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Concierto de esperanzas (Poesía reunida 2002 2008) José Manuel Martínez Sánchez
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Concierto de esperanzas (Poesía reunida 2002 2008) José Manuel Martínez Sánchez

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"Concierto de esperanzas", reúne la obra poética de José Manuel Martínez Sánchez hasta el año 2008. Poemario finalista del Premio Internacional de Poesía Màrius Sampere 2007. …

"Concierto de esperanzas", reúne la obra poética de José Manuel Martínez Sánchez hasta el año 2008. Poemario finalista del Premio Internacional de Poesía Màrius Sampere 2007.

JOSÉ MANUEL MARTÍNEZ SÁNCHEZ
Nacido en Albacete el 11 de marzo de 1983. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Ha publicado los siguientes libros: "Épica del naufragio". Accésit del Premio Dionisia García-Universidad de Murcia, con prólogo de Jesús Ferrero (poesía), "Buscando la paz interior" (ensayo), "El hombre posmoderno", (ensayo) y "Los hijos del sol" (novela).

Habitualmente escribe en su blog “Las horas y los siglos”: www.lashorasylossiglos.blogspot.com

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  • 1. CONCIERTO DE ESPERANZAS (Poesía reunida, 2002-2008)
  • 2. Título: Concierto de esperanzas (Poesía reunida, 2002-2008)ISBN: 978-1-4092-2057-2Copyright: © 2008 José Manuel Martínez SánchezEditado por: LuluLulu Enterprises, Inc.860 Aviation Parkway, Suite 300Morrisville, NC 27560 2
  • 3. CONCIERTO DE ESPERANZAS (Poesía reunida, 2002-2008) José Manuel Martínez Sánchez 3
  • 4. JOSÉ MANUEL MARTÍNEZ SÁNCHEZNacido en Albacete el 11 de marzo de 1983. Licenciado en Filología Hispánica por laUniversidad de Murcia. Ha publicado –hasta la fecha- los siguientes libros: "Épicadel naufragio", accésit del Premio Dionisia García-Universidad de Murcia, conprólogo de Jesús Ferrero (poesía), "Buscando la paz interior" (ensayo), "El hombreposmoderno" (ensayo) y "Los hijos del sol" (novela).EL AUTOR EN LA WEB:-Blog personal:www.lashorasylossiglos.blogspot.com-Blog personal sobre espiritualidad:www.lasletrasdelaire.blogspot.com-Canal de vídeos espirituales en Youtube(BiodharmaTv):www.youtube.com/biodharmatv-MySpace de J.M. Martínez Sánchez:www.myspace.com/matparananda-Libros de J.M. Martínez Sánchez en Lulu.com:http://stores.lulu.com/josemanuelmartinez 4
  • 5. …y el naufragar me es dulce en este mar. Giacomo Leopardi5
  • 6. 6
  • 7. ÍNDICEPOEMAS, (2002) 19UBI SUNT?DEAMBULO POR TUS LABIOS EN LA DISTANCIAFALLECEN LAS HORAS, TEJIENDO TELARESQUISIERA SUCUMBIRSONATA DE ENEROSUCEDER AL TIEMPOMUEREN ALGUNAS PALABRASARMONÍA Y DESOLACIÓNSUICIDA PREMONITORIOMORIR, SOÑAR…TARDEADVIENTO DEL VERBOALL IS VOID WITHOUT YOUALL THINGS MUST PASSARQUETIPO DE LA SOMBRABALADA DEL ETERNO RETORNOLA LEYENDA DE LOS SENDEROSCLEARNESSCONTEMPLACIÓN DE LA MEMORIACOROS PARA UNA SINFONÍA INACABADADE UN AYER REPENTINODELIRIUM TREMENSDONDE LA ADVERSIDADEFECTOS SECUNDARIOSEL JUEGO DE LAS SOMBRASEL RETORNO Y LA DEFINITIVA SOMBRAEN MITAD DEL CAMINOESCRITURA SIN ALIENTOMEMORIA DEL DESENCANTOMÚSICA DEL MARPOEMA DE AMOR DESDE EL DESARRAIGOPOEMA PARA PIANO 7
  • 8. WHAT IS LIFEABSURDOS PÁJAROS QUE NO SABEN QUE VUELANACONTECIMIENTOALETEIAAMOR ILUSORIOBATALLA INTERIORBIG BANG DEL SILENCIOBLANCO HASTÍOBUCÓLICASCANTO DE AMOR Y DESESPERACIÓNCARLO Y ESTELACENTRO INTERIORCOCA-COLACANTO ICANTO IICONFESIÓN IMPLÍCITACUERPO DE LA VERDADDE LA VANA EXISTENCIADECLARACIÓN DE INTENCIONESDESCENSODESTIERRO DE DANTEEL CAMINOEL CORTESANOEL HOMBRE SABIOEL PRIMER AMOREPIFANÍAES EL FINFE Y RAZÓNFILOSOFÍA AMOROSAVEN HACIA MÍHABLEMOS DE NOSOTROSÍTACA POSMODERNAIDENTIDADIGNORANCIAINTERRUPCIÓNLA AMADA CAYENDO AL ABISMOLA DUDALA PALABRA DE UDEISLA PLAYA DE LOS HÉROESLA REALIDAD SIGNIFICADALEJOS, MÁS ALLÁ DEL TIEMPO 8
  • 9. SIN TIEMPO NI DISTANCIAS I. TEOREMA DE LA SINGULARIDAD II. SEGUNDO-LUZ III. TIEMPO IMAGINARIO IV. ACELERACIÓN V. BIG BANG VI. PARTÍCULAS VIRTUALES VII. PARTÍCULAS ELEMENTALES VIII. MATERIA INTERESTELAR IX. PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE X. NÚCLEO XI. PRINCIPIO ANTRÓPICO XII. RELATIVIDAD ESPECIAL XIII. RELATIVIDAD GENERALBEATUS ILLELOGOSLUZ SOÑADAMACHINE GUNMAR INCONSOLABLEMEDITACIÓN INTERRUMPIDAMEMENTOMETÁLICOS IMPULSOSMI ASCENSIÓNMMMETAFISSISSMÚSICA DEL SUEÑOMÚSICA POPOFRENDAPALABRA POÉTICARETÓRICAROMEO EN BENIDORMROSAS DE CENIZASSAD SONG IN MY HEARTSANTA MARÍA MAGDALENA MEDITANDO ANTE UNA CALAVERASOBRE LA IMPOSIBILIDAD DEL SENTIRTIERRA Y AGUATRÁGICO DESEOVENCIMIENTO DEL AMORVISIÓN NOCTURNA DE LA CIUDAD DE GARCILASOVIVA MUERTEYA SOMOS LO OLVIDADOCOCHES DE JUGUETE 9
  • 10. DE SENECTUTEEBRIEDADEL ÚLTIMO VERANO SIN NADIEINÚTIL BELLEZALA JAULAMEMENTOMUCHO MÁS QUE UN MUERTO CUALQUIERANARCISOPLANINGPLATÓN NO NOS QUIEREALUCINACIONES DEL HASTÍOBATALLA INTERIORBÚSQUEDA INGRATACANCIÓN DEL SUICIDACANSANCIO DEL QUE YA NO CAMINADESTINO LITERARIOINCOPRENSIÓN (3 VARIACIONES DE UN MISMO INSTANTE)LA BATALLA INTERIORLA LUZ IMPOSIBLEPOEMA DEL NOMBREPOTESTAD DE LA NADARELOJ CALLADORESPIRACIÓNSALVACIÓN DE LOS SENTIDOSSIEMPRECANTO A LA NADAINFIERNO, 9 DE ENEROINVIERNO EN PROYECCIÓNPOEMA DE AMORSUAVE LUZLA DULCE JOVEN MUERTEVIDA FUGAZEN EL RESTAURANTEEN LA ESTACIÓN, ESPERANDO SU LUZUNA CENA MAL PAGADARETIRADA 10
  • 11. ÉPICA DEL NAUFRAGIO, (2002-2003) 139I. Mares soñados- Los días que te nombran- Bernini imagina el rostro de la belleza sagrada- Y llamaste a la muerte para ver sus ojos- Sonata de lo incierto- Huellas del viento- Noviembre también es un mes cruel- Inmortal paisaje de soledad- Volver- Coros para una sinfonía inacabada- De un ayer repentinoII. Dulce naufragio- Roma, alguien ha soñado- Gesto último de la duda- Silencio naciente- Imagen de piedra- Poesía es abandono- Último poema para una musa- Rostros de piedra en Pompeya- Improbable teoría para un ánimo inevitable- Sombras del ayer- Ausencia- Memoria del desencanto- La armonía inalcanzable- Deseo del poeta- Sueña el artista- Ibant obscuri sola sub nocte per umbram- Poética- Destino 11
  • 12. AUNQUE ES DE NOCHE, (2004) 175I.- SOBRE EL CORAZÓN DE LA TIERRA- Presente- Origen del término oscuro- Descanso del ahora- Aire- Fe- Del fluir de la nada- Alegoría del bosque secreto- Rocas de viento- Juan Escoto de Erígena sueña a DiosII.- LAS LETRAS DEL VACÍO- El verbo primero- Noche irremediable de sombras- Palabras al viento- Retrato de un sueño vedado- Leyenda de la muerte de Lio Po- La última sinfonía- Esbozo de un paisaje desvanecido- La plaza del adiós- Espacio trascendental- Perdición del ayer- Nacer en los labios- Del incólume placer- Identidad y realidad- Silencio del océano- Ausencia de uno mismo- Latente oscuridad- Marienbad- ClaridadIII. ESPACIO INTERIOR- Misterios de lo eterno- La última noche- Hacia ningún paraíso- Eternidad en el espejo- El templo de Glain Zern- Sentido del ser 12
  • 13. - De cómo el amado pena en la distancia- Razón de lo perdido- Renacer- Poema de dioses y de sombras- Plenitud- Platón- Diuturna oscuridad- Kyrie- IncipitLA ANSIEDAD DEL SILENCIO, (2004-2005) 219I. A LA PRIMERA LUZ - Meditación de sí mismo - La vida es una luz sapiente y fija - Bodas de Caná - Visiones - Reconstrucción libre de lo dado - La otra tierra - Burnt Norton - Invierno - Trascendencia - Ahora más que nunca - LlegadaII. NUNCA REPOSA LO ABSOLUTO - El día - Barro rojo - Elegía para una muerte futura - Inscripción - Lágrima de cristal - Los gozos silvestres - La Visitación - Nunca reposa lo absoluto - Pájaros tristes 13
  • 14. - La danza de Terpsícore - Naturaleza cósmica - Albada - Experiencia - Voz interior - Despertar - Recogimiento - El bosque y el secreto - Hacia ti - Heidegger mira el reloj - Deseo - Quién supo ver el marIII. DE LA QUIETUD DIVINA - Cántico - El símbolo - En busca del dharma - Acercamiento - En la oscura palabra - La expulsión del Paraíso - Ante la nada oculta - La creencia de Hume - Comienzo de siglo - Monólogo del ángel caído - Profundidades - Soledades - Y siempre - Aether - Utopía - El jardín de Academos - La acogida - Surta è la notte - Urticae proxima saepe rosa estDESCENSO AL ORIGEN, (2004-2005) 265− I− II− III− IV 14
  • 15. − V− VI− VII− VIII− IX− X− XI− XIIALGUNA VEZ MAÑANA, (2006) 279 I .-EQUILIBRIO SIN FORTUNAMUCHO MÁS QUE UN MUERTO CUALQUIERAREALIDADEL PORVENIRLUZ SERENA Y ANHELO DESBOCADOCREACIÓNWAHRHEITII.- HOMBRE Y LA DISTANCIAMÍSTICARESURGIRMADUREZEL MARPERCEPCIÓNDELICADO GESTOBELLEZAINVENTIOVERBONADAEL HOMBRE Y LA DISTANCIAMISTERIO DE LA LUZLÍMITELA INQUIETUDHASTÍOLOS SABIOS QUE EN EL MUNDO FUERONCOMO CADA TARDELOS MISMOS RÍOSFICCIONES DE BABEL 15
  • 16. III.- ALGUNA VEZ MAÑANAIIIIIIIVVVIVIIVIIIIXXCONCIERTO DE ESPERANZAS, (2007-2008) 315Parte I.- Tiempo de la memoria-Concierto de esperanzas-Ansiedad del silencio-Memoria privada-El niño-La fruta amarga del deseo-El río de la vida-Escuchando el réquiem de Victoria-Variación de lo sagrado-Confesión del que huye temeroso-Canción triste-Universo y realidad-Y ardemos y no dejamos huella-Lluvia-Voz interior-Elegía para una muerte futura-Reconstrucción libre de lo dado-Nacer en los labios-Palabras al viento-Palabras al aire-Promesa al despertar-Noche irremediable de sombras-El deseo y la nada 16
  • 17. Parte II.- Espacio de ti-El infinito-Amada belleza de entonces-Equilibrio sin fortuna-La noche del deseo-Otro infinito-Eidos-Principio de certidumbre-Entre ahogos de olvido-Espacios vacíos-Amor de clase media-Miedo al futuro-Prosa poética-Despedida-Ítaca, la sal del deseo-Espacio de ti-La plaza del adiós-De cómo el amado pena en la distancia-Bodas de CanáParte III.- Metafísica del silencio-Sabiduría-Juan Escoto de Erígena sueña a Dios-Misterios-Fría convicción-Metafísica-Sueños rotos-Palingenesia-Eternidad del instante-Presente-Descanso del ahora-Fe-El verbo primero-Espacio trascendental-Plenitud-En busca del dharma-La expulsión del paraíso-Aether-Utopía 17
  • 18. 18
  • 19. POEMAS2002 19
  • 20. 20
  • 21. UBI SUNT?CERCA del naufragio hieres la certidumbreque ubica el retorno.APENAS tanta lejanía de símbolos ciegos,logrará revivirnos. NACERÁS en la nocheinmensa. MORIRÁS en el hábito mismo quela noche desprende: la definitiva sombra.Se evapora en el silencio agraz aquella incierta presencia.El cuerpo se desliza en acalladosperfiles de purpúrea soledad.Nacemos solos y morimos, solamente. 21
  • 22. DEAMBULO por tus labios en la distancia,y no habitas el tiempo ni las sombras.Comparo entre recelos lo perdido, un sentidoinequívoco de fortuita soledad.Y sobreviene el designio, el tembloroso pesar.Y no sucumbes a su espesa y dorada materiade ríos turbios e indoloros despertares.Ahora asciendes al perdido abismo,a la voz últimaque no pronuncianombre alguno,ni excava en la materia,el enigma del viento. 22
  • 23. FALLECEN las horas, tejiendo telarespara Nadie. Irrumpen, oh Musa,reinando desafíos. Ya muere el Canto:de seres desterrados, sin retorno.Voces que proclaman ser palabra, no envejecen.La cólera de Aquiles, hijo de Peleo,canta, oh Musa. Cuerpo de aguamitológica.Este Canto no es voz, manchado ymaldito: no resplandecen sus palabras.*Sófocles advirtió la pervivencia, lalevedad del existir. Homero le dio voz. 23
  • 24. QUISIERA sucumbir al declivecon que delimitan los astros.Al viaje imborrablede palpar, sin temor, tu mirada.Pero así, algo más tarde, después de tanto y de nada, nos volvemos a encontrar, dispuestos, delicadamente agotados: nell’ mezzo del cammin di nostra vita. 24
  • 25. SONATA DE ENERODONDE declinan las voces en la distancia y el dilatar de las horas se adormece al silencio. Nosotros, ardorosamente pausados, advertimos reencuentros en la ausencia.Donde todo suena a destino indescifrable: lo que fuimos, el candor, un gesto vehemente y un París desvanecido que apenas brota en su lejanía. Nosotros lo creamos.Acaso descifras mis conjeturas. Y es estamúsica, la brisa y el silencio… nuestraúnica coartada.SUCEDER al tiempoes morir nuevamente.Cada instante que morimosel tiempo nos sucede.¿En qué lugar renacerá la Rosasi no persiste su aroma al pronunciarla?Stat rosa pristina nomine,nomina nuda tenemus. 25
  • 26. MUEREN algunas palabrasen su métrica indecisa,otras, sin embargo, coloquiales ysinceras, irrumpen intactasun propósito baldío. 26
  • 27. ARMONÍA Y DESOLACIÓNNo hay espacio sin tiempo oleaje sin océanos muerte sin instantes eternos.No hay gozo en la inquietante sombra,ni pétalos alados tras los suaves terciopelos.¿Qué enigma acaso no despierta tu rostro en el vértigo durmiente del adiós?¿Qué ojos no surcan el deseo al contemplar la vida en la armonía de un cuerpo soñado?Logré alcanzar la claridad extensa de tus labios, rindiéndome al encuentro de las noches infinitas.Logré poseer el esplendor de tu presencia,reconocerte en el fragor versátil. Brotando entrecópulas y estrellas.Nada más. La armonía de tu cuerpo.El anhelo que persiste y cobijaun candor, por siempre, bello y terrible.Es inútil anhelar lo lejano.La memoria sentencia ilusiones,pero perviven sus sombras. 27
  • 28. SUICIDA PREMONITORIOAquí los días te aguardan enteros,tal y como los dejaste, viajero de dolor.Sabrás que nadie quiso evitar el desenlace,cuando tú sentenciaste tu propia muerte,porque el naufragio era inevitable.Hablaste de un día concreto,mas luego soñaste la hora y el lugar.Querías morir en el mar, como Manrique.Cuánto tiempo esperaste a que el aguase elevase por tu cuerpo,hasta que no te permitierasoñar ni respirar. 28
  • 29. MORIR, SOÑAR… La sombra dentro de la sombra dentro de la sombra se hace hiriente diamante de luz. Clara Janésanhelo conjurar la desdicha del vacío contemplo la quietud insondable y me someto a sus eternas profecíassomos indeciso infinito materia de cifras y enigmas decidiendo una suerte de mar inquebrantableescogiendo sendas inútiles hacia un olvido de inevitable continuidad sometidos al frío de los cuerpos futurosqué otras preguntas allá en las oscuras bóvedas celestescifrarán altas horas de desolación en el silencio imposible de la nadacuando la noche última ansíe poseernosy el alma azorada se entregue a su mentira interrogante 29
  • 30. TARDEhemos llegado tarde sin saber a dóndelas horas pasan tan deprisaque escapamos y corremossin llegar nunca a ningún sitioporque no sabemos a qué lugarqueremos llegar pero corremosa menudo algo cansadosencontramos la felicidady de pronto notamosque algo de nosotros se va con ellasentimos que el tiempo no nos esperaque el barco zarpó sin nosotrosque nosotros no estamos allí¿pero dónde?vivimos olvidados de nosotrosestuvimos en el paraísoy ahora es un reflejo inalcanzableun sueño imposibleque languidececaminamos ansiosos entre el tumultode otros que también llegan tardeel destino se nos escapa continuamenteno hay tiempo para el silenciodespués de aquella claridad crepuscularque llamamos juventud todo se detieney nosotros andamos hacia un lugar inciertodejamos de dejarnos vivirdespués de la juventudbuscamos lo que creemos que nos pertenecepero sin saber a dónde ir para encontrarloy se hace tarde y vivimos y es cada vez más tarde 30
  • 31. y aprendemos a conformarnosporque empezamos a estar cansadosy nos acostumbramos a esa búsquedaprolongada de ilusorias pertenenciasporque es necesario correraunque no sepamos si hay o habrá alguna meta verdaderaalgo se aleja pero nunca sabremos qué esaunque vivamos siempre en esa habitual urgenciade perseguir sombras y futuras quimerasemprendiendo ese viaje misterioso de nosotrosque nos conduce sin saberloal mismo lugar del comienzo 31
  • 32. ADVIENTO DEL VERBO Cerrarás los ojos para no mirar por los cristales… Arthur Rimbaud Dioses flotan en el aire azur, dioses brillantes y toscanos, de regreso antes que el rocío se derramase. Ezra Pound ¡Oh, día señalado con piedra blanca! Catulo (CVII)IEl mítico café de la Butte –aquel que ya no existe- sin fuego y porcelana en los labios es habitado, aquellas presencias que no alcanzan su término. Pasadoslos años, con la furia carcomida y postrado el ayuno involuntario, de nuevo os contemplo: en la liturgia que os nombra, perpetuamente aciagos arúspices del destino.IIUnos versos de Musset fueron necesariospara volver a llamarte. No puedo di debo,esbozar la misma historia. Fue la espera el tiempo derramado,y brotó la fragilidad y la ausencia como una rosa sin rocío. 32
  • 33. III (Tres versos para Catulo)Mueren algunas palabras en su métrica indecisa,otras, sin embargo, limpias y sinceras,irrumpen intactas un propósito baldío.IV (Dos versos para Yorick)Y cuando llegue ese momento, volverás a levantarte.V (Un verso para Nadie)Nadie sabe que está solo. Nacemos solos y morimos, solamente. 33
  • 34. ALL IS VOID WITHOUT YOUEngañoso, como un sueño,se turbó el legado de tu ausencia,esas derrotas matinalesde un obstáculo más que desgastado,por la dócil vehemenciaque a algunos nos sobreviene sinun claro vaticinio.Comparo, entre recelos,lo perdido, con aquellosinstantes placenteros que aún demuestran,cierto sentido inequívoco, de fortuita soledad. 34
  • 35. ALL THINGS MUST PASS Dedicado a George Harrison (1943-2002)Quizás una letra para una canción que no será,desaforado estrépito que se esparcepor alquimias y tersas sonoridades.Todas las cosan han de suceder.Incluso los presagios. La muerte, no nos asombraen sus vagas monotonías, sí en la desazónde un retórico ‘por qué’.Vuelve el sol a resquebrajar la ausencia, ahora, mientras irrumpe Here comes the sunen la memoria. O algo en el camino que creímos haber alzado con voz desvelada.Nuestras sombrías reliquias ya aguardan un lugarque honre las cenizas en otra insolente e irónica antología.Pero sólo una letra que no será, turba la velada.Déjalo, estemos tranquilos, ya escucho su guitarra, all things must pass. 35
  • 36. ARQUETIPO DE LA SOMBRAMuy lejos de aquí, donde otras canciones troquelan el silencio,duermes, imagen de gesto inmóvil,sepultando tus pasos en molduras y contornosque tan sólo convocan al silencio.Apenas sin lograr acariciar rostro alguno o despedida,se vuelve otoño, este viajar de postales sin domicilio.Y susurra la voz, los sueños pálidos.A través de tus áridas mejillas extendidasen el temblor constantede la ausencia.Y circunda inapelable al olvido,tu Azar de ciega voluntad,que fue reflejoo vuelo abatido.Recorre ahora por tus venas la purpúreatemperatura del recuerdo. Muy lejos de aquí,donde otros sueños oscurecensu nombre,y la distancialo embarca, inaccesible, hasta la noche. 36
  • 37. BALADA DEL ETERNO RETORNO Para que una cosa se debilite, es preciso en primer lugar que se haga fuerte. Para que una cosa se caiga, es tarea primera colocarla en lo alto. Si quieres tomar alguna cosa primeramente has de haberla dado. Lao Tse (Tao-tê-king)Calma. Los días ya fueron,nada permanece, ni se hamantenido escrito,mereció tan sólo el abandonoa esta súplica fingida.Renuncia. Al llanto yperdiciones, no son propiasde ese símbolo imperturbableque un instante supo florecer.Olvida. Tantos sueños postergados.Recuerda. Sólo aveces, que esperaste,que fuiste fiel a tu imposiblerazón de existir.Medita. Pero no te soportesdemasiado.Escucha. Las oquedades distorsionadas.Y vuelve al silencio para sentir esa levedadque en todos palpita de distinta forma.Abraza la marea avanzando. Algo nos eleva. 37
  • 38. Busca. El libro que contenga todos los libros,el infinito que abarca todo el infinito, las ruinas circularesque un día nos ofreció aquel señor humilde y tímido de blanco cabello, conocedor de todas las cosas y maestro de maestros,cuyo hábito en su penumbra: era el verso. Transita por los senderosque se fraccionan, sin perderte, porque tú los proyectas, porque tu invención loslevanta.Vuelve a componer cantos y cantos de ti mismo.Vuelve a sorprenderte, a divisar la luz, a liberar tu cuerpode las cadenas y ver más allá de las sombras.Piensa el ser como ser de nuevo, la metafísica imprescindible.Entretanto duerme tranquilo tras leer el poema penúltimo de aquellos veinte, porsiempre perdurables. No te asustes si alguna vezalguien te retrata y te reflejas sin conocerte. Acepta y cambia, cambia y acepta.Reconoce que algo nos haceser lo que somos, lo que seremos y lo que fuimos:el karma, el fatum, el destino… cómo llamarlo.Que vidas y vidas somos el mismo, que en tiempos otros vendrán, otros vinieron.Diversos lenguajesconocen formas parecidas, al final una expresión,una huida, una búsqueda, un sentimiento,una intuición que nos llega y se refleja: en palabras, sonidos, imágenes…Muchas cosas por decir siempre quedarán,nada, que no hayamos dicho antes. 38
  • 39. LA LEYENDA DE LOS SENDEROSA Jorge Luis Borges, por todo lo que sus libros me han entregado.Este poema siempre le estará soñando.BORGES, en su mirada detenida, memoria de símbolos y cabales visiones,seduce el leve vuelo de las palabras con irónica maestría,el Tiempo cifrado en sentencias y leyendas de otros días,sabor de versos que conjugan nuevos lenguajes y lúcidas razones.Versos que vagan necesarios en su Noche mágica de biblioteca ciega,el sueño otorgado de los dones, la frágil armoníaque recuerda la eficacia fatal de una áspera llama, allá en Alejandría.El tacto y aroma de las letras escritas, el alma, que a la vanidad niega.Y así esta virtud de maestro y de poeta, que inspirará todavíapor siempre, en siglos y siglos de dichosa corduraen las tapas húmedas de la eternidad: la conjura,que legó en su mente viva, el eco de la sabiduría. 39
  • 40. CLEARNESSTe insinúa esta canción aliento último que has de alcanzar,mientras arde, en tu alma de metal transgredido, un áspero fulgore insalvables restos del paraíso.Sofocando con lágrimas la resbaladiza aversión a las intrigas,ansiedades o improbables quimeras delirantes, te salpica la soledad su funesto licor envenenado.Esta canción encubre tu nombre,las noches, la selva entregada y lasalvaje oquedad de quien la inspiró. Y más alláde esos desarraigos, apenas duerme la esperanzaen su ingenua y marchita dignidad, proclamándosea la astros como un fiel designio del firmamento.Ha puesto fin con lanzas desbocadasa una fatiga indescifrable de óleo y jazmines. De sordos conjuros flotantes. 40
  • 41. CONTEMPLACIÓN DE LA MEMORIAEN UN CUADRO DE SANDRO BOTTICELLIMe hablas de las noches que debieronser eternas. El vano misterio reconoceensimismado un azar de imprevistas conjeturas,prefijando frágiles desinenciasy recobrados objetos.Vemos reflejada nuestra imageny guardamos silencio,una vez más, alzando en la manola efímera presencia de un rostro que arropa la muerte,satisfecho, tímidamente perplejo, con la maestríaque otorga la derrota, después de combatirla.Me hablas de las noches que debieronser eternas, y yo te respondo muy lejosde ellas. Y tú propones jugar a las proclivesfatalidades y apuestas muy alto, fingiendola victoria. (Siempre ha sido tu mejor formade perder)Contemplas un cuadro, un orden divinode fatuos contratiempos que ese instanteclausurado no rescata, y añadenmás ventaja a tu mortal desafío.El esplendor de sus noches no han de recobrarlo,sólo son una, esa es su grandeza.Esa es la ardiente paradoja. 41
  • 42. Por eso cuando me hablas de las nochesque debieron ser eternas,vislumbro, aterrado, la voluntad de un cuadroque irrumpe en mi memoria.COROS PARA UNA SINFONÍA INACABADASUSTENTA ESTE POEMA LO QUE HABRÁ DE SER… Así, de este modo solamente, jamás moriremos.La envejecida palabra que evoca el instantevela intangible, sueños de silencio.Aquí, esta soledad te traspasa, te persigue, te suplica gozar en el recuerdo,te conmueve. Aquí permanecen y nos visitan: tantos territorios, tantos paraísos, tantosoropelesarrastrados y deshechos. Y yo, ya no logro negar cualquier súplica que en falsosvestigios me consuele. –Suena tras los espejos, un amargo preludio de Chopin-Excavas álgidos ventanales, un rumbo al destierro, al imposible, a diáfanasmelancolías.Volverás a posar tus alas en la marchita ebriedad que insólitay desnuda te acoge esta noche.No lo dudes.Volverás a retener el aliento en instantesde inexistencia. 42
  • 43. Y el recuerdo se irá desvaneciendo en su promesade efluvios venenosos.En esta habitación de serpentinas y paisajesingrávidos, Edvard Munch traza nuevamente tus sombras.¿Qué inexistencia reclama estos versos?¿Qué serena música desnudará al silencio?¿Qué noche será la que justifique la realidadque imaginamos? Materia ausente y cercana.De repente…ascendemos con vigor incólume al vacío.Fue inútil surcar en el aire las metáforas y forzar en la arenalas huellasque el mismo viento desvanece.Pero así, sólo así, el olvido lentamente habita en nosotros, desatando retalesinmóviles, persistentes…a pesar de las brisas y el tiempo que nunca capturanla eternidad.AHORA, visita mi memoria el Paraíso Perdido, lo reconoce. Con qué lentitud arrasa tantas certezas enclaustradas.No lo dudes. Allá donde ahora estemos ya no habremos llegado.Nunca llegaremos. ¿Adónde?Tal inquietud nos mantiene en la vida del sueño. 43
  • 44. De repente, y con manifiesto estrépito, omitimos el murmullo, callamos,para hallar la voz que nos derriba con el sonido que la desasiste.Quisiera que no terminara este poema,porque sé que esa voz que ahora evoco,ya me espera. Ensordeciendo mi calma de preguntas y de sombras.DE UN AYER REPENTINO Ha quedado en mi corazón una temerosidad extraña, que me lo hace irreconocible. Rainer Maria Rilke (Das Testament)AHORA, la vida se hace verso al consuelo de unas palabras que rescaten el descuidado Instante.Ahora la vida se hace versocon el áspero saborque propicia esta despedida. Ahora te observa distante: la noche cercada, la última sombra del paraíso. 44
  • 45. DELIRIUM TREMENSRITO desnudo que saciaEnvenenando visionariasPresencias en la exánimeFerocidad de Baco entregadoAl sueño eterno A la nocheque anhela el no sucederAl pálido vestigioconsagrado de clemenciaSin otros bálsamos queResarcen su invicto fracasoCOMPLACE su frágil voluntadLa desdicha de presentirQue vanamente se escapaA la asediada realidad queLloran sus sombras 45
  • 46. DONDE LA ADVERSIDAD Admite que no valoraste demasiado. Porque nunca fuiste consciente que en tus brazos sostuviste la eternidad. Luego llegó la calma, y tras ella, la marea se abalanzó estrepitosamente.. Maurice L. GuimardDeseaste prender tus labios, al contemplarlos mismos pasos abandonados en la distancia,caminando, en el regreso, la orilla transcurrida, saboreandoamargamente el recuerdo, esquivando la arena,los pies descalzos, una mirada castigada.De pronto sentiste como el agua golpeó,de nuevo, la imagen que inalterable,te perseguía.No miraste atrás, ni siquiera al frente,acaso desaparecer te adentraría, sin impedirlo,hacia el otro posible suceder, hacia el reflejo agitado. 46
  • 47. Al andar silencioso,donde suena la voz de otros que no adviertentu pesar, donde juegan gozosos ajenos al destinoque no les modifica ni amenaza: no pudisteeludir el sonido que sin pretenderlo, te aferraba.En la playa, callado y calmado,esquivando la arena inevitable, transcurriendosencillamente. Resistiendo los embates deloleaje continuo e incesante, fuiste por un momentoconsciente de habitar,el desaforado escenario de tu única verdad arrebatada.DONDE la adversidad deslice su paso agonizantey nada conlleve a engendrar un destino sin memoria,allá, nosotros estuvimos ahora. 47
  • 48. EFECTOS SECUNDARIOS The sun is gone but I have a light. The day is done but I’m having fun. I think I’m dumb. Kurt CobainEn tu retinayace el reflejo que trepó por tus venasen la otra muerte que te impuso un diosblanquecino. Quieres susurrar al vientoel delirio de acariciar mitosy sagradas visiones.Pero te ahoga el tiempo. Te pide que lo absorbas.Ya pasó el instante eterno. Ahora vuelves a recomponerla nada, de objetos y de sombras.Letal, como el brillo de tus ojos en el éxtasisde lo eterno, solo, te enfrentas a ese otro despertarde la vencida realidad de la materia. Residuosde un ayer dilatado en tus pupilas.Qué duro despertar. Aliado del naufragio.Qué duro despertar. Cuando una nueva voz,ya no te rescata, ni aguarda tu presencia.Harto de injerir la promesa que contamina 48
  • 49. tu destino, te escondes lejos de los espejosque agrietan el esplendor y excavan en el vacío.Repite tu nombre, una vez más,antes que sople la ausenciade la quebrantadabelleza.Y comprendeque la inaccesible nochesólo se rebela, desde el silencio. En la enigmática Suerte, que la Muerte otorga, con su impune presagio.Al igual que el fuego, después de abrasar la vida,en soplo estéril y desnudo, como ráfagas que circundan intactas en las fronteras, de una memoria inexorable. 49
  • 50. EL JUEGO DE LAS SOMBRASestos días que apresuran al instante su hálitososegado nos irrumpen en febril y cóncavo solsticioañadiendo ficticio devenir de soledades e inmersoen su júbilo decadente se aproxima como actortrastornado a una noche sin frases encadenadaspor un eterno papel idílico que apenas un escenario nila dicha se apropió de su indeleble y afanado propósitode perpetuar en sí mismo el aliento la sombrao la tragedia de un delirio vanal una voz temblorosay tímida jugando a ser no ser tal vez no dormiratrapando rostros gestos inaudibles motivos que algúnnombre pronunció en su memoriaque ya no logra atisbar identidad algunaque concluya esta desordenada propensión a lo incierto 50
  • 51. EL RETORNO Y LA DEFINITIVA SOMBRAICERCA del naufragio hieres la certidumbre que ubica el retorno.Volver atrás, la huida, el desaforado encuentro.El retorno. ¿Qué retorno? Apenas mirar tanta lejanía podrá revivirnos.IIFLUIR en el tiempo mientras un cuerpo inexistentealcanza el hábito que la noche desprende: la definitiva sombra.IIIVAGAR en la inmensidad como las sombras que nos reflejan. Tal vez, hallar retorno quebrado, dulce agonía.IVFundirse en la materia, morir eternamente.VDesnudas, fingen las palabras, una imagen intacta.VISe evapora en el silencio agraz la incierta presencia,divaga la sombra quieta, el cuerpo asume acallados perfiles de purpúrea soledad. 51
  • 52. EN MITAD DEL CAMINOA Dante Alighieri, fu miglior fabbro del parlar materno.No pronuncies de nuevo esas palabras.No me arrastres al resurgir confuso e imborrablede mis deseos.No vuelvas la mirada atrás,sabes que te encontrará, que allí está esperando,esperando para cobijarte en sus brazosyertos de tormento.Las sombras sólo se ahuyentan con la oscuridad. Tuya es la voluntad y tuyo el destino,que convierte la soledad en otra forma de muerte:Una sonrisa al menos…, es difícil ahora…, bueno, ya nos veremos.Y así, algo más tarde y después de todo,nos volvemos a encontrar, nell’ mezzo del cammindi nostra vita.Estuvimos cerca, procurando caminos desconocidos. 52
