Una tarde en el Museo….   desde la Literatura y la Historia.         Alumnos de 3° Año.                2011               ...
Índice.   Prólogo.                            2.   La Cautiva                          3.   Una Charla con Arlequín       ...
Prologo.      Queridos lectores/visitantes, acá estamos con nuestra obra entre las manos. Deseosos de que sus ojosrecorran...
La Cautiva .               1Inmediatamente antes de que en el gobierno de Rosas, en 1829, se alcanzaran tratados de paz y ...
Una Charla con Arlequín.       Aquí estoy, después de tanto tiempo.       ¿Qué cuánto tiempo hace? …¡Puf! Un montón: ¡oche...
Baile de una Vida2.         Muchas personas piensan que la vida de una bailarina está basada en su gloria, fama, fortuna y...
Por otro lado, mi situación económica no era mucho mejor. Mi madre seguía rompiéndose el almatrabajando, mientras yo pasab...
pensado que soy una madre terrible. Sin embargo, quiero que sepan que yo amaba con la vida a mis hijos,pero no podía segui...
Todo Luz 3.         Perdí la cuenta de las veces que me preguntaron si valía la pena arrojarse a la pileta sin saber si es...
El Tanque Blanco.         Siempre que iba a la casa de mi abuela yveía el cuadro de aquella esquina colgado en elcomedor r...
También me enseñó que no importa la cultura, la clase social, ni los prestigios en el amor. Misabuelos lograron romper tod...
La pesadilla de los injustos.      Había una vez, un señor llamado Juan que trabajaba en una emisora de radio. El programa...
La Verdadera Identidad.                                                     Todos la envidiaban, Marta era la mujer del pu...
Desocupados.      Cuando era joven, alrededor de los años 1934, vivíamos en una completa desocupación. La vaganciaera uno ...
Forever Alone.      Era una tarde soleada de 1914, en donde los inmigrantes se hacían notar en el país y llegaban con lain...
En cuanto a mi nuevamente me encontraba sola, y ya no tenía ningún tipo de esperanzas. Cuandotodo parecía que mejoraba sim...
La Distancia de la Mirada 4.         Como todos los días, pasé por la calle Fray CayetanoRodríguez a la altura de Avellane...
La Sopa de los Pobres.      Hugo era un niño de siete años que, junto a su madre, su padre, sus dos hermanas y su abuelo, ...
Infancia Robada.      En el año 1918, en un pequeño pueblo de Buenos Aires,una bebé fue abandonada en la puerta de una igl...
Superiora todo lo ocurrido y ella, sin dudarlo un segundo, permitió que arrestaran a María Rita,destituyéndola de su cargo...
El Retrato del Recuerdo.       Cada vez que miro este cuadro, me emociono, ya que ésta fue mi mamá, una mujer de bien, lle...
El Misterio de la Obra.      Un día de invierno en 1945, me tuve que quedar en la casa de mi abuelo porque mis papás sehab...
amigo. Busqué y busqué pero no encontré nada. Solamente una carta de mi abuela que se despedía por laenfermedad que tenía....
Una Muerte Inesperada.                                                    Corría el año 1840...                           ...
Retrato.      Era la guerra de 1942. Yo tenía 12 años. Éramos una familia muy humilde, nuestra casa era chica yno cabíamos...
iban a llevar. Mis papás nos dijeron que fuéramos tranquilos, que nunca nos iban a olvidar y que prontonos íbamos a volver...
Sin Pan y sin Trabajo.      José era un hombre que trabajaba enuna fábrica para mantener a su esposa y asu hijo recién nac...
El sábado 26 de julio entre las cuatro de la mañana y las ocho las tropas de ambos bandos, las tropasdel gobierno y las tr...
Paisaje.      Siempre que entro a la casa de mis abuelos, me detengo a observar la pintura que se encuentraarriba del hoga...
Día de Niebla.      Estaba ordenando unos papeles en mi oficina cuando entró mi jefe, Marcus Roboro. Era un hombrealto, co...
Pasaron días, semanas y meses sin recibir noticias de Marcus, hasta que un lunes por la mañanamientras tomaba un café y le...
Amor de Madre.(Por la actua lidad del tema, este cuadro pintadoen 1960, puede ser ubicado en Argentina 200…Cualquier s eme...
y el trabajo en el que se había metido. Él enfurecido me respondió que el paco no lo iba a poder dejar, queasí podía lleva...
A Pleno Sol, en el Puerto.      Soy un trabajador, uno más del montón. Trabajo largas horas, con pocos descansos y una baj...
Realidades Opuestas 5.         Sinceramente no entiendo algunas cosas que piensan o hacen los grandes. Menos mal que tengo...
sociedad y por eso eran excluidos y tratados como personas inferiores y por la gente que se encontraba sinhogar.      Un a...
Lagrimas Ocultas.      Fue en aquel basurero en el que soñé con mis padres ¡como los extraño! Pero ya me acostumbré.Creo q...
Sin Título.      En una estancia lejana, en las afueras de Buenos Aires, se situaba una historia que reflejaba lainjustici...
Upcoming SlideShare
Loading in …5
×

Una tarde en el museo

680 views
595 views

Published on

Antología de cuentos realizada en conjunto desde la Literatura y la Historia, para la Muestra Institucional 2011.

