Prog Ed20 Ingridodgers

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Programa Radio Web Ed20 de Ingrid Odgers.
Difusión de escritores iberoamericanos desde Concepción, Chile

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Prog Ed20 Ingridodgers

  1. 1. POEMAS PROGRAMA POESIA RADIO WEB – INGRID ODGERS EDICION Nº 20 Arlette Luévano Díaz Mexico EL ÁRBOL TEMBLÓ Llegó un niño al jardín no brincó la barda imposible nadie le abrió la puerta esto no lo escribe Wilde vi su perfil recostado junto a un árbol una noche sin luna porque su perfil es de humo y plata 1
  2. 2. y no podía suceder aquí algo distinto a la muerte o la negación de lo ocurrido El árbol tembló sus raíces derramadas llegaron hasta el cementerio pasaron entre tumbas y huesos extraviados se colmaron de minerales de sal más que si alcanzaran un río anegado o un tesoro en un cofre de hojalata pero a la vez absorbían silencios ruinas fiebres 2
  3. 3. El árbol enfermó de muerte y fuimos todos a verlo podamos sus ramas abonamos su lecho mientras la tierra que pisábamos se agitaba dolorida sobre el lamento de las raíces LA ÚLTIMA CARTA QUE ESCRIBÍ A MI MADRE En la última carta que escribí a mi madre no sé cómo 3
  4. 4. con qué signos pero le hablé del árbol que plantamos No espero una respuesta si acaso yo pudiera desear algo sería una foto suya Pero le hablé del árbol y de su gris contorno contra el cielo de la bondad con que calla de la amargura con que se va dejando morir y mi instinto me dice él que siempre responde aunque no lo espere que por la tarde dentro de algunos meses mi madre tomará la carta 4
  5. 5. y sabrá de toda la desesperación con que la extraño ME CRECEN LAS RAÍCES Las horas náufragas se alejan pero no tengo ya la fuerza necesaria para salir tras ellas Entonces me crecen las raíces y mis brazos alcanzan verdes longitudes sobre las que nada vivo se atreverá jamás a posarse 5
  6. 6. NORA NANI - ARGENTINA PROFETICO Entonces pienso en poesía. La memoria se me llena de caracoles y de cruces, me alumbra un atavío incesante de planetas en gestación, visito una caverna de fusiles con caricaturas en éxtasis y guerrilleros dormidos a la sombra del diluvio. Toda la sangre es una confidencia de cristales que va rasgando su propio enigma en la orfandad del silencio. Y tengo furias y mutilaciones, altares, temores, ofrendas, juego con la brizna de nácar que amputó mis uñas, entretengo los dientes con el sabor arisco de la ternura, correspondo a las argucias del viento con mi propia estación de frutos maldicientes y desmedidos como la parición de un dios que arroja sus entrañas al corazón del infinito. 6
  7. 7. Pero me entrego. Es mía también esa audacia de criatura incesante, esa llamarada terca que llega de todos lados y arde simultánea y profética con mi voz en el fondo. Cuando ya no puedo más, cuando la piel no puede más de tanto gato agazapado y vello erguido y luna desprolija, entonces arriesgo la defensa del papel y me voy nombrando la sangre para aquietar un poema. VOLVER ¿Qué haría entonces con el corazón a media luz entre los cerros altos y la esfera del río? 7
  8. 8. ¿Qué haría, hermana, de puro duelo sin tu sombra, quién recogería mi voz, el limpio verso que parimos juntas? Hoy mi hijo, doblemente huérfano, sin tus dos manos y esas alas que salían de tus ojos para decirle que era cierta toda la belleza. Huérfano por dos veces, en la verdad y en la ternura, hermana cristalina, guitarra del crepúsculo, madre que no fue desde los senos secos donde un día anidó la muerte para robarte, batallante y sola. Y me has quebrado los espejos. Me he quedado sin tiempo, con la historia rota y esta palabra mal nacida entre los labios, esta puteada arisca, este dolor que no sangra porque la sangre quiere guardarse por guardarte y es inútil e inevitable el llanto que ronda en mi fiebre para siempre. 8
  9. 9. Pero para siempre habrá caballos vespertinos en el sueño de mis hijos, el trote azul de la tarde cuando el verano quebraba sus racimos y éramos eternas, porfiadas, alegres, mágicas... Siempre habrá una noche entre las piedras y pumas fosforescentes al acecho y culebras y aves y el conjuro de la voz y del canto para esperar el día, el conjuro del verso, entonces y ahora, cuando tu estatura y la mía se fundan en el aire como un incendio de perfumes voraces. Y volveremos a la sierra alta, a perder el nombre bajo un cielo impenetrable, a leer poemas junto al agua mientras un río sin ojos busca el vértice de su origen y un pájaro de niebla se nos vuelca en el pelo hasta alzarnos de preñez, de arena y de silencio. 9
  10. 10. Volveremos desde adentro, desde este sitio donde la nostalgia te llama, entre remolinos de vértebras y de alas quemadas, con la piel guardando tu paso diminuto y ese sol, hermana, ese sol que te abusa de ausencias y me deja partida ante el infinito. MIENTRAS TANTO La voz que cae sobre los lirios desnace la forma de crecer en sortilegios. Una pluma mecida por el viento ha barrido mis ojos de tanta púrpura sofocada. Es bella esta terneza de aguja cuando la carne aprieta sus tentáculos y vuelve en gemido. Diré otra vez la palabra adios. Será de hoy la luna con el celo al hombro y las madrigueras del cansancio abusando la piel... 10
  11. 11. Caigo. Generosamente caigo. Vorazmente caigo. Hacia el horizonte me invaden las ráfagas del abismo. Milagro de ver con los ojos ajenos la plenitud que me borra inexistente. YANINA MAGRINI sólo por hoy Tengo menos compasión que gato hambriento. La visión y el contacto con las bestias o con hombres que se comen entre ellos de un bocado es belleza de fuego. El tocarlo todo medirlo con vara del infierno, desear las piernas ajenas, la boca del otro, 11
  12. 12. los muslos, el gemido, el fondo oscuro de las cosas. Y no hablo de calmar esas bestias; lejos de mí, tal vez, hable del silencio como un animal que persiste en el centro de la casa, brutal casi ebrio. (de “avusos”) YANINA MAGRINI abre un motivo..... el único que clava desacuerdos en la noche me concluye en soledad indiscutida. ¿Indiscutida o disociada soledad? 12
