Introducción
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En el capítulo 30 versículo 22 hasta el 27 aconseja: “no dejes
que la tristeza sea apodere de tu alma, ni te aflijas a ti ...
El que teme al señor abrazará sus saludables documentos; y los
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Contra el mal está el bien, y contra la muerte está la vida,
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El afan en la tierra y su proposito

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Comprender el propósito de la vida o existencia humana es muy importante.

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El afan en la tierra y su proposito

  1. 1. Introducción Para abrir este apartado, es importante mencionar una pregunta guía que permita ayudarnos a dirigir el contenido del presente escrito. ¿Qué saca el hombre de todo el trabajo con que se afana sobre la tierra o debajo de la capa del sol? O bien, puede plantearse la pregunta de la manera siguiente: ¿Cuál es el propósito de toda actividad cotidiana que realiza el ser humano mientras permanece de manera temporal en este planeta tierra o cuál es el propósito de la vida humana? Bueno, es conveniente mencionar, que el ser humano como un organismo vivo o biológico requiere de un alimento que contenga los nutrientes (vitaminas, minerales, carbohidratos y azucares, etcétera) necesarios que le permitan desempeñar con eficiencia y eficacia las actividades motrices, y esta fuente de energía son obtenidos de los alimentos de origen vegetal o animal. Por lo tanto, el hombre tiene que cultivar la tierra o trabajar en alguna actividad económica para obtener el dinero o el equivalente para conseguir sus alimentos que le permitan contar con las fuerzas necesarias para moverse como un organismo biológico en los diferentes ámbitos en su vida diaria. Como puede apreciarse, desde la más remota antigüedad, el hombre en este planeta se dio cuenta de la importancia de los alimentos, y para ello se estableció en lugares donde abundaran los frutos silvestres y el agua (corrientes de ríos o lagos) para tener la facilidad de obtenerlos y alimentarse.
  2. 2. Poco a poco fue identificando los frutos que podía comer, sin embargo para ello tuvieron que morir algunos o muchos hombres y mujeres para darse cuenta que había algunos frutos venenosos los cuales bien le producían malestares o morían irremediablemente al estar en contacto con ellos. Así de esta manera adquirió experiencia (conocimiento concreto y directo) y fue capaz de seleccionar aquellos frutos que podía comer con toda libertad sin el miedo de perder la vida o de contraer efectos colaterales en su salud. Con la descripción de las líneas anteriores, podemos darnos cuenta, que el afán o el trabajo que lleva todo hombre en este planeta tierra tiene el propósito de sostener con vida a través de la alimentación al hombre y adquirir experiencias diversas mientras dura su periodo de vida útil. Pero, que paso una vez que el hombre logró garantizar su sobrevivencia tanto para el mismo como para su familia, o bien para un grupo determinado de pobladores al cultivar la tierra con productos alimenticios que de alguna forma logró conservar y repartir quizá equitativamente entre sus compañeros. Una vez que el hombre dominó los cultivos, paso a otra actividad más que tuvo que desempeñar en la antigüedad para garantizar su sobrevivencia y la de su familia o del grupo. La otra actividad fue el cuidado y la cría de aves de corral y ganado vacuno, estas estuvieron dentro de las actividades que fueron necesarias complementar en su vida cotidiana para poder satisfacer sus necesidades de alimentación. Fue así de esta manera como el hombre en la antigüedad, poco a poco fue logrando satisfacer sus necesidades de alimentación.
