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-¿Cómo estaba organizada la banda?-Era una gran organización con contactos en América y fuera del país, pero eradifícil ma...
-Vivo en Dublín, donde trabajo y estudio, pero la sombra de mi pasado mepersigue, sobre todo cuando viajo y noto que me mi...
Aurelio Ruiz Enebral 24 de noviembre de 2009(Fóro de Debate Político Ágora)El terrorista que pidió perdón"Estaba desespera...
Como despedida, ShaneODoherty quiso (ante un auditorio abarrotado) dar suvisión del final del terrorismo, apostando por el...
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Entrevista terrorista arrepentido

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Terrorista IRA arrepentido

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Entrevista terrorista arrepentido

  1. 1. “Nadie puede negociar con gente queestá dispuesta a matar a inocentes”ShaneO’Doherty, el ex terrorista del IRA que pidió perdónDice que la sombra de su pasado como terrorista aún le persigue. Tras pasar14 años entre rejas y pedir perdón a sus víctimas, ShaneO‟Doherty confiesaque aun así llevará el letrero de asesino cargando en su espalda toda su vida.Pero él asegura que aunque no lo pueda borrar, su fe y su acercamiento a Diosle cambiaron la vida.Shane escribió un libro, No más bombas, en el que cuenta cómo la cárcel leayudó a quitarse la venda y a comprender que “la violencia no tiene ningunajustificación y mientras los terroristas no se den cuenta de ello, no hay nadaque hacer”. Algo que según el ex revolucionario, todos los Gobiernos deberíantener en cuenta.-Hace un mes un policía del Ulster resultó herido a causa de una bomba.El año pasado dos soldados británicos murieron a manos de unosdisidentes del IRA. Algunos expertos puntualizan que el final de estaorganización terrorista en Irlanda del Norte no está escrito. ¿Comparteusted esta opinión?-El 95% del IRA abandonó completamente la guerra y dejó las armas en 2005.Esto fue un auténtico milagro, pero sucedió en un momento en el que la bandaterrorista ya no contaba con el mismo respaldo. La mayoría de católicosestaban de acuerdo en acabar con la tragedia gracias al importante papel de laIglesia católica. Se apoyó la vía democrática y el Sinn Fein consiguió unamayor representación en el Parlamento. Ahora la población aplaude lasdecisiones tomadas por el partido que cuenta ya con 24 diputados en la Asam-blea. Por eso, los que apoyan a esa minoría de disidentes son casi invisibles;son muy pocos y carecen de respaldo.-¿Qué fue clave para dicho cambio?-Sin duda, la actitud de la gente. La comunidad internacional ha cambiado y lapolicía ha ayudado a restablecer la paz. Yo vivo en Dublín, pero cuando viajopor mi país me doy cuenta de que muchos de estos disidentes no provienen deIrlanda del Norte, si no de pequeños pueblos de la República. Allí ha latidodurante décadas, (y todavía continúa), un sentimiento de guerra y de invasiónbritánica que prosigue debido a que muchos viven aislados y a que sólocuentan con la visión de la generación de sus padres y abuelos. Hay una claradivisión entre las ciudades, (las zonas industrializadas), con una visión moder-na, y la zona rural, con una postura más tradicional. Me duele que estaspersonas mayores piensen así, y que fomenten el desarrollo de otra guerracivil. Estas mismas personas siguen recolectando dinero para los prisionerosde las cárceles, pero ya no obtienen ningún tipo de apoyo, ni de respaldo de losGobiernos.
