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La luz de la conciencia - José Manuel Martínez Sánchez
 

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Este libro está compuesto por textos espirituales en forma de ensayo y poesía. Palabras para el despertar de la conciencia, el conocimiento interior, la meditación... Los textos de este libro nacen ...

Este libro está compuesto por textos espirituales en forma de ensayo y poesía. Palabras para el despertar de la conciencia, el conocimiento interior, la meditación... Los textos de este libro nacen de momentos de inspiración, desde el corazón y desde la intuición espiritual del ser; palabras llenas de una carga poética venida del alma y dirigida al alma, palabras puestas sobre el papel, halladas en el interior del espíritu y destinadas a lo eterno, es decir, al mismo lugar de donde vinieron: uno mismo, el Ser.

”La presencia del ser en el silencio dibuja con sus amaneceres de luz la claridad del alma, el susurro amoroso de esta siempre sentida totalidad que somos. Esta conciencia creadora del mundo, de todo lo visible y lo invisible, receptiva a esa energía sagrada que nos baña de vida, de paz y unidad inabarcable, es lo que somos, lo que el corazón reconoce como verdadero, siempre verificable al observarlo en íntima y serena comunicación con uno mismo: testigo silencioso de la conciencia.” (Del ‘Prólogo’).

José Manuel Martínez Sánchez
Nacido en Albacete (España) el 11 de marzo de 1983. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Máster en Psicología Humanista. Maestro de Reiki. Ha publicado los siguientes libros: "Épica del naufragio" (poesía), "Concierto de esperanzas. (poesía)”, "El hombre posmoderno" (ensayo), "Los hijos del sol" (novela), "Buscando la paz interior" (ensayo) y "Hacia el despertar espiritual" (ensayo).
Blog del autor: www.lasletrasdelaire.blogspot.com

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    La luz de la conciencia - José Manuel Martínez Sánchez La luz de la conciencia - José Manuel Martínez Sánchez Document Transcript

    • La luz de la conciencia José Manuel Martínez Sánchez

 
 
 
 

    • José Manuel Martínez SánchezLa luz de la conciencia Palabras en la no-dualidad
    • Título: La luz de la conciencia. Palabras en la no-dualidadAutor: José Manuel Martínez Sánchez, 2012Imagen de portada: Siddhartha Gautama “Buda”Autorizada la libre distribuciónISBN: 978-1-4717-9887-0 José Manuel Martínez Sánchez Nacido en Albacete (España) el 11 de marzo de 1983. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Máster en Psicología Humanista. Maestro de Reiki. Columnista de opinión del diario "La Verdad" de Albacete. Ha publicado los siguientes libros: “Épica del naufragio” (poesía), “Concierto de esperanzas.(Poesía reunida, 2002-2008)”, “El hombre posmoderno” (ensayo), “Loshijos del sol” (novela), “Buscando la paz interior” (ensayo/poesía) y“Hacia el despertar espiritual” (ensayo/poesía).Tiene un blog sobre espiritualidad cuya dirección es:www.lasletrasdelaire.blogspot.comE-mail del autor: martinezsanchezjm@gmail.com
    • ÍNDICEPrólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 131. Ensayos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14Amor consciente 14Amor es lo que eres 15La eterna evidencia de ser 15Aquello que siempre eres 16Amor universal 17De la esencia de Dios (o del Amor) 18Amor y libertad 19Amor y silencio 20Conciencia y despertar 20Fragancia íntima del ser 20Antes de que el mundo surja 21Claridad del silencio 22Conciencia de amor y luz 22Aquí y ahora 23Yo soy eso 24El Todo en todas las partes 25El buda que somos 26Más allá de la vista: la visión interior 28Este momento lo incluye todo 30Experiencia de la felicidad 30Amor sin barreras 31Quietud creativa 32La libertad de meditar 32Luz de la conciencia 33Ser consciente 33Identidad y realización 34Fluir 34Intuición del ser 36La aspiración al despertar 37
    • La luz del silencio 38Siendo lo que el Ser es 39Conciencia de amor 39No hay ilusión en la no-mente 40¿Quién soy yo? 41Sobre la naturaleza del amor 42Una dicha radiante de ser 43La búsqueda encontrada 44La búsqueda es el encuentro 45Ya vives en el paraíso 46Supraconsciencia 47La felicidad es libertad 48El meditador 49El bello misterio de la meditación 50La fuente del ser 50La paz del silencio 51Dios es amor 52La puerta hacia ti 53Libertad interior 53Lo que el ahora nos revela 54Más allá del pensamiento está el Ser 55La iluminación 57El ahora 58La meta divina 59La luz del corazón 60La verdad del amor 60Meditación 61En busca del conocimiento 61El yo libre de identificaciones 62Misterio incesante de ser 63No dualidad 64No hay esfuerzo en la meditación 65La visión total 65Mística y meditación 66Ahora es el único momento 67Más allá del ego 67
    • Silencio interior 68La eternidad del instante 69La contemplación 69La búsqueda callada 70Ser lo que somos 70Testigo de la conciencia 71Reconocimiento del amor 72Ser sin elección 72Presencia de lo que es 73Perfectamente encontrado 73Lo eterno del ahora 74La mirada silenciosa 74Silencio escuchado 75Sin tiempo ni dualidad 77Quietud reveladora 78Meditando la realidad 78Nunca has dejado de conocerte 79La claridad del presente 80Ser de amor eterno 81La certeza 81La consciencia autoevidente 82El gran hallazgo del espíritu 83El ser lo es todo 84La desnudez de ser 85La experiencia de ser 85La experiencia inefable 86El ser no condicionado 86Un bello suceder, el amor 87Tú eres eso 88Todo es ahora 89Conocerse es ser 89La verdad es siempre ahora 90Presencia de amor 91Descansa en el amor 91Realización espiritual 92El buscador es lo buscado 94
    • El milagro de la creación 95Amor hallando su luz 96En el momento en que yo no está 97Todo es un mismo ser 97La ausencia que presencia 98Un mismo corazón 98Volver al corazón 98Misterioso no-saber 99Mundo y manifestación 100El hombre del Tao 101En la no dualidad 102Totalidad 103Tierra iluminada 1042. Poemas . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 105Amor hacia el amor 105Amor sin tiempo 106Conciencia es mi nombre 107Vuelo 108De amor creado 109Eterno romance 110Éxtasis de silencio 111Vida hacia su mar 112No-ser siendo 113Siempre tú 114La vida que respiras 115Nacimiento 116El pequeño Buda 117Esplendor de lo eterno 118Vivir ahora 119El milagro del ahora 120Fluyendo 121Reencuentro pleno 122Luz de la noche 123Alma de la tierra 124
    • Despertar 126Nirvana 127Estrellas que soñamos 129Aire 130Raíz de lo alto 131Sueño de amor 132Noche serena 133Renacimiento 134Canción 135Reencuentro de la luz 136Sueño del alma amada 137Vivir naciendo 138Instante descubierto 139
    • Sin esfuerzo, de forma naturales el estado más alto.En él, el amor mismoes el amante y el amado. Sri Nisargadatta MaharajAbre el corazón y mira este mundocon los ojos del ser. Sri Ramana Maharshi
    • PRÓLOGO(LA MÁS BELLA FLOR)Del silencio surge la más bella flor, aparece en el momentopresente, en la presencia que contiene la luz de un instanteperfecto, intocado por el tiempo, inmaculado de inocencia.Todo instante llama a tu corazón a la presencia de ti, presenciadel ser completo que se expresa como silencio puro y excelso,no sometido a lo limitado del espacio. La presencia del ser en el silencio dibuja con susamaneceres de luz la claridad del alma, el susurro amoroso deesta siempre sentida totalidad que somos. Esta conciencia queahora emerge al mundo, creadora del mundo, de todo lo visibley lo invisible, receptiva a esa energía sagrada que nos baña devida, de paz y unidad inabarcable, es lo que somos, lo que elcorazón reconoce como verdadero, siempre verificable alobservarlo en íntima y serena comunicación con uno mismo:testigo silencioso de la conciencia. Una verdad, la del ser, que no se puede atesorar, que no espropiedad de nadie, pero que flota en el aire bañándolo todocomo el corazón íntimo de todas las certezas del alma. Esaverdad, libre, inconquistable, dadora de ilimitadas bendiciones,florece en el ser, en la vida… En este ahora silencioso deconciencia está siempre presente, revelado, el manantial infinitode luz y amor que somos. 13

    • 1 ENSAYOSAMOR CONSCIENTEEl amor es la gran verdad del alma, aquello que sabemos sinnecesidad de interrogar a la mente, pues cuando el amor semanifiesta somos nosotros mismos los que mostramos nuestraesencia real, aquella espontánea y genuina que nos comprende.Para amar no hay que hacer ningún esfuerzo, es una fuerza quebrota del interior, como el aliento cuando exhalamos. El airenos llega de forma natural, porque la vida es el corazón denuestros actos y como tal, es el centro y vitalidad de lo quesomos. Aquello que somos no puede buscarse fuera, no puedeser algo que hayamos perdido, pues: ¿qué seríamos entonces sila razón del ser no se halla en este momento en nosotros?Cuando aprendemos a ser nada más que lo que somos, lalibertad es plena. Sobra todo esfuerzo, todo intento por forjaruna identidad superficial y adquirida. Este aprender, por tanto,es -en verdad- un desaprender: ser uno mismo, tal cual, sinartificios. Siendo solamente, comprendemos en el corazón -sinnecesidad de palabras y argumentos- que ahí reside la verdad,que la totalidad ha sido siempre esa verdad presente. El amores la fuerza inmediata que nos presenta tal verdad. Amando, auno mismo, a los demás (al ser sin distinciones), recobramosconsciencia de nuestra verdadera sustancia integradora, aquellaque está unida eternamente a lo que ella Es; la verdad, la luz delcorazón: la vida consciente, el amor... 14
 

    • AMOR ES LO QUE ERESSi confías en el amor, te entregas y lo sientes con todo elcorazón, si eres uno con él, no hay ningún obstáculo ni temorque se interponga, porque el rostro y el aura del amor es la paz,la confianza, la certeza de que sigues el camino verdadero: elcamino que te conduce de regreso a tu esencia pura y genuina.Pues Amor es lo que eres.LA ETERNA EVIDENCIA DE SERToda auténtica enseñanza espiritual nos dirá: "sé tú mismo".Este es el método directo. Quizás uno se pregunte, ¿cómo he deser yo mismo?, ¿qué he de hacer para ser yo mismo?; y vemosque la pregunta es por sí misma tautológica: no se puede haceralgo en concreto para ser lo que somos. Es por ello que ser unomismo es la forma directa de experimentar nuestra verdaderaesencia. La esencia de lo espontáneo y natural, de lo inocente yeternamente evidente: aquí está la respuesta tan buscada, en loque eres, en ti. Deja atrás todo esfuerzo y también incluso abandona todoesfuerzo por liberarte del esfuerzo. Así de sencillo es, no hayque hacer nada. Sé tu mismo, regresa al punto de partida que estambién el de llegada, el punto cero que es sin tiempo y sinespacio y por ello absoluto en su real presencia: aquí, ahora ysiempre. El punto que nace del vacío y que todo lo comprende.El punto del que los mundos son creados y regresan a susilencio sin nacimiento en el sueño profundo. El punto que todolo comprende y que se manifiesta natural, autoevidente, en tusensación de ser. Esta es la eterna evidencia que vive ennosotros: Ser. 15
 

    • AQUELLO QUE SIEMPRE ERESHay algo que siempre está presente, es la consciencia. El hechode saber que eres, de ser consciente. En ese momento aparece elpensamiento yo, el lenguaje, la mente y todo el mundo de lasideas y las dualidades; el conflicto, el temor, el dolor, el placer,etc. Todo esto forma parte del juego del yo, del juego de lamente. No importa lo más mínimo que ocurra esto. No hay queesforzarse por cortar con ello, por evitar que las cosas sucedan,por reprender a la mente, etc. Todo lo que hagamos seguiráentrando en ese juego. Lo único real es que eres, que sabes que eres. Viendo esocomprendemos la realidad primera, intocada y prístina, larealidad fundamental. Sabemos que todo lo que surja después,que todo lo que creamos que somos, que cualquier formulaciónya es de la mente. Sin embargo la conciencia no desaparece, esel fondo bajo el que todo sucede, el gran silencio sobre el quenacen todos los sonidos. El gran océano que ve nacer y morirlas olas infinitas. El mar está en calma o agitado, pero siemprees el mar. Los sonidos cambian, la melodía siempre es otra,pero el silencio es siempre el punto de partida, el mantenedorde todo, lo único real y constante. Tú eres eso. Tú eres laconciencia que siempre es. La luz de la conciencia. Lo demás noimporta, no te preocupes por ello, si sabes que eres.Sé testigo del milagro de ser. No te esfuerces por ser esto oaquello. Sé lo que eres, nada más. Sé el todo, no te conformescon la parte. Si lo miras bien, afortunadamente, no tienesopción alguna, siempre eres lo que eres. Darse cuenta de esto eslo más evidente que puede ocurrir, es como mirarte en unespejo y ver tu rostro directamente o señalar un árbol y ver elárbol. Mira en tu interior y encuentra aquello que siempre estácontigo: la consciencia. Eso que está en ti por encima de todofenómeno cambiante, eso que está en todo, que todo lo penetrae interpenetra. A esa consciencia total también se le llamafelicidad real y completa. 16
 

    • AMOR UNIVERSALVivir integrado en la unidad significa no hallar diferenciaalguna entre lo tuyo o lo mío, verlo todo en el mismo plano,fundidos con todo lo que suceda, formando parte de la cosa ensí, sea cual sea el foco observado. Hay observación real en elinstante único que vive unificado en la conciencia eterna. Laexperiencia de lo místico, de esta unión con el Todo, puede sersentida, acaso simbolizada. Puede no hablarse de ella, inclusoconociéndola, porque por mucho que digamos de ella siempreserá poco. En este aspecto, la frase de Wittgenstein que nosinvita a callar ante lo que no se puede hablar es muy sabia. Peroal menos, se puede corroborar, como tantos místicos han hecho,su existencia, a través de su mirada de paz y amor, de sussilencios, de su suave hablar vacío de ego y profundamentegeneroso. La ofrenda de amor hacia el otro supone entregar unaverdad mística, llena de belleza, de realidad con sentido. Ser todo amor, renacer siempre en esa conciencia. Darlotodo por el sólo hecho de dar, sin condición de reciprocidadalguna. Llenarnos el corazón al entregarlo. Esa es la verdaderapalabra del sabio. No decir la verdad con teorías, sinovivificarla, siendo su acción, su movimiento de virtud el bañopurificador. Siendo su ser mismo la verdad rebosando.Amanece el camino de quien se encuentra a un ser así, ocomprende esa verdad en sí mismo. Porque esa verdad estápresente en todos, universal como la vida, única y total comotoda esencia, gen de todo lo creado. No se puede olvidar lo queel corazón memoriza como pulso de sentido, como ritmo deexistencia motivada. La verdad del amor nos ama más que anada en el mundo, porque siempre corresponde, responde concreces, infinita, auténtica. Sólo hay que sentir la llamada delamor para comprender que somos eso, que formamos parte deello; y, por tanto, siempre podemos experimentarlo, regalarlo,recogerlo. 17
 

    • DE LA ESENCIA DE DIOS (O DEL AMOR)Encontramos en la historia humana un lugar común quehabitualmente llamamos búsqueda del sentido del ser. Llámesereligión, filosofía, poesía o cualquier otra expresión quesustente esta motivación existencial: el fondo siempre es elmismo. Ahí el buscador habla la lengua que apremia labúsqueda, el sonido interior que reclama albergar voz desentido a su torbellino de incertidumbre. Las palabras, quesiguen el curso vital del alma que las pronuncia, aprenden larealidad con la mirada puesta en hilvanar el significado de sucamino. En el comienzo del Svetasvatara Upanisad (1.1) lapregunta resulta solemne e inspiradora: “¿Es el brahman [Dios]la causa? ¿De qué hemos sido engendrados, por quién vivimosy en qué nos sustentamos?”. Una pregunta que sin dudarequiere de respiración tranquila, de motivación sincera y deuna conciencia abierta al ser que recibe las impresiones delaliento espiritual que desborda su comprensión racional altratar de responderla. Una emoción asentada en el amor sereno habrá dedesprenderse en el sentimiento de quien busca a Dios y recibeletras integradoras del ser y su mundo, tal que unicidaddeslumbrante que enseña la grandeza del alma y nos ayuda adescubrirla en nosotros. El tiempo y la eternidad dejan de serdos caras de una misma moneda que a la fuerza hemos deelegir y ambas se concilian en la visión total del tiempo eterno,en el acontecer sin rastro de continuidad, en ese eterno ahoraque amplía el corazón desbordándolo de paz infinita. Ahíreside la semilla de la meditación con sentido, no el simpleejercicio de dejar la mente en blanco porque sí. Entregada,integrada en todo y consciente de sí, la mente se abre al amorpuro que respira el reconocimiento intuitivo de la esencia que lasustenta. La mirada del amor registra el prodigio del ser que leasiste y le permite experimentar la realidad de subienaventuranza. Porque, cuando los ojos del amor vislumbranel mundo, descifran el paraíso que la luz de la conciencia pinta 18
 

    • en los lienzos del alma. En ese amor uno recibe la luzentregándola, o solamente asistiendo al espectáculo de verla ytocarla, ya no dividido ni limitado por los deseos, sino insertoen todo lo existente, como partículas desplegadas en latotalidad, compartiendo una esencia sola. Así es el amor, uncontinuo dar, que siempre llena.AMOR Y LIBERTADAmar es ser libre, es la entrega del corazón a la dicha perfectade la comunión con lo amado. La libertad de ser es tu esencia,aquello que fue siempre contigo, libertad que se sustenta alsoltar todo aquello que la oprime, encaminándose a la purezade su armonía primigenia. Este soltar no es un trabajo, ni unproyecto que dependa del tiempo, porque la libertad es laprimera condición de tu estado incondicional y eterno. Liberación significa despojarse de lo estéril, de aquello quesólo añade complejidad, pero lo fundamental es darse cuentaque de lo único que uno se libera es de la ilusión de no ser libre.Por lo que -si lo miramos bien- no hay nada de qué liberarse alser uno lo que es ahora, lo real que acontece (no hay nada quelleve menos esfuerzo que ser uno mismo en lo que es). Ahí estástú, el Ser que es conciencia sin tiempo, para gozar de suverdadera naturaleza, siempre viva y presente. Cuando sabes que nada puede tocar lo real -el amor delser, la libertad y el gozo de la consciencia siendo sin segundo-eres capaz de presenciar la película que pasa por tus ojos sinpensarte el personaje individual y separado de la misma, yabrazando en el amor la visión misma: pantalla, personajes,realidad, ficción, sombras y sueño, en una misma dimensión deunidad que tu Ser contiene, en perpetua felicidad no nacidaabrazando lo naciente. Ama completamente este sueño, pues sólo alimentado deamor es dulce el despertar. 19
 

    • AMOR Y SILENCIOHay una voz para el amor que deslumbra en su lúcidaexpresión, una voz que se abre a los cielos de la conciencia toda,atisbando el universo en el instante, más allá de cualquier límiteimaginario, en su esplendor más puro y confirmado. Esa voz,esa certeza del entendimiento y del amor, es el silencio, laexpresión del todo contenido, del todo continente. Silencio quees luz de las verdades, imagen de lo inimaginable, el infinitomismo hallándose, desplegándose en el misterio de la verdadinterior.CONCIENCIA Y DESPERTARDespertar a la conciencia significa ser uno en ella, sin esfuerzo,sin intento, nada más que surgiendo en la más puraespontaneidad del no-principio y del no-fin. No hay tiempo, niintervalos, ni esperas, ni reposos, para aquello que es eterno,que siempre es y siempre late verdadero, esencial. Vivir deacuerdo a ello es vivir de acuerdo a uno mismo, entregándose alo natural que nos recorre, a lo vital que nos vive. Ser unomismo es ser uno con todo y en todo. El principio del amor es la unidad, mirarse y mirar a todotal que lo íntimo nuestro, tal que un perfil propio sentido,descubierto, abrazado. Aquello que más amamos reposa en elcorazón, nos da el latir y la mirada, el gesto y la vozencaminada. Aquello que más amamos es la brújula delcorazón y también la geografía que recorrer, el descubrimiento,la aventura del alma hacia sí misma.FRAGANCIA ÍNTIMA DEL SERVer, contemplar, existir en la verdad más sencilla y natural, esees el ritmo del espíritu sincero, aquel que permanece idéntico alo que es, a la inabordable expresión de su creatividad sinlímites. Identificarse con la mente, con los objetos, con el sujeto,supone dividir, reducir el cerco, mientras que soltar toda 20

    • identificación, descansar en paz sólo siendo, nos hermana conla conciencia, con aquello despegado de la mente que semuestra espontáneo en el sentir, en la sensación de ser, en lafragancia de lo absoluto tocando lo más intimo, la fibra interna,el corazón, el aire respirado y el susurro de su ritmo, aquel queexpresa silencioso el "yo soy" ilimitado, natural, constante yeterno. Ser ahí, en el amor del ser, en la unidad de su conciencia,es conocerse, penetrar el orbe de sus misterios, ubicarse en loque no tiene lugar, antes de todo principio, antes de todo surgiry de toda continuidad. Inmutable y autoluminoso es el estadosin estado de lo real, aquello que eres, que no has de buscar,que ya está en ti, que realizas en la conciencia absoluta delamor, en la unión verdadera que es luz del Corazón.
ANTES DE QUE EL MUNDO SURJAEn el momento del no-pensar el tiempo deja de existir. Tanto lamente, como el pensar y el existir, son del tiempo. ¿Hay algoque no pertenezca al tiempo? Claramente sí, el Ser. La puraconsciencia, la visión que es presencia cristalina en el ahora.Fíjese qué pasa en el no-pensar, en ese intervalo donde ningunaactividad sucede. Sencillamente, nada pasa, la calma es total,todo es como es. De esos intervalos, como olas de mar, vuelve asurgir el mundo, el pensamiento yo y todos sus agregados, esdecir, todo el discurso que hacemos de la vida. Pero en elsilencio la vida está completa, nada le falta, pues es esencia dequietud llena. Los fenómenos del mundo surgen, pero el presenciador,una vez que abraza en lazo natural su esencia de amor ysilencio, ya no es empujado por los fenómenos, despojado de laidentificación con el yo erróneo (que es limitación), al quedarabsorbido por la verdad ilimitada de su Ser Real: aquel quesiempre es, incluso antes de que el mundo surja. Antes de que el mundo surja, el Ser ya es todos losmundos. 21

    • CLARIDAD DEL SILENCIOSubyace algo muy profundo en el silencio, una apertura llenade claridad que corrobora al espacio su inmensidad latente.Esta inmensidad puede ser vista en la propia conciencia, comopaisaje y orbe interior reposando en lo ilimitado. El silencio esescenario de la creación misma, de todo acontecimiento, através de su no-hacer. Es el corazón secreto de las cosas, elmotor invisible de todo nacer. Al estar con él, al no olvidar suausente presencia, su pacífica compañía, la conciencia es capazde ver el ir y venir de los fenómenos sin ser tocada nimodificada, pues no hay nada que tocar ni cambiar cuando sereposa en la desbordante perfección de lo que es. Lapresenciación asentada en el silencio es completa pornaturaleza y desde ahí uno ya es y puede ver lo que siempre hasido: este momento que sucede, conteniendo el momento solodel suceder en la claridad del silencio, colmando la raíz mismadel tiempo y del no-tiempo, en una dimensión única y plena: ladel Ser.CONCIENCIA DE AMOR Y LUZNo sabemos qué es el tiempo, pero lo presenciamos día a día.Del mismo modo nos presenciamos a nosotros mismos en eltiempo y sin embargo, siempre somos, más allá de lascircunstancias, de los cambios y devenires. Siempre somos elser, eso es en lo que devenimos siempre, pero solemos agregartodo tipo de cosas que confundimos como lo esencial ennosotros, cuando solo son circunstanciales, sin sustancia propia.Así nace el sufrimiento, al identificarnos con lo que creemos ser,cuando esta falsa identificación nos gusta nos dejamos llevarpor el placer, un placer momentáneo y con sabor a vacío.Cuando esta falsa identificación no nos gusta, que esconsecuencia de lo anterior, de descubrir que aquello quepensábamos que éramos se marcha, termina y queda lacarencia, aparece el dolor, el apego y la desdicha. Este ir y venir,forma parte del juego de la mente y sus opuestos en constante 22

