Mision cumplida

889 views
695 views

Published on

0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total views
889
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
1
Actions
Shares
0
Downloads
1
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Mision cumplida

  1. 1. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo ¡MISIÓN CUMPLIDA¡Esta es nuestra historia, hoy queremos compartirla con cada unode ustedes, nuestros grandes amigos, para que al leerla la vivan yla disfruten. ¡ ALLALLA ALLALLA ABYA YALA ¡ 1
  2. 2. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoCuando recibí la invitación por el señor Coordinar del evento Sr. Alain Dueñas, paraque participe en la caminata Ecoturística desde el Lago Titikaka hasta el Mar, de 400kilómetros en 15 días lo medité, reflexioné y analicé varias veces, debía enfrentarcondiciones climáticas difíciles y se requería un estado físico riguroso para caminar auna altura aproximada de 5000 m.s.n.m. en donde se dificulta la respiración y sepresentan problemas con la presión arterial. Debía caminar sobre áreas con lluvia queprovocan la aparición de ampollas y calambres y desiertos extensos que conllevan a ladeshidratación y agotamiento extremo corporal, en fin era un reto que debía asumircon responsabilidad.Francis Guzmán un amigo con quien había compartido algunas investigacionesarqueológicas y caminatas en senderismo, era la persona indicada para formar unequipo y representar con honor a nuestra tierra Cariamanga Ecuador, Una vez que lodecidimos comunique de nuestra participación al organizador e iniciamos elentrenamiento para fortalecer nuestras capacidades motrices y de resistencia.Habíamos decidido participar en la caminata del Titikaka al Mar como una muestra dereciprocidad a nuestros hermanos de Perú y Bolivia, Equipos, itinerarios y material dedifusión turístico de Cariamanga y Loja estaban listos para embarcar. Era un retoasumido para estrechar lazos de amistad, conocer nuevas alternativas deemprendimiento turístico, revalorar la cultura ancestral de los pueblos del Abya Yala,promocionar los atractivos turísticos de Calvas y Loja, aportar al turismo de los puebloshermanos por donde pasaríamos en la caminata y establecer vínculos con aperadoras,guías turísticos y autoridades para invitarles a la caminata Wayakuntu 2012 que serealizará desde Saraguro a Cariamanga desde el 15 al 21 de junio.El viaje lo realizamos en bus, salimos de Cariamanga, admiramos el verdor de lospaisajes de Colaisaca, Utuana, Sozoranga y Sabiango, en la tarde disfrutamos del calorde Macará, pasadas unas horas, se esfumaron las arrugadas montañas y era difícil verla vegetación. La naturaleza es tan prodigiosa que se encarga de distribuir los encantosen cada espacio de la Pachamama, ahora admirábamos intensos desiertos conpinceladas verdes de los cultivos que se están implementando con sistemas de riegopor goteo. Las autopistas son de primera con auxilio de puestos de rescate y ayuda delsoat, cosa que no existe en Ecuador.La presencia de una multitud de niños y adultos con unos palos y en uno de losextremos una media botella plástica de gaseosa, nos llamó la atención, se apresurabanen acercarse a las ventanas de los vehículos a ofrecer sus productos, eran guabas queal costo de un sol ofrecían a los pasajeros de los diferentes transportes. Su iniciativa deofrecer los productos nos llamó la atención y alguien del lugar que viajaba junto a 2
  3. 3. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravonosotros nos explicó que la presencia de los vendedores se debe a que sus tierras hansido convertidas en cementerios de la naturaleza y que el agua que usaban ha sidocontaminada por los residuos de las mineras que han extirpado la vida de laPachamama y que por ello se han visto obligados a emigrar y buscar nuevas formas detrabajo para sobrevivir.Cuando había transcurrido una hora de viaje sentimos un aroma fuerte a cítrico,observamos una franja verde y un movimiento inusual de personas, era lacomercialización del limón. Una comunidad que se había opuesto a la explotaciónminera en sus tierras, y que gracias a varias iniciativas han emprendido en laproducción de cítricos.Fue fácil ver a lo largo del viaje hileras de desechos plásticos y escombros acumuladoscomo consecuencia de la irresponsable actitud de pasajeros que lanzan susdesperdicios sin darse cuenta del daño que causan. A la naturaleza. 3
  4. 4. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoYa en Piura una ciudad comercial, llegamos al terminal de Ittsa una empresa deprimera, con sistemas de seguridad, atención de calidad al cliente, nuestro rumbo eraLima. Embarcamos nuestro equipaje y subimos a la segunda planta del bus y ocupamoslos primeros lugares con vista panorámica, asientos reclinables en posición cama, unafrazada térmica y una almohada fueron nuestros huéspedes,El desierto era extenso una geografía de arena esparcida en pequeñas elevaciones sinesperanzas de encontrar un ser vivo. La recompensa no se hizo esperar, admiramos alpie del crepúsculo bellos atardeceres en la costa peruana. 4
  5. 5. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoTuvimos de compañero un emprendedor, nos habló de platos típicos, de costumbres ydel uso de la coca en el sur de Perú y norte de Bolivia, así iniciamos nuestroaprendizaje vivencial en la universidad de la vida. Al rato la azafata se hizo presenteofreciéndonos una cena caliente ya eran las 20h00.Para llegar a Lima habíamos pasado en la noche, diferentes comunidades todas ellasdentro del desierto. Al amanecer mientras degustábamos el desayuno, la ciudad deLima estaba callada mostrando las bondades y bellezas de cada rincón queadmirábamos. Agradecidos por las atenciones nos apresuramos en buscar la empresaque nos llevaría a Puno nuestra siguiente destino para poder llegar hasta CopacabanaBolivia. 5
  6. 6. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoAgustín Guzmán un amigo de Ayabaca residente en Lima y dedicado a la investigaciónde las bondades de las plantas para la salud y alimentación, nos recibió, era la primeravez que lo conocíamos en persona. Fuimos en busca de calzado para caminata, peroestaba cerrado igual quisimos cambiar moneda y aun era muy temprano para hacerlo,Agustín nos ilustró para que lo hiciéramos más tarde. Y aprovecho unos minutos paracompartir lugares como el estadio Nacional, la casa de justicia, la casa del gobiernonacional, los parques y su historia, en fin un legado de atractivos para admirar. 6
  7. 7. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoEn Lima en los pocos minutos que disponíamos antes de embarcar un nuevo vehículogracias a Agustín, pudimos contactarnos con el Arqueólogo Cesar Astuhuamán Altofuncionario del Ministerio de Cultura de Perú para solicitar la colaboración para laparticipación de expedicionarios peruanos en la caminata Saraguro - Cariamanga parael mes de junio y así ir completando el Qhapaq Ñan. La falta de tiempo no nos permitióalmorzar, por lo que decidimos preparar una de las comidas deshidratadasconseguidas por María Cueva Cueva. Solicitamos la colaboración a un extranjero paraque traduzca el texto de las indicaciones porque estaban en ingles. Francis micompañero de viaje y yo intentamos prepararla, pero no resultó así que decidimoscomerla fría. Llegó Cesar, dialogamos y nos tocó partir. 7
  8. 8. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoLos paros no fueron ajenos a nuestra aventura, Una extensa hilera de carros estabaesperándonos a causa de la presencia de mineros artesanales recostados en un puentecomo una muestra de protesta ante las concesiones mineras a trasnacionales yexigiendo al gobierno se les permita explotar de manera artesanal. 8
  9. 9. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoLa tecnología se hacía presente, el riego por goteo estaba presente con la producciónde uva, aceitunas, parte del desierto ya es terreno productivo. Como compañero deviaje estaba cerca de nosotros Esteban, un ciudadano Suizo, el nos ayudó a traducir lasinstrucciones de la comida deshidratada y logramos entender cuál había sido nuestrafalla. 9
  10. 10. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoDesde Puno (Perú) tomamos otro vehículo hasta Copacabana (Bolivia), Cuandollegamos a la frontera peruano boliviana, hicimos revisar la documentación,cambiamos unos cuantos soles a bolivarianos y continuamos el viaje, fueimpresionante ver a 3800 metros el resplandor de un lago que se extendía en losandes y que por su extensión no se alcanzaba a ver su fin en el horizonte. Plantas demúltiples colores de quinua despertaban nuestra curiosidad, casas con techo de paja,agricultores a los dos lados de la vía cultivando plantaciones de habas y de papa, losrayos del sol de un nuevo día cobijaban con alegría las cristalinas aguas del Titicaca. 10
  11. 11. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoYa cerca de Copacabana, fuimos avisados de un nuevo paro, era una comunidad quehabía obstaculizado la vía ante el incremento del valor de los pasajes. Para suertehabía un atajo, caminamos un kilómetro, A Francis le todo llevar su mochila y la mía,yo dos pequeñas y el chofer el cartón con comida deshidratada. 11
  12. 12. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoCuando llegamos a Copacabana tomamos un taxi hasta la Casa del Sol lugar en dondedebíamos llegar para aclimatarnos por dos días.Nosotros estábamos en un mundo desconocido, no era nada familiar, el clima, lagente, la arquitectura, el aroma todo era distinto, pero sentíamos a cada pasoenergías acogedoras que nos esperaban. 12
