R. ferrada el discurso crítico de  octavio  paz (1)
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R. ferrada el discurso crítico de  octavio  paz (1) R. ferrada el discurso crítico de octavio paz (1) Document Transcript

  • RICARDO FERRADA ALARCÓN EL DISCURSO CRÍTICO DE OCTAVIO PAZCONTEXTOS, DESAFÍOS Y FUNDACIONES EN LATINOAMÉRICA DE LOS AÑOS 60-80
  • RECONOCIMIENTOS Este libro, originalmente, es producto de mi investigación realizada con el fin deobtener el grado académico de Doctor en Estudios Americanos, Mención Pensamiento yCultura. Para llegar a su término, conté con diversos apoyos que es importante explicitar yagradecer. Antes que todo, quisiera destacar la confianza puesta en mí por la Doctora Ana Pizarro,en una empresa que supone desafíos mayores; agrego a esto la gran satisfacción de contar consu diálogo y por cierto todas las orientaciones que me entregó para realizar mi trabajo. Un aspecto central en todo este proceso fue un viaje realizado a México. Eso pudehacerlo en virtud del respaldo que recibí de la Universidad de Santiago, en el marco de una becacomo investigador, lo cual me permitió llegar a la Universidad Nacional Autónoma de México(UNAM). Al respecto, reviste especial importancia la ayuda recibida allí por la Doctora FabienneBradu. Gracias a su condición de académica, pude llegar al Instituto de InvestigacionesFilológicas de esa Universidad, un espacio donde accedí a libros y sus coleccioneshemerográficas de inestimable valor. También fueron importantes sus indicaciones sobre mitema y el nivel testimonial de sus palabras, al haber sido una de las colaboradoras de OctavioPaz en la Revista Vuelta. Por otra parte, su intervención hizo que mi estadía transcurriera gratamente en laFundación Luis Cardoza y Aragón, en el Callejón de la Flores, Coyoacán, de manera que viví enun espacio donde hubo una importante actividad intelectual y artística. En esa casa me recibióAndrea, hija del poeta Efraín Huerta. Allí también hice de amigos mexicanos a quienes recuerdo con aprecio al mostrarmeparte de su país: Alfredo y su Zapata; Aldo, la ciudad de Oaxaca y por cierto Monte Albán,donde -increíble-, hizo sus juegos de infancia. Santiago, noviembre de 2008
  • 10. INTRODUCCIÓN El tema central de este libro es el discurso crítico de Octavio Paz, cuyo fondoreflexivo, es reconocido, marcó diversas líneas temáticas en la cultura latinoamericana.En un vínculo inevitable con ello, considera también su condición de referenteintelectual que excede el espacio de su país y de la región, dada su presencia directa enacontecimientos socioculturales y políticos que determinaron la sociedad,particularmente en la segunda mitad del siglo XX. Si consideramos la envergadura y la urgencia con que planteara sus ideasiniciales “sobre la crítica”, su propuesta nos ha hecho asumir que en su demandasubyace la idea de establecer un nuevo momento para esa actividad, una “ruptura (1)epistemológica”, siguiendo los términos de Gastón Bachelard . A nuestro juicio, esoayudaría a modelar con el tiempo tanto una forma de escritura, como una víaanticipadora del discurso crítico-cultural. De hecho, en la tradición que se enmarca, seadvierte que el plano lingüístico y temático del texto lo asume como un soporte desentidos y de provocación hacia el espacio del lector, instalando así un rasgo distintivorespecto de otras líneas teóricas del momento, en que ese componente es cerrado yautónomo. Para el tema central que nos ocupará en este libro, el contexto y las condicionesde ruptura -término del cual Paz haría uso en su propio análisis historiográfico-literario,operan sobre variables complejas, en virtud de los diferentes campos que estasinvolucran. Aseveramos esto pensando en la declarada convicción, hacia los años 70, deque era imperioso constituir el discurso crítico latinoamericano, en tanto necesidadcultural e incluso una resolución ideológica. Sumamos a ese panorama otra importantevariable: la iniciativa de generar su formalización teórica con modelos explicativospropios, diferenciados de tendencias europeas y