  • 53. ESCRITURA SIN ALIENTOSuave, como gotas del albor,lo escrito ya es para el mercader.Enmudece y suspira, en pálidos destellos,con su letargo sereno y esclavizado.Se paraliza el fulgor innecesario de los mortales,cuando la lluvia se enreda entre versos y sollozos.Inevitable redimir lo escrito,si el aroma nos consume.Letras y conjuros, que se imprimen en la memoria,fatal y necesario, resurgir de las cenizas.Fatal y necesario relatar este silencio,desnudarse, recitando el imposible mañana.MEMORIA DEL DESENCANTOCOMPUSISTE tus últimos versos,cierto día de acritud. Creyendoque todo o nada importaba,que seguir o no, era función del azar.Vagamente partimos, inmersos en el equipaje olvidadoen la resaca de dolientes romances, de tragedias imperturbables.Partimos a ese retiro novelesco, que se nos ofrece turbulento y aliciente,disfrazado por retales de aquella ingenuidadtrastornada por los años y la paciencia.Partimos, sí, algo desolados, con pudor y desconfianzapero necesariamente prestos, necesariamente aliviados. 53
  • 54. Partimos, sí, conscientes de todo, de lo perdido,de lo poco por ofrecer, de lo mucho que necesitamos encontrar.La realidad aún sostiene el deseo, cómplice de tantos reencuentros, fábulasaprendidas del olor de la lluvia en sus despedidas. Mañanas de letargomemorablemente combatidas, llegar a casa sin confiar en una llamadapara el fin de semana, planes deshechos sin un por qué, desenlaceprevisto y descuidado. Sueños placenteros, debidamente aniquilados.¿Qué más razón para alejarse hacia un retiro que no sepade intrigas, recuerdos ni desencantos?MÚSICA DEL MARQué difícil extrañar de lo continuo concebir la esencia de esas huellas que consagran un tiempo desierto de sombras y monólogos de ausencias. Preguntas y preguntas, nadie puede acallarlas ni es propicio velar el quieto acento del pasado. Porque la propia cercanía del ayer, nos devuelve las palabraslacradas en la memoria, como leve secreto del mar sosegado. 54
  • 55. POEMA DE AMOR DESDE EL DESARRAIGOTiempo que me diste, acepta lasdisculpas antes que apresure el desaliento,su invicto fulgor envenenado.Más lejanas que nunca, son sinceraslas palabras que se detienen, apenasperforan la intimidad quequisieran haber habitado,si esta ciudad,no hubiera elegido la costumbrede tu ausencia.Reflejan las calles tu sombra, como un laberintode espejos. Forman nueve círculos y un pentagramade seis líneas, con algunas notas, huérfanas,sin corresponder al asediado murmullo que mi nochesaqueada, pronuncia.Ya no te reconocen. La música de tu mágico silenciose ha detenido.Tiempo que me diste, acepta lasdisculpas antes de que sea tarde, no supede las horas, hasta que las sostuveen la soledad de soñarte, sucediendo, lentamente,como las sordas fosas que se excavan paradar hogar a la muerte.Entierra mi ser pasajero, para dar así comienzoal olvido. Y pregúntate el porqué de renunciar,sin motivos que lo justifiquen,a un nuevo dictamen del destino.Y cuando tengas tiempo, traza una línea en tu memoriaque divida con áspera simetría, lo que fue vida y lo quela vida fue, en compañía de las noches que admitieron,a la luz de la sombra, fingir, ingenuamente, tu presencia. 55
  • 56. POEMA PARA PIANO - LENT ET DOLOREUX - A Erik Satie, que suscitó estos versosISe tatúa en tu memoria el friso de un ayer,y nadie nos avisa del asombroni hay calendario que lo recupere.No es necesario escuchar más canciones.Ya todas suenan iguales.ANTES: ‘La calma rondaba por tus pechos’.AHORA: Ronda el espacio sin tiempo.II…SIN EMBARGO NO RENUNCIAS A LA CONJURApues tu historia descifra el presente y se desliza amenazante.y se alzan copas tras los espejos, y ya no eres tú quien se refleja en ellas:y quieres evitar el olvido, y ya nadie te acompaña,y bebes solo, y solo, te absorbe el tiempo,y hablas solo, y solamente te calla el silencio,y duermes solo, y sólo te arropa la espera,y lloras solo, y nadie sabe contestarte.Repites soledades, instantes perdidos, inalcanzables, sombras débilmente coloreadas. 56
  • 57. WHAT IS LIFEEs septiembre en tus ojos.Y dónde estemos ya no importani qué horizontes reafirmen esta lejana serenidado en qué guaridas se refugie ahora tu grácil contorno.Tan sólo nos merodean restos de materia esparcidaen coléricos mares australes.(Suena What is life). Harrison en solitario,como nosotros. Escuchamos perplejosrítmicas soledades.Sí (lo repito), otra vez es septiembre en tus ojos,otra vez hemos de forzar la vista al futuro,otra vez una canción ha dictado el comienzode este poema, que ya no se asombra, ni te busca,ni te nombra…pero quizás aspire a recobrar una memoriapuntual y cotidiana, que aparque los días que aúnparpadean en doble fila.ABSURDOS PÁJAROS QUE NO SABEN QUE VUELANDe la duda, en este instante cierto, exclamosin saber porqué llega el desasosiego.La convicción, al alma enajenada,sostiene en un ahora satisfechoacaso desde la inminencia.Pero qué sostiene, qué alma pura blanqueala desesperación del deshielo.Pero qué duda en el no dudar se presiente,costumbre sombría acostumbrada.Turba la muerte placer. 57
  • 58. Muere Dios.Muero Yo.Mueres Tú y tu sombra.Mueren las sombras.Morimos todos.Siento cómo al cerrar los ojos se va este mundo:y con ellos oscuros y cerrados tantos ojos de noche.¿Sientes cómo al yo cerrar los ojos se va este mundo?-Siento cómo al tú cerrar los ojos queda menos mundoaunque no te conozca.¿Aunque seas rosa, polvo enamorado o miseria lunar?Agitación que describe mi agitado orden. Calma que duerme eterno sueñono soñado. Luz de cenizas que ignoran. Persona relativa descubierta al irse.Un extremo de mí ha nacido en la huella del mar que pisaste cuandolentamente puse el corazón a rastrear tu elegancia insonora.Otro extremo de mí ha muerto en la sombra de la nada que no pisaste.Otro extremo, todavía huérfano, se encamina hacia el último movimiento.Saber que éste será el último puede parecer un consuelo.Alegría necesaria para no morir de pena.Lo infinito tiene garras de tigre hambriento. Lo fugaz es un pájaroen la luz del día atada de ascensiones absurdas. Como esta metáfora.No juzguéis y no seréis juzgados. ¿Qué solución hallarsi la inteligencia es el problema? El pájaro y el tigre no saben que sueñan,porque soñar no es un sueño cuando no sienten que despiertan.Sólo existe una solución…Y otro extremo de mí ha muerto, mientras concluye el poema,en esta sombra de la nada que abrazo ya sin temor. 58
  • 59. ACONTECIMIENTOAbriéndose la puerta, sujetándola, reviviendo. Declarandotan próximo al oído, que la puerta es otra, que no recuerdael tiempo vivido. Tan pronto se alejó, tan pronto, enérgicoy viudo de su paso, inquieto, efímero, inexistente.Y todo lo que hubo de quedar fue su inexistencia,vulgarmente incómoda, depravada.Pero si Dios no existe por qué nos espanta la tormentay retiene a algunos que se mojan en ella.Por qué la respuesta, es mi pregunta,nos inquieta y nos duele, tal vez nos sobrecoja.ALETEIA(Verdad)RomanticismoEn tu boca encubres las palabrasy en el aire subsisten sus ausenciaspara quien con dolor las recoge,turbado, encendido de una luzque vence horas sin olvido.No hubo horas reales, tal vez un instante,convicción tampoco, sí tránsito enloquecido.Y luego niebla, lúcida niebla pasajera.Sangrando por tu nombreacaso precipicio que nos llega. 59
  • 60. AMOR ILUSORIOEl no tenerte me posee.En mis sueños te intuyo casi desde lo eterno,como un fantasma, como una luz en lo oscuro.Cuando vivo de día y el sol alumbra el camino:andarte, alcanzarte, escarbar entre la destrucción…Todo evoca que sigues estando.Con retomar la luz de tu sombrapodría volver a morir, esta vez no de estar contigo,sino de la trágica ilusión que me hace negarla verdad del olvido.BATALLA INTERIORHacer lo que debemos, procurar la obediencia en nuestros actos,estar donde se ha decidido que estemos, vivir en la costumbrede habitar redes afligidas. Y no levantar la mirada si el sueñotrasciende esa posibilidad de soñarnos otros o de soñar otroel espacio relativo que poseemos.Piezas en un tablero inmóvil, piezas que juegan a ocuparla posición privilegiada de las otras piezas.Nada más que una vida y un aprendizaje impuestoque erróneamente pretende hacernos mejores.La libertad no existe, somos esclavos del pecado,esclavos de un dios triste, esclavos de un rencorque no es nuestro pero que nos penetraen un acto de amor inevitable.Somos esclavos de la idea, humana y sensible, 60
  • 61. eterna en esta especie nuestra insignificante.Y sin embargo la eternidad no está aquí,donde parece que cada día,así como las piezas del tablero sueñan su victoria,nuestra mirada de fe nos dice que podría estar.Pero es falsa la victoria, no se puede ganar a un rival no visible.No existe mayor rival que la ansiedad de la conciencia.Y eso que tú llamas trascender es la visión inconfesable de tu propio final.No existe mayor rival que la ansiedad de la conciencia, nunca se apaga,nunca oculta la verdad. Te habla aunque no quieras escucharla,te aprieta las entrañas hasta cuanto seas capaz de soportar.Te dirá si sufres, si esperas, si encuentras, si no encuentras, si ganas, si pierdes.Y cuando te diga que has llegado te estará invitando a proseguir.Siempre se apresura y fabrica un encuentro imprevistopara que nunca puedas alcanzarla definitivamente.Y si alguna vez te detienes ella te empujará, aunque delante de tise encuentre el más perdurable descenso de todos los precipicios.Te llevará a sus espaldas cuando seas prisionero de tu cuerpo.Y si huyes de ella, si buscas el destierro, vendrá con más fuerza,para detenerte -con sus garras- de la huída inaccesible.Tampoco puedes rendirte porque no lo permitirá.Y si has pensado por un momento que puedes engañarla,es porque has olvidado que para ti no existe la verdad. 61
  • 62. BIG BANG DEL SILENCIOLa búsqueda, amandolos signos que perfilan necesariosuna imagen cualquiera de lo amante.La sílaba, que avanzahacia la palabra, enmudeciendoal silencio con verdad inconstante,resbalada, transitando esperanza.La clara, blanca espumaque remueve el oscurecer del alma.La sola, razón únicadel sentido que difunde sosiego,allí, cerca de un ahora de brumao de yerto sonido.Placer no cercado por aguas árticas,frágil como el temblor,origen en la tierra del latido,manantial placer,solitario senderoque cruza paisajes de clara escarcha,sólidos, blancos ríos,tiempo de metal, aguaen lo profundo sumisa a lo eterno,ladera del viento, principio rotocomo cualquier iniciación del aire.Partículas de silencio llegandopor la palabra, sentirde la limpia conciencia derribada,aullido de la nada,lamento hasta morir,desolación del hombre sin quimera,mensaje sin huella,voz cerrada sin grito.En lo más hondo del espacio adentroqueda la memoria definitiva,olvido impuro de seco recuerdo.Queda el hombre soñando,imagen hasta un frágil despertar 62
  • 63. que absorbe a lo idéntico enmascarada.Respira lo constantela brisa, arañada de la tarde,su macilento cuerpo sin materia,su regreso del vendaval unánime.Se ahoga el infinitode respirar orientadas estrellashacia ninguna parte,temblando al mirarse, cuerpos de luzheridos inútilmente, mortalescuerpos solos que nacen.BLANCO HASTÍO A Allen GinsbergUn abrazo en la quietud, semillas de amorgritan futuro, realidad: Nuevo Mundo.Llegar a las ruinas desde fuego perpetuo al blanco hastío.Un abrazo en la quietud, semillas de amorgritan futuro, realidad: Nuevo Mundo.Blanco hastío, horas de silencio lavadas en sangre, veranos muertos, saludos envenenados, miradas de escoria, ecos regresando, cadáveres apilados en el parque de los pobres.Un abrazo en la quietud, semillas de amorgritan futuro, realidad: Nuevo Mundo. 63
  • 64. Blanco hastío, burbujas de infierno encima de los coches, góticas avenidas, ojos digitales, caricias de cementerio enredadas, curas esquizofrénicos, perros violadores. Marx resucita para comprarse un rifle a plazos, Buda le envía su American Express. Napoleón se casa con Marylin. Resucitan los dioses hijos del monstruo, vuelven a Babel.Blanco hastío, televisores ciegos golpeando el sicalíptico cerebro, masacresorientales, guerras animadas en la sala Odeon, juguetes del cielo, sumisión de paracaidistas en rebajas, humos traficantes, dinero, desesperación, Coca-Cola inmortal y pasteles fríos de silencio. 28 de junio de 1914, muere en atentado el arquiduque Francisco Fernando. Las horas del frío en la noche que no muere, del tiempo… 8 de noviembre, tiempo y lugar son ahora, de 1928, el Etna entra en erupción. 6 de mayo de 1937, ahora, arde el dirigible alemán Hindenburg. Junio de 1944, conferencia en Bretton Woods, ahora, a quo, este año, tiempo, 1948, nace el Estado de Israel. Asesinato de Gandhi. T.S. Eliot recibe el Premio Nobel. Ahora, tiempo y lugar. Así responden a su origen los instantes para volver a ser más nada en el ciclo de la vida. Una mujer recoge dos rosas para John Lennon, en Central Park. 18:30, un hombre duerme lejos del hogar donde nació. 20:35, el mismo hombre se despierta.Un abrazo en la quietud, semillas de amorgritan futuro, realidad: Nuevo Mundo.Blanco hastío, dolor por las paredes, blanca opresión, verde escapatoria eléctrica, 64
  • 65. guitarra suicida, alucinación, Kurt Cobain. Dalí se autorretrata desde su centro psiquiátrico y toca el culo a una enfermera. Sigmund Freud es secuestrado en América del Sur. Shakespeare ya ha encontrado la respuesta del ser que no es. Bob Dylan invierte en Wall Street las ganancias que obtuvo por “Blowin In The Wind”. Están en venta todos los cuadros del Museo del Prado y del Metroplitan de N.Y. y los chinos han hecho una buena oferta. Masacre diaria en la casa de un obrero de Groninga. Pueblos reclaman soberanías de islas de petróleo.Un abrazo en la quietud, semillas de amorgritan futuro, realidad: Nuevo Mundo.Blanco hastío, miserable gozo, impotencia, caricias bombardeadas, eutanasia, apocalipsis, miedo, hastío. Desaparición.Blanco hastío hasta que vuelvan a nacer todos los hombresy todas las mujeres que no posean memoria alguna de este mundoque les vio nacer. Sin Pasado y sin Futuro. Sin Historia. Solamenteun Mundo Nuevo donde no morir de miedo colectivo por ser mortales,miserables, mortales. No habrá Mundo Nuevo. No habrá Mundo Nuevo.No habrá Mundo Nuevo. Bombas atómicas de olvido para la felicidad.BUCÓLICASSatisfecho con mi heridahacia el fin de la tierra,cantaré lamentos, palabrasque se asientan en el montebajo el vasto cielo que lo cerca, 65
  • 66. siendo él mismo cercadopor la infinita vastedad del universo.Y así, lamentando, sentiréel viento en mi pecho,tendré frío, lloraréla ausencia tuyay seguiré teniendo frío,dando al monte mis lamentos.CANTO DE AMOR Y DESESPERACIÓNPara hablar y ser escuchado hay que desordenar los silencios,quizás entonar un canto a las tres de la madrugada,quizás bañarse en el viento. Romper la voz de la noche, cuandoel sol está mas lejos y la luz sólo está dividida y medio ausente.Entonces yo habré terminado este poema, habré escuchado la última canciónantes de empezar el intento del sueño: ritual sagrado de la desaparición.Tan oscuros los ojos en la noche, tan amplios y dispersos nuestroscuerpos infinitos en la aurora que no crece. Tan derivados de los astrosdormimos nuestro insomnio y ausentes desaparecemos y estamos donde siempre.Regresar a dónde, hasta dónde, siempre donde siempre. Nunca estuvimos allí,donde nunca estuvimos, donde nunca. Nunca estuvimos realmente donde siempre.Pero no es mi estilo arrojar lamentos aunque sólo eso consiga,no es mi manera de ser no poder ser quien soy.Soy el que fui y el que pudo ser. 66
  • 67. He aprendido estas cosas y ahora yo canto a las cosascomo la nada susurra a la nada que esta sola y no puede dormirse.Ahora escúchame, acepta mi último aliento y no olvides que te amé.CARLO Y ESTELAEl amante al haber sido rechazado por su amada, piensa:Los rocas que frenan el agua de este ríoson el instante que busco para ahogarte.La amada lo descubre cerca del río y le habla:¿Mirando ahora esta agua fría me has olvidado?El amante con acento melancólico coge la mano de Estela:Sólo en el reflejo de tus ojos en esta agua fría sabré si tu mirada es verdadera.Estela acerca su cuerpo hacia el agua bajando la cabeza:Puedo mirar el agua y verte desde ella, pero no podré mirarte.Carlo finge no haberla escuchado:Puedo mirar el agua y verte desde ella, pero no te buscaré.Ambos se encuentran fortuitamente en el reflejo del agua y pronuncian susúltimas palabras:Nunca podré dejar de mirarte desde aquí, Estela.Nunca dejaré de mirarte desde aquí, Carlo.Se juraron fidelidad y ciegos y hambrientos se amaron. Y nunca dejaron de mirarsedesde el río al que finalmente cayeron oscuros y muertos. 67
  • 68. CENTRO INTERIORSi nada puedo ser, si el centro cambiacomo las agujas del reloj, entoncesqué importa si me abandonas,si te alejas de mi centro una vez más.COCA-COLADESPUÉS el paladar //// despierta Cadenas de CiclónRuedas etéreas //// riman amor cama hervida y piernas… blancos sollozos… temor… tiembla… aterrado %Mi Existir - Cobijo //// del Tiempo – Psicodelia – @ C O (co(co(coca)ca)ca)ca) C A__________ C (co(co(cola)la)la) O L AFuego de sueño inunda el mar &&& insomnio de poesíaDe TIERRA de LUZ de CÓLERA /// (Desnudo de fe)Ciego y Erótico Sueño de LSD ### IN THE SKY 68
  • 69. CANTO ISombras de nosotros, sólo reflejar nos cabe.Mas las sombras de lo que no somos también se reflejan,en alguna parte. Me acerqué a la sombra y a la rosa, con sangre mía enrojecida,al pulmón de aire que nos encierra y abre, a cualquier río para impedir su paso. Y partí hacia las montañas eclipsadas, con mi palabra postrera, pidiendo dignidad para la voz que habrá de aproximarme, solemnemente al canto.Todavía es temprano y el corazón no duele demasiado. Mas sólo hay tres palabras que no callan. Ahora, ahora, ahora.Y en ese instante te hallé: el que nombramos ahora, ¿por qué sigue siendo eterno si ya nos deja? ¿Cuándo? Ahora. Pero también será salvado, porque el corazón sueña como el marlas horas que laten y regresan… (Y regresan tras latir.)En la orilla, todo mi ser de arena es borrado. (Renace, con sangre mía, la huella en nada, enrojecida.)No despiertes, sueña tus ríos infinitos, clava con fuerza y con dulce asombrotus huellas, aunque éstas más tarde sean otras huellas, otras huellas… Todas desvanecidas, irreales huellas recobradas.No puedes saberlo, no puedes saber que estás vivo. 69
  • 70. CANTO IIHe soltado sobre la tierra los metales, ya no hace calor. Me esfuerzo en el canto para dar salida a lo sagrado, pero todo queda dentro.Dicen que los hombres no tienen voz en este ahora sometido, que no tienen canto.Dicen que las palabras se estremecieron y no duraron en irse. Dicen que se han ido. Para dar calor alguien debe estar cerca. Gritando o doliéndose de lo habitable.Para que la voz ruegue, precisa de un conmovido oyente: ardientes cimas, paraísos ardientes, sagrados ríos de lava, deseos alabados.Oíd, oíd el oleaje, pero no cantéis cuando el agua levante sus murmullos.Cantan, los que cifraron el silencio, que todo es río hacia un final: No tardes, muerte, que muero.Así, la vuelta nunca es tiempo perdido. 70
  • 71. CONFESIÓN IMPLÍCITA No sé disimular la letra de mi espíritu. Carlos Edmundo de OryTú, que nunca olvidabas la muerte,sientes ahora cómo todo cambiay la noche ya no te obliga a padecer,herido mortal, aquel ahogado silencio.Deseos inútiles que vibran y se apagan,cubiertos de cenizas, de voces suplicantes,mueren al negarse a sí mismos su existencia.Cambia tu gesto temerosopor cada segundo de alegría.Lágrimas inoportunas rebajanel desasosiego antes cotidiano,la muerte, otra vez, escuchas,y para nada, te dices, pensaren lo impensable sirve.Y se desvanece tu gesto temerosopor cada alegre pasión desatada.Tú, que amaste todas las cosas bellas,ya no padeces el silencio de la nocheni la soledad de haberte escuchado demasiado,ahora, eres libre, llegaste al fin a lo solemney es hermosa la huella que deja tu mirada naciente.La experiencia no te ha cambiado,no eres feliz por convicción. No. 71
  • 72. CUERPO DE LA VERDAD(Adecuatio rei et intelectus)Se escapó, casi muerto de miedo,antes de llegar al paraíso.Adónde fue, eso ya no lo sabemos,quizá donde todos habremos de ir,cuando estemos cerca y sin embargolejos de algún lugar olvidadopor el que llegamos.DE LA VANA EXISTENCIANo busco más vacío fuera de mí,no me encuentro en el aire abierto de los espejos,no habito en la muerte ni en la vida,no expreso lo que mi nombre invoca desesperado.No me afirmo en la angustia ni en la ardua gloria,no digo en mi murmullo la esencia presentida:tan débil y cercana, tan próxima y prohibida,tan llena de nada, tan insaciable y ocultamente triste, tan falsa y necesaria.DECLARACIÓN DE INTENCIONESBorrar consuelos, entristecer el almacon frágiles entusiasmos,prestar mi oído a la desolación de un piano,posiblemente de Satie.Agitar la noche atrapadaen los jardines de Marienbady dormir entre la desesperanzade aquel inaccesible encuentro de memorias. 72
  • 73. Reconocer con Borgesque el olvido no existe,a pesar de su inviolable existencia.Saber que nací en cada versoy en cada canción,saber que guardo la belleza del mundopara que tú la recojas y me asistas,imposible lector.DESCENSOEste amor, que fue negado tantas veces, que ahorase congela después de abrasar el corazón, este amorque ya no muere, que se consume en su constante revivir,este amor que ya no vive más allá de lo fugaz.Este amor que busca el amor, este amor que sólo subsiste,que ya no quema, que ya no muere.DESTIERRO DE DANTEDicen que soñamos palabras de hielo,conceptos que no penetran, incapaces,el mutuo entendimiento.Algo nos absorbe, nos congela los huesos.Algo nos llama con su silencio: ¿emoción,verdad, amor? Presentimos el regreso,a la mitad del camino.Palabras de hielo, nada más,para la voz desconsoladaque grita en el destierro. 73
  • 74. EL CAMINOLa vida y sus instantes, desplegados ahora en el silencio,el doble filo del tiempo dividido en un millón de fragmentosde dulzura inmensa.Retengo pasajes del Tao, paisajes heladospor el viento de la verdad,lejos de Dante, de sus infiernos.Lejos de Buda y de su adiós insondable.EL CORTESANOTodo lo que he sido,mi cuerpo ausente,de bruma aturdido,indiferente.Y la mañana que viene,el sol que se pone,la luna que muere.Y la piel entregada,desenterrada del espanto,sucumbiendo al amor,dormida en la alborada.Lo que ya no podré seres ahora todo lo que soy. 74
  • 75. EL HOMBRE SABIOPorque la luz anuncia el despertardormito en claridad penetrada.De nuevo el naufragio y lo oscuro,y el no aire y el no alguienque es nadie y nada. Y no nada o todo.El origen. El agua y el infinito.El tiempo y el aire. El hombre y la duda.El orden y el asombro. El nous. Verdad y conjetura.La esencia y el cuerpo. El movimiento.El ser y el no ser. La palabra. El diálogo. La realidad.Lo eterno. La materia. El átomo. El vacío y el lugar.El conocimiento. El hombre y su dios. La vida y el sueño.Mirar a la nada, sostenerme en el vacío,lograr la presencia del ser en uno mismo.El arte y el sabio. El sabio y el hombre. El hombre siempre.EL PRIMER AMORPasan mágicamentecomo amantes sin rumbo,todavía no se han inscritohuellas de soledadni de miedoen sus rostros.Caminan con la vida,siguiendoesa estela invisibleque es la felicidad.Él toma su mano 75
  • 76. con la seguridadde aferrar algo eterno,ella se deja conducir,terriblemente hermosa,hacia las caricias primeras.El amor palpita a cada gesto.Pero después llegaron los celos,el imposible quererse como antes,los temores y los días de lluvia separados.Después llegó el invierno, el futuro,los proyectos. La inmensa distancia.Ahora temen olvidarse de sí mismos,de aquello que siempre pudo serlo que fueron.La intensidad del primer amarseya no es la misma en el recuerdo,qué convencidos están de ello.Se aman, pero se odiancuando llega el inviernoy empiezan a olvidarel último verano y yano les queda nada del primero.Se odian, pero se amansin embargoal venirles un recuerdoque contiene lo eterno.Nace nueva luz y el deseorecobra del origen todos sus destellos. 76
  • 77. EPIFANÍASolamente está mi cuerpo, sobre cristales rotos herido,atado al espanto y en la cumbre en ascuas sosegado,tras los juncos escondido, con la piel manto del crepúsculo,el desencanto sucumbe, con la piedra respira incertidumbresy todo reluce si la muerte no amanece nada más que sus quebrantos.Y en lo inmóvil lo eterno apareciese, desde aquel reino sin muros,desconcertado, en la libertad que se afirma como el silencio,improbable en su mención.Solamente oportuno el roce si la amada desvela y el amadoacaricia sus pasos en la callada noche oscura de los camposde esperanza e hirviente quimera.Pesadumbre inspira tan serena lejanía, romántico latidoy el afán lucha y retiene, todo, nada más que lo perdido.ES EL FINEs el fin. La concentración de un punto. La llamadaque arde en los que no se queman. Zonas del espacio-tiemporecogidas y trastornadas en el abismo. Movimientoen el horizonte de sucesos atrapados.El fin del comienzo siempre del términoes otro camino siempre en el fin y otro comienzoen el no término del no fin.Constante en el tiempo, sucesivo, constante en el fin.Las entropías disminuyen por el orden creado en el caos.Fatigados, sin aliento, abandonados, en molécula, en tiempo,de regreso al fin iniciado.No vuelven al vacío, están en él, provienen del otro lado oscuro,para inmutablemente quedarse, en lo oscuro, no regresar, bajo la luz, quedar.No reposa lo absoluto en los caminos de luz, sobre el abismo, eternamente,sino en los otros mundos presentes y en los otros tiempos perdidos de realidadesverticales y de estancias paralelas. 77
  • 78. FE Y RAZÓNLloró la pena de una pasiónmás allá del día y del sol.Lloró la pena de Dios.FILOSOFÍA AMOROSAHicimos viaje por una tierra desolada,herimos el viento por una bocanada de aire.Deseo Beatriz que seas mi Beatriz, porquesolamente en tu vida mi vida nacerá.El tiempo es fugaz y nosotros en el tiempofugaces somos, únicamente mortales.VEN HACIA MÍVen hacia mí, desprende tu serpor todo mi sery que tus labios cierren heridasabriendo pasión y deseoeternidad en el rocey fugacidad despuéspara siemprecuando todo sea idopara siempre 78
  • 79. HABLEMOS DE NOSOTROSDicen que algunas cosas no se pueden decir,como muerte o muerte.-¿Y de qué podremos hablar si eludimosnuestra condición última? Dijo el griegodespués de la cena.Dime tú qué has oído de la muerte, quiero saberqué te dice o cómo se manifiesta en tu silencio.Si sus manos olían a vinagre o a fresas salvajes.Qué lejos estamos de los muertos y qué solosse quedan, escribió alguien que ahora está muerto.Este es otro acontecimiento, aunque mañanasea para muchos su nunca y su adiós.Este es el otro acontecimiento, el que ocurreen mis ojos, el que ocurre en los tuyos,ojos que me ven y que veo y que nadie más ve.Aunque alguien allí, en presencia, nos vea.ÍTACA POSMODERNADespertar esta mañanao nunca despertar,revivir el día que comienzao entrever un horizonte no aprendido.Huir de la ciudad que siemprefue contigo, o despertar nunca.O siempre no volver,como huérfano héroesin reino alguno,a esa misma ciudad,a esa íntima verdad que obliga 79
  • 80. el tiempo a cuestionarla.No hay sueño que no amanezcasin la secreta raíz de tu mirada.No hay voz que no susurreel lamento mismo de ser voz.No hay fatiga que no arrastrela fatiga inconteniblede ser eterno Ulises,añorando un reino perdido acaso,acaso inexistente.IDENTIDADAntes los pastores cantaban, en el monte, la ausencia de su amada,ahora cantan los pastores, en la ciudad, su no ser y la ausencia de sus montes.IGNORANCIAIgnorantes sois de vuestro tiempo y vuestra muerte,seréis de la ignorancia: racionales sombras indignasde vivir.Os prometo una muerte eterna cuyo despertarausente el nombre de la paz y del sentido en fortuna.Pirámide urbana, del tiempo marcada,invicta, destinada a la muerte, cautivade un futuro innoble y perfecto. 80
  • 81. INTERRUPCIÓNTe diré lo que alcance a expresar mi voz, el pensamiento.que los versos son ilusiones y música, virtual armonía.Haré que las palabras signifiquen y no callen,símbolos mal trazados del alma que desciendan, piedras.La armonía romperá ruidosas costumbres,planetas de tus ojos, señales vitales del espíritu.El furor, la huella viva de tu piel, eco luminoso.No tiene acción lo inefable, el viento constante.Razón de lágrimas y esperanza, corazón entregado,alivio del dolor sin respuesta, soledad.Interrupción.LA AMADA CAYENDO AL ABISMO Liebe oder selbstsuchtHan pasado los años y seguimos huyendo la mirada,debería al menos admitir que conozco tu nombre.Si supiera revelar cómo se construye tu deseola huella del amor no sería ahogada por la calma.Pero hoy, una vez más desapareces,sin temor a perderte en un abismo silencioso.Comprende tu inútil fuga hacia la vida,allí no hay nada, la verdad se extingue atronadoraen páramos de imposible futuro.No existe en otra parte fuera de mí tu destino.Ven, acércate, no caigas. 81
  • 82. LA DUDA¿Tienes tiempo para vivir? ¿Tienes la soledad de tu ladoo está en tu contra? ¿Tienes ganas de tiempo verdadero?¿Podrás soñar está noche con mi luz y con tu estar?¿Será tu noche espacio de ruinas o de dulzura ingenua?¿Habrá el encuentro o el miedo? ¿Habrá la alucinación?¿Habrá la penumbra desde el silencio o el ruido desde el amor?¿Te despertará el sosiego o la opresión del placer imaginado?¿Serás mortal y mirarás como un mortal a la muerte? ¿Dóndedejarás tu ‘yo’? ¿Para cuándo tu ‘yo’ ha planeado libertarte?¿Y lo que fue, será por siempre inexistencia? ¿Porquédejas que las horas se acumulen en el vacío? ¿Quiénte impide que tus pasos avancen? ¿Quién te llamay esconde la voz en la sombra de un ser laberíntico?¿Quién no puede morir, quién es el inmortaly quién no es necesario en la batalla? ¿Quiénte vigila en la gravedad de esta muerte perpetua?¿Quién sabrá que no morirás del todo cuando mueras?¿Cuándo entenderás, definitivamente, que no existe la muerte?LA PALABRA DE UDEISAl tiempo no respondo. Sólo soy la voz que pregunta,la voz que hace música del alivio último anunciado en la palabra.De la palabra y del sueño detengo la variación oculta,la oscilación exacta que a ningún punto señala.Sabiamente se desliza la vida sobre algún extraño ritmoque parece inmóvil y permanece cifrado.Al tiempo no respondo. Sólo soy la voz que pregunta. 82
  • 83. LA PLAYA DE LOS HÉROES Unhappy is the man for evermair That tills the sand and sawis in the air. MARK ALEXANDER BOYDFue ron hé ro es un dí a no leja no del v er bo.Fue ron due ños de su playa pero no de l ma r.Vivi eron como som bras coti di anas de s u s refle jos.Vi vi e ron e n b us ca d el hér oe re nacido.P ero cav ar on una tum ba e qui vocada. Y mu rieron.L os mi tos mitos son y mitos fue ron.Y a hora no hay h ora para el mi to. Tum, tum.Ca E la sí la ba, entre el espacio insignificanteDe la na da. Y se aho ga.¿Ver da des? ¿Qué verd es ver da des escond’ el mar?¿Y qué mi tos nau fragan con teniendo el fu turo? Tum, tum?Jóvenes vomitan Che Guevara. Jó ve nes ya no pi den la pal abra.Un mill ón de generaciones esperan y no ha bla rán n unc a de su futuro.Mill one s de generaciones s abrá n sentirse cómodas mientras algo entre t en ga.El pec ado o rigi nal abs orbe al h om bre que ign ora el des tinoDe su muer te. Tum. Tum.Fue ron héro es un dí a nuestros hér o es. Y muri eron sien do héroes. 83