  13. 13. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoHabíamos llamado por dos ocasiones y no recibimos respuesta, un buen ciudadanoque trabajaba en una construcción se dirigió a nosotros y con amabilidad nos informóque habían salido, pero que esperemos que no tardaran en regresar. Apresurado seveía llegar a una persona, saludo y nos invitó a pasar. Ya en el interior se percibíatranquilidad, hermandad y un toque de alegría en cada palabra, antes que un hotel elambiente era de hogar. Sin esperar más hablamos del propósito de nuestra presencia,de inmediato nos facilitó una habitación para descansar y guardar nuestro equipaje.Cuando ingresamos mi amigo Francis le manifestó que la habitación ya ha sidoocupada porque encontramos dentro otro equipaje, sonriente se acerco nuestroanfitrión y manifestó que el objetivo es la integración y que el equipaje corresponde aotro compañero que había salido junto a otros hasta la Isla del Sol dentro del LagoTiticaca para recolectar el agua Sagrada del Lago. Las palabras de Samuel nuestroanfitrión, nos dieron confianza y empezamos a preguntar sobre costumbres,tradiciones y lugares arqueológicos de Copacabana, no queríamos perder un solosegundo, debíamos aprovechar cada respiro para comprender la cultura de nuestroshermanos y sentirnos parte de ellos. El cansancio se había esfumado, ahora estábamosanimados en salir a caminar recorrer la ciudad y subir a la roca más alta que inertevigilaba como eterna guardián a la hermosa ciudad e Copacabana.Entre las narraciones de Samuel nos llamó la atención la del centro ceremonial deIntikala y la orca del inca, dos lugares que nos apresuramos en conocer pero antesdebíamos proveernos de agua.En 10 minutos llegamos al primer sitio en el que aun estaban como mudas testigas deun pasado, diversas rocas trabajadas por las manos de culturas ancestrales, ellashablaban por si solas, estaban talladas gradas, sillas, canales y conductos que hacíansuponer su uso para rituales. Dos niñas y un niño risueños se acercaron a la roca dondeestábamos contemplando y dijeron “aquí se sentaba el inca y en estos otros lugarestambién” agregaron “acá colocaban a la llama acostada y la sacrificaban, la sangre caíaal canal y se desplazaba hasta otro lugar en done se purificaba” eran niños que con 13
  14. 14. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravoorgullo describían un pasado que aun vive gracias a las sabiduría de los ancianos. Es unlugar con historia que permite contemplar una panorámica de la ciudad deCopacabana. 14
  15. 15. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoCuando pregúntanos a los niños si conocen el camino que conduce a la cumbre delcerro en donde está la horca del inca, en coro respondieron “si” y nos invitaron acaminar ya que dijeron tener permiso de sus padres para hacerlo.Una niña y una señora que estaban sobre una roca y junto a una puerta nosinformaron que debemos cancelar para ingresar al lugar y una vez que lo hicimos nosentregaron un ticket. Subimos entusiasmados, era la oportunidad para analizar laestructura del camino y compartir nuestra experiencia con los niños y niñas queestaban con nosotros. Cada paso era un nuevo mirador a la ciudad, quienesconstruyeron el camino lo hicieron para admirar y sentir las bondades de laPachamama, las tranquilas aguas del Lago, el brillo de los blancos nevados, la aparicióny puesta el sol, las estrellas, las aves y la suave brisa que choca en las misteriosas rocasque nos rodean.A 20 metros de la cumbre se destacan varias rocas con orificios, otras estánsobrepuestas una sobre otras, todas con la intervención del hombre. El punto por donde asoma el orto solar en cada 21 de junio y diciembre es cuando eleje de la tierra ha adquirido la mayor inclinación, estos puntos son llamados lossolsticios del norte y del sur. Precisamente estos conocimientos son ancestrales y seremontan al origen del reloj solar. Los orificios que existen en las rocas cada solsticio 15
  16. 16. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravopermiten que el rayo de luz que aparece a la salida del sol atraviese la roca endirección este oeste y sea proyectado en el centro de la barra horizontal que seencuentras más al oestePor estar a dos días del equinoccio (21 de Marzo) nos preocupamos en ver algunarelación entre los rayos de luz y algún orificio o punta de alguna roca. Fuesorprendente hallamos una alineación entre el rayo de luz y la punta de una roca enforma de lanza. La misma que se prolongaba a un orificio, realmente es unobservatorio astronómico que habría que estudiarlo con atención y determinar sualcance.Asombrados dialogábamos con Francis y los pequeños que se interesaban por sabermás. In joven se acerco y dijo conocer un lugar que sirvió de medio de comunicación,nos hizo caminar unos metros más arriba y se sentó en una piedra con una cavidad,emitió un grito y el eco de su voz se la escuchó en tres tiempos a causa de lasmontañas.Cuando regresamos nuevamente al lugar inicial, encontramos tres señoritasestudiantes de la universidad de Turismo, hablamos de muestra caminata y ayudaron arecolectar piedras pequeñas para hacer un reloj solar en el piso y poderles explicar latecnología de nuestros antepasados, pusieron mucha atención y juntos bajamos a laciudad, ya era tarde y los niños tenían que regresar. 16
  17. 17. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoEl atardecer llegó y nos regalo el más bello paisaje, el Lago Titicaca era un espejo endonde el sol despedía a sus rayos.Cuando llegamos al hotel encontramos desasnando en la habitación a otro compañerocaminante que había llegado, era David Abad. Luego de ducharnos descansamoscomplacido de haber conocido una maravilla más de la naturaleza.Al siguiente día recorrimos con David y Francis la ciudad: sus calles, el muelle, laproducción y su gente, sus iglesias y comida típica. 17
  18. 18. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 18
  19. 19. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoEn la tarde ya habían llegado más compañeros, estábamos once, incluido ManuelAlvarado Quispe de Bolivia, conocedor de la Cosmovisión Andina.En la fotografía están de izquierda a derecha, Manuel Alvarado Quispe de la PazBolivia, Miguel Zarate de Arequipa Perú, Hernán Fernández de Buenos Aires Argentina,Francis Guzmán de Cariamanga Ecuador, Samuel Rubín de Celis de Copacabana Bolivia,Anne Fontaine de la Isla de la Reunión Afro-francesa, Walter Méndez de Caraz Perú,Jacobo y Timoteo Mamani de Potosí Bolivia, David García de Lima Perú y RodrigoHidalgo de Cariamanga Ecuador. 19
  20. 20. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoEn la noche se había sumado al grupo una hermana Argentina, Alain Dueñas deArequipa Perú, Berter Estrada Quispe de Tacna Perú, Cristhian Enríquez de ArequipaPerú Alain Dueñas expedicionario y organizador del evento y el presidente de guías deCopacabana Jaime Romero. Escuchamos algunas indicaciones sobre la caminata,compartimos las novedades de algunos hallazgos de Walter e iniciamos un pequeñoritual que nos permitió meditar y flexionar sobre la naturaleza, el cosmos, la existenciay la hermandad.Nuestra hermana de Argentina realizó una limpia y Manuel inspirado en la sabiduríaancestral compartió con los presentes hojas de coca para continuar con el ritual.Finalmente Alain Deposito en las manos de los caminantes agua florida para que seainhalada. 20
  21. 21. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoAl día siguiente se sumaron dos nuevos caminantes Nohemí Flores y Tito NInaja deTarata Perú.Conforme estuvo planificado se inicio en acto de inauguración en el salón de eventosdel hotel Gloria. En un acto solemne el Gobierno Municipal de Copacabana entregóacuerdos en los que nombró a cada expedicionario “huésped distinguido” mediante laordenanza de reconocimiento. Nº 002-2012, En dicho evento estuvieron presentes elalcalde de Copacabana, el presidente del concejo y regidores de Copacabana, elcomandante de la marina de Copacabana y otros más. Para este acto tambiénestuvieron presentes el alcalde y regidores de Sama Perú. 21
  22. 22. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 22
  23. 23. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoHoras más tarde en la base naval de Copacabana se realizó bajo la dirección del Hno.Manuel Alvarado la recolección de agua por parte de los caminantes para serdepositada al término como ofrenda a la mama qucha (mar). Había llegado elmomento de iniciar la caminata y de despedirnos de nuestro segundo hogar la bellaCopacabana, era notoria la nostalgia, pero había llegado la hora de iniciar la caminata. 23
  24. 24. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 24
  25. 25. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoCuando salimos de la base Naval a unos cien metros estaba aun el presidente delConcejo en espera de los caminantes para despedirse y expresar su deseo de éxitos enla caminata. Poco a poco nos alejábamos de la ciudad, el perfil del lago era nuestroguía y la fresca brisa nuestra inseparable compañera. Manuel Zarate unexperimentado guía tomo la delantera conduciéndonos hasta nuestro siguienteobjetivo la ciudad de Yunguyo. Miguel Zarate, Miky como le llamamos, es de estaturabaja jovial, con vastos conocimientos de montañismo, es el descubridor de la MomiaJuanita, su carácter le permite acercarse con facilidad a la comunidad y despertarinterés con sus conversaciones, su predisposición a colaborar es uno de sus valores.Cuando llegamos a la frontera Bolivia peruana hicimos nuestro control y al pasar elarco que divide estos países hermanos, sentimos de lo alto caer pétalos flores frescas,eran los pobladores de Acaro y Yunguyo que estaban presentes para darnos labienvenida, Era fácil sentir la exquisita calidad humana del Alcalde de Acari, losregidores, la representante de cultura y turismo de Yunguyo y de los habitantes delsector que con aprecio nos colocaron arcos de flores a cada caminante. 25
  26. 26. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 26
  27. 27. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 27
  28. 28. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoCuando arribamos a Yunguyo llegamos a la municipalidad y de inmediato nostrasladamos al lugar que la municipalidad había facilitado para pernoctar, un nuevocompañero se sumaba a la caminata el hno. Agustín Guzmán. Luego de recorreralgunas calles y el parque central buscamos un lugar en donde cenar y comprar lonecesario para el siguiente día. Tomamos un taxi y regresamos al ligar de nuestrodescanso, por unos momentos reunidos recibimos instrucciones y nos informó elcoordinador que para algunos casos los caminantes debemos contratar la movilidad yla alimentación. Todos decidimos entonces aportar para adquirir lo necesario ypreparar la alimentación durante los días que toca estar alejados de poblaciones ocomunidades. Finalmente ayudamos a arreglar los trípticos el evento para entregarlosa lo largo de la caminata y fuimos a disfrutar de un merecido descanso. 28
