Apropiación y división social del espacio
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  • 1. APROPIACIÓN Y DIVISIÓN SOCIAL DEL ESPACIOAna NúñezArquitecta, Universidad Nacional de Mar del Plata. Argentina1Apropiación y división social del espacio (Resumen)En América latina, en general, y en Argentina, en particular, la dimensiónjurídica de los procesos urbanos ha merecido escasa atención y abordadadesde las normas y no como una práctica social. En nuestro trabajoproponemos este viraje a partir de dos preguntas rectoras ¿cuál es la relaciónentre clase social- familia-comportamiento demográfico y estrategiasdeapropiación del espacio? y ¿cuál es el límite entre la legalidad de la propiedadde la tierra como bien de cambio y el de la legitimidad de su apropiacióncomo bien de uso?Respecto de la primera, nuestra hipótesis es que la consecución de laadquisición (material y simbólica) del capital jurídico, condiciona y redefinetodas las estrategias de reproducción social, manifestándose relaciones depoder, de dominación-dependencia inter e intra posiciones sociales. Respectode la segunda, es una contradicción entre un derecho social y un derecho real,que atraviesa axialmente hasta el mismo corazón de las políticas públicas.Así, el concepto de trayectoria, entendida como la interrelación de distintasdimensiones conductales de las estrategias de reproducción, en diferentesmomentos del ciclo vital de los hogares, permite adentrarnos en la evolucióndel volumen y estructura del capital de los agentes sociales; en la economía delas prácticas, es decir, no por lo que carecen sino cómo optimizan susinstrumentos de reproducción para poder acceder y pertenecer al campourbano.Palabras claves: capital jurídico, apropiación, clase social, trayectoriaAppropriation and social division of land (Abstract)Generally in Latin America and particularly in Argentina, the legal dimensionof urban processes has deserved little attention and has been approachedaccording to the norms and not as a social practice. We propose a turningpoint to this issue responding to two questions:What is the relationship between social class, family, demographic behaviour,and, land appropriation strategies?; secondly, what is the boundary betweenthe legality of the ownership of land as an exchange good and the legitimacyof its appropriation as a good of use?
  • 2. As regards the first question, our hypothesis puts forward that the attainmentof the acquisition - material and symbolic - of the juridical capital conditionsand redefines all the strategies of social reproduction, making evidentrelationships of power, of dominance-dependence inter and intra socialpositions. Regarding our second question, our hypothesis shows acontradiction between a social right and a real right, that goes through up tothe heart of state policies.Hence, the concept of trajectory - taken as the interrelationship of differentbehavioural dimensions of reproduction strategies, and this at differentmoments of homes vital cycles -allows us to study the evolution of the volumeand the structure of social agents’ capital ;in the economy of practices, i.e. notof what they lack but of how to improve their reproduction tools in order toenter and belong to the urban field.Key words: juridical capital, appropriation, social class, trajectoryHasta la crisis del modelo de acumulación fordista, en América latina, elEstado tenía un rol decisivo en los procesos de reproducción del capital y de lafuerza de trabajo, donde la instrumentalización de las decisiones respondía aun proyecto político2. En los estudios urbanos, se hablaba de la urbanizaciónde la pobreza, alrededor del concepto de marginalidad. En otras palabras, elcampo científico de los estudios urbanos aparecía organizado, tantoconceptual como institucionalmente, propiciando el arraigo de una sociologíaurbana, centrado en el desarrollo contradictorio de la urbanización capitalista(como proceso), dentro de los supuestos de la economía política.En nuestra opinión, lo que acontecía era que los problemas sociales reales setransformaban en problemas científicos, en el sentido en que se planteaban enel contexto de comunidades científicas, abordados en términos de teorías einformación científicas. Podemos decir que a fines de 1950 es cuando se iniciael campo de la investigación urbana latinoamericana. Sin embargo, en uncontexto teórico y empírico contenedor de una demografía neo-malthussiana,lo urbano es visto como un atributo y no como parte de las relaciones sociales.A partir de mediados de la década de 1970, se asiste a un replanteamiento delobjeto de estudio de la investigación urbana cuyos abordajes se nutrirán,ahora, fundamentalmente, de los aportes provenientes de la sociología,disciplina que se encontraba en pleno apogeo de un viraje teórico-metodológico. En este contexto, el espacio urbano se analiza como soporte dela producción y reproducción del capital y la tierra urbana como soporte de lareproducción de la fuerza de trabajo, siendo la renta del suelo la categoríaexplicativa de los diferentes costos de reproducción y la causa de la divisiónsocial del espacio. En otras palabras, la propiedadde la tierra, valorizada
  • 3. económicamente, conjuntamente con las políticas del Estado,se constituyenhistóricamente en las determinantes de la estructura urbana.En Argentina, en particular, la importación de esta propuesta y loslineamientos que direccionaron los trabajos de investigadores comoClichevsky y Yujnovsky, entre otros, quedaron rápidamente truncados por labrutalidad de nuestra dictadura. Fueron, en nuestra opinión, investigacionesque ahondaban en el carácter urbano (y no sólo en el contexto) 3,diferenciando el origen del problema del proceso de urbanización, entre lospaíses centrales y América latina, propio de la apropiación de la ciudad por elcapital.A comienzos de 1990, en un contexto que profundiza la estrategia dedesarrollo aperturista, excluyente y concentradora, las relaciones económicasson impuestas políticamente (a la inversa de lo que ocurría hasta la década de1970). Este economicismo encuentra su correlato en un objetivo explícito:mejorar la productividad urbana, con gobernabilidad y sustentabilidad, pero através de un ajuste estructural, proceso que, como se sabe, ha agravado yacentuado la exclusión social. Hoy, 400 millones de personas en Américalatina se apropian, producen y consumen ciudad pero diferencialmente: sólo 1de cada 3 tiene acceso a los bienes y servicios. Evidenciamos problemassocialmente urgentes pero no hay comunidad académica que los convierta enproblemas científicos y, por lo tanto, no hay una resolución científica de losproblemas y, mucho menos aún, política, en sentido amplio. Es decir, no hayuna cuestión urbana 4.En la investigación urbana, en general, se produce una dilución de losreferentes teóricos en indicadores empíricos sin orientarlos a unareproblematización, donde la teoría cumple un papel retórico sin funciónanalítica y lo urbano se constituye en adjetivo y contexto (la división socialdel espacio), enmascarando el carácter urbano de la principal contradicción(la di-visión del espacio social), en temáticas que territorializan los problemaspero distan, todavía, de convertirlosen cuestión.Así, el ¿problema? urbano es también netamente económico: se piensa que laciudad es por donde pasará el crecimiento económico; por lo tanto, hay queaumentar su productividad y hacerla eficiente, a partir de reducir el Estado yrefundar el mercado; hay una modificación del escenario, pasando del políticoal económico mercantil, lo que nos permite hablar, ahora, de una pobreza dela urbanización, es decir, como bien dice Demo, de la pobreza como procesosocial y político y no sólo como carencia material.Aun cuando asistimos, en laactualidad, a un relanzamiento de la temática de lamarginalidad a partir de los trabajos que abordan el complejo proceso de laexclusión social, la pérdida de cohesión social, el peligro de la fractura social
  • 4. y particularmente en sociedades como las nuestras con importantes déficits deintegración, y persistente pérdida de "solidaridad orgánica" 5,hay autores queplantean que, sobre fines del siglo XX y ante los niveles alcanzados por eldesempleo, las cuestiones relacionadas con el consumo (más que conla producción) y los "estilos de vida" (más que las clases),deberían ser las quese privilegien en los análisis de la estratificacióny los distintoscomportamientos socio-demográficos.Sin embargo,en nuestra opinión, estas tres dimensiones son inseparables desdeel momento que, por un lado, no pueden entenderse la cultura y la sociedadfuera del modo de producción al que pertenecen y, por otro, la economía nosólo tiene que ver con el proceso productivo de las mercancías sino, también,con su intercambio y su consumo y, fundamentalmente, con su apropiación.En otros términos, la prioridad que se le da al consumo del espacio en losestudios urbanos, privilegia la superficie del problema. Se describe en elcampo del consumo lo que podría ser explicado desde el campo de laapropiación.En este marco, el propósito del trabajo es delinear un sendero que vaya deldiagnóstico a una propuesta de sentido, con una actitud intelectual orientadahacia la construcción de una alternativa posible, de manera de poder contribuira la construcción de una ciudad latinoamericana más igualitaria. Para ello nosproponemos: a) orientar la teoría crítica hacia la explicación de las estrategiasde reproducción social, repensando la producción del campo urbano como unespacio social donde coexisten formas capitalistas de propiedad de la tierra,cuyo fin es la obtención de rentas fundiarias, junto a formas de apropiacióntendientes a la obtención de un bien de uso; b) revalorizar la dimensiónjurídica de los procesos urbanos, la cual, si no ausente de la investigación, haestado impregnada de un legalismo o juridismo , en términos de Bourdieu, yvista, por ende, como un fenómeno externo a las relaciones sociales que seestablecen en la ciudad; y, por último, c) poner en discusión la posibilidad deelaborar una multiplicidad jurídica que atienda las distintas formas cómo loshabitantes viven su relación con el hábitat urbano, de manera de eliminar lasfronteras materiales y simbólicas que se imponen en el acceso a la ciudad.Por todo ello, el centro de nuestro balance estará atravesado por la mutuaconfiguración del significado de la propiedad privada como capital jurídico ysimbólico de los sectores más desfavorecidos y de un resignificado de esteconcepto a partir de concebir el derecho como una práctica social, comounaestrategia y, como tal, plausible de impulsar un cambio social, tendiente alquiebre de la dualización social actual a partir de la socialización de lasdistintas prácticas posibles.
