VOL. 20 NO. 2 JULIO - DICIEMBRE 2012

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Consulte los índices de Psicología Iberoamericana en:
latindex, hela y clase: 	 www.dgbiblio.unam.mx
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Contenido
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Editorial
De las creencias y las normas a las particularidades del comportamiento
humano
Cinthia Cr...
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Motivación al logro y el locus de control en estudiantes resilientes de
bachillerato del Estado de México
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Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 5-6. issn 1405-0943

Editorial

De las creencias y ...
Este segundo número del volumen 20, agrupa ocho trabajos empíricos que delatan la variabilidad característica de la psicol...
Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 7-15. issn 1405-0943

Masculinidades: espacios-mome...
INTRODUCCIÓN
El modelo masculino occidental está representado
predominantemente por un ideal de hombre cuyas
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hombre, y que incluso hay diferencias hacia adentro
del mismo grupo (Carabí, 2000; Collin, 2007; Jiménez,
2003). Dicho de ...
Tabla 1. Características sociodemográficas de los participantes
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Sin embargo, también aluden a otras formas de vivirse como hombres, algunas de las cuales reconocen
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En el análisis de la información, las autoras identificaron formas transicionales que aluden precisamente
a la coexistenci...
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los varones implica precisamente la pérdida de ciertos
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Referencias
Burin, M. (2007). Trabajo y parejas: impacto del desempleo y de la globalización en las relaciones entre
los g...
Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 16-25. issn 1405-0943

Actitudes hacia la transform...
INTRODUCCIÓN
De acuerdo con Morris y DePaulo (2009), es común
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Discusión
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existe una mayor apertura hacia el matrimonio tardío
(4.2), ...
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Referencias
Axinn, W. G. & Thornton, A. (2000). The transformation in the meaning of marriage. En L. J. Waite (Ed.),
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Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 26-32. issn 1405-0943

El significado psicológico d...
INTRODUCCIÓN
Durante los periodos de adolescencia y juventud, los
seres humanos iniciamos relaciones interpersonales que m...
Instrumento
Se utilizó la técnica de Redes Semánticas Naturales
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Por otra parte, en la tabla 2 se presentan algunas
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Definidoras positivas

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Entendimiento***
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decir: rencor, venganza, frustración, odio e impotencia. Bajo esta misma línea, Lewandowski y Bizzoco
(2007) reportaron un...
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  1. 1. VOL. 20 NO. 2 JULIO - DICIEMBRE 2012 VOL. 20 NO. 2 JULIO - DICIEMBRE 2012
  2. 2. Consulte los índices de Psicología Iberoamericana en: latindex, hela y clase: www.dgbiblio.unam.mx Psycinfo: http://www.apa.org/psycinfo/about/covlist.html Consulte el texto completo en: Redalyc: Publicaciones Ibero: http://redalyc.uaemex.mx www.uia.mx/publicaciones Psicología Iberoamericana, vol. 20, no. 2, julio-diciembre 2012, es una publicación semestral de la Universidad Iberoamericana, A. C. Ciudad de México. Prol. Paseo de la Reforma 880, col. Lomas de Santa Fe, C. P. 01219, México, D. F. Tel. 5950-4000 ext. 4919. www.uia.mx, publica@ibero.mx. Editora responsable: Dra. Cinthia Cruz del Castillo. Número de Certificado de Reserva al Uso Exclusivo otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2008-093012453500-102. ISSN: 1405-0943 Número de Certificado de Licitud de Título 7419, Número de Certificado de Licitud de Contenido 5335, ambos otorgados por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Domicilio de la publicación: Departamento de Psicología, Universidad Iberoamericana, A. C. Prol. Paseo de la Reforma 880, col. Lomas de Santa Fe, C. P. 01219, México, D. F. Tel. 5950-4000 ext. 7005. Impreso en: Tipográfica S. A. de C. V. Cerrada de la Imagen 26, col. Lomas de San Ángel Inn, C. P. 01790, México, D. F. Tel. 5683-0606. Distribución: Universidad Iberoamericana, A. C. Prol. Paseo de la Reforma 880, col. Lomas de Santa Fe, C. P. 01219, México, D. F. Tel. 5950-4000 ext. 7600. Todo artículo firmado es responsabilidad de su autor. Se prohíbe la reproducción de los artículos sin consentimiento del editor. psicologiaiberoamericana@ibero.mx; publica@ibero.mx Psicología Iberoamericana, vol. 20, no. 2, julio-diciembre 2012, se terminó de imprimir en diciembre de 2012 en los talleres de Tipográfica S. A. de C. V. Cerrada de la Imagen 26, col. Lomas de San Ángel Inn, C. P. 01790, México, D. F. Tel. 5683-0606, con un tiraje de doscientos ejemplares.
  3. 3. Contenido Contents 5 Editorial De las creencias y las normas a las particularidades del comportamiento humano Cinthia Cruz del Castillo 7 Masculinidades: espacios-momentos críticos en las formas de ser hombre en la Ciudad de México Masculinities: Critical Periods in the Way that Mexican Adults Define what it Means to be a Man Deysy Margarita Tovar-Hernández, Tania Esmeralda Rocha Sánchez 16 Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: soltería, matrimonio y unión libre Attitudes towards Transformation of Couple Live: Singlehood, Marriage and Cohabitation Melissa García Meraz, Alejandra Salvador García, Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña 26 El significado psicológico de una ruptura de pareja significativa en jóvenes universitarios The Psychological Meaning of a Meaningful Relationship and Breakup in College Students Miriam Wendolyn Barajas Márquez, Rebeca Robles García, Catalina Francisca González Forteza, Cinthia Cruz del Castillo 33 La virginidad: ¿una decisión individual o un mandato cultural? Virginity: An Individual Decision or a Cultural Mandate? Norma Elena Reyes Ruiz, Rolando Díaz-Loving 41 Desarrollo y evaluación psicométrica de un índice de espiritualidad para adultos mayores en México Development and Psychometric Evaluation of a Spirituality Index for Elders in Mexico Marcela Sánchez Estrada, Catalina Francisca González Forteza, Rebeca Robles García, Patricia Andrade Palos
  4. 4. 49 Motivación al logro y el locus de control en estudiantes resilientes de bachillerato del Estado de México Achievement Motivation and Locus of Control in High School Students Resilient on State of Mexico María de Lourdes Torres Cruz, Armando Ruiz Badillo 58 Validez divergente y convergente del instrumento de autoeficacia al tratamiento en diabetes Divergent and Convergent Validity of the Diabetes Treatment Selfefficacy Instrument Arturo Del Castillo Arreola, Rebeca María Elena Guzmán Saldaña, Scarlett Iglesias Hoyos, Isabel Reyes Lagunes 66 Análisis exploratorio de un modelo para el manejo de desastres en niños tabasqueños The Development of a Disaster Management Model Directed to Tabascan Children: An Exploratory Analysis Ana Luisa Quezadas Barahona, Judith Pérez-Castro
  5. 5. Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 5-6. issn 1405-0943 Editorial De las creencias y las normas a las particularidades del comportamiento humano Cinthia Cruz del Castillo* Nacemos y morimos entre creencias y vivimos sujetos a las normas, éstas se encuentran presentes en todas las culturas, aunque son diferentes en cada una de ellas (Morales, Moya, Gaviria & Cuadrado, 2007). Dicha variación no sólo ocurre por las diferencias culturales sino también por la interacción social, las adaptaciones a condiciones del pasado y los desafíos del presente, ya que ninguna cultura es estable sino que contiene expectativas sociales, reglas contradictorias (Ross & Nisbett, 1991) y es susceptible a los cambios. De ahí que se vuelva relevante, entonces, definir a las normas como las reglas y expectativas sociales a partir de las cuales un grupo regula la conducta de sus miembros (Morales et al., 2007) lo que se refiere a las ideas y a los patrones del comportamiento correcto del grupo (Gibbs, 1981; Triandis, 1994). Pero ¿cómo es que aprendemos las normas?, y ¿cómo conocemos las reglas que rigen los grupos de los que formamos parte? De acuerdo con Cavalli-Sforza y Feldman (1981), la forma en la que los grupos transmiten las normas a los nuevos miembros se conoce como transmisión cultural, la cual incluye el proceso de endo-culturación y socialización, y éste puede ser vertical u horizontal. La transmisión de las normas, valores, creencias y motivaciones de los padres a su descendencia, de una generación a la siguiente, es conocida como transmisión vertical, y la que se da entre pares es identificada como transmisión horizontal (Berry, Poortinga, Segall & Dasen, 1992). Las normas están íntimamente ligadas a las conductas que llevamos a cabo o no. Sumado a esto, la conducta de las personas está determinada principalmente por la intención conductual –la cual es una medida de la motivación de las personas para involucrarse en conductas particulares– y las intenciones conductuales a su vez están conformadas por tres constructos: las actitudes, la norma subjetiva y el control conductual percibido. Las primeras se refieren a las creencias acerca de los costos y recompensas de llevar a cabo una conducta particular; la norma subjetiva refleja las creencias acerca de la presión social que las personas sienten por parte de los grupos sociales, y el control conductual percibido se refiere a las creencias acerca de la facilidad o dificultad de llevar a cabo una conducta (Azjen, 1998). De esta modo, las personas intentan involucrarse en conductas que evalúen positivamente –actitud–, perciban presión social para hacerlo –norma subjetiva– y crean que pueden lograr –control conductual percibido– (Armitage & Talibudeen, 2010). * Para correspondencia: Prolongación Paseo de la Reforma 880, Edificio J Segundo Piso, Lomas de Santa Fe, C. P. 01219, México, D. F. Tel. (52) (55) 5950 4000 ext. 7013 cinthia.cruz@ibero.mx Psicología Iberoamericana | EDITORIAL. De las creencias y las normas a las particularidades del comportamiento humano | 5
