LA	  MONCLOA	  DE	  LOS	  ZAPATERO	  	  La    Moncloa de los Zapatero distará mucho de la que han exhibido los Aznardurant...
No en vano, Serrano ha mantenido importantes lazos desde que el PSOE perdiera elpoder. Fue jefe de gabinete de Almunia en ...
periodista Julián Lacalle, sea quien se lleve el gato al agua, aunque esté por definirel rango de su organigrama. Lacalle ...
consecuencia de una rotura fibrilar en una pierna que se produjo echando unpartido de fútbol con unos amigos. Ahora podrá ...
En el mitin de inicio de campaña electoral, se pudo comprobar el apoyo con el quecuenta el socialista dentro del mundo de ...
cartera de Educación. Los dos le llevarán a los salones de La Moncloa al menos losrectores madrileños, todos cercados a lo...
mientras que las dependencias del Palacio de La Moncloa destinadas a la residenciaparticular del presidente es de 200 metr...
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Julian Lacalle la moncola de zapatero

  1. 1. LA  MONCLOA  DE  LOS  ZAPATERO    La Moncloa de los Zapatero distará mucho de la que han exhibido los Aznardurante los ocho años que la han ocupado. Ni Rodríguez Zapatero ni su familia seacercan al estilo ni las formas de Aznar y los suyos. A pesar de que ambas parejasllegan a instalarse en el palacio presidencial con parecida edad, sus formas de vidason abiertamente distantes. Si el todavía presidente en funciones realizó sumudanza a La Moncloa con sus dos hijos menores todavía pequeños, ninguno deellos acudía entonces al colegio público del barrio como sí hacen ahora las dos hijasde su sucesor. Y a su mujer ya se le notaba su interés por los flashes, lo público yla política hasta el punto de que en poco tiempo empezó a requerir informes delGabinete de Presidencia para su propio uso. A la esposa del próximo inquilino delPalacio sólo se la conoce su devoción por la música y por llevar una vida lo másdiscreta posible.Políticamente, la cercanía física al presidente siempre ha cotizado al alza y losdespachos que pueblan el complejo de La Moncloa son mirados con envidia desdetodo partido en el poder. Aznar llevó a ellos a personajes clave de sus mandatoscomo Miguel Ángel Rodríguez o Carlos Aragonés. Zapatero, a partir de la semanaque viene, se decidirá por una corte elegida con las mismas referencias utilizadaspara la formación de su Gobierno, ya conocido: una mezcla de experiencia yrenovación dejando un hueco para personas de su confianza, aunque en este casono tenga la obligación de cumplir con la paridad prometida para el Ejecutivo.La primera sorpresa ha sido su elección para el puesto de director del poderosoGabinete de Presidencia. Será quien le entregara la llave del despacho a CarlosAragonés hace ahora ocho años quien la reciba de nuevo de manos de éste: JoséEnrique Serrano, un abogado y profesor de derecho que optó por ejercer la altapolítica desde la sombra cuando Narcís Serra lo fichó como director de Personal enel Ministerio de Defensa y, posteriormente, se lo llevó a Moncloa como secretariogeneral cuando fue nombrado vicepresidente.El hasta ahora jefe de gabinete de Zapatero en Ferraz, José Andrés Torres Mora, unsociólogo más reconocido en el ámbito del análisis y el estudio que en el de lagestión, se incorpora como diputado por Málaga en esta legislatura y, aunque noocupará el puesto homólogo al suyo en Moncloa, nadie duda de que continuaráestando muy cerca del presidente dada su relación y confianza personal. TorresMora no sólo es un ideólogo del conocido “republicanismo” con el que Zapatero seidentifica políticamente, sino que comparte ocio con el líder y sus respectivasmujeres e hijos y un elemento muy preciado para el futuro presidente según se hadejado ver en sus primeras decisiones tras la victoria electoral: la concienciahistórica de un partido centenario.A pesar de ello, Zapatero ha optado por la seguridad que un Serrano más expertoaunque menos conocido personalmente le pueda dar en La Moncloa. El futurodirector del Gabinete de Presidencia hubo de lidiar desde puesto tan delicado conlos duros años en que el Gobierno de Felipe González se desayunaba cada día conun nuevo escándalo entre casos de corrupción y amenazas de Mario Conde o Javierde la Rosa al Estado de derecho. La prensa más próxima al Partido Popular se haencargado estos días de recordar este historial de Serrano intentando recriminar aZapatero su opción por gente tan marcada por el “felipismo”. Su elección, sinembargo, ha sido saludada por una mayoría de dirigentes socialistas como un signode madurez.