  • 5. La ciudad como campo socialDesde el corpus teórico de Pierre Bourdieu 6, es posible pensar la ciudad comoun campo social de fuerzas en pugna, que tiene una dimensión histórica, y,así, analizar dialécticamente la contradicciónentre propiedad y apropiación. Una contradicción que desata el conflictoentre un derecho social y un derecho real, que atraviesa axialmente hasta elmismo corazón de las políticas públicas urbanas: la inconstitucionalidad de lainacción estatal para con el primero empuja a la mayoría de la población atransgredir el segundo, tiñendo oficialmente esta práctica como ilegal.Un campo social se define por el tipo de capital que está en juego y aquí"capital" referencia a todo tipo de bien en torno al cual puede constituirse unmercado, es decir, tiene que ser un bien apreciado, producido, consumido.Pero el concepto de campo, siguiendo a Bourdieu , no sólo tiene unaconnotación económica sino que distingue distintos tipos de capital: eleconómico, el cultural, el social y el simbólico, de los cuales, a su vez, puedensurgir sub-especies a partir del trabajo empírico, complementados con lasnociones de volumen (la suma de los distintos capitales) y estructura (ladistribución entre las distintas especies de capital). Así, el volumen y laestructura de capital tienen un fuerte peso en la construcción de las clasessociales.La distribución desigual del capital que está en juego es lo que define lasdiferentes posiciones constitutivas de un campo. En el caso que nos ocupasería, en principio, propietario - ocupante. Pero habría tres posibilidades dedistribución del capital específico:1) poseer o no el capital que está en juego (ser propietario u ocupante);2) la mayor o menor posesión ( acumular tierra urbana como capital deespeculación o fuente de renta o bien considerar la tierra como valor de uso);y3) el carácter legítimo o no de esa posesión, que tiene que ver con elreconocimiento social. Estos criterios definen, también, relaciones de poder,dedominación - dependencia entre posiciones sociales y aun dentro de unamisma posición.Pero en todo mercado hay siempre un ajuste, una diversificación para captar atodo tipo de demandantes, que también se diversifican; hay una relacióndialéctica. Empero, en nuestra sociedad, ser propietario no sólo significaposeer capital económico, sino que el acceso a la tierra puede estar ligado a:1) aumentar el volumen de capital económico (como reserva de valor); 2) alcapital social (pertenecer al grupo de propietarios o terratenientes); 3) al
  • 6. cultural (incorporado bajo la forma de habitus, ligado a determinados valoresde lo que significa ser propietario u ocupante ilegal); y 4) al simbólico(ser reconocidocomo diferente o no frente a los demás agentes del campo; así,ser propietario es un bien simbólico).Asimismo, ser propietario aparece, históricamente, como una categoríacultural, objetivada, en relación con la capacidad económica de suadquisición. Es un capital cultural institucionalizado, legalizado, regulado, quetiene estrecha relación con la existencia misma de nuestro campo social: laciudad. El mismo concepto de propiedadha quedado, desde el siglo XVIIhasta hoy, restringido al derecho de excluir pero no al de no ser excluído delgoce de valores de uso sociales.La lucha por la apropiación del espacio es el interés genérico pero hay,también, intereses específicos ligados a las posiciones que cada uno ocupa enel campo, en relación a la posición social ocupada. En el mercado de tierras,hay oferentes y demandantes del mismo bien pero, a la vez, hay unadiversificación en la producción (distintos loteos) y en el consumo (distintasformas de provisión de viviendas); es decir, hay una competencia entre losproductores para ganar distintos tipos de consumidores.En síntesis, la relación social de propiedad es la dinámica del campo (quepermite la transacción o intercambio, transformando la tierra en un bien decambio) y, a la vez, es un signo de reconocimiento de pertenencia al campourbano.No obstante, hay un espacio en el cual este intercambio no puede tener lugar yes el conformado porlos que no tienen capital económico para entrar en elcampo de juego.Lo que queremos plantear aquí es la contradicción establecida entre underecho constitucional (Art. 14 bis: El Estado debe garantizar el acceso a unavivienda digna, es decir, un derecho social) y el Art. 2506 del Código Civil(sobre el derecho real de propiedad). Y esta contradicción es la que atraviesaaxialmente hasta el mismo corazón de las políticas públicas: lainconstitucionalidad de la inacción estatal para con el primero, empuja a unaamplia franja de la población a transgredir el segundo, tiñendo esta prácticasocial como ilegal, pudiendo poner en juego sólo su capital social, es decir, lared de relaciones.Pero entre ambos espacios (el legal y el ilegal) hay otros intersticiales dondefuncionan submercados, que podemos llamar irregulares y que interactúancon ellos, donde las fronteras entre lo legal y lo legítimo no son tannítidas. Porque en estas relaciones de poder, de dominación -dependencia entre posiciones sociales ¿cuál es el límite entre la legalidad de la
  • 7. acumulación de tierras como bien de cambio y el de la legitimidad de laapropiación de la tierra como bien de uso?Y aquí entran las estrategias de distinción , definidas como instrumentos dediferenciación entre las clases sociales y las fracciones de clase. Sin embargo,el campo de la producción de esos bienes ofrece continuamente nuevasmaneras de apropiarse de ellos, apareciendo aquí, como relevante, el rol de losintermediarios.Es en este contexto que planteamos la distinciónentre propiedad y apropiación. La propiedad privada del suelo, comoInstitución, presupone una base legal para el intercambio; el derecho depropiedad define el derecho a la ciudad y, por ende, a la ciudadanía. En latransacción prima el valor de cambio de esta mercancía pero la propiedad,además, supone una ruptura entre la producción y el consumo, es decir, entreel momento en que se produce tierra urbana (se lotea) y en el quese consume como soporte.Contrariamente, la apropiación como proceso social de uso, ocupación ytransformación de un valor de uso, nos propone la indivisibilidad del circuitoproducción/consumo. Presupone una base legítima para el uso de valores deuso sociales. Se privilegia el uso del suelo, no la propiedad. El intercambio notiene lugar puesto que, sin sustento legal, se obstaculiza la circulación de latierra como mercancía. Y aquí el único intermediario puede ser el Estadocuando legalice esta legitimidad. Así, veremos cómo esta, enprincipio, ilegalidad legítima puede constituirse en fuente de nuevaproducción jurídica; es decir, la apropiación nos plantea la posibilidad de laexistencia de múltiples legalidades y no un paralelismo jurídico entre elderecho de los dominados y el derecho de los dominantes7 . Dicho en pocaspalabras, la apropiación propugna un viraje analítico de las normas a lasprácticas sociales.En este marco, hay tres procesos que se imbrican en el surgimiento de Mar delPlata (en adelante, MDP) y que otorgan particular interés para el análisis delproblema que nos ocupa:1) MDP es un loteo aprobado por excepción, es decir, nace de unatransgresión a las normas, ya que se funda sobre tierras privadas y no fiscales,como establecía la Ley, proceso que sentó las bases de un mercado de tierrascon una dinámica bastante particular;2) el predominio histórico de la lógica del capital comercial. Ya en 1881, deltotal del capital urbano invertido, el 92% correspondíaal comercial (básicamente "tiendas") y sólo el 8% al industrial, reproduccióndel excedente en los servicios que favoreció la especulación inmobiliaria; y
  • 8. 3) su acelerado proceso de urbanización . La estacionalidad de su mercado detrabajo atrajo fuertes contingentes migratorios, tanto temporarios comopermanentes, para cuyo asentamiento se crearon distintos loteos. En efecto, yaen 1914 no sólo ocupa el décimo lugar entre las ciudades más grandes delpaís, sino que mientras Argentina tenía 52.7% de población urbana y 30%depoblación extranjera, estos indicadores en el Partido de Gral. Pueyrredón, (enadelante, PGP), eran del 85.7% y 47.1%, respectivamente. Este proceso, quela ha ubicado como una ciudad grande entre las intermedias, alcanza su mayordinamismo en la década de 1950,cuando se radicaban en la ciudad 7 familiaspor día, cifra que hoy alcanza a 3.5 hogares.Esta conjunción signó su desarrollo urbano con un proceso creciente ysostenido de valorización del capital inmobiliario, coadyuvando a sentar lasbases históricas de la división social del espacio.En efecto, MDP surge enpleno auge del modelo agroexportador (1874), estrategia conducidainequívocamente por los terratenientes, quienes establecieron las bases delmercado de tierras. Este es un momento en el que no puedediferenciarse propiedad de apropiación, es decir, la posesión de muy pocos detodo el capital específico (concentración de tierras), yendo de la mano de laposesión del capital social (red de relaciones institucionales ygubernamentales), conforma una ecuación que da por resultado el ejercicio deuna dominación simbólica, o sea, decidir qué, dónde, cómo, cuánto ypara quién producir y comercializar tierra urbana.Su consolidación a comienzos del siglo como centro turístico no sólo seráimportante como sector de acumulación (históricamente, hay un predominiodel sector terciario en el PBI de más del 55%, frente al 14% de la industriamanufacturera) sino de atracción de fuerza de trabajo.En efecto, entre 1947 y1991, mientras Argentina duplica su población total, el PGP la quintuplica,alcanzando mucho más temprano que el conjunto del país un alto grado deurbanización, contribuyendo por entero a este proceso, hasta 1980, MDP,receptora hasta mediados de siglo de migración extranjera y, posteriormente,interna .No obstante, en el período intercensal 1960-70 la población rural no sóloaumenta en términos absolutos sino que su tasa de crecimiento supera a laurbana y a la total. Este fenómeno tiene relación con el proceso dereclasificación de ciertos aglomerados (Bº Belgrano, Camet, Batán, ubicadosdonde muestra el Mapa núm. 1) de baja renta diferencial, lo que facilitó elacceso a la tierra del contingente migratorio y así, en una década, pudieronalcanzar el status de urbanos ya en 1980, año en que MDP comienza a perderpoblación en términos relativos y la ganan dichas localidades. Aquí tuvo unrol fundamental el mercado de tierras, entendido como el locus dondeconfluyen los promotores, los sectores sociales y las políticas del Estado 8.