    • intercambio. Sin embargo, más allá de eso, de esa ilusióntemporal, hay alguien mucho más grande, un testigo inalterabledel espacio de la conciencia, que es constante, puro y completo.Si intentamos identificarnos, apegarnos a eso, ya estamosentrando en la falsa identificación, puesto que aquello que esreal e ilimitado, constante dicha y verdad, queda reducido ylimitado al pasarlo por el filtro de la mente condicionada. Una mente dispuesta a nacer a cada segundo, en el ahora,en la pulsión del instante, es una mente iluminada por lainteligencia, el foco de la luz de la consciencia que nos permitediscernir lo real de lo irreal, lo que somos de lo que no somos.Una mente así es sencillamente una mente natural, aquella queno está desorientada por sus condicionamientos externos, sinoque vive en armonía consigo misma, dirigida espontáneamentepor el corazón, raíz y alma de sus actos auténticos, con su saborpropio, desde el aliento de su íntima verdad. Solo hay que dejarde buscar fuera la imagen que nos refleje y comprender con elamor que todo lo que hay fuera es luz y espejo nuestro, miraday vislumbre abierto de nuestra alma latiendo de vida, serena alreconocer en todo su aroma y hogar, constantemente fresca yrenovada por su autenticidad: conciencia de amor dándose a símisma y expandiendo su aroma en todas direcciones, de formanatural, al ser, solo ser, lo que siempre es, la luz del ahora quetodo lo ilumina con la verdad del ser.AQUÍ Y AHORAEn cada momento la conciencia está aquí, contigo,desplegando el mundo. El ser siempre está aquí aunque losfenómenos –los sueños de la mente- en apariencia lleguen y sevayan. Tú no vas. Tu existencia es presencia no condicionada,más allá de las formas. Los condicionamientos mentalesobstaculizan que el ser fluya de un modo absolutamenteconsciente; distraen la atención mediante un cúmulo de ideasque han ido calando en la mente y conformando unos hábitos yactitudes dependientes de tales ideas y creencias. 23

    • Observar lo que sucede ahora, tu respiración, el mundo, lasimpleza de las cosas, sin llenarlas con juicios y prejuiciospersonales, nos ubica inmediatamente en el sendero de laconciencia, del solo estar -aquí y ahora- sin otro objetivo querespirar la vida en cada momento presente. Cuando nos vaciamos por completo, cuando nos soltamosde los prejuicios y miedos que nos estancan, fluimos librementecon lo que es, con lo que sucede, con la vida llamando a nuestrapuerta para mostrarse a sí misma tal como es, inocente y pura, anosotros, trasparentes y nacidos a su prístino esplendor,abiertos a cada instante de vida, de clara conciencia brillandoen su presencia directa. Cada momento de presencia es el único en que realmentesomos. No hay iluminación que obtener. Tú ya eres la luz queilumina.
YO SOY ESOEso es la esencia de todo, es lo que no se puede nombrar y estáen cualquier parte. Lo señalamos al señalar cualquier cosa,porque está ahí, todo lo interpenetra, está a la vista dondequiera mirarse, de forma directa. Eso es el ser y el ser es eso quetodos somos, en todo espacio ilimitado de percepciones,vivencias, emociones, pensamientos y no pensamientos. Dentroy fuera, más allá de cualquier división. Todo eso lo señala lapropia vida en su total manifestación, por ello decimos que lailuminación sucede, que se traduce en una forma actualizada,liberada, de presenciar las cosas. Con la mente señalando a esoque es su ser. 24

    • EL TODO EN TODAS LAS PARTESLa mente busca identificarse con algo constantemente y alhacerlo se torna selectiva, de hecho es selectiva por naturaleza.No obstante, con cualquier cosa que se identifique no será real,porque es incompleta, restrictiva, toma una parte del todo. Lamente no sabe lo que sabe, porque no lo observa, lo obvia.Saber y sabor tienen la misma raíz etimológica; sabe –pues- elque conoce el sabor de las cosas. Y ese sabor se experimenta, seprueba; y de esta forma es como se adquiere el conocimiento.En toda acción hay el sabor del conocimiento al atenderclaramente al movimiento que conduce del observador hacia loobservado, comprendiendo su no escisión, es decir, mediante laatención a la propia experiencia y su integración de lamultiplicidad consecuente –o no dualidad- de los hechos ofenómenos acontecidos. Vemos así que toda diferenciaconforma un todo global, una unidad mayor, una plenitudinherente a su diversidad aparente, al igual que fonemasdistintos constituyen una unidad de sentido que llamamos“palabra”, muchas palabras una frase, etc. En la Bhagavad Gita(IV.24) se nos dice que “Brahman es la ofrenda”, que “Brahmanestá en toda acción”. Y a ello Shankara comenta que tanto quienofrenda, como lo que se ofrenda, como el acto mismo deofrecer, es ese Absoluto o Brahman mismo. Al ver a lo Absolutoen toda acción, nos sincronizamos, nos unificamos con laconciencia total. Nace con ello la experiencia de la sabiduría, alemprender los pasos que destilan el sabor de su senda. En el Atma Puya Upanishad leemos: “La menteconstantemente apuntando hacia Eso, es la ofrenda”. Eso señalaal Todo, al Absoluto (la mente que apunta a la conciencia) ymire a donde mire, no hay restricción alguna, simplementelibertad, darnos cuenta. Estar ahí, arraigados por entero en losin límite permite a la conciencia ser presencia del hechoconsciente. La desatención es olvido de la conciencia. En lavoluntad hay un sentimiento de que es el yo quien hace lascosas, de que en su atención está eligiendo la realidad ycreándola (como bien explicó Schopenhauer), pero en el 25

    • profundo ahora son las cosas mismas las que tienen suvoluntad de ser, las que eligen al ser. Una voluntad continuaque no se esfuerza por hacer real lo que es, pues siempre hasido. Una voluntad que acontece, que vive en su realización yque observa a la conciencia como forma misma de sunaturaleza, de un modo no selectivo, no condicionado por elacto que busca un resultado. Ocurre perfecto el resultado en laactualización de la realidad, en ese ahora donde todas las cosasestán como deben estar. En este mundo vivido, que se libera del lastre del yoreductor, uno comprende como manifestó Nisargadatta, que“yo soy el mundo” y que “el mundo es yo mismo”. El jnani,esto es, el conocedor de la verdad, tal como lo escribió RobertAdams, es quien “ve el Sí mismo Infinito en todo y todo en el Símismo Infinito, que es su Ser”, esto apunta a una visióntrascendental pero que se asienta en su ahora, en la visiónordinaria, en la objetividad permanente donde aflora el ser, allípor entero las cosas son vistas, lo visto es la visióntrascendental, lo Supremo es el estar aquí, completamente. Esuna visión desde dentro y no por ello anula lo que ve afuera, locomprende instantáneamente desde su asentado Sí mismo enun acceso continuo a ese Sí mismo que vive consigo.EL BUDA QUE SOMOSBuda alcanzó la iluminación al comprender las causas delsufrimiento, de este modo se liberó de la ignorancia y de lasataduras del deseo. En el sentido más profundo, comprendióque no había nada que alcanzar. La comprensión le trajo eldespertar, lo sacó de la ignorancia y le llevó más allá del apegoa la existencia y el consecuente deseo de devenir. Partió firmehacia el conocimiento, liberándose de todo el enjambre -logrando la cesación completa- del deseo y de sus causas. Estolo realizó meditando, yendo hacia dentro. Es decir, noevadiéndose de sí mismo, sino viendo a través suyo lo que elser es. Nos trasmitió que esto se podía lograr (que había un 26

    • camino medio, equilibrado, para experimentar el clarodespertar), que todos podemos acceder a esa dicha delautoconocimiento, a esa liberación que consiste en saber vivirsin ser presa de las emociones, pasiones, deseos y motivosegoístas. Fue su propia luz desde entonces, el devenir dejó de sercausa de aflicción involuntaria y se trasladó al gran dominio dela comprensión de la verdad en todo momento, en todomovimiento, en toda acción y palabra, consciente, compasiva yprofundamente atenta. Esta es parte de la valiosa sabiduría queBuda nos trasmitió, que él supo al encontrarla en su interior,fue la verdad que llevaba consigo el buda que también todostenemos dentro como fermento, semilla, parte evolutiva, de laconciencia que somos. La historia de Buda nos habla de nosotros mismos, de lapropia historia interior del hombre, de un hombre que se tratacon profundo respeto, que busca encontrarse porque se ama yporque quiere cuidar lo que hay dentro de él, porque sabe queel sufrimiento, el egoísmo o el odio nada le aportan y que esaliberación anhelada es sencillamente un acto de amor, ellímpido acto de amor hacia el ser que sabe que vive en él asícomo en todos (al puro ser, no al sentimiento de individualidad–no hay tal atman: anatman- sino al ser en todo) por eso Budapredicó ese encuentro con la conciencia, predicó esa forma deestar en el mundo completamente en armonía, consigo mismo ycon los demás, completamente aquí, ahora, y no en otro lugar,abierto a la verdad que se traduce de la contemplación noenturbiada por nada, directamente fijada en lo que está aquí (eldharma). En el Isha Upanisad encontramos estas bellas palabras:“Quien ve en todos los seres al yo y al yo en todos los seres, anadie odia”. Es así que el amor no conoce de destinatariosconcretos sino que es el amor por sí mismo el que se revela entodo acto hacia dentro o hacia fuera, es su propiapersonificación, donde entramos nosotros, ellos, aquellos ytodos los seres, es la identidad auténtica con lo Absoluto, con elBrahman. Leemos en el Brihad Araniaka Upanisad: “Hayidentidad entonces entre el Atman, el yo individual, miel de 27

    • todos los seres, y Brahman”, una identidad total con lo sinnombre, aquello que es todo y nada o ni todo ni nada, la verdadinterior, inmaterial, pero viva, consciente, en el corazón de loshombres: el amor compasivo. Qué bella verdad la que trae elconocimiento, el despertar. Sólo nos queda añadir entonces,como expresa el Dammapada: “Feliz es el nacimiento de losBudas”.MÁS ALLÁ DE LA VISTA: LA VISIÓN INTERIOREs trascendental aquello que va más allá de la medida. En lavivencia espiritual la escala pronto deja de tener sentido pues setrasciende todo sentido de medir lo que en sí mismo ya esaltura sin límite: la entrada a la conciencia. Trascender deriva detrans-scandere: “más allá de la escala”. La mente fija patronestrazados de medición (meditar deriva de medir) y el hechotrascendental consiste precisamente en el abandono de esalógica establecida de los hechos. Por tanto, aunque meditarderive de medir ciertamente hablamos de desmedir, de soltar, deampliarse continuamente fuera de toda medición previa,dejando que la realidad sea lo que tenga que ser. Wittgensteinya dedujo que el propio sujeto era el hecho trascendental ymístico, al no hallar otra forma “lógica” de definirlo. En meditación, esto es, en el proceso de autoconocimientodel ser, no hay un lugar al que llegar, la escala se trasciende,hablamos de una meditación, al estar bien enfocada, atenta yconsciente, puesta en el momento presente, en la vivencia delahora, en el ahora, sin camino que alcanzar, sin ascenso nidescenso, sin ruta, sin escala marcada. Esa zona consciente en elVedanta, especialmente en la Mandukya Upanisad, secorresponde con el cuarto estado o turiya, integrador,supraconsciente, más allá y abarcador a la vez de los tresanteriores: vigilia, ensueño y sueño profundo o sin ensueños.En otras etimologías como en la de ascetismo, vemos tambiénesa forma de entender la espiritualidad en forma de ascensohasta lo sagrado, palabra que en sánscrito (tapas) nos habla de 29

    • calor o purificación y que en la mística cristiana ha tenido unvalor en ocasiones semejante. Junto al ascetismo en elhinduismo, concretamente en el yoga, y como se señala en losYoga Sutras de Patanjali (II,1), el autoconocimiento (o estudiode sí mismo) y la devoción al Ser Supremo (o Brahman)configuran el estado de yoga, siendo así éstas las acciones quehay que tomar para tal consecución unitiva (kriya yoga). La meditación, en primer término, supone un proceso depurificación o eliminación de los obstáculos que impiden al sermostrarse a sí mismo, siendo luego el trabajo un trascender loslímites del pensamiento para conectar con lo Absoluto, Sí-Mismo, No Dualidad o Ser no condicionado. Es la entrada a lavisión interior, el acceso a “formas” interiores quecorresponden a otro espacio y a otro tiempo distinto al quecaptamos ordinariamente, el otro espacio es el infinito y el otrotiempo es la eternidad. ¿Y cómo la mente puede alcanzar eseestado tan extraordinario? Porque deja de ser mente alreconocerse como conciencia. A partir de ahí se va hacia dentro,y ya no es la mente la que se reconoce como conciencia, sino lapropia conciencia ante sí misma. Ese es el primer proceso deevolución de la conciencia, el reconocimiento de una identidadmucho mayor que el yo, la del ser; después se inicia un ir haciadentro que revierte el proceso en desidentificación, esto es,ocurre la liberación de cualquier identificación (que supone unalibertad aún mucho mayor), ya que este proceso descrito, comoRamesh Balsekar señala, “no se refiere a la evolución de ningúntipo de identidad, no hay tal cosa como una identidad”. Si no,volveríamos a aferrarnos a algo que creemos ser que somos yhe ahí otra vez la egoicidad. El Yo soy queda despojado deidentidad, porque se baña en la totalidad silente de la verdadindescriptible, esa que nace antes del mismo sentimiento de Yosoy; y en ese misterio hallado sencillamente aparece lo que es.Hablamos así de la visión interior: la del ser que es. 29

    • ESTE MOMENTO LO INCLUYE TODOEs un misterio ver que la sustancia de la vida radica en estemomento presente. La mente, mediante una idea o conceptocree que hubo un pasado, que habrá un futuro, pero lo cierto esque siempre es ahora, que la vida vibra y brota ahora, que el serno tiene tiempo sino que es un milagro que aparece a cadainstante, vacío de memoria, libre en su acontecer, prístino yfresco como la nieve más clara. Sí, claridad es la palabra.Transparente, sin mácula es este momento, este silencio deamor infinito en que todo es, sencillamente, lo que es. Uno se enamora de esta perfección en que se experimentala no-experiencia, el solo estar aquí en una vacuidad sin límite,fluyendo como el vuelo de un pájaro, como la corriente del ríoincesante que todo lo atraviesa y a nada opone resistencia. Estemomento eres tú, y tú eres libre, absolutamente, en esteinstante. La verdad es siempre ahora. Este ahora es todo lo quehay. Este momento presente lo incluye todo. Incluso la mente yla dualidad surgen de él y se disipan en él. Ningún conceptopuede atrapar Eso, pero está aquí todo el tiempo y más allá deél. Todas las cosas están envueltas por este misterio radianteque es la vida. Nada suma ni resta a lo que es perfecto porsiempre. A lo que es todo siendo nada... a lo que siendo nada loes Todo. Nada puede decirse al caer en el misterio del ahora.EXPERIENCIA DE LA FELICIDADLa vida puede ser experimentada como un continuo descubrircuando todo lo que queda es presente. El pasado nos entregainformaciones (recuerdos) que empañan la vivencia del ahora,que nos llena de miedos prefabricados, de complejos, culpas ojuicios subjetivos acerca de la realidad. Pero la realidad no tieneuna historia propia, no se basa en su memoria sino en suespontánea aparición. Por ello, cuando vivimos en la raízmisma del ahora, vacíos de pensamientos, del yo limitativo, 30

    • nuestra percepción del hecho se ensancha infinitamente.Aquietar la mente supone entrar al ser, tener conciencia del ser;y esto trae automáticamente la felicidad. Aquietar la mentesignifica abandonar todo proceso mental, todo pensamiento.Significa ser testigos de lo que sucede, experimentando ese serque va más allá de nosotros mismos, que deja de diferenciarse,que cesa de dividirse continuamente entre el sujeto (yo) y elobjeto (lo visto como lo otro). Entonces –en la quietud imparcialy atentamente presenciada- aparece la conciencia de totalidad,de unidad, de felicidad y de amor. Pues no hay felicidad que notenga su seno en el amor y no hay amor que no se experimentecomo pura felicidad, como pura unidad eterna.AMOR SIN BARRERASCuando la vida se hace una, cuando no necesitamos de lamente para construir al yo, aparece la experiencia del “yo real”:aquel que no necesita de nada para existir, sino que esexistencia auténtica en todo momento. La más grande sencillezde la experiencia muestra la esencia de lo que somos, pues enella se realiza, sin medio o apoyo secundario alguno. Llegar ahí,de forma directa, es también el paso más sencillo que podemosdar, y quizá el más valiente (ya que supone abandonar el ego,con todos sus deseos de devenir) teniendo lugar la concienciade presencia, aquella que se integra con la realidad universal endonde todos los fenómenos están surgiendo al ritmo de lavastedad del misterio interior, el gran descubrimiento silente: laesencia nuestra; el origen que da luz a todo y al que nos unimoscomo amante y amado fundidos en el Amor mismo. La vivenciadel amor es lo que verdaderamente nos hace plenos, puesconsiste en vivir aquello que somos. 31

    • QUIETUD CREATIVAAl pasar de ser meros integrantes de la apariencia(pasivamente movidos por la fenomenología que lospensamientos imaginan protagonizar) y al asentarnos en laquietud como veedores del Todo en todas las cosas,unificadores de la realidad, sin duda alguna hemos llegado a laFuente, en la que el veedor es lo visto, donde ya no queda nadaque no sea Él y donde todo, sin excepción, forma parte de suser: siempre completo, autosuficiente. Entonces un ser gozosoaparece, despierto en la quietud -sin esfuerzo alguno- de suconciencia plena, creativamente espontánea y natural. La fuente del ser es pura, silente y armoniosa. De ella nacetodo. El “yo real” no es movido por ilusión alguna, es siemprecompleto y no necesita de más. Es ser-conciencia-felicidad entodo momento, porque vive integrado con la totalidad. En susilencio experimenta el ser, se da cuenta del mismo, es continuapresencia de sí gozando de su esencialidad. Y ese silenciodichoso es el amor mismo: el “yo real”.LA LIBERTAD DE MEDITARMeditar implica abrazar la libertad, igual que si abrazáramosel aire, supone ser uno con el todo, ser capaces de ser sin partiro ir hacia un fin en particular, ser solamente por el hecho de ser,vivir solamente por el hecho de vivir. Sin nada a cuestas, sin elpeso del pasado o del futuro, la presencia del ahora es el hechode la libertad. No hay nada que buscar para el hallazgo de latotalidad, entonces, el buscador comprende que él mismo era elesfuerzo de la búsqueda, la energía que miraba constantementehacia fuera en busca de algo se estabiliza en sí misma al verclaramente el motivo, la razón, de su búsqueda: uno mismo. Yen esa toma de conciencia, natural y espontánea, uno ya haencontrado lo que buscaba y queda, por tanto, liberado de todabúsqueda. 32

    • LUZ DE LA CONCIENCIAMeditar es encender la luz de la conciencia, arribar a laclaridad del ser y a la verdad de aquello que somos. Accedemosal principio de todo, al origen y a la esencia de la vida. Cadainstante de meditación es el comienzo del comenzar, lacontemplación del aire en el alma, del aire en el ahora, delamor. Meditar significa un fundirse en el espacio de latotalidad, en la gracia de lo amplio, en la gracia de lo eterno. Loque acontece no puede narrarse ni describirse por medio dellenguaje; acontece un océano sin tiempo, una dicha profundabañada por el aroma de lo cierto. Tiene lugar el encuentro, elregreso al hogar verdadero. Tiene lugar la entrega al Ser, elofrecimiento de la parte a su todo inconmensurable, donde elalma -en su realidad de unión inseparable- es el origen sin finde la bienaventuranza, la compasión y la felicidad que devienede Ser Uno con la luz de la conciencia y el amor.SER CONSCIENTERefleja este instante todo lo que ha de ser, la realidad más puray única. Todo lo que eres está aquí frente a ti, obsérvalo conlibertad espontánea, sin aferrarte a nada, sin lucha, entregado alo que sucede. Eso es ser consciente, estar en ti, en lo que sucede ahora. Laconciencia se expresa a cada momento y tú eres el testigosilencioso que vive en ella, libre de juicios, abierto a suacontecer. Cada instante en que eres consciente toda tu energíavital se vuelve creativa e inteligente, es una con la vida. La inteligencia espiritual consiste en vivir completamentela dicha de tu ser, aquí y ahora, en la libertad regalada queaflora contigo inocentemente. Deja pasar aquello que te saca delespacio infinito de la presencia atenta y verás cómo regresas atu hogar, a lo que es, a este instante de libertad sin fin mecidopor la desnuda conciencia del ser. 33

    • IDENTIDAD Y REALIZACIÓNLos procesos mentales no representan lo que somos, sonúnicamente manifestaciones temporales, impermanentes. Todaidentificación, toda realidad concebida como algo que delimito,supone una ficción para la identidad, pues la identidad seidentifica en su “desidentificación”, es cuando gana suverdadero nombre, el nombre sin nombre, no coartado, norestringido, el nombre que todo lo nombra, la voz que a todaluz da voz, el sujeto que se mece mezclándose en la concienciapura e ilimitada, siendo ella, tal identidad en apertura, en todamanifestación que se presenta. ¿Qué sujeto no desea realizar tal liberación? Serlo todo sinobligarse a ser algo en concreto, ser eterno sin cargar con elpeso de la eternidad, ser uno y diverso y libre, libre solamente,para andar en el constante encuentro de su libertad. Pues sitodo fuera ganado, si algo hubiera que ganar, tendría que haberun final cuando lo ganado es conquistado, pero todo trasciendeesa línea, cuando la búsqueda es el camino y el camino es lameta misma. Cuando la realización está siempre aquí mismo, alpermitirse ser uno en todo y con todo, el ahora entonces seunifica con la eternidad.FLUIRDejarse llevar por la vida es un aspecto fundamental que estáquedando muy relegado en nuestro modo de vida actual.Acostumbrados a pensar que somos los hacedores de todo, asentirnos responsables de lo que hacemos, de los resultados,vivimos continuamente en una situación de profundainestabilidad, a expensas de los efectos exteriores, los cualesmotivan o desmotivan nuestro comportamiento ulterior. Vivirpara el mañana equivale a abandonar lo que ahora somos, quees todo lo que en verdad podemos ser. La realización siemprees presente. Siempre está aquí, desplegada y visible. 34

    • Vivir dejándose llevar no supone dejar de hacer sinocomprender que todo lo que sucede ocurre porque ha de serasí, es decir, porque la vida, en su fluir natural, nos va llevandoa donde ha de ir. Mediante una actitud tranquila, deobservadores de nosotros mismos, nos desidentificamos deaquello que afecta al ego, trascendiendo la ilusión de lo que nosomos y entrando en un espacio de libertad interior, fluida yespontánea, donde no hace falta ser algo en concreto para ser,pues libres de elegir, de dividirnos, estamos abiertos a la graciadel presente, el cual nos da todo sin pedir nada a cambio. Nollevamos ni arrastramos a la vida, somos llevamos por ella. Estaes la semilla de una libertad capaz de crecer por sí sola, puestoda semilla lleva inserta la conciencia de crecer, madurar, darfrutos. La tranquilidad es el resultado de una mente liberada, queno es afectada por las circunstancias exteriores. Cuando latranquilidad es la base firme, hagamos lo que hagamos, pase loque pase, nada nos puede afectar, nada puede modificar eseestado íntimo de ánimo dichoso. En ningún modo hablamos deun estado superficial, prefabricado, sino de una desembocadurahacia lo que somos, hacia ese océano pleno y pacífico que es elencuentro con el Ser. Ahí ya todo es, somos, efectivamente elTodo, y esa conciencia, la nuestra propia, tal llegada al origenque siempre nos ha acompañado, supone un reencuentrofundamental con la raíz básica del árbol de la vida, aquel quecrece y da frutos por sí solo, por el mero hecho de estar vivo,enraizado a su fuente. Esta es la dicha que nos es dada,tranquilidad genuina, felicidad suprema de la conciencia de ser.Esta es la dicha total del ser consciente. Del sentirse vivo y unocon la Vida plena. 35