  2. 2. No en vano, Serrano ha mantenido importantes lazos desde que el PSOE perdiera elpoder. Fue jefe de gabinete de Almunia en Ferraz el tiempo que ocupara laSecretaría General y, desde la debacle de 2000, aunque ha recalado en la empresaprivada, ha seguido asesorando a Manuel Chaves como presidente del partido, conquien mantiene una relación especialmente cordial. Como también mantieneexcelentes relaciones con la que va a ser el segundo nivel de poder en el complejomonclovita, María Teresa Fernández de Vega, futura vicepresidenta y ministra dePresidencia, a través del grupo parlamentario cuando ella era miembro del equipodirector a las órdenes de Almunia. También Pérez Rubalcaba, un hombre clavepara esta legislatura, se encuentra entre los cercanos a Serrano, ya quecompartieron desvelos en La Moncloa cuando el hoy portavoz socialista en elCongreso ocupaba el puesto de portavoz. Lo mismo que con el PSC gracias a susólida relación con Narcís Serra y con el hoy más significativo políticamente MiquelIceta, actual portavoz del partido y del grupo parlamentario en Cataluña, quienfuera su segundo en el Gabinete presidencial en los últimos años del PSOE en elpoder.Con tan buenos introductores no es de extrañar que Zapatero no haya dudado envolver a poner en sus manos el gabinete monclovita. A su vera, aunque aún no estátotalmente decidido si como su segundo, ocupando el puesto que en su día tuvieraAlfredo Timmermans como subdirector del Gabinete –opción que se barajaba estosdías para dotar al puesto del rango de subsecretario– estará Miguel Sebastián, elhombre de confianza de Zapatero en materia económica que, tras planear comoposible ministro, ha aterrizado en el nada despreciable círculo de asesores cercanosal presidente.Junto a ambos –ya hay quien ve ciertas nubes en su entendimiento, aunque quienconoce a Serrano asegura que la economía es su punto débil y no dudará enapoyarse en Sebastián– podrían recalar perfiles más académicos o de análisis,como en su día también hizo Aragonés, quien se nutrió de colaboradores de FAES,la fundación donde a partir de ahora Aznar tendrá su único despacho.Sebastián tiene el vivero de su equipo de Economistas 2004 mientras que Serranopodría acudir a la Fundación Alternativas, cuyo laboratorio de Ideas dirige JoaquínAlmunia, y del que ya ha echado mano Zapatero para, por ejemplo, su consejo deexpertos encargado del nuevo diseño de la radiotelevisión pública al que hallamado al profesor Enrique Bustamante.También podrían ser llamados algunos de los que hasta ahora han colaborado conel gabinete de Zapatero, tales como el profesor universitario Manuel Villoria, dadoque Valeriano Gómez, el otro economista de su gabinete y cercano a la UGT,además de haberse rozado en algún momento con Sebastián, según quienesconocen cómo ha funcionado Ferraz en estos últimos meses, parece haberencontrado su hueco como futuro secretario general de Empleo en el ministerio deCaldera.El gabinete se suele completar con algún diplomático, para cuya elección nadiedescarta la mano del próximo titular de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y algúnexperto en análisis político-demoscópico para el que ya muchos miran al grupo desociólogos cercanos al partido, entre los que no cabe descartar la influencia deviejos conocidos como Julián Santamaría o la propia Rosa Conde.  La otra pieza de crucial importancia en el reparto del poder monclovita es la de lainformación. En ella pocos dudan que el actual jefe de prensa de Zapatero, el
