los linfonodulos. Por su interior circula la linfa, producto de la actividad del sistema linfático. La circulación de la linfa, que es muy lenta si la comparamos con la sanguínea, es unidireccional y acíclica, es decir, recoge los detritus celulares (son residuos, generalmente sólidos, que provienen de la descomposición de fuentes orgánicas y minerales) y las grandes moléculas 'sueltas' del tercer espacio por todo el organismo y las vierte en la circulación venosa a través del llamado 'conducto torácico' en el lado izquierdo del cuerpo y en el conducto linfático derecho en la parte superior del cuerpo.
    Conforme la linfa entra en un linfonodulo es escrutada por los leucocitos que destruyen los microorganismos extraños (si los hubiera) y contribuyen a la formación de anticuerpos (si estuvieran presentes los antígenos correspondientes).
    Linfonodulos
    Los linfonodulos son más numerosos en las partes menos periféricas del organismo. Su presencia se pone de manifiesto fácilmente en partes accesibles al examen físico directo en zonas como axilas, ingle, cuello, cara, huecos supraclaviculares y huecos poplíteos. Los conductos linfáticos y los nódulos linfoideos se disponen muchas veces rodeando a los grandes troncos arteriales y venosos (aorta, vena cava, vasos ilíacos, subclavios, axilares, etc).
    Tejidos y órganos linfáticos
    Los tejidos linfáticos del sistema linfático son el bazo, el timo, los linfonodulos y la médula ósea.
    El bazo tiene la función de filtrar la sangre y limpiarla de formas celulares alteradas y, junto con el timo y la médula ósea, cumplen la función de madurar a los linfocitos, que son un tipo de leucocito.
    Cuando la presión sanguínea aumenta dentro de los vasos capilares, el plasma sanguíneo tiende a difundirse a través de las paredes de los capilares, debido a la gran presión que se ejerce sobre estas paredes. Durante este proceso se pierde gran cantidad de nutrientes y biomoléculas que son transportados por medio de la sangre, creando con esto una descompensación en la homeostasis; es en este instante en donde toma una importancia radical el sistema linfático, ya que se encarga de recolectar todo el plasma perdido durante la presión sanguínea y hacer que retorne a los vasos sanguíneos manteniendo, de esta forma, la homeostasis corporal.
    Este sistema nos ayuda a eliminar microbios y partículas extrañas
     
    El sistema linfático es uno de los más importantes del cuerpo, por todas las funciones que realiza a favor de la limpieza y la defensa del cuerpo.
    Está considerado como parte del sistema circulatorio porque está formado por conductos parecidos a los vasos capilares, que transportan un líquido llamado linfa, que proviene de la sangre y regresa a ella. Este sistema constituye por tanto la segunda red de transporte de líquidos corporales.
    Todos los tejidos blandos del cuerpo están bañados por un líquido acuoso llamado linfa y es precisamente este sistema en encargado de transportarlo.
    Entre sus funciones están:- El filtrar los microbios que causan enfermedades o sea que son patógenos.- Producir glóbulos blancos y anticuerpos.- Participar en la distribución de los líquidos y los nutrimentos para que lleguen a todo el cuerpo.- Recoger el exceso de líquido y de proteínas de los diferentes tejidos para evitar que se congestionen.
    El sistema linfático está formado por:- Los capilares linfáticos.- Los ganglios.- El bazo.- Las amígdalas y las adenoides.- El timo.- El quilo o sistema linfático intestinal.
    El sistema linfático produce un líquido llamado linfa, que circula por los capilares linfáticos, este líquido proviene del plasma sanguíneo y es de color amarillo claro.
    La linfa pasa a los vasos linfáticos a través de los vasos capilares y llena los espacios que hay entre las células. A diferencia de la sangre que circula gracias al impulso que recibe del corazón, la linfa no necesita ningún sistema de bombeo, puede circular, aunque lo hace lentamente, porque es empujada por la presión del propio sistema circulatorio y por el efecto del movimiento natural de los músculos.
    El circular lentamente le permite filtrar y eliminar mejor a los microbios, las partículas extrañas y los desechos celulares mientras se distribuyen los nutrimentos en el organismo y el líquido sobrante conocido como líquido tisular o intersticial, que ocupa los espacios que quedan entre cada célula.
    La linfa también transporta ciertos nutrimentos como los lípidos o grasas y distribuye los glóbulos blancos que actúan como defensa, además de transportar los desechos celulares, los glóbulos de grasa y pequeñas partículas de proteínas.
    El hueso es un órgano firme, duro y resistente que forma parte del endoesqueleto de los vertebrados. Está compuesto principalmente por tejido óseo, un tipo especializado de tejido conectivo constituido por células, y componentes extracelulares calcificados. Los huesos también poseen cubiertas de tejido conectivo (periostio) y cartílago (carilla articular), vasos, nervios, y algunos contienen tejido hematopoyético y adiposo (médula ósea).
    Los huesos poseen formas muy variadas y cumplen varias funciones. Con una estructura interna compleja pero muy funcional que determina su morfología, los huesos son plásticos y livianos aunque muy resistentes y duros.
    El conjunto total y organizado de las piezas óseas (huesos) conforma el esqueleto o sistema esquelético. Cada pieza cumple una función en particular y de conjunto en relación con las piezas próximas a las que está articulada.
    Los huesos en el ser humano, son órganos tan vitales como los músculos o el cerebro, y con una amplia capacidad de regeneración y reconstitución. Sin embargo, vulgarmente se tiene una visión del hueso como una estructura inerte, puesto que lo que generalmente queda a la vista son las piezas óseas —secas y libres de materia orgánica— de los esqueletos luego de la descomposición de los cadáveres.
    Composición
    Huesos del Esqueleto humano.
    La constitución general del hueso es la del tejido óseo. Si bien no todos los huesos son iguales en tamaño y consistencia, en promedio, su composición química es de un 25% de agua, 45% de minerales como fosfato y carbonato de calcio y 30% de materia orgánica, principalmente colágeno y otras proteínas. Así, los componentes inorgánicos alcanzan aproximadamente 2/3 (65%) del peso óseo (y tan sólo un 35% es orgánico).
    Los minerales de los huesos no son componentes inertes ni permanecen fijos sino que son constantemente intercambiados y reemplazados junto con los componentes orgánicos en un proceso que se conoce como remodelación ósea.
    Su formación y mantenimiento está regulada por las hormonas y los alimentos ingeridos, que aportan vitaminas de vital importancia para su correcto funcionamiento.