    • INTUICIÓN DEL SERHay un cambio profundo en el paso de una atencióncontrolada a una atención espontánea, no sujeta, expandida. Enlos Yoga Sutras, Patanjali formula la posibilidad delconocimiento liberador (tarakajnana) mediante un destello deluz sapiente (pratibah), a través del conocimiento intuitivo.Supone un estado que trasciende los demás, en el que laconcentración (dharana), la meditación (dhyana) y lainteriorización (samadhi) a partir de su dominio completo(samyama) conducen a un conocimiento de todo en conjunto(sarva), que deviene espontáneo y que medita –por tanto- enatman, el sí mismo, en la verdad plena de vivir “lo que es”. “Apartir de ese destello iluminador [pratibah] el yogui lo conocetodo [esto es, al atman]”, señala Vyasa. Pues atman significa yopor encima del ego, conciencia del Sí mismo, no identificacióncon la individualidad que el yo ilusiona, sino experiencia en símisma, observación entregada y fundida con lo observado. Sin duda que puede el ser entregarse a su consciencia, enesa verdad tan relajante, tan interna. En la respiración seexperimenta tal absoluto. Afirmó Kabir en absorción mística:“Dios es el aliento de todo lo que respiro”. La respiración serealiza a sí misma en un néctar de presencia, de auténtico ser nocondicionado. Ya no queda nada por controlar, nunca hubo porqué controlar nada, la realización meditativa es profundalibertad: profundo hallazgo de la integración de las partes, de launidad. En la exhalación -tras todo el conocimiento adquirido,tras toda la vida y experiencia adquirida- solamente hay laexhalación misma, purificación que guía al vacío a su origen; yluego de vuelta al nacimiento, la renovación, tras el encuentroprevio con lo no nacido. Leemos en el Tao Te King: “Mantentevacío, y serás llenado”, en esa redentora experiencia de soltar,de relajar la mente de sus mareas, sucede que todo se reanima yvibra y amanece. Hay que repetirlo nuevamente: el ser nuncaha nacido ni nunca morirá, siempre lo supimos. 36

    • LA ASPIRACIÓN AL DESPERTAR Por rebeldía, apagué la luz de mi casa, pero tu cielo me ha sorprendido con sus estrellas. R. TagoreLa desesperanza, el canto del vacío, esa noche oscura dondeluchar contra la vida sin mirar a la vida misma, ciegamente, conel dolor a cuestas de la soledad y la insatisfacción, requiere conseguridad de un momento de renovada conciencia, de claravisión de las cosas, no en el tumulto del deseo o de las palabras,sino en el silencio cálido que surge al acercar la vista al corazónsiempre naciente. La enseñanza espiritual, ese dharma o ley quenos muestra las cosas tal como son, seLa esconde a veces entresombras y trabadas ilusiones, pero no deja de acompañarnos elacontecimiento de la verdad espiritual: aquella que nos llena deeternidad, que supera la limitación mente-cuerpo y se enfoca enel sabor nuevo que todo instante celebra. No hay verdadpermanente, la verdad se descubre en cada llamarada deatención a “lo que es”. El dharma siempre es incondicionado, permanecevibrando y transformándose en todos los objetos de laexperiencia y más allá de ella. Imprime el frescor delnacimiento espontáneo, libre, por nada limitado, de lacomprensión verdadera. La práctica de la Vía, del Dharma,como afirmó Dogen: “es simple y sencilla”. Tanto, comoobservar la lluvia cuando llueve o el canto de los pájaroscuando cantan. En la contemplación de la naturaleza brota elverdadero dharma a cada segundo, cuando la atención seintegra con ella. Ahí todo es un continuo nacer, continuarenovación. Lo que afuera acontece –como dentro de nosotros-es el Sí mismo en perfecta unión. Observar, estar ahí donde lavida está, es despertar. La aspiración al despertar nos conduce aél, así como la aspiración de dar un paso nos conduce acaminar. Más allá de este mundo impermanente está la 37

    • Conciencia intocada y pura, el océano del Sí mismo, que nosintegra en todo desde la claridad del sereno asombro,ecuánime, discerniente; y desde su paz dichosa, completa,rebosada y rebosante.LA LUZ DEL SILENCIOHay instantes en los que el silencio se instala en nosotros –obien nos instalamos nosotros en él- y todo se aquieta y fluye enese reposo completo cuya palpitación se iguala con la presenciainterior; y también con lo que afuera acontece. En un profundodescanso atento se hace idóneo adentrarnos en los silenciosocultos que sacan su luz pacificadora, mostrando a la mente elinfinito latente de su maravilla. Sólo es necesaria la intención para encontrar ese gran cofrede sorpresas que la calma interior nos regala. Con sólo quereroír el silencio, éste se nos pone en frente de la percepción y nosenseña la grandeza de su misterio primordial. Nos despierta yaviva haciendo grande lo debilitado, y fuerte lo pequeño.“Cuando los pensamientos se disipan, el ser brilla por símismo”, declaró Ramana Maharshi, sabedor de esa alturavibrante e insondable que es habitar el Todo en ninguna parte,morando en la cavidad estática del alma conectada a su fuentedivina, siendo en el no ser para serlo todo en sincronía, enencadenado nacimiento constante. Allí todo es no nacido, verdad que no necesita serescuchada ni respondida, como cualquier llegada al hogar todoes reconocimiento íntimo, donde rebosa la presencia sabedorade sí misma, con plenitud amorosa, agradecida y por siemprerecompensada. No hay día que no se busque la felicidad nicamino más directo para llegar a ella que entrar en la moradaíntima de la conciencia silente y atenta. 38

    • SIENDO LO QUE EL SER ESEn la meditación el silencio aparece como realidad esencial enque nos ubicamos, pues lo sereno hace ahí morada y el serencuentra su reposo natural, sin sufrir los habituales reclamosde la mente. Es muy probable, si la paz interior no se haestabilizado aún, que surjan frecuentes distracciones. La actituda tomar en ese momento marcará el porvenir de los momentossiguientes. Si nos identificamos con la distracción -supongamos,un determinado pensamiento- nos iremos yendo -sin darnoscuenta- del estado meditativo; pero si observamos, indiferentesal pensamiento, el silencio como morada segura y pacífica, lamente podrá aquietarse de nuevo, hacerse trasparente para laconciencia: dejando el espacio abierto al presente calmo ysilencioso del Ser en su toda infinita presencia. No hay nada que buscar sino contemplar al Ser morandosilente alrededor nuestro y en la propia mente. Él está connosotros en todas partes, sólo hay que comprender que siempreha estado ahí y que nunca dejará de estarlo. Así que, ¿de quépreocuparse? Usted es el Ser que le acontece a cada instante y elsilencio es el espacio sagrado en donde surge pleno y radiante.No hay dualidad: ambos, usted y el Ser, son la misma cosa. Al comprenderlo, el velo desaparece y se muestra la rosatal cual es.CONCIENCIA DE AMORLas puertas de la conciencia se abren en el ahora infinito. Amores el fruto, amor fue la semilla. Esa energía total, que noscompleta y sentimos nos rodea abarcándolo todo, esexperimentada en la conciencia como puro amor, experienciamás allá de la experiencia, visión y comprensión de eso quesomos y que todo es. Amor en expansión unificado y universal. 39

    • NO HAY ILUSIÓN EN LA NO-MENTEAquello a lo que trates de aferrarte no será real, no te lo podrásllevar contigo, forma parte de la ilusión, del sueño del deseo.Tu vida sólo es este momento, a él pertenece, en él se asienta.Pero este momento no es nada que podamos adquirir, no tieneuna sustancia propia, su naturaleza es irse, siempre irse y nuncaquedarse. A ello se denomina en el budismo: impermanencia.Aferrarse a algo que se va constantemente sin duda es lógicoque provoque sufrimiento, pues tal aferramiento, como dijimos,es una ilusión, un deseo de pertenencia de algo que no existe,para alguien que tampoco existe: tu ego. Creer que eres alguien,un cuerpo y un nombre concreto también es erróneo, es el errorbásico. Este cuerpo no es de nadie. La mente dice que es suyo,que le pertenece, y el cuerpo sin embargo desde que nace seestá yendo, a pesar de que la mente intente atraparlo a travésdel pensamiento. ¿Y de quién es la mente? Si no hay cuerpo, sino hay nombre, ¿a quién llama la mente constantemente? Yalgo más importante, ¿dónde se encuentra la mente si el cuerpoque busca nunca es permanente? En ningún lugar, aparece ydesaparece sin dejar rastro. Si intentas observarla, callado,atento, ves que no está. Cuando la mente calla, la vida totalaflora. Cuando estás presente, la mente desaparece, ladistracción, lo dual, queda fuera, pues tú te haces uno con loque es, con lo que realmente está sucediendo. Al ver estodescubres lo impermanente, el río fluyendo constante, y conello lo eterno se manifiesta: la conciencia. El ser que siempre es,a pesar de todo cambio y sin ningún esfuerzo. Por eso se diceque el ser es perfecto, porque está siempre aquí y ahora, porquees lo que verdaderamente siempre eres. En el silencio, en la claridad del no-pensar, la mente estáausente, y con ella todas esas ideas insistentes de posesión yegoicidad. Ahí ves que todo es una ilusión. Ahí comprendesque aquello que eres trasciende todos los fenómenos quebuscan atrapar lo inaprensible, tu esencia propia, ya que esimposible llenar lo completo si no hay objeto alguno que llenar.Lo completo está siempre lleno, y para reconocerlo, para ser esocompleto, lo único que hay que hacer es dejar de buscarlo, de 40

    • intentar conquistarlo y de rellenarlo vanamente. Este hacerinclusive, es otra ilusión, pues dejar de buscar equivale a dejarde hacer, a no implicar a un ego que creemos ser para llevaralgo a cabo. Así, desposeído de todo intento de posesión, libre yvacío, eres conquistado por la verdad, cuando la maleza quedadespejada y miras directamente, sin medios, ni fines, niexpectativas, ni proyecciones, ni identificaciones, a la gracia quereside en este momento presente, sólo aquí, ahora y siempre.Más allá del tiempo, más allá de la mente. Aquello que miras yaquello que es visto son uno solo. La Unidad es inequívoca,inmediata. No es necesario seguir sumando cuando lo infinitoes principio y fin de todo instante. No es necesario seguirhablando cuando descubrimos que la verdad solo se manifiestasilenciosamente, es decir, en una mente silenciosa, es decir, enuna no-mente.¿QUIÉN SOY YO?“¿Quién soy yo?” Cada vez que hacemos esta preguntaconectamos con nosotros. Llegar a este conocimiento último, ala respuesta, no requiere de tiempo ni de espacio, no hace faltair a ningún lugar en concreto ni tampoco pasar por un largoproceso de días, meses o incluso años de aprendizaje. Lamaravillosa esencia del Ser es que está todo el tiempo contigo,que te acompaña y vive en ti a cada instante, a cada paso quedas. Ese ser que buscamos, esa verdad que indagamos paraliberarnos de nuestro dolor, preocupaciones y limitaciones, estádentro de nosotros, está más cerca de nosotros que nosotrosmismos. Y es, por esta razón, algo exclusivamente vivencial. Cuando hacemos esa pregunta: “¿Quién soy yo?”, puedeque la mente, siempre dispuesta a crear y resolver problemas, arecoger ideas, palabras, identidades… quiera responder, pero lamente aparece a ese mismo ser que ya lo es todo, como una olaaparece en el inmenso océano y no por ello esa ola es el océano.La entrada al ser es la apertura total a la conciencia, no requierede puerta pues nunca ha estado cerrada. Es la entrada a ese 41

    • vasto espacio sin límites cuyo sonido, cuyo sentido, essustanciado por el silencio. El silencio es la música del ser. Es aquello que expresa lalibertad en la paz de su canto; un canto capaz de hacernoshabitar el infinito. Preguntarse “¿quién soy yo?” es señalar laesencia nuestra, y esta esencia no deja ni por un segundo desusurrarnos la respuesta. Escucha, pues, con la luz del ser, esesilencio revelador donde desaparece el que pregunta, el queresponde, y donde sólo queda lo que es, la completa calma yquietud del silencio, del amor, de la dicha.SOBRE LA NATURALEZA DEL AMOREl verdadero amor no tiene fronteras, ni experimentaseparación alguna. El verdadero amor nada pide ni exige, puessolo se expresa como entrega, libertad y dicha plenas. Elverdadero amor es lo que queda cuando nos desprendemosincluso de nosotros mismos, del sentimiento de individualidad,que es el que crea separación y conflicto. Por eso el amor essinónimo de no-dualidad. No es un estado, pues para que hayaun estado alguien ha de estar ahí experimentando ese estado.¿Y quién está ahí cuando el amor es? Este amor esencial del quehablo desintegra todo átomo de individualidad. Amor es presencia plena, desapegada, en comunión con larealidad, en el aquí y ahora. Este tipo de amor sana siempre, esamor espiritual. El amor espiritual es la consecuencia de ladicha y de la paz en uno mismo, es decir, de un profundo yabsoluto amor propio, no en el sentido del ego sino amor haciala naturaleza real de uno: el ser, lo que nunca cambia, el gozoprofundo de la comprensión del Sí-mismo (lo Absoluto). Soloalguien que parte completo, que comprende su naturaleza real,que sabe que nunca ha estado separado ni le faltaba nada paraser, solo ese puede amar de una forma completa, porque todosu amor, su amor sin límites, ya va con él: y este amor jamás seagotará ni un ápice aunque no cese de derramarlo por doquierallá donde vaya. Esa es la naturaleza real del amor: tunaturaleza. Este amor sana. Es compasión, es un bálsamo para 42
 

    • la persona amada. Es lo mejor que podemos ofrecer de nosotrosmismos a los demás, porque es auténtico. El amor no nace ni muere. Por eso es eterno. No tiene niprincipio ni fin. Por eso es infinito. Está aquí, pero la mente (elego) no lo puede atrapar, al igual que uno no puede atrapar elvuelo de un pájaro: puede tomar al pájaro (el concepto), perono su vuelo, no la belleza de su libertad siendo. El apego es elesfuerzo por atrapar lo inaprensible. El desapego essimplemente el fluir en la expresión de la realidad: aquí yahora. Ligero, sin artificios, sin cargar a tus espaldas el peso delas piedras que vas recogiendo en tu camino. Eres libre. Paravolar y planear por el cielo de tu felicidad has de liberarte detodo lo que llevas cargando a tus espaldas. Para volar has dearrojar todo temor, viendo que todo lo que eres es aquí y ahoray que este instante -siempre pacífico y directo- es la completaexpresión que tienes ante ti de tu naturaleza. Así pues, "ama yhaz lo que quieras", porque cuando todo lo que haces es hechocon amor, eso siempre es verdadero y puro, natural.UNA DICHA RADIANTE DE SERLa vida, en su canto dichoso, proclama la verdad a cadainstante. Más directo que el instante incluso es el ahora, esteaquí sin tiempo y de realidad total e inigualable. Ya eres todo.Tú eres la paz. Tú estás aquí antes que la mente y el mundo.Eres el testigo que todo lo presencia, testigo silente einamovible que es paz perpetua, conciencia desnuda, rebosantereposo de amor y luz. Abraza esta dicha, la dicha de Ser lo que eternamentenunca has dejado de Ser. La verdad nunca puede ser borradapor las apariencias, la verdad siempre resplandece. Sólo hayque mirar adentro, desde el corazón, desde el amor que confíaen su Ser, en su pálpito natural, en su sentido íntimo, para verlo que Somos, lo evidente. Qué gran paz es esa: amar al amor, a ti mismo, a tu Ser.¿Cómo no abrazar la totalidad? ¿Cómo no escuchar esa canciónde amor que pronuncia constante tu nombre? ¿Cómo no 43

    • navegar por ese mar calmo que hace bailar al alma en serenooleaje de silencio? La dicha de ser te abraza siempre en la conciencia.Entrégate pues, sin reservas, a ella. Y encontrarás mucho amor,infinito amor, un amor que ama naturalmente, como un solradiante, derramando vida y luz ilimitadas.LA BÚSQUEDA ENCONTRADAEl corazón siente en profundidad el baile de su dicha, el íntimoresplandor de la respiración, del ser palpitando en cada fibra desentimiento, en cada infinitud silente del armónico sentir. Todoen el cuerpo se hace uno, integrado, unívoco, resoplando laenergía de la conciencia tranquila y reposada. El cuerpo ya noes de nadie, la entidad individual se ha fundido en sus adentrossin tiempo y sin espacio, se ha evaporado en la inmensidad dela verdad callada, desvelada, aclarada en la cristalina estanciade un no-lugar que comprende todos los lugares y tiempos,todos los destinos y estancias, todos los sueños y realidades. Elsonido del corazón brilla en el silencio; el Todo está aquí,abrazando, entregando y entregándose, cobijando al Ser. La palabra, la vibración sagrada de la invocación, de labúsqueda de lo que eres, de la llamada genuina a tu interiorperpetuo y deslumbrante, se acalla y penetra, sin voz, sinsombra, sin apariencias… ya liberada, calma y completa,enamorada de la eterna bienvenida a la dicha de tu Ser, a loprofundo de lo profundo, al inenarrable sendero del despertar.El sendero es el ahora. Todo saber se revela desde el másdesbordante no-saber. El espíritu se ve, iluminándose. Es ya suamor encontrado, el matrimonio sagrado. Y en el misterio de sualegría primigenia e inocente, el espíritu se reconoce, sonríe ycomprende, en lo hermoso de su quietud infinita yomnipresente, que siempre fue lo que es. 44

    • LA BÚSQUEDA ES EL ENCUENTROLa búsqueda es el encuentro. Si nos movemos hacia labúsqueda posponemos el encuentro, pero al mirarlo cara a caraya estamos en él. En todo hecho espiritual ocurre esto, tiempo yespacio desaparecen y todo se desprende en la inmediatez. Lavelocidad de la luz al cuadrado se queda incluso corta paradefinir esta inmediatez. Por eso se dice que “el buscador es lobuscado”, la búsqueda es el hecho completo sin necesidad deproyección, es la realidad clara que podemos presenciar. Nohay objetivo ni meta en el ser que se vive intensamente,constantemente. La plenitud es vivida en su esplendor. Labúsqueda está aquí, en el mismo sentir del ser que se busca, enla atención plena al hecho vital. La pregunta “¿Quién soy?”conlleva una sensibilidad intrínseca hacia el hecho vital. Tras cada palabra, tras cada pregunta queda un silencio.Es el pensamiento el que desea responder y romper ese silencioimaginando una realidad paralela llamada lenguaje. Pero trascada pensamiento también hay un silencio. Justo tras lapregunta, palabra y pensamiento enmudecen por un instante:pues reside ahí la energía que los enciende. Esa es la vacuidadprimordial de todo proceso: el ahora al que adentrarnos para irhacia dentro, para revelar al ser desde su desnuda identidad,desde su incognoscible realidad, siempre presente aunque no lanotemos. Al darnos cuenta del pensamiento éste se detiene yeso nos devuelve al presente, desde el reconocimiento delpensar (la observación) a la quietud observante. Podemosentrar en ese estado sin estado, y en verdad no hay que entrarporque supone la presencia misma. Podemos acceder a esabúsqueda sin buscador, donde solamente lo buscado sinnombre se nos presenta; y he ahí que todo ya es encuentropleno. 45

    • YA VIVES EN EL PARAÍSOEste instante es tu morada. Si buscas el paraíso, míralo aquí, eneste preciso momento. No puede estar en otro lugar, no es unconcepto, ni una idea, ni una visión proyectada. El únicoespacio que representa el paraíso vive en tu corazón, latecontigo en el ahora. Este instante de búsqueda es también elfinal de la misma, este instante significa completamente el lugardel hallazgo, la entrada perpetua al espacio interior, real yvisible, de tu paraíso más certero: la conciencia. Darse cuenta deque hay un buscador que desea llegar a la meta suprema, a lailuminación, a la liberación de todo sufrimiento, es darse cuentade la esencia misma del ego (o, mejor dicho, de su falta deesencia propia: siempre cambiante, impermanente), es darsecuenta de que hay una mente llena de energía indagandocontinuamente para sí, buscándose, llamándose; y por encimade ella, de la mente, del ego limitador, estás Tú, la esencia real einfinita de todo, el testigo puro y silente, que observa lamanifestación de la vida. Ese testigo, esa conciencia, es lafelicidad misma, el paraíso, el espacio eterno de la verdad. Fijatu atención ahí, en el que ve, en el que observa, en el que Es. Ese que es, en su ser ya está completo, ese que es nonecesita de nada, pues ya es todo. "Yo soy, yo soy, yo soy...",repítelo cuantas veces quieras, date cuenta de ello, date cuentade que eres, y sé, sé, sé... Tu vida será pura dicha, auténticaeternidad, porque habrás conocido tu paraíso, en el quesiempre has estado, en el que siempre serás lo que eres. Unavez que estés ahí, la búsqueda será también una ilusión, ya notendrá lugar, porque vivirás en un total encuentro contigomismo. Recuérdalo, ese paraíso sólo podrás verlo aquí y ahora:porque eres Tú. 46

    • SUPRACONSCIENCIATodavía más allá de todo está el Todo, infinito e inabordable,fuente de aquello posible e imposible, mundo que nace a cadainstante colmando de posibilidades al ser. En la contingenciagozosa, nada tiene su opuesto, no hay elección que nos limite nilleve la atención al conflicto. Cuando ponemos la mente endirección a la fuente primordial, al Todo que concilia en sucalma y refulge en su acontecer de vida plena, la continuidad seconcentra en un eterno presente. Comienza diciéndonos elAtma Puya Upanishad: “Meditación es la constantecontemplación de Eso”. Esa contemplación no se puedenombrar, porque quedaría limitada. La verdad plena es dichasin segundo, reconocimiento de todo lo que es e intuición deesa grandeza inabordable que baña de cognición lo infinito.Verdad sagrada que sobreviene de todo nacimiento, de cadarespiración, de cada aliento de conciencia. Apuntó Sri Aurobindo que “la conciencia delPurushottama [el más alto espíritu] es la conciencia del SerSupremo y el hombre puede vivir en ella mediante la pérdidade su ego y la realización de su esencia verdadera”. Esto es laconciencia de Brahman, siempre hemos sido esa conciencia,estamos hechos de ella y empezar a comprenderla sintonizanuestra voluntad con la Voluntad Suprema. He aquí la entregagratificante, la voluntad limpia de aspiraciones egoicas, lacomprensión del que ya no necesita saber para ser sino paraseguir siendo lo que es. Eso es la realización del Ser, el caminoen la continua sintonía de la verdad, la intuición del susurro deBrahman, la apertura a la totalidad que nos pertenece, porquellegar a ella significa haber regresado a casa. Perder el ego significa ganarse a uno mismo. Sin condiciónalguna, sin ausencia de nada, pura completitud, auténticaliberación que nos lleva a la paz creativa de la autoconsciencia.Sin conflicto ni esfuerzo alguno, cuando el ser se instala en susiempre naciente eternidad ya todo es y nunca más podrá dejarde ser. Y esa certeza nos llena de una paz que no conoce límites. 47

    • LA FELICIDAD ES LIBERTADToda persona quiere liberarse del sufrimiento, lo que tambiénse llama alcanzar la felicidad. En el deseo la visión de esaverdad se turbia con la ilusión de un futurible que atisbamoscomo aquello que nos aliviaría de esa carencia vital que pareceposeer nuestro presente y nos proyecta hacia una especie deparaíso perdido que nos completase. Sin embargo, todo lo queanhelamos puede obtenerse en el presente, cuando, aunqueparezca paradójico, dejamos de anhelar. Pero, no hay nada máslógico que eso. Porque el anhelo más puro del ser es aquel queno tiene proyección alguna en tiempo y espacio. Su anhelo es suser y su ser está consigo, siempre presente, acompañándole. Desear es olvidarse a uno mismo. Amar es recordarse,hallar al ser en sincronía con el mundo. Desear y amar son,ineludiblemente, antagónicos. Epicuro dijo: “Si quieres hacerfeliz a alguien, no incrementes sus riquezas, reduce sus deseos”.Ese es el gran principio de la sabiduría. El único motor quepuede incrementar la dicha a través de su virtuosodesprendimiento. Como afirmara el Maestro Eckart: “Quienquiera ser sereno y puro sólo necesita una cosa:desprendimiento”. Esta doctrina choca de frente con los idealesmaterialistas que reinan nuestra sociedad. Resulta difícil decomprender porque se expresa en una lengua distinta a la quenuestra civilización contemporánea gusta de hablar. Si lopensamos bien, cualquier acto humano desea proyectarse, y ensu afán, pugna con la realidad neutra que nada necesita para sucontinuidad salvo la naturaleza que la salvaguarda e impregnade evolución. Una frase de Krishnamurti puede tocar la fibrasensible del ego occidental: “La libertad es el cese absoluto dellegar a ser algo”. Estas palabras son capaces de romper muchosesquemas pero también, en consecuencia, y ese es su sentido,envolvernos en la calma sencilla de la verdad que revela.Siendo lo que somos, en este momento, serenos en el presenteque nos manifiesta, la libertad es todo cuanto vemos. En lamirada interior de esta verdad se halla la respuesta. En el amorconsecuente de esta deducción, aquel que lo da todo sabiendo 48