  2. 2. -El libro le ha servido a usted para pedir perdón por sus acciones dentrodel IRA y para relatar su historia. Fue en la cárcel donde empezó a sentiresa necesidad, ¿por qué?-Es complicado de explicar. Después de salir de la cárcel mucha gente, fami-liares y periodistas, intentaban contactar conmigo para que les contase mihistoria. En ese momento me estaba leyendo Por quién doblan las campanasde Ernest Hemingway y pensé que tenía una historia similar, lo que me motivópara escribir la mía propia. Cuando me adentré en el IRA, era un joven lleno defuerza y de pasión, donde todo me parecía muy simple; todo era blanco onegro. La verdadera cara de la violencia es solo una y no tiene salida: lamuerte o la cárcel. Yo fui un afortunado que sobrevivió y que en la cárcelmaduró y aprendió los valores humanos gracias al catolicismo, que me enseñóa seguir mi conciencia promoviendo la paz. En cuanto te paras a pensarcomprendes lo que has hecho mal y todo el dolor que has causado a gente ino-cente. Fue muy difícil ese cambio en la cárcel, con mis compañeros al lado queme vigilaban, pero la Iglesia se acercó a esos líderes terroristas para hacerlesentrar en razón.-¿Sufrió algún tipo de amenaza por ese deseo de querer dejar la orga-nización terrorista?-No, la verdad es que no. El IRA, durante toda su historia, ha visto a cientos depersonas entrar y a cientos de personas salir, algo que en España no podríaser porque te amenazan de muerte. Nuestra tradición es distinta; puedessobrevivir. En ese momento yo intentaba acercar a la organización con laIglesia para llegar a un acuerdo de paz.-¿Cree usted que otros compañeros suyos también estaban dispuestos apedir perdón y salir del IRA?-Estoy convencido. Cuando yo escribí mis cartas en las que pedía perdón a lasvíctimas, muchos de mis ex compañeros, que también estaban en prisión, medecían: “Shane, cuando no pedías perdón estabas loco. Ahora que lo pides,mucho más”. El declararse culpable y pedir perdón era algo inconcebible, ymás aún si ésto se hacía público. Por ese temor, muchos no se atrevían a darel paso. Era más fácil no decir nada.-Muchas de las víctimas critican que su perdón estaba dentro de unaauténtica provocación. ¿Qué les diría?-Es muy difícil perdonar un dolor tan grande que no tiene vuelta atrás. ElGobierno no nos creía ni los medios de comunicación ni la mayoría de lasvíctimas, aunque milagrosamente tengo que decir que algunas sí lo hicieron.Quiero confesar que nunca se pide perdón por las víctimas, ni siquiera por unomismo. Tú pides perdón por tu fe, por tus valores, por Dios, en mi caso. Dealguna manera, no importa lo que las víctimas digan. Me reencontré con unosvalores que me llevaron a hacer lo correcto.-¿Fue su fe entonces lo que le llevó a pedirles perdón?-Sí, sí, seguro. Yo sabía que esto no me iba a traer más amigos y que muchagente no me iba a creer, es un gran coste. Es muy fácil condenar al hijo pródigoy después no escuchar más.
  3. 3. -¿Cómo estaba organizada la banda?-Era una gran organización con contactos en América y fuera del país, pero eradifícil mantener una línea común. Había diferencias entre unas zonas y otras,como entre la ciudad y el campo. Algunas personas estaban a favor de matar yponer bombas sin ningún tipo de aviso, y otras en cambio no lo estaban.Diferentes tendencias e ideologías, algunos comunistas, otros socialistas. Laverdad es que fue un auténtico milagro llegar a una paz común. Había días enlos que nos despertábamos y las noticias contaban que había habido un nuevoatentado del IRA. Nosotros desconocíamos quién había sido. Era una bandaorganizada, pero a la vez desorganizada como otras muchas. Nadie está com-pletamente seguro de lo que sucede. Fue un milagro que Adams y McGuinessllegasen a reunificar al 95% de la organización y les obligasen a dejar lasarmas.-¿Cómo era la relación con sus padres? Usted relata en su libro que ellosdesconocían su pertenencia a la banda.