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Historia barrio las guacamayas
 

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Trabajo de investigación participativa sobre historia barrial del Barrio Las Guacamayas en el sur oriente de Bogotá. Basado en entrevistas y grupos focales con habitantes del barrio. Voces de la ...

Trabajo de investigación participativa sobre historia barrial del Barrio Las Guacamayas en el sur oriente de Bogotá. Basado en entrevistas y grupos focales con habitantes del barrio. Voces de la gente en un barrio diseñado por la Caja de Vivienda Popular bajo el esquema de normas mínimas y lotes con servicios.

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    Historia barrio las guacamayas Historia barrio las guacamayas Presentation Transcript

    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- H I S T O R I A D E L B A R R I O L A S G U A C A M A Y A S
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- H I S T O R I A D E L B A R R I O L A S G U A C A M A Y A S L u i s B e r n e t h P e ñ a S o n i a M i r e y a T o r r e s B l a d i m i r R o d r í g u e z B o g o t á , 2 0 0 1
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- A g r a d e c i m i e n t o s Como verdaderos protagonistas, de una historia que se construye día a día, desde los anhelos e ilusiones, pero también desde las luchas por conseguir una vida más digna, los habitantes del barrio Guacamayas II sector, han sido partícipes de este esfuerzo, por recuperar las voces silenciadas y anónimas que desde hace más de dos décadas rondan y recrean este escenario. A ellos y ellas, nuestro especial agradecimiento por permitirnos excavar en el anaquel de sus recuerdos, tratando de encontrar las piezas que cada uno tiene para armar el rompecabezas de esta Historia Común. Así mismo, expresamos una especial gratitud a los entrevistados, como Abdenago Córdoba, Flor Alba Suárez, Miriam Torres, Ricardo Sarmiento, Lucero Gómez, Pedro Vargas, Guillermo Peña, Jorge Enrique Medina Santelli, Benigno Martínez, Darío Romero, por brindarnos sus versiones e impresiones, que nos permitieron recuperar y recrear las experiencias de un pasado vivo y fuerte en nuestro presente. A todos aquellos que participaron de los talleres de sensibilización y recuperación de la memoria histórica, como el grupo de las “ESPERE” Esperanza, Perdón y Reconciliación, a los vecinos y vecinas del barrio, al grupo de Renovación en Vía de Existencia, a los niños y niñas de la Escuela Alemania Unificada, a su profesora y directora, que nos permitieron escuchar las voces de los más nuevos en el barrio, para descubrir en su sonrisa los anhelos de quienes desde ya son el presente y el futuro.
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- A los compañeros de la Juventud de Trabajadores Colombianos, JTC, quienes han contribuido de manera especial en el desarrollo de este proceso, participando en uno de los talleres de sensibilización histórica y con un trabajo anterior que ellos mismos realizaron en aras de recuperar la historia de este barrio. A don Peña, don Ospina, doña María, doña Marta y todos aquellos y aquellas que no podríamos nombrar, pues la lista se hace interminable, pero que se reflejan en estos rostros, que con sus aportes y compromiso, han permitido que el barrio continúe transformándose. Al cerro de Guacamayas, Cuchilla o loma, como la llaman sus vecinos, por su inmensa sabiduría y apaciguado silencio, que durante décadas ha sido testigo de la historia que en parte aquí se recrea, convirtiéndose en elemento de especial inspiración para los habitantes del barrio y para quienes los visitan.
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Tabla de Contenido I n t r o d u c c i ó n 5 G u a c a m a y a s e n l a h i s t o r i a 6 L a a d j u d i c a c i ó n 9 L a p r i m e r a i m p r e s i ó n 1 1 L a c r u z a d a e f í m e r a : l a i n v a s i ó n 1 5 S e r v i c i o s P ú b l i c o s o r g a n i z a c i ó n p o l í t i c a c o m u n a l : G u a c a m a y a s c o m o l u g a r p a r t i c u l a r d e l a p o l í t i c a 2 1
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- E l p r i m e r g r a n p r o y e c t o : l a e s c u e l a 2 7 C a m b i o d e l e n t o r n o y l a s c o n d i c i o n e s d e v i d a 3 2 C a d a v e z s o m o s m á s h a b i t a n t e s p e r o s o m o s m e n o s v e c i n o s . I n q u i l i n o s y e s t r u c t u r a p o b l a c i o n a l 3 8 L a p e r c e p c i ó n d e l e s p a c i o e n G u a c a m a y a s : ¿ T r e s b a r r i o s d i f e r e n t e s ? 4 1 P r o b l e m a s a c t u a l e s d e l b a r r i o 4 8 A m a n e r a d e c o n c l u s i ó n : G u a c a m a y a s h a c i a e l f u t u r o 5 2
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 5 I n t r o d u c c i ó n La historia es una de las más poderosas herramientas que individual y colectivamente podemos tener como ciudadanos. Solo considerando el transcurrir de las personas y los procesos en los que ellas están inmersas podemos alcanzar un conocimiento proyectivo de nuestras experiencias cotidianas. Con la historia aprendemos de los demás, aprendemos a respetarlos y saber criticarlos; aprendemos, en ultimas, de nosotros mismos, de nuestra identidad a veces refundida entre el ir y venir. Aquí está consignada una parte de la historia del barrio Guacamayas y más que anécdotas se recuperan todos los tipos de triunfos y luchas – cotidianas, grandes, pequeñas- que sus habitantes dieron y están dando para constituir, sin duda, uno de los universos urbanos más interesantes en esta, de por sí, conflictiva ciudad. La premisa que motiva este trabajo es que pensar la historia es el primer paso para reflexionar sobre el futuro. Sin ese compromiso nuestra práctica se puede perturbar. Esperamos con este texto, que solo puede recoger una porción de la historia de las personas del barrio Guacamayas, motivar acciones y sentimientos en las nuevas generaciones de habitantes, a los que piensan quedarse mucho tiempo y a los que están de paso. Por último, este documento pretende ser un homenaje a todos los habitantes de Guacamayas que gracias a su esfuerzo, a su persistencia por alcanzar el sueño de tener una casa digna y propia han logrado construir lentamente un fabuloso barrio, un ambiente físico portentoso si consideramos la situación inicial. El trabajo de construcción de este barrio no puede olvidarse y debe ser valorado por las nuevas generaciones porque solo así podremos comprender la magnitud de los logros y luchas que se han dado. Solo así sabremos sobre qué base construir proyectos colectivos en el futuro.
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 6 G u a c a m a y a s e n l a H i s t o r i a Muchas cosas estaban pasando en el mundo, en el país y Bogotá cuando se decidió crear un barrio con las “normas mínimas de urbanización”, como fue el caso de Guacamayas. Todas esas cosas componían la atmósfera que iba a respirar el barrio. Pensar a Guacamayas sin ese entorno sería como hablar de una isla perdida en medio del mar. Cada una de las cosas que conforman ese entorno de alguna manera se combinaron y confluyeron en el sur oriente de Bogotá y le otorgaron a nuestro barrio un estilo, con algunos elementos únicos pero también con muchas cosas en común con otros barrios de la ciudad y Latinoamérica. Guacamayas surgió cuando en el mundo estaba en apogeo la confrontación de dos estilos de gobierno y economía: el capitalismo y el socialismo. Esa confrontación, que llamaron Guerra Fría, dividió al mundo en países amigos de uno u otro estilo de economía. Las dos potencias líderes, La Unión Soviética y Los Estados Unidos de América, se disputaban el control ideológico de la mayor cantidad de países del planeta, como en un gran teatro de marionetas. Colombia se declaró fiel a Estados Unidos y dentro de ella se repetía esa confrontación mundial que se evidenciaba en que unos apoyaban esa filiación y otros la deploraban. Como veremos, en el barrio esa confrontación estuvo muy presente y, si se quiere, fue fuente de unas contradicciones que le dieron vida. Antes de la formación del barrio, en el tibio y huracanado caribe, una isla se declaraba amiga de la Unión Soviética y el socialismo. Unos muchachos barbados declaraban la Revolución Cubana no sin la profunda incomodidad de los patrones de este lado del mundo. Cuba, que está a 200 kilómetros de Estados Unidos, representó una amenaza para la forma de gobierno en América Latina. Por mandato de la nación del dólar, el águila y las 52 estrellitas, se inició una “Alianza Para El Progreso”, consistente en programas de vivienda, reforma Plano del barrio Guacamayas 2do sector
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 7 económica, construcción de vías, etc. a fin de hacerle frente a la pobreza tan agudizada en América Latina. La Revolución Cubana, y todo el malestar que causó en los dirigentes impulsó, pues, a que se crearan iniciativas como el de la urbanización de normas mínimas, para ofrecerle a los pobres de la ciudad y a los pobres recién llegados del campo la posibilidad de acceso a la vivienda. Bajo el conjunto de cambios que se estaban dando en esos años (décadas de 1960 y 1970) los gobernantes del país tuvieron que desmontar, por lo menos legalmente, el Frente Nacional, nombre que se le dio a la alternación entre liberales y conservadores en el gobierno. Con la liquidación legal de este esquema de gobierno, la participación de otros partidos y fuerzas políticas se liberó un poco, si se tiene en cuenta que el objetivo del llamado Frente fue, precisamente, el de cerrarles la puerta a estas otras alternativas. Organizaciones políticas como el Partido Comunista, El MOIR y la ANAPO empezaron a tener alguna relevancia y se convirtieron en una opción para diferentes personas del país. Esta momentánea apertura fue de inmediato impedida o limitada por los ya muy comunes Estados de Sitio en los que se reducen, persiguen y castigan toda forma de desacuerdo con el gobierno. Por el lado de la economía las cosas también estaban cambiando. De un modelo proteccionista que poseían mecanismos para resguardar la producción nacional e incentivar la ampliación del mercado dentro del país, se estaba pasando a un modelo mixto. Tal modelo mixto fue una transición entre el proteccionismo y el neoliberalismo de hoy. A mediados de la década de los setenta, se empezó a hablar de déficit fiscal, la reducción del Estado que era el mayor generador de empleo, la apertura comercial y debilitamiento de la inversión del Estado en servicios públicos a favor de la autofinanciación de las empresas de servicios. Estas medidas económicas significaron, en general, una baja en la remuneración de los trabajadores que implicaba una perdida en el poder adquisitivo, es decir, implicaba un empeoramiento de las condiciones de vida de los pobres. Los trabajadores no se mantuvieron pasivos y en 1977 realizaron el último gran paro cívico del país. La economía informal, aquella de los que trabajan “por cuenta propia” y muchas veces excluidos del acceso a los servicios sociales, creció rápidamente. En 1978 había 2 millones de personas que tenían un trabajo por cuenta propia, algunos de ellos disfrutando de muy buenas condiciones de vida y otros, la mayoría en realidad, tratando de hacerle el quite a las adversidades vendiendo en la calle o casetas, reparando zapatos, ropa, las herramientas de la cocina o haciendo arreglos y mejoras en las casas de los vecinos. Esa masa de tenaces trabajadores formales e informales, nutrida por la imparable movilización del campo a la ciudad por motivos económico o por la violencia, fue la que alimentó al barrio Guacamayas y muchos otros barrios populares de la capital.