    • que no necesita nada para que su ofrenda le llene de gozo. Esoes la felicidad, reconocer en este momento, la inmensamaravilla de lo que somos.EL MEDITADOREl meditador sabe que en el fondo de su alma se encuentra unsilencio; y también conoce –y se le desvela- la sílaba sagrada delcomienzo, aquella que se abre a la conciencia y surca los maresde la quietud, entrelazando su ánimo con la dicha serena y elamor. El corazón del meditador late en apertura al ahora, seunifica en un saber que todo lo contiene, de donde nace todo loposible: el espacio infinito del ser intensamente observado, lasaguas cristalinas de la visión interior reposando en la regiónflotante de lo etéreo, de lo inabarcable, de lo intangible… dondeafloran la luz y los fenómenos que sueñan soñarse a través desu lúcida vigilia. Y reconoce en el silencio a esa luz misma queda forma al mundo, al sol y a sus sonoros amaneceres enexpansión. El meditador despierta a la luz del ser y caminajunto a ella, hallando las formas nacientes que dan vida al ritmodel mundo, siendo testigo de ello, como aire que se suspira a símismo y vuela libre en su eterna dimensión de espaciofluyente, de tiempo abierto al sin fin de su ahora, siendoconsciencia asentada en su gozo de clara bienaventuranza. 49

    • EL BELLO MISTERIO DE LA MEDITACIÓN Tú no eres el reflejo, pero el reflejo eres tú. Maestro Tozan (Hokyo Zan Mai)Ni siquiera la forma que observamos de nosotros, tan íntimacomo hermosa, es el reflejo completo de lo que somos. Muchomás supone lo que nos brinda la realidad interior. Tanto, quecaptar apenas en algo su intensidad nos eleva al momento sintiempo, sin mácula, del despertar. Todo lo observado es lo quesomos. Y esa aprehensión se trasluce en el desapego hacia elfenómeno maravilloso. Mucho más es lo que brinda vivir en laestela del estar siendo, sin nada que tomar como nuestro y, enconsecuencia, sin nada que nos cueste dejar. La meditación porello, es indescriptible, porque en ella hay un nacimientoconstante, donde la admiración del descubrimiento propio, dela grandeza del corazón que se deslumbra y emociona con el serque le respira, y la fluidez de esta respiración que se deja ir y nose aferra a engrandecer o ilusionar lo vivido, forman lasimbiosis de una perfección entregada al instante que, gozosa ygenerosamente, dejamos marchar hacia un regreso queenvuelve. El meditar, como comprendió el maestro Tozan, “esinocente y misterioso, ni siquiera pertenece a la ilusión o alsatori [iluminación]”. Tan íntimo como no nuestro, así es elregalo que nos enseña la conciencia atenta a su misterio. Unvendaval de libertad que acoge al espíritu y lo serena,conduciéndolo al centro de su infinitud.LA FUENTE DEL SERHay una vivencia del yo que implica saberse consciencia, quetrasciende lo ordinario. En la búsqueda de uno mismo, en esecamino necesario en la vida basado en la experiencia vital, en 50

    • una comprensión de la misma, en un aprendizaje que reclamatenerse en cuenta, hay un eco del ser que nos guía laexperiencia de búsqueda. Así, puesta la atención en nosotros,con la motivación encendida, enfocada en el ser que se nosmuestra cada vez más tangible y directo, comenzamos aobservar lo que nuestros ojos, antes, eran incapaces de ver. Lavisión extiende su alcance, el paisaje se enriquece de matices yelementos antes no percibidos, el camino se tornafructuosamente transitable, la perspectiva que averiguamosllama al caminante, le invita al viaje y lo llena en su transcursocon la vivencia plena del descubrimiento. Una vivencia nueva, donde el instante renueva lo vivido,como un soplo de aire fresco, subraya la libertad que solicita elalma para expresar su verdad. Todo momento puede ser algonuevo, no hacen falta grandes cambios aparentes, pues el viajeinterior puede surcar lo infinito con una sola inspiraciónconsciente, con un destello espontáneo de intuición espiritual,con una realidad que nos avisa de lo eterno. No hace faltaconvencernos ni que nos convenzan de esta verdad. La verdad,sólo es real para quien la sabe (para quien conoce su sabor).Para quien la recuerda, para quien comprende que no hayolvido que la empañe a partir de entonces. Encontrar la verdadsignifica haber llegado a la fuente; y entonces ya siemprepodremos beber de ella.LA PAZ DEL SILENCIOEl sabio no trata de llegar a ninguna conclusión, a ningunacomprensión intelectual sobre la vida, sino que únicamentevive de lleno el misterio de ser, sabe que no es cuestióndesvelarlo y por ello solo mora de forma espontánea en él. Élmismo es ese misterio, experimentando eso ya se conoce porsiempre: pues vive lo que él mismo es. En el silencio apareceese misterio, ahí nada lucha con nada, sólo queda paz eterna,unión total sin dualidad alguna. Cualquier aparente dualidadse disuelve en comunión serena con el silencio. Cuando ya no 51
 

    • queda nada por hacer, comenzamos a ser. Ahora mismo puedeser el momento apropiado para ello. Todo momento presenciado vivamente llama a la quietuden el abrazo hondo del silencio, en la mirada contemplativa quese funde en las cosas; siendo ellas mismas -prodigio presente- larespiración del ritmo natural del mundo y sus instantes. No hayseparación en el ser, todo aparece por sí mismo y su acontecerse funde en la visión no-dual. No hay lucha mental, ningúnconflicto ni anhelo alguno, pues todas cosas siempre han sido yson lo que son, sin nada que añadir o quitar. Cuando el sujeto,la identidad individual que prefigura la separación, estáausente, no hay objeto al que agarrarse y tiene lugar la libertadtotal, la unidad, la no-dualidad. La paz del silencio es un vastoocéano cuya esencia palpita en el corazón del ser, en la luzbrillante de la conciencia.DIOS ES AMOREl amor nos lleva hacia nosotros mismos, es la fuente denuestro corazón y de nuestro ser, en él está todo, todo aquelloque somos, todo aquello que vive en la conciencia nuestra.Somos algo que trasciende formas, nombres, tiempo, espacio...Nuestro corazón es una partícula de lo infinito y a su vez estodo lo infinito, pues ni siquiera lo infinito puede dividirse, nisiquiera una partícula es menos que su todo. Ahí dentro, ennosotros, en la conciencia, está contenido el universo. Dios estáahí, en el ser que late interiormente, al que estamos conectados,unidos, en comunión con una misma dimensión total y eterna.En conexión con Él, el amor y la paz brillan como la luz del sol.Nosotros somos esa luz que ilumina el mundo: la vida, la luzdel amor. Ama tu vida, ama lo que eres y el mundo en quevives ahora, todo eso es Dios, y entonces, allí donde pongas tuamor nunca habrá error, siempre estarás viéndolo a Él,amándolo a Él, amándote a Ti. 52

    • LA PUERTA HACIA TITodos los problemas son del ego. Vienen al identificarse conellos, al pensar que esos problemas nos pertenecen. Pero,¿quién es el que se identifica? Si indagamos en ello,descubrimos que no hay nadie allí, que el ego se llama a símismo, pero no hay nadie que lo llame. Viendo que todoaquello que llega no es nuestro, que son solamente fenómenoscambiantes y sin sustancia alguna, la libertad empieza a tenerlugar. Una libertad que se experimenta al dejarse ser, al soltarlos lazos de la búsqueda de identidad y de sentido. Abandonarla búsqueda supone la resolución natural del comprender queésta no puede ser un deseo de ganar algo, de poseer unaverdad, sino, al contrario, el hallazgo de la profunda liberaciónde la necesidad de adquirir algo para ser. Al perder todo lo que es del ego, ganamos todo lo queverdaderamente es. Esta ganancia, y no es paradoja, sucede enel despojamiento. Toda necesidad de adquisición, es el ego.Saber que no hay nada que ganar o perder, que somos siemprelo completo, el océano de la conciencia, el todo en vez de laparte, es ver que al ser lo que somos trascendemos cualesquieralimitaciones por medio de la conciencia integradora de launidad total. No hay un sendero para ello. Tú eres la puerta deentrada y esa puerta al hogar del ser se abre a ti mismo. Tuhogar siempre está contigo, en el corazón, en tu interiorsagrado.LIBERTAD INTERIOR¿Puede el hombre sentirse libre interiormente? ¿No padecerconstantemente la censura de las circunstancias exteriores, delas creencias y prejuicios, de las normas impuestas explícita eimplícitamente? ¿Puede una persona sentirse libre en estasociedad? La respuesta se atisba contradictoria porque aprimera vista parece que no depende de nosotros. Parece quedepende más de las circunstancias del entorno que de uno 53

    • mismo. Pero la libertad no es algo que pueda verse o tocarse,sino que opera en el interior, conformando nuestros actos ypensamientos, haciéndolos que surjan espontáneos o por elcontrario coartados, cohibidos. De nosotros depende que el próximo acto que arrojemosal mundo surja de verdad, del interior del ser, o salga yafrustrado, reprimido. Es posible que eso lo hayamos aprendido,que la sociedad nos imponga veladamente la autocensuranecesaria para una convivencia preestablecida. Las condicionesson tan sutiles que apenas podemos darnos cuenta de lascadenas que nos sujetan. Sin embargo, sí que depende denosotros el darnos cuenta de ello, el no acostumbrarnos alsilencio impuesto y preservar esa parcela interior que nada ninadie pueda tocar, que es la libertad interior. Si la cuidamos, siadvertimos su valor, si crecemos en ella y por ella, veremos quebrotará espontáneamente, al unísono con nuestros actos, connuestros pensamientos y emociones. Entonces comienza latransformación, el acto creativo del ser reconciliándose con sunaturaleza esencial.LO QUE EL AHORA NOS REVELAAlgo nace en el ser, en lo más profundo, que revela todas lascosas. Cuando miramos dentro de nosotros, sin temor a lo quepodamos encontrar (o sabiendo que no hay por qué evitar esetemor naciente), totalmente abiertos y receptivos a esa miradasincera, se produce una conexión puramente esclarecedora, laconexión con lo que siempre fuimos, mediante el solo observar,sin interpretar o seleccionar lo que miramos, nada más queatentos a lo que pasa en nosotros en ese momento tan real quees el ahora. Pues lo real somos nosotros, ése que siempre ve,que siempre ha sido el veedor y que se descubre una y otra vezen el ahora como la misma cosa, intocada y sin tiempo. En el ahora, la vida ilimitada y pura del ser se confirma, seve siendo, aparece, y nosotros en ella, de nosotros a ella, conella, en un único suceso de ‘presencia’. Lo profundo en el ser 54

    • puede revelarse en una especie de instante eterno, en una formade espacio que no necesita del tiempo cuando hay laobservación espiritual. Lo interior está aquí, tal que el corazón,latiendo y presente como raíz del vivir, del sentir, del ser. Ypara mirar en lo interior sólo se requiere mirarse a uno mismotal y como se es: en la observación directa y sin dirección que elahora desnuda y eterniza.MÁS ALLÁ DEL PENSAMIENTO ESTÁ EL SER La muerte es un sueño en el que la individualidad se olvida; todo el resto del ser tiene su despertar, o, mejor, no cesa de estar despierto. Arthur SchopenhauerCuando vemos la vida con los ojos del pensamiento creamosuna historia, nos unimos a una cierta experiencia y surge unnuevo apego; mientras que en el silencio interior, en el cultivode la no-mente, uno renace en todo momento, con los ojos de laconciencia, en cada respiración, en cada instante de ser (y seconvierte en el Ser mismo, aquel que siempre ha sido y será,aquel que simplemente “es”). Uno se abre –de esta forma- a lonuevo –a lo no nacido- (a lo eterno), y se siente a sí mismoinéditamente, bañándose en el fresco ahora purificador; y es,nada más. En la constante sensación de “yo soy” la persona se vadespojando de su individualidad, de sus identificaciones,porque ve que lo que permanece es esa constante verdad,perciba lo que perciba, esté donde esté, sienta lo que sienta. Másallá de esos fenómenos, de esas apariencias de realidad,subyace la realidad última y primera, la sensación de ser. Esta,nos acompaña durante toda la vida. 55

    • ¿Y quién siente que “yo soy”? El testigo o la presencia deeso. El que nunca cambia, el que siempre ve al ser allá dondemire (pues se halla consigo mismo). Al identificarnos como algo separado de la Realidad Total,el individuo, que se ve a sí mismo diferente del resto,experimenta la egoicidad, lo que inevitablemente le trae elsufrimiento, que no es más que el deseo de plenitud. Ese olvidode nosotros como Esencia Primera, como verdad con todounificada, experimenta desde que nace el deseo de liberación detal sentimiento de separación (al igual que el río –separado delos demás ríos- camina hasta fundirse en su inmenso mar, alque llegan todos los ríos). El yo se busca a sí mismo y en ese buscar siempreencuentra algo más grande, pues es su naturaleza y su fuente laconciencia plena, un Yo oceánico capaz de acoger a la pequeñagota extraviada y de decirle: tú eres Yo, siempre lo fuiste. Más allá de la mente, la conciencia silente es ese océano encalma que da hogar al beatífico despertar del ser en toda suextensión. Con tan solo un simple darse cuenta de tanmagnánima esencia, estamos ahí, de repente, en ella, por elhecho mismo de que nunca estuvimos en otro sitio más que enese lugar del Todo. El lugar del no-lugar, el Sí mismo, laConsciencia; el “yo soy” experimentando de lleno su verbo eninfinitivo e infinito: Ser. 56

    • LA ILUMINACIÓNLa conciencia es el alma. En los Shiva Sutras podemos obtenerla realidad manifiesta de la naturaleza de Shiva, la divinidad.De nosotros mismos y de todo cuanto hay. Meditar en ellosignifica estar iluminado. Meditar es entrar en la iluminación ycuando el estado de meditación es constante la iluminación loes. Estar liberado en vida (jivan mukta) llena al alma de gozo ydeleite (abhoga). Es el estado más puro del alma y una vezinstalada ahí los conocidos estados ordinarios (vigilia, sueño,sueño profundo) quedan bañados de esta agua límpida deconocimiento. No es difícil. Solamente hace falta sensibilidad (apertura)para acceder a la belleza. El conocimiento supremo es la verdadúltima y primera. Así nos integramos en la conciencia de Shiva.En los Shiva Sutras (I, 5) leemos: “Udyamo bhairavah”. Lo quesignifica que un destello o elevación repentina se producecuando el Ser supremo nos envuelve. A partir de aquí ya todopuede ser elevación y destello sagrado. “Todos los fenómenosson el cuerpo”, “Drsyam sariram”, (Sh.S. I, 14). Externos ointernos, para el ser iluminado ya todo es Shiva. Dirá Sai Baba, despertándonos: “¡Este preciso momento esel momento! ¡El minuto que ha transcurrido está fuera devuestro alcance; así también, el minuto que se acerca, no esvuestro! Solamente aquel Jiva [Ser viviente] que se ha grabadoesta comprensión en su corazón puede fundirse con Shiva”. Site mantienes firme y constante en esta verdad sencilla yprofunda sin duda te hará libre. El conocimiento del ser(atmajñanam) se fundamenta en un claro discernimiento(viveka) acerca de la verdad del yo, no empañado por el ego,capaz de establecerse en su estado natural, en su fuenteoriginal, en su realidad suprema no condicionada derealización permanente. No inmóvil ni estéril sino tan viva ytan creativa como lo es, admirablemente, toda la Creación. Laconciencia es el alma. Y libre es, en sí misma, iluminada y enconstante revelación de incalculables verdades, colmando dedeleite su esplendor. ¡Qué puede impedir que no vivamos ya 57

    • esta dicha tan íntima! Absolutamente nada. El Todo estásiempre llamando a nuestra puerta. Abrámosla.EL AHORAEl presente es una nube que pasa. Así lo experimentó Buda, asípodemos experimentarlo nosotros cuando meditamos, es decir,cuando vivimos completamente en el ahora. Tal vez –enocasiones- la realidad se entrecruce con los sueños y elpensamiento desatienda la atención que la vida notifica. Perosiempre hay momento en que uno puede darse cuenta de ello,dejando de alimentar esa estancia paralela de los pensamientosinacabables, que consumen nuestra energía y nos separan de laconexión con la vivencia exacta de los objetos de la experiencia.Siempre hay un momento que representa un comienzo: elprincipio de la consciencia plena. Sin que el ego obstruya laexperiencia, donde el yo realmente pueda sentirse unido con loque es, dejando ya de lado la identificación con lo que quisieraser o con lo que deseara que aconteciese a su ser. Entonces –cuando el ser es vivido en la simultaneidad de su ahora- sehalla la plenitud, el equilibrio, la realización completa, esto es, ala que no le falta nada. ¿Qué le puede faltar al ser si siempre ha de ser completopor sí mismo para que realmente sea? Es su necesidadontológica. Y experimentarlo así supone la pruebaintransferible –acaso mística- de su existencia. Siempre está ahíel ser, si lo miramos fijamente en el interior. No le falta nada, esel punto infinito que brilla en el espíritu y que da vida alcorazón. Es un conocimiento vivido. Se vive en el ahora.Posiblemente la forma más bella y verídica de conocer. Tanbello que se difumina como un puñado de arena –en unossegundos- entre las manos. Hasta que volvemos a tomar otraporción de arena; y el ser se vuelve a hacer presente. Ahora. Esaes su magia, su misterio. Tan real y palpable como la vida, queno deja nunca de asombrarnos.
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    • LA META DIVINAHaber llegado. Ser en este momento todo lo que uno necesitapara ser. Frente a la meta divina anduvimos mucho tiempo,buscando aquí y allá, sin sentirnos nunca preparados del todo.Pero fue una ilusión nada más, la conciencia sabe que tiene lameta ahí enfrente. La mira… y ha entrado en ella, ha salido dela dualidad del querer conseguir aquello que no posee. Porque,definitivamente, no queda nada por poseer. En eldesprendimiento del ego se gana lo divino. Cuando la mente sedetiene, se libera de todos sus deseos exteriores y comprendeque lo tiene todo en su interior, que no queda nada poralcanzar, que el Todo es el brillo interno, el aire vivo que da luza la conciencia. Descubre a Dios en tu corazón y éste ya nunca dejará delatir.Cualquier geometría divina adolece de su eco superior.Cualquier intento de dar forma a lo informe e indefinible, esvano. Pero aún así podemos recibir la eclosión definitiva quenos informa de la grandeza ilimitada, hacernos uno en losmúltiples gestos del espíritu: señales vistas y sentidas en todo loque nos rodea. Y entonces, conocemos, con toda certeza, eldespertar a lo divino. Porque ya somos Eso y eso es ya Todo. Abrirse a la divinidad es ver lo divino en todas las cosas,ver así, a través de esa melodía, el fenómeno de vida tal comoes, sin apariencias. Para ello cualquier esfuerzo es inútil, al igualque si nos esforzamos en la calma o en el silencio. No hayesfuerzo en el desprendimiento, en la visión pura, entregada,directa. Sin otro hilo que el instante y la total atención puesta en él,tejemos la auténtica realidad con la materia divina, haciendo deesa tarea un nacimiento perenne, cuya tela forja el manto quecobija a nuestro espíritu. 59

    • LA LUZ DEL CORAZÓNVive unificado en ti. Lo externo no es más que un reflejo de lointerno, como la luna reflejada en el agua. Lo interno no es másque otro reflejo del gran Corazón, como el sol dando brillo eimagen a la luna. Por tanto, lo Uno, el Corazón, es la verdadque vive siempre en ti, la pura llama de conciencia del Ser,siempre brillando, siempre vibrante en el eterno instante. Todossomos Uno. Todo se clarifica al asentar el alma en su fuente, ensu claridad no-dual y unísona. Se desvela en la paz, en laquietud, en el silencio que no lucha con nada y que es con todohermandad y dicha. Tú ya eres todo lo que puedas estar buscando, el camino yla meta, la búsqueda y el hallazgo. Principio y fin parten yllegan a ti. El silencio conjuga en sinfonía a la vida en armonía,a la vida en ti, como sol interior irradiando sus destellos deconciencia unificadora; sol del corazón que late en amor, en ladicha presente que respiras, siendo ya y por siempre todo loque eres, luz de la verdad manifiesta en ti, en el corazóninfinito, eternamente uno, que todo lo contiene.LA VERDAD DEL AMORHay una verdad que sobrepasa todo sufrimiento, es el amor.Una verdad que supera los límites del ego: la libertad. Amor,paz, libertad… no son sólo palabras, ni mucho menos un sueño.Son una realidad. Palabras que nacieron del interior del serhumano y que ahí se encuentran todavía. Nunca se han ido nise irán porque forman parte de lo que somos. Es lo que –enefecto- somos. Estas palabras, estos sentimientos, se hacenreales cuando son vivenciados. Cuando juntos podemosentenderlos, mostrarlos y compartirlos. Comparte lo que eres y tu ser se reunirá con el Ser quetodos somos. La respuesta está dentro, no fuera, dentro seconfirma, tras la pregunta sincera y sin condiciones. Cuando nopedimos nada y es el amor quien nos mueve, entonces éste nosresponde. Nuestro propio ser es quien nos da la respuesta que 60

    • acaso nunca olvidamos del todo. Por eso la reconocemos,porque siempre se halló resguardada en nuestro interior.MEDITACIÓNMeditar es ser tú mismo, aquí y ahora. Al igual que la flor nohace nada por ser una flor -sencillamente lo es-, del mismomodo no requiere de ningún esfuerzo ser quien eres. ¡Quélibertad! En la meditación, al conectar contigo de un modonatural, floreces a cada segundo de conciencia, de forma plenay profunda.EN BUSCA DEL CONOCIMIENTOLa conciencia libre eventualmente asume ciertos desafíos. Merefiero al conocimiento de lo nuevo, al momento en que todaslas concepciones anteriores, esas verdades asentadas pasan atrasformarse, enriquecerse, integrarse con otras ideas que seinstalan en la visión interior de las cosas. Aceptar lo queconsideramos nos conviene, en beneficio nuestro y comoherramienta para trabajar en el beneficio de los demás, es unavirtud del criterio que también suele llamarse apertura,sabiduría o discernimiento. Comienza diciendo Aristóteles ensu Metafísica que “todos los hombres se empeñan pornaturaleza en conocer”. Y en ello estamos durante este caminode la vida. Conociendo lo que somos, lo que no somos, laverdad que palpita tras las apariencias. Observamos,desciframos, intuimos, valoramos, entendemos. Multitud de procesos se dan en la conciencia que vive lapulsión de su ritmo dinámico. Y solamente de nosotrosdepende tomar o no el fruto, más allá de la tentación, sino en elterritorio de la invitación amorosa y libre que es elconocimiento, la fructífera fuerza de la realidad colmada deverdad. En resonante proverbio expresó Antonio Machado que:“Nuestras horas son minutos cuando esperamos saber, y siglos 61

    • cuando sabemos lo que se puede aprender”. En laincertidumbre de aceptar la posibilidad del saber, en la certezade vislumbrar las cosas que podemos aprender, se enciendeuna llama viva de presente fértil cuya luz descubrimosascendente, inextinguible, precipitada de tesoros cercanos.Instados a saber, como dijera Borges, “lo que Dios sabe”, comoaquel cabalista que “al fin pronunció el Nombre que es laClave”, la vida cobija símbolos y cosmogonías que seducen anuestro intelecto, que potencian todas nuestras capacidades ynos invitan a buscar el conocimiento del por qué de las cosas,que es siempre el conocimiento de uno mismo, fractal del Todo.Y en ese sueño navegamos, despertando a cada instante.EL YO LIBRE DE IDENTIFICACIONESA menudo el yo vive en una continua percepción ilusoria de símismo. Allí donde hay identificación, hay ilusión. El mundo delos sentidos, de la memoria, del cuerpo que hace y deshace, fijauna biografía no real de lo que somos y de lo que no somos. Lalimitación está presente en toda identificación. Ese principio delego que en sánscrito se denomina “ahamkara”, literalmentesignifica “yo hago”. El yo toma la conciencia de hacedor de suobra vital, de su biografía. Todo ello puede producir ciertaansiedad, presión existencial, al pretender que cada actonuestro nos refleje tal y como queremos que sea. “Nada hagopor mí mismo”, leemos en la Bhagavad Gita. “Éste es el mundode los sentidos que juegan con los sentidos”. Maya, el velo de laverdad, la gran ilusión, siembra una sombra entre la realidad yquien la contempla. Para el sabio no hay separación. Lo visto,me guste o no, es lo que soy. Cualquier pensamiento, cualquiersabor, sentido, percepción, opinión, forma, surge de mí (merevela) y al tiempo nada tiene que ver conmigo, porque no hayidentificación. Sabio es quien ha comprendido. Quien observa el mundosin dualidad ni juicio constante. Todo es obra y reflejo del Uno.Todo está destinado a ser espacio del contemplar ecuánime y 62

