Justificación de la educación en sexualidadVolumen IUn enfoque basado en evidencia orientadoa escuelas, docentes y educador...
Junio de 2010Justificación de la educación en sexualidadVolumen IEnfoque basado en evidencia orientadoa escuelas, docentes ...
Las denominaciones empleadas en esta publicación y la presentación de los materiales que en ella ŵguran no implican, de pa...
iiiPrólogoPreparar a niños, niñas y jóvenes para una exitosatransición a la adultez siempre ha sido uno de losmayores reto...
en la colaboración interagencial y la prioridad que laONU otorga a nuestro trabajo con los niños, niñas yjóvenes. Este com...
vAgradecimientosEl documento Orientaciones Técnicas Internacionalessobre Educación en Sexualidad fue encargado por laOrgan...
viSiglasCEDAW Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujerCIPD Conferencia Intern...
viiContenidosPrólogo iiiAgradecimientos vSiglas viJustiğcación de la educación en sexualidad 11. Introducción 22. Antecede...
Justiğcación dela educación ensexualidad
1. Introducción1.1 ¿Qué es la educación ensexualidad y por qué esimportante?El presente documento se basa en los siguiente...
y las creencias religiosas de todas las personas-particularmente de la gente joven- en la comprensiónde este tema y en el ...
de programas y materiales de educación en sexualidada nivel del sistema escolar.La pertinencia de estas Orientaciones Técn...
identijcadas y verijcadas a través de análisisindependientes sobre la base de su efectividad entérminos de: aumentar el co...
más sanas y seguras. Lamentablemente, no todas lasrelaciones sexuales son consensuadas, ya que algunaspueden ser forzadas ...
En la mayoría de los países, especialmente los niñosy niñas entre cinco y trece años, pasan una parteimportante de su tiem...
vida5. Los riesgos pueden tomar distintas formas, ya seala de una relación abusiva, riesgos para la salud asociadoscon emb...
3. Fortaleciendo el apoyo a la planiğcacióne implementación de la educaciónen sexualidadPese a la clara y urgente necesida...
Los padres y madres se opondrána la enseñanza de la educación ensexualidad en la escuela.Los padres,las madres y las famil...
• Organizaciones no- gubernamentales (ONGs), enparticular las dedicadas a trabajar con jóvenes enel campo de la salud sexu...
3.3 Planiğcación de laimplementaciónEn algunos países, los ministerios de educación hancreado Consejos Asesores Nacionales...
Esposiblequealgunosdeestostemasesténclaramentedejnidos en políticas escolares ya existentes. Porejemplo, la mayoría de las...
Las inquietudes de los padres y madres se puedenatender a través de programas paralelos que denorientación sobre el conten...
4. Base de la evidencia cientíğcapara la educación en sexualidad4.1 Análisis del impacto de la educación en sexualidaden e...
El análisis se basó en 87 estudios6realizados en todoel mundo (véase la Tabla 2) que cumplían los criteriosestablecidos. D...
Además de los efectos atribuibles a los programas deeducación en sexualidad descritos anteriormente, seanalizaron once pro...
de intervención lo hizo, vale decir, se constató unareducción de 10 puntos porcentuales o una reducciónproporcional de una...
dentro de programas de prevención del VIH másextensos e integrados a múltiples cursos escolares. Elprimero (Duko et al., 2...
para jóvenes. Incluso, este doble énfasis puede sertanto realista como efectivo.• Casi todos los estudios sobre programas ...
5. Característicasde los programasefectivosEn esta sección se presentan las característicascomunes de programas de educaci...
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
183281s
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×

183281s

603

Published on

0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total Views
603
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
0
Actions
Shares
0
Downloads
4
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

183281s

  1. 1. Justificación de la educación en sexualidadVolumen IUn enfoque basado en evidencia orientadoa escuelas, docentes y educadores de la saludOrientacionesTécnicasInternacionales sobreEducación en SexualidadOrganizaciónde las Naciones Unidaspara la Educación,la Ciencia y la Cultura
  2. 2. Junio de 2010Justificación de la educación en sexualidadVolumen IEnfoque basado en evidencia orientadoa escuelas, docentes y educadores de la saludOrientacionesTécnicasInternacionales sobreEducación en Sexualidad
  3. 3. Las denominaciones empleadas en esta publicación y la presentación de los materiales que en ella ŵguran no implican, de parte de laUNESCO, ninguna toma de posición respecto al estatuto jurídico de los países, territorios o zonas, o de sus autoridades, ni respecto altrazado de sus fronteras o límites.Publicado por la UNESCO. Traducción no oŵcial al español por la Oŵcina de UNESCO en Santiago.© UNESCO 2010Sección del VIH y el SIDADivisión de Coordinación de las Prioridades de las Naciones Unidas en EducaciónSector EducaciónUNESCO7, place de Fontenoy75352 Paris 07 SP, FranceSitio web: www.unesco.org/aidsCorreo electrónico: aids@unesco.orgDiseño e impresión: UNESCOED-2009/WS/36 Rev.2 (CLD 4894.9)En el proceso de traducción del texto original (en idioma inglés) al español se ha hecho el mayor esfuerzo por incorporar un lenguaje quevisibilice los géneros femenino y masculino. No obstante, con la ŵnalidad de facilitar la Ŷuidez de la lectura, en algunos párrafos se hanusado vocablos en masculino con el sentido incluyente de ambos géneros (por ejemplo, “los profesores,” “los docentes”; “los directores”;“los alumnos”; entre otras palabras).
  4. 4. iiiPrólogoPreparar a niños, niñas y jóvenes para una exitosatransición a la adultez siempre ha sido uno de losmayores retos que la humanidad ha debido enfrentar,donde la sexualidad y las relaciones afectivasconstituyen temas centrales. Hoy, en un mundo conSIDA, nuestra oportunidad más importante parainterrumpir la trayectoria de la pandemia está en cómoenfrentemos este desafío.En muchas sociedades, existen leyes y actitudespersonales que contribuyen a inhibir la discusiónpública sobre sexualidad o comportamiento sexual, porejemplo, en relación a temas como la anticoncepción,el aborto y la diversidad sexual. Al mismo tiempo, esfrecuente que los hombres accedan con mayor facilidadal poder que niñas, mujeres y minorías sexuales.Los padres, las madres y las familias desempeñan unafunción vital en la formación de nuestra comprensiónrespecto de nuestra identidad sexual y social. Por ellonecesitan ser capaces de conversar acerca de losaspectos físicos y comportamentales de la sexualidadhumana con sus hijos e hijas. Por su parte, los niñosy niñas necesitan recibir la información y adquirir losconocimientos y habilidades que les permitirán tomardecisiones responsables sobre sexualidad, relacionesinterpersonales y prevención del VIH y otras ITS.En la actualidad, son muy pocas las personas jóvenesque reciben una adecuada preparación para la vidasexual. Este hecho los hace potencialmente vulnerablesfrentealacoerción,elabuso,laexplotación,elembarazono planijcado y las infecciones de transmisión sexual(ITS), incluyendo el VIH. Según el Informe Mundial delONUSIDA sobre la Epidemia del SIDA, sólo el 40% delas personas jóvenes entre las edades de 15 y 24 añosreciben conocimientos actualizados sobre las distintasformas de transmisión del VIH (ONUSIDA, 2008).Estos conocimientos adquieren carácter de urgentesi se considera que éste es precisamente el grupoetario al que puede atribuírsele el 45% de las nuevasinfecciones por VIH.Debemos decidir: o dejamos a los niños y niñasencontrar su propio camino en la nebulosa deinformación parcial, la desinformación y la explotaciónque podrían encontrar en los medios de comunicación,Internet, grupos de pares o personas inescrupulosas;o aceptamos la tarea de proporcionar una educaciónen sexualidad clara, informada, sustentada en hechoscientíjcos e inspirada en los valores universales derespeto y derechos humanos. En este sentido, unaeducación integral en sexualidad puede cambiardrásticamente la trayectoria de la epidemia. Asimismo,las personas jóvenes han manifestado claramente sudeseo de contar con más –y mejor– educación ensexualidad, servicios y recursos que satisfagan susnecesidades de prevención.Si deseamos tener un impacto positivo en los niños,niñas y jóvenes antes que inicien su actividad sexual,debemos integrar la educación en sexualidad alcurrículo ojcial y asegurarnos de que sea impartida pormaestros y maestras especializados que cuenten conel apoyo de la comunidad escolar. Dentro del sistemaeducativo, los maestros y maestras continúan siendofuentes conjables de conocimientos y habilidades,constituyendo recursos altamente valorados en larespuesta del sector de educación frente al SIDA.Adicionalmente, es necesario extender nuestroesfuerzo hacia los niños y las niñas no escolarizados,con frecuencia el grupo más desinformado y vulnerablea la explotación.El presente documento Orientaciones TécnicasInternacionales, basado en un riguroso análisis de laevidencia existente sobre programas de educaciónen sexualidad, está orientado a profesionales y apersonas responsables de la toma de decisionesde los sectores salud y educación. Este documento(Volumen 1) se centra en aquellos elementos quejustijcan la educación en sexualidad y ofrece sólidasrecomendaciones técnicas sobre las característicasque todo programa efectivo debe tener. El documentoacompañante (Volumen 2) cubre los temas y objetivosde aprendizaje que se deben abordar en los diferentestramos etarios en un programa básico de educación ensexualidad destinado a niños, niñas y jóvenes entre lasedades de 5 a 18 y más años e incluye una bibliografíade referencias. El documento Orientaciones TécnicasInternacionales es relevante no sólo para los paísesmás afectados por el VIH y el SIDA, sino también paralos que exhiben una epidemia de baja prevalencia yalta concentración.Estas Orientaciones Técnicas Internacionales sobreEducación en Sexualidad han sido desarrolladas porUNESCO en colaboración con organizaciones co-patrocinadoras del ONUSIDA, en particular, UNFPAOMS, UNICEF y el Secretariado del ONUSIDA, connumerosas personas expertas independientes, asícomo con aquellos dedicados al fortalecimiento dela educación en sexualidad en todos los países delmundo. Estos esfuerzos son un testimonio del éxito
  5. 5. en la colaboración interagencial y la prioridad que laONU otorga a nuestro trabajo con los niños, niñas yjóvenes. Este compromiso se ha reajrmado en elMarco de Resultados del ONUSIDA (2009-2011) queha identijcado el empoderamiento de las personasjóvenes para que se protejan contra el VIH como unade las áreas prioritarias de acción. Esto, se puedelograr, entre otras cosas, impartiendo una educaciónbasada en derechos en salud sexual y reproductiva.En la respuesta al SIDA, quienes están a cargo de laspolíticas deben asumir una especial responsabilidad, lade liderar, tomar medidas audaces y estar preparadospara cuestionar los conocimientos heredados cuandoel mundo nos imponga nuevos desafíos. Esto esparticularmente cierto respecto de la necesidad deexaminar nuestras creencias sobre sexualidad, lasrelaciones interpersonales y lo que se consideraapropiado discutir con niños, niñas y jóvenes en unmundo afectado por el SIDA. Los insto a escuchar a laspersonas jóvenes, las familias, los maestros y maestrasy a otros profesionales, y a trabajar con las comunidadesa objeto de dar respuesta a sus inquietudes y a utilizarestas Orientaciones Técnicas Internacionales parahacer de la educación en sexualidad una parte integralde las respuestas nacionales contra la pandemia delSIDA.Michel SidibéDirector Ejecutivo, ONUSIDA
