MONOGRAFÍA DEL DISTRITO DE URRAO                                                  HOMENAJE     A los tenaces y valerosos t...
RELATO HISTÓRICO DEL MUNICIPIO DE URRAO,                               EN EL DEPARTAMENTO DE ANTIOQUIA,                   ...
asombrosos acontecimientos, hundidos unos en la noche de olvido, marcados otros con jalones deimperecedera memoria; y en t...
terminan en otras tantas capillas, con su respectivo nombre; el puente de Alcántara, con seis formidablesojos, por donde p...
aztecas, pero en materia de cerámica, capaz de emular con la de Tánagra y orfebrería, poseíanconocimientos asombrosos, dem...
Política y administrativamente pertenece el Municipio al Departamento de Antioquia, pero, en sentidoriguroso, constituye m...
desfiladeros atronadores torbellinos hasta llegar a las llanuras que recorren lenta, pausada y calladamente,con severidad ...
El título con que se presenta ante propios y extraños se caracteriza por su singularidad mundial, y suetimología es netame...
muchos días de penosa marcha, llegó al edénico punto que escogió para radicarse. Construyó una granvivienda sobre sólidos ...
venció el cacique Nabuco. Siguió Cauca arriba, y después de muchas fatalidades, entre ellas la muerte delvaliente Capitán ...
destacamentos de gente, a trechos, para su defensa, pero éstos fueron rotos por los invasores, sin el mayorinconveniente. ...
“Allegaos un poco más, cristianos, y llevaréis el tributo que llevó Pedro de Frías y sus compañeros;dejaremos las armas de...
españoles se acercaron, y a uno de ellos le atravesaron las entrañas, causándole la muerte días después. Almismo tiempo po...
Los vencedores avanzaron luego dos leguas, hasta un asiento llano y apacible, donde plantaron tiendaspor el tiempo necesar...
a dar el golpe, los sitiados levantaron tremenda algarabía, les precipitaron troncos y les acometieronfuriosamente con pie...
llegó a la cubierta de la casa en forma sofocante, hasta obligarlos a entregarse, no sin mostrar suarrogancia, pues decían...
Santafé de Antioquia, una estancia y caballería de tierras para ganado y labor, que legua de largo y otra deancho, la cual...
Capitán Andrés Arias y la famosa doña María Centeno, como su madre, casada tres veces, con AntonioMachado, García Jaramill...
Provincia de Antioquia, en atención a que el peticionario era benemérito por los servios prestados por suspadres a su Maje...
Chocó, y en efecto, por mutuo consentimiento, así fue acordado en cambio de una legua de tierras realengasde las existente...
Aparece que el español don Bernardo González Cossio, en su carácter de Administrador de la Renta deTabaco, tuvo un alcance...
aprovechamientos. Como Corregidor del pueblo creado y los demás indígenas del Chocó que quisieranacogerse al pueblo de Ant...
“Por esta parte, el páramo de Frontino, corriendo río abajo por el Gengamecodá y cortando por suderecera hasta los lindero...
El 25 de junio de 1805 los doce donantes de tierras para la población, ratificaron de nuevo el convenio,con el propósito d...
Hernández formuló acusación contra Ramírez, por faltas contra el orden social, a la vez que de motu propioordenó a éste la...
Santos de Vargas, esposo de María Pérez, fue padre de Casiano, Agustina y Lucía, José María Rueda, casadocon María Manuela...
Vargas; 1809, José Faustino Montoya, Hermógenes Fernández y Lorenzo Rueda, y 1810, RaimundoSepúlveda.     Como la situació...
En el año1813 los donantes del suelo donde debían levantarse la, ocurrieron a don José AntonioLondoño, Regidor del ilustre...
de los primeros pobladores, sin elección ni discernimiento alguno, el Gobierno, deseoso de conservar lasdenominaciones de ...
Francisco Montoya, Francisco Vargas, Hermógenes Hernández, Valentín Montoya, Gerardo Pudán, ManuelAguirre, José M. Aguirre...
examen de los arbitrios fiscales. Síguese de aquí que Urrao, desde la Conquista hasta la época que nosocupamos, perteneció...
Las mejores haciendas de ganado que han existido y existen en estos valles, como Guapantal, El Espinal, ElVolcán, La Unión...
Rionegro y Remedios, en las villas de Santa Rosa y Marinilla, y en las parroquias de Envigado, Itagüí, Amagá.Titiribí. Fre...
y Joaquín Ruiz, al mismo tiempo que para vigilar el Chocó situó aquí un destacamento al mando del OficialGabriel Restrepo,...
Monografía del distrito de Urrao, Antioquia, Colombia, 1934
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Monografía del municipio de Urrao, Antioquia, Colombia escrita por varios autores en la conmemoración del primer centenario de Urrao en 1934

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Monografía del distrito de Urrao, Antioquia, Colombia, 1934

  1. 1. MONOGRAFÍA DEL DISTRITO DE URRAO HOMENAJE A los tenaces y valerosos taladores de las selvas vigorosas; a los domeñadores constantes de unanaturaleza primitiva y fecunda; a los exploradores atrevidos de una topografía vasta y misteriosa, caídosanónimamente en las primordiales etapas de la lucha por el progreso y civilización de Urrao, recuerdaagradecida y emocionada, en esta efemérides, la sociedad urraeña.
  2. 2. RELATO HISTÓRICO DEL MUNICIPIO DE URRAO, EN EL DEPARTAMENTO DE ANTIOQUIA, DESDE LA CONQUISTA HASTA NUESTROS DÍAS Contribución espiritual a la conmemoración del primer centenario de mi pueblo, que con unción dedico: A la memoria de mi madre, como ofrenda a mi esposa y recuerdo para mis hijos. “Sólo donde se halla un progreso en el conocer y obrar, donde se muestre la diversidad y elevación de caracteres individuales, aparece la Historiografía, y según la bella frase de Hegel recoge lo que fluye rápidamente para consagrarlo a la inmortalidad en el templo de Mnemósyane. La Historia es, de esta suerte, la imagen de la humanidad en su desenvolvimiento”. J. BTA. WEISS La marcha interminable, ordenada y rítmica que los cuerpos celestes ejecutan en sucesión indefinidaalrededor de sus órbitas, obedece a las leyes de gravitación, porque mediante la fuerza de atracción que losunos ejercen sobre los otros, se mantiene el equilibrio universal. Por eso titilan en la bóveda azul delfirmamento los rutilantes planetas y constelaciones en luminosos puntos diseminados en el espacio límite,describiendo signos o cifras de misteriosa leyenda, de incomparable belleza y magnificencia que deslumbranla vista, pero que la imaginación no comprende. Viajero y partícula en el conjunto sideral, el globo terrestrecumple también con exactitud matemática la misión que le concierne, y es a la vez el teatro de desarrollo de
  3. 3. asombrosos acontecimientos, hundidos unos en la noche de olvido, marcados otros con jalones deimperecedera memoria; y en tanto que la naturaleza, en su sagrada función de madre, crea, vivifica ysustenta, devora y consume su propia obra, mientras en el cosmorama se destacan mudos e impotentestestigos encargados de testimoniar a las generaciones el tránsito de una a otra edad, las legendariastradiciones o características de los pueblos con sus razas, las portentosas hazañas de quienes actuaron encada etapa, y en último término, la rueca del tiempo destructor, va hilando sostenida y pausadamente, conexquisita puntualidad los días, los meses, los años, los lustros, los siglos y los evos, que se pierden en losrecuerdos los que se alejan y se aguardan con su enigmático porvenir los que han de llegar. Si en alas de la fantasía vagamos por los memorables campos del Viejo Mundo, el ánimo se sorprendeincesantemente con los vestigios y señales del pretérito, ostensibles en diferentes formas. Tras la mudezadusta del dormido lago donde yacen sumergidos bajo el peso de sus iniquidades, las bíblicas ciudades de laPentápolis de Palestina, se extienden por las sinuosidades del terreno, las fortalezas de la gran murallaChina, levantadas para contener las frecuentes incursiones de los Hunos. Cerca de la enhiesta figura que,semejante a un colosal centauro inerte, perfila la esfinge de Gizeh, representación egipcia de los monarcas dela Creación, símbolo del poder espiritual y la dignidad real, unión entre la sabiduría y la fortaleza, y expresiónlapidaria de los más caros y hondos sentimientos de la vida de un pueblo que amaba el arte, las pirámides deCheops de la misma arquitectura, muestran sus grandiosas moles de granito, urnas veneradas de sarcófagospara depositar las momias de los soberanos del hermoso valle del Nilo. Junto a los monumentos megalíticosde la edad de piedra, constituidos por menhires, a manera de obeliscos de una sola y levantada pieza paraperpetuar la memoria de personajes o sucesos destacados, los dólmenes con signos indescifrables, postrerrefugio de quienes segaba la muerte, y los cromlec, de gigantescos pilares en círculos como interrogantesinexplicables, cuyo solitario centro, considerado como santuario, es también depósito de sepulturashumanas, junto, repito, está el Partenón en el propio corazón de la metrópoli helénica, grandiosos templodórico, de mármol pentélico, decorado por los genios y destinado al culto de la diosa de las ciencias. Trasladados a la dilatada comarca de la Península Ibérica, genitora en parte considerable de la raza, lascreencias, la cultura y las costumbres de varios países americanos, deslumbra el espíritu de la grandeza,conocimientos, fortaleza, idiosincrasia emprendedora y gustos artísticos que allí imprimió la civilizaciónoriental, patentizados en el Palacio de la Alhambra en Granada, formidable en su exterior y delicioso en suinterior; la Mezquita en Córdoba, de estilo árabe, con variedad de materiales preciosos, hermosas columnasgigantescas que semejan un áspero bosque, con diez y nueve naves, cruzadas por veintinueve avenidas que
  4. 4. terminan en otras tantas capillas, con su respectivo nombre; el puente de Alcántara, con seis formidablesojos, por donde pasa el Tajo, y una elevada torre en el centro; la Giralda, estatua de la fe, que gira como unaveleta en la cúspide del campanil de la gran catedral de la ciudad de Sevilla; restos de acueductos romanosde singular significación, pregonadores de la habilidad de quienes los construyeron, así como el deseo deprosperidad, ingénito en ellos, y en fin, obras innumerables que la brevedad impone callar. Retornando a la América descubierta por Colón, cuyo origen de población en objeto de conjeturas,recojo para transmitirla a los lectores una versión, por la cual se asigna origen chino a la raza que le ocupabaantes de la Conquista, basada en la leyenda que los sacerdotes del Emperador Tsin – Schihoangti letransmitieron acerca de que en las islas opuestas crecía la hierba de la inmortalidad, y entonces éste paraadquirirla preparó una armada de jóvenes y doncellas y la envió en su búsqueda, pero en la travesía unatormenta dispersó las naves, excepto una que regresó y del resto nunca se volvió a tener noticia. De aquí serefiere que las embarcaciones extraviadas atracaron en algunas de las costas del Nuevo Mundo, y sustripulaciones esparcidas en los cuatro puntos cardinales de las tierras que las acogieron, fueronconquistadas, colonizadas y pobladas por ellas. Este continente, huérfano de monumentos prehistóricoscomo los que se levantan en el ultramar, es sin embargo, asiento de abundantes bellezas naturales, y lasriquezas del suelo y subsuelo, útiles para exportar sobre los lomos de sus gigantes arterias y la inmensidadde los océanos que lo circundan, en cambio de la civilización que importa, son los únicos atractivos paraofrecer al artista y al empresario extranjero. Las soberbias cordilleras y cadenas de montañas que, comosevera combinación de las murallas chinas y las pirámides egipcias, se levantan altaneras y orgullosas, nidosson de águilas y cóndores, y en ellas, al igual del monte Helicón, han bebido inspiración los poetas ypensadores que en brotes espontáneos de su imaginación apasionada han traducido en hermosos poemas eidílicos cantos; los guerreros que brotaron de sus entrañas escribieron con los filos de sus espadas, enmemorables campos de batalla, la grandiosa epopeya de la libertad de un mundo, el más glorioso galardónde pueblos jóvenes. Cuando todavía en los dominios de la antigua Europa predominan los regímenesmonárquicos, despóticos y tiránicos, azote y baldón de la humanidad durante siglos, en los amplioshorizontes del hemisferio descubierto por el genovés, flamea el pendón de la democracia, que espersonificación de la justicia, igualdad y confraternidad predicadas desde la cima del Monte Calvario, y estopor si solo es grandeza y elevación de sentimientos e ideales. Un examen sobre las características de las tribus indígenas que poblaron a Colombia antes de laConquista, demuestra que los chibchas y muiscas no tenían el grado de cultura de sus vecinos los incas y
  5. 5. aztecas, pero en materia de cerámica, capaz de emular con la de Tánagra y orfebrería, poseíanconocimientos asombrosos, demostrado con las piezas y joyas labradas que se han encontrado, en lospatios y sepulturas, y en cuanto a arquitectura, el Templo del Sol de Sogamoso no podría equipararse alpalacio de Uxmal en Méjico, ni a la casa de las Vírgenes en el Perú, pero establecidas las proporciones, erasin duda la mejor construcción en mucho espacio, y servía para la educación inicial del mancebo, escogidocomo víctima para celebrar el ciclo de quince años en que se igualaban las diferencias del tiempo pasado yse conmemoraba el curso del astro y el ocaso del dios. Al penetrar por último, al rincón del suelo colombiano, nuestro sueño dorado, donde se hallan nuestrosmás caros afectos, y relicario de recuerdos dulces y amargos, se estrecha la visión, porque absolutamente nohay en él monumentos artificiales como testificadores de los hechos y hazañas de nuestros pasadosaborígenes, pero no obstante algunos lugares culminantes legados por la naturaleza y proezas desarrolladasen ellos, dan margen para asegurar que su panorama no le va en zaga a muchos del país, admirados ycantados, y que los naturales que los escogieron para rendir culto a su dioses tutelares, supieron defender ymantener en alto la dignidad adquirida al aire libre, en medio de la selva perfumada y bravía, sin límites queseñalaran su heredad ni quien impidiera su peregrinaje en conquistas eróticas, única ambición que poseían.Cuando el corcel de los invasores holló su suelo, se sintieron despojados ignominiosamente de su patrimonioy entonces temerarios, arrojados y valientes, se enfrentan a sus huéspedes, en lucha sostenida y tenaz, yantes que la rendición, prefirieron la muerte, como los moradores de Numancia cuando Escipión el africanolos sitió. El Distrito de Urrao, cuyo nacimiento a la vida civil bajo el régimen republicano nos ocupamos encelebrar en estos momentos, ha vegetado en condiciones desfavorables durante un siglo, al vaivén de lasvicisitudes, sin apoyo para levantar al igual de sus semejantes y mostrar de todo cuanto puede ser capaz,pues ha vivido como algunas regiones de las islas Baleares, incomprendidas y abandonadas de los poderescentrales, de sus propios recursos, pero en general sus habitantes pasan mejor que la mayoría de lasciudades, donde el favor oficial y las grandes empresas y fábricas imprimen animación y calor. El primerperíodo secular nos encuentra en estado incipiente, con escaso material histórico para transmitir a nuestroscontemporáneos, pero no obstante, bajo el límpido cielo que nos cobija y el pedazo de tierra que nossustenta, se han realizado acontecimientos dignos de rememorar, y ellos con los episodios que conservan enlos infolios de vetustos pergaminos, desfilarán por estas páginas, sin galas de erudición, pero con su prístinaexactitud, a la manera que la fotografía copia con sus más nimios detalles los objetos que retrata.
