Jaime Sabines

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Sabines . la poesía inevitable

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Jaime Sabines

  1. 1. A quien me devolvió las ganas de escribir , me leyó con atención, y Conocí a Jaime Sabines por casualidad. Alguien, por Internet, compartió conmigo la emoción de me envió un poema suyo, no recuerdo bien cuál fue... ¿“ No es nada de estos poemas tu cuerpo”, “Me dueles”, “Espero curarme de ti” ...? No importa, pero desde aquel momento sentí la necesidad de perseguirle, de buscarle Poeta mexicano nacido en dondequiera que estuviere escondido. Quería encontrar aquel hombre Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; el 25 de que era capaz de expresar con tanta sencillez, pero también con tanta marzo de 1926. Hijo de un libanés verdad, lo que es el corazón del hombre cuando sufre, cuando siente, emigrado. Vivió alternativamente cuando goza o cuando se siente solo, irremediablemente solo. Quería ahí y en la ciudad de México. Estu- saber más de aquel que sabía describir tan acertadamente el sabor dió medicina, pero abandonó estos intenso, crudo, feliz o doloroso del amor. estudios, posteriormente estudió letras en la Universidad Nacional Au- Me interesó al principio, sobre todo, el Sabines del AMOR. tónoma de México (UNAM), donde Luego paso a paso y a medida que me iba acercando a él, que iba se licenció en Lengua y Literatura conociéndole mejor y me iba contagiando, conocí más Sabines... el de Española. En su juventud participó la VIDA, el de la MUERTE. El Sabines amante de sus paisanos en programas de radio. Fue diputa- chiapanecos, de las prostitutas :” Canonicemos a las putas. Santoral do federal por el estado de Chiapas del sábado: Betty, Lola, Margot, vírgenes perpetuas, reconstruidas, de 1976 a 1979 y diputado en el mártires provisorias llenas de gracia, manantiales de generosidad...”,de Congreso de la Unión en 1988 por la cojita embarazada, del canto de los pájaros, de la luna, del peatón , el Distrito Federal. Fue poeta califi- de las “muchachas que ofrecen sus senos en las salas oscuras”... El cado por el presidente de México, Sabines al que le encanta Dios “ese viejo magnífico que no se toma en Ernesto Zedillo, como uno de los serio. Al que le gusta jugar y juega y a veces se le pasa la mano y nos más importantes del país en el siglo rompe una pierna o nos aplasta definitivamente” y al Jaime que se le XX, falleció el 19 de marzo de 1999 parte el alma al evocar la muerte de su tía Chofi: “tan miserable que se en México, Distrito Federal, víctima pasó dando su vida a todos” o el que se siente incapaz de recitar en de un cáncer a la edad de 72 años. público la bella elegía que dedicó a su padre, el Mayor Sabines, (“¡Mal- Sus poemas son viajes al fondo os- dito el que crea que esto es un poema!”). Este es el Sabines que me curo de las emociones, siempre con hizo estremecer en varias ocasiones el que “repartió su vida inútilmen- fuerza y siempre desgarradores. De te entre el amor y el deseo, la queja de la muerte y el lamento de la su interior sacó poemas toscos y soledad”. abruptos. A veces acertó y a veces no, pero cuando lo logró, sus poe- Quería saber más de su vida, de sus raíces, del porqué de mas, hablan del amor o de la muer- este borbotón de sentimientos hechos palabra, hechos poesía viva, te del padre, tienen una fuerza y poesía “inevitable”. Porque los poetas “ son gente descarnada, perso- una tenacidad en donde el ritmo del nas que van por el mundo sin piel , en carne viva” que les duele todo lenguaje y la potencia de las expre- y les afecta las cosas más que a otros a los que la vida no les duele siones dejan sin aliento al lector, tanto. seguro de haber tocado una verdad. Fue Premio Villaurrutia en 1973 y Premio Nacional de Literatura en Sabines y el AMOR. 1983. No es que muera de amor, muero de ti. Sus libros son Horal (1950), La Muero de ti, amor, de amor de ti, señal (1951), Adán y Eva (1952), de urgencia mía de mi piel de ti, Tarumba(1956), Yuria (1967), Maltiempo (1972), Algo sobre la muerte del Mayor de mi alma, de ti y de mi boca Sabines (1973) y Uno es el hombre y del insoportable que yo soy sin ti. (1990). Su obra está recopilada en Nuevo recuento de poemas (1977).Uno es el Cuando Sabines habla del amor las palabras le salen a borbo- poeta. Antología (Visor) tones, como un galope de caballos desbocados que nadie pudiera con- Internet: tener. Sabines apenas retoca los poemas porque la expresión de un http://www.avantel.net/~eoropesa/poesia/ sentimiento necesita la urgencia de tomar cuerpo en forma de pala- jsabines3.html bra, es la plasmación de un momento y cualquier retoque posterior http://sololiteratura.com/sabinesprincipal.htm sería como una traición a la espontaneidad de ese instante. Las pala- http://www.poemas-del-alma.com/jaime- bras le llegan « ¡ Ellas llegan! Muchas veces aunque no las llame, pero sabines.htm me doy cuenta al momento de escribir. Escribo como va a quedar el