  6. 6. vAgradecimientosEl documento Orientaciones Técnicas Internacionalessobre Educación en Sexualidad fue encargado por laOrganizacióndelasNacionesUnidasparalaEducación,la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Su preparaciónestuvo bajo la supervisión general de Mark Richmond,Coordinador Global de la UNESCO para el VIH y elSIDA y fue organizada por Chris Castle, Ekua Yankah yDhianaraj Chetty de la Sección de VIH y SIDA, Divisiónde Coordinación de las Prioridades de las NacionesUnidas en Educación de la UNESCO.Nanette Ecker, ex Directora de Educación Internacionaldel Consejo para la Información y Educación Sexualde Estados Unidos (SIECUS) y Douglas Kirbyinvestigador de Education, Training, Research (ETRAssociates), California E.E.U.U., contribuyeron a esteesfuerzo en calidad de autores asociados. El consultorindependiente Peter Gordon tuvo a su cargo la ediciónde las versiones preliminares.La UNESCO quisiera agradecer a la Fundación Williamy Flora Hewlett por su patrocinio de la consulta técnicamundial que contribuyó importantemente al desarrollo deestos lineamientos. Los organizadores también quisieranexpresar su gratitud a todos quienes participaron enla consulta celebrada en Menlo Park, E.E.U.U. el 18 y19 de febrero de 2009 (en orden alfabético):PrateekAwasthi,UNFPA;ArvinBhana,HumanSciencesResearch Council (Sudáfrica); Chris Castle, UNESCO;Dhianaraj Chetty, ex funcionario de ActionAid; EstherCorona, Asociación Mexicana de Educación Sexual yAsociación Mundial para la Salud Sexual; Mary GuinnDelaney, UNESCO; Nanette Ecker, SIECUS; Nike Esiet,Action Health, Inc. (AHI); Peter Gordon, consultorindependiente; Christopher Graham, Ministerio deEducación de Jamaica; Nicole Haberland, Consejode Población E.E.U.U.; Sam Kalibala, Consejo dePoblación Kenya; Douglas Kirby, ETR Associates;Wenli Liu, Beijing Normal University; Elliot Marseille,Health Strategies International; Helen Omondi Mondoh,Egerton University; Prabha Nagaraja, Talking aboutReproductive and Sexual Health Issues (TARSHI);Hans Olsson, Asociación Sueca de Educación enSexualidad; Grace Osakue, Girls’ Power Initiative (GPI)Nigeria; Jo Reinders, World Population Foundation(WPF); Sara Seims, Fundación William y Flora Hewlett;y Ekua Yankah, UNESCO.Vaya también nuestro agradecimiento a las siguientespersonas por sus comentarios y aportes escritos (enorden alfabético):Peter Aggleton, Instituto de Educación de la Universidadde Londres; Vicky Anning, consultora independiente;Andrew Ball, Organización Mundial de la Salud (OMS);Prateek Awasthi, UNFPA; Tanya Baker, Coalición deJóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos;Michael Bartos, ONUSIDA; Tania Boler, Marie StopesInternational y ex funcionaria de la UNESCO; JeffreyBuchanan, ex funcionario de la UNESCO; Chris Castle,UNESCO; Katie Chau, Coalición de Jóvenes por losDerechos Sexuales y Reproductivos; Judith Cornell,UNESCO; Anton De Grauwe, Instituto Internacionalde Planeamiento de la Educación de la UNESCO(IIEP); Jan De Lind Van Wijngaarden, UNESCO; MartaEncinas-Martin, UNESCO; Jane Ferguson, OMS;Claudia Garcia-Moreno, OMS; Dakmara Georgescu,Ojcina Internacional de Educación de la UNESCO(IBE); Cynthia Guttman, UNESCO; Anna MariaHoffmann, UNICEF; Roger Ingham, University ofSouthampton; Sarah Karmin, UNICEF; Eszter Kismodi,OMS, Els Klinkert, ONUSIDA; Jimmy Kolker, UNICEF;Steve Kraus, UNFPA; Malika Ladjali, Universidad deArgel; Changu Mannathoko, UNICEF; Rafael Mazin,Organización Panamericana de la Salud (OPS);Maria Eugenia Miranda, Coalición de Jóvenes por losDerechos Sexuales y Reproductivos; Jean O’Sullivan,UNESCO; Mary Otieno, UNFPA; Jenny Renju, LiverpoolSchool of Tropical Medicine & National Institute forMedical Research; Mark Richmond, UNESCO; PierreRobert, UNICEF; Justine Sass, UNESCO; Iqbal H.Shah, OMS; Shyam Thapa, OMS; Barbara Tournier,UNESCO IIEP; Friedl Van den Bossche, ex funcionariode la UNESCO; Diane Widdus, UNICEF; Arne Willems,UNESCO; Ekua Yankah, UNESCO; y Barbara deZalduondo, ONUSIDA.La UNESCO quisiera agradecer a Masimba Biriwasha,UNESCO; Sandrine Bonnet, UNESCO (IBE); ClaireCazeneuve, UNESCO (IBE); Claire Greslé-Favier, OMS;Magali Moreira, UNESCO (IBE) y Lynne Sergeant,UNESCO (IIPE) por sus aportes a la bibliografía derecursos.Quisiéramos agradecer a Vicky Anning por su apoyoeditorial, a Aurelia Mazoyer y Myriam Bouarourresponsables del diseño y montaje y a SchéhérazadeFeddal encargada de coordinar la producción de estedocumento.Finalmente, agradecemos a Ernesto Leigh, encargadode la traducción al español y a Mary Guinn Delaneyy Victoria Valenzuela de UNESCO Santiago, EstherCorona (Asociación Mundial para la Salud Sexual) yRafael Mazín (OPS/OMS) por la revisión de la versiónen español.
  7. 7. viSiglasCEDAW Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujerCIPD Conferencia Internacional de la Población y el DesarrolloCRC Convención sobre los Derechos del NiñoEPT Educación para TodosETI Equipo de Trabajo InterinstitucionalETR Education, Training and ResearchETS Enfermedades transmitidas sexualmenteFHI Family Health InternationalFWCW Cuarta Conferencia Mundial sobre la MujerIBE Oŵcina Internacional de Educación (UNESCO)IIPE Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (UNESCO)IPPF Federación Internacional de Planiŵcación FamiliarITS Infecciones de Transmisión sexualODM Objetivos de Desarrollo del MilenioONU Organización de las Naciones UnidasOMS Organización Mundial de la SaludONG Organización No GubernamentalONUSIDA Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDAPFA Plataforma de AcciónPOA Programa de AcciónPPE Proŵlaxis post-exposiciónSIDA Síndrome de Inmunodeŵciencia AdquiridaSIECUS Sexuality Information and Education Council of the United StatesSRE Educación en Sexualidad y Relaciones InterpersonalesSSR Salud sexual y reproductivaTAR Terapia antirretroviralUNESCO Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la CulturaUNFPA Fondo de Población de las Naciones UnidasUNICEF Fondo de las Naciones Unidas para la InfanciaVIH Virus de Inmunodeŵciencia HumanaVPH Virus del Papiloma Humano
  8. 8. viiContenidosPrólogo iiiAgradecimientos vSiglas viJustiğcación de la educación en sexualidad 11. Introducción 22. Antecedentes 53. Fortaleciendo el apoyo a la planiƂcación e implementaciónde la educación en sexualidad 94. Base de la evidencia cientíƂca para la educación en sexualidad 155. Características de los programas efectivos 216. Buenas prácticas en instituciones educativas 27Referencias bibliográğcas 29Anexos 33I. Convenciones y acuerdos internacionales relacionadoscon educación en sexualidad 34II. Criterios empleados en la selección de estudios evaluativosy métodos de análisis 39III. Informantes claves y personas contactadas 41IV. Lista de participantes en la consulta técnica mundial de la UNESCOsobre educación en sexualidad 43V. Estudios que formaron parte del análisis de evidencia 45
  9. 9. Justiğcación dela educación ensexualidad
  10. 10. 1. Introducción1.1 ¿Qué es la educación ensexualidad y por qué esimportante?El presente documento se basa en los siguientes supuestos:La sexualidad es un aspecto fundamental de la vida•humana,condimensionesfísicas,sicológicas,espirituales,sociales, económicas, políticas y culturales.No es posible entender la sexualidad sin referencia al•género.La diversidad es una característica fundamental de la•sexualidad.Las normas que rigen el comportamiento sexual varían•drásticamente entre y dentro de las culturas. Ciertoscomportamientos se consideran aceptables y deseablesmientras que otros se consideran inaceptables. Esto nosigniŵca que estos comportamientos no ocurran o quedeberían ser excluidos del debate en el contexto de laeducación en sexualidad.Muy pocas personas jóvenes reciben una preparaciónadecuada para su vida sexual. Esta situación los hacepotencialmente vulnerables ante la coerción, el abuso yla explotación sexual, el embarazo no planijcado y lasinfecciones de transmisión sexual (ITS), incluyendo elVIH. Por otra parte, son muchas las personas jóvenesque llegan a la adultez con mensajes contradictoriosy confusos sobre el género y la sexualidad. Estose ve exacerbado por sentimientos de vergüenza yactitudes de silencio y desaprobación por parte depersonas adultas (padres, madres y docentes) ante laposibilidad de abrir una discusión sobre temas sexuales,precisamente cuando se hace más necesaria. Existenmuchos lugares en el mundo donde las personasjóvenes alcanzan su madurez e inician su actividadsexual en una edad cada vez más temprana. Asimismo,muchas personas jóvenes han optado por postergaralgunos años el matrimonio prolongando de esa formael período de tiempo comprendido entre el inicio de suactividad sexual y la formalización de sus relaciones depareja.La importancia de entregar a las personas jóvenesconocimientos y habilidades que les permitan hacerelecciones responsables en sus vidas es un temade creciente preocupación en todos los países,particularmente en un contexto de alta exposición amateriales sexualmente explícitos que Internet y otrosmedios hacen posible. En la actualidad se adviertela urgente necesidad de estrechar la brecha deconocimientos sobre el VIH entre las personas de 15 a24 años, teniendo en cuenta que el 60% de este grupoetáreonoescapazdeidentijcarcorrectamentelasformasde prevenir la transmisión del VIH (ONUSIDA, 2008). Unnúmero cada vez mayor de países, entre ellos China,Kenya, Líbano, Nigeria y Vietnam, ha implementado oampliando programas de educación en sexualidad,1unatendencia corroborada por las autoridades de educacióny salud de países latinoamericanos y caribeños a travésde la Declaración Ministerial “Prevenir con Educación”celebrada en julio de 2008. Estos esfuerzos reconocenel hecho que todas las personas jóvenes necesitanrecibir educación en sexualidad y que algunas de ellasson más vulnerables que otras a contraer infeccionespor VIH. Esto es particularmente aplicable a las mujeresadolescentes que debieron contraer matrimonio cuandoaún eran niñas, a las personas jóvenes sexualmenteactivas y a quienes viven con alguna discapacidad.Una educación en sexualidad efectiva puede entregara las personas jóvenes información culturalmenterelevante, cientíjcamente rigurosa y apropiada a laedad del estudiante. Ésta debe incluir oportunidadesestructuradas que les permitan explorar sus valores yactitudes,poniendoenprácticacompetenciasesencialespara la toma de decisiones para elegir con fundamentola forma que desea conducir su vida sexual.Una educación efectiva en sexualidad representaun elemento vital en la prevención del VIH siendoesencial para el cumplimiento de las metas de accesouniversal a la salud reproductiva y a la prevención,tratamiento, cuidado y apoyo ante el VIH (ONUSIDA,2006). Si bien no es realista esperar que un programaeducativo logre por sí solo erradicar los riesgos queplantea el VIH y otras ITS, el embarazo no planijcadoy la actividad sexual coercitiva o el abuso sexual, unprograma adecuadamente diseñado e implementadopuede contribuir a reducir algunos de estos riesgos yvulnerabilidades fundamentales.Una educación efectiva en sexualidad es importantedado el impacto que tienen los valores culturales1 La educación en sexualidad se ha deŵnido como un enfoque culturalmenterelevante y apropiado a la edad del participante, que enseña sobre el sexo ylas relaciones interpersonales a través del uso de información cientíŵcamenterigurosa, realista y sin prejuicios de valor. La educación en sexualidad brinda a lapersona la oportunidad de explorar sus propios valores y actitudes y desarrollarhabilidades de comunicación,toma de decisiones y reducción de riesgos respectode muchos aspectos de la sexualidad. En el análisis de evidencia presentado enla Sección 4 de este volumen, esta deŵnición representa el criterio que debencumplir los estudios para ser incluidos en dicho análisis.2