  6. 6. Política y administrativamente pertenece el Municipio al Departamento de Antioquia, pero, en sentidoriguroso, constituye más bien su apéndice, porque está aislado del interior por la cordillera de los Andes, ylas corrientes de aguas que brotan de ésta y sus derivaciones en territorio urraeño, van a confluir en elcaudal hidrográfico que forma el sistema chocoano, de donde resulta desvinculado geográficamente delsector que integra, y mientras se pregona que está al occidente de él, mantiene sus mejores relacionescomerciales e industriales con los pueblos que formaron la antigua Provincia del Suroeste. Perfilan su lindero occidental la cordillera andina y el cordón del Atrato, hasta donde desagua el Murrí,conductor de la mayor parte de las aguas que bañan el Distrito, porque el Arquía lleva el resto. De lasmárgenes de las dos primeras nombradas arterias, húmedas e hirsutas, se levantan gradualmente, de modocaprichoso, innumerables colinas de variado aspecto que mueren indistintamente, cortadas por la naturalezao por las adherencias a sus vecinas mayores, y todas en ascensión curvilínea, formando prominencias,desfiladeros, hondonadas y pampas, se incrustan en la masa principal relacionada y forman el perímetro ohemiciclo que describe el Distrito a manera de principesco o artístico abanico. Existen allí las eminencias deOcaidó, Nicasio, Mojauro, Zumbáculo, Plateados, Horquetas, San José y Frontino. Este último, que ostenta ensu formación los fenómenos causados en las rocas por los ventisqueros que cubrieron el páramo, y unalaguna de origen glacial, con altura de 4.100 metros sobre el nivel del mar, cubierto a menudo de blancospenachos de nubes, constituye con su arrogancia, enorme y respetable atalaya que, a no dudarlo, hizodesviar al licenciado Juan Badillo y compañero de expedición, la ruta que seguían, cuando por primera vez losconquistadores se atrevieron a internarse en persecución de los tesoros de El Dorado y Dabeibe, y es paranosotros lo que los Alpes para Europa, la montaña más querida. Si la cima del Mongó, donde termina elcabo de San Antonio en las costas de España, es famosa en la historia de la Geodesia, porque en ellaverificaron las primeras operaciones relativas a la medición del tiempo los sabios Michain, Biot, y Arago, en ladilatada de nuestro morro, cubierta de pastos naturales y un vasto horizonte desde cerca de las fronterasecuatorianas hasta las azuladas aguas del Pacífico que están al frente, pusieron también sus plantas enobservaciones científicas el sabio Coronel de ingenieros italiano. Agustín Codazzi y el no menos ilustregeólogo alemán doctor Roberto Scheibe. De las entrañas de las rocas y el fondo de las cordilleras salen infinidad de límpidos manantiales, queretozones y bullangueros se deslizan por campiñas y praderas, adhiriendo unos a otros en forma de árbolesmovibles creadores de los grandes ríos, que impetuosos y turbulentos, se lanzan por abruptas sierras y
  7. 7. desfiladeros atronadores torbellinos hasta llegar a las llanuras que recorren lenta, pausada y calladamente,con severidad augusta, y penetrar en el Atrato, que los conduce a perderse juntos en el gran mar de lasAntillas. Así es la vida del hombre: sale de la nada, pasa a la niñez, y a la juventud, poseído de deleites yensoñaciones de fecundas o prometedoras esperanzas, se precipita por los desfiladeros de sus pasiones ydebilidades, hasta que al fin, cargado de años y desilusiones, se reclina a ver pasar el día, mientras se acercala noche interminable, y penetra en sus arcanos a confundirse en el infinito. El sistema hidrográfico, como ya se dijo, los constituyen, las hoyas de Arquía y Murrí, a las cualesconcurren las corrientes menores de Ocaidó, Ocaidocito, San Miguel, Chibugadó, Chibugando, Pacurucundo,Partadó, Jarapetó, Nendó, Nendocito, Mandé, Mandecito, dos Quiparadó, Gengamecodá, Venados, SanPedro, La Encarnación, Urrao, Pavón, y Penderisco. Este es nuestro río sagrado como lo es el Ganges parael país del Indostán, y nace en una de las prominencias de la cordillera andina, recorre largas llanurascubiertas de pastos color de esmeralda, que aquerencian hatos de ganados, nuestra principal riqueza,serpentea frente a la ciudad, imitando al Elba delante de Dresde, en elegantes curvas de minué, como dijeragalanamente don Jesús del Corral, circunda con respetuoso recogimiento la colina que sustenta la necrópolissombría, musita su oración por los muertos y prosigue su marcha de eterno e incansable peregrino, parafecundar luego las tierras de la agricultura, y atravesar oculto la selva milenaria y rendir la jornada en elAtrato con el nombre de Murrí. Cada corriente de agua de las nombradas forma un valle con el mismo nombre, y los de Urrao, Pavón yPenderisco fueron seguramente los escogidos por los primeros colonizadores para ejercitar su músculo y subrazo. En sus pampas evocadoras de las argentinas, y las estepas rusas, sin castillos feudales ni moradasdruídicas, esos bravos luchadores “vestidos todos de calzón de manta y de camisa de coleta cruda” hacíanretumbar en el espacio de las galgas preparadas con el filo de sus hachas en los árboles seculares, mientraslanzaban gritos alegres o entonaban coplas del cancionero antioqueño o los romances zamoranos. La raza que hoy puebla esta comarca está mezclada como la bábara, pero no con sangre eslava ycéltica, sino con indígena, española y africana, y por eso ostenta la graciosa tez morena del trópico, célebreya de modo destacado en los concursos mundiales de belleza femenina. Si la raza blanca hasta en susorígenes más puros está mezclada, según Reclus, es evidente que la de América no puede alegar origen ariopor razones obvias.
  8. 8. El título con que se presenta ante propios y extraños se caracteriza por su singularidad mundial, y suetimología es netamente indígena, no obstante las alteraciones que haya podido sufrir en el tránsito de una aotra generación, porque Curadó traduce, río de cera de abejas, y no se conoce otra semejanza por estoslados. Hay testimonios que acreditan que un indio llamado Gaspar Urrado habitó muchos años las playas de lacorriente así denominada, y esta es la razón de su nombre y el de la población, y la justificación, además delgentilicio que le deduce el doctor Antonio José Restrepo en uno de sus más famosos y eruditos estudios. Elseñor Benjamín Tejada Córdoba en un cálido brote de entusiasmo dijo que ese nombre provenía del hurra!Lanzado por los conquistadores al descubrir este hermoso panorama, y el eco prolongado de ese grito. Las grandes naciones como las aldeas más diminutas, tienen sus leyendas y “La historia sólo tieneatractivos que embelesen cuando aquélla le presta sus consejas”. La de este valle de ensueño la trazó ladiestra y galana pluma del doctor Roberto Botero Saldarriaga, en una amena conversación, dialogada alviajar en compañía de Cayetano Restrepo, a quien llamaban el loco, por los desequilibrios mentales quepadecían por tiempos, pero que en realidad era hombre de mucha inteligencia. La leyenda se refiere alhallazgo que unos exploradores enviados de la ciudad de Antioquia por don Juan Pablo Pérez de Rublas,hicieron con sus perros de caza en el paraje de “La Venta” de un feroz animal que unas veces parecía uncolosal marimondo y otras un temido mohán, trepado en un árbol. Como los cazadores extrañaron la figuradel animal, no quisieron apuntarle con sus escopetas, y optaron por derribar el palo donde se hallabaencaramado éste, visto lo cual por la fiera principio a bajar, y cuando estuvo al alcance de las manos,lograron cogerla y sujetarla no obstante los enormes alaridos que daba y el forcejeo que hacía paralibertarse, empleando los dientes y las uñas. El extraño personaje fue conducido a la ciudad de las palmerasy tamarindos, donde los Alcaldes y Regidores tomaron la determinación de depositar en el seno de unahonorabilísima familia de la época, porque resultó ser una negra muy crecida y desarrollada.Cuidadosamente la educaron y atendieron, y cuando recobró el uso de la palabra, refirió que había sido laúnica sobreviviente de una espantosa tragedia de sangre que había tenido lugar en este valle, en laconfluencia de los ríos Penderisco y Pavón, cuando los indios del Chamí atacaron inesperadamente albachiller Lozano y su familia en ese lugar donde se hallaba radicado, y a quien ella servía de esclava. Ocurrióque este peninsular habitaba la ciudad de Cartago, y como resolviera cambiar de domicilio, emprendió unaverdadera peregrinación Cauca abajo, con su familia, esclavos y ganados, hasta que al fin, al cabo de
  9. 9. muchos días de penosa marcha, llegó al edénico punto que escogió para radicarse. Construyó una granvivienda sobre sólidos troncos de comino, con dos pisos, el alto para albergar a los propietarios, y el bajopara la servidumbre y animales domésticos. Pero como entre tal servidumbre había un indiecito, recogidomal herido y agonizante por el bachiller, en su marcha, y un día lo azotó, cruelmente, el chico se escapó, ymeses después, inesperadamente, en una noche de luna, cuando a la sazón había acabado de pasar unafuerte tempestad acompañada de una grande avenida de los ríos, y el bachiller se paseaba tranquilamentepor el corredor de su casa, fumándose un cigarro, de repente se llevó las manos a la garganta, dio unospocos pasos hacia el interior y se desplomó moribundo en brazos de su mujer. El grito de angustia y deterror de la familia fue ahogado por las voces guturales de los chamíes, que asaltaban el edificio yatravesaban con sus flechas de macana a todos sus habitantes, bajo la dirección del indio flagelado antespor el bachiller. En medio de la matanza general, una negrita, de siete a ocho años de edad, logró ocultarseentre un grupo de vacas de su mismo color y de esta manera pudo escapar del asesinato, y desde esemomento empezó para ella una vida extraordinaria. Andaba siempre con las vacas, mamaba de ellas como unternero, de noche se albergaba entre sus patas, buscaba calor entre sus tibios vientres, y en lasmenguantes, cuando el ganado ocurría a los abrevaderos de fuentes saladas conocidas, la negrita loacompañaba en su viaje hasta que se le capturó en la forma descrita. Documentos relacionados con la conquista de las Indias occidentales y Tierra Firme aseveran quePedrarias Dávila, victimario de Nuñez de Balboa, visitó la parte norte del territorio urraeño, o al menos cruzósus inmediaciones, y ello lo deducen otros conquistadores del hallazgo posterior entre los aborígenes deaves domésticas, y aparece que allí mismo que el Gobernador don Pedro de Heredia hizo una acometida aesa región para explorarla, pero con tan mala suerte, que al desembarcar en la población indígena llamadaOromira, situada en la desembocadura del río Murrí, tuvo un fuerte encuentro con sus moradores, en uno delos deltas del río, y allí fue herido su hijo Antonio. Más tarde, el licenciado don Badillo, persuadido de que se le había acusado y sería juzgado asemejanza de los Heredias, porque se había tomado título de Gobernador y otros cargos, para conseguirbenignidad con la Real Audiencia, decidió acometer el descubrimiento del tesoro del Dabeibe, tan perseguidocomo ignorado, y en efecto organizó una expedición con 350 hombres y Francisco Cesar por TenienteGeneral. El 5 de octubre de 1539 salió el convoy de la Ciudad Heroica, y en su travesía subió a la sierra deAbibe, descendió a los llanos de Murrí, se encaminó a Buriticá, con nulos resultados de su intento. Durantela marcha tuvo algunos encuentros con los naturales, y en Nore, primer asiento de la ciudad de Antioquia,
