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  • 1. UNIVERSIDAD DEL MAR SEDE CENTRO SUR ESCUELA DE EDUCACIÓN CARRERA DE PEDAGOGÍA EN HISTORIA Y CIENCIAS SOCIALES “GESTIÓN DE MONSEÑOR CARLOS CAMUS EN LA ORGANIZACIÓN DEL MOVIMIENTO OBRERO RURAL DE LA PROVINCIA DE LINARES 1976-1984”. TESIS DE GRADO PARA OPTAR AL TÍTULO DE LICENCIADO EN EDUCACIÓN. PROFESOR DE HISTORIA Y CIENCIAS SOCIALES. Alumno: Karem Valdebenito Alarcón. Profesor Guía: Luis Osorio Jiménez. CURICÓ-CHILE SEPTIEMBRE, 2008
  • 2. “Confío en que seas un hombre como siempre lo he soñado, dulce con Los débiles, feroz con los prepotentes, generoso con quien Te quiere, despiadado con quien te manda.” (Una entrevista con la historia, Oriana Fallaci) 2
  • 3. Resumen Esta investigación permitirá a estudiantes y profesores conocer acerca de la influencia de Monseñor Carlos Camus Larenas en la organización del movimiento obrero rural durante el proceso de reorganización productiva del régimen militar en la provincia de Linares entre los años 1976 y 1984. Especialmente, el pensamiento social de Monseñor Carlos Camus ante la situación del trabajador rural durante la dictadura, los organismos creados durante su gestión episcopal en la provincia de Linares dirigido a la educación y defensa de los derechos del trabajador rural, como también los criterios que los inspiraron y sus logros. A través de esta investigación es posible dimensionar la influencia social de la Iglesia Católica en relación con la situación laboral del obrero rural en la provincia de Linares durante la dictadura militar y la posición que ésta adoptó frente al nuevo modelo económico implementado por el régimen militar. Durante sus años de episcopado a Monseñor Carlos Camus Larenas le correspondió enfrentar problemas de relevancia nacional, el obrero rural y Colonia Dignidad. El objetivo general de esta investigación es determinar la influencia del pensamiento de Monseñor Carlos Camus Larenas en la organización obrera rural durante el proceso de reorganización económica del régimen militar en la provincia de Linares entre 1976 y 1984. Los objetivos específicos de esta investigación son analizar la reorganización productiva de Chile durante el régimen militar entre 1976 y 1984, analizar la organización laboral propuesta por el régimen militar y la organización del movimiento obrero en este período; finalmente, analizar la preocupación de Monseñor Carlos Camus por el obrero rural de la provincia de Linares. 3
  • 4. Entre los materiales y métodos utilizados, se pueden mencionar la revisión documental y el método etnográfico a través de dos entrevistas semiestructuradas a Monseñor Carlos Camus. Mediante esta investigación se concluye la influencia positiva de Monseñor Carlos Camus en la organización del movimiento obrero rural de la provincia de Linares durante el proceso de reorganización económica del régimen militar en la provincia de Linares entre los años 1976 y 1984 mediante la creación de la Fundación para el desarrollo campesino dependiente del Obispado de Linares en 1977, los criterios que lo inspiraron y su proyección. Summary This investigation will to permit students and teachers to know about Bishop Carlos Camus Larenas’s influence in the organization of movement rural worker during the process reorganization productive at military system of Linares province between the years 1976 and 1984. Especially, Bishop Carlos Camus‘s social thinking in view of situation rural worker during the dictatorship, the organism create in your gestion in the Linares province for the education and laws defense rural worker, like too the criterions for your inspiration and your achievements. In this investigation is possible to know Catholitic Church’s social influence with the labour situation of rural worker in the Linares province during the dictatorship in your position in view of new economic model to the dictatorship. In your professional exercise Bishop Carlos Camus Larenas knew important national problems, like rural worker and Dignity Colony. 4
  • 5. The general objective in this investigation is to determine Bishop Carlos Camus Larenas’s thinking social influence in the organization movement rural worker during economic reorganization in the military system at the Linares province between 1976 and 1984. The specifics objectives in this investigation are to analyze the reorganization productive in Chile during dictatorship between 1976 and 1984 at the Linares province, to analyze the labour organization in the military system, and the organization of movement worker in this time, finally to analyze your concern for the rural worker in the Linares province. Among the materials and methods, can mention the documental revision and the ethnographic method about two Bishop Carlos Camus Larenas’s interviews. The conclusion in this investigation is the Bishop Carlos Camus Larenas’s positive influence in the organization movement rural worker during the process productive reorganization at the Linares province between 1976 and 1984 with Foundation for the rural development in 1977 at Linares, the ideas for your inspiration and your growth. 5
  • 6. Índice de materias, cuadros y figuras Páginas Dedicatoria…………………………………………………………………………2 Resumen y summary……………………………………………………………...3 Índice……………………………………………………………………………….6 Capítulo I Introducción……………………………………………………………………….10 Capítulo II Marco teórico 1.1 La perspectiva analítica de Ortega y Gasset…………………………………13 1.2 Mapa conceptual………………………………………………………………17 1.2.1 Régimen militar…………………………………………………………….18 1.2.2 Junta militar………………………………………………………………..18 1.2.3 Plan Laboral de Piñera……………………………………………………19 1.2.4 Reformas laborales………………………………………………………...19 1.2.5 Iglesia Católica……………………………………………………………..20 1.2.6 Pensamiento social de Monseñor Carlos Camus Larenas………………20 1.2.7 Central Unitaria de Trabajadores………………………………………..21 1.2.8 Sindicato……………………………………………………………………22 1.2.9 Cooperativas……………………………………………………………….22 1.2.10 Juntas de Vecinos………………………………………………………….23 1.2.11 Organización Comunitaria Funcional……………………………………23 1.2.12 Doctrina social del Cardenal Raúl Silva Henríquez……………………..23 1.2.13 Comité Pro-Paz…………………………………………………………….24 1.2.14 Vicaría de la Solidaridad…………………………………………………..24 1.2.15 Influencia internacional……………………………………………………24 1.3 El movimiento de violencia política popular en Chile (1947-1987)…………25 6
  • 7. 1.4 Fundamentos jurídicos………………………………………………………...32 Capítulo III Marco metodológico 1.5 Tipo de investigación………………………………………………………….42 1.6 Población y muestra…………………………………………………………..42 1.6.1 Población…………………………………………………………………..42 1.6.2 Marco muestral……………………………………………………………42 1.6.3 Tamaño de la muestra…………………………………………………….42 1.6.4 Procedimiento de muestreo……………………………………………….42 1.6.5 Muestra…………………………………………………………………….43 1.7 Técnicas e instrumentos para la recolección de datos………………………43 1.8 Técnicas de procesamiento de la información……………………………….43 1.9 Técnicas de análisis de la información……………………………………….43 1.10 Instrumento de recolección de datos……………………………………..44 1.11 Matriz de preguntas y descriptores………………………………………45 1.12 Guía o guión de observación-Lista de cotejo…………………………….47 Capítulo IV Presentación y discusión de los resultados Sección I: Reorganización productiva del régimen militar en la provincia de Linares entre 1976 y 1984 2.1 Panorama Económico-Laboral Chileno durante el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973)………………………………………………………………55 2.2 La CUT durante la Unidad Popular………………………………………..60 2.3 Principios Neoliberales del régimen militar en el ámbito laboral…………61 2.4 El Plan Laboral de Piñera……………………………………………………66 7
  • 8. Sección II: Pensamiento social de Monseñor Carlos Camus Larenas y su influencia en la organización del movimiento obrero rural de la provincia de Linares (1976-1984) 3.1 El Cardenal Raúl Silva Henríquez y Monseñor Carlos Camus Larenas al interior de la Iglesia Católica en Chile…………………………………………...73 3.2 Vicaría de la Solidaridad……………………………………………………..98 3.3 Situación del obrero rural de la provincia de Linares entre 1976-1984…..100 3.4 Apoyo de Monseñor Carlos Camus Larenas al movimiento obrero campesino de la provincia de Linares…………………………………...................................102 3.5 La acción rural en la diócesis de Linares…………………………………..105 3.6 Logros de la Fundación para el desarrollo campesino……………………..106 Capítulo V Conclusiones………………………………………………………………………109 Capítulo VI Literatura citada………………………………………………………………….114 Anexos Anexo N°1: Cuestionario Anexo N°2: Cuestionario Anexo N°3: Ocupación y tasa de desocupación Anexo N°4: Fotografía de Monseñor Carlos Camus Larenas 8
  • 9. CAPÍTULO I INTRODUCCIÓN 9
  • 10. La situación de investigación que se presenta a continuación dice relación con la influencia ejercida por Monseñor Carlos Camus Larenas en la organización del movimiento obrero rural de la provincia de Linares durante el período 1976 y 1984. El período en estudio se justifica ya que a partir de 1976 se inician en Chile un conjunto de reformas laborales conocidas como El plan Piñera, las cuales en su mayoría fueron incorporadas a nuestra legislación laboral mediante la promulgación en 1986 del Código del Trabajo. Estas reformas laborales obedecían a establecer un equilibrio con el nuevo sistema productivo neoliberal implementado también por el régimen militar en Chile. Entre los años 1982-1983 Chile experimenta una recesión económica que siendo superada por estas medidas Chile vive un repunte económico a partir del año 1984. Por su parte, en 1980, se dicta la Constitución de 1980, la que viene a legitimar la dictadura de Augusto Pinochet en una democracia constitucional, permitiendo en 1989 un plebiscito mediante el cual se realizarían nuevas elecciones presidenciales y permitiendo el retiro de Augusto Pinochet del gobierno. A este período de reformas económicas y laborales, encaminadas a la instauración en Chile de un sistema económico neoliberal, lo acompaña un período de agitación social, que venía desarrollándose desde antes de 1973, y que alcanza su grado de intolerancia en 1984. Las reformas económicas y laborales no contaron con el aprecio popular. Ante esta situación que experimenta Chile reaccionan instancias nacionales e internacionales. Internacionalmente, la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas realiza al régimen militar recomendaciones tendientes al respeto de las libertades públicas; y en Chile, la Iglesia Católica, a través del Cardenal Raúl Silva Henríquez y Monseñor Carlos Camus Larenas intervienen desde perspectivas y territorios diferentes, con el fin de enfrentar el conflicto económico-social surgido de estas reformas económicas y laborales. 10
  • 11. El Cardenal Raúl Silva Henríquez crea en primera instancia el Comité Pro-Paz, que posteriormente daría nacimiento a la Vicaría de la Solidaridad, dirigida a prestar asesoría jurídica a los familiares de los desaparecidos durante la dictadura militar; mientras que Monseñor Carlos Camus como Obispo de Linares, crea la Fundación para el desarrollo Campesino de la Diócesis de Linares, orientada a educar y organizar al obrero rural de la provincia de Linares y a financiar mediante crédito extranjero una actividad productiva y su correspondiente prolongación en el tiempo. De esta forma, ¿cuál es la influencia del pensamiento de Monseñor Carlos Camus en la organización obrera rural durante el proceso de reorganización económica del régimen militar en la provincia de Linares entre 1976 y 1984? Es la pregunta de investigación ante esta situación. Los objetivos de esta situación de investigación, son generales y específicos. El objetivo general es determinar la influencia del pensamiento de Monseñor Carlos Camus en la organización obrera rural durante el proceso de reorganización económica del régimen militar en la provincia de Linares entre 1976 y 1984. Los objetivos específicos son en primer lugar, analizar la reorganización productiva de Chile entre 1976 y 1984; en segundo lugar, analizar la organización laboral propuesta por el régimen y la organización del movimiento obrero rural durante este período; y en último término, analizar la preocupación de Monseñor Carlos Camus Larenas hacia la situación laboral del obrero rural de la provincia de Linares. 11
  • 12. CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO 12
  • 13. 1.1 La perspectiva analítica de Ortega y Gasset. La estrategia de investigación más apropiada para el desarrollo y comprensión del tema y hacia la cual está orientada esta investigación es la perspectiva analítica de José Ortega y Gasset presentada en su obra “La Rebelión de las Masas”. Los conceptos de rebelión, masas y poderío social serán los aplicados en este estudio. Tales conceptos no deben ser entendidos sólo en un sentido político sino que además en un sentido económico y social. Ortega y Gasset se refiere al “hecho de las aglomeraciones como un fenómeno social, en el cual el hombre sólo ocupaba un lugar específico en el mundo, su lugar, y ahora se abre al mundo intelectualmente para comprenderlo pasando a formar parte de la muchedumbre".1 “Estas aglomeraciones no se concentran en los mejores lugares sino que en los lugares preferentes de la sociedad. Sociológicamente esta muchedumbre se entiende como masa social”.2 La sociedad es siempre una unidad dinámica de dos factores: minorías y masas. Las minorías son individuos o grupos de individuos especialmente cualificados. La masa, por su parte, es el conjunto de personas no especialmente cualificadas. “La muchedumbre no se refiere específicamente a las masas obreras sino que al hombre en su sentido genérico. De esta forma la masa tiene una connotación cuantitativa y cualitativa, la cual permite encontrar el origen de la masa social; coincidencia de deseos, de ideas, de modos de ser, en los individuos que la integran. La minoría se forma porque existe una idea, un deseo o un ideal que los separa del grupo numeroso”.3 1 Ortega y Gasset, José. (1930). “La Rebelión de las Masas”. Madrid: Pi y Margall. Pp. 7-20. 2 Ortega y Gasset, José. OP.CIT. Pp. 7-20. 3 Ortega y Gasset, José. OP.CIT. Pp. 7-20. 13
  • 14. La masa no sólo es un hecho sociológico sino que además es un hecho psicológico porque a través de una sola persona es posible determinar si es masa o no. Masa es todo aquel que no se valora así mismo-en bien o en mal-por razones especiales, sino que se siente como todo el mundo y, sin embargo, no se angustia, se siente a sabor al sentirse idéntico a los demás.4 El hombre masa se siente mediocre y vulgar, mal dotado porque intenta valorarse por razones especiales y advierte que no posee ninguna calidad excelente. Las minorías selectas están formadas por hombres selectos que son aquellos que se exigen más que los demás aunque no logren cumplir en su persona esas exigencias superiores. Entre los hombres se pueden distinguir los que se exigen y viven con dificultades y los que no se exigen nada y viven sin esfuerzo, sin buscar perfeccionarse. La división entre masa y minorías excelentes no es una división de la sociedad en clases sociales sino que en clases de hombres y no existe una jerarquización entre ellas. Pero, en rigor, dentro de cada clase social hay masa y minoría auténtica.5 En cuanto al concepto de poderío social, plantea que las funciones públicas requieren dotes especiales. La masa carece de estos conocimientos y técnicas y por ello recurre a otras personas para que la dirijan. El hecho de las aglomeraciones implica que la masa comienza ha adquirir esas funciones especiales y se da lugar al fenómeno de la rebelión de las masas porque estas intentan alcanzar el pleno poderío social. La masa está asumiendo una tarea que es propia de la minoría. Que si antes existía democracia lo que ahora existe es hiperdemocracia porque la masa participa del gobierno sin necesidad de leyes u otros instrumentos. 4 Ortega y Gasset, José. OP.CIT. Pp. 7-20. 5 Ortega y Gasset, José. OP.CIT. Pp. 7-20. 14
  • 15. La masa actúa presionando al Estado. Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmarse el derecho de la vulgaridad y lo impone donde quiera.6 Algunos de los atributos perennes que acompañan a la conciencia de señorío y que ahora residen en el hombre medio, en el hombre masa, es que reclame todos los placeres, que imponga decidido su voluntad, que se niegue a toda servidumbre, que no siga dócil a nadie, que cuide su persona y sus ocios, y que perfile su indumentaria.7 El nivel medio ocupa el lugar de quienes antes gobernaban; este fenómeno del ascenso del nivel histórico del nivel medio que correspondía a las antiguas minorías es un fenómeno constitutivo en América.8 La rebelión de las masas y el ascenso del nivel histórico es sólo una coincidencia. Esta nivelación ocurre en todos los sentidos: en la cultura, en las clases sociales, en los sexos y también en los continentes.9 El problema actual del hombre consiste en responder a la interrogante ¿qué es el hombre?, ¿cuál es su naturaleza? Y ¿qué papel desempeña como colectividad en la política? Y no responder si es de derecha o de izquierda. ¿Puede el hombre masa despertar a la vida espiritual? La Historia está llena de retrocesos en este orden y acaso la estructura de la vida en nuestra época impide superlativamente que el hombre pueda vivir como persona. ¿Puede hoy un hombre de 20 años formarse un proyecto de vida que tenga figura individual y que, por tanto, necesitaría mediante sus iniciativas independientes, mediante 6 Ortega y Gasset, José. OP.CIT. Pp. 21-34. 7 Ortega y Gasset, José. OP.CIT. Pp. 21-34. 8 Ortega y Gasset, José. OP.CIT. Pp. 21-34. 9 Ortega y Gasset, José. OP.CIT. Pp. 21-34. 15
  • 16. sus esfuerzos particulares? Pronto advertirá que su proyecto tropieza con el prójimo, como la vida del prójimo tropieza con la suya. El desánimo le llevará, con la facilidad de adaptación propia de su edad, a renunciar no sólo a todo acto, sino hasta a todo deseo personal y buscará la solución opuesta; imaginará para si una vida Standard, compuesta de desiderata comunes a todos, y verá que para lograrla tiene que solicitarla o exigirla en colectividad con los demás de aquí la acción en masa. La solución a este problema es acabar con el individualismo y a través de la justicia social obtener solidaridad.10 La revolución vulnera el derecho más preciado del ser humano: el derecho a la continuidad. La gran diferencia entre las bestias y los hombres no es la inteligencia sino la memoria. El hombre, merced a su poder de recordar, acumula su propio pasado, lo posee y lo aprovecha. El hombre no es nunca un primer hombre: comienza desde luego a existir sobre cierta altitud de pretérito amontonado. Este es el tesoro único del hombre, su privilegio y su señal. Lo importante es la memoria de los errores, que permite no cometer los mismos siempre.11 10 Ortega y Gasset, José. OP.CIT. Pp. 21-34. 11 Ortega y Gasset, José. (1988). “La Rebelión de las Masas”. Santiago de Chile: Ercilla. Pp. 13-22. 16
  • 17. 1.2 Mapa conceptual. RÉGIMEN MILITAR INFLUENCIA (1976-1984) INTERNACIONAL JUNTA MILITAR IGLESIA CATÓLICA PENSAMIENTO DOCTRINA PLAN LABORAL DE SOCIAL DE SOCIAL DE PIÑERA MONSEÑOR CARDENAL CARLOS RAÚL SILVA CAMUS EN HENRÍQUEZ MATERIA LABORAL REFORMAS LABORALES CUT COMITÉ SINDICATOS PRO-PAZ COOPERATIVAS ORGANIZACIONES COMUNITARIAS FUNCIONALES: DAR. VICARÍA DE LA SOLIDARIDAD INFLUENCIA 17
  • 18. 1.2.1 Régimen Militar: Es un régimen autoritario o una situación autoritaria porque si bien es cierto que el Jefe de Estado era militar y el órgano legislativo era la Junta de Gobierno constituida por ellos, habían civiles que formaban parte del mismo y conseguían que sus decisiones se implementaran. En un régimen militar da la impresión de que las Fuerzas Armadas son los únicos actores decisivos y relevantes que fijan la agenda y que ejecutan las políticas. Hubo un componente civil muy importante, y una institucionalidad moderada en la que se incluían el Gabinete, el Consejo de Estado, los redactores de la Constitución, las Comisiones Legislativas, en las cuales había una participación constante de civiles y de grupos organizados de civiles que estaban integradas de una forma determinada que constituye al conjunto como un régimen. La dictadura de Pinochet es distinta a las demás dictaduras latinoamericanas. A la de Argentina, por ejemplo, que no tuvo grupos civiles organizados. Es distinta del Paraguay de Stroessner que tenía su partido político, o de Brasil, en que los militares tuvieron su partido y gobernaban sin un jefe único como ocurrió en Chile.12 1.2.2 Junta Militar : Encabezada por el Comandante en Jefe del Ejército General Augusto Pinochet Ugarte e integrada por los Comandantes en Jefe de la Fuerza Aérea, de la Armada y el Director Nacional de Carabineros, asumieron el ejercicio total de los poderes constituyentes, legislativo y ejecutivo y la normativa que se impuso fue la dictación de Decretos Leyes. El Decreto Ley N°1 de 13 de septiembre de 1973 denominado “Acta de Constitución de la Junta de Gobierno”, devela lo anteriormente señalado: “con esta fecha se constituyen en Junta de Gobierno y asumen el mando supremo de la nación, con el patriótico compromiso de restaurar la chilenidad, la justicia, y la institucionalidad quebrantada, 12 Maldonado, Carlos (2001). El Régimen de Pinochet de Carlos Huneus. El componente civil del régimen. Consultado en 10, 10,2007 en www.cerc.cl. 18