-Yo crecí en Derry, la segunda ciudad de Irlanda del Norte después de Belfast,según se decía entonces “en el lado incorrecto”. Por eso, aunque mi padresiempre condenó la violencia, mantenía con él conversaciones sobre nuestrasituación. Yo nunca entendí por qué nos teníamos que sentir inferiores a losbritánicos. Su hermano mayor, mi tío George, luchó por la independencia delpaís y su imagen era la de un gran patriota. Yo era muy joven y me encantabaleer libros sobre aventuras y sobre la historia de Irlanda y de ahí desarrollé esedeseo para implicarme en la lucha. Estaba motivado e impresionado por elpasado de mi tío. Pero la diferencia con él era que yo ya vivía en una nuevaépoca, una nueva era de respeto a los Derechos Humanos. Mi sueño no erareal, pero a mí me parecía que había un uniforme preparado para mí. Muchaspersonas inocentes eran asesinadas, gente cercana.-¿Pero usted nunca le comunicó a sus padres esa ambición que tenía?-No, nunca les confesé que pensaba unirme a la organización. Pero sí mantuveinteresantes conversaciones sobre por qué nos sentíamos ciudadanos desegunda en el lugar en el que habíamos nacido. Ellos negaban con la cabeza yme decían que todo era muy complicado, más de lo que pensaba, porquehabía gente inocente muriendo a nuestro alrededor.-¿Cómo es ahora la convivencia entre protestantes y católicos?-Ahora, gracias a la democracia, todo es diferente. No profesamos la mismareligión, pero hay igualdad y respeto. Algo que no fue fácil, pero que ahoraexiste.-¿Qué opina del escándalo de la mujer del primer ministro Robinson quele ha llevado a dejar su puesto durante seis semanas y que, según losanalistas, podría acabar en una ruptura del Gobierno?-Para los irlandeses fue un verdadero escándalo que al principio todo el mundose resistía a creer. Durante las primeras semanas toda la población estabaexpectante de lo que contaban sobre el caso pero ahora, para ser honesto,creo que forma parte de otra vieja noticia ya olvidada.-¿Cómo es su vida ahora?
  4. 4. -Vivo en Dublín, donde trabajo y estudio, pero la sombra de mi pasado mepersigue, sobre todo cuando viajo y noto que me miran. No sé si podré olvidarmi pasado algún día y despejar esta carga. No obstante, cada día me levantopensando que puedo seguir adelante. “Envié varias cartas bomba, una de ellasa la residencia del primer ministro británico, lo que me convirtió en el hombremás buscado de Gran Bretaña”. Éste era Shane O‟ Doherty. Un niño de familiacatólica de Derry que con tan sólo 10 años fue capaz de escribir en su diario losiguiente: “Cuando sea mayor quiero luchar y si es necesario morir por lalibertad de Irlanda”.Y así de claro lo tenía, que tan sólo cinco años después, durante los cuales noparó hasta encontrar a sus „ídolos‟ terroristas, acudiendo a sus reunionesclandestinas. Luego entró a formar parte de la organización criminalcoinvirtiéndose en el líder del Comando de Artefactos. A los 17 fue testigo di-recto del Domingo Sangriento y aseguró que su único objetivo en la vida era“vivir para la lucha armada y para el IRA”. Hirió a varios civiles con sus bombas,a los que finalmente terminaría pidiendo perdón públicamente mediante cartas.Muchas de las víctimas le rechazaron, e incluso se enfadaron aún más porqueaseguraron que se trataba de una auténtica provocación, “sin ninguna validez,y sin ningún sentido”.En el año 1975, con 19 años, fue apresado en su propia casa, desarmado, bajola atenta mirada de su madre, que no entendía por qué los agentes detenían asu querido hijo. Sus padres desconocían que era un terrorista. El arresto seprodujo durante un alto el fuego de la organización y Shane, después de recibiruna sentencia de 30 cadenas perpetuas, cumplió una condena de 14 añosentre rejas. Fueron esos años encerrado en la cárcel lo que verdaderamentecambió su vida. Allí conoció a varios sacerdotes que le ayudaron en su caminoa la conversión y a la meditación. En su celda se pasaba los días pensando yleyendo la Biblia; él subraya que no sabe muy bien por qué. En su libro Shaneapunta que fue durante su condena cuando afirmó que “como ya sabía hacer laguerra quería aprender a hacer la paz”. Así, el ex terrorista señala que cuandoera joven se involucró tanto en el terrorismo que” ni siquiera hubiera podidodecir lo que ocurría políticamente en Irlanda del Norte o en el mundo engeneral”.