  13. 13. ¿Se disocia el deseo de mujer en maquina de consumo masivo? ¿Se consume en medio deseo la ambición? ¿ambición de media mujer en sentido más sentido de su noche de pantalla? ¿se le nombra deseo? Oquedad de maquillaje...... o posible pedido de auxilio en un visor menos justo. Ausencia de mujer o ridícula sensación de sentirse un arrancado. Arrancado (hueco negro que dejaron en la tierra). ¿En maceta o en esta silla de ciber? El agujero es siempre la ciudad y ella no comprende porqué se llora. Se llora el mensaje de uno mismo. Me compadezco de lo que escribo, y sigo el orden de lo que es mío. Mío en los ojos de la materia sola. En soledad de música fuerte y juegos no de red. Juegos de vos. De lo tuyo, no lo mío. Lo mío no es hueco de gente. Lo mío es una mirada perfecta que clava desacuerdos en la noche; sol-sol- de- edad- solo-mio-sole-da-de-mí-solo-sol. Y ser así, y ser gracia y hacer gracias para vos, para esa, tu otra soledad que sí tiene remedio. No la mía. La mía no. A mí se me hizo tarde. (de “avuso”) 13
  14. 14. pregúntame Hace más de diez años mi abuela moría en una noche como ésta (y hasta la tres de la tarde nadie dijo boludeces). Borde limpio o jornada en que fracasa todo intento de rebeldía. (Mi abuela no iba a morirse nunca, y yo iba a aprender a tejer) Arroz con leche, me quiero casar...................... Igual. Ningún desarreglo abandonaría el desequilibrio de padecerme, de ridiculizar este frío de muertes incompletas. ............................. ............................. Ahora, después de nada, pregúntame si me importa. (de “avuso”) 14
  15. 15. YANINA MAGRINI deseo de otro Lo hacemos despacio para que no vuelque, no salpique toda excitación el abuso de la lengua. Cuando no hay nada que decir hacemos del oído necesidad de palabra en lo ajeno. (Qué se yo, algo así vendría a ser el poema.) (de “avuso”) 15
  16. 16. XIV Cada uno recibe imagen. Y carencia. Damos lo que no queremos amontonar, lo que nos deja la mismísma convivencia de la soledad. Deberíamos haber vivido detrás de esa criatura ; de su tajo y su centro. Deberíamos hacer del silencio la página dónde dejar una voz como palabra oculta. Como forma de callar. De guardar el quejido. Quiero decir; tragar ese lenguaje como saliva. (inédito) había una vez un hombre Ayer estaba leyendo un libro de cuentos, esos en donde la princesa besa al sapo y se convierte en calabaza. No, no era así. Donde el sapo besa a la calabaza y se convierte en princesa. No, no creo que el sapo haya querido 16
  17. 17. el lado femenino, más bien, el sapo, podría ser casi justo y llamarse a sí mismo hombre verde. Pero esa es otra historia. Sí. Esa es la historia del Increíble Hulk: - “Había una vez, un hombre nervioso que se ponía verde cada vez que le hacían notar que una transición no se rebuzna, se concibe...” (de “avuso”) NORMA SEGADES Habla María Ya no puedo parirte nuevamente... Tengo toda tu muerte en mi regazo y la inocencia herida de tus sienes yaciendo... en el ritual de mi ternura. Pero puedo mecerte, como antaño, cuando enjambres de ráfagas azules desceñían la paz de tus caricias, cuando mis manos de ágiles vaivenes tejían, con vilanos encendidos, las pastorales tramas de tus túnicas. Pero puedo tener entre mis brazos, 17
  18. 18. no al Cristo... no al Profeta... no al Mesías... sino esta palidez de tu silencio capturado en las redes de los sueños, como en esas fragancias madereras con que José, te construyó la cuna. En la orilla del viento, con tu sombra esbozando ese cuerpo fatigado sobre espinas de penas absolutas... porque, no en vano el eco de mi sangre retuvo en sus esferas solitarias el dulce cautiverio de tus lunas. En la orilla del viento, sin respuestas, paladeando un brebaje acidulado mientras otras mujeres sollozantes salmodian sus dramáticas liturgias. En la orilla del viento, abandonada, reclamando una tregua a los enigmas para cubrir tu pecho mancillado por navajas de sórdidas injurias. Pero puedo tener, junto a mi rostro, tus frágiles mejillas, tus cabellos derramando sus últimas penumbras. Porque ya nada existe sin tu vida: exhausta, macilenta y derribada en la ardiente crueldad de las torturas. ¿Por qué, entonces, me fuiste prometido por las voces del ángel, al crepúsculo siendo, apenas, un cáliz de azucena sediento de lloviznas invisibles que colmaran mi entraña taciturna? ¿Por qué elegirme a mí? ¿Por qué mi vientre? ¿Por qué no te engendraron los volcanes en la lava apremiante de su furia? ¿Por qué fue una mujer? ¿Por qué la arcilla hubo de recibir la gracia plena para tensar Tu Nombre en su cintura? ¿Pensaste alguna vez que, en esta hora saciarías mi espacio de miserias? ¿Que un dolor excesivo, ilimitado, me entregaría a huérfanos naufragios, a ciegas escolleras de locura? Ya no puedo parirte... 18
  19. 19. Ya no puedo... Soy sólo esta mujer encadenada a su tristeza anónima y aguda... Detrás de las urdimbres Aquí estoy, zurciendo con esmero este andrajo de amores eventuales que encontré dobladito entre la impunidad de los bolsillos donde encierras los sueños. Oculto en punto atrás cada mentira, cada caricia y luna y juramento. Cubro la luz de su mirada herida con filamentos negros, asiento planchas tibias sobre la orografía de su cuerpo... Pero me cuesta. ¡Ay, sí! ¡Cuánto me cuesta desprender su ternura de las crestas insomnes de tu infierno! Se ha adherido a tu voz, a tu sonrisa, trepó por tus cabellos, inscribió sus raíces en la extensión desnuda de tu pecho. Perdóname querido, debí advertirlo a tiempo, pero estaba ocupada en otras cosas: preparando meriendas, fregando calcetines, tejiendo calendarios, almidonando todos los recuerdos. Perdóname querido 19
