PDF      MÁS SILENCIOSA QUE MI SOMBRA              Ingrid Odgers Toloza                   NOVELA
2  A mis hijosCARLOS Y PABLO
3   El más terrible de los sentimientos es elsentimiento de tener la esperanza perdida.                     Federico Garcí...
41 LunesAlberto llegó tarde. Yo estaba leyendo un libro cuando sentí girar la llave en lacerradura. Siempre es igual. Dejé...
52 MartesLlevé a Camilo al colegio, la profesora jefe quería conversar conmigo. Camilo estádistraído en clases, no hizo el...
6Llegué a las ocho p.m. a la casa, todo está en su lugar, la mesa puesta,impecable, se siente el aroma a tierra húmeda de ...
73 MiércolesAnoche no vi a Alberto. Me quedé dormida, no sé a qué hora llegaría. La Pepame dice que tampoco lo sintió veni...
8es molestarlo. Camilo llora, me pongo histérica. Alberto nunca les dice nada a losniños, tengo que ser siempre la malvada...
94 JuevesLa Pepa trajo la cartulina y al final los tres terminamos el trabajo. Nos fuimos aacostar. Alberto no llegó tempr...
105 Viernes.Despierto de mal humor. Este animal todavía no me ha dicho si iremos o no acasa de Marcela, no insistiré, a ve...
11persianas arriba. Clavada en el piso, miro las nubes que navegan imperceptiblesel cielo. Después de disfrutar el tibio s...
126 La cena.El marido de Marcela está de cumpleaños, nos enteramos al entrar. La verdad yono tengo memoria para los cumple...
13vueltas por todos lados repartiéndose entre los invitados, definitivamente parahablar con ella, deberé invitarla a otro ...
14vamos a acostarnos, este huevo quiere sal me digo, pienso que no tengo ganas ydejo que se vaya a acostar primero, instal...
157 Sábado.Nos levantamos tarde. Nicolás y Camilo van al colegio al grupo de ajedrez yAlberto sale al mediodía como es hab...
168 Domingo.A Tito le dio un ataque de religiosidad, fue a misa con Camilo. Almorzamos a lasdos, después nos fue a dejar a...
17patearía la cocina a los cinco minutos, si ni siquiera es capaz de prepararse unataza de café. Bendita sea mi suegra que...
189 Lunes.Empezó otra semana, un aburrimiento. La rutina de siempre, los chicos al colegio,disponer el almuerzo y hacer la...
1910 Miércoles.Ayer no escribí nada, amanecí bajoneada. Los recursos escuálidos me aquejan,es terrible pedirle plata al ma...
2011 Jueves.Estoy sola, la Pepa salió a comprarse medias. Los niños están abajo con susamigos. Alberto me buscó anoche par...
2112 Viernes.Fui a casa de los viejos, mi madre no estaba, sale con frecuencia a hacer losencargos de mi hermana Betty, es...
2213 Sábado.Alberto me dijo que fuéramos al supermercado. Me carga ir con él, es un idiota lacara se le transforma en el s...
2314 Domingo.Los niños quieren que les cocine cosas ricas, las alternativas son pan amasado,panqueques con manjar, sopaipi...
2415 LunesLa Pepa me sirve desayuno, me consulta por la ropa que tiene que lavar. Le pidoque me compre cigarrillos. Doy un...
2516. MartesMe despertó Fabiola para invitarme a una reunión de ex compañeros de estudio.Le pregunto la dirección y le dig...
2617 Miércoles.El día transcurre lento y tranquilo. A las dieciocho treinta me levanto del sofá parameter mi humanidad baj...
2718 Jueves.Escribo sentada en la cama, pareciera que estoy en una isla, una isla en la quepuedo tomar un café amargo, que...
2819. ViernesHoy llevé a Camilo a control médico, al parecer sufre de colon, elgastroenterólogo le pidió unos exámenes. No...
2920. Sábado.Como todos los sábados preparé el desayuno, pan tostado con huevos revueltos.Anoche, casi después de las doce...
3021. DomingoAnoche fue especial. Hacía tanto tiempo que alguien no me llenaba deatenciones. La noche estaba cálida el cie...
3122. LunesDemasiado tranquilo el fin de semana. Lo que no hablamos con Alberto lodiscutimos enfurecidos en la mañana del ...
3223. MartesAnoche llegué a casa tipo diez de la noche. Nicolás se acercó a darme un beso,me tomó la mano y mirándome con ...
3324. MiércolesMatías llamó hoy, quiere que nos veamos de nuevo. Le digo que tengo un montónde cosas que hacer, que lo lla...
34es síntoma claro de la falta de objetividad que hay en el romance, con razón sedice que "el amor es ciego pero los vecin...
35uno interpretar lo que el otro le quiere decir, al tratar de cambiarle a como dé lugarpara hacer realidad las expectativ...
36común y tengo entendido que la comunicación no consiste simplemente en decir oen oír algo, la palabra comunicación en su...
3725. JuevesTemprano llamé a Matías y quedamos de juntarnos a las ocho en el mismo Royal,lo noté contento, cariñoso. Salí ...
38permanezco callada, no sé cómo puedo hacer esto me digo. Me deja frente a micasa diciendo, te llamo mañana, bueno le res...
3926. ViernesAnoche me costó conciliar el sueño. Esta vez no fueron los desaforadosronquidos del ogro, me inquieta lo que ...
40preparé pisco sour con pequeñas bandejas de papas fritas, maní, aceitunas ysouffles de queso, dejé todo listo mientras p...
4127. SábadoLa comida de anoche resultó bien, eran simpáticos los amigos de Tito. Me reíharto, y bebí más. Hoy el desayuno...
4228. DomingoA las nueve estaba tomando desayuno. Anoche pasó lo peor, el ogro despertó ydio inicio a sus arremetidas de c...
4329. LunesAyer llegué ciega a planchar. La Pepa volvió hoy, está preocupada, no le llega laregla, le digo eso te pasa por...
4430. MartesHoy mostré al médico los resultados del examen de Camilo, le dio una tremendareceta. Confirmado, colon, y a su...
4531.MiércolesEl día está latoso, sin embargo no he dejado de recordar a Matías. Es tierno ydulce, en realidad es él quien...
46mierda del mundo, contaba con ojos llenos de lágrimas. Todas sus amistades ledieron la espalda. Trabajó como administrad...
4732. JuevesMe despertó el ring del teléfono. Matías y sus requerimientos amorosos. Nosquedamos de juntar en la noche, com...
48condenados. Ojalá que la Pepa haya ido a comprar pan de hamburguesas y lamayo con ketchup. Son fanáticos del ketchup, la...
4933 ViernesAnoche me retrasé. Nicolás y sus amigos nos dieron harta pega. Llegué al Suiza alas ocho cuarenta y cinco y Ma...
50piernas mientras él introducía lentamente su pene en mi vagina, él temblabadentro de mi y yo acomodé mi clítoris al naci...
5134 SábadoEste sábado me atrapó. Los chicos fueron al colegio, Nicolás al grupo de música yCamilo al club de ajedrez. Alb...
5235 DomingoHoy fue un día inusual. Acompañé a la Pepa a ponerse la inyección donde unaenfermera inescrupulosa, pero neces...
5336 LunesLa mañana está iluminada por débiles rayos de sol. Un poco fría. Concepción secaracteriza por su clima cambiante...
5437 Matías.Salgo por la entrada que da hacia la calle Ongolmo, hoy Matías me espera a lavuelta, en Victor Lamas, hacia el...
55lo estoy y agrego ¿a estas alturas luego de dieciséis años de vida juntos, puedespensar que me afecta?, no dudes Matías ...
56acaricio con el dorso de la mano su mejilla morena. Sonrío y digo, eres tan lindo ytierno, esboza una sonrisa mientras u...
5738 MartesLa Pepa vino llorando al dormitorio, la inyección no ha hecho efecto y la pobreestá muerta de miedo, su mamá la...
5839 MiércolesSalgo a tomar un cortadito al L ´ Ángolo, me encuentro con la Tatiana y unasamigas. ¡Qué onda!, éstas niñas ...
59pregunta ¿viste que te hacía falta un día para ti, de carrete y locura?. Tenís quejuntarte mas seguido conmigo viejita, ...
60la música estridente y nos encontramos moviéndonos en la marea multicolor,cegadora de la disco. Transcurren casi dos hor...
61estoy húmeda, tomo un trozo de toalla nova, lo mojo con un hilo de agua y melimpio, el corazón me salta, tengo miedo, vo...
6240 JuevesNo sentí cuando se levantó Tito, desperté a las once obligada por la Pepa y eldichoso almuerzo. ¡Diablos!, me d...
63esa maniática compañera de Nico que le raya los delantales, su obsesión no dejade causarnos risa. Insisto diciéndole que...
6441 ViernesDon Álvaro al teléfono. Así me dijo la Pepa y yo me lavé las manos manchadascon harina y dejé los moldes de qu...
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  1. 1. PDF MÁS SILENCIOSA QUE MI SOMBRA Ingrid Odgers Toloza NOVELA
  2. 2. 2 A mis hijosCARLOS Y PABLO
  3. 3. 3 El más terrible de los sentimientos es elsentimiento de tener la esperanza perdida. Federico García LorcaEl amor es el más ardiente olvido de todo. Victor Hugo
  4. 4. 41 LunesAlberto llegó tarde. Yo estaba leyendo un libro cuando sentí girar la llave en lacerradura. Siempre es igual. Dejé el libro a un lado de la cama, tomé el últimoremedio del día y deposité el vaso de agua en la mesita de noche. Escucho suspasos cruzar el umbral del dormitorio. Se desabrocha la corbata, cuelga lachaqueta en la silla. Apenas dice hola y me mira con ojos entrecerrados y rostroserio, sus facciones duras me intimidan como de costumbre, contesto un hola yagrego, al ver que va a salir de la habitación hacia el pasillo, en el microondas estátu comida. No responde, nunca lo hace. Cierro los ojos mientras pienso: Hepermanecido pegada como una lapa a la misma roca, sintiéndome un taburete enel último rincón de la casa. Antes, cuando la primavera latía y todo danzaba en elcentro de mí vislumbrando horizontes de coloridas ramas, yo podía elegirlibremente, posarme en una u otra. Ya no es posible cambiar. Estoycomprometida. Elegí, aunque muchas veces, me parece que otros han elegido pormí, dirigiendo mis pasos. No sólo eso, me he dedicado a tejer una telaraña cuyatextura pareciera estar a punto de desaparecer. Y yo con ella.
  5. 5. 52 MartesLlevé a Camilo al colegio, la profesora jefe quería conversar conmigo. Camilo estádistraído en clases, no hizo el último trabajo de ciencias sociales. Debopreocuparme más de él, dice que se lo pasa solo. Pasé a ver mis padres, ¡undesastre llegar a viejos!, falta dinero para unos remedios. Tendré que hablar conAlberto. Almuerzo sola. Los chicos llegan a las cinco, me arreglo para salir, unpoco de maquillaje, un delineador suave y listo. La tarde es larga, demasiadolarga. Le doy las instrucciones a la Pepa; que ponga la mesa y los niños coman elpostre de quaker, que vigile que hagan las tareas. Me voy a dar una vuelta alcentro, camino a paso lento, atravieso la Plaza de Armas, veo la pileta dondeantes habían un montón de peces, recuerdo que cuando niña podía estar durantehoras mirándolos extasiada, la fuente parecía un conjunto de mariposas a puntode emprender el vuelo, ahora esta sucia, envoltorios de confites, colillas y papelesse desparraman en su interior, el descuido es evidente, su aspecto me pareciódesagradable, miro los añosos árboles, apenas anuncian la primavera, entro a uncafé, pido un cortado, garabateo en unas servilletas. El local esta semi desierto, laescasa iluminación es una espesa bruma que agobia, las horas me hunden en lamás insoluble zozobra. Mis amigas trabajan. Estoy cesante, es espantosa lainercia laboral, como si te hubieran cortado las manos y te transformaran depronto en un ser inútil, carente de valor. Me cansé de enviar currículum a todos losavisos que aparecen en el diario, es un gasto inútil. Levanto los ojos y observo elsalón, sillas y mesas vacías, una que otra persona conversa en sordina, lapenumbra del entorno me estremece. Enciendo un cigarrillo, quedo detenida enuna grieta que descubro en la pared, es pequeña y parece profunda, alrededor lapintura está descascarada, alguna vez fue de color damasco, lentamente fumo ypienso: tengo treinta y cinco años y me siento una anciana, no sé qué voy a hacercon mi vida.
  6. 6. 6Llegué a las ocho p.m. a la casa, todo está en su lugar, la mesa puesta,impecable, se siente el aroma a tierra húmeda de las plantas recién regadas, loslibros correctamente ordenados en el estante que ocupa parte del living, el pisoreluciente, parece la casa perfecta. Alberto no ha llegado. Reviso las tareas deCamilo, Nicolás está encerrado en su pieza escuchando música, le pregunto cómole fue, me responde que bien y agrega: estoy chato con la vieja de inglés, le digoque estudie. Y recalco, es tu única responsabilidad. Me dice: Ya lo sé, mamá, yasé. Voy a la cocina, me preparo un té y me instalo en el living a conversar con laPepa, ella tiene como treinta años, es morena, de estatura mediana y de risa fácil,es buena conversadora, bastante entretenida y usa unas falditas cortas, que sonun horror. Cada cual con sus gustos.