  29. 29. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoNos levantamos temprano compramos pan y unas cuantas paltas (aguacates) hicimosun preparado y a degustar, era nuestro desayuno. Al rato llego la representante delmunicipio de Yunguyo y nos invitó a compartir un sabroso desayuno y dimos graciaspor el alimento que llegó a nuestra mesa. 29
  30. 30. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoLa caminata debía continuar, Acari era la comunidad que nos estaba esperando para ira observar el arte rupestre impregnado en las pareces de una cueva rocosa y unposible centro ceremonial.Al caminar disfrutamos del colorido de las plantaciones de haba, papa y quinua,pudimos admirar el coraje y fortaleza de una mujer comprometida con la Pachamama,es su manos se notaba el trabajo incansable de sol a sol, el perfume que usaba era elde la tierra y la naturaleza, era regia como la misma roca, su rostro lacerado por el soly la lluvia reflejaba la sabiduría de sus años de existencia y la práctica de valores que aligual que la tierra cultiva con su entorno. En Acari una pequeña pero prósperacomunidad, estaba a nuestra espera, sus autoridades con un látigo en la manoimponían autoridad sobre los vecinos del lugar. 30
  31. 31. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 31
  32. 32. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoContinuamos con nuestra caminata, al pasar por un camino percibimos un exquisitoaroma, a unos metros encontramos un grupo de mujeres que inquietas trataban de 32
  33. 33. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravoocultar lo que estaban haciendo, nos acercamos y el aroma era más intenso, Ahíobservamos entre lo pudimos alcanzar a distinguir, papas y habas colocadas sobreunas hojas de plantas desconocidas para nosotros, a un lado un hombre se apresurabaen sacar y un pescado que humeaba, preguntamos de que se trata esta actividad y nosexplicaron que es tradición colocar madera sobre unas rocas hasta que estén calientesy luego colocar unas plantas aromáticas del lugar y sobre ellas habas y papas que soncubiertas con las mismas hojas para que se cocinen con el calor sin usar manteca,aceite o condimentos. Al pescado se le da el mismo tratamiento, no pudimos resistir latentación de probar y solicitamos nos concedan unas cuantas habas para degustar. Susabor era extraordinario las habas habían tomado el aroma de las plantas y eran de untamaño quizá tres veces mayor a las que conocíamos. 33
  34. 34. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoUna de las autoridades nos acompañaba subido en un caballo, al llegar al lugar dedestino alcanzamos a ver una cueva entre una roca inmensa, parecía una concha 34
  35. 35. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravogigante. Cuando nos acercamos a su parte interna pudimos ver en una de sus paredesque hacía de tumbado líneas y pequeñas figuras impregnadas con pigmentos de colorrojo. En la cara de la roca sobre la que caminábamos se podía observar unos orificioscirculares tallados por la mano del hombre. Era un lugar que sin lugar a dudas habíaestado hace algunas décadas habitado y ocupado por una cultura ancestral querequiere estudio para afirmar cual fue realmente su uso. Continuamos la caminata porun fino sendero y al paso se encontraban cactus de especies que no habíamos vistoantes. Finalmente observamos junto al alcalde de Acari, tres monolitos dirigidos a loinfinito del espacio, según versiones de los lugareños eran un matrimonio o novios enotra roca encontramos cinco orificios de igual forma que la anterior en línea rectacomo una alineación que requiere de un estudio para descifrar su significado y uso. 35
  36. 36. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 36
  37. 37. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoLuego regresamos a la comunidad de Acari en donde fuimos invitados por el alcalde ,autoridades y la comunidad a compartir pampaku de trucha, las habas, papas y truchacocinadas con el calor de las piedras que encontramos al inicio. 37
  38. 38. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoRegresamos a Yunguyo unos fuimos al internet otros a buscar donde cenar y comprarlo necesario para la caminata, finalmente regresamos al lugar de nuestro hospedaje yse sumó al grupo el hno. Willan Cabrera de Lima.La noche se hizo corta, unos hablaban del soroche o mal de altura, otros de técnicapara caminar, igual se escuchaban asombrosas experiencias vividas por nuestroscompañeros, Alain compartió hojas de coca para chacchar (poner hojas fragmentadasde coca en la boca para mantenerlas en forma de bola) mientras el diálogo se volvíamás interesante. Se daban las últimas recomendaciones, beber bastante agua y usarcaramelos de limón para evitar en la caminata que la saliva se espese y provoquedificultad al respirar. Agustín Guzmán nacido en Ayabaca y residente de Lima, es unestudioso de la naturaleza, de las cualidades de las plantas, de la sabiduría ancestral,en el grupo casi no se lo percibe, habla cuando es necesario y contemplafrecuentemente las maravillas de la Pachamama. Es un conocedor de las propiedadesde la hoja de coca y sostiene que la harina contiene proteínas y vitaminas que puedeser consumida como una ración alimenticia a más de un estimulante energético, en fincada uno de los participantes está deseoso por hacer el ascenso al Apu Qhapía. 38
  39. 39. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoPara nosotros había llegado la hora de verificar si el entrenamiento por tres meses deuna a dos horas de trote había sido el adecuado, sin negarlo estábamos inquietossobre todo por la altura a la que debíamos subir sin embargo confiábamos en nuestroestado físico y psicológico y nos empujaba el apoyo de nuestros hermanos que día adía nos enviaban sus palabras de aliento y apoyo.Tres de la mañana cuando el silencio cobijaba la habitación en la que descansábamos,se escucho el canto de un gallo, era el sonido de la alarma de nuestro compañeroDavid que nos recordaba que ha llegado la hora de partir. En pocos minutos ya todosestábamos con nuestra mochila de ataque en la puerta del local en donde estábamoshospedados, subimos al vehículo del Sr. Alcalde de Acari y fuimos conducidos hasta labase del cerro Qhapía.Cuando iniciamos el ascenso, se percibía un profundo de silencio y misterio, solo seveía la luz de las lámparas y el perfil de los hermanos caminantes que permitíandesplazarse por el delgado camino como una multitud de luciérnagas en invierno.A cada paso que dábamos, el viento se imponía y el frio intenso penetraba por nuestraropa. Cada metro que avanzábamos perdíamos energía y se transformaba en sudor.En la cúspide de la montaña más cercana a nosotros se pudo ver un destello de luz quepaulatinamente cubría el inmenso pajonal, era el sol que había iniciado su ritualaparición. Dejamos de caminar, nos tomamos de la mano y nos aprestamos a recibirlos primeros rayos en el orto solar, sentíamos como la anergia recorría por nuestrocuerpo y nos llenábamos de vitalidad. 39
  40. 40. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 40
  41. 41. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoLas formas indescriptibles de cada rosa nos hacían pensar de lo compleja que es lanaturaleza, el aire fresco nos animaba a levantar las manos a lo infinito comoqueriendo acariciarla lo que quedaba de luna.El haber llegado casi a la mitad del camino ya era motivo de alegría, sentir el aire puroy fresco, la libertad de gritar y levantar las manos, era sumarse al vuelo de un cóndor`por la arrugada geografía de los andes.Unos aprovecharon el corto descanso para admirar la naturaleza otros para disfrutarde la compañía de las llamas. 41
  42. 42. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 42
  43. 43. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 43
  44. 44. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoLa caminata debía continuar, Jobo un joven autodidacta y un guía formado en launiversidad de la vida de los pajonales de Bolivia no se descuidaban de estar cerca demí para colaborar capturado los mejores paisajes y los eventos más trascendentales decada caminata y cuando era necesario buscaba un atajo para desplazarnos más rápidoy llegar a sitos que nos permitan ver una mejor panorámica. Cristhian un talentosoguía de montaña estaba pendiente de que los caminantes avancen, siempreincentivando con sus palabras de aliento para llegar a la meta. En momentos cuandoestábamos adelantados al grupo aprovechaba para escalar y luego descansar.Francis seguía la hilera que habían formado los expedicioncitas, su estatura era unaventaja para distinguirlo desde la distancia, siempre meditando, tratando decomprender la misteriosa y compleja existencia y presto a cumplir su objetivo, estabaaprendiendo a ver el mundo desde otra óptica en base a las experiencias vividas ycompartidas.Nuestras hermanas de la comunidad Acari se apresuraban antes de que raye el sol,llevaban sobre su equipaje las papas frescas para brindar con cariño a los caminantes. 44
  45. 45. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 45
  46. 46. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoEn este tramo que estábamos culminar y llegar a la meta, habíamos dejado atrás elcansancio y la angustia, sólo pensábamos en que estábamos por lograr un sueño,llegar a la cumbre del Apu Qhapía.Con emoción nos acercamos a la cumbre en nuestras manos flameaba la bandera deCalvas, Hernán un hermano Argentino de contextura delgada y de tamaño regular nopudo esconder sus emociones y junto a David sostuvieron la Yupala bandera del AbyaYala (América Latina). Timoteo y Jacobo también levantaron la bandera de Bolivia yjuntos el grupo gritaban a una sola voz una palabra que se había hecho familiar Allallaallalla Pachamama (viva viva la madre tierra).Hernán y David también fueroncontagiados y con pasión extendieron la bandera de la unidad, la comunidad Acariextendió la bandera d su comunidad y aprovechamos un instante para acercarnos alhielo que estaba presente en los abismos de las rocas. 46
