La  Escalera
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Una novela que remueve las emociones y nos reta a eso...

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  • 1. 1
  • 2. La Escalera. Por: Emanuel Bel Greco 2
  • 3. Dedicatoria.¿Sabes? Ayer me asome debajo del sofá, estaba buscando laperfección y me encontré mil cosas que creí perdidas, algunas lasretome, otras prefiero dejarlas ahí; pero lo más importante es que,lo que estaba buscando de inicio lo encontré escrito en el polvo deuna tabla de aquel sofá, y decía… “sigue buscando”Para: Miriam Grecia, te amo hija. 3
  • 4. Agradecimientos:Agradezco el apoyo y colaboración al Lic. Aarón Mariano Castañónpor prestarme nuevamente su talento. Gracias Hermano.Del mismo modo agradezco al Lic. Pedro Damián Moriel Quiraltepor su cooperación y disposición en este proyecto.: GraciasHermano.A Isaac Viesca López por la Portada. Gracias amigo. 4
  • 5. Introducción.¿Por qué los hombres creemos conocer a Dios? ¿Por quédisponemos de su sabiduría como si fuese un manual básico paraenmendar nuestros errores? ¿Por qué a pesar de saber que lasuperación es interna, seguimos culpando a las causas externas? Laspreguntas sin respuesta suelen ser las mejores; la presente lecturasolo tiene la intención de ofrecerte un punto de vista acerca de lasicología de los personajes. Las conclusiones no tienen dueño, elpunto de vista es una huella digital.Si no estás listo para la escalera… mejor no la leas. 5
  • 6. CLARA ¡Parto en proceso! ¡Parto en proceso! Preparen la sala.Gritaba la enfermera, mientras empujaba la camilla rodeada de asistentes, cadauno con amplia destreza aplicaba a Clara los elementos para su atención,mientras unos proporcionaban suero y oxigeno, otros rasgaban sus ropas paraliberar la presión que ésta le causaba, Clara experimentaba soberbiascontracciones y con cada una sujetaba la barandilla de acero de la cama, esteparecía ceder ante la fuerza de Clara; una vez en la sala, los rostros de losmédicos no eran de tranquilidad, la excesiva presión del cuerpo de Clara nosoportaba más y el bebe solamente asomaba la parte superior de su cabeza quese metía repentinamente al interior de Clara, las gotas del liquido amniótico en losazulejos de la moderna sala, eran evidencia del sufrimiento de la madre; losmédicos principales intercambian miradas, como si en sus ojos existieranmanuales divinos que les permitieran tomar decisiones difíciles, Clara tiene uninstante de calma y voltea hacia su hijo que se niega a nacer, su vientre de prontoes levantado por una de sus manitas que proyectaba perfectamente los cincopequeños dedos del bebe atreves de la piel en su vientre, la mirada de Clara sedirige al médico que pregunta sin hablar; Clara interpreta perfectamente yquitándose la mascarilla de su rostro le implora al médico.<<Por favor sálvelo a él>> 6
  • 7. Ella sabía que su rechazo a la anestesia no le permitiría una exitosa intervención;el cirujano espera la respuesta del médico a cargo y al asentir con un movimientode cabeza, saca el escalpelo para la incisión que relazaría sin anestesia y quesalvaría al producto, pero que seguramente sacrificaría a la joven madre. Alcolocar el filoso instrumento en el vientre de Clara, que le provoca la aparición deun pequeño brote de sangre, se escucha el grito de una enfermera.<<Ya viene, ya viene>>El cirujano interrumpe el corte y todos se concentran hacia el nacimiento, Clarasaca fuerzas desde su interior, casi inexplicables y al grito de puje, el productosale expulsado a la vez que Clara rasga la almohada que le colocaron en sucabeza, haciendo volar parte de las plumas de su interior. Momentos detranquilidad relajan la tensión de los médicos que voltean hacia la pared saturadade modernos monitores que indican gráficamente si aún se está ahí. Lasenfermeras limpian y pesan al bebe que llora intensamente y espera encontrar elaroma de su madre, el encuentro se da y Clara no soporta el llanto, en una mezclade dolor en su cuerpo y alegría en su alma, abraza al bebé y toma su pequeñamano que sujeta fuertemente algún objeto, Clara abre los delicados dedos delbebé encontrando una de las plumas que expulsó la almohada, con curiosidad laexamina y al borde de la pérdida del conocimiento Clara dice.<<Seguramente es la pluma de algún ángel que lo jaló hacia fuera>>Segundos después, Clara cae en coma y el pequeño bebé se quedó casi porcompleto bajo los cuidados de las enfermeras, que al paso del tiempo ya losentían parte de su vida, mientras la madre conectada a un sinfín de cables y 7
  • 8. catéteres que suministraban vida a la joven madre y que luchó contra ello pormeses.Durante ese tiempo, el bebe ya identificaba infinidad de ambientes; enfermerasamorosas que de vez en cuando platicaban con él y le arrancaban una sonrisa,otras con el peso y el fastidioso cansancio de aquel turno de noche, y quecambiaban el pañal al solitario niño con horas de retraso, gestos de horror por eltrabajo que depositaban en la cuna del indefenso bebé. Miles de rostros captadospor él, sin que llegara el cálido olor de la leche materna, todos esos silenciososmomentos que se mantenían la mayor parte del día y que esporádicamentealguien que se decía familiar de Clara, se acercaba al pequeño para tratar decomparar rostros e identificar al padre que había elegido Clara para dichaprocreación, y que además enfurecía a los familiares por no haber cumplido conlos cánones que la familia tenía preestablecidos ante la sociedad y su religión.Al paso de largos ocho meses en una noche que parecía común, salvo por elfresco aire que corría por las ventanas abiertas y que indicaban que abría unanoche de lluvia, la enfermera de guardia, es sorprendida por una voz casiinaudible que pedía agua; si, era el más viejo huésped del hospital, la famosaClara había salido del coma, el evento fue rápidamente divulgado en todo elhospital y las visitas de todos los empleados no se hicieron esperar, desde losdirectivos hasta los conserjes se hicieron presentes y por supuesto la noticia encasi todos los diarios de la ciudad. Una semana después del asombro entrecharlas de pasillo y cafetería, acerca de lo que médicamente ocasionó que Claradespertara del coma, fue despedida del hospital con flores, pastel y una carta que 8
  • 9. la comprometía a liquidar una enorme deuda. Pero ella era la mujer más feliz delmundo, con su hijo en brazos y su vida alargada, trató de reincorporarse a lasactividades de la vida, sin embargo las condiciones ya no eran las mismas, en sutrabajo ya no hubo cabida, su familia le dio por completo la espalda al portar unbebé sin padre, una lujosa residencia y demás propiedades que fueron rematadaspara liquidar las cuentas del hospital; pero la fortaleza de tener a Ángel y la nuevavida que se le presentaba, no le permiten a Clara ningún intento de depresión, ellalogra conseguir un empleo en una pequeña farmacia mientras una vieja amiga leofrece alojamiento; no pasan tres meses cuando Clara ya se ganó el cariñoentrañable de su amiga, el respeto de sus patrones y compañeros de trabajo; laenorme capacidad de clara que tenía y que por alguna razón se acrecentódespués de su coma, le hicieron triunfar en su trabajo, llegando a ser de completaconfianza para sus patrones.Clara recuperó su vida, y la hiperactividad tanto mental como física quederrochaba, la hacían parecer una mujer sin problemas, su aparente salud y esasganas de vivir que la distinguían, hacían de Clara una interesante mujer. Ellanunca le negaba a nadie un buenos días, que se acompañaba de una bellasonrisa, su esbelto cuerpo y sus caderas pronunciadas se mecían con rapidezinvitando a los barones a identificar la representación de la mujer bella y moderna;el rítmico sonido de sus tacones cuando se dirigía al estacionamiento, era la señalpara hacer algunos segundos de tiempo y coincidir al paso entre Clara y loshabituados observadores. 9
  • 10. Mientras la vida pasaba, más lenta que Clara, el pequeño dejaba de ser bebé antelos cuidados de la mejor amiga de Clara, la cual, aparte de ofrecer un espacio ensu confortable departamento, siempre estaba dispuesta a cuidar del pequeño.El humo del cerillo se disipaba lentamente mientras dejaba ver el hermoso rostrode Ángel al intentar apagar sus tres primeras velas sobre el pastel, Clara decidióllamarlo Ángel por el favor que le brindaron estos seres celestiales, quienesayudaron al pequeño en los momentos traumáticos de su nacimiento; el tiempotranscurría con toda normalidad entre un niño sin padre y los excesivos cuidadosque ofrecían Clara y su amiga, Ángel se adaptó a ello y el vinculo amoroso madree hijo no tenía comparativo; Ángel creció y la relación amorosa fue cambiando poruna excelente relación amistosa, los raspones infantiles de pronto se convertíanen grandes moretones que eran acompañados de un reporte escolar y a la vez,estos eran ocultados por el joven; a Clara no le preocupaba mucho la actividadescolar de su hijo, ella sabía que su capacidad intelectual, le había abierto laspuertas de los mejores colegios, esto aunado a la buena posición económica quehabían recuperado Clara; mientras tanto la armonía interna de la pequeña familiahacían a Clara una mujer íntegra.Pero la única seguridad que te ofrece la vida es la pérdida de la misma, Claraenfermó severamente después de que Ángel cumplió 15 años, y los últimos 6meses Ángel permaneció al lado de ella, le tomaba la mano y la consolaba conligeras caricias, él le platicaba todo el tiempo cada momento alegre de su vida,cada travesura que ocultó a Clara para no recibir un regaño, cada cumpleaños sinfamiliares, con tan solo un puñado de amigos y vecinos… pero Clara no 10
  • 11. respondía, Clara simplemente abría los parpados esporádicamente para ver a suhijo, para asegurarse que todo por lo que había luchado y todo por lo que se habíasuperado, fue de y para la persona que se encontraba a su lado; ella lo observaríacada vez que tuviese fuerzas para levantar los parpados y hasta su últimoesfuerzo, las miradas estarían ahí, algunas veces borrosas por las lágrimas peroalgunas más con ese brillo de inmensa alegría por haber coincidido en estemundo. Finalmente, después de meses en agonía, no más lágrimas, no más brilloen los ojos… nunca más un parpadeo. 11
  • 12. AMIGOSÁngel no puede superar el duelo por la pérdida de su madre, ni la droga que sehabía convertido en algo habitual, ni las novias asediándolo por su atractivoaspecto físico, ni los libros consumidos como si estuviera en un bufete deliteratura y leía con tal velocidad que sorprendía a cualquiera; ni nada, loconsolaría. Aquel día Ángel no probó droga, no abrió libro alguno, no le apetecióel alcohol, ni el sexo ocasional con alguna de sus admiradoras; simplemente quisosalir con su mejor amigo y pasear por el parque, una vez que pide permiso a losfamiliares de Damián para dar un paseo por el hermoso e inmenso parque,finalmente el permiso es otorgado con muchas dudas, ya que la familia deseabauna distancia entre Ángel y Damián, finalmente dejan que Ángel guié esamoderna silla de ruedas por el parque, con una manta en las rodillas de Damián,salen por la estrecha puerta con algo de dificultad para Ángel, ya que nunca habíamaniobrado a su amigo, finalmente y con mucho esfuerzo logra superar la alturade las dos banquetas que separan el parque y la casa de Damián; pasostranquilos y despreocupados avanzaban entre los corredores del parque, las hojassecas crujían al ser trituradas por el paso de los amigos que estaban ahoradistanciados por esa horrible parálisis; hacen una pausa frente a la fuente que lesofreció múltiples vagancias y ocurrentes ideas de niños, la hermosa figura de unniño regordete orinando desnudo en la fuente es contemplada por ambos… Ángelsonríe y seguramente Damián también lo hace, solo que sus atrofiados músculosno permiten se note tal gesto. La imagen mental se hace presente, de aquel día en 12
  • 13. el que colocaron un largo globo en el pene de la estatua marmolada, con uningenioso orificio en la punta para que el globo no reventara por la presión delagua pero se mantuviera con una cómica erección; también recordaban el día quelocalizaron el grifo que controlaba el flujo del agua, esperaban con toda calmadurante minutos, hasta que algún visitante se colocara frente a la estatuilla, justoahí, abrían la presión del agua, mojando los rostros de los visitantes… sonrisas ylágrimas; todo había cambiado y no había vuelta atrás. Ángel camina hacia lacopa de un árbol aun con hojas, coloca a Damián frente a la banca y él se sientaen ella; ambos, frente a frente, vuelven a esbozar una sonrisa, esta vez, si sedistinguió el gesto de Damián.<<Que tiempos, que momentos, que cabrones éramos… De verdad te extrañomucho amigo mío, por eso vine a despedirme de ti, que eres la única persona queme queda, la vida sin mi madre no será fácil, no tengo el apoyo de mis familiares,no conozco a mi padre, no tengo un trabajo, la droga me resulta muy costosa y noquiero robar a nadie para conseguirla; el panorama es difícil.>>Ángel se queda en silencio y pensativo un par de minutos.<<Pero que estoy diciéndote hermano, estoy hablando de dificultad frente a ti,frente a la persona más valiente que conozco, frente a mi mejor amigo;probablemente si yo tuviera tu valentía nuestras historias hubieran sido diferentes,pero como tú siempre me decías “el hubiera nunca paso” todo es un eternopresente que nos envuelve, nos distrae con aquello de ¿Qué haremos mañana?y es tanta la preocupación por el mañana que olvidamos nuestra existencia esese eterno presente, ese que tú siempre me señalaste; recuerdo cuandojugábamos futbol y tú jugabas como si fuera un verdadero campeonato; en alguna 13
  • 14. ocasión yo tenía mucha flojera y recuerdo me regañabas con la mirada, comodiciendo, “ponle más empeño al juego”, yo simplemente dejé que el juego seacabará y al final solo esperé el sermón y me dijiste “¿Qué te pasa? ¿Para quédemonios vienes a jugar con esa pinche apatía?” Yo no tenía ganas deescucharte, me coloque mi playera sudada al hombro mientras giraba el cuerpo ycomencé mi camino hacia la casa, recuerdo que tú me dejaste dar unos diezpasos, luego el grito que no quería que llegará, “Ángel te estoy hablando”, lomenos que debes hacer es ponerme atención; yo me puse colérico, regrese haciati con paso apresurado como si fuese a golpearte y una vez que estábamos caraacara, comenzamos a gritarnos al mismo tiempo, la gran apertura de ambas bocasera como un duelo de estridencia, ambos expresábamos pero ninguno escuchaba,tú defendías la tesis de poner el máximo en cualquier actividad, sin importar si erala actividad más simple e irrelevante del mundo y yo te gritaba que no siempre hayque dar el máximo, que hay ocasiones en las que hacer una pausa es importantey viene bien; pero tu argumento final me dejo helado, recuerdo me diste una granlección de dar el máximo, me dijiste “tal vez algún día, por alguna circunstancia nopodrás jugar futbol y me dijiste también, me arrepentiría por no dar el máximo entodos los partidos”, como si ya supieras lo que sucedería, también me hicistesaber que, es lo mismo en cualquier actividad: en el estudio, en la amistad, comohijo, líder, padre, novio ó como lo que fuere, siempre tendría que esforzarme almáximo, me dijiste también, la mediocridad es un hábito y ese hábito se puedevolver indispensable para el ser humano. Y mírate hoy, no te puedes mover y aunasí, sé que das tu máximo esfuerzo ahí donde estas, sé que todo lo que hiciste lohiciste correctamente… sé que tenias razón.>> 14
  • 15. La silla de ruedas de Damián, ya acumulaba algunas hojas secas en sus ruedas,evidencia de haber trascurrido algunas horas en esa extraña conversación dondeuno monologa y el otro reacciona con miradas y sonrisas de difícil apreciación.Damián llora mientras escucha a Ángel, y lo mismo hace Ángel mientras platica,pero él sabe, tiene que cambiar de tema para liberar la tensión, mientras limpiasus lágrimas en la manta que cubre las piernas de Damián.<<Oye ¿te acuerdas del tipo de las botas de hule que creíamos, era un loco? ¿Eltipo que era jardinero en la escuela de niñas? Todavía recuerdo el primer día enque nos brincamos la barda de la escuela y nos metimos a la asquerosahabitación donde él vivía, estaba dormido y sus pies se asomaban fuera de lassabanas, ¿Te acuerdas de sus uñas? eran como troncos, gruesas y casi negrascon un apeste que se distinguía hasta afuera de la escuela; recuerdo tenía unbaúl de madera que esa noche abrimos; había cientos de revistas con pornografía;me gustó que le robamos todas las revistas y sus asquerosas botas de hule,luego les prendimos fuego; el pobre tipo huso huaraches durante unos días. ¿Teacuerdas la noche que entramos y nos estaba esperando tras la puerta? Nodejamos de gritas de susto durante diez minutos, lo bueno fue que el loco nopodía correr y nosotros teníamos una velocidad sorprendente, además con unacarga de adrenalina que nos hacia pareces moscas evitando los manotazos quenos lanzaba el tipo de las botas.>>Sin duda, ambos amigos volvieron a vivir los hechos cuando Ángel lo narraba, elcorazón de Damián por fin tenia variaciones emocionales como nunca desde eldía de su accidente. 15
  • 16. <<¿Sabes? a ese señor lo metieron a la cárcel, luego lo mataron ahí mismo, en sucelda; me di cuenta por una noticia en un diario donde salió su fotografía.>>La tranquila y relajada charla de pronto fue interrumpida por la madre de Damiánque se acerco a la orilla del parque y lanzó un grito “Ángel… ya es tarde regresa aDamián” Ángel hace señas a la señora en calidad de afirmación, no sin antesdeclararle a Damián el motivo por el cual lo saco al parque.<<Amigo mío, solo quiero que sepas, me estoy despidiendo, que fuiste unainspiración para mí y que soy el único culpable de que tú estés en esa silla deruedas. Pero muy pronto pagaré todo lo que hice mal, muy pronto estaré lejos detodo lo que no puedo corregir… muy pronto estaré con mi madre.>> 16
  • 17. LA BALANZAÁngel portaba un rostro cargado de cansancio, su juventud no se reflejaba en eseflácido y delgado cuerpo; las arrugas que rodeaban sus ojos, cronometraban esavelocidad de vida que había probado de todo; las marcas de las agujas en sucuerpo que buscaban el flujo sanguíneo para mezclarse con lo intangible, erantestigos de la fusión que alteraba su conciencia, su actitud, sus emociones y sudestino, destino que estaba marcado en ese mismo momento y deseaba pasar ladelgada línea entre el azul y el naranja del final.Humo espeso de colores que invitaba al llamado, se escuchaba claramente elhumo hablando en bellas frases, con sentido sarcástico de lo que Ángel no pudolograr, la gruesa voz masculina, por momentos pareciera una bella dama, daba aÁngel un veredicto de los errores y el castigo que siempre se dejaron a libertad deelección; si se tomaba, el escapé era eternamente imposible y si se rechazaba, lafianza maldita triplicase conforme se repetían los eventos.<<No es castigo ni error>>, decía la bella voz desde dentro del espeso humo,simplemente así es la eterna circunstancia que padece todo el que desea el reto.<<¿El reto? Yo no elegí ningún reto, es simplemente que por alguna razón sejuntaron las células dentro del vientre de mi madre y sin quererlo, sin siquierapedirlo, alguien me ha traído a este lugar que yo no elegí>>El humo se matiza de colores grises y negros, y con grito ensordecedor lanza unreclamo. 17