  2. 2. poema definitivo y siempre corrijo en el momento juego, de recorrido interminable por «espaldas dulcísi- de escribir. El de la corrección es un acto simultáneo al de mas, por pechos exactamente reunidos, por muslos du- la escritura. Tengo muy pocas correcciones». Algunos pen- ros como el día o rodillas de marfil al fuego». sarán que es desigual, y quizás lo sea, pero para él la poesía es algo más que un valor estético, o más bien Nos morimos, amor, muero en tu vientre esteticista, porque el poeta ha de entregarse en cuerpo que no muerdo ni beso, y alma y eso es lo que hace de él un mundo de lectores en tus muslos dulcísimos y vivos, de amplio espectro. en tu carne sin fin, muero de máscaras, de triángulos oscuros e incesantes. ¿Qué putas puedo hacer entre los poetas u ni- Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo, formados de nuestra muerte ,amor, muero, morimos. por la Academia o por el comunismo? ¿Qué entre los vendedores o políticos o pastores de almas? ¿Qué putas puedo hacer, Tarumba, Sabines y la VIDA si no soy santo, ni héroe, ni bandido, ni adorador del arte «Uno apenas es una cosa cierta ni boticario, que se deja vivir, morir apenas ni rebelde? y olvida cada instante, de tal modo que cada instante, nuevo, lo sorpenda». El amor del que habla Sabines es un amor siem- pre aparaentemente atormentado, pero Jaime Sabines es un enamorado de la vida, de desgarradoramente tierno . Es un amor apasionado, pa- sus gentes, de los paisajes, del mar y de la luna, un amor radójico «que va diciendo adiós yendo a tu lado», un amor por la vida paradojicamente urgido por la muerte que le que «duele como un panal y es sabroso como la uva de empuja a vivir. «Alguien me habló todos los días de mi cera». Porque a Sabines el amor le duele: «mansamente, vida/ al oído, despacio, lentamente / Me dijo: ¡Vive, vive, insoportablemente me dueles». Es como una enferme- vive! / Era la muerte. « dad del alma de la que necesita curarse, una especie de adicción de la que debe desasirse debe dejar de «beber- Y Sabines se dedicó a vivir, desde el amancer lo», de «fumarlo» y para el que se prescribe a si mismo hasta la noche en que la luz es distinta y lo llamamos tiempo, abstinencia y soledad. DIA. Abrió los ojos para mirar todo y a todos: a la niña de ojos sin nadie, a los árboles, a las putas, a la cojita emba- El amor de Sabines es el amor de la ausencia, razada, a Miss X, la menuda Miss equis, al mar que se del vacío del otro, de la búsqueda ansiosa de una presen- mide por olas, al aire que descansa en las hojas de los cia añorada o perdida, quizás también soñada: «Me doy árboles, a los amorosos que andan como locos, a las pa- cuenta que me faltas/ Y de que te busco entre las gentes, lomas en el tejado del vecino, a las gentes envenenadas entre el ruido/ pero todo es inútil! ... Aquí a mi lado, junto por el trabajo... Y entre todos ellos preguntándose « ¿Cual a mi, me faltas» hormiga soy yo de estas que piso?». Esta ausencia aparece a cada paso en la poesía Vivió mostrándose, porque nunca trató de con- de Sabines , a todas horas: «Que nadie me mire a las vencer a nadie. Esa era su forma de vivir la vida, tres de la mañana / paseando de un lado a otro de la desplegándose, abriéndose , desparramándose en forma estancia / loco, lleno de ti, enamorado».Lo busca por do- de poesía.» No quiero convencer a nadie de nada. Tratar quier en el vacío que ha dejado en la cama, en la calle por de convencer me parece indecoroso, es atentar a su li- donde se pasean sus brazos vacíos, lo busca por los bertad de pensar o de creer o de hacer lo que le de la cines, los parques las tranvías... gana» El amor de Sabines es el amor de la soledad, el Se dedicó a amar y a alegrase ‘ por el sol que de la soledad de uno o la soledad de dos seres que se sale después de tantas horas, por los árboles que se es- aman en silencio, con sus tristezas a cuestas, en que los tiran como quien sale de la cama. Se alegraba de que los amantes se besan como si besaran su retrato, mientras coches tuvieran gasolina y el tuviera amor’. Quería ser las cosa, testigos mudos de estas soledades «se ponen a bueno «como el que acaba de salir de la cárcel.» escuchar lo que no hablamos». «Lo bueno es vivir del mejor modo posible. Pero el amor de Sabines es sobre todo una ne- Peleando, lastimando, cesidad vital, una razón de ser, una urgencia de vida: « El acariciando, soñando (¡pero siempre se vive amor se come como el pan,/ se muerde como un labio, / del mejor modo posible!)» se bebe como un manantial». Como la naturaleza Sabines tuvo sus estacio- El amor es el libro en que uno sabe leerse y nes, sus ciclos de vida, sus primaveras, sus veranos, sus aprenderse: « Me tienes en tus manos/ y me lees lo mis- otoños y su invierno. Sus primeros años de estudiante en mo que un libro/ Sabes lo que yo ignoro/ y me