  11. 11. y las creencias religiosas de todas las personas-particularmente de la gente joven- en la comprensiónde este tema y en el manejo de relaciones con padres,madres, docentes, otras personas adultas y suscomunidades.Diversos estudios de investigación demuestran (véasela sección 4) que un programa efectivo debería tener lacapacidad de:• reducir la información incorrecta;• aumentar el conocimiento y manejo de informacióncorrecta;• clarijcar y consolidar valores y actitudes positivas;• fortalecer las competencias necesarias para tomardecisiones fundamentadas y la capacidad deactuar en función de ellas;• mejorar las percepciones acerca de los grupos depares y las normas sociales; y• aumentar y mejorar la comunicación con padres,madres y otros adultos de conjanza.Asimismo, recientes estudios de investigacióndemuestran que los programas que comparten ciertascaracterísticas clave pueden contribuir a:• abstenerse de la actividad sexual o retardar su inicio;• reducir la frecuencia de actividad sexual sinprotección;• reducir el número de parejas sexuales; y• fomentar el uso de métodos de protección contrael embarazo y las ITS durante el acto sexual.El entorno escolar ofrece una importante oportunidadpara impartir educación en sexualidad a un gran númerode jóvenes, antes del inicio de su vida sexual activa, asícomo hacerlo a través de una estructura adecuada, esdecir, el currículo ojcial.1.2 ¿Cuáles son las metas dela educación en sexualidad?La principal meta de la educación en sexualidades entregar a niños, niñas y personas jóvenes2elconocimiento, las competencias y los valores queles permitan asumir responsablemente sobre su vidasexual y social en un mundo afectado por el VIH y elSIDA.2 Según OMS/UNFPA/UNICEF (1999), se entiende por adolescencia el período devida entre los 10 y 19 años, deŵniendo a ‘personas jóvenes’ como aquellas entre10 y 24 años de edad. La Convención sobre los Derechos del Niño (ONU, 1989)considera un ‘niño’ a cualquier persona menor de 18 años.Los programas de educación en sexualidad suelenincluir varios objetivos que se refuerzan mutuamente:• enriquecer el conocimiento y la comprensión;• explicar y aclarar sentimientos, valores y actitudes;• desarrollar o fortalecer competencias; y• fomentar y sustentar un comportamiento orientadoa la reducción del riesgo.En un contexto dentro del cual la ignorancia y lainformación errónea pueden representar una amenazapara la vida, la educación en sexualidad es parte dela responsabilidad que deben asumir las autoridadesy establecimientos de salud y educación. Interpretadaen su forma más simple, los maestros y maestras deaulas deben trabajar en colaboración con los padres,madres y comunidades con el jn de garantizar laprotección y bienestar de niños, niñas y jóvenes. Enotro nivel, las Orientaciones Técnicas Internacionalesemplazan a las autoridades de salud y educación aasumir su liderazgo político y social apoyando a lospadres y madres a responder al desafío que implica daracceso a niños, niñas y jóvenes a los conocimientos yhabilidades que les serán necesarios para llevar unavida personal, social y sexual satisfactoria.Cuando se trata de educación en sexualidad, esposible que las personas que diseñan programas,investigadores y profesionales en ejercicio puedan estaren desacuerdo sobre la importancia relativa atribuidaa cada objetivo y a la meta global. Para los y lasdocentes, la educación en sexualidad representa unaactividad más amplia donde un mayor conocimiento(por ejemplo, acerca de métodos de prevención delembarazo o el VIH) es valorado tanto en sí mismo comopor sus resultados, además de constituir el primer pasohacia la adopción de comportamientos más seguros.Para los profesionales de la salud pública, el énfasistiende a privilegiar la reducción del comportamientosexual de riesgo.1.3 ¿Cuál es el propósito y elpúblico objetivo delas Orientaciones TécnicasInternacionales?Las presentes Orientaciones Técnicas Internacionalestienen como principal propósito brindar asistencia alas autoridades de educación y salud, así como a otrasautoridades dedicadas al desarrollo e implementación3
  12. 12. de programas y materiales de educación en sexualidada nivel del sistema escolar.La pertinencia de estas Orientaciones TécnicasInternacionales será inmediatamente evidente paralos ministros de educación y su personal profesional(especialistas curriculares, directores de escuelasy educadores). Sin embargo, cualquier personainvolucrada en el diseño, provisión y evaluación de laeducación en sexualidad, tanto dentro como fueradel sistema escolar, encontrará en este documentoelementos de utilidad. Se ha puesto énfasis en lanecesidad de desarrollar programas adaptados a larealidad local que incorporen un diseño lógico y abordeny midan factores como creencias, valores, actitudes ycompetencias susceptibles de ser cambiadas las que, asu vez, puedan modijcar el comportamiento sexual.La educación en sexualidad es responsabilidad de todala escuela no sólo en aspectos relacionados con laenseñanza, sino también en términos de reglamentacióny prácticas escolares, el currículo y los materiales deenseñanza y aprendizaje. Desde una perspectiva másamplia, la educación en sexualidad es una parte esencialde un buen currículo y de una respuesta integral a laepidemia del SIDA a nivel nacional.El propósitodelasOrientacionesTécnicasInternacionaleses:• Contribuir a la comprensión de la necesidad decontar con programas de educación en sexualidadsensibilizando a la opinión pública sobre lasprincipales inquietudes y temas de salud sexualy reproductiva que afectan a los niños, niñas yjóvenes;• Proporcionar un entendimiento claro sobre quécomprende la educación en sexualidad, cuál es supropósito, y cuáles sus posibles resultados;• Orientaralasautoridadesdeeducaciónsobrecómofortalecer el apoyo a la educación en sexualidad anivel de escuela y comunidad;• Reforzar la preparación de docentes y mejorar lacapacidad institucional a objeto de proporcionaruna educación en sexualidad de calidad; y• Ofrecer orientación sobre cómo elaborar materialesy programas de educación en sexualidad sensibles,pertinentes a la cultura y apropiados a la edad decada estudiante.Este documento está enfocado en el “qué” y el “por qué”de los temas que deben formar parte de las estrategiasde incorporación o fortalecimiento de la educación ensexualidad. Ejemplos de “cómo” se han utilizado estostemas en actividades de enseñanza y aprendizajese presentan en las listas de recursos, currículos ymateriales3elaborados por numerosas organizaciones.Éstas se incluyen en el Volumen 2 de este documentoque lleva por título “Temas y objetivos de aprendizaje”(http://www.unesco.org/aids).1.4 ¿Cómo se estructuranlas Orientaciones TécnicasInternacionales?Las Orientaciones Técnicas Internacionales se handividido en dos volúmenes. Primero, el Volumen 1(este documento) aborda la justijcación de educaciónen sexualidad. Segundo, el Volumen 2 presentaconceptos y temas clave además de formularobjetivos de aprendizaje para cuatro grupos etariosespecíjcos. De esta forma, se establece un conjuntomundial de puntos de referencia – que pueden ydeben ser adaptados al contexto local para garantizarsu pertinencia - que ofrecen sugerencias sobre cómomonitorear el contenido de lo que se enseña y avaluarel progreso hacia la consecución de los objetivos deenseñanza y aprendizaje.En su conjunto, las Orientaciones TécnicasInternacionales proporcionan una plataforma paraaquellas personas responsables de políticas,actividades de promoción y desarrollo de nuevosprogramas o bien encargadas de revisar o ampliarprogramas ya existentes.1.5 ¿Cómo se desarrollaronlas Orientaciones TécnicasInternacionales?Eldesarrollodelajustijcación(Volumen1)sefundamentóen un análisis de la literatura sobre el impacto de laeducación en sexualidad en el comportamiento sexual.El análisis incluyó 87 estudios de todo el mundo, de loscuales 29 corresponden a países en desarrollo, 47 a losEstados Unidos y once a otros países desarrollados.Las características comunes de programas vigentesy evaluados de educación en sexualidad fueron3 Los materiales incluidos en el Anexo V del Volumen 2 son los sugeridos por losparticipantes de la consulta técnica mundial celebrada en febrero de 2009, y nocuenta con el respaldo de las agencias de la ONU, autoras de los las OrientacionesTécnicas Internacionales.4
  13. 13. identijcadas y verijcadas a través de análisisindependientes sobre la base de su efectividad entérminos de: aumentar el conocimiento; clarijcar valoresy actitudes; desarrollar habilidades; y en ocasiones,impactar en el comportamiento.Una segunda etapa de desarrollo de las Orientacionesse realizó a través de una consulta técnica mundialcelebrada en febrero de 2009 con la participación depersonas expertas de trece países (véase la lista en elAnexo IV). Nuestros colegas de ONUSIDA, UNESCO,UNFPA, UNICEF y OMS también han hecho una valiosacontribución a este documento.Estas Orientaciones se desarrollaron mediante unproceso diseñado para garantizar su alta calidad,aceptación y apropiación a nivel internacional. Asimismo,cabe destacar que el presente documento tiene caráctervoluntario y no vinculante y no posee la fuerza de uninstrumento normativo internacional.La aplicación de las Orientaciones TécnicasInternacionales debe estar en plena armonía con lalegislación y política nacional y tener en consideración lasnormas y valores comunitarios. Este punto es importanteincluso en el caso de cualquier entorno escolar. Seemplaza a los maestros, maestras y directores deescuela a tener especial precaución en la aplicación deciertas áreas del currículo consideradas ‘sensibles’ porlos padres, las madres y la comunidad. Se espera quelas Orientaciones contribuyan a este esfuerzo en formaconstructiva.2. Antecedentes2.1 La salud sexual y reproductivade las personas jóvenesUna mala salud sexual y reproductiva es el factor quemás contribuye a la carga de enfermedad entre personasjóvenes. Garantizar que los y las jóvenes disfruten deuna buena salud sexual y reproductiva tiene sentidotanto desde la perspectiva social como económica: lasinfecciones por VIH, otras ITS, los abortos inseguros y losembarazos no planijcados implican una onerosa cargapara el presupuesto familiar y comunitario e impactan enlos ya escasos recursos gubernamentales. No obstante,esta carga puede prevenirse y reducirse. Por lo tanto, lapromoción de la salud sexual y reproductiva de personasjóvenes,queincluyalaprovisióndeeducaciónensexualidaden las escuelas, representa una estrategia fundamentalhacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollodel Milenio (ODM), en particular, los objetivos 3 (lograr laigualdad de género), 5 (reducir la mortalidad materna) y 6(combatir el VIH y el SIDA).El proceso de desarrollo sexual de una persona abarcadimensiones físicas, sociológicas, emocionales, socialesy culturales.4Asimismo, se encuentra estrechamentevinculado al desarrollo de la identidad del individuo ytiene lugar en contextos socioeconómicos y culturalesespecíjcos. La transmisión de valores culturales de unageneración a otra es una parte crítica de la socializaciónen tanto que también incluye valores relacionados conel género y la sexualidad. En muchas comunidades,las personas jóvenes se ven expuestas a valores einformación provenientes de diversas fuentes (por ejemplo:padres, madres, docentes, compañeros y medios decomunicación) que con frecuencia los enfrenta a conkictosasociados a valores relacionados con el género, la igualdadentre los géneros y la sexualidad. Por otra parte, los padresy madres suelen ser reacios a discutir cuestiones de índolesexual con sus hijos e hijas debido a normas culturales, obien su propia ignorancia o incomodidad con el tema.Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002),en numerosas culturas la pubertad representa una etapade cambio, tanto físico como social para niños y niñas.Para los niños, la pubertad puede simbolizar el inicio deuna etapa de mayor libertad, movilidad y oportunidadessociales. Éste también puede ser el caso de las niñas,sin embargo bajo ciertas circunstancias, la pubertadpuede marcar el jnal de su movilidad y del proceso deescolarización y el comienzo de la vida adulta, siendo elmatrimonio y la crianza de hijos las únicas posibilidadesabiertas para ellas en el futuro cercano.El hecho de ‘ser sexual’ es una parte importante de la vidade las personas ya que no sólo constituye una fuente deplacer y bienestar sino, además, una forma de expresaramor y afecto o de comenzar una familia. No obstante,también puede tener efectos negativos para la salud y en elámbito social. Independientemente de si la persona jovenelija practicar una vida sexual activa o no, la educación ensexualidad prioriza la adquisición y/o el fortalecimiento devalores como reciprocidad, igualdad, responsabilidad yrespeto, prerrequisitos para relaciones sociales y sexuales4 Esta deŵnición de desarrollo sexual humano está contenida en la publicaciónSexual Health: Report of a technical consultation on sexual health. OMS, 2002.5
