El federalismo estadounidense y el mexicano. Breves reflexionesI.- Estados Unidos, el federalismo como solución.Los Estado...
Por ello les estaban más inclinados por revestir su movimiento su idea de independencia con unsentido político pragmático,...
Nuevamente la economía. La falta de normas, ya no digamos homogéneas, en materia decomercio, de cumplimiento de contratos,...
Creo que puede ser una combinación de ambos. Mi punto de vista se ha ido afinando (falta ver enque sentido), con un poco d...
El caso de México es muy diferente, en la búsqueda de la formación y la consolidación del Estado,los grupos dirigentes dec...
que ello no niega la existencia formal del federalismo en México y, mucho menos la esperanza devivir y disfrutar de sus ma...
Benito Juárez así lo hizo, y con Porfirio Díaz ni se diga. Las varias décadas de gobiernos priístascambiaron la forma, per...
que asumirse como los que encabezan una parte de la federación, en una visión cooperativa. Seasumen como entidades que est...
Merino Huerta, Mauricio. El federalismo, tener presente el pasado. Gaceta mexicana deadministración, num.56. INAP. México,...
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El federalismo estadounidense y el mexicano. breves reflexiones

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El federalismo estadounidense y el mexicano. breves reflexiones

  1. 1. El federalismo estadounidense y el mexicano. Breves reflexionesI.- Estados Unidos, el federalismo como solución.Los Estados Unidos antes de erigirse como una federación, como una unión de Estados, seconstituyeron como una confederación de Estados, proceso que nos habla de la densidad históricaque antecedió al Estado federal.Esto se inicia con la declaración de independencia del 4 de julio de 1776, con la cual se proclamóla separación de Inglaterra, y por medio de la cual las colonias unidas decidieron erigirse enestados libres e independientes, luego vino la guerra. Por cierto, esto se puede anotar como unaprimera diferencia muy clara respecto al proceso mexicano, primero vino la guerra, 10 añosdespués la declaración de independencia.El lenguaje de la independencia, se nos dice, se asentaba en los preceptos del derecho natural.Pero ha sido ampliamente documentado que algo que precipito la independencia, fue el férreocontrol que la metrópoli ejercía sobre la economía de las colonias, que desde entonces yamostraban un empuje muy industrioso, y eso era lo que la metrópoli quería evitar. Otorgabafranquicias, imponía tributos, etc., para prohibir, y en el mejor de los casos, obstaculizar eldesarrollo económico independiente de las colonias.Las colonias pues, previo a la independencia, y luego de ella, eran auténticas entidades convocación independentista, cuando eran eso, colonias, y luego con vocación autonómica, ya comoEstados independientes. Otra diferencia con respecto al proceso mexicano, que nunca se pudolibrar de la centralización que implicaba ser un Virreinato, que finalmente dependía de la Coronaespañola. El Virrey, para ser tal, debía jurar lealtad a la Corona (y, creo, que la Corona, tomabamedidas preventivas para que el Virrey no se saliera del huacal), pero bueno, las institucionesfuncionaban con esa lógica.Además, la sociedad novohispana como tal no estaba imbuida de ese espíritu independentista.Quizá en ello tenga que ver la ideología religiosa del protestantismo al que Max Weber le atribuyeun gran peso en la actitud mental capitalista, industriosa. Los habitantes de las colonias, teníanintereses concretos que defender, y ello les motivaba para tener una actitud independiente.
  2. 2. Por ello les estaban más inclinados por revestir su movimiento su idea de independencia con unsentido político pragmático, sin tantas profundidades filosóficas como los franceses, aunque dealguna manera se vieron influenciados por la Ilustración y los enciclopedistas. Pragmatismoanglosajón, pues.Por ello, uno de los primeros documentos, o quizá el primero, después de la independencia fue elde los Artículos de la Confederación (Articles of confederation)Sin embargo, parte de los contrastes de la naturaleza humana, junto con ese espírituindependentista, esa vocación autonómica, hay otra dimensión que valora las ventajas de la unión.La unión hace la fuerza. Como lo demostró la utilidad de la confederación en la luchaindependentista.Este fue el dilema que enfrentaron los padres fundadores, y que resolvieron en 10 años. ¿Comodiseñar instituciones, documentos fundacionales, que garantizaran lo mejor de los dos mundos? Lagarantía de libertad de los estados, pero al mismo tiempo, una entidad central que les reportará losbeneficios de la unión.El paso de la confederación a la federación, como se sabe, no partió de cero. En la confederacióncada estado conservaba su soberanía, pero existía una asamblea integrada por los delegados delos estados, que es reuniría con periodicidad para tratar asuntos que se habían establecido en eltratado.De hecho, los Artículos de la confederación contemplaban la existencia de un órgano central, queera el Congreso. Esto acercaba a la Confederación a una característica del Estado federal; inclusoal presidente del mencionado comité se le llamaba “presidente”.En el plano del diseño institucional se ve como el edificio federal se fue construyendo paso a paso,piedra por piedra, por ahí se estaban encaminando las cosas. Diseño que sin duda secorrespondía con la realidad social y económica, era claro que se demandaban nuevos arreglos.Los estados independientes se dieron cuenta que la confederación fue muy útil para la guerraindependentista, como ya se dijo, pero no estaba resultando serlo para configurar otra entidadcuyo eje fuera la unión de dichos estados. Fue útil para echar a los colonizadores, para destruir sudominio, pero no estaba siendo lo mejor para construir la unión.
