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    Ciudad Ciudad Document Transcript

    • Conceptualización del espacio PúblicoEn una revisión histórica del concepto de espacio público se reconoce a Aristóteles como elresponsable de iniciar el reconocimiento de éste, como ese espacio vital y humanizantedonde la sociedad se reunía para compartir sus opiniones, evaluar propuestas y elegir lamejor decisión, se vislumbraba así un espacio público político, Padua, 1992.El concepto ha ido evolucionando, para Joseph, 1988, son aquellos espacios donde sedesarrolla una faceta de lo social que hace posible observarnos a nosotros mismos comosociedad y cultura.En la actualidad el espacio público tiene un carácter polifacético que incluye desde losandenes, donde la socialización es aparentemente simple, hasta los escenarios queconcuerdan con lo que Marc Augé, 1994, define como "lugares": "lugar de la identidad (enel sentido de que cierto número de individuos pueden reconocerse en él y definirse en virtudde él), de relación (en el sentido de que cierto número de individuos, siempre los mismos,pueden entender en él la relación que los une a los otros) y de historia (en el sentido de quelos ocupantes del lugar pueden encontrar en él los diversos trazos de antiguos edificios yestablecimientos, el signo de una filiación.La etnología y la geografía han mostrado ya muchas veces la estrecha relación existenteentre la organización social de los grupos humanos y la manera como estos conciben yconstruyen su hábitat; "la organización del espacio habitado, no es solo una comodidadtécnica, sino que como el lenguaje, la expresión simbólica de un comportamientoglobalmente humano. Leroi, Gourhan, 1965. (1)Los diferentes paisajes, inclusive los urbanos, son el resultado de la práctica ancestral deusos específicos, ejercidos sobre un territorio determinado, y corresponden a unaorganización espacial, relacionada con un conjunto de costumbres sociales, mentales ytécnicas, que con el devenir del tiempo han producido formas características en las cualesse puede reconocer la huella o envolvente cultural del grupo, de tal manera que es posiblediferenciarlo de otros grupos étnicos. El paisaje es pues el producto de la cultura del grupoque lo moldea y lo habita.El paisaje puede entenderse también, como la percepción plurisensorial del entorno, conrelación a referentes simbólicos y estéticos, culturales e individuales y por lo tantosubjetivos, que requieren para su existencia de un sujeto que lo perciba, Rodriguez, 1997.El paisaje urbano se origina como consecuencia de la relación del hombre con su cultura enun ambiente natural dado, y es percibido como la manifestación de valores comunes a ungrupo humano dentro de una concepción temporal y espacial que involucra forma y función.Dado que el paisaje es la parte visible de un sistema territorial funcional, vivo y en evoluciónpermanente, se le puede considerar cultural por ser el producto del genio humano, o comoya se dijo de la cultura de un grupo, pero también por producir culturalidad entre los queintentan entenderlo. Todo individuo es afectado por el espacio que lo envuelve, Humbert,
    • André, s.f.(2), lo que permite deducir que el paisaje tiene en sí un valor subjetivo que influyeen la calidad de vida, pero adicionalmente presenta un valor objetivo de tipo económico–productivo, creciente.El paisaje urbano alude al paisaje de las ciudades, y dentro de estas, a los espacios abiertosy los elementos que los conforman. Los espacios abiertos corresponden a los lugares dondela gente se congrega a caminar, a pasear, algunas veces a comprar, a montar en bicicleta oa conducir; son los espacios de encuentro y participación en la vida comunal del espacioreconocido como ciudad. Y por supuesto, son también áreas donde la naturaleza impone sudominio: ríos, montañas, fuertes laderas, etc., dentro de la ciudad.El espacio urbano, en la planificación concebida con los principios funcionalistas, semanifiesta como la expresión de la polaridad de los espacios internos y externos que noobstante obedecen a leyes semejantes, no sólo