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Revista "Sala de Profesores y Maestros", Nº 1 - julio de 2.010. Publicación del Profesorado de Educación Primaria y Educación Especial

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  • 1. Sala de profesores y maestros Profesorado de Educación Primaria y Educación Especial de Concordia
  • 2. Sala de profesores y maestros Año 1 – Número 1 Julio de 2010 Coordinación: Lic. Liliana Ester Rodríguez Lic. María del Carmen Salvarredy Corrección: Lic. Liliana Ester Rodríguez Diseño: Lic. María del Carmen Salvarredy Registro de la propiedad intelectual: ISBN 978-987-05-9025-5 Material disponible citando la fuente Publicación del: Profesorado de Educación Primaria y Educación Especial Las Heras Nº 654 - Concordia - Entre Ríos Sitio web: http://iprofconcordia.ers.infd.edu.ar/sitio/ 1
  • 3. ÍNDICE Presentación…………………………………………………………………………… 3 Tic, lectura y escritura para la formación docente continua…………………………… 4 Liliana Rodríguez y Carmen Salvarredy Narraciones pedagógicas……………………………………………………………… 6 Hoy Rodrigo, ¿mañana quién?......................................................................................... 7 Graciela Patricia Fernandez, Alicia Haffner y Patricia Lescano, de la es- cuela Nº 14 “Coronel Navarro” Un chico grande………………………………………………………………………… 8 María Gabriela Cavagliatto y Noemí Saenz, escuela Nº 14 “Coronel Navarro” Caso no resuelto………………………………………………………………………… 9 Liliana Marina Petruzzi y Carina Ayelén Barboza, escuela Nº 14 “Coro- nel Navarro” ¿Te acordás de la seño, Chano?........................................................................................ 10 Elena Fernández de Mancinelli, escuela Nº 44 “Mariano Moreno” Hoy es un buen día para empezar……………………………………………………….. 12 Romina E. Tomat, escuela Nº 3 “Domingo F. Sarmiento” Pequeños grandes inventores……….…………………………………………… ……… 13 Julieta Ferrer, estudiante del 3º año del Profesorado de EGB 1 y 2 Artículos de docentes del Profesorado de Educación Primaria y Educación Especial En diálogo con las narraciones de las maestras La investigación narrativa en la formación docente…………………………………….. 16 Por Susana Fourcade Algunos aportes sobre la pedagogía de la diferencia……………………………………. 17 Por Verónica Pérez La pobreza ¿de quién?........................................................................................................ 19 Por Noelia Bard Otros aportes Corpografías: ser nativos de nuestros cuerpos………………………………………….. 21 Por Carlos Trosman Las Netbooks en el aula, ¿estamos preparad@s?............................................................... 22 Por Carmen Salvarredy Desafiando certezas: la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas………………… 23 Por Mónica Chiovetta, tutora del programa Políticas Estudiantiles, y es- tudiantes becarios. 2
  • 4. PRESENTACIÓN Liliana Rodríguez, profesora de Lengua y Apoyo a la Residencia Carmen Salvarredy, profesora de Informática Educativa y Taller de TIC  • h W Z • h ^   D  • h • h • h W  >  ^ W  ^ W  W z W   ^ •  d/ / > d/ • E  d W ' • W 3
  • 5. TIC, LECTURA Y ESCRITURA PARA LA FORMACIÓN DOCENTE CONTINUA > /& > / > W D / ^ >   W  >  W ^ > > s & / d / d  Z E • &  W W /E&K  • Z ^ Z ^ E >  > E   • s DK/ ^ / D   /  d • Z & W W  E  W  W W D / ^ > W & &  > D  4
  • 6.   > • D Z •  W  W   • Z  W W  • h d/  Z D h d • E  D  d/ W Z  > ^ > d/  d/  d/  W > D  ^ / Z > > > ,  Z W Z W & ' 5