  • 19. conscientes de que esta es la única forma de ser fieles a las tradiciones nacionales, al legado de los Padres de la Patria y a la Historia de Chile, y de permitir que la evolución y el progreso del país se encaucen vigorosamente por los caminos que la dinámica de los tiempos actuales exigen a Chile en el concierto de la comunidad internacional de que forma parte”.13 1.2.3 Plan Laboral de Piñera: corresponde al D.L. 2.200 de 1978, elaborado por el Ministro del Trabajo José Piñera Echenique, derogó el Código del Trabajo de 1931 e incorporado al Código del Trabajo de 1986. Su objetivo es obtener la tranquilidad laboral que exige la nueva organización económica neoliberal del régimen militar. Entre sus disposiciones se puede mencionar la limitación del derecho de huelga a sólo 59 días; el lockout empresarial, es decir, que el empresario puede cerrar el centro productivo durante el conflicto; la contratación de personal de reemplazo durante el conflicto; en el sector agrícola, eliminó el derecho a negociar y los trabajadores en conflicto pueden ser expulsados del predio; la eliminación de las normas de inamovilidad de la administración pública; el aumento de las atribuciones de los patrones para ejercer el control de los trabajadores; el Estado deja de intervenir como mediador en el conflicto y desaparecen por completo las comisiones tripartitas.14 1.2.4 Reformas Laborales: La legislación laboral ha experimentado importantes cambios en las últimas décadas, pudiendo distinguirse cuatro períodos. El primero termina en 1973 y se caracteriza por una legislación laboral proteccionista con numerosas normas especiales. 13 Equipo Nizkor (2007). Crímenes e Impunidad. Consultado en 10, 10,2007 en www.derechos.org/nizkor/Chile. 14 Delano, Manuel; Traslaviña, Hugo. (1989). La herencia de los Chicago Boys. Santiago de Chile: Ediciones del Ornitorrinco. Pp. 75. 19
  • 20. El segundo período va desde 1973 a 1978, y corresponde a una normativa restrictiva o anuladora de muchos derechos, entre cuyos rasgos centrales figuran la suspensión y prohibición de la negociación colectiva y de la actividad sindical; la facilitación de facto del despido, y la introducción de reajustes de remuneraciones obligatorios para los sectores público y privado, con indización parcial o total respecto de la inflación pasada. Durante el tercer período (1979-1989), se desregula el mercado laboral y se disminuye el poder sindical, tendencia que es profundizada con la desindización de salarios en 1982. Finalmente, en el cuarto período-que comienza en 1990-se reforma la legislación laboral para aminorar el desequilibrio negociador de los trabajadores.15 1.2.5 Iglesia Católica: Es una institución religiosa jerárquicamente organizada, encabezada por Dios, desarrollada por su hijo Jesús, que opera bajo la autoridad del Espíritu Santo, las enseñanzas doctrinales y morales acerca de la fe están protegidas por el poder y la sabiduría extrema del Espíritu Santo por lo que no pueden ser revertidas. Opera bajo la dirección temporal del Vicario de Jesús en la tierra quien tiene niveles discernibles de autoridad.16 1.2.6 Pensamiento social de Monseñor Carlos Camus Larenas: Monseñor Carlos Camus Larenas pertenece a una generación de pastores de la Iglesia Católica entre los cuales destaca también el Cardenal Raúl Silva Henríquez y el Arzobispo José Manuel Santos, que desde el inicio del régimen militar se convirtió en su severo crítico y se comprometió con la defensa de los derrotados. Se oponía a la imposición de un modelo de sociedad basada en el egoísmo materialista del mundo liberal, y, mucho menos, sostenida por la fuerza bruta de las armas. 15 Mizala, Alejandra; Romaguera, Pilar. (1998). La legislación laboral y el mercado del trabajo en Chile: 1975-2000. Consultado en 17, 5, 2008 en www.webmanager.cl/prontus_cea/cea_2001/site/asocfile/ASOCFILE120030327165119.pdf. 16 Trosch, David C. (2004). Definición de la Iglesia Católica. Consultado en 10, 10,2007 en www.trosch.org. 20
  • 21. El 1 de marzo de 1974 Monseñor Carlos Camus asume como Secretario General de la Conferencia Episcopal de Chile convirtiéndose en el rostro y la voz del episcopado. Estos pastores emitieron un documento en el que denunciaban la situación de los derechos humanos, las injusticias económicas y sociales, la falta de libertad, especialmente de los sindicatos y universidades y los asesinatos y desaparecimiento de personas. Su pensamiento, representativo de la mayoría episcopal, quedó plasmado en entrevistas, conferencias, artículos, homilías, y, especialmente, en declaraciones a la prensa. A fines de 1976 Carlos Camus fue nominado Obispo de Linares. Su labor como pastor en Linares se concentró en “construir iglesia”, es decir, organizar la comunidad cristiana en todos sus niveles. Los sectores rurales vieron, al mismo tiempo, levantarse sedes comunitarias y capillas en un número tal que cubría todo el mapa diocesano. La formación de líderes y catequistas, la pastoral juvenil, la creación de una red de comunicaciones que empleaba la radio y el periódico, la creación de Fundaciones de ayuda social, la organización del obispado mediante un Sínodo permanente que entregaba voz al pueblo mediante el diálogo y la consulta anual, la confianza en los laicos, la promoción vocacional.17 1.2.7 Central Unitaria de Trabajadores (CUT): En la década de 1940 surgieron numerosas organizaciones sindicales de obreros y empleados, como la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales ANEF (1944); la Federación de Educadores de Chile FEDEC (1945); la Agrupación de Empleados Semifiscales ANES 17 Cabre Rufatt, Agustín. (2005). Carlos Camus, centinela de los derechos humanos. Consultado en 25, 8, 2008 en www.puntofinal.cl/537/carloscamus.htm. 21
  • 22. (1948); la Junta Nacional de Empleados de Chile JUNECH y la Confederación de Empleados Públicos de Chile CEPCH (1950); la Federación Obrera Nacional del Cuero y del Calzado, el Movimiento Unitario Nacional de Trabajadores MUNT y el Comité Relacionador de Unidad Sindical (1951); el Movimiento de Unidad Sindical MUS y el Comité Nacional de Federaciones CONAF (1952). Todos ellos, más lo sindicatos y agrupaciones de la debilitada Central de Trabajadores de Chile, convergieron en 1953 en un congreso de unidad de los trabajadores que permitió el surgimiento de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, bajo el liderazgo del máximo dirigente de los Empleados Fiscales Clotario Blest.18 1.2.8 Sindicato: Organización o asociación profesional compuesta o integrada por personas que, ejerciendo el mismo oficio o profesión u oficios o profesiones similares o conexos, se unen para el estudio y protección de los intereses que les son comunes.19 1.2.9 Cooperativas : Son asociaciones que de conformidad con el principio de la ayuda mutua tienen por objeto mejorar las condiciones de vida de sus socios y presentan las siguientes características fundamentales: Los socios tienen iguales derechos y obligaciones, un solo voto por persona y su ingreso y retiro es voluntario. Deben distribuir el excedente correspondiente a operaciones con sus socios, a prorrata de aquéllas. Deben observar neutralidad política y religiosa, desarrollar actividades de educación cooperativa y procurar establecer entre ellas relaciones federativas e intercooperativas. 18 Memoria Chilena. (2008). El movimiento obrero (1909-1953). Consultado en 17, 5, 2007 en www.memoriachilena.cl. 19 Diccionario Jurídico. (2008). Definición de Sindicato. Consultado en 17, 5, 2008 en www.guerrero.gob.mx. 22
  • 23. En Chile, se permiten las cooperativas de Trabajo, de Servicio, Eléctricas, Escolares, de Vivienda, de Ahorro y Crédito, Agrícolas y Campesinas, Pesqueras.20 1.2.10 Juntas de Vecinos: Son Juntas de Vecinos las organizaciones comunitarias de carácter territorial representativas de las personas que residen en una misma Unidad vecinal y cuyo objeto es promover el desarrollo de la comunidad, defender los intereses y velar por los derechos de los vecinos, y colaborar con las autoridades del Estado y de la Municipalidad.21 1.2.11 Organización Comunitaria Funcional: Son organizaciones comunitarias funcionales aquellas con personalidad jurídica y sin fines de lucro que tengan por objeto presentar y promover valores específicos de la comunidad dentro del territorio de la Comuna o agrupación de Comunas respectivas. Entre estas se pueden considerar instituciones de carácter privado, los Centros de Padres y Apoderados, los Centros Culturales y Artísticos, los Centros de Madre, los Clubes Deportivos y de Recreación, y cualquier otra que promueva la participación de la comunidad en su desarrollo social y cultural.22 1.2.12 Doctrina social del Cardenal Raúl Silva Henríquez: La más clásica de las definiciones afirma que la doctrina social de la iglesia es el conjunto de enseñanzas de la Iglesia sobre los problemas de orden social o el conjunto de conceptos que el Magisterio escoge de la ley natural y de la revelación y que adapta a los problemas sociales de su tiempo con la finalidad de ayudar a los pueblos y a los gobiernos a organizar una sociedad humana y más conforme con los designios de Dios 20 Ministerio de Economía, Gobierno de Chile (2004). Módulo 1: Definición y tipo de cooperativas. Consultado en 17, 5, 2008 en www.decoop.cl/inicio/FomentoCooperativo. 21 Lara Escalona, María Daniela. (1999). Organizaciones comunitarias, Organizaciones comunales, algunas nociones sobre el Municipio y Participación Ciudadana. Consultado en 17, 5, 2008 en www.ciasi.cl/docs/org-comunit.htm. 22 Ib. Idem. 23
  • 24. sobre el mundo. Las fuentes de la doctrina social se encuentran en el derecho natural y en la revelación.23 1.2.13 Comité Pro-Paz: El Comité de Cooperación para la Paz en Chile fue un organismo creado en el mes de octubre de 1973 por el Cardenal de la Iglesia Católica y Arzobispo de Santiago, Monseñor Raúl Silva Henríquez en colaboración con otras iglesias del país, que tuvo como misión prestar asistencia legal y social a las víctimas de las gravísimas violaciones a los derechos humanos que se produjeron a raíz del Golpe Militar del 11 de septiembre de ese mismo año.24 1.2.14 Vicaría de la Solidaridad: Institución creada el 1° de enero de 1976, que vino a reemplazar al Comité antes mencionado y que asumió la continuación de su tarea. La Vicaría de la Solidaridad operó durante todo el régimen militar y concluyó sus 25 actividades el 31 de diciembre de 1992. 1.2.15 Influencia Internacional: El período que se extiende desde 1952 hasta 1970 establece la inserción de Chile en el contexto internacional caracterizado por la política intervencionista de los Estados Unidos en América Latina la cual se debe a una prolongación de la Guerra Fría. Con el triunfo de la Revolución Cubana de 1959, quedan de manifiesto los desequilibrios socioeconómicos del continente los cuales podrían tener grandes consecuencias políticas y en este aspecto Cuba fue mirada con simpatía por amplios sectores latinoamericanos. Chile mostró entusiasmo por la Revolución Cubana. 23 Peña, Andrés Francisco. (2005). La doctrina social de la iglesia. Consultado en 25, 8, 2008 en www.elescoliasta.org/moralsocial/moralsocial09.htm 24 Arzobispado de Santiago (2007). Fundación Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad. Nuestra fundación. Un poco de historia. Consultado en 10, 10,2007 en www.vicariadelasolidaridad.cl. 25 Ib Idem. 24
  • 25. La Alianza para el Progreso tiene éxito en Chile en temas tales como reforma agraria, vivienda y educación. Esta no logra su objetivo fundamental que es el desarrollo rápido y sostenido del continente, debido al excesivo control del programa por parte de Estados Unidos, que iba más en beneficio de la industria exportadora norteamericana que en beneficio de Latinoamérica, al mal manejo de los fondos por parte de los países latinoamericanos, y a la pérdida del empuje de la Alianza con la muerte de Kennedy. Estados Unidos retorna a una política imperialista depositando su confianza en las fuerzas armadas de Latinoamérica. En este contexto se produce el Golpe de Estado en Chile que derroca al Presidente Salvador Allende Gossens. En el ámbito de las relaciones internacionales, durante el régimen militar se logra una solución aceptable al conflicto del Beagle entre Chile y Argentina en 1984.26 1.3 El movimiento de violencia política popular en Chile (1947-1987). Para el historiador chileno Gabriel Salazar el escenario en el cual se desenvuelve el período 1973 y 1987 de la Historia de Chile se caracterizó principalmente por el abuso de las capacidades social-productivas del Estado de 1925 por parte de la clase política civil, ya que se intentaba un proceso de desarrollo productivo y social, los cuales no contaban con una base sólida, se encontraban bajo dependencia y bajo una ascendente presión. Esta máquina de poder se vio sobrepasada por el burocratismo, los movimientos sociales y por sus enemigos tanto abiertos como encubiertos. La territorialización y la militarización del conflicto eran situaciones inevitables. También era lógico que las “armas de la Nación” derrotaran en la calle y en todas partes a las masas populares que animaban el movimiento de VPP (Violencia Política Popular). 26 Aylwin, Mariana; Bascuñán, Carlos; Correa, Sofía; Gazmuri, Cristián; Serrano, Sol y Tagle, Matías. (1997). Chile en el Siglo XX. Santiago de Chile: Universitaria. Pp. 225-228. 25
  • 26. Por el contrario, resulta inexplicable para Salazar que la intervención militar se orientara exclusivamente a destruir el alto grado de protagonismo histórico directo que el movimiento social popular había alcanzado desde 1957 en adelante y a reestablecer en Chile la más pura tradición librecambista portaliana. La “Revolución Liberal” impuesta por las Fuerzas Armadas y sus asesores civiles desde 1973 constituyó una revolución restauradora y modernizante en su conexión externa; sin embargo significó una revolución antihistoricista en su conexión interna. El gran efecto de esta Revolución Liberal consistió en introducir una ruptura histórica de dramáticos aunque coherentes resultados en el corto plazo (neoliberalismo), y de consecuencias impredecibles a largo plazo. La presión que el nuevo régimen liberal ejerció sobre el movimiento popular especialmente durante su fase dictatorial constituyó el problema clave presentado por esta ruptura histórica. El régimen militar no hizo desaparecer las condiciones políticas sobre las cuales descansaba la clase popular y el respectivo movimiento de Violencia Política Popular, sino que creó una situación aun más crítica que la que existía antes de 1973. Este sistema liberal no estuvo en ningún momento estabilizado, ya que la legitimidad de un sistema descansa sobre el “equilibrio social”, y en este período que se analiza no existió un “equilibrio real”, por lo que constantemente se vio cuestionado y desacatado por la mayoría social que al vivir reprimida se sentía en una situación de desequilibrio estructural. Por el contrario la represión del régimen militar al Movimiento de Violencia Política Popular sólo generó la prolongación en el tiempo de este movimiento. Durante el período comprendido entre 1947 y 1987 el nivel de Violencia Política Popular de este movimiento fue en aumento hasta alcanzar el grado de intolerancia de 1986 y 1987, precipitante transformador de la dictadura liberal en una democracia 26
  • 27. liberal. Durante 1973 y 1987 este Movimiento de Violencia Política Popular constituyó la única variable de oposición al régimen militar. El objetivo de las acciones del régimen militar en contra del Movimiento de Violencia Política Popular consistía ya sea consciente o inconscientemente en transformar las clases sociales que habían alcanzado niveles de desarrollo en masas con identidad social pero sin proyecto histórico; es decir, en masas amorfas, esencialmente anómicas, en estado de disponibilidad para una conducción política modernizante. Sin embargo, si bien la dictadura liberal atacó los cimientos estructurales de tal movimiento sólo destruyó la mayor parte del segmento burocrático estatal de la clase media y redujo las dimensiones y calificaciones del proletariado industrial, al paso que alteraba su organización sindical. Por su parte, el comportamiento histórico del Movimiento de Violencia Política Popular fue significativo durante la fase dictatorial, ya que las reivindicaciones que pretendía alcanzar este movimiento eran a largo plazo y además eran reivindicaciones políticas pues no representaban a un grupo determinado sino que correspondían al interés general. El logro de expectativas o reivindicaciones a corto plazo fue el objeto característico en el período 1932-1973. En efecto, el Estado de 1925 fue, en los hechos no en su letra constitucional-, un voraz devorador de funciones, protagonismos e historicismos sociales. A pesar de ser por origen un sistema “liberal”, evolucionó convirtiéndose, en poco más de diez años, en un Estado Empresario, y en un par de décadas, en un Estado Social-Benefactor, para devenir, ya en torno a los años setenta, en un gigante responsable de todo, que dejaba a la sociedad responsable de nada. 27
  • 28. Por evolución, el Estado Nacional de 1925 dejó a la Nación sin Estado, y a la sociedad reivindicando su propia identidad frente al Estado, y al final, luchando contra sí misma en las calles. La dictadura liberal extirpó la voracidad historicista del Estado “factual” de 1925, e impuso un Estado históricamente responsable de nada o, mejor dicho, sólo de lo mínimo: del mantenimiento en punto del fiel de la balanza modernista. Esta eliminación dejó sin interlocutor válido y sin base estructural el acoso reivindicacionista de los movimientos sociales contra el Estado-responsable-de-todo. En cierto modo, dejó a los movimientos sociales ladrando en el vacío. Sin embargo, en función de lo mismo, la dicha eliminación no hizo otra cosa sino descargar la responsabilidad historicista, maximizada, sobre los hombros de esos movimientos. Con ello no diluía, sino que, al contrario, repotenciaba la actitud historicista de las masas populares y su movimiento de Violencia Política Popular, acerando así la naturaleza “resorte” de aquéllas, y su capacidad para reproducirse en forma ampliada. Lo anterior permite explicar que los hechos de Violencia Política Popular hayan podido producirse en un momento en que la izquierda chilena no sólo estaba “sin Allende”, sino también desarticulada, exiliada y destruida. En rigor, una clase social no se puede matar de la noche a la mañana con una simple ruptura histórica: ni destruyendo parcialmente sus identidades sociales más activas, ni reprimiendo a fondo sus sistemas históricos de acción, ni siquiera incrementando en ellas su contenido de “masa”. Ni a las tendencias históricas ni a los movimientos sociales se los puede combatir con una estrategia de guerra geopolítica concebida sobre un acotado campo de fuerzas. Simplemente, porque unas y otros tienen capacidad infinita de autoreproducción. Son 28
  • 29. tejidos que se autoregeneran. Se puede, en consecuencia, conducir su desarrollo, pero no eliminar la fuerza de su latencia permanente: una fuerza que solo obedece a una configuración positiva, no a un antagonismo negativo. De aquí que un “actor protagónico” puede ser, por la violencia, rebajado a la calidad de una mera “identidad social”, y aun está rebajada a la abyecta calidad de “masa disponible”, hasta perder toda referencia posible a un marco estructural que dé sentido a un proyecto histórico; pero aun así no desaparece el instinto de movimiento, el latido de una vida histórica elemental, respecto de la cual la actitud de Violencia Política Popular es casi siempre la forma política más a la mano y lógica. Con tanta mayor razón si, en torno a esa vida elemental, permanecen alertas la memoria histórica, diversas instancias de educación popular y formal, la militancia de base que busca recomponer la ecología social de su identidad activista, y el mismo acosante Estado “históricamente irresponsable de todo”. El movimiento Violencia Política Popular fue pues, pese a todo, la pesadilla política de la dictadura liberal instaurada en 1973. El fantasma histórico irreducible que rondó su sueño hasta despertar en ella una vigilia democrática. Las consecuencias de convertir estas clases populares en masas y la reconversión historicista de las masas en movimientos sociales antidictatoriales, pudieron ser más graves a no ser por la reactivación económica que el neoliberalismo dictatorial alcanzó a producir desde 1984 en adelante. Esta reactivación económica ha sido el resultado lógico del modelo liberal puro aplicado a la economía chilena, luego de un sacrificio que tomó diez años; un testimonio más del triunfo de las economías de mercado y sus conexas democracias liberales en todas partes. 29
  • 30. De este modo, la expansión económica iniciada en 1984 confirma la validez internacional del modelo liberal chileno, legitima las tesis modernistas y, a la vez, las tesis conservadoras que enlazan el presente con el viejo pero nunca sepultado librecambismo portaliano. La dictadura liberal alcanzó una legitimidad ideológica de tipo técnico-internacionalista que, en el plano interno, podía sustituir y encubrir su falta de suficiente legitimidad social. Espuria o no, ese tipo de legitimidad parecía y pareció un buen puente para pasar de la dictadura a la democracia sin abandonar la ruta liberal, justo cuando, en la ribera de retaguardia, el movimiento Violencia Política Popular había llevado las cosas a su crucial punto de intolerancia. El Estado Liberal de 1980 pudo así democratizarse limpiamente, sin los entrabamientos disfuncionales de una crisis económica como le ocurrió al de 1925 en 1930 y luego con la Segunda Guerra Mundial, y ofreciendo a los estratos altos y medios de la sociedad, constantemente, una alternativa económica e ideológica convincente frente a la pura propuesta de Violencia Política Popular del movimiento popular. La reactivación de 1984 legitimó el modelo liberal más allá de lo que hubiera estado si la crisis de 1982-1983 se hubiese prolongado por tres o cuatro años más. Eso, sin duda, habría legitimado la presión de Violencia Política Popular bastante más de lo que fue después de 1984. Al ocurrir la transfiguración liberal (de dictadura a democracia) a lo largo de una fase expansiva del capitalismo mercantil-financiero chileno (como en 1830), y no a lo largo de una depresiva (como en 1930), el proceso se dio conservando en el alto grado el contenido librecambista de la dictadura, bloqueándose así la tendencia hacia el nacional- desarrollismo y el nacional-populismo que, en cambio, caracterizaron el proceso de democratización liberal que siguió a la fase depresiva 1930-1954. 30
