La luz    de la conciencia    José Manuel Martínez Sánchez

                             
                 
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José Manuel Martínez SánchezLa luz de la conciencia     Palabras en la no-dualidad
Título: La luz de la conciencia. Palabras en la no-dualidadAutor: José Manuel Martínez Sánchez, 2012Imagen de portada: Sid...
ÍNDICEPrólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 131. Ensayos . . . . ....
La luz del silencio                    38Siendo lo que el Ser es                39Conciencia de amor                     3...
Silencio interior               68La eternidad del instante       69La contemplación                69La búsqueda callada ...
El milagro de la creación                                                                95Amor hallando su luz           ...
Despertar               126Nirvana                 127Estrellas que soñamos   129Aire                    130Raíz de lo alt...
Sin esfuerzo, de forma naturales el estado más alto.En él, el amor mismoes el amante y el amado.       Sri Nisargadatta Ma...
PRÓLOGO(LA MÁS BELLA FLOR)Del silencio surge la más bella flor, aparece en el momentopresente, en la presencia que contien...
1                           ENSAYOSAMOR CONSCIENTEEl amor es la gran verdad del alma, aquello que sabemos sinnecesidad de ...
AMOR ES LO QUE ERESSi  confías en el amor, te entregas y lo sientes con todo elcorazón, si eres uno con él, no hay ningún ...
AQUELLO QUE SIEMPRE ERESHay algo que siempre está presente, es la consciencia. El hechode saber que eres, de ser conscient...
AMOR UNIVERSALVivir    integrado en la unidad significa no hallar diferenciaalguna entre lo tuyo o lo mío, verlo todo en e...
DE LA ESENCIA DE DIOS (O DEL AMOR)Encontramos     en la historia humana un lugar común quehabitualmente llamamos búsqueda ...
en los lienzos del alma. En ese amor uno recibe la luzentregándola, o solamente asistiendo al espectáculo de verla ytocarl...
AMOR Y SILENCIOHay    una voz para el amor que deslumbra en su lúcidaexpresión, una voz que se abre a los cielos de la con...
identificación, descansar en paz sólo siendo, nos hermana conla conciencia, con aquello despegado de la mente que semuestr...
CLARIDAD DEL SILENCIOSubyace algo muy profundo en el silencio, una apertura llenade claridad que corrobora al espacio su i...
intercambio. Sin embargo, más allá de eso, de esa ilusióntemporal, hay alguien mucho más grande, un testigo inalterabledel...
Observar lo que sucede ahora, tu respiración, el mundo, lasimpleza de las cosas, sin llenarlas con juicios y prejuiciosper...
EL TODO EN TODAS LAS PARTESLa   mente busca identificarse con algo constantemente y alhacerlo se torna selectiva, de hecho...
profundo ahora son las cosas mismas las que tienen suvoluntad de ser, las que eligen al ser. Una voluntad continuaque no s...
camino medio, equilibrado, para experimentar el clarodespertar), que todos podemos acceder a esa dicha delautoconocimiento...
todos los seres, y Brahman”, una identidad total con lo sinnombre, aquello que es todo y nada o ni todo ni nada, la verdad...
calor o purificación y que en la mística cristiana ha tenido unvalor en ocasiones semejante. Junto al ascetismo en elhindu...
ESTE MOMENTO LO INCLUYE TODOEs un misterio ver que la sustancia de la vida radica en estemomento presente. La mente, media...
nuestra percepción del hecho se ensancha infinitamente.Aquietar la mente supone entrar al ser, tener conciencia del ser;y ...
QUIETUD CREATIVAAl     pasar de ser meros integrantes de la apariencia(pasivamente movidos por la fenomenología que lospen...
LUZ DE LA CONCIENCIAMeditar    es encender la luz de la conciencia, arribar a laclaridad del ser y a la verdad de aquello ...
IDENTIDAD Y REALIZACIÓNLos    procesos mentales no representan lo que somos, sonúnicamente manifestaciones temporales, imp...
Vivir dejándose llevar no supone dejar de hacer sinocomprender que todo lo que sucede ocurre porque ha de serasí, es decir...
INTUICIÓN DEL SERHay     un cambio profundo en el paso de una atencióncontrolada a una atención espontánea, no sujeta, exp...
LA ASPIRACIÓN AL DESPERTAR                       Por rebeldía, apagué la luz de mi casa,                       pero tu cie...
Conciencia intocada y pura, el océano del Sí mismo, que nosintegra en todo desde la claridad del sereno asombro,ecuánime, ...
SIENDO LO QUE EL SER ESEn la meditación el silencio aparece como realidad esencial enque nos ubicamos, pues lo sereno hace...
NO HAY ILUSIÓN EN LA NO-MENTEAquello a lo que trates de aferrarte no será real, no te lo podrásllevar contigo, forma parte...
intentar conquistarlo y de rellenarlo vanamente. Este hacerinclusive, es otra ilusión, pues dejar de buscar equivale a dej...
vasto espacio sin límites cuyo sonido, cuyo sentido, essustanciado por el silencio.      El silencio es la música del ser....
la persona amada. Es lo mejor que podemos ofrecer de nosotrosmismos a los demás, porque es auténtico.      El amor no nace...
navegar por ese mar calmo que hace bailar al alma en serenooleaje de silencio?      La dicha de ser te abraza siempre en l...
LA BÚSQUEDA ES EL ENCUENTROLa   búsqueda es el encuentro. Si nos movemos hacia labúsqueda posponemos el encuentro, pero al...
YA VIVES EN EL PARAÍSOEste instante es tu morada. Si buscas el paraíso, míralo aquí, eneste preciso momento. No puede esta...
SUPRACONSCIENCIATodavía más allá de todo está el Todo, infinito e inabordable,fuente de aquello posible e imposible, mundo...
LA FELICIDAD ES LIBERTADToda persona quiere liberarse del sufrimiento, lo que tambiénse llama alcanzar la felicidad. En el...
que no necesita nada para que su ofrenda le llene de gozo. Esoes la felicidad, reconocer en este momento, la inmensamaravi...
EL BELLO MISTERIO DE LA MEDITACIÓN                                                Tú no eres el reflejo,                  ...
una comprensión de la misma, en un aprendizaje que reclamatenerse en cuenta, hay un eco del ser que nos guía laexperiencia...
queda nada por hacer, comenzamos a ser. Ahora mismo puedeser el momento apropiado para ello.      Todo momento presenciado...
LA PUERTA HACIA TITodos los problemas son del ego. Vienen al identificarse conellos, al pensar que esos problemas nos pert...
mismo. Pero la libertad no es algo que pueda verse o tocarse,sino que opera en el interior, conformando nuestros actos ype...
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LA ILUMINACIÓNLa conciencia es el alma. En los Shiva Sutras podemos obtenerla realidad manifiesta de la naturaleza de Shiv...
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Este libro está compuesto por textos espirituales en forma de ensayo y poesía. Palabras para el despertar de la conciencia, el conocimiento interior, la meditación... Los textos de este libro nacen de momentos de inspiración, desde el corazón y desde la intuición espiritual del ser; palabras llenas de una carga poética venida del alma y dirigida al alma, palabras puestas sobre el papel, halladas en el interior del espíritu y destinadas a lo eterno, es decir, al mismo lugar de donde vinieron: uno mismo, el Ser.

”La presencia del ser en el silencio dibuja con sus amaneceres de luz la claridad del alma, el susurro amoroso de esta siempre sentida totalidad que somos. Esta conciencia creadora del mundo, de todo lo visible y lo invisible, receptiva a esa energía sagrada que nos baña de vida, de paz y unidad inabarcable, es lo que somos, lo que el corazón reconoce como verdadero, siempre verificable al observarlo en íntima y serena comunicación con uno mismo: testigo silencioso de la conciencia.” (Del ‘Prólogo’).

José Manuel Martínez Sánchez
Nacido en Albacete (España) el 11 de marzo de 1983. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Máster en Psicología Humanista. Maestro de Reiki. Ha publicado los siguientes libros: "Épica del naufragio" (poesía), "Concierto de esperanzas. (poesía)”, "El hombre posmoderno" (ensayo), "Los hijos del sol" (novela), "Buscando la paz interior" (ensayo) y "Hacia el despertar espiritual" (ensayo).
Blog del autor: www.lasletrasdelaire.blogspot.com

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  1. 1. La luz de la conciencia José Manuel Martínez Sánchez

 
 
 
 

  2. 2.
  3. 3. José Manuel Martínez SánchezLa luz de la conciencia Palabras en la no-dualidad
  4. 4. Título: La luz de la conciencia. Palabras en la no-dualidadAutor: José Manuel Martínez Sánchez, 2012Imagen de portada: Siddhartha Gautama “Buda”Autorizada la libre distribuciónISBN: 978-1-4717-9887-0 José Manuel Martínez Sánchez Nacido en Albacete (España) el 11 de marzo de 1983. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Máster en Psicología Humanista. Maestro de Reiki. Columnista de opinión del diario "La Verdad" de Albacete. Ha publicado los siguientes libros: “Épica del naufragio” (poesía), “Concierto de esperanzas.(Poesía reunida, 2002-2008)”, “El hombre posmoderno” (ensayo), “Loshijos del sol” (novela), “Buscando la paz interior” (ensayo/poesía) y“Hacia el despertar espiritual” (ensayo/poesía).Tiene un blog sobre espiritualidad cuya dirección es:www.lasletrasdelaire.blogspot.comE-mail del autor: martinezsanchezjm@gmail.com
  5. 5. ÍNDICEPrólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 131. Ensayos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14Amor consciente 14Amor es lo que eres 15La eterna evidencia de ser 15Aquello que siempre eres 16Amor universal 17De la esencia de Dios (o del Amor) 18Amor y libertad 19Amor y silencio 20Conciencia y despertar 20Fragancia íntima del ser 20Antes de que el mundo surja 21Claridad del silencio 22Conciencia de amor y luz 22Aquí y ahora 23Yo soy eso 24El Todo en todas las partes 25El buda que somos 26Más allá de la vista: la visión interior 28Este momento lo incluye todo 30Experiencia de la felicidad 30Amor sin barreras 31Quietud creativa 32La libertad de meditar 32Luz de la conciencia 33Ser consciente 33Identidad y realización 34Fluir 34Intuición del ser 36La aspiración al despertar 37
  6. 6. La luz del silencio 38Siendo lo que el Ser es 39Conciencia de amor 39No hay ilusión en la no-mente 40¿Quién soy yo? 41Sobre la naturaleza del amor 42Una dicha radiante de ser 43La búsqueda encontrada 44La búsqueda es el encuentro 45Ya vives en el paraíso 46Supraconsciencia 47La felicidad es libertad 48El meditador 49El bello misterio de la meditación 50La fuente del ser 50La paz del silencio 51Dios es amor 52La puerta hacia ti 53Libertad interior 53Lo que el ahora nos revela 54Más allá del pensamiento está el Ser 55La iluminación 57El ahora 58La meta divina 59La luz del corazón 60La verdad del amor 60Meditación 61En busca del conocimiento 61El yo libre de identificaciones 62Misterio incesante de ser 63No dualidad 64No hay esfuerzo en la meditación 65La visión total 65Mística y meditación 66Ahora es el único momento 67Más allá del ego 67
  7. 7. Silencio interior 68La eternidad del instante 69La contemplación 69La búsqueda callada 70Ser lo que somos 70Testigo de la conciencia 71Reconocimiento del amor 72Ser sin elección 72Presencia de lo que es 73Perfectamente encontrado 73Lo eterno del ahora 74La mirada silenciosa 74Silencio escuchado 75Sin tiempo ni dualidad 77Quietud reveladora 78Meditando la realidad 78Nunca has dejado de conocerte 79La claridad del presente 80Ser de amor eterno 81La certeza 81La consciencia autoevidente 82El gran hallazgo del espíritu 83El ser lo es todo 84La desnudez de ser 85La experiencia de ser 85La experiencia inefable 86El ser no condicionado 86Un bello suceder, el amor 87Tú eres eso 88Todo es ahora 89Conocerse es ser 89La verdad es siempre ahora 90Presencia de amor 91Descansa en el amor 91Realización espiritual 92El buscador es lo buscado 94
  8. 8. El milagro de la creación 95Amor hallando su luz 96En el momento en que yo no está 97Todo es un mismo ser 97La ausencia que presencia 98Un mismo corazón 98Volver al corazón 98Misterioso no-saber 99Mundo y manifestación 100El hombre del Tao 101En la no dualidad 102Totalidad 103Tierra iluminada 1042. Poemas . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 105Amor hacia el amor 105Amor sin tiempo 106Conciencia es mi nombre 107Vuelo 108De amor creado 109Eterno romance 110Éxtasis de silencio 111Vida hacia su mar 112No-ser siendo 113Siempre tú 114La vida que respiras 115Nacimiento 116El pequeño Buda 117Esplendor de lo eterno 118Vivir ahora 119El milagro del ahora 120Fluyendo 121Reencuentro pleno 122Luz de la noche 123Alma de la tierra 124
  9. 9. Despertar 126Nirvana 127Estrellas que soñamos 129Aire 130Raíz de lo alto 131Sueño de amor 132Noche serena 133Renacimiento 134Canción 135Reencuentro de la luz 136Sueño del alma amada 137Vivir naciendo 138Instante descubierto 139
  10. 10. Sin esfuerzo, de forma naturales el estado más alto.En él, el amor mismoes el amante y el amado. Sri Nisargadatta MaharajAbre el corazón y mira este mundocon los ojos del ser. Sri Ramana Maharshi
  11. 11. PRÓLOGO(LA MÁS BELLA FLOR)Del silencio surge la más bella flor, aparece en el momentopresente, en la presencia que contiene la luz de un instanteperfecto, intocado por el tiempo, inmaculado de inocencia.Todo instante llama a tu corazón a la presencia de ti, presenciadel ser completo que se expresa como silencio puro y excelso,no sometido a lo limitado del espacio. La presencia del ser en el silencio dibuja con susamaneceres de luz la claridad del alma, el susurro amoroso deesta siempre sentida totalidad que somos. Esta conciencia queahora emerge al mundo, creadora del mundo, de todo lo visibley lo invisible, receptiva a esa energía sagrada que nos baña devida, de paz y unidad inabarcable, es lo que somos, lo que elcorazón reconoce como verdadero, siempre verificable alobservarlo en íntima y serena comunicación con uno mismo:testigo silencioso de la conciencia. Una verdad, la del ser, que no se puede atesorar, que no espropiedad de nadie, pero que flota en el aire bañándolo todocomo el corazón íntimo de todas las certezas del alma. Esaverdad, libre, inconquistable, dadora de ilimitadas bendiciones,florece en el ser, en la vida… En este ahora silencioso deconciencia está siempre presente, revelado, el manantial infinitode luz y amor que somos. 13

