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    Desbarajuste farmacológico. amf Desbarajuste farmacológico. amf Document Transcript

    • AMF 2012;8(9):482-483 8482Pero ¿quién me dará la respuesta jamás usada?Alejandra PizarnikLa crisis económica ha intensificado la preocupación delas administraciones por el control del gasto sanitario pú-blico, siendo objeto de este control especialmente el gas-to farmacéutico. En los últimos meses hemos podido vercómo se han instaurado tres medidas de mayor relevan-cia: a) modificación del copago farmacéutico previamenteexistente (cuya novedad principal fue la eliminación de lagratuidad de los medicamentos para los pensionistas);b) desfinanciación de más de 400 medicamentos desti-nados a tratar «síntomas menores», y c) instauración dela tasa de 1 euro por receta en Cataluña.Antes de analizar estas medidas, es bueno conocer algu-nos datos sobre el consumo y el coste de los medicamen-tos en España y su relación con los países de nuestroentorno, para situarnos en el contexto adecuado. Segúndatos del informe de la OMS de 2011 sobre consumo demedicamentos, España es el segundo país del mundo enconsumo de medicamentos por habitante (tras EE.UU.) yocupa ese mismo lugar en gasto farmacéutico por habi-tante (detrás de Francia); los precios de los medicamen-tos en España se encuentran cerca de la media de los paí-ses de nuestro entorno. Teniendo en cuenta estos datos,podemos afirmar que el gasto farmacéutico en nuestropaís no está lastrado por los precios (a pesar de ser esteel factor sobre el que siempre se incide), sino por el con-sumo de medicamentos, aspecto sobre el que se deberíaactuar para obtener un mayor beneficio potencial.Existen dos aspectos que deberíamos tener en cuenta a lahora de analizar las decisiones que se han tomado recien-temente: el efecto que prevemos que tengan sobre elgasto farmacéutico y sus efectos sobre la salud de la po-blación (modificaciones de la adherencia al tratamiento yla posible aparición de desigualdades evitables en salud,entre otros).En el lado de los costes, el efecto esperable de las diferen-tes medidas tomadas es desigual; tanto la modificacióndel copago de medicamentos como la instauración deleuro por receta en Cataluña tendrán, previsiblemente,efectos de disminución del gasto farmacéutico público(aumento del privado), pudiendo repercutir, al menos enel corto plazo, disminuyendo levemente el número de re-cetas expedidas. La desfinanciación de medicamentospara síntomas menores es algo que se ha realizado enotros países1(Turquía en 2007 y Francia en 2006), conuna disminución inmediata del gasto farmacéutico y unarecuperación parcial que puede llegar incluso a niveles su-periores a los de antes de dicha medida, como conse-cuencia del llamado efecto de sustitución (que consiste enel desplazamiento de la prescripción desde medicamen-tos previamente financiados hacia otros con una indica-ción similar, con frecuencia más caros, y que permanecendentro de la financiación). En el caso de Turquía, esteefecto de sustitución produjo que, con la desfinanciaciónde antitusivos, aumentara la prescripción de salbutamolpara tratar la tos.En lo que se refiere a la influencia que puedan tener lasmedidas adoptadas sobre la salud, existen pruebas deque los incrementos en los copagos de medicamen-tos (lo que incluiría la desfinanciación de medicamentos,suponiendo un «copago» del 100% por parte del pa-ciente) disminuyen la adherencia al tratamiento e incre-mentan las tasas de interrupción en la toma de medi-cación2. Las pruebas científicas acerca de la influenciade los copagos moderados de medicamentos sobre re-sultados clínicos son poco consistentes si se analizandesde un punto de vista global, pero existen datos queindicarían un impacto negativo de estos copagos en lasalud de los pacientes con patologías crónicas y aque-llos pertenecientes a clases sociales bajas (aumento dereingresos, mayor número de visitas a dispositivos sa-nitarios, etc.)2,3.Es complicado predecir cómo afectarán estas medidas a laequidad en salud. Existen datos que parecen indicar quelos copagos en medicamentos (aunque sean cantidadesmoderadas) hacen que las personas con rentas inferiorestomen menos tratamientos que aquellos con rentas su-periores, existiendo cierto gradiente social en esta falta deadherencia terapéutica3.Desbarajuste farmacológico:contra cada ocurrencia, cienciaJavier Padilla BernáldezEspecialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Máster en Economía de la Salud.Editorial
