ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai1
FRATERNIDAD COMUNIÓN.
Desafío-don y tarea
Mons. José Ángel Rovai
Dios h...
ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai2
Este don recibido produce en nosotros la fe - la esperanza - la caridad...
ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai3
Hoy debemos buscar por todo los medios los caminos de la unidad, de la ...
ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai4
Estamos llamados por vocación a SER HIJOS EN EL HIJO, de esta manera Cr...
ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai5
Una comunidad eclesial, se alimenta y crece asimilándose permanentement...
ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai6
Por eso la Pascua es el contenido Fontal y la plenitud de la creación. ...
ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai7
Al involucrarnos en la celebración, vivenciamos nuestra FILIACION DIVIN...
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Iluminación Mons. José Ángel Rovai - Fraternidad - Comunión: desafío - Don - Tarea

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Fraternidad y Comunión. Desafío, Don y Tarea.

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Iluminación Mons. José Ángel Rovai - Fraternidad - Comunión: desafío - Don - Tarea

  1. 1. ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai1 FRATERNIDAD COMUNIÓN. Desafío-don y tarea Mons. José Ángel Rovai Dios ha querido, como nos lo expresa la Palabra, hacer de la humanidad una familia, una comunidad viviente. Por eso como nos dice la Lumen Gentium en su número 2, a pesar de la caída del hombre desde los orígenes, nos ha convocado para formar una familia en la Iglesia, prefigurada en la creación, preparada en la primera alianza, realizada en la nueva y definitiva alianza con la Pascua de Jesucristo y que será consumada al final de los tiempos en la Resurrección final. Se trata de una convocación, de una invitación, de un don gratuito. Como humanidad el Señor nos pide una respuesta amorosa a su designio. Es pues un don y simultáneamente una tarea. Siempre Dios solicita nuestra libertad, debemos jugarnos integralmente, asumiendo con plena libertad lo que Dios nos propone. Descubrimos que Dios nos llama a ser sus hijos, a todo hombre y mujer que viene a este mundo. La vocación divina es universal. A su vez, el nos acompaña con su gracia para que podamos responder a su designio. Dios está siempre con su providencia acompañándonos en el camino de la historia, es el Dios con nosotros. La plenitud de esa oferta la realizó enviándonos a su Hijo, quien con su vida, pasión, muerte y resurrección, con su Pascua ha derrumbado el muro de nuestro pecado y nos ha abierto de par en par las puertas de su misterio Trinitario para que formemos un pueblo convocado a participar y vivir su misterio de vida. Nuestro Padre Dios, nos ha convocado a través de su Hijo Eterno, donándonos el Espíritu, dándonos de esta manera la plenitud del Reino, haciéndonos sus hijos y hermanos entre nosotros. 1.- La Iglesia es por decisión de Dios, un misterio de comunión de los hombres con Dios y de los hombres entre sí, y realiza esta comunión entregándonos su vida Trinitaria para que participemos de ella, participación que nos hace hijos suyos y hermanos de todos los hombres por el don del Espíritu (Rom 8 y Gal 5). La Iglesia se convierte en Sacramento para el mundo de ese misterio de comunión, la salvación consistirá en recibir esa vida Trinitaria en nosotros mediante la PALABRA y los sacramentos, en especial EL BAUTISMO y la EUCARISTÍA, y la VIVENCIA COMUNITARIA que de ésta incorporación recibimos. Es un don que nos hace NUEVAS CREATURAS EN JESUCRISTO y nos habilita para vivir el designio de amor de Dios.
