Cuentos amazonicos 2010
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×
 

Cuentos amazonicos 2010

on

  • 660 views

 

Statistics

Views

Total Views
660
Views on SlideShare
660
Embed Views
0

Actions

Likes
0
Downloads
5
Comments
0

0 Embeds 0

No embeds

Accessibility

Categories

Upload Details

Uploaded via as Adobe PDF

Usage Rights

© All Rights Reserved

Report content

Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
  • Full Name Full Name Comment goes here.
    Are you sure you want to
    Your message goes here
    Processing…
Post Comment
Edit your comment

    Cuentos amazonicos 2010 Cuentos amazonicos 2010 Document Transcript

    • Juan Carlos Galeano Cuentos amazónicos Derechos reservados © Juan Carlos Galeano*La presente es una selección del libro Cuentos amazónicos publicado en Iquitos, Perú.Cuentos amazónicos Iquitos, Perú. Tierra Nueva Editores, 2007.Derechos reservados © Juan Carlos Galeano 2007
    • Juan Carlos Galeano escuchó los cuentos de la selva durante su niñez en el Amazonas y decideregresar un día a escribirlos. Su búsqueda lo lleva a viajar por todos los países de la cuencaamazónica para encontrarse con los relatos de viva voz de pescadores, madereros, cazadores,gentes de las aldeas ribereñas e indígenas en contacto con la vida moderna. Reconstruyéndolos, apartir de múltiples versiones y fragmentos, el autor conserva la sencillez con que todavía loscuentan los pobladores de la Amazonia.“Galeano se ha esforzado para hacer estas historias comprensibles y estéticamente agradables almismo tiempo que respeta las mitologías que las definen. Es como el chamán... nos transporta auna nueva realidad mimética con su arte. La belleza de los cuentos nos da la experiencia de leery soñar al mismo tiempo”.Michael UzendoskiAutor de The Napo Runa of Amazonian Ecuador (2005).“Cuentos amazónicos es una deslumbrante saga sobre las cosmologías indígenas y mestizas de lacuenca amazónica. Estas historias nos reafirman que la cultura y la vida sobrevivirán...” Róger RumrillIntroducción: Michael Uzendoski (USA)Viñeta de peces: Juana Hianaly Galeano (Colombia)Mapa de la cuenca amazónica: Richie Kent (USA)Glosario de nombres vernáculos y científicos: Elsa Rengifo (Perú). IIAP Institutode Investigaciones de la Amazonía Peruana Introducción
    • “Pareciera que los mundos mitológicos se hubieran construido sólo para destruirse de nuevo, y que se construyeran nuevos mundos a partir de los fragmentos” Franz Boas 1898 Juan Carlos Galeano, poeta y traductor, creció en la región del río Caquetá en elAmazonas colombiano. Sin embargo, como muchos, hizo su vida lejos de su tierranatal e inicialmente no tuvo a ésta como tema de su creación literaria. Pero despuésde vivir algunos años en el extranjero, comenzó a pensar en el Amazonas desdeuna perspectiva diferente y como fuente de inspiración artística. Entonces decidióembarcarse en el proyecto de recolectar, estudiar y recrear narrativas oralesamazónicas presentes en Brasil, Perú, Colombia , Ecuador, Bolivia, Venezuela yGuyana Inglesa.Recogió los cuentos y, después, al escucharlos, los reelaboró y escribió de modosintético usando su sensibilidad poética de tal manera que pudo mantenerse dentrodel espíritu que los alienta aunque difieran de su forma original; un modoparticular de llevar a cabo un proyecto de literatura oral o de folclore. El folcloristaintenta permanecer fiel a lo que está "en la grabación," quizás presentando lahistoria a través de una reproducción al pie de la letra. Un lingüista puede agregarun término especial para precisar las características gramaticales implicadas en eldiscurso, o alguien entrenado en etnopoética dividiría el cuento en actos, escenas,estrofas y versos. Lo que ocurre en estos procesos es que el arte de la narraciónoral y la experiencia de escucharla se pierde ya que el cuento ha sido ajustado a losconvencionalismos de un discurso científico o lingüístico.El autor nos ha ofrecido otra opción, la cual se deriva de la manera en como loscuenteros y los poetas se apartan de quienes trabajan en el campo de las cienciassociales. Los cuenteros están más interesados en contar un buen cuento e innovanconstantemente para representar circunstancias o con relación a su audiencia. Eneste caso Galeano se ha esforzado para hacer estas historias comprensibles yestéticamente agradables al mismo tiempo que respeta las mitologías que lasdefinen. Ha encontrado un estilo de escribir la literatura oral para transmitir algo dela experiencia de escuchar el cuento de viva voz. Puedo oír las historias al leerlas,un sentimiento que no tengo al leer cuentos reproducidos dentro de los géneros deanálisis científico social. La cualidad lírica del trabajo de Galeano se puede notar,pero más que poeta, el autor se entrega a una técnica de chamanismo aprendida desus vivencias en la selva.
    • Investigaciones entre los chamanes de la Amazonia muestran que la intersecciónde sentidos o sinestesia es una práctica central en la cual los chamanes y pacientessienten la presencia de las energías y de los espíritus divinos a través deexperiencias estéticas. Por ejemplo, reflexionando sobre su trabajo con loscuranderos del Putumayo (véase Taussig 1987), Taussig considera cómo lossentidos no visuales funcionan miméticamente interactuando con la visión paracrear reacciones corporales de gran alcance (tales como la náusea, experimentadapor él en su trabajo con plantas medicinales en el Putumayo): "los sentidosatraviesan las barreras y las cualidades de un sentido se transfieren a otro: sientesel rojo. Puedes ver la música….el sentido de la vista se experimenta de un modono visual. Te mueves al interior de las imágenes, lo mismo que las imágenes semueven dentro de ti” (Taussig 1993: 57-58). Galeano aquí ha dominado dichamagia. El poeta es como el chamán, y el lector, el paciente; el autor nos transportaa una nueva realidad mimética con su arte. La belleza de los cuentos nos da laexperiencia de leer y soñar al mismo tiempo.Hay dos ideas más que, pienso, necesitan ser exploradas para que el lector puedaapreciar estos cuentos. La primera es la naturaleza “perspectivista” de lascosmologías amazónicas; y la segunda son las fronteras fluidas entre las culturasmestizas e indígenas de la cuenca.Se ha mostrado que las culturas amazónicas están regidas por una filosofíacompleja llamada “perspectivismo”, la noción de que “el mundo está habitado poruna clase diferente de entidades o personas, humanos y no humanos, queaprehenden la realidad desde diferentes puntos de vista” (Viveiros de Castro1998:469; Uzendoski, Hertica, Calapucha, 2005; Uzendoski, 2005; Vilaça 2002).Al relatar un evento mítico, por ejemplo, se supone que hay varias perspectivas, ysu representación es parte de un arte, pero se enfatiza la naturaleza común de todoslos seres vivos. La complejidad de esta visión del mundo se deriva del hecho deque en ella los animales se ven a sí mismos como humanos y de que la divisiónontológica del mundo en diversos niveles es lo que hace a la gente ver a losanimales como animales. Pero hay momentos cuando las fronteras entre estemundo y otros se borran y la gente puede ver a los animales en su verdadera formahumana. La apertura de tales pasadizos son momentos de peligro y mucho poder.Un tema recurrente en este cruce de fronteras representa la sexualidad (parece quelas anacondas y los delfines no son solamente“buenos para reflexionar sobreellos”, como diría Levi-Strauss, sino también “buenos para dormir con ellos”). Sedan ocasiones cuando los amantes del reino animal se llevan a las personas almundo bajo las aguas y terminan viviendo con éstas en ciudades fabulosas para noregresar nunca. Tienen hijos y viven en familia. Otras veces, los animales del
    • mundo de abajo aparecen en el nuestro, y son adoptados y criados por padreshumanos. Los conceptos que los definen son el parentesco y la gran humanidadque se da entre los animales, los espíritus y otros seres de la selva.Transformación y mudanza corpórea, más que fijeza, son las premisas básicaspara la existencia en Amazonia. Lo que la mitología en su totalidad sugiere escómo el mundo llegó a existir a través de tantos cambios, algunas veces de modoviolento y depredador bajo los cuales se establecieron las actuales líneasdivisorias. Estas demarcaciones fronterizas, sin embargo, pueden ser cruzadasfrecuentemente por chamanes y otros privilegiados a través de experiencias comolos sueños, los relatos, el humor, las enfermedades, las tragedias y ceremoniasrituales. Este libro del poeta conserva la complejidad y la riqueza de este cruce defronteras. Galeano muestra también que el Amazonas posee una estética para ver elmundo; una visión que está todavía viva y quizás prosperando entre los indígenas ylos mestizos (a pesar de lo que digan los discursos de modernización). Lasexperiencias chamánicas todavía existen y gozan de buena salud en el mundoamazónico. Aunque una persona no sea un chamán, la gente todavía experimentalas realidades míticas a través de las historias y otros medios. El último tópico essobre las líneas que dividen lo cultural y lo étnico. Estas historias, aunquecontadas en español por los mestizos, se derivan del mundo indígena. Lasinvestigaciones recientes han mostrado que las fronteras entre los mestizos y losindígenas son más fluidas de lo que se consideraba anteriormente, y este librorevela dicha fluidez. Las historias viajan, pero lo mismo lo hacen las cosmologíasrepresentadas en ellas. En este libro subyace la idea de que la modernidad no estásimplemente reemplazando las realidades indígenas (de modo lineal) con verdadesracionalistas acerca del mundo. Los elementos amazónicos todavía están presentesy forman parte activa de las personas que no pertenecen al medio indígena; éstasconstituyen la mayoría de la población en muchos lugares de la cuenca. Hedescrito estas conexiones entre mundos en otras partes como unas “modernidadesalternativas”, un concepto que puede ser definido como “lugares de adaptacióncreativa” en donde las gentes cuestionan el presente por medio de conocimientosculturales (Gaonkar 2001: 1-23). Los indígenas constituyen los interlocutores defondo de estas historias, pero a la vez son una parte que define la dinámica quetransforma la modernidad. En “El regalo de la Yara”, por ejemplo, un indígenatoma el papel de intérprete chamán y le da explicaciones a un hombre que hatenido problemas con una mujer-pez. El hombre de Lima también tiene un dientede delfín que le sirve como protección y se lo ha dado un indígena amigo. Unopuede imaginar tales encuentros e interacciones en la Amazonia, un lugar donde
