Memoria foro inclusión social jóvenes municipio julio 2011

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Memoria foro inclusión social jóvenes municipio julio 2011

  1. 1. Juventud e Inclusión SocialUna mirada desde el Municipio.Julio de 2011Ernesto RodríguezDina KrauskopfRicardo AndinoOscar TorrentoCarlos RodríguezEditado por la Fundación Dr. Guillermo Manuel Ungo.
  2. 2. Juventud e Inclusión SocialUna mirada desde el Municipio.Julio de 2011Ernesto RodríguezDina KrauskopfRicardo AndinoCarlos RodríguezOscar TorrentoEditado por la Fundación Dr. Guillermo Manuel Ungo.
  3. 3. Fundación Dr. Guillermo Manuel Ungo (FUNDAUNGO).Todos los derechos reservados.Autores y autora:Ernesto RodríguezDina KrauskopfRicardo AndinoOscar TorrentoCarlos RodríguezEdición: Guadalupe Cortés Vega, Consultora de FUNDAUNGO.Las opiniones expresadas en esta obra son de exclusiva responsabilidad de las y los autores y nonecesariamente reflejan los puntos de vista de la Fundación Dr. Guillermo Manuel Ungo, de AcciónEcuménica Sueca (DIAKONIA) ni de la Unión Europea.Forma recomendada de citar:FUNDAUNGO (2011). Juventud e Inclusión Social. Una Mirada desde el Municipio.San Salvador, El Salvador.El desarrollo de esta publicación ha sido posible gracias al apoyo financiero de Acción EcuménicaSueca (DIAKONIA) y de la Unión Europea.
  4. 4. Índice de contenidoPresentación 1Introducción 2Siglas y acrónimos 4Parte I. PonenciasPonencia 1 6“Políticas Públicas de Juventud y Desarrollo Local en América Latina y ElCaribe: Aprendizajes destacables y desafíos a encarar”. Ernesto Rodríguez. I. Introducción. II. Jóvenes en América Latina: Temidos y Convocados. III. Transiciones a la Vida Adulta: Posibilidades y Límites. IV. Políticas Públicas de Juventud: Remodelar el Modelo. V. Qué hacer y Cómo: Principales Desafíos a encarar. VI. Quién hace qué: Cuestionando Actores y Estrategias.VII. Políticas Públicas de Juventud y Desarrollo Local.VIII. Bibliografía.Ponencia 2. 31“El Camino hacia las Políticas Locales de Juventud y la Apuesta Municipal”.Dina Krauskopf. I. Introducción. II. La Situación de las y los Jóvenes en América Latina y El Caribe. III. Complejidades en la Inclusión de las Juventudes en las Políticas. IV. La Heterogeneidad de las Juventudes. V. Violencia, Inseguridad, Políticas y Juventud. VI. La Participación Juvenil y la Ciudadanía Plena.VII. Las Políticas Nacionales de Juventud.VIII. La Interrelación entre los Niveles de Política y el Papel de lo Local. IX. El Modelo Costarricense: Los Comités Cantonales de la Persona Joven. X. El Modelo Chileno: Las Oficinas Municipales de Juventud. XI. La Experiencia de la Oficina Municipal de Juventud de Santiago.XII. Algunas Consideraciones sobre las Instancias Municipales de Juventud.XIII. Bibliografía.Ponencia 3.“Participación y Políticas Públicas de Juventud. La experiencia deNicaragua”. Ricardo Andino. I. Introducción. II. Contexto en que surge la Experiencia de Fundación Desafíos. III. Conceptos y Enfoque sobre Juventud y Política Pública. IV. Exclusión Social de las Juventudes. V. Exclusión de las Juventudes en Nicaragua. VI. Marco Jurídico de Juventud en Nicaragua.VII. La Experiencia de Fundación Desafíos.VIII. Participación Juvenil y Exclusión. IX. Conclusiones. X. Bibliografía.Ponencia 4.
  5. 5. Lic. Carlos Mauricio Rodríguez. (Pendiente)Ponencia 5.“Estado de la Política Nacional de Juventud”. Oscar Torrento. I. Proceso de formación de la Política Nacional de Juventud. II. Estado actual de la Política Nacional de Juventud.Parte II.Opiniones acerca de las principales áreas de exclusión social de las y losjóvenes en el municipio.Foro Nacional: Inclusión Social de Jóvenes.Anexos.Anexo 1. Programa del evento.Anexo 2. Galería de fotos.Anexo 3. Tabla de participantes.
  6. 6. IntroducciónLa presente publicación compila las ponencias dictadas durante el “Foro Nacional: Inclusión Socialde Jóvenes”, que tuvo lugar en San Salvador (El Salvador) el 21 de julio de 2011. Dicho foro buscógenerar debate y reflexión en torno a los procesos de construcción de políticas públicas de juventuden el municipio, tomando en cuenta diversas experiencias de América Latina.Esta iniciativa se enmarcó en el proyecto “Construcción participativa de políticas locales para lainclusión social de jóvenes” (marzo 2010 a febrero 2012), co-ejecutado por las organizacionesFundación Dr. Guillermo Manuel Ungo (FUNDAUNGO), Sistema de Asesoría y Capacitación parael Desarrollo Local de El Salvador (SACDEL), la Fundación de Apoyo a Municipios de El Salvador(FUNDAMUNI) y Acción Ecuménica Sueca (DIAKONIA). El citado proyecto contó con elfinanciamiento de la Unión Europea y de la Agencia Sueca de Cooperación para el DesarrolloInternacional (ASDI).En el momento en que se realizó el citado foro, las organizaciones mencionadas en el párrafoanterior habían acompañado doce procesos locales de participación ciudadana de jóvenes orientadosa la conformación de plataformas de juventud que fueron presentadas a los respectivos gobiernosmunicipales. El foro constituyó la primera acción pública del proyecto en San Salvador y laoportunidad para encontrarse con diversas instituciones públicas y privadas interesadas en los temasde juventud. Poco tiempo antes, se había constituido el Consejo Nacional de la Juventud(CONJUVE), cuyo antecedente fue la Dirección de Juventud de la Secretaría de Inclusión Social,con la vocación de impulsar la implementación de la Política Nacional de Juventud.La Parte I del libro inicia con la ponencia del consultor internacional de nacionalidad uruguayaErnesto Rodríguez titulada “Políticas Públicas de Juventud y Desarrollo Local en América Latina yEl Caribe: Aprendizajes destacables y desafíos a encarar”. Esta ponencia nos introduce en el marcoconceptual de la temática y describe el panorama latinoamericano en materia de políticas públicasde juventud, prestando especial atención al ámbito local.Desde Chile, la consultora internacional Dina Krauskopf comparte su ponencia “El Camino hacialas Políticas Locales de Juventud y la Apuesta Municipal”, que describe las experiencias de losComités Cantonales de la Persona Joven de Costa Rica y de las Oficinas Municipales de Juventudde Chile.Le sigue la ponencia que lleva por título “Participación y Políticas Públicas de Juventud. Laexperiencia de Nicaragua”, del experto nicaragüense Ricardo Andino. Éste nos lleva, tras unareflexión sobre la temática de las políticas públicas de juventud, a la experiencia de las AgendasJoven impulsada por la Fundación Desafíos en Nicaragua.El Salvador cuenta con dos ponencias, la primera corresponde al Lic. Carlos Rodríguez en la que seexponen datos resultantes de la investigación efectuada por FUNDAUNGO en 2011 sobre lasituación de la juventud salvadoreña. La segunda se titula “Situación de la Política Nacional deJuventud” y fue elaborada por Oscar Torrento, funcionario del CONJUVE.La Parte II del libro contiene las “Opiniones acerca de las principales áreas de exclusión social delas y los jóvenes en el municipio”, que recoge las opiniones de las personas que participaron en elforo sobre las principales áreas de exclusión social de la juventud salvadoreña, los desafíos másimportantes en dichas áreas y acciones propuestas para enfrentarlos.
  7. 7. Se ha optado por un formato de libro-ensayo en lugar de un formato de memoria del citado foro conel fin de contar con un documento de consulta y de lectura más perdurable y, por tanto, de mayorutilidad para todas aquellas personas, jóvenes y adultas, integradas (o no) en instituciones públicas oprivadas de diversa índole, que están interesadas en la temática de las políticas públicas de juventuden el ámbito municipal desde el enfoque de la inclusión social.
  8. 8. Siglas y acrónimosBID Banco Interamericano de DesarrolloBM Banco MundialCELAJU Centro Latinoamericano sobre JuventudCEPAL Comisión Económica Para América Latina y El CaribeCONJUVE Consejo Nacional de la JuventudCPJ Consejo de la Persona JovenCCPJ Comité Cantonal de la Persona JovenDIGESTYC Dirección General de Estadísticas y CensosDUI Documento Único de IdentidadEHPM Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos MúltiplesFLACSO Facultad Latinoamericana de Ciencias SocialesFAO Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la AlimentaciónFEJ Fondo de Emprendimiento JuvenilFESAL 2008 Encuesta Nacional de Salud FamiliarFSLN Frente Sandinista de Liberación NacionalINIDE Instituto Nacional de Información de DesarrolloINJUVE Instituto de JuventudITS Infección de Transmisión SexualJS19J Juventud Sandinista 19 de JulioNDI Instituto Nacional de DemocraciaOCDE Organización para la Cooperación y el DesarrolloOMJ Oficina Municipal de JuventudOIJ Organización Iberoamericana de la JuventudOIT Organización Internacional del TrabajoONG Organización No GubernamentalOSC Organización de la Sociedad CivilODM Objetivo de Desarrollo del MilenioOPS Organización Panamericana de la SaludPEA Población Económicamente ActivaPATI Programa de Atención Temporal al IngresoPLC Partido Liberal ConstitucionalistaSEJUVE Secretaría de la JuventudTIC Tecnologías de la Información y la ComunicaciónUCA Universidad Centroamericana José Simeón CañasUNFPA Fondo de Naciones Unidas para la PoblaciónUNICEF Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
  9. 9. PARTE I. Ponencias
  10. 10. Ponencia 1Políticas Públicas de Juventud y Desarrollo Local enAmérica Latina y El Caribe: Aprendizajesdestacables y desafíos a encarar.Ernesto Rodríguez
  11. 11. Ernesto RodríguezSociólogo Uruguayo, Director del Centro Latinoamericano sobre Juventud (CELAJU), ConsultorInternacional de Naciones Unidas, Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), BancoMundial, Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Unión Europea, y Asesor Especial deGobiernos y Organizaciones de la Sociedad Civil en Políticas Públicas de Juventud.