Published in: Education
0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total views
680
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
1
Actions
Shares
0
Downloads
10
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Una tarde en el museo

  1. 1. Una tarde en el Museo…. desde la Literatura y la Historia. Alumnos de 3° Año. 2011 0
  2. 2. Índice. Prólogo. 2. La Cautiva 3. Una Charla con Arlequín 4. Baile de una Vida 5. Todo Luz 8. El Tanque Blanco 9. La pesadilla de los injustos. 11. La Verdadera Identidad 12. Desocupados 13. Forever Alone 14. La Distancia de la Mirada 16. La Sopa de los Pobres 17. Infancia Robada 18. EL Retrato del Recuerdo 20. El Misterio de la Obra 21. Una Muerte Inesperada 23. Retrato 24. Sin Pan y sin Trabajo 26. Paisaje. 28. Día de Niebla 29. Amor de Madre 31. Día de Sol, en el Puerto. 33. Realidades Opuestas. 34. Lágrimas Ocultas 36. Sin Título. 37. 1
  3. 3. Prologo. Queridos lectores/visitantes, acá estamos con nuestra obra entre las manos. Deseosos de que sus ojosrecorran nuestras grafías como los espectadores de un museo, ya que esta vez nuestra tarea ha sido doble:presentar cuadros y cuentos, todos de la mano de la historia. Entonces, para que sea más claro de que se trata la propuesta, les contaremos un poco su armadoprevio. Nos propusimos una tarea en conjunto desde las áreas de Historia y de Literatura. Quisimos haceruna inspección en la historia a partir de cuadros y pintores. Para ello visitamos el Museo Nacional deBellas Artes. Investigamos sobre el cada material. Y luego, la ficción ingresó nuevamente pero de la mano de lasletras. Para cada cuadro, cada uno de nosotros escribió un texto de ficción. El material plástico, labúsqueda de referentes históricos (contexto, temas que proponía el cuadro, biografías, estilos, etc.) y lanarración se plasman en cada uno de los relatos que siguen. Ninguno se parece porque cada uno reflejauna mirada sobre la historia (relato del cuadro) y sobre la Historia (relato de los sucesos vividos). Todos separecen porque fueron gestados por los alumnos de Tercer Año en un intento por armar su recorrido delpasado. Nosotras, las docentes, estamos felices con el trabajo realizado. Ahora queremos compartirlo paraque cada uno siga eligiendo cómo quiere mirar y contar la vida. Buena lectura… Prof. Cecilia Zazzali y Prof. Solange Bartos 2
  4. 4. La Cautiva . 1Inmediatamente antes de que en el gobierno de Rosas, en 1829, se alcanzaran tratados de paz y alianzascon algunas tribus indígenas, los malones surcaban la frontera. Furiosos ind ígenas atacaban enemigosblancos con recursos que de ellos habían obtenido. El factor sorpresa era indispensable para el éxito,generar un desconcierto en las víctimas con la rapidez del ataque. Era la furia lo que los alimentaba, nopodían soportar que intenten apoderarse de sus tierras. En uno de estos bárbaros enfrentamientos, cuando se marchaban victoriosos con sus nuevasprovisiones, con cabezas como símbolo de triunfo; una frágil imagen se destacaba, algo fuera de loreligioso, algo fuera de lo oscuro. Su piel brillaba, su desnudez la hacía todavía más pura e inocente. Allí estaba ella, perdida pero entusiasmada a la vez, el sentir viento en su cara le hizo vivir lalibertad, la aventura, la adrenalina. Miró hacia atrás y vio cómo un fuerte brazo la tomaba de su blancacintura, vio cómo su cabello se confundía con el pelaje del gran animal que bruscamente los acompañaba.Cuando escuchó el salvaje ruido de su galope, el caballo se convirtió en lo único del escenario que habíapodido reconocer. Un fuerte dolor le interrumpía los pensamientos, sus pies estaban cortados de punta a punta paraevitar su escape. Pero ella no quería huir, el miedo a lo desconocido no era algo que cruzaba por su mente. La presión de los brazos en su cintura disminuye, el galope se vuelve cada vez más suave y el vientoya no acompaña a su cabello. Se detiene. Ve en el rostro del indígena algo fuera de la violencia, algo queiba más allá, estaba asustado, solitario, frágil. Eran solo contrastes étnicos lo que diferenciaba la esencia de dos almas que simulaban ser tanopuestas. Ángel Della Valle, “La vuelta el malón”. 1892.1 Cuento ganador del 1° Premio del Concurso Literario “Una tarde en el Museo”. 3