  20. 20. este dolor secreto que se enrosca en la piel de tu vergüenza al quitar los fragmentos... Yo también me he quebrado algunas uñas y sangrado la yema de los dedos, sin embargo ya ves, valió la pena, ni se ven las puntadas... quizás un poquitito del reverso... Nadie habrá de advertirlo, nadie indaga detrás de las urdimbres, todo está exactamente como siempre, tu cabeza y la mía descansando en la complicidad cuadriculada de este antiguo silencio... ¡Qué descuidado eres vida mía... llevar, en un amor, tantos remiendos! Encender el amor Señor jefe: escrito a doble espacio, con copia a personal, según sus directivas tan estrictas y exactas, atentamente quiero explicitarle mi ausencia en su reloj cuando sonaron las siete campanadas. Porque el día nació, tímidamente, como nacen los días, sin palabras, 20
  21. 21. con los ojos sedientos de temblores y el horario sentándose en la cama. Pero, esta lluvia audaz fue desflorando las matas de azaleas, las acacias, las hiedras adheridas a los muros con sus uñas de cal, enamoradas... y me exigió que no, que no cediera a la rutina gris y cotidiana, que arrebatara el fuego en sus pupilas con mis besos de urgencias y fogatas, que arrancara a sus sueños los susurros donde se encienden todas las palabras, que escanciara en su copa las oblicuas lloviznas de mi sangre derramada desde el racimo azul, desde el estambre de mi espiga compacta en una nueva génesis poética de esta greda descalza que erige las almenas de la vida cuando no hay asideros, ni ilusiones, y el salario no alcanza para nada. Por eso señor jefe, con franqueza, disculpe este retraso de planillas, y el desorden de peines y corbatas. La lluvia, perentoria, me detuvo a encender el amor, esta mañana. 21
  22. 22. Entre el aire y el fuego NORMA SEGADES Usted, ¿se ha dado cuenta que el olvido es algo más que inaugurar la ausencia? ¿Que es una geografía sin vertientes sobre la piel sumisa de la tierra donde se hacina toda la sal de la tristeza, donde crepitan lámparas amargas por los cielos desnudos y las grietas, y estridulan su látigo los grillos bajo la luz herida de cuatro lunas ciegas? Un territorio hastiado de intemperies donde vamos muriendo, de a poquito, sedientos de no verlo, de no andar de su mano las mañanas, de no escuchar su voz cuando regresa, donde creemos casi un imposible retornar al asombro de ser uno porque ya no sabemos cómo hacerlo. Donde nos faltan nombres y palabras y antiguos arenarios de promesas y la savia especial de la ternura y esa cierta vergüenza al extender los sueños y no hallarlo desnudando el amor, a la derecha... Si alguna vez su sangre, su esperanza, pudo sobrevivir a esa miseria, 22
  23. 23. usted se ha dado cuenta que, el olvido es, algo más, que inaugurar la ausencia. ANA M. MIRELES La forma de pensamiento oriental consiste más bien en dar vueltas en contemplación alrededor del objeto... en una impresión multilateral y multidimensional, formada por la super imposición de impresiones simples, procedentes de diferentes puntos de vista. Anagarika Govinda De la luna nueva Siento pero no sabes Flores de mi cabeza Hilos como las naves Límpidos y tan suaves Buscan tu sutileza Veo pero te quedas Frío como sin canto y quizás ya no puedas descubrir otras sedas por debajo del manto 23
  24. 24. Dedos mágicos dieran Con la luz de tu centro Toque añil, si pudieran Una huella por dentro Flores éstas, que esperan Mientras tanto convenzo Una espada más pura Sólo giro y comienzo Como un párpado intenso A trazar la conjura Cada vez que lo pienso Mente Te amo y soy vulnerable como un pensamiento que dejamos caer en un lago recién dormido cuando la luz recorta tu silueta evocando que también somos sombra Entonces te amo invulnerable y olvido la lección fijeza luminosa de la mente 24
  25. 25. Recuerdos del Rey y la Reina de Flores ANA M. MIRELES Un geranio, puede ser un jardín Los helechos crecen bien en las ruinas Lo que perdura en la flor es su cadena de efectos hasta el concepto tiempo es efímero Una flor abre centro en el alma un mensaje de luz a los muertos cada color un misterio de vida Mas la Flor de Zafiro no parte que la esencia no marchita Silvia Loustau XIX al fin no queda más que un día desnudo. 25
  26. 26. un día de soles encendidos / un día sin infancia / un día de uvas rojas / un día sin nombre. sin estrellas. un día en el que nadie encenderá las lámparas. un día sin esperas / ni acertijos / un día de espejos empañados. el día que seremos sólo un puñado de cenizas. XXX conoce el lenguaje de los astros su esplendorosa melodía antes que el andante del tiempo comenzara. años antes de su nacimiento el augurio de luminarias y planetas marcaban su destino desde el primer centelleo del sol al polvo de sus huesos. todo lo que es y será está anunciado por el danzar del universo. al paso del majestuoso crónica anduvo de la oscuridad a la luz aprendió el poder de lo escondido / lo enterrado / lo inconsciente. y supo que el retorno será eterno. 26
  27. 27. XXXIII la arena del tiempo sube trepando entre los dedos. vuelve a descansar en la palma de la mano. no ha cambiado se estuvo transformando en lo que siempre fue. XVIII miró el mar y no canto aleluya . conoció la precariedad de instantes grises y no cantó aleluya. transitó el sonido de brillantes días y no cantó aleluya. se tocó el cuerpo estaba entero 27
  28. 28. y no cantó aleluya. Silvia Loustau II soy más que esta carne / estos huesos / soy más que los propios hechos. nás que una mirada / más aún de todo lo recordado . alguien extendió mi nombre sobre el cristal del tiempo / para que volase / como una grulla / más allá del mar de los días. 28
  29. 29. ROBERTO MANZANO - CUBA EL JUNTADOR A Zoraya Manso Morales, que salvó este poema Yo junto con dos manos, con dos pies, con dos ojos. Junto, a lo largo y ancho, a través de los aires y los muros. Sobre el suelo me paro, juntando, como un hombre lúcido, como un hambriento de seres y objetos, como un sediento de verdad y hermosura. He visto, en el grosor de la honda búsqueda, que todo sucedió de brizna en brizna. Vi que todo era pétalo a pétalo. Yo conozco el milagro lento de la mazorca, resguardada en una verde lentitud. Yo conozco el portento del potrero y de la página y he visto que fue bulbo a bulbo, letra a letra. Sorbo a sorbo se alcanza lo oceánico. Con el ir, con el deslizarse, con la curva, con la caída y con el número entró el río en el mar, los archipiélagos de las cosas se abrieron. Todo fue día a día, de día en día, a través de los días. Yo junto con dos manos, con dos pies, con dos ojos. Recojo para hoy, para mañana, según leyes 29