  12. 12. 1 ENSAYOSAMOR CONSCIENTEEl amor es la gran verdad del alma, aquello que sabemos sinnecesidad de interrogar a la mente, pues cuando el amor semanifiesta somos nosotros mismos los que mostramos nuestraesencia real, aquella espontánea y genuina que nos comprende.Para amar no hay que hacer ningún esfuerzo, es una fuerza quebrota del interior, como el aliento cuando exhalamos. El airenos llega de forma natural, porque la vida es el corazón denuestros actos y como tal, es el centro y vitalidad de lo quesomos. Aquello que somos no puede buscarse fuera, no puedeser algo que hayamos perdido, pues: ¿qué seríamos entonces sila razón del ser no se halla en este momento en nosotros?Cuando aprendemos a ser nada más que lo que somos, lalibertad es plena. Sobra todo esfuerzo, todo intento por forjaruna identidad superficial y adquirida. Este aprender, por tanto,es -en verdad- un desaprender: ser uno mismo, tal cual, sinartificios. Siendo solamente, comprendemos en el corazón -sinnecesidad de palabras y argumentos- que ahí reside la verdad,que la totalidad ha sido siempre esa verdad presente. El amores la fuerza inmediata que nos presenta tal verdad. Amando, auno mismo, a los demás (al ser sin distinciones), recobramosconsciencia de nuestra verdadera sustancia integradora, aquellaque está unida eternamente a lo que ella Es; la verdad, la luz delcorazón: la vida consciente, el amor... 14
 

  13. 13. AMOR ES LO QUE ERESSi confías en el amor, te entregas y lo sientes con todo elcorazón, si eres uno con él, no hay ningún obstáculo ni temorque se interponga, porque el rostro y el aura del amor es la paz,la confianza, la certeza de que sigues el camino verdadero: elcamino que te conduce de regreso a tu esencia pura y genuina.Pues Amor es lo que eres.LA ETERNA EVIDENCIA DE SERToda auténtica enseñanza espiritual nos dirá: "sé tú mismo".Este es el método directo. Quizás uno se pregunte, ¿cómo he deser yo mismo?, ¿qué he de hacer para ser yo mismo?; y vemosque la pregunta es por sí misma tautológica: no se puede haceralgo en concreto para ser lo que somos. Es por ello que ser unomismo es la forma directa de experimentar nuestra verdaderaesencia. La esencia de lo espontáneo y natural, de lo inocente yeternamente evidente: aquí está la respuesta tan buscada, en loque eres, en ti. Deja atrás todo esfuerzo y también incluso abandona todoesfuerzo por liberarte del esfuerzo. Así de sencillo es, no hayque hacer nada. Sé tu mismo, regresa al punto de partida que estambién el de llegada, el punto cero que es sin tiempo y sinespacio y por ello absoluto en su real presencia: aquí, ahora ysiempre. El punto que nace del vacío y que todo lo comprende.El punto del que los mundos son creados y regresan a susilencio sin nacimiento en el sueño profundo. El punto que todolo comprende y que se manifiesta natural, autoevidente, en tusensación de ser. Esta es la eterna evidencia que vive ennosotros: Ser. 15
 

  14. 14. AQUELLO QUE SIEMPRE ERESHay algo que siempre está presente, es la consciencia. El hechode saber que eres, de ser consciente. En ese momento aparece elpensamiento yo, el lenguaje, la mente y todo el mundo de lasideas y las dualidades; el conflicto, el temor, el dolor, el placer,etc. Todo esto forma parte del juego del yo, del juego de lamente. No importa lo más mínimo que ocurra esto. No hay queesforzarse por cortar con ello, por evitar que las cosas sucedan,por reprender a la mente, etc. Todo lo que hagamos seguiráentrando en ese juego. Lo único real es que eres, que sabes que eres. Viendo esocomprendemos la realidad primera, intocada y prístina, larealidad fundamental. Sabemos que todo lo que surja después,que todo lo que creamos que somos, que cualquier formulaciónya es de la mente. Sin embargo la conciencia no desaparece, esel fondo bajo el que todo sucede, el gran silencio sobre el quenacen todos los sonidos. El gran océano que ve nacer y morirlas olas infinitas. El mar está en calma o agitado, pero siemprees el mar. Los sonidos cambian, la melodía siempre es otra,pero el silencio es siempre el punto de partida, el mantenedorde todo, lo único real y constante. Tú eres eso. Tú eres laconciencia que siempre es. La luz de la conciencia. Lo demás noimporta, no te preocupes por ello, si sabes que eres.Sé testigo del milagro de ser. No te esfuerces por ser esto oaquello. Sé lo que eres, nada más. Sé el todo, no te conformescon la parte. Si lo miras bien, afortunadamente, no tienesopción alguna, siempre eres lo que eres. Darse cuenta de esto eslo más evidente que puede ocurrir, es como mirarte en unespejo y ver tu rostro directamente o señalar un árbol y ver elárbol. Mira en tu interior y encuentra aquello que siempre estácontigo: la consciencia. Eso que está en ti por encima de todofenómeno cambiante, eso que está en todo, que todo lo penetrae interpenetra. A esa consciencia total también se le llamafelicidad real y completa. 16
 

  15. 15. AMOR UNIVERSALVivir integrado en la unidad significa no hallar diferenciaalguna entre lo tuyo o lo mío, verlo todo en el mismo plano,fundidos con todo lo que suceda, formando parte de la cosa ensí, sea cual sea el foco observado. Hay observación real en elinstante único que vive unificado en la conciencia eterna. Laexperiencia de lo místico, de esta unión con el Todo, puede sersentida, acaso simbolizada. Puede no hablarse de ella, inclusoconociéndola, porque por mucho que digamos de ella siempreserá poco. En este aspecto, la frase de Wittgenstein que nosinvita a callar ante lo que no se puede hablar es muy sabia. Peroal menos, se puede corroborar, como tantos místicos han hecho,su existencia, a través de su mirada de paz y amor, de sussilencios, de su suave hablar vacío de ego y profundamentegeneroso. La ofrenda de amor hacia el otro supone entregar unaverdad mística, llena de belleza, de realidad con sentido. Ser todo amor, renacer siempre en esa conciencia. Darlotodo por el sólo hecho de dar, sin condición de reciprocidadalguna. Llenarnos el corazón al entregarlo. Esa es la verdaderapalabra del sabio. No decir la verdad con teorías, sinovivificarla, siendo su acción, su movimiento de virtud el bañopurificador. Siendo su ser mismo la verdad rebosando.Amanece el camino de quien se encuentra a un ser así, ocomprende esa verdad en sí mismo. Porque esa verdad estápresente en todos, universal como la vida, única y total comotoda esencia, gen de todo lo creado. No se puede olvidar lo queel corazón memoriza como pulso de sentido, como ritmo deexistencia motivada. La verdad del amor nos ama más que anada en el mundo, porque siempre corresponde, responde concreces, infinita, auténtica. Sólo hay que sentir la llamada delamor para comprender que somos eso, que formamos parte deello; y, por tanto, siempre podemos experimentarlo, regalarlo,recogerlo. 17
 

  16. 16. DE LA ESENCIA DE DIOS (O DEL AMOR)Encontramos en la historia humana un lugar común quehabitualmente llamamos búsqueda del sentido del ser. Llámesereligión, filosofía, poesía o cualquier otra expresión quesustente esta motivación existencial: el fondo siempre es elmismo. Ahí el buscador habla la lengua que apremia labúsqueda, el sonido interior que reclama albergar voz desentido a su torbellino de incertidumbre. Las palabras, quesiguen el curso vital del alma que las pronuncia, aprenden larealidad con la mirada puesta en hilvanar el significado de sucamino. En el comienzo del Svetasvatara Upanisad (1.1) lapregunta resulta solemne e inspiradora: “¿Es el brahman [Dios]la causa? ¿De qué hemos sido engendrados, por quién vivimosy en qué nos sustentamos?”. Una pregunta que sin dudarequiere de respiración tranquila, de motivación sincera y deuna conciencia abierta al ser que recibe las impresiones delaliento espiritual que desborda su comprensión racional altratar de responderla. Una emoción asentada en el amor sereno habrá dedesprenderse en el sentimiento de quien busca a Dios y recibeletras integradoras del ser y su mundo, tal que unicidaddeslumbrante que enseña la grandeza del alma y nos ayuda adescubrirla en nosotros. El tiempo y la eternidad dejan de serdos caras de una misma moneda que a la fuerza hemos deelegir y ambas se concilian en la visión total del tiempo eterno,en el acontecer sin rastro de continuidad, en ese eterno ahoraque amplía el corazón desbordándolo de paz infinita. Ahíreside la semilla de la meditación con sentido, no el simpleejercicio de dejar la mente en blanco porque sí. Entregada,integrada en todo y consciente de sí, la mente se abre al amorpuro que respira el reconocimiento intuitivo de la esencia que lasustenta. La mirada del amor registra el prodigio del ser que leasiste y le permite experimentar la realidad de subienaventuranza. Porque, cuando los ojos del amor vislumbranel mundo, descifran el paraíso que la luz de la conciencia pinta 18
 