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 8 Bogotá ya desde esa época era la ciudad más grande y concentraba la mayor cantidad de actividades económicas de Colombia. Se iniciaba un proceso de compactación y densificación de la ciudad que estaba creciendo dispersamente como lo dejan ver los mapas de crecimiento urbano. La densificación de Bogotá fue impulsada por el Instituto de Crédito Territorial y la Caja de Vivienda Popular a través de dos formas de urbanización: la Norma Normal de Urbanización y Servicios aplicada al norte y el occidente y, otra, la Norma Mínima de Urbanización y Servicios aplicada hacia el sur- oriente bajo el plan conocido como PIDUZOB. La Norma Mínima de urbanización, es decir, lo que las personas llamaron Lotes con Servicios, se apoyaba en “la confianza en la capacidad del pueblo en la autoconstrucción”; esa antigua y eficiente forma de crear un espacio donde darle vida a la familia que servia, de paso, para que las elites de la ciudad y el país no tomaran medidas profundas en relación con el problema de la vivienda . Este complejo ambiente social es la plataforma sobre la que iniciamos nuestro recorrido por este universo que es el barrio Guacamayas. Sin esta plataforma la historia de Guacamayas no sería una parte de la historia de la sociedad total. Vista panorámica del barrio desde Entre Nubes
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 9 L a a d j u d i c a c i ó n Cuando Pedro, en medio de los tragos y la música estridente de una cantina, se enteró en 1976 de un programa de vivienda popular en el sur oriente, se apresuró a conseguir el formulario del Instituto de Crédito Territorial o de la Caja de Vivienda Popular. Él, como muchos otros, ansiaba tener un lugar propio donde los hijos pudieran jugar libremente o en el que, solo, se liberaran de la carga de ser inquilinos que después de mucho tiempo produce un incomodo sentimiento de desarraigo. Largas filas de amistades y confesiones tuvieron que hacer los entusiasmados buscadores de vivienda para reclamar el escaso formulario de inscripción. A Pedro le tocó hacer la fila en la Alcaldía de San Cristóbal y a Flor, por ejemplo, le toco hacerla, sospechosamente, en la puerta de una fábrica de ladrillos y tubos, tan comunes en el sur. Flor se enteró después que el dueño de la ladrillera era un reconocido político –Alfonso Guerrero Estrada- que ascendió de los poderes más pequeños hasta el Concejo de la ciudad y que, además, se hizo famoso por sus urbanizaciones piratas en otros lugares del sur. Otros no tuvieron que hacer fila, pero si algo que resultaba a veces tan incomodo y más comprometedor que estar bajo del sol o la lluvia: tuvieron que pedirle el formulario a un gamonal. En efecto, muchos habitantes de Guacamayas tuvieron que ir a la oficina de personajes como Jairo Acosta a solicitar el formulario. De paso, el político, en una compleja actitud que combinaba la petulancia, el desprecio y la coquetería, le hacia parecer a quien iba en busca del formulario que le estaba haciendo un favor y que lo recordara en las elecciones. El Estado y la poca infraestructura que éste creaba para satisfacer las enormes necesidades eran apropiadas por la clase política, que a su vez la negociaba con el pueblo quien muchas veces quedaba comprometido a dar su voto. Los políticos poseían una serie de formularios entregados por sus amigos, también políticos, que estaban a la cabeza de los institutos del Estado y de allí los distribuyan interesadamente a las personas necesitadas. Así se reproducía la organización política del país. “La adjudicación se manejaba políticamente”, dicen las personas para nombrar esta práctica que hoy es considerada un acto de la mayor corrupción. Estaban también a quienes el formulario los encontró. A Guillermo, por ejemplo, lo llamaron a la oficina de personal de su empresa para entregarle un formulario como compensación de su trabajo de cinco años. Para quienes eran empleados de las empresas del gobierno distrital ese caso fue el más común. Las formas de obtener el formulario fueron tan variadas como la procedencia y oficios del esperanzado grupo que lo consiguió. Entre ellos se
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 10 contaban emboladores, vendedores ambulantes, trabajadores independientes y formales y, principalmente, empleados de las empresas del gobierno central o distrital. Para quienes habían recibido el formulario ese era el primer paso y existía alta probabilidad de que no consiguieran su casa-lote. Desde que con nervios la gente entregaba su formulario en ICT o la CVP se iniciaba, para algunos, un ciclo de insistir y convencer con uno que otro regalo o invitación a quien pudiera ofrecer una ayudita con el gerente de la CVP o el ICT. Y luego, cuando se tenía certeza de la adjudicación, tratar de buscar el mejor lugar dentro del barrio, “no tan arriba porque la llevada de los materiales se complicaba”. Legalmente se conocían los criterios para adjudicar las viviendas: debían ser pobres pero tener la capacidad para pagar una pequeña suma de cuota inicial ($9000 de 1978). En algunos casos, probablemente pocos, ese criterio se combinó hasta casi confundirse con el criterio de poseer la mayor capacidad de mover influencias. La espera por conocer el resultado de la escogencia de los beneficiados también fue variada: un año, un mes, seis meses etc. Lo cierto es que esa espera para la mayoría se convirtió en un merodear y errar de casa en casa, de un inquilinato a otro. Trastear las cosas, pocas o muchas, viejas o nuevas, fue el precio de esa sufrida espera. Todo este esfuerzo y paciencia por conseguir un lote de 54 metros cuadrados, con 18 metros cuadrados construidos, consistentes en una pieza de 3x3 y otra parte de 3x3 donde estaba el baño y la cocina. Una alberca vigilaba la parte externa de esa construcción. A cada lado de lo construido había 6 metros de frente por 3 de fondo. La necesidad y empeño por alcanzar el sueño de tener casa hicieron pensar, que esa modesta “solución” se convertiría en una digna casa, como se evidencia hoy.
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 11 L a p r i m e r a i m p r e s i ó n Iniciaba el año de 1979, cuando aún la gente dormía la despedida del año anterior, las calles de la ciudad estaban un poco desoladas, aunque ya se empezaban a ver las señoras que salían de sus casas a buscar algo para el almuerzo. En una de esas casas cerca al centro de la ciudad, en el barrio Las Cruces, una familia, apresurada empacaba sus corotos para empezar el nuevo año en un sitio diferente; el nuevo año traía buen augurio. La Caja de Vivienda Popular había asignado a doña Hermencia una casa en un barrio para estrenar: Guacamayas. La casa entregada, consistía en un lote de 6 metros de ancho por 9 metros de fondo, donde los tres primeros y tres últimos metros estaban sin construirse. Solo se contaba con una habitación que ocupaba los tres metros de la mitad, más un baño y una mini cocina provisional. La fachada de estas casas, eran todas igualitas, como sacadas de un cuento de muñecas, con la diferencia de que estaban ubicadas al sur oriente de la ciudad y contaban con una puerta hecha en triplex y una pequeña ventana, donde los rayos del sol se peleaban para entrar. “Era un barrio muy pobre, yo no me decepcioné pero si me di cuenta de mucha gente que llegaba con trasteo y no le cabía. Hubo gente que apenas veía las casas se devolvía y decía que no quería vivir por aquí. Las señoras se ponían bravas con los esposos porque las traían a vivir a esto tan feo”. Cuenta don Benigno y como él, son varios los relatos de esa primera impresión del Barrio. Toda la familia debía acomodarse en esa pequeña habitación. Quizás no era lo que narraban los cuentos sobre las casas de muñecas, pero, igual que la mayoría de las familias colombianas, tener una casa propia era el sueño hecho realidad. A doña Miriam, no le importaba lo incómodo que pudiera resultar esta vivienda, lo que realmente tenía sentido era saber que se contaba con un techo para ella y para sus hijos. “Pues a mí me pareció muy bonito y sobre todo uno sabía que estaba en lo de uno; si el hijo de uno dañaba algo uno sabia que era lo de uno y no que le estaban prestando. Era una casa muy bonita para empezar”. La hija de doña Hermencia, una jovencita de cabellos rubios y ojos color café, era la más entusiasmada, cualidad que aún refleja en su constante sonrisa. Lucero, al llegar a Guacamayas, junto con sus hermanos y hermanas, tuvo que cargar al hombro parte de su trasteo desde la avenida principal, pues el barro que bañaba las calles no pavimentadas impedían el acceso de los buses o cualquier transporte vehicular. Día a día, esta misma historia era vivida por numerosas familias y personas que llegaban a
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 12 estrenar el barrio. Colchones, ollas, estufas de gasolina, las cobijas y los tratos necesarios, hacían parte de este paisaje, que reposaba en una esquina, mientras sus dueños dejaban algunos corotos y regresaban por otros. Era común, también, ver el desfile de materiales por toda la loma, que la comunidad solidariamente cargaba a cuestas para que el vecino de la cuadra pudiera construir su casa. Así llegaron Pedro, Juan, María y muchos otros, que no alcanzaríamos a nombrar, pero cuyas voces hacen eco en estas historias narradas, todos con una misma ilusión, habitar en lo propio, dando poca importancia a la estética y rudimentaria arquitectura del barrio, donde estaba todo por hacer. “Yo no conocía el barrio antes, pero decía: yo ya tengo la casa que es lo que me interesa. “A nosotros nos entregaron, supe donde era y, como al año yo me casé y después de la luna de miel regresé directamente aquí con mi compañera. Cuando llegó la vecina del frente, ella me ayudó mucho. Inicialmente esto era muy solo porque a la gente no le gustaba”. Las casas contaban con el servicio de agua, que llegaba dos veces por semana y, la luz que si era constante. Pero había algunas dificultades con otros servicios como la recolección de las basuras: la EDIS presentaba sus dificultades y no siempre era puntual para prestar este servicio. Así que uno de esos días, cansados de los malos olores que expelía y de la sordera de los funcionarios de la empresa, los habitantes del barrio decidieron cambiar la estrategia. “Un día nos tocó tomar toda la basura y echarla a la avenida Villavicencio, como una vía de hecho, después de haber agotado las cartas, las visitas, las quejas, las llamada. Esa era la única forma de que los carros de la basura pasaran por el barrio, son formas de lucha que la gente se inventa y aunque no debiera ser así, a veces son las que realmente funcionan”. Años después, “sacar la basura” era una actividad de la que se encargaban los niños de ayer, quienes llevaban en sus pequeñas manos las bolsas llenas de basura, tensionando los músculos de los brazos, mordiendo los labios y con un paso apresurado pero sin levantar mucho los pies, caminaban dentro de un container, tratando de aguantar la respiración para evitar los fétidos olores que de allí desprendían los residuos acumulados. Días después el carro de la EDIS, recogería los innumerables paquetes del container para botarlos en algún otro sitio de la fría capital. Reunión de vecinos cuando planeaban transformar la calle
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 13 Así transcurría la vida en estas casas en un barrio en forma de colmena, entre los materiales de construcción, el barro, la incesante lluvia y las ilusiones de la gente y los rostros sonrientes de los niños. Tanto Lucero como sus amigos, apoyaban a sus padres para conseguir los elementos necesarios dentro de la vida del barrio. Conseguir el cocinol constituía también otro espacio de encuentro y un escenario más de lucha. Este apreciado combustible, de uso generalizado entre las personas de los sectores populares de la ciudad para la cocción de los alimentos, llegaba cada quince días y en cada jornada vendían 250 galones. Muchos de los usuarios pasaban la noche haciendo fila en medio de sus gorros de lana y ruanas, debajo de las sombrillas esquivando el inclemente frío de las madrugadas bogotanas, para a la mañana siguiente preparar sus alimentos sin tener que bajar a comprar el cocinol en la bomba de gasolina de la calle 27 sur con carrera décima. Otros vecinos enviaban temprano a sus hijos a hacer la fila del cocinol para luego llegar cuando este ya se estuviera vendiendo. Allí, para evitar que alguien se colara en la fila, decidieron ordenarla pasando una soga por medio de las manijas de los galones, garantizando que se respetara el turno. De esta manera, mientras el galón mantenía su lugar, los niños jugaban bolas, cinco huecos, fútbol, algunos pocos leían o acababan la tarea o sencillamente se aprovechaba para hacer amigos. Así como Lucero, estaban Janeth, Nubia, Catherine, Luisa Fernanda, José, Omar y Mireya entre muchos otros, que hoy rodean los 30, 35 y 40 años, quienes en varias ocasiones se perdieron entre las laberínticas calles del barrio. Todas ellas como muchos otros, bajaban apresurados por las empinadas calles, llevando las medias y los zapatos del uniforme, en una bolsa para cambiarse en la avenida, evitando que estos se embarraran y así llegar limpios e impecables a los colegios donde estudiaban, ubicados en otros barrios y en ocasiones fuera de la localidad de San Cristóbal, pues en los primeros años, el barrio carecía de escuela. En las mañanas se veía toda una procesión de gente, mujeres y hombres, grandes y pequeños, unos a trabajar, otros a estudiar y algunos al rebusque diario. Transportarse en bus, era toda una odisea, pues no había una sola ruta del barrio y era necesario esperar aquellos que venían desde Juan Rey o la Belleza. Por eso, la mayoría de veces, la gente debía viajar colgando en las puertas de estos vehículos. Si lograba meterse dentro de los apretados corredores del bus, se debía sostener con una mano del tubo ubicado en la parte superior -si alcanzaba- y con la otra mano, cuidar sus bolsillos o el bolso. No pocas veces los comprimidos pasajeros, sudorosos, debían compartir el escaso espacio interior del bus con las gallinas, chivos -pues en esta época, el sur oriente de Bogotá contaba con una importante presencia de personas llegadas del campo- y los olores de la gente de los barrios circunvecinos, mientras se escuchaba con algo de ronroneo, las rancheras