  47. 47. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 47
  48. 48. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoLa ceremonia de pago a la Pachamama estaba por empezar era el momento del ritualde wajtha (ofrenda). Las hojas de coca debían seleccionarse, uno a uno lo hacían conrespeto. Agustín Guzmán fue requerido para la celebración, flores, incienso y máscomplementos estaban listos para ser ofrendados a la madre tierra.Hombres y mujeres participaron de la ceremonia, fue sorprendente como en esepreciso lugar dos alcones rodeaban el acontecimiento y acompañaban con sus gritosen el espacio. 48
  49. 49. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 49
  50. 50. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoYa terminado el ritual iniciamos el descenso, a mitad de camino nos esperaba lacomunidad de Acari para compartir lo que la tierra producía, un almuerzo con habas,papas y pescado más las ensaladas de cebolla y tomate acompañadas de exquisitasempanadas. Se extendió un mantel y se depositaron los alimentos que cada familiahabía llevado para compartir. Aquí se sentía la fuerza de la unidad e integracióncomunitaria, se sentía el compartir entre los que tienen con los que no tienen, no sepercibía diferencia de clases, no era un restaurante sino una mesa de confraternidad,fue fantástica e inolvidable la lección que recibimos de nuestros hermanos de Acari. 50
  51. 51. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 51
  52. 52. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoAnne Fontaine ciudadana afro francesa era nuestra compañera de viaje, baja deestatura, pelo rizado, de piel blanca y amistosa. Siempre estaba pendiente de sushermanos. Su ideal conocer más de cerca la cultura de los pueblos y valorarla a travésde sus bocetos para plasmarlos en dibujos y pinturas que permitan trasmitir unmensaje de conservación y respeto a la naturaleza.Mientras se abría el dialogo entre los asistentes algunos caminantes entre ellos Anneprefirieron dormir y descansar por unos minutos.Había que continuar y Walter Méndez el guía encargado emprendió junto al grupo conel descenso.Cuando estábamos Jobo y yo a unos 100 metros captando las imágenes del regreso, seacerco el Alcalde de Acari y solicitó a los presentes que visiten el pucará y centroceremonial que reposa en la cuchilla de la montaña llamado serpiente, con agrado yresponsabilidad Walter aceptó la invitación y luego de delegar la responsabilidad deguía del grupo, iniciamos la nueva travesía. En esta ruta el guía era el propio alcalde deAcari. 52
  53. 53. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 53
  54. 54. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoHernán y Walter iban conmigo, otro grupo Jobo, David, Nohemí y Cristhian estabandelante con el Alcalde como guía junto a una autoridad local que se había sumado.Cuando llegamos estábamos a 200 metros de la cumbre, aun nos encontrábamos enlos muros de piedra, al paso por este lugar encontraban al paso fragmentos vasijas decerámica, unas sencillos otros con líneas pigmentadas de rojo eran fragmentos quizáde origen inca, asas de vasijas y otros fragmentos llamaban la atención, ahíencontramos a Nohemí, nuestra compañera, delgada con gran ímpetu, colaboradora yatenta a los requerimientos para gestionar con buena voluntad lo que hacía falta enmuchas ocasiones. Era la segunda vez que recorría esta ruta y generalmente susamistades nos proporcionaban atenciones a lo largo del camino, también estabasorprendida por la cerámica pero había que llegar a la cumbre, el sol se estabaperdiendo y aun faltaban algunas rocas que superar. En minutos llegamos y a la cima ycomo gratificación encontramos una estructura de una casa con paredes de roca,paredes de protección a su alrededor y una vista panorámica única, valió la pena elesfuerzo. Cansados, pero satisfechos, retornamos a Acari, nos esperaba el alcalde consu vehículo, subimos todos a acepto del guía que se quedo en el lugar y llegamos aYunguyo a comprar la cena y luego a descansar. 54
  55. 55. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 55
  56. 56. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoAl siguiente día luego de desayunar, salimos hasta el centro de la ciudad,aprovechamos el día de descanso para subir fotografías e información al internet, paracambiar dinero, y adquirir lo necesario para continuar. Lamentablemente lascomputadoras no disponían de lector de memorias, fue imposible poner fotografías enel facebook, al enterarse Anne nuestra hermana afro francesa, con espíritu decompañerismo nos obsequio uno y logramos enviar el material fotográfico al mundo.Cenamos y luego compramos para continuar con el viaje juntamos entre todos dineroy adquirimos lo necesario para los siguientes tres días en que sería difícil encontrarcomunidades o casas en las que podamos preparar los alimentos. 56
  57. 57. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoCuando nuevamente cantó el gallo de nuestro amigo David, no tardamos enlevantarnos, doblar las cobijas, separar las mochilas de equipo con la de ataque y salirpara esperar al Alcalde que era la persona contratada para que nos traslade en suvehículo hasta la comunidad de Masocruz, desde donde iniciaríamos la caminata. 57
  58. 58. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoCuando eran las tres y media de la madrugada antes de iniciar el viaje hasta nuestrodestino, el alcalde nos condujo hasta un sector de la ciudad para desayunar, un pan yuna funda plástica con colada de quinua fue suficiente, pagamos y con alegría pedimosal conductor nos haga escuchar la música que disponía, sin dudarlo colocó no sé si fuecasete o CD, pero eran huaynos que dieron buen humor al nuevo día.A los pocos minutos de viaje se alcanzó a ver a un lado de la franja larga de asfalto unanimal que no hace mucho había sido atropellado, nos bajamos y comprobamos que 58
  59. 59. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravoestaba sin vida, era un zorro, Agustín consiguió un saco metió el animal y aunque eldueño del vehículo se opuso al principio se opuso lo subió y continuamos con el viaje.La música era nuestra alegría, cada tema era apología a la vida del alcalde una minicampaña para promoverse con los viajeros.El carro se detuvo y fue estacionado, había unas pocas casas y una iglesia, estábamosya en Masocruz nuestro destino, no había movilidad en el lugar como se había dichopara transportar los equipajes, alimentos y otras cosas más hasta la nueva parada.Alain fue a buscar un vehículo para contratar pero no convenimos por el alto costo queeso representaba, Nuestro compañero Samuel no perdió tiempo y fue con otrocompañero a buscar movilidad (transporte), regresaron contentos habían hablado conlos policías y habían convenido en darles el valor que auparían el combustible, solofaltaría que Miky se ponga de acuerdo y trasporte el equipaje.Ahora ya estábamos listos, comprar algún alimento y disfrutar de un exquisitodesayuno, cerca del pequeño parque estaban algunas señoras ofreciendo susproductos alimenticios, hacia tanto frio que lo primero que solicitamos fue una bebidacaliente. Unos tomamos colada de quinua y otros café, Agustín y otros compañerosbeneficiaron la bebida con una o dos cucharas de harina de hojas coca comoenergizarte.Samuel degustó una sopa o caldo de alpaca el plato predilecto de los nativos del lugar,otros un seco o estofado pero con una porción de arroz papas y en unos casossolicitaron chullo. Había que alimentarse porque la jornada que venía era la másfuerte, en pocos segundos el arroz que estaba expuesto al intenso frio se volvía duroen forma de grumos, pero en este instante todo se hacía sabroso aunque unoscompañeros se resistían a alimentarse.Agustín y otros compañeros se dieron modos por sacar la piel del zorro, sacar lasvísceras lavar la carne y colocarla en un saco para llevarla al siguiente punto dedestino. 59
  60. 60. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 60
  61. 61. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoLuego del suculento desayuno revisamos el equipaje que sería llevado al siguientepunto y tomamos lo necesario, agua ropa apropiada para el frio y una que otra cosamara comer. Wily Cabrera de origen limeño ya se había sumado al grupo, ahoradisfrutaba de la amistad de un perro que entretenidos esperaban despedirse.Apenas salía el sol y era hora de unir anergias, de agradecer por los alimentos y la vida,de pedir para que el grupo permanezca unido y para que las diferencias que pudieranexistir se desvanezcan y sean sustituidas por una empatía sólida de principios endefensa de la naturaleza.Agradecidos nos despedimos de las personas que nos atendieron en el desayuno y nosfuimos perdiendo en el horizonte de esta comunidad mientras el sol se nos unía a unanueva jornada de caminata. 61
  62. 62. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 62
  63. 63. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 63
  64. 64. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoEl aire puro de la mañana, el azul del cielo reflejado en los espejos de agua cristalina delos pajonales, y el frio de la brisa del nuevo amanecer eran nuestra inspiración paracaminar en busca del encuentro con la naturaleza.Al pasar por un puente en el fondo de un riachuelo, estaban unas cuantasextremidades de llama o alpaca como muestra del sacrificio de estos animales para laalimentación de los pobladores del lugar.Nos toco caminar por un segmento de carretera bien compactado se hacía sentir enlos pies el calor acumulado. Fue un tramo que se ejerció más velocidad para caminar elpaso era más largo y rápido debíamos llegar al centro de conservación del Suni la avemás grande de los andes en peligro de extinción. 64
  65. 65. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 65
  66. 66. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 66
