Sexismo, lenguaje y prensa
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  • 1. SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA: CASO VENEZUELA VALENTINA SALAS
  • 2. SEXISMO,LENGUAJE Y PRENSA:CASO VENEZUELAVALENTINA SALASFondo de Desarrollode las Naciones Unidas para la Mujer
  • 3. CONTENIDO pág. 5 IntroducciónSEXISMO,LENGUAJE Y PRENSA: pág. 21 1. Primacía y PrecedenciaCASO VENEZUELA pág. 31 2. Damas y CaballerosValentina Salas pág. 39 3. Débil y bello© Valentina Salas, 2005, pág. 45 4. Señora y mujer de...valentinasalas@telcel.net.ve pág. 53 5. HOMO ¿hombre y mujer? pág. 59 6. Marido y mujerGestión editorial:Beatriz Bermúdez pág. 65 7. Varón y hembrabeaberm@telcel.net.ve pág. 69 8. DerechosDiseño: ABV Taller de Diseño pág. 77 9. El día que faltaCarolina Arnal pág. 83 10. ¿Y las niñas?abvtaller@cantv.netCaracas, Venezuela pág. 91 11. Mundo de Hombres. Masculino aunque sea femeninoDigitalización y pág. 103 12. Masculino genérico. Sexo mata cantidadretoque fotográfico: pág. 119 13. Masculinización lingüísticaGady Alroy pág. 143 14. Más sobre denominaciones imprecisasPreprensa:Desarrollos Compumedia pág. 159 15. Buenas, féminas y faldasImpresión: pág. 171 16. ¿Por qué el «la»?Gráficas Acea pág. 191 17. Belleza y poderTiraje: 1000 ejemplares pág. 207 18. Avisos, omisión, reparación y empleoImpreso en Caracas, Venezuela2005 pág. 223 19. Insultos, anatomía y sexismo pág. 231 20. Cosificación, posesión, selección de verbosHECHO EL DEPÓSITO DE LEY pág. 239 21. Embarazo y distorsiónDepósito Legal pág. 253 22. Prensa y criaturasIf 25220050701612ISBN 980-12-1405-8 pág. 267 23. Formularios, documentos y secundidad pág. 277 24. Leyes, intención y redacción pág. 293 25. Violencia física. Secundidad política. ¿Es inocente el lenguaje? pág. 305 Bibliografía CONTENIDO 3
  • 4. INTRODUCCIÓNEl propósito de estas páginas es mostrar al mayor número posiblede hispanoparlantes hasta qué extremo uno de nuestros usos dellenguaje incide en un hecho injusto y hacer ciertas sugerenciassobre el modo como esto puede ser modificado. El uso al que merefiero es el sexista; el hecho, la secundidad lingüística y extralin-güística que afecta a la población humana femenina y por lo tan-to a la vene zolana, y el modo, proponer e introducir en la co-rriente del habla formas sustitutivas de las sexistas. De allí que siendo mi interés particular despertar conciencia so-bre el grado de sexismo 1 en Venezuela, he creído convenienterealizar este trabajo apoyándome en la fuerza de lo que salta a lavista; es decir, en la imagen, esgrimida como argumento difícil derebatir o ignorar. Ilustro, pues, dicho grado mediante ejemplostomados en la medida de lo posible de nuestros medios escritos:diarios, publicaciones, documentos y revistas; creo que de en-trarle la evidencia por los ojos, un mayor número de personasdespertará al sentimiento de responsabilidad (y a la voluntad) dedisminuirlo, algo posible sin mucho esfuerzo con sólo detectar ycombatir las estrategias lingüísticas del sexismo. De hecho, a lo largo de mi trato con el tema he podido observarque si atribuimos al «machismo» la violencia general contra elsexo femenino, nadie parece extrañarse ni tiene inconvenienteen admitirlo, pero si achacamos parte de culpa por la implanta-ción de esa violencia a la forma en que usamos el lenguaje, lareacción suele ser, más aún que de sorpresa, de incredulidad. Su-pongo que ello se debe a que el término «machismo» evoca lomás obvio del fenómeno, es decir, los hechos, las costumbres o lasleyes cuyos efectos saltan en cierto modo a la vista, como, entreotros, la lapidación de las adúlteras, la mutilación del clítoris, elacoso sexual o la violencia doméstica, mientras que por «sexis-mo lingüístico» nos referimos a algo nada fácil de advertir: el mo-INTRODUCCIÓN5
  • 5. do como la lengua influye en que se conserve la situación deva- posterior. Y también cabe admitir que «la práctica constante delluada que vive y que padece la mujer. lenguaje» deriva de la constante puesta en práctica de las actitu - Cabe, pues, apuntar que por «sexismo lingüístico» voy a enten- des, lo cual quiere decir que la actitud patriarcal produjo normasder aquí, más que la codificación expresa de contenidos sexistas, de lenguaje sexistas y que estas fueron, en nuestro caso, codifica-el uso, en textos y contextos presuntamente neutros, de la sinta- das y entronizadas por la gramática castellana. Así pues, enxis, las palabras y las normas adecuadas para ayudar a afianzar el cuanto a si el español facilita o no el sexismo, básteme decir quepredominio del hombre sobre el sexo femenino. Un uso que se para formular estas reflexiones he tropezado con el mismo pro-practica, por una parte, de forma subliminal, y por otra, al revés blema de cuantos se han ocupado –en cualquier idioma– del se-completamente: de forma tan descarada que no suscita cuestio- xismo lingüístico: el de tener que combatirlo haciendo uso de susnamientos. Buen ejemplo de lo cual es el que hombre2 signifique propios términos, giros y normas gramaticales. No hay forma to-«humanidad» sin protestas masivas femeninas. davía de no ceder ante muchas de éstas si queremos que el men- Ahora bien, siendo tan obvio que las palabras en sí no son ni saje se reciba, razón por la cual defino en las referencias al fin debuenas ni malas y que es justamente el modo en que las emplee- esta introducción –junto con informaciones cuya lectura enca-mos lo que puede conver tirlas en instrumentos dañinos para rezco–, términos como «género»4 o «masculino genérico»5 paracualquier grupo humano, debo aclarar que en estas reflexiones que quienes hayan olvidado su gramática puedan recordarlas–carentes de pretensiones científicas– me ocupo sólo de aquéllas fácilmente: la meta es interesar al mayor número posible de lec-que se usan, y de cómo se las usa, para discriminar a las mujeres. tores en la eliminación de una injusticia. También debo aclarar que no proclamo la igualdad de los sexos Por otra parte mi uso predominante de la prensa como fuenteni que el lenguaje sexista responda mayoritariamente a una in- de gráficas y textos no implica que le atribuya una especie detención consciente de perjudicarnos. Pero sí creo que éste respon- conspiración sexista; es sólo que por su alcance espacial e ideoló-de a intenciones inconscientes sobre cuyas posibles causas aporto gico funciona, consciente o inconscientemente, como sustenta-aquí diferentes opiniones. Para más, alerto sobre el modo como el dora del sexismo y constituye un verdadero almácigo de ejem-sexismo incide en la no igualdad de oportunidades para la mujer e plos. De ella he venido extrayendo desde comienzos de 1980 casiinsto a indagar las causas de que exista; además, a cuestionar la todos los que aquí presento como prueba de la continuidad y vi-lógica e impugnabilidad de las normas gramaticales y semánticas gencia de la actitud sexista entre nosotros: confío en que suque lo sustentan, a rastrear las fuentes más directas de su tradi- «edad», variedad y selección nos hagan concienciar esa actitud yción en Venezuela y a señalar su presencia tanto en nuestra for- nos insten a luchar por superarla. Como fuere, por razones de es-ma de hablar como en nuestros medios de comunicación escrita. pacio he recortado –y ensamblado después– en varios de ellos De hecho, ante la afirmación de que las gramáticas no dictan las partes más relevantes para sostener mi caso, pero la totalidadfor mas de lenguaje sino que registran las ya existentes en el de cada uno y por lo tanto la fiabilidad de mi selección, puedenhabla común (lo que me lleva a preguntarme cuánto tardará en- ser plenamente constatadas. Y en cuanto a su aparente sobredo-tonces la aceptación académica del popular «dequeísmo»), y que sis en algún capítulo, ella responde a la intención de subrayarson, por lo tanto, productos de la práctica constante del lengua- que en tales casos no se trata de manifestaciones esporádicas deje3, cabe convenir en que al codificar dichas formas las gramáti- sexismo, sino de patrones tan internalizados que de tanto resul-cas las entronizan oficialmente haciendo más difícil su revisión tarnos familiares se nos hacen invisibles.6SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA INTRODUCCIÓN6 7
  • 6. Se trata, además, de ejemplos que por cubrir tantas áreas de la Como fuere, he dicho lo que he querido decir para que al menosvida nacional ofrecen una visión panorámica del sexismo que la parte de la población femenina venezolana caiga en cuenta deaqueja. De allí que el incluir la imagen de hechos o de personas a que el uso sexista de la lengua, amén de devaluar su humanidad,que se alude en algunos de ellos me ha parecido efectivo: ver un le resta confianza en sí y oportunidades en la práctica; por eso esrostro o una escena nos hace captar mejor su respectiva vincula- que quisiera, sobre todo, poder llegarle a las mujeres mismas,ción a la vida real y advertir más claramente la presencia del se- usualmente inadvertidas de que viven el problema del sexismo.xismo en nuestro mundo. El que algunas personas mencionadas La mayoría, porque la lucha por la supervivencia y las pocas po-–como también ciertos hechos– dejen, con el tiempo, de tener su sibilidades de superación las mantienen al margen de toda refle-coyuntural importancia protagónica, no podrá desvirtuarlos co- xión no imprescindible, las otras porque, a la inversa, con formasmo ejemplos: si el día de mañana nuestros nietos nunca oyeran menos precarias de vida y tal vez tan exitosas –o más– que sus co-hablar de Irene Sáez, ya no supieran de Chernobyl ni de Afganis- legas masculinos, no tienen conciencia real de que esa no es la si-tán, y no tuvieran ni la menor idea de quiénes son (o fueron) Tony tuación de todas. De hecho, son las que más se sorprenden anteBlair o Noemí Sanín, ello no impediría que captaran los daños del la revelación de que también a ellas les afecta el sexismo y de que,sexismo que hoy por hoy, para ilustrarlo, relaciono con sus res- al menos en lo lingüístico, las margina y subvalora. Nadie imagi-pectivas existencias. Ellos y otros me han valido para apoyar esta na lo difícil que resulta a este respecto perforar una estructuravoz de alerta que resulta, más aún, la denuncia de esos daños. mental consolidada si no se cuenta con evidencias gráficas que Me gustaría, por supuesto, disponer de otras muchas herra- ayuden a demoler la incredulidad inicial de los interpelados. Peromientas para dar solidez a esa denuncia por cuanto sé que a sus lo cierto es que el condicionamiento patriarcal afecta individualenunciados hay críticas formales, conceptuales y académicas y colectivamen a todos los venezolanos, y que saberlo es el pasoque hacer con presumible justicia. Pero mi convicción de que su inicial para enfrentarlo.contenido es impor tante ha probado ser más fuerte que mi te- El enfocar estas reflexiones principalmente en el sexismo lin-mor a acarrearlas7. Por lo demás, quien quisiera ampliar alguno güístico para mostrarlo como un afluente clave del sexismo ge-de los puntos comentados podría confiar en mi bibliografía: no neral constituye mi modesta pero solidaria contribución al es -sólo puede ofrecer más argumentos de apoyo, sino muchos tam- fuerzo que tantas vene zolanas responsables, preparadas ybién contra los míos. Y en su material se incluye el de notables ve- consagradas a la lucha antisexista realizan y han realizado, pornezolanos que han estudiado, enseñado y enaltecido nuestro la dignidad de todos, en sus respectivas áreas. Y digo que de todosidioma en un constante ejercicio de identidad colectiva: venezo- porque también los hombres querrán que en el futuro una socie-lanos que como doctos y comprometidos tienen mi admiración dad más justa proporcione a sus hijas las mismas oportunidadesaunque como mujer, venezolana también y también compro - con que, al menos en principio, pueden contar sus hijos. Hoy pormetida, me oponga aquí a varios de los puntos que sostienen. hoy es evidente que el sexo femenino es lingüísticamente deva- De hecho, temas como los que planteo y/o analizo en, por ejem- luado y algunas consecuencias de este hecho se pueden compro-plo, los capítulos 2, 8, 9, 10, 15, 20, 21 y 22, y de los cuales hasta bar en estas páginas.prueba en contra presumo la autoría (la maternidad), son con- Espero que ellas logren hacer reflexionar a quien las lea.secuencia de las reflexiones suscitadas en mí por el ejercicio de sucuestionamiento.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA INTRODUCCIÓN8 9
  • 7. REFERENCIAS CIONAR LA LENGUA ES LA MÁS la del hombre-como-norma, una la humanidad, dos términos equi-1 Sexismo: término que no se HONDA REVOLUCIÓN QUE PUEDE de las más perniciosas que se ha- librados en cuanto al género gra-conocía antes de 1960 y que aquí HACERSE. SIN ELLA LA REVOLUCIÓN yan codificado jamás. Y es que matical: «ser humano» (géneroalterno con «androcentrismo» EN LAS IDEAS NO ES MÁS QUE donde hay un solo modelo, cuanto masculino) y «persona» o «perso-como es uso en contextos no espe- APARENTE», (citado por Angel Rosem- no responde a él es ubicado en una na humana» (género femenino).cializados. El primer diccionario blat en La Primera Visión de América y categoría de desviación. Así nuestro Cada uno de ellos puede significarque lo define es el «American Heri- Otros Estudios»). esquema fundamental de clasifica- la humanidad sin dejar de conser-tage School Dictionary» en 1972, y En todo caso el mismo García Me- ción divide a la humanidad no en var la visibilidad de ambos sexoslo hace como «Una discrimina- seguer estudia el «sexismo social», partes iguales, sino en dos catego- en la medida en que todos los ha-ción, por parte de los miembros de que se da en el plano de la realidad, rías determinantes: ‹hombre› y blantes conocemos la existenciaun sexo, contra los del otro; en es- y el «lingüístico», que se da en el ‹menos hombre›». (Dale Spender, en «simétrica» del otro.pecial de hombres contra plano de la lengua.Y en éste distin- Man made Language, pág. 3). Así mismo entre nosotros Márquezmujeres». Según García Meseguer, gue el «sexismo léxico», presente En Venezuela el profesor Esteban Rodríguez (en «Con la lengua», «Sexis-(Lengua y Discriminación cuando se usan vocablos que Emilio Mosonyi en su artículo mo y lenguaje», El Nacional 22-1-1989),Sexual, pág.33) : «es el hecho de con- debido a la forma de expresión es- «Sexo y Gramática» (El Nacional A/6, dice: a. «no es cierto que cuandosiderar, a nivel consciente o a nivel cogida resultan discriminatorios 24-3-1990) admite que: «la palabra convencionalmente se le dio asubconsciente, que uno de los por razón de sexo, y el «sexismo «hombre» –genéricamente consi- «hombre» el significado genéricosexos tiene una intrínseca superio- sintáctico», presente cuando se derada– (es decir, englobando a de «ser humano» se hizo con elridad sobre el otro»; y según otra construyen oraciones debido a la «mujer»), podría sustituirse por propósito de denigrar o de excluirdefinición entre tantas como hay, misma causa del anterior, y con algo como «humanidad» o «el ser a la mujer», y: b. « el hecho de quese trata de un «mecanismo por el los mismos resultados. Además, humano», pero tal subterfugio sea un vocablo bisémico, que de -que se concede privilegio a un sexo aclara que aunque una situación (subrayado mío) resultará chocan- signa por una parte al ser humanoen detrimento del otro. La persona no sea sexista en sí, se la puede ex- te o pesado en multitud de con- en general y por otra a la personaque lo utiliza es sexista». presar de una manera sexista. (En textos. Por otra parte, nada nos de sexo masculino, no es sino unaSin embargo, según A.Márquez ¿Es sexista la lengua española?, págs.1-75). impide atribuirle a «hombre» un simple coincidencia.»Rodríguez , (en «Con la lengua», Como fuere, el sexismo a que me significado más amplio...» Al respecto pienso que no pudién-«Sexismo y Lengüaje», El Nacional 22- refiero en estas páginas es el del No sé si el profesor habrá pensado dose probar la verdad de la1-1989), «los vocablos «sexismo», hombre hacia la mujer y tanto en lo «chocante» o «pesado» que aseveración «a», lo más que podría«sexista», mírese como se mire, son en su aspecto general como en el resulta para una mujer ser com- decirse es que no es cierto que seneologismos de reciente data que lingüístico. prendida en la palabra «hombre» , hizo con el propósito consciente deno pueden significar, conforme a o en el hecho de que tampoco nada excluir a la mujer. (De hecho haysus componentes etimológicos, 2 Hombre: como sinónimo de impide realmente darle a «mujer» quien contempla que plantear ladiscriminación sexual» y más Humanidad, la importancia de es- un significado más amplio. Y mu- intencionalidad es proponer unaadelante: «el sexismo en ningún ta sinonimia es tal a efectos de la cho menos en que si, de haberse teoría de la conspiración no acredi-caso es una cuestión de lenguaje, situación de la mujer en la socie- dado en nuestra lengua –como tada en el enfoque sociológico).sino de mentalidad. Cambiemos dad, que, aunque a continuación él dice que se da en el guajiro vene- En todo caso resulta sospechosa laésta, sí, pero dejemos la lengua incluyo y comento los argumentos zolano– el femenino genérico, elección de un término al que elquieta, que ella, por sí misma, no a su favor por parte de algunos es- el sustituir «mujer» por «ser hu- Consejo de Europa atribuye incer-se mete con nadie». pecialistas masculinos en el área mano» le hubiera parecido un tidumbre en cuanto a las personasAl respecto acoto que me es difícil del lenguaje, doy primero la visión, subterfugio. referidas y del que dice que «el usoimaginar cómo se puede cambiar que por supuesto comparto, de Y es que además, de hecho, el pro- exclusivo de la palabra «hombre»la mentalidad sin recurrir a la len- una especialista en dicha área: blema no tendría que presentarse para referir a hombres y mujeresgua, sobre todo porque coincido «Entre ‹las reglas› semánticas ya que en español tenemos, para establece una jerarquía entrecon Unamuno en que «REVOLU - viciadas se destaca especialmente referirnos a quienes conforman los dos sexos». (Palabras con lasSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA INTRODUCCIÓN10 11
  • 8. cuales reconoce los efectos, en la la mujer, aunque sea en sentido y la palabra «género» alude a los para cualquier mujer interesadapráctica, de la denominación que «hombre-persona». ¿Y cómo dejar fenómenos ligados a la sociología en el tema, de informarse sobre la«b» nos da como producto de «una de preguntarme por qué no se (las costumbres sociales). « Sin diferencia entre género y sexo, ensimple coincidencia»). (http://www. escogió, en nuestra lengua, embargo», añade, «hay un fre- el artículo de Juan Nuño «El sexonodo50.org/mujeresred/feminismo- «mujer-persona» más bien?. Inde- cuente empleo de las expresiones de las cosas» (El Nacional, A/6, 3- 2-callamard.htm). pendientemente de que ello hubie- «género masculino- género feme- 1990), se da por sentado que lasEntre dichos efectos, desde luego, ra llevado, con toda probabilidad, a nino» con el significado de mujeres opuestas al sexismo lin -están los de la confusión ontológi- un sexismo contra los hombres tan «sexo-macho» y «sexo-hembra», y güístico, es decir, «las insufriblesca inconsciente que reduce la reprobable como el que impugno, así se habla, por ejemplo, de «géne- feministas», «arremeten contra elautoestima femenina y lleva al ¿por qué, en efecto, no se escogió? ro femenino» para referirse al lenguaje, confundiendo, entreacatamiento de la secundidad so- ¿Por «simple coincidencia», o por colectivo de mujeres.» Y en pág. otras muchas cosas, «género» concial. Porque obviamente si «mujer» causa del dominio patriarcal? 82: «en nuestro subconsciente, los «sexo» porque «ignoran que géne-evoca siempre una connotación conceptos de género y sexo apare- ro es una categoría gramatical».sexual porque el término está 3 MÁRQUEZ RODRÍGUEZ, Alexis, Co- cen como casi sinónimos». Aunque «lo de menos es que (...)marcado, mientras que «hombre» lumna «Con la Lengua», Sexismo Por su parte Márquez Rodríguez desconozcan las complejidadesquiere decir «persona», «ser hu- y Lenguaje. El Nacional, 22-1- dice que la confusión entre «géne- lingüísticas; lo grave es que no semano» (además de «hombre» y 1998. ro» y «sexo» tiene su origen percaten de la insensatez de sus«mujer»), esta «lógica» da que, en en el hecho de que en otros idio- propuestas» ya que «lo divertido esla medida en que son personas y 4 Género: Cuando hablamos de mas sí existe sinonimia entre que no sólo abominan del sexismoseres humanos, las mujeres son género gramatical el DRAE (Diccio - ambos vocablos y en consecuencia lingüístico, (sino) que proponenhombres. De donde para ellas el nario de la Real Academia se da por la ignorancia de algunos bobadas, tales como decir «ser«ser mujer» sea constantemente Española de la Lengua) dice que traductores que traducen por humano» en lugar de «hombre».antagónico y contradictorio con «género femenino» es el de los «género» la palabra «gender» en Como fuere, la «suma ignorancia»su estatus de sujeto y de persona. nombres sustantivos que significan su acepción de «sexo» (ya que en atribuida por Nuño a las mujeres(Violi, 1991:150). personas y algunos animales de inglés significa «género» pero tam - que «arremeten contra el idioma»Por su parte, García Meseguer sexo femenino. También el de otros bién «sexo»), lo cual hacen sin caer haciendo «el más grande de los(1994:45,46) dice que «una elemen- nombres de seres inanimados. Y en cuenta de que en castellano ridículos» parece haber sido unatal sensibilidad aconseja manejar que «género masculino» es el de «género» y «sexo» son términos exageración de su parte yacon cuidado la palabra «hombre», los nombres que significan perso- muy distintos y no se pueden usar que, como dije, la misma prensadada la ocultación de la mujer a la nas y algunas veces animales de como sinónimos. Además, explica, que publicaba sus artículos infor-que suele dar lugar» y «lo reco- sexo masculino y también el de entre las muchas acepciones de maba prácticamente «gratis»,mendable es emplear el vocablo otros nombres de seres inanimados. «género» que da el DRAE, ninguna a cualquiera , sobre la diferencia«hombre» lo menos posible y usar, En castellano la palabra «género» justifica que en castellano se lo sexo/género. De hecho, contempo -a cambio, «persona» o «varón», se- es una categoría solamente gra- identifique con «sexo» como sí ráneamente, en el de «Sexo ygún corresponda» (porque) «en la matical y no biológica: tienen ocurre en inglés, ya que sólo en las gramática» (El Nacional, 24-3-1990),mente de los hablantes, la cone- género sólo las palabras, pero no que se refieren al género gramatical Esteban Emilio Mosonyi comenta -xión «hombre-varón» es más las personas ni los animales. puede hallarse una referencia al ba: «Sabemos que género no esfuerte que la conexión «hombre- Dice García Meseguer (1994: 81), sexo de las personas y los animales sexo, sino una categoría gramati-persona» (pág. 48) y «hoy día debe que «sexo» es una variable de la pero muy ligera e indirecta. (»Con cal inmensamente arbitraria».considerarse que (...) «hombre» naturaleza y la palabra «sexo» la Lengua», «Algo más sobre la palabra Quiero insistir, pues, con esto, enincluye a la mujer, so pena de fal- alude a aquellos fenómenos funda- Género», El Nacional, 10-9-1995). que incluso quien no contara consear la realidad» (pág. 46). mentalmente ligados a la biología Pues bien, pese a que lo accesible bibliografía sobre el tema se podíaPienso que se falsea la realidad y a la psicología, mientras que «gé- de las columnas de este autor ga- informar muy fácilmente sobrecada vez que «hombre» designe a nero» es una variable de la cultura rantizaría de por sí la posibilidad, la diferencia en cuestión; peroSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA INTRODUCCIÓN12 13
  • 9. también aclaro que si pese a tal fa- bien, la voz PERSONA es de género Ahora bien, pese a que en referen- teístas, en que era lo femenino locilidad las feministas de corazón femenino (la persona) y no signifi- cia a «hombre», (el término más que se asociaba a la idea de fuerza(aun si no de ilustración), se ca persona de sexo femenino. (Citado representativo del masculino gené- y poder. Desde un punto de vistaconfundían, ello no era tan escan- de Lenguaje y Discriminación Sexual, Nota rico), se diga que al dársele el gramatical, en esta fase primitivadaloso como el hecho de que a la final). Y nota personal que añado: significado convencional de «ser el género femenino sería predomi-propia Academia le ocurriera. Por- aunque la última versión del DRAE humano» no se actuó con el pro- nante y estaría ligado al intensivo,que a decir de un especialista como no especifica «sustantivo», sí espe- pósito de excluir a la mujer y que el (Sigo a Violi en referencia a Wensinc-García Meseguer, «la Academia cifica «nombres» (y pronombres), hecho de que pueda designar, por ken); el paso al siguiente estadocontinúa confundiendo el género lo cual equivale a «sustantivos». una parte, al ser humano en gene- religioso y patriarcal estaría acom-con el sexo, como demuestran las En todo caso, en este trabajo evito ral, y, por otra, a la persona de sexo pañado en el plano lingüístico desiguientes definiciones del DRAE: confundir género y sexo. Espero masculino, no es sino una simple un desplazamiento del género fe-Género femenino: el de los nombres haberlo logrado. coincidencia, hay que tener en menino al masculino que sesustantivos que significan personas cuenta opiniones como la del nada convertiría así en el dominante. Lay algunas veces animales de sexo 5 Masculino genérico: En castella- feminista A. Meillet para quien no primitiva religión de carácter má-masculino. También el de otros no, como en casi la totalidad de los puede entenderse dicho hecho gico quedaría relegada a la esferanombres de seres inanimados. idiomas que tienen géneros gra- más que remontándonos a la si- femenina, a la que se contraponeGénero masculino: el de los nom - maticales, lo masculino absorbe lo tuación social respectiva del la religión revelada fundada en elbres sustantivos que significan femenino. El término genérico hombre y de la mujer en la época patriarcado.personas y algunas veces animales «no marcado», que es el masculi- en que se fijaron esas formas gra- (...) Wensincken da numerososde sexo masculino. También el de no, siempre denota sexo masculino, maticales. Porque Meillet, como ejemplos para demostrar que todasotros nombres de seres inanimados. pero puede igualmente denotar otros, atribuye a la situación social las palabras en un período másLa primera parte de las definicio- sexo femenino. Así por ejemplo, una influencia grande en la situa- antiguo de las lenguas semitas senes identifica género con sexo, términos como «abogado» o ción lingüística. Con ello, los relacionaban con la esfera (...) decosa disparatada. LA VÍCTIMA, LA «campesinos» pueden denotar cambios que se den en el lenguaje lo sagrado (con el poder de lo feme-RES, LA PROLE, LA PAREJA, LA FAMI- indistintamente, en singular o plu- no tienen por qué aparecer como nino, finalmente desplazado).LIA, etc, son todos ellos sustantivos ral, hombre o mujer , mientras que simples coincidencias ya que Si traigo a cuento esta hipótesis esde género femenino que escapan a el término en femenino siempre pueden ser reflejo de reglas que para insistir en que muchos estu-la definición dada, al aludir a per- denota mujer y sólo mujer. El mas- «secundizan» a la mujer. diosos han atribuido ciertos rasgossonas o animales de uno u otro culino como término abstracto y Por eso me parece interesante dar y normas de lo lingüístico a lasexo, es decir, no necesariamente general se toma como la norma un vistazo, hipotético primero y situación social; lo cual puede ver -de sexo femenino. respecto a la cual lo femenino luego histórico, a la aparición, en se más objetivamente, fuera yaAnálogamente y con respecto constituye la desviación, el rasgo algunas lenguas, del masculino de lo hipotético, en el plano deal género masculino, EL SER, EL que se marca. genérico. la historia.INDIVIDUO, EL REBAÑO, EL PUEBLO, Y en la medida en que también se Así, ya en 1927 la hipótesis de Así tenemos que, citando Leetc, son ejemplos que invalidan la regula así la concordancia grama- Wensincken («Some Aspects of Gender Monde Diplomatique, «en el siglodefinición del DRAE. tical, (ya que si nos referimos a dos in the Semitic Languages»), propone, XVII (1647), el famoso gramáticoPara mayor inri, la definición términos, uno masculino y otro fe- sobre el género gramatical en las Vangelas declara que «la formade GÉNERO FEMENINO dada por el menino, la concordancia siempre lenguas semíticas, algo muy simi - masculina tiene preponderanciaDiccionario contiene un nombre se da con el masculino (Luis y Cla- lar a lo que en 1972 sostendría sobre la femenina, por ser mássustantivo cuya existencia contra- ra son dos alumnos, nunca dos Markedale, (La Femme Celte), sobre noble», por lo que será precisodice a la definición misma. Se nos alumnas), tal como ocurre también el indoeuropeo primitivo. Es decir, escribir «los duraznos y las manza-dice que el femenino es el género con los pronombres tenemos que que hubo un estado arcaico, prece- nas están frescos» y procurar quede los sustantivos que significan «a falta de una prueba contraria, el dente al patriarcado y al el adjetivo tome el masculino,personas de sexo femenino. Pues ser humano es de sexo masculino». nacimiento de las religiones mono- en contra del uso corriente de laSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA INTRODUCCIÓN14 15
  • 10. época, que hubiera escogido el fe- no tuviera el sitio de honor, sino lamento insistió legalmente en que debía al género masculino de los 3menino. En efecto, en la Edad que era lo apropiado, por ser el de el «he» (él) incluía el «she» (ella), primeros nombres, opuesta al gé-Media era perfectamente correcto más valía. con lo que la legitimación del con- nero femenino de los otros tres.escribir como lo hace Racine en Sin embargo, la sanción oficial (y cepto «hombre significa humanidad» (Datos todos de la investigación de P Violi). .el siglo XVII: «estos tres días y esas el subsiguiente uso general) de la ( legitimación cuyos primeros in - Y vale incluir aquí la cita de Garcíatres noches enteras» donde el adje- absoluta preponderancia masculi- tentos se remontan a las Meseguer (1998: 251, 252) sobre eltivo «enteras» remite a «noches» na –tanto por la precedencia como gramáticas del siglo XVI cuando estudio efectuado para saber encomo también a «días». Igualmen- por el masculino genérico–, sólo tanto los gramáticos como su qué grado las personas ligan a late en la Edad Media la forma vino en 1746, cuando el gramático público eran masivamente mascu- idea de varón, de mujer, –o demasculina no se consideraba sufi- John Kirkby formuló sus «88 Re- linos), quedó por fin codificada cualquiera de los dos simultánea-ciente: para dirigirse a hombres y glas de la Gramática», de las cuales como norma universal. mente– ciertas palabras teórica-mujeres en los discursos pregona- la número 21 determinaba que el NO HABÍA MIEMBROS FEMENINOS mente neutras como «hombre,dos en las plazas públicas se decía género masculino era más «com- EN AQUEL PARLAMENTO. (Tomado humanidad, individuo, ser huma -«iceux et icelles» (aquellos y aque- prehensive» (es decir, más amplio, de D. Spender enMan Made Language, no, persona y gente» siendo que allas) así como «tuit et toutes» todos más incluyente) que el femenino. pág. 147). tal fin se elaboraron 40 frases dely todas). Se podía decir «mairesse» Este hecho representó el ir un paso Visto el proceso de introducción de tipo: «el hombre debe confiar en(alcaldesa) en el siglo XIII; «com- más allá de la simple afirmación de una norma como ésta en el cuerpo sí mismo» y «un individuo sabiomandante en chef» (comandanta) que los hombres eran más impor- de las lenguas, cabe sostener que conoce sus límites», y que el expe-e «inventeuse» (inventora» o «lieu- tantes que las mujeres, pues efectivamente la formulación de rimento reveló que la palabratenante» (tenienta) en el XVI, etc. estableció el concepto de que el ciertas reglas gramaticales que se- «hombre» se asocia en primeraTambién la lengua inglesa pasó masculino es la categoría univer- cundizan a la mujer no luce como instancia a la imagen «hombre»,por una evolución parecida. Dice sal ; sencillamente, la norma. simple coincidencia. así como también que ésta es evo-Spender al respecto que la raciona- Y es que en tanto el Oxford English En cuanto al poder del masculino cada de la misma forma en cual-lización por la que el término Dictionary define «comprehensive» genérico para dar la impresión de quier caso de masculino genérico y«hombre» incluye al sexo femeni- como «que incluye mucho» y el ar- que «a falta de una prueba contra- que ello en consecuencia «puebla»no es relativamente reciente en gumento de Kirkby era que el ria el ser humano es de sexo de imágenes masculinas el incons-esa lengua. Como costumbre era término «hombre» incluía mucho masculino», valga señalar que ciente de los hablantes sometidosprácticamente desconocida en el si- más que el de «mujer», se seguía la A.P. Nilsen, en Investigaciones Ex- a esta regla.glo XV y el primer caso que aparece necesidad de codificarlo así en la perimentales (1973), ha mostrado Por otra parte, como indica Phi-documentado es el de un tal Tho - lengua, formulando una regla gra- que en frases genéricas tipo «el lips, (Sex Difference and Language,mas Wilson quien, en 1553, insistió matical que impusiera su uso a los hombre necesita la comida», los ni- pg. 531), estos resultados se han es-en que era «más natural» colocar al hablantes. Un uso que secundaba ños interpretan siempre «hombre» grimido como evidencia de la hipó-hombre antes que la mujer, como el concepto. como «macho». Y el mismo resul- tesis Sapir-Whorf en cuantopor ejemplo en (...) esposo y esposa, Por supuesto, las mujeres no parti- tado pudo verse, ya en 1915, a que la estructura del lenguajehermano y hermana, hijo e hija...» ciparon en la producción de dicha cuando el Instituto Psicológico de afecta la estructura del pensa-etc, con lo que resultaba implícita regla. Y aunque sólo una élite Moscú realizó un test a varios ru- miento, de modo que allí dondela idea de que el hombre está prime - (masculina) se adhirió a ella –pues sos en el que se demostró que, al aparece el término «hombre», éstero que la mujer. no fue obedecida por el pueblo en- pedirles que personificaran los días evoca mucho más la idea de «hom-Los records de 1646 revelan que el tonces–, los gramáticos del siglo de la semana, sistemáticamente re- bre» que la idea de «humanidad»concepto de la precedencia mascu- XIX la pusieron a valer insistiendo presentaban el lunes, el martes o de «persona». Así, al oír o leerlina natural había ganado terreno en que fuera aplicada estrictamen- y el miércoles como seres masculi- «hombre», la gente tiene dificultadpara entonces. Un gramático, Jos- te en nombre de la corrección nos, y el jueves, el viernes y el en imaginar a una mujer (o muje-hua Poole, estableció que no sólo gramatical. sábado como seres femeninos, res) en la actividad que se describe.era natural que el género masculi- De hecho, en 1850 el Acta del Par- sin advertir que esta distribución se Con lo cual, valga aquí mi acota-SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA INTRODUCCIÓN16 17
  • 11. ción, el mundo es realmente perci- que pueden suscitar ciertas pro- • El lenguaje sexista atenta contra • No hay sexismo en el lenguaje.bido como un mundo de hombres. puestas de cambio en relación al la autoestima de la mujer y contra • La evidencia lingüística, en espe -Sobre los efectos del masculino ge- empleo sexista de la lengua, parece su imagen . cial la etimológica, prueba quenérico tanto en la percepción del bien informar que justamente so- • Su uso provoca tensiones entre las apreciaciones de sexismo enmundo por parte de todos los vene- bre la implementación de cambios los sexos. el lenguaje son erradas.zolanos como en la situación para un lenguaje no sexista resulta • En la práctica contribuye a la • Otras formas de autoridadespecífica de las venezolanas, particularmente completa la infor- ambigüedad y la confusión, provo - también desaprueban la argumen -hablan con bastante claridad los mación de Pauwels (1998: 139-191). cando imprecisiones. tación sobre la existencia deejemplos de mi texto. Se especifica allí la diferencia entre b. Frente a esto, 10 de las razones sexismo en el lenguaje. lo que en inglés se conoce como LP que más se aducen para no elimi- • El cambio es muy difícil y nada6 Tan invisibles, de hecho, que ni (language planning) y LR (langua- nar el sexismo lingüístico: práctico.siquiera en el excelente Documen- ge reform), cubriéndose puntos • Los cambios en el lenguaje son • Tanto la tradición históricato de Venezuela «Hacia la claves, en ambas modalidades, co- fútiles por cuanto no hay nexo lingüística como la literaria seránConferencia Mundial de Mujeres» mo la procedencia de la gestión –si comprobado entre el grado de destruidas por los cambios en elrealizada en Beijing hubo referen- es Gubernamental y por tanto ofi- sexismo lingüístico y el grado de lenguaje.cia explícita a la necesidad de cialmente sancionada, o si obedece sexismo «general» en la sociedad, • La reforma antisexista del len-combatir el sexismo en la prensa a grupos no oficiales conformados lo cual significa que dichos cam- guaje afecta o destruye nuestraescrita aunque sí se pidió la revi- por académicos interdisciplinarios, bios no afectarán la actitud hacia creatividad lingüística.sión del sexismo televisivo. feministas, etc–. Así mismo, las las mujeres. • Dichas reformas carecen deObviamente el que la incontestable diferentes vías de difusión de las • La pretensión de realizar cambios atractivo estético.importancia de la televisión acapa- propuestas, las estrategias de con- en el lenguaje es un punto trivial (Ambos enfoques, así como losra la atención de quienes luchan cientización y de adopción de los en la búsqueda de igualdad entre profusos argumentos que refutancontra el sexismo es lo que puede cambios, los Gobiernos y Universi- los sexos. sus razones, pueden verse enexplicar la omisión en ese caso, dades que participan en la sanción • Las guías de lenguaje-no-sexista Pauwels) (1998: 153 -172)como también, por ejemplo, en el e implementación de éstos, y las constituyen una violación de ladel importante trabajo de G. Baena reacciones de rechazo que más libertad de expresión.Paz «El Discurso Periodístico» comúnmente suelen suscitarse(Editorial Trillas, México 1999), que a su respecto. Contra la incómodaaunque proyectado por su autora posibilidad de suscitarlas es que«hacia el siguiente milenio» tam- he hecho acopio de convicción alpoco incluye entre sus pertinentes publicar estas páginas.señalamientos el de la necesidad A continuación, entre muchasde combatir la presencia del sexis- otras, justificaciones de los cam-mo en dicha prensa. Y es que si a bios (a); y , por otra parte, reaccio-veces nos pueden chocar en ésta nes en su contra (b):las imágenes que reproducen a.• El lenguaje sexista refleja unestereotipos androcentristas, no atraso con respecto a los cambiospercibimos con facilidad las fórmu- de todo tipo que se han venidolas lingüísticas sexistas que todos dando en la sociedad y a las medi-manejamos al hablar y que ella das legales que estos handifunde exitosamente: de introyec- generado.tadas que están, se nos hacen en • Hay legislación que prohíbe todaverdad prácticamente invisibles. clase de discriminación, incluso en7 Cuando se piensa en la oposición lo lingüístico.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA INTRODUCCIÓN18 19
  • 12. CAPÍTULO 1 PRIMACÍA Y PRECEDENCIA Dado que el sexismo masculino consiste en tener y mantener a la mujer en segundo plano, empiezo estas reflexiones señalan- do que entre las muchas fórmulas lingüísticas usadas para ha- cerlo, una de las más eficaces es la de nombrar primero, cuando aparecen en el enunciado elementos de ambos sexos, al de sexo masculino. La razón implícita en este uso es que por lógica nom- bramos en primer término –independientemente de su sexo– a la persona (o el cargo) más importante, siendo inconcebible, por ejemplo, decir que el Canciller y el Presidente de X país van a em- prender una gira, que los cabos fulano y sutano y el General mengano fueron testigos de la emboscada, o que el bedel y la De- cana fueron asaltados en la Universidad. Aunque en la leyenda de nuestro primer ejemplo se reconoce la secundidad social del personaje masculino, vemos que de todas formas él aparece nombrado en primer lugar: ambos hechos, el social y el lingüísti- co responden a la lógica de «lo principal primero».EL UNIVERSAL, 3-16, 22-8-1999. 1. PRIMACÍA Y PRECEDENCIA 21
  • 13. En los 3 que siguen podemos observar que precede la mención de quien tenga la más alta jerarquía aunque sea mujer. La norma implícita, pues, es que lo principaldebe nombrarse primero: EL NACIONAL, A/5,2-1-1998 EL NACIONAL A/7, 17-5-2002 La persistencia de esta manera de jerarquizar puede ser com- probada comúnmente en cualquier contexto: EL UNIVERSAL 3-10, 25,5,2002 EL NACIONAL, A/4, 12-1-1998 EL NACIONAL, 3-8-1997EL NACIONAL A/8, 2-6-2002 Pues bien, es el peso de esta primacía convencional lo que apro- vecha el sexismo lingüístico para nombrar primero –aun cuan- Pero no sólo en el plano real (quizás el grado más alto de prece- do ni siquiera la propia convención lo exija–, a los elementos dencia modélica) rige la convención de que lo principal debe apa- masculinos; admitimos así como normal la preponderancia de recer primero: locuciones encabezadas por éstos, («venezolanos y venezolanas, el padre y la madre, hombres y mujeres», etc), y absorbemos en forma subliminal la secundidad femenina. Para más, esta fórmula de precedencia demuestra la influencia de la lengua en la realidad cognitiva por cuanto empieza a fun- cionar desde la infancia, cuando las criaturas se oyen común- SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 1. PRIMACÍA Y PRECEDENCIA 22 23
  • 14. mente mencionar como «niños y niñas», o leen en sus libros que género masculino es más valioso que el femenino». (Cameron 1999:«el hijo de la maestra y la niñita de al lado están en el mismo equi- 128-9), con lo cual nos damos una idea tanto de la objetividad depo», etc, de donde aprenden a internalizar sus respectivos roles esos gramáticos, como de la indiscutida autoridad con que se hade protagonistas o comparsas para el resto de la vida . Y ello sin inculcado, a través de la historia , el uso de la fórmula en cuestión.que dichos roles dependan de una categorización «racional» co- Como fuere, una prueba contundente de hasta qué extremo di-mo la de los grados militares, ni de condiciones específicas como cho entrenamiento ha sido inter nalizado por el colectivo, lapodría ser la edad. constituye el que incluso cuando se lucha contra el sexismo en Pienso, así, que en el condicionamiento de subordinación sexo- las más altas instancias, se refuerza la insistente precedencia.social a que la mujer es sometida desde niña, esta precedencia Así, aunque la «Convención sobre la Eliminación de todas lasmasculina tiene incluso más efecto que la ocultación de que la Formas de Discriminación contra la Mujer» basada sobre la Car-hace víctima el masculino genérico. Porque si oye, por ejemplo, ta de las Naciones Unidas y adoptada por la Asamblea Generalque serán premiados los buenos alumnos, al menos mientras no en 1979, representa uno de los pasos más impor tantes contrasepa que ese alumnos implica también a las alumnas, no percibi- dicha discriminación y el contenido de sus ar tículos es termi-rá a éstas como silenciadas o, más aún, como correctamente si- nante al respecto, su forma cae inadvertidamente en la preceden-lenciadas, y, en consecuencia, como irrelevantes. Pensemos por cia del término masculino en cada una de las 26 ocasiones dondeun momento en cuántas veces al día (¡por no calcular al año!) to- aparece, tanto en plural como en singular, la secuencia inmedia-pamos con esta fórmula que pone en primer lugar el elemento ta hombre/mujer. Y este es un caso de sexismo lingüístico que de-masculino, y en cómo su reiteración graba la importancia de és- be ser corregido a causa, justamente, del contexto en que se da.te en el cerebro. A la vez, advirtamos que justamente porque no Corregirlo honraría la intención del apartado a) en el artículo 5:nos oculta el femenino, también lo graba con igual fuerza... en «modificar los patrones socioculturales de conducta de hombres ysegundo plano. mujeres, con miras a alcanzar la eliminación de los prejuicios y prác- Por otra parte, y en la medida en que para concienciar sobre el ticas consuetudinarias y de cualquier otra índole que estén basadossexismo y su vinculación al lenguaje hay que hacer referencia al en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexoscontexto general en que el español es sólo un elemento más, es ....».La no alternancia de la precedencia va contra el espíritu deinteresante recordar la influencia de los especialistas en la oficia- este ar tículo y demuestra, una vez más, hasta qué punto pasalización de esta precedencia y citar al respecto a Wilson, el gra- inadvertida la discriminación lingüística.mático inglés que en 1553 la propuso como expresión del orden Y si esto le sucede a quienes luchan conscientemente contra elsocial «natural» advirtiendo que «algunos quieren poner la carreta sexismo, ¿qué efectos no va a tener sobre la mayoría de la gente elpor delante del caballo (...) pero «por decir lo menos, conservemos el martilleo constante de esta fórmula sexista cuya aplicación po-orden natural y coloquemos al hombre delante de la mujer porque lo dría considerarse cínica en contextos de «igualdad» ante la ley?más valioso es lo preferido y colocado delante, tal como el hombre con Basta para ilustrarlo el siguiente ejemplo:respecto a la mujer». Para más, esta justificación de la precedenciamasculina influiría a su vez en la devaluación de lo femeninoque en el siglo XVII Poole afianzó diciendo que « el relativo con -cuerda en género con el antecedente del género más valioso (...). ElSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 1. PRIMACÍA Y PRECEDENCIA24 25
  • 15. EL NACIONAL, H/10, 26-7-1998 Pero veámosla funcionar en el día a día no sólo con respecto a personas, sino también con respecto a la combinación de perso- EL NACIONAL, SIN FECHA nas y animales y a sólo animales : Pero sobre todo adviértase en el siguiente ejemplo extraído de la columna «Con la Lengua» («Los Géneros Gramaticales»), la rigurosa conservación de la precedencia masculina tanto en la enumera-EL NACIONAL, A, 13-4-1998 ción de personas y animales como en la posterior mención de los miembros de ambos sexos:EL NACIONAL, DIYEI 33, FEBRERO 1998EL NACIONAL, TIME. PORTADA. 8-6-2002 Y atención particular en este ejemplo a la secuencia jerarquizada: EL NACIONAL, C/5, 19-12-1999 Por otra parte, en esto de la precedencia masculina cuando se alude a parejas vale la pena constatar la forma acostumbrada deEL NACIONAL, (SIN FECHA). presentar a sus componentes y recordar algunos modelos histó- ricos, literarios y legendarios, que la refuerzan culturalmente: Adán y Eva, Sansón y Dalila, Tristán e Isolda, Abelardo y Eloísa, Romeo y Julieta... Sólo hay que imaginar por un momento –co SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 1. PRIMACÍA Y PRECEDENCIA 26 27
