Cuenta cierta leyenda, que cuando Dios estaba creando al mundo, le preguntó a todo lo creado: “¿Quién eres?”, esto según el caso, con la finalidad de que cada ente y cada ser, tuviera claro su rol y su “deber ser”.
Le preguntó al gato: “¿Quién eres?”
“ Yo Soy el gato” El gato contestó:
Le preguntó al caballo: “¿Quién eres?”
“ Yo Soy el caballo” El caballo respondió:
Le preguntó a la montaña: “¿Quién eres?”
“ Yo Soy la montaña” La montaña respondió:
Le preguntó al árbol: “¿Quién eres?;
“ Yo Soy el árbol” El árbol contestó:
Le preguntó al agua: “¿Quién eres?
“ Yo Soy el agua” El agua respondió:
Y así sucesivamente preguntaba y todos respondían correctamente.
Éstas entre muchas otras cualidades, virtudes o energías, al igual que Dios “ por haber sido creado a Su Imagen y Semejanza”
Este es un relato ficticio que puede servir de estímulo para la reflexión y el análisis. Quien toma conciencia de su realidad, debería tener presente, que cada personaje que ha desempeñado, es el resultado de las energías que ha venido “moviendo” tanto en esta vida, como en las anteriores. Podrá darse cuenta, que todo lo que él ha creído que es su realidad, resulta ser algo ilusorio. Podrá entender, que él no es un cuerpo, que cada personaje o que cada “papel de la obra”, sólo ha servido de excusa en el camino de “regreso a casa”. Es esta la razón por la cual, en algunas ocasiones, se habrá “vestido” de rico, o quizás de pobre, otras veces habrá sido blanco o puede que haya sido negro, así como puede que en la actualidad sea un excelente profesional o quizás un ignorante. Son sus “necesidades energéticas” las que atraerán el cuerpo que ha de ocupar y que le servirá de vehículo en esa nueva misión de reconocimiento que se presenta con el transcurrir de cada existencia .
Elizabeth Vârga Ramírez deseas recibir estos mensajes, suscribe tu correo según la indicaciones de la página Web www.humanismonuevaconciencia.com
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