  • 84. LA REALIDAD SIGNIFICADA(Microensayo poético)¿Quién soy? ¿Qué voz guarda silencioen este instante? Es tu voz, la vozque nace del ser. Y el serescucha otras vocesque muerenen el aire. Relámpagos brotando de las bocas,agujas lanzadas al viento de la significación,almas hechas de letras, vidas frondosasexpuestas al sol del entendimiento.Una palabra es el abismode un sueño que se iluminaal llegar a la concienciade lo que ella, inmóvil,etérea, por sí misma,representa.Una palabra es siempre metáfora,forzosa relación que el hombre estableceentre dos imágenes: el signo y la realidad significada.Una palabra es voz callada de lo visible y de lo invisible,desvelamiento del símbolo que lo real siempre esconde. Aunque pueda ser visto. Puedo ver el cielo, pero sin la palabra no podría darle un nombre. No podría llevar el cielo conmigo, en mi memoria. Pleno de identidad en el sonido que lo evoca.Muchas veces sería mejor desconocer ciertas palabrascomo muerte, sed, dolor o hambre. De todas maneras 84
  • 85. sería imposible evitarlas aunque no fuéramos verbalmenteconcientes de ellas.Porque en el principio no fue la palabra sino el llanto,la rabia, la intensa rabia que causa no poder comunicar lo que se siente.LEJOS, MÁS ALLÁ DEL TIEMPO(Versión de un poema de Li Po)Ellos me pregutanporqué habitolas verdes montañas.Yo sólo les entegro mi sonrisa,un corazón sereno que penetrala claridad del arroyo y los duraznosde la primavera.Yo, amigos, no residoel mundo vuestro,y otro lugarlibre del tiempo,tal que eterno,me contempla. 85
  • 86. SIN TIEMPO NI DISTANCIASI. TEOREMA DE LA SINGULARIDADCreados para nacer,y ante nosotros:el Universo.Creados para ofrecer,y ante nosotros:la oculta posesión de lasestrellas.Mirábamos el cieloextrañados, pensandomitologías.Dábamos imágenesa la altura singularde lo inexplorado.II. SEGUNDO-LUZLa velocidad no visiblees otra imagen, otro lugarque nos acoge.(Los dioses cantaban al Sol,dilatado en pirámides de arena).La velocidad no visiblees un espejo fríoque nos recuerdaal infinito, a lo más cercano. 86
  • 87. III. TIEMPO IMAGINARIOLas mediciones. La suerteimaginaria de esas horasque una vida de másno ocupan.El tiempo. La suertede un destino. El abismode un reflejo. El eco deun segundo. El sueñode una cifra. El dolor,los otros y el fuego,otra vez el fuego:el dolor de las cenizas. 87
  • 88. IV. ACELERACIÓNCuando vueles, no cierresdemasiado los ojos, ni tampocolos fijes -hasta el límite de loscolores- en los espacios.Cuando vueles, no caigaspor el miedo ni por la valentía.Sólo el conocimiento te harádudar cuando acelerestu trayectoria. Por eso,cuando vueles, piensaque reconoces y recuerdasaquello que nunca has visto. 88
  • 89. V. BIG BANGTe has preguntado tantasveces por los orígenesen busca de otra singularidadpara poder completar lo que tienes,que ahora no te queda otra cosasino el Mito. La creenciahacedora, la sustancia elaboradacon sonidos y figuras,con íntimos cristales negros. 89
  • 90. VI. PARTÍCULAS VIRTUALESAquello que nos creó no estáen el aire, aunque éste puedaparecer invisible.Aquello que nos creó,creó también al aire,y a la noche, con todassus galaxias y misterios. 90
  • 91. VII. PARTÍCULAS ELEMENTALESEl objeto sin cualidades,la división de la unidad,parecen no tener términoen el lenguaje.Pero el origen,siempre llegamos al origen,y siempre el términoque le sigue y le rebasa.Lo diferente de un objeto,es lo que nos hace llegara conocerlo.Y a veces, o siempre,ese mismo objeto esuno y múltiple,uno en míy múltiple en todos. 91
  • 92. VIII. MATERIA INTERESTELARAnte el inmenso vacío,la densidad nos sorprendey nos muestra que un ápicede nada puede serla prolongación imaginariade una inmensidad desconocida. 92
  • 93. IX. PRINCIPIO DE INCERTIDUMBREDos rocas son tiradasdesde un precipicio,nuestros ojos siguena la una, y despuésa la otra. Nuestrosojos han divididoel punto buscandoel tiempo. Dos precipiciosson tirados desde una roca.Nuestros ojos se han divididobuscando el espacio.Está aquí. Están allí.Las dos rocas han caídodesde los dosprecipicios.X. NÚCLEOLa simbolización es una metaobservable y el centro me hapreguntado por su destino.¿Cuál será la meta entonces?¿Cuál el destino?Un pozo abre la luzque cierra más tarde.Una mano abiertano puede cerrar un mundoaunque no deje de preguntarse 93
  • 94. por la inquietante permanenciade sus líneas transcritas.Un océano será océanoaunque nadie ahoguesus heridas en él.Un barco será barcoaunque no nos quedeel océano.Y aunque nadie averigüemi permanencia, tal vezyo siga siendo el mismo.XI. PRINCIPIO ANTRÓPICOVemos lo que somos,vemos lo que nos construye,Otra construcciónsería otro ver, otro ser.Tan lejos el Universo,tan cerca la arena ylos olores y la músicade los astros: el silencio.Y nuestro almaseguimos buscando,más allá de las distancias. 94
  • 95. XII. RELATIVIDAD ESPECIALNo podremos cambiaraunque me llames estanoche y reclames el pasadoque dejamos para siempre.Porque no sólo dejamoslo que tuvimos sino lo queya es imposible poseer.No importa tampocoque el tiempo nos vacíe,o que nos engañe conilusiones. No importanla poesía ni los sueños,ni el dolor por la ausencia.Nada importa finalmente,porque la vida es desdeel comienzo final intangible,aproximación, severa normaque nos disuelve. Unacopla para una muerte,una lluvia incesante,un diluvio en el quehabrás de sumergirte, hastaesparcir -en la sequía del aire-la sangre –gota a gota- de tus venas. 95
  • 96. XIII. RELATIVIDAD GENERALEn reposo caen lassombras igual quelos ojos se presionanfatigados cuandoel sueño no deviene.Como el alma, la luzestá quieta en su centro,como el dolor,la luz puede inclinarsecuando se balancea el deseo.Como el desamor,cubre a la luz del solen el eclipse la luna,y la distancia que nossepara, parece ser mayor,pero no es el tiempo la causa,sino la oposición de nuestrasfuerzas amadas.Tengamos nunca la proporción,si tan cerca llegamos,sin tan lejos no morimos,ni cansados somos de lapasión apresurada.Tengamos nunca los sentidosdormidos en la intimidadde una voz ajena, que pueda,tan íntima como extraña, sertambién la nuestra. 96
  • 97. BEATUS ILLETranquila está la nochealiviada y ciega de cualquier clamor,la vida se recogecon mudo manto de amorque hace detener al agónico dolor.Y con él ha pasadoel frío, la muerte latiendo sola,firmamento lloradode aquella tierra rotaque movió fronteras y tristes olas.LOGOSEscribiré lo esencial,solamente lo esencial.LUJURIAAhí afuera está tu piel, tu piel desnuda buscándomey el tacto resistiéndose al aroma del deseo.Y juntos nos perdemos como las olas y los muertosen un mar negro de placer.LUZ SOÑADAIYo no sé qué es amor, no sé qué es vivircon el corazón abandonado.Yo no sé quién soy, ni sé si habráun espejo verdadero. No sési tu mirada es amor, si vivo en ticon el corazón lleno de palabrasinnecesarias para sentirte cerca. 97
  • 98. Yo no sé si estás al otro lado de lo oscuro,donde el sol es cegado de belleza.Donde Tú eres el sol.IIAhora lo sé, no puedo mirarte,es más clara que el propio solla luz que desprendes.Ahora, aquí donde yo estoy,donde la luna nace y muere,donde el amanecer aguardo,donde siempre anochece,donde la luz me niega verte,tu luz, la luz soñada que Tú eres,aquí donde yo estoy, permaneceréhasta que llegues.Donde tú seas el Soly me ciegue tu Luz.MACHINE GUNSembrando tu corazón entre espinas silenciosas y arenadonde escrúpulos ciñen de umbrosa ventura el venir.Miedo de la tarde melancólica en el día paralizadopor el que habrán de transcurrir los pasos de alguien y nadie.Sucesos que no aclaran el porvenir cuando la vigiliaes tan intensa como el sueño de la nada. Guardianesde rostros apaciguando ánimas traslúcidas. Incertidumbre de la gloria en el sino cifrada.Monte de esclavos que idolatran.Tempestad de la nostalgia. Ráfagas del deseo moribundas. 98
  • 99. Ilusión desvencijada en el adentro impropio. Lo eléctricoagonizando en guitarras condenadas. La reverberación del hastíoy una huella de armonía hacia su dramático abismo: el sonido.Lo real del horizonte visitado en el aire por los pájarosque ascienden otro horizonte singular de nubes deformadas.Lo real en el hombre que despeja subrepticio entendimientopara determinar en sus conjeturas cierto signo de persistencia.La otra visión de lo vivido.Certidumbrede purgatorioen el ahora sangrante. Lo derribado por lágrimas opalescentes,la patria perenne en los ojos emocionados: el falso padre deudor.El nunca reconocido sentir de lo ingrato. El mismo olvido de amor.Espectador del aire en la palabra. El nuestro silabear del tiempoen un espacio de certezas alucinadas. Cómplice aturdimientode oriental alabastro por agonía metálica dominado: entre la pazque me turba incontenible y entre el retumbar que me aquieta y libera.MAR INCONSOLABLESiempre un ahora y un ayer tuyo o de nadie,visión que no comprende realidad diurna.Mar de tus ojos el sueño avista su hundimiento.Irreal como tu hoy profanará tu ayer el mañana,su espanto inmutable.Ideal va afectado el viento de rumores inconscientesque te dicen habla, no hables, calla siempre.Y al fin comprenderás lo que nada significa y a una tumba futura siendo algo irás y nadie.Un todo perdido a su suerte, un mar cautivode infinitos ríos que no compensan tanta calma 99
  • 100. en la entrega, dejando el deseo sin hallar otro marque te consuele.MEDITACIÓN INTERRUMPIDALa sombra de Buda fija en el horizonte, al otro ladola ciudad y el ruido enfermo de la niebla. Mi corazóncerca de ningún lado mientras la rosa enciende el marcon luz fina y dilatada.Pero la niebla emerge de lo altoa tu mirada abismal: la noche y el díay una terca muerte que sea resignada al letargode la prolongación del frío en la garganta.Que no eclipse la noche entre las ramasde los árboles más altos, aquellos que di una vezpor alcanzados, cuando envejeció el viento,con ramas inmunes de vida.MEMENTOCuando recuerde que te he amado, cuandosangre mi cuerpo el dolor, cuando el amor venga,amargo y sin nadie.Cuando todos los ojos del interminable paraísoretengan tu apariencia, cuando todas las miradassean espacios vacíos que solamente tú podrías llenar.Cuando vuelva a latir el corazón, lamento en el silencio,terminando la sangre de poblar paisajes,tu imagen de morir…Cuando todo eso suceda te pidoque ya no vuelvas a por mí. 100
  • 101. METÁLICOS IMPULSOSDe la vida una atención exiges, un alivio que pleno te reafirme,supremo viento que surque, solo buscando la esencia avistas.Duele tu alma recelo de bálsamo grave a la música del nervio ya ruina.Impotencia invita al dolor tranquilo, lo complejo dulce placer convida.Metálico Beethoven y cómodo manto de agonía.Al final la estancia próxima del no sentimiento intuido.En pausa te auguran sinfonías que viertes negando y extinguiendo places.Orgiástico de vivir pasajero tronando pervivencia desechada.Tanta ruina de abandono el blanco orden refleja. Odio por amor, desaliento del deseoque estremece lo eterno frágilmente aliviado. Premura celeste que niega el poniente.El no pasar en la nada transita hasta que el sol sin nombre se delata.Al corazón le asiste oratoria aprendida, desuso llorado de piedra que invoca.Te ofende tu morada a lo interno del alma, cuando solloza urgencia difundidasi no enturbia diálogo que aprende de la noche la palabra del crepúsculo vago.El dolor se fugó del tálamo al sueño por vivir en su nada, esperanza de tierra.Dirige mi yo la constancia, el saber es dulce cuando amarga su impericia.Por ser ansiedad del todo el ciclón rebaja frágil las tormentas del sentiracaso pronunciando cuando duermes el regreso a lo inútil que avanza.El vivir es infancia que incendia la muerte. Me ha convencido mi niñez asesinada.Te invito a que avances rompiendo las olas, la extinción esparce sus orígenes.Todavía no he de oscurecerme. La memoria teje hábitos de olvidopara no arrastrar al recuerdo hacia un abismo de insomnio.La emoción arrastra al odio cuando perenne nos sigue el sosiego. 101
  • 102. Sé que soy no lo que no soy sino un átomo que domina partículas sin rumbo.Someto el ocaso de mi ser y me dirijo al no yo que prende materia,fugando la aurora de un dios que no sabe que florezco si existo permanente.Aislados somos de los colores por notar plenitud del movimiento.Todo lo vivimos y sin embargo un nombre nos resulta por aplicar su valor ajustado.El miedo reluce en vano, pues la muerte presente nos indica que no hay pérdida,que no hay préstamo que convenga aplicado a lo firme de las cosas interfectas.Lo que aprendemos fallece. Lo que olvidamos penetra. Lo que sabemos trasciende.Te confío mi acrimonia a la ternura del éxodo, así tu soledad ruega aspirarme.Cuando me marcho he llegado porque tú me esperas, del sollozo gozas instintiva,de la ausencia especulas una vuelta que elabore fatigado desahogo de repulsa gozosa.El deseo te acompaña y la ayuda que indagas pronuncia un júbilo vedado.El miedo es tu apetencia e impide, sin embargo, el sobresalto del horror. El presagio.Si me requieres has hallado del génesis su término, íntima raíz,aquello que al fin, afectado e inapreciable, me desconoce.Belleza de espejo fallando la suerte anterior de lo eterno.Lágrimas azules, elegantes y supremas sedan la piel que declina.Sincera pretensión del ánimo, caridad que no implora vigilancia en el canto,futuro cuyo entendimiento arremete voluntad y no memoria,y no razón atribulada de espanto. 102
  • 103. MI ASCENSIÓNSerás mi ascensión a otra tierra y a otro mar,serás mi camino al cielo, mi jardín inmortal,mi rosa eterna y bella. Serás mi tiempo,mi lugar y mi destino, mi universo,mi dulce estación perpetua, mi ascensión,el mar de la tierra.MMMETAFISSISSNada comprendo pero al menos intento comprenderY en ese intento a veces comprendo que he aprendido algoNada sé que soy pero al menos algo siendo soy que séY en ese intento a veces mi ser comprende lo que esY olvida que no sabe lo que sin ser no esMÚSICA DEL SUEÑOISoñar. Despertar. Volver a soñar.Este mundo que expresa nubesContemplándonos.IIDespacio te alejas del sueño.Miras a tu alrededor.¿Despertar? No.Dormir para siempre 103
  • 104. En el enigma.IIILa playa azul y una caricia.El viento amando lo dañado.IV¿Quién te dijo ‘llegar a algún lado’?¿Quién negó tu quietud placentera?VClara resonancia y desvelo.Fugitivo el manto de la heridaIgnorada.VICansado del eco y del no vivirSiendo. Cansado de la mareaY del íntimo sonar que oculta.VIISimetría del dolor. SimetríaY espacio seco de renuncias.VIII¿Quién convoca el goce inspirado de la nada?MÚSICA POP(Interpretación de un cuadro de Jacob Jordaens)Suena la canción de un grupo inglés:el tiempo, pienso, es una promesa inventada,mientras escucho el suspiro y los acordesaplacados de lo visible. 104
  • 105. Soy la invención de un extraño,soy mi invención, soy desconocimiento.Termina esta canción afligida.Soy el que no espera la muerte.OFRENDATE daré mi vida eternamente,te daré mis alas aunque caiga,te daré mi cuerpo aunqueno me pueda levantar.TE daré lo que tengo,más lo que he perdido.TE daré lo que soy,lo que he sido,y lo que por tiya no seré.PALABRA POÉTICA Al principio ya existía la Palabra, y la palabra estaba junto a Dios, y la palabra era Dios. Evangelio según San Juan (1, 1-27)Ven, acércate, palabra malditaque renaces del turbio corazón,acércate, sueño frágil de vida,digna mentira y alivio del almaentre piedras de infinita tristeza.Deseo la lentitud de tu nada,la medida del tiempo sin latidos,el páramo donde una sola huellapulse en ti, inmarcesible, el poema. 105
  • 106. POETASolamente quieres cantar lo perdido para ser dueñode tu trascendencia. Cierras el libro, como la puertaque te lleva al ocaso de las estancias paralelas.Infinito sentir: luz, oscuridad y niebla.Infinito morir del tiempo que no muere.Puedes sufrir la palabra y el silencio,puedes decir que muere el día,que la noche se apresura,puedes ver las cosas que vivendentro de las cosas: en la apariencia.Dormir, soñar, perder lo perdido,borrar los días incesantemente,descansar bajo el sol, morirsobre la noche abismal, sentirque es otra la tierra que nos acogerácuando partamos a ese lugar ocultoque siembra su luz dentro de las cosas.Sueña el poeta el día y no duermecuando es la noche su manto íntimo,su profunda invención, su dulce y entretejidaagonía.RETÓRICAConvencer. ¿Convencer de qué?¿Por qué buscar el alivio ajeno? 106
  • 107. ROMEO EN BENIDORMLa estación del olvido y tu mirada en la playa,la luna y las olas y el blanco encuentrode dos cuerpos oscuros.Tu mirada alejándosecon la humedad del silencio,el futuro fracturado por el placer,la inmensidad abierta a su término,la pobreza, cabellos mojados, el invierno.Fría enumeración de los días,un barco imaginado,la estrella fugaz de los deseos,estiércol y espuma, quietud,y en el abandono una imagen sin futuro,bruma del placer vencido.El símbolo atesorando indeciblessecretos que trascienden tu mirada,impalpable y venidera.Nunca vino el secreto ni siguió siendo secreto,nunca dejé de pensar que este sueño sería eterno,ni olvidé que lo eterno es pasajero, que el marestá en todas partes, incluso, allí donde nosotrosno debíamos haber estado.ROSAS DE CENIZASLlegar un día cualquiera a la vida,llegar un día cualquiera a la muerte,sentir el instante como un comienzoo acaso terriblemente su término.Entre las manos, a veces, la rosa,entre las manos, otras, la ceniza. 107
  • 108. Hoy soplas con empeño la ceniza,el viento la lleva, vuelve la vidaa soplar los pétalos de la rosasin temer el aliento de la muerte,olvidando que no existe término,que resta siempre un dichoso comienzo.Tú estás ya a las puertas del comienzoy viene deambulando la ceniza,regresa otra vez el río a su término,fugaz te has reencontrado con la vidamas de súbito susurra la muerte:¿y qué te queda, poeta, de la rosa?Parado, en la otra orilla, la rosahueles sin el olor del comienzo,ya, seca, le va llenando la muerte,le va aspirando la fría cenizahasta que expira con ella la vida.¿Qué mañana no derrama su término?¿Qué línea del sentir borra ese término?Las horas, cada hora, como una rosapintan de belleza la frágil vida,enturbian de agitación el comienzoy olvidan entre tanto que son ceniza,que en ellas sólo irrumpe la muerte.Llegas entre lágrimas a la muertey sereno reconoces este términoen donde duerme eterna la ceniza,donde fue del tiempo tuyo una rosael rumor constante hacia el comienzoque hace arder, tan hermosa, esta vida.Sin tú saberlo: término y comienzo,lleno de vida irás hasta la muertesiempre alumbrando rosas de cenizas. 108
  • 109. SAD SONG IN MY HEARTCierta es la servidumbre que me acoge,la servidumbre de mirary ser vista engañosa.Todo tiempo pasado ya es lejanía,el mar está despierto, pero mi cuerpo,ahogado, no podrá nadar recuerdoscombatidos por el agua.Todavía habrás de soñar la marea,en ti crecida y anunciada.Sirvo a la mujer que livianamente me envenena,mortal soy a sus ojos y eterno a la mirada glacialde lo que inerte ha pasado.Si pudiera acostumbrarme a ese gestoque encierra vida e ilusión, sería capaz,fiel como las rocas, de dar cabidaen la memoria a tan borrado acontecer.SANTA MARÍA MAGDALENA MEDITANDO ANTE UNA CALAVERA Georges de La TourObservas la llama del quinquémientras sostienes reflexivauna calavera en la penumbra.Observas los libros y a ti misma,meditas el paso del tiempoy la fijeza de la cruzque sostuvo a tu amado.Tus pecados o la concienciason terrible eco del mirarhacia ninguna parte:ni más incendios, ni más dolor pagado. 109
  • 110. Cobraste por cada uno de tus pecados.Te pagaron por el cuerpoque ahora teme su putrefacción.Te pagaron por el cuerpoque ahora busca el amorlejos de sí mismo,donde el alma abandonala cruz de la carne.Pagaste por cada uno de tus pecados.Puede que tuvieras unos treinta añoscuando Georges de la Tour te retratóen 1644.Supongo que no importa si jamáste sentaste, taciturna y hermosa, en esa silla,o si sujetaste con tu delicada manouna calavera.Supongo que tu belleza sería distintay que tus pensamientos jamás hallaronretrato alguno.Imagino este lienzo imposibley siento que también soy yo el retratado,el que observa la cruz y los libros,y la luz del quinqué, y la inevitable calavera.SOBRE LA IMPOSIBILIDAD DEL SENTIRUn dolor frío de huesos: inquietud.Aire estallado, glaciar del alba: impresión.Una flor y unas manos cortadas. La brisadel sueño terriblemente inquieta, luminosa.Retrocede, se impulsa hacia el finaldel círculo profundo, oscuro como nieveen la noche. 110
  • 111. Ama y es amado y se despiertacomo un rey imaginario. Se encoge, en prisiónde primavera, el dolor que fue crepúsculo vanoen los templos dorados y quietos del invierno.La morada, por sentirse en el transcurso,lejano el infinito del lugar nacido,se recobra en la tristeza y es sabidatan profundamente perdida, tan lejanamenteamanecida. Las voces están tristes, parecen despedirse,tal vez el himno alcance precipicios, en el nacimiento,extraños metales sacudiendo al alma, cayendo.A su paso y sin despedirse, el viento,quiso rozar lo que no pudo y así murió despidiéndose,dejando el murmullo de su adiós inconsistente,sustancia innombrable que es ausencia.Pieles húmedas, tálamos de estío, senderos abiertos.Todo lo que toques será costumbre y despedida.Costumbre que desaparece cuando es despediday que crece hiriente cuando es larga ausencia,larga ausencia en su costumbre.El río en su camino delirante al mar será idoy pálidamente sofocado pedirá no abandonarel agua en que era conducido.Siempre el todo a la parte imbuyeporque todo él está heridode ser perpetua ausencia en su camino. Proclama que las cosastienen nombre y que pueden entenderse.Y que acaso, tal vez, deberás decir,éstas puedan sentirse.No te asomes a la vida como a un precipicio asesinado. 111
  • 112. Montañas tras la primavera fortuita,tras los focos sombras temblando,diluvio sereno, ocaso en penitencia.Cadenas de siglos arrastrados, mar sin ti.Obreros en los páramos maldiciendola ignorancia. Filósofos hambrientosde antigua sabiduría. Marx y Leninen un duelo a sangre fría. Sócratesy Nietzsche disparándose venenoen las venas, ebrios de razones.Cierto que un día era posible sentir,antiguamente fue lo mismo, ahorapoco ha cambiado, tal vez la luz esté más lejos.Pero la sombra a la que mirasse ha cansado de ser tu sombra,quiere mudar su memoria,el frío de la referencia,quiere liberarse de su propia sombra,que es tu cuerpo y es tu mirada.En la contemplación multiplicanlos murciélagos el acceso de la cueva.Y bajo el agua los túneles sin aire,las rocas, los precipicios y el volumen,flotando en la angustia de no hallar otra salida,donde el agua no flote sobre mi como una barca,inaccesible su transcurso, pasajera y asfixiante.Frío en la espalda abrumada, en el brazo calmado,en el estómago sin alma, en el corazón almado.Raíces de sal y paraíso, entre la tierra y el marotro mundo recreando un mundo, otra tierrarecreando un mar. Así es el paraíso, así es la sal.Así es el terrible eco de las escondidas y huecasparedes de la niebla, así se inventa lo más imposible,aquello que nunca podamos sentir. 112
  • 113. TIERRA Y AGUASi la tierra está rodeada de serpientesy el mar es infinito, dime por quétodavía no has aprendido a nadar.Cuando la tierra está agotaday no hay siquiera espaciopara retroceder.Ya no puedes llegaral mundo de agua.No podrá extinguirsela sustancia.No podrá desaparecertu eterno cuerpo de tierra.TRÁGICO DESEOCuando el anhelo insistesólo podrás desear la muerte.Deseo de matar la carenciay de morir con la promesa.Deseo de extirpar el eterno deseo.VENCIMIENTO DEL AMORMe has regalado tu mirada en este instante,pero sigues estando lejos, con el mundo,donde yo no puedo estar.Si me mirases otra vez, ahora que percibo gastados sueños de realidad, 113
  • 114. viejas cadenas inmutables,tal vez podría buscar tu vozen ese sordo abismo que nos une.Sintiendo que no estás me voy,finjo perderme en tu presenciay hallo mi ausencia si desapareces.Ahora que no estás, me he ido,no sé a dónde, tampoco sédónde estás tú. Unidos por caminos distintos. Separados en idéntica multitud.Si me he ido es porque no sé si alguna vezemprendiste mi búsqueda,si nadaste negros océanos, muerta de sedpor mi desaparición.VISIÓN NOCTURNA DE LA CIUDAD DE GARCILASO El GrecoLa noche del alma baja doliéndosede la cima a la más honda tormenta,donde nació la luz de una estrelladetenida ante un párpado indefensoen la mirada que inunda un sueñode amargo placer y dulce lamento,intentando recordarse tras un perfilde su apaciguada sombra. 114
  • 115. VIVA MUERTE(Miré los muros…)1748Quedó Herculano escondida, como mi alma,y su esplendor bajo las ruinas que ahora aparto,durmió oscuras entre tierras asolado y sin fisurasólidos escombros.Apolo tampoco protegió Pompeya y de cenizasperece, destruida por otro dios más grandeque ocultó su nombre entre lava enajenada.Así también mi alma es ruina de volcán helado,violento ayer, calma calcinada, mortal impotente huidaque la dicha me trajo perpetua, soportando rocas de espanto.Nublada dicha de un mañana por la suerte de hoy,que repite la ausencia de mi muerte desvelada.YA SOMOS LO OLVIDADO(La edad de la inocencia)Te dije que alguna vez, en alguna parte, nos volveríamos a encontrar. Tú lo negastetres veces: Fuimos. Seremos el olvido. Somos lo olvidado. Ahora, en un lugarcualquiera, desaparecemos mutuamente y sepultan losas del tiempo la mirada.Preservada guiaste el pasar de tus años, sin esperanza, hacia este encuentroenvejecido. ¿Cómo negar tres veces lo innumerable amado? No posees la respuesta.Callas. Este desconocimiento ya sólo sangra la impotencia de haber malgastado eltiempo sin el Tiempo. Ya somos lo olvidado, un latir erróneo de la esperanza.COCHES DE JUGUETEJuraría que fue cuando yo tenía quince años,las amapolas exhalaban su aroma perturbador 115
  • 116. y nosotros, como dos gotas de deseo, nos mirábamos,sin comprender todavía el ruido que el amor desprendede dos cuerpos entregados a la pasión, repletosde violento y dulce ímpetu adolescente.Tus cálidas mejillas amparaban mis labiosen la noche sagrada y erótica del ritoy los arcos vivos de tus senos alumbrabanimpuestos ante mí:como fieles simetrías del placeren que yo era perdido.Y fue colmándose de cantosla noche ancestral de nuestra unión.Y partimos de la adolescenciacomo dos héroes sin destino,apabullados de vida,perdidos en ellaapasionadamente.Ahora no soy más que la sombrade ese adolescente,el niño se pierdeen la memoriatriste y cotidianade los días.Ojalá hubiera seguido jugandocon mis alegres y velocescoches de juguete.Ojalá la vida hubiese sido menos seria. Herido me amparo en la noche perpetuaa un rostro perdido, manantial de felicidad,que solloza hoy en su eterna putrefacción.Con qué serena impavidez te recuerdo,con qué amarga ebriedad intento olvidarte,con qué horrible nocturnidad te persigo.Y ya nunca amanece. 116
  • 117. DE SENECTUTE Y nada temí más que mis cuidados. Luis de Góngora De la vida me acuerdo, pero dónde está. Jaime Gil de BiedmaTu peor enemigo reside en el espejoy tu gran amor se marchó con el viento.Tu futuro no es más que un reflejo,una leve ilusión que fue matando el tiempo.No hay paz en tus penúltimos gestos, la brisa,que antes fue tuya, pertenece a los silencios de tu memoria,la luz que perdiste, inútilmente, hoy esperas que vuelva.Lo has olvidado todo y tu sorda historiaparece un eco triste que ya nadie recuerda.Así vas muriendo, día a día, minutoa minuto. Y vas dejando lo tuyoen cualquier parte: tus libros, tu mirada,tu voz, tu aliento, tu sombra y tu nada.Eres ceniza que ardió intensa y que ahoravive tranquila y quieta, hasta que el soplode la muerte la esparza disgregándolaen la nada eterna de lo infinito.EBRIEDADCantaré como Lieu Lingque la eternidad es una mañana,y que mi vida dura mucho menosque un simple parpadeo.¿Pero por qué entonces todo este dolorconfigurando lento y eterno cada segundo que pasa? 117
  • 118. ¿Por qué nunca termina este interminable sueñodel que creo, pero nunca completamente,alguna vez haber despertado?Un vaso de vino no es suficiente ni cientos de ellospara vaciar la inmensa jarra de la eternidad.Conmovido despierto al fin de este sueñoy vuelvo a estar cansado y necesito dormir.Y ya sólo me desvela la preocupaciónde no volver a despertar.EL ÚLTIMO VERANO SIN NADIE Cuando la muerte quiera una verdad quitar de entre mis manos, las hallará vacías… Luis CernudaDormí la última noche del veranojunto a ti y por siempre, hastaque fuimos despertadospor la vida otra vez.Otra vez la mañana y la necesidadde correr sin saber a dónde,tal vez hacia un destinoque como el tiempo pasay nos condena a perderlo.La última noche junto a ti,el sudor del cariño, tu amorabrasando como una heridamojándose ensangrentadabajo el mar.Todo terminó cuando tu rostrodeslumbraba en el amanecer,albada secreta de septiembre,y otra vez, otra vezel mundo y las calles, la monotonía, 118
  • 119. los semáforos en verde y el primer cigarrocon el estómago vacío. La última despedida.Todo recuerdo se torna en ti, en nosotros,y el tiempo pasa y la vida es un minuto másque resta a la muerte.¿En qué soledad me has dejado?Llama a mi puerta el recuerdoy un dios al que ya no puedo creervomita fe entre mi sorda desesperanza.La vida que vivo sin nadiese sumerge entre ruinasy el espejo me devuelve un rostroenvejecido, de pasiones quebradas.Soy recuerdo enterrado que la lluvia rocíasin la posibilidad de un nuevo nacimiento.INÚTIL BELLEZAHazme luz de sinfonía,eco de sonata tristey de luna furtiva.Hazme pasajerode tu viaje oculto hacia la palabray no te escondas donde pueda verte,me basta con sentir tu presencia.Quiero sobrevivir sin apuros a la bellezaque tanto duele cuando se muestra absoluta: inalcanzable.Quiero sobrevivir a la bellezacuando la roce con mi humana pieldestinada a envejecer.Quiero ser dueño del valor de existir entregado a todo, incluso a lo real. 119
  • 120. LA JAULATodas las noches un cuerpo distintocreo ver frente al espejo sonámbulo,no reconozco las áridas manos, nilos gestos tranquilos que ayer fueronrumor frente al silencio cristalinoque entrega este retrato innoble.Pero ese cuerpo allí no tiene nombre,en los reflejos que la confusa nochearma ardientes de materia fugitiva.Aunque ese cuerpo sea el mío,ese dato no parece concluyentesi se examina objetivamente.Por eso ya no miro los reflejosdel espejo del almaporquea veces sólo me sientoun descendiente del mono,que sueña respuestase inútiles poemas,desde una jaulaque el hombre ha construidopara aprender a sentirse libre.¿Pero en qué planeta he nacidoque los astros no brillan cuandotodo el mundo duerme?Y hoy ya únicamente derrotadome pregunto nada más si esta jaulaes segura y no se rompe. 120
