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Psico revista hiberoamericana

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  • 1. Psicología Iberoamericana (Julio-Diciembre, 2008), Vol. 16, No. 2, pp. 1-2. ISSN 1405-0943 1 Contenido Content Psicología Iberoamericana en Bases de Datos Internacionales: Un Camino de Continuo Crecimiento Psicología Iberoamericana in International Databases: A Continuous Growing Path Angélica Ojeda García Análisis del Impacto del VIH-SIDA en la Familia: Una Aproximación a su Representación Social Analysis of the Impact of HIV-AIDS in the Family:A Study of Social Representations Fátima Flores Palacios, Manuel Almanza Avendaño, Anel Gómez San Luis Propuesta de un Modelo Bio-Psico-Socio-Cultural de Infidelidad Sexual y Emocional en Hombres y Mujeres A Sexual and Emotional Infidelity Bio-Psico-Socio-Cultural Model Proposal in Men and Women Angélica Romero-Palencia, Cinthia Cruz del Castillo, Rolando Díaz-Loving Regulación de la Conducta Alimentaria ante Cambios en el Contenido Nutricional del Alimento en Ratas Feeding Regulation in Presence of Changes in Nutritional Content of Food with Rats Antonio López-Espinoza, Alma Galindo, Alma Gabriela Martínez, Felipe Díaz, Virginia Aguilera, Carolina de la Torre-Ibarra, Azucena Cárdenas Confiabilidad y Validez de un Índice Objetivo de Medición del Desarrollo Moral en Estudiantes Universitarios Venezolanos Reliability and Validity of an Objective Index of Measurement of the Moral Development in Venezuelan University Students Jorge J. Ramírez L., Carlos E. Zerpa, María Itriago C. Factores de Riesgo-Protección Psicosocial en Estudiantes de Licenciatura de la Universidad Iberoamericana Risk-Protective Psychosocial Factors in Undergraduate Students of the Universidad Iberoamericana Nubia Solórzano Domínguez, Pablo Gaitán Rossi La Sensibilización Gestalt como Auxiliar en la Remisión de la Cistitis Intersticial/Síndrome de la Vejiga Dolorosa Gestalt Sensibilization as an Auxiliar of the Painful Bladder Syndrome/Interstitial Cystitis Remission Iliana Araceli de la Lanza Andrade Ansiedad Social en Estudiantes Universitarios: Prevalencia y Variables Psicosociales Relacionadas Social Anxiety among University Students: Prevalence and Related Psychosocial Factors Rebeca Robles García, Rebeca Anahí Espinosa Flores, Andrea Celeste Padilla Gutiérrez, María Andrea Álvarez Rojas, Francisco Páez Agraz. 3 6 14 22 30 40 48 54
  • 2. 2 Psicología Iberoamericana (Julio-Diciembre, 2008), Vol. 16, No. 2, pp. 1-2. ISSN 1405-0943 Fe de Erratas: En el Vol. 16 No. 1 (Junio-Diciembre, 2008) de la Revista Psicología Iberoamericana tanto en el Contenido (pág. 1), en el nombre del autor como en el artículo (pág. 8) dice: „Ander Fleming-Holland Rutherford‰; debe decir: „Andrée Fleming-Holland Rutherford‰. En el Vol. 16 No. 1 (Junio-Diciembre, 2008) de la Revista Psicología Iberoamericana tanto en el Contenido (pág. 1), en el título como en la cornisa del artículo (pág. 52), dice: La Relación entre la Percepción de Estrés y Satisfacción con la Vida de Morbilidad; The Relation Between the Perception of Stress and Satisfaction with Life of Morbidity. Debe decir: Estrés, Satisfacción con la Vida y Morbilidad; Stress, Satisfaction with Life, and Morbidity.
  • 3. Psicología Iberoamericana (Julio-Diciembre, 2008), Vol. 16, No. 2, pp. 3-5. ISSN 1405-0943 3 Editorial Psicología Iberoamericana en Bases de Datos Internacionales: Un Camino de Continuo Crecimiento Psicología Iberoamericana in International Databases: A Continuous Growing Path Angélica Ojeda García1 UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA, CD. DE MÉXICO Con la llegada del internet y el intercambio de información en línea, la difusión del conocimiento ha alcanzado estándares de impacto internacional, que conlleva necesariamente a la integración de equipos de trabajo interdisciplinarios, o bien, a que el profesional mantenga una visión global en el ámbito en el que se desenvuelva. En la red se puede acceder a un sin número de artículos sobre cualquier tema de interés. Lo curioso es que así como podemos localizar artículos de gran calidad y en versión completa, revistas de carácter científico en las que se busca presentar la información estructurada, sistematizadamente, producto del método científico que explica, describe, previene, predice o reproduce modelos, comprobación de hipótesis y teorías de la información en pro de mejorar el estilo de vida cotidiano y el desempeño profesional de la vida diaria. También podemos encontrar información simple y sin ninguna fundamentación sobre el tema. Con mínimas citas bibliográficas y referencias, con poca o nula sistematización de los datos, incluso sin citas de otros trabajos similares, que integren y enriquezcan su contenido. Es precisamente, en referencia a éstos últimos, que el presente documento busca hacer un alto y reflexionar acerca de su presencia como medios de difusión, pues más allá de informar en esencia buscan concientizar, reflexionar, despertar curiosidad, motivar, o bien, pretenden hacer una descripción detallada que exhorte a la acción al otro; no dejan de ser en muchos casos, aunque de gran valor, una apreciación personal. De tal suerte que para quienes su interés profesional sea impactar a otros, desde los ámbito de: bienestar, salud, desarrollo humano, personal, profesional, de mejoras, de innovación, de integración o de servicios, la información a la que recurramos debe ir más allá, es decir, contar con un valor agregado:¿Qué quiero decir con valor agregado? ¿Cómo saber sí es valioso; sí su contenido es digno de ser aprendido y reproducido? Para quienes nos interesa la información respaldada por instituciones, revistas y comités evaluadores, tenemos que seguir ciertos indicadores. Independientemente de que existen revistas de carácter científico y/o tecnológico, de reflexión, de revisión bibliográfica, de estudio de caso, de reseña crítica, entre otros, algunos de los indicadores que se manejan en términos generales, buscan que la revista en cuestión se encuentre indizada, es decir, que cuente con un Comité Evaluador o Consejo Editorial Interno y a la vez, sea sometida a evaluación por diferentes instancias y organizaciones evaluadoras de revistas, a un nivel más abarcativo. La presencia de una revista en bases de datos internacionales, habla mucho acerca de su calidad en el proceso de conformación, de la congruencia con sus objetivos, así como del impacto en el alcance de su difusión entre el gremio del que se trate. En otras palabras, podemos inferir que es una revista con ciertas particularidades dentro del campo en el que se encuentra inmersa y al mismo tiempo, diferenciarla de las otras áreas del universo del conocimiento que no le competen como revista especializada; como una forma de observar su consolidación 1 Prolongación Paseo de la Reforma núm. 880, Colonia Lomas de Santa Fe, C.P. 01219, Tel. 59 50 40 00, Fax: 59 50 43 12, correo electrónico: angelica. ojeda@uia.mx
  • 4. 4 Angélica Ojeda García como medio de comunicación entre especialistas, con fines de desvirtuar la neutralidad, objetividad, validez y fiabilidad de la información que difunde. Hoy en día impera la necesidad de hacer más en el menor tiempo, de impactar a mayor escala, de trascender en las distintas áreas del conocimiento, para promover redes de trabajo multidisciplinario a fin de resolver problemas multifactoriales. Para que cualquier lector pueda valorar y diferenciar los tipos de revistas, debe considerar que: • Su proceso de evaluación interna se debe hacer en forma anónima, es decir, que el autor desconozca quién lo evalúa y que entre los evaluadores o dictaminadores (personas encargadas de decidir si se publica o no el artículo) no se conozcan entre sí, ni sepan de quién proviene el texto. • Los autores firmen una carta compromiso donde aseguren que dicho artículo es original y producto de su autoría. • Se deben manejar lineamientos de presentación y para someter originales, mismo que se debe fortalece con todo el proceso de coedición, edición, producción, impresión final y difusión del mismo. • Su temática debe ser congruente con los objetivos de la revista. Por todo lo anterior, es que aunque la Revista de Psicología Iberoamericana se encuentra indizada en: SIPAL (Sistema de Información Psicológica de América Latina, UNAM), Clase (Citas Latinoamericanas en Ciencias Sociales y Humanidades, UNAM), HELA (Catálogo Hemerográfico de Revistas Latinoamericanas, UNAM) y Latindex (Sistema Regional de Información en Línea para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal, UNAM), estamos comprometidos en incrementar su calidad de contenido, y para ello, buscamos la acreditación de instancias evaluadoras. Actualmente, tenemos la meta de digitalizar la revista y para ello, buscamos su ingreso a distintos Sistema de Información Científica Internacional, cuya aprobación son sinónimos de calidad en procesos de conformación en los compendios de artículos científicos. El contenido de la presente revista, es muy variado. El primer artículo, a través de un análisis cualitativo, Flores, Almanza y Gómez, nos presentan un análisis acerca de la representación social y el estigma sobre el enfermo de SIDA, el cual visto como el resultado de una desviación moral, genera para quien la padece y su familia un impacto directo sobre su funcionamiento tanto interno como social. Gran parte de las creencias que rodean esta enfermedad, determinan las conductas subsecuentes, por lo que las familias han tenido que desarrollar, conjuntamente con el paciente un proceso de “naturalización” para el manejo de la misma. En el segundo artículo, Romero, Cruz y Díaz-Loving, hacen una propuesta de un modelo para entender por qué se da la infidelidad, su diferencia entre hombres y mujeres y su impacto a nivel sexual-emocional, ya que la infidelidad sigue siendo una de las municipales causas de divorcio y separaciones de pareja a nivel mundial. En primera instancia, sus resultados arrojan 12 motivos que refiere la muestra estudiada, como generadores de la conducta infiel. La diferencia entre hombres y mujeres radica en el orden e importancia que le dan a estas motivaciones, como determinantes o no de la conducta infiel. Siguiendo con el método experimental, pero ahora de laboratorio, en el tercer artículo, López Espinoza, Galindo, Martínez, Díaz, Aguilera, De la Torre y Cárdenas, presentan una análisis acerca de la tendencia que existe en ratas y que posiblemente, se pueda ver en humanos, con respecto a mantener o regular la conducta alimentaria, independientemente de los cambios que pueden darse: el tipo de alimento, número de calorías, valor nutricional, tipo de dieta y disponibilidad de la comida, es decir, el organismo suele mantener el peso corporal adquirido de acuerdo a la ingesta de comida y el gasto de energía. Más adelante, Ramírez, Zerpa e Itriago, hacen un análisis de la importancia de desarrollar un juicio moral fundado en valores, pues consideran que éstos son la base para una mejor adaptación y funcionamiento social; los autores hacen un seguimiento de las características psicométricas del Defining Issues Test (DIT) de Zerpa y Ramírez (2004) en estudiantes tanto a nivel de bachillerato, como universitario. En otro artículo, bajo una visión promotora de ambientes protectores en población adolescente por ser ésta una de las etapas en las que se presentan múltiples conductas que implican riesgos para la salud Solórzano y Gaitán nos presentan un intento por identificar dichas conductas de riesgo. En una muestra de estudiantes universitarios cautivos evaluaron un modelo experimental para explicar la vulnerabilidad psicosocial. A partir de un seguimiento de resultados, se pudó ver que aunque en el ámbito de consumo de sustancias tóxicas, su índice no ha cambiado al paso de los años tampoco ha disminuido. Lo que sí cambia y cada vez va en aumento es el manejo inadecuado de la sexualidad y la salud en el que se colocan los estudiantes universitarios.
  • 5. Psicología Iberoamericana en Bases de Datos Internacionales: Un camino de Continuo Crecimiento Finalmente, De la Lanza, presenta un análisis acerca del dolor pélvico crónico, el cual es común en las mujeres y al que se le considera un trastorno ginecológico, que se origina en respuesta previa a la menstruación, después del acto sexual, o bien, algún otro síntoma que tiene que ver con la frecuencia, la urgencia, o el ardor al orinar, y al cual recientemente se le ha diagnosticado como Cistitis intersticial o Síndrome de la vegija dolorosa. Su manifestación, lejos de ser una enfermedad, representa una serie de aspectos psicológicos que en ocasiones impide a la mujer desarrollarse plenamente en sus actividades cotidianas, por lo que a través de la Sensibilización gestalt, la persona puede recobrar el equilibrio de su salud y ponerse en contacto consigo misma y con el mundo, a fin de que se muestre alerta a su propia experiencia, se dé cuenta de ella y con esto se 5 descubra a sí misma y a los otros, se desbloquee, y logre mayor fluidez en su relación intra e interpersonal. En general, se puede observar que a pesar de la diversidad de ámbitos y estudios que conforman el contenido de este volumen, la mayoría de los mismos se aplican o van encaminados a fomentar la salud mental, física e interpersonal, tanto individual como entre grupos, o bien, nos presentan técnicas y métodos como medios para poder evaluar algunos parámetros, cuya presencia puede o no favorecer el crecimiento de la persona en el área de la salud psicológica.
  • 6. 6 Psicología Iberoamericana (Julio-Diciembre, 2008) Vol. 16, No. 2, pp.6-13. ISSN 1405-0943 Análisis del Impacto del VIH/SIDA en la Familia: Una Aproximación a su Representación Social Analysis of the Impact of HIV-AIDS in the Family: A Study of Social Representations Fátima Flores Palacios, Manuel Almanza Avendaño, Anel Gómez San Luis UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO1 Resumen Desde la perspectiva teórica de las representaciones sociales, se ha estudiado cómo los diversos grupos sociales construyen significados sobre el VIH/SIDA, los cuales varían con el tipo de experiencia que tengan con la enfermedad en sí. En el presente estudio se exploró el impacto del VIH/SIDA en la experiencia de seis familias, a través de entrevistas semi-estructuradas. Los resultados muestran que en un primer momento se genera un impacto en la familia por el diagnóstico, y posteriormente, al vivir con la enfermedad en su contexto social, se desarrollan procesos de adaptación, como el silencio, estrategia de protección ante la estigmatización y la normalización de la enfermedad. Descriptores: VIH/SIDA, estigmatización, adaptación, representaciones sociales, familia. Abstract From the perspective of the Theory of Social Representations, has been studied how different social groups construct meanings about HIV-AIDS, which vary with the type of experience this groups have with the illness. In the present study was explored the impact of HIV-AIDS in the experience of six families, with semi-structured interviews. The results show that in a first moment the diagnosis generates an impact in the family, but then, while living with the illness in their social context, they develop adaptation processes, like the silence as protection from stigmatization and the normalization of the illness. Key words: HIV-AIDS, stigmatization, adaptation, social representations, family Introducción La historia del conocimiento social acerca del VIH/SIDA puede interpretarse como una relación dialéctica entre el conocimiento científico de la enfermedad y el conocimiento de sentido común. La Teoría de las Representaciones Sociales propuesta por S. Moscovici (1961/1972) en Francia, ha definido como su principal objeto de estudio a los diversos grupos que conforman una cultura y su 1 estructura a partir del contexto en el cual se desarrollan, poniendo énfasis en la revelación de todos aquellos procesos inconscientes y afectivos que emergen en una comunicación social; esta teoría permite identificar la forma en que las personas construyen el conocimiento acerca de temas relevantes y polémicos; el modo en que dicho conocimiento varía entre los diversos grupos sociales y cómo evolucionan a través del tiempo. En algunas investigaciones centradas en el VIH/ SIDA como objeto de representación social, se ha de- Para correspondencia: Facultad de Psicología, División de Estudios de Posgrado, cubículo núm. 14, Facultad de Psicología, Av. Universidad núm. 3004, Copilco, C.P. 04510, Delegación Coyoacán, México, D.F., direcciones electrónicas: fatflor@servidor.unam.mx; fatimaflor@hotmail.com
  • 7. Análisis del Impacto del VIH/SIDA en la Familia: Una Aproximación a su Representación Social mostrado por ejemplo, que en jóvenes de bachillerato y universitarios que no viven directamente en el contexto de esta pandemia, aparecen en su representación social, elementos científicos como el conocimiento de las vías de transmisión y los medios de prevención. Sin embargo, éstos coexisten con elementos centrales basados en creencias populares y que han estado presentes a lo largo de la historia de este padecimiento (Flores y Leyva, 2003; Flores y De Alba, 2006). El temor al contagio, aspectos morales y el miedo a la muerte son elementos presentes en el discurso de los jóvenes, mismos que conforman un sentido polémico frente a la enfermedad. En otro estudio, con personas que viven con VIH/ SIDA se encontró que este vínculo con la muerte, constituye un aspecto central en su representación social (Flores, Delgadillo y Chapa, 2007). La revelación del diagnóstico positivo, tiene un impacto emocional influido tanto por la creencia de que la infección derivará en una muerte rápida, así como por el temor al rechazo y estigma en su contexto social. Sin embargo, a diferencia de los grupos de jóvenes, algunas personas que viven con este padecimiento al tener una experiencia directa con la enfermedad, a través del tiempo, van desarrollando estrategias de afrontamiento que les permite mitigar el sufrimiento de saberse seropositivos, buscan redes de apoyo entre sí en las que puedan compartir información y sentimientos acerca de su vulnerabilidad, lo que permite ir reelaborando su propio proceso. Una fuente fundamental de apoyo para el paciente es la familia, sobre todo en un momento histórico en que el acceso a los medicamentos antirretrovirales ha aumentado el tiempo de vida y permite que el VIH/SIDA se convierta en una enfermedad crónica. Sin embargo, a diferencia de otras enfermedades de este tipo, ésta tiene un impacto psicosocial distinto debido a su estigmatización, basado fundamentalmente en las creencias presentes en su representación social. Cuando los miembros de la familia se enteran de que uno de sus miembros ha contraído el VIH, pueden experimentar una amplia gama de reacciones, como angustia, miedo, ira, tristeza, depresión o desesperanza (Díaz, 2002; Licea, 1997; Oumtanee, 2001; Rivero, 1994; Stieglitz, 1997). Como ocurre con el paciente, la reacción inicial de los familiares es influida por esta asociación del VIH/SIDA a la muerte y aspectos morales, o como menciona Sontag (1989), la posibilidad tanto de una muerte física como social. La familia intenta adaptarse al estigma y al posible rechazo de sus miembros, manteniendo la enfermedad en secreto de manera selectiva, hacia la familia extensa y la comunidad, o encubriéndola diciendo que se trata de 7 otra enfermedad, como el cáncer (Castro, Orozco, Eroza, Manca, Hernández et al. 1998; Kendall y Pérez, 2004; Li, Wu, Wu, Sun, Cui et al. 2006). El mantenimiento del secreto puede tener doble función si no se elabora como un acuerdo colectivo entre la familia: por un lado puede servir de protección ante el estigma social, y a la vez para ejercer maltrato psicológico a la persona que padece la enfermedad, exacerbando el estigma y potenciando comportamientos agresivos. El temor al contagio asociado al VIH/SIDA también aparece en la experiencia de las familias y se manifiesta a través de conductas obsesivas de limpieza, aislamiento del paciente y evitar el contacto físico (Licea, 1997; Castro et al., 1998; Kendall et al., 2004). También existen otras fuentes de estrés para el paciente en su relación con la familia, tales como sentirse culpable por tener la enfermedad (Owens, 2003), la sensación de vergüenza; la evitación de las expresiones emocionales o incluso la sobreprotección del paciente (Hays, Magee y Chauncey, 1998). Sin embargo, aunque en la familia exista rechazo o ambivalencia hacia el paciente, ésta se puede reorganizar para brindarle apoyo emocional, instrumental y financiero (Licea, 1997; Oumtanee, 2001; Castro et al., 1998; Li et al., 2006), y en ocasiones la enfermedad puede brindar la posibilidad de una mayor cercanía y unión con el paciente (Stieglitz, 1997; Díaz, 2002). A través del proceso de la enfermedad, la familia puede aprender a normalizar la experiencia; mediante del mantenimiento de sus rituales cotidianos y el cuidado de la salud del paciente, en la medida en que se previenen experiencias disruptivas como las hospitalizaciones (Oumtanee, 2001). Debido a que la teoría de las representaciones sociales permite orientar el conocimiento de la realidad como un proceso a través de dos mecanismos internos conocidos como anclaje y objetivación, es factible incorporar la información que circula en el ambiente, a través de cierta acomodación en la experiencia previa del sujeto y de los grupos, haciendo familiar lo extraño, acomodando nuevas experiencias en el bagaje de cada historia personal. En una representación social intervienen elementos de orden cognitivo, afectivo y simbólico que expresan de manera coherente explicaciones acerca de la vivencia y realidad de una experiencia, en este caso el VIH/SIDA. De esta manera, el objetivo de la presente investigación consistió en explorar la experiencia de la familia en el contexto del VIH/SIDA, tratando de identificar distintos momentos psicosociales por los que atraviesan durante la enfermedad.
  • 8. 8 Fátima Flores Palacios, Manuel Almanza Avendaño, Anel Gómez San Luis Métodos Participantes Los participantes de este estudio fueron 11 personas voluntarias, nueve mujeres y dos hombres, integrantes de las familias de seis personas que viven con VIH/SIDA: cuatro hombres y dos mujeres, quienes habían desarrollado la enfermedad y recibían atención médica en los Servicios de Salud del Estado de Morelos. Instrumentos Se diseño y utilizó una guía de entrevista semi-estructurada compuesta por tres áreas: • Interacción familiar: forma y expresión social, psicológica y afectiva de la relación entre los miembros de la familia. • Institución e información: relación con la institución a nivel de explicación e información en el manejo de su enfermedad. • Redes de apoyo: grupos que tienen una función de contención ya sea social o psicológica. total de 11 personas a quienes se les asignó un número de identificación. El promedio de duración de cada entrevista fue de dos horas aproximadamente. Análisis de los datos Las entrevistas fueron transcritas y el material discursivo fue sometido a un doble análisis: de contenido tradicional y por medio del Programa ALCESTE2 (Análisis Léxico de Concurrencias en Enunciados Simples de un Texto, versión 4.5), ya que la utilización de este programa ha resultado muy útil por las asociaciones temáticas que organiza y por su capacidad exploratoria de significados sin considerar categorías impuestas por el investigador (Reinert, 1986; De Alba, 2004; Flores y De Alba, 2006). ALCESTE es un método informatizado para el análisis de textos, creado por Max Reinert (1986) en el marco de la investigación sobre el desarrollo de métodos de análisis de datos lingüísticos. El objetivo del método propuesto es el de poner en evidencia, a través del análisis de un conjunto de textos los “mundos lexicales usuales”, evocados por los enunciadores. Se encuentra un interés estadístico en la redundancia de las huellas lexicales o sucesiones de palabras, lo que permite localizar los mundos más frecuentes. Procedimiento Resultados La investigación se llevó a cabo en zonas urbanas y suburbanas del estado de Morelos, donde se realizó la presentación del proyecto y el convenio institucional con el Programa Estatal de VIH/SIDA. A través del personal responsable de este programa se hizo la invitación a los pacientes que pudieran estar interesados en la investigación y que consideraran que sus familiares estuvieran dispuestos a participar. Se les explicaron los motivos del estudio y posteriormente se les contactó vía telefónica para concertar las citas en el domicilio particular de cada familia, reiterándoles el objetivo de las entrevistas. El día de la cita con cada familia, se explicó el propósito general de la investigación, y posteriormente se les pidió que firmaran el consentimiento informado en el que se explicó nuevamente el objetivo del estudio y el procedimiento de la entrevista, garantizando la confidencialidad y anonimato de la información. Se realizaron 6 entrevistas (una por familia) en las que participaron un Ramificación I. “Impacto familiar por el diagnóstico” 2 Por medio del Programa ALCESTE se analizó el 78.83% del discurso total obtenido a través de las entrevistas. Este porcentaje es confiable tomando en cuenta que sólo el 21.17% no fue considerado significativo, y que entre mayor sea el porcentaje de texto analizado, mejor será el mismo (De Alba, 2004). Del total del discurso analizado se obtuvo una clasificación jerárquica descendiente que lo reagrupó en tres clases, cada una de las cuales agrupa el vocabulario propio a un universo semántico específico. A su vez, las clases se dividieron en dos grandes ramificaciones: impacto de la familia ante el diagnóstico, y vivencia familiar y social del VIH/SIDA; se encontró que las clases arrojaron universos semánticos similares para ambas, en comparación con la clase –adaptación al VIH/SIDA– que se encuentra más distante (figura 1). Reinert, M. (1986). Un logiciel d’analyse lexicade: ALCESTE. Les cahiers d’ analyse des doméss, p. 4.
  • 9. Análisis del Impacto del VIH/SIDA en la Familia: Una Aproximación a su Representación Social 9 Figura 1. Análisis de los datos arrojados por el programa ALCESTE Proceso de adaptación al VIH/SIDA Cl. 1 (90 uce) |------------------------------+ 18 |----------------+ Cl. 2 (197 uce) |-----------------------+ | El silencio ante la estigmatización 19 |+ II. Vivencia familiar y social del VIH/SIDA Cl. 3 (156 uce) |-------------------------------------------------+ I. Impacto familiar por el diagnóstico Las “etiquetas” establecidas para los diferentes mundos lexicales, fueron asignadas en función del vocabulario específico para cada clase y de las unidades de contexto (u.c.e.) más representativas de las mismas. Gracias a la lectura conjunta del análisis de ALCESTE y del análisis de contenido tradicional fue posible identificar elementos del proceso de formación de la representación social del VIH/SIDA, que facilitan tener una comprensión sistémica de la vivencia ante la enfermedad, la cual tiene una secuencia que inicia al momento de conocer el diagnóstico y que va evolucionando de acuerdo al proceso de adaptación a la misma. La secuencia continúa precisamente con las ramificaciones obtenidas mediante el Programa ALCESTE. Ramificación II: “Impacto de la familia ante el diagnóstico”. Esta ramificación está compuesta por la clase 3, la cual reagrupó el discurso en 35.21%, en función de términos que tienen un significado particular según la manera en que la familia se enteró de la presencia del VIH/SIDA en uno de sus integrantes. Las palabras que sobresalen en esta clase son verbos en pasado como estaba; fue; dijo; había; tenía e iba, y sustantivos relacionados al ambiente hospitalario: doctor, hospital, salubridad, consulta, análisis; y a personas y contextos sociales cercanos escuela: trabajo; amiga; mamá; papá. En cuatro de las seis familias entrevistadas, el conocimiento del diagnóstico se dio a partir de una enfermedad oportunista –anemia y tuberculosis– lo que implicó el acompañamiento a los servicios médicos, enfrentarse a una enfermedad de la que sabían poco, así como a experimentar el rechazo de algunos miembros del personal médico inició lo que ahora es una larga experiencia en esta enfermedad. En una familia, el integrante que vive con VIH/SIDA decide comunicarle a ésta su diagnóstico; en contraste con otra familia que se entera a partir del intento de suicidio realizado por el individuo. Sin embargo, en todas las familias, el conocimiento del diagnóstico los colocó en una situación estresante y de incertidumbre: […] pues ellos (hijos mayores) de momento tampoco aceptaban, no lo podían creer que ella tenía eso, y ya explicándoles y enseñándoles los exámenes y el papel de cuando la dieron de alta en el seguro, ya más o menos se enteraron de eso, me costó mucho trabajo decirles…cuando me dijeron también me sentí muy triste, muy afligida, sentía que me desmayaba yo en ese momento, llorando le pedía mucho a Dios […] (Madre, Familia 6). La revelación del diagnóstico es vivida por los miembros de la familia como un fuerte impacto emocional, que puede generar reacciones de incredulidad, tristeza, miedo o desesperación y manifestarse a través de alteraciones del estado de ánimo, como el llanto o el insomnio: […] no, no, bien feísimo, yo sentía como que ni caminaba, que andaba volando, no, no estaba tranquila, se me iba el sueño, andaba piensa y piensa, decía ay no, no puede ser […] (Madre, Familia 1). El diagnóstico marcó el inicio de un proceso de adaptación a pérdidas de diversa índole (económicas, laborales, académicas, sociales) y confrontó a los miembros de la familia ante la idea de la muerte, en la mayoría de los casos debido a la gravedad de la enfermedad oportunista y a la falta de información acerca del VIH/SIDA: […] yo como madre sufrí muchísimo, cuando me dijeron me sorprendí, me deprimí mucho […] fue difícil, fue espantosísimo, nadie está preparado para perder un hijo […] muy mal […] (Madre, Familia 4). Los servicios médicos tuvieron un papel importante, ya que fueron los primeros en proporcionar atención, información y orientación, colaborando en el manejo de la crisis generada en la familia. El tanatólogo es una de las figuras con mayor impacto positivo en la vida de las familias entrevistadas. También ubican al médico y al
  • 10. 10 Fátima Flores Palacios, Manuel Almanza Avendaño, Anel Gómez San Luis psicólogo como un importante apoyo en el tratamiento de su familiar: […] la psicóloga precisamente fue la que me dijo que estaba positiva […] estaba destrozada […] fue ahí donde conocí a la tanatóloga […] ella me ha ayudado mucho […] (Hija, Familia 5). Sin embargo, en uno de los casos, tanto la familia como el miembro que vive con VIH/SIDA sufrieron el rechazo por parte del personal del sistema de salud, lo que provocó que aumentara el nivel de estrés y degradando a la familia partir de un claro estigma ante la enfermedad. […] ay, yo tengo mucho sentimiento con la jefa de emergencia, este, él iba en agonía prácticamente, gravísimo entonces cuando entramos al hospital, este, dijo ella, sin saber nosotros nada, pues está muy mal pero nunca nos imaginábamos de la inmensidad del problema, entonces dijo una señora muy déspota ahí en la sala del hospital, ya sabes lo que tienes, tienes sida y ya te va a llevar la fregada […] (Madre, Familia 4). Ramificación III. “Vivencia familiar y social del VIH/SIDA”. Como se mostró en la figura 1, esta ramificación está formada por las clases 1 y 2 que integraron el discurso en 20.32 y 44.47% respectivamente. Las palabras que sobresalen en estas clases sugieren dos líneas de análisis: los intentos de la familia por protegerse del rechazo en contextos más amplios de los que se encuentran inmersas y la percepción de la necesidad de brindar apoyo a su familiar que vive con VIH/SIDA. Algunos sustantivos en la narrativa de los sujetos personas; nosotros; hijo; enfermedad; rechazo; ignorancia están relacionados al trato que le dan al familiar con VIH y al temor de que éste sea rechazado por otros grupos sociales. Estas palabras se entretejen con una información caracterizada por mitos y prejuicios acerca del virus y de las personas que lo contraen, que tiene que ver con la creencia de que es una enfermedad de transmisión sexual frecuente en los homosexuales o en personas promiscuas, poblaciones a las que se les señala y rechaza. La primera línea de análisis se ve reflejada en la clase 2: “el silencio ante la estigmatización”, relacionada con la organización de la familia en torno a un secreto por el temor a ser rechazada por sus grupos sociales inmediatos: […] la sociedad no sabe recibirlo, piensan y los tratan de lo peor, que son homosexuales, rateros […] hay mucha ignorancia, mucha falta de conocimiento de la enfermedad […] (Madre, Familia 4). De forma explícita o implícita, en la familia se establecen reglas para determinar a quién se le puede hablar de la enfermedad y quien deberá ser excluido. En las familias con niños y adolescentes, se prefería evitar la revelación de la enfermedad: […] porque son chiquitos y yo digo que para que […] bueno, mi hija, una muchachita de 15, ella algo sabe de eso pero no bien, bien todo. El más chico tiene 13, a ese no le decimos tampoco y luego una niña de 10 y otra más chiquita […], yo digo que no, no entenderían, pero los que ya tienen más edad ya saben de eso (Madre, Familia 1). En algunas familias se decidió que la enfermedad fuera conocida sólo por los miembros de la familia nuclear, y en otros casos se permitía seleccionar a algunos miembros de la familia extensa: […] prefieren que nadie lo sepa mas que mis hermanos y dos que tres primos, pero de tíos y eso nadie lo sabe (Hermano, Familia 2). Este silencio se amplía hasta la comunidad, donde se incluyen vecinos, compañeros y amigos de los familiares de la persona que vive con VIH/SIDA. La enfermedad se calla por una sensación de vergüenza, el miedo al rechazo y a la estigmatización, e incluso se hace pasar por otra enfermedad más aceptada socialmente: Le dije “creo que tiene leucemia”, o anemia, no sé que tiene, le digo pero no me pregunta, ha de decir él que si ella no me quiere decir por algo será, ella tendrá sus razones […] de mi boca nadie sabe, ni de mi familia, nadie, nunca hablo de él, no me gusta. Me preguntan cómo está “muy bien, trabajando”. Jamás le comento nada a nadie. A lo mejor hago mal, pero no me gusta que se sepa, le digo, lo vayan a rechazar, siento feo que nada más se haga el comentario con otro y luego con otro y se haga el escándalo, ¿en qué le beneficia a él?, en nada (Madre, Familia 1). Por otra parte, se encuentra con gran frecuencia el calificativo de normal, que puede significar una estrategia para hacer más manejable la enfermedad tanto hacia adentro como hacia afuera de la familia. En cuanto al proceso de adaptación a la enfermedad se manifiesta una actitud de cierta “normalidad” que permite mitigar la tensión a la que se ven sometidas estas familias por el estigma social.