  3. 3. Nuevamente la economía. La falta de normas, ya no digamos homogéneas, en materia decomercio, de cumplimiento de contratos, de comercio exterior, de ilegalidad. Y que decir enmateria tributaria, un desorden, cada estado establecía sus impuestos y los cobraba a su manera.Encima de ello, los Estados tenían que cumplir con sus pagos a la confederación y algunos senegaban, priorizando sus intereses internos.En este contexto, en septiembre de 1787, en una carta con la propuesta de nueva constitución alpresidente del congreso, Jorge Washington se refirió a la ineficacia de la confederación y a lanecesidad de crear un gobierno diferente.Los estados sintieron la urgencia de contar con un poder central que coordinara los esfuerzos,pero al mismo tiempo respetara su autonomía. Es decir, un poder central que los representase ylos protegiese, propiciando la unión de ellos, pero sin menguar ni menoscabar su soberanía. Comodecimos, buscaban lo mejor de los dos mundos. Una cara de la densidad histórica de la quehablamos al principio.Así, en mayo de 1787 la Convención de Filadelfia inició sus trabajos con el propósito de reformarlos Artículos de la Confederación, y término en septiembre del mismo año redactando laConstitución de los Estados Unidos de Norteamérica, erigiendo un Estado federal.II. El federalismo mexicanoAlguna vez un ponente, creo que fue en un salón de la Cámara de Diputados, preguntaba sobreque le haría falta al federalismo mexicano en la perspectiva de una reforma. Yo dije que, quizá unpoco audazmente, que lo primero sería instaurarlo. Esta opinión pudiera ser producto de uninsuficiente conocimiento del tema, o una insatisfacción por su funcionamiento, como se suponedebía funcionar.Es humano voltear a ver al vecino para ver como está haciendo las cosas, y si las está haciendobien, tomarlo como referente. No hacerlo es soberbia y tontería. Pero hay que ver bajo quecondiciones el vecino está encontrando solución a sus problemas.
  4. 4. Creo que puede ser una combinación de ambos. Mi punto de vista se ha ido afinando (falta ver enque sentido), con un poco de más lecturas al respecto.Para muchos, entre ellos yo, creemos que algunas de las más importantes instituciones,económicas, políticas y sociales que se han adoptado en México se han hecho de maneramecánica. Como transplantar una cosa de afuera para acá. Y luego vienen los problemas, o lasdecepciones, la falta de aclimatamiento, de adaptación al medio, etc.Muchas cosas no estaban presentes en el caso mexicano…y bueno, los resultados los tenemos ala vista. Hasta para trasplantar una planta se requieren condiciones especiales.Como digo, voltear a ver al vecino, al prójimo pues, para ver como está el haciendo las cosas parabuscar un referente es muy humano (solamente los tontos y los soberbios no lo hacen), más aún sile están saliendo bien las cosas. Nada más que junto con este ejercicio debe de ir otro que, a mimodo de ver es la clave para los resultados buscados, ¿porqué al vecino si le salieron bien?, ¿Quécircunstancias había en su proceso?, ¿Se dio en México esa densidad histórica que estuvopresente en el caso estadounidense?En la enorme empresa de construir un Estado, de crear y consolidar sus instituciones, pues lareflexión anterior, a mi modo de ver, es muy pertinente.En el caso particular que nos ocupa es como hacer, como configurar, un marco social y político, enel que uno de los ingredientes principales de toda organización humana (independientemente deltamaño y la complejidad) el poder, las relaciones de poder, se procesen de manera armónica,equilibrada y, si me apuran, hasta justa. No es fácil.Bueno, se decidió, no de manera unánime, que un Estado federal es una manera adecuada deprocesar el fenómeno del poder geográfica y funcionalmente.Diversos autores narran las vicisitudes que los padres fundadores de Estados Unidos tuvieron quepasar para llegar finalmente en 1787 a ese resultado histórico, como lo comentamos en la secciónI. Se dice fácil, pero social y políticamente los Estados Unidos ya eran eso, estados, antes de laformalización de la unión, y aquí quizá habría que abundar, como creo que lo han hecho varios, enel aspecto económico (de ahí la utilidad del materialismo histórico como pauta metodológica).