norteamericanas, que permitieran darcuenta del modo en que se muestran (y transforman) los objetos de análisis en unacultura específica (léase latinoamericana), más allá de eventuales juicios valorativos.Este hecho nos pone ante la presencia de propuestas encontradas, aunquecomplementarias en definitiva, representadas puntualmente en las palabras de Octavio(1) Para este tema, además de fuentes como La formación del espíritu científico, originales, remitimos alcapítulo de Gary Gutting sobre Bachelard y George Canguilhem, en su notable trabajo “Michel Foucault:arqueología de la razón científica”, versión electrónica en http://herejia.com.tripod.com/, traducción deFabio Marulanda. View slide
  • Paz y Roberto Fernández Retamar, quienes en una situación de diálogo intelectual, nosaproximan a un modo reflexivo de ideas sobre la crítica como práctica discursiva. Indagar en todo ese panorama significó adoptar lineamientos y estrategias detrabajo; asumimos que es pertinente aclarar esto, por cuanto explica no sólo la orgánicadel libro, sino que también puede ser un aporte que permita anticipar los alcances quetiene. Así, en un primer momento, delimitamos el sentido básico sobre la noción decrítica, una instancia necesaria para establecer cierto fondo teórico que sostuviera losejes conceptuales de nuestro trabajo, además de los efectos que eso implica en términosdisciplinares. En este punto, acogimos en particular algunos planteamientos que WalterBenjamin expresara en su libro El concepto de crítica de arte en el romanticismoalemán, donde postula la premisa de que la crítica produce conocimiento sobre unobjeto, por lo tanto no se la entiende como simple juicio de valor. En ese entendido,resulta evidente que nos encontramos con una concepción de crítica portadora de unfondo gnoseológico, de modo que es esperable algún efecto externo con lo quecomunica sobre otro discurso, independientemente de cuestiones de enfoques odefiniciones. Un punto de inflexión importante manifestado en El concepto de crítica, es esaidea de que esta puede ir más allá del simple análisis evaluativo y excluyente, en tantosu “peso” recae no sólo en la singularidad de la obra, sino que también en la exposiciónde las relaciones que tiene con las demás de su género. Con esto, entendemos que lacrítica, por sus fines, es una tarea que requiere de un trazado riguroso y abierto paraconseguir establecer las relaciones; es una actividad que supone comprender, ampliarpuntos de vista, explicar, desestimándose en ello una estética prescriptiva que anteponeuna escala de valores previos, pues se sostiene en la “verdad” de su objeto. Frente a la propuesta de la crítica como instancia generadora de conocimiento,queda subentendido que este se considera valorable en tanto expresa un aspecto nuevo;esto llega a ser posible, vía análisis, al situar su objeto en ese campo de relaciones,donde se potencia con distintas redes de contenido, portadoras de conceptos ysignificaciones que se articulan temáticamente. Eso replica en la historicidad delconocer, y de modo complementario, el que una obra puede ser resignificada, en la View slide
  • medida que existe la eventualidad de que sea puesta en nexo también con diferentespropuestas de lectura sobre ella. Así entonces, puede ocurrir que estas proyecten(«iluminen») sus componentes conceptuales hacia ulteriores aproximacionesinterpretativas, por tanto, las lecturas entregan un valor relativo a la inmanencia. Dado su nivel de especificidad, el conocimiento proveniente desde tal formadiscursiva introduce un aspecto que la reflexión académica contemporánea haconsiderado central, esto es, que un estudioso siempre opera teniendo un marcoreferencial (2). La premisa de base es que al “observar” (leer) su objeto, inevitablemente,lo hace a partir de un contexto y una visión de mundo, alimentada, además, por suslecturas previas; por lo tanto, es esperable que ello funcione o se exprese como unprejuicio o un punto de vista, que introduce la subjetividad en los conceptos y categoríasoperativas. Esta variable contribuye