  10. 10. venció el cacique Nabuco. Siguió Cauca arriba, y después de muchas fatalidades, entre ellas la muerte delvaliente Capitán Cesar, salió por Buenaventura. De las tierras conquistadas por esta expedición, se hizo en la ciudad de Antioquia un reparto, y a Pedrode Frías le correspondió la porción comandada por el cacique Toné, situado en lo que hoy comprende elDistrito de Urrao, y quizá algo más. Dicho cacique pagaba con puntualidad y sumisión el tributo queperiódicamente le exigía el conquistador. Fiado éste en la sinceridad de las manifestaciones de sucontribuyente, entre alguna ocasión con 9 o 10 soldados a cobrar, pero cuando estaban sentados en lamesa a comer, vieron caer de lo alto del bohío, sobre el mantel, cinco gotas de sangre viva, que produjeronen los circunstantes grande asombro y turbación, y un presagio de catástrofe, por lo cual los españolesocurrieron inmediatamente a sus armas, pero ya era tarde porque estaban totalmente encerrados por unejército indígena, uniformado bizarramente con penachos, equipados y dotados de armas y elementos de losque ellos usaban, y los atacaron con tal bravura y valor, que dieron muerte a toda la expedición, excepto almestizo Juan González, porque huyó. Este, avergonzado de su cobardía, regresó al campo de combate adesfilar e insultar a sus victoriosos enemigos, y después de una lucha, en el cual perecieron varios indios,éstos le dieron muerte. Hubo un interregno de calma de aquí en adelante, pero más tarde el Capitán Gómez Fernández(Hernández lo trae el historiador Fray Pedro Simón), poblador y vecino de Anserma, fundador de la villa deCaramanta y persona de algún caudal, noticiado de las riquezas que por estas comarcas existían, decidiódescubrirlas y para el efecto el correspondiente permiso de la Real Audiencia, la cual de le otorgó de buengrado, por el conocimiento que poseía de su valor y pericia y sus demás cualidades, capaces para la leva desoldados y pertrechos para la campaña. Le otorgó el título de Gobernador del Chocó y le exigió allanar losobstáculos que había prestado el cacique de los catíos, Toné, bravo de condición y de ánimo sedicioso, porcuanto desde que el Mariscal Jorge Robledo fundado en la ciudad de Antioquia, estaba en rebeldía, noobstante la pacificación que allí habían hecho otros Capitanes del Adelantado Sebastián de Belalcázar. Eltrágico acontecimiento ocurrido a Pedro de Frías y sus compañeros, a más de otros hechos consumados porel cacique, tenían exasperados a los peninsulares y atribuían a ellos la destrucción y ruina de la ciudad deAntioquia. Recibida por Gómez Fernández la orden en Caramanta, recogió en los pueblos vecinos soldados,caballerías, indios y esclavos, y con 80 hombres de los primeros, entre los cuales se contaban algunosnobles, entre ellos Bernardino de Mojica Guevara, radicado después en Tunja, y Gobernador de Timaná y lospijaos, emprendió la marcha a ejecutar su mandato y deseo, en el año de 1557. Toné, por su parte, tenía
  11. 11. destacamentos de gente, a trechos, para su defensa, pero éstos fueron rotos por los invasores, sin el mayorinconveniente. La fortaleza del cacique para defenderse de sus enemigos fronterizos y de quienes leacometieran, consistía en una enorme casa construida sobre grandes horcones de madera de cuatro estadosde altura, que equivalen cuatro veces la talla de un hombre ordinario, y donde terminaban se hallaba elprimer piso. De aquí subían otros horcones a recibir el techo pajizo, y para sostener el piso atravesabanfortísimos maderos de un extremo a otro. Sustentaban el edificio, clavados sin interrupción en el alrededor,gruesos palos que llegaban hasta la gotera, y sólo a trechos había algunos agujeros, capaces apenas paradisparar la flecha y quedar salvaguardado el disparador. Guarnecían el cercado, colocadas a cortos espacios y sueltas, otras monstruosas vigas, y el interiorestaba provisto de todos los elementos bélicos necesarios para la defensa, consistente en flechas, dardos,largas, lanzas, gruesos y largos estacones de aguzada punta tostada que infundían pavor, lo mismo que unagran cantidad de piedras. Los víveres suficientes, vasos con abundante cantidad de vino, agua de manantialrecogida en canoas, y llovediza en tarros de guadua que luego se trasladaba a tinajones, complementaban elequipo de campaña. Los caminos que conducían a este original castillo y los llanos aledaños estabansembrados de afiladas puntas tostadas, y en diversos lugares se hallaban huecos cubiertos maliciosamente,pero la pericia del Capitán Gómez Fernández sustrajo a su ejército de los peligros que de manera semejantese le ofrecían. Toné que era poseedor de fuerzas monstruosas, atrevido desaforadamente, suelto, debuenas disposiciones, con antecedentes de valor y buen éxito que le hacían confiar en la victoria, ocupaba lafortaleza con cien aguerridos y disciplinados soldados, sus mujeres, hijos y familiares, porque de otro lado suposición sobre la cumbre de una loma, con extensión de cien pasos de ancho por doscientos de largo,barrancos y pendientes a los frentes y a los lados, de tanta inclinación que difícilmente podía sostenerse ensus pies una persona. Los españoles se situaron a corta distancia del bohío, en una ceja de monte y lo rodearoncompletamente, con el fin de evitar la entrada de provisiones y contingentes, y cuando ya se encontraron enesa situación, amonestaron cortésmente, por repetidas ocasiones, con el propósito de llegar a un amistosoavenimiento en nombre del Rey de España y la formal promesa de no vengar anteriores agravios, pero aestos argumentos respondieron los sitiados con amenazas y fieros, mientras el Jefe les replicaba de estamanera:
  12. 12. “Allegaos un poco más, cristianos, y llevaréis el tributo que llevó Pedro de Frías y sus compañeros;dejaremos las armas de las manos para ponéroslas en las cabezas y yo os cortaré la cabeza pieza por piezavivos para que queden las amistades más fijas”. Visto esto por los soldados de Gómez Fernández, decidieron emprender un sostenido ataque,distribuido en la siguiente forma: unos disparaban la arcabucería por los orificios para atajar el empuje de losindios y el disparo de sus flechas, mientras los mosqueteros, con sus rodeleros, cubiertos con mantas demaderas, trepaban hasta la cumbre de la fortificación, desde la cual llovían dardos, flechas, lanzas, piedras,agudos estacones, uno de los cuales cayó sobre el rodelero Diego de Ardila, le pasó la rodela y el cojín, asícomo el brazo; a Bernardino de Mojica, rodelero del célebre mosquetero Arce por la muerte que había dadoal tirano Lope de Aguirre, le acertaron una piedra en el costado, y el golpe le hizo vacilar algunos pasos,pero tornó con bravura a su puesto, y como en este instante viera su compañero que sobre ellos venía unagran viga, le dio un fuerte empellón, lo arrojó atrás y brinco velozmente, evitando la muerte, porque la vigacayó en el propio punto donde ellos estaban. Con esto concluyó la jornada de aquel día, y la noche laemplearon los españoles en custodiar el fuerte para evitar la fuga de los ocupantes, por lo inmediato delmonte, y los últimos a su vez disparaban constantemente al acaso contra sus enemigos, por lo cual lesimpidieron acercarse a poner fuego. Al amanecer del día siguiente se intensificó el ataque de arcabucería a tiempo que García de Arcecolocaba en el cañón de su mosquete flechas encendidas que arrojaba sobre la cubierta pajiza para provocarel incendio, pero los indígenas apagaban ingeniosamente las llamas. Esta tarea se repitió seis díasconsecutivos, durante los cuales todos los españoles, excepto dos, fueron heridos, aunque sin consecuenciasapreciables, porque los catíos no acostumbraban veneno o al menos allí no lo emplearon. Cada vez más losindígenas se mostraban más valerosos y resueltos y no cejaban en su actitud defensiva, por lo cual elséptimo día los sitiadores resolvieron poner fuego al edificio, y lo lograron con precauciones tomadas deantemano, estratégicas, como fue el hecho de arrojar ligeros haces encendidos al pie de los gruesos, muchosy mal dispuestos troncos, con la diestra, mientras con la siniestra sujetaban las rodelas que escudaban suspersonas. Ante la densa columna de humo que aumentaba considerablemente, comprendió Toné que le erainútil continuar la resistencia y vio perdidas sus esperanzas, y por lo cual se mostró por un agujero paraimplorar clemencia de sus enemigos y suplicarles en nombre de Dios la suspensión de hostilidades hasta allírealizadas, en sustitución de su entrega pacífica y la terminación total de toda rebeldía, así como la formalpromesa de continuar al servicio de ellos. Cuando estas conferencias se verificaban, algunos soldados
  13. 13. españoles se acercaron, y a uno de ellos le atravesaron las entrañas, causándole la muerte días después. Almismo tiempo por el lado menos rodeado de la casa, algunos vasallos del cacique abrían troneras para queescaparan las mujeres y chusma, quienes penetraban al monte inmediato por el arcabuco, junto a unaquebrada que estaba cercana. El Capitán, en nombre del Rey, hizo las concesiones que se le pedían yofreció olvido de los agravios recibidos por las muertes que se le habían hecho en el ejército. En esosmomentos el portugués Juan Fernández observó lo que pasaba, y lo puso en conocimiento de suComandante, por lo cual se suspendió la conferencia y en seguida Toné se descolgó por un portillo paracolocarse a la defensa de los fugitivos. Estaba provisto de una espada, adquirida como botín en pasadascontiendas, la cual manejaba diestramente, y lleno de valor y bríos, hizo frente a todos los que leacometieron, rebatiéndolos a uno y a otro lado, con ligereza de pies y maestría, hasta que consideró que sufamilia no corría peligro. Temeroso de que al dar la espalda a su más temible atacante, Fernández, lo heriría,buscó la oportunidad de llevarlo a tierra hasta que la encontró, pero con tanta habilidad que nadie pudodarse cuenta de los medios empleados; en seguida lo asió de una pierna, comenzó a arrastrarlo conligereza, cuesta abajo, pero los compañeros que acudieron prontamente se lo arrebataron y lo tomarondesfallecido, atónito, sin sentido y los huesos quebrantados. Bernardino de Mojica, con algunos soldadospersiguió a Toné, pero éste, al verse acosado, abandonó la familia y se ocultó. Los que habían quedadocustodiando la fortaleza pretendieron penetrar a ella convenientemente armados para recoger el botín deguerra, pero fracasaron en su intento, porque los ocupantes no sólo les opusieron resistencia, sino que lescausaron varias bajas, hasta obligarlos a retroceder, y entonces éstos avivaron el fuego. Las llamas subieronhasta lamer los aleros de la casa, abrasaron ésta, y en tan supremos y angustiosos momentos se oían en elinterior ruidos sordos, voces terribles, gritos y lamentaciones, pero tanto era el valor y el coraje de quienesallí quedaron, pues ya algunos se habían entregado, que antes de vencidos, prefirieron su reducción acenizas, como aconteció, y si sus mujeres, hijos o compañeros intentaban huir, ellos con mano ruda y frentealtiva los volvían al fuego a perecer en él. De los prisioneros, unos fueron colgados, otros mutilados en susmiembros superiores, como venganza de los españoles, a quienes habían dado muerte, “pero es tan fieraesta Nación –dice Fray Pedro Simón- que tenía por afrenta mostrar un sentimiento porque los mataran,aunque fuera destrozados vivos, y antes, cuando les cortaban las manos, metían el brazo en el fuego paraquemar fuertemente la herida, lo que hacían con más bestial afecto, como gente indomable y fiera, pues ni elcastigo que habían recibido, era capaz de impedirles que cuando escapaban lo hicieran diciendo cien milblasfemias, vituperios, afrentas y amenazas.” Así concluyó la jornada guerrera de esta casa que llamaron delValle de Penderisco.