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 14 épicas de radio recuerdos, el 039 de Alejo Durán, las noticias de Alerta Bogotá, o las radio novelas de amor de radio Santa fe. “ah!! El transporte si era malísimo en esa época y no había sino uno o dos busecitos que subían a Juan Rey. Ese si era un problema jodido. Empezamos a solucionar ese problema por petición nuestra y logramos que se metiera la metropolitana. Recuerdo una ocasión en la que veníamos con mi señora en el bus y nos tocó bajarnos en el 20 de Julio, porque ella estaba embarazada y no se aguantaba esa incomodidad, y nos tocaba gastarnos media hora subiendo a pie”. Lucero, además de las filas del cocinol y de perderse en las calles del barrio, porque todas eran igualitas, también se encontraba con sus amigos y amigas cuando era necesario ir a llamar por teléfono. Solo había tres teléfonos públicos en el barrio, uno en el parqueadero, otro en el paradero y el último ubicado donde hoy es la Escuela República Alemana. La compañía era fundamental, no tanto por la seguridad sino para tener con quien charlar mientras se hacía la fila que podía durar entre media y una hora. Luego se ubicaron unos teléfonos mensajeros, donde se podían recibir llamadas, era común que al estar haciendo fila para llamar entrara una llamada. “Por favor me comunica con la señora Claudia, que vive en la casa con portones azules cerca al poste de la luz” era el mensaje, entonces se escuchaba, “Doña Claudia al teléfono!”. Y Doña Claudia salía corriendo a recibir su mensaje, pues realmente comunicarse vía telefónica era algo muy difícil. Uso del teléfono público “Mensajero” Existió un solo teléfono público en este lado del barrio (manzanas 34, 35, 36, y 37) por lo que al momento de hacer una llamada teníamos que hacer unas filas muy largas y si había 10, 15 o más personas, cada una demorándose aproximadamente 3 minutos en su llamada, entonces imagínense se gastaba uno para hacer solo una llamada. Como había líneas de teléfonos en las casas entonces trajeron un “mensajero” acondicionado para que recibiera llamadas. Si había gente haciendo fila y entraba una llamada se contestaba y se llamaba a quien necesitan a gritos o mandaban a los niños que estuvieran cerca para que la persona contestara. Luego de un tiempo la señora vecina del teléfono envió una carta a la ETB para que se lo pusieran en el antejardín de ella y así poder cuidarlo porque cada rato lo dañaban los “muchachos gamines”. El teléfono era muy importante para la comunidad y ella en realidad no lo iba a cuidar de los “gamines”. Entonces ella contestaba y hacia pasar a quien solo ella quería y, además, solo se podría usar cuando estaba la señora en la casa pues cuando salía le ponía candado y no se podía usar. Los vecinos se quejaron después ante la ETB y sacaron el teléfono de la casa de la señora y lo pusieron en el poste de la zona verde quitándole el servicio de mensajero y poniéndolo a funcionar con moneda. Desde ahí el teléfono dejó de ser gratis. Lucero
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 15 L a c r u z a d a e f í m e r a : l a I n v a s i ó n Poca gente estaba viviendo en Guacamayas en 1978, año en el que la CVP y el ICT habían acabado la mayoría de adecuaciones básicas. Esto resultaba extraño si pensamos en las largas filas que se formaron para conseguir un formulario; pero, por otro lado, resultaba coherente con esa impresión que causaron esas pequeñas casas colgadas del lluvioso y frió cerro. Para Juan, Maria, Orlando, Elizabeth que venían de los llanos, la Guajira, el Huila, Cundinamarca o algún otro barrio pobre de la ciudad, saber que allá, llegando casi a villao como se decía, había unas casas desocupadas, no era más que un desperdicio y casi hasta una injusticia. Se enteraban por diferentes medios de la existencia de esa oportunidad. A doña Elizabeth, que tenia varios hijos y un esposo desempleado, su prima que vivía en el barrio le informó de estas diminutas casas inutilizadas. A Orlando, un artesano que apenas conseguía para alimentar a su esposa embarazada, algunos amigos revolucionarios fueron quienes le contaron. En algunas zonas de la ciudad como el Ferrocarril y el Policarpa, donde existían personas viviendo en condiciones de ilegalidad, el rumor se expandió más rápido y se formaron medianas cruzadas de invasión. El 11 de octubre de 1979, como a las diez de la mañana y en medio de esa llovizna persistente que siempre acompañaba el cerro, llegaron las 12 primeras familias de invasores. A las 10 de la noche ya eran 25 familias y el 12 de octubre por la mañana había 70 familias mal contadas. Una algarabía se tomó el hasta ahora aburrido y solitario barrio. Se vio una procesión de televisores, mesas viejas y cobijas que se caían y arrastraban en el afán de sus dueños por encontrar las mejores localizaciones. Los confundidos y emocionados visitantes en su ansia por conquistar alguna vivienda desocupada alcanzaban a cruzar una que otra palabra para redefinir su estrategia de ocupación. Se escuchaba con voz agitada conversaciones como: Mire por allá arriba hay una desocupada; y el otro le respondía: no, no, no, yo me voy a buscar algo pa´ bajo porque pienso poner un negocito. Ya en la casa el paso que seguía era meter la mesa y las demás cosas y, posteriomente, colgar un trapo o una cobija como un símbolo de posesión, a manera de bandera de triunfo. Pero la conquista de una casa no se conseguía con esto solamente. Había que tener paciencia y mucha suerte. Si el invasor lograba permanecer allí más de 30 días su lanzamiento se convertiría en un costoso martirio para el adjudicatario, es decir, la persona a quien el ICT o la CVP le había otorgado la vivienda.
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 16 La invasión duró apenas ocho días y la mayoría tuvieron que salir cuando el enfurecido adjudicatario llegó o cuando el ejército, después de solicitarles la escritura de la casa, descubría su situación y los expulsaba. Esa fue la época de “andar con la escritura debajo del brazo” porque en cualquier momento alguna autoridad se la podía pedir. La expulsión de los invasores tuvo diferentes grados de intensidad a pesar de que se esperaba que predominarían las confrontaciones violentas, pues la expresión más común de los necios ocupantes era: !!A mí me sacan con los pies por delante!!. Cuando Darío llegó al barrio afanado por recuperar su propiedad, se encontró en su casa a una señora con su pequeña hija tomando aguadepanela con un pedazo de arepa. Ellas no pusieron resistencia y salieron sin afán ni pena. Era la sexta vez que las mandaban para otra casa, le dijo la niña. Sin embargo, en otros casos el encuentro entre el adjudicatario y el invasor fue muy fuerte y las discusiones, cargadas de palabras ofensivas, eran el primer acercamiento antes de que la fuerza pública entrara a mediar a favor del propietario legal de la casa-lote. Cuando se llegaba al extremo, al invasor se le obligaba a salir de la casa con lacrimógenos y bolillo. Las heridas del alma y las físicas quedarían durante mucho tiempo marcadas en esas personas. Las mismas autoridades trajeron camiones para permitir el retorno de los invasores con sus trasteos a su lugar de origen. Esa era una pequeña muestra de compasión para los que muchas veces no tenían a donde devolverse. Regresar no estaba entre los planes de muchos porque su idea era arraigarse en algún lugar y al costo que fuera. La policía y, especialmente la caballería, permanecieron en Guacamayas un mes para evitar posibles oleadas de nuevos invasores y, de paso, descubrir quien estaba organizando todo ese alboroto. Nunca descubrieron a ciencia cierta quienes patrocinaban tales cruzadas por la vivienda, y dentro de la Izquierda, grupo diverso al que ocultadamente se le señalaba, eran muy frecuentes las acusaciones mutuas porque ninguna Personas evitando la invasión de una Casona y exigiendo su adecuación para un jardín infantil
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 17 de las premisas políticas que los guiaban resultaba coincidente con la idea de producir conflictos entre los mismos pobres. La acusación y señalamiento reciproco sobre la responsabilidad de la invasión de Guacamayas entre los grupos de izquierda, básicamente el MOIR y el Partido Comunista Colombiano, se convirtieron en una forma de desprestigiarse mutuamente. Se repetía, de esta manera, las muchas veces paralizantes disputas entre la izquierda quienes, a pesar de coincidir en lo fundamental, no eran capaces de trabajar unidos por diferencias de forma. Hoy empezamos pensar que el promotor principal de la invasión de Guacamayas no fue ningún tipo de ideología sino la real necesidad de las personas. El primer sector de Guacamayas fue el más afectado por la invasión. Allí existía un buen número de lotes y casas-lotes sin un dueño. En el segundo sector, la mayoría de las casa-lote ya tenían dueño aunque estos no las hubieran ocupado antes de la invasión. La situación de los invasores fue variada, del mismo modo como lo fueron las posiciones frente a este fenómeno. Para los que en esa época se declaraban de izquierda, la invasión del barrio en 1979 era producto de una problemática social mucho más amplia y, a pesar de que no incentivaban la invasión, si comprendían la necesidad de esas personas por una vivienda, lo que las llevó a apoyarlas e estimularlas para que lucharan ante el ICT y la CVP por la adjudicación de las casas-lotes aun no adjudicadas o por las que los adjudicatarios iniciales no mostraban ningún interés por ocupar. De este proceso surgió una categoría de habitante del barrio: el posesionario, un término no peyorativo usado para calificar y reconocer, de alguna manera, la lucha que algunas personas tuvieron que soportar para adquirir una casa para su familia. Todo este proceso de invasión, aunque efímero, tuvo dos consecuencias importantes. La primera de ellas es que el barrio empezó a ser definitivamente ocupado por los indecisos adjudicatarios. Si antes eran renuentes a venir a vivir al barrio, ahora, después de la invasión, se les convirtió en un acto de defensa de una propiedad y de un futuro mejor para sus familias. Poco después de la invasión, el barrio empezó a ser habitado y desde ese instante comenzaron un paulatino y azaroso proceso de construcción y mejoramiento físico del barrio. De ahí surgieron múltiples amistades y compromisos personales y colectivos. La segunda consecuencia de la invasión es que propició una redistribución o readjudicación de las viviendas. Había, en efecto, algunos pocos casos de personas no necesitadas, dueñas de casas en otros lugares de la ciudad, a quienes el ICT o la CVP les habían otorgado inexplicablemente una propiedad en el barrio. Muchos posesionarios lograron quedarse con casas de aquellos vivos personajes. En ese sentido, con la invasión se recuperó de facto un poco de justicia para los que realmente estaban necesitados. Allí donde había oportunidades de acumular capital político llegaba todo tipo de grupos.
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 18 Desde los grupos de izquierda (MOIR y M-19) hasta los dirigentes de los partidos políticos más tradicionales, pasando por los grupos religiosos que son también agentes políticos, se peleaban el manejo de las personas que no se convirtieron en posesionarlos y, además, no sabían a que lugar les correspondía devolverse. Alfredo Guerrero, un político tradicional, alcalde de San Cristóbal y posteriormente concejal de la ciudad, se presentó como la tabla de salvación de estas personas. No los invitó a luchar, los invitó a formar el barrio Diana Turbay una urbanización que nació como ilegal aunque hoy ya no tenga ese carácter. La otra opción para aquellas confundidas y recién expulsadas personas fue la toma del cerro de las Guacamayas o, como se conoce hoy, Parque Entre Nubes. Esta toma estuvo estimulada y apoyada por el MOIR y el M-19. La promesa de un lote propio favoreció una ocupación presurosa de aquella inclinada e inestable ladera. Cuando alguna familia salía del barrio y se encontraba confundida, alguien le señalaba en dirección a ese agraciado cerro. Muchos se convencieron. Y su convencimiento y desesperación los puso frente a otra confrontación: la confrontación entre los colonos del cerro y los habitantes de Guacamayas, en el segundo sector especialmente. De noche, y después de haber merodeado furtivamente por los alrededores durante varios días, el grupo de necesitados invasores decidía hacer su avanzada. Cargados de unas viejas picas, pesadas palas, unos cuantos párales chuecos que sirvieran para soportar las improvisadas paredes de paroi, las familias iniciaban la toma de una porción de la montaña. Se trabajaba rápido y en silencio para no llamar la atención de los privilegiados vecinos propietarios de las modestas casas-lote. Hacer huecos y explanar era lo fundamental para armar allí la frágil estructura, la cual, si se lograba mantener en pie más de treinta días, por ley, le daba el valor de propiedad legítima al terreno que ocupaba. Muchos ranchos lograron permanecer en pie más de los treinta días que otorgaba la ley, lográndose de esa manera ocupar una importante porción del cerro de Las Guacamayas, especialmente, la parte correspondiente al primer sector y San Martín de Loba. No sucedió lo mismo sobre la porción de loma que le da la cara al Imagen actual del Parque Entre Nubes y limite con la invasión de Malvinas
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 19 segundo sector, pues los ofendidos adjudicatarios lograron organizarse espontáneamente para contrarrestar la expansión de ese naciente barrio que, posteriormente, se llamaría Malvinas. Entre 1980 y 1982, año en el que ocurrió la ultima y fallida toma, la mayoría de adultos prestó guardia nocturna en el cerro de las Guacamayas. Un radio, un tinto preparado por la esposa y, de vez en cuando, el machete o la pistola, eran la compañía de los consagrados centinelas. Quienes habitaban más cerca al cerro permanecían más vigilantes y eran quienes también se enfrentaban más directamente con los invasores. Cuando el centinela de turno descubría la avanzada de un grupo de ocupantes, presurosamente, corría ladera abajo para convocar a sus amigos, que si no era muy tarde seguramente estaban calmando la sed en la cantina de siempre. La noticia era todo un acontecimiento. Todos se enteraban y se sentían obligados a participar de alguna manera en la defensa de este fragmento de cerro que, a pesar del poco tiempo de estadía en el barrio, era ya uno de los hitos más respetados y queridos. Solos, o acompañados por la fuerza publica, los habitantes del segundo sector lograron replegar y expulsar las familias invasoras. Sucedieron enfrentamientos violentos, con heridos y muchas ofensas que aun recuerdan los dos bandos de esta, pequeña pero significativa, disputa. No bastó que en los ranchos se izara la bandera de Colombia, con la que se pedía un poco de respeto y consideración. Más relevante era defender la integridad del barrio. Todos, sin excepción, estuvieron en desacuerdo con la constitución de un asentamiento ilegal justo al lado Guacamayas pues consideraron que traería muchos problemas de inseguridad e, incluso, de contaminación. La defensa de la montaña, que los invasores consideraban como una expresión de intolerancia y egoísmo absoluto, para los habitantes de Guacamayas significó la defensa por un futuro con unas mejores condiciones de vida. Sin embargo, no todo fue enfrentamiento. Ocasionalmente, algunas personas de Guacamayas se ponían en la situación de los invasores y lograban darle una interpretación más amplia a la problemática, sin que esto implicara desistir del empeño por evitar la expansión de las Malvinas. Este acercamiento no violento terminaba algunas veces en concejos sobre donde si poder invadir. Dos años de silenciosas incursiones nocturnas y ruidosas expulsiones diurnas, dieron como resultado que 33 familias lograran, finalmente, ser aceptadas sobre este costado del cerro. Una cerca de alambre selló el conflicto y los nuevos vecinos adquirieron el compromiso de convertirse en barrera para posibles ulteriores avanzadas sobre el cerro. Esa fue una de las primeras formas de integración en Guacamayas. La defensa de la montaña, como comúnmente se denomina al cerro, fue una oportunidad para empezar a conocer los vecinos. Otros lazos se habían tejido entre ellos, por ejemplo, cuando se construía la casa, pero esta fue, sin duda, la más amplia y significativa en esos primeros años. Vendrían después otras formas de