dices las la ciudad de México. En la soledad de la gran urbe que le cosas que no me digo/ Me aprendo en ti más que en mi agobiaba, recién llegado de su Txutla natal, Jaime se re- mismo». fugiaba en la soledad de su habitación de estudiante y por las noches vertía en sus libretas sus angustias , sus Y el amor en Sabines es un Edén lleno de emociones y escribía «dasaforadamente, compasivamen- sensualidades, de árboles de la vida cuajados de manza- te». Era una forma de huir de sus miedos, el hecho de nas hermosas que llevan dentro la amenaza la expulsión escribir era una manera de romper aquella soledad y de de ese Paraíso, pero son un fruto que hay que morder comunicarse a través de la escritura con las personas y con ansia, con las ansias que despierta cualquier tenta- con la vida. Para él el escribir, el escribirse, dio el verda- ción, cualquier fruta prohibida. La necesidad íntima de dero sentido a su vida. recorrer minuciosamente el cuerpo amado hecho geogra- fía de ternura, de acogimiento, de ansia, de reposo, de Después de esta primera decepción estudiantil
  3. 3. regresó a Chiapas, a vender muebles en la tienda de su «Que costumbre tan salvaje esta de enterrar a hermano, hasta que regresara de nuevo a la capital fede- los muertos! ¡de matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos ral para comenzar sus estudios de Filosofía y Letras. Más de la tierra! Es tratarlos alevosamente, es negarles la tarde regresaría de nuevo a Txutla. Durante siete posibilidad de revivir. larguísimos años el poeta se convertiría en vendedor de telas. Fue un gran ejercicio de humildad, se sentía humi- Yo siempre estoy esperando a que los muertos llado y ofendido por la vida. «¿Cómo era posible que es- se levanten, que rompan el ataúd y digan alegremente: tuviese en aquella actividad la más antipoética del mun- ¿por qué lloras?» do, la de comerciante?» Allí escribió «Tarumba», para es- capar de tanta asfixia y de tanta rutina. Le sobrecogen esos entierros en que aseguran las tapas de la caja, la cubren de paletadas, de polvo, Y de nuevo a Méjico, visita a Cuba, su paso por como diciendo de aquí no sales. El, que desearía que los la política como diputado federal por Chiapas, su decep- muertos tuvieran una casa de reposo con ventilación, ción y su desencanto. En la última década de su vida le música y agua corriente para que los muertos pudieran tocó pasar por la estación de su invierno golpeado por la lavarse la cara y levantarse dos o tres veces al día a vivir. enfermedad, su fractura en la pierna y sus 35 operacio- nes... Hasta que un 19 de marzo de 1999 Jaime Sabines «Cuando tengas de morirte decidió no luchar más contra la enfermedad y se despidió no alborotes tanto:muérete de su mujer y de sus hijos. « No hay que llorar la muerte, y ya» es mejor celebrar la vida» En realidad Sabines se va entreando cada día para morirse, llorando por el tiempo que se ha ido y por el que se va. Vive muriéndose cada día un poquito, como muriéndose devorando trocitos de vida. Sabines y LA MUERTE «Me muero todos los días sin darme cuenta, y está “La muerte no mata, mi cuerpo girando no es muerte. en la palma de la muerte La muerte recibe, acoge, como un trompo de verdad. Es blanda y maternal y triste ... Es la vida la que mata.” Yo soy el tiempo que pasa, es mi muerte la que va Esto escribió Jaime Sabines en su poema “In- en los relojes andando hacia atrás» troducción a la muerte”, escrito en 1948, y publicado en 1954 en la revista América. Fue un poema que no quiso Este peronaje, esta persona, este poeta en car- incluir en ninguno de sus libros porque no lo consideraba ne viva es el que a mi me emociona , me conmueve, me bueno. La muerte es un tema recurrente en su poesía y hace sentir y vibrar con sus poemas escritos en carne en su vida. La muerte no como sufrimiento, sino como viva. No me importa que sus versos rimen o no, ni lo que descanso, como reposo y también como sustento de vida midan, que a veces las palabras se le escapen , no las que alimenta la urgencia y la necesidad de vivir. La muer- puedo controlar para meterlas en el corsé de la métrica y te que nos va pisando los talones para incitarnos a vivir. la rima. ¡Qué más me da! Más de una vez pide a gritos una pausa en esta Pero detrás de su aparente sencillez , de su des- vida para descansar un poco y volver a vivir: “ Me dis- igualdad, se sometió a la disciplina de escribir. se dedicó pongo a dormir/morir una semana, un mes... Quiero dor- a hacer poesía de sombra, como los boxeadores que se mir/morir un mes, un año, dormirme/morirme. Y si ha- entrenan dando golpes y golpes a esas bolsas enormes blo dormido, no me hagan caso...Hagan cuenta que es- contra las que sueltan sus puños. Mientras vendía telas , toy enterrado y que ustedes no pueden hacer nada hasta durante treintas días, se sometió a la disciplina de escri- el día de mi resurreccion” . O grita: “ ¿Cuándo la vida me bir