  • 7. Narraciones pedagógicas: Fracaso escolar en Concordia En el año del Bicentenario… El alumno Simón El niño Simón era un chico problemático. Huérfano de padre y madre, era criado por sus tíos. Estos ya no sabían qué hacer para disciplinarlo. En una oportunidad, (el pequeño se había encerrado en su habitación y se negaba a salir), recurrieron a la justicia, quien le asignó un tutor. Este contrató a un maestro particular, que también se llamaba Simón. El maestro llevaba al niño a cabalgar por el campo; y mientras tanto, le contaba las explicaciones de las ciencias sobre el mundo natural. De regreso, leían y comentaban libros de historia, literatura, filo- sofía… De esa manera, con respeto y diálogo, Simón Rodríguez formó a un libertador de pueblos: Simón Bo- lívar. Liliana Rodríguez 6
  • 8. HOY RODRIGO… ¿MAÑANA QUIÉN? &ZE E ' W , &&EZ D >^ EK W  E  E E   Z  s  Z E E  Z Z > zZ ^   E E  h Z E  W W ^ E & h W ^ & E  ^  Z  •  ' • • W E > 7
  • 9. UN CHICO GRANDE Sáenz, Noemí Luján - Cavagliatto, María Gabriela Escuela Nº 14 “Coronel Navarro”  > ,    D   > z ^ K ^  ^  & z  h Y  W ^ d E  ^  d K K D ^ 8
  • 10. CASO NO RESUELTO Barboza, Carina Ayelen , Petruzzi, Liliana Marina Escuela Nº 14 “Coronel Navarro” Queremos referirnos a un niño que actualmente cursa cuarto año EGB2, cuya edad es de 11 años. Él es un niño extrovertido, su conducta es regular, requiere control permanente. Gusta jugar con las niñas, golpea a sus compañeros y falta respeto a los docentes. Historia Escolar: en su proceso de enseñanza aprendizaje; no tiene un trabajo constante (todos los días no se encuentra igual en lo emocional e intelectual). Realizó dos veces nivel inicial ya que no logró los objetivos propuestos para este nivel; de todas maneras pasó a primer año. Su madre firmó acta de acuerdo donde se comprometió a que recibiera aten- ción médica. En primer año EGB, realizó adaptaciones y ejercitó más la parte motriz ya que su atención era dis- persa y le interesaba solo jugar. Se le llamaba la atención constantemente, se lo sentaba cerca del piza- rrón; se lo priorizó para que hablara, que hiciera de secretario de la señorita. Le ayudó a su autoestima y se fue interesando día a día por lo intelectual; contando con la ayuda prometida por su mamá. Como no se observaban cambios se solicitó a la madre que asistiera con el niño al pediatra; este a su vez lo derivó al neurólogo, pero no cumplió con la asistencia a este último. Se llamó al SAIE, debió concurrir a la escuela Basavilvaso. Le dieron turno para el neurólogo; la mamá se comprometió a llevarlo pero no asistió al mismo. No se presentó al periodo de recuperatorio por lo que debía hacer otra vez primer grado. Nuevamente retomó primer grado con distinta maestra; presentó las mismas dificultades que el año anterior. Su madre lo hizo atender con el neurólogo, quien le diagnosticó posiblemente (porque no está comprobado) Trastorno de Ansiedad, aunque no descartó del todo un AD-HD Fue medicado .La docente no vio progresos por lo que dudaba de que el tratamiento se estuviera llevando a cabo. Pasó a 2do año EGB con adaptaciones curriculares. Las integrantes del SAIE dijeron que debería pasar porque no podría estar más en primer año ya que tenía 9 años. En segundo y tercer año no logramos que la madre se ocupara del niño. Se solicitó nuevamente al SAIE y no respondió. Su madre se hizo presente luego de reiteradas notas, en junio de 2009. Se comprometió a llevarlo nuevamente al médico con una carta describiendo su conducta dentro del aula. Finalmente no lo llevó y el niño debido a su edad pasó a cuarto año. Nos Preguntamos: ¿Por qué el SAIE no está presente cuando se inicia el año lectivo? ¿Por qué demoran o en algunos casos no se hacen presentes en el establecimiento? ¿Por qué las escuelas en su mayoría no cuentan con maestra orientadora? ¿Como profesionales, será posible el acompañamiento del SAIE al niño con dificultades? 9