  17. 17. en los lienzos del alma. En ese amor uno recibe la luzentregándola, o solamente asistiendo al espectáculo de verla ytocarla, ya no dividido ni limitado por los deseos, sino insertoen todo lo existente, como partículas desplegadas en latotalidad, compartiendo una esencia sola. Así es el amor, uncontinuo dar, que siempre llena.AMOR Y LIBERTADAmar es ser libre, es la entrega del corazón a la dicha perfectade la comunión con lo amado. La libertad de ser es tu esencia,aquello que fue siempre contigo, libertad que se sustenta alsoltar todo aquello que la oprime, encaminándose a la purezade su armonía primigenia. Este soltar no es un trabajo, ni unproyecto que dependa del tiempo, porque la libertad es laprimera condición de tu estado incondicional y eterno. Liberación significa despojarse de lo estéril, de aquello quesólo añade complejidad, pero lo fundamental es darse cuentaque de lo único que uno se libera es de la ilusión de no ser libre.Por lo que -si lo miramos bien- no hay nada de qué liberarse alser uno lo que es ahora, lo real que acontece (no hay nada quelleve menos esfuerzo que ser uno mismo en lo que es). Ahí estástú, el Ser que es conciencia sin tiempo, para gozar de suverdadera naturaleza, siempre viva y presente. Cuando sabes que nada puede tocar lo real -el amor delser, la libertad y el gozo de la consciencia siendo sin segundo-eres capaz de presenciar la película que pasa por tus ojos sinpensarte el personaje individual y separado de la misma, yabrazando en el amor la visión misma: pantalla, personajes,realidad, ficción, sombras y sueño, en una misma dimensión deunidad que tu Ser contiene, en perpetua felicidad no nacidaabrazando lo naciente. Ama completamente este sueño, pues sólo alimentado deamor es dulce el despertar. 19
 

  18. 18. AMOR Y SILENCIOHay una voz para el amor que deslumbra en su lúcidaexpresión, una voz que se abre a los cielos de la conciencia toda,atisbando el universo en el instante, más allá de cualquier límiteimaginario, en su esplendor más puro y confirmado. Esa voz,esa certeza del entendimiento y del amor, es el silencio, laexpresión del todo contenido, del todo continente. Silencio quees luz de las verdades, imagen de lo inimaginable, el infinitomismo hallándose, desplegándose en el misterio de la verdadinterior.CONCIENCIA Y DESPERTARDespertar a la conciencia significa ser uno en ella, sin esfuerzo,sin intento, nada más que surgiendo en la más puraespontaneidad del no-principio y del no-fin. No hay tiempo, niintervalos, ni esperas, ni reposos, para aquello que es eterno,que siempre es y siempre late verdadero, esencial. Vivir deacuerdo a ello es vivir de acuerdo a uno mismo, entregándose alo natural que nos recorre, a lo vital que nos vive. Ser unomismo es ser uno con todo y en todo. El principio del amor es la unidad, mirarse y mirar a todotal que lo íntimo nuestro, tal que un perfil propio sentido,descubierto, abrazado. Aquello que más amamos reposa en elcorazón, nos da el latir y la mirada, el gesto y la vozencaminada. Aquello que más amamos es la brújula delcorazón y también la geografía que recorrer, el descubrimiento,la aventura del alma hacia sí misma.FRAGANCIA ÍNTIMA DEL SERVer, contemplar, existir en la verdad más sencilla y natural, esees el ritmo del espíritu sincero, aquel que permanece idéntico alo que es, a la inabordable expresión de su creatividad sinlímites. Identificarse con la mente, con los objetos, con el sujeto,supone dividir, reducir el cerco, mientras que soltar toda 20

  19. 19. identificación, descansar en paz sólo siendo, nos hermana conla conciencia, con aquello despegado de la mente que semuestra espontáneo en el sentir, en la sensación de ser, en lafragancia de lo absoluto tocando lo más intimo, la fibra interna,el corazón, el aire respirado y el susurro de su ritmo, aquel queexpresa silencioso el "yo soy" ilimitado, natural, constante yeterno. Ser ahí, en el amor del ser, en la unidad de su conciencia,es conocerse, penetrar el orbe de sus misterios, ubicarse en loque no tiene lugar, antes de todo principio, antes de todo surgiry de toda continuidad. Inmutable y autoluminoso es el estadosin estado de lo real, aquello que eres, que no has de buscar,que ya está en ti, que realizas en la conciencia absoluta delamor, en la unión verdadera que es luz del Corazón.
ANTES DE QUE EL MUNDO SURJAEn el momento del no-pensar el tiempo deja de existir. Tanto lamente, como el pensar y el existir, son del tiempo. ¿Hay algoque no pertenezca al tiempo? Claramente sí, el Ser. La puraconsciencia, la visión que es presencia cristalina en el ahora.Fíjese qué pasa en el no-pensar, en ese intervalo donde ningunaactividad sucede. Sencillamente, nada pasa, la calma es total,todo es como es. De esos intervalos, como olas de mar, vuelve asurgir el mundo, el pensamiento yo y todos sus agregados, esdecir, todo el discurso que hacemos de la vida. Pero en elsilencio la vida está completa, nada le falta, pues es esencia dequietud llena. Los fenómenos del mundo surgen, pero el presenciador,una vez que abraza en lazo natural su esencia de amor ysilencio, ya no es empujado por los fenómenos, despojado de laidentificación con el yo erróneo (que es limitación), al quedarabsorbido por la verdad ilimitada de su Ser Real: aquel quesiempre es, incluso antes de que el mundo surja. Antes de que el mundo surja, el Ser ya es todos losmundos. 21

  20. 20. CLARIDAD DEL SILENCIOSubyace algo muy profundo en el silencio, una apertura llenade claridad que corrobora al espacio su inmensidad latente.Esta inmensidad puede ser vista en la propia conciencia, comopaisaje y orbe interior reposando en lo ilimitado. El silencio esescenario de la creación misma, de todo acontecimiento, através de su no-hacer. Es el corazón secreto de las cosas, elmotor invisible de todo nacer. Al estar con él, al no olvidar suausente presencia, su pacífica compañía, la conciencia es capazde ver el ir y venir de los fenómenos sin ser tocada nimodificada, pues no hay nada que tocar ni cambiar cuando sereposa en la desbordante perfección de lo que es. Lapresenciación asentada en el silencio es completa pornaturaleza y desde ahí uno ya es y puede ver lo que siempre hasido: este momento que sucede, conteniendo el momento solodel suceder en la claridad del silencio, colmando la raíz mismadel tiempo y del no-tiempo, en una dimensión única y plena: ladel Ser.CONCIENCIA DE AMOR Y LUZNo sabemos qué es el tiempo, pero lo presenciamos día a día.Del mismo modo nos presenciamos a nosotros mismos en eltiempo y sin embargo, siempre somos, más allá de lascircunstancias, de los cambios y devenires. Siempre somos elser, eso es en lo que devenimos siempre, pero solemos agregartodo tipo de cosas que confundimos como lo esencial ennosotros, cuando solo son circunstanciales, sin sustancia propia.Así nace el sufrimiento, al identificarnos con lo que creemos ser,cuando esta falsa identificación nos gusta nos dejamos llevarpor el placer, un placer momentáneo y con sabor a vacío.Cuando esta falsa identificación no nos gusta, que esconsecuencia de lo anterior, de descubrir que aquello quepensábamos que éramos se marcha, termina y queda lacarencia, aparece el dolor, el apego y la desdicha. Este ir y venir,forma parte del juego de la mente y sus opuestos en constante 22

  21. 21. intercambio. Sin embargo, más allá de eso, de esa ilusióntemporal, hay alguien mucho más grande, un testigo inalterabledel espacio de la conciencia, que es constante, puro y completo.Si intentamos identificarnos, apegarnos a eso, ya estamosentrando en la falsa identificación, puesto que aquello que esreal e ilimitado, constante dicha y verdad, queda reducido ylimitado al pasarlo por el filtro de la mente condicionada. Una mente dispuesta a nacer a cada segundo, en el ahora,en la pulsión del instante, es una mente iluminada por lainteligencia, el foco de la luz de la consciencia que nos permitediscernir lo real de lo irreal, lo que somos de lo que no somos.Una mente así es sencillamente una mente natural, aquella queno está desorientada por sus condicionamientos externos, sinoque vive en armonía consigo misma, dirigida espontáneamentepor el corazón, raíz y alma de sus actos auténticos, con su saborpropio, desde el aliento de su íntima verdad. Solo hay que dejarde buscar fuera la imagen que nos refleje y comprender con elamor que todo lo que hay fuera es luz y espejo nuestro, miraday vislumbre abierto de nuestra alma latiendo de vida, serena alreconocer en todo su aroma y hogar, constantemente fresca yrenovada por su autenticidad: conciencia de amor dándose a símisma y expandiendo su aroma en todas direcciones, de formanatural, al ser, solo ser, lo que siempre es, la luz del ahora quetodo lo ilumina con la verdad del ser.AQUÍ Y AHORAEn cada momento la conciencia está aquí, contigo,desplegando el mundo. El ser siempre está aquí aunque losfenómenos –los sueños de la mente- en apariencia lleguen y sevayan. Tú no vas. Tu existencia es presencia no condicionada,más allá de las formas. Los condicionamientos mentalesobstaculizan que el ser fluya de un modo absolutamenteconsciente; distraen la atención mediante un cúmulo de ideasque han ido calando en la mente y conformando unos hábitos yactitudes dependientes de tales ideas y creencias. 23

  22. 22. Observar lo que sucede ahora, tu respiración, el mundo, lasimpleza de las cosas, sin llenarlas con juicios y prejuiciospersonales, nos ubica inmediatamente en el sendero de laconciencia, del solo estar -aquí y ahora- sin otro objetivo querespirar la vida en cada momento presente. Cuando nos vaciamos por completo, cuando nos soltamosde los prejuicios y miedos que nos estancan, fluimos librementecon lo que es, con lo que sucede, con la vida llamando a nuestrapuerta para mostrarse a sí misma tal como es, inocente y pura, anosotros, trasparentes y nacidos a su prístino esplendor,abiertos a cada instante de vida, de clara conciencia brillandoen su presencia directa. Cada momento de presencia es el único en que realmentesomos. No hay iluminación que obtener. Tú ya eres la luz queilumina.
YO SOY ESOEso es la esencia de todo, es lo que no se puede nombrar y estáen cualquier parte. Lo señalamos al señalar cualquier cosa,porque está ahí, todo lo interpenetra, está a la vista dondequiera mirarse, de forma directa. Eso es el ser y el ser es eso quetodos somos, en todo espacio ilimitado de percepciones,vivencias, emociones, pensamientos y no pensamientos. Dentroy fuera, más allá de cualquier división. Todo eso lo señala lapropia vida en su total manifestación, por ello decimos que lailuminación sucede, que se traduce en una forma actualizada,liberada, de presenciar las cosas. Con la mente señalando a esoque es su ser. 24

  23. 23. EL TODO EN TODAS LAS PARTESLa mente busca identificarse con algo constantemente y alhacerlo se torna selectiva, de hecho es selectiva por naturaleza.No obstante, con cualquier cosa que se identifique no será real,porque es incompleta, restrictiva, toma una parte del todo. Lamente no sabe lo que sabe, porque no lo observa, lo obvia.Saber y sabor tienen la misma raíz etimológica; sabe –pues- elque conoce el sabor de las cosas. Y ese sabor se experimenta, seprueba; y de esta forma es como se adquiere el conocimiento.En toda acción hay el sabor del conocimiento al atenderclaramente al movimiento que conduce del observador hacia loobservado, comprendiendo su no escisión, es decir, mediante laatención a la propia experiencia y su integración de lamultiplicidad consecuente –o no dualidad- de los hechos ofenómenos acontecidos. Vemos así que toda diferenciaconforma un todo global, una unidad mayor, una plenitudinherente a su diversidad aparente, al igual que fonemasdistintos constituyen una unidad de sentido que llamamos“palabra”, muchas palabras una frase, etc. En la Bhagavad Gita(IV.24) se nos dice que “Brahman es la ofrenda”, que “Brahmanestá en toda acción”. Y a ello Shankara comenta que tanto quienofrenda, como lo que se ofrenda, como el acto mismo deofrecer, es ese Absoluto o Brahman mismo. Al ver a lo Absolutoen toda acción, nos sincronizamos, nos unificamos con laconciencia total. Nace con ello la experiencia de la sabiduría, alemprender los pasos que destilan el sabor de su senda. En el Atma Puya Upanishad leemos: “La menteconstantemente apuntando hacia Eso, es la ofrenda”. Eso señalaal Todo, al Absoluto (la mente que apunta a la conciencia) ymire a donde mire, no hay restricción alguna, simplementelibertad, darnos cuenta. Estar ahí, arraigados por entero en losin límite permite a la conciencia ser presencia del hechoconsciente. La desatención es olvido de la conciencia. En lavoluntad hay un sentimiento de que es el yo quien hace lascosas, de que en su atención está eligiendo la realidad ycreándola (como bien explicó Schopenhauer), pero en el 25