    • no apegado, porque de esta manera la creación es libre ycontinuamente transformadora, se expande y renace, se inventay reinventa, sueña y despierta, ordena y reconoce su orden contoda la existencia. El Ser se encuentra a cada paso, no con suego, a quien no necesita para existir, sino con su totalidadcontinua, que vuela como el viento, siempre siendo viento perosin origen ni destino en que quedarse. El Ser se encuentrasiempre en aquello que nunca puede sujetarse, pero sípenetrarse mediante el bello atisbo de su infinitud creativa.Finalmente nos queda una hermosa y plena afirmación: "Yosoy". Todo atributo será solamente algo circunstancial, pero noesencial.MISTERIO INCESANTE DE SERLo que eres es siempre libre, incondicionado. Nunca ha nacido,es fresco, es un misterio que aparece ante nosotros. Y, ante elmisterio, queda la sorpresa mística, el abrazo y la rendiciónabsoluta a esa luz que te nombra silenciosamente, que palpitaen el amor, en el calor del ser, como raíz que brota de una tierrapura y virgen. Nada se puede decir del misterio gozoso de ser, pero seconoce, se siente, se saborea, se intuye y se escucha, secomprende, se ve, se huele y se respira... Es tu fragancia la queinspiras, a cada momento, naciendo, refrescándose,renovándose con la vida. Nunca ha nacido ni podrá morir aquello que es eterno,aquello que no pertenece al tiempo, sino a la realidad. Elmisterio hace amante del vivir a su testigo, amante hechizadopor el susurro íntimo de la luz siempre nueva del silenciocreativo, del surgir espontáneo sin segundo, sin tiempo, deamor avivado incesante. 63

    • NO DUALIDAD¿Quién soy yo? Yo soy el que observa y lo observado es lo quesoy. No hay separación, todo es conciencia. Asimismo, laconciencia no depende de lo observado ni del observador paraexistir, no se fundamenta en ello. Descansa sin mácula en laimperturbabilidad. Es su naturaleza ser libre: es la libertad; ensu intocada, atemporal y lúcida transparencia. No está atada aningún objeto concreto de la percepción, sino que es larevelación de la totalidad. Y esa apercepción es la del ser, la delinstante, de donde surge el fulgor de la conciencia ilimitada,aquí y ahora, en la conciencia de “Yo Soy”. ¿Y dónde se encuentra ese conciencia original, libre ycompleta? No hay que buscarla -el movimiento aquí no tienelugar- solamente hay que presenciarla, pues está aquí mismo,donde tú estás. Esa conciencia eres tú.NO HAY ESFUERZO EN LA MEDITACIÓNNo hay esfuerzo en la meditación. Al ver esto, la luz aparecesola. Sólo sé consciente de ti, respira, observa todo tu ser, déjatellevar, sencillamente, de forma natural, y todo llega. A vecessentimos que conocerse a uno mismo puede resultar una tareaardua y costosa, pero es precisamente todo lo contrario. Cuantomás impedimentos pone nuestra mente, más nos alejamos deesa sencilla realidad que consiste en establecerse únicamente enel ahora con todo el ser. No tenemos que hacer nada, la vidafunciona sola, hagamos o no hagamos lo que pensamos quetenemos que hacer, el hacer es sólo una ilusión que creemosrealizar, es la ilusión del ego, la de un ‘alguien’ que realiza. El ser siempre está ahí y observarlo, sentirlo, respirarlo, esya la mayor realización. Posiblemente somos muy exigentes, seespera una transformación radical, unas circunstanciascompletamente idóneas para lograr el anhelo de la felicidad,pero todo eso no es real: la única cosa idónea es que tú estéspresente en este momento, despierto en ti mismo y conscientede lo que sucede. Si eres consciente, eres libre; y si eres libre 64
 

    • nada te puede impedir ser lo que eres: ahora, aquí, en estepreciso momento.LA VISIÓN TOTALDijo el maestro zen Dogen que “nada se aparta ni se quedafuera del universo en este preciso momento”. El ahora es lo quese muestra siempre, lo demás son imágenes en el ahora. Estemomento nunca se fue ni hemos de esperarlo, pues, totalmentelimpio, trasparente, comprende todo comprender. Hablamos deun ‘comprender’ en su sentido más etimológico, como algo quede forma directa es atrapado (como el koan o acertijo que se nosdesvela espontáneamente, al abandonar el intento decomprender), que está ahí, tras el velo de la mente, la vista o losdemás sentidos y emociones vinculadas. Desde cualquier plano la visión es exacta si los ojos miranla verdad del instante que surge. Se habla entonces del correctomirar, de la visión o contemplación atenta. No hay otracomprensión que el comprender mismo de ‘lo que es’. Así, laflecha que lanza el arquero queda sujeta en el centro de ladiana, ‘comprende’ la diana y su atención va directa a ella.Desde el momento en que apunta con el arco y lanza la flecha,ya ha visto, ha ‘aprendido’ la dirección de su intención. No es elarco el que apunta, no es la flecha la que realiza la acción, es laquietud atenta del arquero la que exhala el movimiento certero.“Transforma tu cuerpo entero en visión, hazte mirada”, expresóel poeta místico Rumi. Entonces la distracción, el temor, elmundo ilusorio, no pueden tocarte, porque todos los sentidosestán puestos en la verdad que acontece, todo sirve a ello: alahora. El arquero es el arco, la flecha, la diana… y al mismotiempo no es ninguno de ellos, ni él mismo. Esa es la entrada enla vacuidad, el sendero del alma, la ‘nube del no-saber’ a la quese refirió aquel místico anónimo de hace muchos siglos. Lanube, siempre clara e impalpable, que recorre el cielo del Ser. 65

    • MÍSTICA Y MEDITACIÓNLa comprensión del Ser es sencilla. No es mental ni intelectual,aunque la mente o el intelecto acaso puedan atisbarlos, en suintento por ‘atrapar’ la esencia que resopla en torno a ellos, enla base misma de su existencia. Más allá de la comprensiónaparece la visión, cuando es abandonada la mirada mental ysurge la mirada total y unitiva. Se habla del ‘arrobamiento’místico al referirnos al conocimiento de lo aparentementeimposible de conocer, lo trascendente, lo divino. No hayconocimiento que pueda ser expresado con palabras cuando elconocer supera las dimensiones de su comprensión. Entoncessomos absorbidos por la vivencia ‘aniquiladora’, aquella queextingue el ‘ego’, el deseo de (yo) alcanzar algo, y somos,sencillamente, tomados, tocados, arrojados, por esa vivencia sinlímites que desborda de paz el río anegado de nuestras mentes,pareciendo un exceso incontrolable que se trasforma en infinitay conciliadora armonía. La experiencia mística no es una meta, no es un fin abuscar en la meditación, pues ésta quedaría desvinculada deuna búsqueda sincera y sin expectativas de por medio. Laexperiencia mística surge, aparece, cuando el yo es abandonadoy ‘algo que observa’ se encuentra de pronto frente al Ser, en elSer, sin saber cómo llegó hasta allí, lleno de gratitud y en laGracia morando, elevándose a las alturas de su felicidad, enuna dicha espontánea que le inunda de paz y amor. No es,como digo, una experiencia, ni otra cosa que probar. Llegacuando el Ser ve abiertas las puertas sinceras del alma que seentrega a su silente llamada. Es el samadhi, el nirvana, el satori,el arrobamiento, o el simple vivir. No es un lugar a donde ir, esla mirada puesta en el Ser, nada más. 66

    • AHORA ES EL ÚNICO MOMENTOAl encender la mecha del silencio, estalla la paz. Allí dondemiremos, ya sea dentro o fuera de nosotros mismos (¿acasopuede mirarse fuera?) es el alma lo que vemos. El alma todo locomprende, pues está en todas las cosas, sin diferencia, sinseparación. Consagrarse a la unidad de la vida, a la integracióndel universo en el punto más íntimo de tu corazón, escomprometerse con el misterio, que como semilla del árbolsagrado, sirve los frutos de su verdad omnipresente. El pan quetomamos y que nos alimenta es como el aire que respiramos oel poema que nos hace volar como sensibles aves de lo etéreo.Meditar no es algo que quede fuera del vivir, no es algo quesólo hacemos con la reverencia excepcional de un acto sagrado.Meditar es vivir. Y el acto sagrado, el más sagrado de todos, esvivir. Sin esfuerzos, sin obstáculos que la mente se ponga, vivir,meditar, es sencillamente estar ahí, donde ahora estamos.Valora este preciso momento como un fruto que otorga el almay tomarás el fruto más sagrado que la vida pueda darte. Así escada segundo de conciencia, cada instante de compromiso conla verdad incesante del ahora, cada atenta mirada al Dios quehabita en ti. Obsérvalo con todo tu sincero ser y Él te sonreirátan amorosamente que imprimirá en ti una sonrisa eterna.Hazlo ahora, no lo dejes para luego, porque ‘luego’ no existe.Esta es la verdadera comprensión que ha de instalarse ennosotros, no de modo intelectual sino, sencillamente, de modovivencial.MÁS ALLÁ DEL EGO¿Cómo podría conllevar esfuerzo la meditación? Es muyhabitual que la primera vez (o las muchas primeras veces) quenos sentamos a meditar la mente no se siente con nosotros. Lamente quiere volar hacia el ego, necesita reafirmar su existenciade alguna forma y por medio de la identificación se daidentidad. Pero todo ello forma parte de la ilusión del yo, de un 67

    • yo individual, separado, que inevitablemente sufre por ello,porque en el fondo de su devenir, busca la unidad. En el aquí,llevando el ego al ahora, éste es despojado de su egoicidad, puesqueda sólo la pura observación sin nombre ni forma queposeer, sin distinción alguna entre el veedor y lo visto, en laconciencia no-dual. Llevar el ego al ahora no implicamovimiento, solamente es presencia instantánea y, por tanto,intrínsecamente liberadora. El ego queda desmontado cuandoel testigo silente aparece, ahí no hay nada que hacer, salvo ser.Si el ego aparece, simplemente se ve aparecer, como las olas, ycuando se va, simplemente, se ve desaparecer. Así, de formapacífica, sin luchar con nada, todo queda pacificado en el anchoy profundo océano del ser, donde distintos fenómenos apareceny desaparecen como gotas de un mar infinito e imperturbableque siempre es.SILENCIO INTERIOREl silencio interior nos permite bucear en la mente sinimplicarnos con ella, dejándola ser solamente. Ello representa elgran paso a la conciencia, al mundo que se manifiesta en lavisión del testigo: despojado de todo inmiscuirse en los hechosde la vida, pues suceden por sí solos. Incluso nosotros, lo quepensamos que estamos haciendo, la acción que consideramos lamaterialización de nuestro ego, está sucediendo por sí sola, porel mero hecho de que el corazón late o de que el aire esrespirado en un proceso que trasciende nuestra voluntadindividual: es el hecho del vivir el que ocurre. La vida es plenapor sí sola, verla vivir, más allá de nuestras exigencias,carencias o expectativas, nos proporciona una libertaddesbordante: porque descubrimos la totalidad apareciendo,espontáneamente, en el espacio y espejo de la omniscienterealidad. Y nada hemos de hacer entonces para serlo todo. 68

    • LA ETERNIDAD DEL INSTANTESi la vida durase un segundo, sería el segundo de nuestraeternidad. Cuando contemplamos un segundo totalmente,representado y actualizando todo el hecho del vivir, cadainstante, cada fracción mínima de tiempo es vista con los ojosde la eternidad, del no-tiempo, y entonces nada puede decirse,todo está bien así, porque somos uno con lo que es. Nada falta,nada sobra, la plenitud arriba al punto en que el ahora, quieto,embriagado en lo total sereno y lúcido, es contemplado en locompleto, en la raíz de lo vivo dispuesto y real siendo. Lapalabra es el espejo, el aire duplicado de la verdad interior, peroel silencio, es el aire mismo reposado y vital que da luz a laspalabras o al acto, al surgir o al vaciar lo que soñamos que esnuestro. Al meditar, la vida del yo es vista como una película,como un sueño que sucede y que no nos toca, pues no tienemateria ninguna para hacerlo, un sueño bello, misterioso,luminoso, a veces trágico o doloroso, pero sueño, sueño soñadoque vemos soñarse y volar en la conciencia.LA CONTEMPLACIÓNLa contemplación es un mirar con los ojos de lo real todos losfenómenos vivos que suceden, que nos son y nos encaminan -desde la raíz quieta del presente, inmóvil pero creciendo,silente pero germinando la creación- al milagro del ser en todolo que aparece. Quizás al meditar estemos buscando a Dios,pero sin duda, estamos viendo con los ojos de Dios. Buscamoslo que somos, y al vernos a nosotros viendo, vemos el mundo,emergiendo, perfecto y verdadero, en la mirada nuestra que lorecorre. ¿Así que, dónde buscamos realmente? Aquello quebuscamos reside en nosotros, nunca lo perdimos, somos esoque, segundo a segundo de eternidad, siempre ganamoscompleto. Tú eres los ojos de Dios, que en eterna mirada de luzencienden el mundo de amor. 69

    • LA BÚSQUEDA CALLADABuscar, por medio de la mente, es una cuestión de discurso y -como tal- éste se mantiene cerrado en sus propiassignificaciones e interpretaciones, en sus propias creencias ybúsqueda de resultados condicionados por la lógica de sudiscurrir. Pero existe una búsqueda que va más allá de lamente: la búsqueda callada. Aquella que toma el sendero delsilencio para profundizar, desde el abismo de su no-saber, haciaaquello desconocido, que no se puede nombrar o querenunciamos a nombrar, viendo de este modo aquello queexiste en lo más recóndito de nosotros. Al entrar en la búsqueda callada, renunciamos a darnombre, a aferrarnos a una forma, para abrazar a todo el serdesde el ser, libre de etiquetas y de sombras acostumbradas.Supone olvidarse de todo para avanzar, sin agarrarnos delbrazo de la mente (ese mapa de creencias que programa nuestrorecorrido) y así dar un paso sincero, valiente y completo, poresa región sin tiempo que llamamos ‘ahora’, sin antes nidespués, nada más que posada –desposada- en el instantepresente que supone todo lo que somos, el acontecimientosiempre inexplorado y en continua viveza del estar siendo. Labúsqueda callada es el vehículo más propicio para visionar laconciencia, donde el testigo desaparece y sólo queda lo que esvisto: nosotros y el mundo en un mismo plano.SER LO QUE SOMOSLa luz del acontecer puede sembrar la eternidad, hacer deltiempo y su continuidad un único momento, una íntima y únicaverdad, asentada en sí misma. Puede entonces el almaencontrarse siempre con lo que ella es, ¡qué gran liberación esesa! Saberse alma el alma, expresar su naturaleza de modopreciso, sin limitaciones de ningún tipo. Qué certeza tan real serlo que somos. Vivir en la unidad, desplegando y mostrando eserostro total de la verdad interior. Una voz conectada al corazón, 70

    • directamente, dando su calor, como antorcha de virtud, a lavida, alumbrando el camino por recorrer, sea cual haya de ser lasenda, pues en el amor no causal que surge del conocimientodel ser, es el amor mismo esa senda. No hay camino para la duda o el temor (se quedan atrás)cuando lo que somos se sabe luz directa y acontecimiento antecualquier acción que realiza. La acción, entonces, ya no eselección, sino la expresión misma del ser que la lleva a cabo, ensu desapego actuante, en su hacer sin hacer. Esa es laespontaneidad virtuosa de quien no olvida en ningún momentoescucharse a sí mismo y ser fiel compañero de esta voz que delinterior recibe, su voz, unánime consigo. Una voz sencilla ylimpia que nace con el mundo cuando el mundo nace, es decir,en todo ahora, a la vez que el mismo instante.TESTIGO DE LA CONCIENCIAEl testigo no interviene, simplemente observa. No elige lo queobserva, sino que es en lo que acontece. Él no se mueve,permanece continuamente en la quietud pura y aunque losfenómenos se muevan en torno a él, nada perturba su quietud,su estática vigilancia. Con todo parece moverse, en conmovedoréxtasis, pero siempre desde su centro inconmovible. Realmenteparece actuar, pero sin perturbarse, sin que el acto modifique sucalma intrínseca, la cual va ligada a su esencia. Su conciencia daluz a todas las cosas y así nunca se deslumbra, pues esa luzparte de él (de su ser) y la oscuridad se borra a su paso, sinpoder tocarle. Él es el gran testigo, el faro que alumbra a laconciencia. 71
 

    • RECONOCIMIENTO DEL AMORUn organismo está sano al existir cooperación y entendimientoentre todas sus partes, entonces decimos que hay equilibrio yarmonía. El efecto de ello es la salud, también la belleza o lavirtud, por supuesto la creatividad. En la facultad o capacidadde crear hay un orden implícito dando forma a una realidad, sino hubiera ese orden implícito la realidad o la forma nopodrían tener lugar. En la suma de las partes no acontece conflicto causado porlas diferencias cuando cada una ocupa su lugar –su centro- y nodesea sustituir a la otra. Con el egoísmo o la voluntad de poderhay un silencio que desordena, contrariado, pero que a su vezse busca en la armonía; y cuando ese silencio es escuchado laarmonía regresa, cuando ese silencio no es ensordecido por elcaos el ritmo se mantiene y las partes permanecen unidas en suequilibrio orgánico. Hay una liberación al comprender esto, quedeviene del reconocimiento del amor como resorte de todofundamento. En ese reconocimiento aflora la conciencia, donde el amorse sabe amante y se entrega a su enamoramiento. De este modo,el ser se descubre amado y amante, unido a todas las partes yhallado en todo lugar e instante.SER SIN ELECCIÓNUna mente silenciosa es una no-mente. ¿Qué quiere esto decir?Que ante la ausencia de la mente sólo queda un espacio abiertoe ilimitado que llamamos Conciencia, Totalidad, Amor,Realidad... ¿Por qué escoger lo limitado cuando es nuestra laTotalidad? En realidad, no se trata de escoger, sino de Ser sinelección. 72
 

    • PRESENCIA DE LO QUE ESVivir es ser. Vivir de forma consciente es ser y no vivir deforma consciente también es ser. Todo es conciencia siempre.De modo que, ¿hay algo que pueda no estar bien? ¿Queda algopor alcanzar, algo que quede fuera de lo que es? La existenciaes completa, el existir está siendo a cada momento, sin queprecise de nosotros o de nuestra atención para que sea lo quees. Estemos donde estemos, hagamos lo que hagamos opensemos lo que pensemos, será siempre lo que es. ¿Dónde estáentonces el problema? ¿Por qué deseamos adecuar las cosas anosotros y a nuestros deseos? Aún así, la libertad es completa. La vida está siendo vivida tal y como ha de ser vivida, esdecir, como es. Sólo la mente crea el conflicto, pero la mentetampoco es el conflicto, simplemente es algo que está ahí, comotodo lo demás. Anhelar la liberación es otro conflicto de lamente, la ilusión de una cárcel que no es real, de unos murosque no existen, algo que nosotros llamamos muros pero queigualmente podríamos llamar inmensidad. Al cesar en elintento de la búsqueda, incluso -y sobre todo- de la búsquedade la liberación, comprendemos que no queda nada por buscaro lograr, y vemos claramente que la libertad ya no es unaexpectativa de la mente, que ya no es una ilusión perdida en laisla de los conceptos, sino la más evidente realidad. A eso lollamamos consciencia. Presencia de lo que es.PERFECTAMENTE ENCONTRADOHay un momento en el que la búsqueda termina. Era muysencillo todo, simplemente te das cuenta de que siempre, sinexcepción, estás perfectamente encontrado. Y sólo hay paz, pazsolamente, y mucho amor. 73

    • LO ETERNO DEL AHORACuánta vida hay en lo eterno, en lo eterno de un instante, enuna mirada entregada al solo mirar, serena y deslumbrante,deslumbrada de paz. Todo lo visto, oído o soñado es uno en lamirada viva del ahora, en suma unificada hacia el infinito,siempre completa en su resultado. Porque el resultado esunísono, la resolución es la vivencia del descubrimiento de sersiendo, tal testigos del milagro de la vida, no pidiendo nada alacontecer: pues éste supone en sí mismo la más evidenteculminación. Acontece sin más... y es. Ya es. Obsérvalo. Noesperes al encuentro, pues el encuentro ya está aquí: en ti.Siempre lo estuvo. Allá a donde mires será lo cierto. En lo que ves, está el ser.Y donde está el ser, está tu corazón puesto en él. Únete,intégrate en ello, y eres la unidad. Únete al ahora, y eres elahora. Únete a lo eterno, y eres la eternidad. No hay esfuerzo enello, no hay nada que conseguir, solamente es la fuerza deatracción que permitimos que surja al soltar aquello que nosimpide movernos: la ignorancia que crea la mente. Y esa fuerzaes el amor, la luz de la verdad, lo eterno en ti permitiéndoserespirar más allá de la mente, en la conciencia de ser. Respira,observa y sobre todo... relájate: entonces la acción del amorsurge espontánea y libre en tu corazón. Permítete ser en cadasegundo la libertad surgiendo, lo eterno del ahora, el amorviviendo y resplandeciendo en ti y en todo lo que te rodea.¿Qué más se puede pedir?LA MIRADA SILENCIOSAHay en las cosas un ser tan ellas mismas que las hace únicas yenteras en su contemplación. Son lo que son y en ello reside loque tienen de perfecto, su belleza en continuo equilibrio. Y labelleza, más allá de las cosas en sí, reside en los ojos que lamiran, pues ahí nace la vida al ser contemplada por la vida. Losojos que miran con amor llenan de amor todo lo que hay fuera. 74

    • La palabra que canta hace del mundo su canción. El silenciollena el abismo de la soledad cuando es escuchado en compañíadel ser. La realidad es plena a través del silencio puro y amanteque la eterniza. Los ojos del mundo nos contemplan a cadainstante y nosotros le devolvemos la mirada, embebidos demundo y de canción, porque la vida es un embeberse de ellacon solo respirar. Y así, bebidos de aire, vividos de ser,vaciamos el aliento hacia la eternidad. La vida se hace una en el corazón que late con ella. Tucompañía más sagrada es ese corazón que asienta en ti la vidalatiendo. Cualquier inquietud queda liberada entonces, en ellugar en que la quietud es el horizonte de todo lo que se ve. Lapaz del silencio, ese cielo que envuelve la vida, permite a lasnubes ir y venir, pero sabiendo ante todo que su naturaleza esese cielo, ese silencio, y que las nubes son sólo fenómenos quepasan ante la totalidad y espaciosidad reposada que da lugar acualquier manifestación. Ese cielo es el ser, el espacio de laconciencia, el mundo que es mundo, independientemente delos fenómenos que lo nombren. Cualquier nombre será siempreun adjetivo en esta conciencia que de por sí supone lo esencial yque contiene en su esencia todos los infinitos adjetivos queimaginemos añadir. El sueño imagina adjetivos, la realidadnombra lo que es. Y ese nombre último, es lo no-dual, aquelloque a nada se contrapone: pues consiste en ser totalidadinclusiva a cada paso que da. Paso de aparente movimiento,pero que en verdad es un siempre aquietarse en lo total.SILENCIO ESCUCHADOBusca la fuente en la que te has de bañar, es decir, permite queel silencio sea esas aguas que te revivan en el ser: quepurifiquen tu conciencia de nacimiento total. Un baño así,desnudo de cuerpo y de memoria, simboliza un auténticorenacer. En ese baño se abandona lo que nos impide callar, eserumor que niega a la claridad entrar y mostrarnos en loprofundo ese gran paisaje que sin necesidad de hacer nada, porsiempre está. Es la fuente que da luz a la vida y que permite 75