  • 11. ¿Te acordás de la seño, Chano? Elena Fernández de Mancinelli, docente de primer grado Escuela nº 44 “Mariano Moreno” Su forma de caminar, su carita, su mirar desorientado, siguen iguales que cuando, siendo un flacucho alto y desgarbado fue mi alumno en primero… Nos encontramos un día en una de las calles de Concordia, donde vivimos. Como una película llegaron a mi mente tantos recuerdos de esos días en primero, cuando todavía era suplente, y en los que tuve la dicha de recibir dentro del grupo, a Luciano. Este niño venía de rehacer el nivel inicial debido a su problemática, (tiene un retraso en el área cerebral del lenguaje y epilepsia). Desde el primer día, se relacionó muy bien conmigo. Y a partir de allí, mi ca- rrera docente (que había comenzado después de que mi hija de tres años me dijo que quería tener una “mamá maestra”, y de cumplirle su deseo, y el mío propio), fue evolucionando, busqué la manera de capacitarme en la temática de los problemas de aprendizaje, de adaptaciones curriculares… alto riesgo, etc. Todo en función de ayu- dar, en principio a Luciano, y después a los niños que fui recibiendo a lo largo de mis casi 18 años en la docencia. Cada vez que necesitaba presentar algún trabajo, buscaba la manera de exponer sobre este niño, como una forma de conseguir orientación, de poder ayudarlo y de bajar mi ansiedad. Cuando Luciano comenzó primer año, tenía un equipo psicopedagógico, que orientaba las acciones a realizar en el aula con él en el grupo. Era muy difícil comprender lo que decía por su dificultad al hablar, su motricidad solamente le permi- tía realizar torpes rayones, al caminar lo hacía muy torpemente. Debido a tantas problemáticas, había momentos en los que su impotencia lo hacía estallar en berrinches, que llevaron a interrumpir varias veces las actividades para calmarlo. Con el correr del tiempo, con los tratamientos tanto psicológicos, psicopedagógicos como fonoaudio- lógicos, y el trabajo personalizado en la escuela, y de la madre en su casa, comenzó a progresar, muy lentamente. Lo que al principio eran solamente rayas, mejoraron bastante, logrando escribir su nombre (al principio en un tamaño muy grande), la fecha, dibujar, pintar, (todavía sin respetar los límites y sin identificar colores). Recuerdo siempre la ocasión en que leí el cuento de Pinocho que ellos tenían en su libro. (Eran los días de los arrebatos, en los que en media lengua, Chano decía que sus compañeros le gritaban cosas o le pegaron primero, y que por supuesto no era siempre verdad). En el momento de la renarración, lo que más les llamó la atención a los niños, y que se apuraban por contar, era cuando a Pinocho le crecía la nariz por mentir. Luciano, que sí entendía, aunque no pudiera expresarse bien, comenzó a llorar, y a tocarse la nariz. Decía, mientras unos lagrimones caían de sus ojitos: -¡mi naiiii! ¡mi naiiiii! Fue necesario explicarle que se trataba de un cuento, que no era real, y después de bastante rato, se tranquilizó Así, entre cursos, trabajos prácticos, reuniones, atención personalizada… transcurrió un año. En reunión con el equipo integrador, se decidió que este niño continuara en primero otro año. Los pa- dres y profesionales, igual que el equipo directivo de la escuela, sugirieron que por la relación de Lucia- no conmigo sería conveniente que continuara a mi cargo al año siguiente y se integrara a un nuevo gru- po de alumnos… Al año siguiente, Chano encontró a “su grupo”. En estos niños se identificó desde el primer día, en- contró la paciencia y el apoyo que no pudo conseguir los años anteriores. Seguramente influyó en esto, 10