  • 18. <<insolente, aun que yo no tuve nada que ver con ello, te reclamo con toda mi ira¿Cómo piensas pues que estas aquí? ¿Crees tener todas las respuestasuniversales? ¿Crees que fue una circunstancia el que tú ocupes un valiosoespacio? ¿No te has dado cuanta aún que eres un engrane importante en estacompleja maquinaria? pero como darte cuenta pequeño y despreciable ser,¿Cómo respiras un aire prestado sin dar nada a cambio? ¿Cómo te atreves aocupar un espacio? sin tener la conciencia que es solo tuyo y en ese espaciootorgado puedes hacer lo que tú quieras, mediocre, chico, mediano, grande oinfinito, bueno o malo, constructivo o destructivo, esa es tu decisión; así es quenunca vuelvas a mencionar el que no has elegido, si así lo haces, yo mismo teharé subir la escalera.>>Ángel desesperado pone sus antebrazos en sus oídos entrelazando sus dedosdetrás de su cabeza y con movimientos bruscos de negación se balanceamientras aprieta sus ojos, de pronto con más ansia que serenidad, grita a la voz.<<Ninguna, entiéndelo bien, ninguna estúpida voz me hará saber lo que yodecidiré, si subo o no subo la escalera será asunto solo mío y eso es lo único queme hace libre frente a lo que no entiendo por destino, no entiendo por líneamarcada para cada uno y para todos a la vez, no aceptaré ninguna hipótesis queme diga que no es obra de la casualidad y por más infieles teorías que se mepresenten a mi conciencia, no agradeceré a nadie, ni a nada mi, pobreexistencia.>><<Vaya, vaya… al menos has mostrado algo de coraje y defendiste tu sentir contoda convicción, eso te hace valiente entre los valientes, pero también necio entrelos necios y tal vez tu rigidez de pensamiento te haga maldito entre los malditos>> 18
  • 19. <<A sí, ¿Y quién dictará el veredicto?>>Pregunta Ángel ya sin miedo y con actitud de reto, mientras la voz serena ymodulando su tono tornándose suave y melodioso.<<El mismo que existe y no existe, el mismo que premia y no premia, el mismoque confunde con su sabiduría, el mismo que aturde con su silencio, el mismo quepropone sin oponer, el mismo que es, el mismo con infinidad de nombres ycambiantes cultos, el infinito eterno>>Ángel se confunde y vuelve a preguntar.<<¡Pero cómo¡ ¿a caso no estamos hablando de tu peor enemigo?>><<Si así es>>Responde la voz serenamente, Ángel no puede quedarse con la duda ycuestiona.<<¿Y por qué tanta admiración hacia él?>>Con un grito que hace dar a Ángel un sobresalto, la voz responde.<< <<Error humano ¿Cuándo entenderán que la verdad no es un entreguismoabsoluto? Pocos han sabido que el reconocer la fortaleza ajena es el primer planopara dominar al contendiente, los que lo entendieron y se han dispuesto a ello,simplemente hoy están en la historia de la humanidad, como héroes o comovillanos, eso ustedes se los ponen, pero la verdad es que no puedes aclarar tuactuar si no hay un punto referente de avance ¿A dónde podrá llegar uncaminante si no se distingue ninguna piedra o montaña que alcanzar? pero no, deninguna manera hay enemistad, simple alianza que compense la envolventebalanza de las energías y tiene que tener tres lados para mantenerla… recuerda, 19
  • 20. la balanza no puede estar cargada para un solo lado, el universo no se puededescompensar y cada extremo lucha por mantenerse a un nivel>><<¿Pero cómo? Yo pensé que ustedes estaban en su cómodo lecho observantes,que sin esfuerzo, simplemente levantaban su índice para premiar y castigar elactuar humano, que su vida era lo más cómodo y relajado de la existencia>>El espeso humo cubrió a Ángel y sin respuesta sonora lo traslada dejando sucuerpo para que sintiese el sufrimiento ajeno que hace inclinar las balanzas. Ángelpide piedad al ver exudar sangre por los poros de su cuerpo, mientras un soldadopreso, es sometido a intensas torturas, el dolor es insoportablemente castigador,pero el mismo soldado no exuda ni una gota de sangre; Ángel quiere desfallecerpero su momentáneo potencial no le permite hacerlo; el castigo termina una vezque Ángel lucha por aceptar el dolor y lo supera; una vez salvo el soldado, el dolorcomienza a cesar y la sangre que empapó las prendas de Ángel, retornan a sucuerpo dejando las telas con limpieza celestial; no conforme con ello, de prontosiente una soledad desgarradora y un sentimiento de indescriptible pesar que nisiquiera las lágrimas pueden calmar, ese grito de negro vacío que nacía en laboca de su estomago y subía de pronto hasta la garganta, con la mirada siemprefija de la madre que observaba el cadáver de su pequeño hijo y que pareciera noestar mirando nada, era transmitido a Ángel y este simplemente se retorcíapidiendo clemencia.<<¿Pensaste que era fácil y cómodo? Ahora sabes como se le quita la carga a unser, el dolor del soldado que es torturado y la angustia de la madre que pierde a su 20
  • 21. hijo, no son nada comparados con las tiranías de la misma humanidad, ahoramultiplica todo ello cada segundo que pasa millones de veces.>>La voz hace una larga pausa que permite a Ángel tratar de digerir lo que habíavivido.<<Pero no creas que siempre es así, las alianzas que se llegan a formar entre laspersonas y nosotros, nos ayudan a que la carga de dolor, angustia, desesperacióny sufrimiento, sean más cortos y soportables>>Ángel observa el humo espeso tratando de encontrar a una figura en su interior ypregunta.<<Pero tú eres el otro extremo, y a ti ¿Qué te podría importar si la angustia, eldolor, la desesperación o el sufrimiento son mayores?>><<Tienes que tener claro que no se trata de ganar o perder sino de balancear>><<Por cierto te equivocaste>> le dice Ángel a la voz, las balanzas no son de tressino de dos.<<No pequeño y confundido ser, yo nunca me equivoco>><<Y ¿Quién está al tercer extremo?>>El humo se desvanece y el dolor que siente Ángel en sus huesos, lo hacenretorcerse mientras piensa que este intenso dolor es producto de los efectos de ladroga que comienza a ceder. Abre los ojos poco a poco y la luz del día que entrapor el hueco que hace el enorme pórtico del edificio, ciegan al confuso sujeto ymoviendo lentamente cada miembro de su cuerpo para que cedieran los intensoscalambres que le daban esa sensación de ausencia de droga, comienza areaccionar, una vez que se supo vivo y con la misma apatía de vivir que antes dela experiencia pasada, se dispone a subir la escalera. 21
  • 22. El frío concreto y el mohoso hierro de la escalera, tan estrecha que no permitía elasenso a más de una persona, se protegía con un rustico pasamanos, ésteformaba figuras caprichosas hechas por manos artesanales y que pareciera, noles alcanzo el tiempo a dos generaciones para forjarla, aquellas figuras hacíanperfecto juego con el viejo entorno del edificio, edificio que segregaba un fétidoolor a húmedo y viejo; paredes con cáncer que exponían el ladrillo en más de lamitad del edificio; a lo largo del viaje hacia los pisos superiores se distinguían sietepisos que presentaban una decena de puertas cada uno de ellos; pareciera que elenorme caracol que formaba la escalera a lo largo del asenso y el pisoajedrezado, sacaban de perspectiva el aplomo del edificio y de pronto la ilusiónóptica de este juego de cuadros y caracoles, desbalanceaba las estructuras deledificio, aparentando un repentino derrumbe; cables de electricidad queatravesaban el patio para electrificar cada una de las habitaciones, de prontochocaban con las ráfagas de viento que entraban por el techo y contactaban lospolos de electricidad suspendiendo el suministro, ofreciendo un evento de chispasque antecedía a una inminente oscuridad; cuando ello, lo más prudente eratomarse del pasamanos o de los muros para no dar ningún mal paso que pudierafracturar un tobillo o incluso caer de un piso superior. Por las noches, descender laescalera era una experiencia sumamente aterradora, al pasar por las puertascamino hacia abajo, el goteo constante de las tuberías era el sonido mástranquilizador, que de pronto se frustraba por el estridente llanto de los inquilinos;llantos secos sin sentido que piden lo que ya no tiene solución; luego, el silenciocuando aquellos dolosos cesan de cansancio y nuevamente el goteo de las 22
  • 23. tuberías; los pasos sigilosos de pronto desprenden una teja de los escalones y sufino estallido hace eco en todo el edificio despertando la ira del portero que vigilael acceso del edificio con un iracundo celo.<<¿Y ahora quien viene a perturbar? Mejor lárguense al infierno antes de que yomismo los saque de aquí.>>El fiel guardián de la enorme puerta de madera que había visto pasar a infinidadde personajes y como pago a su labor, recibía su estancia inamovible al empleo,hasta que decidiese perdonar al reflejo de su barbudo y arrugado rostro; pero ladecisión no era fácil para el portero, ni para Ángel, ni para nadie que decida laescalera, esa fuerza que obliga a la negación de no subirla y que se erradica sinsentido al no salir, no superar el mismo miedo y no darse la oportunidad de creer,es lo que alimenta al viejo edificio que ha pagado su eterno derecho de piso, alcual, ni la modernidad del entorno ni los nuevos proyectos lo derribarán mientrasla balanza permanezca y alguien tenga que realizar el equilibrio. 23
  • 24. LIMPIEZAÁngel siente las piernas como si fueran de plomo, cada paso que sigue se dificultamás, como si la altura del extraño edificio aumentará la gravedad de los objetos,incluso el ambiente y las mismas palabras se tornaban tan pesadas que parecíaque tardaban algunos segundos en llegar entre la boca del emisor y los oídos delreceptor, todo era lento… todo era en movimientos que detenían el tiempo. Ángelse sienta en el último peldaño del siguiente piso, con la mirada fija en la cuadriculade la planta baja que cada vez se alejaba más, recuesta su espalda húmeda sobreel fresco y sucio piso, poniendo sus manos sobre la frente y parte de sus ojos,como en postura de dormir; se hacen notar sus costillas al ritmo de su respiracióny descansa unos minutos. La intensa luz que se proyectaba debajo de una puerta,se reflejaba directo a sus ojos, esta luz le impedía el quedarse dormido porcompleto, al voltear hacia la molesta luz le llamó la atención la exagerada blancuracon la que estaba pintada la puerta, y como un cuerpo bajo los efectos de unhipnotismo, se acerco lentamente para tocar dicha blancura y mientras lo hace,una anciana voz le invita a pasar.<<Pase, pase por favor>><<No gracias no, solo estaba viendo su puerta, ¿Cómo es que la mantiene tanblanca?>><<Bueno soy excesivamente limpia, tanto que me ha costado no poder ser esposani ser madre>><<No me diga que se fue su familia por que lavaba mucho la puerta>> 24
  • 25. <<No, en realidad nunca tuve una familia, nunca me di el espacio para tener unserio noviazgo y mucho menos un esposo; pero, el exceso de limpieza lo traigodesde bebé, yo nací entre cunas de sabanas blancas y la limpieza militarizada queimponía mi madre a las criadas, era exhaustiva, aún recuerdo que mi educaciónera limpieza, formalidad, limpieza, cortesía, limpieza, respeto, limpieza, estudio,limpieza, limpieza, limpieza y así toda mi niñez y mi juventud, hasta que mi madremurió; si supieras todas las pastillas de jabón que se derritieron en mis manosdurante lo largo de mi vida, lástima que hoy no me alcanza el dinero para tanto ytengo que administrar una pastilla por semana. Pero no todo ha sido tan malo, enmi trabajo como enfermera de cunas me ascendieron rápidamente por mantenerun estricto control de la limpieza en mis treinta años de trabajar en un hospital. Ytú ¿Cómo te llamas?>>Interrumpe su charla la anciana.<<Ángel, me llamo Ángel.>><<Te llamas como el último paciente que cuide en el hospital, un bebito queesperaba a que su madre se recuperara, de hecho déjame platicarte que ese niñofue la causa de mi despido del hospital, una vez que te acostumbras a una rutinatediosa, monótona y horriblemente aburrida, es decir te levantas de la camablanca, excesivamente blanca para distinguir las manchas que puedan ocasionarel polvo de la habitación y sabes que te tienes que levantar para trabajar, pero nocon ganas de hacerlo, sabes que te enfrentarás nuevamente a esa constantelucha entre tú y la mugre, entre tú y las bacterias, entre tú y la suciedad peropasan y pasan los años y nunca ganas, nunca ceden las manchas, la mugre; aúnrecuerdo a mi madre esterilizando todo para alimentarme, cada cuchara que se 25
  • 26. utilizaba para prepararme el alimento, cada biberón, cada juguete que se meacercaba era ferozmente esterilizado ¿será por eso que yo hago lo mismo que mimadre? Tal vez si, se dice que las conductas se heredan de padres a hijos, luegotú trasfieres a tus hijos y tus hijos a tus nietos hasta que se distingue como algotan normal que pasa, solo pasa; de hecho mi madre murió de una extrañaenfermedad de contagio, decían los doctores que era una infección grave peronada que no se haya podido controlar, solo que es como si a un soldado le damiedo la guerra, como si una monja perdiera la fe, como si un bombero le dierapánico el calor; en fin ella murió de depresión por haber contagiado su cuerpo dealgo extraño. Y así fue mi educación, luego al crecer sola, no me quedo otraopción que aprender a limpiar todo; de hecho desde niña, ya sin mi mamá yobviamente sin sirvientes, yo recordaba como eran los procesos de limpieza ytraté de asignarme tareas que no había realizado jamás, sin alguna asesoría, asíes que conforme me fueron corrigiendo mis familiares, que esporádicamente seacercaban a la casa, yo rectificaba; es curioso creer como pensaba que aúnteniendo ocho años yo tendría que alimentarme con un biberón esterilizado, así esque cuando me tope con el reto de utilizar un vaso simplemente se me escurríatodo, por los lados y entre los labios. Luego llego la pubertad y con ello los novios,no recuerdo la cantidad de ellos que salieron corriendo al saber que antes de unbeso necesitaban un lavado bucal y mantener gárgaras de solución salina duranteminutos, algunos creían que era una simple broma y se sometían para despuésobtener el preciado beso, algunos otros se ofendían y jamás me dirigían lapalabra, pero no es que yo lo quisiera así, simplemente así se me enseño, así seme educo y por ello murió mi madre; toda mi vida fue extraña y por lo tanto nunca 26
  • 27. me case, nunca nadie se acerco después de saber mi adicción a la limpieza y aquíme tienes sola, sin pareja y sin familia.>>Una pesada pausa se apodero del momento y la mujer rompe con pausada voz.<< Aún que no tengas el ánimo de preguntarme, sé que en tu cabeza estánciertas preguntas incomodas; si… si me quede con las locas ganas de tener unafamilia, hubo incluso alguna ocasión, cuando yo recién cumplía los cincuentaaños, realice un muñeco en forma de bebé, lo confeccioné, lo vestí, incluso lepuse nombre, ya te imaginaras como eran los cuidados para el muñeco de trapo,seguramente le cambie tres o cuatro veces la tela de la piel, por tanto desgasteque se producía al limpiarlo y por supuesto comencé a llegar tarde y desvelada altrabajo; pero los verdaderos problemas vinieron cuando tenía que responder lasfilosas preguntas de los jefes y compañeras, ¿Tarde otra vez? ¿Pues que yatenemos pareja? La estúpida ironía de las preguntas me hacían enfurecer yresponder con mentiras, “me desvele atendiendo al niño y mi esposo no meayudo” al principio se reían como si se tratara de una elaborada respuesta en sonde broma, pero luego tenía que soportar las miradas evasivas que te dicen “viejaloca” pero claro, como se me ocurre decir que tenía un esposo y peor aún comose me ocurrió decir que tenía un bebé; tal vez la desesperación de tenerrelaciones sexuales y formar una familia me orillaron a la locura, así es que hoyme conformo con un muñeco de trapo, que ya no aseo, y unas manosexageradamente limpias que me hacen tener una pareja sublime que estoycomenzando a amar>><<Pero dígame señora ¿Por qué dijo que perdió el trabajo? ¿O a caso la corrieronpor loca?>> 27
  • 28. <<Si, me corrieron, pero no por loca; en un turno de noche en el hospital yo estabacompletamente desolada, la desesperación me asfixiaba y salí corriendo por lospasillos, ya no había nada que perder, a quien le puede si falta la jefa de cunas o aquien le importa si vivo o muero, no tenía a nadie, de pronto el largo pasillo haciala salida se encontraba solo, decenas de puertas laterales fueron testigos de mispensamientos mientras bajaba la velocidad al ritmo de mis intenciones, una vezque mi cuerpo se freno, la decisión ya estaba tomada, me tenía que ir de eseostentoso y monótono lugar, pero nunca sola, al fin y al cabo ¿a quién le podríaimportar un bebé de tres meses que ya nadie visita?, con una madre que morirá ydejará un indefenso niño en las garras de algún orfanato o en el mejor de loscasos sería adoptado a una familia rica que compra la felicidad con juguetes, nonunca lo permitiría, ese hermoso bebé y yo seriamos una bonita familia, conproyectos, pastel con velas cada año, regalos bajo el árbol, protección, limpieza,buena educación, lejos de las malas amistades, las malas influencias, lejos detodo mal, solos él y yo… su nueva madre. Pero eso no fue así, cuando faltabanunos cuantos pasos para la puerta de cristal con un esperanzador letrero desalida, la apurada voz de un guardia y el sonido de sus llaves que colgaban en sucinturón me decían que todo había terminado para siempre, que regresara al niño.Lo demás no es nada grato, unos meses de cárcel, un abogado que me pedíasexo para transferirme a un hospital lleno de locos y un nuevo bebé de trapo queconfirmaba mi estado mental.>><<Pero entonces ¿está o no está loca?>><<¿Tú conoces a alguien sano? … claro, tu silencio no me deja mentir; ¿sabesmuchacho? La única diferencia es que mi habitación debe estar cubierta con 28
  • 29. colchones, por si me deseo golpear la cabeza, pero haya afuera, en la vida, nohay colchones y la gente vive y se desangra a diario, minuto a minuto y nadiereclama, nadie les pide aclaración alguna, no hay electroshock, no hay jeringascon sedantes ¿Estás de acuerdo con eso?>><<Pues no… la verdad que no estoy de acuerdo>><<Entonces lárgate, lárgate, vete ya, si no entiendes esa parte de la humanidad,donde la normalidad solo son parámetros de percepción y la mayoría cree tener larazón, no tienes porque opinar del tema que desconoces; pero lo que no sabes esque detrás del espejo siempre es gris, y ese lado gris nunca lo quieres ver, porqueno hay reflejo que te diga. “eres normal, eres como la mayoría… sigue así” el grislo tienes que interpretar y adaptarte a ello. Ahora vete para jamás posar sobre mipuerta>> 29