  • 16. lino primero. Algo ante lo cual cabe preguntarnos si el significado del término variaría sustancialmente de invertirse la precedencia. Cier tamente no, al menos en este mismo caso, cuya primera acepción es: « Dicho de una persona culta o instruida». ¿No cabría una revisión desprejuiciada? Como fuere, aunque de hecho puede hallarse algún ejemplo que otro de precedencia femenina en nuestros medios, sugiero constatar en éstos la casi inexistente inversión de la fórmula «el masculino primero» con sólo dar un vistazo atento a nuestra prensa diaria: la experiencia puede, además de resultar entrete- nida, enriquecer por reveladora. Podría incluso dar comienzo aEL NACIONAL, E/6, 26-1-1998mo señalan los estudiosos–, el desconcierto inicial que experi- un proceso individual de «descondicionamiento», encaminado amentaríamos si alguien nos hablara de Eva y Adán o de Julieta y una mayor libertad de pensamiento crítico ante nuestra realidadRomeo mientras no hiciéramos mentalmente la inversión ex- sexista.plicativa. Si el miembro más significativo del par es el masculino, Por lo pronto el mensaje que se agazapa en el uso de esta fórmu-bien que aparezca primero, pero en el caso de Adán, si tenemos la penetra el inconsciente colectivo y ayuda desde allí a conservaren cuenta todas las consecuencias determinantes para la huma- la imagen de la mujer (de lo femenino) como elemento de pocanidad que se hacen originar en el acto de Eva...¿no es ella la prin- monta. Pero podemos neutralizarloy ya iremos viendo cómo.cipal? ¿Y qué decir de Marco Antonio y Cleopatra? ¿Cuál de losdos ha hecho correr más tinta? Como fuere, a raíz de estos ejemplos escogidos sin esfuerzo entretantísimos otros ¿cabe dudar de que la repetición constante de REFERENCIA:esta precedencia influye en que la mujer internalice su sugerida 8 Gramática de la Lengua Castellana. J. CUERVO, Andrés BELLO, Rufinosecundidad? CASTELLÁN. (1997: 37) Recuérdese que la gramática aprendida cuando niña la entre -nó para aceptarla: «llamamos segundaterminación de los adjeti-vos...a la singular en A...La otra se llama primera y ordinaria -mente es en O...» 8. Y si de aprendizaje hablamos, es decir, de adquisición de conoci-mientos, cada vez que ella haya consultado el Diccionario de laLengua Española de la Real Academia de la Lengua a fin de cono-cer significados, habrá consumido su dosis subliminal de «entre-namiento en secundidad» por parte de la máxima autoridad aca -démica: todas las entradas de palabras de doble forma ( como en elcaso, tan pertinente aquí, de «ilustrado, da»), presentan el mascu-SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 1. PRIMACÍA Y PRECEDENCIA28 29
  • 17. CAPÍTULO 2DAMAS Y CABALLEROSPara que la presencia femenina se acercara progresivamente alprimer plano, un primer paso consistiría en alternar la preceden-cia de los elementos femeninos y masculinos tanto al escribir co-mo al hablar: algo muy fácil de hacer para desactivar esta especí-fica forma de discriminación lingüística que incide en lo social, lopsíquico y lo económico, ya que para nadie es un secreto la dife-rencia de salario entre mujeres y hombres que desempeñen unmismo cargo o hagan un mismo trabajo, bien documentadamundialmente por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para elDesarrollo). Ahora bien, al denunciar los efectos de la constante preceden -cia masculina habrá que salirle al paso a quien arguya que enciertas expresiones habituales sí se da la femenina, como sucedeen la muy formal «señoras y señores» y en la más formal aún«damas y caballeros». Es necesario advertir que ambas son fórmulas de las llamadasde cortesía, que en este caso le sirven al emisor para fingir que re-conoce la principalidad de sus destinatarias . En expresando estetipo de respeto a la mujer, la fuerza simula que se inclina ante ladebilidad: que en cierto modo la reconoce como superior en algo.Y he hablado de fingir porque se trata, a mi juicio, de una ficciónque encarna todavía en nuestra época la del «amor cortés» de lossiglos XI y XII, cuando los trovadores provenzales desplazaron elvasallaje feudal que debían rendirle a su señor, hacia la esposa deéste. Es decir, a su señora. Y no debe olvidarse que aún entonces,cuando el hombre empezaba a idealizar a la mujer para usarlacomo un estímulo que hiciera de él un ser más noble y mejor, ha -bituado como estaba por la cultura de siglos a no considerarla su-perior, la llamaba midons en masculino (es decir, «mi señor»); no«mi señora», porque pese a que dicha pleitesía era en el fondo un2. DAMAS Y CABALLEROS31
  • 18. juego literario, ¿no es pensable que hallara cuesta arriba rendír- Tierra para el momento en que fue tomada: (Yeltsin, de Rusia), sesela a una mujer por más «señora» que fuera?. inclina galantemente ante la frágil figura de una jovencita, me De hecho si el amor provenzal tomó elementos del árabe, cabe parece que ilustra, sin querer, la ficción romántica a que me refie-recordar que los árabes españoles llamaban a sus amadas Say - ro; esa ficción que, aun si bella tal vez, no concuerda para nadayide (mi Señor) y Mulaya (mi dueño), y que Al-Hakam, en Córdo- con la realidad establecida por el sexismo lingüístico.ba, decía que «la sumisión es bella para el hombre libre que Y es que la fuerza de este mito de la fragilidad femenina «vene-se enamora» siendo que esta expresión, en apariencia contra- rada» hace difícil que reconozcamos lo que realmente sucede y,dictoria, da en sí misma la clave de por qué se podía calificar la su- en consecuencia, que lo cuestionemos: se diría que en el fondomisión de bella: porque en la medida en que el sumiso era un necesitamos creer en dicho mito. ¿Por qué, si no, resultaríahombre libre, ella constituía un acto voluntario, reversible, y asombroso que alguien comenzara su discurso con la fórmulaprácticamente lúdico... inversa de «señores y señoras» o «caballeros y damas», sino por- Así, nombrar primero a las damas cuando se habla en público o que al hacerlo estaría abandonando la etiqueta que nos permitelo requiere una etiqueta banal (por ejemplo, en las reseñas de bo- creer en él?das de las páginas sociales, donde el nombre de la novia, dado el Y sin embargo, con todo y eso podemos ver que incluso en elcontexto «romántico» siempre antecede al del novio), es, insisto, contexto diplomático puede no mencionarse a la dama en primerun gesto superficial que ambos sexos fingen creer –o incluso has- lugar aunque ella y su acompañante ostenten un mismo rango:ta creen– sincero, pero que en el fondo lo que hace es exaltar la«grandeza» de lo fuerte que se inclina ante lo «débil»: la mujer. Esta foto, aparecida en El Nacional, 1ª. pág. del día 7 de marzo de1996, en que la cabeza de uno de los Estados más poderosos de la EL NACIONAL, A, 25, 5, 2000. SECCIÓN DE INFORMACIÓN Y DIPLOMACIA ¿No es obvio que «elevar» a la mujer con la palabra dama o la pa- labra señora será una far sa mientras no responda al empleo conscientemente sincero de ambas voces?SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 2. DAMAS Y CABALLEROS32 33
  • 19. Y de que se trata con mucha frecuencia de una farsa parece ser buen indicio el llamar en nuestros diarios dama a las mujeres in- cursas (o presuntamente incursas) en fechorías y delitos, mien- tras que a los hombres en la misma situación nunca se les llama caballeros. AMBAS FOTOS EN EL NACIONAL, D,12-5-1998EL NACIONAL, 20-12-1997 Igualmente en una misma página y un mismo día:EL NACIONAL, D, 28-8-1996 Claro que cuando se trata de mujeres, también las páginas de sucesos se refieren a éstas llamándolas mujer o ciudadana, igual que llaman ciudadano u hombre al varón sospechoso o delincuen- te, pero lo palmariamente hipócrita es que solamente a ellas les dan el beneficio de la respetabilidad lingüística tan fuera de lugar en tal contexto. Pero veamos cómo en una misma página se dan los distintos tratamientos según el sexo de quien comete el delito: EL NACIONAL, D,16-6-1998 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 2. DAMAS Y CABALLEROS 34 35
  • 20. Además de lo prácticamente arcaico de este último ejemplo (de El Mundo, 30 de abril de 1985) y apartando la identificación muerte- /mujer que lo introduce, podemos observar lo insólito que resul- ta el término dama en referencia a quien el titular nos dice que asesinó a su marido. ¿Escongruenteasociarlanocióndeasesinaalanocióndedama? Intentemos recordar si, a la inversa, alguna vez hemos leído al- go como «tras tomar a la niña de rehén, el caballero disparó con- tra el anciano». En todo caso, a mediados del año 2004 aún sigue en vigencia laEL NACIONAL, D/7- 22-2-2000 ficción medieval de respeto al «sexo débil»:EL NACIONAL, D, 22-2-1996 Según puede observarse en estos ejemplos de esta página y de lapróxima, el tratamiento con que a veces se alude a indudables o EL NACIONAL, B/25, 27-6-2004presuntas delincuentes como señal de respeto al hecho de queson mujeres, persiste en nuestros medios a través de los años.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 2. DAMAS Y CABALLEROS36 37
  • 21. CAPÍTULO 3 DÉBIL Y BELLO Considero que en buena parte la imagen respetuosa y protectora de los hombres se apoya precisamente en una clasificación falaz que las mujeres hispanoparlantes hemos venido aceptando por generaciones: aquélla que se atiene a la expresión «sexo débil» para designarnos como grupo humano. Al hacer uso de ella vemos que a veces denota (o admite) la su- puesta condición de nuestro sexo y otras veces, aunque la niega, la reitera, a la vez que la ironiza: EL NACIONAL, A/4, 20-9-1998EL NACIONAL, PANDORA, 12-3-1995EL NACIONAL, E/19, 8-8-1997 EL UNIVERSAL, 3-4, 11-10-1999 ¿Es concebible que nosotras mismas hubiéramos escogido esta etiqueta para identificar nos? ¿esta expresión que nos pone a merced del otroy, en el mejor de los casos, bajo su tutela? Es evidente que nos fue asignada por el otro como forma de nombrarnos y evidente también que el poder que se origina del 3.DÉBIL Y BELLO 39
  • 22. derecho a nombrar es aterrante. Recordemos que en el Génesis poética y que no es lo mismo decir el prado verde que el verde prado(por evocar solamente una tradición de tantas), el primer acto porque donde la primera fórmula describe denotativamente, lahumano fue el de dar nombre a los animales y que a través de él segunda nos predispone a la idealización de lo descrito y le restanuestra especie impondría su dominio sobre ellos. así fiabilidad objetiva. Se nos ha denominado sexo débil y es obvio que también en este Como sea, ya respetuosa o irrespetuosamente, lo cierto es quecaso pudo haberse elegido, entre los muchos rasgos que nos ca- se usa en todo tipo de contextos, valiendo la pena recordar de quéracterizan, alguno de connotación positiva; pero se escogió, usó modo la compensa, por oposición, el conocido refrán según ele internalizó en el inconsciente de la mayoría éste con que se afir- cual el hombre y el oso mientras más feos más hermosos.ma «objetivamente» una debilidad que nos constituye. Nada pe- Veámosla aparecer en los siguientes ejemplos, el primero de losyorativo, se aducirá: la expresión se refiere solamente a nuestra cuales es además interesante por presentar la visión de Franciscoconstitución física en contraposición a la del sexo «fuerte».9 de Miranda sobre los derechos femeninos: Ahora bien, por cuanto el adjetivo fuerte puede connotar, ade-más de fuerza física, fortaleza moral en su acepción más amplia,bien pudo habérsele escogido para llamar sexo fuerte, con muchapropiedad, al femenino. Pero no; este apelativo fue reservado pa-ra designar al masculino y, en la medida en que no sugiere imper-fección, enfatiza –por contraste–, la connotación de falla (físicay/o moral) que tiene débil en la expresión sexo débil. Sugiere, para más, una necesidad de protección que se asocia alo ya dicho de la fuerza «al servicio» de la fragilidad, y sitúa al sexo«débil» en una relación de dependencia con respecto al tenidopor fuerte. Y digo que «tenido» por saberse que apartando el de lafuerza muscular, en muchos otros aspecto las mujeres son másfuertes que los hombres. 10 De hecho la fortaleza de la mujer es un hecho tan notorio quellamar a nuestro sexo «débil» parecería requerir una expresióncompensatoria capaz de satisfacernos sin por ello atenuar en elcolectivo los efectos sojuzgantes de ese débil. Así tal vez nacería esa otra expresión «caballerosa» con que elsexo masculino nos halaga refiriéndose al nuestro como el bellosexo (pero no, obsérvese bien, el sexo bello). Es decir, no afirmandoobjetivamente de él un rasgo distintivo positivo, sino reconocién- EL NACIONAL, A/6, 5-10-1999dole a nivel galante –y otra vez como en los tiempos del amor cor-tés– un atributo prácticamente literario: bien sabido es que ante - Apartando el uso de la expresión «bello sexo» por quien comen-poner el adjetivo al nombre es una de las formas de la expresión tó estas palabras del Precursor, yo no puedo dejar de comentar laSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 3.DÉBIL Y BELLO40 41
  • 23. aper tura que en ellas se revela ni el contraste con la actitud de Por lo pronto, se halaga a la mujer idealizándola a nivel de su-aquellos legisladores que se conforman con reconocer injusta la perficie y con ello la maniobra (porque pienso que lo es, aun sidiscriminación femenina. inconsciente), puede muy bien recordar la de los conquistado- Veamos otros ejemplos, en contextos diferentes: res españoles al trocar por cuentas y por espejos el oro de nues- tros indios. Porque a cambio de que la mujer acepte su debilidad –acepta- ción fundamental para el patriarcado–, se le concede el espejo lin-ÁNGEL ROSEMBLAT, II, PÁG. 95 güístico (la denominación bello sexo)– en que pueda contemplar la imagen halagadora que los miembros del «fuerte» tienen de ella y en consecuencia intente conservarla –o peor todavía, me- recerla–, dándole un valor y concediéndole un tiempo a su apa- riencia física que la distraigan de sondear en su interior para ha- llar no sólo sus capacidades, sino también la forma de aplicarlas. Deviene así una vez más víctima de la internalización aceptada que le ha impuesto la fuerza del lenguaje: éste, que supongo na- ció de la necesidad horizontal de comunicación y no de la verti- cal, de sojuzgamiento, ya en su evolución sexista la poetiza como bello sexo pero la afirma como sexo débil ante el no cuestionado se- xo fuerte masculino. Al cuestionar el planteamiento que sobre la «naturaleza» feme- nina hizo Gregorio Marañón aludiendo al masculino como: «el sexo llamado, con toda razón, fuerte», se pregunta Azorín : «¿Qué es lo fuerte? El concepto de fuerza, ¿no se transforma a lo lar- go del tiempo? Centenares de siglos ¿no han creado –desde la barba- rie primitiva– un concepto de fuerza absurdo hoy (...que) se hallaEL NACIONAL 18-8-1997 apoyado en la idea de peso, de ímpetu, de resistencia, de impulsivi- dad? Pero a la idea de fuerza apoyada en la materia va sucediendo la Independientemente del contexto en que se use (y hay una idea de fuerza apoyada en la inteligencia (...) La transformación segran diferencia entre el del planteamiento de Miranda y el de la irá acentuando; el sentimiento, la idea, la reacción emotiva (...) se -nota sobre el clítoris), la expresión «bello sexo» tiene doble filo: rán las verdaderas fuerzas de mañana. En ese porvenir la mujer serápor una parte, aparece como lo que generalmente es: una mani - tan fuerte como el hombre (...) la misma transformación social ha -festación de galantería masculina sin más trasfondo que ese; pe - brá ido borrando las desigualdades transitorias, adjetivas, que ac-ro por otra, si examinamos su relación con la ya comentada «se- tualmente existen entre la mujer y el hombre».11xo débil», se le detecta una función de matiz sexista. Veamos qué Pienso que para la población femenina hispanoparlante else logra con su uso. cumplimiento de esta profecía se ha frenado a causa, entre otrasSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 3.DÉBIL Y BELLO42 43
  • 24. cosas, de expresiones «inocentes» como bello sexo: una designa- CAPÍTULO 4 ción que disfraza, justificándola estéticamente, la subordinación SEÑORA Y MUJER DE... social de la mujer ya afirmada débil por la expresión sexo débil; aunque a decir verdad ha sido débil en cuanto a no rechazar ésta y no cuestionar aquélla. Obviamente en cualquier área persua- dir al «otro bando» de su presunta debilidad constituye una exce- La expresión bello sexo comentada en el capítulo anterior puede lente estrategia. Y si el lograr que ésta pase inadvertida para quie- ser vista como una especie de premio de consolación (lingüísti- nes lo conforman indudablemente aumenta su probabilidad de co) para la mitad «endeble» de la humanidad. Una mitad que, éxito, no es de extrañar que el desviarles la atención hacia su pro- justamente por débil, ha de estar al amparo –en el mejor de los pio reflejo constituya un buen refuerzo estratégico. casos–, de la fuerte, y tener en ésta su valor referencial. Es lo que Sugiero que de no creerse en la sinceridad de esta clasificación vemos en la forma de abordarse entre nosotros el estatus social lo que corresponde es usarla entre comillas como lo hace uno de de la mujer en vida, e incluso en el contexto de su muerte como nuestras importantes ensayistas en el siguiente título: veremos en el próximo capítulo. Mientras vive, en efecto, varios son los elementos lingüísticos que la hacen depender del hombre. Entre ellos, el hecho tan co- mentado de que allí donde en español cualquier adulto varón puede ser tratado de señor, ha sido lo habitual que a las mujeresEL NACIONAL, E/6, 26-1-1998 adultas se nos trate de señora o señorita dependiendo fundamen- talmente de la existencia –actual o no – de un esposo en cada una de nuestras respectivas existencias. Lo que equivale a una intro- REFERENCIA: Ellos (los hombres) son biológica- misión en la privacidad no sólo de nuestro estado civil, sino tam- 9 Fuerte: en el DRAE la 1° acepción: mente más débiles durante el pri- bién, por implicación, de nuestra vida afectiva. Una intromisión « que tiene fuerza y resistencia» no mer año de su vida y demuestran ciertamente violatoria si se compara con el hermetismo que se - invalida su aplicación a sujetos fe- serlo también al final de ésta. Más meninos, pero la 10ª. dice: hombres que mujeres sufren de ñor guarda sobre la existencia o inexistencia de una esposa en la «Poderoso» en masculino. ataques cardíacos, gota, cáncer vida del señor, y siendo que en Venezuela no usamos el señorito pulmonar, diabetes y otras enfer- de España. 10 W.P. Fry, al comentar que el se- medades degenerativas, xismo surge del temor a un deteriorándose (y muriendo) por supuesto poder de la mujer como regla general primero que ellas». amenaza al poder del hombre, su- Citado en Schultz, M.R,(1975:72). giere que dicho temor se basaría en la inferioridad biológica de éste, 11 AZORÍN, (José Martínez Ruiz), en por cuanto «las chicas maduran «Andando y Pensando, Notas de antes que los chicos tanto física co- un transeúnte», Citado por Castilla mo sexual e intelectualmente. del Pino, (1979:104). EL NACIONAL – 16,2,2002. PUBLICIDAD DE CANADIAN OVERSEAS MARKETING SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 4. SEÑORA Y MUJER DE... 44 45
  • 25. Tal conducta obviamente dice que la mujer no tiene personali- Aunque ninguno de estos términos ha tenido la suerte de impo-dad social por sí misma pues ésta sólo le viene de su situación re- nerse como progresivamente lo ha venido haciendo Ms, la pre-lativa respecto del varón; pero es importante cobrar conciencia sencia de éste, aun si sólo representa la punta del iceberg, puedede que es un hecho modifica ble: en Los Estados Unidos, aun darnos una idea de cómo en cualquier idioma se lucha contra elcuando en la identificación de una pareja casada el sexismo llega sexismo con elementos lingüísticos. De allí que el proponer «señi-a desaparecer de un todo el nombre de la mujer (Mr. and Mrs ra» ¿sería algo absurdo y estrafalario?John Brown, por ejemplo), se ha logrado introducir el término ¿Por qué? ¿Porque en español sólo se puede crear una palabraMs. para aludir o dirigirse a cualquier mujer adulta indepen- por composición, derivación o parasíntesis, y «señira» no res-dientemente de su estado civil y a fin de que sustituya totalmen- ponde a ninguno de los tres procedimientos? ¿Pondría esto en pe-te, con el tiempo, a los enraizados Mrs. y Miss. del androcentris- ligro a nuestra lengua? Aunque teóricamente sea verdad que pa-mo anglosajón. ra añadirle un término hay que seguir ciertas reglas, también es Para caer en cuenta de hasta qué punto están petrificadas en empíricamente verdad que a grandes males grandes remedios ynosotros las expresiones sexistas bastaría con imaginar la reac- que el sexismo es un inmenso mal.ción ante la propuesta de un término que aun sin apartarse de- Así, para evitar que el estatus civil de la mujer (que no el delmasiado, por razones prácticas, de los internalizados, sirviera de hombre), sea revelado por los términos lingüísticos que se em-tratamiento indiferenciado para casadas y solteras; podría, por plean según el caso, no parece un atentado contra el castellano elejemplo, ser «señira» y usarse la abreviatura «Sñ». crear para solteras y casadas un tratamiento común aunque és- ¿Una idea estrafalaria? Pero sígase leyendo y advirtamos que en te no derive directa y «correctamente» del masculino señor.1605 el gramático Richard Verstegan, al señalar la necesidad de De hecho en España el Ministerio de Asuntos Sociales –a travésun término que denotara en inglés una criatura humana en gene- del Instituto de la Mujer y según datos que extraigo de Temas yral, inventó y propuso el neologismo mensca y restringió el uso de Debates, (http://www,webcom.com/rsoca/sexismo.html)–, recomien-man a su significado específico de hombre. Con ello abrió las puer- da entre sus medidas contra el sexismo en el lenguaje la modifi-tas a una larga serie de acuñaciones de términos que pudieran cación de los tratamientos.sustituir al man genérico, contándose entre éstos «wo/man» co - Este punto, del cual me ocupo luego más a fondo, ha sido am-mo representativo de ambos sexos. pliamente trabajado por la lingüística anti-sexista de que se va- En la medida en que conviene enfatizar el movimiento general len las feministas norteamericanas, pero es con las palabras em-contra el sexismo lingüístico, cabe informar sobre su desarrollo pleadas por el mencionado Instituto Español de la Mujer que loen otras lenguas, como por ejemplo en este caso específico dirigi- transcribo: creo probable que el término que éste ha sugerido pa-do a combatir el masculino genérico del inglés. Una moción que ra el caso tenga más acogida que el de señira mencionado a ma-de sobra ilustran las incontables propuestas, discusiones y elabo - nera de «shock» (para sacudir la inercia de la inventiva lingüísti-raciones de pronombres epicenos para eliminar su he inclusivo, ca femenina), justamente porque ése sí deriva de «señor»12habiendo mostrado más ingenio hasta el momento el she de Veámosla en esta nota:Densmore (por incluir en un mismo término el he y el she favora -bles al sexismo, y a causa de ello desaconsejados por el famosoOtto Jespersen. (Baron. 1986:202).SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 4. SEÑORA Y MUJER DE...46 47
  • 26. del cónyuge y sólo informa, respecto a la mujer que lo lleva, que ésta está casada con X , su punto de referencia. La segunda, fulana de X, al introducir el de entre su nombre de pila y el apellido del cónyuge la presenta como de éste (no se usa en el caso de los hombres), y en consecuencia la desautonomiza. Pasa a formularla, simplemente, como propiedad del hombre. Y si a título de curiosidad nos preguntamos de dónde viene esta manipulación lingüística cabe recordar la novedad jurídica que Kant instauró como el derecho del hombre de considerar como suya a una persona extraña a sí mismo y que, denominada «de- recho personal de especie real», debía permitir que si la mujer o el sirviente se dieran a la fuga, el poseedor tuviera sobre ellos dere- cho de persecución. Justificaba así, en Derecho, una dominación que ya existía de hecho, tal como señala acer tadamente M. Crampe en Historia de las Mujeres 3, pág. 382; por otra parte, cabe citar el rastreo que efectuó E. Cantarella 13, según el cual el siste- Entodocasosiestapropuestacalarasiempreseríamejorque el ma de filiación que establece para las personas un nombre y dosusodeseñoray señorita,quedandodetodosmodosabiertalaposi - apellidos es herencia de Roma y con él se instauró una genealo-bilidaddeotrassugerencias:losespaciosquelaprensaofrecealpú - gía enteramente masculina de la que estaban excluidas las muje-blicoseguramentelasacogeríanymuchaspodríanentraralaco - res. Éstas, si pertenecían a familias respetables, carecían de nom-rriente del habla ofreciendo vías alternas a las fórmulas sexistas. bre individual y se las denominaba con el cognomen (apellido) El resultado de una cooperación como esa nos sorprendería por familiar en femenino, pero en el caso de que lo tuvieran, no debíasu capacidad de transformar la mentalidad sexista. Sólo es cues- ser pronunciado fuera del círculo familiar. Incluso una de las ala-tión de intentarla. banzas a la virtud de la Bona Dea era la de que «ningún hombre, Mientras tanto entre nosotros el uso de señora para la mujer ca- excepto su marido, oyó jamás su nombre mientras vivió», todo losada no solamente contrasta con el de señor, sino que funciona cual indica la importancia que ha tenido, para el predominio pa-–en dos de sus versiones más corrientes– cubriendo aspectos es- triarcal, el desindividualizar a la mujer enajenando su nombre.pecíficos de nuestro propio sexismo: el de la dependencia referen- Como se apunta en la misma fuente, el nombre propio tiene tancial y el de la connotación «mujer-propiedad-del hombre». Di- gran importancia que quien no lo tiene «parece no tener existen-chas fórmulas son: fulana X (el apellido del esposo), y fulana de X cia y, en el fondo, no tiene existencia social en cuanto carece de(añadiendo el de). ese centro referencial en el que se anudan todos los papeles socia- La primera, que por formalidades legales y burocráticas aún les correspondientes, todas las predicaciones les son necesariashay que usar en determinadas circunstancias, muestra la forma para su emergencia en calidad de persona.»en que nuestro apellido de soltera (que suele ser el de nuestro pa- Y debemos admitir, en honor a la verdad, que sigue en pie la in-dre y, por lo tanto, también el de otro hombre), es sustituido por el tención de enajenar el apellido de la mujer mediante fórmulasSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 4. SEÑORA Y MUJER DE...48 49
  • 27. como las ya comentadas; para más, cabe añadir la de : mujer de X «Hablando con propiedad, un hombre no está casado «a» una mujer, en su sentido de «esposa»; también ella denota per tenencia y, como tampoco un hombre y una mujer están casados el uno «al» además, tiñe a mujer de un fuerte matiz biológico bastante más otro. La mujer está casada «al» hombre. Es su apellido el que se fun- próximo al de hembra que al de señora o esposa. de en el de él, no el de él en el de ella; es ella quien deviene un miembro Hablo del matiz que salta a la vista en este titular de El Nacional : de su familia, no él de la de ella; (...) Por lo tanto, manifiestamente, ella ha sido ligada a él por un lazo legal, no él a ella , menos en el sen- tido de que todo ligamento es mutuo. Sólo que en todo caso no deci- mos que atamos un barco a un bote, sino que atamos un bote a un barco. Y en la medida en que el hombre es el más grande, el más fuer-EL NACIONAL, C/1, 7-1-2000 te y el más importante individualmente, así como en la medida en ¿Se habría dicho, en la situación inversa, «91 hombres de pre- que la mujer generalmente vive en la casa de su esposo y lleva su ape- sas»? Y en el caso del siguiente ejemplo de El Nacional, ¿se habría llido, es ella quien está casada «a» él». dicho algo equivalente, como: «son los hombres de las enferme- La mujer, a todas luces, es lingüísticamente per tenencia del ras jubiladas»? hombre. De donde sea lo «normal» que éste emplee el posesivo a su respecto cuando usa la voz mujer (Tolstoi, según Rosemblat, encontraba mal el mi: «consideraba indecoroso que se dijera mi mujer, igual que mi casa, o mi camisa, como si se tratase de una prenda de propiedad privada»), y que, a la inversa, ella no lo suela usar cuando se refiere a él como pareja.EL NACIONAL, 27,1,2002 Es de adver tir igualmente que allí donde se dice «llegó con su mujer», «es la mujer de fulano», «te presento a mi mujer», etc, cuando la mujer se refiere a su pareja – al menos entre nosotros–, no suele decir «mi hombre», ni aludir a la de otra como «el hom- bre de fulana», ni «su hombre», haciéndolo sólo en específicos contextos 14. En realidad es la idea que tenemos de la mujer como algo poseíble por el hombre lo que pudiera explicar el por qué es tan «natural» que éste diga: «mi mujer» (y en mujer tenemos con - notación biológica) si se refiere a su esposa, (connotación cultu- EL NACIONAL, 22-7-1997 ral), de una forma aceptada socialmente . Es de hecho la misma idea que, siendo el sexismo un fenómeno mundial de vieja data, ya en 1870 expresó Grant White en «Las Palabras y sus Usos», (Baron, 1986:46), del modo tan peculiar que a mi vez cito: EL UNIVERSAL, 3-12, 18-2-1998 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 4. SEÑORA Y MUJER DE... 50 51
  • 28. CAPÍTULO 5 HOMO ¿HOMBRE Y MUJER ?EL NACIONAL, C/8, 9-1-1989 Mimujer, tumujer, sumujer...expresiones en que el adjetivo po- sesivo sirve al acto lingüístico de apropiación que realiza el hom- El hecho comentado en el capitulo anterior de que sólo en deter- bre, a nivel simbólico, de la mujer a quien cosifica. Los ejemplos minados contextos la mujer dice «mi hombre» para referirse a están por todas partes; no hay reto alguno en buscarlos. su marido, me llevó a precisar (incluso para mí misma), qué se Se trata, pienso, de una costumbre no sospechada sexista que entiende en español por «mujer» y qué se entiende por «hom- puede revelarse como tal si nos preguntamos por qué no apare- bre».Al hacerlo, por supuesto, hallé en el DRAE que «marido» ce con la misma frecuencia en el caso inverso; por qué, en efecto, tiene función de enlace entre las dos voces y que estas son algu- la mujer no suele decir «mi hombre» cuando alude a su marido nas de sus respectivas acepciones. Comparar algunas de ellas, en determinados contextos sociales, y casi nunca si se refiere a aun si no en profundidad, resulta por demás ilustrativo: su esposo. Mujer Hombre 1ª. persona del sexo femenino. 1ª. Ser animado racional, ... varón o mujer. REFERENCIAS 13 CANTARELLA,E. «Filiación en 12 Temas y Debates. Una propuesta Roma», en De nombre y apellido. Además de ver se aquí la sanción oficial de la inclusión de para evitar el sexismo en el lengua- Yadira Calvo. Fempress. «mujer» en «hombre», es de advertir que sólo en el caso de éste je. Ministerio de Asuntos Sociales http:// wwwfempress.cl/210/revista/ se menciona la racionalidad, pese a que en el de ella pudo tam - de España. Instituto de la Mujer. apellidos/html. bién haberse dicho: «ser animado racional (de sexo femenino)», Modificación de los tratamientos. http://www.web.com/ rsoca/sexismo. 14 ROSEMBLAT, Ángel, La Primera sin que ello hubiera negado su sacrosanta inclusión en el gené- html. Visión de América y Otros Estudios. rico universal. (págs. 164-165). 2ª. Mujer que ha llegado a la 3ª. Varón que ha llegado a la pubertad o a a la edad adulta. edad adulta. ¿A qué opbedece, para definir «mujer», el enfatizar la puber- tad, (no mencionada en la definición de «hombre»), sino al mó- vil de destacar la función reproductiva –y por lo tanto animal–, de la mujer, pese a que ello resulta redundante por cuanto «edad adulta» es aquélla – fase púber incluida–, «en que el orga- nismo humano alcanza su completo desarrollo»?. 3ª. Mujer que tiene las 5ª. Individuo que tiene las cualidades consideradas cualidades consideradas femeninas por excelencia. masculinas por excelencia, como el valor y la firmeza. SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 5. HOMO ¿HOMBRE Y MUJER ? 52 53
  • 29. No se especifica lo positivo en el caso femenino; sí las caracte- lla, de modo que no obstante significar de nuevo «hombre» yrísticas «por excelencia» del hombre, aunque éste, por supuesto, «mujer», en la práctica ya no evoca a ambos simultáneamente;no entendido aquí como genérico. la imagen masculina viene a la mente primero y muchas veces Además, aunque se hace mención de ella en algún otro sector sola. La femenina aparece, cuando aparece, en segundo plano.de este trabajo, resalta la diferencia entre otras dos definiciones: Así, donde en latín «vir» y «mulier» representaban por separa-Mujer pública: Hombre público: do lo que «homo» conjuntamente, el término masculino absor-prostituta. el que tiene presencia e influye bió el fe me ni no y tu vo un nue vo ti po de do ble sig ni fi ca do: en la sociedad. «hombre» y «hombre y mujer». En cuanto al término «marido» a que he aludido al comienzo, Este fue el supuesto «enriquecimiento» semántico en virtudvoy a dejarlo en reserva para el próximo capítulo. Por ahora ca- del cual, debido probablemente a la huella de «homo» como sig-be insertar en este punto la 1ª de hombre que nos daba el DRAE nificando regularmente nada más que «hombre», la mujer que-en su edición de 1734; no sólo es en cierta forma bella, sino que dó, por mucho que se arguya lo contrario, sugerida como su-nos dice algo sobre el desvío que impuso el castellano al signifi- bespecie por su insistente ocultamiento lingüístico. Baste, paracado original de «homo» (omo para Alfonso el Sabio): captar los efectos de éste, con observar que una redacción como «Hombre. Animal racional, cuya estructura es recta con dos pies y la siguiente (sin identificación completa) evoca de inmediato dos brazos, mirando siempre al Cielo. Es sociable, próvido, sagaz, imágenes masculinas, y que de no haber acceso a mayor infor- memorioso, lleno de razón y de consejo. Es obra que Dios hizo por mación sobre ASODECO, tenderíamos a creer que es una institu- sus manos a su imagen y semejanza. Viene del latino homo que sig- ción para varones: nifica ello mismo: y aunque el verdadero significado de esta voz comprehende hombre y mujer, en castellano se toma regularmente por el varón. En lo antiguo se decía Home. La Divina providencia levantó los homes de la tierra y los hizo altos y derechos para que mirando al Cielo, viniessen en conocimiento de Dios». «En lo antiguo», pues, « se decía Home»; y significaba por igualmujer y hombre. Era un genérico auténtico. Pero allí donde«mulier» conservó su único significado, al homo original latino,que en español pasó a home, le fue mutilado el suyo: dijo sólo«varón» regularmente. Ahora bien, cuando estuvo establecida esa acepción mutila-da y «hombre» evocó, de manera regular, instantánea y auto- Ahora bien, el que el término hombre suscite efectivamentemática, la imagen masculina, el término dio marcha atrás en en primera instancia una imagen masculina, tiene alcancesel tiempo a fin de recuperar su significado femenino. Lo reco- mucho más complejos que el de la simple desinformación mo-bró ciertamente, pero en el inconsciente colectivo su prolonga- mentánea sobre el sexo exacto de la persona a quien se refiere.da significación regular de «sólo hombre» había dejado su hue -SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 5. HOMO ¿HOMBRE Y MUJER ?54 55
  • 30. Entre ellos, el que, debido en buena parte a que la suscita, tene- mos que la Historia es percibida por el inconsciente colectivo co- mo vivida y tramada solamente por el hombre y sus acciones: porque es él quien progresa desde que «el hombre descubrió el fuego» (y hoy entendemos por hombre el homo «faber, sapiens, habilis», etc), y pasa a «hombre Renacentista» para llegar a «hombre contemporáneo». Ni siquiera la agricultura, que se considera originada por la actividad de la mujer, aparece como tal en un capítulo aparte de los textos escolares, siempre incluida en el lapso general y revo- lucionario del «hombre del Neolítico,» tal como también encon - tramos en inglés al referirse a este asunto: A tan potente interiorización de la superioridad masculina, naturalmente, ha contribuido la consabida frase de Darwin :HORIZON, PG. 4, SEPT. 1962 Por no profundizar en el enfoque que se le da en el capítulo V (La Revolución Neolítica, Volumen 92, pág. 104) de ese clásico de la prehistoria que es V. Gordon Childe , autor de Los Orígenes de la Civilización, tal vez el texto más divulgado sobre ese tema funda- mental: cuya imponente aura científica nos hace prácticamente olvidar que la mujer es un ser histórico (y origen, además, de todo hom- bre), además de hallar eco en nuestra propia publicidad local (texto siguiente) donde la población históricamente originaria del país es subsumida en la voz masculina por antonomasia, hom - ¿No sobran los comentarios? bre, en vez de habérsela presentado, por ejemplo, como «la gen- Como fuere, esta misma actitud ante la división sexual del tra- te de la curiara»: bajo y en relación al insinuado avance unilateral del hombre-ac - tor-de-la-historia queda ilustrada por este diseño, patético más que chistoso, que hallé en la pág. 43 de El viejo topo: Es obvio que en contraste con la evolución histórica del hom- bre la de la mujer no nos es evocada por el lenguaje salvo en re- SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 5. HOMO ¿HOMBRE Y MUJER ? 56 57
  • 31. ferencia a contados y particulares «hitos» femeninos por el esti- CAPÍTULO 6lo de Cleopatra, Madame Curie o Luisa Cáceres de Arismendi. MARIDO Y MUJERCon ello podría decirse que se ignora la revolucionaria visión deVoltaire , tan bien expresada por Ortega y Gasset, acerca de quela Historia está fundamentalmente constituida por los hechoscotidianos: las costumbres, modos de sentir, pensar, querer y Cuando al sexismo no le es posible el recurso gramatical de ocul-odiar «que entretejen las horas y minutos del tiempo histórico» tación porque se impone la definición del término «mujer», dey que «llevan sobre sus espaldas» los hechos espectaculares (ba- todos modos busca la forma de presentar a su referente en con -tallas, intrigas políticas,etc). Una visión que prácticamente pa- dición de inferioridad con respecto al hombre. Lo vimos al com-recería atribuir a las mujeres el entretejido de la historia, aun- parar las respectivas acepciones del par «mujer» y «hombre»que ni Vol tai re pen saba en ellas al for mu lar la, ni Or te ga en las páginas del DRAE, y el efecto sociológico de este hecho re-colabora en evocar la imagen femenina cuando subtitula uno sulta par ticularmente obvio al contrastar la 7ª de «hombre»:de sus ensayos de la siguiente manera en el Tomo I de sus Obras «marido», con la 3ª de « mujer» : «Mujer casada con relación alCompletas, (pág. 578): marido». ¿Por qué?, pues porque «marido» es «Hombre casado con res - pecto a su mujer», lo cual refiere a hombre a un estado civil y por tanto a la esfera cultural, mientras que no habiendo para la mu- jer un término simétrico como «marida», lo que se usa es «mu- jer», de la esfera natural, biológica. Para más, la noción de «pro- piedad» por parte de la mujer está completamente ausente en la Gramaticalmente impecables, es innegable que estos subtítu- definición «mujer casada con relación almarido» (obsérvese quelos dificultan, como en general lo hace toda formulación en no dice « su marido»), lo cual para nada la evoca como propieta-masculino genérico, la evocación del sexo femenino también en ria de suhombre, al revés que en el caso de éste.el escenario de la historia; e innegable asimismo que ello eviden - No sólo se reitera así la posesión lingüística de la mujer por par-cia la ocultación lingüística de la cual es víctima constante nues- te del sexo masculino sino que, como «marido» alude efectiva-tro sexo. mente a un estatus cultural, es voz que eleva al hombre muy por encima del nivel de macho allí donde «mujer» –aun si usado co- mo esposa–, evoca más la idea de sexo que la de rol social. Y sin embargo, ¿no hablamos prácticamente siempre de marido y mujer sin advertir el mensaje que opera bajo esta fórmula? ¿Sin ver cómo refuerza la de la precedencia masculina al añadirle connotaciones de jerarquía conyugal? De hecho connota que «marido» va primero porque es el término masculino y porque ese es su lugar en la relación empírica.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 6. MARIDO Y MUJER58 59
  • 32. Mujer», la grabó visual y auditivamente en la mente de millares de personas. Ahora bien, este adscribir sutil, lingüísticamente, a la esferaEL NACIONAL, B, 10-2-2000 cultural lo masculino y a la natural, que implica la sexual (bio - lógica) lo femenino 15, se encuentra ya, como indica Pauwels, (1998:25) en los diccionarios ingleses, franceses, japoneses, ho- landeses, alemanes y españoles, donde mujer aparece general- mente presentada como un ser sexual y se enfatizan sus rasgosEL NACIONAL, D, 16-3-2000 biológicos y capacidad reproductiva en evidente contraste con las referencia a/ o definiciones dehombre.ARTÍCULO 16, CONVENCIÓN SOBRE LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN DE LA MUJER SobreestepuntoOrtner (1974:4).comentaqueunadelascausas delasubordinaciónfemeninaresideenlaidentificaciónMujer/ Cabe recordar aquí que los funcionarios competentes, al casar Naturaleza,yMolinaPetitnosrecuerdaqueelconceptodenatu - civilmente a una pareja, le preguntan al hombre si toma a fulana ralezaenelinfluyentepensamientodeRousseauserelacionacon por mujer, pero a ésta si a fulano por marido. De esta forma el acto elde«losalvajeadomesticar»paraelcual,aplicadoalamujer, civil no sólo dice reconocer un rol social únicamente en el caso del «significa el estadio prepolítico, la situación que antecede a la apari- hombre (punto del que me ocupo en seguida), sino que mantiene ción del ciudadano como hombre racional ...» la misma precedencia lingüística que encontramos en el primer ejemplo de esta sección, referente a un matrimonio religioso. En todo caso, la visión de la mujer como ser prácticamente aje- Como fuere, para mayor difusión de esta secuencia socio-bioló- no a lo que entendemos por cultura ciertamente ha incidido, en- gica, la telecomedia del canal 2-RCTV que a fines del milenio pa - tre otras cosas, en su difícil acceso a la vida pública. sado se comenzó a transmitir a la 1 p.m con el título de «Marido y De hecho el estadio prepolítico a que Rousseau la confina pare- ce seguir considerándose el suyo desde la óptica no consciente de la sociedad sexista que todavía define su situación social en rela- ción a la figura masculina. Y es que en efecto, tansilenciada en tanto miembro de su cultu- ra por el sexismo lingüístico que desde niña la «hembrea», no es de extrañar que, como se dijo, la mujer vea definida su ubicación social en referencia al marido. Es lo que de hecho establece el DRAE cuando define «Padre de familia» como «jefe de una fami- lia aunque no tenga hijos» mientras que «Madre de familia» es «mujer casada o viuda, cabeza de su casa» (negritas mías), defini - ción ésta que no sólo hace depender la jefatura familiar femenina de la figura del esposo (vivo o no), sino que niega a las madres sol- teras la consagración de la terminología oficial. Más aún, ese de-EL MUNDO, PÁG. 19, 12-2-2000 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 6. MARIDO Y MUJER 60 61
  • 33. finir en referencia al marido la ubicación social de la mujer, se da REFERENCIA: que se opuso a la ampliación del incluso en el contexto de la muerte de ésta según dije en un capí- 15 Entre las interpretaciones derecho al voto de las mujeres a propuestas para la tradicional ads- finales del Segundo Imperio y bajo tulo anterior. cripción de la mujer y lo femenino la III República fue el de que admi- ¿Increíble? Pero cier to: cuando su muer te se par ticipa en la a la esfera «natural», encuentro tir varios votos en una sola familia prensa es corriente que, en el caso de las viudas, se las vincule al particularmente interesante la de entrañaba a la fuerza el riesgo de esposo que las precedió en la muerte. Y entre nosotros no sólo por Dolores Sánchez, de la Universidad destruirla. Jules Simon, contrario de Granada: «La lógica que subya- al voto femenino, afirmaba, por la presencia del de sino, además, por la identificación adicional ce detrás del proceso de naturaliza- ejemplo, en 1867: «La familia tiene de ese esposo fallecido: ción es simple. Si la diferencia un voto; si tuviera dos, se dividiría, entre hombres y mujeres es cultu- estaría en peligro». (...) Subraya- ral, entonces puede ser cambiada. mos que el temor de ver cómo la Pero, si por el contrario, es natural política dividiría la unión conyugal y profundamente impresa en el es paralelo al de ver cómo la dife- cuerpo, no cabe pretender trans- rencia de los sexos dividiría a la na- formarla. La naturalización es por ción. (...) Hacia fines del siglo XIX, lo tanto una estrategia de repre- cuando resultaba cada vez más EL NACIONAL, D, 16-2-1998 sentación diseñada para fijar defi- difícil negar a las mujeres su exis- nitivamente la diferencia y con eso tencia política, y como no se que-EL NACIONAL, D/6, 25-7-1998 garantizar su permanencia en pos ría quitar a los maridos su poder y de la legitimidad del poder de los sus prerrogativas, se difundió la grupos dominantes mediante idea de que las mujeres no tenían una representación como única necesidad de votar personalmente realidad natural y por tanto incon- porque ellas ya estaban «represen- testable». (En «Mujer hasta la Tumba. tadas» de hecho por sus maridos. Discurso médico y de género: una apro- (...) Había, pues, la disposición de ximación desde el análisis crítico del conceder los derechos cívicos aEL NACIONAL, 1-9-1997 discurso a un texto didáctico de gineco- las mujeres a condición de que los logía», Revista Iberoamericana de Discur- perdieran al casarse. Esta solución Se tiene la impresión al ver estas esquelas de que el marido, so y Sociedad, Volumen 2). astuta obligaba a tratar de forma aunque se haya muerto, es quien define el estatus social de su viu- desigual a las mujeres según tuvie- da recién fallecida y de que el hecho de incluirlo en su obituario 16 Con respecto a este tomar al ran o no marido pero la salvaguarda hombre como referencia social de de la unidad familiar compensaba viene a ser, para ella, la honrosa confirmación de su estatus de la mujer cabe recordar que ya suficientemente esta ligera ano - casada16. Aristóteles decía que allí donde la malía, por lo menos a los ojos de Como fuere, ¿por qué será que en las esquelas mortuorias nun- materia recibe el ser sustancial de los expertos: «Nos parece que ca vemos al muerto identificado como «viudo de fulana»? (Si ello la forma, la mujer recibe el ser so- constituyendo como mandatario cial del varón. Por otra parte, vale de la esposa electora a su marido, ocurriera, el caso inverso de que me ocupo dejaría de ser sexista). citar a Agacinski (1998: 162-163), y confiriendo a las mujeres viudas, quien comenta un antecedente solteras o divorciadas el derecho histórico que, aunque francés, está del sufragio personal, el legislador en la base conceptual de estas es- conseguirá el objetivo del principio quelas mortuorias: el argumento de la soberanía: todas las mujeres SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 6. MARIDO Y MUJER 62 63