  • 12. que, cuando comenzamos el año, Luciano estuvo enfermo. Por su epilepsia, no pudo concurrir los prime- ros días a clase y dialogamos con los niños al respecto de sus problemas y estos pequeños, (que llevo todavía en mi corazón) lo trataron siempre muy dulce y pacientemente. (Recordarlo me emociona, en este momento tengo un nudo en la garganta) Ese año, sus padres comenzaron a tener problemas económicos, por lo que no pudieron continuar con todos los profesionales que lo trataban, solamente quedó con la fonoaudióloga. Su forma de hablar mejoró notablemente, ya decía palabras completas y frases cortas, lograba renarrar parte de los cuentos o actividades áulicas. Reconocía las letras, pero no podía escribir palabras. Se trans- formó en un copiador. Su madre, que lo ayudaba en su casa, le hacía copiar palabras y frases, se las leía y él repetía. Todo en imprenta mayúscula. Cardinalizaba en el círculo del 9, reconocía formas, realizaba operaciones muy simples con material concreto. Al finalizar el año, se acordó que este niño, al trabajar con actividades adaptadas y con su proyecto pedagógico, pasara con el grupo a segundo año. Debido a una reestructuración escolar, al año siguiente pasé al turno tarde. Para conformarme, ya que no estaba de acuerdo con este cambio, me permitieron pasar con el grupo a segundo. La mayoría de mis queridos niños pasaron conmigo, entre ellos: Luciano… ¡Un placer trabajar con ellos! Conocer desde donde partir con cada uno, qué pedirle a cada niño… hace la diferencia. Y… Luciano, mi flacucho ¡en segundo! Lo que más le gustaba era trabajar e investigar en ciencias. Traía mucho material, que compartía con sus compañeros, realizamos todo tipo de experiencias. En segundo continuamos con la escritura de su propio libro, era una carpeta en la que los nenes iban escribiendo sus cosas, desde su historia de cuando nacieron hasta sus propios cuentos, narrados e ilustra- dos por cada uno, lo habíamos comenzado en primero. Durante el año, Luciano sufrió varias crisis de epilepsia, que lo llevaron a faltar bastante, a hacer retro- cesos, a ir con pocos deseos de trabajar a la escuela. Al finalizar el año logró escribir sólo varias pala- bras, contar y utilizar números en el círculo del 100, resolver situaciones sencillas con material concre- to. Copiaba en imprenta mayúscula, explicaba en forma oral lo que quería escribir, yo lo escribía en un papel y él lo copiaba. También sus compañeros lo ayudaban dictándole letra a letra para que pudiera escribir, una vez que terminaban su actividad. Completó la escolaridad primaria en esta escuela. El día de la colación, yo trabajaba en otra institución, pero pedí permiso para venir a verlos y todos me abrazaron, y decían, ¡Luciano también llegó! – ¡otra vez el nudo en la garganta! ¡Y no puedo ver por las lágrimas!...- …Y encontrarlo el año pasado, después de tanto tiempo, verlo tan, pero tan alto, ¡y con la misma ex- presión de aquella vez en primero…! Su mamá me contó que estaba asistiendo a un taller protegido y que ayuda a su padre en el kiosco que tienen en un club. Me abrazó, me dio un beso…- ¡Hola, seño Elena! ¿Cómo estás?- ¡Cómo no compartir su historia! 11
  • 13. Hoy es un buen día para empezar Tomat Romina Elizabeth Escuela Nº 3 “Domingo Faustino Sarmiento”  ^ d   z ^  ^  s >  >  ^  ^ s d ^  ^ > 12
  • 14. Pequeños grandes inventores Julieta Ferrer - Estudiante de 3º año de Profesorado de EGB 1 y 2 estábamos en la misma escuela: el aula era fría, …Y por fin llegó la tan esperada Práctica. Nos tocó tercer grado, un aula bien iluminada, grande, las paredes húmedas, dos columnas en el medio del aula hacían que los niños que se sentaban de- pintada, todos los bancos en perfecto orden. En ella concurrían veintisiete alumnos en total, todos trás no pudieran ver el pizarrón, un desorden in- fernal. El aula contaba con 31 chicos, muy revol- con guardapolvos blancos, perfectamente plan- chados, peinados como para un acto solemne, tosos por cierto, que por sus alturas y contexturas físicas podíamos asegurar que eran más grandes como si se estuvieran preparando para llevar la bandera de ceremonia. que algunos de sus compañeros. ¿Por dónde em- pezamos? -nos preguntábamos. Habíamos llevado