  • 11. Análisis del Impacto del VIH/SIDA en la Familia: Una Aproximación a su Representación Social […] para mí es muy normal, yo ni siquiera pienso que está enfermo ni nada, nosotros todos nos tratamos igual […] para mi es normal porque todos tenemos enfermedades y él desgraciadamente tuvo esa pero lo aceptamos así tal cual […] (Tía, Familia 4). Los miembros de la familia pueden percibir la situación como “normal” cuando la infección de VIH se encuentra en una fase asintomática o estable y perciben que el miembro seropositivo funciona adecuadamente en la vida cotidiana: […] normal, normal, a veces se me olvida que está enfermo, como lo veo bien, que ya subió de peso, estaba más delgado, ya subió de peso, hace su vida normal, trabaja, a veces se olvida que está enfermo […] (Madre, Familia 1). A la vez, los integrantes de la familia pueden experimentar preocupación ante la posibilidad de la muerte de la persona seropositiva, o por el sufrimiento de otros miembros ante la enfermedad, así como angustia y problemas de salud: […] a veces sí me siento angustiada, lloro, sólo Dios sabe, me sostengo, trato de no deprimirme, de no caer en una depresión profunda, se nos complicaría mucho a todos […] últimamente me da mucho insomnio, desbalancea toda mi salud y claro, hasta los pensamientos, se tiende a pensar más de lo trágico, de lo que no tiene remedio […] (Madre, Familia 4). Incluso la tristeza y el malestar pueden normalizarse al pensar que la muerte es una experiencia común e inevitable: […] cuando me acuerdo, porque a veces se me olvida porque lo veo bien, sí me da tristeza, sí me siento mal, luego reacciono y digo él tiene esta enfermedad y otros tenemos otra como yo tengo diabetes, tampoco se cura, nada más porque no es contagiosa pero no se cura, y otros tendrán otra y todos algún día nos vamos a morir de una cosa o de otra […] (Madre, Familia 1). Discusión En el análisis de las representaciones sociales del VIH/ SIDA, las familias de personas infectadas constituyen un grupo fundamental para la posibilidad de deconstruir significados de la enfermedad anclados al estigma y discriminación. Debido a la cercanía con este padecimiento, las familias adquieren un rol de soporte tanto emocional como social que es indispensable para el afrontamiento 11 de la adversidad, asimismo es factible reconstruir significados del SIDA a partir de la experiencia y convivencia con la enfermedad. El tiempo es un factor importante debido a los procesos de asimilación e incorporación de esta enfermedad a la experiencia cotidiana; esto dependerá de cada caso personal. Tras la revelación del VIH/SIDA, estas familias retornaban a un contexto social donde no sólo aparece la muerte como elemento central de la representación, sino también el miedo al contagio y la connotación de la infección como resultado de una desviación moral. Las familias viven con un sentimiento de vergüenza y el miedo al rechazo social, por lo que se adaptan a la estigmatización ocultando la enfermedad o manteniéndola en silencio, en forma selectiva hacia la comunidad, la familia extensa y la misma familia nuclear. Si bien este proceso permite proteger a las familias de prácticas discriminatorias, al mismo tiempo este silencio impide el desarrollo de una tensión dialógica en la relación con otros grupos sociales, que permitiría a los grupos compartir su experiencia con ellos y promover la deconstrucción del conocimiento social que han construido grupos que tienen una experiencia menos cercana con la enfermedad y que contiene elementos que favorecen la estigmatización social de las personas que viven con VIH/SIDA y sus familias. Regularmente se ha observado que cuando estas familias se enteran de que uno de sus miembros vive con VIH/SIDA, se experimenta incredulidad, miedo, tristeza, ira, desesperanza, o se manifiestan alteraciones del estado de ánimo. Tales reacciones aparecen aun cuando las familias no se enteran del diagnóstico debido a que la hospitalización del paciente debido a una enfermedad oportunista lo impidió. En este primer momento de la experiencia con la enfermedad, las familias mantienen como elemento central de su representación del SIDA asociada a la muerte. En forma similar a otros grupos sociales, no se establece una diferencia temporal entre el VIH y el SIDA, y se asocian a una muerte física que ocurrirá rápidamente. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo y lo desconocido se vuelve familiar mediante el mecanismo de anclaje y objetivación, se reelabora el significado de muerte en los casos en que el proceso de la enfermedad lo permite, disminuyendo la tensión y reconstituyendo un posible plan de vida. Este momento es crucial para el desarrollo de intervenciones psicosociales con personas en este contexto, debido a la posibilidad de apoyarles en la resignificación de la representación social del SIDA y proporcionales elementos psicológicos que les permita afrontar mejor su condición. Considerando que las
  • 12. 12 Fátima Flores Palacios, Manuel Almanza Avendaño, Anel Gómez San Luis personas infectadas y sus familiares están receptivas y en otra posición mucho más positiva que al inicio de la enfermedad, es fundamental contar con el apoyo de los servicios médicos, dotando de información y estrategias de autocuidado que seguramente se asumirán de manera mucho más consciente y responsable, pues la etapa de la incredulidad, ira y depresión frente a la enfermedad han pasado. Por otro lado, estas familias han logrado afrontar la experiencia de la enfermedad a través de su naturalización. Este proceso se facilita por el mantenimiento de los rituales cotidianos y por evitar que la enfermedad sature los espacios, los tiempos y los discursos de las familias. El estado de salud y la etapa de la enfermedad son elementos clave para que las familias vivan su situación como “natural”, pero a la vez en este proceso fluctuante intervienen los afectos generados por las diversas pérdidas, ya sean físicas, sociales o económicas, y la preocupación por la posibilidad de la muerte de uno de sus miembros. Para dar respuesta a las necesidades de las personas que viven con VIH/SIDA y sus familias, es importante que futuros estudios analicen los procesos sociales y condiciones objetivas de vida que favorecen al silencio como estrategia de adaptación al estigma, en comparación con otras estrategias desarrolladas por personas que viven con la enfermedad, mismas que implican crear un discurso alternativo alrededor de ésta y que les permite convertirse en actores sociales para deconstruir el conocimiento estigmatizado de este padecimiento, o aprovecharlo como oportunidad de un “cambio de vida” o para “vivir positivamente”. Así, otra utilidad del presente estudio es que puede reaplicarse en años posteriores para conocer cómo han cambiado a través del tiempo las estrategias de adaptación al estigma por parte de estas familias. Por otro lado, también es posible preguntarse cómo una adaptación al estigma a partir del silencio influye en la relación de las familias con las instituciones que brindan atención a personas que viven con VIH/SIDA y en la participación en las campañas contra la estigmatización de la enfermedad. Además se puede empezar a trabajar junto con las familias en el desarrollo de servicios de atención psicológica que promuevan este proceso de “naturalización”; alternativas de adaptación ante la estigmatización y el apoyo emocional a lo largo de la enfermedad. Finalmente, falta un largo camino por recorrer en cuanto a la atención optima de personas y familias para quienes el VIH/SIDA se ha convertido en el elemento central de su vida cotidiana, sin embargo, los avances en cuanto a investigaciones y programas dejan ver que tanto las personas enfermas como sus familias poseen diversos recursos capaces de desplegar en situaciones críticas, como los que se requieren para mantener una satisfactoria calidad de vida así como relaciones sociales y saludables, aun después de saberse seropositivos. Referencias Castro, R., Orozco, E., Eroza, E., Manca, M., Hernández, J. et al. (1998). AIDS-related Illness Trajectories in Mexico: Findings from a Qualitative Study in two Marginalized Communities. AIDS Care, 10, 5, 583-598. Recuperado el 27 de septiembre de 2007, de la base de datos ProQuest. Díaz, I. (2002). Transformación de una familia afectada por el VIH/SIDA desde la perspectiva de una de sus integrantes. Tesis de maestría no publicada, Universidad de las Américas, México. De Alba, M. (2004). El método Alceste y su aplicación al estudio de las representaciones sociales del espacio urbano: el caso de la ciudad de México. Papers on Social Representations, 13, 1.1-1.20 [disponible también en [http:/www.psr.jku.at] Flores, F. & Leyva, R. (2003). Representación social del SIDA en estudiantes de la Ciudad de México. Salud Pública, 45 5, 624-631. Flores, F. & De Alba, M. (2006). El SIDA y los jóvenes: un estudio de representaciones sociales. Salud Mental, 29, 3, 51-59. Flores, F., Delgadillo, R. & Chapa, A. (2007). Análisis procesual del impacto del VIH/SIDA y su representación en personas seropositivas. Psicología Iberoamericana, 15(2), 30-37. Hays, R., Magee, & Chauncey, S. (1998). Identifying Helpful and Unhelpful Behaviours of Loved ones: the Pwa´s Perspective. En R. Bor & Elford, J. (Eds.): The Family and HIV today. Recent research and practice (pp. 92-108). Londres: Cassell. Kendall, T. & Pérez, H. (2004). Hablan las mujeres mexicanas VIH positivas: necesidades y apoyos en el ámbito médico, familiar y comunitario. México: Colectivo Sol, A.C. Li, L., Wu, S., Wu, Z., Sun, S., Cui, H. et al. (2006). Understanding Family Support for People Living with HIV/AIDS in Yunnan, China. AIDS and Behavior, 10, 5, 517-509. Recuperado el 20 de septiembre de 2007, de la base de datos ProQuest. Licea, G. (1997). El impacto del VIH/SIDA en la vida de cuatro familias. Tesis de maestría no publicada, Universidad de las Américas, México.
  • 13. Análisis del Impacto del VIH/SIDA en la Familia: Una Aproximación a su Representación Social Oumtanee, A. (2001). Exploring Family Adaptation in Caregiving for a Person with HIV/AIDS. Disertación doctoral no publicada, Virginia Commonwealth University, Virginia, EE.UU. Owens, S. (2003). African American Women Living with HIV/ AIDS: Families as Sources of Support and of Stress. Social Work, 48, 2, 163-171. Recuperado el 20 de septiembre de 2007, de la base de datos ProQuest. Rivero, M. (1994). Families’ Perceptions on Immunodeficiency Virus (HIV/AIDS) Phenomenon and its Impact on Family Functioning of Puerto Rican Families with Children: a Groun- 13 ded Approach. Disertación doctoral no publicada, Lousiana State University, Nueva Orleáns, EE.UU. Reinert, M. (1986) Un logiciel d’ analyse lexicale [ALCESTE]. Cath Analyse Dones. Versión 4.5. París, Sontag, S. (1989). El SIDA y sus metáforas. Barcelona: Muchnik. Stieglitz, K. (1997). African American Families’ Experiences in Living with HIV/AIDS. Disertación doctoral no publicada, Universidad de Wisconsin, Wisconsin, EE.UU.
  • 14. 14 Psicología Iberoamericana (Julio-Diciembre, 2008), Vol. 16, No. 2, pp. 14-21. ISSN 1405-0943 Propuesta de un Modelo Bio-Psico-SocioCultural de Infidelidad Sexual y Emocional en Hombres y Mujeres A Sexual and Emotional Infidelity Bio-Psico-SocioCultural Model Proposal in Men and Women Angélica Romero-Palencia*, Cinthia Cruz del Castillo**, Rolando Díaz-Loving*** *INSTITUTO MEXICANO DE INVESTIGACIÓN DE FAMILIA Y POBLACIÓN A.C., CD. DE MÉXICO **UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA ***UNIDAD DE INVESTIGACIONES PSICOSOCIALES, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO Resumen El objetivo de esta investigación fue predecir la infidelidad sexual y emocional de hombres y mujeres a partir de un conjunto de características biológicas, psicológicas y socioculturales que involucran los patrones sexuales de la persona, conducta y personalidad sexual; su orientación socio-sexual, la satisfacción con la relación primaria y de sus conceptos y actitudes hacia la infidelidad. Para lograr este objetivo se conformó una muestra no probabilística de 151 hombres y 183 mujeres, todos los participantes tenían una relación de pareja heterosexual y 30 años en promedio. Se realizaron análisis de regresión múltiple por pasos. En general los análisis de regresión mostraron que las variables que predicen la infidelidad sexual de los hombres y de las mujeres son las variantes sexuales, la conceptualización positiva de la infidelidad y los motivos asociados a la personalidad. La infidelidad emocional de hombres y de mujeres fue predicha también por la conceptualización positiva de la infidelidad y por una personalidad sexual abierta. Descriptores: infidelidad sexual, infidelidad emocional, hombres, mujeres, predicción. Abstract The main objective of this research was to predict sexual and emotional infidelity in a group of men and women according to a set of biological, psychological and socio-cultural characteristics, including their sexual patterns, behavior and sexual personality, socio-sexual orientation, primary relationship´s satisfaction and their beliefs and attitudes to infidelity. To reach this goal a non-probabilistic sample of 151 males and 183 females was conformed, each participant was in a heterosexual relationship with an average age of 30 years. Stepwise multiple regression analysis were calculated. Regression analysis showed that sexual infidelity was predicted by sexual variants, positive conceptualization to infidelity and the motives related to personality in both groups. Emotional infidelity was also predicted by positive conceptualization to and by an open sexual personality in males and females. Key words: sexual infidelity, emotional infidelity, males, females, prediction. Introducción Múltiples estudios han señalado la tendencia de los seres humanos para tener varias parejas sexuales a lo largo de la vida (Schmitt & Buss, 1996; Van der Berghe, 1979). Este fenómeno, a pesar de parecer un fenómeno bioló- gico y natural ha sido regulado, prohibido y castigado por las estructuras sociales occidentales principalmente (Foucault, 1976). En la actualidad, la exclusividad sexual es la norma que gobierna con mayor fuerza el matrimonio occidental; cerca del 99% de las personas casadas esperan exclusividad sexual de parte de sus parejas (Schmitt & 1 Para correspondencia: Angélica Romero Palencia, en Malaga Norte núm. 25, colonia Insurgentes Mixcoac, México, D.F. 03920, Tel. (52) 5598 5673 ext. 215, fax (52) 5563 6239 (angelica@imifap.org.mx); Cinthia Cruz del Castillo Prol. Paseo de la Reforma 880, Lomas de Santa Fe, México, D.F. 01219, tel, (52) 9177 4400 ext. 7013, fax, (52) 5950 4289 (cinthia.cruz@uia.mx); Rolando Díaz-Loving, Facultad de Psicología, edificio de posgrado “D” Mezzanine cubículo 8. Av. Universidad 3004, col. Copilco Universidad, México, D.F., 04510, tel,/fax: (52) 5622 2326 (loving@servidor.unam.mx).
  • 15. Propuesta de un Modelo Bio-Psico-Socio-Cultural de Infidelidad Sexual y Emocional en Hombres y Mujeres Buss,1996; Treas & Giesen, 2000). No obstante las relaciones extra-pareja se siguen presentando con amplia frecuencia y son incluso la principal causa de los divorcios y separaciones a nivel mundial, por lo que resulta preponderante, incrementar los niveles de conocimiento, entendimiento y predicción de este fenómeno. Las estadísticas a nivel mundial indican que los hombres tienen más romances que las mujeres, estas diferencias se asocian a los roles de género, a los procesos de socialización y a las creencias sociales sobre lo propio para cada sexo (Allen et al., 2005; Hupka & Bank, 1996; Navarro, Barbera & Reig, 2003). A pesar de las estadísticas, en la actualidad existe una mayor liberación sexual y un mayor disfrute en las mujeres, así como una separación entre la sexualidad y la fertilidad. Así mismo existe una mayor asociación entre el amor y el sexo y una mayor búsqueda de relaciones de pareja más simétricas y equitativas (Fernández Rius, 2004). Perspectivas teóricas Tres perspectivas teóricas biológico-evolutivas, psicológicas y sociológicas, son particularmente relevantes para explicar las relaciones extramaritales. Desde la perspectiva evolutiva, la infidelidad es una estrategia biológica y un componente secundario, complementario de las tácticas mixtas de apareamiento (Fisher, 1992). Una derivación de la teoría evolutiva, la teoría de las estrategias sexuales, señala que hombres y mujeres cuentan con un complejo repertorio de estrategias y plantea tres postulados probados a lo largo del mundo: los hombres poseen un mayor deseo de variedad sexual de parejas que las mujeres; éstas requieren más tiempo que los hombres para consentir un intercambio sexual; los hombres buscan en mayor medida que las mujeres varias relaciones a corto plazo (Schmitt, et al., 2004). Otra derivación de la perspectiva evolutiva es, la orientación sociosexual o sociosexualidad, disposición y actitud positiva para involucrarse en relaciones sexuales casuales y para tener un mayor número de parejas sexuales (Simpson & Gangestead, 1991), la cual ha sido relacionada con la infidelidad y el sexo extradiádico (Seal, Agostinelli & Hannet, 1994). La orientación sexual liberal explica la infidelidad más que la escolaridad y tiempo en la relación (Bell, Turner & Rosen, 1975) y se asocia con actitudes positivas hacia el sexo extramarital (Treas & Giesen 2000; Weis & Slosnerick, 1981). La perspectiva psicológica resalta los aspectos motivacionales para el involucramiento en una infidelidad. De acuerdo a esta perspectiva las relaciones de pareja permiten 15 lograr metas y suplir necesidades en aspectos sexuales, de intimidad, compañía, seguridad y emocionales (Drigotas & Rusbult, 1992). El no suplir estas necesidades en una relación de pareja se asocia con insatisfacción (Bonilla, 1993; Pick, Díaz Loving & Andrade, 1988; Yela, 2002) y con una alta susceptibilidad a la infidelidad (Buunk & Dijkstra, 2000; Lewandowsky & Ackerman, 2006). La perspectiva socio-cultural indica las normas culturales y los valores bajo las cuales operan las personas (McGoldrick, Preto, Hines & Lee, 1991). En Penn, Hernández & Bermudez, 1997). De acuerdo con esta perspectiva, los términos de adulterio, infidelidad y engaño reflejan una trasgresión normativa (Buunk & Bringle, 1991). De acuerdo con las normas culturales es más frecuente y aceptada la infidelidad en los hombres que en las mujeres (Pick, et al.,1988). Las normas culturales son factores importantes para el entendimiento de las respuestas que hombres y mujeres tienen ante la infidelidad (Cann, Mangnum & Wells, 2001). Estas perspectivas teóricas representan diferentes niveles de explicación desde el punto de vista biológico, psicológico y sociocultural. La perspectiva biológicoevolutiva (Buss & Schmitt, 1993) considera los motivos para involucrarse en relaciones extra-pareja y las variables que se derivan de esta teoría son la orientación socio-sexual, la conducta sexual, el deseo sexual y la personalidad sexual. La perspectiva psicológica (Rusbult, 1983), explica la asociación entre las relaciones extramaritales y la satisfacción con la relación (Rusbult, 1983). La teoría sociocultural (Strean, 1986) plantea la influencia de la cultura en la conceptualización de la infidelidad y en las consecuencias percibidas por la infidelidad (véase Romero, 2007). Tomando en cuenta el conjunto de características biológicas, psicológicas y socioculturales se infiere, que la infidelidad sexual y emocional estará determinada por los patrones sexuales, la conducta y deseo sexual, la orientación socio-sexual, la satisfacción con la relación primaria y la conceptualización hacia la infidelidad, asimismo se espera encontrar diferencias, en los predictores que resulten significativos, entre los hombres y las mujeres. Por lo que el objetivo de esta investigación será verificar si estas variables predicen la infidelidad sexual y emocional, en hombres y mujeres. Método Participantes Se seleccionaron de manera no probabilística 151 hombres y 183 mujeres. La edad promedio de los participantes
  • 16. 16 Angélica Romero Palencia, Cinthia Cruz del Castillo, Rolando Díaz-Loving fue de 30 años, todos estaban involucrados en una relación de pareja heterosexual y 47% reportó haber tenido alguna vivencia de infidelidad. Instrumentos Para evaluar las características biológico-evolutivas se emplearon los siguientes instrumentos: • El Inventario de Conducta Sexual (García & DíazLoving, 2007) con 73 reactivos tipo Likert con 7 opciones de respuesta y un α de .96. • La Escala de Personalidad Sexual (Díaz- Loving, Rivera, Rocha, Sánchez & Schmitt, 2002) con 89 reactivos tipo Likert con 9 opciones de respuesta, α entre .51 y .94. Para evaluar las características psicológicas se emplearon los siguientes instrumentos: • El Inventario de Orientación Socio-Sexual (García & Díaz Loving, 2007) con 7 reactivos, 3 son preguntas abiertas y 4 afirmaciones tipo Likert de 9 puntos y un α de .89. • La Versión Corta de la Escala de Satisfacción Marital (Cortés, Reyes, Díaz-Loving, Rivera & Monjaraz, 1994) con 48 reactivos tipo Likert de 5 puntos y un α de .91. Para evaluar las características psicosociales se emplearon los siguientes instrumentos: • Inventario Multidimensional de Infidelidad (Romero, Rivera y Díaz-Loving, 2007). Está integrado por cuatro subescalas: Motivos de Infidelidad con 35 reactivos tipo Likert de 5 puntos y un α de.98. Conceptuación de la Infidelidad con 30 reactivos tipo Likert con 5 puntos y un α de .97. Consecuentes de la Infidelidad con 10 reactivos tipo Likert con 5 puntos y un α de .77. Conducta Infiel con 10 reactivos tipo Likert de 5 puntos y u α total de .98. (Para información detallada de los instrumentos véase Romero, 2007). Procedimiento Se aplicaron todas las escalas en un solo momento a los participantes de manera individual, voluntaria y anónima dentro de la Universidad Nacional Autónoma de México. Resultados Una vez aplicados los instrumentos a la muestra, y dado el extenso número de factores del conjunto de escalas se realizó un análisis factorial de segundo orden incluyendo todos los factores de las variables predictoras. El análisis factorial de componentes principales con rotación ortogonal arrojó 12 factores con autovalores mayores a uno que explicaron 75.8% de la varianza (tabla 1). Tabla 1. Factores de segundo orden obtenidosde las escalas aplicadas para este estudio Factor Alpha Motivación Sexual .936 Atracción, ambiente propicio, expresión afectiva, placer físico Indicadores Satisfacción con la Relación Primaria Personalidad Conquistadora involucrada .897 .892 Diversión, área físico-sexual, organización conjunta, interacción Personalidad tendiente al erotismo, romance, protección, cercanía Motivos asociados a la personalidad .892 Impulsividad, inestabilidad social y emocional, ideología tradicional Conceptuación negativa de la infidelidad .772 Tasgresión a la relación, traición, dolor, engaño. Desmotivación sexual Personalidad sexual abierta .889 .730 Falta de afecto, vinculación deficiente, falta de interés, obstáculos Sexo sin amor, sexo de una noche, múltiples parejas sexuales Conducta sexual Conceptuación positiva de la infidelidad Variantes sexuales .874 .729 .775 Contacto físico, contacto sexual, seducción Placer, pasión, variedad, satisfacción Pornografía, masturbación, juguetes sexuales Insatisfacción .742 Insatisfacción, aburrimiento, apatía Nota: Romero, A. (2007). Infidelidad: Conceptuación, Correlatos y Predictores. Tesis de doctorado, no publicada, Facultad de Psicología, UNAM, México.