a la emergencia de un sujeto que discute con latradición, e impulsa a la vez las transformaciones relativas a un espacio crítico. Nosencontramos aquí ante un eventual espacio de ruptura epistemológico. Eso evidentemente no inhabilita por sí mismo la contribución en el desarrollodel conocimiento, sino que más bien establece una lógica, una racionalidad distintadesde la cual se instaura un campo específico del saber; también una base sobre la cualse argumenta(n) hipótesis cuya validez está sobredeterminada por la evidencia quepueda obtenerse. Con esto se establecen vacilaciones transitorias en los modos deexplorar los problemas, líneas particulares de continuidad en su profundización, aunquetambién de ruptura, por último, la instauración de tradiciones y “conceptos fundantes”(Jitrik, 1987), que permiten hablar de dimensiones inexploradas de la realidaddiscursiva y cultural. Un segundo factor que determinó el desarrollo de este trabajo, proviene deconsiderar el contexto crítico de ese espacio de ruptura, que refiere a las condicionessocioculturales en que se manifiesta, aspecto claramente central para Latinoamérica delos años 60-80. De hecho, la crítica -entendida como productora de conocimiento y un segundodiscurso, en tanto la precede otro texto de referente (Barthes, 1983)-, experimentatransformaciones que la redefinen en esos años. Esto ocurrió, por una parte, en virtud de(2) Para este problema, ver de Karl Popper (1967 y 1984) El desarrollo del conocimiento científico,Buenos Aires: Paidós; La lógica de la investigación científica, Madrid: Tecnos.
  • la evidente presencia de nuevas prácticas y expresiones estético-literarias, que muevenlos parámetros para la entrega de juicios pertinentes; desde una perspectivacomplementaria, por el innegable aporte que tuvieron las reflexiones de orden científicoy académico sobre el lenguaje, aplicadas al análisis textual. Tal proceso significó cuestionar y romper con la tradición que la concibe comouna práctica evaluativa de su objeto, en una clara posición impresionista o inclusobiográfica. No menos relevante fue la (re)actualización de orientaciones filosóficas quecuestionaban la cultural “oficial” y el rol de los intelectuales (marxismo, existencialismosartreano, teoría crítica), en un momento histórico que se percibía potencialmente llenode cambios que querían ser radicales. Una aspecto importante en ese panorama, consistió en observar que esa mismatrasformación tuvo como correlato las complejas discusiones acerca de si las modifica-ciones del sistema literario manifestaban (o no), mediante las representaciones delmundo ficticio, los procesos sociales. Dicho de otro modo, si respondían, en últimotérmino, al proyecto colectivo de una nueva sociedad, en la perspectiva de laspropuestas ideológicas del momento. La respuesta a todo eso estaba más allá de las simples prácticas discursivas,que se evidencia en el tipo de debates entre escritores y académicos, cuyo interés centralera, precisamente, advertir los nexos entre las diversas formas de representación estéticay el espacio social y cultural latinoamericano. Se pueden recordar diversos encuentrosde escritores, que intentaron incluso señalar líneas programáticas, o a lo menos decompromiso, que testimoniaran posiciones éticas y sociales sobre los temas en conflictode ese momento: Revolución cubana, teoría de la dependencia, dominio geopolíticoproducto de la guerra fría, identidad cultural, política y cultura, cultura popular versuscultura académica, rol de los intelectuales y del artista, educación y universidad, accesode la ciudadanía a la cultura. Respecto de los objetos sometidos a crítica, que en términos amplios hacemoscorresponder con las expresiones literarias, cabe aclarar que sus transformaciones decomposición ya se habían iniciado en las décadas iniciales del siglo XX con el impulsode las distintas vanguardias. En este caso, destaca particularmente la expresión poética,cuyos rasgos formales se asumen como de ruptura y de experimentación con el