  • 121. MEMENTOCuando recuerde que te he amado, cuandosangre mi cuerpo el dolor, cuando el amor venga,amargo y sin nadie.Cuando todos los ojos del interminable paraísoretengan tu apariencia, cuando todas las miradassean espacios vacíos que solamente tú podrías llenar.Cuando vuelva a latir el corazón, este lamento del silencio,terminando la sangre de poblar paisajesy tu imagen de morir...Cuando todo eso suceda te pido, desesperadamente,que ya no vuelvas a por mí.MUCHO MÁS QUE UN MUERTO CUALQUIERAParece que he muerto otra vez esta mañana,que la luz ensangrentada de este nuevo díadetiene todo mi ser relegándolo al hastío,al abandono en un sueño frío y mutiladode esperanza.Hay silencio en este díaque me agota por completo,en la oscura mañanade mi alma dormiday derrotada.Hay silencio en el abismo de este sueñodonde caigo sin regreso y donde muero,y el grito de la nada me ensordece,y la pálida muralla del mañanaaquieta mi corazón y mis entrañas.Hoy parece que ha muerto la vida,que el tiempo ya no pasa,que no existe futuro sin herida, 121
  • 122. hoy parece que cien años son un día,que mil noches serán la misma nochesola y detenida, incesantemente apuñaladay perpetua. Rota, enferma de reproches,agonizando por cada suspiro de existencia,inmortalizándose en un morir que nunca muere,que ya tan sólo desespera.Hoy he muerto otra vez esta mañana-mucho más que un muerto cualquiera-y una voz que nunca muere me repite:“amigo, hoy ya nadie te espera”.NARCISOEl pasar de los días deja en mí la convicciónde que nunca podré volver a ser el mismo,el que soy ahora. La lógica del tiempo,que siempre será un misterio, nos lleva,nos coge impertinentemente de la manoy nos traslada a una estación de silencio,a un lugar que estremece, como un espejoque se rompe al perder el reflejo de la belleza.Así se encamina mi vida hacia la muerte,pidiéndome que sonría para no envejecermás pronto de lo previsto. ¿Quién seré yodentro de veinte años si es que todavía existo?Recordaré este momento, esta ironía de la belleza,esta angustia inútil que obliga a aceptar la pérdidadel reflejo seductor que me devuelven los espejos.Y desearé, también inútilmente, que el tiempono me asesine en vida con sus espantosas manos.Que la vida no me pase, que no me asalte muriendo con ellael instante, el viento y los trazos olvidados de la juventud,que son un recuerdo de lo que fui, fotografías de alguienque una vez fue bello y que ahora rehuye de los espejos. 122
  • 123. PLANINGTe espero. Verdad incontenible,abrázame, no escapes nunca,no huyas, aunque sólo seaspalabra hecha de sombras.Verdad engañosa, te entregola ruina de mis certidumbresy que nunca másninguna otra respuestacontenga la grave soledaddel conocimiento inexpresable.Sólo anhelo palabras sencillasy un espíritu mundano,que no ahogue su melancolíaen el ardiente resplandor de la lluvia.Anhelo que el otoñoesparza sus hojascubriendo todos los veranosde la memoria.Anhelo el olvido del invierno,el tranquilo renacer de la primaveray… que finalmente la pasiónse resuelva en realidady no en deseo, al despertardel sueño perdido del estío.PLATÓN NO NOS QUIERE Y el alma, al igual que el humo, se sumió en la tierra, dejando oír sus gemidos. HomeroLa poesía es una luz que se enciendeconstante en el alma del poeta,cuando la oscuridad aproximanecesaria visión de oscuridades. 123
  • 124. Naciendo perpetuala palabra no ilumina sino incendiade enigmas y constelacionesel otro lado del lenguaje:aquello que no debiera tener nombre.Profeta desafiante, lúdico palabristaque conjuga en el verso sus revelaciones:abandona tu república, o el poema,y no des salida a tu alma engañosa.Hazlo por el bien de todos los hombres.ALUCINACIONES DEL HASTÍO A Charles BaudelairePasa por mis dedos la resina de las alucinaciones,Consumen mis pulmones el humo del Demonio,Calor interior, dicha trágica del Hastío, la sensaciónQue alborota entrañas de deseo, el sueño vivo.Humo en la habitación oscura, bocanadas de muerte,Sin prisa el círculo se estrecha, los ojos ven el paraíso,Tras las sombras de la nada, tras la realidad.El hombre está aquí, soy yo. Ningún espejoMostraría mirada tan desolada, sólo los espejismos,Los hijos drogadictos del espejo, la mente-espejoY sus imágenes obscenas, la ficción del vicio.El hombre está aquí. Sin corbata y sin ilusiones,En la ilusoria levedad, el sonido hecho eco, eco hechoDe sonidos impalpables, dolor final, amor del reconocimiento.La memoria del sentir. El demonio del sentir, el humoCrucificando los cielos en la Habitación del Sol.Del sol apagado. Del sol espejo. Del sol espejismo. 124
  • 125. BATALLA INTERIORHacer lo que debemos, procurar la obediencia en nuestros actos,estar donde se ha decidido que estemos, vivir en la costumbrede habitar redes afligidas. Y no levantar la mirada si el sueñotrasciende esa posibilidad de soñarnos otros o de soñar otroel espacio relativo que poseemos.Piezas en un tablero inmóvil, piezas que juegan a ocuparla posición privilegiada de las otras piezas.Nada más que una vida y un aprendizaje impuestoque erróneamente pretende hacernos mejores.La libertad no existe, somos esclavos del pecado,esclavos de un dios triste, esclavos de un rencorque no es nuestro pero que nos penetraen un acto de amor inevitable.Somos esclavos de la idea, humana y sensible,eterna en esta especie nuestra insignificante.Y sin embargo la eternidad no está aquí,donde parece que cada día,así como las piezas del tablero sueñan su victoria,nuestra mirada de fe nos dice que podría estar.Pero es falsa la victoria, no se puede ganar a un rival no visible.No existe mayor rival que la ansiedad de la conciencia.Y eso que tú llamas trascender es la visión inconfesable de tu propio final.No existe mayor rival que la ansiedad de la conciencia, nunca se apaga,nunca oculta la verdad. Te habla aunque no quieras escucharla,te aprieta las entrañas hasta cuanto seas capaz de soportar.Te dirá si sufres, si esperas, si encuentras, si no encuentras, si ganas, si pierdes.Y cuando te diga que has llegado te estará invitando a proseguir.Siempre se apresura y fabrica un encuentro imprevistopara que nunca puedas alcanzarla definitivamente.Y si alguna vez te detienes ella te empujará, aunque delante de tise encuentre el más perdurable descenso de todos los precipicios. 125
  • 126. Te llevará a sus espaldas cuando seas prisionero de tu cuerpo.Y si huyes de ella, si buscas el destierro, vendrá con más fuerza,para detenerte -con sus garras- de la huída inaccesible.Tampoco puedes rendirte porque no lo permitirá.Y si has pensado por un momento que puedes engañarla,es porque has olvidado que para ti no existe la verdad.BÚSQUEDA INGRATATe busqué tras la tarde de sombras,en la noche íntima y blanca de luna,te busqué en la impaciencia y en la calma,en la lágrima y en la sonrisa convencida,te busqué en el dolor y más allá de sí:en la alegría.Bebí grandes vasos de vino para alargarla alegría. Pero pronto llegó la resaca y túnunca apareciste.CANCIÓN DEL SUICIDA¿Por qué no vienen todavía?¿Por qué me hacen esperar?¡Maldito día!¿Qué hora es?Odio esperar. RealmenteLo odio.Quiero escuchar una canción.¡No quiero esperar!¿Por qué no vienen de una maldita vez?¿Por qué me hacen esperar?¡Maldito día!¿Qué tengo que hacer después?Quiero escuchar una canción.Quiero irme de aquí. 126
  • 127. Acostarme.Quiero desaparecer.No quiero morir de aquí.Quiero saber qué hora es.Odio esperar. RealmenteLo odio.¡Qué hora es!¿Por qué no vienen?¿Por qué me hacen esperar?Tengo odio y prisa por irme de aquí.Quiero escuchar una canción.Quiero desaparecer.Acostarme.Lo odio. Realmente lo odio.No puedo esperar más.Tengo que desaparecer.¿Por qué me hacen esperar?La pistola ya descansaSobre mis sienes.Tengo que desaparecer.¡Lo odio. Realmente lo odio!Tengo que irme de aquí.CANSANCIO DEL QUE YA NO CAMINA“Soy las huellas que ya he pisado”.Un resplandor a lo lejos confundelos pasos derruidos del que una vez fue,pero ya muere, entretenido, lejano de sí,en la más pura incertidumbre del silencioaquel soñador que nunca despertó de la derrota.DESTINO LITERARIOEsta noche no es como las demás.Algo ha ocurrido en el poema.Algo está sucediendo en mí.El destino de la palabraes también el destinode la vida. 127
  • 128. INCOPRENSIÓN (3 VARIACIONES DE UN MISMO INSTANTE)INoche que amanece-la luna todavía-los pájaros no cantanporque estoy solo.IIAmanece, la luna persiste,hay lágrimas de sueño en misojos. No estoy triste, amanezco,pero estoy solo.IIILa pálida luna de la nochetodavía no se escondecuando amanece. Y yoestoy triste. Hoyno amanezco.Lloro, solamente.LA BATALLA INTERIOR Lo verdaderamente insoportable es pensar que todo es soportable.Como un rayo, herido de felicidad, prendiste tu futuro.Como una flor encencida llegaste al ocaso.Después vino el sueño prolongado que produce el cansancio,volver a despertar: de nuevo la promesa,la batalla interior, inacabable, de la esperanza. 128
  • 129. LA LUZ IMPOSIBLEILa luz nos encadena, imposible,a las visiones.La luz nos dice sus temoresy nos ciega.IILa luz nombra, rompe lo oscuro,nace en el día de la nada.Toda ella es memoria, conciencia,desaparición.La luz borra, imposible,la noche eterna.POEMA DEL NOMBRENada es la nada salvaje donde de nación y nombre anónimo fue. Así de cumplirse latentación, oh hombre, de sanarse el ego, oh no, de romperse la ciudad, oh, nación.Así grandiosa delicada absorbió espasmos viriles antes dijeron los ojos de ballenaduermen bajo el océano, pero nadie respiró la ondulación y el frío, oh espasmos,nadie dobló el timbre de la pirámide pobre y lluviosa repleta de despedidas húmedasde circulación. Bramando el ardiente ardor fugase antes que la nube sin prisa, jabalíhambriento, oh, ha llamado, y no queda la memoria del alimento, jabalí hambriento,oh, ha llamado, sin la réplica del horizonte, marrón claro, amarillento, feliz detristeza, navegó. Tormentas dirán cuando gotas de aire, volcanes dirán cuando elsilencio, jocoso, de los violines espantados. Oh, premonición, oh, vendaval devendavales y sueño de serpientes, oh, repetirán, esclavos sin nombre del deseo,muertos de otoño blanco y estiércol de la muchedumbre, ojos de cría malherida, oh,muerte furtura, virginidad perdida y sol no unánime de la angustiosa escarcha, ohsoledad, frío de mares rocosos, nieves oscuras de la ávida luna, oh muerte, oh miseriade nadie, historia perdida, grandioso espasmo del saberse vivo, grandioso ánimo delfuego cotidiano, en tu temprana mañana de rosas y azules cielos, de semillasputrefactas vomitando muerte, oh vida, vomitando muerte, oh premonición, y 129
  • 130. espasmo y espina y tormenta. Oh, nave de la misericordia, del tiempo que renace, delimpulso donde jóvenes rostros y conciencias florecen, entregándose a la estela de sol,oh vida, que Dios ha puesto en la penumbra. Oh, penumbra, renace, que Dios te pusiera en la vida, oh Dios, penumbra, que Luz ha borrado tu herida.Noche sin alimento alimentada por el hombre, oh, hombre, de naturaleza sunacimiento, voz en la distancia, caminar de quimeras, hombre, oh, nacimiento sinalimento, oh, voz en la distancia, su silencio, oye, oh voz, florece, lámpara y purezainvernal, amenazada por guitarra herida, hueco donde volcán y servidumbre, suena,oh, silencio, Escúchate juego Repítete misterio Alumbra al muerto Juega al juego Del silencio En el misterio.Y las palabras no sonaron, oh nombre, no callaron, oh Dios, embrión del paisaje,lluvia en no sueños, pasivo suicidio dilatado por miserias, distancias, mares, ohNombres, oh Dios. Oh Dolor. No sonaron, entre las distancias, oh Nombres, laspalabras, el dolor.POTESTAD DE LA NADAPodría escribir los versos más tristes esta noche, escribir,por ejemplo, que mi vida no tiene sentido, que no hay sueños ni amanecer.Podría escribir que tengo miedo, que estar solo me llena de melancolía,que sufro por los recuerdos que ya no son míos, que la nieve apaga como el dolor.Pudiera decir y sin embargo digo que muero de silencio, que mi quedar,como los astros, se vacía inmóvil hacia lo eternoy me siento como un muerto que sólo habla con su sueño. 130
  • 131. Puedo desvelar que a lo lejos hay almas que me miran,y entre ellas y yo un océano de distancia, un interior.Puedo escribir que los astros más tristes son los de mis ojos,que las azules esperanzas han caído en el frío, haciendo tiritaral alma que se desnuda enamorada hacia su abismo.Puedo escribir la cifra última que nos diera un sentido,pero la sangre de mis venas no cabalga. Posiblementesea un desahogo sentir que no siento. Aunque sufra por ello.RELOJ CALLADONo te conozco, Tiempo,en la noche o en el díapasas y me dejas.Tempranamente te desconozcoy se hace tarde el pensamiento.RESPIRACIÓNIHombres que susurran a la muerte en cada pasoMujeres que callan sus penumbras bajo luminosos vestidosRuidos mortales, cotidianos… humo y multitudes ciegasIILa ciudad en donde vives es grande y tristeEstá llena de penumbras y de muerteEstá llena de nadie y de todoEstá llena de ti 131
  • 132. SALVACIÓN DE LOS SENTIDOS La vida es un sueño que soñamos no soñar. Jorge Luis BorgesSe escuchan las montañas, los ojos caminanEl incesante silencio de sus espinas de fuego,Entre vastos dominios de sombras, idénticosAl astro de la lejanía, incontrolable y solo.Perdido, ya sin nombre, buscando la espada,El metal de la salvación, camino de hierba,Oquedades inevitables del silencio, amargoTemblor de lo ciego, última salvación.Cansa el nombre sin nombre y la necesidadDe otorgarle signo, cansa el silencio, insalvable.Muere el dolor de no saber quién soy,Muero yo, así, en el dolor sin nombre.Muere cada segundo lo que soy,Lo que no he sido, lo que seré.Muero de haber sido y muere Yo, así,En el dolor sin nombre.SIEMPREsiempre salta la sangre el doloramanecer de batallasla herida improbable el amorsiempre mueren las esperanzas 132
  • 133. CANTO A LA NADAINTENTA mirar lo más directamente que puedas a la nada,Vigila tu golpe de vida, como suerte a la que te abrazas, eterno,Despertando en un mausoleo de emociones, rozando tu pielLa húmeda herida del fracaso.NO has perdido el sueño, no queda la ciudad,Y muere desolada en su silencio la palabraDicha antes del juicio.INTENTA mirar a la gente lo más profundamente que puedas,Verás rostros entre la ceniza del dolor, más allá de sus máscaras,Palpitando vida y alucinaciones. Verás las páginas del libroTan vacías como las miradas, como el vientre caótico de las banderas.VENCER, vencer es el camino.Nada más que una voz cantando tu nombre,Palabras de victoria, entre la esperanza.INFIERNO, 9 DE ENEROLa noche se agita, no me tranquiliza,sólo me tranquiliza el despertar.Hallarme frente a tus ojos eternos,no fallecer en la búsqueda ciega,entender que existo en el resplandor,en la orilla del frío lunático, en senosrepletos de surcos de tu aliento.Ser oro en tus manos, concebir el milagrodel silencio de las voces entregadas al espanto.Haber sido lo que sé que fue. 133
  • 134. INVIERNO EN PROYECCIÓNMañana la voy a verserá ese destino múltiplelleno de avenidas silenciosaslo que destilevoluptuosomi deseo.POEMA DE AMORPodría escribir los versos más tristes esta noche, escribir,por ejemplo, que mi vida sin ti ya no tiene sentido,que fue un sueño nuestro amor y nuestra existencia.Podría escribir que tu mirada hablaba desde lo secreto,que el deseo apenas soportaba la espera, que una cariciafue el principio del fin: pasión creciendo hacia su cima.Pero podría también no escribir, dejar que las huellasse disiparan en el tiempo y que jamás se supiera lo terrible.Podría no escribir que vinieras y te fueras dulcemente,desde el ocaso en que era plenitud tu presencia.Podría no describir lo infinito de un beso en la madrugada,tu suave tez recorriendo mi cuerpo anhelante, las horasen que éramos ciega alianza en sagrada comunión.Podría y no puedo describir ahora lo que se ha tornadoen tristeza de suspiros y en húmeda despedida invernal.Pudiera y no quiero desvelar la sombra de mis aspiraciones,la exacta estela de tus brumas, las lágrimas prohibidas del adiós.Pudiera pero no quiero hablar de ti. Amor. 134
  • 135. SUAVE LUZBella en el abismo, inconquistable en su pureza, única en su desvelo. Bella en elvacío, intransitable en su esplendor, indivisible en su virtud, presa para los héroes.Suave luz de lo oscuro, irradiante en su origen, átomo de su verdad, vacía como losastros, como los ojos mezquinos que no ven y se ciegan en la visión. Suave luzinsalvable del mundo.LA DULCE JOVEN MUERTEUna noche, toda la noche, toda la eternidad. Aquí, en el silencio, nos escuchamosmejor que nunca, en la desposesión buscamos poseernos, en la incertidumbredeseamos descubrirnos, afirmarnos. Toda la noche, en el interior de ti.Una noche, toda la noche, queda sólo el vacío, oscuro como los vientos que muerenbajo las sombras, tristes ventanales de cuevas, toda la noche, escuchándose,miserables, pálidos de amor híbrido, resonantes, jóvenes y dulces como la mañana enmar interior.Jóvenes, toda la noche, una noche. El nunca que precede al vacío. La muerte.La dulce joven muerte.VIDA FUGAZPasa el tiempo y te consume,lento, sin prisa, pero implacable.Al cabo de los años, sólo un par, tal vez,te observas al espejo y te sorprendemirar a otra persona, otro rostroun poco más amargo, de miradamás lejana y menos viva.Al cabo de los años descubresque has cambiado,que el tiempo no perdonay que tu vida está más cercade la muerte.Fuiste joven, lo sabes, 135
  • 136. pero ahora todo se apaga,va pasando el día,y en invierno hace fríoen la calle o en tu hogar.Y mañana otra vez el espejote devolverá la derrotade tu rostro envejecido.Pasa el tiempo y te consume,lento, sin prisa, pero implacable.EN EL RESTAURANTESi a veces nos vamos es porque nunca nos dijimos adiós del todo. En el restaurantehay servilletas de oro con las que limpiamos nuestra culpa, hay vasos que ametrallancon su licor la roja pasión de nuestra locura. Hay esperanzas que se sirven en platofrío y otras que no pueden servirse porque resultan demasiado caras.Y siempre volvemos al mismo restaurante, aunque juramos no hacerlo. La corrientede la vida nos conduce hasta aquí, una y otra noche, hasta que nuestro estómago al finrevienta y nos sentimos culpables, hastiados de venir a un lugar que, sólo por unashoras, nos libra de toda la sed y el hambre.EN LA ESTACIÓN, ESPERANDO SU LUZSiempre me desespera decirle que la quiero. Que sus ojos son los únicosque marcan el sentido de mi paso por este mundo intransitable. Siempre me desesperadecirle que la quiero por si exagero en mis confesiones.¿Cómo decirle que sin ella el día va y se viene, tristemente, con el saborde la ausencia?¿Cómo decirle que la espera a que me somete bajo un mar eterno es cotidiana?Siempre su mirada, esa luz que me contempla. La inquietud pura del vivir sin mí. En ella. 136
  • 137. UNA CENA MAL PAGADAHoy todo resulta de lo más especial. Unos chicos corriendo como locos por la playa.Un trozo de tierra donde poner nuestras toallas, y el mar mirándonos de frente,inacabable.Son las siete de la tarde. El día empieza a irse, como la gente que recoge sussombrillas y utensilios de bajar a la playa. Ella y yo seguimos tumbados al pie de laarena, viendo como se acaba la tarde y las olas mueren más despacio, con un olor ahumedad insólito.La he mirado cuando los últimos rayos de sol se imprimían en su rostro. Libre de todaculpa ella se ha bañado en la playa y yo fui siguiendo sus pasos hasta ser mojado porla inocencia.Nos hemos secado, juntos, fríos y húmedos, como dos peces vacilantes fuera delagua, eclipsando toda la tarde con el primer beso que se alargue hasta el anochecer.Así comenzó todo. Una noche de verano. Una cena mal pagada después, en BurguerKing.RETIRADAYa no cojo la rosas, para qué si habrán de marchitarse,lo dijo el poeta, ese biólogo del alma cuyos ojospersiguen dar forma a la experiencia.Ya no me pregunto por el paso del tiempo,pero finalmente él siempre me interroga.Me interroga en el espejo, y en las esquinasdonde otros rostros más jóvenes se cruzan,crueles, con el mío.Ya no sueño, tampoco, con el despertar eterno,ni con el instante único que nos revela el deseo.Ya no sueño con la vida quizás porque ellaya no sueña conmigo. 137
  • 138. Se torna mi voluntad en la consecuenciade una existencia sombría, mediocre, destinadaa desaparecer con la niebla que va dejandoel tiempo. Se torna mi voluntaden la aceptaciónde que uno -poco a poco- va conociendomás de cerca a la muerte y aprendea ser esquivo con ella, pero inútilmente,porque todo parece recordárnosla.Un padre que nos deja, un niño cubierto de moscasque desconoce la miserable pantalla de televisiónque le observa. Un vagabundo que se apagapor cada gota de vino que la desesperanzaposa en su alma reseca, tirada en las aceras.Una bomba de odio que estallasobre cientos de almas,sobre miles de instantes,en cada conciencia.Pero ya no me queda tampoco la conciencia.La he vendido, para no morir de pena. 138
  • 139. ÉPICA DEL NAUFRAGIO2002-2003 139
  • 140. Todo ángel es terrible. R.M. Rilke Cuando ya no nos queda nada, el vacío del no quedar podría ser al cabo inútil y perfecto. José Ángel Valente140
  • 141. I. Mares soñados Somos el vano río prefijado, rumbo a su mar. La sombra lo ha cercado. Todo nos dijo adiós, todo se aleja. Jorge Luis Borges 141
  • 142. 142
  • 143. LOS DÍAS QUE TE NOMBRANDESDE mi silencio contemplo las horas pasadas,el arduo caminar de quien fue y de quien sintiólo que ahora se torna en ausencia y calma de los días.Se precipita hacia mí el reflejo de un mar soñado,ya reseco en la plenitud de aquel que esperay tiende su mano al aire indeciso de un anochecer sereno.Son los días semblante lejano hacia otra sombra que me invoque.Pues supe que el mañana es siempre del ayer, que no hallaréotro cuerpo que tu sosegado contorno no complete.Se proyecta tu extraño resurgir en aquella playa deshabitada,donde reposo sumergido cada noche, como náufrago yamante de esa otra música misteriosa que el océanoy la luna desatan,en su inmensa y blanca oscuridad. 143
  • 144. BERNINI IMAGINA EL ROSTRO DE LA BELLEZA SAGRADAEl éxtasis de Santa TeresaMúsica de Bach para el recuerdo.La tragedia detenida.Trepan por la memoriainstantes del pasado.Tus ojos barrocos castigan mi silencio.Te observo y me detengo, creyendode ese modo detener también el tiempo.Tus ojos entornados castigan mi silencio.Aquí, ahora, eres materia de mi sueñoy forma sin rostro para mi deseo.Tu altitud erótica habita en mi letargo,busca mis manos, arde en lo secreto.La piedra ha encontrado unas manosque la conviertan.Una manos que revelensu imagen real y oculta.Esta música y mi memoriamoldearán tu apariencia inocua,convertirán en belleza sagradalo que antes fue cuerpo difuntoy desolado de la naturaleza.Me entrego a tu palabra, la piedra tendrá tu aliento,tus ojos entornados acariciarán mi silencio. 144
  • 145. Y LLAMASTE A LA MUERTE PARA VER SUS OJOS A Cesare PaveseTodo lo envuelve el aire de la noche dormida,mientras sólo un susurro se hace leve al silencio,porque deseas que las palabras nombren el sueño,que constante reaparece en su enigma soñado.Todo lo envuelve el gesto que persiste en la mañana honda y herida del alma.Construyes un andar que niegan tus pasos,como luchando contra el viento furioso,o como si cayeras en medio de un océanode perpetuos oleajes.Derribas inmune el gesto del dolor.[El amanecer nunca fue un consuelo,los años solitarios, lo sabes,harán del verso fuego nacientepara el que, entregado,aguarde a sumergirse en su agonía. 145
  • 146. Si estás cerca del lenguaje secretode los altos jardines vidriados,permítete, ángel ausente,descender al valle solitariode las almas cautivas.]Derribas inmune el gesto del dolor.Seduces el candor de lo perdidoy anhelas que el instante perviva.Sólo el olvido te conduce a la verdad,y sabes que la muerte vendrá aunque tú no la invoques.Será de nuevo la imagen de unos ojos mudos y dolientes.Tus propios ojos, tu única verdad aprisionada.Todo lo envuelve el gesto que persiste,en la mañana honda y herida del alma.SONATA DE LO INCIERTOLos años pasaron entonceslejos del recuerdo.Sonríe en la fotografíaotro que no soy yo,y me detengo absortocontemplando aquel paisajeya abrasado por el tiempo.Nada queda de esos días, 146
  • 147. del mirar eterno haciael horizonte,hallando caminos vírgenesque mi mirada exploraba,bajo el destellode una inocencia enfurecida.No reconoce su pasadoaquel hombre que fue niño,aquel poeta callado que aprendióa dialogar con las sombrasy a habitar los jardines difuntosde su propia memoria.Porque todo instante es la presenciade lo definitivo, sé ahora cuantas conquistashan de sumarse a lo perdido.El niño que juega en las alamedasno sabe que soy yo quien le escribe.Aunque ahora me mira, me tiende su mano,pero su rostro,ya ha desaparecido. 147
  • 148. HUELLAS DEL VIENTOHacia el último olvido,arrastrado en la mareabajo un dolor profundo,huellas desgastadasse suceden lentasen su irremediable agonía.El bosque que transitoes el lugarde la frondosa memoria.Y él, eterno y malherido,busca las estrellasen otros ojos fulgurantes.¿Cómo perderse en la sendaimaginaria? ¿Quién proyectasus círculos oscuros?Más allá: las ruinas;aquí: nace limpio el vacío.No seamos materia de un solo recorrido.Perduremos en la ausenciapara aliviar el rostro deshecho,definiendo un contorno levede viento y de memoria.No seamos materia de lo inmediato,volvamos a nacer en cada instante de vida. 148
  • 149. NOVIEMBRE TAMBIÉN ES UN MES CRUELAparecías en la ingrávida noche,como llanto del agua.Llegué a ti en la espesura del tiempo,caminando entre ciénagas y cenizas.Llovía en tu cabelloy en el roce húmedo de tus ojos entreabiertos.Tu cuerpo era frágil como el deseo.Un deseo ahogado en el brillo que exhortaeste silencio lapidario, parecido al rumorde los astros en otoño, parecido al temploque elevo –mudo y eterno- en tu ausencia.Y que tú, cuerpo infinito, deseo y sombra,acaso desconoces. 149
  • 150. INMORTAL PAISAJE DE SOLEDAD La luz penetra donde no brilla el sol; Donde ningún mar corre. Dylan ThomasDelimitan sus ojos la tenuidad del invierno,lo envuelven,trascendiendo horizontes turbios y glaciales,en los mudos contornos de la propia ausencia.Sólo ese tiempo fue carne leve de inmortal paisaje.Ahora la lluvia goza impasible,mientras sus lágrimas se ahoganen océanos sin memoria.El mismo color de la nochees ya realidad de los astros, lejana voz durmiente.Paseas por esta habitacióny no te reflejas en el espejo.Es helada la noche.Perpetua.Insalvable. 150
  • 151. VOLVER Volver, pasados los años, hacia la felicidad -para verse y recordar que yo también he cambiado. Jaime Gil de BiedmaDudosa agilidad del desencantoes tu rutina más precisa,así, evocas marchitos encuentros,y vuelves a deslizarte y a palidecer,por la ausencia turbadade ese sueño transgredido que ya no soporta el peso de las derrotas.Sin otro consuelo que retroceder,retroceder de nuevo,a pesar de lo mucho que dejaste atrás.Cuando incluso se borraronlas huellasde este camino de ahora.Infructuoso camino que te agota. 151
  • 152. COROS PARA UNA SINFONÍA INACABADASUSTENTA ESTE POEMA LO QUE HABRÁ DE SER… Así, de este modo solamente, jamás moriremos.La envejecida palabra que evoca el instantevela intangible, sueños de silencio.Aquí, esta soledad te traspasa, te persigue, te suplica gozar en el recuerdo,te conmueve. Aquí permanecen y nos visitan: tantos territorios, tantos paraísos, tantosoropelesarrastrados y deshechos. Y yo, ya no logro negar cualquier súplica que en falsosvestigios me consuele. –Suena tras los espejos, un amargo preludio de Chopin-Excavas álgidos ventanales, un rumbo al destierro, al imposible, a diáfanasmelancolías.Volverás a posar tus alas en la marchita ebriedad que insólitay desnuda te acoge esta noche.No lo dudes.Volverás a retener el aliento en instantesde inexistencia.Y el recuerdo se irá desvaneciendo en su promesade efluvios venenosos.En esta habitación de serpentinas y paisajesingrávidos, Edvard Munch traza nuevamente tus sombras. 152
  • 153. ¿Qué inexistencia reclama estos versos?¿Qué serena música desnudará al silencio?¿Qué noche será la que justifique la realidadque imaginamos? Materia ausente y cercana.De repente…ascendemos con vigor incólume al vacío.Fue inútil surcar en el aire las metáforas y forzar en la arenalas huellasque el mismo viento desvanece.Pero así, sólo así, el olvido lentamente habita en nosotros, desatando retalesinmóviles, persistentes…a pesar de las brisas y el tiempo que nunca capturanla eternidad.AHORA, visita mi memoria el Paraíso Perdido, lo reconoce. Con qué lentitud arrasa tantas certezas enclaustradas.No lo dudes. Allá donde ahora estemos ya no habremos llegado.Nunca llegaremos. ¿Adónde?Tal inquietud nos mantiene en la vida del sueño.De repente, y con manifiesto estrépito, omitimos el murmullo, callamos,para hallar la voz que nos derriba con el sonido que la desasiste.Quisiera que no terminara este poema,porque sé que esa voz que ahora evoco,ya me espera. Ensordeciendo mi calma de preguntas y de sombras. 153
  • 154. DE UN AYER REPENTINO Ha quedado en mi corazón una temerosidad extraña, que me lo hace irreconocible. Rainer Maria Rilke (Das Testament)AHORA, la vida se hace verso al consuelo de unas palabras que rescaten el descuidado Instante.Ahora la vida se hace versocon el áspero saborque propicia esta despedida. Ahora te observa distante:la noche cercada, la última sombra del paraíso. 154
  • 155. II. Dulce naufragioCada gesto golpea la calma de entonces.Si sonara la voz, volvería el dolor.Cesare Pavese 155
  • 156. 156
  • 157. ROMA, ALGUIEN HA SOÑADOVislumbra el desaliento la noche soñada, una borrosa voluntad que arroje la memoria. Duerme el silencio pero no el rostro que perfila.Quién cifra o conjura este proemio inalterable que ya nombra el desenlace, arrojando el tiempo rescatado. En Roma, alguien ha soñado. Y sabes del recuerdo, y preguntas entregado, ya al albur cabal del desvelo.Cielo nublado, de todos los colores, en Roma, vieron pasar un instante, y cruzó la eternidad su mirada, alguien o algunos que ahora, sueñan con soñarlo.Ante el eco de una fotografía, temblorosos, resuena la materia varada, y ya no esperan nada. Nada que disipe el cielo nublado, que sienten, sin volver a mirarlo.En Roma, alguien ha soñado, y ahora, sueñan con soñarlo. 157
  • 158. GESTO ÚLTIMO DE LA DUDACuando ya no quedan instantes,cuando duerme el verso entre desechosy lo encubre su materia delirante,cuando atrapa alzándose con estrépito,la huella imborrable,parece, el tiempo haber halladosu espacio de brasas y arpegios malheridos.¿CUÁNDO?(Te repetirás, en lento adagio.)¿CUÁNDO?(Pronunciará tu hendidura cadente,en la insomne plegaria.)Y así, harás de tu voz, de la misma gargantaque articula, helada, vocablos indecisos, en su afánde batir al silencio,el gesto último de la duda, rozandola planicie exhaustade aquel ímpetu estérilque habitamos,en la piedad de una tardeinquebrantable. 158
  • 159. SILENCIO NACIENTE…pero no basta ser valiente para aprender el arte del olvido.JORGE LUIS BORGESEs la esencia, el esplendor, las ruinas…Contemplar de nuevo la misma fotografía. Es la calma, la lenta agonía, el hechizo de un sueño de cuerpos exánimes.Es la fortuna, la rueda que giray nunca retorna, la palabra ‘ausencia’,el contorno del que precisa un instante paraser o dormir eternamente.Es, tal vez, tu cabello, tus trazosdeslizados canónicamente, tu miradarevivida en estos versos mientras duermes,la caricia que se inscribe en nuestros cuerpos,el lamento de quien forja un imposible deseo.La muerte, que hará de esto una materia indefinible,que se irá desvaneciendo, sin piedad, lentamente, inútilmente… 159
