Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y los crea. Si uno habla o actúa con un pensamiento puro, entonces la felicidad le sigue como una sombra que jamás le abandona
La atención es el camino hacia la conciencia de la inmortalidad; la inatención es el sendero hacia la inconsciencia, hacia la muerte. Los que están atentos no mueren; los inatentos son como si ya hubieran muerto.
La mente es difÃcil de dominar, voluble y tendente a posarse allà donde le place. Es bueno controlar la mente. Una mente controlada conduce a la felicidad.
La mente es muy difÃcil de percibir, extremadamente sutil, y vuela tras sus fantasÃas. El sabio la controla. Una mente controlada es fuente de felicidad.
No deberÃamos considerar los fallos de los demás, ni lo que los otros han hecho o dejado de hacer, sino nuestros propios actos cometidos u omitidos.
Si uno encuentra un hombre sabio, quien como un descubridor de tesoros te señala tus defectos y te llama la atención sobre los mismos, debe asociarse con tal persona. Uno irá bien y no mal en la compañÃa de esta persona.
Los poceros sacan el agua; los arqueros enderezan la flecha; los carpinteros tallan la madera; los sabios se moldean a sà mismos.
Aquel que controla firmemente sus sentidos, como el auriga sus caballos; aquel que está purificado del orgullo y desprovisto de los apegos, a este hombre hasta los dioses envidian.
Mejor que mil disertaciones, mejor que un mero revoltijo de palabras sin significado, es una frase sensata que al escucharla calma nuestra sed de conocimiento.
Mejor que mil versos de palabras inútiles, es uno con una simple y beneficiosa lÃnea que al escucharla uno se serene.
Más grande que la conquista de mil veces mil hombres en la batalla, es la conquista de uno mismo.
Mejor conquistarse a uno mismo que conquistar a los demás. Ni un dios ni un semidiós, ni Mara ni Brahma, pueden deshacer la victoria de aquel que es dueño de sà mismo y se conduce siempre con moderación.
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