  14. 14. más sanas y seguras. Lamentablemente, no todas lasrelaciones sexuales son consensuadas, ya que algunaspueden ser forzadas e incluso llegar a la violación.Las cuatro décadas recientes han sido testigo dedrásticos cambios en términos de cómo visualizamosla sexualidad humana y el comportamiento sexual(OMS, 2002). La pandemia del VIH – que se transmiteprincipalmente a través de la actividad sexual - jugóun papel importante en este cambio ya que, a cortoandar, se entendió que su abordaje implica una mayorcomprensión sobre género y sexualidad. Según elPrograma Conjunto de las Naciones Unidas sobre elVIH y el SIDA y la Organización Mundial de la Salud(estimaciones inéditas de la ONUSIDA/OMS, 2008), anivel mundial existen más de 5,5 millones de personasjóvenes infectadas por VIH, dos tercios de los cualesviven en África subsahariana. Aproximadamente el 45%de las nuevas infecciones se producen en la poblaciónentre 15 y 24 años de edad (ONUSIDA, 2008). A nivelmundial, la mujer representa el 50% de la poblaciónque vive con VIH, aunque en África subsahariana esteporcentaje se eleva a cerca del 60% (ONUSIDA, 2008;Stirling et al., 2008).Un mayor acceso a tratamientos de terapia antirretroviral(TAR) sumado a la disponibilidad de apoyo médico ypsicológico, ha permitido que las personas jóvenesque viven con VIH aumenten sus expectativas de vidaen muchos países. Estas personas, incluso las queadquirieron el virus por vía perinatal, tienen necesidadesespeciales respecto de su salud sexual y reproductiva(OMS y UNICEF, 2008). Entre éstas se incluyen tener laoportunidad de conversar acerca de formas positivas devivir con VIH; sexualidad y las relaciones interpersonales,temas relacionados con compartir con otras personas sudiagnóstico, y el estigma y la discriminación asociados. Sinembargo, dichas necesidades suelen verse insatisfechas.Por ejemplo, la experiencia de un país de África oriental(Birungi, Mugisha y Nyombi) revela que, con frecuencia, laspersonas jóvenes que viven con VIH son discriminadas porlos servicios de salud sexual y reproductiva y desalentadaspara llevar una vida sexual activa. El 60% de las personasque viven con VIH reportó no haber revelado su condicióna su pareja sexual. Asimismo, el 39% de ellos manteníarelaciones sexuales con una pareja que no vivía con VIH.Muchas personas jóvenes no sabían cómo revelar sudiagnóstico a sus respectivas parejas.En muchos países, las personas cuentan con pocosconocimientos sobre las vías de transmisión del VIH,estando en general la mujer menos informada queel hombre. Según ONUSIDA (ONUSIDA, 2008), unnúmero signijcativo de jóvenes aún no se encuentran losujcientementeinformadossobrecómoevitarexponerseal VIH. ONUSIDA reporta que, si bien más del 70% delos hombres jóvenes está familiarizado con el condóncomo método de protección contra el VIH, sólo el 55%de las mujeres jóvenes mencionan el condón entre lasestrategias efectivas de prevención. Las estadísticasgeneradas por encuestas administradas en sesenta ycuatro países muestran que sólo el 40% de los varonesy el 38% de las mujeres entre los 15 y 24 años poseenun conocimiento exhaustivo y cientíjcamente rigurososobre el VIH y su prevención (ONUSIDA, 2008). Esteporcentaje está muy por debajo del objetivo mundial de‘garantizar que un 95% de las personas jóvenes tengaun conocimiento integral sobre el VIH de aquí al año2010 (ONU, 2001). Según un informe de ONUSIDA yla OMS (ONUSIDA y OMS, 2007), a nivel mundial, almenos la mitad de los y las estudiantes no ha recibidoeducación sobre el VIH como parte de su enseñanzaescolar. Asimismo, de los quince países que reportarondatos al ONUSIDA el año 2006, cinco señalan quemenos del 15% de sus escuelas incorporan programasde prevención del VIH a la instrucción.A nivel mundial, las personas jóvenes continúan exhibiendoaltas tasas de ITS. Según la Federación Internacionalde Planijcación Familiar, anualmente no menos de111 millones de nuevos casos de ITS curables se detectanenlapoblaciónentre10y24años(IPPF,2006). Deacuerdoa estimaciones de la OMS, en países en desarrollo hasta2,5 millones de niñas entre 15 y 19 años recurren al aborto,la mayoría de ellos realizados bajo condiciones inseguras(OMS, 2007). En el mundo, el 11% de los nacimientoscorresponde a madres adolescentes entre quienes la tasade mortalidad materna es más alta que entre mujeresmayores (OMS, 2008a).2.2 El papel de las escuelasEl sector de educación juega un importante papelen la preparación de niños, niñas y jóvenes paraasumir roles y responsabilidades propias del mundoadulto (Delors et al., 1996). La transición hacia laadultez requiere estar informado y equipado concompetencias y conocimientos que permitan elegiralternativas responsables tanto en nuestra vida socialcomo sexual. Adicionalmente, en muchos países laspersonas jóvenes viven su primera experiencia sexualmientras aún asisten a la escuela, hecho que conjerea este entorno aún más valor en cuanto a representaruna oportunidad para impartir educación acerca de lasalud sexual y reproductiva.6
  15. 15. En la mayoría de los países, especialmente los niñosy niñas entre cinco y trece años, pasan una parteimportante de su tiempo en la escuela. Por esta razón,constituye un espacio privilegiado para llegar a grandescantidades de jóvenes de distintos estratos socialescon metodologías replicables y sostenibles (Gordon,2008). Por otra parte, las escuelas ya cuentan conla infraestructura apropiada, con una fuerza docenteque muy probablemente represente una fuente deinformación conjable y con la oportunidad de impartirprogramas de largo plazo a través del currículo ojcial.Las autoridades escolares tiene el poder de regularmuchos aspectos del entorno de aprendizaje con el jnde hacerlo más protector y auspicioso. Asimismo, porel hecho de representar establecimientos conjablescapaces de vincular a niños, niñas, padres, madres,familias y comunidades con otros servicios (por ejemplo,servicios de salud), las escuelas pueden operar comocentros de apoyo social. Sin embargo, las escuelassólo podrán ser efectivas si están en condicionesde: ofrecer protección y bienestar a sus estudiantesy personal; proporcionar intervenciones pertinentesde enseñanza y aprendizaje; y establecer nexos conservicios sociales, psicosociales y de salud. Evidenciaaportada por la UNESCO, la OMS, UNICEF y el BancoMundial (OMS y UNICEF, 2003) identijca un conjuntobásico de medidas costo-efectivas de naturaleza legal,estructural y biomédica que pueden contribuir a hacerde las escuelas lugares más sanos para niños y niñas.Una educación en sexualidad apropiada a la edad decada estudiante es importante para todos los niños, lasniñas y personas jóvenes, tanto escolarizados comono escolarizados. Si bien las Orientaciones TécnicasInternacionales privilegian el entorno escolar, granparte de sus contenidos será igualmente relevantepara quienes no están en la escuela.2.3 Las necesidades de laspersonas jóvenes en materiade educación en sexualidadRecuadro 1. La actividad sexual tieneconsecuencias: ejemplos de UgandaEs importante reconocer que el acto sexual puede traerconsecuencias que van más allá del embarazo no planiŵcadoy exposición a las ITS (incluyendo al VIH) como ilustra el caso deUganda:En el caso de los niños y niñas de Uganda, la probabilidad de nocompletarlaeducaciónsecundariaeseldobleenelcasodeaquellosque inician su vida sexual en forma temprana comparada con laprobabilidaddeadolescentesquenuncahantenidounaexperienciasexual. Por numerosas razones, en la actualidad sólo el 10% delos niños y el 8% de las niñas ŵnaliza la educación secundaria enUganda (Encuesta demográŵca y de salud,Uganda,2006).En Uganda, miles de niños han sido encarcelados por la ofensade haber sostenido relaciones sexuales con niñas menores de 18años. Los padres de muchos más han debido vender sus tierras yanimales para evitar el encarcelamiento de sus hijos. En Uganda,el hecho que una niña de 17 años esté embarazada puede tenercomo consecuencia su inmediata y permanente deserción escolaro su matrimonio con un hombre que ya tenga otras esposas (el 17%de estas uniones son de naturaleza polígama).Aproximadamente el50% de las adolescentes de Uganda dan a luz atendidas sólo por unpariente; una partera tradicional o sin atención alguna.Fuente:Informe anual 2008 de la Fundación StraightTalk disponibleen:http://www.straight-talk.org.ugEstas Orientaciones Técnicas Internacionales se inspiranen la visión que tanto los niños y niñas como las personasjóvenes tienen la necesidad especíjca de contar coninformación y de adquirir destrezas de educación ensexualidad que les permita mejorar sus oportunidades de7
  16. 16. vida5. Los riesgos pueden tomar distintas formas, ya seala de una relación abusiva, riesgos para la salud asociadoscon embarazos prematuros no planijcados, exposición aITS (incluyendo al VIH), o el estigma y la discriminaciónasociadas con la orientación sexual. Dada la complejanaturaleza de la tarea de padres, madres y docentesresponsables de guiar y apoyar el proceso de aprendizajey crecimiento, es esencial establecer un equilibrio entrela necesidad de saber y qué información es pertinente yapropiada a las distintas edades.2.4 La necesidad de abordartemas sensiblesEl desafío de la educación en sexualidad es llegar alas personas jóvenes antes del inicio de su vida sexualactiva, independientemente que ésta se comience enforma voluntaria, motivada por la necesidad (a cambiode dinero, comida o refugio), por coerción o explotación.En el caso de muchos países en desarrollo estadiscusión requerirá prestar especial atención a otrosaspectos de la vulnerabilidad, en particular a factoressocioeconómicos y asociados con discapacidades.Asimismo, algunos estudiantes, hoy o en el futuro,mantendrán relaciones sexuales con personas delmismo sexo. Estos son temas sensibles que planteandifíciles desafíos para las personas responsables dediseñar e impartir educación en sexualidad. Asimismo,las necesidades de quienes son más vulnerables debenser atendidas con especial consideración.Las Orientaciones Técnicas Internacionales enfatizanla importancia de abordar la realidad de la vidasexual de las personas jóvenes. Es posible que éstaincluya aspectos que en algunas comunidades seancontroversiales o difíciles de discutir, si bien la evidenciacientíjca y los imperativos de salud pública deberíatener prioridad sobre cualquier otra consideración.5 Las normas internacionales de derechos humanos reconocen que las personasadolescentes tienen derecho a acceder a información adecuada que sea esencialpara su salud y desarrollo así como para su capacidad de tener una participaciónsigniŵcativa en la sociedad. Es obligación de los Estados Partes asegurarque se proporciona, y no se les niega, a todas las chicas y chicos, hombres ymujeres adolescentes, tanto dentro como fuera de la escuela, formación precisay adecuada sobre la forma de proteger su salud, inclusive su salud sexual yreproductiva. (Convención sobre los Derechos del Niño, Observación General4(2003) párr. 26 y Comité sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales,Observación General 14(2000) párr. 11).8