  • 17. 17 Propuesta de un Modelo Bio-Psico-Socio-Cultural de Infidelidad Sexual y Emocional en Hombres y Mujeres y bajos en personalidad sexual conquistadora, involucrada) serán infieles al tener alternativas. Los hombres se involucrarán con mayor facilidad en una relación de infidelidad sexual si una segunda relación representa un beneficio, complementa su vida y no pone en riesgo su relación primaria. El análisis de regresión para la conducta de infidelidad emocional, en los hombres, constó de 7 pasos y los predictores más importantes fueron los costos y beneficios de la relación primaria versus los costos y beneficios de la infidelidad. Para involucrarse en una infidelidad emocional el hombre busca altos beneficios de índole sexual y emocional así como altos costos en la relación primaria (tabla 3). La insatisfacción en la relación primaria, una orientación sexual abierta y liberal inclinada hacia la búsqueda de placer y variedad facilitará el involucramiento en una relación paralela. Una vez obtenidos los factores de segundo orden se llevaron a cabo análisis de regresión múltiple por pasos con el fin de conocer las variables que predicen la infidelidad sexual y emocional en hombres y mujeres. En general los resultados de estos análisis mostraron menos predictores para el grupo de las mujeres que para el grupo de los hombres, que explican tanto la infidelidad sexual como la emocional. En el primer caso, en el grupo de los hombres, el análisis de regresión constó de siete pasos y los predictores más importantes fueron la conceptualización de la infidelidad (positiva y negativa), los motivos asociados a la personalidad del infiel (impulsividad, inestabilidad, ideología, sexualidad, agresión) y la sexualidad (variantes sexuales, conducta sexual, personalidad sexual abierta y conquistadora) (tabla 2). Esto explica que los individuos que se encuentran poco comprometidos y con una baja dependencia hacia su pareja primaria (altos en personalidad sexual abierta Tabla 2. Resumen del último paso del análisis regresión múltiple por pasos para las variables con la infidelidad sexual en hombres Variable β ∆F Conceptualización positiva de la infidelidad .44** Motivos asociados a la personalidad R Múltiple R2 Error Estándar 6.03* .83 .68 .53 .30** Conceptualización negativa de la infidelidad -.22** Variantes sexuales .24** Conducta sexual -.15* Personalidad sexual abierta .26** Personalidad sexual conquistadora -.14* Nota: *p <.05, **p <.01. Tabla 3. Último paso de la regresión múltiple por pasos sobre la infidelidad emocional en hombres R Variable β Conceptualización positiva de la infidelidad Motivos asociados a la personalidad Satisfacción con la relación primaria Personalidad sexual abierta .39** .17* -.23** .31** Personalidad sexual conquistadora -.31** Conducta sexual .19** Desmotivación sexual .14* Nota: * p <.05, **p <.01. Error ∆F 6.66* múltiple .763 R2 .561 Estándar .558
  • 18. 18 Angélica Romero Palencia, Cinthia Cruz del Castillo, Rolando Díaz-Loving En las mujeres la conducta de infidelidad sexual fue predicha por cuatro variables; en primer lugar por la práctica de variantes sexuales (conductas como la masturbación, la pornografía, el uso de objetos en la conducta sexual, etc.), seguida de una baja personalidad sexual conquistadora-involucrada (involucrada, amorosa, casable, seductora, afectuosa, romántica, tierna), de un concepto positivo de la infidelidad y de motivaciones personales es para la infidelidad (impulsividad, inestabilidad emocional, ideología, venganza y búsqueda de placer sexual) (tabla 4). En las mujeres la infidelidad emocional se predice por la percepción de beneficios de la relación extra-pareja, por un concepto positivo de la infidelidad (si conciben a la infidelidad como amor y pasión con más consecuencias positivas) y por la búsqueda la práctica de variantes sexuales y un mayor número de parejas (tabla 5). Discusión Los diferentes predictores arrojados en esta investigación, hacen notar, que para explicar la infidelidad sexual y emocional se requiere de la inclusión de características biológico-evolutivas, características psicológicas (principalmente aspectos motivacionales: y de atribución de la conducta infiel) y características socio-culturales. De aquí la importancia de considerar la elaboración de un modelo bio-psico-socio cultural. A partir de esta investigación se podría inferir que la infidelidad funciona, en la mayoría de los casos, como un mecanismo de compensación individual, ya que de acuerdo con la teoría evolutiva (Fisher, 1992) el ser humano fue diseñado para permanecer con una sola pareja a la vez, pero durante periodos cortos de tiempo (2 o 3 años). Tabla 4. Último paso de la regresión múltiple sobre la infidelidad sexual en mujeres R Variable β Error R2 ∆F múltiple Variantes sexuales .67** Personalidad sexual conquistadora -.21** Conceptualización positiva de la infidelidad .726 .517 .415 .14* Motivos asociados a la personalidad 4.34* Estándar .12* Nota: * p <.05, **p <.01. Tabla 5. Último paso de la regresión múltiple sobre la infidelidad emocional en mujeres R Variable β ∆F Error R2 Múltiple Variantes sexuales Personalidad sexual abierta Conceptualización positiva de la infidelidad Conceptualización negativa de la infidelidad .34** .32** .13* -.13* 4.29* .60 Estándar .35 .48 Nota: * p <.05, **p <.01. Las relaciones extrapareja se caracterizan por estar cargadas, en un principio, por lo que denominamos “enamoramiento” y que algunos teóricos han traducido como una gran descarga de diversas sustancias químicas en estructuras específicas que existen en nuestro cerebro (Berscheid, 1983; Fisher, 1992; Yela, 2002) y que provocan estados eufóricos cargados de dopamina, norepinefrina y serotonina, entre otras sustancias, o bien estados depresivos cuando no se tiene acceso al ser amado. Una vez transcurrido el periodo necesario para mantener un contacto de tipo sexual con la pareja y procrear, la relación deja poco a poco de producir estas hormonas y empieza a reemplazarlas por opiáceos (endorfinas) que favorecen el surgimiento de sensaciones de seguridad y tranquilidad y crean vínculos de amistad (Liebowitz, 1983), si no se ha procreado otro hijo la re-
  • 19. Propuesta de un Modelo Bio-Psico-Socio-Cultural de Infidelidad Sexual y Emocional en Hombres y Mujeres lación tiende a culminar una vez que el hijo engendrado ha empezado a caminar y se ha vuelto independiente de la madre. A partir de este momento tanto hombres como mujeres puede estar disponibles e incluso susceptibles a un nuevo enamoramiento, a esto se le conoce como monogamia serial. Hoy en día bajo las reglas sociales y civiles en que se desarrolla la sociedad occidental, este tipo de relaciones no está permitida, no obstante, los índices aumentan (Fisher, 1992). Cuando una persona ha perdido los beneficios del placer, la novedad y en ocasiones incluso de la amistad (compromiso, dependencia e intimidad) mantenida hacia su pareja primaria, puede sentirse atraído(a) hacia otras personas y escoger entre diversas alternativas. Bajo estas circunstancias un gran número de personas opta por mantener las dos relaciones ya sea por los lazos emocionales que permanecen hacia su relación formal o porque los costos de la separación serían muy altos (Yela, 2002). De acuerdo con los hallazgos de la presente investigación, una mujer decidirá entablar una relación extrapareja con mayor probabilidad si se encuentra alejada de las premisas tradicionales-culturales y aburrida por la rutina de la vida cotidiana (figura 1). Para predecir la infidelidad sexual en los hombres existen diversos predictores (figura 2). Figura 1. Modelo de infidelidad sexual y emocional en mujeres Personalidad Sexualidad Abierta Concepto Positivo de Infidelidad 19 Variantes Sexuales CONDUCTA INFIEL Personalidad Figura 2. Modelo de conducta infiel sexual en hombres Concepto Positivo de Infidelidad Personalidad INFIDELIDAD SEXUAL Variantes Sexuales Personalidad Sexual Abierta
  • 20. 20 Angélica Romero Palencia, Cinthia Cruz del Castillo, Rolando Díaz-Loving Si la relación extrapareja es únicamente de tipo sexual, sin incluir un vínculo emocional, generalmente lo hace porque tiene una actitud positiva hacia la infidelidad, una personalidad impulsiva y una sexualidad abierta tanto en su conducta a través de diversas motivaciones sexuales como su personalidad sexual. No obstante si la relación extrapareja contiene un vínculo emocional fuerte (infidelidad emocional) entra un nuevo factor en juego, que es el desgaste de la relación primaria manifestado a través de elevados niveles de insatisfacción (Bonilla, 1993) (figura 3). Bajo las circunstancias actuales, con los cambios en el papel de la mujer y su incorporación al mercado laboral, con el desarrollo tecnológico así como con los fenómenos de globalización, las relaciones de pareja también están experimentando una metamorfosis, no sólo porque el vínculo matrimonial ya no tiene que durar toda la vida, ni la mujer llegar virgen al matrimonio, sino porque hoy en día las relaciones de pareja se ciñen a nuevas reglas. En ocasiones el vínculo marital ni siquiera es necesario y el conocimiento y disfrute de la sexualidad es un fenómeno en ascenso tanto para los hombres como para las mujeres, quienes a través de las facilidades del entorno buscan cada día su emancipación de muchas maneras que la misma sociedad no permitía en antaño. Figura 3. Modelo de conducta infiel emocional en hombres Personalidad Concepto Positivo De Infidelidad Insatisfacción Con la Relación INFIDELIDAD Personalidad Sexual Abierta Deseo Sexual Referencias Allen, E. S., Atkins, D. C., Baucom, D. H., Snyder, D. K.,Gordon, K. C., & Glass, S. P. (2005). Intrapersonal, Interpersonal, and Contextual Factors in Engaging in and Responding to Extramarital Involvement. Clinical Psychology: Science and Practice, 12, 101–130. Bell, R. R., Turner, S., & Rosen, L. (1975). A Multivariate Analysis of Female Extramarital Coitus. Journal of Marriage and the Family, 37,2, 375-384. Berscheid, E. (1983). Emotion. In H. H. Kelley, E. Berscheid, A. Christensen, J. H. Harvey, T. L. Huston, G. Levinger, E. McClintock, L. A. Peplau, & D. R. Peterson (eds). Close Relationships. New York: Freeman. Boekhout, B. A., Hendrick, S., & Hendrick, C. (2003). Exploring Infidelity: Developing The relathionship Issues Scale. Journal of Loss anf Trauma, 8, 283-306. Bonilla, M. P. (1993). Infidelidad en la pareja. Conceptuación e implicación en hombres y mujeres mexicanos. Tesis de Doctorado. Facultad de Psicología. México: UNAM. Buss, D. M. & Schmitt, D. P. (1993). Sexual Strategies Theory: An Evolutionary Perspective on Human Mating. Psychological Review, 100, 204-232. Buss, D. M. & Shakelford, T. K. (1997). From Vigilance to Violence: Mate Retention Tactics in Married Couples. Journal of Personality and Social Psychology, 72, 251-255. Buunk, B. P., & Dijkstra, P., (2000). Extradyadic Relationships and Jealously. In C. Hendrick & S. Hendrick (Eds) (2000). Close Relationships. A Sourcebook. CA: Sage. Buunk, B. P. & Bringle, R. G. (1991). Extra Dyadic Relationships and Sexual Jealously. En K. McKinney y S. Sprecher ed, (1991). Sexuality in Close Relationships. Illinois: Erlbaum. Cann, A., Magnum, J. L. & Wells, M. (2001). Distress in Response to Relationship Infidelity: The Roles of Gender and Attitudes About Relationships. The Journal of Sex Research, 38, 3, 185-190. Córtes M S., Reyes D, D., Díaz Loving, R., Rivera A, S., & Monjaraz C, J. (1994). Elaboración y análisis psicométrico del Inventario Multifacético de Satisfacción Marital. La Psicología social en México, 4, 115-122. Díaz -Loving, R., Rivera, A. S., Rocha, S. T., Sánchez, A R., & Schmith, D. (2002). Marcado por la conquista: Rasgos de personalidad derivados de la vida sexual. Revista de Psicología Social y Personalidad, 18, 1, 77-92.
  • 21. Propuesta de un Modelo Bio-Psico-Socio-Cultural de Infidelidad Sexual y Emocional en Hombres y Mujeres Drigotas, S. M., & Rusbult, C. E. (1992). Should I Stay or Should I go? A Dependence Model of Breakups. Journal of Personality and Social Psychology, 62, 62-87. Egan, V. & Augus, S. (2004). Is Social Dominance a Sex-Especific Strategy for Infidelity? Personality and Individual Differences, 36, 575-586. Fernández Rius, L. (2004). Amor y Sexualidad: algunos desafíos. Universidades, 28, 2, pp. 21-33. Fisher, H. E., (1992). Anatomy of Love. New York: Norton. Forste, R., & Tanfer, K. (1996). Sexual Exclusivity Among Dating, Cohabiting, and Married Women. Journal of Marriage and the Family. 58, 33-47. Foucault, M. (1976). Historia de la sexualidad. Madrid: Siglo XXI. García, G. & Díaz Loving, R. (2007, julio) Expresiones Afectivas y Sexuales en Diversos Contextos Relacionales. En Crisis, expresiones sexuales y celos en las relaciones de pareja. Simposio efectuado en el XXXI Congreso Interamericano de Psicología, Distrito Federal, México. Hupka, R. B. & Bank, A. L. (1996). Sex Differences in Jealously: Evolution or Social Construction? Cross Cultural Research, 30, 24-29. Lewandowsky, G. W., & Ackerman, R. A. (2006). Something’s Missing: Need Fulfilment and Self expansion as Predictors of Susceptibility to Infidelity. The Journal of Social Psychology. 146, 4, 389-403. Liebowitz, M. R. (1983). The Chemistry of Love. Boston: Little Brown. Liu, C. (2000). A Theory of Marital Sexual Life. Journal of Marriage and the Family, 62, 363-374. Miller, J. D., Lynam, D. R., Zimmerman, R., Logan, T., Leukefeld, C., & Clayton, R. (2000). Risky Sexual Behavior and the Five Factor Model of Personality. En Meeting of the American Psychological Association. Washington, D.C. Navarro E., Barberá, E. & Reig, A. (2003). Diferencias de género en motivación sexual. Psicothema, 15, 3, 395-400. OrzeckT. & Lung, E. (2005). Big Five Personality Differences of Chaters and Non-Cheaters. Current Psychology: Developmental, Learning, Personality, Social, 4, 4, 274-286. Penn, C. D. Hernández S .L. & Bermúdez, J. M. (1997). Using a Cross-Cultural Perspective to Understand Infidelity in Couples Therapy. The American Journal of Family Therapy, 25,169-180. Pick, S., Díaz-Loving, R. & Andrade, P. (1988). Conducta Sexual, Infidelidad y Amor en relación a sexo, edad y número de años de la relación. La psicología social en México. 2, 197-203. México: AMEPSO. 21 Romero, A. (2007). Infidelidad: Conceptuación, Correlatos y Predictores. Tesis de Doctorado no publicada, Universidad Nacional Autónoma de México, México. Romero, A., Rivera S., & Díaz Loving, R. (2007). Desarrollo del Inventario Multidimensional de Infidelidad (IMIN). Revista Iberoamericana de Diagnóstico y Evaluación en Psicología 23, 1, 121-148. Rusbult, C. E. (1983). A longitudinal test of Investment Model: The Development (and Deterioration) of Satisfaction and Commitment in Heterosexual Involvements. Journal of Personality and Social Psychology, 45, 101-117. Schmitt, D.P., & Buss, D.M. (1996). Strategic Self-Promotion and Competitor Derogation: Sex and Context Effects on the Perceived Effectiveness of Mate Attraction Tactics. Journal of Personality and Social Psychology, 70, 1185-1204. Schmitt, D.P., Alcalay, L., Allensworth, M., Allik, J., Ault, L., Austers, I., et al. (2004). Patterns and Universals of Adult Romantic Attachment Across 62 Cultural Regions: Are Models of Self and other Pancultural Constructs? Journal of Cross-Cultural Psychology, 35, 367-402. Seal, D. W., Agostinelli, G., & Hannet, C. A. (1994). Extradyadic Romantic Involvement: Moderating Effects of Sociosexuality and Gender. Sex Roles, 31, 1-22. Simpson, J. A., & Gangestead, S. (1991). Individual Differences in Sociosexuality: Evidence for Convergent and Discriminant Validity. Journal of Personality and Social Psychology, 59, 1192-1201. Strean, H. S. (1986). La pareja infiel: Un enfoque Psicológico. México: Pax. Thompson, A. (1983). Extramarital Sex: A Review of the Research Literature. The Journal of Sex Research, 19, 1, 1-22. Treas, J. & Giesen, D. (2000). Sexual Infidelity among Married and Cohabiting Americans. Journal of Marriage and The Family, 62, 48-60. Van Den Berghe, P. L. (1979). Human Family Systems: An Evolutionary View. Westport, Connecticut: Greenwood Press. Weis, D. L., & Slosnerick, M. (1981). Attitudes Toward Sexual and Nonsexual Extramarital Involvements Among a Sample of College Students. Journal of Marriage and the Family. 43, 2, 349-358. Yela, C. (2002). El amor desde la psicología social. Ni tan libres, ni tan racionales. Madrid: Pirámide.
  • 22. 22 Psicología Iberoamericana (Julio-Diciembre, 2008), Vol. 16, No. 2, pp. 22-28. ISSN 1405-0943 Regulación de la Conducta Alimentaria ante Cambios en el Contenido Nutricional del Alimento en Ratas Feeding Regulation in Presence of Changes in Nutritional Content of Food in Rats Antonio López-Espinoza, Alma Galindo, Alma Gabriela Martínez, Felipe Díaz, Virginia Aguilera, Carolina de la Torre-Ibarra y Azucena Cárdenas1 CENTRO DE INVESTIGACIONES EN COMPORTAMIENTO ALIMENTARIO Y NUTRICIÓN (CUSUR) UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA Resumen El objetivo del presente experimento fue evaluar la regulación de la conducta alimentaria ante cambios en el contenido nutricional del alimento en ratas albinas. Se utilizaron 32 ratas Wistar, fueron divididas en tres grupos, dos experimentales con 12 ratas cada uno y un Grupo Control con ocho ratas (hembras y machos). Todos los grupos iniciaron el experimento con 10 días de exposición a una dieta normo-calórica (23% de proteína, 14.3% de grasa y 47% de hidratos de carbono). Posteriormente, el primer grupo experimental fue expuesto por 10 días a una dieta hipercalórica (27.6% de proteína, 25.2% de grasa y 32.7% de hidratos de carbono) y el segundo grupo experimental fue expuesto a una dieta hipocalórica (22.2% de proteína, 8.1% de grasa y 43% de hidratos de carbono). El ciclo dieta normocalórica y dieta hiper o hipocalórica se repitió en tres ocasiones. Los resultados obtenidos sugieren que los cambios nutricionales del alimento modifican la conducta alimentaria de las ratas. Se observó un aumento en el consumo de alimento con la dieta hipocalórica y un descenso en el consumo con la dieta hipercalórica. El peso corporal no se afectó por los cambios en el alimento. Descriptores: dietas, calorías, conducta alimentaria, peso corporal, ratas. Abstract The objective of this experiment was to evaluate feeding behavior regulation in presence of changes in nutritional content of food in albino rats. Thirty two Wistar rats were divided in three groups (two experimental groups with 12 rats each, and one control group with 8 rats). The three groups were exposed to ten days of norm-caloric diet (23% protein, 14.3% fat and 47% carbohydrates). After, the first experimental group was exposed to a high-caloric diet (27.6% protein, 25.2% fat and 32.7% carbohydrates) for 10 days. The second experimental group was exposed to a low-caloric diet (22.2% protein, 8.1% fat and 43% carbohydrates) for 10 days. This cycle norm-caloric diet – high or low-caloric diet was repeated 2 times. The results showed that the nutritional food changes could affect feeding behavior on rats, for an increase on the low-caloric diet consumption and a lower consumption of high-caloric diet. Body weight was not affected by the food changes. Key words: diets, calories, feeding behavior, body weight, rats. Introducción Una de las actividades que consume mayor tiempo en el transcurso de la vida de los organismos es alimentarse. Cuando un ser vivo deja de ingerir alimento por un tiempo considerable sucumbe ante la inanición. Bajo estas condiciones resulta evidente la importancia que reviste el estudio del fenómeno alimentario y la búsqueda y comprensión de los factores involucrados en su desarrollo. Un elemento de importancia para comprender 1 Esta investigación fue financiada por el Proyecto 46083-H y la Beca para Estudios de Posgrado No. 206684 del CONACyT. Para correspondencia dirigirse a: Dr. Antonio López-Espinoza. Centro de Investigaciones en Comportamiento Alimentario y Nutrición, Universidad de Guadalajara, Ciudad Guzmán, Municipio Zapotlán el Grande, Jalisco, México. Av. Prolongación Colón s/n edificio X- 3. Km. 1 carretera Ciudad Guzmán-Guadalajara, C.P. 49000. Correos electrónicos: Antonio López-Espinoza: (antonio.lopez@cusur.udg.mx); Alma Galindo: (almkary@yahoo.com.mx).
  • 23. Regulación de la Conducta Alimentaria ante Cambios en el Contenido Nutricional del Alimento en Ratas la alimentación es la regulación alimentaria, que es un proceso que asegura el equilibrio entre las entradas y salidas de energía en los organismos (Strubbe & Woods, 2004). Keesey (1986) denominó set point o punto de ajuste a este fenómeno”. Señaló que la mayoría de los mamíferos adultos tienden a conservar un peso corporal constante debido a la regulación entre la ingesta de comida y el gasto de energía, independientemente de las variaciones en el peso corporal entre sujetos de la misma especie, de los cambios en el tipo de alimentación y de la disponibilidad de la comida (Keesey, 1986). Cuando los sujetos son privados de comida y se da una pérdida de peso corporal, existe una tendencia a recuperar el peso registrado previo a la privación de comida, debido a que se producen grandes consumos de alimento o grandes comilonas (Keesey, 1986; López-Espinoza, 2001, 2004; López-Espinoza y Martínez, 2001; Martínez, 2005; Staddon & Zanutto, 1998). El contenido nutricio de la dieta es uno de los factores que determinan la cantidad y duración de las grandes comilonas, por lo que contribuye de manera importante en el proceso de regulación alimentaria (Del Prete, Balkowski & Scharrer, 1994). Del Prete, Balkowski & Scharrer (1994) realizaron un estudio en el que expusieron a ratas a uno de tres tipos de dieta que poseían la misma densidad calórica: con bajo, medio y alto contenido en grasa. Posteriormente, la mitad del grupo de sujetos fue sometido a una privación parcial de alimento. Al retornar a condiciones de libre acceso a la comida, las ratas que recibieron la dieta alta en grasa consumieron menores cantidades de alimento que las ratas que recibieron las dietas con contenido medio y bajo en grasa. Sin embargo, las ratas expuestas a la dieta alta en grasa que no fueron privadas de comida, presentaron mayores consumos de alimento y una ganancia de peso mayor, que las ratas no privadas alimentadas con las dietas media y baja en grasa. Estos resultados indican que la composición de la dieta es un factor que contribuye al proceso de la regulación alimentaria. Makarios-Lahham, Roseau, Fromentin, Tome & Even (2004) sugirieron que las ratas son capaces de regular su consumo diario de energía, la ganancia del peso y su ciclo reproductivo. Para confirmar esto, realizaron un estudio en el que se permitió a las ratas seleccionar sus dietas. Los resultados muestran que después de 1 o 2 semanas en libertad para seleccionar la dieta, las ratas exhibieron una organización bien estructurada de sus patrones alimentarios, seleccionando altos niveles de proteína, decrementando su consumo de energía y reduciendo sus depósitos internos de grasa. Estos resul- 23 tados indican que elegir proteínas es más conveniente para las ratas, debido a que las proteínas son más lentas de digerir que los carbohidratos y proveen una fuente gradual de aminoácidos (Makarios-Lahham, Roseau, Fromentin, Tome & Even, 2004). Du, Higginbotham & White (2000) indicaron que las ratas poseen la habilidad de incrementar su consumo de alimento, con la finalidad obtener las cantidades necesarias de determinados nutrientes, cuando la comida disponible los posee en cantidades mínimas. Para comprobar lo anterior, realizaron un experimento en el que se examinaron los efectos de dietas con diferentes cantidades de proteína, en el consumo de alimento y el peso corporal de un grupo de ratas. Los resultados obtenidos indican que el consumo de comida dependía de los niveles de proteína contenidos en el alimento. Cuando la proteína estaba restringida en la dieta, el consumo de alimento era determinado principalmente por la necesidad de los animales de cubrir sus requerimientos de proteína. Debido a esto, las ratas que consumieron dietas bajas en proteína incrementaron su consumo de alimento. Por otro lado, algunos autores han demostrado que el punto de ajuste o set point puede ser modificado en sujetos que han sido expuestos a condiciones tales como: la modificación de la dieta, la restricción de alimento, o la introducción a un contexto novedoso (Keesey, 1986; López-Espinoza, 2001, 2004; López-Espinoza y Martínez, 2001). Michel, Bader, Shofer, Barbera, Oakley & Giger (2005) señalaron que la excesiva ganancia de peso entre los gatos domésticos es debida a que estos animales, como mascotas, han reducido su gasto de energía a través de la actividad física y aumentado el consumo de comida. Los alimentos comerciales para mascotas, altamente palatables, han contribuido a esto, sobre todo en casas donde la comida está siempre disponible. De esta forma, los gatos pueden consumir libremente de entre una variedad de alimentos densamente calóricos y altamente palatables. Esto origina que los animales consuman una mayor cantidad de energía que la requerida y se produzca un incremento progresivo del peso corporal. El objetivo de este estudio fue evaluar las modificaciones en la conducta alimentaria de ratas albinas ante cambios en el contenido nutricional del alimento. Es necesario cuestionar si los sujetos expuestos a dietas altamente calóricas, con alto contenido en grasas y proteínas, o a dietas con un alto contenido en carbohidratos pero con una menor densidad calórica modificarán el consumo alimentario o el peso corporal. Para tal motivo, utilizamos ratas de ambos sexos, debido a que se han
  • 24. 24 Antonio López Espinoza, Alma Galindo, Alma Gabriela Martínez, Felipe Díaz y otros reportado diferencias entre sexos en el consumo y elección de alimentos con alto contenido calórico (Martínez, 2005; Sclafani y Gorman, 1977). Sclafani & Gorman (1977) realizaron un estudio en el que expusieron a ratas de ambos sexos a una dieta balanceada o a una dieta altamente palatable y con alto contenido calórico. Las ratas que consumieron la dieta con alto contenido calórico aumentaron su peso corporal, independientemente del sexo y la edad. Por otro lado, se mostraron diferencias entre ambos sexos, ya que las hembras del grupo alimentado con la dieta altamente calórica aumentaron su peso corporal en mayor proporción que los machos. De acuerdo con estos resultados, podríamos esperar que los sujetos expuestos a dietas con alto contenido en grasas y proteínas aumentaran su peso corporal, especialmente las hembras. Por otro lado, las ratas alimentadas con alimento bajo en contenido calórico deberán mostrar una tendencia a presentar un mayor consumo. A partir de esta evidencia pretendemos evaluar las respuestas de regulación del consumo alimentario y peso corporal, tanto en hembras como en machos ante cambios en el contenido nutricio del alimento, para lo cual se diseño el siguiente experimento. Método Sujetos Treinta y dos ratas de la cepa Wistar, 16 hembras y 16 machos, experimentalmente ingenuas y con una edad de tres meses al inicio del experimento. Aparatos y Materiales Se utilizaron 32 cajas-habitación individuales, con medidas de 13 cm de altura por 27 cm de ancho y 38 cm de largo, con una reja metálica en la parte superior; con división para comederos y bebederos. El fondo de la caja se mantuvo cubierto por una alfombra de aserrín, que fue removida y substituida por otra cada cuatro días. Para el registro del consumo de alimento y peso corporal se utilizó una báscula electrónica de precisión. Tres tipos de dietas de la marca comercial Science Diet de Hill’s Pet Nutrition, Inc. fue el alimento proporcionado (tabla 1). Como bebida se proporcionó agua en bebederos graduados de 200 ml. Procedimiento Los sujetos fueron identificados con un número de registro, fecha de nacimiento y peso corporal al inicio del experimento. Fueron colocados en cajas-habitación individuales, que permanecían en el bioterio con un ciclo de luz-obscuridad de 12x12 horas, a una temperatura promedio de 22ºC. El peso corporal, así como el consumo de agua y comida se registraron diariamente a las 9:30 de la mañana Para calcular las calorías obtenidas del alimento, se multiplicó el número de calorías que aporta un gramo de cada tipo de alimento por el número de gramos consumidos diariamente por el animal. El agua proporcionó cero calorías. Se formaron dos grupos experimentales y uno control. Los grupos experimentales fueron integrados por seis hembras y seis machos. El grupo control fue integrado por cuatro hembras y cuatro machos. Los sujetos H1, H2, H3, H4, H5, H6, M1, M2, M3, M4, M5 y M6 fueron asignados al Grupo 1, los sujetos H7, H8, H9, H10, H11, H12, M7, M8, M9, M10, M11 y M12 al Grupo 2, y los sujetos H13, H14, H15, H16, M13, M14, M15 y M16 al Grupo Control. La asignación de los sujetos a los grupos se realizó de forma aleatoria. El uso de animales fue autorizado y vigilado por el Comité de Bioetica del Centro de Estudios e Investigaciones en Comportamiento de la Universidad de Guadalajara. Las variables registraron fueron: peso corporal, consumo de alimento, agua y calorías. Tabla 1. Características nutricionales de las dietas utilizadas en el experimento Tipo de Dieta Dieta normo-calórica Cal/kg Porcentaje de proteína Porcentaje de grasa Porcentaje de hidratos de carbono 3705 23.00 % 14.3 % 47.00 % Dieta hiper-calórica 4619 27.60 % 25.2 % 32.70 % Dieta hipo-calórica 2997 22.20 % 8.1 % 43.00 %