  • 31. Lo anterior hace comprensible el hecho de que la mayor parte de la clase política civil chilena haya asumida la mal llamada “transición a la democracia” (en realidad es solo una transfiguración librecambista) no en los términos del clásico nacional-desarrollismo- populismo de la democracia anterior a 1973, sino en los términos del triunfante librecambismo contemporáneo y de su conexo modernismo. Es decir, como si efectivamente la Constitución de 1980 y la reactivación de 1984 hubiesen puesto “fin a la historia”; o sea, al social-historicismo chileno. La reactivación de 1984 y la actitud liberalista asumida por la clase política civil 1985- 1986 hicieron posible, en el mediano plazo, la impecable retirada formal del general Pinochet (en el marco de su propia Constitución), y todo ello en conjunto, la situación off side en que quedó el movimiento de Violencia Política Popular desde, aproximadamente, 1985. De un modo relativamente inesperado, pues, la dictadura liberal se halló con una coyuntura que, por sus características, pudo ser presentada a la clase popular no como una fuerza antagónica destructiva, sino como una fuerza conductora de configuración positiva, la única-como se señaló anteriormente, capaz de evitar el aceramiento del “resorte” Violencia Política Popular. Después de 1987, pues, el movimiento Violencia Política Popular halló que su enemigo (el Estado Liberal), cambiando de ropaje, comenzaba a caminar, confusamente, en la misma dirección de su movimiento. El cerco de una trampa teórica detuvo el proceso de aceramiento, y disolvió el punto de intolerancia con una sangría blanca de dirección formal-democratizante (sin salirse del círculo liberal), degollando así el horizonte socialista del proyecto histórico popular anidado en el interior del movimiento Violencia Política Popular. 27 27 Salazar, Gabriel. (2006). La violencia política popular en las “Grandes Alamedas”. La violencia en Chile 1947-1987 (Una perspectiva histórico popular). Santiago de Chile: Ediciones LOM. Pp. 277-284. 31
  • 32. 1.4 Fundamentos jurídicos. Los textos legales que permiten una mayor comprensión del período en estudio (1976- 1984) son la Constitución de 1925, la Constitución de la República de Chile de 1980, el Código del Trabajo de 1986 y el Código de Derecho Canónico de 1983. El siglo XX proclamó los derechos sociales buscando fórmulas más igualitarias. Después de la I Guerra Mundial las constituciones del siglo XX comenzaron a incluir estos aspectos y así lo hizo también la Constitución de Chile de 1925. Este cuerpo legal se caracteriza por el fortalecimiento del régimen presidencial lo cual responde a una filosofía política que otorga al Estado un papel realizador; y por la incorporación de declaraciones respecto de los derechos sociales de las personas.28 La Constitución de 1925 acogió un nuevo espíritu al incluir entre sus disposiciones la que señalaba que el Estado debía velar por la protección al trabajo, la industria y la previsión social, reconociendo a cada chileno un bienestar mínimo, especialmente en cuanto a habitación sana y condiciones económicas que permitieran la satisfacción de necesidades personales y familiares. Además se proclamaba como deber del gobierno preocuparse por la salud pública.29 Por su parte, la Constitución Política de la República de Chile de 1980 descansa sobre ciertos principios inspiradores que están contenidos en dos documentos. El primero de ellos “Metas y Objetivos fundamentales para la nueva Constitución” y elevado a la Junta de Gobierno el 26 de noviembre de 1973, en el que se señala en lo que se refiere a los derechos humanos, que la finalidad básica de la Constitución es regular la convivencia colectiva de la sociedad con pleno respeto a los derechos 28 Aylwin, Mariana; Bascuñán, Carlos; Correa, Sofía; Gazmuri, Cristián; Serrano, Sol y Tagle, Matías. (1997). Chile en el Siglo XX. Santiago de Chile: Universitaria. Pp. 120. 29 Aylwin, Mariana; Bascuñán, Carlos; Correa, Sofía; Gazmuri, Cristián; Serrano, Sol y Tagle, Matías. OP.CIT. Pp. 121. 32
  • 33. humanos, para lo cual mantendrá y robustecerá el cuadro completo de libertades públicas y derechos esenciales, que denomina Garantías Constitucionales, y que, sin discriminaciones, amparará a todos los habitantes de la República.30 En lo que concierne al Estado, la Constitución organizará un Estado de Derecho, cuya misión principal sea promover el bien común y proteger efectivamente las garantías fundamentales de las personas, de la familia y de los cuerpos intermedios.31 El segundo de estos textos es la “Declaración de Principios del Gobierno de Chile”, emitido por la Junta de Gobierno el 11 de marzo de 1974, en el cual se manifiesta la concepción del rol del Estado y el principio de subsidiaridad. El Estado debe estar al servicio de la persona y no al revés. El fin del Estado es el bien común general definido por la propia Junta de Gobierno como “el conjunto de condiciones sociales que permita a todos y a cada uno de los chilenos alcanzar su plena realización personal”. El derecho aparece como el principal instrumento de que se vale la autoridad para promover el bien común general, es decir, para ir configurando de acuerdo a las cambiantes circunstancias de cada momento histórico el orden o modo de relación y convivencia más adecuados, para hacer posible que todos y cada uno de quienes forman la sociedad alcancen su propio bien personal. En lo que atañe al principio de subsidiaridad, el bien común exige respetar el principio de subsidiaridad; en virtud de él, ninguna sociedad superior puede arrogarse el campo que respecto a su propio fin específico puedan satisfacer las entidades menores, y en especial la familia. 30 Vío Valdivieso, Rodolfo. (1988). Manual de la Constitución de 1980. Santiago de Chile: Ediciones Colchagua. Pp. 14 y 15. 31 Vío Valdivieso, Rodolfo. OP.CIT. Pp. 15. 33
  • 34. Al Estado le corresponde asumir directamente sólo aquellas funciones que las sociedades intermedias o particulares no están en condiciones de cumplir adecuadamente. En este caso, el Estado actúa en subsidio, por razón del bien común. El respeto al principio de subsidiaridad supone la aceptación del derecho de propiedad privada y de la libre iniciativa en el campo económico.32 La Constitución de la República de Chile de 1980 establece en su Capítulo III bajo el Título De los Derechos y Deberes Constitucionales, desde el Artículo 19 al 23, ciertos derechos sociales tales como: el derecho a la protección de la salud; el derecho a la educación; el derecho a reunirse pacíficamente sin permiso previo y sin armas; el derecho de asociarse sin permiso previo; la libertad de trabajo y su protección; el derecho a la seguridad social y el derecho de sindicarse en los casos y forma que señale la ley (Artículo 19 Nº 9, 10,13, 15, 16, 18 y 19).33 En el ámbito propiamente laboral, el Plan Laboral, los decretos leyes números 2.755, 2.756, 2.757, 2.758, 2.759, 2.760 y 2.761 de julio de 1979 alteraron sustancialmente las normas sobre relaciones colectivas de trabajo vigentes hasta el 2 de julio de 1979, es decir, al Código del Trabajo de 1931 y a sus leyes complementarias. Entre la legislación comprendida en el llamado Plan Laboral que en su parte principal se integró al Código del Trabajo de 1986 se encuentran: Decretos Leyes N° 2.756 y 2.758 referente a sindicación y negociación colectiva. D.L N° 2.755 de rango constitucional, publicado en el Diario Oficial de 5 de julio de 1979, rigió desde el 29 de junio del mismo año. Su finalidad era modificar el Acta Constitucional N°3, y otras normas dictadas en ejercicio del Poder Constituyente, afectadas por la legislación del Plan. 32 Vío Valdivieso, Rodolfo. OP.CIT. Pp. 17 y 18. 33 Constitución Política de la República de Chile de 1980. (2006). Santiago de Chile: Jurídica. 34
  • 35. D.L. N°2.757 publicado en el Diario Oficial de 4 de julio de 1979. Reglamenta las asociaciones gremiales, entre las que se incluyen las asociaciones empresariales. D.L. N° 2.759 publicado en el Diario Oficial de 6 de julio, misceláneo: modifica diversas disposiciones legales para adecuarlas al nuevo sistema del Plan Laboral, entre ellas el concepto de contrato colectivo de trabajo que daba el D.L. N° 2.200 de 15 de junio de 1978; las atribuciones de algunas entidades estatales, como el Banco del Estado y CODELCO; la derogación del Estatuto de los Trabajadores del cobre, entre otros. D.L. N°2.760 publicado en el Diario Oficial de 5 de julio de 1976, que modifica el D.L N° 211 de 1973 sobre regulación de la libre competencia. D.L. N° 2.761 publicado en el Diario Oficial de 7 de julio de 1979, sobre normas que estimulan la contratación adicional de mano de obra. D.L. N° 2.759 que sometieron a la normativa común a sectores de trabajadores que gozaban de estatutos especiales, como fue el caso del Estatuto de los Trabajadores del cobre.34 El Código del Trabajo fue finalmente aprobado por Ley N° 18.620, publicado en el Diario Oficial de 6 de julio de 1987 para regir treinta días después (5 de agosto). Consta de 454 artículos permanentes y trece transitorios. En general, es una recopilación ordenada de la legislación principal anterior a su vigencia, con algunas de las modificaciones, interesantes, pero puntuales-principalmente en materia de negociación colectiva-, que proponían los proyectos de ley pendientes ante la Junta, mientras la comisión preparaba el anteproyecto. Su Título Preliminar consta de sus artículos, casi idénticos a los del Anteproyecto y que corresponden a los iniciales del Decreto Ley N° 2.200, con sus necesarias adaptaciones. 34 Thayer Arteaga, William; Novoa Fuenzalida, Patricio. (2007). Manual de derecho del trabajo. Generalidades. Derecho Colectivo del Trabajo. Tomo I. Santiago de Chile: Editorial Jurídica de Chile. Pp. 187 y 188. 35
  • 36. Trata de los trabajadores a quienes se aplica el Código y de cuestiones fundamentales: función social del trabajo; libertad de trabajo; conceptos de trabajador; empleador, empresa; irrenunciabilidad de los derechos laborales; distinción entre contrato individual y contrato colectivo. El Libro I trata del contrato individual de trabajo y de la capacitación profesional. Por su parte, el Libro II trata de la protección de los trabajadores. El Libro III trata de las organizaciones sindicales y del delegado de personal. El Libro IV trata de la negociación colectiva y el Libro V trata de la jurisdicción laboral. Por último su Título Final trata de la fiscalización y cumplimiento de la legislación laboral, con referencia a la Dirección del Trabajo y otros servicios competentes, de las infracciones al Código, de la prescripción de los derechos regidos por él y de la vigencia del Código mismo. El Código se aprueba como artículo primero de la Ley N° 18.620, de 6 de julio de 1987, al que se anexa con su publicación.35 La legislación anteriormente descrita rige en el ámbito civil, mientras que para la Iglesia latina se aplican los preceptos establecidos en el Código de Derecho Canónico de 1983. Este Código de Derecho Canónico de 1983 que deroga completamente al anterior de 1917 contempla cánones en los cuales se define el cargo de Obispo Diocesano, se establecen sus atribuciones en la Diócesis y se indica la división territorial de la Iglesia Católica en Chile. De esta forma el canon 376 señala que se llaman Diocesanos, los Obispos a los que se ha encomendado el cuidado de una Diócesis; los demás se denominan Titulares. En 35 Thayer Arteaga, William; Novoa Fuenzalida, Patricio. OP.CIT. Pp. 196 y 197. 36
  • 37. relación con las atribuciones del Obispo Diocesano éstas se señalan en los cánones siguientes. Al Obispo diocesano compete en la diócesis que se le ha confiado toda la potestad ordinaria, propia e inmediata que se requiere para el ejercicio de su función pastoral, exceptuadas aquellas causas que por el derecho o por decreto del Sumo Pontífice se reserven a la autoridad suprema o a otra autoridad eclesiástica (381 &1 Código de Derecho Canónico). Al ejercer su función pastoral, el Obispo diocesano debe mostrarse solícito con todos los fieles que se le confían, cualquiera que sea su edad, condición o nacionalidad, tanto si habitan en el territorio como si se encuentran en él temporalmente, manifestando su afán apostólico también a aquellos que, por sus circunstancias, no pueden obtener suficientemente los frutos de la cura pastoral ordinaria, así como a quienes se hayan apartado de la práctica de la religión (383 &1 Código de Derecho Canónico). Debe mostrarse humano y caritativo con los hermanos que no estén en comunión plena con la Iglesia católica, fomentando también el ecumenismo tal y como lo entiende la Iglesia (383 &3 Código de Derecho Canónico). El Obispo diocesano atienda con peculiar solicitud a los presbíteros, a quienes debe oír como a sus cooperadores y consejeros, defienda sus derechos y cuide de que cumplan debidamente las obligaciones propias de su estado, y de que dispongan de aquellos medios e instituciones que necesitan para el incremento de su vida espiritual e intelectual; y procure también que se provea, conforme a la norma del derecho, a su honesta sustentación y asistencia social (384 Código de Derecho Canónico). El Obispo diocesano debe enseñar y explicar a los fieles las verdades de fe que han de creerse y vivirse, predicando personalmente con frecuencia; cuide también de que se cumplan diligentemente las prescripciones de los cánones sobre el ministerio de la 37
  • 38. palabra, principalmente sobre la homilía y la enseñanza del catecismo, de manera que a todos se enseñe la totalidad de la doctrina cristiana (386 &1 Código de Derecho Canónico). Defienda con fortaleza, de la manera más conveniente, la integridad y unidad de la fe, reconociendo no obstante la justa libertad de investigar más profundamente la verdad (386 &2 Código de Derecho Canónico). El Obispo diocesano, consciente de que está obligado a dar ejemplo de santidad con su caridad, humildad y sencillez de vida, debe procurar con todas sus fuerzas promover la santidad de los fieles, según la vocación propia de cada uno; y, por ser el dispensador principal de los misterios de Dios, ha de cuidar incesantemente de que los fieles que le están encomendados crezcan en la gracia por la celebración de los sacramentos, y conozcan y vivan el misterio pascual (387 Código de Derecho Canónico). Corresponde al Obispo diocesano gobernar la Iglesia particular que le está encomendada con potestad legislativa, ejecutiva y judicial, a tenor del derecho (391 &1 Código de Derecho Canónico). El Obispo ejerce personalmente la potestad legislativa; la ejecutiva la ejerce por sí o por medio de los Vicarios generales o episcopales, conforme a la norma del derecho; la judicial tanto personalmente como por medio del Vicario judicial y de los jueces, conforme a la norma del derecho (391 &2 Código de Derecho Canónico). Dado que tiene obligación de defender la unidad de la Iglesia universal, el Obispo debe promover la disciplina que es común a toda la Iglesia, y por tanto exigir el cumplimiento de todas las leyes eclesiásticas (392 &1 Código de Derecho Canónico). Ha de vigilar para que no se introduzcan abusos en la disciplina eclesiástica, especialmente acerca del ministerio de la palabra, la celebración de los sacramentos y 38
  • 39. sacramentales, el culto de Dios y de los Santos y la administración de los bienes (392 &2 Código de Derecho Canónico). El Obispo diocesano representa la diócesis en todos los negocios jurídicos de la misma (393 Código de Derecho Canónico). Los cánones 368 y siguientes establecen la división territorial de la Iglesia Católica en Chile. Iglesias particulares, en las cuales y desde las cuales existe la Iglesia católica una y única, son principalmente las diócesis a las que, si no se establece otra cosa, se asimilan la prelatura territorial y la abadía territorial, el vicariato apostólico y la prefectura apostólica así como la administración apostólica erigida de manera estable (368 Código de Derecho Canónico). La diócesis es una porción del pueblo de Dios, cuyo cuidado pastoral se encomienda al Obispo con la cooperación del presbiterio, de manera que, unida a su pastor y congregada por él en el Espíritu Santo mediante el Evangelio y la Eucaristía, constituya una Iglesia particular, en la cual verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo una santa, católica y apostólica (369 Código de Derecho Canónico). Como regla general, la porción del pueblo de Dios que constituye una diócesis u otra Iglesia particular debe quedar circunscrita dentro de un territorio determinado, de manera que comprenda a todos los fieles que habitan en él (372 &1 Código de Derecho Canónico). Sin embargo, cuando resulte útil a juicio de la autoridad suprema de la Iglesia, oídas las Conferencias Episcopales interesadas, pueden erigirse dentro de un mismo territorio Iglesias particulares distintas por razón del rito de los fieles o por otra razón semejante (372 &2 Código de Derecho Canónico). 39
  • 40. Corresponde tan sólo a la suprema autoridad el erigir Iglesias particulares, las cuales una vez que han sido legítimamente erigidas, gozan en virtud del derecho mismo de personalidad jurídica (373 Código de Derecho Canónico). Toda diócesis o cualquier otra Iglesia particular debe dividirse en partes distintas o parroquias (371 &1 Código de Derecho Canónico). Para facilitar la cura pastoral mediante una actividad común, varias parroquias cercanas entre sí pueden unirse en grupos peculiares, como son los arciprestazgos (371 &2 Código de Derecho Canónico).36 36 Iglesia Católica. (2007). Código de Derecho Canónico. Consultado en 1, 6, 2008 en www.derechocanonico.cl. 40
  • 41. CAPÍTULO III MARCO METODOLÓGICO 41
  • 42. 1.5 Tipo de investigación: Enfoque de investigación: Cualitativa No Experimental. De acuerdo a la finalidad: Básica. De acuerdo al alcance: Longitudinal. De acuerdo a su amplitud: Microsociológica. De acuerdo a su profundidad: Descriptiva. De acuerdo a las fuentes: Mixta. De acuerdo al lugar donde se desarrolla: De campo. De acuerdo a su naturaleza: Documental. De acuerdo al diseño: De campo. 1.6 Población y muestra: 1.6.1 Población: Obispado de Linares durante el período 1976-1984. 1.6.2 Marco muestral: No probabilística. 1.6.3 Tamaño de la muestra: Una persona representativa y conocedora de la situación vivida al interior de la Iglesia Católica en Chile durante el período comprendido entre los años 1976 y 1984. 1.6.4 Procedimiento de muestreo: Estudio de caso. 42
  • 43. 1.6.5 Muestra: Estudio de caso. Visión de Monseñor Carlos Camus Larenas, Obispo de Linares 1976- 1984. 1.7 Técnicas e instrumentos para la recolección de datos: Técnica: Observación. Instrumento: Registro de Observación. Técnica: Entrevista. Instrumento: Cuestionario. Validez y confiabilidad del instrumento: Juicio de Expertos. Validado por: Profesor Antonio Tapia y Profesor Luis Osorio de Universidad del Mar. 1.8 Técnicas de procesamiento de la información: Registro. 1.9 Técnicas de análisis de la información: Lógicas (Inducción). 43
  • 44. 1.10 Instrumento de recolección de datos Cuestionario “Entrevista a Monseñor Carlos Camus Larenas, Obispo Emérito de Linares, sobre las reformas del Régimen Militar al Sistema de Previsión y Seguridad Social”. Preguntas 1. ¿Cuál es su perspectiva en relación a las reformas en materia de Seguridad Social y Previsión impulsadas por el Régimen Militar (1973-1990)? 2. ¿Hacia qué aspectos estuvo orientada su labor? ¿Qué sucede con la educación popular y los sindicatos? 3. ¿Cree que en algún momento se separó de la perspectiva social que mantenía la Vicaría de la Solidaridad? ¿En qué aspectos? 4. ¿Considera que su aporte tuvo continuidad en el tiempo en materia social? 5. ¿Cuál es su evaluación actual? ¿Cómo considera las consecuencias que tuvieron en Chile las reformas? 6. ¿Considera que su labor en materia social fue significativa para Linares? 44
  • 45. 1.11 Matriz de Preguntas y Descriptores PREGUNTA PREGUNTAS TÉCNICA FUENTE DE GENERAL ESPECÍFICAS O INFORMACIÓN DESCRPTORES ¿En qué consistió la ¿Cuáles son los principios Revisión Secplan (Servicio reorganización neoliberales del régimen documental Comunal de productiva del militar en el ámbito Planificación). régimen militar en laboral? Plan Laboral de la provincia de ¿Qué proyectos elaboró el José Piñera. Linares durante régimen militar en el Entre otras fuentes 1976 y 1984? ámbito laboral para la bibliográficas. provincia de Linares? ¿Cuál fue el panorama laboral que recibió el régimen laboral? ¿Cuál fue el panorama laboral que entregó el régimen militar? ¿En qué consistieron las reformas laborales? 45
  • 46. PREGUNTA PREGUNTAS TÉCNICA FUENTE DE GENERAL ESPECÍFICAS O INFORMACIÓN DESCRIPTORES ¿Cuál fue el ¿Cuál es su opinión en Entrevista Entrevista a pensamiento social relación con las Semiestructurada Monseñor Carlos de Monseñor reformas? Camus Larenas. Carlos Camus en ¿Cuál es su opinión en la situación de los relación al sistema Revisión Documentos de trabajadores? neoliberal Documental Monseñor Carlos implementado? Camus Larenas. ¿Qué organizaciones Documentos de la obreras se crearon en Central Unitaria de Linares durante este Trabajadores de período? Chile. ¿Cuáles fueron sus Documentos de la acciones y aportes Organización concretos en la provincia Internacional del de Linares en este Trabajo. período? ¿Cuáles son las características de la organización obrera en la provincia de Linares durante este período? 46
  • 47. 1.12 Guión o guía de Observación-Lista de Cotejo: Introducción: El régimen militar para llevar a cabo la reorganización productiva del país, traspasó los principios de una economía de libre mercado al ámbito laboral, con el fin de equilibrar la producción a las nuevas políticas económicas que serían implementadas en el país. DATOS GENERALES RAMO: Principios neoliberales del FECHA: Mayo de 2008. régimen militar en el ámbito laboral. CALIFICACIÓN: Principios del sistema LUGAR: Biblioteca Nacional. de libre mercado en los cuáles se basa la Constitución de 1980 y el Código del Trabajo de 1986. DISPOSICIÓN: Horario de atención de TIEMPO UTILIZADO: 1 semana Biblioteca Nacional. Nº DE INTERRUPCIONES: 0 Nº DE OBSERVACIÓN: 2 DATOS ESPECÍFICOS DE LA OBSERVACIÓN Aspectos a considerar Resultado Texto (categorías) El contenido del texto Favorable Ulloa, Víctor. (2003). El responde a la calificación. movimiento sindical Desfavorable chileno del siglo XX hasta nuestros días. Santiago de Chile: Organización Internacional del Trabajo. 47