  3. 3. periodista Julián Lacalle, sea quien se lleve el gato al agua, aunque esté por definirel rango de su organigrama. Lacalle fue elegido personalmente por Zapatero reciénelegido secretario general sin que antes hubiera tenido relación alguna con elpartido. Con él ha hecho la travesía de estos últimos cuatro años y, a pesar dealgunas críticas internas, llegado al triunfo del pasado 14-M, por lo que todas lasfuentes consultadas lo consideran ya un elemento clave de la estructura de lafutura Moncloa.Otra periodista, ésta históricamente ligada a la comunicación del partido, ÁngelesPuerta, podría también ocupar un sitio en el staff del Presidente. Puerta, jefa deprensa de Ferraz cuando la sede federal era coto de los hombres de Alfonso Guerra,sobrevivió, gracias a su perfil profesional, a la llegada al poder de los renovadoresy, con Almunia de secretario general y Pérez Rubalcaba de secretario deComunicación, éste último la encargó la creación de un observatorio de medios. Yacon Zapatero, el nuevo líder la ha requerido en la última etapa como coordinadorade su campaña personal y su cercanía al presidente es notoria para todos los quetransitan Ferraz. Al igual que la también periodista Angélica Rubio, profesional de laCadena Ser en León a quien Zapatero llamó como asesora tras ganar el congreso.Muchos ven para ella un puesto de asistente en la nueva Moncloa.A quien nadie le disputa el puesto es a la secretaria personal del futuro presidente,Gertrudis Alcázar, más conocida como Gertru y a la que esta revista descubriócomo “la nueva Piluca”, en referencia a la conocida y poderosa secretaria de FelipeGonzález, hace ya tres años (Ver nº 470: La Corte de Zapatero). En este tiempo,quien fuera secretaria de Almunia en la Secretaría General se ha labrado una sólidaconfianza con Zapatero que todos reconocen.La nueva bodeguillaPor Vera CastellóFelipe González fue quien inauguró la tradición y José María Aznar pronto le copió.Se trataba de abrir las puertas de La Moncloa a intelectuales, artistas, deportistas yrepresentantes de la sociedad con quienes tantear la temperatura del país. SiGonzález fue acusado de invitar sólo a los suyos, para muchos José María Aznar hapecado de todo lo contrario, abrir demasiado la mano a ciertos sectores de lacultura no siempre a la altura. El mundo de la cultura espera que los invitados a lanueva Moncloa presenten un perfil distinto al exhibido por los visitantes de la eraAznar. Sin duda, Rodríguez Zapatero y su esposa Sonsoles Espinosa tratarán demarcar “un nuevo estilo” en lo que a visitas se refiere.Ya no existe la famosa bodeguilla –Aznar la transformó en cava donde conservarsus apreciado Ribera de Duero– pero a bien seguro que el nuevo inquilino de LaMoncloa encontrará dentro del palacio el rincón apropiado para recibir a quienespueden convertirse en nuevos amigos.En su entorno dudan que la nueva pareja presidencial acepte regalos de conocidoscomo Plácido Domingo, que le obsequió con la pista de padel de cristaldesmontable que Aznar hizo instalar en La Moncloa. Ni siquiera se cree que losRodríguez Espinosa conserven dicha instalación deportiva, dado que el nuevoinquilino del palacio es afín a deportes de otra índole.Efectivamente, al líder socialista le gusta, principalmente, el fútbol y el baloncesto,deportes que practicó con asiduidad en su juventud y ocasionalmente en losúltimos años. De hecho, en junio de 2001 tuvo que guardar unos días de reposo a
  4. 4. consecuencia de una rotura fibrilar en una pierna que se produjo echando unpartido de fútbol con unos amigos. Ahora podrá hacerlo con colaboradores y gentede su entorno como su hasta ahora jefe de prensa, Julián Lacalle, con quiencomparte afición. Pero si al político le gusta practicar este deporte, más le gustaaun vivirlo como espectador.Hace sólo unos días el amigo de Aznar y presidente del Real Madrid, FlorentinoPérez, aclaró que el secretario general del PSOE tenía abiertas las puertas del palcodel Santiago Bernabéu, sin que, de momento, se haya dejado ver por allí. Sin duda,Rodríguez Zapatero preferirá seguir frecuentando el Nou Camp y animar a suequipo preferido, el Barça, presidido hoy por Joan Laporta, cercano al nacionalismocatalán. Nada que ver con lo que nos tenía acostumbrados Aznar, cuya excesivaligazón con el Real Madrid –llegó a pronunciar unas palabras con motivo delcentenario del club blanco– ha sido criticada en numerosas ocasiones.  