Texto Y Comentario De Kant

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Texto Y Comentario De Kant

  1. 1. 1 Texto KANT, Crítica de la razón pura, prólogo segunda edición, incluida la nota a pie de página de Kant (trad. P. Ribas, Madrid, Alfaguara, 1998, pp. 19-21). “La metafísica, conocimiento especulativo de la razón, completamente aislado, que se levanta enteramente por encima de lo que enseña la experiencia, con meros conceptos (no aplicándolos a la intuición, como hacen las matemáticas), donde, por tanto, la razón ha de ser discípula de sí misma, no ha tenido hasta ahora la suerte de poder tomar el camino seguro de la ciencia. Y ello a pesar de ser más antigua que todas las demás y de que seguiría existiendo aunque éstas desaparecieran totalmente en el abismo de una barbarie que lo aniquilara todo. Efectivamente, en la metafísica la razón se atasca continuamente, incluso cuando, hallándose frente a leyes que la experiencia más ordinaria confirma, ella se empeña en conocerlas a priori. Incontables veces hay que volver atrás en la metafísica, ya que se advierte que el camino no conduce a donde se quiere ir. Por lo que toca a la unanimidad de lo que sus partidarios afirman, está aún tan lejos de ser un hecho, que más bien es un campo de batalla realmente destinado, al parecer, a ejercitar las fuerzas propias en un combate donde ninguno de los contendientes ha logrado jamás conquistar el más pequeño terreno ni fundar sobre su victoria una posesión duradera. No hay, pues, duda de que su modo de proceder ha consistido, hasta la fecha, en un mero andar a tientas y, lo que es peor, a base de simples conceptos. ¿A qué se debe entonces que la metafísica no haya encontrado todavía el camino seguro de la ciencia? ¿Es acaso imposible? ¿Por qué, pues, la naturaleza ha castigado nuestra razón con el afán incansable de perseguir este camino como una de sus cuestiones más importantes? Más todavía: ¡qué pocos motivos tenemos para confiar en la razón si, ante uno de los campos más importantes de nuestro anhelo de saber, no sólo nos abandona, sino que nos entretiene con pretextos vanos y, al final, nos engaña! Quizá simplemente hemos errado dicho camino hasta hoy. Sí es así ¿qué indicios nos harán esperar que, en una renovada búsqueda, seremos más afortunados que otros que nos precedieron?
  2. 2. 2 Me parece que los ejemplos de la matemática y de la ciencia natural, las cuales se han convertido en lo que son ahora gracias a una revolución repentinamente producida, son lo suficientemente notables como para hacer reflexionar sobre el aspecto esencial de un cambio de método que tan buenos resultados ha proporcionado en ambas ciencias, así como también para imitarlas, al menos a título de ensayo, dentro de lo que permite su analogía, en cuanto conocimientos de razón, con la metafísica. Se ha supuesto hasta ahora que todo nuestro conocer debe regirse por los objetos. Sin embargo, todos los intentos realizados bajo tal supuesto con vistas a establecer a priori, mediante conceptos, algo sobre dichos objetos algo que ampliara nuestro conocimiento desembocaban en el fracaso. Intentemos, pues, por una vez, si no adelantaremos más en las tareas de la metafísica suponiendo que los objetos deben conformarse a nuestro conocimiento, cosa que concuerda ya mejor con la deseada posibilidad de un conocimiento a priori de dichos objetos, un conocimiento que pretende establecer algo sobre éstos antes de que nos sean dados. Ocurre aquí como con los primeros pensamientos de Copérnico. Éste, viendo que no conseguía explicar los movimientos celestes si aceptaba que todo el ejército de estrellas giraba alrededor del espectador, probó si no obtendría mejores resultados haciendo girar al espectador y dejando las estrellas en reposo. En la metafísica se puede hacer el mismo ensayo, en lo que atañe a la intuición de los objetos. Si la intuición tuviera que regirse por la naturaleza de los objetos, no veo cómo podría conocerse algo a priori sobre esa naturaleza. Si, en cambio, es el objeto (en cuanto objeto de los sentidos) el que se rige por la naturaleza de nuestra facultad de intuición, puedo representarme fácilmente tal posibilidad. Ahora bien, como no puedo pararme en estas intuiciones, si se las quiere convertir en conocimientos, sino que debo referirlas a algo como objeto suyo y determinar éste mediante las mismas, puedo suponer una de estas dos cosas: o bien los conceptos por medio de los cuales efectuó esta determinación se rigen también por el objeto, y entonces me encuentro, una vez más, con el mismo embarazo sobre la manera de saber de él algo a priori o bien supongo que los objetos o, lo que es lo mismo, la experiencia, única fuente de su conocimiento (en cuanto objetos dados), se rige por tales conceptos. En este segundo caso veo en seguida una explicación más fácil, dado que la misma experiencia constituye un tipo de conocimiento que requiere entendimiento y éste posee unas reglas que yo debo suponer en mí ya antes de que