  3. 3. Sin embargo, describir estos hechos concretos desde el papel y el escritorio es muy sencillo, pero llevarlo a la práctica implica esfuerzo y dedicación, y aunque estos factores estén presentes no cabe la menor duda, de que fueron muchos los infortunios o las vicisitudes que tuvieron que pasar y sufrir en carne propia estas personas en el pasado. Una de las grandes dificultades que se presentaron con gran seguridad en el pasado fue la creciente de muchos ríos y lagos (inundaciones), lo cual quizá constantemente tomo de sorpresa al hombre en la antigüedad, esto quiere decir, que al no contar con un calendario de lluvias no le era posible poder asegurar o prever las consecuencias que trae consigo las torrenciales lluvias y los deslaves o los desbordamientos de los ríos. Si el hombre en la antigüedad desconocía el ciclo de las estaciones (hoy en día denominamos: primavera, verano, invierno y otoñó) que se presentan durante la travesía que realiza sobre su órbita el planeta tierra alrededor del sol, con plena seguridad le era imposible comprender el funcionamiento de las lluvias que se presentaban en determinado lugar y en determinado tiempo, y así mismo el movimiento de los planetas. El haber construido y localizado algunos lugares de observación (observatorios astronómicos) para comprender cuándo debía de sembrar la tierra y cuándo recoger el fruto de su cosecha fue un gran logro (calendario). Hoy en día, no se sabe con precisión qué lugar geográfico fue donde se implementaron estas técnicas y procedimientos de observación que de gran manera favorecieron la subsistencia del hombre, dando con ello un gran avance en su desarrollo y evolución de la humanidad.
  4. 4. Se tiene conocimiento que Investigaciones científicas realizadas en Egipto, han logrado interpretar y constatar que de alguna manera esta civilización contó con la información y los conocimientos (matemáticas y técnicas de ingeniería) necesarios que ayudaron a prever las inundaciones y así mismo proteger la vida de los pobladores hace unos 6000 años. Fue así, como de esta manera el hombre en la antigüedad logro conservar y garantizar la vida humana, sin subestimar las enfermedades y los problemas de desnutrición o heridas producto de los enfrentamientos con algunos otros grupos sociales, las cuales en un determinado momento producían la muerte de los pobladores al no contar con las medicinas o atenciones necesarias o el conocimiento de cómo tratar dichas heridas. Como podemos apreciar en los resultados obtenidos, hoy en día gracias a un sin número de investigaciones de campo las cuales nos han permitido comprender que la vida del hombre primitivo no fue nada fácil, y que tuvo que hacer un gran esfuerzo para sobreponerse ante las grandes dificultades o situaciones que se anteponían entre él y sus metas u objetivos. Lo que podemos rescatar que fue importante en el pasado y aún sigue siendo hoy en nuestros días, es el contar con una profesión u oficio ya que de esta manera el hombre puede prestar un servicio y a cambio de ello percibir una remuneración como medio para conseguir o comprar sus alimentos. Con el párrafo anterior nos damos cuenta, que el hombre moderno y el hombre primitivo sigue teniendo algo en común, y esto es que tiene que trabajar para sobrevivir y mantenerse con vida en este hermoso y maravilloso planeta tierra al obtener sus alimentos a través de la prestación de algún tipo de servicio.
  5. 5. Parafraseando el versículo décimo cuarto localizado en el capítulo tercero en el libro de Eclesiastés dice: ... porque cualquier hombre que come y bebe, gozando del fruto de sus fatigas (trabajo u oficio), de Dios recibe este don. Como podemos apreciar, el trabajo es considerado como un don divino. Sin embargo, el autor del libro de Eclesiastés menciona... que observó que tanto se aventaja la sabiduría a la necedad, en cuanto que se diferencia la luz de las tinieblas, y sigue diciendo... tiene el sabio los ojos en su frente; pero el necio anda a oscuras. Sin embargo, observó que ambos vienen a este planeta a morir por igual, es decir, se dio cuenta que no es eterna la memoria del sabio como lo es la del necio; y los tiempos sepultaran en el olvido todas las cosas (afanes o el trabajo de cada uno); muriendo así el docto como el ignorante. Como podemos apreciar, el autor del libro de Eclesiástico llegó a una profunda reflexión y esta fue: que se dio cuenta por experiencia propia que debajo del sol no hay más que males (dolor y sufrimiento producido por la frustración de los deseos o anhelos no logrados o truncados por los obstáculos de otras personas o de la vida misma), y que todo es vanidad y aflicción de espíritu. En el capítulo tercero versículo primero menciona: todas las cosas en el planeta tierra tienen su tiempo, y todo lo que hay debajo del cielo pasa en el término que se le ha prescrito. Hay tiempo de nacer y tiempo de morir...este versículo nos hace reflexionar que todas las actividades que realiza el hombre en su vida cotidiana están siempre sujetas a la ley del péndulo o lucha de los contrarios (guerra, paz, salud y enfermedad, amistad, enemistad, odio, injusticia, etcétera).
