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Vacunas y vacunacion 2006

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  • En los últimos 120 años, la vacunación ha demostrado ser con mucho el método más eficiente y económico para controlar enfermedades infecciosas. La erradicación del sa­rampión a nivel mundial y del cólera porcino y la brucelosis en Estados Unidos, así como el control de enfermedades como glosopeda, seudorrabia y peste bovina, no habrían sido posibles sin el uso de vacunas eficaces. Empero, la va­cunación no es siempre un procedimiento inocuo, y su uso debe acompañarse de manera invariable de una evaluación cuidadosa de los riesgos y beneficios implicados.
  • Deben satisfacerse dos criterios principales antes de optar por la vacunación para el control de una enfermedad específica. En primer lugar debe corroborarse que el siste­ma inmunitario protegerá contra la enfermedad en cues­tión. En algunas afecciones, como la anemia infecciosa de los equinos y la enfermedad aleutiana del visón, la respuesta inmunitaria es causante de muchas de las alteraciones pato­lógicas. En otras infecciones, como la glosopeda en los cerdos y la fiebre porcina africana, la inmunidad que logra inducirse es muy escasa o nula. En esta última enfermedad los anticuerpos, a pesar de producirse en grandes cantida­des, no logran la neutralización del yirus. En la glosopeda del cerdo, la respuesta inmunitaria es transitoria y relativa­mente ineficaz, de modo que los animales que han adquiri­do la infección clínica quedan totalmente susceptibles a la reinfección apenas tres meses después. Así, para que una vacuna produzca inmunidad eficaz y duradera contra la glosopeda porcina, debe inducir una respuesta inmunitaria ­superior a la que genera la infección natural. En segundo lugar, antes de utilizar una vacuna se debe tener la certeza de que los riesgos de su empleo no superan los de contraer la propia enfermedad. De este modo, suele ser inapropiado utilizar una vacuna contra una afección ra­ra o que no conlleva morbilidad elevada. Además, dado que la detección de anticuerpos es un método de diagnóstico común, el uso innecesario de vacunas puede complicar los diagnósticos basados en técnicas serológicas, y a veces hará imposible la erradicación final de una enfermedad. Por es­tas razones, la decisión de utilizar vacunas para contro­lar cualquier afección debe basarse no sólo en el grado de riesgo asociado a la enfermedad, sino también en la dis­ponibilidad de otros procedimientos de controlo trata­miento.
  • Deben satisfacerse dos criterios principales antes de optar por la vacunación para el control de una enfermedad específica. En primer lugar debe corroborarse que el siste­ma inmunitario protegerá contra la enfermedad en cues­tión. En algunas afecciones, como la anemia infecciosa de los equinos y la enfermedad aleutiana del visón, la respuesta inmunitaria es causante de muchas de las alteraciones pato­lógicas. En otras infecciones, como la glosopeda en los cerdos y la fiebre porcina africana, la inmunidad que logra inducirse es muy escasa o nula. En esta última enfermedad los anticuerpos, a pesar de producirse en grandes cantida­des, no logran la neutralización del yirus. En la glosopeda del cerdo, la respuesta inmunitaria es transitoria y relativa­mente ineficaz, de modo que los animales que han adquiri­do la infección clínica quedan totalmente susceptibles a la reinfección apenas tres meses después. Así, para que una vacuna produzca inmunidad eficaz y duradera contra la glosopeda porcina, debe inducir una respuesta inmunitaria ­superior a la que genera la infección natural. En segundo lugar, antes de utilizar una vacuna se debe tener la certeza de que los riesgos de su empleo no superan los de contraer la propia enfermedad. De este modo, suele ser inapropiado utilizar una vacuna contra una afección ra­ra o que no conlleva morbilidad elevada. Además, dado que la detección de anticuerpos es un método de diagnóstico común, el uso innecesario de vacunas puede complicar los diagnósticos basados en técnicas serológicas, y a veces hará imposible la erradicación final de una enfermedad. Por es­tas razones, la decisión de utilizar vacunas para contro­lar cualquier afección debe basarse no sólo en el grado de riesgo asociado a la enfermedad, sino también en la dis­ponibilidad de otros procedimientos de controlo trata­miento.
  • Algunos investigadores han recomendado que las va­cunas para animales se dividan en dos categorías, la primera correspondiente a aquellas vacunas esenciales en el sentido de que protegen contra enfermedades peligrosas importan­tes y cuya omisión pone al animal en riesgo significativo. La segunda categoría contiene las vacunas no esenciales, las cuales se dirigen contra enfermedades raras o leves y cu­ya omisión conlleva bajo riesgo. El uso de las vacunas no esenciales sería opcional. Por supuesto, el uso de todas las vacunas debe basarse en un consentimiento informado. El propietario de un animal debe estar plenamente consciente de los riesgos y beneficios implicados antes de que se le soli­cite su consentimiento para la vacunación.
  • Cuando se utilizan vacunas para controlar determina­da enfermedad en toda una población animal, más que en individuos aislados, debe tenerse en cuenta el concepto de inmunidad de hato, que es la resistencia de todo un grupo de animales al control de una enfermedad a causa de la pre­sencia en ese grupo de una proporción de animales inmu­nes. La inmunidad del hato reduce la probabilidad de que un animal susceptible se encuentre con uno infectado, de manera que se anula o aminora la dispersión de la enferme­dad. Si resulta aceptable el riesgo de perder algunos anima­les a causa de la enfermedad cuando se evita una epizootia, entonces se recurre a la vacunación selectiva.
  • METODOS DE INMUNIZACION Existen dos métodos básicos para lograr la inmuniza­ción de un animal contra una enfermedad infecciosa (fig. 21-1). Uno de ellos, llamado inmunización pasiva, produce una resistencia temporal por medio de la transferencia de anticuerpos de un animal resistente a uno susceptible. Los anticuerpos que se transfieren de manera pasiva pro­porcionan protección inmediata, pero dado que se catabo­lizan de manera gradual, esta protección se desvanece y con el tiempo el receptor queda susceptible a la reinfección. La inmunización activa consiste en administrar antíge­no a un animal, con el fin de inducir una respuesta inmu­nitaria protectora. La re inmunización o la exposición a la infección producirán una respuesta inmunitaria secunda­ ria. La desventaja de este método consiste en que la pro­tección no se confiere de inmediato. Sin embargo, una vez establecida, es de larga duración y puede volver a estimu­larse (fig. 21-2).