    • los indígenas les enseñan a las gentes de afuera a ver el mundo desde su punto devista.En verdad los antropólogos están repensando ahora el concepto de líneas divisoriasen su totalidad. En particular me gusta un artículo de Ira Bashkow (2004) a esterespecto, quien al usar ideas neoBosianas sobre la difusión y las nocioneslingüísticas de las "isoglosas" (líneas imaginarias que separan lenguas y dialectos)propone un sentido mucho más sutil con relación a las líneas divisorias como sitios“diferenciadores” los cuales de ningún modo, por sí mismos, pueden serexcluyentes o inclusivos (Bashkow 2004: 450). Las demarcaciones divisoriasentre las diversas culturas amazónicas existen – no he sugerido que no existan-pero su presencia invita a la permeabilidad y cruce de fronteras, un proceso muyparecido a los complejos emparejamientos/diferenciaciones linguísticas queocurren entre los dialectos de una lengua. Bashkow (2004:451), por ejemplo, diceque “contrario a nuestro ingenuo punto de vista sobre los dialectos como entidadesdiscretas, las isoglosas con rasgos distintivos a menudo no coinciden; en cambio,forman complicados patrones de entrecruzamientos y lazos, haciendo imposible elestablecimiento de líneas divisorias de demarcación entre dialectos”. Creo que estees el caso de estos cuentos. Representan “patrones complejos” deentrecruzamiento de mundos indígenas y mestizos colindantes.El perspectivismo contenido en los cuentos refleja una teorización amazónica delproblema donde el intercambio y los “enlaces” son temas principales. A los quecuentan historias les interesan menos las fronteras culturales que las barrerasfísicas, pero en el mundo amazónico “todas las barreras han de ser cruzadas” paratomar prestada la frase de Santos-Granero (2002). Este discurso me lleva a miúltimo punto, el cual es que estas historias contienen principios e ideasrelacionados con nuestras propias vidas. Estas historias permiten a los lectores verotras culturas como partes de un mundo intercultural mucho más grande, perotambién los invitan a verse a sí mismos como parte de un gran mundo internatural.La gente y la reproducción de los humanos están íntimamente conectadas con elmedio ambiente, algo que no se ve en el mundo de la realidad moderna, y reflejauna implícita y profunda humanidad común compartida por todos los seres vivos.Son ideas perspicaces e importantes frente al mundo contemporáneo, donde lasbarreras se han vuelto fijas y el mundo natural es meramente un objeto explotablepara el progreso económico más que para beneficio de la humanidad. La tendenciacontemporánea es hacia el empobrecimiento de nuestra conexión con los otros ycon nuestro mundo, una serie de relaciones que Marx describió como alienantes,las cuales todavía se encuentran entre nosotros pero con diferentes formashistóricas (véase Gregory 1997). Creo que es un gran logro el que Galeano nos
    • haya mostrado la profunda sabiduría y complejidad del pensamiento de loshabitantes de la cuenca. Espero que este aporte del autor ayude a otros a apreciarmejor la condición humana vista desde la perspectiva amazónica.Michael UzendoskiPrimavera del 2007Michael UzendoskiAntropólogo Cultural, es profesor de The Florida State University ReferenciasBashkow, Ira2004 A Neo-Boasian Conception of Cultural Boundaries.American Anthropologist Sep 2004, Vol. 106, No. 3: 443-458.Gaonkar, Dilip Parameshwar, ed.2001 Alternative Modernities. Durham, NC: Duke University Press.Gregory, Christopher 1997 The Savage Money: The Anthropology and Politics of Commodity Exchange. Amsterdam: Harwood Academic Publishers.Santos-Granero, Fernando 2002 Boundaries are Meant to be Crossed: The Magic and Politics of the Long-lasting Amazon/Andes Divide. Identities: Global Studies in Culture and Power. 9(4): 545 – 569.Taussig, Michael 1987 Shamanism, Colonialism, and the Wild Man: A Study in Terror and Healing. Chicago: University of Chicago Press.Taussig, Michael1993 Mimesis and Alterity. New York: Routlege.Uzendoski, Michael 2005 The Napo Runa of Amazonian Ecuador. Interpretations of Culture in the New Millennium series. University of Illinois Press. 2004 Making Amazonia: Shape-Shifters, Giants, and Alternative Modernities. Latin American Research Review. 40(1): 223-236 (Book Review Essay)Uzendoski, Michael, Hertica, Mark, and Calapucha, Edith.
    • 2005 The Phenomenology of Perspectivism: Aesthetics, Sound, and Power, in Napo Runa. Womens Songs of Upper Amazonia. Current Anthropology 46(4):656-662 (Peer Reviewed 2005)Vilaça, Aparecida 2002. Making Kin Out of Others in Amazonia. Journal of the Royal Anthropological Institute (N.S.) 8:347-365.Viveiros de Castro, Eduardo. 1998. Cosmological Deixis and Amerindian Perspectivism. Journal of the Royal Anthropological Institute 41, no 4 (1998): 469-488.Sería imposible dar cuenta y agradecer aquí a todas las personas, en muchoslugares de la cuenca amazónica, quienes generosamente me recibieron en sus casasy me contaron las innumerables variantes de cada uno de los cuentos que aparecenen este libro.Sea esta versión de los cuentos mi homenaje a dichas personas y demás seres quehabitan el Amazonas.jcg a Noemí Eleanor
    • "...os botos saíam dos rios e apareciam como homens bem vestidos pra seduzir as mulheres..." Pescador amazónico, Río Içá, Brasil Moniya amena: el origen del río AmazonasSucedió que una vez en la selva comenzó a escasear la comida y la gente teníahambre. Un día, una muchacha que trataba de encontrar alguna fruta para llevarlea sus familares, se topó con una lombriz. Se llevó un gran susto, pero al mirar denuevo la lombriz, ésta se convirtió en un joven que le dijo: "Moniya amena, vivomuy solo cerca de aquí; si tú vienes todos los días a verme, podría regalarte muchasfrutas y comida para tu gente".Ella se alegró con la propuesta pues también se sentía atraída por él. En adelanteregresó a su casa con yucas, copoasú, lulos grandes, uvillas y otras frutas.En una ocasión, cuando el muchacho y Moniya amena se encontraban abrazados enun nido de hojas, se apareció la madre enfurecida: "Traidora, te he estado buscandopor todas partes. Así era como quería agarrarlos", y les echó una ollada de aguahirviendo. La muchacha se salvó tapándose con unas hojas de platanillo, él muriódando gritos. Sin embargo, de su cuerpo comenzó a crecer un árbol tan grande quellegaba hasta el cielo, y como les daba variedad de frutos lo llamaron el árbol de laabundancia. Así volvió la tranquilidad.Pero unos que venían a comer decidieron tumbar el árbol y llevarse todos los frutos.
    • Llegó una gran oscuridad, y los hijos de quienes lo derribaron a duras penassobrevivieron recordando los buenos tiempos de sus padres. Viéndolos así, losespíritus de la selva dijeron: "Esta gente está sufriendo. Hagamos que el árbolcomience a pudrirse y que su tronco se convierta en el río más grande de la tierra conpeces y frutas para que ellos coman". Desde entonces nadie volvió a sentir hambre.El río ha estado en la selva, alimentando a los animales y a los árboles, y tambiéna las nubes que beben de sus aguas. De las hojas que cayeron hacia el oriente, seformaron muchos mares, y de sus ramas quisieron los espíritus amigos que nacieranel río Putumayo, el río Caquetá, el río Madeira y otros que llevan sus aguas a esterío que llaman Amazonas.La gente dice que ojalá a ninguno de los que viven ahora en la selva se le vaya aocurrir agarrarse toda la comida para él.Moniya amena. Narrativas orales sobre un árbol gigantesco de la abundancia son comunesen las cosmogonías indígenas de casi toda la Amazonía. El mito es amplio en el sentido de queen otras partes de la cuenca el tronco se asocia con aspectos vitales tales como el pilar de lamaloca (gran vivienda comunal relacionada por los indígenas al vientre de la mujer); tambiénse le concibe como un árbol capaz de sostener múltiples mundos, incluído el cielo mismo, y dela base de su tronco brotan manantiales, peces, etc. En la versión anterior, además de asociardicho árbol con el origen del río, se incorpora la preocupación ecológica de los pobladores enel presente.Huayramama a Francisco MontesLos que conocieron a Don Emilio Shuña decían que él sí tuvo poderes muy grandes.Sus abuelos curanderos le habían enseñado a usar las fuerzas de los ríos y de la tierramediante ayunos y bebidas de yacutoé y ayahuasca. Pero no era suficiente. Queríacontrolar las fuerzas de arriba y se puso a tomar té del huayracaspi rojo, el árbolmadre de la Huayramama.Después de pasarse nueve días ayunando y tomando su huayracaspi, una mañanavino en el viento una boa grandísima. Tenía el rostro de una mujer vieja de cabelloslargos que se perdían en las nubes.