    • que veamos no sólo las formas que ella colorea sino la luzmisma en su potencia. En el silencio la mirada regresa a sufuente y descansa en la plenitud original: en la quietud delcomienzo, en la raíz antes de la raíz, en la creación antes de sercreada y que ya contiene todo lo creado. La vida nace, se creamillones de veces cada segundo, desde ese origen que ya estodo el tiempo y toda la eternidad. Es la fuente primordial, elgran Tao, en que nos bañamos naciendo originales a la verdadcompleta: aquello que eres ahora y siempre. El hombre, latierra, el sol, el universo, lo infinito... contenidos en ti y túcontenido en ellos. Latente y partícipe, silencioso y creador,tangible e ilimitado. No hay diferencia ni separación alguna almirar el todo desde el todo. Total como el ahora, tu corazón puede estar aquí, en esteinstante sin tiempo. Estar en la presencia para divisar loindiviso, la exactitud del presente. Todo lo que hay aparece enel presente, sin pasado ni futuro, regalándonos la calma de locompleto, de una realidad ya realizada y mostrándose tal cual.Por ello, el presente no tiene tiempo, es el único punto deltiempo que verdaderamente vivenciamos y desde el cual sepuede vivenciar igualmente la eternidad. El presente es lamorada del ser, el punto donde nace continuamente lo no-nacido, lo perpetuo existente, la llama constante que moviliza lamanifestación de las cosas del mundo. Por ello, estar en elpresente es estar donde está todo, y el único esfuerzo querequiere lograr esa presencia es tomar consciencia de tu estaraquí. Esfuerzo aparente, pues aunque no tomes conscienciasiempre estarás aquí en el presente. Esfuerzo, por tanto, queconsiste en abandonar todo esfuerzo para dejarse ser en lo quees. No en la mente, que sólo sueña ser; sino en la conciencia-testigo, aquella que ve el sueño de su estar desde la realidad delser. Realidad incognoscible, pero que nos penetra como el aireen lo vital del presente. Realidad invisible, pero que da luz a lavista y con ella a todos los fenómenos de la conciencia, nosiendo los fenómenos la luz misma sino la conciencia en queaparecen, que ilumina a todos por igual, sin preferencias nidistinciones. Realidad, en conclusión, que, de sólo estar ahí, yaes realización. 76

    • SIN TIEMPO NI DUALIDADComprender la eternidad es tan sencillo como no decir: ayer,hoy ni mañana. Consiste en no temporalizar, en no ponerlímites a lo que de por sí es ilimitado. ¿Acaso tiene tiempo elsilencio? ¿Quién puede decir -en el silencio- que este silencio hadurado cuatro segundos? En el momento de decirse ya no hayel silencio, lo natural, quedando sustituido por un contenidomental ficticio creador del tiempo: de una representación de larealidad subjetiva, en paralelo, que pretende seguir lo que enrealidad no tiene una continuidad lineal. Por ello, ese viaje enparalelo a través de la dimensión del tiempo no puede hallar laeternidad representándola en su peculiar dimensión limitada.Sólo queda olvidarlo todo, sacudirnos todos los conceptosmentales, todas la líneas paralelas y duales, para entrar alsilencio sin tratar de contar los segundos que callamos. Todo el conflicto puede plantearse como un estarcambiando de estación todo el tiempo, pero sin nunca coger eltren en el momento adecuado. Es decir, todo ese esfuerzosupone perder siempre el tren; o, digámoslo de forma másprecisa y veraz: no hay ningún tren que coger y por tanto,ninguna estación a la que dirigirse. ¿Puede comprender eso lamente? Sería una buena pregunta. ¿Puede comprender eso elsilencio? Parece que esta última pregunta resulta innecesariapues carece de todo fundamento. No para la mente, pero sí parael silencio. ¿Estamos ante una dualidad (mente/no-mente) oante un trayecto de inevitable conciliación? En la no-dualidadno hay siquiera conciliación, pues significa el matrimonioperpetuo de los opuestos. Los opuestos nunca han sidoopuestos en realidad, pues carecen de nada a qué oponerse: elamor los mantiene unificados y en armonía al no versecontrarios, sino completos. El amor es el silencio que habla o que calla sin referirlo altiempo, ni a la mente, ni a nada distinto a lo que es en realidad:amor completo sin objeto. 77

    • QUIETUD REVELADORALa luz viene y va al ritmo del corazón. Es luz tranquila porqueel corazón está tranquilo. El principio básico de la meditación esla serenidad. Cuando se reposa en la quietud la visión es clara ypenetrante. Nada la perturba. Meditación significa paz, calma,profundo amor constante y consciente, en convivencia con laverdad interior, fiel a su sentido. El amor cruza todas las distancias, vuela con las alas delalma entrelazadas al aire esencial. En la quietud meditativa elalma se eleva hacia confines sosegados, evocando lo verdaderoen sonrisa dulce de amor. Todo es real, todo está aquí, todoresponde al ser, pues es el ser quien lo realiza: testigo de símismo y de todo formando parte de él. No hay nada que puedaescaparse a la integración pacífica del uno con el todo, a launidad o no dualidad como premisa para el entendimientoespiritual. Todo vive en amor cuando el amor nos vive, cuando nospenetra inmenso con su brillo de cálido reencuentro. Yllegamos así al hogar, al ser, a la vida plena.MEDITANDO LA REALIDADEn la meditación (allí donde hay atención profunda) asoma laclara conciencia de presencia, en la que el observador es loobservado, testigo de todo cuanto sucede. La presencia estádonde ha de estar y encuentra sin buscar, ya que es la realidadmisma la que está ocurriendo, la que es hallazgo a cadamomento, en un espacio donde no hay foco sino totalidad. Larespiración es un puente entre la mente y la conciencia, nosenraíza con la vida, retirando el anclaje del ego y de losprocesos mentales que empañan la visión interior; una visiónque por naturaleza es imperturbable y se sitúa en continuodescubrimiento del Sí mismo. Profundizando aún más, vemosque la continuidad del conocimiento interior es otra ilusión,pues el proceso de tiempo desaparece al liberar al ego de sus 78
 

    • identificaciones y anhelos cotidianos. Entonces entramos en laverdad directa del ahora, aquella que allá donde vayamossiempre nos conduce al ser, a la experiencia de lo real en ti, entodo lo que observas, en este momento preciso que se muestraúnico y total. El observador, el testigo, tampoco es real, es otra ilusióndel ego, la ilusión de que alguien está viendo algo. Solamentehay conciencia. Conciencia que es presenciada, sin sujeto que lapresencie y sin objeto que de algún modo la configure. Esapresencia, el ser del ahora, es eterna, no se puede definir, puesno tiene nombre ni forma, solamente ‘es’. Así, todos los sabiosnos aconsejan: SÓLO SEA, lo que añada no será real, lo únicoque permanece siempre es el SER. La realidad puede verse de distintas formas, pero no porello se trata de crear una realidad ficticia acorde a nuestrosdeseos, sino más bien de limpiar, de hacer sencilla esa entradade la visión de lo real. Depurar la visión significa simplificar,ver las cosas tal como son, de este modo todo lo que nos llegueestará impregnado de una verdad de armonía y quietud,porque no se suman las olas del pensamiento al vislumbreoceánico, completo e indivisible, de lo directo. Y uniéndonos aesa visión de clarificadora entrega, de verdadera honestidad, elespejo amplio de lo visto se une, se iguala, a la visión interiordel ser.NUNCA HAS DEJADO DE CONOCERTECada momento, cada segundo, refleja eternamente lo que eres.Ese reflejo es la experiencia y más allá de ella está el sol que lailumina, aquello que la hace posible: el ser que nunca nace nimuere, que siempre, total y permanentemente, es. Descubreaquello que en ti nunca cambia. Eso que no puede nombrarse,ni señalarse, ni siquiera imaginarse, es lo que eres. Porque el serno se puede buscar, no se puede ir hacia él. ¿Cómo ir hacia timismo? ¿Quién ha de ir hacia quién? No has de hacer nada. Enrealidad nunca has hecho nada. La vida funciona sola. La vidase presencia sola. Se respira sola. Este es el milagro. 79

    • Tú estás ahora aquí: esta es la verdad, saboréala. Conócetea ti mismo: verás que siempre ha estado ante ti la evidenciadirecta del autoconocimiento. De hecho, ya te conoces. Nuncahas dejado de conocerte. Es la mente la que se esfuerza en evitarlo inevitable, como en un juego, siempre buscando algo más, através de una expectativa, de una ilusión puesta en el futuro.Pero tú estás aquí y siempre estarás aquí. Incluso la mente, elpasado, el futuro, la imaginación... todo está aquí, todo bebe dela misma fuente: el Ser. Esta es la mejor noticia que nos puedendar. Nada cambia al saber esto. Pero nada vuelve a ser igual.LA CLARIDAD DEL PRESENTELa claridad acontece a la conciencia al igual que el sol da luz atodos los objetos y con ello los hace presentes a la vista. Laclaridad de la conciencia nos despoja de la mente, de sushábitos de murmullo incesante, y nos pone cara a cara con lascosas: con lo que en este instante. El presente es una dimensiónsin tiempo, la única forma de conocer lo eterno. El presente estodo cuanto es verdadero en esencia, lo demás son soloapariencias que nos sacan de esa dimensión sin tiempo, la cualpuede vivirse solo aquí, ahora. No tenemos que hacer nada para el presente aparezca,para que la vida se nos muestre como es. Más bien supone undejar de hacer, un dejar de buscar por medio de la mente,abandonar toda estratagema y ver la claridad de esto quellamamos ahora, en la más pura y limpia trasparencia. En unasencillez que nos desnuda y nos deja tal como somos. Libres,completos. Aquí y ahora. 80

    • SER DE AMOR ETERNOEscucha en el silencio a tu ser hablando, su elocuencia esinfinita, su lenguaje es del amor y su ritmo es armonía, pazentera llamándote en lo íntimo, en el corazón. Tu ser es larespuesta que late con fuerza, el origen de todo este mundo. Eseorigen, ilimitado, sin forma, trascendido de todo, se expresa enel silencio más reposado, en el espacio más sereno, ese que escapaz de nacer desde tu corazón en su calidez más honda. Escucha esa voz callada, observa cómo te susurra sus ecosde eternidad. En ese silencio profundo de conciencia ves lo queeres, ves tu esencia no nacida, inmaculada, absolutamenteperfecta por siempre, completamente en paz como un niño ensu sueño profundo, absorto en la quietud de su calidezangelical. Siente esa voz eterna, la de tu ser, la que siempre es,la que nunca ha nacido y nunca puede morir. Aquello quenunca ha nacido tiene la cualidad de la eternidad, mora másallá del tiempo en un no lugar. Observa ahora esa paz absoluta,no sometida al tiempo, a las limitaciones, a las formas que nosseparan, al tú y al yo... En esa paz nunca hay dos, todo es no-dos, todo es uno, unidad onmiabarcante. Qué bello es el susurro de ese silencio eterno acariciandonuestro ser, llevando al corazón a su región luminosa nuncadiferenciada, nunca extraña de sí misma, en todo momento enuna intimidad desbordante, amorosa, perfectamente hallada. Escucha en el silencio a tu ser hablando, en su lenguajecallado de amor y eternidad.LA CERTEZALiberador es cuando comprendemos que todo lo que nosocurre tiene un sentido, que no responde a una fútil casualidadsino a un desencadenamiento de procesos substanciales para laformación de nuestro ser. Todo lo que sucede es necesariovivirlo, por dura que a veces parezca esta afirmación, ayuda, enúltima instancia, el llevarla consigo. Ante la adversidad o ante 81

    • el viento propicio una firme certeza, no dependiente de nada yen sí misma asentada, pronostica un destino floreciente. Estar ya es ser. La certeza de que todo tiene un sentido esya dar sentido a todo. La razón no puede abarcar eso, pero sí laintuición, que tiene su propia cognición silenciosa cargada dedestellos, de verdades que rozan el corazón con soplos únicosde entendimiento instantáneo. Saber solamente, sin más instrumentos que esa certezaíntima que penetra al ser de su infinitud, es ya una realizaciónelevada de unidad con la vida. El camino prosigue. Y el misterio de la vida se convierteasí en néctar que desvela y alimenta el alma del buscador, quees, en esta perspectiva, lo buscado. Lo hallado. La verdadpoética. Lo que merece ser encontrado; y sin duda así será, si laconvicción es firme. Si la certeza resplandece en el corazón.LA CONSCIENCIA AUTOEVIDENTEVivir conscientemente quiere decir estar en la vida. "Eres el serque sabe que es", la realidad de la existencia es conscienciapura, correspondencia natural con lo que acontece. El ahoraestá vacío porque todo es natural en él, el mundo es armonía enel momento en que es visto con clara mirada, imperturbable,llena de presencia. Tus ojos son el ser, tu cuerpo es el ser, turespiración es el ser; y todo lo que aparece es el ser. Eso es launidad, el sustrato -la Esencia-, aquello que está presentesiempre bajo cualquier fenómeno transitorio. Aquello quesiempre permanece es lo que eres, lo demás son apariencias. Tú eres la Esencia, el Amor, aquello que es buscado fuerase encuentra en ti, dentro. Dentro y fuera son conceptos, pero ladimensión unitiva del ahora consiste en la vivencia conscientedel mundo. "Yo soy el ser que sabe que es", esta constataciónespontánea es fruto de la Consciencia, la más íntima realidad, elmás grandioso tesoro que nos muestra que ya somos lo quebuscamos. Este es el gran misterio, aquello que no puede serdescifrado por la mente pero sí realizado por el ser, pues es sunaturaleza real. 82

    • EL GRAN HALLAZGO DEL ESPÍRITUHubo un día en que el ser humano descubrió el hallazgo másimportante de su historia. Aquello que encontró no estabafuera, en algún lugar perdido, sino dentro de él. Además, porencontrarse dentro también descubrió que eso no era distintode él en nada. Él era eso. Él era, más allá de toda apariencia,espíritu. Junto a ese hallazgo, inigualable, revelador de suidentidad real, comprendió que no sólo se encontraba dentro deél sino en todas las cosas y en todos los seres. El espíritu era laesencia de todo, la razón y vínculo con lo real, con la verdad,con la naturaleza fundamental de la que estamos hechos y queuniversalmente compartimos. El gran hallazgo del espíritu trae consigo una estela deamor sin fin. La conciencia de ser, de saber que estamos hechosexactamente igual sin diferencia que todas las cosas deluniverso, nos traslada hacia un inconmensurable y bellosentimiento de unidad con todo. Nunca estuvimos separadosde nada, ni de los otros, ni de los demás, ni del mundo. Tansólo era una ligera ilusión, un frágil y olvidadizo sueño que noshizo creer en la idea del ego, de que somos un sujeto separadodel mundo y de los otros, un sujeto incluso separado de símismo. Por ello, dejar atrás ese sueño es despertar, verclaramente tu naturaleza, tocar la esencia de tu ser y no hallardiferencia alguna con lo que te rodea. Este despertar esinmediato. Sólo necesitas darte cuenta de ello, ahora, en estemomento, con todo tu cuerpo y tu ser. Ese sentimiento deconsciencia es indescriptible. Esa fuerza de amor, que brota delcentro del corazón y posee una energía expansiva sin límitealguno, es el motor de la vida, el germen que nos origina,mantiene y eterniza. El hallazgo del espíritu, el gran descubrimiento de turealidad y verdad más íntima, te lleva de regreso a la inocenciay pureza de tu ser, de tu corazón. En el mar, tú eres el mar, eresuno con las olas del océano meciendo tu cuerpo; en lasmontañas, eres hermano de los árboles y riachuelos y de todoslos seres que allí habitan. Tú eres la conciencia, pues es laconciencia, tu capacidad de ser, de ver y observar, de amar y 83

    • conocer, lo que te permite ser eternamente lo que eres, noapegado a nada, no identificado con nada en concreto, sinogenerosa, humilde y conscientemente entregado a todo, unido atodo. Este momento, este presente, que es presencia plena,contiene todos los tiempos y todos los lugares. Tú, aquí, ahora,siempre permaneces contigo en el amor de tu centro presente.Ama pues, sé consciente del amor que hay en ti, en el mundo, ynunca dejarás de sorprenderte ante el infinito caudal debendiciones que hará de tus días un constante y un siemprenuevo amanecer.EL SER LO ES TODONo hay verdad que no pueda ser cuestionada por la mente,incluso podemos cuestionar a la propia mente y afirmar quemás allá de ella existe la auténtica verdad. Aún así, si hemosafirmado algo hemos de ver cómo sigue siendo la mente la quecontinúa haciéndose cargo del proceso. La libertad total ya nocuestiona ni pide nada, pues libre es quien no necesita algo paraser algo, sino que es en este instante todo lo que necesita. Lacomprensión trasciende la mente, es en la observación clara,cristalina, donde surge el comprender, el ver directamente, elser la visión. En todo momento, contigo se halla el ser, eres ahora (sintiempo), ahí está la realidad, la experiencia concreta de ser túmismo. Realizar es ser, la realización espiritual es simplementeser, pues ello significa conocer lo que eres, sin dualidad, sinsujeto ni objeto, sin yo ni tú, ni ello ni aquello; en pura unióncon el ser que todo es. Siendo, aquí y ahora, eres vida, realidad manifiesta,verdad. 84

    • LA DESNUDEZ DE SERYa no hay meditador cuando la meditación aparece, lacontemplación lo envuelve todo y el meditador desaparece. Lamente busca darse identidad a través del lenguaje, de lasimágenes, de todo lo que sea capaz de percibir; pero la menteademás, cuando descansa en la quietud, sabe no buscarseporque se basta con su vastedad. En el espacio de la concienciala mente queda desnuda, cristalina, y el testigo vislumbra y sesilencia, halla pero se pierde a sí mismo, una y otra vez, comoen una danza que el corazón guía hacia lo espontáneo eimprevisible. Entonces tiene lugar la meditación, aquello que noestá fuera, que no hay que salir a buscar a ninguna parte.Aparece porque el ego perece, se manifiesta porque lamanifestación se hace una con el ser y toda dualidad declina.Quedamos libres, liberados de las vendas que cubren la visión yasí podemos ver, sencillamente, lo que al mirar es. Por ello,decimos que la meditación no es una adquisición, sino uncompleto despojamiento.LA EXPERIENCIA DE SER“Una experiencia que se inspira en el tiempo, que tienecontinuidad, deja de ser una experiencia”, apuntó Krishnamurtien su diario. Toda experiencia es un suceder, ocurre cuando esy más allá de eso solamente queda la memoria de laexperiencia, el aroma de lo vivido, pero la flor tuvo lugar en elahora de su florecer, en su aroma apareciendo. Todo esexperiencia, incluso la memoria, experiencia interior deimágenes y recuerdos, que atraviesa el centro de la impresiónvital del tiempo en la rememoración. Sin embargo, en suproceder, la memoria deja de lado la experiencia directa yobjetiva del presente y lo que está teniendo lugar frente anosotros pasa como una nube en el cielo de la presencia. Laexperiencia que no es presenciada, que no se hace consciente, 85

    • pasa invisible, sin sustancia. Perder eso, vivir en el tiempo,significa inspirarse en el reflejo de lo que es, en una ilusión. Darse cuenta de que uno es, es todo lo que hace falta paraentrar en la vida desde su totalidad. A partir de la conciencia“Yo soy” advenimos al mundo sin las ataduras de unaidentidad o de un deseo encubierto de realidad. A partir de laconciencia “Yo soy” el tiempo ya no es necesario para buscar lacontinuidad, pues la realidad ya está presente y la conciencia denosotros se sabe como todo lo que podemos dar. “¿Quién soy yo?” será la pregunta fundamental, y ahícomienza la indagación, presenciando la experienciacompletamente, desde la verdad más íntima y profunda quepodamos hallar: que somos.LA EXPERIENCIA INEFABLETú eres la verdadera experiencia inefable. Nada hay que nohaga referencia a ti, al misterio de quien ve, al testigoincondicionado y puro que, pase lo que pase, siemprepermanece en paz. Ese estado de felicidad absoluta que unopuede experimentar aquí, en el mundo de los fenómenos, es laconsecuencia de comprender la libertad total de ser, que esamor sin distinción.EL SER NO CONDICIONADONi tiempo, ni espacio, ni movimiento… He ahí la naturaleza delser no condicionado. Sin nombre, ni forma, sin sueños nidivisiones del nombre ni de la forma. Sin reposo ni urgencia,inconmovible y activo, fijo y suspendido, en todo sujeto y anada preso, como una ola del mar, apasionada en su extinción.He ahí la naturaleza del ser no condicionado. Tenso en elreposo, reposado en la resistencia. Estable entre lasinclemencias, clemente y compasivo ante el odio o elsufrimiento, como una llama de cobijo o un súbito frescor de 86

    • ternura, acompasando silencios y palabras, cumbres y abismosmás allá del vértigo o del azar sin respuesta. Ni tiempo, niespacio, ni movimiento… No hay condición alguna para el serque mueve libre las alas en su perfecto instante de vida. En la cumbre del ser y la conciencia que le atestigua, todoya está hecho. La luz de la verdad no declina, y el alma delviento conoce por siempre el canto de su dicha naciente. He ahíla naturaleza. He ahí el ser no condicionado que alumbra lamorada profunda de la conciencia. Sin estado posible que losepare de su estatura inefable, porque unificado en todos noestá en ninguna parte; y en todas presente.UN BELLO SUCEDER, EL AMOREn el momento en el que la verdad es dicha, muere un poco. Yese es su bello suceder. Nace, muere… en cada momento, comola respiración; y así experimentamos esa viveza, ese misterioreconciliador que nos certifica una realidad por descubrir, porsentir, por abrazar, por amar. Esta realidad es la vida, esta vida es la única verdad, laverdad que estamos experimentando, que estamos haciendonuestra de una manera tan íntima que al cerrar los ojos tambiénestá ahí, pues siempre está y ha estado ahí dentro. Ese es subello suceder, el bello suceder de todo instante que reproduce laesencia de todos los instantes vividos, la esencia de todaexistencia. La verdad es dicha, pero muere un poco. Y vuelve a darsevida en esa respiración que nos llena, que nos confirma. He ahíel acontecimiento que nadie más puede experimentar pornosotros, ese encuentro único, intransferible, deldescubrimiento de la verdad, es decir, de aquello que nos liberade toda ignorancia, imposibilidad o limitación. He ahí elacontecimiento que la conciencia descubre, atenta a nada másque a su ser. Porque en ese “nada más” está el todo, ya nadasobra ni resta: el ser es completo y visitar su completitud nosvacía de cualquier carencia con lógica resplandeciente. 87

    • No hace falta nada, ni siquiera es necesario intentar evitar loindeseado, lo que nos molesta, sino que todo es acogido –yaliviado- con abrazo compasivo y transmutado así, integradoen el amor incondicional y observado desde ahí, sanando loindiscernible hasta ese momento –la causa del dolor- ydiscernido en consecuencia, con el lenguaje del espíritu. Y enesa armonía de apertura a lo que es, un bello suceder ocurre: sedespierta la conciencia del Ser y todo es comprendido mediantela amorosa aceptación, la cual nos hace más grandes y máslibres.TÚ ERES ESORespira, en este instante infinito, la conciencia que te invade,conciencia de ser sin límite alguno, tan sólo presenciaespontánea, genuina, virginal. A cada momento, y durante todala vida, la presencia siempre es la misma, la sensación de queeres te ha acompañado sin dejarte, aunque todo cambie a tualrededor, incluido tú mismo (o ese que aparentemente,psicológica y biográficamente, has creído ser). Eso que siempre queda y permanece, el ser consciente, elsaberte y sentirte ser, nunca podrá morir porque no sólo esedescubrimiento supremo apunta a lo eterno, sino que es la puraconciencia en lo eterno, en la verdad sin intermitencia que esluz y mecha de tu Corazón. No hay separación alguna en la conciencia no-dual que esrealidad absoluta. Tú eres Eso, lo que siempre Es. Saboréalo. 88

    • TODO ES AHORANunca acumulamos experiencia, tan sólo es una ilusión quellamamos memoria. Mira ahora este instante desnudo deimágenes e impresiones mentales. Todo es perfecto. El ahora esla gran obra de arte de la vida, en él habitan todo el tiempo laverdad, la belleza, el amor... Todo resplandece milagrosamente. Contempla, pues, este milagro, eterno y siempre presente,que llamamos Vida.CONOCERSE ES SERConocerse a uno mismo implica abandonar la imagen que unotiene de sí, pues no somos una idea mental, no somos unarepresentación ilusoria a nivel psicológico. Conocerse a unomismo supone dejar de lado toda identificación, entrando delleno en la tierra pura y trascendental de la esencia no-condicionada y no-definida (pues todo lo definido quedacondicionado por su definición). Lo que somos no puede sernombrado por la mente, pero puede advertirse al contemplarque no somos la mente. En esa contemplación un espacioamplísimo se abre, más allá de cualquier intento de conocer, enla mera estancia atenta de la no-mente, del silencio. ¿Quién es el que se da cuenta de que “yo soy”? Éste, eseveedor del ser, no está tocado por la mente, es continuaconsciencia del ser siendo. Éste que se da cuenta, siempre deforma natural, siempre por el mero hecho de estar aquí y ahora,es la conciencia del mundo en nosotros, la visión de lossentidos, del habla, del pensar, del no-pensar. Todo transcurretras el reflejo de la consciencia, testigos de su transcurso. Ella nohace, sólo ve, ella es completa, todo aparece y se muda en lapantalla infinita, permanente de la conciencia: pero nada formaparte esencial de ella, aunque sólo por ella todo acontece. Aquelque se da cuenta no puede ser señalado, no puede ser buscado,¿cómo buscar al buscador, si él mismo es lo buscado? Así pues,darse cuenta del que se da cuenta implica el conocimiento de 89