  6. 6. Este segundo número del volumen 20, agrupa ocho trabajos empíricos que delatan la variabilidad característica de la psicología en México y el cúmulo de particularidades que dan cuenta de la forma en que las conductas son un complejo entramado de normas, creencias, actitudes y conductas. El primer trabajo, elaborado por Tovar-Hernández y Rocha Sánchez, nos transporta al modo en el que un grupo particular de hombres en México hace frente a los cambios en las normas socioculturales y transiciones en el rol de género y la manera en la que reconfiguran sus creencias en cuanto a las masculinidades. García, Salvador y Guzmán aportan el segundo trabajo referente a la transformación de la vida en pareja, exploran la forma en que las nuevas normas reconfiguran términos como la soltería, el matrimonio y la unión libre y de qué modo interactúan éstos con las relaciones a corto plazo o a distancia en un grupo de universitarios hidalguenses. Barajas, Robles, González y Cruz del Castillo contribuyen en este número con la indagación del significado psicológico de una ruptura de pareja y su impacto sobre la salud física y mental del individuo ante la posibilidad de prevenir e incidir de manera efectiva a nivel clínico. En cuarto lugar Reyes y Díaz-Loving exponen cómo el ejercicio de la sexualidad sigue estando condicionado por la norma de la virginidad; el estudio se llevó a cabo en distintos grupos de adolescentes mexicanos. En quinto sitio Sánchez, González, Robles y Andrade presentan el desarrollo y la evaluación psicométrica de un índice de espiritualidad, e indican el modo en el que estas creencias se relacionan con emociones como la depresión y el bienestar en un grupo de adultos mayores mexicanos. En sexto lugar Torres y Ruiz comparten sus hallazgos en cuanto a cómo la motivación al logro y el locus de control se hacen evidentes en los adolescentes que han experimentado sucesos de vida estresantes. En séptimo sitio Del Castillo, Guzmán, Iglesias y Reyes desarrollan la validación de un instrumento que evalúa la autoeficacia de pacientes con diabetes tipo 2 e indican la manera en que estas creencias se vinculan con la predicción de conductas de autocuidado. La última aportación que contiene este número es la de Quezadas y Pérez-Castro, relativa a la conformación de modelo psicoafectivo para niños, en cuanto el manejo y afrontamiento adecuado ante los desastres naturales. ◆ 6 | Psicología Iberoamericana | Cinthia Cruz del Castillo
  7. 7. Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 7-15. issn 1405-0943 Masculinidades: espacios-momentos críticos en las formas de ser hombre en la Ciudad de México Masculinities: Critical Periods in the Way that Mexican Adults Define what it Means to be a Man Deysy Margarita Tovar-Hernández* Tania Esmeralda Rocha Sánchez Facultad de Psicología Universidad Nacional Autónoma de México RESUMEN El propósito de este artículo es analizar las formas en que los hombres están construyendo sus masculinidades alrededor del “modelo hegemónico”, en el contexto actual de cambios socioculturales y transiciones en el rol de género. Por lo anterior, se realizó un estudio exploratorio y cualitativo; se aplicaron 50 cuestionarios abiertos a hombres de la Ciudad de México (edad promedio = 27.8), y con la información obtenida se llevó a cabo un análisis de contenido para delimitar el tipo de masculinidades reconocidas por los varones y sus características. Posteriormente se hizo un análisis de tales hallazgos para identificar el momento de transición y posicionamiento de estas masculinidades en una suerte de continuo que va desde lo tradicional hasta lo contracultural. En los discursos de los participantes se reconocen masculinidades emergentes que apuestan al ideal de “equidad de género” y la autonomía individual, al mismo tiempo que prevalecen formas tradicionales que se conectan con diferentes prácticas no equitativas. Estos patrones tienen un impacto importante en el contexto de las relaciones interpersonales. Palabras clave: masculinidades, hombres, transformaciones sociales, transición del rol de género. ABSTRACT The main aim of this article is to understand how Mexican men are living their masculinities in the context of different gender role transitions and sociocultural changes. To explore this issue, our analytical framework examines the different ways in which men are living or not their self construction around hegemonic masculinity, also we analyzed different positions across a theoretical continuum since traditional to alternative behaviors and traits. We work with 50 Mexican men (X=27.8 years old) in an exploratory and qualitative study. The result shows a diversity of masculinity patterns, which are analyzed inside the theoretical view of gender role transformations; emerging new and equal masculinities in which men’s practices closely match the ideals of gender equality and individual autonomy, as the same time that remains traditional masculinities that are connected to different forms of “gender unequal” practices. All these patterns have an impact in the context of interpersonal relationships. Keywords: masculinities, men, social changes, gender role transition. *Nota de las autoras: Agradecemos a los hombres que colaboraron en este estudio por el tiempo que se tomaron para responder. El presente trabajo forma parte de un proyecto de investigación que se llevó a cabo dentro del Programa de Maestría y Doctorado en Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México; dicho estudio se realizó gracias a la beca otorgada a la primera autora por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). La correspondencia en relación con este artículo debe dirigirse a Deysy Margarita Tovar-Hernández, Edificio C, Facultad de Psicología, unam. Av. Universidad 3004. Col. Copilco-Universidad. C. P. 04510. Delegación Coyoacán. México D. F. Tel. 52 (55) 56222353. Dirección electrónica: psic.margaritatovar@gmail.com Psicología Iberoamericana | Masculinidades: espacios-momentos críticos en las formas de ser hombre en la Ciudad de México | 7
  8. 8. INTRODUCCIÓN El modelo masculino occidental está representado predominantemente por un ideal de hombre cuyas características suelen traducirse en: joven, caucásico, fuerte desde el punto de vista físico, inteligente, potente sexualmente, exitoso en el aspecto económico, etc. A partir de este conjunto de rasgos y expectativas se gesta un modelo hegemónico de la masculinidad que se coloca en el imaginario social como un ideal al que el grupo de los hombres “deberá” adherirse (Chesebro & Fuse, 2001; Connell, 2003; Mahalik et al., 2003), independientemente de que sea posible alcanzarlo. En México, Díaz-Guerrero realizó estudios a lo largo de 35 años, identificando que, en el marco de las normas socioculturales que forman parte de la idiosincrasia mexicana, durante mucho tiempo prevalecieron dos premisas fundamentales: la supremacía del hombre en relación con la mujer traducida en esta visión del “padre de familia” como superior, además de una mirada sobre la “madre” como sumisa y abnegada (Díaz-Guerrero, 2003). En las premisas identificadas por el autor para conocer la psicología del mexicano, se observa que son enunciados que dan cuenta de las relaciones de género desiguales a partir de las construcciones socioculturales en torno a las diferencias biológicas. En el caso de las normas sociales que rigen la vida de los varones, éstas versan alrededor del modelo hegemónico de la masculinidad, que en México se traduce en una forma de ser hombre que busca la subordinación de las mujeres (Díaz-Guerrero, 2003), así como la subordinación de otros hombres que no se apeguen a dicho modelo (Montesinos, 2007). Esta relación de dominación-subordinación se legitima a través de diversas instituciones, como son el Estado, la Iglesia, la escuela y la familia. Sin embargo, la masculinidad hegemónica está en un proceso de transformación ante los cambios ideológicos y estructurales que se manifiestan en los roles de género (Rocha & Díaz-Loving, 2011), de varones y mujeres, por lo que se plantean nuevas formas de relacionarse inter e intrasexualmente (Burin, 2007; Gómez, 2007). Las bases sobre las que se erige la masculinidad están siendo cuestionadas en la actualidad, por lo que se dice que ésta se encuentra en crisis. De acuerdo con diversos autores (Burin, 2007; Carabí, 2000; Connell, 2003; Olavarría, 2003; Seidler, 2006), dicha crisis se deriva de diferentes procesos sociales. Por una parte, dentro de los factores estructurales puede mencionarse la aplicación del modelo neoliberal en las políticas públicas, y por lo tanto, los acuerdos con los organismos internacionales, los cuales han traído como consecuencia la precarización y flexibilización laboral, así como el desempleo. Estos factores han fungido como ejes rectores de la configuración de las masculinidades hegemónicas, en tanto se mide la hombría a partir del papel de proveedor económico del varón y de su participación en el entorno laboral (Burin, 2007; Jiménez, 2007; Seidler, 2006). De esta manera, el creciente desempleo y el hecho de que las mujeres tengan ahora una mayor participación dentro del ambiente laboral, y puedan incluso fungir como proveedoras, conlleva a un cuestionamiento de este eje identitario. Aunado a lo anterior, los movimientos sociales surgidos a partir de la segunda mitad del siglo pasado cuestionan las condiciones de desigualdad y de inequidad entre las personas por diferencias raciales, étnicas, de sexo o preferencias sexuales y demandan cambios en las asignaciones de espacios sociales (Carabí, 2000). Uno de los cuestionamientos más importantes ha sido en torno a la distribución tradicional de roles, tareas y espacios que asocian el trabajo reproductivo a las mujeres y el productivo a los hombres como una forma “natural” de relacionarse. En la medida en la que se ha ido desmantelado esta “naturalización” de los roles de género y sus respectivas implicaciones, no sólo se ha dado lugar a un aumento en la inserción de las mujeres a los espacios públicos sino que además se puede observar el incremento de la participación en el trabajo extradoméstico remunerado durante las últimas tres décadas (Rendón, 2003) y se ha replanteado el papel que los hombres deberían jugar en el marco de dichos reacomodos. La llamada crisis de la masculinidad también ha sido objeto de interés en los estudios de los hombres; los teóricos debaten el carácter estático y universal del concepto de la masculinidad. En Australia, Connell (2003) propuso el constructo de masculinidades para poder estudiar las transiciones de la masculinidad, ya que con esta premisa es posible reconocer su carácter dinámico y diverso, lo que ha permitido comprender que existen muchas formas de vivirse y pensarse como 8 | Psicología Iberoamericana | Deysy Margarita Tovar-Hernández · Tania Esmeralda Rocha Sánchez
  9. 9. hombre, y que incluso hay diferencias hacia adentro del mismo grupo (Carabí, 2000; Collin, 2007; Jiménez, 2003). Dicho de otra forma, se deconstruye la idea de una masculinidad “inherente” al individuo. La configuración de las masculinidades propuesta por Connell (2003) toma su referente del modelo imperante en la mayoría de los países europeos y en Estados Unidos, y se caracteriza predominantemente por la búsqueda del poder económico y político. No obstante, surgió la necesidad de reconocer que las formas en la que se viven las masculinidades pueden diversificarse en función de los entornos culturales (Hernández, 2007; Jiménez, 2003), lo que hace fundamental recurrir siempre a investigaciones de corte etnológico (Díaz-Guerrero, 2003), priorizando la idiosincrasia y subjetividades particulares de dicho contexto. De acuerdo con esta idea de que no existe una forma única de ser hombre, algunos autores han dado cuenta de los diferentes acomodos en el proceso de configurar las masculinidades; por ejemplo, Montesinos (2007) reconoce en sus estudios nueve formas de ser hombre que transitan en un ir y venir del referente de la masculinidad hegemónica y que se configuran dentro del contexto mexicano, a partir de las transformaciones de las relaciones interpersonales, específicamente con las mujeres; por otra parte, Collin (2007) propone una matriz de rasgos prototípicos para diferenciar a las masculinidades con base en un área o aspecto de la vida de los hombres y en el cruce con la adherencia o alejamiento de los preceptos de la masculinidad tradicional. El abordaje de los y las teóricas en la comprensión e identificación de las masculinidades reconoce la existencia de un modelo que toma como eje la masculinidad tradicional; sin embargo, permite reconocer también la diversidad existente en las formas en que los hombres viven, reconstruyen, se alejan o se adhieren a dicho modelo. No obstante, la mayoría de las masculinidades propuestas por los investigadores anteriormente citados, suelen reducir la descripción a un solo aspecto de la vida de los hombres. Vale la pena insistir que en la noción