  12. 12. I. Introducción.El desarrollo de políticas públicas de juventud en ámbitos locales en América Latina ha sido, hastael momento, muy acotado, tanto en términos de cobertura como en materia de enfoquesestratégicos, en parte, por limitaciones propias del desarrollo local en su conjunto, y, en parte, porlas limitaciones propias de las políticas públicas de juventud en general.Las páginas que siguen intentan analizar estos complejos procesos desde una perspectiva general(latinoamericana) asumiendo –en cualquier caso- que la amplia gama de matices y situacionesespecíficas (en los diferentes países y aun dentro de ellos) obligaría a mirar con más detalle lasmúltiples realidades encerradas en los análisis agregados como el que aquí se realiza, presentado –además- de un modo sintético y simplificado.Para ello, caracterizamos esquemáticamente la actual situación de las nuevas generaciones en laregión, para analizar luego con más detalles cómo se procesan las transiciones a la vida adulta,constatando –en este marco- que las múltiples transformaciones ocurridas, tanto en nuestrossistemas educativos como en nuestros mercados de trabajo y aun en nuestras pautas culturalesdominantes, impactan significativamente en tales procesos.Asumimos en todo momento que las dos principales “misiones” que toda persona debe asumir en laetapa juvenil están vinculadas centralmente con la construcción de identidad y con la construcciónde autonomía, por lo que realizamos una revisión general de las políticas públicas de juventud,analizando de qué modo y en qué medida tales políticas contribuyen o no a la obtención de talespropósitos.Desde nuestro punto de vista, la contribución efectiva de tales políticas públicas de juventud a laconstrucción de identidad y autonomía es muy limitada en la medida en que funcionan bajo elacotado paradigma de la construcción de espacios específicos para la juventud y con enfoquesexageradamente centrados en la consideración de las y los jóvenes como simples grupos de riesgo,sobre todo, en las políticas sectoriales (educación, salud, empleo, etc.). Dichos enfoques, convivencon otros más pertinentes en los “documentos” de política nacional de juventud que, aunquerigurosos en su diseño, no se aplican efectivamente.Alternativamente, se propone operar a futuro con otros enfoques estratégicos, procurando dotar atodas las políticas públicas de una perspectiva generacional (emulando la exitosa perspectiva degénero), asumiendo en todo momento que las y los jóvenes son -ante todo- sujetos de derecho yactores estratégicos del desarrollo, y enfrentando decididamente las desigualdades generacionales.Para ello, se propone fortalecer y transformar el rol del Estado en la construcción de sociedades másprósperas, democráticas y equitativas.Una vez caracterizado el contexto general, nos sumergimos decididamente en el análisis del vínculoentre políticas públicas de juventud y desarrollo local, caracterizando genéricamente las principalespotencialidades y limitaciones del desarrollo local. Posteriormente, presentamos algunasexperiencias de políticas locales de juventud particularmente relevantes. Y terminamos –finalmente-con la identificación de los principales desafíos a encarar en este marco durante esta segunda décadadel nuevo milenio.
  13. 13. II. Jóvenes en América Latina: Temidos y convocados.La dinámica de las generaciones jóvenes latinoamericanas es, sin duda, de una gran complejidad ydiversidad, pero cuenta con algunas “claves” que importa caracterizar.Ser Joven en América Latina: Tensiones y Paradojas.En este sentido, tal como lo destacan la CEPAL y la OIJ (2004), es claro que las y los jóvenes estánviviendo actualmente –con mayor dramatismo que otros sectores poblacionales- una serie detensiones y paradojas que marcan su presente y su futuro:• Una primera tensión o paradoja se da en el hecho de que las y los jóvenes tienen actualmente más acceso a educación y, al mismo tiempo, menos acceso a empleo.• Una segunda tensión se produce por el hecho de que las y los jóvenes tienen actualmente más acceso a información y, al mismo tiempo, menos acceso a poder.• En tercer lugar, las generaciones jóvenes tienen hoy más expectativas de autonomía, pero, al mismo tiempo, tienen menos opciones para materializarlas efectivamente.• En cuarto lugar, es evidente que las y los jóvenes están mejor provistos de salud, pero, al mismo tiempo, están menos reconocidos en su morbimortalidad específica.• Una quinta paradoja se ve en el hecho de que las y los jóvenes son más dúctiles y móviles, pero están más afectados por trayectorias migratorias más inciertas.• Una sexta paradoja se puede visualizar al comprobar que las y los jóvenes son ahora más cohesionados hacia adentro, pero tienen mayor impermeabilidad hacia afuera.• En séptimo lugar, las y los jóvenes aparecen como más aptos para el cambio productivo, pero están al mismo tiempo más excluidos del mismo.• Una octava tensión se puede visualizar claramente cuando se observa que las y los jóvenes son, al mismo tiempo, receptores de políticas y protagonistas del cambio.• Una novena paradoja se da cuando se compara la expansión del consumo simbólico con las restricciones crecientes en el consumo material.• Por último, una décima tensión o paradoja permite contrastar autodeterminación y protagonismo por una parte, y precariedad y desmovilización por la otra.Todas estas tensiones provocan malestares y conflictos sumamente relevantes, que son vividos porlos diferentes segmentos juveniles (hombres y mujeres, urbanos y rurales, pobres y ricos, blancos,indígenas y negros, etc.) de maneras muy diversas, pero en todos los casos atravesadas porcircunstancias preocupantes y sumamente complejas.
  14. 14. Las Desigualdades Intergeneracionales en la Inversión de Recursos.Nada de esto es casualidad. En realidad, las y los jóvenes enfrentan este tipo de tensiones yparadojas porque las políticas públicas en general y la inversión de recursos públicos en particularestán desigualmente repartidas entre generaciones. Desde luego, esto tiene especificidades yparticularidades muy diferentes en cada uno de los países de la región, pero, en general, se constatauna muy baja inversión en niños, niñas, adolescentes y jóvenes, frente a una más importanteinversión en población adulta y en varios países, sobre todo, en la tercera edad vía sistemas depensiones de amplia cobertura. La contra cara está planteada en la inversión de recursos que hacenlas propias familias, centrada sobre todo en infancia y adolescencia.Sólo recientemente, esto se está corrigiendo (lentamente y en dimensiones todavía escasas) a travésde los programas de transferencias condicionadas, centrados hasta ahora en familias vulnerables conhijas e hijos pequeños para tratar de asegurar asistencia escolar y cuidado de la salud. Esto marca unimportante contraste, por cierto, entre América Latina y los países de la OCDE, en los cuales elconsumo de las personas con edades comprendidas entre 0 y 19 años se nutre por partes casi igualesde transferencias públicas y familiares, mientras que en nuestra región el componente detransferencias estatales no supera el 20 % del total. De hecho, en América Latina se gasta enpersonas mayores (como porcentaje de los ingresos por trabajo) aproximadamente la mismacantidad que los gobiernos de Europa, Estados Unidos y Japón, pero se invierte aproximadamente lamitad en niñez y juventud, según lo destaca el Panorama Social de América Latina 2010 de laCEPAL.“Para paliar estos déficits –sostiene la CEPAL- es necesario implementar medidas redistributivassintonizadas con la lógica del ciclo vital, con énfasis en la población infantil y juvenil, y queimplican transferencias a las familias cuyos ingresos laborales son claramente insuficientes. Estosmecanismos –agrega el informe- deberían implicar medidas diferenciadas para cada etapa y sonesencialmente de tres tipos. Por un lado, un esquema de transferencias monetarias a los hogares conhijos, que aumenten las posibilidades de las familias de contar con un entorno adecuado para lasocialización del niño (nutrición, vivienda, vestimenta). En segundo lugar, el financiamiento demedidas que deberían revertir los déficits en cobertura y acceso a servicios de cuidado yestimulación temprana en la primera infancia, que confinan al individuo a un surco de exclusióndurante la niñez y adolescencia, con un efecto negativo posterior sobre la fase de emancipación delos jóvenes. Finalmente, otro conjunto de transferencias monetarias articuladas a servicios deempleo y formación para el empleo, que se orienten directamente a los jóvenes en procesos deemancipación a la vida adulta” (CEPAL 2010; ver también PNUD 2010).Se trata, por cierto, de medidas acotadas que deberían ir acompañadas de otras de mayor impactoredistributivo. Éstas permitirían introducir cambios relevantes en la distribución de los recursospúblicos entre generaciones, algo imprescindible por razones de estricta justicia social con sectoresparticularmente afectados por la pobreza y la exclusión. También permitirían construir sistemas mássólidos de convivencia entre generaciones, con lo cual se podrían generar respuestas máspertinentes a la inseguridad ciudadana, que tanto preocupa a la opinión pública y a los tomadores dedecisiones en la región.
  15. 15. Unidad y Diversidad: Rostros Múltiples y Especificidades Relevantes.Pero hablar de las y los jóvenes como un conjunto homogéneo no tiene sentido. Si bien es ciertoque comparten muchas características y enfrentan problemas comunes, lo que en realidad existenson diversos grupos específicos de jóvenes. Así, resulta evidente que no es lo mismo ser hombre omujer joven; habitar en el medio rural o en el medio urbano; pertenecer a familias de clase alta oclase baja o a grupos étnicos diferentes; acceder normalmente a las oportunidades de educación,salud y empleo o no tener acceso a las mismas. Por si lo dicho fuera poco, además, las y los jóvenesde diferentes adscripciones grupales determinadas por el contexto y sus propias preferenciasasumen identidades diversas en su vida cotidiana, en sus expresiones culturales y hasta en susexualidad. Todo ello debe ser tenido centralmente en cuenta.Para los sectores más conservadores de nuestras sociedades, las diferencias son vistas como unproblema porque todo se juzga con el lente de “la gente como uno”, que todos deberían imitar. Seteme al “otro” por el simple hecho de ser diferente y se impulsa toda clase de acciones para“vigilar”, “controlar” y “castigar” al diferente, sobre todo, cuando es pobre, negro o indígena,delincuente en potencia y “culpable” hasta que demuestre su inocencia. Con ello, se cambianradicalmente las reglas de juego de cualquier sociedad democrática con sistemas de justiciaindependientes, que establecen precisamente lo contrario. La “defensa de la vida desde el momentode la concepción” (frente a la despenalización del aborto), la oposición a la igualdad ante la ley paraformar pareja (frente a los matrimonios entre homosexuales), la obsesión por la rebaja de la edad deinimputabilidad de los menores infractores y muchas otras posturas netamente conservadorassemejantes son más que elocuentes de este tipo de posiciones ideológicas y políticas.Para los sectores progresistas, en cambio, incluyendo a buena parte de los sectores liberales, lasdiferencias son un valor a preservar y a potenciar, no sólo a respetar. Es más, desde la defensa y lapromoción de los derechos humanos (una bandera central del pensamiento progresista) esimprescindible ir más allá y enfrentar decididamente las desigualdades existentes desde el apoyo alos sectores más desprotegidos. Por ello, se despliegan esfuerzos sistemáticos para destacar este tipode posturas hasta en la denominación constitucional de nuestras naciones (como en el casoboliviano) y se trabaja constantemente para asegurar el ejercicio de derechos por parte de los gruposmás vulnerables. La construcción de ciudadanía, en este enfoque, sólo es concebible en el marco deprocesos que aseguren equidad en el trato y en la participación de todas y todos los ciudadanos.Lo anteriormente expuesto está especialmente vinculado con la diversidad juvenil porque sonprecisamente las nuevas generaciones las que están siendo afectadas por las restricciones existentes.Buen ejemplo de ello, se encuentra, por ejemplo, en las limitaciones al ejercicio de los derechossexuales y reproductivos o en el endurecimiento de las penas para adolescentes que cometen delitos,desconociendo las más elementales normas legales nacionales e internacionales. En la gestión de laspolíticas públicas a futuro, habrá que poner un énfasis muy especial en el sector de jóvenes que niestudian ni trabajan (conformado abrumadoramente por mujeres pobres), que recién ahoracomienzan a ser reconocidos, pero que todavía no son objeto (y mucho menos sujetos) de políticaspúblicas.