  • lenguaje. Si focalizamos la mirada en la narrativa, ese proceso de experimentaciónsignificó también asimilar y establecer nuevos procedimientos para constituir el mundoficticio, que se funde con una independencia más o menos relativa respecto de larealidad, transmutada en el espacio ficticio mediante la ruptura de los códigos oparámetros convencionales de su percepción habitual, particularmente en el tratamientodel tiempo y el espacio. Ese panorama de quiebres, diferenciaciones expresivas yapertura hacia otros ámbitos de recepción, determina nuevas estrategias de análisis, enel interés de profundizar en los textos y el sentido que estos construyen. Al observar la historiografía crítica que aborda esta materia, se hace másevidente que esta forma discursiva se instala en un proceso simultáneo detransformaciones, localizadas tanto en el objeto como en los propios procedimientospara abordarlo. Esto es lo que abre una nueva perspectiva y un notable cambio en suestatuto disciplinar como práctica discursiva. Así pues, es posible diferenciar, en untrazo muy general, por una parte, la crítica que se produce en diarios y revistas para unlector masivo; desde otro lado, la crítica académica o especializada de los centrosuniversitarios, además de los estudios ligados al ensayo, y más actualmente, los estudiosde cultura y la crítica cultural, de evidente carácter interdisciplinario. Este contexto se plasma en lo que hemos denominado espacio de ruptura paraproponer nuevos modos de abordar los textos y el eventual conocimiento proveniente deellos, tensionado, además, por la particular discusión acerca de la necesidad de definirseculturalmente. Concretamente, si en la tradición crítica previa a los años 60 quienesproducían ese discurso se diferenciaban, ya sea por su visión de la historia o de larealidad (pensamos en Luis Alberto Sánchez, Mariano Picón Salas, Alfonso Reyes, JoséAntonio Portuondo, Pedro Henríquez Ureña, Arturo Uslar Pietri, entre otros), hay unnuevo momento que posibilita hablar de críticos particularizados por sus métodos y suaproximación y permeabilidad para percibir las nuevas direcciones estéticas de susobjetos de estudio. Así entonces, es posible pensar su ejercicio como una práctica confondo teórico, académico y sistemático, articulada con la necesidad de entregarinformación actualizada y válida. Abocarnos al tema que ordena este libro, es decir, observar la reflexión yproducción crítica de Octavio Paz, significó resolver los límites del corpus y laconstante que lo unificara; en otro nivel, la estrategia metodológica que seguiríamos
  • para abordarlo. Respecto de su posición teórica, el registro inicial lo encontramos en elapartado “Sobre la crítica” de su texto Corriente alterna (1967), donde al exponer superspectiva sobre la carencia de un cuerpo de doctrina o doctrinas, un mundo de ideas(sic) que condensen el pensamiento crítico en Latinoamérica, fija simultáneamente elmarco de una teorización que aparecerá en textos posteriores. Ello representa endefinitiva la actualización de las reflexiones de un poeta que elabora un corpus de obrano ficticio en que es central el ejercicio crítico. No obstante lo expresado antes, también debe considerarse como unantecedente, aunque muy embrionario y sin duda precoz, su breve trabajo titulado“Ética del artista”, que publicó en “Barandal” (volumen Nº 5, diciembre de 1931), laprimera revista en la cual tuvo participación, no solo como escritor sino como integrantedel equipo de edición. Sin duda, ese registro constituye una primera huella del modo en que serecepciona finalmente hoy el discurso paciano, pero que al generalizarse diluye unaaproximación más seria sobre el fondo temático de lo que nos preocupa. Así, en losestudios críticos es habitual que se sitúe a Paz como poeta y ensayista, con unacapacidad admirable para generalizar, conceptualmente, en torno a su propiaproducción, limitando con ello algún tipo de integración mayor sobre sus direccionestemáticas. Ese será un eje fundamental de discusión sobre el que se constituye este libro,es decir, las líneas de cruce en un discurso que se