  2. 2. ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai2 Este don recibido produce en nosotros la fe - la esperanza - la caridad, que nos posibilita vivir ese misterio de comunión que nos hace hermanos. 2.- Esta fraternidad procuramos vivirla en una sociedad fragmentada. (Navega Mar Adentro cap. 2: Desafíos, nº 24-28, 34-39, 40-44; Evangelii Gaudium 98- 101; Mensaje para la jornada mundial de la paz del 1 de Enero del 2014 nº 2-3; 5-9). Leyendo atentamente estos documentos descubrimos que son múltiples las causas de nuestros enfrentamientos que nos dividen y nos desafían. Nombramos los más importantes: + La falta de un sentido profundo de Dios que nos propone un misterio de amor y de comunión, que es la base de toda unidad auténtica y profunda. + Esto nos lleva a no mirarnos entre nosotros con su mirada, que nos hace descubrir que somos amados y beneficiados por Él, que Él es el único que hace posible un AMOR PERDURABLE. Que nos ayuda a descubrirnos en lo mejor que tenemos, a sabernos perdonar y reconciliarnos, a superar todo lo que nos divide. (vino a unir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos… nos dice el Evangelio de San Juan). + La justicia largamente esperado. Nuestro obrar no se ajusta a la justicia vivificada por la Caridad, esto produce entre nosotros marginaciones y exclusiones fuertes. En nuestro mundo existen muchos hombres y mujeres que son considerados como descartables, esto genera diferentes formas de violencia, guerras, luchas fratricidas, destrucción y muerte. + La ruptura de la AMISTAD SOCIAL, como base fundamental para lograr la pasión por el BIEN COMÚN que ayuda a personas y comunidades a realizarse dignamente. Aparecen las envidias, competencias de todo tipo, el hombre como lobo para el hombre, atentados contra la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural del ser humano, pérdida del sentido profundo de humanidad; es todo lo contrario de una visión fraterna. Se rompen los vínculos entre las personas, los grupos sociales, la familia, las distintas dimensiones de la sociedad civil. Se termina en definitiva atacando la HUMANIDAD DEL HOMBRE. + La búsqueda de venganza en lugar de la justicia, el rencor y el resentimiento se convierten en motor de múltiples heridas a la dignidad humana, la tortura, la destrucción del ser humano, etc. + Lo hemos comprobado en los saqueos que se produjeron en Córdoba y en muchas otras partes del país, donde vecinos saquearon a vecinos, donde tuvimos muertes. Podríamos seguir enumerando otros factores, pero creemos que estos son suficientes para advertir la SERIEDAD DEL DESAFÍO que se nos presenta a los cristianos que por vocación estamos llamados a ser SERES DE COMUNIÓN. El Papa Francisco en su exhortación Evangelii Gaudium nos pide ofrecer a esta sociedad dividida el testimonio de que la FRATERNIDAD entre los hombres es posible.
  3. 3. ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai3 Hoy debemos buscar por todo los medios los caminos de la unidad, de la concordia, de la justicia y de la paz entre los seres humanos. (Entre las divisiones sociales, culturales, religiosas y familiares, incluso en nuestras propias comunidades cristianas). Por eso en Navega Mar Adentro se nos pide responder a las necesidades de UNA MAYOR COMUNION ENTRE NOSOTROS y ofrecerla a todos a través de nuestra misión como cristianos (nº 45-48). 3.- Fraternidad que tiene su raíz y fuente en el horizonte Trinitario. Como lo hemos expresado al principio, Dios nos ha llamado a la comunión con El y entre nosotros. Una sentencia antigua decía “La primera comunidad es la santa Trinidad”. Es la raíz más profunda e intensa de la DIMENSIÓN SOCIAL Y COMUNITARIA DEL HOMBRE. La humanidad, y en ella cada hombre y mujer, han sido creados a IMAGEN Y SEMEJANZA de la Santa Trinidad. La Trinidad Santísima, se ha contemplado a sí misma, para crear al mundo y al hombre. Ella es el modelo de la humanidad. Por eso cuando el hombre experimenta en lo más profundo su corazón ese deseo de vivir con otros, de convivir, de estar con los demás, y se siente feliz, es porque está realizando EN PLENITUD SU MÁS PROFUNDA VOCACIÓN HUMANA. Por eso decimos que el cristianismo ES EL HUMANISMO MÁS PLENO, y así lo expresaba con razón Santa Catalina de Siena “en tu divinidad oh Señor contemplo mi humanidad…” El Siervo de Dios Pablo VI decía “la forma más profunda de la evangelización es lo que en definitiva humaniza al hombre…” (Evangelii Nuntiandi). Por eso cuando no evangelizamos, no solamente privamos al hombre de su dimensión trascendente constitutiva, sino que al hacerlo, por eso mismo lo privamos de su plenitud humana. La Iglesia evangelizando humaniza en el sentido más profundo de la palabra. Lo decía de otra manera magníficamente el Concilio Vaticano II en Gaudium et Spes 22: “En el misterio de Cristo se revela el misterio del hombre al hombre mismo…” y en Navega Mar Aadentro los Obispos hablaban de Cristo “como el rostro humano de Dios y el rostro divino del hombre…” Esto es verdaderamente formidable. Por ello en los últimos documentos de la Iglesia, como Aparecida, las cartas de Benedicto XVI Deus charitas est y Veritas in Caritate, Porta Fidei, Lumen Fidei (la carta a cuatro manos como se dice) y lo que nos ofrece el Papa Francisco en Evangelii Gaudium, están atravesada por un PROFUNDO CRISTOCENTRIMO. Decía sabiamente el Beato Juan Pablo II, en Tertio Millenio Adveniente que en el tercer milenio que comenzaba la Iglesia tenía que contemplar el ROSTRO DE CRISTO. Al Cristo Hijo Eterno de Dios, que con el Padre nos dona el Espíritu Santo, un Cristo contemplado siempre en el HORIZONTE TRINITARIO.
