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Resenadelepisodio Elcuervodelos Simpson

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Reseña del episodio El cuervo de los Simpson

Reseña del episodio El cuervo de los Simpson

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  • 1. UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA Guía de Aprendizaje: SISTEMA DE EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR APRECIACIÓN DEL ARTE BACHILLERATO GENERAL POR COMPETENCIAS Módulo 2. Actividad 8 RESEÑA ILUSTRADA DE UN CAPÍTULO DE LA SERIE DE TELEVISIÓN “LOS SIMPSONS” 3er. segmento del episodio clásico Especial de noche de brujas I Sinopsis: Es la noche de Halloween, Bart y Lisa la ambientan contando tres terroríficas historias: 1ª parte –La casa de la pesadilla: Los Simpson se trasladan a una casa encantada que hace todo lo posible por aterrorizar a sus nuevos inquilinos. 2ª parte –Los condenados están hambrientos: Los Simpson son abducidos por unos extraterrestres del planeta Rigel IV que se dedican a sobrealimentarlos. 3ª parte – (Título por descubrir): En la casa del árbol, Lisa lee un libro. Bart finge un desmayo para llamar su atención. Lisa está concentrada en la lectura de un cuento clásico de terror. Bart observa con suspicacia que se trata de un texto escolar. “No te preocupes, no vas a aprender nada con esto”, le dice ella. Conforme Lisa comienza a leer en voz alta, la escena cambia a una mansión tenebrosa: En un atardecer triste y quejoso meditaba yo, débil y abrumado, sobre un volumen de ciencias muy curioso de temas que ya estaban olvidados. Homero está sentado en un enorme sofá, frente a la chimenea, con un gran libro en su regazo titulado “Ciencia olvidada, Vol. II” Cuando se habla de un repiqueteo en la siguiente estrofa, Homero se despierta sobresaltado y mira nervioso a su alrededor. Mientras cabeceaba somnoliento, oí como si repicaran suavemente en la puerta cerrada del salón.
  • 2. “Será alguna visita, —pensé yo— que está llamando a la puerta de atrás. Es eso, sólo eso y nada más.” Bart comenta: – ¿Ya debemos asustarnos? Homero vuelve a dormirse. Ah, recuerdo claramente aquel diciembre anodino, y el rescoldo mortecino que hacía sombra en el suelo. Mientras pedía vanamente a los libros un consuelo, Homero se despierta y camina hacia un enorme cuadro de Leonora (Marge), con un chongo tan alto que requiere de un segundo panel. por la pérdida de aquella que los ángeles por bella, quisieron llamar Leonor. “¡Oh mi amor!” ¡Oh hermosura excepcional, que ya ha quedado sin nombre por siempre, siempre jamás! Se escucha un crujido afuera. Homero grita y se esconde detrás del sofá. Me estremecí al ondular de las púrpuras cortinas, con ese ruido sedoso del fantasma que camina. Mi corazón temeroso del pecho quería saltar, y yo repetía angustiado para poderlo callar: Homero se ha metido abajo del sofá. “Es sólo un visitante que quiere entrar. Es eso, eso es sólo, y nada más.” Mas de pronto mi alma tomó aliento y sin dudarlo, lancé mi voz al viento: “Señor —dije— o señora, lo lamento, y os imploro perdón de corazón. Pero ha ocurrido que, como estaba yo medio dormido 2
  • 3. y llamasteis tan sin hacer ruido a la puerta de mi habitación, pues apenas si os he oído.” Homero se dispone a abrir la puerta y cubre sus ojos, temeroso. Bart dice, en tono de impaciencia: –Espero que esto sea bueno. Homero espía a través de sus dedos. Y abrí de par en par: oscuridad, tan solo, y nada más. Sentado afuera de la casa del árbol, Homero se muestra ciertamente asustado. Bart se queja: – ¿Sabes lo que pudo ser más tenebroso que nada? Pregunta Lisa: – ¿Qué? Bart responde: – ¡Cualquier cosa! Di la vuelta tras cerrar; sentía mi sangre caliente, cuando de nuevo, oí llamar, esta vez más fuertemente. “Eso es —dije yo— eso es seguramente que sin duda esta mañana alguien dejó sin pensar cualquier cosa en la ventana.” Abrí de par los postigos Homero abre y entró, cual si fuera la ventana. amigo, El cuervo con revoloteo ruidoso, muestra un un cuervo majestuoso. ostensible No hizo reverencia alguna, parecido y con un aire altanero con Bart. de dama o de caballero, sin batir casi sus alas, con la mirada despierta 3