ofrece heterogéneo, con articulacionesque se amplían hacia otros textos y regresan, potenciando asociaciones discursivas queimponen nuevos “escalamientos” de significado. En ese perfil, es innegable asumir que nuestro autor es un poeta y un poderosoensayista. Lo que permanece casi oculto es que su producción contiene artículos críticosque provienen de su práctica en diarios, revistas, clases o conferencias académicas enuniversidades, discursos públicos. También, que generó estudios sistemáticos, algunosreferidos a escritores, otros a diversas expresiones artísticas (poesía, cultura, cine,pintura), que reúne en libros únicos ya desde 1957, como en Las peras del olmo.Recordamos asimismo sus trabajos de más extensión, como el estudio que hizo sobre el
  • antropólogo Claude Levy Strauss o el dedicado al artista plástico Marcel Duchamp, sinolvidar sus textos de teoría literaria y poética, iniciados con El arco y la lira (1956), queforma una genuina trilogía con Los hijos del limo (1974) y La otra voz (1990). En interés de esta presentación, señalamos como gravitante su "otra" línea en eltrabajo crítico, esto es, sus artículos de orden político y cultural, donde el segundodiscurso lo constituye el cuerpo social y sus “redes de significación”. Es decir, laposibilidad de observar la inmediatez y su densidad histórica, en el riesgo de asumir(se)públicamente en los relatos de utopía, cuyo sustrato ético valida en su condición deartista. Es entonces donde él fija (o vacila) las posiciones de un intelectual que trasgredela "doxa" y se instala ideológicamente, considerando los fenómenos en su transcurso, noobstante con hipótesis de análisis y argumentación que parecen negar, según JorgeAguilar Mora (1986), la historia que él mismo discute. Un aspecto inquietante en este último punto y del cual nos ocuparemos, resultade observar que en el discurso crítico de Paz, hay variables que permanecen comoelementos conceptuales y de interpretación, que traslada desde el ámbito estético-literario al campo del análisis político e histórico. Por cierto, es posible que un autorevidencie niveles de coherencia interna en su producción intelectual, permitiéndosedesarrollos paralelos y ampliaciones que profundizan sus propuestas temáticas; oaperturas hacia nuevos espacios de reflexión que enriquecen pluralmente sus textos. Lo que nos llama la atención en su trabajo es, ante todo, cómo mantiene un ejediscursivo centrado en su idea de la crítica, vista por él mismo como una propiedadintelectual demarcadora de un momento específico, la modernidad, periodo que, en suconcepción, no sería aplicable a Latinoamérica, por carecer de un pensamiento crítico.No obstante, también la dimensiona en sus posibilidades de generar una discontinuidadcon las tendencias históricas en general y el discurso literario en particular (la tradiciónde la ruptura dice Paz). De ahí que sus análisis sobre la situación de Latinoamérica,imponen aludir a la formación de los discursos de un continente en que convergenautoconciencia, diferencia, crisis e integración social y cultural. Esa es materia en la cual Paz ahonda, por ejemplo, en Los hijos del limo y ensus textos sobre historia, política y cultura, desde su paradigmático El laberinto de lasoledad en adelante. Lo central en este aspecto es que pone en diálogo el tema
  • latinoamericano y México en especial, con una nueva imagen de nuestra (eventual)modernidad, en la que piensa (con razón), que irrumpe la técnica como un agenteglobalizador que transforma la mirada sobre la historia, el tiempo y la configuraciónpolítica de las sociedades, a lo que no está ajeno el intelectual, el artista y lasrepresentaciones estéticas. En el marco de sus reflexiones, se advierte que Paz asume la condiciónsimbólica de la obra criticada, lo que supone para Guillermo Mariaca la hegemonía dellenguaje sobre la historia. Sin embargo el discurso crítico de nuestro autor explicita unahistorización del texto (por ende, de su lectura), de modo de insertarlo tanto en supropia tradición discursiva (estética, literaria, filosófica, política), como