  • 9. Figura 1. Partido de Gral. Pueyrredón Fuente: Secretaría de Extensión, FAUD/UNMdP.Esa dinámica de los fenómenos demográficos tiene que ver con laestacionalidad y dinamismo de su mercado de trabajo, ya que el crecimientorelativo de su población potencialmente activa fue no sólo superior alpromedio del país en su conjunto sino, incluso, al del Conurbano Bonaerense(en adelante, CB), área de mayor crecimiento del país, ya a partir de 1960. Enefecto, en el total relativo de la población activa, MDP supera al CB en lo queatañe a migrantes nacidos en el extranjero, en todos los estratosocupacionales. Dicho en otros términos, entre 1970 y 1980 el PGP presenta uncrecimiento de la oferta de mano de obra que supera una vez y media al CB.Es una ciudad que ostenta mayoría de clase obrera asalariada con un pesosimilar al CB, donde predomina el subsector empresarial, pero distribuidamayoritariamente en la construcción y los servicios y tiene más trabajadoresespecializados autónomos, con alto predominio de los subsectoresmicroempresarial y cuenta propia.En otros términos, aun en un contexto de progresiva desindustrialización,abrupta contracción de las actividades agropecuarias, crecimientoininterrumpido del sector terciario, un aumento sostenido del cuentapropismoen todas las ramas, y ostentando el primer lugar en los índices de desempleodelpaís, la información estadística nos permite verificar que los hogares y lapoblación marplatenses tienen mejores condiciones de vida, en todos losestratos sociales, que los del CBy donde su diversificación productiva ycaracterísticas de su mercado laboral la han convertido en objeto de unamayor movilidad social, en sentido amplio.En otras palabras, habría en estaciudad mayor capital social de relaciones que favorecería, a partir de las
  • 10. cadenas migratorias, el ingreso a su mercado de trabajo, ratificado por lo queacontece al pasar del universo de la población económicamente activa (PEA)al de la población total (PHP-JA), como puede observarse en el Cuadro núm.1: hay un ligero aumento de la clase obrera a expensas, únicamente, delincremento del estrato autónomo, lo que está relacionado con dos variablesfundamentales para el análisis de las estrategias de reproducción: 1) lasdisparidades en el tamaño del hogar, debido al nivel de fecundidad y lacomposición de los hogares; y 2) la especialización productiva de los jefes ylos no jefes del hogar, es decir, de la fuerza de trabajo primaria ysecundaria.En síntesis, en el imaginario social de los inmigrantes, MDP esvista como el locus posible donde vender y reproducir fuerza de trabajo. Cuadro 1. Universos PEA y PHP-JA: distribución (%) según clase y estrato social. MDP y CB, 1980 Universo PEA PHP-JA Clases y MDP CB MDP CB Estratos TOTAL 100.0 100.0 100.0 100.0 CLASE 0.5 0.5 0.6 0.7 "ALTA" CLASE 44.8 40.7 43.7 36.3 MEDIA Autónoma 16.7 12.5 22.3 15.0 Asalariada 28.1 28.2 21.4 21.3 CLASE 49.0 51.3 53.2 59.5 OBRERA Autónoma 13.4 10.7 17.3 13.7 Asalariada 35.6 40.6 35.9 45.8 TRAB. MARG. 5.7 7.5 2.5 3.5 Fuente: Núñez, A. (2000).Respecto del proceso de estructuración de la ciudad, el mismo puederesumirse en dos grandes etapas: 1) desde sus orígenes hasta la década de1940, en que la propiedad coincide con la apropiación, es decir, una idea deciudad con una clara división del espacio para la reproducción simple de lafuerza de trabajo y para la reproducción ampliada de los gestores del proyecto;y 2) a partir de mediados de 1940, donde se imbrican el crecimientodemográfico y las políticas públicas implementadas a nivel nacional,produciendo un relativo acceso social a la propiedad de la tierra en la periferiade la ciudad por parte de los sectores de menores recursos. Pero laperiferización no es un proceso natural sino un proceso construido, de
  • 11. invención inmobiliaria, en zonas de baja renta diferencial, favorecido por unaestructura de propiedad de la tierra históricamente concentrada, proceso en elcual el Estado no ejerció un control real en su producción y reproducción.En efecto, entre 1959 y 1981 encontramos las siguientes características: 1)alrededor de 30 propietarios con un promedio de 20 has. cada uno; 2) el 66%de ellos retuvo esa superficie hasta 1981, permaneciendo casi la totalidadvacante y sin lotear; 3) el 22% los retuvo hasta 1989 y 4) del 42% de lasparcelas que permanecían baldías a esa fecha, el 11% de sus propietarios noresidía en MDP. A su vez, entre esos años, las Personas Jurídicas (sociedadesanónimas, básicamente) incrementan entre 7 y 10 veces la superficie bajopropiedad, pero hay una clara estrategia de retirarse del ejido urbano yexpandirse sobre tierra rural, inexplotada, para reiniciar el proceso dereconversión de uso del suelo (Cuadro núm. 2). Es decir, un momentohistórico donde sí se diferencia la propiedad de la apropiación. Cuadro 2. Propiedad de la tierra urbana, según Persona Jurídica (PJ) y Persona Física (PF). MDP, 1959-1981 % Has. % Has. Circunscripción Superficie(has.) 1959 1981 PJ PF PJ PF II 4100 1.5 1.2 13.0 1.7 IV 11780 1.5 1.9 9.1 4.3 VI 8100 2.6 2.4 0.7 3.4 Fuente: Núñez, A. (2000).Pero el derecho de propiedad no sólo define una posición relativa (poseer elcapital que está en juego) sino la legalidad del poder de su administración porlo cual, como veremos, se producirá un doble juego de revalorización de latierra y de apoyo a la autoconstrucción, que contribuye a modificar lasposiciones relativas del campo urbano. Así, en el Cuadro 3 se verifica que:a) por un lado, aumentaron los que no pudieron acceder a la posesión de latierra (ocupantes de hecho) y, por otro, los que invertían capital económico enun alquiler optaron por pasar a la categoría propietario, destinándolo al pagode las cuotas del lote propio. No obstante, los nuevos propietarios quesurgieron entre 1960-1980 se encuadran en dos procesos: 1) la clase media(profesionales y pequeños comerciantes) que adquiere los departamentosproducidos en la década de 1950; y 2) los obreros autónomos de laconstrucción, que se localizan en zonas alejadas del área central, inaptas ycarentes de infraestructura, pero no son viviendas deficitarias. Aquí estaríapredominando el capital cultural incorporado bajo la forma de habitus,
  • 12. poniendo en juego el conjunto de instrumentos de reproducción ligados a losconocimientos y habilidades para la autoconstrucción; yb) a partir de 1980 (cuando entra en vigencia la Ley Provincial 8912, sobre laque volveremos más adelante) se registra una nueva disminución de inquilinospero también de propietarios y un nuevo incremento de las formas irregularesde tenencia. En esta categoría encontramos a los obreros no calificados dondepredominan los hogares de familia completa no-nuclear y el mayor porcentajede hogares con hacinamiento personal y viviendas deficitarias. Aquí, es dablesuponer que ante la escasez de capital económico se optimiza el capital socialcomo instrumento de reproducción, permitiendo el acceso social al campourbano a través del allegamiento co-habitacional, que tiene que ver,fundamentalmente, con una estrategia que permite afrontar los gastos de unavivienda urbana, al incorporar parientes y/o amigos migrantes; con el repartode tareas domésticas, etc. En otras palabras, y como se verifica en el Cuadro 4,hay un progresivo desmejoramiento de la situación habitacional a medida quedescendemos en la escala social. Asimismo, la tenencia irregular en laperiferia está positivamente correlacionada con la tasa de desempleo mientrasque en el centro ésta última se relaciona con el hacinamiento personal. Cuadro 3. Hogares: distribución (%) según régimen de tenencia. MDP, 1960-1991 % Hogares Régimen de Tenencia 1960 1980 1991 Propietario 58.9 67.0 61.0 Inquilino 32.2 21.1 18.5 Administrador 4.3 2.2 3.0 Ocupante gratuito 3.3 8.8 13.3 Préstamo, cesión u 1.3 0.9 4.2 otro Fuente: Núñez, A. (2000). Cuadro 4. Hogares: indicadores de las condiciones de vivienda, según Condición Socio-ocupacional del jefe. MDP, 1980 CSO % Hogares en % % Hogares Casa Depto. Viv. Hogares Propietario Inquilino Otro JEFE Precaria c/ hacinam. TOTAL 61.9 31.0 7.1 18.5 63.1 23.8 13.1 PROF 55.8 44.2 ---- 4.0 73.0 19.9 7.1
