Psicologia iberoamericana 20-2
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Psicologia iberoamericana 20-2 Psicologia iberoamericana 20-2 Presentation Transcript

  • VOL. 20 NO. 2 JULIO - DICIEMBRE 2012 VOL. 20 NO. 2 JULIO - DICIEMBRE 2012
  • Consulte los índices de Psicología Iberoamericana en: latindex, hela y clase: www.dgbiblio.unam.mx Psycinfo: http://www.apa.org/psycinfo/about/covlist.html Consulte el texto completo en: Redalyc: Publicaciones Ibero: http://redalyc.uaemex.mx www.uia.mx/publicaciones Psicología Iberoamericana, vol. 20, no. 2, julio-diciembre 2012, es una publicación semestral de la Universidad Iberoamericana, A. C. Ciudad de México. Prol. Paseo de la Reforma 880, col. Lomas de Santa Fe, C. P. 01219, México, D. F. Tel. 5950-4000 ext. 4919. www.uia.mx, publica@ibero.mx. Editora responsable: Dra. Cinthia Cruz del Castillo. Número de Certificado de Reserva al Uso Exclusivo otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2008-093012453500-102. ISSN: 1405-0943 Número de Certificado de Licitud de Título 7419, Número de Certificado de Licitud de Contenido 5335, ambos otorgados por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Domicilio de la publicación: Departamento de Psicología, Universidad Iberoamericana, A. C. Prol. Paseo de la Reforma 880, col. Lomas de Santa Fe, C. P. 01219, México, D. F. Tel. 5950-4000 ext. 7005. Impreso en: Tipográfica S. A. de C. V. Cerrada de la Imagen 26, col. Lomas de San Ángel Inn, C. P. 01790, México, D. F. Tel. 5683-0606. Distribución: Universidad Iberoamericana, A. C. Prol. Paseo de la Reforma 880, col. Lomas de Santa Fe, C. P. 01219, México, D. F. Tel. 5950-4000 ext. 7600. Todo artículo firmado es responsabilidad de su autor. Se prohíbe la reproducción de los artículos sin consentimiento del editor. psicologiaiberoamericana@ibero.mx; publica@ibero.mx Psicología Iberoamericana, vol. 20, no. 2, julio-diciembre 2012, se terminó de imprimir en diciembre de 2012 en los talleres de Tipográfica S. A. de C. V. Cerrada de la Imagen 26, col. Lomas de San Ángel Inn, C. P. 01790, México, D. F. Tel. 5683-0606, con un tiraje de doscientos ejemplares.
  • Contenido Contents 5 Editorial De las creencias y las normas a las particularidades del comportamiento humano Cinthia Cruz del Castillo 7 Masculinidades: espacios-momentos críticos en las formas de ser hombre en la Ciudad de México Masculinities: Critical Periods in the Way that Mexican Adults Define what it Means to be a Man Deysy Margarita Tovar-Hernández, Tania Esmeralda Rocha Sánchez 16 Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: soltería, matrimonio y unión libre Attitudes towards Transformation of Couple Live: Singlehood, Marriage and Cohabitation Melissa García Meraz, Alejandra Salvador García, Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña 26 El significado psicológico de una ruptura de pareja significativa en jóvenes universitarios The Psychological Meaning of a Meaningful Relationship and Breakup in College Students Miriam Wendolyn Barajas Márquez, Rebeca Robles García, Catalina Francisca González Forteza, Cinthia Cruz del Castillo 33 La virginidad: ¿una decisión individual o un mandato cultural? Virginity: An Individual Decision or a Cultural Mandate? Norma Elena Reyes Ruiz, Rolando Díaz-Loving 41 Desarrollo y evaluación psicométrica de un índice de espiritualidad para adultos mayores en México Development and Psychometric Evaluation of a Spirituality Index for Elders in Mexico Marcela Sánchez Estrada, Catalina Francisca González Forteza, Rebeca Robles García, Patricia Andrade Palos
  • 49 Motivación al logro y el locus de control en estudiantes resilientes de bachillerato del Estado de México Achievement Motivation and Locus of Control in High School Students Resilient on State of Mexico María de Lourdes Torres Cruz, Armando Ruiz Badillo 58 Validez divergente y convergente del instrumento de autoeficacia al tratamiento en diabetes Divergent and Convergent Validity of the Diabetes Treatment Selfefficacy Instrument Arturo Del Castillo Arreola, Rebeca María Elena Guzmán Saldaña, Scarlett Iglesias Hoyos, Isabel Reyes Lagunes 66 Análisis exploratorio de un modelo para el manejo de desastres en niños tabasqueños The Development of a Disaster Management Model Directed to Tabascan Children: An Exploratory Analysis Ana Luisa Quezadas Barahona, Judith Pérez-Castro
  • Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 5-6. issn 1405-0943 Editorial De las creencias y las normas a las particularidades del comportamiento humano Cinthia Cruz del Castillo* Nacemos y morimos entre creencias y vivimos sujetos a las normas, éstas se encuentran presentes en todas las culturas, aunque son diferentes en cada una de ellas (Morales, Moya, Gaviria & Cuadrado, 2007). Dicha variación no sólo ocurre por las diferencias culturales sino también por la interacción social, las adaptaciones a condiciones del pasado y los desafíos del presente, ya que ninguna cultura es estable sino que contiene expectativas sociales, reglas contradictorias (Ross & Nisbett, 1991) y es susceptible a los cambios. De ahí que se vuelva relevante, entonces, definir a las normas como las reglas y expectativas sociales a partir de las cuales un grupo regula la conducta de sus miembros (Morales et al., 2007) lo que se refiere a las ideas y a los patrones del comportamiento correcto del grupo (Gibbs, 1981; Triandis, 1994). Pero ¿cómo es que aprendemos las normas?, y ¿cómo conocemos las reglas que rigen los grupos de los que formamos parte? De acuerdo con Cavalli-Sforza y Feldman (1981), la forma en la que los grupos transmiten las normas a los nuevos miembros se conoce como transmisión cultural, la cual incluye el proceso de endo-culturación y socialización, y éste puede ser vertical u horizontal. La transmisión de las normas, valores, creencias y motivaciones de los padres a su descendencia, de una generación a la siguiente, es conocida como transmisión vertical, y la que se da entre pares es identificada como transmisión horizontal (Berry, Poortinga, Segall & Dasen, 1992). Las normas están íntimamente ligadas a las conductas que llevamos a cabo o no. Sumado a esto, la conducta de las personas está determinada principalmente por la intención conductual –la cual es una medida de la motivación de las personas para involucrarse en conductas particulares– y las intenciones conductuales a su vez están conformadas por tres constructos: las actitudes, la norma subjetiva y el control conductual percibido. Las primeras se refieren a las creencias acerca de los costos y recompensas de llevar a cabo una conducta particular; la norma subjetiva refleja las creencias acerca de la presión social que las personas sienten por parte de los grupos sociales, y el control conductual percibido se refiere a las creencias acerca de la facilidad o dificultad de llevar a cabo una conducta (Azjen, 1998). De esta modo, las personas intentan involucrarse en conductas que evalúen positivamente –actitud–, perciban presión social para hacerlo –norma subjetiva– y crean que pueden lograr –control conductual percibido– (Armitage & Talibudeen, 2010). * Para correspondencia: Prolongación Paseo de la Reforma 880, Edificio J Segundo Piso, Lomas de Santa Fe, C. P. 01219, México, D. F. Tel. (52) (55) 5950 4000 ext. 7013 cinthia.cruz@ibero.mx Psicología Iberoamericana | EDITORIAL. De las creencias y las normas a las particularidades del comportamiento humano | 5
  • Este segundo número del volumen 20, agrupa ocho trabajos empíricos que delatan la variabilidad característica de la psicología en México y el cúmulo de particularidades que dan cuenta de la forma en que las conductas son un complejo entramado de normas, creencias, actitudes y conductas. El primer trabajo, elaborado por Tovar-Hernández y Rocha Sánchez, nos transporta al modo en el que un grupo particular de hombres en México hace frente a los cambios en las normas socioculturales y transiciones en el rol de género y la manera en la que reconfiguran sus creencias en cuanto a las masculinidades. García, Salvador y Guzmán aportan el segundo trabajo referente a la transformación de la vida en pareja, exploran la forma en que las nuevas normas reconfiguran términos como la soltería, el matrimonio y la unión libre y de qué modo interactúan éstos con las relaciones a corto plazo o a distancia en un grupo de universitarios hidalguenses. Barajas, Robles, González y Cruz del Castillo contribuyen en este número con la indagación del significado psicológico de una ruptura de pareja y su impacto sobre la salud física y mental del individuo ante la posibilidad de prevenir e incidir de manera efectiva a nivel clínico. En cuarto lugar Reyes y Díaz-Loving exponen cómo el ejercicio de la sexualidad sigue estando condicionado por la norma de la virginidad; el estudio se llevó a cabo en distintos grupos de adolescentes mexicanos. En quinto sitio Sánchez, González, Robles y Andrade presentan el desarrollo y la evaluación psicométrica de un índice de espiritualidad, e indican el modo en el que estas creencias se relacionan con emociones como la depresión y el bienestar en un grupo de adultos mayores mexicanos. En sexto lugar Torres y Ruiz comparten sus hallazgos en cuanto a cómo la motivación al logro y el locus de control se hacen evidentes en los adolescentes que han experimentado sucesos de vida estresantes. En séptimo sitio Del Castillo, Guzmán, Iglesias y Reyes desarrollan la validación de un instrumento que evalúa la autoeficacia de pacientes con diabetes tipo 2 e indican la manera en que estas creencias se vinculan con la predicción de conductas de autocuidado. La última aportación que contiene este número es la de Quezadas y Pérez-Castro, relativa a la conformación de modelo psicoafectivo para niños, en cuanto el manejo y afrontamiento adecuado ante los desastres naturales. ◆ 6 | Psicología Iberoamericana | Cinthia Cruz del Castillo
  • Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 7-15. issn 1405-0943 Masculinidades: espacios-momentos críticos en las formas de ser hombre en la Ciudad de México Masculinities: Critical Periods in the Way that Mexican Adults Define what it Means to be a Man Deysy Margarita Tovar-Hernández* Tania Esmeralda Rocha Sánchez Facultad de Psicología Universidad Nacional Autónoma de México RESUMEN El propósito de este artículo es analizar las formas en que los hombres están construyendo sus masculinidades alrededor del “modelo hegemónico”, en el contexto actual de cambios socioculturales y transiciones en el rol de género. Por lo anterior, se realizó un estudio exploratorio y cualitativo; se aplicaron 50 cuestionarios abiertos a hombres de la Ciudad de México (edad promedio = 27.8), y con la información obtenida se llevó a cabo un análisis de contenido para delimitar el tipo de masculinidades reconocidas por los varones y sus características. Posteriormente se hizo un análisis de tales hallazgos para identificar el momento de transición y posicionamiento de estas masculinidades en una suerte de continuo que va desde lo tradicional hasta lo contracultural. En los discursos de los participantes se reconocen masculinidades emergentes que apuestan al ideal de “equidad de género” y la autonomía individual, al mismo tiempo que prevalecen formas tradicionales que se conectan con diferentes prácticas no equitativas. Estos patrones tienen un impacto importante en el contexto de las relaciones interpersonales. Palabras clave: masculinidades, hombres, transformaciones sociales, transición del rol de género. ABSTRACT The main aim of this article is to understand how Mexican men are living their masculinities in the context of different gender role transitions and sociocultural changes. To explore this issue, our analytical framework examines the different ways in which men are living or not their self construction around hegemonic masculinity, also we analyzed different positions across a theoretical continuum since traditional to alternative behaviors and traits. We work with 50 Mexican men (X=27.8 years old) in an exploratory and qualitative study. The result shows a diversity of masculinity patterns, which are analyzed inside the theoretical view of gender role transformations; emerging new and equal masculinities in which men’s practices closely match the ideals of gender equality and individual autonomy, as the same time that remains traditional masculinities that are connected to different forms of “gender unequal” practices. All these patterns have an impact in the context of interpersonal relationships. Keywords: masculinities, men, social changes, gender role transition. *Nota de las autoras: Agradecemos a los hombres que colaboraron en este estudio por el tiempo que se tomaron para responder. El presente trabajo forma parte de un proyecto de investigación que se llevó a cabo dentro del Programa de Maestría y Doctorado en Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México; dicho estudio se realizó gracias a la beca otorgada a la primera autora por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). La correspondencia en relación con este artículo debe dirigirse a Deysy Margarita Tovar-Hernández, Edificio C, Facultad de Psicología, unam. Av. Universidad 3004. Col. Copilco-Universidad. C. P. 04510. Delegación Coyoacán. México D. F. Tel. 52 (55) 56222353. Dirección electrónica: psic.margaritatovar@gmail.com Psicología Iberoamericana | Masculinidades: espacios-momentos críticos en las formas de ser hombre en la Ciudad de México | 7
  • INTRODUCCIÓN El modelo masculino occidental está representado predominantemente por un ideal de hombre cuyas características suelen traducirse en: joven, caucásico, fuerte desde el punto de vista físico, inteligente, potente sexualmente, exitoso en el aspecto económico, etc. A partir de este conjunto de rasgos y expectativas se gesta un modelo hegemónico de la masculinidad que se coloca en el imaginario social como un ideal al que el grupo de los hombres “deberá” adherirse (Chesebro & Fuse, 2001; Connell, 2003; Mahalik et al., 2003), independientemente de que sea posible alcanzarlo. En México, Díaz-Guerrero realizó estudios a lo largo de 35 años, identificando que, en el marco de las normas socioculturales que forman parte de la idiosincrasia mexicana, durante mucho tiempo prevalecieron dos premisas fundamentales: la supremacía del hombre en relación con la mujer traducida en esta visión del “padre de familia” como superior, además de una mirada sobre la “madre” como sumisa y abnegada (Díaz-Guerrero, 2003). En las premisas identificadas por el autor para conocer la psicología del mexicano, se observa que son enunciados que dan cuenta de las relaciones de género desiguales a partir de las construcciones socioculturales en torno a las diferencias biológicas. En el caso de las normas sociales que rigen la vida de los varones, éstas versan alrededor del modelo hegemónico de la masculinidad, que en México se traduce en una forma de ser hombre que busca la subordinación de las mujeres (Díaz-Guerrero, 2003), así como la subordinación de otros hombres que no se apeguen a dicho modelo (Montesinos, 2007). Esta relación de dominación-subordinación se legitima a través de diversas instituciones, como son el Estado, la Iglesia, la escuela y la familia. Sin embargo, la masculinidad hegemónica está en un proceso de transformación ante los cambios ideológicos y estructurales que se manifiestan en los roles de género (Rocha & Díaz-Loving, 2011), de varones y mujeres, por lo que se plantean nuevas formas de relacionarse inter e intrasexualmente (Burin, 2007; Gómez, 2007). Las bases sobre las que se erige la masculinidad están siendo cuestionadas en la actualidad, por lo que se dice que ésta se encuentra en crisis. De acuerdo con diversos autores (Burin, 2007; Carabí, 2000; Connell, 2003; Olavarría, 2003; Seidler, 2006), dicha crisis se deriva de diferentes procesos sociales. Por una parte, dentro de los factores estructurales puede mencionarse la aplicación del modelo neoliberal en las políticas públicas, y por lo tanto, los acuerdos con los organismos internacionales, los cuales han traído como consecuencia la precarización y flexibilización laboral, así como el desempleo. Estos factores han fungido como ejes rectores de la configuración de las masculinidades hegemónicas, en tanto se mide la hombría a partir del papel de proveedor económico del varón y de su participación en el entorno laboral (Burin, 2007; Jiménez, 2007; Seidler, 2006). De esta manera, el creciente desempleo y el hecho de que las mujeres tengan ahora una mayor participación dentro del ambiente laboral, y puedan incluso fungir como proveedoras, conlleva a un cuestionamiento de este eje identitario. Aunado a lo anterior, los movimientos sociales surgidos a partir de la segunda mitad del siglo pasado cuestionan las condiciones de desigualdad y de inequidad entre las personas por diferencias raciales, étnicas, de sexo o preferencias sexuales y demandan cambios en las asignaciones de espacios sociales (Carabí, 2000). Uno de los cuestionamientos más importantes ha sido en torno a la distribución tradicional de roles, tareas y espacios que asocian el trabajo reproductivo a las mujeres y el productivo a los hombres como una forma “natural” de relacionarse. En la medida en la que se ha ido desmantelado esta “naturalización” de los roles de género y sus respectivas implicaciones, no sólo se ha dado lugar a un aumento en la inserción de las mujeres a los espacios públicos sino que además se puede observar el incremento de la participación en el trabajo extradoméstico remunerado durante las últimas tres décadas (Rendón, 2003) y se ha replanteado el papel que los hombres deberían jugar en el marco de dichos reacomodos. La llamada crisis de la masculinidad también ha sido objeto de interés en los estudios de los hombres; los teóricos debaten el carácter estático y universal del concepto de la masculinidad. En Australia, Connell (2003) propuso el constructo de masculinidades para poder estudiar las transiciones de la masculinidad, ya que con esta premisa es posible reconocer su carácter dinámico y diverso, lo que ha permitido comprender que existen muchas formas de vivirse y pensarse como 8 | Psicología Iberoamericana | Deysy Margarita Tovar-Hernández · Tania Esmeralda Rocha Sánchez
  • hombre, y que incluso hay diferencias hacia adentro del mismo grupo (Carabí, 2000; Collin, 2007; Jiménez, 2003). Dicho de otra forma, se deconstruye la idea de una masculinidad “inherente” al individuo. La configuración de las masculinidades propuesta por Connell (2003) toma su referente del modelo imperante en la mayoría de los países europeos y en Estados Unidos, y se caracteriza predominantemente por la búsqueda del poder económico y político. No obstante, surgió la necesidad de reconocer que las formas en la que se viven las masculinidades pueden diversificarse en función de los entornos culturales (Hernández, 2007; Jiménez, 2003), lo que hace fundamental recurrir siempre a investigaciones de corte etnológico (Díaz-Guerrero, 2003), priorizando la idiosincrasia y subjetividades particulares de dicho contexto. De acuerdo con esta idea de que no existe una forma única de ser hombre, algunos autores han dado cuenta de los diferentes acomodos en el proceso de configurar las masculinidades; por ejemplo, Montesinos (2007) reconoce en sus estudios nueve formas de ser hombre que transitan en un ir y venir del referente de la masculinidad hegemónica y que se configuran dentro del contexto mexicano, a partir de las transformaciones de las relaciones interpersonales, específicamente con las mujeres; por otra parte, Collin (2007) propone una matriz de rasgos prototípicos para diferenciar a las masculinidades con base en un área o aspecto de la vida de los hombres y en el cruce con la adherencia o alejamiento de los preceptos de la masculinidad tradicional. El abordaje de los y las teóricas en la comprensión e identificación de las masculinidades reconoce la existencia de un modelo que toma como eje la masculinidad tradicional; sin embargo, permite reconocer también la diversidad existente en las formas en que los hombres viven, reconstruyen, se alejan o se adhieren a dicho modelo. No obstante, la mayoría de las masculinidades propuestas por los investigadores anteriormente citados, suelen reducir la descripción a un solo aspecto de la vida de los hombres. Vale la pena insistir que en la noción actual de las masculinidades, las transformaciones del modelo predominante cruzan numerosas áreas y aspectos de la vida de los hombres. La investigadora argentina Mabel Burin (2007) realizó un trabajo con parejas en el que analizó la transición que se está dando en el contexto social alrededor de los roles de género. Lo interesante de esta propuesta es que la autora reconoce el impacto que esto tiene en la construcción de las subjetividades de hombres y mujeres, así como en sus relaciones. En dicha investigación, Burin reconoce distintos espacios-momentos en las formas en que se relacionan las parejas; hay algunas que se siguen situando en los roles tradicionales de acuerdo con la división sexual del trabajo: los hombres en el espacio público y las mujeres en el doméstico. Otras, en cambio, dan cuenta del vaivén entre lo tradicional y buscan nuevas maneras de relacionarse, siendo transicionales. Burin identificó parejas que en su diario vivir intentan nuevas prácticas de convivencia más equitativas y formas innovadoras de relacionarse. Por último, hay quienes viven formas contraculturales de relacionarse y se caracterizan por una inversión en los roles tradicionales. Este trabajo resulta de interés para la presente investigación debido a que reconoce el dinamismo que existe en la transformación de los roles de género y da cuenta de los distintos posicionamientos que se pueden tener en el proceso de vivirse como hombres y como mujeres. La pretensión de las autoras en este artículo es comprender el posicionamiento de los hombres en las diversas maneras de vivir las masculinidades en tanto momentos críticos en constante resignificación. El propósito de este estudio fue, por lo tanto, examinar las diferentes formas de ser hombre que son reconocidas por varones de la Ciudad de México y analizar cómo dichas masculinidades pueden ser entendidas desde los espacios-momentos (tradicionales, transicionales, innovadores y contraculturales) propuestos por Burin (2007). Método Participantes La selección de los participantes se llevó a cabo de forma accidental y propositiva; se contó con la colaboración de 50 hombres, con un promedio de edad de 27.8 años (rango de edad de 20 a 34 años, moda = 22 años); todos residentes de la Ciudad de México. Para tener una visión más detallada de las características sociodemográficas de los participantes, ver la tabla 1. Psicología Iberoamericana | Masculinidades: espacios-momentos críticos en las formas de ser hombre en la Ciudad de México | 9
  • Tabla 1. Características sociodemográficas de los participantes Edo. civil Ocupación Escolaridad Empleado Docente Estudiante Desempleado Empresario 2 0 1 0 0 0 0 Preparatoria 22 5 0 2 0 15 0 0 Licenciatura 16 3 2 0 3 4 3 1 Posgrado 1 0 1 0 0 0 0 0 10 3 3 3 19 3 1 Secundaria 1 1 0 0 0 0 0 0 Preparatoria 3 3 0 1 0 0 0 0 Licenciatura 4 42 Comerciante Secundaria 3 Solteros Profesionista 1 1 0 0 1 0 0 5 1 1 0 1 0 0 Total Casados 8 Total En la tabla anterior se puede observar que existe una diversidad de los participantes en los diferentes niveles de escolaridad y de ocupación, aunque cabe aclarar que un 80% reportaron ser solteros al momento de la investigación. Instrumento Se utilizó un cuestionario de preguntas abiertas conformado por tres apartados; en el primero se expuso el objetivo de la investigación, se garantizó la confidencialidad y el anonimato de los datos obtenidos. El segundo se conformó por dos preguntas: a) ¿Qué tipos de hombre podría identificar en México?, y b) Describa las características de los tipos de hombre que identificó. En el último se solicitaron los datos sociodemográficos como la edad, el estado civil, la escolaridad y la ocupación. Procedimiento Los colaboradores respondieron el cuestionario, de forma individual y a mano, en los lugares públicos donde fueron contactados. Se les solicitó su consentimiento para incorporarse al estudio. Una vez recolectados los cuestionarios se siguió el proceso de la transformación de la información en los métodos cualitativos propuestos por Castro (2002). La información obtenida se transcribió en un texto (formato RTF), para después conformar categorías que fueran representativas de la información aportada por los participantes. El análisis de contenido se realizó con el programa de análisis cualitativo Atlas ti, mediante el cual se identificaron, en los discursos, las formas de ser hombre que ellos mismos reconocen, así como las características que las conforman. Finalmente se realizó un análisis interpretativo del contenido de dichas formas de ser, y se observaron los puntos que conectaban entre sí, tomándose como ejes articuladores los diferentes espaciosmomentos de las subjetividades de género propuestos por Burin (2007). Resultados En primer lugar, las autoras identificaron que los participantes sí reconocen diversas formas de ser hombre, ya que dieron nomenclaturas y describieron las carac- 10 | Psicología Iberoamericana | Deysy Margarita Tovar-Hernández · Tania Esmeralda Rocha Sánchez
  • terísticas que las conforman. (Ver tabla 2). Los participantes nombraron masculinidades cuyas características giran en torno a los mandatos de la masculinidad hegemónica, como son: machistas, conservadores, trabajadores y padres de familia, aunque hacia adentro tienen diferencias entre aspectos positivos y negativos en términos de la deseabilidad social, contienen aspectos de roles de género masculinos altamente estereotipados. Tabla 2. Formas de ser hombre y características que dan cuenta de las masculinidades percibidas por hombres de la Ciudad de México Nomenclaturas Ejemplos de descripción f* Machistas Dominan a las mujeres, les gusta que se haga su voluntad cuando ellos dicen. 15 Irresponsables Machistas, borrachos y altaneros. 4 Macho Lo que dice y lo que quiere es lo que se hace y obtiene. 2 Tradicionales Machistas. 1 Bárbaros Es por esencia machista, agresivo. 1 Conservador Machista, agresivo, fuerte, violento y competitivo. 1 Mujeriego Cambia de mujer sólo por placer. 1 Trabajadores “Responsables, de buena razón”, “Buscan un asentamiento económico.” 11 Responsables “Atiende bien a su familia y provee completamente a ésta”, “Se dedican a su trabajo y son hombres muy cerrados.” 5 Padre de familia Ejemplar, exitoso en su casa y en el trabajo. 1 Contemporáneos En transición, busca su propia manera de ser hombre. 1 Posmodernos Le dicen que sí al género pero en realidad no les importa mucho. 1 Neutrales Equilibrio entre el ideal y el mandilón. 1 Abiertos Pero tienen el control. 1 Actor Muestra el comportamiento del hombre moderno pero su esencia sigue siendo el del hombre bárbaro. 1 Ideales Fiel, simpático, responsable, buen compañero. 2 Sensibles Expresan sus emociones, son cariñosos. 2 Solidarios Género, cultura trabajada con las mujeres, con el medio ambiente. 1 Maduros Cumple con responsabilidades, le dedican tiempo a sus hijos y esposas. 1 Masculinos Seguros de sí mismos, capaces de compartir responsabilidades. 1 Modernos Que busca el equilibrio de género y lo acepta. (Más cultura y entendimiento del entorno, cooperativo socialmente). 1 Mandilones “Sumiso”, “Vive bajo las faldas de una mujer, trabaja, vive y hace todo lo posible para quedar bien con su pareja.” 6 Humildes Algunos abusan de ellos. 3 Conformista Es aquel que está a gusto con lo que le da la vida, conforme le llegue, no se prepara, solo espera que Dios y la vida le den para vivir. 2 Mediocre El que no está conforme pero no hace nada, el que deja que la vida pase sin más. 2 *Este dato corresponde al número de hombres que mencionaron esta forma de ser hombre. Psicología Iberoamericana | Masculinidades: espacios-momentos críticos en las formas de ser hombre en la Ciudad de México | 11
  • Sin embargo, también aluden a otras formas de vivirse como hombres, algunas de las cuales reconocen un proceso de transición en donde coexisten elementos de la “vieja guardia” y al mismo tiempo incorporan acciones como el involucramiento en la crianza de los hijos o las labores domésticas, o bien, aquellas formas que se contraponen por completo a la visión “tradicional” sobre las masculinidades. (Ver tabla 2). De acuerdo con las frecuencias en que los participantes mencionaron las formas de ser hombre resulta cualitativamente significativo que fueron las masculinidades que comparten características tradicionales (41) las que fueron más nombradas, en comparación con el resto. Es necesario puntualizar que los participantes describieron maneras de ser hombre atravesadas por la clase social y es importante resaltarlas debido a su significancia cualitativa (por ejemplo: burgueses, obreros, ricos y pobres). La clase social es una categoría que se entrecruza con las construcciones de género, por lo que se presentan diferentes matices que resultan de las intersecciones entre las condiciones socioeconómicas con los momentos en los que pueden situarse las masculinidades anteriormente descritas. Asimismo, los participantes reconocen masculinidades derivadas de las diferencias en las preferencias sexuales (ejemplos: gays y banda homosexual). Otros términos fueron mencionados sin ser detallados, tales como: políticos, intelectuales, gandallas, buena onda, darketo, rokero y fiestero, aspectos que en conjunto más que características de las masculinidades pueden considerarse como ocupaciones, rasgos de personalidad o intereses musicales que no en todos los casos coinciden con el estereotipo. Siguiendo con el análisis para tratar de identificar de qué manera estas formas de ser hombre podrían colocarse dentro de una mirada más dinámica que implique posicionarse en diferentes momentos-espacios, se pudo identificar lo siguiente: Las formas tradicionales de ser hombre que se observan en los discursos de los varones de este estudio están representadas en mayor medida con características negativas, como ser machistas, agresivos, borrachos, dominantes con las mujeres y que les gusta que se haga su voluntad. Sin embargo, es importante puntualizar que en las respuestas los varones reconocen características positivas, como ser trabajadores, responsables, padres de familia, etc., que también se pueden situar en lo tradicional. (Ver tabla 3). Tabla 3. Momentos-espacios críticos en las formas de ser hombre tomando como base la propuesta de Burin (2007) Momentosespacios críticos Elementos que permitieron identificar estas posiciones Masculinidades representativas Tradicionales Los discursos de los participantes reflejan una prevalencia de los mandatos rectores de la masculinidad hegemónica (p.e. ser fuerte, agresivo, etc.). Transicionales Se observan en las definiciones dadas por los hombres un gran número de características tradicionales, a la vez que incorporan atributos de las formas innovadoras y contraculturales de relacionarse. Contemporáneos, abiertos, actor, etc. Innovadores En las respuestas dadas por los varones de este estudio se pueden identificar aspectos derivados de los procesos de cambio en la vida de las mujeres en específico, y los cambios globales en general, generando formas más equitativas de relacionarse intra e intersexualmente. Solidarios, maduros, modernos, etc. Contraculturales Al analizar los discursos de los participantes se identificaron formas de ser hombre cuyas particularidades se pueden situar como momentos contraculturales, debido a que en las características de las masculinidades se asocian a comportamientos de sumisión en sus diferentes relaciones, primordialmente en las de pareja, estos atributos denotan dificultades en la toma de decisiones de aspectos compartidos en el hogar y en lo económico. 12 | Psicología Iberoamericana | Deysy Margarita Tovar-Hernández · Tania Esmeralda Rocha Sánchez Machistas, irresponsables, tradicionales, bárbaros, etc. Mandilones, humildes, conformistas, etc.