    • Ella se posó en el techo de su casa y le dijo: "Bueno, hombre, aquí estoy ¿qué es loque tú quieres de mí?"Don Emilio le dijo: “Quiero mandar sobre el viento y la lluvia y cualquier cosa deallá arriba”. “Te daré los poderes con la condición de que ayunes por cuarenta y cinco díasmás”, dijo la Huayramama. “Pero cuídate de mis hijos, malos vientos que andanpor ahí haciéndole daño a la gente”.Luego de ayunar lo convenido, con los poderes que le dio la Huayramama, DonEmilio tuvo fuerza para dirigir el viento y las lluvias, y curaba a quienes veníande lejos. Lo visitaban gentes a punto de morirse porque les había soplado un malviento, los que perdían sus cosechas, mujeres atormentadas por las borrascas, osimplemente pescadores que no cogían nada porque los ríos estaban crecidos.La prueba de poder más grande para Don Emilio ocurrió cuando los malos vientosse ensañaron con uno de los pueblos. Soplaron tanto que las vaquitas, chanchosy hasta unos niños volaron por el aire. Para ayudar a la comunidad, Don Emiliotuvo que ayunar por varios días debajo de unas palmas de chonta y cantó losicaros que la Huayramama le había enseñado. Sentado allí, sólo con las tomas deté del huayracaspi y soplándoles humo de tabaco, aplacó a los hijos malos de laHuayramama y los mandó a vivir bajo las raíces de los árboles.Queriendo vengarse, los malos vientos estuvieron dándole vueltas a su casa paramatarlo. Don Emilio se defendió y los castigó llevándolos a unos árboles llenos dehormigas. De vez en cuando, la Huayramama venía y le ponía su mano en la cabezapara afinarle la fuerza. Tenía tanto poder que en la época de lluvias, los muchachosiban a pedirle: "Don Emilio, no deje que nos llueva hoy. Queremos jugar fútbol estatarde".Entonces él llamaba a su mujer y le decía: "Elena, tráeme los cigarros mapachos", yse iba donde las palmas a soplar humo y a cantar las cosas que le había enseñado laHuayramama.Pero como todo se muda, y lo bueno no dura, un día Don Emilio amaneció muerto.Unos le echaron la culpa a unos brujos envidiosos, enemigos suyos que vivían alotro lado del río. Otros decían que era cosa de los malos vientos. Lo cierto es quelos del pueblo y de la selva lo lloraron. Tuvieron que esperarse varios días paraenterrarlo, porque Don Emilio les tenía pedido que lo pusieran bajo las raíces de unhuayracaspi rojo selva adentro."Quiero que me entierren allá, porque ese árbol es mi madre", había dicho.
    • Huayramama.Su nombre significa madre de los vientos. Los amazónicos cuentan historias sobreserpientes sobrenaturales que enseñan y dan poder a los humanos. Otras serpientes capaces dedar poder son la Sachamama (Boa constrictor) y la Yakumama (Eunectes murinus), dueñas de latierra y del agua respectivamente. Cuentos sobre los poderes de la Huayramama se escuchan enel Perú amazónico, especialmente entre los pobladores de la zona del Ucayali. PumayuyuCuentan que en Puerto Napo había un viejecita de más de ciento veinte años. Susnietas la querían mucho y nunca le faltaban con su media taza de Pumayuyu, laplantica de hojas pequeñas que crecía en el patio de tierra. La viejita no veía casinada pero tenía una salud tan buena que a veces podía ayunar hasta una semana y lagente se admiraba de verla con buen ánimo.Un día, una de las nietas descubrió que la abuela estaba con una pierna herida. Sealarmó y al preguntarle lo sucedido, ella dijo que por la noche se había cortado conuno de los bancos de la mesa. Como era tan mayor, la muchacha le dijo que lapróxima vez le pidiera ayuda. Pasaron los días y la abuelita, aunque no comía, nosolo resultó curada, sino que se puso rozagante.Entonces la nieta se dijo: “Voy a ver quién es el que viene a traerle comida por lasnoches”.Se quedó observando desde el patio a través de la ventana, y pudo ver cómo lavieja se levantaba y se iba hasta la cocina con la agilidad de una adolescente. En laoscuridad, sus ojos brillaban como los de un gato. La vio caminar hacia el fondo dela casa y salir por la puerta de atrás.Curiosa, la joven la siguió afuera y bajo la luz de la luna llena vio cómo las uñasde la abuelita se le transformaban en garras y todo su cuerpo se convertía en untigre. Con forma de animal, se fue por el sendero cerca de los galpones evitando alos nietos armados con escopetas, listos para dispararles a los tigres y zorros quevenían a robarse las gallinas.Al día siguiente, ella les contó a los hermanos y a su madre. “¿Qué es lo que pasacon la abuela?” preguntaron, y fueron a averiguarlo con un yachak muy sabedor.Él, ayudándose con su poción de wanduc y otras plantas, les dijo que no sepreocuparan ni por ella ni por nada de lo que pudiera suceder, que si se moría,sería de vieja. “Como sus padres le supieron dar su buen jugo de Pumayuyu desdepequeña, nunca se va a enfermar y ese jugo la vuelve un tigre joven por las noches”,agregó el sabedor. Al enterarse de que gracias al Pumayuyu la abuelita vivía bien y
    • se convertía en tigre, los familiares dejaron de preocuparse por su salud y los nietosya no montaron guardia en los galpones.Con el tiempo, a la viejecita le vino la muerte del cielo.La enterraron como cristiana y todas las semanas sus familiares iban a visitarla ya llevarle flores. Hasta que un día, una de las nietas que había ido al cementeriovio un hueco abierto en su tumba. “Era como si un animal hubiera escarbadopara comerse sus restos, o alguien hubiera querido robar sus huesos para hacerhechicería”, dijeron el cura y los otros. Entonces sus familiares no se preocuparon más, porque el yachak les había dicho:“con el Pumayuyu ella se vuelve un tigre y le gusta irse por el mundo”. Hicieronuna fiesta y celebraron que la abuelita anduviera por ahí comiendo la mejor carnede monte.Yachak: Palabra para nombrar al tipo de chamán más sabio en la zona del Napo enel Amazonas ecuatoriano.Pumayuyu. Variaciones de esta historia exaltando los poderes del Pumayuyu (Teliostachyalanceolata) conocido también como toé negro, y de otras plantas medicinales, las cuentanindígenas y mestizos de la zona de Tena en el Amazonas ecuatoriano. Al final, este cuento ilustrala importancia de la caza de animales, una fuente de proteínas amenazada en el presente por ladeforestación y el desarrollo de la industria petrolera en el área.KanaimaEn Lethen se hablaba de un muchacho aventurero llamado Paul. Un día que suspadres no estaban en casa tocaron a la puerta unos que parecían sus vecinos parainvitarlo a pescar. Lo llevaron por un camino y mientras bebían de sus calabazassus caras se les volvieron como de monos, pequeñas y rojas. El más viejo lo agarrócon fuerza de la mano y le dijo: “Somos Kanaima y no vamos para ninguna pesca.Vamos a una fiesta en el río donde habrá mucho cassiri (masato de yuca) para bebery comer carne a la barbacoa hasta hartarnos. Anda con nosotros y nunca trates deescapar. Si no haces lo que te digamos, te mataremos ahí mismo”. “No me mate señor. Yo haré lo que usted quiera”, imploró el muchacho.“Muy bien”, dijo el jefe.Llegaron cerca de un río donde vivían una gorda rubia y su marido en una casa quetrataban de proteger con oraciones contra los malos espíritus. Entonces los Kanaimase pusieron a exprimir yuca para preparar su cassiri, curaron el fuego, y olieron y
    • mascaron una hoja que los convirtió en vecinos de la gorda. También se la dieronal muchacho y lo mandaron a invitarla.Él llamó a la puerta y le dijo que venía de parte de sus vecinos para convidarla a unafiesta en la orilla. La mujer bajó al río y vio que no eran ellos. Eran Kanaima, gentecon cara de monos que, según su marido, aparecen en la época de lluvias, andan porla selva de noche y se transforman en lo que quieran. La gorda quiso correr para sucasa, pero la mataron a garrotazos. Le cortaron el corazón en pedacitos, lo echaronen sus bolsillos y dividieron el resto en buenas presas. Luego el muchacho les abrióla puerta de la casa de la mujer para que llevaran adentro las partes que no comieron.Las pusieron con sal en tinajas donde se guardaban las bebidas fermentadas.Mientras bebían cassiri y adobaban con hierbas la carne de la mujer, se divertían ysacaban de los bolsillos su pedacito de corazón para olerlo. Fascinados, le ofrecieronal muchacho, pero él dijo: “No, no quiero. Señores, perdónenme, pero pensé queustedes me habían invitado de verdad a una carne a la barbacoa”.Los Kanaima se rieron diciendo que si no le gustaba que se quedara afuera paraavisarles si venía el marido de la gorda. Luego los Kanaima escondieron las tinajascon la carne debajo del piso y se convirtieron en hormigas.Cuando llegó el marido, estaban por todas partes. “¿Qué hacen estas hormigas en micasa?” Nadie contestó. El hombre las barrió hacia afuera y se fue al río a buscar ala mujer. Entonces los Kanaima entraron otra vez convertidos en moscas negras quese alocaron con el olor de la carne y tragaron hasta quedarse dormidas, pegadas a lasparedes. Vino el padre de la mujer a recoger unas herramientas y antes de irse hizohumo para sacar las moscas. De nuevo se cambiaron los Kanaima. Se convirtieronen vacas, cerdos, patos, ovejas como los que tenían el hombre y la mujer. Fueronhasta un árbol donde se había quedado dormido el muchacho e hicieron ruido paradespertarlo. Él les rogó que lo dejaran irse para su casa, pero el jefe de los Kanaimasalió de los gruñidos de un cerdo: “Levántate muchacho que nos vamos a otrafiesta”.Trató de correr y le cayeron encima.Otra vez el jefe le dijo: “Te dijimos que éramos Kanaima, venimos de las montañasa la selva y podemos convertirnos en cualquier clase de animal, planta o flor. Siqueremos comerte, te comemos”.El muchacho les pidió llorando: “Por favor señores, no me coman. Ustedes yacomieron su barbacoa. Déjenme ir a mi casa”.Pero los Kanaima no lo dejaron. Lo llevaron por las selvas y sabanas donde ibanborrachos haciendo daño, y sólo al parar las lluvias lo soltaron. Así pudo regresar ycontarles a sus familiares cómo, cuando se emborrachaban con cassiri, los Kanaimase ponían “locos de felicidad y muy grandiosos”, y cómo se daban a comer carne de