  • 34. estarán representadas». Después de triple: perder su derecho al voto, CAPÍTULO 7todo, cuando la Convención había no poder asignar a sus hijos el VARÓN Y HEMBRAcomenzado a redactar la Constitu- nombre materno y no poder deno-ción de 1793, Lanjuainais, ponen- minarse ya más «atenienses». Así,te en nombre del Comité de mientras el derecho materno re-Legislación, había dicho que «los presentado en ese momento porniños, los deficientes mentales, Atenea se mantuvo vigente, las Ya hemos visto cómo se «indemniza» al masculino genéricolos menores de edad, las mujeres, mujeres que se denominaban cuando por necesidad se le hace a un lado para emplear una delos condenados a penas aflictiva «atenienses» fueron auténticaso infamante, no pueden ser consi- ciudadanas, pero después se con- las secuencias usuales con que se nombra individualmente a per-derados ciudadanos». La represen- virtieron tan sólo en «mujeres de sonas de ambos sexos: en el caso de marido y mujer, alejando altación de las mujeres era, así, una los ciudadanos». masculino de la idea de macho, no al femenino de la idea de hem-necesidad de vieja data. Este mito es la fuente más lejana bra. Es decir, no traicionando, sino incluso incrementado, su fun-Tan vieja, en realidad, que una que he podido encontrar de justifi-narración de Varrón conservada cación para esos 3 efectos del ción sexista y los efectos de ésta en la esfera social de los decesos.por San Agustín (La Ciudad de Dios, sexismo masculino sobre la situa- Ahora paso a señalar otra secuencia que no solamente reitera18,9), nos recuerda el mito según el ción social de las mujeres: la la precedencia masculina, sino que impone el que la mujer seacual al competir por el patronazgo prohibición del voto, el silencia- primariamente definida como ser sexual con una connotaciónde Atenas ofreciéndole dones para miento de su apellido y, por último,propiciarla, Poseidón produjo un lo que interesa en este capítulo: de animalidad que se agudiza por comparación con el caso de loscaballo y un manantial de agua sa- la imposición de ser representadas hombres.lada mientras que Atenea produjo por el hombre. Me refiero a la comúnmente usada para aludir a los individuosel olivo y por ello ganó la compe- Dicha imposición, bajo su forma de grupos mixtos como a varones y hembras :tencia. La votación se realizó en progresista de «costumbre», tieneuna asamblea de ciudadanos, a mi juicio un eco en el modelo demujeres y hombres, pues en aquel obituario comentado: éste viene aentonces ellas tomaban parte en ser, en Venezuela, una forma (y unlas consultas públicas, pero preci- ejemplo más) de esa misma visiónsamente al ser el número de sus sexista por la que el hombre sevotos lo que diera la victoria a la constituye en referencia social dediosa, el dios montó en cólera e la mujer y que resulta expresadahizo que el mar inundara el área. por ese de que, al «hacerla» suya,Para aplacar su ira los ciudadanos a la vez hace de él, en la vida y(varones) se vieron obligados a im- en la muerte, su imprescindibleponer a sus mujeres un castigo representante. EL NACIONAL, B, 28-2-2000 Esta forma de disparidad semántica que es par ticularmente usual cuando se hace referencia a personas que aún están en laSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 7. VARÓN Y HEMBRA64 65
  • 35. niñez y sobre todo a los hijos de alguien, campea hasta en las pu- blicaciones que intentan ilustrar sobre «la identidad del género» como en el segundo ejemplo: EL NACIONAL, D, 10-8-1997 De hecho, lo más común es oír cosas como: «trajo al varón y a la hembrita, ya tenía un varoncito cuando le nació la hembra, tuvo EL NACIONAL, D/9, 4-2-2000 un varón y dos hembras», etc. Se trata de una forma tan común de referencia que más puede llamarnos la atención si alguien di- ce que tiene un hijito y una hijita que si dice que tiene una hem- bra y un varón. Pues bien, ya que mujeres la correcta equivalencia no sexista de varón y sólo se puede usar para referirse a adultas, niña es lo no sexista en el caso de menores. Como fuere, veamos lo que dice Rosemblat (III, 1974: 80-83): «En Venezuela es general, en todas las capas sociales, el uso de hem- bra frente a varón. (...) Y, sin embargo, españoles e hispanoamerica- nos de otras tierras lo sienten como extraño. Hembra les parece de- signación puramente animal. (pero) (...) el uso venezolano se explica perfectamente como conservación del español tradicional» pues «en la lengua antigua «hembra» (...) equivalía a mujer.(...) Puede defen- derse, pues, nuestra «hembra» o nuestra «hembrita». ¿Qué es lo que no puede defenderse, aun sin ser uno abogado? Pero quizás sea más galante huir de la terminología animal y llamarlas niñas o darles, como en otras partes, la designación generosa de mujercitas». «... huir de la terminología animal» ¿una galantería o un impe- rativo categórico?EL NACIONAL, B/9, 14-2-1988 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 7. VARÓN Y HEMBRA 66 67
  • 36. CAPÍTULO 8DERECHOSSe puede concebir, pues, que «quizás sea más galante huir de la ter-minología animal» y darle a las niñas la designación generosa de«mujercitas». Lo cual se asocia a la idea de que el hombre al «dar-le» su apellido a una mujer la honra, y también a la idea de queella, si lo sabe merecer, tiene derechoa llevarlo. (Llevarlo como unescudo que, recordando la relación feudal señor/vasallo, puede asu vez proteger los derechos que el patriarcado, también «gene-rosamente», le haya ido concediendo). Porque de hecho, y aunque sólo más adelante enfoco más decerca el Código Civil vigente, éste en su artículo 137 «De los Debe-res y Derechos de los Cónyuges» dice (y las cursivas son mías), que«...la mujer casada podrá usar el apellido del marido. Este derechosubsiste aun después de la disolución del matrimonio por causa demuerte mientras no contraiga nuevas nupcias». Como se puede advertir, (y atención a la forma permisiva «po-drá usar»), la redacción induce a percibir –por cuanto de un dere-cho se goza–, que es beneficioso para la mujer poder usar el apelli-do del esposo. Para más, en la medida en que el artículo establecetambién que «Con el matrimonio, el marido y la mujer adquieren losmismos derechos (...)», cabe preguntarse, ante la ausencia de es-pecificación, por qué el marido no «goza» de poder usar el apellidode su esposa. Lo que deja solamente al suyo, en tanto fuente de be-neficios gozables, como un bien a ser apetecido; algo, en efecto,como un escudo capaz de proteger otros derechos. Ahora bien, ¿qué derechos son los que hay que proteger? Por parte del Estado, especialmente, los de la infancia, las mi-norías, los débiles, la mujer, siendo de observar de paso, en la re-dacción de los siguientes ejemplos, el uso ya comentado del mas-culino genérico singular para aludir a la población infantil8. DERECHOS69
  • 37. venezolana tanto en la carátula de la Nueva Ley Orgánica para Observemos: la protección del niño y del adolescente aparecida en la Gaceta Ofi- a. En 1789 la Revolución Francesa declaró Los Derechos del cial el 1°-12, del 2002: Hombre y del Ciudadano refiriéndose sexista, –que no igualita- riamente–, sólo al sexo masculino. De hecho Olympe de Gouges, quien en 1791 redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, fue acusada, por su postura política que, aun- que republicana, simpatizaba con el rey, de histérica, irracional y delirante, y dos años después guillotinada17. (Recordemos que después de la Revolución tanto girondinos como jacobinos rece - laban la actividad política femenina y se llegaron a prohibir por como en la publicidad del Instituto Nacional del Menor, cuya ter- esa causa los clubs de mujeres que recién acababan de surgir). cera línea «Todo ser humano menor de 18 años es un niño» pudo b. En 1948 la Declaración Universal de los Derechos del Hom - haberse redactado en perfecto castellano «Toda persona huma- bre englobó en su término «hombre» al sexo femenino y en va- na menor de 18 años es niña»: rias instancias sustituyó «hombre» por «persona». c. En 1991 Suiza publicó una guía de redacción no discriminato- ria que recomienda el uso de la expresión «derechos humanos». d. En 1993 la Conferencia General de la Unesco exigió el uso, cada vez que sea posible, de la expresión «derechos de las perso- nas», y en la Conferencia Mundial sobre derechos humanos en Viena, 1993, bajo la égida de la ONU, se recomendó sustituir «de- rechos del hombre» por «derechos humanos» o «derechos de la persona humana». La conferencia marcó hito al reconocer losSIN IDENTIFICACIÓN DE LA FUENTE derechos de las mujeres como parte inalienable, integral e indivi- Pero bien, en todo caso el segmento infantil de la población está sible de los derechos humanos universales. (¡1993! ¿Qué pensar entre aquellos cuyos derechos hay que proteger, tal como se de- de esta «tardanza»?). ben proteger los del sexo «débil». Porque existen, por supuesto, e. Finalmente en 1997 Amnesty International identificó las 3 Los Derechos de la Mujer. Lo que no comprendo es por qué se des- expresiones que en adelante sustituirán la expresión «derechos glosan éstos, si forman parte de Los Derechos Humanos, pero no del hombre» (excepto en los documentos históricos) y que son: se desglosan los del hombre. «derechos de la persona humana», «derechos humanos» y «de- Para explicar mi extrañeza creo importante repasar la historia rechos del ser humano». de una expresión tan significativa e importante como es ésta de Puesbien,sisehaaceptadouniversalmenteestaterminología los DERECHOS HUMANOS. Su lectura nos mostrará cuán lenta igualitaria,¿porquédesglosamosdelconcepto«derechoshuma- ha sido, por parte del patriarcado, la aceptación de los cambios nos»losderechosdelniñoylosdelamujer,peronolosdelhombre? en el uso englobador de la palabra «hombre». (ver página siguiente). SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 8. DERECHOS 70 71
  • 38. «Si yo leo (...) que ha habido «huelga de profesores» debo represen - tarme en mi imaginación a varones y mujeres enseñantes, no sólo a los primeros (...) Es un ejercicio imaginativo que requiere atención, una gimnasia mental para educar al inconsciente. Si se persevera, pronto se convertirá en natural. De no hacerse así estaremos ex- puestos en todo momento a incurrir en sexismo» (1994:78). Estas palabras de tan connotado antisexista dejan bien a las cla- ras que en tanto masculino genérico, hombre no evoca natural- mente imágenes femeninas; y que para poder evocarlas, se re- quiere voluntad. Se le hace, sin embargo, englobar mujer y laEL NACIONAL, 15-3-1990 absorción es tan poderosa que sitúa a su referente específico, el Un gráfico no sexista, acorde con la intención del Consejo de hombre, muy por encima de las subespecies, con lo cual funda a Europa cuando rechazó el uso exclusivo de la palabra «hombre» éstas en una categoría de sub-hombre. De donde, quepa el inciso, para referirse a hombres y mujeres «porque con él se establece una mujeres y niños aparezcan asociados en cuanto a indefensión y jerarquía entre los dos sexos», debería dar la siguiente figura: grado de desarrollo mentalen el imaginario colectivo. Como señala Molina Petit (1994: 119-1120), las actividades de la mujer como madre están circunscritas a las limitaciones y los ni- DERECHOS HUMANOS veles intelectuales de los niños y se la va definiendo como infantil Derechos Derechos Derechos por su cercanía a éstos, hecho articulado por primera vez en el de la mujer del niño del hombre Emilio y La Nueva Eloísa de Rousseau, quien señala cómo es que ella permanece en la niñez según demuestra el hecho de que no Sin embargo, no vemos que ni en lo lingüístico ni en la práctica cambie su voz!. Visión esta que se plasma en el siguiente ejemplo los derechos del hombre se desglosen de los Derechos Humanos. particularmente grave por darse en el contexto en que se da: el de Supongo que la internalización de la identidad hombre=hu - la información de los programas que el país consumiría por sus manidad es lo que explica la especificación de las sub-especies canales televisivos y que Entertainment publicó en su número de mujer y niño: para la mentalidad sexista que se apoya en la co- octubre del año 1999. El ver que esta publicidad, creada para res- lumna lingüística del masculino genérico, es obvio que todavía el paldar el medio de comunicación más moldeador de mentalida- término hombre engloba y representa a toda la especie humana des que tiene nuestro país, reúne lo infantil y lo femenino en su aunque esto sea antinatural. Y antinatural al punto de que Gar - cuarto sector –amén de nombrar lo infantil primero –, hace in- cía Meseguer al desaconsejar la oposición femenina al masculi- necesario otros ejemplos: no genérico por los perjuicios que la inexistencia de éste pudiera acarrear, aconseja, por el contrario, su afirmación mediante un duro esfuerzo mental: el de no olvidar que en él está incluida la mujer. Así, dice: SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 8. DERECHOS 72 73
  • 39. jer está englobada en este hombre-humanidad, el hecho de que se especifiquen susderechos refuerza la idea de que ella es una ra - ma de la especie, mientras que el hombre particular se identifica con ésta en la medida proporcional en que lossuyos nose especifi- can. Lo cual concreta, en la práctica, la literalidad del supuesto genérico hombre que, en La Sabiduría de Goethe condensada por Ludwig, expresan estas palabras del famoso alemán: Todo un monumento al masculino genérico. REFERENCIAS le opone el hombre. Esos cotos 17 En su declaración Olympe de tienen que ser reformados por las Esta visión sexista tuvo un buen impulso en la Constitución Gouge establecía que «la mujer leyes de la Naturaleza y la Razón».francesa de 1793, (tan revolucionaria), donde se excluyó a las nace libre y permanece igual al (En: Mujeres en la Red. El sexismo amujeres de los derechos políticos como ya se dijo antes: «Así pues, hombre en sus derechos» y señala- flor de palabras. http://wwwnodo50 ba que «el ejercicio de los derechos org/mujeresred/feminismo.callamard.los niños, los deficientes mentales, los menores de edad, las mujeres naturales de la mujer tiene por htm).(...) no podrán ser considerados como ciudadanos». Seguramente único coto la perpetua tiranía queporque, como declaró entonces un representante del Comité deSalud Pública, las mujeres, «por naturaleza», no eran capaces depensamientos elevados. Las mujeres y los niños, pues, en tanto especie de subespecies(valga la definición), deben ver protegidos sus respectivos dere-chos, que se desglosan de los « humanos». El hombre, en cambio,no. Se debe sobreentender que éstos, los derechos humanos, sonjustamente los suyos, en la medida en que son sinónimos las vo-ces hombre y humanidad. ¿Y cómo se podrían desglosar los dere-chos del hombre de los derechos del hombre? (!) Porque, en efecto, si por la regla del masculino genérico la mu-SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 8. DERECHOS74 75
  • 40. CAPÍTULO 9 EL DÍA QUE FALTA Ya hemos visto que cuando en 1997 Amnistía Internacional es- tableció las 3 expresiones que debían sustituir la de «Derechos del Hombre» heredada de la Declaración francesa, en dichas expre- siones hay que entender los dos sexos como incluidos indistinta- mente, de donde nos hayamos preguntado ¿por qué, entonces, sólo se especifican los derechos de las mujeres y los niños? Pues bien, considero que a esta misma mentalidad se debe el hecho de que exista el «Día de....» los subgrupos sociales (el traba- jador, la secretaria, el telegrafista, etc, –sin olvidar el del planeta mismo, el de «la Raza» y hasta el de las playas!)–, pero no el Día del Hombre. (Hay que tener bien claro que el del padre represen- ta, con respecto al hombre-humanidad, el subgrupo de progeni- tores, mientras que el de la madre representa el subgrupo de pro- genitoras del subgrupo «Mujer»). Sencillamente, no hay Día del Hombre. El hecho salta a la vista en la medida en que la mujer cuenta, amén de con el suyo, con su semana, su año, y hasta su década, porque estas halagadoras celebraciones –por el estilo del amor cortés–, no borran, sino que subrayan, el inexplicable olvido de adjudicarle, también a él, un día que lo celebre. Así, vemos el día,EL NACIONAL, 7-3-1990 la semana,EL NACIONAL. D/10, 8-3-1998 9. EL DÍA QUE FALTA 77
  • 41. y como colmo, en efecto, de la actitud de homenaje, el lapso de 10 ¿No hace esto pensar en la audacia de confiarle el volante de un años que se le dedica a la mujer: vehículo a una criatura de primaria, por no decir que una navaja a un mono?.EL NACIONAL, A/8, ¿?- 1985 Ahora bien, justamente en cuanto al día con que se honra a nuestro sexo, vale la pena observar el contenido sexista de estos dos ejemplos: EL NACIONAL, C/3, 9-3-2000 Ahora bien, lo de la campaña aparte, retomo el que la mujer tie- ne un día asignado para celebrarla e insisto en que la inexisten- cia de uno que celebre al hombre constituye un fenómeno sexis- ta que no he visto comentado en ningún sitio, pero que hallo fácilmente demostrable mediante la abundancia de felicitacio- nes que no son para él en tanto hombre. Baste el ejemplo de algu- nas de las que tienen a la mujer por destinataria y luego el de tan- tas otras destinadas a los gremios (e inclusive hasta las cosas),EL NACIONAL, A/8, ¿?- 1996 para que entre por los ojos la muy elocuente ausencia de una es- pecial para él. Una ausencia tan significativa que ella sola deja en Como es obvio, el androcentrismo no ve en este ejemplo ningu- claro cuál es el sexo del que derivan las referencias: na contradicción entre el progreso implícito en el título y la afir- mación de que las mujeres, a quienes se les asignan roles (¿quién los asigna?), «pueden», (¡son capaces!) de cumplirlos. De hecho es la misma actitud creída antisexista de la campaña de la Unesco también en ocasión del Día Internacional de la Mu- jer (año 2.000) mediante la cual se instó a los medios a permitir que ese día «las damas asumieran la jefatura de las empresas», «reto» que según se lee enseguida, fue aceptado mundialmente. SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 9. EL DÍA QUE FALTA 78 79
  • 42. Si tenemos conciencia antisexista es posible sustituir las re- dacciones que no incluyen específicamente a la mujer, como la siguiente : De ninguna felicitación de este tipo podrá decirse que celebra,mediante el hombre trabajador, psicólogo, ferretero, etc, al hom-bre en sí: el masculino genérico se encargaría de desmentirlo por por otras que impliquen realmente su presencia y puedan ser porcuanto incluye en cada una de ellas a la correspondiente mujer ello alternativas modélicas:trabajadora, psicóloga o ferretera. Ahora bien, a pesar de que la incluye, es inevitable que estas re -dacciones dirigidas a los subgrupos humanos evoquen en nues-tra mente, antes que la idea de mujer, la idea de hombre, efectoque se refuerza frecuentemente con la inclusión de imágenesmasculinas: Vimos antes que en le expresión «los derechos humanos» el ge- nérico «humanos» está supuesto a significar hombres, mujeres y niños, y nos hemos preguntado por qué entonces se especifican solamente los derechos de la mujer y del niño. Recordaremos que la explicación propuesta es que con ello se afirma la identidad hombre=humanidad y se consigue que niños y mujeres sean percibidos como subgrupos o subespecies ante el humano por excelencia, que es el hombre. Pues bien, de esa misma forma los incontables «días de...» con que se celebra a los subgrupos humanos (aquí con el hombre in-EL NACIONAL, C/3, 10-3-1996SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 9. EL DÍA QUE FALTA80 81
  • 43. cluido) reiteran que el genérico hombre significa indistintamente CAPÍTULO 10hombres y mujeres, pero vemos que aunque existen «el día de la ¿Y LAS NIÑAS?Mujer» y « el día del Niño», no existe todavía «el día del Hombre».Preguntémosnos por qué. Esa inexistencia, insisto, resulta aún más reveladora cuandovemos que hay conceptos, instituciones, y hasta cosas, que tie- Si cuestionamos el tipo de redacción que logra –por la abun-nen su propio día en tanto que él nolo tiene: dante presencia del masculino genérico–, reforzar el mensaje y la impresión de que este no es un mundo de mujeres, nos sorpren- derá advertir que se la encuentra también cuando se celebra, ca- da año, el Día de del Niño. Así, en efecto, de tomarnos el tiempo para observar cómo per- mea el sexismo los mensajes publicados en la prensa en ocasión de ese día, comprobaremos en éstos recurrencias tales como que: 1. La mayoría presenta fotos en que sólo aparecen varoncitos, por el estilo de ésta en Últimas Noticias, 19-7-1998 , así como tam- bién en las siguientes: ¿Cómo explicar que si celebran también los suyos el Ambiente,la Tierra, la Raza , la Población y la Osteoporosis (entre muchosotros), haya un ser humano, el hombre, que no tenga también supropio día?SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 10. ¿Y LAS NIÑAS?82 83
  • 44. EL UNIVERSAL, 19-7-1998EL NACIONAL, A/3, 16-7-1999 EL NACIONAL, A/14, 19-7-1998 EL UNIVERSAL, 18-7-1999 ÚLTIMAS NOTICIAS, 18/7/1999 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 10. ¿Y LAS NIÑAS? 84 85
  • 45. ÚLTIMAS NOTICIAS, 19-7-1998 2. Cuando el sexo es indeterminable por tratarse de bebés, las leyendas alusivas inducen a pensar que son varones. Un buen ejemplo es esta publicidad bancaria (El Nacional, E/, 19-7- 1998) en que no sólo el singular hijo, sino también los elementos EL UNIVERSAL, 2-18 20-7-2003 EL UNIVERSAL, SUPLEMENTO ESPECIAL, 13-7-2002 que parecen indispensables para el futuro y la ausencia de cual- quier detalle que pudiera sugerir, en alguno de los cuatro «futuri- bles», su pertenencia al sexo femenino, dan la idea de varón: EL NACIONAL, 12-7-2001EL NACIONAL, E, 19-7-1998 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 10. ¿Y LAS NIÑAS? 86 87
  • 46. «la Semana del Niño», período que a su vez refuerza el contraste ya comentado entre los dedicados a la mujer –día, semana, año, década, etc–, y la ausencia total de al menos un período equiva- lente para festejar al hombre).EL NACIONAL A/7, 17-5-2002 EL NACIONAL, E, 26- 7-2002EL NACIONAL A/7, 17-5-2002 3. Y por último, cuando las fotos incluyen criaturas de ambos sexos, el masculino genérico habla del Día del Niño en singular siendo que las redacciones que aluden en plural a «los niños» o a «sus hijos», aun si en las fotos no se incluyen niñas, al menos per- miten deducir, gracias al condicionamiento del masculino gené- rico, que éstas están comprendidas.. Aludir en singular sólo al ni- EL NACIONAL, 29,9,2001 ño o a «su hijo» causa –sobre todo en el caso de esta celebración infantil–, la discriminatoria impresión de que se trata del «Día del Niño Varón». (Una impresión que se refuerza cuando se alude a SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 10. ¿Y LAS NIÑAS? 88 89
  • 47. Por lo aquí expuesto propongo que en todo caso, pero en parti- CAPÍTULO 11cular cuando se trate del llamado «día del niño», la designación MUNDO DE HOMBRES.sea cambiada por la de DÍA DE LA NIÑEZ o DE LA INFANCIA y que MASCULINO AUNQUE SEA FEMENINOnuestra Fundación del Niño se rebautice Fundación de la Niñezo «de la Infancia». Porque, como nos demuestra esta secuencia de ejemplos reuni-dos a través de los años, la niña es, por lo general, la gran ausente En el capítulo anterior señalé la tendencia a presentar –y por loen la celebración lingüística de ese día, lo que corresponde a la tanto a «sentir»– como varón, salvo prueba en contra, a todarealidad social que le ha tocado vivir desde la cuna; como bien ha criatura a quien felicite nuestra prensa en el Día del Niño; trasseñalado López Giralde según M. Bengochea (Discurso y Sociedad, leerlo, ¿puede negarse que la inconsciente impresión de que vivi-Sept. 2000): «La enseñanza-aprendizaje de la lengua es un proceso de mos en un mundo de hombres surge en buena parte de la formadoma mediante el cual las niñas aprenden a no ser nombradas». en que el lenguaje instala la presencia de éstos en el imaginario Más aún, según M. Moreno también en cita de Bengoechea, «la colectivo?.niña debe aprender su identidad sociolingüística para renunciar inme- Véase por ejemplo entre nosotros cómo en esta sección que sediatamente a ella. Permanecerá toda su vida frente a una ambigüedad titula «El primer pie en la escuela», donde cabe suponer que sede expresión a la que terminará habituándose, con el sentimiento de alude a criaturas de ambos sexos, la caracterización de las perso-que ocupa un lugar provisional en el idioma, lugar que deberá ceder in- nitas se hace sólo en masculino:mediatamente cuando aparezca en el horizonte del discurso un indivi -duo del sexo masculino sea cual sea la especie a la que pertenezca».(Negritas mías). Y es que esto último resulta una verdad escandalosa cuandocaemos en cuenta de que una oración como «cansados, llegaronlos 3 al pueblo», puede, pese a inducirnos a pensar que se trata detres seres masculinos, estar haciendo referencia a dos niñas y unburro. Nada puede extrañar, pues, que la celebración infantil que meocupa se denomine Día del Niño ni que se refuerce la consiguien-te invisibilidad lingüística de las niñas mediante su casi total au-sencia de las gráficas alusivas a dicha celebración; ausencia pordemás notable frente a la sobredosis de varones que, como ve-mos, establece una imagen masculina como protagonista anual EL NACIONAL, C, 16-9-1999del día en cuestión. Al final de la lectura podrá haber quien se pregunte si en el caso de las niñas la tipología es diferente: tan excluidas parecen éstasSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 11. MUNDO DE HOMBRES. MASCULINO AUNQUE SEA FEMENINO90 91
  • 48. del tema como la posibilidad de que madres y maestras tengan Aunque «hijo» en este ejemplo podría estar significando tam- que ver con él. Se trata así de sexismo en un presunto texto «pe- bién « hija» ¿quién pensaría instantáneamente en esta posibili- dagógico». Pero ¿qué pedagogía antisexista vamos a hallar en dad al contemplar el conjunto de bebés y pese a que se trata de una sociedad en la que, citando a García Meseguer, cuando un agencias, que es una voz femenina? bebé viene al mundo como resultado de la unión de un hombre y Cito a García Meseguer con respecto a «hijo»: una mujer no va encontrar un mundo hecho por igual de la coo- «El margen de ambigüedad del masculino asimétrico «hijo» es muy peración de ambos, sino hecho por hombres para hombres? grande y no es posible decir a priori cuántos lectores (lo) interpreta- De allí que en el siguiente ejemplo ¿no se tiende también a pre- rán como «hijo varón» y cuántos (...) como englobando a las hijas» sumir que son varones todas esas criaturas en pañales, en el clo- (1994: 160). se-up de cuya «identificación» (ficha nacimiento) vemos que en Por otra parte, aunque con lo costosa que debe ser una campa- todos los casos lo que dice es «hijo» ?. ña institucional contra el polio y otros males sea de entender y desear que no se duplique la publicidad para aludir separada- mente a las niñas y los niños, ¿no pareciera, a juzgar por el si- guiente aviso, que sólo los varones se vacunan?. En todo caso, es el tipo de redacción que debe ser evitada. EL UNIVERSAL, 3-13. 1-6-1998 Porque en un país como el nuestro, para un pueblo como el nuestro, ¿queda un mensaje tan importante como éste suficien- temente claro? ¿Más «claro», para muchas madres nuestras, que la incons- ciente impresión de que el hombre es lo importante? Y cuando enEL NACIONAL, E, 11-12-1999 lugar de referirse a «hijos» en plural (caso en que parece más fac- tible, repito, que pensemos en la posibilidad de que se aluda tam- bién a hijas), un texto se refiere sólo a «hijo» ¿no es porque se pre- sume que quien tiene un bebé tiene un varón? SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 11. MUNDO DE HOMBRES. MASCULINO AUNQUE SEA FEMENINO 92 93
  • 49. Para más, la presunción general de que en no habiendo especifi- mente niñas, ¿no evidencia lo absurdo –aunque «correcto»– de cación de sexo no se trata de personas femeninas, hay veces que ese masculino? parece dar un salto hacia una especie de afirmación en las imá- genes de la prensa. Imágenes en que salen nada más que perso- nas femeninas pero en cuyas leyendas se usa el masculino gené- rico, lo que resulta particularmente chocante. Resultaría menos sexista, si va a aludirse a personas de ambos sexos, que en las imágenes viéramos personas de ambos. Usar ese masculino gra- matical donde no aparece ningún individuo masculino real es una prueba más de que mujeres y niñas reales , visibles en perso- na y en las fotos, son sin embargo invisibles, gramatical y sexista- mente, aun contra toda evidencia.EL NACIONAL, A, 1-3-1998 EL NACIONAL, C, 24-3-2000 EL NACIONAL, 15-5-1998 ¿No es obvio que en estos ejemplos, a pesar de la gramática, los términos «electores» y «niños» se pueden percibir como forzados? Las imágenes en ellos, ¿no nos hacen intuir que hay algo absur- do en esta forma de referirse a electoras y niñas? Y en el próximo ejemplo referirse a «LOS MUCHACHOS» cuando EL NACIONAL, B/17, 22-10-1999 quienes aparecen en la foto (e inclusive en la pantalla) son única- Estos 3 niños ¿no son realmente hermosas? SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 11. MUNDO DE HOMBRES. MASCULINO AUNQUE SEA FEMENINO 94 95
  • 50. Y en cuanto al próximo ejemploEL NACIONAL, C/2, 7-9-2000 ¿no podría haberse redactado la noticia e informado, además, la profesión de su causante, de forma que desde el inicio todo resul- tara más acorde con el sexo de ésta y con la evidencia gráfica de su identidad?. Porque Ana Dávila es una contadorapúblicay si es la leyenda, que se inicia con «Diez mil soldados»,de haber sido re- a ella a quien vemos, bien pudo redactarse: Metro transportó a la dactada por alguien bien alerta al problema del sexismo habría persona 4 millardos sin faltar ni a la gramática ni a los hechos. resultado diferente. Algo como «parte del numeroso contingente Como fuere, si caemos en cuenta de lo incongruente que resul- militar que desfilará con las armas... etc.», pudo haber evadido el ta ver fotos donde sólo aparecen personas de sexo femenino y leer englobarlas en el sexo masculino. palabras en género masculino para referirse a ellas, nos llamará Si está claro que erradicar el uso del masculino genérico, aun- la atención cada vez más el hecho y habremos dado un buen pa- que desde luego ayudaría a cambiar la mentalidad sexista, no so en la dirección correcta: el repudio de las gríngolas y la revi- produciría por sí solo la desaparición del sexismo social contra sión de los conceptos. las mujeres (éste seguramente se da en sociedades como la Iro- Propongo, pues, que practiquemos un poco con las gráficas si- quesa, la Tunica y la Guajira, cuyas lenguas emplean el femeni - guientes; en ellas resulta particularmente obvio el punto a que no genérico), insisto en que también está claro que si en una so- me refiero y de hecho creo que para ilustrar la contradicción en- ciedad como la nuestra se le aplicara a los hombres este femenino tre invisibilidad lingüística y presencia visible, la de El Universal y en aquéllas, al revés, se aplicara «nuestro» masculino a las mu- (página siguiente), 1ª pág., 20-10-1999 , puede ser difícilmente su- jeres, en ambos casos los grupos respectivos se sentiría «no repre- perada, ya que al reseñar este acto patriótico, y aunque el mascu- sentados»; y con razón, porque ni ellas son ellos, ni ellos ellas. Lo lino genérico determine que las mujeres pueden ser llamadas que indica que la actual situación lingüística de ambos tipos de «soldados», si la foto presenta esta impresionante cantidad de sociedad es «anti natura» y que podría racionalizarse sustituyen- ellas y solamente de ellas, do sus respectivos pseudo genéricos por términos específicos pa- ra la categorización de cada sexo. SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 11. MUNDO DE HOMBRES. MASCULINO AUNQUE SEA FEMENINO 96 97
  • 51. Lo que pasa es que en nuestra sociedad las mujeres aceptamos imagen que las presente ante nuestros ojos, su ocultamientola supuesta neutralidad de términos en masculino para signifi- gramatical hace de ellas seres absurdamente invisibles.carnos, en vez de exigir términos realmente genéricos aunquetengan que ser creados. (Después de todo, al comienzo del len-guaje todos los términos eran auténticos neologismos –por su-puesto, en el sentido de nuevos, de antes jamás usados). Propongo aquí un ejercicio de imaginación : que la foto ante-rior se compare con la siguiente (de El Nacional, D/1, 5-2-2000) yque, siendo ambas sobre el mismo tema, pensemos en la leyendaque esta segunda podría tener si el español hiciera uso del feme-nino genérico y leyéramos en ella, por ejemplo, «desfile de altasoficiales» u «oficialas». Ello podría hacernos reflexionar sobrepor qué ésta sería ofensiva para sus sujetos (y «shocking» para to-dos), pero aquélla se supone que no lo sea para nadie: EL NACIONAL, 19-9-1999 ¿No resulta más ajustada a la realidad una leyenda como la delsiguiente ejemplo, en la cual concuerda el lenguaje con el sexo delas personas que aparecen en la foto? Baste contrastarla con laque le sigue, también sobre la misma gente... Cuando al masculino genérico usado como en las fotografíasque presento aquí se le opone, a nivel de realidad, la evidencia vi -sual de las personas femeninas que aparecen en ellas, se desdiceun poco la «invisibilidad» de esas perso nas; pero cuando no hay EL NACIONAL, A/4, 29-12-1999SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 11. MUNDO DE HOMBRES. MASCULINO AUNQUE SEA FEMENINO98 99
  • 52. EL NACIONAL, C/1, 15-9-1999 Tal vez un ejemplo especialmente convincente sea el de esta niña enfaldada y la leyenda que la «alude»: «Es importante que el alumno asista a clases desde el primer día para que pueda adaptarse» Por otra parte, en la siguiente «Astrología para niños»,si una EL UNIVERSAL, ESTAMPAS, PÁG.19, 30-1-2000 niña que aún no sabe de gramática se ve , bajo la imagen que la (Y valga el comentario sobre el efecto que en la psiquis infantil «representa», aludida en masculino como el niño en la otra ima - femenina puede tener el uso del masculino genérico para recor- gen, ¿no sentirá como ambigua su identidad? ¿No hará eso mella dar los estudios realizados en referencia a los «libros para niños», en su inconsciente? donde el número de protagonistas varones supera significativa- mente al de las niñas inequívocamente mencionadas y donde, SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 11. MUNDO DE HOMBRES. MASCULINO AUNQUE SEA FEMENINO 100 101
  • 53. entre otros modelos de comportamiento, las madres aparecen CAPÍTULO 12 mayoritariamente en actividades domésticas mientras los pa- MASCULINO GENÉRICO dres lo hacen en sus trabajos fuera de la casa, conducen los vehí- SEXO MATA CANTIDAD culos, enseñan a pescar, etc. Y si en Estados Unidos un estudio co- mentado por Miller y Swift sobre 700.000 palabras usadas en textos escolares de primaria arrojó que «boy» aparecía 2 veces más que «girl» y «man» 7 veces más que «woman», ¿qué resulta- Una de las respuestas obvias a la pregunta del capítulo anterior dos cabría esperar de un trabajo similar entre nosotros si contá- sobre por qué existe la tendencia a «masculinizar» mediante el ramos el número de niñas y de madres que no se pueden ver por- lenguaje a nuestro sexo, es, considero, la siguiente: porque la im- que las oculta una regla de gramática? pronta mental de la preponderancia masculina es tan potente Como fuere, lo importante es advertir cómo desde la niñez se da que atrae a su campo semántico tanto la idea de mujer como los esta masculinización femenina que por supuesto prolifera cuan- términos que, mediante el género gramatical femenino, están do se trata de adultas tal como vemos aquí donde, no habiendo encargados de expresarla. Una succión que arrastra a la mujeres ningún otro, «el adulto» se refiere a la empleada retenida: mismas, como demuestro posteriormente, hacia su automascu- linización lingüística. Ahora bien, el uso sexista del lenguaje perpetúa esa imagen masculina, centrípeta y paradigmática, mediante algunas de las reglas con que la gramática atropella impunemente la lógica más palmaria. De allí que sea importante comprender que dichas reglas –ori- ginadas por la actitud patriarcal del hombre–, son obra indirecta de éste (producto humano) y por tanto revisables de haber razónEL NACIONAL, D/4. 8-9-2000 para ello. Como por arte de magia la empleada que si no se veía por au- ¿Y acaso no la hay para revisar, por ejemplo, la que, siguiendo sencia de foto, al menos mentalmente se visualizaba, desaparece la misma línea ideológica de la del masculino genérico, establece completamente sustituida por un adulto. El desliz, por supuesto, que un pronombre debe concordar con su antecedente en nú- lo atribuyo a la tendencia común a masculinizar en cualquier ti- mero y género, PERO ante un grupo de, digamos, treinta mujeres po de contexto. No parece haber ninguno que se salve: y un hombre, los engloba a todos en el masculino ellos, aquellos, esos, (decimos: «había 30 mujeres y un hombre, y todos ellos esta- ban decididos»), contraviniendo la obligada concordancia con el género (mayoritariamente femenino en ese supuesto caso) y conUN PUNTO DE VISTA, PÁG. 45 el número (también en él mayormente femenino), que ella mis- ¿Se tendrá que decir, en ese caso, ¿«la pastor»? ¿«una pastor»? ma establece? ¿Por qué no hablar de «pastoras»? ¿Existe o no la tendencia a Evidentemente de lo que se trata es de imponer gramatical- masculinizar? ¿Y por qué existe? mente y, en consecuencia, de sugerir mental y efectivamente, la SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 12. MASCULINO GENÉRICO SEXO MATA CANTIDAD 102 103
  • 54. importancia del sexo masculino en general, así como la inheren- Rey», «Rey mata Reina», etc, a nivel lingüístico «sexo mata canti- te a cada uno de sus miembros por el hecho de serlo, indepen- dad». Sexo masculino, por supuesto, a cantidad femenina: dientemente de su posible insignificancia personal. Valga la elocuencia de unas fotos para mostrar lo absurdo de re- glas como éstas, de las cuales la del masculino genérico me es sin duda la más fácil de blandir como argumento: EL NACIONAL, C/10, 9-1-1999 ¿Y esto es lógico ? 18 La respuesta tal vez salte a la vista si la pregunta es dirigida a los hombres pidiéndoles que imaginen el caso inverso; es decir, que imaginen por un momento que el sexo que mata cantidad es elSIN IDENTIFICACIÓN femenino. Es sin duda impactante ver en la lista de los cuatro nombres (que Eso implicaría –y volveré sobre ello–, que el pronombre a usar por supuesto comienza con el del único varoncito) esa abru- en las siguientes fotos sería ellas y que en la primera y la segunda madora mayoría de femeninos que el masculino genérico ignora se leería: «las protagonistas»: olímpicamente. Este ejemplo daunapunzantevisióndelpredo- minioqueelsexismolingüísticoconfiereaunreciénnacido,anivel simbólico,mucho antes de que él pueda ni intentar aprovecharlo a nivel empírico. Y otro ejemplo de divorcio entre realidad y «corrección» gra- matical del masculino genérico, es el del siguiente, cuya leyenda dice que «Hace 14 años estos pequeños se iniciaron en el arte musi- cal, hoy varios de ellos son músicos profesionales», y en el cual la también abrumadora e ignorada mayoría femenina hace pensar que, como en ciertos refranes, («chequera mata a galán», «segu- ro mató a confianza»), o, como en el juego de póquer: «As mata EL NACIONAL A/25-5-2000 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 12. MASCULINO GENÉRICO SEXO MATA CANTIDAD 104 105
  • 55. en determinado grupo se lleven la palma de la alusión lingüística en el género gramatical que corresponda a su sexo, de donde en este ejemplo sería justo referirse a «los ministros» como lo hace la leyenda. Sólo que lo sería únicamente si en el caso de haber ma- yoría femenina se empleara el género femenino para referirse a un grupo mixto. Desde luego, no es el caso. Tanto en este ejemplo como en todo otro donde se use el mascu- lino genérico, la razón para emplear éste no obedece a una cues- tión de mayoría, sino de arbitrariedad gramatical. Así, lo que pa- recería lógicamente inconcebible en el caso de este grupo de cancilleres: llamar a quienes lo integran «las ministras» o «ellas»EL UNIVERSAL 29-7-1998 porque incluye a 2 mujeres, resulta no sólo concebible sino impe- Los dos ejemplos que siguen resultan a mi juicio par ticular- rativo al tratarse de las minorías masculinas, cuando la presen- mente demostrativos del punto que sostengo. cia de un solo hombre convier te en «ellos» a las mujeres de un Así la leyenda en la base del primero (El Nacional, A, 25-5-2000), grupo como el siguiente, cuya leyenda amplío abajo para su en- nos presenta a este grupo de cancilleres diciendo que: «Los minis- carecida e impactante lectura: tros de relaciones exteriores se tomaron la típica foto de familia antes de iniciar sus deliberaciones en la ciudad italiana». EL NACIONAL, A/6, 26-5-2000EL NACIONAL A/7, 17-5-2002 «Es difícil estar en medio de tanta carne y seguir con el pulso normal, De hecho cuando pensamos en un sistema representativo pare- las palpitaciones en regla, la actitud impasible. Es cuestión de cos- ce lógico que quienes tengan mayor número de representantes tumbre, dirán algunos: tantos años viendo mujeres bellas (mujero- SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 12. MASCULINO GENÉRICO SEXO MATA CANTIDAD 106 107
  • 56. nes, más coloquial; mamacitas, en la frontera de la ordinariez), cur- híbe cuestionar algo tanto menos impactante como es la «lógi- ten al cuero más duro, amansan la curiosidad, calman las ansias ca» del masculino genérico y señalar no sólo su sexismo, sino más desbocadas. Otros, más deslenguados, podrán echar mano de la también lo irracionalque resulta. ironía y decir que como el adalid de la belleza nacional se conoce todos Bien dice Spender que «si hombre fuera un término realmente ge - los vericuetos –literalmente– de ‹sus› muchachas, sabe con detalle nérico resultaría tan lógico cuando asociado a lo masculino (como en que esa carne, en algunos casos, no es tan fresca como parece. Los «al hombre le gusta guerrear»), como cuando asociado a lo específica- más destemplados dicen suponer que como se trata de una carnicería mente femenino:«el hombre amamanta a sus crías» o«llegado el hom - estética, al carnicero generalmente llega a repugnarle la carne. Co- bre a la menstruación»,etc. El que esta segunda posibilidad nos resulte mentarios a los que, por vulgares, no hay que prestarles atención». tan inaceptable es prueba de que sólo es un término pseudo genérico y de que por tanto su absorción de la mujer no es más que un atropello se- Verdadero monumento de la presentación de la mujer como un mántico dirigido a hacer de ésta un ser lingüísticamente invisible» 19.objeto sexual (pese a la última frase con que se intenta negarlo), Para reforzar su planteamiento cabe insertar aquí un archicita-vale la pena observar en este texto los términos lingüísticos que do ejemplo de lo absurdo y de lo «pseudo» que resulta este genéri-como «mujerones» y «mamacitas» contribuyen a su insólito co aun a riesgo de que no parezca serio el incluirlo; por el contra-irrespeto de lo femenino: pero esto aparte, pensemos en el hecho rio, sí es serio, ya que, pese a parecer un disparate, ¿cómo negarde que de haberse aludido en él a quienes integraban ese específi- que es un texto gramaticalmente correcto si en García Meseguerco grupo, tendría que haberse dicho «ellos» porque en él se halla- (1994:149) leemos que «ambas predicaciones (mi abogada estába un hombre. Es decir, que al carnicero y «sus» muchachas reu- enferma, mi abogado está enfermo) son correctas para referirse anidos en ese salón de espejos habría tenido que englobárseles en una mujer»?.un pronombre o en un artículo masculino, saltándose a la torera Veamos:la aplastante mayoría femenina. Creo que la arbitrariedad de las «el ingeniero estaba esperando al marido, que salía de su oficinarazones gramaticales salta a la vista. con el abogado de la empresa. El abogado estaba embarazado, ¿Hay, pues, o no, razón para revisar aquellas de sus reglas que igual que el ingeniero, que era la cuarta vez que lo estaba en me-perjudican, a nivel de realidad, las condiciones de vida de la mi - nos de 6 años». (Y conste que la polisemia de «embarazo», de latad femenina de la humanidad? que trato más adelante, permite aquí, como entonces se verá, la Aunque ya vimos que dichas reglas no se deben considerar he- coherencia semántica).chas adrede contra el sexo femenino, insisto en que al ser produc- ¿Hay algo de racional y, sobre todo, de justo, en una norma lin-to de la actitud que deprecia a las mujeres, se deben considerar güística como ésta ?producidas por el hombre. No se me ocurre más nadie que pudie- Al argumento de que ella implica «una mayor riqueza expresi-ra tener esa actitud. Son, por lo tanto, su obra. Y sí hayrazón para va para la mujer» ya que ésta puede predicar de sí misma en mas-revisarlas. culino o en femenino (es decir, estar presente, por ejemplo, en No solamente la hay, sino que «hombre», ya vimos, es «ser hu- «nosotras» y «nosotros»), mientras que para el hombre sólo haymano racional», y es bueno recordar que, empleando su razón, el masculino, casi ni vale la pena contraargumentar: la supuestaCopérnico y Galileo revisaron y rectificaron el dogma aristótelico riqueza consiste en que la mujer se exprese y sea expresada me-de la Tierra como punto central del Universo; de donde nada pro- diante el género que le corresponde, (en su caso el femenino, co-SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 12. MASCULINO GENÉRICO SEXO MATA CANTIDAD108 109