  • 30. LA FLOR Y LA BESTIAÁngel, sube un peldaño más y su agitada respiración le exige abrir la boca tangrande que las bocanadas de aliento se acompañaban con un extraño sonido deronco jadeo, su energía se agotó y decide hacer una pausa sujeto fuertemente delpicaporte de una puerta para detener su flácido cuerpo, pero su ritual derecuperación es interrumpido por el inquilino de la habitación al creer que alguientrataba de penetrar su puerta, el individuo exaltado pataleaba la puerta y gritaba aÁngel que se retirará de su habitación, sin embargo Ángel apenas podía dar unpaso más y prefirió conciliar la estancia.<< Un momento… por favor… solo estoy descansando>><< No es cierto, largo, ¿Tú quien eres? ¿Acaso eres un policía? Largo yo yapague mi condena, largo>><<No, no, señor yo no soy ningún policía, solo me dirijo hacia arriba>><< Mienten, malditos policías, ya les dije que he pagado mi condena>>Ángel, se llena de ira y entre cansancio y coraje le grita a la puerta.<<No importa lo que piense… si cree que soy o no soy policía, no me importa yosolo estoy descansando y me voy en este momento>><<Espera, espera, ¿seguro que no eres policía?>><<¿Quiere que le repita la misma respuesta por tercera vez?>> 30
  • 31. <<No espera, no te marches, solo cuéntame acerca de ti ¿a qué has venido aeste edificio?>>Ángel desea saciar la sed que le ocasionó el esfuerzo de subir.<<Eso es asunto mío, si quiere platicar deme un vaso de agua>><<Espera un poco, por favor>>El individuo mucho más sereno y con un tono de voz más conciliador, le pasa aÁngel un vaso de agua por una pequeña portezuela que se encontraba a la alturade la cara de quien deseaba entrar, pero su rostro jamás asomo.<<De aquí en adelante el asenso es mucho más ligero, no te desanimes o deberíadecir mejor desanímate, al fin es lo mismo si subes o te quedas>>Ángel bebe con desesperación el vaso de agua y aún escurriendo de su bocaentrega el vaso y agradece entre jadeos.<<Gracias señor, ¿Y usted que le teme a la policía?>><<Si tú estuvieras preso durante más de diez años sabrías lo que es temerle a lospolicías>><<Diez años es mucho tiempo, ¿Puedo saber que hizo?>><<Justicia>><<¿Cómo? ¿Lo encerraron por justicia?>> 31
  • 32. Ángel simplemente arruga el entrecejo y abre sus ojos a máxima expresióncuando escucho la aparente contradicción que le hace perder el interés.<< Si claro, eso han de decir todos ahí en la cárcel. ¿Sabe? que yo tengo muchosescalones que subir, adiós>> Ángel se decidía a subir, cuando escuchó una frase que le hizo prestar atención<<Mate a un individuo, si así como lo escuchas, pero no creas que me arrepiento,con ese asesinato he rescatado la paz de mi hija>><<¿Mato por la paz de su hija y no está arrepentido? ¿Quién le dijo que matandose gana la paz?>><<Me lo dijo un sacerdote>>Ángel no pudo resistir el escuchar tal confusión y se queda tras la puerta con suoído dirigido a la abierta puertezuela para poder escuchar.<<Cuando era chico mi amigo de la infancia y yo formamos un lazo muy especial,no había nada que no hiciéramos juntos, los primeros años de escuela, losequipos de fútbol, las primeras novias, en fin; todo lo hacíamos juntos,naturalmente crecimos y yo decidí estudiar una carrera en administración y lleguéa ser el gerente general de un hospital de maternidad, y por alguna razón que aúnno recuerdo por qué sucedió, Miguel se fue al seminario, por supuesto que ambostriunfamos en nuestros respectivos proyectos; él, un respetado y queridosacerdote y yo un triunfador hombre de negocios; ya no hubo contacto entreMiguel y yo, solo un par de llamadas al año para recordarnos los cumpleaños y 32
  • 33. felicitarnos en las fiestas navideñas y por supuesto que yo donaba un buencheque a la parroquia de Miguel, cada semana santa. Pero dejemos un rato aMiguel para hablarte de mi hija, cuando yo enviude de mi esposa, porque ellapadecía un cáncer que le consumió todo su cuerpo, no fue muy larga su espera,solo tres meses después de una metástasis y su cuerpo ya no resistió… falleció.Yo refugié la tristeza en mi única hija, le trate de dar todo lo material y loespiritual, pero en esto último nunca fui bueno, pensaba que con un amigosacerdote y un cheque lleno de ceros, mi alma estaba tranquila y salva. Pero queiluso y estúpido he sido, nunca pensé que el destino cambia como cambia elclima, nunca me di cuenta que los planes de vida son planes ajenos y hoy ni miesposa ni mi hija están aquí>><<¿Su hija también murió?>><<No a ella la asesinaron, y yo me siento tan culpable de ello, no debí haberescogido ese colegio, pero como saber que el conserje era un loco maniático…estúpido loco>><<¿Acaso el asesino a su hija?>>Con palabras entrecortadas y a punto de romper en llanto, hace un esfuerzo porresponder.<<Así fue… y aún tengo el recuerdo de cada letra de la declaración ante lasautoridades. ¿Pero cómo puede haber algo tan atroz en una persona?>> 33
  • 34. El llanto sollozante y los constantes golpes de su talón en la puerta hacíansuponer a Ángel que le había dado la espalda a la puerta y que no se eramomento para otra pregunta, un silencio de ambos que los conectó en menteabrió la posibilidad para que el letrado y educado personaje rompiera el silencioque se guardó durante tantos años y como una posibilidad de auto terapiacomienza a describir el horror que lo aprisionaba.<<Imagínate que una bestia con rostro grotesco y largo bigote, toma una pequeñaflor, naturalmente la bestia y la pequeña flor no corresponden a una mismafrecuencia de pensamiento, edad, genero, sentimiento y el solo hecho de ver aesta mal oliente bestia con una pequeña flor, rompe toda lógica de armonía divina;pero la bestia se aprovecha de su fuerza superior y arranca la flor de la planta, lasdemás flores solo observan… angustiadas, tristes, impotentes; la bestia correalgún lugar con la delicada flor, después de un rato de observar tal belleza…belleza que llora, comienza a despojarla de sus pétalos, el frió y el temor de mi florla hacen ceder ante la bestia y después de un shock de temblor y espanto, lapequeña flor pasa de temblante rigidez a inconsciente flacidez; ella ya no estabaahí mientras sucedía lo más horrible y sin embargo el rostro de la bestia fue loúltimo que los ojos de mi pequeña flor vieron de este extraño e injusto destino>>Ángel estaba plenamente sorprendido de cómo un hombre pueda sacar fuerzas desu interior para describir tal evento, el agotamiento mental de ambos los obligo ahacer una pausa para digerir el amargo bocado que compartían. 34
  • 35. <<Pero eso no es todo mi amigo, déjame decirte que ante la ausencia de mi hija,no encontraba consuelo en ningún lado, se dice que al extraño ritual, ese de velara los muertos, fueron miles de personas a las que yo tenía que abrazar y decirlesgracias, sin embargo aun no puedo recordar ningún rostro, incluso el de Miguel,que dicen, siempre estuvo a mi lado y que por cierto fue la primera persona quevisite una vez que volví en sí de mi extraño estado de ausencia mental.Miguel dime que hice mal, le preguntaba constantemente ¿Por qué tu Dios meodia tanto? ¿Acaso es un castigo por no seguirte los pasos al sacerdocio? Miguelsolo me callaba y renegaba de mis blasfemias, me recitaba citas bíblicas y medaba fortaleza moral, pero yo no estaba satisfecho y me obsesione por quererencontrar un alivio que me diera esa tranquilidad que no se calmaba aun sabiendoque el asesino estaba preso. Al poco tiempo, una vez que me quede sin minegocio del hospital, por los chantajes y extorciones de un periodista, yo meencontraba en una verdadera crisis económica y de conciencia, y el poco alimentoque podía comprar deterioró mi salud, corrí para con Miguel nuevamente, su rostroalcanzó a denotar un gesto de fastidio al verme, y mi poca lucidez encontró laspalabras precisas para captar su atención, “Miguel, dime si en verdad Diosperdona a los verdaderos arrepentidos”, la respuesta fue lógica viniendo de unsacerdote; al poco tiempo Miguel no podía creer lo que leía en un citatorio que lehicieron las autoridades para declarar sobre el asesinato de la bestia>><<¿Mato al asesino de su hija?>> Pregunta Ángel plenamente sorprendido, perocon la oculta sensación de alivio si la respuesta fuese un si. 35
  • 36. <<Por supuesto que lo hice, entré a la cárcel haciéndome pasar por el primo de labestia y sin más, cuando lo tuve de frente me quite el cinturón, lo enrede en sucuello y lo apreté hasta que dejo de respirar>><<¿Y el padre Miguel que tuvo que ver con ello?>><<Cuando me dejaron ver a Miguel en mi celda me hizo la misma pregunta, el nopodía creer que le di las gracias por haberme dado la luz de la paz; ante elreproche que me hizo Miguel de mi afirmación le dije, recuerdas que en mi últimavisita a tu iglesia me sacaste de una gran duda, pues ahí lo tienes, elarrepentimiento siempre llega si es sincero y de todo corazón>><<Pero usted primero pregunto acerca del arrepentimiento y después fue y matoa una persona, ¿Cómo puede ser eso?>><<Así como te escuchas, escuché a Miguel, y la misma respuesta es para ti; Simi pequeña hija, que ahora está en el cielo, ve nuevamente el horrible rostro de suasesino, jamás me lo perdonaría a mí mismo, sin embargo ante la posibilidad deque esta bestia se arrepintiera de todo corazón y Dios le dé cabida en su paraíso,me adelanté y le quite la vida, con ello evite un encuentro entre la flor y la bestia>> 36
  • 37. NO ENCONTRE A DIOS<<Hey tú, te estaba esperando, sabía que pasarías por esta puerta, te he vistoplaticar con Lisandro, sé que tienes algunas dudas y que deseas preguntar milcosas, pero no creas que se tienen todas las respuestas, mucho menos si bienesde abajo. ¿Sabes?... no basta con estudiar teología para encontrar las verdaderasrespuestas que la humanidad tiene que saber, en realidad todo es relativo, todo escon la claridad u oscuridad que tu lente interno determine; sin embargo esto que tedigo me ha costado el retiro de la iglesia, que mas bien, fue despido de mi iglesia,de mi trabajo>> el hombre exhala y hace una meditada pausa <<y cuantas veceste detienes a pensar que en realidad es un trabajo, que puede salvar almas, vidasy conciencias, pero al final del día es un trabajo. ¡Padre Miguel, padre Miguel porfavor escuche lo que le tengo que platicar! Me pedían los feligreses; no, no, ahorano, tengo que agarrar mi sotana e irme a ofrecer confesiones, como si a unbombero le pidieras apagar tu casa y te contestara, no, no ahora no, tengo que ir aapagar incendios. Pero eso no es importante lo verdaderamente importante es queahora que ya no soy sacerdote sigo amando a Dios, un Dios que nunca intimidecon él, que nunca me di la oportunidad de decirle gracias, te quiero, te admiro,eres parte de mi ser. y no se lo dije, porque creí que una vez culminados misestudios sacerdotales le podría hablar al oído y él me respondería. Y es que lomás difícil de hablar con Dios no es sacar sonidos con la boca, lo más difícil esencontrar la mirada exacta, justo cuando él te esta volteando a ver y en esemomento aprovechar y decirle, mira salve a uno de tus hijos, rescate a una de tus 37
  • 38. hijas, hoy hice sonreír a un niño, hoy no comí… pero ese indigente si lo hizo; y nopedirles absolutamente nada a cambio, ni quiero que me lo agradezcas mi Dios,pero quiero que sientas el sonido frágil, suave y satisfecho de mi corazón. Asícaptas la mirada del Dios que nunca vemos y que todos creemos conocer, peromás allá de que todos lo creemos conocer, sentimos que es un esclavo nuestro…me incluyo.¿Aún estas ahí muchacho? ¡imagínate tener a un Dios como esclavo¡ pero así hasido siempre, la humanidad se acostumbró a decir: Dios ayúdame, sácame deeste apuro, salva a mi padre de esa enfermedad, no dejes que me reprueben en elcolegio, dame trabajo, bendice mis propiedades para que no les pase nada,ayúdame a ganar esta contienda; y claro, cuando no se cumple la voluntad delamo, todo es reproche, todo es injusticia y todo es malo; luego, por alguna razón,nos acordamos que tenemos que darle al esclavo algo a cambio y empezamos aintercambiar idioteces: si me sacas de esta yo te prometo que, si lo salvas yo tejuro que, si me ayudas yo estoy dispuesto a. Como si al santísimo le interesaráhacer algún tipo de trueque o negocio que haga más rica su inmensa sabiduría,como si la vida, que es de él, fuera un privilegio de los individuos para determinarel rumbo por peticiones que se dicen en locos momentos de impotencia humana.A todo esto ¿Cómo te llamas?>><<Ángel, señor>><<Mira Ángel, no me importa todo lo que Lisandro te pudo haber dicho de mí o delperdón, pero además la idea del perdón, del arrepentimiento, de la vida presente yla vida en muerte, son cosas tan personales que tienes que encontrar el verdaderosentido y no explicarle a nadie tal confusión, espero que comprendas esto. 38
  • 39. ¿Te platique del individuo que quería encontrar a Dios? Perdón estoy pensandoque tienes todo el tiempo del mundo y ni siquiera sé si te interese>><<Pues la verdad…>>Ángel tuvo un titubeo ante su respuesta y la palabra le fue arrebatada.<<Además con Lisandro te estuviste mucho tiempo y hasta te dio un vaso dewhisky>><<No señor, la verdad era agua, y al igual que usted, no me permitió verle elrostro>>El sacerdote le responde a Ángel con una carga de meditación.<<Los rostros son solamente figuras para guardar los pensamientos, esos noimportan, pero déjame te sigo diciendo de aquel individuo que quiso conocer aDios. Era la preparación de la pascua, todos los sacerdotes estamos sumamenteatareados en esas épocas. que la organización, que los horarios, que cambio deinsignias, los coros, las flores, los monaguillos, en fin, y lo último que quieres esencontrarte con un necio individuo que desee saber cosas de Dios, pero parecementira, siempre se aparece uno de ellos, Don Carlos un tipo rico que siemprevivió frente a la iglesia y que jamás se acerco a ella hasta que la vida le dio la másgrande de las maldiciones… la soledad, su familia lo fue dejando solo porque nosoportaban a un alcohólico, pero no era un alcohólico convencional sino queaparte de bebedor, era altanero, prepotente y con mucho dinero. Así es que sushijos prefirieron casarse a temprana edad y claro que las celebraciones de cadauna de las bodas tenían dos festejos, uno sencillo y con tres o cuatro familiares enla casa de Don Carlos y otra en grande, con cientos de invitados… menos DonCarlos, ya te imaginaras el por qué de la exclusión y el pobre Don Carlos solo se 39
  • 40. limitaba a preguntar ¿Pues a dónde van todos tan formales? En fin, ese era DonCarlos que al final su esposa también lo dejó, ella aprendió a soportar elalcoholismo de Don Carlos casi hasta el final, solo que un día se entero que, aquelimperfecto hombre había tenido un hijo fuera del matrimonio y la angustiadaesposa se limitó a tomar sus maletas y dejar a Don Carlos como un perro en casade lujo, tal vez a la esposa no le hubiese importado tanto el romance fuera delmatrimonio, a esa edad puedes tolerar ciertas cosas, sin embargo la triste historiade aquel romance que dejó como saldo una mujer embarazada, que perdió sutrabajo, sus bienes y casi pierde a su hijo en el parto dejándola en coma durantemeses, obligó a la esposa a tomar esa dura decisión. Pero regresemos a lo otro,te decía que a vísperas de pascua se acerca Don Carlos con su característicoaliento etílico que te obliga a retroceder un par de pasos, suplicando le indique elcamino de Dios y preguntando que si Dios puede hacer que su soledaddesaparezca; la pregunta fue tan trivial que no supe responderle, En esemomento, un simple “si” o “un claro que es el camino”, no serviría de mucho, asíes que mejor mandé a Don Carlos a buscar a Dios, y te soy sincero, con una leveesperanza de que lo encontrara y viniera nuevamente con migo a indicarme dondelo encontró; así pasaron las fiestas de pascua y Don Carlos jamás se acerco y laverdad a mi ya se me había olvidado el asunto. Un día que salí fuera del templopara supervisar unas reparaciones al edificio, dirigí la mirada a la mansión de DonCarlos y ahí estaba, fuera de su casa en una gran sombra que proyectaba el árbolde su banqueta, se veía tan pasivo, tranquilo relajado y hasta se distinguía unasonrisa en su rostro, no pude dejar pasar la oportunidad de preguntarle si habíaencontrado el camino, la compañía de Dios>> 40
  • 41. <<Mire padre Miguel, estoy satisfecho de no haberlo encontrado, y créalo lobusqué, es mas, hace dos domingos vine a la misa que usted celebró por la tarde,créalo padre, nunca había puesto tanta atención en tan elevado ritual, pero antesde continuar déjeme darle la libertad de que me corrija, si es que estoy diciendoalgo incorrecto, estoy sorprendido que usted tenga el permiso para decirle a Diosque se transforme en pan y dárselo en la boca a los feligreses, pero además mesentí muy desdichado de no haber querido participar en esto de alimentarse con elcuerpo y sangre del mismísimo Dios, sin embargo también me puse a pensar¿qué haría yo con tal responsabilidad dentro de mí? Y para no tener la tremendatentación de recibir al Dios que andaba buscando, mejor observe a los que sealimentaron de él, con todo cuidado me grave un par de rostros y al terminar lamisa los seguí, sin duda que fue para mí una gran decepción, esa gente no traía aDios dentro, y yo no note algún cambio en ellos, incluso puedo decirle, algunos lohicieron con la misma naturalidad con la que defecan, nadie lloró, nadie mostróuna sonrisa diferente, nadie gritó de alegría; por lo tanto pensé que ahí no estabaDios y lo seguí buscando. Usted no lo va a creer padre, pero ya no lo quise buscaren los templos donde se enseña religión, mejor me fui a la cantina, en estaocasión no pedí ni una gota de alcohol, solo me aboqué a buscar a Dios. La tétricamúsica, los escupitajos, las palabras incongruentes que emanaban de los ahíborrachos, me hicieron ver una realidad en la cual yo estaba ahí dentro la mayoríadel tiempo, pero ese loco día yo solo estaba buscando a Dios, al poco tiempo meacerque a la barra, pedí un refresco, el cual me despacho el cantinero con la carade extrañeza, y me dedique a escuchar las platicas incongruentes y casiincomprensibles a pesar del estridente tono con el que se platicaba. Pues vera 41
  • 42. padre, no encontré mucho, pareciera que todos vivían en la misma casa,trabajaban en el mismo lugar y tenían a la misma esposa, sus problemas erancomo un guión de una trágica obra de teatro donde cada quien le ponía su final,unos dejaban todo, sus hogares, sus trabajos, su familia; otros se resignaban avivir con sus problemas e incluso había quien intentaba matar a su esposa… Nosé, tal vez era el estado etílico y la frustración de no saber resolver los problemas.El caso es, padre, que ahí tampoco encontré a Dios, pero déjeme decirle que alsalir de la cantina vi a un muerto en vida, el individuo se sujetaba fuertemente deun poste para mantener el equilibrio, pareciera una feroz lucha entre el movimientodel planeta y el individuo que trataba de controlarlo, tras de él, un niño que ledecía con tremendo llanto mientras sujetaba las mangas de su pantalón, “Papi,papi, por favor ya vámonos a la casa”. Así es que decidí en ese momento soportarla angustia del niño que luchaba con tremenda fuerza para controlar al muerto, elborracho ni siquiera se daba cuenta de que el mundo no se movía y que era suhijo el de la verdadera lucha contra ese involuntario movimiento, por último, esemundo que sigue girando con toda soberbia sin siquiera darse cuenta que unmuerto lo quiere detener>><<¿Pero por que la expresión de “muerto” ante una persona?>>Pregunta un tanto desconcertado el padre Miguel.<<¿Y cuál es la diferencia entre un muerto que camina, come y grita, a uno quesimplemente yace en la tierra? La única diferencia es que uno consume y el otrono, pero ambos se pudren lentamente.>> <<Entonces Don Carlos ¿Encontró a Dios o no lo encontró?>> 42