    Sin embargo, no todas las partes del cuerpo tienen este tipo de tejido, como el pene, orejas, senos y nariz.
    Es un tejido muy consistente, resistente a los golpes y presiones pero también elástico, protege órganos vitales como el corazón, pulmones, cerebro, etc., asimismo permite el movimiento en partes del cuerpo para la realización de trabajo o actividades estableciendo el desplazamiento de la persona. Forma el aparato locomotor originando la estructura ósea o esqueleto.Es también un depósito de almacenamiento de calcio y fósforo del cuerpo.
    Los huesos se componen de un tejido vivo llamado tejido conectivo. Los huesos se clasifican como huesos cortos, largos, planos o irregulares. Ejemplo: Los huesos de las piernas y brazos son huesos largos; los de la cara y vertebras son huesos irregulares y los del craneo son huesos planos.
    Tipos de tejido óseo
    Los huesos poseen zonas con diferente densidad de tejido óseo que se diferencian macroscópicamente y microscópicamente en áreas de hueso compacto y áreas de hueso esponjoso, sin límites netos que las separen, se continúan una con la otra.
    Hueso compacto
    El hueso compacto forma la diáfisis (la porción alargada de los huesos largos que queda en el medio de las epifisis o porciones distales de los mismos). Aparecen como una masa sólida y continua cuya estructura solo se ve al microscopio óptico. Su matriz ósea mineralizada esta depositada en laminillas, entre estas se ubican las lagunas con los osteocitos (cada laguna con el osteocito es llamada osteoplasto), desde cada una se irradian canalículos (conductillos muy delgados), ramificados que las comunican y permiten la nutrición de los osteocitos (recordemos que esto es importante ya que los osteocitos se encuentran rodeados de matriz mineralizada que no permite la difusión de nutrientes al osteocito). Las laminillas se disponen de 3 formas:
    Concéntricamente alrededor de un canal longitudinal vascular (llamado conducto de Havers), que contiene capilares, vénulas postcapilares y a veces arteriolas, formando estructuras cilíndricas llamadas osteonas o sistemas haversianos visibles al microscopio óptico.
    Entre las osteonas se disponen de forma angular formando los sistemas intersticiales separados de las osteonas por las llamadas líneas de cemento (capa de matriz ósea pobres en fibras colágeno que no son atravesados por estos canalículos, o sea que no poseen elementos vasculares; todo esto es observable al microscopio óptico).
    Por debajo del periostio sobre su superficie interna, y por debajo del
    endostio se ubican alrededor de la circunferencia del tallo de forma extendida las laminillas circunferenciales externas e internas (paralelas a la superficie).
    Los canales haversianos comunican entre si con la superficie o la cavidad medular por canales transversales u oblicuos llamados canales perforantes o de Volkman que poseen vasos que vienen del periostio y del endostio más grandes que los de las osteonas que comunican entre ellas. Al microscopio óptico es difícil reconocerlos porque no se encuentran rodeados de láminas concéntricas.
    Hueso esponjoso (reticulado)
    El hueso esponjoso no contiene osteones, sino que las láminas intersticiales están de forma irregular formando unas placas llamadas trabéculas. Estas placas forman una estructura esponjosa dejando huecos llenos de la médula ósea roja. Dentro de las trabéculas están los osteocitos,los vasos sanguíneos penetran directamente en el hueso esponjoso y permiten el intercambio de nutrientes con los osteocitos. El hueso esponjoso es constituyente de las epifisis de los huesos largos y del interior de otros huesos.
    Tejido óseo
    Artículo principal: Tejido óseo
    Sustancia Fundamental. Compone 10% de la matriz orgánica, posee una concentración menor de glucosaminoglucanos (GAG), que el cartílago (ácido hialurónico, condroitín sulfato, queratán sulfato), es una matriz acidofila (en parte debido al colágeno). Posee proteínas exclusivas del hueso como la osteocalcina unida a la hidroxipatita. La osteopontina también unida a la hidroxipatita es similar a la fibronectina.
    Colágeno. Es el 90% de la matriz orgánica, de tipo 1, posee muchos enlaces intermoleculares, insoluble en disolvente y mayor hidroxilación de las lisinas.
    Sustancia inórganica. Fosfato cálcico presente en forma de cristales de hidroxiapatita que aparecen a intervalos regulados de 60 nm a 70 nm a lo largo de las fibras . También posee citrato, bicarbonato, floruro, magnesio e ion sodio. El hueso además posee afinidad por sustancias radioactivas que destruyen sus componentes.
    Células del hueso
    En el tejido óseo maduro y en desarrollo, se pueden diferenciar cuatro tipos de células: osteoprogenitoras, osteoblastos, osteocitos y osteoclastos. Los tres primeros tipos son estadios funcionales de un único tipo celular. El proceso reversible de cambio de una modalidad funcional a otra se conoce como modulación celular. Los osteoclastos tienen un origen hematopoyético compartido con el linaje mononuclear-fagocítico. El estadio mitótico de los tres primeros tipos celulares solo se observa en el estadio de célula osteoprogenitora.
    Células osteoprogenitoras u osteógenas. Provienen del mesénquima en el embrión. Poseen una forma de huso. Muestran retículo endoplásmico rugoso escaso, así como, Aparato de Golgi poco desarrollado pero se encuentran ribosomas libres en abundancia. En el adulto, se encuentran en la capa celular interna del periostio y del endostio. Su diferenciación depende de las condiciones del medio: Si la tensión parcial de oxígeno es alta, se diferenciarán en osteoblastos; si la tensión parcial de oxígeno es baja, se desarrollarán células condrógenas.
    Osteoblastos. Formadores de matriz ósea. No pueden dividirse. Los osteoblastos 'deciden las acciones a efectuar en el hueso'. Surgen como diferenciación de las células osteoprogenitoras, bajo la influencia de la familia de la proteína morfogénica ósea (BMP) y del factor beta transformador de crecimiento TGF-β. Poseen elevado RER y un Aparato de Golgi bien desarrollado, también se observan numerosas vesículas. Se comunican entre ellas por uniones tipo GAP (nexo). Cuando quedan envueltas por la matriz ósea es cuando se transforman en un estadio no activo, el osteocito. Producen RANKL (receptor para la activación del factor nuclear K-B), osteonectina (para la mineralización ósea), osteopontina (para sellar la zona donde actúa el osteoclasto), osteocalcina (mineralización ósea), sialoproteína ósea (une osteoblastos y osteocitos a la matriz extracelular) y M-CSF (factor estimulante de colonias de macrófagos . Poseen receptores de hormonas, vitaminas y citocinas, como la hormona paratiroidea que induce al osteoblasto a secretar OPGL(ligando de osteoprotegerina) y factor estimulante de osteoclastos: éstos actúan en la diferenciación de preosteoclastos a osteoclastos y en su activación. Participan en la resorción ósea secretando sustancias que eliminan la osteoide (fina capa de matriz NO mineralizada), exponiendo la matriz ósea para el ataque de los osteoclastos.