  30. 30. buscadoras de ayer, dentro de encontradoras leyes. Encuentro porque busco, porque tengo dispuestos los canastos, colocados los brazos para asir al cometa que pasa y al rizoma que yace hacia lo oscuro. Pasó el cometa, hebra crispante de fulgor, por el vasto espacio. Nadie miró al rizoma que yacía debajo de los pies, te acuerdas de aquel breve rizoma de jengibre que un día soterré, y que parecía muerto entre la sombra? Urdí la cuenta, encadené los meses y cuando los caballos quebraron los astros con sus cascos me dije, hundiendo los ojos: Ya está. Ya se siente venir, escindiendo la frente de la tierra, el blando cráneo del planeta, ya se acerca el jengibre sucediendo por dentro de los negros capítulos. Yo estoy hacia el final de la secuencia porque estoy al principio. Estoy hacia la punta de la estrella porque estoy en la vértebra. En la uña del zarcillo, porque ya me adelanto en las raíces. Vine con la primera nube, giré con el primer aceite. Yo estuve cuando se taló la cuna bajo el cielo, y he visto el gajo duro en que te apoyas. En la franja de pasos paso fui, paso soy, marcho de paso en paso, discurriendo sobre el polvo y el lodo. Yo vi bajar al líquido, caer con calma, con el giro controlado del pulso, dentro del otro vaso mientras la transparencia se expandía por el cristal. Yo deletreo las sílabas del nacimiento y la expansión, de la combinación magenta o azul, hasta que la medalla cierra su brillo más redondo. Todo se escancia, y todo se espiga. Todo se torna agregación donde se hila el día, cúmulo donde se sostiene el año, 30
  31. 31. y por dentro de toda agregación avanza el eje imantado, que va hacia la enorme completez del cielo. Dentro de lo que avanza yo voy, juntando con las manos, con los pies, con los ojos, con los sudores y la sangre. Aquel que de lo antiguo viene, es exacta su hora con la nuestra: los inmensos tropeles son los mismos, iguales las carencias, y semejantes los desbordes: somos, por ambas partes, los mismos: y cuando nos tendemos caminamos por rutas invisibles en que se nos congregan todos solicitando las mismas ánforas: yo junto con mi paso, con mi voz, con mi sangre, por afuera y por dentro, por arriba y por debajo, junto la gesta del segundo y del milenio sobre tu soplo rojo hasta llenar la copa de mi canto: oh las olas que vienen desde los ademanes de la sangre, oh las olas que vienen por los lucientes deltas de la sangre! Y siempre han de venir, oh hijos míos, oh padres míos; han de venir conmigo, oh racimos, oh galaxias: vamos por el riachuelo más turbio de la sangre, vamos, por los cabellos de la aguda esperanza vamos, por entre las zancadas de los viejos gigantes vamos, vamos; oh hijos míos, oh galaxias, con todos los veneros juntos, con todas las sustancias, con todos los dolores: vamos! Camagüey, 1994 31
  32. 32. A ESTE PASO LO DEJARÁN TODO ÁRIDO… A ESTE PASO LO DEJARÁN TODO ÁRIDO. A este paso, atilas de la tierra, césares segando la flor recién formada, todo quedará seco como hueso lavado por los meses, como un maltrecho omóplato blanco tirado sobre la arena. Qué va a quedar, oh Dios? Qué continente, qué atolón, qué mar entre las encías pardas de los continentes, qué continente recogiendo cosechas y alzando ciudades en los perímetros diluidos? Todo será arrasado. Ya veo venir la cuchilla ultimando, la cuchilla que ya se vuelca sobre sí misma cercenando los propios dedos en que se sostiene para la crueldad y el exterminio. Trancado polvo entre las cejas, oh corazón tapiado. Es terrible ver a lo largo y ancho de los ojos, tener la vista suficiente, armónica con la frente y la página. Se queman los jardines. Arden las umbelas, las espigas, las brácteas, los cañutos. Sudan rápidamente los troncos, caen carbonizados los gajos azules del planeta, los derrames anaranjados de las distancias. Crepitan las carnes, y se evaporan las alas, las mandíbulas, los pelos, los profundos cartílagos. Hierven los nidales. Huyen hacia los últimos humedales las zarpas, las crisálidas, las piaras, los enjambres. 32
  33. 33. Todo se encuentra cada vez más árido. He aquí las costillas del mundo. Superficies de calor por donde rueda el plasma. Los dedos, llenos de anillos luminosos, despiden sus haces suprimidores, proyectan sus conos de depredación sin término. Sal al proscenio, poeta. Ven, con tus ojos órficos. Saca un poco las manos de tu ombligo. Oh tú, poeta, que gozas entre los mortales de la gracia de ejercer una repoblación dulce, llena de música y sentido. Todo lo han parcelado, comprado, vendido, expedientado, cancelado. Se fueron en el viento las últimas grandes mariposas y los últimos conglomerados de polen. Todo se va al viento, hacia el viento, tras el viento. La sal subiendo del polvo, el polvo entrando en el agua, el agua pasando al fuego, el fuego derramándose lentamente desde las suelas efímeras. Hay un túnel, ensortijado y movido, como una tromba sin banderas. Sal al proscenio, poeta. Asoma al viento tu corazón de dos alas, y da al viento tu palabra escogida, tu frente de cristal soñoliento y esperanzado. Porque es la hora de la hora, ya sólo queda la hora de la hora, ya es la Hora! SERGIO ANDRÉS RODRÍGUEZ – CHILE SE SIENTE CONMOVIDO POR LOS ARDORES DE SU DAMA ENTREGÁNDOSE ÉL MISMO A LOS AVATARES DEL AMOR Y el abrir de ojos como puntas vivas y una boca abierta como la muerte y un aguacero que cae tan fuerte y ese sudor mezclado con saliva 33
  34. 34. Y tu calurosidad de hembra arriba y mi sorpresa de murmullo inerte y nuestra gruta por donde se inserte el jugo desta ponzoña lasciva serán acaso tormenta cerrada hoyo en la nube o simplemente nada somos los solitarios desta guerra Y la sábana más blanda que cruje y el sol oscuro esfera que ruge vamos a herirnos en toda la tierra JORGE LUIS BORGES HABLA CON LA NOCHE Soy este ser endeble diminuto cabizbajo escondido entre la zarza y el breve tiempo que me queda acaso recuerdo mi rostro cuando me decía tú eres Borges usa este tiempo que te doy porque a mí ya no me sirve en este espacio de la muerte y yo me iba sorprendido mordiendo con las uñas el dado oculto en mis pantalones sin querer tomaba la corona de los desafortunados me fui por la tierra puse el mar en los libros los otros susurraban poemas y yo susurraba que nada es poema sólo el cuchillo habla lo que piensa en este momento atroz cuando la muerte agrede a pellizcones 34