  • 160. IMAGEN DE PIEDRA(Poema de amor doliente) … salí tras ti clamando, y eras ido. San Juan de la CruzQuiso mi rostro ser piedra en tu memoria,quiso el tiempo ser ceniza viva, mármol lejano,convertirse en escorzo o tenue perfil de antaño,como dos hojas nacidas del recuerdo,cayendo en otoño, movidas por el viento,posando en mis labiossu hondo suspiro eternizado.Quiso esta palabra ser la última en este instante,como la muerte, que danza sosegada, sin conceder últimos retornos.Recojo la suavidad de un ayer cristalizado,el esplendor constante que emerge de la noche.Recojo, en la inmensidad que me otorgaste,una imagen de piedra para habitaren la oscuridad que recorre mi cuerpo,tímidamente, susurrando al silencioaquellos lugares donde aún sangre la vida, si pronuncio tu nombre. 160
  • 161. POESÍA ES ABANDONODespertaré lejos del abismo,en el bosque callado,tras el susurro del silencio más íntimo,con los ojos hundidos en la agreste oscuridad,envuelto por una música abandonada y virginal.Despertaré más allá del abismo,cuando el viento roce las horas latentes de la espera,trazando un perfil nuevo, de reposadas visiones.No haré de la luz, nuevamente, el reflejo de un cuerpo desolado,será imagen de la rosa tu tormenta,mientras la hoja caída se pose tenue en mis labios,en la madrugada del olvido.Y allí, las acacias resecas brotarán,balanceándose, con el triste rumor de las aves,descubriendo tu nombre inmenso,en los contornos del cielo secreto.Y cuando llegue el tiempo del abandono,del frío de los laureles desnudos,de la música gozosa y suave del otoño,allí estaré, engendrando un paisaje de sueños,irrumpiendo en la nada, acariciando el verso,sus palabras, su deseo errabundo y castigado,su vuelo perpetuo e inefable. 161
  • 162. ÚLTIMO POEMA PARA UNA MUSA Sin ella, sin tu musa, no eres nadie, poeta. Luis Alberto de CuencaSé que ahora, puedes estar leyendo,porque tus ojos ya no habitan estos versos. Sé que ahora puedes comprender que lo vivido y lo soñado llega a ser un mismo territorio, a veces terrible, siempre ilusorio.¿Cómo quieres acariciar una imagen impalpable?Sé que ahora puedes comprendercuanto quise dejar de pronunciary cuanto nunca, debí haber dejado escrito. 162
  • 163. ROSTROS DE PIEDRA EN POMPEYASu imagen es el instante sumergido,el gesto último que concede la muerte,una visión que el Tiempo, en escrupuloso hábitoha sepultado. Terco aliento de la inesperada Suerte.FUIMOS, materia de la Nada, tal vez una noche,o gota suspendida en la inmensa marea,fuimos tal vez aroma que abraza la eterna despedida.CONTEMPLO aquel rostro de piedra,en el espejo, en el anochecer que sus lágrimastrazan hasta recubrir y mojar la memoriade alquimias e infatigables senderos de metal,en lo absurdo de este jardín pompeyano, de rosasque no llegarán a ser la Rosa. Jardín atrapadoen un crepitar minúsculo y perpetuo, inmersoen la feroz y única realidad de esos rostros queduermen con los ojos abiertos, que reclaman undefinitivo porqué, aferrados a un inútil auxilio.Acaso velar el sueño quebrado, el viento que soplará tu presencia. 163
  • 164. IMPROBABLE TEORÍA PARA UN ÁNIMO INEVITABLE He is a stranger to me now Who was my friend. James JoyceYa el reflejo que aturde y concilia este sueñomerece ser disfrazado por sombras ausentes,aparece extraño, el día derrumbado por las estanteríasque nos acogen entre las palabras y las letras, encendiendouna historia, una aventura o un desencanto que no es nuestroa pesar de su realidad ilimitada.Nos consumimos en la resignación de la certezay escondemos tesoros enterrados para un tiempodesestimado, aunque visible en la esperanzade un instante que nos congregue, en la miradaremota de una existencia casual,en el rastro perpetuo que rige la soledad.Nace silencio profundoSi es breve e imperecederoEl instante de dicha. 164
  • 165. SOMBRAS DEL AYERAmanece.Desconoce su presencia.Se llama a sí mismo.Duerme.Palidece su gesto en un suspiro.Ama. Sueña. Olvida.Lentamente se suceden los días, y es fugaz su recuerdo.Despierta.Se entristece su mirada.La luz es tenue.Todo es silencio.Pero él, apenas reconoce la fricción del dolor.Aquel ser furtivo y deseoso,es una voz que transitaespacios interminables de quimeras y visiones,de ensueños en el atardecer de las playas,levantando castillos de arena,inventando héroes y máscaras de cartón.Y pronto descubrirá la efímera virtud destronada,por el contorno de un cuerpo que no será el suyo,que ansiará habitar y poseer, como antes sus reinos ya baldíos,abandonando un paraíso,quizás el único paraíso posible, el de la inocencia. 165
  • 166. AUSENCIAPensar que hemos vividobajo el naufragio de los días,derrotados por los sueños,atentos a la espera, atentos a la nada.Pensar que sólo fuimos ausencia,infinitamente,ausencia de nosotros mismos.Sentir que las horasse ahogan en el suspirode lo inmediato,y que algunos rostrosson visiones agrestes,caminando lentamentehacia el olvido.Esa es nuestra única fortuna,el afán que ahora desvelamos,y nos desvela.Es inútil anhelar lo lejano.La memoria sentencia ilusiones,pero perviven sus sombras. 166
  • 167. MEMORIA DEL DESENCATOAl final permanece la sospecha, de un lugarque quiso y no pudo, o que tal vez debióhaber sido. Al final nos recoge el silencio, soportandolevemente la memoria,silencio continuo que desprende el desencanto.Y ya aceptas que suena como de costumbreesa voz que nos susurra,y que inútilmente has desoído.Y ya comprendes el impulso fatalde abrazar una sombray admites que no fue más que un sueño, un tiempoinexistente, que nos refleja sin llegar a concebirlo,en materia del olvido.LA ARMONÍA INALCANZABLEEL TIEMPO PARECE CONSUMAR SU ANHELADA PRETENSIÓNen Ponte Vecchio. Acaso el tránsito oscilante recupera un hondo pasado que albergó su vertical simetría eternizada. Entre alhajas y orfebres medievales, entre artesanos y aprendices fieles del oficio que aún 167
  • 168. predican algunos casanovas tardíos, entre lluvias devastadoras y guerras que precisan de los años para asumir su yacente persistencia, entre silencios, tal vez, entre duelos infundados que baten el amor de una dama predestinada a llorar la pasión de rostros sombríos que ahora no deben recordarse. En fin, entre la soledad del naufragio y el agua que lo inunda. El agua, que es el tiempo sumergido y el que proclama sumergirnos. El agua, que sigue su curso, constante e incontenible en sí misma.LA VIDA QUE PERSIGUES AVANZA CON EL AGUAInabordable, abrupta, insistente: como el Arno, su vasta y caudalosa historia. Su tenazremembranza que salpica exigente, un tiempo para el recuerdo.Y aquí estamos, perpetrandopárrafos inertes, ilustrando enciclopedias y alisando la memoria en las imprentas.Asignando proporción, ritmo, geografía… en fárragos y anhelos desmedidos.Qué cruel destino, el refugio en fantasías capituladasy nombres ansiosamente enardecidos.Qué cruel destino, el del arte: encadenado al azar y a la presunta inmortalidad.El puente que ordena y ubica el tiempo, mientras lo cruzamos, confiados,sin presentir, que la materia se rinde en su desdicha de combatir, con afán de gloria,un orbe inexpugnable.Qué cruel destino. El del abordar el tiempo, desde el Ponte Vecchio. 168
  • 169. DESEO DEL POETADEJAD que la música nazca en el silencio,que los árboles se amen en el bosque oculto.DEJAD que la vida sea el poema.PORQUE la noche nos contempla,y se hace oscura y profundaal hallarla desnuda.Es inmensa la palabra que no existeporque en nosotros se revela el enigmay el don de crearla.Nace del deseo la palabra. Del mágico silencio.Emerge del abismo la duda atesorada,dormita en fuego helado, el don de la palabra. 169
  • 170. SUEÑA EL ARTISTADEAMBULANDO por las escarpadas soledades de algunas ficciones,recorriendo a su paso, los límites que perecieron en la ebriedad de la materia,entre exordios suplicantes, donde baten la promesa de conquistar un territorio devastado.ACARICIANDO insaciables pesadumbres. Concluye esta lejanía de nadie. Una noche que se inscribe letal en un abismo cotidiano de realzadas ruinas, fieles a un súbito designio.Y estas calles lo revelan: SER, PARA CONCEBIR PERPETUAS DESINENCIASDESTELLOS. De surcos inmóviles, de atmósferas desvanecidas. Implora el rostrovelado de un inmenso Modigliani.ESTE RECORRIDO INCIERTO busca vuestra memoria, vuestra eternidad tardía.HACERSE CÓMPLICE en un lugar detenido y absorto en la luz que irradiantodavía, vuestras sombras. LLEVAR a cabo el conjuro que impone contemplarla métrica de una existencia que no ruega salvedad en sus trazos definitivos.DECLARAR con voz imbatible, el sueño de la razón, sus monstruos y suincalculableanhelo de perfección. COLMAR el ánimo que cifra empíreos e ignotos arcanos.AFIRMAR el presagio que ahora espejea en un artificioso paradigma de desvelos, para engendrar en la memoria, los monstruos que me salven. 170
  • 171. IBANT OBSCURI SOLA SUB NOCTE PER UMBRAMEl silencio caminaba oscuro.- Una verdad, un olvido, materia yacente.-Todas las sombras andan solitarias.Y tú callas.Mueres.Sueñas.Respondes a la esencia de las cosasañadiendo luz a su esplendor,te conmueves con el brillo de la ausencia. 171
  • 172. POÉTICAEn lugares que nombreEn palabras que nazcanEn silencios sagrados donde duermen Incontables escrituras calcinadas Por el tiempo.En sepulcros entreabiertosEn noches no vencidasEn libros nacidos por la inquietud Que inspira un testamento.¿Justifica un verso la existencia?¿Hallaría el esplendor su refugio,sería la Rosa que planea el no morir,o tal vez, la cifra insondableque sueñan recobrarlos cabalistas? 172
  • 173. DESTINO …y el naufragar me es dulce en este mar. Giacomo LeopardiAquel que eligió el más transitado de los caminos, comprendió después que siempre se regresa al encuentro con la propia soledad. Aquella soledad que le aferraba y de la que no podía desprenderse. Pero esa soledad – él no lo sabía- la necesitaba, e incluso la deseaba.Más tarde supo de lo desconocido, abarcó –en su silencio- los enigmas de la existencia, mientras callaba su cuerpo dolido y ardía su alma en el placer de la certeza.Fue al encuentro de lo invisible,quiso hablar con las sombras futuras,decidió recorrer la línea del vientotras el suspiro ante un atardecer inmenso.Y no halló más que palabras difuntas, gestos hirientes, verdades atrapadas en el candor de un instante desvanecido. 173
  • 174. Pensó: ‘La realidad fue espejo y su cuerpo apariencia extraña de lo visible.’Después escribió, buscando al verso: ‘Su cuerpo, el reflejo de quien le observa, es otro, ninguno, es todo o nadie. Somos a los ojos del otro, una realidad distinta, una ficción que nos proyecta en débiles quimeras, en cenizas que aguardan al viento y caen como materia esparcida sin destino alguno.’Ahora esperas el comienzo. Tan tarde, tan cansado. 174
  • 175. AUNQUE ES DE NOCHE2004 175
  • 176. Su claridad nunca es escurecida, y sé que toda luz de ella es venida, aunque es de noche. San Juan de la Cruz ¿Qué ser que vive, piensa y siente no ama por sobre todas las maravillas que aparecen en el dilatado espacio circundante, la luz, júbilo del universo, -con sus colores, sus rayos y sus ondas, con su dulce omnipresencia cuando es día y despertar?G. P. Friedrich von Hardenberg (NOVALIS) 176
  • 177. ISOBRE EL CORAZÓN DE LA TIERRA Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra herido por un rayo de sol: y en seguida es de noche. Salvatore Quasimodo 177
  • 178. 178
  • 179. ORIGEN DEL TÉRMINO OSCURORecuperar la noche,el astro y la muralla.Encontrar la noche,el árbol y la piel.Llegar,desde la arena y el silencio.Llegar a la noche.Y bajo el oculto reanudar de los rostros concluidos,halla el lóbrego mirar pasadizos, laberintos,gargantas de cristal y de oblicuos senderosanudados en presagio.Salir o perder, arrojar lamento.Acabadas formas del instante enmudecido,forjándose velozmente en la materia, entre sucesiones perpetuas. 179
  • 180. AIRENace silencio doliente de losas y sollozos,de nombres que oscurecen con fragor el lúcido ocaso.Relente de aire fulminado.Aire que absorbe adobes repujados,como el hielo, duerme en brazosde lenguajes y tempestades, reviviendo el trazoagotado del deseo.Nace dolido el silencio, y su hervorte debilita. Fatídico, avista un infortunioaltivo y sonoro.(Noche, fiebre encendida del anhelo,hazme recobrar las escalas agrestes en que trepaa tu memoria la melodía fúnebre del céfiro.)Y con tu afán de silencio, haz ápice lo herido y lascivo lo fugazmente divino.Con suave y colmado mirar la nochese obstina en concluir entre gozos y sosiegos.Piensa, que una noche contiene en sí toda su esenciay que el olvido conforta su quebrado recuerdo,que esa noche ahora es su propia sombra,y que ese recuerdo no es más que su propio olvido. 180
  • 181. DEL FLUIR DE LA NADA Tiene alas blancas lo invisible y suplanta a la nada. Clara JanésLa inhóspita estancia se quiebra en la mirada,restos del placer desatienden simetrías,nada es lo que perfila,nada es lo que la nocheal advertirse alterada sentenciaTodo parece haber perdido su lugar,el único posible reencuentro,las formas se deterioran en ascuas de vida,en apresurados desencantos que palpitan leves e impasibles.Pero pronto el día en la espera calmada nos alentarácolmándonos de materia naciente,de luz dichosaagitada suavemente por un nuevo despertar,donde claree unánime el cuerpo desvelado,allá en lo invisible. Allá,en la otra nada de la memoria elevada 181
  • 182. ALEGORÍA DEL BOSQUE SECRETOEnigma la mirada que luna silenciosay no retrocede el signo descubiertoal susurro inaccesible y a los surcos indiscretos.Arena el cuerpo y los cristales,luminaria la brisa que envejece. Pájaros despiertan en alturas sombrías. Velan en fijos crepúsculos silentes.Son del aire luz insomne, apariencia y elemento. Alas brotando sutiles en la noche. Pájaros negros.Espera a resurgir en el vuelo a dónde,como el ave aturdida y prendidaen sueños visibles más allá de su respuesta,que en su claridad velada manifiestan lo indecible.Reencuentro con el no ser,con lo que hace siendo y deshace existiendo.Hierba sensible, presencia huida hacia otras dunas y ocasos. No descubre palabra el indescifrable mundo tan incierto,el despertar en los frondosos arbustos de la mente 182
  • 183. del primer exacto pensamiento.Luce soliloquios desbordados.Renace,en su éxtasis amanecientela luz del bosque secreto.ROCAS DE VIENTOSe expande la verdaden el Ser que habita lo oscuro,verdad del sujeto sin fin que no persisteen la entrega a la muerte.El tiempo, el objeto, la búsqueda.Palabras que acogela inmensidadatadas con sedosos lazos transparentes.Rocas de viento deslizándoseen la incontenible quietud de los abismos. 183
  • 184. 184
  • 185. IILAS LETRAS DEL VACÍO En el principio era el verbo, el verbo que de los sólidos cimientos de la luz extrajo todas las letras del vacío. Dylan Thomas 185
  • 186. 186
  • 187. RETRATO DE UN SUEÑO VEDADOA veces, te preguntas dónde las sombras fugitivasaguardan su proclama. Detenidas,su espesa oscuridad envuelve raíces muertas,de vaga inmensidad.A veces, te capturan las monotonías, sacrifican tu mudez,entregándote nuevamente un lugar repleto de consuelosya vedados y caducos. Vivencias prolongadas,extenuadas, que se apresuran dócilmente a la deriva.Hay en esos lugares, un origen que con el tiempo aflora,una extraña necesidad de fundar los recuerdos, con ficcionesque hacen inmune el silencio que nos asiste.A menudo se recorre lo inhóspito y se habitanIneludibles antesalas que la ausencia ha ido forjando.Entre los rincones que aún permaneceny los caminosque invitan al tránsito amabledel que huye con vital impacienciahacia un destierro próximo e improbable. 187
  • 188. LEYENDA DE LA MUERTE DE LIO PO(La leyenda cuenta que Lio Po murió ahogado en la ebriedad de una noche sagrada,tras el intento sublime de abrazar el reflejo que la luna mostraba en el agua.)Abrazar la imagen imposiblede la luna inciertacomo el abrazo de la luna verdadera.Su reflejo cercano,su anhelante susurro,materia profunda a las aguas se encaminaahogando el nombre ebrio del lugar inalcanzable.Como el instante,como el metal continente,cercana la luna en espejismos agotada.La ardiente inmensidad esculpe su imagen remotay nosotros, pensativas sombras de peces evadidos,hallamos hacedero todo lo sagrado.Silencios de belleza,esculturas delirantes de belleza,quimeras y celadas,cuerpos de oro inacabable.Tiempo solo, sólo tiempo estremecidoY así los ojos se atreven a verla luna cercada en su cuerpo asequible,cercando el cuerpo la muerte escondidatras el reflejo glorioso del claro paraíso. 188
  • 189. Otorgando a la transparencia voces supremasy símbolos ardientesde vida,de pensamiento abrumado,de inquietud y enigma.La conciencia enmudeceen su interior postergadohasta que el sueño recomponelos restos del naufragio encendido.Verdad del hombre radiantecontenido en la dicha ilusoria.Y próxima la muertela nada se desvela ante los ojos distantesdel suplicante nómada.Cuando su cuerpo y el tiempocesaron en un abrazo últimobajo la luna retenida. 189
  • 190. LA ÚLTIMA SINFONÍADentro de ti suena la última sinfonía,tu cuerpo abatido no logra alcanzar la partitura,presientes que el movimiento final puede perderse para siempre.Tu lamento obstinadose inunda de bellezaal transformarse en música.Pero el aire que respiras hondamente-sólo para dejar escrita la gran sinfonía-ya se aleja.Anhelas eternidad para la música que emergede tu agonía, el canto final, el más intenso y doliente de tu existencia.Luchas por levantarte, por escribir el sonidoque ha compuesto la soledad lancinanteen la que has de morir.Alentado por el rumor de las notas musicalesque sosiegan tu alma, sabesque has de renunciar a la partituray has de entregarte al olvido miserable de la muerte.La noche fúnebre, el clamor verdadero, es belleza,es gozo y deleite al convertirse en armonía del tiempo, 190
  • 191. viento apacible de la tristeza,adagio en el claroscuro del abandono.El dolor fue inspiración del alma, el dolorfue entrega y desaliento que desveló tu última sinfonía.ESBOZO DE UN PAISAJE DESVANECIDOLa noche, frágil y maldita, se desfigura,en su esplendor desnudo, niega el arcano suceder:de los aires tempranos, de la brisa, del destello suicida.Y su silencio arde, se extingue en sus labiosde grueso océano,codiciando llama y espacio,ceniza y olvido.Arrastra pavesas doloridas,las orquídeas mortuorias increpan su paso, su tardado avanzar.En los perfiles de la efigie, en la guarida de la nada,la ausencia proclama el lugar que la nombre,en la más fértil y profunda altitud de la memoria.Y su silencio arde, como rostros de cuarzo, como vidrio herido. 191
  • 192. PERDICIÓN DEL AYER (Poema a un poema)Entregados al silencio, lacrados y conquistadospor un ensueño baldío. En el oleajede los lánguidos atardecerescomprendemos que no habitamos un mañana,que este instante aún no nos pertenece.Comprendemos que nuestra única posesiónes el tiempo deshojado, lo que fue, lo que perdimos. 192
  • 193. DEL INCÓLUME PLACERALCANZA a desvelar-con resoplar hundido en los párpados-la febril levedad que nos acoge: de no sero dejar de habitarla soledadque por su sombra acaso reconoces.Alcanza a derribarentre sacros amaneceres,las tempestades futurasque habrán de recorrernos.Y que extienda, contratiempo de lo fatal,arquitecturas del último declive.Y que se desprenda, por densos trazos delcuerpo sublime, cuerpo mortal, en la cúspidedel agravio. 193
  • 194. IDENTIDAD Y REALIDADMis ojos a través del espejoObservan mi cuerpoMi cuerpo a través de mis ojosSe observa en el espejoA través del cuerpoOtros ojos observan el espejoY otro cuerpo observa mis ojosEl tiempo se extiendeEn el espacio infinitoLa identidad se expande, se contemplaY múltiples cuerpos se sucedenEn la imagen que los ojos –los que yo observo-Reflejan en el primer espejo 194
  • 195. AUSENCIA DE UNO MISMONunca el rostro amaneciópara encontrarse en el espejo,y la música que cercaba el dolorle oprimía con fuerza.Nunca el rostro recordó haber sido,y la música que bañaba de tristeza el lugar,le empujaba al abismo.Grietas de oscuridad forzaban su presencia.La música, que recorría su soledad, agitaba la espera.Estaba allí, pero no estaba. Siempre supo reconocerel instante que precede a la renuncia.Estaba allí. Siempre quiso huir,y sólo logró ser ausencia de él mismo.Pero no estaba. Alejándose y muriendo,deseando ser olvidado, olvidándose de ser deseado.Pudo ser ausencia de su rostro presente. 195
  • 196. LATENTE OSCURIDAD Ya no es ayer; mañana no ha llegado; hoy pasa, y es, y fue, con movimiento que a la muerte me lleva despeñado. Francisco de QuevedoLATENTE oscuridad la que redime al ser y lo oculta fugazmente, bajo valles y montañas perennes, bajo ríos y olvidos y mares perdurables.LATENTE oscuridad la que nombra al destino y convierte la sed en espejismo, en materia intensa y quebrada. Paisajes y visiones desatadas en el rumor de una noche perpleja.Que los ríos sigan el curso y la muerte se ahogue entre sus aguas, bajo el sueño que nos posee en el abismo.Sosegada esperanza, alma baldía callada después en el sepulcro. Rosas, rocas, primaveras, tempestades,tierra, aire, memoria, agua, olvido, muerte, ausencia del mañana.Aquí se hunden mis palabras en el mar de tu memoria. Aquí la muerte será movimiento solamente, movimiento despeñado que me lleve hacia ninguna parte. 196
  • 197. MARIENBADPalabras que seducen el viento hasta llegar a tu boca,hablo para que desees mis palabras en tus labios.Hablar de esta forma hiere nuestro silencio. Porqueel verso engaña al recuerdoy es a menudo deseo corrupto.Los versos que te canto duermen rozando tus pechos.Pero no es a mí a quien quieres, sino al poema que repiteinconstante lo que podría haber sido.Confundimos la forma y la materia,el viento y la idea que llega y se esparceen un soplo persistente de silencio. 197
  • 198. CLARIDADClaridad del silencio en las soledades,donde se disipa lo habitable y donde lo oscuro resplandece,cuando perdura la conciencia y su voz languidece,cuando se estremece el viento por la paz del hábito.Claridad de la soledad en el silencio elegido,en la voluntad del ser, en su búsqueda aliviada.Relajada conciencia en el sueño de la cripta,en el ascenso al vacío apresurado.¿Quién dormita en fuego encendido?¿Quién toma en su mano la rosa, la escucha,la seduce, y finalmente, la sucede? 198
  • 199. IIIESPACIO INTERIOR Todo ser habita en el único espacio: espacio interior del mundo. R. M. Rilke 199
  • 200. 200
  • 201. MISTERIOS DE LO ETERNOEl mar escucha los misterios de lo eterno,la luz de su memoria, son las olas que el vientoinvoca y pronuncia, lacrando recuerdos,rompiendo sus dones en la vasta persistencia.Con soplo inventivo el ayer se convierteen lejanía y oleaje, batiente de la noche culminada,fervor de los silencios ahogados en un adiós de arenay de ánforas sumergidas.La luna se siente cercana al mar y al olvido,y la profundidad de las piedras resplandece incomprensible. 201
  • 202. LA ÚLTIMA NOCHEAcaso el rostro del dolordesnuda mi almacuando las hojas de aquel jardín doradoregresan solas a su árbol.No busques en el verde paisajeque cubría en otros díasla suave serenidad de tus ojos,de tu cuerpo frente al mío.Nada somos ahora. Tú en el océanoy yo en la tierra anegada.No te pertenezco. Ya no me perteneces.Olvido las noches en que dormíasentregada a mi silencio como doncella huida.Sólo me quedan tus ojos, únicamente,tus ojos despertando de las cenizas,buscando mi cuerpo, apresurada y perdida,hallando la pasión que nos desvanecía,incólumes, hacia un edén de sedas blancas,siendo, únicamente, por un instante eterno,un solo cuerpo al borde del abismo. 202
  • 203. HACIA NINGÚN PARAÍSOSintió su voz dormiday traspasó la alta penumbracon el rumor de su mirada.No hubo viento,ni ruido,ni un alma tras las piedras.Tan solo la muda visiónde la tarde definitiva . 203
  • 204. ETERNIDAD EN EL ESPEJOAsisto al encuentro definitivo, penumbra y tiempoesparcen sus cenizas oscuras.Me alejo y renuncio a recordar quien fui, porque el rastro permanente jamás será reconocido.El que antes vivió en mí,el que ahora soy,áspero reencuentro en la tinieblapara el extraño del espejo. 204
  • 205. EL TEMPLO DE GLAIN ZERNEl Templo custodia lo que está por llegar.Es un templo dórico y apacible. Y quizásYa todos lo hemos habitado. El clamor que suscitaUn lugar de destino y sin final, de vida y noche ySueño e inmensos susurros, envuelve - guiandoEn mitad del horizonte la proporción mítica -Su espacio, que antecede perseverante al infinito, a suSer, a su realidad fragmentada e inmóvil. Es en esa realidadDonde apenas desciframos la alterable substancia queNos constituye. La prodigiosa vehemencia queDestina a los astros un lugar en la NadaY augura ciclos de porvenir y perpetuidades.Redime, en su perplejidad, el término unívoco queAl colmar de orígenes que perecen, concluye en elSilencio como única razón de lo visible, hacia un límiteDefinitivo e inexplorable. 205
  • 206. SENTIDO DEL SERAl fin te reconoces. El viento endulzatu garganta herida. Y una luz levey prodigiosa advierte el camino propio,aquel que el abandono convertía en lejano espejismo.Al fin se ha detenido el hiriente oleajeque ondeaba tu mirada agitada.Suena – donde el alma se oculta secreta-el canto sosegado que mece el desaliento.Esperas el instante en que la vozalcance la plenitud ciertay el aire deleite un mirar inmenso.Mar, triste embocadura del olvido,batiente agonía, sepultura y tormenta,épica abundancia, soliloquio del nemoroso recuerdo,me debo a tu canto doliente,renuncio sin embargo a la ardentía del viaje inmóvil, del sueño ahogado.Descubro ahora nuevos perfiles de esplendor,trazo con lágrimas precisas la luz cálidadel bosque en que habitemos silenciosos,hasta que el viento y el tiempo asolen nuevamente 206
  • 207. la belleza tallada de tu mirar elevado, el altar excelsoy protegido de la vida futura,acaso no su reflejo eterno, la memoria,raíz de nosotros que en nosotros sólo ha de nacer y brotar,para morir siendo, para ser muriendo.RAZÓN DE LO PERDIDOFue tras un silencio y su temblorcuando murió la noche en nuestros brazos.Apenas –en ese instante- sentimos que la vidadejó de ser un soplo fugaz, una cáliday eterna melodía.(No sabrás nunca el valor del olvido)Tampoco sentiste apagarse la llama,aún permanecía ardiente la inquietudde hallar nuevos laberintos, siemprede sendas cautivas y espaciosas.(No sabrás nunca el valor del olvido)Visitas mi habitación en visión de sombra. Acariciasde nuevo el tiempo pleno. Duermes. Vives enel deseo todavía. Ahora. 207
  • 208. ¿Y quién velará nuestros enigmas,cuando ya no permanezcan los cuerpos?Razón de lo perdido. Tesoro secreto,frágil, oscuro, desdichado, perpetuo,extinguido, impronunciable, deseado.Razón de lo perdido, será para nadiela voz y el verso.Lejos del cuerpo nacidodel océano.Océano en elque yo mismo me anego,como gota esparcida en la marea,volviendo a la materia, convertidoen ausencia sin cuerpo, dejandotranscurrir la eternidad en un ocaso inmediato.Hacia lo definitivo se dirige mi mirada,como estatua en un jardín difunto.Allí va a morir la vida. Allí donde nacenlos silencios que mi alma, distante,contempla desvelada, en su ensueño derruido,trágicamente avivado por los destellosde un corazón que late sin recuerdos,por un frío que evoca sin remedio lo inconstante. 208
  • 209. Fragmentado el tiempo, la luz irradiaextraños esplendores. Me dirijo, sin destino,a otro encuentro.Quisiera apagar la luz, pero ya el olvidoha consumido la llama. ¿Quién aguardaráen el tránsito a lo desconocido?La vida vuelve a ser quimera. Podemostransformar todo lo real. (La memoriaes el bálsamo que nos eleva al más hondode los abismos).Estás aquí. Siento tu presencia. Quieresque nos escondamos bajo las sábanasdel paraíso, que dejemos que suceda.Que suceda el enigma.(Pero nada es real. Esa voz que suena a lo lejos,que dice ‘adiós’ y repite las mismas palabrasen acordes distintos, dando forma al silencio,otorgando espacio y tiempo al vacío.No es real, pero sin embargo no morirámientras alguien la escuche, mientrasalguien se conmueva y sientael tiempo en forma de espada).Jugando a nadar en el deseo, respirando 209
  • 210. para no ahogar su voz y su silencio.¿Quién soñará la misma ilusión?Todo tiene un lenguaje, una razón, un deseo.Esa es la respuesta. Se posa en nuestros labiosy la dejamos secarse, esperando el final,arrastrados hacia una playa cubierta de rosas.Rosas de escarcha y de metal.Haber estado allí es ahora también mi final.La plenitud es vacío. Lo lejano golpeasordamente a la memoria. Sin pausase transforma en hálito y serenidad lo vivido.Se refleja en un espejo incapaz de proyectarcontornos claros o plenos, sólo sombras yfalaces realidades. Mentiras. Artificios. Vivenciasque prolongan un deseo herido. 210
  • 211. RENACERLa calma dirige mi escriturahacia un soplo enmudecidoque no desvela la palabra.El fuego atrapa la sustanciay devuelve la nada.La idea, el agua,el cuerpo, la piedra,la nostalgia.Todo es nada. 211
  • 212. POEMA DE DIOSES Y DE SOMBRAS(Oración de desconsuelo) En la oscura raíz del sueño siento con qué puro poder puedes llamarme. José Ángel ValenteRequieres de mí, te aferras a mis palabras,a mi memoria conquistada,buscas mi cuerpo sin esperanza, para castigarlo.No espero tu llegada, pero a menudo requierodel aire en este avanzar sin esperanza.¿Es mi hálito perdido un espejoque no refleja formas sino visiones?¿Son las visiones de un dios las formasen que nos creemos y en las que perecemos?¿Es esta duda el porqué de tu existencia?Aléjate al menos, mientras mi cuerpose estremezca, mientras sean mis labiossendero hacia otros labios, mientras mi nocheen el recuerdo habite y en el mañana se disipecon alta luz fértil y liviana. 212
  • 213. Aléjate al menos, siempre, no demores tu llegada,pero no habites mi sueño, ni desvelescon la fatiga del soplo inconstante, mi cuerpo,cuando todavía no sienta que las sombras le reclaman. 213
  • 214. PLATÓN¿Acaso la luz resplandece cuando duermen las ideas?¿Se rinde el pensamiento al silencio y a la muerte?¿Qué palabras en la noche callada surcaránesta andadura hacia el destierro?¿Qué respuesta a mi plegaria designe la llegadadel fin inevitable?Callan, duermen, están y palidecen en la esperaque les devolverá a la nada. Las palabras. La sombra.Las voces susurran lejanía y no aguardan ya el crepúsculo.¿Quién al oírlas calla y se estremece en el instante que le alcanza?No hay espera que desate la verdad que abre el enigma,y no hay enigma que no contenga la verdad desvelada.¿Acaso el cerco que cifra mis pasos concluyeen esta agonía del viento presentido?Dirigirse, de este modo, al foso, al precipicio,al origen del término y al término de su espacio.Busca la herida el hallazgo del mañana. 214