    Cuando los osteoblastos entran en un estado de inactividad se les llama células de recubrimiento óseo y pueden revertirlo para secretar citocinas o matriz ósea.
    Osteocitos. Se encuentran en hueso completamente formado ya que residen en lagunas en el interior de la matriz ósea mineralizada. Su forma se adapta al de la laguna y emiten prolongaciones digitiformes largas que se extienden por los canalículos de la matriz ósea y esto los pone en contacto con otros osteocitos. En esas zonas de contacto las membranas forman un nexo que permite el intercambio de iones, moléculas pequeñas y hormonas. Son similares a los osteoblastos, pero menos activos y por lo tanto su reticulo endoplasmático y aparato de Golgi esta menos desarrollado. Su función es seguir sintetizando los componentes necesarios para el mantenimiento de la matriz que los rodea. Están ampliamente relacionados con la mecanotransducción, proceso en el que reaccionan a la tensión ejercida liberando cAMP (monofosfato de adenosina cíclico), osteocalcina y somatomedinas lo que induce a la adición de osteoblastos para la remodelación del hueso. Se discute si se pueden transformar en osteoblastos activos.
    Osteoclastos. Tienen como función la resorción ósea. Por su origen hematopoyético, son entendidos como " macrófagos del hueso" . Hasta hace poco, se creía que surgían de la fusión de varios monocitos, pero, de acuerdo a las nuevas investigaciones se ha descubierto que tienen su origen en el sistema de fagocitos mononucleares y surgen de la diferenciación (mediada por citocinas provenientes del osteoblasto) de macrófagos. Ubicados en las lagunas de Howship pueden llegar a ser células gigantes (hasta 150 micrometros de diámetro), con varios núcleos. Se encuentran polarizados con los núcleos cerca de su superficie lisa mientras que la superficie adyacente al hueso presenta prolongaciones muy apretadas como una hoja delimitadas por profundos pliegues (se le llama borde en cepillo o borde plegado). Abundantes mitocondrias en el borde plegado, también en esta región hay lisosomas y vacuolas. Alrededor del borde plegado la membrana se une al hueso por filamentos de actina (zona de sellado donde el osteoclasto lleva a cabo su función de reabsorción). En este sitio de sellado el osteoclasto bombea protones que baja el pH (acidifica el medio), para disolver el material óseo. El interior ácido del compartimiento favorece la liberación de hidrolasas ácidas lisosomales y proteasas, como gelatinasa y colagenasa (por el aparato de Golgi, reticulo endoplasmático y vesículas del borde), que eliminan las sales de calcio y degradan el colágeno y componentes orgánicos de la matriz ósea.
    Formación del tejido óseo
    Artículo principal: Osificación endocondral
    El hueso se forma por sustitución de un tejido conjuntivo preexistente (el cartílago). Dos tipos de osificación: intramembranosa (o directa) y endocondral (o indirecta).
    Osificación intramembranosa (o directa). Tiene lugar directamente en el tejido conjuntivo. Por este proceso se forman los huesos planos de la bóveda del cráneo: hueso frontal, hueso occipital, hueso parietal y hueso temporal. El mensénquima se condensa en conjuntivo vascularizado en el cuál las células están unidas por largas prolongaciones y en los espacios intercelulares se depositan haces de colágeno orientados al azar que quedan incluidos en la matriz (gel poco denso). La primera señal de formación ósea es la aparición de bandas de matriz eosinófila más densas que se depositan equidistantemente de los vasos sanguíneos que forman la red. Las células se agrandan y se reúnen sobre las trabéculas, adquieren forma cuboidea o cilíndrica y permanecen unidas por prolongaciones cortas, se hacen más basófilas transformándose en osteoblastos que depositan matriz osteoide no calcificada. Las trabéculas se hacen más gruesas, se secreta colágeno que forma fibras orientadas al azar formando hueso reticular (colágeno corre en todas las direcciones). Se depositan sales de calcio sobre la matriz (calcificación). Debido al engrosamiento trabecular los osteoblastos quedan atrapados en lagunas y se convierten en osteocitos que se conectan con los osteoblastos de la superficie por medio de los canalículos. El número de osteoblastos se mantiene por la diferenciación de células primitivas del tejido conjuntivo laxo. En las áreas de esponjosa que debe convertirse en hueso compacto las trabéculas siguen engrosándose hasta que desaparecen los espacios que rodean los vasos sanguíneos. Las fibras de colágeno se vuelven más ordenadas y llegan a parecerse al hueso laminar pero no lo son. Donde persiste el esponjoso termina el engrosamiento trabecular y el tejido vascular interpuestos se transforma en tejido hematopoyético. El tejido conjuntivo se transforma en el periostio. Los osteoblastos superficiales se transforman en células de aspecto fibroblástico que persisten como elementos osteoprogenitores en reposo ubicados en el endostio o el periostio pudiéndose transformar de vuelta en osteoblastos si son provocados.
    Osificación endocondral (o indirecta). La sustitución de cartílago por hueso se denomina osificación endocondral. Aunque la mayoría de los huesos del cuerpo se forman de esta manera, el proceso se puede apreciar mejor en los huesos más largos, lo que se lleva a cabo de la manera siguiente:
    1.- Desarrollo del modelo cartilaginoso
    En el sitio donde se formará el hueso, las células mesenquimatosas se agrupan según la forma que tendrá el futuro hueso. Dichas células se diferencian en condroblastos, que producen una matriz cartilaginosa, de tal suerte que el modelo se compone de cartílago hialino. Además se desarrolla una membrana llamada pericondrio, alrededor del modelo cartilaginoso.