  • En el análisis de la información, las autoras identificaron formas transicionales que aluden precisamente a la coexistencia de aspectos tradicionales, innovadores y contraculturales. En las descripciones de las masculinidades, nombradas como: contemporáneos, neutrales, abiertos, etc., dadas por los participantes de este estudio, se observa el proceso de transición, es decir el ir y venir entre la incorporación de aspectos tradicionales ligados con la “hombría” (fuerza, dominio, caballerosidad y rol proveedor) y de características expresivas, que en algunos casos se identifican con roles asociados con el estereotipo de lo “femenino”. (Ver tabla 3). En la tabla 3 se puede observar el acomodo de las formas de ser hombre identificadas por los colaboradores, como ideales, sensibles, modernos, entre otros, en cuyas definiciones se observan maneras innovadoras y más equitativas de los varones para relacionarse, como son compartir responsabilidades, expresión emocional, seguridad en sí mismos, ser cooperativos socialmente y “buscar el equilibrio de género”. Por otra parte, al analizar los discursos de los participantes se identificaron formas de ser hombre cuyas particularidades se pueden situar como momentos contraculturales que coexisten con las otras masculinidades; las denominaciones dadas por los participantes fueron: sumisos, mediocres, mandilones y conformistas. Las características enlistadas se sitúan en contracorriente con lo que se espera socialmente del “deber ser” de los hombres, como por ejemplo, se reconocen comportamientos como el dejarse mangonear por sus parejas y permitir que los demás abusen de ellos. (Ver tabla 3). Discusión Los participantes de este estudio reconocieron diferentes formas de ser hombre, con lo que se puede inferir que existe un proceso de deconstrucción de la masculinidad “hegemónica”, lo que cuestiona precisamente el carácter estático y universal de sus supuestos y hace evidente que las masculinidades forman parte de procesos inacabados y dinámicos (Connell, 2003). Los hombres que colaboraron en esta investigación describen características de las masculinidades que se pueden situar en diferentes estadios del proceso de transición del ideal masculino (Collin, 2007; Jiménez, 2003), acercándose o alejándose de éste y reconocen aspectos que pueden situarse en momentos más tradicionales, transicionales, innovadores y/o contraculturales, tomando como base el análisis realizado por Burin (2007). Es notable que en las descripciones de los participantes predominan numéricamente formas de ser hombre cuyas características se pueden ubicar en momentos tradicionales de relacionarse; es decir, en la ideología masculina sigue imperando el modelo hegemónico de que los hombres en México se caracterizan por ser machistas, agresivos, mujeriegos, borrachos y dominantes, lo que coincide con la literatura (DíazGuerrero, 2003; Montesinos, 2007). En los discursos de los participantes se pueden observar aspectos positivos, en términos de deseabilidad social, como ser responsables, trabajadores, competitivos y proveer económicamente. Esto es fundamental, ya que devela que en el proceso de las construcciones de la masculinidad pueden coexistir formas tradicionales de dominación, con dos ejes que van y vienen de lo deseable y aceptado socialmente, hasta características poco deseables; sin embargo, en ambos casos se tratan de características muy estereotipadas. Siguiendo con la discusión, el predominio de características apegadas al modelo tradicional remarca la dificultad para generar esquemas cognoscitivos mucho más flexibles (Carabí, 2000), entre otras cosas porque el contenido de estos se coloca como un eje fundamental en el ejercicio de conformar identidades sociales y colectivas. Sin embargo, es necesario reconocer que en el imaginario colectivo parecen convivir diferentes formas de vivirse como hombres, de ahí que surjan otros acomodos o configuraciones en momentos críticos de cambio social. Por ejemplo, en el reconocimiento que los hombres de este estudio dan a ciertas características de las masculinidades que se pueden situar como formas transicionales, se agruparon nomenclaturas que en apariencia buscan relaciones equitativas, pero que continúan realizando conductas de dominación, principalmente hacia las mujeres (Montesinos, 2007). En particular llama la atención aquí el hecho de que las transformaciones de las masculinidades no se dan en un solo sentido, hacia la equidad, sino que pueden adoptar modos sutiles de dominación. Esto podría analizarse desde los mecanismos y estrategias de resistencia y oposición que se pue- Psicología Iberoamericana | Masculinidades: espacios-momentos críticos en las formas de ser hombre en la Ciudad de México | 13
  • den generar hacia una transición, la que en el caso de los varones implica precisamente la pérdida de ciertos privilegios según el modelo patriarcal (Cobo, 2011). Los aspectos que se pueden situar como maneras innovadoras reconocidas por los hombres de este estudio, parecen aludir a una postura flexible y abierta hacia la equidad; se muestran atributos como compartir responsabilidades económicas, el cuidado de los hijos, tener una mayor expresión emocional, etc., estas son masculinidades emergentes que surgen dentro de un contexto de transición social (Rocha & Díaz-Loving, 2011). Finalmente, en el discurso de los hombres se observan aquellos elementos de las masculinidades que se pueden acomodar como momentos contraculturales, como ser sumisos y realizar conductas asociadas a la feminidad. Se observan características referentes al conformismo y a la mediocridad, con lo cual transgreden uno de los mandatos principales del modelo occidental de la masculinidad, que es la búsqueda incesante del éxito (Chesebro & Fuse, 2001). Estas masculinidades contraculturales parecen ser formas invertidas de dominación (Burin, 2007), donde son ellos quienes se encuentran en una postura de sumisión y vulnerabilidad en los diferentes contextos, gestándose una inversión de los roles, pero no existe un cuestionamiento sobre la disparidad y la asimetría existente entre los sexos. Sin embargo, es importante señalar que aludir a estas manifestaciones como una inversión de la situación de dominación, y en muchos casos como una descalificación hacia los varones, refleja la importancia que tiene contextualizar estos hallazgos en medio de las relaciones de poder y el androcentrismo que coacciona no sólo la configuración, sino las relaciones entre los géneros, de tal suerte que cuando los varones “abandonan” –por decirlo de alguna manera– los roles “tradicionales” e incursionan en otros no tradicionales –equívocamente– pensados como femeninos, se cuestiona su hombría y se devalúan sus acciones, por lo que habría que analizar con mayor profundidad estos hallazgos. Una conclusión importante del presente trabajo es precisamente el reconocimiento de que bajo estas formas de masculinidad se pueden dar diferentes matices, es decir los momentos por los que transitan las masculinidades no son excluyentes entre sí, de tal cuenta que pueden coexistir ciertos aspectos tradicionales a la vez que pueden situarse como contraculturales, dependiendo de los espacios de interacción social, como son la familia, trabajo, relaciones de pareja, entre otros. Es necesario reconocer que los momentos críticos en los que se pueden situar las masculinidades son consecuencia de un proceso dinámico, resultante de la interacción de los sucesos globales y locales, por lo que no podemos dejar de lado que existen modelos occidentales que ejercen influencia en las formas en que se construyen las subjetividades, pero es importante analizar las peculiaridades regionales en las que se erigen (Hernández, 2007), por lo que es recomendable que se sigan realizando investigaciones e intervenciones desde las diferentes ciencias sociales de corte etnológico (Díaz-Guerrero, 2003). Los hallazgos aquí presentados se derivan del análisis de una parte del proceso de reconfiguración de las masculinidades dentro de un escenario social cambiante en el contexto de la Ciudad de México. ◆ 14 | Psicología Iberoamericana | Deysy Margarita Tovar-Hernández · Tania Esmeralda Rocha Sánchez
  • Referencias Burin, M. (2007). Trabajo y parejas: impacto del desempleo y de la globalización en las relaciones entre los géneros. En M. Jiménez & O. Tena (Coords.), Reflexiones sobre masculinidades y empleo (pp. 5980). México: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México. Carabí, A. (2000). Construyendo nuevas masculinidades: una introducción. En M. Segarra & A. Carabí (Eds.), Nuevas masculinidades (pp. 15-27). Barcelona: Icaria. Castro, R. (2002). En busca del significado: supuestos, alcances y limitaciones del análisis cualitativo. En I. Szasz & S. Lerner (Comps.), Para comprender la subjetividad (pp. 57-85). México: Centro de Estudios Demográficos y de Desarrollo Urbano, El Colegio de México. Chesebro, J. & Fuse, K. (2001). The Development of a Perceived Masculinity Scale. Communication Quarterly, 3(49), 203-278. Cobo, R. (2011). Hacia una nueva política sexual. Las mujeres ante la reacción patriarcal. Madrid: Catarata. Collin, L. (2007). Masculinidades: aportes para su clasificación. En M. Jiménez & O. Tena (Coords.), Reflexiones sobre masculinidades y empleo (pp. 205233). México: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México. Connell, R. W. (2003). Masculinidades. México: Programa Universitario de Estudios de Género. Díaz-Guerrero, R. (2003). Bajo las garras de la cultura. Psicología del mexicano 2. México: Trillas. Gómez, M. (2007). Masculinidad en la “Sociedad de riesgo”. En M. Jiménez & O. Tena (Coords.), Reflexiones sobre masculinidades y empleo (pp. 33-57). México: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México. Hernández, O. (2007). Estudios sobre masculinidades. Aportes desde América Latina. Revista de Antropología Experimental, 7, 153-160. Jiménez, M. (2003). Dando voz a los varones. Sexualidad, reproducción y paternidad de algunos mexicanos. México: Centro Regional de Investigaciones Multidiciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México. Jiménez, M. (2007). Algunas ideas acerca de la construcción social de las masculinidades y las feminidades, el mundo público y el mundo privado. En M. Jiménez & O. Tena (Coord.), Reflexiones sobre masculinidades y empleo (pp. 99-118). México: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México. Mahalik, J., Ludlow, L., Diemer, M., Locke, B., Scott, R. J., Gottfried, M. & Freitas, G. (2003). Development of the Conformity to Masculine Norms Inventory. Psychology of Men & Masculinity, 4(1), 3-25. Montesinos, R. (2007). Ensayando sobre nuevas tipologías de la masculinidad. En M. Jiménez & O. Tena (Coords.), Reflexiones sobre masculinidades y empleo (pp. 181-204). México: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México. Olavarría, J. (2003). Los estudios sobre masculinidades en América Latina. Anuario Social y Político de América Latina y el Caribe, 6, 91-98. Rendón, T. (2003). Trabajo de hombres y trabajo de mujeres en el México del siglo XX. México: Programa Universitario de Estudios de Género, Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México. Rocha, T. & Díaz-Loving, R. (2011). Identidades de género. Más allá de cuerpos y mitos, México: Editorial Trillas. Seidler, V. (2006). Masculinidades, hegemonía y vida emocional. En G. Careaga & S. Cruz (Coords.), Debates sobre Masculinidades (pp. 147-157). México: Programa Universitario de Estudios de Género. Fecha de recepción: enero 2012 Fecha de aceptación: junio 2012 Psicología Iberoamericana | Masculinidades: espacios-momentos críticos en las formas de ser hombre en la Ciudad de México | 15
  • Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 16-25. issn 1405-0943 Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: soltería, matrimonio y unión libre Attitudes towards Transformation of Couple Live: Singlehood, Marriage and Cohabitation Melissa García Meraz* Alejandra Salvador García** Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña*** Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo RESUMEN En la actualidad, muchas personas comienzan a cambiar la visión que tienen acerca del matrimonio y optan por la unión libre, la soltería e, incluso, relaciones a corto plazo o a distancia. Con el objetivo de identificar las actitudes hacia estos tópicos en estudiantes de preparatoria de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo se aplicó la escala de Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja de García (2011). Este instrumento está compuesto por siete factores (33 reactivos) que explican el 59.389% de la varianza, con una consistencia interna de .886. Los participantes fueron 296 adolescentes: 172 mujeres y 124 hombres. Los resultados muestran una mayor aceptación hacia temas relacionados con el matrimonio tardío y la paternidad en soltería. En cambio, aspectos como el sexo premarital obtienen poco apoyo. Los resultados son discutidos en términos de la transformación de la vida en pareja en México. Palabras clave: actitudes, unión libre, matrimonio, sexualidad, jóvenes. ABSTRACT Nowadays many people begin to change their point of view about marriage and prefer to choose cohabitation, singlehood, and even long-distance relationships. In order to identify attitudes towards these topics, the scale of attitudes towards transformation of married life was administered to high school students from the Autonomous University of Hidalgo State. The scale consists of seven factors (33 items) that explain the 59,389% of the variance, with an internal consistency of .886. Participants were 296 adolescents, 172 women and 124 men. The results show a greater acceptance issues related to the late marriage and single parenthood. However issues such as premarital sex get little support. The results are discussed in terms of the transformation of couple life in Mexico. Keywords: attitudes, cohabitation, marriage, sexuality, young people. * Melissa García Meraz. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, melissaunam@yahoo.com.mx, 57001702 ** Alejandra Salvador García. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, jja107@hotmail.com, 7717172000 ext. 5104 *** Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, remar64@yahoo.com.mx, 717172000 ext. 5104 16 | Psicología Iberoamericana | Melissa García Meraz · Alejandra Salvador García · Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña
  • INTRODUCCIÓN De acuerdo con Morris y DePaulo (2009), es común asumir que la vida en matrimonio aumenta la felicidad y más aún, que a diferencia de los solteros, las personas casadas son más felices. Es decir que, como un acto natural de crecer, del desarrollo personal y del ideal de “alcanzar la felicidad”, las personas asumen que después del ejercicio de tener varias parejas, salir en citas e invertir mucho tiempo, dinero y esfuerzo en ellas, el punto culminante es llegar al matrimonio. Con ello se alcanza la meta “ideal” de todas las citas: vivir en pareja y ser feliz. Sin embargo, datos recientes revelan que no existen diferencias en el nivel de felicidad entre las personas que están casadas y aquellas que deciden permanecer solteras (Morris & DePaulo, 2009). Más allá del ideal del matrimonio, muchas personas comienzan a cambiar la idea que tienen acerca de éste y prefieren optar por la unión libre, la soltería e incluso, relaciones a distancia o relaciones en las que cada integrante de la pareja tiene una residencia particular pero deciden reunirse los fines de semana. A estas parejas se les llama Living Apart Together, LAT (García & Martínez, 2010; Trost & Levin, 1999), término que indica que son parejas estables, marcadas por la fidelidad, el amor y el compromiso, pero que deciden no tener una residencia en común, sino mantenerse fuera del matrimonio pero también fuera de la unión libre. De hecho, datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (2012) muestran que en México, el número de personas que han optado por la unión libre como una opción para vivir en pareja ha aumentado, pasando de un 7.0% en 1990, a un 15.7% en 2012. Los datos referentes a la unión y la disolución marital también muestran un aumento en el número de divorcios y de separaciones, al pasar de un 7.2% en 1990 a un 15.1% en 2009, así como una disminución en el índice de matrimonios en un 21% (inegi, 2012). Con ello, se muestra una panorámica en la cual los individuos comienzan a optar por la unión libre, no sólo como una experiencia previa o experimental al matrimonio, sino realmente como una forma de unión y de vida en pareja. Es así que el aumento del divorcio, la soltería, la postergación del matrimonio y la apertura hacia la unión libre muestran que la sociedad mexicana se mueve hacia una nueva configuración de pareja y hacia un nuevo plan de vida. En México, las instituciones, centros de bienestar social y aún los individuos se encuentran poco preparados para conceptualizar estos cambios. ¿Pueden las personas planear una vida en soltería?, ¿tienen los mismos beneficios los padres solteros y las madres solteras que aquellos que viven en pareja?, o incluso, aquellos que han decidido no casarse ¿pueden planear la maternidad o paternidad sin anteponer primero la vida en pareja? Dadas las estadísticas se prevé que el divorcio, la separación y la soltería aumenten, mientras que el matrimonio disminuirá. Sin embargo, no existen estudios en México que muestren el grado de aceptación o rechazo hacia estos temas por parte de los adolescentes y jóvenes del país. Por ello, el presente artículo muestra datos empíricos acerca de la postura de adolescentes a nivel bachillerato de la ciudad de Pachuca sobre temas relacionados a la soltería, la unión libre, el sexo premarital y extramarital así como la paternidad en soltería. Transformación de la vida en pareja La literatura indica que, en general, las personas han transitado hacia una aceptación de la paternidad fuera del matrimonio, la unión libre, el matrimonio tardío, el divorcio como un medio para no dañar a los hijos, como una solución cuando existen problemas en el matrimonio, así como hacia el sexo premarital. En cambio, aún condenan situaciones como el sexo extramarital (Axinn & Thornton, 2000; Thornton & Young DeMarco, 2001). De igual manera, tanto en México como en el resto del mundo, las mujeres esperan cada vez más para ser madres, lo que posibilita que tengan un desarrollo escolar y profesional que no se había visto antes. Incluso muchas aguardan el éxito profesional antes de iniciar una familia. Datos en México han mostrado que las capitalinas esperan un mayor tiempo entre el primer y el segundo hijo, lo cual muestra una mayor planificación familiar y tiempo dedicado a sus carreras profesionales (Reforma, 2003). Estos aspectos han incidido en el cambio legislativo de algunas entidades como el Distrito Federal, al legalizar el aborto a través de la ile o Interrupción Legal del Embarazo (gdf, 2012). Sin embargo, muchos opinan que el matrimonio y la vida en pareja siguen siendo una expectativa de vida para hombres y mujeres jóvenes. Aún más, aquellos Psicología Iberoamericana | Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: soltería, matrimonio y unión libre | 17
  • que ya se han divorciado o separado siguen buscando una y otra vez volverse a enamorar y casar, incrementando el número de matrimonios por segunda vez; de hecho la probabilidad de que un hombre permanezca soltero después de divorciarse es poco común. En Estados Unidos se estima que 75% de los hombres se casan nuevamente; en el caso de las mujeres lo hace un 66% (Brown & Amatea, 2000). Datos del inegi reportan que de los hombres de 60 años y más, sólo el 19.1% permanece soltero, mientras que en el caso de las mujeres es de 46% (inegi, 2012). De hecho, después del matrimonio y el divorcio hombres y mujeres siguen buscando la posibilidad de vivir en pareja; esto lo evidencia la cantidad de páginas en internet dedicadas a la concertación de citas. Esto marca la pauta hacia una actitud positiva hacia la vida en pareja y hacia el matrimonio. De acuerdo con Thornton y Young DeMarco (2001), en la actualidad existe una mayor apertura hacia la unión libre, sobre todo en el caso de las mujeres. En países como Suecia y Dinamarca se popularizó a partir de 1969, mientras que en otros países de Europa se dio a principios de los años setenta (Hall & White, 1995). Hoy en día, las cifras son tales que en el caso de los Estados Unidos se estima que al menos la mitad de todos los individuos con edades de entre 35 y 39 años han cohabitado en algún momento de sus vidas (Waite & Gallagher, 2000). En México, las estadísticas indican que comenzó a incrementarse el número de personas cohabitando a partir de los años cincuenta, popularizándose en los sesenta, al llegar a un 15.7% en 2010 (inegi, 2007; inegi, 2012). Vida en soltería y sexo premarital En países como Inglaterra se plantea que para el año 2026, el número de personas solteras será de alrededor del 70%. Es decir, personas que nunca se habrán casado y que probablemente permanezcan así (The times, 2008). Aún con el incremento de quienes viven en soltería ya sea como modo de vida o porque deciden posponer el matrimonio, hay evidencia de que también se da una idea estereotipada acerca de este estado. Comparados con las personas que están casadas se percibe a los solteros como más inmaduros socialmente, egoístas, pobremente ajustados, poco atractivos, o no atractivos, asociales, desagradables y, frecuentemente, con baja autoestima. La única visualización positiva es que son vistos como más independientes y orientados al trabajo (Morris & DePaulo, 2009). De acuerdo con Morris y DePaulo (2009) diversas investigaciones han mostrado que los hombres solteros ganan menos dinero y tienen menos promociones que los casados, aun cuando tienen la misma edad, el mismo nivel de estudios, destreza y muestran los mismos resultados en sus ejecuciones laborales. De acuerdo con los autores, se les percibe como más orientados al trabajo y más responsables. Sin embargo, esta percepción también tiene un efecto negativo, ya que a menudo se les pide que trabajen más tiempo, horas extra y durante las vacaciones, aun cuando es menos probable que reciban promociones en comparación con sus compañeros casados y con hijos. Incluso se les puede pedir que trabajen suplantando a estos compañeros. La sociedad discrimina a los solteros independientemente de la situación en la que se presente la soltería. Muchas veces son mal vistos como personas que no han llegado al ideal de pareja; puede percibirse que son menos atractivos, estables, sociables y deseables en comparación con las personas casadas (Morris & DePaulo, 2009). A pesar de las críticas dirigidas hacia quienes permanecen solteros, estos son más allegados a sus familias, cuidan a sus padres, quieren más a sus amigos y se preocupan por hacer más estrechas sus relaciones con sus vecinos; asimismo, las posibilidades de realizar más actividades aumentan en esta situación, ya que pueden disponer de su tiempo de la manera que más les sea conveniente y que se ajuste a sus actividades, pueden gozar de una economía más holgada, realizar actividades de esparcimiento con amistades o sin ellas, pasar tiempo con su familia, incluso tener más espacio en su residencia, por ello, se afirma que la soltería tiene sus ventajas (Morris & DePaulo, 2009). Matrimonio tardío, paternidad en soltería y sexo extramarital La soltería ha jugado un papel importante dentro de la sexualidad. Al posponerse el matrimonio y aumentar el periodo de soltería, la lógica se inclina a aceptar cada vez más el sexo premarital, llevando consigo una apertura hacia la sexualidad fuera del matrimonio. De acuerdo con Houts (2009), entre 1970 y 1990 disminu- 18 | Psicología Iberoamericana | Melissa García Meraz · Alejandra Salvador García · Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña
  • yó la edad del debut sexual, tanto en hombres como en mujeres. El autor plantea muchas razones para explicar este cambio, entre las que destaca los cambios históricos, tales como la revolución sexual, el incremento de la edad para contraer matrimonio, la soltería y una supervisión parental menos rigurosa, especialmente cuando los padres están divorciados o ambos trabajan fuera del hogar. Sin embargo, la infidelidad marital, es decir, el sexo extramarital se juzga cada vez más (Axinn & Thornton, 2000; Thornton & Young DeMarco, 2001). Así, el ideal de la fidelidad sexual todavía se considera un aspecto más importante de la vida en pareja. De acuerdo con Goodwin (2009), el matrimonio se valora mucho, tanto por la sociedad como por la pareja. Tradicionalmente, el matrimonio tiene el significado de regular la expresión de la sexualidad. La soltería y el sexo premarital están muy vinculados al tema del matrimonio tardío. Hombres y mujeres esperan cada vez más tiempo para casarse. Muchas veces el éxito profesional y la educación universitaria permiten que la persona posponga el matrimonio. Método Con el objetivo de conocer las actitudes acerca de la unión libre, la soltería, la paternidad en soltería, así como el sexo premarital y extramarital se aplicó el instrumento de Transformación de la vida en Pareja de García (2011). En un segundo análisis se realizaron pruebas estadísticas para conocer las diferencias entre hombres y mujeres, a través de la prueba t de Student. Participantes Se trabajó con un grupo de participantes seleccionados por conveniencia, tomando en cuenta los grupos de primero, tercer y quinto semestre de la Preparatoria número 3 de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. En total, la muestra quedó constituida por 296 adolescentes: 172 mujeres y 124 hombres. Los participantes reportaron un rango de edad de 15 a 19 años, con una media de 16.98 años. Todos dijeron ser solteros. Instrumento El instrumento de Transformación de la vida en Pareja de García (2011) fue validado en una muestra de 500 pobladores del estado de Hidalgo, estudiantes de preparatoria y licenciatura. Está conformado por siete factores: 1) Apertura hacia la unión libre (siete reactivos), 2) Sexo premarital (cinco reactivos), 3) Sexo extramarital (cinco reactivos), 4) Apertura marital (cinco reactivos), 5) Vida en soltería (cuatro reactivos), 6) Matrimonio tardío (cuatro reactivos), 7) Paternidad en soltería (tres reactivos). Los siete factores explican el 59.389% de la varianza, una consistencia interna de .886. En total, el instrumento está conformado por 33 reactivos. El formato de respuesta es una escala Likert que va de 1 “completamente en desacuerdo” a 5 “completamente de acuerdo”. La tabla 1 muestra el nombre de los siete factores y algunos ejemplos de la escala. Tabla 1. Reactivos de ejemplo de la escala de Transformación de la vida en pareja, porcentaje de varianza explicada y alfa de Cronbach FACTORES %V.E. Alfa 26.03% .841 1.Apertura hacía la unión libre La unión libre es la mejor opción para vivir en pareja Es preferible vivir en unión libre que casarse Vivir en unión libre es lo de hoy Psicología Iberoamericana | Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: soltería, matrimonio y unión libre | 19
  • FACTORES %V.E. Alfa 8.80% .514 7.64% .783 5.50% .708 4.38% .688 3.74% .538 3.28% .723 2. Sexo premarital Es mejor tener relaciones sexuales hasta el matrimonio Es adecuado que una persona joven experimente su sexualidad antes de casarse Está bien que un hombre tenga relaciones sexuales antes del matrimonio 3. Sexo extramarital Una mujer casada puede experimentar sexualmente con otras personas además de su marido Está bien que una persona experimente sexualmente fuera de su matrimonio con otras personas 4. Apertura marital Está bien que una persona decida nunca casarse y vivir sola Es aceptable que una pareja decida no tener hijos 5. Vida en soltería Hoy en día es preferible vivir solo que con una pareja Los jóvenes hoy en día prefieren vivir solos a casarse 6. Matrimonio tardío Está bien que una persona se case hasta que tenga un trabajo estable Es mejor casarse cuando ya se ha terminado de estudiar 7. Paternidad en soltería Está bien que un hombre que no tiene pareja decida tener hijos Una mujer que no tiene pareja puede educar bien a sus hijos 20 | Psicología Iberoamericana | Melissa García Meraz · Alejandra Salvador García · Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña
  • En la última sección del instrumento se les preguntó por su edad, sexo, nivel de estudios y estatus de pareja. Además, se incluyó un apartado con las siguientes preguntas: Tabla 2. Preguntas del Instrumento de Actitudes hacia la vida en pareja 1. ¿Te gustaría casarte algún día? 2. En los próximos cinco años ¿Qué piensas hacer? a) Casarte b) Tener un hijo c) Vivir en unión libre 3. ¿Cuál es la edad ideal para casarse? 31-34 35 o más Resultados La imagen 1 muestra los puntajes obtenidos para los siete factores de la escala. El puntaje más alto y de mayor acuerdo para la población es el relacionado a Matrimonio Tardío (4.2), mientras que el más bajo es el factor de sexo extramarital (1.71). Un segundo análisis permitió identificar las diferencias entre hombres y mujeres. Los resultados muestran que aquellos factores relacionados al sexo premarital, extramarital y la paternidad en soltería son los únicos que obtienen puntajes diferenciales entre hombres y mujeres. e) No sé 19-22 La aplicación se llevó a cabo en grupos dentro de las instalaciones preparatorias de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Se le aseguró a cada estudiante la confidencialidad de sus respuestas. Los datos fueron procesados con el paquete estadístico SPSS versión 15 para Windows. Diferencias por sexo d) Permanecer soltero 15-18 Procedimiento 23-26 27-30 No sé Imagen 1. Medias para cada factor de la escala de Transformación de la vida en pareja 5   4.5   4   3.5   3   2.5   2   1.5   1   4.2   2.89   3.4   3.05   3.56   2.69   1.71   F1Unión  Libre   F2Sexo   Premarital   F3Sexo   extramarital   F4Apertura   Marital   F5Vida  en   Soltería   F6Matrimonio   F7Paternidad  en   Tardío   Soltería   Psicología Iberoamericana | Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: soltería, matrimonio y unión libre | 21
  • Tabla 3. Medias de los factores sexo premarital, extramarital y paternidad en soltería con la significancia de la prueba Levens así como la prueba t. Factor Hombres Mujeres Levens t Student g. l. Sig. Sexo premarital 3.31 2.85 .439 -4.412 294 .000 Sexo extramarital 1.94 1.52 .007 -4.558 222.090 .000 Paternidad en soltería 3.42 3.66 .044 2.196 236.41 .031 5   4.5   4   3.5   3   2.5   2   1.5   1   Hombres   Mujeres   Sexo  Premarital   Sexo  Extramarital   Paternidad  en   Soltería   Imagen 2. Medias de hombres y mujeres para los factores que mostraron diferencias Las diferencias muestran que en el caso de las mujeres obtienen puntajes más bajos en comparación con los hombres en aquellos factores relacionados a la sexualidad. Mientras que los hombres obtienen puntajes más bajos en el factor relacionado a la paternidad en soltería. Con referencia a las últimas preguntas, los datos muestran que el 88% (183 participantes) contestaron que desearían casarse algún día contra un 12% que reportó que no le gustaría casarse (26 participantes). En los próximos cinco años la mayoría de los participantes planea permanecer soltero. Sólo un 12% planteó casarse y 9% vivir en unión libre. Finalmente, 130 participantes opinan que la edad preferible para casarse es de los 23 a 26 años, seguidos de 125 participantes que plantean que la mejor edad para casarse es entre los 27 y 30 año de edad. Tabla 4 Frecuencia de respuesta de la pregunta ¿Cuál es la edad ideal para casarse?   22 | Psicología Iberoamericana | Melissa García Meraz · Alejandra Salvador García · Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña
  • Discusión Los resultados muestran que, en términos generales, existe una mayor apertura hacia el matrimonio tardío (4.2), y una aceptación hacia la paternidad en soltería (3.56). Estos datos indican que los jóvenes visualizan una actitud positiva hacia una mayor espera para contraer matrimonio, de igual manera, el educar a un hijo fuera del matrimonio es bien visto. Es así que se muestran dos posturas fundamentales; existe una aceptación clara hacia casarse después de que se ha terminado de estudiar o se tiene éxito profesional, así como la paternidad fuera del matrimonio. Ambos evidencian una constante en el caso de los jóvenes estudiantes que visualizan la vida en matrimonio como algo que puede postergarse. Sin embargo, con la apertura de la sexualidad, también les queda claro que puede darse la paternidad en soltería y que ésta es aceptable, y puede ser tan certera como la que se comparte entre padre y madre. Estos resultados concuerdan con lo que se ha reportado en la literatura (Axinn & Thornton, 2000; Thornton & Young DeMarco, 2001). Sin embargo, lo cierto es que el ideal del matrimonio se mantiene, ya que muchos jóvenes visualizan su postergación pero no su ausencia. Los jóvenes esperan casarse y no ven la vida en soltería como algo tan bueno (media 2.69). La idea de “es mejor vivir sólo que mal acompañado”, es decir, reactivos como “Hoy en día es preferible vivir solo que con una pareja”, y “Los jóvenes hoy en día prefieren vivir solos que casarse” no son tan apoyados (pertenecen al factor 3 Vida en soltería). En cambio sí lo es la idea de buscar con quién vivir bien (Matrimonio tardío 4.2). Lo mismo sucede con el sexo extramarital (1.71). Sobresale el hecho de que la vida en soltería no alcanza siquiera la media teórica (2.69). Quizás se deba en mucho al estereotipo social que se tiene acerca de las personas que deciden vivir solas. En muchos contextos se les describe como “solteronas” “quedadas” y “amargadas”. Aunado a otras expresiones de la vida cultural mexicana que preguntan, “¿Cómo es posible que viva solo?” “¿Quién lo va a cuidar?”. De hecho la literatura muestra que los hombres que se divorcian son más proclives a volverse a casar; muchos resultados indican que es porque buscan a alguien que los cuide. En Estados Unidos, los hombres que permanecen solteros después del divorcio viven menos y su calidad de vida es menor a la de sus pares, mientras que muchas mujeres pueden optar por el rematrimonio como una forma de recuperar la economía, por lo que buscan parejas con una posición económica estable (Brown & Amatea, 2000). Esto se debe a que las mujeres solteras tienen un círculo de apoyo más amplio, incluidas las amigas, comadres, vecinas, familia, e incluso la familia de su ex esposo (García & Martínez, 2010). Aunado a ello, la sociedad discrimina a los solteros independientemente de la situación en la que se presente la soltería (Morris & DePaulo, 2009). Sin embargo, y cómo se comentó anteriormente, la soltería conlleva también una parte positiva, que se refleja en tiempo dedicado a uno mismo, postergación de la maternidad o paternidad, tener más cercanía con los amigos y alcanzar un desarrollo profesional pleno (Morris & DePaulo, 2009). En el caso de las actitudes hacia la unión libre apenas reflejan un puntaje sobre la media teórica (3.4), lo cual revela una incipiente aceptación hacia esta situación como una alternativa al matrimonio y no sólo como un ensayo hacia éste. De acuerdo con las estadísticas, es claro que en el futuro las sociedades estarán en mayor medida marcadas por la soltería, el matrimonio tardío, la unión libre y las relaciones Living Apart Together (DeJong, 2002). En la sociedad moderna, las relaciones comenzarán cada vez más a definirse en base a la afinidad (cariño, amistad, similitud) y menos por la consanguineidad (padres, hijos). Este tipo de transformaciones en las relaciones cercanas marca una necesidad creciente de información y educación en diversos tópicos. Si las personas postergarán el matrimonio y al mismo tiempo tendrán una mayor apertura hacia la sexualidad, entonces será necesaria una mayor información acerca de estos temas e, incluso, a edades más tempranas. Además, será necesaria una educación sexual más amplia y más libre, sacando a la sexualidad del contexto del matrimonio, pero también de la vida privada, y llevándola a la discusión en la esfera pública. Aún, cuando al parecer nuestro país todavía se encuentra en este tránsito entre la aceptación de la unión libre y hacia la clara tendencia a la cohabitación como alternativa total al matrimonio. Otro de los cambios que se han dado en la esfera social es que cada vez más mujeres trabajan fuera del hogar. Deciden en dónde y con quién vivir, aunque a veces eso implique quedarse en la casa paterna. A dife- Psicología Iberoamericana | Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: soltería, matrimonio y unión libre | 23
  • rencia de otros países, en donde las personas deciden vivir en relaciones Living Apart Together para mantener su independencia, es decir, cada quién su casa y mantenemos una relación romántica, en México muchas relaciones LAT se dan por la falta de recursos económicos, así cada quien permanece en la casa de sus padres (García & Martínez, 2010). A esto se suman las faltas de oportunidades económicas y la pobreza del país. Hombres y mujeres se quedan a vivir en la casa de sus padres, ya que la economía no les favorece para su subsidio. La soltería, así, parece no ser una opción “permanente” sino un estado que puede alargarse lo suficiente y que, una vez obtenidos el éxito personal y profesional puede concretarse en matrimonio o unión libre. La poca aceptación hacia la soltería podría deberse a los estereotipos que están ligados a ella (Morris & DePaulo, 2009), a pesar de que son personas mucho más cercanas a sus padres y a sus amigos. ¿Qué se necesita entonces para visualizar la soltería de manera positiva? ¿Es necesario ser soltero para visualizarla positivamente? O tendremos que acostumbrarnos a ver a las personas como “solteronas” “quedadas” y “amargadas”. Las instituciones que promueven la vida en matrimonio, difunden también una idealización de éste, lo que a nivel legal se traduce en discriminación, ya que contraer nupcias permite adquirir una casa, ejercer créditos, tener avales, poder adoptar; incluso formar parte de la seguridad social, etc. La sociedad y las instituciones no están preparadas para las madres y padres solos; mucho menos para los solteros, todo se ha construido y preparado para las familias, y a pesar de que ahora el número de éstas sea menor, aún sigue siendo una sociedad para la familia, no para los solteros y aquellos que deciden vivir solos. Sin embargo, concepto con respecto a la soltería necesita cambiar, ya que los solteros, ya sea porque así han decidido su estilo de vida, ya sea porque deciden casarse a edades muy tardías, o simplemente porque ya se han divorciado y deciden permanecer así, necesitan una nueva visualización de su estilo de vida. Las diferencias entre los grupos de hombres y mujeres también tienen un papel interesante, ya que, de acuerdo con los patrones de género, las mujeres están en mayor medida de acuerdo con temas como la paternidad en soltería. Esto se debe, en gran parte, a que muchas mujeres deciden tener hijos fuera del matrimonio; de hecho, los hogares dirigidos por mujeres en nuestro país no son nuevos, han estado presentes a lo largo de toda su historia. En temas relacionados con la sexualidad existe también una clara diferencia de género, ya que con referencia al sexo premarital, los hombres mantienen una actitud más positiva que las mujeres. Incluso los hombres tiene respuestas más positivas hacia el sexo premarital, permisividad sexual, masturbación y sexo casual (Petersen & Hyde, 2010). De esta manera, las actitudes hacia la transformación de la vida en pareja no son uniformes en todos los temas. Existe una apertura más clara hacia la paternidad y la postergación del matrimonio, así lo evidencian las preguntas libres que se realizaron. El 70% indica que sus planes en los próximos años serán permanecer solteros. De acuerdo con los participantes, la mejor edad para casarse va de los 23 a los 30 años. Es así que chicos y chicas siguen visualizando el matrimonio como una parte fundamental de su plan de vida; sin embargo, éste puede postergarse a favor de otros planes de vida. Sin duda, las instituciones deberán contemplar este tipo de situaciones para garantizar el bienestar de hombres y mujeres en transformación de la intimidad y la vida en pareja. Conclusiones Existen diversas limitaciones en el estudio, por ejemplo, el tamaño de la población y la focalización hacia el grupo de preparatorianos. Sin embargo, es destacable porque en México casi no existen estudios referentes a estos temas, aun cuando en Estados Unidos llevan investigándose desde hace más de una década. ¿Estarán las instituciones y la sociedad preparada para los cambios en la estructura familiar?, ¿para la innovación de la vida en soltería y el matrimonio tardío? ◆ 24 | Psicología Iberoamericana | Melissa García Meraz · Alejandra Salvador García · Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña
  • Referencias Axinn, W. G. & Thornton, A. (2000). The transformation in the meaning of marriage. En L. J. Waite (Ed.), The ties that bind. Perspectives on Marriage and Cohabitation. New York: Aldine de Gruyter. Brown, N. M. & Amatea, E. S. (2000). Love and Intimate relationships. Journeys of the hearth. USA, UK: Taylor & Francis. DeJong, G. J. (2002). The dilemma of repartnering: considerations of older men and women entering new intimate relationships in later life. Ageing International, 27(4), 61-78. García, S. A. (2011). Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: unión libre, soltería, matrimonio tardío, sexo premarital y paternidad fuera del matrimonio. Tesis de licenciatura no publicada. Pachuca, Hidalgo: Universidad Autónoma del Estado de Hildago. García, M. M. & Martínez, M. J. P. (2010). Parejas Living Apart Together (LAT) en México, Revista de Psicología Social y Personalidad, 25(1) 49-68. Gobierno del Distrito Federal, (2012). Recuperado 26/01/2012, de la fuente http://www.df.gob.mx/ Goodwin, R. (2009). Marriage, Historical and CrossCultural Trends, en Harry T. Reis. & Susan Sprecher (Eds.), Encyclopedia of Human Relationships. Vol.2. USA: SAGE Reference Publications. Hall, R. & White, P. (1995). Europe´s population: toward the next century. Routledge. Heaton, T. B. & Forste, R. (2007). Informal unions in Mexico and the United States. Journal of Comparative Family Studies, 38(1), 55-69. Houts, P. L. (2009). Sexual Intercourse First Experience. En Harry T. Reis. & Susan Sprecher (Eds.), Encyclopedia of Human Relationships. Vol.2. USA: SAGE Reference Publications. inegi (2012). Estadísticas a propósito del 14 de febrero: Matrimonios y divorcios. Recuperado el 20 de mayo de 2012 http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/ espanol/prensa/contenidos/estadisticas/2012/matrimonios12.asp?s=inegi&c=2827&ep=83 inegi (2007). 14 de febrero, matrimonios y divorcios en México. Recuperado el 14 de febrero de 2010. http:// cuentame.inegi.org.mx/poblacion/myd.aspx?tema Morris L. W. & DePaulo M. B. (2009) Singlehood. En Harry T. Reis & Susan Sprecher Encyclopedia of Human Relationships. Vol.2. USA: SAGE Reference Publications. Petersen, J. & Hyde, J. S. (2010). Gender Differences in Sexuality. En Joan C. Chrisler & Donald R. McCreary (Eds). Handbook of Gender Research in Psychology, Volume 1. USA: Springer. Reforma (2003). Posponen capitalinas la maternidad. Jueves 6 de noviembre de 2003. Anayansin Inzunza. Thornton, A. & Young-DeMarco, L. (2001). Four Decades of Trends in Attitudes Toward Family. Issues in the United States: The 1960’s Through the 1990’s. Journal of Marriage and the Family, 63, 1009-1037. Times, the (2008). The middle-aged, middle-class couples living ‘apart together’ who add to housing shortage, Nov 19, p. 21. Trost, J. & Levin, I. (1999). Parejas sin domesticidad común. Desacatos Revista de Antropología Social, 2, 73-86. Waite, L. & Gallagher, M. (2000). The case for marriage: Why married people are happier, healthier, and better off financially. New York: Double Day. Inhelder, B. & Piaget, J. (1996). De la lógica del niño a la lógica del adolescente: Ensayo sobre la construcción de las estructuras operatorias formales. Barcelona: Paidós. Roche Olivar, R. (2006). Psicología de la pareja y de la familia: Análisis y optimización. Barcelona: Servei de Publicacions Universitat Autónoma de Barcelona. Santrock, J. (2004). Adolescencia. Madrid: McGraw Hill. Valdez, J. L. (1991). Las categorías semánticas, usos y aplicaciones en psicología social. (Tesis de maestría inédita). unam: México. Valdez, J. L. (2002). Las redes semánticas naturales, usos y aplicaciones en la psicología social. Toluca: Universidad Autónoma del Estado de México. Zermeño, A. I., Arellano, A. C. & Ramírez, V. A. (2005). Redes semánticas naturales: Técnica para representar los significados que los jóvenes tienen sobre televisión, internet y expectativas de vida. (Tesis de licenciatura). Universidad de Colima: Colima. Nota del autor Esta investigación fue realizada en la Facultad de Psicología de la u.m.s.n.h., bajo la asesoría de la Mtra. Dámaris Díaz Barajas. Fecha de recepción: septiembre 2012 Fecha de aceptación: noviembre 2012 Psicología Iberoamericana | Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: soltería, matrimonio y unión libre | 25
  • Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 26-32. issn 1405-0943 El significado psicológico de una ruptura de pareja significativa en jóvenes universitarios The Psychological Meaning of a Meaningful Relationship and Breakup in College Students Miriam Wendolyn Barajas Márquez* Universidad Nacional Autónoma de México Rebeca Robles García Catalina Francisca González Forteza Instituto Nacional de Psiquiatría Cinthia Cruz del Castillo Universidad Iberoamericana RESUMEN El objetivo del presente estudio fue obtener empíricamente el significado psicológico de una ruptura de pareja significativa en una muestra de jóvenes de la Universidad Iberoamericana, mediante la técnica de Redes Semánticas Naturales Modificadas (Reyes-Lagunes, 1993). Se encontró que el tamaño de la red para este estímulo fue igual a 176, y su núcleo se ubicó en las primeras 10 definidoras. Asimismo, se obtuvieron palabras con una connotación primordialmente negativa (p.e. tristeza, dolor, enojo), así como palabras asociadas a respuestas emocionales y conductuales desagradables. No obstante, también se encontraron definidoras con una connotación positiva (p.e. aceptación y crecimiento) que denotan un aprendizaje posterior a esta experiencia. Se concluye la necesidad de explorar más a fondo el significado de una ruptura importante dado el impacto que ésta puede tener sobre la salud física y mental del individuo, así como en la posibilidad de prevenir sus consecuencias negativas e incidir de manera efectiva a nivel clínico mediante intervenciones basadas en investigación realizada con población mexicana. Palabras clave: pareja, jóvenes, ruptura amorosa, universitarios y redes semánticas. ABSTRACT The objective of the present study was to empirically obtain the psychological meaning of a couple rupture in a sample of students of the Universidad Iberoamericana, by means of the technique of Modified Natural Semantic Networks (ReyesLagunes, 1993). The study found that the size of the network for this stimulus was equal to 176 and the nucleus located on the first ten defining. Also, words were obtained with a fundamentally negative connotation (ex. sadness, pain, angry) as well as associative words to emotional responses and dislikable behaviors. However, also found defining with a positive connotation (ex. acceptance and growth) that denotes learning subsequent to this experience. Concluding with the necessity to explore deeply the meaning of an important rupture given the impact that could have on the physical and mental health of the individual, as well as in the possibility of preventing negative consequences and influence in an effective way on clinical level by interventions based on investigation realized with Mexican population. Keywords: couple, young people, breakup, college students and semantic networks. * Nota de las autoras: Agradecemos a todos los jóvenes que participaron en este estudio para apoyar a la presente investigación, la cual forma parte del Programa de Maestría y Doctorado en Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Este estudio se realizó gracias a la beca otorgada a la primera autora por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Para correspondencia e información respecto al presente artículo, favor de escribir a: miriamwendolyn@yahoo.com. 26 | Psicología Iberoamericana | Miriam Wendolyn Barajas Márquez · Rebeca Robles García · Catalina Francisca González Forteza · Cinthia Cruz del Castillo
  • INTRODUCCIÓN Durante los periodos de adolescencia y juventud, los seres humanos iniciamos relaciones interpersonales que marcan de forma considerable estos periodos Generalmente, una de las relaciones más importantes durante esta etapa es la de noviazgo, ya que permite al individuo, en términos ideales, cubrir necesidades que son esenciales para el desarrollo personal y social tales como la comunicación, el cariño, la confianza, la comprensión, entre otras (Becerril, 2001; Buss, 2005; Valdez-Medina, 2009). Díaz-Loving y Sánchez (2004) definen a la pareja como la unión de dos seres humanos que viven ciertos pasos entrelazados en serie a través del tiempo, mismos que a su vez determinan el grado de intimidad y acercamiento que cada miembro percibe del otro. Esta relación se verá afectada tanto por las experiencias previas de cada uno, como por las expectativas que se tengan acerca de la relación (Collins & Gillath, 2012). Sin embargo, por tratarse de la interacción entre dos individuos con diferentes características personales, experiencias, actitudes y creencias, existe la posibilidad de que, en cualquier punto, esta relación entre en un conflicto y su dinámica se vea fracturada, llegando al punto de romper el vínculo amoroso, ya sea de manera temporal o permanente (Caruso, 2003; ValdezMedina, González-Amarratia, Torres & Rocha, 2011). Debido a la importancia que tiene una ruptura de noviazgo para los jóvenes, diversos autores se han ocupado de investigar las consecuencias de este evento en la salud física y mental de un individuo (Kloss & Leissman, 2002; Park & Blumberg, 2002; Ullrich & Lutgendorf, 2002; Buss, 2005; Díaz-Loving, Valdez & Pérez, 2005; Lewandowski & Bizzoco, 2007; Collins & Gillath, 2012). En este sentido, las investigaciones realizadas reportan que las consecuencias que se experimentan con mayor frecuencia tras la pérdida de una pareja son: tristeza, llanto (Keller & Nesse, 2005), enojo, inseguridad hacia uno mismo y celos hacia la ex pareja, disminución de la autoestima, un pobre autoconcepto (Locker, McIntosh, Hackney, Wilson & Wiegand, 2010); depresión, ansiedad (Fisher, 2005; Donald, Dower, CorreaVelez & Jones, 2006; Sbarra, 2006), altos niveles de estrés físico y emocional (Davis, Shaver & Vernon; 2003) y conductas autodestructivas tales como las au- tolesiones, el consumo nocivo de alcohol y otras sustancias (Boelen & Van de Bout, 2008; Perilloux & Buss, 2008). Sin embargo, aunque la mayoría de las investigaciones reportan resultados con una connotación primordialmente negativa, algunos autores han encontrado datos contrarios. Por ejemplo, Tashiro y Frazier (2003) hallaron un crecimiento personal importante posterior al duelo normal que sigue a la experiencia de la ruptura en aquellos participantes que obtenían puntajes altos en agradabilidad, motivación al crecimiento y que además contaban con buen apoyo social. Por su parte, Park, Bauer y Arbuckle (2009) asociaron ese mismo crecimiento a niveles altos de autoestima y a una tendencia por elaborar atribuciones internas ante los éxitos personales y atribuciones externas ante los fracasos. Finalmente, es importante hacer notar que el efecto que tenga una ruptura de pareja en el individuo que la experimenta, ya sea positivo o negativo, dependerá de otros factores, tales como qué tan importante era esta relación de pareja, su duración, quién decidió romper, los motivos de ruptura, el grado de involucramiento, entre otros (Buss, 2005; Lewandowski & Bizzoco, 2007; Waller, 2008; Locker et al., 2010). No obstante, a pesar de la importancia que tiene para un individuo la ruptura de una relación significativa sobre su salud mental y su bienestar, no se ha explorado la manera en la que los jóvenes la definen. Por lo tanto, el objetivo del presente estudio fue obtener empíricamente el significado psicológico de dicho estímulo en una muestra de jóvenes universitarios. Método Participantes La muestra estuvo integrada por 90 jóvenes estudiantes de Psicología de la Universidad Iberoamericana, campus Santa Fe, (65 mujeres y 26 hombres) con un rango de edad entre los 18 a los 29 años (M=20.50, DS=2.28). Dentro de la muestra, 51 jóvenes reportaron tener una pareja actualmente y 38 mencionaron no estar en una relación amorosa. De los participantes que tenían una pareja la media de duración en meses fue igual a 9.8 (DS=13.57). Psicología Iberoamericana | El significado psicológico de una ruptura de pareja significativa en jóvenes universitarios | 27
  • Instrumento Se utilizó la técnica de Redes Semánticas Naturales Modificadas (RSNM) de Reyes Lagunes (1993), con el objetivo principal de identificar el significado psicológico de una “ruptura de una relación de pareja significativa”. Esta técnica es principalmente exploratoria, se basa en una aproximación cualitativa, pero utiliza las matemáticas para su análisis, por lo que constituye una aproximación cuali-cuantitativa. Tipo de estudio Se llevó a cabo un estudio de campo de tipo transversal por medio de un muestreo no probabilístico e intencional. Procedimiento La técnica de las RSNM consiste en mostrar a los individuos algún estímulo desencadenador con el fin de evocar palabras ligadas o definidoras a dicho estímulo. De este modo, el instrumento se aplicó de manera grupal en los salones de clase de esta universidad; se explicó a los participantes el objetivo general y posteriormente se solicitó su participación voluntaria, garantizando la confidencialidad y anonimato de la información obtenida. A cada participante se le entregó una hoja con el estímulo “ruptura de una relación de pareja significati- va” y se le indicó que definiera el concepto a través de por lo menos cinco palabras sueltas, sin utilizar artículos. Se les dio un minuto y otro adicional, en caso de que lo necesitaran. Posteriormente se pidió jerarquizar las palabras de acuerdo con su importancia, colocando el número 1 a la palabra que mejor definiera el concepto en cuestión, el 2 a la siguiente en importancia y así sucesivamente, hasta completar todas las palabras escritas previamente. Resultados Una vez obtenida la información, se capturaron todas las palabras y su jerarquización en una hoja de cálculo del programa Excel®. Se codificó y se analizó la información, con lo que se obtuvieron los valores del tamaño de la red (TR), el peso semántico de cada palabra (PS), la distancia semántica cuantitativa (DSC) y el núcleo de la red (NR) conforme a la técnica RSNM propuesta por Reyes-Lagunes (1993). De acuerdo con los resultados obtenidos, el tamaño de la red fue igual a 176. Se encontró que las definidoras más próximas al estímulo “ruptura de una relación de pareja significativa” fueron: 1) tristeza, 2) dolor, 3) enojo, 4) engaños y 5) infidelidad. Finalmente, el núcleo de la red, definido como la esencia del significado de un concepto, se encontró en las primeras 10 definidoras del estudio (palabras sombreadas en la tabla 1). Tabla 1. Significado psicológico de una ruptura de pareja significativa Definidora F P.S. D.S.C Tristeza 59 472 100.00 Dolor 42 323 Enojo 41 Engaños Definidora F P.S. D.S.C Desamor 12 77 16.31 68.43 Desilusión 11 75 15.89 265 56.14 Rencor 14 71 15.04 26 153 32.42 Frustración 10 67 14.19 Infidelidad 22 140 29.66 Aprendizaje 8 63 13.35 Depresión 20 137 29.03 Monotonía 9 60 12.71 Llanto 19 122 25.85 Odio 10 57 12.08 Soledad 18 121 25.64 Decepción 16 107 22.67 Pelea(s) 9 56 11.86 Desconfianza 14 99 20.97 Pérdida 6 51 10.81 Duelo 11 92 19.49 f= Frecuencia, P.S= Peso semántico, D.S.C.= Distancia Semántica Cuantitativa. 28 | Psicología Iberoamericana | Miriam Wendolyn Barajas Márquez · Rebeca Robles García · Catalina Francisca González Forteza · Cinthia Cruz del Castillo
  • Por otra parte, en la tabla 2 se presentan algunas de las 176 palabras que se obtuvieron en esta investigación, las cuales, por su connotación, apoyan los hallazgos de otras investigaciones realizadas en torno al tema de la ruptura. De este modo se busca destacar los principales significados, por categorías, que dan los jóvenes de la muestra a la ruptura de una relación significativa. Finalmente se incluye un apartado en donde se muestran algunas palabras que (a excepción de la definidora “alcohol”) no tienen una relación lógica aparente y que se pueden interpretar como parte de una experiencia personal en particular. Tabla 2. Definidoras agrupadas por significado Definidoras asociadas con la tristeza* Autores que han encontrado resultados similares: Tristeza* Dolor* Kloss & Leissman, 2002; Depresión* Park & Blumberg, 2002; Llanto* Ullrich & Lutgendorf, 2002; Soledad* Decepción* Duelo* Pérdida*** Davis, Shaver & Vernon, 2003; Fisher, 2005; Keller & Nesse, 2005; Ansiedad*** Donald, Dower, Correa-Velez & Jones, 2006; Desesperación*** Sbarra, 2006. Angustia*** Estrés*** Definidoras asociadas con el enojo* Autores que han encontrado resultados similares: Enojo* Rencor** Frustración** Donald, Dower, Correa-Velez & Jones, 2006; Odio** Perilloux & Buss, 2008; Coraje*** Locker, McIntosh, Hackney, Wilson & Wiegand, 2010. Impotencia*** Venganza*** Motivos de ruptura Autores que han encontrado resultados similares: Engaños* Infidelidad* Desconfianza* Desamor** Monotonía** Buss, 2005; Peleas** Lewandowski & Bizzoco, 2007; Celos*** Waller, 2008; Incompatibilidad*** Locker, McIntosh, Hackney, Wilson & Wiegand, 2010; Maltratos*** Valdez-Medina, González-Arratia, Torres & Rocha, 2011. Aburrimiento*** Intolerancia*** Chismes*** Abusos*** Psicología Iberoamericana | El significado psicológico de una ruptura de pareja significativa en jóvenes universitarios | 29
  • Definidoras positivas Autores que han encontrado resultados similares: Aprendizaje** Entendimiento*** Superación*** Aceptación*** Reflexión*** Crecimiento*** Tashiro & Frazier, 2003; Díaz-Loving, Valdez & Pérez, 2005; Park, Bauer & Arbuckle, 2009. Restablecimiento*** Nuevas opciones*** Otras Autores que han encontrado resultados similares: Alcohol(1)*** Estafa*** Edad*** Familia*** Mujeres*** 1 Boelen & Van de Bout, 2008; Perilloux & Buss, 2008. Ocuparse*** Música*** Religión*** * Palabras ubicadas en el núcleo de red, ** Palabras ubicadas dentro de las primeras veinte definidoras, *** Palabras con menor peso semántico. Discusión Como se pudo observar, la ruptura significativa de una relación de pareja suele ser un evento preponderantemente asociado con sentimientos y emociones negativas. De hecho, de las 176 palabras utilizadas por la muestra del estudio, sólo 20 se podrían considerar positivas (p.e. aceptación, resignación, aprendizaje, seguimiento, respeto y crecimiento) y la mayoría aluden a una recuperación, lo cual indica la necesidad de atravesar por un proceso de duelo y así poder alcanzar un crecimiento personal (Park, Bauer & Arbuckle, 2009). Asimismo, resulta interesante destacar que ninguna de las definidoras consideradas como “positivas” se encontraron dentro del núcleo de la red. Por el contrario, las palabras ubicadas en primer lugar fueron la “tristeza”, seguida de la palabra “dolor”, así como otras definidoras relacionadas, como el “llanto”, el “duelo”, la “ansiedad” y la “depresión”. Al respecto, Caruso (2003) sostiene que una de las experiencias más dolorosas para el ser humano es la separación de la persona amada. Del mismo modo, Tashiro y Frazier (2003) consideran que una ruptura amorosa es una situación dolorosa que varía en intensidad, dependiendo de los factores que intervienen en ella y que si no se maneja adecuadamente puede llegar a tener consecuencias muy graves que van desde la tristeza y el enojo (dos de las definidoras ubicadas en el núcleo de la red), hasta desórdenes psicológicos tales como la ansiedad y la depresión (mismas que también mencionaron los participantes del estudio). Esto también concuerda con los hallazgos de Fisher (2005), quien asegura que existe un gran número de casos de ansiedad, depresión y suicidios ocasionados por el dolor de una ruptura amorosa. En el caso del “llanto”, al que se considera una manifestación conductual a consecuencia de una emoción primordialmente negativa, fue ubicado en el séptimo lugar de la lista; y de acuerdo con Keller y Nesse (2005), posee una función utilitaria de aviso hacia otras personas para solicitar ayuda, provocar empatía y fortalecer alianzas entre el afectado y aquellos que le pueden brindar apoyo y confort. En tercer lugar se encontró la definidora “enojo” y se incluyeron en la lista otras palabras asociadas, es 30 | Psicología Iberoamericana | Miriam Wendolyn Barajas Márquez · Rebeca Robles García · Catalina Francisca González Forteza · Cinthia Cruz del Castillo