  4. 4. ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai4 Estamos llamados por vocación a SER HIJOS EN EL HIJO, de esta manera Cristo es el primogénito entre muchos hermanos, como nos enseña San Pablo. 4.-Fraternidad que estamos invitados a construir-renovar en el doble dinamismo de los procesos pastorales (intra-extra), con algunas acentuaciones: La Iglesia vive su misión en la realización de su actividad pastoral. Al ser parte esencial de la misión la pastoralidad de la Iglesia, ésta debe adecuarse a la misión que pertenece profundamente al ser mismo de la Iglesia. ELLA EXISTE PARA EVANGELIZAR y es su dicha y su gozo, como lo dice Evangelii Nuntiandi y Evangelii Gaudium. Por eso la madurez de una comunidad eclesial es SU CAPACIDAD MISIONERA. Una comunidad eclesial que no evangeliza, está debilitada, enferma, ha perdido su primitivo fervor. Por eso el Concilio insistió mucho en la dimensión misionera de la Iglesia. Cuando ella evangeliza cumple su ser más profundo, realiza el proyecto de Dios, porque ella es MISTERIO DE COMUNIÓN y SACRAMENTO DE COMUNION PARA LA MISION. Cristo es el EVANGELIO y EL EVANGELIZADOR, y hace partícipe a la comunidad eclesial de esta realidad suya. Ella debe auto-evangelizarse para evangelizar, no hay en la Iglesia la misma identificación que existe entre Cristo y su Evangelio, pero ella vive verdaderamente su misterio en la medida en que se entrega plenamente a su tarea evangelizadora. Por eso la CONVERSIÓN PASTORAL, que nos pide tanto Aparecida como Evangelii Gaudium, es indispensable y consiste en una conversión profunda a Dios, logrando que todas sus estructuras y sus miembros asuman la misión como tarea fundamental. Todo lo que no sirve para la misión en la Iglesia deberá cambiarse o destruirse, así de simple. Por eso la Iglesia existe para servir desde la Trinidad a todo el mundo, es servidora de la humanidad, como lo decía Pablo VI clausurando el Concilio. Por eso la realidad eclesial es siempre centrípeta y centrífuga, adquiere conciencia de sí para servir mejor a su misión evangelizadora del mundo. La conciencia para la misión debe ser siempre en función de su tarea evangelizadora, por eso Lumen Gentium y Gaudium et Spes se complementan (digamos siempre la misión eclesial es ad intra y ad extra). Por eso debe estar atenta al SIGNO DE LOS TIEMPOS, todo plan pastoral debe mirar bien y conocer el mundo en el que vive y del cual forma parte. (Gaudium et Spes cap. IV). Cuáles serían las claves de su realidad misionera. Subrayamos las más importantes: + Es una Iglesia de la PALABRA cuya plenitud es Jesucristo, Palabra eterna del Padre. Su tarea es identificarse plenamente con el Evangelizador y el Evangelio del Padre que es JESUCRISTO. La Palabra de Dios, en la Escritura y en la Tradición Apostólica, constituye un elemento fundante y constituyente de la comunidad eclesial.