    2.- Crecimiento del modelo cartilaginoso
    Cuando los condroblastos quedan ubicados en las capas profundas de la matriz cartilaginosa, se les llama condrocitos. El modelo cartilaginoso crece en sentido longitudinal por división celular continua de los condrocitos, acompañada de secreción adicional de matriz cartilaginosa. este proceso genera un aumento de longitud que se llama crecimiento intersticial (o sea, desde dentro). En contraste, el incremento en el grosor del cartílago se debe principalmente a la adición de matriz en la periferia del modelo por nuevos condroblastos, los cuales evolucionan a partir del pericondrio. A este tipo de desarrollo por depósito de matriz sobre la superficie cartilaginosa se le llama desarrollo por aposición. Al continuar el crecimiento del modelo cartilaginoso, se hipertrofian los condrocitos de su región central, probablemente en virtud de que acumulan glucógeno para la producción de ATP y de que sintetizan enzimas que catalizarán las reacciones químicas. Algunas de las células hipertróficas explotan y liberan su contenido, lo que modifica el pH de la matriz, este cambio activa la calcificación. Otros condrocitosdel cartílago en calcificación mueren porque la matriz ya no difunde los nutrientes con rapidez suficiente. Al ocurrir esto, se forman lagunas que tarde o temprano se fusionan para formar cavidades pequeñas.
    3.- Desarrollo del centro de osificación primario
    Una arteria nutricia penetra en el pericondrio y en el modelo cartilaginoso en calcificación a través de un agujero nutricio en la región central del modelo cartilaginoso, los cual estimula que las células osteógenas del pericondro se diferencien en osteoblastos. Estas células secretan, bajo el pericondrio, una lámina delgada de huso compacto, llamada collar de matriz ósea. cuando el pericondrio empieza a formar tejido óseo, se le conoce como periostio. cerca del centro del modelo crecen capilares periósticos en el cartílago calcificado en desintegración. El conjunto de estos vasos y sus correspondientes osteoblastos, osteoclastos y células de la médula ósea roja recibe el nombre de brote perióstico o yema perióstica. al crecer en el modelo cartilaginoso, los capilares inducen el crecimiento de un centro de osificación primario, región en que el tejido óseo sustituye la mayor parte del cartílago. Luego los osteoblastos comienzan a depositar matriz ósea sobre los residuos del cartílago calcificado, con lo que se forman las trabéculas del hueso esponjoso. A medida que el centro de osificación se alarga hacia los extremos del hueso, los osteoclastos destruyen las trabéculas recién formadas. De este modo se forma la cavida medular, en el centro del modelo, la cual se llena después con médula ósea roja. La osificación primaria principia en la superficie exterior del hueso y avanza hacia el interior.
    4.- Desarrollo de los centros de osificación secundarios
    La diáfisis, que al principio era una masa sólida de cartílago hialino, es reeplazada por hueso compacto, cuyo centro contiene la cavidad llena de médula ósea roja. Cuando los vasos sanguíneos penetran la epífisis, se forman los centros de osificación secundarios, por lo regular hacia el momento del nacimiento. La formación de hueso es similar a la que tiene lugar en los centros de osificación primarios; sin embargo, se diferencia en que el tejido esponjoso permanece en el interior de la epífisis (no se forma la cavidad medular). La osificación secundaria se inicia en el centro de la epífisis y prosigue hacia el exterior, en dirección a la superficie externa del hueso.
    5.- Formación del cartílago articular y de la placa epifisiaria
    El cartílago hialino que cubre las epífisis se convierte en cartílago articular. durante la niñez y la adolescencia se conserva cartílago hialino entre la diáfisis y las epífisis, el cual se conoce como placa epifisiaria y es la que permite el crecimiento longitudinal de los huesos largos.
    Funciones
    Los huesos poseen varias funciones en el organismo humano. Ellas son:
    Actúan como sostén: Los huesos forman un cuadro rígido, que se encarga del sostén de los órganos y tejidos blandos.
    Permiten el movimiento: Gracias a los músculos que se fijan a los huesos a través de los tendones, y a sus contracciones sincronizadas, el cuerpo se puede mover.
    Protegen a los órganos: Los huesos forman diversas cavidades que protegen a los órganos vitales de posibles traumatismos. Por ejemplo, el cráneo o calota protege al cerebro de posibles golpes que pueda sufrir éste, y la caja toráxica (o sea, las costillas y el esternón), protegen a los pulmones y al corazón.
    Homeostasis Mineral: El tejido óseo se encarga del abastecimiento de diversos minerales, principalmente el fósforo y el calcio, que son muy importantes en funciones que realiza el organismo como la contracción muscular, lo cual es el caso del calcio. Cuando uno de éstos minerales es necesario, los huesos lo liberan en el torrente sanguíneo, y éste lo distribuye por el organismo.
    Contribuyen a la formación de células sanguíneas: La médula ósea o roja, que se encuentra en el tejido esponjoso de los huesos largos (como por ejemplo las costillas, la pelvis, las vértebras, etc), se encarga de la formación de glóbulos rojos o eritrocitos. Este proceso se denomina hematopoyesis.
    Sirven como reserva energética: La médula ósea amarilla que es el tejido adiposo que se encuentra en los canales medulares de los huesos largos, es una gran reserva de energía.
    Alteraciones de los huesos
    El sistema esquelético está expuesto a patologías de naturaleza circulatoria, inlfamatoria, neoplásica, metabólica y congénita, tal como los otros órganos del cuerpo. Aunque no existe un sistema estandarizado de clasificación, los trastornos de los huesos son numerosos y variados.
    Deformaciones
    Las malformaciones congénitas de los huesos no son muy frecuentes, y por lo general incluyen la ausencia de algún hueso — tal como una falange — o la formación de huesos adicionales como una costilla. Otras deformaciones incluyen el sindactilismo, que es la fusión de dos dedos adyacentes; o el aracnodactilismo, en la que aparecen dedos con la apariencia de una araña, asociado con el síndrome de Marfan. La acondroplasia es el trastorno del crecimiento óseo más frecuente y la principal causa de enanismo.
    Fracturas
    Artículo principal: Fractura (medicina)
    Fractura de cadera en paciente de 17 años posterior a caida sobre una escalera.
    Una de las afecciones óseas más comunes es la fractura. Estas se resuelven por procesos naturales, tras la alineación e inmovilización de los huesos afectados. En el proceso de cura, los vasos sanguíneos dañados desarrollan una especie de hematoma óseo que servirá como adhesivo y posteriormente se irá formando un tejido fibroso o conjuntivo compuesto por células llamadas osteoblastos, las cuales crearán un callo óseo que unirá las partes separadas. Sin embargo, la falta de tratamiento o inmovilización puede ocasionar un crecimiento anormal. Los métodos para acelerar la recuperación de un hueso incluyen la estimulación eléctrica, ultrasonido, injertos óseos y sustitutos orgánicos con compuestos cálcicos, tales como huesos de cadáveres, coral y cerámicas biodegradables.