  • 48. Introducción: Por obra del Ministro de Economía del régimen militar, José Piñera Echenique, se dicta el Decreto Ley N° 2.200 más conocido como el Plan Piñera, cuyo contenido sería recogido más tarde para la elaboración del Nuevo Código del Trabajo y que contenía una serie de limitaciones al derecho sindical, especialmente en lo que se refiere a la negociación colectiva y a la huelga. DATOS GENERALES RAMO: Proyectos elaborados por el FECHA: Mayo de 2008. régimen militar en el ámbito laboral para la provincia de Linares. CALIFICACIÓN: Medidas LUGAR: Biblioteca Nacional. implementadas por el régimen militar para solucionar el clima conflictivo de los trabajadores en la empresa. DISPOSICIÓN: Horario de atención de TIEMPO UTILIZADO: 1 semana. la Biblioteca Nacional. Nº DE INTERRUPCIONES: 0 Nº DE OBSERVACIÓN: 2 DATOS ESPECÍFICOS DE LA OBSERVACIÓN Aspectos a considerar Resultado Texto (categorías) El contenido del texto Favorable Delano, Manuel; responde a la calificación. Traslaviña, Hugo. (1989). Desfavorable La herencia de los Chicago Boys. Santiago de Chile: Ediciones del Ornitorrinco. 48
  • 49. Introducción: Durante el gobierno de Salvador Allende Gossens se garantizó a los chilenos las libertades públicas; en este contexto, la Central Única de Trabajadores participó directamente del Gobierno de la Unidad Popular, constituyendo un movimiento de masas en el cual encontraban participación los sindicatos y gremios existentes a nivel nacional. DATOS GENERALES RAMO: Panorama laboral que recibió el FECHA: Mayo de 2008. régimen militar en 1973. CALIFICACIÓN: Situación del LUGAR: Biblioteca Nacional. movimiento obrero chileno en 1973. DISPOSICIÓN: Horario de atención de TIEMPO UTILIZADO: 1 semana. la Biblioteca Nacional. Nº DE INTERRUPCIONES: 0 Nº DE OBSERVACIÓN: 2 DATOS ESPECÍFICOS DE LA OBSERVACIÓN Aspectos a considerar Resultado Texto (categorías) El contenido de la página Favorable Ulloa, Víctor. (2003). El Web responde a la movimiento sindical calificación. Desfavorable chileno del siglo XX hasta nuestros días. Santiago de Chile: Organización Internacional del Trabajo. 49
  • 50. Introducción: En el año 1979, José Piñera Echenique, en su calidad de Ministro de Economía redactó el D.L 2.200, cuyo contenido sería recogido en su mayoría en el Código del Trabajo de 1986. En el año 1980, se realiza un plebiscito popular con el fin de aprobar o rechazar la Nueva Constitución, siendo esta aprobada se legitimaba Augusto Pinochet Ugarte en el cargo de Presidente de la República hasta el año 1989, año en el cual habría elecciones presidenciales. DATOS GENERALES RAMO: Panorama laboral que entregó el FECHA: Mayo-Junio de 2008. régimen militar. CALIFICACIÓN: Reformas laborales LUGAR: Biblioteca Nacional. introducidas por el régimen militar e incorporadas en la Constitución de 1980 y en el Código del Trabajo de 1986. DISPOSICIÓN: Horario de atención de TIEMPO UTILIZADO: 1 semana. la Biblioteca Nacional. Nº DE INTERRUPCIONES: 0 Nº DE OBSERVACIÓN: 2 DATOS ESPECÍFICOS DE LA OBSERVACIÓN Aspectos a considerar Resultado Texto (categorías) El contenido de la página Favorable Delano, Manuel; Web responde a la Traslaviña, Hugo. (1989). calificación. Desfavorable La herencia de los Chicago Boys. Santiago de Chile: Ediciones del Ornitorrinco. 50
  • 51. Introducción: El Cardenal Raúl Silva Henríquez durante sus años de episcopado se pronunció en numerosas ocasiones y con motivo de diferentes acontecimientos sobre la situación del mundo obrero ante la crisis política y económica por la cual atravesaba el país. Monseñor Carlos Camus compartió su doctrina en la provincia de Linares. DATOS GENERALES RAMO: Doctrina social de la Iglesia FECHA: Enero-febrero de 2008. Católica en Chile entre 1976 y 1984. CALIFICACIÓN: Pensamiento Social de LUGAR: Biblioteca Nacional. Monseñor Carlos Camus ante la situación del obrero en la provincia de Linares en este período. DISPOSICIÓN: Horario de atención de TIEMPO UTILIZADO: 3 semanas. la Biblioteca Nacional. Nº DE INTERRUPCIONES: 0 Nº DE OBSERVACIÓN: 2 DATOS ESPECÍFICOS DE LA OBSERVACIÓN Aspectos a considerar Resultado Texto (categorías) El contenido del texto Favorable Ortega, Miguel. (1984). responde a la calificación. “El Cardenal nos ha Desfavorable dicho”. Santiago de Chile: Editorial Salesiana de Chile. Entrevista a Monseñor Carlos Camus Larenas, Obispo Emérito de Linares. 51
  • 52. Introducción: En distintos ámbitos, tanto el Cardenal Raúl Silva Henríquez como Monseñor Carlos Camus contribuyeron a solucionar el “conflicto económico-social” surgido tras el régimen militar. Se creo la Vicaría de la Solidaridad con el objeto de prestar ayuda social y legal a los familiares de los desaparecidos; y en 1977 se crea en el Obispado de Linares la Fundación para el desarrollo campesino con el fin de promover la reforma agraria y luego más tarde para promover a los trabajadores del mundo rural, obra de Monseñor Carlos Camus. DATOS GENERALES RAMO: Aportes de Monseñor Carlos FECHA: Junio de 2008. Camus a la organización obrera en la provincia de Linares entre 1976 y 1984. CALIFICACIÓN: Fundación para el LUGAR: Caritas-Linares. desarrollo campesino. DISPOSICIÓN: Horario de atención de TIEMPO UTILIZADO: 1 semana. Caritas-Linares. Nº DE INTERRUPCIONES: 0 Nº DE OBSERVACIÓN: 2 DATOS ESPECÍFICOS DE LA OBSERVACIÓN Aspectos a considerar Resultado Texto (categorías) El contenido de la página Favorable www.caritaslinares.cl Web responde a la calificación. Desfavorable 52
  • 53. CAPÍTULO IV PRESENTACIÓN Y DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS 53
  • 54. SECCIÓN I REORGANIZACIÓN PRODUCTIVA DEL RÉGIMEN MILITAR EN LA PROVINCIA DE LINARES ENTRE 1976 Y 1984 54
  • 55. 2.1 Panorama Económico-Laboral Chileno durante el Gobierno de la Unidad Popular (1970-1973). Consecuente con su programa de gobierno, el Presidente de la República Salvador Allende Gossens, firmó un acuerdo de mutua cooperación con la Central Única de Trabajadores. Otro avance más, desde que Eduardo Frei Montalva aceptó en 1969 fijar de consuno la política de salarios para 1970. La inclusión de la CUT en el gobierno de la Unidad Popular generó inmediata oposición en el Congreso. El 12 de mayo de 1971 Allende firmó un proyecto de ley en que se le concedía legalidad a la CUT y suministraba los métodos adecuados de financiamiento. Esta incorporación al aparato de planificación del Estado, tal como se entiende, implicaba que en la planificación centralizada de la economía los sindicatos representados tendrían que velar porque en las empresas se desarrollaran los planes de producción fijados.37 El concurso de la CUT en el gobierno de la Unidad Popular puede entenderse como una manera de moderar la aguda politización que al interior de cada sindicato libraban socialistas y comunistas. El triunfo de la UP en gran medida fue producto del trabajo político que los mismos militantes de los partidos afines a Allende efectuaron en su calidad de dirigentes y afiliados en las bases sindicales. Frente a las contradicciones ideológicas entre los partidos Socialista y comunista, al interior de los sindicatos y de las federaciones afiliadas o no a la CUT, la concientización en torno al cambio que representaba la UP fue fundamental en aquel 37 Ulloa, Víctor. (2003). El movimiento sindical chileno del siglo XX hasta nuestros días. Santiago de Chile: Organización Internacional del Trabajo. Pp. 11. 55
  • 56. porcentaje del electorado autodefinido como apolítico o indiferente. El vínculo CUT- gobierno de la UP no implicaba un mutuo cheque en blanco. Es más, con mayor peso la atención de la CUT se orientaría hacia el gobierno y desde allí hacia el Estado. Más que nunca la macroorganización de los trabajadores-con la delicada y debida independencia respecto de los partidos de gobierno-podía convertir las demandas económicas en elementos de presión política. Esto colocaba a la CUT en una posición particular. Por una parte, ser el receptor de la presión social proveniente de los sindicatos, del movimiento obrero en general y de los movimientos sociales de trabajadores y, por otra, cumplir con el perfil diseñado desde el gobierno respecto del modo de participar en la planificación centralizada de la economía, uno de los elementos de la vía chilena hacia el socialismo.38 El diagnóstico que elaboró la Unidad Popular respecto de la economía chilena tenía cuatro características fundamentales: monopólica, dependiente, oligárquica y capitalista. Algunos indicadores económicos evidenciaban el alto grado de concentración de la economía. Hacia 1960, 248 firmas controlaban todos y cada uno de los sectores de la economía y el 17% de todas las empresas concentraban el 78% de todos los activos. En la agricultura, el 2% de los predios poseían el 50% de la tierra y, en la minería, tres empresas norteamericanas controlaban el 60% de las exportaciones chilenas en 1970. Por último, en la banca, el 50 % de los depósitos y créditos estaban controlados por tres bancos.39 Estas características en la distribución del ingreso generaban un patrón de consumo y demanda determinado. Esta desigualdad en el ingreso y la riqueza conducían a un alto grado de concentración del poder. 38 Ulloa, Víctor. OP.CIT. Pp. 11 y 12. 39 Ulloa, Víctor. OP.CIT. Pp. 12. 56
  • 57. A fin de cambiar las condiciones económicas se requería alterar sustancialmente la estructura de la propiedad. El gobierno de la Unidad Popular se perfilaba como un experimento histórico en el que la transición al socialismo sería por la vía institucional. Lo que estaba en juego era el reemplazo de la estructura económica por la construcción del socialismo.40 Estos cambios de estructura abarcaban las siguientes áreas: a) Nacionalización de los principales recursos del país, b) Expansión del Área de Propiedad Social, APS, c) Intensificación de la Reforma Agraria, d) Estabilización del sistema bancario, e) Control estatal de las principales firmas mayoristas y distribuidoras. La política económica aplicada por el equipo económico de la UP apuntaba a reducir la inflación, elevar el crecimiento del producto, reducir el desempleo y aumentar los salarios reales. En otras palabras, era una política redistributiva. En 1971, todos los indicadores mostraron cifras históricas. El crecimiento del PGB fue de 8%. Pero estas políticas macroeconómicas de corto plazo apuntaban a reactivar y redistribuir muy rápidamente. Esto se traduciría en una fuerte base social para llevar a cabo los verdaderos cambios de estructura. Para concitar apoyo popular a la lucha que se libraría para producir esos cambios en la superestructura era necesario mantener reajustes de salarios nominales y reales constantes y, por otro lado, establecer un férreo control de precios. Los éxitos macroeconómicos de 1971 era imposible mantenerlos en el tiempo de no producir rápidamente el reemplazo de la estructura económica por la construcción del socialismo.41 40 Ib Idem. 41 Ib Idem. 57
  • 58. La sobreexpansión de los salarios reales en 1971 estuvo relacionada en forma significativa con la efectividad de los controles de precios. Sin embargo, los reajustes salariales de los trabajadores sobrepasaron los límites establecidos entre la Unidad Popular y la Central Única de Trabajadores. La larga tradición de los sindicatos en orden a maximizar los reajustes de salarios y la competencia de los líderes sindicales democratacristianos, que procuraban mejorar la oferta de sus rivales de la UP, explican este comportamiento. 42 En la política redistributiva, que se mantuvo inflexible hasta fines de 1972, era vital el aumento del gasto público y un elevado nivel de salarios. El incremento de la masa monetaria circulante fue lo que provocó los efectos más visibles y superficiales del colapso de la UP: colas, mercado negro y desabastecimiento.43 Por otro lado, las políticas redistributivas necesitaban mantener parejo y controlado el precio de las exportaciones y el control cambiario. En 1971 el precio del cobre tuvo una abrupta caída que se reflejó en la balanza comercial. No obstante, este indicador no fue considerado: en 1971 el nivel del consumo global creció en 12,4% y la inversión pública aumentó en 10,3%. El aumento de los salarios reales y los estrictos controles de precios generaron contracción de las utilidades en el sector productivo. Este recalentamiento de la economía, en términos políticos simbolizaba la lucha que en variadas esferas de la producción se estaba produciendo, respecto del traspaso de la propiedad de los medios de producción de una clase a otra. En 1972 había señales claras de que la inflación se estaba disparando: sobreoferta de dinero y mercado negro eran sus signos más visibles.44 42 Ib Idem. 43 Ib Idem. 44 Ib Idem. 58
  • 59. No obstante las señales provenientes de la realidad, 1972 estará marcado por la mantención del patrón redistributivo, a lo que se suma el aumento de la emisión monetaria. La confrontación por producir o detener los cambios de fondo era evidente. A la Marcha de las Cacerolas Vacías, en diciembre de 1971, se suma la derrota electoral del gobierno en dos elecciones parlamentarias parciales y su victoria en una. La polarización evidente de la sociedad chilena, desde 1972, se manifestó en una serie de luchas en todos los espacios públicos. El crecimiento de la violencia política llevó al gobierno a firmar una nueva Ley de Control de Armas, en octubre de 1972. A esto se suma el paro de los camioneros y la respuesta de los militantes de los Cordones Industriales quienes, a su vez, se tomaron aquellas fábricas de Santiago que habían sido abandonadas por sus dueños.45 Las elecciones parlamentarias de 1973 arrojaron un 44% de los votos para el gobierno y un 55% para la oposición. Esto implicaba que la oposición no tenía los votos para acusar constitucionalmente al Presidente. Pese a la derrota del gobierno su porcentaje representaba un crecimiento notable si se le compara con el 30% obtenido en 1970. Este virtual empate gobierno-oposición implicaba que el Presidente no podía ser acusado constitucionalmente. Por otra parte, el crecimiento en la votación fue interpretado en el gobierno como un aliciente a redoblar la presión en aplicar lo que aún faltaba del programa de gobierno. Los discursos y análisis relativos a estos proyectos consistían en largas discusiones constitucionales en medio de la lucha ideológica en todos los niveles de la sociedad civil.46 45 Ulloa, Víctor. OP.CIT. Pp. 13. 46 Ib Idem. 59
  • 60. 2.2 La CUT durante la Unidad Popular. La actuación de la Central Única de Trabajadores y del movimiento sindical durante el gobierno de la Unidad Popular no es independiente del curso de los acontecimientos que se sucedían en los frentes de lucha y en las fases de tránsito del gobierno de la Unidad Popular. La primera fase que abarca todo el año 1971 es la continuación de las querellas ideológicas entre socialistas y comunistas, a las que se deben incorporar la presión entablada por el sindicalismo democratacristiano para mantener constante el ritmo de crecimiento de los salarios reales. La segunda fase abarca el período 1972 hasta el golpe del 11 de septiembre. En la medida en que la economía empezó a recalentarse y los efectos agregados se hicieron innegables, las querellas al interior de la CUT y del movimiento sindical se hicieron más evidentes. Las políticas redistributivas tenían un componente eleccionario trascendental, dentro y fuera del movimiento sindical. Mientras los socialistas llamaban a mantener la expansión del salario, los comunistas querían la contracción de éstos.47 Hasta 1970, el máximo organizacional a que aspiraron los trabajadores fue el modelo del sindicato y del cual la CUT fue su culminación. El movimiento sindical y de los trabajadores en general sobredimensionaban el papel del Estado al tener expectativas que desde el gobierno se aplicarían las políticas de cambio estructural. Con el ascenso de la Unidad Popular esta creencia se redobló. Nunca el movimiento sindical y los partidos del bloque de gobierno calcularon el grado de complejidad y de resistencia frente a los cambios aplicados por el aparato de gobierno, como tampoco los profundos efectos en el tejido social, al punto que la labor del movimiento sindical fue 47 Ib Idem. 60
  • 61. inocua para hacer frente al grado de profundidad que alcanzaron los cambios y contrarrestar la oposición a ellos. Salvo por las discusiones ideológicas respecto de la velocidad del cambio, entre socialistas y comunistas, el desempeño de la CUT y del movimiento sindical en todo momento fue formal. Los desfiles con que la CUT saltó a la calle en defensa del gobierno no contribuyeron sino a agudizar las contradicciones, pero sin prepararse ni proponer las vías que conducían al enfrentamiento armado. El movimiento sindical y los partidos del bloque de gobierno fácilmente podían ser sobrepasados en su papel conductor de masas. Ante la presión para que las expropiaciones disminuyeran, éstas continuaron junto a otras acciones emprendidas por grupos de obreros independientes. Este activismo proyectaba la imagen de una participación de masas que había logrado su propio impulso y escapaba a los canales institucionales. Era el orden social el que estaba en juego. En ese escenario, la CUT, al igual que el Partido Comunista, buscó reducir el atrincheramiento y propició el diálogo con la Democracia Cristiana. Los puntos a negociar suscitaron rechazo al interior de la Unidad Popular y de la DC. El 17 de agosto de 1973 este acercamiento fracasó. El 21 de agosto renunciaba el general Carlos Prats, preludiando el total aislamiento del gobierno.48 2.3 Principios Neoliberales del Régimen Militar en el ámbito laboral. El golpe de Estado evidenció la debilidad estructural del movimiento sindical y de los partidos políticos del bloque de gobierno. La Unidad Popular fue incapaz de convertir un organizado movimiento de masas en un ejército popular. La politización del 48 Ib Idem. 61
  • 62. movimiento sindical en lo medular servía para el control de la calle, no para enfrentar un ejército regular.49 Frente a la supresión de los sindicatos y otras medidas tomadas por los militares inmediatamente, desde la clandestinidad se formó un frente antijuntista. Este referente suscribió la tesis de la libertad política antes que adoptar métodos de resistencia. Desarticulando hasta el mínimo de la capacidad reorganizativa de los partidos de izquierda, la dictadura también mutiló a los sindicatos. La mayoría de los ejecutados, encarcelados y desaparecidos eran líderes o miembros de sindicatos. Los primeros decretos proscribieron a todas las federaciones nacionales y a la mayoría de las organizaciones afiliadas a la CUT, negando a todos los sindicatos y a sus líderes el derecho a la asociación, prohibiendo toda actividad colectiva y política.50 La aplicación inicial del modelo redistributivo hacia la clase alta, más la reducción de los programas de asistencia social hacia las clases bajas y el desempleo mermaron considerablemente la reorganización del movimiento sindical. La promulgación entre 1975 y 1976 de diversos Estatutos Básicos referidos a la organización de la empresa, capacitación y empleo, permitieron abrir un espacio de discusión. Por su parte, el Plan Laboral sólo permitía actividades sindicales a nivel de fábrica. Incluso en ellas la ley prohibía la negociación colectiva o la huelga.51 En la segunda mitad de la década de 1970 los sindicatos de trabajadores se reafirmaron gradualmente desde sus bases locales, reorganizándose en federaciones amplias aunque ilegales. A finales de la década de 1970 había dos tipos de sindicalismo: un sindicalismo de gobierno constituido por el Frente de Acción Laboral y el sindicalismo de oposición constituido por la Coordinadora Laboral, a la que se sumó el Grupo de los Diez, el Frente Unitario de Trabajadores y la Confederación de Empleados Particulares. 49 Ulloa, Víctor. OP.CIT. Pp. 14. 50 Ib Idem. 51 Ib Idem. 62
  • 63. Según estadísticas publicadas por la Universidad de Chile (1979) en 1973 había 933.319 afiliados, mientras que en 1979 la cifra se había estancado en 915.569. No obstante este estancamiento en la afiliación, bajo el activo de oposición y resistencia, a contar de 1977 se llevaron a cabo diversas manifestaciones. Notoriedad alcanzó un paro efectuado en noviembre de ese año en el mineral de El Teniente. En 1978, el modelo de relaciones laborales implementado por la dictadura experimenta un endurecimiento y definición. Se dicta el Plan de Fomento del Empleo y Eficiencia en la Acción Social, el Plan Kelly, y se dicta el Decreto 2.200 en mayo de 1978. En junio de 1978 se constituyó la Coordinadora Nacional Sindical.52 El Decreto Ley 2.200 (Plan Laboral) y el Plan Kelly constituyen el inicio de una serie de “modernizaciones” con que la dictadura pretendía remodelar las relaciones laborales, de salud, de la administración pública y gubernamental. Se trataba de poner en concordancia esas estructuras con las reformas en el modelo económico y de administración política de la economía y de las finanzas. En términos del sector trabajo, la dictación del Plan Laboral en julio de 1979 es uno de los elementos clave en la vida laboral de aquellos años. Este plan establecía los procesos de negociación colectiva, procediéndose a derogar el decreto 198 de septiembre de 1973 que suprimió las libertades y derechos sindicales. El Plan Laboral buscaba encauzar y controlar al movimiento sindical prohibiendo los sindicatos por ramas productivas, estableciendo los sindicatos por empresas, interempresas, independientes y transitorios.53 El proceso de reformas efectuado por la dictadura desde 1978 se asienta en un modelo económico y en un diagnóstico acerca del papel del Estado y la sociedad en la Historia de Chile, especialmente desde 1932 hasta 1973. Para el equipo económico del régimen 52 Ib Idem. 53 Ib Idem. 63