  • METODOS DE INMUNIZACION Existen dos métodos básicos para lograr la inmuniza­ción de un animal contra una enfermedad infecciosa (fig. 21-1). Uno de ellos, llamado inmunización pasiva, produce una resistencia temporal por medio de la transferencia de anticuerpos de un animal resistente a uno susceptible. Los anticuerpos que se transfieren de manera pasiva pro­porcionan protección inmediata, pero dado que se catabo­lizan de manera gradual, esta protección se desvanece y con el tiempo el receptor queda susceptible a la reinfección. La inmunización activa consiste en administrar antíge­no a un animal, con el fin de inducir una respuesta inmu­nitaria protectora. La re inmunización o la exposición a la infección producirán una respuesta inmunitaria secunda­ ria. La desventaja de este método consiste en que la pro­tección no se confiere de inmediato. Sin embargo, una vez establecida, es de larga duración y puede volver a estimu­larse (fig. 21-2).
  • En este método los anticuerpos son producidos por un animal donador a través de inmunización activa, y se admi­nistran a animales susceptibles para conferirles protección inmediata. Es posible producir suero con anticuerpos (an­tisuero) contra una gran variedad de patógenos. Por ejem­plo, en las vacas, contra" el carbunco; en los perros, contra el moquillo; en los gatos, contra la panleucopenia, y en el ser humano, contra el sarampión. Su uso más importante se halla en la protección contra microorganismos toxigéni­cos, como Clostridium tetani o C. perfringens, empleando antisueros producidos en caballos. Los antisueros que se obtienen con este método, llamados inmunoglobulinas, por lo general se producen en caballos jóvenes por medio de una serie de inoculaciones inmunizantes. Las toxinas de los clostridios son proteínas que pueden desnaturalizarse con formaldehído para suprimir su toxicidad. Las toxinas so­metidas a este proceso se llaman toxoides. A los caballos donadores se les administran al principio toxoides, pero una vez que se producen anticuerpos, las inyecciones sub­siguientes pueden contener la toxina purificada. Se vigilan las reacciones de estos animales, y una vez que sus títulos de anticuerpos son lo bastante altos, se les somete a sangría. Esta se realiza a intervalos regulares hasta que descienden los títulos, momento en que el animal vuelve a ser estimu­lado con el antígeno. Se separa el plasma de la sangre del caballo, y la fracción globulina, que contiene los anticuer­pos, se concentra, se titula y se administra.
  • En este método los anticuerpos son producidos por un animal donador a través de inmunización activa, y se admi­nistran a animales susceptibles para conferirles protección inmediata. Es posible producir suero con anticuerpos (an­tisuero) contra una gran variedad de patógenos. Por ejem­plo, en las vacas, contra" el carbunco; en los perros, contra el moquillo; en los gatos, contra la panleucopenia, y en el ser humano, contra el sarampión. Su uso más importante se halla en la protección contra microorganismos toxigéni­cos, como Clostridium tetani o C. perfringens, empleando antisueros producidos en caballos. Los antisueros que se obtienen con este método, llamados inmunoglobulinas, por lo general se producen en caballos jóvenes por medio de una serie de inoculaciones inmunizantes. Las toxinas de los clostridios son proteínas que pueden desnaturalizarse con formaldehído para suprimir su toxicidad. Las toxinas so­metidas a este proceso se llaman toxoides. A los caballos donadores se les administran al principio toxoides, pero una vez que se producen anticuerpos, las inyecciones sub­siguientes pueden contener la toxina purificada. Se vigilan las reacciones de estos animales, y una vez que sus títulos de anticuerpos son lo bastante altos, se les somete a sangría. Esta se realiza a intervalos regulares hasta que descienden los títulos, momento en que el animal vuelve a ser estimu­lado con el antígeno. Se separa el plasma de la sangre del caballo, y la fracción globulina, que contiene los anticuer­pos, se concentra, se titula y se administra.
  • La inmunización activa tiene varias ventajas sobre la pasiva, como el periodo prolongado de protección y la po­sibilidad de "recordar" y re-estimular dicha respuesta protec­tora mediante inyecciones repetidas del antígeno o mediante la exposición a la infección. Por tanto, una vacuna ideal pa­ra la inmunización activa debe proporcionar inmunidad poderosa y prolongada. Esta inmunidad ha de conferirse al animal vacunado y a los fetos que esté desarrollando, en su caso. Al brindar esta fuerte inmunidad, la vacuna no debe causar efectos secundarios desfavorables. La vacuna ideal debe ser económica, estable y adaptable a la vacunación de grandes cantidades de animales e, idealmente, debe estimu­lar una respuesta inmunitaria que pueda distinguirse de la causada por la infección natural, para que la vacunación y la erradicación avancen al mismo tiempo.
  • Además de los requisitos mencionados, una vacuna eficaz tiene cuatro propiedades de gran importancia. En pri­mer término, las células presentadoras de antígeno deben ser estimuladas para que procesen el antígeno de manera eficiente y liberen las citocinas apropiadas. En segundo lu­gar, deben est'imularse tanto linfocitos B como T para que generen gran número de células de memoria. En tercer lu­gar, deben generarse linfocitos T de ayuda y efectores con­tra varios epitopos en la vacuna, a efecto de que se superen las variaciones del polimorfismo del MHC clase II y las propiedades de los epitopos. Por último, el antígeno debe persistir en los sitios apropiados de los tejidos linfoides, pa­ra que se generen células productoras de anticuerpo y para que la protección persista durante el periodo más largo po­sible. Muchas de las fallas de las vacunas se deben al incum­plimiento de uno o más de estos requisitos.