  • decir: rencor, venganza, frustración, odio e impotencia. Bajo esta misma línea, Lewandowski y Bizzoco (2007) reportaron una mayor cantidad de emociones negativas en aquellos individuos que habían terminado una relación en contra de su voluntad que en quienes habían decidido llevar a cabo la ruptura. Por su parte, Perilloux y Buss (2008) encontraron sentimientos de enojo, confusión, celos y baja autoestima, además de rumiación y pensamientos intrusivos en una muestra de jóvenes que habían sido blanco de la ruptura por parte de sus exparejas. Esto denota la importancia que tiene el papel que juega un individuo en dicho evento con respecto a quién inicia la ruptura y la necesidad de tomar en cuenta este factor a la hora de hacer un análisis más profundo del significado psicológico, ya que si bien la ruptura es una experiencia triste para ambos miembros de la pareja, no es de extrañar que resulte más traumatizante para quien no buscaba terminar con la relación en cuestión. Por lo tanto, es posible que quienes inician la separación se recuperen mucho más rápidamente de ésta que aquellos que terminan en contra de su voluntad (Locker et al., 2010; Collins & Gillath, 2012). Otro aspecto que resulta interesante destacar es que, a pesar de que no todas se hayan encontrado en el núcleo de la red, una importante cantidad de definidoras empleadas para definir el estímulo de interés se referían a los motivos por los que la relación pudo haber llegado a su fin (p.e. los engaños, la infidelidad, la desconfianza, la monotonía, los celos, los maltratos, los chismes, la falta de comunicación e incluso la falta de sexo). Esto coincide con los hallazgos reportados por Buss (2005), quien señala como causas más frecuentes de una ruptura la infidelidad y el engaño (dos de las palabras que sí se ubicaron en el núcleo de la red), el retraimiento sexual, la crueldad (p.e. los abusos) y las faltas de respeto (p.e. los maltratos, las peleas y la intolerancia, encontrados en este estudio). De los resultados de este estudio se puede concluir la complejidad del fenómeno y la necesidad de estudiarlo más a fondo tanto en los jóvenes como en otras poblaciones, tomando en cuenta el sexo, el tiempo transcurrido desde la ruptura, el número de parejas anteriores y otras variables que se han encontrado que guardan relación con este fenómeno, ya que por ejemplo, Díaz-Loving, Valdez y Pérez (2005) encontraron diferencias al respecto entre hombres y mujeres mexicanas. Las mujeres por su parte, reportaron sentimientos de tristeza, enojo y desconcierto, además de sentirse usadas y rechazadas; mientras que los hombres manifestaron sentimientos de malestar, decepción, humillación y enojo. Sin embargo, en el caso de la presente investigación no se tomó en cuenta para este análisis la diferenciación entre las definidoras utilizadas por los hombres y las que usaron las mujeres. La importancia de explorar y definir a fondo la ruptura de una relación de pareja significativa radica en el impacto que puede llegar a tener sobre la salud física y mental de los individuos, así como en la posibilidad de prevenir sus consecuencias negativas o bien, de incidir de manera efectiva a nivel clínico mediante intervenciones basadas en investigaciones llevadas a cabo en población mexicana. ◆ Psicología Iberoamericana | El significado psicológico de una ruptura de pareja significativa en jóvenes universitarios | 31
  • Referencias Becerril, D. (2001). Relaciones de pareja. Revista de Educación, 325, (49-56). Madrid, España. Boelen, P. A. & Van de Bout, J. (2008). Complicated grief and uncomplicated grief are distinguishable constructs. Psychiatry Research, 157, 311-314. Buss, D. (2005). La evolución del deseo. España: Alianza Editorial. Caruso, I. (2003). La separación de los amantes: Una fenomenología de la muerte. México: Siglo xxi. Collins, T.J & Gillath, O. (2012). Attachment, breakup strategies and associated outcomes: The effects of security enhancement on the selection of brealip strategies. Journal of Research in Personality, 46, 210-222. Davis, S., Shaver, P.R., & Vernon, M.L. (2003). Physical, emotional and behavioral reactions to breaking up: The roles of gender, age, emotional involvement and attachment style. Personality and Social Psychology Bulletin, 29(871-884). Díaz-Loving, R. & Sánchez, R. (2004). Psicología del amor: Una visión integral de la relación de pareja. México: Porrúa. Díaz-Loving, R., Valdez, J. & Pérez, M. (2005). Los hombres y las mujeres en México: Dos mundos distantes y complementarios. México: Porrúa. Donald, M., Dower, J. Correa-Velez, I. & Jones, M. (2006). Risk and protective factors for medically serious suicide attempts: A comparison of hospital based with population-based damples of young adults. Australian and New Zealand Journal of Psychiatry, 40, 87-96. Fisher, H. (2005). Por qué amamos. México: Santillana. Keller, M.C., & Nesse, R.M. (2005). Is low mood an adaptation?: Evidence for subtypes with symptoms that match precipitants. Journal of Affective Disorders. 86, 27-35. Kloss, J. & Leissman, S. (2002). An exposure-based examination of the effects of written emotional disclosure. British Journal of Health. 7(1), 31-46. Lewandowski, G.W. Jr, & Bizzoco, N. (2007). Addition through subtraction: Positive outcomes following the loss of a dating relationship. Journal of Positive Psychology, 2(40–54). Locker, L., McIntosh, W.D., Hackney, A.A., Wilson, J.H. & Wiegand, K.E. (2010). The breakup of Romantic Relationships: Situational Predictors of Perception of Recovery. North American Journal of Psychology, 12(3), (565-578). Park, C.L., & Blumberg, C.J. (2002). Disclosing trauma through writing: Testing the meaning-making hypothesis. Cognitive Therapy and Research. 26, 597-616. Park, S.W., Bauer, J.J. & Arbuckle, N.B. (2009). Growth motivation attenuates the self-serving attribution. Journal of Research in Personality. 43, 914-917. Perilloux, C. & Buss, D. M. (2008) Breaking up romantic relationships. Costs experienced and coping strategies deployed. Evolutionary Psychology. 6(1), 164-181. Reyes Lagunes, I. (1993). Las redes semánticas naturales, su conceptualización y su utilización en la construcción de instrumentos. Revista Mexicana de Psicología y Personalidad. 9(1), 81-97. Sbarra, D.A. (2006). Predicting the onset of emotional recovery following nonmarital relationship dissolution: Survival analyses of sadness and anger. Personality and Social Psychology Bulletin, 32(298-312). Tashiro T, & Frazier P. (2003). “I’ll never be in a relationship like that again”: Personal growth following romantic relationship breakups. Personal Relationships, 10(113-128). Ullrich, P.M. & Lutgendorf, S.K. (2002). Journaling about stressful events: Effects of cognitive processing and emotional expression. Annals of Behavioral Medicine. 24, 244-250. Valdez-Medina, J.L. (2009). La búsqueda del equilibrio personal: Una nueva teoría que explica las causas del miedo y del sufrimiento y que nos enseña a combatirlos. México: edamex. Valdez-Medina, J.L., González-Arratia, N.I., Torres, M.A. & Rocha, N.C. (2011). Estrategias biológicas y psicosocioculturales que intervienen en la conservación de la pareja: Un análisis por sexo. Enseñanza e Investigación en Psicología. Vol. 16 (1), 57-72. Waller, K.L. (2008). Trait self-esteem moderates the effect of initiator status on emotional and cognitive responses to romantic relationship dissolution. Dissertation Abstracts International, 69, 19-77. Fecha de recepción: agosto 2012 Fecha de aceptación: octubre 2012 32 | Psicología Iberoamericana | Miriam Wendolyn Barajas Márquez · Rebeca Robles García · Catalina Francisca González Forteza · Cinthia Cruz del Castillo
  • Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 33-40. issn 1405-0943 La virginidad: ¿una decisión individual o un mandato cultural? Virginity: An Individual Decision or a Cultural Mandate? Norma Elena Reyes Ruiz* Rolando Díaz-Loving** Unidad de Investigaciones Psicosociales, Facultad de Psicología Universidad Nacional Autónoma de México, México Resumen La trascendencia y el significado histórico del precepto de la virginidad se extienden a través de todos los grupos culturales. Es así que en la cultura tradicional mexicana se observan las normas y creencias que condicionan y sancionan la práctica sexual con la finalidad de lograr la meta de la virginidad hasta el matrimonio. Por ello, el objetivo del presente estudio fue revisar de qué manera las premisas históricopsicosocioculturales de la virginidad se han ido modificando a lo largo de los últimos 50 años. Para tal efecto se aplicó el instrumento de las Premisas HistóricoSocioculturales (PHSC) (Díaz Guerrero, 2003) a 584 estudiantes de secundaria (266 hombres y 318 mujeres) de varias zonas del Distrito Federal. Finalmente se llevó a cabo una comparación de las mediciones ya hechas en años anteriores (Díaz Guerrero, 2003) con los datos obtenidos del presente estudio. Como segundo propósito, se compararon los puntajes para cada premisa por sexo y por grado escolar. Descriptores: virginidad, premisas, cultura, creencias, afirmaciones. Abstract The transcendence of virginity has been overwhelming through history. Based on male´s need for parental certainty, rituals and traditions evolved to keep virginity norms and believes relevant. In fact, in the Mexican culture –like in many other traditional cultures– there are socio-cultural premises that sanction and reinforce behavioral patterns that insure virginity until marriage. For example, more than 40 years ago, the birth of a baby girl in a Mexican family represented a material and moral loss due to the costs of insuring virginity and a suitable partner. The purpose of this study was to appraise attachment to virginity premises. To achieve the goal, three previous applications of the virginity socio-cultural premises were reviewed (Díaz Guerrero, 2003), and compared with current data from 584 coed high school students in Mexico City. As a second purpose, each premise was compared by sex and school grade. Keywords: virginity, culture, beliefs, premises, statements. * Para correspondencia: Lic. Norma Elena Reyes Ruiz. Unidad de Investigaciones Psicosociales, Facultad de Psicología, unam. Av. Universidad 3004. Col. Copilco-Universidad. C.P. 04510. Delegación Coyoacán. México D.F. Tel. 5622-2326. e-mail: amronelen@hotmail.com ** Dr. Rolando Díaz-Loving. Unidad de Investigaciones Psicosociales, Facultad de Psicología, unam. Av. Universidad 3004. Col. Copilco-Universidad. C.P. 04510. Delegación Coyoacán. México D.F. Tel. 5622-2326. e-mail: rdiazl@unam.mx Psicología Iberoamericana | La virginidad: ¿una decisión individual o un mandato cultural? | 33
  • INTRODUCCIÓN Quizá en la religión católica, el hecho de pregonar, anunciar y establecer el nacimiento de Cristo de una virgen, tuvo la intención de otorgarle trascendencia a la virginidad, ya que desde la antigüedad hubo santas que ofrecieron, como primer testimonio para seguir el camino de la santidad, mantenerse vírgenes (Díaz Guerrero, 2003). El cristianismo elevó el estado virginal a un valor divino, al considerarlo como el grado más sublime de la vida religiosa, y al imponerlo a todos los que se querían consagrar a Dios. Dados estos antecedentes, en donde se muestra la importancia que la religión otorga al hecho de que una mujer se mantenga virgen, no es de extrañar que en la cultura tradicional mexicana, como indudablemente sucede en muchas otras, existan creencias arraigadas al respecto (Díaz Guerrero, 2003). Al concentrarse en el patrón de hallazgos, una de las primeras cosas que llama la atención, es como dentro de la familia se condicionaban las características y patrones conductuales tradicionales de los hombres y las mujeres (Flores, 2011). En el caso de las familias mexicanas, tal como refiere Díaz Guerrero (1955), el nacimiento de una niña hace más de 40 años era una tragicomedia, ya que representaba una pérdida material y moral importante; el primer aspecto hacía referencia al hecho de tener que conceder una dote junto con la hija para que ésta pudiera casarse, aunado a que esto agregaba un nuevo integrante (marido). En segundo término está el aspecto moral, que se vincula sólo con la virginidad de la mujer, ya que si ésta tenía relaciones sexuales previas al matrimonio constituía una deshonra familiar y tenía como consecuencia soportar la presencia de una mujer despreciada por la sociedad y por la propia familia, al no ser “casadera” (Rocha, 2008). Lo indudable es que la virginidad, como premisa de nuestra historia sociocultural, ha estado vigente al menos desde la Colonia (Díaz Guerrero, 2003), si no es que de tiempo atrás. Aun cuando México ha vivido, a partir de los años treinta del siglo XX una tendencia hacia la homogeneización cultural, en virtud de la construcción de la nación a partir de la Independencia, sus características no son uniformes (Amuchástegui, 1998). Ciertos elementos de las antiguas culturas indígenas coexisten con creencias y rituales católicos, y 34 | Psicología Iberoamericana | Norma Elena Reyes Ruiz · Rolando Díaz-Loving con saberes especializados modernos en una mezcla particular. El significado y simbolismo del constructo social de la virginidad es innegable tanto para la cosmogonía de las culturas indígenas como para las contemporáneas, aunado también a los significados relacionados con la actividad sexual de parte de las mujeres que no hablan de su propio deseo sexual ni de las sensaciones placenteras, ni de la excitación. Este silencio va a la par de los atributos de pureza y discreción que están muy en armonía con la imagen católica de la madre (Amuchástegui, 1998). Ya en los estudios de Bataille (1992) sobre el análisis del catolicismo en la cultura occidental, se ofrece una teoría para captar la relación entre la sexualidad y lo sagrado, la cual se resumirá para que se pueda dar espacio al estudio de la cultura mexicana en específico. Para este autor, estudiar el erotismo significa estudiar también la religión, ya que existe una regulación universal de la actividad sexual fincada en las creencias religiosas. Esta barrera contra el erotismo se apoya en el hecho de que: “lo que está en juego en el erotismo es siempre una disolución de las formas constituidas”. Además de considerar los aspectos sexuales como “sagrados” porque ofrecen la posibilidad de la continuidad entre los seres (Marcos, 1989). Se señala entonces que para analizar a la virginidad es importante contemplar tres aspectos importantes: el erotismo, la sexualidad y la religión, factores necesarios para brindar un panorama referencial de lo que sucede con ésta como un constructo sociocultural. Por lo tanto, cabe resaltar que dependiendo del contexto cultural en el que uno se encuentre, será la forma en que se le brinde significado a la virginidad, además de que puede existir un fuerte control sobre ésta en el caso de la mujer (Amuchástegui, 1998). Dentro de la sociocultura mexicana una serie de mandatos que se han denominado premisas históricosocioculturales son los remanentes de ese control. Todos esos dichos, proverbios, refranes, modos de enfrentar los problemas cotidianos, creencias y prejuicios, los recogió Díaz Guerrero (2003) y los operacionalizó, conformando 123 premisas en donde se identificaron nueve factores: machismo, obediencia afiliativa, virginidad, abnegación, temor a la autoridad, status quo familiar, respeto sobre amor, honor familiar y rigidez
  • cultural. Uno de ellos es precisamente el factor de virginidad, que versa sobre el grado de importancia que se le asigna a las relaciones sexuales prematrimoniales; prescribe el valor que para la mujer debe tener mantenerse virgen hasta el matrimonio. La misma premisa ha estado muy estrechamente ligada a creencias tradicionales y religiosas, y en el centro de estas ideas se encuentra la valoración o la estigmatización de la mujer. Por un lado, se ha exaltado la virginidad como un preciado tesoro que determina su pureza. En el polo opuesto, se encuentra el rechazo y el estigma, si llega al matrimonio sin ser virgen (Alarcón, 2005). Los trabajos realizados con la escala de premisas históricosocioculturales han demostrado que algunas son sensibles a la variable tiempo histórico. Díaz Guerrero (1974, 1995) ha comparado resultados obtenidos, en hombres y mujeres, en 1959, 1970 y 1994, en el factor virginidad. El autor encuentra que en la sociedad mexicana ha declinado fuertemente en los últimos 35 años; los datos muestran una tendencia a una mayor libertad de las mujeres en los mandatos tradicionales en comparación con los hombres. También Díaz Guerrero (1984, 1989, 1992) ha informado que las premisas (HSC) guardan relación con la edad, pues a medida que crece el individuo es menor el efecto de los mandatos sociales; la causa de esto es que la individualidad y la personalidad se hacen más influyentes. Del mismo modo, se han encontrado relaciones estadísticas significativas entre las PHSC y sus escalas factoriales, con variables cognitivas, de personalidad, intereses vocacionales y niveles socioeconómicos. Se encontró, por ejemplo, en la Ciudad de México y en provincia, que los factores de las PHSC´s correlacionaban significativamente alto con la edad en pruebas de inteligencia, como el WISC y las matrices progresivas de Raven. Correlaciones similares se obtuvieron entre factores de las PHSC´s y la prueba de manchas de tinta de Holtzman, el test de ansiedad y el inventario de personalidad de Jackson (Díaz Guerrero, 2003). En otro estudio llevado a cabo por Alarcón (2005) se aplicó una versión adaptada de la escala de PHSC´s de la familia mexicana a 410 estudiantes peruanos, varones y mujeres, de 20 a 30 años. Dicho autor encontró que en un estrato socioeconómico alto se manifiesta un claro rechazo de las pautas tradicionales de virgini dad y en cambio, hay mayor conservadurismo entre varones y mujeres de nivel socioeconómico bajo, considerando el nivel educativo como un aspecto más en el nivel socioeconómico. Además de señalar que las premisas históricosocioculturales que se compararon en dos culturas, Perú y México, presentan cambios en las creencias culturales acerca de la virginidad. Ésta ha estado muy estrechamente ligada a creencias tradicionales y religiosas, encontrándose en el centro de estas ideas la valoración o la estigmatización de la mujer. Por un lado, se ha exaltado la virginidad como un preciado tesoro que determina su pureza. En el polo opuesto, se encuentra el rechazo y el estigma si llega al matrimonio sin ser virgen. El presente trabajo tiene como objetivos: 1) comparar los porcentajes de la muestra actual de estudiantes de secundaria con las mediciones de las tres aplicaciones anteriores (1959, 1970 y 1994) llevadas a cabo por Díaz Guerrero (2003); y 2) estudiar el factor de virginidad por sexo y grado escolar en estudiantes de secundaria del Distrito Federal. MÉTODO Participantes La escala de Premisas HistóricoSocioCulturales fue administrada a una muestra intencionada de 584 estudiantes de secundaria, 266 hombres y 318 mujeres de secundarias mixtas y públicas de varias zonas del Distrito Federal, cuyas edades variaban entre los 15 a 17 años. Instrumento Se aplicó el Inventario de Premisas HistóricoSocioCulturales, compuesto por 123 reactivos, que fue sometido a análisis factorial, con lo que se logró identificar nueve factores básicos; sin embargo sólo se trabajó con el factor de virginidad por motivos del presente estudio. Consta de una forma de respuesta dicotómica (ausencia-presencia); se muestra a los participantes una serie de oraciones y tienen que marcar sólo aquellas que coincidan con su sistema de creencias (Díaz Guerrero, 1986). Procedimiento Se solicitó un permiso previo a las autoridades de las escuelas, programando los horarios en los que se asis- Psicología Iberoamericana | La virginidad: ¿una decisión individual o un mandato cultural? | 35
  • más representativas de la población mexicana que las privadas. Si los estudiantes no estaban de acuerdo en contestar el instrumento o por alguna razón no querían continuar con el mismo, podían salir en cualquier momento. tiría al lugar. Una vez que se llevaron a cabo dichos procedimientos, se aplicó la prueba en los grupos programados; la aplicación fue grupal. A cada alumno se le entregó un cuestionario y un lápiz; el facilitador les leía las instrucciones de la escala, así como la forma de responder, además de resolver dudas en caso de que existieran. Se les pidió marcar con una X sólo aquellas afirmaciones con las que estaban de acuerdo, y específicamente, se les dijo: “Si no estás de acuerdo con la afirmación, no la marques”. La aplicación se realizó en los tres grados escolares (1°, 2° y 3°), en secundarias públicas de la Ciudad de México cuidadosamente escogidas para representar tanto rumbos de la ciudad como características económicas de la población. Las secundarias fueron mixtas, y se prefirió que fueran públicas, porque eran RESULTADOS Porcentajes de las premisas del factor virginidad Se realizó un análisis de frecuencias de las premisas del factor virginidad. Para efectos de presentar las comparaciones con las mediciones de los años anteriores (Díaz Guerrero, 2003) se muestran los datos en porcentajes en las gráficas de la 1 a la 6. Gráfica 1. “Una mujer debe ser virgen hasta que se case” 100 90 80 50 1959 1970 1959 1970 60 1959 1970 70 20 10 1994 2008 30 1994 2008 1994 2008 40 0 Hombres en planteles mixtos Mujeres en planteles mixtos Muestra total Gráfica 2. “La mayoría de los hombres no se casan si la mujer no es virgen” 100 90 80 70 60 1959 1970 1994 2008 1994 2008 10 1959 1970 20 1994 2008 30 1959 40 1970 50 0 Hombres en planteles mixtos 36 | Psicología Iberoamericana | Norma Elena Reyes Ruiz · Rolando Díaz-Loving Mujeres en planteles mixtos Muestra total
  • Gráfica 3. “A todo hombre le gustaría casarse con una mujer virgen” 100 90 40 1994 2008 30 20 1994 2008 1959 1970 50 2008 60 1959 1970 1994 70 1959 1970 80 10 0 Hombres en planteles mixtos Mujeres en planteles mixtos Muestra total Gráfica 4. “Todas las mujeres deben permanecer vírgenes hasta el matrimonio” 100 90 1959 1970 60 1959 1970 70 1959 1970 80 50 10 1994 2008 20 1994 2008 30 1994 2008 40 0 Hombres en planteles mixtos Mujeres en planteles mixtos Muestra total Gráfica 5. “Ser virgen es de gran importancia para la mujer soltera” 100 90 80 20 1994 2008 30 1959 40 1959 1970 1994 2008 50 1959 1970 60 1994 2008 1970 70 10 0 Hombres en planteles mixtos Mujeres en planteles mixtos Muestra total Psicología Iberoamericana | La virginidad: ¿una decisión individual o un mandato cultural? | 37
  • Gráfica 6. “Una mujer soltera que ha perdido su virginidad no será una esposa tan buena como una mujer soltera que es virgen” 100 90 80 70 60 1970 0 Hombres en planteles mixtos 1994 2008 1959 10 1994 2008 20 1959 30 1959 1970 1970 40 Mujeres en planteles mixtos Análisis de diferencias por sexo y escolaridad en el factor virginidad para la muestra del 2008 Con la finalidad de observar el nivel de apego al factor virginidad (la suma de las seis premisas) en hombres y mujeres de los tres grados escolares de secundaria se llevó a cabo un análisis de varianza de 2 (sexo) por 3 (grado escolar). En la tabla 7 se muestran los valores de la media para hombres y mujeres en cada grado escolar, así como la media total para cada uno de los grupos. Se encontraron efectos significativos para sexo (F= 10.19; p .001) y para escolaridad (F= 6.84; p .001). DISCUSIÓN Haciendo referencia a los objetivos de este estudio, y en relación únicamente con los obtenidos para dicha muestra, se puede señalar lo siguiente: en primer lugar, 1994 2008 50 Muestra total de acuerdo con los datos de las gráficas donde se muestran las comparaciones de las tres etapas anteriores de la aplicación de las PHSC contrastándolas con datos de este nuevo siglo, para el factor virginidad: una mujer es virgen cuando llega al matrimonio sin haber tenido ninguna relación sexual. A diferencia de lo que ocurría en años anteriores (1959, 1970 y 1994), en la aplicación actual existe una tendencia a la disminución de las premisas: “una mujer debe ser virgen hasta que se case” y “todas las mujeres deben permanecer vírgenes hasta el matrimonio” en chicos de secundaria, además de que las mujeres, a diferencia de los varones, ya no están tan de acuerdo en seguir dichas premisas. Es interesante observar que, después de 14 años (considerando la aplicación de 1994), en el caso de la premisa: “la mayoría de los hombres no se casan si la mujer no es virgen” tuvo un incremento para la aplicación actual, Tabla 1. Factor virginidad. SECUNDARIA HOMBRES MUJERES MEDIA TOTAL 1° 1.40 1.31 X̅= 1.35 2° 1.34 1.27 X̅= 1.30 3° 1.27 1.20 X̅= 1.23 MEDIA TOTAL X̅= 1.35 X̅= 1.26 38 | Psicología Iberoamericana | Norma Elena Reyes Ruiz · Rolando Díaz-Loving
  • y los hombres la aceptaron en mayor medida que las mujeres. Consideraron de vital importancia que la mujer con la que se vayan a casar sea virgen; sin embargo cabe resaltar que los porcentajes estaban por debajo del 50% para dicha muestra. En el caso de la premisa: “a todo hombre le gustaría casarse con una mujer virgen”, el 50 % de los hombres de la muestra actual dicen estar de acuerdo con dicho oración, a diferencia de un 30% por parte de las mujeres. En comparación con las mediciones anteriores (1959, 1970 y 1994) existe un decremento, sin embargo esta es una de las premisas que puntúa con un porcentaje más elevado. Con respecto a la afirmación “ser virgen es de gran importancia para la mujer soltera”, las chicas de secundaria en las cuatro evaluaciones (1959, 1970, 1994 y 2008) presentan un elevado porcentaje, a diferencia de los varones. Por último, e la premisa: “una mujer soltera que ha perdido su virginidad no será una esposa tan buena como una mujer soltera que es virgen” es la única que presenta menores porcentajes comparada con el resto de las afirmaciones que conforman el factor de virginidad, además de que las mujeres le dan menor importancia que los varones de secundaria. Analizando dichas premisas se puede expresar que con el paso del tiempo las afirmaciones de virginidad han sido permeadas por los cambios sociales, el desarrollo tecnológico y científico, así como la cada vez más frecuente inserción de la mujer en el ámbito laboral, ya que hay una mayor tendencia al desapego de las premisas en las mujeres en comparación con lo que se observa en los datos de los hombres. Además de señalar que ha disminuido la aceptación de las premisas de virginidad tanto para hombres y mujeres en estos últimos 40 años, no hay que perder de vista también que se trata de estudiantes de secundaria y que ellos son la fuente de vanguardia y empuje para poder ir observando cómo es que llegan con un bagaje de significados, creencias y valores (premisas HSC), y como estos se modifican conforme pasan de un grado escolar a otro. Por ello, para el segundo objetivo se corrió un análisis de varianza (ANOVA) para hombres y mujeres de primero, segundo y tercero de secundaria, y se observó que de acuerdo a las medias, los chicos que están en primer grado, y más hombres que mujeres, presentan un mayor apego a las premisas del factor de virginidad, y conforme van pasando de grado escolar es menor la adherencia a dichos mandatos y sobre todo en las mujeres. En definitiva, la decisión contracultural de los individuos le ha ganado terreno, a través de los años, a los mandatos socioculturales, lo que deja ver una tendencia progresiva a que el control externo de la sociocultura quede en manos del control interno, o la también llamada motivación intrínseca de los individuos (Alarcón, 2010). Además de agregar que en lo concerniente a los efectos diferenciales de la socialización en hombres y mujeres, así como el impacto del proceso educativo formal, se hace patente que las transformaciones han llegado a las mujeres antes que a los hombres, y que como ya lo señalaba Díaz Guerrero (2003), la educación laica aleja a las personas de las premisas tradicionales. En este sentido, a mayor educación y el ser mujer implica, entre otras cosas, una visión más autoafirmativa, mayor desarrollo de la autonomía, una perspectiva más equitativa, un menor apego a las premisas cardinales del pasado: supremacía del padre, abnegación de la madre y obediencia afiliativa de los hijos (Díaz-Loving, Rivera Aragón, Villanueva & Cruz, 2011). ◆ Psicología Iberoamericana | La virginidad: ¿una decisión individual o un mandato cultural? | 39
  • Referencias Alarcón, R. (2005). Premisas históricosocioculturales de la juventud peruana: Obediencia filial y virginidad. Revista Latinoamericana de Psicología, 16(1), 81-94. Amuchástegui, A. (1998). La dimensión moral de la sexualidad y de la virginidad en las culturas híbridas mexicanas. Relaciones, 19, 102-133. Bataille, G. (1992). El erotismo. México: Tusquets. Díaz-Guerrero, R. (1955). Neurosis of mexican family structure american. Journal of Psychiatry, 112, 411417. Díaz-Guerrero, R. (1959). Mexican assumptions about interpersonal relations. A Review of General Semantics, 112(2). Díaz-Guerrero, R. (1974). La mujer y las premisas históricosocioculturales de la familia mexicana. Revista Latinoamericana de Psicología, 6, 7-16. Díaz-Guerrero, R. (1984). La psicología de los mexicanos. Un paradigma. Revista Mexicana de Psicología, 1(2), 95-104. Díaz-Guerrero, R. (1986). El ecosistema sociocultural y la calidad de vida. México: Trillas. Díaz-Guerrero, R. (1989). Una etnopsicología mexicana. Ciencia y desarrollo, 15, 69-85. Díaz-Guerrero, R. (1992). El desarrollo de la personalidad en México. Implicaciones para las teorías de la personalidad. Conferencia magistral invitada. Congreso Iberoamericano de Psicología. Madrid, España, Julio, 5-10. Díaz-Guerrero, R. (1995). Una aproximación científica a la etnopsicología. Revista Interamericana de Psicología, 27, 359-389. Díaz-Guerrero, R. (2000). La evolución del precepto de la virginidad. Este País, 30-33. Díaz-Guerrero, R. (2003). Bajo las garras de la cultura. Psicología del mexicano 2. México: Trillas. Díaz-Guerrero, R. (2003). Psicología del mexicano. Descubrimiento de la etnopsicología. México: Trillas. Díaz-Loving, R., Rivera Aragón, S., Villanueva, G.B.T & Cruz, L.M. (2011). Las premisas histórico-socioculturales de la familia mexicana: su exploración desde las creencias y las normas. Revista Mexicana de Investigación en Psicología. 3(2), 128-142. Flores, M.M. (2011). La cultura y las premisas de la familia mexicana. Revista Mexicana de Investigación en Psicología. 3(2), 148-153. Marcos, S. (1989). Curas, dioses y erotismo: el catolicismo frente a los indios. En A. M. Portugal. Mujeres a iglesia. Sexualidad y aborto en América Latina. México: Fontamara. Rocha, T.E. (2008). Cultura de género y sexismo: de Díaz Guerrero al posmodernismo. En R. Díaz-Loving. Etnopsicología mexicana: siguiendo la huella teórica y empírica de Díaz Guerrero. México, DF: Trillas. Fecha de recepción: agosto 2012 Fecha de aceptación: octubre 2012 40 | Psicología Iberoamericana | Norma Elena Reyes Ruiz · Rolando Díaz-Loving
  • Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 41-48. issn 1405-0943 Desarrollo y evaluación psicométrica de un índice de espiritualidad para adultos mayores en México Development and Psychometric Evaluation of a Spirituality Index for Elders in Mexico Marcela Sánchez Estrada* Instituto Nacional de Salud Pública de México Catalina González Forteza Rebeca Robles García Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz Patricia Andrade Palos Universidad Nacional Autónoma de México RESUMEN Los objetivos del presente estudio fueron el desarrollo de un índice para evaluar la espiritualidad en Adultos Mayores (AM) en México, y la evaluación de sus características psicométricas. Los reactivos se basaron en experiencias cotidianas de AM. Participaron 355 AM que acudieron al Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), con M=68 años y DE=7.9. Se aplicaron: la versión piloto de Espiritualidad y las escalas Depresión geriátrica y Bienestar subjetivo. El análisis factorial exploratorio del instrumento final arrojó una estructura de un solo factor, con valor Eigen= 4.64, que explicó el 77% de la varianza. El análisis factorial confirmatorio mostró un modelo adecuado a los datos (X2=12.47, gl=9, p=1.88). El alfa de Cronbach fue .94; se obtuvo una correlación negativa (r=-.20, p=.01) con Depresión, y positiva (r=.11, p=.01) con Bienestar. Los resultados muestran un índice breve de espiritualidad válido y confiable útil para la población mexicana de AM. Palabras clave: Adultos Mayores, Bienestar, Espiritualidad, Evaluación Psicométrica, México. ABSTRACT The aims of present study were to design an index of spirituality for elders in Mexico and evaluate its psychometric properties. The items were based on everyday experiences of elders. The participants were 355 elders that asked services at the National Institute of Older Persons (Inapam), with M= 68 years old and SD= 7.9. The application included: the pilot version of Spirituality, and the Geriatric depression, and Subjective well-being scales. The exploratory factor analysis of the final instrument showed one factor with an Eigen value= 4.64 that explained 77% of the variance. Confirmatory factor analysis showed an adequate model fit to the data (X2=12.47, gl=9, p=1.88). The internal consistency was adequate Cronbach= .94. Spirituality index had negative correlation with Depression (r=-.20, p=.01); and positive with Subjective well-being (r=.11, p=.01). The index of Spirituality is a valid and reliable instrument adequate to Mexican elders. Keywords: Elders, Mexico, Psychometric Evaluation, Spirituality, Well-being. * Las autoras agradecen al Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam) por todas las facilidades otorgadas para la aplicación de los instrumentos en sus instalaciones. A la Universidad Nacional Autónoma de México (unam) por la asesoría y colaboración académica, y al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) por la beca 164664 para la realización de estudios doctorales otorgada a la primera autora de este trabajo. La correspondencia en relación con este artículo debe dirigirse a Marcela Sánchez Estrada, Dirección: Instituto Nacional de Salud Pública. 7a. Cerrada de Fray Pedro de Gante, No. 50, Col. Sección XVI, Delegación Tlalpan, C.P. 14000, México D. F. Dirección electrónica: mar9977@yahoo.com Psicología Iberoamericana | Desarrollo y evaluación psicométrica de un índice de espiritualidad para adultos mayores en México | 41
  • INTRODUCCIÓN El incremento del grupo de Adultos Mayores (AM) y las proyecciones demográficas para los siguientes años a nivel mundial han propiciado un enfoque hacia el fomento del bienestar sobre la visión tradicional de disminución de capacidades y funcionalidad que se espera se presenten al incrementarse la edad. La perspectiva tradicional de detrimento de las capacidades y desarrollo de patologías es un escenario complicado para el futuro; sin embargo, hay evidencia de que se pueden realizar acciones para mejorar el estado de salud y bienestar de los AM al considerar sus habilidades, condiciones reales y aspectos positivos (Fernández-Ballesteros, 2009). La Organización Mundial de la Salud (Organización de las Naciones Unidas, 2002) promueve mantener la capacidad funcional durante la vida por medio de la activación de los AM, conservando su independencia y previniendo la discapacidad tanto como sea posible (Cloos et al., 2001; Oxley, 2009). Desde esta perspectiva, el bienestar está relacionado con aquellas características particulares de los AM que fomentan su actividad y funcionalidad, de acuerdo con su condición (Buendía & Riquelme, 1997; Vázquez & Hervás, 2009). Una de estas características es la espiritualidad, ya que se observa su incremento en los grupos de mayor edad, en comparación con grupos más jóvenes (Bailly & Roussiau, 2010). Este aumento se ha explicado por los cambios en los ámbitos social, económico y de salud particulares de la tercera edad, influenciado también por aspectos culturales (Rivera, 2007). En la última década, en el estudio de la espiritualidad se ha enfatizado su diferenciación con respecto a la religiosidad, de la cual se había considerado sinónimo. Recientemente se han llevado a cabo estudios para identificar las similitudes y diferencias entre estos dos conceptos (Gorge, Larson, Koenig & McCullough, 2000; Koenig, 2004); encontrando que cada uno tiene características específicas que los distinguen (Peterson & Seligman, 2004). Entre las diferencias, se ha identificado que la religiosidad se vincula con un sistema de creencias y acciones relacionados con cultos organizados socialmente, con instituciones formales y prácticas grupales dentro de éstas, entre las que destaca la aceptación y seguimiento de dichas creencias, prácticas y rituales tradicionales de la doctrina como parte de la pertenencia a la misma (Lowis, Eduards & Burton, 2009; Rivera, 2007). Por otro lado, la espiritualidad se relaciona con el significado personal del sentido de la vida y de la relación con un ser supremo; y es el resultado de un estado interno, basado en las experiencias personales, asociado con la dimensión de conciencia y trascendencia de la vida y no necesariamente vinculado con lo social o con algún dogma en particular; de esta manera se puede identificar a quienes se consideran espirituales, pero no religiosos (Peterson & Seligman, 2004; Sawatzky, Ratner & Chiu, 2005). La espiritualidad, en relación con el bienestar de los AM, se ha vinculado con la reducción de índices de mortalidad, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, depresión, ansiedad (Ardelt, 2003; Eun-Kyoung, 2007); así como con la mejora en el funcionamiento cognitivo y manejo del estrés (Bailly & Roussiau, 2010); el control en enfermedades crónicas y agudas, y de estilos de vida saludables (Lee & Newberg, 2005; Mueller, Plevak & Rummans, 2001; Powell, Shahabi & Thoresen, 2003). Estos efectos son variables en cuanto a la magnitud y dirección (Daaleman & Frey, 2004; Sawatzky, et al., 2005; Smith, Poll & McCullough, 2003), lo que puede deberse a la tendencia, aún presente, de considerar sinónimos a la espiritualidad y la religiosidad (Williams & Sternthal, 2007), así como a la operacionalización de la espiritualidad y a los instrumentos empleados para evaluarla (Herbert, Weinstein, Martinre & Schulz, 2006; Sawatzky, et al., 2005). La diversidad de los instrumentos para evaluarla es amplia, desde preguntas únicas y específicas, así como de la percepción del nivel de espiritualidad (Powell et al., 2003; Sawatzky et al., 2005; Williams & Sternthal, 2007), hasta instrumentos multidimensionales (EunKyoung, 2007). La evaluación de la relación entre espiritualidad y bienestar no está consensada debido básicamente a los diferentes instrumentos que se han usado para evaluarla. Existen estudios que indican que la espiritualidad sí tiene un efecto positivo en el bienestar de las personas (Bailly & Roussiau, 2010; Daaleman & Frey, 2004; Sawatzky et al., 2005), mientras que otros afirman que no hay relación (Ardelt, 2003; Eun-Kyoung, 2007; Herbert et al., 2006). 42 | Psicología Iberoamericana | Marcela Sánchez Estrada · Catalina Francisca González Forteza · Rebeca Robles García · Patricia Andrade Palos
  • De la amplia gama de instrumentos disponibles, se encuentran, entre los más empleados con AM: La Escala de Bienestar Espiritual de la Evaluación Funcional de Enfermedades Crónicas -FACIT-SP por sus siglas en inglés (Cella et al., 1993), que se desarrolló para evaluar el bienestar en pacientes con diversas enfermedades crónicas. Originalmente, el instrumento constaba de cuatro áreas: bienestar físico, social/familiar, emocional y funcional. Después se incluyó una subescala de espiritualidad con dos factores: uno relacionado con el sentido y significado, paz y propósito de la vida (con un alfa de Cronbach = .81) y el segundo (con un alfa de Cronbach = .88) derivado de la fe personal (Brady, Peterman, Fitchett & Cella, 1999). La Escala Multidimensional de Religiosidad y Espiritualidad (MMRS por sus siglas en inglés) con seis subescalas (Fetzer Institute, 1999), para evaluar la percepción de Dios o de lo divino en la vida cotidiana (alfa de Cronbach= .91), valores religiosos (alfa de Cronbach = .64), perdón (alfa de Cronbach = .66), prácticas religiosas privadas (alfa de Cronbach = .72), habilidades de enfrentamiento religioso/espiritual (alfa de Cronbach = .81), y apoyo religioso (alfa de Cronbach=.86). La MMRS se ha aplicado a muestras de AM con índices de confiabilidad muy parecidos a los originales (Eun-Kyoung, 2007). El Índice de Bienestar Espiritual (SIWB por sus siglas en inglés) está compuesto por dos factores: uno sobre autoeficacia, y el segundo referente al sentido de la vida (Daaleman, Frey, Wallace & Studenski, 2002). El primero obtuvo un alfa de Cronbach=83; y el segundo un alfa de Cronbach=80. La Escala Diaria de Experiencias Espirituales (DSES por sus siglas en inglés), está integrada por un sólo factor que evalúa la percepción de trascendencia (presencia de Dios o divinidad) en la vida cotidiana (Underwood & Teresi, 2002). Aunque en la escala se emplea el sustantivo Dios, los autores sugieren cambiarlo para no relacionar la espiritualidad con una doctrina en particular. La escala obtuvo una alfa de Cronbach=.93. La escala de Bienestar Espiritual (SWB por sus siglas en inglés) está integrada por dos subescalas: bienestar religioso en torno a la relación con Dios (con un alfa de Cronbach=.96), y bienestar existencial (con un alfa de Cronbach=.86), que incluye la adaptación consi- go mismo, la comunidad y el ambiente (Ellison, 1983). La subescala de bienestar religioso fue validada en México (EBE por sus siglas en español); evalúa la satisfacción de la relación con Dios, y su contraparte: la insatisfacción en esta misma relación. En México la EBE obtuvo un alfa de Cronbach=.84 (Rivera-Ledesma & Montero-López, 2007). La Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró la espiritualidad en el estudio de la calidad de vida en la escala desarrollada para evaluar la Calidad de Vida WHOQOL 100 (por sus siglas en inglés y el número de reactivos de la versión larga), donde incluyó cuatro reactivos sobre espiritualidad/religiosidad y creencias personales; obteniendo un alfa de Cronbach=.80 en México (González-Celis, Tron & Chávez, 2009). Dado que la gran mayoría de los instrumentos previamente descritos incluyen aspectos de espiritualidad y de religiosidad como parte del mismo constructo; o bien factores no directamente relacionados con la espiritualidad como la autoeficacia (Daaleman et al., 2002), se consideró necesario construir un instrumento que permitiera evaluar la espiritualidad distinguida de la religiosidad. Cabe señalar que aunque hay instrumentos que contienen varios factores, la muldimensionalidad no implica necesariamente una profundización en el concepto de espiritualidad (Idler, 2003). Uno de los aspectos más importantes a considerar para conceptualizar la espiritualidad es su separación de la religiosidad; de tal manera que cualquier persona, independientemente de la afiliación religiosa que tenga y del cumplimiento de las actividades relacionadas con dicha religión, pueda describir la importancia que la espiritualidad tiene en su vida personal. Esto permitiría analizar el impacto puntual de esta variable en la salud de los AM. En este estudio se conceptualiza la espiritualidad como un conjunto de cogniciones relacionadas con la trascendencia física de la vida y la importancia de éstas en su vida cotidiana. Estudiar la espiritualidad en los AM en México es importante, ya que puede tener efectos en su salud, pero para demostrar lo anterior se requiere de instrumentos que midan específicamente esta variable. Por lo tanto, los objetivos del presente estudio Psicología Iberoamericana | Desarrollo y evaluación psicométrica de un índice de espiritualidad para adultos mayores en México | 43
  • fueron el desarrollo de una instrumento para medir la espiritualidad en AM en México y la evaluación de sus características psicométricas. Método Participantes La muestra estuvo conformada por 355 AM que acudieron a solicitar servicios al Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam): 172 AM que solicitaron su credencial en tres centros de atención integral y 182 que acudieron a 11 clubes de la misma institución durante el primer semestre del 2011. Instrumentos Para probar la validez convergente y divergente –asociaciones positivas y negativas respectivamente con otros constructos– (Holton, Bates, Bookter & Bogdan, 2007) se incluyeron las evaluaciones de depresión y bienestar subjetivo mediante las escalas: 1) Escala de Depresión Geriátrica (EDG) de Yesavage y colaboradores (Yesavage et al., 1983), creada para evaluar los síntomas depresivos en AM. La versión corta consta de 15 reactivos en un formato de respuesta dicotómica. En un estudio con AM en México obtuvo una confiabilidad test-retest de r= .673 (GonzálezCelis, 2002); y en otro, también en nuestro país, obtuvo un alfa de Cronbach=.77 (Rivera-Ledesma & MonteroLópez, 2005). Las opciones de respuesta son presencia/ ausencia de síntomas en la última semana. 2) Escala de Bienestar de Diener y colaboradores (1985), que evalúa la satisfacción con respecto a la vida (el componente cognitivo del bienestar). Cabañero y colaboradores (2004) realizaron algunas modificaciones en la redacción de los reactivos para la población española e identificaron un único factor que explicó el 58.6% de la varianza, con un alfa de Cronbach=.82. La versión tiene cinco opciones de respuesta que van desde “Muy en acuerdo” hasta “Muy en desacuerdo” sin un periodo específico de tiempo. Los reactivos hacen referencia a la satisfacción con respecto a la vida, las condiciones actuales de ésta y la obtención de cosas importantes. Procedimiento y consideraciones éticas La construcción del instrumento se llevó a cabo con base en las aportaciones de AM referentes a la ex- periencia personal de su espiritualidad en la vida cotidiana. Se realizaron tres grupos focales en la sección de la tercera edad del Parque de Chapultepec (Ciudad de México), previa aprobación de las autoridades y posterior invitación a los asistentes regulares de las actividades académicas, deportivas y/o artísticas de la institución para participar voluntariamente. Con una asistencia variable de entre 15 y 25 personas se describió el objetivo de la reunión, se explicó la diferencia entre religiosidad y espiritualidad y se siguió una guía de preguntas relacionadas con la espiritualidad y la experiencia de la misma en la vida cotidiana, para que finalmente los AM expresaran libremente sus experiencias. Las aportaciones de los participantes se analizaron y dividieron en creencias, conductas y emociones, de las cuales sólo se incluyó el apartado de creencias. Se agruparon las aportaciones de los AM de tal forma que se incluyeron aspectos específicos en reactivos más generales, y de este análisis se conformó un banco de ocho reactivos con un formato de respuesta tipo Likert de cuatro opciones, de “Nunca o casi nunca” a “Todo el tiempo”. Para evaluar la comprensión de los reactivos se realizó una prueba piloto en un grupo de 20 AM residentes de una casa asistencial del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), previa autorización y consentimiento voluntario verbal de los participantes. Posteriormente se realizó la aplicación de la versión final del instrumento de Espiritualidad y de las medidas de Depresión y Bienestar en tres centros de Atención Integral y clubes del Inapam. La aplicación de los instrumentos tuvo dos modalidades: de forma grupal para los grupos ya conformados previamente por la institución, y en entrevista individualizada a quien así lo solicitara al aplicador. En cada administración se informó de forma verbal a los participantes: el objetivo del estudio, la posibilidad de negarse a participar y/o retirarse en cualquier momento, y que la información se manejaría sólo con fines de investigación, de forma anónima. Análisis estadísticos La base de datos se capturó en el programa EPIinfo vers. 6 (Centers for Disease Control and Prevention, 2006) y se analizó con el programa SPSS vers. 13 44 | Psicología Iberoamericana | Marcela Sánchez Estrada · Catalina Francisca González Forteza · Rebeca Robles García · Patricia Andrade Palos
  • (Paquete Estadístico para las Ciencias Sociales, 2000) y AMOS vers. 16 (Arbuckle, 1994,1999). Se empleó el alfa de Cronbach para evaluar la consistencia interna del instrumento. Para evaluar la validez de constructo se realizó el análisis factorial con el método de componentes principales y con rotación varimax, así como un análisis factorial confirmatorio. La validez divergente y convergente se obtuvo por medio de coeficientes de correlación producto-momento de Pearson entre las puntuaciones totales del Índice de Espiritualidad y las medidas de Depresión y Bienestar, respectivamente. Resultados La muestra estuvo conformada por mujeres en un 69.3% y hombres en un 30.5%, con un promedio de edad de 68 años y una desviación estándar de 7.9 años. El 41% estaba casada(o) al momento de la aplicación, 31.9% viuda(o), 10.9% solteras(os), 8.6% separadas(os), 4.6 divorciadas(os), y el resto reportó encontrarse en unión libre. La religión predominante fue la católica, con un 85%, seguida por la cristiana, con un 6%, y el 4% reportó no tener religión. El porcentaje restante se distribuyó entre diferentes doctrinas. Validez de constructo En primer lugar se analizó la discriminación de cada uno de los reactivos a partir de la distribución de las frecuencias en las opciones de respuesta y se encon- tró que los ocho reactivos obtuvieron una distribución de respuestas adecuada. En el análisis factorial exploratorio todos los reactivos obtuvieron cumunalidades superiores a 0.60 y la prueba de Kaiser-Meyer-Olkin fue de .94, adecuada para continuar con el análisis, el cual arrojó un sólo factor con un valor Eigen = 6.29 que explicó el 79% de la varianza. Análisis factorial confirmatorio No fue satisfactorio al incluir los ocho reactivos X2 ( 20, N = 355) = 54.99, p<.001). En el análisis de correlaciones de los reactivos se encontraron dos con correlaciones superiores a .80, por lo que se probó un segundo modelo eliminando uno de estos, el cual tampoco fue satisfactorio X2 (14, N =355) = 66.43, p<.001). Se analizó un tercer modelo con seis reactivos, eliminado ambos r con la asociación de .80, que finalmente resultó satisfactorio X2 (9, N=355) = 12.47, p=1.881), con una RMSEA=.033 < 0.05, que sugiere que el modelo se ajustó aceptablemente a los datos. Con los seis reactivos identificados en el análisis confirmatorio se realizó de nuevo el análisis factorial exploratorio; las comunalidades de los reactivos fueron superiores a 0.60 y la prueba de Kaiser-MeyerOlkin fue de .92. El análisis arrojó nuevamente un sólo factor con un valor Eigen de 4.64, que explicó el 77% de la varianza. En la tabla 1 se presentan los pesos factoriales. Tabla 1. Análisis factorial de los reactivos del Índice de Espiritualidad Peso factorial Reactivos 1. Mi espiritualidad me ayuda a definir mis metas. .95 2. Mi espiritualidad es importante porque responde mis dudas con respecto al significado de la vida. .92 3. Mi espiritualidad me ayuda a entender el significado de las situaciones que vivo. .90 4. Me considero una persona espiritual. .86 5. Dejar huella en esta vida es una guía para mí. .83 6. Creo que hay un “ser superior” que guía mi vida. .80 La consistencia interna fue alta, con un coeficiente alfa de Cronbach = .94. Psicología Iberoamericana | Desarrollo y evaluación psicométrica de un índice de espiritualidad para adultos mayores en México | 45
  • La validez discriminante de grupos contrastados se evaluó con una prueba de promedios de Mann-Whitney para comparar los puntajes globales de la escala, que se situaron por debajo del percentil 25 y arriba del percentil 75, la cual fue significativa (z=-14, p<.001). Validez divergente Se analizó con la asociación del puntaje de espiritualidad con el puntaje de depresión, y se obtuvo una correlación negativa y estadísticamente significativa (r=-.20, p=.01). Al final, para la validez convergente, se estimó la asociación del puntaje de espiritualidad con el de bienestar subjetivo en su componente cognitivo, resultando positiva y estadísticamente significativa (r=.11, p=.01). Discusión La consistencia interna y los análisis de validez del Índice de Espiritualidad demuestran que es un instrumento confiable y válido para evaluar la espiritualidad relacionada con los aspectos cognitivos de la trascendencia de la vida física aplicada a la vida cotidiana en AM. Es un instrumento útil porque es breve, y se distingue de la religiosidad puesto que no hace referencia a doctrina religiosa alguna, además de que se sustituyó el sustantivo “Dios” por “Ser superior”, como lo sugieren Bailly y Roussiau (2010) para evitar confusiones entre quienes se consideran espirituales sin ser religiosos. Esto último es importante al reconocer que en México el grupo de AM es predominantemente católico (Rivera-Ledesma & Montero-López, 2007), y la muestra participante así lo indico (85%). A pesar de que la gama de instrumentos disponibles para evaluar la espiritualidad es muy amplia (Sawatzky, 2005), en México el número de instrumentos adaptados a la población es reducido. Además de esta limitación, es muy importante identificar sus características, ya que algunos han sido desarrollados en otros países, y tienen una combinación de aspectos espirituales con religiosos. En este sentido, Daleman y Frey (2004) sugieren que para el campo de la psicología es importante retomar aspectos prácticos de la población para el desarrollo de los instrumentos, más que emplear los ya existentes. En este caso, el presente Índice de Espiritualidad (IE) fue desarrollado desde las aportaciones de los AM en su experiencia cotidiana sobre la espiritualidad, resultando un sólo factor con respecto a la trascendencia de la vida, el cual fue el más relevante para ellos. El IE es una base para ampliar el estudio de la espiritualidad en esta población, de tal forma que aportaciones futuras puedan incorporar reactivos y factores importantes para los AM en México. La espiritualidad es un constructo que se ha asociado de manera positiva con el bienestar y los indicadores de salud y de forma negativa, con alteraciones emocionales como la depresión en los AM. En este estudio la asociación fue acorde con la dirección y magnitud de otros estudios (Dong & Eun-Kyoung, 2007; Eun-Kyoung, 2007), y si bien estas asociaciones fueron bajas, están dentro del rango identificado en la literatura: para la depresión el rango de asociación que se ha reportado va de -.10 a -.42 (Daaleman et al., 2004; Dong & Eun-Kyoung, 2007; Eun-Kyoung, 2007; Underwood & Teresi, 2002); mientras que para el bienestar va de .10 a .64 (Ardelt, 2003; Bailly & Roussiau, 2010; Daaleman & Frey, 2004; Williams & Sternthal, 2007). Estas variaciones, por supuesto, también dependen en gran medida de las características de la evaluación de espiritualidad. En el presente estudio no se incluyó la medición del componente emocional del bienestar subjetivo, ya que su inclusión será un elemento a futuro en el estudio del bienestar y la espiritualidad. La evaluación que aporta el Índice de Espiritualidad es útil para incrementar la investigación sobre este constructo en AM mexicanos. Por ello, también se requiere de estudios que incluyan otros o más indicadores de salud para poder identificar la importancia de la misma como un recurso que promueva las capacidades y funcionalidad de los AM, y para desarrollar programas de intervención dirigidos a su fomento y/o mantenimiento (Sawatzky, 2005). Desde esta perspectiva de salud, la espiritualidad puede ser un recurso importante presente en el grupo de AM que permita la comprensión del fenómeno para promover el bienestar y mejorar su salud integral (Powell, 2003). ◆ 46 | Psicología Iberoamericana | Marcela Sánchez Estrada · Catalina Francisca González Forteza · Rebeca Robles García · Patricia Andrade Palos
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  • Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 49-57. issn 1405-0943 Motivación al logro y el locus de control en estudiantes resilientes de bachillerato del Estado de México Achievement Motivation and Locus of Control in High School Students Resilient on State of Mexico María de Lourdes Torres Cruz* Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México Armando Ruiz Badillo** Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Ajusco RESUMEN La resiliencia es un conjunto de habilidades que desarrolla el individuo de manera positiva para poder solucionar y resolver situaciones adversas, disminuyendo los factores de riesgo e incrementando los factores protectores. Con frecuencia, los adolescentes son vulnerables porque están inmersos en diversas problemáticas psicosociales. El propósito de esta investigación fue indagar si estudiantes de educación media superior del Estado de México, identificados como resilientes (que hayan experimentado sucesos de vida estresores y muestren un buen desempeño académico), presentan mayor motivación al logro y locus de control interno que estudiantes no resilientes. Participaron en el estudio un total 464 alumnos de las escuelas preparatorias estatales en Chimalhuacán y Chalco, del Estado de México. Estas capacidades se evaluaron mediante dos escalas. Se identificaron 68 alumnos resilientes, mismos que presentan promedios más altos en la motivación al logro y el locus de control interno. Palabras clave: resiliencia, estudiantes de bachillerato, motivación al logro, locus de control. ABSTRACT Resilience is a set of skills that the individual develops positively in order to troubleshoot and resolve adverse situations, reducing risk factors and increasing protective factors. Teenagers often are vulnerable by being immersed in various psychosocial problems. The purpose of this research was to investigate whether high school students than the State of Mexico, identified as resilient (who have experienced stressful life events and show good academic performance), have higher achievement motivation and internal locus of control that students do not resilient. The study involved a total of 464 students in state schools Chimalhuacán and Chalco, Mexico State. Who have evaluated these capabilities using two scales. 68 students were identified resilient themselves having higher averages in achievement motivation and internal locus of control. Keywords: resilience, High School students, achievement motivation, locus of control. * María de Lourdes Torres Cruz. Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México, samantalu@yahoo.com.mx ** Armando Ruiz Badillo. Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Ajusco, Ciudad de México (55) 5630 9700, ext. 1596 ó 1379, armandoruizb@ hotmail.com Psicología Iberoamericana | Motivación al logro y el locus de control en estudiantes resilientes de bachillerato del Estado de México | 49
  • INTRODUCCIÓN Las situaciones sociales y económicas que imperan en nuestro país impactan de forma negativa a una gran mayoría de jóvenes mexicanos. Este impacto puede ser en dos vías; en la primera, (y es el peor escenario) se convierten en “Ninis”, jóvenes de entre 14 y 29 años que por diversos factores ni estudian, ni trabajan (Fernández, 2010). Conforme a lo que indica Saraví (2001) el atributo común que los ubica en una misma categoría es precisamente el permanecer al margen de algunas de las instituciones clave de socialización e integración social durante esa etapa de la vida. Tal condición de exclusión los coloca en una situación de indefinición cercana a la inexistencia social. En la otra vía, una proporción considerable de jóvenes logra insertarse en algún espacio educativo o laboral, aunque ello no garantice, por sí solo, un mejor desarrollo social y económico. Estos escenarios dan cuenta de la vulnerabilidad a que está sometido el adolescente en el México actual. El 27% de la población total en México está conformado por jóvenes entre 15 y 29 años (inegi, 2012); o sea, que aproximadamente 30,443,201 personas forman este grupo etario. El Estado de México es la entidad con mayor población juvenil, al contar con más de dos millones de ellos, de los cuales 100,706 son estudiantes en el sistema de bachillerato. Si bien es la entidad con el mayor número de estudiantes inscritos en este nivel escolar, aún así, la proporción de jóvenes que acceden a este nivel educativo es muy baja, aproximadamente un 12% del total del jóvenes mexiquenses. Los jóvenes al estar inmersos con frecuencia en diversas problemáticas, (salud física y mental, familia, economía, violencia, adicciones, delincuencia, desempleo y baja cobertura escolar), los jóvenes presentan con frecuencia una sensación de desesperanza y apatía hacia un futuro incierto, tanto en lo educativo como en lo laboral. “Como consecuencia de ello se genera en los adolescentes ausencia del proyectos de vida, baja autoestima y, en ocasiones desencanto frente a las expectativas presentes y futuras” (Cardozo & Alderete, 2009, p. 150). Ante este escenario plagado de problemáticas sociales, donde los jóvenes son susceptibles a experimentar diversos sucesos estresores de vida que les impacten de manera significativa, es de esperarse un pronóstico 50 | Psicología Iberoamericana | María de Lourdes Torres Cruz · Armando Ruiz Badillo negativo para muchos jóvenes estudiantes; sin embargo, hay alumnos que a pesar de experimentar sucesos estresores de vida y teniendo muchos factores en contra, pueden desarrollar una mentalidad de reto, es más, obtienen un mejor desempeño académico y cuando concursan por un lugar en alguna institución superior de alta demanda (unam, uam, ipn) son aceptados en la carrera que ellos eligieron. ¿Qué hace esta diferencia?, ¿por qué en condiciones desfavorables hay personas que se sobreponen a su entorno adverso, lo superan e incluso mejoran su expectativa? Desde una perspectiva psicológica que estudia a detalle los rasgos positivos de las personas, se ha identificado a individuos que a pesar de haber estado expuestos a eventos negativos en la vida, logran sobreponerse, es decir, desarrollan resiliencia (Kotliarenco, Cáceres & Fontecilla, 1997; Manciaux, 2003; GonzálezArratia, Valdez & Zabala, 2008; Uriarte, 2006). Garmezy (1993) define a la resiliencia como la capacidad para recuperarse y mantener una conducta adaptativa después del abandono o la incapacidad inicial al presentarse un evento estresante. Munist, Santos, Kotliarenco, Suárez, Infante y Groberg (1998) la definen como el resultado de un balance entre factores de riesgo (eventos negativos de vida que incrementan la probabilidad de presentar problemas físicos, psicológicos o sociales), factores protectores (influencias que mejoran o alteran las respuestas individuales ante determinados riesgos de desadaptación), y la personalidad del ser humano. González-Arratia, Valdez Medina y González Escobar (2010) precisan que la resiliencia se ha entendido como el resultado de la combinación o interacción entre los atributos del individuo (internos) y su ambiente familiar, social y cultural (externos), que posibilitan superar el riesgo y la adversidad de forma constructiva. En consenso con estas definiciones, para el presente trabajo se define a la resiliencia como el conjunto de habilidades que desarrolla el individuo de manera positiva, para poder solucionar y resolver situaciones adversas, disminuyendo los factores de riesgo e incrementando los factores protectores. En la vida cotidiana hay factores de riesgo con múltiples variaciones, ante lo cual los individuos se allegan factores protectores externos (medio ambiente) y desarrollan otros internos (habilidades persona-