  67. 67. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoCruzamos grandes alfombras de pajonales, admiramos patos andinos y alpacas y unaextensa red eléctrica que nos servía de guía. En el camino nos intercepto el vehículoque trasportaba nuestro equipaje, no era el de la policía sino otro que habíacontratado Miky.Seguimos cruzando el pajonal y por un momento junto a un poste que servía de sosténa la red eléctrica descansamos, tomamos agua y algo de comer y continuamosdesplazándonos por el escaso follaje.Cuando quedamos Jobo y yo rezagados del grupo por habernos detenido a tomar fotosdel paisaje y del grupo, decidimos desplazarnos en línea recta y así alcanzar a loscompañeros y aprovechar para tomar fotografías y videos desde una distanciaconsiderable y de un ángulo diferente. Sabíamos lo que hacíamos y el objetivo era daralcance a nuestros compañerosCuando escuche de Jobo “cuidado Rodrigo”, ya era tarde, mis pies estaban dentro delfango de un pequeño pantano junto a un riachuelo que nos aprestábamos cruzar, yasin calzado cruzamos el riachuelo y sentíamos penetrar el frio del agua, salimos ycaminamos sobre unas rocas para sentir el masaje y descanso que nos daban las rocas.Era impresionante el paisaje, disfrutábamos del desplazamiento de nuestros hermanoscaminantes, apenas se los veía como un hijo humano que se movía en el horizonte.Nuestros compañeros al vernos desplazar en otra dirección preocupados envían alguía…. Para que nos intercepte y nos unamos al grupo, al rato salió de una pequeñacasa de techo de paja incrustada en la planicie a interrogarnos sobre nuestra presenciaen el lugar, le respondimos y le explicamos de nuestro objetivo y así nos dirigimos algrupo que estaba descansando a un kilómetro por lo menos. Ya junto nos servimos unsuculento almuerzo un pan con atún y un poco de agua. 67
  68. 68. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 68
  69. 69. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 69
  70. 70. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoNo teníamos mucho tiempo para descansar, fueron suficientes unos pocos minutospara recuperar fuerzas y continuar con la travesía.Habíamos cruzado algunas elevaciones, habíamos hecho algunos atajos y el cansancioya estaba rondándonos, en un pequeño descanso llenamos nuevamente con agua losrecipientes que disponíamos y continuamos con más lentitud y agotados. 70
  71. 71. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoLa recompensa estaba por llegar, a la distancia se vieron unas pequeñas casas y conentusiasmo con una voz de suspiro Nohemí exclamó “hemos llegado” era el centro derescate del Suri, nuestro destino para ese día.Dejamos las mochilas en una habitación que nos asignaron y otros preferimos la cocinasalimos de inmediato a conocer la ave protegida. No lo podía creer que en los andesexista una ave similar a la avestruz de África inmensa y aun erguida en busca de susupervivencia. Era increíble, estaba frente a nuestros ojos el suri, un ave andina desimilar forma y tamaño que un avestruz, era gratificante conocer la existencia de estebello animal.Miky apresurado se esforzaba en la cocina por preparar una sopa de fideo paracaliente compartirla con los compañeros, en otra olla hervía el agua para preparar elansiado te Agustín y Samuel también se movían en la cocina de un lado a otro mientrasque el resto estaba descansando antes de cenar.Luego de degustar la cena, la mayoría de compañeros se fueron a descansar, haciamucho frio. Aprovechamos esos momentos para cortar la carne de zorro que habíasido cocinada y dejarla enfriar para usarla en el desayuno acompañada de un pan y tecaliente. Samuel motivado por el aroma de la carne terminó extrayendo con susdientes la carme que aun estaba adherida en el hueso.Al siguiente día no todos desayunaron con zorro otros prefirieron pan con mermeladao mantequilla, quienes lo hicimos, sabíamos que la caminata que nos esperaba eralarga y había que tener el estomago lleno. Al momento de despedirnos recibimos delos anfitriones una hermosa pluma de Suri y nosotros hicimos la entrega de un videoafiches promocionales de Calvas y Loja, igual lo hicieron las delegaciones de Bolivia yTarata, Anne entregó como recuerdo una moneda de su país. Hubo abrazos yestrechones de mano antes de partir, tomamos las mochilas y las colocamos ennuestros hombros y nos fuimos perdiendo nuevamente en el pajonal. 71
  72. 72. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 72
  73. 73. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 73
  74. 74. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 74
  75. 75. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoYa habíamos caminado un gran tramo, no había opción de tomar atajos, la ruta eracaminar en dirección de los cables de la energía eléctrica en línea recta atravesando elpajonal que en este sector era un tanto más grueso y duro que al pasar se sentía en laspierdas el roce constante.El frio de la brisa se intensificaba conforme nos acercábamos a las montañas queestaban envueltas en nieve. De pronto se obscureció y el frio se apoderaba de nuestrocuerpos que aun estando abrigados, lo sentíamos más fuerte. Nos detuvimos adescansar un momento y en ese instante a lo lejos se acercaba rápidamente unaintensa nube negra acompañadas de intensos relámpagos y truenos era la presenciade una tormenta de granizo que se estaba descarga sobre las montañas y que veníapor nosotros. Apenas nos dio tiempo de sacar nuestra ropa y abrigarnos más, decolocarnos ropa impermeable y una porción de plástico para evitar que el agua nosmoje., fue tan rápido que en un instante sentíamos como los granizos golpeabannuestro cuerpo e intentaban llegar a nuestro rostro, fueron necesarios solo segundospara que se cubra el pajonal de granizó y el verdor de la escasa vegetación se conviertaen una fina capa de hielo, debíamos sacudir nuestro cuerpo para que el hielo que caíase deslice y no forme capas más gruesas.Al seguir en el camino encontramos a tres compañeros sentados cubiertos con unplástico grande, creo que les invadió el pánico y prefirieron decirnos “sigan sigan ya losalcanzamos”, nosotros sacando fuerzas del interior, nos motivamos y con regiadecisión emprendimos a paso fuerte nuestra caminata, con respeto a la naturalezapero con solida decisión de continuar caminando. Sería una media hora que con gritosde avanzada nos dábamos ánimo, para contrarrestar la furia de la tormenta, apenasavanzamos a tomar unas cuantas fotos y el grupo decidió que apaguemos las cámaraspara evitar la atracción de los rayos. Seguimos y seguimos caminando hasta quesentimos caer agua sobre nuestro calzado, era señal que había pasado la granizada yque estábamos a salvo, aunque el frio podría provocar en alguno de nosotroshipotermia. 75
  76. 76. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoCuando dejo de llover ya estábamos entrando a una pequeña comunidad, ahí en casade una lugareña hicimos preparar café, descansamos un rato y luego de abrigarnoscontinuamos la travesía. 76
  77. 77. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 77
  78. 78. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 78
  79. 79. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoNos habían hablado tanto de la comunidad de Chalapanca que estábamos deseosos dellegar a nuestro nuevo destino. Usando el programa informático Earth Googlehabíamos comprobado que era un lugar ubicado a 5000 m.s.n.m. aproximadamentecercado de nevados. Nos trasladamos de inmediato al cuartel del ejército lugar quesegún el organizador debíamos acampar y pernoctar. Luego de una entrevista con elencargado de la unidad militar nos informó que no ha recibido órdenes de su superiorpara poder alojarnos y que por lo tanto no podíamos quedarnos. El frio erainsoportable, nuestros cuerpos temblaban y surgió la idea que gestionar ante lacomunidad el préstamo de un local en donde poder descansar y protegernos del frio.El propio militar y una compañera fueron a Clalapalca un caserío de no más de 10casas. Al retornar trajeron la grata noticia que podemos ocupar la casa comunal y queel ejército nos facilitaría colchones y frazadas para protegernos el frio. Agradecidos porla gestión del señor militar fuimos a la comunidad y Nohemí una conocedora del lugarconsiguió que una señora nos facilite su casa para preparar una sopa y cenar.Cuando llegaron los colchones y las frazadas apresuradas hicimos una cama generalpara descansar y abrigarnos, el frio era insoportable y no comprendíamos como lagente está habituada a vivir bajo estas condiciones. Al rato llegaron los compañeroscon la olla de comida sacamos nuestros recipientes y cenamos. 79
  80. 80. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoAl siguiente día desayunamos unos te con pan, mermelada y una porción de queso yun té caliente, otros aprovechamos la carne del zorro con pan y te, Agustín hizo supreparado de siempre, té con harina de hojas de coca y la compartió con algunoscompañeros, en fin fue reconfortante. La señora que nos había facilitado su casa parapreparar los alimentos nos hizo conocer que junto al cuartel militar hay una cárcel dealta seguridad donde están los delincuentes más peligroso del Perú, es un edificio quetiene cinco pisos subterráneos y que a pesar de la seguridad se habían escapado másde 10 reos unos días antes de que lleguemos, uno había sido encontrado en el caminomuerto de hipotermia y el resto capturados cerca de la frontera. 80
  81. 81. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 81
  82. 82. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoEl agua era insoportable para bañarse, pero la generosidad de la Pachamama habíadado al sector aguas termales, luego de caminar dos horas aproximadamente, junto auna quebrada cubierta de algas, en una hoyada brota agua caliente uno de losatractivos singular de la comunidad. 82
  83. 83. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoYa luego del baño llegó un vehículo sustituto del que el grupo contrató para trasladarel equipaje y para que nos deje hasta la parte alta de la comunidad y desde ahícontinuar con la caminata hasta Tarata. Al paso disfrutamos de la frescura de losnevados y empezamos nuevamente a atravesar montañas desérticas en las queabunda la fina arena y unos cuantos pedazos de roca escondidos en el subsuelo.Miky siguió el viaje con el equipaje y nosotros emprendimos la caminata. A lo lejos lasnubes se fundían con lo blanco de los nevados y el sol coqueteaba con el agua fundidadel hielo que daba origen a pequeños riachuelos que se deslizaban para humedecer elsuelo árido del lugar. Fue insospechable encontrar en estos terrenos una planta conflores blancas que complementaba el blancor del horizonte. 83