  24. 24. profundo ahora son las cosas mismas las que tienen suvoluntad de ser, las que eligen al ser. Una voluntad continuaque no se esfuerza por hacer real lo que es, pues siempre hasido. Una voluntad que acontece, que vive en su realización yque observa a la conciencia como forma misma de sunaturaleza, de un modo no selectivo, no condicionado por elacto que busca un resultado. Ocurre perfecto el resultado en laactualización de la realidad, en ese ahora donde todas las cosasestán como deben estar. En este mundo vivido, que se libera del lastre del yoreductor, uno comprende como manifestó Nisargadatta, que“yo soy el mundo” y que “el mundo es yo mismo”. El jnani,esto es, el conocedor de la verdad, tal como lo escribió RobertAdams, es quien “ve el Sí mismo Infinito en todo y todo en el Símismo Infinito, que es su Ser”, esto apunta a una visióntrascendental pero que se asienta en su ahora, en la visiónordinaria, en la objetividad permanente donde aflora el ser, allípor entero las cosas son vistas, lo visto es la visióntrascendental, lo Supremo es el estar aquí, completamente. Esuna visión desde dentro y no por ello anula lo que ve afuera, locomprende instantáneamente desde su asentado Sí mismo enun acceso continuo a ese Sí mismo que vive consigo.EL BUDA QUE SOMOSBuda alcanzó la iluminación al comprender las causas delsufrimiento, de este modo se liberó de la ignorancia y de lasataduras del deseo. En el sentido más profundo, comprendióque no había nada que alcanzar. La comprensión le trajo eldespertar, lo sacó de la ignorancia y le llevó más allá del apegoa la existencia y el consecuente deseo de devenir. Partió firmehacia el conocimiento, liberándose de todo el enjambre -logrando la cesación completa- del deseo y de sus causas. Estolo realizó meditando, yendo hacia dentro. Es decir, noevadiéndose de sí mismo, sino viendo a través suyo lo que elser es. Nos trasmitió que esto se podía lograr (que había un 26

  25. 25. camino medio, equilibrado, para experimentar el clarodespertar), que todos podemos acceder a esa dicha delautoconocimiento, a esa liberación que consiste en saber vivirsin ser presa de las emociones, pasiones, deseos y motivosegoístas. Fue su propia luz desde entonces, el devenir dejó de sercausa de aflicción involuntaria y se trasladó al gran dominio dela comprensión de la verdad en todo momento, en todomovimiento, en toda acción y palabra, consciente, compasiva yprofundamente atenta. Esta es parte de la valiosa sabiduría queBuda nos trasmitió, que él supo al encontrarla en su interior,fue la verdad que llevaba consigo el buda que también todostenemos dentro como fermento, semilla, parte evolutiva, de laconciencia que somos. La historia de Buda nos habla de nosotros mismos, de lapropia historia interior del hombre, de un hombre que se tratacon profundo respeto, que busca encontrarse porque se ama yporque quiere cuidar lo que hay dentro de él, porque sabe queel sufrimiento, el egoísmo o el odio nada le aportan y que esaliberación anhelada es sencillamente un acto de amor, ellímpido acto de amor hacia el ser que sabe que vive en él asícomo en todos (al puro ser, no al sentimiento de individualidad–no hay tal atman: anatman- sino al ser en todo) por eso Budapredicó ese encuentro con la conciencia, predicó esa forma deestar en el mundo completamente en armonía, consigo mismo ycon los demás, completamente aquí, ahora, y no en otro lugar,abierto a la verdad que se traduce de la contemplación noenturbiada por nada, directamente fijada en lo que está aquí (eldharma). En el Isha Upanisad encontramos estas bellas palabras:“Quien ve en todos los seres al yo y al yo en todos los seres, anadie odia”. Es así que el amor no conoce de destinatariosconcretos sino que es el amor por sí mismo el que se revela entodo acto hacia dentro o hacia fuera, es su propiapersonificación, donde entramos nosotros, ellos, aquellos ytodos los seres, es la identidad auténtica con lo Absoluto, con elBrahman. Leemos en el Brihad Araniaka Upanisad: “Hayidentidad entonces entre el Atman, el yo individual, miel de 27

  26. 26. todos los seres, y Brahman”, una identidad total con lo sinnombre, aquello que es todo y nada o ni todo ni nada, la verdadinterior, inmaterial, pero viva, consciente, en el corazón de loshombres: el amor compasivo. Qué bella verdad la que trae elconocimiento, el despertar. Sólo nos queda añadir entonces,como expresa el Dammapada: “Feliz es el nacimiento de losBudas”.MÁS ALLÁ DE LA VISTA: LA VISIÓN INTERIOREs trascendental aquello que va más allá de la medida. En lavivencia espiritual la escala pronto deja de tener sentido pues setrasciende todo sentido de medir lo que en sí mismo ya esaltura sin límite: la entrada a la conciencia. Trascender deriva detrans-scandere: “más allá de la escala”. La mente fija patronestrazados de medición (meditar deriva de medir) y el hechotrascendental consiste precisamente en el abandono de esalógica establecida de los hechos. Por tanto, aunque meditarderive de medir ciertamente hablamos de desmedir, de soltar, deampliarse continuamente fuera de toda medición previa,dejando que la realidad sea lo que tenga que ser. Wittgensteinya dedujo que el propio sujeto era el hecho trascendental ymístico, al no hallar otra forma “lógica” de definirlo. En meditación, esto es, en el proceso de autoconocimientodel ser, no hay un lugar al que llegar, la escala se trasciende,hablamos de una meditación, al estar bien enfocada, atenta yconsciente, puesta en el momento presente, en la vivencia delahora, en el ahora, sin camino que alcanzar, sin ascenso nidescenso, sin ruta, sin escala marcada. Esa zona consciente en elVedanta, especialmente en la Mandukya Upanisad, secorresponde con el cuarto estado o turiya, integrador,supraconsciente, más allá y abarcador a la vez de los tresanteriores: vigilia, ensueño y sueño profundo o sin ensueños.En otras etimologías como en la de ascetismo, vemos tambiénesa forma de entender la espiritualidad en forma de ascensohasta lo sagrado, palabra que en sánscrito (tapas) nos habla de 29

  27. 27. calor o purificación y que en la mística cristiana ha tenido unvalor en ocasiones semejante. Junto al ascetismo en elhinduismo, concretamente en el yoga, y como se señala en losYoga Sutras de Patanjali (II,1), el autoconocimiento (o estudiode sí mismo) y la devoción al Ser Supremo (o Brahman)configuran el estado de yoga, siendo así éstas las acciones quehay que tomar para tal consecución unitiva (kriya yoga). La meditación, en primer término, supone un proceso depurificación o eliminación de los obstáculos que impiden al sermostrarse a sí mismo, siendo luego el trabajo un trascender loslímites del pensamiento para conectar con lo Absoluto, Sí-Mismo, No Dualidad o Ser no condicionado. Es la entrada a lavisión interior, el acceso a “formas” interiores quecorresponden a otro espacio y a otro tiempo distinto al quecaptamos ordinariamente, el otro espacio es el infinito y el otrotiempo es la eternidad. ¿Y cómo la mente puede alcanzar eseestado tan extraordinario? Porque deja de ser mente alreconocerse como conciencia. A partir de ahí se va hacia dentro,y ya no es la mente la que se reconoce como conciencia, sino lapropia conciencia ante sí misma. Ese es el primer proceso deevolución de la conciencia, el reconocimiento de una identidadmucho mayor que el yo, la del ser; después se inicia un ir haciadentro que revierte el proceso en desidentificación, esto es,ocurre la liberación de cualquier identificación (que supone unalibertad aún mucho mayor), ya que este proceso descrito, comoRamesh Balsekar señala, “no se refiere a la evolución de ningúntipo de identidad, no hay tal cosa como una identidad”. Si no,volveríamos a aferrarnos a algo que creemos ser que somos yhe ahí otra vez la egoicidad. El Yo soy queda despojado deidentidad, porque se baña en la totalidad silente de la verdadindescriptible, esa que nace antes del mismo sentimiento de Yosoy; y en ese misterio hallado sencillamente aparece lo que es.Hablamos así de la visión interior: la del ser que es. 29

  28. 28. ESTE MOMENTO LO INCLUYE TODOEs un misterio ver que la sustancia de la vida radica en estemomento presente. La mente, mediante una idea o conceptocree que hubo un pasado, que habrá un futuro, pero lo cierto esque siempre es ahora, que la vida vibra y brota ahora, que el serno tiene tiempo sino que es un milagro que aparece a cadainstante, vacío de memoria, libre en su acontecer, prístino yfresco como la nieve más clara. Sí, claridad es la palabra.Transparente, sin mácula es este momento, este silencio deamor infinito en que todo es, sencillamente, lo que es. Uno se enamora de esta perfección en que se experimentala no-experiencia, el solo estar aquí en una vacuidad sin límite,fluyendo como el vuelo de un pájaro, como la corriente del ríoincesante que todo lo atraviesa y a nada opone resistencia. Estemomento eres tú, y tú eres libre, absolutamente, en esteinstante. La verdad es siempre ahora. Este ahora es todo lo quehay. Este momento presente lo incluye todo. Incluso la mente yla dualidad surgen de él y se disipan en él. Ningún conceptopuede atrapar Eso, pero está aquí todo el tiempo y más allá deél. Todas las cosas están envueltas por este misterio radianteque es la vida. Nada suma ni resta a lo que es perfecto porsiempre. A lo que es todo siendo nada... a lo que siendo nada loes Todo. Nada puede decirse al caer en el misterio del ahora.EXPERIENCIA DE LA FELICIDADLa vida puede ser experimentada como un continuo descubrircuando todo lo que queda es presente. El pasado nos entregainformaciones (recuerdos) que empañan la vivencia del ahora,que nos llena de miedos prefabricados, de complejos, culpas ojuicios subjetivos acerca de la realidad. Pero la realidad no tieneuna historia propia, no se basa en su memoria sino en suespontánea aparición. Por ello, cuando vivimos en la raízmisma del ahora, vacíos de pensamientos, del yo limitativo, 30

  29. 29. nuestra percepción del hecho se ensancha infinitamente.Aquietar la mente supone entrar al ser, tener conciencia del ser;y esto trae automáticamente la felicidad. Aquietar la mentesignifica abandonar todo proceso mental, todo pensamiento.Significa ser testigos de lo que sucede, experimentando ese serque va más allá de nosotros mismos, que deja de diferenciarse,que cesa de dividirse continuamente entre el sujeto (yo) y elobjeto (lo visto como lo otro). Entonces –en la quietud imparcialy atentamente presenciada- aparece la conciencia de totalidad,de unidad, de felicidad y de amor. Pues no hay felicidad que notenga su seno en el amor y no hay amor que no se experimentecomo pura felicidad, como pura unidad eterna.AMOR SIN BARRERASCuando la vida se hace una, cuando no necesitamos de lamente para construir al yo, aparece la experiencia del “yo real”:aquel que no necesita de nada para existir, sino que esexistencia auténtica en todo momento. La más grande sencillezde la experiencia muestra la esencia de lo que somos, pues enella se realiza, sin medio o apoyo secundario alguno. Llegar ahí,de forma directa, es también el paso más sencillo que podemosdar, y quizá el más valiente (ya que supone abandonar el ego,con todos sus deseos de devenir) teniendo lugar la concienciade presencia, aquella que se integra con la realidad universal endonde todos los fenómenos están surgiendo al ritmo de lavastedad del misterio interior, el gran descubrimiento silente: laesencia nuestra; el origen que da luz a todo y al que nos unimoscomo amante y amado fundidos en el Amor mismo. La vivenciadel amor es lo que verdaderamente nos hace plenos, puesconsiste en vivir aquello que somos. 31