  6. 6. No obstante, aun con el número de contradicciones que se presentan en la vida cotidiana del hombre mientras tiene vida, el eclesiástico encontró que lo mejor de todo en la vida es estar alegre, y hacer buenas obras mientras vivimos. Como podemos apreciar en las líneas anteriores, hemos llegado a encontrar la respuesta al propósito de la vida del hombre, pregunta que nos planteamos en un inicio de este material (párrafo dos y tres), y la respuesta es: “vivir con alegría, y hasta donde sea posible realizar o llevar a cabo las mejores obras en beneficio de aquellas personas que más lo necesitan”. Dicho en otras palabras, hemos venido a este planeta tierra a “servir a los demás, y quien más sirva será el más grande en el reino de los cielos”. La pregunta que planteamos en un inició tiene el siguiente sentido: ¿Qué fruto saca el hombre de todos sus afanes (trabajo, angustia, preocupación y deseos), y de la aflicción de ánimo con que se atormenta en este mundo el hombre? El autor del libro de Eclesiastés entendió que: no hay mejor cosa (destino o porvenir) para el hombre que atender con alegría a sus ocupaciones (trabajo u oficio), y que ésta es su suerte mientras vive. Porque ¿Quién podrá ponerle en estado de conocer lo que ha de acontecer después de sus días (su muerte)? Y sigue diciendo... Dios, al hombre que le es grato, le da sabiduría, y ciencia, y contentamiento; más al hombre que está errando constantemente le envía aflicción, e inútiles cuidados de acumular y almacenar bienes para dejarlos a quien Dios quiera; lo que no menos es vanidad, e inútil tormento del ánimo en las personas que padecen estos estados emocionales.
  7. 7. En el capítulo 30 versículo 22 hasta el 27 aconseja: “no dejes que la tristeza sea apodere de tu alma, ni te aflijas a ti mismo con tus ideas melancólicas”. El contentamiento del corazón, esa es la vida del hombre y un tesoro inexhausto de santidad, la alegría alarga la vida del hombre. Apiádate de tu alma, procurando agradar a Dios, y sé continente, y fija tu corazón en la santidad del señor, y arroja lejos de ti la tristeza porque a muchos ha muerto ella; la cual para nada es buena. Así mismo menciona, que la envidia y la ira abrevian los días, y las zozobras o afanes (angustia, preocupación) aceleran la vejez antes de tiempo. Por lo tanto, la persona con corazón alegre y benigno con todos está siempre contenta, como si se hallase en continuos banquetes (fiestas); y sus platos se guisan prestos y con esmero. El desvelo por las riquezas o bienes materiales consumen las carnes, y sus cuidados quitan el sueño. Los pensamientos de lo que podrá pasar o suceder perturban el sosiego, como la grave enfermedad hace perder el sueño al hombre. Leño de tropiezo o ídolo es el oro, para los que idolatran en él, ¡ay de aquellos que se van tras del oro! Por su causa perecerá todo imprudente. Bienaventurado el rico que es hallado sin culpa, y que no anda tras del oro, ni pone su esperanza en el dinero y en los tesoros. Donde no hay quien escuche no eches palabras al viento; ni quieras fuera de sazón ostentar tu saber. En medio de los magnates no seas presumido, y donde hay ancianos no hables tú mucho.