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 20 integración, esta vez, a través de la protesta reclamando por el mejoramiento de los servicios públicos. Personas trabajando y apropiándose de “la montaña”
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 21 S e r v i c i o s P ú b l i c o s y O r g a n i z a c i ó n P o l í t i c a C o m u n a l G u a c a m a y a s c o m o l u g a r p a r t i c u l a r d e l a p o l í t i c a En 1978, bajo el gobierno de Turbay Ayala, surgen en los cerros orientales y como parte de una política de vivienda nuevas manzanas urbanas en Bogota. Esta se convirtió en posibilidad de habitación para muchos desprendidos de sus tierras de origen por variadas circunstancias, una de ellas la migración impulsada por La Violencia sucedida entre los años 50 y 60 o, simplemente, por la búsqueda de mejores condiciones de vida en la ciudad. Este era el momento en el que un nuevo proceso político particular nacía en la capital, en Guacamayas. Los pobladores de este barrio en forma de colmena fueron y son herederos de las guerras bipartidistas y la persecución a los comunistas. La carencia de las condiciones básicas para que la población de Guacamayas estuviera conforme, hizo desarrollar una significativa actividad política, llena de tensiones y confrontaciones sanas y también dañinas, que estuvo atravesada desde el principio por las herencias o filiaciones partidistas que poseía cada habitante del recién inaugurado barrio. Los servicios públicos eran la carencia más visible, así desde el año 79 hasta el año 96, este ha sido un problema que atraviesa la historia del barrio Guacamayas, de tal forma que la lucha por las condiciones de vida urbana emprendida por sus habitantes, constituye la historia de la consolidación del barrio. En esta historia, los habitantes y actores políticos han sido partes fundamentales; sus diferentes manifestaciones políticas llevaron a expresar de manera particular algunos problemas generales de nuestro país, Democracia representativa y bipartidismo En 1979 el señor Alfonso López, un liberal reconocido, se constituye como el primer presidente de la Junta de Acción Comunal de Guacamayas; y al mismo tiempo alguien singular surgía: Abdenago Córdoba. Aunque en la comunidad lo quieren, lo defienden, lo atacan, él es un vecino que recorrió 15 años de trabajo político, o comunitario como se le llama en esta época. Llegó al barrio como muchos otros adjudicatarios en 1979, aunque algunos vecinos, que no lo conocen bien probablemente, afirman que él es posesionario, como se denominó a las personas que invadieron e hicieron legal su vivienda posteriormente. De origen campesino, provenía de Pacho Cundinamarca, a sus 16 años partió de su pueblo con rumbo Bogota, donde aprendió el
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 22 oficio de la zapatería, vivió en diferentes barrios como: Marco Fidel Suárez, Las Ferias, Estrada, antes de llegar a Guacamayas. Don Córdoba, como la mayoría de vecinos lo llaman, encontró el barrio con muchas dificultades relacionadas, principalmente, con los servicios públicos. Al darse cuenta de los problemas del barrio, Abdenago Córdoba comenzó a trabajar rodeado de un grupo de amigos, en especial don Pedro Vargas, con quienes, además de ser vecinos, compartían su militancia política en el partido comunista. Con el trabajo que realizaron durante el año de 1979 lograron ser elegidos, al año siguiente, como directivos de la Junta de Acción Comunal, siendo desde este momento personas reconocidas y controvertidas del barrio. Desde esta época hasta hoy, las fuerzas políticas del barrio se han caracterizado por la continuidad en términos de los representantes y quienes emprenden proyectos. Siempre ha existido una manera de hacer política, que está estrechamente relacionada con los acontecimientos de la ciudad y el país, pues en este barrio hemos tenido el "orgullo" de recibir a una serie de afamados políticos que han dejado huellas en el paisaje de nuestro barrio, con una que otra acción gestionada por la junta de turno. Esa es la política que ha servido para algunas obras y además para elegir algunos de los actuales dirigentes, tanto de la ciudad como del país. Pero existió un ejercicio político paralelo a las formas de clientelismo; un ejercicio político, cotidiano e invisible, que se ha venido perdiendo lentamente desde los 80 hasta este nuevo siglo, basado en la solidaridad, el compadrazgo y la amistad, de lo que muchos se enorgullecen y lo mencionan con cara sonriente. Desde la llegada al barrio uno a uno sus habitantes se ayudaron. Si alguien, como don Román Gómez, llegaba una tarde a cuidar su pequeña casa, la señora que primero había llegado a su manzana, le prestaba una cobija para que él pudiera cumplir su cometido. De igual manera, sucedía cuando el adjudicatario llegaba a instalarse definitivamente en su casa pues los vecinos se apresuraban a ayudarle con la instalación del agua, ya que los lotes los habían entregado sin la acometida final, o se ofrecían para ayudar con el trasteo. Estas relaciones perduraron y no era raro que en la casa de Lucero golpearan en cualquier momento del día, para pedir prestado desde una pala, un martillo, hasta un pocillito tintero de aceite, sal o azúcar. También fue frecuente hacer recolectas para dar cristiana sepultura, como pregonaban los micrófonos, a los difuntos del barrio. En esos momentos las relaciones eran mucho más estrechas y esto permitió que cualquier Un almuerzo en un día de trabajo de los vecinos
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 23 problema o carencia generara unión y pertenencia, facilitando el apoyo a la organización política del barrio. “Eran tiempos lindos” como menciona Lucero, “duros y verriondos” como dice don Sarmiento. En estas relaciones estrechas, en cada calle se fueron organizando las formas colectivas e individuales de mejorar el barrio, cada familia comenzó a adecuar su casa lote, a sacar tierra, ampliar y arreglar sus viviendas. Al mismo tiempo, los señores de la Junta continuaban trabajando colectivamente por el barrio y por lograr unas dignas condiciones de vida en la ciudad lo que significaba mejorar y adquirir los servicios del agua, la recolección de las basuras, la educación, el cocinol, la recreación, el deporte, la cultura y la seguridad. Cada uno de estos, un problema y un motivante para los líderes que fueron surgiendo, cada uno encargado de un solo problema y con un comité, para hacer las respectivas gestiones. Pero dentro de este agradable panorama que muestra como los pobladores de Guacamayas se fueron organizando y cambiando las condiciones físicas y sociales del barrio, se hicieron también, visibles los conflictos –aspecto inherente a la política, como forma de cambiar y mejorar las condiciones de vida-, en este caso los relacionados con la infraestructura, es decir, las vías, las peatonales, los escenarios deportivos, las zonas verdes. Todos estos procesos que se han dado a lo largo de casi ya dos décadas y media, no serian posibles sin que en el barrio, existiera gente emprendedora y agobiada por las necesidades cotidianas; es aquí donde toma importancia destacar algunas organizaciones y sus actores mas reconocidos, Ya comentamos que nuestras dos primeras juntas estuvieron lideradas por don Alfonso López, ya fallecido, y Don Córdoba, cada uno apoyado por diferentes expresiones políticas. Alfonso López era apoyado por los liberales y Córdoba por algunos militantes del partido comunista. Este último ha sido el líder mas reconocido, pero no siempre fue así. En sus primeros años de actividad política fue señalado junto con sus amigos de querer hacer de Guacamayas una pequeña Cuba, “fuimos señalados pero cuando la gente vio el trabajo se le fue olvidando lo de comunista y empezó a apoyarnos”, dice Don Córdoba. En el período de 1980-1990 se dieron bastantes luchas por lo que hemos llamado las condiciones de vida urbana, pues muchas veces el barrio duró cerca de una semana sin agua, los dirigentes de la junta, hacían todas las gestiones pertinentes, las cartas y llamadas al acueducto, y la empresa no respondía, por tanto la comunidad decidió tomar acciones de hecho. Ese fue el caso de la retención de algunos carro tanques del acueducto por el lapso de 12 horas tiempo en el que restableció el servicio. Este problema fue solucionando en 1984 con la inauguración del proyecto Chingaza, como lo recuerda don Benigno Martínez.
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 24 Otro problema que llevó a estas acciones fue la falta de recolección de la basura, en este tiempo de la empresa EDIS. En efecto, esta extinta empresa distrital no recogía la basura y el barrio se encontraba lleno de basureros improvisados en sus zonas verdes. Por esto, un día la comunidad desesperada y después de haber hecho toda las peticiones posibles, decidió arrojar la basura a la vía Villavicencio para obligar la visita de los carros recolectores y abrir el paso para permitir el transito hasta Juan Rey. Meses después fue instalado el container, un servicio incómodo y desagradable para los niños de este tiempo, que en su mayoría eran los que transportaban la basura desde las viviendas de todo el barrio hasta el paradero del segundo sector donde ubicaron el famoso y repulsivo container. Igualmente se recuerda el bloqueo de la vía Villavicencio durante tres días por la carencia de transporte, acción de donde surge la empresa Ucolbus luego de las negociaciones realizadas, con presiones como la quema de un carro, en la cual estuvieron presentes miembros de la alcaldía. De esa forma se empezó a mejorar el transporte. Este tipo de acciones se realizaban paralelamente a las formas tradicionales de hacer la política en nuestra ciudad y en nuestro país. La política clientelista seguía en el barrio, pues en ese momento era la otra forma de conseguir mejoras, por esto aparecían personajes como Dimas Rincón Parra, quien asignó las partidas para una vía peatonal que lleva su nombre. Como este hubo variados casos donde la comunidad se unió, rodeó a un concejal de la época o algún político en campaña a fin de conseguir una partidita para hacer una pequeña obra. También a través de la autogestión y la auto construcción se reformaron muchas de las peatonales que hoy se encuentran ampliadas o en buen estado. Una larga lista de visitantes tiene Guacamayas: Ernesto Samper, Santofimio Botero, Dimas Rincón Parra, Páez Espitia, Carlos Ossa Escobar, Jairo Acosta, Telésforo Pedraza, Puyo Vasco, Alvaro Leyva, Duran Dusan, Forero Fetecua, Jairo Acosta, Roberto Camacho, Enrique Peñalosa. Cerveza, discursos y promesas. Una entre muchas visitas políticas
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 25 Estos personajes, a quienes muchos habitantes les rendían una pleitesía indigna, venían a prometer vías, teléfonos, becas, entre otras cosas. Esta nutrida lista de políticos nos deja entrever como Guacamayas fue considerada como una plaza electoral. Entre 1986-1987 aparece el comité bipartidista, conformado por mujeres y hombres, que veían en la Junta, integrada por algunos comunistas, una mala influencia para el barrio. En este comité se hace una división de actividades entre mujeres y hombres: ellas en su mayoría se dedicaron a los trabajos de pro-templo mientras ellos prestaban la seguridad al barrio. Una de las mujeres que más se destacó durante estas dos décadas fue Ana Quintana, más conocida como doña Anita, presidenta de la junta en 1989, quien además organizó un grupo femenino, llamado Asociación Obrera de Integración Femenina, que estaba relacionado con la venta de cocinol. Este grupo se desintegró con el final de la venta de este combustible en 1994-1995 determinado por la llegada del gas natural domiciliario. Durante esta primera década, la política se hizo en tres niveles como lo hemos mencionado hasta este momento: primero, el nivel de las acciones de solidaridad y de la inmediatez; el segundo, el del clientelismo que significaba la oportunidad de conseguir una partida para realizar a cambio de apoyo político; y un tercero, el del ejercido por personas que relacionaban las necesidades que se tenían y eran comunes para todo el barrio, con la situación del país y del mundo, un ejemplo de estos, tuvo lugar alrededor de la Escuela Republica Democrática Alemana, sobre la cual se hablará mas adelante. En 1991 la reforma constitucional le dio un nuevo panorama a la política de la ciudad y el barrio. Se instauró la elección popular de alcaldes y ediles, se iniciaron algunas reformas a la participación y, por ultimo, empezaron a operar Organizaciones No Gubernamentales (ONG´s). Todos estos elementos hicieron que aquellas diferencias entre bipartidistas y progresistas, empezaran a pasar a un segundo plano, siendo ahora el debate entre trabajo político tradicional y trabajo participativo y social mucho más importante. Aquí aparecen nuevos actores que venían de tiempo atrás pero sin un alto reconocimiento, el comité pro-templo se consolida ayudado por misiones redentorista y por la hermana Claudia, una persona querida, defendida y atacada, al igual que otros actores políticos. Ella es una vecina religiosa que se ha dedicado al trabajo social, rodeada de algunos vecinos. Así aparecen las nuevas tensiones entre el poder tradicional que consolidó el barrio y las nuevas visiones de la política, emprendidas por nuevas generaciones inquietas. Se puede asumir que algunos vecinos del antiguo comité bipartidista sin proponérselo han empezado a trabajar junto a pro-templo, muchos de ellos son abuelitos o adultos mayores y tienen una gran voluntad de seguir trabajando por el barrio.