  • Las ventajas y desventajas prácticas de las vacunas que contienen microorganismos vivos o muertos se observan bien en las vacunas disponibles contra Brucella abortus en bovinos. Esta bacteria produce aborto en la vaca, e históri­camente se han empleado vacunas para controlar la afec­ción. Las infecciones por Brucella se controlan mejor con una reacción inmunitaria mediada por linfocitos T, y se re­quiere una vacuna que contenga una cepa viva avirulenta de B. abortus para controlar esta infección. Vacunas ante­riores, especialmente la producida con la cepa 19, inducían inmunidad de por vida en vacas y eran exitosas para pre­venir el aborto. Por desgracia, la cepa 19 induce reacciones sistémicas: tumefacción local en el sitio de la inyección, fiebre alta, anorexia, apatía y menor producción de leche. La cepa 19 también puede causar aborto en las vacas grá­vidas, orquitis en los toros y fiebre ondulante en el ser huma­no. A efecto de erradicar la brucelosis se emplean pruebas serológicas para identificar los individuos infectados, y la cepa 19 induce una respuesta de anticuerpos que resulta difícil de distinguir de la que se observa en la infección natural. Dadas las desventajas del uso de la cepa 19, se realizaron esfuerzos considerables por encontrar una mejor opción. Sin embargo, las vacunas muertas (cepa 45/20) protegen a los bovinos por un periodo menor de un año. En fechas más recientes (1996), se ha utilizado en b'ovinos de Estados Uni­dos una cepa viva atenuada de B. abortus llamada RB51. Se trata de un mutante rugoso que no produce el antígeno conocido como lipopolisacárido O. Como resultado, indu­ce una intensa inmunorreacción celular pero, a diferencia de la cepa 19, no provoca resultados falsos positivos en las pruebas diagnósticas estándares, como las de aglutinación en tarjeta, fijación de complemento o aglutinación en tubo de ensayo. La cepa RB51 es menos patógena para el ganado que la 19, y los animaLes vacunados liberan menos micro­organismos. De este modo, es posible distinguir entre los individuos vacunados y los infectados. La cepa RB51 no causa aborto en vacas preñadas, pero sí induce enfermedad en personas expuestas de manera accidental y, debido a su incapacidad de estimular la producción de anticuerpos, es­tos casos podrían ser difíciles de diagnosticar. Las ventajas de las vacunas a base de microorganismos muertos, como la cepa 45/20, consisten en que son seguras con respecto a la virulencia residual, y relativamente fáciles de almacenar, toda vez que los microorganismos ya están muertos (cuadro 21-1). Estas ventajas de las vacunas muer­tas se contraponen a las desventajas de las vacunas vivas, como las basadas en las cepas 19 o RB51. Es decir, algu­nas vacunas vivas presentan virulencia residual no sólo para los animales para los cuales se fabrican, sino también pa­ra otros. Pueden revertir a un tipo totalmente virulento o diseminarse a animales no vacunados. De este modo, es cla­ro-que algunas cepas empleadas en vacunas contra el virus del síndrome re productivo y respiratorio porcino (porcine reproductive and respiratory syndrome virus, PRRSV) se transmiten a cerdos no vacunados, en los que causan infec­ción persistente y enfermedad. Las vacunas con microorga­nismos vivos siempre corren el riesgo de contaminarse con microorganismos no deseados; por ejemplo, en Japón y Australia, brotes de reticuloendoteliosis en pollos se han rastreado hasta su origen en vacunas contra la enfermedad de Marek. En Australia, un brote importante de leucosis bovina se debió a la contaminación de un lote de vacuna contra la babesiosis el cual contenía sangre entera de ter­nera. Ha ocurrido aborto y muerte en perras preñadas que recibieron vacuna contaminada con el virus de la enferme­dad de lengua azul. En algunas vacunas existen micoplas­mas contaminantes. Por último, las vacunas que contienen microorganismos vivos atenuados requieren gran cuidado en su manufactura, almacenamiento y manejo, para evitar que los microorganimos mueran. Por ello, el mantenimien­to de la "cadena fría" representa 20 a 80% del costo de una vacuna en los trópicos. Las desventajas de las vacunas de microorganismos muertos corresponden a las ventajas de las vacunas con mi­croorganismos vivos. Así, el uso de coadyuvantes para aumentar la antigenicidad efectiva es causa de graves reac­ciones locales, en tanto que la dosificación múltiple o las dosis individuales altas de antígeno aumentan los riesgos de producir reacciones de hipersensibilidad, y también tie­nen un efecto adverso en los costos. En general, las vacunas de microorganismos vivos tienden a inducir una mejor inmunidad que las que se fabrican con microorganismos muertos. Una razón es que los virus de las vacunas vivas pueden invadir las células del huésped y hacer que se pro­duzca interferón, lo cual confiere protección temprana a los animales susceptibles.
  • Desactivación Cuando es necesario matar (desactivar) a los microor­ganismos para su empleo en una vacuna, es importante que permanezcan tan antigénicamente similares como sea posi­ble a los microorganismos vivos. Por lo anterior, suelen ser insatisfactorios los métodos crudos para matar los micro­ organismos, que causan gran desnaturalización de las pro-o teínas u oxidación de los lípidos. Si se utilizan sustancias químicas, éstas no deben alterar los antígenos que estimu­lan la inmunidad protectora. Una de estas sustancias es el formaldehído, el cual actúa en proteínas y ácidos nucleicos para formar enlaces cruzados y de este modo confiere rigi­dez estructural. Las proteínas también pueden ser desna­turalizadas ligeramente por tratamiento con acetona o con alcohol. Los agentes alquilantes que forman enlaces cruza­dos en las cadenas de los ácidos nucleicos también son ade­cuados para matar a los microorganismos, ya que, al dejar sin modificar las proteínas superficiales de éstos, no in­terfieren en su antigenicidad. Algunos ejemplos de agentes alquilantes son óxido de etileno, etilenoimina, acetileti­lenoimina y propiolactona beta, todos los cuales se han utilizado en vacunas de uso veterinario. Muchas vacunas eficaces que contienen bacterias muertas (becterinas) o to­xinas desactivadas (toxoides) pueden elaborarse de manera relativamente sencilla si se usa alguno de estos agentes. Por otra parte, algunas vacunas contienen mezclas de los copo­nentes antes mencionados; por ejemplo, algunas vacunas contraPasteurella haemolytica contienen bacterias muertas y leucotoxina bacteriana desactivada.