    • todo lo que es necesario ser conocido: la conciencia de que soy. La conciencia siempre es ‘lo que es’, lo que queda tras lasapariencias que la recorren. Conocerse es ver directamente loque está siendo, dejando que siga siendo tal como es, pues yatodo resulta en perfección al traspasarse la veda que impone lamente, su forma limitada de percibir, aflorando en virginallibertad la presencia de la sencilla dicha de ser. Entoncesdeviene la quietud al espíritu y queda la conciencia sola,tranquila, inconmensurable… Eterna en su instante, serena ensu infinito.LA VERDAD ES SIEMPRE AHORAEn la búsqueda espiritual suele presentarse la gran dualidadentre el yo-ego (o inferior) y el yo-real (o superior). Es decir, laindividualidad cuerpo-mente por un lado y el Espíritu o Diospor el otro: esa esencia impersonal que somos. No obstante, taldualidad invita a ser trascendida, dándonos cuenta de que todoes un juego de lenguaje, de conceptos. Da igual cómo llamemosa las cosas, porque las cosas están ahí, el problema surgecuando olvidamos las cosas y nos aferramos al nombre que ledimos. Su fragancia ya no está, su realidad manifiesta se pierde,convertimos lo esencial en una pieza yerta de museo. La vida es actualidad constante, manifestación espontáneay, por ello, aquello que somos no puede ponerse en un lugaraparte, disecado y etiquetado, sino que ha de ser albergado acada momento. Entonces somos verdaderamente libres, porquevamos de la mano con la vida, con la llama del ahora: aquellaque brilla en el latir del instante eterno que a cada segundo serevela. La verdad es siempre ahora. 90

    • PRESENCIA DE AMORLate el corazón exclamando el sonido de la eternidad comollamarada de vida en lo interno y total del vivir. Tú eres lo real,el amor dando presencia a través de la omniabarcante unidad,al mundo y a sus innumerables manifestaciones. Ilusión espensar que este sueño cambiante es la base y raíz sobre la quese sustenta todo. Ilusión también es pensar que más allá delsueño hay una realidad última esperando. No sería más queotro sueño en proyección. Tu realidad, la verdad, esa que sólo conquista el amorpuesto en la visión limpia y sincera, nace, muere y viveeternamente en este instante. Todos los ayeres y mañanas tuvieron lugar sólo ahora.Este momento es tu memoria, tu futuro, tu presente (todo elloconceptos, imágenes, ilusiones que llamamos tiempo). Peronada de eso vive por sí mismo, son sólo manifestaciones quecobran su vida en ti: la presencia sin nombre, la amadapresencia misteriosa. Tú eres aquello que todavía y nunca ha nacido: lainocencia eterna que se mece en la frescura del vívido instante.Todo es aquí, totalidad del ahora que germina en la paz delsilencio, pues es en el silencio donde la verdad resplandece,donde la vida se muestra absoluta, incontaminada, en eldestello infinito de la prístina quietud, de la intuicióndesbordante, del cálido sosiego del amor: abrazando encompleta comunión a la belleza y a la verdad.DESCANSA EN EL AMOREl amor es el único destino posible. Él nos espera con susbrazos abiertos de eternidad. Él nos espera ahora, en estemomento, dispuesto a arroparnos, a derramar su luz y frescorsobre nuestras mejillas agotadas. Él nos espera sonriendo,purificando, entregando la verdad de su esencia liberadora.Descansa en el amor... y renacerás en él, por siempre. 91

    • REALIZACIÓN ESPIRITUALTodos los seres humanos somos sostenidos por un ritmoidéntico, el del corazón. Ese centro vital que susurra vida en sucontinuo latir. El conocimiento interior pasa por la escuchaatenta de lo que somos: cuerpo y mente, emociones, conciencia,cualquier fenómeno presenciado. Conocerse es realizar el serque nos anima. Tenemos la presencia fijada a nosotros, aunquereposa en la libertad de ser escuchada. Y cuando es escuchada,el mundo viene certero, intocado, como un océano profundo einmóvil donde habita una superficie cambiante y enmovimiento, de aire y de sonoras formas que van y vienen alritmo de su ahora, impermanente pero real al contemplarse. Lamente es como un río, a veces su corriente parece arrastrarnos,pero al observarla uno ve pasar el río, tranquilamente, hastaque se calma y llega fundiéndose con el océano, al centrososegado de su plenitud. Más allá de la superficie se encuentralo profundo, lo aparente ignoto, el alto descender a lo real. Aesta sublime entrada a lo profundo puede llamársele elconocimiento de lo absoluto. Es realización plena, conocimientovivenciado. “El conocimiento de lo absoluto”, como expresó SwamiVivekananda, “es absoluto en sí mismo […] es realizaciónplena”. Cualquier conocimiento meramente teórico yespeculativo no puede expresar la dimensión de tal realización:que es un vivir en el ser desde el ser, una completainteriorización del estado de amor divino, esto es, del estadodel amor mismo. Pues, ¿no es el amor a Dios un amar al Amormismo, un amor en todo y para todo? ¿No es el amor místicoun sentir la maravilla en todas las cosas como si todas esascosas fueran una sola? La experiencia mística aparece en undestello de conciencia, en presencia súbita de gozo, allí donde lavida mora en su hogar íntimo, inspirada y avivada por el aireque el amor desprende al realizarse en lo más hondo delcorazón, en la raíz de lo posible y profundo. Y aspirando a él, alamor, nos vaciamos enteros para llenarnos nuevamente de laluz que nunca desluce, en la libertad que proporciona el sabersevivo al mirar con tales ojos luminosos el fulgor que se refleja en 92

    • todo lugar y en toda conciencia. No cabe duda del problema raíz que ha asolado a lahumanidad en todo tiempo y que Krishnamurti expresó de estemodo: “En la separación existente entre sujeto y objeto seasienta toda la miseria de la humanidad”. Cuando aparece estaseparación, este olvido de la unidad que somos, surge un deseode devenir egotista que conlleva un sufrimiento insoslayable.Es, como se dice en el budismo, el samsara del apego yaferramiento a tal sufrimiento por pura ignorancia del caminode liberación del mismo. ¡Y cuántas vidas puede llevarcomprenderlo! ¡Cuántas guerras y crímenes cometidos por laignorancia y en nombre de una falsa verdad! No existe verdadque incluya violencia, odio, separación. Pero el propio deseo deplacer propio venda los ojos a la verdad, a menos que unocomprenda el sentido de su deseo y empiece a mirar no fuerasino dentro de sí mismo, en el simbólico espejo de su alma: elcorazón. El deseo de recibir se invierte, como explica la Cábala,en deseo de dar, y pasamos de ser meros objetos pasivos derecepción del placer a un ferviente deseo altruista de otorgar.Pasamos a ser la Luz proyectando sus vívidos rayos de amor. Yen esa unión fraternal trabajamos juntos para la autocorreccióna través del amor espiritual. Corregirse supone aceptarse a símismo. Abrazar tanto la luz como la sombra, pues sólo el amorpuede dar luz a toda oscuridad. A pesar de las circunstancias,conviene ir siempre hacia el interior para entrar en la raíz detoda oscuridad, porque ahí también reside la Luz que aldivisarla nos alumbra por siempre el camino. En el acceso al interior la calma de la mente es la granapertura. Al calmarse la mente ésta se puede adherir sinesfuerzo a la presencia integradora de todo fenómeno en larealidad imparcial y receptiva del ser, ecuánime en su aperturaa “lo que es”, a la aparición continua y directa del ahora,aprendiendo uno a liberarse de los conflictos que interfieren enla experiencia directa de la realidad. ¿Cómo llegar a ese estado,podríamos preguntarnos? Cualquier esfuerzo resultainnecesario, solamente añadiría tensión y eso nos alejaría.Encontrar la calma supone dejar de lado todo intento, suponeuna cierta renuncia, una entrega, una confianza en el ahora, 93

    • rendidos a él como en un plácido sueño atento, que nosencuentra y en el que encontramos con el mero hecho derespirar, de ser, de movernos, de ver, de sentir, etc. Cadainstante puede ser –es- ese encuentro auténtico con la calmainterior cuando nos convertimos en el instante mismo,plenamente vivido. La creatividad va unida a lo que somos, el hecho mismode ser ya es una obra de arte que no deja nunca de nacer. Cadadía se torna distinto, conforma una pequeña vida plena en símisma donde aprendemos algo nuevo, adquirimos másconciencia, nos hacemos más verdaderos. Todo se compenetracuando mantenemos una atención consciente. Lo queverdaderamente necesitamos, buscamos o queremos entenderse va resolviendo, cuando la búsqueda es sincera, sin interesesni condiciones de por medio, abierta a ver el camino mirando ala realidad directamente y sin prejuicios, sin querer cambiarla omanipularla, solamente con una firme voluntad decomprensión. Entonces resulta completa la calma, profunda ylibre, al ser lo que somos del modo más natural, creadoresespontáneos naciendo al presente. Una calma que tambiénpuede llamarse auténtica libertad.EL BUSCADOR ES LO BUSCADOSólo en este instante la verdad de ti mismo es accesible, no haynunca otro momento para verla que ahora. “Ahora” estávibrando, está vivo, está sonando en tu interior con la fuerzainconmensurable de la verdad, de la realidad palpable ante ti,abierta y serena. La expresión "el buscador es lo buscado" alude a la esenciamisma de esa búsqueda que sólo puede darse, verse, en elahora, en ese momento único de presencia donde el buscador sehalla a sí mismo en todo lo que le rodea, en el instante sintiempo que es presencia, sin sujeto alguno. Lo que uno buscabaes uno mismo, siempre. Y eso se ve ahora. Ahora ves lo que eres, lo que está siendo siempre lo quees, esa realidad que nunca se puede ocultar, que permanece 94

    • desvelada como tu naturaleza real, como el respirar de la vidaque permite su presenciación. “Ahora” siempre te desvela, te muestra la verdad másprofunda de lo que eres, instantáneamente. Ríndete a ese poderespontáneo, deja que el buscador empiece a verse como lo quesiempre ha sido: lo perfectamente encontrado siempre. Antes,incluso, de que tú mismo aparezcas.EL MILAGRO DE LA CREACIÓNUno no sabe nada de esta sensación de ser. Ella ha aparecidode la nada, de una nada que no era sabida, y ahora se sabe,misteriosamente, extrañamente se sabe esta sensación de ser.Pero nada ni nadie la han originado nunca. Por esta razón se hallamado a esto "el milagro de la creación". Uno no sabe nada deesto que está siendo, en este momento en que uno es y estásintiendo esa sensación de ser que da lugar al conocedor, alsaboreador de ser. A este origen, a este estado sentido, no pertenece ser,nunca le toca, nunca le ha tocado. El ser es más allá de todonacimiento, aunque este nacimiento esté siendo visto gracias aél. Nadie ha tocado al ser, nadie lo ha logrado capturar en unafotografía en su totalidad. Sin embargo, todo lo que es visto, loque es intentado capturar por esta sensación de ser, es visto porel ser, que nunca ha nacido. Este es el milagro de la creación, creación que en verdadnunca ha ocurrido. 95

    • AMOR HALLANDO SU LUZCuando el amor aparece en nuestra vida se desprende comouna bendición que nos llena de gratitud hacia toda la existencia.Nuestra esencia es el amor, somos, sin duda, por encima detodo, eso, aquello que amamos y hallamos en el fondo delcorazón: el infinito interior, la conciencia universalrepresentada en nosotros, al igual que un átomo representa atodos los átomos o una gota de agua a todas las gotas quecayendo con la lluvia se funden en el mar: siendo el sercompleto en el océano de su totalidad. Lágrimas de amor sedeslizan hacia nosotros mismos, hacia la vida, hacia el mundoen que fluimos y que nos fluye en lo más profundo del alma, enesa dicha divina que llamamos amor. La experiencia interior de algo tan auténtico comonosotros mismos surge como un manantial de amor quepurifica, que sana cualquier dolor, trasformándolo en luzabierta a su propio surgimiento, en serena claridad que seasoma a la realidad. Esa realidad que en el interior nace es laexperiencia de la belleza mostrándose al ritmo del corazón, lavida nuestra colmada de gratitud hacia el ahora que es tocadoen la paz del ser, el cual se manifiesta como la llama de una velaque despliega con su brillo penetrante el centro de la emocióncompasiva, cercana y elevada, aquella que nos abraza en elsosiego, como lúcida sonrisa de beatitud. Somos amor, en nosotros reside el inabarcable potencialde la verdad iluminada, la más pura esencia del milagro de ser,de respirar, de conocer, de sentir con todos los sentidos comotestigos de la conciencia y su esplendor continuo, como regaloincansable que nos invita a expandirnos en el espacioabundante de la más concreta realidad: presente siendo vida,vida siendo conciencia, conciencia siendo exactamente lo quees: amor tornando a su centro, amor hallando su luz. 96

    • EN EL MOMENTO EN QUE YO NO ESTÁEn el momento en que yo no está puede verse la totalidad, esoque siempre ha estado ahí antes de todo nacimiento. Más alládel concepto de yo, de esa creencia que aparece y hechiza,siempre se está dando la realidad absoluta. Cuando se ve queyo nunca estuvo verdaderamente aquí, que era tan sólo unailusión impermanente, no necesitamos trascenderlo, niextinguirlo, ni vencerlo... yo nunca fue verdad, nunca estuvoaquí, nunca nos tocó en lo más mínimo. Eso es lo que vesiempre la naturaleza real de uno: lo que uno siempre es.TODO ES UN MISMO SERLa senda del espíritu no conoce de destinos marcados. En elcontinuo aparecer de los misterios el ser se encuentra consigomismo, en un incesante reconocimiento de verdades. La vida noofrece significados fijos, ese es su bello brotar, pero sí certezas,sincronicidades, aparentes ‘causalidades’ llenas de sentido querevelan que somos incluso mucho más que causa-efecto, porquevemos que el ser no está regido por ninguna ley ni por nadaque lo pueda limitar. El ser es la libertad, una libertad de la queno sabemos nada, que presentimos ilimitada, que se expresacada día en la presencia del instante, regalándonos estaexistencia que se asiente tan nuestra pero que es del momento,de la fuerza inexplicable y mágica de la vida que todo losostiene. Observamos esta senda por la que caminamos inocentes,desde el corazón del ser que nos marca e impulsa el camino,que nos lleva a nosotros mismos, que nos muestra que todopaso es el descubrimiento totalmente nuevo de lo que siempresomos, de que todo camino señala una distancia aparente entrelo mismo, un mismo ser, una misma verdad expresándose enun sin fin de variedades y tonos, de colores y sabores, deformas y espacios que parecen salidos de sueños, de luces 97

    • interiores, de espejos del alma. La vida es el espejo de ti mismo.El mundo es el reflejo del ser. Tú eres el Todo emergiendo de tucorazón y volviendo a tu corazón. Todo es un Mismo Ser.LA AUSENCIA QUE PRESENCIAEs siempre sorprendente ver que no hay ningún yo. Pero esuna sorpresa tan familiar... como un encuentro con "algo" quenunca estuvo ausente. Esta ausencia de yo deja un airesilencioso muy íntimo, una presencia no-nacida que todo loacoge en su seno, que es total aceptación de lo que es. No haypalabras para definirlo. Nunca hay palabras para definir, paraigualar la esencia misma del Amor.UN MISMO CORAZÓNEn la no-mente aparece la conciencia sin forma. En ella tienelugar el encuentro inesperado con la verdad, con el amor... Supresencia es como un suave perfume que huele a eternidad. Suforma sin forma tiene la cualidad de un corazón de luz capaz deiluminar mil y un universos. El misterio de la unidad, del serabsoluto se desvela. Una misma naturaleza, un solo amor... enromance eterno. Un mismo corazón, una misma realidad... porsiempre completa.VOLVER AL CORAZÓNEs cierto que buscamos ese camino hacia el ser que somos ydeseamos que su luz brille en toda su intensidad, pero no hayque preocuparse, el ser que es eterno nunca ha dejado debrillar... Para darnos cuenta de esta simple verdad basta conquedarnos quietos, silenciosos, escuchando al corazón... dondemora el ser, donde brilla la verdad más pura. 98

    • Volver al corazón una y otra vez, al amor, no olvidar queesa es nuestra esencia y que siempre está con nosotros, más alláde lo que hagamos. Entonces el hacer fluye y va solo, no buscanada y sólo encuentra, halla su camino allí donde pise, reconocela estela a seguir o dónde tumbarse y descansar. Hacer sin hacer... estar siendo, dejándose ser... amando.MISTERIOSO NO-SABER¿Quién soy yo? Sé que la respuesta vuela en el aire cada vezque pronuncio la pregunta. Sé que este vuelo no se puededetener, ni atrapar ni delimitar de ningún modo. Sé que laverdad de mi ser es simplemente que soy, que hay algo que es,que presencia, que respira, que ve, que escucha o que siente. Séque hay algo que presencia todo esto. Sé que ese que presenciaes transparente, puro, indefinible, que está aquí y al tiempo noestá en ninguna parte. Ese que presencia, ese testigo, observanatural a esta conciencia espontánea que vuela en el aire comoun pájaro sin rumbo aparente, planeando bajo las nubes,surcando paisajes bañados por la cálida luz de un sol quecolorea tierras, plantas, océanos puros e interminables. Yo no sé quién soy pero soy eso que ve y que se ve y todoes conmigo y a la vez nada me pertenece ni soy nada enconcreto. Yo no sé quién soy pero abro los ojos y este mundocobra presencia en mí. Este mundo, este escenario amado deconciencia en aparente dualidad (tú y yo) se unifica en el amordel ser cuando "yo" desaparece. Entonces no hay sentimiento deseparación y el sufrimiento o el deseo cesan, simplemente nohay nadie ahí, quedando todo, perfecto como es. Este ser, esteveedor del mundo y de los sueños, aparece eterno al corazón dela unidad y del amor. "Yo soy el Brahman", dicen los Upanisadhindúes. "Yo soy lo eterno"... dice lo eterno callando, solosiendo, sin necesidad de cambiar o de modificar nada, puestodo es perfecto en la conciencia de Brahma, en el sueñosagrado de Dios. Esta vida es un sueño misterioso hecho de partículas detotalidad... Yo no sé quién soy, pero ahora este corazón late y 99
 

    • respira esta totalidad. Yo no sé quién soy... pero soy... yacontece este milagro que es certeza eterna de luz. Esta nochecerraré los ojos, dormiré... y por un milagro incontestablealguien soñará o despertará mañana respirando este mundo yvolverá a ser uno con él. Este no-saber quién soy, esta aparente ignoranciapresente, es a la vez la mayor certeza que jamás he tenido de miser. Y sin saber nada, tocado por una comprensión que metrasciende, guardo silencio. Y el corazón late, y el amor se oye...como un sonido eterno.MUNDO Y MANIFESTACIÓNNo ha nacido en la quietud nadie que presencie. La presenciaestá ahí, sin saber nada de ese nadie evaporado en la quietuddel ser, o del no ser. No ha nacido el sendero para quien labúsqueda es el encuentro sin tiempo de sí mismo, bañado por lainocencia del instante. Esa conciencia que ve, que escucha, quesiente la vida, no tiene nombre. Buscarle una identificación escomo poner nombre a la rosa o arrancarla con nuestras propiasmanos. El aroma, el leve movimiento que el viento imprime enla flor, justo en ese segundo en que es observada, permite que elamor sea sostenido por la belleza espontánea del instantemágico de la presenciación. Nadie estaba frente a la flor, nadiela tocaba, nadie la quiso guardar para sí. La belleza brotabasola, la vida brotaba sola e impregnaba con su aroma lapresencia insólita que es siempre del ahora. Toda la existencia nace siempre ahora, en este precisomomento donde la nada y lo absoluto se funden en el fulgor desu acontecer, en la unidad de la presencia que contiene superfecto paisaje de luz. Antes de ser, el ser era por siempreperfecto. Siendo, el ser es por siempre perfecto. Nada puederestar a la totalidad lo total de su ser. No-ser y ser setransparentan como esencial flor contenida en instante de luztotal. La magia del ser es la esencia de no-ser que lo eterniza. La 100
 

    • magia del no-ser se manifiesta en la vida, permitiendo larealidad de la presencia divina. El no-ser se manifiesta a travésdel ser y la luz amanece en la conciencia, dejándonos frente almilagro del mundo, frente al destello del amor y de laindescriptible belleza de su posibilidad eterna, íntima ygenuina.EL HOMBRE DEL TAO El espíritu del valle nunca muere. Tao Te KingEl corazón señala la ruta del caminante, nada busca en sucamino y así encuentra las huellas más verdaderas de sí mismo.Nada hay que conseguir o que ganar... el camino está paraemprenderse, confiando en el destino que nos guía tan puntualy claro como el amanecer del sol en la mañana. El destino, el Tao, el gran camino, no puede dejar nuncade brillar, de ser lo que es, de funcionar tal y como lo hace. Y elhombre del Tao se integra con su proseguir, con su rumbonatural y sigue su estela como nuestra mirada se fija y sedetiene inevitable cuando vislumbra la belleza, una melodíanacida del alma o un riachuelo rebosando frescura ytrasparente esplendor de agua y pájaros cantores. El hombre del Tao no tiene un destino, su destino es estarsiempre abierto a la verdad natural del ser, al punto donde todonace y más allá de todo nacimiento, al centro que comprendetodos los centros. El gran camino del Tao nada guarda para sí,solamente ofrece lo que es. Es completo dar... El gran Tao nos entrega todo sin pedir nada y somos Unoen él... sin formas, sin nombres, sin espacios que limitar... Elgran Tao está abierto como el cielo, como el universo...acogiéndolo todo, desde un aparente vacío que es amor totallleno de sí mismo. El gran Tao es eterno y puede contemplarse desde todos 101

    • los lugares, puesto que no hay lugar que no esté inundado deél. El hombre del Tao ni siquiera pertenece al Tao, y vacío depertenencia vive el completo y continuo encuentro de su serreal. Una batalla se ha librado y se ha ganado... Pero la pazsiempre estuvo ahí... más allá del movimiento de los opuestos.El Tao parece oculto, como el latido del corazón que apenas sepercibe. Pero es por él que todo late, que todo vive y que todomuere para volver a nacer. Y sólo hay una cosa que no nace ni muere... el Tao. Lo queabsolutamente Es. El hombre del Tao es Uno con esta Verdad Eterna.EN LA NO DUALIDADLa conciencia de yo a menudo se considera hacedora de susactos. La principal sabiduría radica en conocer que no hayhacedor alguno, que todo es una manifestación espontánea yperfecta de la conciencia. La conciencia de testigo veproyectados los fenómenos, entre los que se incluyen lospropios actos, el propio cuerpo, como una manifestación más,completamente impersonal. Si atendemos al testigo, a eseespacio que no puede ser tocado, que no es sujeto ni objeto, queno puede nombrarse, que acaso es una cualidad, una chispa deluz que permite la manifestación, nos damos cuenta fácilmentedel inmenso misterio y milagro de eso que sucede.Inmediatamente vemos que Brahman, Dios, sucede en eltiempo, ahora, y, como el universo, su orden, estructura,funcionamiento, escaparía a todo entendimiento racional…simplemente está ahí, como un sueño aparece al cerrar los ojos,al dormir, y un mundo a veces incomprensible, ilógico,desafiante con las leyes de la física, tiene lugar, se presencia. Esta diferenciación que hace la mente dual entre lo real olo fantástico, entre el sujeto o el objeto, lo sensible o loconceptual… no es más que un mismo movimiento haciéndosevisible por medio, precisamente, de la diferenciación, de la 102