  • 57. mo en el de él el masculino), o que se la invisibilice y sobreentien- Y es que el masculino genérico, como vimos en Spender, es sóloda al ser englobada en éste, mientras que para el «pobre hombre» un pseudo genérico que justamente por ello le ha causado, en–por cuanto es un «hombre pobre» al carecer de semejante ri- más de una ocasión, gravísimo perjuicio a las mujeres.queza–, sólo queda el conformarse con su género, la inclusión del De hecho, como señala a su vez Pauwels, (1998: 29), la ambigüe-de ella, y la representación de la especie. dad de este masculino ha estorbado en varias ocasiones los dere- Por otra parte, al argumento de que la economía del lenguaje chos legales femeninos. Incluyendo inclusive el de votar y el delfue lo que impuso el uso del masculino genérico, cabe responder acceso a ciertas profesiones. Verbiest reporta que en los Paísesque ello no explica por qué se le prefirió al femenino genérico –que Bajos Aletta Jacobs exigió ser incluida en la lista electoral de 1883hubiera sido igualmente «económico»–, dando lugar a la sospe- porque la ley sobre los derechos electorales se refería a quienescha de que en la elección tuvo que ver la fuerza física masculina : podían ejercer éstos como a «residentes», término que no excluíaimponer lo masculino como norma en el sistema simbólico ob- lingüísticamente a las mujeres y que, ello no obstante, el Hogeviamente equivaldría a mantener en el sistema práctico (econó- Road o Consejo Superior determinó que dicho término neutromico, político y social), el poder implantado por la fuerza 20. (genérico) no contemplaba la inclusión de las mujeres. Como fuere, imaginemos por un instante qué sentirían los ve- Por su parte, Guentherodt (1984: 243) incluye un caso similar denezolanos si la práctica constante del lenguaje estableciera, en lenguaje sexista que impedía a las mujeres el derecho a votar.vista de la mayor potencia de Los Estados Unidos, que el término Ante el hecho, las oriundas del cantón francoparlante de Vaud«venezolano» quedara incluido en el de «norteamericano». argumentaron que «según el uso legal contemporáneo que interpre- Es decir, imaginemos que el factor geográfico común de ambos ta el masculino plural francés como inclusivo del femenino, la expre-pueblos (América), equivaliera a su naturaleza común (especie sión «todos los suizos» usada en el Artículo 23 sobre el sufragio enhumana), y que cada uno de esos pueblos equivaliera a cada uno Vaud tiene que interpretarse como neutra». Su argumento, invali-de los sexos: el norteamericano al masculino y el venezolano al dado por la Corte Suprema Federal de Suiza, dejó al descubiertofemenino, y que, por razones de poder presentadas como razo- la falacia del genérico masculino. Falacia que fue posteriormentenes de economía del lenguaje, el término «norteamericano» se confirmada por las modificaciones lingüísticas emprendidas aestableciera como el genérico a usar para nombrarlos a ambos. nivel federal cuando finalmente, en 1971, les fue permitido el vo-De seguro que el sólo imaginar tal absurdo nos indignaría. to a las mujeres. Pues bien, ¿y no hay menos diferencia entre los pueblos en tan - Obsér vese que no me estoy refiriendo aquí al sexismo «gene-to pueblos que entre las mujeres y los hombres? Bien lo expresa- ral», sino a cómo el lingüístico ha tenido consecuencias eviden-ban aquéllas que lucharon en la Revolución francesa cuando tes, a través de la historia, en la vida femenina.hablaban del Tercer Estado dentro del Tercer Estado (Díez Celaya. Y es que en efecto, como señala igualmente Gibbon (1999: 49 -1997: 38): 50), los derechos de la mujer han dependido históricamente de »...puesto que ha quedado demostrado, y con razón, que un noble no las interpretaciones dadas al lenguaje legal, siendo que en Ingla-puede representar a un plebeyo ni éste a un noble, de igual manera un terra, Canadá y Estados Unidos ella ha librado verdaderas bata-hombre no podría representar a una mujer». Así tampoco su desig- llas con respecto a ese lenguaje. Sus derechos a estudiar y practi-nación («hombre, escritor, obrero...»), puede en justicia hacerlo. car la medicina, a tener propiedades, a votar y a par ticipar en pugnas electorales como candidata, dependían de la interpreta-SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 12. MASCULINO GENÉRICO SEXO MATA CANTIDAD110 111
  • 58. ción de términos supuestamente neutros como «per sona» o ciudadanía, basado sobre la noción de los derechos de la perso-«ciudadano». na, no las incluía como personas. Según leemos en Cameron Porque determinar si una mujer era persona fue un punto cen- (1999: 177), se asumía que el sujeto político de una sociedad era eltral para decidir si se podía, por ejemplo, permitirle estudiar y gra- hombre, y la «neutralidad» de ciertos términos –en ese caso «per-duarse en la Escuela de Medicina de Edimburgo en fecha tan re- sona»–, no resistía a pie firme cuando se la negaba con miras aciente como finales de 1860. Y digo «tan reciente» por compararla defender el poder político de los hombres.con los argumentos de Fray Bartolomé de las Casas a favor de los Valga, pues, asentar que lo genérico del masculino ha sido a ve-indígenas de América (como también a los de Vitoria en 1520) . ces violado según los intereses del sexo dominante, aunque se in-Porque una cultura cerradamente católica que ante esos extra- sista en declararlo inclusivo del sexo femenino. Una insistenciaños seres recién «descubiertos» se debatía entre considerarlos in- tan tenaz que efectivamente ha internalizado la automática pre-frahumanos (lo que, de ser así, justificaba los lucrativos atropellos sunción de que, salvo aclaratorias al respecto, todas las personasde que podía hacerlos víctimas), y reconocerlos creados a imagen a quien algo (o alguien) se refiera, son de sexo masculino.y semejanza de Dios como cualquier cristiano «civilizado», habríaque convenir en que ciertos individuos de la España de entoncesparecían estar más cerca del concepto actual de los Derechos Hu-manos que la Inglaterra de 300 años después con respecto a la mi -tad de su propia población, ciertamente nada «extraña». Como fuere, miembros de esa mitad argumentaron, ante el Es-tatuto de 1850 que había determinado su absorción lingüística Ante este título del artículo aparecido en Primicia el 13-4-2000.por el género masculino «para abreviar las Actas escritas», que (pág. 11), ¿quién piensa automáticamente que ese ministro po-las mujeres sí podían votar en las elecciones de 1869 en Man- dría ser una mujer? Y menos todavía, ¿a quién le viene en primerachester porque la expresión «todo hombre adulto» las incluía; instancia la idea de una mujer ?pero aún 20 años después, cuando Lady Sandhurst fue electa Al señalamiento de que el masculino genérico constituye unpor mayoría al County Council de Londres, su rival, (un hom- atentado lingüístico contra la visibilidad social de las mujeresbre), logró que la elección se anulara porque, siendo mujer, no la suele argumentarse que lo que es es una mera fórmula expeditaincluía la expresión legal «persona adulta». (También en Was- para agilizar la comunicación según la supuesta ley de econo-hington Victoria Woodhull, primera mujer invitada a hablar an- mía del lenguaje. Ya hemos visto que incluso un connotado anti-te el House Judiciary Committee (1871), argumentó que el sufra- sexista abocado al problema en nuestra lengua sugiere, como so-gio femenino estaba implícito en la Constitución gracias al lución para mitigar la innegable ocultación que dicha fórmulatérmino «persona» empleado en las enmiendas 14 y 15, pero no logra con respecto a la mujer, que hagamos un esfuerzo mental:logró obtenerlo entonces. El voto de las mujeres sólo se hizo reali- «...el camino más eficaz no estriba en la negación del masculinodad en 1920) genérico sino en su afirmación, completada con llamadas de Y es que todavía en la segunda mitad del siglo XIX numerosos atención a lectores y oyentes para que no olviden que en (él) sejuicios legales excluyeron a éstas tanto de cierto tipo de empleo, incluye a la mujer. Si yo leo en un escrito que ha habido «huelgacomo de las representaciones políticas y legales. El concepto deSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 12. MASCULINO GENÉRICO SEXO MATA CANTIDAD112 113
  • 59. de profesores» debo representarme en mi imaginación a varonesy mujeres enseñantes, no sólo a los primeros....Es un ejercicioimaginativo que requiere atención, una gimnasia mental paraeducar al inconsciente. Si se persevera pronto se convertirá ennatural. De no hacerse así, estaremos expuestos en todo momen-to a incurrir en sexismo» (García Meseguer, ¿Es sexista la lengua españo-la? pág.78). Viniendo de quien viene esta recomendación de esforzarnosnopara eliminar la fórmula en cuestión, sino para tratar de desgra-bar lo que ella ha venido grabando por siglos en el inconscientede nuestra sociedad, pudiéramos decir que «¡qué esperanza!»; ymás aún porque casi nos hace verla como tan sólo una eleganteespecie de ropaje lingüístico bajo el cual las mujeres en realidad síestamos, y que sólo es cuestión de recordárselo todo el tiempo atodo el mundo para que deje de existir como un problema para elsexo femenino. De allí que me viniera en mente la similitud del masculino gené - Es decir, una mujer que, como casi todas, rechaza su oculta-rico con ese atuendo femenino llamado burka de cuya existencia miento y está más bien dispuesta a arrojar de sí los velos con quenos enteramos masivamente a raíz de la guerra de Afganistán. se ha pretendido hacer de ella un ser humano invisible: En la siguiente foto tomada en esos días del 2002, la personacon turbante es obviamente un hombre; pero las otras ¿qué son?.Se sobreentiende «naturalmente» que dos mujeres, pero de re-cordar al corresponsal francés que valiéndose de ese sobreenten-dido logró infiltrarse en la zona talibana bajo el camuflaje de unaburka para pasar por mujer, tendremos que admitir la posibili-dad de que las otras dos personas en la foto pudieran igualmenteser, una o ambas, de sexo masculino. Igualmente ni siquiera elsobreentendimiento garantiza la «presencia» de la mujer bajoesa burka lingüística que es el masculino-genérico (una imposi-ción del hombre tanto en el ropaje como en lo lingüístico), aun-que hagamos una gimnasia mental para recordar que bajo el velocon que se la oculta, es posible que se halle una mujer.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 12. MASCULINO GENÉRICO SEXO MATA CANTIDAD114 115
  • 60. REFERENCIAS bar que las niñas son –en general– forma el miedo y la necesidad de dominador-dominada, pudiendo18 Dice el profesor E.E. Mosonyi: menos violentas que los niños, me- protección parecen estar presentes deducirse de ello que, una vez de-«...debe recordarse que la lengua nos agresivas, lo cual es evidente- en las relaciones de los sexos y jue- sarrollado el lenguaje, leyesno es un ente lógico ni matemático mente aplicable también a las gan un rol importante tanto en la gramaticales como la del masculi-en su mayor parte. Todo sistema mujeres. Por esta razón, pese a al- actitud del hombre temeroso ante no genérico lo que en últimalingüístico constituye una creación gunas excepciones, un hombre no poderes indefinibles de la mujer, instancia han «recogido» es la leyvaliosísima del espíritu colectivo, se siente a priori amenazado por como en la de ésta ante la fuerza del más fuerte.pero no podrá aspirar a una perfec- una mujer, lo que le hace normal- física del hombre. Una ley que el propio Locke, peseción que supere la de su creador: mente inhibir su agresividad pero Pero de hecho pienso que la fuerza a sentar las bases de la Razón Ilus-el hombre y la mujer». (El Nacional, le da a la vez la posibilidad de usar masculina ha incidido con más pe- trada como campeón de laA/6, 24-3-1990). su superioridad física para satisfa- so en la vida práctica y, en relación autonomía del individuo que «niCiertamente no es lógico que la cer sus pulsiones sexuales o sim- al tema que me ocupa, cuando puede ni debe someterse a otro»,mitad de la población humana, la plemente hacer uso del otro sexo. Stuart Mill dice que «la desigual- viola contradictoriamente cuandofemenina, sea invisibilizada y «se - Probablemente esta diferencia ha dad de derechos entre el hombre y descarta esa autonomía en el áreacundizada» lingüísticamente por convertido en principio a las muje- la mujer no tiene otra base que la conyugal pues «siendo necesarioel masculino, lo que presumo sea res en más temerosas, a la vez que ley del más fuerte» porque las leyes que el derecho de decidir en últimola causa de que el profesor diga que explica su relación ambivalente «convirtieron lo que era un mero término (es decir, de gobernar)«es prudente evadir el machismo con los hombres, mezclando el hecho físico en un derecho legal» esté colocado en una sola persona,en el plano lingüístico mientras temor y la confianza hacia aquel (Molina Petit, 1994: pág. 100), tene - va a parar, naturalmente, al hom-la flexibilidad del lenguaje nos que puede tanto amenazarlas mos que según esta visión se bre, como más capaz y más fuerte»autorice tal opción». Por mi parte como defenderlas» habría dado la diferencia física pri- (en su Ensayo sobre el Gobierno Civil,pregunto si evitar el machismo es Cabe añadir aquí lo que, por el mero y luego la relación cursivas mías).sólo «prudente», o «justo y necesa- contrario, dice Molina Petitrio». Además, observo que la (1994:227): «ante la figura maternainflexibilidad del uso sexista del len- que representa no sólo el objeto deguaje (que no del lenguaje en sí), su amor, sino la prohibición de susresponde aquí por la inclusión del primeras actividades instintivasfemenino en la voz «creador», y (...) el niño experimenta ciertos im-por la precedencia masculina final pulsos sádicos hacia su madre noque, seguramente con la intención exentos de ansiedad. Por otro lado,de evadir el machismo, el profesor el miedo del niño ante el posibleacentúa inadvertidamente al escri- rechazo de su madre se resuelve enbir (la mujer) entre paréntesis. la afirmación de su masculinidad y en la devaluación de lo femenino».19 SPENDER, Dale. Man Made Lan - Así «para Karen Horney la deva-guage, (págs. 156-157). luación cultural de la mujer tiene mucho que ver con aquella actitud20 Como señala Agacinski psicológica de ‹miedo a la mujer›(1998:129), «Ninguna reflexión que es una manifestación incons-sobre los dos sexos puede ignorar ciente del hecho de que es la madreque existe una diferencia de com- el primer objeto de amor del niño,portamiento y de fuerza. La simple el primer ser omnipotente y porobservación de las conductas in- ello el más temido» (1994: 229).fantiles es suficiente para compro- En todo caso, vemos que de algunaSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 12. MASCULINO GENÉRICO SEXO MATA CANTIDAD116 117
  • 61. CAPÍTULO 13MASCULINIZACIÓN LINGÜÍSTICAUno de los efectos más demoledores que ha tenido en la mujer eluso de normas gramaticales que la ocultan es el de la autodeva-luación a que la inducen sin que ella se dé cuenta. En la medidaen que acepta ser nombrada en términos masculinos y borradacon ello de la representación lingüística, se vacía de lo que pudié-ramos llamar su sentido de identidad femenina y se asimila, parareemplazarlo, al de la identidad masculina que la subsume pormedio del lenguaje. Así pues, aunque la gramática establece que el género masculi-no denota indistintamente varón o mujer, el que ella lo suela pre-ferir al femenino gramaticalmente «correcto» para designarse,revela, en lo más profundo de su psiquis, la influencia del sexis-mo. Una influencia que explica por qué tiende a sentir que untítulo profesional en masculino respalda más su capacidad, sinadvertir que autodefiniéndose «odontólogo», «abogado» o «ar-quitecto» admite su convicción de que participar en alguna for-ma del masculino no sólo le da prestigio, sino que justifica la cuo-ta de au to ri dad que ese pres ti gio-por-ós mo sis es capaz deconcederle. Es decir, sin advertir que se define como «menos» cre-yendo definirse como «más». (Vemos así la forma en que su mas-culinización lingüística – percibida como concesión masculina«prestigiante» y, por lo tanto, aceptada sin cuestionamiento–,origina los híbridos semánticos que identifican a tantas profesio-nales cuando se anuncian). Y es que de hecho la mujer es inducida a presentarse en lo posi-ble como hombre cuando quiera proyectar una imagen de podery, en especial, de capacidad; la induce, entre otras cosas, el que ellenguaje, en muchos de los casos en que no la oculta, la mascu-liniza «a troche y moche» haciendo que llegue a ver como natu-ral (e incluso beneficioso) el que se la aluda en masculino hasta13. MASCULINIZACIÓN LINGÜÍSTICA119
  • 62. cuando no lo requiera la gramática; y de ahí a «sentir» que resul- Lo general de esta tendencia a dejar en masculino los títulos tamásrentablepresentarseellamismacomohombre,nohayni que alguna vez sólo detentaban los hombres se ilustra con el si- unpaso.Loqueexplicaquenoseopongaaserdesignadaconlos guiente ejemplo que inicia esta visión del proceso mental francés términosmasculinosyaexistentessinqueestosseanmodificados. hacia la feminización de dichos títulos. Valgan estos ejemplos que ilustran, en diversas áreas, esa mas- Tomado del estudio de la filósofa Iragaray (1992:122) quien a su culinización innecesaria, omnipresente y condicionante : vez lo tomó deL´independantdel 3 de septiembre de 1987 se trata de , la nota necrológica de una mujer francesa dedicada a la política: «Nicole Chouraqui, antiguo secretario general adjunto del R.P.R, di- putado europeo, teniente de alcalde de París, ha muerto en su domi- cilio de esta ciudad a la edad de 49 años, a causa de un cáncer.EL NACIONAL, D, 22-8-1999 Nacida en Argelia el 18 de marzo de 1938, esta economista de for- mación, tras una carrera de analista financiero en la banca de la Unión parisina de 1960 a 1966, entró en la vida política afiliándose al Partido Radical. En 1970, volvió al R.P.R, donde fue miembro del buró político hasta 1977, luego secretario general adjunto en 1978. Secretario nacional encargado del trabajo, del 81 al 84, fue elegida diputado europeo en 1979 y reelegida en 1984. Consejero de París en el distrito XIX, teniente de alcalde con Jacques Chirac, ella fue también consejero regional de Ile-de-France. Casada con el asegurador Claude Chouraqui, fue madre de dos hijas». Obviamente siguiendo la misma línea y tomado de Le Monde Diplomatique (15, 3-15,4 de 1998), leemos que «el 8 de enero de este año de 1998 tres miembros de la Academia Francesa, entre los cuales Helene Carrere d´Eucasse, interpelaron públicamente a algunas de las pocas mujeres ministras del Gobierno francés que reivindicaron y pusieron en práctica la feminización de su título, diciendo que era «un contrasentido gramatical».EL NACIONAL, A/4, 6-1-1995 EL NACIONAL. A/4, 30-7-1994 Ahora bien, dado que considero importante este ejemplo fran- cés en la medida en que revela la ideología sexista dominante y ésta, en mayor o menor grado, es la misma que existe en Vene- zuela, paso a profundizar un tanto en los antecedentes de la pos- tura asumida por la Academia Francesa con respecto a la invisi-EL NACIONAL, FERIADO, 29-8-1999 bilidad lingüística femenina. En primer lugar, (y por cuanto tiene en cierto modo que ver con EL NACIONAL, 11-2-1989 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 13. MASCULINIZACIÓN LINGÜÍSTICA 120 121
  • 63. algunas reacciones ante la redacción de nuestra más reciente la Academia Francesa (todo subrayado es mío) al decir en 1984Carta Magna, de lo cual me ocupo luego), observemos que en el que : «cuando torpemente se forjaron nombres de oficios en fe-caso francés una de las justificaciones para oponerse a la femini- menino (...) como doctoresse...su escaso rendimiento los empañózación de los títulos, grados, etc, fue que «El sistematizar, por ra- muy rápido con un matiz despectivo. Es de esperar que nuevaszones simbólicas, la mención de la forma femenina, conduciría a creaciones no menos artificiosas correrán la misma suerte».21modificar todos los textos generales (constitución, leyes, declara- Tampoco extraña que dada una «razón suficiente», (la de laciones), así como a crear nuevos cuerpos (de consejeros y conse- presión social), dos años más tarde tuviera que establecer reglasjeras, administradores y administradoras), y a modificar todos de la formación del femenino para profesiones y oficios, ni que ellos estatutos», proceso que implicaría «en los textos mismos, una Pequeño Larousse, cuando incluyó por primera vez, 9 años des-gran pesadez, amén de complicaciones prácticas de redacción pués, las voces resultantes, «informara», por ejemplo, que «la mi-extremadamente numerosas». nistre» (es decir, la ministro) se emplea a veces en el lenguaje colo- Se trataba, pues, de una justificación por motivos prácticos: de quial», sugiriendo con ello que se debía reser var el masculinola negativa a esforzarse por buscar soluciones satisfactorias para para la lengua escrita o culta. Así pues, pese a que realmente encasi la mitad de la población francesa; negativa que por lo demás la Edad Media el francés popular no sólo tenía formas femeninascontrasta con la recomendación que el Consejo de Europa dio en para las ocupaciones o profesiones privadas, sino también para1990 a todos sus países miembros de «adaptar el vocabulario a la lo jurídico, (refiriéndose en ella a las vendedoras, las demandan-autonomía de ambos sexos y eliminar el sexismo en el lenguaje». tes, etc), la Academia, tras tardarse 4 siglos en aceptar a una mu-(Una adaptación que, cuando efectuada por las francófanas Sui- jer en su seno, la llamó «El AcadémicoMarguerite Yourcenar».za y Bélgica, fue calificada de «aberrante» y de «chocante» por la ¿La razón?. Mejor dicho, ¿su razón? Pues que «al reformar el vo-Academia Francesa). cabulario de las profesiones (...) deberán evitarse las formas fe- Desde luego esto no puede extrañar si recordamos que en el tex- meninas en todos aquellos casos en que no estén consagradasto de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano por el uso (debiendo preferirse en ellos) el término no marcado»(1789), el término «hombre» sólo se refería al sexo masculino (no (masculino)».era neutral, ni abstracto, ni inclusivo, ni pretendía un «universa- Aunque en el mismo texto reconoce que «ciertos nombres delismo»), de donde la Revolución que lo redactó, pese a la partici- profesiones (...) antes tenían un femenino (como «comisionada»pación que habían tenido en ella las mujeres, excluyó a éstas de de contribuciones directas o de registros»), después señala quetoda vida política. Así mismo el Código de Napoleón las condenó hoy, «contrariamente al uso que se había instituido en toda la pri-a la incapacidad legal, la revolución de 1898 les negó el voto y la II mera mitad del siglo XIX, se declinan solamente en masculino».República las mantuvo en la marginalidad política. De hecho, Dado que este ¿argumento? admite la historicidad de los cam-mientras que Noruega y Finlandia concedieron el voto femenino bios de uso que puede socavar sus actuales disposiciones, la Aca-en 1906, (El Reino Unido en 1918 y Estados Unidos en 1920), las demia se apresura a añadir, (cursivas mías), que aunque «es cier-francesas tuvieron que esperar por él hasta 1944 (Venezuela, por tamente posible interpretar la igualdad política (expresada por elel voto universal, sólo tres años más). masculino) como un ocultamiento público de las mujeres tradu- ¿Era, pues, posible, que esta actitud no se reflejara en lo lingüís- cido por el androcentrismo gramatical, la feminización de los tí-tico?. Quiero insistir en que no puede asombrar la afirmación de tulos sería una forma de romper con el universalismo abstractoSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 13. MASCULINIZACIÓN LINGÜÍSTICA122 123
  • 64. (es decir, con el uso de un mismo término –masculino por supuesto–, inferioridad que se contrapone a sus legítimas reivindicaciones (...)para significar ambos sexos) ya que el uso de éste «proclama la Equivale a proclamar la superioridad del macho, del cual el géneroigualdad, la indiferenciación (ante la ley) y el apartamiento de las masculino es la expresión gramatical».determinaciones naturales (el ser hombre o mujer) por cuanto el Como en Venezuela adolecemos del mismo mal sexista y aun siuniversalismo (garantizado supuestamente por el uso del masculino nuestra feminización de títulos ciertamente ha progresado, logenérico) es más bien un ideal por alcanzar que un obstáculo para cierto es que en todo momento hallamos redacciones como lasla realización de la igualdad concreta entre hombres y mujeres». siguientes cuya «corrección» gramatical resulta, a medida que Dice, además, que gracias a sus reglas de gramática, «la lengua cobramos conciencia del problema, cada vez más absurda. En es-francesa no necesita precisar expresamente el sexo de las perso- pecial, cuando hay fotos –ver el tercer ejemplo– que al desvirtuarnas mencionadas (...) por lo que es lógico, desde el punto de vista lo ambiguo la hacen parecer patética:jurídico, emplear el género masculino entendido como el nomarcado (el inclusivo del femenino) porque designa un ente gené-rico (...) y no a una persona física sexuada» 22. Aunque las mujeres francesas nunca pidieron que se usara co-mo no marcado el género femenino, sino que éste se aplicara alas mujeres como sí es lo lógico, la Academia aclaró que «el valorgenérico del masculino tiene sus razones lingüísticas. El princi-pio de la neutralidad de funciones, grados y títulos (es decir, la nofeminización de éstos), tiene sus razones jurídicas y políticas». Como dice Benoite Groult, reconocida escritora y expresidenta EL NACIONAL, D, 9-4-1997de la comisión de terminología para la feminización de profesio-nes, funciones, grados y títulos, la Academia, no pudiendo prohi-bir los femeninos ya usuales, procuró que no se crearan nuevosen el área pública. De esta forma a una mujer le sería posible ser lasecretaria del patrón, pero de ingresar al Gobierno tendría que ser«El Secretario de Estado»: en la medida en que se ascendiera por laescala social se obstaculizarían los femeninos porque las funcio-nes políticas más altas son el espacio simbólico del poder. Estas son las razones lingüísticas y políticas que mueven a laAcademia, aun cuando gramáticos de ambos sexos han expre -sado su opinión en contra. Entre ellos, como lo citó Le Monde (ll, 6, EL UNIVERSAL, 8-10-19991991), el célebre Albert Dauzat, para quien «la mujer que prefiere nombrar su profesión por el nombre masculi- no antes que por el femenino implícitamente delata un complejo deSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 13. MASCULINIZACIÓN LINGÜÍSTICA124 125
  • 65. Y siendo que jueza se emplea cada vez más, ¿no era el término lógico para aludir a estas 4 mujeres (de las 5 ascendidas) que apa- recen en la respectiva foto? Veamos:EL NACIONAL, B, 21,7,2003 Un par de ejemplos venezolanos pueden hacernos recordar el de la nota necrológica de la francesa Nicole Chouraqui pocas pá- ginas atrás. Se trata en este caso de las notas que identifican a dos impor tantes profesionales colaboradoras en el N° 16 (octubre EL NACIONAL, D, 5-12-1995 1992) de la revista ARGOS de la Universidad Simón Bolívar: Vale la pena, además, observar cómo la redacción de este texto nos informa en «correctísimo» español, que ellas fueron as- cendidos. Ciertamente la fuerza que tienen los títulos en masculino para evocar en primera instancia imágenes masculinas entra en con- tradicción con la evidencia gráfica de este ejemplo, el cual ilustra palmariamente la contradicción entre realidad y uso del mascu- Asombra la eficacia con que el lavado cerebral de que hemos si- lino genérico. Sin embargo, dicha fuerza se ve constantemente do víctimas (y cómplices) con respecto a una supuesta secundi- alimentada por la asociación de este supuesto genérico con imá- dad, ha calado hasta el extremo de que las mujeres nos sintamos genes exclusivamente masculinas (recordar el ejemplo de la sa- identificadas por términos masculinos. lutación del médico en su día), aunque en los textos se aluda a ¿Cómo puede, en efecto, una mujer, creer que un título en mas - una o más mujeres: culino realmente la hace «ser» más? ¿Por qué no establecer, o más aún, imponer como lo habitual, psicóloga, notaria, profeso- ra o jueza? SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 13. MASCULINIZACIÓN LINGÜÍSTICA 126 127
  • 66. El masculino, en efecto, asimila a la mujer con tanta naturali- dad en el imaginario colectivo que hasta en las circunstancias menos naturales –justamente por menos «masculinas»– pasa inadvertido el hecho. Valga así como prueba el siguiente ejemplo de «lenguaje contra natura» hallado en esta publicidad de Labo- ratorios Farma S.A., 1999, donde se pasa por alto el hecho de que quien sufre dolores de menstruación tiene que ser mujer y, por tanto, una paciente: la paciente; no el paciente al que «si está em- barazada» se le aconseja consultar al médico. Para más, según señalo después, como ni la menstruación ni el «embarazo» deben ser presentados como si fueran una enferme- dad, debió decirse en lugar de «el paciente» –independiente– mente de su masculino absurdo–, «la persona» : «La persona de- be informar al médico, etc, etc».EL NACIONAL, D/5, 9-12-1999 Ante este «perfil» físico de un venerable caballero entrado en años, discretamente trajeado y en apariencia como encorvado bajo la responsabilidad de la judicatura, ¿puede venirnos simul- táneamente en mente la imagen de una mujer? ¿de una juez? o, menos todavía, ¿de una jueza? El poder evocativo de lo masculino en este tipo de asociación término-imagen explica hasta cierto punto la mínima resisten- cia de las mujeres a ser expresadas mediante apelativos o títulos que no revelan de manera instantánea e inequívoca su sexo; pe- ro, como hemos visto, dicho poder actúa hasta en ausencia de imágenes y hace que se deslicen a la masculinización tanto el ha- bla como la redacción de los textos.EL NACIONAL, SIN IDENTIFICACIÓN COMPLETA SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 13. MASCULINIZACIÓN LINGÜÍSTICA 128 129
  • 67. En todo caso, también parece ir contra la naturaleza la redac- como un «yo» indirecto), cuando ella lo usa, por lo general asu- ción de esta nota, cuyo grado de innecesaria y desbordada mas- me que está expresando su «yo». culinización sería a duras penas superable: No advierte, o pocas veces advierte, que la voz «yo» sí la expresa por ser la misma para ambos sexos, pero que «uno», existiendo «una», no expresa bien ni siquiera su «yo» indirecto. El hecho de que este «neutro» se diga en o como masculino iden - tifica mucho más al hombre con el «yo» implícito en él que a la mujer que lo usa. Como dice M. I. Moia y es tan cierto en Venezue- la: «¿Habéis pensado alguna vez qué ridículo es decir «uno» refi- riéndose a una misma? Y, al mismo tiempo, ¡qué ridículo suena cuando una se dice «una!» 23.EL UNIVERSAL, 12-7-1998 Viene al caso saber que en las guías especiales para eludir el se- Por otra parte, ante este el ejemplo de El Nacional: xismo en el lenguaje se recomienda que «para evitar el uso del pronombre personal «uno» en sentido general, se puede sustituir por «alguien», «cualquiera», «la persona», «el ser humano», etc. Ejemplo: en lugar de «cuando uno llega a casa...», : «cuando al- guien (o la persona) llega a casa...». Asimismo se puede recurrirEL NACIONAL, A/1, 12-10-1998 a construcciones sin sujeto expreso: «Cuando se llega a casa...» hay que convenir en que esta redacción produce un «encontro- «Al llegar a casa...». nazo» semántico entre el nombre religioso de Teresia Benedicta y Con esta inserción pretendo demostrar que sí hay maneras de su inmediato cambio lingüístico de sexo como el primer judío ca- neutralizar el sexismo lingüístico y que hay muchísima gente, nonizado. De haberse querido evitar la masculinación en este ca- académicamente preparada, que se ocupa no sólo de estudiarlo, so, pudo haberse dicho «la primera persona judía canonizada», sino de difundir esas posibles maneras. sólo que no se pensó en esta opción más ajustada a lo real. Como fuere, si esta voz para autorreferirse se dijera en femeni - Pero es que si la propia mujer no piensa en desmasculinizarse no: «una», pienso que el hombre tampoco sentiría bien definido debido a su milenario condicionamiento de secundidad, ¿cómo su «yo» indirecto y dudo de que la empleara. no va a manifestarse éste a cada paso? Basta con adver tir que ¿Que esto es un hecho? ¿que el indicativo de persona es «uno» uno de sus modos de manifestación más significativos es el he- («neutro»), y no «una»?. Claro que lo es, pero se trata precisamen- cho de que ella use el término «uno» en referencia a sí misma, lo te de señalar cómo esta serie de hechos lingüísticos acondicio- que demuestra hasta qué punto ha internalizado la asimilación nan a la mujer para que no exprese a plenitud su identidad; para lingüística de que la hace víctima el masculino genérico. que siga aceptando su inclusión en el masculino como algo dado Porque aunque «uno», según dice la gramática, tiene género e irreversible. Con ello, en su propio inconsciente y en el colecti- neutro cuando es indicativo de persona, lo cierto es que absorbe vo, se reafirma su imagen de entidad invisible y secundaria. a la mujer tal cual como lo hace el «hombre» genérico; y aun si ¿Cómo, entonces, des-internalizar esta visión que se tiene y que semánticamente evade la intensidad comprometida del «yo» (es a la vez se re-crea por mediación del lenguaje? ¿Cómo liberar a las SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 13. MASCULINIZACIÓN LINGÜÍSTICA 130 131
  • 68. mujeres de esa impresión inculcada según la cual «el hombre es mientras que, por el contrario, la cannotación de pantaletas, sú - la medida de todas las cosas» y los dos sexos lo «saben»? bitamente reforzada en enero del 2001por la cobertura mediáti- Porque no sólo en el aspecto intelectual o laboral se nos inculca ca del anónimo envío de estas prendas a ciertos diputados y ge- esta idea de que lo óptimo es lo masculino y el hombre, efectiva- nerales de las Fuerzas Armadas, se da en correspondencia con mente, la vara con que se mide la calidad femenina: también en los conceptos poco edificantes de debilidad, menospreciabilidad el aspecto físico. Ahí en particular el habla popular sexista aus- y cobardía. Es lo que vemos en la siguiente nota de El Nacional, picia el que se le imite al ofrecer como paradigma su concreta D/8. 9-1-2001: imagen física y a una mujer valiente, de carácter decidido, o do- minante, la llama «de pelo en pecho» o «con toda la barba», defi- niéndola como «de armas tomar» si alude al modo en que actúa, al valor que tiene, o diciendo que «lleva los pantalones» si se refie- re a su don de mando: Como fuere, dejando a un lado la mentalidad sexista tras el acto del envío y las implicaciones del artículo, me concentro en el se- xismo lingüístico que en este caso prácticamente «sinonimiza» pantalones con honor, y pantaletas con lo que ofende a ese honor.27-9-1998, FUENTE SIN IDENTIFICAR Si, como quienes manifestaron por la prensa su desacuerdo Las expresiones y términos masculinizantes de lo femenino es- con la connotación peyorativa conferida a esta prenda femeni- tán llamados a perpetuar la noción de que, en efecto, y particu- na, pensamos en el valor y la heroicidad que diariamente, en su larmente en la especie humana, lo masculino es el paradigma de perenne «campaña», demuestran sobre todo las madres venezo- la excelencia. De donde el hecho de usarlos respecto de las muje- lanas sin recursos económicos, habrá que convenir en que de res aparece como algo positivo que las «pone a valer» y es acepta- usarse pantaletas como metáfora de mujer, dicha prenda tendría do así por ellas mismas. De allí también que la metonimia por la que ser símbolo de la más honrosa condecoración conferible en cual se identifica el término pantalones con los conceptos de auto- nuestro pueblo, y no motivo de insulto para sus defensores. El ridad, responsabilidad , valor, y/o soberanía, sea tan común en- que lo sea demuestra nuestro grado de sexismo general, y los tér- tre nosotros: minos empleados nuestro sexismo lingüístico. De donde el titular extraído de El Nacional ilustra bien la ideología que ha provocado un neologismo como éste donde la amplitud semántica conferi- da tanto a la palabra pantaleta como a lo que ésta designa, nos de- be mover a reflexión:EL NACIONAL, A/4, 18-8-1998 EL NACIONAL. D, 12-1-2001 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 13. MASCULINIZACIÓN LINGÜÍSTICA 132 133
  • 69. Y es que en efecto, como hemos visto y seguiremos viendo en se a Gisela Parra, Presidenta del Consejo de la Judicatura y por cuanto a prendas emblemáticas de ambos sexos se refiere, la dife- tanto una mujer (no «un mujerón») en un puesto clave. Pero los rencia semántica es indiscutible: no hay connotaciones devalua- ejemplos no se hallan sólo en el área pública o gubernamental, doras generalizadas en torno a la palabra calzoncillo ni mucho sino también en otras, como el humorismo sexista (El Camaleón, menos a pantalones como las hay en torno a pantaletas.Y no sólo pág. 12, 18-12-1998) y la crónica social: en nuestro medio vemos esto: en Colombia la Directora del pro- grama de televisión «De Dominio Público» analizó los titulares usados por la prensa para referirse a la participación de las muje- res en política y dio con : «Mujeres de la Cámara se pusieron pan- talones», así como con otros en la misma línea de exaltar la fiere- za y agresividad masculinas: «crucial papel de las mujeres: sacaron las uñas»; «no muchas, pero sí machas», y «un juicio de faldas tomar»24. Por no extendernos en comentarios sobre la si- guiente nota cuya línea final es contundente en cuanto a la mas- culinización lingüística de la mujer como señal de elogio: EL NACIONAL, (A/9, 15-5-1999)EL NACIONAL, E/8, 2-8-1998 Lo cierto es que al incorporar la imagen de la-mujer-de-carác - ter a la imagen de «hombre» no sólo en lo cultural (pantalones, armas), sino incluso en lo biológico (barba, vellosidad, etc.), este EL CAMALEÓN, PÁG. 12, 18-12-1998 tipo de habla, amén de estimular el mimetismo, socava la noción de que coraje y firmeza se puedan dar también en la naturaleza femenina. De allí que no sólo asocia la apariencia viril con los ras - gos femeninos de carácter, sino que abier tamente elogia los atractivos de una mujer masculinizándola: «¡Eso sí es un muje- rón!» (no «mujerona»), o «¡Andaba con un hembrón!», no «una hembrota « o «una hembrona»). Se lamenta, en la siguiente foto subtitulada «Se fue», que«ya no se verá por ahí a ese mujerón declarando a la prensa» refiriéndo - EL NACIONAL, SIN IDENTIFICAR EL NACIONAL. B, 26-3-2002 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 13. MASCULINIZACIÓN LINGÜÍSTICA 134 135
  • 70. En la medida en que es fácil imaginar la reacción del hombre Ciertamente no es raro encontrar esta actitud entre las propiasque se oyera exaltar como «¡una hombrona!» o, peor todavía, mujeres, aunque pocas veces se la exprese de modo tan frontal«¡una machota!!!», cuesta trabajo aceptar que algunas mujeres como lo hace Kaplan: por lo general se trata de la asunción auto-puedan tener estas expresiones por elogiosas. mática de términos masculinos. Cabe, por otra parte, profundizar en el absurdo semántico y psi- Obsérvese, en la gráfica próxima, cómo por la fuerza de la cos -cológico de que a una mujer físicamente atractiva se la llame tumbre lingüística Olga Orozco prefiere al término poetisa la voz«hembrón» sin caer en cuenta de que este «cambio de sexo», pre- poeta en referencia a sí misma, y aunque de hecho éste cubre lossuntamente capaz de conferirle una «mayor» perfección, produ- dos sexos, parecería más coherente que para hablar de su yo hu -ce una paradoja. La paradoja, en efecto, de negarle al hombre a biera sido a la inversa. Como fuere, mediante su elección trans-nivel lingüístico la posibilidad, presuntamente anhelada a nivel muta ese yo femenino en masculino y sentimos que lleva a cabobiológico, de unirse a una mujerespecialmente deseable . Porque la metamorfosis de una poetisa en un poeta, proceso del que mela expresión, al virilizarla, falsea por igual la naturaleza de ambos ocupo en otro capítulo:en el caso de que sean heterosexuales. También por otra parte y a niveles más profundos, el establecerla equivalencia de óptimo y masculino mediante esta masculini-zación lingüística de la mujer sugiere falta de Ser en ella: su natu-raleza femenina –que consiste, justamente, en ser mujer– sólopuede aspirar a la excelencia siendo «más» de lo que es, o casihombre. Una triste razón para que algunas, sin darse cuenta, se«autovirilicen», aun cuando muchas lo hagan por conscienteconvicción de que lo masculino es superior. Me atrevo a vislum-brar ambas razones en los ejemplos que siguen; el primero, de ElNacional, C, 24-8-1998, en referencia a la destacada Betty Kaplan: EL NACIONAL C, 17-8-1999 No es de extrañar, repito, que hasta las mujeres más de avanza- da suelan asumir sin cuestionarla esta que llamo masculinización prestigiosa –o mejor todavía, prestigiante– por cuanto resulta «normal» ver que la publicidad llega incluso a presentar a las ni - ñas como niños (ver página siguiente, ilustración superior). ¿Y qué decir de aquella publicidad que, en la misma página, nos presenta como conformes con dicho cambio de sexo inclusive desde niñas? Valga de ejemplo su ilustración inferior que hace automasculinizarse a su modelo, no salida todavía de la infancia:SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 13. MASCULINIZACIÓN LINGÜÍSTICA136 137
  • 71. ¿Por qué en su leyenda del título no se dijo «de ingeniera» y en la inferior, donde se dice que «ni ella misma lo sabe»,se codificó la supuesta meta de una niña en masculino? ¿cómo no ver que esta redacción, al connotar el futuro como un campo de logros mas- culinos ofrece, para obtener dichos logros, un paradigma de acti- vidad viril para el sexo femenino? Es notable la automasculinización sugerida por la publicidad periodística:EL NACIONAL, 2002 Ejemplo éste más que ilustrativo, (en El Nacional 11,5,2002), de có- mo se le «cambia el sexo» a una imagen femenina y se da por sentado que la publicidad será efectiva si quien la lee es un em- EL NACIONAL, FERIADO, PÁG. 21. 27-9-1998 prendedor. Con semejante entorno lingüístico resulta lógico –y ya no en SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 13. MASCULINIZACIÓN LINGÜÍSTICA 138 139
  • 72. publicidad, sino en la vida –, que una adolescente de 16 años se REFERENCIAS es explicable que las poetisas pre- autoasimile al otro sexo a través de los términos con que ella mis- 21 Ante la idea francesa de consi- fieran hoy que las llamen poetas?» derar los títulos feminizados Señala a continuación Rosemblat ma se identifica: peyorativamente como en el caso que es natural que el uso de un de doctoresse, cabe explicarnos esta título o de un tratamiento esté tendencia desde el «ángulo criollo» condicionado por la valoración so- que nos brinda Rosemblat. Éste, al cial, de modo que cuando afirma: señalar la resistencia actual de las «Si yo digo ‹Safo es la poetisa más mujeres a las designaciones en fe- tierna del mundo›» la comparo menino (médica, abogada, etc.) con las otras poetisas. Pero claro por preferir el tratamiento de médi - que la afirmación tendrá otro va- co, abogado, etc., atribuye 3 épocas lor si digo: «Es el poeta más tierno al uso de las formas femeninas: En del mundo». (...) La forma del mas - la primera, que se remonta al latín, culino conserva mayor prestigio. se generalizan progresivamente: (...) En la gramática castellana el maestra, suegra, señora (todavía en masculino tiene el privilegio de serDIYEI, N° 36. el Arcipreste de Hita vemos, como el portavoz de la especie, mientras en árabes y provenzales, «aquesta que el femenino es excluyente. (...) Creoimportanteenfatizarelhechodequenosólotenemoslas mi señor»), y en casos como la pre- La nueva aspiración de la mujer a mujeresqueaceptarnuestraocultaciónenarasdelasupuestaco- sidenta, la generala, la tenienta, etc, usar el título masculino represen- rreccióngramaticalyalosfinesdepodercomunicarnos,sinoque estas voces definían a las esposas ta, pues, un derecho, que no puede debidoaellonosotrasmismasreforzamosdichaocultacióneli - del presidente, del general, etc., negársele. Entre otras razones, siendo el título de la mujer sólo porque no se le puede negar nin- giendoautonombrarnosentérminosmasculinosinclusocuan - una prolongación del marido. gún derecho.» Como se puede ob- dola«corrección»nospermitehacerloinequívocamente«enfe - En la segunda época, debido al fe- servar, cierta actitud peyorativa menino»yhastaelpuntodequemuchasmujeresyagraduadas, minismo naciente, las mujeres as- hacia los títulos en femenino ha- como vimos antes, prefieran anunciarse «en masculino»: piran a una designación propia y bría causado la tendencia actual a diferenciada: laPresidenta,laregen- rechazarlos y se justificaría esta ta, etc, ya no son las esposas, sino tendencia porque la valoración social quienes presiden o regentan, aun- privilegia al masculino. Para más, que «no faltaron gramáticos con- el designarse una mujer a sí misma servadores y huraños que regatea- no como mujer, sino como hom- ron la legitimidad de esos títulos». bre, es no sólo comprensible, sino En la tercera época, «al generali- un derecho al que ella aspira y que zarse la forma femenina, cundió no puede negársele. en algunos casos el descrédito. Un He aquí, desde la óptica mascu- ejemplo claro (...) es el de bachillera, lina, una explicación del mimetis- simple femenino de bachiller, que mo «titulario» femenino ilustrada pronto se hizo sinónimo de mujer con un ejemplo local. Y a la vez, un pedante y charlatana: (...) Es natu - ejemplo de cómo dicha óptica leEN ENCARTADO GUÍA MÉDICA N° 17, PÁG. ral que una alumna graduada tiende trampas imperceptibles a en el Liceo Andrés Bello prefiera hombres que son o han sido indis- que la traten de bachiller. (...) ¿No cutibles admiradores de la mujer y lo femenino. SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 13. MASCULINIZACIÓN LINGÜÍSTICA 140 141
  • 73. 22 Ante esta defensa del universa- ciosa del masculino genérico: su CAPÍTULO 14lismo que absorbe al género feme- doble filo. Veamos lo que nos dice MÁS SOBRE DENOMINACIONES IMPRECISASnino se pregunta Agacinski (1998. Pedrero: «Sé lo fácil que es para un72-73) cómo podrían las mujeres autor decir: ‹Paloma Pedrero es ¿ENIGMAS ONTOLÓGICOS?«enumerar sus propias experien- una de las mejores dramaturgascias, describir su condición concreta actuales› ya que con la sola a finaly hacer valer sus reivindicaciones, te están sacando de la flor y nata,si a priori el sujeto del derecho y del centro, de lo verdaderamente Para profundizar en el uso de las denominaciones imprecisas ad -el ciudadano deben seguir sexual- importante. Te excluyen del total,mente indeterminados». que es lo que les pertenece a ellos virtamos primero la siguiente paradoja: por una parte, se induce«¿De qué manera denunciar y (...) Pues bien, cuando me dicen a la mujer a actuar y a presentarse como hombre si quiere con-combatir una injusticia que afecta eso yo rectifico con ironía: «Perdo- vencer de su valía, cosa que ejemplifica parte del estudio realiza-especialmente a las mujeres, cuan- na, querrás decir que soy uno de do por dos investigadoras del IESA y aparecido en la prensa bajo eldo son víctimas de exclusión o de- los mejores dramaturgos, no?›».sigualdad económica, por ejemplo, Pedrero, dice Bengochea, sabe título: «Guerreras en territorio masculino»:si la categoría de las mujeres es ju- –como tantas otras mujeres–, elrídica y políticamente ilegítima? A doble peligro del masculino genéri-partir del momento en que se afir- co: si las incluye, las invisibiliza,me que es indiferente ser mujer u pero si se usa sólo el femeninohombre respecto a la ley, las muje- («una de las mejores dramatur-res no podrán expresarse, en tanto gas»), las margina de la «flor ytales, para transformar su estatuto nata» desde su centro de poder se-social, incluso para defenderse mántico. Personalmente creo queo promover derechos específicos. esto funcionará así mientras no seToda la problemática de saber si generalice, por parte de las muje-deben hablar ‹en tanto que mujer› res, la adopción consciente y orgu-o ‹en tanto que ser humano› reside llosa de las terminaciones femeni-en este punto (...) El problema no es nas para su propia denominación.abolir los géneros bajo una indife- De llegarse a este punto, el que unarencia supuesta de los sujetos o de mujer pudiera sentirse excluidalos ciudadanos, sino transformar precisamente por ser especificadalas relaciones entre los sexos en el como tal, sería tan absurdo comoseno de la sociedad. De trabajar pa- que, por ejemplo, un inglés se sin-ra representar de otro modo la dife- tiera marginado por un alemán sirencia de los sexos en todos los éste lo llamara «inglés» en lugar decampos, antes de pensar que po- «anglosajón».dremos borrarla». 23 MOIA, M.I. citada por A. MorenoPrecisamente en cuanto a si la en Lenguaje y Androcentrismo,mujer debe hablar en tanto tal pág. 47. pero por otra, cuando actúa como casi hombre en circunstan-o en tanto incluida en los términosmasculinos, es ilustrativo el comen- 24 De Dominio Público. Colombia cias o por reacciones que se consideran poco femeninas, se la ri-tario de Paloma Pedrero, autora Fempress, N° 17, julio de 1996 diculiza: se trivializan sus emociones, como se observa en El Na -teatral citada por Bengoechea, en (pág. 34). «Hablemos de una cional, 26-4-1986:el que se muestra otra faceta perni- Comunicación no Sexista». http://www.fempress.comSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 14. MÁS SOBRE DENOMINACIONES IMPRECISAS ¿ENIGMAS ONTOLÓGICOS?142 143