  • 25. 25 Regulación de la Conducta Alimentaria ante Cambios en el Contenido Nutricional del Alimento en Ratas Tabla 2. Diseño experimental utilizado Fase 1 Fase 2 Fase 3 Fase 4 Fase 5 Fase 6 Fase 7 Dieta Dieta Dieta Dieta Dieta Dieta Dieta Grupo 1 normocalórica hiper-cal normocalórica hiper-cal normocalórica hiper-cal normocalórica Grupo 2 normocalórica hipo-cal normocalórica hipo-cal normocalórica hipo-cal normocalórica Grupo Control normocalórica normocalórica normocalórica normocalórica normocalórica normocalórica normocalórica Duración Días 10 10 10 10 10 10 10 El experimento se dividió en siete fases. Las fases 1, 3, 5 y 7 tuvieron una duración de diez días cada una. En estas fases se proporcionaron 50 g de dieta normo-calórica y 200 ml de agua a todos los sujetos. Las fases 2, 4 y 6 tuvieron una duración de 10 días cada una. En estas fases se proporcionaron 50 g de dieta hiper-calórica al Grupo 1 y 50 g de dieta hipo-calórica al Grupo 2. Como bebida se proporcionaron 200 ml de agua a ambos grupos. Los sujetos control se mantuvieron con dieta normo-calórica y agua durante todo el experimento (tabla 2). Resultados Las figuras 1, 2 y 3 muestran la desviación estándar de los datos del peso corporal, del consumo de comida y del consumo de agua, respectivamente, de los Grupo 1, 2 y Control. Los paneles superiores muestran los datos del Grupo 1, los centrales el Grupo 2 y los inferiores el Grupo Control. Las columnas de la izquierda representan a las hembras y las columnas de la derecha a los machos. Los círculos blancos representan los periodos de libre acceso a la dieta normo-calórica, los triángulos negros indican los días de exposición al la dieta hiper-calórica y los cuadrados negros muestran los días de exposición a la dieta hipo-calórica. En la figura 1 se muestra que el peso de los sujetos experimentales no varió durante los periodos de exposición a la dieta hiper-calórica o a la dieta hipo-calórica en comparación con los periodos de exposición a la dieta normo-calórica. Todos los sujetos de los grupos experimentales muestran una curva de crecimiento similar a la de los sujetos control, independientemente de los periodos en los que hubo modificación del alimento. Figura 1. Peso corporal de hembras y machos de los Grupos 1, 2 y Control. Los puntos blancos representan el peso durante los periodos de libre acceso a la dieta nor- mo-calórica; los triángulos negros los días de exposición a la dieta hiper-calórica, y los cuadrados negros indican los días de exposición a la dieta hipo-calórica. En la figura 2 puede observarse que los sujetos del Grupo 1 consumieron menores cantidades de la dieta hiper-calórica, en comparación con la dieta normocalórica. Cabe mencionar que se mostró la tendencia a disminuir el consumo de la dieta hiper-calórica de forma gradual a través de las fases en las que se presentó este tipo de alimento. Por el contrario, los sujetos del Grupo 2 consumieron mayores cantidades de la dieta hipo-calórica que de la dieta normo-calórica, mostrando un aumento gradual en el consumo de la dieta hipo-calórica a través de las fases de exposición a este tipo de alimento. Los consumos de alimento del Grupo Control permanecieron estables durante todo el experimento. En la figura 3 se muestran los consumos de agua. Los dos grupos experimentales y el Grupo Control muestran un patrón de consumo similar, independientemente de la exposición a la dieta hipo-calórica o a la dieta con hiper-calórica en los grupos experimentales. Por último, en la figura 4 se presentan los promedios de las calorías consumidas por hembras y machos de los Grupos, 1, 2 y Control, durante cada fase del experimento. Las barras grises representan las calorías provenientes de la dieta normo-calórica, las barras negras muestran las calorías provenientes de la dieta hiper-calórica y las barras blancas indican las calorías provenientes de la dieta hipo-calórica. Puede observarse que los Grupos 1 y 2 muestran un patrón de consumo de calorías similar al del Grupo Control, independientemente de que fueran calorías provenientes de la dieta normo-caórica, de la dieta hiper-calória o de la dieta hipo-calórica. Como excepción, los machos del Grupo 1 mostraron una tendencia a obtener mayor cantidad de calorías provenientes de la dieta hiper-calórica. Figura 2. Consumo de alimento de hembras y machos de los Grupos 1, 2 y Control. Los puntos blancos
  • 26. 26 Antonio López Espinoza, Alma Galindo, Alma Gabriela Martínez, Felipe Díaz y otros Figura 1 Figura 2 Consumo de alimento Peso Corporal Hembras Hembras Machos Machos Grupo 1 Grupo 1 30 280 260 240 220 200 180 160 0 10 20 30 40 50 60 70 30 25 25 20 20 15 15 10 10 5 500 480 460 440 420 400 380 360 340 320 300 280 260 300 5 0 0 10 20 30 40 50 60 70 0 0 10 20 30 40 50 60 500 480 460 440 420 400 380 360 340 320 300 280 260 260 240 220 Gramos (g) 200 180 160 0 10 20 30 40 50 60 70 260 240 220 200 180 160 10 20 30 40 50 60 70 60 70 10 20 30 40 50 60 70 10 20 30 40 50 60 70 10 20 30 40 50 60 70 10 5 5 0 0 0 10 20 30 40 50 60 70 Grupo control 30 30 25 25 20 20 15 15 10 10 5 0 50 15 10 5 0 0 40 20 15 500 480 460 440 420 400 380 360 340 320 300 280 260 280 30 25 20 Grupo Control 300 20 30 25 0 10 0 30 Gramos (g) 280 0 Grupo 2 Grupo 2 300 70 10 20 30 40 50 60 70 0 0 10 20 30 40 50 60 70 Días Figura 3 Agua Hembras Machos Grupo 1 80 80 60 60 40 40 20 20 0 0 0 10 20 30 40 50 60 0 10 20 30 40 50 60 70 0 70 10 20 30 40 50 60 70 10 20 30 40 50 60 70 Grupo 2 80 80 60 60 40 40 20 Mililitros (ml) representan el consumo de alimento durante los periodos de libre acceso a la dieta normo-calórica; los triángulos negros los días de exposición a la dieta hiper-calórica, y los cuadrados negros indican los días de exposición a la dieta hipo-calórica. Figura 3. Consumo de agua de hembras y machos de los Grupos 1, 2 y Control. Los puntos blancos representan el consumo de agua durante los periodos de libre acceso a la dieta normo-calórica; los triángulos negros los días de exposición a la dieta hiper-calórica, y los cuadrados negros indican los días de exposición a la dieta hipo-calórica. Figura 4. Consumo total de calorías de hembras y machos de los Grupos 1, 2 y Control. Las barras grises indican las calorías provenientes de la dieta normocalórica; las barras negras las calorías provenientes de la dieta hiper-calórica y las barras blancas indican las calorías provenientes de la dieta hipo-calórica. 0 Días 20 0 0 0 10 20 30 40 50 60 70 Grupo Control Nuestros resultados muestran que los sujetos experimentales: 1) no presentaron variaciones en el peso durante los periodos de exposición a la dieta hiper-calórica y a la dieta hipo-calórica; 2) presentan una curva de crecimiento similar a la de los sujetos del Grupo Control; 3) consumieron 80 60 Discusión 80 60 40 40 20 20 0 0 0 10 20 30 40 50 60 0 70 Días
  • 27. Regulación de la Conducta Alimentaria ante Cambios en el Contenido Nutricional del Alimento en Ratas Figura 4 Promedios del consumo de calorías Hembras Machos Grupo 1 80 80 60 60 40 40 20 20 0 0 1 2 3 4 5 6 7 1 2 3 4 5 6 7 1 2 3 4 5 6 7 1 2 3 4 5 6 7 Grupo 2 80 60 60 40 Calorías 80 40 20 20 0 0 1 2 3 4 5 6 7 Grupo Control 80 80 60 60 40 40 20 20 0 0 1 2 3 4 5 6 7 Fases menores cantidades de la dieta hiper-calórica y consumieron mayores cantidades de la dieta hipo-calórica; 5) mostraron un patrón de consumo de agua similar al del Grupo Control, independientemente del tipo de alimento disponible; y, 6) mostraron un patrón de consumo de calorías semejante al del Grupo Control, con excepción de los machos del Grupo 1. Estos resultados sugieren que las ratas tienden a regular su consumo de alimento, muestran la tendencia a consumir las mismas cantidades de calorías independientemente de los cambios en la dieta y del tipo de comida disponible. Debido a este proceso de regulación alimentaria, los sujetos experimentales no variaron su peso corporal, manteniendo una curva de crecimiento semejante a la de los sujetos control. La dieta hiper-calórica era más densamente calórica que la Dieta normo-calórica; mientras que la dieta hipo-calórica contenía menor cantidad de calorías por gramo. Debido a esto, se observa que los animales del Grupo 1 disminuyeron su consumo de comida durante la exposición a la dieta hiper-calórica, mientras que los animales del Grupo 2 lo aumentaron durante la exposición a la dieta hipo-calórica. 27 Un dato interesante es el obtenido de los machos del Grupo 1, que mostraron la tendencia a obtener mayor cantidad de calorías provenientes de la dieta hiper-calórica, a pesar de haber disminuido el consumo de comida durante la exposición a este tipo de alimento. Esto puede indicar la posibilidad de que los machos sean más propensos a consumir alimentos con alto contenido calórico. Rolland, Roseau, Fromentin, Nicolaidis, Tomé, y Even (2002) sugirieron que algunos individuos son más propensos que otros a comer dietas altas en grasa. En un estudio realizado en ratas, demostraron que las ratas obesas tienden a consumir cantidades mayores de alimento con un alto contenido en grasas, a diferencia de las ratas delgadas; esto sin producir modificaciones significativas en el peso corporal de los sujetos. Adicionalmente, Cook, Shawar, Thompson y Prasad (1997) señalaron que las preferencias por alimentos con alto contenido en grasas o carbohidratos pueden variar de acuerdo a factores genéticos o endógenos, esto es, dependiente del estado interno del organismo. Cabe mencionar que el alimento proporcionado a los sujetos del Grupo 1 contenía cantidades similares de grasa y proteína (27.6% de proteína, 25.2% de grasa), por lo que los resultados de nuestro experimento podrían atribuirse tanto a las grasas como a las proteínas contenidas en el alimento ofrecido a los sujetos. Por un lado, Warwick y Synowski (1999) y Lucas, Ackroff, y Sclafani (1998) señalaron que consumir una dieta alta en grasa y baja en carbohidratos ocasiona una mayor ingesta de calorías, que consumir una dieta alta en carbohidratos y baja en grasa. Esto es debido a que las dietas con alto contenido en grasa contienen mayor número de calorías por gramo que las dietas con alto contenido en carbohidratos. Esto sugiere que los machos del Grupo 1 incrementaron el consumo de comida en términos de densidad calórica y no de volumen, debido a que la Dieta hiper-calórica contenía un porcentaje de grasa mucho mayor que la dieta normo-calórica. Adicionalmente, Warwick y Synowski (1999) y Warwick, Synowski, Rice y Smart (2003) indicaron que las dietas con alto contenido en grasa tienden a ser consumidas en mayor proporción que las dietas con alto contenido en carbohidratos, independientemente de la densidad calórica o la palatabilidad. De acuerdo con esto, es posible sugerir que los efectos postingestivos de las grasas son suficientes para ser consumidas en grandes cantidades (Warwick y Synowski, 1999; Warwick, Synowski, Rice & Smart, 2003). Por otro lado, McArthur, Nelly, Gietzen & Rogers (1993) reportaron que las ratas con una historia de exposición a dietas con bajo contenido en proteína
  • 28. 28 Antonio López Espinoza, Alma Galindo, Alma Gabriela Martínez, Felipe Díaz y otros tienden a disminuir el consumo de alimento cuando son expuestas a dietas con alto contenido en proteína. Estos resultados pueden ser debidos, en primer lugar, a la palatabilidad inicial del alimento con alto contenido en proteína. De acuerdo con McArthur, Nelly, Gietzen & Rogers (1993), la palatabilidad inicial hace referencia a las propiedades físicas y químicas de la comida que son asociadas por el organismo con la necesidad de seguir ingiriendo determinado alimento o parar de consumirlo. La palatabilidad inicial de un alimento puede cambiar después de cierto tiempo de que ha sido ingerido, debido a sus efectos condicionantes. Las ratas que han sido alimentadas con dietas con bajo contenido en proteína no son capaces de metabolizar grandes cantidades de esta sustancia, por lo que, al ser expuestas a dietas con alto contenido en proteína consumen menores cantidades de comida. Sin embargo, transcurridos algunos días de exposición a la dieta con alto contenido en proteína, las ratas incrementan el consumo de alimento (McArthur, Nelly, Gietzen & Rogers, 1993). Podríamos explicar la tendencia de los sujetos del Grupo 1 a consumir cantidades menores de la dieta hiper-calórica, en primer lugar, en términos de la palatabilidad inicial producida por las proteínas contenidas en el alimento (McArthur, Nelly, Gietzen & Rogers, 1993). Adicionalmente, es posible señalar que un alto contenido de grasa en el alimento proporciona una mayor cantidad de calorías por gramo, lo que produciría una reducción del consumo de alimento debido a que los animales cubrían sus necesidades calóricas al ingerir un menor volumen de comida (Lucas, Ackroff & Sclafani, 1998; Warwick & Synowski; 1999). Por otro lado, es posible que los machos del Grupo 1, que mostraron la tendencia a consumir mayores cantidades de calorías, a pesar de haber reducido el consumo de alimento durante la exposición a la dieta hiper-calórica, hayan desarrollado una preferencia por este tipo de alimento, debido a que las proteínas proveen una fuente gradual de aminoácidos, y las grasas son preferidas por sus efectos postingestivos, independientemente de la palatabilidad o el contenido del alimento (Lucas, Ackroff, & Sclafani, 1998; Makarios-Lahham, Roseau, Fromentin, Tome & Even, 2004; Warwick & Synowski, 1999; Warwick, Synowski, Rice & Smart, 2003). Es necesario señalar que la importancia del presente experimento radica en la aproximación al fenómeno alimentario. Precisamente uno de los problemas alimentarios contemporáneos que afecta la salud pública y se encuentra en aumento es la obesidad. Por tal motivo realizar este tipo de experimentos nos permite evaluar elementos básicos que forman parte de la alimentación como lo es la regulación alimentaria a través de conocer el tipo de alimentos que se ingieren por contenido calórico. Finalmente, es necesario realizar otros estudios en los que los sujetos experimentales sean expuestos a alimentos con diferencias macronutrimentales más marcadas, evitando de esta forma la confusión entre los efectos de las proteínas y las grasas que fue la principal limitación del método utilizado en este experimento. Por otro lado, probablemente una exposición de mayor duración a la Dieta hiper-calórica sería útil para evaluar la tendencia de los machos a consumir mayor número de calorías provenientes de este tipo de alimentos. Referencias Cook, C. B., Shawar, L., Thompson, H. & Prasad, C. (1997). Caloric Intake and Weight Gain of Rats Depends on Endogenous Fat Preference. Physiology & Behavior, 61, 5, 743-748. Del Prete, E., Balkowski, G. & Scharrer E. (1994). Meal Pattern of Rats During Hyperphagia Induced by Long-Term Food Restriction is Affected by Diet Composition. Appetite, 23, 79-86. Du, F., Higginbotham, D. A. & White, B. D. (2000). Food Intake, Energy Balance and Serum Leptin Concentrations in Rats Fed Low-Protein Diets. Journal of Nutrition, 130, 514-521. Keesey, R. E. (1986). A Set-Point Theory of Obesity. En K. D. Brownell & J. P. Foreyt (Eds.), Handbook of Eating Disorders (pp. 63-87), New York: Basic Books, Publishers. López-Espinoza, A. (2001). Efectos de la privación de agua y comida sobre el peso corporal y el consumo de alimento y agua en ratas albinas (Rattus norvegicus). Tesis de maestría inédita, Universidad de Guadalajara, Jalisco, México. López-Espinoza, A. (2004). Análisis experimental de los efectos post-privación. Una propuesta para el control de la gran comilona en ratas albinas (Rattus norvegicus). Tesis doctoral inédita, Universidad de Guadalajara, Jalisco, México. López-Espinoza, A. & Martínez, H. (2001). Efectos de dos programas de privación parcial sobre el peso corporal y el consumo total de agua y comida en ratas. Acta Comportamentalia, 9, 5-17. Lucas, F., Ackroff, K. & Sclafani, A. (1998). High-Fat Diet Preferente and Overeating Mediated by Postingestive Factors in Rats. American Journal of Physiology, 275, R1511-R1522. Makarios-Lahham, L., Roseau, S. M., Fromentin, G., Tome, D. & Even, P. C. (2004). Rats Free to Selecto Between Pure Protein and a Fat-Carbohidrate Mix Ingest High-protein Mixed Meals During the Dark Period and Protein Meals During the light Period. Journal of Nutrition, 134, 618-624.
  • 29. Regulación de la Conducta Alimentaria ante Cambios en el Contenido Nutricional del Alimento en Ratas Martínez, G. (2005). Efectos diferenciales de la glucosa sobre el peso corporal, consumo de alimento, agua y calorías durante el período post-privación en ratas albinas (Rattus norvegicus). Tesis de maestría no publicada, Universidad de Guadalajara, Jalisco, México. McArthur, L. H., Nelly, W. F., Gietzen, D. W. & Rogers, Q. R. (1993). The Role of Palatability in the Food Intake Response of Rats Fed High-Protein Diets. Apetite, 20, 181-196. Michel, K. E., Bader, A., Shofer, F. S., Barbera, C., Oakley, D. A. & Giger, U. (2005). Impact of Time-Limited Feeding and Dietary Carbohydrate Content on Weight Loss in GroupHoused Cats. Journal of Feline Medicine and Surgery, 7, 349-355. Rolland, V., Roseau, S., Fromentin, G., Nicolaidis, S., Tomé, D. & Even, P. C. (2002). Body Weight, Body Composition, and Energy Metabolism in Lean and Obese Zucker Rats Fed Soybean Oil or Butter. The American Journal of Clinical Nutrition, 75, 21-30. 29 Sclafani, A. & Gorman, A. N. (1977). Effects of Age, Sex, and Prior Body Weight on the Development of Dietary Obesity in Adult Rats. Physiology & Behavior, 18, 1021-1026. Staddon, J. E. R., & Zanutto, B. S. (1998). In Praise of Parsimony. En D. L. Wynne & J. E. R. Staddon (eds.). Models of Action. USA: Lawrence Erlbaum Associates Publishers. Strubbe, J. H. & Woods, S. C. (2004). The Timing of Meals. Psychological Review, 111, 128-140. Warwick, Z. S. & Synowski, S. J. (1999). Effect of food Deprivation and Maintenance Diet Composition on fat Preference and Acceptance in Rats. Physiology & Behavior, 68, 235-239. Warwick, Z. S., Synowski, S. J., Rice, K. D. & Smart, A. B. (2003). Independent Effects of Diet Palatability and Fat Content on Bout Size and Daily Intake in Rats. Physiology & Behavior, 80, 253-258.
  • 30. 30 Psicología Iberoamericana (Julio-Diciembre, 2008), Vol. 16, No. 2, pp. 30-39. ISSN 1405-0943 Confiabilidad y Validez de un Índice Objetivo de Medición del Desarrollo Moral en Estudiantes Universitarios Venezolanos Reliability and Validity of an Objective Index of Measurement of the Moral Development in Venezuelan University Students Jorge J. Ramírez L., Carlos E. Zerpa, María Itriago C.* DEPARTAMENTO DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA DEL COMPORTAMIENTO, UNIVERSIDAD SIMÓN BOLÍVAR, VENEZUELA DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN PARA INGENIERÍA UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA Resumen En Venezuela, la evaluación de las propiedades de validez y confiabilidad del instrumento Defining Issues Test (DIT) han sido aspectos modestamente estudiados (Zerpa & Ramírez, 2004), por lo cual no se dispone de investigaciones sistemáticas que utilicen dicha herramienta. En este sentido, el objetivo de la investigación fue estudiar las propiedades psicométricas del DIT en diferentes grupos. En primer lugar se estudió la relación entre el DIT y la entrevista de juicio moral (moral judgement Interview: MJI) propuesta por Kohlberg (1976); posteriormente se estudió las diferencias en el índice P (Moral De Principios) en dos muestras de estudiantes (bachilleres y universitarios); en tercer lugar se evaluó la validez convergente y discriminante del instrumento a través de la relación entre las escalas del DIT y un índice de autoconcepto; por último se estudió la relación del índice P con una escala de preocupación empática. Los resultados sugieren que el DIT resulta una medida razonablemente válida y confiable para evaluar el desarrollo moral de principios en estudiantes venezolanos. Descriptores: defining Issues Test, juicio moral, validez, confiabilidad, estudiantes universitarios. Abstract Results of four studies with venezuelan university students are presented. Research intention was to investigate the psychometrics properties of Defining Issues Test (DIT). First, it was studied relation between DIT and the moral judgement interview (MJI) proposed by Kohlberg (1976); Second, it was studied differences in P index of DIT (moral of principles) in two samples of students (high school and university); Third, it was evaluated convergent and discriminant validity of the instrument through correlation between DIT scales and a self-concept index; Finally, relation between DIT- P index and a scale of empathic worry was studied. Results suggest DIT turns out a reasonably reliable and validity measure to evaluate the development of moral of principles level of university venezuelan students. Key words: defining Issues Test, moral judgement, validity; reliability, university students. Introducción El desarrollo moral ha sido tema de interés de diferentes teóricos de la Psicología, quienes han centrado sus esfuerzos en destacar cómo el constructo “juicio moral” evoluciona en el tiempo (Piaget, 1932/1974; Kohlberg, 1969, 1976, 1992; Rest, 1979, 1986; Rest, Narváez, Thoma y Bebeau, 2000; entre otros); los planteamientos respecto al desarrollo moral, conforme a un enfoque * Para correspondencia: Sarteneja, Baruta, Estado Miranda, Venezuela, Apartado Postal núm. 89000, Caracas 1080, Venezuela. Teléfono y Fax: (+58) (212) 906 38 15/10. Correo electrónico:( ijramirez@usb.ve) (+58) (212) 605 3084 (carlos.zerpa@ucv.ve y mitriago@cantv.net).
  • 31. Confiabilidad y Validez de un Índice Objetivo de Medición del Desarrollo Moral en Estudiantes Universitarios Venezolanos cognitivo-evolutivo, sugieren que éste avanza desde estadios de egocentrismo individualista hasta alcanzar una perspectiva social, nivel de mayor complejidad que involucra la realización de un juicio basado en la justicia como valor universal (Kohlberg, 1969, 1976, 1992). El juicio basado en la justicia se corresponde con una moral de principios, y debe considerarse entonces como una moral del equilibrio, de la armonía entre demandas en conflicto mediadas por el sentido de la justicia. Kohlberg (1969, 1992) esencialmente fundamenta su propuesta teórica en el significado y el sentido del juicio razonado sobre lo bueno o lo justo de una acción (tabla 1). Posterior a los trabajos de Kohlberg (1969, 1976, 1992) se formularon otras aproximaciones que representan críticas y cambios de importancia a los planteamientos originales; por ejemplo, Rest (1979) propone que se sustituya la concepción de estadio moral, proveniente de los trabajos de Kohlberg, por la idea de esquema moral, un constructo que permite explicar la forma como preferiblemente una persona resuelve un problema socio-moral con base a su conocimiento moral previo, en lugar de explicarlo a partir de una secuencia invariable de estadios (ver tabla 1). Lo anterior conduce a, Rest (1979) a proponer la sustitución de la entrevista de juicio moral (Moral Judgement Interview, MJI) de Kohlberg por un instrumento desarrollado para verificar los aspectos sustantivos de su propuesta, instrumentados a partir de la construcción del Test de Definición de Criterios (Defining Issues Test/DIT). Rest desarrolló el DIT como una evaluación de cómo los adolescentes y adultos comprenden e interpretan criterios morales. Al igual que Kohlberg (1976), Rest (1979) concibe al desarrollo del juicio moral como un “constructo social y cognoscitivo que sigue un progresión desde una interpretación estrecha y autocentrada de criterios morales, que atraviesa luego la comprensión del mundo social más amplio y asociado a decisiones morales basadas en el grupo, hasta lograr finalmente confiar en principios morales post-convencionales” (Thoma, 2005; p. 67). Por su parte, Narváez y Bock (2002) han planteado que, desde la perspectiva neo-kohlberiana, la evaluación de la comprensión implícita de situaciones morales resulta en representaciones más adecuadas del funcionamiento cognitivo en la realidad dado que el DIT resulta en un eficiente método para la activación de los esquemas morales: cuando una persona lee un planteamiento del DIT los esquemas morales son activados. El método de asignar rangos a los planteamientos del DIT evidencia de esta manera tanto la comprensión del ítem como la representación del esquema preferido para abordar 31 la situación, en el caso de ítems con un rango de importancia alto; por el contrario, los ítems con un rango asignado de importancia bajo resultan no convincentes y no activan el conocimiento esquemático moral preferido por la persona. Siguiendo a Thoma (2005) la aproximación de Rest y los neo-kohlberianos (2000) superan las limitaciones del uso de la entrevista de juicio moral al adoptar el punto de vista de la noción de esquema del desarrollo moral: los esquemas representan una red de conocimientos organizados en torno a eventos particulares de la vida y existen para ayudar a las personas a comprender nueva información basada en experiencias previas. El DIT ha mostrado distinguir entre grupos de personas que piensan a diferente nivel de desarrollo del juicio moral y también ha evidenciado que la medida es sensible a intervenciones educativas, acciones morales y búsquedas y otros criterios de validación (Rest, Narváez, Bebeau & Thoma, 1999). Esto evidencia que se puede tener una medida del desarrollo del juicio moral sin recurrir a complicados procesos de entrevista individual, uso de intérpretes o entrevistadores o a la validación de protocolos verbales de las personas entrevistadas. De allí que la perspectiva neo-kohlberiana sugiera que las explicaciones de autoreporte de los propios procesos cognitivos de la persona evaluada a través de la entrevista de juicio moral pueden tener importantes limitaciones siendo el DIT un instrumento objetivo que supera tales obstáculos para la investigación en el desarrollo del juicio moral. El DIT ha sido fundamentalmente utilizado en investigaciones en los Estados Unidos y Europa (Davison & Robbins, 1978; Rest, Narváez, Bebeau & Thoma 1999; Rest y col., 2000), en Latinoamérica se conocen algunos estudios (Barba, 2001 y 2002, Romo, 2005) y específicamente en Venezuela, Zerpa y Ramírez (2004) presentan un esfuerzo por adaptar dicho instrumento al contexto venezolano, así como estudiar algunas propiedades psicométricas, concluyendo que la adaptación del DIT presenta propiedades de confiabilidad aceptables para medir el Desarrollo Moral en estudiantes universitarios; así mismo en Venezuela se ha utilizado para estimar el nivel de desarrollo moral en poblaciones adultas diferentes a estudiantes universitarios (Zerpa, Henríquez & Ramírez, 2006). En Venezuela se han llevado a cabo pocas investigaciones que reporten el uso del instrumento DIT para evaluar el nivel de desarrollo moral; específicamente, Zerpa & Ramírez (2004) presentan un estudio de adaptación del DIT a la población venezolana y evalúan algunas propiedades psicométricas en dos grupos: el primero compuesto por 168 estudiantes (119 hombres y
  • 32. 32 Jorge J. Ramírez L., Carlos E. Zerpa, María Itriago C. Tabla 1. Comparación de la teoría del desarrollo Moral de Kohlberg (1969, 1976, 1992) con la Rest et al. (2000) Nivel y Estadio de Desarrollo Moral (Kohlberg) Esquema (Rest) Pre-convencional. Perspectiva individualista concreta, autocentrada. Estadio I: Moral heterónoma: orientación del castigoobediencia y perspectiva social egocéntrica. Estadio II: Moral individualista, de propósito instrumental e intercambio: se siguen las reglas de acuerdo con el propio interés y necesidades, dejar a otros hacer lo mismo. Convencional. Perspectiva de miembro de la Sociedad. De intereses primarios. Los planteamientos acerca de la cooperación social son formulados en tanto sólo se consideran relaciones “micro-morales”. Una decisión se considera como moralmente correcta apelando al interés personal que el agente tiene de acuerdo a las consecuencias de una acción. Estadio III: Expectativas interpersonales mutuas, de relaciones y de conformidad interpersonal: la perspectiva social del individuo con los otros. De mantenimiento de normas. Perspectiva socio-céntrica en la que la persona pasa a considerar la forma en que otro Estadio IV: Moral de sistema social y de conciencia sujeto que no es su par, su amigo o socio puede cooperar motivada por cumplir el deber aceptado y sustentar las con él. leyes: la perspectiva social, distinguir entre el punto de vista interpersonal y el social. Post-Convencional. Perspectiva “anterior a la sociedad”, no relativa o de razonamiento moral de principios. Post-Convencional. No se parcializa hacia ninguna concepción de filosofía moral. Se apela a ideales y coherencia Estadio V: Moral del contrato social o de utilidad y de los lógica. derechos individuales: la perspectiva social es la del individuo racional consciente de los valores y derechos previos al contrato social; considera los puntos de vista moral y legal. Estadio VI: Moral de principios éticos universales: la perspectiva social consiste en el reconocimiento de principios morales universales de los cuales se derivan los compromisos sociales, debido a que las personas son fines en sí mismas y así deben ser reconocidas.