  5. 5. El caso de México es muy diferente, en la búsqueda de la formación y la consolidación del Estado,los grupos dirigentes deciden que la forma de este debe ser federal; bueno, como hemos visto otrogrupo decía que no, que centralista, y así estuvo la disputa, en todo el siglo XIX, pero, insistimos,no se tenían las mismas condiciones sociales, políticas y económicas de Estados Unidos, ladensidad histórica pues.Pero sociológica, política, económica y culturalmente, México no estaba hecho para el federalismo.Y bueno, los resultados históricos ahí están.México nace como una sociedad, un pueblo, una estructura social, asentada en una baseeconómica muy limitada, sujeta a decisiones políticas centralizadas de la colonia. Los colonosestadounidenses, estructuraron otra sociedad, con un espíritu de más autonomía económicarespecto a la metrópoli inglesa, lo cual no quiere decir que lo lograrán y por eso, entre otras cosas,estalló la independencia. En fin, sería muy largo seguir argumentando mi punto, en este escrito,pero sin duda la haremos en entregas postetriores.Sin embargo, para muchos historiadores y tratadistas en México el federalismo que se instauró enMéxico a partir de la Constitución de 1824 es genuino y respondió a la circunstancias históricas dela época y, remarcan, nuestro país ha vivido, bajo esté régimen desde entonces, salvo lasinterrupciones que tuvieron lugar en el siglo XIX.La Constitución de 1917 ratifica este carácter del Estado mexicano en el artículo 40, donde seprecisa que nuestra República es federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo loconcerniente a su régimen interior, pero unidos en una Federación establecida según los principiosde esta ley fundamental. Las competencias de la federación y los estados quedan establecidasconstitucionalmente, en los propios artículos 40, 41, 115 y 124 entre otros.Existe pues, formalmente, un marco constitucional y jurídico, que nos habla de un Estado federal,¿pero que hay en los hechos?Algunos autores plantean, por ejemplo, que estamos frente a un sistema que difícilmente hamostrado sus ventajas en la práctica. Que se vive en un desalentador panorama centralista, pero
  6. 6. que ello no niega la existencia formal del federalismo en México y, mucho menos la esperanza devivir y disfrutar de sus magníficas ventajas.Esta última parte me llama la atención, porque naturalmente, la elección, la defensa y el mantenerla esperanza en el buen funcionamiento de este sistema, se debe a que se le ven ventajas para laconvivencia social. Sin duda, debe ser. Yo no sé en el mundo cuantos países tienen un sistemafederal y cuantos no, y si estos últimos gozan de un amplio marco político-social de buenaconvivencia, no obstante no ser Estados federales. Creo que Francia, por ejemplo, no es unEstado federal y nadie puede negar que este país es una de las democracias más notables de laactualidad; Alemania, si es un Estado federal, al igual que Canadá, con su Bloc Quebecois, y todo.En fin, habría que analizar este punto. En todo caso habría que traer la frase, de manerapertinente, que dice que hay de federalismos a federalismos y de centralismos a centralismos. Mipunto es tener una actitud mental abierta.Bien, regresando al punto. Diversos autores también plantean que el común denominador de lossistemas federales actuales proviene no de la norma sino de la realidad o creciente proceso decentralización. Ello se debe al aplastante proceso de industrialización y a las nuevas relacioneseconómicas. Punto al que me gustaría regresar al final.La división efectiva de las competencias depende mucho más de las circunstancias históricas ypolíticas que de las consideraciones jurídicas. Una apreciación que sin duda da en el clavo alporque formalmente se diga una cosa y en la práctica se hace otra. Lo cual no niega la utilidad delmarco jurídico. Si está ahí es una aspiración, un referente al que hay que llegar, pero no porque larealidad que éste evoca se esté verificando. En todo caso, es una apreciación en la línea deLasalle de que la constitución es la suma de los factores reales de poder.Mauricio Merino, también plantea una visión más real del tema. Señala este tensión permanentedesde entre centralismo y federalismo desde los primeros años de vida independiente hasta laactualidad.Y creo que lo señala muy bien, a lo largo del siglo XIX esa tensión se explicó por una necesidad desobrevivencia política, la misma formación del Estado estaba en juego pues. Formalmente, en elpapel, la República no dejo de ser federal, aunque el gobierno se ejercía de manera centralizada.