  5. 5. ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai5 Una comunidad eclesial, se alimenta y crece asimilándose permanentemente a la Palabra que la constituye y la habilita para evangelizar. Como lo dice espléndidamente Pablo VI en Evangelii Nuntiandi: Ella nace de la Evangelización y por eso su naturaleza íntima es evangelizar. (Cap. I: Del Cristo evangelizado a la Iglesia evangelizadora). Solo asimilándose plenamente al Evangelio, ella será capaz de evangelizar. Por eso Pablo exclamaba “Ay de mi si no evangelizare…” Y el centro de esa evangelización LO CONSTITUYE EL KERYGMA, que anuncia con gozo y alegría el MISTERIO PASCUAL, que nos ha hecho pasar de la muerte a la vida… (en los Hechos leemos como la comunidad cristiana se constituía escuchando la doctrina de los apóstoles). La Palabra convoca y realiza a la Iglesia. La escucha atenta – orante - vivificante de la Palabra realiza a la Iglesia (Dei Verbum y Verbum Domini). Por eso la Palabra debe atravesar plenamente toda la actividad pastoral de la Iglesia. LA PALABRA CONSTITUYE, REALIZA Y MANTIENE A LA IGLESIA, sin ella no existiría la comunidad eclesial. (esta realidad importante de la Palabra atraviesa toda la Escritura). Cristo es el fundamento, el contenido, la fuente, el comienzo y el fin pleno de toda la Escritura. Todo procede de Él, y conduce a Él. ÉL ES LA PALABRA ETERNA DEL PADRE. + Es una Iglesia de la CARIDAD (1ª Cor 13 y toda la 1ª Carta de San Juan) Dios mismo es Caridad y el que permanece en la Caridad permanece en Dios y Dios en Él, porque Dios es amor. La caridad es el alma de la comunión eclesial, ella hace posible la unidad de una Iglesia que es al mismo tiempo UNA Y PLURIFORME. La Iglesia es una unidad pluriforme y una pluriforme unidad. Por eso la caridad lo llena todo y le da valor y calidad a toda comunidad eclesial, en la doble vertiente del único amor DIOS Y EL PROJIMO. San Juan lo dice con fuerza “miente el que dice que ama a Dios a quién no ve y no ama a su hermano que ve… el que ama a Dios ame también a su hermano.” “En esto conocerán que son mis discípulos en que se aman los unos a los otros. El amor, que permanece en el tiempo y en la eternidad.” Esta caridad para que sea verdaderamente cristiana debe ser efectiva y afectiva, abarcar la totalidad del hombre. Es la raíz fundante de la Iglesia. Se trata de una virtud que nos hace participar del amor mismo de Dios, es un don, una gracia que recibimos, ella nos posibilita amar a Dios y a los hermanos. Está originada en que Él nos amo primero y entregó a su propio Hijo para salvarnos. Este amor se nos manifestó en su plenitud histórica EN LA PASCUA DE CRISTO. Por eso la clave y el contenido del Kerygma, es el misterio pascual. Por eso como nos dice el Concilio, la clave de toda la historia humana es el misterio pascual. Solo a su luz descubrimos el sentido más profundo de la creación y de la Redención del mundo.