  • 43. Don Carlos, inclina ligeramente la cabeza mientras su mirada sigue fija al rostrodel padre Miguel y con ambas manos hace un ademan hacia su cuerpo poniendolas palmas cruzadas en su pecho.<<Míreme Padre, acaso le parezco al mismo muerto de antes? >><<La verdad lo veo con tremenda vitalidad Don Carlos>><<Entonces… lo he encontrado, Padre. Y hoy dedicaré todas mis energías abuscar a mi hijo que nunca quise conocer, le daré todo lo que le pueda dar, si élme lo permite, y compensaré todo el daño que le pude ocasionar a él y a sumadre.Como vez Ángel, solo me quedó el saber, que Dios es ese efecto positivo que seencuentra en donde tú lo quieres encontrar, como lo quieras encontrar y tienesque darte el libre valor de saber que lo necesitas, nada tiene sentido sin un Dios aquien recurrir, a quien ofrecer, a quien corresponder, así de sencillo así deprofundo… así de doloroso.>> 43
  • 44. VIDAS AJENAS.Ángel continua su ascenso, lo que más desea es estar en el final, suspensamientos le ocasionaban tal fatiga, como al caminante del desierto leocasiona la deshidratación, que prefería desplomarse; sin embargo no podía dejarinconcluso lo que empezó. Al llegar al siguiente piso, decide hacer un reposo,coloca los antebrazos en el pasamanos de la barandilla y entrecruza sus dedospegando las palmas de sus manos, su espalda hacía una prolongada curvaturaque dejaba ver la mayoría de sus vertebras; respiraba con dificultad y comenzó apresentar mareos; inhalaba y exhalaba aire para poder recuperarse, pero ello nofue suficiente y repentinamente expulsó una gran cantidad de vomito, al momentoe instintivamente para no llenar el suelo del primer piso y que éste llamara laatención, decide voltearse y arrojar su vomito al interior del pasillo; inevitablementeensucia una puerta, Ángel intenta limpiarla con su pantalón usando su rodilla, perosolo extiende la mancha, después de controlar las nauseas con largas y lentasinhalaciones, coloca una de sus palma en la pared y la otra en el estomago, comotrasmitiendo energía al interior, una vez recuperado, decide continuar.<<¿Crees que te puedes ir dejando tu mugre en mi entrada? ¿Crees que essuficiente con ese intento de limpiar? ó ¿Qué crees que te da derecho de irensuciando el camino de las demás personas?>><<Estoy mareado, ¿podría comprender eso?>><<Me importa un rábano si estas mareado, me importa un rábano si te estásmuriendo, yo no te pregunté qué te pasaba, te pregunte si ¿Crees que puedes ir 44
  • 45. dejando tu mugre en mi entrada? Pero ni te molestes en contestarmeseguramente y por lo que escuché, eso es lo que haces, vas dejando mugre en elcamino de los demás; eres igual a nosotros los periodistas, que sin importar aquien dañemos, alteramos los hechos para que las notas periodísticas sean másatractivas a la gente, entre más sangre, infidelidades, engaños, venganzas y odio;los periodistas vendemos más notas que son publicadas en los prostituidosdiarios. ¡Si¡ esa expresión es correcta… “vamos llenando de mugre las vidas” ¿teparece bien ese encabezado? Al menos que quieras que lo distorsione más y leponga “vidas entre vomito y porquería”>>Suelta una carcajada con tremenda ironía, y continua.<<aquí todo se vale, y entre más denigrante y asqueroso pongas el titulo, másventas, más dinero, más prestigio y sobre todo más controlas a la gente y lasumerges en tus pensamientos, en tu propia distorsión de la vida hacia los demás;porque llega un momento en el que te conviertes en Dios, puedes con un bolígrafoponer palabras que destruyen, puedes cambiar vidas con solo apuntar en unalibreta, aquellos datos que no corresponden a la realidad, además ya cuando eresmuy hábil en esto y te mueves rápidamente, puedes ir con el afectado y le pláticasla noticia que saldrá a las cinco de la mañana del siguiente día, si a él no le gusta,con una módica suma de dinero le quitamos las palabras sangre, traición, incesto,infidelidad, violación, etcétera etcétera etcétera; así, vives bien económicamente yhaces la función de Dios, controlas todas las voluntades con un solo dedo. Porquecreo que eso hace Dios ¿no? O también eres como esos de extraño pensamientoque creen que Dios te deja al libre albedrio todo lo que rige tu vida; nombre… noseas ingenuo, si eso fuera ni siquiera habría diferencias, siempre las habrá, en la 45
  • 46. vida siempre habrá, ricos y pobres, poderosos y sometidos, negros y blancos,judíos y arios, buenos y malos; imagínate la vida sin ello, sería bastante aburrida.Mira, el control que Dios ejerce ante la humanidad es para eso, para que existanalgunos nacidos que su función sea la de ser pobre, abusado, golpeado,asesinado, violado, invadido, y todo lo malo que te pueda decir; si esto no fueraasí, el trabajo de Dios sería muy aburrido y sus ocho horas laborales estaríanllenas de tedio, solamente confiando en “el libre albedrio”.>><<Espera, espera reportero loco, ya hasta le pusiste un horario de ocho horas alcreador, ya le pusiste trabajo interesante y definiste sus tareas, lo que yo creo esque no solo haces las funciones de él, sino que te crees superior a él. Mira anotaesto en tu libreta “Este estúpido periodista se cree Dios” para que salga en elencabezado de mañana. ¿Qué te parece?>><<Mal, en realidad seria ”Estúpido periodista se cree Dios” tienes que eliminarpronombre de los encabezados.>><<De cualquier forma el saber redactar no te quita lo estúpido>>El periodista responde.<<Tu opinión es lo que menos me interesa, este mundo siempre ha sido de losestúpidos, los poderosos, los influyentes, los lame pies, los rudos, los potentados,y si te quieres quedar atrás es decisión tuya>>Ángel responde apresurado.<<Entonces ¿si estás de acuerdo o no estás de acuerdo en lo del libre albedrio?Porque hace rato me dijiste que Dios controlaba todo para no aburrirse y quealgunos nacidos tendrían que…>>El periodista interrumpe a Ángel con un sonido de su boca. 46
  • 47. <<Shhhhh basta, basta. Ya sé lo que te dije, lo que no has entendido tú, es quesoy periodista y cambio realidades, nunca creas nada de lo que escriba o diga unperiodista, nuestra mente ya está dispuesta a distorsionar lo más sencillo y loconvertimos en lo más crudo, así de fácil.Mira te platicaré lo que logré hacer en una ocasión con un hospital. Era ya tarde,las noticias que saldrían al día siguiente ya estaban entregadas a la redacción; depronto un telefonema me indica que hay una noticia en un hospital, que acuda atal dirección por que una mujer duró ocho meses en coma, ya despertó y está enperfectas condiciones. Mi respuesta fue negativa, ya había noticias para el díasiguiente y eso de despertar de un coma no es algo que pueda vender tanto. Perola sugerencia se convirtió en orden y tuve que acudir al dichoso hospital. Al entrarera como una fiesta alrededor de la paciente, había globos, flores, periodistas detoda la ciudad; ese día yo no pregunté nada, no entrevisté a nadie, simplementeestaba observando y escuchando las preguntas inútiles que hacían mis colegas ypor supuesto ya conocía las respuestas de la paciente, aunque muy inteligentes,todas las personas te contestan lo mismo. Yo con el fastidio de cubrir una noticiaque no quería, comencé a observas otras cosas, dirigí la mirada a los pasillos yme percaté de dos individuos que portaban trajes elegantes y discutíanacaloradamente; sigiloso me fui acercando hasta que la distancia me permitíaescuchar perfectamente. Uno de ellos, el más joven, le decía al otro que no eraconveniente hacer que la paciente recién salida del coma, pagara la cuenta, quehacía meses perdieron el contacto con sus familiares y según la investigación ellaya no tenía trabajo ni algún fiador que se responsabilizara de sus cuentas.Finalmente el joven ejecutivo logra persuadir al otro individuo, por su forma de 47
  • 48. hablar y autoridad que denotaba, seguramente era de un puesto superior al joven,ahí las palabras mágicas llegaron a mis oídos, cuando le dice al joven ejecutivo“pero nada de abogados externos, que todo quede internamente”. De seguro esehospital ya había tenido problemas legales; yo espere un largo rato hasta que losperiodistas, doctores y metiches se fueron de la sala de la paciente, entre conalgunos papeles y me presente. “Buenas noches señora, soy abogado del bufetde defensa para los pacientes en coma, estamos perfectamente enterados de susituación económica y en defensa a sus bienes queremos que nos contrate paraque el hospital no le pueda cobrar ni embargar nada”. La señora solo me veía yme preguntaba si habría un problema con su bebé, yo no sabía a cual bebé serefería, pero obviamente le tenía que responder que todo estaba bien, a los pocosminutos de platicar y calmarla con relación a su futuro, logré que me firmara unacarta poder donde me cedía todos sus bienes; luego de ese acto, me aboqué abuscar al tipo de traje que quería cobrarle la cuenta a la paciente, busque por todoel hospital, preguntaba al personal hasta que un guardia me indico que era elgerente general y accionista mayoritario del hospital, también me indicó cual erasu oficina, yo entre al baño, me acomode mi corbata y mi barato traje, me mojé unpoco el cabello y acudí con el gerente. Una vez que me presenté como abogado yapoderado legal de todos los bienes de la paciente, le improvisé una triste historiade embargos y problemas financieros de la familia de la señora, con la finalidad delograr vincular su deuda con sus bienes y así poder embargarle todo, el individuosimplemente me decía que la cuenta de la señora y la de su hijo, ya eran parte delos gastos del hospital, que nunca le cobraría ni un solo peso; sin embargo yo ya 48
  • 49. sabía que ese hombre tenía toda la intención de recuperar, por lo menos algo delos exorbitantes gastos que le generó tener a una paciente en coma y su bebé.“Bien abogado, ¿Qué propone?” me preguntó.Mire, yo como apoderado de los bienes tengo que ponerlos legalmente a minombre, es lo que más le conviene a la familia ya que están en proceso deembargo; pero no podré sin un fin legal, así es que si le decimos a la paciente quefirme unos pagares y que firme una carta compromiso para pagar la deuda delhospital, yo podré hacer un auto embargo, así le pago a usted su cuenta y yo mecobro mis honorarios de lo que me sobre.>>El accionista del hospital estaba impactado por lo que escuchaba, él creía que nohabía persona más maldita y ventajosa que él. Pero el negocio no estaba nadabien y sería algo entre el abogado y él.<< “Quiero ver el documento que muestre que usted es el apoderado de losbienes” me dijo, al momento saque de mi viejo maletín de cuero café, una carpetadonde esta estampada la firma de la paciente, y que en efecto mostraba que yoera el apoderado legal de los bienes.Lo demás mejor ni te lo platico porque a mí mismo me da tristeza, creo que laseñora hoy vive en la calle, el mocoso debe estar en algún orfanato del gobierno ya los directivos del hospital los demandé por fraude y los amenacé con sacarhistorias macabras de su hospital, así es que, simplemente me quede con todoslos bienes de la señora sin pagarle ni un céntimo al hospital.Desde ese momento mi destino, mi estilo de vivir y mi elección de estar porencima de los demás a costa de lo que sea, me ha hecho el hombre más feliz delmundo.>> 49
  • 50. Ángel siente una rabia interna, no solo por lo escuchado en esa puerta, sinoporque sabe que en la humanidad, los mismos cánones del periodista son los querigen las conductas y las acciones de las personas, sabe que casi siempre lasriquezas materiales son motivo de respeto y adulación, y que hay personasdispuestas a todo para lograr ese extraño estatus, que una vez logrado, cambia laexpectativa a controlar a los demás, luego a tener poder y es justo cuando secombina esa acumulación material con la ambición de poder, cuando ya nadaimporta, no importa si aplastas sin sentido al prójimo, cuando robas y abusas delos débiles, cuando ultrajas a placer con la plena convicción de que serásexonerado por los tuyos y por quien te adula. Ángel siente nuevamente nauseas,solo que en esta ocasión no es por malestar físico, es por malestar moral, no hacenada por evitar el vomito en esta ocasión, y con tremenda fuerza hace unacontracción estomacal y deja salir un torrente hacia la puerta del periodista.<<Ahí te dejo ese vomito, para que recuerdes que todo lo que hagas tieneconsecuencias, que aún que no conozcas a las personas, les cambias la vidacuando las puedes convertir en personas marcadas para siempre, te dejo esevomito para que el ácido olor, te recuerde que cada paso dado sin sentido positivo,perjudicó a otras personas y con ello perjudicas a toda una humanidad, tambiénquiero que te acuerdes con esta mancha, que nadie puede tomar el papel de Dios,que solo los enfermos de poder y los estúpidos, creen tener esa facultad y si erestan valiente abre esa puerta saca tu maldita cabeza y pruébalo, así sabrás lo queprobaron las personas que les hiciste mal.>>Ángel, se aleja de la puerta, con una carga de rabia en su alma, cuando escuchala voz del periodista. 50
  • 51. <<Espera un momento, tengo que pedirte un favor. Cuando estés en asenso y teencuentres una puerta que diga “Familia González” por favor toca y dile a la damaque te atienda, que aún la amo>> 51
  • 52. AMBIVALENCIAEl inevitable encuentro con otra puerta se hizo presente, en esta ocasión la másextraña puerta que jamás haya visto Ángel, delgadas líneas diagonales que seintercalaban con la blanca puerta, realmente parecía la entrada a una dulcería, alos costados dos ligeros recuadros enmarcados con madera también con líneasdiagonales, con estos protegían dos poemas mano escritos con perfecta letracursiva, Ángel fue invitado por el extraño entorno para que los poemas seanleídos, se queda y hace un esfuerzo por enfocar las pequeñas letras de un poema,que de inicio le parecieron bastante empalagosos; al cuarto renglón Ángelcomienza a saltearse líneas para terminar más rápido.<<No, no, no, pero ¿Quién te dijo que los poemas se leen con prisa?>>Ángel justifica el espontáneo regaño.<<No realmente de todo lo que he leído, los poemas son lo que menos meinteresa, pero espera… ¿Cómo saben ustedes cuando uno llega a las puertas,jamás se asoman y sin embargo siempre están pendientes de lo que sucedeafuera, esta vez no le seguiré el juego, yo ya me voy, tengo algo que hacer alfinal de las escaleras; adiós>>Cuando Ángel se dispone a marcharse, responden detrás de la puerta.<<Hey, hey, hey, no puedes irte sin pagarme>><<¿Qué demonios le tengo que pagar?>>Cuestiona Ángel. 52
  • 53. <<Primeramente no me hables de usted, tal vez sea mucho menor que tú ysegundo, me debes la lectura del poema>><<Quien puede atreverse a cobrar por leer esos horribles poemas>><<¿Horribles? ¿Horribles? Ja!!, Te puedo pasar el insulto de la edad, incluso tucrítica de mi puerta, pero jamás te permitiré que no aprecies estas hermosasletras>><<Es una locura, además no cargo ni una moneda en mis ropas, así es que niquiero ni puedo pagar por tan ridículos poemas>><<Está bien, no te pido dinero, puedes pagarme de otra forma, solamente quieroescucharlos de tu voz, acércate a la puerta y comienza a leer pausado y claro;pero por favor antes de que te suene una locura déjame te digo la importancia deesos poemas>>Ángel se siente incomodo ante dicha charla, y con más ganas de marcharse quede escuchar se queda para no ser descortés ante la intensidad con la que leplaticaban.<<Cuando yo tenía escasos doce años mi mamá trabajaba en una farmacia, ellalimpiaba los pisos y los sanitarios, pero claro, la mayoría de las veces me teníaque llevar al trabajo porque no había quien me cuidara ya que ella fue madresoltera, algunas veces me depositaba en un rincón del almacén, me dejaba ahítres o cuatro horas con la instrucción precisa de que no hiciera ruido, no memoviera y mucho menos que saliera de ahí, de cuando en cuando mi madretomaba una barra de chocolate y la lanzaba apuradamente desde algunos metrospara introducirla por entre las cajas, yo ya nada mas esperaba el ruido aliviadordel chocolate, no para calmar el hambre, sino para tratar de leer las decenas de 53
  • 54. letras que indicaban, desde los ingredientes hasta el país donde se fabricó, y esque mi madre nunca supo que leer era mi verdadera pasión. Un día el jefe delalmacén me descubrió en el rincón de las cajas, por supuesto que después de unmutuo susto y un par de puntapiés que me aplicó, me identifique pero el coléricoindividuo simplemente me tomo de los cabellos y se dirigió a la puerta de entrada,los empleados y los clientes comenzaron a cuestionar al individuo por el trato queme estaba aplicando, él simplemente con toda soberbia se sintió el gran súperhéroe del almacén y explicaba “estaba a punto de robarse los medicamentos delalmacén, llamen a la policía” mi madre estaba limpiando los sanitarios y alcanzo aescuchar los gritos, su instinto maternal le hicieron pensar lo que ella siempretemía, al ver los jaloneos corrió a mi rescate, en ese momento ya había llegado lapolicía y mi madre solo gritaba “déjenlo, es mi hijo” de pronto mis brazos sequerían separar de mi cuerpo en la feroz lucha entre mi madre y el par depanzones policías, no sé de donde pudo sacar tanta fuerza una mujer tan delgada;en ese justo momento, llegaba la gerente de la farmacia, una señora de nombreClara y sin saber nada del asunto les dijo a los oficiales, ¿qué les pasa, a dondellevan a la criatura? ¿Que no saben que trabaja aquí en la farmacia? Todo mundocomenzó a intercambiar miradas de explicación y la señora Clara, como siempre,formal y con una presencia que imponía su autoridad, explico: es la nueva personaque limpia las cajas del almacén. Al final todo quedo en un disculpe usted señora,pero mi madre, ya en su oficina, le besaba las manos a la señora Clara.<<Mire señora yo ya sabía desde hace mucho lo que usted hace, ¿apoco cree queno sé cuantos chocolates me faltan?, pero nunca pensé que el almacenista lodescubriría. Pero como a de saber, yo no necesito a alguien que limpie las cajas, 54