  14. 14. Los vencedores avanzaron luego dos leguas, hasta un asiento llano y apacible, donde plantaron tiendaspor el tiempo necesario para curar y restablecer los heridos, y cuando lo hubieron logrado, pasaron aNobobarco, o mejor Nongobarco, donde los bravos naturales se hallaban atrincherados en un fuerte másinexpugnable que el anterior, colocado en la cumbre de una cuchilla, con más dificultosas y empinadasladeras. Tenían mayores proporciones, materiales y pertrechos de las mismas clases y condiciones de lasque se emplearon en Penderisco, pero con la diferencia de que aquí sólo se hallaba el personal guerrero,pues el resto se hallaba internado en la espesura de la montaña. Con trincheras y baluartes contra lasespesas nubes de flechas y dardos, que a noche y día llovían sobre los atacantes, quienes en su mayoríafueron heridos en las piernas y cabezas, inclusive Mojica, en la mejilla, que tardó mucho para curarse, sin quepor esto evitara la cicatriz para eterna memoria, estos cercaron por dos partes la fortaleza, sin resultadofavorable sobre los atacados. Aquéllos entonces, para buscar efecto a la arcabucería, construyeron conlevantados maderos ciertas garitas, sin los resultados apetecidos, porque cuando alzaban los palos lapuntería enemiga hacía blanco en ellos. Apelaron de nuevo a las mantas de tablones, y con ellasacometieron muchas veces, sin éxito tampoco, porque los indios les impelían a retroceder con gruesas picasde madera de cincuenta pies de largo, de agudas puntas que manejaban con habilidad, y por eso los herían yaporreaban en los pies. García de Arce arrojaba tiros por las troneras, los cuales aprovechaba, pero lasbajas que ocasionaba eran cubiertas inmediatamente. Baldelomar Manchego de la Membrilla, mozo robusto,fuerte y valeroso, con una celada borgoña y otras armas, en una media burra de madera, intentó entrar a lafortaleza por el reventón, pero una grave contusión acusada con piedra, arrojada de lo alto, que le abolló lacelada y destrozó la máquina, se lo impidió, pues rodó casi muerto, y fue preciso que sus compañerosocurrieran a socorrerlo y sacarlo aturdido, y para curarse duró no pocos días. Como los medios empleados hasta aquí habían resultado infructuosos, por la bravura y decisión de losnaturales, no les quedó más recurso que el del fuego, que tan buenos resultados les produjo en Penderisco,por lo cual allegaron muchos haces de madera encendidos, pero sin resultado, porque los sitiados, conlargos hurgoneros los desbarataban y arrojaban por la pendiente. Durante treinta y nueve días con susnoches se repitieron inútilmente estas hazañas, al cabo de las cuales ambos ejércitos estaban totalmentefatigados, manifestación observada en primer término en los aborígenes por la suspensión de las continuasalgazaras que mantenían, entonces los soldados Francisco Barco y Cristóbal González se propusieronaprovechar la pausa que sobrevino para tomarse el campamento enemigo, confiados en su juventud, bríos yligereza y armados de escaupiles, ceñidas sus espadas y dagas, las rodelas a las espaldas y poseídos deentusiasmo, tomaron la parte más oculta, gateando por los estantes que caían fuera, y cuando se disponían
  15. 15. a dar el golpe, los sitiados levantaron tremenda algarabía, les precipitaron troncos y les acometieronfuriosamente con piedras y flechas, hasta que los obligaron a retroceder con mayor precipitud que laempleada para acometer. Siguieron repitiéndose las bullas anteriores, con oprobios y amenazas, entre lascuales merece mención la realizada por un indio aljamiado y ladino, en el idioma castellano, al colocarsetodas las noches en determinado punto alto de la casa, a lanzar sobre los españoles desvergüenzas ydeshonestidades, hasta que García de Arce disparó su escopeta en la dirección de la voz, y lo atravesó por elpecho, desplomándose en seguida por los estertores de la muerte, dando valientes gemidos y excitando asus compañeros y sobrevivientes a ejecutar venganza con la destrucción total de los cristianos, y para queéstos no se enteraran de lo ocurrido, los que allí había levantaban la voz para ahogar los ayes delmoribundo. Redoblóse la defensa con cuartos de ronda por las noches, al favor de la oscuridad, que salíanpor ciertos agujeros secretos en dirección al campo enemigo, donde a menudo causaban daño, no obstantela activa y permanente vigilancia que allí se ejercía, sin que por esto se descuidaran los enfermos y heridos.El cansancio en las huestes españolas no se hizo esperar, y lo exteriorizaron con el deseo de continuar lamarcha en busca del tesoro que era su objetivo, por ser más provechoso. Enterado de esto el CapitánFrancisco Moreno, viejo militar, fundador de la ciudad de Antioquia, muerto después por Gaspar de Rodas enun desafío, a pesar de hallarse mal herido en la cama, recobró sus fuerzas, se levantó con energía e increpóduramente a sus compañeros por semejante proceder, indigno de la raza, y lo pernicioso que resultaba,porque de no acabar en aquella ocasión con los Catíos que diariamente los injuriaban, saldrían a inquietar latierra, si no se pacificaba con su destrucción. El Capitán Gómez Fernández, por su parte, prohijó estasrazones, a las cuales agregó otras de mayor significación, a la vez que amenazó de muerte a quien rehuyerael mandato que le daba de reducir a pavesas la fortaleza en que se ocupaban. Este se encaminó luego a unaroza cercana, de los indios, donde había mucha leña menuda cortada, y se dio a la tarea de trasladar de ella,en cuya operación fue imitada por sus súbditos. Recogieron y amontonaron leña en gran cantidad, que colocaron hasta dos estados de altura, pero esedía fue imposible poner en ejecución su idea, por la llegada de la noche, la cual fue de enorme expectativa enlos dos frentes, y durante ella los indios arrojaban sobre sus enemigos armas de toda broza y vasos conmaterias inmundas y asquerosas. No había despuntado bien el alba del siguiente día cuando el CapitánGómez Fernández hizo llamar a grandes voces los atrincherados para pedirles en nombre del Rey de Españasu entrega pacífica, a fin de evitar que allí perecieran con sus mujeres e hijos, más estas exhortacionescayeron en el vacío, porque los interpelados respondieron con la misma rudeza de antes y haciendo usos desus armas con su brío anterior. El fuego no se hizo esperar en semejantes circunstancias y prontamente
  16. 16. llegó a la cubierta de la casa en forma sofocante, hasta obligarlos a entregarse, no sin mostrar suarrogancia, pues decían: “Ya cristianos, sabéis, casi tanto en astucias y ardides guerreros como los catíos”. Otros bajaron del bohío, para entregarse, pero como entre los invasores había algunos agraviados, yesclavos y otros, ultimaron inmisericordemente a muchos de los vencidos. Algunos de éstos permanecieronfirmes en su posición, peleando denodadamente, hiriendo de nuevo a don Bernardino de Mojica. Algunos delos prisioneros fueron colgados y uno de éstos cuando oyó el pregón en que se decía que el rey mandaba ahacer justicia, dijo a su vez con desprecio y rabia: “¿qué Rey es ese que manda?, “con lo cual el Capitán,demasiado colérico por tan enorme desacato a Su Majestad Real, le mandó soltar un ferocísimo perroadiestrado en carnicerías, y éste hincó en el instante sus dientes en la víctima, comenzó a despedazarla concrueldad y ella sin una queja, ni un ¡ay! decía al animal: “aprisa, come, come.” A los más viejos y obstinadosde los prisioneros les cortaron las narices y las orejas, y a los menos culpados les dieron libres,obsequiándoles cruces y encargándoles ‘participaran a los demás de lo que había pasado, encareciendo laconveniencia de estar a paz y salvo los cristianos. Entre los últimos estaba Toné, quien se comprometió adar y propagar la nueva. Después García de Arce y Mojica, con algunos soldados, se internaron en la comarca, en dondedestruyeron otras barbacoas y barracas de menor importancia, y por último, regresaron a cumplir el mandatode reedificar la ciudad de Antioquia. De aquí continuo Gómez Fernández su marcha en busca del tesoro deDabeibe, atravesando provincias indígenas de tres y cuatro mil habitantes, hasta que llegó a Cartagena,después de muchos trabajos y penalidades, de donde regresó a Antioquia por Oromira. Se dirigió en seguidaa Anserma, de aquí a Santafé, a dar cuenta a la Real Audiencia de la comisión que se le había impuesto;después de un juicio en que se le formaron cargos como Teniente Gobernador, pasó a España y cuandoregresaba a encargarse de la Gobernación de los chocoes, murió en Cartagena. Más tarde el 11 de julio de 1578, el Gobernador y Capitán General de estas provincias y Popayán, donSancho García de Espinal, expidió el primer título sobre adjudicación de baldíos a favor del Capitán JuanTaborda, en pago de los servicios prestados por éste a Su Majestad en esta Provincia y parte de Indias, entodo lo que al servicio se había ofrecido, como leal vasallo e hijo de otro Capitán del mismo nombre, el cuales del tenor siguiente: “Vos doy y señalo, a vos Juan Taborda, en términos y jurisdicción de la dicha Villa de