  • les), lo que implica un proceso dinámico continuo, que busca tener un equilibrio homeostático (GonzálezArratia, et al. 2010), donde exista un contrapeso equitativo. El término resiliencia se aplicaría en específico a aquellas personas que ante una mayor magnitud o cantidad de factores de riesgo, a pesar de tener un pronóstico negativo, generan habilidades que les permiten sobreponerse y adaptarse, e incluso mejorar en su devenir cotidiano. Una buena parte de los estudios sobre resiliencia, incluido el presente, se centran en explicar el desarrollo de habilidades o características personales de índole psicológico (Manciaux, 2003; González-Arratia, et al. 2008; Cardoso & Alderete, 2009; Villalobos Cano, 2009). Cardozo y Alderete (2009) indican que las principales características de personalidad que se desarrollan los jovenes identificados como resilientes, son: contar con autoconcepto positivo, autorregulación, adaptación social, competencia social, sentido del humor y empatía. Para Saavedra y Villalta (2008) los factores de índole cognoscitiva que presenta un resiliente son: la motivación de logro, el sentimiento de autosuficiencia y la confianza en que se resolverán los problemas. Adicionalmente, Becoña (2006) y Palomar y Matus (2010) coinciden en que las personas con resiliencia atribuyen el origen de su conducta a su propio esfuerzo, es decir, presentan un locus de control interno. De la variedad de características que pueden desarrollar los jóvenes resilientes, se enfatiza la motivación al logro y el locus de control como habilidades de orden cognoscitivo que implican formas específicas de autorregulación y que tienen un fuerte impacto en el desempeño académico (Díaz, 2000; García & ReyesLagunes, 2000; Torres-Cruz, 2009), de tal forma que si los jóvenes en condiciones de vulnerabilidad social, con antecedentes de sucesos de vida que les hayan impactado significativamente, llegan a acceder a un nivel educativo de bachillerato, por arriba del promedio nacional de escolaridad, e incluso realizan un buen desempeño escolar, están siendo resilientes y para ello han estado desarrollando habilidades propias de la motivación e internalidad. Estas características pueden contribuir en su desempeño escolar, ya que este tipo de alumnos se involucran más en sus actividades escolares, cuentan con expectativas realistas y superan situaciones difíciles (Uriarte, 2006). Motivación al logro La motivación es un estado interno que: “activa, dirige y mantiene la conducta, además implica impulsos o fuerzas que nos dan energía y nos dirigen a actuar de la manera en que lo hacemos” (Díaz, 2001, p. 67). En la teoría clásica tiene dos dimensiones: la motivación intrínseca, entendida como un signo de competencia y autodeterminación, y la motivación extrínseca, donde se participa en una actividad para conseguir recompensas o evitar castigos (Casas, Carranza & Ruiz, 2011). El estudio de la motivación intrínseca es de interés porque se desarrolla desde el interior del individuo, y tiene como objeto cumplir una meta con esmero, por ello se le denomina también motivación al logro. Para McClelland (1989) es una orientación hacia alcanzar cierto estándar de excelencia; organización, manipulación y dominio del medio físico y social. Para ello es importante la superación de obstáculos, un elevado nivel de trabajo, y establecer la competitividad por superar la propia labor, así como la rivalidad y la superación de los demás. Conforme a McClelland (1989) y Reyes-Lagunes (1998), la motivación al logro tiene tres componentes: la maestría, que es una preferencia por tareas difíciles y por intentar hacer las cosas buscando estándares de excelencia internamente prescritos; el trabajo, que representa una dimensión de esfuerzo, el deseo de trabajar duro y tener un buen desempeño, una actitud positiva ante el trabajo en sí; y como último componente, está la competencia, que se refiere a la satisfacción derivada de la competencia interpersonal y el deseo de ganar y ser mejor que los demás. La motivación al logro se genera principalmente por intereses personales, la confianza en las capacidades propias, sin esperar nada a cambio, más que la satisfacción de haber conseguido algo por sí mismo. Se refiere a la búsqueda de una meta orientada a obtener éxito, superar los esquemas anteriores y realizar una mejor ejecución (Alonso, 2000). Es así que, en el ámbito escolar, este autor sostiene que la motivación al logro influye en la manera de pensar del alumno, las metas que pretende lograr en relación con su aprendizaje y su desempeño escolar. Si bien el contar con una motivación al logro tiene un efecto positivo en el desempeño escolar, esta asociación es más fuerte en estudiantes considerados resilientes; así lo indica un estudio realizado por Werner Psicología Iberoamericana | Motivación al logro y el locus de control en estudiantes resilientes de bachillerato del Estado de México | 51
  • y Smith, (1982, en Uriarte, 2006). En población adulta marginada, Palomar y Matus (2010) encontraron que los individuos con motivación al logro, específicamente en el factor de maestría, se encuentran vinculados de manera positiva con la resiliencia. Locus de control García y Reyes-Lagunes (2000) definen al locus de control interno como la creencia de que las conductas son contingentes a características relativamente permanentes de la persona, los cuales son responsables de sus propios éxitos y fracasos. Por el contrario, si las personas atribuyen el control de sus acciones a factores externos, se está hablando de un locus de control externo. De tal manera que el locus o lugar de control se refiere a la atribución que realizan las personas sobre el control de su conducta, si es un factor externo o un factor interno. El locus de control es un rasgo de personalidad vinculado con la atribución que hacen los individuos de sus éxitos y fracasos. Es un constructo que se elaboró para poder explicar y describir creencias, relativamente estables, que utiliza el sujeto para fundamentar el foco de control de los sucesos diarios y de su propia conducta; de esa forma las personas diferencian el grado en el cual perciben el esfuerzo como controlado por causas internas o externas (García & Reyes-Lagunes, 2000). El éxito escolar se relaciona con el locus de control interno debido a que el alumno atribuye sus logros escolares a las acciones que él mismo realiza y por ende, autorregula su conducta, en la medida que quiere obtener un menor desempeño. De acuerdo con Burón (1997), una persona interna presenta mejor concepto de sí misma, una mayor autoestima, su rendimiento académico es mejor, sus aspiraciones son más altas, tiene mayor ambición, lucha más, trabaja un mayor número de horas y tiene una mayor persistencia y autoeficacia, tiende a buscar más información y a usarla para solucionar sus problemas. Becoña (2006) realizó un análisis sobre el estilo atribucional en personas resilientes, encontrando que muestran un locus de control interno. En estudios recientes en Latinoamérica, como el de Saavedra y Villalta (2008) y el de Villalobos Cano (2009), se ha aplicado una medida de locus de control, encontrándose que las personas ubicadas como resilientes tien- 52 | Psicología Iberoamericana | María de Lourdes Torres Cruz · Armando Ruiz Badillo den a tener puntuaciones altas en el factor de locus de control interno. También Palomar y Matus (2010) señalan que las personas resilientes perciben los eventos positivos y negativos como efecto de sus propias acciones. En esta breve revisión teórica se señala que las personas con resiliencia desarrollan en mayor medida como características de personalidad una motivación al logro y un locus de control interno, y esto les permite obtener un mejor desempeño académico. Con ello los resilientes tienen una mayor autoestima y una mayor autoefícacia, seguridad de que pueden afrontar las situaciones exitosamente a pesar de la adversidad con la conciencia de que sus propios actos tendrán consecuencias, para modificar su entorno. Por ello, el propósito de esta investigación fue indagar si estudiantes de educación media superior del Estado de México, identificados como resilientes (que hayan experimentado sucesos de vida estresores y muestren un buen desempeño académico), presentan mayor motivación al logro y locus de control interno que estudiantes no resilientes. Método Participantes Participaron en el estudio un total 464 alumnos que cursaban primero, segundo o tercer año de bachillerato. Fueron seleccionados de forma no probabilistica accidental (Kerlinguer & Lee, 2002). Del total de entrevistados, 219 eran alumnos de la escuela preparatoria estatal en Chimalhuacán, lo que representa un 47.2%, y 245 alumnos de la preparatoria estatal en Chalco, 52.8% del total. Ambas escuelas se ubican en el Estado de México. Por sexo 172 (37.1%) son hombres y 287 (61.9%) mujeres, todos situados en un rango de edad de 15 a 21 años, con una mediana de 16 años. Instrumentos Para la presente investigación se aplicaron dos escalas: una que evalúa la motivación al logro; la otra el locus de control; además se incluyó un apartado que indaga sobre eventos estresores que haya tenido, para identificar a los participantes como resilientes o no resilientes. En otro apartado se preguntaron datos sociodemográficos. A continuación se detalla cada una de las escalas o apartados.
  • Para evaluar la motivación de logro se empleó la escala diseñada para población mexicana de ReyesLagunes (1998), la cual consta de 35 reactivos redactados en forma de afirmaciones, con opciones de respuesta tipo Likert, con cinco intervalos que van de 5 “Siempre” a 1 “Nunca”. Estos reactivos se agrupan en tres factores; Trabajo (α=.895), Maestría (α=.819), y Competencia (α=.862). La prueba, en su diseño original, ha mostrado una alta consistencia interna, con alfas de Cronbach superiores a .70. Para evaluar el locus o foco de control se empleó la escala diseñada para población mexicana de García y Reyes-Lagunes, (2000) conformada por 23 reactivos que forman tres factores; locus de control interno (α=.86), locus de control externo (α=.90), y el factor denominado social afectivo (α=.89). Las afirmaciones se presentaron con opciones de respuesta tipo Likert, con cinco intervalos que van de 5 “Siempre” a 1 “Nunca”. La prueba en su diseño original ha mostrado una alta consistencia interna, con alfas de Cronbach superiores a .70. Un punto importante en la presente investigación es poder identificar, del total de los participantes, quienes son resilientes y quienes no; para ello, un criterio es identificar a aquellas personas que refieran haber padecido un evento importante que haya afectado sus vidas, ya sea de orden físico, psicológico, social, familiar o económico. Por tanto, se realizó una versión específica para la presente investigación de un apartado denominado sucesos de vida, partiendo de dos cuestionarios; el primero diseñado para población adolescente mexicana, por Lucio, Leon, Durán, Bravo y Velasco (2001), y el segundo por Villalobos-Cano (2009), realizado en un estudio en Costa Rica. Se seleccionaron los reactivos que coincidían en ambos cuestionarios y que fueran acordes con la vida de jóvenes escolares. La versión empleada para esta investigación cuenta con 34 indicadores sobre sucesos de vida, que abordan sucesos estresantes en las siguientes áreas: enfermedad o muerte, separación, escuela, sexualidad, actos delictivos y situación económica. Se presentó cada suceso en forma de afirmación, como “Mi familia tiene serios problemas económicos” o “Tuve un accidente que me dejó cicatrices”. Las opciones de respuesta fueron; “Nunca me ha sucedido”, “Sí me ha sucedido y no tuvo importancia para mí”, “Sí me ha sucedido y fue malo para mí”, y “Sí me ha sucedido y fue muy grave para mí”. Procedimiento Se acudió a las escuelas y se aplicó el instrumento a los alumnos que estaban presentes en sus salones, previa aceptación para participar en el estudio, el cual consistía solamente en contestar un cuestionario impreso. También se les aclaró que los datos obtenidos serían agrupados de tal forma que se guardaría el anonimato de los participantes. Se clasificaron a los alumnos como resilientes bajo el criterio de haber tenido uno o varios sucesos de vida estresores que fueran graves para ellos (situaciones adversas) y un promedio escolar mayor de ocho (factor de protección); en caso contrario se clasificaron como no resilientes. Resultados Entre las características sociodemográficas de todos los participantes, resalta que el 20.3% vive solamente con su mamá. En su mayoría, los padres de familia son comerciantes o tienen oficios como obreros, choferes, y albañiles. Cabe señalar que el 57.8% (268) de las madres de los entrevistados son amas de casa. En cuanto a la escolaridad de los padres, conforme a la información proporcionada por los encuestados, 22% sólo tuvieron educación primaria, 37% educación secundaria, 28% bachillerato y 13% tiene estudios profesionales. Bajo los criterios previamente establecidos se identificó a 68 alumnos como resilientes, lo que representa un 14% del total de los que participaron en el estudio; 14 hombres y 54 mujeres. Las mujeres reportan más sucesos de vida estresantes que los hombres (ver tabla 1). En un análisis detallado se encuentran rutas conflictivas; por ejemplo, hay al menos dos casos de mujeres que indicaron decepción amorosa y además un embarazo no deseado; en un caso específico un aborto y maltrato por parte de los padres. Llama la atención que siete jóvenes reportan haber sufrido abuso sexual, seis vivieron una experiencia sexual traumática o desagradable y tres tuvieron un aborto. Otro aspecto importante se encuentra en el bloque de actos delictivos; 14 de los alumnos resilientes refieren haber padecido algún evento de asalto o secuestro, cuatro haber sido golpeados por familiares, ocho haber sido golpeados por otras personas, tres dicen tener Psicología Iberoamericana | Motivación al logro y el locus de control en estudiantes resilientes de bachillerato del Estado de México | 53
  • Tabla 1. Sucesos de vida estresores que le han sucedido a los participantes y refieren haber sido muy graves para ellos, separados por sexo Núm. reactivo Categoría Hombres Mujeres Total Fui abusada (o) sexualmente 26 SEX 2 5 7 Tuve alguna experiencia sexual desagradable o traumática 18 SEX 0 6 6 Tuve un aborto provocado (si eres mujer) o mi novia tuvo un aborto provocado (si eres hombre) 4 SEX 0 3 3 Me embaracé (si eres mujer) o embaracé a mi novia (si eres hombre) 8 SEX 0 3 3 Mi papá (mamá) se fue de la casa 12 SEP 1 11 12 Los pleitos entre mis papás empeoran 10 SEP 1 9 10 Tengo algún familiar desaparecido (no se sabe dónde está) 27 SEP 1 3 4 Vivo o viví en una casa hogar 3 SEP 3 2 5 Me separé de mis padres para vivir con algún otro familiar, novio(a), amigos(as) 2 SEP 2 2 4 Mi familia tiene serios problemas económicos 7 ECO 2 6 8 Mi papá (mamá) perdieron su empleo 14 ECO 0 7 7 Murió mi papá (mamá), hermano(a) 11 MUE 2 2 4 Tuve un fracaso (en la escuela) 25 ESC 4 6 10 Tuve un accidente que me dejó cicatrices 20 ENF 2 7 9 Algún familiar o yo tenemos problemas en relación con el alcohol o drogas 16 ENF 0 7 7 Algún familiar o yo padecemos alguna discapacidad (motriz, mental) 6 ENF 3 2 5 Yo padezco alguna enfermedad física o mental grave o importante 15 ENF 2 2 4 Mi padre, madre o hermanos, padecen alguna enfermedad física o mental, grave o importante 31 ENF 0 2 2 Algún familiar o yo vivimos un asalto violento o secuestro 33 ADE 4 10 14 Fui golpeado(a) por algún miembro de mi familia 19 ADE 1 3 4 Tengo uno de mis papás o hermanos(as) en la cárcel 21 ADE 1 2 3 Sucesos de vida SEX Sexualidad, SEP Separación, ECO Situación económica, MUE Muerte, ESC Escuela, ENF Enfermedad, ADE Actos delictivos 54 | Psicología Iberoamericana | María de Lourdes Torres Cruz · Armando Ruiz Badillo
  • familiares en la cárcel y siete alumnas refieren problemas de adicciones en casa. Lo que da cuenta que muchos de estos alumnos resilientes viven en un entorno social y familiar peligroso y hostil. Motivación al logro En la evaluación sobre motivación al logro que se llevó a cabo entre los participantes, al realizar comparaciones sobre los puntajes obtenidos por el grupo de estudiantes resilientes versus el grupo de estudiantes no resilientes, se encontraron diferencias estadísticamente significativas en los factores de trabajo, donde las puntuaciones en promedio son más altas en el grupo de alumnos resilientes (ver tabla 2). Esto indica que las personas resilientes tienen una motivación al logro orientada hacia la realización de tareas, ven al trabajo con gusto y como un reto. A su vez, estos trabajos o labores están sometidos a una autoevaluación para realizar cada vez mejores ejecuciones, cuidando su perfeccionamiento. Es importante recordar que los alumnos identificados como resilientes en este trabajo tienen calificaciones promedio superiores a ocho, por lo que se puede asumir que a pesar de haber sufrido algún evento estresante importante están teniendo al menos un buen desempeño escolar. Locus de control Al realizar la medida de locus de control y comparar los puntajes de los factores respectivos se encontró que el grupo de alumnos con resiliencia presenta puntajes promedio más altos que los alumnos no resilientes en el factor de locus de control interno (ver tabla 3). Esto muestra que los alumnos resilientes, predominantemente, atribuyen como origen de sus conductas a su propia persona, por lo que existe en ello una fuerza interna que los autoregula. Por lo tanto, muestran iniciativa, interés personal para la realización y participación de actividades, en este caso principalmente en la escuela, motivo por el cual su desempeño en este campo puede verse incrementado debido a que ellos auto dirigen sus actividades. Conclusiones El presente estudio se realizó en una muestra de estudiantes provenientes de poblaciones que mayoritariamente tienen un nivel socioeconómico bajo, en los municipios de Chimalhuacán y Chalco, del Estado de México. El hecho de ser estudiantes a nivel bachillerato representa una ventaja en sí, porque la escuela misma puede significar un factor de protección, aún así, contar con niveles de escolaridad más altos no im- Tabla 2. Motivación al logro por alumnos resilientes y no resilientes Factor Resiliente No Resiliente Valor de t Prob. Media Desv. Estándar Media Desv. Estándar Trabajo 3.8937 .48922 3.7216 .59546 2.255 .025 Maestría 4.5408 .34496 4.3650 .52052 2.685 .008 Competencia 2.9583 .80878 2.9792 .79359 -.199 .842 Valor de t Prob. Tabla 3. Locus de control por alumnos resilientes y no resilientes Factor Resiliente No Resiliente Media Desv. Estándar Media Desv. Estándar Interno 4.6601 .40400 4.5008 .51113 2.441 .015 Externo 2.0357 .75245 2.0444 .76317 -.087 .931 Afectivo 2.3088 .91390 2.3872 .89327 -.666 .506 Psicología Iberoamericana | Motivación al logro y el locus de control en estudiantes resilientes de bachillerato del Estado de México | 55
  • plica garantía alguna de un mejor desarrollo de vida y/o ascenso económico. Como se pudo observar, los participantes en este estudio presentan diferentes niveles de vulnerabilidad y muchos de ellos han estado sometidos a diversos sucesos de vida estresores. Cardozo y Alderete (2009) hacen referencia a diversos estudios en donde los principales factores de riesgo para el desarrollo de los jóvenes son: divorcio o pérdida de trabajo de los padres, muerte de algún familiar cercano, abuso sexual, violencia psicológica o física, y bajo nivel socioeconómico. En esta investigación, los sucesos estresores de vida y por ende, factores de riesgo que reportaron los alumnos que fueron identificados como resilientes son similares a los que indican estos autores, además, para ser clasificados como tales, la segunda condición fue que tuvieran un promedio escolar mayor a ocho, lo que indicaría que cumplen con lo establecido por la definición de resiliencia, ya que existieron participantes que reportaron eventos estresores de vida pero bajos promedios escolares, lo que mostraría sólo su vulnerabilidad y no estar desarrollando alguna habilidad resiliente. En la evaluación de la motivación al logro los resilientes tienen promedio más alto que los no resilientes en los factores de trabajo y maestría, lo que indica que los alumnos resilientes tienen una orientación hacia alcanzar cierto estándar de excelencia; organización, manipulación y dominio del medio físico y social, les interesa superar obstáculos, tienen un elevado nivel de trabajo, y buscan realizar sus ejecuciones cada vez mejor, atributos que conforme al autor de este concepto, McClelland (1989) presentan las personas con trabajo y maestría. Esta diferencia concuerda con la evaluación obtenida por Palomar y Matus (2010), que concluyeron que las personas con resiliencia contaban con una mayor motivación al logro en el factor de maestría. Habría que recordar lo que indica Alonso (2000) sobre la motivación al logro en estudiantes: se caracterizan por realizar preguntas en clase para aclarar sus dudas, comentan sus errores, repasan sus tareas para ver posibles equivocaciones, tienen como meta principal el aprender, independientemente de los elogios que puedan recibir. En la medida de locus de control que está compuesta por locus de control interno externo y efectivo, se encontró que los resilientes tienen un locus de con- 56 | Psicología Iberoamericana | María de Lourdes Torres Cruz · Armando Ruiz Badillo trol interno más alto que los no resilientes; en los otros factores no hay diferencias estadísticamente significativas, por lo que lo se puede identificar que los resilientes tienen una regulación interna y el foco de su conducta lo sitúan a partir de su propio esfuerzo. Lomelí (1999) afirma que la forma atribucional de los estudiantes se relaciona con el desempeño académico, por ello el éxito escolar tiene que ver con el locus de control interno, principalmente en la medida de que el alumno percibe las consecuencias de sus acciones como propias de él. Este hallazgo concuerda con Becoña (2006), que afirma que el locus de control es un factor que se promueve en la resiliencia y protege de los estresores de la vida, así también con estudios realizados en Latinoamérica, como el de Saavedra y Villalta (2008) y el de Villalobos Cano (2009), y en específico en México, los de González Arratia et. al (2008), que indican que los adolescentes con resiliencia tienen un locus de control interno. En la educación se vuelve central la posibilidad de identificar y fomentar la resiliencia de los estudiantes, para que puedan enfrentar su crecimiento e inserción social de modo favorable (Kotliarenco, Cáceres & Fontecilla, 1997). Identificar a alumnos en riesgo y generar en ellos capacidades de resiliencia es una prioridad que se debe tomar en cuenta en las actividades cotidianas de toda escuela, por ello es relevante incorporar en los programas educativos, actividades que ayuden a promover fortalezas internas como: habilidades para la vida, límites claros y firmes en la acción educativa, motivación al logro, creatividad e iniciativa entre otras. Además de realizar intervenciones específicas en las escuelas para identificar, por medio de encuestas similares a la empleada en el presente estudio, a alumnos resilientes, y posteriormente diseñar la intervención educativa tomando en cuenta el contexto escolar y comunitario para promover las conductas resilientes. Otra recomendación es que la resiliencia puede ser promovida en el contexto educativo a través de educadores, orientadores, tutores, profesores, dando relevancia a proyectos enfocados a la disposición de disminuir los factores de riesgo y haciendo énfasis en la promoción de los factores protectores; también por medio de la familia, al lograr su inserción en el medio escolar y crear nexos directos entre profesores y padres de familia (Barroso & Mendez, 2008). ◆
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  • Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 58-65. issn 1405-0943 Validez divergente y convergente del instrumento de autoeficacia al tratamiento en diabetes Divergent and Convergent Validity of the Diabetes Treatment Self-efficacy Instrument Arturo Del Castillo Arreola* Rebeca María Elena Guzmán Saldaña Scarlett Iglesias Hoyos Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo Isabel Reyes Lagunes Universidad Nacional Autónoma de México Resumen Factores psicosociales, como la percepción de autoeficacia para seguir el tratamiento, han mostrado ser importantes predictores de las conductas de autocuidado de pacientes con diabetes tipo 2. El Instrumento de Autoeficacia al tratamiento en diabetes ha mostrado tener características psicométricas adecuadas para medir esta variable en México; sin embargo, no se cuentan con datos de validez convergente y divergente de la prueba. Para realizar esta validación participaron 240 pacientes con diagnóstico confirmado de diabetes tipo 2, seleccionados de forma intencional en centros de salud del estado de Hidalgo. Los resultados del análisis de correlación de Pearson indican relaciones positivas entre el nivel de autoeficacia y de bienestar psicológico, y correlaciones negativas con los niveles de malestar emocional y hemoglobina glucosilada. La escala validada podrá ser utilizada en el monitoreo de los niveles de autoeficacia al tratamiento en pacientes con diabetes en clínicas del primer nivel de atención en salud de nuestro país. Palabras clave: autoeficacia, instrumento, validez convergente, validez divergente, diabetes. Abstract Psychosocial factors as treatment self-efficacy have shown to be important predictors of diabetes self-management behaviors. The Diabetes Treatment Self-efficacy Instrument have shown proper psychometric characteristics to measure this variable in Mexico, nevertheless, it doesn’t exist convergent and divergent validity data of this questionnaire. In order to make this validation, an intentional sample of 240 patients with type 2 diabetes were invited at Hidalgo’s health centers. Pearson correlation coefficient results indicate positive relations between self-efficacy treatment and psychological well being levels; and negative relations between self-efficacy, distress and glycated hemoglobin levels. The validated scale may be used in the monitoring of self-efficacy treatment levels with diabetes patients at first level health attention clinics of our country. Keywords: self-efficacy, instrument, convergent validity, divergent validity, diabetes * Para cualquier comentario sobre el presente artículo comunicarse con: Arturo Del Castillo Arreola. 771 7172000 Ext. 5104, artur78@yahoo.com Rebeca María Elena Guzmán Saldaña. 771 7172000 Ext. 5104, remar64@yahoo.com.mx Scarlett Iglesias Hoyos. 771 7172000 Ext. 5104, scarlett_iglesias@hotmail.com Isabel Reyes Lagunes. 55 56322323, lisabel@servidor.unam.mx 58 | Psicología Iberoamericana | Arturo Del Castillo Arreola · Rebeca María Elena Guzmán Saldaña · Scarlett Iglesias Hoyos · Isabel Reyes Lagunes
  • INTRODUCCIÓN Dentro del grupo de padecimientos crónico-degenerativos cuya prevalencia ha aumentado de forma alarmante las últimas décadas se encuentra la diabetes (Secretaría de Salud [ssa], 2010). Se calcula que en el mundo hay aproximadamente 366 millones de personas con esta condición y se estima que esta cifra aumente a 552 millones para el año 2030 (Federación Internacional de Diabetes [fid], 2011). México ocupa el séptimo lugar a nivel mundial entre los países con un mayor número de pacientes con diabetes, con alrededor de 10.3 millones de personas, y se estima que para el 2030 ocupe el sexto lugar, con 16.4 millones de personas (fid, 2011). De los distintos tipos de diabetes que existen, del 90 al 95% de los pacientes padecen diabetes tipo 2. Este tipo de diabetes (antes denominada diabetes mellitus no insulino dependiente (DMNID), diabetes tipo II o diabetes del adulto) es aquella que se presenta en individuos que tienen resistencia a la insulina y habitualmente una deficiencia relativa (en lugar de absoluta) de ésta (ADA, 2012a). Para el tratamiento de la enfermedad resulta fundamental que el paciente lleve a cabo modificaciones en su conducta, como: 1) seguir un plan alimenticio personalizado y cuidar su peso corporal, 2) auto monitorear sus niveles de glucosa en sangre y/o en orina, 3) llevar a cabo actividades físicas continuamente, 4) atender a las indicaciones farmacológicas correspondientes, y 5) realizar visitas a diferentes especialistas de la salud (ADA, 2012b). Este tratamiento es relativamente complejo, prolongado y requiere de disciplina, planeación y adaptación a cambios que los pacientes y sus familias no siempre están preparados para desempeñar (Hotz, Kaptein, Pruitt, Sánchez-Sosa & Willey, 2003). Autoeficacia al tratamiento en diabetes Dentro del grupo de factores psicosociales relacionados con el manejo de la enfermedad, las creencias de autoeficacia hacia el tratamiento intervienen de manera significativa en el automanejo y los resultados de pacientes con diabetes (Del Castillo & Martínez, 2010). El constructo de autoeficacia fue introducido por Bandura (1997) y representa un aspecto nuclear de la teoría social cognoscitiva. De acuerdo con esta teoría, la motivación humana y la conducta están re- gulados por el pensamiento e involucran tres tipos de expectativas: a) aquéllas relacionadas con la situación, en la que las consecuencias son producidas por eventos ambientales independientes de la acción personal, b) las de resultado, que se refieren a las creencias de que una conducta producirá determinados resultados, y por último, c) las expectativas de autoeficacia o autoeficacia percibida, que son las creencias que tiene una persona de poseer las capacidades para desempeñar las acciones necesarias que le permitan obtener los resultados deseados. Los niveles de autoeficacia determinan la motivación. Una vez que se ha iniciado un curso de acción, las personas con alta autoeficacia invierten más esfuerzo, son persistentes y mantienen mayor compromiso con sus metas frente a las dificultades (Bandura, 1997). Las investigaciones revelan que altos niveles de autoeficacia tienen consecuencias beneficiosas para el funcionamiento del individuo y su bienestar general (KleinHessling, Lohaus & Ball, 2005). Con relación a las conductas preventivas en salud, los individuos con alta autoeficacia percibida tienen más probabilidad de iniciar cuidados preventivos, buscar tratamientos tempranos y ser más optimistas con respecto a la eficacia de éstos (Grembowski, Patrick, Diehr, Durham, Beresford et al., 1993). Además, las personas con alta autoeficacia percibida también tienen mayor probabilidad de recuperarse mejor y más rápidamente de las enfermedades que quienes tienen baja autoeficacia (Grembowski et al., 1993). Debido a que el automanejo de la diabetes involucra una serie de factores conductuales, personales y ambientales que interactúan en la realización de las actividades cotidianas de autocuidado, se han asociado altos niveles de autoeficacia con un adecuado automanejo en diabetes en adolescentes (Littlefield, Craven, Rodin, Daneman, Murray et al., 1992); y adultos con diabetes tipo 1 y tipo 2 (Aljasem, Peyrot, Wissow & Rubin, 2001; Bernal, Woolley, Schenaul & Dickinson, 2000; King et al., 2010). Con respecto a la evaluación de la autoeficacia en personas con diabetes, se han diseñado diversos instrumentos de medición, muchos enfocados a pacientes con diabetes tipo 1, como la Escala de Autocuidado en Diabetes (Confidence in Diabetes Self-Care Scale) (Van der Ven, Adér, Weinger, Van der Ploeg, Yi et al., 2000), que Psicología Iberoamericana | Validez divergente y convergente del instrumento de autoeficacia al tratamiento en diabetes | 59
