Antologia De Filosofia

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Antologia De Filosofia

  1. 1. UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SINALOA        FILOSOFÍA  SEXTO SEMESTRE  Plan 2006      Coordinación Estatal de Filosofía          Dirección General de Escuelas Preparatorias    Culiacán Rosales, diciembre de 2009 
  2. 2. UNIDAD I INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA Y A LOS PROBLEMAS DEL FILOSOFAR
  3. 3. /: Q ,~~v, , ' I -•. o •
  4. 4. CAPíTULO 1 LA FILOSOFÍA Yo no sé quién me ha puesto en el mundo, ni qué es el mun- do, ni qué soy yo. Me rodean los espacios inmensos, y me en- cuentro atrapado en un rincón de esta vasta extensión, sin sa- ber por qué. No veo más que infinitudes por todas partes, que me envuelven como a un átomo. Y sólo sé que al salir de este mundo puedo caer para siempre en la nada, o en las manos de un Dios irritado. .~ BLAISE PASCAL, Pensamientos La piedra filosofal no existe. Se puede encontrar en la fantasía lite- raria de Harry Potter, pero es inútil buscarla en el mundo real. En cam- bio, lo que sí existe y podemos encontrar en el mundo real es la filoso- fía: una forma de pensar que, si no convierte en oro lo que toca, indaga a fondo el sentido de la vida, alumbra verdades esenciales que ilumi- nan el camino, y nos enriquece con esa forma superior de libertad. 1. Para empezar Llegas a la filosofía con una edad perfecta para pensar: diecisiete años. Pero antes de pensar te preocupan otras veinte cosas: la música y el cine, la movida y los amigos, el deporte y el carnet de conducir, la liga de fútbol y la ropa de marca ... Tu generación se parece poco a la de tus padres. Habéis sido criados por esa niñera televisiva experta en banalidades y truculencias. Habéis crecido arrullados por los cua- renta principales y ensordecidos por el rock duro. Estáis acostum- brados, desde hace años, a pasar medio verano en el extranjero y a navegar por Internet. Como era de esperar, no sois de izquierdas ni de derechas, sino de El Corte Inglés. Ahora que empieza el curso, os pica
  5. 5. 16 rn.osoría MíNIMA EL CONOCIMIENTO 17 todavía la arena de mar; pero dentro de un mes ya estaréis soñando nos hablan de ella, alcanzan verdades complementarias y convergen_ con bajar las pistas de Astún en Navidad. Sabéis vivir. . tes, nunca incompatibles entre sí. . Hoy miráis a vuestro profesor de filosofía, nuevo para vosotros, La relación entre Dios y el hombre es la cuestión central de las con mezcla de curiosidad y cansancio anticipado. Si se atreviera a de- mitologías y las religiones, y uno de los temas fundamentales de la fi- ciros que la gran pregunta humana, cien por cien filosófica, es «¿por losofía. Pero mitología, filosofía y religión son formas diferentes de qué el ser y no la nada?», os dejaría bastante descolocados. Porque la interpretar esa relación. La filosofía parte de la ignorancia y de la ob- gran pregunta que todos tenéis en la cabeza el primer día de clase, y servación de la realidad para llegar por razonamiento, no por fe, a to- quizá antes, es «¿para qué rayos sirve esta asignatura?». Si supiérais das sus conclusiones. Las tres grandes religiones monoteístas parten expresarlo con más propiedad preguntaríais qué pinta la filosofía en de una revelación divina que consideran verdadera. Judíos, musul- un mundo donde la última palabra parece que la tienen la ciencia, la manes y cristianos otorgan su fe al Dios que habla del hombre y de sí técnica y los medios de comunicación. mismo en la Biblia. ¿Es razonable esa fe? Cuando el primer misione- El nuevo profesor, si quiere ganar una batalla que parece perdida ro cris~iano pisó ~uelo inglés, se cuenta que el rey de aquel lugar, muy de antemano, podrá plantear que la vida quizá consista en mantener- perplejo, convoco una asamblea de sabios para decidir si acoger o no se a flote en medio de un mar agitado por grandes incógnitas, y que la nueva doctrina. Durante la sesión se levantó uno de los consejeros no tenemos más remedio que interpretar nuestra situación: yeso es y dijo: filosofar. Pues vivir en el mundo y no aspirar a comprenderlo es vivir como puro animal. Por eso se ha dicho que, en el hombre, todo lo que Majestad: Imagina la escena que voy a describir. Estás sentado a la no es filosofía es sonambulismo. De hecho, por su constitución inteli- mesa, cenando en compañía de tus mejores vasallos. Es invierno. La gente, no puede el hombre renunciar a poseer una visión completa de chimenea encendida caldea el ambiente. Fuera arrecia una tormenta la realidad: por qué existe el universo, la especie humana, el amor, el de lluvia y nieve. De improviso, un pajarillo se cuela por un ventanuco, dolor, la muerte ... revolotea por la estancia y sale por un tragaluz. ¿Verdad que es muy Después, con mucho tacto, el-profesor evitará citar -a Kant o a breve el tiempo que permanece en la sala, antes de desaparecer para Platón (es pronto todavía), y se contentará con una reflexión mucho siempre en la negrura de la noche? Así es, en mi opinión, la vida huma- más light. Por ejemplo, de Michael Ende: «Sospecho que la realidad na. No sabemos qué la precede ni qué la seguirá. Si la nueva doctrina puede ser solamente la primera planta de un enorme edificio con in- ofrece alguna certeza al respecto, bienvenida sea. numerables pisos por encima y bajo tierra.» Si no es un gran pensa- miento, es una buena imagen, capaz de captar la imaginación del La fe es una forma de conocer que no se apoya en la evidencia de personal y socavar su escepticismo preconcebido. Ahora el profesor lo que se ve, sino en la credibilidad del que ha visto lo que nosotros no recurre a un científico de moda. ¿Sabéis quién es Stephen Hawking? vemos. No hemos visto a Sócrates ni hemos estado en Madagascar, Claro que sí: un astrónomo listo como Einstein, tristemente conde- pero resulta muy razonable creer el testimonio unánime de testigos nado a silla perpetua por esclerosis múltiple. Pues resulta que Haw- que sí han estado y han visto. La misma credibilidad es la que otorga- king, al final de su ensayo Historia del tiempo, afirma que la ciencia mos a los que vieron y escucharon a Jesucristo. Pascal nos recuerda jamás será capaz de responder a la última de las preguntas: por qué el que Jesucristo nos resulta imprescindible por el simple hecho de es- universo se ha tomado la molestia de existir. Si esto es así, tendremos tar embarcados en una existencia abocada a la muerte. Carecemos de que buscar respuestas más allá dé la ciencia. pruebas para asegurar que después de la muerte no hay nada. En cambio, Cristo es el único hombre de quien se afirma con rigor histó- rico que atravesó el túnel de la muerte y regresó para declarar sobre 2. Mitología, filosofía y religión el más allá. Antes y después de Cristo, los cielos y la tierra callan como muertos, pero el cristianismo habla desde el hecho histórico de Precisamente porque el ser humano vive inmerso en una reali- la resurrección de Cristo. Es, por ello, la única religión que no se basa dad repleta de incógnitas, está obligado a interpretar su situación. en una doctrina. Esa interpretación puede ser mitológica, religiosa, científica o filosó- Todo lo dicho es compatible con otra afirmación fundamental: es fica: grandes formas de conocimiento que, si respetan la realidad y la razón quien cree, la misma razón que resuelve un problema mate-