actual de las masculinidades, las transformaciones del modelo predominante cruzan numerosas áreas y aspectos de la vida de los hombres. La investigadora argentina Mabel Burin (2007) realizó un trabajo con parejas en el que analizó la transición que se está dando en el contexto social alrededor de los roles de género. Lo interesante de esta propuesta es que la autora reconoce el impacto que esto tiene en la construcción de las subjetividades de hombres y mujeres, así como en sus relaciones. En dicha investigación, Burin reconoce distintos espacios-momentos en las formas en que se relacionan las parejas; hay algunas que se siguen situando en los roles tradicionales de acuerdo con la división sexual del trabajo: los hombres en el espacio público y las mujeres en el doméstico. Otras, en cambio, dan cuenta del vaivén entre lo tradicional y buscan nuevas maneras de relacionarse, siendo transicionales. Burin identificó parejas que en su diario vivir intentan nuevas prácticas de convivencia más equitativas y formas innovadoras de relacionarse. Por último, hay quienes viven formas contraculturales de relacionarse y se caracterizan por una inversión en los roles tradicionales. Este trabajo resulta de interés para la presente investigación debido a que reconoce el dinamismo que existe en la transformación de los roles de género y da cuenta de los distintos posicionamientos que se pueden tener en el proceso de vivirse como hombres y como mujeres. La pretensión de las autoras en este artículo es comprender el posicionamiento de los hombres en las diversas maneras de vivir las masculinidades en tanto momentos críticos en constante resignificación. El propósito de este estudio fue, por lo tanto, examinar las diferentes formas de ser hombre que son reconocidas por varones de la Ciudad de México y analizar cómo dichas masculinidades pueden ser entendidas desde los espacios-momentos (tradicionales, transicionales, innovadores y contraculturales) propuestos por Burin (2007). Método Participantes La selección de los participantes se llevó a cabo de forma accidental y propositiva; se contó con la colaboración de 50 hombres, con un promedio de edad de 27.8 años (rango de edad de 20 a 34 años, moda = 22 años); todos residentes de la Ciudad de México. Para tener una visión más detallada de las características sociodemográficas de los participantes, ver la tabla 1. Psicología Iberoamericana | Masculinidades: espacios-momentos críticos en las formas de ser hombre en la Ciudad de México | 9
  10. 10. Tabla 1. Características sociodemográficas de los participantes Edo. civil Ocupación Escolaridad Empleado Docente Estudiante Desempleado Empresario 2 0 1 0 0 0 0 Preparatoria 22 5 0 2 0 15 0 0 Licenciatura 16 3 2 0 3 4 3 1 Posgrado 1 0 1 0 0 0 0 0 10 3 3 3 19 3 1 Secundaria 1 1 0 0 0 0 0 0 Preparatoria 3 3 0 1 0 0 0 0 Licenciatura 4 42 Comerciante Secundaria 3 Solteros Profesionista 1 1 0 0 1 0 0 5 1 1 0 1 0 0 Total Casados 8 Total En la tabla anterior se puede observar que existe una diversidad de los participantes en los diferentes niveles de escolaridad y de ocupación, aunque cabe aclarar que un 80% reportaron ser solteros al momento de la investigación. Instrumento Se utilizó un cuestionario de preguntas abiertas conformado por tres apartados; en el primero se expuso el objetivo de la investigación, se garantizó la confidencialidad y el anonimato de los datos obtenidos. El segundo se conformó por dos preguntas: a) ¿Qué tipos de hombre podría identificar en México?, y b) Describa las características de los tipos de hombre que identificó. En el último se solicitaron los datos sociodemográficos como la edad, el estado civil, la escolaridad y la ocupación. Procedimiento Los colaboradores respondieron el cuestionario, de forma individual y a mano, en los lugares públicos donde fueron contactados. Se les solicitó su consentimiento para incorporarse al estudio. Una vez recolectados los cuestionarios se siguió el proceso de la transformación de la información en los métodos cualitativos propuestos por Castro (2002). La información obtenida se transcribió en un texto (formato RTF), para después conformar categorías que fueran representativas de la información aportada por los participantes. El análisis de contenido se realizó con el programa de análisis cualitativo Atlas ti, mediante el cual se identificaron, en los discursos, las formas de ser hombre que ellos mismos reconocen, así como las características que las conforman. Finalmente se realizó un análisis interpretativo del contenido de dichas formas de ser, y se observaron los puntos que conectaban entre sí, tomándose como ejes articuladores los diferentes espaciosmomentos de las subjetividades de género propuestos por Burin (2007). Resultados En primer lugar, las autoras identificaron que los participantes sí reconocen diversas formas de ser hombre, ya que dieron nomenclaturas y describieron las carac- 10 | Psicología Iberoamericana | Deysy Margarita Tovar-Hernández · Tania Esmeralda Rocha Sánchez
  11. 11. terísticas que las conforman. (Ver tabla 2). Los participantes nombraron masculinidades cuyas características giran en torno a los mandatos de la masculinidad hegemónica, como son: machistas, conservadores, trabajadores y padres de familia, aunque hacia adentro tienen diferencias entre aspectos positivos y negativos en términos de la deseabilidad social, contienen aspectos de roles de género masculinos altamente estereotipados. Tabla 2. Formas de ser hombre y características que dan cuenta de las masculinidades percibidas por hombres de la Ciudad de México Nomenclaturas Ejemplos de descripción f* Machistas Dominan a las mujeres, les gusta que se haga su voluntad cuando ellos dicen. 15 Irresponsables Machistas, borrachos y altaneros. 4 Macho Lo que dice y lo que quiere es lo que se hace y obtiene. 2 Tradicionales Machistas. 1 Bárbaros Es por esencia machista, agresivo. 1 Conservador Machista, agresivo, fuerte, violento y competitivo. 1 Mujeriego Cambia de mujer sólo por placer. 1 Trabajadores “Responsables, de buena razón”, “Buscan un asentamiento económico.” 11 Responsables “Atiende bien a su familia y provee completamente a ésta”, “Se dedican a su trabajo y son hombres muy cerrados.” 5 Padre de familia Ejemplar, exitoso en su casa y en el trabajo. 1 Contemporáneos En transición, busca su propia manera de ser hombre. 1 Posmodernos Le dicen que sí al género pero en realidad no les importa mucho. 1 Neutrales Equilibrio entre el ideal y el mandilón. 1 Abiertos Pero tienen el control. 1 Actor Muestra el comportamiento del hombre moderno pero su esencia sigue siendo el del hombre bárbaro. 1 Ideales Fiel, simpático, responsable, buen compañero. 2 Sensibles Expresan sus emociones, son cariñosos. 2 Solidarios Género, cultura trabajada con las mujeres, con el medio ambiente. 1 Maduros Cumple con responsabilidades, le dedican tiempo a sus hijos y esposas. 1 Masculinos Seguros de sí mismos, capaces de compartir responsabilidades. 1 Modernos Que busca el equilibrio de género y lo acepta. (Más cultura y entendimiento del entorno, cooperativo socialmente). 1 Mandilones “Sumiso”, “Vive bajo las faldas de una mujer, trabaja, vive y hace todo lo posible para quedar bien con su pareja.” 6 Humildes Algunos abusan de ellos. 3 Conformista Es aquel que está a gusto con lo que le da la vida, conforme le llegue, no se prepara, solo espera que Dios y la vida le den para vivir. 2 Mediocre El que no está conforme pero no hace nada, el que deja que la vida pase sin más. 2 *Este dato corresponde al número de hombres que mencionaron esta forma de ser hombre. Psicología Iberoamericana | Masculinidades: espacios-momentos críticos en las formas de ser hombre en la Ciudad de México | 11
  12. 12. Sin embargo, también aluden a otras formas de vivirse como hombres, algunas de las cuales reconocen un proceso de transición en donde coexisten elementos de la “vieja guardia” y al mismo tiempo incorporan acciones como el involucramiento en la crianza de los hijos o las labores domésticas, o bien, aquellas formas que se contraponen por completo a la visión “tradicional” sobre las masculinidades. (Ver tabla 2). De acuerdo con las frecuencias en que los participantes mencionaron las formas de ser hombre resulta cualitativamente significativo que fueron las masculinidades que comparten características tradicionales (41) las que fueron más nombradas, en comparación con el resto. Es necesario puntualizar que los participantes describieron maneras de ser hombre atravesadas por la clase social y es importante resaltarlas debido a su significancia cualitativa (por ejemplo: burgueses, obreros, ricos y pobres). La clase social es una categoría que se entrecruza con las construcciones de género, por lo que se presentan diferentes matices que resultan de las intersecciones entre las condiciones socioeconómicas con los momentos en los que pueden situarse las masculinidades anteriormente descritas. Asimismo, los participantes reconocen masculinidades derivadas de las diferencias en las preferencias sexuales (ejemplos: gays y banda homosexual). Otros términos fueron mencionados sin ser detallados, tales como: políticos, intelectuales, gandallas, buena onda, darketo, rokero y fiestero, aspectos que en conjunto más que características de las masculinidades pueden considerarse como ocupaciones, rasgos de personalidad o intereses musicales que no en todos los casos coinciden con el estereotipo. Siguiendo con el análisis para tratar de identificar de qué manera estas formas de ser hombre podrían colocarse dentro de una mirada más dinámica que implique posicionarse en diferentes momentos-espacios, se pudo identificar lo siguiente: Las formas tradicionales de ser hombre que se observan en los discursos de los varones de este estudio están representadas en mayor medida con características negativas, como ser machistas, agresivos, borrachos, dominantes con las mujeres y que les gusta que se haga su voluntad. Sin embargo, es importante puntualizar que en las respuestas los varones reconocen características positivas, como ser trabajadores, responsables, padres de familia, etc., que también se pueden situar en lo tradicional. (Ver tabla 3). Tabla 3. Momentos-espacios críticos en las formas de ser hombre tomando como base la propuesta de Burin (2007) Momentosespacios críticos Elementos que permitieron identificar estas posiciones Masculinidades representativas Tradicionales Los discursos de los participantes reflejan una prevalencia de los mandatos rectores de la masculinidad hegemónica (p.e. ser fuerte, agresivo, etc.). Transicionales Se observan en las definiciones dadas por los hombres un gran número de características tradicionales, a la vez que incorporan atributos de las formas innovadoras y contraculturales de relacionarse. Contemporáneos, abiertos, actor, etc. Innovadores En las respuestas dadas por los varones de este estudio se pueden identificar aspectos derivados de los procesos de cambio en la vida de las mujeres en específico, y los cambios globales en general, generando formas más equitativas de relacionarse intra e intersexualmente. Solidarios, maduros, modernos, etc. Contraculturales Al analizar los discursos de los participantes se identificaron formas de ser hombre cuyas particularidades se pueden situar como momentos contraculturales, debido a que en las características de las masculinidades se asocian a comportamientos de sumisión en sus diferentes relaciones, primordialmente en las de pareja, estos atributos denotan dificultades en la toma de decisiones de aspectos compartidos en el hogar y en lo económico. 12 | Psicología Iberoamericana | Deysy Margarita Tovar-Hernández · Tania Esmeralda Rocha Sánchez Machistas, irresponsables, tradicionales, bárbaros, etc. Mandilones, humildes, conformistas, etc.