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 26 El otro sector muy consolidado es el que rodea la Junta de Acción Comunal, conformado por señores, también mayores, y quines impulsaron a don Córdoba a lanzarse en 1996 como candidato a Edil, quien resultó siendo elegido después de un largo trabajo ya mencionado. Para este sector es difícil manejar nuevas propuestas en el barrio sino trabajan para ellos. Otra forma de reunión política. La protesta para exigir la mejora de los servicios públicos
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 27 E l p r i m e r g r a n p r o y e c t o : L a E s c u e l a Para Viviana y su hermano ir a estudiar representaba hacer toda una travesía. Salir temprano y caminar con dificultad sobre las enlodadas calles de Guacamayas era solo el principio de un largo camino. Luego, atravesar, la vía por donde el llano se conecta con la capital de país. Grandes camiones cargados de diferentes productos se veían pasar mientras había posibilidad de cruzar la avenida. Cinco minutos recorriendo un solitario y no menos resbaloso potrero hasta que, por fin, se llegaba al 20 de julio. Bajar a la escuela resultaba fácil. El camino de vuelta para subir al barrio, por el contrario, era una agotante cruzada. En Guacamayas no había escuelas y el recorrido que Viviana tenía que hacer con su hermano menor lo repetían muchos niños y niñas diariamente. El country, San Isidro y el 20 de Julio eran los destinos de los estudiantes; solo en esos antiguos barrios, nacidos incluso antes de los años 50, podían ellos estudiar. La escasez de servicios educativos era grande en el sur oriente. Otros barrios fundados con anterioridad y mucho más alejados del casco urbano consolidado también carecían de centros educativos. El crecimiento espontáneo e ilegal de algunos de esos asentamientos arrastraba a los ingenieros y arquitectos populares a dejar aplazada, por lo menos inicialmente, la idea de una escuela o colegio. En Guacamayas, que era un proyecto legal y del Estado, sin embargo, la idea de una escuela se negó desde el mismo diseño. El proyecto austero y tacaño de urbanización de normas mínimas de servicios consideró que una institución educativa, un centro deportivo, un salón comunal o un jardín no eran servicios básicos. Casona a partir de la cual se construyó la Escuela RDA
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 28 El problema de ausencia institucional fue tan crítico en el sur oriente que sobre esta bandera nació un Comité Amplio de Padres de Familia del Sur Oriente, conformado por habitantes de: Altamira, Los Alpes, Guacamayas, Moralba, Quindío, Libertadores, La Belleza, Juan Rey, Bellavista, El Consuelo, Canadá, Londres, La Flora, entre otros. El objetivo de este comité rebasaba las exigencias por centros educativos y en sus comunicados se hacían concienzudas peticiones sobre los servicios públicos, en general, y en el transporte muy especialmente. El Comité fue una valiosa fuerza política y la comprensión que evidenciaban de los problemas que afectaban al sur oriente no era particularista. Además de exigir ciertas condiciones de bienestar, denunciaron enérgicamente el estado de sitio, el Estatuto de Seguridad, hasta la intervención de los Estados Unidos en la política y la economía colombiana. El Comité Pro-Defensa, conformado a mediados de 1979, coincidió y participó en este Comité Amplio de Padres de Familia del Sur Oriente. Este fue el primer grupo dentro de Guacamayas que reaccionó frente a la carencia de una escuela. Además de la necesidad desbordante, existía en el barrio un edificio que podría ser readecuado para servir de escuela; este edificio era la casona u hogar de paso, que ya parecía vieja en esa época. El ICT había construido cuatro estrechos edificios con el fin de albergar momentáneamente las familias que iban edificando su lote. Este inocente ideal nunca se cumplió y las casonas empezaron a ser invadidas de la misma forma que se hizo con las casa-lotes. La casona junto al parqueadero no estaba completamente ocupada y la iniciativa del comité Pro-Defensa fue hacer todo tipo de contactos y solicitudes ante la Secretaria de Educación del Distrito Especial, en ese entonces, y la CVP, para permitir el funcionamiento de la escuela de Guacamayas en esa edificación. Reuniones, cartas, peticiones verbales, etc. fueron algunas de las vías para convencer gradualmente a los funcionarios de la necesidad y de la posibilidad de realización de ese proyecto. Vías de hecho también fueron empleadas tales como tomas, marchas e impedir la llegada de más ocupantes a la casona. Niños, niñas y personas de todas las corrientes políticas convergieron en este proyecto, Primer aviso de la Escuela Distrital Republica Democrática Alemana
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 29 dejando de lado, por lo menos por un momento, los señalamientos y descalificaciones. A la postre el edificio fue cedido a la comunidad y desde ese momento en adelante empezaron una serie de actividades con el fin de recolectar algunos recursos económicos para la adecuación. Rifas, bazares, fiestas y mucho trabajo voluntario de los habitantes de Guacamayas, fueron las estrategias para transformar la casona en escuela. Poner tableros, romper algunas paredes, instalar baños fueron los trabajos iniciales. El primer nombre que recibió la hoy llamada Concentración Distrital Alemania Unificada fue el de Republica Democrática Alemana, en conmemoración de la porción socialista de la dividida Alemania. Aquel nombre fue una declaración política que, curiosamente, gustó en la Secretaria de Educación del Distrito y levantó algunos recelos en Guacamayas. Una voz alarmista e intolerante, transmitida a través de parlantes chillones, despertó a los vecinos un domingo por la mañana, advirtiéndoles sobre la penetración del comunismo. La amenaza con el infierno y la condena divina fueron otros de los argumentos de los reaccionarios opositores. Para la mayoría de las personas, que estaban agradecidas y valoraban profundamente la existencia de la escuela, esa advertencia no fue tenida en cuenta. El nombre trajo beneficios. En una primera etapa la embajada de RDA otorgó varios recursos y trabajos específicos de adecuación de las instalaciones; en una segunda fase, después de la caída del muro de Berlín, la embajada de Alemania Unificada aportó muebles de oficina y televisores. La escuela RDA abrió en 1980 con el cupo completo. Aproximadamente 300 estudiantes distribuidos en todos los grados de primaría empezaron a estudiar estrecha pero felizmente en el primer años de funcionamiento. Desde ese momento y con mucho trabajo de varios líderes la escuela ha venido mejorando. La RDA en los 80’s
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 30 La Escuela Republica Alemania Unificada Allá por el año 1978-79 nos trasladamos a vivir a nuestras futuras edificaciones incipientes, una piecita, una cocina con un mesón donde colocar la estufa a gasolina, un baño a continuación y un lote vacío al frente y atrás de dicha construcción. Este era plan de vivienda que ofrecía el gobierno Nacional por intermedio de la Caja de Vivienda Popular. En estas condiciones la caja previó la construcción de cuatro casonas llamadas transitorias donde los vecinos podían ir a vivir mientras terminaban de edificar. Eran muchas las necesidades de la época. No había teléfonos, el transporte era malo y no había escuelas públicas en el barrio y los niños se enfrentaban al peligro de cruzar la avenida Villavicencio todos los días para asistir a clase. Este es era el problema más sentido para las personas que venían con su familia. El comité Pro- defensa de Guacamayas empezó a trabajar en ese sentido y, coordinando con las trabajadoras sociales en la Caja, se llevó a cabo la solicitud de dejar una de las casonas para tal fin. Posteriormente, se consiguió otra para el jardín infantil dando la intervención a Bienestar Social, su manejo y adecuación. La otra casa se demolió y allí quedó la iglesia y la última sigue siendo una vivienda. Un día en la reunión del Comité Amplio del Sur oriente, que funcionaba en Altamira, nos enteramos que la secretaria de educación visitaría la localidad la siguiente semana. Se nombró una comisión para realizar dicha gestión. Logramos contactar a la secretaria y se comprometió a nombrar un director inicialmente para las matriculas y luego los profesores. El comité organizó basares, rifas y se pidió la colaboración de la comunidad para hacer la adecuación. Logramos realizar la inauguración en el término más cercano, con la presencia de una comitiva de la Secretaria de Educación Distrital y le colocamos el nombre de Republica Democrática Alemana. La secretaria había acabado de llegar de Cuba en una visita que hiciera como funcionaria y quedó encantada de la isla por el esfuerzo que hacían en relación con la educación, cuando se le dio el nombre ella no dudó y así se le colocó!!!. La dotación fue otro esfuerzo de la comunidad. Los que sabían carpintería ayudaban en la improvisación de tableros, los otros albañiles ayudaban a construir sillas y pupitres. Al realizar el intercambio cultural con Alemania y específicamente con Berlín oriental, se nombró una escuela, la numero 42, que sería la padrina de nuestra institución. La brigada de los alemanes era muy entusiasta, venían con herramientas a tratar de embellecer la escuela. Ellos organizaron un basar en el Norte cobrando en francos y recaudaron alrededor de 20.000 francos. Todos estos recursos se lo dieron por contrato a un constructor para ponerle baldosín a los salones y hacer una cachucha que protegiera a los niños de la lluvia en la formación. También dibujaron en la pared la bandera de la RDA y el uniforme de educación física llevaba los colores de la bandera de esta republica. Con motivo de la celebración de los 450 años de fundación de Bogota y los 750 años de Berlín hubo un intercambio de dibujos entre los niños de la RDA y de la escuela 42 en Alemania alusivos a estas celebraciones. Se organizó un acto con el fin de invitar al embajador y su comitiva pero no pudo venir por la violencia que se desarrollaba por esos días y los atentados que habían iniciado una ola de terror. Los actos de todas maneras se llevaron a cabo, presentándose una muestra gimnástica donde se formaron los motivos de la celebración (450 años de Bogotá y 750 de Berlín). Un coro de niñas de otro sector cantó en
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 31 alemán una oda, dirigida por una profesora que manejaba el idioma alemán. El intercambio de dibujos fue un éxito y la embajada invitó a los ganadores a un almuerzo con niños alemanes en la embajada. Hubo muchos regalos y una integración muy especial. Los alumnos de la escuela alemana número 42 de Berlín estaban trabajando con papel de reciclaje para recolectar fondos y poder invitar a un niño de la escuela RDA a Berlín, pero parece que no fue posible por los costos tan elevados del transporte aéreo. Posteriormente, no hace mucho tiempo, y con la caída de del Muro de Berlín y la unificación de las alemanias, decidieron cambiar el nombre por Centro Educativo Distrital Alemania Unificada. Pedro Vargas Celebraciones en la Escuela Distrital RDA con motivo del aniversario de fundación de Bogota y Berlín
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 32 C a m b i o s d e l e n t o r n o y l a s c o n d i c i o n e s d e v i d a Guacamayas se ha hecho camino al andar, todo ha cambiado hasta el modo de pensar de algunos de sus habitantes que, junto a los problemas, emprendieron sueños, de los cuáles hoy algunos son realidad. ¿Dónde se ven los sueños hechos realidad de todos aquellos que algún día llegaron con sus trasteos y con unos corazones llenos de ilusiones?. Guacamayas de 1979 no es la misma del 2003, esta se ha trasformado y esto se muestra en los relatos de cada habitante, “yo reacuerdo aquella calle en recebo, yo también recuerdo el barro, del paradero”. Esto hoy no es así, los cambios han sido producto de dos dinamizadores de este lugar: las ganas de los habitantes por mejorar el entorno tanto publico como privado y la cultura clientelista de nuestros políticos. Guacamayas era una eterna red casi laberíntica de casas en cubo, acompañadas de altos pastizales tanto en sus frentes como en sus entre casas. Se podía caminar el barrio sin observar una casa singular, todas eran iguales, las calle variaban por la pendiente, todas tenían canales hechas en tubo gres. La disposición de las casas unas al lado de otras conformaban escaleras interminables sobre las cuales los niños jugaban al subir a sus terrazas. Lentamente empezaron a cambiar las puertas de triplex por portones de diferentes de colores, elaboradas por los distintos vecinos ornamentadotes, como don rafita, don Fernando y don Acevedo. Una que otra ropa tendida se movía con el viento en algunas casas, ya se notaba que algunas personas vivían en estas. Cada día aparecían nuevas carretillas transitando por las angostas calles cargadas de tierra, la tierra que obstaculizaba las salidas de las casas. El transporte lento de carretilladas de tierra hacia que poco a poco los montículos verdes al frente de cada casa se fueran desvaneciendo y el lugar donde hoy está el polideportivo se fuera llenando de tierra al igual que el paradero y la zona verde de los eucaliptos cerca a ayacucho. La reunión más importante de algunos domingos: echar la plancha