un soneto diario para acostumbrar su mano a escribir. dará un recreo? / ¡Carajo, estoy cansado! / Necesito Escribió a la manera de Neruda, de JuanRamón Jiménez, morirme siquiera una semana”, exclama en su de Lorca hasta que fue notando que le salía su propia “Autonecrología”. voz. La muerte es su muerte y la muerte de su seres Esta es la voz que he querido que se oiga en más queridos: gritar la muerte del Mayor Sabines, su estas líneas , la voz cálida y ceceante de este Jaime Sabines padre: “Me avegüenzo de mi hasta los pelos / por tratar que era capaz de llenar el Bellas Artes de México con más de escibir estas cosas./ ¡Maldito el que crea que esto es de tres mil asistentes que esperaban ansiosos el levan- un poema!)” . La muerte de su tía Chofi: «Amanecí triste tarse del telón de cristal del Palacio . Gentes de todo tipo el día de tu muerte, tía Chofi, / pero esa tarde me fui al , algunos que quizá no frecuentran la poesía pero que se cine e hice el amor. / Yo no sabía que a cien leguas de han inscrito en esta Orden de los Amorosos y escuchan aquí estabas muerta / con tus setenta años de virgen emocionados la voz de aquel poeta que va recitando ver- definitiva.»O la muerte de Doña Luz, su madre: “Lloverás so a verso sus poemas desde su silla de ruedas . Emocio- en el tiempo de lluvia, / harás calor en el verano, / harás naba y se emocionaba a la vez: «Híjole, qué lástima frío en el atardecer./ Volverás a morir otras mil veces. / que no traje mi caudal de lágrimas». Porque los aplau- Florecerás cuando todo florezca. / No eres nada, nadie, sos «lastiman a uno». madre”. A mi también me sigue emocionando. Y la muerte es también el espectáculo salvaje que pasa por delante de su puerta y que no soporta, esta Julio NIETO exhibición macabra de una dama que requiere todo el respeto que se merece:
  4. 4. poemas Jaime SABINES
  5. 5. que sostiene tu beso. AMOR TU CUERPO ESTÁ A MI LADO No es nada de tu cuerpo, ni una brizna, ni un pétalo, Tu cuerpo está a mi lado ni una gota, ni un gramo, ni un momento: fácil, dulce, callado. Tu cabeza en mi pecho se arrepiente Es sólo este lugar donde estuviste, con los ojos cerrados estos mis brazos tercos y yo te miro y fumo y acaricio tu pelo enamorado. ESPERO CURARME DE TI Esta mortal ternura con que callo te está abrazando a ti mientras yo tengo Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de inmóviles mis brazos. fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Si- Miro mi cuerpo, el muslo guiendo las prescripciones de la moral en turno. Me en que descansa tu cansancio, receto tiempo, abstinencia, soledad. tu blando seno oculto y apretado y el bajo y suave respirar de tu vientre ¿Te parece bien que te quiera nada más una sema- sin mis labios. na? No es mucho, mi es poco, es bastante. En una Te digo a media voz semana se pueden reunir todas las palabras de amor cosas que invento a cada rato que se han pronunciado sobre la tierra y se les pue- y me pongo de veras triste y solo de prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera y te beso como si fueras tu retrato. del amor quemado. Y también el silencio. Porque Tú, sin hablar, me miras las mejores palabras del amor están entre dos gen- y te aprietas a mí y haces tu llanto tes que no se dicen nada. sin lágrimas, sin ojos, sin espanto. Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y se ponen a escuchar lo que no hablamos. subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?,»se hizo de noche»... En- NO ES NADA DE TU CUERPO, tre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he No es nada de tu cuerpo, dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quie- ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ro».) ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. Una semana más para reunir todo el amor del tiem- No es tu boca -tu boca po. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú que es igual que tu sexo-, quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. ni la reunión exacta de tus pechos, No ni tu espalda dulcísima y suave, sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para enten- ni tu ombligo, en que bebo. der las cosas. Porque esto es muy parecido a estar No son tus muslos duros como el día, saliendo de un manicomio para entrar a un panteón. ni tus rodillas de marfil al fuego, ni tus pies diminutos y sangrantes, ME DUELES ni tu olor, ni tu pelo. No es tu mirada -¿qué es una mirada?- Mansamente, insoportablemente, me dueles. triste luz descarriada, paz sin dueño, Toma mi cabeza. Córtame el cuello. ni el álbum de tu oído, ni tus voces, Nada queda de mí después de este amor. ni las ojeras que te deja el sueño. Ni es tu lengua de víbora tampoco, Entre los escombros de mi alma, búscame, flecha de avispas en el aire ciego, escúchame. ni la humedad caliente de tu asfixia En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama, pide tu asombro, tu iluminado silencio.