  84. 84. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 84
  85. 85. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoContinuamos el viaje Como guía general estaba Cristhian y como guía nativo nuestrohermano Tito oriundo de Tarata, mientras caminamos nos habló de la minería y de losnombres de las montañas y de las comunidades, Jobo y yo encontramos un atajo quepermitía caminar en línea recta, al parecer era un camino antiguo, No tenía sentido 85
  86. 86. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravocaminar por la carretera, Wily se acercó, le comentamos sobre el camino y decidió elgrupo continuar por el sendero. Más abajo se hallaron unos pequeños muros y unempedrado llamativo al parecer sería inca i quizá más antiguo, lo seguimos hasta llegara una planicie en donde aprovechamos para almorzar, preparamos con Francis lacomida deshidratada que nos había donado Afranito Rodríguez y María José CuevaCueva, incluso la compartimos con unos compañeros a quienes se les había agotadolos alimentos. 86
  87. 87. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoEl camino empedrado se prolongó casi hasta llegar a Tarata aunque algunos tramosestaban interrumpidos por la carretera de asfalto. Ya una vez que salimos a lacarretera ahí nos esperaban algunos regidores y funcionarios el municipio, nossaludaron y se sumaron al grupo de caminantes. Era indudable que la hospitalidad ygesto de fraternidad por parte de nuestros hermanos de Tarata fue el primer estimuloque recibimos a nuestra llegada. 87
  88. 88. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoIngresamos a la ciudad por un camino empedrado y con pendiente, ahí estabanperiodistas y nuestros primeros anfitriones para darnos la bienvenida, acto que estabasiendo trasmitido en directo a la comunidad a través de un medio radial. 88
  89. 89. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoContinuamos nuestra avanzada al centro de la ciudad y una estrecha calle con un arconos acogían con afecto y hermandad. Solo bastaron unos cuantos pasos para sentir laenergía de los abrazos de las personas que se habían acercado para recibirnos. Estegesto jamás podrá borrarse de nuestros corazones.Cuando llegamos al centro estaba la población y autoridades para a nuestra llegadabrindarnos la exquisita chicha de maíz. La Encargada de imagen Institucional de laMunicipalidad y otros funcionarios y autoridades fueron tan generosos que en cadapalabra vertida encontrábamos alegría y confraternidad. Cada uno de los 89
  90. 90. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravoexpedicionarios se presento y compartió su sueño con los presentes. Fuimos invitadosa pasar al interior de la municipalidad para participar de un acto solemne en el que senos entregó a cada uno de los caminantes una medalla como muestra de gratitud porla promoción turística que nos encontrábamos realizando de cada sector quevisitamos. Aprovechamos de la oportunidad para entregar a la municipalidad un vídeode Cariamanga y la provincia de Loja y material de difusión turística. Realmente nossentíamos como en nuestra propia casa rodeados de personas con gran valor humano,Gracias Nohemí y Tito por Haber Coordinado este significativo acto con lamunicipalidad y el pueblo de Tarata. Ya en la noche en la movilidad del Municipiollegamos hasta la comunidad de Ticaco para pernoctar en el hotel Municipal unainfraestructura hotelera de primera. Cenamos y descansamos. 90
  91. 91. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 91
  92. 92. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 92
  93. 93. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 93
  94. 94. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoAl siguiente día cuando las aves alegraban el nuevo amanecer, partimos caminandohasta la comunidad de Putina, habían transcurrido unos 15 minutos y nuestra sorpresafue encontrar un atractivo turístico con infraestructura de primera. Al entrar al lugarhay un ambiente acogedor y al fondo se observa una piscina con agua temperada quebrota del vientre de la tierra, es tan reconfortadle que uno no quiere salir. Loscompañeros que estuvimos en el lugar unos prefirieron la piscina y otros usamos conmás privacidad los espacios personales. Al salir dejamos constancia de nuestra visita enel libro diario del establecimiento. 94
  95. 95. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoAl regreso a Ticaco en la municipalidad nos esperaba el alcalde y más autoridadeslocales, nos ofrecieron un exquisito maíz tostado y una porción de queso acompañadode té caliente, estaba tan sabroso que pedí otra porción.Sonia también fue nuestra anfitriona que se esmeró en atendernos, cuando salimos arecorrer la población a nuestro paso Jobo saludo en aymará y en quechua a unos dosadultos mayores que se encontraban sentados en un pequeño parque, nos contaronalgunas anécdotas y posaron para una fotografía del recuerdo, en ella descubrimosuna cuchara de metal fino que brillaba uniendo su chal o pañuelo que cubría sushombros algo similar a la cultura Saraguro, supieron decir que en comunidades deBolivia existen aun mujeres que se visten con el traje que usa la comunidad Saraguro.La limpieza de la ciudad es única en estos sectores, un solo papel no encontramos en elsuelo durante el recorrido que hicimos, un mirador con una vista panorámica completay un colorido que contrastaba con los vistosos colores de las flores que entregan elmás exquisito aroma. 95
  96. 96. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 96
  97. 97. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoEn la tarde salimos caminando para conocer el camino ancestral que nos debíaconducir hasta Tarata, con gran entusiasmo iniciamos la caminata mientras Nohemínos informaba de cada sector por donde pasábamos. Puentes, senderos empedrados yun bello atardecer fueron nuestros compañeros, ya cuando la tarde nos cubríallegamos a un monumento histórico, en se instante decididos con Francis adelantarnosal grupo y llegar a Tarata para informar a quienes nos esperaban que el grupo está porllegar. En el camino encontramos un joven que salía de hacer tus tareas de agriculturay fue nuestro compañero en el viaje, Los habitantes de este sector usan el mínimoespacio de las laderas para formar con las mismas rocas inmensas terrazas y ahí con 97
  98. 98. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravoempeño sembrar papas, maíz y sobre todo lo que llaman con razón el mejor oréganodel mundo. 98
  99. 99. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoHabíamos caminado rápido llegamos a tiempo e informamos que el grupo deexpedicionarios está en camino. Cuando todos ya estábamos reunidos, lamunicipalidad nos brindo una exquisita cena, fue el lugar y el momento adecuado paraque por parte de la misma institución se festejara el nacimiento de nuestro hermanoWalter, fue un evento pequeño pero de mucho significado era el grupo consolidadoque estaba compartiendo este momento especial de su vida.Walter había decidid abandonar la caminata motivos personales le truncaron el deseode seguir competiendo la caminata, sin embargo cada uno de nosotros lo llevaríamospresente como el amigo sincero que compartía a cada paso sus conocimientos, sacabade su cofre e recuerdos muchas experiencias y las dejaba a cada uno de nosotros, almomento de agradecer entre uno de sus bastones con los que habría cruzadomontañas, nevados y desiertos en manos de Nohemí como un recuerdo y el otro me loentregó para plasmar con mucha generosidad para plasmar una amistad sincera,propio de un caballero. 99
  100. 100. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoHabíamos recuperado fuerzas y tocaba partir a la costa atravesando montañas dearena en pleno desierto, era sin lugar a dudas la parte más difícil de esta travesía.Primero debíamos llegar a Chutacamani luego a Chipispaya y de ahí llegar al valle deSambalay. 100
  101. 101. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoCuando caminábamos por lo alto de una montaña desértica a través de caminosimprovisados, mientras las piedras rodaban a cada paso que dábamos, al fondo dentrode un cañón había un sentamiento humano con unas pequeñas porciones devegetación, Motivados por Nohemí decidimos bajar y descubrir los encantos de esteextraño lugar. Cuando llegamos al centro poblado nos percatamos que habíamosllegado a Chutacamani. Descansamos en la municipalidad tomamos agua y se preparoun improvisado almuerzo pan con atún. Igual que en los casos anteriores, compartimosla comida deshidratada y continuamos el viaje. Aquí conocí la planta de membrillo ysabor del refresco que había compartido un lugareño. 101
  102. 102. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 102
