Realidad universitaria

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Realidad universitaria

  1. 1. MEJOREMOS NUESTRA REALIDAD UNIVERSITARIA<br />La realidad nacional del presente se caracteriza por un escenario turbulento, en donde su economía es muy incierta, así, como la seguridad, el empleo, educación, esta última, muy cuestionada, sobre todo la universitaria, que presenta muchas debilidades. <br />Lo cierto, que el presente, obliga a las autoridades universitarias, especialmente las públicas a estar atentas, comprometidas en la garantía de su supervivencia, funcionamiento, a ser más participativa ante los serios problemas que afronta el país, y desde luego, la comunidad universitaria. Debe darse paso a un nuevo estilo gerencial, que permita administrar adecuadamente sus recursos técnico, financieros, administrativos, académicos, así como algunos comentan, ampliar sus vínculos con la comunidad, la necesidad  que los participantes, futuros profesionales se formen como ciudadanos más plenos, que estén preparados para el diálogo y que se desarrollen en ellos valores propios de una comunidad democrática, equitativa y justa.<br />1577340111633000Hoy las mismas autoridades, muestran una marcada pasividad en relación a las opiniones que deben darse ante las acciones del Estado en muchos tópicos que ha generado inestabilidad, intranquilidad, temor en la calidad de vida del peruano. Opiniones en relación a la economía, seguridad ciudadana, empelo, desarrollo, salud, política, son tópicos que no pueden ser eludidos.<br />A todo ello se agrega, que a la universidad no le basta con ser eficiente, debe además ser eficaz. Ambas categorías son necesarias y complementarias y hoy se necesita, además, manejar criterios de calidad, para que la universidad  responda a las necesidades que satisfagan a su comunidad educativa, estando muy a tono con los criterios de pertinencia.<br />Estos cambios sólo se logran si se transforman los estilos y las formas de dirección en los diferentes niveles y, en especial, la Universidad, que como sabemos hay talento, capital humano,  dándole una nueva orientación a las formas tácticas y operativas, es decir, en el mediano y corto plazos, por aquéllas que se basan en el largo plazo, con un enfoque estratégico. El enfoque estratégico, no hace obsoleta toda la dirección tradicional, sino que da una nueva orientación a las dimensiones táctica y operacional.<br />Un aspecto que considero ha sido muy nefasto en las universidades y que de una vez por todas debe ser erradicado como es el concerniente a los problemas que se observan en el desarrollo de la función docente, en la mayoría de las universidades públicas, son:<br /> (a) En el ingreso del personal: no siempre seleccionan los mejores profesionales para el ejercicio de la docencia, ya que en muchos casos los criterios no-académicos pesan más, en el momento de la decisión del jurado, que los requerimientos formales exigidos por la normativa universitaria. <br />(b) La falta de programas de formación continua, especialmente en campo pedagógico, lo que trae como consecuencia un exagerado énfasis en la enseñanza tradicional, centrada en el profesor como fuente del conocimiento; también ello se refleja en los métodos de evaluación, los cuales parecieran estar más orientados a aplazar al estudiante que a determinar lo que éste realmente ha aprendido y a identificar sus posibles problemas en el proceso de aprendizaje.<br /> (c) Falta de transparencia en el proceso de ascenso del personal docente: en muchos casos este proceso es viciado y de antemano se sabe si el postulante ascenderá o no, dependiendo de sus conexiones con los grupos de poder en la universidad.<br />1644015133604000 (d) Falta de un programa de evaluación, que permita determinar la calidad del desempeño del profesor, así como sus necesidades de capacitación. El resultado de la evaluación docente podría servir como criterio para tomar decisiones sobre la remuneración diferencial del profesorado, diseñar programas de capacitación, para el mejoramiento continuo del personal docente o para excluir de la universidad a aquellos docentes incompetentes.<br />Debemos discutir el tema universitario a la par de la política nacional, porque también forma parte de nuestra cotidianidad y porque tenemos el compromiso de aportar nuestras ideas en el desarrollo y evolución del sistema universitario y su modelo educativo, su estructura académica, el perfil del profesional egresado, etc. ¿Están estos aspectos en concordancia con lo que la sociedad (no el mercado) necesita, con lo que está exigiendo?.<br /> Desde el punto de vista de la comunidad estudiantil universitaria también caben interrogantes sobre las que vale la pena reflexionar: ¿La calidad de enseñanza en las universidades es la correcta o debería aumentar? ¿Es el sistema administrativo actual el más conveniente cuando de tomar decisiones a favor del estudiantado se trata? ¿Permite realmente conseguir reivindicaciones estudiantiles de manera eficiente? Incluso podríamos ir más allá y preguntarnos si ¿la comunidad estudiantil de las universidades tiene un verdadero poder de decisión en los temas que le atañen con el sistema que rige actualmente en las universidades?.<br />Si bien es cierto que somos “la generación de relevo”, “el futuro y presente del país”, entre muchos otros adjetivos que recibe la población estudiantil, no es posible que tengamos un discurso compuesto, casi en su totalidad, por la situación nacional y se deje a un lado nuestra realidad directa o más cercana que es la Universidad. Al final, es el lugar donde, durante 5 ó 6 años en promedio, pasamos buena parte de nuestro día a día, donde aprendemos y crecemos. Merece mucho más esfuerzo, análisis, reflexión y acción de nuestra parte.<br />155829079756000Hoy, movilizaciones juveniles provocan un escenario que podría complicar la gobernabilidad en tanto el reclamo universitario no es solo por mas rentas, sino también por transparencia en la gestión pública y por igualdad de condiciones para el desarrollo formativo.