Si José María Aznar pronto convirtió a Camilo José Cela o a Mario Vargas Llosa ensus valedores literarios, el líder socialista comenzará pronto a codearse con insignesescritores que ya han mostrado su feeling con el PSOE. En su acercamiento almundo de la literatura, Rodríguez Zapatero bien podría empezar por sus paisanosleoneses. Ya hace tiempo presentó un libro, La gran bruma, del escritor Juan PedroAparicio y coincidió con el premiado Julio Llamazares en la presentación del libro deSecundino Serrano Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista. Además, un grupode 25 escritores, músicos, escultores y pintores de su tierra firmaron un manifiestode apoyo al socialista. Entre ellos estaba el cantante Amancio Prada, el pintorBenito Escarpizo, los poetas Antonio Gamoneda y Luis Artigues, los escultoresAmancio González, Jesús Trapote y Juan Carlos Uriarte, el director de cine y delFestival de Cine de Astorga, Luis Miguel Alonso Guadalupe, o el periodista y escritorMiguel A. Nepomuceno.Entre las preferencias literarias del leonés está Juan José Millás, Javier Marías yAntonio Muñoz Molina, a todos ellos tendrá interés en conocer en profundidad.Igual que a los premios Nobel Gabriel García Márquez –íntimo de Felipe González–y José Saramago, y al eterno candidato al galardón sueco Carlos Fuentes. Elmexicano ha recibido públicamente con gran alegría el retorno de los socialistas alGobierno español. Otros como Juan Goytisolo o el premio Nadal 2003, el tambiénleonés Andrés Trapiello, igualmente han demostrado de forma pública susatisfacción por el cambio de color del Ejecutivo.El encargado de que Aznar se codeara con insignes representantes de la culturapatria fue el poeta y secretario de Estado, Luis Alberto de Cuenca. Éste fue quien seempeñó en que su jefe pudiera potenciar su sapiencia lírica conociendo a algunosde los poetas más prestigiosos del país. En muchos casos lo consiguió, pero todointento fue en balde en lo que respecta a Luis García Montero, casado con laescritora Almudena Grandes, precisamente una de las parejas de intelectuales a losque se espera ver por La Moncloa a partir de ahora.Tal y como contó en su día El Siglo (Ver La “inteligencia” de Aznar, nº 433) elrepresentante de la corriente literaria conocida como +poesía de la experiencia+declinó tan amable invitación quizás sintiéndose –a García Montero se le consideracercano al PCE– excesivamente alejado ideológicamente del líder popular. A lafallecida Pilar Miró tampoco le interesó seguir pisando el palacio presidencial unavez que Felipe González dejó pasó a José María Aznar.  
  5. 5. En el mitin de inicio de campaña electoral, se pudo comprobar el apoyo con el quecuenta el socialista dentro del mundo de la cultura y las artes. Aplaudiendo desdelas primeras filas estaban las escritoras Josefina Aldecoa y Soledad Puertolas, loscantantes, Joaquín Sabina y Víctor Manuel, las actrices Loles León, Enma Suárez,Candela Peña y María Barranco, y el director de teatro Gerardo Vera, entre otros.Tampoco ha escapado a los pendientes de este campo la presencia de una dirigentetan cercana a Zapatero como Trinidad Jiménez en la reciente presentación enEspaña de la última película de Antonio Banderas, Imagining Argentina, conpresencia del actor. Es conocido el apoyo del malagueño a las campañas del PSOE ysu buena relación con Manuel Chaves, para cuya Junta de Andalucía colaboró enuna promoción del aceite de oliva.También del grupo de notables del ámbito de la cultura y del espectáculo que lehan asesorado sobre el programa para la conmemoración del IV Centenario de lapublicación de El Quijote se puede intuir la calidad de quienes en un futuro puedensentarse en los sofás de La Moncloa. Entre ellos destaca el mencionado JoséSaramago, el hispanista Ian Gibson, los académicos Emilio Lledó y Francisco Rico,el compositor Cristóbal Halffter, o gente del teatro y el cine como los cineastasManuel Gutiérrez Aragón y José Luis García Sánchez, la presidenta de la Academiade Cine, Mercedes Sampietro, los directores de teatro José Luis Gómez y JoséCarlos Plaza o el actor Juan Luis Galiardo. Además