  6. 6. ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai6 Por eso la Pascua es el contenido Fontal y la plenitud de la creación. Todo viene de la pascua y nos encamina existencialmente hacia ella… Somos nueva creación porque hemos sido creados por el acto pascual de Cristo. Ella da sentido a los gozos y la felicidad del hombre, lo mismo que a sus sufrimientos. Es contemplar LA CRUZ GLORIOSA DE CRISTO. Por eso la Iglesia, como realidad profunda, nace del costado abierto de Cristo en la Cruz. Allí Cristo le dono su ESPÍRITU. En la plenitud pascual, descubrimos la plenitud del amor de Dios, del cual Él nos hace partícipes para que podamos amarlo y amar a los hermanos. No podríamos llegar a este misterio sin la Pascua de Cristo. Por eso toda comunión fraterna en la Iglesia, tiene su fuente y su permanencia en este misterio, y en la medida que con su ayuda y el misterio de nuestra libertad lo asumimos, nos capacita para amarnos con el amor con el que Él nos amó primero. Por eso el cristianismo es un don... pero suscita en nosotros la tarea formidable de amarnos. Santa Teresa decía que el amor, produce amor, y esto se manifiesta en una Iglesia fraterna cuando vivimos una auténtica ESPIRITUALIDAD DE LA COMUNION (Juan Pablo II: Novo Millennio Ineunte). + Iglesia que CELEBRA Y FESTEJA EL MISTERIO (liturgia) Jesús ha concedido a la Iglesia la misión de celebrar sus misterios. Esto nos hace descubrir el realismo de la dimensión eclesial. No se trata de un recuerdo, SI NO DE UNA MEMORIA en el sentido bíblico de la expresión. La comunidad nos hace presente los misterios centrales de la vida de Jesús y nos lo ofrece para que uniéndonos a ellos tengamos LA MISMA VIDA TRINITARIA EN NOSOTROS. Celebrar los misterios es una de las misiones esenciales de la Iglesia, y toda ella, todos sus miembros, participan desde su propio carisma en el misterio celebrado. La constitución Sacrosanctum Concilium nos brinda la riqueza de la presencia de Jesús en la celebración de sus misterios. Vivenciamos principalmente el misterio Pascual que es la fuente y la plenitud de la vida eclesial. Ella alimenta y conserva la presencia salvadora de Cristo en su misterio Pascual. El cristianismo es una religión encarnatoria. Podemos decir en algún sentido que “llegamos a tocar los misterios salvadores de Jesús, la fuente y la plenitud es el misterio pascual”. Decía Juan Pablo II “cuando celebramos la Eucaristía nos hacemos contemporáneos de la Pascua histórica de Jesús…”, no la repetimos “la hacemos presente”. De allí la insistencia del Concilio en que todos los que participamos de la acción litúrgica, seamos protagonista en la celebración. En ella todos damos y recibimos si nuestra participación es real. Lo hacemos ciertamente cada uno en virtud de nuestro bautismo y de los carismas y gracias que recibimos. De alguna manera celebramos con Jesús lo que Él ha hecho con todos nosotros, por eso decimos que el misterio es de Jesús y de toda su Iglesia.
  7. 7. ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai7 Al involucrarnos en la celebración, vivenciamos nuestra FILIACION DIVINA y acrecentamos nuestra FRATAERNIDAD, porque tenemos en nosotros la misma vida. Por eso en la celebración Eucarística además de todos sus elementos, rezamos juntos el PADRE NUESTRO. Se aplica aquí lo que nos dice San Juan “miren el amor que Dios nos ha tenido que no ha querido que simplemente nos llamáramos hijos de Dios, sino que lo seamos de verdad…” Esto es realmente formidable, por eso el ofrecimiento del culto supone la reconciliación plena entre nosotros y al mismo tiempo la hace posible. Es la gracia de Jesús la que hace posible nuestra fraternidad. Por eso decía una expresión augustiniana “La Iglesia hace a la Eucaristía, pero cuando realiza esta celebración, se hace ella misma a si misma…”, por eso decía el mismo S Agustín “cuando contemplas el altar estas mirando tu propio misterio…”. Es impresionante hasta donde Dios quiere que participemos activamente de los misterios de su Hijo. Por eso la Eucaristía, es sacrificio, es banquete, es comunión, es fraternidad, es eclesialidad. De allí que se nos pide a todos los creyentes PROFESAR LA FE - CELEBRAR LA FE - VIVENCIAR LA FE y ORAR LA FE. Esta vivencia hace que la fraternidad cristiana sea realmente UN AUTÉNTICO ESTILO DE VIDA. Celebrar los misterios, es por consiguiente, ACRECENTAR LA VIDA TRINITARIA en cada uno de nosotros y en la comunidad que formamos, esa es la PLENA FRATERNIDAD CRISTIANA. Jesús le decía a la Samaritana que el culto que realizáramos TENIA QUE SER EN ESPIRITU Y EN VERDAD no importando el lugar sino la disposición espiritual del que cree. Por eso la liturgia cristiana es una auténtica fiesta en la que VIVENCIAMOS EL MISTERIO DE LA VIDA DE CRISTO Y NUESTRO PROPIO MISTERIO CON ÉL. Para todo esto es muy hermoso lo que nos dice Juan Pablo II en su carta “Dies Domini” El domingo es el día de la Resurrección Cristiana, por eso los creyentes celebramos la Pascua ese día vivenciándola desde nuestra realidad comunitaria. Nuestro cura Brochero, tenía un afecto particular por la celebración Eucarística y la realizaba todos los días; siendo ciego rezaba de memoria la misa votiva de la Santísima Virgen y lo hacía en sus largos viajes llevando todo lo necesario para la celebración. + Iglesia MISIONERA La vivencia profunda de estas claves enunciadas las vivimos desde la misión y para la misión eclesial. El contacto viviente con el Apóstol del Padre nos vuelve misioneros cuando éste es auténtico. De la Palabra, de la Caridad, de la celebración de los misterios cristianos, nace y se acrecienta la Iglesia que es esencialmente entonces misionera.