  • 215. DIUTURNA OSCURIDAD Mas como al que ha usurpado diuturna obscuridad, de los objetos visibles los colores, si súbitos le asaltan resplandores, con la sobra de luz queda más ciego. Sor Juana Inés de la CruzTras la corriente secreta de silenciosusurpa la concienciael desencuentro de la voz.Tras el susurro adormecido de los astrosretornan lamentos de aguay el sonido se enciende en la memoria.Pero los árboles callan palabras sin raíz y los cantos del cuerpo arraigado se forman profundos y vacíos.La luz última advierte la falsedad de lo volátil,será exaltación de soledad la inmensa calma de lo inmutable.Lejano lenguaje para la fugaz armonía del instante,palabra que arde y traza el consumido cuerpo antes de su muerte. 215
  • 216. KYRIENo hay verdad ni rosa,ni enigma ni muerte,no hay sueño ni recuerdo,ni vida. Acaso olvido,imagen, luz oscura,palabra vital,desconsolado anatema,cifra y aflicción,tránsito,vana desnudez,terrible deseo,levedad inundada.No hay comienzo ni hay salvedad posible,no hay espectadores ni rostros,porque todo instante es la presencia fugaz de lo definitivo 216
  • 217. INCIPIT (Incertidumbres de Hamlet y Don Quijote)¿Y ahora en qué quedamos muertos de deseos,atados a cristales y a ciudades imposiblesque nos habitan con sus arcos violentos,con sus sílabas curvas como nochessin quimera?Y después,averiguar que entonces no éramos.Apagar la llama desde otro lugarque nos acerca al principio de nosotros.Sin estrellas, en cavidades desnudasde verdades, sin atrapar el grito de lo único,somos esfera de un ayer no asimilado.Nos queda entonces la invocación sin el eco, los silenciosaparentes, convivir con los gestos derivados,una lágrima metalizada aspirando el aire saladodel dolor, allá, fuera de donde estamos.Responde, cadáver de penumbra, dime desde tu alturade sombras heridas, en qué quedamos, en qué quedamosahora, cuando ya no nos queda nada y volvemos a serel todo del comienzo que al alba sería.3/IX/2003 217
  • 218. 218
  • 219. LA ANSIEDAD DEL SILENCIO2004-2005 219
  • 220. IA LA PRIMERA LUZ 220
  • 221. MEDITACIÓN DE SÍ MISMO SelbstbesinnungCreación, realidad, un acantilado de preguntasy un cielo nublado de silencio. Una esfera,una miserable longitud de eternidad,un auxilio que nos separe del letargo,un sonido ajeno que se haga dueñode nuestra desolada y frágil armonía.Un final. Una voz. Un último deseo.No es visible señal el indicio otorgadoal símbolo sonoro. No quema la palabra,sólo el sueño de luz que la esconde. 221
  • 222. LA VIDA ES UNA LUZ SAPIENTE Y FIJA …y fulgura y sonríe y tiene la destreza de agradar sin lo eterno. Henry Vaughan (1621-1695)Y hacia el lugar llegamos perdidos,en lenta sucesión,perdidos como espacios azules de estrellas,como gestos abiertos de nubes.Y yo ahora desde la marea naufrago en tus ojos de arena,acariciando las sales nocturnas,los labios borrados por el deseo,el cuerpo entreabierto y pleno,la mirada sin fin como el eco del temblor,tocándote me hundo en tu serena elevación sagrada,lejos del rumbo agitado que se presiente en la lunay en todos los cielos posibles,y en todas las cumbres del Verbo.Y entre rituales de copas doradasy debajo de las frías verdades del nombre,llego a la verdad.Sólo en ti me hallocuando siempre ando ausente,sólo en ti soy siemprepara ser eternidad,en este átomo de tiempo y de luz sapiente. 222
  • 223. VISIONESEn la contemplación de los espejosmi imagen no reaparece idéntica,aunque el mundo único de mis ojosintente duplicarla, para guardarel reflejo casual del instante inerte.No puede retornar la luz celestede aquel lugar perdido entonces.Ni el aroma de mi piel -exhortadopor la corriente- acertará acogida.Las pasiones sucumben bajo los caucescautivos de la ansiedad profanada.Tiemblan las hojas que dieron vidaal oleaje verde del viento. Y uncamino de triste arena vuelcasu llegada urgente al paraíso.No hay ligereza para separarla demora del acento sonoroy distinguido de la muerte.No hay cordel transitablecerca de la magnolia solitariaque en la tierra fenece.No hay nada, compréndelo,no llenes de más silenciotoda la inexistencia que has heredado,porque toda ella te pertenece. 223
  • 224. LA OTRA TIERRANo sabrán volar los pájaros sin nubes.Las semillas sin agua no se secarán entonces.La tierra habrá aprendido a ser moradade astros caídos y el cielo habrá aguardadopara convertirse en otra extensión clara,donde nadie apresure su llegada en el invierno.No sabrán volar los pájaros sin nubescuando el viento los reduzcaa su reposo incesante de relojes sin arena. 224
  • 225. BURNT NORTON T.S. EliotLas horas soñadaspasan sin contarse,nos ceden todos los ayeresen sombra y en promesa.De luz oscura, me queda, un gesto,el gesto solamente.Del tiempo una voz,tal vez una memoria.Yo no lo sé.INVIERNO Si me deshago, tú desapareces. Dámaso AlonsoMateria árida en mi sueño te mudaa irreal gesto, a falsa entonaciónde este observar en renuncia llena.Todo se repite, todo se sueña volvera suceder. Somos nosotros, soy yo,es alguien que me canta al oído:‘ya te he olvidado’.¿De qué servirá desnudar identidaden este álgido presente que arropalo perdido, dejando mi cuerposin sustento, sin caricia,sin la suave acogida que habitaen lo eterno? 225
  • 226. TRASCENDENCIAQuieres la esencia y el fuego,deseas -animal de símbolos-penetrar y albergar en la demora del secreto,arder ante el espacio abierto allá en la esfera perpetua.Caminas entre el viento y la espesura,naces de cenizas y sueñosque finalmente se derraman a morir,entre el surco y el ocaso. 226
  • 227. AHORA MÁS QUE NUNCAAhora más que nunca nos conciliamosen este lugar deshecho, en esta imperturbable cima que nos sostiene, en este sueño con su recorrido de aire idealizado.Pero también sabemos conciliarnosen la lejana oscuridad que se enciendecuando empezamos –enredados de sombras- a dormir. 227
  • 228. LLEGADAAtrás el alivio de un soplo de sueñoque me haga ser la duda sin dolor.Atrás el viento y los misterios,el reposo furtivo, la lejanía en el destierrodel hogar huido.Atrás el viento del sueño que calmela duda por el destierro, sin el dolor. 228
  • 229. IINUNCA REPOSA LO ABSOLUTO 229
  • 230. 230
  • 231. EL DÍAPuedo sentir la penumbra del blanco díaa partir de mis ojos nublados de silencio,en estas horas que inventan el cielocuando todo parece vivir extinguido.Pueden permanecer los árboles,o los caminos que siembran laliviana luz de la tarde, puedenpermanecer las raíces o la tierraque ha quedado tras enterrar lospájaros caídos y el olvido, puedenquedar atrás inconquistables escombrosde plata iluminada.Pero yo he cerrado los ojos que se dirigíana las nubes en busca de un objetoque las identificara. Ya no otorgorealidades al presente ni al futuro,porque mis manos están secasy el día –sosegadamente- las ha cubierto de barro. 231
  • 232. BARRO ROJOTe prometo llegar al final. Te prometo terminarcon este precipitado sosiego que desprendenlos perfiles de mi rostro. Te invito a que acerquestu mirada a mis ánimos imposibles. Te invitoa que finjas escucharme cuando la ausencia esculpasu abrazo sobre mis espaldas fatigadas.Te prometo estar presente cuando acerques tus manosa mi piel apagada, de soledad definitiva.Un hombre caminaba por el paisaje sepultado. Un hombreera sepultado en el camino, y siguió su paso, sobre sí mismoy sobre la piedra ardiente.Los árboles que quedaron eran de fuego. Las pavesasque quedaron se ordenaron en barro rojo. Y otro hombre nació.Te prometo que proseguiré el camino. Esperando.Te prometo averiguar los pasos del otro hombre creado.Te prometo que no dejaré de franquear las cenizas,para encontrarte, tal vez bajo la piedra o tal vez bajo la nada. 232
  • 233. INSCRIPCIÓNEn otro sueño que no deja de ser el mismo.En otra corriente que mueve otros pensamientos.En el alma que camina sin deseos.En su sombra de individuo se cobija en el tiempo acompañado de lágrimas veladas. 233
  • 234. LÁGRIMA DE CRISTALNo te hablé, callada esmeralda,no me arrepentí, como piedra de lunaen las tardes blancas.Vuela, haz en círculo música de ópalo,con tus ojos de palabras cerradas,boca de luz, nácar valiente,haz de tus manos la otra morada, roca,blandura del perfil, resurrección de astros,lágrima de cristal amada. 234
  • 235. LOS GOZOS SILVESTRESQué triste la duda que prometesy qué doloroso haberte elegido,cuando no amé el cuerpo herido,ni busqué la ofrenda cruel a la que sometesestas apariencias destinadas, estos ocasos inocentes,y estos versos ocupados de silencios nacientes.Qué triste, raíz de mis placeres, la duda que prometes.Aparecen los susurros nemorosospero el bosque se esconde,y la flor no sabe adónde,y el musgo no sabe adónde,y el leño no sabe adónde,y la morada no sabe de dónde,y de nuevo el bosque se esconde.Las hojas recorren los vientos frondososy nosotros, caminando por las retamas,hallamos después el sosiego entre las llamas.Los fuegos que ofrecen luz oscura al fin la abandonan,vigilantes del retorno ocupado, disipándose hacia la aurora,hacia los gozos silvestres, en su término de gracia y en su ahora,en el espacio culminante, definitivos y supremos se ahogan. 235
  • 236. LA VISITACIÓN (Evangelicae Historiae Imagines, Padre Jerónimo Nadal, 1594)Soy la ensoñación mortal de los caminosque a transcurrir, decidiendo vibración amarga,nos restan. Una respuesta afligida, cuandoentre gozos atestigüe menos luz en su lance,al silencio seré. 236
  • 237. NUNCA REPOSA LO ABSOLUTO(ASTROFÍSICA)Quedarse y no regresar, en lo oscuro, quedarse.Son aquellos que partieron, deseosos de luz,inmóviles rostros entre las sombras,en el día, pensamiento quebrado,sustancia dilatada al borde de su expansión y de su regreso.Elementos cristalinos la mirada surcaalrededor de una pantalla sin fondo,imágenes que inútilmente nombran,en el tiempo, en la espesura de nosotros,una secreta respuesta, vigilada, temida.Quedarse y no regresar, en lo oscuro, quedar.Lejos de los días que cifran y demoran al hombresin destino, quedar, partir, a la quietud. 237
  • 238. PÁJAROS TRISTES Maurice Ravel y Juan Eduardo CirlotPájaros brillan en mi cuello volando el solcubierto de aire, abriendo el metal que suenatras los juncos de la seda marchita.Nos absorbe todo el vacío de la tardejunto a la lágrima violeta y al crisoldel barro abismo como pozo estrelladoen el desorden de las verdades que invocancon pincel realidad fúnebre y conocida.La queja de la muerte no arroja sentido al ser,ahogada en sabia furia.No arroja sentido el placer de mi queja amada,queja sobre duelo tuyo.Si he de morir ahora, lava la armoníaque asoma de los cauces del río sediento,y jura no dolerte de miedo, ni de amor huirte.Ya cerca aparece la marcha que me abandona,diosa de enigmas, canta con tu sombra de almarobada y no corrompas un adiós tan lejanoy omnipotente. 238
  • 239. LA DANZA DE TERPSÍCORENo dije, instante de mi, a ti, amo. No fui, amor, a ti, Terpsícore.Caí –ojos cerrados de mi lamento- despeñado en el abismo que soñaba con alcanzarte. 239
  • 240. NATURALEZA CÓSMICADesentierras una sensación que te ha llevadoal reencuentro con la presencia mismade tu original materia.Eres naturaleza en ti, ahora, en tu reencuentro,eres el árbol y la luz, la raíz y la noche absoluta. 240
  • 241. ALBADA Giraut de BornelhMañana la voy a ver.Mañana será ese instante –tras la noche-que me dejará sin ella otra vez,esperando otro mañana y otro instante,en que ella, enamorada de esperarme,decida acompañarme para nunca volver. 241
  • 242. EXPERIENCIA A Jaime Gil de BiedmaEl llegar puede hacerse muy lento,y nosotros caminamos con una intensidadque nos disuelve.No sabremos esperar a las horas decaídas,ni tampoco a las horas alentadas por unfalso rumor sagrado. No sabremos esperar.Nos haremos permanentes mientras algo nos cambiey el hogar nos irá reconociendo. Pero nunca elegiremoscambiar cuando siga siendo pronto para hacerlo.Es dura la llegada y el llegar puede hacerse muy lento. 242
  • 243. DESPERTAR(Pórtico de las Cariátides)En la otra tarde simulabas estarbajo un rostro y sobre una nubede plata. En el infinito el astrocaía hacia ningún lugar de tierra.En el infinito una sombra noocupaba presencia sino ilusiónderrumbada. Las constelacionesgiraban sobre el semblante depiedra naciente. El mar inscribíacalidez en sus profundidades.En la otra tarde eras semillade los dioses ahogados. Sobreel infinito las aguas doradasdel desierto aún te aguardan. 243
  • 244. RECOGIMIENTO¿Quiénes han buscado el frío que se escondeen las manos de los ausentes tras haber dejadolo que se anticipaba a estar siempre?¿Quiénes han mirado las ramas de los árbolesen otoño y han cerrado sus ojosante la caducidad de su visión exhausta?¿Quiénes se han preguntado si el fríoes lo que nos quedacuando dejamos de llorar? 244
  • 245. EL BOSQUE Y EL SECRETONo me apresuro al secreto del díaque asentó un pasar seguro de armoníasrecubiertas. Todo era un ocultarse,un estar sin nadie en cálida compañía.Y tú no eras nada, no eras nadie, sóloafirmación del estar. Y con eso me bastabapara acercarme. ¿Serás acaso el secretoo la nada? Yo no lo sé…En ti queda la respuesta. En mi quedarála despedida. La luna te consagra todavía.No todo es rápido. No todo es alcance.¿Elegir? Sería morir. 245
  • 246. HACIA TIAlguna oscura presenciacomo ayer sueño que te convoque.Como otro sueño de fuego sin huida cierta,sin camino frágil, sin frontera abierta.¿Adónde te escondiste?…Hacia ti, hacia ningún lugar,el viaje te demora y penando yo muero. 246
  • 247. HEIDEGGER MIRA EL RELOJ (Y CIERRA LOS OJOS)La morada abierta que ilumina lo deciblesobrepasa la inquietud que define lo que fuimos.El pasar trastornado hacia los objetos límitesde la nada me convoca en ligerafuga irremediable.Todo conforma el espíritu ebrio, calumniado y solemnedel que huimos con voz irreflexiva.Y en qué quedamosentonces. Dirías ayer.Y adónde vamosentonces. Dirías mañana.Y qué seráde lo que no estuvo. Dijiste nunca.Y qué será de la palabracuando la voz se despida. ¿Lo sabrás decir? 247
  • 248. DESEOSurge y espera la llama en lo más alto de ti,arroja un aire callado de búsqueda y huida,y ocultamente se desvanece, se enfría entre el fuego.Convoca en la espera la voz que le apresurey acaso le detenga.Nació en suspiros reanudados, surgió sobre sí.Traza su mirada un deseo nuevo que fluyey se desborda en el asombro silenciosode encontrarse y desvelarse en la otredaddesplegada en lo continuo, arrojada en lo lejano. 248
  • 249. QUIÉN SUPO VER EL MAR Si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando. Pablo Neruda¿Quién supo ver el mar y sentir el soplode lo que fue?¿Quién supo encontrar en el desalientola serenidad de quedarse en la quietud propiade lo inmenso? 249
  • 250. IIIDE LA QUIETUD DIVINA 250
  • 251. CÁNTICO San Juan de la Cruz I. DESPEDIDA Desde los cuerpos primeros, desnudos, La delicada renuncia Fue no un lamento insatisfecho No una oscura voz alejada Fue un no lamento Fue solamente una no voz que se acercaba para siempre. II. REENCUENTRO Éramos cuerpos postreros, Suavemente deshechos, Sustancia encogida, Brazos y labios postergados, Éramos entonces la no caída, El no llegar del regreso. III. HUÍDA Firme la materia Que a los sentidos concede Apegos sutiles, Memorias de cuando el tiempo Se eleva dentro del tiempo, Hora crecida, fiel al equilibrio de la piel. IV. REGRESO Regreso a la piel abandonada, Comprende el viento un pasar De los objetos que, tras ser soñados, Dejaron de verse para estar en nuestros ojos. La música desprendía alientos últimos de vida, Entonces los cuerpos regresaron al día dormido, Y fueron un no ser, un estar, un ha sido. 251
  • 252. EL SÍMBOLO Somos, cada uno y lo mismo, un todo frente a lo infinito. Un todo (frente a lo diverso) absolutamente responsable. Juan Eduardo CirlotEl símbolo se escondeentre las ramasy las ramas golpeanal símbolo en tus ojos.El símbolo no renunciaa su verdad secreta,a pesar de ser símbolo,y tú no reconoces el lugarque te guarda bajo la verdadque ignoras, a ti tan cercana. 252
  • 253. ACERCAMIENTOLo que en tus labios de mi permanecees la imagen ajada de un sueñoque no se oculta ante su dueño,y definitivamente en lo oscuro perece.Lo que en tus labios de mi se ocultaes lo posible en tus manos nebulosas,la huella que ágil de tus palabras forzosastrasciende incólume entre la piedra que nos sepulta.Nos llamamos posiblemente amantes inciertos,y nos herimos en la armonía de no sabernos,cómplices rutilantes, fieles moradores de desiertos. 253
  • 254. EN LA OSCURA PALABRA-ETERNIDAD-Voluntad de ser. Representación verdaderadel enigma. El silencio en el alma alcanzaa nombrar realidades.No sabré de un dios ni de nadie que concibadespués la quietud. Sabré del antes de la búsqueda,no del ahora ni del mañana, no del olvido.Imagen. Del porqué de las causas, de la naday de su efecto. En la elevada y corrompida voluntadcaemos ahogándonos como ángeles en los mismos maresen que ya naufragamos antes.Dios no es la sombra. Tampoco su idea. Ni quierael infinito que la inspira. Ni siquiera la muerte. Diosno es la palabra, ni el universo, ni la luz. Dios fueel instante que ahora se desvanece.Soy todo lo habitable.Urge el instante de deseos,pero no el pensamiento ni la voz calmadaconocen todo cuanto en ti se manifiesta.Música que emerge y se disipa. Que no sea olvido. 254
  • 255. ANTE LA NADA OCULTAEl viento se destapa en soledad,se desliza entre nosotros,hallando el cuerpo,recogiendo la arena arrojadapara no cesar ante la oculta nada.Silentes sombras de olvidoen esta memoria de piedra,en este alma presa,presa del no fin y del origen.Y en el viento se presagiasobre un rumor suave:la otra voluntad que se esconde.Aquejada en lo oscuro. Sin noche. 255
  • 256. LA CREENCIA DE HUMELacerados resplandores en el cielo,caos en el brillo de mercurio,presentimiento de la respuestaa la verdad desmayada en la mirada.Sólo somos creencia de la causaque precede al efecto. 256
  • 257. COMIENZO DE SIGLO La lucha de un siglo naciente contra el que le precede supone siempre heroicos esfuerzos. José Ortega y GassetEste paisaje puede posarse en todos los labiosblancos y secretos. La piel húmedarecrea colores ideales, pero invade el tedioa la original esperanza.¿Regresará Platón a los improbables ojosde algún alma viva?Mortales agotados, os habréis de rendir pronto,nada os queda, la pérdida es real, es lo único que sobra.Mortales agotados, ¿nunca tenéis miedo?Quisiera estremecerme esta vez con vosotros. El miedoque acumulo de la sangre inerte que transita agazapadapor mis venas me enajena, me hiere, me asesina.¿Han pagado todos los hombres en otros siglos-con sus lágrimas de piedra- vuestra muerte viviente?Nadie lo sabe. No corresponden más verdadesal grito de la razón vencida.MORTALES AGOTADOS, os hablo, os grito, os exijo.Dejad de acometer acciones en las ruinasengendradas del ámbito oscuro. Sólo sois hombres,hombres yacientes, extintos en vida, guiados por la angustia ciertade ser nadie. Os hablo, os grito, os exijo presencia. 257
  • 258. MONÓLOGO DEL ÁNGEL CAÍDOHace no mucho tiempo que llegué a ese lugardel que otros hablan sin haber estado. Haceno mucho tiempo que elegí el camino de lano presencia y me urgió recoger a todoslos que ahora me acompañan. No soy nadapara vosotros porque en vosotros está vuestranada. No soy nada para vosotros porque vosotrosveis sólo desde mis ojos. Pero yo sigo sin advertirostambién, porque no tengo cuerpo, ni aire, ni imagen,ni nadie a quien pueda mirar tras el espejo. 258
  • 259. PROFUNDIDADESNada se puede comprender cuandohay una eternidad que nos sucumbey no es la nuestra, la que agonizafuriosa y permanente entre aquellosdesangrados papeles de la Historia.Entrarás desde el tiempo inmóvila los otros umbrales, al cieloque nadie adoró, al que nadiesupo –muerto de soledad-únicamente encomendarse.Porque el llegar nos es dadocuando partimos sin senderospronunciados. Sólo el no venirconcluirá la pausa que altereun final sin vuelta a la sendadeclarada, a la nube, a la quietud. 259
  • 260. SOLEDADESQué quietas las raíces, qué quietas las palabras,nada se estremece, todo vuelca su prisaal sosiego armado y abatido. Qué suaveslos pasos que dirigen a melancólicos héroesde virtud profanada. Qué quietas las palabrasque no duelen, que no declaran porvenirni trascendencia. Qué difuntas parecenlas aves aturdidas cuando a su nido no juraronun regreso y jamás nunca volvieron.Habrán de reunirse el viento y la mareaen otra memoria que decida entregarun nuevo recorrido al tiempo. Mientras,los pinos han cesado su aleteo y los bosquesse asemejan al rumor de lo blanco compuestoen elegía por un ciego enamorado.Qué aflicción la de los párpados heridos,la de los labios ocultándose en su desiertode carne desconocida. Todo es distancia,profundidad, soledad, muerte… y apenasun paisaje que nos recuerde la sombrahabitada, el último amanecer y la últimanoche en que cesaron lluvia y niebla, olvidoy lágrima, en templada asunción de espejismos.Y una mirada fuera nuestro mañanasi en la luz fugitiva no hubiere esclarecido. 260
  • 261. Y SIEMPRE …soy un fue, y un será, y un es cansado. Francisco de QuevedoAYER el viento me esperaba y me llamaba.Ayer los árboles eran más altos y verdaderos.Ayer creía saberme, podía reconocer el gesto contrario.Ayer tú estabas en mi vida. Descubrí que yo era en ti.Ayer fue un sueño del que aún me despierto más solo todavía.HOY parece seguir siendo ayer.Hoy quiere ser mañana.Y MAÑANA, contigo o con tu ausencia, será hoy, y ayer, y siempre. 261
  • 262. LA ACOGIDAEntonces te encontré, cuando la plenitud se mostróen deshecha serenidad de naciente épica llorada.Tu canto acarició mis venas clausuradas,porque antes de los cielos fríos de amor,de los puentes quebrados al estío oculto,yo era –o quise ser- y tú no estabas –o quisistehaber estado- conmigo, en la nada. 262
  • 263. SURTA È LA NOTTEComo quien se fue para siempre a lo lejano,perdido en un retorno usado por el nombre,encontrando la muerte a su paso.Como quien se ha ido ahora.Ya es la noche silencio que abrazaun destino de carne eclipsada.Ya es la noche inútil términoque se orienta desnudo a la muerte.En aérea sustancia. En leve objeto ausenteno declina el sol de su gesto asolado. 263
  • 264. URTICAE PROXIMA SAEPE ROSA EST ANTÍGONA.- Tú elegiste vivir y yo morir. Sófocles Nocet empta dolore voluptas. HoracioHemos transcurrido a la escuchadel fragor de la resignación.Hemos visitado, con ímpetu de héroes,la inevitable exactitud de una tragedia.Amábamos la ascendente intensidad del dolortanto como su ausencia, tanto como la vidacuando no duele.24/VI/2004 264
  • 265. DESCENSO AL ORIGEN2004-2005 265
  • 266. 266
  • 267. ICANTO PRIMERO O DEL FINALEmendatioCamino indeciso el que anduvo cansado, completo de vacío.Y las piedras todavía mojadas y la lluvia que ya se marchóse detuvo dentro de sus ojos, de su ambigua calma angustiada.Quedó así desbordado, herido de agua, testigo del largo e insistente minuto,quedó como hundido a cada paso futuro, en cada futuro pasado quedóiluminado, sin alma pero con voz, sin fuego pero sujeto a la razónde la ceniza impalpable del tiempo que multiplica la inexistencia,sujeto a la ofrenda cruel que nadie podrá descubrir,ni conciliar. Est quadam prodire tenus, si non datur ultra. 267
  • 268. IIRozo la levedad de estar cercano a tu adentro.Cercano a los labios fríos de la muerte pero más allá de ella,allí donde no debe tocarte.Lo que he sido es la roza azul y el canto de las voces desiertas.Lo que he sido se disipa como el aliento a un cristal dirigido,con el placer dudoso de conquistar permanencia.Rozo, sin ningún impulso consciente,la levedad de estar cercanoa tu adentro. 268
  • 269. IIIIn limineCarencia soy en esta apariencia extraña que se borra en el descenso.Y tú estás también contemplado en ella, múltiple en lo exterior,unidad infinita y paralela que nunca se completa.No sabrás decir si te hiciste mientras no esperabas esperar,cuando el paso atormentado alimentaba la duda,la ansiedad por la respuesta. 269
  • 270. IVCanta el sueño que rompe de la noche abierto al grito,canta lo que un amanecer reserva en su luz pura.La fuerza del final se aleja y el cansancio penetraen los placeres quietos y aferrados y canta el horizonte.En lo profundo el color nubla el pasar de lo lejano,semblantes de belleza se alzan en la tierra dormida. 270
  • 271. VIn fieriCon las manos profundas, tocando las suaves ruinas, una porción de equilibrio,nacimiento, redes y agonía, la imaginación, el alma o la tierra: todo lo que proseguíafue hallado y el corazón marchó, en busca de tormenta.Con los lamentos mudos, de sus ecos prisionero,la paz resuena en el paisaje y él, ciego a los sonidos del horizonte,sordo a las vibrantes proporciones de las líneas de arena,con las manos profundas toca las suaves ruinasy una porción de equilibrio invade al corazónque resiste, entregado, a la tormenta. 271
  • 272. VIContenida en la verdad la dicha se acerca a designios de pureza,sabiendo inmediata, acaso sea el triunfo, la entrada al placer soleado.No debiendo interrumpir cierta ofrenda sincera a sus dioses protectores.Tal vez fuese vano sacrificio, pero su muerte hubiera dadonuevo nombre a un mito. Claridad en el pasar, la llama ilumina,no quema los ojos y alimenta el deseo cegando a lo oscuro.Canta, ahora que estás cerca, a las musas de Homero,y a los príncipes que ascendieron, libres y dichosos,de su laberinto. 272
  • 273. VIILa ceguera del tiempo nos recoge, vive.En el mar no hay párpados de tierraque confundan la sustancia del origen.El canto asciende desde la voz a las estrellasy no regresa ni depone su alientopara dar morada al sol, que ya no quema.Fuiste prisionero una vez del reposo,abolido ahora como un muro de viento.Fuiste prisionero y serás recóndito dios…y en la espera callarás el vacíocomo un ángel remontado de las tinieblas,para dar morada al frío, que ya no cesa. 273
  • 274. VIIIAl principio no fue el verbo, sólo nosotros.Ocuparía el verbo muy tardela luz de los hombres. Cabría en las manosel ocaso triste y el misterio de la rosa,la juventud tendida en reposo hirviendo de placer,clausurando ánimos de hielo, tormentas celestes.Cabría el hombre, inerte roca con piel de espantoy sin fortuna, en el sueño, extendido, leve,bajo el viento de un océano que sopla y extingue lo infinito. 274
  • 275. IXAquí la verdad, entre hombres palpitandocon temor al cielo iluminado, entre brisas sonámbulassucediéndose en el eco de los dioses.Aquí el vestigio primero, armoniosamente dispuestose alza con prudencia, avisado de lo oscuro. Alláel laberinto abrirá el camino a los umbrales.Y los ritmos de las aguas declararán su infinito marinotras el vuelo inexpugnable que describauna efigie serena y unánime.Que no hablen los dioses impuros, que no se elevenlos falsos protectores, los incrédulos y salvajes misionerosde almas penitentes.Que no lloren ni se nombren hermanos o ángeles cercanos.Que no consagren una palabra intocable, que no se aferrenal rígido y punzante metal de las verdades. 275
  • 276. XCreaste desde la nada una sombra perpetua que habría de trascendera su cuerpo hacedor y a la tierra oscurecida por su paso.Creaste desde la nada perfiles y apariencias,secretos y mudanzas en el alma, creaste llantos,penitencias, agonías. Creaste saliva y tacto,creaste vida, deseo. Y aroma de silencio sin flores. 276
  • 277. XIYa nace la noche inquieta como las sombras,árboles ajados de silencio por el vientoquiebran sus propias ramasentre pureza y cansancio. Débil tu cuerpofija la hora perpetua de su muerte,deambula constante el lejano nacimiento. 277
  • 278. XIINunca la débil permanencia de mi carnesostuvo el arrepentimiento inútilpor lo ya pasado. Pero ahora,que ya son años de silencio incontestable,muero por la muerte que no llegaagotado por la vida que tampoco llega.En la vigilia, arrodillando mi alma,he de morir cuando sea la hora extrañaque nos lleva a cualquier parte sin retorno.Existo sin vida sangrando la sombra de la sangre,vivo sin muerte porque ya estoy muertoy sonrío al horizonte sin motivo y sin gracia. 278
  • 279. ALGUNA VEZ MAÑANA2006 279
  • 280. Quels seront mes souspirs, mon sens, mon jugement, Ma parole derniere, Et la nuiet qui fera par ce délogement Ecclipser ma paupiere. Jean Rousset … y dulce primavera deseaba. Garcilaso de la Vega 280
  • 281. IEQUILIBRIO SIN FORTUNA 281
  • 282. MUCHO MÁS QUE UN MUERTO CUALQUIERAParece que he muerto otra vez esta mañana,que la luz ensangrentada de este nuevo díadetiene todo mi ser relegándolo al hastío,al abandono en un sueño frío y mutiladode esperanza.Hay silencio en este díaque me agota por completo,en la oscura mañanade mi alma dormiday derrotada.Hay silencio en el abismo de este sueñodonde caigo sin regreso y donde muero,y el grito de la nada me ensordece,y la pálida muralla del mañanaaquieta mi corazón y mis entrañas.Hoy parece que ha muerto la vida,que el tiempo ya no pasa,que no existe futuro sin herida,hoy parece que cien años son un día,que mil noches serán la misma nochesola y detenida, incesantemente apuñaladay perpetua. Rota, enferma de reproches,agonizando por cada suspiro de existencia,inmortalizándose en un morir que nunca muere,que ya tan sólo desespera.Hoy he muerto otra vez esta mañana-mucho más que un muerto cualquiera-y una voz que nunca muere me repite:“amigo, hoy ya nadie te espera”. 282
  • 283. REALIDADNada me impulsa a despertar mañana,hoy dormiré sin Dios y con la Nada,pero negaré la voz que desfigura el sueñopara salir de lo profundo, construyendohabituales creencias necesarias de un mundoque agrieta mis deseos.Certezas que no son nadacuando al dormir desvanece la palabray con ella toda mi realidad.El regreso me devuelve a la esperanzay tu voz, realidad, es mi ausencia inexorable.EL PORVENIRMas no hay dolor en el que otorga una semilla a la esperanza,no hay condena posible para el que arroja con voluntad el ser,para el que vive ausente de sus sombras, en triunfante cuidado,aliviado por una luz futura que interroga.No hay condena para el que supo amar, prófugo del silencio,lo perdido y el ahora. No hay condena para el que supo amary nunca fue amado. 283
  • 284. LUZ SERENA Y ANHELO DESBOCADO Luis CernudaEl deseo es fruta amarga, escondida pasiónque se hunde en tus adentros, capaz de rozarte la pielcon su murmullo de tierra candente. El miedo acompañaal deseo, lo traslada con levedad, equilibro que se borratrazando un perfil equivocado. Calor, prisión de fuego,muerte, muros helados aprisionándote.Estás debajo de los árboles, callado, temblando.¿O es el viento el que tiembla? ¿O son los árboles?Háblame, esta ilusión no podrá herirme, este deseono podrá caminar bajo cristales de hielo, el solno mudará tu reflejo ni será la noche oscuraeterna por siempre. La realidad me desvelaque nunca has existido.CREACIÓN(El árbol de los cuervos, Caspar David Friedrich)La luz de la mañana está herida por la tentación oculta de mis manos,belleza oscura alrededor de ese llanto distante, cautivo, transitorio.No acompañas al tiempo en el fluir, en la constancia, estás más cerca de la sombra,de la que por sí sola no puede cambiar y sola se halla en su camino.Llegó Dios buscando la nada, manteniéndose en la cercanía de aquello que proverbialmente contenía luz útil e inefable. Y la halló, deshabitada. 284