    • gente. Los padres se alegraron al verlo a salvo y él siguió yendo de cacería y pescacon los amigos.Al año siguiente, al comenzar la estación de las lluvias, un día que el muchachoestaba solo, vio venir hacia su casa a unas gentes de caras rojas como de monos quevenían a convidarlo a una fiesta.Kanaima. Las historias sobre ataques de Kanaima son muy conocidas entre la poblaciónamazónica de la Guyana y Venezuela. Este relato y sus variantes obtenidos en Lethen, reflejanla forma en que los colonizadores europeos juzgaron las costumbres indígenas de consumirbebidas fermentadas derivadas de la yuca y otras plantas, así como el uso de bebidassicotrópicas. La acusación que asoció a los pueblos indígenas y a sus descendientes con elcanibalismo y la violencia fue utilizada como justificación para la imposición del orden colonialy la evangelización en el Amazonas.CaballocochaHace muchos años Caballococha no tenía este nombre. Era un pueblo de muchomovimiento al lado de una cocha (así les llaman a los lagos). Algunos de losmoradores consiguieron riquezas poniendo a trabajar duro a los indígenas ynegociando con caucho, maderas finas y pieles. Había fiestas, borrachos en lascalles, y la traición entre hombres y mujeres era moneda corriente.Un día se apareció en el pueblo un viejito y les dijo: “Si no cambian su modo devivir, algo horrible les va a pasar”.Nadie, salvo los que servían en las casas de los ricos y unos pescadores, le pusoatención al viejo. Las gentes se rieron de él.No pasó mucho tiempo y cierta noche, en una de las fiestas que daba un madererorico, los sorprendió la aparición de dos caballos blancos relinchando en el patiode la casa. Unos tuvieron miedo porque nadie sabía de caballos en esa parte delAmazonas. Pero quienes festejaban, ya muy borrachos, no se acordaron de lasadvertencias que les habían hecho. Ante la aparición, los domésticos que recordabanlas palabras del viejo salieron de la casa gritando para avisarle a la gente. Mascuando vieron cómo salían fieras del lago y sus aguas echaban espuma, prefirieroncorrer y salvar a sus familias. En la madrugada, mientras muchos se divertían, el
    • lago se tragó al pueblo con las cantinas, los prostíbulos y las casas más bonitas queguardaban baules llenos de oro y muchísima plata. Sólo los sirvientes que habíanvisto a los caballos en el patio y unos pocos pescadores pudieron escaparse.Pasaron varias semanas, y los criados y sus familias que se habían refugiado en losranchos de los pescadores empezaron a construir el pueblo nuevo. El lago y susfieras se tranquilizaron y comenzó a crecer gramalote en sus alrededores. Desdeentonces, muchos han tratado de encontrar el oro y la plata que el lago se tragó esanoche.Los turistas y los que viven en Caballococha cuentan que desde sus ventanas se venlos caballos blancos pastando en la orilla antes del anochecer: "Si alguien trata deacercárseles”, dicen, "corren y se desaparecen en el lago".Caballococha. Esta historia que suelen contar los habitantes del pueblo Caballococha,localizado en el Amazonas peruano cerca de la frontera con Colombia, alude a las riquezasobtenidas por la extracción desmedida de los recursos de la selva y el trato inhumano hacia lassociedades indígenas, e incorpora los motivos bíblicos de Sodoma y de Gomorra. Lainmoralidad y arrogancia de sus habitantes provoca el castigo a manos de los espíritus de lanaturaleza. Matinta-Perera a Guillermo LineroUna pareja tenía un negocio donde se abastecían los recolectores de castañas ymadereros. Cierto día un hombre recién llegado al pueblo, que se ganaba la vidatallando figuras de animales en madera, vino a la tienda con una coruja pichoncita.Al verla uno de los niños de la pareja se encariñó tanto que la quería tener. Elhombre les dijo que no deseaba separarse del animal pues era regalo de unosmadereros amigos. Pero el niño insistió de tal modo que él se la dio con lacondición de que le permitieran visitar al pájaro.Una de las criadas apenas vio llegar la coruja se santiguó. “Ese animal es unMatinta-Perera”, les dijo a sus patrones, “ese pájaro deja que un brujo o alguien por
    • el estilo se meta en su cuerpo, y vuela por las noches para molestar y hacerle daño ala gente”. “Essas são besteiras dos índios" dijo la dueña de la casa y llevó la coruja a vivirjunto a la jaula de los otros pájaros en el patio. Allí era feliz alimentada con sobrasde carne y comía pan con leche que le traía el tallador, quien laboraba en su tallerhasta la madrugada. Después, como lo temía la criada, los del pueblo comenzaron a escucharaletazos y unos silbidos agudos que no dejaban dormir e inquietaban a losanimales. El que fuera, se había transformado en pájaro, y volaba en la oscuridaddespués de la medianoche para desaparecer antes de que las gentes le gritaran:“Cumpadre venha tomar café amanhã bem cedo", las palabras para obligar alpájaro a tornarse otra vez en la persona que venía a pedir café al otro día en la casadel ofendido.Sin embargo, cada vez que salían a conjurarlo, el Matinta-Perera ya habíadesaparecido.La criada vino donde el dueño de casa y le dijo: “Mire señor, si usted supiera, porallá en el caserío donde vivíamos mi madre y yo en el río Tocantins, había unacoruja como ésta que se convertía en un Matinta-Perera todas las noches y era unode la misma comunidad”.A lo que el hombre dijo: “Mira a ver si tú puedes averiguar alguna cosa y contarmequé pasa ”.Ella obedeció y al escuchar los silbidos del Matinta-Perera bien cerca, fue con unalinterna y alumbró al lado de la pajarera pero la coruja estaba. A la mañana siguiente(mientras el pájaro tomaba leche con pan en la tacita), la criada fue a contarle alpatrón y a repetirle que la coruja era un Matinta-Perera.El dueño de la tienda decidió atisbar él mismo y se quedó una noche afuera dela casa escondido detrás de una seringueira. Pasada la medianoche, escuchó losprimeros silbidos saliendo de la casa del tallador y comenzó a gritar: “Cumpadrevenha tomar café amanhã bem cedo, Cumpadre venha tomar café amanhã bemcedo”. Entonces regresó corriendo a su casa, alumbró el patio y, otra vez, la corujano estaba.Al día siguiente, el que tallaba los animales en madera se presentó avergonzado enla tienda a rogar que lo invitaran a una taza de café.
    • Coruja: En portugués, lechuzaMatinta Perera. La noción de que las personas y chamanes se pueden convertir en animalessirve de premisa para este cuento. Otras versiones de este mito, escuchado en muchos pueblosdel Brasil amazónico, muestran al Matinta-Perera como una mujer vieja aficionada a mascartabaco, que vuela por las noches. En dichos casos, se devela su identidad gritándole que vengapor tabaco al día siguiente.Chicuaa Susana Chávez-SilvermanPor el río Amacayacu, cerca de Puerto Nariño, un hombre y su mujer vivían decultivar su chacra. Tenían plantados caimitos, batata, plátanos, y mucha yuca quesacaban para fabricar farinha y venderla a los compradores de las lanchas.Un cierto día que el hombre iba a limpiar la chacra, comenzó a escuchar el cantode la chicua. “Chic-chic-chicua”, cantaba el ave de plumas oscuras y ojitos rojos,parada en una rama al borde del camino.“Chic-chic-chicua”, anunciaba la chicua los males por venir, según decía la gente.Pero el hombre no hacía caso y le molestaba el canto del avecita parecida a unatorcaza, saltando en los arbustos. Luego, como siguiera importunándolo en lachacra, se puso a gritarle para que lo dejara en paz. Después de muchos regañose insultos, el pajarito cesó de cantar y él pudo trabajar tranquilo. Al atardecer, sinembargo, cuando volvía a la casa, el animalito siguió importunándolo: “chic-chic-chicua”. Enojado, insultó de nuevo al pájaro.En la casa encontró a su mujer y todas las cosas con la apariencia de siempre.Al otro día, de vuelta por el camino, volvió a escuchar al avecita que lo acompañabacon su “chic- chic- chicua”. El hombre la regañó igual que el día anterior. “¡Dejade cansarme ya y mejor vete a molestar a otra parte. No ves que tengo mucho quehacer!”, le gritó al tiempo que la espantaba tirándole pedazos de barro y ramassecas. Pero lo seguía por todos lados, ora esquivando los palos y greda seca que letiraba, ora saltando de una rama a otra, cada vez más cerca del hombre, cantando ymirándolo con sus ojitos inquietos: “chic - chic - chic - chicua”.Por eso el hombre se llenó de rabia y le gritó. “¿Qué diablos es lo que quieres? Sieres gente, pues ven a decirme qué es lo que pasa, pero no me vengas a molestartodo el día, que no vas a dejarme trabajar”. No hubo terminado de decir estaspalabras, cuando el ave se transformó en gente le respondió: “Pues si quieres, tevoy a hacer ver como en un espejo lo que está sucediendo en tu casa”; y le contó quealguien conocido venía a verse con su mujer mientras él trabajaba. Luego, el que le
    • habló así se convirtió de nuevo en chicua y voló. Ofendido, el hombre abandonó loque estaba haciendo y se fue para su casa.Mientras corría por el camino, los “chic- chic- chicua” eran cada vez más fuertes.Al llegar a la casa, como le había dicho el ave, encontró a su mujer traicionándolocon uno de los compradores de farinha. Viéndose humillado, los mató a hachazosen el acto. La noticia se supo por todo el río; vino la policía y se lo llevó parajuzgarlo en Leticia. El caso no duró mucho pues el hombre había obrado con iraintensa al verse ofendido.Para honrarlo, la justicia y los hombres del río lo perdonaron y regresó a su casa.No mucho después, un día que iba en el camino para su chacra, escuchó de nuevolos cantos de la chicua: “chic-chic-chic”. Esta vez él no le dijo nada. Entonces elavecita batió la cola y le saltó enfrente como el día de la infidelidad de la mujer:“Mira hombre, no me vuelvas a insultar, no me vuelvas a regañar. Que si te va apasar algo malo, o te va a llover mucho y se te van a arruinar las matas de yuca, tevoy a avisar con mi canto. Que si el río te va a hacer una traición, te voy a decirantes. Porque si una cosa grave te va a suceder, yo también me aflijo. Por eso, tepido que nunca me vuelvas a insultar, nunca más me vuelvas a regañar”.Chicua. La creencia en la chicua (Piaya cayana) como un ave agorera se extiende desde elAlto Ucayali, el río Marañón y el Ecuador amazónico hasta la isla de Marajó situada en la bocadel río Amazonas en el Atlántico. Algunos chamanes dicen que el “chic-chic-chic” de la chicuaes positivo, mientras que su canto “chic-chic-chicua” es mala señal y también puede ser auguriode muerte. En muchos lugares se piensa que es bueno darles de comer sesos de chicua y deoropéndolas a los niños para desarrollar su inteligencia. La ciudad de los delfinesSe cuenta de un pescador que llevaba en el río ya desde la madrugada sin podersacar ni siquiera un sardinha. Tenía tanta rabia que apenas vio un delfín rosadojugando al lado de la canoa lo arponeó para desquitarse de su suerte.El delfín soltó un grito de dolor y quebrando el arpón logró escaparse.El hombre remó a su caserío y esa tarde se puso a reparar sus redes. Hacía esocuando llegó una lancha voladora de Santo Antônio do Içá con dos policías allevárselo por orden del juez.