en su función sino también en su estructura.En este modelo de planificación, la vivienda, la industria, las zonas comerciales, los espaciosverdes... se separan físicamente conectándolos mediante una extensa red de calles, C.E,1990. (3)Los espacios verdes, cuando hacen parte del espacio público destinado a la satisfacción delas necesidades urbanas colectivas, como se explícita en el capítulo 1ro, artículo 2do delDecreto 1504 de 1998, no deben entenderse solamente como los que existen en el suelourbano, definido en la Ley 388 de 1997; muchas de las necesidades urbanas se satisfacenen el suelo rural, de este modo es necesario pensar en lo rural no como lo antípoda de lourbano, tampoco como la expresión de lo atrasado o el sitio donde se producen los bienesagrícolas, este espacio es demandado para el cumplimiento de servicios ambientales,culturales y sociopolíticos que terminan no sólo por revalorizar lo rural, Bejarano,(4), 1998 ,sino por hacer inadecuada la división del territorio en urbano y rural, al menos en cuantohace relación al concepto de espacio público.El término espacio público se ha convertido hoy en una expresión común: técnicos,legisladores, gobernantes, comerciantes y "el hombre de la calle", identifican así el espacioal cual se puede acceder sin restricción alguna y donde es posible la expresión de susderechos y de sus obligaciones en el escenario de sus diarias vivencias; el planificador, enmuchos casos, se limita a considerarlo como el definido en una serie de leyes, decretos,resoluciones y acuerdos, que lejos de enriquecer el tema, parecen minimizarlo de una formatal, que olvida no sólo el valor cultural del concepto sino aún las funciones que hacen de ésteun concepto integrador del hombre como ser vivo y como ser social. La legislación actual,particularmente el Decreto 1504 de 1998, recoge el concepto de un modo integral yconsidera como espacio público no sólo aquel al cual se accede libremente, sino que daparticular importancia a las diversas funciones que cumplen los espacios,independientemente de su tenencia.En algunos casos, lo público y lo privado, aparecen como dos elementos contrapuestosdonde, a partir de ellos, se pretende entender la complejidad de la ciudad; Aldo Rossi, 1966,afirma en su libro "La arquitectura de la ciudad", que el "contraste entre lo particular y louniversal, entre lo individual y lo colectivo, es uno de los puntos principales desde loscuales..." se estudia la ciudad, y añade: "este contraste se manifiesta en diversos aspectos,en las relaciones entre la esfera pública y la privada, en el contraste entre el diseño racional
    • de la arquitectura urbana y los valores del locus, entre edificios públicos y edificios privados";y concluye: "sí la división de la ciudad en esfera pública y esfera privada, elementosprimarios y zona residencial, ha sido varias veces señalada y propuesta, nunca ha tenido laimportancia de primer plano que merece".Más allá de la aparente contraposición entre lo público y lo privado, se establecen una seriede relaciones, de composiciones, de complementariedades y de subdivisiones entre el uno yel otro, que es necesario entender, con el fin de percibir la relación sistémica de lo querealmente es la espacialidad urbana.EL ESPACIO PÚBLICO, EXTERIOR O ABIERTOEl espacio público se compone en primer lugar de aquello que llamaríamos el espacioprofano, del latín pro- delante y fanus - templo, y del espacio sagrado. El primero expresalaurbanidad, se caracteriza por el libre acceso (espacio abierto) y por ser escenario de unaintensa actividad social (ver esquema).Si bien, como toda porción del territorio tiene valor ecológico, económico y paisajístico, eneste prevalece su valor histórico y cultural, que por estar lleno de memorias, significados yactividades que trascienden el espacio interior, y que lejos de ser entendido como un planosobre el cual el Estado ejerce su propiedad, debe entenderse como una complejidad deacciones antropo-urbanas que se desarrollan en él.El espacio sagrado, es aquel que confiere la identidad al territorio como parte de lamemoria colectiva, es de