  30. 30. QUIETUD CREATIVAAl pasar de ser meros integrantes de la apariencia(pasivamente movidos por la fenomenología que lospensamientos imaginan protagonizar) y al asentarnos en laquietud como veedores del Todo en todas las cosas,unificadores de la realidad, sin duda alguna hemos llegado a laFuente, en la que el veedor es lo visto, donde ya no queda nadaque no sea Él y donde todo, sin excepción, forma parte de suser: siempre completo, autosuficiente. Entonces un ser gozosoaparece, despierto en la quietud -sin esfuerzo alguno- de suconciencia plena, creativamente espontánea y natural. La fuente del ser es pura, silente y armoniosa. De ella nacetodo. El “yo real” no es movido por ilusión alguna, es siemprecompleto y no necesita de más. Es ser-conciencia-felicidad entodo momento, porque vive integrado con la totalidad. En susilencio experimenta el ser, se da cuenta del mismo, es continuapresencia de sí gozando de su esencialidad. Y ese silenciodichoso es el amor mismo: el “yo real”.LA LIBERTAD DE MEDITARMeditar implica abrazar la libertad, igual que si abrazáramosel aire, supone ser uno con el todo, ser capaces de ser sin partiro ir hacia un fin en particular, ser solamente por el hecho de ser,vivir solamente por el hecho de vivir. Sin nada a cuestas, sin elpeso del pasado o del futuro, la presencia del ahora es el hechode la libertad. No hay nada que buscar para el hallazgo de latotalidad, entonces, el buscador comprende que él mismo era elesfuerzo de la búsqueda, la energía que miraba constantementehacia fuera en busca de algo se estabiliza en sí misma al verclaramente el motivo, la razón, de su búsqueda: uno mismo. Yen esa toma de conciencia, natural y espontánea, uno ya haencontrado lo que buscaba y queda, por tanto, liberado de todabúsqueda. 32

  31. 31. LUZ DE LA CONCIENCIAMeditar es encender la luz de la conciencia, arribar a laclaridad del ser y a la verdad de aquello que somos. Accedemosal principio de todo, al origen y a la esencia de la vida. Cadainstante de meditación es el comienzo del comenzar, lacontemplación del aire en el alma, del aire en el ahora, delamor. Meditar significa un fundirse en el espacio de latotalidad, en la gracia de lo amplio, en la gracia de lo eterno. Loque acontece no puede narrarse ni describirse por medio dellenguaje; acontece un océano sin tiempo, una dicha profundabañada por el aroma de lo cierto. Tiene lugar el encuentro, elregreso al hogar verdadero. Tiene lugar la entrega al Ser, elofrecimiento de la parte a su todo inconmensurable, donde elalma -en su realidad de unión inseparable- es el origen sin finde la bienaventuranza, la compasión y la felicidad que devienede Ser Uno con la luz de la conciencia y el amor.SER CONSCIENTERefleja este instante todo lo que ha de ser, la realidad más puray única. Todo lo que eres está aquí frente a ti, obsérvalo conlibertad espontánea, sin aferrarte a nada, sin lucha, entregado alo que sucede. Eso es ser consciente, estar en ti, en lo que sucede ahora. Laconciencia se expresa a cada momento y tú eres el testigosilencioso que vive en ella, libre de juicios, abierto a suacontecer. Cada instante en que eres consciente toda tu energíavital se vuelve creativa e inteligente, es una con la vida. La inteligencia espiritual consiste en vivir completamentela dicha de tu ser, aquí y ahora, en la libertad regalada queaflora contigo inocentemente. Deja pasar aquello que te saca delespacio infinito de la presencia atenta y verás cómo regresas atu hogar, a lo que es, a este instante de libertad sin fin mecidopor la desnuda conciencia del ser. 33

  32. 32. IDENTIDAD Y REALIZACIÓNLos procesos mentales no representan lo que somos, sonúnicamente manifestaciones temporales, impermanentes. Todaidentificación, toda realidad concebida como algo que delimito,supone una ficción para la identidad, pues la identidad seidentifica en su “desidentificación”, es cuando gana suverdadero nombre, el nombre sin nombre, no coartado, norestringido, el nombre que todo lo nombra, la voz que a todaluz da voz, el sujeto que se mece mezclándose en la concienciapura e ilimitada, siendo ella, tal identidad en apertura, en todamanifestación que se presenta. ¿Qué sujeto no desea realizar tal liberación? Serlo todo sinobligarse a ser algo en concreto, ser eterno sin cargar con elpeso de la eternidad, ser uno y diverso y libre, libre solamente,para andar en el constante encuentro de su libertad. Pues sitodo fuera ganado, si algo hubiera que ganar, tendría que haberun final cuando lo ganado es conquistado, pero todo trasciendeesa línea, cuando la búsqueda es el camino y el camino es lameta misma. Cuando la realización está siempre aquí mismo, alpermitirse ser uno en todo y con todo, el ahora entonces seunifica con la eternidad.FLUIRDejarse llevar por la vida es un aspecto fundamental que estáquedando muy relegado en nuestro modo de vida actual.Acostumbrados a pensar que somos los hacedores de todo, asentirnos responsables de lo que hacemos, de los resultados,vivimos continuamente en una situación de profundainestabilidad, a expensas de los efectos exteriores, los cualesmotivan o desmotivan nuestro comportamiento ulterior. Vivirpara el mañana equivale a abandonar lo que ahora somos, quees todo lo que en verdad podemos ser. La realización siemprees presente. Siempre está aquí, desplegada y visible. 34

  33. 33. Vivir dejándose llevar no supone dejar de hacer sinocomprender que todo lo que sucede ocurre porque ha de serasí, es decir, porque la vida, en su fluir natural, nos va llevandoa donde ha de ir. Mediante una actitud tranquila, deobservadores de nosotros mismos, nos desidentificamos deaquello que afecta al ego, trascendiendo la ilusión de lo que nosomos y entrando en un espacio de libertad interior, fluida yespontánea, donde no hace falta ser algo en concreto para ser,pues libres de elegir, de dividirnos, estamos abiertos a la graciadel presente, el cual nos da todo sin pedir nada a cambio. Nollevamos ni arrastramos a la vida, somos llevamos por ella. Estaes la semilla de una libertad capaz de crecer por sí sola, puestoda semilla lleva inserta la conciencia de crecer, madurar, darfrutos. La tranquilidad es el resultado de una mente liberada, queno es afectada por las circunstancias exteriores. Cuando latranquilidad es la base firme, hagamos lo que hagamos, pase loque pase, nada nos puede afectar, nada puede modificar eseestado íntimo de ánimo dichoso. En ningún modo hablamos deun estado superficial, prefabricado, sino de una desembocadurahacia lo que somos, hacia ese océano pleno y pacífico que es elencuentro con el Ser. Ahí ya todo es, somos, efectivamente elTodo, y esa conciencia, la nuestra propia, tal llegada al origenque siempre nos ha acompañado, supone un reencuentrofundamental con la raíz básica del árbol de la vida, aquel quecrece y da frutos por sí solo, por el mero hecho de estar vivo,enraizado a su fuente. Esta es la dicha que nos es dada,tranquilidad genuina, felicidad suprema de la conciencia de ser.Esta es la dicha total del ser consciente. Del sentirse vivo y unocon la Vida plena. 35

  34. 34. INTUICIÓN DEL SERHay un cambio profundo en el paso de una atencióncontrolada a una atención espontánea, no sujeta, expandida. Enlos Yoga Sutras, Patanjali formula la posibilidad delconocimiento liberador (tarakajnana) mediante un destello deluz sapiente (pratibah), a través del conocimiento intuitivo.Supone un estado que trasciende los demás, en el que laconcentración (dharana), la meditación (dhyana) y lainteriorización (samadhi) a partir de su dominio completo(samyama) conducen a un conocimiento de todo en conjunto(sarva), que deviene espontáneo y que medita –por tanto- enatman, el sí mismo, en la verdad plena de vivir “lo que es”. “Apartir de ese destello iluminador [pratibah] el yogui lo conocetodo [esto es, al atman]”, señala Vyasa. Pues atman significa yopor encima del ego, conciencia del Sí mismo, no identificacióncon la individualidad que el yo ilusiona, sino experiencia en símisma, observación entregada y fundida con lo observado. Sin duda que puede el ser entregarse a su consciencia, enesa verdad tan relajante, tan interna. En la respiración seexperimenta tal absoluto. Afirmó Kabir en absorción mística:“Dios es el aliento de todo lo que respiro”. La respiración serealiza a sí misma en un néctar de presencia, de auténtico ser nocondicionado. Ya no queda nada por controlar, nunca hubo porqué controlar nada, la realización meditativa es profundalibertad: profundo hallazgo de la integración de las partes, de launidad. En la exhalación -tras todo el conocimiento adquirido,tras toda la vida y experiencia adquirida- solamente hay laexhalación misma, purificación que guía al vacío a su origen; yluego de vuelta al nacimiento, la renovación, tras el encuentroprevio con lo no nacido. Leemos en el Tao Te King: “Mantentevacío, y serás llenado”, en esa redentora experiencia de soltar,de relajar la mente de sus mareas, sucede que todo se reanima yvibra y amanece. Hay que repetirlo nuevamente: el ser nuncaha nacido ni nunca morirá, siempre lo supimos. 36

  35. 35. LA ASPIRACIÓN AL DESPERTAR Por rebeldía, apagué la luz de mi casa, pero tu cielo me ha sorprendido con sus estrellas. R. TagoreLa desesperanza, el canto del vacío, esa noche oscura dondeluchar contra la vida sin mirar a la vida misma, ciegamente, conel dolor a cuestas de la soledad y la insatisfacción, requiere conseguridad de un momento de renovada conciencia, de claravisión de las cosas, no en el tumulto del deseo o de las palabras,sino en el silencio cálido que surge al acercar la vista al corazónsiempre naciente. La enseñanza espiritual, ese dharma o ley quenos muestra las cosas tal como son, seLa esconde a veces entresombras y trabadas ilusiones, pero no deja de acompañarnos elacontecimiento de la verdad espiritual: aquella que nos llena deeternidad, que supera la limitación mente-cuerpo y se enfoca enel sabor nuevo que todo instante celebra. No hay verdadpermanente, la verdad se descubre en cada llamarada deatención a “lo que es”. El dharma siempre es incondicionado, permanecevibrando y transformándose en todos los objetos de laexperiencia y más allá de ella. Imprime el frescor delnacimiento espontáneo, libre, por nada limitado, de lacomprensión verdadera. La práctica de la Vía, del Dharma,como afirmó Dogen: “es simple y sencilla”. Tanto, comoobservar la lluvia cuando llueve o el canto de los pájaroscuando cantan. En la contemplación de la naturaleza brota elverdadero dharma a cada segundo, cuando la atención seintegra con ella. Ahí todo es un continuo nacer, continuarenovación. Lo que afuera acontece –como dentro de nosotros-es el Sí mismo en perfecta unión. Observar, estar ahí donde lavida está, es despertar. La aspiración al despertar nos conduce aél, así como la aspiración de dar un paso nos conduce acaminar. Más allá de este mundo impermanente está la 37

  36. 36. Conciencia intocada y pura, el océano del Sí mismo, que nosintegra en todo desde la claridad del sereno asombro,ecuánime, discerniente; y desde su paz dichosa, completa,rebosada y rebosante.LA LUZ DEL SILENCIOHay instantes en los que el silencio se instala en nosotros –obien nos instalamos nosotros en él- y todo se aquieta y fluye enese reposo completo cuya palpitación se iguala con la presenciainterior; y también con lo que afuera acontece. En un profundodescanso atento se hace idóneo adentrarnos en los silenciosocultos que sacan su luz pacificadora, mostrando a la mente elinfinito latente de su maravilla. Sólo es necesaria la intención para encontrar ese gran cofrede sorpresas que la calma interior nos regala. Con sólo quereroír el silencio, éste se nos pone en frente de la percepción y nosenseña la grandeza de su misterio primordial. Nos despierta yaviva haciendo grande lo debilitado, y fuerte lo pequeño.“Cuando los pensamientos se disipan, el ser brilla por símismo”, declaró Ramana Maharshi, sabedor de esa alturavibrante e insondable que es habitar el Todo en ninguna parte,morando en la cavidad estática del alma conectada a su fuentedivina, siendo en el no ser para serlo todo en sincronía, enencadenado nacimiento constante. Allí todo es no nacido, verdad que no necesita serescuchada ni respondida, como cualquier llegada al hogar todoes reconocimiento íntimo, donde rebosa la presencia sabedorade sí misma, con plenitud amorosa, agradecida y por siemprerecompensada. No hay día que no se busque la felicidad nicamino más directo para llegar a ella que entrar en la moradaíntima de la conciencia silente y atenta. 38