    • "¿Por qué?”, preguntó el hombre, “ si no he hecho nada malo".Su mujer y los niños rogaron a los policías: “Por favor no se lo lleven”, y llorabanporque sin el padre lo iban a pasar muy mal.Los policías dijeron que sólo cumplían órdenes.El pescador se resignó y le pidió a la mujer que pusiera en su mochila de coqueirotabaco y pescado seco. En el río notó que la lancha iba por partes desconocidas. Noviajaban para Santo Antônio do Içá como le habían dicho. Comenzó a preocuparse yse dio cuenta que los policías en vez de llevar garrotes al cinto, cargaban los mismospescados largos y brillantes que solía usar de carnada. Pensaba tirarse al agua perola lancha se metió a toda velocidad hasta el fondo del río. No solamente atravesaronpor una malla como un mosquitero sin romperla, sino que a él no se le había mojadoni un pelo.Llegaron a una ciudad como las que se ven en las películas.En el asiento del río las luces de los carros y de los almacenes alumbraban la nochedel agua. En los parques había parejas de delfines jugando con sus hijos en lasfuentes iluminadas. Una vez que estuvieron en el centro de la ciudad, los policíasentraron a un restaurante. Pidieron pescado crudo y lo invitaron a comer. Se quitaronlos sombreros y el pescador advirtió que cada vez se parecían más a los delfinesdel río. Lucían como hombres pero respiraban por unos agujeros en la cabeza. Alsalir del restaurante, estaba oscuro y el hombre pudo ver a través del agua algunasestrellas y las luces de una lancha de pasajeros que surcaba para Leticia.Lo llevaron a un hospital donde muchos doctores lo miraban como si ya loconocieran. Allí, el delfín que él había arponeado se quejaba y maldecía. Entonces ledijeron que tenía que curarlo, o por lo menos decirles de qué metal era su arpón. "Siél se muere", le dijeron, "usted se quedará en la cárcel. Porque los delfines somosgente, aunque ustedes los hombres no lo crean". El pescador se asustó y sufría alpensar en sus familiares. A esa hora estarían preocupados preguntando por él en elpueblo o buscándolo en las vueltas y palizadas del Amazonas, creyendo que se habíaahogado.Entonces se acordó que a los delfines no les gusta el humo de tabaco y aprovechóque los policías lo habían dejado solo para encender uno de sus tabacos. Cuando losdelfines olieron el humo, hubo revuelo en el hospital y los médicos le gritaron a lospolicías que se lo llevaran: "Por favor, saquen ese gorila inmediatamente de aquí.Nos va a matar a todos con su humo".Lo montaron en una lancha y salieron de la ciudad. Subieron a la superficie del ríoy los delfines policías lo soltaron en una de las islas. Allí estuvo tirado hasta que lorecogió la gente de un bote que subía desde Tefé.
    • La familia y los amigos celebraron verlo a salvo.Después, cuando iba por los bares de Santo Antônio do Içá, el hombre se alegrabade su suerte y repetía en su borrachera: "Os botos são como a gente, Os botos sãocomo a gente, Os botos são como a gente", y la gente se burlaba de él.Botos: En portugués, delfines.La ciudad de los delfines. Este cuento en boca de gentes del mercado y pescadores de SantoAntônio do Içá, es uno de tantos sobre agresiones de los humanos contra los delfines rosados yla venganza de éstos. Aunque en la cosmovisión de los indígenas se respeta a los delfines, aquíla rabia del pescador hacia el delfín pudo deberse a que dichos cetáceos destrozan las redespara robar los peces. La narración enseña la humanidad de los delfines, quienes sienten y sequejan como si fueran personas. Además, subraya el uso ritualístico del tabaco para alejar elmal, una práctica común en la Amazonía. Mapinguaria Guy Davenport, in memoriamEn el Amazonas, por los lados de Tefé, había un hombre que le gustaba ir a cazarcasi todos los días del año. Un domingo le dijo a su mujer: “Me voy para un sitiodonde hay buena cacería”.“Sería mejor que esperaras hasta mañana”, le aconsejó ella. “No está bien ir a cazarlos domingos”."No domingo também se come", le respondió él mientras cogía su escopeta y se iba.Camino al monte, se detuvo en la casa de su vecino para convidarlo. Éste no queríair y también le dijo: “No es bueno cazar los domingos”.El hombre lo convenció diciéndole: "No domingo também se come".Los dos hombres cruzaron un río pequeño y caminaron varias horas sin encontrarnada. Era como si los animales hubieran desaparecido. Casi al atardecer escucharonunos gritos, seguidos de mucho ruido y unos pasos. Pensaron que era un gigante,pero resultó ser un animal. Parecía un mono inmenso de pelo negro y tenía unacoraza como de tortuga y un ojo grande y verde en medio de la frente.El cazador se puso a dispararle, pero las balas no le podían atravesar la coraza.El animal se les echó encima y agarró al cazador con una de sus manazas tirándolocontra el suelo. Horrorizado, el compañero se trepó a uno de los árboles y desde
    • allí vio cómo lo despedazaba. Mordiendo los brazos del cazador, el animal decía:"No domingo também se come", después, una pierna: "No domingo também secome".Al ver cómo la bestia se comía al cazador y se iba bostezando, el amigo se volviórápidamente para el caserío. Cuando contó lo ocurrido, algunos trataron de adivinarla clase de animal que se había comido al hombre. "Si tiene los pies tan grandescomo un pilón y un sólo ojo en la frente, tiene que ser el Mapinguari”, dijo unprimo del muerto."Seguramente no se lo comió a usted, Don Luiz, porque no llevaba escopeta",agregaron otros. Uno muy sabedor les dijo que el hombre habría podido salvar suvida si le hubiera disparado al ombligo, "pues ahí es donde en realidad el animaltiene su corazón". Los del pueblo se llenaron de rabia y organizaron una partida parair a matarlo.No tuvieron que buscar mucho pues el Mapinguari había vuelto por los huesos delcazador.Cuando los vio, la bestia quiso comérselos. Los hombres le dispararon, pero noal pecho como lo hiciera el cazador, sino al ombligo para darle en el corazón. ElMapinguari salió corriendo y desapareció entre los árboles dando gritos de rabia.Entonces los amigos del cazador recogieron en un costal los huesos y las partes queel animal no se había comido y los trajeron al pueblo. Su mujer puso los restos enun ataúd pequeñito y, después que ella y sus hijos lo habían llorado por dos noches,lo llevaron al cementerio. "¡Ay!, si mi marido me hubiera escuchado lo que yo ledecía", lloraba la mujer.A los pocos días, cogió a sus hijos y se fue a vivir a Manaus donde tenía familia."No domingo também se come” : En portugués, “el domingo también se come”.Mapinguari. El Mapinguari (también llamado Capé-lobo en las regiones de Pará y Maranhão,Brasil) es un ser sobrenatural aterrador con características físicas similares a los cíclopes de lamitología griega. Los relatos sobre este monstruo, considerado protector de los animales en elAmazonas brasileño, también revelan la influencia cristiana al destacar el motivo del domingocomo un día de descanso. En otras variantes de esta narrativa, el Mapinguari es representadocomo un ser de olor insoportable, con los pies al revés como el Curupira, y una boca inmensasituada en el estómago. El cazador y el Curupira
    • Por los lados del río Içá vivía un cazador muy de buenas. Un día que regresaba decacería con un mutum y dos monos, se detuvo al pie de un árbol para descansar.Durmió hasta al atardecer cuando lo despertaron los ruidos de alguien que golpeabaen los árboles. Se trataba del Curupira por la cara peluda y uno de los pies volteadoshacia atrás; era el dueño de los animales. El hombre se quedó quieto y el Curupiravino a sentarse a su lado.A las pocas horas, sin embargo, le dijo: “Dame un pedazo de tu brazo para comer”.El cazador, que hasta ese momento había creído que el Curupira venía en planamistoso, pensó: "No puedo dejar que éste me coma así nomás". Le cortó el brazo auno de los monos que había matado y se lo dio.El Curupira se lo tragó y siguió sin moverse de su lado. Más tarde el Curupira ledijo: “Dame tu corazón”.El cazador rajó el pecho del mono muerto, le sacó el corazón y se lo entregó.El Curupira comió con gusto y le dijo: "Hombre, te pedí tu corazón y me diste elcorazón del mono. Préstame el cuchillo para que pueda sacártelo de las costillas".El hombre hizo como si fuera a darle el cuchillo y cuando el Curupira fue a cogerlo,se lo hundió en el pecho.Al amanecer el cazador descubrió que el cuerpo del Curupira se había convertido enun tronco. Regresó a su casa y le dijo a su mujer que fueran hasta el tronco para averiguarlo que pasaba. Al verlo, se dieron cuenta que se había puesto tan duro como unapiedra. Trataron de cargarlo pero pesaba demasiado. Entonces el hombre le dijo asu mujer que lo abrieran para averiguar qué tenía por dentro. Como el machete nopodía cortarlo, la mujer fue a traer la mejor hacha que tenían.El cazador golpeó con tanta fuerza que le saltaron chispas.Después de darle al tronco por un buen rato, el Curupira salió a decirle: "Pueste lo agradezco mucho hombre, que si no me hubieras golpeado, no me habríadespertado".El cazador y el Curupira. Aunque en su papel de guardián de la selva el Curupira actúacomo un ser inflexible castigando a los que abusan de la naturaleza, hay muchos relatos en quese aparece como un espíritu juguetón que le gasta bromas a la gente. Se dice que este espíritudefensor, cuya fisonomía varía de una región a otra, tiene la costumbre de golpear la base deltronco de las samaumeiras (Ceiba pentandra) y de otros árboles grandes para atraer la lluvia, yes causante de cualquier ruido misterioso en la selva.