  6. 6. 18 FILOSOFÍA.MÍNIMA EL CONOCIMIENTO 19 mático, hace una valoración estética o emite un juicio moral. No te- nemos una razón para razonar y otra facultad para creer. Es la raz~n se convierte en cosmogonía, es decir, en explicacióm mítica de la gé- nesis del universo a partir del Caos originario, que fue el primero en quien cree, justamente porque creer le parece razona~le. Creer: afir-· aparecer. ma San Agustín, no es otra cosa que pensar con la razon y asentir con la voluntad. «Todo el que cree, piensa. Porque la fe, si lo que se cree Es claro que la mentalidad mitológica, centrada en el capricho no se piensa, es nula.» Así se entiende que una razón débil. o pere~o- de los dioses, es incompatible con la científica, pues la ciencia se sa no favorece la fe. Al contrario, corre peligro de ser reducida a mito constituye sobre el hallazgo de leyes naturales constantes, de regula- o superstición. Por lo mismo, una razón que ignore laprofundidad?e ridades que rigen el dinamismo universal. Pero, si el mito es ficticio la fe, no conseguirá dirigir la mirada hacia la radicalidad de la eXIS- en sus recursos literarios, el fondo de lo que explica aspira a desvelar tencia. De nuevo es Pascal-un hombre que ocupa un puesto de ho- grandes verdades sobre la realidad entera y la condición humana. nor en la historia de la filosofía y de la ciencia- quien asegura que Así, los mitos de Prorneteo, de Cronos, de Narciso, de Eros, de Sísifo una razón que no reconoce la existencia de infinidad de cuestiones o de Pandora pueden ser esencialmente verdaderos. Los presocráti- que la sobrepasan, es una razón débil. Y también: cos fueron los primeros en separar la forma literaria del mito y su fondo de verdad. Después, los sofistas admitieron la narración mito- Hay que saber dudar cuando sea necesario, tener certeza cuando lógica como envoltura de la verdad filosófica. En la misma línea, Pla- sea necesario, someterse cuando sea necesario. Quien no hace esto no tón consideró el mito como un modo literario de expresar ciertas ver- entiende la fuerza de la razón. dades que escapan inevitablemente al razonamiento y a la experien- cia. De hecho, consideramos esencialmente verdaderos los análisis de la condición humana que el filósofo ateniense lleva a cabo en los 3. La verdad de los mitos bellísimos mitos de la caverna y del carro alado. Pierre Grimal, en la introducción a su célebre Diccionario de mi- Llamamos «mito» al relato fantástico de sucesos qué se refieren tología, resume así la enseñanza de los mitos: a un pasado o a un futuro remoto eimprecíso: el origen del cosmos, el origen del hombre y de los dioses, el destino del ho~bre despué~ de la Hoy se admite de buen grado que expresan, ocultándolas con ma- muerte, etc. En Grecia, a través de complejas relaciones entre dioses, yor o menor transparencia, realidades de diverso orden, inseparables hombres y fuerzas del destino, el mito ofrecía respuestas globale~ so- de las estructuras profundas de la sociedad y del espíritu humano. bre la condición humana y el cosmos én su conjunto. La mentahdad Bajo sus distintas formas, encarnarían impulsos esenciales y secretas mitológica personifica las fuerzas naturales (torme~tas, vi.entos, fue- aspiraciones. Contendrían, por ejemplo, lecciones políticas, adverten- cias y consejos, inteligibles para quienes sepan leerlos en su verdad go, etc.) en divinidades cuya presencia y poder se deja sentír constan- profunda. En ellos encontraríamos, en fin, una especie de radiografía temente en el curso de los acontecimientos: Zeus lanza rayos y true- de los antiguos (o eternos) estadios de la condición humana. nos desde las alturas del Olimpo, el tridente de Poseidón provoca las tempestades marinas, el sol es transportado por el dora?o carro de Apolo. Además, la vida de los hombres, la su~rte de las clUdad~s, las 4. Del mito allogos guerras y las paces, están estrechamente VInculadas a los dioses. Y,puesto que la voluntad de los dioses es libre y caprichosa, los fe~ó- menos naturales y también la historia de cada persona y de las SOCIe- Veamos ahora en qué consiste la explicación racional. El paso dades humanas son en gran medida imprevisibles. del mito allogos, como tradicionalmente ha sido denominado el trán- La mitología griega está perfectamente recogida en los. gran?es sito de la mitología a la racionalidad, es un mérito de los filósofos poemas de Homero y Hesíodo. Se sabe que la Iliada ~ l~ O~lsea. ~Jer- griegos. Ellos son los primeros en sustituir el azar por la necesidad, cieron entre los griegos un influjo análogo al que la Biblia ejerció en- intuyendo que las cosas suceden cuando y como tienen que suceder: tre los judíos, al no haber en Grecia textos sagrados. La Teogonía de una sencilla intuición que está en los cimientos de toda la cultura oc- cidental. Hesíodo cuenta el nacimiento de todos los dioses. Y, puesto que mu- chos dioses personifican partes y fenómenos del cosmos, la teogonía Esta idea de necesidad tiene su origen en la misma permanencia y constancia que se observa en los fenómenos naturales: el agua
  7. 7. 20 FILOSOFÍA MíNIMA EL CONOCIMIENTO· 21 siempre se solidifica y deshiela a temperaturas determinadas, siendo blar de un cosmos ordenado legalmente, el primero en vislumbrar la agua en ambos casos; a través de los cambios que convierten al niño gran interdependencia de todo el mundo visible, desde las profundi- en joven, en hombre maduro y en anciano, permanece el mismo ser dades de la tierra hasta las estrellas. Él aplica por primera vez la pala- humano; asimismo, hombres de diferentes razas y culturas son igual- bra cosmos a todo el universo, y lo reconoce como un enorme sistema mente hombres. Ese ser que permanece constante a través de los regido por una ley poderosa. diversos cambios mencionados fue denominado por los griegos esen- Otros pueblos orientales alcanzaron un elevado nivel de civiliza- cia (eidos). La esencia es, por tanto, el fundamento de la unidad de las ción antes que los griegos, pero sólo las categorías mentales de los fi- cosas frente a la multiplicidad de individuos, de estados y de aparien- lósofos presocráticos han hecho posible la ciencia y, en cierto senti- cias. do, la han engendrado. Admitir esto significa reconocer a los helenos Para conocer la esencia, la inteligencia humana debe llegar, a una aportación excepcional a la historia de la cultura humana. través de las cualidades sensibles de un ser, a lo que tiene de común con los demás seres de su especie. Para los sentidos, una balanza ro- mana y una balanza electrónica no tienen nada en común. Sólo la 5. Amor a la sabiduría mente aprecia que, en esencia, al margen de sus diferencias de color, tamaño y forma, son objetos iguales: por realizar la misma función, El significado etimológico de filosofía es «amor a la sabiduría». ambas son igualmente balanzas. Conocer las esencias será, desde los Sophia para los griegos, sapientia para los latinos, la sabiduría es lo griegos, conocer lo que verdaderamente son las cosas, lo que hay en que todos los filósofos han buscado. Tiene mucho que ver con el pen- ellas de constitutivo y permanente bajo la mutabilidad de las aparien- samiento, con la inteligencia, con el conocimiento de la realidad. cias. Y ya hemos dicho que es la razón quien descubre lo esencial, lo Pero es un tipo de saber que ninguna demostración prueba, que nin- común, lo permanente, más allá del carácter plural, cambiante y apa- gún laboratorio analiza o verifica, que ninguna titulación universita- rente captado por los sentidos. _ ria puede acreditar. Descartes escribió que la sabiduría es «juzgar co- El descubrimiento de lo permanente y común nos permite clasi- rrectamente para obrar correctamente». Yeso no es una ciencia ni ficar los seres del universo en varios grupos: minerales, vegetales, una técnica, decía Aristóteles. Es un curioso tipo de saber práctico: animales y hombres. En ese proceso de profundización y simplifica- no tanto un saber pensar como un saber vivir. Por eso se equivoca ción, los filósofos presocráticos llegan a la osadía de suponer que quien confunde filosofía con erudición y aburrimiento. toda la realidad se reduce, en último término, a uno o muy pocos ele- La sabiduría es un conocimiento que, más allá de los números y mentos. Nacidos casi todos en las colonias griegas de Asia Menor (Jo- las demostraciones científicas, apunta al arte de vivir. Filosofamos nia), en el siglo VI antes de Cristo, la reflexión de los jonios se concen- porque queremos una vida más equilibrada, más lúcida, más libre, tró en la determinación de los componentes básicos de la materia. más ... humana. Deseamos vivir serenos, sin falsas ilusiones y menti- Esta línea de investigación ha sido uno de los principales motores del ras. Está claro que jamás alcanzaremos plenamente esa meta, pero progreso científico, y constituye un aspecto fundamental para enten- eso no impide que nos aproximemos a ella. Kant escribió que la filo- der el orden natural. En efecto, la enorme variedad del mundo real sofía es, para el hombre, un esfuerzo constante por alcanzar la sabi- queda explicada, en buena parte, cuando se determina la existencia duría. Se trata de pensar mejor para vivir mejor. Si la filosofía es ese de unos mismos componentes básicos que dan razón de la multiplici- trabajo, la sabiduría es ese reposo. dad de los fenómenos. Piensan los presocráticos que el principio ra- Por eso la filosofía es útil a cualquier edad. Si estudias física, ma- dical (arie) que permanece inmutable a través de todos los cambios temáticas, informática o solfeo, ¿por qué no vas a estudiar filosofía? puede ser el agua (Tales), el aire.'(Anaxírnenes), el fuego (Heráclito), Está claro que has de ganarte la vida, pero eso no te dispensa de vivir- la tierra (Jenófanes), los cuatro elementos a la vez (Empédocles), los la. ¿Y cómo vas a vivir de forma inteligente sin tiempo para reflexio- átomos (Demócrito), las semillas (Anaxágoras). nar sobre la vida, sin preguntarte por ella, sin razonar y argumentar Estas explicaciones pueden parecer demasiado simplistas, pero de la forma más radical y rigurosa posible? Nunca es demasiado fueron un paso importante hacia el reconocimiento de una unidad tarde ni demasiado pronto para filosofar, decía Epicuro, pues nunca básica de composición en todas las cosas. Junto a la idea de uni- es demasiado pronto ni demasiado tarde para ser feliz. En su Apolo- dad encontramos la de estructura. Anaximandro es el primero en ha- gía de Sócrates, Platón pone en boca de su maestro estas palabras:
  8. 8. 22 FILOSOFíA MíNIMA EL CONOCIMIENTO 23 Sería indigno por mi parte, atenienses, que después de haber obe- 1. Cuando la Revolución Francesa proclama el triple ideal de li- decido a nuestros generales luchando y arriesgando la vida en las bata- bertad, igualdad y fraternidad, está defendiendo tres grandes valores llas de Anfípolis, Potidea y Delos, abandonase ahora por miedo a la que nadie se atrevería a identificar como realidades científicas, y que muerte la misión de vivir filosofando que el dios me ha encomendado todos reconocerán como ejes fundamentales de la existencia humana. [...]. Porque temer la muerte es tenerse por sabio sin serlo, pues es 2. El psiquiatra austríaco Viktor Frankl dedujo de toda su expe- creer que se sabe lo que no se sabe. Quiero decir que nadie conoce la riencia carcelaria que la causa de los campos de concentración alema- muerte, ni sabe si ella es el mayor bien para el hombre, pero todos la te- nes no fueron los ministerios nazi de Berlín, sino la filosofía nihilista del men como si supieran de cierto que es el peor de los males [...]. Por tan- siglo XIX. El nihilismo despoja al hombre de su naturaleza, lo ve como to, pienso seguir hablando con todo el mundo, intentando persuadir a un producto de la historia cambiante, como un simple animal evolucio- viejos y jóvenes de que lo primero no es el cuidado del cuerpo ni el acu- mular riquezas, sino el cuidado y mejoramiento del alma, [oo.] y nunca nado, primo del mono. Si es así, ¿por qué hacer discriminación entre obraré de otro modo, aunque tuviese que sufrir mil muertes. parientes? Si al mono se le puede enjaular en un zoológico, al hombre se le podrá encarcelar en un campo de exterminio o recluir en un «hospital Desde Sócrates y Platón entendemos la filosofía como sabiduría, psiquiátrico». Si el hombre es un animal más y hacemos jabones con como una reflexión sobre la conducta humana orientada a resolver grasa animal, ¿por qué no hacerlos con grasa humana? algunos problemas fundamentales: cómo llevar las riendas de la pro- 3. Entre una época histórica que admite la esclavitud y otra que pia conducta superando nuestra constitutiva animalidad; cómo inte- no la admite, la diferencia está originada por una idea sobre el hom- grar los intereses individuales en un proyecto común que haga posi- bre. Pero la igualdad radical del género humano no es precisamente ble la convivencia social; cómo alcanzar la felicidad. Una felicidad una idea científica, y tampoco su igual dignidad. En nuestros días, su que estoicos y epicúreos concebirán más tarde como tranquilidad de olvido ha llevado a consecuencias lamentables corno el racismo o los espíritu, y que dará origen a la célebre expresión tomarse las cosas genocidios. Porque, si no somos iguales y nadie nos ha concedido de- con filosofía. En una de sus Epístolas a Lucillo, Séneca -escribe: rechos inviolables, la ley imperante ha de ser la del más fuerte. .'!' La filosofía no es una actividad agradable al público, ni se presta a la ostentación. No se funda en las palabras, sino en las obras. Ni se em- 6. Utilidad de la filosofía plea para que transcurra el día con algún entretenimiento o para elimi- ; nar el fastidio del ocio: configura' y.modela el espíritu, ordena la vida, Los ejemplos anteriores evidencian que la vida humana está rige las acciones, muestra lo que se debe hacer y lo que se debe omitir, asentada sobre bases inmateriales cuyo estudio compete a la filoso- se sienta en el timón y a través de los peligros dirige el rumbo de los fía. Ello también salta a la vista cuando constatamos que cualquier que vacilan. Sin ella nadie puede vivir sin temor, nadie con seguridad; actividad humana presenta un aspecto técnico y otro moral. El do- innumerables sucesos acaecen cada hora que exigen un consejo, y éste minio técnico de un arma de fuego, de una cámara de vídeo o del len- hay que recabarlo de ella. guaje escrito no suprime nunca la moralidad de su uso: un buen tira- dor puede asesinar, se puede filmar algo que degrade al actor y al Séneca y Epicuro nos dicen que la sabiduría nos libra de las pa- espectador, y cualquier escritor puede mentir. Los ejemplos se multi- siones y de los temores, nos hace indiferentes al dolor y al placer, nos plican en una época en la que los avances técnicos en campos como la alcanza la serenidad de ánimo y nos vuelve imperturbables. Ello se comunicación, la biomedicina o la fabricación de armamento ponen consigue por el camino expresado magistralmente en la fórmula es- al alcance de sus protagonistas posibilidades insospechadas. Por ser toica sustine et abstine: «soporta y renuncia». lo moral un terreno extracientífico, quien quiera condenar el abuso Desde otro ángulo, la sabiduría es un saber último y universal de esos medios técnicos sólo podrá hacerlo desde un criterio que se acerca de la realidad. Un saber que no se queda en lo físico y busca alcanza con la filosofía, pues la bondad o maldad de los actos huma- esa cara oculta de lo real que no se aprecia con los sentidos, pero que nos son aspectos inmateriales y fuera del alcance de los métodos ex- la inteligencia capta como radicalmente importante. Los hallazgos perimentales de las ciencias. realizados en esa cara oculta han sido siempre decisivos. Veamos al- Todo esto pone de manifiesto la importantísima utilidad de la fi- gunos ejemplos: losofía. Si la dimensión práctica de la ciencia es la técnica, la dimen-
  9. 9. 24 FILOSOFíA MíNIMA EL CONOCIMIENTO 25 sión práctica de la filosofía es la configuración de la conducta huma- sólo pueden ofrecerse explicaciones más o menos verosímiles. Esta na: de las personas singulares y del colectivo social. Para ello no es situación lleva a grandes científicos a reconocer las limitaciones de la necesario que todos sepan filosofía. El hombre de la calle no es un ex- ciencia. Einstein declara que en la armonía de las leyes que rigen perto en termodinámica ni en electrónica, pero el ordenador, el reloj, la naturaleza «se manifiesta una racionalidad tan grande que, en el ascensor, el televisor o ~l automóvil que usa a diario no han podido comparación con ella, toda la capacidad del pensamiento humano se ser construidos sin un conocimiento riguroso de esas materias. El convierte en insignificante destello». ¿Hasta dónde llega la filosofía? hombre de la calle tampoco es un experto en filosofía, pero el grado Ciertamente, no elabora una concepción exacta del mundo, pero con- de libertad social que posee o de justicia que le ampara, el acuerdo sigue no olvidar el problema del sentido último de la realidad. Porque común sobre los valores que todos deben respetar o el régimen políti- el mundo es, pero no se basta: está ontológicamente mutilado. Y es co en el que vive son cuestiones que sólo han podido ser resueltas tras misión de la filosofía buscar al mundo su integridad. La historia, mu- siglos de reflexión filosófica. Aunque él lo ignore, es así. chas veces, no sabe quién pintó, quién escribió, quién construyo ..., Por tanto, la filosofía configura la vida. No es lo mismo pensar pero afirma la existencia de artistas anónimos. Tampoco la filosofía que la conciencia es un pegote cultural o que, por el contrario, es la sabe quién ha diseñado un mundo a la medida del hombre. No lo brújula que señala un norte invisible pero auténtico: el deber moral. sabe de forma precisa, pero sabe que detrás de esa ignorancia no se En el primer caso, todo estaría permitido; en el segundo, lo que se esconde la nada, sino el secreto fundamento de lo real. Los grandes puede quedaría subordinado a lo que se debe. Esta distinción esencial