  3. 3. 3 los objetos me sean dados, es decir, reglas a priori. Estas reglas se expresan en conceptos a priori a los que, por tanto, se conforman necesariamente todos los objetos de la experiencia y con los que deben concordar. Por lo que se refiere a los objetos que son meramente pensados por la razón y, además, como necesarios, pero que no pueden ser dados (al menos tal como la razón los piensa) en la experiencia, digamos que las tentativas para pensarlos (pues, desde luego, tiene que ser posible pensarlos) proporcionarán una magnífica piedra de toque de lo que consideramos el nuevo método del pensamiento, a saber, que sólo conocemos a priori de las cosas lo que nosotros mismos ponemos en ellas1”. 1 Este método, tomado del que usa el físico, consiste, pues, en buscar los elementos de la razón pura en lo que puede confirmarse o refutarse mediante un experimento. Ahora bien, para examinar las proposiciones de la razón pura, especialmente las que se aventuran más allá de todos los límites de la experiencia posible, no puede efectuarse ningún experimento con sus objetos (al modo de la física). Por consiguiente, tal experimento con conceptos y principios supuestos a priori sólo será factible si podemos adoptar dos puntos de vista diferentes: por una parte, organizándolos de forma que tales objetos puedan ser considerados como objetos de los sentidos y de la razón, como objetos relativos a la experiencia; por otra, como objetos meramente pensados, como objetos de una razón aislada y que intenta sobrepasar todos los límites de la experiencia. Si descubrimos que, adoptando este doble punto de vista, se produce el acuerdo con el principio de la razón pura y que, en cambio, surge un inevitable conflicto de la razón consigo misma cuando adoptamos un solo punto de vista, entonces es el experimento el que decide si es correcta tal distinción. (Nota de Kant.)
  4. 4. 4 ANALISIS Y EXPLICACION DEL TEXTO l. INTRODUCCION Antes de entrar directamente en el texto objeto de comentario, es conveniente hacer una breve introducción consistente en un resumen del planteamiento filosófico kantiano llevado a cabo en la Critica de la Razón Pura La KRV (Se utilizará la abreviatura, KRV, del nombre, en alemán, de la obra de Kant citada: Critica de la Razón Pura (Kritique der Reiner Vernunft) es, entre otras cosas, una teoría del conocimiento, es decir, una reflexión acerca de los límites, validez, progreso, etc., del conocimiento. Kant, en efecto, elabora una teoría idealista que supera tanto el racionalismo como el empirismo, clarificando y resolviendo los problemas planteados por estos. Este idealismo supone, según el propio kant, un auténtico giro copernicano: en el conocimiento, el sujeto deja de regirse por el objeto, pasando este último a quedar constituido en función de las estructuras con las que el sujeto conoce. Kant distingue en el hombre dos facultades de conocimiento: la sensibilidad y el entendimiento. La sensibilidad es intuitiva, el entendimiento discursivo. Las operaciones o actos de la sensibilidad son las intuiciones. Para Kant, a diferencia de Descartes, la intuición es siempre sensible. Las intuiciones de la sensibilidad se dividen en empíricas y transcendentales. Las intuiciones empíricas son los datos de la experiencia, causada por las cosas que están más allá de nosotros. Estas son organizadas por las intuiciones transcendentales, espacio y tiempo, que no proceden de la experiencia sino que la hacen posible. Ahora bien, se aplican a la experiencia dando lugar a lo que Kant llama fenómeno. A la síntesis entre intuiciones puras e intuiciones empíricas dando lugar a los fenómenos, Kant la llama síntesis sensible. Por tanto podemos definir el fenómeno como la unidad de los datos de la experiencia en el espacio y en el tiempo. Las operaciones o actos del entendimiento, Kant los llama conceptos. Se dividen en dos clases: empíricos, resultado de una inducción empírica, y puros, transcendentales o "a priori", que Kant llama categorías. La función de las categorías consiste en unificar los fenómenos mediante una síntesis que podríamos llamar síntesis categorial. Esta consiste en la unión de los fenómenos y las categorías, dando lugar a los juicios, en los cuales se expresa el conocimiento. Conocer es pues referir categorías a fenómenos, obteniéndose, como fruto de esta operación juicios.