  35. 35. Soy este ser endeble que fui soy la derrota de mis antepasados una probable escritura por un destino que discuto soy un hombre ya cadáver y mi oído que sangra y estos ojos que entraron antes que yo en el olvido todo este cuerpo que deploro un armazón de tiempos en cuclillas exacerbada la muerte personal en la primera noche de Borges en la primera noche sin lluvia de Borges MARÍA DE LOS ÁNGELES MARTÍNEZ, CUENCA, ECUADOR De SÍSIFO . Con las llagas y fisuras en las manos, con ellas, empujo la piedra hasta la cima. La cargo a veces hasta quebrarme la espalda. Otras resbala y golpea mis dientes, las recojo, armo y me fumo mi sonrisa de nuevo. Continúo así todo el día y parte de la noche 35
  36. 36. (¡No entiendo la diferencia!) Llego, la piedra rueda. Entonces descanso. Froto las hojas medicinales en mis manos, me trago las pastillas recetadas, las sin receta. Amar es cargar la piedra que volverá a caer vivir es quot; quot; quot; quot; quot; quot; quot; soñar quot; quot; quot; quot; quot; quot; quot; . y entusiasmarse es cargar la piedra que volverá a caer . Ella rodará siempre, yo la subiría siempre pero mi tiempo es finito... aunque el castigo sea eterno. Ángeles Martínez CARLOS GARZÓN NOBOA, QUITO, ECUADOR . COLLAGE . Es la nada pulsando cada verso. Es entrar maniatado a la contienda. Es Narciso al dudar de su reflejo. Es la zona del fuego que no quema. . Es la línea ilegible de la mano. 36
  37. 37. Es sentir que una lápida nos mira. Es la herida en la frente del hermano. Es el signo en el lomo de la Bestia. . Es el inútil oficio del hombre que, sin hilos, hilvana este poema. ANA VARELA TAFUR, IQUITOS, PERÚ . TIMAREO . En Timareo no conocemos las letras y sus escritos Y nadie nos registra en las páginas de los libros oficiales. Mi abuelo se enciende en el candor de su nacimiento y nombra una cronología envuelta en los castigos. (Son muchos los árboles donde habitó la tortura y vastos los bosques comparados entre mil muertes.) ¡Qué lejos los días, qué distantes las huidas! Los parientes navegaron un mar de posibilidades lejos de las fatigas solariegas. Pero no conocemos las letras y sus destinos y nos reconocemos en la llegada de un tiempo de domingos dichosos. Es de lejos la ciudad y desde el puerto 37
  38. 38. llamo a todos los hijos soldados que no regresan, muchachas arrastradas a cines y bares de mala muerte. (La historia no registra nuestros éxodos, los últimos viajes aventados desde ríos intranquilos.) ALEXANDRA TALAVERA, PUNO, PERÚ . DEJO TODO HOY . Dejo Tu Nombre Y El Mío En el árbol de al lado En el parque señalado Y Dejo también En el lugar indicado Las estaciones del año La banca astillada El libro deshojado El suelo calmado El sol extasiado La rama quebrada La noche constelada Con lluvia derramada 38
  39. 39. Sí Hoy Dejo Todo Porque Siento algo De Dentro Para Fuera Que me dice Que tengo que dejar Esta solaz forma de amar Que tu cuerpo No vendrá Que el amor Ya escapó . Que La banca La pileta Y El mendigo corazón Están invisibles para ti Para la gente Y Para mí Para el amor En conclusión O viceversa. 39
  40. 40. SERGIO CORDERO, GUADALAJARA JALISCO, MÉXICO . CURRÍCULUM VITAL . Dilapidó en estúpidos proyectos el caudal de su ira y después miró ante sí una puerta. . Fatigado, tuvo que recargarse en el dintel de sus cuarenta años antes de abrir la puerta y contemplar sus perspectivas. Más allá, el futuro o el destino - el nombre es lo de menos - le dieron a elegir varias salidas: el corazón que estalla, la ventana al vacío, el largo viaje detrás de un escritorio. . Sensatamente, optó por lo primero. 40
  41. 41. ARMANDO ALANÍS PULIDO, MONTERREY, MÉXICO . ONOMATOPEYA DE LA CONCIENCIA . Y así sucesivamente... . La noticia más importante del día es meteorológica. . Adoro la teletransportación. . Relajémonos. . El desvelo es el combustible de mis noches. . Mi contención es un arrebato. . Estas espléndida y quieres que te lea un poema. . Un diablito que habita en mi hombro izquierdo . discute con otro diablito, (que habita en mi hombro derecho) . Cuestión de conciencia. 41
  42. 42. PEDRO ARTURO ESTRADA, ANTIOQUIA, COLOMBIA . EL MAR NO VISTO . Ah, el mar, por fin, el mar y sin embargo, nada, ni una palabra en punta, ni el esperado grito. Arena en los zapatos porque te dio vergüenza desnudarte en la playa, esa piel blanquecina de oficinista escuálido, la calvicie que el viento y el agua enseñarían, obscena, a las muchachas jugando entre las olas, con el sol en sus pechos, como ninfas doradas. . Ah, el mar, por fin, el mar tan azul en postales. Y tú sobre la roca, silencioso, vencido. El salitre en tu cara sin quién la identifique y el corazón debajo ahogándose de absurdo. . Ah, el mar, por fin el mar y al regreso, la rabia, o no, la vieja culpa de no entrar en el agua como aquellos que saltan y penetran a fondo en la vida, el amor o en el oscuro vértigo. . Ah, el mar, por fin el mar, mas te gana el cansancio, el vacío de siempre y se viene la noche. Además, se marcharon con la luz las muchachas. . —Y es ominoso el cielo, y hay aires de tormenta. 42
  43. 43. ROCÍO L `ÀMAR - CHILE .ARCOIRIS . . aunque afloje todo alarde lingüístico . mi lengua tiene plural primas hermanas apuntalamiento . movimientos que me inculpan . que hacen del silabeo una gotera .....................................un bombazo de luz . en shock no hay sostén metafórico ni rayado de cancha ni glamour de barbie . castiza como maderita de ciprés soy una piragua rasgando el río . me denuncia a ratos el hueco de mi boca ...................................esas aves en las ramas del silencio . este poema 43