  7. 7. 73 MiércolesAnoche no vi a Alberto. Me quedé dormida, no sé a qué hora llegaría. La Pepame dice que tampoco lo sintió venir. Tomo el desayuno en cama, en un rato másme ducho y voy a casa de mis viejos, pero antes tengo que mandar a la Pepa acomprar lo que falta para el almuerzo. Estirar el billete, pan de cada día desde queya no trabajo. A punto de salir me llama Marcela, una invitación para mañana acenar, no pueden faltar dice y yo le digo ojala vea a Alberto y pueda hablar con élpara contarle. La Marcela no puede creer que hayan pasado dos días sin que él yyo hubiésemos conversado. Créelo hijita le digo, pienso llamarlo a la oficina y lecorto agradeciendo la invitación. Emito un profundo suspiro luego de terminar laconversa con Marcela. Quedo de pie en el living, los rayos de sol se desvanecenen la alfombra como en mis vértebras, el silencio se esparce en las paredes yqueda estancado en el fondo de mí. La verdad nadie me cree que la falta decomunicación es el punto negro en mi matrimonio. Por no decir el abismo que secierne como buitre sobre nuestro hogar.En la tarde llamé a Alberto a la oficina, le cuento de la invitación a casa deMarcela, dice mañana viernes tengo que hacer. Le pregunto si puede postergar elasunto, responde, veré que hago, contesto Ok. Antes de colgar, le digo quenecesito plata para comprarle remedios a papá, me responde mañana en lamañana te dejo, está bien digo. Me despido con un escueto chao, y cuelgo. Meparece verlo, alto, moreno, rostro hosco, tan distinto al hombre del que meenamoré. Suspiro. Hoy en la tarde no salí, estoy leyendo a Donoso. Me gusta, leeres mi deleite. El cine y la lectura son mi pasión. La última película fue cuandovolví a arrendar “El pájaro canta hasta morir”, una belleza que encontré por suerteen el video club, me la traje junto a “Sexo con amor”, nueva película chilena, mepareció algo patética, muestra la realidad, creo, de la mayoría de las parejas.Tomo once con los niños, Nicolás pelea por unas tostadas con Camilo. Tiene sieteaños, Nicolás quince. Tanto que deseaba un hermanito el Nico y lo único que hace
  8. 8. 8es molestarlo. Camilo llora, me pongo histérica. Alberto nunca les dice nada a losniños, tengo que ser siempre la malvada, la vieja gritona que castiga. Termina laonce y con ella el temporal. Nicolás sale a casa de un amigo, Camilo tienetareas, es decir, tenemos tareas, le ayudo con la de matemáticas y ciencias, hayque buscar animales y sus características. Falta cartulina, siempre falta algo. Lepido a la Pepa que vaya a comprar, ojalá encuentre.
  9. 9. 94 JuevesLa Pepa trajo la cartulina y al final los tres terminamos el trabajo. Nos fuimos aacostar. Alberto no llegó temprano, típico, no pudimos hablar. Sentí cuando mequitó los lentes que tenía colgados en la nariz y el libro que sostenía en lasmanos. Apagó la luz, me acurruqué en mi lado, de costado y mirando hacia lapuerta, como siempre. Desde la calle, un débil hilo de luz traspasó la ventanahasta la cama, un frío se coló por la puerta quedándose en mis sábanas, me agito.A las nueve de la mañana llamo a Alberto a la oficina, me dice con sucaracterística voz grave: en la cómoda, en el primer cajón te dejé dinero para losremedios, le pregunto si iremos donde Marcela mañana, después te digo, meresponde y yo me quedo en la cama con el sopor matutino y el sol haciéndomeburla por la ventana. En la tarde voy donde mis padres, paso a buscar la receta,salgo a la farmacia y vuelvo con el remedio. Llega mi hermana conversamos unpoco, tomo once con ellos y vemos una teleserie, me cargan pero donde mandacapitán no manda marinero me digo y permanezco quieta, hay que aminorar latarde. La casa de mis padres es mi refugio, la calidez de su hogar y la alegríasempiterna de mamá mengua el dolor que se asienta en mí. Nos da un ataque defrutas, mamá hace el merengue y hacemos tutti fruti. Conversamos de los niños,nos despedimos tardísimo. Son las veintitrés p.m. cuando llego a casa. La Pepaestá en su habitación. Alberto acostado roncando, los niños duermen. Sólo el tic-tac del reloj rompe el sigilo. Voy al baño, me lavo, me pongo el pijama y meacuesto.
  10. 10. 105 Viernes.Despierto de mal humor. Este animal todavía no me ha dicho si iremos o no acasa de Marcela, no insistiré, a ver qué pasa. Voy al supermercado, hay que haceralgunas compras. Dispongo el almuerzo, veo lo que falta en la despensa, anoto ysalgo. El día está soleado pero un poco frío. Este tiempo no la deja a una vestir loapropiado, o te mueres de frío o de calor o te sobra ropa o te falta. Elsupermercado estaba lleno de gente ¡Mierda! Regreso cargada, con los dedosadoloridos y bastante enrojecidos. Día de la quincena, me costó tomar un taxi,todos pasaban ocupados. El taxista me da la lata, yo no tengo ganas de hablar,realizo un esfuerzo y me hago la simpática, él no tiene la culpa de cómo mesiento, la rutina de los días se extiende en la vereda, mujeres con bolsas, hombrescon maletines, atraviesan la calzada a pasos rápidos. Subo a casa y desempaco,ordeno en la cocina el contenido de la caja y unas bolsas. Alberto ha llamado dosveces me cuenta la Pepa, le devuelvo el llamado y me dice que a las ocho p.m.me pasa a buscar. Está bien, le digo, agrega; no te demores, tienes que estar listacuando pase a la casa. Pienso, es tan de él esa frase, le carga que lo hagaesperar, pero no tiene contemplaciones con sus retrasos.Almuerzo conversando cualquier cosa con la Pepiña, después leo sumida en misillón predilecto. Me sirvo té en el comedor, enciendo un cigarrillo y quedoobservando el cuadro colgado en la pared, el esbozo de un caminodesguarnecido, sin horizontes, se asemeja al estío que me anega. Los niñosllegan, no quieren once o por lo menos nada caliente. Les preparamos un vaso deleche fría y un sándwich de queso, comen hambrientos, después, van a ordenarlas mochilas y se colocan el buzo. Es viernes en la tarde y ellos tienen chipe librepara jugar, Camilo se junta con sus amigos en el patio de abajo, Nicolás mástecnológico se pone de acuerdo con unos amigos para jugar en la red cibernética.Voy a la ducha y me cambio ropa para salir. Tomo otro té y lo acompaño con otrocigarrillo. Me quedo ante el ventanal que tiene las cortinas plegadas y las
  11. 11. 11persianas arriba. Clavada en el piso, miro las nubes que navegan imperceptiblesel cielo. Después de disfrutar el tibio sabor del té, me zambullo en el closet, enbusca de un bolso o una cartera apropiada para la noche, saco el conjunto negro,ese de peto y pantalón en seda, me parece adecuado, en tanto, Nicolás me pide agritos desde su pieza que haga un queque, mañana respondo, mañana sábado.Le digo a la Pepa que a las nueve entre a Camilo y que se preocupe deprepararle la tina, sécale el pelo con el secador, no le vayan a doler los oídos.Insisto en que tiene que bañarse, sé que llega sucio con la tierra del parque.Vivimos en la calle Ongolmo, a una cuadra de la Universidad y del ParqueEcuador, un barrio tranquilo. Son las ocho y cinco y entra Alberto a cambiarsezapatos, camisa y chaqueta, se afeita rápido. Toma un café con tostadas y va alavarse los dientes, no emite palabras, ¿Estamos listos? pregunta al fin y yorespondo, si, listos. Me despido del Nico y la Pepa, me miro en el espejo, la figurade una mujer de un metro sesenta, algo gruesa, blanca, de pelo castaño y ojospardos me saluda, las personas suelen decir que mi mirada tiene un dejo detristeza, muevo la cabeza y me digo, ésta soy, y salvo la tristeza, me gusta lo queveo, retoco los labios. Salgo detrás de Alberto, subimos al auto, no hablamos.Vamos a la cena. Paramos a comprar cigarrillos, él se baja en el supermercadoLos Ramos, veo que intercambia algunas palabras con la cajera, regresa alvehículo, sin palabras me entrega una cajetilla de Kent, característico. Siempreque salimos compra Kent, es más light, según él es como especial para cuandosalimos con los amigos. Tonteras de Alberto.
  12. 12. 126 La cena.El marido de Marcela está de cumpleaños, nos enteramos al entrar. La verdad yono tengo memoria para los cumpleaños, además pienso que cualquier día estábien para hacer un regalo, mucho mejor si de sorpresa y sólo de cariño. Unmontón de amigos y varios regalos en unas sillas, hay amigos comunes, de lostiempos del colegio, de casas vecinas, algunos familiares sentados alrededor de lagran mesa del comedor. Una sala preciosa, amplia, confortable. Saludamos y sehace el brindis inicial con una copa de champagne, Alberto hace el brindis, tieneuna oratoria que no falla. Ojalá hablara así en la casa, me digo mientras levanto lacopa al mismo tiempo que los festivos comensales. Somos alrededor de treinta. Lacomida es asado a la chilena, ensaladas, papas, ají rojo, vino tinto, ponche, untrozo de torta de piña con café o té, pisco sour o piscola después del postre. Ésteúltimo es espectacular, helado, servido en unas gigantes y rectangulares copascolor cielo, con harta fruta, crema y bañado en salsa chocolate. Al verlos, algunosaplauden felices. Luego del café, los cigarrillos humean iracundos entre las tallas.Es fastidioso estar sentados por horas, me disgusta. Después de las doce de lanoche abren las botellas de whisky, los hombres se apiñan en un rincón de la salacolor verde claro, conversan de pie alrededor de una mesa con picadillos ybotellas de licor. Al otro lado, las mujeres se sientan en sofás y sillones, algunasconversan, otras fuman, limitándose a escuchar. La cháchara de costumbre de lasféminas: los hijos, los títulos, el último viaje a Europa, que Estados Unidos, Miamiy Cancún. Un verdadero tedio, no sé qué hago aquí. Alberto está en su salsa, esel centro de la conversación. Pasaron de la política al fútbol, de los seguros a labolsa y las posibilidades de inversión. La mayoría son empresariosindependientes, las mujeres, algunas comerciantes, otras amas de casa conprofesión, pero no trabajan, dicen. El trabajo de la casa no cuenta para nadie y alparecer ni para ellas, eso que algunas dicen que primero son mamá.Incongruencias, me digo, ¡qué mierda hago aquí! entre tanta mujer que no hablanada interesante. Me habría gustado conversar con Marcela, ella está dando
  13. 13. 13vueltas por todos lados repartiéndose entre los invitados, definitivamente parahablar con ella, deberé invitarla a otro lugar, en otra ocasión y las dos solas. Lasala repleta, las carcajadas, las copas danzando entre los dedos, son unabofetada para la tristeza que invade mis entrañas. Es un fastidio comprensible quehaya invitado a tanta gente, el Pato tiene harta familia entre hermanos y sobrinos,no dejemos de lado las amistades. Miro la hora, son las dos de la mañana y nadiese mueve. Busco con la mirada la cara de Alberto y le hago un gesto disimuladode “quiero irme”. El levanta su mano libre de copa y me hace una señaindicándome que espere. Voy al baño, es grande, está cubierto de cerámicos colorazul claro, las toallas son del mismo tono, las perchas y el toma confort son colorplata, todo es fino y delicado, hay un espejo que cubre la pared, tiene gusto laMarcela, me miro, veo que el rimel se me corrió, me arreglo el borde de los ojos yla cara, me peino un poco y retoco mis labios. Me demoro en el baño, me fumo uncigarrillo encerrada, lo apago cuando alguien toca la puerta. Un último vistazo enel espejo, salgo hacia el pasillo y la hermana de la Marcela me dice linda, disculpa,¡estoy con unas ganas de hacer pipí!, arruga la cara en gesto divertido, le sonrío,te entiendo, no te preocupes y me dirijo al comedor. Las empleadas siguentransportando bandejas, sacando copas y platos vacíos y colocando copas ybandejitas con picadillos. Los hombres toman y hablan como locos, las mujeres nolo hacen nada de mal. Hay que matar de alguna manera la noche.En la madrugada algunos empiezan a retirarse, la Marcela y el Pato los despiden,aprovecho de decirle a Alberto que nos vayamos. Está ebrio, me dice espéresepues mijita ¿cuál es el apuro? y no digo nada. Pienso, el apuro es salir del grupode siúticos que me mortifican. Me fumo el último cigarrillo y me integro al resto demujeres, me limito a escuchar las necedades que hablan. ¿Será todo el mundoigual? A las tres cincuenta y cinco de la mañana, el “pelota” de Alberto me indicaque al fin nos vamos. Busco las chaquetas, mi bolso y nos despedimos. Laescarcha cubre los vidrios del auto, enciende la calefacción, me apesta elzumbido, nos vamos a casa, entramos, las sombras nos saludan, no se siente ni elcanto de un grillo, enciendo la luz y le pregunto si quiere un té. No, me dice,
  14. 14. 14vamos a acostarnos, este huevo quiere sal me digo, pienso que no tengo ganas ydejo que se vaya a acostar primero, instalada en el living tomo un vaso de coca-cola y fumo, las volutas se propagan una tras otra en la sala, mientras pienso quedetesto tener sexo con un tipo bebido. La verdad que no me acuerdo si algunavez fue grato estar con él y su aliento alcohólico carcomiendo mi rostro, menosmal que mi retraso dio resultado. Observo el entorno, apago el cigarro y la luz. Mevoy a la cama ¡Qué rica la encuentro sin un vampiro que me acose! Claro, esto lopienso ahora, antes hubo muchas noches que buscaba a Alberto por esanecesidad que tenemos las mujeres de ser regaloneadas, esa niña chica quehabita en nuestro interior que quiere que la mimen y al final entregamos sexo acambio de un par de caricias. Muchas veces dijo ¿qué te pasa?, déjame dormirque estoy cansado, con una cara odiosa indescriptible ¿Será el destino denosotras? Antes, como decía, lo buscaba, ahora ni me atrevo. Por decir lo menos,tal vez no se trata de no atreverme sino que me faltan las ganas.