  37. 37. SIENDO LO QUE EL SER ESEn la meditación el silencio aparece como realidad esencial enque nos ubicamos, pues lo sereno hace ahí morada y el serencuentra su reposo natural, sin sufrir los habituales reclamosde la mente. Es muy probable, si la paz interior no se haestabilizado aún, que surjan frecuentes distracciones. La actituda tomar en ese momento marcará el porvenir de los momentossiguientes. Si nos identificamos con la distracción -supongamos,un determinado pensamiento- nos iremos yendo -sin darnoscuenta- del estado meditativo; pero si observamos, indiferentesal pensamiento, el silencio como morada segura y pacífica, lamente podrá aquietarse de nuevo, hacerse trasparente para laconciencia: dejando el espacio abierto al presente calmo ysilencioso del Ser en su toda infinita presencia. No hay nada que buscar sino contemplar al Ser morandosilente alrededor nuestro y en la propia mente. Él está connosotros en todas partes, sólo hay que comprender que siempreha estado ahí y que nunca dejará de estarlo. Así que, ¿de quépreocuparse? Usted es el Ser que le acontece a cada instante y elsilencio es el espacio sagrado en donde surge pleno y radiante.No hay dualidad: ambos, usted y el Ser, son la misma cosa. Al comprenderlo, el velo desaparece y se muestra la rosatal cual es.CONCIENCIA DE AMORLas puertas de la conciencia se abren en el ahora infinito. Amores el fruto, amor fue la semilla. Esa energía total, que noscompleta y sentimos nos rodea abarcándolo todo, esexperimentada en la conciencia como puro amor, experienciamás allá de la experiencia, visión y comprensión de eso quesomos y que todo es. Amor en expansión unificado y universal. 39

  38. 38. NO HAY ILUSIÓN EN LA NO-MENTEAquello a lo que trates de aferrarte no será real, no te lo podrásllevar contigo, forma parte de la ilusión, del sueño del deseo.Tu vida sólo es este momento, a él pertenece, en él se asienta.Pero este momento no es nada que podamos adquirir, no tieneuna sustancia propia, su naturaleza es irse, siempre irse y nuncaquedarse. A ello se denomina en el budismo: impermanencia.Aferrarse a algo que se va constantemente sin duda es lógicoque provoque sufrimiento, pues tal aferramiento, como dijimos,es una ilusión, un deseo de pertenencia de algo que no existe,para alguien que tampoco existe: tu ego. Creer que eres alguien,un cuerpo y un nombre concreto también es erróneo, es el errorbásico. Este cuerpo no es de nadie. La mente dice que es suyo,que le pertenece, y el cuerpo sin embargo desde que nace seestá yendo, a pesar de que la mente intente atraparlo a travésdel pensamiento. ¿Y de quién es la mente? Si no hay cuerpo, sino hay nombre, ¿a quién llama la mente constantemente? Yalgo más importante, ¿dónde se encuentra la mente si el cuerpoque busca nunca es permanente? En ningún lugar, aparece ydesaparece sin dejar rastro. Si intentas observarla, callado,atento, ves que no está. Cuando la mente calla, la vida totalaflora. Cuando estás presente, la mente desaparece, ladistracción, lo dual, queda fuera, pues tú te haces uno con loque es, con lo que realmente está sucediendo. Al ver estodescubres lo impermanente, el río fluyendo constante, y conello lo eterno se manifiesta: la conciencia. El ser que siempre es,a pesar de todo cambio y sin ningún esfuerzo. Por eso se diceque el ser es perfecto, porque está siempre aquí y ahora, porquees lo que verdaderamente siempre eres. En el silencio, en la claridad del no-pensar, la mente estáausente, y con ella todas esas ideas insistentes de posesión yegoicidad. Ahí ves que todo es una ilusión. Ahí comprendesque aquello que eres trasciende todos los fenómenos quebuscan atrapar lo inaprensible, tu esencia propia, ya que esimposible llenar lo completo si no hay objeto alguno que llenar.Lo completo está siempre lleno, y para reconocerlo, para ser esocompleto, lo único que hay que hacer es dejar de buscarlo, de 40

  39. 39. intentar conquistarlo y de rellenarlo vanamente. Este hacerinclusive, es otra ilusión, pues dejar de buscar equivale a dejarde hacer, a no implicar a un ego que creemos ser para llevaralgo a cabo. Así, desposeído de todo intento de posesión, libre yvacío, eres conquistado por la verdad, cuando la maleza quedadespejada y miras directamente, sin medios, ni fines, niexpectativas, ni proyecciones, ni identificaciones, a la gracia quereside en este momento presente, sólo aquí, ahora y siempre.Más allá del tiempo, más allá de la mente. Aquello que miras yaquello que es visto son uno solo. La Unidad es inequívoca,inmediata. No es necesario seguir sumando cuando lo infinitoes principio y fin de todo instante. No es necesario seguirhablando cuando descubrimos que la verdad solo se manifiestasilenciosamente, es decir, en una mente silenciosa, es decir, enuna no-mente.¿QUIÉN SOY YO?“¿Quién soy yo?” Cada vez que hacemos esta preguntaconectamos con nosotros. Llegar a este conocimiento último, ala respuesta, no requiere de tiempo ni de espacio, no hace faltair a ningún lugar en concreto ni tampoco pasar por un largoproceso de días, meses o incluso años de aprendizaje. Lamaravillosa esencia del Ser es que está todo el tiempo contigo,que te acompaña y vive en ti a cada instante, a cada paso quedas. Ese ser que buscamos, esa verdad que indagamos paraliberarnos de nuestro dolor, preocupaciones y limitaciones, estádentro de nosotros, está más cerca de nosotros que nosotrosmismos. Y es, por esta razón, algo exclusivamente vivencial. Cuando hacemos esa pregunta: “¿Quién soy yo?”, puedeque la mente, siempre dispuesta a crear y resolver problemas, arecoger ideas, palabras, identidades… quiera responder, pero lamente aparece a ese mismo ser que ya lo es todo, como una olaaparece en el inmenso océano y no por ello esa ola es el océano.La entrada al ser es la apertura total a la conciencia, no requierede puerta pues nunca ha estado cerrada. Es la entrada a ese 41

  40. 40. vasto espacio sin límites cuyo sonido, cuyo sentido, essustanciado por el silencio. El silencio es la música del ser. Es aquello que expresa lalibertad en la paz de su canto; un canto capaz de hacernoshabitar el infinito. Preguntarse “¿quién soy yo?” es señalar laesencia nuestra, y esta esencia no deja ni por un segundo desusurrarnos la respuesta. Escucha, pues, con la luz del ser, esesilencio revelador donde desaparece el que pregunta, el queresponde, y donde sólo queda lo que es, la completa calma yquietud del silencio, del amor, de la dicha.SOBRE LA NATURALEZA DEL AMOREl verdadero amor no tiene fronteras, ni experimentaseparación alguna. El verdadero amor nada pide ni exige, puessolo se expresa como entrega, libertad y dicha plenas. Elverdadero amor es lo que queda cuando nos desprendemosincluso de nosotros mismos, del sentimiento de individualidad,que es el que crea separación y conflicto. Por eso el amor essinónimo de no-dualidad. No es un estado, pues para que hayaun estado alguien ha de estar ahí experimentando ese estado.¿Y quién está ahí cuando el amor es? Este amor esencial del quehablo desintegra todo átomo de individualidad. Amor es presencia plena, desapegada, en comunión con larealidad, en el aquí y ahora. Este tipo de amor sana siempre, esamor espiritual. El amor espiritual es la consecuencia de ladicha y de la paz en uno mismo, es decir, de un profundo yabsoluto amor propio, no en el sentido del ego sino amor haciala naturaleza real de uno: el ser, lo que nunca cambia, el gozoprofundo de la comprensión del Sí-mismo (lo Absoluto). Soloalguien que parte completo, que comprende su naturaleza real,que sabe que nunca ha estado separado ni le faltaba nada paraser, solo ese puede amar de una forma completa, porque todosu amor, su amor sin límites, ya va con él: y este amor jamás seagotará ni un ápice aunque no cese de derramarlo por doquierallá donde vaya. Esa es la naturaleza real del amor: tunaturaleza. Este amor sana. Es compasión, es un bálsamo para 42
 

  41. 41. la persona amada. Es lo mejor que podemos ofrecer de nosotrosmismos a los demás, porque es auténtico. El amor no nace ni muere. Por eso es eterno. No tiene niprincipio ni fin. Por eso es infinito. Está aquí, pero la mente (elego) no lo puede atrapar, al igual que uno no puede atrapar elvuelo de un pájaro: puede tomar al pájaro (el concepto), perono su vuelo, no la belleza de su libertad siendo. El apego es elesfuerzo por atrapar lo inaprensible. El desapego essimplemente el fluir en la expresión de la realidad: aquí yahora. Ligero, sin artificios, sin cargar a tus espaldas el peso delas piedras que vas recogiendo en tu camino. Eres libre. Paravolar y planear por el cielo de tu felicidad has de liberarte detodo lo que llevas cargando a tus espaldas. Para volar has dearrojar todo temor, viendo que todo lo que eres es aquí y ahoray que este instante -siempre pacífico y directo- es la completaexpresión que tienes ante ti de tu naturaleza. Así pues, "ama yhaz lo que quieras", porque cuando todo lo que haces es hechocon amor, eso siempre es verdadero y puro, natural.UNA DICHA RADIANTE DE SERLa vida, en su canto dichoso, proclama la verdad a cadainstante. Más directo que el instante incluso es el ahora, esteaquí sin tiempo y de realidad total e inigualable. Ya eres todo.Tú eres la paz. Tú estás aquí antes que la mente y el mundo.Eres el testigo que todo lo presencia, testigo silente einamovible que es paz perpetua, conciencia desnuda, rebosantereposo de amor y luz. Abraza esta dicha, la dicha de Ser lo que eternamentenunca has dejado de Ser. La verdad nunca puede ser borradapor las apariencias, la verdad siempre resplandece. Sólo hayque mirar adentro, desde el corazón, desde el amor que confíaen su Ser, en su pálpito natural, en su sentido íntimo, para verlo que Somos, lo evidente. Qué gran paz es esa: amar al amor, a ti mismo, a tu Ser.¿Cómo no abrazar la totalidad? ¿Cómo no escuchar esa canciónde amor que pronuncia constante tu nombre? ¿Cómo no 43

  42. 42. navegar por ese mar calmo que hace bailar al alma en serenooleaje de silencio? La dicha de ser te abraza siempre en la conciencia.Entrégate pues, sin reservas, a ella. Y encontrarás mucho amor,infinito amor, un amor que ama naturalmente, como un solradiante, derramando vida y luz ilimitadas.LA BÚSQUEDA ENCONTRADAEl corazón siente en profundidad el baile de su dicha, el íntimoresplandor de la respiración, del ser palpitando en cada fibra desentimiento, en cada infinitud silente del armónico sentir. Todoen el cuerpo se hace uno, integrado, unívoco, resoplando laenergía de la conciencia tranquila y reposada. El cuerpo ya noes de nadie, la entidad individual se ha fundido en sus adentrossin tiempo y sin espacio, se ha evaporado en la inmensidad dela verdad callada, desvelada, aclarada en la cristalina estanciade un no-lugar que comprende todos los lugares y tiempos,todos los destinos y estancias, todos los sueños y realidades. Elsonido del corazón brilla en el silencio; el Todo está aquí,abrazando, entregando y entregándose, cobijando al Ser. La palabra, la vibración sagrada de la invocación, de labúsqueda de lo que eres, de la llamada genuina a tu interiorperpetuo y deslumbrante, se acalla y penetra, sin voz, sinsombra, sin apariencias… ya liberada, calma y completa,enamorada de la eterna bienvenida a la dicha de tu Ser, a loprofundo de lo profundo, al inenarrable sendero del despertar.El sendero es el ahora. Todo saber se revela desde el másdesbordante no-saber. El espíritu se ve, iluminándose. Es ya suamor encontrado, el matrimonio sagrado. Y en el misterio de sualegría primigenia e inocente, el espíritu se reconoce, sonríe ycomprende, en lo hermoso de su quietud infinita yomnipresente, que siempre fue lo que es. 44