filósofos han sido hombres obsesionados por esa curiosidad, auténti- hace de la filosofía algo imprescindible, y se suma al célebre argu- cos amantes de la sabiduría. Todas sus soluciones han sido siempre mento que Platón escribió en su Carta VII: provisionales, pero han nacido de una verdad decisiva: la experiencia de la gran ausencia. Pues al salir al mundo y contemplarlo, se les ha Cuanto más conocía yo a los políticos y estudiaba las leyes y las cos- hecho patente lo que Descartes llamaba «el sello del Artista». tumbres, más difícil me parecía administrar bien los asuntos del Esta- En última instancia, la explicación de los límites del conocimiento do. El derecho y la moral se hallaban corrompidos, y aquella situación científico y filosófico puede formularse con estas palabras de Etienne donde todo iba a la deriva me producía vértigo. Entonces me sentí irre- Gilson: «Lo que el conocimiento capta en el objeto es real. Pero lo real sistiblemente movido a cultivar la verdadera filosofía y a proclamar que es inagotable y, aun cuando llegara a discernir todos sus detalles, toda- sólo su luz puede mostrar dónde está la justicia en la vida pública y en la 'LÍale saldría al paso el misterio de su existencia misma.» privada, convencido de que no acabarán las desgracias humanas hasta que filósofos de verdad ocupen los cargos públicos, o hasta que, por una gracia divina, los políticos se conviertan en auténticos filósofos. 8. La filosofía en su historia 7. Alcance del conocimiento filosófico . Filosofar es pensar a fondo. Pero nadie puede lograrlo de verdad sin apoyarse en el pensamiento de los grandes filósofos del pasado. La ciencia, a pesar de sus progresos increíbles, no puede ni podrá Por ello, en esta introducción a la filosofía, las referencias a la trayec- nunca explicarlo todo. Cada vez ganará nuevas zonas a lo que hoy pa- toria del pensamiento filosófico son necesarias y constantes. rece inexplicable; pero las rayas fronterizas del saber, por muy lejos Los pitagóricos, por ejemplo, en el inicio mismo de la filosofía que se eleven, tendrán siempre delante un infinito mundo misterioso. llevan a cabo un descubrimiento trascendental: que los números for- man parte de la esencia de las cosas. Los sonidos y la música podían GREGORIO MARAÑÓN traducirse en magnitudes numéricas, igual que el año, las estaciones, los meses y los días, los ciclos del desarrollo biológico y los distintos Tanto las ciencias como la filosofía llegan a verdades ciertas. fenómenos de la vida. Ahora el elemento principal en la composición Y; cuando no pueden hacerlo, intuyen soluciones más o menos oscu- de la realidad -arjé- ya no será el agua, el aire u otro componente ras. Las incógnitas son patrimonio común: ningún científico se atre- material. El descubrimiento de que todas las cosas reflejan un orden ve a decir en qué consisten exactamente la materia, la energía o la luz, y unas magnitudes que se pueden expresar numéricamente produjo y sobre el origen del universo o la diversificación de especies vivas una impresión extraordinaria y constituyó un paso de gigante en el
  10. 10. 26 FILOSOFíA MíNIMA desarrollo intelectual de Occidente. El mundo deja de estar domina- do por potencias oscuras e indescifrables, pues el número expresa orden, racionalidad y verdad. Dos mil años más tarde, Galileo repetía y confirmaba la genial intuición pitagórica: que el universo es un gran libro abierto, escrito en el lenguaje de la matemática y de la geo- metría. La reflexión filosófica siempre es hija de su tiempo. En el siglo de Pericles hubiera sido imposible una discusión sobre la experimenta- ción con embriones humanos, pues tal posibilidad ni siquiera existía. Sin embargo, la libertad política real, estrenada por entonces, hizo que Platón y Aristóteles iniciaran en la República y la Política el gran debate sobre la democracia y las demás formas de gobierno. En con- creto, Platón, desengañado por la injusta muerte de Sócrates y por la derrota de Atenas en la guerra del Peloponeso, escribió la República para denunciar los defectos de la democracia. Después de dos mile- nios, al hilo de sus experiencias históricas, Marx escribiría El capital para denunciar los efectos perversos del capitalismo, y Popper La so- ciedad abierta y sus enemigos para denunciar, a su vez, el totalitaris- mo marxista. Especialmente hija de su tiempo es la reflexión filosófica sobre la ambivalencia del progreso científico y tecnológico. Por u!:a parte, co- nocimiento, liberación ybienestan Por otra, bombas atómicas y acci- dentes nucleares, contaminación "masiva, experimentación inhuma- na y tecnologías de la muerte como Auschwitz y el Gulag.
  11. 11. Advertencia previa El propósito de este libro es por un lado muy modesto y por otro desmesuradamente ambicioso. Modesto porque se contentaría con servir como lectura inicial para alumnos de bachillerato que deben acercarse por primera -y quizá última- vez a los temas básicos de la filo- sofía occidental, planteados no de forma histórica sino como ';;!:JI' preguntas o problemas vitales. En este sentido, pretende atender fielmente aunque con cierto díscolo sesgo personal a las indicaciones sobre esta asignatura dictadas por las admi- nistraciones educativas. Pero también desmesuradamente ambicioso, puesto que no renuncia a servir como invitación o proemio a la filosofía para cualquier profano interesado en conocer algo de esta ve- nerable tradición intelectual nacida en Grecia. Sobre todo me dirijo a quienes no se preocupan tanto por ella sólo en cuan- to venerable tradición sino como un modo de reflexión aún .:;¡¡; vigente, que puede serles útil en sus perplejidades cotidianas. No se trata primordialmente de saber cómo se las arreglaba Sócrates para vivir mejor en Atenas hace veinticinco siglos, sino cómo podemos nosotros comprender y disfrutar mejor 'f;S!' la existencia en tanto contemporáneos de Internet, del sida y de las tarjetas de crédito.
  12. 12. 12 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA ADVERTENCIA PREVIA 13 Para ello, sin duda, tendremos que remontamos en oca- Pero ¿no son precisamente esas lecciones lo que cuadra dar siones hasta las lecciones de Sócrates o de otros insignes en el bachillerato? Y ¿acaso no es un gran atrevimiento creer maestros pero sin limitarnos a levantar acta más o menos crí- que uno puede guardar el tono accesible del que pretende ser tica de sus sucesivos descubrimientos. La filosofía no puede comprendido por adolescentes sin dejar por ello de tratarles .?, ser solamente un catálogo de opiniones prestigiosas. Más como iguales y sin renunciar tampoco a ser útil a otros lecto- bien lo contrario, si atendemos por esta vez a la opinión res no menos neófitos pero adultos? Pues tal es mi atrevida «prestigiosa» de Ortega y Gasset: «La filosofía es idealmente pretensión, en efecto. Me reconforto recordando que, según lo contrario de la noticia, de la erudición.»! Desde luego la fi- el poeta surrealista René Crevel, «ningún atrevimiento es #' losofía es un estudio, no un puñado de ocurrencias de tertu- fatal». lia, y por tanto requiere aprendizaje y preparación. Pero pen- ~ sar filosóficamente no es repetir pensamientos ajenos, por mucho que nuestras propias reflexiones estén apoyadas en ellos y sean conscientes de esta deuda necesaria. Ciertas in- troducciones a la filosofía son como tratados de ciclismo que se limitasen a rememorar los nombres y las gestas de los ven- cedores del Tour de Francia. Me propongo intentar aquí en- e" señar a montar en bicicleta y hasta dar ejemplo pedaleando yo mismo, por lejos que estén mis capacidades de las de Eddy Merckx o Miguel Induráin. Pero el lector tiene que intentar pedalear también conmi- go o incluso contra mí. En estas páginas no se ofrece una guía concluyente de pensamientos necesariamente válidos sino un itinerario personal de búsqueda y tanteo. Al final de cada capítulo se propone un memorándum de cuestiones para que el lector repita por sí mismo la indagación que aca- ba de leer, lo que quizá le llevará a conclusiones opuestas. Nada más necesario que este ejercicio, porque la filosofía no es la revelación hecha por quien lo sabe todo al ignorante, sino el diálogo entre iguales que se hacen cómplices en su mutuo sometimiento a la fuerza de la razón y no a la razón' de la fuerza. En una palabra, léase lo que sigue como una invitación a V filosofar y no como un repertorio de lecciones de filosofía. 1. Meditaciones del Quijote, de J. Ortega y Gasset, Alianza Editorial, Madrid.