  15. 15. 157 Sábado.Nos levantamos tarde. Nicolás y Camilo van al colegio al grupo de ajedrez yAlberto sale al mediodía como es habitual. No sé a dónde va, tampoco pregunto.Voy a la cocina y converso con la Pepa. Ella hace el aseo, yo cocino, enciendo laradio para animar el trabajo. A las dos llegan los niños, almorzamos sin el papá.Como es habitual los días sábados, no aparece sino hasta muy tarde. La Pepapidió permiso para irse en la tarde a su casa y volver el domingo en la noche, nohay problemas le digo, hoy no saldremos a ninguna parte, a lo más iremos aarrendar unos videos para ver después de comida. Se apresura a lavar los platos,le digo que deje en el microondas el almuerzo a su jefe. Converso un poco con losniños, acaricio a Camilo, él va en busca de una naranja y sale a jugar, ¡te quieromamy! me grita. Me hace feliz. Nicolás va a la pieza del computador. Me preparoun cafecito y enciendo un cigarrillo, el primero del día, su aroma me reconforta.Busco el libro “Este domingo”, para terminarlo, me parece bueno. Alberto llega alas cuatro p.m. con cara de pocos amigos y diente de caníbal. El sábado loterminamos como pensaba: fuimos a arrendar videos al Blockbuster y los chicostomaron bebidas acompañados de palomitas de maíz, nosotros, una piscola y unmontón de papas fritas.
  16. 16. 168 Domingo.A Tito le dio un ataque de religiosidad, fue a misa con Camilo. Almorzamos a lasdos, después nos fue a dejar a casa de mis padres con Camilo. Nicolás fue a jugarfútbol. Conversamos con mis viejos, nos acordamos de los parientes. Todos estánbien, claro, si alguno estuviera enfermo lo sabríamos, las malas noticias correnrápido. Se nos ocurrió con mamá hacer empanadas de queso, una forma deentretenerse en esta larga tarde dominguera, donde el sol apenas abre suspárpados. Terminamos la tertulia familiar con un mate y empanadas, conversamosde nuestros abuelos maternos y su vida en el campo, lo déspota que era el abuelocon la abuela y lo nada de fiel que fue con la pobre vieja, hasta tenía susdevaneos con las empleadas de la casa. Propio de los grandes propietarios defundo, poder, abuso y machismo, este último por toneladas. ¡Pobres mujeres! nopodían emitir palabra ante tanta arbitrariedad. No sé, los recuerdos de mi abuelono me son gratos, me duele pensar que mi mamá creció con un padre así y conuna madre golpeada por él. Aún cuando las mujeres de este siglo todavía sufrimosla infidelidad y el machismo, claro que ahora también algunas mujeres no sequedan atrás en cuestiones de amoríos extra maritales. No sé si yo sería capaz deengañar a Alberto, nunca se me ha pasado por la mente, el ejemplo de mis padresme hace desear un matrimonio para toda la vida. No sé hasta qué punto seráposible, hay tanto que soportar. En todo caso fue agradable conversar y compartir,para llenar ese vacío, la terrible carencia afectiva que imagino todos tenemos enalgún grado. Los viejos nos entregan tanto amor, es lo que cuenta. Tarderetornamos a casa y terminamos el día domingo viendo televisión. Es lo usual,callados, ensimismados en nosotros mismos, en tanto los hijos hacen los últimospreparativos para el colegio, luego de haberles planchado los delantales, lospantalones y revisar sus camisetas y calcetines. Es pesada la labor de la casa,menos mal que tengo a la Pepa, pienso. Porque no tengo dudas: no nací paradueña de casa pero, vaya que me ha tocado. Sobretodo con un marido que noayuda en nada. Ya me imagino a Tito cocinando, se le caería tres veces el pelo o
  17. 17. 17patearía la cocina a los cinco minutos, si ni siquiera es capaz de prepararse unataza de café. Bendita sea mi suegra que en paz descanse, ¡puchas! que enseñómal a sus retoños, me pregunto ¿qué diría el niño terrible que es Alberto siencontrara este cuaderno?, mejor ni pienso, si hasta el hecho que lea le pareceestúpido. El fútbol, la política, los negocios, el café Haití. Es todo lo que le interesa,el resto puede desaparecer y seguro no se dará cuenta.
  18. 18. 189 Lunes.Empezó otra semana, un aburrimiento. La rutina de siempre, los chicos al colegio,disponer el almuerzo y hacer las compras. Se me ocurre tejer un suéter paraCamilo, salgo a comprar lana y llego a casa con ella y palillos nuevos. El Nico sepone celoso, ¡Cómo cresta agradar a todos! Pensará alguno en ¿cómoagradarme a mí? …. Lo dudo.Deseo que mis hijos se lleven bien como toda mamá y es lo natural por lazossanguíneos y por el tiempo vivido en común. Pienso que una buena relación entrehermanos ayuda a sentirnos mejor. Yo no tuve eso con mi hermana, y pesamucho, querámoslo o no, es un enorme vacío. No se porqué será que cuando elinterlocutor es un amigo o un compañero de trabajo expresamos lo que sentimos olo que queremos, podemos tratar las discrepancias e incluso los conflictos. Sinembargo a veces nos sentimos incapaces de tratar ciertas cuestiones connuestros hermanos. Enseguida salta la chispa, la discusión, nos llenamos de rabiay resentimientos. O también puede ocurrir que nos encontremos con una fríaacogida a nuestro propósito de entablar una conversación sobre el tema que nosinteresa, lo que nos desanima a un nuevo intento. Definitivo, no me gustaría quemis hijos se llevaran mal. Me preocupa esto, simplemente porque no deseo quesean tan poco hermanables como mi hermana y yo. Supongo que tengo muchoque hacer con mis hijos por este motivo. ¿Quién dijo que en casa las mujeres notrabajan? Ya quisiera yo que los machos se vieran con labores de casa, platajusta, tareas escolares, y más encima actuar poco menos que de sicólogas paraarreglar los conflictos de los niños. Agreguemos como gran filete: a los maridos¡Qué fácil es la vida para los hombres! A ellos sólo les interesan las mujeres paraque le hagan las cosas y ojala sean mudas. Así no se rompen los sesos tratandode comprenderlas. Creo que lo ideal para estos especimenes es que tengamoscerebro de pájaro y resistencia bruta. Para aguantar el morral de sus tonterías.
  19. 19. 1910 Miércoles.Ayer no escribí nada, amanecí bajoneada. Los recursos escuálidos me aquejan,es terrible pedirle plata al marido, no disponer de un peso. La cesantía me duele.Retomo el tejido, mientras me pregunto ¿Y para esto estudié? La amargura meinvade, el horizonte se visualiza desteñido. La rutina doméstica agobia, hay frío enla atmósfera y traspasa mis huesos el desconsuelo. Me siento abandonada por elhombre con quien comparto la vida. Alguna vez tuvimos sueños, ilusiones, esosanhelos previos al matrimonio, una casa, hijos, un hogar, con el pasar de los días,meses, nos fuimos distanciando. Sería más apropiado decir que compartimostecho. Solo eso. El trabajo de Alberto y su ambición nos ha alejado. Luego, misestudios y responsabilidad laboral, los horarios, los amigos de Tito y los niños, si,los niños, terminaron por alejarnos cada vez más. Subsiste el compromiso, lasobligaciones. El amor creo que se marchitó en la prisa, en las duras jornadas detrabajo. Pasa que las llegadas tarde y el cansancio matan la calidad de vida yterminan por ser las armas destructoras del afecto y la caricia. Bueno es lo quepienso, tal vez sean otros los motivos pero no me atrevo ni siquiera a escribirlos,es duro verlos en la página, no estoy preparada para ello. Debo tener calma yencontrar algún atisbo que ilumine esta vida mía desarmada por la escasez deafecto. Alberto ya no es el mismo, es más, nosotros ya no somos los mismos. Ydecir nosotros no parece exagerado cuando la garra del silencio se agiganta alpasar los días.
  20. 20. 2011 Jueves.Estoy sola, la Pepa salió a comprarse medias. Los niños están abajo con susamigos. Alberto me buscó anoche para tener sexo, fue espantoso, mi vida sexuales un desastre y no sólo eso, me siento cada día más vacía. Una pálida y húmedasonrisa baña las habitaciones de la casa, un temblor anida en mi pecho, lasoledad se erige en la más fiel compañera. La sensación de ser ajena a estemundo invade mis huesos hasta sentir las lágrimas descender por mi caramientras crece la angustia insoportable. Descubro que este llanto se ha deslizadocomo un largo gusano por los muros de un túnel en el que se hace inalcanzablevislumbrar un mínimo relámpago. Los años han pasado ocultando este dolor trasuna apariencia de normalidad difícil de mantener. He sido siempre terriblementedesdichada, es primera vez que escribo esto, reconocerlo y leerlo en la página mehace sentir una bola de fuego aprisionándome el pecho, tengo el pulso aceleradoy la garganta seca, tomo un vaso de agua y bajo las persianas. Se alborotan en mimente las interrogantes sin respuestas, como si todo me hubiera abandonado.
  21. 21. 2112 Viernes.Fui a casa de los viejos, mi madre no estaba, sale con frecuencia a hacer losencargos de mi hermana Betty, es su costumbre. Antes de regresar a casa pasé alnegocio de Susana y charlamos un rato. Ella se quejó de lo mal que iba elnegocio, yo, del precipicio que mis pasos bordean. Mi vida transcurre plana. Denuevo hoy la angustia habita mi pecho, inevitablemente. Camino entre la gente,siento que el mundo se me cae encima, compro una flauta que Camilo tiene quellevar a clase de música, el colegio es un gasto que no para. Hablé por teléfonocon mi cuñada Berta, me reclama que no la voy a ver, busco excusas y salgo bienparada, la verdad es que la parentela me apesta. Debo aclarar que Berta es muyafectuosa conmigo, pero no quiero que se de cuenta lo infeliz que soy con suhermano, ocultar a la familia de Tito nuestra infortunada relación ha sido micostumbre, es la realidad hipócrita de siempre, la del medio en que nos movemos,del que es difícil escapar. ¡Cuánto durará este secreto! La crisis, la tristeza, hastacuándo podré contenerla. Si alguno de mis cuñados pregunta algo, muy sutilmentele digo no preguntes tonteras y cambio el tema rápidamente. Jamás dejo ver quemi vida junto a su hermano carece de todo sentido. A fin de cuentas, es parte de latradición de las mujeres de mi familia. Disimular, aparentar. Es lo aceptadosocialmente. ¡Mierda!
  22. 22. 2213 Sábado.Alberto me dijo que fuéramos al supermercado. Me carga ir con él, es un idiota lacara se le transforma en el supermercado a causa de sus mañas. Me estresa. Nose para qué insiste que vaya con él, no me deja elegir nada. Todo lo escoge él delas estanterías, como si yo no tuviera criterio para seleccionar la mercadería, él losabe todo, menos que me tiene harta.Hubo un tiempo en que las cosas eran diferentes. Días en que entrar juntos alsupermercado, era una aventura, elegir felices, de común acuerdo las cosas ysacarlas con sonrisas de las estanterías. Entonces no existían rictus amargos enlos labios, ni miradas llenas de reproches, ni un leve dolor de estómago, ni laestúpida sensación de culpabilidad. Hoy vivimos arrastrados por el torrente decuentas, acosados por el próximo mes y su carga de responsabilidad. Millones depuntos álgidos ha acumulado el día, la noche, los amaneceres, y esasdecepciones forman un gran orificio en la manta que alguna vez me encargué detejer para proteger a mis hijos, a Alberto, a mí. Se cayeron los luceros de antaño ala gran ciénaga de la incertidumbre, al abismo de la indiferencia, los vehículos delencanto me dejaron plantada en la berma. Ninguno se ha detenido por mí.