  16. 16. III. Transiciones a la Vida Adulta: Posibilidades y Límites.El diagnóstico de situación esquemáticamente presentado en las páginas anteriores, permiteimaginar mejor las oportunidades, las limitaciones y los desafíos existentes en el marco de lastransiciones a la vida adulta que las personas jóvenes deben encarar en esta particular etapa de suvida.Construcción de Identidad y Construcción de Autonomía.Para que puedan catalogarse como exitosas, estas transiciones a la vida adulta deben lograr dosgrandes objetivos: Colaborar con la construcción de identidad y colaborar con la construcción deautonomía. De hecho, éstas son las dos principales “misiones” que toda persona debe cumplir en suetapa juvenil y a ello debieran contribuir las políticas públicas, en respaldo a los esfuerzos de lasfamilias y las comunidades.La trascendencia de estos dos grandes procesos es por demás evidente. Las dos grandes preguntasque las personas jóvenes deben responder satisfactoriamente en esta crucial etapa de la vida son:¿Qué y quién quiero ser? y ¿cómo voy a construirme un lugar en el mundo sin depender de misprogenitores u otras personas adultas referentes? En ambos casos, las dificultades que se enfrentanson enormes, aunque también se cuenta con oportunidades relevantes que hay que saber aprovechar.En lo que atañe a la construcción de identidad, es evidente que se trata de un amplio y complejoproceso, que incluye la dilucidación de alternativas en el campo de la formación y la inserciónlaboral, pero también en cuanto a la identidad nacional (en un complejo mundo globalizado) y hastala identidad sexual, que va mucho más allá -obviamente- de procesos puramente biológicos eincluye componentes culturales sumamente relevantes.Por su parte, en lo que tiene que ver con la construcción de autonomía, también estamos anteprocesos de gran complejidad que incluyen –entre otras- opciones relevantes en el campo laboral,pero que también se relacionan con la disponibilidad de vivienda propia y con la conformación delo que suele llamarse la “personalidad” de cada quien, que permitirá (o no) manejarse en el mundocon mayor o menor autonomía relativa.En definitiva, se trata de dos procesos importantes en la vida de cualquier persona y que se viven –notoriamente- de modos muy diferentes según sea el contexto en el que las y los jóvenes crecen ymaduran. Así, afrontan más dificultades en los territorios rurales, en las comunidades marginalesurbanas y en las familias que no cuentan con los activos necesarios para respaldar a sus miembrosmás jóvenes en estos procesos, sin contar, además, con los contactos necesarios para acceder a lasoportunidades disponibles.Desde luego, resulta más fácil para quienes pertenecen a familias que sí cuentan con dichos activos,que habitan en zonas residenciales urbanas bien equipadas en el campo tecnológico, que asisten acentros educativos de calidad, que tienen a su alcance los contactos necesarios para acceder abuenos puestos de trabajo y que pueden conocer de primera mano las mejores alternativas deinserción social, tanto en el plano local como a nivel internacional, en la medida en que puedendesplazarse sin problemas por el mundo.
  17. 17. Continuidades y Rupturas en los Itinerarios Tradicionales.Tradicionalmente, estos procesos de transición a la vida adulta se visualizaban con bastante certezay de modos relativamente simples. Se trataba, en definitiva, de procesar tres grandes transiciones demanera exitosa: (i) La transición de la educación al trabajo; (ii) la transición del hogarpaterno/materno al hogar propio; y (iii) la transición de la condición de “menor de edad” a lacondición de ciudadano o ciudadana.Durante mucho tiempo, a lo largo del siglo XX, se asumía que dichas transiciones se realizaban casinaturalmente y que todos los y las jóvenes (aunque con diferentes ritmos y modalidades) lograbanprocesarlas satisfactoriamente. Se trataba, además, de transiciones secuenciales, más quesuperpuestas, evolucionando desde la condición de estudiante a la de trabajador y de allí a laasunción de roles ciudadanos y a la construcción del hogar propio.Sin embargo; en las últimas décadas del siglo pasado y las primeras de este nuevo milenio, las cosasse han complejizado notoriamente, tanto en el plano de las condiciones estructurales que facilitan odificultan estos procesos como en el plano de las construcciones culturales de las nuevasgeneraciones, que han cuestionado los modelos tradicionales y han formulado sus propiositinerarios al respecto.Con la masificación y la heterogeneización de la matrícula en la educación media y superior, sinque mediaran reformas efectivas que se hicieran cargo de estas complejas transformacionesestructurales, se comenzó a generalizar la idea del “sinsentido de la educación”. Esto es, laeducación ya no responde a las necesidades y expectativas de una gran parte de las y los jóvenes enla región. Es por ello que se buscaron ciertas alternativas en el mundo del trabajo, pero también allíllegaron los procesos vinculados con la creciente informalización y deterioro de las condiciones detrabajo, con lo que se comenzó a hablar del “sinsentido del trabajo”.Hoy por hoy, en estos campos existen al menos tres grandes procesos alternativos: La migración, laevasión y la criminalidad. Como nunca antes, las y los jóvenes buscan fuera de sus fronteras localeso nacionales las oportunidades que allí ya no encuentran. Al mismo tiempo, buscan en losconsumos y la evasión lo que no encuentran en el marco de la asunción de compromisostradicionales, teniendo –además- al alcance de la mano las ofertas que se realizan desde el mundode la criminalidad, que permiten generar ingresos en mayor escala y menor tiempo (más allá –obviamente- de los riesgos que ello implique).En dicho marco, el trabajo ya no tiene para las y los jóvenes la centralidad que tenía en el pasado.Otro tanto ocurre con la familia, que se reformula radicalmente de la mano de la generalización delas uniones de hecho, la postergación de la tenencia de hijos y la transitoriedad asumida de losvínculos de pareja, relativizando también –por cierto- las tradiciones heterosexuales dominantes enel pasado.Y, por si fuera poco, de la mano de las crisis de los sistemas políticos tradicionales, la propiaciudadanía es asumida en la actualidad por parte de las nuevas generaciones sobre otras bases,también más relativas, sin “cheques en blanco” para nadie, cuestionando radicalmente las reglas dejuego impuestas por las generaciones adultas.
  18. 18. Transiciones a la Vida Adulta y Políticas Públicas de Juventud.¿En qué medida y a través de qué modalidades las políticas públicas de juventud responden a estecomplejo cuadro de nuevos desafíos? El panorama regional no deja mucho margen para eloptimismo, pero existen algunas respuestas innovadoras que sí logran abrirse paso y consolidarse,pudiendo transformarse en las bases de nuevas y más pertinentes estrategias.Comenzando por las limitaciones, sustentadas en arrastres inconcebibles de viejas prácticas que yano logran responder adecuadamente a los desafíos destacados, las más evidentes tienen que ver, enprimer lugar, con la crisis de la enseñanza secundaria. En este campo, el abismo existente entrecultura juvenil y cultura escolar provoca enfrentamientos cotidianos entre profesores adultos yestudiantes adolescentes, sin que se cuente con herramientas pertinentes para construir puentes yaprendizajes relevantes.En la misma línea, hay que mencionar las limitaciones estructurales de nuestras políticas laborales,que siguen priorizando el empleo adulto, acompañado de ciertas preocupaciones por la erradicacióndel trabajo infantil, sin que se cuente hasta el momento con respuestas pertinentes a las demandas deinserción laboral juvenil. Los programas de primer empleo sustentados en la exoneración impositivaa las empresas que contraten jóvenes preferentemente han fracasado y no se visualizan respuestasalternativas más potentes.Adicionalmente, hay que agregar las prácticas vigentes en la mayor parte de nuestros países encampos que, a falta de mejores denominaciones, podríamos denominar “morales”. En éstos, lalegislación y las políticas públicas siguen imponiendo enfoques netamente conservadores, al tiempoque en la sociedad se van consolidando enfoques más liberales y modernos. Campos tan disímilescomo la penalización o despenalización del aborto, la penalización o despenalización de las drogasy hasta el mantenimiento o la rebaja de la edad de imputabilidad de los “menores” infractoresdividen muy claramente las aguas en toda la región. Y abren oportunidades muy grandes al“populismo punitivo”, impulsado por una opinión pública que exige cada vez más dureza.Sin embargo; y como contra cara de lo que estamos describiendo, en algunos países comienzan adesplegarse esfuerzos que se desarrollan desde el paradigma que mira a las y los jóvenes comosujetos de derecho y como actores estratégicos del desarrollo.En El Salvador, por ejemplo, se acaba de cerrar el Consejo Nacional de Seguridad Pública, altiempo que se ha abierto el Consejo Nacional de la Juventud, CONJUVE, como organismointerministerial. De esta manera, se han priorizado en dicho marco los enfoques preventivos enrelación a la violencia. Asimismo, en Costa Rica, se va consolidando el Programa Avancemos, quetransfiere recursos en efectivo a familias pobres con hijos adolescentes y jóvenes con el fin delograr la universalización de la enseñanza secundaria. Y en el Perú se viene desarrollando el Plan deAcción de Empleo Juvenil (de carácter integral e integrado); y en Brasil, Guatemala, México y otrospaíses de la región, las Escuelas Abiertas. Éstos son sólo algunos ejemplos, es cierto, pero puedenllegar a ser importantes referentes de esfuerzos más amplios y sistemáticos en el futuro si se logracontar con la voluntad política y los recursos para generalizarlos.