  • 13. TECN 56.6 42.5 0.9 9.3 59.1 30.6 10.3 PPA 64.0 34.8 1.2 9.6 71.6 22.4 6.0 EAV 52.7 45.4 1.9 11.9 61.4 29.4 9.2 TEA 71.8 21.8 6.4 18.2 68.5 19.0 12.5 OCAL 64.6 23.8 11.6 26.9 59.0 25.2 15.8 ONCAL 45.4 31.8 22.8 33.5 43.6 20.2 36.2 EDOM 58.7 24.5 16.8 24.5 48.4 28.1 23.5 Fuente: Núñez, A. (2000). Nota: PROF (profesional); TECN (técnicos); PPA (pequeño propietario autónomo); EAV (empleado administrativo y vendedor); TEA (trabajador especializado autónomo); OCAL (obrero calificado); ONCAL (obrero no calificado); EDOM (empleada doméstica).Concretamente, el incremento de las situaciones irregulares de tenencia entre1980 y 1991 no sólo se produjo en base a la contribución de los másdesfavorecidos en el espacio social sino, también , a la de los antiguosinquilinos de clase media que ya no pueden afrontar el pago de una renta, lasexpensas y/o servicios.El escenario que inaugura la última década del siglo XX nos ofrece una di-visión más compleja de la relación entre espacio social y espacio geográficoque en los ´80. Hoy, en un contexto de pobreza heterogénea, las estrategias einstrumentos de reproducción se diversifican, aun para los que ocupan unmismo espacio social. A su vez, las trayectorias de agentes que ocupandistintos espacios sociales pueden converger en un mismo espacio geográfico.Por ejemplo, si bien el desempleo aumenta hacia la periferia de la ciudad, enel área central encontramos la coexistencia de los valores extremos.Respecto de la categoría socio-ocupacional, en los barrios del oeste y suroestepredomina el cuentapropismo ligado al trabajo marginal (peones de laconstrucción, con muy escasa educación formal y baja calificación); hacia elsur, las actividades por cuenta propia tienenque ver con el predominio depequeños propietarios del comercio ligados al balneario y hacia el norte severifica una incipiente pero progresiva apropiación de esta zona porprofesionales, con fines netamente residenciales, coexistiendo con pequeñospropietarios autónomos, directamente vinculados a la actividad turística que sedesarrolla sobre la ruta interbalnearia.Asimismo,es de destacar que los hogares no-nucleares (extendidos ycompuestos) son una forma de organización familiar que atraviesa todas lascategorías ocupacionales, es decir, el allegamiento co-habitacional es hoy unaestrategia habitacional que implementan casi todos los estratos sociales. Antela reducción del capital económico, que impide afrontar los gastos de unavivienda urbana, se optimiza el capital social pero comienza a resquebrajarsela identidad territorial: aquella que imbrica, cultural pero conflictivamente,
  • 14. identidad geográfica e identidad social 9.El que sí pareciera que delimita estasfronteras es el capital educativo dada la apropiación de los espacios másvalorizados socialmente por parte de los profesionales. Esta no sólocontribuye a la construcción de esa identidad sino al reconocimiento depertenencia a un determinado espacio social.En síntesis, la periferia oeste concentra la pobreza de la ciudad (carencia deequipamiento, de infraestructura, etc.) y la pobreza en la ciudad (viviendasdeficitarias, hacinamiento, bajo nivel educativo del hogar, alto desempleo)mientras que en áreas de la ciudad históricamente no pobres hoy se registra,también, la nueva pobreza. En otras palabras, asistimos a una concentraciónde la pobreza estructural en zonas que fueron las protagonistas de la expansiónurbana desde la década de 1960, históricamente excluidos de los valores deuso sociales más elementales. Pero, a la vez, la pauperización que afecta a losestratos medios ha llevado a la emergencia de situaciones habitacionales yformas de organización familiar, otrora propios de los estratos obreros,localizados en un área que históricamente fue el objetivo de la inversiónpública, es decir, una conjunción de riqueza histórico-cultural con pobrezaeconómico-social.En tal sentido, es imprescindible aquí hacer referencia al rol de las políticaspúblicas, como una dimensión fundamental de la intermediación en elfuncionamiento del mercado de tierras, ya sea por el corpus normativo quereafirma la división social del espacio (política impositiva, fiscal, inmobiliaria,etc.) y/o por intervenciones directas sobre el campo urbano que impactandirectamente sobre el precio de la tierra, es decir, sobre la renta capitalizada.Así, en 1979 se sanciona la Ley Provincial 8912 de Uso del Suelo yOrdenamiento territorial, prohibiendo los loteos en zonas carentes deinfraestructura. Sin embargo, entre 1980 y 1990 se producen cerca del 90% delas subdivisiones hechas en la década del 50 (llamada del boom de los loteos),de las cuales un 10.3% corresponden a las Circunscripciones II y IV , ruralespero contiguas al ejido urbano (ver Figura 1).En efecto, a partir de 1981 comienza un proceso diferente: se dispersa laconcentración, es decir, las manzanas que se lotean son aquellas a las cualeshan llegado los servicios básicos, con su consiguiente valorización.Desde los primeros años de la estrategia aperturista, fue un objetivo explícitode la política municipal coronar la ciudad turística con grandesemprendimientos urbanos. Así, en 1980, del total de las erogacionesmunicipales, el 53.1% correspondió a Gastos de capital, de los cuales el 30%fue a Obras y Equipamiento (el Complejo Balneario Punta Mogotes, la fuentede agua de la plaza central, la peatonalización de la calle San Martín, entreotros). En ese mismo año, los Servicios especiales urbanos representaron, en
  • 15. promedio, el 35% del gasto municipal, en abierto contraste con el 5%invertido en Salud y el 8% en Bienestar Social, guarismos que se mantienencon ciertas oscilaciones hasta mediados de los ´90. Las relaciones decooperación entre los tres niveles de gobierno, fortalecieron la gestión de esosmacroproyectos orientados a la actividad turística. Nuevamente, nosencontramos con una concepción de ciudad como objeto privado y con unEstado municipal facilitador de las estrategias del mercado, que segrega cadavez más población.En este contexto de fragmentación y dualización social y urbana,queremosrescatar a la familia en relación a este campo social de disputa quees la ciudad, en tanto nos interesa analizar el proceso de reproducción social,en relación a la apropiación del espacio. Cuáles y cómo son sus estrategias einstrumentos de reproducción en un espacio atravesado conflictivamente porel par dominante/dominado, con el objetivo de intentar explicar la trayectoriahacia una posición en el espacio social.Apropiación del espacio, familia y clase socialEl desarrollo de este acápite se basa, fundamentalmente, en el análisis de losdatos obtenidos mediante la realización de encuestas ad-hoc, en dos barrioslocalizados en la extrema periferia oeste de MDP (Belgrano y Autódromo, enadelante BByA), donde se concentra la pobreza en y de la ciudad, y dondepondremos en juego los conceptos vertidos en el primer acápite.Ambos surgieron como loteos en tierra rural y se presentan comoun continuum, si bien los separan, por un lado, 25 años (uno se origina en1962 y otro en 1987) y, por otro, una ruptura en la traza, es decir, no presentanel mismo amanzanamiento. Sin embargo, están virtualmente unidos por unmismo proceso de segregación social y urbana.Sus límites norte, oeste y esteson tierras rurales y, al sur, la Ruta Provincial 88, sobre la que se localizanalgunos espacios de producción como el Parque Industrial. Dadas lascaracterísticas de la tierra (baja e inundable), es poco productiva y rentabledesde el punto de vista de su explotación agrícola.El primer loteo se aprueba por excepción sobre 140 has. de la Estancia DosMarías, para vender cada parcela en 140 cuotas, equivaliendo cada cuota a tresjornales obreros, siendo el enganche (la posesión) a la tercera cuota.En palabras del loteador, que fue no sólo el promotor y financista sino quepasó a ser propietario al adquirir 1000 lotes (cerca de 50 has.): " el loteo sehizo con una función social, para que los sectores populares accedieran a la