    • dualidad. La dualidad, en sí, no la crea la mente sino que vienecon ella, y toda la manifestación ordinaria de la vigilia seobserva así. No obstante, ese que observa… no es nadie. Y estaes la gran comprensión. El gran suceso que sobreviene ysobrecoge por su verdad arrolladora. No es nadie, es no dual, esel acogedor de lo infinito, de lo eterno, del sueño, de lo real, dela nada y del todo. Siempre ha sido lo que es. Las palabras noalcanzan a expresar el canto de la conciencia, de sus mundos,de sus misterios… tomando vida sólo ahora, siendo eternossólo ahora. Este misterio no tiene explicación, su belleza nopuede delimitarse… Su belleza vive, roza lo sagrado, danza conlo absoluto… y en eso nos reconocemos, siendo un solo ser enese canto mágico… enamorado de la música que lo sostiene.TOTALIDAD¿Quién puede experimentar la totalidad sino la totalidadmisma? Tú eres la fuente de toda experiencia, de donde surgentodos los fenómenos. Ellos surgen más allá de la experiencia, enti, en la totalidad que nunca puede llenarse ni vaciarse. Tú eres lo absoluto, comprenderlo es ser uno y todo con tuSer. Esta comprensión es la consecuencia de la experiencia deunión y amor con el Ser. Esta comprensión innata, este reconocimiento eterno einterno, esta toma de conciencia de tu naturaleza real, te lleva, através de esa dimensión más allá del tiempo, a ver la totalidaddesde la totalidad... a realizar el amor desde el amor mismo. Yno podría ser de otro modo, puesto que el amor de fuera essiempre el amor de dentro. 103

    • TIERRA ILUMINADASabe a infinitud la esencia de ser. Este momento, esta quietud,esta danza en medio del vacío más completo y amoroso. Nohay más luz que la que brilla en tu corazón, iluminando almundo, creando la tierra que te acoge, bella y libre,misteriosamente flotando en un punto eterno del universo. … El amor dice: «Yo soy todo». La sabiduría dice: «Yo soy nada». Entre ambos fluye mi vida. Puesto que en cualquier punto del tiempo y del espacio yo puedo ser a la vez el sujeto y el objeto de experiencia, lo expreso diciendo que yo soy ambos, y ninguno, y más allá. Sri Nisargadatta Maharaj 104

    • 2 POEMASAMOR HACIA EL AMORAmor callado, manto de silencioen que escribir tu nombre. Todas las letras,todas las palabras que forman mis canciones,son una contigo, llamándote.De oro y plata formo sílabas que alabanel silencio en que recoges mi almacuando descanso y despiertoen tu estancia, que es el mundo, llenade clamores y encuentros virginales.En ti se anuda mi sueño y mi desvelo,clavado como raíz al puro alimento de tu aliento,al fruto, que como la tierra, remueve horizontesde espacios y colores ancestrales.Soy como la flor que deja su aroma al aire,esperando que tú la recojas y me devuelvas la vidaal posar tus gotas de amor sobre mi rostro entusiasmado.Soy el niño y el anciano, el viaje y su reposo,la paz y el alegre baile del enamorado.Soy el amor cantando al amor, el hijoque sigue a su padre, el árbol hermanadopor siempre a su bosque primigenio.Y tú, eres la dicha que hace conscienteeste paisaje en que ha crecido mi vidahasta al fin, tocarte. 105

    • AMOR SIN TIEMPOHoy dejamos descansar en el amor la memoria del tiempo,fuimos libres como estrellas infinitas, iluminadaspor el clamor de la luna, enamorada y bella.Fuimos instante sin tiempo completo de inocencia,perfecto de voz serena cantando melodíasde pureza. El blanco cisne de tu almamora en el corazón de las noches cálidas, dulces aires recogenlas alas de tus silencios, ángel de vida profunda. Eresla callada medianoche y los atardeceres misteriosos,el leve perfume enamorando al aire,la blancura absoluta de los astros.Eres el amor sin tiempo, el amor que siempre estuvo,el amor que estremece de ser cierto y no termina de iluminarel universo. El cielo y el sol deslumbran tus senderosde noche despierta y de corazón abierto.Te amo, noche secreta en que aparezco junto a ti, mirada eternaen que crezco al sentirte nacer a cada instante sin tiempo. 106

    • CONCIENCIA ES MI NOMBRELa noche me despierta,tu voz me ha llamado,voz de un sueño aún más profundoque respiro y sobrevuelo.Es tu noche el silencio,el despertar a lo despierto.Es tu voz la llamada, el claro decirde las cosas sin nombre.Despierto, sueño, soy eterno.Digo con tu voz las voces sin nombre.Digo con tu noche las luces que duermen.Tu voz, mi voz, pero ¿quién responde?Tu noche, mi noche, pero ¿quién duerme?Claros pasos que se encuentrancon el ser que se esconde. ¿Pero dónde?En la noche, muy profundo, donde tu vozes mi nombre. Y así me he llamado,yo soy el hallazgo que nunca duerme.Conciencia es mi nombre sin nombre. 107

    • VUELOEscuchando al corazónaprendí a volar.-¿Cómo sucedió?Fue el amor,compartiendo su destinocon el aire. 108

    • DE AMOR CREADOSiempre has sido tú aquella verdad en mí,latido de mis latidos, voz en la voz de todos los cantos.El eco de tus señales susurró el comienzo de mis pasos,ineludibles hacia ti, ineludibles a tu fulgor secreto,fulgor de íntimos abismos y de noches arropadaspor el amor más inocente. Aparezco en cada huella tuyacomo lo eterno nunca nacido, despejada verdadde mi ser inextinguible cálido en tus adentros.Lo cierto es que yo fui siempre tú, que nunca hubo dosen esta danza de amor sin tiempo, en este juego de espejosque jamás cesó de transparentar el hilo inmutableque une nuestras almas, a veces aparentemente distanciadas.Pero nunca hubo distancias entre lo mismo,entre lo siempre siendo uno y todoen la totalidad de la luz creada.Por eso canto a tu amorque es el mío. ¿Cómo no cantara la música que siempre acompaña?Jamás fui sin ti, jamás fuimos distintos...Te amo en la luz que me desvela,te amo antes del principio,en medio de lo eterno sin principio,en medio de nosotros, donde ya no queda nadaque no sea nunca nosotros. 109

    • ETERNO ROMANCERespiro el amor que crece en tu silencio,flor eterna de luz cuyo aroma me recorre.Respiro este instante absorto de quietud dichosa.De pronto aparezco entre universos silenciosos, desaparezco,y todo nace fulgurante como astros milagrosos: confines de pazque trascienden los ojos que la buscan, hallando frente a ellosel encuentro invisible, sin forma y sin tiempo,de lo unánime.Mi alma es el aroma del ser que siempre fue. Ahora lo sé.Siempre lo supe. Siempre fue eterno este romance.Romance sagrado del ser fundiéndose consigo mismoen medio de esta luz cálida e infinitaque suavemente alumbra la noche. 110

    • ÉXTASIS DE SILENCIOEl amor fue un gesto, señal cómplice que daba comienzoa un suspiro sin tiempo. Fue un instante, una caricia del viento,una mirada entreabierta arribando del cielo, igualadaa su origen sin verbo. Fue todo lo soñado, la armonía abrazadallegando, llegando sin irse, al hogar encumbrado,al todo inmenso horizonte de huellas hermanas.Todo fue uno, uno y diversoen su cumbre labrada, en su explosión de silencio.Uno con todo amándose, viéndose sentir y siendo,en la visión sin sombras,en el torbellino de las flores hermosas,en la celebración del éxtasis,en el tú y yo desapareciendo,en el ir y venirde lo inmensamente quieto.Subir tan alto es no llegar, no haber sido.Morir, olvidar, ser eterno. 111

    • VIDA HACIA SU MARLa belleza de tu jardín brota del almaque da vida al mundo. Tú eres el jardín,la vida, la belleza, este mundo.El siempre brotar. La siempre rosa.El amor de tu corazón habita en mi espíritu,aquel que da lugar a ti en gestos, miradas,palabras que deslumbran…Somos la herida sanada,el deseo que vuela hacia su cumbre,el sueño que humano se encaminahacia un sereno despertar.Seamos vida, vida solamente,vida fluyendo hacia su mar. 112

    • NO-SER SIENDOLa luz que recuerda que eres luzabre la puerta de lo oscuro y la llenade un mirar claro y profundo.Me llamas hoy, en un nuevo día,levantas un mirar perdidoy lo enciendes con tu milagrode presencia. Eres conciencia,dimensión de estar en tisin objeto y sin sujeto.Soy, pero nada hay aquí.La totalidad y el vacíoson sinónimos de la gracia,de la eterna felicidaddel no-ser siendo.Soy el no-ser que escuchalos latidos de la vida.Soy el ser que no escucha y oye.El ser que no mira y ve.No hay conciencia dormida,ni sueño, ni dolor. Sólo hay serreposando su reflejo sobre las aguas.Ser intocado que respira luz.Luz no vista respirando visión.Palabra callada cuyo silencioes completa voz. 113

    • SIEMPRE TÚSucedió que la luz estaba en el mundolos ojos de alguien se encendierony vio creado el cielo y los maresla espuma sobre las piedrasy la sombra bajo la noche desplegadaSucedió que era aliento lo que hablabalatido el paso de sus sueñosesencia la raíz envuelta de sus girosCambiaba la voz al ser deseovigía de sus satélites cercadosagua de sus senderos embebidaToda la noche fue redimidaal verte ser luz de tus tinieblasSaliste del dolor, amada míacruzando las brisasdespertando, amaneciendoTe amé por los mil nombres que tuvistey aún te quiero, voz de mi silenciosilencio de mis vocesAmé al amor, a tu rostro de infinitosa tu juego de escondite y reencuentrode olvido y bíblico recuerdoEn el agua del Gangeso en el aroma del inciensoen la claridad de un destinoo en los ojos del águila distanteEn todo y en ti siempre en timi corazón se ha inclinadoincesante 114

    • LA VIDA QUE RESPIRASVive con tu presencia el serque en todo se encuentra.Respiras en la inmensidad del bosquelas ramas que acaricia el viento, la fraganciade las hojas serenas, el verde latidode los árbolesdanzando en ráfagas verticales.Respiras en ti lo que el cielo desenvuelve.El azul infinito que vence los espacios,la llama serena del sol que iluminaesperanzas en la tarde.El pájaro que canta donde nace la lágrima,la calma del tiempo cuando ya es de noche.Respiras en ti lo que el cielo desenvuelve.El mundo apareciendo en la conciencia,la flor desnudándose sencillabajo su claridad de primavera,un gesto susurrando dulzurasobre el vientre de la voz presentida.El amor llenando lo que vivecon su aroma de más vida palpitante.Respiras en ti lo que el cielo desenvuelve.La vida, el mundo, es el hogar de todos los instantes. 115

    • NACIMIENTOEstás aquí en este momento.No hay historia,tu historia es ahora.Lo demás no está aquí.Mira este instantesin mirar atrás:porque este ahoraes el momento eternode tu nacimiento. 116

    • EL PEQUEÑO BUDASuena la música de las estrellasen el valle de la luz.El viento susurra leves caricias en su rostro.Los cielos cobijan al hijo del sol.Su espíritu nunca muere, como el del valle.A menudo juega y revolotea como un pájaro,sin otra meta que su vuelo inocente.(Después del juego duerme plácidamentebajo un manto cálido de eternidad).Juega, sueña, florece, canta...Suena la música de las estrellasen el valle de la luz. 117

    • ESPLENDOR DE LO ETERNOLa vida es instante de lo eternoy para lo eterno.El mundo cambia, todas las cosas,pero aquello que percibe el mundo,ese que lo presencia y conoce,no cambia y es sin mundo,pues todos los mundos son en él.Florece la rosa en la melodía del tiempo,pero su semilla ya contenía su esplendor eterno.Eres la rosa que siempre ha sido rosaantes de su nacimiento y de su muerte.Eres lo sin tiempo puesto en el tiempo,la luz que resplandece y da vida a los objetos.Tu aire es el amor y tu alimento la paz del silencio.Más allá del tiempo está tu hogar verdadero,la rosa, el mar, la razón de toda dicha,el esplendor del instante que abraza lo eterno. 118

    • VIVIR AHORAVivir ahora,no ser más de lo que ya soy,nada más que lo que siempre he sido.Vida ahora,no mañana ni luego,sólo este momento es el único en que estoyy donde todo lo que está no es mío.Esa es mi gran posesión,ser dueño de la nada,libre en mi libertad que nada pide,ni busca, ni ordena o reclama.Vivir ahora es lo que está aquí,no es una demanda sino un hechoque tampoco se identifica conmigo:solamente es.Este yo que habla en primera personapasa como las nubes.Nada más que Conciencia queda,lo demás arde y se marchasin ser visto por nadie.El mar está en calma,duermen las olasen la noche. 119

    • EL MILAGRO DEL AHORABrilla en lo más íntimo el silencio de ser,comunión de infinidad, aliento unánimetocado por la gracia del instante.Brilla ante mis ojos este mar en movimiento,el ritmo de las olas y su fresca espuma, el soldorando el azul de sus aguas, la línea que unemar y cielo en franja de armonía perfecta.Brilla la luz en amanecer de misterio.Brilla el instante en un continuo fluir sin tiempo.Todo es sin motivo, sin origen. Tan sólo esy vive siendo. ¿Quién mueve lo que siemprereposó perfecto en su movimiento? ¿De dónde provieneesta energía que hace que todo sea lo que siempreha parecido ser? ¿Qué da luz a este brilloque todo lo ilumina? Es el ahora, lo vivo porque sí,el milagro presenciado y continuo.La respuesta reside en el enigmade la presencia de este instante colmado de infinito,absorto en su quietud radiante, enérgica y serena.La respuesta estuvo siempre aquí, desbordante,más allá de las palabras, expresándose en la conciencia.Sólo lo que permanece vacío está lleno de vida.Apertura sin expectativas, el ahora llenándosefrente a sí mismo, alumbrado por sí mismo.Milagro de lo vivo, segundo cuya sustanciano es tiempo sino luz solaen eterno movimiento.Inesperado, único, completo es el ahoraal caer en su misterio.Brilla el mar en la luz de la conciencia.Aquellos que realmente lo miraron vieron en élla conciencia que lo ilumina. Lo vieron. 120

    • FLUYENDOAl sentir y escuchar el río de la vida,mi cuerpo se vuelve uno fluyendoal compás de su ritmo natural.Abrazo el palpitar del aguadejándola irse, traspasarme,recorrerme invisible y pura,inocente, hasta llenarme de ella,saciando mi sed con la frescurade su manantial sereno.El río de la vida fluye:su música conmueve al aire. 121

    • REENCUENTRO PLENOSólo hay mirada,contemplación de ti, de mí, de lo abierto y nítido,de lo veraz, como el tacto de la lluviaaclarando nuestros rostros con fresco y húmedo nacer.Lo eterno se despide amando en su nunca irse, en su irsequedandoen lo insondable de nosotros. Se queda cómplice y desnudolo real desconocido, el pálpito de la verdad sonora,el susurro de la interior melodía que nos reconoce yreconocemos.Todo es reencuentro, abrazo lleno del ahoraen que despertamos nacidos, inocentes, purificados. 122

    • LUZ DE LA NOCHEEs un sueño lo que tocas,no te esfuerces en tocarlo más.Si al fin tocases lo intocabletu mundo sería de piedra,una piedra más.Si al fin no tocaseslo que tocarse pudiera,serías aire y dichay eternidad.La voz del sueño armaría un verso,el espacio entero un poemay todo el universola obra sin comienzoque cantan los poetas.Canta, canta a la noche,pero no la toques,que amanecerse pudieray el día igual viniere.Canta, canta a la luzy ve, sin mirar en ella,lo que la luz,de oscura y profunda,esconde. 123

    • ALMA DE LA TIERRALo auténtico, lo hermosovive en ti como florde la tierra. Alma,cúspide del origen,envoltura secreta,vuelas a lo altoencumbradapor tu hálito.Plácida, completa,abres el círculode la noche abierta.Manantial y sincera,cantas humildea la breve primavera.Tierra amante, escogidaentre tantas estrellas,te haces una en tu paraísoy múltiple en las cosas bellas.Tienes mi amor en tu canto,mi flor en tu jardín dorado,mi entusiasmo en tu altura.Un sollozo te olviday tú le muestras el milagrode ser siempre tuyaen lo hondo nuestro.Te vemos en tu tierra hermosade amor venida,de amanecer llegaday nunca ida.Contigo la luz coloreael bálsamo del vientoy el matiz de los sentidos.En ti se mece y profundael gesto sencillo, la palabra hermana.Desde el primer saborviniste como amante y morada 124

    • y te adentraste en nosotros como el aire:de amanecer llegaday nunca ida.Alma nuestra, alma de tierra,eres el almade la tierra entera. 125

    • DESPERTARReconozco el rumor del mañanay las sombras del ayer,por eso vivo en el ahora.Reconozco a la luna y a las estrellas,por eso duermo mirándolascuando ellas cantansoñando a la luz de su conciencia.Y esa misma luz me despiertaal apagarse la noche,quedando el día cubiertode amados resplandores. 126

    • NIRVANATodo en ti es nirvana.Vives la plenituddel ahora primordial.Todo lo meceesta ofrendaque realizas calladoa lo eterno.Tu cuerpose bañaen el vacío vigilantedel aquí sin sombra,sin huella, sin origen.Un pájaro cantasonriente tu nombremientras se pierdecon el aire.(No hay másnombres).De toda luz se abreel amor completo.Desborda, conmueveel son de este airesin formay tangible en todos.Sabe, pues, a silencioy a aire. ¡Sabea aire el aire!De amor la lágrimallueve bondadosay verdadera. Cálidacomo el vientoque sopla en primavera.De amor llueve esta luzque toca el corazón 127

    • de la entrega.Llueve el amorde la luz primera.Llueve, llueve,la luz entera.Vive, vive,en fulgor reposadoel ahora que siempre queda,que siempre es visible,que siempre es llegado. 128

    • ESTRELLAS QUE SOÑAMOSCanto a la nochepara que traiga sus estrellashacia su espacio sin fondo.La noche aparece entonces, viva y solitaria,de cielo perdido en lo más grande,y flotando en el colorde sus ausencias: las estrellas.Estrellas del cielo sin espacio,sois de nadie y en todos aparecisteis.Sois de nosotros, pero vuestro irse y quedarseno nos pertenece. No lo mueve nuestro llanto.Queda solamente el tacto en la presenciade los ojos lanzándose enamoradosa vuestro acontecer, expuesto sin límites,perfecto e inconcebible.Exhaláis la calma entera.A pesar del cansancio de los siglosnada irrumpe el ritmo que os señala.Sois de vosotras y de nadie,espacios del éter en el interior de los hombres,semillas que dan lugar al corazón,raíz de todo sueño, esperanzao ilusión imborrable.Estrellas que duermen allá en lo altoy que despiertan borrándose en lo infinitosobre la senda que pronto trae su luz al alba. 129

    • AIRECaminas el silencio de las rosasentre aromas que amanecen.Amante del viento,te estremecesen éste su sonido fresco y constante.Pálpito de la noche,miras el ocasocon el deleite renovadode igualarte a la claridadde sus estrellas.Pálpito del día,el alba reaparece a través tuyoabrazando al solen fiel saludo de hallazgo.Guardas el perfumeque acaricia el tiempoen el ahoray todo es la misma y múltiplemaravilla del sonido fragante:el sabor, el tacto,la luz y la concienciallenando lo que eresde más ser rebosante.Y ya todo te respira,porque tú eres, eres el aire,el aire siempre rebosante. 130

    • RAÍZ DE LO ALTOVivo en ti, raíz de lo alto,luz del ser que me da forma,raíz profunda de lo profundo.De claridad infinita, tu sin fintrae mi comienzo y amanecelo amanecido, en resonancia del sentirque da su voz a lo amplio encontrado.Tanta trasparencia asoma en tu llegadaque me olvido en lo que soyy me doy al nacer del instante,en este rumor de armonía tuyaque ilumina mi vigiliay culmina todo ahoradeshaciendo el tiempo, abriendoun sendero de amor sagradocomo luz floreciente que florece.Y así regreso vacío, de amor e inocenciaalumbrado, a tu claro paraíso, a la luzy a esta raíz sonora que viene de lo alto: la vida. 131

    • SUEÑO DE AMOREres la tierra del sendero,el aire que me acercacontigo hacia ti, región primeray última, canción de siempreque serena, batiente de luz,semilla del ahora que naceen dulce encuentro y trasciendesus esperanzas de lo altohacia la realidad del amor.Tiempo sin dimensión,espacio de lo eterno,noche sosegada de Dios,yo te canto y te abrazoen íntimo silencio,contigo hacia ti,en vivo sueño de amor. 132
 

    • NOCHE SERENAEn noche de luz serenacamino hacia alguna parte,no busco el atajo ni undestino señalado,simplemente compartola senda encontradacon el río y la montaña,con la luna y con el aire. 133

    • RENACIMIENTOEn la luz del mundo he visto tus claros ojosy me he bañado en su verdad.Ojos que a esta realidad envuelvenregalando su inmenso latir.Vida, que de naciente frescura nos llevamilagros entre flores, abrazos del viento.Todo es signo y mensaje en esta tranquila nochedonde la luz usada renace con el día.Signo del tiempo encendido, del clamorde un silencio que habla la verdad con su misterio.Vida, verdad, renacimiento. 134

    • CANCIÓNAl igual que el pájaro cantasin un aparente motivo,así mi corazónha llorado esta nochede felicidad. 135

    • REENCUENTRO DE LA LUZLa luz se abría cálida en los costados del alma, subiócomo ráfagas entre sueños de vida, clara y segurade sí misma, culminando verdades y caminos,recobrada como una esperanza no huída, no abatida.Es la luz siempre amada, poblando dicha en tierra calmao anunciando renovado indicio de etéreas bienvenidas.Es así la luz soñada como aire ineludible, como sendaque cruzar disuelto en el no tiempo, nuevamente hallado. 136

    • SUEÑO DEL ALMA AMADASueño es, alma mía, el sentirte tan cerca como te siento,levantarme del abismo en la melodía de tu soplosusurrándome,comprender que no hay sueño más real que la venida de ti,el milagro siempre nuevo, la sorpresa que renace entreesplendoresy pausados silencios enamorados. Sueño es, alma tuya,tenerte tan cerca, tan dentro que no hay espacios que me falten.Completo como un cielo que amanece y toca el díacon su soplo de luz vibrante. Completo como el solque no le falta nada y nunca se apaga ni se turba.Completo en ti, honda contemplación de lo divino,aurora del último sueño en que despierto definitivoy siempre renovado, bañado de tu luz pura,encumbrado de tu hálito, alma mía,que todo lo puedes y nada te falta.Ya la medianoche nos llega y todo es perfecto. 137

    • VIVIR NACIENDOLa vida es el enigma de lo soñadoy la verdad abierta despertando,es el viento que camina por el rostroen brisa interior de flor renovada.Aquí, allá, en el aroma de lo perenne fugitivo,vivir es ser morada de un instante, eco de un temblor,color de un ensueño que resopla.Vivir, morir... Ser sombra de la luz y luz en la sombrade los instantes. Clareando lo dormido, llevando concienciaa todo refulgir que pase: atisbando lo sereno, anunciandolo siempre llegado. Vivir es ser morada de la vida,descubrir en nuestra mano la llave callada del secreto,a cada paso, a cada aire, a cada atisbo, presentirlo que es nuestro en un vibrar de nadie y en todo.La vida es un no saber qué es la vida,dejando dulce suspiro y una eterna certezaque nos hace sentir amanecidos, como hijos del misterio. 138

    • INSTANTE DESCUBIERTO El buen caminante no deja huella tras de sí. Tao Te KingCasi un segundo para ver cuán despierto está el mundo,este mundo que vengo soñando día tras díaentre neblinas y apuros del tiempo.No me paré a observarla aislada melodía que resuena en sus adentros,el susurro del aire tocando un incierto presenteo la paz de los almendros junto al riachuelo de nieve.Pero hoy, entre mis manos perplejas, en ojos nuevos,todo recobra un color nunca visto antes.Es el presente, es el mundo insólitoagitando mi vientre, mis penumbras,mis soledades difusas, la honda preocupacióndel instante.Todo, hoy, se ha vaciado en la espaciosidadde este universo múltiple que se expandeal eco sin límite de sus potencias.En silencio incontestable, de rubor primero,con mis pasos doy señal al olvidoy todo se borra y es inútil el presagio,pero no el asombro.Soy un habitante de la incertidumbrecuyas lágrimas rocían la emoción de ser vivo,desprovisto de equipaje y de amor fulminadopor este instante descubierto que es toda mi existenciay mi único futuro.Dulce es la calma del no-saber. 139