  19. 19. IV. Políticas Públicas de Juventud: Remodelar el Modelo.Pero es preciso interpelar más a fondo las políticas públicas de juventud para ver cómo responden aeste complejo cuadro de situación y a estos nuevos requerimientos por parte de las nuevasgeneraciones, identificando algunos “contrapuntos” relevantes.Políticas Sectoriales Versus Enfoques Integrados: Limitaciones y Desafíos.Para empezar, es evidente que prácticamente todos los países de la región cuentan con Documentosde Política Pública de Juventud aprobados formalmente en diferentes momentos del pasado recientecon el impulso de los Organismos Gubernamentales de Juventud. Sin embargo, ninguna de dichaspolíticas se está aplicando efectivamente, en buena medida, porque se trata de formulaciones muygenerales que carecen de metas específicas y cuantificables, responsabilidades institucionalesclaramente establecidas y partidas presupuestarias asignadas para su implementación efectiva(Rodríguez 2010a).En paralelo y en gran parte sin conexiones efectivas con dichos Documentos de Política Pública, enlos últimos años, se han implementado grandes programas destinados a la juventud desde lasprincipales instituciones públicas (ministerios, consejos presidenciales, etc.). Éstos han contado conasignaciones presupuestarias importantes y han logrado impactar significativamente en lasgeneraciones jóvenes, sin que los organismos gubernamentales de juventud hayan tenido unaparticipación efectiva en los mismos (aunque participen formalmente en varios casos en particular).De nuevo, ejemplos como Projoven de Perú (capacitación e inserción laboral); Avancemos de CostaRica (transferencias condicionadas a familias que cuentan con miembros en edad de participar de laenseñanza secundaria); las Escuelas Abiertas de Brasil o Projóvenes de El Salvador (prevención dela violencia juvenil), son más que elocuentes.El panorama regional muestra, entonces, una situación donde las políticas “integrales” de juventudson visibles en cierta medida en los “discursos”, al tiempo que las políticas “sectoriales” destinadasa la juventud son las que siguen operando realmente en la práctica. En este marco, resulta altamentepreocupante que, mientras en el primer caso los enfoques que predominan miran a las y los jóvenescomo “sujetos de derecho” y/o “actores estratégicos del desarrollo”, desde las políticas sectoriales,se mira a las nuevas generaciones como un simple “grupo de riesgo”, con todas las consecuenciasque ello tiene en la dinámica efectiva de las políticas públicas de juventud.Y, aunque algunos estudios especializados han tratado de llamar la atención en este sentido, losavances son más retóricos que prácticos. Esto es muy evidente –por ejemplo- en el campo de laprevención de la violencia relacionada con jóvenes, en el cual, mientras todos los estudios seriosvienen insistiendo en las potencialidades de la “prevención”, los organismos públicos de seguridadsiguen operando mayoritariamente desde el despliegue de la “mano dura” (especialmente enCentroamérica, con leyes antimaras y herramientas similares), al tiempo que los OrganismosGubernamentales de Juventud tienen escasa incidencia efectiva en estas dinámicas. Otro tantoocurre, obviamente, en otras esferas del desarrollo (educación, salud, empleo, etc.).
  20. 20. ¿Construcción de Espacios Específicos o Perspectiva Generacional?Lo dicho amerita analizar con algún detalle algunos de los “contrapuntos” más estratégicos. Es elcaso, por ejemplo, de la contraposición establecida entre “construcción de espacios específicos” y“perspectiva generacional”.La “construcción de espacios específicos para la juventud” se visibiliza claramente si recordamosque, en las últimas tres décadas (al menos), nos hemos dedicado a crear Institutos y ConsejosNacionales y Municipales de Juventud (a nivel gubernamental y no gubernamental,respectivamente). Y hemos creado Casas de la Juventud, Clubes Juveniles y Parlamentos Jóvenes,entre otros espacios promocionales específicos. Del mismo modo, hemos aprobado Leyes deJuventud, hemos creado Observatorios de la Juventud, hemos realizado Encuestas de Juventud yhemos creado Tarjetas Jóvenes, procurando contar con espacios y herramientas específicas parajóvenes en casi todas las dimensiones del funcionamiento de nuestras sociedades.Pero, lejos de lo que nos proponíamos, más que promover su integración social, muchos de dichosinstrumentos han reforzado el aislamiento social de las y los jóvenes. El ejemplo de las Casas de laJuventud es –seguramente- el más notorio. Mientras que la inversión de importantes esfuerzos en laaprobación de Leyes Generales de Juventud nos ha impedido trabajar más y mejor en la evaluaciónde los impactos esperados en las y los jóvenes de cualquier proyecto de ley. Otro tanto puededecirse en los demás ejemplos mencionados.Si comparamos el trabajo desplegado en el campo de la juventud, con el desplegado en el campo delas mujeres, las implicancias concretas de este tipo de “contrapuntos” se hacen todavía más visibles.En la medida en que los movimientos de mujeres han priorizado “dotar a todas las políticas públicasde una perspectiva de género”, en lugar de impulsar la construcción de espacios específicos para lasmujeres (por más que han trabajado también en este sentido en varias políticas sectoriales enparticular), han logrado más y mejores impactos desde todo punto de vista.Frente a ello, se ha postulado la necesidad de dotar a todas las políticas públicas de una “perspectivageneracional”, procurando que dichas políticas públicas acompañen a las personas a lo largo de todoel ciclo de vida. Esto puede parecer obvio (y sin duda lo es), pero sólo excepcionalmente se cumpleen los hechos. Es más, en muchos casos, nuestras políticas públicas despliegan importantesesfuerzos en algunos momentos claves del ciclo de vida de las personas, que luego son abandonadoso incluso contrarrestados con otras iniciativas en las etapas siguientes. El ejemplo de los programasde alimentación escolar, existentes en la enseñanza primaria, pero inexistentes –en la mayor partede los casos- en la enseñanza secundaria, es uno de los más elocuentes en este sentido.La escasez de recursos, que obliga a su asignación prioritaria en algunos campos en detrimento deotros, y el diseño de políticas públicas en función del andamiaje legislativo vigente en todosnuestros países, que apenas distingue a menores y mayores de edad, explican una situación quehabría que cambiar a futuro. Para ello, habrá que comenzar cuestionando de raíz el enfoqueutilizado hasta el momento.
  21. 21. ¿Enfoque de Riesgo o Enfoque de Derechos?En la misma línea de reflexión, importa explicitar más y mejor el “contrapunto” entre “enfoque deriesgo” y “enfoque de derechos”, analizando los fundamentos y las implicaciones concretas de talesenfoques en el campo de las políticas públicas de juventud.El enfoque de riesgo procuró mostrar las limitaciones de los programas y proyectos mástradicionales, que tomaban a las y los jóvenes como un sector al que había que preparar para suinserción en el mundo adulto y en la sociedad como tal a través de medidas universales. Éstasasumían dicho proceso de integración como algo natural y al alcance de toda la juventud. Pero,como se sabe, este modelo tradicional sólo funcionó en algunas etapas históricas y en relación ajóvenes pertenecientes a familias de estratos medios y altos. Por el contrario, el enfoque de riesgomostró la existencia de amplios sectores juveniles excluidos, viviendo en condiciones sumamenteprecarias y enfrentando limitaciones insalvables de no mediar medidas específicas de apoyo en elproceso de integración. No obstante, dicho enfoque no hizo (ni hace) referencia alguna a lacondición ciudadana de las y los jóvenes ni a los derechos inalienables que les corresponden en talsentido. Es por ello que sólo creó iniciativas paternalistas que generaban (y generan) cierto rechazoentre las y los beneficiarios y evaluaciones sumamente críticas de parte del conjunto de la sociedad.Alternativamente, comenzó a desarrollarse una nueva perspectiva que mira a las y los jóvenescomo sujetos de derecho. Desde este ángulo y sin desconocer que las y los jóvenes enfrentanagudas y evidentes situaciones de riesgo, se asume que son ciudadanos y tienen –desde dichacondición- derechos que la sociedad y el Estado deben respaldar, procurando que los mismostengan la más extendida y profunda vigencia efectiva a todos los niveles. Dicho de otro modo, elacceso a servicios no debe ser visto como una concesión o un favor del Estado hacia la juventud,sino como un derecho cuya vigencia debe estar asegurada. El cambio de paradigma es sumamenterelevante, en la medida en que permite encarar con decisión y firmeza el enfrentamiento a lasactitudes paternalistas y clientelistas que suelen desplegarse desde el enfoque de riesgo. Y tambiénenfrenta las actitudes de sumisión hacia el Estado de parte de los propios beneficiarios, que nosiempre asumen su condición de sujetos de derecho y –en cierto modo- avalan o al menos tolerandichas prácticas.En cualquier caso, también este enfoque tiene limitaciones en la medida en que promueve laparticipación de las y los jóvenes como otro derecho, sin hacer una lectura rigurosa de laseventuales contribuciones que pueden hacer a la sociedad a la que pertenecen del modo en que loplantea el enfoque que toma a las y los jóvenes como actores estratégicos del desarrollo. En todocaso y desde este ángulo, lo que se quiere enfatizar es el eventual aporte de las y los jóvenes a lasociedad, no limitando el sentido final de las políticas públicas de juventud al acceso a serviciospara mejorar las condiciones estructurales de vida de este sector de población. Desde este ángulo,las políticas públicas de juventud deben articular, equilibradamente, iniciativas programáticasrelacionadas con el mejoramiento de las condiciones de vida de las y los jóvenes, junto con otrascentradas en el fomento de la participación activa y protagónica de las juventudes en todas lasesferas de la sociedad. El supuesto que subyace a dicho enfoque es que no basta con lo primero,aun suponiendo que se logran avances sustantivos en términos de mejoramiento de condiciones devida.