  • 64. militar la intervención del Estado en la economía generaba distorsiones. El Estado era el mecanismo y no la solución al problema de la pobreza y la inequidad del ingreso. El lento crecimiento de la economía chilena se debía a una mala asignación de recursos, producto de políticas económicas deficientes, principalmente en lo que se refiere a las políticas cambiarias, arancelaria, tributaria y de precios. El corolario de este proceso era la creciente presencia del Estado en la esfera económica y el mal uso del poder político.54 Frente a ese diagnóstico, los economistas del régimen propusieron el Estado Subsidiario, el que se regía por un conjunto de principios políticos y económicos que: a) Establecían la vigencia del mercado como asignador de recursos. b) Ordenaban la apertura del comercio exterior. c) Debía expandir el gasto público a una tasa inferior al crecimiento del PGB. d) Se debían generar incentivos económicos para estimular la productividad del trabajo.55 Estos principios se tradujeron en una serie de reformas. La dictadura desmanteló el área de propiedad social, estableció la libertad de precios, un tipo de cambio único, el Impuesto al Valor Agregado, la reducción del empleo público, la atomización sindical, la reducción del déficit fiscal, la reducción del salario real y una serie de otras reformas en el mercado de capitales y en la cuenta de capitales. Todo esto en medio de un lento y fluctuante crecimiento del PGB entre 1974 y 1981, una reducción de la inflación y del desempleo que en 1981 llegaba a 16%. Estas cifras eran mostradas por los economistas de la dictadura como el “milagro económico”, desconociendo hasta el día de hoy que el “milagro” estuvo asociado al boom de las 54 Ulloa, Víctor. OP.CIT. Pp. 15. 55 Ib Idem. 64
  • 65. importaciones y al boom especulativo, fundamentalmente financiado con endeudamiento externo.56 Entre 1982 y 1983 se produjo el colapso económico y financiero. En 1983 el PGB fue - 0,7%, mientras que el desempleo efectivo fue de 31,3% y la inflación a nivel del IPC fue de 23,1%. En medio del colapso los análisis económicos coincidieron en afirmar que su origen se debía a la entrada del crédito extranjero abundante como la causa de la expansión del gasto interno y del déficit comercial.57 La devaluación a contar de junio de 1982 y las medidas tomadas por el Banco Central produjeron el efecto que el desempleo aumentara al 20%, al tiempo que aumentó el nivel de endeudamiento de las personas. Para salvar a algunos privilegiados de la dictadura se efectuaron reprogramaciones especiales para los grandes grupos económicos, la “cartera mala” de la banca privada fue adquirida por el Banco Central. Mientras, por otro lado, al desempleo elevado se unía la disminución de los salarios reales, esto último como consecuencia prevista del ajuste recesivo para salir de la crisis de 1982-1983. Las tasas de desempleo y la quiebra de numerosas industrias provocaron una serie de huelgas parciales: Pizarreño, Madeco, Colbún Machicura. Al ajuste interno se debe agregar las discriminaciones y preferencias. Mientras menos de 10.000 deudores en dólares se beneficiaron, 400.000 desocupados no recibieron nada.58 56 Ib Idem. 57 Ib Idem. 58 Ib Idem. 65
  • 66. 2.4 El Plan Laboral de Piñera. El primer prerrequisito para un mejor funcionamiento del modelo neoliberal era un ambiente de tranquilidad laboral. A fines de 1978 era difícil preservar la calma dentro de los centros fabriles. El derecho laboral seguía en interdicción y los procesos de negociación colectiva estaban suspendidos desde 1973.59 El Plan Laboral del Ministro del Trabajo José Piñera Echenique se encargó de bajar la presión de la caldera social que estaba siendo alimentada poco a poco por dirigentes de oposición, con la ayuda de organismos sindicales extranjeros.60 La normativa limitó el derecho de huelga a sólo 59 días. Permitió el lockout empresarial-vale decir el cierre de la unidad productiva por parte del propietario durante el conflicto-y la contratación de personal de reemplazo mientras se prolongara la huelga. De hecho, eliminó el derecho a negociar en el sector agrícola donde los trabajadores en conflicto pueden ser expulsados del predio.61 También terminó con las normas de inamovilidad y aumentó las atribuciones de los patrones para ejercer el control de los trabajadores. El Estado dejó de intervenir en los conflictos como mediador, tal cual lo hacía hasta 1973, a través de las comisiones tripartitas, que desaparecieron. Las negociaciones se difirieron en el tiempo, de acuerdo con un orden alfabético según el nombre de la empresa, a fin de evitar una alta conflictividad en un período breve. 59 Delano, Manuel; Traslaviña, Hugo. (1989). La herencia de los Chicago Boys. Santiago de Chile: Ediciones del Ornitorrinco. Pp. 75. 60 Ib Idem. 61 Ib Idem. 66
  • 67. Restringió el ámbito de la negociación al interior de la empresa, quitando con ello poder a las federaciones y confederaciones sindicales, las cuales quedaron impedidas de negociar por áreas de producción.62 Aunque, efectivamente, esta legislación flexibilizó el funcionamiento de las organizaciones y otorgó mejores condiciones para formar sindicatos, el grueso de sus disposiciones les restó capacidad negociadora a los trabajadores. Esta fue la primera modernización puesta en práctica de una sola vez. El régimen impulsó el Plan Laboral para alejar la amenaza de boicot internacional a las exportaciones chilenas, hecha por la anticomunista central obrera estadounidense American Federation of Labour and Congress of Industrial Organization (AFL-CIO). La causa del llamamiento a boicot, realizado el 24 de diciembre de 1978, fue la violación sistemática de los derechos sindicales bajo el gobierno de Pinochet.63 Dos días después de la amenaza asumió como ministro del Trabajo y Previsión Social José Piñera Echenique, para enfrentar el boicot. Economista, asesor del grupo de Cruzat-Larraín y ex democratacristiano, Piñera dialogó con los líderes de la AFL-CIO para ganar tiempo. Lo consiguió moviéndose rápidamente. Entre sus asesores estuvo Hernán Buche, quien en un fin de semana leyó la legislación laboral norteamericana para ver cuáles de sus contenidos podían ser adaptados a la realidad chilena.64 En dos semanas, el equipo de Piñera diseñó las bases del Plan Laboral y se permitieron las asambleas sindicales. A mediados de 1979 las normas estaban dictadas y el fantasma del boicot se alejó. La misma veloz mecánica aplicaron en 1978 los Chicago Boys para realizar elecciones sindicales, prohibidas desde el golpe militar. 62 Ib Idem. 63 Ib Idem. 64 Ib Idem. 67
  • 68. La represión al movimiento sindical fue especialmente dura. La Central Única de Trabajadores (CUT) fue disuelta por el bando N° 12 del 17 de septiembre de 1973. De las 130 federaciones y confederaciones afiliadas a la CUT, una cuarta parte sobrevivió al golpe militar de 1973. Un recuento entregado por los sindicatos a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) mostró que en 16 organizaciones nacionales fueron despedidos más de 2.200 dirigentes sindicales. Un total de 110 dirigentes fueron muertos y 230 encarcelados. En 1978, el ministro Sergio Fernández disolvió 7 federaciones y sindicatos y confiscó sus bienes. La medida afectó a 400 sindicatos afiliados y 112.795 trabajadores sindicalizados, aunque según fuentes laborales perjudicó a 539 sindicatos y 300.000 afiliados. El Decreto 198 impedía la elección de dirigentes y el Decreto 2.200 permitió el despido de cualquier trabajador, sin indemnización, por realizar “actos ilícitos”. El Decreto 2.345, también dictado por Fernández, permitió el despido de funcionarios de la administración pública sin sumario previo.65 Pese a estas normas, hubo alrededor de 50 conflictos laborales, de carácter defensivo. Además hubo declaraciones, críticas verbales y programas de acción sindical. Las movilizaciones más significativas antes de la promulgación del Plan Laboral fueron dos, ambas en 1978: la marcha del 1° de mayo, reprimida con un saldo de 600 detenidos, y la “huelga de las viandas”, no asistencia a los casinos de la empresa, de los trabajadores del cobre de Chuquicamata, pidiendo reajustes de salarios. La protesta culminó con 74 detenidos, 10 deportados a pequeñas localidades y despidos.66 Para frenar la lenta y tenaz rearticulación del movimiento sindical, que renacía a pesar de la represión, el Ministro del Trabajo Vasco Costa anunció el 27 de octubre de 1978 que el 31 del mismo mes se debían realizar elecciones en los sindicatos. Fue una 65 Delano, Manuel; Traslaviña, Hugo. OP.CIT. Pp. 76. 66 Delano, Manuel; Traslaviña, Hugo. OP.CIT. Pp. 77. 68
  • 69. elección sin propaganda ni posibilidad de participación de los que entonces eran dirigentes, ni de los que hubieran realizado actividad política en los últimos diez años.67 El objetivo encubierto bajo esta “apertura” fue preparar el terreno al Plan Laboral, en el sentido de tener una capa de dirigentes sindicales inexpertos y despolitizados para enfrentar la primera negociación colectiva en dictadura.68 Dos decretos-leyes (D.L.) dictados a mediados de 1979 son los pilares del Plan Laboral: el 2.758, sobre negociación colectiva, y el 2.756 sobre organizaciones sindicales. Estos, junto con el D.L. 2.200 sobre contratos de trabajo, reemplazaron de hecho, y después de derecho, al Código del Trabajo de 1931.69 Las normas de Piñera derrotaron definitivamente la idea del Estatuto Social de la Empresa y de reforma al antiguo código, del general de la FACH Nicanor Díaz Estrada, quien fue ministro del Trabajo. Díaz Estrada, con el apoyo de Leigh, procuró atraer al sindicalismo democratacristiano moderado, permitiendo cierta autonomía, pero dentro del marco autoritario. Su plan podría haber prosperado, pero no bajo el modelo excluyente de los Chicago Boys. La iniciativa fue representativa del sector menos ortodoxo en el período de las pugnas dentro del régimen para definir su política económica y social.70 Para sortear el Estatuto Social de la Empresa aprobado en 1975, los Chicago Boys promulgaron como decretos-leyes la nueva legislación laboral. Después, cuando ésta fue transformada en Código del Trabajo, se dispuso expresamente-en el artículo 2°-la derogación de este Estatuto.71 67 Ib Idem. 68 Ib Idem. 69 Ib Idem. 70 Ib Idem. 71 Ib Idem. 69
  • 70. Las nuevas leyes adaptaron las relaciones laborales a un modelo económico en que el rol del empresario era determinante. Para ello procuraron atomizar y reducir al movimiento sindical, que históricamente había sido conducido por la izquierda. Las cifras de afiliación sindical indican que consiguió plenamente esta meta. En 1973 los asociados a sindicatos eran 939.000 trabajadores, cerca del 31 por ciento de la fuerza de trabajo. En 1989, los afiliados a sindicatos apenas se acercaban a 500.000 trabajadores y ellos representaban el 10,7 por ciento de la fuerza de trabajo. A la vez, el número promedio de trabajadores afiliados por sindicato disminuyó desde 166, en 1973, a 71 en 1987.72 El Plan Laboral también atenuó los conflictos dentro de las empresas, por las restricciones que tuvo la huelga legal. Pero no pudo terminar con los conflictos sociales. Piñera, un convencido del “milagro”, creyó que su plan se estrenaría en condiciones de alto crecimiento económico.73 Durante sus dos primeros años de aplicación así sucedió efectivamente. Las negociaciones permitieron entonces algunos aumentos de salarios por sobre el IPC en las empresas ubicadas en los sectores más dinámicos. Pero durante la crisis, el Plan Laboral mostró su incapacidad para constreñir los conflictos sociales. La aplicación de las normas de Piñera, por más restrictivas que fueron, permitieron la rearticulación del movimiento sindical.74 Paradójicamente, la gradual reconstrucción de los sindicatos fue en torno a la lucha por derogar o modificar el Plan Laboral. La renovación de dirigentes, los acuerdos entre los partidos, pero sobre todo la magnitud de la crisis de 1983, situaron al movimiento sindical a la cabeza de las jornadas de protesta nacional, impulsadas primero por el 72 Delano, Manuel; Traslaviña, Hugo. OP.CIT. Pp. 78. 73 Ib Idem. 74 Ib Idem. 70
  • 71. Comando Nacional de Trabajadores, organismo que antecedió a la creación de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, en agosto de 1988.75 75 Ortega, Miguel. (1984). “El Cardenal nos ha dicho 1961-1982”. Santiago de Chile: Editorial Salesiana de Chile. Pp. 74. 71
  • 72. SECCIÓN II PENSAMIENTO SOCIAL DE MONSEÑOR CARLOS CAMUS LARENAS Y SU INFLUENCIA EN LA ORGANIZACIÓN DEL MOVIMIENTO OBRERO RURAL DE LA PROVINCIA DE LINARES (1976-1984) 72
  • 73. 3.1 El Cardenal Raúl Silva Henríquez y Monseñor Carlos Camus Larenas al interior de la Iglesia Católica en Chile. En distintos ámbitos, el Cardenal Raúl Silva Henríquez y Monseñor Carlos Camus Larenas, desempeñaron un papel destacado en la Iglesia Católica Chilena durante los años de la dictadura militar, el cual tuvo implicancias importantes en la vida nacional. El Cardenal Raúl Silva Henríquez contribuyó a la permanente defensa y respeto por los derechos humanos mediante la creación del Comité Pro-Paz en 1973 y posteriormente la creación de la Vicaría de la Solidaridad en 1976. En el mismo sentido, pero dirigido a la persona del trabajador rural, Monseñor Carlos Camus Larenas, propició las instancias para la organización del movimiento obrero campesino en la provincia de Linares durante los años que desempeñó el cargo de Obispo de la ciudad de Linares a través de la creación de la Fundación para el desarrollo campesino dependiente del Obispado de Linares y orientado a la educación del obrero rural y al apoyo a este mediante el otorgamiento de créditos para el desarrollo de la actividad agrícola y aprovechamiento de los recursos agrícolas que este poseía. “La llegada del señor Obispo, don Carlos Camus, fue una bendición de Dios para Linares, especialmente, para los campesinos, pobladores, jóvenes y perseguidos. Promovió de inmediato las Comunidades Cristianas, descentralizando las Parroquias. Realizando cursos y cursillos para las familias con problemas, ayudando al desarrollo de la pequeña empresa; los huertos familiares, la ayuda a las cooperativas o comités campesinos. El Pastor, el amigo, el defusor, la voz de los que no podían hablar; quien no le tuvo miedo al dictador”.76 76 Villalobos Sepúlveda, Carlos. (2006). Linares. Su Historia a través del tiempo. Linares: Imprenta Gabriela. Pp. 67. 73
  • 74. Al respecto, Monseñor Carlos Camus Larenas manifiesta plena concordancia con la Doctrina Social del Cardenal Raúl Silva Henríquez. “¿Cree que en algún momento se separó de la perspectiva social que mantenía la Vicaría de la Solidaridad? ¿En qué aspectos? “No, yo creo que siempre estuvimos en sintonía, yo soy muy amigo con todos los de la Vicaría entonces lo que propiciaba siempre era la Doctrina Social de la Iglesia, en eso coincidíamos, ahora en cosas concretas puede haber habido alguna diferencia en alguna actuación concreta, pero no tengo recuerdos de eso más bien como estábamos todos luchando contra la dictadura teníamos que estar muy unidos y coincidir en nuestros planteamientos”.77 Monseñor Camus critica el modelo económico neoliberal impuesto por la dictadura militar. “No es sólo tarea del gobierno. Hoy día los privados tienen más dinero que el gobierno. Las grandes corporaciones multinacionales son más poderosas que muchos estados subdesarrollados. Al interior de los países ocurre lo mismo. El dinero manda en la política, en los medios de comunicación y en toda la vida social. La mayoría de los hombres somos esclavos de poderes sin nombre que controlan hasta la vida familiar. La solución, entonces, va mucho más allá de la caridad individual. Siempre será importante el testimonio personal y la limosna enriquece al que la practica; pero es necesario apoyar todas las políticas sociales que tiendan a disminuir la brecha creciente entre ricos y pobres”.78 “Hay hombres inteligentes que han estudiado la Ciencia Económica, el nuevo Dios de la sociedad actual. Es inútil discutir con ellos. Sufren una deformación profesional. Algunos están llenos de orgullo y desprecian a los demás, a quienes consideran “gasfiters”. Ellos han construido lo que se llama “la sociedad economicista” que sacrifica al hombre en aras del éxito del modelo. Pero de repente la Historia les pasa la cuenta con crisis y nuevos sufrimientos para los más pobres. 77 Entrevista Monseñor Carlos Camus Larenas. “Reforma previsional del régimen militar”. Karem Valdebenito Alarcón. 2007, noviembre, 21. 78 Camus Larenas, Carlos. (1989). Justicia Social. Linares: Obispado. Pp. 8. 74
  • 75. Parafraseando una frase que se ha hecho famosa, la Economía de un país es algo demasiado serio para dejarla sólo en manos de los economistas. O de los ingenieros comerciales, que son como aprendices de brujos. La Doctrina Social de la Iglesia también tiene algo que decir, porque es parte de la Moral Cristiana. Y, como dijo Octavio Paz, el premio nobel mejicano: “Llegará el día en que la Moral le cobrará sus cuentas a la Historia”.79 El Cardenal Raúl Silva Henríquez fue el representante de la Santa Sede en Chile durante un extenso período de su historia. El Cardenal en su calidad de tal participó de numerosos acontecimientos de carácter público y privado en los cuales dejó de manifiesto la Doctrina Social de la Iglesia Católica. De esta forma, se exponen a continuación los sucesos más relevantes de la Historia de Chile y de los cuáles formó parte el Cardenal. Durante sus años de Episcopado, entregó su opinión a los medios de comunicación social acerca de la relación entre la política y la Iglesia, sosteniendo que a partir de las directrices establecidas en el Concilio Vaticano II para la Iglesia Católica, esta está al servicio de la persona humana, sin ningún tipo de discriminación, ya sea al servicio del pobre, del enfermo, del peregrino e incluso del encarcelado. Es decir, la Iglesia Católica desempeña un rol importante en la vida social. La Iglesia Católica también desempeña una función en la política ya que participa de la comunidad nacional y está asimismo al servicio del Bien Común. “Obispos, sacerdotes y religiosos no podemos empeñarnos en una política partidista, por más que individualmente poseamos legítimas preferencias y cumplamos consecuentemente nuestros deberes ciudadanos. Pero en nuestra condición de pastores, nuestra tarea es 79 Camus Larenas, Carlos. (1989). OP.CIT. Pp. 9 y 10. 75
  • 76. reafirmar los grandes principios e imperativos morales, denunciando todo atropello del hombre y anunciando el Evangelio de la Paz, fruto de la Justicia”.80 En 1970, al celebrarse el Día del Trabajo, el Cardenal se pronunció acerca de la situación de los obreros explotados y encarcelados. Se dice celebrar, aunque el acontecimiento que le dio origen sea, en sí mismo, un hecho triste y deplorable. El mundo obrero celebra antes que una masacre un testimonio. El testimonio de que él mismo puede y debe ser, en inquebrantable unidad, el principal protagonista de su propio destino. El mundo obrero debe hacer valer su dignidad de personas.81 En esta ocasión los trabajadores celebran una conquista que hoy parece obvia e indiscutible, la jornada de 8 horas, la cual se logro dejando a un lado los intereses personales. Los legítimos intereses del mundo obrero y campesino están mejor defendidos cuando sus organizaciones son realmente representativas y cuentan con la participación responsable de los mismos trabajadores.82 Pero la organización solidaria de los trabajadores no basta para que sus derechos sean respetados sino que esta es una tarea que debe asumir la sociedad en su conjunto. Ese mundo que sufre las amenazas de la inseguridad en el trabajo, los despidos arbitrarios, cesantías y huelgas que se prolongan a veces hasta la exasperación.83 Se debe establecer una forma de convivencia en que “nunca más el trabajo esté contra el trabajador, sino que siempre el trabajo sea para el trabajador, y el trabajo esté al servicio del hombre, de todos los hombres y de todo hombre”.84 80 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 75. 81 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 76. 82 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 77. 83 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 77 y 78. 84 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 78. 76
  • 77. El Cardenal Raúl Silva Henríquez realiza un llamado a los sacerdotes, religiosos y laicos a orar por los que son indignamente explotados, con ultrajes encarnecidos en su cuerpo y en su alma, envilecidos por un trabajo degradante sistemáticamente querido, organizado e impuesto.85 En mayo de 1970, el Cardenal se pronuncia sobre la noticia de la entrega de tierras a los campesinos por parte de la Iglesia. La Iglesia tomó la decisión de distribuir estas tierras a quienes con su trabajo y esfuerzo prolongado demostraron capacidad y responsabilidad para ser propietarios de ellas. De esta forma, la Iglesia Católica inicia la Reforma Agraria, distribuyendo las tierras de la Iglesia. Siendo el motivo de esta entrega el que los bienes de la Iglesia son los bienes de todos los hombres, especialmente de los que menos tienen, los bienes de los pobres. “Y porque los bienes de la Iglesia, espirituales y materiales, son para todos los hombres, debíamos dar este paso efectivo que favoreciese especialmente a quienes habían contribuido con su trabajo a mantenerlos y aumentarlos en estas tierras. Estas tierras sirvieron durante mucho tiempo para ayudar al culto de Dios, a las obras del apostolado, a la mantención del clero. Pero consideramos que por encima de estas necesidades estaba el porvenir de los trabajadores de la tierra, su dignidad y sus posibilidades de cultura. Creíamos que nuestro ejemplo contribuiría a crear un espíritu de reforma y de transformación de nuestros campos, cambiando sistemas de dependencia y opresión por nuevas formas de vida, donde el trabajador campesino se sintiese responsable, respetado y digno. Un sistema que le permitiese trabajar en lo que es suyo, que asegurase su porvenir y el de sus hijos. Un sistema de más justa división de tierras, demasiado extensas o mal explotadas, que beneficiase al trabajador y, a largo plazo, a todo el país”.86 85 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 78. 86 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 80. 77