  • 16. tierra, por las cuotas tan accesibles. Además, a los que no podían pagar, yo mismo les conseguía trabajo..."10. Sin embargo, a comienzos de la década de 1990 había familias que aún no habían podido terminar de pagar su lote, recibiendo amenazas de desalojo por parte del estudio jurídico de la hija del promotor. Algunos se fueron y la inmobiliaria revendió el lote, lo que nos permite hablar de un alquiler encubierto y temporario de tierra, reafirmado por el testimonio de A.: "Yo soy viuda, con 13 hijos, y levanté esta vivienda yo misma con lo que recibí por la venta de pan que yo misma producía. Con el desalojo, fui a ver al cura del barrio y me ayudó porque él le compró el terreno,pero lo escrituró a su nombre. Después yo firmé un contrato donde el cura me permite usar el lote, pero cuando él decida construir otra cosa me va a dejar usar el fondo para hacerme una habitación para mí pero no para mis hijos..."11 A través de este relato podemos ver cómo las estrategias del intermediario hacen variar el volumen y estructura del capital de los agentes sociales: no sólo se perdió el poco capital económico que posibilitó la entrada al campo sino también el jurídico y el simbólico, al pasar de propietaria a ocupante gratuita. Esto nos introduce de lleno en la problemática del Derecho, ya no como un instrumento sino como una práctica social específica, expresada en un discurso, para cuya interpretación se necesita conocimiento12 e información, tema sobre el que volveremos más adelante. Hacia 1987 comienza la subdivisión de las tierras contiguas al Autódromo Ciudad de Mar del Plata.La estrategia del loteadorfue comprar al terrateniente tierra rural inexplotada, de baja calidad y venderla fraccionada "tipo country, para quien quiera instalar su casilla rodante para ver las carreras" 13 . Según la legislación municipal vigente, el único uso permitido allí es el rural, intensivo y extensivo. Pero en el término de un año ya vivían allí 800 familias que, lejos de querer ver las carreras, compraron el lote para construir su vivienda. El 75% de la población es nacida en Santiago del Estero y Tucumán, provincias que dejaron por no poseer empleo (64.2%) o, los que lo tenían, buscaban mejores condiciones de vida (35.8%); el 59% se ubica en la franja etaria 15-64 años; el 40% entre 0 y 14 y sólo el 1% tiene 65 años y más, lo que contrasta abruptamente con la estructura envejecida de la ciudad en su conjunto (Cuadro núm. 5) y con una Tasa Bruta de Natalidad que duplica la de MDP.Cuadro 5. Perfiles comparativos de edades. MDP y BByA, 1991
  • 17. Area Edad Media Edad MedianaUrbana Jefes Cónyuges Hijos Jefes Cónyuges HijosMDP 49.6 46.0 13.7 47.9 40.1 13.1Belgrano 42.0 37.4 12.0 39.5 36.5 12.0Autódromo 34.7 30.7 7.4 33.0 28.5 7.0Fuente: Núñez, A. (2000). Estos loteos motivaron una segunda migración, la intraurbana, que consistió en abandonar la residencia anterior, no sólo próxima al lugar de trabajo sino con buenas condiciones de accesibilidad, provista de servicios de infraestructura y medios de consumo social. Hay aquí una clara estrategia de reconversión de los instrumentos de reproducción: se invierte capital económico en la adquisición de un lote pero, también, en la obtención de un capital jurídico y simbólico: llegar a ser propietario pero, a la vez, ser reconocido como perteneciente al campo urbano, en detrimento, quizás, del capital social y urbano acumulado en la residencia anterior. En síntesis, en la apropiación del espacio se asume un costo social y económico que se compensa, en parte, por no sólo estar sino ser de la ciudad; se adquiere otra identidad14. A estodebemos agregar, se logra un derecho. Pero, como dice Marx, la existencia de clases sociales, de desigualdades sociales, hace que el Derecho, al ser abstractamente igual no elimina sino que reproduce las desigualdades. Pero, paralelamente, en el discurso del derecho se reconduce el Poder, entendido como una relación social donde hay dominantes y dominados Es el derecho el que institucionaliza esta asimetría5. Así, podría leerse que el agente inmobiliario estafó a los compradores; que fue una práctica ilegal en tanto transgredió las normas urbanas, argumento que esgrimió permanentemente el Estado para no proveer al barrio de los servicios básicos. Sin embargo, el Art. 64 del Capítulo 5 de la Ley 8912 establece"...que el área [a subdividir] esté en zona no urbana; que se encuentre condicionada para la construcción de viviendas de uso transitorio; que el área común de esparcimiento [¿el Autódromo?] y el área de viviendas deben guardar una mutua e indisoluble relación funcional y jurídica, que las convierte en un todo inescindible; no podrá subdividirse dicha área ni enajenarse en forma independiente..." En base a esto, se entregaron boletos de compra-venta a los habitantes, hechos por una abogada de la misma inmobiliaria, pero en lo que se les mintió es en lo que no se les dijo: el significado del término condominio que aparece en dicho boleto, figura legal muy común en lo rural pero nueva en lo urbano. Asimismo, el Art. 2673 del Código Civil define el condominio como el derecho real de propiedad que pertenece a varias personas, por una parte
  • 18. indivisa sobre una cosa mueble o inmueble. El Art. 2680 especificaque ningún condómino puede, sin el consentimiento de todos, ejercer sobre lacosa común ni sobre la menor parte de ella, actos materiales o jurídicos queimporten el derecho de propiedad. La oposición de uno bastará paraimpedirlo que la mayoría quiera hacer a este respecto.Todo esto significa que, desde lo legal, no se transgredió la norma ya querealmente se vendió una superficie indivisa en condominio, sino que se adaptóuna ley existente, se la manipuló, se la interpretó ocultando su sentido, porqueel loteador, en realidad, no vende los lotes sino que hace participar a loscompradores como sus condóminos. Lo concreto es que el vendedor siguesiendo el propietario, porque el condominio no está reconocido legalmentepara el espacio urbano pero, y quizás esto sea lo más interesante, esta figurajurídica impone un obstáculo a la circulación de la tierra como mercancía, nopuede ser vendida y, por lo tanto, sólo tiene valor de uso, no valor de cambio.Se adquirió el uso de la tierra, no la propiedad, pero se alcanzó el derecho deacceso a la vivienda.Entonces, permítasenos por ahora decir que en esta dialéctica que estructura elcampo urbano se demuestra lo que Alf Ross dijo hace ya más de 40 años: elconcepto de propiedad es perfectamente prescindible y si lo usamos es porpura convención 16 .El 60% de los jefes migrantes eligió Mar del Plata como radicación porque yaconocía las posibilidadesde ingreso a su mercado de trabajo por anterioresmigraciones temporarias para empleo en verano y un 25% se sumó a la redsimplemente siguiendo a familiares o amigos, conformandohogares completoscompuestos y extendidos, es decir, el allegamiento cohabitacional como parteconstitutiva del proceso de reproducción.Concretamente,hay una inversión de capital, no sólo económico sino, también,social y de conocimiento de los instrumentos de reproducción disponibles(mercado de trabajo, primero y mercado de tierras después) para implementaruna estrategia que permita transformar la posición que se ocupa. Estamos,pues, ante la primera estrategia, cuya implementación es posible por el capitalde conocimiento que se tiene del instrumento de reproducción, en este caso, elmercado de trabajo: "...yo venía acá a trabajar en la temporada...". Hay uncapital cultural objetivado y un escaso capital económico que motiva ypermite la movilidad geográfica pero, a la vez, se pone en juego el capitalsocial de la red de relaciones: "...vine aquí siguiendo a familiares...".En estos barrios prácticamente no hay desocupados pero sí una altísimaprecariedad e inestabilidad laboral: el 40% de la fuerza de trabajo se componede peones de la construcción, changarines (ocupados ocasionales), cirujas
  • 19. (recolectores de cartones) y empleadas domésticas, involucrando al 35% de lapoblación en estos hogares de jefe activo (PHP-JA).En efecto, como se observa en el Cuadro 6, la mayoría de la poblacióneconómicamente activa (PEA) se ubica en el estrato de los obreros nocalificados, dentro del sector terciario de la economía. Desde el punto de vistade la categoría socio-ocupacional, entre los asalariados incluimos: vendedores,mozos y personal de fatiga y, dentro de los cuentapropistas consideramos lospeones, jornaleros, empleadas domésticas, costureras, mecánicos ychangarines.El escaso volumen relativo de clase media se distribuye, básicamente, entreempleados del comercio y pequeños comerciantes que residen en el barrioBelgrano, pero que no emplean fuerza de trabajo asalariada. Con estoqueremos significar que la vivienda aquí pasa a ser no sólo espacio dereproducción sino de producción.En este contexto, es difícil pensar en la implementación de otras estrategias dereconversión; esto es, por ejemplo, invertir capital económico en la obtenciónde capital educativo para los hijos. Por el contrario, dada la ocupación actualde los jefes de hogar, ya sea por su escasa calificación y por el estado delmercado de trabajo, aquéllos son incorporados muy tempranamente a laactividad económica. Cuadro 6. PEA y PHP-JA: Distribución (%) según clase y estrato social BByA, 1991 Clases y estratos PEA PHP-JA TOTAL 100.0 100.0 (251) (693) CLASE MEDIA 6.5 5.0 Asalariada 3.3 2.5 Autónoma 3.2 2.5 CLASE 52.9 59.3 OBRERA Asalariada 45.5 54.7 Autónoma 7.4 4.6 TRAB. MARG. 40.6 35.7 Peon 25.0 34.6 EDOM 15.6 1.1 Fuente: Núñez, A. (2000).