de la bailaora Cristina Hoyos,que ha asistido a numerosos actos en apoyo del socialista.La actriz Rosa María Sardá, encargada de amenizar el acto del XX aniversario de lavictoria socialista en la plaza de Vista Alegre de Madrid, el director FernandoTrueba, la ex presidenta de la academia de Cine Aitana Sánchez-Gijón –Zapatero lellegó a proponer ir en las listas del PSOE– o los Bardem, el clan familiar queescenificó el rechazo del mundo de la cultura a la guerra de Iraq, también seencuentran dentro de la lista de futuros invitados a la Bodeguilla de La Moncloa.En el mundo del arte hay un claro candidato a ser habitual en la nueva residenciapresidencial. Se trata del polifacético Eduardo Arroyo, cuyo retrato de FelipeGonzález cuelga de la pared del actual despacho de Rodríguez Zapatero en la sedesocialista de Ferraz.A la pareja presidencial le une ya un vínculo de amistad con el pintor, escultor yescritor madrileño, reforzado en los momentos de ocio. El matrimonio ha acudido alas veladas musicales que organiza Arroyo todos los veranos en el Valle de Laciana,donde se dan cita intelectuales y artistas. Allí coincidieron, el pasado mes deagosto, con gente del gusto sobre todo de Sonsoles Espinosa, ya que amenizaba lafiesta la pianista Rosa Torres Pardo, el tenor Enrique Viana o las sopranos MarinaPardo y Carmen Serrano, mientras que el compositor Cristóbal Halffterintercambiaba impresiones con la mujer de Zapatero.Lo que está claro es que la nueva residencia del socialista tendrá las puertasabiertas al mundo de la música, ámbito que el anterior inquilino no se caracterizópor frecuentar más allá de la del valenciano Francisco y Paco Escobar, “teloneros”musicales en algún mitin de campaña, o Julio Iglesias, quien nunca ha ocultado suquerencia por Aznar.Para profundizar sus conocimientos del mundo docente y académico, RodríguezZapatero cuenta con un introductor de lujo, el rector de la Universidad Carlos III ymiembro de su Comité de Notables, Gregorio Peces-Barba. Ya el ex presidente delCongreso de los Diputados en la era de Felipe González le ha propiciado uno de losfichajes más interesantes, el de Mª Jesús Sansegundo, que finalmente ocupará la
  6. 6. cartera de Educación. Los dos le llevarán a los salones de La Moncloa al menos losrectores madrileños, todos cercados a los socialistas.El líder socialista también tiene mucho que agradecer a Luis Ángel Rojo. El exgobernador del Banco de España fue quien le habló de maravilla de otros dos pesospesados del futuro equipo de Zapatero y con los que ha labrado íntima amistad:Mercedes Cabrera y Miguel Sebastián.El estilo SonsolesPor V. M.La residencia oficial del presidente del Gobierno está de mudanza. Ana Botella llevasemanas trasladando los objetos personales que hace ocho años llevó a la “fría eimpersonal Moncloa” para darle un toque familiar con sus muebles y fotos defamilia y apenas queda ya cualquier rastro de los Aznar. Tan sólo la tapiceríaestampada en tono burdeos que la mujer del jefe del Ejecutivo en funciones mandócambiar en los sillones y las cortinas que la revista Hola enseñó en portada con unaAna Botella posando sonriente y satisfecha por el resultado decorativo.Ahora, la inminente llegada de la familia Rodríguez-Espinosa transformará lafisonomía del hogar destinado a la pareja presidencial. Si bien es cierto que lanatural discreción de la mujer del jefe del Gobierno entrante impedirá que nosasomemos curiosos a las estancias privadas de la que será su casa durante almenos cuatro años, podemos aventurar cuál será el estilo que la próxima segundadama imprimirá en La Moncloa basándonos en lo que hasta ahora sabemos de ella.Sonsoles Espinosa nada tiene que ver con Ana Botella. La mujer de Zapatero tieneun carácter reservado, es discreta, tímida, celosa de su vida privada y hasta ahorano ha demostrado interés alguno por la política. No le gusta que la vida pública desu marido interfiera en su vida privada y por eso se niega a conceder entrevistas.Siempre ha dicho que a nadie le