  • 78. Al iniciarse el proceso de Reforma Agraria muchos propietarios agrícolas debieron entregar sus tierras, para que estas fueran divididas según la Ley. El Cardenal hace mención a este hecho como una situación dura, difícil e inexplicable para quienes no piensan que todo bien que el hombre posee: educación, propiedad y riquezas, cualidades y aptitudes, no son algo para “atesorarlo para sí”, sino que tienen un destino social. “Si hoy muchas familias deben aceptar la expropiación de sus tierras, las tierras de sus antepasados, deben recordar también que en ellas han trabajado generaciones de campesinos que han dejado en ellas su dolor, su esfuerzo de años, sin haber tenido nunca la posibilidad de establecerse en ellas como en lo propio, sin poder esperar el futuro con tranquilidad, porque no era su tierra”.87 El objetivo que la Iglesia persigue al comenzar la Reforma Agraria es un clima de paz nacional frente a la violencia que se vive en el país, el cual sólo es posible mediante la Justicia Social, es decir, mediante la distribución equitativa de los bienes y de las tierras. La libertad no puede ser una prerrogativa de unos pocos. En julio de 1970, a través del Canal 13 de la Universidad Católica, el Cardenal se expresa sobre las elecciones presidenciales. “La política y una elección en particular, son hechos y actividades en que se juega buena parte del destino de una comunidad”.88 La Iglesia Católica está al servicio de la comunidad por lo cual estos hechos no le pueden ser indiferentes. Un cristiano no deja de ser ciudadano, sino que por el contrario, tiene el deber de participar de la comunidad nacional. Según lo establecido en el Concilio Vaticano II: “La Iglesia como tal, no tiene ni está ligada a ningún sistema ni partido político”.89 Esta expresión se extiende tanto a los Obispos, sacerdotes como a los laicos cristianos. Si estos últimos se inclinan por una 87 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 80. 88 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 91. 89 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 91. 78
  • 79. determinada opción política, deberán aceptar que otros creyentes opten políticamente de la misma forma. La misión de la Iglesia es contribuir a la unidad nacional. “Por eso mismo, su jerarquía, su clero, sus obispos, sacerdotes y diáconos no pueden estar al servicio de una ideología o facción humana ni convertirse en militantes o activistas de una postulación política.”90 El único medio del cual dispone el sacerdote como integrante de la Iglesia para servir a la comunidad es el Servicio Sacerdotal. En este sentido, el Cardenal expresa: “Esto es lo que la Iglesia puede y debe aportar a la vida y al momento político de nuestra comunidad. Como Pastor de la Iglesia de Santiago, evoco con admiración y gratitud el recuerdo de mis antecesores, como Monseñor Crescente Errázuriz, quienes en épocas de aguda tensión reivindicaron para la Iglesia este camino de servicio, alejado de ambiciones o colusiones políticas”.91 El 3 de noviembre de 1970, a las 11 de la mañana, en la Iglesia Catedral, se celebró un acto de Acción de Gracias para orar y pedir por la Patria. Ese día asumía el mando de la nación el señor Salvador Allende. Al respecto el Cardenal expresó históricas palabras.92 Hace un llamado a poner término a la injusticia y a todos los yugos, como asimismo a devolver la libertad a los oprimidos. Una nación se construye sobre el pilar de la Justicia. Tanto aquel que recibió el mandato del pueblo, como aquel que lo recibió de Dios, aunque por caminos complementarios deben velar por la Justicia. “Este momento de oración se inscribe así en una antigua tradición religiosa; pero corrobora, al mismo tiempo, inapreciables tradiciones patrias. Tiene un carácter de símbolo y garantía de respeto: el respeto de los gobernantes por todas las formas de fe 90 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 92. 91 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 93. 92 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 104. 79
  • 80. religiosa; el respeto de las Iglesias por la legítima autoridad de los gobernantes; el respeto recíproco entre múltiples confesiones religiosas”.93 Con motivo de realizarse en Santiago el Encuentro de Cristianos por el Socialismo, el Cardenal fue invitado a patrocinar dicho acto. Al rechazar la invitación escribió una carta al Secretario del Comité Organizador en la cual manifiesta las contradicciones del documento elaborado para dicho Encuentro. “Es inadecuado patrocinar un encuentro de sacerdotes que están en una línea que a mi juicio no es la línea de la Iglesia y que afirman cosas y tienen actuaciones totalmente reñidas con expresas declaraciones del Episcopado Nacional”.94 El marxismo no es la mejor vía para la liberación del hombre. “El hacer coincidir el compromiso en el “proceso de socialización” con un programa determinado de “socialismo” y el servicio de liberación a los “pobres” y a la “masa” con una lucha clasista del “proletariado” es una simplificación del problema y de la realidad, superficial e impropia de una actitud cristiana y sobre todo sacerdotal”.95 Este programa reduce al cristianismo a un campo netamente socioeconómico y político. Mientras que el compromiso humanista de la Iglesia es más completo y profundo. El marxismo es excluyente y unilateral pues divide a los hombres en buenos y en malos, en opresores y en oprimidos, por simples razones económicas y de diferencias sociales.96 La lucha de clases y su interpretación marxista conlleva a un tipo de sociedad totalitaria y violenta. Los marxistas llaman a los cristianos a fomentar y mover energías más eficientes de cambios como los jóvenes y el pueblo. Y son precisamente estos medios donde la 93 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 106. 94 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 142. 95 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 144. 96 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 145. 80
  • 81. formación política debe estar apoyada en un proyecto de sociedad donde sus ideales y sus medios deben ser coherentes con la visión humanista del hombre.97 En junio de 1973, es invitado a Toledo para dialogar sobre la Pastoral de Liberación, el Cardenal Raúl Silva Henríquez, en tono coloquial expuso su pensamiento y experiencia. Se refiere en forma particular a la experiencia de la Iglesia Chilena que se encuentra abocada o enfrentada al cambio de estructuras y a un cambio de estructuras basadas o dirigidas por las corrientes políticas marxistas que existen en el país.98 Se expresa de Chile como un país atípico. “Chile es un país en América Latina que tiene una personalidad muy propia. Desde luego pertenece a la América Latina blanca. ¿Por qué digo esto? Por una cosa que nosotros conocemos y que no todos conocen aquí. En Chile los españoles encontraron una raza indómita, guerrera y mantuvieron con ella una guerra de siglos. La dominación de Arauco vino a realizarse en tiempos de la República. Debido a esto, España mantuvo en Chile un contingente militar muy grande; tuvo hasta 15.000 soldados en Chile en tiempos de la Colonia; de ahí que nuestra raza, que es en su mayoría de origen español, es blanca; el número de mestizos es pequeñísimo, el número de indios es pequeño y es absorbido por los blancos en una unión muy fácil, sin ninguna dificultad; en Chile no hay negros. En realidad Chile es así; pero no sólo desde este punto de vista es diferente de otros países de América. La inmigración chilena, en la época posterior a la Independencia, no es tan grande como para no haber sido absorbida por el pueblo, por la raza de Chile, de tal manera que no ha cambiado, yo diría, la impronta de la nacionalidad; tiene una nacionalidad muy fuerte, muy propia, conservada además por su situación geográfica. 97 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 146. 98 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 162. 81
  • 82. Chile tiene todas las características de una isla, porque al Norte tiene un desierto enorme de centenares de miles de kilómetros cuadrados que nos separan del Norte del continente; al Este tiene unas montañas altísimas intransitables (ahora con la aviación y en este siglo con el ferrocarril, pueden ser transitadas en todas las épocas); y por el Sur y por el Poniente tiene el mar. Todo ello ha hecho que Chile conserve su fisonomía; muchos en América Latina suelen decir que Chile, dentro de los variados países de América Latina, es atípico. Y es una cosa así. Entre estas cosas extrañas, Chile ha sido un país democrático, con una alternativa, en 150 años de democracia, de haber tenido una sola revolución, llamada efectivamente así. Los presidentes se han sucedido con mayor regularidad que en los Estados Unidos de América; no hemos tenido ningún presidente asesinado. La democracia ha sido una democracia liberal, si bien en el primer tiempo los condicionamientos para la votación en la elección de las autoridades dependían de las altas clases que gobernaban prácticamente el país. La libertad y la democracia eran relativas. Poco a poco fue naciendo y creciendo la clase media. Chile es uno de los pocos países de América Latina que tiene una clase media, que en los últimos años ha sido la que ha gobernado al país; los grandes, los presidentes, digamos, antiguos, que eran todos de la clase alta y aristocrática, han dado lugar, han cedido el paso a presidentes que son de la clase media. Chile tiene también un alto porcentaje de gente que vive en la ciudad, que está en vías de transformación; y tiene un pequeño porcentaje, ya bastante aceptable, de gente que vive en el campo. Cuando se dice, por ejemplo, que en la América Latina la mayoría de la gente vive en el campo, parece que esto no es efectivo en Chile, donde solamente del 26 al 28% de la población vive en el campo. Todos los demás viven en la ciudad. Chile comenzaba a ser un país que se organizaba como país fabril en que las industrias comenzaban a tener una gran importancia. Al mismo tiempo, con el ejercicio de esta 82
  • 83. vida normal, regular y con esta democracia relativa, comenzaron a surgir, al principio de este siglo, los movimientos izquierdistas y los movimientos obreros. Los primeros movimientos obreros organizados estuvieron en manos de la Iglesia, la Iglesia chilena tuvo hombres que suscitaron las primeras organizaciones obreras, los primeros sindicatos. Desgraciadamente no fueron comprendidos por los católicos que militaron o que en su día formaron parte de lo mejor de la aristocracia y que tuvieron mucho miedo de esa realización obrera; y los hombres que al principio de este siglo se dedicaron a esta organización obrera o sacerdotes que descollaron en esto, fueron alejados del país por ser considerados revolucionarios”.99 El Cardenal, en esta ocasión, se refiere también al Chile de los últimos 25 años. Durante estos años la Iglesia debió abordar la solución de los problemas sociales. Debió acudir a los políticos y a los cristianos para enfrentar el problema del subdesarrollo y especialmente las injusticias sociales que impedían que una gran masa del pueblo que se encontraba en condiciones infrahumanas llegara a una condición humana. Los católicos se unieron en el Partido Conservador. Un Partido confesional que era conservador: “quería conservar la sana tradición, los derechos de la Iglesia y los bienes que la Iglesia poseía, y los grandes valores de la Iglesia que eran atacados por los partidos liberales”.100 Hubo un momento en que la Iglesia se separó de su partido. “Y así nació un nuevo partido, partido de cristianos, partido de los muchachos que nacieron a la sombra de la Iglesia y que fueron los grandes dirigentes de la Acción Católica. Este partido en principio se llamó Partido de la Falange por una reminiscencia de la Falange Española 99 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 163-165. 100 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 165. 83
  • 84. que nacía en ese momento aquí; después se llamó Partido Demócrata Cristiano”.101L os grandes ideólogos de este partido fueron Maritain y el Padre Lebrel. Este partido llegó al poder y gobernó durante 6 años con Eduardo Frei Montalva. Su gobierno se encontró con un país en que había una organización económica y social liberal, capitalista, un pueblo desorganizado y una situación de dependencia muy grande respecto de otros países. Inició entonces su Revolución en Libertad, una revolución pacífica y una revolución legal para cambiar por medio de la legislación las estructuras. “Realizó una reforma agraria efectivamente; realizó la organización del pueblo; creó nuevas entidades, las juntas de vecinos; creó los sindicatos agrícolas; buscó la organización sindical de los obreros que era pequeñísima y la aumentó inmensamente y la promovió; trató de mejorar la situación del proletariado en forma sustancial; construyó gran número de casas; creó industrias”.102 En lugar de encontrar apoyo, se unieron en su contra la derecha económica y la izquierda marxista. “El Partido Demócrata Cristiano tuvo un defecto muy grande, el defecto capital diría yo, que fue el de que sus soluciones fueran más bien técnicas que sociales y políticas; no supo ganarse la simpatía y la comprensión del proletariado o del pueblo, de modo que apareció un tanto paternalista, y las soluciones que impuso de arriba para abajo no se ganaron la comprensión del pueblo y, especialmente, no se ganaron la comprensión de los obreros. El Partido no quiso, conscientemente, tocar la reforma de la empresa. Hizo la reforma de la agricultura, de la tenencia de la tierra, la reforma agraria, pero no se atrevió a tocar 101 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 166. 102 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 167. 84
  • 85. al mismo tiempo la reforma de la empresa, por temor de desorganizar de tal forma la producción que podría traerle gravísimos daños”.103 El Cardenal se refiere también al Chile de los últimos 3 años, particularmente a las elecciones presidenciales de 1970. En las cuales se presentaron para el veredicto popular tres candidatos que representaban a la derecha, a la Democracia Cristiana y a la izquierda. Esta última presentada como un conglomerado de partidos en que están los socialistas y los comunistas, un grupo de liberales y un grupo de cristianos salidos de la democracia cristiana (Movimiento de Acción Popular, MAPU). Este conglomerado de partidos formó el grupo marxista. “Este conglomerado de izquierda obtuvo en las elecciones una muy leve mayoría: sacó el 36% de los votos; la derecha sacó el 34% de los votos y la democracia cristiana sacó alrededor del 29% o 30% de los votos. Entonces llegó el momento, según la Constitución chilena, en que debía elegir el Congreso-dado que no había mayoría absoluta- quien debía gobernar. La solución estaba en manos de la Democracia Cristiana, que tenía en el Parlamento un gran número de diputados y un gran número de senadores”.104 La larga tradición en estos casos en Chile había sido que el candidato que obtuviese la mayoría relativa resultara electo por el Congreso. Bajo la condición de que aceptara una reforma a la Constitución y habiendo prometido garantías el Congreso eligió a Salvador Allende Gossens. Este gobernó con los socialistas y los comunistas. Según su programa estos partidos realizarían un gobierno de preparación hacia el marxismo, no sería propiamente un gobierno marxista, sino que un gobierno dirigido al marxismo.105 El Cardenal se expresa además en torno a la situación de subdesarrollo. “Es un país que hoy día tiene un 9% de analfabetos, un país que tiene un 70% de sus habitantes en las ciudades, pero un país que tiene una falta de casa, de habitación, que se puede calcular 103 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 167. 104 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 168. 105 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 169. 85
  • 86. más o menos en 400.000 a 500.000 viviendas. Vale decir, que hay dos millones de personas que no tienen una casa estable o un verdadero hogar, que viven en situación muy desmedrada y, algunos, en verdaderas chozas”.106 Aproximadamente un 30% de la población es subdesarrollado y es en este núcleo sobre el cual estriba y se apoyan las fuerzas izquierdistas y marxistas. Sin embargo, en su criterio, el gobierno de Salvador Allende durante sus comienzos fue ineficiente en el sentido de solucionar el déficit habitacional, y lo que en un comienzo constituía apoyo luego la misma clase a la cual protegía se sentía descontenta y desilusionada. Ante estos hechos el Cardenal plantea la postura de la Iglesia en esta situación sociopolítica que vive el país. “La Jerarquía, en ese momento político en que se dirimían las diversas opciones entre derecha, izquierda y centro (llamémosle así a la democracia cristiana), no quiso tomar parte en la elección de la solución”.107 “…la Jerarquía dejó en libertad a los cristianos, señalando sí, la doctrina por la cual ellos en conciencia debían guiarse para la elección, sabiendo que si podían colaborar con los marxistas en determinadas condiciones, había de ser como lo dicen los documentos de la Iglesia, del Magisterio Eclesiástico; pero la solución la dejó a los cristianos, a ellos; los consideró maduros”.108 Tras realizarse el Te Deum en la Catedral de Santiago la Iglesia aceptó apoyar lealmente al nuevo gobierno especialmente en todas aquellas reformas que contribuyeran a la liberación del proletariado. Sin embargo, la Iglesia encontró en el gobierno marxista un obstáculo a la educación católica, ya que los colegios católicos dejaron de percibir la subvención estatal lo que 106 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 169. 107 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 171. 108 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 171. 86
  • 87. contribuía a disminuir el acceso a ellos al proletariado, quien eran precisamente los que preferían la educación católica. De este modo, se hace necesario definir las relaciones que mantendrá la Iglesia Católica con el Gobierno Marxista. En este sentido, el gobierno marxista da a conocer su programa de Escuela Nacional Unificada, programa copiado de Alemania Oriental, donde toda responsabilidad educativa recae en el Estado, dejando fuera la competencia e interés de los padres de familia por la educación de sus hijos. La Iglesia Católica intervino manifestando su rechazo al programa de Escuela Nacional Unificada. Al mismo tiempo, comenzaba la división al interior de la Iglesia Católica. Extrema derecha y extrema izquierda. Para los primeros la Iglesia tenía que haber tomado desde el primer momento la bandera de la reacción en contra del comunismo: la condena del comunismo, la obligación a los cristianos de no votar por el comunismo, la prohibición de colaborar con ellos y la condenación en todos los campos de parte de la Iglesia ante el Gobierno.109 Por su parte, los movimientos de izquierda tienen un carácter clerical: las grandes problemáticas, las grandes críticas a la Iglesia, a la Iglesia institución, a la Santa Sede, a la Jerarquía, son de los clérigos. 110 Este clero es extranjero en un 60%, con el cual es muy difícil dialogar y otorga al Manifiesto Comunista el mismo valor que la Biblia. En medio de estos dos bandos se encuentra la Iglesia, que siguiendo al Concilio Vaticano II no toma parte por ninguno en especial, sino que reafirma su tesis de servir a la comunidad nacional y que llama a la unidad del país. 109 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 176. 110 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 176. 87
  • 88. Para el Cardenal Raúl Silva Henríquez el gobierno marxista ha generado un descalabro socioeconómico en el país. “La situación para los marxistas es muy difícil, porque existe en Chile un partido popular obrero que presenta una alternativa que se creyó que no era la mejor, pero hoy día la situación actual, la falta de producción agrícola, la falta de producción en los campos, de la industria y del comercio, el desabastecimiento general (no hay carne, no hay pan, no hay leche; para comprar cualquier cosa hay colas interminables y la gente tiene que perder horas y horas, tres, cuatro, cinco horas; a las cuatro de la mañana llega la gente a situarse en los negocios para tomar el primer número de la cola que les posibilite comprar lo que necesitan; hay un mercado negro desorbitado), todas estas cosas están haciendo madurar al pueblo; y la alternativa que se presenta es sin lugar a dudas la alternativa de la democracia cristiana”.111 A esto se deben agregar otros acontecimientos como la inflación durante el primer año del gobierno marxista que alcanzó un 240% anual, es decir, 20% mensual; y la huelga de los mineros de “El Teniente” que generó pérdidas de millones de dólares para el gobierno chileno. En otra oportunidad y a los pocos días del pronunciamiento militar del 11 de septiembre de 1973, el Pastor de Santiago se dirigió a los cristianos. Sus palabras tienen la tonalidad y la fuerza de la profecía. “Pero al mismo tiempo queremos declarar, con nuestros hermanos de otros Credos Cristianos, que los nobles propósitos expresados por las autoridades actuales de “restablecimiento de la normalidad institucional, de paz y de unidad entre todos los chilenos; las declaraciones que aseveran el respeto a las conquistas legítimas de los trabajadores, los llamados a la cooperación patriótica y a la solidaridad, las decisiones de 111 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 183. 88