  • 74. EL NACIONAL, 1ª PÁG., 18-6-2000 EL NACIONAL, 1ª PÁG., 12-3-1998 Aunque es obvio que mujeres peleándose en la calle no es tema que se reitere en la prensa, también lo es el sexismo que se ha da- do cuando ello ha ocurrido. Como fuere, inducida constantemente a creerse más valiosa en la medida en que imite al hombre a la vez que tendenciosamente señalada como diferente a él, la mujer, que en ambos casos se Si se compara esta leyenda con las siguientes en que aparecen sentirá «menos-hombre», no es de extrañar que inconsciente-a), los supuestos paradigmas ciudadanos de nuestro continente mente considere algunas veces necesaria cierta dosis de homini-y, b), docenas de hombres amantes del deporte pero con cero es - zación (no en el sentido de «humanización»). Esto, como vimos,píritu deportivo, es fácil percibir la diferencia en el tratamiento de explicaría el que no rechace su denominación con términossus respectivas ocasiones; ella pone en evidencia la mentalidad masculinos aun cuando existan los femeninos simétricos. Es de-sexista que, al reseñar descontroles de ambos sexos, no ironiza ni cir, que parezca preferir, antes de ser llamada, por ejemplo, jueza ,veja cuando se refiere al masculino: serlo de cualquiera de las otras dos formas posibles tal como apa-SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 14. MÁS SOBRE DENOMINACIONES IMPRECISAS ¿ENIGMAS ONTOLÓGICOS?144 145
  • 75. recen en un mismo ejemplo de El Universal: «Juez» o, en todo ca- profesiones fueron ejercidos sólo por hombres. «Embajadora» era, so, «la Juez». hasta hace muy poco , según el DRAE, «la mujer del embajador». Hoy se ha suprimido esa acepción, que se daba por separado a la pa- labra «embajador», y se registra esta sola, con sus dos géneros: «em- bajadora». La explicación es muy sencilla: las mujeres, por una in- dignante discriminación no precisamente lingüística no ejercían funciones diplomática. Pero desde que comenzaron a ejercerla, el dic- cionario tuvo que ser rectificado. En el pasado tampoco había muje- res ministras, presidentas, prefectas, médicas, ingenieras, arquitec- tas, alcaldesas, ni nada de eso. Pero ahora sí, y el diccionario ha comenzado a registrar este nuevo y tan plausible acontecimiento». Por cierto, pienso que la «indignante discriminación no preci-EL UNIVERSAL, 1-18, 13-5-2000 samente lingüística» obedecía, precisamente, a la actitud sexista Pienso que aunque es verdad que en general los términos feme- de que hablábamos antes como originadora de las normas que ninos correspondientes a los seres animados se construyen co- ya existen en el habla común para minimizar a la mujer, y admi- mo derivados de los masculinos (sacerdote/sacerdotisa, Guiller- to que por eso me resulta muy difícil separar el sexismo lingüísti- mo /Gui ller mi na, león /leo na, etc.), y que ello im pli ca la co del social o del histórico. secundidad de sus referentes, es más digno ser «jueza» o «alcal- Por otra parte, ver que el diccionario comienza a reconocer los desa» que «la juez» o «la alcalde» por ser esto algo obviamente cambios en lo social y a rectificar, conforme a ellos, ciertas acep- más parasitario, si noa nivel gramatical, sía nivel semántico, que ciones, me permite confiar en que algún día la gramática tenga es el que más incide en lo social y lo psíquico. que recoger de los hablantes las formas que neutralicen (o con el Después de todo ya sabemos que el español tiene términos mas- tiempo, eliminen) reglas que, como la del masculino genérico, culinos derivados de términos femeninos que aparecieron pri- cada vez reflejan menos la realidad de la vida. Es obvio que ya las mero debido mayormente a que las ocupaciones que designan mujeres, abarrotando las universidades y ocupando numerosos fueron al principio femeninas, como el caso de partero, enfermero, cargos públicos de indiscutible importancia, no pueden ser trata- cocinero, y más recientes: niñero y azafato; pero no hay hombre das por la lengua como seres invisibles. Nunca debieron serlo, que se autodefina como «el partera» o «el azafata». pero ahora es imposible que lo sean y que todo siga como si en ver- Directamente asociado al ejemplo francés que vimos antes, y dad fueran invisibles. Se dan cambios. Y quienes guillotinaron a extraído de «Cier tos femeninos» (que he citado también), lee - Olympe de Gouges sólo 2 años después de haber redactado su De- mos que: claración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, no imagi- «no se niega el origen machista de la tendencia a nombrar a quienes naron posible el panorama actual de mujeres que ya han sido, ejercen ciertas profesiones u oficios con sustantivos masculinos. Pe- son ahora, y van a ser mañana dirigentes de naciones. ro no es un machismo lingüístico, sino social, o si se quiere histórico. Ahora bien, ¿cómo ir reflejando en nuestra lengua cada vez con Se trata simplemente de que durante mucho tiempo esos oficios y más confianza y deter minación el proceso de esos cambios? SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 14. MÁS SOBRE DENOMINACIONES IMPRECISAS ¿ENIGMAS ONTOLÓGICOS? 146 147
  • 76. Pienso que un paso importante es el de la asunción consciente, por parte de la mujer, de la necesidad de expresar su ser mujer lo más a fondo posible. Y si para definir se como ella y no como apéndice semántico del hombre una de las vías que tiene a mano actualmente es la de diferenciar lo más posible sus identificado- EL NACIONAL, A/4, 18-2-1999 res lingüísticos con respecto a los de él, pienso que debe diferen- ciarlos. Baste, para convencernos, con reconocer la arbitrarie- EL NACIONAL, C, SIN FECHA dad de que se nos titule en masculino, arbitrariedad y absurdo que saltan a la vista especialmente cuando dicho título contrasta con una imagen individual de mujer : EL NACIONAL, 11-9-1999 EL NACIONAL, TODO EN DOMINGO. 3,8,2003 EL NACIONAL, D/3, 14-1-1999 ¿Por qué no imponer para sí la mujer el término femenino? No- EL NACIONAL, TODO EN DOMINGO31,3,2002 taria, jefa, ministra, cosas que de verdad puede ser, ya que, a me- nos que se opere para cambiar de sexo, nunca será un ministro ?EL NACIONAL, 3, 3, 2002 (Ver, para «presidenta», García Meseguer: 1996). Mas ¿cómo puede la mujer personalizar sus identificadores lin- La importancia de ser lo que somos debe quedar expresada di - güísticos? Insisto en que enarbolando sin titubeo toda termina- ciendo lo que somos. De lo contrario, ¿cómo no recordar el frag- ción femenina, (por ejemplo psicóloga, no psicólogo), y asumien - mento de Lope de Vega en La dama boba (acto III, escena X), cuando do de ma ne ra cons cien te y vo lun ta ria sus de sig na cio nes Finea, para demostrar que la mujer fingeaun antes de nacer, dice: originalmente derivadas pero actualmente inequívocas. Porque el que sean derivadas puede dar paso, si asumidas en verdad Cuando estamos en el vientre con amores, con requiebros. conscientemente, a una nueva realidad semántica. Algo así co- de nuestras madres, hacemos Y esperando el mayorazgo mo la generación de una nueva planta autónoma a partir de un entender a nuestros padres, tras tantos regalos hechos, esqueje. Y en todo caso, amén de una forma práctica para «de- para engañar sus deseos, sale una hembra que corta subsumirse» en lo esencial del hombre, el apropiárselas verdade - que somos hijos varones, la esperanza a sus deseos. ramente es algo mucho más digno que el arrimarse a la zona de y así verás qué contentos Según esto, si esperaron influencia masculina en lo lingüístico. ¿Por qué no decir siempre, acuden a su regalo hijo varón y hembra vieron y lo repito, la abogada, la ingeniera o la ministra, y no como pasa antes de nacer fingimos. comúnmente, la médico, la juez o la arquitecto? SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 14. MÁS SOBRE DENOMINACIONES IMPRECISAS ¿ENIGMAS ONTOLÓGICOS? 148 149
  • 77. Por dignidad, no finjamos. Digamos lo que somos inequívoca- ¿Quésonellas?¿Unavocero/vocerayunaingeniero/ingeniera? mente: una jueza, la notaria, la ministra, de manera que una in- Y aquí, además de presidenta, juez titular y abogado, todo un formación como la siguiente, sin artículo ni otro indicativo que muestrario del vaivén lingüístico en El Nacional, D/18, 17-2-1991: aclare el sexo aludido pero no obstante «bien» redactada, no nos impida saber instantáneamente si alude, por ejemplo, a María Emma Mejía, a Noemí Sanín, o simplemente a un hombre: Como vemos, es difícil decidir qué titulo corresponde verdadera- mente a la mujer, lo cual sin duda no contribuye a dar la impre-EL NACIONAL, A/1, 11-3-2000-06-1999 sión de que ella tenga coherencia intrínseca. Sin embargo, el que Aunque los gramáticos –incluso aquellos sincera e indiscuti- esta inseguridad «titularia» no produzca alarma seguramente es blemente «feministas» – nos expliquen (o mejor, «justifiquen»), debido a que afecta nada más que a las mujeres; pienso que sí la por qué, por ejemplo, «la ministro» es en español forma correcta produciría si los hombres también se tambalearan de aquí para y hasta aconsejable 25, el hecho en apariencia inocuo de que para allá por el lenguaje experimentando la sensación de no saber designar a la mujer sea igualmente correcto el uso del término «dónde están parados». Pues ¿acaso es concebible que a alguno, masculino que la «feminización» de éste mediante el artículo, no dado el caso, le fuera indiferente ser llamado «el Gobernador del contribuye a que ella pueda sentir que pisa terreno firme. De he- Estado», y , también, indistintamente, (sobre todo de suceder a cho, tan vapuleada por el sexismo lingüístico, tendría que pre- una mujer en el cargo, por no decir que a tres), « el Gobernadora guntarse: «¿Qué es lo que soy por fin? ¿La Ministro o la Ministra del Estado»? del Trabajo? ¿La Juez o la Jueza de Menores?, ¿un psicólogo, una psicólogo o una psicóloga?» etc, confundida por la indetermina- ción de sus posibles títulos. En especial cuando un mismo texto, para un mismo título, emplea más de una forma: EL NACIONAL, EDICIÓN ANIVERSARIA, PÁG. 22, 18-8-1998 ¿Acaso no es preferible una designación inequívoca – aun si originariamente derivada – que una indecisa, «arrimada» al «buen árbol» masculino, y que en el fondo revela nuestra incapa-EL NACIONAL, 30-4-1999 cidad de autocategorizarnos? Si hemos sido nombradas por el Otro, ya es tiempo de re-nombrarnos. Ahora bien, precisamente porque en la práctica es actualmente impensable «des-derivar- ÚLTIMAS NOTICIAS ¿22-18-1998? SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 14. MÁS SOBRE DENOMINACIONES IMPRECISAS ¿ENIGMAS ONTOLÓGICOS? 150 151
  • 78. nos» es por lo que propongo que asumamos nuestros nombres Cier tamente la idea no es ser como los hombres, (ni ir contra derivados de una forma inequívocamente femenina. ellos, casi todos inconscientes –como nosotras mismas–, de las Esbuenorecordarqueasumirloasignadofueloquehizoenlos «trampas del sexismo»), sino de ser lo que somos, mujeres «de EstadosUnidosdeNorteAméricalapoblaciónnegraalacualse parte a parte». Serlo a fondo y definirnos a fondo. La lengua nos agredíaechándoleencarasucolorcomosifuerauninsulto:se lo permite. arrogóesecolorconelquepeyorativamenteseladesignaba,seau - ¿Por qué, pues, no revertir la ambigüedad lingüística que tanto todesignó«BLACKPOWER»eizónombreycolorcomobanderas. daña nuestro sentido de identidad y asumir de una vez, conscien- Resultado: se convirtió realmente en el poder «Black Power»26. temente, la terminología derivada (aunque hay teorías que espe- culan sobre lo no originario de la forma masculina) con la cual aparecemos designadas? ¿Por qué, repito, no hacerla así verdade- ramente nuestra para no ser «ministros» ni «poetas» , sino «mi- nistras» y «poetisas»? «Poetisa», término al que ya me referí en otro lugar influye en el arraigo del sexismo. De haber alguna du- da al respecto bastará con preguntarnos por qué, si el DRAE define la voz «poeta» como «el que compone obras poéticas y está dota- do de las facultades necesarias para componerlas», y lo define, además, como «el que hace versos», pero tiene un término apar- te: «poetisa», para «mujer que compone obras poéticas y está do-EL NACIONAL, SIN FECHA tada de las facultades necesarias para componerlas», «mujer que hace versos»– ¿por qué a ésta no se la llama siempre «poetisa»? Ya hemos visto que en muchos casos la masculinización de la mujer pasa por ser un elogio cuando en verdad lo que implica es que si ella sobrepasa la calidad máxima «normal» para su sexo, el término inequívocamente femenino que la nombra ya parece no bastar: hay que darle, o puede dársele, la corona de laurel 27 del término masculino. De allí que «poeta» es voz que se usa frecuentemente para refe- rirse a la mujer que escribe bien poesía. Es lo que hace Octavio Paz (1995) cuando después de referirse reiteradamente a Sor Jua- na Inés de la Cruz como «poetisa», de pronto la denomina «poe- ta» y causa la impresión de que tal vez, en esa determinada ins- tan cia, el tér mi no es pe cí fi ca men te fe me ni no le pa re ció insuficiente para expresar su calidad literaria. Porque apuesto aEL NACIONAL B, 26,3,2002 que de haberse tratado de una mala –o mediocre– poetisa, no la hubiera «coronado» de «poeta» aunque esta voz se emplee para SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 14. MÁS SOBRE DENOMINACIONES IMPRECISAS ¿ENIGMAS ONTOLÓGICOS? 152 153
  • 79. cubrir ambos sexos. Es, en todo caso, debido a esa calidad por lo Es de observar que en el ejemplo anterior no sólo se escoge «poe- que afirma : «hay que repetirlo una y otra vez. Sor Juana es uno tisa» sino que se usa el masculino «heterónimo» en lugar de «he- de los grandes versificadores de la lengua» (pág. 249). De hecho terónima» al hablar de dos «poetas»; y asimismo que, en el próxi- en la misma obra, al comentar uno de los retratos que le pintaron mo, la evocación masculina de «poeta» atrajo al masculino a la poetisa, dice (cursivas mías): «El medallón (...) sobre el pecho «filósofo»: como un escudo: la virgen poeta es también una virgen guerrera (pág. 357), y : «A la maestría del versificador, añade la gracia y la fantasía del poeta» (pág. 443), comentarios ambos en que «poeta» complementa las imágenes masculinizante y masculina, respec- tivamente, de la guerrera y el versificador. Por otra parte, en «Alas y Raíces» (l) «ABC» del 30,9,92, pág.37, vemos que dice: «...ya en Juana Inés de la Cruz, el primer escritor EL NACIONAL, C/13, 11-8-1987 verdaderamente grande que ha dado nuestro continente...», Pero veamos el término aplicado a algunas creadoras de las donde pudo haberse dicho : «la primera figura literaria verdade- nuestras: ramente grande» en verdadera concordancia con la autora real , y asimismo leemos que Sánchez Mármol, «quien al principio se re- fería a Sor Juana como «poetisa»...después de enumerar sus mu- chos logros pasa a llamarla «poeta verdadero»28. Es, pues, interesante advertir cómo en este campo de la crea- EL NACIONAL, C/9, 1-11-1994 ción poética abundan los ejemplos en que se elige el término que evoca naturalmente una imagen masculina, para aludir a una poetisa en el supuesto de que con ello se reconocen sus méritos. EL NACIONAL, 27-6-1997 El sexismo inadver tido de este uso ha calado tan hondo, que En la medida en que la elección del término es inobjetable por aquélla a quien se llame «poetisa» es posible que se sienta subva - cuanto cubre ambos sexos, es obvio que en referencias a autoras luada. De hecho Márquez Rodríguez admite que « nos suena un destacadas se le suele preferir al femenino . Y de allí que resulte poco cursi, talvez sin razón». ¿Sin razón?. No creo. extraordinario el caso de Ana Enriqueta Terán, quien llamada Ahora bien, por supuesto que en el caso de Sor Juana los ejem- «poeta» por terceros, se autodefine como poetisa en un espléndi- plos resultan especialmente copiosos tanto en los estudios de sus do gesto de identidad. (Ver página siguiente) críticas como en los de sus críticos varones, pero también otras Según vemos, es realmente un uso común el de elegir, con áni- poetisas son «elogiadas» de esta misma forma como vemos en: mo de ensalzar, el término masculino antes que su equivalente femenino. Y ello no sólo en el ámbito poético: también las escrito- ras, si son buenas, merecen este mismo tratamiento. De allí que incluso los hombres dispuestos a romper lanzas con-EL UNIVERSAL, VERBIGRACIA, 22-2-1989 tra la discriminación femenina caen en la trampa de ese uso y SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 14. MÁS SOBRE DENOMINACIONES IMPRECISAS ¿ENIGMAS ONTOLÓGICOS? 154 155
  • 80. Y es que por causa de la costumbre inter nalizada continua- mente nos deslizamos al ocultamiento de lo femenino, incluso si queremos elogiarlo. Veamos, si no, el comentario en El Nacional, 12-5-1985, sobre El Amante de Margarita Duras en tanto que éxi- to «histórico»:EL NACIONAL, PAPEL LITERARIO, 16-8-1998 vemos así que J.R. Lovera de Sola, pese a ser un verdadero oposi- tor del sexismo, tituló su artículo en honor a Antonieta Madrid «Escritores del sexo femenino» y dijo en él que: «quienes se referían a la llamada –o mal llamada– «literatura feme- nina» no habían reparado en que desde hace varias décadas se ha ve - nido superando ese esquema y nuestros escritores del sexo femenino –tal definición nos parece más objetiva– , han sido....» etc. 29 Lo cual lleva a recordar el caso del profesor de Educación Co- munitaria P. V. Taylor, de la Universidad de Tours, quien discutió con el eminente educador Paolo Freire la redacción sexista de las primeras obras de éste. Según Taylor, Freire declaró con convic- Como vemos, en las últimas palabras de esta nota se funden la ción que esas «viejas formas de escribir» debían ser evitadas: intención consciente de elogiar a la mujer y la forma inconscien- «Convino en que yo tradujese nuevamente sus trabajos iniciales evi- te de subestimarla. tando el lenguaje sexista, en tanto que él, paralelamente y con sus Pero nada tan impactante para demostrar esta significativa propios esfuerzos, se ha preocupado desde 1975 por hallar una ex- manera de elogiar lo femenino como el título del siguiente artí- presión lingüística más apropiada». culo aparecido en El Nacional, 14-2-1988: Para Taylor ese lenguaje se revelaba en frases como «los hom- bres son oprimidos» refiriéndose a hombres y mujeres, o como «el hombre puede liberarse y realizar su vocación ontológica tra- vés de su propio esfuerzo», donde también se ocultaba la presen- cia femenina en los primeros escritos del famoso brasilero. Éste, no obstante, demostró haber cobrado conciencia plena del he- cho y, como vemos, manifestó su voluntad de rectificarlo. SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 14. MÁS SOBRE DENOMINACIONES IMPRECISAS ¿ENIGMAS ONTOLÓGICOS? 156 157
  • 81. Quien no conozca la identidad de Anaís Nin tendrá la primera CAPÍTULO 15impresión de que se trata de un hombre. BUENAS, FÉMINASY FALDAS Sólo si continúa la lectura más allá del subtítulo se enterará deque estaba en un error; de que la redacción del título solamenteha obedecido a la intención de alabar a esta mujer llamándola «elescritor». ¿Y qué mejor manera de elogiarla? A raíz de haberme referido a literatas particularmente buenas, ca - be aquí denunciar de qué manera ciertos términos ya positivos,REFERENCIAS Americans», en From Negro to ya neutros, son trocados en instrumentos de agresión sexista.25 ORIHUELA, Augusto Germán, Black to African Americans: the Adviértase en primer lugar que lo vemos suceder entre noso-La Identidad por el Idioma, (págs. power of names and namings. tros con el término «buena» cuando su connotación de calidad227-229). Associated Press, 1988. Este ejemplo, como otros, ilustra la intelectual (como en el caso de esas literatas), o moral (como en26 En la medida en que nombrar, posibilidad de cambiar lo que las el de: « X es buena»), es transferida y aplicada a la calidad de unaproponer, imponer y aceptar nom- ideologías dominantes hacen pare- mujer en tanto objeto sexual y se dice a su respecto que «estábue -bres puede constituir un ejercicio cer inmodificable y, a la vez, en quépolítico, el movimiento desarro- na». Se da así la devaluación que hace descender al campo se- medida un término lingüísticollado por la población negra nor- mántico básicamente «animal» el sentido elevador que tende- puede perjudicar o mejorar la vidateamericana en pro de generar de un inmenso grupo humano. mos a atribuir, cuando aislada de contexto, a la palabra «buena»,entre sus miembros un fuertesentido de identidad, logró ir cam- 27 Según el mito griego, Apolo y en el inconsciente se rebaja una forma (existencial) de SER abiando la denominación «Negros» perseguía a la renuente ninfa Daf- una etapa (física) de estar.con que tradicional –y para ellos ne y ésta, socorrida por su padre, Porque sentimos que una persona es buena en el sentido moral:ofensivamente– se les conocía, por (un dios río), se transformó en ár- «buena persona», decimos; «buena gente». También que es bue-la de «Black», en que se asumía y bol de laurel. Apolo entoncesdignificaba el color. Así el proceso conferiría al laurel el don de la pro- na en algo (su trabajo, por ejemplo); buena como acompañante,dejó atrás las primitivas etiquetas fecía, el entusiasmo poético, y el consejera, etc; y si a veces en el habla popular a la pregunta « ¿có-de «africanos», «gente de color» y don de que no lo hiriera nunca un mo está fulana?» se responde que «está buena» en lugar de que«Negros» (la más generalizada rayo. Esta invulnerabilidad fue «está bien», sabemos que ese «estar» no connota calidad, sino lahasta mediados de los 60), logran- simbolizada por la corona de laureldo imponer masivamente, para que se otorgaba a los generales del condición o estado temporal en que ese alguien se encuentra. El1968, tanto el término «Black» Imperio Romano que entraban que sepamos también la distinta función gramatical que tienecomo el concepto ideológico de triunfantes en Roma, y posterior- «buena» según se emplee con «ser» o con «estar», no modifica la«Black Power». Posteriormente la mente por la denominación «poeta impresión de que, en el uso que me ocupa, se ha contaminado dedenominación fue cambiada de laureado» con que se reconocía lanuevo, esta vez por la de «African excelencia de un poeta, como en el matiz negativo la posibilidad semántica de ser «buena» la mujer.Americans», considerada por la caso de Una cosa es la clasificación gramatical, y otra la intención delmayoría como más cohesionante Petrarca. uso. Dicha intención, en este caso, es la de significar «buena paraen virtud de su alusión a un origen 28 SÁNCHEZ MÁRMOL.Citado en ser gozada».étnico común en África y al pos- Mujer y Cultura en la Colonia Hispa- Si es que cabe dudar de esta connotación sexista, véanse losterior origen nacional norteameri- noamricana (pág. 276).cano. (Martin, 1988) y «Leaders say próximos ejemplos; de prestar atención al contexto en que seBlacks want to be called African 29 LOVERA DE SOLA, J.R. Columna dan, (es decir, si se leen los textos para que el conjunto sirva de «Lectura», El Nacional, 26-6-1978.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 15. BUENAS, FÉMINAS Y FALDAS158 159
  • 82. marco referencial), se advertirá que la degradación semántica de (de hecho, en la medida en que es frecuente que en la historia de «buena» no es característica de un tipo par ticular de publica- la semántica términos neutrales (o incluso, en ocasiones, positi- ción, como El Camaleón (N° 466, 28-8-1998), vos), sufran degradaciones despectivas que se arraigan en el ha- bla, parecería que aun si «fémina» significa mujer en nuestra lengua, su connotación se hubiera deslizado hacia la primera acepción en italiano de «femmina», que es hembra). sino que se da también en diversas secciones de la prensa seria y, por supuesto, en la publicidad, tal como podemos ver en los si- guientes ejemplos. EL NACIONAL, FERIADO, 6-11-1994 EL NACIONAL, 12-11-1996 Cabe preguntarnos si usar el término «buena» para decir de una mujer que «está buena» puede considerarse un elogio a su forma de encarnar su naturaleza de hembra, o si se trata, sencillaEL UNIVERSAL, ESTAMPAS, PÁG. 14, 28-8-1998 y no muy veladamente, de un insulto que la clasifica como objeto sexual para los hombres. ¿A qué conclusión conduce la siguiente publicidad de RCTV? SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 15. BUENAS, FÉMINAS Y FALDAS 160 161
  • 83. campo semántico de hembra con lo que logra que este sinónimo de mujer usado corrientemente sufra una degradación sutil que no sólo consigue vincularlo a lo sexual, sino también a lo superfi- cial y casi, casi, ridículo. Así, vemos que aparece relacionado con el «acoso sexual» del ex Presidente Clinton:MERIDIANO, 10-2-2004 Si estos ejemplos pueden hacernos detectar un matiz de insulto en este uso del término «buena», cabe en todo caso pregun- tarnos si se trata de un insulto simétrico. La sexualización relati- vamente reciente del adjetivo en masculino (se oye decir de algu- nos hombres que están «buenísimos») no parece responder a la intención consciente de devolver el tratamiento ofensivo, sino a un mero mimetismo lingüístico que en nada busca menguar la disparidad sexista. De hecho, baste comparar su «creación» con la del neologismo «testérico» que, según García Meseguer (1994;38-39), fue acuña- do recientemente en inglés para insultar al varón de racionali- dad exagerada, obsesionado por su trabajo e incapaz de expresar sus emociones y hasta de sentirlas, en respuesta a «histérica» cuando esta voz se usa como insulto a la mujer irracional o inca- paz de controlarse. EL NACIONAL, A/2, 23-1-1998 Pocas personas, sin embargo, advierten que la expresión «está y también , como se ve en el siguiente ejemplo en El Nacional B,14- buena», común en nuestra habla coloquial y sin verdadera cali- 9-1999 , con el temor a la soltería y con respecto a las mujeres in- dad erótica, es la forma sexista de calificar a cualquier hembra constantes: «gozable». Y menos aún están al tanto de que una de las acepcio- nes de GOZAR es: «conocer carnalmente a una mujer» porque, en lo sexual, el hombre «goza» a la mujer o goza de ella (como de un objeto), en lugar de con ella en tanto partícipe y persona. Como vemos, voces neutrales en sí se vuelven instrumentos de agresión sexista por el uso que hacemos del lenguaje. Y como a «buena» se le hace significar sexual y sexistamente una condi- ción física y transitoria de la mujer considerada en tanto hembra de la cual se goza, también a «fémina» el sexismo suele atraerla al EL NACIONAL, PANDORA, 29-8-1998 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 15. BUENAS, FÉMINAS Y FALDAS 162 163
  • 84. También la hallamos asociada al campo del «entretenimiento»: EL NACIONAL, B, 13-12-1999EL NACIONAL B,14-9-1999 y al de las actrices en Hollywood, como en el caso de María Con- ¿Puede dejarse de admitir que los contextos en que se inserta chita Alonso tan cosificantemente aquí comentado: con muchísima frecuencia la palabra fémina(s) están muchas veces cargados de connotaciones devaluadoras que, aun si en el grado menos obvio pasan por pícaras y «simpáticas», en el más obvio resultan abier tamente ofensivas y trivializan hasta sus adicciones?EL NACIONAL, C/4, 4-6-2000 EL NACIONAL, FERIADO, 18-10-1987 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 15. BUENAS, FÉMINAS Y FALDAS 164 165
  • 85. ¿Presentan estos ejemplos un uso inequívoco de la palabra «fé- mina» para significar «mujer»? ¿No tiene ella en casi todos una connotación marcadamente sexual, además de estar inserta en contextos más o menos negativos? Veamos cómo aparece en 1. el de ilegalidad según el clero: 2. en el del foro de una candidata presidencial: El acto estaba pautado para las 10 de la mañana, pero comenzó realmente a la una de la tarde, pues a la hora pre- vista no había quórum. Desde muy temprano comenzaron a llegar las EL NACIONAL 1-8-1996 féminas para participar en un acto, en el cual serían las protagonistas. Todo el prejuicios? de forma tan literaria como en el caso de José Ortega y evento estuvo “animado” por el actor José Vieira y un cuarteto de bailarines, Gasset, quien en Paisaje con una corza al fondo, (mayo de 1927), afir- quienes se meneaban en el escenario ma que: como si estuvieran en un set extravia- do de algún show sabatino. «El centro del alma femenina, por muy inteligente que sea la mujer, EL NACIONAL, D/6- 16-8-1998 está ocupado por un poder irracional. Si el varón es la persona racio- nal, es la fémina la persona irracional», lo que nos muestra al térmi- no en cuestión usado en relación a una carencia femenina: nadaEL NACIONAL, D/9, 19-4-1998 menos que de racionalidad, justamente lo que más debe tener y 3.en relación a la bondad del himen: quien pretenda gobernar una región. Y de allí a que podamos sentir que un ser irracional no ha superado la animalidad, hay apenas unos pasos. Si el DRAE dice que «fémina» es «mujer», pero vemos la frecuen- cia con que su uso connota un grado de no-impor tancia o de sexualidad superficial, es obvio que en tales ocasiones su refe -EL NACIONAL, 3-12-1986 rente es irrespetada. Y en forma tan sutil que casi es imposible denunciarlo. Como fuere y atendiendo a este muestrario, cabe preguntarnos Caso contrario al de «faldas», voz que en su acepción N° 13, co- si cuando en 1996 nuestra prensa informó que por primera vez loquial, quiere decir mujer o mujeres y que en oposición a la 3ª de en el país se daba el caso de que un gobierno regional se veía con- «pantalón» –a saber, «hombre»–, tiene un uso descarado en el formado por algo tan novedoso como una mayoría de féminas, ámbito sexista. ¿podía tenerse la seguridad de que se las llamaba así desprejui- De hecho, donde las frases coloquiales que recoge el DRAE en el ciadamente? (ver página siguiente) campo semántico de «pantalón» tienen mayoritariamente senti- Después de todo, este uso que le suele dar a «fémina» nuestra es- do de «ejercer habitualmente la autoridad», «faldas» en el habla critura periodística es sólo la traducción de ideas expresadas ¿sin SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 15. BUENAS, FÉMINAS Y FALDAS 166 167
  • 86. coloquial se asocia a la noción de «lío»: «meterse en un lío de fal- das» es una expresión común que tampoco presenta equivalen- te, en contenido o popularidad, para el sexo opuesto; por mucho que ciertas relaciones masculinas puedan perjudicar a la mujer que «se meta» en ellas, nadie dirá que se trata de un lío de panta - lones porque, repito, en este contexto «pantalones» connota au - toridady «faldas» lío. Baste con una ojeada a los siguientes ejemplos en nuestros me- dios escritos: EL NACIONAL, A/6, 24-1-1998EL NACIONAL, PANDORA, 3-6-1995 EL NACIONAL, A/6, 24-1-1998EL NACIONAL, A/2, 1998 Y ahora terminemos el despliegue de «argumentos» con los 3 que siguen: EL NACIONAL, A, 25-3-2000 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 15. BUENAS, FÉMINAS Y FALDAS 168 169
  • 87. CAPÍTULO 16 ¿POR QUÉ EL «LA» ? No siempre la agresión a la sexualidad femenina toma la forma evidente de metonimias o de metáforas ofensivas: éstas, a fin de cuentas, pueden producir reacciones de rechazo aun cuando só- lo sean de índole individual. El sexismo lingüístico tiene medios más sutiles de devaluar a la mujer tanto en lo intelectual como en lo sexual, y entre ellos el artículo latiene un papel relevante. Porque ¿no es verdad que si un titular dijera «será sometido a juicio el hombre que atentó contra la Thatcher» y el tema nos lla- mara la atención seguiríamos fluidamente la lectura, pero en cambio, si dijera «será sometido a juicio el hombre que atentó contra el Chirac» lo volveríamos a leer creyendo haberlo hecho mal en primera instancia? ¿Y que después de verificar la presen- cia de ese insólito «el» ante Chirac tenderíamos a tomarla por un descuido del corrector? Pues bien, de hecho un hombre sí atentó contra la vida de ese presidente francés, pero la prensa no puso un el ante su nombre ni su apellido:EL NACIONAL, 17,7, 2002 Así pues, ¿por qué nos tropezamos normalmente con referen- cias a la Garbo, la Dietrich, la Duras o la Monroe, pero nunca a el Pavarotti, el Martí, el Pinochet o el Freud? Una rápida ojeada a estos ejemplos podrá probar la frecuencia con que este la aparece en nuestros medios escritos. Tal vez no se había caído en cuenta de ello, pero vale la pena hacerlo ahora. 16. ¿POR QUÉ EL «LA» ? 171
  • 88. EL UNIVERSAL, ESTAMPAS, P. 9, 10-12-1995 EL NACIONAL, 18-3-1993 EL UNIVERSAL, 3-10, 25-11-2000 ¿Cuál será la razón de que el artículo determinado singular no se suela anteponer al apellido de los hombres célebres, pero sí al de las mujeres destacadas? ¿Y de que el la cuando precede al de éstas nos resulte tan normal que ni lo advertimos? EL UNIVERSAL, ESTAMPAS, 6- 11-1999 Veamos la asimetría del tratamiento en campos totalmente di- ferentes: primero el de la farándula y, luego, el de la política.EL NACIONAL, C/14, 19-10-1994 EL NACIONAL, B/1, 31-7-1993 ¿Porqué no venía el Joaquín, cuando sí venían la Jurado y la EL NACIONAL, FERIADO, 31-8-1997 Durcal? Si alguien quiere convencerse más aún de esta asimetría, que busque este laen su entorno: se llevará la sorpresa de encontrarlo en todas partes y tal vez lo vea entonces como lo que entiendo que SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 16. ¿POR QUÉ EL «LA» ? 172 173
  • 89. es: un indicador lingüístico del estatus social de la mujer y un ins- trumento eficaz de discriminación sexista. Más aún, muy eficaz, por cuanto al dar la impresión de que realza a la mujer a quien se le endilga, no suscita reacciones que pudieran cuestionar su in - tención profunda: la de implicar que, tratándose del sexo femeni- no, quienquiera que se destaque es la excepciónde la regla. Esta especie de devaluación por excepcionalidad consiste en de- valuar al grueso de las mujeres por contraste con lo que es excep- cional: la mujer que de algún modo se destaca. EL NACIONAL, A/2, 20-1-1992. De allí que lo «inocuo» de este la ubicó a la Bernard a siglos luz extraordinario de su sexo, sino algo tan común que anteponerle el de las otras actrices de su tiempo y se explica ante la Chamorro artículo destacador sería una redundancia: llena como está la his - porque llegó a Presidenta: en ambos casos sugiere que ninguna toria de ejemplares masculinos connotados, tratar de distinguir a de las dos ha sido par te de un grupo inmenso de mujeres céle- uno con este heraldo gramatical sería francamente absurdo. bres, sino que, por el contrario, resultan excepcionales porque no Este es el mensaje implícito en la forma diferente de aludir a es- hay muchas otras que lo sean. tadistas de ambos sexos que a veces podemos encontrar en nues- Es así que en el área del poder político se haya podido leer en tros diarios, donde lo que suele hallarse como normal para el fe- nuestra prensa el tipo de titular que ilustran estos ejemplos: me ni no, re sul ta ría pa ra el mas cu li no prác ti ca men te impensable. Porque¿puedehallarseun«el»enestostextosqueserefierenaun Presidente y un ex Presidente tan indudablemente connotados? EL NACIONAL, 1ª- PÁG. 25-11-1997ÚLTIMAS NOTICIAS, 24-6-1990 Vemos, pues, que al insertarse ante el apellido –como también ante el nombre- de la mujer a quien destaca, el la sugiere lo que explícitamente Rousseau dijo sobre las mujeres: que en general no mostraban pericia o genio en aspecto alguno, siendo que sólo EL NACIONAL, A/2, 4-4-2000 Safo y alguna otra merecía que se las tuviera por excepciones. De donde el que no se use la inserción equivalente en el caso del Tampoco a ese mismo Bush, mientras era Presidente, le fue hombre destacado dice, en cambio, que éste no es un producto antepuesto el artículo que en cambio vemos actuar en los res- SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 16. ¿POR QUÉ EL «LA» ? 174 175
  • 90. pectivos casos de una mujer Presidenta (a) y una ex Primera «esta figura no sólo reprime la pretensión real o figurada de ejercer la Ministra (b): ti ra nía, si no tam bién las ac ti tu des am bi cio sas que pu die ran parecerlo»30. Pienso, pues, que donde Atenas se valió del ostracon (trocito de cerámica que se usaba como tarjeta de votación) para votar, en efecto, por el destierro de personajes que amenazaran su demo- cracia, el hombre hispanoparlante ha echado mano del «la» o trocito de gramática a fin de neutralizar preventivamente cual- quier intención de mímesis que la mujer exitosa pudiera suscitarEL NACIONAL. 18-4-1991 en sus congéneres. EL NACIONAL, A/4, 17-12-1997 . Ostracon y la antepuesto: dos medidas generadas en defensa de sistemas de poder o de Gobierno; y la segunda, por cierto, con un Pues en efecto, ¿qué sentido tendría, para el criterio sexista, que éxito tal, que inclusive las mujeres anteponemos el la cuando dijéramos «el Bush» porque se hable de un Jefe de Gobierno, si lo nombramos a alguna que se destaca por algo. fueron también Akhenatón, Pericles, Moctezuma, Betancourt y Como fuere, todo hace comprender que no es lo mismo inser- Allende, entre millares de otros? tar un el que un la en el caso que me ocupa. De allí que el Larous- Ahora bien, este ejemplo extraído del poder no es arbitrario, –ni se afirme incorrecto «usar el ante el nombre o apellido de personajes el que mencione a Pericles–, porque remite a la forma en que un (el Dante, el Ticiano. Sólo se hace así cuando se trata de un sobrenom- grupo humano, el de los hombres de Atenas, defendió su sistema bre (el Greco, El Españoleto, etc...)», aunque del la, en cambio, afir- de gobierno ideando la figura legal que permitiera votar por el ma que «no es correcto anteponerlo a nombres de mujeres mas que en exilio de quien se destacara demasiado: ilustra el hecho de que el caso de las más famosas o las más humildes: (la Pardo Bazán, la todo grupo humano en condiciones que lo satisfagan, busca de- Duse, la Felisa, la Eulogia: en estos dos últimos casos se trata de un fenderlas para sí ante cualquier amenaza: si ésta es obvia o intui- uso vulgar»31. da, es lo de menos; creará, según el caso, mecanismos de defensa Vemos, pues, con absoluta claridad, que es incorrecto antepo- racionales (como Atenas), o inconscientes. El uso del la ante - ner el ar tículo a los nombres masculinos de notables, pero co- puesto me parece de esta clase. rrecto cuando se trata de mujeres connotadas; también, en el ca- No es absurdo concebir que culturas patriarcales tan fuertes so de éstas, que marca indistintamente a las famosas y a las como la nuestra forjen armas defensivas indetectables a simple humildes (un eufemismo por «bajas»), asociándolas así en el in- vista no sólo por los mismos que las crean, sino incluso por el consciente de quien hable el castellano. Una asociación, por cier- grupo contrael cual las crean, que en este caso es el femenino. to, que también es suscitada por Dudas y Errores del Lenguaje, Se trata, pues, a mi juicio, de una estrategia inconsciente de pre- donde se afirma que: vención masculina con miras a no perder el dominio a manos del «no es corriente antepuesto a nombres de mujer» y que «se aplica a sexo opuesto; algo así como si el poder latente en éste debiera ser las mujeres de vida airada (...) y en España a las traídas y llevadas» conjurado, como hacía, a decir de Flaceliere, el ostracismo, que si bien «se admite ante nombres de algunas escritoras y artistas»32. no castigaba una falta, sino que trataba de evitarla: SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 16. ¿POR QUÉ EL «LA» ? 176 177
  • 91. Como vemos, ambos textos de consulta evidencian que el laan- y por último,tepuesto a la mujer connotada sí la agrede. (Por otra parte, el que c. los cambios sufridos por el nombre de la Comedia de Melibease lo use, especialmente en España, con matices afectivos, no des- que terminó por llamarse La Celestina en la edición de 1519. Por-miente su carácter agresor en el contexto en que lo denuncio: que si es entendible que el personaje central, por lo arrollador, setampoco el que digamos por cariño «el carajito» en lugar de «el incautara el título, éste debió haber sido «Celestina», pero no Lani ño», des vir túa en «el ca ra jo» la in ten ción de in ju ria). Celestina. ¿Por qué el la? Y valga la mención de España para rastrear un poco la tradi- Supongo que porque los lectores de entonces eran mayoritaria-ción de este uso del la entre nosotros, en especial como estrategia mente masculinos y para ellos significaba el conjunto de rasgosde «depreciación por sexualidad», cuando, al dar la impresión de por los cuales, como dice Páez,realzar a una mujer específica, lo que hace es devaluar a la mujer «la Celestina ha pasado a la lengua como valor apelativo para desig-genérica no sólo en su capacidad intelectual oprofesional, donde nar con él a la vieja medianera quedando como la encarnación defini-sí es comprensible que el hombre tema su competencia, sino tiva de su infame oficio» 33.también en la de su sexo, donde no hay competencia normal-mente concebible. (Como fuere, vale la pena recordar que en el caso de Don Juan, – Sirvan, pues, para ilustrar la herencia hispánica de este la, tres ese prototipo masculino del instinto sin control que las letras es-ejemplos españoles de sexismo popular y literario: pañolas entronizaron también –, no encontramos un «el» ante- a. la jota que en tónica de altruismo asesora al forastero: puesto a Juan, sino justamente un «don»). «...si vas a Calatayud El la de estos tres ejemplos define –paradójicamente, por conno- pregunta por laDolores tación–, la naturaleza de sus referentes. ¿Se podría decir que de que es una chica muy buena una forma ponderativa, o siquiera neutra? y amiga de hacer favores...» Y no sólo en el campo literario la asimetría entre el y la demues-(si suprimimos el la de la segunda línea la estrofa deja de conno- tra la intención de rebajar «por animalidad» a la mujer: en el con-tar un dato para machos sobre la promiscuidad de una chica «fá- texto evangélico es de advertir la forma coloquial en que se aludecil», para denotar una información de utilidad general sobre la a dos de sus figuras más notables, ya que a Judas Iscariote, tenidoíndole solidaria de una muchacha: como traidor por haber vendido la VIDA de su Maestro, no se le di- »...si vas a Calatayud ce «el Judas» ni «el Iscariote», mientras que a la mujer que sólo pregunta por Dolores vendía lo suyo, su cuerpo propio, sí se le dice «laMagdalena». que es una chica muy buena Claroquellamarlaasísedeberíaalprincipiobásicamenteasu y amiga de hacer favores...») gentilicio,puestoqueeradeMagdala,peroesfácilsuponerqueda - dasuprofesión,eselaseiríacargando,porunaespeciedeósmosis b. una imagen femenina que debemos a Francisco de Quevedo semánticaentendible,deconnotacioneslicenciosas.¿Quiénlalla-y que «poetiza» cabelleras... habitadas: ma, por ejemplo, Magdalena? ¿Cuántos María Magdalena?. «LaMéndez llegó chillando Pienso que, ya vaciado de referencia local, su «la» ha quedado con trasudores de aceite para enfocar lo promiscuo y evocar, antes que a la mujer redimi- derramando por los hombros da, a la ramera evangélica. De lo contrario lo encontraríamos an- el columpio de las liendres...»SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 16. ¿POR QUÉ EL «LA» ?178 179
  • 92. te nombres de otras santas que en tanto casos de excepción y hembras, también tendrían «merecimientos» para llevarlo. Pero supongo que no lo llevan porque así se perdería su efecto deva- luador –tan útil para el sexismo–, y hasta podría causar alguna reacción revisionista el oír o leer sobre «la Ana» (por la madre de María), «laTeresa (de Jesús), o «laGoretti». De hecho creo que la gran celebridad de Magdalena ha reforza- do la asociación entre el la antepuesto y el término prostituta, y que ayuda a explicar el la ante los nombres de algunas mujeres EL UNIVERSAL, 3-26, 1-1-1998 «públicas» (ya comparamos esta frase con la de «hombre públi- y sobre todo, concienticemos la constante asociación del artículo co»), así como ante el de muchas figuras del espectáculo, «mis- y la sexualidad (con camuflaje de sensualidad) femenina, así co- ses», modelos, y luminarias del cine. mo los contextos en que se da: Porque éstas, ofrecidas al deseo masculino por estrategias de publicidad pero en la práctica inaccesibles, pueden ser castiga- das –por un ego sexista defraudado–, mediante la confirmación lingüística de su ínfimo valor en tanto objetosde ese deseo. Después de todo, «laCampbell, «laLoren», «laSchiffer», «laPan - toja»... Pero veamos a un par de ellas con sus las:EL NACIONAL, B/8, 25-6-1997 EL NACIONAL, B/9, 25-6-1995 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 16. ¿POR QUÉ EL «LA» ? 180 181
  • 93. Fue justamente por eso que cuando cobré conciencia de su pre- sencia también ante nombres y apellidos de mujeres que, como hemos visto, no derivan su fama del aspecto físico o mucho me- nos del renglón erótico, caí simultáneamente en cuenta de estos dos campos en que despliega, respectivamente, sus dos tipos de estrategia: el de lo biológico, en que rebaja a la «hembría» tal vez para superar atavismos persistentes, y el de lo excepcional, en que subraya para frenar la posible competencia. Sigo ilustrando su uso, por parecerme tan significativo, con ejemplos que efectivamente abarcan distintos tipos de notorie- dad femenina :EL NACIONAL, DE TODO 2, SIN MÁS IDENTIFICACIÓN ¿Y qué del la bajo el disfraz del humor en nuestros propios círculos? EL UNIVERSAL, VERBIGRACIA, 14-9-1997EL NACIONAL, A/5, HUMOR (SIN FECHA) EL NACIONAL, PAPEL LITERARIO13-3-1994EL CAMALEÓN, EL NACIONAL, MAYO-1994 ¿Es o no evidente que este la funciona si no como «la marca del zorro», sí como «la marca de la zorra», cuando se encuentra en EL NACIONAL, 4-1-1996 este contexto? SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 16. ¿POR QUÉ EL «LA» ? 182 183
  • 94. Intelectuales, artistas, extranjeras, nacionales, reciben ese lare- saltador que parece añadirle una más a sus respectivas o supues- tas cualidades: precisamente la de merecerlo. Y advirtamos que tampoco las deportistas brillantes se han librado de obtenerlo, co- mo lo prueban, por ejemplo, entre nosotros, laSabatini y laVento: EL NACIONAL, TODO EN DOMINGO, 29-10-2000EL NACIONAL, E/2, 6-8-1999 ¿Qué podemos pensar cuando justamente con respecto a esta famosa María pueda verse un titular como el siguiente donde el verbo usado es «imitar», difícilmente hallable en referencia a ju- gadores masculinos que quisieran emular al sexo opuesto?EL NACIONAL, 23-9-2000 ¿Y no es verdad que también sería difícil encontrar este tipo de ingenioso tratamiento en el caso de un equipo de varones? (ver en página siguiente, «chicas en pelotas»). Y ahí mismo, en «Rey de Wim- bledon»,cómolamarcadatendenciaatratardemaneradiferente los logros deportivos de ambos sexos se manifiesta, sin contem - placiones a la fórmula cortés de «primero las damas», en el centi- metraje concedido al triunfo de unjugador en evidente contraste EL NACIONAL 8, 7, 2002 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 16. ¿POR QUÉ EL «LA» ? 184 185