  • Atenuación Normalmente no es posible utilizar en las vacunas microorganismos virulentos vtvos; su virulencia debe redu­cirse de modo que, aunque estén vivos, ya no sean capaces de causar enfermedad. Este proceso de reducción de la virulencia recibe e! nombre de atenuación. Los métodos de atenuación de uso más frecuente implican la adaptación de los microorganismo s a condiciones inusuales, de manera que pierdan su adaptación al huésped habitual. Por ejem­plo, la cepa BCG (bacilo de Calmette-Guérin) de Myco­ bacterium bovis se hizo avirulenta manteniéndola por 13 años en un medio de cultivo saturado con bilis. La cepa de carbunco que se utiliza en la actualidad en las vacunas se hizo avirulenta al cultivada en agar con suero al 50% en una atmósfera rica en COI, de modo que perdió su capaci­dad de formar cápsula. La vacuna de cepa 19 de Brucella abortus se desarrolló en condiciones de escasez de nutri­mentos. También es posible hacer avirulentas a las bacterias por medio de manipulación génica. Por ejemplo, se cuenta con una vacuna viva modificada que contiene Pasteurella hae­molytica y P. multocida dependientes de estreptomicina. Estos mutantes dependen de la presencia de estreptomici­na para multiplicarse. Cuando se administra esta vacuna a algún animal, la falta de la molécula de estreptomicina cau­sará con e! tiempo la muerte de la bacteriana, pero no antes de estimular una inmunorreacción protectora. De manera tradicional, los virus han sido atenuados cul­tivándolos en especies a las cuales no están adaptados de manera natural. Por ejemplo, el virus de la peste bovina, que en condiciones normales es patógeno para los bovinos, se atenuó por primera vez cultivándolo en conejos. Con e! tiempo se desarrolló una vacuna contra la peste bovina adaptada al cultivo en tejido, que es eficaz y exenta de vi­rulencia residual. Ejemplos similares son la adaptación de! virus de la enfermedad equina africana a ratones y del virus del moquillo canino a hurones. Otro método para atenuar virus de mamíferos consiste en cultivados en huevos de gallina. Por ejemplo, la cepa Flury de la rabia se atenuó por paso repetido a través de huevos y perdió su virulencia para perros y gatos. El método que más se utiliza para la atenuación de virus ha sido el cultivo prolongado en tejidos. Se acostumbra cultivar también células de la especie por vacunar, a fin de reducir los efectos secundarios de la administración de teji­dos extraños. En estos casos, la atenuación de los virus se logra cultivando e! microorganismo en células a las cuales no estén adaptados. Por ejemplo, e! virus del moquillo ca­nino, cuando es virulento, ataca de manera preferente célu­las linfoides. Su preparación para integrado en una vacuna consiste en cultivar e! virus.de manera repetida en células renales de perro, en las que pierde su virulencia.
  • Péptidos sintéticos Si se conoce la estructura de un epitopo protector, es posible sintetizado por métodos químicos, y utilizado de manera aislada en una vacuna. Entre los procedimientos implicados se incluyen la determinación de la secuencia completa del antígeno de interés y la identificación de sus epitopos importantes. Los epitopos pueden predecirse me­diante el uso de modelos computadorizados de la proteína o por medio de anticuerpos monoclonales para identificar los componentes protectores críticos. Se han desarrollado vacunas sintéticas experimentales contra hepatitis B, toxina diftérica, virus de la glosopeda, parvovirus canino e influen­za A; todas ellas confieren alguna inmunidad protectora.
  • ADMINISTRACION DE LAS VACUNAS Las vacunas se expenden en una dosis estándar, la cual no debe dividirse según el tamaño del animal. No están for­muladas con base en relaciones de peso corporal o edad. (La cantidad de células sensibles a antígeno no varía mayor­mente entre miembros grandes y pequeños de una misma especie.) El método más simple y usual para la administra­ción de vacunas es la inyección subcutánea o intramuscular. Por supuesto, estas vías resultan ex~elentes para grupos re­lativamente pequeños de animales y en afecciones en las cuales es importante la inmunidad sistémica. Sin embargo, en algunos trastornos la inmunidad sistémica no es tan im­portante como la local, y es quizá más apropiado adminis­trar la vacuna en el sitio de invasión potencial. Por tanto, se cuenta con vacunas intranasales para la rinotraqueítis in­fecciosa en bovinos; para infecciones por Steptococcus equi en caballos; para rinotraqueítis e infecciones por Bortadella bronchiseptica, coronavirus y calicivirus en felinos; para la parainfluenza y Bordetella en caninos; y para bronquitis infecciosa y enfermedad de Newcastle en aves. Por desgra­cia, estas técnicas requieren que cada animal sea tratado de manera individual. Cuando el grupo de animales es muy grande deben utilizarse otros métodos. Por ejemplo, la ad­ministración en aerosol permite la inhalación de las vacunas por todos los animales del hato. Esta técnica se utiliza en la vacunación contra el moquillo canino y la enteritis de los visones en los establecimientos de crianza de esta especie, y contra la enfermedad de Newcastle en las aves de corral. De manera alternativa, la vacuna puede colocarse en los alimentos o en el agua de beber; tal es el caso de las vacunas contra Erysipelothrix rhusiopathiae en cerdos, y contra en­fermedad de Newcastle, laringotraqueítis infecciosa y ence­falomielitis en aves de corral. Peces y camarones (gambas) pueden vacunarse agregando el antígeno al agua donde viven, para que lo ingieran.