En esta escuela había un comedor, pero solo dos las mismas actividades de nuestro exitoso “Taller de nuestro tercero, tomaban la leche en él. de lectoescritura”. Nosotras habíamos preparado un taller de lec- Una vez superada esa primera instancia (solo toescritura, en el cual, después de hacerles leer y fueron segundos, pero parecieron una eternidad), contar diferentes cuentos, deberían inventar el saludamos y nos presentamos. La mayoría salu- propio y hacer un libro con todas sus partes. Les dó, pero enseguida volvieron a lo que estaban encantó la idea y comenzaron a preguntar con qué haciendo, correr, gritar y pelearse, entre otras co- materiales los podían hacer, si usaban hojas de sas. Como tenía la voz mas fuerte que mis com- cuadernos o podían traer de sus casas hojas de pañeras, les pedí que cada cual se sentara y que colores, etc. La primera clase: un éxito. Y así también se presentaran, como lo habíamos hecho fueron las siguientes. Trabajos impecables, cuen- nosotras. Así fue, de a uno se presentaron, y nos tos extraordinarios, dibujos y figuritas por do- comenzaron a preguntar por que la “seño” había quier. faltado y por que éramos tres las que estábamos Llegó el viernes, nuestro último día. Corregimos en el aula. Les respondimos, y ese fue el pie para errores de ortografía, haciéndoles leer los cuentos comenzar nuestra clase. de forma intercambiada para que los mismos Una de mis compañeras les preguntó si habían compañeros descubrieran si había o no faltas en leído algún cuento, muy pocos contesta- ellos. Por supuesto, como era de esperarse, solo ron…Entonces cometí el gran error de decirles: algunos presentaban errores de concordancia u “Cierren los ojos e imagínense que…” En un solo ortográficos. Una vez corregidos, comenzaron a coro escuché: “¿Qué es eso, seño?”. Las tres nos armar sus libros. Quedaron hermosos. Una expe- miramos y no sabíamos qué responder. ¿Estos riencia maravillosa. Terminó la práctica. Nos feli- chicos no tenían imaginación? …¿Dónde estaban citaron en el establecimiento y en el Profesorado. cuando hicimos las observaciones? ¿Por qué esta- Con el correr de los días, una de mis compañe- ban todos juntos en el aula de “pobres”? ras recibió un llamado telefónico. Era de la escue- Les comenzamos a entregar figuritas para que la, en donde habíamos realizado la hermosa prác- pegaran e hicieran una secuencia y de ahí, un tica. Le habían pedido, por favor, si podíamos ir cuento…Por supuesto que solo trabajábamos con esa misma tarde a hacernos cargo de otro tercero la mitad de la clase, porque para los demás, porque la maestra se había enfermado, y no asisti- hablábamos en otro idioma, no lográbamos su ría a clases por cuatro días. Por supuesto que di- atención y, si hacían el esfuerzo, no comprendían jimos que sí; y esa misma tarde, estábamos en la las consignas. escuela. Nos recibió la directora, muy cordial co- En un rincón del aula, en el piso se encontraban mo siempre y nos acompañó hasta la puerta del seis o siete chicos jugando con “algo”. Digo “al- aula. Nos dijo que cualquier problema con los go” porque no era un juguete o algún elemento chicos, los mandáramos a la dirección. Entramos. escolar. Me acerqué y ahí recién pude ver lo que Nuestra primera impresión fue preguntarnos si tenían. En esa época estaban de moda unos lanza 13