  • 95. con la secundaria información que se ofrce en la misma leyendasobre el de dos jugadoras que eran, además, nada menos que lashermanas Williams (página anterior, «El rey de Wimbledon»). La tendencia que responde a este contraste es la misma que leantepone a una de esas Williams el supuestamente lisonjero laen la siguiente caricatura: EL UNIVERSAL 3-4, 30-10-2000EL NACIONAL, A/6, 10,7,2001 Como fuere, podemos comprobar que, más allá de las especula-ciones, a las depor tistas se les suele anteponer el la y que así sealude a la Kournikova, amén de comentar sus atractivos, en la si-guiente nota sobre su desempeño de campeona, en contrastecon la ausencia del artículo en la leyenda sobre un tenista im- EL NACIONAL, B, 8-4-2000portante también en la página siguiente, foto inferior.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 16. ¿POR QUÉ EL «LA» ?186 187
  • 96. Y es que no se va a encontrar un el ante el nombre o apellido últimas. Su opción, en todo caso, confirma una vez más el poder de de por tis tas va ro nes («el Gato» só lo es apo do del fa mo so depreciador del lasexista bajo el título: Galarraga) : y con la conclusión incontestable:EL NACIONAL, 9-8-1999 EL NACIONAL, A/9, 1-11-2000 Como fuere, estamos ante un uso en el que campean tanto el se- xismo social (plano de la realidad), como el lingüístico (plano de la lengua), y que creo necesario revisar. Así, aun cuando se pue- dan objetar mis objeciones por acientíficas y subjetivas, es objeti- vo el hecho social que exponen y conviene recordar que se llamó «herejía» al «antepasado del revisionismo», como señala con acierto elBloom 34. Heredado, aceptado y esgrimido por el sexismo propio en nues- tros medios, rechazo al la que potencia, subliminal y continua- mente, la actitud que subvalora a la mujer. Esa misma actitudEL NACIONAL, 4-8-1999 que, como vemos, obstaculiza su acceso a la esfera pública y usa, Confío en que la abundancia de estos ejemplos y el contraste sobre todo, la agresión fundamentada en lo físico para disociarla con los casos masculinos desenmascare al laque precede a las fa - del poder. mosas como elemento rebajador de lo femenino. Al respecto Es el tema del próximo capítulo. considero interesante ver que en el siguiente artículo José Balza no lo practica ante las escritoras que admira, sino ante aquéllas a REFERENCIAS EN PÁGINA SIGUIENTE quienes considera de ínfima calidad; es decir, ver cómo le atribu- ye tal fuerza descalificadora que no lo usa para simular intención de elogio ante las primeras, sino para devaluar, sin disimulo, a las SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 16. ¿POR QUÉ EL «LA» ? 188 189
  • 97. REFERENCIAS: 32 MARTÍNEZ DE SOUSA, J.M. Dudas CAPÍTULO 1730 FLACELIERE, Robert. La Vida y Errores del Lenguaje. 3ª. Edición. BELLEZA Y PODERCotidiana en Grecia. El Siglo de Peri- Paraninfo S.A. Madrid, 1983.cles. (pág. 278) Ediciones Temas deHoy. Madrid, 1987. 33 PÁEZ, Rafael. Historia de la Lite- ratura Española (pág. 260). Edime.31 Larousse, Diccionario Práctico Editorial Mediterráneo. Madrid. Dada la importancia de revisar el uso que damos a la lengua me-de Dudas e Incorrecciones del diante la cual hacemos el mundo y habiendo ya comentado la la-Idioma. F. Carripio. Editorial Prin- 34 BLOOM, Harold. La Angustia deter Colombiana. Colombia. las Influencias.(pág. 39). tencia sexista en las clasificaciones «bello sexo» y «sexo débil», –Primera Edición (pág. 336). ambas, por cierto, ejemplos de la misma actitud que Balzac ma- nifestara literariamente: «la mujer es una esclava a la que hay que saber poner en su trono»–, cabe aquí formular y responder una pregunta: ¿a qué recurre el sexismo para disociar el concep- to de mujer del concepto de poder en la ideología de la sociedad? ¿A qué, cuando el «débil» que el hombre está supuesto a proteger es el «sexo débil» y éste parece desmentir su debilidad en lo inte- lectual, profesional o político? Entre otras cosas, (y en la misma línea de la designación bello se- xo), a aludir al aspecto físico de la mujer para subrayar la gran di- ferencia que hay entre el hombre y ella. Porque una sociedad acostumbrada a que la conduzcan hombres vacila aún ante la idea de poner un cargo clave en manos de una mujer. El hecho de comentar el aspecto de ésta consigue que se la asocie a la famosa superficialidad femenina en el renglón «apariencia» y, por lo tan- to, a que se la sienta incapaz de solventar problemas serios. Así, cuando los medios enfatizan la apariencia de mujeres que ocupan o pretenden ocupar posiciones importantes –sobre todo en la política–, en el contexto de tales situaciones lo que hacen, mucho más que alabar sus atractivos, es insinuarlas banales, restarle peso a su imagen, e inclusive implicar que esos encantos pueden ser el motivo de sus logros. Se sugiere así su físico como valor de cambio en contextos EXTRA-ESTÉTICOS, y se desvía la atención de los posibles méritos que hayan podido elevarlas has- ta los cargos que ocupen o pretendan. Observemos en El Nacional, A/5, 6-1-1998, esta incalificable su- gerencia:SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 17. BELLEZA Y PODER190 191
  • 98. importaba ante el poder de su aspecto. Además, «compartiría» con otros el poder público, y como hay que presumir que si no se especifica lo contrario toda persona es varón, lo compartiría con los hombres –supuestamente calificados–, que se beneficiarían de ese aspecto. ¿Por qué preocuparse, pues? Lo cierto es que en Venezuela el caso de Irene Sáez, ex Miss Uni- verso, alcaldesa de Chacao, candidata a la Presidencia de la Re- pública y después Gobernadora del Estado Nueva Esparta, resul- tó una fuente de inagotables manifestaciones de sexismo. En este trabajo he recurrido a ella en muy pocas ocasiones de comparar- se con el volumen del material obtenido de la prensa durante los sucesivos procesos de sus candidaturas, y aunque es verdad que la adhesión a éstas por parte de sus numerosos partidarios de- Sobre este comentario que irrespeta de tal manera a dos muje- mostró que ya había en el país una apertura con respecto la mu- res políticas, sobraría cualquier otro. jer como sujeto político, es innegable que nuestros medios escri- Pero es de ver la misma idea de «palanca» física operando en el tos pusieron en evidencia la contraparte sexista. si guien te ejem plo en que leeemos lo sostenido por un muy prominente político nacional: ya que a su juicio: EL NACIONAL, D/2, 4-8-1997 Pero no es solamente una candidatura presidencial lo que dis - para las alusiones al aspecto físico de la mujer que merodea el po- der político. Tampoco quienes lo hacen en otras áreas, como enEL NACIONAL. B/1, 10-8-1997 su momento lo hizo en la Cámara de Diputados venezolana una Se recibe la impresión de que las cualidades de la ex Miss debían Congresante, se salvan de que para bien o para mal se comente ser ampliadas, –es decir, que no bastaban per se–, pero que ello no su apariencia: SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 17. BELLEZA Y PODER 192 193
  • 99. Esto dice la leyenda: El hechizo femenino de la canciller María Emma Mejía cauti- vó al Presidente Caldera, quien por unos segundos dio la es - palda a su homólogo para estrechar la mano y cruzar unas palabras con la jefe de la diplomacia colombiana, cuya larga1998, SIN MÁS IDENTIFICACIÓN falda decepcionó a los presentes acostumbrados a observar algo más de los encantos de la ministra. Nuestra prensa, pues, ofrece una buena muestra de lo común que resulta entre nosotros esta pseudo galantería con que se des- Y por supuesto también aflora el sexismo de la prensa cuando vía la atención del lector hacia la superficie (anatomía) femenina políticas extranjeras visitan nuestro país. La diplomacia colom- sugiriendo un interior superficial que invalida el atractivo exter- biana puede dar fe de ello al menos a partir de la siguiente foto cu- no. Ya nos recuerda Rosemblat (III, 1974:84), que esto se recoge ya leyenda (ver próxima página) encuentro inaceptable tanto tradicionalmente «en una serie de refranes populares, un poco misó- por la ocasión como por su inclusión en la PRIMERA PÁGINA DE ginos, expresión de la sabiduría popular: (...) (como) «Hembra lozana, UN PERIÓDICO SERIO. (El Nacional, 10-8-1997) cabecita vana». (Personalmente hallo las expresiones «un poco mi- sóginos» y «la sabiduría popular»...un poco misóginas). Al respecto, por cierto, resulta pertinente recordar la visión de Bourdieu (2000: 122-124) según la cual, por las mismas razones que en las sociedades menos indiferenciadas las mujeres eran tratadas como medios de intercambio que permitían a los hom- bres acumular capital social y simbólico a través de matrimonios proveedores de alianzas prestigiosas, actualmente ellas aún aportan una contribución a la producción y reproducción de di- chos capitales al manifestar, mediante su apariencia (ropa, cos- méticos, etc), el estatus social del grupo empresarial o doméstico que «representan». De allí que al estar socialmente inducidas a tratarse a sí mismas como objetos estéticos, y obsesionadas por la aspiración a cumplir con las expectativas de los dominadores, muchas veces creen que «ejercen las responsabilidades de un agente actuante cuando en rea- lidad están reducidas al estado de instrumentos de exhibición o de manipulación simbólicos». Como fuere, en el llamativo anuncio de Primicia (El Nacional, A, 13-4-1998) hallamos otra manifestación de la actitud dominante SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 17. BELLEZA Y PODER 194 195
  • 100. en tanto obstaculización subliminal al acceso femenino a los Pues bien, esta actitud de presentar un avance hacia puestos depuestos de poder . importancia mediante términos que sugieren imposición arbi- Así observamos en esta presentación que une la imagen provo- traria, como asalto o, en menor grado, conquista, se ejemplificacadora de una mujer a la idea de lujuria, la asociación implícita y también en otras áreas, como el deporte:negativa con el famoso film de Almodóvar: «Mujeres al borde deun ataque de nervios» (o de histeria). En dicha asociación, que se logra mediante la redacción «Amé-rica Latina: Mujeres al borde del poder», ciertamente no hay na-da que parezca cooperar con una imagen sólida o positiva de lamujer al borde, realmente, del poder. EL NACIONAL, 10-8-1997 Esta noticia sobre el exitoso papel de una atleta –eran varias–, es presentada con el término «asalto», cosa difícilmente concebi- ble en las reseñas sobre atletas masculinos triunfadores. Y no es que nunca se haya calificado a ninguno de éstos como «asaltan- tes» del primer lugar en una competencia, sino que a lo largo de los muchos años que llevo atenta a cómo y en qué contexto se Como tampoco lo hay en el siguiente comentario, donde se em- utilizan qué palabras, asalto triunfa por mayoría para aludir aplea la palabra asalto y se insiste, antes de aludir a las «ideas pro-pias», en el aspecto de las asaltantes: AMBOS TITULARES EN EL NACIONAL, 17-5-2000SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 17. BELLEZA Y PODER196 197
  • 101. muje res; en el caso de los hombres, las que se suelen usar son aquellas que connotan su dominio; pero, por supuesto, es en el área de la política donde la idea de apropiación violenta del poder se asocia con más frecuencia a la de aspecto físico femenino: EL NACIONAL, D/6, 24-8-1998 No sólo se habla aquí de conquistar la presidencia, sino que para nada se menciona la posibilidad de que entre los factores pueda contarse el de algunos méritos personales de la candidata. Y es de preguntarse si cuando Ronald Reagan realizó su campaña elec- toral se comentó como acontecimiento político inédito el que un galán «vaqueril» de Hollywood pudiera conquistar la presidencia de los Estados Unidos. En realidad no lo sé, pero lo dudo. Pero observemos otras instancias, otras posiciones relevantes:EL NACIONAL, 25-3-1998 Resulta al respecto ilustrativo el comentario siguiente sobre los factores que posibilitarían el fenómeno Sáez (en traducción para El Nacional, D/6, 24-8-1998). EL NACIONAL, A/7, 10-8-1998 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 17. BELLEZA Y PODER 198 199
  • 102. Y como cierre de este muestrario recurro específicamente a Irene Sáez aquí con el Fiscal General de la República y una le- yenda la mentando que «ya ni picón da»:EL NACIONAL, A/7, 3-1-1998 EL NACIONAL, A/6, 9-8-1999 Ante las reflexiones de esta leyenda, y si recordamos la que apa- rece en la foto de María Emma Mejía con la alusión al largo de su falda, convendremos en que, a juicio del enfoque periodístico, los «picones» de las mujeres políticas, sean cual sean sus toldas, son tema de comentario. Pienso que negar la actitud sexista que ejemplifica este material es sumamente difícil cuando uno se pregunta si, a la inversa, al- guien ha visto en los medios una foto, por ejemplo, del expresi-EL NACIONALA/11, 14,3,2001 dente Bill Clinton cuya leyenda comente sus encantos físicos, una de Al Gore donde se elogie su atractivo perfil, o alguna de Tony Blair comentando su musculosa estructura: SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 17. BELLEZA Y PODER 200 201
  • 103. «guapo»–, son hombres de buen aspecto? O que, por ejemplo, no se hallen comentarios sobre el físico de Adolfo Suárez, las leyen- das de cuyas fotos , como en caso similar del juez Garzón, a lo que suelen aludir es al aspecto moral de sus respectivas actuaciones?EL NACIONAL, A/13. 30-10-1998 Difícilmente podremos hallar en nuestros medios una alusión a la atractiva apariencia física de un hombre en altos cargos públi- cos, políticos, o empresariales, allí donde, como vemos, es cosa completamente común tratándose de mujeres. En el caso de és- tas, por cuanto el mundo social funciona, según afirma Bour- dieu, como un mercado de los bienes simbólicos dominado por la EL NACIONAL, A/2, 4-11-1999 EL NACIONAL, E/6, 10-1-1999 visión masculina, «ser» para ellas es ser percibidas por la mirada En verdad cuando se trata de un entorno de poder el físico mas- formada por las categorías masculinas. Y a esta mirada corres- culino no es tema de comentarios. ¿Por qué? ¿Acaso porque la ponde la forma en que enfatizan los medios la importancia de su imagen pública de masculinidad podría debilitarse y hacer me- anatomía, belleza y exterioridad, no sólo contribuyendo a que nos accesible ese poder? confundan por elogio la manipulación, sino perpetuando esa vi - Pienso que sí. De allí que ese contexto se le sabotea a la mujer sión masculina. que busca o logra abordarlo cuando se recalca en él que ella es un Por ello ¿puede extrañar que, en efecto, no comenten el perfil de miembro del «bello sexo» y, por asociación, del sexo «débil». Am- Al Gore, o que no presenten como «buena percha» al rey Juan bas formas lingüísticas funcionan debilitando su imagen como Carlos de España en atención, cuanto menos, al impecable uni- posible ocupante de posiciones de mando. forme con que suele aparecer en muchas fotos y siendo que el Cabe aquí recordar cómo la interrogante sexista de si una per- uniforme de por sí constituye un estereotipo de atractivo sexual y sona débil –es decir, una mujer–, puede ejercer la autoridad con que tanto el rey como el príncipe Felipe –tampoco señalado como éxito, halló en el caso de Margaret Thatcher una fórmula lingüís- SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 17. BELLEZA Y PODER 202 203
  • 104. tica para «explicar» que ella pudo: la fórmula fue un apodo, ya Porque es obvio que para dificultar a la mujer lo que se ha dadoque el de «La Dama de Hierro» le confirió la característica viril de en llamar su «empoderdamiento», el sexismo usa el físico feme-voluntad inflexible y fomentó la connotación de que lo atípico en nino como una herramienta más en sea cual sea el campo, talella –el hecho de no ser «femeninamente» débil–, fue lo que per- como lo demuestra el que de esta deportista se diga que «es consi-mitió su exitoso desempeño. El apodo, por demás, parece haberse derada la más sexy» en un ejemplo más de dicho uso por parte deextendido a mujeres cuya firmeza en los cargos públicos que de- las publicaciones nacionales.sempeñan aparece como algo no común y es por lo tanto sentidafuera del orden natural. Así se aludió a Janet Reno, «La Fiscal deHierro» norteamericana en el caso de Elián González, el niño de-vuelto a Cuba tras un proceso polémico. No todas las mujeres importantes, por supuesto, tienen un airetan poco femenino como las señoras Reno y Thatcher, ni actitu-des tan férreas que hagan que resulte astuta su adopción por par-te del sexo «fuerte». Muchas incluso fomentan la publicidad desus encantos físicos para lograr sus metas. Esto, que en un mundomasculino podrían justificar como «guerra es guerra», da pie nosólo a la desigualdad de oportunidades entre ellas, sino también alas maniobras sexistas que usanel físico femenino para restar se-riedad al desempeño de la mujer como sujeto políticoen la medidaen que la presentan como objetosexualpara los hombres. A este respecto resulta particularmente notable el llamamientoque hizo Action Alert from Fair´s Women´s Desk de Nueva York,para que el público contactara directamente a Larry King (on-air-@turner.com) y protestara su emisión del 1° de junio de 1999 porCNN, en la cual los invitados abordaron el aspecto físico de Hillary EL NACIONAL B/10, 25-6-2002Clinton , candidata entonces con muy altas probabilidades al Se-nado norteamericano y una de las figuras políticas más impor-tantes de su país. En dicho programa se debatió «cómo el neoyor-quino percibe a la Primera Dama» y se comentó que ésta «haengordado, tiene las piernas demasiado cor tas, las posaderasmuy pesadas y los brazos demasiado largos», aspectos que nadatenían que ver con su propuesta política ni es presumible que sehubieran tocado de haber sido su marido el sujeto del debate. Ellono sólo demuestra que esta actitud devaluadora es general, sinoque sepuede actuar con el fin de combatirla. Y que se debe.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 17. BELLEZA Y PODER204 205
  • 105. CAPÍTULO 18AVISOS, OMISIÓN, REPARACIÓN Y EMPLEOAunque no muchas venezolanas sufren de manera personal lasestrategias conscientes o inconscientes con que se intenta alejar-las, más aún que de la celebridad, de los puestos de poder (sólopocas consiguen alcanzarlos), se debe analizar lo que sucedeen una sociedad sexista cuando mujeres menos «lanzadas» queellas buscan, sencillamente, trabajo. A ese fin justamente es que resulta ilustrativo observar los avi-sos de prensa donde se ofrece empleo y cómo el sexismo apunta,desde esa área aparentemente inocua, a socavar la confianza dela mujer en sí misma. Es un punto importante por cuanto en unasociedad como la nuestra, en que un inmenso número de hom-bres rechaza su responsabilidad para con los hijos y deja sólo a lamadre el peso de mantenerlos, el que ella consiga empleo es in-dispensable. Y debe poder buscarlo sin cortapisas ajenas a sus ca-pacidades personales. De allí la importancia de advertirle que la redacción más habi-tual de esos anuncios ya es en sí una cortapisa que la pone de en-trada en desventaja frente a los candidatos masculinos. ¿De qué modo? Pues tratándola como el sexismo del lenguajeimpone que se debe tratar a las mujeres: como a entidades so-breentendidas, como a seres invisibles. Por lo tanto, como opcio-nes secundarias. Y obviamente ello puede afectar –aún si a nivelinconsciente–, la confianza de muchas en sí mismas y redundaren que tengan actitudes menos asertivas al momento de ser en-trevistadas. Por consiguiente, menos probabilidad de conseguirel empleo en añadidura a la que ya pueda tener por el temor pa-tronal a sus embarazos. ¿Que ver la redacción de las ofertas como fuente de disparidadlaboral es exagerado? ¿Que el verse la mujer representada no porlas voces que en verdad la nombran, sino por aquellas que nom-18. AVISOS, OMISIÓN, REPARACIÓN Y EMPLEO207
  • 106. bran al hombre, no hace mella en su autoestima? ¿Qué su omi- Viene al caso, por lo tanto, la lectura de esta nota de El Nacionalsión lingüística no tiene consecuencias en la práctica? cuyo tema, ajeno al del sexismo, puede precisamente por eso De hecho la tiene y voy a señalar dos formas en que la redac- ilustrar la reacción que produce la omisión como atropello; valeción de esos avisos coloca a la mujer en desventaja: la primera, como introducción al señalamiento de las ofertas de empleo.haciendo uso del masculino genérico; la segunda, utilizando elparéntesis. Con respecto al masculino genérico pienso absurdo discutir sies o no sexista, pues pese a lo que digan los gramáticos, si la mitadfemenina de la población desaparece absorbida por él y ello tiene EL NACIONAL, A/6, 28-9-1999consecuencias (psíquicas, económicas, etc), en su calidad de vi- En ella un lector del interior se queja de que en «el manchón»da, es una regla discriminatoria que no implica un mero desequi- (donde se identifica al diario) no se especifica en qué ciudad selibrio gramatical, sino el reforzamiento de la asimetría social más ubica éste, sino las esquinas: «no publicar el nombre de la ciudadindiscutible. como parte de sus datos fundamentales es un gesto ofensivo para Cito a García Meseguer (1988:139) sobre el mismo punto: con el resto del país... los lectores de otras zonas no tienen tam- «Ha sucedido más de una vez que al acudir una mujer en busca de poco que saber de memoria el código telefónico de Caracas, que empleo, respondiendo a un anuncio de prensa (‹necesitamos aboga- tampoco aparece en el manchón... ¿Es que lo demás es monte y do›), se ha visto rechazada con el argumento de que ella no estaba culebra?». comprendida en el anuncio, donde se especificaba el género masculi- Vemos aquí que un lector actuó para reclamar una omisión in- no. Un caso de esta naturaleza se denunciaba en Diario-16 de 27 de dignante, como también que el diario reconoció la pertinencia de noviembre de 1976: La Caja de Ahorros Municipal de Burgos, su reclamo y en consecuencia enmendó la redacción ofensiva. cuando inserta un anuncio diciendo que necesita los servicios de li- Estos hechos, elogiables por educativos, llevan a reflexionar so- cenciados en Derecho, está escribiendo en perfecto castellano y, por bre la posibilidad de que un señalamiento despierte conciencia y tanto, no quiere decir licenciadas (...). Esta entidad puso un anuncio logre un cambio, así como a tener presente que a los medios se les en la prensa solicitando los servicios de unos licenciados en Derecho puede señalar la presencia del sexismo (lingüístico o general) en y Economía. La citada miembro de la Asociación Democrática de la sus emisiones. Mujer, licenciada en Derecho, se presentó en esa entidad ante dicha Por otra parte, si la omisión de unos datos en una determinada convocatoria, siendo despedida con estas palabras: «No queremos instancia (la del «manchón» del periódico) se reconoce como una licenciada, sino un licenciado». una ofensa para la gente del interior ¿cómo no advertir la ofensa que constituye, para todas las mujeres del país, el que se omita en El que las mujeres no denuncien situaciones como ésta –¿es im- las ofertas de empleo el dato fundamental e inequívoco de si ellasposible dudar de que se den?–, puede deberse a la falta de instan- son (o no), candidatas admisibles?cias dónde hacerlo, pero no a una aceptación consciente de que De hecho, tomando en préstamo frases de la queja en cuestión,en verdad el masculino las nombra. La invisibilidad (el hecho de puede afirmarse que el que no se especifique si el aviso de ofertaser ignorado arbitrariamente) provoca la indignación de todo ser las convoca, implica que se las tiene, respecto al hombre, tal co-humano normal que la padez ca, sea cual sea el ámbito en que mo al interior respecto a Caracas: por sólo «monte y culebra».ello ocurra.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 18. AVISOS, OMISIÓN, REPARACIÓN Y EMPLEO208 209
  • 107. Así pues, lo que hace pertinente la inclusión de esta protesta en el presente trabajo es, en primer lugar, que en ella se evidencia el sentimiento de ofensa que produjo en un lector el que se le obliga- ra a adivinar o a saber datos que no tenía por qué saber, pero que la prepotencia capitalina no se ocupaba de suministrarle como tendría que haber hecho en virtud del más elemental respeto. En segundo lugar, que en ella vemos la posibilidad de cambiar una EL NACIONAL, B/9, 10-12-1999 situación de discriminación gracias a la voluntad de actuar, tal Aunque considero que este segundo ejemplo bastaría por sí so- como hizo el lector que protestó el irrespeto. Asimismo el caso lo para ilustrar cómo se proyecta en primera instancia una ima- ilustra una toma de conciencia por parte del periódico. Y por últi- gen masculina – tal como en el siguiente anuncio de Primicia, mo, puede captarse una esperanzadora actitud de la comunidad por el cual una mujer difícilmente podría sentirse convocada: hacia el poder del lenguaje como instrumento de discriminación. Creo, pues, pertinente la inclusión de este reclamo porque nos hace captar la carga de indignación que llevó al lector a formu- larlo al sentirse obviado en una instancia determinada (la de la prepotencia «caraqueña» del periódico), e induce a que nos pre- guntemos qué efectos puede haber estado provocando, en gene- raciones y generaciones de mujeres, su «omniubícuo» y omni- pre sen te si len cia mien to por el mas cu li no ge né ri co. Un EL NACIONAL,. 1ª PAG. 4-1-2000 silenciamiento tan especialmente obvio en los anuncios de em- creo que cabe preguntarse, con respecto a todos esos otros cuyo pleo, cuyo hilo retomo con esta serie de ejemplos: tipo de redacción y abundancia pueden verificarse a diario con sólo mirar la prensa, si se puede sostener que el masculino gené- rico es una regla «inocua» que no ha influido en la imagen –ni en la situación- de la mujer como individuo de segunda, y si se pue- de afirmar que su uso en los avisos de trabajo no la perjudica ni irrespeta. Obviamente la irrespeta en tanto implica que ella debe pregun- tarse si está o no está convocada para optar por el empleo: el texto nose lo dice. Tal como el lector del periódico que protestó porque no se le es- pecificaba el código telefónico de Caracas, la mujer está supuesta a saber algo que no se le especifica. Claro que, ya amaestrada por el hábito lingüístico, suele dar por sentado que lo está, pero es só- lo una asunción; no una certeza. En el fondo se la obliga a adivi-EL NACIONAL, B/9, 10-12-1999 EL NACIONAL, B/9, 10-12-1999 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 18. AVISOS, OMISIÓN, REPARACIÓN Y EMPLEO 210 211
  • 108. EL UNIVERSAL, 2-10, 11-9-1999 narsi en esa Compañía o esa empresa se contempla aceptar, para el puesto que se ofrece, pretendientes femeninas. El hombre en cambio no duda de que al menos por motivo de su sexo –y si no se es pe ci fi ca lo con tra rio–, una ne gativa es impensable. Esta seguridad va a permitirle una actitud más confiada y por lo tanto una imagen más confiable ante los ojos de quien lo en- treviste. Y cabe, ciertamente, especular que ello puede influir en EL NACIONAL, C, 5-3-1999 porcentajes como los que vemos aparecer en el siguiente perfil En el caso femenino, para más, la incertidumbre queda reforza- del gerente venezolano (marcado el que aquí nos interesa), y en da por el contraste con los anuncios en que, como en los dos si- los hechos comentados en las notas inmediatas: guientes, síse especifica que el empleo se le ofrece a una mujer. EL UNIVERSAL,2-4,23-5-1996EL NACIONAL, 14-10-1999 SIN IDENTIFICACIÓN SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 18. AVISOS, OMISIÓN, REPARACIÓN Y EMPLEO 212 213
  • 109. Aunque esto suele ocurrir en especial cuando se trata de profesio - En el fondo ¿qué reflejan tanto esta violación de la concordancia nes tradicionalmente femeninas (como la de secretaria), el com- como la escasez de redacciones no sexistas que, tal como las si- parar lo asertivo de sus textos con la incógnita de aquellos en que guientes, deben servir de ejemplo al anunciar ofertas de trabajo? no se especifica, patentiza como vejatorio el esfuerzo de adivi- nación que el masculino genérico exige de la mujer que considera el aviso. La tendencia a «masculinizar» innecesariamente produce otros ejemplos curiosos como éste en que presumiblemente para SIN IDENTIFICAR aclarar lo ambiguo de «auxiliar», se prefirió «femenino» a «fe- EL NACIONAL, B/11, 26-6-1987 menina» ¡! También los casos en que se especifica el sexo masculino como sola opción se apartan de la redacción sexista:EL UNIVERSAL 3-7, 2010-1998 EL NACIONAL, A/12, 23-2-1989 Lamentablemente las redacciones correctas son casi inexisten- tes si se las compara con la abundancia de las sexistas. Y éstas a veces lo son tanto, que ni siquiera en el contexto «cocina» donde tradicionalmente se ha ubicado a la mujer, puede ésta saber in- mediatamente si sus habilidades culinarias serían consideradas EL NACIONAL, 1998 para obtener el empleo: y también el de «date» (arriba) en el cual se estropea la correcta re- dacción no sexista que convoca a ambos sexos («preferiblemente femenino»), al añadir: «si estás interesado (a)» donde el masculi - EL UNIVERSAL,4-8 24,3,2002 no precede al explícitamente preferido femenino. Creo muy difícil argüir que estas contradicciones semánticas Creo que vale la pena preguntarse cómo se sentirían los hom- sólo se deben al desconocimiento de la gramática, pues no apare- bres aspirantes a un empleo si la regla usada al anunciarlo fuera cen feminizando incorrectamente a los convocados masculinos: el femenino genérico y no pudieran sentirse inequívocamente nunca vemos, por ejemplo, que se soliciten ingenieros y que las convocados. interesadas deban enviar su curriculum a tales o cuales señas. SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 18. AVISOS, OMISIÓN, REPARACIÓN Y EMPLEO 214 215
  • 110. En cambio ¿cabe que una mujer pueda no sentir la menor duda de que ella pudiera ser ese Jefe de Archivo Licenciado en Bibliote- cología que se solicita en este aviso? EL NACIONAL, E/10, 9-1-.1999 EL UNIVERSAL, SEPTIEMBRE, 1997 Seguidamente observemos la insistencia tanto en la secundi - dad del femenino (en cuanto al orden de mención), como en suEL NACIONAL, H/3, 8-2-1998 «no demasiada importancia» subrayada por el uso del parénte- A quienes crean que es exagerado atribuir a estas redacciones sis: este tipo de anuncios también abunda en la prensa y espero un efecto capaz de perjudicar al sexo femenino, quiero informar- que este señalamiento se lo haga obvio al lector cuando los en- les que numerosas instituciones convencidas de lo contrario es- cuentre en ella: tán tomando –y han tomado ya- medidas para prohibirlas. Entre ellas, la Asociación Canadiense de Profesores Universitarios, la cual ha dejado de usar el «lenguaje genérico» en la publicación de sus avisos de empleo y establecido un ejemplo para estimular las acciones en contra de ese lenguaje. (Ya desde 1980 el Departa - mento de Humanidades de la Universidad de York, siguiendo la misma línea, había eliminado el uso genérico del término «hom- bre» en los títulos de cursos por el estilo de «Las ideas del hombre» EL NACIONAL, N/2, 9-1-1987 o «El hombre en busca de conocimiento». (Cameron-1998: 173). EL NACIONAL, A/13, 11-2-1989 Ahora bien, si el uso del masculino genérico, por ser lo generali- zado en la redacción de nuestros avisos, constituye la primera forma de cor tapisa para que una mujer pueda abordarlos sin una duda inicial, la segunda, que es el uso del paréntesis, la irres- peta y perjudica de un modo todavía más profundo. EL NACIONAL, SIN FECHA Pues ¿qué significa un paréntesis sino que lo contenido en él es secundario con respecto al resto? ¿que se puede prescindir de ello El uso, pues, del paréntesis, lejos de igualar el tratamiento a am- sin que lo importante se resienta? bos sexos más bien pone en evidencia cuál de los dos se tiene por Valgan dos ejemplos para que captemos, en el seno mismo de irrelevante. Y aun en el caso de que responda a una buena inten- los siguientes avisos, la función «desimportantizante» del parén- ción anti-sexista, peor es el remedio que la enfermedad. tesis dentro del cual se especifica lo «no indispensable»: ¿Por qué? Pues porque, en última instancia, el tener la mujer que adivinar en la privacidad de su cerebro si es candidata consi- SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 18. AVISOS, OMISIÓN, REPARACIÓN Y EMPLEO 216 217
  • 111. derable para el puesto que se anuncia en masculino genérico, no de extrañar, si hasta la búsqueda de empleo se asesora en térmi- publicitasu secundidad –después de todo, el aviso podría estar en nos masculinos: realidad dirigido sólo a hombres–, mientras que verse pública- mente considerada como accesoria no sólo es ofensivo en todo caso, sino que a niveles inconscientes le refuerza muchas veces la sospecha de serlo. Y es difícil ante esto no pensar en el aparte b. del Artículo 11 de la Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, que asegura a és- ta «el derecho a las mismas oportunidades de empleo». No creo que tener una idea inconsciente de sí misma como prescindible, ni el que la tenga el hombre sobre ella, ayude a la mujer a proyectar una imagen convincente de su capacidad al pretender un empleo. El sexismo lingüístico que socava su autoestima incide –en el área del aviso– hasta en la forma que eligen para anunciarse las profesionales que especifican su campo de actividad en términos masculinos: EL UNIVERSAL, 14-8-2000 Puede que quien piense que es exagerado darle tanta impor- tancia a la necesidad de sentir seguridad a la hora de una entre- vista de trabajo, cambie de opinión al leer la siguiente nota aun- que en ella también se da por sentado el sexo masculino de la persona candidata:EL UNIVERSAL, ESTAMPAS, 13-2-2000 Dicha forma revela el valor que le atribuyen al prestigio del hom - bre profesional y su creencia en que el público tendrá mayor con - fianza en su capacidad si se anuncian de esa forma. Lo que no es EL NACIONAL E/10,13,5, 2001 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 18. AVISOS, OMISIÓN, REPARACIÓN Y EMPLEO 218 219
  • 112. Como fuere, ¿qué puede llevar a mujeres universitarias, profe- duos y como sexo, sino también a modificar las circunstancias sionales, tan preparadas como los hombres, a anunciarse en que nos impulsan a asimilarnos al masculino; en este caso, la re- masculino? numeración asimétrica del trabajo que se haga . Para nadie es una sorpresa leer u oír que las mujeres ganan mucho menos que los hombres y que tienen bastante menos oportunidades de al- canzar determinadas posiciones, pero hay datos que ayudan a no dejar la información a nivel de superficie; por ello incluyo ésta ex- traída de El Universal, Domingo, 12-11-2000, sobre los resultados de la investigación realizada por N. Letjer y P. Márquez, de IESA, así como un gráfico elocuente con el cual la ilustraron:AMBOS AVISOS EN EL NACIONAL, GUÍA MÉDICA. 9-3-1989 La respuesta, que todos cuanto menos vislumbramos, no apunta hacia la convicción o la conciencia de su propia valía, de la cual muchas no dudan, sino al reconocimiento de los valores sexistas de la sociedad en que se ganan la vida.. De allí que siguen haciéndolo en sus tarjetas de presentación y sus avisos, aunque hay maneras de no caer en esta automasculinización lingüísti - ca, innecesaria y reveladora, como demuestra la siguiente redacción:EL NACIONAL, GUÍA MÉDICA, 9-3-1989 Pienso que de seguirse masivamente este ejemplo ello contri- buiría no sólo a reafirmar la confianza en nosotras como indivi- SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 18. AVISOS, OMISIÓN, REPARACIÓN Y EMPLEO 220 221
  • 113. Ahora bien, los resultados que esa investigación arrojó – inclu- CAPÍTULO 19so sobre la necesidad de apoyar la capacidad profesional en el INSULTOS, ANATOMÍA Y SEXISMOatractivo físico–, ¿nada tenían que ver, ni aun indirectamente,con el sexismo lingüístico? Pienso que el problema (para las mujeres) de la desproporciónentre sus oportunidades de trabajo y/o de ascenso si se las com- En la medida en que la «visibilidad» de la mujer es anulada por elpara con las de los hombres, así como la disparidad de sus ingre- término masculino que la absorbe o cuanto menos velada por susos en la mayoría de los empleos que puedan obtener, fue expues- confinación en un paréntesis, ello constituye un ejemplo más deto de ma ne ra óp ti ma en es ta infor mación publicada por El disparidad en el tratamiento lingüístico de los sexos: el mismoUniversal. que hace de madre (no de padre) el término clave de un insulto Repase, quien haya leído este capítulo, lo dicho sobre la ambi- muy «castizo».güedad que presentan los avisos de ofertas de trabajo sobre el se- Como fuere, el asociar la palabra madre a una idea devaluadoraxo del personal que se solicita y pregúntese si ello contribuye a la de lo femenino no es nada raro para el sexismo lingüístico y sirvaautoestima y confianza-en-sí de los interesadosfemeninas (¡) que, de transición al siguiente aparte este comentario sobre su rol evi-previo envío de sus curricula, asistirán a las entrevistas. Asimis- dentemente protagónico –y asimétrico– en los insultos «de pri-mo, recuerde el uso del paréntesis en ellos (sexismo por signo or- mer orden»: no es un descubrimiento el que jamás oímos que setográfico), y la forma en que tantas profesionales se acogen al mente al padre ni que se llame a alguien, por ejemplo, «¡hijo/a demasculino genérico para ofrecerse como «dermatólogos», «so- chulo!»; pero sí puede serlo, para muchos, el hecho de que elciólogos», etc. Piense, sobre todo, si la mujer venezolana, en espe- DRAE secunda esta asimetría en la medida en que la primeracial la de menores recursos, tiene igual oportunidad de acceso al acep ción de ma dre es «hem bra que ha pa ri do» – cu brien dobienestar económico que el hombre. Y si eso es justo. «hembra» indistintamente yeguas, mujeres, cabras, etc–, mien- tras que la primera de padre es «varón o macho que ha engendra- do», haciendo la distinción entre animales y hombres. Como consecuencia de ello no es de extrañar la asociación ofensiva entre la madre y el órgano genital femenino que se da con la voz coño como expresión de emociones negativas: aunque ya prácticamente desemantizada, su constante empleo en situa- ciones desagradables mantiene en el inconsciente colectivo la arraigada asociación entre lo femenino y lo molesto. Paso con esto de lleno al tema del irrespeto lingüístico de que es víctima la mujer en referencia a su aparato reproductivo y, en ge- neral, a su anatomía. Por tratarse de un área particularmente minada de sexismo me he permitido cargar la mano en las citas pues quiero apoyar en ellas mi propia interpretación de por qué éste agrede de forma tan general los órganos sexuales femeninos.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 19. INSULTOS, ANATOMÍA Y SEXISMO222 223
  • 114. Entre nosotros al menos, en cuanto a lo lingüístico, esa agresión conceptos de «catafalco» y «fosa» de la lista anterior –), como pa-resulta indiscutible y más denigrante aún para sus autores que ra que ellas solas le hagan contrapeso a las 478 ofensivas al órga-para sus víctimas. Basta, para probarlo, con recordar los artícu- no femenino.los que en la década de los 80 publicó El Nacional bajo el sugestivotítulo de «Los Nombres de la Innombrada» y en los cuales MicaelSalazar Léidenz recopiló, si he contado bien, 625 formas de aludira la vulva en Venezuela. Entre ellas, y las escojo al azar, hay:las que apuntan a la analogía con algún animal ya de forma di-recta o indirecta:penco murciélago cucarachasapo echao boca e´ mono renacuajamosca muerta chiripa gallina echáel bicho zamurorabo frito lome e’perro EL NACIONAL, A/4, 12-1-1998las que insultan por una falla moral, como: zángana, alcahueta, Así en El Nacional, 12-8-1, esta foto ilustra una manifestaciónsinvergüenza y las que abiertamente COSIFICAN, como: pro-paz en La India y la inferior, asimismo publicada en El Nacio-cosa lo mío sudadera parapeto nal (1ª pág. 8-1-2000), da cuenta del simbolismo de «El Pájaro delacosita palangana cataplasma aparato Paz» de Fernando Botero:cosona paila cucharón catafalcocosa mía bobina coroto fosa Pues bien, después de ver que las de tipo elogioso (e inclusivehasta poético) como «jazmín» o «estrella» sólo llegan, con buenavoluntad, a 35, y que las de tipo «neutro» (por carecer de referen-te real conocido), a tan sólo 112, tenemos que la suma de las pal -mariamente ofensivas es de 478. Por supuesto que también la fisiología masculina es común -mente material de ofensa, pero aquí me ocupo sólo de lo que ocu-rre con la femenina y obser vo que aun si nadie –por lo menosque yo sepa–, ha recopilado y publicado las expresiones sustituti-vas de «pene» que se manejan en el país, es innegable que lasmuy comunes «pájaro», «paloma», y «huevo» tienen connota -ciones tan positivas de paz, espíritu, libertad, elevación, espacio,generación y VIDA, (esta última a comparar con los dos últimosSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 19. INSULTOS, ANATOMÍA Y SEXISMO224 225
  • 115. Como fuere, cabe reflexionar un poco más sobre el por qué detantas metáforas –sobre todo negativas– para aludir a la vulva:las implicaciones de semejante abundancia ameritan, cuantomenos, el intento de alguna explicación. De allí que me preguntesi esa voluntad de degradar, tan obvia en la mayor parte de ellas,no tiene como origen el temor que Bachofen y otros le suponen alhombre primordial ante el poder «misterioso» de la mujer queparía, cuando él aúnse ignorabapartícipe del proceso. EL NACIONAL, PANDORA, NOBLES Y PLEBEYOS, SIN FECHA De hecho, aunque dejó de ignorarlo hace tanto tiempo puedeque, ya marcado por su noción posterior de esa «Gran Madre»para la cual «ni el padre ni el hijo son otra cosa que el falo fertili-zante (...) por lo que los cultos fálicos celebran el poder anónimodel agente fer tilizador y el individuo que lo apor ta es sólo eso:un portador sustituible»35, informaciones como las siguientes –independientemente de su veracidad–, le pueden reforzar alhombre actual su atávica ambigüedad ante la idea del podermisterioso femenino: EL NACIONAL C /2 , 26-3-1994 Como fuere, también Grotha ve relación entre la abundancia de términos peyorativos con que se rebaja a la mujer y el miedo que siente el hombre ante ella, sólo que le atribuye ese miedo a re- sultar sexualmente fallo y a estar en desventaja en este aspecto: la mujer siempre sabría la «verdad» de su potencia allí donde la de ella, por secreta, sería también siempre un misterio para él. ¿Será, pues, el miedo, la causa atávica (o la actual) del tratamiento lin- güístico de la vulva a partir de la metáfora sexista?. Valga recor- dar la tesis de Heinz Werner en la que da como origen de la metá- fora «en sí» la necesidad de eludir lo concreto temido: dicha tesis reconoce bajo la actitud sexista de la sociedad un conflicto afecti- vo primitivo al cual atribuye Ortega los «sentimientos ambiva- lentes» en virtud de los cuales, siendo que lo sagrado inspira el te- mor de «tocarlo», se da un gesto de reemplazo que traduce la necesidad de aproximarse de todos modos a la realidad temida y venerada.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 19. INSULTOS, ANATOMÍA Y SEXISMO226 227
  • 116. «Al dar a este fenómeno el nombre de ambivalencia –dice Pongs–, nezolano con respecto a la devaluación lingüística del órgano Ortega lo localiza en las capas profundas del YO y lo armoniza con la femenino. concepción del psicoanálisis que atribuye al tabú una parte activa en Lo cual contrasta evidentemente con el hecho de que aun la producción de todo lenguaje metafórico»36. cuando sí se recurre a los genitales del hombre para expresar de- saprobación ante cier tos actos –como en el caso de «¡qué bo- Esto concuerda con Reidar (difícil no citarlo en este punto), pa- las!»–, tenemos que en esta expresión al menos, pese al contextora quien: negativo en que se usa, late en el fondo una connotación de osa - «la función de la metáfora pudo haber sido la de suplir los modos pa- día admirable también implícita en otras de sus variantes, todas, ra hacer familiares fenómenos que DEBEN SER DOMINADOS (las como ella, o bien ponderativas del ánimo y el esfuerzo de alguien, mayúsculas son mías) relacionándose por lo tanto con la costum- o, en caso inverso, críticas de la carencia de «guáramo», como se bre de usar palabras sustitutas para evitar los peligros supuesta- ve en los ejemplos que siguen: mente acarreables por la mención directa de ciertas cosas»37. Estas ideas se resumen en el título de la selección de Salazar Léi-denz, caso en que «la innombrada» es la metáfora que refiere alórgano tabú; su referente es la vulva y las palabras que eludennombrar a ésta funcionarían desde un estrato mágico primitivopara neutralizar su «poder» bien propiciándola: «don», «flor demayo», «estrella» etc, o bien, –y sobre todo–, degradándola. EL NACIONAL, 2000 EL NACIONAL A/3, 5,8,2003 Se está con esto a una distancia enorme de Uslar Pietri en las si- Y veamos cómo un articulista denomina a la Asamblea virtualguientes líneas: cuya conformación, a su juicio, no sería capaz de admitir – ni en «Todos nuestros órganos nos expresan. Nuestro sexo es como nues- caso dado luego defender–, los planteamientos que pudiera pre- tros ojos o como nuestra inteligencia. Bueno es repetir con Terencio sentar la oposición y que, por tanto, no estaría cumpliendo con o con Whitmman que todas las partes del cuer po son dignas de su cometido: canto»38. Nuestro sexismo lingüístico parecería indicar que la vulva noes un órgano cantable elogiosmente: aun si se pudiera argumen-tar que la «documentación» de Salazar Léidenz fue un jocosoproducto de su fantasía (lo que obviamente no fue, al menos en EL NACIONAL, 2000buena parte de las metáforas que escogió para sus listas), o quesu recopilación equivale a un himno, la acogida de ésta por los En todo caso y retomando el hilo de las metáforas reunidas porlectores del diario- tan favorable que motivó su posterior inclu- Salazar Léidenz, las especial y literalmente cosificantes de «cosa»,sión o difusión en Geografía Erótica de Venezuela, obra del mismo «cosita» y «cosa mía» servirán aquí de puente para pasar al si-investigador, así como una entrevista televisada en que él habló guiente aparte.sobre el tema- es indicio suficiente de la actitud general del ve -SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 19. INSULTOS, ANATOMÍA Y SEXISMO228 229
  • 117. REFERENCIAS: 37 REIDAR, Christiansen, «The CAPÍTULO 2035 NEUMANN, Erich, Origins of Myth, Metaphor and Simile». COSIFICACIÓN, POSESIÓN,Conscioussnes, (pág. 180). (págs.67-68) en Myth, a Symposium. SELECCIÓN DE VERBOS36 PONGS, H. Psicología del 38 USLAR PIETRI, Arturo. VeinticincoLenguaje. (págs. 77, 78). Ensayos. (pág. 293). Con respecto a «cosa» y antes de abordar «la posesión de la cosa» ilustro con los ejemplos que siguen, a), cómo se cosifica la vulva desde la infancia y b), de qué forma «cosa» se aplica a la mujer pa- ra referirse a ella desde un enfoque sexual sexista: EL NACIONAL, C, 14-2-1998 SIN IDENTIFICACIÓN Ahora bien, las cosas son lo poseíble, no la gente; de allí que cuando se dice que un hombre ha poseído a una mujer, lo que se implica precisamente es que ella es eso, una cosa. POSEER, según el DRAE, es, dicho de una persona: 1. «tener en su poder algo». (Yo acoto: «algo» implica cosa,no persona, y aquí no se ha dicho «algo o alguien». 3. «Tener relación carnal con otra persona». ¿Se usa acaso acerca de la mujer con respecto al hombre? POSESIÓN, además de ser: 1. « el acto de poseer o tomar una co- sa corporal con ánimo de retenerla para sí o para otro», es , 4. «la cosa poseída». TOMAR POSESIÓN es : 23. «cubrir el macho a la hembra». El usar, pues, los términos «poseer» y «posesión» en referenciaSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 20. COSIFICACIÓN, POSESIÓN, SELECCIÓN DE VERBOS230 231