  13. 13. En el análisis de la información, las autoras identificaron formas transicionales que aluden precisamente a la coexistencia de aspectos tradicionales, innovadores y contraculturales. En las descripciones de las masculinidades, nombradas como: contemporáneos, neutrales, abiertos, etc., dadas por los participantes de este estudio, se observa el proceso de transición, es decir el ir y venir entre la incorporación de aspectos tradicionales ligados con la “hombría” (fuerza, dominio, caballerosidad y rol proveedor) y de características expresivas, que en algunos casos se identifican con roles asociados con el estereotipo de lo “femenino”. (Ver tabla 3). En la tabla 3 se puede observar el acomodo de las formas de ser hombre identificadas por los colaboradores, como ideales, sensibles, modernos, entre otros, en cuyas definiciones se observan maneras innovadoras y más equitativas de los varones para relacionarse, como son compartir responsabilidades, expresión emocional, seguridad en sí mismos, ser cooperativos socialmente y “buscar el equilibrio de género”. Por otra parte, al analizar los discursos de los participantes se identificaron formas de ser hombre cuyas particularidades se pueden situar como momentos contraculturales que coexisten con las otras masculinidades; las denominaciones dadas por los participantes fueron: sumisos, mediocres, mandilones y conformistas. Las características enlistadas se sitúan en contracorriente con lo que se espera socialmente del “deber ser” de los hombres, como por ejemplo, se reconocen comportamientos como el dejarse mangonear por sus parejas y permitir que los demás abusen de ellos. (Ver tabla 3). Discusión Los participantes de este estudio reconocieron diferentes formas de ser hombre, con lo que se puede inferir que existe un proceso de deconstrucción de la masculinidad “hegemónica”, lo que cuestiona precisamente el carácter estático y universal de sus supuestos y hace evidente que las masculinidades forman parte de procesos inacabados y dinámicos (Connell, 2003). Los hombres que colaboraron en esta investigación describen características de las masculinidades que se pueden situar en diferentes estadios del proceso de transición del ideal masculino (Collin, 2007; Jiménez, 2003), acercándose o alejándose de éste y reconocen aspectos que pueden situarse en momentos más tradicionales, transicionales, innovadores y/o contraculturales, tomando como base el análisis realizado por Burin (2007). Es notable que en las descripciones de los participantes predominan numéricamente formas de ser hombre cuyas características se pueden ubicar en momentos tradicionales de relacionarse; es decir, en la ideología masculina sigue imperando el modelo hegemónico de que los hombres en México se caracterizan por ser machistas, agresivos, mujeriegos, borrachos y dominantes, lo que coincide con la literatura (DíazGuerrero, 2003; Montesinos, 2007). En los discursos de los participantes se pueden observar aspectos positivos, en términos de deseabilidad social, como ser responsables, trabajadores, competitivos y proveer económicamente. Esto es fundamental, ya que devela que en el proceso de las construcciones de la masculinidad pueden coexistir formas tradicionales de dominación, con dos ejes que van y vienen de lo deseable y aceptado socialmente, hasta características poco deseables; sin embargo, en ambos casos se tratan de características muy estereotipadas. Siguiendo con la discusión, el predominio de características apegadas al modelo tradicional remarca la dificultad para generar esquemas cognoscitivos mucho más flexibles (Carabí, 2000), entre otras cosas porque el contenido de estos se coloca como un eje fundamental en el ejercicio de conformar identidades sociales y colectivas. Sin embargo, es necesario reconocer que en el imaginario colectivo parecen convivir diferentes formas de vivirse como hombres, de ahí que surjan otros acomodos o configuraciones en momentos críticos de cambio social. Por ejemplo, en el reconocimiento que los hombres de este estudio dan a ciertas características de las masculinidades que se pueden situar como formas transicionales, se agruparon nomenclaturas que en apariencia buscan relaciones equitativas, pero que continúan realizando conductas de dominación, principalmente hacia las mujeres (Montesinos, 2007). En particular llama la atención aquí el hecho de que las transformaciones de las masculinidades no se dan en un solo sentido, hacia la equidad, sino que pueden adoptar modos sutiles de dominación. Esto podría analizarse desde los mecanismos y estrategias de resistencia y oposición que se pue- Psicología Iberoamericana | Masculinidades: espacios-momentos críticos en las formas de ser hombre en la Ciudad de México | 13
  14. 14. den generar hacia una transición, la que en el caso de los varones implica precisamente la pérdida de ciertos privilegios según el modelo patriarcal (Cobo, 2011). Los aspectos que se pueden situar como maneras innovadoras reconocidas por los hombres de este estudio, parecen aludir a una postura flexible y abierta hacia la equidad; se muestran atributos como compartir responsabilidades económicas, el cuidado de los hijos, tener una mayor expresión emocional, etc., estas son masculinidades emergentes que surgen dentro de un contexto de transición social (Rocha & Díaz-Loving, 2011). Finalmente, en el discurso de los hombres se observan aquellos elementos de las masculinidades que se pueden acomodar como momentos contraculturales, como ser sumisos y realizar conductas asociadas a la feminidad. Se observan características referentes al conformismo y a la mediocridad, con lo cual transgreden uno de los mandatos principales del modelo occidental de la masculinidad, que es la búsqueda incesante del éxito (Chesebro & Fuse, 2001). Estas masculinidades contraculturales parecen ser formas invertidas de dominación (Burin, 2007), donde son ellos quienes se encuentran en una postura de sumisión y vulnerabilidad en los diferentes contextos, gestándose una inversión de los roles, pero no existe un cuestionamiento sobre la disparidad y la asimetría existente entre los sexos. Sin embargo, es importante señalar que aludir a estas manifestaciones como una inversión de la situación de dominación, y en muchos casos como una descalificación hacia los varones, refleja la importancia que tiene contextualizar estos hallazgos en medio de las relaciones de poder y el androcentrismo que coacciona no sólo la configuración, sino las relaciones entre los géneros, de tal suerte que cuando los varones “abandonan” –por decirlo de alguna manera– los roles “tradicionales” e incursionan en otros no tradicionales –equívocamente– pensados como femeninos, se cuestiona su hombría y se devalúan sus acciones, por lo que habría que analizar con mayor profundidad estos hallazgos. Una conclusión importante del presente trabajo es precisamente el reconocimiento de que bajo estas formas de masculinidad se pueden dar diferentes matices, es decir los momentos por los que transitan las masculinidades no son excluyentes entre sí, de tal cuenta que pueden coexistir ciertos aspectos tradicionales a la vez que pueden situarse como contraculturales, dependiendo de los espacios de interacción social, como son la familia, trabajo, relaciones de pareja, entre otros. Es necesario reconocer que los momentos críticos en los que se pueden situar las masculinidades son consecuencia de un proceso dinámico, resultante de la interacción de los sucesos globales y locales, por lo que no podemos dejar de lado que existen modelos occidentales que ejercen influencia en las formas en que se construyen las subjetividades, pero es importante analizar las peculiaridades regionales en las que se erigen (Hernández, 2007), por lo que es recomendable que se sigan realizando investigaciones e intervenciones desde las diferentes ciencias sociales de corte etnológico (Díaz-Guerrero, 2003). Los hallazgos aquí presentados se derivan del análisis de una parte del proceso de reconfiguración de las masculinidades dentro de un escenario social cambiante en el contexto de la Ciudad de México. ◆ 14 | Psicología Iberoamericana | Deysy Margarita Tovar-Hernández · Tania Esmeralda Rocha Sánchez
  15. 15. Referencias Burin, M. (2007). Trabajo y parejas: impacto del desempleo y de la globalización en las relaciones entre los géneros. En M. Jiménez & O. Tena (Coords.), Reflexiones sobre masculinidades y empleo (pp. 5980). México: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México. Carabí, A. (2000). Construyendo nuevas masculinidades: una introducción. En M. Segarra & A. Carabí (Eds.), Nuevas masculinidades (pp. 15-27). Barcelona: Icaria. Castro, R. (2002). En busca del significado: supuestos, alcances y limitaciones del análisis cualitativo. En I. Szasz & S. Lerner (Comps.), Para comprender la subjetividad (pp. 57-85). México: Centro de Estudios Demográficos y de Desarrollo Urbano, El Colegio de México. Chesebro, J. & Fuse, K. (2001). The Development of a Perceived Masculinity Scale. Communication Quarterly, 3(49), 203-278. Cobo, R. (2011). Hacia una nueva política sexual. Las mujeres ante la reacción patriarcal. Madrid: Catarata. Collin, L. (2007). Masculinidades: aportes para su clasificación. En M. Jiménez & O. Tena (Coords.), Reflexiones sobre masculinidades y empleo (pp. 205233). México: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México. Connell, R. W. (2003). Masculinidades. México: Programa Universitario de Estudios de Género. Díaz-Guerrero, R. (2003). Bajo las garras de la cultura. Psicología del mexicano 2. México: Trillas. Gómez, M. (2007). Masculinidad en la “Sociedad de riesgo”. En M. Jiménez & O. Tena (Coords.), Reflexiones sobre masculinidades y empleo (pp. 33-57). México: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México. Hernández, O. (2007). Estudios sobre masculinidades. Aportes desde América Latina. Revista de Antropología Experimental, 7, 153-160. Jiménez, M. (2003). Dando voz a los varones. Sexualidad, reproducción y paternidad de algunos mexicanos. México: Centro Regional de Investigaciones Multidiciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México. Jiménez, M. (2007). Algunas ideas acerca de la construcción social de las masculinidades y las feminidades, el mundo público y el mundo privado. En M. Jiménez & O. Tena (Coord.), Reflexiones sobre masculinidades y empleo (pp. 99-118). México: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México. Mahalik, J., Ludlow, L., Diemer, M., Locke, B., Scott, R. J., Gottfried, M. & Freitas, G. (2003). Development of the Conformity to Masculine Norms Inventory. Psychology of Men & Masculinity, 4(1), 3-25. Montesinos, R. (2007). Ensayando sobre nuevas tipologías de la masculinidad. En M. Jiménez & O. Tena (Coords.), Reflexiones sobre masculinidades y empleo (pp. 181-204). México: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México. Olavarría, J. (2003). Los estudios sobre masculinidades en América Latina. Anuario Social y Político de América Latina y el Caribe, 6, 91-98. Rendón, T. (2003). Trabajo de hombres y trabajo de mujeres en el México del siglo XX. México: Programa Universitario de Estudios de Género, Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México. Rocha, T. & Díaz-Loving, R. (2011). Identidades de género. Más allá de cuerpos y mitos, México: Editorial Trillas. Seidler, V. (2006). Masculinidades, hegemonía y vida emocional. En G. Careaga & S. Cruz (Coords.), Debates sobre Masculinidades (pp. 147-157). México: Programa Universitario de Estudios de Género. Fecha de recepción: enero 2012 Fecha de aceptación: junio 2012 Psicología Iberoamericana | Masculinidades: espacios-momentos críticos en las formas de ser hombre en la Ciudad de México | 15