  43. 43. LA BÚSQUEDA ES EL ENCUENTROLa búsqueda es el encuentro. Si nos movemos hacia labúsqueda posponemos el encuentro, pero al mirarlo cara a caraya estamos en él. En todo hecho espiritual ocurre esto, tiempo yespacio desaparecen y todo se desprende en la inmediatez. Lavelocidad de la luz al cuadrado se queda incluso corta paradefinir esta inmediatez. Por eso se dice que “el buscador es lobuscado”, la búsqueda es el hecho completo sin necesidad deproyección, es la realidad clara que podemos presenciar. Nohay objetivo ni meta en el ser que se vive intensamente,constantemente. La plenitud es vivida en su esplendor. Labúsqueda está aquí, en el mismo sentir del ser que se busca, enla atención plena al hecho vital. La pregunta “¿Quién soy?”conlleva una sensibilidad intrínseca hacia el hecho vital. Tras cada palabra, tras cada pregunta queda un silencio.Es el pensamiento el que desea responder y romper ese silencioimaginando una realidad paralela llamada lenguaje. Pero trascada pensamiento también hay un silencio. Justo tras lapregunta, palabra y pensamiento enmudecen por un instante:pues reside ahí la energía que los enciende. Esa es la vacuidadprimordial de todo proceso: el ahora al que adentrarnos para irhacia dentro, para revelar al ser desde su desnuda identidad,desde su incognoscible realidad, siempre presente aunque no lanotemos. Al darnos cuenta del pensamiento éste se detiene yeso nos devuelve al presente, desde el reconocimiento delpensar (la observación) a la quietud observante. Podemosentrar en ese estado sin estado, y en verdad no hay que entrarporque supone la presencia misma. Podemos acceder a esabúsqueda sin buscador, donde solamente lo buscado sinnombre se nos presenta; y he ahí que todo ya es encuentropleno. 45

  44. 44. YA VIVES EN EL PARAÍSOEste instante es tu morada. Si buscas el paraíso, míralo aquí, eneste preciso momento. No puede estar en otro lugar, no es unconcepto, ni una idea, ni una visión proyectada. El únicoespacio que representa el paraíso vive en tu corazón, latecontigo en el ahora. Este instante de búsqueda es también elfinal de la misma, este instante significa completamente el lugardel hallazgo, la entrada perpetua al espacio interior, real yvisible, de tu paraíso más certero: la conciencia. Darse cuenta deque hay un buscador que desea llegar a la meta suprema, a lailuminación, a la liberación de todo sufrimiento, es darse cuentade la esencia misma del ego (o, mejor dicho, de su falta deesencia propia: siempre cambiante, impermanente), es darsecuenta de que hay una mente llena de energía indagandocontinuamente para sí, buscándose, llamándose; y por encimade ella, de la mente, del ego limitador, estás Tú, la esencia real einfinita de todo, el testigo puro y silente, que observa lamanifestación de la vida. Ese testigo, esa conciencia, es lafelicidad misma, el paraíso, el espacio eterno de la verdad. Fijatu atención ahí, en el que ve, en el que observa, en el que Es. Ese que es, en su ser ya está completo, ese que es nonecesita de nada, pues ya es todo. "Yo soy, yo soy, yo soy...",repítelo cuantas veces quieras, date cuenta de ello, date cuentade que eres, y sé, sé, sé... Tu vida será pura dicha, auténticaeternidad, porque habrás conocido tu paraíso, en el quesiempre has estado, en el que siempre serás lo que eres. Unavez que estés ahí, la búsqueda será también una ilusión, ya notendrá lugar, porque vivirás en un total encuentro contigomismo. Recuérdalo, ese paraíso sólo podrás verlo aquí y ahora:porque eres Tú. 46

  45. 45. SUPRACONSCIENCIATodavía más allá de todo está el Todo, infinito e inabordable,fuente de aquello posible e imposible, mundo que nace a cadainstante colmando de posibilidades al ser. En la contingenciagozosa, nada tiene su opuesto, no hay elección que nos limite nilleve la atención al conflicto. Cuando ponemos la mente endirección a la fuente primordial, al Todo que concilia en sucalma y refulge en su acontecer de vida plena, la continuidad seconcentra en un eterno presente. Comienza diciéndonos elAtma Puya Upanishad: “Meditación es la constantecontemplación de Eso”. Esa contemplación no se puedenombrar, porque quedaría limitada. La verdad plena es dichasin segundo, reconocimiento de todo lo que es e intuición deesa grandeza inabordable que baña de cognición lo infinito.Verdad sagrada que sobreviene de todo nacimiento, de cadarespiración, de cada aliento de conciencia. Apuntó Sri Aurobindo que “la conciencia delPurushottama [el más alto espíritu] es la conciencia del SerSupremo y el hombre puede vivir en ella mediante la pérdidade su ego y la realización de su esencia verdadera”. Esto es laconciencia de Brahman, siempre hemos sido esa conciencia,estamos hechos de ella y empezar a comprenderla sintonizanuestra voluntad con la Voluntad Suprema. He aquí la entregagratificante, la voluntad limpia de aspiraciones egoicas, lacomprensión del que ya no necesita saber para ser sino paraseguir siendo lo que es. Eso es la realización del Ser, el caminoen la continua sintonía de la verdad, la intuición del susurro deBrahman, la apertura a la totalidad que nos pertenece, porquellegar a ella significa haber regresado a casa. Perder el ego significa ganarse a uno mismo. Sin condiciónalguna, sin ausencia de nada, pura completitud, auténticaliberación que nos lleva a la paz creativa de la autoconsciencia.Sin conflicto ni esfuerzo alguno, cuando el ser se instala en susiempre naciente eternidad ya todo es y nunca más podrá dejarde ser. Y esa certeza nos llena de una paz que no conoce límites. 47

  46. 46. LA FELICIDAD ES LIBERTADToda persona quiere liberarse del sufrimiento, lo que tambiénse llama alcanzar la felicidad. En el deseo la visión de esaverdad se turbia con la ilusión de un futurible que atisbamoscomo aquello que nos aliviaría de esa carencia vital que pareceposeer nuestro presente y nos proyecta hacia una especie deparaíso perdido que nos completase. Sin embargo, todo lo queanhelamos puede obtenerse en el presente, cuando, aunqueparezca paradójico, dejamos de anhelar. Pero, no hay nada máslógico que eso. Porque el anhelo más puro del ser es aquel queno tiene proyección alguna en tiempo y espacio. Su anhelo es suser y su ser está consigo, siempre presente, acompañándole. Desear es olvidarse a uno mismo. Amar es recordarse,hallar al ser en sincronía con el mundo. Desear y amar son,ineludiblemente, antagónicos. Epicuro dijo: “Si quieres hacerfeliz a alguien, no incrementes sus riquezas, reduce sus deseos”.Ese es el gran principio de la sabiduría. El único motor quepuede incrementar la dicha a través de su virtuosodesprendimiento. Como afirmara el Maestro Eckart: “Quienquiera ser sereno y puro sólo necesita una cosa:desprendimiento”. Esta doctrina choca de frente con los idealesmaterialistas que reinan nuestra sociedad. Resulta difícil decomprender porque se expresa en una lengua distinta a la quenuestra civilización contemporánea gusta de hablar. Si lopensamos bien, cualquier acto humano desea proyectarse, y ensu afán, pugna con la realidad neutra que nada necesita para sucontinuidad salvo la naturaleza que la salvaguarda e impregnade evolución. Una frase de Krishnamurti puede tocar la fibrasensible del ego occidental: “La libertad es el cese absoluto dellegar a ser algo”. Estas palabras son capaces de romper muchosesquemas pero también, en consecuencia, y ese es su sentido,envolvernos en la calma sencilla de la verdad que revela.Siendo lo que somos, en este momento, serenos en el presenteque nos manifiesta, la libertad es todo cuanto vemos. En lamirada interior de esta verdad se halla la respuesta. En el amorconsecuente de esta deducción, aquel que lo da todo sabiendo 48

  47. 47. que no necesita nada para que su ofrenda le llene de gozo. Esoes la felicidad, reconocer en este momento, la inmensamaravilla de lo que somos.EL MEDITADOREl meditador sabe que en el fondo de su alma se encuentra unsilencio; y también conoce –y se le desvela- la sílaba sagrada delcomienzo, aquella que se abre a la conciencia y surca los maresde la quietud, entrelazando su ánimo con la dicha serena y elamor. El corazón del meditador late en apertura al ahora, seunifica en un saber que todo lo contiene, de donde nace todo loposible: el espacio infinito del ser intensamente observado, lasaguas cristalinas de la visión interior reposando en la regiónflotante de lo etéreo, de lo inabarcable, de lo intangible… dondeafloran la luz y los fenómenos que sueñan soñarse a través desu lúcida vigilia. Y reconoce en el silencio a esa luz misma queda forma al mundo, al sol y a sus sonoros amaneceres enexpansión. El meditador despierta a la luz del ser y caminajunto a ella, hallando las formas nacientes que dan vida al ritmodel mundo, siendo testigo de ello, como aire que se suspira a símismo y vuela libre en su eterna dimensión de espaciofluyente, de tiempo abierto al sin fin de su ahora, siendoconsciencia asentada en su gozo de clara bienaventuranza. 49

  48. 48. EL BELLO MISTERIO DE LA MEDITACIÓN Tú no eres el reflejo, pero el reflejo eres tú. Maestro Tozan (Hokyo Zan Mai)Ni siquiera la forma que observamos de nosotros, tan íntimacomo hermosa, es el reflejo completo de lo que somos. Muchomás supone lo que nos brinda la realidad interior. Tanto, quecaptar apenas en algo su intensidad nos eleva al momento sintiempo, sin mácula, del despertar. Todo lo observado es lo quesomos. Y esa aprehensión se trasluce en el desapego hacia elfenómeno maravilloso. Mucho más es lo que brinda vivir en laestela del estar siendo, sin nada que tomar como nuestro y, enconsecuencia, sin nada que nos cueste dejar. La meditación porello, es indescriptible, porque en ella hay un nacimientoconstante, donde la admiración del descubrimiento propio, dela grandeza del corazón que se deslumbra y emociona con el serque le respira, y la fluidez de esta respiración que se deja ir y nose aferra a engrandecer o ilusionar lo vivido, forman lasimbiosis de una perfección entregada al instante que, gozosa ygenerosamente, dejamos marchar hacia un regreso queenvuelve. El meditar, como comprendió el maestro Tozan, “esinocente y misterioso, ni siquiera pertenece a la ilusión o alsatori [iluminación]”. Tan íntimo como no nuestro, así es elregalo que nos enseña la conciencia atenta a su misterio. Unvendaval de libertad que acoge al espíritu y lo serena,conduciéndolo al centro de su infinitud.LA FUENTE DEL SERHay una vivencia del yo que implica saberse consciencia, quetrasciende lo ordinario. En la búsqueda de uno mismo, en esecamino necesario en la vida basado en la experiencia vital, en 50