    Osteogénesis imperfecta
    Artículo principal: Osteogénesis imperfecta
    La osteogénesis imperfecta es más conocida como la enfermedad de los huesos de vidrio. Es una enfermedad congénita que se caracteriza porque los huesos de las personas que la padecen se parten muy fácilmente, con frecuencia tras un traumatismo o a veces sin causa aparente.
    Esta enfermedad es causada por la falta o insuficiencia del colágeno, por causa de un problema genético.
    Osteoporosis
    Artículo principal: Osteoporosis
    La osteoporosis es el término general para definir la porosidad del esqueleto causada por una reducción de la densidad ósea. La osteoporosis secundaria es la más frecuente y asociada con la tercera edad, la menopausia y la actividad física reducida.
    Cada vez que camina con su hijo hasta la escuela, se acomoda en una silla para leerle un cuento o lo abraza, está utilizando los huesos, músculos y articulaciones. Sin estas importantes partes del cuerpo, usted y su hijo no podrían pararse, caminar, correr, ni tan siquiera sentarse.
    De los pies a la cabeza, los huesos son el sostén de nuestro cuerpo y ayudan a darle forma. El cráneo protege el cerebro y le da forma a nuestra cara. La médula espinal, una ruta para los mensajes que intercambian el cerebro y el cuerpo, está protegida por la columna vertebral o espina dorsal. Las costillas conforman una cámara que alberga el corazón, los pulmones, el hígado y el bazo; la pelvis protege la vejiga, los intestinos y, en las mujeres, los órganos reproductivos. Si bien son muy livianos, los huesos son lo suficientemente fuertes como para soportar todo nuestro peso.
    Las articulaciones están presentes en las uniones entre dos huesos. Hacen que el esqueleto sea flexible; sin ellas, el movimiento sería imposible. Los músculos también son necesarios para el movimiento: son masas de tejido elástico y resistente que tiran de nuestros huesos cuando nos movemos. En conjunto, los huesos, los músculos y las articulaciones (junto con los tendones, ligamentos y cartílagos) conforman nuestro sistema musculoesquelético y nos permiten realizar las actividades físicas diarias.
    ¿Qué son los huesos y qué hacen?
    El esqueleto humano cuenta con 206 huesos. Nuestros huesos comienzan a desarrollarse antes de nuestro nacimiento. En las etapas iniciales, el esqueleto está formado por cartílago flexible, pero en pocas semanas comienza el proceso de osificación. Durante la osificación, el cartílago es reemplazado por depósitos duros de fosfato de calcio y colágeno, los dos componentes principales de los huesos. Este proceso se completa en aproximadamente 20 años.
    Los huesos de los niños y los adolescentes son más pequeños que los de los adultos y cuentan con " zonas de crecimiento" denominadas placas de crecimiento. Estas placas están conformadas por columnas de células de cartílago que se multiplican, aumentan su longitud y, más tarde, se convierten en hueso mineralizado duro. Estas placas de crecimiento son fáciles de detectar en una radiografía. Dado que las niñas maduran antes que los niños, sus placas de crecimiento se transforman en hueso duro a una edad más temprana.
    La construcción de huesos continúa a lo largo de la vida, ya que nuestro cuerpo renueva y da forma constantemente al tejido vivo de los huesos. Los huesos contienen tres tipos de células: los osteoblastos, que forman nuevos huesos y ayudan a reparar los daños; los osteocitos, que transportan nutrientes y desechos desde y hacia los vasos sanguíneos presentes en los huesos, y los osteoclastos, que desgastan el hueso y ayudan a darle forma. Los osteoclastos son sumamente activos en los niños y adolescentes, y trabajan sobre los huesos mientras se modifican por el crecimiento. También desempeñan un papel importante en la reparación de fracturas.
    Los huesos están formados por calcio, fósforo, sodio y otros minerales, así como por la proteína colágeno. El calcio es necesario para que los huesos sean duros, lo que les permite soportar nuestro peso. Los huesos también almacenan calcio y liberan parte en nuestro torrente sanguíneo cuando se necesita para otras partes del cuerpo. Las cantidades de ciertas vitaminas y minerales que ingerimos, en especial vitamina D y calcio, afectan en forma directa la cantidad de calcio almacenado en los huesos.
    La médula blanda que se encuentra en el interior de los huesos es el lugar en el que se fabrican la mayoría de las células sanguíneas que fluyen a través de nuestro cuerpo. La médula contiene células especiales denominadas células madre, que producen los glóbulos rojos y las plaquetas. Los glóbulos rojos transportan oxígeno hacia los tejidos del cuerpo y las plaquetas ayudan a coagular la sangre cuando una persona sufre un corte o una herida.
    Los huesos están formados por dos tipos de material: hueso compacto y hueso esponjoso. El hueso compacto es la parte sólida, dura y externa del hueso. Tiene el aspecto del marfil y es sumamente resistente. En su interior, hay orificios y canales, que llevan los vasos y nervios desde el periosteo, la membrana que cubre el hueso, hasta las partes internas. El hueso esponjoso, que parece una esponja, se encuentra dentro del hueso compacto. Está conformado por una red, similar a una malla, de pequeños trozos de hueso denominados trabéculas. Los espacios de esta red están llenos de médula roja, que se encuentra principalmente en los extremos de los huesos, y de médula amarilla, que es principalmente grasa.
    Los huesos están sujetos a otros huesos por medio de largas bandas fibrosas, denominadas ligamentos. Los cartílagos, una sustancia flexible y gomosa de nuestras articulaciones, sostienen a los huesos y los protegen en las partes donde se friccionan entre sí.
    ¿Qué son los músculos y qué hacen?
    Los huesos no trabajan solos: necesitan la ayuda de los músculos y las articulaciones. Los músculos tiran de las articulaciones, lo cual nos permite movernos. También ayudan a nuestro cuerpo a cumplir otras funciones para que podamos crecer y mantenernos fuertes, tales como masticar alimentos y transportarlos a través del sistema digestivo.
    El cuerpo humano tiene más de 650 músculos, que constituyen la mitad del peso corporal de una persona. Están conectados a los huesos por medio de tejidos resistentes, similares a un cordón, denominados tendones, que permite que los músculos tiren de los huesos. Si movemos los dedos de la mano, podemos ver el movimiento de los tendones mientras trabajan.