  • 33. Confiabilidad y Validez de un Índice Objetivo de Medición del Desarrollo Moral en Estudiantes Universitarios Venezolanos 49 mujeres) de dos importantes universidades públicas de Venezuela, con edades comprendidas entre 17 y 28 años (la edad promedio es de 19.93 años) y reportan un coeficiente de confiabilidad alpha de Cronbach de .71; y el segundo grupo compuesto por 92 estudiantes (60 hombres y 32 mujeres) con un rango de edad similar al primer grupo (18.2 años es la edad promedio), en el que reportan un coeficiente de confiabilidad test-retest (intervalo de dos semanas) de .65; los investigadores concluyen que la adaptación del DIT a la muestra local presenta propiedades de confiabilidad aceptables para medir el desarrollo moral en estudiantes universitarios venezolanos. Sin embargo, los autores sugieren la necesidad de continuar explorando las propiedades de validez y confiabilidad del instrumento para precisar en su valor como herramienta de investigación del desarrollo del juicio moral. En tal sentido, el objetivo de la presente investigación consistió en evaluar algunas propiedades de validez y confiabilidad del Defining Issues Test en cuatro diferentes grupos de estudiantes del contexto venezolano y con el propósito de concluir en relación a su pertinencia como medida del nivel de desarrollo del juicio moral. 33 media de 18.6 años) y la segunda de 59 estudiantes de bachillerato de sexo femenino con una media de edad cronológica de 16.8. Ambas muestras se utilizaron para contrastar las diferencias del DIT en función de elementos madurativos como la edad cronológica y la formación académica de los participantes. • Grupo 3. Conformado por 240 estudiantes del ciclo básico de Ingeniería de una importante Universidad nacional venezolana, de los cuales 162 eran participantes de sexo masculino y 78 participantes de sexo femenino, con edades comprendidas entre 16 y 19 años (con una media de 17.8 años). Con esta muestra se evaluó validez interna de las escalas de DIT y la validez convergente con una medida de autoconcepto académico y personal. • Grupo 4. Conformado por 120 estudiantes de un programa de iniciación universitaria de Ingeniería de una importante institución de educación superior de Venezuela, de la cual 70 participantes eran de sexo masculino y 50 de sexo femenino, con edades comprendidas entre 16 y 24 años (con una media de 18.1 años). Esta muestra se utilizó para evaluar la validez convergente del DIT con un índice de empatía interpersonal a través del Índice de Reactividad Interpersonal: IRI (David, 1980). Método Participantes Instrumento A continuación se describen los cuatro grupos de participantes que fueron evaluados con el instrumento; estos equipos conformaron muestras accidentales de investigación que se seleccionaron entre noviembre 2004 y mayo de 2005 y se dispusieron de forma tal que permitieran hacer los contrastes necesarios para analizar los indicadores psicométricos de interés; el número total de participantes de los cuatro estudios fue de 564 personas, organizados de la siguiente manera: El Defining Issues Test (DIT), en su versión corta, objeto de esta investigación, está compuesto por tres dilemas. Un dilema es una situación en la que se solicita resolver un problema moral que incluye dos valores contrapuestos y cuya solución es igualmente indeseable para la persona. Los dilemas del DIT consisten en uno o dos párrafos de una historia que describe una situación concreta frente a la cual cada participante. En concreto: • Grupo 1. Consistió en 41 estudiantes del primer semestre de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela; 31 hombres y 10 mujeres, con edades comprendidas entre 16 y 27 años (la media es de 18.84 años). Esta muestra fue utilizada para estudiar la relación entre el DIT y los resultados de la Entrevista de Juicio Moral de Kohlberg (MJI). • Grupo 2. Conformado por dos muestras; la primera de 104 estudiantes universitarios, 70 de sexo masculino y 34 de sexo femenino, con edades comprendidas entre 17 y 24 años de edad (con una • Dilema 1: “Armando y la medicina”. Una adaptación del dilema “Heinz y la medicina”: Si es necesario salvar la vida de su esposa, Armando debe robar la medicina propiedad del farmaceuta. Valores contrapuestos: derecho a la propiedad en contra del valor de la vida. • Dilema 2: “El prófugo”. Adaptación del dilema “el convicto escapado”: Si un convicto que escapó y ha eludido a las autoridades durante años, ha vivido una respetable y productiva vida social asumiendo otra identidad, debe ser denunciado y devuelto a la
  • 34. 34 policía. Valores contrapuestos: declaración contra propósito de las leyes. • Dilema 3: “El periódico escolar”. Adaptación del dilema “El periódico”: Si el director de un colegio de bachillerato justifica la suspensión de la publicación de un periódico escolar cuando considera que el contenido es diferente a su visión de la escuela. Valores contrapuestos: Libertad de expresión en contra de autoridad. Procedimiento El instrumento genera un índice de razonamiento moral de principios (índice P) que expresa el grado en que una persona juzga los problemas sociomorales desde la perspectiva postconvencional; dicho índice se calcula con las puntuaciones correspondientes a los estadios 5 y 6 propuestos por la teoría de Kohlberg y que según Rest (1979) constituyen el esquema post-convencional en la aproximación neo-kohlberiana. Es, en consecuencia, una medición que expresa “la importancia relativa que un sujeto da a las consideraciones de principios morales para tomar una decisión con respecto a los dilemas morales” (Rest, 1986; p. 17). Cada historia de la versión corta del DIT contiene un dilema moral (puesto que presentan dos valores en conflicto) y para cada uno se presentan tres partes a las que debe responder la persona evaluada. En la primera parte, el/la participante debe responder a una pregunta formulada en el contexto del dilema, con una de las tres opciones posibles (si, indeciso, no); es decir, debe tomar una decisión con implicaciones morales. En la segunda parte, debe leer doce planteamientos y asignarle a cada uno importancia según la escala “muchísima importancia-ninguna importancia”. En esta segunda parte los ítemes están construidos conforme al enfoque teórico del desarrollo moral de Kohlberg; así, algunos son de nivel pre-convencional, otros de nivel convencional y otros de moral de principios, además se incluyen ítemes cuyo planteamiento está orientado contra el sistema social (ítemes que conforman la categoría A), e ítemes de tipo irrelevantes (que conforman la categoría M), cuya redacción no tiene relación con la historia. En la parte 3 del instrumento, se pide seleccionar los cuatro planteamientos que se consideren de mayor importancia de los 12 presentados en la parte 2, (en el contexto de cada historia); en tal sentido, los ítemes o planteamientos seleccionados se ordenan del más Jorge J. Ramírez L., Carlos E. Zerpa, María Itriago C. importante hasta el menos importante según el criterio del participante. El procedimiento de cálculo implica sumar la ponderación que se obtiene en la tercera parte del instrumento al seleccionar como de mayor importancia los ítemes de la parte dos que son de un nivel dado; así, al de mayor importancia se le asignan cuatro puntos; al segundo de mayor importancia tres puntos; al tercero de mayor importancia dos puntos y al cuarto de mayor importancia un punto. De esta manera las preferencias de la persona que responde al instrumento al elegir para cada categoría (de la parte tres del DIT) ítemes de los diferentes estadios morales, permitirán asignar una puntuación en cada uno. El nivel de desarrollo moral viene entonces dado por la suma ponderada obtenida en la parte tres para los ítemes de cada uno de los estadios morales referidos por Kohlberg (1976) en los tres dilemas y se corresponde con el mayor puntaje asignado a un nivel moral dado. El algoritmo que permite hacer el cálculo para cada nivel es el siguiente: NDM = Σeij/3 Donde: “eij” se corresponde a la suma de los puntajes obtenidos en cada historia en un estadio moral dado (II al VI según la teoría kohlbergiana). En tal sentido el puntaje P (que incluye la suma del puntaje obtenido en los estadios 5 y 6, como se dijo anteriormente) indicará el nivel de desarrollo de moral de principios que tiene la persona evaluada. Esta forma de recolección de datos representada por el DIT marca una importante y crucial diferencia frente al procedimiento tradicional de la entrevista cognitiva utilizado originalmente por Kohlberg (la entrevista de juicio moral o MJI). Kohlberg (1992) preguntaba a las personas que participaban de sus investigaciones acerca de las razones que argumentaban para resolver dilemas morales y pedía explicar tales argumentos. En el caso del DIT de Rest (1979) se solicita a las personas evaluadas asignar un rango a cada planteamiento. De acuerdo con Thoma (2005) tradicionalmente esta forma de proceder con el DIT se consideraba en términos de su practicidad (resulta más fácil recolectar datos con una prueba de papel y lápiz que conducir una larga entrevista). Resultados y Discusión En este apartado se discutirán los resultados obtenidos en cada uno de los cuatro grupos de estudio presentados:
  • 35. Confiabilidad y Validez de un Índice Objetivo de Medición del Desarrollo Moral en Estudiantes Universitarios Venezolanos Para el Grupo 1, se planteó como objetivo evaluar la relación entre el índice P y la MJI, en una muestra de 41 estudiantes universitarios; se calculó la correlación entre ambas medidas a través del coeficiente Rho de Spearman arrojando como resultado el valor de -0,056 (p=0,667) lo que indica que no existe relación entre el Índice P y el nivel de desarrollo moral obtenido a partir de la evaluación realizada a la muestra con la entrevista cognitiva de Kolhberg. En la tabla 2 se presentan los resultados obtenidos por el grupo empleando la técnica de la MJI; puede observarse que la mayoría de los participantes (68.3%) fueron clasificados en el nivel 2 del desarrollo moral. En relación con los resultados que el grupo 1 obtuvo en el Índice P, el promedio fue de 16.50 con una desviación típica de 10.90 (Mínimo 3.33 y Máximo 43.33), lo que se encuentra por debajo de los esperado para estudiantes de secundaria (21.9) y para estudiantes universitarios (31.8) según los parámetros establecidos por Rest (1979) y Rest y Narváez (1994, p.14) para la población norteamericana. Tabla 2. Clasificación de la muestra según Entrevista de Kohlberg (N = 41) Nivel Frecuencia Porcentaje 1 2 4.9 2 28 68.3 3 8 19.5 4 2 4.9 5 1 2.4 Total 41 100.0 A pesar de que la muestra estudiada obtiene puntajes bajos en el indice P del DIT y en la técnica de la MJI, no se encuentra una correlación significativa entre ambas medidas, lo que coincide con Martin, Shafto y Van Deinse (1977) quienes no encuentran relación entre la entrevista juicio moral de Kohlberg y el Índice P del DIT; de esta manera refuerzan el planteamiento de Rest, (1974) quien sugiere que el DIT y el MJI no son medidas equivalentes del mismo constructo. De acuerdo con Narvaez (2001) la entrevista de juicio moral de Kohlberg requiere la producción de un racional 35 moral explícito, mientras que el DIT (siendo una tarea objetiva que explora reconocimiento de tarea) prueba el juicio moral implícito, por lo cual la técnica de la MJI, desarrolla una evaluación susceptible a la intuición del evaluador mientras que el DIT proporciona una estimación del conocimiento tácito (esquemático) de personas con poca experticia en la consideración de situaciones macromorales (relativas al contexto social amplio) y de personas con una mayor experiencia en este aspecto. En relación al Grupo 2, se planteó estudiar la validez de criterio del DIT empleando para ello dos muestras de participantes que diferían en edad y formación académica. El grupo total estuvo conformado por estudiantes de bachillerato y por estudiantes universitarios; el análisis de los datos consistió en la aplicación de una prueba t para el contraste de medias cuyos resultados se presentan en la tabla 3. En la tabla 3 se observa que los promedios obtenidos en el índice P en ambos grupos es muy similar (23.33 y 24.78), y la diferencia entre ellos no resulta estadísticamente significativa, de acuerdo con la prueba t de student para muestras independientes. Preliminarmente estos resultados parecen no ajustarse a lo que teóricamente se esperaba; no obstante la composición de las muestras de participantes puede arrojar elementos de interpretación pertinentes para entender estos hallazgos, lo cual es discutido más adelante. En la tabla 4, se presenta el promedio de puntaje obtenido por cada estadio en el DIT, según los grupos, y los resultados de la prueba de contraste de medias. Se puede observar que en los estadios 2 y 3 el promedio obtenido por el grupo de bachillerato es superior al que consiguió el grupo de universitarios, lo que coincide con lo esperado debido a que los estudiantes de menor edad tienen una mayor probabilidad de poseer menor desarrollo cognitivo y por lo tanto obtener puntuaciones más altas en los estadios mas bajos (Rest, Thoma y Edwards, 1997); a partir del estadio 4 hasta el estadio 6 se invierte la relación, siendo los estudiantes de nivel universitario los que obtienen mayores puntuaciones; tal hallazgo coincide con los planteamientos de Kohlberg (1969) y Rest (1979) debido a que los estadios más elevados de desarrollo moral implican un mayor desarrollo evolutivo- cognitivo como condición necesaria, pero no suficiente, para alcanzar niveles mayores de juicio moral.
  • 36. 36 Jorge J. Ramírez L., Carlos E. Zerpa, María Itriago C. Tabla 3. Prueba t de diferencias de medias del Índice P del DIT en estudiantes de bachillerato y estudiantes universitarios Grupos Estudiantes Bachillerato Índice P Estudiantes Universitarios N Media Desviación típica 59 23.33 12.63 104 24.78 13.86 T df Sig. -0.66 161 0.511 Tabla 4. Promedio por estadio DIT, para el grupo de estudiantes de bachillerato (1: N=59) y estudiantes universitarios (2: N=104) Estadio Estudiantes Estudiantes Desviación Desviación t (161) bachillerato (1) DIT universitarios (2) típica (1) típica (2) Patrón de relación entre grupos 2 8.98 7.78 7.25 7.32 1.00. p =.31 1>2 3 4 5 22.77 37.06 17.91 20.87 38.40 19.39 14.29 13.52 11.32 12.55 13.14 11.48 0.88. p =.38 -0.61. p =.53 -0.79. p =.42 1>2 1<2 1<2 6 5.38 5.42 5.96 5.56 0.04. p =.97 1<2 A pesar de las diferencias encontradas entre los grupos, éstas no son estadísticamente significativas, lo que pudiera ser parcialmente explicado por un rasgo de similaridad existente entre las muestras estudiadas, específicamente la edad, ya que la diferencia de promedios resulta muy estrecha (16.8 y 18.6) lo que sugiere la necesidad de continuar estudiando esta relación con muestras cuyos rangos de promedios de edades sean mucho más amplios, así como su nivel de formación académica. Asimismo, la tabla 5 evidencia que en cuanto a los índices M y A del DIT, el grupo de estudiantes de bachillerato no calificó de forma estadísticamente significa- tiva con respecto al grupo de estudiantes de educación superior. Teóricamente se espera que, para muestras con estas características, estos índices no sean muy elevados ni que difieran significativamente entre sí, lo cual se confirma con el análisis realizado al Grupo 2. Con el Grupo 3 se estudió la relación entre el Índice P (moral de principios) y los factores relacionados a los niveles preconvencional (estadio 2), nivel convencional (estadio 3 y 4) y a los índices A y M. Se espera que exista una correlación negativa entre el Índice P y los estadios 2 y 3, debido a que estos niveles representan una organización cognitiva basada en esquemas de intereses primarios (Rest, 1979) los cuales resultan conceptualmente Tabla 5. Promedio por índices M y A del DIT, para el grupo de estudiantes de bachillerato (1: N=59) y estudiantes universitarios (2: N=104) Índice Estudiantes bachillerato (1) Estudiantes universitarios (2) Desviación Típica (1) Desviación típica (2) t (161) M 5.59 4.87 6.56 5.70 0.734. p =.46 A 2.26 1.96 4.35 4.56 0.416. p =.68
  • 37. Confiabilidad y Validez de un Índice Objetivo de Medición del Desarrollo Moral en Estudiantes Universitarios Venezolanos opuestos a los esquemas postconvencionlaes, derivados de los estadios 5 y 6, donde las obligaciones morales se basan en ideales universalmente aceptados o principios morales; por ejemplo, Rest, Thoma y Edwards (1997) reportan una correlación inversa entre los estadios 2 y 3 y medidas de la comprensión moral y la predicción de medidas educativas de desarrollo moral de principios. Asimismo, se espera una baja o nula correlación tanto entre el Índice P y el estadio 4 ya que éste último enfatiza el cumplimiento de normas sociales, lo que en algunos casos dilemáticos está reñido con principios universales, como con los índices A y M, debido a que éstos derivan de ítemes que resultan incoherentes en el contexto del dilema al que se responde en el DIT (el caso de los ítemes de tipo M) o bien, planteamientos que están contra el sistema normativo y que funcionan como distractores (el caso de los ítemes de tipo A). Para el análisis no se consideró el nivel 5 y 6 debido a que la suma de estos conforma el Índice P. En la tabla 6, se observa que, para el Grupo 3, el Índice P correlaciona de forma negativa y estadísticamente significativa con los estadios 2 y 3 medidos con el DIT e inclusive con el estadio 4, lo que sugiere que las personas que están en un nivel moral de principios obtienen muy bajos resultados en el nivel preconvencional y convencional. Estos hallazgos resultan congruentes con lo propuesto por Kohlberg (1976) y Rest (1979). Estos resultados sugieren una adecuada validez interna del DIT, debido a que el índice P evalúa el desarrollo moral de principios y éste resulta un constructo muy diferente al evaluado por los ítemes que pertenecen a los estadios 2, 3, 4 y los índices A y M; por lo tanto se considera una evidencia consistente de la validez del DIT debido a que este logra diferenciar a las personas con puntajes altos en el Índice P, de aquéllas que obtienen puntajes bajos en el resto de los estadios-esquemas y viceversa. Tabla 6. Correlación entre puntuaciones de estadios de desarrollo moral e índices A y M medidos por el DIT N=240 Estadios 2 2 3 4 1.000 .123** -.134** A .044 M Índice P -.251* -.203* 3 1.000 -.368* -.045 -.128** -.292* 4 1.000 -.170* -.136** -.330* 1.000 -.007 -.008 1.000 -.010 A M * p < 0,01 ** p < 0,05 37 Adicionalmente, se procedió a estudiar la validez convergente con el autoconcepto general del estudiante, para ello se formuló la siguiente pregunta: “en general ¿tengo una buena imagen de mí?”, y el autoconcepto académico: ¿“como estudiante me considero a mi mismo”?, ambas fueron evaluadas con una escala tipo likert de cinco valores: 1 (muy deficiente) al 5 (muy bueno). Las preguntas fueron incorporadas en los instrumentos de recolección de información exclusivamente para propósitos del presente trabajo. Investigaciones en el área han mostrado la existencia de relación entre el nivel de desarrollo moral y el autoconcepto personal (p. e.: Blasi, 1984; Marcia y Skoe, 1991). Los resultados señalan que se encontró una correlación positiva baja y estadísticamente significativa entre el Índice P y el autoconcepto general rxy= .114 (p = 0,02) y entre el Índice P y el autoconcepto académico rxy= .106 (p = 0,04); estos resultados coinciden con lo reportado por Marcia y Skoe (1991) desde otra perspectiva metodológica y por Blasi (1984) quienes encuentran que el desarrollo moral de principios se relaciona con un elevado nivel de autoconcepto. Tales hallazgos constituyen una nueva evidencia que apoya la validez del Índice P. Resultados similares son alcanzados por McGillicuddy, Sullivan y Hughes (2003). Para el Grupo 4, se evaluó la validez del DIT, a través de la asociación con la escala de Preocupación Empática (EC) del instrumento Índice de Reactividad Interpersonal de David (1980) (The Interpersonal Reactivity Index, IRI) el cual permite medir la tendencia hacia la empatía desde un punto de vista multidimensional; este instrumento consta de 28 ítemes tipo likert que se agrupan en cuatro escalas. Con una muestra de iguales características pero de un estudio anterior conformada por 328 estudiantes universitarios, se estudió la estructura factorial del IRI con un análisis de componentes principales y rotación varimáx y se encontró una estructura de componentes del instrumento muy similar a la reportada por David (1980) y las versiones en español de Maestre, Samper y Frias (2002) y de Pérez-Albéniz, de Paúl, Etxeberría, Paz y Torres (2003) pero con algunos ítems que se distribuyeron en otras dimensiones. La escala EC permite medir reacciones emocionales ante las experiencias negativas de otros; algunos ejemplos de ítemes de dicha escala son los siguientes: “a veces no me siento preocupado por otras personas cuando tienen problemas”; “cuando veo a alguien que está siendo tratado injustamente a veces no siento ninguna compasión”; este tipo de ítemes al ser corregidos
  • 38. 38 invirtiendo su sentido (puntaje); implican preocupación empática por el otro. A través de un coeficiente de correlación producto-momento de Pearson se estudió la relación entre el Índice P del instrumento DIT y la escala EC. El análisis realizado reporta una correlación significativa y positiva baja (rxy= 0.130, p< .05). Aún cuando la magnitud de la asociación es baja, la significación estadística sugiere un resultado que no es producto del azar, lo que puede ser interpretado en el sentido de que las personas con mayor índice de desarrollo moral también tienden a poseer mayor capacidad empática en sus relaciones con otras personas y viceversa; es decir, a menor índice de desarrollo moral, menor capacidad empática. Adicionalmente se calculó la confiabilidad total de la prueba a través del coeficiente alfa de Cronbach, resultando un valor de .73, lo que coincide con lo reportado por Zerpa y Ramírez (2004) quienes encuentran que la confiabilidad de la prueba está entre .65 y .71. Estos resultados apoyan planteamientos teóricos implicados en el desarrollo moral de principios, debido a que las personas que operan en el nivel de razonamiento moral más elevado son personas sensibles a los problemas y dificultades de otras personas y estas reacciones se pueden manifestar de forma racional y emotiva, orientadas a la acción (Kohlberg, 1974 y Rest, 1979); asimismo, evidencia un nivel de confiabilidad de medio-alto a alto, evaluado a través de un índice de consistencia interna, alfa de Cronbach, que sugiere el grado en que el instrumento mide una misma variable unitaria. Conclusiones El objetivo del presente estudio fue reportar algunos esfuerzos realizados para evaluar la confiabilidad y validez del instrumento DIT en estudiantes universitarios venezolanos. Del análisis de los cuatro grupos de investigación incluidos en el presente trabajo, se obtuvo, en primer lugar, que al evaluar el Índice P del DIT y la técnica MJI no se encontró correlación entre ambas medidas, comportándose de esta manera según lo esperado teóricamente. En efecto, la razón de este hallazgo puede argumentarse en vista de que el DIT y la MJI no son medidas equivalentes del mismo constructo, debido a que el primero explora reconocimiento de tareas con contenido moral mientras que la segunda desarrolla una evaluación subjetiva y una tarea de producción espontáneas. Jorge J. Ramírez L., Carlos E. Zerpa, María Itriago C. Al estudiar los niveles de desarrollo moral de dos grupos de estudiantes (bachillerato y universitario), contrario a lo esperado, no se encontraron diferencias estadísticamente significativa entre los grupos, lo que implica que los promedios obtenidos por ambas muestras de participantes resultan muy similares; estos resultados, a pesar de no ajustarse a lo esperado, pudiesen ser parcialmente explicados por la poca diferencia de edad entre las muestras de participantes (promedio de edades de 16.8 años y 18.6 años para la muestra de estudiantes de bachillerato y universitarios, respectivamente) y por el escaso margen de diferencia de formación académica, ya que los bachilleres eran estudiantes del quinto año de bachillerato y los universitarios del primer semestre de carrera. Esto necesariamente implica muy poca diferencia tanto de edad como de formación académica; por tanto, estos resultados sugieren la necesidad de realizar nuevamente la evaluación del instrumento DIT con poblaciones que posean mayores diferencias de edad y formación académica. En el tercer grupo se estudió la validez discriminante de las distintas escalas evaluadas por el DIT; se encontró que las escalas de nivel preconvencional (2 y 3) correlacionan de forma inversa y significativa con el Índice P, lo cual se ajusta al comportamiento deseado, debido a que conceptualmente el Índice de moral de principios del DIT evalúa los aspectos de valores universales, mientras los niveles 2 y 3 del DIT, evalúan valores auto centrados y conceptualmente opuestos a los valores de principios. Los resultados obtenidos son una medida de la adecuada validez del DIT; adicionalmente se evaluó la relación del índice P con una medida de autoconcepto general y académico y se obtuvo una correlación positiva entre las escalas; se destaca el hecho de que dicha relación, a pesar de ser esperada desde la teoría, resultó más baja de lo esperado. Ambos resultados apoyan la validez convergente y discriminante del constructo que evalúa el DIT. En el cuarto grupo se evaluó la relación del DIT y una escala que permite medir la orientación empática o de colocarse en el lugar de otros por parte de los encuestados; desde la teoría se espera una relación positiva y directa entre mayor nivel de desarrollo moral y mayor capacidad empática de la persona, ya que el desarrollo moral implica en cierta forma tener la capacidad de velar por el bienestar de los otros. Los resultados muestran una correlación positiva y significativa entre el Índice P y la capacidad empática de los estudiantes, lo que resulta otra medida de validez convergente del instrumento. Estos resultados permiten inferir que el DIT posee un adecuado nivel de validez para medir el desarrollo moral
  • 39. Confiabilidad y Validez de un Índice Objetivo de Medición del Desarrollo Moral en Estudiantes Universitarios Venezolanos en estudiantes universitarios venezolanos. Asimismo, presenta adecuados niveles de confiabilidad interna, coincidiendo con estudios anteriores que señalan que el DIT posee altos niveles de confiabilidad interna en muestras de estudiantes universitarios (Zerpa y Ramírez, 2004). Esencialmente, tal como lo refieren Rest (1986): Rest y Narvaez (1994); Narvaez y Bock (2002); Thoma (2005) entre otros, el instrumento efectivamente parece alinearse con la moderna teoría de los esquemas, separándose de la más conocida propuesta de evaluación del juicio moral de Kohlberg (MJI), permitiendo avanzar sobre la distinción entre el contenido y la estructura del juicio 39 moral, facilitando así focalizar sobre la comprensión tácita de criterios morales que resultan una mejor representación de la toma de decisiones en la vida real que aquellas basadas en sistemas de evaluación verbal. Los resultados anteriores deben ser considerados como datos iníciales sobre el estudio de la validez y de la confiabilidad del Índice P, evaluado a través del DIT, y no como datos concluyentes sobre el instrumento; a pesar de encontrarse en este estudio resultados que favorecen la validez y confiabilidad del instrumento, se requieren más investigaciones que confirmen los hallazgos reportados en el contexto venezolano. Referencias Blasi, A. (1984). Moral Identity: its Role in Moral Functioning. En W. Kurtines y J. Gewirtz (eds). Morality, Moral Behavior, and Moral Development. New York: John Willey and Son. Davis, M. H. (1980). A Multidimensional Approach to Individual Differences in Empathy. Catalog of Selected Documents in Psychology, 10, 85, 1-17. Davison, M. L. & Robbins, S. (1978). The Reability and Validity of Objective Index of Moral Development. Applied Psychological Measurement, 2, 3, 389-401. Kohlberg, L. (1969). State and Sequence: The Cognitive Developmental Approach to Socialization. In D. Goslin (ed.) Handbook of Socialization Theory and Research. Chicago: Rand McNally. Kohlberg, L. (1976). Moral Stages and Moralization: the Cognitive-Developmental Approach. In T. Likona (Ed.) Moral Development and Behavior: Theory Research and Social Issues. New York: Holt, Rinehart & Winston. Kohlberg, L. (1992). Psicología del Desarrollo Moral. Barcelona: Desclée de Brouver. Marcia, J. & Skoe, E. (1991). A Measure of Care-Based Morality and its Relation to Ego Identity. Merrill-Palmer Quarterly, 37, 2, 289-304. Martin, R. M., Shafto, M. & Van Deinse, W. (1977). The Reliability, Validity, and Design of the Defining Issues Test. Developmental Psychology, 13, 5, 460-468. McGillicuddy-De Lisi, A.; Sullivan, & Hughes, M. B. (2003). The Effects of Interpersonal Relationship and Character Gender on Adolescents Resolutions of Moral Dilemmas. Journal of Applied Developmental Psychology, 23, 6, 655-670. Narvaez, D. (2001). Moral Text Comprehension: Implications for Education and Research. Journal of Moral Education, 30, 1, 43-54. Narvaez, D., & Bock, T. (2002). Moral Schemas and Tacit Judgements or how the Defining Issues Test is Supported by Cognitive Science. Journal of Moral Education, 31, 297-314. Pérez-Albéniz, A., de Paúl, J., Etxeberría, J., Paz, M. & Torres, E. (2003). Adaptación del Interpersonal Reactivity Index (IRI) al español. Psicothema, 15, 2, 267-272 Piaget, J. (1932/1974). El criterio moral en el niño. Barcelona: Martínez-Roca. Rest, J. (1979). Development in Judging Moral Issues. Minneapolis: University Minnesota Press. Rest, J. (1986). DIT: Manual for the Defining Issues Test. Minneapolis, MN: University of Minnesota. Center for the study of Ethical Development. Rest, J. & Narváez, D. (1994). Moral Development in the Professions: Psychology and Applied Ethics. Hillsdale: Lawrence Erlbaum Associates. Rest, J., Thoma, S. & Edwards, L. (1997). Designing and Validating a Measure of Moral Judgement: Stage Preference and stage Consistency Approaches. Journal of Educational Psychology, 89, 1, 5-28. Rest, J., Narvaez, D., Bebeau, M. & Thoma, S. (1999). A NeoKohlbergian Approach to Moral Judgement: An Overview of Defining Issues Test research. Educational Psychology Review, 11, 4, 291–324. Rest, J., Narvaez, D., Thoma, S. J. & Bebeau, M. J. (2000). A Neo-Kohlbergian Approach to Morality Research. Journal of Moral Education, 29, 4, 381-395. Thoma, S. J. (2005). Research on the Defining Issues Test. En M. Killen (ed.). Handbook of Moral Development. Mahwah, Nueva Jersey: Lawrence Erlbaum. Zerpa, C. & Ramírez, J. (2004). Un Instrumento de medición del desarrollo moral para estudiantes universitarios: Defining Issues Test (DIT). Revista Pedagogía, 74, 411-423. Zerpa, C., Henríquez, G. & Ramírez, J. (2006). Estimación del desarrollo moral en una muestra de personas beneficiarias de fórmulas alternativas al cumplimiento de pena en prisión del oriente de Venezuela. Universitas Psicológica, 5, 2, 285-293, Bogotá (Colombia).