  • 285. WAHRHEITSi supiera decir sólo una verdad permanente,que el tiempo es ficticio o que la muerte tiene rostro,cualquier suposición, en fin, que paralice la duda.Pero qué arduo resultapensar siempre la incertidumbre. 285
  • 286. IIEL HOMBRE Y LA DISTANCIA Siento a Dios que camina tan en mí, con la tarde y con el mar. César Vallejo 286
  • 287. MÍSTICAEscuché tu voz a cada latido de mi corazónque sintiéndote lejos se aferraba a la calmay moría, por no medir el susurro inmensode la ausencia tuya, que no callaba.RESURGIRIr y quedarse, con el día partiendo,como la sombra de la luz, fingida,la blanca emoción, amada, que reanuda,en la tarde de inocencia, su partir. 287
  • 288. MADUREZDeja que mi voz se prolongue hasta tu vozy averigüe en ese lance qué palabrasson las tuyas. Perfectas ensoñaciones.Ofrecerás un vacío insinuado para que yolo explore y me convierta en espía de tu alma,en único testigo de tus respuestas, en guardiány espectador de tus sueños más ocultos.Dejarás que exista el amor aunque sea un destino inútil,una infecunda vigilancia, una amenaza que nos evoquelo transitorio y esa ausencia que habrá de quedar amarradaal naufragio del tiempo.Sí, el tiempo pasa y pasará, y con él las horasen que te anduvo mi memoria, ya relegadacomo tus huellas, perdidas en la inmensadesaparición de lo vivido. 288
  • 289. EL MAREl mar lo es todo: la muerte y el deseo,mirada de un mundo leve que nos mira,las oscuras heridas de la sal. El regreso.El mar traza lo ignoto con sus orillas de saliva,alientos embarcados del presente en el agua,inundaciones como abrazos inmersos de muerte.Su horizonte se proyecta hacia ninguna parte.El mar nos envuelve esta noche al sentir su nacimiento,conjeturar su término, irreversiblemente, nos hundiría. 289
  • 290. PERCEPCIÓNSoy el sonido de este ahora,la piel con esta sombra,el corazón con estas pulsaciones.No puedo resistir la continuidadque resuena en lo eterno.Estoy temblando en la razón.Sufro de escribir el presente.Me aleja. Me detiene. La habitación está cerrada,mis manos se reflejan en el cristal de la ventana,mis ojos sin embargo no ven mis ojos sino las manosy la ventana.Este es el presente, ahora y antes como si se hubieran ido. 290
  • 291. DELICADO GESTOEmpieza desde el principio, con ese tuyo delicado gestoque me hace estremecer, quiero que tu nombre ahoguela plácida compañía y ofrezca cálida arena al cuerpo.Quiero que salpiquen las almas placer con fríos espasmosy que no precise amanecer la eterna noche entregada,que el aluvión escupa la luz del deseo sobre rojas mejillas.Quiero que lleguemos al génesis, que no amanezcantus piernas, ni tu brillo, ni la dulzura del último beso,ni tus ojos terribles, ni los labios, ni el tiempo.Con ese mirada de pasión, con esa promesa tuyade quererme más en la soledad aprendida,con ese delicado gesto del principioque solía hacerme estremecer. 291
  • 292. BELLEZA(La búsqueda del artista)Prisión de mis brazoste busqué aniquiladaen el devenir. No estabas. 292
  • 293. INVENTIOJuntas las palabras para que se amen,porque amas todo lo que se pierde. 293
  • 294. VERBOEl ejercicio de escribir,la huída hacia ningún lugar,el paso que nos parece inciertoy volvemos a tomarcon la misma incertidumbre.El oficio de aprender a olvidarequivocadamente. 294
  • 295. NADAMirar lo vivido y escribir sin esperanza.Pero escribir, escribir algo al menos, algoque rescate lo poco que quede de mí.Lo blanco futuro reanuda la memoria,presente acumulado, mañana sombra.Vivir aquí, donde el lugar eterniza,donde tu alma azoga cuerpos sin materia.EL HOMBRE Y LA DISTANCIAIViviendo, en el viento de ceniza, lejos ya de ti,no sé si he llegado a ese lugar, aquel en que sobre la tierra,del amputado frío alejado, habré de dirigirme, arañando el aireque vuelca tu existencia en mi. De rodillas aclamo y me tumboa perfilar el acontecimiento.Navegan aviones en el viento turbado, ojos de serpientes,huracanes de odio asiduo, alas caídas en la noche,tu olor tan dentro del ruido arenoso de los barcos oscilantes.Dejo la voz a suspirar, se estremece la muerte de placer,con ella todas las sombras que arrastran su llegada,sombras de nosotros habitadas.Nos aplastará el día con el sol de metal. 295
  • 296. IIEra tan tarde, me negaste tres veces,si lo hubiera sabido antes…Era tan tarde y el cielo dormía otra vez en la cama.Sueño, como puedan soñar los ángeles,como también suena el que se fue.Pero todo está quieto, tal vez lo detenga el dolor,nada volverá a ser como antes,cuando todos los ángeles dormíancomo ángeles que eran. Y tú has llamado al frío, al viento, al eco…Las calles de esta ciudad están siempre despiertas. Sólo duermencuando el día está cerca, cuando nada habita la espesura.De pronto volviste a aparecer. Mi olvido restó entoncesel tiempo perdido y todo se volvió a perder.Era tan tarde, te negué tres veces, el viento, el frío, el eco…Fueron invocados por un solo cuerpo asomado al infinito.Todo está quieto, los placeres están dormidos,como los ángeles, llorando la prisión de ser sagrados.MISTERIO DE LA LUZSobre una hoja de azul infinitose balancea la niebla ensimismada.Sobre un cuerpo de arcilla, secoy luminoso. La luz no se escondeni finge presencia cuando se pierdey nos ciega. Cuando es oscura y no es,cuando resuena como aroma inconstante en la verdad. 296
  • 297. LÍMITE A José Ángel ValenteEl límite de la profundidad es eterno,tan eterno que siempre es profundoal llegar a él.No negarás que el silencio es gravedady que habrá de ser la muerte el fin.No podrías negar la verdad.No negarás haber podido soñar,alguna vez, desde la profundidad,algo más eterno que el silencio,algo que trascendió el oscuro límite de tu ser. 297
  • 298. LA INQUIETUDMe sumerjo, con dolor ciego,en un espacio sin tiempo,donde queda lejos el presente,el pasado y el futuro.Donde quedo lejos de todo,aproximándome con dolor ciegoa la inquietud.Solamente hay una breve luzen la esperanza, que no me ciegay me alcanza. Una breve luzque aprieta el latido oscurode tu espacio, que me aguardaen la nada, como una piedra.Los latidos traen el eco por un rastrode ausencia insondable.Y susurra la tierra un ancho paisaje cerrado,un efímero segundo abierto a lo eterno. 298
  • 299. HASTÍOEs tan tardío este despertar, una dulzura insólitaaquietando con aire difunto al cuerpo:todo haciéndose leve.Destrucción y dolor reclaman tiempo nacientepara la vida, tiempo para no volver a su origende penumbra melancólica, permanente. 299
  • 300. LOS SABIOS QUE EN EL MUNDO FUERON Penglai ShanIQUEDA lentitud en los nombresque retiene el sentir,sortilegio de premurapara no dolernos del mundo inalcanzable.QUEDA paz a tu rostro dado, accesible,como sueño nuestro de insomnio.QUEDA el albedrío sujeto a los clavosdel herido consuelo sin mirada carnal.II¿Y qué fue de aquellos sabioscrucificados por la razón de Dios? ¿Qué dijeron?No dijeron nada. Sólo su turbado añadir desconsuelo al silencio.Acaso sembraron la lógica de la muertesin preguntarse por el nacimiento.Silencio más nuestro que nunca. Silencio en que nos dejan,amordazados, sin dignidad que trascienda, rumbo al ocaso,extraviados en un cielo de nubes metálicas y programadas. 300
  • 301. COMO CADA TARDE Humoresque, A. DvorákHoy, como cada tarde, no vendrá la primavera.No la tarde candorosa, no la semilla reciente.Hoy el sol no vendrá invicto, sí recelosoy fugitivo de los ojos inexpertos de la claridad.No el mundo significando nadas, no el latir vano.Sí tersos cuerpos serán exclamación envejecida.La inquietud como la esperanza estancada en las aguas.Fue el llegar a ti desde lo ya olvidado. Hoy,como cada tarde, es presagio el no venir, el no contigo.Fue pensar demasiado la evidencia de tu paraíso.Fue la inevitable destrucción o el todavía del amor sellado.Si queda sentimiento, ¿dónde está? ¿Dóndeoculta las caricias interminables del invierno,los lamentos desarmados: regocijo por el consuelo,el abrazo fraternal en la niebla, la huída y el instante?¿Cómo, si queda sentimiento, reanudar el camino?¿Y hacia dónde, si todo es ido, dirigirse entonces?¿Y para qué, si no existe salvación, intentar salvarlo que aún no es ceniza: aquello que aspira a quemarse? 301
  • 302. LOS MISMOS RÍOSVolver a mirar los mismos ríos que no cesan,reanudar la misma contemplación de la nadapara hundir el sacrificio en su costado.Saber que no existe lo cierto, saber que todo es inescrutable.Entender que la comprensión reclama artificios y visiones.Encaminarse al último porvenir, al mismo ríoque me inunda y que traslada con vehemenciala agónica divagación, que es visión de la derrota. 302
  • 303. FICCIONES DE BABELNada existe y nada se puede explicar de la nada cuando es nada y deja Nada para nada.Este es el comienzo de las suposiciones.La Nada conversa soluciones imaginariasde tu yo Nada.Este es el comienzo de la incomprensión,no saber de la muerte su lenguaje. 303
  • 304. IIIALGUNA VEZ MAÑANA 304
  • 305. INo fue ayer, no será mañana, será la herida del paraíso.Desearías proclamar: es real, vive. Pero todo es silencioy alrededor de él la esperanza, eterna y huídaen el instante mismo. Y siempre un diálogoen la noche íntima que nos salve del lamento de la carne.Y todas las noches la búsqueda y esa locura ciegaque nos invita a pretender un corazón no visible,proyectado en la nada de nosotros para acercarlo al dolorcon afán de consuelo. El dolor acoge la inocenciay la bondad eclipsada por el odio o el amor,todas las ruinas de aquellos paraísos originalesque un día fueron ayer y quisieron ser alguna vez mañana. 305
  • 306. IIAbrirás los ojos para verme, porque heredasteel incienso que hace azul la alborada. Magia y destinounidos entre los temblorosos árboles del bosque, silencio,dos cuerpos renaciendo y la doliente furia de perderseen las desolaciones para la eternidad. Dónde fueron, quiénes sintieron, háblame, huye,recoge las rosas, huele sus mejillas delgadas, apágate.Toma lo que es tuyo, así no obtendrás otro deseoni alumbrarás con empeño la necesidad de renunciar. Soy yo, pero mi sentimiento crece en la distancia,tu mirada es lejanía cierta, verdad indestructible que asiste a mi destrucción. 306
  • 307. IIITan sencillo como vivires mirarse al espejo y guardar silencio,acaso sentir un murmullo incesanteque nos impide cerrar los ojosy mirarnos desde dentro. 307
  • 308. IVContra ti mi destino recobra su paso naturalpara no desgarrar el tiempo al precipitarse,porque los límites se han borrado, porquetodo es olvido y legítima negación.Jugando el azar con esa habitual estrategiano nos damos cuenta de que mañanaseremos otros y de que al otro día otro será el mañana. 308
  • 309. VTan oscura es la noche que en todo ámbito hace presencia:única luz imborrable del regreso. Vagamente saben consolar sus regiones difusas,y yo, en tan grave constancia, sin odio y sin amor,sé que sufro por ello.La noche, dormida o centinela, ocupará todo el espacioque el tiempo furtivo modifique.Serán ceniza, más poco importará su sentido,las ruinas íntimas, noctámbulas del alma, sin consuelo,harán de mi padecer la ida cuando su término deshaga,con placer, lo dado. Qué más puede sobrarnos si no es olvido,memoria arrancada, fuego abrasado.Sopla leve serenidad en mortal desasosiego,insiste el día en callar la luz, en borrar el aire,en dar sombra a lo alcanzado. 309
  • 310. VICaminandoy observando las luces que inventamospara vestir la nochede cálida compañía incierta. Llamando a mis sombras, que traslucenlos segundos por venir, acaso misteriosque nunca se resuelven como es debido.Era la hora en que regresaba ella,con su risa solemne y sus zapatosgastados de destino luminoso. Yo huía, como animal en celo,como guardián de cementerioespantado por un espectro de ultratumba.Y ella, sabía que mis pasosrecorrerían el mismo camino de la huídapara encerrarme en sus brazosabiertos a mi temor agonizante. Y yo, ya estaba ahí, junto a ella,todas las tardes de inviernonos deparaban el encuentro sanguíneode dos almas atadas por una identidad inquebrantable.Todas las tardes de invierno cogeré su mano y huiré después hasta la hora del regreso. 310
  • 311. VIINostalgia ante la llegada de un recuerdo imposible,está aquí, es frío y le acompaña una imagen sola,presentes todos mis sentidos más allá de este ahora,interrogan la presencia y no olvidan esta ausenciatan cercana que se afirma y se aleja. Porque un día sabíamos que caminar era siempreun principio, aunque no existiese destino, sólouna sombra que como un sueño muchas vecesperseguimos y que ahora, clandestinamente, nos persigue. 311
  • 312. VIIIOlvidé llamar a la vida cuando sentíque era más lejana y propicia a los accidentes. El tacto de los días cotidianossuaviza la herida de pasión que no cierra,sólo duele un poco menos.Es un dolor extraño, casi cercano a la victoria. Me he perdido definitivamente, tengo esa certeza.Sospecho que confié demasiado en las brújulas del azary ahora, cuando es necesaria una trayectoria constante,cuando todos sueñan con descansaren lugar templado y estable, yo no he podido -ni siquiera-fijar los cimientos de mi torre de Babel. Estoy intentando aprender una lengua únicapara entenderme, pero las palabras cambiany oscurecen su sentido cuando todas se precipitany quieren germinar convirtiendo la realidaden una proyección ilusoria y caótica.Hoy el cielo está gris y la lluvia se presiente. 312
  • 313. IXYa soñé la victoria de tenerte, sobre mi mundo, cercade la esperanza consuelo de tantos días, tantos quedaronpor ser visitados, para entonces. ¿Sabrás perdonarme?O habré de matar al tiempo, habré de acompañar una luz sin fracturaa los estandartes dispuestos en la aurora, diciéndome entoncesfue nuestro, lo perdimos, y nada retiene al lamento, pero es pronto,nunca demasiado pronto, siempre tan tarde que no cogimos rosas,vírgenes de tiempo vivido, para emerger al alba del instante. 313
  • 314. XPregúntame, piedra de ceniza, si el pasadonos salvará del presente, si el tiempo es todavía nuestroo ha muerto el instante que salvó una noche de noviembre,un beso de octubre arrebatado, una caricia de marzo poseída.Mientras tanto negaremos los asomos del olvidoy nos haremos más fuertes cuando se apague la luz de la memoria,encenderemos con sosiego una llama capaz de redimirnos.Todo lo haremos por el futuro,porque no hemos gastadotantos años para dormiren la nada, vacíos de presenciasy de sueños.Cuando nos llame el silencio no podremos gritarsin mirar lo oscuro de las noches calladas. Pero seremos dueñosde esas noches que ataremos al ánimo, para arrastrar el dolorhasta que dejemos de sobrevivir sin fuerzas ni palabras. 314
  • 315. CONCIERTO DE ESPERANZAS2007-2008 315
  • 316. Tu sola luz es un querer llegar. Pedro Salinas316
  • 317. PARTE I:TIEMPO DE LA MEMORIA 317
  • 318. CONCIERTO DE ESPERANZASManantial de preguntas sin respuestaes mi vida de ahora.Piedra auditivaprivada de luz.Mi palabra como el tactoinvoca placeres que llegan:brisa, abrazo, suspiro de belleza,lamento de amorsin respuesta.Placeres que se colman solitarios,ruinas que se levantan y nuevamentemueren.Como un árbol en la llanura del desierto,como un cuadro en el abismo del espacio,como una nube en los ojos del ciegomi deseo te busca y se expande,fatigado entre arbustosdonde no sopla ni siquierael no aire. 318
  • 319. ANSIEDAD DEL SILENCIOLa noche ahí afuera, abierta de vida e intensacomo los sueños del mar adolescente. Y yo,aquí adentro, consumiendo el tiempo,descifrando nadas. Juntando versosde palabras muertas, como mi espíritu.El tiempo poco a poco me va condenando, mañanavendrá otro día donde vivir exija una promesa,y ya la noche, al llegar, será como lo ha sido siempre,promesa incumplida, inútil derrota, ansiedad del silencio. 319
  • 320. MEMORIA PRIVADAIHe amado una voz incontestable. Bella voz que nacióde contemplar su espacio puro de emociones. Su voz.Su misterio enredado entre palabras ardientes.Sus emociones fueron las mías y el amororiginó la comprensión de su canto.Ahora sólo hay melancolía. Y sé quehaberme dirigido, inocente, hacia el ocaso,fue la perdición del mañana.Llorar, llorar, tan sólo. Llorar la pérdidaque nunca sostuve. La pérdida siempre pérdida.Te amé. Te amo. Te amaré. Porque sentirel vacío de las constelaciones hiere el corazón.Continúa el desvelo. La querencia inútilde tu ausencia origen.IIUn poeta lírico, que vive de aquella musauna vez mundo y luego herida incurable,no debe disimular la raíz de su inspiración.Esta raíz tiene un nombre y un apellido.Sin ella, sin la musa, no hubiera lloradoaquel día de invierno, cuando escribíel primer poema. 320
  • 321. Luego pasaron los años. Y el poetaaprendió a esconder sus emocionespara crear una belleza sin nombre,que todos pudieran conocer.Luego vino el estilo y la métrica,y las lecturas de Neruda cerca del mar,en Benidorm, donde un mundo nuevoamanecía en las noches oceánicas, mientrasque por la tarde visitaba, con los amigos,las máquinas de videojuegos.Así fue mi vida pasando, ocultandoel dolor para intentar la felicidadcon las chicas terribles que conocíaen los bares del paseo marítimo.Hubo dos estancias en mi vida de esos años,la razón poética y la razón cotidiana. Entreel tumulto y las prisas el recuerdo de aquel versoque arruinaba mi vida de placer sublime.Llegué una de esas noches al vómito. Al desamor.Tanto silencio fui enredando con mi miradaentre el ruido incomprensible y el fervor,que nada pude sostener, ni siquiera la acostumbrada sonrisa,el asentimiento ante lo desconocido de esas voces lejanasy amigas, que preguntaban por mi estado.No había amargura, ni llanto. Ni siquiera ruinas. Había sí,el destello y su ausencia. El impulso y la obligación de contenerun grito de amor en el desasosiego, en la ebriedad, en la doliente transparencia.IIICuando uno se acostumbra a la estética. A un decir trasformadopor lo conveniente del arte, está, no obstante, maldiciendo la realidad. 321
  • 322. La sinceridad puede ser más elevada que el artificio reformadode las cosas bellas aprendidas.Por esta razón hablaré solamente con sinceridad del pasado, de mi pasado.Todo empezó en el amor. En el amor inconscientepor el aire que respiraba. Era el aire de la naturaleza,allí donde pasé mucho tiempo de mi infancia. Las rosasconvivieron conmigo y aún no sabía de Ausonio,ni tampoco de Garcilaso. Sin embargo pasé largos instantesfrente a ellas, sin ignorar el suave tactode las espinas implacables de su belleza.Las rosas, de mi primer tiempo eterno, que aprendí a respirarantes de que cayera la tarde, no sabían de mi naufragio futuro,ni de mis remordimientos por haber dejado escapar aquel cuerpo belloque observé en la terraza de un café de Venecia. Cuando aún era adolescente.Dicen que la vida pasa y no nos damos cuenta. Dicen que vivimoslejanos de nosotros. Con el mundo, que es de nadie y a todos pertenece.IV (Continuidad)Quisiera revivir los años pasados. Todo lo que anduve.Pero tu voz, el reencuentro, la realidad… Cuántas cosas han cambiado.Una noche de tormenta puede significar la memoria. Ahora,donde sueño la ausencia y nada significa. Y tú no existes. Y la tormenta no calma.Me mueve la necesidad solitaria de compartir lo alcanzadopara que no decline inexorable lo perdido.Así nace el poema. Así sobrevive la palabra. del naufragioNo llores, poeta, el final, el final llega sin másy responde a tu súplica con otro llanto sin final.Y tus lágrimas amanecen en la puerta de nadie que nunca se abre. 322
  • 323. EL NIÑOLo decía todo con su silencio, como lúcidaestatua suspendida en equilibro, expuestaante el mundo, salpicaba de verdadesel murmullo sordo de los otros.Así vivió, ante todos presente pero inaccesible,reservado a la ágil bondad que sinceramentese le acercase, en enigma silenciosoque sólo compartía con quien su sentirbrotara recíproco, sincero.Pero a muy pocos halló de condición tan nobley la amargura fue quebrando su ingenuoy luminoso canto.Murió en silencio, consternado pero sonriente.Y nunca terminó de decir sus últimas palabras.Ese niño era yo.LA FRUTA AMARGA DEL DESEOEsta noche te habla el silencio, tu soledad calma heridas,brota la paz donde antes el dolor estaba. Llega a tu vientreun cálido abrirse y cerrarse, tus ojos averiguan el rumor de lo extraño,ignoras a la incertidumbre, porque nada esperas, salvo quedarte. Ahora ya lo sabes,el sueño te alcanza, la ilusión sobrevuela por el cenitde lo esperable. Eres un hombre que comprende,el sufrimiento te ha convertido sin remedioen alguien prudente. 323
  • 324. Pero, ¿cuánto te ha costado?¿cuántas horas de lágrimas vertidas agrietando tus mejores años?Horas, lágrimas incontables que fueron derramándosesobre un rostro joven. Sí, tu rostro lo sabe, lleva la cuentade los golpes discretos que retumbaron la inocencia: aquelloque vive perfecto hasta que muere, en la súbita raíz prohibidade lo inconfesable. Amaste y creíste ver lo extraordinario,amaste y moriste dulcemente creyendo ser testigo de una luzmás allá de lo divino. Moriste y volviendo a abrazar una y otra vezel cuerpo de la muerte, resucitaste. Como un muerto viviente,apagado, melancólico y fugitivo. Pasó una eternidadde silencio incomprensible por tus huesos,temblabas y callabas como un enterrado vivoque quisiera quedarse dentro.EL RÍO DE LA VIDAICanto todo lo que se pierde, aquella ola del mar secretaque ya nunca volverá a volcarse ante micomo lo hizo aquella tarde.A veces miro el mar, pero las olas son otras,mi cuerpo más cansado y el tiempo que se clavacon mayor seriedad en las entrañas.IICantas todo lo que se pierde, aquello que te arrastray te impide volver atrás. Aquello que con su silenciote hace preso irrepetible de tu nada, convocándote, 324
  • 325. una vez más, al naufragio.A veces miras pasar tu vida, pero tu vida ya no pasacomo antes. Oyes una voz a lo lejos que te invitaa tomar un baño en el río de la vida. Pero temes ahogarte.El temor ganó la partida.Cantas, cantas, pero tú voz está secay tu canto ya no arde.ESCUCHANDO EL REQUIEM DE VICTORIA Officium defunctorum, 1605Me castiga esta música solemne, este silencio cantado de la muerte.Lloro el castigo por el pecado de la vida, naufragan los ángelesentre incontables lágrimas del alma. Y no desembocan nunca en la gracia.Me observa el alma propia tan callada de impotencia como una vozque desea nombrar el cielo. El ancho cielo iluminado de espanto y de gloria.Tan alto ahora estoy: suspendidoentre los restos celestiales de la pena primera.Soy labios firmes que se agotan de besarun bello y trágico abismo: el de la existencia. 325
  • 326. VARIACIÓN DE LO SAGRADOEs real este silencio, esta herida impaciente que me brota,es real todo este sueño del que nunca despierta la amplia nochede mis labios sin dueño. No poseo la calma -ni la armonía-y acaso vive en mí un rastro de sagrada esperanza inciertaque la busca, oscureciéndose en lo lejano.Tal vez la noche arranque al tiempo una semilla de presentey nunca vea morir la morada donde ahora habito ya sin nombrepero aliviado, porque el mundo ponga a la luz futura en la que creo,todavía incólume, sus letras. Y en ese rito renazca todo lo que sido,cuando el porvenir su identidad otorgue a aquello que en algún lugarverdadero, perdido, yace sin memoria, en el vacío más sagrado. 326
  • 327. CONFESIÓN DEL QUE HUYE TEMEROSOVivo el instante sabiendoque dejará en mí un recuerdo,imagen imborrable de un sueño,vida que habrá sido, perdida ya en la nadade un pasado borroso, lejano, dolientey tan eterno como la lluvia primeraque ahoga la tristeza inútilmente.Vivo el presente en un pasado continuoque me acecha y busca condenarlo poco que soy, llevarmea la melancolía, despertarmi vida soñada haciéndolarealidad cotidiana de lo perdido.Estoy aquí, pero no estoy.Temeroso de mi estar, de la huellaque busca clavarse en el ánimoal partir mis pasos, me voy yendo.Ya me he ido, pero conmigo esta huellase ha quedado y cuanto más me alejo de ellamás profundo es el signo que en mi corazónva dejando. Y por no marcar huella, no ando.Por ser consciente de la felicidad, la huyo.Triste es saber que mañana cuando la felicidadme deje, como siempre lo hace, tan insoportableserá su ausencia que lamentaré aquella sonrisaque llenó de amaneceres mi dura existencia.En el caluroso paraíso de la tardevomito la experiencia de saberque al perderse el paraísola tarde calurosame quemará las entrañas. 327
  • 328. Y no habrá luz que sacie el deseoy ningún otro instante podrá renacer,la felicidad será ya pura desposesión,vano suspiro exclamado de quien solo viveen la más desnuda inexistencia.CANCIÓN TRISTESopla el pasado y cansa, hierve su luzagitando las entrañas de lo vivido.Sopla el pasado y te lleva consigo,te muere la vida y el peso de su cruz.Cansa la vida porque nunca pasa nada,sólo pasa lo pasado, lo siempre perdido,lo que nunca volverá a ser. Arrastrada la culpala frágil miseria de no haber sido, haciael último don que nos depare el azar,con un resquicio de esperanza, de alegre camino.Y una tristeza a cuestas y una pena de mar,y un mundo completo que se ha detenido,y una ilusión, ya trágica, que nunca se torna realidad. 328
  • 329. UNIVERSO Y REALIDADGottfried Wilhelm LeibnizHoy todo parece fluir serenamente, un acto de quietudse prolonga en los instantes, cuando el alba se asientay la luz del porvenir emerge de la rosa. Hoy es realla mañana, extiende su aroma en mi alma porque el marreposa en profunda ligereza. Cuando los sueños de ayerse iban con urgencia por lo oscuro, cuando la manoacariciaba el atardecer y el aire cedía con su prisami lamento a la ausencia. Hoy todo parece fluir serenamentey es hora de dormir, hora de soñar con lo alcanzado. 329
  • 330. Y ARDEMOS Y NO DEJAMOS HUELLA Octavio PazTodavía en el amargo insomnio me place cantar la dichael goce de siquiera habitados unos pocos instantesdonde la historia también recita su breve y fúnebre alegríacantos sordos a la desolación que arde allá afueradonde todo no brilla y llora y muere de tinieblasInfinitas cenizas propagadas me dejaron los añosla ruina de la tierra es otra mansión de restos inútilesde espigas mortecinasretales de una presencia arrancadafuego al que ya nadie temepues la costumbre de ardernos aplaca y extingue cada nocheSoy el que fue y el que serábarro siempre moldeándosedesgastado imperfecto y definitivoal secarseSin embargo no todo pertenece a la elegíaquedan las tardes revividas como un sueñoy los sueños que acontecenmateria imposible como si todo fuerauna dulce luz lo que nos quedase de la vidaLa carne tuya que ahora glorificomañana será de los gusanostoda tú virgen exacta de mi paraíso soñadote esparces cada segundo por la muertedesapareces poco a poco débilmentede mis labios ingenuos y trágicosLa tierra guarda su silencio bajo un mantode astros condenados¿cómo vivir puro en mí 330
  • 331. si sólo hay restos de ruinaspor donde ando?Lejos estuve y he vuelto a esta barbariepara ver que nada ha cambiadoque la vida sigue siendo un espejismoun sueño que nos conduce a la muertesin darnos tiempo ni cuenta-habitantes de nosotros-de que no hemos sido nadie.LLUVIASe reafirma la voluntad de existir, con purezauna exclamación sobresale de los astros,aliviando tus ojos claros en la noche.Con pureza la tierra amanece y un ruidoretiene la paz sagrada y la mudaa un paraíso en el exilio, sujeto al azarde la incomprensión ajena y propia.No es otra cosa la vida, tempestad y azar,azar deparando destrucciones. Y en mediouna luz estéril de esperanza que me atormenta. 331
  • 332. VOZ INTERIOR A Luis RosalesMUERE la vida con nosotros,son nuestros ojos los que se apagan,y quedamos con la nada protegidos.Entonces dejamos de decir aquellas cosasque pensábamos. Entonces dejamos de preguntar,porque la respuesta nos ha sido declarada.MUERE la vida con nosotros,y callados permanecemos a los otros.Inútilmente hemos vivido, pensamos a veces.Inútilmente nos habremos ido, dejando en nuestros cuerposlo que fuimos. Porque la vida, pensamos a veces,es aire robado, aire profanado. Porque apenas respiramoslo que podríamos ser. Y nos falta el aire, y recobramoslas imágenes atadas que conformanlo que podríamos haber sido.Claras palabras que soplan convicciones quebradas, claras palabrasque se tornan en anhelante sombra descrita en la memoria.Todos presenciamos la sombra del olvido,aquella que sólo sabe recordarnos que tal vez hemos vivido.Acaso nunca sabremos a tiempo la respuesta. 332
  • 333. ELEGÍA PARA UNA MUERTE FUTURA Pronto, a pesar de todo, estaré por fin completamente muerto. Samuel Beckett¿Qué obtenemos de lo ofrecido a lo ignorado?Seremos hacedores en la tierra de letras para el cielo.Lo concreto nos exige soñar sus paradigmas,tras los límites que en el resplandor ensordecen la calma.No habrá muerte para los ojos del sueño.No seré de nadie aunque viva en el fuego,aunque muera en la penumbra de su extinción,aunque quiera volver a nacer, recogiendo yo mismomis cenizas arrojadas a un océano colmado de naufragios. 333
  • 334. RECONSTRUCCIÓN LIBRE DE LO DADOHe soñado lo lejanoy tal vez aquello que esté cerca. He soñadola herida no visible que conduce a mi futuro,el eco que se anega en sonidos propiosy con su fuerza purifica el manantial ligerodel acontecer y de sus prodigios derivados. He aprendido el quejido de la voz asediadaen cada estancia de mi ser. La búsqueda, tu búsqueda,se ha completado en el amor de tu ausencia.El mágico no llegar que prende mi querenciacon aclamada intensidad e imaginario fuego de aireha completado el rastro del dolor con la calma de lo venidero,con el peso equilibrado de una imagenperdurando hacia los aparentes paisajesque se encienden de verdad idealen la orfandad de un sueño incierto.En ese sueño que se hace llegar, pero nunca llega. 334
  • 335. NACER EN LOS LABIOSYa han pasado los días del otoño,el calor está todavía más lejosy tú mueres de invierno al pensartefría, más fría, que el sueño de la piel mojada.El deseo es pregunta de un dios de hojas caducasque acompaña en la renuncia.El deseo es un verano apresuradoque nunca vuelve a quemarni siquiera a acariciar la leve piel del instante.Ya han pasado los días del otoño, las luces cobrizasde los árboles resecos y agónicos, la nostalgiadel imposible y la música del dulce desconsuelo.La primavera es un dios inconstante que revelael nacimiento inútil de una muerte futura.Y la sed permanece en el año y en la hora,pero nunca perdura si se sacia fugazmente.El tiempo nos concreta y nos fragmentaen seres que no somos, que no fuimos,que empezamos a ser un término evidente.El invierno nos muda de la muertey los pasos concretosse deshacenpara siempre. 335