    Los seres humanos tienen tres tipos de músculos:
    Los músculos esqueléticos están unidos al hueso, principalmente en las piernas, los brazos, el abdomen, el pecho, el cuello y la cara. Los músculos esqueléticos se denominan estriados, porque están conformados por fibras que tienen franjas (estrías) horizontales que se pueden ver en un microscopio. Estos músculos mantienen unido el esqueleto, le dan forma al cuerpo y lo ayudan con los movimientos diarios (se conocen como " músculos voluntarios" , porque podemos controlar sus movimientos). Se pueden contraer (acortar o tens?onar) rápidamente y con fuerza, pero se cansan fácilmente y deben descansar entre esfuerzos.
    El músculos liso o involuntario también están conformados por fibras, pero tienen un aspecto liso y no estriado. Por lo general, no podemos controlar conscientemente los músculos lisos; por el contrario, éstos son controlados automáticamente por el sistema nervioso (razón por la cual se denominan " involuntarios" ). Las paredes del estómago y los intestinos son ejemplos de músculos lisos, que ayudan a descomponer los alimentos y los mueven a través del sistema digestivo. También hay músculos lisos en las paredes de los vasos sanguíneos, que comprimen el flujo sanguíneo que pasa a través de los vasos para ayudar a mantener la presión sanguínea. Los músculos lisos tardan más en contraerse que los músculos esqueléticos, pero pueden permanecer contraídos durante más tiempo, porque no se cansan fácilmente.
    El músculo cardíaco se encuentran en el corazón. Las paredes de las cavidades del corazón están formadas prácticamente en su totalidad por fibras musculares. El músculo cardíaco también es un tipo de músculo involuntario. Sus contracciones rítmicas y potentes fuerzan la sangre hacia el exterior del corazón cuando éste late.
    Aun cuando estamos sentados y quietos, hay músculos en constante movimiento en todo nuestro cuerpo. Los músculos permiten que nuestro corazón lata, que el tórax se expanda y se contraiga cuando respiramos, y que los vasos sanguíneos puedan regular la presión y el flujo de la sangre a través de nuestro cuerpo. Cuando sonreímos o hablamos, los músculos nos ayudan a comunicarnos; cuando hacemos ejercicio, nos ayudan a mantenernos saludables y en forma.
    Los movimientos que realizan nuestros músculos son coordinados y controlados por el cerebro y el sistema nervioso. Los músculos involuntarios son controlados por estructuras que se encuentran en lo profundo del cerebro y en la parte superior de la espina dorsal, que se denomina " tronco encefálico" . Los músculos voluntarios son regulados por las partes del cerebro conocidas como la corteza motora y el cerebelo.
    Cuando uno decide moverse, la corteza motora envía una seña éstos eléctrica a través de la espina dorsal y los nervios periféricos hacia los músculos, y hace que se contraigan. La corteza motora, ubicada en la parte derecha del cerebro, controla los músculos de la parte izquierda del cuerpo, y viceversa.
    El cerebelo coordina los movimientos de los músculos ordenados por la corteza motora. Los sensores de los músculos y las articulaciones envían mensajes de regreso a través de los nervios periféricos para indicarles al cerebelo y a otras partes del cerebro dónde y cómo se está moviendo el brazo o la pierna y en qué posición se encuentra. Esta información da como resultado un movimiento coordinado e ininterrumpido. Si uno desea levantar un brazo, el cerebro envía un mensaje a los músculos del brazo y éste se mueve. Cuando corremos, los mensajes hacia el cerebro cobran mayor importancia, porque muchos músculos deben trabajar en forma rítmica.
    Los músculos mueven las partes del cuerpo contrayéndose y relajándose. Los músculos pueden tirar de los huesos, pero no pueden empujarlos nuevamente a la posición original. Por lo tanto, trabajan en pares de flexores y extensores. El flexor se contrae para doblar una extremidad en la articulación. Después, una vez completado el movimiento, el flexor se relaja y el extensor se contrae para extender o estirar el miembro en la misma articulación. Por ejemplo, el bíceps, ubicado en la parte delantera del brazo, es un flexor, y el tríceps, ubicado en la parte posterior del brazo, es un extensor. Cuando doblamos el brazo a la altura del codo, el bíceps se contrae. Después, el bíceps se relaja y el tríceps se contrae para estirar el brazo.
    ¿Qué son las articulaciones y qué hacen?
    Las articulaciones permiten que nuestro cuerpo se mueva de muchas maneras. Algunas articulaciones se abren y se cierran como una bisagra (es el caso de las rodillas y los brazos), mientras que otras nos permiten realizar movimientos más complejos: el hombro o la articulación de la cadera, por ejemplo, nos permiten realizar movimientos hacia adelante, hacia atrás, laterales y giratorios.
    Las articulaciones se clasifican de acuerdo con su gama de movimientos. Las articulaciones inmóviles o fibrosas no tienen movimiento. La bóveda del cráneo, por ejemplo, está formada por placas de hueso que deben permanecer inmóviles para proteger el cerebro. Entre los bordes de estas placas, hay uniones o articulaciones de tejido fibroso. Las articulaciones fibrosas también mantienen los dientes fijos en la mandíbula.
    Las articulaciones semimóviles o cartilaginosas presentan poco movimiento. Están unidas por cartílago, como en la columna. Cada una de las vértebras de la columna se mueve en relación con la de arriba y la de abajo; juntos, estos movimientos le otorgan flexibilidad a la columna.
    Las articulaciones móviles o sinoviales se mueven en muchas direcciones. Las principales articulaciones del cuerpo (ubicadas en la cadera, los hombros, los codos, las rodillas, las muñecas y los tobillos) son totalmente móviles. Contienen de un líquido sinovial, que actúa como lubricante para ayudar a que las articulaciones se muevan con facilidad. Existen tres tipos de articulaciones móviles que desempeñan un papel importante en el movimiento voluntario:
    Las articulaciones de bisagra permiten el movimiento en una dirección, como en las rodillas y los codos.
    Las articulaciones pivotantes permiten el movimiento giratorio, como el de la cabeza al girar de un lado a otro.
    Las articulaciones esféricas son las que permiten la mayor libertad de movimiento. Las caderas y los hombros tienen este tipo de articulación, en la que el extremo redondo de un hueso largo encaja en el hueco de otro hueso.