  103. 103. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoEl camino era bien delgado en tramos había que caminar con cautela lo que disminuíala velocidad de nuestro desplazamiento, pasamos por otro caserío donde la gente nossorprendió, sacaban de sus casas frutas que de seguro eran de su consumo paracompartirlas con nosotros, manzanas, peras, tunas y membrillos unas más agradablesque otras, incluso una familia entrego un maceado de durazno, era extraño ser frutasen una zona árida y extremadamente caliente, pero el tesón y la constancia habíanhecho germinar estos frutos que nos alentaban a continuar.Ahora la meta era llegara hasta Chipispaya, caminamos más intensamente para que lanoche no se interponga a nuestro reto. En el camino ya motívalos por la cercanía delpoblado junto con Cristhian y Alain decidimos trotar, Cristhian y yo llegamos alpoblado y buscamos la municipalidad para encontrarnos con Miky y Samuel quehabían venido con el equipaje. Dialogamos con el doctor encargado del centro médicode la localidad para que nos facilite agua para beber. Cuando llegó el grupo nuestrahermana Anne estaba con ampollas en uno de sus pies y fue atendida en el centromédico.Cuando dialogamos con el médico advirtió que es de cuidado la presencia de las arañas“la viuda negra” que es de consecuencias mortales y que habita frecuentementedentro de las casas sin habitar.Nohemí después de visitar su familia contacto a su tío pata que nos ayude como guíapara que nos conduzca a través del desierto y nos oriente para continuar la caminata.En la noche Miky había preparado con Samuel una exquisita cena un caldo de gallinacon fideos y papas y un té bien caliente.Mi aspiración fue comprar en Lima calzado especial para la caminata, lo encontré peroa precio muy elevado, en Copacabana también intente comprar aunque sea desegunda, pero no encontré y unos que habían estaban caros y en mal estados, sóloquedaba la opción de encontrar cuando lleguemos a Tacna, mientras tanto debíacontinuar con mis zapatillas ya rotas y en mal estado, de no hallar solo me tocabaretirarme de la caminata porque no estaban en condiciones de continuar la caminataen el desierto de la costa. Cristhian me facilitó zapatos que tenia de emergencia perono los había ocupado hasta que se terminando de destruir los míos, en la noche me lospidió y me dijo que si no los ocupo para facilitárselos a Samuel que tiene su calzadodestruido, entonces le facilite a Samuel y me expuse a seguir con los míos arriesgandoque en el camino se destruyan, pero era la oportunidad para que mi amigo continúe. 103
  104. 104. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoPara adecuar nuestro improvisado dormitorio primero revisamos cada espacio y luegocolocamos nuestras bolsas de dormir, otros compañeros prefirieron ir a otrahabitación o armar sus carpas en el patio para evitar las armonías de mis ronquidos. Alpoco rato se terminó el fluido eléctrico y todo quedó en silencio.Tres de la mañana ya estábamos cada uno con su mochila de ataque, Nohemí ya habíarogado a su familia que mi mochila sea enviada a Tarata y de ahí a Tacna para retirarlauna vez que hayamos cruzado el desierto, aunque esta situación me impacientabaconstantemente porque ahí disponía del equipo que me permitía almacenar las 104
  105. 105. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravofotografías y así continuar descargando las fotos que tomaba, ahora el espacio de lamemoria era limitado y no disponía de energía suficiente para el funcionamiento de lacámara fotográfica. La caminata debía continuar y adecuarnos con lo que teníamos.El guía nos condujo por un atajo hasta llegar al final de una carretera, el camino estabaen partes bloqueado por grandes piedras que habían caído de lo alto y que de algunaforma nos hacia caminar intranquilos. Antes de iniciar el ascenso por un caminodelgado y en mal estado el guía nos pidió caminar con cuidado ya que la estructura dela tierra por donde estaba el camino era inestable, así empezamos nuevamente a subirmontañas áridas y arenosas. Cuando aclaro el día ya eran las siete de la mañana,aprovechamos lo parejo de una cumbre y descansamos unos minutos hasta que todoslos caminantes estén agrupados. Seguimos caminando el cansancio ya se notaba y elagua se iba agotando, a estas alturas ya no había este liquido donde abastecernos,pero aun si alguien quería desistir en continuar aun le quedaba la posibilidad deregresar con el guía y abandonar la caminata.Habían momentos que nos tocaba bajar hasta la base del cañón formado por laselevaciones arenosas y de ahí ascender nuevamente para encontrar una filainterminable de montañas multicolores que contemplándolas con atención teníansimilitud a la superficie de Marte u algún planeta extraño. Ya no se escuchaban aves niel murmullo del agua de las quebradas y ríos, los animales y plantas habían quedadoatrás, una montaña con otra no eran diferentes, era un mundo nuevo que estábamosexplorando, solo el guía podía conducirnos ya que los caminos sobre el arena sepierden al instante.El guía durante el trayecto final empezó a describir el camino que debíamos seguir,subir un cerro negro luego descender y subir un cerro café con algo de amarillo,entonces cuando lleguen a otra elevación ahí deberán subir un camino en forma detres “z” (setas) luego continúan caminando hasta encontrar una quebrada seca sinsalirse su dirección continuar hasta llegar a un rio que está cercano a un caserío. 105
  106. 106. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 106
  107. 107. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 107
  108. 108. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoUn compañero de Tarata sabía lo que había descrito el guía, agradecidos nosdespedimos y continuamos el viaje. A cada segundo se sentía el cansancio, latemperatura era fuerte, se sentía el reflejo de los rayos del sol que terminaban en lasuperficie que sobre la que caminábamos.El grupo empezó a separarse y quienes venían en la parte posterior corrían el riesgo deperder el rastro guía y terminar con su vida deshidratados en el arenal.David, Nohemí y finalmente Miky venían despacio, para Jobo y yo teníamos problemaal desplazarnos para tomar las fotografías, el agua se estaba agotando y el cansanciose apoderaba de cada uno de nosotros. El ultimo camino para ascender eran las tressetas, eran caminos interminables, cuando se empezaba a ascender en dirección a lacumbe parecía estar cerca, pero cuando se avanzaba se alejaba más porque aparecíanotras elevaciones más arriba, parecía un espejismo en el que uno desea sentarse adescansar, pero aquí no había opción de hacerlo si uno se quedaba unos cuantosminutos el grupo ya no se lo veía y por tanto el riesgo de perderse aumentaba.Francis había tomado la delantera un poco más atrás del guía principal cuando llegó aun parejo grito emocionado pensando que había culminado el ascenso, estabaequivocado apenas había ascendido la mitad, se veía en algunos compañeros la boca 108
  109. 109. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravoseca recubierta con polvo de arena. Según las indicaciones del guía que nos condujoprimero deberíamos llegar a un rio con agua fresca entre las dos o tres de la tarde, esonos mantenía con ganas de seguir caminando ya era la una de la tarde y solo nosfaltarían máximo dos horas.Jobo había mermado el ritmo de su caminata a causa de la aparición de ampollas ensus pies, pero aun así continuaba ayudándome a tomar fotografías para tenerevidencias de nuestra experiencia.Cuando ya llegamos a la cumbre nuestros compañeros habían dejado en el piso unafiche como señal para que sigamos sus rastros. Desde este momento el camino eramás difícil de encontrarlo, una que otra ave de rapiña nos acompañaba a espera deque alguien de nosotros deje de respirar.Un grupo encontramos en el camino y otro más se sumó, improvisamos con losplásticos una cubierta para evitar el intenso sol y de lo poco de comida que había lacompartimos entre todos, agua no había que beber. Ya nadie quedaba atrás ydecidimos continuar, mientras tomábamos fotos una vez más quedamos alejados delgrupo y cuando salimos a una curva escuchamos un grito, era Agustín que intentabadecirnos que no continuemos que hay un derrumbo hasta que al final comprendimosque debíamos bajar por otro camino improvisado de piedras sueltas que estabasesparcidas junto a un abismo de más de 100 metros.Cuando llegue al lugar que estaba Agustín le solicite me regale un poco de agua,sonriente me alcanzó una botella plástica con un poco de agua que contenía harina decoca, le agradecí pero no la consumí, llegó Jobo y me explicó como había sobrevividoen los cerros secos de Bolivia cuando le tocaba estar cuatro y cinco días cuidando lasllamas. Se agacho y cogió unas diez hiervas secas que estaban plantadas en el piso lashalo y dijo aquí hay agua, chupa, eso hicimos y apenas se humedecieron los labios, lomismo seguía haciendo en cuando encontraba la hierba seca.Jacobo y yo habíamos tomado un atajo y logramos en poco tiempo unirnos al grupoque estaba delante. En ese instante tomó otra decisión de ir por otro atajo quesupuestamente lo llevaría al rio, pero era una decisión incierta, no estuve de acuerdo ycontinúe unido al grupo. En una planicie ya en la tarde Tito llegó y sacó una botellacon poco agua y la compartió igual lo hizo con un poco de leche, por lo menos refrescómuestra boca.Otro compañero disponía de agua pero no comento nada, la guardaba como sureserva, aun no había esperanza de llegar al río. Nos levantamos y continuamos lacaminata, llegamos a otro río seco, las grietas aumentaban lo que hacía más difícilnuestro viaje, a cada paso que intentábamos dar los pedazos de tierra endurecida por 109
  110. 110. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravoel sol se movían y detenían nuestro intento de avanzar rápido, la moral disminuía y elpánico empezaba a rodearnos. 110
  111. 111. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoCuando llegamos al rio o quebrada seca, comprendíamos que estábamos cerca,seguimos la dirección de la quebrada, es más caminamos sobre ella, viendo a cadapaso el mosaico formado por las grietas formadas por el calor, y pensar que esta partede la tierra un día fue un gran rio con agua fresca y pura.Cuando ya eran las cuatro de la tarde sacamos fuerzas de nuestro interior ycaminamos más fuerte porque estábamos por llegar al rió, paramos descansamos, lasúltimas gotas del macerado de durazno lo acabamos como fuente de hidratación ycomprendíamos que estábamos perdidos. 111
  112. 112. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoEran casi las seis de la tarde y no habían esperanzas de hallar agua, paso cerca de miAlain en busca del guía para decirle que es necesario regresar porque estábamoscaminando en sentido equivocado, esto puso más en zozobra a los caminantes, alguientranquilizó al grupo que estaba un tanto alterado, todos juntos decidimos no regresaru continuar en la dirección el río seco conforme lo recomendaba el guía.Bajamos hasta el río seco, ya había anochecido y decidimos armar nuestrocampamento para descansar. Agustín había hablado con tres compañeros Hernán, elguía y Tito para que vayan en busca del agua, la noche estaba fresca y podríancaminar un poco más. Eran momentos difíciles, nuestras vidas estaban dependiendode la posibilidad de encontrar agua, de no hallar sabíamos que la muerte era segura.En la noche cada uno meditábamos y reflexionábamos sobre la situación que se estabaviviendo, el no hacer un reconocimiento previo de la ruta y hacer la señalización erauna falla del evento que estaba exponiendo la vida de los participantes.Pasadas unas tres hora sentimos llegar a nuestros compañeros, todos ansiosos porsaber el resultado de su sacrifico, salimos y recibimos la noticia de que habíanencontrado el río. Tomamos la suficiente cantidad de agua y nuestros compañeros sindescansar continuaron caminando para poder llevar el agua a un grupo rezagado queestaría a dos horas. 112