  23. 23. 2314 Domingo.Los niños quieren que les cocine cosas ricas, las alternativas son pan amasado,panqueques con manjar, sopaipillas. Triunfan los panqueques. Igual hice unospocos panes amasados, Alberto es loco por el pan caliente, yo apenas pruebo unpanqueque. La tarde del domingo se me hace larguísima, como una cuncunakilométrica. Tomo el tejido, la verdad es que me está quedando hermoso, eso mereanima. Hice once comida y luego planché los delantales de los niños, el ritodominguero. Reviso las tareas del chico, le ayudo a ordenar la mochila, le preparoel baño, me instalo frente a la TV hasta pasado las doce de la noche, no sé lo queveo, no logro concentrarme. Los pensamientos son lanzados en mi mente comoun gran chorro de agua al verde prado. Inútil. Nada parece relucir, todo esestéril. Sentada en el sofá, me digo, esta es mi vida y lo será hasta el día que memuera, me dan ganas de llorar. Estoy en una prisión, me pregunto ¿qué voy hahacer?, sin trabajo todo se complica, debo soportar las actitudes denigrantes deAlberto respecto al dinero, que me deje la plata en el velador sin decir palabra, oque me mire en forma despectiva cuando le pido dinero, y que me exija con voz demando: anota los gastos en un cuaderno y no llames tanto por teléfono, los voy arevisar cada mes. Se hace insoportable el control económico y psicológico queestá ejerciendo sobre mí y yo soy débil, una cobarde con los pies metidos en ungran pantano. Pienso en mis hijos, y es mi único aliento, por ahora. ¿Hastacuándo? Ojala pudiera responder.
  24. 24. 2415 LunesLa Pepa me sirve desayuno, me consulta por la ropa que tiene que lavar. Le pidoque me compre cigarrillos. Doy unas vueltas en la cocina, voy al comedor, saco elflorero y lo limpio, dejo unas rosas amarillas en agua. Voy a la ducha, me mirolargamente en el espejo: joven, nada de fea y aburrida. Me pongo unos jeans y unpolerón delgado, tomo la cartera y salgo. Hoy no almuerzo en casa, me asilarétoda la tarde donde mis viejos, llevo un libro de Maupassant para entretenerme.No leí absolutamente nada, el plan lo echó abajo uno de mis queridos tíos de visitaen casa de los viejos. ¿Cómo que no estás trabajando? Y ¿por qué?, con tusestudios deberías hacerlo y ganar buen dinero, y blablablabla…… lo increpo ¿seha preguntado usted si hay mercado laboral para mujeres que han pasado lostreinta años? Me mira asombrado y responde: es que tú no has hecho nada… y¿cómo sabe usted? Se encoge un poco, hace un gesto con uno de sus hombros.Queda taciturno, me mira, yo sigo ¿ignora usted los índices de cesantía de estepaís?, de inmediato se pone a defender al gobierno y yo le digo por favor no, nomás palabras, y voy a la cocina a echar un par de puteadas por este viejo demierda que se viene a meter donde nadie lo llama. Mamá me observa con unpedazo de queso y un cuchillo enorme en su mano, dice perdónalo, es tu tío. Yoquisiera tomar el cuchillo, ir al living y cortarle la lengua a ese viejo huevón.Maupassant quedó en el olvido. Este lunes fue horrible, la impotencia es mayorque cualquier otro día, la amargura me inunda, creo que todo es hongo, un granhongo, repito como tonta y me preparo un pisco sour gigante y me lo tomosentada mirando el cielo sin luna ni estrellas.
  25. 25. 2516. MartesMe despertó Fabiola para invitarme a una reunión de ex compañeros de estudio.Le pregunto la dirección y le digo que trataré de ir. El miércoles a las 20 horas merecalca, no faltes, está bien respondo. Me levanté tarde, estuve tejiendo en lacama, terminé la parte delantera, me faltan las mangas. Camilo es tan tierno yamoroso, es lo único que me da vida, Camilo y Nicolás. Lo demás, una mierda. Elresto es sinónimo de Alberto, alias Tito, alias el rey de la noche, alias el hombreque me tiene hasta más arriba de la coronilla. Me acurruco en la cama, que seasemeja a una barca a la deriva, me tapo hasta la cabeza sin dejar de pensar queestas quejas son tontas, inútiles, porque en el fondo sé que debo tomar unadecisión, que esto no puede ser. No debe ser. ¡Qué bruta soy! Aquí en medio detodo, sin nada que me saque de esta inercia absurda y real como mi cobardía eindecisión.
  26. 26. 2617 Miércoles.El día transcurre lento y tranquilo. A las dieciocho treinta me levanto del sofá parameter mi humanidad bajo la ducha. Iré a la reunión que me invitó Fabiola para versi sucede algo interesante. Por último algo de distracción que me aleje lamonotonía, la casa, los niños y…..Alberto. Ubico un terno en el closet busco unablusa que le haga juego, unos zapatos cómodos, los mocasines negros le quedanbien. No le dije a Alberto que saldría, para qué, tal vez llegue más tarde. Medespido de los niños y de la Pepa, Camilo dice mamá tráeme algo, pienso, a lahora que regrese no habrá boliche abierto, lo beso y lo aprieto contra mi cuerpo.Amo a mis hijos. Es la verdad más verdad de toda esta vida. Salgo cabizbajarumbo a la evasión, el imán cotidiano que me lleva por no sé qué camino.
  27. 27. 2718 Jueves.Escribo sentada en la cama, pareciera que estoy en una isla, una isla en la quepuedo tomar un café amargo, que me irrita el estómago pero que logradespabilarme. Son las doce cuarenta y en puntillas como si alguien estuviera alacecho saqué el cuaderno del cajón con el lápiz infaltable entre sus hojas, metiembla un poco el pulso y estoy con la cabeza pesada, pero el deseo de registrarlo que me inquieta es más fuerte que cualquier molestia, escucho a la Pepatararear una canción en la cocina, los niños tardarán en llegar. Ayer llegué demadrugada. Se me pasó la mano, bebí demasiado, sin embargo no logré perderlos quilates, eso es algo que me gustaría, tal vez me sentiría un poco másradiante. La felicidad es una negra desconocida para mí, la vida es como unaenorme víbora que ahoga con su carga rutinaria, una gran mochila deresponsabilidad y deber cuyo peso dobla mi espalda. El sol hiere mis ojos, su luzrasga la habitación y agiganta mi tristeza. Necesito amar y ser amada como lamujer que soy, he perdido la esperanza y no hay nada que me anime, a vecescreo estar lista para tomar una decisión y luego tambaleo, soy débil pienso y vienela resignación. No tengo trabajo, eso complica y sume en un letargo indefinible. Mivida son mis hijos, verlos crecer me emociona, la madre que me habita minimiza ala mujer. Ocurre a veces y creo que es mejor así. Olvidarse de ser mujer ¿acasose puede? Con todo el peso de haber nacido en un hogar conservador, apegado alas reglas sociales, al parecer sí, sólo que ahora se está convirtiendo en algosumamente difícil.
  28. 28. 2819. ViernesHoy llevé a Camilo a control médico, al parecer sufre de colon, elgastroenterólogo le pidió unos exámenes. No sé por qué diablos este chico mesalió tan nervioso, herencia materna parece. Cuando niña solía sufrir de doloresde estómago, nunca supe por qué. Mi madre me llenaba de agüitas calientes enla noche y agua del carmen en terrones de azúcar antes de irme al colegio, por siacaso, decía. No recuerdo como desaparecieron las molestias junto con esosritos maternos. En la tarde recibí el llamado sorpresivo de Matías. Increíble. Meinvitó a salir, y yo acepté. Quedamos de juntarnos en el Royal Pub, mañana a lasocho de la noche. Será la primera vez que salgo un sábado, sola, sin Alberto.
  29. 29. 2920. Sábado.Como todos los sábados preparé el desayuno, pan tostado con huevos revueltos.Anoche, casi después de las doce, se me ocurrió hacer un queque, así queacompañé las tazas de té con una gigantesca rebanada de dulce bañado conmanjar, los chicos estaban felices, y yo por ellos. Hoy no fui a las compras. Lo hizoAlberto acompañado de los niños, me metí a la cocina y me puse a charlar con laPepa. Está sufriendo de mal de amores, es que la Pepa es una polola incurable,me entretiene con sus historias, yo le digo cuidado no vayas a salir con undomingo siete, me mira y se mata de la risa, lo pasamos bien con la Pepa, nosqueremos harto. Luego de ayudar con el almuerzo me fui a ver la ropa que usarépara la cita con Matías, espero que hoy Alberto salga con sus amigos para estartranquila y sin culpa, típica enfermedad de las mujeres criadas con mentalidadmachista, no destiño en eso, muy a mi pesar. El suéter para Camilo lo terminé,quedó hermoso y él feliz.
  30. 30. 3021. DomingoAnoche fue especial. Hacía tanto tiempo que alguien no me llenaba deatenciones. La noche estaba cálida el cielo plagado de estrellas y un lucero nossonrió con desparpajo. Matías se confiesa mi admirador, dice que hace tiempoque deseaba verme, lo escucho y me hago la tonta. Me dejo regalonear. Nostomamos unos combinados con una tablita. Estuvo delicioso y la velada también.Cual cenicienta me fue a dejar a la casa a las doce de la noche, quedamos devolver a vernos, qué rico. Matías me entretiene y ya no me siento tan sola. Suertela mía, Alberto no ha regresado, fue a jugar pool con sus amigos, Nicolás salió acasa de Rodrigo su amigo de siempre, Camilo jugó hasta tarde y duerme plácido.Me encontré a la Pepa sentada en el living viendo tele. Pepiña pregunté, por quéno nos tomamos un café con galletitas y luego nos fumamos un cigarrito, me miray sonríe al tiempo que dice ¡esa es mi patrona! y agrega, parece que le fue bien enla salida. Es pícara la Pepa, yo me quedé callada y desvié el tema. Hoy domingoserví de almuerzo lo que quedó de ayer, agregué una sopita y listo. Alberto fue alestadio con Nicolás, Camilo quiso quedarse conmigo, o mejor dicho jugando. Mepuse a hacer pan amasado, rematé el domingo viendo televisión enterrada en unsillón del living. Cuando me fui a acostar me encontré a Tito con la boca abiertaroncando y con el control en la mano, le retiré el control de la mano y le saqué loslentes, me miró con un ojo y la cara agria, protestó, no le hice caso, apagué la TVy la luz.
  31. 31. 3122. LunesDemasiado tranquilo el fin de semana. Lo que no hablamos con Alberto lodiscutimos enfurecidos en la mañana del lunes. Motivo: la plata, eterno problemade los matrimonios, que se gasta mucho en la casa, que soy una irresponsable,que no me preocupo lo suficiente de los niños, que no hago nada mientras élpobrecito, se saca la cresta por nosotros. Para abreviar le tiré el anillo por lacabeza, salió como un energúmeno, yo me quedé llorando como una estúpida.¿Quién cresta inventaría el matrimonio? Obvio que no me hice mayor atado con elalmuerzo, le dije a la Pepa que hiciera un puré con huevo frito y una gelatina conmanzanas para los niños, y salí a casa de mi madre para alejarme de los hielosque habitan la mía y que amenazan con congelarme. No vuelvo hasta la noche, lacasa me tiene harta. Posibilidades de trabajo: cero.
  32. 32. 3223. MartesAnoche llegué a casa tipo diez de la noche. Nicolás se acercó a darme un beso,me tomó la mano y mirándome con sus grandes ojos azules, me dijo que necesitazapatillas nuevas, le respondí que hablaré con papá, después, Camilo me atrapócon unas tareas de matemáticas, éste niñito no ve una con los números. Le ayudéa ordenar su mochila, lo acompañé a ponerse el pijama, le dije lo mucho que loquería, él me abrazó y me dijo te amo mamy, yo me derretí, la vida solo por esovale la pena. Me fui al living y llamé a la Pepa. El Nico todavía chatea con susamigos, suerte que no ha llegado el ogro. La Pepa me cuenta como va la noveladel canal nacional, nos fumamos un pucho, miro el reloj, las veintitrés cincuenta yocho, Alberto no llega, que bueno, me daría lata verle la cara. Y no se la vi. Hoymartes fue un día normal, llamé al gásfiter para que arreglara las llaves de lacocina. Me llamó la Marcela para saber como estaba, como las peras le dije y leconté el episodio con Alberto, los hombres son una mierda me dijo. Estoy deacuerdo. Quedamos de salir un día, ella también está apestada con el Pato. Purosproblemas.