    Problemas que pueden surgir en los huesos, los músculos y las articulaciones
    A pesar de que los huesos son muy fuertes, pueden romperse. Los músculos se pueden debilitar y las articulaciones (así como los tendones, los ligamentos y los cartílagos) pueden dañarse o ser afectadas por enfermedades. Los siguientes son problemas que pueden afectar a los huesos, músculos y articulaciones de niños y adolescentes:
    Artritis. La artritis es la inflamación de una articulación. Las personas que la padecen presentan hinchazón, calor, dolor y, a menudo, tienen problemas para moverse. Si bien, con frecuencia, pensamos en la artritis como una dolencia que afecta únicamente a personas mayores, también puede presentarse en niños y adolescentes. Entre los problemas de salud que implican artritis en niños y adolescentes se encuentran la artritis reumatoidea juvenil, el lupus, la enfermedad de Lyme y la artritis séptica: una infección bacteriana de una articulación.
    Fractura. Una fractura consiste en la rotura de un hueso; puede quebrarse, partirse o astillarse. Después de una fractura, nuevas células óseas llenan la separación y reparan la rotura. El tratamiento habitual consiste en colocar un yeso resistente que mantiene el hueso en la posición correcta hasta que se cura. Si la fractura es complicada, se pueden colocar clavos o placas metálicas para proporcionar una mejor estabilidad en la fractura mientras el hueso se cura.
    Distrofia muscular. La distrofia muscular es un grupo de enfermedades hereditarias que afectan los músculos, haciendo que se debiliten y deterioren con el tiempo. La forma más común en la niñez se denomina distrofia muscular de Duchenne y afecta con mayor frecuencia a los varones.
    Enfermedad de Osgood-Schlatter. La enfermedad de Osgood-Schlatter es una inflamación (dolor e hinchazón) del hueso, cartílagos y/o tendon ubicado en la parte superior de la tibia, en donde se sujeta el tendón de la rótula. Esta enfermedad suele atacar a adolescentes activos hacia el comienzo de sus " estirones" , el período de aproximadamente dos años en el que crecen con más rapidez.
    Osteomielitis. La osteomielitis es una infección del hueso provocada con frecuencia por la bacteria Staphylococcus aureus, aunque también puede ser causada por otros tipos de bacteria. En niños y adolescentes, la osteomielitis suele afectar los huesos largos de los brazos y las piernas. La osteomielitis suele desarrollarse después de una lesión o un traumatismo.
    Osteoporosis. En la osteoporosis, el tejido óseo se vuelve frágil, delgado y esponjoso. Los huesos se quiebran con facilidad y, a veces, la columna comienza a desintegrarse y desmoronarse. Si bien esta condición suele afectar a personas mayores, los niños y los adolescentes con trastornos de la alimentación pueden padecerla, al igual que las niñas con la " tríada de la deportista" . Ésta es una combinación de tres condiciones que algunas niñas que realizan ejercicio o practican deportes pueden sufrir: trastornos de la alimentación, amenorrea (que es la pérdida del período menstrual de una niña) y osteoporosis. La participación en deportes en los que se valora la apariencia delgada puede poner a las niñas en riesgo de sufrir la " tríada de la deportista" . Es importante realizar ejercicio en forma regular y tomar mucho calcio durante la niñez y la adolescencia para evitar o retrasar la aparición de la osteoporosis en etapas posteriores de la vida.
    Lesiones por estrés repetitivo. Las lesiones por estrés repetitivo son un grupo de lesiones que ocurren cuando una parte del cuerpo es sometida a mucho esfuerzo, lo que provoca una inflamación (dolor e hinchazón), distensión muscular o daños en los tejidos. Por lo general, este estrés es provocado por la repetición de los mismos movimientos una y otra vez. Las lesiones por estrés repetitivo se están volviendo más comunes en niños y adolescentes, porque pasan más tiempo que nunca frente a la computadora. La práctica de deportes como el tenis, que requiere movimientos repetitivos, también puede desencadenar lesiones por estrés repetitivo. Los niños y adolescentes que pasan mucho tiempo tocando instrumentos musicales o jugando a juegos de video también están en riesgo de sufrir lesiones por estrés repetitivo.
    Escoliosis. La columna de todas las personas se curva levemente; esta leve curvatura es necesaria para que una persona pueda moverse y caminar adecuadamente. Sin embargo, entre tres y cinco de cada 1000 personas sufren de escoliosis, una afección que hace que la columna se curve exageradamente. Esta afección puede ser hereditaria; por lo tanto, una persona con escoliosis a menudo tiene familiares que también la sufren.
    Distensiones y esguinces. Las distensiones ocurren cuando se esfuerza excesivamente los músculos o tendones. Los esguinces se producen por un esfuerzo excesivo o un desgarro parcial de los ligamentos. Las distensiones suelen ocurrir cuando una persona participa de una actividad enérgica y los músculos no se calentaron adecuadamente, o cuando el músculo no está habituado a la actividad (como en el caso de un nuevo deporte o de un deporte que se vuelve a practicar después de un extenso período de inactividad). Los esguinces, por el contrario, suelen ser el resultado de una lesión, como la torcedura del tobillo o la rodilla. Un esguince común es el desgarro del tendón de Aquiles, que conecta los músculos de la pantorrilla con el talón. Este tendón se puede desgarrar por completo, pero generalmente se puede reparar mediante cirugía. Tanto las distensiones como los esguinces son comunes en niños y adolescentes, porque son personas activas y aún están creciendo.
    Tendinitis. La tendinitis es una lesión común cuando se practican deportes y suele presentarse después de sobreexigir un músculo. El tendón y la vaina del tendón se inflaman, lo cual puede ser doloroso. Dejar el músculo en reposo y tomar un antiinflamatorio puede ayudar a aliviar esta dolencia.
    Músculo
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    Músculos de la espalda
    Un músculo es un órgano contráctil que forma parte del cuerpo humano y de otros animales. Está conformado por tejido muscular. Los músculos se relacionan con el esqueleto o bien forman parte de la estructura de diversos órganos y aparatos.
    La palabra músculo proviene del diminutivo latino musculus, mus (ratón) y la terminación diminutiva -culus, porque en el momento de la contracción, los romanos decían que parecía un pequeño ratón por la forma. Los músculos están envueltos por una membrana de tejido conjuntivo llamada fascia. La unidad funcional y estructural del músculo es la fibra muscular. El cuerpo humano contiene aproximadamente 650 músculos.
    Tipos de músculos
    Según su naturaleza, existen tres tipos de músculo: estriado o esquelético, liso o visceral y cardíaco. El cuerpo humano está formado aproximadamente de un 40% de músculo estriado y de un 10% de músculo cardíaco y músculo liso.