  22. 22. V. Qué hacer y Cómo: Principales Desafíos a encarar.Llegados a este punto, ¿cómo podrían mejorarse sustancialmente los vínculos entre juventud,desarrollo y democracia en América Latina en esta segunda década del siglo XXI para apoyar yfacilitar los tránsitos a la vida adulta de las nuevas generaciones?Ni Estigmatización Ni Manipulación: Participación.Para empezar, habría que cambiar radicalmente los estereotipos y las prácticas más perversas denuestras sociedades adultas en relación a las generaciones jóvenes. Al menos, dos de las másgraves, la estigmatización y la manipulación, debieran ser erradicadas.Las estigmatizaciones son tremendas. Construidas desde los miedos más conservadores de nuestrasclases dominantes, amplificadas y difundidas cotidianamente a través de los medios masivos decomunicación, ciertas prácticas culturales y religiosas y hasta desde varias políticas públicas (laeducación, por ejemplo), las imágenes son devastadoras: En el mejor de los casos, las y los jóvenesson “inútiles sin experiencia” o “buenos para nada”, pero llegan incluso a ser “delincuentes enpotencia” y “culpables hasta que demuestren su inocencia”, con mucha facilidad y casi sin escalas.¿Por qué tales temores? En varios de nuestros países, hasta la demografía “explica” en parte estastesituras: En sociedades pobladas masivamente por menores de 30 años (jóvenes actuales o que loserán muy pronto), desde mentalidades adultas conservadoras es más fácil ver los peligros que lasoportunidades. A ello se suman las explicaciones sociológicas: Las nuestras son, además,sociedades que excluyen a las grandes mayorías, por lo que no estamos hablando de jóvenes engeneral, sino de jóvenes pobres y excluidos en particular. Y, por supuesto, también suman lasexplicaciones más políticas: Los actuales adultos tienen la marca de la época de los grandesconflictos políticos de los sesenta, setenta y ochenta y saben perfectamente que tales conflictosfueron protagonizados por jóvenes.¿Estos temores son nuevos? Y si no es así, ¿cómo se expresan actualmente? Desde luego, siempreexistieron, pero tuvieron expresiones diferentes a lo largo de la historia reciente. Para quienes hoypeinamos canas, ser joven -en el imaginario conservador dominante en nuestros países- era ser“comunista” o “guerrillero”. Hoy, para los mismos imaginarios, ser joven es ser transgresor de lasnormas establecidas (como no pueden cambiar el mundo, le faltan al respeto) o, simple ysencillamente, delincuente. En buena medida, las mentalidades conservadoras necesitan tenersiempre un “enemigo” fácil de identificar… que casi siempre es joven (aunque su ropaje cambiecon el paso del tiempo).Y, cuando no hay estigmatización, hay manipulación, fundamentada más o menos en los mismosargumentos, con mayor énfasis en lo de “buenos para nada”, que hay que “orientar” para que no sedescarrilen y “usar” (en el peor sentido de la palabra) para obtener beneficios propios, aparentandopreocupación por los demás. También de esto saben los medios de comunicación, abanderados delfomento del consumismo privado desenfrenado, junto con el fomento de la “apatía” frente a lapolítica y la dinámica ciudadana. ¿Respuesta? Fomento de la participación ciudadana auténtica atodos los niveles.
  23. 23. La Hora de la Igualdad… También entre Generaciones.Si miramos ahora el marco en el que estos procesos se despliegan, habría que tomar conciencia deque, a diferencia del pasado, ahora está más claro que el problema no es la pobreza, sino lasdesigualdades sociales. Pero, aun en este marco, es evidente que las desigualdades que más afloran(y más se miden) son las de ingreso, las de género, las territoriales y las étnicas. Poco y nada se dice(aunque esto está empezando a cambiar) sobre las desigualdades entre generaciones. Frente a estacruda realidad, la CEPAL ha propuesto -como ya destacamos- invertir prioritariamente en losmenores de 29 años.Tenemos, felizmente, algunas experiencias que demuestran que, además de necesario, esto esposible y completamente realizable. En el campo de los programas de transferencias condicionadas,por ejemplo, el Programa Avancemos de Costa Rica y el Programa Oportunidades de México secentran (en el primer caso) o contemplan en buena medida (en el segundo) a las y los adolescentescomo “elegibles” entre potenciales beneficiarios. Hay que generalizar este tipo de experiencias,apoyando a las familias con hijos e hijas adolescentes, incluyendo “condiciones” vinculadas confinalización de la enseñanza secundaria y con capacitación e inserción laboral (más detalles enRodríguez 2011a).Pero hay que ir más allá, desvinculando la protección social de la condición de activo (por un buentiempo la mayor parte de las y los jóvenes seguirán al margen del mercado de trabajo) y asegurandoprotección social en tanto derecho ciudadano. Las futuras redes de protección social deberán serconstruidas sobre esta base, asumiendo que el mundo en el que fueron construidas las anteriores(aún con todas sus carencias y limitaciones) ha cambiado notoriamente y hace falta adecuarse a lasnuevas realidades. Algo de esto se está construyendo en algunos países (Chile y Uruguay, entreotros), pero habrá que multiplicar dichas experiencias en un número más amplio de países,favoreciendo más y mejor a las y los jóvenes en su calidad de ciudadanos.Adicionalmente, habrá que asumir que la principal “vacuna” frente a las estigmatizaciones ymanipulaciones existentes es –como dijimos- el fomento de la participación. Así como la palabraclave en relación a la infancia es “protección” y en relación a las mujeres lo es “igualdad”, lapalabra clave en políticas de juventud es “participación” porque, definitivamente, es imposibleconstruir identidad, construir autonomía y aprender a ser ciudadano/a (tres misiones claves en estaetapa de la vida) a través de algunos “cursos”. La identidad, la autonomía y la ciudadanía seconstruyen participando, eligiendo entre opciones alternativas, cometiendo errores y corrigiéndolosy todo ello -además- solo es posible con otros, y ojalá, con otros diferentes y no sólo con otrosiguales.Y, para ello, habrá que cambiar radicalmente las visiones sobre la participación juvenil. Por un lado,habrá que cambiar de raíz viejas prácticas (en los partidos políticos, en las organizaciones sociales,etc.) y, por otro, habrá que reconocer y apoyar (con mucha fuerza y sin manipulaciones de ningúntipo) las nuevas formas de participación (más informales, más ligadas con la vida cotidiana, etc.) demayor convocatoria entre las y los jóvenes, aunque a las personas adultas les cueste entenderlas,promoviendo –eso sí- espacios universales (auditoría social, por ejemplo) y no específicos (casas dela juventud, etc.).
  24. 24. Abrir Espacios y Fortalecer el Estado, Avanzando con Flexibilidad.Lo dicho nos lleva de la mano a un tercer desafío clave: Nada de esto es posible sin Estados fuertes,que operen exitosamente en el campo de las políticas públicas, asegurando eficacia y eficiencia ensu gestión operativa, sin duda, pero también relevancia, pertinencia y sostenibilidad, a todos losniveles. Seguramente, ésta es la dimensión en la que más claramente nos tenemos que alejar deldogma neoliberal del “achicamiento” del Estado.Pero, para que estos Estados fortalecidos sean realmente eficaces y eficientes y para concretar laspropuestas que venimos formulando, es preciso abrir muchos espacios que hoy están cerrados(privatizados, podríamos decir, aunque no en el sentido clásico del término) y que fueron creadoscomo espacios públicos al servicio de todos. El caso más claro, seguramente, es el de la educación:Hay que universalizar las “escuelas abiertas”, abriéndolas los fines de semana a toda la comunidadcircundante, priorizando a niños, niñas, adolescentes y jóvenes (a todos y no sólo a estudiantes) parapromover toda clase de actividades lúdicas, recreativas, deportivas y culturales, que colaboren conla construcción de identidad, autonomía y ciudadanía.En paralelo, desde luego, hay que asegurar la universalización del acceso a la enseñanza primaria ysecundaria como una medida imprescindible para obtener logros significativos en materia deinclusión social y desarrollo. En este marco, una medida clave es abrir el acceso a todos y todas alas oportunidades que brinda la sociedad de la información, procurando la universalización delacceso a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) a todos los niveles.Necesitamos, definitivamente, generalizar la vigencia de iniciativas como el Plan Ceibal deUruguay en todos nuestros países para que esto -además- nos permita crear los espacios para que lasgeneraciones jóvenes puedan aportar al desarrollo de nuestras sociedades, en una esfera en la que semanejan “como pez en el agua”, introduciendo al mundo adulto en estas señas definitorias del sigloXXI.En la misma línea, habrá que procesar cambios culturales fundamentales en nuestras sociedades,recogiendo dinámicas que se han ido gestando en la sociedad civil y acompañándolas de reglas dejuego (leyes) e iniciativas programáticas (políticas públicas) que acompañen tales transformaciones.Nos estamos refiriendo a muchas de las vinculadas con las dinámicas culturales, los derechossexuales y reproductivos y las expresiones y canales de comunicación social existentes hasta elmomento. Nuestras políticas culturales deben abandonar el criterio tradicional de considerar culturaa la música clásica, desconociendo las nuevas expresiones musicales juveniles. Asimismo, habráque asumir que la formación de parejas y la tenencia de hijos ya no se guían por los criteriostradicionales en torno al matrimonio heterosexual clásico y que las formas y canalescomunicacionales tradicionales ahora conviven con múltiples nuevas formas y expresiones (radioscomunitarias, teatro callejero, etc.), tan legítimas como aquéllas y que merecen también contar conlos espacios y los respaldos estatales correspondientes.Sin duda, hay mucho por hacer, pero tenemos experiencias en las que apoyarnos. Avancemos conflexibilidad, asumiendo las especificidades locales y, al mismo tiempo, con convicción, con laseguridad que brindan los éxitos logrados y el apoyo de las mayorías.
  25. 25. VI. Quién hace Qué: Cuestionando Actores y Estrategias.Lo dicho puede parecer compartible, pero exageradamente genérico, por lo que importa agregaralgunos comentarios que permitan “aterrizar” dichas propuestas con algunas iniciativas másprácticas y concretas.Innovar en el Campo Institucional, Revisando Roles y Funciones a Cumplir.La construcción de espacios específicos para la juventud, como estrategia central en el campo de laspolíticas públicas destinadas a este grupo poblacional, tiene, como ya hemos comentado, seriaslimitaciones y esto se verifica -también- en el terreno institucional.En este sentido, el principal problema ha sido -hasta el momento- la concentración casi completa deesfuerzos y recursos en la construcción de Institutos Gubernamentales (a nivel nacional y local) deJuventud, junto con la construcción de Consejos de Juventud (también a nivel nacional y local) parael fomento de la participación juvenil, a espaldas muchas veces de la dinámica del conjunto delgobierno y de la sociedad civil. Esto se ha visto de manera particularmente destacable en laasignación de roles y funciones centradas en la ejecución directa de planes, programas y proyectosen el caso de los primeros (en el plano gubernamental) y en la apuesta por elegir “consejerosjuveniles” de manera directa, ignorando la existencia de organizaciones y movimientos juveniles envarios países de la región.La primera de dichas prácticas ha llevado a que el accionar de los Institutos Gubernamentales deJuventud se haya enfrentado a la gestión de grandes ministerios (educación, salud, trabajo, etc.)perdiendo -naturalmente- casi todas las batallas. Ello ha redundado, en definitiva, en el “refugio” deestos Institutos en áreas marginales de las políticas públicas, que no se atienden desde los grandesministerios (atención del tiempo libre de las y los jóvenes, fomento de su participación ciudadana,etc.). Y, al mismo tiempo, los Consejos de Juventud han carecido de la representación necesaria alno estar compuestos por representantes de movimientos juveniles realmente existentes.Hace falta un cambio radical en estos dominios, apostando fuertemente a la construcción y elfortalecimiento de sistemas institucionales que articulen dinámicamente todos los esfuerzosnecesarios para encarar políticas públicas de juventud integradas e integrales. Ello tiene que ser elresultado final de esfuerzos encaminados a que todos los ministerios y todos los municipios cuentencon programas pertinentes de juventud y a que otro tanto ocurra con los poderes legislativo yjudicial y con las grandes iniciativas de la sociedad civil (movimientos feministas, de derechoshumanos, indígenas, campesinos, etc.).En dicho marco, los roles y las funciones de los Institutos Gubernamentales de Juventud debieranvariar radicalmente, concentrándose exclusivamente en la dinamización de procesos y en laarticulación de esfuerzos. Debieran descartar la ejecución directa de planes y programas, salvo enáreas claves para el funcionamiento del sistema como tal: Generación y difusión de información yconocimiento, capacitación de recursos humanos, apoyo al diseño e implementación de planes yprogramas, monitoreo y evaluación permanente, etc. Nadie los puede sustituir en estos roles, quedinamizan el sistema institucional a construir.