  • 55. ni usted puede traer niños al trabajo, así es que haremos esto; de una a ocho de latarde, yo puedo estar al pendiente de su hijo aquí mismo en mi oficina, mientrasusted trabaja ¿le parece?>>.Mi madre no podía creer lo que la señora Clara le estaba proponiendo, cuidarmesiete horas con todo y la carga de trabajo que tenía. Pero desde ahí comenzó lalínea que marcaría mi vida, la señora Clara un día llevo a su hijo a la farmacia, unlindo niño espigado, con mirada firme y penetrante, pero algo serio y enojón; comotodo proceso de conocimiento al principio solo nos intercambiábamos algunoscomentarios, pero pasando tres o cuatro encuentros se formo la mejor amistadque dos niños hayan tenido jamás, largas horas de infantil fantasía se hacíanminutos, no había cansancio, ni hambre, ni sueño, simplemente nostransportábamos a ese mundo imaginario. Pero algunas ocasiones yosimplemente dejaba de jugar para observarlo, largamente veía sus gestos,escuchaba los ruidos que hacía con su boca para complementar ese momento dejuego, sin duda que lo envolvía hasta meterse a los pequeños carritos y barcos, ycasi podría jurar que él se proyectaba dentro de los controles operando lospequeños juguetes. De ahí, de esos momentos infantiles y ese hermoso rostroflaco, nació el gran amor de mi vida; me enamore de ese niño por muchos años yaún que mis difíciles relaciones de pareja fueron muchas, nunca lo olvidé.Ahora que ya sabes parte de mi vida, por favor, págame con la lectura que tepedí.>>Ángel tímidamente se posa frente al cuadro donde se encontraba plasmado elpoema e inicia una tímida lectura. 55
  • 56. Amanecefilo que rasgamaldito vicio de tenertecristal en resplandor aún…niño inocenteTu soplo resucita cierto fuegoal cielo, solo lucesal fondo obscuras vocesniebla que te viste, dolor y ternuracuando tu burbuja se descubre, belloConciencia parapléjica de absuelto pecadolimpieza que corrompe y empacha mi mentepor fuera solo tú, por dentro te acompañoasfixia refrescante que me quemayo sé que moriré.Moriré por ti, moriré contigohomicidio limpio de un perfecto crimeny aún que sin pulso en mi mundoen mi mente… signos vitales 56
  • 57. Y aun te tengosin verte, sentirtetu olor yace en mi loco recuerdoproyección ilusa en la habitaciónque me invita a llorar gritando…gritar llorandoDe púrpura se viste mi finrincón que aterra tras esa obscuridadobscuridad de espera, espera que matapor estar sin tiMi paciencia se desplomael tiempo desquicia las ansias de amartesolo tú y yo la solucióncirculo perfecto entre miradas acuosasal ver el espejo y observar lo mismo.Ángel termina la lectura y con un gesto de cansancio e incomprensión hace unlargo silencio que deja escuchar un ligero y discreto llanto.<<¿Está llorando? Por favor no lo haga, me sentiré muy mal si lo hace¿realmente se enamoro de ese chico? ¿Por qué nunca se lo dijo?>> 57
  • 58. <<En realidad no fue él en especial de quien me enamore, sino de lo que meenamore, es decir, desde ese momento supe de mi afición a los chicos>><<¿Y eso es malo?>><<La sociedad dice que sí, cuando perteneces a la misma clasificación genérica,cuando un lugar en el cielo esta apartado para los que no se encuentran o definen;pero te aseguro que si logró estar en ese lugar, le preguntare a Dios, ¿Qué hehecho mal para que me separes? ¿Qué maldición me marca por ser diferente?¿Qué tan horrible delito es enamorarse de tu propio género? ¿Qué es loestúpidamente difícil de explicar? Es solo un sentimiento que nace, es esehermoso vacio que se siente a la altura de tu pecho y que te acelera el ritmocardiaco… créelo, yo no elegí eso, yo nunca tome un catalogo de la cantidad devirilidad que debiera tener un varón, pero ahí está y es insoportablemente fuerte yla energía empleada para tratar de ocultarlo o cambiarlo, primero te agota la vidaantes de ceder a tan maravilloso sentimiento. Por ello creo firmemente que lasociedad está sumamente equivocada en señalar, segregar y acusar sin siquierasaber lo que se siente; pero estoy plenamente convencido que al final, ello noimportará, que el amor no es juzgado, señalado y mucho menos castigado, si asífuere, simplemente no sería amor.>>Ángel se despide de él, después de un intercambio de acuerdos de pensamiento,le desea lo mejor de la existencia y se despide. Sus pasos continúan con dosgrandes bloques de reflexión que le pesan a cada paso cuando recuerda haberseburlado de las personas con diferentes preferencias. 58
  • 59. REFLEXIONMil situaciones, pensamientos y una tremenda confusión hacen de la concienciade Ángel un verdadero laberinto: avanza y se detiene, piensa y reflexiona, peronunca concluye, no sabe si todo esto es parte de un momento de dosis, que hadurado mucho más de lo habitual, o si ya es parte de otro plano de vida donde seha estancado como una especie de examen de conciencia y desintoxicación delalma para proseguir con lo eternamente escrito.Y es que tal vez, aquello de los equilibrios, si tenga razón de ser, reflexionapensativo; tal vez cada gasto de energía que derroche el ser humano, abone a lacausa de las mismas, y cuando el ser humano en la suma de todas estasenergías, no logra hacer ese balance, es ahí cuando interviene el dedo divino delque todo lo ve, las formas son múltiples y en ocasiones espantosas: sismos,tsunamis, incendios, cáncer, SIDA, esclavitud, guerras… qué se yo. Se decíaÁngel a sí mismo. Lo que no lograba comprender era aquello de lo bueno o lomalo, la virtud y el vicio, lo negro y lo blanco ¿que no se supondría que siempredebe ganar el bueno, la virtud, el blanco? ¿Y que cuando ello no suceda, esascatástrofes dejan ver su poderío y hacen una especie de purga? O quizá aquellavoz dentro del humo, no estaba equivocada y que la etiqueta de bueno o malosimplemente se la colocamos nosotros los mortales, porque no encuentro razónpara entender el por qué, en esa especie de purga, mueren más personas queno participan en la dinámica de maldad, del vicio. ¿Acaso será por eso, porque nohacen el gasto de energía?. Seguramente así es; porque tan peligroso es gastar 59
  • 60. energía para asesinar personas, como no gastarlas para evitarlo; por que tanpeligroso es gastar energía para hacer una red de esclavas sexuales, como nogastarla en moderar el sexo; por que tan culpable es el que corrompe, mata,degrada, como el que se deja corromper; tan culpable es el que no grita alasesino, ni salva al asesinado, como el que dispara o entierra el hierro; tanculpable es el que destruye todas las formas de equilibrio de la naturaleza,sociales, biológicas, mentales, como el que no derrocha ni un ápice de energíapara evitarlo y simplemente se queda en esa zona cómoda, esperando a que pasealgo, y que piensa que nada puede hacer o nada cambiaría con su pequeñaaportación de energía. Y es que tal vez eso es lo que no hemos entendido, quecada ápice de energía aplicada tiene una interacción directa con el todo, que cadaaportación inteligente bien aplicada y a tiempo, se suma a las demás haciendouna enorme bola de nieve y reprograma el sentido de la vida, y está le da unrumbo… un rumbo que puede ser moderado por nosotros mismos y que ademáscontamos con ese inmenso potencial para lograrlo, que la suma de esas energíaspueden acabar con imperios deshonestos, con personajes nefastos y poderosos,con todo aquello que abuse de la balanza… 60
  • 61. ARTEAquella puerta que se distinguía en el piso superior tenía un rótulo en forma desemicírculo, Ángel no lograba leer lo que este decía, poco a poco se acerca a lapuerta; sube la escalera ayudándose con las dos manos asidas fuertemente delpasamanos metálico, en pausas, coordina cada paso que da con el movimientode jalón que hacen sus manos ayudados del metal, sin quitar ni un momento lamirada de las letras mientras aprieta los ojos fuertemente y con frecuencia, paraenfocar su borrosa visión; finalmente logra leer el letrero de la puerta, “Dr. Nicols”“Medico Cirujano”. Ángel no puede dejar pasar el momento y cuando llega a lapuerta, que tenía en la mitad superior un vidrio traslucido que dejaba ver solo lasilueta de las personas que se acercaban a ella, golpea fuertemente el vidrio paraque el doctor atienda su llamado, no hubo inmediata respuesta por lo que Ángelinsiste en tocar, hasta que la silueta de un hombre sumamente obeso pega surostro en el vidrio, colocando ambas manos en los lados de su rostro para no dejarpasar la luz y distinguir quien golpeaba a su puerta.<<¿Quién es? ¿Qué quiere?>><<Yo señor, ¿usted es el doctor?>><<Así parece ¿Qué quieres aquí? Hoy no hay consulta>><<¿Ya está cerrado? ¿A qué hora cerro?>>Ángel se extraña de las golpeadas respuestas y grosero tono del doctor.<<cerré el consultorio a las doce, del día viernes, del mes de abril, de hacediecisiete años; así es que llegaste un poco tarde>> 61
  • 62. El obeso sujeto hace una extraña reflexión. <<Sin embargo hace mucho tiempoque no ejerzo mi trabajo, si quieres te puedo consultar>><<ha, que bien ¿puedo pasar?>><<nunca, jamás podrás entrar, si quieres te puedo consultar desde donde estas, osi lo prefieres puedes seguir tu camino.>>Ángel se estaba acostumbrando a que los inquilinos del edificio, no mostraban surostro y que por alguna razón se ocultaban tras las puertas.<<Está bien, consúlteme desde ahí adentro>><<¿Dime qué te pasa?>><<yo soy adicto ¿sabe? Así es que no me he inyectado desde que entre a esteedificio y ya siento que el corazón me revienta, me falta la respiración y se meacalambra los brazos y las piernas, también siento la lengua seca y escamosa, meduele la cabeza en constantes punzadas que me atraviesan de lado a lado, a laaltura de la sien… ¿me está escuchando?>><<Claro, te estoy escuchando.>>Responde completamente despreocupado el cirujano.<<Porque me pareció haber escuchado que silbaba mientras le decía mipadecimiento>><<ha sí, estaba silbando la canción de Santa Lucia ¿la conoces?>>Ángel se desespera por la infantil respuesta y le grita pegando toda la apertura desu boca a pocos milímetros del vidrio.<<¿No me estabaaaa escuchandooooo?>><<Ya te dije que si te escuchaba, solo que también estaba silbando>><<Entonces dígame que tengo>> 62
  • 63. <<Nada… tienes una gran estupidez y contra la estupidez no hay píldoras. Eresadicto ¿no me dijiste tu mismo? Ante eso no te puedo dar nada y claro que todoslos síntomas que me das, son solamente un síndrome de abstinencia. Eso lotienes más claro que yo, así es que te confundiste, soy cirujano no psicólogo.>>Ángel no refuta eso, él sabe que el doctor tiene razón, sabe también que era másla necesidad de platicar para que pasaran más ligeros los padecimientos de laabstinencia. Y le responde al doctor con toda calma.<<Claro, claro… desearía que hubiera medicamento para la estupidez, así elmundo sería diferente ¿no lo cree doctor?>> <<Por favor a mi no me hagas preguntas ingenuas, yo no necesito terapia.>><<No es eso doctor… >>Ángel inclina su espalda hacia atrás para leer el nombre en la puerta <<Nicols. Mire doctor Nicols usted se cree superior a mí, de eso no tengo duda,pero la silueta de su cuerpo me dice que usted se come la comida de cincopersonas, eso no es sano para alguien que se supone conoce el cuerpo humano ala perfección, déjeme le digo, Dr. Nicols, que una vecina falleció por que su formade comer…>>El doctor comienza a golpear el grueso y rugoso vidrio con la palma de su mano,el sonido era sumamente estridente y parecía que de un momento a otro el vidriose fragmentaría en mil pedazos. Una vez que cesan los golpeteos, comienza ahablarle a Ángel con tono por demás entre pausado y condescendiente.<<No… me… interesa… lo que tragaba… tu vecina. Yo sé mis riesgos y mislímites, además yo nunca quise ser médico, mi padre me obligo a estudiarmedicina, la verdad yo no sé porque los padres quieren que los hijos sean como 63
  • 64. ellos, logré ser médico pero mi mente siempre estuvo en las artes, las artes es mipasión y todo lo relaciono con ello. Un día, en exámenes finales en la facultad yoterminé un trabajo a altas horas de la noche, al siguiente día tenía otro examen ydecidí quedarme a estudiar en la biblioteca, una vez que el cansancio y el hambrecomenzaron a distraer mi atención en el estudio, cerré el libro y mi mentecomenzó a crear arte, por mi cabeza pasaban infinidad de formas, diseños,colores, bailes, etc. Mis ganas de crear se intensificaron, primero tome algunoslibros y forme algunas figuras con ellos, luego las dibuje; pero no me fuesuficiente, necesitaba más arte, más expresión. No tardé mucho en decidir que enla morgue no había nadie que me observará, entré y saqué varios cuerposacomodándolos en formas artísticamente bellas, era como un gran cuadrotridimensional; era sumamente bello; la niña que posaba en una silla con el rostroen la mesita de trabajo, le tapé la cara con su mismo cabello de un negro intenso,y le coloqué las manos sobre su cabeza, con un hilo le amarre los dedos para quese sostuvieran, también le coloqué un lápiz entre sus dedos y el libro de bitácorasentre la mesa y su rostro, para que diera la impresión de que estaba cansada dehacer su tarea escolar. Coloqué también a un anciano que tenía su piel pegada atodos sus huesos, lo saque de su gaveta y lo coloqué pegado a la pared, mirandohacia una ventana, su rigidez me permitió fácilmente inclinarle la cabeza comovolteando a ver el alba, la luz de la ventana hacían de su afilado rostro un bellopanorama. El par de jovencitos que logre detener uno contra otro inclinándolos unpoco y recargados contra sus propias espaldas, ambos con porte atlético y uno deellos con la pierna entrecruzada enseñando la planta de su pie. La mejor figura detodas fue la señora de hermoso cuerpo que colgué con sus manos sobre su 64
  • 65. cabeza en forma de bailarina de ballet en quinta posición, su rostro reflejaba esedesplante de vanidad y ausencia que reflejan las bailarinas de ballet.Terminé casi al amanecer y podría haberme estado contemplándolo por horas,pero tenía un examen en minutos y ni siquiera me dio tiempo de regresar loscuerpos a sus gavetas. Lo más raro de todo fue que disfruté como nunca esacreación; mi cuerpo, aunque cansado, tenía toda la energía para seguir creando.Cuando estás en ese éxtasis, el tiempo no existe, las manos se apresuran paracrear a la velocidad de tus ideas, que casi nunca las alcanzas, pero el reto esmaravilloso y celestial. Esa mañana se suspendieron las clases, todas lasautoridades de la facultad estaban en la morgue, buscando una explicación; peronunca sabrían la verdad, eso, se quedaría entre mis modelos y yo.Ese día llegue a mi casa, dispuesto a decirle a mi padre que mi vocación no esser médico, que mi corazón estaba en las artes; no te fastidiaré con la cantidad deinsultos que me dirigió, solo te diré que al siguiente día ya no tenía carro,departamento, tarjetas de crédito, ni padres, así que mejor cedí ante las presionesde mis padres; me esforcé y logré graduarme de médico cirujano, a escasos dosmeses ya mi padre me había colocado en un hospital de natalidad y ginecología,pero yo trabajaba sin gusto, sin ganas, sin deseos de superarme.Ángel hace una pregunta al cirujano.<<Eso no es fácil ¿Cómo realizaba cirugías pensando el ballet ó pintura?>>La respuesta que dio el cirujano nunca la hubiera esperado Ángel.<<Lo peor no es que hiciera cirugías con esos pensamientos, lo peor llegó con eltiempo. Cuando abres tantos cuerpos, te vuelves insensible, al grado que creesque la vida esta en tus manos, por lo tanto crees que eres el dueño de esa vida y 65
  • 66. que tú tienes el poder del destino final de ese ser humano. Un día de frio invierno,ya era demasiado tarde, yo prometí a mi familia que llegaría a las fiestas y cenartemprano en esa navidad, de pronto llega una paciente para parto; todo parecíatranquilo y normal, sin embargo el parto se complico y la cirugía se extendió pormuchos minutos más, cuando estaba trabajando en ello, le destape el rostro a laseñora, su tez me decía que era un tipo de señora indigente, que en ocasionesnos manda el estado, yo hice una pausa y comencé a pensar ¿para qué salvarestas vidas, si tal vez no tengan a nadie esperándolos para cenar en navidad? Yosi tengo una familia que me espera y no creo estar haciendo un mal si evito la vidade esta señora y su bebé.<<¿Las mató?>>Cuestiona Ángel.<<No… simplemente no hice bien mi trabajo…>><<¿Las mató?>>Vuelve a cuestionar Ángel con mucho más intensidad, a lo que responde elcirujano.<<Si… las mate; no hice mi trabajo bajo el juramento que me obliga a hacer todomi esfuerzo por salvar vidas, falte a mis principios como médico y como serhumano, pero no fue la última vez, eso se repitió algunas veces, creí tener elpoder de lo divino, creí ser parte del inventario de vidas y que tenia la autoridadpara sumar o restar.>><<¿y qué paso después>><<Nada, seguí mi amarga vida, con mi amargo trabajo, hasta que un día,atendiendo un complicado parto, yo tenía un compromiso importante, al paso de la 66
  • 67. misma complicación y ante la imposibilidad de pasarle mi trabajo a otro cirujano,me hice otra vez la pregunta ¿Por qué estoy aquí perdiendo tiempo? Pero ese díaen especial, también le hice la pregunta a Dios ¿Señor mío, me dejas acabar conesta vida? Con la plena convicción de que él no me respondería… pero>><<¿Obtuvo respuesta? ¿Qué respuesta obtuvo?>><<Un segundo después de cuestionar a Dios, la misma paciente se desprende desu cuerpo y con un brillo que cegaba, me dijo al oído “salve a mi bebé…sacrifíqueme a mí” luego como una extraña señal, el bebé levanta la mano sobrela barriga de su madre para posteriormente salir del vientre. Yo no hice nada, nopude cortar, no limpie, no di ninguna orden, solo me quede mirando a la nada conel escalpelo en mi mano; minutos de pasmo, lo que hice después fue irme de esehospital para nunca regresar, para nunca decidir sobre la vida de los demás.>> 67
  • 68. OLORESÁngel sube el siguiente piso, y en cada peldaño que superaba, se escuchaba unavoz que contaba sus pasos, de pronto hacia pausas para rectificar si eran suspasos los que eran contabilizados, incluso retrocedió un par de ellos y confirma susospecha con la cuenta regresiva, una vez conforme, sube los cuatro últimospeldaños con bastante prisa y se coloca frente a la puerta que emitió el conteo,coloca su mejilla en la puerta para sentir algo de fresco que le ofrecía el metal dela puerta y superar el asfixiante calor.<<Diecisiete pasos de la escalera, para llegar hasta esta puerta>><<¿Me está hablando a mi? ¿Usted cuenta los escalones?>>Detrás de la puerta se escucha la voz de una anciana.<<No, que va. Yo solo me estoy entreteniendo con algo de ruido>><< ¿A, sí? Y por qué mejor no se entretiene, leyendo algo o mejor vea la televisióno limpia su armario?>><<Porque todo ello, implica ver>><< ¿Y qué? ¿Es ciega?>><<Si, pero no te sientas mal por tu pregunta, ¿Cómo ibas a saber que lo era? Y yaque preguntas, déjame te digo que no es tan malo, no recibir la luz, a lo largo delos años, hasta lo llegas a disfrutar. Tus sentidos, tus planes y tus experiencias sedesarrollan en plena obscuridad, pero los recuerdos… esos si son con luz y losguardo fielmente en mi memoria. 68