  5. 5. 5 2. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA Comienza Kant constatando el siguiente hecho: los conocimientos pertenecientes al dominio de la razón (Metafísica, cuyos objetos de estudio son: Dios-Teología-, Alma o libertad-Antropología- y Mundo-Cosmología) no se han constituido como ciencia. ¿Cómo sabemos esto? "por el resultado", es decir, por su situación actual. Esto nos sugiere, al menos, de momento, dos cuestiones, a saber, qué entiende Kant por razón y qué entiende Kant por ciencia. Kant advierte que nuestro aparato psíquico o cognoscitivo se divide en tres facultades que tienen que ver con el conocimiento. Dos de ellas, la sensibilidad y el entendimiento tienen como función específica llevar a cabo la constitución del objeto de conocimiento. La tercera, la razón, no conoce sino que se limita a ordenar, a sistematizar aquello que es conocido por el entendimiento. Por tanto, se puede afirmar que la razón es la facultad de conectar unos juicios con otros para formar silogismos o razonamientos. La segunda cuestión queda esbozada en el texto. La ciencia, a diferencia de la metafísica, es un saber que progresa y en el que hay un acuerdo entre los que se ocupan de él. Progreso y consenso son, pues, las características que debe reunir todo aquel saber que tenga pretensiones de cientificidad. Son estos los rasgos que definen tanto a la física de la época, newtoniana, como a las matemáticas; ciencias que Kant toma como modelo de conocimiento científico. ¿Reúne la metafísica estas características? Según Kant no. De ahí su afirmación: "...semejante estudio está todavía lejos de haber encontrado el camino seguro de la ciencia...". ¿Significa esto que debemos abandonar la metafísica como ya había anunciado Hume? A juicio de Kant no, pues las cuestiones que plantea la metafísica son insoslayables, no nos pueden dejar indiferentes; la razón debe, pues, averiguar cual es el camino que debe recorrer la metafísica para convertirse en ciencia, abandonando sus pretensiones cognoscitivas de realidades suprasensibles (Metafísica dogmática) y presentándose como una reflexión acerca de los límites, validez y posibilidad del conocimiento (Metafísica crítica). Esta tarea de la razón se sitúa frente al planteamiento de David Hume, filósofo empirista que había cerrado todo camino a la metafísica. En sus Investigaciones sobre el entendimiento humano llega a afirmar que:
  6. 6. 6 "Cuando curioseemos los libros de una biblioteca...si cae en nuestras manos algún volumen de teología o metafísica escolástica...arrojémoslo a las llamas porque no contiene más que supercherías y engaños". 3. LOGICA, MATEMATICAS Y FISICA. LOS JUICIOS SINTETICOS A PRIORI. Este fragmento revela una de las dimensiones fundamentales de la KRV de Kant: la de ser una Teoría de la ciencia, es decir, una fundamentación de la ciencia, de la física de Newton y las matemáticas de Euclides. (Fundamentar una ciencia es mostrar los supuestos filosóficos-racionales sobre los que descansa o que le sirven de base). Se trata de una fundamentación metódica, de una reflexión sobre el procedimiento o método de las ciencias, no un sistema de contenidos científicos. Pero, ¿por qué una fundamentación de la ciencia? Volvamos al problema enunciado anteriormente. A Kant le interesa, sobre todo, averiguar si es posible la Metafísica como ciencia. Para ello tiene que resolver una cuestión previa, a saber, ¿cómo es posible la ciencia?. Tendrá por tanto que especificar las condiciones bajo las cuales es posible la ciencia y después comprobar si la Metafísica se ajusta a esas condiciones. Kant llama a estas condiciones, condiciones transcendentales. Lo característico y propio de estas es que son universales y necesarias, es decir, a priori. Para llevar a cabo tal investigación hay que tener en cuenta que una ciencia es un conjunto de juicios. La cuestión cuales son las condiciones que hacen posible la ciencia se transforma en esta otra: cuáles son las condiciones que hacen posible los juicios de la ciencia. De tal manera que se impone averiguar qué tipos de juicios componen la ciencia. La tradición filosófica distinguía dos tipos de juicios: juicios analíticos y juicios sintéticos. Los primeros eran juicios de identidad entre sus términos (sujeto-predicado) de tal forma que por un simple análisis lógico del sujeto se podía obtener el predicado. Tenían universalidad y necesidad, pero no ampliaban el conocimiento. Los segundos, aportaban información efectiva pero carecían de universalidad y necesidad ya que se referían a un estado concreto de cosas. En opinión de Kant, ninguno de estos tipos podía servir de base a la ciencia, ya que ésta debe, por un lado, tener necesidad y universalidad, y por otro, ampliar efectivamente el conocimiento. De ahí que Kant defienda, para garantizar el rigor de la ciencia, la existencia de una tercera clase de juicios, los juicios sintéticos a priori. En efecto, los juicios de la