    • YanapumaLos antiguos contaban la historia sobre un mitayero que trabajaba cazándolessajinos, sachavacas, monos y otros animales a unos madereros por los lados delrío Pachitea. Un día que iba con el cocinero buscando comida vieron un animal decolor blanco como el ganado. "Mira esa novilla, ¿qué hace por estos lados?" dijo elcocinero."Pues no es una novilla, eso es un Yanapuma, un tigre del demonio", respondió elcazador. "Lo mejor es que regresemos al campamento y les digamos a todos paraque nos vayamos a otro sitio".El cocinero se burló de él y le dijo que esos eran embustes de la gente de las tribus.Volvieron al campamento y el mitayero contó lo que habían visto. Los madererostampoco le creyeron. Él les explicó: "Este tigre blanco es inofensivo en el día, perode noche se vuelve un matón negro y ataca a las personas. El diablo se adueña de sucuerpo y no le entran ni las balas. La única manera de matarlo es con una lanza".Otra vez los madereros se burlaron: "Pues ya veremos qué clase de mal nos vaa hacer cuando se encuentre con nuestras balas", dijo uno. "No vamos a salirlecorriendo a todos estos cedros y caobas que nos hemos encontrado, por esoscuentos que nos estás echando", agregó otro.Al día siguiente el mitayero se fue solo hacia una colpa para conseguir carne. Pudocazar una maquisapa, y al atardecer regresó feliz con su presa al campamento Alllegar, encontró los cuerpos de sus amigos desperdigados por el suelo. Al lado deellos estaban los rifles que habían sido disparados. Miró los muertos y se dio cuentade que estaban casi intactos, salvo por unas pequeñas heridas en el cuello. "Esto loha hecho el Yanapuma", pensó. Las marcas eran los huequitos de los colmillos dela bestia para chuparles la sangre.Primero el mitayero se sintió abrumado y con dolor por la muerte de sus amigos,pero después sintió una rabia inmensa. Pensó que el Yanapuma debía andar cercay se subió a un árbol a esperarlo con una lanza afilada. Avanzada la noche, escuchólos rugidos del animal. El Yanapuma apenas lo olió, quiso treparse en el árbol. Elmitayero tuvo miedo, pero sacando valor logró atravesarlo con su lanza.La bestia dio un rugido muy fuerte y cayó debajo del árbol.Él pensó: "Ahora la Yanapuma vendrá a buscar al macho. Mejor aguardar". Pasóun rato y la bestia apareció. Vio a su compañero muerto y se puso tan furiosa quetrató de subir al árbol para vengarse. Pero el hombre estaba bien apostado y logrómatarla. Después de ver morir la Yanapuma, bajó del árbol y siguió triste porlo sucedido a sus amigos. Quiso esperar hasta el amanecer para sepultarlos, pero
    • prefirió avisarles a los familiares en otros campamentos. Como trabajaban a más deun día de allí, se puso en camino.A medianoche, mientras corría en la oscuridad, el mitayero escuchaba las voces delos muertos que le decían: "Amigo, amigo, perdónanos por habernos burlado detus consejos. Perdónanos y cuéntale a todo el mundo lo que nos ha pasado aquí anosotros".Mitayero: Cazador de profesión. También recibe el nombre de montaraz.Yanapuma. Otras versiones sobre este jaguar negro lo representan como un espíritu quehabita en el agua y es capaz de hipnotizar a sus víctimas. Según algunos amazónicos, laexistencia de estos animales en un área de la selva debe consultarse primero con los chamanesquienes ingieren plantas sagradas como el ayahuasca (Banisteriopsis caapi) y el toé(Brugmansia suaveolens ). Éstas les permiten ver el futuro y posibilitan la consulta con losespíritus dueños del lugar.Los espíritus de las piedrasUn chacarero que vivía en el río Madre de Dios le dijo a sus padres: “Yo no quierotrabajar más la tierra. Me voy a aprender el arte de la brujería”. El padre no quería,pero le dio la bendición y le deseó buena suerte.Él se fue por el río en busca de un maestro. Por fin, en Cobija encontró a uno quehacía curaciones soplando unas piedras que llevaba en una bolsita negra. Allí vivíanunos espíritus que daban el poder de curar y ayudaban en el amor y los negocios.El hombre estuvo con el brujo y cuando aprendió su arte, se puso a trabajar con laspiedras por su cuenta.A cambio de servirle, los espíritus dueños de las piedras le pedían que las guardaradel sol en la bolsita de tela negra, de lo contrario (le advirtieron en sus sueños),lo matarían. También le exigían que en las tormentas las pusiera sobre la piedragrande del patio. Con ese arreglo todo le resultaba, y él vivía bien de su brujería.Pero después, muchas veces ocurría que el hombre no conseguía ayudar en todoslos casos, ni aliviar a los enfermos de gravedad mortal.Buscó a su maestro pero no lo encontró.
    • Entonces los espíritus le adivinaron sus deseos y aparecieron en la bolsa otraspiedras que tenían la virtud de curar a los enfermos graves, y hasta de matar, segúnle dijeron: “Nosotros queremos quedarnos contigo. Te vamos a dar poder sobre lavida y la muerte, pero nos vas a obedecer”. Él dijo que sí, y en adelante pudo salvara sus pacientes a punto de morir y favorecer a la gente en sus negocios. Su fama seregó por tantos lugares que a su consultorio en el Madre de Dios venían gentes delPando y hasta de Brasil mismo. Se llenaba con ganancias y bienes, y lo único quedebía hacer con las piedras era protegerlas del sol y cumplirle a los espíritus cuandovenían tormentas y relámpagos.Su padre que se alegraba de su prosperidad era alguien que creía en Dios.Sospechaba de su magia y le decía: “Cuidado hijo, no vaya y sea que con esaspiedras estés trabajando con cosas malas”.Pero él evitaba hablar del asunto diciendo: “Ahora soy rico y puedo hacer lo que seme venga en gana”.Los espíritus quisieron cobrarle y le exigieron que debía complacerlos matando aunos de la barraca; “Si no lo haces”, le dijeron, “vamos a dejar de ayudarte y norespondemos por tu vida”.Al principio no quería obedecer; pero no se arriesgaba a perder la ayuda de losespíritus ni su vida. Formó con arcilla los cuerpos pequeñitos solamente de los queeran sus enemigos y luego, con el poder que le daban los espíritus, los destruía.Creyó complacer a los espíritus de las piedras y no fue así. Vinieron en sus sueñosa exigirle que debía aumentar el número de muertos.Él no quiso obedecer y les dijo: “No puedo seguir matando a la gente así porque sí”.Entonces los espíritus de las piedras hicieron que lo atropellara una moto-taxi.Estuvo un mes a punto de morirse; y para seguir vivo, tuvo que seguir las órdenes, yseguir matando. En esos días, sin embargo, las gentes empezaron a sospechar de subrujería y a echarle la culpa de las muertes. El cura había puesto a los vecinos en sucontra y casi lo queman con casa y todo. El hombre se sintió acorralado y fue dondesu padre a confesarle. “Los espíritus de esas piedras vienen por las noches y medespiertan para pedirme que mate a la gente”. Le contó cómo él tenía que fabricarlos cuerpos y darles en el corazón con un chuzo. “Porque si no lo hago, padre, losdueños de las piedras vienen y me matan a mí. A veces me obligan a matar hastacuatro personas por mes. ¿Qué voy a hacer?”El padre le dijo: “Pues ése es el demonio quien manda a los espíritus para hacerel mal. Tal es su trabajo en el mundo. Pero yo me acuerdo de alguien que sabede magia y esas cosas”. Fue hasta donde uno que sabía algo de magia negra. Ésteles aconsejó sacar las piedras del saquito de tela y ponerlas bajo las raíces de unalmendrillo, donde no les diera la luz. Así se quedarían tranquilas.
    • Lo hicieron de ese modo, y un día cuando el hombre y su padre iban por el lugardonde habían dejado las piedras, vieron el árbol muerto con el tronco chamuscadocomo si le hubieran caído todos los rayos. El padre le dijo: “¿Te das cuenta hijoque yo tenía razón? Mira cómo esas cosas malas le pagaron al almendrillo. ¡Loacabaron, al que les sirvió bien!”.Los espíritus de las piedras. Forma parte de los relatos de quienes acarrean mercancías encarretillas de madera en las calles y de los vendedores en los mercados al aire libre enRiberalta, Bolivia. Las acciones destinadas a causar daño a las personas revelan el uso negativode la llamada magia simpatética por algunos chamanes amazónicos. Dicha práctica que seremonta a la antiguedad en culturas tradicionales de casi todo el mundo, se funda en lacreencia de que las acciones contra los objetos-representaciones de una persona producen elmismo efecto sobre ésta así se encuentre lejos. YaraUna mujer que vivía con la familia del marido le dijo a su suegra: “Cuida a mis hijosmientras voy a la chacra a traer algo para el almuerzo”. La madre de su marido ledijo que sí y se puso a contarles historias.La mujer estuvo un buen rato en la chacra. A su regreso no solamente traía las piñasy palmitos que había ido a buscar, sino también unos pescados. Cuando la suegrale preguntó de dónde había sacado esos pintadillos, pacus y otros pescados tanbuenos, ella le dijo: “Me encontré por ahí con unos pescadores y me los regalaron”.Después la mujer fue donde estaban los niños jugando y dijo: “¿Son éstos mishijitos?”A lo que la vieja respondió: “Mujer, yo cuido muy bien a tus hijos y no te los hecambiado por nadie”.Ella se rió y se fue para la cocina a hacer el almuerzo antes de que el maridoregresara de trabajar.Mientras comían él le dijo: “Mujer, ¿dónde conseguiste este pescado tan rico quenunca antes habíamos probado aquí en casa?”“Pues ése es mi regalo especial para que comas”, respondió ella. Agregó que se lohabían dado unos pescadores de por ahí. El hombre se sintió muy afortunado detener una mujer buena para la cocina y vecinos tan generosos.