  • 118. al acoplamiento carnal heterosexual prácticamente de forma Obsérvese por cierto en este último ejemplo otra de las «fórmu-exclusiva para significar la acción del hombre, constituye un las» lingüísticas comunes con que se refuerza en la mujer su asig-atropello lingüístico a la dignidad de la mujer; dignidad de la que nada condición de poseíble: la del hombre «hacerla suya», mo-ella es, al designársela «poseída», indignamente desposeída. Y el dalidad a la que ella colabora con expresiones «teleculebrónicas»que ella no reaccione contra tal uso obedece a que tiene dichos al estilo de «soy suya» o «hazme tuya».términos cabal y «cumplidamente» internalizados: según sostie- Valga observar que, aun cuando a veces el hombre «cae» en de-nen los que estudian aquellas situaciones de dominio conserva- cir «soy tuyo», sólo implica con ello una entrega voluntaria; nun-das mediante símbolos (y el lenguaje es símbolo), la gente se ca, o casi nunca, le dirá a una mujer que lo haga suyo, ni se referi-apropia de su condición asignada como si fuera la real y hasta el rá a la experiencia sexual de otro hombre diciendo, por ejemplo,extremo de internalizarla como inevitable; es decir, como el esta- que «ella entonces lo hizo suyo en el asiento del auto»; porque só-do requerido por la supuesta inferioridad del dominado (en este lo en los contextos esclavistas la idea de hombre=cosa=propie-caso la mujer-cosa), para quien la idea de rebelión es presentada dad es concebible. De allí que ese comentario produciría sorpresacomo irrealizable. mientras que «él la poseyó esa noche» , o «fulano la hizo suya», De allí que hablar de posesión en el ámbito sexual sea un hábito no le extrañarían a nadie. Y es que nuestro empleo del lenguajelingüístico de imperialismo psicológico que la mujer no cuestio- no da pie a que se piense en el hombre como cosa poseíble. Ya vi-na y que –al no implicar relación de quién a quién, sino entre mos anteriormente que si decir «mi mujer» o «la mujer de men -poseedor y cosa poseída–, le socava la autoestima e inversamen- gano» es «natural» socialmente, decir «mi hombre», «su hom-te le afianza la vieja idea inculcada del hombre como su dueño. bre», o «el hom bre de fu la na» só lo pa re ce caber en po cos yEsa idea que en verdad debemos suponer no concientizada por específicos contextos. La posesión, en lo sexual, es lingüística-los individuos de ambos sexos que la manejan a nivel coloquial o mente cosa de hombres.literario, como A. Viñamata al citar a Montesquieu en El Rococó, Ahora bien, para frenar este atropello semántico ¿por qué nopág. 17: usar una nueva expresión que sustituya las connotaciones uni- laterales de «posesión» en la experiencia del sexo?. «Interentre - ga», por ejemplo, ¿no equilibraría la participación de los actantes cuando no se tratara de una violación? ¿Y qué tal «autodon»? ¿«Autodonarse a» (alguien) no es más humano que «poseer» a ese alguien? ¿Qué objeciones podría suscitar la acuñación de términos ajus- tados a la realidad, a no ser que se les tema subversivos contra elo Baeza al traducir el Goethe de Ludwig, págs. 31 y 32: orden dominante?.Para más, aunque «poseer» no es, como vere- mos, el único verbo con función sexista en el contexto carnal, sí es, por presentar a la mujer como poseída, óptimo ejemplo de la forma en que el sexismo lingüístico distorsiona la realidad –in- cluso física–, e internaliza la idea. Entre tantas otras, la de la pasi- vidad femenina.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 20. COSIFICACIÓN, POSESIÓN, SELECCIÓN DE VERBOS232 233
  • 119. La fuerza del lenguaje es tal que efectivamente altera la percep- culta o no, emplea el verbo dar para decir, por ejemplo, que ellación objetiva y explica que la expresión ya aludida «hacerla su- «le dio un hijo a él»:ya» (reiterada en novelas y canciones), pueda incluso ser tenidapor romántica entre las propias mujeres. Que es precisamente loque ocurre cuando se oye todavía la famosa ranchera de PedroInfante «Corazón, corazón», cuya letra dice que el hombre «hizomujer» a la que se entiende que él mismo desfloró; una expresiónsegún la cual la desflorada le estaría debiendo el ser –¡el hechomismo de ser!–, a ese «creador» antes de cuya intervención ellano era lo que desde entonces es: MUJER. » ...y si quieres cambiar tu destino EL UNIVERSAL, ESTAMPAS, PÁG. 22. 11-7-1993 EL UNIVERSAL, ESTAMPAS, PÁG. 8, 24-8-1993 recuerda un momento quién te hizo mujer...» De allí que en efecto lo podemos encontrar en Uslar Pietri , Valo- res humanos III, pág. 148: El implicar que la primera irrupción masculina en su cuerpoes lo que hace a una mujer, niega en este tipo tan común de ex-presión el hecho de que la niña pasa a serlo cuando le viene suprimera regla, y el que la anciana que muere virgen lo haya si-do jamás. Como vemos, para captar los alcances de la agresión sublimi- y que sea el preferido en la expresión popular. Pero se obser vanal debemos «desmontar» términos y expresiones aparente- también que ésta en cambio no lo usa para hablar de los hijosmente inocuos : hay igualmente otros verbos que además de «co- habidos por un hombre con X mujer , caso en que prefiere «ha-ger» y «poseer» adquieren en el contexto sexual significados cer». Dice, pues, no que él «le dio» un hijo a ella, sino que le hizosexistas. Y no sólo en el sexual, sino también en el que linda con uno; así, que «le hizo un hijo», «le hizo un muchacho», o, incluso,él, que es el biológico. Abordo, pues, aquí, el de la gestación de que «le hizo una barriga». (De esta última expresión me ocuponuestra especie, donde dar, hacery tener son dichos verbos. luego). Veamos: por cuanto es normal decir que una persona –ya sea Mientras tanto, obsérvense estos ejemplos (ver página siguiente),hombre o mujer– «tiene» (o no tiene) hijos, es curioso advertir el a. de tipo coloquial, y b. de tipo culto:uso de ciertas expresiones que tratan la procreación de los hijos a. en: Así Es, encartado de El Nacional, pág. 10, 10-8-1999.en comúndesde ópticas semánticas distintas. b. en la traducción de R. Bae za, pág. 295 de Goethe, por Emil Vemos así en letra impresa (de la prensa y demás publicaciones) Ludwig.que al hablar de los paridos por una mujer como consecuencia Ciertamente, si se analizan los verbos escogidos para estas dosde sus relaciones con X hombre, mucha gente hispanoparlante, situaciones puede encontrarse un matiz sexista en la razón de sus escogencias. Veamos.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 20. COSIFICACIÓN, POSESIÓN, SELECCIÓN DE VERBOS234 235
  • 120. cumplida su función de incubadora, simplemente le da lo que él le hizo: la criatura. Y es de observar que la elección del verbo en este caso parecería un vestigio oral, popular, de lo que Esquilo, en el siglo V antes de Cristo , hizo decir al dios Apolo cuando éste justificó el matricidio perpetrado por Orestes39: «No es la madre la que engendra la criatura que llamamos su hijo; ella no es sino la nodriza del germen sembrado en su seno; el que en- gendra es el padre. La madre, como un depositario extraño, protege la semilla, y si place a los dioses, la conserva hasta el fin...» Obviamente en la modalidad lingüística que muchos manejan todavía entre nosotros ese «fin» coincide con el alumbramiento, aEL NACIONAL, PÁG. 10, 10-8-1999 partir del cual el verbo dar «se encarga» de codificar la respectiva participación de ambos padres en la vida de sus descendientes. Como fuere, la expresión sexista «le hizo un hijo» (a la mujer), desciende aún dos peldaños más en cuanto a calidad humana seGOETHE, POR EMIL LUDWIG refiere; el primero, cuando se usa la versión: «le hizo un mucha- cho», expresión que niega a éste , con el matiz afectivo que con- Es un hecho biológico innegable que la mujer «tiene» a la cria - nota la voz «hijo», la esperanza virtual de una paternidad com- tura en la forma más absoluta de tenerla, (es decir, dentro de sí), prometida; y el segundo, cuando se emplea más bien la de «le hasta que ésta nace. Ahora bien, la aparente necesidad masculi- hizo una barriga», no sólo porque ignora la dignidad de la criatu- na de «llevar las riendas» tendería a apropiarse tal tenencia y en- ra, sino porque reduce a la madre a mera funcionalidad biológi- contraría la vía lingüística para asignarle, como límite temporal ca sin concederle a su útero ni siquiera el rango semántico de en la mujer, el del momento del parto. Esta vía sería la del empleo vientre, culturalmente tanto más respetado que barriga. de darrespecto a la criatura con la implicación semántica de «na- Para más, el verbo hacer empleado para el caso masculino «se- cida parael padre desde el momento en que es dada a luz». cundiza», por ser acción inicial –aunque supuesta–, al asimismo Dar, en efecto, es entregar a otro algo que se tiene y casi siempre supuesto «dar» el hijo la mujer, que encima aparece entonces co- connota que se renuncia a lo dado. (Ya lo sentencia el refrán con mo acción consecuencial. La asignación de los verbos establece un matiz de advertencia: que al que da y quita el diablo lo visita). de esta forma la prioridad cronológica y cualitativa de la acción del Sugiere, pues, que la madre transfiere el hijo –del que estaba en padre mediante un orden semántico que, a su vez, establece y posesión– a la tenencia del padre. norma el orden real de los sexos en el ámbito social. Éste en cambio, no «da» el hijo. Nuestra expresión popular dice Ahora bien, mantener a la mujer en el peldaño inferior de dicho más bien que lo hace, y hacerevidentemente es un acto creativo. orden le resulta al patriarcado especialmente difícil en el contexto El padre aparece así como creador del hijo. La madre, una vez de la gestación, que es donde ella conserva su fuero numinoso de SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 20. COSIFICACIÓN, POSESIÓN, SELECCIÓN DE VERBOS 236 237
  • 121. Gran Madre y pone en entredicho la preponderancia masculina. CAPÍTULO 21 De allí que el habla sexista minimice la importancia de ese con- EMBARAZO Y DISTORSIÓNtexto mediante el uso de términos y giros que trivialicen o abier-tamente rebajen el papel protagónico que tiene en él la mujercuando espera descendencia. Entre las expresiones que lo intentan, – a más de la comentada Cuando oímos, leemos o decimos que una mujer está en estado«hacerle una barriga»–, destaca la que cosifica a la mujer como lo que muy pocos saben o recuerdan es que esa es sólo la primeramero recipiente. Es la que dice del hombre : «tuvo X hijos en ella» parte de una fórmula «antigua» que, aunque no con frecuencia,de acuerdo completamente con el Apolo de Esquilo. aún se escribe y se oye: «en estado interesante». Y si en cierto mo- Y es que el empleo de «en» en vez de «con», al silenciar la parti - do esta expresión parece o parecía realzar a la mujer en espera,cipación activa de la mujer en la concepción , debilita cualquier obsérvese que implica la insignificancia de su estado «normal»,asociación de ideas con sus derechos sobre esos hijos. Porque al que sugiere incoloro. ¿Y cuánto tiempo de su vida pasa unamedia un abismo entre tener hijos con – lo que implica alguien– , mujer, incluso si multípara, gestando?que tenerlos en, lo que implica algo, que a su vez implica cosa–, ylas cosas carecen de derechos. (El empleo o no de «con» en el contexto de la sexualidad y lo ge-nerativo puede establecer la diferencia entre la idea de la mujercomo pasiva o como actuante, lo cual vemos en los casos con ha-ceren referencia al amor. Porque «hacer el amor» sólo es un actode dos cuando se dice en plural: hacen, haremos, o hicieron, elamor; en lo individual decimos corrientemente que él le hace elamora ella – y ella es sujeto pasivo–, y no que «él hace el amor conella», mientras que en el caso inverso, lo que se suele decir es que EL NACIONAL, B, 30,7,2002«ella hace el amor con él», ambos sujetos activos.) Como fuere, si la expresión «tener hijos en» parece más comúnen ciertos sectores de la población, en todos es corriente que se di-ga de la mujer encinta que: «está en estado». Con mis comenta-rios sobre esta expresión inicio el siguiente aparte.REFERENCIA EL NACIONAL, B/14 8,11,200139 ESQUILO. El Genio Griego I,(pág. 496). Cuando la economía del lenguaje reduce la expresión a la ac- tual «está en estado» la priva de sentido para quien no conoce la oración completa. ¿En estado de qué? preguntaría cualquier hablante intrigado. Sólo que muy pocos lo estarían al extremo deSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 21. EMBARAZO Y DISTORSIÓN238 239
  • 122. buscar explicaciones en las páginas del DRAE. Ahí, no obstante, tacada tanto visual como lingüísticamente en ocasión de adjudi-las hay. Porque además de difundir el sexismo de manera gene- cársele un Oscar por su actuación en el film Chicago a esta actrizral, sus páginas le brindan términos de gran apoyo a su trata- cuya imagen desmesurada vemos en El Nacional (24,3,2003) su -miento de la gestación. brayada por el comentario de la inefable leyenda: «El avanzado « EMBARAZO» es uno de ellos. Aunque designa precisamente el estado de embarazo de Catherine Zeta Jones contrasta con la agi-lapso durante el cual la mujer está llevando a cabo tanto su fun- lidad que muestra en la película Chicago».ción biológica más señalada como la socialmente clave de repro- ¿Por qué adscribir ese estado –que para tantas mujeres es unducir la especie, el orden de sus acepciones es el siguiente: estado «de gracia»– a un campo semántico indeseable, en lugar 1. Impedimento, dificultad, obstáculo. de elegir para designarlo uno de sus rasgos positivos? ¿Por qué no 2. Estado en que se halla la hembra gestante sustituir «embarazo» por «empresa» («durante la empresa de fu- 3. Encogimiento, falta de soltura en los modales o en la acción lana») , «estar embarazada» (matiz pasivo) por «estar gestando», Tenemos, pues, que la primera asociación a que remite «emba- y «embarazada» por la voz «gestante», de matiz activo?. Cierta-razo» es de tipo negativo. Nos preguntamos por qué la condición mente cuando usamos «embarazo» y sus variantes lo hacemosde estar conformando una criatura deba teñirse con la idea de desde la óptica opuesta a lo femenino (aquí la del androcentris-impedimento. ¿Impedimento con respecto a qué? ¿Con respecto mo), tal como la del eurocentrismo denominó «descubrimiento»a caminar ágilmente, o a moverse con gracia, como apunta la la aventura de Colón desde la óptica de éste.también negativa acepción N° 3? Para más, la connotación negativa de «embarazo» se duplica Baste la siguiente foto, comentada en la próxima página, para por el hecho de que «embarazoso» significa «que embaraza o in-comprobar que no sólo se asocia mentalmente el período de ges- comoda» y es término que se emplea en situaciones que resultantación con lo antiestético y torpe, sino que esta asociación es des indeseables o de algún modo provocan cierto grado de vergüenza: EL NACIONAL C, 25-4-1998 EL UNIVERSAL, ESTAMPAS, 12-1-1995SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 21. EMBARAZO Y DISTORSIÓN240 241
  • 123. EL NACIONAL, A/ 2, 29-1-1998 Claro que nadie necesita que le hagan ver textos que demues- tren la existencia de términos tan comunes como «embarazoso» EL UNIVERSAL, 4-8 9-12- (?) o «desembarazarse» ni que le expliquen lo que significan; pero Y es que con ella no se nos habla de la mujer que está llevando una cosa es verlos en sus contextos «lógicos» y otra asociados al a efecto otro ser humano, sino de una que padece una condición, término que designa el tiempo de gestación de la especie. Verlos incómoda para ella, que le ha sido provocada por la acción de un así, me parece, puede «abrir los ojos» ante el uso del lenguaje. hombre. De allí que se diga de éste «la embarazó» o más sexista- Por otra parte ¿cómo se puede realmente pensar en el embara- mente aún, «la dejó embarazada», expresión que no sólo ratifica zo como en un achaque aun siendo que parte de la 1ª acepción dicha acción sino que además connota abandono posterior de la de achaque es «indisposición o enfermedad habitual» y que has- «embarazada» como de algo ya usado y desechable: ta su recientísima versión del 2001 el DRAE dio como su 8ª acep- ción (coloquial) «el embarazo de la mujer». De hecho parece evi- dente que una asociación embarazo-achaque viene dándose a través del tiempo y que permanece impresa (ver el siguiente ejemp- lo) en la mentalidad del colectivo. De allí que resulte pertinente leer mi referencia Nº 40. EL NACIONAL, TIME, N° 47, PÁG. 22, 26-11-1999 También la expresión «quedarembarazada» sugiere a la mujerEL UNIVERSAL, 28-8-1998 como sujeto pasivo de algo que le ha sido hecho (Ver página si- Y volvamos a la voz «embarazada» para advertir que, por ser guiente), y por lo tanto propongo que sea cambiada por: «iniciar pasiva, no nos remite a un sujeto activo como si lo haría el térmi - (comenzar, empezar), una gestación». no «gestante», que creo el más apropiado para sustituirla: SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 21. EMBARAZO Y DISTORSIÓN 242 243
  • 124. vale a decir que en el caso masculino distingue entre personas y animales pero en el femenino no. En vista de semejante desequilibrio, ¿podríamos creer que la elección de términos pasivos como «preñada» y «embarazada» para aludir a la mujer gestante nada tiene que ver con el sexis-EL NACIONAL, C/2, 13-7-1999 mo? Por el contrario, es muy obvio que ellos falsean la realidad y Así tendríamos que este título (en Siete Días, El Nacional, H/8, 31-1- difícil no admitir que el hombre es quien ha nombrado el pro- 1999), ceso femenino de gestar. Lo grave de ello es que su terminología no sólo determina una experiencia vital que él no ha tenido, sino que, ¿por azar?, ¿por conveniencia?, la adultera. Este hecho produce en la mujer cierta confusión en lo que res- pecta a las categorías, y cierta inhabilidad para clasificar sus pro- pias experiencias; inhabilidad derivada del «shock» ontológico de saber que lo que está sucediendo es en realidad muy diferente diría, ajustándose a la realidad de su participación, «EMPEZAR de lo que muchos en torno suyo creen que está sucediendo. Co- UNA GESTACIÓN NO ES JUEGO DE NIÑAS» mo se ha dicho, caer en cuenta de esto le dificulta desmentir lin- Como fuere, allí donde al hombre, lingüísticamente presenta- güísticamente la visión masculina de la realidad, además de que do como el sujeto activo en dicho proceso, no se le asigna en él no cuenta con términos suyos para hacerlo. ningún término pasivo, a la mujer se le asigna más de uno. Por eso acepta que se ponga el énfasis en la característica física, Pensemos en «preñada», que, como «embarazada», es también negativa, de la pesantez cuando se llama «embarazo» al proceso una voz pasivapara denominar a quien está procesando una vi- que, por el contrario, generalmente da vuelo a sus esperanzas, a da nueva dentro de su cuerpo 41. Una voz que, además, tiene la sus proyectos y a sus energías; el proceso por el cual no es raro que particularidad de hacer compartir a la mujer el campo semántico esté dispuesta a poner en peligro su salud e inclusive hasta la vida. de su gestación con las yeguas, las vacas, las zorras, etc, ya que: Creo que basta con un solo ejemplo de los que constantemente «dícese de la mujer o de la hembra de cualquier especie que ha conce - vemos publicados para ilustrar los sinsabores a que tantas muje- bido y tiene el feto o la criatura en el vientre» (DRAE). res se someten con tal de lograr la gestación de una criatura (ver página siguiente, arriba). Ahora bien, pese a que el hombre comparte con los chivos, los ¿A qué problemas previos se enfrentan muchas mujeres para carneros y los machos de cualquier especie la descarga seminal lograr un «embarazo»? que contribuye a la procreación, el DRAE, hasta donde he podido Apar tando el interés que el sexismo pueda desper tar en al- comprobar, no alberga ninguna voz pasiva que reúna sus res - guien, creo que resulta fascinante la lectura de un proceso como pectivos aportes a la formación del feto. se describe en este caso de «Luisa» y, además, caer en cuenta de Y ello por supuesto es coherente con que define a «padre» co- que no sólo se arrostran posibles problemas físicos sino asimismo mo «varón o macho que ha engendrado» mientras que a «ma- legales cuando la mujer, más allá de la muerte del esposo, se em- dre», según vimos, como «hembra que ha parido», lo que equi- peña en poder dar vida a una criatura. (ver página siguiente, abajo) SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 21. EMBARAZO Y DISTORSIÓN 244 245
  • 125. Con este significado parecería haberse redactado la nota a la gráfica siguiente en El Nacional, el 20-11-1986. Encarezco su lec- tura como insólito ejemplo de cómo puede la lengua al servicio del sexismo no solamente inducir, sino mantener, asociaciones desfavorables entre el término embarazo y lo molesto de toda si- tuación embarazosa o ridícula.EL NACIONAL, C/2, 27-2-2000 EL NACIONAL, C, 26-7-1998 Así pues, lejos de poder considerarse primera y básicamente el tiempo de gestación como impedimento vemos que más bien sus protagonistas suelen luchar contra cualquier circunstancia que les impida vivirlo. Es decir, contra todo verdadero impedimento. Y aunque sabemos que es así realmente, pienso que leer los testi- monios difundidos por la prensa ayuda a concientizar lo absurdo de haber elegido un término negativo para designar este proceso: tal como se le usa, «embarazo» ciertamente es un enigma semán- tico y sólo podría no serlo si definiera exclusivamente a mujeres en procesos de gestar indeseados por ellas. SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 21. EMBARAZO Y DISTORSIÓN 246 247
  • 126. Observemos el uso de la voz barrigas que en este contexto resulta En todo caso, si en lugar de los participios pasivos que «desacti - mucho más «fisiológica» « que vientre, (ésta habría disparado en van» a la mujer ponemos en uso la voz «gestante» y el gerundio él asociaciones más «dignas»). Asimismo, las expresiones que en «gestando», de modo que se diga cada vez más «las mujeres ges- el transcurso del tiempo se han usado en el país para aludir a la tantes» y «fulana está gestando», estaremos contrarrestando, mujer encinta: «la nevera está full» y «lleva(s) un tigre en el tan- hasta descar tarlo, el uso continuo, generalizado y sexista de que». Ambas la cosifican bajo las formas explícitas de objetos con «embarazada». Y hay que ver que esta voz cuenta ahora con una función de recipientes (como en el caso de «tener hijos en»), amén nueva modalidad de introyección masiva desde la plataforma de de que la segunda sugiere la existencia de un feto masculino en la Internet: medida en que la imagen de un tigre no evoca la de una niña. Se comenta, además, la impresión de ciertos espectadores acerca de que las manifestantes iban a denunciar la ineficacia de una píldo- ra anticonceptiva, comentario que implica en ellas «embarazos» no deseados (auténticos embarazos, de ser así) y que refuerza la connotación negativa de la palabra embarazo. Por otra parte el tí- tulo: «Protesta Embarazada» no sólo banaliza la protesta, sino que presume sus dificultades para conseguir el éxito. Como se puede observar, esta otra foto publicada en un diario importante del país constituye un monumento sexista que tri- vializa la gestación de cada mujer que aparece en ella, y que pe- se a suponerse una denuncia, deja sólo a nivel de superficie un problema social de Venezuela. Un problema que efectivamente se asocia al económico en el ejemplo que sigue, donde la «barri- EL NACIONAL, F/2, 11-5-2001 ga embarazada» es, por lo inflada, una imagen supuestamente No obstante lo fuerte de su arraigo, sí podemos desterrar del ha- idónea para ilustrar «seriamente» los avatares de la economía. bla las expresiones que dañan a cualquier segmento de la socie- dad siempre que haya «voluntad lingüística» para revertir, al me- nos en un aspecto, situaciones de injusticia. Ahora bien, la innegable voluntad –ya consciente o incons- ciente– de rebajar lingüísticamente el rol de la mujer en la pro- creación quizás en par te se deba a los hechos que Bachofen apunta (independientemente de que su teoría sobre el matriar- cado sea admisible o no), en sus célebres estudios: «...la madre es anterior al hijo. Lo femenino tiene prioridad, en tanto que la creatividad masculina sólo aparece después, como un fenómeno secundario... El primer dato es... la sustancia material básica. La crea- ción visible procede de sus entrañas y es sólo entonces cuando los sexosEL NACIONAL, SIETE DÍAS,27-9-1998 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 21. EMBARAZO Y DISTORSIÓN 248 249
  • 127. devienen dos: cuando la forma masculina «viene a ser». De donde hem- contraria a la de esa acepción de lalo lingüístico, como del prestigio palabra «achaque» con que el se- atribuido a las autoridades acadé-bra y macho no aparecen simultáneamente, sino que ella es primaria y xismo lingüístico ha identificado micas. Leámoslo, pues, para abor-él secundario: no es más que lo que surge de ella...En el campo de lo físi- por años el embarazo de la mujer dar seguidamente el análisis:co, por consiguiente, el principio masculino es de 2° grado y ello condu- aun cuando el DRAE ya no lo » ...este cromosoma produce lace a su subordinación respecto de la madre y lo femenino: el hombre haga así. inducción del testículo mediante También Viky Ferrara (Desde un antígeno (...) que permite alaparece como criatura y no como creador, como efecto y no como cau- Nosotras pág.126), afirma en este testículo desarrollarse como unasa; y por lo tanto en obvia contraposición a la mujer que, ella sí, aparece contexto que: «rechazamos térmi- glándula masculinizante activa (...)como causa y «viene antes de la criatura», de la cual no sería inferida nos como «síndrome» premens- en el útero materno y bañado porprecisamente porque existe de por sí» 41. trual (SPM) por inexacto y sexista: tanto, por estrógenos. (...) En la «Síndrome» indica enfermedad. mujer (...) hay también un gen En otras palabras, la mujer aparece como madre primero, ¿Por qué no usar la palabra «cam- que interviene en el desarrollo delmientras que el hombre aparece primero como hijo aunque des- ovario, (...) pero éste no es un gen bio»?. Que existen cambios cíclicospués se convierta en padre; de donde cabe preguntarse si estos inductor sino sólo un gen mante- de humor en los hombres también, nedor que permite que las ovogo-«hechos», sabidos o intuidos, no han incidido efectivamente en el lo han estudiado a fondo los japo- nias no mueran y se conviertan enuso de los términos pasivos que callan la actividad de la madre en neses porque esos cambios están ovocitos (...) El cromosoma X (...)ciernes y en los que hacen que la criatura por nacer (el tigre en el ligados a factores de producción». al ser excitado por el cromosomatanque), o ya nacida, deba ser presumida masculina. Sin embargo, implica el comenta- Y, no ejerce efecto inductor alguno rio, no los conocemos como y, en ausencia de inducción genéti- «síndrome». ca, se desarrolla un ovario». Y de inmediato el análisis: 41 En relacióxn a la «pasividad» «...del lado de lo masculino está loREFERENCIA: en el semen infecten la matriz». femenina es interesante el análisis que ‹produce›, ‹la inducción›, lo40 En referencia a esta impresión «La sangre que lava las paredes crítico del discurso a un texto activo, lo ‹inductor›. Del lado de lo(más bien vaga, pero bastante uterinas es diferente de la que cir- didáctico de ginecología en que femenino está, por el contrario, locomún) de que los procesos bioló- cula por el resto del organismo. Dolores Sánchez, de la Universidad que es ‹bañado por›, lo que es ‹nogicos específicamente femeninos No tiene los ingredientes que pro- de Granada, cuestiona la objetivi- (...) inductor›, ‹sólo (...) mantene-son como una especie de enferme- ducen los coágulos y es rica en dad del discurso científico y señala dor› lo que es ‹excitado›, lo quedad, resulta interesante el plantea- células inmunógenas especiales». que el análisis «pone de manifiesto ‹no ejerce›. Subyace aquí la ideamiento de Margie Profet, bióloga «La menstruación elimina las cómo, a través de instituciones de que la mujer incorpora en suevolucionista de la Universidad bacterias potencialmente dañinas sociales poderosas como la profe- carne la pasividad como datode California (Berkeley). Se trata adheridas al semen, de dos formas: sión médica, se reproduce la observable, y por tanto objetivo yde un enfoque radical sobre la el revestimiento uterino descarta- ideología dominante en pos del natural, que impregna todo su sermenstruación «que no sólo desafía do se lleva consigo los microbios, mantenimiento de relaciones so- desde el más ínfimo fragmento cor-la sabiduría convencional al res- mientras que la sangre, de por ciales asimétricas entre hombres póreo. Es decir, hasta qué puntopecto, sino que la revoluciona por sí rica en células inmunógenas, y mujeres». su supuesta falta de aptitudes paracompleto. Según Profet, el flujo está lista para devorar cualquier Pienso que el siguiente párrafo la vida activa o pública estaría yamenstrual no es un suceso inci- invasor extraño». (En Desde Nosotras, analizado por ella se relaciona inscripta en lo más interno de sudental en el proceso reproductivo pág. 116). directamente con la imagen de naturaleza.»(...). Por el contrario, es un meca- Independientemente de la validez «mujer pasiva» en el contexto de la En «Mujer hasta la tumba».nismo que protege la fertilidad al científica de este planteamiento, fisiología femenina, así como tam- Discurso médico y Género: unaevitar que las bacterias contenidas es obvio que posibilita una visión bién con la importancia tanto de aproximación desde el análisisSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 21. EMBARAZO Y DISTORSIÓN250 251
  • 128. crítico del discurso a un texto di- de Mill en cuanto a que «Lo que CAPÍTULO 22dáctico de ginecología. (En Revista ahora llamamos naturaleza de laIberoamericana de Discurso y Sociedad, mujer es una cosa eminentemente PRENSA Y CRIATURASpág. 61). artificial, a saber, el resultado deAhora bien, independientemente represiones forzadas en ciertasde que lo que se entiende por natu - direcciones y de innaturalesraleza es, a todas luces y como bienseñala Molina Petit, un concepto estímulos en otras» (1994: 101). Al concluir la reflexión sobre las denominaciones asignadas alcultural, vale recordar con ésta que Algo completamente opuesto a la proceso reproductivo femenino, apunto aquí al resultado de eseel punto de partida de los «feminis- visión de Rousseau, para quien proceso según el tratamiento que se le da en nuestros mediosmos de la diferencia» es la creencia «en la unión de los sexos concu- escritos.en una naturaleza femenina irre- rren cada uno por igual al fin co-ductible, mientras que los «femi- mún pero no de la misma forma; La presunción inducida por el manejo lingüístico de que si no de esta diversidad nace la primera se especifica lo contrario una criatura por nacer es masculina,nismos de la igualdad», negando diferencia notable entre las relacio-los determinismos biologicistas así como la ambigüedad respecto del sexo de las ya nacidas cuan- nes morales de uno y otro. El unoy funcionalistas que abogan por el debe ser activo y fuerte. El otro pa- do éstas son femeninas, se ha ido reforzando en la prensa median-retiro de la mujer de «lo público», sivo y débil. Es indispensable que el te la redacción de informaciones como las seleccionadas para elbuscan en ella una fundamental uno quiera y pueda y es suficiente presente capítulo. Ellas conforman una secuencia que pone deidentidad humana por encima de con que el otro apenas oponga re-las pretendidas diferencias que im- sistencia» (1994; 81). manifiesto la persistencia de una actitud en el tiempo: la de in-plicarían las distintas funciones formar acontecimientos desde la óptica masculina sea cual sea el Una cuestión de enfoque.sexuales y reproductivas de cada sexo de quien lo haga o de quien sea su protagonista. Y aunquesexo. Bien lo respalda esta autora 42 BACHOFEN, J.J, Citado por dicha actitud en el área que aborda esta sección parece tender a ra-al recordarnos que Simone de Erich Neumann en The Origins ofBeauvoir comparte la opinión cionalizase, su arraigo entre nosotros es demostrado por la for- Consciousness, pág. 47. ma en que insistentemente ha sido realizada la cobertura me- diática del tema. Observemos a continuación esta noticia: EL NACIONAL, 16-11-2000SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 22. PRENSA Y CRIATURAS252 253
  • 129. Es decir, comencemos, pues, a detectar el hilo ideológico que Si a esto añadimos lo que dice el tercer párrafo: que también elenlaza toda una serie de ejemplos: en la noticia anterior, aunque primer nacimiento de este tipo en el mundo fue protagonizado porel sexo de la criatura «no se indica», la redacción – que pudo haber una criatura femenina, parece poco objetiva la redacción de susido «nació la primera criatura seleccionada...–», hace pensar título.(Mejorada en la Edición Aniversaria 2004)que se refiere a un niño. ¿Cómo dejar de preguntarnos por qué no se dijo entonces, obje- ¿Quién podría negar que el siguiente encabezado, también en tivamente, «se espera el nacimiento de la segunda bebé probetaEl Nacional, (C/5, 28-10-1986), inducía a «sentir» que el bebé sería venezolana»? Aunque se trata de una redacción perfectamentevarón? ¿Y cabe dudar de que ya al momento de ser redactado se correcta según la regla del masculino genérico, no creo que losabía muy bien que iba a ser niña? que dice transcriba literalmente los hechos. Pues bien, apenas un mes después de esta noticia, la del naci- miento de la niña en cuestión fue publicada en primera plana de El Nacional, 3-9-1986 (ver página siguiente). Obsérvese,además,dequéformalaimportanciadeestainfor -maciónquedaasociadaalomasculino:sóloelsubtítuloaportaeldatocientíficodelecosonograma –que«seráunahembra–,ysóloenelprimerpárrafosedaeldatoestadístico:quelaprimeracriatu -ranacidaporesemétodoenVenezuelafueasimismounahembra.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 22. PRENSA Y CRIATURAS254 255
  • 130. Con respecto a esta noticia es de observarse que: Al referirseal «primer venezolano nacido, etc. ...» vemos que la 1°. En la primera línea al pie de la foto se escribió: CONCEBIDO importancia de lo acontecido queda semánticamente potencia-EN EL PAÍS, con lo cual se introdujo la información en masculino da por la conciencia de lo nacional: ya no se trata de un bebé degenérico. probeta (hembra) concebido en Caracas, sino del primer venezo- 2°. Aunque esta no especificación inicial del sexo parece «repa- lanoconcebido por dicho método en el país.rada» después por una niña lo cierto es que en la medida en que Pero esto no resulta sorpresivo ya que no estamos ante una cria-«una» es artículo indefinido, sólo la frase el segundo bebé de probeta tura «natural», una hembra, sino ante un ser social: un venezola-identifica en su especifidad de sujeto noticioso a la recién nacida, no. De allí tal vez que su nombre encabezara el cuerpo del informe:(lo cual hace en masculino genérico). «Víctor Manuel Trujillo...» y lo identificara sin ambigüedades. 3°. En el cuerpo de la información se lee «Gabriella Marisol el El comparar estas dos noticias ¿puede considerarse un actosegundo bebé de probeta concebido y nacido en el país. El prime- ocioso o exagerado?. Pienso que no; que demuestro con él cómoro fue otra niña...» el sexismo lingüístico no sólo expresa, sino que siempre inaugu- Pero si Gabriella fue la segunda bebé (y la segunda niña) de pro- ra formas de reforzar su actitud para todas las etapas de la vida,beta nacida en el país, ¿es objetiva, con respecto al protagonismo tanto en la prensa como en otros medios. ¿Y qué pensar del si-de esta niña, la «correcta» ambigüedad sexual presente en la re- guiente ejemplo de El Nacional C/3, 27-1-1998?dacción de la noticia? Como fuere, adviér tase cómo en la información de un naci-miento posterior –también «de primera plana»–, desaparece to-da señal de esa ambigüedad: NACIÓ EL PRIMER VENEZOLANO CON-CEBIDO POR MÉTODO GIFT». EL NACIONAL, C/3, 27-1-1998 Al referir el asombroso suceso de esta procreación sin esper- matozoides, el título de la noticia, también inscrito en un contex- to masculino, distorsiona la información que introduce. Y ésta por su parte también le añade el prestigio de lo nacional a las con- notaciones de masculinidad que aquél ya ha provocado: «El pri- mer bebé de probeta español» son sus primeras palabras; sólo en el segundopárrafo se aclara que es una niña.EL NACIONAL, FEBRERO 1987SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 22. PRENSA Y CRIATURAS256 257
  • 131. Pero la postergación de la precisión del sexo no se da sólo en el nérico. Por su parte el texto sobre la misma noticia en El Nacional contexto humano, sino que se aplica de igual manera a los ani- (C3, 19-2-2002), abre también hablándonos de un gato y no es sino males tal como se ve en primera instancia en el caso de la YEGUA al final donde se refiere a las dos gatas protagonistas: Prometea:EL NACIONAL A/8 7-8-2003 Y en la siguiente foto la misma postergación del dato sobre el se- xo del animal es llevada hasta el extremo de omitirlo, de modo que en la leyenda (El Universal, ¿?) no se precisa que se trata de una gata, sino que se deja la redacción en el ambiguo masculino ge- Pero nada como la redacción de la siguiente nota en que se nos informa sobre la increíble existencia de machos con óvulos y úte- ros (conejo y gato respectivamente) cuya manipulación genética producirá sin duda otro espécimen macho: un exitoso oso panda. SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 22. PRENSA Y CRIATURAS 258 259
  • 132. esta modalidad lingüística de la prensa en relación a criaturas re- cién nacidas que son «noticia», la siguiente información de Ulti- mas Noticias del 11 de agosto de 1996 sobre el suceso de Cher- nobyl; independientemente de lo que dice, atendamos a la forma en que lo hace:EL UNIVERSAL , 25-5-2002 La postergación, pues, del dato sobre el sexo del sujeto a que se alude obedece a una actitud que se refleja también patentemen- te en el ejemplo que sigue cuyo título ¿a quién podría hacer pen- sar que se trataba de una niña? Y es que como lo insólito del contenido puede desviar la aten- ción que pretendo atraer sobre la forma, insisto en que se observe cómo sólo en la segunda columna nos enteramos de que el niñoEL NACIONAL , 14-1-1999 verde, el bebé aislado, el «hijo del golpe de Chernobyl» es una ni- Independientemente de lo interesante que pueda ser el conteni- ña, a la cual, para más, aunque a veces se la trate como a «ella», do de este texto, debe llamar nos la atención su eficacia como se continúa aludiendo como a «el infante», «el bebé», y, en las dos ejemplo de lo que he venido señalando a lo largo de este capítulo. últimas líneas, como a «este recién nacido que tiene más energía Ahora bien, considero como el verdaderamente insuperable de radioactiva que humana». SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 22. PRENSA Y CRIATURAS 260 261
  • 133. Pero volvamos a los bebés nacionales con esta doble foto de dos compatriotas nacidos respectivamente el 31-12-1997 y el 1-1- 1998: El que quienes ya «estrenaron» el procedimiento en cuestión fueron dos niñas no mereció ser mencionado en el título: éste trata del nacimiento de un hipotético varón que «estrenará» elEL NACIONAL, C/2, 2-1-1998 nuevo año: es decir, de un protagonista al cual la lengua sugiere masculino y proyecta como tal en el tiempo y el espacio. La pre- Como vemos, tampoco en este informe cuatitativo se violenta la sunción de sexo masculino ayuda a que percibamos este mundo «corrección» gramatical, pero sí se minimiza la presencia feme- como de hombres en la medida en que refuerza su población con nina: el título también se inscribe en un contexto absolutamente los varones virtuales que concibe. masculino que excluye de la mente del lector la idea de posibles Y nada parece demostrar mejor el alcance de esta jerarquía se- niñas y no induce a preguntarnos si habrá nacido alguna entre xual en la mente del colectivo que la insólita internacionalidad de esos dos varones. Por mi parte, como asumo que sí, no puedo, al esta clasificación que recortamos de El Nacional, C/4, 26-3-2001: pensar en ella, dejar de percibir el abismo entre la realidad (su na - turaleza femenina) y la gramática, que «recoge» su aspiración a ser unvenezolano. Por otra parte, ser en verdad un venezolano acapara inclusive las noticias del futuro, tal como vemos en la siguiente informa- ción de El Nacional que, fechada el 18 de diciembre de 1998 y por Por otra parte, lo siguiente, aparecido en El Nacional (diciembre obra y gracia de su redacción, daba la impresión de que la prime- 2001), además de aportar comentarios de contenido sexista, pre- ra criatura de 1999 iba a ser un niño. Es un ejemplo que muestra senta la misma presunción de masculinidad visto en El Universal otra modalidad en el tratamiento informático de las criaturas (1-14, 1-12-2001), que fue donde aparecieron los 3 fragmentos su- por nacer: la presunción de su sexo masculino . periores y la foto de la próxima página. SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 22. PRENSA Y CRIATURAS 262 263
  • 134. ¿No cabe, pues, preguntarnos si la subvaloración del elemento femenino en la redacción de estos ejemplos es un común deno- minador «casual», o el resultado de una visión sexista que no ad- vertimos, pero daña a todos? ¿Y cómo pasar por alto la actitud de nuestra prensa según la cual pareciera conveniente asociar cuanto antes con el sexo masculino las noticias que se den sobre este tema?. La asunción de que las criaturas por nacer no serán de sexo fe- menino complementa las otras ya comentadas modalidades al respecto, tal como se confirma al observar esta nota en quevarón y niño son las voces con que se nombra a los bebés machos, mien- tras que para aludir a lasbebés que los precedieron se elige la con- sabida palabra hembritas : EL UNIVERSAL, 4-2-, 2-1-1997 Y para cerrar el tema, esta por tada de Todo en Domingo de El Nacional 4-8-2002 ¿no parece estar interpretando un deseo gene- ral de que sea varón la criatura anhelada? Y ello sin tener que re- currir al masculino genérico, ya que a juzgar por la anatomía del bebé, «queremos tener un bebé» se refiere literalmente a un bebé varón. Veámosla en la próxima página:SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 22. PRENSA Y CRIATURAS264 265
  • 135. CAPÍTULO 23 FORMULARIOS, DOCUMENTOS Y SECUNDIDAD Ciertamente acabamos de hacer un recorrido por el aspecto «no- ticioso» del fenómeno : niñas y niños que han resultado «noti- cia», incluso en grado espectacular. Pero es de temer que el se- xismo del lenguaje usado en la redacción de dichos hechos ha pasado inadvertido para buen número de personas, precisamen- te por ese carácter de acontecimiento que fija la percepción del lector y para nada lo induce a cuestionar la forma en que se ha presentado la noticia. Y con respecto a esta forma hay que admitir que es difícil saber si su presencia en las informaciones de este tipo tiene mayor o menor efecto en la internalización del sexismo que la nada lla- mativa forma de los formularios oficiales y/o privados que rigen tantos aspectos de la actividad venezolana. Porque es obvio que aun sin contar con imágenes que impacten, ni ubicación en pri- mera página, ellos destilan sexismo con especial eficacia al pre- sentarse avalados por la «autoridad» incuestionada del papeleo administrativo. Sobre este punto señalo que entre las recomendaciones de la Si la redacción hubiera sido, por ejemplo, «queremos tener una Comunidad Europea, el Plan para la Igualdad de Oportunidadescriatura» y la foto se hubiera tomado desde un ángulo que no in - de las Mujeres (1988-1999) recoge la revisión de los textos regla-cluyera la exposición de los genitales, la sugerencia de la mascu- mentarios para evitar usos y expresiones que refuercen actitu-linidad como un valor per se no se hubiera añadido al cúmulo de des de desigualdad hacia las mujeres estableciendo que: «se in-elementos visuales y lingüísticos que refuerzan en el inconscien- clui rá, por ello, en el pro ce so de re nova ción del len gua jete colectivo la prioridad del sexo masculino. administrativo que se está realizando, el control y eliminación, en su caso, de este tipo de discriminaciones en las circulares, im- presos y formularios utilizados por la Administración». Ésta, co- mo bien señalan los enfoques sobre el tema, aparece como un mundo del varón, en que no sólo los que autorizan, certifican, adjudican...son hombres, sino también los que declaran o solici-SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 23. FORMULARIOS, DOCUMENTOS Y SECUNDIDAD266 267
  • 136. tan, los denunciados, los propietarios de inmuebles, los infracto- ¿Y en este caso?res de tráfico, etc, etc. El hecho, sin embargo, es que, cuanto menos aquí en Venezue-la, estas recomendaciones no han producido ninguna modifica-ción sustancial en el sexismo lingüístico de planillas, documen-tos, for mu la rios y de más pape les ad mi nis trativos; cuan tomucho, la inclusión (en segundo lugar o entre paréntesis) de lamujer hipotéticamente interesada en el trámite a intentarse. Aunque la repercusión social de esa invisibilidad pasa primeropor el efecto –consciente o inconsciente- que tiene en la autoesti-ma de cada mujer su irrelevancia lingüística «oficial», lo cierto esque esa repercusión se manifiesta en la actitud colectiva de acep-tar la presunción, tantas veces mencionada, de que toda perso-na es masculina hasta que no se especifique lo contrario. Esto, es-pe cial men te dis cri mi na to rio en el ca so del pa pe leoadministrativo privado u oficial, ¿cómo puede no afectar, aun si anivel inconsciente, la autoestima femenina? ¿Qué convicción de ser tan impor tante como el hombre se le«permite» a la mujer abrigar ante los documentos que formali-zan su vida y en los cuales constantemente lee: «El declarante...elsolicitante... el destinatario...el abajo firmante, el interesado, da-tos del propietario, datos del solicitante, etc» o, en el mejor de los Claro que al dirigirse a un suscriptor es correcto decir «soltero,casos, «Si está casado / casada», « los interesados /as», y siempre dueño, socio», etc, pues ya sabemos que incluso el singular mas-con la precedencia masculina? culino absorbe al género femenino, pero se trata precisamente de Preguntémosnos contra qué tipo de «economía» podría haber señalar la posibilidad de usar otro tipo de redacción en que ésteido, por ejemplo, el redactar más bien en la siguiente planilla resulte tan expreso como el masculino. ¿Por qué no usar, por«datos de la persona causante»? ejemplo, «la persona suscriptora» (con apenas dos palabras más, número que no atenta peligrosamente contra «la economía del lenguaje»), en cuyo caso tendríamos «soltera, dueña, socia» etc, cubriendo los dos sexos sin prestarse a sospechas de sexismo por parte de las feministas «fundamentalistas» y de quienes acepten intentar análisis objetivos? Como dice Bengoechea, si el principio de economía lingüística es prioritario en nuestras elecciones lingüísticas, también lo es el principio de precisión semántica, y de hecho cuando se quiereSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 23. FORMULARIOS, DOCUMENTOS Y SECUNDIDAD268 269