preocupaba su vida antes de que su marido fuesenombrado secretario general del PSOE y, como ella sigue siendo la misma, ahorano tiene por qué despertar interés. Mientras, a lo largo de sus ocho añosde segunda dama, Ana Botella ha ejercido su papel entre posados a la prensa,actos benéficos, portadas en las revistas del corazón y campañas electorales, paraacabar entrando en política por la puerta grande de la mano de Alberto Ruiz-Gallardón.En cuanto a la imagen de cada una de ellas, también se aprecian notablesdiferencias. Si la esposa de Aznar es clásica y conservadora en el vestir, la deRodríguez Zapatero es más minimalista. Ya sea con gabardina, con un jersey decuello alto o con un estilizado traje de fiesta, destaca por su natural sencillez, unestilo que le sienta muy bien y al que sabe sacar partido. Por todo ello, resultadifícil imaginar que la residencia de Sonsoles Espinosa repita el mismo patrónestético que la de los Aznar. Los estampados recargados de las tapicerías y losjuegos de café de plata labrada no parecen tener cabida en el ideal estético de lamujer de Zapatero. No estamos diciendo que vaya a redecorar La Moncloa con losmuebles tipo “móntalos tú mismo” de Ikea, pero desde luego será mucho másfuncional y huirá de los ambientes recargados.Incluso es probable que traslade buena parte de los muebles de su casa de LasRozas a la residencia presidencial. El Siglo publicó hace tres años que Zapatero y sufamilia se trasladaron a vivir a la urbanización Eurogar, situada en la localidadmadrileña de Las Rozas. La casa unifamiliar dispone de 170 metros cuadrados,
  7. 7. mientras que las dependencias del Palacio de La Moncloa destinadas a la residenciaparticular del presidente es de 200 metros cuadrados, de modo que dispondrán deprácticamente el mismo espacio para instalar sus objetos personales.Cambio de hábitos. Por mucho que Sonsoles tenga una personalidad bien definiday quiera mantener ciertas costumbres para no dejarse arrastrar por la vorágine dela vida pública de su marido y todo lo que ello significa, no puede evitar ciertasalteraciones en sus hábitos cotidianos. Su traslado a Madrid tras la elección deZapatero como secretario general del Partido Socialista ya le dio una idea de lo quela actividad de su marido puede llegar a afectar a su vida diaria. En aquel entonces,tuvo que dejar de impartir clases de música en un colegio privado de León y sólopudo retomar su actividad profesional cuando le ofrecieron la posibilidad de sersoprano suplente en el coro del Teatro Real. Ahora, con el ascenso de José LuisRodríguez Zapatero a la presidencia del Gobierno, parece difícil que siga actuandoen público.Incluso las pequeñas Laura y Alba, hijas de la pareja, también verán alterada surutina. Hasta ahora, desde que abandonaron su localidad natal, asistían a clases deprimaria en un colegio público de Las Rozas. Era el propio Zapatero quien, antes decomenzar su jornada laboral, las acompañaba personalmente hasta la escueladando un paseo desde casa. En el caso de que durante el próximo curso siganasistiendo al mismo centro escolar, al presidente le resultará más difícil acompañara las niñas al colegio. Incluso de ser así, tendrían que acudir en coche oficial yacompañados de la escolta del presidente.Viendo lo visto, aunque Sonsoles Espinosa haga suya la frase de su marido “elpoder no me va a cambiar”, es consciente de que no se puede ser tan categórico yella misma ya ha empezado a dar muestras de su primera transformación. Durantelas semanas previas a las elecciones generales, ha dado una imagen distinta a laque nos tenía acostumbrados que bien podría recordar a la de su antecesora, AnaBotella. Aunque sigue sin hacer declaraciones, ha acudido a los actos de campañade su marido, ha posado junto a él en actitud cariñosa y ha celebrado pletórica eltriunfo de Rodríguez Zapatero, demostrando que es una pareja unida y feliz queasume junta un triunfo electoral que les va a cambiar las vidas.  

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