  • 40. 40 Psicología Iberoamericana (Julio-Diciembre, 2008), Vol. 16, No. 2, pp. 40-47. ISSN 1405-09-43 Factores de Riesgo-Protección Psicosocial en Estudiantes de Licenciatura de la Universidad Iberoamericana1 Risk-Protective Psychosocial Factors in Undergraduate Students of the Unversidad Iberoamericana Nubia Solórzano Domínguez2 Pablo Gaitán Rossi3 UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA CIUDAD DE MÉXICO DIRECCIÓN DE SERVICIOS PARA LA FORMACIÓN INTEGRAL PROGRAMA DE ATENCIÓN ESTUDIANTIL UNIVERSITARIA Resumen La juventud es una etapa del desarrollo donde se presentan múltiples conductas que implican riesgos para la salud, por lo que se vuelve importante identificarlas y buscar reducirlas generando ambientes de protección. En la Universidad Iberoamericana se investigaron en 2007 los niveles epidemiológicos de algunos factores de riesgo-protección psicosocial en una muestra representativa de alumnos de licenciatura. Los resultados, agrupados en un coeficiente de riesgo psicosocial, muestran que se mantuvieron estables en los últimos dos años, salvo en los factores de Manejo Inadecuado de la Sexualidad y Salud, que se incrementaron, y los Factores Escolares y el consumo de Drogas Ilegales, que disminuyeron. El área de Vulnerabilidad Psicosocial, al igual que en estudios anteriores, sigue siendo mayor a la de Consumo de Sustancias Tóxicas; también se evidencian las diferencias en los riesgos psicosociales entre hombres y mujeres. Descriptores: riesgo psicosocial, uso de drogas, vulnerabilidad, adolescencia, sexo. Abstract Youth is a developmental stage where multiple conducts that imply health risks appear, so it becomes important to identify them and seek to reduce them by generating protective environments. At the Iberoamericana University several epidemiological levels of risk- protective psychosocial factors were investigated in 2007 among a representative sample of undergraduate students. The results, grouped in a psychosocial risk coefficient, show they maintained stable in the last two years, except for the Inappropriate Handle of Sexuality and Health, which increased, and Scholar Factors and Illegal Drugs that decreased. The area Psychosocial Vulnerability, as in previous studies, is still higher than Toxic Substance Consumption; also, the differences in psychosocial risks between men and women are made evident. Key words: psychosocial Risk; Drug Abuse; Vulnerability; Adolescence; Gender. Antecedentes La primera ocasión que se aplicó el Modelo de RiesgoProtección Psicosocial en la Universidad Iberoamericana 1 (α 0.8283), en colaboración con el Instituto de Educación Preventiva y Atención de Riesgos (INEPAR), fue en el año de 1995 (Castro, Uribe y Tinoco, 1995), teniendo como antecedente los estudios sobre consumo de sustancias El presente artículo se basa en parte del reporte de investigación elaborado por Jorge Llanes, María Elena Castro y Adriana Carreño –pertenecientes a (Instituto de Educación Preventiva y Atención de Riesgos, A.C.)– y entregado al Programa de Atención Estudiantil Universitaria en marzo de 2008. Para correspondencia: 2 Correo electrónico: (nubia.solorzano@uia.mx), teléfono: 5950- 4262. 3 Correo lectrónico: (pablo.gaitan@uia.mx), teléfono: 5950 4262. INEPAR
  • 41. 41 Nubia Solórzano Domínguez y Pablo Gaitán Rossi Factores de Riesgo-Protección Psicosocial en Estudiantes de Licenciatura de la Universidad Iberoamericana 41 tóxicas del Dr. Juan Lafarga (1990). Diez años después, en 2005, se decidió replicar el estudio bajo la sospecha de que los niveles de riesgo psicosocial podrían haberse incrementado significativamente (α 0.8234), según estaba ocurriendo en todo el país (Rojas, Medina-Mora, Villatoro et al, 1998; Encuesta Nacional de Adicciones, 2002). Los resultados de la comparación fueron los previstos: el coeficiente de riesgo pasó de ser 0.14 en 1995 a 0.23 en 2005 (Solórzano, Gaitán, Uribe, Castro y Llanes, 2007). Tomando otro punto de referencia, el grupo denominado como de alto riesgo por registrar más de 18 conductas consideradas de riesgo, aumentó del 3.5% de la población en 1995, a conformar, en 2005, el 17 por ciento. El aumento en la mayoría de los factores de riesgo motivó a la creación de un programa de intervención basado en la Teoría de la Resiliencia.4 Debido tanto al aumento del número e intensidad de las conductas de riesgo como a que la información proporcionada por estos estudios constituye uno de los principales insumos para dicho programa, se decidió repetir el estudio dos años después para conocer si los niveles continuaban elevándose. Un estudio reciente con población mexicana urbana continúa reportando el incremento en el consumo de sustancias en México –especialmente entre adolescentes– y confirma la hipótesis del “mayor riesgo de consumo de sustancias a que está expuesta la población joven cuando se le compara con sus padres cuando eran jóvenes y apuntan a la necesidad de incrementar las acciones para contrarrestar el efecto negativo de este fenómeno sobre sus salud y sobre la sociedad” (Fleiz, Borges, Rojas, Benjet y Medina-Mora, 2007, p. 64). Marco teórico Al menos desde hace poco más de treinta años, los estudios epidemiológicos que originaron el modelo de riesgo psicosocial se centraron exclusivamente en el consumo de sustancias tóxicas en poblaciones estudiantiles de México, mismos que se siguen elaborando –por ejemplo, en la Secretaría de Salud (Conadic, 2003), el Observatorio Mexicano de alcohol, tabaco y drogas (Castro, Llanes, Carreño, García y Nieto, 2004) o en la Encuesta Nacional de Adicciones (2002)– como herramienta en la atención de adicciones. El modelo utilizado en dichas instituciones maneja, como indicadores principales del 4 consumo de sustancias tóxicas, los ítems de alguna vez en la vida y en el ultimo mes anterior a la encuesta; consideran, por lo regular, las prevalencias de consumo disociadas del contexto en el que ocurren o, a lo sumo, las relacionan, simplemente, con los cruces de algunas variables demográficas o con ciertas conductas de riesgo (Costa, Jessor y Turbin, 1999). Al manejar el consumo de sustancias tóxicas de manera aislada se segmenta la realidad de tal manera que niega el entorno en el que se desenvuelve la persona e impide valorar adecuadamente, en su conjunto y campo social, el mundo psicosocial donde se presentan los consumos de sustancias tóxicas –en nuestro caso, el de la educación superior, aunque no exclusivamente, ya que el consumo por lo regular inicia antes (Mannoni, 1984). En palabras de Jessor, en estos modelos tradicionales, “las variables de riesgo no ocurren en aislamiento de la persona o el entorno; aparecen en racimos o grupos. En cada persona, configuraciones de características se vuelven correlacionales y se constriñen mutuamente” (1998, p.15). Por otra parte, se ha probado que existen diferencias de género importantes en cuanto a la mayoría de las variables de riesgo para la salud; por ejemplo, se han encontrado diferencias significativas en el consumo de alcohol entre hombres y mujeres no dependientes (Mariño, Berenzon y Medina-Mora, 2005). Hallazgos de este tipo han contribuido a implementar un enfoque de género en las investigaciones relacionadas con los riesgos a la salud: “aunque los hombres siguen usando más drogas y enfermando y muriendo más a causa de ello, las mujeres han empezado a acortar las distancias y ante ello es necesaria una perspectiva de género” (Medina-Mora, Natera, Borges, et al., 2001, p. 17). La premisa del modelo en el cual se basa el presente estudio se reduce a que en la juventud la experimentación y el abuso de sustancias tóxicas se presentan en íntima relación con otras conductas de riesgo psicosocial –como accidentes, conductas violentas, comportamientos antisociales o, en algunos casos, bajo rendimiento académico (Marks, 2008). Si lo anterior es cierto –como se ha comprobado en otras poblaciones (Castro, Llanes y Carreño, 2000) y en los estudios anteriores– los resultados no sólo mostrarán los niveles epidemiológicos de una serie de conductas consideradas de riesgo psicosocial, sino que también orientarán algunas directrices de intervención que no se reduzcan al consumo de sustancias tóxicas, sino que contemplen incidir en el contexto La resiliencia entendida como “la capacidad humana para enfrentar, sobreponerse y ser fortalecido o transformado por experiencias de adversidad” (Grotberg, en Melillo y Suárez Ojeda, 2004, p.34).
  • 42. 42 universitario, con miras a convertirlo (hasta donde sea posible) en un ambiente de protección (Jessor, Turbin, y Costa, 1998). El Modelo de Riesgo-Protección Psicosocial, utilizado desde 1995, toma la experimentación con sustancias tóxicas como variable dependiente, determinada por una serie de variables independientes con diferentes pesos predictivos que explican el consumo, llamadas de vulnerabilidad psicosocial. En la presente investigación se consideran las conductas de riesgo psicosocial como un todo entrelazado; distintos comportamientos asociados que conforman factores de riesgo susceptibles de ser neutralizados o disminuidos estimulando diversos factores de protección (Burak, 1999), basados en la Teoría de la Resiliencia. La vulnerabilidad psicosocial, por su relación con el consumo de sustancias tóxicas, abriendo el foco del objeto de estudio, se convierte tanto en el fin de la investigación al cartografiar el contexto juvenil, como en el objetivo mismo de una posterior intervención comunitaria. El coeficiente de riesgo psicosocial –fin último del modelo– pretende mostrar mediante un sólo número el nivel de riesgo de todas las conductas de consumo de sustancias tóxicas y vulnerabilidad psicosocial; se trata de una medición útil para construir un termómetro de riesgo, metáfora que representa la trayectoria de la magnitud del riesgo; con un dato y en una misma imagen se establece el grado en el que existe una relación directa entre el consumo de sustancias tóxicas y la vulnerabilidad psicosocial; a la vez, enmarca, por comparación a otras poblaciones, qué tan protegidos o en riesgo se encuentran los estudiantes de la universidad (Castro y Llanes, 2006). Los objetivos de la presente investigación fueron: 1) identificar cuáles son los niveles de riesgo psicosocial, tanto global como por área; 2) verificar si éstos se han Nubia Solórzano Domínguez y Pablo Gaitán Rossi incrementado con respecto a los presentados en 2005; y 3) comprobar que existen diferencias de género en cuanto a los comportamientos considerados como de riesgo para la salud. Instrumento El Inventario de Riesgo-Protección para Adolescentes (IRPA) es un cuestionario anónimo y autoaplicable que fue desarrollado por INEPAR, en una primera versión, para conocer los niveles de uso de drogas y otras conductas de riesgos psicosociales5 en poblaciones estudiantiles (Castro, Llanes, Margain y Carreño, 1999). El IRPA se ha ido ampliando –en una segunda versión– para incluir comportamientos resilientes (Castro y Carreño, 2006) y, actualmente, la tercera versión consta de 82 preguntas sobre conductas de riesgo psicosocial, tanto de consumo de sustancias tóxicas (4 factores)6 como de vulnerabilidad psicosocial (8 factores);7 26 preguntas sobre aspectos de resiliencia; y 10 preguntas de una escala de factores de riesgo de trastornos de alimentación. Sin embargo, en el presente artículo sólo se presentarán los resultados generales del riesgo psicosocial global, de vulnerabilidad psicosocial y de consumo de sustancias tóxicas; diferenciados por sexo. Diseño de muestra y participantes El diseño de la muestra se realizó8 de acuerdo a los siguientes pasos: a) se obtuvo un listado de todos los grupos abiertos (3.850 de licenciatura) en el periodo de otoño 2007; b) a cada grupo en la lista se le asoció un número aleatorio entre cero y un millón; c) se ordenó el listado en forma ascendente con base en el número 5 La sección de consumo de sustancias tóxicas y conducta antisocial fue elaborada con base en cuestionarios trabajados en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Adiction Research Foundation de Toronto, Canadá (Medina-Mora, Gómez-Mont y Campillo- Serrano, 1981); desde 1980, esta escala se utiliza en estudios epidemiológicos nacionales de la Secretaría de Salud (Villatoro, 2003). Los reactivos restantes, que completan el área de vulnerabilidad psicosocial, fueron construidos por INEPAR en 1991 y luego probados y evaluados en distintas bases de datos, obteniendo coeficientes de predicción significativos en una muestra nacional de jóvenes recolectada en 2004 (Castro y Carreño, 2006). 6 Drogas legales (alcohol y tabaco); drogas ilegales (marihuana, cocaína, heroína, metanfetaminas, opiáceos, alucinógenos y otras drogas no especificadas); drogas de uso médico (anfetaminas, sedantes, tranquilizantes (fuera de prescripción médica)); uso experimental de marihuana y cocaína (alguna vez en la vida). 7 Manejo inadecuado de la sexualidad (haber tenido dos o más relaciones sexuales; tener relaciones sexuales sin protección; no haber recibido información sexual; y reportar algún motivo para no usar anticonceptivos); actos antisociales (vender o haber vendido marihuana; robos mayores a 1,000 pesos; tomar parte en riñas; forzar cerraduras; y vender alguna droga que no sea marihuana); eventos negativos (problemas con la policía o con la autoridad; experiencia desagradable por el uso de drogas; experiencia desagradable por el uso de alcohol; reprobación; fuertes dificultades con los padres; y rompimiento de noviazgo); empleo (tener empleo remunerado; y tener dinero disponible para uso personal); estilo de vida (practicar repetidamente juegos computarizados o electrónicos; en ocasiones aprovecharse de alguien; tomar un auto sin permiso del dueño; y salir dos o más noches de recreación a la semana); salud (enfermedades del aparato digestivo; enfermedades del aparato reproductor y traumatismos); consumo en familiares y/o amigos (familiares que beben en exceso; consumo de alguna droga en familiares; tener amigos que beben en exceso y/o que usan drogas); factores escolares (reprobación; y promedio escolar bajo). 8 La muestra fue diseñada por el ingeniero Germán Turnbull, Jefe de Planeación Financiera de la Universidad Iberoamericana.
  • 43. 43 Nubia Solórzano Domínguez y Pablo Gaitán Rossi Factores de Riesgo-Protección Psicosocial en Estudiantes de Licenciatura de la Universidad Iberoamericana 43 aleatorio; y d) se seleccionaron los primeros 55 grupos de la última lista como muestra; número que rebasa ligeramente el 8.5% de la población. La muestra obtenida incluyó 936 alumnos inscritos, pero descontando a los alumnos duplicados, a los ausentes el día de la aplicación y los cuestionarios inválidos, el número se redujo a 692, que representaron el 6.6% de la población total de licenciatura. La muestra estudiada la integró una proporción ligeramente mayor de hombres (52%) que de mujeres (47%), casi todos en una edad entre 18 y 23 años (93%). La mayoría de los participantes vive con ambos padres (71%) –seguido de 15% que vive con su madre–; 78% lo que por lo general no trabajan y reportan un promedio escolar mayor a ocho (91 por ciento). Procesamiento y análisis de datos Una vez terminada la base de datos se auditó para garantizar que el error de captura no superara al azar (p<.01); margen que no se rebasó. Los resultados se procesaron en el Programa IRPA-INEPAR;9 mismo que permitió -siguiendo una metáfora de semáforo- obtener categorías de bajo, mediano y alto riesgo para todos los factores en la mayoría de las áreas. Las categorías de riesgo implican: Bajo riesgo o Protección: alumnos protegidos que no reportan y/o no perciben la presencia de la conducta de riesgo en casi ninguna o ninguna de las variables de cada factor. Mediano riesgo: alumnos que obtienen un puntaje que señala la presencia de la conducta de riesgo en algunas de las variables de cada factor. Alto riesgo: alumnos que obtienen un puntaje que muestra la presencia de la conducta de riesgo en la mayoría de las variables. Los puntos de corte para clasificar el nivel de riesgo surgen de cotejar el valor de las medias y las desviaciones estándar de la muestra de referencia o baremos (tabla 1) con el puntaje transformado de la muestra según la fórmula de calificación z. A partir de esta comparación, 9 se considera que alto riesgo es igual a puntajes z mayores de uno; mediano riesgo es igual a puntajes z de +- .99; y bajo riesgo es igual a puntajes z inferiores a menos uno; estos puntajes se entienden como un número de conductas específico para cada área (tabla 2).10 Tabla 1. Medias y desviaciones estándar de referencia Áreas/categorías de riesgo Alto riesgo Mediano riesgo Bajo riesgo Riesgo psicosocial global 29-48 19-28 0-18 Vulnerabilidad psicosocial 11-22 8-10 0-7 Consumo de sustancias tóxicas 11-27 6-10 0-5 6-7 4-5 0-3 15-25 11-14 0-10 Eventos predictores Conductas alimentarias Tabla 2. Número de conductas correspondientes a las categorías de riesgo Medias Desviaciones estándar Riesgo psicosocial global 18.4 9.7 Vulnerabilidad psicosocial 7.2 3.6 Consumo de sustancias tóxicas 5.2 5.2 Eventos predictores 3.8 1.4 10.19 4.1 Categorías de riesgo Conductas alimentarias El programa IRPA-INEPAR toma como baremos las medias aritméticas obtenidas en una encuesta nacional llevada a cabo en 2004 en estudiantes de Preparatoria Abierta (Castro, Llanes y Carreño, 2004); después, utilizando estas medias como parámetros, transforma a calificaciones z los puntajes brutos obtenidos para la muestra del presente estudio. La calificación z permite comparar los datos obtenidos con ese parámetro estandarizado y así categorizar el nivel de riesgo en el que se encuentran los estudiantes universitarios. 10 En la tabla 2, se observa, sólo para la primera fila, en cuanto al riesgo psicosocial global, que el porcentaje de estudiantes que presenta conductas consideradas como “focos rojos” (alto riesgo) reportan un puntaje superior a la media –equivalentes a un rango entre 29 y 48 conductas de riesgo– lo que implica una calificación z de 1 y +1; los “focos amarillos” (mediano riesgo) refieren un puntaje de riesgo alrededor de la media –rango entre 19 y 28 conductas de riesgo– que supone una calificación z de +- 0.99 ; y para “los focos verdes” (bajo riesgo) un puntaje de riesgo por debajo de la media –rango entre 0 y 18 conductas de riesgo- lo que equivale a una calificación z de -1 y menores.
  • 44. 44 Nubia Solórzano Domínguez y Pablo Gaitán Rossi Resultados Gráfica 3. Nivel de Riesgo Psicosocial Global en Mujeres En la gráfica 1 se pueden apreciar los porcentajes de Riesgo Psicosocial Global, es decir, la suma de las áreas de Consumo de Sustancias Tóxicas y de Vulnerabilidad Psicosocial; ahí se muestra que 38% reporta pocas o ninguna conductas de riesgo por lo que, en ausencia de factores de riesgo, se les considera protegidos; el 44.9% se encuentra en mediano riesgo y 16.9% describe un alto riesgo, lo que implica que este último porcentaje de alumnos puntúa entre 29 y 48 comportamientos considerados de riesgo11 (α=0.7968). Los resultados de Riesgo Psicosocial Global contrastados por sexo indican (gráficas 2 y 3) la consistente diferencia de género: por lo regular mayor frecuencia e intensidad reportada en los hombres, en todas las áreas, que en las mujeres. Observando el caso de todas las conductas de riesgo condensadas en una gráfica, el alto riesgo en hombres sobrepasa en más de tres veces el de las mujeres. Gráfica 1. Porcentajes de los niveles de Riesgo Psicosocial Global 16.90% 38.20% Alto riesgo Mediano riesgo Protección 44.90% 7 Protección 37.5 Mediano riesgo Alto riesgo -65.56 Al separar, en la gráfica 4, el Riesgo Psicosocial Global en sus áreas correspondientes, se aprecia que la mayor proporción de alto riesgo se encuentra en la Vulnerabilidad Psicosocial, lo cual se corresponde con los ligeramente mayores porcentajes en mediano y bajo riesgo del Consumo de Sustancias. Por otra parte, al igual que en la anterior diferenciación por sexo, en las gráficas 5 y 6, se observa que los hombres vuelven a presentar puntajes más elevados en el alto riesgo; concentrándose, mayoritariamente, en el área de Vulnerabilidad Psicosocial. A pesar de existir marcadas diferencias, la distancia entre sexos se reduce notablemente en el área de Consumo de Sustancias Tóxicas, siendo la diferencia únicamente de 9% y no la de 36.7% que se observa en el área de Vulnerabilidad Psicosocial. También es importante señalar que en las mujeres, a diferencia del global y en los hombres, el Consumo de Sustancias Tóxicas presenta puntajes de riesgo más elevados que los registrados para la Vulnerabilidad Psicosocial. Gráfica 4. Niveles de Riesgo Psicosocial por áreas Gráfica 2. Nivel de Riesgo Psicosocial Global en hombres 19.9 80% 31.8 60% Alto riesgo 40% 30.1 20% 25.60% 22.59% -40% Alto riesgo Mediano riesgo 11 Mediano riesgo Protección 0% -20% 51.81% 49.7 Protección -38.2 Vulnerabilidad Psicosocial -30.3 Consumo de Sustancias Tóxicas Al mirar a detalle el área de Vulnerabilidad Psicosocial, factor por factor, salta a la vista que en Estilo de Vida, Salud y Consumo de Sustancias en Familiares y Amigos casi la mitad de la población (y más) puntúan en alto riesgo (gráfica 7). De estos tres factores el más De ahora en adelante, todos los datos dentro de las gráficas y las tablas se referirán a porcentajes a pesar de no estar indicado el signo de por ciento (%).
  • 45. 45 Nubia Solórzano Domínguez y Pablo Gaitán Rossi Factores de Riesgo-Protección Psicosocial en Estudiantes de Licenciatura de la Universidad Iberoamericana 45 Gráfica 5. Niveles de Riesgo Psicosocial por áreas en hombres 80% 24.2 49.2 60% Alto riesgo 40% 49.7 33.2 20% Mediano riesgo Protección 0% -17.6 -20% -26.1 -40% Vulnerabilidad Psicosocial Consumo de Sustancias Tóxicas Gráfica 6. Niveles de Riesgo Psicosocial por áreas en mujeres 80% 60% 40% 20% 0% -20% -40% 15.2 12.5 Alto riesgo 49.7 26.5 Mediano riesgo Protección -61.0 Vulnerabilidad Psicosocial -35.1 Consumo de Sustancias Tóxicas Gráfica 7. Niveles de Riesgo Psicosocial en los ocho factores del área de vulnerabilidad psicosicial 120% 90% 30% 19.4 8.8 60% 17.3 34.5 23.7 24.6 0% 0.3 37.3 34.0 3.9 37.0 6.4 6 7 -14.3 -46.4 -56.6 1 2 Alto riesgo Mediano riesgo Protección 18.1 -5.3 -30% -60% 56.6 60.7 48.4 29.9 -56.1 -81.6 -78.8 -90% 3 4 5 8 Gráfica 8. Niveles de Riesgo en los cuatro factores del área de consumo de sustancias tóxicas 47.0 90% 60% 30% 0% -30% -60% -90% 7.2 41.0 16.9 21.0 6.4 24.4 6.5 -75.9 2 -54.6 3. Drogas médicas -87.1 3 Alto riesgo Mediano riesgo Protección 1. Drogas legales 2. Drogas ilegales -12.0 1 de los estudiantes: se reporta mayor frecuencia en la ingesta de sustancias cuando se pregunta por el otro que cuando debe responder por sí mismo. La pregunta que eleva el alto riesgo del factor Estilo de Vida indaga si salen más de dos noches de recreación por semana, aunque el resto que explora comportamientos compulsivos también presenta niveles altos. Desglosando el área de Consumo de Sustancias Tóxicas se observa la enorme diferencia entre la ingesta de Drogas Legales en comparación con el resto de los tipos de drogas, tanto en alto como en bajo riesgo (gráfica 8). El Uso Experimental de Marihuana y Cocaína –bajo la premisa de que son drogas ilegales consideradas como de acceso– muestra que 21% presenta mayor predisposición para incrementar su consumo o experimentar con otras sustancias tóxicas. 4 4. Uso experimental de marihuana y cocaína alto es el de Salud, compuesto por preguntas sobre enfermedades del aparato reproductor, digestivo y por traumatismos: los dos últimos son los que se repiten constantemente en un análisis de las frecuencias simples. En lo relativo al Consumo en Familiares y Amigos, el puntaje se dispara en la pregunta sobre si conocen con certeza que sus familiares o amigos consumen frecuentemente drogas legales, ilegales o médicas; lo elevado muestra la intensidad del consumo en las redes sociales Comparaciones El inventario aplicado en 2007 sufrió algunas modificaciones con respecto al de 2005, por lo que se ganó en precisión pero se perdieron algunas comparaciones. Si bien resulta tentador comparar las áreas que han conservado el mismo nombre a lo largo de los años, es necesario distinguir entre factores comparables y no comparables y entre diferencias estadísticamente significativas de las que no lo son. Los factores de la tabla 3, señalados en gris, son los únicos que son tanto comparables como con diferencias estadísticamente significativas. Los niveles de “alto riesgo” en los Factores Escolares y, en especial, en el consumo de Drogas Ilegales disminuyeron en 2007; en cambio aumentaron el Manejo Inadecuado de la Sexualidad y, de manera muy importante, el factor de Salud. El resto de factores (con las excepciones de Eventos Negativos, Consumo en Familiares y Amigos y Drogas Médicas por no ser comparables al haberse modificado alguna pregunta) no presenta cambios estadísticamente significativos en los dos últimos años. El Coeficiente de Riesgo Psicosocial –el índice predictivo de consumo de drogas a través de las variables de vulnerabilidad– se mantuvo estable de 2005 a 2007 (figura 1). Al considerar todos los consumos en forma global, en una escala de 0 a 1 –donde 0 implica que no hay consumo ni vulnerabilidad y 1 que todos presentan alto consumo y alta vulnerabilidad– se observa un incremento de 0.9 entre 1995 y 2005; sin embargo, debido a las modificaciones, en 2007, a pesar de aparentar una disminución de 0.1, sólo se puede afirmar que el índice se mantiene estable.