  • 89. superar el sectarismo y la afirmación de que no se trata de aplastar tendencias o corrientes ideológicas, ni de venganzas personales, merecen nuestro pleno apoyo”.112 De esta forma, la Iglesia otorga bajo estos términos su apoyo a las nuevas autoridades que dirigen el país y solicita a los chilenos su cooperación en esta tarea. No obstante, es de importancia para el Cardenal Silva Henríquez, la imagen que Chile se está forjando en el contexto internacional, ya sea a través de los mismos sacerdotes que han salido del país o bien a través de la prensa, que destaca los últimos hechos acaecidos en el país. A la Santa Sede le preocupa la situación de los sacerdotes detenidos y desaparecidos durante este tiempo. Es por eso que tanto la Iglesia Chilena como la Junta Militar han establecido de mutuo acuerdo informar al Papa de la particular situación chilena. Al mismo tiempo, el Cardenal manifiesta su preocupación por todos los chilenos, así como recorrió el Estadio Nacional, visitaría también el Hospital Militar y el Hospital de Carabineros.113 En 1974 al igual que todos los años, el Cardenal para celebrar el Día del Trabajo, se reúne con los obreros en la Iglesia Catedral. El contexto histórico nacional ha cambiado para el obrero. Para la Iglesia, la Economía ha de estar al servicio del hombre. El principio rector, el motor esencial de la vida económica no puede ser el lucro; su ley suprema no puede ser la libre competencia de la oferta y de la demanda.114 La ley suprema ha de ser la justicia social y la caridad social. “Y el mismo Sumo Pontífice, ante la Organización Internacional del Trabajo, expresaba al mundo “que nunca más el trabajo esté contra el trabajador; sino siempre el trabajo sea para el trabajador, y el trabajo esté al servicio del hombre, de todos los hombres y de todo el hombre”.115 112 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 183. 113 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 197-199. 114 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 208-209. 115 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 209. 89
  • 90. “Por eso, nuestra voz esta mañana desea llegar también a aquellos creyentes que cumplen un rol empresarial, para que, urgidos por la justicia y el amor que deben a sus hermanos, desarrollen al máximo su generosidad, su imaginación, y comprendan el deber que tienen de realizar una verdadera reforma de la empresa. Los Obispos Latinoamericanos decíamos hace algunos años: “El sistema empresarial latinoamericano, y por él la economía actual, responde a una concepción errónea sobre el derecho de propiedad de los medios de producción, y sobre la finalidad misma de la economía. La empresa, en una economía verdaderamente sana, no se identifica con los dueños del capital, porque es fundamentalmente comunidad de personas de trabajo, que necesita de capitales para la producción de bienes. Una persona o grupo de personas no puede ser propiedad de un individuo, de una sociedad o de un Estado” (Medellín, Justicia Nº 10). Un empresario que al menor riesgo o a la primera dificultad comienza a sacrificar al trabajador, no cumple con el mandato del Señor. Tampoco es un buen empresario. La eficiencia no tiene nada que ver con el lucro fácil y sacrificar de inmediato al trabajador revela, además de insensibilidad, la crueldad de lanzar a veces a una familia entera a la miseria”.116 “Permítanme concluir por eso, con un llamado a todos los que forman este Cuerpo que es la Iglesia, que se mantiene en comunión con su legítimo Pastor. Vigoricemos la Pastoral Obrera en nuestra Arquidiócesis de Santiago, que nuestros movimientos de la Acción Católica Obrera-JOC y MOAC-encarnen verdaderamente y con eficacia, en la trama de la vida obrera, y a partir de su vida, la luz del Evangelio y la Persona de Cristo, el Señor”.117 116 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 210. 117 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp.210. 90
  • 91. En 1976 en igual ocasión, el Cardenal Silva Henríquez manifiesta el sentir y el accionar de la Iglesia Católica ante la situación del mundo obrero, refiriéndose al cuerpo doctrinal en el cual tomó forma esta tradición apostólica: la Encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII, que constituye un grito de defensa de la dignidad de la persona y de los derechos del trabajador. La Iglesia Católica ha denunciado la voracidad insaciable del liberalismo económico y la servidumbre deshumanizante del comunismo ateo, coincidentes ambos en reducir al trabajador a un simple valor de medio o instrumento, puesto al servicio de fines económicos o políticos distintos de su misma persona.118 Debido a la situación política que experimenta Chile por estos años, señalándola como un período de profundas transformaciones, el Cardenal manifiesta su interés por la plena vigencia de estos derechos. “Pero no podemos dejar de insistir en la extrema gravedad que significa, a la luz del Evangelio, el que por despido, por cesantía, o por el aumento del costo de la vida, por causas internacionales o por las causas que sean, haya hogares en que ya no se cocina, haya niños pidiendo pan, haya alumnos que no pueden estudiar porque no comen lo suficiente para concentrar su atención”.119 “Las cifras actuales de desocupación, aunque alarmantes, no permiten vislumbrar siquiera el drama angustioso que diariamente viven miles de hogares chilenos. Aun para los que tienen la suerte de contar con un empleo, es humillante resignarse con salarios que no alcanzan a cubrir sus necesidades más elementales”.120 El Cardenal Raúl Silva Henríquez destaca el derecho a participar. “Hay Muchas maneras de resolver los problemas económicos. Pero ninguna es buena si no toma en 118 0rtega, Miguel. OP.CIT. Pp. 229. 119 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 231. 120 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 231. 91
  • 92. cuenta, si no invita a participar a todos los que habrán de poner el esfuerzo y sufrir las consecuencias”.121 Los trabajadores no pueden ser considerados nunca como objetos carentes de razón y libertad que se someten al uso arbitrario de los demás, sino que por el contrario, deben ser considerados como hombres y en todos los sectores de la sociedad, ya sea en el orden económico, social, político y cultural.122 “Se trata, como se ve, de que los hombres-y particularmente los trabajadores-puedan asumir su rol de sujetos y no de objetos de la Historia. Que puedan elegir y decidir su destino, en lugar de recibirlo, pasiva y silenciosamente, de otros; aportar su experiencia y ejercer su responsabilidad, como lo exige su naturaleza de personas libres y el desarrollo económico, social y político de la época contemporánea”.123 La reconciliación sólo es posible en la medida que los trabajadores tengan derecho a participar en el proceso político con libertad y responsabilidad. Otro pilar fundamental en la doctrina católica es el derecho de los trabajadores a asociarse y hacer escuchar libremente su voz. “Entre los derechos fundamentales de la persona-dice-debe contarse el derecho de los trabajadores a fundar libremente asociaciones que los representen auténticamente; así como también el derecho de participar libremente en las actividades de las asociaciones, sin riesgo de represalias…En caso de conflictos económico-sociales hay que esforzarse por encontrarles soluciones pacíficas. Aunque se ha de recurrir siempre primero a un sincero diálogo entre las partes, sin embargo, en la situación presente, la huelga puede seguir siendo un medio necesario, 121 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 232. 122 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 232. 123 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 233. 92
  • 93. aunque extremo, para la defensa de los derechos y el logro de las aspiraciones justas de los trabajadores”.124 Las asociaciones sindicales chilenas, con su defensa permanente de la dignidad y derechos del trabajador, han contribuido en forma decisiva a elaborar una legislación social en muchos aspectos pionera y ejemplar. Es cierto que, en más de una ocasión, la naturaleza de los sindicatos se vio oscurecida por divisiones mezquinas, oportunismos y abusos. Muchas veces, la demagogia de grupos políticos desvirtuó su misión fundamental de velar por los auténticos intereses del trabajador. Pero la comisión- prácticamente inevitable-de tales errores no puede utilizarse como argumento para negar ese derecho o retardar indefinidamente su plena reivindicación. Los trabajadores chilenos que dependen de un salario tienen por lo menos tanta madurez, sentido de responsabilidad, realismo y patriotismo como aquellos otros, los empresarios, que, disponiendo de capital, créditos y diversas franquicias, encuentran además amplia tribuna en los medios de comunicación, son consultados y expresan libremente sus críticas a las medidas y procesos que los afectan.125 “Chile debe volver a ser país de hermanos, y el único camino para la fraternidad es el diálogo. El mundo del trabajo tiene el derecho y deber de estar presente, como interlocutor, en este diálogo que permita madurar un gran consenso nacional. Sus organizaciones y asociaciones propias-único medio de hacer oír auténticamente la voz de los trabajadores-merecen confianza. Su aporte debe ser estimulado; sus eventuales críticas, acogidas con espíritu abierto; su derecho a disentir, respetado teórica y prácticamente; su patrimonio, medido en su sinceridad y en su voluntad de aceptar sacrificios después de haber sido escuchados. 124 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 233. 125 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 234. 93
  • 94. Nada tiene Chile que temer, y sí mucho que esperar, de esta confianza puesta en el mundo del trabajo”.126 “La reconciliación en la sociedad y los derechos de la persona exigen que los individuos tengan una influencia real en la determinación de sus propios destinos. Tienen derecho a participar en el proceso político, con libertad y responsabilidad. Tienen derecho al libre acceso a la información, a la libertad de palabra y de prensa e igualmente a la libertad de disentir…Deben tener, todos, la garantía de la protección jurídica de sus derechos personales, sociales, culturales y políticos”.127 En 1979, se celebra el tradicional Te Deum en conmemoración del 18 de septiembre; sin embargo, a esta importante ceremonia no asistieron las señoras de los miembros de la Junta Militar debido a las tensiones entre la Iglesia y el Gobierno, las cuales tuvieron su origen en la sepultura en una fosa común de varios cuerpos en Lonquén y lo que significó además que la homilía preparada por el Cardenal Silva Henríquez no pudiera ser leída completamente en la Catedral de Santiago, sino sólo aquellos fragmentos que llamaban a la unidad y paz entre los chilenos. En el texto completo de dicha Homilía, el Cardenal se expresa del Golpe Militar de 1973 y de las graves violaciones a los Derechos Humanos ocurridas con posterioridad a él. “Solicitábamos a los chilenos la cooperación con quienes asumieron la difícil tarea de restaurar el orden institucional y la vida económica del país. Confiábamos en que la cordura, el patriotismo de los chilenos, la tradición democrática de las Fuerzas Armadas, las promesas de los nuevos gobernantes nos permitirían ver volver muy luego la normalidad institucionalidad para reiniciar un camino de progreso y de paz”.128 126 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 235. 127 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 235. 128 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 302. 94
  • 95. “Al mismo tiempo, con el Santo Padre señalamos “que la violación de los derechos del hombre va acompañada de la violación de los derechos de la nación, con los que el hombre está unido por vínculos orgánicos como una familia más grande”; es decir, estamos convencidos de que la violación de estos derechos viola la seguridad nacional que tanto anhelamos; y por lo mismo, con el Santo Padre declaramos “que el sentido esencial del Estado como una comunidad política consiste en el hecho de que la sociedad y quien la compone, el pueblo, es soberano de la propia suerte. Este sentido no llega a realizarse si en vez del ejercicio del poder mediante la participación moral de la sociedad o del pueblo, asistimos a la imposición del poder por parte de un determinado grupo a todos los demás miembros de esa sociedad. Estas cosas son esenciales en nuestra época en que ha crecido enormemente la conciencia social de los hombres y con ella la necesidad de una correcta participación de los ciudadanos en la vida política de la comunidad”.129 En el año 1979 se agudizaron las críticas a la Iglesia por parte de la prensa. Revista Hoy entrevistó al Cardenal antes de viajar a Europa. Unas de las preguntas y las respuestas expresan la Doctrina Social de la Iglesia Católica. “-¿Qué es lo que más ha echado a perder las relaciones Iglesia-Gobierno? ¿Es solamente-cree usted-, su defensa de los Derechos Humanos o hay algo de razón en la acusación de que la Iglesia se mete en política? -Creemos que la defensa de los Derechos Humanos ha sido una de las causales de la falta de comprensión respecto de la autoridad. Creemos también que la falta de una idea exacta de cuál es la política que la Iglesia no debe hacer y de cuál es la política que la Iglesia debe hacer, influye en esta incomprensión. 129 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 304. 95
  • 96. El Papa y los obispos en repetidas oportunidades hemos manifestado que la Iglesia tiene el derecho de pronunciarse sobre los eventos políticos, que la moral y el Evangelio del amor deben influir en la acción política de los gobernantes; que no puede haber una acción política exenta de la ley moral. La Iglesia se considera y ha sido en esta tierra, desde su llegada a ella, la salvaguarda de esa ley moral. Por eso, hoy como ayer, interviene en las relaciones de política en lo que éstas tengan relación con la moral, con el bien común y con los derechos de los ciudadanos, no para imponer soluciones ni para establecer críticas violentas, sino para señalar caminos que son los únicos que llevarán la paz y la comprensión entre todos los chilenos. Esto lo cree la Iglesia su deber propio y lo ha ejercitado desde los inicios de la vida de Chile, en tiempos de la Colonia y en tiempos de la República”.130 “-¿No se estará volviendo cierto-después de que tanto lo han repetido sus contradictores- que después de seis años de gobierno militar la Iglesia se ha convertido en la fuerza opositora más importante? –La Iglesia no hace oposición política: anuncia el Evangelio y denuncia las situaciones que aparecen como contrarias a la Salvación de Jesucristo, buscando colaborar para que ellas mejoren”.131 En febrero de 1981, en Punta de Tralca, el periodista italiano Ricardo Venoso, de la Agencia ANSA, entrevistó al Cardenal Raúl Silva Henríquez. El reportaje fue difundido ampliamente en la prensa chilena. En él, el Cardenal manifiesta la posición de la Iglesia en torno a los cambios estructurales que Chile experimenta. “-El gobierno militar chileno ha cambiado profundamente la situación económica del país. –Para nosotros, obispos, no se trata de 130 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 307. 131 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 311. 96
  • 97. una situación justa, porque se va a la creación de grandes capitales y el pueblo debe pagar los costos. Creemos que no se puede sacrificar a una generación para llegar a una liberalización total del sector económico. En Chile las diferencias entre ricos y pobres son cada día mayores y ésta no será una solución para el problema social”.132 “-¿Puede trazar una imagen de la Iglesia chilena? – Es una Iglesia muy viva, una Iglesia evangelizadora, una Iglesia misionera. En ella existen muchas acciones, incluso divergentes. La Vicaría de la Solidaridad es la expresión de nuestro amor hacia los perseguidos, hacia los pobres, de nuestro deseo de que se respeten los derechos de todos los hombres. Hemos ayudado a muchas personas, hemos salvado muchas vida en esta lucha tan violenta que es la revolución, porque las luchas entre hermanos son las más violentas”.133 “¿Existen divergencias? –Claro, pero no sobre temas fundamentales, como la acción preferencial por los pobres, la libertad, el respeto del hombre. Quizá nuestra mayor divergencia, entre los obispos, es la relativa a la actitud ante el comunismo-esta especie de herejía cristiana-, muchas de cuyas tesis pueden ser suscritas por un cristiano, mientras otras son paganas, ateas. “Algunos obispos creen eficaz la acción de los militares chilenos contra el comunismo, pero para la mayoría son justamente este régimen y la estructura social que se está creando, las que preparan el advenimiento del comunismo. No se derrota al comunismo sino es con la realización de una justicia social plena y total”.134 “-¿Y el futuro de Chile? (El Cardenal sonríe.) –No sé. Espero que sea bueno, me temo que pueda ser malo. La entrevista ha terminado”.135 132 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 348. 133 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 349. 134 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 349. 135 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 350. 97
  • 98. De este modo, el Cardenal Raúl Silva Henríquez, recibió el reconocimiento de la Organización de Naciones Unidas por la labor de la Vicaría de la Solidaridad en su defensa de los Derechos Humanos en Nueva York con fecha 10 de diciembre de 1978. Así mismo, en 1979, la Fundación Bruno Kreysky hace entrega de una distinción al Cardenal Silva “por su valerosa acción de reconocimiento de los derechos humanos…” El Cardenal agradeció esta distinción en la ciudad de Viena, el 19 de octubre.136 3.2 Vicaría de la Solidaridad. Con posterioridad al golpe de estado del 11 de septiembre de 1973, un conjunto de diversas iglesias cristianas y representantes de la comunidad judía chilena, lideradas por el cardenal católico Raúl Silva Henríquez, crearon el Comité de Cooperación para la Paz en Chile (Comité Pro Paz). Este núcleo se dedicó en gran medida a prestar asistencia social y legal de quienes eran detenidos y sujetos a violaciones de los Derechos Humanos (torturas y tratos crueles) por parte de agentes de la dictadura de Augusto Pinochet. Presionados fuertemente por el gobierno, y después de 2 años de lucha, el gobierno militar invoca la prohibición de reunión por lo que el Comité fue disuelto a finales de 1975. En respuesta a estas presiones, el arzobispo de Santiago Raúl Silva Henríquez, solicitó al Papa Pablo VI la creación de la Vicaría de la Solidaridad. Ésta entró en funciones el 1 de enero de 1976, siendo su primer vicario el sacerdote Cristián Precht Bañados, este nombró como Secretario Ejecutivo al abogado Javier Luis Egaña. 136 Ortega, Miguel. OP.CIT. Pp. 315. 98
  • 99. Su primera labor fue la defensa de los derechos humanos entre quienes eran víctimas de persecución por parte del régimen. En este trabajo se creó un gran archivo de quienes eran atendidos por los doctores, abogados y asistentes sociales de la Vicaría. Lo cual está documentado en los archivos que mantienen actualmente la fundación que lleva su nombre. Este archivo contiene gran parte de la historia de las violaciones a los derechos humanos desde el año 1973 al 1990, constando de más de 85.000 documentos únicos, entre los que se incluyen copias de expedientes judiciales, recursos de amparo, denuncias internacionales, relatos de torturas, desapariciones forzadas y otras violencias. La Vicaría dejó de funcionar el 31 de Diciembre de 1992, siendo su último vicario Monseñor Sergio Valech, sus funciones fueron asumidas por la Vicaría de Pastoral Social y el 18 de Agosto de 1992 se crea la Fundación Vicaría de la Solidaridad que tiene como objetivo resguardar la documentación e información del trabajo realizado por la Vicaria de la Solidaridad y su antecesor el Comité de Cooperación para la Paz en Chile. La labor de la Vicaría en su defensa de los derechos humanos le valió numerosos premios a nivel internacional. Así, en 1978 fue galardonada con el Premio Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas. En 1986 recibe también el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia; y finalmente en 1988 fue galardonada con el Premio Internacional Simón Bolívar, entregado por el gobierno de Venezuela y la UNESCO. En cuanto a su funcionamiento, su trabajo estuvo dividido por departamentos: jurídico, laboral, campesino y de zonas. 99
  • 100. En sus momentos de mayor actividad llegó a tener a más de 300 trabajadores entre juristas, abogados, médicos, psicólogos, religiosos, seglares y miembros de organizaciones sociales de todas las confesiones. Además de funciones de defensoría jurídica, creó bolsas de trabajo, comedores sociales, editó revistas de difusión y creo diversas actividades de solidaridad a nivel parroquial.137 3.3 Situación del obrero rural de la provincia de Linares entre 1976- 1984. Los trabajadores rurales de la provincia de Linares durante el período 1976 y 1984, se encontraban dispersos y en una situación de aislamiento e indefensión. Por lo que la primera actividad de Monseñor Carlos Camus Larenas estuvo orientada a su reunión para que no se sintieran aislados e indefensos.138 A ello estaban destinadas las jornadas de formación y capacitación permanentes. Como también las ayudas económicas como los créditos para que pudieran defenderse. El campo de acción de Monseñor Carlos Camus era amplio y éste se resumió en la organización de la pastoral social. Los campesinos estaban dispersos, carecían de apoyo, por lo que la organización de la pastoral social en la provincia de Linares estuvo dirigida a brindar al campesino el mínimo de apoyo material para que pudieran desarrollarse, luchar y tener capacidad económica para sobrevivir.139 La preocupación central de Monseñor Carlos Camus hacia la situación laboral del obrero rural de la provincia de Linares giraba en torno a la defensa de sus logros sindicales, 137 Precht, Cristian. (1997). “En la huella del Buen Samaritano”. Santa Fe de Bogotá: Tiberiades. 138 Entrevista. Monseñor Carlos Camus Larenas. “Organización del movimiento obrero rural de la provincia de Linares 1976-1984”. Karem Valdebenito Alarcón. 2008, junio, 17. 139 Ib Idem. 100