  44. 44. . armando lío en el moulin rouge al pie de montmartre estirándome y succionándome como si fuera zsa zsa gabor en el infierno strepticero en parís . la luna es sinónimo de franchuta la risitas puertas afuera pajarraca sinvergüenzota cuando atiza . usted habla de la muerte que jamás ha visto excepto en el cine . mudo . quizás podrá mover muchas cosas de lugar pero yo siempre veré el arcoiris. 44
  45. 45. WILMA BORCHERS - CHILE 6 de junio Día del Medio Ambiente “De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne del hombre” POPOL VUH EL REINO OSCURO Padre de la Mazorca, Antiguo Padre del Maíz, Han roto tus inflorescencias, Quebrantaron el sello de tus células, Violaron el santuario de tu núcleo, Trasgredieron tu sacra alquimia, Alteraron tus códigos auríferos, Tu rubia leche de estrella nodriza. ¡Reyezuelos, Monarcas de lo oscuro, Apostando a la taba el milagro de la vida! Padre Maíz, guardián de los pobres, Guardo de ti un puñado intacto, Una mínima cosecha de oro puro, Al morir, quiero llevarte conmigo. Porque un día, después del fracaso, 45
  46. 46. Cuando la liturgia astral se recupere, Tal vez, desde el polvo de mi osamenta, Reverdezca tu prodigio en el surco, Y retorne a la mesa de la desdicha, Tu pan de esperanza entre los hombres. GRECHKA LEE MALDONADO - EEUU DESTINO Alcanzará quebrarse el verso en el vocablo insólito, cual suspiro en el silencio bese la sombra de un beso cuando la noche apague su remolino en el deseo -“de su piel, de su cuerpo” y se rompa la afonía de su presencia, -“que late, que duele” desconsuelo del herido por palabra arrebatada al consumirse la llama cual joya guardada, 46
  47. 47. entre los cofres divinos de su espera, codiciada, y adorada hieres en el momento que se consume el llanto, donde la razón pierde mesura por descubrirse a la desidia, y el lamento hace rivalidad del miedo, de los celos porque no alcanza una palabra en su gesto de caricia, si la espada corta, cercena y desangra en el centro de su corazón y lo mancilla con la locura del despojo, cuando solo migra la duda y la angustia hacia tierra, velada de raíces, y tallos vacíos cubiertas de semillas heridas, perdidas -“que se pierdan en la lejanía la amargura de su ausencia” pues no basta sentir 47
  48. 48. el fuego cerca, abrasando la arista del desvelo cuando agoniza el llanto y muere en su mirada, cuando el amor delata su vacío y calla, y muere Renunciando a su destino… Grechka Lee Maldonado SERGIO RODRIGUEZ ARANIS - CHILE UN HOMBRE SOLO Y EN EL SUR No soy tantos hombres empero me dirijo a las tumbas con un libro de no sé quién en las manos y cinco ramos de violetas bajo todas mis ausencias Como es su costumbre cada una de las losas exhibe su cédula de identidad moritvri te salvtant susurro antes de la huesa No soy tantos hombres sin embargo hay colegas enterrados quot;oyendo crecer las flores sobre ellos mismosquot; *la carne que otrora fue llama cerró por dentro la puerta no sin antes guardar cuidadosamente los oídos 48
  49. 49. las pestañas los dedos baratijas del aliento Pero no LLueve ahora ques Junio llueve a corazón derrotado y los amigos muertos dejan sus paraguas en el bar a cambio de estrellas envasadas o un secreto que ya no merodean sombras *John Keats, casi. LA VISITA IRREPROCHABLE Todos los muertos están muertos pero no todos los muertos están muertos uno que otro se cuela por las rendijas consecuentes del invierno aunque no lo esperemos ahí se planta cargado de maletas sin ningún signo de cansancio puede que diga yo pasaba por aquí no más no es usted a quien busco pero sin embargo se sienta a beber la cerveza para luego marcharse digno a la calle al cielo raso donde estoy seguro pernoctará mi fantasma después de todas las conversaciones y cachivaches deste mundo 49
  50. 50. DOS SONETOS SERGIO RODRIGUEZ ARANIS - CHILE SALUTACIÓN DEL POETA AL HOMBRE DECENTE O prostituta naranja o Becerro de Oro quizás chaqueta de rufianes provocador de los bellos desmanes sin tener ni una vela en el entierro Más lozano más radiante más perro orgulloso de ácaros y alacranes se dice un hombre a prueba de patanes aunque a solas llorando su destierro Saluda muy tétrico el caballero llevándose la mano a su sombrero un poco mojado de sangramiento Se recuesta sobre un mar de saliva la nariz moqueante la baba arriba gozoso él mismo por morir tan lento SATURNO DEVORANDO A UNO DE SUS HIJOS (En presencia de Goya) Viérase el hambre transformada en Hambre La Soledad el Agobio el Espanto! Todo fuera uno Todo ese llanto esparcido ojo muerto y en calambre! Y se avanza! Cada uno a su Alambre 50
  51. 51. si hay mezcla de desgarro con buen canto La olla vacía! Al hijo yo levanto líquido de vida viento de enjambre La cosa nuestra carne olvidadiza quizás rasgadura que pulveriza espera blanca por divino infierno Este Palacio se muere! A callarse! Aquesa memoria quiere vibrarse SERGIO RODRIGUEZ ARANIS - CHILE EPISODIO DEL ÁNGEL Y SU VASO DE BON VINO El ángel y medio se instala marmóreo en la cuneta saluda ausente a los vecinos porque sabe en algún instante será atropellado por la negra ambulancia cosa que no le preocupa demasiado Alguien donará sus plumas al Museo de Arte Extemporáneo Sólo yo protejo con mi abrigo el vaso y sus extrañas consecuencias 51
  52. 52. JUAN CRUZ BORDOY - ARGENTINA MENTIRA. (20/10/2008) Mi psiquis bucanera halló un tesoro sin llave. Dentro se encontraba la vergüenza, y otra cosa; que al verlo, quemaba. Los pájaros no cantan por un trago seco que les dí. Me juzgo, me sentencio... La conciencia hace de mi faz un pirata inquitable. La culpa se durmió cerca de mis opciones. Mi verdad está en los brazos de la Venus de Milo. El cofre, se está por romper. No puedo ver la luz correcta. Es muy luminosa. La primavera también está en aquel arca. El arco iris sólo tiene el azul. No más. 52