  16. 16. Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 16-25. issn 1405-0943 Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: soltería, matrimonio y unión libre Attitudes towards Transformation of Couple Live: Singlehood, Marriage and Cohabitation Melissa García Meraz* Alejandra Salvador García** Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña*** Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo RESUMEN En la actualidad, muchas personas comienzan a cambiar la visión que tienen acerca del matrimonio y optan por la unión libre, la soltería e, incluso, relaciones a corto plazo o a distancia. Con el objetivo de identificar las actitudes hacia estos tópicos en estudiantes de preparatoria de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo se aplicó la escala de Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja de García (2011). Este instrumento está compuesto por siete factores (33 reactivos) que explican el 59.389% de la varianza, con una consistencia interna de .886. Los participantes fueron 296 adolescentes: 172 mujeres y 124 hombres. Los resultados muestran una mayor aceptación hacia temas relacionados con el matrimonio tardío y la paternidad en soltería. En cambio, aspectos como el sexo premarital obtienen poco apoyo. Los resultados son discutidos en términos de la transformación de la vida en pareja en México. Palabras clave: actitudes, unión libre, matrimonio, sexualidad, jóvenes. ABSTRACT Nowadays many people begin to change their point of view about marriage and prefer to choose cohabitation, singlehood, and even long-distance relationships. In order to identify attitudes towards these topics, the scale of attitudes towards transformation of married life was administered to high school students from the Autonomous University of Hidalgo State. The scale consists of seven factors (33 items) that explain the 59,389% of the variance, with an internal consistency of .886. Participants were 296 adolescents, 172 women and 124 men. The results show a greater acceptance issues related to the late marriage and single parenthood. However issues such as premarital sex get little support. The results are discussed in terms of the transformation of couple life in Mexico. Keywords: attitudes, cohabitation, marriage, sexuality, young people. * Melissa García Meraz. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, melissaunam@yahoo.com.mx, 57001702 ** Alejandra Salvador García. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, jja107@hotmail.com, 7717172000 ext. 5104 *** Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, remar64@yahoo.com.mx, 717172000 ext. 5104 16 | Psicología Iberoamericana | Melissa García Meraz · Alejandra Salvador García · Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña
  17. 17. INTRODUCCIÓN De acuerdo con Morris y DePaulo (2009), es común asumir que la vida en matrimonio aumenta la felicidad y más aún, que a diferencia de los solteros, las personas casadas son más felices. Es decir que, como un acto natural de crecer, del desarrollo personal y del ideal de “alcanzar la felicidad”, las personas asumen que después del ejercicio de tener varias parejas, salir en citas e invertir mucho tiempo, dinero y esfuerzo en ellas, el punto culminante es llegar al matrimonio. Con ello se alcanza la meta “ideal” de todas las citas: vivir en pareja y ser feliz. Sin embargo, datos recientes revelan que no existen diferencias en el nivel de felicidad entre las personas que están casadas y aquellas que deciden permanecer solteras (Morris & DePaulo, 2009). Más allá del ideal del matrimonio, muchas personas comienzan a cambiar la idea que tienen acerca de éste y prefieren optar por la unión libre, la soltería e incluso, relaciones a distancia o relaciones en las que cada integrante de la pareja tiene una residencia particular pero deciden reunirse los fines de semana. A estas parejas se les llama Living Apart Together, LAT (García & Martínez, 2010; Trost & Levin, 1999), término que indica que son parejas estables, marcadas por la fidelidad, el amor y el compromiso, pero que deciden no tener una residencia en común, sino mantenerse fuera del matrimonio pero también fuera de la unión libre. De hecho, datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (2012) muestran que en México, el número de personas que han optado por la unión libre como una opción para vivir en pareja ha aumentado, pasando de un 7.0% en 1990, a un 15.7% en 2012. Los datos referentes a la unión y la disolución marital también muestran un aumento en el número de divorcios y de separaciones, al pasar de un 7.2% en 1990 a un 15.1% en 2009, así como una disminución en el índice de matrimonios en un 21% (inegi, 2012). Con ello, se muestra una panorámica en la cual los individuos comienzan a optar por la unión libre, no sólo como una experiencia previa o experimental al matrimonio, sino realmente como una forma de unión y de vida en pareja. Es así que el aumento del divorcio, la soltería, la postergación del matrimonio y la apertura hacia la unión libre muestran que la sociedad mexicana se mueve hacia una nueva configuración de pareja y hacia un nuevo plan de vida. En México, las instituciones, centros de bienestar social y aún los individuos se encuentran poco preparados para conceptualizar estos cambios. ¿Pueden las personas planear una vida en soltería?, ¿tienen los mismos beneficios los padres solteros y las madres solteras que aquellos que viven en pareja?, o incluso, aquellos que han decidido no casarse ¿pueden planear la maternidad o paternidad sin anteponer primero la vida en pareja? Dadas las estadísticas se prevé que el divorcio, la separación y la soltería aumenten, mientras que el matrimonio disminuirá. Sin embargo, no existen estudios en México que muestren el grado de aceptación o rechazo hacia estos temas por parte de los adolescentes y jóvenes del país. Por ello, el presente artículo muestra datos empíricos acerca de la postura de adolescentes a nivel bachillerato de la ciudad de Pachuca sobre temas relacionados a la soltería, la unión libre, el sexo premarital y extramarital así como la paternidad en soltería. Transformación de la vida en pareja La literatura indica que, en general, las personas han transitado hacia una aceptación de la paternidad fuera del matrimonio, la unión libre, el matrimonio tardío, el divorcio como un medio para no dañar a los hijos, como una solución cuando existen problemas en el matrimonio, así como hacia el sexo premarital. En cambio, aún condenan situaciones como el sexo extramarital (Axinn & Thornton, 2000; Thornton & Young DeMarco, 2001). De igual manera, tanto en México como en el resto del mundo, las mujeres esperan cada vez más para ser madres, lo que posibilita que tengan un desarrollo escolar y profesional que no se había visto antes. Incluso muchas aguardan el éxito profesional antes de iniciar una familia. Datos en México han mostrado que las capitalinas esperan un mayor tiempo entre el primer y el segundo hijo, lo cual muestra una mayor planificación familiar y tiempo dedicado a sus carreras profesionales (Reforma, 2003). Estos aspectos han incidido en el cambio legislativo de algunas entidades como el Distrito Federal, al legalizar el aborto a través de la ile o Interrupción Legal del Embarazo (gdf, 2012). Sin embargo, muchos opinan que el matrimonio y la vida en pareja siguen siendo una expectativa de vida para hombres y mujeres jóvenes. Aún más, aquellos Psicología Iberoamericana | Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: soltería, matrimonio y unión libre | 17
  18. 18. que ya se han divorciado o separado siguen buscando una y otra vez volverse a enamorar y casar, incrementando el número de matrimonios por segunda vez; de hecho la probabilidad de que un hombre permanezca soltero después de divorciarse es poco común. En Estados Unidos se estima que 75% de los hombres se casan nuevamente; en el caso de las mujeres lo hace un 66% (Brown & Amatea, 2000). Datos del inegi reportan que de los hombres de 60 años y más, sólo el 19.1% permanece soltero, mientras que en el caso de las mujeres es de 46% (inegi, 2012). De hecho, después del matrimonio y el divorcio hombres y mujeres siguen buscando la posibilidad de vivir en pareja; esto lo evidencia la cantidad de páginas en internet dedicadas a la concertación de citas. Esto marca la pauta hacia una actitud positiva hacia la vida en pareja y hacia el matrimonio. De acuerdo con Thornton y Young DeMarco (2001), en la actualidad existe una mayor apertura hacia la unión libre, sobre todo en el caso de las mujeres. En países como Suecia y Dinamarca se popularizó a partir de 1969, mientras que en otros países de Europa se dio a principios de los años setenta (Hall & White, 1995). Hoy en día, las cifras son tales que en el caso de los Estados Unidos se estima que al menos la mitad de todos los individuos con edades de entre 35 y 39 años han cohabitado en algún momento de sus vidas (Waite & Gallagher, 2000). En México, las estadísticas indican que comenzó a incrementarse el número de personas cohabitando a partir de los años cincuenta, popularizándose en los sesenta, al llegar a un 15.7% en 2010 (inegi, 2007; inegi, 2012). Vida en soltería y sexo premarital En países como Inglaterra se plantea que para el año 2026, el número de personas solteras será de alrededor del 70%. Es decir, personas que nunca se habrán casado y que probablemente permanezcan así (The times, 2008). Aún con el incremento de quienes viven en soltería ya sea como modo de vida o porque deciden posponer el matrimonio, hay evidencia de que también se da una idea estereotipada acerca de este estado. Comparados con las personas que están casadas se percibe a los solteros como más inmaduros socialmente, egoístas, pobremente ajustados, poco atractivos, o no atractivos, asociales, desagradables y, frecuentemente, con baja autoestima. La única visualización positiva es que son vistos como más independientes y orientados al trabajo (Morris & DePaulo, 2009). De acuerdo con Morris y DePaulo (2009) diversas investigaciones han mostrado que los hombres solteros ganan menos dinero y tienen menos promociones que los casados, aun cuando tienen la misma edad, el mismo nivel de estudios, destreza y muestran los mismos resultados en sus ejecuciones laborales. De acuerdo con los autores, se les percibe como más orientados al trabajo y más responsables. Sin embargo, esta percepción también tiene un efecto negativo, ya que a menudo se les pide que trabajen más tiempo, horas extra y durante las vacaciones, aun cuando es menos probable que reciban promociones en comparación con sus compañeros casados y con hijos. Incluso se les puede pedir que trabajen suplantando a estos compañeros. La sociedad discrimina a los solteros independientemente de la situación en la que se presente la soltería. Muchas veces son mal vistos como personas que no han llegado al ideal de pareja; puede percibirse que son menos atractivos, estables, sociables y deseables en comparación con las personas casadas (Morris & DePaulo, 2009). A pesar de las críticas dirigidas hacia quienes permanecen solteros, estos son más allegados a sus familias, cuidan a sus padres, quieren más a sus amigos y se preocupan por hacer más estrechas sus relaciones con sus vecinos; asimismo, las posibilidades de realizar más actividades aumentan en esta situación, ya que pueden disponer de su tiempo de la manera que más les sea conveniente y que se ajuste a sus actividades, pueden gozar de una economía más holgada, realizar actividades de esparcimiento con amistades o sin ellas, pasar tiempo con su familia, incluso tener más espacio en su residencia, por ello, se afirma que la soltería tiene sus ventajas (Morris & DePaulo, 2009). Matrimonio tardío, paternidad en soltería y sexo extramarital La soltería ha jugado un papel importante dentro de la sexualidad. Al posponerse el matrimonio y aumentar el periodo de soltería, la lógica se inclina a aceptar cada vez más el sexo premarital, llevando consigo una apertura hacia la sexualidad fuera del matrimonio. De acuerdo con Houts (2009), entre 1970 y 1990 disminu- 18 | Psicología Iberoamericana | Melissa García Meraz · Alejandra Salvador García · Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña
  19. 19. yó la edad del debut sexual, tanto en hombres como en mujeres. El autor plantea muchas razones para explicar este cambio, entre las que destaca los cambios históricos, tales como la revolución sexual, el incremento de la edad para contraer matrimonio, la soltería y una supervisión parental menos rigurosa, especialmente cuando los padres están divorciados o ambos trabajan fuera del hogar. Sin embargo, la infidelidad marital, es decir, el sexo extramarital se juzga cada vez más (Axinn & Thornton, 2000; Thornton & Young DeMarco, 2001). Así, el ideal de la fidelidad sexual todavía se considera un aspecto más importante de la vida en pareja. De acuerdo con Goodwin (2009), el matrimonio se valora mucho, tanto por la sociedad como por la pareja. Tradicionalmente, el matrimonio tiene el significado de regular la expresión de la sexualidad. La soltería y el sexo premarital están muy vinculados al tema del matrimonio tardío. Hombres y mujeres esperan cada vez más tiempo para casarse. Muchas veces el éxito profesional y la educación universitaria permiten que la persona posponga el matrimonio. Método Con el objetivo de conocer las actitudes acerca de la unión libre, la soltería, la paternidad en soltería, así como el sexo premarital y extramarital se aplicó el instrumento de Transformación de la vida en Pareja de García (2011). En un segundo análisis se realizaron pruebas estadísticas para conocer las diferencias entre hombres y mujeres, a través de la prueba t de Student. Participantes Se trabajó con un grupo de participantes seleccionados por conveniencia, tomando en cuenta los grupos de primero, tercer y quinto semestre de la Preparatoria número 3 de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. En total, la muestra quedó constituida por 296 adolescentes: 172 mujeres y 124 hombres. Los participantes reportaron un rango de edad de 15 a 19 años, con una media de 16.98 años. Todos dijeron ser solteros. Instrumento El instrumento de Transformación de la vida en Pareja de García (2011) fue validado en una muestra de 500 pobladores del estado de Hidalgo, estudiantes de preparatoria y licenciatura. Está conformado por siete factores: 1) Apertura hacia la unión libre (siete reactivos), 2) Sexo premarital (cinco reactivos), 3) Sexo extramarital (cinco reactivos), 4) Apertura marital (cinco reactivos), 5) Vida en soltería (cuatro reactivos), 6) Matrimonio tardío (cuatro reactivos), 7) Paternidad en soltería (tres reactivos). Los siete factores explican el 59.389% de la varianza, una consistencia interna de .886. En total, el instrumento está conformado por 33 reactivos. El formato de respuesta es una escala Likert que va de 1 “completamente en desacuerdo” a 5 “completamente de acuerdo”. La tabla 1 muestra el nombre de los siete factores y algunos ejemplos de la escala. Tabla 1. Reactivos de ejemplo de la escala de Transformación de la vida en pareja, porcentaje de varianza explicada y alfa de Cronbach FACTORES %V.E. Alfa 26.03% .841 1.Apertura hacía la unión libre La unión libre es la mejor opción para vivir en pareja Es preferible vivir en unión libre que casarse Vivir en unión libre es lo de hoy Psicología Iberoamericana | Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: soltería, matrimonio y unión libre | 19