  49. 49. una comprensión de la misma, en un aprendizaje que reclamatenerse en cuenta, hay un eco del ser que nos guía laexperiencia de búsqueda. Así, puesta la atención en nosotros,con la motivación encendida, enfocada en el ser que se nosmuestra cada vez más tangible y directo, comenzamos aobservar lo que nuestros ojos, antes, eran incapaces de ver. Lavisión extiende su alcance, el paisaje se enriquece de matices yelementos antes no percibidos, el camino se tornafructuosamente transitable, la perspectiva que averiguamosllama al caminante, le invita al viaje y lo llena en su transcursocon la vivencia plena del descubrimiento. Una vivencia nueva, donde el instante renueva lo vivido,como un soplo de aire fresco, subraya la libertad que solicita elalma para expresar su verdad. Todo momento puede ser algonuevo, no hacen falta grandes cambios aparentes, pues el viajeinterior puede surcar lo infinito con una sola inspiraciónconsciente, con un destello espontáneo de intuición espiritual,con una realidad que nos avisa de lo eterno. No hace faltaconvencernos ni que nos convenzan de esta verdad. La verdad,sólo es real para quien la sabe (para quien conoce su sabor).Para quien la recuerda, para quien comprende que no hayolvido que la empañe a partir de entonces. Encontrar la verdadsignifica haber llegado a la fuente; y entonces ya siemprepodremos beber de ella.LA PAZ DEL SILENCIOEl sabio no trata de llegar a ninguna conclusión, a ningunacomprensión intelectual sobre la vida, sino que únicamentevive de lleno el misterio de ser, sabe que no es cuestióndesvelarlo y por ello solo mora de forma espontánea en él. Élmismo es ese misterio, experimentando eso ya se conoce porsiempre: pues vive lo que él mismo es. En el silencio apareceese misterio, ahí nada lucha con nada, sólo queda paz eterna,unión total sin dualidad alguna. Cualquier aparente dualidadse disuelve en comunión serena con el silencio. Cuando ya no 51
 

  50. 50. queda nada por hacer, comenzamos a ser. Ahora mismo puedeser el momento apropiado para ello. Todo momento presenciado vivamente llama a la quietuden el abrazo hondo del silencio, en la mirada contemplativa quese funde en las cosas; siendo ellas mismas -prodigio presente- larespiración del ritmo natural del mundo y sus instantes. No hayseparación en el ser, todo aparece por sí mismo y su acontecerse funde en la visión no-dual. No hay lucha mental, ningúnconflicto ni anhelo alguno, pues todas cosas siempre han sido yson lo que son, sin nada que añadir o quitar. Cuando el sujeto,la identidad individual que prefigura la separación, estáausente, no hay objeto al que agarrarse y tiene lugar la libertadtotal, la unidad, la no-dualidad. La paz del silencio es un vastoocéano cuya esencia palpita en el corazón del ser, en la luzbrillante de la conciencia.DIOS ES AMOREl amor nos lleva hacia nosotros mismos, es la fuente denuestro corazón y de nuestro ser, en él está todo, todo aquelloque somos, todo aquello que vive en la conciencia nuestra.Somos algo que trasciende formas, nombres, tiempo, espacio...Nuestro corazón es una partícula de lo infinito y a su vez estodo lo infinito, pues ni siquiera lo infinito puede dividirse, nisiquiera una partícula es menos que su todo. Ahí dentro, ennosotros, en la conciencia, está contenido el universo. Dios estáahí, en el ser que late interiormente, al que estamos conectados,unidos, en comunión con una misma dimensión total y eterna.En conexión con Él, el amor y la paz brillan como la luz del sol.Nosotros somos esa luz que ilumina el mundo: la vida, la luzdel amor. Ama tu vida, ama lo que eres y el mundo en quevives ahora, todo eso es Dios, y entonces, allí donde pongas tuamor nunca habrá error, siempre estarás viéndolo a Él,amándolo a Él, amándote a Ti. 52

  51. 51. LA PUERTA HACIA TITodos los problemas son del ego. Vienen al identificarse conellos, al pensar que esos problemas nos pertenecen. Pero,¿quién es el que se identifica? Si indagamos en ello,descubrimos que no hay nadie allí, que el ego se llama a símismo, pero no hay nadie que lo llame. Viendo que todoaquello que llega no es nuestro, que son solamente fenómenoscambiantes y sin sustancia alguna, la libertad empieza a tenerlugar. Una libertad que se experimenta al dejarse ser, al soltarlos lazos de la búsqueda de identidad y de sentido. Abandonarla búsqueda supone la resolución natural del comprender queésta no puede ser un deseo de ganar algo, de poseer unaverdad, sino, al contrario, el hallazgo de la profunda liberaciónde la necesidad de adquirir algo para ser. Al perder todo lo que es del ego, ganamos todo lo queverdaderamente es. Esta ganancia, y no es paradoja, sucede enel despojamiento. Toda necesidad de adquisición, es el ego.Saber que no hay nada que ganar o perder, que somos siemprelo completo, el océano de la conciencia, el todo en vez de laparte, es ver que al ser lo que somos trascendemos cualesquieralimitaciones por medio de la conciencia integradora de launidad total. No hay un sendero para ello. Tú eres la puerta deentrada y esa puerta al hogar del ser se abre a ti mismo. Tuhogar siempre está contigo, en el corazón, en tu interiorsagrado.LIBERTAD INTERIOR¿Puede el hombre sentirse libre interiormente? ¿No padecerconstantemente la censura de las circunstancias exteriores, delas creencias y prejuicios, de las normas impuestas explícita eimplícitamente? ¿Puede una persona sentirse libre en estasociedad? La respuesta se atisba contradictoria porque aprimera vista parece que no depende de nosotros. Parece quedepende más de las circunstancias del entorno que de uno 53

  52. 52. mismo. Pero la libertad no es algo que pueda verse o tocarse,sino que opera en el interior, conformando nuestros actos ypensamientos, haciéndolos que surjan espontáneos o por elcontrario coartados, cohibidos. De nosotros depende que el próximo acto que arrojemosal mundo surja de verdad, del interior del ser, o salga yafrustrado, reprimido. Es posible que eso lo hayamos aprendido,que la sociedad nos imponga veladamente la autocensuranecesaria para una convivencia preestablecida. Las condicionesson tan sutiles que apenas podemos darnos cuenta de lascadenas que nos sujetan. Sin embargo, sí que depende denosotros el darnos cuenta de ello, el no acostumbrarnos alsilencio impuesto y preservar esa parcela interior que nada ninadie pueda tocar, que es la libertad interior. Si la cuidamos, siadvertimos su valor, si crecemos en ella y por ella, veremos quebrotará espontáneamente, al unísono con nuestros actos, connuestros pensamientos y emociones. Entonces comienza latransformación, el acto creativo del ser reconciliándose con sunaturaleza esencial.LO QUE EL AHORA NOS REVELAAlgo nace en el ser, en lo más profundo, que revela todas lascosas. Cuando miramos dentro de nosotros, sin temor a lo quepodamos encontrar (o sabiendo que no hay por qué evitar esetemor naciente), totalmente abiertos y receptivos a esa miradasincera, se produce una conexión puramente esclarecedora, laconexión con lo que siempre fuimos, mediante el solo observar,sin interpretar o seleccionar lo que miramos, nada más queatentos a lo que pasa en nosotros en ese momento tan real quees el ahora. Pues lo real somos nosotros, ése que siempre ve,que siempre ha sido el veedor y que se descubre una y otra vezen el ahora como la misma cosa, intocada y sin tiempo. En el ahora, la vida ilimitada y pura del ser se confirma, seve siendo, aparece, y nosotros en ella, de nosotros a ella, conella, en un único suceso de ‘presencia’. Lo profundo en el ser 54

  53. 53. puede revelarse en una especie de instante eterno, en una formade espacio que no necesita del tiempo cuando hay laobservación espiritual. Lo interior está aquí, tal que el corazón,latiendo y presente como raíz del vivir, del sentir, del ser. Ypara mirar en lo interior sólo se requiere mirarse a uno mismotal y como se es: en la observación directa y sin dirección que elahora desnuda y eterniza.MÁS ALLÁ DEL PENSAMIENTO ESTÁ EL SER La muerte es un sueño en el que la individualidad se olvida; todo el resto del ser tiene su despertar, o, mejor, no cesa de estar despierto. Arthur SchopenhauerCuando vemos la vida con los ojos del pensamiento creamosuna historia, nos unimos a una cierta experiencia y surge unnuevo apego; mientras que en el silencio interior, en el cultivode la no-mente, uno renace en todo momento, con los ojos de laconciencia, en cada respiración, en cada instante de ser (y seconvierte en el Ser mismo, aquel que siempre ha sido y será,aquel que simplemente “es”). Uno se abre –de esta forma- a lonuevo –a lo no nacido- (a lo eterno), y se siente a sí mismoinéditamente, bañándose en el fresco ahora purificador; y es,nada más. En la constante sensación de “yo soy” la persona se vadespojando de su individualidad, de sus identificaciones,porque ve que lo que permanece es esa constante verdad,perciba lo que perciba, esté donde esté, sienta lo que sienta. Másallá de esos fenómenos, de esas apariencias de realidad,subyace la realidad última y primera, la sensación de ser. Esta,nos acompaña durante toda la vida. 55

  54. 54. ¿Y quién siente que “yo soy”? El testigo o la presencia deeso. El que nunca cambia, el que siempre ve al ser allá dondemire (pues se halla consigo mismo). Al identificarnos como algo separado de la Realidad Total,el individuo, que se ve a sí mismo diferente del resto,experimenta la egoicidad, lo que inevitablemente le trae elsufrimiento, que no es más que el deseo de plenitud. Ese olvidode nosotros como Esencia Primera, como verdad con todounificada, experimenta desde que nace el deseo de liberación detal sentimiento de separación (al igual que el río –separado delos demás ríos- camina hasta fundirse en su inmenso mar, alque llegan todos los ríos). El yo se busca a sí mismo y en ese buscar siempreencuentra algo más grande, pues es su naturaleza y su fuente laconciencia plena, un Yo oceánico capaz de acoger a la pequeñagota extraviada y de decirle: tú eres Yo, siempre lo fuiste. Más allá de la mente, la conciencia silente es ese océano encalma que da hogar al beatífico despertar del ser en toda suextensión. Con tan solo un simple darse cuenta de tanmagnánima esencia, estamos ahí, de repente, en ella, por elhecho mismo de que nunca estuvimos en otro sitio más que enese lugar del Todo. El lugar del no-lugar, el Sí mismo, laConsciencia; el “yo soy” experimentando de lleno su verbo eninfinitivo e infinito: Ser. 56

  55. 55. LA ILUMINACIÓNLa conciencia es el alma. En los Shiva Sutras podemos obtenerla realidad manifiesta de la naturaleza de Shiva, la divinidad.De nosotros mismos y de todo cuanto hay. Meditar en ellosignifica estar iluminado. Meditar es entrar en la iluminación ycuando el estado de meditación es constante la iluminación loes. Estar liberado en vida (jivan mukta) llena al alma de gozo ydeleite (abhoga). Es el estado más puro del alma y una vezinstalada ahí los conocidos estados ordinarios (vigilia, sueño,sueño profundo) quedan bañados de esta agua límpida deconocimiento. No es difícil. Solamente hace falta sensibilidad (apertura)para acceder a la belleza. El conocimiento supremo es la verdadúltima y primera. Así nos integramos en la conciencia de Shiva.En los Shiva Sutras (I, 5) leemos: “Udyamo bhairavah”. Lo quesignifica que un destello o elevación repentina se producecuando el Ser supremo nos envuelve. A partir de aquí ya todopuede ser elevación y destello sagrado. “Todos los fenómenosson el cuerpo”, “Drsyam sariram”, (Sh.S. I, 14). Externos ointernos, para el ser iluminado ya todo es Shiva. Dirá Sai Baba, despertándonos: “¡Este preciso momento esel momento! ¡El minuto que ha transcurrido está fuera devuestro alcance; así también, el minuto que se acerca, no esvuestro! Solamente aquel Jiva [Ser viviente] que se ha grabadoesta comprensión en su corazón puede fundirse con Shiva”. Site mantienes firme y constante en esta verdad sencilla yprofunda sin duda te hará libre. El conocimiento del ser(atmajñanam) se fundamenta en un claro discernimiento(viveka) acerca de la verdad del yo, no empañado por el ego,capaz de establecerse en su estado natural, en su fuenteoriginal, en su realidad suprema no condicionada derealización permanente. No inmóvil ni estéril sino tan viva ytan creativa como lo es, admirablemente, toda la Creación. Laconciencia es el alma. Y libre es, en sí misma, iluminada y enconstante revelación de incalculables verdades, colmando dedeleite su esplendor. ¡Qué puede impedir que no vivamos ya 57


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