  • 69. Aun recuerdo las arrugas de mi rostro cuando cortaban el aire fresco de lamañana, la sensación de recibir el aire matutino después de una noche lluviosa esla mejor sensación que existe, además el sonido de los charcos que se juntan enla orilla de las banquetas me ayuda a orientarme mejor para avanzar con másrapidez, la blanda suela de mis sandalias percibe la textura rugosa del asfalto yme indica el camino hacia el liso concreto: por las mañana se distingue la reciénhigiene que aplican los locatarios, pero lo que verdaderamente disfruto es esejuego de diferentes aromas que me hacen iluminar mi mente, tengo ya siete añoscon mi rutina de pasear por el mercado, yo supongo que todos ahí me conocenpor que me saludan por mi nombre, me regalan algunas frutas y siempre intentanayudarme a pasar de un lugar a otro, mas eso no me gusta, esto es como todoslos procesos, entre más te ayuden menos te empeñas por ser autosuficiente, peromi obscura visión del mundo y mi vaga memoria intenta poner rostros a las voces;tú no me lo vas a creer pero pareciera que las voces, las situaciones y los oloresde los que ahí trabajan me ayudan a dibujar sublimes rostros, que si te losdescribiera con seguridad me dirías, si… así es fulano; es más, te puedo decir queDoña Lupe es una señora obesa y enojona, con su cabello pintado de güero yesconde su grasa bajo un sucio delantal que debe ser de un color púrpura oanaranjado, los lunes amanece amable pero los martes ya muestra un fastidio,que refleja en su temple de voz, casi siempre se distingue que come algo quehuele a cebolla, chile o ajo y habla con la boca llena mientras grita “pásele, pásele,aquí está la mejor fruta del mercado” pero la verdad es que su fruta es la másaguada, caliente y de mal olor en todo el mercado; ¡ah¡ pero que diferencia a lafruta de don Carlos, para mí que Don Carlos no es frutero, su forma tan formal de 69
  • 70. expresarse, su tono amable y su convencimiento de venta es muy superior a losdemás, todas las mañanas huele a jabón con un toque de perfume suave, seco ypenetrante que te invita a quedarte ahí, en ocasiones escucho que se acomoda elnudo de una corbata que al friccionar se distingue como fina ceda, pero aparte detodo, siempre tiene una atención para con los clientes, ¿Cómo sigue de su pierna?¿Cómo esta su esposo? ¿Cómo va esa dieta? Etcétera, eso si, da más caro quecualquier otro, pero los pocos centavos que le pagas de más, son como un amabletrueque entre un buen trato y un cliente agradecido. El puesto que paso por alto esel de Dolores, antes llegaba pero ella enfermo y ahora despachan su hija y suyerno… malditos mocosos, siempre huelen a sexo y así se atreven a manipular lafruta, y creen que no los oigo cuando cuchichean “ahí viene la ciega, escóndetepara que no nos vea” por lo menos que ya cambie de chiste el maldito muchachopúbero.También se aprende a reconocer a las personas por su voz ¿sabes? Como elseñor Layous yo sé que no se llama así, pero dicen que desde chico él trabaja enel mercado y así le dicen todos, hoy tiene un puesto bastante grande y bienpresentado, lo noto por que los olores de cada producto están bien definido, sinpolvo y el olor es abundante, pero desde que murió su esposa por un cáncer dehuesos, él habla triste, su voz se entrecorta cuando platica y la mitad de su mentesiempre esta imaginando el rostro de su esposa, casi siempre le tienes que repetirdos veces la misma pregunta; yo recuerdo el día que dejó de ir al trabajo laesposa del señor Layous; “baja esa caja de calabazas Layous”, le dijo la activaseñora, “ahorita que barra”, contesto él, pero la señora no se quiso esperar y altomar la reja y aplicar fuerza se escuchó un horrible crujido de los huesos en su 70
  • 71. columna, que siguió de un estridente quejido y el sonido de un cuerpo que azotóen el duro concreto luego… se pudo escuchar la pausada caída de las calabazasque chorreaban al piso, sin duda que ella estaba mal, era como si le hubiesencortado su cuerpo en dos, lo de arriba se movía y lo de bajo estaba en silencio.>>La señora, se asegura que Ángel aún la escuche.<<Sé que todavía estas ahí, percibo tu aroma, escucho tu respiración yligeramente los latidos de tu corazón.Te aseguro que la vida entre olores y sonidos tiene también sus lados bellos, amoel olor de las frutas frescas que recaen en mi paladar como si las estuviesesaboreando; los chiles curtidos me causan esa extraña reacción de producirmucha saliva; las verduras aun rociadas con esas pequeñas gotas de agua y queal tacto se sienten firmes, las semillas y especias que penetran como seco polvoen mi nariz y me roban un estornudo; el humor de las personas que platican contu nariz, tu oído y te confiesan si se está triste, cansado, contento, apurado, listopara la vida, listo para el sexo, incluso listo para la muerte; pero lo que más amoes pasar por las florerías, es como introducirse en los profundos secretos de lanaturaleza; te juro, el olor de los pétalos al abrir es más intenso y sucede al alba,pero lo más interesante es que las flores cuando se concentran en esa morguebotánica, dan su último esfuerzo por predominar en su competido mundo deolores, algunas actúan en grupo, las menos, simplemente se deprimen y dejan deluchar, pero incluso la muerte en ellas no huele mal, es exótico, sublime, simple ya la vez complicado… es simplemente hermoso.>>Ángel interviene notablemente emocionado, al escuchar a la señora con esalucidez de pensamiento. 71
  • 72. <<Es curioso pero… con su plática me han dado ganas de ver como usted ve omejor dicho de no ver para poder captar como usted, o ¿Es que usted es filosofa yrealza todo lo trivial para convertirlo en dulces momentos?>><< De ninguna manera, mira, el ser humano cuenta con más de mil proteínasolfativas para captar los olores y mandar al cerebro, este tiene más de diezmillones de neuronas del olfato para reconocer y recordar los aromas, así es queno es nada extraordinario lo que yo pueda captar, simplemente que mi necesidadde sobre vivencia ha hecho que mis otros sentidos se despierten y comiencen afuncionar para lo que fueron creados, ¿comprendes?>><<Usted sabe mucho señora, su cultura y clase no pertenecen a este lugar, aquíes frío, húmedo y sombrío, ¿Cómo es que soporta esto?>><<Ni modo que no, es un pequeño abono al mal que he causado, has de saberque antes yo tenía mi vista perfectamente, sin embargo la droga me ocasionó unaccidente que me hizo perder la vista, eso no me causa tanto pesar como lo que lehice a mi amiga Clara, una querida amiga con la que compartía un departamento,y que estimo mucho, pero que hoy no tengo el valor para estar frente a frente, yotraicione la confianza que me brindó al dejarme al cuidado de su hijo cuando ellasalía a trabajar, aún recuerdo un día que me entró un ataque de depresión, losgritos y llanto que salían de mi alma eran incontenibles, luego la mirada a la nadaque obligaban a Clara a darme tremendas bofetadas para reaccionar, pasandoesa horrible madrugada la visita al neurólogo fue inevitable, pastillasantidepresivas fue la solución, como Clara trabajaba en una farmacia, no fue difícilel conseguirlas, pero era tanta la calma y la normalidad que poco a poco fuiaumentando la dosis de esa normalidad, primero Clara me negó la administración 72
  • 73. pero luego me las ingeniaba para visitarla en la farmacia e introducirme a lagaveta de los medicamentos controlados, pero lo malo no para ahí, una vez enéxtasis y bajo esa pasividad que me brindaba el medicamento, no soportaba elruido y los chillidos del hijo de Clara, al principio solo me hacía a la idea de que noestaba ahí y lo dejaba llorar hasta que se agotara y se dormía, pero al crecer másy requería de mucha energía yo me rendía ante el esfuerzo que la tarea medemandaba, la solución no fue difícil, administrarle dosis de normalidad y así comoyo, el niño sería plenamente feliz. Por supuesto que Clara no lo supo al principio,ella solo se limitaba a preguntar ¿Que le pasará al niño, su quietud es demasiadapara un niño de su edad? Pero por supuesto que Clara nunca fue una mujernormal, su capacidad de razonar, su suspicacia y su soberbia inteligencia, lahicieron ir más allá y al final descubrió el motivo de la somnolienta pasividad delniño; primero una llamada telefónica que me insulto hasta los huesos, cuandodescubrió el faltante de medicamentos, luego colgó con toda intención debuscarme, cuando llegó, yo ya no estaba ahí, solamente una extensa carta dearrepentimiento en la que le pedía perdón por lo que hice. Aún recuerdo, llene mimaleta de la poca ropa que quise llevarme, tal vez con la intención de que lasmejores prendas algún día fueran usadas por clara en una especie decompensación por los daños; ese día me oculte en la cafetería que estaba alcruzar la calle, pero que dejaba ver perfectamente el departamento del segundopiso donde hasta ese día viví con Clara y su hijo. Pasaron un par de horas y elmesero ya acumulaba doce vasos de agua servidos y una tremenda cara de furiaamable por no elegir nada del menú. De pronto, vi la hermosa falda azul de Clararevolotear por las escaleras que acompañaban su desesperada prisa para subir al 73
  • 74. departamento, no era su hora de llegada, pero yo ya sabía que Clara con suespecial presentimiento llegaría antes, pasaron cinco minutos y el abruptorompimiento del cristal y la lluvia de pertenencias que le dejé a Clara me dieroncuenta de que mi vida en delante era sin Clara… mi mejor amiga. Mi cuerpo selevanto de la silla, mi alma y mi mente aún bebían agua, fue tal la separación físicaque no sentí el impacto del camión que me estrello contra el asfalto, en fin, misúltimos colores que percibí fueron los de mis prendas favoritas volando por laventana.>> 74
  • 75. LLAVESUn piso más, y con ello una puerta más frente a sus ojos, está tenía unaparticularidad, en el picaporte se encontraban colgadas un par de docenas dellaves que estaban sujetas con un gran aro de grueso metal, como en todos loscasos la puerta estaba cerrada, pero la lógica de las llaves le decían a Ángel quealguna de ellas abriría por lo menos esa puerta; Ángel más por reto personal quepor algún claro objetivo, comenzó a probar todas las llaves en la rendija delpicaporte, algunas llaves ni siquiera tenían razón de ser en ese llavero, suantigüedad era tal que no valía la pena ni siquiera el intento por introducirlas;después de varias pruebas y tal vez dos o tres vueltas que les dio a las llaves parapoder abrir esa puerta, el joven desiste y lanza el enorme llavero al pórtico deledificio.<<¿Ya estas contento? ¿Ahora te sientes bien de tirar mis llaves al vacio?>><<¿Y usted quién es?>><<¿Eso importa? ¿Acaso te pregunte si quieres presentarte? Lo que te preguntees muy claro y quiero que ahora mismo me regreses las llaves que no tenias porque haber tirado.>>Ángel, siente gran pena por lo que hizo, pero se auto justifica porque pensó quenada valían para nadie ese enorme llavero.<<Créalo señor que yo iría con mucho gusto, pero si desciendo la escalera, nocreo tener las fuerzas para subir nuevamente>> 75
  • 76. <<¿Ah, entonces quieres que me quede con tu inútil explicación y me pierda de millavero? ¿Piensas, como todos los demás, que nada más lo tuyo importa o creesque eres el ombligo del universo y que tú dispones? Te exijo que bajes esaescalera y traigas ese maldito llavero>><<¿Maldito? ¿Está poniendo solo un calificativo por su ira? o ¿si está maldito?>><<Eso depende de cuan ignorante o supersticioso seas, lo maldito no existe, essolo una expresión de cual fue tu relación con lo que maldices.>><<¿Y qué tan mal pudo tratarlo un llavero para que lo maldiga?>><<Ese llavero siempre estuvo colgado a mi cinturón, toda mi vida trabajé comoguardia de seguridad, algunos dirían que es un trabajo tedioso y aburrido, que nohay expectativas de superación mas allá que un pequeño aumento salarial, perollegas a conocer a todas las persona, todas las conductas e incluso llegas aconocer sus vidas secretas; el portar las llaves de todas las puertas, te da elbeneficio de conocer todos los rincones, todos los archivos, todos los elementosque se ocultan en una empresa. Con el acceso al todo, yo logré descubrir muchascosas que nadie sabía en el hospital donde trabajaba, incluso algunas que jamáshubiera deseado descubrir.Un día siendo las tres de la mañana, lo recuerdo por que recién registre lasegunda ronda, estaba sumamente aburrido, mi mirada solo observaba losmonitores de vigilancia que registraban el caminar esporádico de algunaenfermera, el área de cunas y el piso administrativo que es mucho más lento queel de urgencias, pero yo siempre preferí esa lentitud que la sangre y caras dedesesperación; te decía que una vez que registré la segunda ronda me acerque ala máquina de café que se encontraba junto a la puerta del administrador, al meter 76
  • 77. la mano a la bolsa del pantalón y sacar una moneda, esta se me rodointroduciéndose por la rendija de la puerta, ya no tenía más monedas paracompletar el café y lo único que se me ocurre es abrir la puerta del administrador,entrar y sacar mi moneda; así lo hice pero una vez adentro, la tentación de buscararchivos fue más fuerte que mi ética profesional; abrí un par de cajones que teniacarpetas sumamente clasificadas, encontré demandas perdidas de los pacientesmal atendidos, demandas ganadas y evidencia de la corrupción para ganarlas;encontré el caso de la enfermera que quiso robarse al bebé de la madre en coma,encontré problemas financieros y encontré una carpeta que me cambió la vida porcompleto; era una carpeta color amarillo huevo que decía en su pestaña “recortede personal” naturalmente la tome para ver si mi nombre estaba en esa lista, sinembargo y con gran alivio no estaba mi nombre, hasta donde entendí el hospitalrecortaría poco a poco a todo el personal en el trascurso de dos años, por susproblemas financieros hasta que cerrara sus puertas.Era diciembre y los permisos vacacionales se incrementaban en esa época parapasar las fiestas, en alguna ocasión nos encontrábamos en el comedor delhospital, el tema de los permisos era obligado, recuerdo que alguna enfermeramencionó a la Doctora Ruiz que también pidió siete días de permiso, sin embargoyo sin dejar de comer, mencione que la Dra. Ruiz ya no regresaría y es que sunombre fue el único que se me gravo de la lista de despidos; todos loscomensales renegaron de tal afirmación. ¿Cómo sería posible que la Dra. Ruiz noregresara, si es la jefa de doctores y la máxima autoridad médica en el hospital?“pues así como lo escuchan, no solo no regresará sino que nadie ocupara sulugar”. Esa afirmación causo mucho más polémica que la primera, no pasaron 77
  • 78. veinte minutos cuando las apuestas me llovían como juegos pirotécnicos… Yonaturalmente acepte todas, sin darme cuenta que la suma de ellas era mi sueldode cuarenta días, y por supuesto que las gané todas; a partir de ahí, no solo misituación económica fue mejorando sustancialmente sino que todo el personal mecatalogó como una especie de psíquico; de ahí en adelante, todos hacían susplanes de vida en base a lo que yo les decía con relación a su trabajo.“¿Oiga Poli, usted cree que me convenga pedir un préstamo para comprar casa?”Eran algunas de las muchas preguntas que me realizaban.>><<No, porque dejarás el trabajo dentro de cuatro meses.Por supuesto que la respuesta siempre estaba acompañada de un jugoso cheque,y tenía claro que esos cheques llegarían hasta que me equivocara o que losdirectivos corrigieran el listado. Mi vida hizo un cambio radical, de pronto portabaropa fina, ya no me transportaba en metro, sino en vehículo propio, y todos mecomenzaron a respetar en demasía. Esas llaves no solo abrieron puertas sino queabrió una expectativa de mejor vida, yo era el Poli más feliz del mundo, hasta queun día abrí una puerta que no tenía que abrir.<<¿Lo descubrió su jefe?>>Pregunta Ángel con tibia cautela.<<No yo lo descubrí a él, ese día quise llegar temprano para extraer más datos yseguir con mi productivo negocio; recuerdo que salude con tremenda arrogancia,ya que me sentía superior a los demás y camine hacia mi puesto de trabajo, unavez que el último médico de guardia salió del hospital, yo me dirigí a utilizar mismágicas llaves, con todo cariño las desenfunde de mi cinturón y las coloque sobremi pecho mientras caminaba por el pasillo, al pasar por una puerta que tenía el 78
  • 79. rotulo de “director general” escuche el quejido de una dama que respiraba yjadeaba fuertemente mientras gritaba que era el mejor, naturalmente mi sentidomasculino me hizo detenerme en la puerta, abrirla con mis llaves y acercar el oídopara escuchar mejor, la dama seguía gritando mientras mi mente se imaginabaaquel bello rito de las relaciones sexuales, que se hacen a escondidas y en loslugares menos imaginados, la curiosidad me fue ganando y pensé que nadapasaría si abría un poco más la puerta, así lo hice pero la poca abertura de lapuerta solo me dejaba ver al director del hospital que estaba en la alfombra bocaarriba, yo quería ver a la chica y abrí un poco más la puerta, ahí estaba ella, consu pelo lacio a la altura del hombro, su delicado cuello que resaltaba susexquisitas venas, cada vez que se contraía y gritaba con más fuerza, su aceleradoritmo que hacía que sus pechos, pequeños pero firmes, se movieran con el locoritmo del final; de pronto sacude su pelo con un movimiento de cabeza paraquitárselo de su rostro y al girarlo, la coincidencia de miradas fue inevitable… eraella.<<¿Quién, quien era?>>Grita Ángel para obtener la respuesta. Pero un lapso se hizo presente.<<Al poco tiempo me divorcie y el director para no tener problemas comenzó ainvestigar mi actuar y encontrar algo que pudiera justificar mi despido, no pasomucho tiempo en que se supo todo y ahora estoy aquí, sin trabajo, sin dignidad yclaro… sin esposa>><<¿Usted les reclamo en ese momento?>><<No, simplemente preferí que cada quien se quedara con lo que se robo, yacepte lo que vi. 79
  • 80. Por ello no todas las llaves abren algo agradable, es más yo te aconsejo que si nosabes que hay detrás de la puerta y aunque cuentes con la llave, no abras laspuertas; además te digo que toda la humanidad fue dotada de llaves, todostenemos la capacidad de abrir puertas, pero no todas son gratas.>> 80
  • 81. HAMBRE DE BUEYÁngel ve a la distancia aquella puerta con la inscripción “Familia González” sedirige a ella, sin tener claro el porqué, para trasmitir aquel recado que le pidió elnefasto sujeto periodista; en el trayecto, las ráfagas de aire aumentaban suvelocidad; por alguna razón, el edificio absorbía íntegramente el viento quepasaba sobre él, ya en los pasillos, Ángel se pelea férreamente contra eseinexplicable viento, su cuerpo era capaz de mantener una inclinación haciaadelante sin que esté se cayera al piso, parecía algo divertido hasta que el mismoaire le prohibía respirar, cuando eso sucedía, simplemente agachaba la cabeza yabsorbía largas y apuradas bocanadas de oxigeno; oxigeno frio, húmedo y maloliente; el humor del edificio trasmitía gran cantidad de hongos acumulados a lolargo del tiempo. Ángel finalmente llega a la puerta y toca con la punta del pie.<<Hola, ¿hay alguien ahí?>><<No es necesario ni que grite ni que patalee la puerta ¿que no tiene modales?>><<Disculpe usted, creí que con tanto aire no me escucharía, solo le traigo elrecado de una persona que quiere que usted sepa algo.>><<No quiero saber el contenido del recado, no me interesa saber cuánto vientohay afuera y no me interesa nada de lo que te pase a ti, a donde quieras llegar o sisaltaras o no. ¿Pero sabes que es lo que si me puede interesar?>>Ángel no quiere saber nada, él solo quería trasmitir el recado y marcharse.<<¿Cuánto pesas? ¿Estás delgado, gordo, obeso? Dime, por favor descríbete.>> 81