  13. 13. ! I INTRODUCCIÓN El por qué de la filosofía Árbol de sangre, el hombre siente, piensa, florece y da frutos insólitos: palabras. Se enlazan lo sentido y lo pensado, tocamos las ideas: son cuerpos y son húmeros. OCTAVIO PAZ ¿Tiene sentido empeñarse hoy, a finales del siglo xx o co- mienzos del XXI, en mantener la filosofía. como una asignatu- ra más del bachillerato? ¿Se trata de una mera supervivencia del pasado, que los conservadores ensalzan por su prestigio tradicional pero que los progresistas -y lás personas prácticas deben mirar con justificada impaciencia? ¿Pueden los jóve- nes, adolescentes más bien, niños incluso, sacar algo en lim- pio de lo que a su edad debe resultarles un galimatías? ¿No se limitarán en el mejor de los casos a memorizar unas cuantas fórmulas pedantes que luego repetirán como papagayos? Qui- zá la filosofía interese a unos pocos, a los que tienen vocación filosófica, si es que tal cosa aún existe, pero ésos ya tendrán en cualquier caso tiempo de descubrirla más adelante. En- tonces, ¿por qué imponérsela a todos en la educación secun- "~ daria? ¿No es una pérdida de tiempo caprichosa y reacciona- ria, dado lo sobrecargado de los programas actuales de ba- chillerato?
  14. 14. 16 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA INTRODUCCIÓN 17 Lo curioso es que los primeros adversarios de la filosofía En el fondo los filósofos se empeñan en hablar de lo que no le reprochaban precisamente ser «cosa de niños», adecuada saben: el propio Sócrates lo reconocía así, cuando dijo «sólo como pasatiempo formativo en los primeros años pero im- sé que no sé nada». Si no sabe nada, ¿para qué vamos a es- propia de adultos hechos y derechos. Por ejemplo, Calicles, . cucharle, seamos jóvenes o maduros? Lo que tenemos que que pretende rebatir la opinión de Sócrates de que «es mejor hacer es aprender de los que saben, no de los que no saben. padecer una injusticia que causarla». Según Calicles, lo ver- Sobre todo hoy en día, cuando las ciencias han adelantado daderamente justo, digan lo que quieran las leyes, es que los tanto y ya sabemos cómo funcionan la mayoría de las co- más fuertes se impongan a los débiles, los que valen más a sas... y cómo hacer funcionar otras, inventadas por científi- los que valen menos y los capaces a los incapaces. La ley dirá cos aplicados. que es peor cometer una injusticia que sufrirla pero lo natu- ral es considerar peor sufrirla que cometerla. Lo demás son Así pues, en la época actual, la de los grandes descubri- tiquismiquis filosóficos,para los que guarda el ya adulto Ca- mientos técnicos, en el mundo del microchip y del acelerador licles todo su desprecio: «La filosofía es ciertamente, amigo de partículas, en el reino de Internet y la televisión digital ... Sócrates, una ocupación grata, si uno se dedica a ella con ¿qué información podemos recibir de la filosofía? La única mesura en los años juveniles, pero cuando se atiende a ella respuesta que nos resignaremos a dar es la que hubiera pro-. más tiempo del debido es la ruina de los hornbres.»" Calicles bablemente ofrecido el propio Sócrates: ninguna. Nos infor- no ve nada de malo aparentemente en enseñar filosofía a los man las ciencias de la naturaleza, los técnicos, los periódicos, jóvenes aunque considera el vicio de filosofar un pecado rui- algunos programas de televisión... pero no hay información noso cuando ya se ha crecido. Digo «aparentemente» porque «filosófica». Según señaló Ortega, antes citado, la filosofía es no podemos olvidar que Sócrates fue condenado a beber la incompatible con las noticias y la información está hecha de cicuta acusado de corromper a los jóvenes seduciéndoles con noticias. Muy bien, pero ¿es información lo único que busca- su pensamiento y su palabra. A fin de cuentas, si la filosofía mos para entendernos mejor a nosotros mismos y lo que nos . desapareciese del todo, para chicos y grandes, el enérgico Ca- rodea? Supongamos que recibimos una noticia cualquiera, licles -partidario de la razón del más fuerte- no se llevaría ésta por ejemplo: un número x de personas muere diaria- gran disgusto... . mente de hambre en todo el mundo. Y nosotros, recibida la información, preguntamos (o nos preguntamos) qué debemos Si se quieren resumir todos los reproches contra la filo- pensar de tal suceso. Recabaremos opiniones, algunas de las sofía en cuatro palabras, bastan éstas: no sirve para nada. cuales nos dirán que tales muertes se deben a desajustes en el Los filósofos se empeñan en saber más que nadie de todo lo ciclo macroeconómico global, otras hablarán de la superpo- imaginable aunque en realidad no son más que charlatanes blación del planeta, algunos clamarán contra el injusto repar- amigos de la vacua palabrería. Y entonces, ¿quién sabe de to de los bienes entre posesores y desposeídos, o invocarán la verdad lo que hay que saber sobre el mundo y la sociedad? voluntad de Dios, o la fatalidad del destino ... Y no faltará al- Pues los científicos, los técnicos, los especialistas, los que guna persona sencilla y cándida, nuestro portero o el quios: son capaces de dar informaciones válidas sobre la realidad. quera que nos vende la prensa, para comentar: «iEn que mundo vivimos!»Entonces nosotros, como un eco pero cam- biando la exclamación por la interrogación, nos preguntare- 2. Gorgias, de Platón, 481c a 484d. mos: «Eso: ¿en qué mundo vivimos?»
  15. 15. 18 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA INTRODUCCIÓN 19 No hay respuesta científica para esta última pregunta, Imaginemos que nos situamos en el museo del Prado frente a porque evidentemente no nos conformaremos con respuestas uno de sus cuadros más célebres, El jardín de las delicias de como «vivimos en el planeta Tierra», «vivimos precisamente Hieronyrnus Bosch, llamado El Bosco. ¿Qué formas de enten- en un mundo en el que x personas mueren diariamente de dimiento podemos tener de esa obra maestra? Cabe en primer hambre», ni siquiera con que se nos diga que «vivimos en un lugar que realicemos un análisis físico-químico de la textura mundo muy injusto» o «un mundo maldito por Dios a causa del lienzo empleado por el pintor, de la composición de los di- de los pecados de los humanos» (¿por qué es injusto lo que versos pigmentos que sobre él se extienden o incluso que uti- pasa?, ¿en qué consiste la maldición divina y quién la certifi- licemos los rayos X para localizar rastros de otras imágenes o ca?, etc.). En una palabra, no queremos más información so- esbozos ocultos bajo la pintura principal. A fin de cuentas, el bre lo que pasa sino saber qué significa la información que te- cuadro es un objeto material, una cosa entre las demás cosas nemos, cómo debemos interpretarla y relacionarla con otras que puede ser pesada, medida, anali~a?a, desmenuzada: etc. informaciones anteriores o simultáneas, qué supone todo ello Pero también es, sin duda, una superficie donde por medio de en la consideración general de la realidad en que vivimos, colores y formas se representan cierto número de figuras. De cómo podemos o debemos comportamos en la situación así modo que para entender el cuadro también cabe realizar el establecida. Éstas son precisamente las preguntas a las que inventario completo de todos los personajes y escenas que atiende lo que vamos a llamar filosofía. Digamos que se dan aparecen en él, sean personas, animales, engendros demonía- tres niveles distintos de entendimiento: cos, vegetales, cosas, etc., así como dejar constancia de su dis- tribución en cada uno de los tres cuerpos del tríptico. Sin em- a) la información, que nos presenta los hechos y los me- bargo, tantos muñecos y maravillas no son meramente gra- canismos primarios de lo que sucede; tuitos ni aparecieron un día porque sí sobre la superficie de la b) el conocimiento, que reflexiona sobre la información tela. Otra manera de entender la obra será dejar constancia recibida, jerarquiza su importancia significativa y busca prin- de que su autor (al que los contemporáneos también se refe- cipios generales para ordenarla; rían con el nombre de Jeroen Van Aeken) nació en 1450 y mu- rió en 1516. Fue un destacado pintor de la escuela flamenca, c) la sabiduría, que vincula el conocimiento con las op- cuyo estilo directo, rápido y de tonos delicados marca el final ciones vitales o valores que podemos elegir, intentando esta- de la pintura medieval. Los temas que representa, sin embar- blecer cómo vivir mejor de acuerdo con lo que sabemos. go, pertenecen al mundo religioso y simbólico de la Edad Me- dia, aunque interpretado con gran libertad subjetiva. Una la- Creo que la ciencia se mueve entre el nivel a) y el b) de co- bor paciente puede desentrañar -o intentar desentrañar- el nocimiento, mientras que la filosofía opera entre el b) y el c). contenido alegórico de muchas de sus imágenes según la De modo que no hay información propiamente filosófica, iconografía de la época; el resto bien podría ser elucidado pero sí puede haber conocimiento filosófico y nos gustaría de acuerdo con la hermenéutica onírica del psicoanálisis de llegar a que hubiese también sabiduría filosófica. ¿Es posible Freud. Por otra parte, El jardín de las delicias es una obra del lograr tal cosa? Sobre todo: ¿se puede enseñar tal cosa? - período medio en la producción del artista, como f:as tenta- ciones de san Antonio conservadas en el Museo de LIsboa, an- Busquemos otra perspectiva a partir de un nuevo ejemplo tes de que cambiase la escala de representación y la disposi- o, por decirlo con más exactitud, utilizando una metáfora. ción de las figuras en sus cuadros posteriores, etc.