  6. 6. Atravesando muros, atmósferas, edades, y estoy seguro que habrá de amanecer. tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto) viene desde la muerte, desde antes del primer día que despertara al mundo. ME DOY CUENTA DE QUE ME FALTAS ¡Qué claridad de rostro, qué ternura de luz ensimismada, Me doy cuenta de que me faltas qué dibujo de miel sobre hojas de agua! y de que te busco entre las gentes, en el ruido, pero todo es inútil. Amo tus ojos, amo, amo tus ojos. Cuando me quedo solo Soy como el hijo de tus ojos, me quedo más solo como una gota de tus ojos soy. solo por todas partes y por ti y por mí. Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme, No hago sino esperar. del suelo, de la sombra que pisas, Esperar todo el día hasta que no llegas. del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños. Hasta que me duermo Levántame. Porque he caído de tus manos y no estás y no has llegado y quiero vivir, vivir, vivir. y me quedo dormido y terriblemente cansado ME TIENES EN TUS MANOS preguntando. Amor, todos los días. Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta. Me tienes en tus manos Puedes empezar a leer esto y me lees lo mismo que un libro. y cuando llegues aquí empezar de nuevo. Sabes lo que yo ignoro Cierra estas palabras como un círculo, y me dices las cosas que no me digo. como un aro, échalo a rodar, enciéndelo. Me aprendo en ti más que en mi mismo. Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas, Eres como un milagro de todas horas, en mi garganta como moscas en un frasco. como un dolor sin sitio. Yo estoy arruinado. Si no fueras mujer fueras mi amigo. Estoy arruinado de mis huesos, A veces quiero hablarte de mujeres todo es pesadumbre. que a un lado tuyo persigo. Eres como el perdón y yo soy como tu hijo. DIGO QUE NO PUEDE DECIRSE EL AMOR... ¿Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo? ¡Qué distante te haces y qué ausente Digo que no puede decirse el amor. cuando a la soledad te sacrifico! El amor se come como un pan, Dulce como tu nombre, como un higo, se muerde como un labio, me esperas en tu amor hasta que arribo. se bebe como un manantial. Tú eres como mi casa, El amor se llora como a un muerto, eres como mi muerte, amor mío. se goza como un disfraz. El amor duele como un panal, TU NOMBRE y es sabroso como la uva de cera y como la vida es mortal. Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. El amor no se dice con nada, Trato de decir a oscuras todo esto. ni con palabras ni con callar. No quiero que nadie se entere, Trata de decirlo el aire que nadie me mire a las tres de la mañana y lo está ensayando el mar. paseando de un lado a otro de la estancia, Pero el amante lo tiene prendido, loco, lleno de ti, enamorado. untado en la sangre lunar, Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote. y el amor es igual que una brasa Digo tu nombre con todo el silencio de la noche, y una espiga de sal. lo grita mi corazón amordazado. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, La mano de un manco lo puede tocar, lo digo incansablemente, la lengua de un mudo, los ojos de ciego,
  7. 7. decir y mirar. dentro de mi, quiero decir, te llamo, El amor no tiene remedio te llaman los que nacen, los que vienen y sólo quiere jugar. de atrás, de ti, los que a ti llegan. Nos morimos, amor, y nada hacemos No es que muera de amor... sino morirnos más, hora tras hora, y escribirnos y hablarnos y morirnos. No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti, Tú tienes lo que busco de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma, de ti y de mi boca Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que y del insoportable que yo soy sin ti. amo, tú lo tienes. Muero de ti y de mi, muero de ambos, El puño de mi corazón está golpeando, llaman- de nosotros, de ese, do. desgarrado, partido, Te agradezco a los cuentos, me muero, te muero, lo morimos. doy gracias a tu madre y a tu padre, y a la muerte que no te ha visto. Morimos en mi cuarto en que estoy solo, Te agradezco al aire. en mi cama en que faltas, Eres esbelta como el trigo, en la calle donde mi brazo va vacío, frágil como la línea de tu cuerpo. en el cine y los parques, los tranvías, Nunca he amado a una mujer delgada los lugares donde mi hombro pero tú has enamorado mis manos, acostumbra tu cabeza ataste mi deseo, y mi mano tu mano cogiste mis ojos como dos peces. y todo yo te sé como yo mismo. Por eso estoy a tu puerta, esperando. Morimos en el sitio que le he prestado al aire para que estés fuera de mí, y en el lugar en que el aire se acaba TE QUIERO PORQUE TIENES cuando te echo mi piel encima y nos conocemos en nosotros, Te quiero porque tienes separados del mundo, dichosa, penetrada, las partes de la mujer en el lugar preciso y cierto , interminable. y estás completa. No te falta ni un pétalo, Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos ni un olor, ni una sombra. entre los dos, ahora, separados, del uno al otro, diariamente, Colocada en tu alma, cayéndonos en múltiples estatuas, dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo, en gestos que no vemos, leche de luna en las oscuras hojas. en nuestras manos que nos necesitan. Quizás me ves, tal vez, acaso un día, Nos morimos, amor, muero en tu vientre en una lámpara apagada, que no muerdo ni beso, en un rincón del cuarto donde duermes, en tus muslos dulcísimos y vivos, soy la mancha, un punto en la pared, en tu carne sin fin, muero de máscaras, alguna raya que tus ojos, sin ti, de triángulos oscuros e incesantes. se quedan viendo. Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo, de nuestra muerte ,amor, muero, morimos. Quizás me reconoces En el pozo de amor a todas horas, como una hora antigua inconsolable, a gritos, cuando a solas preguntas, te interrogas
  8. 8. con el cuerpo cerrado y sin respuesta. Soy una cicatriz que ya no existe, Autonecrología VI un beso ya lavado por el tiempo, El mediodía en la calle, atropellando ángeles, un amor y otro amor que ya enterraste. violento, desgarbado; Pero estás en mis manos y me tienes gentes envenenadas lentamente y en tus manos estoy, brasa, ceniza, por el trabajo, el aire, los motores; para secar tus lágrimas que lloro. árboles empeñados en recoger su sombra, ríos domesticados, panteones y jardines ¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras transmitiendo programas musicales. me dirás que te amo? Esto es urgente ¿Cuál hormiga soy yo de estas que piso? porque la eternidad se nos acaba. ¿qué palabras en vuelo me levantan? Recoge mi cabeza. Guarda el brazo con que amé tu cintura. No me dejes «Lo mejor de la escuela es el recreo», en medio de tu sangre en esa toalla. dice Judit, y pienso: ¿cuándo la vida me dará un recreo? ¡Carajo! Estoy cansado. Necesito morirme siquiera una semana. Amor mío, mi amor... Del mito Amor mío, mi amor, amor hallado de pronto en la ostra de la muerte. Mi madre me contó que yo llore en su vientre. Quiero comer contigo, estar, amar contigo, A ella le dijeron: tendrá suerte. quiero tocarte, verte. Alguien me hablo todos los días de mi vida Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo Al oído, despacio, lentamente. los hilos de mi sangre acostumbrada, Me dijo: ¡ vive, vive, vive! lo dice este dolor y mis zapatos Era la muerte. y mi boca y mi almohada. He repartido mi vida inútilmente entre el amor Te quiero, amor, amor absurdamente, y el deseo, tontamente, perdido, iluminado, La queja de la muerte, el lamento de la soledad. soñando rosas e inventando estrellas Me aparte de y diciéndote adiós yendo a tu lado. Los pensamientos profundos, y he agredido a mi cuerpo con Te quiero desde el poste de la esquina, Todos los excesos y he ofendido a mi alma con desde la alfombra de ese cuarto a solas, la negación. en las sábanas tibias de tu cuerpo Me he sentido culpable de derrochar la vida y donde se duerme un agua de amapolas. bo he querido Quedarme en casa a atesorarla. Tuve miedo del Cabellera del aire desvelado, fuego y me Incinere. río de noche, platanar oscuro, Amaba las paginas de un libro y corría a las colmena ciega, amor desenterrado, calles a aturdirme. Todo ha sido superficial y vació. No tuve odio voy a seguir tus pasos hacia arriba, sino amargura, de tus pies a tu muslo y tu costado Nunca rencor sino desencanto. Lo espere todo de los hombres y Todo lo obtuve. Solo de mi no he sacado nada: en esto me parezco SOLEDAD - MUERTE A las tumbas.
  9. 9. ¿ pude haber vivido de otro modo ? Si pudiera frío. Echenme recomenzar, Encima todo lo que tenga calor, las sabanas, las ¿lo haría? mantas, Algunos papeles y recuerdos, y cierren todas Mi corazón me recuerda que he de llorar las puertas Por el tiempo que se ha ido, por el que se va. Para que no se vaya mi soledad. Agua del tiempo que corre, muere abajo, Quiero dormir un mes, un año, dormirme. Y si Tumba abajo, no volverá. hablo dormido No me hagan caso, si dijo algún nombre, si me Me muero todos los días quejo. Quiero Sin darme cuenta, y esta Que hagan de cuenta que estoy enterrado, y Mi cuerpo girando que ustedes no En la palma de la muerte Pueden hacer nada hasta el día de mi resurrec- Como un trompo de verdad. ción. Hilo de mi sangre, ¿ quien te enrollara ? Ahora quiero dormir un año, nada mas dormir. Agua soy que tiene cuerpo, Yo no lo se cierto, pero supongo La tierra la beberá. Que una mujer y un hombre Fuego soy, aire compacto, Algún día se quieren, No he de durar. Se van quedando solos poco a poco, Algo en su corazón les dice que están solos, El viento sobre la tierra Solos sobre la tierra se penetran, Tumba muertos, sobre el mar, Se van matando el uno al otro. Los siembra en hoyos de arena, Les echan cal. Todo se hace en silencio. Como Se hace la luz dentro del ojo. Yo soy el tiempo que pasa, El amor une