acceso permitido y generalmente construido. En él se desarrollanactividades con tendencia a lo pasivo; éste espacio además de los templos, está compuestopor los edificios públicos, los comunitarios, los edificios de valor histórico y cultural y engeneral, por todas aquellas edificaciones y elementos constitutivos naturales (Decreto1504/98, Articulo 5º) a los cuales la comunidad concede un valor específico.Ambas espacialidades, la profana y la sagrada, conforman el espacio estructurante de laciudad, que es por excelencia, el espacio perenne, aquel que a través del tiempo mantienelos hitos y los elementos que identifican la ciudad y su cultura.Al hablar de identidad se hace alusión a las interconexiones culturales de la ciudad y de susvínculos con el entorno ciudadano y su tradición histórica. "La identidad de una ciudadconsiste en un conjunto de rasgos - no meramente aparentes o formales - que le dan un airepropio, que la identifica y la hacenreconocer como tal. Obsérvese que "identidad" ya indica, etimológicamente, una "identidadpropia" o, si se quiere, la "cualidad de ser uno mismo".(5)La permanencia de los monumentos urbanos expresa la colectividad de la ciudad: "Losmonumentos, signos de la voluntad colectiva, expresados a través de los principios de laarquitectura, parecen colocarse como elementos primarios, como puntos fijos de la dinámicaurbana".(6)Como bien lo plantea Mac Harg, 1980, los procesos culturales y naturales son valores
    • sociales: "El valor de los inmuebles y de los terrenos refleja un sistema de valoresmonetarios; podemos admitir que para todo aquello que no tiene un valor mercantil en elsentido corriente del término, existe sin embargo una escala de valores; el Capitolio tienemayor valor que cualquier casa de Washington, Independance Hall es más apreciado queuna casa chic de Filadelfia, Central Park vale más que ningún otro parque en New York. Lomismo podemos decir de los valores naturales".De la misma forma el espacio profano, compuesto fundamentalmente por el "espacioabierto": lugares de memoria que en la ordenación moderna del erritorio deben ser objeto depromoción cultural, plazas, parques, avenidas y calles, que al extenderse por el territorio,varían su configuración y su extensión, conforman ese tejido total que le da coherencia a laciudad. Existen no obstante, expresiones de lo sagrado que invaden lo profano; así porejemplo el monumento público, que como una extensión del primero, se ubica en el espacioprofano y le da un valor específico, caracterizándolo y por ende haciendo de él parte de laidentidad de la ciudad.Al hablar de monumentos, no se hace referencia únicamente a aquellos elementos quebuscan rendir culto a un personaje, o a un hecho determinado; son monumentos, todo tipode fuentes o de obras de arte localizadas en el espacio profano que logran caracterizarlo enforma tal, que empieza a hacer parte de la espacialidad sagrada.EL ESPACIO PRIVADOPor otro lado se ha de entender lo que es el espacio privado, no sólo como aquel sobre elcual ejercen dominio, mediante su propiedad, un grupo o persona determinada, sino comouna espacialidad que tiene características diferentes y que esta compuesta en primer lugardel espacio individual, que proporciona la intimidad y cuyo acceso esprohibido (negativo), limitado, como la vivienda bajo su más estrecha acepción: el techo.Bajo ésta nominación se incluyen además todas aquellas espacialidades que tienen unacceso limitado por la propiedad del mismo y nos referimos a lugares de trabajo, oficinas,fábricas y en general todos aquellos espacios sobre los cuales existe un estricto control porparte del interés particular.En la actualidad, y en la cultura occidental al hablar del espacio privado colectivo se hacereferencia a aquellas espacialidades controladas y con funciones que expresan la sociedaddeconsumo y si bien en ellos prima el interés particular, su existencia esta ligada a laposibilidad de acceso que ellos tengan, a partir del espacio profano, como lugares deservicio a la comunidadque son su razón de ser. Son expresiones del espacio privado-colectivo todo tipo deestablecimientos abiertos al público, llámese lugares de disfrute colectivo, (bares,restaurantes y cines), lugares de ferias y exposiciones, y en general aquellos destinados a lalúdica o a mercadear objetos y actividades de la sociedad de consumo (espacios abiertos).Las relaciones:Las interacciones entre lo privado y lo público se expresan a través de un sistema decoordenadas que relacionan sus componentes (ver esquema anexo). La relación entre lo