  • 20. Ahora bien, al indagar cómo es la organización familiar de esta población, esde destacar que la mayoría de los hogares está compuesto por miembrosemparentados: el 21.7% son jefes; el 18.7% son cónyuges; el 51.7% son hijosdel jefe; el 4.3% son nietos; el 0.8% ascendientes del jefe y el 2.8% otrosmiembros (yernos/nueras y amigos), es decir, más del 90% de la poblaciónconstituyen parientes en primer grado, siendo muy escasa la frecuencia de loshogares unipersonales y las familias incompletas de jefa mujer, constituyendoéstas últimas apenas la mitad que la media marplatense. Estamos en presenciade hogares cuyo tamaño supera el promedio de la ciudad, con la solaexcepción de los escasos pertenecientes a la clase media asalariada y los quepresentan jefa empleada doméstica.Básicamente, estos hogares se caracterizan por su completud (amboscónyuges presentes), su alta descendencia (presencia de hijos en el hogar) y lapreeminencia (hogares constituidos, fundamentalmente, por un núcleoconyugal primario, NCP), a pesar de que hemos encontrado 8 viviendas conun hogar y dos núcleos conyugales secundarios (NCS) y 2 viviendas con unhogar y 3 NCS. Concretamente, hay un promedio de 1,02 hogares porvivienda pero tenemos un 7.1% de hacinamiento familiar (coresidencia deNCP y NCS).Sin embargo, hemos detectado algunas características muy significativas, quenos hablan no solamente de una estrategia de reproducción social sino deloshabitus incorporados y del volumen y estructura de capital que seposee.Esto es que el escaso volumen de capital económico de las parejasjóvenes les impide afrontar una estrategia habitacional de neolocalidad. Aquíla familia funciona como cuerpo, como red de unidad doméstica; hayintercambios intergeneracionales. Pero, a la vez, hay una transacción que, encierta forma, supone una modificación de todo el sistema de reproducciónsocial y hace que la familia funcione como campo, como espacio de juego, apartir de un rendimiento diferencial de los instrumentos de reproducción17. Elpadre que cede la vivienda a la nueva pareja define territorios signados por loeconómico y lo simbólico: transmite el significado y el rol de la familia comosujeto de reproducción pero con un poder implícito, a partir de la posiciónrelativa que le otorga no sólo la posesión sino el manejo de ciertos bienes.Específicamente, esto implica una nueva división familiar del trabajo, tanto dela nueva familia que se agrega como de la que presta la vivienda. Por ejemplo,el caso de L., jefe migrante, en cuya vivienda residen 15 personas: sucónyuge, sus hijos, dos de ellas casadas, con sus cónyuges y sus hijos. Sus dosyernos le ayudan en la recolección de cartones, mientras que las mujeresdeben atender las tareas domésticas.Todo esto evidencia la limitación de las opciones que se les presenta a losjóvenes. Por un lado, evitan los gastos que implica una vivienda pero, por
  • 21. otro, afrontan un elevado costo al renunciar a otros objetivos para adecuarse alfuncionamiento del hogar.El caso del préstamo del terreno para otros familiares no directos y/o amigos,define un poder social y simbólico dentro del espacio social: comparten unamisma posiciónpero una distinta condición social, estableciéndose así unarelación de fuerzas de clase a partir del "...yo soy el dueño del terreno (...)ellos ocupan el fondo...".Aquí la propiedad ya no es sólo material sinosimbólica; hay una astucia de distinción 18 dentro de la misma clase social; hayotro capital (no sólo económico) que define un poder dentro del espaciosocial. A la vez, para el ocupante, es una práctica que le permite iracumulando un cierto volumen de capital económico que le posibilitará, talvez, en otro momento, enfrentar una mejor solución habitacional.La vivenciade la irregularidad no es igual para todos ellos: el 4.7% esocupante de hecho y un 10 % es ocupante de derecho, es decir, el dueño delterreno le ha cedido una parte para que instale su vivienda.Un aspecto de fundamental importancia es ver que casi todos los jefes quereciben a sus hijos casados, no habían experimentadouna coresidenciaanterior,mientras que el 63.6% de los que prestan el terreno sí lo habíanhecho: eran ocupantesen un lote cedido o alquilaban una vivienda en lotecompartido. Hay una historia hecha cuerpodetrás de estas estrategias, perotoda esta red habitacional no sólo se nutre de mecanismos de solidaridad entrepares sino que, también, es un espacio atravesado por la disputa (material ysimbólica) y por la fragmentación social, según los habitus incorporados:"... quiero volver a la villa. Acá no hay organización, no hay solidaridad;cada uno para cada uno..."(Amelia, jefa de hogar)"Nos vamos del barrio por problemas de familia. Tengo resentimiento con elbarrio y la sociedad. Nos sentimos discriminados por ser del Belgrano. Tengola casa en venta en 18 inmobiliarias pero ahora construimos una piecitaarriba para que alguien cuide la familia cuando mi esposo tiene guardia.Vivimos armados porque ya nos asaltaron 3 veces..."(Susana, esposa de un asalariado medio)Ser del Belgrano o ser del Autódromo implica aquí un manejo de laimpresión, un argumento (esgrimido ya sea desde el Estado o por otroshabitantes de la ciudad) que homogeiniza y del cual, para algunos, hayque despegarse. Para otros, este espacio geográfico no pertenece a Mar delPlata; es otra ciudad:"...me iría a una ciudad con puerto...", dice José, quevino de Tucumán, se casó con una marplatense y ahora trabaja como auxiliarde máquina...en el puerto!
  • 22. Como vemos, este es un momento en la trayectoria social de los agentes enque se pudo acumular un pequeño volumen de capital (no sólo económicosino social, dada la red informacional tendida alrededor de la venta de loslotes)y así acceder a la propiedad de la tierra; se logra el acceso social alespacio urbano, transformando el patrimonio familiar. Pero a un espaciodonde conviven, heterogéneamente, pobres estructurales (los que no vensatisfechas sus necesidades habitacionales) y los nuevos pobres: aquellos quese enfrentan al desalojo por la imposibilidad de pagar el alquiler (21%) o porla necesidadde contar con otros espacios donde guardar sus nuevosinstrumentos de trabajo: carros y animales (16%).Paradójicamente, este proceso que va del desalojo a la posibilidad de comprarun lote es visualizado como de movilidad ascendente, aunque no se hayanmejorado las condiciones habitacionales: las viviendas tienen un promedio de1.9 cuartos cada una, lo que nos da un indicio del hacinamiento personal.Asimismo, sólo los hogares encabezados por un jefe propietario de unpequeño comercio en su vivienda o un asalariado del sector público, son losúnicos que han experimentado una mejoría relativa en su nivel dehacinamiento, respecto a su vivienda anterior.Por el contrario,los obreros autónomos (como mecánicos) han triplicado losniveles de hacinamiento crítico, a lo que se suma el hacinamiento de hogares.Estose debe, fundamentalmente, a que los trabajadores más desfavorecidossocialmente (albañiles que trabajan autónomamente, personal de fatiga,changarines) son los que coresiden con sus hijos casados pero, a la vez, dondecon mayor frecuencia encontramos lotes compartidos, lo que hace disminuirporcentualmente sus niveles de hacinamiento de hogares y familiar (Cuadro7). Cuadro 7. Hogares: distribución (%) por Nivel de Hacinamiento personal, según CSO del Jefe. BByA, 1991 y residencia anterior CSO % de Hogares con nivel de hacinamiento * Actual (1991) Anterior vivienda Jefe <=2 2/3 3/5 5/7 <=2 2/3 3/5 5/7 Total 39.8 31.4 20.3 8.5 38.5 22.1 29.5 9.8 PPA 100.0 --- --- --- 66.7 --- 33.3 --- EAV 75.0 25.0 --- --- 66.7 33.3 --- --- TEA 33.3 16.7 50.0 --- 83.3 --- 16.7 --- OCAL 47.1 29.4 17.7 5.8 31.6 15.8 26.3 --- ONCAL 35.4 38.1 15.7 11.8 34.1 18.2 29.5 18.2 PEON 32.5 32.7 26.0 8.8 25.8 38.7 22.6 12.9 EDOM 50.0 --- --- 50.0 50.0 --- 50.0 ---
  • 23. Inac. 42.8 28.6 28.6 --- 40.0 --- 60.0 --- Fuente: Núñez, A. (2000). Nota *: personas por cuarto.Este allegamiento co-habitacional promueve, además, una diferente divisiónfamiliar del trabajo, como puede observarse en el Cuadro 8:1) en general, en todos los estratos, las cónyuges e hijos del jefe presentan unaactividad laboral inferior a la de los otros miembros del hogar (exceptuandolas cónyuges de jefe inactivo);2) en los hogares cuyo jefe es un obrero autónomo, la participación en laactividad económica de los otros miembros del hogar (ni cónyuges ni hijos),es menor que en el resto de las categorías ocupacionales, a la inversa de lo queocurre en los hogares de jefe inactivo; y3) solamente entre los pequeños comerciantes y los peones autónomos laactividad de los hijos supera a la de los cónyuges. Cuadro 8. Población de Activos no Jefes: Tasas de Actividad, según CSO del Jefe del Hogar. BByA, 1991 CSO Cónyuges Hijos Otros miembros Jefe Total 34.5 28.2 55.2 PPA 50.0 57.1 ---- TEA 20.0 16.7 33.3 OCAL 34.5 20.8 60.0 ONCAL 40.0 17.9 55.6 PEON 29.5 31.0 50.0 Inactivo 66.7 39.1 60.0 Fuente: Núñez, A. (2000).A su vez,la mayoría relativa de los miembros activos no jefesse concentra enlos hogares de obreros no calificados y peones (diez veces más que entre losobreros autónomos), siguiéndoles los de jefe obrero calificado e inactivo. Porotra parte, es de destacar que casi el 80% de los activos no jefes se ubican enlos estratos más bajos de la escala social.En este aspecto es dable poner de relevancia lo siguiente:
  • 24. a) entre los jefes de hogar, hay una distinción según sea nacido en MDP oinmigrante: los pequeños comerciantes y vendedores del comerciocorresponden a los primeros; yb) la segunda distinción se produce, entre los inmigrantes, según el año dellegada a MDP,encontrándose el corte más abrupto a partir de 1970. Losarribados a la ciudad antes de ese año pudieron emplearse, en su mayoría,como obreros asalariados, mientras que el resto se ubicó en puestos precariose inestables.Respecto a los hijos, los que han accedido a puestos de clase media (tantoasalariada como autónoma) y obrera autónoma tenían entre 25 y 29 años, cuyopadre era obrero no calificado, peón o inactivo; o sea, hay claros indicios deuna movilidad social intergeneracional ascendente. Empero, en hogares cuyojefe pudo llegar a ser un pequeño cuentapropista comerciante, los hijos deentre 14 y 20 años son trabajadores marginales y obreros no calificados; hayaquí una movilidad social intergeneracional descendente; un rendimientodiferencial de los instrumentos de reproducción, en coyunturas diferentes.No basta, entonces, con analizar la relación entre práctica social yfuncionamiento de los instrumentos de reproducción (esto es, mercado laboraly mercado de tierras) sincrónicamente, sino que hay que reconstruir latrayectoriasocial del campo, de manera de explicar no sólo las mismasprácticas de quienes ocupan distintas posiciones en el espacio social sino, a lavez, distintas prácticas de quienes ocupan una misma posición relativa; cómollegan a acercarse geográficamente aquellos que se distancian socialmente.Al dejar su lugar de origen, 1/3 de los jefes era menor de edad, es decir, vinosiguiendo a familiares en busca de trabajo; un 8% no poseía trabajo y el restoestaba empleado en actividades agropecuarias e industriales. Al llegar a Mardel Plata, la mayoría de ellos pasa a ocuparse en las ramas del sector terciario,básicamente gastronomía (conocimiento adquirido en el centro invernal deRío Hondo) y algunos en la construcción, ramas que no aparecen en suslugares de origen. Actualmente, han disminuido a la mitad los jefes ocupadosen la industria, refugiándose en actividades que requieren escasa calificación,por cuenta propia.Pero lo importante aquí es que este desplazamiento transversal implica laobtención de nuevos medios de trabajo (herramientas, carros, animales) querequieren otros espacios . En términos de Forni y Roldán, hay una trayectorialaboral quebrada, interrumpida, inter e intrageneracional, como muestran lasFiguras 2 y 3. Los jóvenes y los nuevos migrantes que se suman a estehábitatinician su trayectoria laboral por contagio, en ocupaciones que resultande fácil entrada y donde las capacidades necesarias se transmiteninformalmente 19. Hay una zona rural expulsora de fuerza de trabajo que
  • 25. motiva el emprendimiento de una migración estacional hacia un centrorecreativo invernal donde se adquiere un nuevo capital cultural objetivado (noinstitucionalizado), que posibilita y promueve, a la vez, un nuevodesplazamiento para optimizarlo.Esto significa que la trayectoria habitacional está estrechamente relacionadacon esta trayectoria laboral: en una primera etapa, en zonas próximas al áreacentral e intermedia de la ciudad, donde se concentra la actividad turística;luego, se necesitarán terrenos más amplios, apropiados a las nuevasestrategias, pero en un doble proceso: la imposibilidad de afrontar los gastosde una vivienda céntrica y la posibilidad de invertir el poco capital económicoacumulado en el lote propio.Dicho en otras palabras, son dos desplazamientos estrechamente imbricados:la migración laboral como emergente de la contradicción capital/trabajo y sucontracara, la migración intraurbana, motivada por la renta del suelo que nosólo beneficiará al capital inmobiliario sino, también, al Estado. Figura 2. Evolución de la ocupación de los Jefes migrantes, según Rama de Actividad. BByA, 1991 Fuente: Núñez, A. (2000). Nota: AGR: agricultura; IND: industria; CONS: construcción; COMSER: comercio y servicios.