  8. 8. El que teme al señor abrazará sus saludables documentos; y los que solícitos madrugaren en busca de él, lograrán su bendición. Quien ama la ley, se enriquecerá con los frutos de ella; más el que obra con hipocresía, tomará de la ley ocasión de ruina. Los que temen al señor sabrán discernir lo que es justo, y sus buenas obras brillarán como una antorcha. Huye de la represión del hombre pecador, y halla siempre ejemplos en qué apoyar sus antojos. El varón prudente cuida de reflexionar bien lo que ha de hacer; pero el que no lo es y el soberbio nunca temen nada; aun después de haber obrado por sí, sin consejo, no obstante sus mismas empresas (acciones o actos) los condenaran. Por lo tanto, tú hijo mío, no hagas cosa alguna sin consejo, y no tendrás que arrepentirte después de hecha. En todas tus acciones sigue el dictamen fiel de tu conciencia; pues en eso consiste la observancia de los mandamientos. Quien es fiel a Dios, atiende a sus preceptos, y el que confía en él, no padecerá menoscabo alguno. Al que teme al Señor, nada malo le sucederá, antes bien en la tentación, Dios lo guardará y lo liberará de males. El varón sabio ama, no aborrece los preceptos y las leyes, ni se estrellará como un navío en la tormenta. El hombre prudente es fiel a la ley de Dios, y la ley será fiel para con él. El corazón del fatuo es como la rueda del carro, y como un eje que da vueltas, así son sus pensamientos.
  9. 9. Contra el mal está el bien, y contra la muerte está la vida, así también contra el hombre justo el que siempre está errando; y de este modo todas las obras del altísimo las veréis pareadas, y la una opuesta a la otra (ley del péndulo o lucha de contrarios). Las vanas esperanzas y las mentiras son el entretenimiento del necio; y los sueños dan alas a los imprudentes. Como el que se abraza con una sombra, y persigue al viento; así es el que atiende a sus sueños engañosos. Las visiones de los sueños son la semejanza de una cosa; como es la imagen del hombre puesta delante del mismo hombre. El varón experimentado en muchas cosas, será muy reflexivo, y el que ha aprendido mucho, discurrirá con prudencia. Por lo tanto, el que no tiene experiencia sabe poco; mas el que se ha ocupado en muchos negocios, adquiere mucha sagacidad. El que ha sido engañado, se hace siempre más cauteloso. Es custodiado el espíritu de aquellos que temen a Dios, y será bendito con sus benéficas miradas. Porque tienen ellos puesta la esperanza en su Salvador, y los ojos de Dios están fijos sobre los que lo aman. De nada temblará y tendrá miedo quien teme al Señor, pues éste es su esperanza. Fijos están los ojos del Señor sobre los que lo temen, el Señor es el poderoso protector, el apoyo fuerte, un toldo contra los ardores del sol, y fresca sombra contra el resistero del medio día. Sustentáculo para no tropezar, socorro en las caídas; el que eleva el alma, y alumbra los ojos; el que da sanidad, y vida, y bendiciones.
  10. 10. El Señor solo es todas las cosas para aquellos que en el camino de la verdad y de la justicia lo aguardan con paciencia. El hombre que ayuna por sus pecados, y de nuevo los comete, ¿Qué provecho saca de su mortificación? Su oración ¿Quién la oirá? En este párrafo el autor del libro nos hace reflexionar sobre la conducta y los actos que lleva a cabo una persona determinada, y en sus hábitos o costumbres que están dirigiendo su vida o su destino constantemente sin darse cuenta con sus actos o acciones tomadas a partir de sus decisiones y de su experiencia que ha logrado acumular desde su primera infancia. Como podemos darnos cuenta en los párrafos anteriores, el contenido del libro denominado Eclesiastés cuenta con los consejos y las reflexiones más profundas que permiten a cualquier persona en cualquier parte del mundo y de cualquier raza vivir y disfrutar de una vida plena y llena de comprensión y en compasión, pero sobre todo en alegría y amor tanto con él mismo como con otras personas. Del contenido y análisis del material podemos rescatar que el Eclesiástico quizá se dio cuenta que en nuestras relaciones diarias siempre están presente los sentimientos, las emociones y los pensamientos (inteligencia intelectual y afectiva). Por lo tanto, es muy importante hasta donde sea posible pedir consejo o bien reflexionar a profundidad (en todas tus acciones sigue el dictamen fiel de tu conciencia y confía en Dios) cuando tengamos que tomar una decisión que de alguno forma u otra pueda afectar nuestra vida (destino o futuro) de manera positiva o negativa. RUIZ LIMÓN RAMÓN: CONSULTOR E INVESTIGADOR EN CIENCIAS.

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