  26. 26. Concretar la Perspectiva Generacional en la Práctica a Todos los Niveles.Alternativamente, hace falta trabajar con “perspectiva generacional” (según ya hemos comentado) atodos los niveles. Esto significa revisar prácticas concretas en varios planos simultáneamente y demanera sistemática. Una simple enumeración de las principales áreas a ajustar debería incluir -almenos- las siguientes prioridades:• Generación de Conocimiento: Hace falta avanzar en la realización de encuestas nacionales de juventud, que incluyan muestras de jóvenes (como hasta ahora) y también de personas adultas (auscultando las opiniones de este grupo de población sobre la juventud. Estas encuestas permitirán ubicar a las nuevas generaciones en el conjunto de la sociedad, sin aislarlas innecesariamente.• Legislación Juvenil: Se ha de superar resueltamente la acotada visión centrada en la aprobación de leyes generales de juventud (de escasa aplicación efectiva) y pasar a revisar el impacto posible en las y los jóvenes de cualquier proyecto de ley a estudio del Congreso (de gran impacto en las nuevas generaciones, en la mayor parte de los casos).• Monitoreo y Evaluación: Conviene mirar al conjunto de las políticas públicas (y no sólo a las específicamente centradas en las y los jóvenes) pues muchas de ellas tienen una gran incidencia en las juventudes (educación media y superior, acondicionamiento urbano, cárceles, etc.) y nunca se miran desde este ángulo.• Asignación de Recursos: Hay que monitorear y evaluar el presupuesto nacional, haciendo un particular hincapié en la asignación de recursos a los distintos grupos poblacionales, asumiendo que están distribuidos muy desigualmente desde el punto de vista intergeneracional, como ya hemos comentado.• Capacitación de Recursos Humanos: Es necesario superar el enfoque centrado casi exclusivamente en la formación de “liderazgos juveniles” y ocuparse de la formación de las muchas personas adultas que trabajan con jóvenes (docentes, personal de salud, policías, etc.).• Consejos de la Juventud: Es imprescindible reconocer los roles de representación de intereses juveniles que pueden cumplir -sin duda- las organizaciones y los movimientos juveniles, aunque muchos no sean tan “representativos” como podría desearse (¿que tan representativos son otros movimientos sociales que sí son aceptados?).• Medios de Comunicación: Se requiere un trabajo sistemático y permanente que permita ir acotando la incidencia de las campañas estigmatizadoras que muestran sólo a las y los jóvenes problemáticos (o a los de clase alta en otras secciones, por cierto) y destacar, sobre todo, a las y los jóvenes que se esfuerzan diariamente y nunca son noticia.Éstas y otras medidas similares promoverían avances sustanciales en la línea de ir incluyendo unaperspectiva generacional en el conjunto de las políticas públicas, superando el enfoque centrado enla construcción de espacios específicos para la juventud.
  27. 27. Más Poder a las y los Jóvenes y Limitación de la Incidencia de los Poderes Fácticos.Todo lo dicho hasta el momento evidencia -sin duda- que, para que las políticas públicas dejuventud puedan avanzar efectivamente, hace falta cuestionar con decisión la distribución del poderactualmente existente en nuestras sociedades.No se trata, por cierto, de reivindicar el “poder joven” como algo aislado y proponer ingenuamenteaquello de “los jóvenes al poder”. Se trata, en realidad, de que, así como hacen falta mayoresequilibrios en la distribución del poder desde el punto de vista del género (para lo cual hay quelograr que las mujeres tengan más poder del que tienen), se puedan procesar cambios que permitanmayores equilibrios en la distribución del poder entre generaciones (lo que implica darle más podera las y los jóvenes). Y ello no sólo por un simple criterio de justicia con un sector discriminado,sino también y sobre todo porque las y los jóvenes están más y mejor preparados que las y losadultos para lidiar con las dos principales características del siglo XXI: La permanencia del cambioy la centralidad del conocimiento.Para el avance de las mujeres en este campo en las últimas décadas, ha sido clave el establecimientode “cuotas” en partidos políticos y organizaciones sociales, así como en la gestión pública(proporción de mujeres en los parlamentos y en los gabinetes ministeriales, por ejemplo). Es porello que convendría analizar a fondo y sin prejuicios hasta dónde y cómo se podría recorrer uncamino similar a favor de las nuevas generaciones.Pero, al mismo tiempo (no sólo para que avancen las políticas de juventud, sino también para queello ocurra), habría que limitar sustancialmente la incidencia de los poderes fácticos en nuestrassociedades. Estaríamos hablando aquí de los más relevantes, es decir, el crimen organizado(especialmente el narcotráfico), los grandes conglomerados empresariales y los principalesmonopolios mediáticos.Sin duda, es evidente el impacto del crimen organizado en la sociedad en general, pero lo estambién y particularmente en relación a la juventud, en la medida en que recluta a jóvenes(especialmente a hombres pobres) para el desarrollo de sus prácticas más aberrantes (tráfico dedrogas, asesinatos, secuestros, etc.), ofreciendo alternativas económicas más atractivas que muchosempleos legales. Otro tanto ocurre con los grandes conglomerados empresariales, que discriminansistemáticamente a las y los jóvenes en sus políticas de contratación de personal. Aunque esto estácambiando en algunas pocas esferas y muy lentamente, sigue siendo la norma.Complementariamente, contratan preferentemente jóvenes en condiciones laborales totalmentereñidas con el trabajo decente, como ocurre en multinacionales que operan en el campo de laalimentación y en las grandes “maquiladoras”. Y, en el mismo sentido, habrá que trabajarintensamente para regular las prácticas de los grandes monopolios mediáticos, que han convertido(o ayudado sustancialmente a convertir) a las y los jóvenes en los principales “enemigos” de lasociedad integrada en la mayor parte de nuestros países, mostrándolos siempre como “los buenospara nada” y los “culpables hasta que demuestren su inocencia”.Todo esto, por razones obvias, habrá que hacerlo concertadamente para darle la legitimidad y lasostenibilidad necesaria a los esfuerzos correspondientes, pero asumiendo el reto decididamentepara construir sociedades más prósperas, democráticas y equitativas.
  28. 28. VII. Políticas Públicas de Juventud y Desarrollo Local.Finalmente, importa “aterrizar” las consideraciones precedentes en el ámbito local, identificandopotencialidades y límites del desarrollo local, destacando las principales experiencias de políticaslocales de juventud existentes en América Latina e identificando los principales desafíos a encararen la próxima década en este ámbito.El Desarrollo Local en América Latina: Potencialidades y Límites.No es éste el lugar para hacer una evaluación rigurosa de las tendencias del desarrollo local enAmérica Latina, pero es preciso, al menos, destacar los principales puntos del debate desplegado eneste campo en los últimos tiempos, asumiendo la heterogeneidad existente también en este plano(entre países federales y unitarios y entre países más o menos centralizados o descentralizados en sufuncionamiento efectivo).En tal sentido, un primer contrapunto relevante es el vinculado con las supuestas ventajas delámbito local para el desarrollo de ciertas políticas públicas. En este campo, la literatura que destacala ventaja de la “cercanía” a la gente es abundante y atractiva, pero lo cierto es que, con laglobalización, en muchos aspectos dicha cercanía se ha redefinido. Hoy por hoy, es muy fácil estarcerca del desarrollo de políticas públicas y/o cerca de la gente tanto en ámbitos locales como enámbitos regionales y nacionales.Frente a ello, algunos autores comienzan a destacar otra ventaja relevante de los ámbitos locales: La“escala”. Desde este ángulo, lo local es relevante para implementar políticas públicas -precisamente- a escala local. Desde este punto de vista, el desarrollo local se torna importante si seatienden adecuadamente los desafíos desde el punto de vista de las escalas, esto es, si se identificancon precisión las especificidades locales y se responde con estrategias pertinentes a dichasespecificidades en las dimensiones correspondientes.Otra arista destacable de estos debates es la que postula que lo relevante es el rol que deben jugarlas autoridades nacionales y las autoridades locales, campo en el cual se tiende a acordar (al menosen el discurso) que lo mejor es que a nivel nacional se cumplan funciones de “rectoría” y“coordinación” y a nivel local se cumplan funciones de “ejecución”. Y esto, incluso, se postula másallá de las funciones ejecutivas clásicas en el plano local, como las vinculadas con infraestructuraurbana y servicios básicos vinculados, incluyendo también y a modo de ejemplo, ejecución depolíticas sociales.Sin embargo, esto implica que a nivel local se descuidan en gran medida otras funciones que jamásse podrían cumplir desde el ámbito nacional, relacionadas en lo fundamental con “normar”,“ordenar” y/o “regir” la dinámica -precisamente- de los espacios locales. Esto lleva a que muchos“territorios” locales luzcan –en muchos casos- desordenados y faltos de normas de convivencia, loque conlleva muchas veces dinámicas ciertamente caóticas en varios planos relevantes.Éstos y otros contrapuntos son notables en general y lo son también en relación a políticas públicasde juventud en particular, por lo que importa mencionarlos y tenerlos en cuenta.