  17. 17. 3. Fortaleciendo el apoyo a la planiğcacióne implementación de la educaciónen sexualidadPese a la clara y urgente necesidad de contar con una educación en sexualidad a nivel escolar que sea efectiva,en la mayoría de los países del mundo esto aún no es posible. Existen numerosas razones que lo explican, entrelas que se incluye la resistencia ‘percibida’ o ‘esperada’, producto de errores de interpretación sobre la naturaleza,propósitos y efectos de la educación en sexualidad. La evidencia señala que muchas personas -incluyendo elpersonal de los ministerios de educación, directores y maestros de escuelas - pueden no estar convencidas de lanecesidad de proporcionar educación en sexualidad o bien se muestran reacios a impartirla por falta de conjanzay de personal competente para hacerlo. Los valores personales o profesionales de los y las docentes tambiénpodrían entrar en conkicto con los temas que se les solicita abordar, o bien, puede darse el caso que no existanpautas claras sobre qué enseñar y cómo hacerlo (la Tabla 1 muestra ejemplos típicos de inquietudes expresadasen torno a la incorporación o la promoción de la educación en sexualidad).Tabla 1. Inquietudes comunes sobre la educación en sexualidadInquietudes RespuestaLa educación en sexualidadconduce a una temprana iniciaciónde la actividad sexual.Las investigaciones realizadas en todo el mundo señalan en forma inequívoca que, nunca, o raravez, la educación en sexualidad conduce a un inicio temprano de la actividad sexual. Más bien,ésta retarda y hace más responsable el comportamiento sexual o bien no tiene efectos notablesen el comportamiento sexual.La educación en sexualidadpriva a los niños y niñas de su“inocencia.”Todos los niños,las niñas y personas jóvenes se beneŵcian de un proceso gradual de educaciónen sexualidad desarrollado desde el comienzo de la educación formal. Este proceso debe incluirinformación completa, cientíŵcamente correcta, libre de prejuicios y apropiada a la edad. Deno contarse con ella, es probable que el niño, la niña o las personas jóvenes reciban mensajescontradictoriosyenocasionesperjudicialesdesdesuspares,losmediosdecomunicaciónodesdeotras fuentes. Una educación en sexualidad de buena calidad compensa estas circunstancias através de la provisión de información ajustada a la verdad que pone énfasis en los valores y enlas relaciones afectivas.La educación en sexualidad estáen contra de nuestra cultura oreligión.Las Orientaciones Técnicas Internacionales enfatizan la necesidad de pertinencia cultural y deadaptación al contexto local a través de la participación y el apoyo de las personas integrantesde la comunidad responsables de preservar la cultura. La forma que tomará la educación ensexualidadsedeterminaráatravésdelaparticipacióndetodoslosactoresrelevantes,incluyendoa líderes religiosos. Sin embargo, las Orientaciones también destacan la necesidad de modiŵcarlas normas sociales y prácticas dañinas que no estén en armonía con los derechos humanos yaumenten el riesgo y la vulnerabilidad, especialmente de las niñas y las jóvenes.Educar a personas jóvenessobre sexualidad es deber de lospadres, las madres y de la familiaextendida.En algunos lugares del mundo, las costumbres tradicionales orientadas a la preparación dejóvenes para mantener relaciones afectivas y sexuales responsables se están desintegrando,dejando en muchos casos, nada que las sustituya. La educación en sexualidad reconoce el rolprimario que juegan los padres, las madres y la familia como fuentes de información, apoyo ycuidado durante la compleja tarea de construir un enfoque saludable de sexualidad y relacionesafectivas. La función del gobierno a través de sus ministerios de educación,escuelas y docentes,es apoyar y complementar el papel de los padres y las madres proporcionando entornos deaprendizaje que sean seguros y positivos, así como las herramientas y materiales para unaeducación en sexualidad de buena calidad.9
  18. 18. Los padres y madres se opondrána la enseñanza de la educación ensexualidad en la escuela.Los padres,las madres y las familias desempeñan una función primaria en términos de construirlos aspectos clave de la identidad sexual y las relaciones sociales y sexuales de sus hijos e hijas.Por su parte, las escuelas y los establecimientos educativos donde los niños, niñas y jóvenespasan una gran parte de sus vidas, representan un entorno muy apropiado para aprender sobrela actividad sexual, las relaciones afectivas y el VIH y otras ITS. Cuando esos establecimientosfuncionan bien, las personas jóvenes logran desarrollar los valores, destrezas y conocimientosque les permitirán optar por alternativas informadas y responsables acerca de su vida socialy sexual. Los maestros y maestras deben ser proveedores caliŵcados y fuentes ŵdedignas deinformación y apoyo para la mayoría de los niños,niñas y personas jóvenes. En la mayoría de loscasos,los padres y madres continúan siendo quienes más férreamente fomentan la provisión deprogramas de educación en sexualidad de calidad en las escuelas.La educación en sexualidad puedeser beneƂciosa para las personasjóvenes pero no para niños y niñasmenores.Las Orientaciones Técnicas Internacionales se basan en el principio de ser apropiadas según laedad,el que se reŶeja en la agrupación de los objetivos de aprendizaje descritos en elVolumen 2,los que cuentan con la Ŷexibilidad para incorporar elementos que forman parte de los contextoslocales y comunitarios. La educación en sexualidad comprende múltiples relaciones, no sólo lasdenaturalezasexual.Losniñosyniñassonconcientesdeestasrelacionesylasreconocenmuchoantes de iniciar su etapa sexual y, en consecuencia, necesitan las destrezas que les permitanentender sus cuerpos,sus sentimientos y relaciones desde una edad temprana. La educación ensexualidad sienta las bases de este conocimiento fomentando, por ejemplo, el uso del nombrecorrecto de las distintas partes del cuerpo,la comprensión del principio de reproducción humana,la exploración de las relaciones familiares e interpersonales y la adquisición de conceptos talescomo la seguridad y conŵanza y el desarrollo de la autoestima. Esto se puede aprender y reforzaren forma gradual en sintonía con la edad y el desarrollo del niño y la niña.Es posible que los maestros ymaestras estén dispuestos aenseñar educación en sexualidadpero sienten incomodidad, temoro carecen de las competenciasnecesarias para hacerlo.La provisión de una educación en sexualidad de alta calidad dependerá en gran parte de contarcon docentes capacitados, que se sientan motivados y apoyados. En este sentido, las políticasescolares y sectoriales y los currículos claramente formulados son de gran ayuda. Se deberíaalentar la especialización de los maestros y maestras en educación en sexualidad enfatizando laformalización de esta asignatura dentro del currículo y a través de la intensiŵcación de iniciativasde apoyo y perfeccionamiento docente.La educación en sexualidad ya seha cubierto en otras asignaturas(biología, habilidades para la vida,o educación cívica).Enmuchospaíses,losministerios,lasescuelas,losmaestrosylasmaestrasyaestánrespondiendoal desafío que implica mejorar la educación en sexualidad. Si bien estos esfuerzos se valoran,la utilización de las Orientaciones Técnicas Internacionales ofrece la oportunidad de evaluar yfortalecer el currículo, la práctica pedagógica y la base de evidencia, en un campo caracterizadopor su naturaleza dinámica y su rápida evolución.La educación en sexualidad debepromover valores.Estas Orientaciones Técnicas Internacionales sobre educación en sexualidad se sustentan enun enfoque basado en los derechos donde valores como el respeto, la tolerancia, la igualdad,la empatía y la reciprocidad, se encuentran íntimamente vinculados a derechos humanosuniversalmente aceptados. Es imposible hablar de sexualidad sin tener en consideración estosvalores.3.1 Actores clavesLa educación en sexualidad genera apoyo y al mismotiempo, oposición. En el caso de esta última, no signijcaque sea insuperable. Los ministerios de educacióndeben desempeñar un papel crítico en la construcciónde consensos a través de procesos de consulta ycampañas de sensibilización sobre la necesidad decontar con educación en sexualidad en las escuelas,en colaboración con actores clave, por ejemplo:• Personas jóvenes representadas por su diversidady las organizaciones que trabajan con ellas;• Asociaciones de padres, madres, maestros ymaestras;• Tomadores de decisiones y autoridades políticas;• Entidades gubernamentales, como el ministerio desalud u otros dedicados a atender las necesidadesde personas jóvenes;• Profesionales de la educación y establecimientoseducativos, incluyendo maestros y maestras,profesores jefe e instituciones de formacióndocente;• Líderes religiosos y organizaciones basadas en lafe;• Sindicatos de docentes y profesores;• Institutos de formación para profesionales de lasalud;• Investigadores e investigadoras;• Líderes comunitarios y tradicionales;• Agrupaciones de personas lesbianas, gays ytransgénero;10
  19. 19. • Organizaciones no- gubernamentales (ONGs), enparticular las dedicadas a trabajar con jóvenes enel campo de la salud sexual y reproductiva;• Personas que viven con VIH;• Medios de comunicación (locales y nacionales); y• Donantes o agencias externas de jnanciamiento.Tanto los estudios de investigación como la experienciapráctica han demostrado que los programas deeducación en sexualidad pueden ser más atractivosy efectivos para personas jóvenes si se les permiteparticipar en el desarrollo del currículo. En estesentido, facilitar el diálogo entre los diferentes actores– especialmente entre personas jóvenes y adultas –se considera una importante estrategia para generarapoyo. Las personas jóvenes pueden jugar diversospapeles. Por ejemplo, pueden identijcar algunasinquietudes y creencias compartidas sobre sexualidad,sugerir actividades que aborden dichas creencias,ayudar a dar realismo a los escenarios donde seprotagonizan los juegos de roles y sugerir adaptacionesdurante la etapa piloto (Kirby, 2009).Recuadro 2. Participación de personasjóvenesUninformebasadoenrespuestasauncuestionarioadministradoa más de 20 mil jóvenes publicado por el Parlamento de laJuventud (Reino Unido, 2007), revela que el 40% describe la‘educación sexual y de relaciones afectivas” (SRE) recibidacomo ‘mala’ o ‘muy mala’, mientras que un 33% la describesolamente como ‘regular’. Otras conclusiones importantesderivadas de esta encuesta son las siguientes:el 43% reportó no haber recibido orientación alguna sobre•relaciones afectivas;el 55% de personas adolescentes entre 12 y 15 años y•el 57% de las mujeres de 16 y 17 años, reportaron quenunca se les enseñó sobre el uso del condón;Un número levemente superior a la mitad, desconocía la•ubicación del servicio de salud sexual local.La participación de una entidad como el Parlamento dela Juventud en el análisis de la provisión de SRE generóimportantes datos. Asimismo, el informe ilustra la magnituddel desafío que signiŵca satisfacer las necesidades depersonas jóvenes incluso para los sistemas educativos depaíses desarrollados. En parte, gracias a los/as jóvenes queparticiparon en el proceso del Parlamento de la Juventud delReino Unido, en 2008 Inglaterra anunció la obligatoriedad dela SRE.Fuente:Fisher,J.yMcTaggartJ.ReviewofSexandRelationshipsEducation (SRE) in Schools, Publicaciones 2008, Capítulo 3,Sección 14. www.teachernet.gov.uk/_doc/13030/SRE%20ŵnal.pdf o http://ukyouthparliament.org.uk/sre3.2 Los argumentos a favor dela educación en sexualidadLa incorporación de la educación en sexualidadpuede encontrar una clara justijcación en la evidenciaderivada de evaluaciones sobre la situación actual y lasnecesidades locales y nacionales. Dicha justijcacióndebería incluir datos sobre el VIH, otras ITS, embarazoadolescente, patrones de comportamiento sexual entrejóvenes (incluso entre quienes son más vulnerables)junto con otros estudios sobre factores especíjcosasociados con el riesgo y vulnerabilidad frente al VIH/ITS. Idealmente, ésta debiera incluir datos cualitativosy cuantitativos relativos a la edad de iniciación de laactividad sexual; las dinámicas de pareja, incluyendo elnúmero de parejas sexuales y las diferencias de edad;la violación; la coerción o explotación; la duración delas relaciones de pareja y la práctica de mantenerparejas múltiples y/o simultáneas; el uso de condonesy anticonceptivos; y el uso de servicios de salud.Recuadro 3. América Latina llama a laacciónUn creciente número de gobiernos de todo el mundo haconŵrmado su compromiso con la educación en sexualidadcomo una prioridad esencial para el cumplimiento de las metasnacionales de desarrollo,salud y educación. En agosto de 2008,los ministerios de salud y educación de toda América Latina yel Caribe se dieron cita en Ciudad de México con el propósitode ŵrmar una declaración histórica reaŵrmando el mandato deimplementar la educación en sexualidad y prevención del VIHen toda la región. La declaración propicia el fortalecimiento dela educación integral en sexualidad y su inclusión como unade las áreas básicas de enseñanza en las escuelas primarias ysecundarias de la región.La Declaración Ministerial incluye:Un llamado a implementar y/o fortalecer las estrategias•multisectoriales de educación integral en sexualidad y lapromoción y el cuidado de la salud sexual, incluyendo laprevención del VIH;Entender que la educación integral en sexualidad abarca•aspectos éticos, biológicos, afectivos, sociales, culturalesy de género, así como de derechos humanos; el respetopor la diversidad de las orientaciones e identidadessexuales.Véase también:http://www.unaids.org/en/KnowledgeCentre/Resources/FeatureStories/archive/2008/20080731_Leaders_Ministerial.asphttp://data.unaids.org/pub/BaseDocument/2008/20080801_minsterdeclaration_en.pdfhttp://data.unaids.org/pub/BaseDocument/2008/20080801_minsterdeclaration_es.pdf11