  • 26. Figura 3. Evolución de la ocupación de los Jefes migrantes, según Categoría Ocupacional. BByA, 1991. Fuente: Núñez, A. (2000).Prácticamente todos los que llegaron a MDP siendo menores, ingresaronprecariamente al mundo del trabajo como peones cuentapropistas de laconstrucción o changarines a quienes, a comienzos de la década de 1990, sesumaron los que perdieron su trabajo asalariado. Sin embargo, desde laperspectiva de los actores involucrados, ésta ha sido una trayectoria socialascendente, al menos, desde el punto de vista intergeneracional; hay undesplazamiento social y geográfico de claseque posibilita la optimización delos instrumentos de reproducción a la vez que facilita el ingreso en losintersticios de los mercados de trabajo y de tierra; es decir, se logra el accesoal espacio social urbano.Si dirigimos ahora nuestra mirada a los jefes de hogar nativos de la ciudad,observamos también una relación directa entre edad y posición social: amedida que desciende una, lo hace la otra. En otras palabras, los pocos jefespertenecientes a la clase media, tanto autónoma como asalariada, son nacidosen Mar del Plata y tienen una edad promedio de 40 años ; los obrerosautónomos y calificados alrededor de 34 y los no calificados y peonesautónomos entre 29 y 31.Pero todos ellos arriban al barrio después de 1980 y, aun habiendo sidoposible adquirir el lote propio, su situación es visualizada como descendente;se llega aquí por haber sido expulsados de la ciudad para pasar a ser delAutódromo o del Belgrano; hay una marca imputada20 a partir de lascaracterísticas del barrio, a excepción de los pequeños propietariosautónomos: para dos de tres de ellos esto fue un negocio, que les permitióinstalar su comercio en el mismo lote de su vivienda.Aparece así otraestrategia, implementada a partir de un cierto volumen de capital económicoacumulado pero, a la vez, la propiedad material actúa como una distinción
  • 27. también simbólica. Hay una relación distinta en la apropiación social delmismo bien de uso que nos habla de una historia distinta; distinta condición ysituación de clase que confluyen en un mismo espacio urbano.Un aspecto insoslayable dentro de la trayectoria social es ver cómo impactansobre la familia estas dos migraciones: cómo se va construyendo yreconstruyendo la organización familiar, en distintos momentos y espacios delciclo vital del actual jefe del hogar. En otros términos, la adquisición delcapital jurídico signa un reacomodamiento, también, de la organizaciónfamiliar:a) MDP pareciera ser el punto de la trayectoria donde se constituye la uniónconyugal, independientemente del lugar de procedencia ;b) los que se unieron antes de llegar a MDP, es en esta ciudad donde comienzala procreación;c) los hogares extendidos se vuelven nucleares;d) las parejas que ya tenían hijos, los aumentan; otrose) llaman a sus ascendientes con quienes iniciaron la migración,se recomponela red; yf) hijos casados que no pueden ocupar una vivienda propia, la comparten consus padres.Esta inestabilidad en el propio entorno, impide la constitución de unaidentidad barrial; hay una ruptura en la continuidad de su vida cotidiana y laidentificación con un grupo también constituye una necesidad socialtrascendente. En todo caso, se ha modificado el patrimonio familiar y, en loque atañe a la estrategia habitacional como dimensión de la reproducciónsocial, la propiedad es lo que permite ejercer un dominio que fundamenta ladistinción entre los más dominados en el espacio social, aunque este dominiono sea más que un con-dominio.Recapitulando, la evidencia empírica sobre Mar del Plata nos muestra unaciudad que, en las últimas décadas, tuvo los siguientes procesos: a) unincremento sustancial de las situaciones irregulares de tenencia; b) producciónde viviendas en zonas carentes de infraestructura y el 60% a través deautoconstrucción; c) una mortalidad infantilque duplica a la Capital Federal yque se triplica en el estrato social de los obreros autónomos; d) el retraso en laedad escolar de los hogares cuyo jefe es trabajador marginal casi triplica a lade los sectores medios y la incompletud de la escolaridad, en los mismosestratos, presenta una brecha que se cuadruplica; e) las condiciones materiales
  • 28. de la situación habitacional empeoran a medida que se desciende en el espaciosocial, fundamentalmente en aquellas que se refieren a la ocupación de unavivienda precaria y al hacinamiento personal; f) los estratos másdesfavorecidos del espacio social, donde predomina la familia completa no-nuclear, es decir, compuestas y extendidas, presentan:ª menos peso relativo de propietarios;ª menos hogares, en términos relativos, que habitan en casas no deficitarias;ª el mayor porcentaje de hogares con hacinamiento personal (más de dospersonas por cuarto); yª triplica las situaciones irregulares de tenencia respecto a la clase mediaasalariada.Como balance de lo analizado hasta aquí, estamos en condiciones de decir quees éste un espacio social que caracteriza la pobreza en y de la ciudad,conformado por familias que se encuentran en pleno ciclo vital dereproducción (en expansión y fisión 21 ) y producción: hábitat precario,ausencia de medios de consumo social, de infraestructura, de valorización delcapital cultural institucionalizado y objetivado.Sin embargo, este espacio geográfico que organizó el capital incorporadorpara agentes sociales con escaso capital económico y culturalse construyó yconsolidó a partir de la optimización del capital social pero, a la vez, posibilitóla adquisición simbólica del capital más eficiente para el acceso al campourbano: el jurídico. Pero aun sin ser reconocido ni legal ni oficialmente, estecapital no solamente permite hablar de una legitimidad de la apropiaciónsocial del espacio sino, también, de distintas condiciones de clase pero dentrode una misma posición. Con esto queremos significar que estamos frente a unrendimiento diferencial de los instrumentos de reproducción que va a redefinirlas estrategias de reproducción social, desde las habitacionales hasta ladivisión familiar del trabajo.Sintetizando, aparece un nuevo principio de diferenciación (la "propiedad" dela tierra) que construye un nuevo espacio privado de dominación, es decir,aparece en una misma clase social, dominada en las relaciones de produccióny distribución, un diferente volumen y estructura de capital que les permiteejercer un cierto dominio simbólico en las relaciones de consumo.Si a ello sumamos la ausencia de un proyecto democrático de ciudad, losaumentos en la magnitud, incidencia y heterogeneidad de la pobreza urbana¿podemos hablar de nuevas realidades urbanas en los ´90, respecto a décadasanteriores? ¿o será el momento de poner de cabeza las emergencias
  • 29. habitacionales y bregar por recuperar no sólo lo urbano como objetocientífico, con una actitud transformadora,sino un pensamiento crítico que nospermita pasar de las temáticas a la cuestión urbana?A modo de cierre ...En este contexto, donde se interconectan la legalidad ilegítima y la legitimidadilegal, donde el capital inmobiliario manipuló las normas urbanas vigentes ydonde el Estado lo legitima desde el momento en que se declaran nulas todaslas acciones judiciales entabladas contra el loteador, se desdibuja el conflictopero se cumple indirectamente con el derecho constitucional del acceso a unavivienda. Esto lleva el Estado a incurrir en una contradicción cuando dice quesonocupantes ilegales porque no tienen escritura que certifique la propiedad;por ende, no tienen derechos como ciudadanos areclamar bienes públicosurbanos y esto se enmarca en lo que Escalante llama la utilidad política de lasleyes que no se cumplen"22 . Así, se disipa la dimensión jurídica del problemaporque se supone a estos habitantes al margen de la ley.Por otra parte, el condominio es una figura jurídica que bloquea el circuitoDinero - Mercancía - Más dinero (D-M-D), es decir, la tierra no puedecircular como mercancía, sólo tiene valor de uso; se accede legítimamente a lavivienda sin necesidad de ser propietarios. Es una, en apariencia, ilegalidadlegítima.Empero, si el Estado institucionalizala regularización como barrio, estaría nosólo completando el ciclo otorgando valor de cambioa la tierra, obteniendo asíun rédito político, sino que sentaría el primer precedente de legitimación de lailegalidad, incurriendo en la arbitrariedad, lo cual significa hacer caso omisode su propia legalidad 23 . Vemos, entonces, que el límite entre la legalidad (dela propiedad) y la legitimidad (de la apropiación) se desplaza apenas seconfronta con la realidad social. Es sólo en esta confrontación que puedeentenderse el derecho como práctica social.Así, cuando la vivienda sólo tiene valor de uso, vemos que desde la sociologíadel derecho puede prescindirse del concepto de propiedad o bien reconocerque tiene múltiples definiciones y significados, es decir, ninguno. En todocaso, se le incorpora otro sentido que exalta el con-dominio del uso delespacio y no el de exclusión.Pero si esto es lo que permite la economía de las prácticas, la práctica de laeconomía (la renta del suelo y las políticas públicas) define lo que es posiblepara cada uno pero, a la vez, extiende la dominación del espacio público (laciudad y el Estado) al espacio privado (el hogar).