  29. 29. Políticas de Juventud y Desarrollo Local: Algunas Experiencias a Destacar.Aunque desde hace mucho tiempo se vienen registrando y documentando experiencias destacablesen el campo de las políticas locales de juventud, recién en 2008 se intentó contar con una visión deconjunto al respecto en el marco de la preparación y realización del III Foro Iberoamericano deGobiernos Locales. Éste, como muchas otras instancias interministeriales y afines, sesionó en elmarco de la preparación de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, realizadaese año en El Salvador.La documentación preparada por FUNDE (Fundación Nacional para el Desarrollo de El Salvador),en su calidad de Secretaría Técnica del mencionado III Foro, reúne la evidencia analizada alrespecto (ver Ameller 2008, Bacalini 2008, FUNDE 2008, Morales 2008 y Rauda 2008) y permiteconstatar algunos elementos destacables en estas materias: (i) En general, la legislación vigente noespecifica roles particulares para el desarrollo de políticas públicas de juventud en ámbitos locales.(ii) En la mayor parte de los casos, los municipios cuentan con instancias institucionales centradasen infancia y adolescencia, pero muy pocos las tienen en el campo de la juventud. (iii) En los casosen que se cuenta con experiencias municipales de promoción juvenil, éstas están centradas en lainstalación de Casas de la Juventud y ciertos Espacios de Participación Juvenil y en el desarrollo dediversas actividades destinadas a las y los jóvenes. (iv) Sólo excepcionalmente existen planesmunicipales de juventud y, en estos casos, sólo algunas experiencias están debidamentedocumentadas.Si analizamos este panorama a la luz de las consideraciones formuladas en las secciones anteriores,tanto en lo que atañe a las dinámicas de las políticas públicas en general como a la dinámica deldesarrollo local en general, podríamos concluir -fácilmente- que las políticas locales de juventudadolecen de las mismas limitaciones que las políticas públicas de alcance nacional: (i) También aeste nivel se superponen políticas sectoriales (con las limitaciones antes citadas a nivel nacional)con pretensiones limitadas de políticas integradas que no logran consolidarse -prácticamente- enningún caso. (ii) Las experiencias que tratan de dar visibilidad a lo juvenil se desarrollan con elparadigma de la construcción de espacios específicos para la juventud, y no con el objetivo de darperspectiva generacional a todas las políticas públicas locales. (iii) También a nivel localpredominan los enfoques de riesgo, los cuales opacan las iniciativas que trabajan con enfoque dederechos y que consideran a las y los jóvenes como actores estratégicos del desarrollo.Pero, además, en los ámbitos locales se suman varios problemas de importancia adicionales, quecomplican aún más el panorama que estamos presentando: (i) Los procesos migratorios que llevan aque muchos jóvenes dejen estos espacios y se vayan a las principales ciudades o a otros países, loque lleva a que la promoción juvenil se transforme -en los hechos- en un trabajo con adolescentes.(ii) La escasez de recursos propia -especialmente- de los municipios más chicos y, en particular, delos rurales, lo que lleva a que muchas veces ni siquiera se puedan concretar las actividades máselementales. (iii) Y, en un plano más general, la debilidad (y hasta virtual ausencia) del Estado anivel local, lo que lleva a que, en no pocos casos, extensos territorios estén en manos de poderesfácticos (narcotráfico, empresarios poderosos, etc.) que determinan en buena medida lo que allíocurre o no ocurre. En definitiva, el cuadro de situación es francamente preocupante.
  30. 30. Políticas de Juventud y Desarrollo Local: Algunos Desafíos a Encarar.Si lo dicho hasta el momento es cierto (y estamos convencidos de que lo es), a futuro habría queencarar el desarrollo de políticas locales de juventud sobre nuevas bases, procurando levantar lasdiferentes limitaciones identificadas hasta el momento.Para empezar, habría que mirar el conjunto de la dinámica local procurando darle perspectivageneracional a las políticas públicas vigentes en el municipio. Esto implicaría, entre otras cosas, quelos Planes Municipales de Juventud no se elaboren exclusiva o preponderantemente a partir deconsultas con jóvenes, sino que se elaboren, sobre todo, a partir de un trabajo sistemático con todoslos Directores Municipales, esto es, con las autoridades que se encargan de las grandes políticaspúblicas del municipio.En segundo lugar, habría que trabajar intensamente con las y los muchos adultos que trabajan conjóvenes para mostrar las evidentes limitaciones del enfoque de riesgo y las potencialidades delenfoque de derechos, haciendo también hincapié en las potencialidades del enfoque que mira a las ylos jóvenes como actores estratégicos del desarrollo. Ello implicaría, complementariamente, unintenso trabajo con medios de comunicación para incluir en esta labor de sensibilización eincidencia también a la opinión pública local.En tercer lugar, habría que mirar el territorio y las instituciones locales con perspectivageneracional. Ello implicaría, por ejemplo, repensar los espacios públicos (plazas, avenidasprincipales, etc.) planificando el uso correspondiente con una efectiva inclusión de los intereses ylas expectativas de las nuevas generaciones. Y otro tanto habría que hacer con las institucionespúblicas que administran espacios públicos que se han “privatizado” por la vía de los hechos:Escuelas, casas de la cultura, espacios deportivos, calles, unidades militares, etc., que deberíanabrirse a la juventud.Habría que abrir todos estos espacios los fines de semana para el desarrollo de toda clase deactividades lúdicas, recreativas, culturales y deportivas, con enfoques también abiertos (el hip hopes cultura en la misma medida que la orquesta sinfónica, las calles son de los autos y de lospeatones, las escuelas son de los estudiantes y de los no estudiantes, etc.) que incluyan esquemas detoma de decisiones diferentes (en la semana, las escuelas las manejan las autoridades educativas yen el fin de semana, las comisiones que las abren).Y, al mismo tiempo, habría que fomentar la participación activa de las y los jóvenes del municipioen los espacios de participación ciudadana (universal) existentes, priorizando las experiencias depresupuesto participativo, control social de políticas públicas, audiencias públicas (presenciales y adistancia), seguridad ciudadana y desarrollo comunitario. De este modo, se fomentarían los espaciosintergeneracionales de encuentro, relativizando concomitantemente los espacios específicos (casasde la juventud, clubes juveniles, etc.).Y, para que todo esto sea posible, habrá que repensar la capacitación de recursos humanos (jóvenesy adultos) y el desarrollo de herramientas pertinentes (observatorios, encuestas, etc.) con estemismo tipo de enfoques, según ya hemos comentado en páginas precedentes. ¿Difícil? Sin duda…pero ¡¡vale la pena intentarlo!!
  31. 31. VIII. Bibliografía.ABAD, J.M. y GOMEZ, J.A. (2008) ¡Preparados, Listos, Ya! Una Síntesis de IntervencionesEfectivas para la Prevención de Violencia que Afecta a Adolescentes y Jóvenes. OPS – GTZ,Lima.ABDALA, Ernesto (2009) La Evaluación de Programas de Capacitación Laboral para Jóvenesen Sudamérica. Papeles de Población Nº 59, UAEM, México.ALVARADO, S. V. y VOMMARO, P. A. (2010) Jóvenes, Cultura y Política en AméricaLatina: Algunos Trayectos de sus Relaciones, Experiencias y Lecturas (1960 – 2010). CLACSO– Homo Sapiens Editores, Bogotá.AMELLER, Vladimir (2008) Estudio General sobre Juventud y Desarrollo Local en la RegiónAndina. III Foro Iberoamericano de Gobiernos Locales, FUNDE, San Salvador.BACALINI, Gerardo (2008) Informe sobre Jóvenes y Desarrollo Local en el Cono Sur. III ForoIberoamericano de Gobiernos Locales, FUNDE, San Salvador.BANCO MUNDIAL (2007) El Desarrollo y la Próxima Generación: Informe sobre elDesarrollo Mundial 2007. Washington.BENDIT, R.; HAHN, M. y MIRANDA, A. (comp.) (2008) Los Jóvenes y el Futuro: Procesos deInclusión Social y Patrones de Vulnerabilidad en un Mundo Globalizado. Editorial Prometeo,Buenos Aires.BOUCHET, J.; RODRIGUEZ, E. y ROMERO, M. (2011) Evaluación de Medio Término delPrograma Entra 21 – Fase II de la Fundación Internacional de la Juventud (IYF) y el FondoMultilateral de Inversiones (FOMIN-BID). ARS, Guatemala - Washington.CANEZIN GUIMARAES, M. T. y GOMES SOUSA, S. M. (org.) (2010) Jovens: Espaços deSociabilidade e Processos de Formaçao. SDH – Canone Editores y PUC Goias, Brasilia.CANEZIN GUIMARAES, M. T. y GOMES SOUSA, S. M. (org.) (2009) Juventude eContemporaneidade: Desafios e Perspectivas. SDH – Canone Editores y Editora UFG, Brasilia.CEPAL (2010) Panorama Social de América Latina 2010. CEPAL, Santiago.CEPAL – OIJ – SEGIB (2008) Juventud y Cohesión Social en Iberoamérica: Un Modelo paraArmar. Santiago.CEPAL – OIJ (2004) La Juventud en Iberoamérica: Tensiones y Paradojas. Santiago.COMISION DE JUVENTUD (2011) Plan Nacional de Juventudes 2011 – 2015. Consejo dePolíticas Sociales, Montevideo.
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  35. 35. Ponencia 2El Camino hacia las Políticas Locales de Juventud yla Apuesta Municipal.Dina Krauskopf
  36. 36. Dina KrauskopfPsicóloga Chilena, Consultora Internacional en Políticas y Programas de Juventud. Asesora en laelaboración de Políticas y Planes de Juventud en Nicaragua, Costa Rica, Guatemala y Panamá.Miembro de la Red de Expertos en Juventud de la Organización Iberoamericana de la Juventud y dela Confederación Iberoamericana de Adolescencia y Juventud. Creó el Colectivo Latinoamericanode Jóvenes en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.