cuerpos. Es mi muerte la que va En silencio se van llenando el uno al otro. En los relojes andando hacia atrás. Cualquier día despiertan, sobre los brazos; Quiero una caja de muerto que este có- Piensan entonces que lo saben todo. moda, Se ven desnudos y lo saben todo. No vaya a estar angosta o corta. La almohadilla no muy alta (yo no le se de cierto. Lo supongo) Y el color que quieran. Herméticamente cerrada Algo sobre la muerte del Mayor Sabines Para que no entre nada de la vida. Morir es retirarse, hacerse a un lado, ocultarse un momento, estarse quieto, Soy mi cuerpo. pasar el aire de una orilla a nado y estar en todas partes en secreto. Y mi cuerpo esta triste y cansado. Me Dispongo a dormir una semana, un mes; no me Morir es olvidar, ser olvidado, hablen. refugiarse desnudo en el discreto calor de Dios, y en su cerrado Que cuando abra los ojos hayan crecido los puño, crecer igual que un feto. niños y todas las Cosas sonrían. Morir es encenderse bocabajo hacia el humo y el hueso y la caliza Quiero dejar de pisar con los pies desnudos el
  10. 10. y hacerse tierra y tierra con trabajo. el aire se acaba cuando te echo mi Apagarse es morir, lento y aprisa piel encima .. tomar la eternidad como a destajo y repartir el alma en la ceniza. Y nos conocemos en nosotros, Muero de ti, amor... separados del mundo.. de amor de ti, dichosa, penetrada.. de urgencia mia y cierto, interminable.. de mi piel de ti.. Morimos, lo sabemos, De mi alma de ti lo ignoran.. nos morimos y de mi boca.. entre los dos, y del insoportable ahora.. separados, que yo soy sin ti.. del uno al otro, diariamente... Cayéndonos en múltiples Muero de ti y de mi, estatuas, en gestos muero de ambos, que no vemos.. en nuestras de nosotros, de ese.. manos que nos necesitan.. Nos morimos, amor, Desgarrado, partido, muero en tu vientre me muero, te muero que no muerdo ni beso.. lo morimos.. En tus muslos Morimos en mi cuarto dulcísimos y vivos, en que estoy solo, en tu carne sin fin, en mi cama en que faltas.. muero de mascaras, de triangulos obscuros En la calle donde mi e incesantes.. brazo va vacio.. en el cine y los parques Muero de mi cuerpo los tranvias.. y de tu cuerpo, de nuestra muerte, Los lugares donde mi hombro amor, muero.. acostumbra tu cabeza, morimos.. y mi mano tu mano.. y todo yo te se En el pozo de amor como yo mismo.. a todas horas, inconsolable, a gritos, Morimos en el sitio que dentro de mi, quiero le he prestado al aire.. decir, te llamo.. para que estes fuera de mi.. Te llaman los que nacen, los que vienen Y en el lugar en que de atras, de ti,
  11. 11. los que a ti llegan.. Me aparte de Los pensamientos profundos, y he agredido a mi cuerpo con Nos morimos, amor.. Todos los excesos y he ofendido a mi alma con y nada hacemos la negación. sino morirnos mas, Me he sentido culpable de derrochar la vida y hora tras hora, bo he querido y escribirnos y Quedarme en casa a atesorarla. Tuve miedo del hablarnos y morirnos... fuego y me Incinere. Amaba las paginas de un libro y corría a las calles a aturdirme. Todo ha sido superficial y vació. No tuve odio VIDA sino amargura, Del mito Nunca rencor sino desencanto. Lo espere todo de los hombres y Todo lo obtuve. Solo de mi no he sacado nada: Mi madre me contó que yo llore en su vientre. en esto me parezco A ella le dijeron: tendrá suerte. A las tumbas. ¿ pude haber vivido de otro modo ? Si pudiera Alguien me hablo todos los días de mi vida recomenzar, Al oído, despacio, lentamente. ¿lo haría? Me dijo: ¡ vive, vive, vive! Era la muerte. Horal En el saco de mi corazón caben todas las co- sas, desde la ignominia El mar se mide por olas, A la ternura, desde las uvas de mujeres amadas El cielo por alas, hasta Nosotros por lagrimas. Las corcholatas que me tiran los niños. Cada hora deposita en El aire descansa en las hojas, Mi corazón un objeto distinto, y cada vez que El agua en los ojos, extraigo de el Nosotros en nada. Un recuerdo sale con sangre. Parece que sales y soles, Yo me multiplico incansablemente. Estreno Nosotros y nada... manos y bocas todos Me alegro de que el sol haya salido después Los días, cambio de piel, de ojos y de lengua, y de tantas horas: me me pongo alegro de que los arboles se estiren como quien Un alma cada vez que es preciso. sale de la cama; me alegro de que los carros tengan gasolina y Desde el amanecer hasta la noche la luz es dis- yo tenga amor; me tinta y se le llama alegro de que este sea el día 26 del mes; me Día. Así me llaman jaime. Pero yo duro tam- alegro de que no bién en la oscuridad, nos hayamos muerto. Mas alla del momento impenetrable en que hago recuento de mis Me alegro de que haya gentes tristes, como esa Estrellas. muchacha que He repartido mi vida inútilmente entre el amor podría quererme si no quisiera a otro. Me ale- y el deseo, gro del bueno La queja de la muerte, el lamento de la soledad. de dios que me deja alegrarme.
