Escribir hoy sobre celibato puede ser algo muy complicado

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Autor Juan Guillermo Ramírez. Reflexiones teologicas

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Escribir hoy sobre celibato puede ser algo muy complicado

  1. 1. Teología espiritual. ¿CUÁL ES LA VERDADERA CRISIS DEL CELIBATO?Escribir hoy sobre celibato puede ser algo muy complicado; desde muchas ópticastratan de mostrar este como una imposición que es más fácil incumplir queobservarla, justificando con esto la necesidad de abolirlo, como si fuera unproblema de salud pública y este fuera causa de los sacerdotes pederastas oabusadores de menores de edad. Estas líneas pretenden más que ser unaapología de la vida celibataria en tiempos de crisis, busca mostrar la importanciade esta y la forma como se debe potencializar en la famosa época de la revoluciónsexual y del carácter mercantilista y comercial que ha adquirido el sexo y queidentifica el celibato como una práctica en desuso, cuando, “el celibato es másactual que nunca, porque una civilización que despersonaliza, sea mediante elpragmatismo técnico, sea mediante el consumo de bienestar, necesita, por encimade todo, signos de valores éticos y de trascendencia” (Garrido)Para potencializar, hay que cambiar mentalidades, hay que superar la concepciónde imposición y de carga onerosa por una concepción del celibato como carisma,“el celibato es un don del Espíritu Santo y por tanto un carisma esencialmentesobrenatural, sin embargo llevamos este tesoro en vasos de barro, y como nosrecuerda con fuerza San Pablo, hay una lucha constante, entre los deseos de lacarne y las aspiraciones del Espíritu. Proteger y alimentar este don requiere unesfuerzo constante, un ascetismo sostenido por la participación diaria en elMisterio pascual de la muerte y resurrección de Cristo” (McGovern).Muchas son las causas de la crisis celibataria o de práctica del celibato, entre lasque se pueden mencionar están: mediocridad en la vida espiritual y sacramental,estancar la amistad con Jesús, dejar los espacios formativos y convertir elministerio en algo de horarios y profesión, inmadurez afectiva, entre las muchasotras que se pueden observar y que no son el lugar para explicar ahora, pero hayque ver en la crisis posibilidades, pues, “si el célibe vive procesos de integraciónafectiva, podrá asumir las condiciones del mundo que le toca vivir, no es posibleun celibato de muros protectores, urge la necesidad de amar sin miedo y de sufrircrisis” (Garrido).La crisis de la vivencia del celibato en muchos casos responde a la ausencia deverdaderas motivaciones vocacionales como son las de Cristo y el Evangelio,muchos de los candidatos a una vida consagrada, fundamentan el celibato enerrores como la sublimación sexual, o una estrategia económica de la Iglesia, o elexcesivo trabajo pastoral, “por tanto quienes estén discerniendo su vocación alcelibato deberían plantearse las siguientes preguntas: ¿Amo de verdad a Cristo aun nivel de amistad íntima y especial?, mis deseos de vida célibe y mi experienciaactual de ese estilo de vida ¿brotan de mi relación personal con Jesús y meimpulsan a una mayor comunión con él?” (Nemeck), pues, “quien no tiene
  2. 2. Teología espiritual.madurez sexual no sirve ni para el matrimonio ni para el celibato sacerdotal, elcelibato y el matrimonio no son clínicas para tratar frustrados, tanto el matrimoniocomo el celibato son opciones afectivas definitivas, son estados de realización dela afectividad o de la sexualidad (Zanini).La principal norma para vivir el celibato, es definir un proyecto de vida claro, conmetas, indicadores, formar y afianzar las convicciones, pues son las que ayudan aque el hombre ejerza la lucha. Vivir el celibato supone esfuerzo, pero será unimposible a quien trate de vivirlo sin amor, sin escuchar a Dios, donde la oración,ese trato asiduo y personal con la Trinidad, debe ser la compañía inseparable delque quiere ser fiel al compromiso adquirido.Frente a los que piensan que el celibato es de locos o de personas con miedosconviene “recordar que el célibe no debe situarse fuera de la sexualidad, puede lapersona célibe manifestar que el amor no es sólo conyugal o paternal, el célibe lerecuerda al mundo que no puede encerrarse dentro de sí mismo y estancarse enla auto-satisfacción sino que está llamado a participar de una sociedad cada vezmás humana” (Perales). En sí, la vida del celibato es una opción más de vida a laque no debemos renunciar ni ver mal, es otra forma de buscar el Reino de Diossiempre y cuando se busque el amor en servicio de los demás.Se suele escuchar con frecuencia afirmar que el celibato es una contradicción a lanaturaleza humana, porque excluye a las personas del cumplimiento de ciertosplaceres físicos, psicológicos y afectivos, como si el acto sexual fuera unanecesidad fundamental en sí mismo, error en los que muchos han caído por lavisión hedonista degradada que se tiene del placer, nuestra naturaleza estáconstituida por el entendimiento y la capacidad de elección, en virtud de estasfacultades el hombre es superior al resto de la creación, y con la ayuda de lagracia de Dios, es dueño de sus inclinaciones físicas, psicológicas o afectivas, laelección del celibato no implica ignorancia o desprecio por el instinto sexual o laafectividad humana, más bien supone una profunda apreciación de su papeldentro de los planes de Dios acerca de la sociedad y de la persona” (McGovern).En esta época, el celibato no puede ser una rueda suelta en la vida sacerdotal,como un añadido, que agudizaría más la crisis vivencial de este don, comoconsejo evangélico debe estar relacionado con los otros, por tanto es imposible ydificultoso “vivirlo sin estar dispuesto a una vida pobre y solidaria con los pobres yhacerse obediente y disponible para dedicarse totalmente a la misión eclesial”(Busquets).Para concluir, afirmo que la crisis de la vivencia celibataria se superará en lamedida que las personas que opten por esta forma de vida estén convencidas de
  3. 3. Teología espiritual.Cristo y su Evangelio, este sea su norte, y ante todo haya la mayor sinceridad delos candidatos al comprender la vida sacerdotal no como estatus, sino como amora Dios y servicio a los hombres. BIBLIOGRAFÍA • McGOVERN, Thomas. El Celibato Sacerdotal: Una perspectiva actual. Cristiandad. Madrid, 2004. Páginas 38, 278. • GARRIDO, Javier. Grandeza y Miseria del Celibato Cristiano. Sal Terrae. Pamplona, 1987. Página 18. • NEMECK, Francis Kelly. Discerniendo Vocaciones al Matrimonio, Celibato y Soltería. Nueva York, 2010. Página 220. • ZANINI, Ovidio. Como Vivir la Sexualidad. Ediciones Loyola. San Pablo, 2001. Página 57. • PERALES PAREDES, María de la Luz. Cristo te Invita. Editorial Progreso. México, 2002. Página 42. • BUSQUETS, Joan. La Vocación: Seguimiento y servicio. Emaús. Barcelona, 1997. Página 38.

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