  7. 7. 7 ciencia sólo pueden ampliar el conocimiento si son sintéticos; y sólo pueden ser universales y necesarios si son a priori, es decir, independientes de la experiencia, ya que los juicios derivados de la experiencia nunca tienen universalidad. Pues bien, según Kant, tales juicios sintéticos a priori se dan en la Matemática y en la Física, ciencias que son posibles gracias a los elementos a priori del conocimiento: espacio, tiempo y categorías. En efecto, los juicios de la Matemática son juicios sintéticos a priori gracias a las formas a priori de la sensibilidad: espacio y tiempo. La intuición a priori del espacio hace posibles los jsap (2) en la geometría, y la intuición del tiempo los hace posibles en la aritmética. Tomemos como ejemplo el siguiente juicio: "La línea recta es la distancia más corta entre dos puntos". ¿Es un juicio analítico?. No ya que el predicado no está contenido en el sujeto: el predicado hace referencia a la cantidad, mientras que el concepto de recta tiene que ver con la cualidad. Es por lo tanto sintético. ¿Es a posteriori?. No, ya que nos consta su verdad: a) sin necesidad de ir midiendo las distancias entre dos puntos, es decir, no hay que recurrir a ninguna experiencia comprobatoria; b) es estrictamente universal necesario, carece de posibles excepciones. Es, por tanto, a priori. En este sentido, no debe confundirse la Lógica con la matemática: la Lógica es analítica, no amplia el conocimiento. Los primeros principios de la Física, las leyes generales de la Naturaleza, es decir, los tres axiomas de la mecánica de Newton, también se expresan en jsap. Por eso la Física es ciencia, una ciencia que es posible por los conceptos puros o categorías del entendimiento. Pero, adviértase, que se habla de leyes generales, no de leyes particulares que siempre dependen de la experiencia; Kant, no era tan racionalista como para pensar que fuese posible construir la Física totalmente a priori. Las categorías hacen posible los jsap, los primeros principios de la Física, ya que estos principios se derivan de aquellas. La primera ley o Ley de inercia se deriva de la categoría de causalidad, la segunda, f=m.a, de la de sustancia y la tercera, Fa=Fr, de la de acción recíproca. ¿Cuáles son, entonces, la naturaleza y el papel de Lógica para Kant? La Lógica se ocupa del pensamiento y sus operaciones: conceptos, juicios y razonamientos; se trata de un saber formal, vacío de contenido, que no se deriva de la experiencia, ni se aplica a ella. En la Lógica, el pensamiento se limita a pensar sobre sus propias operaciones.
  8. 8. 8 Esta limitación explica el éxito de la Lógica, disciplina, que en opinión de Kant, está definitivamente concluida (Kant, se equivoca aquí, y no pude preveer el progreso de lógica en los XIX y XX, cuando se le apliquen los métodos matemáticos). Por todo esto, la Lógica no es una ciencia más, sino una especie de propedéutica, de introducción general a las ciencias propiamente dichas, pues, toda ciencia, no importa los contenidos que tenga, ha de someterse a las leyes de la lógica, en tanto es la ciencia del arte de razonar. NOTA al carácter de la Matemática y la Física. Demostración de su carácter científico: MATEMATICA Tesis: Los juicios de la matemática son a priori, es decir, universales y necesarios. A priori: -La Matemática formula juicios acerca del espacio y del tiempo, -espacio y tiempo son independientes de toda experiencia; Luego, Los juicios de la matemática son independientes de toda experiencia, es decir, a priori. Universales y necesarios: -La Matemáticas formulan juicios acerca del espacio y el tiempo, -Todos los objetos de nuestra experiencia se den en el espacio y en el tiempo; Luego, en todos los objetos de la experiencia se cumplirán los juicios de la Matemática necesariamente. El presupuesto que subyace a ambos razonamientos es que Kant identifica espacio euclídeo y espacio perceptivo Razonamientos análogos serían aplicados a la Física.