en la historiacultural latinoamericana. Considerando lo anterior, se puede afirmar que la tensión entre un primerdiscurso y el producido por Paz, se produce un tipo de conocimiento que trasciende elplano del lenguaje. Esta constatación, según anticipamos, nos hace afirmar que nuestroautor prefigura categorizaciones ligadas a la noción de crítica de la cultura,entendiéndose con ello que tanto los objetos y, más que todo, su propia perspectiva deenunciación, se sitúan controversialmente con el contexto histórico y un “marco devalores” (“ideología”, si seguimos a Stuart Hall), que niega en la praxis el orden quepretende instaurar. Así es como se entiende su disidencia, cuya implicación discursiva se resuelvepragmáticamente en la figura pública que interpreta los mecanismos del poder, la tecno-cracia y la violencia. También su respuesta refractaria a las tendencias que ocultan oniegan la posibilidad de la utopía social, supeditada a la urgencia del mercado y lasdecisiones institucionales o de los estados que manejan la economía. Dada la premisa de que el discurso crítico de Paz actualiza su propio fondoconceptual, relacionando y confrontando los textos u objetos en el sistema al cualpertenecen, entendemos que su libro teórico es un conjunto de relaciones que esnecesario construir, en función de un corpus de obras determinado. En otras palabras, sibien se asume que Paz explicita desde Corriente alterna un modo teórico y undiagnóstico inicial de la situación que experimenta la crítica latinoamericana a mediadosde los años 60 del siglo XX, su corpus doctrinal se encuentra textualmente
  • (trans)localizado en un libro que no existe, de modo que las variables y categorías quehacen a la convergencia de su sistema crítico pueden emerger en la medida que searticula e integra su producción, considerando sus diversas formulaciones temáticas ydiscursivas. Cabe aclarar que si en algún momento Octavio Paz niega la posibilidad deldiscurso crítico latinoamericano, paradojalmente su propia reflexión metacrítica y suproducción la desmiente. Pues bien. Desde el punto de vista del análisis, tales integraciones secorresponden con textos articulados de acuerdo con los campos temáticos que estosabordan. En un segundo momento, esto redunda en “eslabones” o conexiones internasentre ellos, planteadas como asociaciones de coherencia, en una multiplicidad discursivaque se temporaliza discontinuamente en su desarrollo, en la medida que lascategorizaciones y análisis de Paz se adscriben a espacios disciplinares diversos y endistintos momentos de su producción. Identificar las regularidades o campos deproblemas ha sido una tarea que, más allá de un proceso inevitable, pone sus textos engrupos de discusión académica, pero además los expone a la opinión pública, a unimaginario impersonal que percibe y registra en tematizaciones, actitudes eidentificaciones ideológicas. En ese entendido, para seguir la línea interior de las asociaciones temáticas deldiscurso crítico de Paz, nuestra estrategia metodológica ha consistido en recoger elconcepto de RIZOMA propuesto por Gilles Deleuze y Félix Guattari (1997), en tantovemos en la producción paciana raíces múltiples, en otro sentido, nos pone ante laposibilidad de construir un libro del cual conocemos diversos efectos propositivos, quese consolida en la imagen de un sujeto crítico (Paz), en diálogo con la historia literaria,cultural y política latinoamericana. Es fundamental señalar que en esa propuesta, se infiere que el libro-rizomaaparece, necesariamente, evocando campos de asociaciones, es un constructo que sesostiene en campos de relaciones, en otros términos, la representación de lo múltiple enque los ejes centradores (temas, conceptos) se ramifican. En ese esquema, el análisispermite dar cuenta de tales vínculos, sustrayéndose a jerarquías cognitivas ytemporalizaciones “lineales”, en la medida que un orden rizomático se concibe sin unpunto fijo de inicio, antes bien desde una línea que se define por desplazamientos yeventuales mutaciones de su propio origen.