    • Por la tarde la suegra convidó a la mujer al río a lavar ropa y a divertirse con losniños. Pero la mujer le respondió que no quería ir porque ella ya había pasadomuchísimo tiempo en el agua. Al escuchar a su nuera, la vieja pensó: “pues tambiényo me la paso en el río mucho tiempo lavando ropa y pescando y no me quejo; estamujer de mi hijo hoy no se parece en nada a ella misma”. Sin embargo, prefirió nodecirlo para evitarse más problemas y se pasó toda la tarde en el río lavando ropay cuidando de que sus nietos no se alejaran de la orilla. Muy preocupada por elcomportamiento de su nuera, esa noche le dijo a su hijo que la vigilara.Cuando se fueron a dormir, el marido se quedó despierto y notó cómo después lamujer salía con mucho cuidado de la cama y se iba de la casa. Tuvo muchísimarabia pues estaba casi seguro de que su mujer lo estaba engañando con algúnpescador y la siguió hasta el río. Mas al llegar a la orilla, en lugar de verlaencontrarse con otro hombre, vio cómo se adentraba poco a poco en el agua. Se diocuenta que al nadar los pies se le transformaban en una cola larga como de un pez.No era su mujer sino una Yara, el animal mitad mujer y mitad pez que a veces seenamora de los hombres que viven cerca del río.Él se asustó tanto que fue a despertar a sus amigos y vecinos.Al saber que no era su mujer, sino una Yara, los hombres acordaron ir con susmachetes, arpones y escopetas a buscarla. Con la luz de la luna, pudieron dar conella, que todavía llevaba ropas de mujer, y matarla. Luego, la madre le dijo: “ahoraya sabes que tu verdadera mujer está muerta; y este animal que quería irse a vivircontigo de seguro que fue y te la mató ayer en la chacra”.El hombre quería mucho a su mujer, y se fue corriendo con los vecinos hasta lachacra sin creerle a su madre. Cuando llegaron al lugar, encontraron el cuerpodesnudo y sin vida de la mujer, a quien la Yara le había robado la ropa.Yara. Los madereros que compran bastimentos para largas temporadas de trabajo en la selva ypescadores en en los ríos Amazonas y Yavari, cerca de la frontera de Brasil y Colombia, cuentanhistorias sobre mujeres hermosas que viven bajo el agua (casi como las sirenas del mundo clásicoque tentaron a Odiseo) y salen a las orillas de los ríos en busca de un compañero. Aunque enla mayoría de las historias sobre Yaras se les representa con forma de mujer, en la presentedescripción de la Yara ésta al final toma la forma de una sirena, o Mãe-dágua, similar a lasmujeres-peces presentes en diversas tradiciones orales indígenas.Chullachaki
    • Por el río Nanay vivía un shiringuero que trabajaba de sol a sol pero los árboles decaucho casi no le daban leche. Una mañana, mientras faenaba, vio a un hombrecitobarrigón con un pie más pequeño que el otro. Era el Chullachaki, el dueño de losanimales y amigo de los árboles. Se acercó y le dijo: “¿Cómo te va hoy hombre?”“No muy bien”, le contestó el shiringuero. “Tengo muchas deudas”.“Pues si quieres tener más suerte con los árboles de caucho, te voy a dar una virtud”."Sí, por favor, ayúdeme”, le rogó el hombre.El Chullachaki le dijo que primero debía hacerle un favor y después pasar unaprueba. “Dame uno de tus tabacos y después de que lo haya fumado y me duerma,me das patadas y puños hasta que me despierte”.El hombre le dijo que sí. El otro se quedó dormido y recibió los golpes acordados.Al despertarse, el Chullachaki le agradeció y dijo: "Bueno hombre, ahorapongámonos a pelear. Si me tumbas tres veces, haré que los árboles de shiringa teden más caucho para pagar tus deudas. Pero si ocurre que logro tumbarte, te moriráscuando llegues a casa.El hombre se dijo: "Éste es un chiquitín que ni siquiera puede andar bien con ese pietan pequeñito; si le gano, podré pagar mis deudas". Pelearon y el hombre fue capazde ganarle tres veces dándole un pisotón en el pie más pequeño donde guardaba lafuerza.“Ahora los árboles te van a dar más caucho; pero no vayas a ser tan avariento ysacarle tanta leche a los troncos que los hagas llorar; y si le cuentas a alguien, temueres”, le advirtió. Luego le dijo cuáles árboles le rendían más.El shiringuero consiguió la leche de los árboles, y se dio cuenta que el Chuchallakiera un dueño bueno; lo veía en el shiringal curando a los animales o haciéndolesa los árboles trenzas con los bejucos. Con el tiempo, el hombre pagó las deudasal dueño de los shiringales, y les compró ropa y zapatos a sus hijos: “Para que noanden por ahí como la gente de las tribus”, dijo.Ocurrió, sin embargo, que el dueño de los shiringales, un hombre malo (quienhabía esclavizado y matado a muchos indígenas), se enteró de la buena suertedel trabajador. Madrugó y atisbó al shiringuero para ver cuáles eran los árbolesmejores, y después vino, no con tichelas, los recipientes pequeños usados por losshiringueros, sino con baldes grandes para llenarlos. Terminó haciéndoles talescortes a los árboles que los últimos recipientes no contenían leche sino agua.Pasó el tiempo y el hombre favorecido cogía justamente lo que le había dicho elChullachaki, mientras que el otro sacaba con desmesura.Un cierto día, cuando el avariento aguardaba escondido entre los árboles, elChullachaki vino a decirles: “Aquí se acabó la virtud”. “A ti te perdono”, le dijo al
    • shiringuero, “pero vete y no vuelvas más”. Luego se dirigió al dueño: “Tú no tienescompasión, ¿no te diste cuenta que los últimos baldes que sacabas no tenían lechedel caucho sino lágrimas de los árboles”?Esa misma tarde el dueño del shiringal se puso muy enfermo con dolores de cabezay muchas fiebres. Tuvieron que bajarlo en canoa hasta un puesto de salud en el río,pero ningún médico le pudo decir cuál era su dolencia.Los sabedores tampoco pudieron curarlo y murió.El shiringuero afortunado, un tal Flores, que todavía vive, dejó los shiringales y sefue lejos, para Pebas, donde construyó una casa de ladrillo.Shiringuero: Uno de los nombres dados en el Amazonas peruano al que trabaja enla explotación de cualquiera de las especies de árboles productores del látex usadopara fabricar el caucho.Chullachaki. El Chullachaki, conocido en el Amazonas peruano como dueño de plantas y deanimales (similar en este sentido al Curupira, a la Mãe de Seringa y a muchos otros espíritusguardianes en la cuenca amazónica), ejerce su función de defensor de los árboles de cauchofrente a la codicia y explotación desmedida. En este relato que se escuchó de gentes de Pebasen el río Amazonas, el intercambio inicial de regalos y favores entre el cauchero y elChullachaki refleja la reciprocidad, un modo de relacionarse practicado en las culturasnativas del Amazonas. Amasanga WarmiUna noche, en uno de los pueblos del Río Pastaza, hubo mucha lluvia y truenos.Con el agua, cayeron monos, sajinos, pavas, tortugas, palomas y otros animales queanduvieron por las calles. La gente los siguió hasta la selva donde desaparecieronbajo unos árboles de Ila. Para sacarlos, les echaron canastadas de ají molido y en sulugar salieron cientos de diablillos como perros que ellos llaman Juri-Juris.De entre los Juri-Juris salió una niña con la piel blanca y cabellos muy negros. Loshombres se maravillaron, y cuando uno quiso tocarle su pelo, ella le rogó que no lohiciera.Le preguntaron por su nombre y les dijo que se llamaba Amasanga Warmi, quequiere decir mujer de la selva.
    • Como la pensaron gente, la llevaron al pueblo y se la entregaron al cura párrocopara que la hiciera cristiana. Allí una familia ayudó a criarla y al hacerse casaderalos padres adoptivos dijeron: “Se la daremos al primero que nos traiga diez pavasy diez monos para saber que es responsable”. Aparecieron tres hombres a pedir sumano, y sólo uno de ellos fue capaz de traer las diez pavas y los diez monos paraprobar que podía mantenerla junto con los hijos por venir.Llegó el casamiento y enseguida se fueron para la chacra del hombre. En elcamino, la mujer le prometió ser fiel y buena esposa. Lo único que le pedía era quenunca le fuera a tocar la cabeza ni acariciarle sus cabellos y él dijo que no lo haría.Pasó el tiempo y él se dio cuenta de que la mujer no tenía igual para el trabajo de latierra, le traía las mejores frutas y los palmitos, y cuidaba bien de la casa. También,en la época de lluvias, como es costumbre entre las gentes del Pastaza, le sacaba lospiojos al marido mientras esperaban los días de sol. Sin embargo, cuando él queríasacarle los piojos, la mujer le recordaba la promesa de no tocar su pelo.Aunque vivían bien, él decía: “¿Por qué me niega a mí tocarla?”Un día como creyó que era su derecho no aguantó la curiosidad de conocer lo quetenía la mujer en sus cabellos, y decidió averiguarlo. Temprano, antes de que ellase fuera a traer yuca de la chacra, él le dijo: “Mujer, me voy de cacería, regresomás tarde”, y se fue adelante. Cuando la mujer sacó las yucas, cortó los palmitosy se disponía regresar a la casa, el hombre, que se había escondido cerca, le saltópor la espalda. La agarró, le desarregló los cabellos por detrás y descubrió su otracara parecida a los diablos Juri-Juris. Entonces ella lo miró con tristeza y le dijo:“¿Por qué me has avergonzado mirándome la cara que no la tengo para este mundosino para vivir debajo de los árboles de Ila? Tú eres mi marido y nunca he hechonada para dañarte; te he trabajado la chacra, traído las frutas y preparado buenachicha para la casa”. Luego ella, que había dicho ser Amasanga Warmi, se diovuelta para mirarlo con su cara de Juri-Juri, riéndose estruendosamente ymostrándole sus dientes afilados. Con las garras que le salieron, la mujer le abrió lacabeza al hombre y le sacó los sesos que era lo que más le gustaba. Después secomió su corazón y regresó a vivir bajo los árboles de Ila.Amasanga Warmi. Descendientes de indígenas Shuar, quienes viven en el pueblo de Tena, enEcuador y han adoptado creencias cristianas, cuentan diversas versiones de esta historia. Senota en sus relatos la influencia clara de los mitos aborígenes con criaturas feroces capaces de