  9. 9. 9 LA FILOSOFIA DE KANT EXPUESTA EN SUS CRITICAS: Crítica de la Razón Pura y Crítica de la Razón Práctica. KRV: Qué puedo conocer: Metafísica Crítica: Ciencia A. Doctrina transcendental de los elementos l.Estética Transcendental: la Sensibilidad .La constitución del Fenómeno: Síntesis sensible. .Los jsap en la Matemática. 2.Lógica transcendental 2a.Analítica Transcendental: el Entendimiento .El conocimiento de los fenómenos: Síntesis categorial: el Juicio. .Los jsap en la Física. 2b.Dialéctica Transcendental: la Razón .Las ilusiones de la razón: Síntesis Transcendental: el silogismo. .Los jsap en la Metafísica: -Teología: falsas demostraciones de la existencia de Dios -Antropología: Paralogismos -Cosmología: Antinomias B. Doctrina Transcendental del Método KPV: Cómo debo obrar: Etica
  10. 10. 10 4. EL PROBLEMA DE LA METAFISICA 4.1. Crítica de la metafísica dogmática La KRV resulta, también, una crítica demoledora de la Metafísica dogmática (la Metafísica de la tradición filosófica, en general, y del Racionalismo, en particular) en tanto que ésta aspira a presentarse como una ciencia; tal crítica muestra, apoyándose en la Teoría del conocimiento y en la noción de ciencia que de ella se deriva, cómo la Metafísica no es, ni puede ser, conocimiento, y menos aún, ciencia, sino una ilusión. Ahora bien, esta ilusión no se produce por azar, por algún tipo de causalidad de tipo psicológico, histórico o social; esta ilusión, por el contrario, es, en cierto modo, inevitable o irremediable, pues tiene su origen en la esencia o naturaleza misma de la razón humana, la cual, siendo como es, siempre tenderá, según Kant, a hacer Metafísica. De ahí, precisamente, la necesidad de una crítica de la razón. Es más; de ahí la necesidad de mantener una actitud de vigilancia constante frente a semejante impulso, tan arraigado en el hombre y que lo lleva al engaño. Ya hemos dicho que, para Kant, hay dos facultades de conocimiento. Pues bien, Kant distingue una tercera facultad en el hombre: la razón. La razón no es una facultad de conocimiento, sino una facultad que sistematiza el conocimiento, dándole unidad. Tal unidad es una profunda existencia de la naturaleza o esencia misma de la razón humana, a quien no le satisface ninguna experiencia, ningún fenómeno, ningún objeto particular, relativo y condicionado a otro, por lo que tiende a lo más general, lo último, absoluto o incondicionado. Los actos u operaciones de la razón son las llamadas por Kant Ideas transcendentales: nociones generalísimas, de carácter absoluto, más allá de toda experiencia posible, que resultan de la síntesis de series o sucesiones de fenómenos condicionados. La razón salta por encima de estas condiciones y, situándose en lo incondicionado, elabora una idea, que totaliza, sintetiza o unifica la multiplicidad de los términos recorridos. Tres son las Ideas de la razón, que Kant hace coincidir con los tres grandes temas de la tradición filosófica: el Alma, el Mundo y Dios. Así, la idea de Alma es la unidad del sujeto pensante, la unidad sustancial que subyace bajo nuestras experiencias, y resulta de sintetizar todas nuestras vivencias; la idea de mundo es la unidad de todos los fenómenos, de todos los objetos de conocimiento, y
  11. 11. 11 resulta de sintetizar todo lo que se contrapone al sujeto pensante; la idea de Dios, es, por último, la unidad de todos los objetos del pensamiento, y por tanto, la razón de las otras dos ideas. Sin embargo, debe advertirse que, por ahora, estas ideas son legítimas, pues, siendo, exigencias de nuestra razón, resultan simplemente eso, ideas, meras ideas que no implican la existencia o realidad de sus correspondientes contenidos. Es más: tales ideas tienen una utilidad positiva para la ciencia. Las ideas, por cierto, poseen la virtud de situar el término ideal de la investigación empírica a una altura suficiente, para que no se limite de forma prematura el campo de la experiencia posible, y el conocimiento pueda progresar indefinidamente. Así, se debe investigar "como si" se fuesen a encontrar, al final de la investigación, esas realidades. En este sentido, las Ideas funcionan como límites ideales, como marcos de referencia u horizontes dinámicos que regulan la investigación científica. Todavía no ha empezado la metafísica. Ahora bien, el hombre no puede pensar sin categorías. Pues bien, desde el mismo momento que la razón produce, por un lado, ideas más allá de toda experiencia posible, y que el entendimiento, por otro lado, opera con categoría, para aplicarlas a la experiencia, ya están puestas las condiciones de la ilusión metafísica, ilusión que se produce cuando aplicamos nuestras categorías, ilegítimamente a las ideas, y no a los fenómenos espacio-temporales. Entonces, se produce la ilusión específica de la Metafísica, de que Mundo, Alma y Dios, son cosas en sí, esto es, realidades, y no meras Ideas, meros límites u horizontes en la investigación. Por tanto, recordémoslo, la Metafísica envuelve, siempre, un uso ilegítimo de las categorías. 