  • 46. 46 Nubia Solórzano Domínguez y Pablo Gaitán Rossi Tabla 3. Comparación de niveles de alto riesgo en los factores investigados. 1995-2005-2006 Comparabilidad 1995 2005 2007 2005-2007 Factor Alto Riesgo Riesgo global 1. Sexualidad 2. Actos antisociales 3. Eventos negativos 4. Empleo 5. Estilo de vida 6. Salud 7. Consumo en familiares 8. Factores escolares 9. Drogas legales 10. Drogas ilegales 11. Drogas de uso médico Alto Riesgo 3.5 25.1 2.9 9.1 18.1 63.4 6.8 17.0 25 9* 9* 17.5* 50.2* 26.3* Alto Riesgo 16.9 29.9* 8.8 19.4 17.3 48.4 60.7* Sí Sí Sí No Sí Sí Sí 10.9 15.9* 56.6 No 0.9 38.5 3.3 6.1* 46.3* 11.2* 0.3* 47.0 7.2* Sí Sí Sí 7.8 11.2 6.4 No *P<.01 Figura 1. Vulnerabilidad psicosocial + consumo de sustancias 1995 2005 2007 0.14 0.23 0.22 Consumo Vulnerabilidad 0.00 Consumo Vulnerabilidad Coeficiente de riesgo Coeficiente de riesgo 1.00 Discusión Los resultados anteriores permiten comprobar, con Jessor, que los diversos comportamientos de riesgo psicosocial suelen presentarse juntos, como racimos de conductas que crean un ambiente de riesgo psicosocial, lo cual se muestra claramente en la percepción que tienen los estudiantes sobre el elevado consumo de sustancias en sus compañeros y familiares. A diferencia de los datos que indican que los consumos de sustancias tóxicas en los adolescentes de la ciudad de México se incrementan a diario, en la Universidad Iberoamericana, si bien no disminuyen, tampoco aumentaron, manteniéndose casi todos ellos estables –sin diferencias significativas– en los últimos dos años. Los factores que sí presentan diferencias significativas muestran, por una parte, que los estudiantes están consumiendo, a diferencia de las muestras de la ciudad de México, menos drogas ilegales; sin embrago, la contraparte de esta disminución, son los factores de Manejo Inadecuado de la Sexualidad y Salud, que se incrementan significativamente. Para éstos dos últimos factores se recomienda ampliamente investigar más a fondo el fenómeno, en particular el factor de Salud; por ejemplo, en el sentido de si lo que aumenta es la enfermedad o la conciencia sobre el cuerpo, convirtiéndose, precisamente, el discurso sobre la salud, en el causante de estos incrementos (Bauman, 2000). El presente estudio constituye una prueba más de que las aproximaciones a los temas de salud deben estar atravesadas por una perspectiva de género. Al separar los resultados por sexo, se observan las diferencias de género, no sólo en cuanto a la frecuencia con la que consumen los hombres, sino también a la intensidad de los mismos, lo cual constituye un modo masculino en el que se presentan los riesgos psicosociales. Por otra parte, como se ha visto en otros estudios, las diferencias son más marcadas en lo relativo a la Vulnerabilidad Psicosocial (el entorno) y no tanto en lo que respecta al consumo de sustancias, lo cual sugiere que las mujeres, poco a poco, se acercan a la manera en que los hombres las ingieren. El entorno de riesgo para la salud en el que vive la juventud, en este caso de los estudiantes universitarios, presenta, en el área de Vulnerabilidad Psicosocial, niveles más elevados que los que aparecen en relación al Consumo de Sustancias Tóxicas, lo cual muestra que sería conveniente dirigir los esfuerzos de prevención hacia el ambiente, generando uno de protección, y no directamente hacia los consumos de sustancias. A partir de los resultados de este estudio, se aprecia que sería recomendable, al menos, continuar con el programa de prevención implementado en la Universidad basado en la
  • 47. 47 Nubia Solórzano Domínguez y Pablo Gaitán Rossi Factores de Riesgo-Protección Psicosocial en Estudiantes de Licenciatura de la Universidad Iberoamericana 47 Teoría de la Resiliencia, ya que se enfoca en la creación de ambientes de protección, atacando, indirectamente –como señala Jessor– los riesgos psicosociales. El consumo de sustancias tóxicas es un fenómeno multicausal en el cual el entorno de vulnerabilidad psicosocial juega un papel determinante; por ello, es imposible atribuirle exclusivamente a un programa de prevención la estabilidad de los niveles de riesgo. Sin embargo, al mismo tiempo, no se puede negar la posibilidad de que, entre otros factores, los programas de prevención incidan positivamente en la reducción del riesgo: por lo tanto, se sugiere continuar con ellos. Referencias Burak, S.D. (1999). Protección, riesgo y vulnerabilidad. Adolescencia Latinoamericana, 1, 4, 222-230. Bauman, Z. (2000). Modernidad Líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. 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  • 48. 48 Psicología Iberoamericana (Julio-diciembre, 2008) Vol. 16, No. 2, pp. 48-53. ISSN 1405-0943 La Sensibilización Gestalt como Auxiliar en la Remisión de la Cistitis Intersticial/Síndrome de la Vejiga Dolorosa Gestalt Sensibilization as an Auxiliary of Painful Bladder Syndrome/Interstitial Cystitis Remission Iliana Araceli de la Lanza Andrade1 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT Resumen La Cistitis Intersticial o Síndrome de la Vejiga Dolorosa (CI/SVD) es una enfermedad que afecta particularmente a la mujer en diversas áreas; así, el objetivo de este trabajo radica en presentar una propuesta para la expresión de sentimientos como auxiliar en la remisión de la enfermedad. Se aplicaron cuestionarios y entrevistas enfocadas a identificar las posibles vivencias en común que presentan las pacientes, así como el trabajo terapéutico, en una muestra compuesta por 12 mujeres, entre los 30 y 60 años de edad, utilizando la sensibilización gestalt con ejercicios vivenciales. Los resultados encontrados muestran que en general las pacientes que han aprendido a escuchar su cuerpo, dándose cuenta de las propias necesidades y expresándolas, han mejorado su calidad de vida. Descriptores: cistitis Intersticial/Síndrome de la vejiga Dolorosa, expresión, sentimientos, Sensibilización Gestalt, calidad de vida. Abstract Painful Bladder Syndrome/Interstitial Cystitis (PBS/IC) is a disease that affects particularly women in diverse areas; thus, the objective of this work is to present a proposal for the expression of feelings as a way of helping in the remission of the disease. Questionnaires and interviews were applied to identify common experiences among patients, as well as therapeutic work with a sample composed by 12 women, between 30 and 60 years old, using Gestalt sensibilization with experiential exercises. The results found show that, in general, patients who have learned to listen to their body, becoming aware of their own necessities and expressing them, have improved their quality of life. Key words: painful Bladder Syndrome /Interstitial Cystitis, feelings, expression, Gestalt sensibilization, life quality. Introducción A través de la historia se ha creído que el dolor pélvico crónico es un trastorno ginecológico, dado el hecho que sus síntomas se presentan previamente a la menstruación, empeorando durante ella, así como durante el acto sexual. Cada día se hace más claro que el origen de dicho dolor en un considerable número de mujeres es atribuible la vejiga, a pesar de haber diferentes manifestaciones sintomáticas (frecuencia, urgencia, ardor al orinar, etc); así, a medida que los investigadores se fijan 1 más en la salud de la mujer, han empezado a encontrar respuestas a problemas que han hecho padecer al sexo femenino durante años, descubriendo que la Cistitis Intersticial (CI) es una de las causas más comunes del dolor pélvico crónico. Se han propuesto muchas causas fisiológicas para la Cistitis Intersticial/Síndrome de la Vejiga Dolorosa (CI/SVD), y varias de ellas pueden actuar conjuntamente. Entre las posibilidades más investigadas se encuentran la infección, la mastocitosis (urticaria pigmentosa), los defectos de la mucosa que reviste la vejiga Para correspondencia: correo electrónico: (aracelidelalanza@yahoo.com), teléfono: 85898088.
  • 49. La Sensibilización Gestalt como Auxiliar en la Remisión de la Cistitis Intersticial/Síndrome de la Vejiga Dolorosa y la presencia de sustancias tóxicas en la orina; también se han sugerido la obstrucción vascular o linfática, los procesos inflamatorios y endocrinológicos y las causas neurogénicas (Moldwin, 2006). Sin embargo, poco se ha investigado sobre los factores psicológicos que pueden contribuir a la presencia de la enfermedad o a la intensidad de los síntomas. Para muchas mujeres, y algunos hombres, una vejiga irritable es la respuesta automática a las diferentes situaciones de estrés. En una situación de estrés se produce una reacción psicosomática que se caracteriza por la presencia de un estado de tensión excesiva, en el que se mezclan el cansancio físico y psíquico que puede conducir incluso al agotamiento (Smith, 2006). Un estrés excesivo sitúa al organismo en una posición de trastorno emocional. Esta agitación puede afectar a una serie de órganos y sistemas del cuerpo humano y, en algunos casos, ocasionar diversos tipos de enfermedad. Las investigaciones al respecto han demostrado que las personas sometidas a cantidades crecientes de estrés resultan cada vez más susceptibles de padecer enfermedades físicas y de sufrir trastornos (blogyciencia. blogspot.com, 2005). En el caso de la CI/SVD la vida de la mujer se ve afectada en diversas áreas. Por un lado el dolor severo puede llegar a incapacitarlas para realizar sus tareas cotidianas, modificando así su vida familiar y social; en otros casos, muchas de ellas guardan en secreto los síntomas por sentirse apenadas o afligidas, llegando a aislarse al grado de permanecer en su hogar debido al temor de no poder encontrar un sanitario en el momento que lo necesiten o por tener que usar pañal. En ciertas ocasiones, estas situaciones las llevan a dejar de expresar y comunicar lo que les pasa o sienten por temor a parecer enfermas mentales tal y como algunos médicos, al no encontrar las causas, les han hecho creer; al punto de cambiar la fisonomía de su rostro, su tono de voz, así como su manera de caminar la cual se vuelve más lenta. Por tal motivo, resulta importante trabajar con las mujeres diagnosticadas con CI/SVD desde la esfera emocional, así el objetivo del presente trabajo radica en ayudarles a encontrar diversas formas que les permitan expresar sus sentimientos en lugar de querer controlar aquello que sienten, favoreciendo una mejor calidad de vida. 49 Para este trabajo se utilizó la Sensibilización Gestalt,2 la cual es una técnica semiestructurada que trata de promover el darse cuenta (awareness) o toma de conciencia y la responsabilización, para que la persona se ponga en contacto consigo misma y con el mundo, para que esté alerta a su propia experiencia, se dé cuenta de ella y con esto se descubra a sí misma y a los otros, se desbloquee, y logre mayor fluidez en su relación intra e interpersonal. En general, este trabajo de Sensibilización Gestalt promueve una mayor fluidez del organismo en todos los sentidos: mental, emocional, corporal y una interacción más responsable y libre (Muñoz, M. 1995, pp. 23, 24). Esta técnica, enfocada al manejo de síntomas, también nos puede ayudar a identificar aquello que nuestro cuerpo, y específicamente uno de nuestros órganos, expresa y por lo tanto la persona se dé cuenta de lo que ello quiere decirle. Así, unido este trabajo a la parte emocional, podemos decir que si la intensidad del sentimiento perturba la homeostasis del organismo, entonces se puede llegar a la enfermedad física. Para Schnake (2005), el órgano o la parte enferma habla de muchas formas, por lo que propone una técnica de sensibilización en donde se realiza un diálogo entre la persona y las características del órgano en salud, como si tuviera personalidad, para identificar las diferencias que hay entre ellos y señalar a partir de ahí lo que se tiene que trabajar o lo que la persona debe hacer para restablecer su equilibrio y salud. Esta autora afirma que “es evidente que las características evitadas o no reconocidas de la función de un órgano, son la clave del conflicto que la persona está negando, o eludiendo, o no aceptando por algún motivo” (p. 90). Schnake (2005) personifica a la vejiga con las siguientes características: contenedora hasta cierto límite, flexible, paciente, tolerante, aguantadora, adaptable, eliminadora, suelta cuando hay que soltar, sencilla, pasiva, controla lo que depende de ella, se contrae y se relaja y sabe trabajar en equipo. Para Northrup (1999) la dificultad, en el manejo de límites, bien podría conducir a una mayor propensión a infecciones. Así, cualquier percepción de invasión en la propia vida emocional puede tener por consecuencia una mayor permeabilidad del sistema inmunitario. Por lo general, estos problemas van asociados a quejas no expresadas acerca de una situación que han acumulado durante esos años. En la cistitis o infla- 2 Es importante aclarar que para el presente trabajo se utilizó la Sensibilización Gestalt más no se hizo Psicoterapia Gestalt, así en el procesamiento posterior a la ejecución del ejercicio sensibilizador no se tiene que trabajar con las pautas crónicas, únicamente se promueve el darse cuenta de que esa problemática está ahí, pero no a nivel psicoterapeútico pues para poder hacerlo requiere de un entrenamiento específico.
  • 50. 50 mación, el escozor al orinar indica claramente cuánto duele al paciente dejar algo correr. Las frecuentes ganas de orinar sin evacuación de líquido o mínima denotan incapacidad de desprenderse del tema, a pesar de la presión (Northrup, 1999, p. 305). Las mujeres con síntomas urinarios episódicos corroboran que esos episodios van acompañados por sentimientos de rabia o irritación. Emociones como la furia y la rabia, golpean físicamente en la cintura (Myss, 2006, p. 125). Cuando la rabia se hace más crónica y menos accesible al plano consciente, los síntomas podrían tomar la forma de urgencia y una frecuencia urinaria continuas. Se ha visto que la urgencia urinaria corresponde con los síntomas de ansiedad. Las mujeres afectadas por problemas de la vejiga sienten más ansiedad, tienen más rasgos obsesivos y tienden a experimentar las emociones sólo a través de síntomas corporales. Aquellas que sienten la necesidad de orinar con frecuencia pero no tienen infecciones son más nerviosas y neuróticas. Northrup (1999) afirma que los problemas vulvares crónicos como el dolor y el picor van asociados al estrés producido por la ansiedad y la irritación por ser controlada. Dado el análisis anterior, la relevancia de esta propuesta trasciende en el hecho de observar si cuando las personas con dicha enfermedad manejan los sentimientos de diferente manera, escuchando su necesidad (querer) y dejando a un lado el control y el deber ser, remiten la enfermedad. Asimismo, que el trabajo del psicoterapeuta vincule el “darse cuenta” o consciencia con el trabajo de síntomas, para que pueda mejorar la calidad de vida3 de pacientes que han dañado su cuerpo, en lugar de expresar a otros lo que sienten (mecanismo conocido como “retroflexión”4 dentro de la Psicoterapia Gestalt). Iliana Araceli de la Lanza Andrade y aspectos psicológicos de los pacientes con CI/SVD, así como a identificar las vivencias relacionadas con la enfermedad y la historia personal de cada una de ellas; por otra parte se trabajó con un grupo muestra de 12 mujeres5 diagnosticadas con CI/SVD, entre los 30 a 60 años, utilizando la sensibilización gestalt (12 sesiones), con ejercicios vivenciales que permiten promover que las personas tengan una percepción mejor y más completa de sí mismas y del mundo que les rodea. A continuación se mencionan los ejercicios vivenciales aplicados. En primer lugar, identificaron por medio de la descripción de sensaciones los malestares físicos que la enfermedad les causa (dolor pélvico crónico –opresión constante–, ardor –sensación quemante– frecuencia/urgencia para orinar), y por otro lado se habló de los sentimientos que la enfermedad les produce. Posteriormente se trabajó con el ejercicio de MATEA (cuyas iniciales se refieren al Miedo, Alegría, Tristeza, Enojo y Afecto) propuesto por Muñoz, con la finalidad de identificar los sentimientos que les eran más fáciles de expresar y aquellos que se les dificultaban. Asimismo, se trabajó con el cuerpo y en especial con los sentidos (vista, olfato, tacto y oído), para que contactaran con su parte sana y desfocalizaran su atención de la vejiga y lograr desarrollar las potencialidades de cada participante. En diversas sesiones se enfocaron a la revisión de creencias, introyectos,6 asuntos inconclusos, manejo de límites, flexibilidad, el soltar el control, así como en la escucha de las propias necesidades, con la finalidad de poder encontrar una visión distinta en el manejo de los sentimientos. Lo anterior con el fin de que cada participante lograra identificar la manera adecuada de expresar estos sin dañarse. Resultados Método Se aplicaron 40 cuestionarios, con 50 preguntas semiestructuradas, enfocadas a conocer el estado emocional Tomando como base la técnica de Schnake y analizando los cuestionarios aplicados, entrevistas realizadas y del trabajo grupal de sensibilización, se encontró que 3 Calidad de vida definida en términos generales como el bienestar, felicidad y satisfacción de un individuo, que le otorga a éste cierta capacidad de actuación, funcionamiento o sensación positiva de su vida. 4 Para la Psicoterapia Gestalt, la palabra retroflexión es un modo de relación o mecanismo utilizado por la persona, en donde ésta se hace a sí misma lo que desea hacerle a otro o lo que quiere que otro le haga. 5 El grupo muestra de 12 pacientes fue pequeño pues, desafortunadamente es una enfermedad ideopática (no se sabe que la causa); de exclusión (se puede diagnosticar sólo cuando no hay otra enfermedad que tiene los mismos síntomas), existe muy poca información de la misma y además los síntomas se pueden confundir con otras enfermedades. Esto causa que no tengamos información estadística en nuestro país. Por otra parte se trabajó con mujeres puesto que la enfermedad se presenta 9 a 1 en relación a los hombres; y con ellos, el problema es aún mayor, ya que en la mayoría de los casos se les confunde con prostatitis. 6 Los introyectos, desde la Psicoterapia Gestalt, son aquellas ideas o creencias, de otros, que hacemos nuestras sin haberlas asimilado.
  • 51. La Sensibilización Gestalt como Auxiliar en la Remisión de la Cistitis Intersticial/Síndrome de la Vejiga Dolorosa las mujeres con problemas de vejiga no reúnen estas características, sino que son completamente diferentes; es decir, tienden a querer controlar todo, generalmente se encuentran en tensión, no relajan su cuerpo, se les dificulta abrirse por temor a ser lastimadas, no logran soltar los recuerdos o las experiencias dolorosas, y tienen varios asuntos inconclusos que las llevan a sentir rencor. Asimismo, son propensas a sentirse culpables y responsables de todo lo que sucede a su alrededor y presentan una dificultad en el manejo de límites. Por otra parte, durante las diversas sesiones se observó que el dolor en la vejiga de la pacientes se incrementa cuando no expresa sus emociones o cuando intenta controlar las cosas que ocurren a su alrededor. Asimismo, se observó el enojo que tenían muchas de ellas por haber sido mal diagnosticadas antes de que su médico hiciera el diagnóstico correcto y prosiguiera con el tratamiento adecuado. Por otro lado, se mostró la desesperación, angustia, frustración, tristeza e impotencia que vivían muchas de estas mujeres, pues parece que ninguna medicina tradicional ha podido quitarles en más de 50% el dolor físico o la urgencia de ir al baño, el cual en varios de los casos las llevaba a sentirse incapacitadas, experimentando cambios de humor. Con el ejercicio MATEA se encontró que, generalmente, cuando un sentimiento se expresa exageradamente, es por tres razones: encubre a otro, existe un asunto inconcluso o es un mal hábito; por lo tanto, se hizo énfasis en darse cuenta de estas pautas. Después de haber trabajado con ellas, utilizando la Sensibilización Gestalt se observó que la calidad de vida de algunas mujeres con CI/SVD ha mejorado cuando logran focalizar la atención en la parte sana de su cuerpo. Asimismo, se encontró que las pacientes que han empezado a expresar sus sentimientos, contactando y trabajando sus introyectos, al igual que los asuntos inconclusos con las figuras significativas que representan control, han logrado escuchar su cuerpo, dándose cuenta de las propias necesidades y limitaciones, y han empezado así a aceptar la enfermedad, fluyendo libres de la ansiedad y equilibrando los trastornos externos. Además, han tocado su vulnerabilidad, fragilidad y cierta humildad, lo cual les ha ayudado a encontrar un nuevo sentido de vida, amor y esperanza, consiguiendo ser más creativas en la búsqueda de la cura de su enfermedad (figura 1). Sin embargo, los resultados también muestran que muchas mujeres diagnosticadas con CI/SVD prefieren tener un proceso de cura pasivo, es decir, se inclinan a ceder la autoridad al médico y al tratamiento prescrito, en lugar de desafiar activamente a la enfermedad y recuperar la salud, a través de investigar las actitudes, los recuerdos y las creencias con el deseo de liberarse de los introyectos y pautas negativas que impiden la total recuperación emocional y física. Así, sienten un gran vacío y soledad que las lleva a aislarse y a dañar su cuerpo, en lugar de expresar a otros lo que sienten (retroflexión), afectando su creatividad y movilidad (figura 2). Figura 1. Expresión de sentimientos vs. aceptación de la enfermedad Aceptación Sana (controlable) Frustración Desesperación Enojo No sana (no controlable) Fuerza fisica Limitación Vulnerabilidad Humildad Contacto Sentido vida Amor Esperanza Creatividad movimiento 51 Expresión de sentimientos
  • 52. 52 Iliana Araceli de la Lanza Andrade Figura 2. Introyectos vs. retroflexión Frustración Desesperación Enojo No sana (no controlable) In t ro y ec to s Sana (controlable) Vacío Soledad Aislamiento Retroflexión Creatividad Movimiento Discusión Cuando se pierde la salud, se experimenta un trastorno importante que requiere signifi cativos ajustes; ciertas enfermedades y ciertos síntomas pueden producir una sensación de aislamiento y ser causa de conmoción y no aceptación. Además, la enfermedad provoca diversos sentimientos como la rabia, tristeza, miedo, impotencia, frustración, soledad, vacío, desvalimiento, etc; así como momentos en los que las personas se muestran como víctimas y tal vez en otros, vivas y alegres. Así, para Myss (2006) las emociones generadas por nuestras experiencias quedan codifi cadas en el organismo y los sistemas biológicos contribuyen a la formación de tejido celular el cual se puede refl ejar nuevamente en las emociones. De tal forma que es difícil explicar si la CI/ SVD primero tuvo su origen en lo físico y luego afectó lo emocional o viceversa; sin embargo, es importante el recordar que no es fácil para la mente el competir con las necesidades emocionales, causando enfermedades psicosomáticas. Dado lo anterior, podemos decir que la CI/SVD no sólo es resultado de una alteración física, es resultado también de la retención de emociones, las cuales pueden ser generadas por introyectos y al no ser expresadas van conllevando a asuntos inconclusos que fi nalmente terminan demeritando la salud. Además si agregamos la no aceptación de este trastorno por parte de la persona que lo padece, se comienza a caer en un círculo vicioso que agrava el cuadro clínico. De esta manera, cuando se está enfermo y se considera que el cuerpo es el problema, se pierde la oportunidad de ver y conocer los causantes de los síntomas. El cuerpo entonces se convierte en el chivo expiatorio de la infelicidad y el dolor emocional; sin embargo, si se reconocen los sentimientos generados por la enfermedad y se desahogan en lugar de querer controlarlos, los síntomas seguramente disminuirán y se pueden empezar a aceptar. Aceptar no es resignarse pasivamente a que las cosas mejoren, por el contrario, se puede aceptar la enfermedad mientras se hace todo lo posible por curarla. Por lo anterior y después de haber trabajado con pacientes diagnosticadas con CI/SVD, utilizando la Sensibilización Gestalt, se puede decir que las mujeres que se dan cuenta de sus propias necesidades y expresan lo que sienten en lugar de querer controlarlo, presentan periodos de remisión; es decir, en el momento que la paciente empieza a dejar de controlar los órganos fl uyen y por lo tanto el funcionamiento sigue, logrando estar libres de la ansiedad y equilibrando los trastornos externos. Así, el equilibrio y la armonía pueden tener un enorme efecto curativo sobre los síntomas físicos o por
  • 53. La Sensibilización Gestalt como Auxiliar en la Remisión de la Cistitis Intersticial/Síndrome de la Vejiga Dolorosa lo menos en otros aspectos de la vida, como el mejorar las relaciones interpersonales. Por lo tanto, el uso de la Sensibilización Gestalt como herramienta en la expresión de sentimientos, es un auxiliar en la remisión de la enfermedad, dado que el paciente empieza a corregir síntomas que ningún medicamento, tratamiento o diagnóstico médico tradicional lo haya llevado a experimentar. Finalmente, después del trabajo realizado se puede concluir que el abordaje de los pacientes con CI/SVD debe ser multidisciplinario; es decir, es un trabajo que 53 incluye urólogos, ginecólogos, rehabilitadores físicos, nutriólogos y psicólogos o psicoterapeutas que ayuden a las mujeres a tener una mejor calidad de vida. Asimismo, es importante seguir estudiando e investigando sobre el tema desde las distintas profesiones, ya que lo que aquí se ha presentado, en las diversas citas y referencias, es lo que hasta ahora se ha estudiado desde la parte emocional o psicológica. Referencias Carroll, R; Smith, T & Prat, A. (2006). El estrés y las enfermedades. Recuperado en 2005 por http://blogyciencia.blogspot Dethlefsen, T & Dahlke R. (2002). La enfermedad como camino. Barcelona: Novoprint. Frank, R. (2001). La conciencia inmediata del cuerpo. Madrid: Sociedad de cultura Valle-Inclán. Hay, L. (1996). Tú puedes sanar tu vida. México: Diana. Meijkink, J. (2006). International Painful Bladder Foundation. Recuperado en 2008, de http:// painful-bladder.org Moldwin, R. (2006). Qué es Síndrome de Dolor de Vejiga? Suplemento de The Female Patient: Su guía para una vida Saludable, 2-5. Muñoz, M. La sensibilización gestalt: Una alternativa para el desarrollo del potencial humano. Myss, C. (2006). Anatomía del espirítu. Barcelona: Byblos. Northrup, C. (2005). Cuerpo de mujer sabiduría de mujer. Barcelona: Urano. Schnake, A. (2005). Los diálogos del cuerpo. Santiago de Chile: Cuatro Vientos.
  • 54. 54 Psicología Iberoamericana (Julio-Diciembre, 2008), Vol. 16 No. 2, pp. 54-63. ISSN 1405-0943 Ansiedad Social en Estudiantes Universitarios: Prevalencia y Variables Psicosociales Relacionadas Social Anxiety among University Students: Prevalence and Related Psychosocial Factors Rebeca Robles García,*/**/*** Rebeca Anahí Espinosa Flores,* Andrea Celeste Padilla Gutiérrez,* María Andrea Álvarez Rojas,* Francisco Páez Agraz ** UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA, CD. DE MÉXICO **INSTITUTO PARA EL FORTALECIMIENTO DE CAPACIDADES EN SALUD: FOCUS SALUD MÉXICO ***INSTITUTO NACIONAL DE PSIQUIATRÍA DR. RAMÓN DE LA FUENTE1 Resumen La ansiedad social representa un problema de salud pública para nuestra juventud, debido a su alta prevalencia y sus consecuencias negativas en los ámbitos personal, educativo y laboral. Existe evidencia de asociación entre ésta y determinadas características demográficas (sexo y estatus laboral y de pareja) y psicológicas (distorsiones cognitivas específicas y dependencia emocional) en muestras de adultos y estudiantes de otras latitudes. El objetivo principal del presente estudio fue relacionar y comparar según sexo y la ansiedad social de estudiantes universitarios mexicanos. Para ello, un total de 103 voluntarios de la Universidad Iberoamericana, México, completaron medidas de: 1) miedo a la evaluación negativa (BFNE-II), 2) dependencia emocional, 3) diagnóstico de fobia social (MINI-SPIN), y 4) severidad de ansiedad social (de Liebowitz). La prevalencia de fobia social fue de 3.9%. Los solteros presentaron mayor evitación fóbica (t=2.21,gl=97.42,p=.02); para quienes no trabajan, el nivel más alto MINI-SPIN (t=-1.91;gl=101, p=.05); hubo correlaciones positivas, moderadas y estadísticamente significativas entre el BFNE-II y la escala de dependencia, y entre el MINI-SPIN y las subescalas de miedo y evitación de Liebowitz. Las mujeres presentaron mayor BFNE-II (t=2.03,gl=100,p=.045) y dependencia emocional (t=1.17, gl=94.89, p=.032) que los hombres. Se concluye que la ansiedad social es un problema frecuente en estudiantes universitarios mexicanos, que está relacionado con su estatus de pareja y laboral, así como con el miedo a la evaluación negativa y con el grado de dependencia emocional; variables últimas que resultaron mayores para las mujeres. Descriptores: ansiedad social, sexo, dependencia, cognición, adolescencia. Abstract Social anxiety constitutes a mayor public health problem among our college students, because their high prevalence and negative personal, academic and work consequences. Evidence from other countries suggest that certain demographic (gender, job and couple status) and psychological characteristics (specific cognitive distortions and emotional dependence) are related to social anxiety The main objective of present study was to relate and compare by gender and social anxiety among mexican university students. A total sample of 103 volunteers from a Mexican University (Universidad Iberoamericana) complete following measures: 1) Fear of negative evaluation BFNE-II, 2) Emotional dependence measure, 3) Social phobia diagnostic scale MINI-SPIN, and 4) Liebowitz´s social anxiety scale. Prevalence of social phobia was 3.9%. Single students presented more phobia avoidance (t=2.21,gl=97.42,p=.02). Non-job participants had highest MINI-SPIN (t=-1.91;gl=101,p=.05). Positive, moderate and significant correlations between BFNE-II and emotional dependence, and between MINI-SPIN and avoidance and fear Liebowitz´s subscales were founded. Women demonstrated mayor BFNE-II (t=2.03,gl=100,p=.045) and emotional dependence scores (t=1.17, gl=94.89, p=.032) compared to men. We conclude that social anxiety is a common mental health problem among mexican university students, that is related to couple and job status, and with “fear of negative evaluation” and “emotional dependence”, both characteristics that were more frequent among women. Key Words: social anxiety, gender, dependence, cognition, adolescence. 1 Para correspondencia: Dra. Rebeca Robles García. Dirección Académica. Instituto para el Fortalecimiento de Capacidades en Salud: FOCUS Salud México. Convento San Juan de los Lagos 97, Colonia Jardines de Santa Mónica, Tlalnepantla, Estado de México. CP. 52050. Teléfono/fax: 53 97 37 04. Correo electrónico: (reberobles@hotmail.com).