  33. 33. 3324. MiércolesMatías llamó hoy, quiere que nos veamos de nuevo. Le digo que tengo un montónde cosas que hacer, que lo llamaré mañana. Medio descontento dice que esperarámi llamado, agrega no me dejes esperando, respondo te llamaré. Hoy llevé aCamilo a hacerse la endoscopía. A la vuelta del centro médico llamé a Marcela ynos juntamos en el Piazza, pedimos una lasaña exquisita y unos vinitos y piscosacompañaron la charla. No podía ser de otra manera, ambas tenemos la vidacomplicada, Marcela culpa a la falta de comunicación su maltrecha relación conPatricio y yo la escucho cuando se explaya: La fantasía del noviazgo es tanestrambótica, ¿qué pasa con los jóvenes esposos que tanto se amaban cuandoeran novios? Si bien es cierto que durante la época de noviazgo se dieron en partelas condiciones para que la pareja se enamorara, al llegar al matrimonio, una vez "conquistados" se descuidaron elementos que un día permitieron que se fijaran eluno en el otro. ¡Ah! Ya sabes dice Marcela con aire de añoranza, el noviazgo esuna época de intenso romance que indudablemente favorece la comunicación.Cuando estamos enamorados manifestamos continuamente que nos amamos,compartimos sueños, nos ponemos metas y ¿por qué no decirlo?, tambiénpreocupaciones y tristezas. Se saben interpretar los silencios y caras largas, conuna flor o un chocolate, surge nuevamente la más alegre de las miradas; porque elcorazón enamorado busca la felicidad del ser que ama, prosigue entusiasmada,contaba una amiga que hace cursillos en la iglesia, que recientemente en uno depreparación para el matrimonio se le preguntaba a una pareja de novios: " ¿hanhablado de sus diferencias, de sus gustos, de sus cualidades y sus defectos?’"Todo nos lo hemos dicho" fue la respuesta "¿Y qué cualidad te atrae más de tunovia?, preguntaban al muchacho y la respuesta fue: "todo". Y al preguntárselepor el defecto que mas le disgustaba, su respuesta fue: " ninguno". ¿Qué sucedeal llegar al matrimonio?, sabes chica, continúa la Marcela, no logro comprender loque nos pasa, sólo que todo enseña que el lenguaje absoluto de los enamorados
  34. 34. 34es síntoma claro de la falta de objetividad que hay en el romance, con razón sedice que "el amor es ciego pero los vecinos no”, un par de carcajadas acompañaeste afirmación al instante pone cara seria y dice, esta falta de objetividad creafalsas expectativas en los enamorados, es la que causa en el matrimonio las crisisen la comunicación, porque al llegar al matrimonio, nos damos cuenta que larealidad es otra. Ni uno ni otro somos tan virtuosos como para decir " Todo megusta de él o de ella " o "Nada me molesta". Cuando empieza a faltar el botón enla camisa, o la llegada tarde, o los malos genios, o la ropa tirada, o la crema dentaldestapada, para añadir a la lista las angustias del pago de arriendo y la plata noalcanza, o la pelea porque hoy no quiero visitar a tu familia, o me molestan tugrupito de amigos etc. Le digo a Marcela que coincido con ella, que todo lo que haenumerado contribuye a que la comunicación empiece a descender de nivel. Esdonde empezamos a fastidiarnos por todo. El lenguaje absoluto que se utilizódurante el romance surge nuevamente pero invertido. Si se le pregunta a unesposo desilusionado de su matrimonio: "¿Que te gusta más de tu esposa? " casicon seguridad la respuesta será "nada". ¿Y que te molesta? Responderá "todo".Nos reímos a carcajadas de esta realidad tan nuestra que nos aflige, al tiempo queMarcela cuenta que en una oportunidad un consejero matrimonial le preguntaba aun joven que se estaba separando de su esposa" qué fue lo que te enamoró defulanita? Respondió: "Su alegría, su orden y su franqueza”. ¿Y por qué te vas aseparar? "por su alegría, su orden y su franqueza ", fueron las respuestas. Nosmiramos sintiéndonos cómplices, sabemos que la práctica le da la razón a estaanécdota. Yo acoto, el hilo que nos mantenía unidos con Alberto se rompió con ladeficiente comunicación que practicamos. Cuando no se le reconoce al otro suspropios valores, entre paréntesis pienso que mi marido no me reconoce ninguno,no sé si a ti te pasa pero acontece que no buscamos los momentos oportunospara decir las cosas, y en lugar de una comunicación respetuosa, abierta ytransparente, se presentan las agresiones de doble vía; se acaba la paz del hogary también la comunicación que quedaba. Afirmo, las relaciones familiares sedeterioran al no saber decirse las cosas con amor y comprensión, al no saber el
  35. 35. 35uno interpretar lo que el otro le quiere decir, al tratar de cambiarle a como dé lugarpara hacer realidad las expectativas que llevaron al matrimonio, al asumiractitudes defensivas cuando se sienten atacados en su intimidad, al no sentirseaceptados por ser como son, y al no contar con el estímulo para asumir con plenalibertad la mejora personal. A esto se añade que ha desaparecido del lenguaje delos gestos, el detalle amoroso, la caricia tierna, el susurro al oído para decirle alotro "te quiero y me haces falta". Marcela opina que esto por lo general, conduce auna crisis total, o a un rompimiento definitivo, acomodándonos en una falsatolerancia nada saludable para la relación. Y te digo nada saludable, porque llevaa que cada uno viva su vida en forma independiente, alejándose de la verdaderarealidad de lo que es el matrimonio. Enciende un cigarrillo y me queda mirando,entonces, Marcela, le digo, fíjate que yo creo que siempre estuve abierta a lacomunicación, siento que Alberto no quiso abrirse luego de pasado un tiempo decasados, creo que él cortó la comunicación, debo asumir que los dos hemosfracasado, el matrimonio es de a dos, ¿no?,si falla, ambos somos responsables.Marcela asiente y agrega: Pato y yo cerramos nuestro corazón de tal manera queni siquiera sacamos unos minutos de nuestro valioso tiempo para hablar de losdos, de las inquietudes, temores, de lo que cada uno lleva dentro, ni siquiera denuestras esperanzas e ilusiones. De todo lo que está afectando positiva onegativamente la relación. Con expresión filosófica y el ceño fruncido añade, aninguna de las dos nos ha ido bien en nuestras relaciones de pareja, pero ¿quépodemos hacer?, ¿separarnos?, ¿y los niños?, siempre está presente el tema delos niños. Le digo Marcela, yo no comulgo con la separación pero no creo que estasea más dañina que el hecho que los hijos experimenten el problema, es decir lovivan día a día. No sé. Pienso eso sí que hay que ser muy valiente para tomar esadecisión y yo no estoy preparada. Tal vez debamos tomar un curso, no dicen quela comunicación es un ¿arte?, quizás podamos aprenderlo, nos sonreímos yalzamos las copas para desearnos suerte, sabemos que la tarea es difícil, Marcelapuede que aún tenga fuerzas para mejorar la relación, pienso que es tarde parami, no me interesa Alberto. Y señalo, Marcela, Tito y yo no tenemos nada en
  36. 36. 36común y tengo entendido que la comunicación no consiste simplemente en decir oen oír algo, la palabra comunicación en su sentido más profundo significa"comunión"; compartir ideas, sentimientos, etc. en un clima de reciprocidad, ytermino, con Alberto estamos muertos el uno para el otro. Marcela, abre sus ojos¿realmente lo sientes así?, y respondo: literalmente es así. Nos quedamos serias,sumidas en nuestros pensamientos palpando la elipsis sobrecogedora. ¿Quépuede ser más espantosa que la propia realidad? Nos despedimos levementedesahogadas y tranquilas dentro de lo que se puede estar, no vivimos unasituación maravillosa, pero ¡Puchas, que es bueno!, contar con una oreja amiga. Alllegar a casa encuentro a todos durmiendo. ¡Qué bien!, así puedo escribir y mepermite cerrar el día con mejor humor.
  37. 37. 3725. JuevesTemprano llamé a Matías y quedamos de juntarnos a las ocho en el mismo Royal,lo noté contento, cariñoso. Salí de compras con mamá temprano, luego almorcécon ella, llegó la Katty y estuvimos chachareando. La Katty es la amiga eterna demamá. Me vine a casa a la hora que los chicos llegan del colegio, los acompañé aalmorzar, Nicolás me mostró una prueba de castellano con un seis. Al fin mejoralas notas. Batallamos con Camilo con unas tareas de matemáticas, luego cadauno salió. Me puse a coser unos botones del delantal de Camilo. ¡Que desastre!vive sin botones este niñito y yo los pego a regañadientes, detesto coser. A lassiete me arreglo para salir, le aviso a la Pepa que llegaré tarde, que le vaya bienseñora me dice, yo me sonrío apenas. En el Royal, Matías está fumando uncigarrillo, al verme se levanta y me dice pensé que no venías, Matías por dios meatrasé un minuto le respondo. Pedimos una pizza con cerveza, y yo que no soyconquistadora ni coqueta recibo los piropos de este hombre con una leve emoción.Al fin y al cabo me la paso sola y sus palabras me levantan el ánimo, casi meconsuelan. Por primera vez él toma por un instante mi mano y dice me gustas,disimulo mi sobresalto. Nunca he pensado ser infiel le digo, me mira y meresponde déjate llevar, tengo miedo balbuceo, Matías me dice salgamos de aquí,vamos a dar una vuelta. Sin palabras nos dirigimos a su auto. Veo que Matíastoma el camino a Penco, se detiene en el mirador de Lirquén, me toma la mano yla besa, yo tiemblo, te quiero dice y yo lo miro muda. Nos besamos en los labios ynuevamente besa mis manos, nos quedamos absortos observando el paisaje, laplaya, el fulgor del horizonte sobre el mar, un barco solitario, unos estudiantes dela mano. A nuestro lado se estaciona otro vehículo. Vamos, le digo mirándolo, élme observa callado, aprieta mi mano y pone en marcha el motor, pregunta si nosveremos de nuevo, si tú quieres, respondo. Sonríe. Mientras retornamos aConcepción me cuenta de su trabajo, del ascenso que espera en un par demeses, de las ganas que tiene que salgamos juntos un fin de semana,
  38. 38. 38permanezco callada, no sé cómo puedo hacer esto me digo. Me deja frente a micasa diciendo, te llamo mañana, bueno le respondo. No quiero pensar. Subo conlentitud las escaleras mientras me pregunto si esperaba esto, no sé la respuesta,sólo sé que nunca me pasé un rollo con Matías ni con nadie. Saludo a la Pepiña,el caballero llegó temprano, comió y se fue a acostar agrega, qué bueno respondo,dame un tecito, y los niños consulto, duermen dice colocando sus manos juntassobre la mejilla izquierda. ¿Y tú que estás haciendo despierta?; me puse a ver lapelícula del canal trece dice, planché un poco también, enseguida me pregunta¿cómo le fue?, y yo respondo bien, demasiado bien y me largo a reír paradisimular mi nerviosismo, me observa y sonríe sin hacer comentarios. Voy aldormitorio de los niños, le tiro un beso al Nico, quedo mirando a Camilo, acariciolevemente su carita blanca, sus cabellos rubios, se da vuelta en la cama, tomo subrazo y le digo que se quede tranquilo y siga durmiendo, refunfuña algo que noentiendo, lo arropo y salgo a tomar ese té que la Pepa ya tiene en la mesa delcomedor, conversamos, y luego, tarde, puse bajito el equipo con el concierto parapiano de Chopin, envuelta en la música me puse a escribir.
  39. 39. 3926. ViernesAnoche me costó conciliar el sueño. Esta vez no fueron los desaforadosronquidos del ogro, me inquieta lo que pueda pasar con Matías, las repercusionesque pueden traer a casa, los niños están chicos, yo sin trabajo, no puedo pensaren una separación. A mis viejos se les caería el pelo y Betty, mi hermana mayor,tan conservadora y religiosa me recriminaría. Cerca de las cuatro de la mañana,luego de mirar el reloj y darme otro par de vueltas en la cama, me quedé dormida.Nada de tranquilo mi sueño. Alberto me despertó a las ocho, se dignó a dirigirmela palabra para decirme ahí tienes la plata para las zapatillas de Camilo y agregócon cara mustia resuelve hoy ese problema. Para él siempre es un problemacomprar la ropa para los chicos, claro, si estaba acostumbrado que yo corriera conesos gastos. De ahí su indignación porque no trabajo. Y qué quiere que haga, lostrabajos no llueven ahora. Matías quería que nos viésemos hoy, le dije no puedohasta el lunes, casi se murió. Le expliqué que no podía repetir la salida hoy y eldía sábado menos, sería problemático. Al fin entendió. Bueno, el lunes entonces alas ocho en el Royal, dijo en un tono no muy complaciente, está bien respondí yagregué cuídate mucho, tú igual querida mía, escucho que dice por el otro lado delauricular, me estremezco hasta ponérseme la piel de gallina, una sensación deplacer se deslizó por mi entrepierna. Colgué rápido y para olvidar mis temores memetí a la cocina. Esa olvidada sensación me acompañó durante horas, unacorriente electrizante devoró mi pecho, me miré al espejo y los ojos estabanbrillantes, hasta me ví más joven. Alberto avisó que venía a comer con unosamigos. Pensé en preparar unas ensaladas con carne y vino tinto, de postreserviría helados con crema, que más, y adobé la carne para la noche mientras laPepa se afanó en el almuerzo. Dormí siesta para reponerme de la trasnochada,traté de no traer a mi mente a Matías. A las cinco treinta partí al centro con Nicolása comprar sus zapatillas, a la vuelta, tomé un café y fumé. Nicolás se puso laansiada adquisición y bajó a lucirse con sus amistades. Arreglé el comedor,
  40. 40. 40preparé pisco sour con pequeñas bandejas de papas fritas, maní, aceitunas ysouffles de queso, dejé todo listo mientras pensaba en mi marido con susamigotes. Fui a revisar el baño, el jabón, las toallas, en tanto Camilo echado cuanlargo era en su cama veía tele. Sobre la mesa puse las botellas de vino y arreglélas servilletas, aparentemente la casa estaba en orden. Esperé a que llegara elgran jefe, copuchando con la nana.