  • 4. saltó, se posó en la puerta, luego en el busto de Pallas, y nada más. Homero sonríe para sí. “Aunque tengas la cresta rala y lisa no es tu actitud sumisa. Tú, que por el margen de la noche vagas, dime, cuál es tu nombre, antes de que deshagas lo que plutónicamente te da el hombre, pájaro carroñero.” Bart interrumpe: – ¡Multiplícate por cero! Lisa corrige: –Dijo el cuervo: ¡Nunca más! (Y nunca diría otra cosa) Bart acepta la corrección, de mala gana. Un olor vaga por allí, y Homero lo percibe. De pronto noté el aire perfumado: un invisible incensario balanceado por ángeles cuyo tintineo quedaba en la alfombra amortiguado. El ‘invisible’ incensario golpea a Homero justo en la cabeza (¡D’oh!). Los ángeles en cuestión resultan ser Lisa y Maggie. Homero se dirige al retrato de Leonora. “Miserable”, le increpé; “Dios por medio de estos querubines te envuelve en el descanso y el sopor que alivian el recuerdo de tu amor. Apura, apura este filtro que asegura el no acordarte más de tu locura.” Y dijo el cuervo: “nunca más”. Homero exclama: ¡D’oh! Luego, se enoja deveras. Que estas palabras sean tu despedida, pájaro demonio; —chillé furioso— aléjate de mi vida, ve a tu noche de plutonio y no dejes pluma atestiguando la mentira que tu alma invoca. Mi rebeldía se ha convertido en ira. Baja del busto de roca, 4
  • 5. no busques mi corazón y desaparece de mi habitación.” Y dijo el cuervo: “nunca más”. Homero trata de mantener la calma. “No busques, cuervo, mi corazón, desaparece de mi habitación.” Y dijo el cuervo: “nunca más “. Homero grita: ¡Pequeño demonio! Luego, salta en pos del cuervo, que escapa volando. Homero lo persigue en torno a la habitación; a punto de apresarlo, el ave siempre se le escurre. Homero se desespera: ¡Regresa aquí, pequeño demonio! La persecución de Homero convierte la estancia en un desorden. Siguen los gruñidos: ¡D’ah, grf, d’oh! Homero arroja una maceta al pequeño cuervo, quien evade el proyectil. Como en toda caricatura, la planta regresa para golpear a Homero en la cabeza. Minúsculos cuervos comienzan a danzar alrededor, graznando, “Nunca más, nunca más, nunca más…” La caza prosigue. El cuervo levanta libros de los estantes y los suelta sobre Homero. Luego, regresa a su lugar, encima del busto de Pallas. A sus pies, la masacre producida en torno a la habitación. Y el cuervo inmóvil, cerradas las alas ahí sigue parado, sobre el busto de Pallas. Guardián inmóvil de mi imagen muerta, escudriña mi ser desde la puerta y sus ojos me fulminan con el aire de un demonio que me sueña. La luz proyecta su imagen en el suelo, 5
  • 6. donde yace mi alma sin consuelo, sujeta de su sombra pertinaz incapaz de levantarse nunca más. El cuervo sonríe malicioso. La escena regresa a la casa del árbol. Bart dice: Lisa, eso no me dio miedo. Ni siquiera por tratarse de un poema. Lisa replica: Bueno, lo escribieron hace muchos años. Tal vez entonces la gente era más fácil de asustar. Marge llama a los chicos a dormir, y Bart alardea que no tendrá ningún problema en conciliar el sueño esa noche. Mientras los niños bajan las escaleras, Homero aparece sentado abajo, al pie de la casa, temblando. Maggie, Lisa y Bart duermen profundamente en sus respectivos cuartos. Homero le pide a Marge que no apague la luz, pero ella lo ignora. A través de la ventana le parece mirar al cuervo-Bart, quien se burla y escapa volando. Homero concluye: – ¡Cómo detesto la noche de brujas! Reseña bajada de Internet Traducción del texto y selección de imágenes: Luis Gerardo Chávez Godínez Guadalajara, Mayo de 2005 6

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