  53. 53. Prefiero tirar aquella barrera con la felicidad, y decir que en mí existe el miedo. Pero ahora el alivio vino a mí, y se queda aferrado a mi íntimo sentimiento. VILMA BORCHERS - LOS VILOS, CHILE CUÁNDO VENDRÁS Poema del texto Liturgia del Estrago ¿Hoy te saludo con una ballesta cargada de furia o un lanzallamas de aborrecimiento? ¿Dónde te escondes, a dónde huyen tus pasos ladrón de sagrarios? ¿Qué madriguera refugia tu aversión a la luz, a los resplandores? ¿Qué trampa elaboras para disfrazarte de ángel o asesino? Te extraño de los bulbos capilares hasta los nudillos, ¿Comprendes? Te extraño mordiéndome las uñas, retorciendo pañuelos. 53
  54. 54. ¿Cuándo vendrás con tu capa de héroe a rebanar mi garganta, A poner en duda con un alfiler esta mirada? Tengo deseos de llamarte: Jamás, nunca, imposible, Pretérito pluscuamperfecto. Te asomas pesadilla, entras por las yemas de mis dedos. Rata royendo la pulpa de mi corazón; ebrio de nupcias y remiendos. Tengo ganas de viajarte sangre adentro, Desplumar tus colibríes, adelgazar tus leucocitos. Buscar algo semejante o parecido, Algo que pudiese lastimar tu impúdica indolencia que hurga heridas azules hasta volverlas amarillas. Juro que te quiero como un zarpazo de pantera, Sádica, juguetona, inocente, Paranoica, embaucada hasta los tuétanos. ¿Cómo es posible que me niegues el vástago de tu costilla y me arrojes a la nieve ante ávidas jaurías? Y yo con mi cazafantasmas al borde de tus párpados, En el quicio de tus sueños. yo costureando tu alma, tus depresiones endógenas. Apacentando tus fiebres, lavándote la sangre. ¿En qué momento me dirás amada o maldita puta? ¿Cuándo estrellarás contra el muro ruiseñores? 54
  55. 55. Mira que se hace tarde, Tarde la tarde de esta tarde. Mira que te dije –amor mío- Y algo como una gotera comenzó a vaciarse en algún sitio de esta tarde; Ya muy tarde. MARÍA DE LOS ÁNGELES MARTÍNEZ, CUENCA, ECUADOR Para: iotpoeta55@hotmail.com . De SÍSIFO . Con las llagas y fisuras en las manos, con ellas, empujo la piedra hasta la cima. La cargo a veces hasta quebrarme la espalda. Otras resbala y golpea mis dientes, las recojo, armo y me fumo mi sonrisa de nuevo. Continúo así todo el día y parte de la noche (¡No entiendo la diferencia!) Llego, la piedra rueda. Entonces descanso. Froto las hojas medicinales en mis manos, 55
  56. 56. me trago las pastillas recetadas, las sin receta. Amar es cargar la piedra que volverá a caer vivir es quot; quot; quot; quot; quot; quot; quot; soñar quot; quot; quot; quot; quot; quot; quot; . y entusiasmarse es cargar la piedra que volverá a caer . Ella rodará siempre, yo la subiría siempre pero mi tiempo es finito... aunque el castigo sea eterno. CARLOS GARZÓN NOBOA, QUITO, ECUADOR COLLAGE . Es la nada pulsando cada verso. Es entrar maniatado a la contienda. Es Narciso al dudar de su reflejo. Es la zona del fuego que no quema. . Es la línea ilegible de la mano. Es sentir que una lápida nos mira. Es la herida en la frente del hermano. Es el signo en el lomo de la Bestia. . 56
  57. 57. Es el inútil oficio del hombre que, sin hilos, hilvana este poema. ANA VARELA TAFUR, IQUITOS, PERÚ . TIMAREO . En Timareo no conocemos las letras y sus escritos Y nadie nos registra en las páginas de los libros oficiales. Mi abuelo se enciende en el candor de su nacimiento y nombra una cronología envuelta en los castigos. (Son muchos los árboles donde habitó la tortura y vastos los bosques comparados entre mil muertes.) ¡Qué lejos los días, qué distantes las huidas! Los parientes navegaron un mar de posibilidades lejos de las fatigas solariegas. Pero no conocemos las letras y sus destinos y nos reconocemos en la llegada de un tiempo de domingos dichosos. Es de lejos la ciudad y desde el puerto llamo a todos los hijos soldados que no regresan, muchachas arrastradas a cines y bares de mala muerte. (La historia no registra nuestros éxodos, los últimos viajes 57
  58. 58. aventados desde ríos intranquilos.) ALEXANDRA TALAVERA, PUNO, PERÚ DEJO TODO HOY . Dejo Tu Nombre Y El Mío En el árbol de al lado En el parque señalado Y Dejo también En el lugar indicado Las estaciones del año La banca astillada El libro deshojado El suelo calmado El sol extasiado La rama quebrada La noche constelada Con lluvia derramada Sí Hoy Dejo Todo Porque Siento algo De Dentro 58
  59. 59. Para Fuera Que me dice Que tengo que dejar Esta solaz forma de amar Que tu cuerpo No vendrá Que el amor Ya escapó . Que La banca La pileta Y El mendigo corazón Están invisibles para ti Para la gente Y Para mí Para el amor En conclusión O viceversa. 59
  60. 60. SERGIO CORDERO, GUADALAJARA JALISCO, MÉXICO Para: iotpoeta55@hotmail.com . CURRÍCULUM VITAL . Dilapidó en estúpidos proyectos el caudal de su ira y después miró ante sí una puerta. . Fatigado, tuvo que recargarse en el dintel de sus cuarenta años antes de abrir la puerta y contemplar sus perspectivas. Más allá, el futuro o el destino - el nombre es lo de menos - le dieron a elegir varias salidas: el corazón que estalla, la ventana al vacío, el largo viaje detrás de un escritorio. . Sensatamente, optó por lo primero. 60
  61. 61. ARMANDO ALANÍS PULIDO, MONTERREY, MÉXICO ONOMATOPEYA DE LA CONCIENCIA . Y así sucesivamente... . La noticia más importante del día es meteorológica. . Adoro la teletransportación. . Relajémonos. . El desvelo es el combustible de mis noches. . Mi contención es un arrebato. . Estas espléndida y quieres que te lea un poema. . Un diablito que habita en mi hombro izquierdo . discute con otro diablito, (que habita en mi hombro derecho) . Cuestión de conciencia. 61
  62. 62. PEDRO ARTURO ESTRADA, ANTIOQUIA, COLOMBIA EL MAR NO VISTO . Ah, el mar, por fin, el mar y sin embargo, nada, ni una palabra en punta, ni el esperado grito. Arena en los zapatos porque te dio vergüenza desnudarte en la playa, esa piel blanquecina de oficinista escuálido, la calvicie que el viento y el agua enseñarían, obscena, a las muchachas jugando entre las olas, con el sol en sus pechos, como ninfas doradas. . Ah, el mar, por fin, el mar tan azul en postales. Y tú sobre la roca, silencioso, vencido. El salitre en tu cara sin quién la identifique y el corazón debajo ahogándose de absurdo. . Ah, el mar, por fin el mar y al regreso, la rabia, o no, la vieja culpa de no entrar en el agua como aquellos que saltan y penetran a fondo en la vida, el amor o en el oscuro vértigo. . Ah, el mar, por fin el mar, mas te gana el cansancio, el vacío de siempre y se viene la noche. Además, se marcharon con la luz las muchachas. . —Y es ominoso el cielo, y hay aires de tormenta. 62