  • 30. Aún hay algo más. El acceso social al espacio urbano de los habitantes delAutódromo fue posible por su desconocimiento de la normativa. Creenserpropietarios cuando en realidad son condóminos. Esto nos reconduce aconsiderar otra cuestión y es la vinculación de la ciudadanía con la educacióny la información, para lograr el desarrollo individual y social 24 .Concebir el derecho como una práctica social, como una estrategia, lo tornaplausible de impulsar un cambio social, una reforma25 en el tratamientojurídico, favorable a los que ocupan las posiciones sociales menosfavorecidas, cuyo principio es tender al quiebre de la dualización social actuala partir de la socialización de las distintas prácticas posibles.Y este es, quizás, el desafío que debemos enfrentar los cientistas sociales, enpos de la construcción de una sociedad más igualitaria y democrática,recuperando la connotación iluminista, positiva y progresista, de lareforma...urbana.Creemos que el ejemplo presentado en este trabajo aporta un principio. Y hoy,particularmente en Argentina, pareciera ser mejor tener un modesto punto departida que un incierto punto de llegada...Notas1 Arquitecta; Magister Scientiae en Ciencias Sociales (FLACSO); Profesora-Investigadora exclusiva,Area Urbanismo, Universidad Nacional de Mar del Plata; Directora del Grupo de Investigación en Socio-Antropología Urbana. Dirección postal: Laprida 1931 - Mar del Plata - 7600 (Argentina). Tel./Fax:(0223) 475 2626, E-mail: aenunez@mdp.edu.ar.2 Este artículo recoge algunos resultados del libro de mi autoría, Morfología social. Mar del Plata,1874-1990, Tandil, Ed. Grafikart, 2000.3 Para la diferencia entre carácter y contexto, ver Pereira, P. (1986).4 La noción de cuestión social, clásica en ciencias sociales, podría definirse como un área-problema,socialmente debatida o en conflicto. Pensar en términos de cuestión urbanapermite transformar elproblema en términos de público y político.5 Perona, N. (1999).6 Bourdieu, P. (1988); (1993).7 Eduardo Carvalho habla de sensibilidades legales, que articularían las distintas formas de cómo loshombres viven su relación con la tierra. Ver Carvalho, E. (1993). Ver también Duhau, E. (1995).8 Ver Medvedowsky, N. (1992).9 Ver Dias Coelho, F. (1992).
  • 31. 10 Sobre entrevista personal realizada al loteador.11 Según encuesta propia, diciembre de 1990, enero de 1991, al igual que todas las transcripciones quesiguen, salvo otra indicación.12 Ver Cárcova, C. (1993); Nino, C. (1992) y Jitrik, N. (1991).13 En entrevista personal realizada al loteador, en su inmobiliaria.14 Ver Carman, M. (1995).15 En Cárcova, C. (1993). Vertambién Bértolo, A. (1993).16 En Azuela de la Cueva, A. (1995).17 Ver Gutiérrez, A. (1995).18 Ver Carman (1995).19 Forni, F.y Roldán, L. (1996): También Quirós, E. y Saraví, G. (1994).20 La marca alude al criterio clasificatorio en base al cual se distingue a un determinado grupo. EnCarman, M (1995).21 Fisión simple es la reproducción por constitución de nuevos hogares. Ver Forni, F. (1991).22 En Azuela de la Cueva, A. (1995).23 Ver Díaz, E. (1988).24 En Cárcova (1993).25 Reformaes definida como la capacidad para enmendar o alterar para bien algún estado de cosasdefectuoso. En The Oxford English Dictionary. En Borón, A. : " Requiem para el neoliberalismo",Ponencia presentada en el Encuentro Internacional de Economistas, Globalización y Problemas delDesarrollo, La Habana, Cuba, 1999.Para Marx, la persecución de una igualdad (el acceso a la ciudad) no pude hacerse si no es introduciendodesigualdades en el tratamiento jurídico. Ver Cárcova, C. (1993).BIBLIOGRAFÍAAZUELA de la CUEVA, A. Vivienda y propiedad privada. Revista Mexicana de Sociología, 1995, añoLVII, núm. 1.BERTOLO, A. El imaginario subversivo. In Colombo, E.(comp.): El imaginario social. 3ra.reimpresión.Montevideo: Piedra Libre/3, Nordan, Altamira, 1993.BOURDIEU, P. La distinción. Criterios y bases sociales del gusto. Buenos Aires: Taurus, 1988.BOURDIEU, P. Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción. Barcelona: Anagrama, 1997.CARCOVA, C. Teorías jurídicas alternativas. Escritos sobre Derecho y Política. Buenos Aires: CentroEditor de América Latina, 1993.
  • 32. CARMAN, M. Juegos de reconocimiento e invención de identidades: ser o no ser...ocupante ilegal.Ponencia presentada a las I Jornadas sobre Problemática Urbana. Buenos Aires: IIGG, 1995.CARVALHO, E. Pasárgada revisitada: el derecho y los estudios urbanos. Cuadernos IIPUR/UFRJ, 1993,año VII, núm. 1.DIAS COELHO, F. A construçao de identidades territoriais e a história do lugar. In Fernandes, A. y deFilgueiras Gomes, M. (org.): Cidade & Historia, Universidade Federal de Bahía, 1992.DIAZ, E. Sociología y Filosofía del Derecho. 5ta. reimpresión. Madrid: Taurus, 1988.DUHAU, E.La sociología y la ciudad. Panorama y perspectivas de los estudios urbanos en los añosochenta.Sociológica, 1991, núm. 15, año 6.DUHAU, E.Estado de derecho e irregularidad urbana.Revista Mexicana de Sociología, 1995, año LVII,núm. 1.FORNI, F. Empleo, estrategias de vida y reproducción. Hogares rurales en Santiago del Estero. BuenosAires: Bibliotecas Universitarias, CEAL/CEIL, 1991.FORNI, F. y ROLDAN, L. Trayectorias laborales de residentes de áreas urbanas pobres. Un estudio decaso en el Conurbano Bonaerense.Desarrollo Económico, 1996, vol. 35, núm. 140.GUTIERREZ, A. Pierre Bourdieu. Las prácticas sociales. Posadas: Editorial Universitaria/UniversidadNacional de Misiones y Universidad Nacional de Córdoba, 1995.JITRIK, N. Apuntes sobre legalidad/legitimidad.Revista SyC, 1991, núm. 2.MEDVEDOWSKY, N.O mercado de terras em Porto Alegre. Estudo de caso para o periodo 1964-1979.In Queiroz Ribeiro, L. (org.): Acumulaçao urbana e a cidade. Brasil: IPUR/UFRJ, 1992.NINO, C. Un país al margen de la Ley. Buenos Aires: Emecé, 1992.PERONA, N. Desde la marginalidad a la exclusión social. Una revisión de los conceptos, Ponenciapresentada al XXII Congreso de ALAS, Concepción, Chile, 1999.PEREIRA, P. Valorizaçao inmobiliaria, movimentos sociais e espoliaçao. Sinopsis, 1986, núm. 9.QUIROS, E. y SARAVI, G. La informalidad económica. Ensayos de antropología urbana. Buenos Aires:CEAL, 1994.© Copyright Ana Núñez, 2002© Copyright Scripta Nova, 2002Ficha bibliográfica:NUÑEZ, A. Apropiación y división social del espacio. Scripta Nova. Revista electrónica de geografía yciencias sociales, Universidad de Barcelona, vol. VI, núm. 116, 15 de junio de2002. http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-116.htm [ ISSN: 1138-9788]
  • 33. Menú principal