  • 82. <<Pues… estoy delgado. ¿Pero, le importa saber más eso que lo que tengo quedecirle?>><<Claro, lo que vienes a decirme ya sé que es, pero me emociona tratar deadivinar la complexión de las personas con su tono de voz, casi nunca le atino,pero es muy emocionante tratar de adivinar que tan gordas o flacas son laspersonas.>><<¿Eso tiene alguna importancia para usted? ¿Sabe qué? de las personas enesté edificio, la más rara es usted, y valla que me he topado con personasraras.>><<Bueno, cada quien tiene sus propios defectos y virtudes, pero mis defectos sonde esos que tratas de ocultar toda la vida, ¿conoces el termino hambre de buey?Pues yo padezco Hambre de Buey desde hace más de 15 años, eso es peor quecualquier droga, es vergonzoso y te mata lentamente; primero una sensaciónindescriptible por devorarte todo el alimento que puedas, una vez que inicias nadiete puede detener, cuando la medida de tu estomago no soporta más elasticidad,simplemente te diriges al sanitario y lo arrojas, así de sencillo, solo que junto conesa práctica siempre llega esa sensación de culpabilidad, esa sensación de odio ysuciedad de ti mismo, sientes ese vacío en el pecho que te corta en dos, luego elencierro, el llanto, el eterno esperar hasta que crees que todo ha vuelto a lanormalidad; pero no es así, cuando te postras frente al espejo, te comienzas acuestionar ¿por qué estoy tan gorda? te comienzas a odiar, te sientes sucia yobesa, luego nuevamente las ganas locas de comer, comer y comer, hasta que tuestomago diga, ya no más; pero eso duele, el ácido que expulsas de tu estomago,te quema poco a poco todo el trayecto de tu sistema hasta la lengua, luego se 82
  • 83. pierde sensibilidad, se pierden sabores y el alimento solo se convierte en eseinstrumento de llenar vaciar, llenar vaciar, y en ese perverso ciclo, te vas muriendoinevitablemente.>>Ángel le trasmite una opinión a la dama.<<Entiendo que esa enfermedad no se contagia, se adquiere por conductas deconsumo ¿no es así señora González?>><<María, dime María por favor. En realidad todos creen que es una distorsión delos hábitos alimenticios, sin embargo no es así, en realidad estas ocultandomiedos, traumas, impotencias. Es simplemente un extraño reflejo de tus temores,es como un volcán que está pasivo y de pronto inicia su actividad, tiene queexpulsar su energía; es igual con nosotros, tenemos que expulsar esa carga y lohacemos comiendo, vomitando, sintiéndonos gordas, volviendo a comer,deprimiéndonos, y así hasta que el ciclo simplemente no tiene inicio, ni final, niforma, por lo tanto no sabes por dónde empezar, no sabes si es mejor dejar decomer, de vomitar, de deprimirte o dejar de verte gorda al espejo. Es una angustiaque te aísla, te hace creer que eres mala persona, te hace desear la muerte.Cuando yo inicie con esta enfermedad, no tenía idea de lo progresiva y radical quesería, primero me provocaba el vomito con dificultad, luego con tremenda facilidadahora ya ni siquiera introduzco el dedo a mi garganta, pero antes del primerintento yo tenía una vida normal, me alimentaba a placer y no tenía esesentimiento de culpa, pero cuando mi esposo de pronto comenzó a progresar ensu trabajo, de un día para otro ya teníamos una residencia nueva, dos carros ypropiedades por todos lados, no sé cómo lo hizo pero creo que es un muy buenperiodista, lo malo de esa nueva vida es que comenzamos a socializar con gente 83
  • 84. de mucho dinero, fiestas, reuniones y brindis que requerían de una galaextraordinaria; pero yo más bien soy una persona obesa, morena y de muy bajaestatura, por lo que cualquier vestido, por muy caro y elegante que fuera, no luciasobre mi feo cuerpo. Claro que al principio dejaba pasar los venenososcomentarios hacia mi persona, luego fueron burlas y después humillaciones, yo nosoporté más y decidí hacer algo al respecto; pero lo que hice fue absorber todoslos traumas, humillaciones y rencores, así me daba fuerza para poner mi dedo enla garganta y sacar todos los kilos de vergüenza y obesidad que entraban por miboca, no deseaba que ningún gramo de alimento me ganará la batalla, tenía queganarle a esa mole de grasa que rodeaba mi humanidad, pero fue tal el daño queen un par de años yo ya tenía mis costillas pegadas a la piel, mis piernas hacíanun arco que era imposible juntarlas, los huesos de mis caderas parecían una granmariposa en mi trasero y mis hombros distinguían cada uno de los huesos que loconformaban. Y lo peor de todo fue que, cuando confrontaba al espejo, me seguíadiciendo, “maldita gorda, eres una cerda” mi autoestima se caía hasta el suelo, ymi orgullo decía, “ningún espejo me ganará la batalla”, inmediatamente habría elrefrigerador, comía de todo hasta que el dolor me ganaba y de ahí al sanitario, aese bendito lugar de desahogo, donde, con toda intimidad, expulsaba el objeto demis traumas y aunque los ácidos me quemaban todo, siempre ganaba la batalla, lodifícil era ese sentimiento de culpabilidad, ese vacío… esa angustia.Por eso quiero que te vayas de aquí, quiero que te lleves tu recado a donde no lopueda escuchar, pero también quiero que me respondas antes de irte ¿Cuántopesas? ¿Estás gordo?>><<Adiós señora, cuídese mucho por favor.>> 84
  • 85. PORTEROLa seguridad con la que Ángel camina a paso firme hacia la parte superior deledificio, una vez que la escalera ya ha sido superada, es signo de que el final noestá lejos, como cuando un condenado a la silla eléctrica camina por los pasillos ysus pensamientos son claramente percibidos, no es miedo a dejar de vivir, esmiedo a lo desconocido, miedo a lo que se deja detrás y miedo a que, los últimospensamientos del ofendido no sean de perdón, sino de venganza. Cuando Ángellocaliza el acceso a la azotea, sale en su camino un tipo anciano; con unaabultada barba canosa y enredada; muy fuerte para su edad, sus dientes eranperfectos, pero su aliento sumamente desagradable, era como una mezcla dealcohol y desperdicios de comida; Ángel le quiere esquivar, pero el tipo le pone elhombro en el pecho a Ángel haciéndole perder el equilibrio; a punto de caerse, setoma de la pared mientras le dice amablemente al anciano.<<¿Está usted bien?>>El anciano responde con otra pregunta<<¿Por qué no escucho odio en tu pregunta?>><<¿Odio?>><<Bueno sí, yo te agredo físicamente y tú no respondes a la agresión, por elcontrario, preguntas por mi integridad, siendo que el golpe lo has recibido tú>>Ángel observa un instante al anciano y logra reconocerlo.<<¿Qué usted no es el portero del edificio?>> 85
  • 86. <<Si, y este será el único rostro que veas en este edificio, pero que eso no teimporte, los rostros son simples facciones expresivas de lo que eres o lo quequieres aparentar ser. Si así es, yo cuido la puerta principal, y eso me daseguridad y control>>El viejo portero, se peinaba la barba con su mano, con un porte de soberbiacuando mencionaba la palabra control; el ademan molestó mucho a Ángel quetenía ya una carga emocional bastante fuerte y que la escalera habíaproporcionado durante su acenso.<<¿Y no le parece demasiado mediocre ser el portero de un viejo edificio?Además ¿de qué tiene el control, de una vieja y astillada puerta?>><< No solamente de la puerta, tengo el control de las personas, de quien entraquien sale y lo que hacen, eso es mucho más que abrir y cerrar puertas, es unatarea que no dejaré que nadie haga, porque la última vez que deje que ellosucediera, se metieron a mi negocio, a mi privacidad, a mi vida y está fuedestruida por completo.Por ello, hoy deseo tener yo las llaves, tener yo el control y los accesos a laspuertas; porque en lo que menos piensas ya hay voluntades tras de ti, tras de loque has logrado.>><<Y dígame usted, ¿porque simplemente no trató de corregir el problema de lasllaves y le quitó el control a las personas que según usted le invadieron suprivacidad?¿No hubiera sido más sencillo e inteligente Y además se hubiera ahorrado tantoodio?>> 86
  • 87. <<No deseo ahorrarme ni un gramo de odio, es más, el odio es hoy mi alimento,debo decirte que soy gente mala desde que se metieron en mi vida, y al contrariode lo que tú haces, deseándole el bien a las personas, yo siempre deseo lo peorde la vida a todo aquel que se me atraviese, deseo que sean los másdesdichados, tan infelices que se retuerzan en su sufrimiento, de esa forma yoseré feliz, seré mejor que cualquiera; alguien tiene que pagar mis desdichas yescupo pestes a las personas, sobre todo a aquellos que son felices a aquellosque son mejores.>>El anciano gesticulaba como si estuviera en una obra de teatro, sus muecas deodio no parecían naturales, cada vez que articulaba palabra alguna, apretaba supuño, esto hacia que Ángel retrocediera por instinto de sobrevivencia; laintensidad con la que platicaba el anciano, su fétido aliento y el deseo de Ángel dequedarse solo en la azotea, le hicieron interrumpir al anciano para despedirse.<<Bueno señor, que gusto conocerlo, fue un placer verlo>><<No, seas hipócrita, por lo menos inténtalo, se debe decir “me dio ascoconocerlo” “ya no me es grata su presencia” “déjeme solo”, lo que tú no sabes esque en este edificio aprendemos a leer voluntades, deseos y pensamientos;además, eso de odiar, tiene su lado satisfactorio; mira, al principio le dices alvecino “buenos días ¿Cómo esta? Que tenga un bonito día” pero dentro de ti ledices, “viejo infeliz, sepa que lo aborrezco, odio que conduzca una camionetamejor que la mía y que sus nietos lo quieran mucho” ya después no lo saludashipócritamente y solo le deseas el mal, eso quiere decir que ya estas avanzando alrespecto. Y cuando tienes dinero y poder, se pone mejor, porque la gente terespeta cuando tienes una buena posición económica, te adula y te sigue, eso 87
  • 88. alimenta tu ego y cuando te topas con alguna persona inteligente que ni te respetani te admira por tu dinero, simplemente lo seduces corrompiéndolo, todos caen ylos tendrás de su lado, compras voluntades, compras poder y gobierno, essumamente sencillo, luego sigues odiando, sigues fingiendo y te escondes en unperfecto anonimato, puedes ir por la calle sin que nadie te pueda distinguir lomucho que odias, incluso das unas monedas al necesitado a la vista de otros y teven como gente buena. ¿Puedes creer lo estúpida que es la gente?>><<Lo que creo es que, aquí el único estúpido es usted, lo que creo es que su odioa las personas no es más que odio a usted mismo, cree que gana con la desgraciade los demás, y cree que el mal ajeno, será el bien suyo, eso es lo que yo creo deusted>><<Pues mira, antes pensaba como tú, pero un día, el guardia de las llaves metraiciono vendiéndole información a un periodista que me quito todo lo que habíalogrado con el esfuerzo de mi trabajo, vendió información que simplemente medestruyo financieramente, eso fue el producto y la ganancia del odio hacia mí yese odio le ocasionó dividendos al tipo en el que confié, él fue el que ganó con elodio, él fue el que sacó la mejor parte por odiar, yo ya aprendí eso>>Ángel pretende evadir al sujeto, su plática le resulta bastante estéril, le palmea laespalda y le dice que ha tenido mucho gusto en conocerlo, pero el portero no dejade hablar y de repartir odios hasta el momento en el que Ángel le comienza agritar.<<Ya, basta, deje de decir estupideces y por favor sea más inteligente, ¿Por quécree que las personas gastarían energía en odiar para que ese odio les beneficie?No tiene ningún sentido, no tiene lógica alguna. Lo que debe de cuestionarse es 88
  • 89. que obligó a ese guardia a hacer lo que hizo. Cuestiónese cómo lo trato ustedcomo empleado, como ser humano; cómo lo respetó y hasta donde; cuestiónese sialgún día lo ofendió o simplemente le rechazó alguna ayuda que para usted leresultaba fácil brindarle. Siempre vemos el daño que nos hacen y tratamos deevadir el daño ocasionado, ha de ser como un tipo de auto justificación, algún tipode absolución de nuestros errores; pensar que nos hacen y no hacemos es unvicio exponencialmente peligroso>>Finalmente el anciano deja su dureza de lado.<<Pero sí, hora que nos sinceramos te digo que sí dañé la integridad moral de esehombre, sí ofendí su reputación, y cabe decirlo, sí estoy arrepentido y siento penapor él. Yo aproveché su horario nocturno para acercarme a su bella esposa, quehabía visto un par de veces, cuando lo visitaba en mi hospital; yo saque de misarchivos, los datos de su domicilio, poco a poco fui haciendo amistad con ella,amistad oculta, luego con mil regalos y atenciones me fue fácil enamorarla;formamos pareja durante dos meses, pero un día yo tenía que firmar unosdocumentos, nosotros cenábamos en un lujoso restaurante y recordé lo de lasfirmas, acudimos al hospital, ella estaba entre asustada y emocionada, yo tratabade tranquilizarla y una vez en el hospital, tomamos una ruta a mi oficina que elguardia, su esposo, no tenia porque estar en ella; luego ya sabes, mi oficina, mipareja, mi galantería… lo que siguió fue usar la alfombra cómo espacio dondenuestros cuerpos se expresaron. Pero algo paso, de pronto se abrió la puerta demi oficina y se realizó un intercambio mental de confesiones, él tenía mis llaves,mis documentos y mi futuro financiero, yo tenía al amor de su vida… ambos 89
  • 90. conservamos lo robado y como premio por tales intercambios, nos deseamos unafuerte carga de odio mutuo.>> 90
  • 91. MUERTEÁngel se encuentra al borde de la pequeña barda que resguarda el techo deledificio, con sus codos en las rodillas, manos en el rostro, el pelo largo y húmedole tapaba la mitad de sus manos mientras lloraba meditando. Ángel emite unsollozo entrecortado y se dispone a ya no llorar más, restriega sus palmas en surostro y cuando las separa, observa a la mismísima muerte; mujer joven dealgunos veinte años, cara bonita, mas bien regordeta, ropa de moda y zapatos depiso algo desgastados. Ángel se percata perfectamente de quien se trata y lepregunta.<<¿Ya vienes por mi?>>La joven muerte con bella voz un tanto picara y apresurada responde.<<Ustedes tienen un mal concepto de la muerte, primeramente no tenemos nadaque ver con la decisión de vida, no determinamos quien se va o a quien le toca,solamente recogemos las almas como quien recoge la basura de las casas>><<¿Recogemos? ¿Son varios?>><<Imagínate, cuántos somos si muere uno cada cinco segundos>><<¿Pero entonces quien determina quién se queda con vida o quien se muere,alguien debe de regir eso y si no son ustedes quien lo hace?>>La muerte sin preguntar el nombre al joven, responde.<<Mira Ángel, existen muchas formas de morir y muchas variantes, algunas sonplenamente circunstanciales, por ejemplo imagínate un colapso natural: sismo,diluvio, incendio y todo eso, la verdad es que en esas circunstancias ni yo ni 91
  • 92. ustedes ni el todo poderoso tenemos el control, muere simplemente el más débil,el que entra en pánico, o el que está en donde no debería estar al momento queno debería estar; mueren también los que de alguna manera se quieren morir,algunos de un solo evento como ustedes los suicidas y algunos se desgastanlentamente y se auto enferman hasta culminar en el deceso y no es que seanpeores o menos que los demás, simplemente deciden no vivir y eso es en lo únicodonde no podemos meternos.>><<¿En el suicidio?>><<No>>, responde la muerte levantando su dedo índice.<<En la libre decisión>>Ángel elabora casi por automático las preguntas que surgen al escuchar a lamuerte.<<¿Y cómo explicas la decisión de un bebé que muere de inanición o comoexplicas el milagro de un pequeño que sobrevive en el mar flotando bajo lascondiciones más adversas? Ellos nunca podrán decidir por propia voluntad>><<Tienes razón, te diré algo que no debería decir, no todo es circunstancial,también hay concesiones de muerte y las hay de vida, existen personas señaladasque deberían de haber muerto en cierto evento y sin embargo la proteccióndetermina que debe haber una lección y que la tarea no está concluida, pero ellosson personas especiales que están dentro de la estructura la cual sirve al TodoPoderoso, de la misma forma hay personas con intachable conducta, de buencorazón, productivas que hacen mucha falta a quien lo rodea y en general a lahumanidad y sin embargo son llamados para continuar con el equilibrio>> 92
  • 93. Ángel un tanto escéptico cuestiona con ironía.<<¿Y supongo que esos elegidos son felizmente recibidos y ellos se sientenalagados?>><<Bueno… no siempre, ¿te acuerdas de aquella monjita de Calcuta? Respondela muerte también con la misma carga de ironía.>><<Si por supuesto, la Madre Teresa>><<Pues esa señora todos los días reniega y nos reclama que no estaba su trabajoconcluido y que la regresemos ahora mismo, por supuesto que todos le tienenmiedo y no desean toparse con ella para evitar un amargo reclamo>>Ángel se desprende de una sonora carcajada y siente la felicidad como escasasveces la sintió a lo largo de su vida.<<Eres una muerte sumamente mentirosa, Ja, ja, ja… La Madre Teresa.>> repiteÁngel para si mismo con voz muy baja; la joven muerte se siente agredida por lascarcajadas de Ángel y le expone con toda calma y con un tono de voz que nuncahabía salido de su garganta, dulce pero con cierta firmeza, melodiosa y un tantosensual.<<Pues en un momento lo sabrás>>Ángel deja de reír repentinamente y le aqueja cierto miedo, tal vez la joven Muerteya sabía las intenciones de Ángel y estaba lista para recibirlo<<¿Tú cómo sabes que me puede pasar y cuando? Y si me muero hoy o mañanao cuando yo quiera y ¿Cómo sabes que tú me recibirás? tú misma me dijiste queson muchos.>><<Pues mira, yo soy la sucursal más cercana.>> La muerte se mofabasarcásticamente mientras fingía limpiar delicadamente la uña de su pulgar. 93
  • 94. <<Es todo lo que me faltaba, una Muerte muy graciosa. Por cierto quiero hacerteuna pregunta, cuando recibes a alguien ¿Que te preguntan?>>La joven muerte se emociona por la pregunta y responde.<<Eso es la mejor parte de todo, tú no me vas a creer pero la mayoría de la genteno sabe que está muerta y una vez que tienen la certeza, comienza el bombardeode historias de vida: que yo me porte bien, que siempre daba limosnas en lostemplos, que fui un buen padre, que fui más fiel que mi vecino, que nunca tuvevicios, que me esforcé mucho en mi empleo, en fin… y yo en ocasiones meaprovecho de que crean que yo tengo el poder para juzgarlos y les saco cadasecreto que para que te los cuento; las que me dan mucha tristeza son lasmadres que lloran por dejar a sus hijos aun pequeños, ellas nunca se puedenexplicar cómo sobrevivirán sus hijos, quien los alimentará, educará, quien loscurará cuando enfermen, quien los consolará cuando estén tristes. Y ¿te confiesoalgo? En ocasiones es tan amargo el llanto que me contagia y me hace llorar a mítambién. A los que aborrezco son a los políticos corruptos, creen que arrepentirsefrente a mí los va a salvar de no sé que, aparte de corruptos, avaros y soberbios,son ignorantes ¿Que creerán que hay después de la vida? Como estará suconciencia que tienen miedo a entrar a un lugar de castigo.>>Ángel observa de frente a la muerte y con cara de incredulidad le cuestiona.<<¿Cómo? ¿No hay un lugar de castigo? >><<¿De qué forma se los explico? NO HAY TAL…>> La muerte expulsa unestridente grito que retumba en las viejas paredes haciendo eco; Ángel escuchapensativo, ya sentado en el piso de la azotea con la espalda recargada en uno de 94