  5. 5. Aurelio Ruiz Enebral 24 de noviembre de 2009(Fóro de Debate Político Ágora)El terrorista que pidió perdón"Estaba desesperado por ser un héroe, por ser un mártir, por salvar a la gente".Así explicó ShaneODoherty, ex-terrorista del IRA arrepentido, por qué con sóloquince años entró en esta banda terrorista. Durante cinco años preparó ycolocó explosivos, disparó a soldados británicos y envió decenas de cartas-bomba a Londres. Después de ser detenido con veinte años fue condenado atreinta cadenas perpetuas. Todo ese tiempo para pensar en la cárcel lo llevarona arrepentirse de sus crímenes y pedir perdón a la personas heridas en susatentados. "Catorce años te hacen evaluarlo todo", confesó ODoherty, que sedio cuenta de su error al estudiar los Derechos Humanos y leer los cuatroEvangelios en una noche. "Estaba avergonzado del IRA" y "sentí la obligaciónde pedir perdón". Perdón. Palabra tabú para sus compañeros del IRA, que leretiraron la palabra y le decían que había cambiado "para hacer su vida másfácil"; pero también para muchas víctimas y políticos, que "pensaban quevolvería a ser un terrorista". Toda esta experiencia la dejó escrita enTheVolunteer (No más bombas en la edición en español), el primer testimoniode un miembro arrepentido del IRA.ShaneODoherty enmarcó su historia personal en el marco del conflictoirlandés. "Una historia muy triste", en la que "todo el mundo puede contarvíctimas", que estalló a comienzos del siglo XX con la Revolución Católicaaplastada por los británicos y que, en 1921 y tras una "terrible" guerra civil en laque "los jóvenes debían sacrificar sus vidas", dio como resultado una Repúblicade Irlanda independiente en el Sur y el Norte ("las mejores tierra, las más ricas,las más industriales") aún como parte de Gran Bretaña. "¿Por qué vivimosdentro de Gran Bretaña?", le preguntó Shane a su padre cuando era pequeño.No recibió respuesta a esta pregunta, más aún, la realidad que veía día a díaen Derry, su pueblo natal, le hizo preguntarse por qué la falta de trabajoobligaba a sus conocidos católicos a emigrar; por qué los protestantes ibanarmados con pistolas y los católicos no tenían forma de defenderse; por quéveía arder la ciudad de camino al colegio. Entonces comenzaron las marchaspor los derechos civiles: "cuando los británicos estaban dormidos, los católicosdespertaron". Los católicos se preguntaban dónde estaba el IRA y protestabanpor su ausencia con pintadas como «I RanAway» («Me escapé»). El EjércitoRepublicano Irlandés (IRA) se convirtió en la policía de los católicos, se hizoparte del paisaje de muchas ciudades del Ulster... hasta que el DomingoSangriento (1972) dio una dimensión mayor al conflicto. La masacre provocadapor los francotiradores británicos provocó el reclutamiento de miles devoluntarios, muchos de corta edad, como Shane ("todos mis amigos estaban enel IRA"). Y es que "los jóvenes suelen pensar cosas muy extremas, hacermuchas locuras".La cárcel y el paso del tiempo hizo que ODoherty se arrepintiera de «suslocuras» y cambiara el enfoque: "la cuestión importante no es quién tienerazón, sino respetar los Derechos Humanos. Si todos los respetamos, podemostener un diálogo civilizado". A partir de entonces, Shane se comprometió con labúsqueda de la paz para Irlanda.
  6. 6. Como despedida, ShaneODoherty quiso (ante un auditorio abarrotado) dar suvisión del final del terrorismo, apostando por el diálogo ("no confundirnegociación con conversación"): "Si esperas a que la gente deje de ponerbombas, nunca lo hará [...] La democracia debe ir a los terroristas, como loscuras a los pecadores o los médicos a los enfermos".

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