    • convertise en humanos y también se revela el rechazo del espíritu frente a la posibilidad desometimiento y de que se revele su misterio.DañeroEn las cercanías de San Fernando de Atabapo una muchacha tenía dospretendientes: uno que trabajaba duro en el conuco y en la recogida de la castaña, yel otro muy perezoso. Como los padres de la muchacha no querían al holgazán, loalejaron diciendo que él ni siquiera les traía frutas o comida del conuco.Al poco tiempo, en la casa de la muchacha y el vecindario, escucharon unos silbidosque hacía un dañero con su huesito de rana, "Píííí Matí Chupirííí Jííí, Píííí MatíChupirííí Jííí", para anunciar que iba a hacerle mal a alguien. Desde las seis dela tarde la gente tenía que trancar las puertas y los perros regresaban chillando,asustados por el olor a manteca de tigre del dañero.El padre de la muchacha, que sospechaba del pretendiente flojo, hizo averiguacionesy supo que el muchacho venía de una familia de dañeros. Eran los mismos que usanel saber de los indios para perjudicar a la gente con venenos y pócimas de curare,o, como decían los antiguos: “Antes de hacer el mal, ellos se pintan por las nochesde negro y rojo de onoto, y salen desnudos a pitar”.Con la pitadera por las noches, al pretendiente que favorecían los padres de lamuchacha le vino una extraña dolencia que causó su muerte, y el dañero se calmó.Luego, cuando la gente empezaba a olvidarse, los silbidos "Píííí Matí ChupiríííJííí, Píííí Matí Chupirííí Jííí" se escucharon cada vez más cerca de la casa de lamuchacha.El padre fue a ver al dueño de la tierra donde tenía su conuco y a pedirle que loayudara. Éste lo escuchó y dijo: "No creo que los dañeros sean invencibles, ellosson gente común y corriente". Le prometió al padre de la muchacha que sacaríaal dañero, “solamente con unos tiros al aire”. Hizo que los conuqueros montaranen diferentes lugares sus escopetas arregladas con una cuerda que tiraría del gatillodisparándolas para asustar al que pasara enredándose.“Ya sea dañero, o alguien que pita por vicio, vamos a espantarlo de aquí”, dijeron.Volvió el pitador con su "Píííí Matí Chupirííí Jííí, Píííí Matí Chupirííí Jííí" y sedispararon las escopetas. Los hombres fueron hasta él y lo alumbraron con laslinternas adivinándole la cara al pretendiente dañero que se había pintado con onotopara ocultarse. Allí le gritaron: “Lárgate bien lejos donde no te volvamos a ver”.Él desapareció dejando en el aire su hedor a manteca de tigre.
    • No pasaron muchos días y los silbidos "Píííí Matí Chupirííí Jííí, Píííí Matí ChupiríííJííí" volvieron a sentirse por las noches dentro de la casa de la muchacha. Esta vezella fue personalmente a pedirle al dueño de las tierras que lo mataran.Los hombres se alegraron y alistaron de nuevo sus escopetas.El dañero volvió con su “Píííí Matí Chupirííí Jííí, Píííí Matí Chupirííí Jííí”, y comolo esperaban, se tropezó con la cuerda tendida para disparar las escopetas y lasbalas le pegaron. Para asegurarse de su muerte, quienes lo perseguían corrierontras el sangrero del pretendiente, pero sólo lo sintieron saltar en la orilla del río, sindistinguirle la cara. Lo que sí lograron ver fue cómo el muchacho se sacaba las tripaspara dárselas a los peces más voraces, antes de hundirse él mismo en el agua paraque no supieran de su suerte.“Así hacían ellos para que nosotros pensáramos que nunca se morían”, contabadespués en Puerto Ayacucho la madre de la muchacha.Conuco: Palabra de origen taíno. En Venezuela, nombre que se daa una pequeña parcela de tierra cultivada.Dañero. Los cuentos sobre los dañeros, cuyas prácticas violentas los relacionan con losKanaima de Guyana, son comunes entre los pobladores ribereños de la zonas de San Fernandode Atabapo y de Puerto Ayacucho en el Amazonas venezolano. Se acusa a los dañeros decometer crímenes usando sus conocimientos sobre venenos obtenidos a partir de plantas y deanimales, heredados de los indígenas Arawak.Los hijos del delfína Frederick de ArmasA orillas del Amazonas vivía un matrimonio que se ganaba la vida en su pequeñatienda vendiendo anzuelos y sal a los pescadores. Cuando el marido se iba decompras para Caballococha o para Leticia, a la mujer le tocaba traer agua y pescar.A veces, mientras pescaba, uno de los delfines rosados que saltaban parecía llamarlacon silbidos de gente, y venía cerca de ella. Luego, en sus sueños, se le aparecíanlos delfines y se veía caminando en una ciudad bonita bajo las aguas donde vivíanmujeres y hombres hermosos, algunos con cara de delfines.
    • Sucedió que un día el marido tuvo que irse para Atacuari por un tiempo y el delfínque antes había sido muy amistoso se puso más juguetón con ella. Una tarde se leacercó tanto que no la dejó pescar tranquila y tuvo que espantarlo con una vara.Esa noche al acostarse creyó escuchar pasos alrededor de su casa, como si alguiencaminara con botas de caucho y ropas mojadas. Así pasó en varias ocasiones, eincluso una vez (nunca estuvo muy segura), lo sintió a su lado.En adelante, cuando por fin lograba quedarse dormida soñaba otra vez viviendo enla ciudad de los delfines.No pasó mucho tiempo y un día empezó a sentir mareos y dolores muy extrañosen su cuerpo que no paraban ni con el agua de corteza de árbol que le aconsejabanlos indígenas cocamas. "Siempre he sido una persona sana", pensaba ella" ¿qué serálo que me pasa?" Le preguntó a su cuñada sobre los dolores, y también le contó delos sueños. A ésta le pareció que lo mejor era averiguar con un sabedor cocama. Élles dijo que un delfín la había preñado y que no se podía hacer nada. La mujer sedesconsoló mucho porque quería a su marido y él no iba a creer lo que había pasado.Al regresar a la casa el hombre se enteró y le dio tal rabia que si no hubiera sidopor su propia madre la habría matado a garrotazos. La abandonó y se fue paraLeticia donde se puso a beber. La mujer lloró por haber perdido a su marido, pero lahermana de éste vino a visitarla cada vez que podía. Cuando llegó la época de dar aluz, en lugar de tener un niño, tuvo dos delfines muy bonitos."Eran delfines y humanos a la vez", dijeron la suegra y su cuñada. Entonces el sabedor cocama les aconsejó devolverlos al agua, "pues de locontrario, con el aire de la tierra, a los delfines les cae sarna en la piel y se mueren alos tres meses". La mujer se puso más triste, pero el cocama le repitió que tenía quedejarlos en la orilla donde había visto a los delfines. La cuñada y la suegra arroparona los delfincitos en unas toallas y los llevaron al río. Esa noche, la mujer soñó otra vez con los hombres y mujeres de la ciudadde los delfines. En el sueño, uno de ellos le daba las gracias por haberle devuelto asus hijos.Los hijos del delfín. Este relato obtenido en Leticia,Colombia, es un buen ejemplo de loscuentos sobre delfines quienes tienen que ver con los embarazos inesperados. (También en laregión del Ucayali, según algunas mitologías indígenas, los delfines visitan a las mujeres
    • cuando están dormidas). Al referirse a la capacidad que tienen los delfines para engañar y a supoder como seductores, la historia también implica aspectos del código de honor masculino deorigen mediterráneo, cuyo influjo es notorio en las relaciones entre hombres y mujeres delmundo amazónico. Glosario Nombres vernáculos y científicosNombre vernáculo Nombre científicoAçaí, Huasai Euterpe oleracea MartAguaje Mauritia flexuosa Lf.Ají Capsicum annum L.Almendrillo,Shihuahuaco, Dipteryx micrantha Harás.CumaruÁrbol de Ila (o Sapium spp.lechero) Banisteriopsis caapi (Spruce exAyahuasca Grises.) CV MortonBalatá Manilkara sppBatata Solanum tuberosum L.Borojo Borojoa sorbiles DuckeCaimito Pouteria caimito (R.&P.) Radlk. Ipomoea batatasCamote L.Canela moena Aniba canelilla (HBK) Mez.Caoba Swietenia macrophylla King & S Calycophyllum spruceanumCapirona Benth.Castaña o Árbol de Bertholletia excelsacastaña, Humb&Bonpl.CastanheiraCedro Cedrela odorata L.Ceiba Ceiba pentandra (L.) Gaertn
    • Chacruna Psychotria viridis (L.)Chambira Astrocaryum chambira LC.Chonta, Shapaja, Scheelea humboldtianaShapajilla (Spruce) BurretCoca Erythroxylum coca LamComino Aniba perutilis Hemsl. Copaifera paupera (Herz.)Copaiba DwyerCopal Protium altsonii Sandwith. TheobromaCopoasú grandiflorum (Willd. Ex Spreng.) Schum.Coqueiro Astrocaryum chambira LC.Curaré Chondrodendron tomentosum Ruiz&Pavon Hymenachne donacilfoliaGramalote (Raddi) Chase Echinochloa spp.Guaba Inga edulisGuamo Inga spp.Huanto Brugmansia sp. Cedrelinga cateniformisHuayracaspi (Ducke)Huito Genipa americana L.Lechecaspi Couma macrocarpa Barb.Lulo grande, Solanum sessiliflorum DunalCoconaLupuna blanca Ceiba pentandra (L) Gaertn.Lupuna colorada Cavanillesia hylogeiton Ulbr.Ojé Ficus antihelmintica Mart.Onoto, Achiote Bixa orellana L.Palo de rosa Aniba duckei Kosterm.Palmito Euterpe sppPiña Ananas comosusPlátano Musa paradisiaca L.Platanillo Heliconia lasiorachis L. A.Pumayuyu Teliostachya lanceolata
    • Quina Cinchona pubescens Vahl Ficus americanaRenaco Aubl.Remocaspi Aspidosperma excelsum BenthSeringueira, Hevea brasiliensis (Willd.)Chiringa, Siringa Muell. ArgShacapa Pariana sp.Tabaco Nicotiana tabacum L. Brugmansia suaveolensToé, Wanduc (Humb. &Bonpl.ex Willd.) Bercht.Uvilla Pourouma cecropiifolia Mart. Victoria amazonica (Poeep.)Victoria Regia SowerbyYacutoé Brugmansia sp.Yarumo Cecropia maxima L.C.Yuca Manihot esculenta Crantz.Zapote Matisia cordataMamíferosAnta Tapirus terrestresBoruga, Majaz Agouti pacaBoto Inia geoffrensisBujeo o bufeo Inia geoffrensisDanta Tapirus terrestresDelfín rosado Inia geoffrensisGuazo Mazama americanaHuangana Tayassu pecariJochi Agouti pacaManatí, Vaca Trichechus manatusMaquisapa Ateles belzebuthNutria Pteronura brasiliensisPelejo Bradypus variegatusSachavaca Tapirus terrestresSajino, Taitetú Tayassu tajacu PantheraTigre onça
    • Vaca marina Trichechus inunguisZorro Atelocynus microtisAvesAyaymama Nyctibius griseusChicua Piaya cayanaGuacamayas Ara chloropteraGuacharaca, Ortalis spp.ManacaracoMutúm Crax alector Psarocolius spp.;Oropéndolas Gymnostinosps spp.Paucar Cacicus celaParabas Ara rubrogenysPanguanas Tinamus sppPava de monte Pipile cumanensesPaujil Mitu tormentosaPerdiz Nothoprocta pentandliiPolla de agua Gallinula chloropusPeces Prochilodus nigricansBocachico Agassiz Henonemus macropsCanero Staindachner Pseudoplatystoma fasciatumDoncella Linnaeus BrachyplatystomaDorado rousseauxii CastelnauFasaco, traira Hoplias malabaricus Bloch Colossoma macropomumGamitana Cuvier Piaractus brachypomusPacu Cuvier Arapaima gigasPaiche Cuvier Mylossoma duriventrisPalometa Cuvier
    • Pseudoplatystoma fasciatumPintadillo Linnaeus Arapaima gigasPirarucú CuvierSábalo Brycon cephalus COPESardinha Triporteus rotundatusTucunaré Cichla monoculus SpixReptiles y anfibiosAnaconda Eunectes murinusBoa constrictor Boa constrictorJergón Bothrops atroxNaca naca Micrurus lemniscatusCharapa Podocnemis expansaCupiso Podocnemis sextuberculataTaricaya Podocnemis unifilis