    • Javier Padilla Bernáldez Desbarajuste farmacológico: contra cada ocurrencia, ciencia9 AMF 2012;8(9):482-483 483En resumen, tenemos unas decisiones recientes en ma-teria de medicamentos que convierten el gasto farmacéu-tico público en gasto farmacéutico privado, sin que seprevea que puedan disminuir notablemente el consumototal de medicamentos y con posibles efectos sobre laadherencia terapéutica.Más allá de los efectos inmediatos de las medidas que seestán tomando, deberían preocuparnos los criterios utili-zados para ello. En el RD 16/2012 se contemplan comosupuestos para la desfinanciación de medicamentos lossiguientes (entre otros):• Que el principio activo cuente con un perfil de segu-ridad y eficacia favorable y suficientemente docu-mentado a través de años de experiencia y un uso ex-tenso.• (Por) estar indicados en el tratamiento de síntomasmenores.Todas estas reformas deberían aprovecharse para instau-rar criterios de financiación y desfinanciación (ambosprocesos son las dos caras de una misma moneda y nodebería concebirse el uno sin el otro) basados en los es-tudios de evaluación económica de medicamentos, elanálisis de impacto presupuestario y el análisis marginal,con criterios de transparencia y objetividad en la toma dedecisiones4. El uso de variables como la magnitud del sín-toma tratado (clasificación que intenta eliminar la subje-tividad de algo tan personal como la vivencia de la inten-sidad de un síntoma) es un paso atrás en la financiaciónselectiva de medicamentos basada en el valor terapéuti-co añadido5, que sentaría las bases de una política far-macéutica racional y sostenible. Para que esto fuera po-sible deberían considerarse algunos de los siguientesaspectos:• Instauración de un sistema de financiación y desfi-nanciación de medicamentos basado en el valor tera-péutico añadido y la relación coste-efectividad incre-mental.• Modificación del copago existente, convirtiéndolo enun copago progresivo que no se aplique a los ciudada-nos con menor poder adquisitivo y que no grave la en-fermedad, sino la renta.• Llevar a cabo estrategias de gestión de profesionalessanitarios que vayan más allá de las bajadas de suel-dos y la instauración de incentivos económicos, consi-guiendo que los clínicos podamos sentirnos implica-dos e identificados con las tareas de optimización delos recursos, por el bien del sistema sanitario, de nues-tros pacientes y de la sociedad en su conjunto. Ignorarel papel de los profesionales sanitarios en la ejecucióndel gasto sanitario es ignorar el funcionamiento denuestro sistema.En tiempos de crisis las reformas se multiplican, es nece-sario que no nos dejemos cegar por la simpleza y apa-rente rentabilidad inmediata de algunas opciones y quepongamos en marcha alternativas efectivas, eficientes yduraderas que tengan en cuenta, ahora más que nunca,que los grupos de población más desfavorecidos no pue-den ser doblemente afectados, por la crisis y por las re-formas que de ella se derivan.Bibliografía 1. Gür Ö, Topaler B. How removing prescription drugs from reimbur-sement lists increases the pharmaceutical expenditures for alterna-tives. Eur J Health Econ. 2011;12:553-62. 2. Goldman DP, Joyce GF. Prescription Drug Cost Sharing. JAMA.2007;298(1):61-9. 3. Stuart B, Grana J. Ability to pay and the decision to medicate. MedCare. 1998;36(2):202-11. 4. Campillo-Artero C, Bernal-Delgado E. Reinversión en sanidad: fun-damentos, aclaraciones, experiencias y perspectivas. Gac Sanit.2012 (en prensa). http://dx.doi.org/10.1016/j.gaceta.2012.01.010. 5. Puig-Junoy J, Peiró S. De la utilidad de los medicamentos al valorterapéutico añadido y a la relación coste-efectividad incremental.Rev Esp Salud Pública. 2009;83(1):59-70.