  113. 113. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 113
  114. 114. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoPero la preocupación aun persistía por Jobo quien desafiante decidió tomar otrocamino. Sin carpa ni sleeping descendió confiado en que hallaría agua, ya en horas dela noche luego de un sinnúmero de inconvenientes llegó agotado y deshidratado. Jobonos contaba “se habían formado dos grupos, yo iba adelante del primero, las ampollashabían progresado sentía un fuerte dolor en la parte delantera de las plantas, descanseunos minutos mientras aumenté la dosis de talco en los zapatos, entonces me alcanzóel otro grupo y caminé junto a ellos, como la marcha de ese grupo era lenta meadelante, en el afán de no morir en el desierto por falta de agua, en la desesperanzacamine frenéticamente queriendo alcanzar al primer grupo, pero en ese lapso caminério abajo que es donde la huella estaba de ida, pero como ya estaba obscuro no pudeobservar las huellas, continúe caminando en dirección del rio hasta que por desgraciallegue a un barranco profundo, entonces sabía que el grupo no pudo haber bajado poreste lugar y volví de inmediato rio arriba, buscando el desvió de huellas, caminé un 114
  115. 115. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravobuen trecho, hasta que encontré un desvió equivocado que también me llevó a otrobarranco, volví rio arriba con el ánimo caído, en busca del desvió del camino, cuando loencontré ya estaba bastante agotado había caminado en este día más de 18 horas; yaen el letargo estaba observando donde descansar, pensé: “recorreré el camino de lacolina por última vez y será el final de la jornada” entonces emprendí la caminata porla cuchilla de una colina, la visibilidad era escasa la yo estaba la luna en su esplendor,apenas alcance a ver unas cuantas que serían mi última morada., cuando llegue al sitioestaba frente a las carpas del primer grupo,. Al rato llegaron los compañeros quehabían salido en busca del agua y de inmediato compartieras el liquido, por unmomento pensé que mis huesos estarían junto a los tantos que había encontradoesparcidos en este sector.”Cuando amaneció sabíamos que faltaba poco para llegar al río, nos apresuramos encomer lo poco que aun les quedaba a algunos compañeros. Desarmamos las carpas yorganizamos nuestros equipajes, sin esperar más a piso agigantado iniciamos lacaminata. Cuando llegamos al río unos compañeros aprovecharon para refrescarse enlas aguas que fluían bajo un puente, otros aprovechamos para llenar nuestrosrecipientes y tener agua para el camino. 115
  116. 116. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 116
  117. 117. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoCaminamos un poco más ya hidratados y llegamos hasta una casa en el sitio Sambalay,ahí nos atendía una buena señora y su hija y de inmediato compartió el agua quedisponía en un recipiente, le contamos nuestra experiencia y nos manifestó que delagua el río ni los animales la consumen peor los humanos, al preguntarle porque? Ellarespondió porque contiene arsénico un mineral nocivo para la salud que es originadoen la explotación minera de hierro y otros minerales que lo hace una empresa china enla parte alta junto a los nevados. Considero que la insalubridad el agua fue la causantede tres días de dolor de estomago que algunos de los expedicionarios sufrimos.Fueron unos cortos instantes que dialogamos y disfrutamos de la dulzura de unascuantas granadas (frutas con pepas que disponen de un liquido agradable) que nosofreció la dueña de la casa y su amable hija.En el camino 117
  118. 118. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoContinuamos la trayectoria y en el camino volvimos encontrar grandes extensiones eají y ahora de cebolla, llegamos a una pequeña comunidad, ahí estaban nuestroscompañeros unos descansando y otros alimentándose. Apenas ingresamos se acercóNohemí y nos alcanzó un plato con maíz tostado y carne frita de chancho, unaverdadera delicia para nuestro maltratado estomago. Al rato nos enteramos que ladueña de la casa al enterarse sobre la caminata había preparado la exquisita comidapara invitarnos. Estas expresiones de solidaridad eran las que fortalecían cada día 118
  119. 119. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravonuestro espíritu y quizá por ello no flaqueamos en los momentos difíciles queatravesamos.Paso no más de unos cinco minutos y el piso se había convertido en una hostería paralos expedicioncitas casi todos estaban dormidos 119
  120. 120. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoEl tramo siguiente era muy corto y estábamos cansados, Francis ya había solicitado alconductor de un camión que nos traslade hasta Sama Inclan. Ya en la nocheadecuamos nuestras bolsas de dormir y luego de una reconfortante cena ofrecida porla municipalidad descansamos sin sentir las sinfonías de los ronquidos de algunoscaminantes. 120
  121. 121. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoAhora las zapatillas ya no estaban en condiciones de soportar otro tramo más, sinesperar, Francis y yo viajamos a Tacna a buscar zapatos que puedan garantizarnoscontinuar el viaje, fue reconfortante cuando al fin encontramos y los adquirimos,aprovechamos unos minutos más para compramos algo de ropa ya que nuestroequipaje aun no llegaba de Tarata. 121
  122. 122. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoYa estábamos recuperados y con gran entusiasmo de seguir la caminata, estábamoscerca de culminar nuestra aventura y la emoción persistía en el corazón de cadaparticipante. Emprendimos la caminata a Sama Yaras nombre que significa en quechua“tierra de descanso”, los cultivos de ají se incrementaban a nuestro paso, el sol nosguiaba a través del desierto, a lo lejos se percibía el movimiento de personas y cuandollegamos a ellas, por el inmenso calor humano que nos brindaban nos sentíamosdesbordantes de alegría al de cerca tan hermosa bienvenida. 122
  123. 123. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoYa cerca de la población, imponentes nos esperaban los chalanes en sus regios caballosde paso, se había formado una calle de honor que nos acompañaron paso a paso. Losniños de las escuelas flameaban sus globos, en cada rostro se veía alegría cuandoestrechábamos sus manos y los jóvenes de la secundaria avivaban nuestra llegada.Hubo un instante que corrí un poco más de lo habitual para buscar en un mirador queestaba en la calle un espacio alto para tomar las fotos, yo estaba emocionado de laespontaneidad de la comunidad que salían a recibirnos mientras avanzamos hasta lamunicipalidad.En una corta ceremonia pero muy significativa las autoridades nos dieron la bienveniday los expedicionarios uno a uno se presentó y exclamo la emoción sentida al estar enesta hospitalaria ciudad. 123
  124. 124. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoAhora la municipalidad y la asociación de criadores de caballos de paso nos ofrecierona observar una demostración de las destrezas de los caballos y de la habilidad de loschalanes. “El caballo” un personaje muy conocido en la localidad ponía el toque dealegría en la mesa, sus improvisadas expresiones, su actitud de cortesía a las damas ysu buen humor hacían más agradable al estadía.Mientras las monturas de rigor eran colocadas a los caballos la mesa estaba lista paraservir un asado, plato típico de Sama, las papas y ensaladas ponían un toque dedecoración. El alcalde hizo la invitación a degustar y los regidores se sumaron alofrecimiento haciendo gala de su hospitalidad. La coordinación estaba a cargo deldirector de imagen institucional y de un grupo del personal de la municipalidad que seesmeraron por atendernos y hacernos sentir como en nuestra propia casa.Desde el inicio de la exposición de los ejemplares equinos, fue un espectáculo lleno dehabilidad de los chalanes para conducir a los caballos y hacer demostraciones conelegancia en cada paso que daban y en mucho caso en coordinación de la música. 124
  125. 125. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 125
  126. 126. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 126
  127. 127. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo BravoEl corto tiempo que quedaba en la tarde, lo ocupe para descargar las fotografías yprepararlas para subirlas al internet, en la municipalidad recibimos el apoyo de Geoanay su compañero quienes nos brindaron su apoyo y atención. En la noche tuvimos laoportunidad de degustar una exquisita cena en la que también asimilamos el afectocon que la habían preparado.En la noche los habitantes de la comunidad ya se habían reunido en un centro culturalal aire libre, cuando llegamos se dio inicio a la programación.Palabras de bienvenida por parte de las autoridades de Sama y tres exposiciones porparte de los caminantes fue el inicio del acto cultural.Tres jóvenes se rentaron del graderío adecuaron cada uno sus inmensos tambores ypor lo menos 30 músicos más con sus quenas hicieron retumbar el lugar, eranexplosiones de música alegre folklórica que levantaron el animo a los presentes. Desdeotro extremo del amplio patio formaron hileras hombres y mujeres que al compás dela música de la banda se deslizaban armónicamente dando un espectáculo de calidad.Luego de bailar algunos temas, quienes integraban la danza invitaron a bailar a losexpedicionarios para compartir su exquisita cultura. 127
  128. 128. Caminata del Titikaka al Mar Rodrigo Hidalgo Bravo 128

×