  20. 20. FACTORES %V.E. Alfa 8.80% .514 7.64% .783 5.50% .708 4.38% .688 3.74% .538 3.28% .723 2. Sexo premarital Es mejor tener relaciones sexuales hasta el matrimonio Es adecuado que una persona joven experimente su sexualidad antes de casarse Está bien que un hombre tenga relaciones sexuales antes del matrimonio 3. Sexo extramarital Una mujer casada puede experimentar sexualmente con otras personas además de su marido Está bien que una persona experimente sexualmente fuera de su matrimonio con otras personas 4. Apertura marital Está bien que una persona decida nunca casarse y vivir sola Es aceptable que una pareja decida no tener hijos 5. Vida en soltería Hoy en día es preferible vivir solo que con una pareja Los jóvenes hoy en día prefieren vivir solos a casarse 6. Matrimonio tardío Está bien que una persona se case hasta que tenga un trabajo estable Es mejor casarse cuando ya se ha terminado de estudiar 7. Paternidad en soltería Está bien que un hombre que no tiene pareja decida tener hijos Una mujer que no tiene pareja puede educar bien a sus hijos 20 | Psicología Iberoamericana | Melissa García Meraz · Alejandra Salvador García · Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña
  21. 21. En la última sección del instrumento se les preguntó por su edad, sexo, nivel de estudios y estatus de pareja. Además, se incluyó un apartado con las siguientes preguntas: Tabla 2. Preguntas del Instrumento de Actitudes hacia la vida en pareja 1. ¿Te gustaría casarte algún día? 2. En los próximos cinco años ¿Qué piensas hacer? a) Casarte b) Tener un hijo c) Vivir en unión libre 3. ¿Cuál es la edad ideal para casarse? 31-34 35 o más Resultados La imagen 1 muestra los puntajes obtenidos para los siete factores de la escala. El puntaje más alto y de mayor acuerdo para la población es el relacionado a Matrimonio Tardío (4.2), mientras que el más bajo es el factor de sexo extramarital (1.71). Un segundo análisis permitió identificar las diferencias entre hombres y mujeres. Los resultados muestran que aquellos factores relacionados al sexo premarital, extramarital y la paternidad en soltería son los únicos que obtienen puntajes diferenciales entre hombres y mujeres. e) No sé 19-22 La aplicación se llevó a cabo en grupos dentro de las instalaciones preparatorias de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Se le aseguró a cada estudiante la confidencialidad de sus respuestas. Los datos fueron procesados con el paquete estadístico SPSS versión 15 para Windows. Diferencias por sexo d) Permanecer soltero 15-18 Procedimiento 23-26 27-30 No sé Imagen 1. Medias para cada factor de la escala de Transformación de la vida en pareja 5   4.5   4   3.5   3   2.5   2   1.5   1   4.2   2.89   3.4   3.05   3.56   2.69   1.71   F1Unión  Libre   F2Sexo   Premarital   F3Sexo   extramarital   F4Apertura   Marital   F5Vida  en   Soltería   F6Matrimonio   F7Paternidad  en   Tardío   Soltería   Psicología Iberoamericana | Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: soltería, matrimonio y unión libre | 21
  22. 22. Tabla 3. Medias de los factores sexo premarital, extramarital y paternidad en soltería con la significancia de la prueba Levens así como la prueba t. Factor Hombres Mujeres Levens t Student g. l. Sig. Sexo premarital 3.31 2.85 .439 -4.412 294 .000 Sexo extramarital 1.94 1.52 .007 -4.558 222.090 .000 Paternidad en soltería 3.42 3.66 .044 2.196 236.41 .031 5   4.5   4   3.5   3   2.5   2   1.5   1   Hombres   Mujeres   Sexo  Premarital   Sexo  Extramarital   Paternidad  en   Soltería   Imagen 2. Medias de hombres y mujeres para los factores que mostraron diferencias Las diferencias muestran que en el caso de las mujeres obtienen puntajes más bajos en comparación con los hombres en aquellos factores relacionados a la sexualidad. Mientras que los hombres obtienen puntajes más bajos en el factor relacionado a la paternidad en soltería. Con referencia a las últimas preguntas, los datos muestran que el 88% (183 participantes) contestaron que desearían casarse algún día contra un 12% que reportó que no le gustaría casarse (26 participantes). En los próximos cinco años la mayoría de los participantes planea permanecer soltero. Sólo un 12% planteó casarse y 9% vivir en unión libre. Finalmente, 130 participantes opinan que la edad preferible para casarse es de los 23 a 26 años, seguidos de 125 participantes que plantean que la mejor edad para casarse es entre los 27 y 30 año de edad. Tabla 4 Frecuencia de respuesta de la pregunta ¿Cuál es la edad ideal para casarse?   22 | Psicología Iberoamericana | Melissa García Meraz · Alejandra Salvador García · Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña
  23. 23. Discusión Los resultados muestran que, en términos generales, existe una mayor apertura hacia el matrimonio tardío (4.2), y una aceptación hacia la paternidad en soltería (3.56). Estos datos indican que los jóvenes visualizan una actitud positiva hacia una mayor espera para contraer matrimonio, de igual manera, el educar a un hijo fuera del matrimonio es bien visto. Es así que se muestran dos posturas fundamentales; existe una aceptación clara hacia casarse después de que se ha terminado de estudiar o se tiene éxito profesional, así como la paternidad fuera del matrimonio. Ambos evidencian una constante en el caso de los jóvenes estudiantes que visualizan la vida en matrimonio como algo que puede postergarse. Sin embargo, con la apertura de la sexualidad, también les queda claro que puede darse la paternidad en soltería y que ésta es aceptable, y puede ser tan certera como la que se comparte entre padre y madre. Estos resultados concuerdan con lo que se ha reportado en la literatura (Axinn & Thornton, 2000; Thornton & Young DeMarco, 2001). Sin embargo, lo cierto es que el ideal del matrimonio se mantiene, ya que muchos jóvenes visualizan su postergación pero no su ausencia. Los jóvenes esperan casarse y no ven la vida en soltería como algo tan bueno (media 2.69). La idea de “es mejor vivir sólo que mal acompañado”, es decir, reactivos como “Hoy en día es preferible vivir solo que con una pareja”, y “Los jóvenes hoy en día prefieren vivir solos que casarse” no son tan apoyados (pertenecen al factor 3 Vida en soltería). En cambio sí lo es la idea de buscar con quién vivir bien (Matrimonio tardío 4.2). Lo mismo sucede con el sexo extramarital (1.71). Sobresale el hecho de que la vida en soltería no alcanza siquiera la media teórica (2.69). Quizás se deba en mucho al estereotipo social que se tiene acerca de las personas que deciden vivir solas. En muchos contextos se les describe como “solteronas” “quedadas” y “amargadas”. Aunado a otras expresiones de la vida cultural mexicana que preguntan, “¿Cómo es posible que viva solo?” “¿Quién lo va a cuidar?”. De hecho la literatura muestra que los hombres que se divorcian son más proclives a volverse a casar; muchos resultados indican que es porque buscan a alguien que los cuide. En Estados Unidos, los hombres que permanecen solteros después del divorcio viven menos y su calidad de vida es menor a la de sus pares, mientras que muchas mujeres pueden optar por el rematrimonio como una forma de recuperar la economía, por lo que buscan parejas con una posición económica estable (Brown & Amatea, 2000). Esto se debe a que las mujeres solteras tienen un círculo de apoyo más amplio, incluidas las amigas, comadres, vecinas, familia, e incluso la familia de su ex esposo (García & Martínez, 2010). Aunado a ello, la sociedad discrimina a los solteros independientemente de la situación en la que se presente la soltería (Morris & DePaulo, 2009). Sin embargo, y cómo se comentó anteriormente, la soltería conlleva también una parte positiva, que se refleja en tiempo dedicado a uno mismo, postergación de la maternidad o paternidad, tener más cercanía con los amigos y alcanzar un desarrollo profesional pleno (Morris & DePaulo, 2009). En el caso de las actitudes hacia la unión libre apenas reflejan un puntaje sobre la media teórica (3.4), lo cual revela una incipiente aceptación hacia esta situación como una alternativa al matrimonio y no sólo como un ensayo hacia éste. De acuerdo con las estadísticas, es claro que en el futuro las sociedades estarán en mayor medida marcadas por la soltería, el matrimonio tardío, la unión libre y las relaciones Living Apart Together (DeJong, 2002). En la sociedad moderna, las relaciones comenzarán cada vez más a definirse en base a la afinidad (cariño, amistad, similitud) y menos por la consanguineidad (padres, hijos). Este tipo de transformaciones en las relaciones cercanas marca una necesidad creciente de información y educación en diversos tópicos. Si las personas postergarán el matrimonio y al mismo tiempo tendrán una mayor apertura hacia la sexualidad, entonces será necesaria una mayor información acerca de estos temas e, incluso, a edades más tempranas. Además, será necesaria una educación sexual más amplia y más libre, sacando a la sexualidad del contexto del matrimonio, pero también de la vida privada, y llevándola a la discusión en la esfera pública. Aún, cuando al parecer nuestro país todavía se encuentra en este tránsito entre la aceptación de la unión libre y hacia la clara tendencia a la cohabitación como alternativa total al matrimonio. Otro de los cambios que se han dado en la esfera social es que cada vez más mujeres trabajan fuera del hogar. Deciden en dónde y con quién vivir, aunque a veces eso implique quedarse en la casa paterna. A dife- Psicología Iberoamericana | Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: soltería, matrimonio y unión libre | 23
  24. 24. rencia de otros países, en donde las personas deciden vivir en relaciones Living Apart Together para mantener su independencia, es decir, cada quién su casa y mantenemos una relación romántica, en México muchas relaciones LAT se dan por la falta de recursos económicos, así cada quien permanece en la casa de sus padres (García & Martínez, 2010). A esto se suman las faltas de oportunidades económicas y la pobreza del país. Hombres y mujeres se quedan a vivir en la casa de sus padres, ya que la economía no les favorece para su subsidio. La soltería, así, parece no ser una opción “permanente” sino un estado que puede alargarse lo suficiente y que, una vez obtenidos el éxito personal y profesional puede concretarse en matrimonio o unión libre. La poca aceptación hacia la soltería podría deberse a los estereotipos que están ligados a ella (Morris & DePaulo, 2009), a pesar de que son personas mucho más cercanas a sus padres y a sus amigos. ¿Qué se necesita entonces para visualizar la soltería de manera positiva? ¿Es necesario ser soltero para visualizarla positivamente? O tendremos que acostumbrarnos a ver a las personas como “solteronas” “quedadas” y “amargadas”. Las instituciones que promueven la vida en matrimonio, difunden también una idealización de éste, lo que a nivel legal se traduce en discriminación, ya que contraer nupcias permite adquirir una casa, ejercer créditos, tener avales, poder adoptar; incluso formar parte de la seguridad social, etc. La sociedad y las instituciones no están preparadas para las madres y padres solos; mucho menos para los solteros, todo se ha construido y preparado para las familias, y a pesar de que ahora el número de éstas sea menor, aún sigue siendo una sociedad para la familia, no para los solteros y aquellos que deciden vivir solos. Sin embargo, concepto con respecto a la soltería necesita cambiar, ya que los solteros, ya sea porque así han decidido su estilo de vida, ya sea porque deciden casarse a edades muy tardías, o simplemente porque ya se han divorciado y deciden permanecer así, necesitan una nueva visualización de su estilo de vida. Las diferencias entre los grupos de