  • Coadyuvantes Para que las vacunas con microorganismos muertos sean eficaces, suele ser necesario intensificar la inmuno­rreacción administrando un coadyuvante con el antígeno. Los coadyuvante s son esenciales para establecer memoria a largo plazo de los antígenos solubles. Favorecen la in­munogenicidad porque capturan antígenos en sitios donde éstos permanecen accesibles a los linfocitos reactivos e in­ducen a las células presentadoras de antígenos a expresar moléculas coestimuladoras, como la CD80. Se han utilizado muchos compuestos distintos como coadyuvante s (cuadro 21-3). El sistema inmunitario, inci­tado por el antígeno, reacciona a la presencia de éste y suprime esa respuesta una vez que el antígeno es eliminado. Es posible disminuir la rapidez de eliminación del antígeno mezclándolo con un coadyuvante insoluble. Cuando se in­yecta al animal, esta mezcla forma un foco o depósito. Entre los coadyuvante s formadores de depósito están las sales de aluminio, como hidróxido y fosfato, y el sulfato de alumi­nio y potasio (alumbre) (fig. 21-10). Cuando el antígeno se mezcla con una de estas sales y se inyecta a un animal, se forma un granuloma rico en macrófagos en los tejidos. El antígeno dentro de este granuloma se libera con lentitud en el cuerpo, de modo que proporciona un estímulo antigé­nico prolongado. Los antígenos que normalmente persisten sólo algunos días pueden ser retenidos en el cuerpo por va­rias semanas mediante esta técnica. Tales coadyuvante s for­madores de depósito influyen sólo en la inmunorreacción primaria y tienen poco efecto en la secundaria. Los coad­yuvantes a base de aluminio tienen además la desventaja de que si bien promueven las reacciones a anticuerpos, ejercen escaso efecto estimulatorio sobre las reacciones mediadas por células. Un método distinto para formar un depósito consiste en incorporar el antígeno en una emulsión de agua-aceite conocida como coadyuvante incompleto de Freund. El aceite mineral ligero estimula una reacción inflamatoria cró­nica de tipo local y, en consecuencia, se forma un granulo­ma o abceso alrededor del sitio de inoculación. El antígeno es liberado lentamente de la fase acuosa de la emulsión. Asimismo, algunas gotitas de la emulsión ole osa son llevadas a otros sitios a través del sistema linfático. Si se incorporan bacilos de la tuberculosis (Mycobacterium tuberculosis) muertos a la emulsión de agua-aceite, la mezcla se denomi­na coadyuvante completo de Freund (Preund's complete adjuvant, FCA), y es un coadyuvante en extremo potente. El FCA no sólo forma un depósito, sino que el bacilo con­tiene un compuesto denominado muramildipéptido (n-ace­tilmuramil-L-alanil-D-isoglutamina [muramy! dipeptide], MDP) o dipéptido muramílico. Al activar los macrófagos el MDP estimula la producción de citocinas, que a su vez estimulan reacciones de los linfocitos T de ayuda. El FCA trabaja mejor cuando se administra por vía subcutánea o intradérmica y cuando la dosis de antígeno es relativamente baja. Estimula de manera específica la actividad de los lin­focitos T y, por tanto, sólo intensifica reacciones contra an­ tígenos timodependientes (cap. 11). El FCA promueve la producción de IgG sobre la de IgM. Inhibe la inducción de tolerancia, favorece las reacciones de hipersensibilidad tar­día, acelera el rechazo de injertos y promueve la resistencia a tumores. El FCA es necesario para inducir algunas afec­ciones autoinmunitarias experimentales, como encefalitis alérgica y tiroiditis (cap. 32). También estimula los macró­fagos al promover su actividad fagocítica y citotóxica. Los coadyuvante s oleosos por lo general no son apropiados pa­ra animales destinados a consumo humano, debido a que el aceite puede deteriorar la carne. El uso de FCA es ina­ceptable en animales para consumo, no sólo por el aceite mineral, sino también porque las micobacterias en el coad­yuvante inducen una reacción cutánea positiva a la tuber­culina, una desventaja crítica en cualquier región donde la tuberculosis se vigile por medio de estas pruebas. Otros productos bacterianos aparte del MDP poseen actividad coadyuvante. Por ejemplo, las endotoxinas inten­sifican la formación de anticuerpos cuando se administran aproximadamente al mismo tiempo que el antígeno. No tienen efecto en la hipersensibilidad tardía, pero pueden romper la tolerancia y tienen actividad inmunoestimula­dora general, la que se refleja en una resistencia inespecífi­ca a las infecciones bacterianas. Las endotoxinas también estimulan la producción de citocinas por macrófagos. Las corinebacterias anaerobias, en especial Propionibacterium acnes, tienen un efecto similar. Estas bacterias promueven la liberación de citocinas, lo cual activa linfocitos auxiliares. En consecuencia, intensifican la actividad antibacteriana y antitumoral. Bordetella pertussis, la causa de la tos ferina, también tiene actividad tipo endotoxina, pero causa linfo­citosis en algunas especies y hace a los roedores altamente susceptibles al agente farmacológico histamina. Prolonga y mejora la memoria inmunitaria y estimula la actividad de los macrófagos. Es posible que estimule de manera selectiva la producción de inmunoglobulina E. La corteza del árbol sudamericano Quillaja saponaria contiene una mezcla de saponinas (glucósidos de triterpe­no), las cuales poseen actividades tanto tóxicas como de coadyuvante. Mediante un fraccionamiento apropiado, es posible aislar saponinas que tengan potente actividad coad­yuvante y que carezcan de toxicidad significativa. Tal sapo­nina purificada se utiliza como coadyuvante en una vacuna recombinante contra la leucemia felina. Pueden construirse micelas utilizando antígenos proteínicos y una matriz de una mezcla de saponinas denominada Quil A. Estos com­plejos inmunoestimuladores (immune stimulating comple­xes, ISCOM) son coadyuvantes eficaces, y en ellos se han observado pocos efectos secundarios. Las mezclas de sapo­ninas tóxicas se utilizan en vacunas contra el carbunco, en las cuales destruyen el tejido en el sitio de inyección, para que las esporas del carbunco puedan germinar. También se emplea saponina como coadyuvante en las vacunas contra la glosopeda, en las cuales parece estimular la actividad de los linfocito s T. El dextrán de dietilaminoetanol (DEAE) es un sustituto eficaz de las saponinas en algunas vacunas. Algunos datos experimentales hacen pensar que muchas citocinas podrían ser coadyuvante s eficaces de vacunas. Al parecer la IL-2 es especialmente eficaz en este sentido, dado que, como estimulador de linfocitos Thl, fomenta la pro­ducción de IFN-gamma. Con mucho, los coadyuvante s más utilizados en vacu­nas veterinarias comerciales son sales insolubles, como hi­dróxido o fosfato de aluminio, o bien sulfato de aluminio y potasio (alumbre). Estos coadyuvante s se producen en sus pensiones coloidales, a las que se adsorbe el material anti­génico. Son estables en almacenamiento, y aunque produ­cen un pequeño granuloma local en el sitio de inoculación, no se desplazan por los tejidos, ni arruinan para el consumo partes importantes del animal receptor. Por tales razones, los coadyuvante s de este tipo suelen considerarse en la actualidad los más adecuados para animales. (En el capítulo 3~ se encontrará mayor información sobre coadyuvantes.)