  17. 17. Santafé de Antioquia, una estancia y caballería de tierras para ganado y labor, que legua de largo y otra deancho, la cual es, y se entiende en el camino que va de Noque al pueblo de Urrao, desde la salida delarcabuco hasta el río de Urrao, que nace del pueblo de Penderisco, y desde la quebrada de Aná hasta laentrada del arcabuco de Nongobarco, en todas las cuales s tierras y estancias vos doy y señalo segúnderecho en con todas sus entradas y salidas, aguas y arbolados; y los que más le perteneciere para serservidos y en alguna remuneración de los dichos vuestros servicios, para que sea vuestra, propia e devuestros herederos e la podáis dar, donar, trocar y cambiar, y hacer de ella como cosa vuestra propia,habida y adquirida por vuestros méritos y servicios, sin perjuicio del señorío y patrimonio real e de otrotercero que mejor derecho a ella tenga, y mando a mi lugarteniente, Alcaldes Ordinarios, y otras cualesquierajusticias de dicha Villa de Santafé de Antioquia, que os metan y amparen en la tenencia y posesión de lasdichas tierras, y no consientan de ellas seáis removido ni quitado primero ser oído y vencido por fuero y porderecho, so pena de quinientos pesos de buen oro para la Cámara de Su Majestad- Fecho en Popayán aonce días del mes de julio de mil quinientos y sesenta y ocho- Sancho García del Espinel- Por mandato delseñor Gobernador, Francisco Tonizá.” Los puntos que demarcan esta primera adjudicación de baldíos, identificados convenientemente por loslectores conocedores del terreno, puesto en relación con los lugares donde se realizaron los dos combatesque se relataron antes, lo llevan a señalar éstos siquiera por aproximación. Acerca de tal concesionario, haylos siguientes datos biográficos: Leonor y Juana, la primera de las cuales fue esposa del Capitán Juanes deZafra, compañero de Robledo, y la última fue casada tres veces, así: la primera, con el Capitán FranciscoMoreno, de quien se ha hablado; la segunda, con el Capitán Hernández de Zafra Centeno, compañero de losanteriores, quien se traslado con su familia a vivir a Tunja, donde murió, y la tercera, con Damían de Silva.Este tuvo un hato de ganados en Urrao, el cual pasó a sus hijos Diego y Pedro de Silva, de éstos a susdescendientes y don Juan Jaramillo de Andrade, esposo éste de doña Juana Centeno, hija del Capitán ZafraCenteno y doña Juana Taborda. El Capitán Juan Taborda, hijo, se distinguió en varias campañas contra losindios, y fue encomendero de las parcialidades de Peque y Noque, a órdenes de los caciques don Julián ydon Juan, respectivamente. Casó con una dama de Popayán, llamada Jerónima de Torres, de la cual refierenlos cronistas que para contraer matrimonio fue trasladada desde su ciudad natal, con una escolta de cercade 200 hombres, a Santafé. De este matrimonio no existe más noticia de familia que de una hija llamada AnaTaborda y Torres, esposa que fue del Capitán Miguel de Urnieta y Lezcano, otro de los famosos pobladoresde Antioquia. Los esposos Zafra Centeno y Taborda, tuvieron otras dos hijas, llamadas Catalina, esposa del
  18. 18. Capitán Andrés Arias y la famosa doña María Centeno, como su madre, casada tres veces, con AntonioMachado, García Jaramillo y don Fernando del Cossio Salazar. Como entre los compañeros del Gobernador Gaspar de Rodas en la conquista de Zaragoza había unmestizo de nombre Pedro Martín Dávila, quien había obtenido alguna fortuna en el laboreo de las minas delNechí y la notaba disminuir por su prodigalidad, resolvió emplear la que le restaba en nuevas conquistas,especialmente en las provincias que no habían sido visitadas por el Gobernador, de cuya determinación dioparticipación a éste, y por cuanto le fuera otorgado permiso y se le concediera el título de Teniente Generalde las Provincias de Nitama, Caribana, Panzezú, Maritúe, Guazuze, Tuango, Urabá y Urabaibe, con facultadpara poblar en ellas, a su costa, mas encargo especial para entrar y conquistar el río Darién, las Provinciasde Funucuna y casa del Dabeibe, se dio a la tarea de hacer leva de gente en la Gobernación de Antioquia yjuntó 200 soldados baquianos. Un año duró la preparación del viaje, la cual se redujo a conseguirpertrechos de guerra, fragua, herreros, carpinteros, etc., en todo lo cual gastó $20.000 de 23 quilates.Llevó dos sacerdotes, entre ellos el Padre Chaves, fraile después de San Diego de Bogotá, señaló susoficiales; maese de campo a Gonzalo de Bolívar; Tesorero perpetuo de cuanto se poblase, consejero en paz yguerra don Jerónimo Garavito; concertó sobre 300 indios e indias de servicio que fueron causa de muchas desus desgracias, y al fin salió la expedición en dos compañías de a 100 hombres cada una, en junio de 1596,con muchos caballos de carga y camino, vacas, cerdos y otros animales, para cría y habiendo llegado a losvalles de Norisco y Penderisco, tomó 80 soldados, se dirigió con ellos por un atajo a coger por sorpresa alos indios de Nitama, donde tuvo un encuentro y algunos heridos, porque los naturales estaban listos a sudefensa. De aquí siguió a Urabá, donde realizó proezas y adquirió alguna buena cantidad de oro. No continuaré sin consignar que los primeros mineros que hubo en territorio urraeño lo fueron doñaClemencia Caicedo, herederos de José Rentería y don Lorenzo de Córdoba, Antonio Esteban y Luisa deCórdoba, quienes se radicaron en la desembocadura del río Murrí además empresas de plátano y caña deazúcar. En el interior por la ribera del río había una población compuesta de indios y libres, con setentacasas, llamadas San José de Murrí, gobernada por un sacerdote de la Orden de San Francisco y el Corregidorde indios. Esto Lo informó don Fernando de Morrillo a mediados del segundo tercio del siglo XVII. El segundo adjudicatario de tierras baldías en este valle fue el Capitán Francisco de Guzmán, por tresestancias, pero como el primitivo título desapareció, su nieto, el licenciado y presbítero don Antonio deGuzmán, solicitó ratificación, y en efecto don Juan Gómez de Salazar, Gobernador y Capitán General de la
  19. 19. Provincia de Antioquia, en atención a que el peticionario era benemérito por los servios prestados por suspadres a su Majestad, accedió el 9 de marzo de 1661. El 11 de enero de 1687 otorgó testamento Pedro de Silva, y declaró en él que el ganado cimarrón quehabía en el valle de Urrao pertenecía a él y a su hermano Diego, y como se confesó deudor de su cuñadoJuan Jaramillo, por cuenta suya y de su padre Damián de Silva, dispuso que el acreedor tomara en pago de ladeuda la mitad del ganado que le pertenecía. Como el Supremo Consejo de Indias condenó a Jaramillo alpago de una cantidad de oro, los Jueces Oficiales de la real Hacienda de Su Majestad de la ciudad deAntioquia y su Provincia, Capitán Antonio Eyzaguirre, Tesorero y Juan Antonio de Porras, Contador,dispusieron que el referido ganado y tierras del sitio de Urrao y Penderisco pertenecieran por adjudicación alRey, porque así constaba en las actuaciones de sus antecesores, en que aparecía promulgada la prohibicióna golpe de caja por las calles de la ciudad, con graves sanciones de matar esos ganados. Por estos motivosse negó en resolución fechada el 8 de abril de 1687, a Juan Mena Ibañez Garcés para sí y sus cuñados, laautorización que solicitó para matar tales ganados. Años después, Luis Valderrama, vecino de la ciudad citada y residente en este valle, exigió merced deun pedazo de tierra de pan en el valle, hacia la otra banda del río Penderisco, frente a la que poseía decaballería transmitida por Juan Garcés, bisnieto de Juan Taborda, donde a la sazón poseía rocerías ysembrados, por cuanto soportaba una enorme carga, en su mujer e hijos que lo habían obligado atrasladarse a vivir a esta comarca, distante de la capital cuatro días de camino, y carecía de una parcela paratrabajar. Alegó además que esa concesión beneficiaba a Su Majestad en la vigilancia de los conatos derebelión que pudieran presentarse, procedentes del Chocó. Aceptadas estas razones, don Manuel de MenaFelices, Contador Oficial de la Real Hacienda de Su Majestad y Juez privativo de tierras por comisión real, dela ciudad y Provincia antedichas, le hizo la adjudicación en el punto señalado, desde el desemboque del ríode Urrao hasta el amagamiento del Salado, que desagua en Pavón, con cargo de servir puntualmente elderecho de composición con cinco pesos de oro de veinte quilates, entregados al encargado señorFrancisco de J. Foronda, lo que tuvo lugar en resolución datada el 20 de febrero de 1724. A pesar de las adversas circunstancias de la época para la marcha ordenada y acelerada de una regiónprimitiva, sin embargo antes de 1789 don Francisco Silvestre, Gobernador de la Provincia, llamó porconducto del Cura y Vicario doctor José Salvador Cano, a los señores José Manuel Montoya, su hijo Sebastiány su yerno José de Vargas, para pactar con ellos la apertura de un camino que diera acceso a la región del
  20. 20. Chocó, y en efecto, por mutuo consentimiento, así fue acordado en cambio de una legua de tierras realengasde las existentes en el valle, útil para labores agrícolas y cría de ganados, a más del amparo que les daríasobre las minas que descubriesen. Previos los preparativos del caso, Vargas, con tres de sus hijos, susuegro y sus cuñados, y dos peones cargueros de bastimentos, emprendieron la apertura del camino yseñalamiento de sendas o trochas para elegir la ruta definitiva, y con penalidades y trabajos sin cuento, porlo fragoso del terreno, lo abrupto del monte, las malezas, abrojos y capotales, donde se hundían hasta lacintura, trepando árboles a menudo para observar cordilleras, abras y llanuras y escoger la dirección de lavía, subiendo y bajando lomas en cuatro pies, aferrados a las hierbas y raíces, constantemente mojados,porque no cesaba de llover, hasta el punto de serles imposible encender candela de noche, comiendo frutossilvestres, por agotamiento total de las provisiones y dilación en llegarles, lograron acercarse con un caminopedestre, expuesto a la luz solar, traficable con tercio de tres a cuatro arrobas, recorriendo el trayecto ennueve días para entrar, y siete para salir, a la población chocoana de Bebará. En esta empresa emplearonun año de trabajo, durante el cual abandonaron totalmente sus casas y labores. En virtud de lo convenidode antemano, José de Vargas, en su propio nombre y en el de sus compañeros, solicitó, el 8 de enero de1789, una legua de terreno desde las juntas de Pavón y Penderisco, ambas abras, hasta sus cumbres, y lasotras dos abras de Mandé y Nendó, para poblar el camino y sus hijos tuvieran donde rozar, y para que deotro lado se facilitara el trato y comercio con el Chocó, de grande utilidad para la ciudad capital. El señorVicario citado testificó de conformidad, pero los herederos del Capitán de Guzmán se opusieron,formulándole reparo a esa pretensión, por cuyo motivo se exigió el complemento de la prueba, lo quehicieron con las deposiciones de Pedro J. Varela, Antonio Gómez y otros quienes confirmaron lasaseveraciones hechas por Vargas, pero agregaban que las condiciones del camino no permitían el tránsitopor él de las acémilas. Al fin el Gobernador Francisco Silvestre Baraya y la Campa, ante el escribanoFrancisco Toro Zapata, el 10 de julio de 1793, en atención a la Real Cédula de 2 de agosto de 1780, queconcede a los súbditos de Su Majestad tierras baldías del real patrimonio, con el sólo interés de sercultivadas en provecho propio, en consideración también a las fatigas y penalidades de los aspirantes en laejecución de la obra que realizaron, a su condición laboriosa e incrementadora de la población, puesto que ala sazón tenían capilla paramentada, les concedió legua y media de tierras baldías en el río Pavón y susvertientes, desde donde comenzaron los excedentes de las concedidas a don Francisco de Guzmán, dondetenían derecho los presuntos concesionarios, bajo la condición de sí solicitar de la Real Audiencia pretorialdel reino la confirmación correspondiente, y con la obligación de cultivarla conforme a las piadosasintenciones del Monarca.