  • 95. los muros, los pies cruzados en flor de loto y la cabeza gacha, repite mientrasasienta con movimientos cortos y repetidos.<<No hay tal, no hay tal… ¿Entonces tampoco hay premio? Dime Muerte, si nohay castigo tampoco hay premio ¿no es verdad?>>La joven Muerte guarda silencio y no responde a las preguntas de Ángel.<<Entonces para que tanto engaño, para que decirle a la humanidad que searecta, sea honesto, que actué siempre con amor y respeto, para que tantahipocresía si al final resulta lo mismo si eres un político corrupto o un obrero quetrabajó honestamente toda su vida, dime Muerte ¿Para qué?>><<Es que ustedes no han entendido, eso no se mide en pobreza ni riquezamaterial, para ellos, para los que determinan, vale más el político corrupto que seesforzó día a día y que utilizo al máximo su potencial del que fue dotado, a unobrero que se levanta con el único anhelo de que llegue la noche para poderdormir y al siguiente día lo mismo y hacer eso como una forma de vida hasta queel tiempo desgaste su cuerpo y muera. Entiéndelo Ángel la vida o el grado de vidadespués de la muerte no se mide en la cantidad de yates o la acumulación dehambre que soporto tu cuerpo, aquí bienvenido es el que vivió intensamente, logrósus objetivos personales y utilizó sus códigos programados; mientras quedespreciado es el que no se esforzó en su vida, nunca sonrío y siempre dijo, nopuedo; si alguien te robo algún bien no te convierte en el bueno ni a él en el malo,es un simple cambio de bienes, pero si te quejas y te retuerces por ello, afectandola vida misma y la de los tuyos, eso te convierte en un ser de baja escala, y sítiene su castigo, ese castigo es personal y auto elegible.>> 95
  • 96. EL FINAL DE LA ESCALERALa llegada al final era inevitable, un pequeño pasillo de ladrillo que cubría unadecena de escalones de concreto, sucio hasta el apeste por la plaga de palomasque revoloteaban y defecaban en todo lo alto del edificio, mientras tanto Ángelsubía, ya en la azotea y a punto de que el sol saliera, Ángel decide esperar la luzdel sol para asegurarse de que la caída le arrancará la vida sin contradicciones, sesienta a la orilla del edificio con los pies colgando hacia el vació, aprieta los ojosfuertemente en un par de ocasiones tratando de enfocar la altura que determinaríasu final, el cálculo parecía bueno, unos veinticinco metros de caída libre y tan solounos cables de alta tensión se interponían entre la azotea y el suelo, sentado alborde y con movimientos tambaleantes como si hubiese bebido una gran cantidadde alcohol, decide asirse de las tejas para que la decisión sea voluntaria y noaccidental, de pronto siente que el sol ya no le calienta el hombro derecho y volteaa su costado.<<¿Y tú quien eres? lárgate de este lugar yo llegue primero que tú ¿O a casoquieres evitarlo? ¿Eres policía o sacerdote o algo parecido?>>Tremenda carcajada se escucha ante las preguntas de Ángel.<<Ni policía, ni sacerdote, ni tu salvación, edemas déjame hacerte una correcciónyo llegue primero que tú… mucho antes, pero no, no quiero salvarte de tremendacaída, es más, quiero ver si te estallan las viseras, mira.>> 96
  • 97. El individuo abraza al desconcertado Ángel y le señala con su dedo índice losposibles lugares donde sí puede haber estallamiento de viseras.<<Nada mas no se te ocurra rebotar en los cables de alta tensión, ya que apartede que te electrocutas no es una muerte instantánea y te quitan toda la velocidadque llevas, lo más probable es que vivas con gran parte de tu cuerpo quemado yen una silla de ruedas, y si… de por si estas feo, ¿Cómo te veras en una silla deruedas y todo quemado? Mira fíjate bien, tiene mucho que ver tu posición inicial, site lanzas de cabeza como en una alberca, el impacto contra el asfalto te ocasionalesiones fatales, primero la fractura del cráneo y lo más seguro es que tu columnase compacte tanto que se quebrará como una copa de cristal y no duele muchosolo unos segundos, pero el miedo es tal que durante el descenso el cuerpo seauto protege y le da por girar para caer con una parte blandita, pero mira.>><<Basta, basta, bastaaaaaa; ¿qué intentas hacer? No es asunto tuyo, aléjate noes asunto tuyo, me estas asustando>><<¿Asustando? Es la primera vez que veo a un suicida cobarde, pero lo sé,tienes miedo, mucho miedo de desaparecer, ¿Y cómo sabes que la muerte tesalvara de ese miedo?>><<Otro con clases de otra vida, mira, no estoy seguro de lo que pase después deesto y no estoy seguro de la existencia de un tal Dios ni un tal Diablo es más, nocreo en nada, no tengo eso que las personas sin oficio le llaman fe y que seaferran a una estúpida vida de esperanza tratando de ser buenos toda su tristevida y que al final están todos sentados aquí a mi lado esperando el momentopreciso para lanzarse y terminar con sus impotencias, frustraciones, fobias,miedos y se auto consuelan con ese invento de falsa esperanza ¿y para qué? 97
  • 98. Para que al final, estar en esta fila, al igual que tú, dónde creyendo que despuésdel chingazo tendrás una enorme puerta adornada con bellas flores, en una camade humo que deja entrever al viejito del gran libro que te dice “fuiste bueno o fuistemalo” y si se apiada de ti, te toca un gran jardín donde convives con animales queno te dañan, comes frutas silvestres de los árboles y se te posan las aves en tuhombro>>La molestia en el rostro de Ángel y el jadeo que ocasionó el esfuerzo por losgritos terminaron por captar la atención del sujeto y con un duelo de miradasÁngel vuelve a cuestionar. << ¿Apoco tú si tienes fe en la existencia de Dios?>><<¿Y tú qué crees que es la fe?>>Pregunta a Ángel obteniendo respuesta inmediata de este, encogiendo loshombros como si la respuesta fuera obvia.<<La fe es creer>><<Falso, la fe no es creer sino saber, acaso tú tienes fe en que mañana sale elsol, seguro que no, tu sabes que mañana saldrá el sol, y de ti depende si loaprovechas o no o si prefieres taparte los ojos para no disfrutarlo, por lo tantoaquel que cree en Dios es un mediocre… o crees o sabes>>Ángel lo observa, frunce ligeramente el entrecejo y cuestiona.<<¿Y qué pensarías si en lugar de que todo eso que te ofrece el cielo es falso,que simplemente hay una sola oportunidad de vida y que es falso eso de que tualma llega a otro lugar donde, o todo es bello o todo es horroroso, y tu esfuerzono trasciende más que aquello que dejaste en este mundo y que nadie teapapachará en tu muerte y que no hay una figura que te recibirá, que tu Dios no 98
  • 99. es una persona a tu semejanza ni es un gran jardín y es más, que simplementedespués de todo tu esfuerzo no hay nada de nada?>>El hombre con sabia tranquilidad responde sin meditar, como si ya supiera cadaparte de la pregunta.<<Entonces diría, gracias Dios por ser como te imaginaba… aquí y ahora>> 99
  • 100. POR FIN UNA PUERTA ABIERTAÁngel decide no suicidarse todavía, pero no por temor o cobardía, simplementeque no desea darle gusto a tanta opinión de personas que llegan sin serinvocadas o deseadas; prefiere esperar el momento en el que este completamentesolo, Ángel decide que el boleto de la muerte ya estaba comprado con anticipacióny que solo era cuestión de tiempo para abordar el transporte; sin aspavientos ycon toda tranquilidad fingida, para no dar oportunidad a otro extraño personaje deque aparezca con sus locas formas de platicar y le meta en la cabeza confusionesque en ese momento ya no deseaba, se dispone a descender. El cansanciomental era abrumador, el sudor le empapaba los cabellos que se le pegaban alrostro incómodamente; el cuerpo, aun que acalorado, temblaba de frío. Ángeldecide bajar la escalera por el momento, sus manos son guardadas en losbolsillos de su apretado pantalón, y su cabeza gacha pone atención en losdeteriorados peldaños de la vieja escalera… cada paso, cada eco; cada metro,cada deseo de que el descenso sea solitario, acompañan a Ángel y compartenexpectativas.En su viaje de regreso al descenso nota que en uno de los pisos hay algodiferente, por fin una puerta abierta, la habitación parecía vacía, solo un pequeñomueble de madera se distinguía en la pared del fondo, la puerta se abría y cerrabaabruptamente con las ráfagas de aire que de pronto se hacían presentes en elviejo edificio, Ángel se acerca cauteloso esperando que por fin alguien aparezcadentro de la habitación y ver su rostro, pero nadie respondía a los saludos que 100
  • 101. retumbaban en las paredes y buscaban la presencia de alguien; lentamenteasoma la cabeza hacia el interior y dirige su mirada a cada rincón de la habitaciónencontrando solo un par de grandes espejos, estaban pegados al muro más largode la habitación, no tenían marcos ni se podía observar algún clavo o tornillo quelos sujetara de los muros, solo se distinguía una quebrada al final, en forma detelaraña y sin faltarle algún fragmento del espejo; Ángel da los primeros pasos alinterior, cauteloso y aún con la expectativa de que por fin alguien mostrará surostro, ya en el centro de la vieja duela comienza a observar cada rincón, loscolores lo confundían y había algo extraño con los espejos que Ángel noalcanzaba a comprender, después de comparar el reflejo de los espejos con lahabitación, se percata de que no corresponde la imagen del espejo con la realidady al dar algunos pasos hacia el frente los colores cambiaban de forma caprichosa,aún confundido y volteando repentinamente hacia atrás para ver qué era lo que semovía o distinguir alguna rendija que filtrara la luz del exterior, pero la habitaciónno respondía, permanecía estática, silenciosa… omisa. Ángel se dirige hacia lapuerta con la intención de salir, y a cada paso ve imágenes confusas en el espejoque lo hacen acelerar la salida, pero a un par de metros de la puerta por fin ve unaimagen clara reflejada, era él en su adolescencia, retrocede medio paso y se veperfectamente, de cuerpo entero y con su ropa favorita en esa etapa de su vida,también estaba a su lado su mejor amigo, un sentimiento de nostalgia, duda yansiedad le hacen recordar vivamente ese momento, se coloca las manos en lacabeza y un repentino desequilibrio lo hacen retroceder un par de pasos, almomento los personajes de la imagen cambian drásticamente, sus rostrosenvejecen, sus cuerpos en exceso delgados y su ropa favorita sucia y rota, su 101
  • 102. amigo en una silla de ruedas con su hombro derecho casi pegando con su rodilla,una gran deformación en su delgada espalda que aparentaba una enorme joroba ysu boca escurría gran cantidad de saliva, juntos pero sin cruzar palabrasesperaban a que la nada llegara a platicarles lo que continuaba, miradas perdidas,silencios eternos, ansiosos, cuerpos que tiemblan involuntariamente como si susalmas quisieran salir de ese claustrofóbico esqueleto; Ángel solo deja salir suslágrimas al ver el escenario que proyectaba el espejo, y aún confuso al ver laescena de lo que ocurrió años después del accidente automovilístico que sufrieronél y su mejor amigo, al momento Ángel entiende la dinámica que le ofrece elespejo; pasos al frente, tiempo antes del suceso, pasos atrás tiempo después delsuceso, del mismo modo el movimiento a la izquierda del reflejo, el espejo ofrecíala vida inicial de Ángel y los pasos a la derecha hacían avanzar la vida trascurrida.De inmediato Ángel se posiciona justo en el momento del impacto del automóvil ysuaviza sus movimientos haciendo un balance de su cuerpo para ver una y otravez el momento preciso en que su amigo se confunde y sin disminuir la velocidadse proyecta contra un gran árbol, Ángel logra identificar entre esquirlas de vidrioun rostro inexpresivo y ojos en blanco del perdido conductor que ese día probo suprimera dosis de droga, el impacto expulsa a Ángel por la ventana y casi ileso vecomo convulsiona su mejor amigo con el rostro en el volante. En un grito deculpabilidad que le quema el pecho, da pequeños pasos hacia el espejo hastaencontrar el momento justo en que convence al joven, después de 10 años deofrecerle la fabulosa sensación de drogarse y aprovechando el mal momentoanímico de él y como con tremenda arrogancia, le explica la técnica precisa en el 102
  • 103. uso de la jeringa y con un estúpido afán paternalista, lo instruye de cómo hacerlopara que no le dañe la aguja.Son inevitables las preguntas que se hace Ángel con esa mal entendidasensación que tiene el ser humano de hablar con Dios y decirle “si tan solo medieras otra oportunidad de no equivocarme” pero no existe respuesta ante ello ysin embargo la oportunidad de no equivocarse se otorga todo el tiempo, coexistecon la vida segundo a segundo y es eterna, además puedes hacer un caminolimpio y plano para los que vienen tras de ti o puedes caminar levantando asfaltopara que a los detrás les sea complicada la existencia; puedes ir pisoteandocredos para confundir a los débiles de actitud y que necesitan una deidad paralevantarse o puedes sembrar esperanza y edificar la universalidad de la oraciónpara aprender a ser humilde; puedes sujetar al mundo para que todo el que seatraviese parezca que es inferior a ti o puedes ir repartiendo parabienes y ayudasprecisas para que el mundo gire con esa maravillosa lubricación de pensamientoque evita el rechinido maldito de los negativos.Ángel quiere saber qué pasará con su existencia, busca con dificultad losmomentos que reconoce y se detiene en la muerte de Clara, su madre, semantiene estático para que el espejo no le cambie el justo momento en que alma ycuerpo se separan, con mirada fija, Ángel simplemente llora e impotente recuerday hace homenaje a la memoria de la persona que mas amó. 103
  • 104. DIALOGO CONMIGOTodavía en la habitación y después de una larga reflexión frente al espejo, dacuidadosos pasos a la derecha para ver qué sucederá con su vida, hasta que seencuentra nuevamente en la azotea del edificio, la imagen que muestra el espejorefleja a un Ángel sumamente decidido a saltar.<<¿Qué te pasa? ¡No lo hagaaaas, Noooooo!>>Le grita a la imagen del espejo, y este se coloca en posición con los pies juntos yadel otro lado de la pequeña barda que sirve de guarnición al edificio, sus manoshacia atrás fuertemente aferradas a la teja, es lo único que sostiene el cuerpocompletamente rígido y ligeramente arqueado de la espalda hacia atrás, con lamirada apuntando hacia el cielo y de cuando en cuando voltea al suelo para darsevalor. Nuevamente el grito de Ángel en la habitación del espejo.-¡Nooo, no lo hagas!-La imagen del espejo busca de donde le gritan, desesperado voltea a todos ladospara encontrar de donde salen los gritos, pero no ve a nadie.<<¿Quién grita? No lo podrán impedir, saltaré.>>El cielo súbitamente se nublo, el sol se escondió y de pronto una ligera peroconstante lluvia, comenzó a caer, la imagen del espejo pronto estabacompletamente empapada, la ropa se le pegaba al cuerpo y el fresco aire leocasionaba un horrible frio que lo hacía temblar; en la habitación, Ángelexperimentaba la misma sensación de frio, la ropa pegada al cuerpo y el cabello 104
  • 105. se sentía completamente escurriendo de agua, pero ahí dentro, ni una sola gota,solo compartían sensaciones.<<Por favor no saltes, te lo pido.>><<¿Eres tú? ¿Te estás pidiendo a ti mismo que no saltes, siendo que túocasionaste todo esto?>><<Si, me estoy pidiendo a mi mismo que no salte, pero no, tal vez eso no cambienada, tal vez, todo siga igual y simplemente mañana solo sea una noticia. Y esque no me alcanzó la vida para entenderlo, ¿sabes? para comprender que yaestaba habituado al odio… el odio a mí ser, que me afectaban más las dosis detristeza que las de droga, que la droga curaba mi estado de ánimomomentáneamente, pero que la tristeza y la autodestrucción eran mi verdaderaadicción. Pero en ese juego perverso de causa y efecto, al final todo era interno;mis fobias, mis anhelos, mis frustraciones y mis éxitos, mis vicios y mis virtudes;simplemente se archivaban en ese inventario interno que se queda para ti, hastaque te das cuenta cual es el punto de coincidencia entre lo que te hace mal y loque te pueda hacer bien, resultando en ese punto de coincidencia una línea eternaque está regida por el libre albedrio; fuerza que arrastra sin importar a quienarroya, a quien daña… a quien mata; el libre albedrio puede ser tu dulce compañíaen el anonimato de la mediocridad o puede ser tu mejor aliado en el éxito… ¿loquieres o no lo quieres, lo tomas o lo dejas?. Tú tienes el poder y el creador te loofreció para amar, odiar… odiar, amar. Pero sabe que cuando el amor seconvierte en resentimiento, el camino sin retorno de la obscuridad se tornaplacentero, necesario, y de ahí se alimentan los tiranos. Por otro lado cuando elresentimiento cambia esa divina polaridad y lo transformas en virtud, la humanidad 105
  • 106. crea conciencias y armoniza su vida. Es un camino sin retorno y yo elegí elincorrecto, pero aquí estoy ahora, pudriéndome y rogándome que no salte, porfavor no quiero saltar.>>La imagen del espejo, ya con rostro de cansancio y su esfuerzo que se registrabafielmente en las venas de su cuello que parecían reventar, la lluvia no cesaba y elfrío ya era demasiado, con sus cabellos al rostro, el mentón pegado al pecho y decuando en cuando, se soltaba con una mano para abrirla y cerrarla, y así la sangreque fluía le ayudase a descansar un poco. En la habitación, Ángel con la mismafatiga, con frío y aunque no había agua, cuando hablaba resoplaba su rostro consu boca como si con ello se limpiaran las gotas de agua que no existían.<<No lo hagas, aguanta, aguanta, es solo una decisión, toma la correcta>>El Ángel del espejo y Ángel coinciden finalmente, se observan fijamente a los ojosy le vuelve a pedir que no salte; él asiente con su cabeza y levanta sus pupilas alcielo para indicar que está de acuerdo en no saltar, pero la lluvia arrecia, el frío setorna más intenso, sus brazos no pueden más, su cuerpo está completamenterígido, y el agua intensa, remoja las tejas hasta ablandarlas, Ángel en el espejo,simplemente vuelve a dirigir su mirada al cielo y disienta con su cabeza; Ángel enla habitación, simplemente grita mientras la teja se desgrana y Ángel ya no tienesujeción, el impacto es imponente y traumático, el grito de Ángel retumba en lahabitación, luego no quiere ver el resultado y cierra sus ojos, se toma la cabezacon sus temblantes manos y mientras el Ángel del espejo sufría de espasmos 106
  • 107. como señal de el fin de su vida, Ángel en la habitación comienza a sangrar por susoído. Silencio, obscuridad total… de pronto… la luz.¡Parto en proceso! ¡Parto en proceso! 107