4.2. La Metafísica crítica Digamos, ahora, que la investigación que Kant lleva a cabo en esta obra es, en realidad, metafísica, aunque una metafísica crítica, no dogmática; Crítica, para Kant, es fijación de límites, una operación que supera, simultáneamente, tanto la actitud escéptica como la dogmática; criticar algo, así, no es rechazar su naturaleza sino trazar la frontera más allá de la cual aquello no es válido o correcto. Esta es la preocupación de Kant: establecer las líneas divisorias que separan unos dominios de otros para que no se confundan entre sí las diferentes ciencias. De ahí que la crítica tenga dos funciones: a)negativa, que impide la ampliación indebida de la razón, y
  12. 12. 12 b)positiva, que evita la reducción de la razón, resultado inevitable de esa ampliación. Incluso puede decirse que esta Metafísica crítica, sin ser ciencia en sentido estricto, como la Matemática o la Física, ya es, o hará posible en el futuro, una Metafísica científica. Tal Metafísica resulta científica porque a nivel de método o procedimiento, hace, o intenta hacer, en filosofía, algo semejante o equivalente a lo que la Matemática y la Física han hecho en ciencia. Y es que el famoso giro copernicano que Kant propugna para la Teoría del Conocimiento se inspira en las grandes revoluciones conceptuales. que según nuestro autor, se dieron en la Matemática y en la Física, revoluciones por las que esas disciplinas se constituyeron, propiamente, como ciencias. 4.3. Metafísica y moral Para kant, la acción y la creencia moral comienzan, allí donde termina el conocimiento. En este sentido la KRV al fijar los límites del conocimiento, deja el camino libre, de manera coherente, a la KPV, tratado de ética o moral donde Kant recupera los grandes temas de la Metafísica, pero presentándolos ahora no como saberes cietos, demostrados teoricamente, sino como simples creencias, demostradas sólo moralmente. Sin embargo, según Kant, se trata de creencias racionales, que tienen su sede en la razón práctica, es decir, en la razón humana en cuanto facultad de dictar la norma de la acción o conducta. Por eso, estas creencias, aunque no sean conocimientos, son legítimas, y no deben confundirse con meras creencias psicológicas o religiosas. 4.4. Conclusiones Kant, en definitiva, soluciona el problema de la metafísica, la disciplina más representativa de la filosofía, en situación de estancamiento frente al progreso de las ciencias, mediante una crítica o separación nítiida entre Metafísica dogmática, conocimiento científico y moral. Y de semejante separación, se siguen tres importantes consecuencias: 1.Imposibilidad de la Metafísica como ciencia que conoce realidad situadas más alla de la experiencia. (Metafísica tradional. 2.Posibilidad de la Metafísica como teoría acerca de los fundamentos del conocimiento y de la ciencia. (Metafísica crítica o científica: epistemología)
  13. 13. 13 3.Posibilidad de la Metafísica como conjunto de creencias morales exigidas por la razón práctica CONTEXTUALIZACION 1. Nota histórica acerca del "Prólogo" Kant publica por primera vez su obra Crítica de la razón Pura en 1781. Se sabe que esta obra no obtuvo ni el éxito de público ni de la crítica que su autor esperaba de inmediato; muy al contrario, su publicación desató toda una oleada de indignación entre los ambientes filosóficos dominantes, sobre todo en los racionalistas. Advirtiendo que esta actitud de rechaza era el fruto de una mala interpretación, a la cual habría que añadir la complejidad de su contenido doctrinal y lo desafortunado de un estilo farragoso y excesivamente denso o no demasiado bien elaborado, Kant se dispuso a escribiar otra obra que resumiera con mayor claridad sus ideas. La tituló Prolegómenos a toda metafísica futura que quiera plantearse como ciencia (1783). Mas tarde, en 1787, y aprovechando la 2ª edición de la KRV, Kant escribe un segundo prólogo, gran parte del cual constituye el texto a comentar. ¿Qué añade este segundo prólogo en relación al primero? Desde luego, y desde el punto de vista de la doctrina, no hay ningún cambio sustancial; sin embargo Kant aprovecha esta segunda edición para facilitar al lector la comprensión de la obra y adelantar en el mismo la idea última de su doctrina: El Idealismo transcendental. 2. Contextualización de la KRV La biografía intelectual de Kant se puede dividir en dos grandes períodos: sus escritos anteriores a 1770 constituyen la fase precrítica, de clara inspiración racionalista, abarcando una gran variedad de temas, incluido su interés por la física de Newton. Después de 1770 viene un período de silencio que dura once años, y tras los cuales publica la KRV en 1781. Inaugura esta obra lo que se conoce como fase crítica. Kant se propone responder a varias preguntas que estructuran todo su pensamiento crítico, a saber: a) ¿Qué puedo saber? b) ¿Cómo debo actuar? c) ¿Qué me cabe esperar?