  16. 16. 20 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA INTRODUCCIÓN 21 Aún podríamos imaginar otra vía para entender el cua- cimiento tiene necesariamente un sujeto, un protagonista hu- dro, una perspectiva que no ignorase ni descartase ninguna mano. La ciencia aspira a conocer lo que hay y 10 que sucede; de las antenores pero que pretendiera abarcarlas juntamente la filosofía se pone a reflexionar sobre cómo cuenta para no- en l~ medida de 10 posible, aspirando a comprenderlo en su sotros 10 que sabemos que sucede y 10 que hay. La ciencia totalzdad ...I?esde este punto de vista más ambicioso, El jardín multiplica las perspectivas y las áreas de conocimiento, es de- de las delzczas es un objeto material pero también un testimo- cir fragmenta y especializa el saber; la filosofía se empeña en nio histórico, una lección mitológica, una sátira de las ambi- relacionarlo todo con todo 10 demás, intentando enmarcar los ciones humanas y una expresión plástica de la personalidad saberes en un panorama teórico que sobrevuele la diversidad má~ re.c?nd~ta de su autor. Sobre todo, es algo profundamen- desde esa aventura unitaria que es pensar, o sea ser humanos. te significatívo que nos interpela personalmente a cada uno de La ciencia desmonta las apariencias de 10 real en elementos quienes 10 vemos tantos siglos después de que fuera pintado teóricos invisibles, ondulatorios o corpusculares, matematiza- que se refiere a cuanto sabemos, fantaseamos o deseamos de bles, en elementos abstractos inadvertidos; sin ignorar ni des- la realidad y que nos remite a las demás formas simbólicas o deñar ese análisis, la filosofía rescata la realidad humanamen- artísticas de habitar el mundo, a cuanto nos hace pensar, reír te vital de lo aparente, en la que transcurre la peripecia de o cantar, a la condición vital que compartimos todos los hu- nuestra existencia concreta (v. gr.: la ciencia nos revela que los manos tanto vivos como muertos o aún no nacidos ... Esta úl- árboles y las mesas están compuestos de electrones, neutro- tima perspectiva, que nos lleva desde 10 que es el cuadro a lo nes, etc., pero la filosofía, sin minimizar esa revelación, nos que somos nosotros, y luego a 10 que es la realidad toda para devuelve a una realidad humana entre árboles y mesas). La reto~~r de nuevo al cuadro mismo, será el ángulo de consi- ciencia busca saberes y no meras suposiciones; la filosofía deración qu~ podemos llamar filosófico. Y, claro está, hay quiere saber 10 que supone para nosotros el conjunto de nues- una perspectIva de entendimiento filosófico sobre cada cosa tros saberes ... ¡y hasta si son verdaderos saberes o ignoran- no exclusivamente sobre las obras maestras de la pintura: cias disfrazadas! Porque la filosofía suele preguntarse princi- palmente sobre cuestiones que los científicos (y por supuesto Volvamos otra vez a intentar precisar la diferencia esen- la gente corriente) dan ya por supuestas o evidentes. Lo apun- cial entre ciencia y filosofía. Lo primero que salta a la vista no ta bien Thomas Nagel, actualmente profesor de filosofía en e~ lo que las distingue sino 10 que las asemeja: tanto la cien- una universidad de Nueva York: «La principal ocupación de la cia como la filosofía intentan contestar preguntas suscitadas filosofía es cuestionar y aclarar algunas ideas muy comunes por l~ realida~. De hecho, en sus orígenes, ciencia y filosofía que todos nosotros usamos cada día sin pensar sobre ellas. est~v~eron umdas y sólo a 10 largo de los siglos la física, la Un historiador puede preguntarse qué sucedió en tal momen- química, la astronomía o la psicología se fueron independi- to del pasado, pero un filósofo preguntará: ¿qué es el tiempo? zando de su común matriz filosófica. En la actualidad las Un matemático puede investigar las relaciones entre los nú- ci,encias p~etenden. explicar cómo están hechas las cos~s y meros pero un filósofo preguntará: ¿qué es un número? Un como funcionan, rmentras que la filosofía se centra más bien físico se preguntará de qué están hechos los átomos o qué ex- en 10 que significan para nosotros; la ciencia debe adoptar el plica la gravedad, pero un filósofo preguntará: ¿cómo pode- p~nto de vista impersonal para hablar sobre todos los temas mos saber que hay algo fuera de nuestras mentes? Un psicó- (¡mcluso cuando estudia a las personas misrnasl), mientras logo puede investigar cómo los niños aprenden un lenguaje, que la filosofía siempre permanece consciente de que el cono- pero un filósofo preguntará: ¿por qué una palabra significa }
  17. 17. 22 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA INTRODUCCIÓN 23 algo? Cualquiera puede preguntarse si está mal colarse en el ponderlas -siempre insatisfactoria:n:ente- es el empeño de cine sin pagar, pero un filósofo preguntará: ¿por qué una ac- la filosofía. Históricamente ha sucedido que algunas pregun- ción es buena o rnala?»! tas empezaron siendo competencia de la filosofía -la natu- raleza y movimiento de los astros, por ejemplo- y luego pa- En cualquier caso, tanto las ciencias como las filosofías saron a recibir solución científica. En otros casos, cuestiones contestan a preguntas suscitadas por lo real. Pero a tales pre- en apariencia científicamente solventadas volvieron después guntas las ciencias brindan soluciones, es decir, contestacio- a ser tratadas desde nuevas perspectivas científicas, estimula- nes que satisfacen de tal modo la cuestión planteada que la das por dudas filosóficas (el paso de la geometría euclidiana anulan y disuelven. Cuando una contestación científica fun- a las geometrías no euclidianas, por ejemplo). Deslindar qué ciona como tal ya no tiene sentido insistir en la pregunta, que preguntas parecen hoy pertenecer al primero y cuáles al se- deja de ser interesante (una vez establecido que la composi- gundo grupo es una de las tareas críticas más impo~antes de ción del agua es H 20 deja de interesarnos seguir preguntando los filósofos... y de los científicos. Es probable que CIertos as- por la composición del agua y este conocimiento deroga au- pectos de las preguntas a las que hoy atiende la filosofía reci- tomáticamente las otras soluciones propuestas por científicos ban mañana solución científica, y es seguro que las futuras anteriores, aunque abre la posibilidad de nuevos interrogan- soluciones científicas ayudarán decisivamente en el replan- tes). En cambio, la filosofía no brinda soluciones sino res- teamiento de las respuestas filosóficas venideras, así como no puestas, las cuales no anulan las preguntas pero nos permiten sería la primera vez que la tarea de los filósofos haya orienta- convivir racionalmente con ellas aunque sigamos planteándo- do o dado inspiración a algunos científicos. No tiene por qué noslas una y otra vez: por muchas respuestas filosóficas que haber oposición irreductible, ni mucho menos mutuo menos- .conozcamos a la pregunta que inquiere sobre qué es la justi- precio, entre ciencia y filosofía, tal como creen los malos cia o qué es el tiempo, nunca dejaremos de preguntarnos por científicos y los malos filósofos. De 10 único que podemos es- el tiempo o la justicia ni descartaremos como ociosas o «su- tar ciertos es que jamás ni la ciencia ni la filosofía carecerán peradas» las respuestas dadas a esas cuestiones por filósofos de preguntas a las que intentar responder ... anteriores. Las respuestas filosóficas no solucionan las pre- guntas de lo real (aunque a veces algunos filósofos lo hayan Pero hay otra diferencia importante entre ciencia y filoso- creído así...) sino que más bien cultivan la pregunta, resaltan fía, que ya no se refiere a los resultados de ambas sino al 10 esencial de ese preguntar y nos ayudan a seguir pregun- modo de llegar hasta ellos. Un científico puede utilizar las so- tándonos, a preguntar cada vez mejor, a humanizarnos en la luciones halladas por científicos anteriores sin necesidad de convivencia perpetua con la interrogación. Porque, ¿qué es el recorrer por sí mismo todos los razonamientos, cálculos y ex- hombre sino el animal que pregunta y que seguirá preguntan- perimentos que llevaron a descubrirlas; pero cuando alguien do más allá de cualquier respuesta imaginable? quiere filosofar no puede contentars~ con aceptar las respu~s- tas de otros filósofos o citar su autondad como argumento In- Hay preguntas que admiten solución satisfactoria y tales controvertible: ninguna respuesta filosófica sera válida para él preguntas son las que se hace la ciencia; otras creemos impo- si no vuelve a recorrer por sí mismo el camino trazado por sible que lleguen a ser nunca totalmente solucionadas y res- sus antecesores o intenta otro nuevo apoyado en esas pers- pectivas ajenas que habrá debido considerar personalmente. 3. What does it all mean>, de T. Nagel, Oxford University Press, Oxford. En una palabra, el itinerario filosófico tiene que ser pensado