  63. 63. Para: iotpoeta55@hotmail.com NORA NANI - ARGENTINA PROFETICO Entonces pienso en poesía. La memoria se me llena de caracoles y de cruces, me alumbra un atavío incesante de planetas en gestación, visito una caverna de fusiles con caricaturas en éxtasis y guerrilleros dormidos a la sombra del diluvio. Toda la sangre es una confidencia de cristales que va rasgando su propio enigma en la orfandad del silencio. Y tengo furias y mutilaciones, altares, temores, ofrendas, juego con la brizna de nácar que amputó mis uñas, entretengo los dientes con el sabor arisco de la ternura, correspondo a las argucias del viento con mi propia estación de frutos maldicientes y desmedidos 63
  64. 64. como la parición de un dios que arroja sus entrañas al corazón del infinito. Pero me entrego. Es mía también esa audacia de criatura incesante, esa llamarada terca que llega de todos lados y arde simultánea y profética con mi voz en el fondo. Cuando ya no puedo más, cuando la piel no puede más de tanto gato agazapado y vello erguido y luna desprolija, entonces arriesgo la defensa del papel y me voy nombrando la sangre para aquietar un poema. 64
  65. 65. VOLVER ¿Qué haría entonces con el corazón a media luz entre los cerros altos y la esfera del río? ¿Qué haría, hermana, de puro duelo sin tu sombra, quién recogería mi voz, el limpio verso que parimos juntas? Hoy mi hijo, doblemente huérfano, sin tus dos manos y esas alas que salían de tus ojos para decirle que era cierta toda la belleza. Huérfano por dos veces, en la verdad y en la ternura, hermana cristalina, guitarra del crepúsculo, madre que no fue desde los senos secos donde un día anidó la muerte para robarte, batallante y sola. Y me has quebrado los espejos. Me he quedado sin tiempo, con la historia rota 65
  66. 66. y esta palabra mal nacida entre los labios, esta puteada arisca, este dolor que no sangra porque la sangre quiere guardarse por guardarte y es inútil e inevitable el llanto que ronda en mi fiebre para siempre. Pero para siempre habrá caballos vespertinos en el sueño de mis hijos, el trote azul de la tarde cuando el verano quebraba sus racimos y éramos eternas, porfiadas, alegres, mágicas... Siempre habrá una noche entre las piedras y pumas fosforescentes al acecho y culebras y aves y el conjuro de la voz y del canto para esperar el día, el conjuro del verso, entonces y ahora, cuando tu estatura y la mía se fundan en el aire como un incendio de perfumes voraces. Y volveremos a la sierra alta, a perder el nombre bajo un cielo impenetrable, 66
  67. 67. a leer poemas junto al agua mientras un río sin ojos busca el vértice de su origen y un pájaro de niebla se nos vuelca en el pelo hasta alzarnos de preñez, de arena y de silencio. Volveremos desde adentro, desde este sitio donde la nostalgia te llama, entre remolinos de vértebras y de alas quemadas, con la piel guardando tu paso diminuto y ese sol, hermana, ese sol que te abusa de ausencias y me deja partida ante el infinito. MIENTRAS TANTO NORA NANI La voz que cae sobre los lirios desnace la forma de crecer en sortilegios. Una pluma mecida por el viento ha barrido mis ojos de tanta púrpura sofocada. Es bella esta terneza de aguja cuando la carne aprieta sus tentáculos y vuelve en gemido. 67
  68. 68. Diré otra vez la palabra adios. Será de hoy la luna con el celo al hombro y las madrigueras del cansancio abusando la piel... Caigo. Generosamente caigo. Vorazmente caigo. Hacia el horizonte me invaden las ráfagas del abismo. Milagro de ver con los ojos ajenos la plenitud que me borra inexistente. 68
  69. 69. PALMIRA ORTIZ - MÉXICO Que ironía No existe cosa más loca que tener siempre a alguien pegado contigo,noche y día, siempre esta diciéndo lo que tienes que hacer. No te deja trabajar, no te deja comer, no te deja dormir, siempre esta: y dale y duro, -levántate, -levántate, cuando recién te acostaste. Camina siempre contigo, no te deja solo ni un segundo, ¡ni en el baño!. A veces quisieras desaparecer ó sacarle la lengua enredarle y ahorcarle cuando habla. Es posesiva, Celosa. ¡El poeta no puede tener a nadie! por que va y te desprende de los brazos de un amor, no te deja a solas nunca. ¡Cuantas! ¡Cuantas veces! quisieras meter en su boca una gran dosis de Tafil de 100 gramos, que se quede muda, inerte por un mes o dos. -¡Ah! cuando le gritas ó la insultas, se enoja y se pierde muchos días. Es rencorosa, absorbente, ¡de lo peor! Cuando la necesitas y quieres que este ahí, no esta. Sales a buscarla al parque, al café, al museo a un concierto de violines y ¡nada de su paradero!. Después, mucho después, llega a la casa como si nada y sigue otra vez la misma canción. ¡Que ironía la de los poetas! A veces, muchas veces, la peor enemiga en la vida es la inspiración. © Palmira Ortiz 69
  70. 70. ANDROS - CHILE Dos hombres solos en un comedor Tal vez alguien lea esta botella con letras madrugadas (es difícil ver a alguien desde este faro). Una vez pasé una navidad junto a mi abuelo (mi madre estaba vetada, sólo era mi vida y la de él). Esa nochemala concluí que dos hombres solos en un comedor pueden estar casi más solos que estando solos solos. Pero este faro este faro este faro y el árbol de Teillier unos tres patios a la derecha pero esta noche (como leía este día: quot;espantosa en su semejanzaquot; con cada otra noche) pero ver a la pequeña gigante entre trescientos mil santiaguinos y no sentirlos, y querer siempre el útero de Dios como si fuera un poncho de castilla bajo el aguacero cortante de este sofocante invierno en que Sting no deja de recordarme que está en mi triste esencia de alma en pena con jeans. No es poema, son puras palabras. No lo juzguen bien o mal escrito mejor háganme cariño rozándome las manos de ermitaño. 70

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