  • 101. para aquellos trabajadores que pudieran tener sindicato y para aquellos que no pudieran tenerlo, que por lo menos tuvieran un mínimo de acceso a sus derechos.140 El sistema de trabajo implementado por Monseñor Carlos Camus consistía en un sistema de créditos que permitiera a los campesinos trabajar, para que no vendieran sus parcelas, un sistema de apoyo entre un campesino y otro, la unión de un campesino con tierras con otro campesino que tuviera más capacidad y en que este último había quedado al margen de toda actividad social por leyes políticas. Este sistema se conocía con el nombre de “coyeras”.141 Este sistema de trabajo permitió que el campesino se sintiera más solidario y que entendiera de mejor forma sus capacidades.142 El crédito era fundamental para que los campesinos pudieran trabajar, a la vez este crédito debía ser aprovechado a través de la capacitación, y luego con la organización para que el campesino no luchara sólo sino que tuviera un apoyo constante.143 La Iglesia Católica aportó la atención personal y la cercanía con cada uno de los campesinos en base a la confianza que la Iglesia y sus agentes les proporcionaban.144 En este sentido, Monseñor Carlos Camus expresa: “Creo que eso fue lo principal o sea el objetivo final era la formación y la capacitación y apoyo socioeconómico para poder sobrevivir en un momento en que el campesino era especialmente marginado de todo el desarrollo social”.145 140 Ib Idem. 141 Ib Idem. 142 Ib Idem. 143 Ib Idem. 144 Ib Idem. 145 Ib Idem. 101
  • 102. 3.4 Apoyo de Monseñor Carlos Camus Larenas al movimiento obrero campesino de la provincia de Linares. Monseñor Carlos Camus Larenas es un individuo especialmente cualificado, es minoría selecta. Cualitativamente, el movimiento obrero rural de la provincia de Linares tiene su origen como masa social en una idea, en un modo de ser en los individuos que la componen. La sociedad chilena entre 1976 y 1984 se divide en masa y minoría auténtica. Monseñor Carlos Camus Larenas posee los conocimientos y técnicas para el desarrollo de las funciones públicas, y entrega estas mismas herramientas al movimiento obrero rural de la provincia de Linares. Tal movimiento social adquiere funciones especiales, y se da lugar a la rebelión de la masa e intentan alcanzar el pleno poderío social. La minoría pasa a conformar una hiperdemocracia ya que participa del gobierno sin necesidad de leyes u otros instrumentos. La masa actúa presionando al Estado, los atributos perennes que residen en la conciencia de señorío ahora son reclamables por el hombre masa, negándose a todo tipo de servidumbre, no siguiendo dócil a nadie, cuidando su persona y sus ocios y perfilando su indumentaria. Se produce el ascenso del nivel histórico del nivel medio. La masa comienza a interrogarse por ¿qué es el hombre?, ¿Cuál es su naturaleza? Y ¿qué papel desempeña como colectividad en la política? El hombre masa despierta a la vida espiritual. Los individuos que componen el movimiento obrero rural de la provincia de Linares se dignifican y comienzan a vivir como persona. El hombre masa se forma un proyecto de vida, no atendiendo a sus intereses personales, sino que a un proyecto común, renunciando al individualismo y entendiendo que la solución a su problema se logra a través de la justicia social y la solidaridad. 102
  • 103. El Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 vulneró el derecho más preciado del ser humano: el derecho a la continuidad, y es de esperar que la sociedad chilena tenga la memoria de los errores. El conflicto económico-social acaecido en Chile durante 1973-1984 estaba militarizado. La intervención militar se orientó a destruir el alto grado de protagonismo histórico que el movimiento social popular había logrado desde 1957 en adelante, con el fin de reestablecer el régimen librecambista portaliano. El régimen militar no logró su objetivo en la provincia de Linares, ya que Monseñor Carlos Camus Larenas utilizó las herramientas que le otorga la Iglesia Católica a través del Derecho Canónico, en su calidad de Obispo Diocesano, para organizar al obrero rural, entregarle las técnicas necesarias para el desarrollo de una labor productiva, utilizando los recursos que el obrero rural ya poseía (tierras, animal, entre otros) y a través de la Fundación para el Desarrollo Campesino, otorgarles crédito para que su labor tuviera proyección en el tiempo, y que en concepto del régimen militar el campesino fuera útil socialmente y pudiera con educación y las herramientas necesarias defender sus derechos ante la dictadura. Lo más importante era la unión del movimiento obrero rural como mecanismo de protección contra la dictadura. Ya que las reformas laborales introducidas a la legislación chilena mediante la dictación del Código del Trabajo de 1986, impedía la formación al interior de la producción de grupos que pudieran conformar un movimiento social con carácter de masa, limitándose los términos de la negociación colectiva con el cierre del centro productivo, despido y reemplazo de los trabajadores en caso de huelga. En este sentido, la legislación canónica proporcionó a Monseñor Carlos Camus Larenas como Obispo Diocesano un territorio amplio para el desarrollo de su acción social. El régimen militar no calló al movimiento social popular sino que por el contrario se creo una situación más crítica que la anterior a 1973. El régimen militar introdujo 103
  • 104. reformas económicas durante el período 1976-1984, y las correspondientes reformas laborales para lograr un equilibrio entre la productividad y el sistema laboral, este procesó careció de la legitimidad que otorga a todo sistema el equilibrio social. La represión del régimen sólo provocó la prolongación en el tiempo del movimiento social popular. El nivel de violencia política popular aumentó en el tiempo alcanzando el nivel de intolerancia de 1986 y 1987, precipitando la legitimización de la dictadura liberal en una democracia liberal. La represión del régimen militar destruyó a la clase media chilena y alcanzó al proletariado industrial alterando los cimientos de su organización sindical. El régimen militar pretendió acabar con el protagonismo histórico de la masa social, al contrario, este protagonismo de la masa social fue repotenciado. La masa social tiene la capacidad de autorreproducirse y de autoregularse, no se puede matar la conciencia de clase ni la conciencia de masa. El fenómeno de la “subida o ascenso del nivel histórico” de la masa según Salazar, puede revertirse sólo al punto de “protagonista histórico”-“identidad social”-“masa disponible” pero nunca según Salazar eliminar el instinto de movimiento que es el que da sentido a su proyecto histórico. La Constitución de 1980 y el repunte económico de 1984 tras la crisis económica de 1982-1983 legitimaron al régimen militar y posibilitaron el retiro de Augusto Pinochet Ugarte, dejando al movimiento social popular a la deriva en su proyecto histórico, en el momento en que había logrado su mayor grado de intolerancia. 104
  • 105. 3.5 La acción rural en la diócesis de Linares. En el mes de septiembre de 1977 nace el Departamento de Acción Rural de la Diócesis de Linares (DAR), programa que fue creado por el Obispo de la ciudad de Linares, Monseñor Carlos Camus Larenas. En sus orígenes el programa fue creado con el objetivo de apoyar a los parceleros de la reforma agraria en la comuna de Linares y Longaví, luego se extendió a la Diócesis completa (Colbún, Yerbas Buenas, San Javier, Villa Alegre, Parral, Retiro, Cauquenes y Constitución). Comenzó a funcionar con aproximadamente 42 trabajadores en toda la Diócesis.146 En relación con los orígenes de DAR, Monseñor Camus señala: “Le pedí al señor Vicario general, Monseñor Humberto Meza, hombre muy conocedor de las personas de la Diócesis, que me buscara algunos laicos entendidos en materias agrarias y católicos, de distintos colores políticos, para invitarlos a pensar un programa de apoyo a los campesinos. Desde un comienzo fijamos tres criterios, por una pura intuición personal que resultó correcta. Estos fueron: 1) Verdadera Necesidad, porque se trataba de ayudar a los pobres que no tenían quien les apoyara; 2) Responsabilidad, porque el campesino que no cumplía no merecía ayuda, el que se emborrachaba y se gastaba el crédito desprestigiaría a todo el sistema y daría la razón a nuestros numerosos críticos; y 3) Sentido Social, o sea, capacidad para trabajar con sus compañeros en un comité campesino, porque se trataba de apoyar la solidaridad campesina en un 146 Caritas-Linares. (2008). Fundación para el desarrollo campesino. Consultado en 05, 06, 2008 en www.caritaslinares.cl. 105
  • 106. momento de mucho temor y de gran individualismo. A pesar de todo estos criterios siguen vigentes hoy”.147 “Tenemos que luchar contra el economicismo materialista y la pasividad cómoda de los que esperan que todo lo haga el Estado…Tenemos que creer en el campesino laborioso e inteligente, y su capacidad para organizarse y construir sin egoísmo una economía solidaria. Nadie va a salvar al campesino, si éste no se ayuda a sí mismo: el mercado se rige por el lucro y la competencia más egoísta; la acción de muchos políticos lo recuerda solo en tiempos de elecciones; los funcionarios estatales suelen caer en la burocracia; y el resto de la sociedad está demasiado ocupada en sus propios problemas. Sólo la fe en Jesucristo y su mandamiento de amor puede empujarnos para entregarle nuestra preocupación y nuestra preocupación y nuestro apoyo”. 148 El año 2000 el DAR inicia un camino de reestructuración bajando su cobertura, recursos humanos y se radicó exclusivamente en el secano interior de las comunas de San Javier y Constitución, debido a los altos niveles de pobreza, migración de los habitantes (campo-ciudad), aumento de la degradación de los recursos naturales (pérdida de agua, suelo agrícola, flora y fauna nativa, entre otras).149 3.6 Logros de la Fundación para el desarrollo campesino. La Comercializadora Apícola San Ambrosio Ltda. Dependiente del Área Social del Obispado de Linares, comenzó sus actividades comerciales el 11 de abril del año 2007, sus oficinas se encuentran en la Avenida Valentín Letelier 359 de la ciudad de Linares. 147 Ib Idem. 148 Ib Idem. 149 Ib Idem. 106
  • 107. La Apícola San Ambrosio Ltda. Es la sucesora de la Casa Apícola de la Fundación DAR de Linares, la cual funcionó por más de 20 años en el rubro apícola. Este cambio se debió a las nuevas exigencias de las BPM y BPA (buenas prácticas de manufactura), lo cual se tradujo en una renovación y reestructuración de los procesos (de gestión y producción) de la actividad apícola. No obstante, los conocimientos y experiencia permanecen al ser las mismas personas las que se mantienen en su operación. Asimismo, para este cambio se ha capacitado en forma permanente al personal en las BPM y BPA.150 Su misión es producir y comercializar, insumos, productos, materiales y prestar servicios a los apicultores de la provincia. Su visión es convertirse en una empresa líder en el rubro apícola de la provincia. La Apícola cuenta actualmente con una sala de extracción con resolución sanitaria y autorizada por el SAG para la exportación de miel a la Comunidad Europea. 150 Ib Idem. 107
  • 108. CAPÍTULO V CONCLUSIONES 108
  • 109. En atención al objetivo general de esta investigación es posible plantear las siguientes conclusiones: Monseñor Carlos Camus Larenas durante sus años de episcopado (1976-2001), período en el cual ejerció su labor de Obispo Diocesano de Linares, contribuyó a la organización del movimiento obrero rural de la provincia de Linares durante el proceso de reorganización productiva que el régimen militar implementó en ella durante los años 1976-1984. Su influencia en la organización del movimiento obrero de la provincia de Linares está limitada al sector rural, ya que en el sector industrial, el movimiento obrero de la provincia de Linares, no experimenta variaciones en relación con el resto del país, siendo que las organizaciones sindicales y partidos políticos fueron completamente desarticulados a partir de 1973, y sólo volvieron a aparecer desde 1978, año de la promulgación del Plan Laboral del Ministro del Trabajo José Piñera Echenique, con el cual se establecieron limitaciones a la negociación colectiva, fijándose el derecho a huelga en sólo 59 días; el lockout empresarial, a través del cual el empresario estaba autorizado para cerrar el centro productivo en caso de conflicto y a despedir a los trabajadores en huelga sin derecho a indemnización, permitiéndosele la contratación de trabajadores de reemplazo. Mientras que en el sector agrícola, este plan laboral, prohibía negociar y permitía la expulsión de los trabajadores del predio; cuyo objetivo obedecía a modernizar las relaciones laborales para lograr un equilibrio con el nuevo modelo económico implementado por el régimen militar. Su labor organizativa del movimiento obrero rural de la provincia de Linares se vio favorecida por dos elementos fundamentales. El primero de ellos, es que su acción se enmarca en el contexto de la Doctrina Social de la Iglesia Católica en 109
  • 110. Chile, compartida también a nivel nacional por el Cardenal Raúl Silva Henríquez, y por otros pastores, que formaron parte de su generación. Según la Doctrina Social de la Iglesia Católica, ésta forma parte de la sociedad civil, lo cual autoriza a la Iglesia Católica a intervenir y participar de la política como agente de cambio social. Y en tal sentido, la Iglesia Católica a través del oficio sacerdotal, que es el único mecanismo del cual dispone para intervenir en la sociedad chilena, debe velar por el respeto y cumplimiento de los derechos del hombre, siendo la dignidad del ser humano uno de sus atributos fundamentales. Un segundo elemento que posibilitó la acción rural de Monseñor Carlos Camus como Obispo Diocesano de Linares, lo constituyeron las disposiciones de Derecho Canónico contenidas en el Código de Derecho Canónico reformado en 1983, que fija las atribuciones del Obispo Diocesano y su jurisdicción, entregándole un amplio territorio y amplias facultades para desarrollar su labor eclesiástica en la provincia de Linares. Son atribuciones propias de un Obispo Diocesano “crear iglesia” y “educar” a sus miembros. Dentro de este marco, Monseñor Carlos Camus Larenas organizó el movimiento obrero rural de la provincia de Linares entre 1976 y 1984, velando por el respeto de los derechos sociales vigentes en la Constitución de 1925 y luego en la Constitución de 1980, tales como el derecho a la protección de la salud; el derecho a la educación; el derecho a reunirse pacíficamente sin permiso previo y sin armas; el derecho de asociarse sin permiso previo; la libertad de trabajo y su protección; el derecho a la seguridad social y el derecho de sindicarse en los casos y forma que señale la ley. En el año 1976 Monseñor Carlos Camus asume como Obispo de la Diócesis de Linares, y se encuentra con los campesinos dispersos y en situación de indefensión en sus derechos, por lo que su acción estuvo orientada a reunir a los 110
  • 111. campesinos de la provincia de Linares, comenzando a organizarlos él directamente y a través de los agentes de la Iglesia Católica en Linares, mediante charlas, jornadas de capacitación y formación permanentes, con el fin de que los campesinos se unieran y recibieran educación para que pudieran enfrentar de mejor manera la defensa de sus derechos. El sistema de trabajo que se utilizaba eran las “coyeras”, en que un campesino con tierras se unía con otro que no poseía tierras pero que disponía de conocimientos y que por motivos políticos había quedado al margen de toda participación política, se unían en el trabajo agrícola, para el desarrollo de una actividad productiva. De esta forma, los campesinos se incorporan a la sociedad como trabajadores útiles, y se encuentran en situación de poder defender sus derechos frente a la dictadura. Para estos efectos, en el año 1977 se crea el Departamento de Acción Rural en el Obispado de Linares. En un comienzo funcionó en San Javier y en Longaví para apoyar a los parceleros en el proceso de reforma agraria y posteriormente se extendió a la Diócesis completa, Colbún, Yerbas Buenas, San Javier, Villa Alegre, Parral, Retiro, Cauquenes y Constitución. Desde sus inicios estuvo integrada por católicos y laicos de la provincia de Linares entendidos en temas agrícolas para prestar apoyo a los campesinos, mediante jornadas de capacitación y formación permanentes en que se brindaba al campesino asesoría técnica. La función del Departamento de Acción Rural de la Diócesis de Linares además de prestar este apoyo de tipo educacional al campesino consiste en el otorgamiento de créditos provenientes del extranjero que permita y facilite al campesino desarrollar una actividad agrícola productiva. 111
  • 112. Esta iniciativa de Monseñor Carlos Camus Larenas ha tenido proyección en el tiempo y se han logrado reformas importantes que van en beneficio de los mismos campesinos. Desde el año 2000 se comenzó un proceso de renovación y de reestructuración de la gestión y producción de la actividad apícola. A modo de ejemplo, la Apícola San Ambrosio, que desde 1977 dependía del Obispado de Linares, a partir del año 2007, ha comenzado a desarrollar su actividad de manera independiente, y así ha sucedido con otros organismos que comenzaron dependiendo del Obispado de Linares. Se han incorporado en ella, normas BPM y BPS, normas de buenas prácticas de manufactura, que son las exigidas en el extranjero para la exportación de estos productos chilenos al extranjero. Y actualmente, se han incorporado también otros profesionales y técnicos como asistentes sociales y técnicos agrícolas para el cumplimiento de sus objetivos. La Fundación para el desarrollo campesino desde sus comienzos ha orientado su labor hacia tres criterios: verdadera necesidad, responsabilidad y sentido social. Se trata de apoyar a los pobres que no tienen apoyo, el campesino que no cumplía no merecía ayuda, el campesino que se emborrachaba y que se gastaba el crédito desprestigiaría a todo el sistema y le daría la razón a sus numerosos críticos, y finalmente capacidad para trabajar con sus compañeros en un comité campesino, porque se trataba de apoyar la solidaridad campesina en un momento de mucho temor e individualismo. Estos criterios que inspiraron a la Fundación aún continúan vigentes. En el año 2001, Monseñor Carlos Camus Larenas deja de ejercer como Obispo Diocesano de Linares y continúa su labor eclesiástica hasta el presente como Obispo Emérito de la Diócesis de Linares. 112
  • 113. CAPÍTULO VI LITERATURA CITADA 113
  • 114. Bibliografía Ortega y Gasset, José. (1930). “La Rebelión de las Masas”. Madrid: Pi y Margall. Ortega y Gasset, José. (1988). “La Rebelión de las Masas”. Santiago de Chile: Ercilla. Ortega, Miguel. (1984). “El Cardenal nos ha dicho 1961-1982”. Santiago de Chile: Editorial Salesiana de Chile. Aylwin, Mariana; Bascuñán, Carlos; Correa, Sofía; Gazmuri, Cristián; Serrano, Sol y Tagle, Matías. (1997). Chile en el Siglo XX. Santiago de Chile: Universitaria. Salazar, Gabriel. (2006). La violencia política popular en las “Grandes Alamedas”. La violencia en Chile 1947-1987 (Una perspectiva histórico popular). Santiago de Chile: Ediciones LOM. Vío Valdivieso, Rodolfo. (1988). Manual de la Constitución de 1980. Santiago de Chile: Ediciones Colchagua. Constitución Política de la República de Chile de 1980. (2006). Santiago de Chile: Jurídica. Thayer Arteaga, William; Novoa Fuenzalida, Patricio. (2007). Manual de derecho del trabajo. Generalidades. Derecho Colectivo del Trabajo. Tomo I. Santiago de Chile: Editorial Jurídica de Chile. Ulloa, Víctor. (2003). El movimiento sindical chileno del siglo XX hasta nuestros días. Santiago de Chile: Organización Internacional del Trabajo. 114
  • 115. Fazio, Hugo; Pedro Felipe Ramírez. (1990). El carácter de la política económica de la Junta Militar. México: Casa de Chile. Delano, Manuel; Traslaviña, Hugo. (1989). La herencia de los Chicago Boys. Santiago de Chile: Ediciones del Ornitorrinco. Camus Larenas, Carlos. (1989). Justicia Social. Linares: Obispado. Precht, Cristian. (1997). “En la huella del Buen Samaritano”. Santa Fe de Bogotá: Tiberiades. Villalobos Sepúlveda, Carlos. (2006). Linares. Su Historia a través del tiempo. Linares: Imprenta Gabriela. Webgrafía Maldonado, Carlos (2001). El Régimen de Pinochet de Carlos Huneus. El componente civil del régimen. Consultado en 10, 10,2007 en www.cerc.cl. Equipo Nizkor (2007). Crímenes e Impunidad. Consultado en 10, 10,2007 en www.derechos.org/nizkor/Chile. Mizala, Alejandra; Romaguera, Pilar. (1998). La legislación laboral y el mercado del trabajo en Chile: 1975-2000. Consultado en 17, 5, 2008 en www.webmanager.cl/prontus_cea/cea_2001/site/asocfile/ASOCFILE120030327165119. pdf. Trosch, David C. (2004). Definición de la Iglesia Católica. Consultado en 10, 10,2007 en www.trosch.org. 115
  • 116. Memoria Chilena. (2008). El movimiento obrero (1909-1953). Consultado en 17, 5, 2007 en www.memoriachilena.cl. Diccionario Jurídico. (2008). Definición de Sindicato. Consultado en 17, 5, 2008 en www.guerrero.gob.mx. Ministerio de Economía, Gobierno de Chile (2004). Módulo 1: Definición y tipo de cooperativas. Consultado en 17, 5, 2008 en www.decoop.cl/inicio/FomentoCooperativo. Lara Escalona, María Daniela. (1999). Organizaciones comunitarias, Organizaciones comunales, algunas nociones sobre el Municipio y Participación Ciudadana. Consultado en 17, 5, 2008 en www.ciasi.cl/docs/org-comunit.htm. Arzobispado de Santiago (2007). Fundación Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad. Nuestra fundación. Un poco de historia. Consultado en 10, 10,2007 en www.vicariadelasolidaridad.cl. Caritas-Linares. (2008). Fundación para el desarrollo campesino. Consultado en 05, 06, 2008 en www.caritaslinares.cl. Iglesia Católica. (2007). Código de Derecho Canónico. Consultado en 1, 6, 2008 en www.derechocanonico.cl. Peña, Andrés Francisco. (2005). La doctrina social de la iglesia. Consultado en 25, 8, 2008 en www.elescoliasta.org/moralsocial/moralsocial09.htm Cabre Rufatt, Agustín. (2005). Carlos Camus, centinela de los derechos humanos. Consultado en 25, 8, 2008 en www.puntofinal.cl/537/carloscamus.htm 116
  • 117. 117

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