  20. 20. 3.3 Planiğcación de laimplementaciónEn algunos países, los ministerios de educación hancreado Consejos Asesores Nacionales y/o Comitésde Grupos de Estudio encargados de proporcionarsólidos fundamentos para la elaboración de políticasrelevantes, generar apoyo a los programas, y asistiren el desarrollo e implementación de programas deeducación en sexualidad. Entre quienes integranlos comités y consejos se cuentan profesionalesen ejercicio y personas expertas en salud sexual yreproductiva, derechos humanos, educación, igualdadentre los géneros, desarrollo y educación de jóvenes.También se incluye a personas jóvenes, quienes puedenparticipar en forma individual o colectiva en actividadesde promoción y sensibilización, revisar materiales ypolíticas preliminares y desarrollar un plan integral detrabajo en el aula, acompañado de actividades demonitoreo y evaluación. A nivel de política, una iniciativanacional sobre educación en sexualidad sólidamentedesarrollada debería estar explícitamente vinculadatanto a planes del sector educativo como a planesestratégicos y a marcos nacionales de política sobreel VIH y el SIDA.Con el jn de garantizar su continuidad y consistenciae incentivar la participación en esfuerzos tendientesal mejoramiento de la educación en sexualidad, lasdiscusiones relativas al apoyo de iniciativas y a lacapacidad de las escuelas de impartir educaciónen sexualidad se deben dar en cada nivel y entretodos los niveles. Las personas participantes enestas discusiones deben recibir, según corresponda,orientación y capacitación en sexualidad y salud sexualy reproductiva. Lo anterior debe incluir capacitaciónsobre clarijcación de valores y programas destinadosa superar sentimientos de vergüenza al momentode abordar temas de sexualidad. En general, losmaestros y maestras responsables de impartir cursosde educación en sexualidad también deberán adquirirlas habilidades especíjcas necesarias para explicartemas de sexualidad en forma clara y utilizar métodosde aprendizajes activos y participativos.3.4 A nivel de escuelaEl contexto dentro del cual se impartirá la educaciónen sexualidad tiene una importancia crítica. En estesentido, dos factores interrelacionados marcarán ladiferencia: (1) liderazgo y (2) orientación de las políticas.En primer término, se espera que la gestión escolarasuma una función protagónica en términos de brindarapoyo y motivación, crear un clima conducente a laimplementación de la educación en sexualidad yabordar las necesidades de las personas jóvenes.Desde la perspectiva del aula, se espera que maestrosy maestras a través de actividades de descubrimiento,aprendizaje y crecimiento asuman el liderazgopedagógico en términos de cómo experimentan losniños, las niñas y las personas jóvenes la educaciónen sexualidad. En una atmósfera de incertidumbrey conkicto, la capacidad de liderazgo de maestros ygestorespuedemarcarladiferenciaentreintervencionesprogramáticas exitosas y fallidas.En segundo término, la naturaleza sensible y enocasiones controversial de la educación en sexualidadhace necesario contar con el apoyo de leyes y políticasinclusivasquedemuestrenquelaprovisióndeeducaciónen sexualidad es un tema de política institucional y noqueda al arbitrio de opciones o preferencias personales.El hecho de implementar la educación en sexualidad enun marco que incorpore un conjunto claro de políticaso directrices relevantes a nivel de escuela -respectode, por ejemplo, salud sexual y reproductiva, igualdadentre los géneros (incluyendo el acoso sexual), violenciasexual y basada en el género y actitudes de matonaje(incluyendo el estigma y la discriminación basada en laorientación sexual y la identidad de género) - implicauna serie de ventajas. En este sentido, un marco depolíticas hará posible:• Proporcionar una base institucional para laimplementación de programas de educación ensexualidad;• Anticipar y superar sensibilidades relacionadas conla implementación de programas de educación ensexualidad;• Establecer criterios de conjdencialidad;• Establecer criterios de comportamiento; y• Proteger y dar apoyo a los maestros y maestrasresponsables de impartir educación en sexualidady, si procede, protegerlos y otorgarles mayorprestigio dentro de la comunidad y la escuela.12
  21. 21. Esposiblequealgunosdeestostemasesténclaramentedejnidos en políticas escolares ya existentes. Porejemplo, la mayoría de las políticas escolares sobre elVIH prestan especial atención a aspectos relacionadoscon conjdencialidad, discriminación e igualdad entrelos géneros. Sin embargo, en el caso de no contarcon orientaciones previas, la política sobre educaciónen sexualidad servirá para aclarar y fortalecer elcompromiso asumido por la escuela respecto de:• La aplicación del currículo por parte de maestras ymaestros capacitados;• La participación de padres y madres;• Los procedimientos diseñados para responder lasinquietudes de padres y madres;• El apoyo prestado a las estudiantes embarazadaspara continuar su educación;• Hacer de la escuela un entorno que fomente lasactitudes saludables (a través de la provisión deservicios higiénicos limpios, privados y separadospara niñas y niños y otras medidas);• Medidas requeridas en casos de infracción depolíticas, por ejemplo, rompimiento de la cláusulade conjdencialidad, estigma y discriminación,acoso sexual o actitudes de matonaje; y• Promover el acceso a servicios locales de saludsexualyreproductivayaotrosserviciosrelacionados,con acuerdo a la legislación nacional.También se deberán tomar decisiones sobre cómoseleccionar a maestros y maestras que deberánimpartir programas de educación en sexualidad y si eso no recomendable que dichas decisiones se basenen preferencias o competencias personales, o bien, sitodos los y las docentes que enseñan una asignaturaen particular, o un grupo de asignaturas, deban cumplirciertas exigencias.La planijcación de la implementación debe tomar encuenta el adecuado desarrollo y provisión de recursos(incluyendo materiales) y establecer un acuerdorespecto del lugar que le corresponde al programadentro del currículo. Adicionalmente, debe considerar lacapacitación previa en institutos de formación docentey actividades de actualización de conocimientos ycapacitación para maestros y maestras de aula, aobjeto de fortalecer su autoestima, desarrollar destrezasde aprendizaje activo y participativo y, en general,lograr que se sientan más cómodos enseñando estaasignatura (Kirby, 2009).Para que las alumnas y alumnos se sientan cómodosparticipando en actividades grupales de educaciónen sexualidad, es imprescindible que también sesientan seguros. Por lo tanto, es indispensable quela educación en sexualidad se imparta en un climaacogedor y promovedor. En general, esto incluyeestablecer desde el inicio, un conjunto de ‘reglas deljuego’ que deben ser observadas durante todas lasactividades de enseñanza y aprendizaje. Entre algunosejemplos típicos se pueden mencionar: evitar hacercomentarios que provoquen humillación o ridiculicen ala persona; evitar hacer preguntas personales; respetarel derecho a no responder preguntas; reconocer quetoda pregunta es legítima; evitar las interrupciones;respetar la opinión de los demás; y mantener laconjdencialidad. Estudios de investigación revelanque algunos currículos también alientan la activaparticipación de los educandos. Finalmente, separarestudiantes en grupos del mismo sexo durante parte ola totalidad del programa, también ha demostrado seruna estrategia efectiva (Kirby, 2009).La seguridad dentro del aula debe ser reforzada porpolíticas anti-homofóbicas y contra la discriminaciónbasada en el género que sean consistentes con elcurrículo. En líneas generales, el ethos de la escueladebe estar en armonía con los valores y las metas delcurrículo. Las escuelas deben representar ‘lugaresseguros’ donde los y las estudiantes se puedenexpresar libremente sin el temor de sufrir descalijcación,humillación, rechazo o maltrato y donde no se permitanlas relaciones sexuales entre estudiantes y maestros omaestras. (Kirby, 2009).3.5 Participación de los padres ymadresAlgunos padres y madres pueden tener opiniones einquietudes fuertemente arraigadas sobre los efectosde la educación en sexualidad. En algunos casos,estas inquietudes están sustentadas en informaciónincompleta o temores infundados sobre la naturalezay los efectos de la educación en sexualidad o enpercepcionesindividualesdelasnormassociales.Desdeelcomienzo,sedeberábuscarelapoyoycooperacióndepadres, madres, familias y demás actores comunitariosy reforzarlo en forma periódica, teniendo en cuenta quelas percepciones y los comportamientos de personasjóvenes se ven marcadamente inkuenciados por losvalores de la familia y la comunidad, así como por lasnormas y condiciones sociales. Es importante enfatizarque las escuelas, los padres y las madres compartenla misma preocupación en términos de promover laseguridad y bienestar de los estudiantes.13
  22. 22. Las inquietudes de los padres y madres se puedenatender a través de programas paralelos que denorientación sobre el contenido del aprendizajede sus hijos e hijas y les entregue las habilidadesnecesarias para establecer diálogos más francos yabiertos en materia de sexualidad, aplacando sustemores y logrando que apoyen los esfuerzos de laescuela encaminados a impartir una educación ensexualidad de buena calidad. Varios estudios handemostrado que una de las formas más efectivas demejorar las comunicaciones padre/madre - hijo/hijasobre sexualidad es pedir a los alumnos y alumnasque como parte de la tarea para el hogar, discutancon sus padres, madres u otros adultos de conjanzatemas previamente seleccionados (Kirby, 2009). Si lospadres, madres y docentes se apoyan mutuamentecon el jn de implementar un proceso de enseñanza yaprendizaje estructurado y orientado, es muy probableque la oportunidad de desarrollo personal de los niños,niñas y jóvenes se vea sustancialmente mejorada.3.6 Las escuelas como recursoscomunitariosLasescuelastienenelpotencialdeconvertirseencentroscomunitarios de conjanza que proporcionen vínculos aotros recursos, tales como los servicios encargados dela salud sexual y reproductiva, el abuso de sustancias,la violencia basada en género, y las crisis domésticas(UNESCO, 2008b). Este vínculo entre la escuela y lacomunidad es especialmente importante en términosde la protección infantil, dado que ciertos grupos deniños, niñas y jóvenes son particularmente vulnerables.Entre estos se incluyen las personas desplazadas,discapacitadas, huérfanas y las que viven con VIH.Todas ellas necesitan tener acceso a informaciónrelevante y adquirir competencias de autoprotección,así como acceso a servicios comunitarios que losprotejan de la violencia, el abuso y la explotación.14