  • Vacunas de antígenos múltiples Por razones prácticas, se ha vuelto costumbre utilizar mezclas de microorganismos en una misma vacuna. Para las enfermedades respiratorias de las vacas, por ejemplo, se cuenta con vacunas que contienen virus de la rinotraqueí­tis infecciosa bovina (BHV-1), virus de la diarrea bovina (BVD), parainfluenza-3 (PI3) e incluso P. haemolytica. Es­tas mezclas se emplean cuando no es posible establecer un diagnóstico exacto, y protegen a los animales contra varias afecciones, con economía de esfuerzos. Sin embargo, tam­bién es oneroso utilizar vacunas contra microorganismos que no causan problemas. Existen vacunas caninas que con­tienen todos los microorganismos siguientes: virus del mo­quillo canino, adenovirus canino 1, adenovirus canino 2, parvovirus canino 2, virus de la parainfluenza canina, bac­terina de Leptospira y vacuna de la rabia, lo cual supone un ahorro considerable de tiempo y esfuerzo. Cuando se inocu­lan al mismo tiempo diferentes antígenos en una mezcla, surge la competencia entre ellos. Los fabricantes de estas vacunas mixtas toman en cuenta este hecho y modifican sus mezclas según este principio. Sin embargo, las vacunas nunca deben mezclarse de manera in discriminada, ya que uno de los componentes puede predominar en la mezcla e interferir en la respuesta del organismo a los demás com­ponentes. Algunos investigadores sugieren que el uso de mezclas complejas de vacunas podría ofrecer una protección menos que satisfactoria o aumentar el riesgo de efectos secunda­rios adversos. No obstante, estudios repetidos no demues­tran desventajas obvias. La sugerencia de que estas vacunas de antígenos múltiples puedan sobrecargar el sistema inmu­nitario carece de fundamentos. Ciertamente, estas vacunas deben probarse para garantizar que todos los componentes induzcan una respuesta satisfactoria. Las vacunas autoriza­das, de fabricantes reconocidos, casi siempre proporciona­rán protección satisfactoria contra todos sus componentes.
  • Esquemas de vacunación Aunque no es posible proporcionar esquemas exactos para cada una de las vacunas de que disponen los veterina­rios, existen determinados principios comunes a todos los métodos de inmunización activa. Los animales recién nacidos, que se encuentran prote­gidos de manera pasiva por anticuerpos maternos, por lo general no pueden ser vacunados con éxito en las fases tem­pranas de la vida. Cuando se considera que la estimu1ación de la inmunidad es necesaria en esta etapa de la vida, es po­sible vacunar a la madre a finales de la preñez, en el mo­mento apropiado para que las concentraciones máximas de anticuerpos se alcancen durante el periodo aproximado de formación del calostro. Tras el nacimiento, la inmuniza­ción activa de la cría será eficaz sólo después de que se haya desvanecido la inmunidad pasiva. Ya que es imposible pro­nosticar el momento exacto de la pérdida de esta inmu­nidad de origen materno, resulta necesario vacunar por 10 menos dos veces a la cría. La administración de vacunas a animales jóvenes se considera en el capítulo 19. Como se señaló en el capítulo 15, el fenómeno de la memoria inmunitaria no se comprende bien, aunque se sa­be que es la persistencia de células de memoria lo que con­fiere al animal protección a largo plazo. Es posible que esto también se relacione con la producción persistente de anti­cuerpo, de modo que un animal vacunado puede tener an­ticuerpos en el torrente sanguíneo muchos años después de la exposición a la vacuna. Son inciertas las razon,es de este hecho. Al principio se pensaba que esta persistencia era un reflejo de la presencia continua de antígeno vivo en el animal, y que por tanto se asociaba al uso de vacunas vivas modificadas. Sin embargo, los anticuerpos contra algu­nas vacunas virales muertas pueden ser igualmente persis­tentes. El intervalo que transcurre entre la administración de las dosis de las vacunas depende de la potencia de la vacuna. Las vacunas antiguas, relativamente pobres, requieren ad­ministraciones frecuentes, a veces hasta de cada seis meses. En cambio, las vacunas modernas suelen producir una in­munidad más duradera, en especial en animales de compa­ñía, y por lo común deben administrarse sólo cada dos a tres años. Incluso las vacunas vira1es muertas suelen pro­teger a los animales individuales por muchos años. El momento de la vacunación también es determinado por la enfermedad misma. Algunas afecciones son estacionales, y en tal caso las vacunas deben darse antes del momento en que se esperan los brotes de la enfermedad. Ejemplos de ello son la vacuna contra el gusano pulmonar Dictyocaulus viviparus, la cual debe darse al inicio del verano, exacta­mente antes de las fechas en que se espera la aparición de he1mintos pulmonares; la vacuna contra el carbunco, la cual se administra en primavera; y la vacuna contra Clos­tridium chauvoei, que se aplica a las ovejas antes de llevadas a los pastos. La enfermedad de lengua azul de los corderos es propagada por jejenes {Culicoides varipennis}, y por tanto es una afección de mediados de verano y principios de otoño. La vacunación en primavera protege a los corde­ros durante el periodo de susceptibilidad. La revacunación anual ha sido la regla en el caso de la mayor parte de las vacunas para animales, puesto que tiene la ventaja de asegurar que el animal sea visto con regulari­dad por un veterinario y es administrativamente simple. Sin embargo, datos recientes plantean que muchas vacunas pa­ra animales, como las de moquillo canino y herpesvirus feli­no, podrían inducir inmunidad por muchos años y que por tanto la re vacunación anual sería innecesaria. De este mo­do, una buena práctica sería emplear pruebas de anticuerpo sérico, cuando se disponga de ellas, como una base para establecer los intervalos de vacunación de refuerzo.

Vacunas y vacunacion  2006 Vacunas y vacunacion 2006 Presentation Transcript

  • VACUNAS Y VACUNACIÓN Prof. Aurico Sousa Universidad Central de Venezuela Facultad de Ciencias Veterinarias Departamento de Patología Veterinaria Cátedra de Microbiología e Inmunología
  • ¿Desde cuando existen las vacunas?