  8. 8. ENCUENTRO PASTORAL 2014 – ILUMINACIÓN Mons. Rovai8 Como dice el Papa Francisco, si somos discípulos de Jesús, si nos dejamos llenar de su vida y su evangelio, se nos concederá el gozo y la alegría de comunicar la vida recibida a los demás. Una Iglesia misionera nace esencialmente de su dinamismo evangelizador. Es en su rica y compleja realización donde nos encontremos y experimentemos en nosotros la presencia del SEÑOR RESUCITADO, y como los discípulos de Emaús correremos a anunciarlo a los otros. Como decía hermosamente el Papa Benedicto “No nos hacemos cristianos como fruto de una decisión ética o por un conjunto de doctrinas, sino que es fruto de un acontecimiento del encuentro CON UNA PERSONA, que cambia definitivamente el sentido y la orientación definitiva de toda nuestra vida…” Esta experiencia existencial con Cristo pone en marcha a toda la comunidad cristiana para la misión. El ESPIRITU RESUCITADO que nos ofrece Jesús, hace que nuestra vida y misión sea TESTIMONIAL, realizándose así lo que dice la primera carta de San Juan “ lo que hemos visto, lo que hemos tocado, referente al testimonio de la vida del Verbo Encarnado, esto es lo que venimos a manifestar”. La vivencia desde estas experiencias convierte la fraternidad cristiana en TESTIGOS AUTENTICOS DE CRISTO RESUCITADO. Somos testigos DEL REINO DE DIOS que ha llegado hasta nosotros para que lo propaguemos con nuestra palabra, pero particularmente con la misma vida. El mundo de hoy, como decía Pablo VI, necesita más testigos que maestros y si acepta a los maestros es porque antes han sido testigos… El calor de la misión, el gozo y la alegría de ser misioneros, es un signo del Espíritu que es el único que nos puede habilitar para la vivencia testimonial misionera. Es el MISTERIO DE LA EJEMPLARIDAD, tan indispensable siempre, pero particularmente en el momento en que vivimos. En nuestra vivencia concreta de los misterios de Cristo, los hombres reconocerán NUESTRA FRATERNIDAD. La Palabra debe ir acompañada siempre de los gestos, de las actitudes concretas, la fe es en cierto sentido TAMBIEN UN VER… de alguna manera UN TOCAR, el misterio del Señor. Lo estamos viendo en los gestos y actitudes del Papa Francisco, como atrae su humildad, su cercanía y sus gestos serviciales. De Jesús se decía TODO LO HIZO BIEN. Nuestro desafío es vivir de verdad LO QUE SOMOS por la gracia de Dios. La fraternidad cristiana no es fruto de un VOLUNTARISMO, es un don que recibimos y ofrecemos con gestos vitales. Este es el auténtico DINAMISMO MISIONERO de la comunidad eclesial que atrae y ofrece el Evangelio DESDE LA EJEMPLARIDAD.

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