  23. 23. 4. Base de la evidencia cientíğcapara la educación en sexualidad4.1 Análisis del impacto de la educación en sexualidaden el comportamiento sexual – 2008Esta sección resume las conclusiones de un reciente análisis -encargado por la UNESCO durante el período2008-2009 como parte del desarrollo de las presentes Orientaciones Técnicas Internacionales- del impacto dela educación en sexualidad en el comportamiento sexual. Con el jn de identijcar el mayor número de estudiosposible en todo el mundo, el equipo encargado del análisis realizó una búsqueda de numerosas bases de datoscomputarizadas, examinó los resultados de búsquedas anteriores, contactó a 32 especialistas en este campo,participó en reuniones profesionales donde se presentaron estudios relevantes y examinaron todas las edicionesde doce revistas cientíjcas. (Si desea una descripción detallada de los criterios empleados en la selección de losestudios evaluativos y los métodos utilizados para identijcar estos estudios, sírvase consultar el Anexo II).Tabla 2. Número de programas de educación en sexualidad que demostraron tenerimpacto en el comportamiento sexualPaíses endesarrollo(N=29)Estados Unidos(N=47)Otros paísesdesarrollados(N=11)Todos los países(N=87)Iniciación de la actividad sexualRetardó el inicio• 6 15 2 23 37 %No tuvo impacto signiŵcativo• 16 17 7 40 63 %Adelantó el inicio• 0 0 0 0 0 %Frecuencia de la actividad sexualRedujo la frecuencia• 4 6 0 10 31 %No tuvo impacto signiŵcativo• 5 15 1 21 66 %Aumentó la frecuencia• 0 0 1 1 3 %Número de parejas sexualesRedujo el número• 5 11 0 16 44 %No tuvo impacto signiŵcativo• 8 12 0 20 56 %Aumentó el número• 0 0 0 0 0 %Uso del condónAumentó el uso• 7 14 2 23 40 %No tuvo impacto signiŵcativo• 14 17 4 35 60 %Redujo el uso• 0 0 0 0 0 %Uso de anticonceptivosAumentó el uso• 1 4 1 6 40 %No tuvo impacto signiŵcativo• 3 4 1 8 53 %Redujo el uso• 0 1 0 1 7 %Comportamientos sexuales de riesgoRedujo el riesgo• 1 15 0 16 53 %No tuvo impacto signiŵcativo• 3 9 1 13 43 %Aumentó el riesgo• 1 0 0 1 3 %15
  24. 24. El análisis se basó en 87 estudios6realizados en todoel mundo (véase la Tabla 2) que cumplían los criteriosestablecidos. De ellos, 29 tienen su origen en paísesen desarrollo, 47 en los Estados Unidos y once enotros países desarrollados. Todos los programastuvieron como principal propósito reducir la ocurrenciade embarazos no planijcados o ITS, incluyendo elVIH, y no fueron diseñados para abordar las distintasnecesidades de las personas jóvenes o su derechoa obtener información sobre diversos temas. Todoslos programas se basaron en currículos; el 70%se implementó en escuelas y el resto en entornoscomunitarios o clínicos. La duración de muchos deellos fue más bien modesta, menos de treinta horas eincluso de tan sólo quince horas. Este análisis examinóel impacto de los comportamientos sexuales queinciden directamente en el embarazo y en la transmisiónsexual del VIH y otras ITS. No se analizó el impacto deotros comportamientos tales como los relacionadoscon el cuidado de la salud, la prevención del acoso o laviolencia sexual o abortos bajo condiciones inseguras.Limitaciones y fortalezas del análisisUna serie de limitaciones afectaron los estudios y,por consiguiente, el análisis. Un número muy escasode estudios fue realizado en países en desarrollo.Algunos no incluyeron una descripción adecuada desus programas, en tanto que ninguno de ellos examinóprogramas orientados a gays o lesbianas u otros gruposde jóvenes que mantienen relaciones sexuales conpersonas del mismo sexo. En otros, el diseño de lasevaluaciones fue marginalmente adecuado y muchosresultaron ser poco riguroso en términos estadísticos.En la mayoría de ellos no se hicieron ajustes por pruebasmúltiples de signijcancia. Pocos estudios midieron elimpacto en las tasas de ITS o embarazo, e incluso unnúmero aún menor utilizó marcadores biológicos en susmediciones. Finalmente, la publicación se vio afectadapor sesgos inherentes a los estudios, dado que losinvestigadores tienden a publicar artículos que generanresultados positivos que avalan sus teorías. Asimismo,existe una mayor probabilidad que las revistas y losprogramas acepten publicar artículos sólo cuando sehan identijcado resultados positivos.A pesar de todas estas limitaciones, se puede aprendermucho de estos estudios por diversas razones: 1) elnúmero total de estudios analizados (87), todos condiseños experimentales o semi-experimentales, lo querepresenta una cifra bastante alta; 2) algunos de estos6 Estos estudios evaluaron 85 programas (algunos programas fueron evaluados através de más de un estudio).estudios incorporaron diseños de evaluación bastantesólidos y, sin embargo, sus resultados fueron similaresa los estudios que utilizan diseños más débiles; 3)cuando el mismo programa fue objeto de múltiplesestudios, con frecuencia se obtuvieron los mismosresultados o resultados similares; y 4) los programasque se demostraron efectivos en términos de cambiarel comportamiento sexual exhibieron característicascomunes.4.2 Impacto en elcomportamiento sexualDeuntotalde63estudios7quemidieronelimpactodelosprogramas de educación en sexualidad en el inicio de laactividad sexual, en el 37% se identijcó la postergaciónde esta actividad en la totalidad de la muestra o en unsegmento importante de la sub-muestra, en tanto queen el 63% no tuvo impacto alguno. Cabe mencionarque ninguno de los programas tuvo como resultadoel adelanto de la iniciación de la actividad sexual. Enforma similar, el 31% de los programas llevó a unareducción de la frecuencia de la actividad sexual (queincluye la reversión hacia la abstinencia), el 66% no tuvoimpacto alguno y el 3% resultó en un aumento de dichafrecuencia. Finalmente, el 44% de los programas logróuna reducción en el número de parejas sexuales, el 56%no tuvo impacto y ninguno se tradujo en un aumentodel número de parejas. Considerando el alto númerode pruebas de signijcancia examinadas, el pequeñoporcentaje de resultados que apunta en la dirección nodeseada es igual o inferior a las posibilidades atribuidasal azar. Aplicando el mismo principio, es posible queun pequeño número de resultados positivos tambiéncomparta esta característica.Tomados en su conjunto, los estudios proporcionanevidencia en el sentido que los programas que enfatizanla abstinencia, el uso del condón y anticonceptivoscomo algunas de las alternativas más seguras, noaumentan la actividad sexual. Por el contrario:• más de un tercio postergó la iniciación de laactividad sexual;• más de un tercio redujo la frecuencia de encuentrossexuales sin protección; y• más de un tercio redujo el número de parejassexuales, tanto entre toda la muestra como ensub-muestras importantes.7 Más de la mitad de los 63 estudios fueron ensayos aleatorios controlados.16
  25. 25. Además de los efectos atribuibles a los programas deeducación en sexualidad descritos anteriormente, seanalizaron once programas basados en la promociónde la abstinencia conducidos en Estados Unidos8. Estosúltimos no cumplieron con los criterios de selecciónestablecidos para la revisión y fueron analizados enforma separada. Dos de los once estudios reportaronque los programas evaluados retardaron el inicio dela actividad sexual, mientras que los otros nueve notuvieron impacto alguno. Dos de los ocho estudiosimplementaron programas que efectivamente redujeronla frecuencia de ocurrencia de eventos sexuales,mientras que seis de los programas no demostrarontener efecto. Finalmente, uno entre siete logró reducirel número de parejas sexuales y seis no tuvieronincidencia alguna en esta área. Adicionalmente, ningunode los siete estudios diseñados para medir el impactoen el uso del condón demostró resultados positivoso negativos y lo mismo ocurrió con los seis estudiosque midieron el impacto en el uso de anticonceptivos.Futuras versiones de las Orientaciones incorporaránlos resultados de nuevos estudios a medida que sedisponga de la evidencia.4.3 Impacto del uso del condóny anticonceptivosEl 40% de los programas tuvo como resultado unaumentoenelusodecondones,el60%notuvoimpactoalguno y ninguno redujo su uso. Asimismo, el 40% delos programas aumentó el uso de anticonceptivos,el 53% no tuvo impacto y el 7% (un solo programa)redujo el uso de anticonceptivos. En algunos estudiosse evaluaron mediciones que incluían el número deeventos de actividad sexual y el uso de condones oanticonceptivos como parte de la misma medición.Por ejemplo, en algunos se midió la frecuencia de laactividad sexual sin el uso de condones o el númerode parejas sexuales con quienes no siempre se hizouso del condón. Estas mediciones se clasijcaron bajoel rótulo ‘comportamientos sexuales de riesgo’. El 53%de los programas redujo este comportamiento, el 43%no tuvo impacto y el 3% lo aumentó.En resumen, estos estudios demuestran que más deun tercio de los programas incidieron en un mayor usode condones y anticonceptivos, mientras que más de lamitad llevaron a una reducción de los comportamientos8 Véase el Anexo 5: Borawski, Trapl, Lovegreen, Colabianchi y Block, 2005; Clark,Trenholm, Devaney, Wheeler y Quay, 2007; Denny y Young, 2006; Kirby, Korpi,Barth y Cagampang, 1997; Rue y Weed, 2005; Trenholm et al., 2007; Weed et al.,1992; Weed et al., 2008.sexuales de riesgo, ya bien en toda la muestra o ensub-muestras importantes.Los resultados positivos de las tres actividadessexuales medidas, es decir, uso de condones; usode anticonceptivos y comportamientos sexualesde riesgo, son esencialmente similares respecto deestudios de mayor envergadura y caracterizados pordiseños experimentales rigurosos. En consecuencia, laevidenciasobrelosimpactospositivosdelosprogramasen el comportamiento es bastante signijcativa.4.4 Impacto en las ITS,el embarazoy las tasas de natalidadPuesto que las ITS, el embarazo y el parto representaneventos que ocurren con menor frecuenciaque la actividad sexual, el uso de condones oanticonceptivos, si se desea obtener una mediciónadecuada del impacto de los programas en las tasasde ITS, embarazo y natalidad, se requerirá el usode muestras considerablemente más grandes quepermitan una adecuada distribución de las medicionesde los resultados. Dado que muchos de los estudiospresentan resultados que no están sustentados en unacapacidad estadística adecuada, éstos no se muestranen la Tabla 2.Muy pocos programas que incorporaron indicadoresbiológicos encontraron una reducción signijcativaen tasas de infecciones de transmisión sexual y/oembarazo, mientras que un porcentaje considerableno registró una reducción. De los 18 estudios queutilizaron marcadores biológicos para medir el impactoen tasas de embarazo o ITS, solamente cinco arrojaronresultados signijcativos.4.5 Magnitud del impactoIncluso los programas considerados efectivos noredujeron en forma drástica los comportamientossexuales de riesgo, siendo sus efectos más bienmoderados. Los programas más efectivos redujeronlos comportamientos sexuales de riesgo enporcentajes estimados, a grandes rasgos, entre 25%y 33%. Por ejemplo, si el 30% del grupo de controlmantuvo relaciones sexuales sin protección durante unperíodo determinado de tiempo, sólo el 20% del grupo17