  37. 37. I. Introducción.Existe conciencia en la región latinoamericana que, de no desarrollarse políticas de juventud, sussociedades tendrán que encarar mayores dificultades de integración y gobernabilidad, inclusive deincorporación a los mercados globales. Apuntar a la inclusión juvenil implica oponerseconstructivamente a la invisibilidad de las realidades y capacidades del sujeto juvenil y combatir ladiscriminación por edad, la estigmatización y la respuesta punitiva. A partir de ello y en esadirección, las políticas de juventud cumplen con el objetivo esperado.El conocimiento de la situación de las y los jóvenes, de sus subjetividades, opciones, intereses ynecesidades requiere traducirse en oportunidades y vías que formalicen y sostengan unacercamiento entre el Estado y las juventudes que procure tanto su propio desarrollo como suinclusión social. Tales consideraciones han enmarcado el trabajo que presentamos para contribuir,con algunos lineamientos que esperamos puedan ser útiles a las valiosas iniciativas que actualmentese están dando en El Salvador, en términos de Políticas de Juventud, Ley de Juventud,Institucionalidad y Políticas Locales.La realidad regional es un contexto de referencia para las consideraciones nacionales. Por ello,mostraremos, en primer lugar, algunas tendencias que revelan la situación y características de lasjuventudes en América Latina y El Caribe. Estos datos, así como las experiencias y estudios de laregión, muestran la heterogeneidad de sus juventudes y las complejidades en la consecución de suinclusión y en las políticas pertinentes. Temas como la violencia, la inseguridad, la participaciónjuvenil y la ciudadanía plena son revisados en este trabajo para fundamentar nuestrosplanteamientos conceptuales y estratégicos en la formulación de políticas y planes de acción en elárea de juventud.Consideramos que los niveles de política están altamente relacionados y que el papel de lo local esfundamental. Por ello, apuntamos como instancia institucional clave a las municipalidades. Suautonomía y su naturaleza de institución pública más cercana territorialmente a la vida y trayectoriade la ciudadanía, las hace, por excelencia, las entidades donde pueden florecer las iniciativas másricas, variadas e inclusivas para las juventudes. Las experiencias que se han desarrollado en laregión muestran sus potencialidades y dejan lecciones aprendidas que pueden dar lugar a lacooperación horizontal para la construcción de políticas locales. En este trabajo, hacemos una breverevisión de dos modelos que están en vigencia dentro de los municipios de Costa Rica y Chile. II. La situación de las y los jóvenes en América Latina y El Caribe.Las juventudes de América Latina y El Caribe tienen más similitudes que diferencias en susrealidades, retos y tensiones. A modo introductorio, presentamos el siguiente cuadro sobre lapoblación juvenil en la región.
  38. 38. Población juvenil de 15 a 29 años en América Latina y El Caribe (10 países), en 2005 POBLACIÓN POBLACIÓN PAÍS TOTAL JUVENIL % Argentina 38.592.150 9.855.016 25% Brasil 187.600.886 51.881.540 28% Chile 16.267.278 4.107.414 24% Costa Rica 4.321.872 1.217.733 28% Cuba 11.256.852 2.318.070 21% Ecuador 13.211.333 3.661.622 28% El Salvador 6.873.524 1.982.880 29% Guatemala 12.699.780 3.956.388 31% México 106.943.179 29.876.937 28% República Dominicana 8.992.952 2.598.377 29% FUENTE: Elaboración Reis y Tejeda en base a datos CEPAL/CELADE, Boletín Demográfico Nº 76: “América Latina: proyecciones de población urbana y rural 1970-2025”, 2005. <http://www.eclac.cl/publicaciones/xml/8/22688/BD76.pdf>. Acceso en junio de 2008.En 2007, la Oficina Regional para América Latina y El Caribe, de la Organización Internacional delTrabajo (OIT)1, informaba que existen en la región 106 millones de jóvenes con edadescomprendidas entre 15 y 24 años.Del total de la población de jóvenes, 49 millones estudian. De éstos, 13 millones estudian y trabajan(58,2% son hombres y 41.8% son mujeres); 32 millones sólo estudian (46.2% son hombres y 53.8%son mujeres); 4 millones estudian y buscan y buscan empleo, pero no lo encuentran. Por otra parte,58 millones de jóvenes forman parte de la fuerza laboral, estando 10 millones desempleados y 30millones trabajando en la economía informal. Gran parte de la población juvenil latinoamericanaestá buscando empleo, o, dicho de otro modo, está desempleada. Sólo en Brasil, la cifra alcanza el48% del total2.Además, 48 millones de jóvenes están inactivos, es decir, no tienen ni buscan empleo. De estegrupo de jóvenes, se estima que 22 millones no trabajan ni estudian, están desafiliados social einstitucionalmente y no tienen una actividad clara3. Este número incluye a 6 millones dedesempleados que no estudian y abarca también a 16 millones que no estudian y tampoco buscantrabajo (OIT, 2007). Puede pensarse que los primeros aún tienen la esperanza de ser acogidos por lasociedad mediante el trabajo, pero la mayor parte de estos jóvenes “ni-ni”, ya viven en ladesesperanza.1 Citado en CEPAL, OIJ,20082 Reis, Vania; Cezar de Freitas, Marcos. “Juventudes del Nordeste de Brasil Policy Memo”. Brasil, octubre de2007.3 Estos jóvenes son una grave señal de alarma que ya se reconoce internacionalmente en organismos como laOCDE y que han sido llamados “ni-ni”. El experto argentino Sergio Balardini con amargo humor losdenominó los jóvenes NET (No Estudian ni Trabajan).
  39. 39. Señala OIT que el 81 % de estos 22 millones de jóvenes desafiliados viven en las ciudades y el72% son mujeres. Este alto número de mujeres lleva a reafirmar la importancia de dar a las políticasde juventud una perspectiva de género, como también se aprecia en la información siguiente.Los datos de CEPAL-OIJ (2008) destacan el marcado incremento del desempleo de mujeres jóvenesen las zonas rurales, sobre todo en el área agrícola. Plantean que la principal causa reside en que lasmujeres jóvenes de hogares pobres provenientes del campo constituyen un grupo con menosoportunidades laborales. De ahí que cualquier política para el fomento de la inserción laboraljuvenil tenga que aplicar medidas antidiscriminatorias o de discriminación positiva y apoyar lacontinuidad educativa.Como señalan Reis y Tejeda (2009), la cuestión laboral refleja las desigualdades socioeconómicas yculturales que históricamente han marcado la región latinoamericana, “fuertemente cruzada portemas de género, raza/etnia, franja de edad y clase4”. En ese sentido, la falta de oportunidadeslaborales es considerada como uno de los problemas cruciales de la juventud de hoy en Brasil,Chile, El Salvador y República Dominicana.Estos investigadores estudian la situación educativa de la región, tomando en consideración losdatos del gasto en educación. Producto Interno Bruto del gasto en Educación en América Latina y el Caribe (10 países) PAÍS 1995 2000 2004 Argentina 3,3 4,7 4,0 Brasil 5,1 4,4 4,5 Chile 3,1 4,1 4,0 Costa Rica 4,6 4,8 5,1 Cuba 6,8 - - Ecuador 3,4 1,5 - El Salvador 2,2 2,6 - Guatemala 1,7 - - México 4,9 5,0 5,5 República Dominicana 1,9 2,4 1,2 FUENTE: Elaboración Tejeda y Reis en base a los datos de CEPAL, “Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe (2007)”. <http://www.eclac.org>. Acceso en mayo de 2008.Reis y Tejeda (2009) analizan las distintas realidades de la educación en estos países y constatanalgunos aspectos convergentes, principalmente en cuanto a los problemas más frecuentementeenfrentados:4 Ibase y Pólis. “Juventud e Integración Sudamericana: caracterización de situaciones tipo y organizacionesjuveniles”. Informe Sudamericano. 6 demandas para construir una agenda común. Río de Janeiro, 2008.Página 25.
  40. 40. a) Deserción escolar en grandes tasas, común a todos los países estudiados, principalmente en lasregiones rurales, debido a la necesidad de ingreso en el trabajo del campo, muchas veces realizadopor las familias en pequeñas comunidades o; en el caso de las regiones urbanas, simplementedebido a la necesidad de trabajo, especialmente para ayudar a la familia, buscar independencia oconstituir un nuevo núcleo familiar. Las tasas de deserción entre las mujeres son más bajas queentre los hombres.b) Altos índices de analfabetismo juvenil, como es el caso de Guatemala (con el mayor porcentaje),El Salvador y Ecuador.c) Ausencia de inversión en informática para las y los jóvenes, tanto en lo que respecta a lasmetodologías de enseñanza como (principalmente) a la necesidad de ofrecer acceso a las y losjóvenes más pobres a las tecnologías de información, promoviendo su inclusión digital.d) Inadecuación del calendario escolar a la realidad de las y los jóvenes que se encuentran en lazona rural.e) Masificación de los contenidos y métodos de enseñanza, sin tener en cuenta la pluralidad quecaracteriza las realidades juveniles y, por consiguiente, sin atender a la diversidad y heterogeneidadde las demandas que las y los jóvenes presentan en el área de educación.f) Falta de articulación entre la enseñanza formal y la capacitación profesional de las y los jóvenes.La educación profesional se presenta con dos ejes de desarticulación: Es insuficiente ante lasexigencias del mercado de empleo o no corresponde a las necesidades del segmento juvenil a que sedirige, como es el caso de los cursos ofrecidos a jóvenes rurales, que solicitan cursos relacionadoscon las demandas del trabajo en el campo.Tras revisar en 2008 los datos e investigaciones acerca de las condiciones de salud de las y losjóvenes de la región, las investigaciones señalan que son escasos y destacan lo siguiente:a) Según fuentes del Banco Mundial, en 2007, había cerca de 12 millones de jóvenes infectados conVIH5. En 2005, más de la mitad de las personas que contrajeron el VIH en todo el mundo (alrededorde 5 millones) eran jóvenes de 15 a 24 años de edad6. En 2007, fueron infectadas 160.000 personas,manteniéndose la proporción de 50% de jóvenes.7 En Guatemala, según la Agenda Nacional de laJuventud (2007), las y los jóvenes con SIDA son el 32% del total de casos8. En la RepúblicaDominicana, el 18% de los casos están entre jóvenes de 15 a 24 años, siendo el 48% mujeres9.b) En Chile, 3 de cada 4 consumidores de marihuana, pasta base y cocaína, en el 2002, tenían entre15 y 29 años y el consumo de alcohol medio por mes subió de un 39% a un 57% entre 1994 y 200410.5 World Bank. “What is this? 2007. <http://youthink.worldbank.org/issues/aids>. Acceso en mayo de 2008.6 World Bank. “Reseña sobre la juventud”, 2005. <http://www.bancomundial.org/temas/resenas/juventud.htm>. Acceso en mayo de 2008.7 Pan American Health Organization. “Ministerial summit on HIV shows high level of commitent, saysPAHO”, 2008. <http://www.paho.org/English/DD/PIN/pr080620a.htm>. Acceso en mayo de 2008.8 Policy Memo Guatemala, 2007.9 Consejo Presidencial del SIDA; Consejo Nacional para la Niñez y Adolescencia. “Política Nacional deprotección de niños, niñas y adolescentes en situación de orfandad y vulnerabilidad por el VIH/SIDA enRepública Dominicana”, 2007, apud Policy Memo República Dominicana, 2007.10 Policy Memo Chile, 2007.

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