    • sagrado y lo profano expresa el poder político; ejemplos de este tipo se pueden encontraren aquellas ciudades construidas con el único objetivo de ser las grandes capitalesadministrativas, tal es el caso de Brasilia, Washington y Chandigarh.Una estrecha relación entre el espacio privado colectivo y el espacio público profano,expresa la fortaleza del poder económico tal como acontece en ciudades como Las Vegas,Miami, o aquellas otras donde el mercadeo alrededor de espacios privados colectivos seconstituye en la esenciaestructurante de ciudad: en ellas la publicidad invade "lo profano", lo caracteriza y letransmite una diferente "identidad". Tal como lo afirma Alvaro Mutis, El Tiempo, Septiembre28 de 1998, "Hoy hay una enorme confabulación entre el mundo técnico, los medios decomunicación y la publicidad para convertir el mundo en un supermercado. Ya lo hicieron...La publicidad forma parte del sistema establecido en nuestro mundo para convertir todo envalor de dinero".(7)Cuando las relaciones dominantes ocurren entre el espacio público sagrado y elespacio privado individual, las ciudades se caracterizan por la expresión del poderreligioso a través de sus estructuras espaciales, esto se encuentra en ciudades como LaMeca, o en general en aquellas ciudades de culto donde lo ceremonial se vuelve dominante.Hemos de entender entonces que el espacio público se constituye en el espacioestructurante y perenne de la ciudad, y el espacio privado en el espacioestructurado y mutable de la misma. En el primero, el espacio público, se manifiestael interés común; en el segundo, en el espacio privado, prima el interés particular.Obviamente que las relaciones entre el espacio privado colectivo y el espacio privadoindividual, solamente expresan la existencia de un "ghetto", y no de una espacialidadurbana, que solo puede ser entendida a través de la existencia de la espacialidad públicacomo estructurante de ciudad.Las ConclusionesLa ciudad, como tal, es la expresión sistémica concreta que correlaciona las espacialidadespúblicas y las privadas, no en un equilibrio cuantitativo de las mismas, sino en unequilibriocualitativo, que permite de acuerdo con sus características culturales y naturalesespecíficas y sus relaciones, establecer un orden que hace de ella una ciudad.La ciudad colombiana desde su fundación expresa las relaciones entre lo sagrado y loindividual: el poder religioso, así por ejemplo con referencia a la ciudad de Medellín seafirma: "Uno de los aspectos que más ocupó la atención del Cabildo en la segunda mitad delS. XVIII fue el relacionado con la imagen que esta debía proyectar. En Medellín, conexcepción de la iglesia parroquial,no había edificio que tuviera referencia alguna al poder, bien de la Corona o de losparticulares. Sus casas no tenían los grandes portones que distinguían las casas de losvecinos ricos de Tunja, Santafé o Popayán. Ni la casa del Cabildo se diferenciaba del resto
    • de las viviendas. Hasta 1776 prácticamente El Cabildo era un rancho" .Con el advenimiento de la República continúa la primacía de la relación entre lo sagrado ylo profano: el poder político; así por ejemplo, el Capitolio Nacional en Bogotá fue construidoa mediados del siglo XVIII como una representación del poder civil; hoyel mercantilismo nos impone unas relaciones dominantes entre lo profano y lo colectivo:el poder económico; sin embargo el "laisseferismo" nos encamina aceleradamente aenfatizar unas relaciones entre lo individual y lo colectivo: "la ciudad ghetto", donde losgrandes centros comerciales substituyen la espacialidad pública y el espacio profano esprivatizado por el automóvil particular.