  • El problema central en esa concepción apuntó a establecer los límites delsistema de relaciones (formas textuales, estéticas, lógicas del saber, refutaciones,prácticas políticas), precaviendo que se diluyera en un texto plural de significaciónabierta (Eco), pero que finalmente resultara irrecuperable. En la práctica, ciertamente esel lector quien hace visible las conexiones a modo de eslabones, y determina, endefinitiva, el punto de articulación con el cual configurará eventuales sentidos. Vistoasí, el sentido de un texto siempre está en construcción, no es definitivo, ante laposibilidad de nuevos eslabones, donde el lector establece los trazados de nuevasraicillas que operan como «puntos de fuga». Leer, en este modelo, exigió preguntarnoscon qué hace sistema, o “en conexión con qué hace pasar o no intensidades ... .”(Deleuze y Guattari, 1997: 11). En ese contexto entonces, la idea de rizoma operó amodo de una “máquina” abstracta que nos permitió realizar conexiones, en el orden delos posibles contenidos y su significado, en la medida que “ Un libro solo existe graciasal afuera y en el exterior” (p. 11). Al operacionalizar la idea de integración textual, esta nos llevó a vincular, porejemplo, El laberinto de la soledad, Posdata y Vuelta al laberinto de la soledad, quetienen una orgánica evidente. Sin embargo, se produce una coherencia interior distinta si articulamos Lasperas del olmo, Puertas al campo, El signo y el garabato e In/mediaciones. O bienCuadrivio, Sombras de obras y Hombres en su siglo, frente a El ogro filantrópico,Tiempo nublado y Pequeña crónica de grandes días. Visto como conjunto, esas seriestienen el rasgo característico de ser libros compuestos por artículos críticos. Por esa razón, y en sentido inverso, han sido desestimados en nuestro análisis,por formar textos cuyo desarrollo muestra afinidad con el ensayo o los estudiosliterarios El laberinto de la soledad, El arco y la lira, Xavier Villaurrutia en persona yobra, Levy Strauss o el nuevo festín de Esopo, Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampasde la fe. Las excepciones en el criterio son Posdata, Vuelta al laberinto de la soledad,por tratarse de obras que explican, contextualmente, posiciones políticas de Paz; para elcaso de Los hijos del limo y La otra voz, los incluimos pues están formados por artículosextensos, además de presentar elementos teóricos y nexos entre cultura y sociedad. Es laexperiencia que nos lleva a visualizar su rol como un crítico de la cultura.
  • ¿Qué nos hemos propuesto al iniciar este trabajo entonces? La respuesta esambiciosa: escribir sobre el libro crítico de Octavio Paz, basándonos en la posibilidadde continuar las ramificaciones de su discurso, que remiten específicamente a líneas,objetos o expresiones de cultura, donde caben prácticas discursivas, artísticas,ideológicas, políticas, religiosas, teóricas. En relación con decisiones de escritura, hemos mencionado el criterio paraformar el corpus. Aclaramos ahora el sistema de citas o referencias que hemosadoptado. Al respecto, declaramos que se optó por el uso de la edición de los librosoriginales, tal como se conocieron y recepcionaron al publicarse; esto último permiteconstatar dos elementos:A. Las fechas de publicación de los libros discrepan de la data y el lugar en que Paz produjo los artículos que los componen.B. Los textos o artículos de algunos libros se redistribuyen en volúmenes distintos en sus Obras Completas de Octavio Paz, operando en ellos un criterio de ordenación que amerita un estudio específico. Por ejemplo, Corriente alterna aparece en el volumen 2-3-6-10. La excepción en esto es el Volumen 1 que incorpora íntegros El arco y la lira, Los hijos del limo, La otra voz. Desde un punto de vista técnico, eso explica el sistema de citas que adoptamos.Así, se menciona el año de edición y la que se emplea, la página, data original deltrabajo cuando Paz lo ha registrado, lugar en que se presentó, ubicación dentro de lasObras completas. Por ejemplo: (Paz, 1974, 1984: 211, original de Cambridge, Mass.1972. Vol. 1 OC), que corresponde a Los hijos del limo, publicado en 1974; usamos laedición de 1984. Con el fin de facilitar la lectura, las citas se incorporan en el textomismo, mientras que las referencias complementarias o aclaratorias del texto principal,se escriben como notas a pie de página. Cabe agregar finalmente que los encabezados de capítulo responden a lasarticulaciones de sentido que ordenan nuestro trabajo, cuyas páginas introductorias seinician con un breve preámbulo, tendiente a situar la perspectiva con la cual realizamosnuestro análisis. Esperamos con ello contribuir al lector en su propia construcción desentidos en tomo a la obra de Octavio Paz.