  41. 41. 4127. SábadoLa comida de anoche resultó bien, eran simpáticos los amigos de Tito. Me reíharto, y bebí más. Hoy el desayuno fue al mediodía. Los niños salieron luego aalmorzar donde los abuelos. Le di chipe libre a la Pepa, para qué tenerlaencerrada si tengo poco que hacer y sin planes para salir. Después de almuerzo aTito le dio por ponerse romántico, no lo pesqué y se enojó, tomó las llaves del autoy anunció con voz ronca salgo. No le dije nada, para qué. Llamé a mis viejos y mimamá me pidió que dejara a los niños con ellos el fin de semana, le digo buenomañana voy a almorzar y los traigo en la tarde, quedamos de acuerdo. Voy aldormitorio y me acuesto. Dormí tres horas. Estar sin nadie en la casa me relaja, laquietud me encanta. Como algo sola de pie en la cocina, me ducho y me pongo elpijama. Alberto llegó pasado las diez, grita, traigo unos pasteles. Me levanto y lesirvo once comida, intenta hacerse el gracioso. Vano intento, ya no me hacegracia. Permanezco muda ante la TV, fumo un cigarrillo tras otro. A las dos de lamañana voy a la cama, trato de no meter ruido, no me gustaría que Albertodespertase y empiece a molestar. Hace rato que no deseo al vampiro de mimarido.
  42. 42. 4228. DomingoA las nueve estaba tomando desayuno. Anoche pasó lo peor, el ogro despertó ydio inicio a sus arremetidas de conquistador. Lo evité a sabiendas que estas duranpoco, lo que dura el juego previo, y éste es mínimo, Alberto sufre de eyaculaciónprecoz y nunca se ha querido tratar. Furioso se dio vuelta en la cama y empezó amasturbarse, me sentí terrible, lo encontré asqueroso. Algo indefinible terminó deromperse en mi interior. Cierto, yo lo rechacé pero él me ha evitado cientos deveces en dieciséis años de casados, no creo que se masturbe porque yo lorechace, creo que se masturba porque intuye que yo no soy feliz en la cama conél. No se equivoca, aparte de su problema biológico o síquico, hace tiempo seencargó de matar el amor, su machismo y soberbia han destruido la comunicacióny el matrimonio. Salvo los hijos, excepto ellos, nada. Hoy más que nunca hedeseado ver a Matías. Extraño en mí, pero normal en una mujer de mi edad faltade afecto. Fui a casa de mis papás, estuvimos todos juntos, casi, Alberto noapareció. Marido ausente, padre ausente, yerno ausente. Su alejamiento denuestra tertulia familiar no me incomoda, al contrario, es un alivio.
  43. 43. 4329. LunesAyer llegué ciega a planchar. La Pepa volvió hoy, está preocupada, no le llega laregla, le digo eso te pasa por picada de la araña, me mira compungida. Estasmujeres que no se cuidan, son un cacho, me tinca que está embarazada. Susescarceos amorosos la fregaron, ¡diablos! Me voy a quedar sin nana, puchas quesoy egoísta. La tarde de ayer pasó sin pena ni gloria, una tarde familiar más.Algunos interesantes comentarios sobre la situación económica y lo fregados queestamos todos los chilenos, nada alentadora la conversación, pero escuchar cadauna de las opiniones y los acalorados que nos ponemos para defender nuestraopinión, hace algo entretenida la tarde. Me puse de acuerdo con Matías, enrealidad confirmamos nuestro encuentro. Me arreglo con mayor dedicación, ubicouna falda y me pongo una blusa rosada, me cubro con un blazer azul, calzo unosmocasines de igual color. Me miro largamente en el espejo, hoy puede pasarcualquier cosa, el comportamiento de Alberto gatilla mi osadía. Le doy unasinstrucciones a la nana, me fijo que tiene los ojos rojos. Tanto llorar, claro, quémás puede hacer. Después de dar comida a los niños si quieres te acuestas ledigo, no me esperes, me da las gracias y apenas esboza una sonrisa. Me despidode los chicos para ir en busca de Matías.
  44. 44. 4430. MartesHoy mostré al médico los resultados del examen de Camilo, le dio una tremendareceta. Confirmado, colon, y a su edad, pobre mi niño salió a su madre, me dalata. Anoche nos fuimos con Matías a un motel, camino a Penco, la luna extendíauna enorme sonrisa y una agradable sensación de protección emanaba del rostrode Matías y hacía latir mi corazón con emoción. Del motel no me acuerdo elnombre, no importa, la cosa es que pasó lo que tenía que pasar, me dio un pocode plancha sacarme la ropa, me sentí tímida y hasta me sonrojé cuando élextendió las manos para desabrocharme el sostén, estaba apasionado, y yo unatado de nervios. En la mitad del acto sexual le dije, fumemos un cigarrillo. Laverdad no podía concentrarme, un hombre desconocido, luego de tanto tiempotener bajo mis manos una piel nueva, diferente, un olor diferente, me hizo sentirrara. Qué tonto le debió parecer que interrumpiera nuestro ejercicio sexual por uncigarrillo primero y después pidiéndole que me alcanzara un vaso de bebida. Aúnasí no dejó de ser tierno y paciente, tal vez exageradamente paciente. Fue eso loque me hizo estallar de placer hasta las lágrimas, fue tierno y hermoso. El confiesasentirse enamorado, me quedé callada, qué pena pensé, yo estoy sola, mientrastiraba una bocanada de humo y la veía perderse en el vacío. Él es un consuelo,nada más. En fin, no me proyecto con nadie, lo único que deseo es que los niñoscrezcan rápido, entonces consideraré enamorarme de nuevo. Aunque no creo, yacreo poco, menos en el amor.
  45. 45. 4531.MiércolesEl día está latoso, sin embargo no he dejado de recordar a Matías. Es tierno ydulce, en realidad es él quien se hace recordar. Me llamó de mañana dos veces,apasionado, a través del hilo telefónico murmura que soy su mujer, su amante. Adecir verdad no me gusta mucho ese posesivismo que emergió de Matíasantenoche. Yo no soy de nadie pienso, me habría gustado ser de Alberto. Esedeseo latía en mi interior cuando lo amaba, pero él no quiere cargas ni amor. LaPepa entró al dormitorio para anunciar la llegada de una amiga, dejo el cuadernoescondido bajo la ropa en la cómoda, sería caótico que fuera descubierto.Virginia pasó a saludarme, vino a Mampower a inscribirse en un curso de inglés yse acordó que yo vivía cerca. Fue grato verla luego de tanto tiempo. Virginia esunos años mayor que yo, la conocí en un seminario de administración, estáseparada hace años, su ex marido es un médico con el cual su madre la obligó acasarse, no alcanzaba a tener los dieciocho años cuando ingresó al equipo de lascasadas. Mamá de tres hijos, tuvo que soportar las infidelidades de su marido y subrutalidad. La golpeó cuando estaba embarazada del tercero, sólo porque se retiróde una fiesta donde él, borracho coqueteó con unas amigas de Virginia. Emilio nosoportó que ella lo dejara tirado en casa de sus amigos. Cuando llegó a la casa laagarró de los hombros sacándola de la cama entre gritos y garabatos, le golpeó elrostro, la tiró en el piso y una vez allí la pateó. Afortunadamente no perdió al bebé,pero quedó maltrecha y en cama por una semana. Luego de eso, la Virginia sóloquería huir. No podía. La presión familiar era demasiado grande, sobretodo sumadre, una mujer autoritaria que continuamente la amenazaba con desheredarlasi se separaba de Emilio. Él es un médico importante y muy acaudalado, la madrede Virginia, mujer adinerada adoraba a Emilio y su dinero. Eso, sobre todo, sudinero. Nunca había conocido yo una mujer como la madre de Virginia, esoenfermaba a mi querida amiga. Años mas tarde, se enamoró y se atrevió a dejarsu casa, y también a Emilio. Tomó sus hijos y se marchó. Pasó mil penurias, por la
  46. 46. 46mierda del mundo, contaba con ojos llenos de lágrimas. Todas sus amistades ledieron la espalda. Trabajó como administradora de una tienda. Luego, con ayudade un abogado amigo, dio inicio a un largo juicio de nulidad matrimonial. Su exmarido la acusó de interdicta. Su pareja no tuvo la fortaleza para acompañarla enla batalla. Ella finalmente logró la nulidad, pese a este logro tuvo que seguirtrabajando. No se queja, ella no evita el trabajo. Ha sabido librar la lucha, laadmiro por eso. Es sensible y buena gente, fue enriquecedor charlar con ellamientras nos tomamos un cafecito con galletas, damos carta abierta a losrecuerdos, las tallas, a esos compañeros de curso con sus aires de superioridad ysu orgullo. Nos reímos hasta sentir dolor en la barriga. Prometimos no perdernosde vista, mantenernos en contacto, intercambiamos números telefónicos. Algo leconté de Matías, me dijo no vayas a cometer el mismo disparate que yo, no dejestu casa. Le agradecí el consejo agregando, difícil que deje la casa, los niños estánchicos todavía y Matías no es el amor de mi vida.
  47. 47. 4732. JuevesMe despertó el ring del teléfono. Matías y sus requerimientos amorosos. Nosquedamos de juntar en la noche, como siempre, a las ocho, pero en el Suiza, uncafé que tiene tortas deliciosas y un old fashion espectacular, una de misdebilidades. Matías es tan niño, su ternura y esos infinitos deseos de agradarmese hacen queribles, me recuerda a Ricardo, mi amigo de las clases decomputación. Ricardo tenía la facultad de encantarme con sus bromas y suingenio. Solíamos ir después de clases a beber cerveza con papitas fritas reciénhechas. Era nuestra pasión. Creo que estuve a punto de enamorarme de él, perosiempre las normas, clamando por ser cumplidas, dentro y fuera de mi. Las garrasdel miedo no dejaban de acosarme. Un día dejó de asistir a las clases y yo nuncamás lo llamé. Quizás me habrá llamado. Nunca lo supe. Ricardo, el tallero, elosado, el inteligente, estuvo a punto de capturarme en sus redes. Ahora lorecuerdo con cariño. Ha pasado el tiempo y sigo sintiendo por él un amorincomprensible. El también era casado y tenía unos rollos con su mujer y sussuegros. Vivía con ellos a imposición de su mujer, nunca despegó del lado de suspadres. Para él era insoportable vivir con los suegros, no porque fueran malaspersonas sino porque él no podía asumir el papel de dueño de casa. Tenía quesometerse a las reglas de los padres de Magdalena, su esposa. Era una de esassituaciones que pesaban toneladas en los hombros de Ricardo. Su mujer noaccedía a retornar a la casa que antes habitaban con sus pequeñas hijas. Pobre,no sabía qué hacer para salir de esa penosa situación. Confesaba seguido queamaba a su mujer e hijas. Creo que si me hubiera tirado a sus brazos habríaganado la carne. La carne y su debilidad, como siempre en los machos. Pero noquise dar rienda suelta al instinto. Habría sido mi primera infidelidad y no estabapreparada para luchar contra el complejo de culpa. Todavía no lo estoy, aunquelos hechos en la actualidad ya están consumados. Dejo de escribir, Nicolás vienecon unos amigos y tengo que ir a atenderlos. Estos chicos comen como
  48. 48. 48condenados. Ojalá que la Pepa haya ido a comprar pan de hamburguesas y lamayo con ketchup. Son fanáticos del ketchup, la Pepa y yo alcanzamos a tomarlesel olor a las dichosas hamburguesas.