  18. 18. 24 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA INTRODUCCIÓN 25 individualmente por cada cual, aunque parta de una muy rica expertos no puedan resguardar del vendaval d: n:is interro-· tradición intelectual. Los logros de la ciencia están a disposi- gaciones. No es lo mismo sa?er de veras. que limitarse a re- ción de quien quiera consultarlos, pero los de la filosofía sólo petir lo que comúnment~ se tiene por sab.ldo. Saber que no se sirven a quien se decide a meditarlos por sí mismo. sabe es preferible a considerar como sabido lo que no hemos pensado a fondo nosotros mismos. Una vida sin examen, es Dicho de modo más radical, no sé si excesivamente radi- decir la vida de quien no sopesa las respuestas que se le ofre- cal: los avances científicos tienen como objetivo mejorar cen para las preguntas esenciales ni trata de responderlas nuestro conocimiento colectivo de la realidad, mientras que personalmente, no merece la pena de vivirse.» O sea que la fi- filosofar ayuda a transformar y ampliar la visión personal del losofía, antes de proponer teorías que resuelvan nuestras per- mundo de quien se dedica a esa tarea. Uno puede investigar plejidades, debe quedarse perpleja. Antes de ofrecer las res- científicamente por otro, pero no puede pensar filosófi- puestas verdaderas, debe dejar claro por qué nole convencen camente por otro ... aunque los grandes filósofos tanto nos las respuestas falsas. Una cosa es saber después de haber hayan a todos ayudado a pensar. Quizá podríamos añadir pensado y discutido, otra muy distinta es adoptar los saberes que los descubrimientos de la ciencia hacen más fácil la ta- que nadie discute para no tener qu.e pensar. Antes de llegar a rea de los científicos posteriores, mientras que las aportacio- saber, filosofar es defenderse de quienes creen saber y no ha- nes de los filósofos hacen cada vez más complejo (aunque cen sino repetir errores ajenos. Aún más importante que es- también más rico) el empeño de quienes se ponen a pensar tablecer conocimientos es ser capaz de criticar lo que cono- después que ellos. Por eso probablemente Kant observó que cemos malo no conocemos aunque creamos conocerlo: antes no se puede enseñar filosofía sino sólo a filosofar: porque no de saber por qué afirma lo que afirma, el filósofo debe saber se trata de transmitir un saber ya concluido por otros que al menos por qué duda de lo que afirman los demás o por qué cualquiera puede aprenderse como quien se aprende las ca- no se decide a afirmar a su vez. Y esta función negativa, de- pitales de Europa, sino de un método, es decir un camino fensiva, crítica, ya tiene un valor en sí misma, aunque no va- para el pensamiento, una forma de mirar y de argumentar. yamos más allá y aunque en el mundo de los que creen que saben el filósofo sea el único que acepta no saber pero cono- «Sólo sé que no sé nada», comenta Sócrates, y se trata de ce al menos su ignorancia. una afirmación que hay que tomar -a partir de lo que Platón y Jenofonte contaron acerca de quien la profirió- de modo .Enseñar a filosofar aún, a finales del siglo xx, cuando irónico. «Sólo sé que no sé nada» debe entenderse como: «No tod~ el mundo parece que no quiere más que soluciones in- me satisfacen ninguno de los saberes de los que vosotros es- mediatas y prefabricadas, cuando las preguntas que se aven- táis tan contentos. Si saber consiste en eso, yo no debo saber turan hacia lo insoluble resultan tan incómodas? Planteemos nada porque veo objeciones y falta de fundamento en vues- de otro modo la cuestión: ¿acaso no es humanizar de forma tras certezas. Pero por lo menos sé que no sé, es decir que en- plena la principal tarea de la educación?, ¿hay otra dimen- cuentro argumentos para no fiarme de lo que comúnmente se sión más propiamente humana, más necesariamente humana llama saber. Quizá vosotros sepáis verdaderamente tantas co- que la inquietud que desde hace siglos lleva ~ filosofar?, ¿~ue- sas como parece y, si es así, deberíais ser capaces de respon- de la educación prescindir de ella y seguir SIendo humamza- der mis preguntas y aclarar mis dudas. Examinemos juntos lo dora en el sentido libre y antidogmático que necesita la so- que suele llamarse saber y desechemos cuanto los supuestos ciedad democrática en la que queremos vivir?
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  20. 20. F11oso:f{a Introci cción , INTRODUCCION "1 LA OUE5TIÓ , se pueden cuantificar. Sin embargo, dado DE LA FILOSOFIA que todos los conocemos íntimamente, * La filosofía cODsis~e, en la mayor parte de nosotros sabe qué tipo CURIOSIDAD ~'rmiJ1os muy seDcillos, en ser de pensamientos suele tener. Nos pasamos Necesidad básica del curioso y hacerse pregun~as. Se la mayor parte de nuestra vida pensando, ser humano de saber vieDe hacieDdo filosofía, ~al y ALGUNOS DE NUESTROS PENSAMIE. ro MÁS más acerca de sí como la eD~eDdemos los CIARO SURGEN DE UN CUESTIO AM1ENTO mismo y de su entorno occideD~ales, desde hace UDOS DE NUESTRA PERSONA Y DEL MUNDO QUE PREGUNTAS - 3.000 afics. Pero ¿qué ~ipo de NOS RODE.A... Ideas que guían nuestra preguDtas hao n los filósofos? curiosidad hacia las ¿Cuáles son las res:pues~as que SEXO Y CONSUMO respuestas obtienen y qué tieneD que ver * Las preguntas que nos hacemos a diario oODtigo? Preguntas y más son TAN POCO EXCEPCIONALES que suelen pregunt s. Pues b1eD, empecemos filosofía en forma pasar inadvertidas. Nuestra curiosidad por lo má.s básico. de preguntas innata se ha visto reemplazada en nuestra . . mente por cuestiones ID'" premíanres, como el consumo, el sexo o ambos, Sin HOMO CURIOSUS La caja de andan embargo, si.nos paramos a pensar un instante, nos sorprenderá la cantidad Si bien según la * Las preguntas son una de preguntas que nos hacemos mitología fue la curiosidad de Pan dora los pen amientos parte fundamental de la constantemente. Por ejemplo, en un día la que desencadenó todos son mucho mál> que vida humana. La necesidad cualquiera, nos preguntamos: «¿Qué los males del mundo, monedas: l s on el banco entero 1 , de saber más, de superar las hora es?» o «¿Debena ir a ver hoy 'e cree que no limitaciones de nuestra a mi madre?», o bien puede haber progreso Amantes humano sin un situación presente y explorar «¿Estoy seguro de la sabiduría ("u stlonamiento. el «más allá» desconocido de que quiero ir La palabra filosofía El psicólogo suizo Jean no sólo otorga más a ver a Piaget sostenía que todo se deriva de dos moción e interés a la vida ze.s una mi madre?» La nuestro saber adulto términos griegos: humana, sino también un muleta? lista de sobre el mundo se «filo~. que significa sentido. DE ESTA CURIOSIDAD EMANA lA preguntas basa en una «amar», y «sofía~.. que curiosidad innata por significa ~ablduría)). lAYOR PARTE DE NUESTROS PENSAMlENTOS que se nuestro entorno; por Buscar respuestas COTID1ANOS. De hecho, ccuánro de ellos hace tanto, sin curíostdad los a preguntas filosóficas son preguntas? Evidentemente, es una persona seres humanos equivale a amar imposible saberlo con precisión. Los mientras anda por permanecerían en la la sabiduría. ¿qué pensarnienros, a diferencia del dinero, no la calle es inrerrnínable. hora es? ignorancla. 6 7