    • Importancia de las defensas corporales contra la invasión microbiana  Enfermedad infecciosa
    • Siglo XII  Chinos  viruela
      • Infectaron niños con pequeños cortes cutáneos
      • Variolización (1% vs 20%)
    • 1754  Peste bovina  inoculación con exudado nasal
  • ¿Desde cuando existen las vacunas?
    • 1798  Edward Jenner
      • Inoculación con sustancia procedente de las lesiones de pustula vacuna (Cowpox) para proteger contra viruela humana
        • VACUNACIÓN (latin vacca : vaca)
    • 1879  Pasteur
      • Colera de la gallinas
        • Pasteurella multocida
    • Vacunación contra Carbunco
      • Bacillus anthracis
    • Vacunación contra virus rábico
  • GENERALIDADES
    • La vacunación:
      • Método eficiente y económico para controlar enfermedades infecciosas
    • No habrían sido posibles sin el uso de vacunas eficaces:
      • Erradicación de
        • Cólera porcino y la brucelosis en EEUU
      • Control de enfermedades
        • Glosopeda, seudorrabia y peste bovina
    • La vacunación no es siempre un procedimiento inocuo
      • Evaluación riesgos vs beneficios implicados
  • ¿Qué es una vacuna?
    • Producto biológico obtenido en forma natural o artificial desde un microorganismo completo o componentes de este, capaz de inducir inmunidad activa en un hospedero susceptible y en consecuencia lo protege de un nuevo desafío con el microorganismo silvestre
  • Vacuna ideal
    • Proporciona inmunidad poderosa y prolongada
    • Se confiere al animal vacunado y a los fetos que esté desarrollando
    • No debe causar efectos secundarios desfavorables
    • Debe ser económica
    • Debe ser estable
    • Adaptable a la vacunación de grandes cantidades de animales
    • Permite distinguirse entre la inmunidad causada por la infección natural y la vacunación
      • Programas de vacunación y erradicación simultáneos
  • Criterios principales antes de optar por la vacunación
    • Corroborar que sistema inmunitario protegerá contra la enfermedad
      • Resp. Inmunit.  alteraciones patológicas
      • Ac´s no neutralizantes (No protectores)
      • Respuesta inmunitaria transitoria y relativamente ineficaz
    • Riesgos de empleo no superan los de contraer la propia enfermedad
      • No utilizar contra afecciones raras o de baja morbilidad
        • Complica diagnósticos basados en técnicas serológicas
        • Erradicación final de una enfermedad
  • Criterios principales antes de optar por la vacunación
    • La decisión de utilizar vacunas para controlar cualquier afección debe basarse en:
      • Grado de riesgo asociado a la enfermedad
      • Disponibilidad de otros procedimientos de control o tratamiento
    • Clasificación de las vacunas para animales:
      • Vacunas esenciales
        • Enfermedades peligrosas importantes
        • Omisión pone al animal en riesgo significativo
      • Vacunas no esenciales
        • Enfermedades raras o leves
        • Omisión conlleva bajo riesgo
    • El propietario de un animal debe estar plenamente consciente de los riesgos y beneficios implicados antes de que se le solicite su consentimiento para la vacunación
    • Inmunidad de hato
      • Resistencia de todo un grupo de animales al control de una enfermedad a causa de la presencia en ese grupo de una proporción de animales inmunes
        •  la probabilidad de que un animal susceptible se encuentre con uno infectado
    • Vacunación selectiva
      • Si resulta aceptable el riesgo de perder algunos animales a causa de la enfermedad cuando se evita una epizootia
  • METODOS DE INMUNIZACION
    • Existen dos métodos básicos para lograr la inmunización de un animal contra una enfermedad infecciosa
      • Inmunización pasiva
      • Inmunización activa
  • Inmunización pasiva
    • Produce una resistencia temporal por medio de la transferencia de anticuerpos de un animal resistente a uno susceptible.
      • Proporcionan protección inmediata
      • Se catabolizan de manera gradual
      • Protección se desvanece con el tiempo
        • Receptor susceptible a la reinfección
  • Inmunización activa
    • Administrar antígeno a un animal, con el fin de inducir una respuesta inmunitaria protectora
    • La exposición a la infección producirán una respuesta inmunitaria secundaria
    • La protección no se confiere de inmediato.
      • Es de larga duración y puede volver a estimularse
  • Concentraciones de Ac´s séricos que confieren los métodos activos y pasivos de inmunización
  • Clasificación de los distintos tipos de inmunidad adquirida y de los métodos para inducir protección
  • INMUNIZACION PASIVA
    • Es posible producir suero con anticuerpos (antisuero) contra una gran variedad de patógenos. Por ejemplo:
      • Vacas  carbunco
      • Perros  moquillo
      • Gatos  panleucopenia
      • Humano  sarampión
    • Su uso más importante  protección contra microorganismos toxigénicos
      • Clostridium tetani o C. perfringens
        • Antisueros producidos en caballos.
  • INMUNIZACION PASIVA
    • TOXOIDES
      • Toxinas clostridiales  proteínas que pueden desnaturalizarse con formaldehído para suprimir su toxicidad
    • ANTITOXINA
      • A los caballos donadores se les administran al principio toxoides e inyecciones sub­siguientes con toxina purificada  Títulos de anticuerpos altos  Sangría  Se separa la fracción globulina plasmática  se concentra, titula y administra
  • Destino de las Inmunoglobulinas administradas de manera pasiva, cuando se dan a una especie homóloga (caballo) o una especie heteróloga (perro) 7 14 21 Inmunoglobulina Equina Cantidad de anticuerpos en suero En perro En un Caballo días
  • INMUNIZACION ACTIVA
    • Ventajas de la inmunización activa
      • Periodo prolongado de protección
      • Posibilidad de "recordar" y reestimular dicha respuesta protectora mediante inyecciones repetidas del antígeno o mediante la exposición a la infección.
  • INMUNIZACION ACTIVA
    • Una vacuna eficaz tiene cuatro propiedades de gran importancia.