  49. 49. 4933 ViernesAnoche me retrasé. Nicolás y sus amigos nos dieron harta pega. Llegué al Suiza alas ocho cuarenta y cinco y Matías tenía cara de funeral. Me excusé diciendo notuve tiempo para arreglarme, respondió no te preocupes estás aquí y es lo quecuenta. Nos servimos un exquisito trozo de torta y un trago. Acarició mi mano y memiró largamente al tiempo que consultó ¿nos vamos?, respondí afirmativamente, ala pregunta dónde quieres ir, sólo atiné a decir donde tú quieras y emprendiócamino a Coronel. Entramos al motel Verona que estaba a esa hora con las lucesque indicaban “ocupado”, encendida en la mayoría de las cabañas. Encontramosuna libre, era pequeña y sin jacuzzi. A quien le importa el jacuzzi le dije y sonreí.Matías pagó la cuenta, pidió dos bebidas y algo para picar. Yo me senté en elborde de la cama mientras el recuerdo de Tito me inundaba, si supiera dondeandaba su estúpida mujer, ésa que ignora hasta en el más mínimo de los detalles.Un estremecimiento recorrió mi cuerpo. Si supiera. Ni se lo imagina. Aquí estoycobrando la cuenta por su descuido. Y la cuenta le va a doler más que el fracasode uno de sus infaltables negocios. Encogí los hombros y rodeé el cuello deMatías, este hombre es mi consuelo pienso. Recosté mi cabeza en su pecho, latibieza de su respiración me estremece, él busca con suavidad mis labiosmientras sus manos acarician mi espalda. Le entrego mi boca para ahuyentar midesdicha. El me levanta con ternura para pegarme a su cuerpo hasta completar elabrazo, me dejo llevar. Me acarició un largo rato, recorrió con sus manos micuerpo, todo. Ya en la cama, abrió mis piernas y frotó su miembro contra miclítoris suavemente como si tuviera temor de herirme, luego observó mi sexo y lobesó, con su mano acarició mis genitales en un paseo que me parecióinterminable tocó la humedad y sentí el torbellino de su sangre, la agitación de supecho velludo. Me di cuenta que se contenía para hacerme sentir mayor placer.Se dejó caer sobre mis pechos y besó mis pezones succionándolos como unbebé. Sus manos recorrían mis costados hasta levantar mis glúteos yo extendí mis
  50. 50. 50piernas mientras él introducía lentamente su pene en mi vagina, él temblabadentro de mi y yo acomodé mi clítoris al nacimiento de su sexo apresurada con eldeseo que Matías provocaba con sus manos. Le susurré, no lo hagamos rápido,hazlo despacio, y avanzamos lentamente hasta gritar al unísono, eufóricos, elvértigo maravilloso que inundó nuestros cuerpos. Yo me asombré de la confianzaque me inspiraba Matías, echados de espaldas fumamos unos cigarrillos ytomamos coca cola para saciar la sed espantosa que provocó nuestro juegoamoroso. Quedamos de vernos el lunes al mediodía. Subí al auto de regreso acasa con una sonrisa en mi interior, yo que me creía frígida.
  51. 51. 5134 SábadoEste sábado me atrapó. Los chicos fueron al colegio, Nicolás al grupo de música yCamilo al club de ajedrez. Alberto no llegó a almorzar. Resumen, almorcé con laPepa amenizando mi pollo y el puré, con su cháchara. La pobre sigue con atraso,me pidió que le comprara una inyección para provocar la regla. Aproveché deecharle una buena pasada por tonta ¿cómo se le ocurre no cuidarse? Me mirómedio avergonzada, me dio pena ésta cabra, tendré que hacerle la paleteada de ira la farmacia y poner la cara por ella. Es mujer, y eso basta para no negarle miayuda. Solidaridad femenina, ojala existiera ésta en los ambientes laborales, bolsade gatos, envidia a destajo, descarnados celos y hasta cinematográficasaserruchadas de piso, dejan en claro que no es nada de fácil trabajar entremujeres. Falta solidaridad de género, y eso no puede pasar encasa. No faltaba más.
  52. 52. 5235 DomingoHoy fue un día inusual. Acompañé a la Pepa a ponerse la inyección donde unaenfermera inescrupulosa, pero necesaria. La pobre Pepiña nerviosa me preguntóno se cuántas veces si le dolería, obvio te dolerá el pinchazo, así espero quepienses la próxima vez que abras las piernas a otro huevón, fue mi respuesta. Ellame dijo prometo que ahora me voy a cuidar, más te vale, respondí seria yagregué, es por tu bien, y por tu vieja, no le vas a cargar la mata con otro cabromás. Alberto fue a dar una vuelta al Parque Ecuador con Camilo, quien disfrutacomo chancho en barro, de los juegos y de la caminata al Cerro Caracol. Quedóde volver a las dos para almorzar, apenas me miró para decirme a esa horaestaremos de regreso. Un nudo atrapó mi estómago, ¡Qué tonta!, debería estaracostumbrada a la frialdad de Alberto. Camino por la vereda junto a la Pepa,intercambiamos unas breves palabras y luego pienso en este vacío que no logrollenar, esta soledad que corroe mis entrañas, este sentirse fuera de, ajena altráfico indómito del gentío, al mundo, la sensación de encontrarme en un desierto,inunda mi interior. La Pepa se puso la inyección, yo pagué sin dejar de pensar locaro que cobran estas viejas, ensimismadas en nuestros pensamientos,regresamos a la casa. Pongo los cubiertos en la mesa y la nana calienta la comidaen tanto aliña la ensalada, lechuga y tomate, mi preferida. Me acerco al buffet yme sirvo un trago. Necesito evadirme de esta realidad plagada de nubarronesgrises y oquedad. Almorzamos, yo me mantuve taciturna y sonreí apenas con lasgracias de los chicos. Estoy al margen, me minimizo, me instalo en mi conchapara protegerme. Una tarde opaca se vislumbra a través de los cristales.
  53. 53. 5336 LunesLa mañana está iluminada por débiles rayos de sol. Un poco fría. Concepción secaracteriza por su clima cambiante. Es posible que en la tarde esté más cálido.Ojala. Anoche Tito empezó a acosarme. El y su sexo me aburren, para abreviarabrí mis piernas y con la mirada en el cielo raso, me mantuve quieta y lo dejé quesaciara su sed orgásmica. Fingí, ¿qué mujer puede desear a un hombre quepadece de eyaculación precoz y la mayoría de las veces se masturba al lado deella tal si fuera un pendejo de mierda, un tipo que no se comunica sino para criticary hacerla sentir como una pulga miserable depositada en el planeta. Ni un solobeso me dio, ni una caricia. Mientras estuvo encima de mí, mi mente trajo a Matíasy recordó su tibia ternura que me desarma hasta el éxtasis. Matías..., pienso en élmientras miro el sol de la tarde. Si sólo pudiera amarlo. Pero no, mi alma no estápreparada para amar a nadie, por lo menos no ahora. Mi corazón está roto. Mevoy a dar una ducha, una bien larga, que limpie por dentro y por fuera. Esta nocheme encontraré con Matías, algo agradable para olvidar la pena y el hastío. Medespido de los chicos y la Pepa, que me mira socarrona como adivinando elmotivo de mis salidas de los días lunes y jueves, le digo chao, voy a la casa deuna amiga, en tanto muevo la cabeza con una media sonrisa. Matías me espera yla noche huele exquisito. Si llega o no llega Alberto, ¿a quién diablos le importa?Guardo el cuaderno en el cajón secreto.
  54. 54. 5437 Matías.Salgo por la entrada que da hacia la calle Ongolmo, hoy Matías me espera a lavuelta, en Victor Lamas, hacia el barrio universitario. Iremos a un restaurantefrancés que se encuentra cerca. Caminamos sin rozarnos como si fuéramos dosamigos. Marchamos en silencio. Reflexiono en nosotros, convertidos en amantes,furtivos enamorados, en lo terrible que es la infidelidad, ella no nos hace másfelices, nos corrompe al convertirnos en embusteros. La trampa del engaño tienela ferocidad de un gato montés. Pienso: nos hiere en las cuerdas del placer.Matías, ajeno a mis cavilaciones, me observa de lado, mientras da largaschupadas a su cigarrillo. Va con una mano en el bolsillo de su pantalón, con laderecha sostiene el cigarrillo, eterno camarada de sus labios dulces. Levanto elrostro hacia él y lo miro casi al entrar al restaurante, pienso, éste hombre es ungentleman y una sensación de agrado me invade, él me hace pasar, con un gestoseñala la entrada y me sigue. Tomamos una mesa en un costado. El ambiente deeste pequeño restaurante francés es agradable, se escucha una canción de EdithPiaf, su inimitable voz cautiva con el tema “Non je ne Regrette rien” .Ya siento elsabor de las papitas hilo y el pato a la naranja que me prometió. Nos sentamosfrente a frente y sonreímos. Un pisco sour para comenzar. Y la charla amena deeste hombre que me mira con amor, completa mi efímera felicidad. Me mira conamor. Eso es lo verdaderamente importante, el amor que siente y demuestra.Terminamos de comer y una grata conversación nos envolvió, tocamos el tema dela infidelidad, Matías dice que Alberto debe ser infiel, su actitud avala lo que tedigo manifiesta, la persona que es infiel, difícilmente puede ocultarlo. Por logeneral, se muestra fría y distante, suele recalcar los defectos de su pareja másde lo normal, para tener como justificarse en caso de ser “atrapada”. ¿Y no mehas dicho tú que esa es la actitud de Alberto?, pregunta mirándome a los ojos a locual respondo si, así es y agrego, en todo caso no me afecta, dejó de importarmehace mucho tiempo, para mí, es un alivio, así me molesta menos en la noche y medeja tranquila, él consulta si estoy segura de lo que le comento y afirmo categórica
  55. 55. 55lo estoy y agrego ¿a estas alturas luego de dieciséis años de vida juntos, puedespensar que me afecta?, no dudes Matías que sí, confieso que me duele ser infiel.No soy feliz, no me hace feliz serlo, pero así se han dado las cosas y no puedocambiarlas, por lo menos no ahora. Y agrego ¿sabes algo? yo no recalco losdefectos de Tito, estoy distante. No hay diferencia desde que salgo contigo a losmeses anteriores, Matías pregunta ansioso ¿crees que no se ha dado cuenta deque estás saliendo conmigo? No, Matías, no se ha dado cuenta, él no tiene tiempopara mí, sólo para su trabajo y amigos, toda la vida he sido un taburete, algo queocupa cuando lo requiere, estoy segura que no me ama, dudo siquiera que mequiera, ya te he dicho que nuestra relación sexual es pésima y las excusas paraestar ausente de casa son frecuentes, agrego, ni te digo la falta de comunicaciónque reina en nuestra casa y añado, ten en cuenta que los pretextos para discutir opelear surgen a cada instante. Yo no creo que estos signos pueden únicamentesignificar que Alberto pasa por un mal momento, frustración profesional o simpledepresión, lo conozco, te diría que poseo una sensibilidad especial para detectarque no sólo hay algo que está fallando en la relación, sino que está deteriorada,puede que en mi esté la falla, ¡qué sé yo!, somos tan diferentes. Te aseguro que élno tiene ningún interés en mí. Curioso pregunta ¿te provoca sentimientos derabia, desilusión, resentimiento pensar que te es infiel? No, le digo, para nada,todo se acabó entre nosotros. Y mirándome ilusionado pregunta como un niñopidiendo un helado ¿Te irías a vivir conmigo? respondo con un rotundo no, yañado aunque te parezca tonto, mis hijos están primero que yo, no puedo dejarlossolos o alejarlos del padre, les haría daño, afirmo, como sea es su padre. El rostrode Matías se ensombrece, vivamos esto día a día, sin promesas, ni nuncas nijamases, le digo. Responde te amo y yo le digo te quiero, no me hagas mas difícilesta relación, deja que sea una instancia de tranquilidad, ternura y cariño déjalaasí Matías y no te compliques ni me presiones. Consulta ¿Estarás siempreconmigo? Y yo: No diré siempre, no mentiré en eso, sólo hasta que el sentimientoque nos une, dure. Entiende y no lo hagas tan extremadamente doloroso, asienteencendiendo un nuevo cigarrillo con expresión resignada, tomo su brazo y le
  56. 56. 56acaricio con el dorso de la mano su mejilla morena. Sonrío y digo, eres tan lindo ytierno, esboza una sonrisa mientras un será como tú dices nena, sale de su boca.Me invade una gran sensación de paz y una ternura me colma, ha sido diferenteesta noche. Matías ha comprendido que no deseo una relación basada sólo en elsexo, deseo mucho más, un amigo, un compañero, alguien con quien conversarde lo más íntimo. El ha estado perfecto, la noche ha sido perfecta.
  57. 57. 5738 MartesLa Pepa vino llorando al dormitorio, la inyección no ha hecho efecto y la pobreestá muerta de miedo, su mamá la va a retar me dice, y yo, te lo buscaste porlacha ahora vas a tener que apechugar y armarte de valor para contarle a tusviejos que metiste la pata de nuevo, me mira asustada y pregunta si estoy seguraque no le va ha hacer efecto la inyección, me armo de paciencia para responderlehan pasado varios días, ya es imposible, y no se te ocurra hacerte un aborto, esosí que no. Vale muy caro dice, no es eso Pepa, eso no agrada a dios, por lomenos conmigo no cuentes para ello, compungida se retuerce las manos a laaltura del pecho, los ojos llenos de lágrimas, señora, por favor, ruega, y yo, no yno, no arriesgaré tu vida ni pondré en peligro la de ese bebé, agrego, así queseñorita, este fin de semana habla con sus papás y ya. Es lo mejor, terminodiciéndole, ella seca sus lágrimas y tiembla como papel, la tomo de los hombros yle digo serena, sin enojo, piensa que este hijo dios te lo da como un regalo.¿Matarías un regalo de dios? Me mira, seguro ha recordado sus padresevangélicos, no señora, bueno, respondo, habla con tus viejos y dile eso mismo.Está bien dice, me sonríe y emite un balbuceante gracias. Luego la acompaño a lacocina y nos aprontamos al trabajo cotidiano. Nicolás llegó temprano, un dolor demuelas lo tiene loco, llamo al dentista para pedirle una hora. La tarde se me fueacompañando al Nico y escuchando sus alegatos contra la mano dura delodontólogo. Al llegar a casa, Camilo se acerca corriendo, me abraza y mepregunta ¿me trajiste algo?. Me abruma de pronto el desempleo. La rutina dedueña de casa no se hizo para mí y los requerimientos de los chicos me afligen.En la noche me preparo un largo trago vodka naranja para terminar un díaintranquilo y cosa rara, ni siquiera puedo catalogarlo como fastidioso. Entre laPepa y los chicos se me pasó volando.