<br />1634490298577000Las universidades son un espejo de la realidad social que las alberga y en su seno no solo se produce violentismo radical, sino falanges juveniles que estudian, investigan y se preparan en tanto resisten, resurgen y combaten como en la sociedad misma, oponiéndose a la crisis, es cierto, pero también a los modelos anacrónicos e individualistas de “instrucción pedagógica” que se les imponen y frente a los que consagran nuevos conceptos de educación y universidad mas democrática y tolerante, científica y abierta a los cambios de la modernidad, al compás de la ciencia y la tecnología, pero también popular porque aspira a dotar de las mismas oportunidades de éxito a todos los peruanos sin distingos ni diferencias de ninguna clase.Es este el tema central. Un país que no invierte en sus jóvenes y talentos, que no reconoce sus urgencias y prioridades, es un país condenado al oscurantismo y sin hombres libres y capaces de discernir entre el aislamiento individualista del éxito personal y los roles proactivos de la modernidad que buscan la excelencia, poniendo el progreso entonces, al servicio del bienestar común.<br />Para ello, el Estado debe ponerse en el curso de la historia y reconocer como propias las conquistas de la reforma, impulsar la investigación protegiendo el desarrollo de las ciencias y las artes dejando atrás años de insensibilidad absoluta frente a remuneraciones paupérrimas de docentes sometidos a la rigurosidad de una cátedra que no actualizan y en medio de una infraestructura universitaria que sucumbe ante el tiempo y la letanía de gobernantes y administradores que prefieren los métodos nefastos de “aislamiento educativo” en los que el fujimontesinismo mantuvo aquella sub cultura de silencios e impunidades convenientes para la “uniformidad del consenso gubernamental y la paz social”. El parlamento debe legislar en defensa de la universidad y una inversión sostenida que la proteja, garantizando su autonomía y protegiéndola de la corrupción; debe asignársele mas rentas y salvaguardar su rigurosidad académica abriéndola al debate para que las ideas vuelvan a florecer en medio de una universidad libre, científica y popular. Tenemos aun la responsabilidad de frenar cualquier desborde atendiendo sus problemas estructurales. <br />Para que la historia cambie, que no se repitan las torpezas del pasado. No olvidemos que los jóvenes saben que “el verdadero hombre no mira de que lado se vive mejor, sino de que lado esta el deber”.<br />363474013874750038671593027500La universidad en el Perú, su realidad y su destino es y será siempre motivo de profundas reflexiones. Y ello, porque a nadie escapa la situación de crisis, de abandono, de aislamiento en que vive, como consecuencia de equivocadas políticas de los gobiernos de las últimas décadas. <br />El papel de la universidad al interior del tejido social, económico y político del país, ha sido abandonado hace mucho tiempo. Pero lo que es más grave, es el reconocimiento de derrota del parte del sistema universitario que pareciera no reaccionar a la indiferencia del Gobierno y la sociedad.<br />La institución universitaria se debate en una crisis académica y moral que debe convocar a los responsables. Creer que la proliferación irracional de universidades privadas es muestra de avance cultural es creer que a más médicos más salud y a más abogados más justicia. Esa proliferación ha heterogeneizado el sistema universitario, lo cual dificulta la calificación de calidad. Por ello requerimos volver a plantearnos el concepto de universidad, los cambios políticos y sociales lo exigen, ya que la propia evolución de las instituciones ha hecho aparecer categorías de entidades que asumen funciones que pertenecen tradicionalmente a la universidad.<br />Particularmente las universidades públicas, sobre las que se debería abrir un debate nacional, mantienen una relación de dependencia perversa con el Estado. Este influye en sus leyes, sus estatutos, sus autoridades, sus recursos y hasta se anima a suprimir programas como el caso de las facultades de educación.<br />La creación exagerada de universidades privadas, ha establecido una diferenciación entre el sistema universitario público y privado. El estatal es masificado, sin investigación científica, con infraestructura obsoleta, al servicio de quienes tienen bajos ingresos y con cuestionable calidad de la oferta educacional.<br />Todo esto es consecuencia de un sistema abandonado a su suerte. La presión del mercado incrementa carreras y matrículas sin control adecuado, en perjuicio de la universidad estatal a la que se trata de sacar de la competencia, y a favor de la privada en su mayor parte de calidad discutible.<br />La intención de la propuesta legislativa busca, seguramente, rescatar a la universidad y recuperarle su espacio de actividad intelectual. Por ello, no basta detener la creación de nuevas universidades sino empezar la calificación académica de las existentes y terminar con el engaño y las falsas esperanzas de las que son víctimas miles de jóvenes peruanos. Porque recuerda que la universidad dio para todo. Dio para entender el amor y la barbarie, para una sorpresa tras otra, para descuartizar la fe de un monje y concebir la de un pagano. Dio para crear villanos y para reconstruir héroes y dio, es de esperar que siga dando, gente empeñada en pensar la verdad como una mezcla de verdades, el acuerdo como una consecuencia del respeto, la tolerancia como una virtud, la duda como la más ardua y sensata de las virtudes. Hemos de desear que la vida guarde a tan generosa universidad porque dio para cumplir los sueños que nunca soñamos y para sembrar los que aún no cumplimos, porque una Universidad no puede conservar con dignidad el título de “universidad” a menos que apoye las virtudes colectivas de tolerancia y respeto por las personas <br />Lady R. Vásquez Ortiz<br />

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