  12. 12. ¡tilin, tilin! Yo estoy alegre: quiero hacerlo es inevitable. Tan todo. No emborracharme inevitable como el nacimiento. con este vaso de tequila sino curar tu alma. Pa- rarme de cabeza para Lo bueno es vivir del mejor modo posible. que rías Sacarte la lengua para que te aprietes Peleando, lastimando, la barriga. acariciando, soñando. (¡pero siempre se vive del mejor modo posible!) Te muerdo debajo de la oreja, te ensalivo el pezón izquierdo, mientras yo no pueda respirar bajo el agua, o y se que estoy cerca de tu corazón, ciertamen- volar (pero de verdad te. volar, yo solo, con mis brazos), tendrá que gustarme caminar sobre Mira, día: vamos a ser buenos amigos. No daré la tierra, y ser hombre, no pez ni ave. nada a nadie. Seré generoso: me arrodillare en una esquina y No tengo ningún deseo de que me digan que la extenderé mis luna es diferente manos abiertas. Que me den un centavo el sol, a mis sueños. el hombre que pasa, las niñas que van a la escuela y hasta las Se mecen los arboles bajo la lluvia viejecitas que vienen de la iglesia. Quiero ser bueno, Tan armoniosamente como el que acaba Que le dan ganas a uno de ser árbol. de salir de la cárcel. Bajo los truenos Y atravesados por el viento ¡salud, esqueletos! Los arboles parecen muchachas dormidas de No quiero convencer a nadie de nada. pie A las que el sueño del amor lleva de un lado a Tratar de convencer otro la cabeza a otra persona es indecoroso, es atentar contra su libertad de Estos arboles de la ciudad, tan esbeltos y pensar o de creer o de hacer lo que le de la solitarios, gana. Yo quiero Rodeados de casas y de alambres, solo enseñar, dar a conocer, mostrar, no Se alegran bajo la lluvia en lo alto demostrar. Que cada Y son la nube misma y el cielo. uno llegue a la verdad por sus propios pasos, y que nadie le ¿ tiene uno, como la naturaleza, sus llame equivocado o limitado. (¿ quien es quien estaciones, sus ciclos para decir “esto De vida ? En el curso de quince o veinte días es así”, si la historia de la humanidad no es mas pasa una primavera que una Y un verano en el fondo del alma, y luego historia de contradicciones y de tanteos y de viene un día violento búsquedas?) En que nos quedamos sin hojas, y fríos, e inmovibles. Si a alguien he de convencer algún día, ese alguien he de ser Alma mía, cosechadora de lo que siembro con yo mismo. Convencerme de que no vale la el sudor de mi pena llorar, ni afligirse Frente, con el frío sudor de mi frente, ¿ puedes , ni pensar en la muerte. “la vejez, la decirme a que enfermedad y la muerte”, Horas nos encontramos, en que sitio desierto de buda, no son mas que la muerte, y la muerte vamos a vernos ?
  13. 13. El diablo no hace caso de mis citas, y dios es En la obscuridad abren los ojos sordo desde hace y les cae en ellos el espanto. Tiempo: ven tu, alma mía, testigo mío, dame Encuentran alacranes bajo la sábana todo lo que tienes y su cama flota como sobre un lago. Es tus manos, lo que no te pertenece, tu sonrisa, tus lagrimas. Los amorosos son locos, sólo locos, sin Dios y sin diablo. ¿ que voy a hacer con ello ? Nada. Quisiera echarte gasolina Los amorosos salen de sus cuevas Encima y prenderte fuego, alma mía. Para temblorosos, hambrientos, recuperarme. a cazar fantasmas. Se ríen de las gentes que lo saben todo, LOS AMOROSOS de las que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite. Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, Los amorosos juegan a coger el agua, el más tembloroso, el más insoportable. a tatuar el humo, a no irse. Los amorosos buscan, Juegan el largo, el triste juego del amor. los amorosos son los que abandonan, Nadie ha de resignarse. son los que cambian, los que olvidan. Dicen que nadie ha de resignarse. Su corazón les dice que nunca han de encon- Los amorosos se avergüenzan de toda confor- trar, mación. no encuentran, buscan. Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, Los amorosos andan como locos la muerte les fermenta detrás de los ojos, porque están solos, solos, solos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada entregándose, dándose a cada rato, en que trenes y gallos se despiden llorando porque no salvan al amor. dolorosamente. Les preocupa el amor. Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben. Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, Siempre se están yendo, a mujeres que duermen con la mano en el sexo, siempre, hacia alguna parte. complacidas, Esperan, a arroyos de agua tierna y a cocinas. no esperan nada, pero esperan. Los amorosos se ponen a cantar entre labios Saben que nunca han de encontrar. una canción no aprendida El amor es la prórroga perpetua, Y se van llorando, llorando siempre el paso siguiente, el otro, el otro. la hermosa vida. Los amorosos son los insaciables, los que siempre «¡qué bueno!» han de estar solos. Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. Las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusa- nos.

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