  21. 21. Aparece que el español don Bernardo González Cossio, en su carácter de Administrador de la Renta deTabaco, tuvo un alcance, y por eso le embargaron y licitaron sus bienes, consistentes en derecho y medio detierras, indivisas ubicadas en este Distrito y adquiridas de los herederos del Capitán Guzmán, treinta y ochoreses, ocho yeguas y dos potros. En casa del Gobernador y Comandante General, siendo pregonero FélixRave, se llevó a cabo la licitación por el Regidor don Juan P. Pérez de Rublas, el 14 de octubre de 1791, por285 castellanos de oro, cuando habían sido avaluados en 428 castellanos. Resulta también que el cacique indígena don Mateo Tauchiguí, de la parcialidad de este Distrito, y losindios Manuel Jaiperá, Francisco y Pedro, acompañados de don Manuel Montoya, como mentor e intérprete,ocurrieron ante el Gobernador don Cayetano Buelta Lorenzana suplicándole amparo en algún paraje cómodopara establecer y formar una población en territorio de su mando donde pudieran vivir a cubierto de laspersecuciones de los caciques y autoridades del Chocó, y a la vez para que se les instruyese y educase en ladoctrina evangélica que con ansia deseaban, tanto ellos como otros congéneres dispersos en las montañas,sin Dios ni ley, en las mismas condiciones. En atención al beneficio para la Religión y para el Gobiernoespañol, esta conducta fue aplaudida, y se dispuso que mientras se acordaban las condiciones pararepartimiento de tierras, se comisionara al mismo José Manuel Montoya para instruir a los naturales en la fecristiana, ampararlos y protegerlos contra las invasiones que sobre ellos se pretendiera, al mismo tiempo quese les tratara con piedad y amor, en asocio de los demás vecinos del lugar, a fin de reducirlospaulatinamente a la vida civilizada, y para rocerías y labranzas se les señalaría provisionalmente una porciónde terreno. Estas medidas se tomaban el 18 de junio de 1780, y el 14 de mayo del año siguiente, el citadomandatario, en presencia del expediente creado y el informe favorable del Vicario y Juez Eclesiástico don JoséSalvador Cano, en nombre de Su Majestad y en virtud de la facultada que le confería los Reales Poderes,decretó la fundación del pueblo indígena San Carlos de la Isleta, en la desembocadura de la quebrada Urraoal río Penderisco, hacia la parte de abajo, por ser terreno apropiado para el efecto, sano, fértil para lasiembra de legumbres y platanares, aparente para la cría, y de buen clima, extendiéndose la merced al ladoopuesto del río, frente a la fundación. En memoria y obsequio del Rey Carlos III se le señaló como patrono aSan Carlos Borromeo, y como resguardo se les adjudicó una porción de tierras realenga, de legua y media deextensión, con sus sabanas, sobresabanas, quebradas, montes altos y bajos, abrevaderos y demásaprovechamientos propios para labranzas, pastos de ganado y maderas, desde la quebrada de las Juntashasta la del Espinal, conforme seguía el camino que venía de la ciudad de Antioquia, a una y otra banda de lamentada quebrada de Urrao, por cuanto esas tierras nunca habían sido cultivadas, y el uso que de ellashicieran los concesionarios, beneficiaría a Su Majestad en el aumento de los dos novenos de diezmos y otros
  22. 22. aprovechamientos. Como Corregidor del pueblo creado y los demás indígenas del Chocó que quisieranacogerse al pueblo de Antioquia, dispersos en el río San Juan, se nombró a José Manuel Montoya, conencargo de instruirlo a los diez y ocho que constaba la parcialidad, en la fe cristiana, tratarlos con piedad yamor, y conducirlos nuevamente al lugar expresado. Se ordenó que ninguna persona, cualquiera que fuesesu condición y calidad, molestase, inquietase, turbase o hiciese daño o perjuicio a los naturales, y quiencontraviniese ese mandato incurría irremisiblemente en la multa de doscientos pesos de buen oro, aplicadosen la forma ordinaria, sin prejuicio de otras sanciones mayores, de acuerdo con la contravención. ElCorregidor quedó con facultad de oír a los pobladores en justicia, ampararlos en sus derechos, ponerlos enposesión de tierras, determinar sus causas criminales y contenciosas, corregirlos con medios prudentes ensus vicios y costumbres de gentilidad, y finalmente, hacer cumplir al cacique y Alcalde la promesa de sacar delas cimarronas que las habitaban a los demás indígenas a fin de poder descubrir los ricos minerales de oroque según documentos guardados en los archivos, existían en esta región. Por esta obra, y la apertura delcamino, se remuneraría a Montoya su celo y trabajo, a proporción de los adelantos que resultaran. Semandó a expedir el respectivo título, sin perjuicio de la aprobación del supremo Gobierno del reino, al cualse daría cuenta, y se firmó por el señor Buelta Lorenzana en su calidad del Capitán del Regimiento de León yGobernador de la Provincia, ante Simón Robledo E., Escribano Público y de Cabildo. Más Tarde el Oidor yVisitador Juan Antonio Mon mandó agregar esta parcialidad a Cañasgordas, pero los indígenas, disgustadoscon tal determinación, por antiguas rencillas, pidieron al Gobernador Baraya y la Campa su derogatoria, y laconsiguieron por Resolución de 15 de abril de 1789, en atención a la posibilidad de que pudieran regresar alos montes a sus antiguas idolatrías, si se les comprometía a trasladarse a un lugar que no era de su agrado.Se les permitió pues congregarse dentro de los términos y señalamiento que se les había hecho, se lesnombró como Corregidor a don José Vargas, por su arreglada conducta, a Manuel Caiperá, comoGobernador o cabeza de dicho pueblo, y a Salvador Niamaná como Alcalde, para que portándose con honor yvergüenza, ayudaran a su Corregidor en cuanto fuera necesario en la y dirección de los moradores de lapoblación. En enero de 1795 fue elevado el caserío a la categoría de partido con el nombre de Urrao, que antestenía. El 6 de mayo de 1796 un número considerable de vecinos constituyó apoderado a don José de Vargaspara conseguir la erección de la parroquia, con Cura propio, señalando como demarcación de ella lasiguiente:
  23. 23. “Por esta parte, el páramo de Frontino, corriendo río abajo por el Gengamecodá y cortando por suderecera hasta los linderos de la jurisdicción del Chocó; del páramo para arriba se sigue la cordillera delCauca hasta dar en las cabeceras del río Penderisco y el Pavón, cortando por su derecera a lindar con laexpresada jurisdicción del Chocó.” Las gestiones del apoderado y su resultado con la consecución del Curato se hallan en otra parte deeste libro, y por eso es inútil repetirlas, pero de esas labores parece que el Gobernador don José Felipe deInciarte, Teniente Coronel de infantería de los Reales Ejércitos, de acuerdo con don Pantaleón Arango, pordecreto de 18 de julio de 1796 asignó al partido de Urrao la categoría de parroquia por la delimitaciónseñalada por don José de Vargas, y le puso por nombre el de San José de Urrao, con el cual quedó sustituidoel de San Carlos de la Isleta que hasta entonces llevaba. Los nombramientos de Alcaldes principian en los libros capitulares de Antioquia en diciembre de 1784,con José Larrea, como único, quien había venido desempeñando y era concuñado de don Bernardo GonzálezCossio. En 1787 ratificaron este nombramiento; en 1788 fue designado en primer término José Montoya, ensegundo, José Montoya, hijo y en tercero, José de Vargas. En diciembre de 1789, primero Manuel Aguirre, ysegundo, José Montoya. En 1790, en diciembre, primero, José de Vargas y segundo su hijo Santos deVargas, y tercero José Vallejo. En 1793, Nicolás Varelas, Santos de Vargas y Pío Montoya. En 1794,Salvador Vargas, Pedro Sepúlveda y José de Florez. En 1795, Cayetano Urrego, Manuel de Rueda y PedroSepúlveda. En 1796, Pedro Vallejos, Manuel de Rueda e Ignacio Franco. En 1797, Luis de Rueda, IgnacioFranco y José Montoya. En 1798, José Montoya, Santos de Vargas y Mateo Cossio. En 1799, Pedro ManuelSepúlveda y Hermógenes Fernández. En 1800, Fernández Manuel y Pedro Sepúlveda En los primeros días del mes de marzo del año que se acaba de citar, se reunieron los señores José yPedro de Rublas, doña Rita Martínez, Hermógenes Hernández, José Antonio de Larrea, José Hermenegildo ySebastián Montoya, Gerardo Urán, Marcelo Durango, Santos de Vargas, José María y Manuel Aguirre yconvinieron en ceder las tierras necesarias para la erección de la nueva parroquia y señalaron los siguienteslinderos, donde definitivamente debería quedar la población: “por el marco comprendido entre las dosquebradas nombradas el Canalón, la de abajo, Sabaneta, la de arriba, el río y pie de la loma por los lados. El5 de junio de 1800 el Gobernador don Víctor Salcedo y Somo de Villa ratificó la erección de su antecesor departido en parroquia, con el mismo nombre que se le había dado y la alindación que se le había hecho.
  24. 24. El 25 de junio de 1805 los doce donantes de tierras para la población, ratificaron de nuevo el convenio,con el propósito de arreglar el plan de urbanización, porque ya se había dado principio a la construcción decasa y a la iglesia, que era sólida y capaz, pero las calles se habían trazado con defectos, lo mismo que loscuadros para el ensanche, y como consideración que aún era tiempo de arreglar y corregir las anomalías,acordaron ceder para las calles cien varas de ancho y cien para las cuadras, las cuales debían dividirse encuatro solares de a cincuenta varas en cuadro, para vender a diez castellanos cada solar, a quien quisiesepoblar en el término de cuatro años, sin otra condición que la de entregar el valor al señor Juan EstebanMartínez para la fábrica de la iglesia. El 7 de agosto de 1805 el Gobernador don Francisco de Ayala nombró Juez de este partido al señorJosé María Argotes por ausencia al Chocó del titular, y como encontró arruinada la cárcel existente, comopodía testificarlo el Alcalde don José Pardo, pedía autorización para derramar una contribución que a lo sumoascendería a tres reales para cada contribuyente, con el ánimo de concluir el edificio, y así le fue otorgada. A pesar de la insipiencia del caserío y de las desventajosas condiciones de la época, sin embargo lospadres de familia se preocupaban por la educación de los hijos, y por eso los Jueces Pedáneos CayetanoUrrego y don Pedro Vallejos en 1796, proveyeron a la creación de una escuela y nombraron maestro a donJosé María Aguirre y Mena, con aprobación del Coadjutor don Manuel de Villa. Este establecimiento fue demuy efímera duración, porque el sostenimiento estaba a cargo los vecinos favorecidos y ellos no cumplieronla promesa hecha de antemano, en relación con el sostenimiento. Al año siguiente Santos de Vargas celebróun contrato con Leandro y Martín de la Cuesta, hijos del presbítero don Ignacio de la Cuesta, ungidosacerdote después de que enviudó, para la enseñanza de sus hijos y otros parientes. Surgieron entoncesrivalidades profesionales entre estos señores y el otro director, que tuvieron resonancia en las altas esferassociales, y de ellas resultó una orden al Alcalde de prestar protección al señor Aguirre y ponerlo en posesiónde la escuela, expedida en el año de 1798. La controversia originada por ese motivo continuó, pero al finMartín de la Cuesta hizo dejación de su puesto y se dirigió a Ansermaviejo, donde su padre ejercía suministerio, y en junio del mismo año lo imitó su hermano Leandro. Luego se reunieron muchos vecinos ypropusieron como Director al señor don Nicolás Ramírez de Lara, con aquiescencia del Juez del partido donJosé de Larrea y Llanos, español de cepa, y el presbítero don Manuel de Villa y Franco, porque loconsideraban competente para el oficio, en octubre de 1799 y el 3 de noviembre los padres de familiasignaron un solemne compromiso para sostener la asistencia de sus hijos al plantel. Entonces Hermógenes