  26. 26. de intervención lo hizo, vale decir, se constató unareducción de 10 puntos porcentuales o una reducciónproporcional de una magnitud de un tercio.4.6 Alcance de los resultadossobre el comportamientoEn términos de cambiar el comportamiento, los programasquehicieronhincapiéenlaabstinenciayelusodelcondónsedemostraron más efectivos cuando fueron implementadosen entornos escolares, clínicos y comunitarios y cuandose orientaron a diferentes grupos de jóvenes, por ejemplo,hombres y mujeres, jóvenes con y sin experiencia sexual, yjóvenes en bajo y alto riesgo provenientes de comunidadesdesfavorecidas y de aquéllas más acomodadas.Recuadro 4. MEMA kwa Vijana (Cosasbuenas para los jóvenes)El programa MEMA kwa Vijana (MKV) conducido en una zona ruralde Tanzania, constituye un estudio particularmente interesante. Esteestudio evaluó el impacto de un programa de múltiples componentes:currículofuertementeorientadoalaula,serviciosdesaludreproductivaamigables para jóvenes, actividades comunitarias de promocióndel uso de condones que contempla su distribución a jóvenes - através de jóvenes o educación entre pares, además de una campañacomunitaria de sensibilización destinada a crear un clima de apoyo alas intervenciones.Un riguroso ensayo aleatorio reveló que el programa había tenidoefectos positivos en el comportamiento sexual reportado por losparticipantes. Por ejemplo, tras un período de ocho años el programalogró reducir el porcentaje de varones que reportó haber tenido cuatroo más parejas sexuales durante su vida del 48 al 40%.Adicionalmente,aumentó el porcentaje de mujeres que reportó el uso del condón enencuentros sexuales casuales del 31 al 45%.Sin embargo,el programa no tuvo impacto alguno en elVIH,otras ITS olas tasas de embarazo. Existen por lo menos tres razones que puedenexplicar estos resultados. Primero,los reportes sobre comportamientosexual entregados por los participantes podrían estar sesgados yes posible que el programa no haya logrado, de hecho, producir uncambio. Segundo,si bien el programa puede haber cambiado algunoscomportamientos de riesgo, es posible que no haya cambiado,necesariamente, los comportamientos que inciden más fuertementeen el embarazo, las ITS y el VIH. Tercero, es factible que el programano haya cambiado los comportamientos en la medida suŵciente comopara marcar una diferencia en las tasas de embarazo,ITS yVIH.Cualquiera sea la explicación, el estudio constituye una advertenciaque incluso un programa bien diseñado, basado en el currículo,e implementado en conjunción con componentes comunitariosmutuamente reforzadores, podría no tener un impacto signiŵcativo enlas tasa de embarazo,ITS yVIH.Fuente:http://www.memakwavijana.orgen entornos escolares, clínicos y comunitarios y cuandose orientaron a diferentes grupos de jóvenes, por ejemplo,hombres y mujeres, jóvenes con y sin experiencia sexual, yjóvenes en bajo y alto riesgo provenientes de comunidadesdesfavorecidas y de aquéllas más acomodadas.4.7 Resultados de estudios dereplicaciónLos resultados derivados de varios estudios dereplicación realizados en los Estados Unidos sonalentadores9. Estos estudios demuestran que cuandoprogramas de comprobada ejcacia en el cambiode comportamientos fueron replicados en entornossimilares, ya bien por los mismos investigadores o porotros grupos de investigación, se obtuvieron resultadospositivos en forma consistente. Se constató que losprogramas tenían una menor probabilidad de conservarsu efectividad cuando su duración se reducía en formadrástica, se omitían actividades de promoción del usode condones, o cuando estaban diseñados para serimplementados y evaluados en entornos comunitariossiendo posteriormente implementados en aulas escolares.4.8 Actividades especíğcasbasadas en el currículoUn escaso número de estudios ha medido el impactode las actividades especíjcas que forman parte deprogramas basados en el currículo. Dos estudiosconsideraron el impacto de actividades especíjcas9 Véase el Anexo V: Hubbard, Giese y Rainey, 1998; Jemmott, Jemmott, Bravermany Fong, 2005; St. Lawrence, Crosby, Brasŵeld y O’Bannon, 2002; St. Lawrence etal., 1995; Zimmerman et al., 2008; Zimmerman et al., en una fecha próxima.18
  27. 27. dentro de programas de prevención del VIH másextensos e integrados a múltiples cursos escolares. Elprimero (Duko et al., 2006) reveló que tras presenciar undebate sobre la conveniencia de enseñar a escolarescómo usar el condón y luego escribir un ensayo sobrelas formas de protegerse del VIH, los y las estudiantesdemostraron una mayor tendencia a usar condones.El segundo estudio (Dupas, 2006), reportó que lassiguientes estrategias inkuyeron en forma signijcativaen la reducción de la tasa de embarazo entre niñasadolescentes que mantenían relaciones con hombresmayores: proporcionar información acerca de lastasas de prevalencia del VIH, desagregadas por edady género; enfatizar el riesgo que corren las mujeresjóvenes al tener relaciones sexuales con hombresmayores (que tienen una mayor probabilidad de serVIH positivos); y mostrar un video sobre los peligrosde mantener relaciones sexuales con hombresmayores. El marcador biológico de embarazo entreniñas adolescentes que mantienen relaciones conhombres mayores se consideró importante tanto en símismo como en su función de indicador del número deactos sexuales desprotegidos entre mujeres jóvenes yhombres mayores.4.9 Impacto en los factorescognitivosPrácticamente todos los programas de educación ensexualidad estudiados han contribuido a enriquecer elconocimientosobrediferentesaspectosdelasexualidady el riesgo del embarazo o de contraer VIH u otras ITS.Lo anterior es importante ya que aumentar el caudalde conocimientos es una de las tareas principalesde la escuela. Los programas que fueron diseñadospara reducir el riesgo sexual y que aplicaron modeloslógicos, también intentaron cambiar otros factores queafectan el comportamiento sexual. Normalmente, losprogramas que se mostraron efectivos en términos deretardar o reducir la actividad sexual o intensijcar eluso de condones o anticonceptivos se centraron enlas siguientes áreas:• Conocimiento de temas sexuales, VIH, otras ITS yel embarazo, incluyendo métodos de prevención;• Percepciones de riesgo, tales como el riesgoasociado con el VIH, otras ITS y el embarazo;• Valores personales sobre el acto sexual y laabstinencia;• Actitudes sobre el uso de condones yanticonceptivos;• Percepciones sobre normas adoptadas por elgrupo de pares, por ejemplo, sobre la actividadsexual, el uso de condones y anticonceptivos;• Auto-ejcacia en términos de rehusar participar enel acto sexual y usar condones;• Intención de abstenerse del acto sexual o restringirla actividad sexual o el número de parejas o usarcondones; y• Comunicación con padres, madres u otraspersonas adultas y, potencialmente, con parejassexuales.Cabe destacar que algunos estudios demostraron queprogramas especíjcos mejoraron estos factores (Kirby,Obasi & Laris, 2006; Kirby 2007). Otros estudios handemostrado que dichos factores, a su vez, tienen unimpacto en las decisiones que personas adolescentestoman en materias relacionadas con el sexo (Blum &Mmari, 2006; Kirby & Lepore 2007). Por consiguiente,se cuenta con sólida evidencia en el sentido que losprogramas identijcados como ‘efectivos’ lograroncambiar el comportamiento al tener un signijcativoimpacto en estos factores, hecho que posteriormenteafectó en forma positiva el comportamiento sexual depersonas jóvenes.4.10 Síntesis de los resultados• Los programas basados en el currículo eimplementados en escuelas o comunidades debenconsiderarse componentes importantes que confrecuencia (aunque no siempre) pueden reducir elcomportamiento sexual de riesgo. Sin embargo,implementados en forma independiente deprogramas comunitarios de más amplio alcance,estos programas no siempre tendrán un impactosignijcativo en términos de reducir las tasas deembarazo, ITS o VIH.• Se cuenta con sólida evidencia en el sentido queninguno de los programas tuvo efectos negativos,es decir, no adelantaron ni intensijcaron elcomportamiento sexual. Los estudios tambiénhan demostrado que estos mismos programaspueden contribuir a retardar el inicio de la actividadsexual y a aumentar el uso de condones u otrasformas de anticonceptivos. En otras palabras,enfatizar simultáneamente la abstinencia y eluso de protección entre quienes se encuentransexualmente activos, no es motivo de confusión19
  28. 28. para jóvenes. Incluso, este doble énfasis puede sertanto realista como efectivo.• Casi todos los estudios sobre programas deeducación en sexualidad revelaron un aumento delos conocimientos.• Aproximadamente dos tercios de ellos identijcaronresultados positivos en comportamiento, ya sea enla totalidad de la muestra o en una importante sub-muestra.• Más de un cuarto de los estudios lograronmejorar dos o más comportamientos sexualesentre personas jóvenes. Es alentador comprobarque, entre los estudios que obtuvieron resultadospositivos en términos de comportamiento, secuentan aquellos que utilizaron sólidos diseños deinvestigación y aquellos que replicaron programassimilares con resultados consistentes.• El análisis comparativo entre programas efectivose inefectivos ofrece una sólida evidencia en elsentido que aquellos programas que adoptan lascaracterísticas de los programas efectivos (véase laSección 5) pueden cambiar los comportamientosque exponen a jóvenes al riesgo de las ITS y delembarazo.• Inclusosilosprogramasdeeducaciónensexualidadefectivamente enriquecen el conocimiento,entregan competencias y fortalecen la intención deevitar situaciones de riesgo o utilizar los serviciosclínicos, las personas jóvenes que deseen reducirel riesgo a que se encuentran expuestos se veránenfrentados a un gran desafío si las normas socialesno ofrecen apoyo a las iniciativas de reducción deriesgo o no se dispone de servicios clínicos.• Los programas de educación en sexualidadestudiados comparten una gran carencia: ningunoparece centrarse en los comportamientos quemás inciden en las infecciones por VIH entreadolescentes de muchas regiones del mundo(Europa, América Latina, el Caribe y Asia).Estos comportamientos son: el uso inseguro dedispositivos para la inyección de drogas; actividadsexual insegura en un contexto de trabajo sexual; yel acto sexual entre hombres (principalmente anal)sin protección.20
  29. 29. 5. Característicasde los programasefectivosEn esta sección se presentan las característicascomunes de programas de educación en sexualidadevaluados como efectivos respecto de su contribución aaumentar el conocimiento, clarijcar valores y actitudes,mejorar las competencias y en términos de su impactoen el comportamiento (Kirby, Rolleri y Wilson, 2007).La Tabla 3 presenta un resumen de las característicasde los programas efectivos. Estas características sebasan en aquellas identijcadas y verijcadas a travésde análisis independientes (Kirby, 2005).5.1 Características del procesode desarrollo curricular1. Involucra en el desarrollo curricular ainvestigadores especializados en sexualidadhumana, cambio conductual y teoríapedagógica relacionada con estos temasAl igual que las matemáticas, las ciencias, los idiomas yotros campos, la sexualidad humana está basada en unavasta acumulación de investigaciones y conocimientos.Por consiguiente, en el desarrollo de un currículo, o en suselección y adaptación, es necesario involucrar a personasfamiliarizadas con estas investigaciones y conocimientos.Adicionalmente, si los programas han sido diseñadoscon el jn de reducir el comportamiento sexual deriesgo, las personas encargadas del desarrollo curriculardeben conocer qué tipo de comportamiento es el quelas personas jóvenes adoptan en las distintas edades,los factores cognitivos y contextuales inciden en dichoscomportamientos y cuál es la mejor forma de abordarlos.Para crear programas que efectivamente reduzcanel comportamiento sexual de riesgo, las personasencargadas del desarrollo curricular deben aplicarconocimientos teóricos y obtenidos a través deinvestigaciones empíricas sobre los factores queafectan la conducta sexual y de esta forma identijcarlos factores que el programa deberá abordar.Posteriormente, deberán utilizar métodos efectivosde instrucción en el tratamiento de cada uno de estosfactores. Esto requiere que estén familiarizados conla teoría, los factores psicosociales que inciden en elcomportamiento sexual y con métodos efectivos deenseñanza diseñados para modijcar estos factores.Y, por cierto, deben estar informados sobre otrosprogramasdeeducaciónensexualidaddecomprobadoéxito respecto de modijcar el comportamiento,especialmente los conducidos en comunidades ygrupos etarios de similares características.2. Evalúa los comportamientos y las necesidadesde salud reproductiva de personas jóvenescomo elementos para sustentar el desarrollo deun modelo lógicoSi bien entre personas jóvenes se dan muchos puntosen común en lo relativo a sus necesidades en materiade sexualidad, también se observan muchas diferenciasentre las comunidades, los entornos y los gruposetarios en términos de conocimientos, creencias,actitudes, competencias, o los motivos que explicanpor qué no han logrado evitar mantener relacionessexuales no deseadas o planijcadas, o inseguras. Unprograma efectivo de educación en sexualidad debeintentar identijcar y explicar estos motivos.Asimismo, es importante reforzar entre las personasjóvenes los conocimientos, actitudes positivas ycompetencias ya existentes. Por consiguiente, losprogramas efectivos deben consolidar estos recursosasí como abordar las posibles carencias.Las necesidades y recursos de las personas jóvenespueden evaluarse a través de grupos focales conjóvenes y entrevistas con profesionales que trabajancon la población juvenil, así como a través de la revisiónde datos generados por investigaciones realizadas coneste grupo objetivo o poblaciones similares.21

×