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 33 Se empezaron a ver las primeras chambas, zapatas, columnas y vigas, todas estas palabras de construcción muy populares para todos los habitantes de este tiempo. Este era el paisaje al interior de nuestro barrio desde su fundación hasta mas o menos 1985. De este año en adelante comienzan ha verse las fuertes ampliaciones de las casas; ya no eran casitas en cubo de 6x3, ahora había casas de 6x12 y tenían columnas proyectadas para un segundo piso. Los sueños se empezaban a hacer realidad, el comercio ya se había consolidado existiendo varias panaderías y tiendas donde en aquel tiempo se fiaba a muchos y en cantidad. Las peatonales se empezaban a adaptar para la subida de las carretillas que recorrían el barrio desde los dos parqueaderos donde finalizaban las dos vías pavimentadas principales, el de la escuela y el del polideportivo, lugares donde se descargaban los materiales. Con estas adecuaciones para lograr trasportar los materiales empezaron a desaparecer las canaletas, en las cuales los niños ponían a rodar sus carros. Estas fueron tapadas para tener mas espacio, creando así algunos problemas de inundaciones, pero esto no importaba, pues alguna gente deseaba su calle amplia, ¡como las de otros barrios!. En los finales de la década de los 80 ya se veía desde la 22 sur con décima o desde el centro de la ciudad, un nutrido numero de casas de dos pisos en el barrio Guacamayas. Ya el polideportivo pasaba de ser un terraplén o relleno a una cancha deportiva donde la gente iba a jugar microfutbol y baloncesto; allí la gente empezó a organizar campeonatos, y así se fue consolidando un pequeño núcleo comercial y de encuentro para la comunidad, un poco similar al paradero pero menos concurrido. Se había superado la problemática de invasión de la cuchilla Guacamayas; ya varias campañas de reforestación se habían realizado en la loma y en algunas zonas verdes, la mayoría en pinos, también se abrió una vía sobre la ladera inferior de la cuchilla guacamayas o loma como la mayoría de vecinos la llamaban, ahora Parque Entre Nubes. La economía natural. Todos ayudan pero nadie cobra
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 34 Ya las carretillas con material no eran tan frecuentes, pero solían bajar en ellas enfermos hasta los parqueaderos; ese fue el caso de la señora Marta la cual era transportada en carretilla por su esposo, Mario Gil. De aquí surge la necesidad de seguir ampliando las vías y adecuándolas para que en estas transitaran carros livianos. Este fue todo un proceso de adecuación guiado por la construcción comunitaria, las discusiones, los consensos, algunas demandas por la invasión del espacio publico, las demoliciones, las recolectas para autofinanciación y, por ultimo, el concreto, eso si bien rendido para que siempre alcanzara para un metro mas de vía. Así se logro unir los dos parqueaderos, el de la escuela y el del polideportivo, por medio de unas angostas vías de entre 3.50m y 2.30m, esto fue un trabajo realizado por los vecinos de este sector. Esta obra, guiada por las necesidades, trajo un cambio en la comunicación y los flujos entre el primer sector y segundo, pues aunque esta no tenga altos flujos de transporte, es la única conexión auto motor entre los dos sectores del barrio sin salir a la avenida Villavicencio. Gracias a las gestiones de las juntas de turno y a las partidas o asignaciones, se logró pavimentar cinco tramos de vías, uno es el tramo que cubre desde la avenida Villavicencio -primera entrada al barrio subiendo por los eucaliptos- hasta llegar a la pata de la cuchilla, éste tramo era como la mayoría de las vías hoy pavimentadas: tierra, un suelo negro que por la escorrentía y falta de vegetación se fue arrastrando pendiente abajo entrando en los sifones y sumideros de la vía Villavicencio o San Isidro. Los otros tramos se fueron arreglando en esta época. El segundo de ellos está ubicado a un lado de la escuela; el tercero, a un lado del polideportivo; el cuarto, al lado del parqueadero con la pendiente mas pronunciada, terminando en la tienda de don José y, el ultimo, el tramo del antiguo paradero de las busetas Coodintra. Así el barrio cambió su imagen. Sus casas de un piso eran lo más frecuente aunque al mirar las calles sobresalía una que otra casa de dos pisos, eso sí todas con fachadas en ladrillo cosido, bloque, o ladrillo Santa Fe, muy conocido por los vecinos. El conjunto se definía por fachadas en obra negra, con pequeños antejardines, ocupados por arena, gravilla y ladrillo, con ornamentación en color gris o rojo anticorrosivo. Estas fachadas se fueron adecuando y, en todo, este proceso de construcción siempre participaron los maestros del mismo barrio. En efecto, este fue un camino de autoconstrucción, donde muchas casas quedaron sobrecargadas de hierro y cemento, siempre con el objetivo de tener una casa de varios pisos como la que cada vecino tenia en sus sueños. En este momento, primeros años del noventa, pocas, muy pocas en verdad, eran las casa que aun permanecían como habían sido entregadas en aquel enero del 1979. El barrio tomaba nuevamente una cara; esta vez lucía un poco más verde, tanto los pinos y
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 35 algunos árboles nativos de la loma y las zonas verdes ya empezaban a crecer y el barro de las vías que había sido constante durante los 80 empezaba a ceder, entre 1991 y 1992 se inicia uno de los mayores cambios en la población y en la construcción de algunas viviendas y el estancamiento de otras. Como ya se ha comentado, en Guacamayas vivía un gran numero de empleados públicos y en primeros años de los 90 ellos empezaron a ser despedidos, indemnizados o pensionados. En este momento las casas que no tenían doble planta, fueron ampliadas y, paralelo a esto, sus fachadas arregladas, con los dineros recibidos en sus respectivas liquidaciones, muchos pensando en arrendar el primer piso o poner negocios como estrategia para las nuevas condiciones de desempleados. Otros teniendo sus casas ya adecuadas y en proceso de adecuación las vendieron y se fueron a otros barrios, así llego una segunda y nueva población de vecinos de diferentes orígenes. Estos nuevos habitantes en su mayoría mas jóvenes, junto a la segunda generación, es decir, los hijos de los dueños, fueron ocupando los nuevos metros cuadrados construidos. Así, proporcionalmente a los nuevos metros cuadrados de autoconstrucción, fue apareciendo una nueva población en la misma área del barrio, pero sobre mas metros cuadrados de autoconstrucción y equipamiento urbano. En este mismo tiempo aparecen los salones comunales, gestionados por la junta de acción comunal, se mejoró la escuela entre la junta y la asociación de padres, también se dieron los primeros intentos por pasar de una enramada llamada capilla, a una construcción que permitiera las reuniones de los feligreses, gestionada por el comité de pro-templo. Desde 1993 al 1997 ya la gente no era la misma y se habían ido muchos, dejando algunos sueños realizados, que otros vendrían a ocupar. Bajo esta reapropiación del barrio aparecen nuevas mejoras y el conjunto de este, en cada calle se caracteriza por casas de dos pisos y algunas de tres, en su mayoría con fachadas terminadas en diferentes materiales y colores. La apropiación del barrio ya no se manifiesta de igual manera por los nuevos vecinos, pues ellos no habían compartido toda esta admirable e intensa historia de muchos bogotanos de este tiempo. El último servicio que faltaba por llegar, el gas, desplaza al cocinol y con éste las largas filas quincenales que servían como lugares de encuentro. Quedan algunos espacios sin utilizar como en el caso de las antiguas gasolineras. Nuevamente, se vuelve a ver el barro pero esta vez de manera diferente, es la tierra de las excavaciones para las redes del gas, que permite asumir que las condiciones de vida mejoraron, pero ésta última junto al cambio de la tubería de acueducto, dejó largos remiendos en forma de cicatrices sobre las vías peatonales. Esta ya es la situación de un nuevo siglo. Guacamayas tiene todos los servicios ahora y desde
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 36 mediados de los 90 algunos privatizados, ¡los árboles ya han crecido!, mostrando un barrio en algunos sectores verdes y, sobretodo, una loma conservada. Los árboles que muchos jóvenes y niños sembraron, crecieron junto a ellos, aunque algunos de esos jóvenes estén muy lejos del barrio. Los problemas no dejan de hacer presencia aunque ya están algunas de las condiciones de vida solucionadas; ahora el problema es conseguir el dinero para pagar los altos costos de cada una de estas facilidades urbanas y derechos que aun trasnochan a cada uno de los habitantes de este barrio. Pero al amanecer siempre, y si la vida se los permite, observarán la loma. La loma es majestuosa. Cuando vemos en ella cada árbol nativo o sembrado como fondo del barrio. Esta es una porción del paisaje andino que brota al frente de nuestras casas, ahora y desde hace una década tiene una vía que la rodea, ésta le ha traído problemas, pues el sembrar pinos y excavar algunos terraplenes como los de la propia vía, traen consigo algunos problemas de riesgos naturales, es decir, derrumbes que pueden afectar viviendas. En la entrada al barrio se observa cómo, lentamente, disminuyen las pendientes pues el terreno se escurre hacia Villa de los Alpes, dañando la vía Villavicencio y causando largos trancones en una vía cada vez es más transitada como deteriorada. Nuevos problemas, con nuevos actores son el presente de este barrio, así mismo, nuevos proyectos que muestran que el camino no está construido y que Guacamayas, deberá seguir haciendo camino y caminos al andar.
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 37 Echando la plancha Los domingos se sentía el mismo aroma: caldo con papas y costilla de res acompañado de cilantro, cebolla y cerveza. Todo lo anterior se revolvía en los sentidos con las texturas y colores del cemento, la arena, el mixto y el agua. Una sinfonía de música desordenada se escuchaba, el instrumento principal la pala con cabo de madera, la famosa garlancha. Con éste instrumento se mezclaban los ingredientes que harían posible el sueño de tener una casa amplia para los hijos. Desde las semanas anteriores se veía la romería de muchachos ayudantes del maestro trayendo materiales de construcción desde la carretera más cercana. Algunos materiales eran de los que se habían podido recuperar de la demolición de la casona donde hoy está la iglesia. Las actividades previas al día definitivo de la sentada de la plancha comenzaban unos 30 o 20 días antes bajo la dirección del no muy meticuloso y hasta chambón maestro de obra. Éste, junto con su ayudante, construían una estructura de párales y formaleta cubierta de grasa, sobre la que ponían la varilla que ayudaría a darle fuerza a la capa de unos 15 o 20 centímetros de concreto. El día de la echada de plancha la jornada empezaba a las 5:30. Las señoras se levantaban y empezaban a calentar el agua para el caldo. Se sudaba carne y papas, muchas papas, que se servían con guacamole. Se preparaba desayuno y almuerzo para la jornada. A las 7:30 a.m. empezaban a mezclar la gravilla, el cemento, la arena y el agua. 5 o 6 hombres se encargaban de este ejercicio. Un símbolo de madures, de que uno se estaba volviendo un adulto, era su participación en esta agotante actividad de continuo revolver. Era un orgullo participar y lo que uno esperaba es que pasara por allí esa muchacha que uno buscaba impresionar. Desde ese momento los jóvenes podían dejar de tomar cerveza a escondidas porque ya eran considerados como mayores. El dueño de la casa no avisaba que iba a echar la plancha pero fácilmente se reunían 20 personas a colaborar. Cada vez que llegaba un ayudante, la señora de la casa lo invitaba antes que nada a desayunar. Luego sí venia el trabajo. Rociar y traer agua, formarse en la hilera que estaba conduciendo los baldes con concreto desde el lugar de la mezcla hasta el destino final, transportar bultos de cemento, etc., etc., eran algunas de las actividades en la que se podía involucrar el voluntario ayudante. De todos los que participaban en esta jornada solo dos eran pagados, el resto trabaja solidariamente, llenos alegría, riéndose de los chistes y comentarios que todos hacían. Echar una plancha era una forma de integración, toda la cuadra se envolvía en este ambiente y el día de trabajo solidario se convertía en un día festivo. Sobre la 1 o 2 p.m. se acababa la tarea y se servía el almuerzo que se acompañaba con una cerveza sentados en medio de la calle Omar
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 38 C a d a v e z s o m o s m á s h a b i t a n t e s p e r o m e n o s v e c i n o s I n q u i l i n o s y e s t r u c t u r a p o b l a c i o n a l Hace pocos años bajarse del bus en la vía Villavicencio, en la Metropolitana o en el antiguo paradero de busetas, involucraba tener una charla, mientras se llegaba a la casa, con algún conocido que muy seguramente venía en el mismo bus. Hoy incluso más gente se sigue bajando en los mismos lugares pero ya no hay charla o saludos. Las caras ya no son familiares y el círculo de conocidos se ha reducido para todos. Algunos sienten que no están llegando, como antes, a su barrio y experimentan una especie de anonimato en un lugar que antes reconocían. Los amigos no se han acabo, por supuesto, pero si se han reducido. Paradójicamente, el mejoramiento físico del barrio ha hecho más individualistas a los habitantes de Guacamayas, lo que les impide reconocerse fácilmente. También, se ha incrementado la población; prueba de ello es que en la mayoría de casas, que ahora son de dos y tres pisos, albergan más de una familia. Guacamayas ha pasado a ser un barrio de casas poli-familiares. En algunos casos, en esas casas habita una familia extendida, es decir, el núcleo original mas la familia de los hijos de ese núcleo original. Dicho de otra forma, viven desde el abuelo y la abuela, quien por lo general son los adjudicatarios de la casa, hasta el nieto. En otras circunstancias, las casas se han vuelto poli-familiares por la presencia de una, dos y hasta tres familias que viven en arriendo en ella. Ya sea que viva el dueño de la casa junto a los inquilinos o que la casa este habitada exclusivamente por familias inquilinas, lo cierto es que este es la dinámica social más importante para Guacamayas por la magnitud y por los retos que impone para la organización comunal. El aumento de la población en el barrio ha hecho que éste se densifique, lo cual no es un fenómeno exclusivo del mismo. Según los datos de la alcaldía la densidad en la localidad de San Cristóbal es de 490 personas por hectárea. Y la relación de número de hogares por vivienda es de 1,5, es decir, casi dos familias viviendo por casa en la localidad; esa relación se obtiene de considerar el número de hogares (95.543) y el número de viviendas (62.358). Esos datos son indicativos de lo que está sucediendo en Guacamayas. Aunque un hábitat urbano más denso sería uno de los factores que posibilitaría el manejo más eficiente del espacio y un uso más racional de los recursos, esta densificación en Guacamayas no se expresa positivamente y, mucho menos, surge como una iniciativa de ordenamiento territorial.