hombres y mujeres también tienen un papel interesante, ya que, de acuerdo con los patrones de género, las mujeres están en mayor medida de acuerdo con temas como la paternidad en soltería. Esto se debe, en gran parte, a que muchas mujeres deciden tener hijos fuera del matrimonio; de hecho, los hogares dirigidos por mujeres en nuestro país no son nuevos, han estado presentes a lo largo de toda su historia. En temas relacionados con la sexualidad existe también una clara diferencia de género, ya que con referencia al sexo premarital, los hombres mantienen una actitud más positiva que las mujeres. Incluso los hombres tiene respuestas más positivas hacia el sexo premarital, permisividad sexual, masturbación y sexo casual (Petersen & Hyde, 2010). De esta manera, las actitudes hacia la transformación de la vida en pareja no son uniformes en todos los temas. Existe una apertura más clara hacia la paternidad y la postergación del matrimonio, así lo evidencian las preguntas libres que se realizaron. El 70% indica que sus planes en los próximos años serán permanecer solteros. De acuerdo con los participantes, la mejor edad para casarse va de los 23 a los 30 años. Es así que chicos y chicas siguen visualizando el matrimonio como una parte fundamental de su plan de vida; sin embargo, éste puede postergarse a favor de otros planes de vida. Sin duda, las instituciones deberán contemplar este tipo de situaciones para garantizar el bienestar de hombres y mujeres en transformación de la intimidad y la vida en pareja. Conclusiones Existen diversas limitaciones en el estudio, por ejemplo, el tamaño de la población y la focalización hacia el grupo de preparatorianos. Sin embargo, es destacable porque en México casi no existen estudios referentes a estos temas, aun cuando en Estados Unidos llevan investigándose desde hace más de una década. ¿Estarán las instituciones y la sociedad preparada para los cambios en la estructura familiar?, ¿para la innovación de la vida en soltería y el matrimonio tardío? ◆ 24 | Psicología Iberoamericana | Melissa García Meraz · Alejandra Salvador García · Rebeca Ma. Elena Guzmán Saldaña
  25. 25. Referencias Axinn, W. G. & Thornton, A. (2000). The transformation in the meaning of marriage. En L. J. Waite (Ed.), The ties that bind. Perspectives on Marriage and Cohabitation. New York: Aldine de Gruyter. Brown, N. M. & Amatea, E. S. (2000). Love and Intimate relationships. Journeys of the hearth. USA, UK: Taylor & Francis. DeJong, G. J. (2002). The dilemma of repartnering: considerations of older men and women entering new intimate relationships in later life. Ageing International, 27(4), 61-78. García, S. A. (2011). Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: unión libre, soltería, matrimonio tardío, sexo premarital y paternidad fuera del matrimonio. Tesis de licenciatura no publicada. Pachuca, Hidalgo: Universidad Autónoma del Estado de Hildago. García, M. M. & Martínez, M. J. P. (2010). Parejas Living Apart Together (LAT) en México, Revista de Psicología Social y Personalidad, 25(1) 49-68. Gobierno del Distrito Federal, (2012). Recuperado 26/01/2012, de la fuente http://www.df.gob.mx/ Goodwin, R. (2009). Marriage, Historical and CrossCultural Trends, en Harry T. Reis. & Susan Sprecher (Eds.), Encyclopedia of Human Relationships. Vol.2. USA: SAGE Reference Publications. Hall, R. & White, P. (1995). Europe´s population: toward the next century. Routledge. Heaton, T. B. & Forste, R. (2007). Informal unions in Mexico and the United States. Journal of Comparative Family Studies, 38(1), 55-69. Houts, P. L. (2009). Sexual Intercourse First Experience. En Harry T. Reis. & Susan Sprecher (Eds.), Encyclopedia of Human Relationships. Vol.2. USA: SAGE Reference Publications. inegi (2012). Estadísticas a propósito del 14 de febrero: Matrimonios y divorcios. Recuperado el 20 de mayo de 2012 http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/ espanol/prensa/contenidos/estadisticas/2012/matrimonios12.asp?s=inegi&c=2827&ep=83 inegi (2007). 14 de febrero, matrimonios y divorcios en México. Recuperado el 14 de febrero de 2010. http:// cuentame.inegi.org.mx/poblacion/myd.aspx?tema Morris L. W. & DePaulo M. B. (2009) Singlehood. En Harry T. Reis & Susan Sprecher Encyclopedia of Human Relationships. Vol.2. USA: SAGE Reference Publications. Petersen, J. & Hyde, J. S. (2010). Gender Differences in Sexuality. En Joan C. Chrisler & Donald R. McCreary (Eds). Handbook of Gender Research in Psychology, Volume 1. USA: Springer. Reforma (2003). Posponen capitalinas la maternidad. Jueves 6 de noviembre de 2003. Anayansin Inzunza. Thornton, A. & Young-DeMarco, L. (2001). Four Decades of Trends in Attitudes Toward Family. Issues in the United States: The 1960’s Through the 1990’s. Journal of Marriage and the Family, 63, 1009-1037. Times, the (2008). The middle-aged, middle-class couples living ‘apart together’ who add to housing shortage, Nov 19, p. 21. Trost, J. & Levin, I. (1999). Parejas sin domesticidad común. Desacatos Revista de Antropología Social, 2, 73-86. Waite, L. & Gallagher, M. (2000). The case for marriage: Why married people are happier, healthier, and better off financially. New York: Double Day. Inhelder, B. & Piaget, J. (1996). De la lógica del niño a la lógica del adolescente: Ensayo sobre la construcción de las estructuras operatorias formales. Barcelona: Paidós. Roche Olivar, R. (2006). Psicología de la pareja y de la familia: Análisis y optimización. Barcelona: Servei de Publicacions Universitat Autónoma de Barcelona. Santrock, J. (2004). Adolescencia. Madrid: McGraw Hill. Valdez, J. L. (1991). Las categorías semánticas, usos y aplicaciones en psicología social. (Tesis de maestría inédita). unam: México. Valdez, J. L. (2002). Las redes semánticas naturales, usos y aplicaciones en la psicología social. Toluca: Universidad Autónoma del Estado de México. Zermeño, A. I., Arellano, A. C. & Ramírez, V. A. (2005). Redes semánticas naturales: Técnica para representar los significados que los jóvenes tienen sobre televisión, internet y expectativas de vida. (Tesis de licenciatura). Universidad de Colima: Colima. Nota del autor Esta investigación fue realizada en la Facultad de Psicología de la u.m.s.n.h., bajo la asesoría de la Mtra. Dámaris Díaz Barajas. Fecha de recepción: septiembre 2012 Fecha de aceptación: noviembre 2012 Psicología Iberoamericana | Actitudes hacia la transformación de la vida en pareja: soltería, matrimonio y unión libre | 25
  26. 26. Psicología Iberoamericana (julio-diciembre, 2012), vol. 20, no. 2, pp. 26-32. issn 1405-0943 El significado psicológico de una ruptura de pareja significativa en jóvenes universitarios The Psychological Meaning of a Meaningful Relationship and Breakup in College Students Miriam Wendolyn Barajas Márquez* Universidad Nacional Autónoma de México Rebeca Robles García Catalina Francisca González Forteza Instituto Nacional de Psiquiatría Cinthia Cruz del Castillo Universidad Iberoamericana RESUMEN El objetivo del presente estudio fue obtener empíricamente el significado psicológico de una ruptura de pareja significativa en una muestra de jóvenes de la Universidad Iberoamericana, mediante la técnica de Redes Semánticas Naturales Modificadas (Reyes-Lagunes, 1993). Se encontró que el tamaño de la red para este estímulo fue igual a 176, y su núcleo se ubicó en las primeras 10 definidoras. Asimismo, se obtuvieron palabras con una connotación primordialmente negativa (p.e. tristeza, dolor, enojo), así como palabras asociadas a respuestas emocionales y conductuales desagradables. No obstante, también se encontraron definidoras con una connotación positiva (p.e. aceptación y crecimiento) que denotan un aprendizaje posterior a esta experiencia. Se concluye la necesidad de explorar más a fondo el significado de una ruptura importante dado el impacto que ésta puede tener sobre la salud física y mental del individuo, así como en la posibilidad de prevenir sus consecuencias negativas e incidir de manera efectiva a nivel clínico mediante intervenciones basadas en investigación realizada con población mexicana. Palabras clave: pareja, jóvenes, ruptura amorosa, universitarios y redes semánticas. ABSTRACT The objective of the present study was to empirically obtain the psychological meaning of a couple rupture in a sample of students of the Universidad Iberoamericana, by means of the technique of Modified Natural Semantic Networks (ReyesLagunes, 1993). The study found that the size of the network for this stimulus was equal to 176 and the nucleus located on the first ten defining. Also, words were obtained with a fundamentally negative connotation (ex. sadness, pain, angry) as well as associative words to emotional responses and dislikable behaviors. However, also found defining with a positive connotation (ex. acceptance and growth) that denotes learning subsequent to this experience. Concluding with the necessity to explore deeply the meaning of an important rupture given the impact that could have on the physical and mental health of the individual, as well as in the possibility of preventing negative consequences and influence in an effective way on clinical level by interventions based on investigation realized with Mexican population. Keywords: couple, young people, breakup, college students and semantic networks. * Nota de las autoras: Agradecemos a todos los jóvenes que participaron en este estudio para apoyar a la presente investigación, la cual forma parte del Programa de Maestría y Doctorado en Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Este estudio se realizó gracias a la beca otorgada a la primera autora por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Para correspondencia e información respecto al presente artículo, favor de escribir a: miriamwendolyn@yahoo.com. 26 | Psicología Iberoamericana | Miriam Wendolyn Barajas Márquez · Rebeca Robles García · Catalina Francisca González Forteza · Cinthia Cruz del Castillo
  27. 27. INTRODUCCIÓN Durante los periodos de adolescencia y juventud, los seres humanos iniciamos relaciones interpersonales que marcan de forma considerable estos periodos Generalmente, una de las relaciones más importantes durante esta etapa es la de noviazgo, ya que permite al individuo, en términos ideales, cubrir necesidades que son esenciales para el desarrollo personal y social tales como la comunicación, el cariño, la confianza, la comprensión, entre otras (Becerril, 2001; Buss, 2005; Valdez-Medina, 2009). Díaz-Loving y Sánchez (2004) definen a la pareja como la unión de dos seres humanos que viven ciertos pasos entrelazados en serie a través del tiempo, mismos que a su vez determinan el grado de intimidad y acercamiento que cada miembro percibe del otro. Esta relación se verá afectada tanto por las experiencias previas de cada uno, como por las expectativas que se tengan acerca de la relación (Collins & Gillath, 2012). Sin embargo, por tratarse de la interacción entre dos individuos con diferentes características personales, experiencias, actitudes y creencias, existe la posibilidad de que, en cualquier punto, esta relación entre en un conflicto y su dinámica se vea fracturada, llegando al punto de romper el vínculo amoroso, ya sea de manera temporal o permanente (Caruso, 2003; ValdezMedina, González-Amarratia, Torres & Rocha, 2011). Debido a la importancia que tiene una ruptura de noviazgo para los jóvenes, diversos autores se han ocupado de investigar las consecuencias de este evento en la salud física y mental de un individuo (Kloss & Leissman, 2002; Park & Blumberg, 2002; Ullrich & Lutgendorf, 2002; Buss, 2005; Díaz-Loving, Valdez & Pérez, 2005; Lewandowski & Bizzoco, 2007; Collins & Gillath, 2012). En este sentido, las investigaciones realizadas reportan que las consecuencias que se experimentan con mayor frecuencia tras la pérdida de una pareja son: tristeza, llanto (Keller & Nesse, 2005), enojo, inseguridad hacia uno mismo y celos hacia la ex pareja, disminución de la autoestima, un pobre autoconcepto (Locker, McIntosh, Hackney, Wilson & Wiegand, 2010); depresión, ansiedad (Fisher, 2005; Donald, Dower, CorreaVelez & Jones, 2006; Sbarra, 2006), altos niveles de estrés físico y emocional (Davis, Shaver & Vernon; 2003) y conductas autodestructivas tales como las au- tolesiones, el consumo nocivo de alcohol y otras sustancias (Boelen & Van de Bout, 2008; Perilloux & Buss, 2008). Sin embargo, aunque la mayoría de las investigaciones reportan resultados con una connotación primordialmente negativa, algunos autores han encontrado datos contrarios. Por ejemplo, Tashiro y Frazier (2003) hallaron un crecimiento personal importante posterior al duelo normal que sigue a la experiencia de la ruptura en aquellos participantes que obtenían puntajes altos en agradabilidad, motivación al crecimiento y que además contaban con buen apoyo social. Por su parte, Park, Bauer y Arbuckle (2009) asociaron ese mismo crecimiento a niveles altos de autoestima y a una tendencia por elaborar atribuciones internas ante los éxitos personales y atribuciones externas ante los fracasos. Finalmente, es importante hacer notar que el efecto que tenga una ruptura de pareja en el individuo que la experimenta, ya sea positivo o negativo, dependerá de otros factores, tales como qué tan importante era esta relación de pareja, su duración, quién decidió romper, los motivos de ruptura, el grado de involucramiento, entre otros (Buss, 2005; Lewandowski & Bizzoco, 2007; Waller, 2008; Locker et al., 2010). No obstante, a pesar de la importancia que tiene para un individuo la ruptura de una relación significativa sobre su salud mental y su bienestar, no se ha explorado la manera en la que los jóvenes la definen. Por lo tanto, el objetivo del presente estudio fue obtener empíricamente el significado psicológico de dicho estímulo en una muestra de jóvenes universitarios. Método Participantes La muestra estuvo integrada por 90 jóvenes estudiantes de Psicología de la Universidad Iberoamericana, campus Santa Fe, (65 mujeres y 26 hombres) con un rango de edad entre los 18 a los 29 años (M=20.50, DS=2.28). Dentro de la muestra, 51 jóvenes reportaron tener una pareja actualmente y 38 mencionaron no estar en una relación amorosa. De los participantes que tenían una pareja la media de duración en meses fue igual a 9.8 (DS=13.57). Psicología Iberoamericana | El significado psicológico de una ruptura de pareja significativa en jóvenes universitarios | 27