  • 336. PALABRAS AL VIENTO También nos detenemos para sentir la noche en el instante en que el viento está más desnudo. Cesare PaveseEl piano marca sus pausas en la penumbra.Los sueños sacian la realidad en inhóspitas moradasentretejidas débilmente.La noche y la luna cercan las murallas.El viento saborea el danzar de las gaviotas.La memoria proyecta cuerpos densos y hostiles.Los astros, al fin, nos suceden.Nos cobija un brillo de pétalosesparciéndose en la armonía pálidade la noche.Nos afirma en nosotros ser aire inspirado,ser el instante y la voz de nuestras inútiles pertenencias. 336
  • 337. PALABRAS AL AIREPronto aprenderemos la derrotay lo que quede será nada para nadie. Pronto la soledad será de la soledad,una pertenencia sin pasado.Y así, es muy peligroso avanzar,soñar o solamente dormir. Si avanzamos, perderemos.Si soñamos, perderemos.Si dormimos, perderemos.Lo perderemos todo a largo plazo,resbalará de nuestras vidasla fatigosa hacienda de los recuerdos. Pero debemos, sin embargo,aceptar olvido y soledad.Estamos hechos de olvido y de soledad. Estamos hechos de todas las palabrasque decimos o callamos. Estamos hechosde sangre y de alma, de espíritu y de sed,de tierra, de aire, de nada. 337
  • 338. PROMESA AL DESPERTARAún hay cierta esperanzaen vivir lo que reste a la muerte,no todo habrán de ser cenizas:cenizas de juventud, cenizas de infanciay cenizas maduras del quieto ahora.No todo (aunque puede que mucho)irá destinado a la nada. Porque la nadano es un destino. Es el fin del destino.Mañana será el día del comienzo. Ayerse ha ido, como el rayo, entre resplandoresy sombras que sedan la luz inquieta.Al despertar toda la luz del díaserá tuya. Podrás acogerlacuando dejes o te deje en su arrastre lo oscuro.La vida te regala una promesa.Ojalá no fuese otra mentira.Has de partir luminoso. Fingiendo tu mejor sonrisa.Y otra vez se posa tu sonrisa allí:donde la luz de la tarde ya no brilla.Continuo comienzo es tu promesa,nunca se cumple la verdadque en sueños abrazas,y mueres de tristezapor no encontrar un destinoni un alivio a tu tristeza.¿Dónde nos volveremos a encontrar,tú y yo, idénticos extraños que circundanun mismo camino?¿Dónde ir, a qué lugar indemneque no quiebre definitivamentelas heridas? 338
  • 339. La noche padece un insomnio continuoy somos dos velas iluminadas por un mismo fuegoque nunca se apaga. ¿Y dónde se apagan las heridas?Gritas, se humedece el alma de fríos sudores,pensando que la muerte está cerca, que ya llega.Duermes sin dormir y sueñas, ya sin vida,tu promesa. 339
  • 340. NOCHE IRREMEDIABLE DE SOMBRAS La vida es un instante. No me explico por qué esta noche no se acaba nunca. Luis Alberto de CuencaLas voces que oías a lo lejos, reviven ahora.Prendiendo de rumores lo unívoco,alzando a la memoria aquel ímpetucapaz de cegar amplios horizontes,murallas,claustros desolados.Las voces que oías a lo lejos, no te nombran.son palabra inscrita e impronunciable,son cristal desnudo,tinta etérea.Aunque tú las oigas. Ellas no te nombran.Aunque recorras el vago silbidoque las limita. Ellas no te nombran.Ellas no saben pronunciarte. Porque se han ido.Escuchas un terrible eco que persiste, que se alejay vuelve doliente, sin rostro, sin forma.Pero apenas adviertes efigie o realidad,porque son el reflejo de tu propia sombra. 340
  • 341. EL DESEO Y LA NADAAveriguo en la lejanía, un silencio inútil,de rostros velados, de estrellas fugitivas,en esa proximidad que tanto nos distancia.Y después, mis manos se hunden, tiemblan,se esparcen temerosas en áridas tierras relegadas.Y una voz sin consuelo asoma de entre los escombros:Apenas ser lágrima o sollozo, apenas morir,tan sólo la espera, el deseo y la nada. 341
  • 342. PARTE II:ESPACIO DE TI 342
  • 343. EL INFINITO Se va la primavera, quejas de pájaros, lágrimas en los ojos de los peces. Matsuo BashoToma la huella, amada mía,de mi infranqueable mundo,síguela si lo deseas. Caminahacia el ir extraño que comienzo,si fuera ese tu deseo.Yo recorro, mientras tanto, tu perfilatento y conmovido, luz de ti en mí,que te observo.Casi un segundo y toda esa luzya permanece en mi eternidadde amante náufrago. Casi un segundopara que esta noche la soledad enfrenteel tiempo a tu imagen, que es deseosin espacio, belleza sola de los díasque ya no pasan.Desde el comienzo estás en míy qué lejos de tenerte.Eras manto en la noche fría,ilusión para el despertar,y qué lejos de tenerteal hallarnos labio a labio.Muere conmigo el recuerdo de ti,y tú finalmente, al tocarte ya sin luz.Mi mundo, solo y definitivo, no te perteneceahora que lo has franqueado. Es otro mundoel que nace fuera de nosotros.He de partir, amada mía, antes que el olvido. 343
  • 344. Llegó la desolación, la mañana del tumultoy la hora urgente que nos llevaa donde no sabemos.Luz, que alumbras las ruinas, no convoquesel terrible final, no permitas que arda la belleza,no derribes senos y quimerasy esperanzas.No inaugures de la nadaotro infinito de verdades pasajeras. 344
  • 345. AMADA BELLEZA DE ENTONCES Creí volver a ti definitivamente y me encontré el camino cegado por el bosque. Antonio ColinasY es que me agoto de soñarte idéntica a como eras, la misma luz de entonces, el mismo pelo, el mismo silencio alrededor de mis palabras.Me agoto de pensarte todavía más bella, más perfecta, tal vez sea esta nostalgia mía que dulcifica el terrible pasar del tiempo. Yo no sé porqué lo hago.Y enmudezco entre las sombras del pasado que exageran el paisaje de ahora, con su callada intensidad que habita en mi cuerpo solo.Me agoto de iluminarte con un pensamiento apagado en ti, luciérnaga de mis espacios, caprichosa belleza que los dioses sembraron para su propio deleite.Eras hermosa, eres todavía hermosa entre recuerdos, casi más joven, como si el tiempo hubiera resuelto entregarte, secretamente, eterna primavera.Pero a menudo dejo de engañarme y comprendo que estás muerta. Muerta para siempre en el tacto, en el romper anhelante de los cuerpos, en el aroma, muerta para siempre en el ahora. Muerta y perfecta en mi memoria. 345
  • 346. EQUILIBRIO SIN FORTUNAComo un suspiro de luz me habitas con tus ojos,derramando altares de ceniza, con tu lágrima callada,como el pájaro eterno que entregó sus alasde claridad ciega a la brisa nocturna.Cuando no perdure el equilibrio y la muerteenferme de esperanza y no sea salvaciónla palabra ni memoria la travesía, entoncesabrigada de espinas avivarás sedientos paisajes,desnudos y fríos, que no recuerden una nochepor la secreta mención de la mentira.Nos salvará el deseo, solamente, el deseo,el mar ardiendo entre las lágrimas,cercana y suave melancolía, la imagendegradada por un espasmo de silencioen la conciencia, que retorne perpetuo,inmensamente solo, inmensamente nada. 346
  • 347. LA NOCHE DEL DESEOCada segundola noche me contiene,estoy adentropero mis ojos sueñanotra profundidadfuera del mundo,muy cerca del placerinconfesable,cifrado, de tus labios.Sueño besos de naufragio.Ya me hundo en la noche. Ya me he ahogado. 347
  • 348. OTRO INFINITORespiro oleajes y silencios puros, metafísicaspartículas plenas que brotaron un día de la nada,respiro el sueño único de ser hombre, mortala la deriva, hombre pleno, solo y oceánico.Respiro pétalos de pasado, ojos que un instantelo fueron todo y que ahora lo siguen siendo todotodavía, en la ausencia tuya que me renace.Respiro, respiro. Y siento que poco a poco,asediado por tanto aire fugitivo, yo me voy ahogando,en un mar dulce de naufragios. 348
  • 349. EIDOSTe proyectas en mí cada noche, ahora,siendo sólo el reflejo de quien eres,en un lugar donde yo no estoy,donde yo no puedo estar.Te veo pero sin poder tocarte,te respiro pero sin poder ahogarmevivamente en ti. Te toco y desapareces.Así te busco, vano intento. 349
  • 350. PRINCIPIO DE CERTIDUMBREMe hablas sobre cristales heridos,me despiertas, como el aire al fuego,en incendiados gestos sin retórica.Me afliges sin saberlo y sin saberme.La distancia o el estar contigoson una misma cosa indescifrable.Una férrea espera alternadaque llama al cuerpo y a la razónamargamente.Estar contigo es morir de ausencia,no estar: es haber ya muerto contigo.¿Acaso revivir y volver a mirarte sería suficientepara volver a morir en tu existencia?El olvido no es completo mientras exista futuro,mientras quede algo por reconocer: tus manos,aquellos libros, la canción, un deseo al atardecer,el tiempo fracturado por el nacimiento, la rosa,los ríos que se apagan como rayos de amor.Espacios fugitivos que aprenden lo oscuroy fijan verdades imposibles de creerbajo leyes y principios relativamente irrefutables.La sed, el dolor. También el dolor.La tierra se ahoga dulcemente. No hay arroyoscerca de mis sueños, ni estaciones floridas.No hay tiempo fuera de estos prados inundados.No hay senderos generosos que alivien este último naufragio. 350
  • 351. ENTRE AHOGOS DE OLVIDOBuscando entre los resquicios del almael fruto futuro, el deseo cardíaco de la verdad.Buscando un perfil de verdad venidera, insondable,algo que aplaque la incertidumbre de no ser.Hilo aquietado del sentimiento en el dolor. Supervivenciade lo bello. Buscando la palabra de esperanza, acaso un alivio antes de perecer en el atacado subsistir de instantes sin sangre.Respiro tu nombre entre ahogos de olvido. 351
  • 352. ESPACIOS VACÍOSAspiro a saber si no solamente existes en la mirada que te entrego,si no apareces en mi mundo, soñado de ti, para salir después sin apagar la búsqueda de tu no regreso. Salgo con el valor inundado de esta prisión triste y oceánica, sujeto a la muda piedra de tu rostro.Y me hundo despacio, tras el amor que obliga a una espera cruel y a un destino de impostura. Sí, siempre fue sangre:sangre de victoria derramada en batallas inexistentes. 352
  • 353. AMOR DE CLASE MEDIALa valentía de tu tacto accede a mis temblores.Al hundimiento de la piel en esta hora últimacuyo fin el tiempo sostiene, mísero y cordial,a expensas de una luz misericorde. Al amor desterrado,oculto en la visión, espejo de tristes ruinas,accede también la música pagana del dolor,la firme arquitectura que suprime la bellezapor lo útil de costumbres sedentarias. La vidrierapor la ventana desnuda que apuñala al solcon su transparencia mecánica y constante. El ríopor el agua violada que transita sin rumbo naturalinfinitas tuberías que van a dar a la sed, al vacío,que es el tacto metálico del morir cada día, sin airey sin Heráclito.Nada fluye, tan sólo sobrevive, entre espasmosy amaneceres posibles pero velados,nuestra cotidiana muerte, nuestra vida,tan eterna como arrodillada. 353
  • 354. MIEDO AL FUTUROEn ese tiempo de luz precisa donde te estoy,semilla y manantial de amor, queriendo,muros de anfetaminas santifican el insomniopor la memoria del futuro, cuerpo ahoraa la deriva, sangrando horizontes y expectativas,sufriendo el vía crucis del porvenir, el peso del existir,todo por un milagro que me lleve lejos de la supervivencia,lejos del paso de los ciclones, lejos de Pompeya y de Sodoma. 354
  • 355. PROSA POÉTICAMe gustaría preguntarte por qué estás tan triste,pero tengo miedo a la respuesta. Me gustaría saber qué silencio te guarday te oculta de mis labios.He visitado tu pasado,mirando aquellas fotografíasque tú ya no quieres mirary he adivinado lo extraño y lo común de ti,en esos instantes paralizados que se hallanquién sabe en qué lugar de nosotros. Cómo me duele la vidacuando estás tan cerca y tan lejos.Ahora ya no somos el ahoraque un día juramos no dejar pasar.¿Por qué la vida es tan difícilsin las metáforas, que eran la prolongación,el sentido, la transparencia revelada de nuestro amor? ¿Por qué ya tus ojos no me recuerdan al marni tu cabello al oro, ni tu voz a las sirenasque cantaban himnos en mis sueñosde mitos y estrellas inalcanzables?Sólo eras tú y la prolongación de un placerque dominaba la noche y el día,donde al fin advertí que a las estrellas de mis sueñossería posible llegar, a través de la órbitaque naciera de la luz proyectada entre tus ojosy los míos, en un encuentro fugaz e infinito. Todo eso fue real y ahora estás triste,y yo también estoy triste, porque los dos nos amamos,pero de una manera distinta, pues ya no planeamos soñar 355
  • 356. –por ejemplo- con aquellas estrellas inalcanzables,ni siquiera con un amanecer que nos devuelva la memoria.Ahora sólo soñamos con no perdernos de nosotros mismos.Ahora nos miramos frente al espejo y ni siquiera amamosnuestros reflejos propios. Por eso estás tan triste, olvidaste amar al prójimo,por eso te has olvidado a ti misma. Pero yo te sigo amando,aunque no sepa quién eres, aunque tenga que ir recogiendo los rastrosde nuestras mutuas desapariciones. ¡Y qué silencio en tus ojos! Pero siguen siendo bellos.Cansados de la vida, sin tiempo para mirar apasionados el instante fugazdonde el amor se desprende. A veces eran el vivir, pero ahora esos ojos son tu muerte.DESPEDIDASé que todo se irá. Todo conmigo.Ficción o realidad serán nada.La noche, tu imagen, la palabra que te nombra.Sé que conmigo no iré a ninguna otra parte.Acaso el lugar me desespere o no lo habiteya más con mi espera. Siempre partir inquieta.¿Y si existes más allá y de nuevo nos encontramos,podré perdonarte?Te daré la razón aunque no te pertenezca,así el dolor no me anegará otra vez en tu tormenta.La caricia amada es poderosa como una erupción de veneno.Vigilantes rocas del pasado lloran el baldío horizonte.Las calles están mojadas y me ahogan de pensarlo que ahora pienso. Un más allá pleno de ti,aunque aquí, ahora, ya no existas.Si acaso sucediera te espero en la nada,en el olvido más puro de nosotros,naciendo unánimes como Adán y Eva. 356
  • 357. Seríamos plenos pero no nosotros,no lo que fuimos, no el mismo deseoni la primera señal de lo inevitable.Sé, entonces, que todo se irá. Todo conmigo.La claridad es la visión de la ignorancia.Ámame por siempre en la claridad.Y que así sea nuestra muerte: ignorada.ÍTACA, LA SAL DEL DESEOLlegué abandonado y sedientoa mi origen. Fui sal acumuladaen horas prendidas de deseo.El agua nacía en la ilusiónde mis ojos, era reflejode la ardua permanenciaen estos mares infinitos.En mi garganta la sed fue creciendocomo el telar de Penélope,y yo mientras tanto pude morircubierto de sal. Pero la muertevolvió a preguntar por Udeisy mi nombre partió a su morada.A mi regreso ella me acogióen su boca cautiva y súbitos nos amamos,casi eternamente, bajo el mar reposado. 357
  • 358. ESPACIO DE TI¿Qué me queda ahora,después de tanto amarte?Me queda un soy cansadoy un seré tal vez.Me queda el espacio interior.Una eternidad por vivir, sin ti,será lo que me quede.Una triste eternidad que se anunciaal comprender que estoy solo.Apago la luz de mi habitaciónpara sentir resplandecer en la oscuridadalguna luz escondida de mi alma.Y hace frío en la habitación, siempreme escondo entre las mantas,como si fuera a desaparecer,huyendo de la ciudad y de mis miedos.Pero pronto, con breve luz y largo ruido,sonará la alarma de mi despertadory todo volverá a cobrar sentido: Una triste eternidad que se anuncia al comprender que estoy solo. 358
  • 359. LA PLAZA DEL ADIÓSLuces en la plaza. Noviembre en tu mirada.Oscurece en Lisboa. Quiero pensarte así.Terciopelo para los astros. Noche sin cielo.Morir nuevamente, con un pétalo en los labios.Oscurece en Lisboa. Ahora siento el aireacariciando las palabras. Alguien nosobserva a lo lejos. ¿Lo recuerdas?Una flor para sentenciar una verdad.Una verdad para sentir que no soy yoquien inventa. ¿Reconoces las luces,la impresión del tiempo en el aire,mis ojos conquistados?No importa, yo quiero pensarte así.Alguien a lo lejos nos observa.¿Lo recuerdas?Noviembre es tu color preferido.Y tus palabras se inundanen mis labios. No hay silencioen la tempestad…...ahora tempestad de la memoria.¿Dónde la realidad dejó de existir?¿Oscureció en Lisboa y acaricióel viento de otoño tan bellamenteel infinito?No importa, yo quiero recordarlo así. 359
  • 360. DE CÓMO EL AMADO PENA EN LA DISTANCIASin tiempo en el lugar del movimientorecorro la materia usurpaday muero, retrocediendo leve a mi origen sin olvido.Agua soy del manantial escaso, del torrente insatisfecho,paraíso quedo ya en la memoria y en el río,sombra convoco en el sueño que me desnuda,y me aterran las horas dolientes de tu rostro amanecido.Así he quedado en presencia desolada,en huída,en silencio nocturno y en mañana dorada.Así me nombro como rosa y como espada,como dardo y como pétalo envenenado.Y aquí te dejo doliente quimerade espíritu quebrado.Me despido en la hora añadidaque ahoga dulcemente este mar derrotado. 360
  • 361. BODAS DE CANÁ Jacopo Robusti, Il TintorettoSupe encontrarte al final de la dorada estanciadonde asistíamos inadvertidos a tu presencia.Éramos sólo servidores de nosotros mismos,esclavos de las sombras que alrededorde nuestros cuerpos concedían manifestarse.Éramos sólo ánforas jóvenes. Y toda la sed del mar. 361
  • 362. PARTE III:METAFÍSICA DEL SILENCIO 362
  • 363. SABIDURÍAdel amor al dolordel dolor a la conscienciade la consciencia al aprendizajey del aprendizaje a la sabiduríaque es amor consciente por el dolor aprendido 363
  • 364. JUAN ESCOTO DE ERÍGENA SUEÑA A DIOSSueña la forma de un diosque es todo y nadie. Sueñala nada y a alguien, y despiertaen ese instante. 364
  • 365. MISTERIOS Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien y apartó Dios la luz de la oscuridad; y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Génesis (I, 3-5)Pero una visión más allá de la conciencia,donde duerme el sentimiento,puede hacernos resurgir,renacer desde la herida,recorriendo un senderotodavía más intensode inevitable sufrimiento.Hoy he muerto. Pero mañana estaré bien.Mañana habrá, nuevamente, la luz. 365
  • 366. FRÍA CONVICCIÓN ¡Qué extraño es saberse vivo! Caminar entre la gente con el secreto a voces de estar vivo. Octavio PazAl borde del grito, en aquel mismolugar donde el silencio muere,enciendes un cigarro que calmela ansiedad de saberte existenciay no llorar en el vacío de tu desamparo.Y te dices que no es nada la causade tus lágrimas, ¿pues cómo saberlo futuro, si su impronta llegadahará de ti otro hombre o hará cenizashasta tu sombra? De hielo inevitableserá el sendero que recorras, vivohasta tu muerte, despierto o dormido,en un mismo sueño único, remoto,que será el de estar siendo sin saberdel tiempo su fugitivo misterio.Esa es tu dulce condena. Abrázala. 366
  • 367. METAFÍSICAEl Tiempo es sonido de metalEn lo más profundo del silencio: la nada.En lo más profundo del alma: la eternidad.En lo más profundo del ser: el tiempo.En lo más profundo de ti: la muerte.En lo más profundo del hombre: más profundidad. 367
  • 368. SUEÑOS ROTOSRelumbra el estiércol de las ciudades,callejeando mueres a paso lento,no hay vida en las esquinas.Y el futuro inevitable no parpadea:sí las luces de los coches sin alma,sí la mirada de los conductores sin alma.Quietud, círculo de transeúntes silenciosos,espejos rotos, sueños.Parpadea la pena perecedera del paso de peatones.Se agita el rumbo de la luz.No hay nadieque no sea yo-siempre yo-en el camino.I love nadie.I love.Yo no love to you.Bashô roto,ya no hay agua donde beber. 368
  • 369. PALINGENESIASaber que hay un cuerpo, el nuestro,que no será, dejando de ser, en el tiempo.¿Está el alma despierta ahora?¿O sólo es fruto de un sueñode este cuerpo que sueñamás allá de sí mismo,de su tristeza, de sus efímeros dones?Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,tal vez quede congelado este renacerque se despierta con sereno sentimientode inmensidad negada, en esta nocheque no pasa, donde no hay abandono.Y pensar que todo podría irse de aquí,incluso yo mismo podría perdermeen la desaparición.Pero no importaría lo lejos que quedase el ayersi no me fuese negado el mañana:la señal incierta de mi rumbo hacia Dios,el placer y la esperanza posible de lo eterno. 369
  • 370. ETERNIDAD DEL INSTANTEAcaso sabe el hombre si el día es eterno,este día luminoso que con ansiedadse descubre. Acaso sabe el hombredónde queda el ayer,dónde el aroma del tiempoesconde su regreso. Dónde el paraísono señalado anida y duerme.Acaso sabrá el hombre decir una sola verdad,un solo sentimiento capaz de comunicaren toda su virtud, un solo sentimientoque en un instante mágico de vivenciarevele su contenido porveniry amanezca. 370
  • 371. PRESENTETrasciende al tiempo esa memoriaque no se olvida de olvidar.Sólo el recuerdo verdaderoes aquel que no siente la pérdida del Nombre.DESCANSO DEL AHORAILos ojos que el espejo nombra en su reflejo atento, los mundos que se apagan en el sueño, recobrando otros colores de sombras prolongadas.Los olvidos que prodiga el tiempo obsequiando cifras sucesivas. La voz de los umbrales y del desierto de tierra incontable y de serpientes. El hábito de la palabra y de la idea definiendo otras realidades, engendrando materia, materia silenciosa. Voz del verbo creador.IILa habitación ahora, más allá de sus distancias,de sus objetos de sal, se inventa a sí mismaen la quietud cristalina.Los mares enmudecen para siempre,el infinito rehuyede su azaroso naufragio,el oscuro pasar advierte del lugar inmóvil,del rumor verdadero y futuroque conlleva a lo sagrado. 371
  • 372. FESopla el instante deseos abatidos,liturgias sacudidas en la piel de los hombres,espasmos débiles que ahogan la conciencia,temor presuroso de la tormenta arrepentida.Sopla el instante en el sueño inoportunoy deja de ser, si no fue antes, otra muerte repentina.La del vano misterio que acalla la viday silencia sus heridas con el silencio exactodel clamor penetrante interrumpido. 372
  • 373. EL VERBO PRIMEROQué secreta respuestaaguarda el lejano horizontede la voz sin retorno.Qué sagrada palabrasea la esencia de lo que el tiempoen inútiles profecíastodavía esconde en la sucesiva calma.Qué lamento del instantenos recuerde que fuimosen alguna parte tal vez infinito. 373
  • 374. ESPACIO TRASCENDENTALInconstante te diriges al supremo océanodel ayer y del dios expectante.Te habla del destino que en tiperdurará, y la voz silenciosate aflige y te nombra.Sueña, sueña, sueña, tal vez el mañana.Ama, ama, ama, tal vez el presente.Escucha, escucha, escucha, tal vez el pasado.Recuerda, recuerda, recuerda, tal vez la nada.Y así no morirás, porque ya estarás muerto. 374
  • 375. PLENITUDSe ha preguntado qué voz le acompañaráen este nuevo viaje de la razón.Qué palabras abrirán las puertasdel pensamiento impenetrable y secreto.Ha descubierto que el viaje ilusorio de la mentecrea lo que vemos. Lo transforma y desfigura,deshace y construye lo que al fin habitamos.Ha pensado que él es su propia invención,así como todo lo que le rodea. Y no puedemantenerse despierto si el sueño es eterno.Las preguntas son su respuesta. No hay verdadque acaso desconozca el misterio de la duda.Sólo espera que sus preguntas hagan que el caminosea un principio sin fin. Y así desear la perfecciónmás intensa y real: La eternidad de la quietud.Ha escuchado la voz que en su interior dormitaba,y reconoce ahora las palabras que antes eranmateria oculta de los sueños:Infinitas sendas, infinitas verdades.Plenitud y vacío no son principio y finsino consciencia del ser en una misma búsqueda.El instante de la rosa, la esencia pura del esplendor,es una metáfora que la mente proyecta y desfigura hastadesvanecerse,pues es en la mente donde sucede el tiempo y el lugar,donde la plenitud verdadera ha de ser reconocida.Se mantuvo en la certeza sólo unos segundos,después, la duda, su amante eterna y misteriosa, volvería a interrogarle 375
  • 376. EN BUSCA DEL DHARMA Sentado bajo la higuera de agua de Bod GayaNada le dije en ese instanteen que todo era verdadero,sólo le susurré el lugardonde podría hallarme,cuando la luz iluminase el caminoy todo le fuera cierto. 376
  • 377. LA EXPULSIÓN DEL PARAÍSO Masaccio. S. XV. Capilla Brancacci. Iglesia de Santa Maria del Carmine, FlorenciaEl abatimiento desnudo de los silencios futurosdesprende estrellas condenadas hacia el tránsitopor nosotros, quimeras invisibles, no reanudado.Vivificar sería la sombra, el cielo, pero el aireno renace, el aire sólo se serena. Antes morir,sin secreto, sin piedra, sin sueño, que la muerte nada.Los barcos derraman el agua de la orilla, los árbolessujetan la tierra sedienta, el muro lava con cenizassus entrañas, las piernas mueven el alma.Y la tristeza, la tristeza, sólo llora la dicha. 377
  • 378. AETHERResplandece. Recobra tu dominio.Adivina flor muerta la estación azul que te guarda.Señala pájaro de lluvia los límites del cielo y del ocaso.Vuelve a tu hostil aire fingiendo la llegada.Y respira desde tu vientre no diciendo nada. 378
  • 379. EPÍLOGO:Utopía 379
  • 380. 380
  • 381. UTOPÍAEL RINOCERONTE HUYEpero siempre toca la arenaCORRE AGITADOpero siempre toca la arenaEN SU DOLOR SE ENCIENDEpero siempre toca la arenaNO RESPONDE AL VIENTOpero siempre toca la arenaSU SILENCIO LE DESVELApero siempre toca la arenaDUERME ENTRE EL FUEGOpero siempre toca la arenaSUEÑA ENTRE EL FUEGOpero siempre toca la arenaSOBRE LA NADA CAMINAy siempre toca la arenapero nunca despierta del todo. 381
  • 382. 382
  • 383. …y dulce primavera deseaba.Garcilaso de la Vega 383
  • 384. 384
  • 385. Concierto de esperanzas Poesía reunida, 2002-2008José Manuel Martínez Sánchez FIN Marzo,2009 Abacete 385
  • 386. 386
  • 387. Bonus tracks387
  • 388. 388
  • 389. AMANECERLa voz interior cubre tu conciencia,Eres semilla de luz, espacio libre de vida,Eres el comienzo, la flor perpetuaDel amor incondicional, el eco gozosoQue renace en la respiración del instante.Abierto al suave existir, iluminado,Caminas con pasos entregados al silencioDe la contemplación resplandeciente.Eres el enigma del sueño que se esparce,La blanca esperanza de lo divino,El corazón amante de lo único,De lo inexplorado, de lo viviente.Eres la estancia infinitaDe tu íntimo y doradoAmanecer. 389
  • 390. DEVENIRSegún va pasando el tiempo uno aprende a hacerse menos preguntas... quedarontantas sin contestar. Sólo queda la mirada de los días pasados y un presente que seresuelve por sí solo, como si el karma me arrastrase por la marea de este extrañodespertar que es la vida, un ir y venir constante hacia alguna parte, una concienciaindecisa que no conoce ninguna respuesta, y se vuelve silente, vacía, desapegada.Todo es una ilusión, un sueño trágico o dulce, o imposible, o seguro, o quién sabequé. Según van pasando los años uno aprende a hacerse menos preguntas y a dejarsearrastrar, con cierto sosiego y meditada precaución, por la marea del tiempo, que todolo absorbe.DE LO INVISIBLE DEL AHORA¿Qué signo destruye el signo oculto del aire,qué signo de otro signo desvela la sombra de otra sombra?¡Qué silencio tan dulce recorre tu alma cuando ya nada sabesy en el no saber te descubres! Aire del ahora que desmaya al tiempo,versos de espacios en blanco que desarman al espacio, noche sin ojosque la luz esconde, ojos sin noche que a la luz renacen. 390
  • 391. JUVENTUDNaces del deseo y desembocas,solamente desembocas,caes, te vas, enmudeces.solamente te vas,como hija del tiemposolamente enmudeces,con tu aire instintivode belleza. Frágil como la vida,fuiste fugaz eternidad, juventud. 391
  • 392. MENTE NO NACIDALlegas al silencio, enmudeces, el canto callado de la meditaciónse aproxima al eterno gozo del Nibbana. En ríos serenos y limpioste embargas con la conciencia naciente y bondadosa, desapegada.En ríos puros y sosegados tu mente se acuesta y descansa,con la atención permanente, con el báculo vigilante del fluir calmo.Te entregas al canto callado del No-Yo, la conciencia libre, vaciada.Te entregas al sagrado Om, la sílaba del corazón del Buda.Te entregas a otra voz que rige tu conciencia, la voz templada, serena.Te entregas a ti mismo olvidando quién eres, naciendo en la respiración,naciendo en los silencios del Dharma.Conoces el Noble Sendero, brilla en tu corazón.Conoces el santo palpitar de la verdad en ti mismo.Conoces el santo palpitar de la alegría en ti mismo.Conoces el santo palpitar del Nibbana en ti mismo.Gozas, caminas, eres... no siendo, no caminando, solamentepetrificado en el estar, imbuido en lo inmóvil,atravesado por la Conciencia Serena,por la senda desvelada del sagrado silencio de tu mente no nacida,innata, original, tocada por la compasión y el amor, tocada por la Verdad. 392
  • 393. RÉQUIEMMorir, dejarlo todo, abandonar el sufrimiento a través del sufrimiento. El paso de lavida a la muerte, antes y después, el deseo agonizante del espíritu, las sombras de laconciencia, la imperfección más pura, toda la realidad en evidencia a lomos delescepticismo, el dejar de saber, el no comprender el fenómeno de la vida y la otredad.El silencio, la calma tras la agonía, la búsqueda que halla el letargo que nos arrastra,el rayo de la carne buscando a la carne, las últimas guaridas del hombre embarcadoen su destino, el golpe de vida, la ilusión taciturna del romántico que navega por sutrascendencia, el surco del corazón en busca del alma.La distancia del que nada posee ni a nadie, tan sólo a su misterio. El cántico espiritualde la tristeza, la alegría, el dolor… esa búsqueda sublime que nos hace perennes en laimpermanencia. El abismo de la vida, cultivado de quimeras y visiones, la pobreesperanza del que espera el olvido eterno. Sueños de abandono, renuncias flacas ydespertares imposibles, abrazo, abrazo fraternal de comprensión.Morir, dejarlo todo, abandonar el sufrimiento a través de la desdicha divina del cicloúltimo, perder el aliento en la emoción plena de la posibilidad. Acertar en el rito de ladespedida, aquel que anuncie la elección del corazón fatigado de esperar. Cerrar lapuerta, abrir la vida verdadera, la senda intransitable de la esperanza.Vivir, acechar la respuesta del susurro, despertar, sí, despertar por fin contra la innatapulsión de la supervivencia. Entregar el alma a lo posible, a lo venidero, a lo 393
  • 394. inescrutable. Quedarse quieto, mudo, insólito ante el nuevo amanecer. No arrastrar lasdesvencijadas siluetas de un pasado perdido, absorber el futuro en un estado de calmadesplegada, resurgir del océano tras el naufragio de la existencia, resurgir amando lanaturaleza impropia, la inoportuna necesidad del hambre y la sed. Abandonar elalimento en busca de la verdad del alma.Salir del samsara una y otra vez, alentando al corazón, el goce de lo humano, larespiración. Perderlo todo, la frágil conciencia, la perpetua consciencia, el áridodevenir, la fatal ilusión, el calor. Llegar a la luz última, al frío del camino elegido, eldel abandono, la renuncia, el del clamor constante del existir sin existencia.LLEGADATempestad del corazón, desolación del sentido: una montaña de luz majestuosarecobra el eco de tu vientre renovado, manantial de vida, hora nueva de los ángelesarmónicos del alma. Impresión del pasado y del presente, interrogación del mañana.Saber qué serás y qué no serás cubre las horas que pasan sin ser nada, tan solopremonición asustada del venir. 394
  • 395. 395
  • 396. 396
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  • 398. 398
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