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 39 La densificación del barrio evidencia, al contrario, una estrategia de supervivencia de las personas que encuentran, por un lado, una fuente de ingresos cuando alquilan un piso o pieza de su casa y, por otro, una forma de ayuda en la sustentación del hogar de sus hijos quienes por dificultades económicas optan por vivir junto a sus padres. Fernando, por ejemplo, después de haberse independizado de sus padres y haber formado un hogar de 2 hijos, tuvo que regresar a la casa donde creció. La crisis había hecho cerrar su empresa y el desempleo fue la única opción que le dejaron las posibilidades. Ahora, en la casa donde él creció están creciendo sus hijos y, aunque, los abuelos están felices con los inquietos nietos, también han aparecido algunos conflictos al interior de la familia. Efraín, por su lado, arrendó el primer piso de su casa. Una pequeña familia recién llegada del Boquerón, en donde se había acabado el trabajo, fue la primera de una serie de efímeras y, no menos, conflictivas estadías de familias deambulantes. El ruido, los daños a la propiedad y, sobre todo, el incumplimiento del pago mensual, han sido los problemas principales que ha tenido que sortear Efraín, quien, a pesar de éstos, no piensa en acabar con esta modesta fuente de renta. El mercado de alquiler de porciones de casas es uno de los fenómenos recientes mas interesantes en Guacamayas. Detrás de este mercado hay un conjunto de relaciones, no solo monetarias sino también de solidaridad. De igual forma, lo antes descrito expresa una enorme transformación social al interior de barrio. En primer lugar, hoy habita Guacamayas un importante número de personas cuya permanencia es transitoria y tienen poca posibilidad de arraigarse, apropiarse y comprometerse con los problemas del barrio. La falta de una vivienda y su preocupación cotidiana por buscar la oferta que se acomode mejor a sus posibilidades los hace ir y venir constantemente. Muchos de aquellos incansables peregrinos son hogares jóvenes. Contrario a lo que sucede actualmente, en los primeros años de formación del barrio predominaban los adultos jóvenes, es decir, entre 35 y 40 años, con sus pequeños hijos. Ellos fueron quienes movilizaban el barrio y quienes propiciaron la mejora de éste. Hoy, si se toma como referencia los datos de la alcaldía de San Cristóbal, la población entre los 14 y los 29 años ha aumentado, siendo casi el 50 %. Son ellos quienes están yendo y viniendo en busca de una vivienda. Y son ellos quienes deberían estar al frente de las reivindicaciones que se necesitan actualmente; sin embargo, la solución de problemas urgentes y cotidianos, relacionados principalmente con la falta de fuentes de ingreso, aplaza indefinidamente las necesidades colectivas. El tipo de movilidad que se presenta en Guacamayas y, más precisamente, los motivos que la generan, compromete, en últimas, las formas de organización comunal, pues hace difícil la toma de
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 40 conciencia cuyo primer paso consiste en la existencia de un sentido de pertenencia al lugar. No se trata de hacer recaer toda la culpa en este motivo porque otros elementos, probablemente, tienen mayor responsabilidad en la perdida de sentido de comunidad como pueden ser: la falta de dialogo intergeneracional al interior de las organizaciones políticas, el miedo a dejar el poder, e incluso la casi hipnosis y alineación que producen toda una serie de discursos –la muerte de las utopías, el mercado como mejor manera de solucionar todos problemas de la vida, el consumo como el mejor camino hacia la felicidad, el rebeldismo infantil- que se instala en la mente de las personas a través de los medios de comunicación masiva especialmente de novelas..
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 41 L a p e r c e p c i ó n d e l e s p a c i o e n G u a c a m a y a s ¿ T r e s b a r r i o s d i f e r e n t e s ? De la misma manera como ha cambiado la estructura física y los problemas que aquejan a los viejos y nuevos habitantes de Guacamayas, la apropiación que se tiene de éste también lo ha hecho y, mucho más importante, se expresa de forma diferente de acuerdo a las generaciones. Algunos lugares que antes producían miedo hoy se han convertido en lugares de encuentro donde la gente puede concurrir con los amigos para jugar, hablar, negociar, etc. Y lugares que para los niños están asociados con miedo, peligro o fealdad, para los mayores pueden ser lugares maravillosos y bellos. Esos cambios en la apropiación y percepción de los diferentes sitios del barrio tiene mucho que ver, entonces, con la manera como cada grupo de la población se ha involucrado en la construcción de éste. Para muchos, como se dijo anteriormente, Guacamayas era un lugar feo que obligadamente tenían que ocupar. En la ciudad, de igual manera, Guacamayas en su conjunto era considerado como una zona de peligro, donde ni siquiera la policía podía transitar tranquila de noche. Las diferentes luchas y sus logros han transformado ese lugar que para algunos era feo en un lugar que la mayoría está orgulloso de habitar hoy. En los primeros años del barrio, las entradas desde la vía Villavicencio fueron los sitios sobre los que las personas construyeron más temores, relacionados especialmente con la inseguridad y la suciedad. Por esos años, el paradero fue para muchos sinónimo de atracos y basurero. Las reuniones de muchachos en las esquinas, el olor marihuana y los sonados atracos y hasta muertes, fueron motivos suficientes para que sobre ese sitio recayera el estigma de peligro. Los padres, sabiendo que sus hijos llegaban tarde del trabajo y algunos de la universidad, salían, frecuentemente armados, a esperarlos para conducirlos a la seguridad de su casa. Una ruana y un gorro protegían al angustiado padre mientras esperaba en medio del penetrante frió. Varias personas se reunían cada noche a cumplir con esta tarea ya cotidiana. Ya se sabía que después de comer había que ir a esperar a la hija o al hijo al paradero. Esa era la costumbre. El problema de la basura no era menos delicado allí. Al lado del lugar donde se forma una Ye que divide la vía Villavicencio y la vía en dirección al primer sector, se acumulaba una impresionante montaña de desperdicios en los que las ratas encontraban su mejor escondite. La montaña de basura siempre estaba allí, más pequeña o más grandes pero nunca desaparecía y lo peor es que ya empezaba a parecer como un
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 42 rasgo distintivo del barrio. Lo que para los habitantes de Guacamayas era quedarse en el paradero, para los habitantes de otros barrios era bajarse en el Basurero, dice, Doña Flor. La aversión a este lugar se mantuvo durante mucho tiempo, incluso cuando se colocó el pavoroso container del que ya se ha hablado. Ese horrendo elemento en el paisaje y, especialmente, los problemas que traía consigo fueron insoportables y, como ya se relato antes, desapareció gracias a la organización comunal. La otra entrada del barrio, que tenía un pavimento cuarteado e inservible, también estaba asociada con el miedo y la inseguridad. Allí se desarrollaban las contiendas entre pandillas y alguna vez fue llamada “la calle de los escorpiones”. Los atracos y algunas muertes, como lo conmemora una imagen de la virgen puesta allí para santificar el lugar donde había caído un trabajador, eran los recuerdos que algunas personas llevaban en la mente cuando pasaban de la noche por esa entrada. La mayoría de habitantes podría contar una historia sobre estos espacios, historias de peleas, disparos y puñaladas. Pero también, en esos años, había algunos lugares asociados con belleza, tranquilidad, y la felicidad. La defensa de la montaña había significado, especialmente para los mayores, valorar positivamente este cerro; los señores y señoras organizaban salidas a la cima para jugar, hablar y comer. Era frecuente que a una visita se le hiciera un tour por el cerro de las Guacamayas después del almuerzo. Aunque existía inseguridad allí, para los habitantes del barrio este fue un símbolo muy estimado. Hoy es casi impensable una salida al cerro en familia o menos llevar a los visitantes a este lugar El lugar donde existe actualmente el polideportivo también fue valorado positivamente, no tanto por su belleza, pues apenas era un campo explanado, sino por el tipo de actividades que permitía realizar, tales como basares, reuniones políticas y, por supuesto, los partidos de fútbol. Allí existía suficiente espacio también para que los niños hicieran todo tipo de juegos, desde cinco huecos hasta canicas. Los lugares mencionados antes continúan siendo los que para los habitantes implican más sensaciones como lo expresan los mapas de percepción y apropiación de sitios en el segundo sector del barrio Guacamayas. La montaña, loma o cerro, igual que el polideportivo, y las entradas al barrio son los lugares sobre los que las personas expresan las más variadas sensaciones. Es interesante ver cómo es considerado el mismo espacio físico desde tres puntos de vista. Hablaremos a continuación de este aspecto. El sitio más interesante desde el punto de vista de la percepción es el parque Entre Nubes. Éste es visto por los adultos mayores como un lugar bonito e incluso agradable, pero que paralelamente genera miedo por la inseguridad. Esta situación se repite en las zonas verdes del barrio a las cuales también las personas asocian con miedo y sensación de inseguridad, lo que de paso sugiere
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 43 que se debe hacer algo para recuperar eso espacios para la recreación y apropiarlos positivamente. Curiosamente para los jóvenes y los niños el cerro es feo y está asociado con basura y delincuencia, lo que hace que sea poco frecuentado por ellos. Esta disímil perspectiva del cerro, es decir, el hecho de ser considerado por la primera generación del barrio como “bonito” y por los más jóvenes como “feo”, se puede explicar como ya se indicó antes por la relación que han tenido los más viejos con este sitio. Para ellos el cero es altamente apreciado porque lucharon por él y lograron evitar su ocupación por personas. Esa lucha quedó grabada en la memoria de ellos como un triunfo cuya mayor satisfacción actual se expresa en que la montaña este reverdecida. Para quienes no estuvieron en esa conquista por ser demasiado jóvenes o para quienes nunca se han enterado todo lo que hay alrededor de este sitio, la montaña no posee la misma relevancia y es incluso despreciada calificándola de fea. Por otro lado, las dos entradas del barrio continúan siendo sitios que se asocian con delincuencia, inseguridad y miedo. Son lugares de encuentro para lo malo o para las actividades donde se expresa desorden. Esta perspectiva es compartida por las tres generaciones, aunque los niños temen a esta zona de Guacamayas por el transito que hay en la vía Villavicencio y lo consideran feo por el estado de descomposición de esta. El gigante basurero ya no existe, sin embargo, a veces tienden a formarse núcleos de desechos, sobre todo porque las personas sacan la basura un día antes, que hacen a todos señalar la existencia de un problema de contaminación. Por la aparición de nuevos núcleos de basuras, los niños, especialmente, han empezado a considerar el parqueadero de frente a la Escuela Alemania Unificada como un sitio desagradable, algo que en el pasado no sucedía pues este era considerado por los niños como un lugar de encuentro para el juego. El Polideportivo es el lugar sobre el que las apropiaciones y percepciones son más complejas. Éste sitio, en efecto, es donde convergen sensaciones como la compañía, inseguridad, diversión, acercamiento personal, etc. Sin embargo, la mayoría coinciden en los siguientes aspectos: primero, es el lugar más concurrido de todo el barrio, en el que la gente va a hacer mercado, a tomar cerveza, buscar enamorado o enamorada, hacer ejercicio, vender desde artesanías hasta pizza en la calle y divertirse con los partidos de fútbol, que si se tratan de las finales no hay novela que les gane. Y segundo, este es un lugar peligroso, especialmente en la zona donde 4 esquinas convergen pues allí se reúnen, hasta bien tarde, jóvenes a los que algunas personas ven como una amenaza. Este sitio siempre ha sido asociado con el peligro y la delincuencia. Varios jóvenes han sido sacrificados allí por diferentes causas: las limpiezas, según dicen organizadas por personas del mismo barrio, el cobro de cuentas entre grupos de delincuentes, etc. El poder de atracción del polideportivo es enorme. Ya los muchachos no se reúnen en sus esquinas con su grupo de amigos sino que prefieren estar ir allí. Algunos recuerdan con un poco de
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 44 melancolía esas épocas cuando se juntaban en la esquina de siempre los mismos amigos a charlar sobre el colegio, las amigas, algún libro o a escuchar música. Esas reuniones en el poste de la esquina, que muchos adultos consideraban como el embrión de las pandillas, fueron lugares donde se forjaron amistades fuertes y sanas en su mayoría.