      • Estimula células presentadoras de antígeno  procesen antígeno  liberen citocinas
      • Estimula linfocitos B y T  gran número de células de memoria
      • Estimula linfocitos Th y efectores contra varios epitopos en la vacuna
        • Polimorfismo del MHC clase II
      • Antígeno persiste en los tejidos linfoides
    • Fallas de las vacunas  incumplimiento de uno o más de estos requisitos
  • Procesos a que pueden someterse un virus y sus antígenos para producir una vacuna
  • Ventajas relativas de las vacunas con microorganismos vivos y muertos
  • VACUNAS MODIFICADAS (VIVAS) vs. VACUNAS INACTIVADAS (MUERTAS)
    • Brucella abortus en bovinos
      • Resp. Inmune  Linfocitos T
      • Vacunas cepa 19
        • Inmunidad de por vida, previene aborto, efectos secundarios, Respuesta de anticuerpos no se diferencia de infección natural
      • Vacunas muertas (cepa 45/20)
        • Protección < 1 año
      • RB51
        • Mutante rugoso
        • Intensa inmunorreacción celular
        • Permite diferenciar individuos vacunados e infectados
  • Sssssshhhhhhh… estudiantes durmiendo
  • DESACTIVACIÓN
    • Microorganismos inactivados deben permanecer antigénicamente similares a los microorganismos vivos
      • Insatisfactorios  métodos que causan desnaturalización de proteínas u oxidación de lípidos
    • Sustancias químicas no deben alterar antígenos que estimulan inmunidad protectora.
      • Formaldehído
        • Proteínas y ácidos nucleicos  enlaces cruzados  rigidez estructural.
      • Acetona o alcohol
      • Agentes alquilantes
        • Óxido de etileno, etilenoimina, propiolactona beta
  • ATENUACIÓN
    • Proceso de reducción de la virulencia de los microorganismos vacunales
      • Vivos pero incapaces de causar enfermedad
    • Los métodos de atenuación de uso más frecuente implican:
      • Adaptación de los microorganismos a condiciones inusuales perdiendo su adaptación al huésped habitual.
        • La cepa BCG, cepa de carbunco, cepa 19 de Brucella
      • Manipulación génica.
        • Pasteurella haemolytica y P. multocida
  • ATENUACIÓN
      • Cultivo en especies a las cuales no están adaptados de manera natural
        • Peste bovina en conejos
        • Moquillo canino en hurones
        • Rabia (cepa Flury)  cultivo en huevos embrionados
      • Cultivo prolongado en tejidos.
        • Células de la especie por vacunar
          •  efectos secundarios de administración de tejidos extraños.
        • Cultivando en células a las que no estén adaptados
          • Moquillo canino  células renales de perro
  • TECNOLOGIA MODERNA DE LAS VACUNAS
  • Antígenos producidos por ingeniería genética (I)
  • Microorganismos atenuados por medios genéticos (II)
  • Microorganismos recombinantes vivos (III)
  • VACUNAS DE ÁCIDOS NUCLEICOS
  • Péptidos sintéticos
    • Estructura conocida de epitopo protector  síntesis química  utilización como vacuna
      • Secuencia completa del antígeno
      • Identificación de epitopos importantes
    • Los epitopos pueden predecirse mediante:
      • Modelos computadorizados de la proteína
      • Anticuerpos monoclonales para identificar los componentes protectores críticos
    • Se han desarrollado vacunas sintéticas contra
      • Glosopeda, parvovirus canino, influenzavirus A
  • ADMINISTRACION DE LAS VACUNAS
    • Dosis estándar
    • No debe dividirse según el tamaño del animal (Ni peso corporal, ni edad)
    • Inoculación subcutánea o intramuscular
      • Grupos pequeños e inmunidad sistémica
    • Aplicación local vs. Sistémica
      • Vacunas intranasales
    • Cuando el grupo de animales es muy grande deben utilizarse otros métodos
      • Administración en aerosol
      • Administración en alimentos o en el agua
  • COADYUVANTES
    • Vacunas de microorganismos muertos
    • Intensifica la inmuno-reacción
    • Administrar coadyuvante + antígeno
      • Esenciales  memoria a largo plazo
      • Favorecen inmunogenicidad
        • Capturan antígenos  accesibilidad a linfocitos reactivos
      • Inducen a las CPA a expresar moléculas coestimuladoras (CD80)
  • COADYUVANTES
  • VACUNAS DE ANTÍGENOS MÚLTIPLES
    • Mezcla de microorganismos en una vacuna
      • Para las enfermedades respiratorias de las vacas
        • BHV-1, BVD, PI3 e incluso P. haemolytica.
      • Vacunas caninas que contienen
        • Moquillo, adenovirus 1 y 2, parvovirus 2, parainfluenza canina, Leptospira y rabia
    • Protección con economía de esfuerzos
    • Fabricantes modifican sus mezclas según el principio de competencia entre antígenos
    • No deben mezclarse indiscriminadamente
  • ESQUEMAS DE VACUNACIÓN
    • Imposible proporcionar esquemas exactos
    • Principios comunes a todos los métodos de inmunización activa
      • Animal recién nacido  protegido por anticuerpos maternos  no vacunar en fases tempranas de vida
        • Madre a finales de la preñez  Formación de calostro
      • Inmunización activa de la cría será eficaz  después de que se haya desvanecido la inmunidad pasiva.
        • Vacunar por lo menos dos veces a la cría
  • ESQUEMAS DE VACUNACIÓN
    • Intervalo entre dosis de vacuna depende de su potencia
      • Vacunas antiguas  administ. frecuentes
      • Vacunas modernas  administ. cada 2 a 3 años
    • Momento de la vacunación determinado por la enfermedad
      • Afecciones estacionales  vacunar antes de los brotes
    • Revacunación anual mayor parte de las vacunas
      • Asegura chequeo regular por un veterinario.
      • Innecesaria  Moquillo y Herpesvirus felino
      • Detección de anticuerpos séricos
        • Establecer intervalos de vacunación de refuerzo
  • FALLAS EN LA VACUNACION
  • FALLAS EN LA VACUNACION
  • CONSECUENCIAS ADVERSAS DE LA VACUNACION
  • Discúlpeme señor pero… ¿a visto usted a mi mamá?