  • es un instrumento de autorreporte de 20 reactivos, los cuales evalúan aspectos como la autoeficacia y la habilidad percibida para desempeñar tareas de autocuidado. Entre las escalas construidas para pacientes con diabetes tipo 2 se encuentra el Cuestionario para la Autoeficacia en Diabetes (DSEQ, por sus siglas en inglés), desarrollado por Robin, Little y McGuire (2004) con el propósito de evaluar dos aspectos generales de este constructo: las creencias acerca de la importancia de seguir tareas de autocuidado y la confianza en la habilidad para realizar dichas tareas. También se encuentra el Cuestionario Multidimensional de Diabetes (Talbot, Nouwen, Gingras, Goselin & Audet, 1997), que evalúa aspectos sociales y cognoscitivos relacionados con la diabetes, y está integrado por tres subescalas: 1) percepciones de la diabetes y apoyo social; 2) reforzamiento de conductas positivas y erróneas relacionadas con actividades de autocuidado; 3) autoeficacia y expectativas de resultados relacionadas con el tratamiento de la diabetes. Por último, la Escala de Empoderamiento en Diabetes (Diabetes Empowerment Scale), es un instrumento elaborado por el Michigan Diabetes Research and Training Center (MDRTC, 2008) que representa una medida válida y confiable para evaluar la autoeficacia relacionada con el cuidado de la diabetes en diversos contextos. Instrumento de autoeficacia al tratamiento en diabetes Si bien es cierto que se han diseñado múltiples instrumentos que evalúan la autoeficacia en personas con diabetes tipo 1 y tipo 2, éstos, por lo general, no dirigen sus reactivos hacia conductas específicas como la realización de actividad física, toma adecuada de medicamentos y seguimiento del plan alimenticio; además de que no existía una escala con las características mencionadas que hubiera sido estandarizada en población mexicana. De ahí que en un estudio previo, Del Castillo (2010) llevó a cabo la construcción de Instrumento de Autoeficacia al Tratamiento en pacientes con diabetes tipo 2 en México. El instrumento quedó conformado por 14 reactivos distribuidos en los siguientes factores: 1) autoeficacia en el seguimiento del plan alimenticio (seis reactivos); 2) autoeficacia en la realización de activi- dad física (cinco reactivos) y 3) autoeficacia en la toma de medicamentos orales (tres reactivos). Se realizó un análisis alpha de Cronbach para determinar la consistencia interna de la escala en su totalidad, así como las tres subescalas resultantes. La escala total tuvo un índice alpha de .83, mientras que los índices alpha de las subescalas fueron los siguientes: 1) autoeficacia en el seguimiento del plan alimenticio .78; 2) autoeficacia en la realización de actividad física .80; y 3) autoeficacia en la toma de medicamentos orales .63. Al tener como antecedentes los datos de evidencias de validez de constructo obtenidos mediante la identificación de las dimensiones del instrumento, el propósito del presente estudio consistió en mostrar evidencias de validez de constructo convergente y divergente del Instrumento de Autoeficacia al tratamiento en pacientes con diabetes. Para alcanzar el objetivo antes señalado se midieron variables como el malestar emocional asociado a la diabetes y el nivel de hemoglobina glucosilada que teóricamente divergen con el constructo autoeficacia al tratamiento. También se midió el nivel de bienestar psicológico, variable que converge teóricamente con el constructo en cuestión. Se esperaban correlaciones moderadas y negativas (-.30 a -.50) entre el nivel de autoeficacia al tratamiento en diabetes, el nivel de hemoglobina glucosilada y el de malestar emocional asociado a diabetes de la muestra en estudio. Por otro lado se esperaban correlaciones moderadas y positivas (.30 a .50) entre el nivel de autoeficacia y el nivel de bienestar psicológico de los pacientes seleccionados. Método Sujetos En el estudio participaron 240 pacientes con diagnóstico confirmado de diabetes tipo 2 seleccionados de forma intencional en centros de salud del estado de Hidalgo. De la muestra total, 63 (26.3%) eran hombres y 177 (73.8%) mujeres. Con respecto a la escolaridad, 181 (75.4%) de los participantes contaban con primaria, 35 (14.6%) con secundaria, 18 (7.5%) preparatoria y 6 (2.5%) con licenciatura. En la distribución de los participantes con respecto a la ocupación, 125 (52.1%) eran amas de casa, 48 60 | Psicología Iberoamericana | Arturo Del Castillo Arreola · Rebeca María Elena Guzmán Saldaña · Scarlett Iglesias Hoyos · Isabel Reyes Lagunes
  • (20%) contaban con un trabajo de tiempo completo, 38 (15.8%) un trabajo de medio tiempo, 11 (4.6%) presentaban una discapacidad que les impedía trabajar, 10 (4.2%) eran desempleados y 6 (2.5%) estaban retirados. Por lo que respecta al estado civil, 158 (65.8%) de los participantes estaban casados o vivían en unión libre, mientras que 82 (34.2%) vivían solos. En cuanto a los años de diagnóstico, 22 (9.2%) de los participantes tenían menos de un año de diagnóstico, 81 (33.8%) habían sido diagnosticados de dos a cinco años antes de la evaluación, 62 (25.8%) tenían entre seis y 10 años de diagnóstico, mientras que 75 (31.3%) de ellos contaban con más de 11 años. De acuerdo con el tipo de tratamiento, la muestra estuvo distribuida de la siguiente manera: 187 (77.9%) sólo tomaban hipoglucemiantes orales, 47 (19.6%) combinaban hipoglucemiantes orales e insulina, 4 (1.7%) utilizaba únicamente insulina, mientras que 2 (.8%) tenía como tratamiento únicamente un plan alimenticio. Instrumentos Bienestar psicológico: Se midió utilizando la versión adaptada y validada en población mexicana con diabetes del Índice de Bienestar Psicológico OMS-5 (WHO-5 Well-Being Index) (Del Castillo, Rodríguez, Martínez, Guzmán y Reyes-Lagunes, 2008). Este instrumento se diseñó para evaluar la dimensión de bienestar psicológico que considera muchos de los aspectos subjetivos de la calidad de vida, más allá de los aspectos objetivos, que se circunscriben a la evaluación de la capacidad o incapacidad de los pacientes para llevar a cabo sus actividades diarias (Bech, Olsen, Kajoller & Rasmussen, 2003). El OMS-5 es una escala autoaplicable, originalmente redactada en idioma danés, compuesta por cinco reactivos redactados en forma positiva con seis opciones de respuesta que van de 0, nunca, a 5, todo el tiempo. Los reactivos se distribuyen en tres áreas: humor positivo (buen humor, relajado), vitalidad (estar activo y despertar descansado) e interés general (estar interesado en las cosas). Se ha utilizado con mucho éxito como prueba de detección de depresión en centros de primer nivel de atención en salud en distintos estudios y ha mostrado altos índices de sensibilidad y especificidad en relación con otros instrumentos que también detectan depresión (Henkel et al., 2003). La adaptación del instrumento en pobla- ción mexicana mantiene la conformación de un solo factor y muestra datos de consistencia interna por la fórmula alpha de Cronbach de .82 (Del Castillo et al., 2008). Control metabólico: Se evaluó mediante el índice de Hemoglobina Glucosilada (HbA1c) que corresponde al promedio en el nivel de glucosa en los tres meses anteriores a la toma de la muestra (ADA, 2012a). Malestar emocional asociado a diabetes: Se evaluó con la versión adaptada en población mexicana del Cuestionario de Áreas Problema en Diabetes-PAID (Del Castillo & Reyes- Lagunes, 2010). El instrumento consta de 16 reactivos distribuidos en tres factores: 1) emociones negativas (siete reactivos), 2) problemas relacionados con el tratamiento (seis reactivos) y 3) problemas relacionados con el apoyo (tres reactivos). Es una escala tipo Likert que presenta reactivos relacionados con eventos relacionados con el manejo de la diabetes y cuenta con cinco opciones de respuesta que van de 1, “no es un problema”, a 5, “es un problema grave”. La escala total presenta un índice de consistencia interna de Cronbach de .90. Procedimiento Para conocer la validez convergente y divergente del Instrumento de Autoeficacia al Tratamiento en Diabetes se llevaron a cabo correlaciones producto momento de Pearson entre la escala total y subescalas de la prueba antes señalada, el Índice de Bienestar Psicológico OMS-5, el indicador de Hemoglobina Glucosilada HbA1c y el Cuestionario de Áreas Problema en Diabetes PAID. Resultados En la tabla 1 se muestran los resultados del análisis de correlación de Pearson para conocer las relaciones entre las escalas y subescalas del Instrumento de Autoeficacia en Diabetes con las escalas y subescalas del Cuestionario de Áreas Problema en Diabetes (PAID), el Instrumento de Bienestar Psicológio (OMS) y el nivel de control metabólico medido con el índice de hemoglobina glucosilada HbA1c de los pacientes. Como se observa en la tabla 1, existen relaciones estadísticamente significativas entre el nivel de autoeficacia total con el nivel de hemoglobina glucosilada, el nivel de bienestar psicológico medido con el OMS-5, así Psicología Iberoamericana | Validez divergente y convergente del instrumento de autoeficacia al tratamiento en diabetes | 61
  • Tabla 1. Correlaciones del Instrumento de Autoeficacia al Tratamiento en Diabetes y sus subescalas con otras variables de efecto HbA1c OMS- 5 PAID Total PAID Emociones PAID Tratamiento PAID Apoyo Autoeficacia Total -.19* .32* -.42* -.31* -.43* -.33* Autoeficacia Alimentación -.24* .33* -.39* -.29* -.40* -.29* Autoeficacia Ejercicio -.05 .27* -.29* -.22* -.28* -.24* Autoeficacia Medicameno -.21* .10 -.16 -.01* -.28* -.16* Nota. * Correlaciones significativas p<.01 Tabla 2. Coeficientes estandarizados de regresión lineal simple teniendo como variable independiente el nivel de autoeficacia total del instrumento R2 B t Sig. HbA1C .036 -.190 -1.899 .061 OMS-5 .108 .328 3.756 .000 PAID Total .183 -.428 -5.117 .000 Nota. * p<.01 como con el nivel de malestar emocional total medido con el PAID. Se muestra que a mayor nivel de autoeficacia al tratamiento encontraremos niveles mayores de bienestar psicológico y niveles menores de hemoglobina glocosilada y malestar emocional en la muestra estudiada. También se realizó análisis de regresión lineal simple para conocer si el nivel total de autoeficacia al tratamiento cuenta con capacidad predictiva sobre los niveles totales del instrumento de bienestar psicológico y el nivel de hemoglobina glucosilada. De acuerdo con los datos que se muestran en la tabla 2, el nivel de autoeficacia al tratamiento predice el 10% de la varianza explicada del bienestar psicológico y el 18% de la varianza del malestar emocional asociado a diabetes en la muestra de estudio; cabe mencionar que estos resultados son estadísticamente significativos. Discusión Se llevó a cabo análisis de asociación y predictivos para dar muestras de validez convergente y divergen- te del Instrumento de Autoeficacia al Tratamiento en Diabetes. Para alcanzar el objetivo antes señalado se realizaron análisis de correlación de Pearson y análisis de regresión lineal simple, incluyendo los niveles de autoeficacia, malestar emocional, bienestar psicológico y hemoglobina glucosilada de una muestra de pacientes con diabetes. Con respecto a los datos de validez convergente se encontró que mientras mayor sea el nivel de autoeficacia al tratamiento, mayor será el nivel de bienestar psicológico de los pacientes con diabetes. Las correlaciones positivas estadísticamente significativas entre ambas variables se mantienen en las escalas de autoeficacia al plan alimenticio y autoeficacia en la realización de actividad física. Por lo que respecta al análisis predictivo, el nivel de autoeficacia al tratamiento explica un porcentaje moderado del bienestar psicológico de estos pacientes. Estos datos muestran convergencia entre las dos medidas y añaden información a los resultados encontrados en otros estudios, que demuestran que altos ni- 62 | Psicología Iberoamericana | Arturo Del Castillo Arreola · Rebeca María Elena Guzmán Saldaña · Scarlett Iglesias Hoyos · Isabel Reyes Lagunes
  • veles de autoeficacia tienen consecuencias beneficiosas para el funcionamiento del individuo y su bienestar general (Klein-Hessling, Lohaus & Ball, 2005). Además, los estudios indican que los individuos con alta autoeficacia percibida también tienen más probabilidad de evaluar su salud como mejor, estar menos enfermos o depresivos, y recuperarse mejor y más rápidamente de las enfermedades, que las personas con baja autoeficacia (Grembowski et al., 1993). Asimismo, mayores niveles de bienestar psicológico y de autoeficacia al tratamiento incidirán en la motivación del paciente, aumentando la probabilidad de que invierta mayor esfuerzo en llevar a cabo las conductas de tratamiento, que sea más persistente y mantenga mayor compromiso con sus metas frente a las dificultades (Bandura, 1997). La validez divergente del instrumento se exploró correlacionando la escala total y cada una de las subescalas del PAID con el Instrumento de Autoeficacia en Diabetes y sus diferentes dimensiones. Se encontraron relaciones estadísticamente significativas negativas entre los puntajes de ambos instrumentos en cada una de sus subescalas, a excepción de la de autoeficacia al medicamento. Así, a mayor nivel de malestar emocional hubieron niveles menores de autoeficacia al tratamiento total, así como en las subescalas que miden la autoeficacia al seguimiento del plan alimenticio y a la realización de actividad física. Estos datos coinciden con investigaciones previas que señalan la relación entre altos niveles de malestar emocional y bajos niveles de autoeficacia para llevar a cabo las conductas de autocuidado en pacientes con distintos problemas crónicos (Lloyd, Wing, Orchard & Becker, 1993). Las reacciones emocionales que el paciente experimenta ante estresores externos pueden generar cambios en el nivel de autoeficacia al tratamiento, lo que posteriormente derivará en menores niveles de actividad física, menor seguimiento del plan alimenticio y de la toma de medicamentos (Albright, Parchman & Burge, 2001; Lin, Katon, Von, Korff, Rutter et al., 2004). También se exploró la validez divergente del Instrumento de Autoeficacia al tratamiento al correlacionar los puntajes de la escala total y sus subescalas con el nivel de control metabólico de los pacientes que conformaron la muestra estudiada. Se utilizó el nivel de hemoglobina glucosilada como indicador de control metabólico del promedio de glucosa en sangre de los pacientes durante los tres meses anteriores a la medición. Los resultados indican que a mayor nivel de autoeficacia en diabetes menor será el nivel de hemoglobina glucosilada de los pacientes. Las correlaciones negativas se mantienen en las subescalas del instrumento de autoeficacia al tratamiento, con excepción de la subescala de autoeficacia a la realización de actividad física. Por lo que respecta al análisis predictivo, el nivel de autoeficacia al tratamiento explica un porcentaje moderado del malestar emocional de los pacientes. Estos resultados coinciden con investigaciones previas que han mostrado que debido a que el automanejo de la diabetes involucra una serie de factores conductuales, personales y ambientales que interactúan en la realización de las actividades cotidianas de autocuidado, altos niveles de autoeficacia se asocian con un adecuado automanejo en diabetes (Aljasem, Peyrot, Wissow & Rubin, 2001; King et al., 2010). Ahora se cuenta con una medida confiable y válida para medir la autoeficacia al tratamiento en pacientes con diabetes tipo 2 en México. La mayor parte de los instrumentos diseñados para medir esta variable se han desarrollado en otros países y en pacientes con diabetes tipo 1 (Van der Ven et al., 2000). De aquellos enfocados a la evaluación de pacientes con diabetes tipo 2, en su mayoría no abarcan la gama de conductas específicas que estos pacientes suelen llevar a cabo para tener un adecuado control de la enfermedad (MDRTC, 2008; Robin et al., 2004; Talbot et al., 1997). Los resultados del presente estudio muestran una adecuada validez convergente y divergente del Instrumento de Autoeficacia al Tratamiento en Diabetes. Esta prueba es un instrumento de breve aplicación que podrá utilizarse en la consulta médica para identificar el nivel de autoeficacia al tratamiento en pacientes con diabetes tipo 2, lo que permitirá tomar decisiones adecuadas para el manejo del problema y desarrollar intervenciones psicológicas exitosas que ayuden al paciente a tener un adecuado control metabólico y una mejor calidad de vida. ◆ Psicología Iberoamericana | Validez divergente y convergente del instrumento de autoeficacia al tratamiento en diabetes | 63
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  • Michigan Diabetes Research and Training Center (MDRTC) (2008). Diabetes Empowerment Scale (DES). Recuperado el 30 de abril de 2008 de http:// www.measurementexperts.org/instrument _reviews. asp?detail=71 Robin, N. Little, M. & McGuire, H. (2004). Diabetes SelfEfficacy Questionnaire (DSEQ). Journal of Health Psychology, 12, 5-33. Secretaría de Salud de Hidalgo. (2010). Actualización del programa de programa estatal de salud. Hidalgo: ssh. Talbot F, Nouwen A, Gingras J, Gosselin M. & Audet J. (1997). The assessment of diabetes related cognitive and social factors: the Multidimensional Diabetes Questionnaire. Journal of Behavioral Medicine, 20(3), 291-312. Van der Ven, N., Adèr, H., Weinger, K., Van der Ploeg, Yi, J., Snoek, F. & Pouwer, F. (2000). The Confidence in Diabetes Self-Care Scale. Psychometric properties of a new measure of diabetes-specific self-efficacy in Dutch and U.S. patients with type 1 diabetes. Diabetes Care, 21, 41-67. Fecha de recepción: septiembre 2012 Fecha de aceptación: noviembre 2012 Psicología Iberoamericana | Validez divergente y convergente del instrumento de autoeficacia al tratamiento en diabetes | 65
  • Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 67-73. issn 1405-0943 Análisis exploratorio de un modelo para el manejo de desastres en niños tabasqueños The Development of a Disaster Management Model Directed to Tabascan Children: An Exploratory Analysis Ana Luisa Quezadas Barahona* Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo Judith Pérez-Castro** Universidad Juárez Autónoma de Tabasco Resumen En este artículo se exponen los resultados y se valoran los alcances de una investigación exploratoria cuyo objetivo fue diseñar un modelo de recuperación psicoafectiva para situaciones de desastre, basado en la propuesta del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (unicef). El trabajo consistió en un estudio de caso, construido a partir de un muestreo aleatorio, desarrollado con nueve niños y niñas de la ranchería Tierra Amarilla, tercera sección, del estado de Tabasco. Además del taller sobre el manejo de desastres, se aplicó un pre-test y un post-test para ver si efectivamente había algún cambio en el comportamiento de los infantes. Algunos de los avances registrados fueron el manejo de las medidas de prevención, la ampliación de la perspectiva sobre los desastres y los aprendizajes que se pueden obtener de ellos. Sin embargo, en aspectos como las habilidades de resiliencia y los valores se observaron pocos cambios. Palabras clave: atención psicológica, resiliencia, prevención de desastres, niños. Abstract In this paper, we discuss the results of an exploratory research whose objective was to design a psychological model to cope with disasters, based on the proposal made by the United Nations Children’s Fund (unicef), and to assess its effects. Mainly, it was a case study, made up by a random sampling, developed with nine children from a Tabascan village called Tierra Amarilla, third section. Along with the workshop on disasters management, we implemented a pre-test and a posttest in order to estimate the changes in the children’s psycho-emotional behavior. The participants showed some progresses, talking about the preventive measures. They also learnt about the different kinds of disasters, discussed about their own experiences and about the things they could learn after a disaster. However, at the same time, we noticed very few advances regarding their abilities of resilience and their values. Keywords: psychological assistance, resilience, disaster prevention, children. * Dirección postal: Av. Universidad s/n, Col. Magisterial. Villahermosa, Tabasco. C.P. 86040. Tel. (993) 314-31-41. Fax (993) 314-31-41 annyquezadas@hotmail.com ** Dirección postal: Av. Universidad s/n, Col. Magisterial. Villahermosa, Tabasco. C.P. 86040. Tel. (993) 314-31-41. Fax (993) 314-31-41. pkjudith33@yahoo.com.mx 66 | Psicología Iberoamericana | Ana Luisa Quezadas Barahona · Judith Pérez-Castro
  • INTRODUCCIÓN En las últimas dos décadas, Tabasco ha sufrido por lo menos siete inundaciones de mediana y gran magnitud. En términos económicos, los impactos más severos se han registrado en el 2007, 2008 y 2010. (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2012). Pero las pérdidas han alcanzado los diferentes ámbitos: político, social, educativo y personal, además de que han evidenciado la necesidad de preparar a las personas para enfrentar futuras catástrofes y manejar sus posibles consecuencias. La investigación cuyos resultados aquí se presentan, retoma esto último y busca atender a la población infantil a través de un modelo de recuperación psicoafectiva, con base en la propuesta hecha por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (unicef) (2007, 2008b y 2010). Abordar este grupo se justifica no sólo porque constituye uno de los más vulnerables, junto con las personas con capacidades especiales y las de la tercera edad (Robles & Medina, 2002), sino también porque los niños y adolescentes son los que mayor atención psicológica han requerido a partir de los fenómenos hidrometeorológicos, alrededor del 59% del total de consultas brindadas por el Sector Salud (cepal, 2011). Además, se ha reportado que debido a la capacidad de respuesta de las instituciones públicas del estado, ciertos sectores de la población no han tenido ningún acompañamiento psicológico, lo que aumenta la probabilidad de ocurrencia de trastornos emocionales, conductuales y otras alteraciones (cepal, 2012). Paralelamente, existe un vasto trabajo en torno a la atención de la salud mental en escenarios de riesgo y de desastre que puede ser retomado para desarrollar estrategias que respondan a las necesidades de la población infantil tabasqueña. Uno de los estudios más importantes es el de Taylor (1989). En él se plantea un método de intervención enfocado a las víctimas. Se distinguen seis tipos, de las primarias a las sextarias, cuyas necesidades pueden ir desde el manejo de los estados de shock y la expresión de sus emociones o sentimientos, hasta la formación para el apoyo emocional hacia otras personas y el mantenimiento del orden. Por su parte, Gerrity y Flinn (2000) analizan los factores que incrementan la vulnerabilidad psicológica, como: la proximidad y el tiempo de exposición al desastre, la falta de apoyo familiar, comunitario o social y la victimización secundaria. Aquí se destaca el riesgo en el que se encuentran los infantes debido a que muchos de los aspectos fundamentales para sus vidas, a saber, el hogar, sus relaciones interpersonales y contextos más próximos, tienden a verse afectados. En el mismo tenor que Taylor, estos autores señalan la importancia de realizar un diagnóstico antes de ofrecer cualquier tipo de asistencia, pues no todas las víctimas generarán una psicopatología. Uno de los estudios más representativos sobre la atención psicológica a menores es el de Quiroz (2005), La recuperación psicoafectiva de niños afectados por desastres y conflictos armados, que parte de cinco grandes ejes: 1) las necesidades básicas y superiores de los niños, 2) la democratización del conocimiento, 3) la sinergia en la terapia auto-ayuda, 4) la familia como centro de socialización terapéutico básico y 5) la recuperación de las formas tradicionales. Propone una metodología para la recuperación psicoafectiva que parte de la base de la estrategia de atención primaria a la salud (APS) del unicef. El fin último es fortalecer la autoestima de los infantes, estimularlos a que expresen sus sentimientos y ayudarlos a encontrar el sentido de sus experiencias derivadas del desastre. Otro aporte es el manual-guía de Palacio (2000), en el que se abordan diferentes cuestiones de la salud, en general y de la salud mental, en particular. Su población objetivo son los infantes por debajo de los cinco años que no han tenido suficiente apoyo social y familiar. En este contexto, la resiliencia se considera fundamental para el desarrollo de los factores protectores que ayudarán a los niños a superar el trauma y a lograr su bienestar, mientras que la escuela representa el medio principal para poner en marcha la estrategia de intervención. Sin embargo, esta propuesta se concentra en hacer una detallada descripción de los elementos del modelo y de las actividades a desarrollar en condiciones de crisis, de modo que, al final, los ejes orientadores para la promoción y prevención de la salud mental quedan un tanto desdibujados. En este mismo enfoque de cuidado a la salud mental se encuentra la investigación de Santiesteban, Castro, González y Sánchez (2010), sólo que, en esta ocasión, las unidades de observación son un grupo de 10 niños y niñas en edad escolar que sufrieron los Psicología Iberoamericana | Análisis exploratorio de un modelo para el manejo de desastres en niños tabasqueños | 67
  • efectos de los huracanes Gustav e Ike. Aquí se destaca la utilización de técnicas proyectivas para el seguimiento de ciertos trastornos emocionales y del comportamiento. Se plantean, además, tres categorías de análisis psicológico: destrucción, afección emocional y recuperación. La principal debilidad es el número de personas que se abarcó, pero los autores concluyen que a pesar de esto el estudio les permitió observar la permanencia que pueden tener los problemas psicológicos en los niños, porque hubo la oportunidad de hacer un seguimiento a mediano plazo. Por su parte, Tanner, Rodríguez y Lazcano (2008) intentan ampliar esta noción que se tiene de los niños y jóvenes como sujetos altamente vulnerables y necesitados de protección, para proponer un cambio de perspectiva en la que se les considera como agentes para la reducción de los riesgos y desastres. Tomando dos experiencias con grupos juveniles, los autores distinguen cuatro fases de participación: la pasiva, la endógena, la exógena y la integrada, y sostienen que los niños y jóvenes poseen la capacidad para colaborar en la reconstrucción de sus comunidades, lo que, al mismo tiempo, fortalece su identidad y puede actuar como un factor protector de problemas psicosociales. No obstante, en este caso, sólo se plantean ideas muy generales de hacia dónde podrían ir dirigidas las acciones, sin llegar a la discusión de las implicaciones de cada una de las etapas, o bien, de la forma en que la participación de los niños y jóvenes podría obstaculizar o verse obstaculizada por las acciones de otros grupos. A la par de estas investigaciones se encuentran los reportes realizados por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (2003, 2005, 2008a, 2008b y 2009) y la organización Save the Children (2002, 2006), en donde se presentan resultados de estrategias y modelos de intervención implementados generalmente en condiciones de desastre y posdesastre. En estas propuestas se recuperan los aportes hechos desde la atención psicológica, en general, para adecuarla a las características y necesidades de la población infantil. Así, el propósito de este artículo es presentar y valorar los alcances de un modelo de recuperación psicoafectiva aplicado a un grupo de infantes en situación de desastre. Se retoman conceptos y categorías generados en esta área de la investigación psicológica y también elementos de la labor realizada por las orga- 68 | Psicología Iberoamericana | Ana Luisa Quezadas Barahona · Judith Pérez-Castro nizaciones internacionales dedicadas al cuidado de los derechos, la integridad y la salud de los niños. LOS RIESGOS Y DESASTRES EN LA POBLACIÓN INFANTIL Un desastre es el resultado del proceso de riesgo y se caracteriza porque implica la interrupción de las actividades de una comunidad o sociedad, provoca pérdidas materiales, económicas y/o humanas y, por lo general, rebasa la capacidad de respuesta de los individuos o grupos afectados (United Nations Environment Program, 2007). A nivel psicológico, los desastres tienen varias consecuencias, desde la negación y los estados de shock, hasta el fortalecimiento de ciertos rasgos de la personalidad. En concreto, en los infantes, los comportamientos tienden a diferenciarse de acuerdo a la edad. Según Caswell (2009), los síntomas más comunes que registran los niños entre uno y cinco años son: la ansiedad, el temor a separarse de los padres, las alteraciones en el sueño, la falta o el exceso de apetito, el miedo a animales o figuras fantásticas, el aislamiento o la poca expresividad de sus miedos o sentimientos, la zozobra ante símbolos o palabras que les recuerdan el siniestro, la recurrencia a ciertos juegos en los que se intentan recrear el desastre y algunos retrocesos en su desarrollo. Los menores entre los seis y los 11 años pueden tener conductas muy cercanas a las ya mencionadas, pero, además tienden a presentar sentimientos de culpabilidad, desórdenes de identidad, comportamientos autodestructivos, actitudes de rebeldía y tener manifestaciones somáticas (Caswell, 2009). En la mayoría de los casos, sin importar la edad y al igual que sucede con los adultos, se puede sufrir trastorno de estrés postraumático, con la dificultad de que en ocasiones los síntomas son menos perceptibles. Ante la ocurrencia de un siniestro, lo más importante es cuidar la integridad física y psicológica de los infantes. Sobre todo, las acciones deben orientarse a propiciar contextos y habilidades de resiliencia. En la psicología, el término resiliencia explica la situación de aquellas personas que logran mantenerse emocionalmente sanas y tener trayectorias de vidas exitosas, a pesar de haber crecido bajo condiciones desfavorables (Uriarte, 2005). La resiliencia tiene dos com-