    Músculo estriado
    Artículo principal: Músculo estriado
    Los músculos estriados conforman la musculatura esquelética del cuerpo y son controlados por la voluntad. A diferencia del músculo liso, su contracción es veloz y sufre rápidamente los efectos de la fatiga. Su unidad contráctil, denominada sarcómero está compuesta por diferentes bandas y líneas.
    En lo que respecta a las fibras de miosina y de actina, las fibras de actina son fibras delgadas formadas por otras subunidades de proteínas - troponina, tropomiosina y F-actina -, en conjunto ayudan a la contracción del músculo.
    El funcionamiento de la contracción se debe a un estímulo de una fibra nerviosa, se libera acetilcolina - Ach - la cual, va a posarse sobre los receptores nicotínicos haciendo que estos se abran para permitir el paso de iones sodio a nivel intracelular, estos viajan por los túbulos T hasta llegar a activar a los DHP - receptores de dihidropiridina - que son sensibles al voltaje, estos van a ser que se abran provocando a la vez la apertura de los canales de riaonodina que van a liberar calcio.
    El calcio que sale de éste retículo sarcoplasmático va directo al complejo de actina, específicamente a la troponina C. La troponina cuenta con tres complejos; este calcio unido a la troponina C hace que produzca un cambio conformacional a la troponina T, permitiendo que las cabezas de miosina se puedan pegar y así producir la contracción. Este paso del acoplamiento de la cabeza de miosina con la actina se debe a un catalizador en la cabeza de miosina, el magnesio, a la vez hay un gasto de energía, donde el ATP pasa a ser dividido en ADP y fósforo inorgánico.
    El calcio que se unió a la troponina C, vuelve al retículo por medio de la bomba de calcio (llamada también calcicuestrina).
    Músculo liso
    Artículo principal: Músculo liso
    Los músculos lisos forman las paredes de vísceras y no están bajo el control de la voluntad. Sus fibras no contienen estrías.
    Este músculo tiene una similitud con el músculo estriado o esquelético. La diferencia es que no posee línea Z como lo posee el músculo estriado, sino que posee bolas densas que reemplazan a estas líneas Z.
    Este puede ser unitario o multiunitario. Se le llama unitario cuando existe entre cada fibra de este músculo una unión (los llamados gap junctions); se les llama multiunitario si no están enlazados por uniones, sino que funcionan de manera independiente.
    Este músculo y su función es muy importante, por ejemplo, los seres humanos presentan musculatura lisa en todo el tracto gastrointestinal, el cual, es importante por que interviene en lo que son las contracciones de peristaltismo.
    El funcionamiento de la contracción es mucho más duradera que la del músculo esquelético debido a que no consume tanta energía como lo hace el mismo.
    La fase de contracción de este tipo de músculo es duradera, puesto que cuando la acción de unión de miosina y actina -mismos pasos de contracción que el músculo esquelético-, gasta menor cantidad de energía (la misma cantidad de ATP, pero menor consumo de energía), es decir, el metabolismo de gasto de energía de ATP es más lenta que el músculo esquelético.
    No solo el tiempo de la contracción es una diferencia del músculo esquelético con el músculo liso (la distancia que se contrae es mucho mayor que la del músculo esquelético).
    Sus funciones de contracción y de relajación tienen que ver con el sistema nervioso entérico y autónomo - acetilcolina y adrenalina.
    Músculo cardíaco
    Artículo principal: Músculo cardíaco
    Es de naturaleza estriada modificada y de control involuntario. Está presente solo en el corazón.
    Hay diferentes tipos especializados de musculatura cardíaca tales como el músculo auricular, el músculo ventricular y el músculo de conducción. Estos se pueden agrupar en dos grupos: músculos de la contracción muscular (músculo auricular y músculo ventricular) y músculo de la excitación muscular cardíaco (músculo de conducción).
    Aunque es autoexcitable, su contracción está regulada por el Sistema Nervioso Autónomo.
    Funciones del músculo
    A continuación se enumeran las funciones de los músculos:
    Produce movimiento.
    Generan energía mecánica por la transformación de la energía química (biotransformadores).
    Da estabilidad articular.
    Sirve como protección.
    Mantenimiento de la postura.
    Es el sentido de la postura o posición en el espacio, gracias a terminaciones nerviosas incluidas en el tejido muscular.
    Información del estado fisiológico del cuerpo, por ejemplo un cólico renal provoca contracciones fuertes del músculo liso generando un fuerte dolor, signo del propio cólico.
    Aporte de calor, por su abundante irrigación, por la fricción y por el consumo de energía.
    Estimulante de los vasos linfáticos y sanguíneos. Por ejemplo, la contracción de los músculos de la pierna bombean ayudando a la sangre venosa y la linfa a que se dirijan en contra de la gravedad durante la marcha.
    El músculo es el órgano de mayor adaptabilidad. Se modifica más que ningún otro órgano tanto su contenido como su forma, de una atrofia severa puede volver a reforzarse en poco tiempo, gracias al entrenamiento, al igual que con el desuso se atrofia conduciendo al músculo a una disminución de tamaño, fuerza, incluso reducción de la cantidad de organelos celulares. En el músculo esquelético, si se inmoviliza en posición de acortamiento, al cabo de poco tiempo se adapta a su nueva longitud requiriendo entrenamiento a base de estiramientos para volver a su longitud original, incluso si se deja estirado un tiempo, puede dar inestabilidad articular por la hiperlaxitud adoptada.
    Patologías musculares
    Artículo principal: Miopatía
    Las enfermedades y trastornos de la musculatura son variadas y de diversas etiologías.
    Atrofia por denervación, causadas por lesiones a las neuronas motoras del hasta anterior de la médula espinal. Es transmitida por una genética autosómica recesiva relacionado con deleciones en el cromosoma 15.
    Distrofias musculares, un grupo heterogéneo de trastornos hereditarios que cursan con debilidad y atrofia musculares, en algunos casos severos. Entre los más frecuentes se encuentra la distrofia muscular de Duchenne, distrofia miotónica de Steinert y la distrofia muscular de Becker.
    Las miopatías inflamatorias incluyen la dermatomiositis acompañada por erupciones en la piel y debilidad muscular y la polimiositis que parece se dé origen autoinmune.
    Miastenia grave, una enfermedad caracterizada por pérdida de los receptores de acetilcolina frecuente en mujeres más que hombres.
    Tumores, como el tumor desmoide o fibromatosis agresiva, el rabdomioma y el maligno rabdomiosarcoma.