  28. 28. Instrumento Se utilizó la técnica de Redes Semánticas Naturales Modificadas (RSNM) de Reyes Lagunes (1993), con el objetivo principal de identificar el significado psicológico de una “ruptura de una relación de pareja significativa”. Esta técnica es principalmente exploratoria, se basa en una aproximación cualitativa, pero utiliza las matemáticas para su análisis, por lo que constituye una aproximación cuali-cuantitativa. Tipo de estudio Se llevó a cabo un estudio de campo de tipo transversal por medio de un muestreo no probabilístico e intencional. Procedimiento La técnica de las RSNM consiste en mostrar a los individuos algún estímulo desencadenador con el fin de evocar palabras ligadas o definidoras a dicho estímulo. De este modo, el instrumento se aplicó de manera grupal en los salones de clase de esta universidad; se explicó a los participantes el objetivo general y posteriormente se solicitó su participación voluntaria, garantizando la confidencialidad y anonimato de la información obtenida. A cada participante se le entregó una hoja con el estímulo “ruptura de una relación de pareja significati- va” y se le indicó que definiera el concepto a través de por lo menos cinco palabras sueltas, sin utilizar artículos. Se les dio un minuto y otro adicional, en caso de que lo necesitaran. Posteriormente se pidió jerarquizar las palabras de acuerdo con su importancia, colocando el número 1 a la palabra que mejor definiera el concepto en cuestión, el 2 a la siguiente en importancia y así sucesivamente, hasta completar todas las palabras escritas previamente. Resultados Una vez obtenida la información, se capturaron todas las palabras y su jerarquización en una hoja de cálculo del programa Excel®. Se codificó y se analizó la información, con lo que se obtuvieron los valores del tamaño de la red (TR), el peso semántico de cada palabra (PS), la distancia semántica cuantitativa (DSC) y el núcleo de la red (NR) conforme a la técnica RSNM propuesta por Reyes-Lagunes (1993). De acuerdo con los resultados obtenidos, el tamaño de la red fue igual a 176. Se encontró que las definidoras más próximas al estímulo “ruptura de una relación de pareja significativa” fueron: 1) tristeza, 2) dolor, 3) enojo, 4) engaños y 5) infidelidad. Finalmente, el núcleo de la red, definido como la esencia del significado de un concepto, se encontró en las primeras 10 definidoras del estudio (palabras sombreadas en la tabla 1). Tabla 1. Significado psicológico de una ruptura de pareja significativa Definidora F P.S. D.S.C Tristeza 59 472 100.00 Dolor 42 323 Enojo 41 Engaños Definidora F P.S. D.S.C Desamor 12 77 16.31 68.43 Desilusión 11 75 15.89 265 56.14 Rencor 14 71 15.04 26 153 32.42 Frustración 10 67 14.19 Infidelidad 22 140 29.66 Aprendizaje 8 63 13.35 Depresión 20 137 29.03 Monotonía 9 60 12.71 Llanto 19 122 25.85 Odio 10 57 12.08 Soledad 18 121 25.64 Decepción 16 107 22.67 Pelea(s) 9 56 11.86 Desconfianza 14 99 20.97 Pérdida 6 51 10.81 Duelo 11 92 19.49 f= Frecuencia, P.S= Peso semántico, D.S.C.= Distancia Semántica Cuantitativa. 28 | Psicología Iberoamericana | Miriam Wendolyn Barajas Márquez · Rebeca Robles García · Catalina Francisca González Forteza · Cinthia Cruz del Castillo
  29. 29. Por otra parte, en la tabla 2 se presentan algunas de las 176 palabras que se obtuvieron en esta investigación, las cuales, por su connotación, apoyan los hallazgos de otras investigaciones realizadas en torno al tema de la ruptura. De este modo se busca destacar los principales significados, por categorías, que dan los jóvenes de la muestra a la ruptura de una relación significativa. Finalmente se incluye un apartado en donde se muestran algunas palabras que (a excepción de la definidora “alcohol”) no tienen una relación lógica aparente y que se pueden interpretar como parte de una experiencia personal en particular. Tabla 2. Definidoras agrupadas por significado Definidoras asociadas con la tristeza* Autores que han encontrado resultados similares: Tristeza* Dolor* Kloss & Leissman, 2002; Depresión* Park & Blumberg, 2002; Llanto* Ullrich & Lutgendorf, 2002; Soledad* Decepción* Duelo* Pérdida*** Davis, Shaver & Vernon, 2003; Fisher, 2005; Keller & Nesse, 2005; Ansiedad*** Donald, Dower, Correa-Velez & Jones, 2006; Desesperación*** Sbarra, 2006. Angustia*** Estrés*** Definidoras asociadas con el enojo* Autores que han encontrado resultados similares: Enojo* Rencor** Frustración** Donald, Dower, Correa-Velez & Jones, 2006; Odio** Perilloux & Buss, 2008; Coraje*** Locker, McIntosh, Hackney, Wilson & Wiegand, 2010. Impotencia*** Venganza*** Motivos de ruptura Autores que han encontrado resultados similares: Engaños* Infidelidad* Desconfianza* Desamor** Monotonía** Buss, 2005; Peleas** Lewandowski & Bizzoco, 2007; Celos*** Waller, 2008; Incompatibilidad*** Locker, McIntosh, Hackney, Wilson & Wiegand, 2010; Maltratos*** Valdez-Medina, González-Arratia, Torres & Rocha, 2011. Aburrimiento*** Intolerancia*** Chismes*** Abusos*** Psicología Iberoamericana | El significado psicológico de una ruptura de pareja significativa en jóvenes universitarios | 29
  30. 30. Definidoras positivas Autores que han encontrado resultados similares: Aprendizaje** Entendimiento*** Superación*** Aceptación*** Reflexión*** Crecimiento*** Tashiro & Frazier, 2003; Díaz-Loving, Valdez & Pérez, 2005; Park, Bauer & Arbuckle, 2009. Restablecimiento*** Nuevas opciones*** Otras Autores que han encontrado resultados similares: Alcohol(1)*** Estafa*** Edad*** Familia*** Mujeres*** 1 Boelen & Van de Bout, 2008; Perilloux & Buss, 2008. Ocuparse*** Música*** Religión*** * Palabras ubicadas en el núcleo de red, ** Palabras ubicadas dentro de las primeras veinte definidoras, *** Palabras con menor peso semántico. Discusión Como se pudo observar, la ruptura significativa de una relación de pareja suele ser un evento preponderantemente asociado con sentimientos y emociones negativas. De hecho, de las 176 palabras utilizadas por la muestra del estudio, sólo 20 se podrían considerar positivas (p.e. aceptación, resignación, aprendizaje, seguimiento, respeto y crecimiento) y la mayoría aluden a una recuperación, lo cual indica la necesidad de atravesar por un proceso de duelo y así poder alcanzar un crecimiento personal (Park, Bauer & Arbuckle, 2009). Asimismo, resulta interesante destacar que ninguna de las definidoras consideradas como “positivas” se encontraron dentro del núcleo de la red. Por el contrario, las palabras ubicadas en primer lugar fueron la “tristeza”, seguida de la palabra “dolor”, así como otras definidoras relacionadas, como el “llanto”, el “duelo”, la “ansiedad” y la “depresión”. Al respecto, Caruso (2003) sostiene que una de las experiencias más dolorosas para el ser humano es la separación de la persona amada. Del mismo modo, Tashiro y Frazier (2003) consideran que una ruptura amorosa es una situación dolorosa que varía en intensidad, dependiendo de los factores que intervienen en ella y que si no se maneja adecuadamente puede llegar a tener consecuencias muy graves que van desde la tristeza y el enojo (dos de las definidoras ubicadas en el núcleo de la red), hasta desórdenes psicológicos tales como la ansiedad y la depresión (mismas que también mencionaron los participantes del estudio). Esto también concuerda con los hallazgos de Fisher (2005), quien asegura que existe un gran número de casos de ansiedad, depresión y suicidios ocasionados por el dolor de una ruptura amorosa. En el caso del “llanto”, al que se considera una manifestación conductual a consecuencia de una emoción primordialmente negativa, fue ubicado en el séptimo lugar de la lista; y de acuerdo con Keller y Nesse (2005), posee una función utilitaria de aviso hacia otras personas para solicitar ayuda, provocar empatía y fortalecer alianzas entre el afectado y aquellos que le pueden brindar apoyo y confort. En tercer lugar se encontró la definidora “enojo” y se incluyeron en la lista otras palabras asociadas, es 30 | Psicología Iberoamericana | Miriam Wendolyn Barajas Márquez · Rebeca Robles García · Catalina Francisca González Forteza · Cinthia Cruz del Castillo
  31. 31. decir: rencor, venganza, frustración, odio e impotencia. Bajo esta misma línea, Lewandowski y Bizzoco (2007) reportaron una mayor cantidad de emociones negativas en aquellos individuos que habían terminado una relación en contra de su voluntad que en quienes habían decidido llevar a cabo la ruptura. Por su parte, Perilloux y Buss (2008) encontraron sentimientos de enojo, confusión, celos y baja autoestima, además de rumiación y pensamientos intrusivos en una muestra de jóvenes que habían sido blanco de la ruptura por parte de sus exparejas. Esto denota la importancia que tiene el papel que juega un individuo en dicho evento con respecto a quién inicia la ruptura y la necesidad de tomar en cuenta este factor a la hora de hacer un análisis más profundo del significado psicológico, ya que si bien la ruptura es una experiencia triste para ambos miembros de la pareja, no es de extrañar que resulte más traumatizante para quien no buscaba terminar con la relación en cuestión. Por lo tanto, es posible que quienes inician la separación se recuperen mucho más rápidamente de ésta que aquellos que terminan en contra de su voluntad (Locker et al., 2010; Collins & Gillath, 2012). Otro aspecto que resulta interesante destacar es que, a pesar de que no todas se hayan encontrado en el núcleo de la red, una importante cantidad de definidoras empleadas para definir el estímulo de interés se referían a los motivos por los que la relación pudo haber llegado a su fin (p.e. los engaños, la infidelidad, la desconfianza, la monotonía, los celos, los maltratos, los chismes, la falta de comunicación e incluso la falta de sexo). Esto coincide con los hallazgos reportados por Buss (2005), quien señala como causas más frecuentes de una ruptura la infidelidad y el engaño (dos de las palabras que sí se ubicaron en el núcleo de la red), el retraimiento sexual, la crueldad (p.e. los abusos) y las faltas de respeto (p.e. los maltratos, las peleas y la intolerancia, encontrados en este estudio). De los resultados de este estudio se puede concluir la complejidad del fenómeno y la necesidad de estudiarlo más a fondo tanto en los jóvenes como en otras poblaciones, tomando en cuenta el sexo, el tiempo transcurrido desde la ruptura, el número de parejas anteriores y otras variables que se han encontrado que guardan relación con este fenómeno, ya que por ejemplo, Díaz-Loving, Valdez y Pérez (2005) encontraron diferencias al respecto entre hombres y mujeres mexicanas. Las mujeres por su parte, reportaron sentimientos de tristeza, enojo y desconcierto, además de sentirse usadas y rechazadas; mientras que los hombres manifestaron sentimientos de malestar, decepción, humillación y enojo. Sin embargo, en el caso de la presente investigación no se tomó en cuenta para este análisis la diferenciación entre las definidoras utilizadas por los hombres y las que usaron las mujeres. La importancia de explorar y definir a fondo la ruptura de una relación de pareja significativa radica en el impacto que puede llegar a tener sobre la salud física y mental de los individuos, así como en la posibilidad de prevenir sus consecuencias negativas o bien, de incidir de manera efectiva a nivel clínico mediante intervenciones basadas en investigaciones llevadas a cabo en población mexicana. ◆ Psicología Iberoamericana | El significado psicológico de una ruptura de pareja significativa en jóvenes universitarios | 31

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