  • ponentes: la resistencia a la adversidad, esto es, conservar la integridad, y la capacidad para restablecerse positivamente, no obstante los traumas o problemas que se hayan enfrentado (Uriarte, 2005). En el caso de los niños y niñas, Muñoz y de Pedro (2005) retoman el modelo de Gotteberg y sostienen que para proteger a los infantes y promover en ellos actitudes resilientes es necesario trabajar en tres niveles: el ambiente social, los recursos personales y las habilidades sociales. Sin embargo, en la población infantil y adolescente, los estudios de resiliencia se han enfocado principalmente en el maltrato. Los organismos internacionales son los que más han trabajado este tema en relación con los desastres, como parte de su estrategia general para propiciar una cultura del cuidado del medio, la prevención y el manejo de riesgos. Concretamente, en esta investigación, se recurrió al Modelo de Recuperación Psicoafectiva del unicef (2007), el cual forma parte de un programa más amplio denominado “El retorno a la alegría”. Su objetivo es mejorar la salud emocional de los menores que han pasado por situaciones de emergencia y desastre, a través de la construcción de ambientes resilientes. Se trata de una intervención en donde se utilizan actividades lúdicas y artísticas para que los niños canalicen sus emociones, expresen sus temores, rememoren sus experiencias y superen los traumas que les pudo haber producido el evento catastrófico. El modelo contiene tres ejes: la atención primaria en salud mental, las actitudes y el desarrollo del infante. Algunos de los temas que se abordan son: el desplazamiento, el duelo, la ansiedad, la autoestima, el empoderamiento familiar, el manejo de la agresividad y la ira, la conciencia y el valor de la vida, la comunicación y los valores (unicef, 2007). La recomendación es que se utilice una vez que se hayan restablecido los servicios básicos de la comunidad y que primero se implemente en la educación no formal y después en la formal, es decir, en las instituciones educativas (unicef, 2010). Por último, el unicef enfatiza que los protocolos son únicamente guías para orientar a los responsables de la intervención, pero que siempre será necesario hacer adecuaciones a medida que se vayan evidenciando los problemas y la sintomatología de los niños y niñas. MÉTODO El objetivo de la investigación fue diseñar y poner en marcha un modelo de intervención para el desarrollo de las habilidades de afrontamiento de desastres en estudiantes de educación primaria, con base en las características y demandas que esta población señalaba como prioritarias. Se trata de un estudio caso intrínseco en el que se trabajó con un grupo de nueve menores. Se partió del supuesto de que la población infantil es uno de los grupos más vulnerables ante la ocurrencia de un desastre y, hasta ahora, en el estado de Tabasco, ésta no ha sido tratada eficientemente. De esta manera, un modelo de intervención que atienda sus necesidades psicoafectivas y cognitivas podría mejorar sus habilidades de afrontamiento y fortalecer sus conocimientos preventivos sobre riesgos y desastres. Participantes Los sujetos de estudio fueron menores de la ranchería Tierra Amarilla tercera sección del municipio del Centro, Tabasco. Para seleccionarlos, y de acuerdo con la metodología del unicef (2007), en un primer momento se hizo una visita a la institución educativa de la comunidad con el fin de recabar la información necesaria sobre los niños. En una segunda etapa se organizó un grupo pequeño de nueve infantes. Finalmente, como tercer momento, se efectuó la intervención que constó de cinco sesiones. En cuanto a los rasgos sociodemográficos de los participantes, cabe señalar que cinco eran del sexo femenino y cuatro del masculino; tres habían cumplido los 10 años, dos tenían nueve, dos más estaban en los ocho años y los dos últimos tenían siete. Asimismo, tres de ellos cursaban el quinto grado de primaria, dos estaban en cuarto, tres más en tercero y uno estudiaba el segundo grado. Seis niños presentaban problemas previos en su núcleo familiar. Dos vivían separados de sus padres, bajo la tutela de sus abuelos, y cuatro provenían de familias monoparentales. Adicionalmente, se observó que estos mismos niños sufrían de violencia verbal y física en sus hogares y problemas asociados con el consumo del alcohol. Los nueve menores provenían de familias con bajos niveles de ingreso, con padres o tutores que se dedicaban a actividades primarias, como la agricultu- Psicología Iberoamericana | Análisis exploratorio de un modelo para el manejo de desastres en niños tabasqueños | 69
  • ra y la cría de animales de traspatio. Uno de sus principales apoyos económicos era el subsidio recibido por el Programa Oportunidades de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). A excepción de un caso, sus viviendas eran muy precarias, con piso de tierra, techos de lámina, muros de madera o de otros materiales orgánicos como la palma. La mayoría también estaban ubicadas en asentamientos irregulares, carentes de agua potable, drenaje y alcantarillado. El único servicio con el contaban regularmente era la energía eléctrica. Con respecto a los rasgos psicológicos identificados en el diagnóstico hecho antes de la intervención, los participantes mostraban problemas de conducta: dos presentaban alteraciones en el sueño, siete tenían hiperactividad y todos manifestaban cambios en sus hábitos alimenticios. En cuanto a los cambios emocionales, se observaron altos niveles de ansiedad en la mayoría de los casos y en tres de ellos había rebeldía y actitudes de desafío a la autoridad. En general, las niñas tendieron a ser más responsables y obedientes, mientras que en uno de los niños se detectó signos de tristeza y aislamiento. En relación con los problemas cognitivos, el profesor de la escuela y los padres de familia reportaron falta de concentración en seis menores y cambios en el desempeño escolar en cinco de ellos. De hecho, dos infantes tuvieron dificultades para aprobar el año escolar y uno estaba repitiendo grado. Los signos psicofisiológicos más frecuentes fueron sudoración abundante (siete niños) y altos niveles de violencia hacia sus compañeros (cinco niños). Instrumento Para llevar a cabo la intervención se hizo una adaptación al modelo del unicef a partir de tres dimensiones de análisis: 1) habilidades de afrontamiento, 2) conocimiento en prevención de desastres y 3) capacidades de resiliencia. Con base en estas dimensiones, se elaboraron dos cuestionarios con preguntas abiertas y cerradas, considerando las siguientes variables: 1. Rasgos sociodemográficos: edad, género y rasgos socioeconómicos familiares. 2. Percepción sobre el desastre: conceptualización sobre el tipo y las características del evento. 70 | Psicología Iberoamericana | Ana Luisa Quezadas Barahona · Judith Pérez-Castro 3. Tipo de afrontamiento: características y signos conductuales, emocionales y cognitivos de los infantes para manejo del riesgo y los desastres. 4. Medidas de mitigación y prevención: conocimiento, habilidades y acciones de los sujetos para mediar con los efectos de los desastres. 5. Resiliencia: habilidades para sobreponerse positivamente y desarrollar nuevos recursos para conservar la salud emocional. Se utilizaron las mismas dimensiones y variables tanto para el pre test como para el postest, a fin de registrar los posibles cambios a partir de la intervención. Los instrumentos se administraron una semana antes del inicio del taller y una semana después de su conclusión. RESULTADOS En general, el pre test mostró que la totalidad de los participantes tendían a relacionar a los desastres con una experiencia triste, un accidente o una situación confusa. En cuanto al conocimiento previo sobre los riesgos y desastres, ocho de los menores se remitieron a su vivencia más próxima, es decir, las inundaciones; ninguno de ellos apuntó hacia otras posibles catástrofes que, bajo ciertas circunstancias, podían llegar a enfrentar como: los incendios, los terremotos, los tsunamis o las hambrunas. Cuando se les preguntó sobre sus emociones y sentimientos frente al desastre, siete menores externaron haber sentido mucha tristeza, mientras que tres dijeron haber experimentado temor por su situación. Este tipo de sentimientos pueden conducir al aislamiento, provocar depresión, generar falta de concentración o acentuar la timidez (Quiroz, 2005). Si triangulamos estas respuestas con las obtenidas cuando se les cuestionó sobre la forma en que la inundación había cambiado sus vidas, vemos que los nueve niños y niñas manifestaron que después de este evento sus vidas se habían tornado fundamentalmente tristes. Entre los rasgos que se pudieron identificar estuvieron la sensación de pérdida, el miedo a que se repitiera el siniestro, la falta de orientación sobre lo que debían hacer y la incertidumbre sobre lo que pasaría después, cuando tuvieran que regresar a su vida cotidiana. Con respecto a los valores que deben prevalecer cuando ocurre un desastre, los infantes señalaron: la
  • unión familiar (dos menores), la solidaridad con los vecinos (seis menores) y la ayuda a las personas más necesitadas (un menor). Estos valores son esenciales tanto para el manejo de los desastres como para sobreponerse a ellos, es decir, para lograr la resiliencia (Henderson & Milstein, 2003). Sin embargo, de manera paralela se pudo observar que los sujetos se asumían a sí mismos como víctimas pasivas que planteaban muy pocas alternativas para la prevención de riesgos y siniestros (Tanner, Rodríguez & Lazcano, 2008) como: cambiar de residencia hacia otro lugar libre de anegaciones (siete niños) y buscar refugio en los albergues (tres niños). Finalmente, se les pidió a los menores escribir una historia y hacer un dibujo en donde el tema principal fuera las inundaciones. En los relatos sobresalió un aspecto en particular: la descripción de lo ocurrido durante el desastre siempre en relación con su familia, es decir, cómo lo habían vivido, lo que pasó con sus casas, la decisión de hacia dónde ir y lo que hicieron al momento de encontrar refugio. Mientras que en los dibujos, lo más recurrente fue la presencia de nubes negras, animales muertos y el agua alrededor de las casas. Es importante señalar que aquí no se pretendió hacer un análisis psicográfico de los dibujos o un examen estructural de los relatos; se incluyeron porque el Modelo de Recuperación Psicoafectiva del unicef trabaja a partir de actividades lúdico-educativas, entre las que se incluyen los dibujos y los cuentos. En la investigación, estos constituyeron una vía para conocer lo que los participantes experimentaron durante las inundaciones. Sobre el papel del juego en las intervenciones, Garaigordobil (2005) sostiene que éste puede servir como estrategia para ayudar al niño a asimilar las experiencias que rebasan su capacidad de respuesta. Así, la utilidad del juego reside en que permite al infante “…desarrollar su pensamiento, satisfacer sus necesidades, elaborar experiencias traumáticas, descargar sus tensiones, explorar y descubrir, el goce de crear, colmar su fantasía, reproducir sus adquisiciones asimilándolas, relacionarse con los demás y ensanchar los horizontes de sí mismo…” (Garaigordobil, 1996, pág. 59). Como se ha señalado, después de la intervención se aplicó un postest para observar si existía algún cambio en el comportamiento de los participantes. Con res- pecto a la idea original que tenían sobre los desastres, a excepción de un caso, los menores señalaron ahora que éstos podían ser vistos como una oportunidad de cambio. Además, todos fueron capaces de mencionar otros ejemplos, como los incendios, los terremotos, las enfermedades y la falta de comida. La tristeza y el temor continuaron siendo los sentimientos más señalados, pero, en esta ocasión, ocho de los infantes dijeron que lo ocurrido también los había motivado a “hacer algo”, como no tirar basura, ahorrar el agua o sembrar árboles. Una vez más, si esto se triangula con sus respuestas sobre el impacto que la inundación trajo a sus vidas, los participantes destacaron los cambios familiares, escolares e incluso materiales ocurridos después del siniestro. Esto no quiere decir que hubiesen olvidado totalmente sus experiencias negativas, pero sí fueron capaces de mirar otras dimensiones del evento, por ejemplo, dos niñas comentaron sobre su promoción al siguiente grado escolar, tres niñas y dos niños hablaron sobre las obras de remodelación que sus padres habían hecho para protegerse del agua y otros dos dijeron que no habían tenido cambios significativos. Los resultados del postest ofrecieron varias pistas sobre los aprendizajes en el manejo de desastres. Las respuestas en ese sentido fueron: estar alerta a las indicaciones de protección civil y buscar el refugio más cercano (dos niños), así como permanecer con la familia e identificar las rutas de evacuación (ocho niños). Aquí se puede observar una diferencia importante con respecto al pre test, en donde ninguno de los participantes acertó a mencionar alguna de las medidas que se deben seguir en estos casos. En contraste, las acciones de prevención y los valores no mostraron variación entre el pre test y el postest. Los menores contestaron prácticamente lo mismo en ambos instrumentos. Finalmente, están los resultados de la historieta y el dibujo. En esta ocasión, los participantes abarcaron cuestiones que estuvieron ausentes en el pre test, como la preocupación por el deterioro ambiental, una presencia más protagónica de cada uno de los integrantes de la familia y el interés por los animales que murieron por el siniestro. En los dibujos volvieron a plasmar algunas de las dificultades que enfrentaron, como sus casas rodeadas de agua, pero a la par, se incorporaron algunos señalamientos para cui- Psicología Iberoamericana | Análisis exploratorio de un modelo para el manejo de desastres en niños tabasqueños | 71
  • dar el medio ambiente como: cerrar las llaves, no tirar basura y plantar árboles. DISCUSIÓN El propósito principal de una intervención psicológica como la que se realizó en esta investigación, es ayudar a los menores a que superen algunas de las secuelas que a nivel psicoafectivo pudieron haberse provocado después de un evento de gran magnitud, como las inundaciones. Los beneficios en la salud emocional dependen de varios factores, como la intensidad del fenómeno, el tiempo que se estuvo expuesto al peligro, el conocimiento previo sobre su manejo y el apoyo familiar, entre otros (Gerrity & Flinn, 2000). En el caso que se expuso, además, tuvimos otras variables que sin duda pudieron haber intervenido en los efectos del modelo, una de ellas fue la vulnerabilidad de la propia comunidad, no sólo porque sus habitantes han sufrido anegaciones constantemente, sino porque existen condiciones sociales poco favorables. Como señalan Rodríguez y González (2007), la recuperación psicoafectiva puede verse limitada por problemas estructurales, como la pobreza, la marginación y la violencia, todas ellas condiciones que se cumplían en nuestros sujetos de estudio. Así, aunque se trabaje preventiva y correctivamente, recurriendo a diferentes estrategias psicológicas, en términos reales, el modelo sólo puede influir en una de las muchas dimensiones que están implicadas en un desastre. Adicionalmente, cuando se lleva a cabo una intervención se sugiere profundizar en las manifestaciones psicológicas de los sujetos y, si es posible, en las de la comunidad en general (García, Gil & Valero, 2007). En esta investigación no fue posible llegar a ese nivel debido a la disponibilidad de los propios menores y a la limitada participación de sus padres y profesores. Aunado a esto, el trabajo sólo pudo realizarse con un pequeño grupo de niños afectados, lo que plantea dificultades para generalizar los resultados. En ese sentido, la investigación se asemeja a la desarrollada por Santiesteban, Castro, González y Sánchez (2010), 72 | Psicología Iberoamericana | Ana Luisa Quezadas Barahona · Judith Pérez-Castro en la que también se abordó a una muestra reducida de infantes. No obstante, este tipo de ejercicios puede servir para hacer ajustes y, como proponen los autores, implementarlos después a gran escala. Una vez hecho esto, entonces, se puede empezar a planear la siguiente etapa, que es la del diseño de políticas para la atención a la salud mental de los niños y niñas. El modelo en general, tal como lo formula el unicef, también tiene ciertas salvedades. En primer lugar porque se trata de una intervención para la recuperación, esto es, sólo se puede utilizar una vez que ha ocurrido el siniestro, por lo que se necesitan más propuestas orientadas hacia la prevención y con una perspectiva nacional o local. En segundo lugar, porque se carece de una metodología de evaluación, con parámetros o indicadores estandarizados, que permita valorar la confiabilidad de los resultados. Finalmente, porque hacen falta más trabajos académicos que analicen de manera crítica los beneficios logrados en diferentes situaciones de desastre y contextos geográficos. Hasta ahora, predominan los manuales y reportes de intervenciones in situ, lo que disminuye las posibilidades de hacer comparaciones que se traduzcan en mejoras para el propio modelo. CONCLUSIONES La intervención con este grupo de niños y niñas afectados por las inundaciones permitió visualizar algunas líneas y temáticas que podrían ser trabajadas con poblaciones más grandes y a largo plazo. Una de ellas es la ampliación del rol de víctima ante los desastres (Tanner, Rodríguez & Lazcano, 2008), para lo cual, se requiere fortalecer los conocimientos previos de los sujetos y ayudarlos a distinguir las oportunidades que este tipo de situaciones les presentan. Otra cuestión es la participación de los agentes que pueden contribuir al desarrollo de contextos y habilidades resilientes, como los padres y maestros (Henderson & Milstein, 2003). Por último, está el tema del peso que tienen otros factores, sociales y psicológicos, en la efectividad y permanencia de los resultados de la intervención. ◆
  • REFERENCIAS Santiesteban, Y., Castro, M., González, Z. & Sánchez, L. (2010). Caswell, A. (2009). Guía básica de atención a la niñez en emer- Impacto de los huracanes Gustav e Ike en la salud psicoló- gencias: El acompañamiento psicoemocional. México: Save gica de un grupo de escolares afectados. Revista cubana de medicina general integral, 26(3), http://bvs.sld.cu/revistas/ the children México. cepal (2011). Tabasco: características e impacto socioeconómico de las lluvias extremas de 2008. México: Comisión Económica para América Latina y el Caribe. cepal (2012). Impacto socioeconómico de las inundaciones registradas en el estado de Tabasco de septiembre a noviembre de 2011. México: Comisión Económica para América Latina mgi/vol_26_3_10/mgi08310.htm Save the Children (2002). Manual para la prevención y atención a niños y niñas y adolescentes ante desastres. Managua: Save the Children México. Save the Children (2006). Plan de prevención y atención de desastres. México: Save the Children México. Tanner, T., Rodríguez, G. & Lazcano, J. (2008). Los niños y niñas y el Caribe. García, M., Gil, M. & Valero, M. (2007). Psicología y desastres: aspectos sociales. Castellón de la Plana: Universitat Jaume I. Garaigordobil, M. (1996). Evaluación de una intervención psicoeducativa en sus efectos sobre la conducta prosocial y la creatividad. Madrid: Ministerio de Educación y Cultura– y la gestión de riesgo: Un rol clave para la prevención de desastres. Medio ambiente y urbanización, 69(1), 117-134. Taylor, A. (1989). Disasters and disaster stress. Nueva York: AMS Press. unep (2007). Environment and disaster risk. Emerging perspecti- Centro de Investigación y Documentación Educativa. ves. Ginebra: United Nations Environment Program. Garaigordobil, M. (2005). Diseño y evaluación de un programa unicef (2003). Aprendamos a prevenir los desastres. ¡Los niños de intervención socioemocional para promover la conducta y las niñas también participamos en la reducción de riesgos! prosocial y prevenir la violencia. Madrid: Ministerio de Edu- San José de Costa Rica: Fondo de las Naciones Unidas para cación y Cultura–Centro de Investigación y Documentación la Infancia. unicef (2005). Manual para situaciones de emergencias sobre el Educativa. Gerrity, E. & Flinn, B. (2000). Consecuencias de los desastres en la salud mental, en E. Noji (Ed.). Impacto de los desastres en la salud pública (pp. 101-121). Bogotá: Organización terreno. Nueva York: Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. unicef (2007). El retorno a la alegría. Manual de protocolos y juegos para terapias lúdicas. República Dominicana: Fondo Panamericana de la Salud. Henderson, N. & Milstein, M. (2003). Resiliencia en la escuela. de las Naciones Unidas para la Infancia. unicef (2008a). Albergues en escuela, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿por Buenos Aires: Paidós. Muñoz, V. & De Pedro, F. (2005). Educar para la resiliencia. Un cambio de mirada en la prevención de situaciones de riesgo social. Revista complutense de educación, 16(1), 107-124. Palacio, M. (2000). Promoción de la salud y prevención de la enfermedad de los niños en emergencias complejas o situaciones de desastre. Bogtá: Organización Panamericana de la qué? Ginebra: Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. unicef (2008b). El retorno a la alegría. Resultados preliminares y proyecciones. República Dominicana: Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. unicef (2009). Educación en emergencias: cómo incluir a todos. Ginebra: Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia – Salud. Bogotá. Quiroz, N. (2005). Recuperación psicoafectiva de niños afectados por desastres y conflicto armado. Colombia: Fondo de las Inter-Agency Network for Education in Emergencies. unicef (2010). El retorno a la alegría. Manual de capacitación. República Dominicana: Fondo de las Naciones Unidas Naciones Unidas para la Infancia. 35 p. Robles, J. & Medina, J. (2002). Intervención psicológica en las catástrofes. Madrid: Síntesis. para la Infancia. Uriarte, J. (2005). La resiliencia. Una nueva perspectiva en psi- Rodríguez, J. & González, R. (2007). La reforma de los servicios de copatología del desarrollo. Revista psicodidáctica, 10(2), 61 - 79. salud mental: 15 años después de la Declaración de Caracas. Washington: Organización Panamericana de la Salud. Fecha de recepción: junio 2012 Fecha de aceptación: noviembre 2012 Psicología Iberoamericana | Análisis exploratorio de un modelo para el manejo de desastres en niños tabasqueños | 73
  • U N I V E R S I D A D I B E R O A M E R I C A N A Maestría en Desarrollo Humano Maestría en Orientación Psicológica La Ibero a la vanguardia en el posgrado de Desarrollo Humano con más de 38 años formando a los mejores promotores en esta área La Maestría en Orientación Psicológica es un programa de posgrado profesionalizante diseñado para proporcionar una formación teórico-práctica en el ejercicio del counseling. El plan de estudios de dos años busca dar a los alumnos un entrenamiento en habilidades clínicas por medio de lecturas, discusión, prácticas e internado. Es una maestría que responde a las necesidades contemporáneas de actualización de los profesionistas dedicados al área de salud mental, que requieren de una preparación de alto nivel en las áreas de prevención, evaluación e intervención. La Universidad Iberoamericana cuenta con un convenio de intercambio con la Universidad de Scranton (en Pennsylvania, E.U.A.). Programa con acreditación nacional (sep-rvoe) e internacional (cacrep). Ante las exigencias y problemas del siglo xxi la actualización del plan de estudios de la Maestría en Desarrollo Humano de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, ahora con 16 materias, responde formando graduados altamente capaces de integrar en su labor profesional, social y familiar, conocimientos, valores, actitudes y herramientas de corte humanista, para resolver los retos que estos tiempos reclaman. OBJETIVO GENERAL Formar profesionales con calidad humana y académica que, a partir de su experiencia y desde una perspectiva interdisciplinar, promuevan el desarrollo humano de las personas y grupos en diversos ámbitos, para así avanzar en el desarrollo de sus potencialidades y en la superación de los obstáculos internos y externos con los que se enfrentan. Informes: Oficina de atención a estudiantes de posgrado Tel: (55) 5950-4000 ext. 7518 y 7534 Correo electrónico: atencionposgrado@ibero.mx Coordinación de Maestría en Orientación Psicológica: Inscripciones: todo el año Informes: Tel: (55) 9177-4400 ext. 4667 y 4869 Correo electrónico: maestria.psicologia@ibero.mx Oficina de atención a estudiantes de posgrado Tel: (55) 5950-4000 ext. 7518 y 7534 Correo electrónico: atencionposgrado@ibero.mx Coordinación del Posgrado en Desarrollo Humano: Tel: (55) 5950-4088 Correo electrónico: maestria.desarrollo.humano@ibero.mx www.uia.mx posgrados- Maestría Desarrollo Humano Doctorado en Investigación Psicológica El Doctorado en Investigación Psicológica busca formar investigadores competentes a nivel internacional, con el fin de desarrollar la psicología como ciencia en áreas de investigación contemporánea que respondan a las necesidades relevantes de la sociedad y contribuyan a resolver sus problemas. El plan de estudios tiene como objetivo formar doctores en Psicología con un amplio conocimiento de las bases conceptuales y metodológicas de la disciplina, capaces de realizar investigación original, de alta calidad, así como de participar en la docencia del más alto nivel. El plan de estudios está organizado para que los alumnos desarrollen su tesis, a la par de sus cursos académicos con el acompañamiento personalizado de sus tutores, para garantizar el desarrollo adecuado de sus habilidades de investigación. Buscamos también formar investigadores con el compromiso social de vincular la generación de conocimientos a favor del desarrollo social y científico, con una actitud ética cimentada en valores que acerquen el conocimiento psicológico a la solución de los problemas y la generación del bienestar social. Actualmente nos encontramos dentro del Padrón Nacional de Posgrados de Calidad (pnpc) de Conacyt. Informes: Oficina de atención a estudiantes de posgrado Tel: (55) 5950-4000 ext. 7518 y 7534 Correo electrónico: atencionposgrado@ibero.mx Coordinación de Doctorado: Tel: (55) 9177-4400 ext. 4667 Correo electrónico: doctorado.psicologia@ibero.mx
  • Instrucciones para Autores La revista Psicología Iberoamericana del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana comienza una nueva etapa, la cual pretende llevar a cabo un análisis crítico así como sostener una postura inter y transdisciplinaria de las temáticas que se aborden. Con este motivo, se convoca a los profesionales de la psicología y de áreas afines, investigadores, profesores y estudiantes, a enviar resultados de investigación, artículos de reflexión, de revisión temática y/o estudios de caso, que brinden una visión crítica, de aplicación y práctica de campos de estudio de interés para la psicología. Los trabajos susceptibles de ser publicados deberán corresponder a alguna de las líneas editoriales de la revista: 1. Aportaciones de investigación, docencia y práctica profesional. 2. Análisis críticos de metodologías y teorías. 3. Reflexión sobre el contenido e historia de la psicología y campos afines. Los textos deberán ser inéditos y no podrán ser considerados simultáneamente para publicación en ninguna otra revista y otro medio impreso. El Consejo Editorial los someterá a dictamen ante dos miembros del Comité Arbitral y, para su publicación, los dos dictámenes deberán ser aprobatorios. En caso de correcciones, se someterá a un tercer dictaminador. El estilo y condiciones de las contribuciones deberán ceñirse a las normas aprobadas por el Consejo Nacional para la Enseñanza e Investigación en Psicología de México, señaladas en American Psychological Association (APA, 2002/2010). Manual de publicaciones de la American Psychological Association (3a. ed., de la 6a. ed. en inglés). México: Manual Moderno. FASES Las contribuciones deberán incluir (en español y en inglés) el título del trabajo (no mayor a 15 palabras), un resumen de entre 120 y 150 palabras y cinco descriptores, elegidos con base en American Psychological Association (2001). Thesaurus of psychological index terms (9th ed.). Washington, DC: Autor. El texto de los trabajos (a la exclusión de título, resumen y descriptores y sus respectivas traducciones, referencias, tablas y gráficas) deberá tener una extensión máxima de 15 cuartillas tamaño carta, a doble espacio, con márgenes uniformes de 2.5 cm, en procesador de palabras, formato Word, letra Arial tamaño 11. Las referencias no deben exceder en un 15% a ser información obtenida de Internet. Al mismo tiempo, el autor o autores, deberán incluir su nombre completo sin nombramiento o grado académico, nombre de la institución adscrita, con sus datos personales, correo electrónico y teléfonos a una nota al pie de la primera página. Es responsabilidad del autor mantener actualizados sus datos. Los trabajos deberán ser enviados por correo electrónico a: psicología. iberoamericana@ibero.mx Las tablas, gráficas, imágenes, figuras y fotos deberán enviarse cada una como un archivo aparte en formato .jpg. Cada uno de los autores del manuscrito deberá hacernos llegar su curriculum vitae en formato libre. El esquema que se presenta a continuación pretende informarles de las distintas etapas del proceso de edición y publicación. ACTIVIDADES RECEPCIÓN DE TEXTOS TIEMPO Todo el año REVISIÓN DE TEXTOS POR EL EDITOR El editor reenvía al autor su artículo junto con los requerimientos necesarios respecto al texto. Se manda respuesta de recibido a la semana después de haber recibido el artículo. 1ª CORRECCIÓN El autor envía el texto corregido. ARBITRAJE El artículo se somete a la revisión de dos miembros del Comité de Arbitraje. 2ª CORRECCIÓN El autor envía el texto corregido por segunda vez. 15 días CARTAS DE ACEPTACIÓN, CORRECCIÓN O RECHAZO El editor envía al autor una carta de aceptación, corrección o rechazo. En caso de que sean necesarias correcciones, se le informa al autor para que las lleve a cabo. Un mes RECEPCIÓN DE MANUSCRITOS CORREGIDOS (2ª CORRECCIÓN) El editor recibe los manuscritos y si es necesario los manda a una segunda revisión con el Comité Arbitral. Un mes ACEPTACIÓN DE PUBLICACIÓN Y CESIÓN DE DERECHOS Una vez aceptado el artículo para publicación, se le solicitan al autor tres cartas de cesión de derechos en original por triplicado con firma por todos los autores. Se espera artículo corregido. Dos meses Un mes El editor recibe las cartas. Los trabajos aprobados son sometidos a una corrección final de estilo. PUBLICACIÓN Impresión y producción. Un mes Información por e-mail de la presentación pública y se le solicita al autor pasar por un ejemplar de cortesía. El autor recibirá notificación sobre la decisión del Consejo Editorial y en ningún caso se devolverán los manuscritos recibidos. No existirá compromiso de publicación. La presentación de una contribución a dictamen para su publicación será considerada como cesión de los derechos de autor a la Revista de Psicología Iberoamericana.
  • Instructions to Authors Psicología Iberoamericana, diffusion journal of the Psychology Department at the Universidad Iberoamericana - Mexico City, addresses professionals, students and researchers in the health area. It is published biannually and it is committed to the contribution of research, teaching and professional practice of psychology in its different approaches, by disseminating the work of scholars, practitioners and graduate students, with special emphasis on the Education System Uia-Iteso and the Iberoamerican region. The work likely to be published must pertain to any of the editorial guidelines of the journal: 1. Contrubutions including qualitative or quantitative research, teaching and profesional practice. 2. Critical analysis of methodologies and theories. 3. Reflection on the content and history of psychology and related fields. Manuscripts must be unpublished and must not have been submitted for publication elsewhere before appearance in this journal. 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