  21. 21. Fi os o rr a Introducci-ón DIFERENTES TIPOS más compleja que cualquier respuesta a una DE PREGUJlT S preguma relacionada con un animal Antes de proseguir, es preciso doméstico, y por consiguiente la primera se!a1 r que hay preguntas y requerirá mucho más tiempo y esfuerzo que preguntas. Esta distinción la segunda. cuida de tu animal dOllléstico y deja se debe a que las cuestiones que la inflaoión que n~a preocupan no son todas ¿QUIÉN PUEDE se arregle sola ·de la misma índole. La idea de RESPONDER A LAS Las grandes qu.e existen preguntas mucho GRANDES PREGUNTAS? preguntas más importantes que otras * En el actual mercado de preguntas, Parece no haber corresponde a una clasificación me he dejado las relativas a animales domésticos sólo se consenso sobre el modo el reloj eD casa que hemos ido viendo d sde niftos. encuentran en tienduchas, junto con de responder a muchas l1ientr s algunas son realmente preguntas sobre PATATAS FRITAS o lABORES de las grandes sign!fi.cat .•. a, otras no tiene la menor v DE BRICOLATE. Son las preguntas de preguntas del mundo "trascendel3cia. contemporáneo. Est~ baratija del mundo moderno y por tamo significa qu suelen dar no hay una gran demanda de respuestas. lugar a encarnizadas * Bromas aparte, hay que señalar algo disputas entre los importante: Dado que cuesta tanto responder distintos grupos de ECONOMíA a las grandes preguntas de la vida, cuando poder. , FRENTE A HÁMSTERES necesitamos una respuesta solemos recurrir ¿cu.'-~es son las p:reglUltas realmente a quien tiene los recursos para encontrarlas. 'S& no era una pregunta digna * Las grandes preguntas podrían * Lo que impide a la mayoría responder illlportantes? definirse como aquellas que, al requerir a las grandes preguntas del mundo más tiempo, dinero o esfuerzo, nos contemporáneo es una «falta de resultan más gratificames cuando damos información». De hecho, para un con la re puesta. Por ejemplo, la pregunta número creciente de personas, GRANDES· PRECUNTAS ¡<¿Cómodebería el gobierno controlar el «tamaño» de una pregunta .Pn:gunfas que por su la inflad' n?» es una pregunta much mis equivale a su «contenido en envergadura requieren formas ínusuales de importante que «¿Cómo debo cuidar de información». Cuanto más pensar mi hámster?» {(grande>¡es la pregunta, más PEQUEÑAS PRECUNTfS * Ello no significa que t dos deberíamos intensa es la búsqueda de Son las convenciona es PREOCUPARNOS POR LA 1 JFL CIÓ Y OESuro'lR inJomzución necesaria para ql1~ se pueffl;n responder ; NUESTRO f-UMSTER. Lo que quiero decir es responderla, lo cual es un factlmentt" uttltzando el sentido común que cualquier respuesta a la pregunta de factor lmp rtante a la hora cómo dirigir una economía moderna será de clasificar las pregumas. 8 9
  22. 22. Piloso:f'ia In"trod1Lcción PREGUNTAS Las preguntas técnicas son EN CONFLICTO PREGUNTAS TECNICAS &que~las cuya respuesta requiere * Hemos hecho una distinción la adquisición de información y importante, que resulta crucial Preguntas cuya respuesta requiere el análisis de la misma. Suelen para comprender la naturaleza la búsqueda ser de tal envergadura que se y el propósito de la filosofía. si ·temática de necesitan ejércitos enteros de SE TRATA DE LA DISTINCIÓN ENTRE información «expertos» para recoger los LO <<tÉCNICO» Y LO «COTIDIANO». INFORMACIóN datos y administrar los También se puede concebir en .Hechos fácilmente cuestionarios. términos de «ciencia frente a codificados en datos ExPERTOS sentido común» o «control frente Personas capacitadas . a libertad» o «Estado frente a para hallar respuestas sociedad civil». Para ¡l. preguntas técnicas' PREGUNTAS COTIDIANAS comprender la filosofía es preciso ver que estas dos clases * Debido a que las grandes de preguntas están, en cierto sentido, ¿seré rico y famoso preguntas son competencia reñidas. algÚn día? de poderosos experto , nuestras preguntas ,LA DIVISIÓN Mundos diferentes cotidianas y mundanas nos EN LA CULTURA Las preguntal> que. surgen parecen insignificantes. MODERNA de nuestras vidas Las preguntas que se pueden * En realidad sólo existen dos tipos cotidianas son totalmente responder sin esa búsqueda exhaustiva básicos de preguntas: las técnicas diferentes de las que se de información podrían consid rarse y las cotidianas. Cualquier pregunta plantean en las ciencias técnicas. De hecho. e! COTlDIAt'JAS. Las preguntas que que no sea técnica es cotidiana, mundo de la cíencta he mencionado con anterioridad y viceversa. Esta división refleja el hecho y el mundo cotidiano sobre la hora, los animales de que el mundo modemo está, de! sentido común son domésticos o las obligaciones sociológícamcnte hablando, dividido antagonistas, y el primero familiares entran en esta categoría. en do culturas antagonistas: la experta siempre ha intentado Son las preguntas que suelen y la «proJana>~. La mayoría de las subsanar las deficiencias del segUlldo. Por ejemplo. acaparar nuestra mente la mayor preguntas cotidianas son «profanas». gracias a la cíencta, ya parte de nuestra vida; por Nos gusta responderlas nosotros m' 'IDOS no creemos que el Sol consiguiente, casi todas las y suele m lestamos que otras personas, gira alrededor de la preguntau grand~s preguntas que nos hacemos sobre roda los expertos, intenten Tierra, a pesar de 1 s y pe qu.eñaa son cotidianas. inmiscuirse. apariencias. 10 11
  23. 23. Filoso.fía Introduccián EL PODER DE LOS EXPERTOS .LA TRASCENDENCIA DE LAS * Podríamos decir que la creenci PREGUNTAS COTIDIANAS más signi1'icativa del mundo * Afortunadamente, casi todos creemos moderno es que los expertos, que nuestras preguntas cotidianas son armados con su arsenal de importantes, al menos para nosotros. conocimientos técnicos, pueden EN OCASIONES, ADQUIEREN UNA ENVERGADURA resolver todos los grandes problemas Y UNA TRASCENDENCIA TALES QUE PARECEN de la vida. Esta fe, 001110 cualquier Ai'J"UIAR POR COMPLETO CUALQUIER OTRA el sentido común arx:ojllxá luz otra, pertenece a una casta sacerdotal CUESTIÓN. y, comosucede con todas, ésta tiene ¿se derretirá un credo que le sirve de base. el hielo polar con el calentamiento de la Tierra? MÁS ALLÁ TECNOCRACIA DE LOS. TECNÓCRATl S StJcie acles gohernadas por ¿qué es récntcos y . * Los sumos sacerdotes de la modernidad el.tiempo? administradores creen que las únicas preguntas trascendentales TECNócRATAs de la vida humana son las técnicas. Por eso se * A veces, después de preguntarnos Poderosos técnicos les suele llamar «tecnó raras». qué hora es, sé nos puede ocurrir la y adminé.·úadores Juegos de poder * Este tipo de personas considera que la preguma {(¿Qué es el tiempo?>;. O bien, altamente cualificados responsables de mayoría de las prelruntas cotidianas on tras decidir que deberíamos ir a ver a Numerosos sociólogos tornar las decisiones tan mundanas y triviales que no vale la nuestra madre, podríamos pre ntarnos importantes de las afirman que las sociedades pena examinarlas detenidamente y sólo 1 {{¿Quévida e e "él evar?». EsTAS sociedades modernas modernas son sociedades. de información en las se interesa por aquellas cuestiones i PREGU¡"fA PARECEN CASI BÁSICAS. Son las SENTIDO COMúN que el poder político cotidianas que son lo bastant co 1Pl.EIA5 preguntas fllndamentales de la vida cotidiana. Conoctmrentc «cotídlanoe sobre corresponde a aquellos E lNSTRUC11VAS COMO PARA CONVElmR5E EN Está claro que no se trata de pregumns que poseen los suficientes nosotros mismos PREGUNTAS TÉCNTCAS. técnicas, ya que por mucho datos que recursos económicos y sobre' nuestro rengamos para hallar una respuesta, no entorno e intelectuales para hacer uso de dicha lograremos encon rrarla. PREGUNTAS lnformactorr. Son, por * De hecho, nos hemos planteado COTIDIANAS lo tanto, so íedades U 'A PREGUNTA R.:DlCUvfENTE DISTINTA, Preguntas que surgen de la vida liiaría y S~ preocupadas por que se saje del ámbito técnico del cuestiones técnica . pueden responder tecnócrata y requiere un planteamiento uttlízando el sentid., donde el poder está en inusual para obtener una re'puesta común manos dc los expertos. e~perto~: ¿tienen siempre razón? satisfactoria. 13

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