  • 137. evitar malentendidos de consecuencias prácticas importantes la mación no es requerida de la persona solicitante como tendríalengua opta, entre los dos, por el segundo; es decir, por las dupli- que ser en una redacción no sexista, sino del solicitante, dichacaciones, repeticiones y redundancias que campean, por ejem- mujer tuvo que poner su marca, «correctamente», en la casillaplo, en el lenguaje legal. No obstante, la ambigüedad del mascu- «casado»:lino genérico se instala incluso en contextos donde la excusa ypráctica de le economía resulta más que chocante. Véase en este ejemplo cómo, igual que en tantos otros, la pre-sencia femenina o queda relegada al significado del paréntesis, oestá representada por la F en el espacio para identificar el sexo,siendo además que en todos los casos donde esta F se halla, la pre-cede inexorablemente la M del masculino: Si la redacción se hubiera referido a la persona solicitante, la ca - silla en cuestión hubiera dicho, correctamente, casada, y aun de haberse tratado de un varón no se la hubiera estado englobando ni gramatical ni semánticamente en el sexo opuesto al suyo, por- que habría tenido que marcar casada o soltera según su estado ci- vil en referencia a persona. Lo cual hubiera podido darse en una opción no sexista al redactar la solicitud. Ésta, no obstante, ya hemos visto que resultó muy alejada de la «conciencia de género», tal como lo demuestra esta otra sección de sus secciones ante la cual cabe dudar que una mujer pueda Pero observemos este hecho en el caso de una mujer concreta,lo cual resulta más impactante: en esta solicitud, como la infor-SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 23. FORMULARIOS, DOCUMENTOS Y SECUNDIDAD270 271
  • 138. sentirse realmente interpelada por todos los masculinos genéri- «casada (o), «divorciado (a), soltera (o)», etc, para iniciar un pro-cos que integran las 3 preguntas que se formulan allí. ceso anti-discriminatorio capaz de transformar realmente la Simplemente, no se tiende a expresar la posibilidad de que las redacción administrativa. De esta forma lograríamos evitar, en-personas a quienes estos formularios se dirigen, ni aquéllas que tre otras incongruencias semánticas, el atropello oficial a la iden-se los dirigen, puedan ser mujeres. Y cuando vemos en un enca - tificación de nuestras graduadas (como en página anterior, abajo) enbezado de prensa una redacción como la siguiente en El Nacio - que leemos «... el ciudadano bachiller Beatriz Bermúdez»nal, 18-2-2000: Ahora bien, donde el sexismo lingüístico logra su máximo ex- ponente de invisibilidad oficial es en el documento que acredita a una mujer como venezolana; mejor dicho, como venezolano: su propia cédula de identidad. Invito a cada lectora de estas páginas a poner la suya ante sus ojos y a que, aun si se la «sabe de memo- ria» –o eso crea, pues posiblemente jamás había advertido que lahay que convenir en que pudo cuanto menos haberse usado el identifica en masculino –, que la vea como por primera vez: elplural: « de los ciudadanos» que, aun si genérico también, habría «shock» (ontológico) de verse, efectivamente, identificada comoevocado con mucha más rapidez la presencia femenina, y en que lo que no es será capaz de alistarla entre quienes combatimos lalo menos ambiguo habría sido decir «la ciudadanía». injusticia del sexismo. Pero quedemos advertidos de que aunque se trata de una tác- Y es que si efectivamente eso que mira ahora es la cédula quetica excluyente muy eficaz por el aura de autoridad que la respal- establece su identidad, ¿por qué entonces dice allí «VENEZOLA-da, puede ser neutralizada. Bastará con implantar el uso de ex- NO»? No porque se refiera a «documento», puesto que al dorso sepresiones como «quien solicita» en vez de «el solicitante», y especifica el tipo de documento que es: cédula (Cédula Venezola-alternar la precedencia de los términos en femenino y masculino: na), términos ambos de género femenino. ¿Qué puede, pues, ex- plicar racionalmente la presencia ahí de ese gentilicio en mascu- lino?. Si en su lugar estuviera el femenino «Vene zolana» (en referencia racional a «cédula», ¿se sentirían cómodos los hom- bres? ¿Identificados adecuadamente? Desde luego, para el momento en que se decidieron cambios en el diseño de nuestras cédulas, otras personas también habían caído en cuenta de la necesidad de concordancia entre el sexo inequívoco de la persona a identificar y el género gramatical co- rrespondiente: al menos una de las propuestas presentadas a concurso dio fe de ello. Sin embargo, el que la mayoría de las otras difundidas por la prensa conservara el término «venezolano» (o el de «extranjero» según el caso) para las cédulas de mujeres, creo que prueba cuán internalizada está la visión androcentrista en Venezuela:SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 23. FORMULARIOS, DOCUMENTOS Y SECUNDIDAD272 273
  • 139. Como fuere, en esta información de El Nacional (D, 13-2-2001) pudo verse la tendencia (3 de los 5 diseños seleccionados) a se- guir «identificando» a las mujeres en términos ambiguos (¡), y si pese a las «Cartas» publicadas por este diario bajo los títulos «Cé- dula de identidad» y «Diseño sexista de la Cédula de Identidad (fe- brero del 2001), respectivamente firmadas por Eduardo Betan- court Ce de ño y Vi ki Fe rra ra Bar di le y am bas se ña lan do la necesidad de una cédula no sexista, los encargados de la elección del diseño desconocieran esta corriente de opinión tan justa, ten- dríamos que titulares como el siguiente de El Nacional, 1ª pág., 15- 5-1999, ¿«Extranjero», «venezolanos», estas mujeres? habrían estado falseando las cifras en la medida en que el núme- ro de mujeres venezolanas todavía no identificadas de forma ine- quívoca sino, por el contrario, defectuosamente, era por sí solo bastante mayor de tres millones. En todo caso, cualquier persona medianamente objetiva admi- tirá que esta modalidad de masculinización resulta difícilmente calificable y entenderá que, habiéndola percibido, mi deseo de se- ñalar la presencia del sexismo lingüístico en distintas áreas de la Y a juzgar por la siguiente nota: vida nacional me haya impulsado a indagar en el Código Civil por el que ésta se regula; es decir, a informarme de cómo queda en él esa mujer venezolano que «identifica» la cédula, y a analizar brevemente algunos de sus artículos. ¿no hay que pensar que las obligatoriedad de especificar el sexode la persona «identificada» no estaba entre las bases del concur-so ni en la opinión del jurado?SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 23. FORMULARIOS, DOCUMENTOS Y SECUNDIDAD274 275
  • 140. CAPÍTULO 24LEYES, INTENCIÓN Y REDACCIÓNA medida que avanzaba en el análisis del Código Civil desde mióptica de mujer venezolano (como me identifica mi cédula), se mefue haciendo evidente la carga de dominio masculino que con-tienen, y he creído necesario señalarla por cuanto sus implica-ciones inciden particularmente en la situación de segunda claseque tiene la mujer en Venezuela. Porque ahí donde se espera de la legislación un trato justo parala población legislada, en la medida en que ello implica que no sediscrimine a ninguno de sus elementos tenemos que esa expec-tativa no se cumple cabalmente para el sector femenino. Porqueaun si el «espíritu de la ley» responde al propósito de impedircualquier discriminación, su enunciado formal, por el contrario,discrimina a este sector. A fin de profundizar en la frecuente contradicción entre inten-ción y expresión literal, y de señalar que de tal divorcio entrepráctica y teoría es en buena par te responsable el sexismo lin-güístico, en él se centran las siguientes páginas. Esto quiere decirque aquí no enfoco el contenido sexista que pueda presentar de-terminado artículo, sino la forma lingüística que establece desdela propia legislación la consabida secundidad femenina. Ahora bien, es obvio que un sexismo refrendado por la ley, (laautoridad de un Código), es difícilmente denunciable. Y digo «di-fícilmente» por haberlo demostrado lo ocurrido cuando se hizola reforma de 1982. Dicha reforma, si bien logró modificar funda-mentalmente un buen número de ar tículos, no atacó, por nopercibirla, su redacción sexista; y mucho menos la de los no re-formados. La causa de no haberla percibido fue, a mi juicio, esainternalización profunda de la inferioridad femenina que le de-bemos, en buena parte, al lenguaje. Éste, como bien coinciden enafirmar tantos especialistas, «determina qué percepciones son24. LEYES, INTENCIÓN Y REDACCIÓN277
  • 141. potencialmente sociables, y una vez que las fija, ellas pasan a serpara nosotros una especie de segunda naturaleza». Hay que cuestionar entonces el sesgo del lenguaje en nuestrasleyes, y en la medida de lo posible proponer formas alternas decodificarlas, lo cual hizo en El Nacional la ex Rectora de la Univer-sidad del Zulia, Profesora Imelda Rincón Finol, cuando se redac-taba nuestra más reciente Constitución. De hecho el resultado de dicha redacción desencadenó en sumomento un alud de reacciones «lingüísticas» bastante conside-rable. Aquí, ateniéndome únicamente a ese específico aspecto,presento varias de las que criticaron con más empeño la sobrea-bundante inclusión de especificaciones femeninas. Así, en su co-lumna «Con la Lengua», el profesor Márquez Rodríguez dijo que EL NACIONAL, A/10, 11-10-2000el manejo caprichoso y absurdo de los géneros gramaticales lahabía convertido en un desastre lingüístico que la hacía blancode burlas dentro y fuera del país. Dentro, al menos, ya pudo percibirse en las siguientes líneasde Carrera Damas en su «Escrito con ira» en El Nacional, A/6,29-12-1999, EL NACIONAL, A/7, 21, 21-12-1999como también en estos fragmentos extraídos de El Nacional,A/10, 11-10-2000, y en los de la misma fuente pero de fecha (A/7, Por último e independientemente de toda connotación especí-21, 21-12-1999): ficamente política, las siguientes líneas extraídas de un artículo en El Nacional (A/7, 15-7-2000) también muestran cómo la reac-SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 24. LEYES, INTENCIÓN Y REDACCIÓN278 279
  • 142. ción de cierto público dio origen a un notable número de textos viva son necesariamente mudables, y por tanto precarios los plan-irónicos o abiertamente críticos con respecto a la intención de teamientos que en relación con ellos se hagan en un momento deter-«desocultar» lingüísticamente a la mitad femenina de nuestra minado. Por eso las gramáticas que se ocupan sólo de ese tipo de pro-población, léase por favor el siguiente: blemas suelen envejecer con cierta rapidez. En cambio, los aspectos filosóficos y relativos a los principios que rigen todo fenómeno lin- güístico son más estables, y dan lugar a teorías y formulaciones mu- cho más duraderas». (Mis negritas). Presumo que el que se haya buscado la forma de hacer lingüís- ticamente obvia a la mujer responde a la conciencia de que la su- presión de ambigüedades hace mucho más eficaz la comunica- ción. Además, lejos de mostrar una « visión estrecha» de cómo debe usarse nuestra lengua, pienso que se mostró una mucho Ahora bien, en extensa referencia al planteamiento de este ar- más amplia de los principios que deben motivar a sus hablantes.ticulista y pasando por alto el término «fundamentalista» que Tal vez los mismos principios que por lo visto motivaron a Juantuvo a bien usar en su comentario, me pregunto si mis citas y se- XXIII cuando, sin escandalizar, que yo sepa, a los gramáticos, su-ñalamientos anteriores sobre la manipulación de la «neutrali- primió toda ambigüedad, sobre a quiénes dirigía su mensaje:dad» del género masculino por parte de los gramáticos (¿no fun-damentalistas?) que a través de la historia no expresaron, sinoque impusieron, sus puntos de vista, podrán modificar ciertosenfoques. Es decir, si podrán hacer revisar afirmaciones del tipo:«como ha sido siempre y lo sigue siendo en todas partes» –usadapor nuestro autor–, ya que obviamente esa «neutralidad» ha si -do violentada a conveniencia en más de una lengua y sitio. Asi-mismo, si lograrán hacer que se admita objetivamente el hechode que el asignar al masculino genérico «la eficacia en la comu- EL UNIVERSAL 1-8, 5,5,2001nicación» no fue algo ante lo cual las mujeres tuvieran «la posibi- Así, aunque se pudo haber agilizado la redacción de nuestralidad de expresar su punto de vista» (o en otras palabras «el dere- Carta Magna sin renunciar a la intención antisexista, el excesocho a pataleo»), sencillamente porque, por muchas razones, no de «mostración femenina» es humanamente menos perjudicialhabía mujeres gramáticas. para la sociedad que la ocultación de que ha sido víctima el sexo Abogar por la representación lingüística explícita de la mujer femenino con el argumento de que en el masculino genérico suno es abordar «un problema de elegancia», sino una declaración inclusión «se sobreentiende». Ya el ejemplo de la burka creo quede principios. Así, vale la pena citar unas líneas pertinentes de ilustró este punto: si dicha prenda significa la existencia de unaAlexis Márquez Rodríguez en «Relecturas», pág. 74: mujer bajo sus pliegues ¿para qué necesita dicha existencia ser «Como es fácil comprender, los aspectos normativos de una lengua manifestada «al descubierto»?SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 24. LEYES, INTENCIÓN Y REDACCIÓN280 281
  • 143. En realidad no se me ocurre a qué ser humano pueda no afec- De allí que considere pertinente citar algunas líneas de «Por un tarlo el ser un «sobreentendido» y, por lo tanto, cómo pueda no Lenguaje no Sexista», texto de argumentos originales que, re- afectar a la mujer la idea de serlo (gramatical y, por implicación, dactado por el Instituto Aragonés de la Mujer (iam@aragob.es):, personalmente), pese a que se le diga que lo correcto es acatar la ilustra la actividad antisexista desarrollada en España no sólo norma encargada de sobreentenderla (es decir, la del masculino desde el Gobierno Central, sino también desde las regiones: genérico), y entender que: «No es una repetición nombrar en masculino y en femenino cuando se representa a grupos mixtos. No duplicamos el lenguaje por el he- cho de decir padres y madres, puesto que duplicar es hacer una copia igual a otra y este no es el caso. Decir el ciudadano y la ciudadana, no es una repetición. Como no es repetir decir amarillo, negro, azul, verde. Cuando decimos «colores» nos estamos refiriendo a todos ellos, de la misma manera que cuando decimos «la ciudadanía» esta - mos nombrando al conjunto de los hombres y las mujeres. Una palabra no puede significar un algo o un todo que es dife- rente de lo que nombra, y mujeres y hombres son diferentes. El conjunto de mujeres y hombres son las personas, pero la palabra «hombre» no representa a la mujer y se hace, por tanto, necesario, nombrarla. Lo mismo ocurre con el rojo y el azul: ambos son colores, pero son diferentes y el uno no excluye ni representa al otro». Como fuere, habiendo voluntad y tiempo hay modos de ir ade- cuando nuestra expresión a un tratamiento justo para el sexo fe- menino. Y aunque entiendo que el masculino genérico no va aEL NACIONAL, C/6, 19-12-1999 desaparecer al menos por mucho tiempo (las lenguas cambian, Es decir, entender, en este ejemplo, que quedan sobreentendi - evolucionan «constantemente, adaptándose a las nuevas reali- das las mujeres, las niñas, las extranjeras y las venezolanas ya dades de la vida»), lo cierto es que se puede ir haciéndole contrape- que los términos hombres, niños, extranjeros y venezolanos bastan so desde la misma lengua. Mientras especialistas del lenguaje con y sobran para aludirlas. Y «aludir», según el DRAE es, ante todo, motivación antisexista no propongan una forma apropiada y efi- «referirse a una persona o cosa sin nombrarla o sin expresar que caz de sustituirlo o de compensarlo, mi grano de arena a la neu- se habla de ella». tralización de sus efectos consiste precisamente en sugerir el uso A mi juicio, sin embargo, lo primero que hay que entender es de las Guías existentes contra el sexismo lingüístico, y en instar a que todo paso dado hacia el equilibrio de ambos géneros grama - que se empiece de inmediato a alternar la precedencia masculina. ticales, el femenino y el masculino, es también un avance en el Desde luego, no he inventado la pólvora al oponerme a ésta, co- proceso de equilibrar la posición y las oportunidades de ambos mo tampoco a las fórmulas inclusivas del femenino: según dije al sexos en la sociedad. comienzo, la bibliografía sobre el tema es ya prácticamente ina- SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 24. LEYES, INTENCIÓN Y REDACCIÓN 282 283
  • 144. barcable y es de ella que extraigo, por creerlo realmente ilustrati- automática: parecería que en efecto, al ser mayoritariamente fe- vo, este «Preliminar» en que el importante partido político espa- menina, se la tuviera por menos «mala» que las restantes. ñol «Izquierda Unida» expresa la misma oposición: En relación a este hecho dice Facio algunas cosas que nos pue- Preliminar: den suscitar cuestionamientos de la mayor relevancia. Entre En los textos y documentos de IU se utilizará el lenguaje no sexista, ellas, que sin usar el masculino como genérico, sustituyendo éste y las dobles «en el VIII congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del De- terminaciones (os/as) por términos plurales o integradores. Cuan- lito y Tratamiento del Delincuente realizado en Cuba en septiembre do no exista un término común adecuado se utilizará el femenino y de 1990, en relación al tema de la violencia familiar contra mujeres el masculino por este orden. Así mismo se evitará en el lenguaje la y niños(as) se explicitó que había que tener conciencia de que «...el utilización de expresiones o términos de carácter belicista o discri- complejo problema de la violencia en el hogar se entiende de diversas minatorio por razón de edad o etnia. formas en los diversos países y, por tanto, al tratarlo a nivel interna- http://www.izquierda-unida.es/Entidad/estatuto/en-los-textos-y- cional debe prestarse especial atención al contexto cultural de cada documentos-de-iu.htm uno de los países. Me pregunto (sigue Facio), si se pide tener esta conciencia de las diversidades culturales cuando de otras vio- Obsér vese en esta disposición la referencia a otras formas de laciones a los derechos humanos se trata. ¿Se imaginan uste- discriminación y aprovechemos para pensar en lo que dice Facio des al Secretario General de las Naciones Unidas solicitando (1992:46) sobre el hecho de que si realmente entendiéramos que la comprensión de los Estados miembros en relación a la dis- todas las formas de discriminación y opresión son IGUALMENTE tinta manera en que el Gobierno de Suráfrica entendía el ra- denigrantes, no pensaríamos que basta con eliminar la opresión cismo?». (1992: 46) de clase, por ejemplo, para lograr una sociedad justa; no obstan- te, pensarlo así es común porque la discriminación de las muje - Aunque sí hay un movimiento en pro de las mujeres sometidas res en las sociedades patriarcales no es considerada tan nefasta por reglas y costumbres como las de la inmolación de la viudas o como otras. la de la operación del clítoris, dichas reglas y costumbres no sue- Observemos, así, la siguiente secuencia de discriminaciones len calificarse de sexistas, sino, por lo general, de «bárbaras». que justificarían la definición de un perseguido político según el Y aunque se discrimina a la mujer en los puestos de trabajo, en vocero oficial a cargo, y preguntémosnos si no tendría que in- referencia al salario, en el campo del sacerdocio católico, en el cluirse en ellas la sexista:: tratamiento lingüístico y en tantas áreas más que no enumero, lo cierto es que esta discriminación por motivo de su sexo siempre ha ido a la zaga, en la consideración de los derechos humanos, de la racista y de la política. Es decir, se la siente secundaria (por no decir que terciaria) como problema del mundo. ¿Y acaso no tiene que ver en eso su oculta- ciónlingüística?EL NACIONAL, SIN MÁS IDENTIFICACIÓN Hay que convenir, ante la afirmación de que nuestra lengua tie- Resulta muy difícil, en nuestra sociedad, que al enumerar dis- ne «normas claras y sabias», en que claras son, (el masculino ge- criminaciones se nos venga en mente la sexista de una manera SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 24. LEYES, INTENCIÓN Y REDACCIÓN 284 285
  • 145. nérico y la concordancia no admiten titubeos en la forma de apli - A estas consideraciones supongo que dio pie la redacción de carlos), pero «sabias», ¿desde qué punto de vista? ¿Cómo enten- nuestra última Carta Magna, en la cual, como ya dije, celebro la der que es sabiduría supeditar, ni tan siquiera a nivel simbólico, un intención de aludir sin ambigüedad a la población femenina sexo a otro? ¿A qué equilibrio, a qué armonía tiende el hacerlo? aunque, a juzgar por lo que leo, no se tuvo tanto en cuenta lo im- Si el pueblo, que consiste tanto en el sexo designado «fuerte» portante de evitar la también omnipresente precedencia mascu- como en el sexo designado «débil», «es quien tiene poder sobre el lina. Por ello, aunque esa presencia femenina se hace obvia, no idioma» ¿cómo dudar de cuál de los dos sexos ejerció dicho poder deja aún de seguir en segundo término : no comparte todavía el al implantar los usos que recogió la gramática? . primer plano. Así vemos a vuelo de pájaro que la redacción del Recordemos, con Bourdieu, la existencia de un capital lingüís- articulado de Los Derechos Sociales según texto publicado en El tico de donde deriva el concepto de «poder simbólico» interioriza- Nacional, (Siete Días, diciembre 1999), dice: do y aceptado: el lenguaje es la representación o forma simbólica en el Artículo 88 (sobre trabajos del hogar) «El Estado garanti- de las relaciones de poder y les confiere su legitimidad. zará la igualdad y equidad de hombres y mujeres en el ejercicio Para trabajar contra el sexismo aprovechemos que la menta- del trabajo... etc., lidad de hoy no es la misma de ayer (verdad de Perogrullo, pero en el 78, sección «Para los niños y niñas»,: «los niños, niñas y clave), y que en la medida en que las lenguas se adaptan a las adolescentes son sujetos plenos de derecho...» etc. nuevas realidades, los nuevos usos que introduzcamos en ellas y en el 78, sección «Hacia una vejez digna»: «El Estado garanti- reflejarán los cambios relacionados con la situación de las muje- zará a los ancianos y ancianas el pleno ejercicio...» etc. (Todas las res y así los recogerán de la calle (es decir, del pueblo) la Acade - cursivas mías). mia y la Gramática. Considero esto importante porque tratándose de nuestra máxi- Obviamente entre los usos injustos y por resolver que ésta ac- ma Ley, el tratamiento lingüístico que se dé en ella a la mujer debe tualmente sanciona está el omnipresentedel masculino genérico. corresponder paralelamente al que se le da como persona vene- Y digo omnipresente porque como es fácil constatar, lo hallamos zolana. Y es justamente debido a que en el área de la ley su oculta- prácticamente a cada cuatro palabras. De donde no se explica ción o secundidad pueden afectarla más a fondo, que considero que haya quien se tropiece con él tan sólo en algunos casos: preciso ofrecer una visión, por mínima que sea, del sexismo lin- güístico existente en el Código Civil venezolano. Así, señalo en la redacción de cada artículo cómo la forma revela su propia carga discriminatoria, sugiero vías alternas de expresión, y repito el se- ñalamiento de las fórmulas sexistas donde quiera que éstas se ha- llan, con la esperanza de que la reiteración –tan valorada por la publicidad y los sistemas de aprendizaje–, también funcione para grabar el mensaje antisexista en los posibles lectores. Comienzo por advertir que la importancia que doy al significa- do de los términos es la misma que le dan los propios legisladoresALEXIS MÁRQUEZ RODRÍGUEZ EN EL NACIONAL C/5, 2-1-2000 en su redacción del Código. Éstos, en efecto, dicen que «A la Ley SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 24. LEYES, INTENCIÓN Y REDACCIÓN 286 287
  • 146. debe atribuirse el sentido que aparece evidente del significado entre las acepciones de varón y hembra y «el espíritu de la Ley»,propio de las palabras, según la conexión de ellas entre sí y la in- por cuanto el Artículo reconoce mayor madurez al « sexo feme-tención del legislador». (Mi subrayado). Ahora bien, la intención ni no» que al sexo mas cu li no («va rón» es la 2ª. acep ción dedel legislador debe haber sido la de velar por la equidad para to- «hombre») para asumir a más temprana edad la responsabili-dos, pero si en la conexión de las palabras que emplea vemos la dad de una adopción (!). (Y también es de advertir que bien pudocontínua precedencia del término masculino, el sentido (o men- haberse redactado «quien adopte» en lugar de «el adoptante», ysaje) que aparece evidente es el de que el hombre cuenta mucho «la persona adoptada» en lugar de «el adoptado»...)más que la mujer. Por otra parte, como la mujer precede en alguno que otro artí- Un buen ejemplo es el Artículo 72, De las Oposiciones al Matri- culo, creo necesario señalar que esa excepción no equilibra la rei-monio: terada precedencia masculina. Bien se sabe que es de esperar «El padre, la madre, los abuelos, el hermano, la hermana, el tío, la mucho mayor permanencia de los contenidos reiterados a lo lar- tía, o el tutor o curador, pueden hacer oposición....» etc. go de la educación de un individuo que de aquellos que sólo apa- rezcan en ella pocas veces durante el programa educacional. Y Ante esta conexión de las palabras cabe preguntarse ¿a qué de hecho cabe afirmar que en la medida en que el Código es, porobedece, aun en el caso de las familias estructuradas bajo la jefa- su carácter normativo, socialmente educador, el que reitere des-tura del padre, el hecho de transferir esta jerarquía a hermanos proporcionadamente en su redacción la precedencia de lo mas-sobre hermanas y a tíos sobre tías, sino a la idea de que los seres culino no educa a la población para la equidad.más importantes de una familia son sus miembros masculinos Baste un botón como prueba: la combinación «padre (y/o) ma-por el simple hecho de ser varones ?. dre» aparece en este orden en 59 de los ar tículos analizados y Es importante observar que en vez de emplearse los masculi- ninguna vez a la inversa; la de «marido (y/o) mujer» en 10 frentenos «tutor» y «curador» pudo haberse dicho «la persona que a una (en el 178, que redacta mujer-marido-); la de «hermanosejerza la tutoría» o «quien ejerza la curaduría» atenuando así en /hermanas» en 4 contra ninguna, y la de «abuelo/abuela» en 6,un grado el «sentido evidente» de la secundidad femenina. Y que también contra ninguna. (Este cómputo, que sólo considera 4pudo invertirse , por lo menos en un caso, el orden de preceden - combinaciones, puede serme requerido para su comprobación).cia y decir : la tía, el tío... Igual dosis de sexismo puede hallarse en los últimos dos artícu- Pero además, la precedencia del hombre recibe frecuentemen - los que analizo: el 98 (Del Matrimonio en Artículo de Muerte) yte otros respaldos lingüísticos en la redacción del Código; así en el el 584, (Del Usufructo). Dice el primero que el matrimonio «podráartículo De la Adopción,(N° 246), vemos que «...el adoptante, si es celebrarse en presencia de 3 personas mayores de edad, que no estén li-varón, ha de tener por lo menos 18 año más que el adoptado, y 15 si es gados con ninguno de los contrayentes (...) siempre que uno de elloshembra...» donde no sólo «varón» aparece primero, sino que su por lo menos, sepa leer y escribir».sentido de «criatura racional del sexo masculino» (DRAE) con- Apartando el que antes de la reforma los testigos que este artí -trasta ventajosamente con el de «hembra» (también comentado culo exigía tenían que ser varones (!), vemos en él la discrimina-antes) de: «animal del sexo femenino». ¿Por qué no se usó, en lu - ción lingüística que en lugar de secundar la correcta neutralidadgar de «varón», «macho»? O, en vez de «hembra», «mujer»? de personas salta a decir que éstas no estén ligados (...a los contra - Y por cierto que aquí vale advertir la contradicción semántica yentes...) y que al menos uno de ellos sepa...., leer, etc, con lo que,SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 24. LEYES, INTENCIÓN Y REDACCIÓN288 289
  • 147. además de constituir un error gramatical de concordancia, este la precedencia masculina y la ocultación de que nos hace objetosalto al masculino dificulta el suponer que esas 3 personas sean el masculino genérico.de sexo femenino. (Por no insistir en que podría haberse dicho Y como el capítulo siguiente va a centrarse en este tema, cabe«las personas contrayentes» en vez de «los contrayentes»). mostrar aquí un valioso ejemplo de cómo la mujer misma, inclu- Como fuere, en el segundo leemos: «el usufructo se constituye so al difundir la información acerca de la Ley sobre la Violenciapor la ley o voluntad del hombre (....)» con lo cual, pudiéndose ha- contra ella y la familia (folleto repartido en la VIII Feria Interna-ber dicho «persona humana» en lugar de «hombre», se identifica cional del Libro en Caracas, 1999), aunque descarta casi del todosubliminalmente a la Ley con la voluntad del hombre. el masculino genérico, acata totalmente en la enumeración fa- Tal identificación, que explica el no cuestionamiento femenino miliar la precedencia que, por exclusiva, la ubica de por sí en se-del lenguaje que asegura su subordinación, obviamente está en gundo plano según el siguiente texto:la base del modo en que refrendaron este Código las mujeres queejercían magisterios en aquel momento: El Ministro de Agricultura y Cría Nydia Villegas de Rodríguez El Ministro del Desarrollo Urbano María Cristina Maldonado Campos El Ministro de Estado Maritza Izaguirre El Ministro de Estado Mercedes Pulido de Briceño El Ministro de Estado Leonor Mirabal Manrique No «La Ministro», ni «La Ministra», sino «El Ministro». Desde el En la lucha contra el lenguaje sexista es esperanzador leer enpunto de punto de vista gramatical, perfectamente acorde con El Nacional (10-5-2004) que por primera vez en Venezuela unalas reglas. Es decir, correcto. Y como la corrección gramatical re- universidad, la UCV, eliminó formalmete el uso del lenguaje se-sulta muchas veces tan sexista, semánticamente muysexista. xista, al menos en los documentos, los actos y la legislación uni- En todo caso cabe cuestionarse la adecuación de este Código a versitaria.la Constitución vigente para el momento de su redacción (en el Ello, según la nota en cuestión, considerando las normas delartículo 61 de Los Derechos Individuales): empleo no sexista del lenguaje de la Unesco y un texto elaborado «No se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el por Gioconda Espina sobre el enfoque de género en el ámbito credo o la condición social». lingüístico. ¿Hasta qué punto hay una auténtica intención de no discri-minar en nuestras leyes? Creo que de haberla se debería revisarrigurosamente la forma en que se redactan todas ellas, y conti-nuar encargando a ave zados antisexistas la eliminación decuanto contribuya a internalizar la idea de la mujer como secun-daria. Es decir, a reparar entre otras cosas el uso generalizado deSEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 24. LEYES, INTENCIÓN Y REDACCIÓN290 291
  • 148. CAPÍTULO 25 VIOLENCIA FÍSICA. SECUNDIDAD POLÍTICA ¿ES INOCENTE EL LENGUAJE? Cuando se habla de violencia hacia la mujer solemos dar por sentado que se trata de la llamada «violencia doméstica» o en to- do caso, de la sexual . Apartando el que se debería establecer con claridad si hay diferencia entre ellas y, de haberla, en qué consis- te, cabe preguntarnos si hay quien piense que pudiera estarse hablando de la violencia lingüística. y mucho menos de la vio- lencia lingüística subliminal. Como he dicho, pocos conciben és- ta como una forma par ticular de atropello al sexo femenino a cuyos miembros mantiene a raya cuando tratan de avanzar ha- cia una presencia plena en el ámbito público, a la vez que abona las condiciones para que, además, se dé la violencia obvia, lláme- se «doméstica», «sexual» o «física». Así pues, pese a que desde 1992 se trabajó en el proyecto de Ley contra la Violencia Doméstica introducido entonces ante el Con- greso de la República y finalmente sancionado en 1999 como Ley contra la Violencia hacia la Mujer y la Familia, lo cierto es que la situación sobre la cual hemos venido leyendo notas como estas:EL NACIONAL C/25, 5, 10, 2002 25. VIOLENCIA FÍSICA. SECUNDIDAD POLÍTICA ¿ES INOCENTE EL LENGUAJE? 293
  • 149. Ahora bien, no obstante el sinnúmero de casos que no se de- nuncian, alguno que otro cuando es denunciado y publicado basta para evidenciar los grados de violencia física, psíquica e institucional a que puede someterse la mujer entre nosotros. In- dudable ejemplo, el de la joven secuestrada, violada y torturada que recurrió a una larga huelga de hambre para impedir la pres- cripción de su caso cotra quien ella misma denunció como agre- sor. Ello, en vista del retardo que provocaran la inhibición de 59 jueces y a la postergación, en 29 ocasiones, de la primera audien- cia; audiencia que, cuando al fin realizada, fue la condición que la llevó aEL NACIONAL DEL 1-9-1997 sigue siendo una situación monstruosa no sólo para la pobla- ción femenina, sino para toda la nación venezolana. El hecho de EL NACIONAL, 19-9-2004 que aún con la Ley promulgada pasen los años y sigamos, en efecto, leyendo sobre esta aberración social lo que dijo, por ejem- ¿Cómo no vislumbrar aquí el efecto de la clasificación «sexo dé- plo, Primicia en su edición N° 170, 27-3-2001, resulta un claro bil» con que el uso sexista del lenguaje literalmente insinúa la in- llamado a la reflexión sobre la urgencia de combatir el sexismo: defensión y, por tanto, la improbable peligrosidad jurídica de una mujer agraviada? Vemos que el defensor ya que, Y en referencia a tal reflexión, ¿no debemos preguntarnos si el uso sexista del lenguaje es inocente con respecto a la violencia fí- sica y social contra las mujeres, si en este mismo anuncio de Pri- micia hallamos la implicación (mediante el «su»), de que la mu- jer es per te nen cia del hom bre? Du do de que se le hu bie ra redactado, incluso en el supuesto negado de que hubiera sido cier to el dato inverso, de la siguiente forma: «cada 12 días una mujer mata a su hombre». EL NACIONAL, 16-9-2004 SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 25. VIOLENCIA FÍSICA. SECUNDIDAD POLÍTICA ¿ES INOCENTE EL LENGUAJE? 294 295
  • 150. ¿y cómo no asociar la connotación de «mujer pública» (esa otra lo cierto es que según informa la prensa, dado que la posibildadexpresión sexista ya ampliamente comentada) con el artículo de derogar el referido artículo se perdió por falta de impulso393 de nuestro Código Penal, según el cual el imputado procesal de los demandantes, la norma sigue vigente. Es decir, que para fines del año 2004 el Código mantiene la inequidad que en el siglo XVII Sor Juana Inés de la Cruz ya cuestionara: «¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga:en el caso de que la joven en cuestión la que peca por la paga o el que paga por pecar?» Ciertamente, como alguien dijo citando a Einstein, es más fácil dividir el átomo que destruir un prejuicio. Sobre todo, insisto aquí, si el sexismo lingüístico se encarga de mantenerlo vigenteya que: en el imaginario colectivo. Para que al fin la venezolana pueda tener las mismas oportuni- dades de vivir y figurar que tiene el venezolano, hay que hacer un esfuerzo colectivo de concientización; sacudir, en especial de ella misma, esa imagen inconsciente de inferior por ser mujer que heredó, comoél, y que comparte conél, tras milenios de lavado ce- rebral eficacísimo. De hecho es la imagen que explica por qué en 1977 se tuvo por gran logro político el que le fuera conferida una participación de al menos 30% en el entonces Congreso de la República, sin reco-EL NACIONAL, 10-9-2004 nocer la discriminación que estuvo implícita en ello ya que, de ha- De hecho, aunque en noviembre de 2001 la Asociación de Mu- bérsela considerado como el hombre, no hubiera habido razónjeres por el Bienestar y Asistencia Recíproca (AMBAR) alguna para «conferirle» un cupo nunca especificado para él. Por lo mismo tampoco se advirtió que la progresista concesión paradójicamente evidenciaba un rechazo a su participación y permitía suponer que tal rechazo obedecía a la desconfianza ge- neral sobre su capacidad de legislar. Y es que, como señala Agacinski (1998:149), incluso las mujeres mismas, en más de una ocasión, «interiorizando un prejuicio sexista, se preguntan si es posible de verdad encontrar el 30 por ciento de candidatas ‹de valía› (...) sin pre- guntarse si el 95 por ciento de candidatos masculinos (...) ha sido ob-EL NACIONAL, 19-9-2004SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 25. VIOLENCIA FÍSICA. SECUNDIDAD POLÍTICA ¿ES INOCENTE EL LENGUAJE?296 297
  • 151. jeto de una selección rigurosa e imparcial en función de su ‹valía›. Dudando de sí mismas se preguntan si habiéndose decidido presen- tar un cierto número de mujeres, puede suceder que éstas ‹no estén a la altura›.Y esto sin que se vea que los hombres manifiesten tales es- crúpulos, en lo cual , después de todo, ellos llevan razón ‹pues los electores son los que, en definitiva, han de juzgar sus méritos». A juicio de esta filósofa, el rechazo de cualquier discriminaciónexplica la desconfianza del uso de las cuotas: «en la medida en queuna cuota es una discriminación positiva. En efecto, impone la obli-gación de incluir dentro de un grupo una cantidad mínima de indivi-duos definidos a priori: por ejemplo, mujeres. (...) Pero una discrimi-nación, aunque positiva –ya que pretende corregir una exclusión y, enprincipio, no instaurar otra–, es contraria al principio de igualdad dederechos o de igualdad ante la ley...»(148). Es obvio, pues, que independientemente de ciertos protagonis- Como vemos, una importante consideración aunque pienso, mos individuales en la política del país, la mujer venezolana nosin embargo, que dada la cultura patriarcal venezolana, el cupo ha tenido acceso masivo y determinante en el área de lo público,sí fue un paso hacia la igualdad de oportunidades para las muje- y obvio también que estaremos lejos de concretar ese accesores. Es más, pienso que en tanto logro debió ser celebrado por mientras el sexismo continúe campeando en nuestra lengua yquienes tuvieran los pies sobre la tierra y conocieran la resisten- cooperemos con sus numerosas estrategias acuñando y acep-cia al cambio, aún si a la vez debió ser lamentado en tanto prueba tando, por ejemplo, como sinónimo de «cobardes» y «deshonro-del sexismo que resta todavía por vencer entre nosotros. sos», el neologismo Al respecto es bueno recordar la cobertura que tuvo en su mo -mento la instalación de la Asamblea Nacional cuando un titularde El Nacional (D, 14-8-2000) enfatizó la buena noticia del alto por-centaje de asambleístas profesionales pero no comentó el bajísi- o tomando por expresiones inocuas las que presentan al hombremo porcentaje de asambleístas femeninas: como hacedor de la especie: P. HAZARD, (1998: 156) y aceptando la distorsión semántica del rol de la mujer en esa «hechura» hasta el punto de hallar en la publicidad de una Clí- nica de Fertilidad local la siguiente frase: .SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA 25. VIOLENCIA FÍSICA. SECUNDIDAD POLÍTICA ¿ES INOCENTE EL LENGUAJE?298 299
  • 152. f. aportar cada quien, en beneficio de todos ,aunque sea un solo grano de antisexismo lingüístico: algo fácil de hacer si lo desea-EL NACIONAL, TODO EN DOMINGO, 4-2-2001, PÁG. 44 mos; y por último, sin advertir su sinsentido físico, psíquico y, en última instancia, g. no olvidar que nuestra sociedad no se distingue de las de- literal en la medida en que ¿quién querría tener como propósito más de este continente en lo que se refiere a las oportunidades convertirse en un ser entorpecido? (En este caso, por cierto, op- femeninas y que habiendo en ella un número tan grande de ciones no sexistas para definir el objetivo habrían sido «lograr mujeres sin recursos que son, por necesidad, cabeza de fami- una gestación» o «resultar gestante», ambas apuntando a la vi- lia sujetas al manejo sexista de la lengua, estamos muy lejos de sión de la mujer como sujeto activo con voluntad de perpetuar la meta. su especie). Estamos, pues, si hablamos de objetivos, bien lejos de alcanzar el que motiva las presentes notas: superar la injusticia del sexis- mo en la mentalidad venezolana. ¿Y qué he propuesto aquí para lograrlo? ¿Para ofrecer un aporte al incansable esfuerzo que tan- tos compatriotas de ambos sexos vienen haciendo por desemba- razar de la actitud sexista a la propia sociedad en que vivimos? Pues he propuesto que en el área más a mano, que es el área EL NACIONAL, 3-9-2000 compartida de la lengua, lo combatamos con sus propias armas: Y es que cuando reducimos el espectro de la situación conti - descartando cuanto antes las palabras, los giros y las normas, las nental en lo referente a la disparidad de oportunidades entre muje- expresiones y las redacciones que tienen a su cargo reforzarlo. res y hombres y enfocamos el caso Vene zuela, ¿cómo no pre- En resumen, lo siguiente: gun tar nos si la de la mu jer ve ne zo la na pue de real men te a. Despertar al hecho de que el sexismo es injusto y por tanto mejorar en tanto usemos la disparidad de tratamiento lingüístico dañino para todos. que he señalado aquí?. Baste para justificar la duda con observar, b. detectarlo en una de sus manifestaciones más sutiles y en por ejemplo, cómo a estas alturas del milenio a nuestras mujeres consecuencia menos combatida: la del uso del lenguaje. en puestos relevantes se les aplica el «la» en impactante contras- c.combatirlo en ese campo. te con la ausencia de «el» ante los hombres en el mismo caso, tal d.convenir en que se haga contrapeso al uso del masculino ge- como se ve en El Nacional D/2, 11 de marzo (?) donde se dice: nérico empleando siempre la precedencia femenina. Pienso que ello puede ser una salida justa, al mismo tiempo que prác- tica, al actual desequilibrio en lo lingüístico: sus efectos en la psiquis podrían ofrecer a la imagen femenina la misma opor- tunidad de evocación instantánea que le ofrece a la masculina el genérico de marras. La forma en que usemos el lenguaje sítiene que ver con el injus- e. celebrar y secundar cualquier señal de progreso en un to desequilibrio de oportunidades y es necesario estar al tanto de cambio de actitud hacia el sexismo. hasta qué punto las leyes realmente quieren cambiar a profundi- SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA I. PRIMACÍA Y PRECEDENCIA 300 301
  • 153. dad esta situación. Lamentablemente es obvio que mientrasaceptemos pasivamente cosas como el «la» antepuesto o el cons-tante patrón de precedencia y primacía masculina al referirnosa adultos tanto como al referirnos a niños:el patrón patriarcal sexista de nuestra sociedad no va a ser seria-mente revisado. Es, pues, tarea de todos que lo sea mediante lacontribución de cada quien al esfuerzo común, por más modestaque esa contribución le pueda parecer a quien la haga. De hechorecuerdo que hace años un movimiento cuyo lema era «Ustedpuede cambiar el mundo», convocó a un acto noctur no en elMadinson Square Garden de Nueva York. Los asistentes ocupa-ron las gradas en la más absoluta oscuridad habiendo recibidoinstrucciones perifoneadas de no encender, hasta nuevo aviso,los yesqueros facilitados a todos a la entrada. Una vez la orden re-cibida, cada quien activó el suyo y el enorme conjunto iluminó elestadium. También nosotros podemos encender, como quien dice, unaespecie de mechero individual. Por mi parte, a quienquiera queestas notas le hayan podido aumentar o despertar concienciasobre la injusticia del sexismo, le pido que ponga de inmediato nomanos, sino «lengua antisexista» a la obra: con el mínimo es-fuerzo de vencer el hábito por el que nombra primero lo masculi-no, si empieza a nombrar primero lo femenino pronto lo hará deuna manera automática. Y habrá sumado un paso al avance co -mún de venezolanas y venezolanos. Para bien de todos.SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA302
  • 154. BIBLIOGRAFÍAADAMS, Abigail and others. BRIDENTHAL/KOONZ. BecomingFeminism: The essential historical Visible. Women in European History.writings. Vintange Books Edition. Houghton Mifflin Company. U.S.A,Random. New York, 1972. 1977.AGACINSKI, Sylviane. Política de BOURDIEU, Pierre. La DominaciónSexos. Colección Pensamiento. Masculina, Anagrama, Barcelona,Taurus, Grupo Santillana de 2000.Ediciones S.A., Madrid, 1998. BUXÓ REY, María Jesús. Antropolo -BACHOFEN, Johan Jacob. Mitología gía de la Mujer, Cognición, LenguaArcaica y Derecho Materno. Edito - e Ideología Cultural. Anthropos,rial Anthropos. Barcelona, 1988. Barcelona, 1998.BARON, Dennis. Grammar and CAMERON, Deborah Edit. The Femi-Gender.Yale University Press, nine Critique of Language. London,N.Y., 1986. N.Y., 1999BEAUVOIR, Simone de. El segundo CAMPS, Victoria. El Siglo de lassexo. Ediciones Siglo Veinte. Mujeres. Ediciones Cátedra.Buenos Aires, 1977. Universidad de Valencia. Madrid, 1998.BELLO, Andrés, y CUERVO, Rufino.Gramática de la Lengua Castellana. CARRERA DAMAS, Felipe. El Machis-Editorial Sopena Argentina S.A. mo en Venezuela. ¿Es usted un10ª edición. Buenos Aires, 1997. macho? Publicaciones Seleven C.A. Caracas, 1980.BENVENISTE, Emilio. Problemesde Lingüistique Generale. I. París, CASTILLA DEL PINO. 4 Ensayos sobreGallimard, 1960. la Mujer. Alianza Editorian S.A. 9ª edición, Madrid, 1979.BOLINGER, Dwight. The LoadedWeapon. Longman Group Limited. CHILDE, Gordon. Los Orígenes deNew York, 1980. la Civilización. Breviarios del Fondo de Cultura Económica, volumenBRICEÑO, Manuel, S.J. El Genio Lite- 92. México 1978.rario Griego. Biblioteca ColombianaLtda. Bogotá, Colombia, 1996.BIBLIOGRAFÍA305
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  • 158. Este libro se terminóde imprimir en lostalleres de Gráficas Acea,Caracas, Venezuelaen el mes de agostode 2005.
  • 159. SEXISMO, LENGUAJE Y PRENSA:CASO VENEZUELAVALENTINA SALASLa presencia del sexismo lingüístico en la prensa de unasociedad hispanoparlante como la nuestra incide signifi-cativamente en que en ésta se perpetúen y practiquen lasactitudes sexistas que tienen como resultado la discri-minación contra la mujer.En este trabajo la autora revisa en forma crítica el mensajesubliminal o evidente de ejemplos extraídos de esa prensa(titulares, noticias, obituarios, avisos, etc.) e ilustra conellos de manera convincente la injusticia que denuncia.La solidez de sus argumentos y el contexto cultural enque los inserta, así como las formas lingüísticas que recogey propone para sustituir las sexistas, hacen de este libro unpunto de referencia valioso para quienes quieran despertarconciencia sobre el problema de la inequidad de género.Valentina Salas estudió Letras en la Universidad CatólicaAndrés Bello de Caracas y se dedica a la docencia e investi-gación en las áreas de estudios de la mujer, historia del artey otros temas culturales.valentinasalas@telcel.net.veFondo de Desarrollode las Naciones Unidas para la Mujerwww.unifem.org