  • 15. trompos, muy caros por cierto. La verdad, es que llevamos cartulinas, recortes de revistas en donde con una tapa de detergente, piola y broche de ro- aparecían los elementos utilizados. pas, habían hecho un juguete que cumplía las Por supuesto que las producciones fueron más mismas funciones que el original. En ese momen- precarias que nuestro primer tercero, pero con una to comprendí que ellos sí tenían imaginación: eran carga emocional para ellos y para nosotras, que pequeños inventores. Estaba muy contenta y mis les daba un valor agregado. compañeras no entendían por qué. Cabe destacar que los errores u horrores que en- Subí al estrado de las seños…-ah perdón, me contramos, sutilmente se los fuimos corrigiendo olvidé de contarles otro detalle del aula: en el lu- nosotras, explicándoles y haciéndolos leer una y gar donde estaba el pizarrón y el escritorio había otra vez. un desnivel con respecto del resto del aula, esa parte era más alta-, y dije muy fuerte: “A ver los La mayoría terminó el libro, los demás lo termi- del fondo…pasen al frente y muéstrenles a sus narían con la seño. compañeros lo que tienen”,… “porque ellos son Cuando fuimos a observar, seguramente en inventores”, les dije al resto; y cuando terminé, nuestra carga imaginaria o inconciente, solo regis- tenía ocho chicos arriba del estrado con un lanza tramos lo que tenía que ser: guardapolvos blan- trompo diferente cada uno. cos, niños aseados, escuela limpia… Nunca nos Les preguntamos cómo lo habían hecho, quien detuvimos a analizar ni a mirar a estos pequeños tuvo la idea, de dónde obtuvieron los materiales, que también formaban parte de esta comunidad etc. Sus compañeros se sumaron al interrogatorio educativa y que tan solo son en el PE.I. un por- y ellos contaban con lujo de detalles su gran in- centaje bajísimo de niños-problemas o niños que vento. Entonces les dijimos que en esos tres días asistían al comedor. Comprendimos también que, que nos quedaríamos, les íbamos a ayudar a armar dentro de esta escuela existían aulas de primera y el cuento, teniendo como tema de referencia “Los aulas de segunda, no mezclaban a los chicos y grandes Inventores” y así podrían armar sus pro- tampoco se los integraba. Sus aulas eran depósi- pios libros de cuentos. Estaban muy contentos, tos. Lo que nadie imaginaba, es que allí descubri- pero no tenían elementos para hacer el libro. Les ríamos a estos “Pequeños grandes inventores” Primer encuentro presencial del aula virtual para maestros 14
  • 16. Artículos de docentes del Profesorado de Educación Primaria y de Educación Especial En diálogo con las narraciones W W &  d 15
  • 17. LA INVESTIGACIÓN NARRATIVA EN LA FORMACION DOCENTE Prof. Susana Fourcade Rectora – Docente a cargo de: Pedagogía; Currículo La investigación narrativa tiene una larga histo- quen en las condiciones posibles de acción. Puede ria en las Ciencias Sociales y particularmente en plasmarse así un intertexto ampliado. el ámbito educativo. En este sentido, pretende El proceso de escritura que puede seguir a estos situarse más allá de la pedagogía tecno-científica encuentros, abre a otra posición: a la reflexión o de la “verdad” construida por el discurso peda- interna, en soledad. Afirma Marguerite Durás: gógico establecido y no por ello renuncia a la “La soledad de la escritura es una soledad sin la posibilidad de esclarecer y modificar las prácti- que el escribir no se produce…”. Pág.16- (1) cas. Es importante tener en cuenta que entre lo que Desde diversos autores se sostiene que la narra- contamos y escribimos hay siempre una media- tiva es tanto lo que se investiga como el método ción: no escribimos todo lo que pensamos, no de investigación. Un relato, una historia que es- pensamos todo lo que escribimos, no se lee todo tructure una experiencia pedagógica vivida puede lo que se escribe. Aunque, por la finalidad del incluirse en un dispositivo de investigación cola- dispositivo, requiere escribir desde un “yo críti- borativa dentro del que todos los participantes se co”, al modo de la mirada del extranjero de la abren a la mutua explicación para precisar el rela- propia práctica. Sostiene Maxine Geene en su to, luego se formulan hipótesis y sugerencias para artículo “El profesor como extranjero”: “En la lograr la construcción mutua de la investigación. realidad de cada día, situarse en la posición ven- Quien ofrece un relato deberá poner en juego tajosa del extranjero es poder mirar con perple- un yo singular en contexto, un yo polifónico que jidad e interrogativamente el mundo en el que se aparecerá en los énfasis, las dudas, las interroga- vive….Descubre que tiene que pensar de nuevo ciones, los silencios, de tal modo que el relato los rituales… (…) Para darle sentido otra vez guarde fidelidad con lo vivido y revivido al mo- debe reinterpretar y reordenar todo aquello que mento de relatarlo. Ello sólo será posible si es el ahora ve a la luz de su nueva experiencia.” Pág. resultado de abandonar lo superyoico, los manda- 82-83.(2) tos, “lo que se espera” para poder dar cuenta de la La escritura tendrá que focalizar en el indagar- implicación y resonancias de la experiencia. No se, interrumpiendo lo natural de una práctica, es hacer catarsis, sino que el propósito es hacer a buscándonos en ella, no siempre en los éxitos. Si esa persona visible para sí misma en situación. está protegida de la palabrería, de la fuga de sí, Ofrecer un relato así implica necesariamente un podrá dar cuenta, incluso entre líneas, de la pro- dispositivo formativo de trabajo donde se creen pia trayectoria formativa y la posibilidad de condiciones de confianza, respeto, la solidaridad abrirse a la duda, a la revisión de certezas y repre- problemática, a fin de crear una trama de sostén sentaciones para que algo nuevo en la acción y el para que se produzca algo: explorar, develar, re- pensamiento tenga lugar y pueda abrir a nuevas construir para volver a armar desde la pluralidad lecturas y reconstrucciones. de hipótesis y recomendaciones que se enmar- ___________________________________________ 1 -DURAS, Marguerite: Escribir. Editorial Tusquets. B. Aires 2006. 2 -LARROSA, Jorge y otros: Déjame que te cuente. Ensayos sobre narrativa y educación. Editorial Laertes. B. Aires, 2008. 16
  • 18. ALGUNOS APORTES SOBRE LA PEDAGOGÍA DE LA DIFERENCIA Prof. Verónica Pérez Docente a cargo de: Psicología educacional; Práctica; Residencia , ^ K    ^ W   > ^ >  >   &   ^ ^  d  > > > > W   > >  ^ z 17
  • 19. h W   &  >   W DK/ D K / W DK/   /  /  ^ />/K'Z &/ KE^h>d  z ^h'Z/      s Z s s h    s Z s s >  D  &  d  ^  z  Ds  ^  >   EKsh - Brunett y otros: Integración escolar; Ed. Pearson DK/ Educación -Documentos y Normativas del CGE de la Dirección de Educación Especial.- 18
  • 20. La pobreza ¿de quién? Prof. Noelia Bard Docente a cargo de: Práctica docente W  W  > E h W W ' W      ' > Z  ^  D ^ D d W Z s  >   h sE 19
  • 21. Otros aportes… “…Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute…” José Mujica 20
  • 22. KZWK'Z &1 ^ ^  d Docente a cargo de los talleres: Psicología Social; Grupos Operativos (opciones institucionales)  W K K D E s W > ^KDK^ E d/sK^  DZ/  W  Z D d /^ D d /  ^ E > W K  > ^ W   d >   >  W   W h    E z  W z 21
  • 23. Las Netbooks en el aula, ¿estoy preparad@? Diez consejos prácticos para poder seguir trabajando en el aula sin morir en el intento W  ^ >   > D  E  ^ D ^  W W  / d W , W > /Ed / E  d W  / > d E d ^ t& z ^ Y ^ D^E D & d Y E D & W , / W '  > K   '  22
  • 24. s  ' W  , / ^  d   '  '  D  ^ ^  W W E E Y   Desafiando certezas “La matemática está en ti, en mí, nunca por ahí es una realidad interior, construida por cada uno de nosotros.” Constance Kamii Por Mónica Chiovetta y alumnos becarios  D  >   Z E > 23
  • 25. >  W   > E  W Y W  s  : '   ^ >   W &   ' '  24
  • 26. E & h   d ^ ' D    D  W W ^ D  D  Profesora de Matemática – Tutora del grupo “Desafiando Certezas” d > W E    & ' : : E E > > Dh, ^ 'Z / ^ WKZ dKK >K WZE/K :hEdK h z &>//d /KE^ ^KE >K^ KEd^ > &hdhZK > : D 25
  • 27.  ^ 26
  • 28. Z  ^ W D ^ & > d W D 27