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 45 Percepción del barrio Guacamayas en algunos adultos mayores
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 46 Percepción del barrio Guacamayas de algunos adolescentes
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 47 Percepción del barrio Guacamayas de los niños de tercer grado en la Escuela Alemania Unificada
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 48 P r o b l e m a s a c t u a l e s d e l b a r r i o Empieza a amanecer y en las laderas del frío Cerro de Guacamayas, ya se escuchan cantar los pajaritos, mientras los habitantes de este refugio, se disponen a iniciar sus labores; aunque los amaneceres conserven la música de la naturaleza y el frío del rocío bogotano, en las calles y rostros de este barrio, se nota que ha pasado el tiempo. Veinticuatro años han quedado atrás, grabados en la memoria de aquellos primeros habitantes que en medio del barro y la llovizna permanente, encontraron un lugar para construir su casa, su familia y sus sueños. Algunos con sus rostros cansados, otros con la sobriedad que les debe caracterizar y unos cuantos con sus pícaras sonrisas, de una u otra manera han visto pasar ante sus ojos, las transformaciones del barrio, fruto del deseo incansable de la gente de tener una vida digna. Apresuradas en sus casas, las mamás se encargan de preparar a sus hijos e hijas para que salgan a estudiar; la mayoría de los más pequeños, asisten a los jardines que están en el barrio y a la Escuela Alemania Unificada, donde pueden cursar sus primeros años de escolaridad, mientras es necesario buscar cupo en colegios que ofrezcan la básica secundaria, en lugares cercanos como el Country Sur, el Veinte de Julio, el Quiroga, el Restrepo, La Victoria y otros sectores circunvecinos. Una peregrinación de gente recorre las laberínticas calles de Guacamayas, al son del hueco sonido de los tacones de una mujer, que apresurada cierra los botones de su chaqueta, asegura su bolso en el hombro y guarda sus manos en los bolsillos, ocultándolos del frío. A su lado un hombre de pelo oscuro y contextura gruesa, camina con el mismo afán pero a un paso más lento; los adolescentes que salen a sus lugares de estudio, conversan a un ritmo pausado, haciendo compás con sus pasos, con la frescura y tranquilidad propia que les caracteriza, mientras atrás baja corriendo una mamá con sus dos pequeños tomados de la mano, para tratar de conseguir un bus con puestos desocupados. Al llegar a la avenida Villavicencio, el flujo vehicular es superior al panorama desolador de dos décadas atrás. El desorbitante pito de los buses ejecutivos, busetas y colectivos que avanzan a paso lento, esquivando el agrietado pavimento, en medio del humo que expelen, hacen que la gente frunciendo el seño, busque con su mirada cuál es la ruta que les sirve.
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 49 Pasadas las ocho de la mañana, el barrio está un poco desocupado, la multitud se ha dispersado a sus sitios de trabajo y estudio. La soledad de las calles permite que las dificultades de Guacamayas, se hagan evidentes. Aunque la lucha por los servicios públicos, aún tiene vigencia, ya no solo por la infraestructura, sino también por las tarifas y el suministro, existen otros escenarios que exigen a la comunidad de hoy, continuar con los procesos de transformación; uno de los problemas, está relacionado con la carencia de centros educativos de básica primaria y de secundaria, pues las pocas instalaciones no alcanzan a cubrir el total de la demanda de la población del barrio. Aunque existe un nivel de comercio importante, en Guacamayas II sector es muy reducido, pues esta actividad se concentra principalmente en el Sector I, cerca al paradero y sobre la vía principal. Sin embargo, existen varios supermercados y panaderías, también existe la caseta de Toño encargado de arreglar los zapatos, que ironía en un barrio de zapateros, haciendo alarde de esta manera, al viejo refrán popular: "En casa de herrero, azadón de palo!”. Igualmente, se cuenta con lavandería, pues antes era necesario llevar la ropa hasta los barrios de la 27 sur. Pero falta una farmacia, o un centro de salud que permita atender las emergencias de primer grado. Pero las carencias no sólo están relacionadas con la infraestructura de lo que implica una vida urbana, sino también existen dificultades en términos de lo social. La falta de presencia de programas constantes que posibiliten espacios de recreación y cultura, hacen que las acciones que se adelantan desde el comité de deportes no alcancen la cobertura suficiente, pues su labor no está orientada hacia la formación sistemática sino a la competencia. Esta dificultad, influye en que cada día el consumo de drogas, se incremente más en la población juvenil, que ante la falta de oportunidades académicas, laborales y de recreación, se refugian en los sueños efímeros del momento. El consumo de drogas en el barrio, como en la ciudad y en la sociedad en general, ha sido abordado desde la censuras moralistas, que denigran de estas personas, incluso ocasionando consecuencias trágicas para quienes se ven afectados. Sin embargo, es necesario ampliar más el horizonte de la solución, buscando alternativas y oportunidades de ocupación para los jóvenes en general. Teniendo en cuenta que se hace necesario también, acompañar este proceso de acciones puntuales de capacitación y prevención, tanto a la población juvenil, como a los padres y adultos. La formación que se brinda en los hogares, constituye un elemento importante en esta búsqueda de soluciones, la mayoría de los jóvenes y niños de esta época, han crecido o permanecen, bastante tiempo solos, porque ante la difícil condición económica, sus padres deben salir a trabajar juntos, durante largas jornadas y realmente es poco el tiempo que se dedica a estar con los hijos e hijas, limitándose casi a cumplir y satisfacer algunas de sus necesidades físicas, pero
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 50 dejando de lado, el afecto y el compartir más con ellos. Otra de las dificultades que se evidencian, y que de una u otra manera se relaciona con la juventud, es la falta de la participación política, debido a varias causas. Una de ellas. Tiene que ver en que la población juvenil, en su mayoría no tuvieron que vivir las insuficientes condiciones de vida, en que inició el barrio y por lo tanto hay poco interés en la solución de los problemas actuales, que aparentemente son asuntos que deben resolver otros. Así mismo, con el movimiento de la mañana, se reúnen en determinados sitios, para comentar, planear, acordar reuniones, aquellos que desde hace más de dos décadas, ejercen algún tipo de poder político en el barrio. Aunque en sus rostros se note el cansancio y el paso del tiempo, se encuentran preocupados por la ausencia de alguien que no deje morir los sueños que una vez soñaron en comunidad y que poco a poco han ido fabricando. Alguien como Juan, Patricia, Carlos y muchos otros rostros juveniles que no encuentran en la política un espacio de crecimiento o que sencillamente no les interesa, debido en gran parte a que los escenarios políticos han sido monopolizados por dos sectores, que no han permitido un relevo generacional, sino que siguen siendo las mismas personas que iniciaron estos procesos. Ese continuismo, como parece escrito a la entrada del barrio, aunque haya dado frutos, no se ha preocupado por ampliar la participación de la comunidad en general y, más aún, no se ha interesado por brindar las herramientas que permitan al vecino común y corriente, ir formando su conciencia dentro de un ámbito de cultura política. No es suficiente que existan grupos de participación, comités, ni tampoco es suficiente que se amplíe la convocatoria en la gestión, si quienes participan allí, no tienen los elementos necesarios para influir en las decisiones. Y como un eslabón más en la cadena, aparece la violencia intrafamiliar que en los hogares colombianos, parece ser tan común. Y es que el insulto, el coscorrón, el pellizco, el chantaje afectivo y los gritos son el pan diario de muchos de los hogares en el barrio; agresiones físicas y verbales, entre los hermanos, de padres a hijos, de hijos a padres y entre los padres, hacen parte de este panorama de violencia, en la que todos somos partícipes, ya sea como ejecutores de las agresiones o como cómplices del silencio ante el maltrato, que en nuestra cultura machista consideramos como algo normal e incluso merecido. Frente a esta situación, se hace necesario un trabajo de difusión, promoción y capacitación dirigido a las mujeres quienes son las principales victimas de esta violencia. Las mujeres muchas veces no conocen sus derechos y están amedrentadas por los maridos quienes las subordinan con maltratos y mentiras. Debemos repensarnos como mujeres y hombres, seres diferentes, con igualdad de oportunidades, redimensionado nuestros roles y relaciones de género, que permita reconocer y
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 51 construir un mundo donde podamos coexistir juntos los hombres y las mujeres. En este sentido, aparece otros elementos que redundan en la necesidad de re-fundar el sentido de pertenencia comunitario, es decir, en sentirnos parte de este barrio, sus problemas, sus triunfos y anhelos. No solo se debe buscar mejorar las condiciones materiales sino también buscar una convivencia sana en el hogar. Por eso consideramos que reconstruir la historia de ese espacio común que compartimos a diario, nos posibilita, reconocer nuestra experiencia particular, como parte fundamental del recorrido de este barrio. La historia no la hacen los héroes y mártires que narran los libros escolares, la hacemos cada uno de nosotros, conocer nuestras raíces y proceso, nos permite sentirnos parte del lugar que habitamos y miembros de una gran familia, comprometiéndonos en la transformación y solución de las dificultades, para hacer realidad nuestros sueños e ilusiones.
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 52 A m a n e r a d e c o n c l u s i ó n . G u a c a m a y a s h a c i a e l f u t u r o Toda recuperación histórica es en cierto modo un diagnóstico; es una reflexión para redefinir lo que queremos ser en el futuro. Aquí, después de haber hecho referencia a algunos de los problemas más complejos de Guacamayas, nos ponemos en la posición de considerarlos no como obstáculos sino como retos cuyo enfrentamiento y superación nos convertirá en una mejor comunidad. Nos interesa dejar lagunas reflexiones, especialmente sobre, la perdida del sentido comunidad y de pertenencia al barrio y las formas de practicar la política en Guacamayas. Uno de los aspectos sobre los que más se debe hacer énfasis es en la crisis en la organización comunitaria, es decir, la organización de los habitantes para darle solución a un problema. El barrio que se construyó sobre la base de esta solidaridad carece actualmente de ella y se ha arraigado una apatía perjudicial para todos. Algunos problemas se han solucionado, sin embargo, otros han surgido y se agudizan diariamente como son el desempleo, la falta de opciones de vida para algunos habitantes, el hambre, el elevado costo de los servicios públicos, entre otros. La solución de la mayoría de estos problemas no está, definitivamente, al interior del barrio pues las causas están conectadas con procesos económicos, sociales y políticos que se encuentran en la esfera nacional y mundial. Lo que podemos hacer desde nuestro barrio es crear una barrera que impida, por un lado, que estos problemas se agudicen y, por el otro, que sirva como pilar sobre el cual crear conciencia y conocimiento de estas causas para, así, poder comprometernos en luchas amplias que superen el contexto del barrio. La solidaridad en la cotidianidad es el valor más importante para crear tal barrera, pero este es solo el principio. Se necesitan proyectos que sean elaborados por la comunidad y que empiecen a dar soluciones prontas y concretas a los problemas que no dan espera. El papel de los jóvenes y los niños es vital en este aspecto pues a través de la creación de estos proyectos están valorizando para ellos mismos la vida, el futuro y, además, están creando sentido de comunidad y apropiación por el barrio. Este tipo de acciones implica empezar a activar cambios en la vida política del barrio por varias razones. Primero, porque a través de estas acciones la Junta de Acción Comunal, me refiero a la institución y no a las personas que la ocupan, se acercaría más a la comunidad recuperando ese carácter positivo con el que trabajó en los primeros años. No afirmamos que en la actualidad esta institución haya dejado de tener relevancia o que su trabajo haya sido poco importante. Lo que
    • H i s t o r i a d e l B a r r i o G u a c a m a y a s ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 53 afirmamos es que este organismo ha perdido legitimidad y que debe ganarla a través de orientar a las personas en la formulación y gestión de proyectos. En Segundo lugar, a través de estas iniciativas se puede romper con el monopolio generacional, que ha arrojado importantes frutos, pero que ha creado un alto grado de apatía en la juventud. El barrio está necesitado del trabajo y las ideas de los jóvenes, pero estos no quieren participar debido en parte a que, especialmente, en la Junta de Acción, no ha existido la posibilidad de integrarlos en los procesos de toma de decisión o, aunque sea, como aprendices de la dinámica de esta institución. Los jóvenes, hombre y mujeres, deben crear opciones serias formándose rigurosamente y conociendo la historia de la actividad política en el barrio para saber qué rescatar y que deplorar. En ese sentido, la juventud del barrio debe ganar espacio con trabajo y proyectos; debe ganar la legitimidad y el reconocimiento de la comunidad con buenas ideas y no con tímidas intenciones poco fundamentadas. Se trata de trabajar junto con los experimentados lideres, en vez de darles la espalda pues estos han logrado mejoras significativas. Trabajar junto a ellos pero para dinamizar las organizaciones comunales y no para ser apéndices de ellos. Esta solidaridad y comunicación intergeneracional para la formulación de caminos que conduzcan a enfrentar los problemas que oprimen al barrio, permitiría re-fundar el sentido de comunidad. Un sentido de comunidad que sea amplio y permita reconocernos como pertenecientes a un grupo de personas que están envueltos en problemas idénticos a los nuestros no solo en Guacamayas sino en todo el país.