  7. 7. Benito Juárez así lo hizo, y con Porfirio Díaz ni se diga. Las varias décadas de gobiernos priístascambiaron la forma, pero no la naturaleza de esta dinámica centralista.Merino le da otro nombre a esta tensión federalismo-centralismo: le llama federalismo acotado. Eldice que es un federalismo bien asentado en las ideas políticas mexicanas. Mi duda sería, genuinay en buen plan, es hasta que punto es cierto era una idea mexicana asentada, y hasta que puntoimitación del vecino del norte. El mismo Merino me contesta y dice que el federalismo mexicano esproducto de nuestro propio desarrollo político y no es una imitación. No se parece al federalismoestadounidense. Es un federalismo peculiar. Superficialmente al parecer se vale, así como nopuede haber democracia sin adjetivos, tampoco puede haber federalismo sin adjetivos. Pero comocategoría analítica de fondo no me convence.Como ya se mencionó, Merino afirma que esa tensión permanente entre centralismo y federalismoprodujo leyes, instituciones y prácticas administrativas que forman parte de nuestro presente. Enefecto, pero habría que agregar, que ello se debe a una manera particular de procesar elfenómeno del poder, es decir, en el contexto de una sociedad plural, o no. Siempre debemos tenerpresente eso. Porfirio Díaz tenía una particular visión sobre ello: mucha administración y nada depolítica, porque esta última estorbaba la administración eficiente de la economía; dentro de lo cualestaba concesionar vías de tren, y otra más a trasnacionales, sin consideraciones sociales. Setrataba de lograr el crecimiento económico rápido.Mauricio Merino habla de la trampa de las autonomías, lo cual dio como resultado que laconstrucción del federalismo mexicano se orientara por criterios políticos más que administrativos,de eficiencia administrativa pues, y por ello aboga por un federalismo asentado sobre lasrelaciones intergubernamentales.Si entiendo un poco más el argumento de Merino, el dice que la práctica centralista del Estadomexicano se debe a que así se configuraron las instituciones, porque la Constitución federal al daratribuciones al orden local y al federal, facultó a aquel para exigir a éste, y entonces el federal paracumplir con ello se fue centralizando. No capto. Necesitaría un ejemplo.Al federalismo particular, al federalismo acotado, y los adjetivos que se le puedan encontrar, ahoracon la multiplicación de los polos de poder, los reclamos regionales, la trampa de las autonomíascomo le llama Merino, se ha venido a reforzar, porque los titulares entidades de la federación, más
  8. 8. que asumirse como los que encabezan una parte de la federación, en una visión cooperativa. Seasumen como entidades que están para exigir a la federación, cuando no a reclamar, sin quetengan ninguna obligación en el pacto federal.Un ejemplo, reclaman constantemente recursos federales, pero se niegan a dar cuenta de cómolos gastan argumentando la soberanía interna que les da el pacto federal.Esta situación es también sobrellevada por el Ejecutivo en turno, ya que tiene a su mano lacentralización del poder del dinero, a través de la Secretaria de Hacienda, que tampoco rindecuentas.Es decir, que las bases, para un federalismo sano, que funcione, como un ámbito de lademocratización, benéfica para la mayoría, que ello implica, pues no están dadas, porque elmismo marco democrático es muy deficiente.Finalmente, este federalismo ahora se ha vuelto más complicado, porque la disparidad regional delpaís, se ha agudizado con la globalización y la descarnada apertura económica. Regiones queantes estaban atrasadas, ahora lo están más, y los tradicionales polos de desarrollo se handespegado más de los atrasados. Las inversiones se asientan ahí donde la infraestructuragarantizan condiciones. Y esto, la disparidad económica entre las regiones no abona alfederalismo.Y por si fuera poco, el fenómeno del narco, que ha resquebrajado, el monopolio del poder delEstado, no solo local, sino federal.Pues así, así está nuestro federalismo, situación que sin duda nos reclama seguir reflexionandosobre él.BibliografíaDe la Hidalga, Luis. Teoría constitucional. Porrúa. México, D.F. 2007.Maldonado Siman, Beatriz. Consideraciones sobre la teoría general del federalismo. Boletín dederecho comparado. Núm. 75, sep-dic. IIJ. UNAM. México, D.F. 1992
  9. 9. Merino Huerta, Mauricio. El federalismo, tener presente el pasado. Gaceta mexicana deadministración, num.56. INAP. México, D.F.Quiroz Acosta Enrique. Teoría de la constitución. Porrúa. México, D.F. 2010.Rabasa O. Emilio. Evolución constitucional de México. UNAM. México D.F. 2004Valadés Diego y Carbonell M. (Coords). El Estado constitucional contemporáneo. UNAM. 2006José Juárez Medina.josemedinajuarez@yahoo.com.mx

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