  25. 25. Hernández formuló acusación contra Ramírez, por faltas contra el orden social, a la vez que de motu propioordenó a éste la desocupación del pueblo en el perentorio término de tres días, y exigió amparo paraAguirre, porque conservaba su derecho. A su turno, Ramírez acusó a su rival, por educador inescrupuloso eincumplido, porque abandonaba su puesto para irse al Chocó a negociar, por cuya razón el GobernadorSalcedo ordenó a Aguirre permanecer en su puesto, con serias amonestaciones, y éste ofreció cumplirreligiosamente, siempre que el personal asistente no faltara y los padres cejaran en su resistencia. La luchacontinuó, y el 18 de enero de 1800 el Procurador General don Antonio Escudero, a quien se pidió concepto,lo emitió favorable a Ramírez, por lo cual se restableció a éste en su empleo el 25 de ese mes y año, y se ledieron normas para la enseñanza. El año de 1797 formó Luis Rueda el censo de la población, del cual resultaron los siguienteshabitantes: casados en la clase primera, 87; solteros en la misma, 82; casados en la clase pardos, 72;solteros en la misma, 80; total, 321. En 1801 el Alcalde del partido, don Pedro Sepúlveda hizo igual cosacon una cifra de 449 personas de resultado, entre los cuales figuraban como españoles don José de Larrea yLlanos, casado con doña Juana de Herrera, y sus hijos Francisco, Antonio, Alejo, Felipe y Micaela y 15blancos nacidos en la tierra; mestizos casados había 192; solteros, 216; y esclavos, 19. Es pertinente hacersaber que Alejo, cuando venía en dirección a esta tierra, contrajo matrimonio en Bebará, legalizándolodespués aquí, con doña Mercedes Caicedo. De este enlace sobreviven como descendientes los señoresFrancisco Antonio, Pedro Pablo, Anselmo y Nazario, hijos de don Salvador, un venerable patricio fallecido noha mucho tiempo a edad avanzada, y una respetable y numerosa prole. En 1805, el censo levantado por elJuez José María Rueda, dio un total de 626 almas así: blancos, 30; mestizos, 356; mulatos, 213; y esclavos,27. Acerca de los fundadores de la población, existen los siguientes datos: José Manuel Montoya, casadocon Luisa Sepúlveda; José de Vargas, casado con Tomasa Montoya, hija de los anteriores de cuyo matrimoniofueron hijos los señores Francisco, Baltasar, Tomás, José María y María Bruna Vargas, solteros en 1797.José Hermenegildo Montoya, hijo de José Manuel, fue casado con Manuela Urrego, y en 1797, tenían hijossolteros a Manuela y Petrona; en su testamento cita además como hijos suyos a Julián, Francisco, Vicencio,Faustino, Valentín, Pío, Antonio, Fermín, María Antonia, María Matías y Rudesindo. Luis Rueda fue casado conJuana Sepúlveda, y de allí salieron como hijos Francisco y Lorenzo. Sebastián Montoya fue casado conToribia Yarce, y tuvieron por hijos a Esteban, Roso, Abdón, Gumersindo, Saturnino, Hermenegildo, Paula yElena. Salvador Vargas, casado con María de la Cruz Vargas, fue padre de Florentina. Saturnino y Eulalia,
  26. 26. Santos de Vargas, esposo de María Pérez, fue padre de Casiano, Agustina y Lucía, José María Rueda, casadocon María Manuela Montoya, fue padre de José Lope y María Manuela. José Faustino Montoya, tuvo poresposa a Manuela Holguín, e hijos a Silverio, Nicolás e Inés. Pedro Vallejos, casado con María AntoniaMorales, no tuvo descendencia. Diego Jiménez, casado con Josefa Aguinaga, tuvo por hijos a Antonio,Nicolás, Francisco, Angel, Mauricio, María y Vicenta. Nicolás Varela, viudo, tenía por hijos a Juan Francisco yFelipa. Cayetano Urrego, casado con María Antonia Vargas, tuvo por hijos a Facundo, Santiago, Manuel,María Ignacia y Mercedes. Hermógenes Fernández casado con Anselma Vargas, fue hijo de don SolanoFernández: éste fue casado con doña Francisca de Herrera, hija de don José de Herrera y doña Salvadora deHoyos. Julián Flórez, casado con Saturnina Urrego. Don José de Larrea se radicó aquí en 1801, y en 1807se establecieron, entre otros, don Francisco cano, casado con doña Josefa Arango, padres de Alejo, María deJesús, Simona, Francisca y Francisco, y José Giraldo, con su esposa Estefa Fernández, padres de Isidro yJosé. Un pacto firmado en la ciudad de Antioquia el 6 de mayo de 1809 por los señores doctor José deRublas, José María Hoyos, José Antonio de Larrea, Hermógenes Fernández, Santos de Vargas, José MaríaAguirre, Esteban Montoya, Manuel Aguirre y sus cuñados Santos Becerra y Gerardo Urán, HermenegildoMontoya y Gabriel Layos, éste comprador de Rublas, dueños de dos leguas de terreno de las que pertenecíana los Guzmanes, designó a don José Manuel Cossio para la liquidación de la comunidad, exceptuando porsupuesto, la porción demarcada por el sitio. El 15 de junio de 1809 procedió el Juez arbitro a ejecutar loacordado ante los agrimensores y testigos a la vez, Manuel Pérez y Matías Moreno, principiando desde el ríoUrrao, a la linde con el presbítero Mauricio de Lora y José Ignacio Martínez hasta la Quebradona. En 1808 hizo levantar otro censo el Virrey, y entonces resultaron como habitantes 582, libres; 18esclavos, 62 casas de paja y un templo cubierto del mismo techo. En el lapso corrido del principio del siglo al año citado últimamente fueron designados para el ejerciciode la Alcaldía los siguientes ciudadanos, en el orden siguiente: 1801, Pedro y Manuel Sepúlveda y MateoCossio; 1802, Manuel Sepúlveda, Mateo Cossio y Gerardo Urán; 1803, Santos Vargas, Lorenzo Rueda yRaimundo Sepúlveda ; 1804, Raimundo Sepúlveda, Bonifacio Jiménez y Faustino Montoya; 1805, José M.Rueda, Bonifacio Jiménez y José M. Vargas; 1806, José Larrea, Francisco J. Cano y José Argote; 1807, SantosVargas, Pedro Sepúlveda y Hermógenes Fernández; 1808, José M. Vargas, Faustino Montoya y Salvador
  27. 27. Vargas; 1809, José Faustino Montoya, Hermógenes Fernández y Lorenzo Rueda, y 1810, RaimundoSepúlveda. Como la situación política en ese año era apremiante por los arrestos bélicos de los patriotas a favor dela emancipación, difundidos por el eximio repúblico Antonio Nariño con la publicación de los Derechos delHombre, que tuvieron su cuna en la revolución francesa, que había sepultado los últimos baluartes de lamonarquía, el Jefe Político, de la cabecera exigió de este partido un contingente de cinco hombres, pero seignora si concurrió con tal número de soldados. Entretanto llegó a conocimiento del Gobierno el hecho deque los transeúntes por el camino de Bebará derribaban los tambos, con perjuicio para los negociantes, yentonces el Gobernador Presidente, don José A. Gómez, ordenó castigar con tres días de arresto a quienescometieran esa falta en lo adelante, y encargó para dar el aviso correspondiente a Luis Rueda, residente enel caserío que a la sazón existía en el paraje de Ocaidó, de alguna importancia, pero el aislamiento y losrigores del clima lo hicieron desaparecer. El 16 de noviembre de 1810 la Junta superior gubernativa, en atención a que las quejas de los pueblosdistantes llegaban tardíamente, y sin vigor, en todas las nuevas poblaciones apartadas que necesitabanreedificarse, un Juez poblador, con jurisdicción ordinaria, delegado de caminos, privativo de agricultura,promotor de industrias y educación y circunscritas sus funciones a los límites de la administración espiritual obeneficio curado, sin perjuicio del nombramiento de pedáneos, y para el nuevo sitio de Urrao eligió portérmino de dos años, prorrogables por la Junta, a Pedro Arrublas, con la sola exigencia del papel yamanuense, en obsequio de la población, por la alta consideración de los objetos de la Provincia, y dispusoademás hacer saber esta determinación de los cuatro Cabildos del Departamento. Firmaron, Francisco deAyala, Juan Elías López, Manuel A. Martínez, Luis de Villa, José María Montoya, Nicolás Hoyos y Carlos José deGarro, Secretario. En 1812 fueron elegidos Hemógenes y Pedro Sepúlveda y Bonifacio Jiménez, en 1814, Julián Flórez,Bonifacio Jiménez y Bonifacio Benítez; en 1815, Benigno Rivera, Raimundo Sepúlveda y Antonio Jiménez; en1817, Gabriel de Layos; en 1818, José M. Vargas, Faustino Montoya y Raimundo Sepúlveda; en 1819, Gabrielde Layos, Lorenzo Rueda y José M. Vargas; en 1821, el mismo Rueda, Ignacio Fernández y Julián Flórez; en1822, Antonio Rivera, José M. Vargas y Francisco Larrea; en 1823, José M. Vargas y Julián Flórez, y en 1824,José María Montoya y Juan A. Gómez.
  28. 28. En el año1813 los donantes del suelo donde debían levantarse la, ocurrieron a don José AntonioLondoño, Regidor del ilustre Ayuntamiento, Alcalde Ordinario de primer voto, suplicándole ordenara retirar alos vecinos poseedores radicados, que hacían cercas y chambas dentro de la demarcación del sitio yoposición a lo convenido para lustre y aumento de la población, y el solicitado resolvió de conformidad.Firmaron Hermógenes Hernández, Gerardo Urán, José Serna, Francisco Sepúlveda, José María Vargas, PedroJ. Sepúlveda, Pedro Castro, Pedro Gómez, Zoilo Gómez, Toribio Arroyave, Fermín Montoya, Fernando Benítez,Manuel Sepúlveda, Francisco Montoya, Manuel Pérez, Raimundo Sepúlveda, Francisco A. Larrea, Isidro Pérez,Tomás Vargas, Pedro San Martín, Francisco Jiménez y José M. Moreno, a más de otros que lo hicieron porruego de algunos peticionarios. En este mismo año Santos de Vargas levantó el censo que arrojó una cifra de 664 habitantes, así:eclesiástico, 1; hombres casados, 88; mujeres íd, 88; varones solteros, 268; mujeres íd, 219. En 1815 serepitió el empadronamiento, y ya el monto fue de 802 personas. El nunca bien lamentado Francisco José de Caldas, gloria de la ciencia y patriota eminente, salió de laciudad capital en excursión científica, por el Cauca y el Ecuador, y cuando regresaba le escribió a su esposadoña Manuelita Barahona una carta fechada en Cartago el 4 de febrero de 1813, en la cual expresaba laesperanza de verse con su familia en Rionegro, le hace algunos encargos respecto a sus hijos, y le significaque a su regreso de Urrao arreglaría con Vicenta un asunto que tenía pendiente con ella. Las impresiones yobservaciones del ilustre varón, si en realidad estuvo por acá, son desconocidas todavía, no obstante quealguno de nuestros hombres nacionales hizo pública la especie de que el eminente sabio, arrebatado en horaaciaga alevemente a la ciencia y a la patria, había dicho en uno de sus escritos que aquí debía estar la capitalde la República. Como es bien sabido, los primeros esfuerzos de los héroes de la emancipación se dirigieron aconsolidar la nacionalidad, y por eso desde los comienzos de la rebelión establecieron la confederación bajoel título de Provincias Unidas de la Nueva Granada, y como en 1814 desempeñaba el Poder Ejecutivo donAntonio Nariño, poder que vino a quedar a fines del año en manos de un triunvirato que se turnaba en elejercicio de las funciones, cada cuatro meses, compuesto por Nariño, Manuel Rodríguez Torices y CamiloTorres, el 6 de julio del citado año apareció en decreto expedido por el Excelentísimo señor Presidente de laRepública, en el cual después de considerar que había muchas colonias de nombres disonantes e ingratos,dictados quizás por la barbarie o conservados del rústico y primitivo idioma indígena, o puestos al capricho
  29. 29. de los primeros pobladores, sin elección ni discernimiento alguno, el Gobierno, deseoso de conservar lasdenominaciones de algunas aldeas y lugares de Grecia, que al mismo tiempo participan de la dulzura deaquella lengua culta, recordaban la memoria de unos lugares que fueron la escuela del género humano entodos los ramos de la civilización, y el teatro del patriotismo y del valor, dispuso que en lo sucesivo sellamara la colonia de Abejorral, Misenia; la de Bahos, Larisa; la de Guarne, Elida; la de Urrao, Olimpa; la deCanoas, Camppe; la de Titiribí, Pylos, y la de Angostura, Amicla. Este mandato se ordenó publicar y enviar a los Cabildos por el Secretario Francisco A. Ulloa desde lasala electoral de Antioquia, que funcionaba en la ciudad de Rionegro. El ilustre geógrafo y geómetra AgustínCodazzi, a fuer de predecirle a esta tierra un magnífico centro comercial, por su situación topográfica y porhallarse en el camino señalado por la naturaleza parea salir al Atrato, afirma que este valle fue en épocaremota un gran lago, cuyas aguas se levantaron 495 metros sobre el plano actual del pueblo, la que luegoabrieron brecha por entre la roca para abrirse paso y precipitarse por otro lago más pequeño. También elvalle de Tempe en Tesalia, entre el Olimpo griego y el Ossa, regado por el Selembría, fue un lago, y al cortede Likostomo, algo falto de luz, se le consideró por los antiguos helenos y latinos, como el punto máshermoso de la tierra. Esplendoroso traduce el Olimpo, y éste servía de corte a los dioses eternamentejóvenes, bebedores de ambrosía y el valle descansa sobre cuarenta y dos colinas. De las cuales la más altatiene 2972 metros en la desembocadura del Peneo, y en uno y otro caso se encuentra similitud entre estevalle y el primoroso de Grecia, de manera que la elección del mandatario en el cambio de nombre no estuvodesacertada. En el año 1815 el Alcalde poblador Santos de Vargas solicitó del Ordinario de Antioquia deslinde yposesión de los solares destinados a la fundación, y como accedió a ello y designó como partidor al señordon José María Barcenilla, éste se trasladó a este lugar a desempeñar su cargo a principios de agosto delcitado año, y el 26 de ese mes, asociado a los testigos José Luis Vidal y Faustino González, reunió los dueñosde las tierras de esta comprensión y les dio posesión por los mismos linderos que al hacer la donaciónhabían fijado, pero como en le acto manifestara descontento Gabriel de Layos, por cuanto en el planacordado se le había perjudicado al incluir en él un cerrito inmediato al río que tenía cercado con chambas, elcomisionado, en atención a que esta colonia no había dado hasta entonces motivo de queja, propuso comomedida de conciliación que Layos conservara el cerrito, a cambio del derecho que tenía en el resto del lotede la población, y así lo aceptaron los demás condueños, que eran los señores Pedro de San Martín, Pedro J.Sepúlveda, Faustino Montoya, Santos de Vargas, Raimundo Sepúlveda, Salvador Vargas, Manuel Sepúlveda,