  14. 14. 14 Para contestar a estas preguntas escribe: La Crítica de la Razón Pura, La Crítica de la Razón Práctica y La religión dentro de los límites de la mera Razón. Frente a la KPV que es una obra de Etica, la KRV se presenta como una reflexión acerca de los límites y validez del conocimiento científico, situándose en una posición intermedia entre el Racionalismo y el Empirismo. ¿Qué es, pues, la KRV? Es, dicho brevemente: a) Una teoría del conocimiento, síntesis superadora del racionalismo y del empirismo. b) Es también una fundamentación de la ciencia (matemáticas y física). c) Es una crítica de la Metafísica tradicional. 3. Kant en el marco de la Historia de la filosofía y de su época El planteamiento filosófico kantiano se encuentra vinculado a la Ilustración, que a su vez entronca con la actitud cartesiana que comenzó a gestarse en el Renacimiento. Kant se sitúa en la corriente que busca fundamentar la autonomía del hombre, la cual encontrará en la razón su instrumento emancipador, y la autonomía de la ciencia frente a otros tipos de saber. Su filosofía se conoce con el nombre de Idealismo transcendental; una filosofía crítica que se opone tanto al dogmatismo racionalista como al escepticismo empirista. Kant critica al racionalismo que no tenga en cuanta la experiencia sensible y considere posible conocer teóricamente la realidad en sí misma. Y al empirismo el que niegue el carácter universal y necesario, que según Kant, debe caracterizar al conocimiento científico. La cuestión, ¿qué puedo conocer? significa, respecto a estas corrientes filosóficas, una reflexión acerca de los límites, puesto que la capacidad de nuestra razón no es ilimitada (frente al racionalismo), y acerca de las posibilidades, puesto que algunas tenemos (frente al escepticismo empirista). Así pues, frente al racionalismo que sólo admite a la razón como instrumento que fija los criterios de validez de nuestros juicios, y frente al empirismo que presenta a la experiencia como juez supremo, el Idealismo kantiano señala la interdependencia experiencia-sujeto, pues como él mismo dice: "No hay duda de que todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia...no por eso procede todo él de la experiencia..." ("Estética transcendental")
  15. 15. 15 Podríamos concluir este apartado señalando que la obra kantiana constituye una pequeña recapitulación de la Historia de la Filosofía. Kant, en efecto, actualiza y aprovecha muchos conceptos de la tradición filosófica, pero dándoles en todo momento un sello propio y original. Sus logros saltan a la vista; no sólo supera a racionalistas y empirista, sino que saca a la Metafísica del callejón sin salida en que se encontraba por obra del empirismo y del escepticismo. Reflexiona sobre un nuevo tipo de racionalidad que propugna la salida del hombre de su minoría de edad y se atreva a pensar por sí mismo en base a los valores supremos de la razón y de la libertad. No es de extrañar que se entusiasmaras con la revolución francesa, el acontecimiento social y político más importante de su tiempo, un acontecimiento que había sido preparado ideológicamente por la Ilustración. 5. Kant y Hume David Hume (1711-1776) limitó el conocimiento humano a los confines de la experiencia. Así, se le negó validez a los conceptos universales y necesarios. Lo real es sólo lo empírico. El hombre no puede conocer realidades universales y necesarias, lo limita su propia experiencia. Según Hume, los juicios de la ciencia no son universales ni necesarios, son por tanto sintéticos a posteriori. P. ej., el principio de causalidad, que constituye la base de la ciencia, no revela que realmente haya una conexión necesaria entre los fenómenos, entre lo que denominamos causa y lo que denominamos efecto. La experiencia lo único que muestra es una sucesión constante causa-efecto, basada en el habito o costumbre. Estas afirmaciones de Hume eran para Kant peligrosas, pues ponían en entredicho el valor de la ciencia y amenazaban el progreso intelectual de la humanidad. Kant piensa, frente a Hume, que el principio de causalidad es sintético a posteriori, es decir, universal y necesario. Una ley que el entendimiento aplica a todos los fenómenos de la experiencia. Kant, pues, acepta de Hume, que la experiencia nunca puede ser el fundamento de juicios universales y necesarios, ya que sólo muestra que las cosas son así de hecho. Sin embargo, acusa a Hume de haber confundido el principio de causalidad con las leyes particulares de la física. Está claro que una ley particular como "los cuerpos son dilatados por el calor" es sintético a posteriori, pero no ocurre lo mismo con el principio general "todo efecto tiene una