  58. 58. 5839 MiércolesSalgo a tomar un cortadito al L ´ Ángolo, me encuentro con la Tatiana y unasamigas. ¡Qué onda!, éstas niñas sí que están locas y me atrapan con su locura.Una de ellas tuvo la idea de partir al Cinemark a ver una película. No tengo platadigo y otra me dice, no importa vamos a ver Infidelidad con Richard Gere, medijeron que era fabulosa. Un sentimiento de culpabilidad emerge, me sientopillada. ¡Qué tontería!, me digo, estas minas no saben nada. Ok, les digo vamos.Subimos al auto de Sandra, otra de las chicas locas y vamos a ver la película.Genial Gere, lo mejor como actor. Nos encantó. Discutimos la temática un ratomientras engullimos unas hamburguesas con café. La Tatiana nos dice vamos nosa la República, es temprano, hacemos hora en mi casa. Partimos para la casa dela Tati y nos tomamos unas cervezas, cinco mujeres solas, charlamos sindescanso. Nos reímos de las tallas que surgen porque a la Sandra la ronda unamina. Qué cosa, los tiempos están cambiando vertiginosamente. Y tú qué lepregunto a la Sandra, encoge los hombros. Nada, es una lesera, dice. A las oncede la noche nos pegamos una arregladita, una mano de elefante para vernos unpoco mejor, y emprendemos viaje a la Republica. Este es un pub disco en elbarrio estación. Es alternativo dice una de las chicas. Y yo ingenua, pregunto porqué y la respuesta es ambiguo llega a mis oídos, cierto, me doy perfectamentecuenta de que es un ambiente ambiguo. Hombres con hombres, mujeres conmujeres, y entre medio parejas hombre y mujer. Observo a un hombre bailar condos mujeres. Es mi primera vez en un lugar así y me siento extraña, pero no meimporta lo que haga el resto. Pienso en Matías, debe estar esperando el llamadoque no le haré hoy. La Tatiana me saca a bailar y bailamos como dos horastonteando con otras mujeres. La Sandra pescó un mino, me dice la Cecilia. Veoque se le acerca otro, un morenazo bastante atractivo le coquetea, le mueve loshombros, la Sandra lo mira con ojos cazadores. Esta no se conforma con uno,pienso y me sonrío, mientras tomo un poco de mi combinado y me siento a fumar.Miro la hora, son las dos veinte. La Tati esta feliz, me toma por los hombros y me
  59. 59. 59pregunta ¿viste que te hacía falta un día para ti, de carrete y locura?. Tenís quejuntarte mas seguido conmigo viejita, necesitas salir de tu rutina, lanza unacarcajada, mientras se aleja, dirigiendo sus pasos a otro grupo de chicas. Y yobebo otro sorbo de mi vaso. Me acuerdo de la casa, ni siquiera le avisé a la Pepa,debe estar asustada, ni hablar de Alberto, si es que ha llegado, seguro estaroncando. La música que arde, la gente repleta el lugar. Y los grupos de cuatro yde a seis bailando me entretienen al observar los gestos sensuales que se dirigenunos a otros. Es un juego, bailan formando casi una ronda, comparten chupadasde cigarrillo y tragos. El mundo ha desaparecido para ellos, y yo disfruto estecambio de ambiente. Un tipo me observa desde una silla al fondo a la izquierda,me hace una seña y se incorpora, yo me dirijo a él. Estoy decidida a pasarlo bien.Álvaro, es mi nombre, me dice, la música está a todo volumen y sólo es posibleconversar a gritos, yo respondo medio gritando, me llamo Verónica, entonces, metoma de una mano y me lleva a la pista. Es un tipo de mediana estatura, suatractivo radica en sus ojos verdes, un poco pálido me parece, tiene el pelo negroque le cae sobre la frente, me fijo en su sonrisa, tiene unos dientes impecables.Me gusta, tiene pinta de ejecutivo, en otros tiempos se diría que es cuescocabrera, como el personaje de Legrand. Viste pantalón gris y camisa blanquísimade mangas arremangadas por el calor. Se acerca para musitar, tienes unos ojosbellos, yo sonrío y agradezco. Qué tonto. Agradecer un piropo, agrego, tú tambiéntienes los ojos bellos. Sonríe. El tipo se las trae, me toma de ambas manos y mehace girar sobre la cabeza luego él hace lo mismo. Mueve las caderas de miedo.Es delgado y masculino, muy masculino. De pronto cesa la música electrónica y laestridencia da paso a un lento, la letra de la canción de Luz Casals: Piensa en mí.La música mueve nuestros cuerpos con seducción. Deposito mis manos en sushombros, él me acerca su mejilla, nuestras respiraciones se entrecruzan y sientomariposas en mi estómago, el feeling empapa mi cuello, mi espalda, mis senos.Giro la cabeza y busco sus labios, un beso y éste desconocido irrumpe en mí,siento un fluido en mis genitales, me eleva en su ardor. Otro lento, una románticacanción y luego la separación brutal de ese cuerpo cálido y agradable. De nuevo
  60. 60. 60la música estridente y nos encontramos moviéndonos en la marea multicolor,cegadora de la disco. Transcurren casi dos horas más y miro alrededor, la Tatianame observa y consulta ¿te vas con nosotras?, yo miro a Álvaro y él le responde,no, déjala, se va conmigo y me dirige una mirada esperando mi aprobación, yorespondo, si, me voy con él. La Tatiana me mira alegre y dice, a la noche te llamo.Está bien, le contesto, me despido con una seña del resto. Álvaro consulta, ¿nosvamos?, digo si, es hora, se pone su chaqueta, yo sigo montada en la nube queme regaló Álvaro y me dirijo al guardarropía, retiro mi casaca y mi bolso. Álvarome toma firmemente del brazo, me siento como una zombie, con el corazón apunto de estallar. A la salida me dice, busquemos el auto, toma mi brazo ydoblamos hacia la calle Freire, caminamos rápido, son las cuatro y tanto de lamadrugada y está helado. Álvaro abre la puerta para que yo entre y la cierra consuavidad, luego sube al lado del conductor y pregunta ¿donde vives?, le indico ladirección, pone en marcha el blanco Subaru Legacy. Quiero volver a verte dice yyo me asusto como cuando llega Alberto y estoy leyendo en la cama a las tantasde la noche. Álvaro, le digo, soy casada, y responde sereno, yo también. Me callola boca, pienso, aquí estoy, casada, con amante, y con otro prospecto, ¿quéhacer? Dudo antes de emitir una sola palabra, elucubro, me invade un sudorextremo, todas las reglas religiosas de la familia me aturden en segundos, seguroya tengo ganado el infierno, pero el hombre me gusta, Alberto no me quiere y noestoy enamorada de Matías y digo sin más, sin duda alguna, si, nos veremos.Álvaro estaciona el auto a media cuadra de mi casa. Le doy el número de teléfono,le digo llámame en las mañanas de lunes a viernes, es lo mejor, responde tellamaré, y se inclina para rozar mi mejilla con sus labios, musito un chao,que estésbien y desciendo con un ligero estremecimiento que recorre mi cuerpo. Camino yla interrogante ¿qué haces Verónica?, y las voces que dicen estás loca meacosan, muevo la cabeza y procuro no pensar. Ya son casi las cinco. Ahora elshow para llegar a la habitación. Si Alberto se da cuenta de la hora que llego, serápelea segura. Como buen perro de hortelano, no come ni deja comer. Me deslizosigilosa por el pasillo, paso al baño y me quito la ropa; los sostenes, los calzones,
  61. 61. 61estoy húmeda, tomo un trozo de toalla nova, lo mojo con un hilo de agua y melimpio, el corazón me salta, tengo miedo, voy al dormitorio y retiro el pijamasuavemente de la silla que se encuentra a los pies de la cama. Alberto ronca comocerdo. Mejor. No enciendo la luz, me meto a la cama conteniendo la respiración.Pienso en Álvaro y en el pobre Matías. Cierro los ojos.
  62. 62. 6240 JuevesNo sentí cuando se levantó Tito, desperté a las once obligada por la Pepa y eldichoso almuerzo. ¡Diablos!, me duele la cabeza, el hachazo no me lo saca nadie.Pepa, le grito, dame unas dipironas y un vaso de leche. Llega con el vaso y laspastillas al tiempo que me ataca con la bendita pregunta ¿qué vamos a hacer dealmuerzo hoy señora?, y yo, ¿qué hay?, ¿hay arroz, papas, fideos?, al escucharque solo quedan tallarines, le digo bien haz esos tallarines con la carne que quedaen el freezer, acompáñalo de una lechuga con zanahoria rallada y estamos bien.La Pepa da media vuelta y me deja en paz. Al fin sola. El almuerzo, todos los díasel condenado almuerzo, sólo que hoy no me meto a la cocina. El ring del teléfonoa las doce del día me agita, es Matías, todo va bien en nuestra comunicacióntelefónica hasta que le digo que será imposible vernos hoy, ¿algún problema?,pregunta sobresaltado, no sólo que ayer llegué tardísimo, digo, y no creo que seaconveniente repetir mi salida, debo cuidarme, un mutis largo para luego escucharla voz de Matías interrogándome, qué adónde salí anoche, entonces con vozcalma le digo quedamos que sin preguntas, sin ataques de celos, su respuesta esrápida, no estoy celoso, y repite, no estoy celoso sólo me gustaría saber con quiénsaliste, y yo, con unas amigas y no preguntes más, no seas curiosillo, hoy nosalgo, esta bien, me dice, te llamo mañana, respondo que estés bien, añado, no tepases rollos, es que anoche no dormí muy bien, es todo lo que le digo, me reservolos detalles de mi trasnoche, con cierto desaliento se despide y yo como si nada ledigo no te preocupes, te quiero Matías, y cuelgo sin más el auricular. Estoshombres, pienso, la tratan a una con un sentido de posesión como si fueran elmarido, aunque a mí Tito jamás me ha dicho nada por mis salidas, creo que no leimporta, tengo plena libertad para mis escapadas, claro, jamás se imaginaríaAlberto que salgo con un varón, ni siquiera sabe que llego de amanecida. Soydemasiado imbécil para él, no se le ocurriría pensar mal de su mujercita. Bien, nosabe el caballero que la que peca de imbecilidad es precisamente su cabeza. Enla tarde estoy con los chicos, conversamos de todo, el colegio, las profesoras y
  63. 63. 63esa maniática compañera de Nico que le raya los delantales, su obsesión no dejade causarnos risa. Insisto diciéndole que le pida por favor que no le pintarrajeemás sus cosas, él me dice que hace un par de días le grabó su nombre en lacalculadora, esa niña no tiene intenciones de dejarlo en paz. Miro al Nico, con suedad adolescente no parece estar interesado en las niñitas. Lógico, las niñasmaduran más rápido que los hombres. Supiera Claudia lo infantil que es este hijomío, si todavía pelea con Camilo por el nintendo y los juegos del computador. LaPepa me cuenta que ya habló con sus viejos, que éstos están terrible deamargados pero qué hacer le dijeron, habrá que recibir esa guagua y arreglarnoscomo podamos. La capacidad de amor y solidaridad de la gente no deja deasombrarme. Bueno, problema resuelto. Todo parece marchar bien con los chicos.El problema es Alberto y la tentación: el tincudo de Álvaro. Me llamó la Tati para lacopucha, que qué pasó con Álvaro, le digo nada, compartimos un poco de felling,es todo, su voz suena incrédula al otro lado del teléfono, insiste, me dio laimpresión que fue algo más que un intercambio de química. No satisfago sucuriosidad y quedamos de vernos cualquier día. Reflexiono, tal parece que lamentira se ha adueñado de mí. No me satisface, en fin, tampoco puedo exhibir porel mundo mis aventuras extraconyugales. Un suspiro hondo me nace desde elfondo.
  64. 64. 6441 ViernesDon Álvaro al teléfono. Así me dijo la Pepa y yo me lavé las manos manchadascon harina y dejé los moldes de queque tirados en cualquier parte de la cocinapara atender la llamada. Su voz me emociona, y mientras pienso, Álvaro es lapasión y Matías la ternura, escucho preguntar ¿cuándo nos vemos chica? y yodigo medio nerviosa ¿te parece el martes?, consulta ¿no puede ser antes?, leexplico que el fin de semana generalmente lo paso en familia, y continuo, el lunestengo clases de cocina, miento sin pudor alguno, el martes, sí, es buen día parami. Te llamo el martes entonces, dice y se despide afectuoso. Me conmueve y meagito. No sé que harÀrfect &#xFB1

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