  30. 30. Francisco Montoya, Francisco Vargas, Hermógenes Hernández, Valentín Montoya, Gerardo Pudán, ManuelAguirre, José M. Aguirre y Francisco A. Larrea. En el año de 1816 el Alcalde poblador concedió a Mateo, Bonifacio, Dámaso y Narciso Jiménez yGermán Castro, cinco cuartos de legua de terreno, en nombre del Rey, en la confluencia del río Encarnacióncon el Penderisco, alindado por el Sur, con Fernando Benítez, en cuyo terreno ejercitó su músculo y su hachade colonizador el señor Manuel A. Madrid, y hoy es una empresa de respetables proporciones de caña deazúcar que explotan los señores Nicanor y Ramón Madrid. A continuación de este fundo quedaba lapropiedad de don Sacramento Hoyos, padre del doctor Ramón de Hoyos, nacido aquí y bautizado el 31 demarzo de 1816. Conduce recordar que en este año las fuerzas realistas habían alcanzado algunas ventajas sobre lasrepublicanas, y que el Alcalde del partido, Hermógenes Fernández, excitaba a los ciudadanos por medio deun manifiesto a jurar fidelidad al Rey, ordenaba celebrar misa en acción de gracias por semejanteacontecimiento, mandaba iluminar las calles, y concedía cuatro días de regocijos públicos, en tanto que lacuchilla del verdugo tronchaba para siempre la existencia meritoria del sabio Francisco José de Caldas. Por la Ley de 8 de octubre de 1821, expedida en la Villa del Rosario de Cúcuta, sancionada por ellibertador, se dividió el territorio de la Gran Colombia en los Departamentos de Orinoco, capital Cumaná,Venezuela, capital Caracas; Zulia, capital Maracaibo; Boyacá, capital Tunja; Cundinamarca, capital Bogotá;compuesto de las provincias de Bogotá, Antioquia, Mariquita y Neiva; Cauca, capital Popayán, y Magdalena,capital, Cartagena, con Intendentes como Jefes, Gobernadores en las provincias, dependientes de aquéllos,Alcaldes Ordinarios en la cabecera de cada Cantón, y en las parroquias dependientes de los Cantonesnombrados por el Cabildo de éstos, dos Alcaldes Pedáneos. En 1824 se reformó este estatuto en el sentidode crear los departamentos de Apure, Panamá, Ecuador, Azay y Guayaquil. Quedaron como Cantones de lasProvincias de Antioquia, esta ciudad, Medellín, Rionegro, Marinilla, Santa Rosa de Osos, y Remedios, cabeceradel Nordeste. Por ley de 18 de abril de 1826, fue designada la villa de Medellín como capital de la Provinciade Antioquia, pero lo que propiamente se llamaban Municipalidades existían únicamente en las cabeceras delCantón. En las parroquias había juntas de policía, compuestas de dos Alcaldes y un Síndico, y cuando lapoblación excedía de mil almas, se aumentaba con dos Comisarios parroquiales. El 17 de noviembre de1828 quedaron suspendidas todas las Municipalidades por el tiempo necesario para la reorganización y
  31. 31. examen de los arbitrios fiscales. Síguese de aquí que Urrao, desde la Conquista hasta la época que nosocupamos, perteneció indistintamente a Cartagena, Popayán, Cundinamarca y Medellín. No parece corriente hacer a un lado la circunstancia de que en el año de 1823 fue restablecida laescuela costeada por los padres de familia, y que como Director fue nombrado don Miguel M. Cano. En 1826 se formó censo de la población, incluyendo el partido de Noque, el cual formaba parte de esteMunicipio, y el resultado fue el siguiente: hombres en Urrao 480; mujeres, 504; hombres en Noque, 20;mujeres, 32; esclavos, 4 hombres y 3 mujeres, todos los cuales formaban un total de 1.043. En este mismoaño los señores Benigno Rivera y Juan de Herrera rindieron un informe sobre los temas que enseguida secompendian, así: hubo en el año 12 matrimonios, 55 nacimientos y 11 defunciones; en Urrao, había 370cabezas de ganado vacuno y en Noque 25, a $3 cada una; 36 mulas aquí y 13 en Noque, a $10; burros, 5en Urrao10; burros, 5 en Urrao y 1 en Noque a $10; 70 caballos aquí y 8 en Noque, a $6; en esta poblaciónhabía 63 casas, y en los campos 113, por 20 en Noque. Como animales existentes citan casi toda la fauna ycomo productos de la agricultura, el maíz y la menestra, aquél en cantidad de 1,400 y ésta en 100; enNoque: maíz 100 fanegas y la menestra 80. No había minas en laboreo, no obstante las versiones quellegaron a las esferas oficiales sobre la existencia de minerales auríferos de alguna consideración. En elpunto denominado El Volcán, y en otros algunos parajes aledaños existen todavía los vestigios de trabajosde mineros, pero se ignora la época en que ellos tuvieron lugar y las personas que los ejecutaron. Por elmismo tiempo desempeñaba la Jefatura de Política de la ciudad de Antioquia don Sacramento de Hoyos, y enese cargo ordenó la apertura del camino de esta cabecera hacia la capital, y encargó de la dirección detrabajos a Juan Herrera, con encargo especial de construir un puente sobre el río Urrao. La normalidad republicana principiaba a establecerse con visos de estabilidad porque ya las armasamericanas habían alcanzado sobre las españolas las victorias que le concedieron fisonomía democrática, ypor eso se encaminó hacia estos lados, con sus peones y esclavos, don Manuel del Corral, bravo luchadorcontra las huestes monárquicas, a quienes había acabado de vencer en el combate de Majagual el 20 demayo de 1820, y con la naturaleza en estas dilatadas comarcas, donde descuajó montes y sentó las basesde la fundación de las grandes dehesas de ganado que hoy constituyen la riqueza principal de este Distrito.Era don Manuel de noble estirpe castellana e hijo del héroe de la emancipación, el dictador don Juan delCorral. Al par que colonizador y creador de riquezas por su propio esfuerzo, fue don Manuel un espíritucomprensivo y sagaz, de quien se refieren muchas anécdotas que han tenido resonancia en todas partes.
  32. 32. Las mejores haciendas de ganado que han existido y existen en estos valles, como Guapantal, El Espinal, ElVolcán, La Unión y San Dimas, obra fueron de su ingenio y de su brazo. Casó con doña María de los SantosMartínez, linajuda dama de la memorada ciudad de Antioquia, y fue progenitor de eximios varonescontinuadores de su obra, como don Juan de Dios, don Mariano, don Ramón, don Carlos, don ManuelRomualdo y don Juan Pablo, todos los cuales han desaparecido de la escena de la vida, y el último exteriorizócon hechos, y lo consiguió, el deseo vehemente de dormir su sueño postrero en el hermoso panteón queforma nuestra sombría necrópolis, con su vista hacia la hacienda de El Espinal; arrullado y abrazado porperenne cántico del Penderisco. Descendientes de éstos fueron los señores don Germán, don José María,don Juan de D., don Juan Luis, don Manuel Dimas, don Jesús, don Manuel Antonio, don Luis y el doctorRafael del Corral. Generalmente recibieron todos estos esclarecidos ciudadanos una esmerada y exquisitaeducación y varios de ellos y otros que no han sido nombrados, escalaron y escalan puestos de distinción. Elúltimo ha sido Senador de la República, Representante al Congreso, Ministro de Despacho Ejecutivo, Diputadoen varias ocasiones a la Asamblea de Antioquia, Secretario de Gobernación, Gobernador del actual régimenparlamentario, hábil abogado de altas ejecutorias y servidor constante de los intereses de este pueblo. DonJesús, desaparecido recientemente, fue un escritor galano, ameno contertulio, cuyos salerosos cuentosdivertían y animaban, Ministro del Ejecutivo, y progenitor, entre otros jóvenes de sustantivo mérito, denuestro estimado amigo don Mario, literato y periodista de altos quilates, que en sus permanencias aquí y enla misma capital de la República le ha prestado su contingente al progreso de esta tierra. El doctor Martíndel Corral, de la misma estirpe, también ha laborado con interés en el mismo sentido. Don Luis es todavíamás fervoroso entusiasta de nuestro adelanto, y ya tendremos ocasión de ocuparnos de su personalidadmás adelante. Cuando se asentaban los cimientos de la vida republicana, fueron surgiendo al escenario públicomuchas entidades, pero para este Distrito no hubo decreto especial, lo que indica claramente que lascaracterísticas con que figuró en la colonia, las conservó en la República, y de este aserto da confirmación laLey de 28 de julio de 1824, la cual manda a aprobar todas las erecciones que sobre curatos hicieron losIntendentes y Prelados eclesiásticos en cualesquiera de las Diócesis de Colombia, con anterioridad demanera que las creaciones, modificaciones y antiguas denominaciones en los términos territoriales,conservan su estructura o fisonomía política, y al expedirse la ley de 19 de mayo de 1834, se autorizó a lasCámaras de Provincia para crear Consejos Comunales en las villas, Distritos parroquiales o ciudades en quefuera practicable. Entonces se expidió un decreto, firmado por Manuel A. Jaramillo y Joaquín Gómez comoSecretario, en virtud del cual se establecieron Consejos Comunales en las ciudades de Medellín, Antioquia
  33. 33. Rionegro y Remedios, en las villas de Santa Rosa y Marinilla, y en las parroquias de Envigado, Itagüí, Amagá.Titiribí. Fredonia, Copacabana, Sopetrán, San Jerónimo, Urrao, Abejorral y Sonsón. Este acto tiene comofecha la del 22 de septiembre del citado año, y fue sancionado por Juan de Dios Aranzazu, en su calidad deJefe del Poder Ejecutivo. De allí arranca la existencia de este pueblo con entidad libre, bajo el imperio de lademocracia, y este acontecimiento histórico, que constituye un jalón de indiscutible valor para lasgeneraciones contemporáneas y las que han de seguir la brecha, se conmemora en la actualidad conindecible júbilo, porque nuestro pueblo y nuestra raza, a pesar de los medios desfavorables en que le hatocado actuar, sabe apreciar y valorar el inefable bien de la libertad. En 1837 el eminente Prelado doctor Juan de la Cruz Gómez Plata visitó este beneficio curado y dioinstrucciones a las autoridades civiles y eclesiásticas para la construcción del templo. Asimismo estuvo enmisión oficial el Prefecto de Provincia, Jorge Martínez, quien también proveyó sobre el funcionamiento de lanueva entidad. De aquí en adelante siguió un período de calma y laboriosidad entre los colonizadores radicados ya ylos emigrados, en tala de montes para la agricultura y plantación de dehesas de ganado, de halagüeñoporvenir, sin que por esto descuidaran el engrandecimiento del terruño, pues la generalidad de losmoradores se preocupaban ostensiblemente por él. Poca es, por consiguiente, la historia en un respetableintervalo, pero no obstante se relacionaran algunos de los hechos culminantes. De Itagüí penetraron a esta colonia los señores José Antonio Vélez y su esposa doña María IgnaciaAmaya y don Francisco Gaviria con su esposa doña María Josefa Vélez, donde se establecierondefinitivamente, dedicándose a extraerle a la tierra el jugo que les daba la riqueza y sustento digno yhonorable. Don Venancio Vélez, hijo del primer matrimonio citado, fue también el progenitor de los señoresJosé María, Salustiano, y Anacleto Vélez, y éstos dejaron, como sus descendientes, imitadores suyos en elpatriotismo y el trabajo entre otros, a los señores Venancio, Ramón A., Félix A., Emiliano, Rafael, Joaquín,Domingo, Justiniano, Juan de D., Marco A., Antonio J. y Aureliano Vélez, este último graduado en agronomía yveterinaria. Suscitada en el país, en el año de 1841, una contienda intestina, el Gobierno hizo expropiar todas lasmulas existentes en este Distrito, exigió contingente para soldados, e impuso un comparto por la cantidad de$400, el cual fue sufragado casi en su totalidad por los señores presbítero Angel J. Montoya, Joaquín Escobar
  34. 34. y Joaquín Ruiz, al mismo tiempo que para vigilar el Chocó situó aquí un destacamento al mando del OficialGabriel Restrepo, porque allá había una conspiración capitaneada por Nicomedes Conto y Pedro Varona, concuya Provincia suspendió comunicaciones y relaciones comerciales. A pesar del estado de guerra que reinaba y la intranquilidad que consigo lleva, no fueron obstáculopara suspender actividades, y por eso se veían en este sitio disensiones entre los ciudadanos FranciscoMontoya, Froilán Vargas, y Miguel Giraldo por el remate de las rentas, para conseguir el cual inventabanrecursos y ardides propios de esta clase de industrias. La de licores era anhelada por sus pingüesrendimientos, especialmente en las fiestas patronales que precedían a las profanas, en las cuales seconsumían gran cantidad de bebida y se fomentaban las carreras hípicas, los originales bailes con tambor yguache, a semejanza de los que todavía imperan en la región del Chocó urraeño, juegos de toda índole, ymascaradas, en los meses de febrero y junio, por espacio de hasta catorce días consecutivos. Estaprolongada diversión hizo que el señor Gobernador amonestara al Prefecto para que prohibiera consanciones fuertes semejante extralimitación. En el tiempo mencionado contaba el Municipio con 1.646 habitantes, entre los cuales había sieteesclavos, y se registraba un movimiento anual de 125 nacimientos, 9 matrimonios y 17 defunciones, conexcedente en favor de la población. Existían tres fracciones, con funcionarios elegidos por el Cabildo de Antioquia, a saber: Noque, Ocaidó yla Encarnación. El Cabildo Comunal de 1843 estaba integrado por los señores Juan Antonio Gómez, Alcalde; ManuelMaría Herrera, Juez Parroquial; Antonio Montoya, suplente y Miguel Giraldo, Tesorero Parroquial. Por estos mismos tiempos, el señor Simeón Serna, antioqueño, quien tuvo un acto de atrevimiento conel General José María Córdoba, por motivo de un comparto, del cual dudaron escapara, remató como baldíoslos terrenos comprendidos en el abra de Santa Ana, pertenecientes en la actualidad a los señores J. EmilioEscobar, Ramón Arroyave, Saturnino Sepúlveda, Román Montoya y otros, que son un emporio de riqueza enmaderas de comino y dehesas de inestimable valor.

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