  16. 16. 16 causa". Un contraejemplo puede invalidar la primera pero nunca el segundo. APENDICE NOTAS SOBRE ESPACIO Y TIEMP0. Espacio y tiempo como formas a priori de la sensibilidad. a)Formas: no son impresiones sensibles, sino la forma, el modo como percibimos todas las impresiones particulares: en el espacio y en el tiempo. b)A priori: No proceden de la experiencia sino que la preceden, son condiciones que la hacen posible. c)De la sensibilidad: No del entendimiento ni de la razón. Espacio y tiempo como Intuiciones puras. a)Intuiciones: No son conceptos del entendimiento. b)Puras: vacías de contenido empírico, son coordenadas en las cuales se ordenan las impresiones sensibles. EL IDEALISMO TRANSCENDENTAL: FENOMENO Y NOUMENO Lo intuido en el espacio y en el tiempo se llama fenómeno. Fenómeno es lo que aparece o se muestra al sujeto. Ahora bien, la idea misma de que algo aparece implica correlativamente , la idea de algo que no aparece, la idea de algo en sí. El objeto en tanto aparece al sujeto se denomina fenómeno; El objeto al margen de su relación con la sensibilidad, Kant lo denomina cosa en sí, o bien, noumeno. Negativamente, noumeneno significa una cosa en la medida en que no puede ser reconocida por la intuición sensible. Positivamente, significa un objeto que puede ser reconocido por una intuición no sensible, es decir, por una intuición intelectual. Pero, puesto que carecemos de intuiciones intelectuales, nuestro conocimiento queda limitado a los fenómenos y concepto de noumeno queda como un concepto negativo, como límite de la experiencia, como límite de lo que puede ser conocido. No hay conocimiento de las cosas en sí. El acceso a las cosas en sí no se halla en la razón teórica sino en la razón práctica. El idealismo transcendntal consiste pues en la afirmación de que el espacio , el tiempo y las categorías son condiciones de posibilidad de toda experiencia y no propiedades o rasgos reales de las cosas. NOTAS SOBRE CONCEPTOS PUROS Y CATEGORIAS. Kant ha llamado la atención sobre el siguiente punto: en el proceso de conocimiento, el hombre no es pasivo sino activo. Genera los elementos transcendentales que hacen posible el conocimiento de los fenómenos: las categorías. Ahora bien, no hay que confundir la categoría kantiana con la famosa Idea Innata del racionalismo cartesiano. De la categoría kantiana depende la validez del conocimiento, mientras que la Idea innata pretende ser también el origen del conocimiento. La categoría kantiana no
  17. 17. 17 procede de la experiencia pero en todo momento se aplica a ella. La idea innata ni procede de la experiencia ni se aplica a ella. Por otra parte se le ha reprochado a Kant no ser consecuente con su sistema, al definir la cosa en sí como la causa de los datos de la experiencia. En efecto, cuando se hace tal cosa se incurre en uso ilegitimo de esa categoría, es decir, se aplica más allá de la experiencia. LOS JUICIOS SINTETICOS A PRIORI EN LA FISICA kant hace derivar los tres axiomas de la mecánica de Newton de tres categorías o conceptos puros. El Principio de conservación de la masa de la categoría de sustancia; el Principio de Acción y Reacción de la categoría de interacción; y la Ley de Inercia de la categoría de Causa. Podemos coger esta última ley para mostrar el planteamiento kantiano acerca de la Física como conjunto de juicios sintéticos a priori. Dice Kant que el conocimiento de la Física es Universal y necesario, es decir, a priori. El razonamiento que apoya esta tesis es el siguiente: La ley de inercia se basa en la categoría de Conocer es aplicar categorías a fenómenos; causa; la categoría de causa es un concepto la Ley de Inercia se basa en la categoría de puro, no procede de la experiencia. causa. La categoría de causa se aplica a -Luego la validez de la Ley de Inercia no todos los fenómenos, luego la Ley de depende de la experiencia, es a priori. Inercia será aplicable a todos los fenómenos; es decir, será universal y necesaria.

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