  • 55. Ansiedad Social en Estudiantes Universitarios: Prevalencia y Variables Psicosociales Relacionadas Introducción Los estudios de epidemiología psiquiátrica concuerdan que la ansiedad social constituye un problema de salud pública mundial. Desde la ya clásica Encuesta Nacional Norteamericana National Comorbidity Survey se sabe que la fobia social afecta al menos el 13.3% de la población general, representando el tercer trastorno psiquiátrico de mayor frecuencia, tan sólo después de la depresión mayor y el alcoholismo (Kessler, 1994). La población joven no escapa a este mal. Los estudios en muestras representativas reportan que los estudiantes expresan que la preocupación, la ansiedad y el estrés son temas centrales en sus vidas (Newton, Angle, Schuette & Ender, 1984); y se sabe que interfieren notablemente en su ejecución de tareas (Sarason, 1984); rendimiento académico (Hodapp, Glanzmann, & Laux, 1995; Warr & Downing, 2000); relaciones interpersonales (American Psychiatric Association, 2000); estado del ánimo (Surtess & Wainwright, 1996), consumo de sustancias (Baer, 2002); y con sus ganas de vivir, inclusive (Wunderlich, Bronisch & Whittchen, 1998). Diversos autores han propuesto que la evaluación de características y necesidades particulares de los estudiantes es un prerrequisito indispensable para la detección y tratamiento oportunos de este problema (p.e.: Shirom, 1986; Lowe, Papanastasiou, DeRuyck & Reynolds, 2005; Lowe & Reynolds, 2005). Entre las variables demográficas y psicosociales que se han asociado con la presencia de la ansiedad social destacan el sexo, el estatus laboral y de pareja, la dependencia emocional y ciertas distorsiones cognitivas. Género, estatus laboral y ansiedad social Existe evidencia de que la ansiedad social es más extendida entre las mujeres que entre los hombres (Beidel & Turner, 1998; Furmark, Tillfors, Everz, Marteinsdottir, Gefvert & Fredrikson, 1999). En nuestro país, MedinaMora, et al. (2003) probaron que los trastornos afectivos y de ansiedad son más frecuentes en mujeres, y los trastornos por abuso de sustancias en los hombres. Por su parte, Robles, Caballo, Salazar y el Equipo CISO-A México (2007), demostraron que las mujeres mexicanas, en comparación con los hombres, presentan una mayor intensidad de ansiedad social, y que son diferentes las situaciones que provocan malestar significativo a uno y otro sexo. Se ha tratado de ofrecer una serie de explicaciones al hecho de que las mujeres reporten más ansiedad social que los hombres. Una de ellas es que los hombres ocul- 55 tan con mayor frecuencia sus miedos. En las sociedades occidentales es común que se espere que la mujer sea socialmente más activa que el hombre, por lo mismo, el hombre puede ser capaz de evitar ciertos tipos de situaciones sociales con mayor facilidad que la mujer, sin ser hostigado por su ausencia y sin experimentar tanta presión de los otros en su vida cotidiana. Se ha sugerido también que las mujeres son efectivamente más vulnerables a experimentar ansiedad social, y no sólo a hablar de ella (Levingstone, 2003; Galaif, Sussman, Chou & Wills, 2003). Un estudio sobre el género, el estatus social y la dependencia emocional demostró que son justamente estas características las que explican que las mujeres sean mayormente expuestas y afectadas por el estrés social (Turner & Turner, 1999). Al respecto, Barra, Cerna, Kramm y Véliz (2006), con base en su estudio en adolescentes latinos señalan: “Existen mayores diferencias de género en el impacto de los eventos estresantes y de estrés percibido que en el número de eventos estresantes reportados, lo que indicaría que la vulnerabilidad diferencial de ambos sexos al efecto de los estresares no se explicaría tanto por la cantidad y tipos de estresores a los que se exponen hombres y mujeres, sino que especialmente por las diferencias en el grado de estrés percibido cuando se enfrentan a situaciones estresantes. Estas diferencias en la percepción del estrés podrían atribuirse en gran medida a la socialización diferencial de los sexos, la cual haría que sea más aceptable socialmente para las mujeres que para los hombres el admitir que ciertas situaciones son especialmente estresantes y provocan alto impacto emocional” (pág. 60) Además, dentro del propio grupo de mujeres, las más aquejadas por este problema son las amas de casa con un rol poco satisfactorio y carente de recompensas y prestigio, en comparación con las que trabajan y tienen ingresos económicos (Turner & Turner, 1999). Pareja y ansiedad social Otro factor, que se ha asociado con la presencia de psicopatología en general (y ansiedad social en particular) es el estatus de pareja. Las personas que tienen una pareja estable son más sanas física y mentalmente en comparación con aquellas que viven solas. Ello ha llevado a sugerir a la pareja como un factor protector de la salud en general (Meyler, Stimpson & Peek, 2007).
  • 56. 56 Rebeca Robles García, Rebeca Anahí Espinosa Flores, Andrea Celeste Padilla Gutiérrez y otros Cognición y ansiedad social Adicionalmente, desde la perspectiva del cognitivoconductual se ha hecho hincapié en el papel que juega, en la precipitación y/o mantenimiento de los trastornos mentales, no sólo el medio ambiente, sino la manera en que éste se interpreta. Al respecto, Shirom (1986) ofrece evidencia en lo que a la ansiedad se refiere: en su muestra de estudiantes no graduados, demuestra que los temores más intensos son los relacionados con la evaluación, lo que sugiere a la ansiedad como una condición producto de la percepción individual de posibilidades de daño o perjuicio a sí mismo. Finalmente, y en cuanto a la ansiedad social en específico, Walsh (2002) sugiere que es el resultado del aprendizaje social de formas exageradas y/o incorrectas de significar los eventos sociales. De hecho, la importancia de estas maneras inapropiadas de percibir lo que ocurre (distorsiones cognitivas) en la génesis y mantenimiento de la ansiedad social ha llevado a algunos autores a proponerle un rasgo de vulnerabilidad cognitiva (Roth & Heimberg, 2006). Los teóricos cognitivos estudiosos de este asunto sugieren que en la ansiedad social, estas distorsiones cognitivas se presentan frecuentemente en forma de miedos a la evaluación negativa por parte de los demás (Clark & Wells, 1995; Rapee & Heimberg, 1997). El miedo a la evaluación negativa puede definirse como la aprensión o malestar psicológico proveniente de preocupaciones acerca de ser juzgado desfavorablemente o tratado con hostilidad por otros. Leary (1983) diseñó una medida específica, breve, válida y confiable para evaluar dicho factor: el BFNE-II, de las siglas de su nombre el inglés: Brief Fear of Evaluation Scale; que ha sido considerada la mejor opción de entre las varias opciones que se tienen para evaluar este constructo (Rodebaugh, et al., 2004). En este estado de cosas, el presente trabajo tuvo por finalidad principal evaluar la relación entre la ansiedad social de estudiantes universitarios mexicanos y las variables sociodemográficas que se han reportado en la primera sección de este artículo. Método Tipo de estudio Se trata de un diseño no experimental, transversal, de escrutinio, para determinar asociaciones entre ansiedad social y algunas variables sociodemográficas como es la diferencias por sexo. Participantes Con base en un muestreo no probabilístico por conveniencia, se reclutaron a un total de 103 estudiantes de la Universidad Iberoamericana, campus Santa Fé, México: 55.3% mujeres (y el resto hombres), con una edad promedio de 22.50 + 2.04 años (rango=19-31); que cursaban entre el primer y el onceavo semestre de su carrera profesional (6.71 + 2.15 semestres). La mayoría reportaron que no tenía pareja (60.2%, n=62) y que sus padres estaban casados (vs. divorciados/separados) (67.9%, n=70). Un 39.8% (n=41) trabajaba, pero sólo a la tercera parte de la muestra (32%, n=33) se le otorgaba una remuneración económica por ello. Instrumentos 1. Evaluación breve del miedo a la evaluación negativa (BFNE-II) (Leary, 1983) es la versión corta de la Escala de miedo a la evaluación negativa FNE (Watson y Friend, 1969), específicamente diseñada para evaluar la disfunción cognitiva asociada a la ansiedad social. La BFNE-II cuenta con tan sólo doce reactivos a manera de enunciado con una gama de respuestas en una escala tipo Likert de cuatro puntos, en donde 1 significa totalmente en desacuerdo y 4 totalmente de acuerdo. Los estudios de su versión original en inglés demostraron que se trata de una medida válida y confiable (alfa de Cronbach= 0.95) (Carleton, McCreary, Norton & Asmundson, 2006), que goza de validez de constructo (Carleton, et al., 2006; Rodebaugh, et al., 2004; Weeks, et al., 2005), y que pude incluso discriminar adecuadamente entre pacientes con y sin fobia social (Rodebaugh, et al., 2004; Weeks, et al., Heimberg, et al., 2005) . La versión en español del presente trabajo está integrada por diez reactivos de la original en inglés, que se tradujeron y adaptaron por consenso de dos profesionales de la salud mental bilingüe con amplia experiencia en clinimetría y evaluación psicológica. En la muestra de este estudio demostraron una alta consistencia interna (alfa de Cronbach= 0.94). Estos datos son congruentes con los reportados en el estudio de validación de la versión española en población universitaria (Zubeidat, Salinas y Sierra, 2007). 2. Evaluación breve de dependencia emocional de Turner y Turner (1999). Esta escala fue diseñada como un instrumento breve para evaluar la asociación de de-
  • 57. Ansiedad Social en Estudiantes Universitarios: Prevalencia y Variables Psicosociales Relacionadas pendencia emocional con la ansiedad social, por lo que se considera la medida más apropiada para el presente trabajo. Consta de cuatro reactivos que se contestan en una escala tipo likert de cinco puntos (en donde 1= en desacuerdo y 5= de acuerdo). Estos reactivos son: 1). La idea de perder a un amigo/a muy cercano me aterroriza; 2). Creo que la mayoría de la gente no comprende la facilidad con la que pueden herirme; 3). Me sentiría completamente sola/o si no tuviera a alguien especial en mi vida; 4). Perdería todo tipo de esperanza si me dejara la persona a la que amo. Los estudios en donde se ha evaluado la dependencia emocional con base en este método han demostrado que las mujeres presentan mayor dependencia emocional en comparación con los hombres (media mujeres= 14.7 vs. media hombres= 13.7, p =.001), y que está clínicamente relacionada con la depresión (r=.24; p =.001) (Turner & Marino, 1994; Turner & Turner, 1999; Turner, Wheaton & Lloyd, 1995). Para determinar su validez, los autores probaron que se diferencia de la puntuación total de sintomatología depresiva (según la escala del Centro de Estudios Epidemiológicos de Depresión: CES-D) (Radloff, 1977); así como de medidas de autoestima. Se evaluó también su consistencia interna, siendo para los hombres de 0.66 y para las mujeres de 0.65. En el presente estudio, el equipo de investigación en su conjunto acordó la traducción al español de los cuatro reactivos, que demostraron una consistencia interna similar a la reportada para sus originales en inglés (alfa de Croncbach= 0.62). 3. Evaluación diagnóstica breve de fobia social (Mini-Spin) (Connor et al., 2000). Es una herramienta diseñada con base en un instrumento más amplio denominado Spin (de las siglas de su nombre en inglés: Social Phobia Inventory) compuesto por 17 reactivos. El propósito del Mini-Spin fue contar con una medida para detectar fácilmente la ansiedad social, necesaria ante la alta incidencia de este problema de salud mental. El Mini-SPIN está integrado por los tres reactivos que discriminaron a los pacientes con ansiedad social generalizada. Éstos se contestan en una escala tipo Lickert de cinco puntos en donde 0= nunca me sucede y 5= siempre me sucede. Una persona que obtiene 6 o más puntos presenta ansiedad social que amerita tratamiento (Rosenthal, Jacobs, Marcus & Katzman, 2007). Connor, et al. (2000) concluyen que es un instrumento válido para medir también la gravedad de la sintomatología de pacientes con fobia social, que es sensible a la mejoría sintomática y que discrimina entre tratamientos de diferente eficacia. 57 La validez del Mini-Spin fue evaluada también comparando el porcentaje de casos que eran correctamente diagnosticados con ansiedad social generalizada de acuerdo al estándar de oro SCID (Structure Clinical Interview for DSM-IV). La medida demostró una buena eficiencia con el 90% de acuerdo diagnóstico. Adicionalmente, probó tener una alta sensibilidad (88.7%) y especificidad (90%), así como valores predictivos positivos y negativos de 52.5% y 98.5%, respectivamente (Connor, Kobak, Churchill, Katzelnick & Davidson, 2001); consistencia interna alpha de Cronbach entre 0.87-0.94 en dos grupos con fobia social frente a 0.82-0.90 para el grupo control; y estabilidad temporal (test-retest) de 0.89 en un grupo, y de 0.78 en el otro (Connor, et al., 2000). Para el presente estudio, el equipo de investigación en su conjunto acordó la traducción al español de estos tres reactivos, que mostraron un alfa de Cronbach de 0.58. 4. Escala de ansiedad social de Liebowitz (LSAS). Es un instrumento unidimensional que mide el miedo y la evitación de interacciones sociales y de situaciones de desempeño (ejecución de conductas frente a los demás) (Shear, Bjelland, Beesdo & Gloster, 2007). Gracias a lo anterior resulta una excelente medida para determinar la presencia de ansiedad social y es utilizado por investigadores para evaluar la eficacia de diversos tratamientos para este trastorno. La escala incluye 24 reactivos: cada uno presenta una situación determinada que debe ser clasificada en una escala de tipo Likert de cuatro grados dependiendo de la ansiedad que provoca y de la frecuencia con que se evita. (Stein, Kasper, Andersen, Nil & Lader, 2004). Así, pueden obtenerse dos puntuaciones totales de 0 a 72 puntos para cada una de las dimensiones (grado de ansiedad y grado de evitación), de manera que cero representa un grado nulo y el 72 el máximo grado. Además, se cuenta con puntos de corte para clasificar la gravedad de la ansiedad social: menor o igual a 51 (ansiedad social leve), desde 52 hasta 81 (ansiedad social moderada) y mayor o igual a 82 (ansiedad social grave) (Zubeidat, Fernández & Sierra, 2006). Bobes, et al. (1999) proponen las siguiente puntuaciones promedio para la versión española: de 19.6 a 32.7 (rango 0-72) para la subescala de ansiedad social, y de 19.6 a 26.1 (rango= 0-72) para la de evitación total. En cuanto a sus propiedades psicométricas, la LSAS se caracteriza por ser altamente confiable (alpha de Cronbach= 0.96), con una fuerte validez convergente, alta validez discriminante y sensibilidad al tratamiento (Balon, 2003). Su versión en español ha demostrado también una adecuada consistencia interna y validez
  • 58. 58 Rebeca Robles García, Rebeca Anahí Espinosa Flores, Andrea Celeste Padilla Gutiérrez y otros convergente y discriminante (García-López, Olivares & Vera-Villarroel, 2003). t-Student de muestras independientes para determinar diferencias de medias, y correlaciones de Pearson para evaluar asociaciones entre variables continuas. Procedimiento Resultados Previamente se calculó la prevalencia de ansiedad social en la muestra, se compararon los hallazgos por sexo, y se llevó a cabo la primera evaluación psicométrica de la versión en español de la BFNE-II en población mexicana. Posteriormente, un grupo de estudiantes de psicología capacitados para la tarea solicitaron a los alumnos que se encuentran en centros sociales (cafeterías y jardines) de la dicha universidad, que completaran la totalidad de instrumentos de evaluación, en forma azarosa y anónima. Los datos se capturaron y analizaron en el paquete estadístico SPSS para Windows. Para describir a la muestra se utilizaron medias, desviaciones estándar y rangos para variables continuas, y frecuencias y porcentajes para las categóricas. Se evalúo la consistencia interna de las mediciones traducidas al español a propósito de este estudio, calculando sus coeficientes alpha de Cronbach. Como prueba de hipótesis se emplearon 1. Prevalencia de ansiedad social La prevalencia de ansiedad social en el total de la muestra se calculó con base en el punto de corte propuesto para el Mini-Spin. Así, hasta el 3.9% de la muestra presentó ansiedad social que amerita tratamiento. 2. Variables psicosociales relacionadas Las variables psicosociales que mostraron una asociación estadística y clínicamente significativa con la ansiedad social del total de la muestra (hombres y mujeres) fueron: el estado civil, el estatus laboral, la intensidad de miedos a la evaluación negativa, y el nivel de dependencia emocional. En la tabla 1 se presentan la descripción de tales variables y los resultados de su comparación o asociación estadística. El resto de comparaciones o relaciones no resultaron estadísticamente significativas. Tabla 1. Comparaciones significativas de variables psicosociales asociadas a la ansiedad social en el total de la muestra (n=103) Variables Estado civil y evitación fóbica (a) Estatus laboral y severidad de ansiedad social (b) Vulnerabilidad cognitiva (c) y severidad de ansiedad social (b) Descripción Comparación/Asociación Sin pareja (n=62): 15 + 9.3 t=2.21, gl=97.42, p=.02 Con pareja (n=41): 11.4 + 7 Sin trabajo (n=62): 4.7 + 2.3 t= -1.91; gl=101, Con trabajo (n=41): 3.9 + 1.6 p=.05 c= 24.44 + 8.98 (10-50) r=.49, b= 4.43 + 2.11 (0-10) p≤.01 Vulnerabilidad cognitiva (c) e intensidad de miedos sociales (d) d = 12.27 + 8.43 (0-47) Vulnerabilidad cognitiva (c) y evitación fóbica (a) a= 13.58 + 8.63 (0-42) Dependencia emocional (e) 3y severidad de ansiedad social (b) e= 10.80 + 3.06 (4-19) r=.53, p≤.01 r=.47, p≤.01 r=.28, (a) Puntuación total en la subescala de evitación fóbica de la escala de ansiedad social de Liebowitz. (b) Puntuación total en la prueba de diagnóstico de ansiedad social Mini-Spin. (c) Puntuación total en la escala de miedo a la evaluación negativa BFNE-II. (d) Puntuación total en la subescala de miedo social de la escala de ansiedad social de Liebowitz. (e) Puntuación total en la escala de dependencia emocional. p≤.01
  • 59. 59 Ansiedad Social en Estudiantes Universitarios: Prevalencia y Variables Psicosociales Relacionadas Así, aunque la entrada a la universidad puede ser una experiencia excitante para muchos, otro alto porcentaje habrá de presentar problemas para transitar de un ambiente conocido a uno poco familiar y con altos estándares académicos, que puede desencadenar o exacerbar dificul- A su vez, las puntuaciones totales de la escala de miedo a la evaluación negativa BFNE-II (vulnerabilidad cognitiva) y de la medida de dependencia emocional mostraron una correlación positiva, moderada y estadísticamente significativa (r=.46, p≤.01). Tabla 2. Comparación por género de miedo a la evaluación negativa y dependencia emocional Descripción Variables Categorías Comparación Media Sexo y Miedo a la evaluación negativa de los demás (a) Sexo y Dependencia emocional (b) Desviación estándar Mujeres 26.05 9.96 t=2.03, gl=100, Hombres 22.47 7.25 p=.045 Mujeres 11.38 2.95 t=1.17, gl=94.89, Hombres 10.08 3.06 p=.032 (a) Puntuación total en la escala de miedo a la evaluación negativa BFNE-II. (b) Puntuación total en la evaluación de dependencia emocional 3. Perfil psicosocial por sexo De entre todas las variables psicosociales evaluadas, las que resultaron clínica y estadísticamente diferentes por género son: el miedo a la evaluación negativa y la dependencia emocional. En la tabla 2 se muestran las puntuaciones promedio de estas escalas, así como el resultado de su comparación estadística por género. Como puede observarse, ambas puntuaciones fueron mayores para las mujeres en comparación con los hombres. Discusión De la prevalencia de ansiedad social La muestra de estudiantes universitarios evaluada en el presente trabajo presentó una alta prevalencia de ansiedad social, que resulta congruente con la reportada para trastornos de ansiedad en la población general mexicana (Medina-Mora, et al., 2003) y con las proyecciones hechas por estudios internacionales, tanto en población general (Kessler, 1994), como en muestras de estudiantes universitarios (Twenge, 2001). tades psicológicas como la ansiedad (Astin, Parrott, Korn, & Sax, 1997; Ross, 2004; Twenge, 2000). Variables sociodemográficas asociadas a la ansiedad social Entre los factores sociodemográficos relacionados con la ansiedad social elevada de los estudiantes universitarios mexicanos destacaron el estatus de pareja y laboral. Aquellos sin pareja estable y sin trabajo presentaron mayores puntuaciones de ansiedad social, sea de evitación fóbica o de criterios diagnósticos específicos. Estos datos se suman a la basta evidencia científica en torno al efecto benéfico de la pareja estable sobre la salud en general (Meyler, Stimpson & Peek, 2007); y del trabajo bien calificado y remunerado sobre el bienestar emocional (Turner & Turner, 1999). A su vez, dan muestra del impacto negativo que conlleva la ansiedad social en la vida social y laboral de quienes la padecen. Una persona con ansiedad social, que ha aprendido que los demás son temibles, que las relaciones interpersonales son superficiales y que ellos no tienen las habilidades necesarias para navegar en este mundo social complejo, busca la información ambiental que soporte sus creencias negativas dejando de lado la que las contradiga (Roth
  • 60. 60 Rebeca Robles García, Rebeca Anahí Espinosa Flores, Andrea Celeste Padilla Gutiérrez y otros & Heimberg, 2006), y tendrá menos oportunidades de desarrollar y conservar relaciones sociales significativas, sea a nivel personal o profesional. En este sentido, el presente reporte confirma la literatura que indica que incluso los niveles moderados de ansiedad social están asociados con deterioro funcional significativo (Dell’Osso, et. al., 2003). Variables psicológicas asociadas a la ansiedad social En relación a los factores más bien psicológicos, fueron el miedo a la evaluación negativa por parte de los demás, así como el grado de dependencia emocional, los correlatos significativos con la presencia y severidad de psicopatología en la muestra. Estas variables se relacionaron también entre sí: a mayor miedo a la evaluación negativa de los demás había más dependencia emocional. Y ambas características fueron más acusadas para el las mujeres, en comparación con los hombres. Estos datos dan sustento al modelo cognitivo conductual de la psicología clínica, que sugiere que la presencia de disfunción cognitiva se asocia con estados emocionales alterados (Walsh, 2002); así también a la propuesta de los estudiosos de la personalidad en tanto a la influencia que tienen características relativamente estables en el individuo, como la dependencia emocional, con la formulación de interpretaciones negativas o creencias disfuncionales y el desarrollo de psicopatología (Beck, Davis & Freeman, 2005); y con la evidencia en torno a que las mujeres constituyen un grupo especialmente vulnerable a padecer ansiedad social (Turner & Turner, 1999). Tales características de personalidad (dependencia emocional) y cognitivas (miedo a la evaluación negativa por parte de los demás) asociadas aquí con la presencia y severidad de ansiedad social, y exacerbadas en nuestras mujeres –muy probablemente de manera cultural (Barra, Cerna, Kramm & Véliz (2006)– se han relacionado también con la precipitación y mantenimiento de la depresión mayor, que es así mismo un trastorno de alta co-morbilidad con los diferentes trastornos de ansiedad (Grisel, Rasmussen & Sperry, 2006), y que resulta por mucho más frecuente en las mujeres que en los hombres, desde el comienzo de la adolescencia (Ge, Conger & Elder, 2001; Marcotte, Fortín, Potvin & Papillon, 2002; Seiffge-Krenke & Stemmler, 2002). Finalmente, es necesario reconocer que este trabajo, como muchos otros en donde se llevan a cabo mediciones con base en escalas de auto-aplicación para estudiar muestras amplias, tiene la limitante de haber evaluado la ansiedad social solo con el reporte del propio individuo. Además no se llevó a cabo en una muestra representativa de la población de jóvenes estudiantes universitarios, por lo que su generalización se ve limitada. Empero, el conocimiento de los factores psicosociales relacionados con la ansiedad social de nuestros jóvenes puede ser de utilidad para llevar a cabo intervenciones preventivas y terapéuticas tempranas (en niños tímidos, con un temperamento inhibido y con alta dependencia emocional, por ejemplo). Tal como señalan Roth y Heimberg (2006): Nuestro conocimiento sobre el estilo cognitivo de los individuos con ansiedad social también afecta la forma en que tratamos la fobia social. Las nuevas aproximaciones se enfocan en ayudar a los pacientes a desviar el foco de atención de la situación social, y concentrarse en como están interactuando con otros […] para volverse más habilidosos, escoger las claves positivas del ambiente, y más aún, para disfrutar de las situaciones sociales. Agradecimientos A Beatriz Eugenia Carrión de Negri, Martha Gabriela Dávila García, Federica Cumino Carranza, Ana Cristina Tavarez Rubio, Pilar Cárdenas González de Cosio, Ana Sofía Saucedo Fuentes y Diana Jessica González López, por su cooperación en la aplicación de las encuestas. Referencias American Psychiatric Association (2000). The Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (4th ed. rev.), Washington, DC. Astin, A. W., Parrott, S.A., Korn, W.S. & Sax, L. J. (1997). The American Freshman: Thirty Year Trends. Los Angeles: University of California, Higher Education Research Institute. Baer, J. (2002). Student Factors: Understanding Individual Variation in College Drinking. Journal of Studies on Alcohol, 14, 40-53. Balon, R. (2003). Measuring Anxiety. Are we Getting what we Need? Depression and Anxiety, 22, 22-24. Barra, E., Cerna, R., Kramm, D y Véliz, V. (2006). Problemas de salud, estrés, afrontamiento, depresión y apoyo social en adolescentes. Terapia Psicológica, 24, 1, 55-61. Beck, A., Davis, D. & Freeman, A. (2005). Terapia cognitiva de los trastornos de personalidad. México: Paidós. Beidel, D. C. & Turner, S. M. (1998). Shy Children, Phobic Adults: Nature and Treatment of Social Phobia. Washington, American Psychological Association.
  • 61. Ansiedad Social en Estudiantes Universitarios: Prevalencia y Variables Psicosociales Relacionadas Bobes, J., Badía, X., Luque, A., García, M., González, M. P., Dal-Ré, R., Soria, J., Martínez, R., De la Torre, J., Doménech, R., González-Quirós, M., Buscarán, M.T., González, J.L. & Martínez de la Cruz, F. (1999). Validación de las versiones en español de los cuestionarios Liebowitz Social Anxiety Scale, Social Anxiety and Distress Scale y Sheenan Disability Inventory para la evaluación de la fobia social. Medical Clinical, 112, 530-538. Carleton, N. & McCreary, R. (2006). Brief Fear of Evaluation Scale-Revised. Depression and Anxiety, 23, 297-303. Clark, D. M., y Wells, A. (1995). A Cognitive Model of Social Phobia. En: R. G. Heimberg, M. R. Liebowitz, D. A. Hope, y F. R. Schneier (eds.). Social phobia: Diagnosis, Assessment, and Treatment (pp. 69–93). Nueva York: Guilford Press. Connor, K. M., Davidson, J.R., Churchill, L.E., Sherwood, A., Foa, E. & Weisler, R.H. (2000). 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  • 62. 62 Rebeca Robles García, Rebeca Anahí Espinosa Flores, Andrea Celeste Padilla Gutiérrez y otros Shear, K., Bjelland, I., Beesdo, K. & Gloster, A. (2007). Supplementary dimensional Assessment in Anxiety Disorders. International Journal of Methods in Psychiatric Research, 16, s1, s52-s64. Shirom, A. (1986). Students Stress. Higher Education, 15, 6, 667-676. Stein, D., Kasper S., Wreford E., Nil R., & Lader M. (2004). Treatment of Social Anxiety Disorder: Analysis of Efficacy for Different Clinical Subgroups and Symptom dimensions. Depression and Anxiety, 20, 75-181. Surtees, P. G. & Wainwright, N.W.J. (1996). Fragile State of Mind: Neuroticism, Vulnerability, and the Long-term outcome of Depression. British Journal of Psychiatry, 169, 3, 338-347. Turner, H. A. & Turner, R. J. (1999). Gender, Social, and Emotional Reliance. Journal of Health and Social Behavior, 40, 4, 360-373. Turner, R, & Marino, F. (1994). Social Support and Social Structure: A Descriptive Epidemiology. Journal of Health and Social Behavior, 35, 193-212. Turner, R., Wheaton, B & Lloyd, D. (1995). The Epidemiology of Social Stress. American Sociological Review, 60, 104-125. Twenge, J. M. (2000). The Age of Anxiety? Birth Cohort Change in Anxiety and Neuroticism, 1952-1993. Journal of Personality and Social Psychology, 79, 6, 1007-1021. Twenge, J. M. (2001). College Students and the Web of Anxiety. Chronicle of Higher Education, 47, 44, B14. Walsh, J. (2002), Shyness and Social Phobia. Health and Social Work, 27, 2, 137-144. Warr, P. & Downing, J. (2000). Learning Strategies, Learning Anxiety and Knowledge Acquisition. British Journal of Psychology, 91, 311-333. Watson, D. & Friend, R. (1969). Measurement of social-Evaluative Anxiety. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 33, 448-457. Weeks, J. W., Heimberg, R. G., Fresco, D. M., Hart, T. A., Turk, C. L., Schneier, F. R., & Liebowitz, M. R. (2005). Empirical Validation and Psychometric Evaluation of the Brief Fear of Negative Evaluation Scale in Patients with Social Anxiety Disorder. Psychological Assessment, 17, 179-190. Wunderlich, U., Bronisch, T. & Wittchen, H. U. (1998). Comorbidity Patterns in Adolescents and Young Adults with Suicide Attempts. European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience, 248, 2, 87-95. Zubeidat, I., Fernández, A & Sierra, J.C. (2006). Ansiedad social y fobia social: revisión de los autoinformes más utilizados en población adulta e infanto-juvenil. Terapia Psicológica, 24, 1, 71-86. Zubeidat, I., Salinas, J. M., & Sierra, J.C. (2007). Escala de Miedo a la Evaluación Negativa y Escala de Evitación y Malestar Social: Fiabilidad y validez en una muestra de adolescentes españoles. Clìnica y Salud, 18, 1, 57-81.

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