  5. 5. Una Charla con Arlequín. Aquí estoy, después de tanto tiempo. ¿Qué cuánto tiempo hace? …¡Puf! Un montón: ¡ochenta ycuatro años! No parece, ¿verdad? Es por mi “look” joven y atrevido¡jajajaja! No quiero parecer un viejo amargado que lo único que hacees hablar del pasado, pero dejame que te cuente un poco de mí. Yonací en La Plata, allá por 1892 y ya desde chico me encantabadibujar, dibujaba todo lo que podía, o lo que mis hermanos (¡nadamás ni nada menos que once!) me dejaban. Dibujaba paisajes,naturalezas muertas, caricaturas. No me gustaba estudiar, ¡ja! ¡Meparece que a vos tampoco! Pero hay que estudiar, no hagas lo quehice yo que no terminé el secundario, ¡esas eran otras épocas! A los 21 me gané una beca para ir a Europa. ¡Qué te puedodecir! Como dicen Ustedes: ¡Me rompió la cabeza! Yo iba con laidea de estudiar a los grandes pintores del renacimiento, pero enuna librería encontré una revista de los futuristas que me encantó Emilio Pettoruti : “Arlequín”. 1928.y una cosa fue llevando a la otra hasta que me encontré con otropintor que estaba experimentando la técnica cubista, y flashé, ¡me voló la cabeza! Y ahí arranqué con esaetapa de colores y formas, me encantaba jugar con las luces y los planos. El tema fue que cuando viene a Buenos Aires, a los jóvenes les gustaba lo que hacía pero había unmontón de gente que le parecía que lo mío era horrible, que era una ofensa para el país. A mí no meimportaba lo que decían, me bastaban que hablaran de mí y de mi exposición por toda Buenos Aires. En ese entonces Buenos Aires era elegante, apenas circulaban autos por las calles, el centro estaballeno de teatros y de cafés donde se juntaban los intelectuales, artistas y escritores para “ponerse al tanto” delo que cada uno hacía. A mí me apasionaba el tango, era tan representativo de Buenos Aires. Yo meenganché con el bandoneón (que no lo largué nunca más) y a otros parientes se les dio por otrosinstrumentos; algunos tocábamos solos, otros en grupo; pero todos tocábamos con la cara cubierta con unantifaz, era como una “marca registrada”, ¡nos veían y ya sabían que éramos de la misma familia! Un pocoera por vergüenza y otro poco era por hacernos los misteriosos. ¡Al final tanto que criticaban y criticaban! ¡Mirá ahora como me reconocen y admiran en todo elmundo! Hice un antes y después en la pintura argentina; me exponen en galerías famosas, me estudian enlas universidades, ¡pagan fortunas por tenerme! Por eso, pibe, yo te digo: siempre hace lo que te apasiona y lo que tu corazón te mande, no importaque no le guste a “todo” el mundo, siempre y cuando no jodas a los demás, ¿no? 4
  6. 6. Baile de una Vida2. Muchas personas piensan que la vida de una bailarina está basada en su gloria, fama, fortuna y porsobre todo eso… su atuendo. Sin embargo, yo con mis 70 años de edad y una vida dedicada total yexclusivamente al baile, puedo decirles que eso es una vil mentira. Desde niña mi vida ha estado ligada alas presiones y el estrés que sufre una bailarina; desde las zapatillas de baile ensangrentadas, laslastimaduras en mis dedos, hasta las complicadas y complejas coreografías. A pesar de todo eso, nada secompara con el camino de vida por el que me llevó en baile; no, nada se le asimila… Ser una niña de clase baja en la década de 1940, era estar sometida a un estilo de vida muy precario, que carecía de cualquier tipo de lujo o comodidad. Mi madre, por su parte, era una costurera que trabajaba día y noche con el objetivo de poner comida sobre la mesa. En cuanto a mi padre, su vida transcurría principalmente en las calles de Buenos Aires como vendedor ambulante. Luego de su muerte, se complicaron aún más las cosas, ya que ser mujer en esos tiempos era prácticamente lo mismo que nada; la discriminación laboral era y es, aún, indignante. En cuanto a mí, gastaba la mayor parte de mi tiempo bailando, tratando de imitar a las glamorosas bailarinas que veía pasar por las calles cuando debía salir a comprar pan. Sin embargo, sabía que mis posibilidades de crecer como artista Antonio Berni, “Primeros pasos”, 1937. eran prácticamente imposibles, ya que no contaba con el dinero para ingresar a una academia de baile o siquierapara poder comprarme un par de zapatillas. No obstante, el destino muchas veces es incierto… y puede sorprendernos de mil y un maneras. Undía, cuando iba directo al almacén a hacer los mandados, tropecé con el empedrado de las calles. Entonces,un caballero buen mozo de no más de 25 años, con galera y traje me extendió su mano. Comenzó amirarme de arriba abajo, como estudiándome; yo, por mi parte estaba aterrada. Me preguntó entonces larazón por la que estaba corriendo, y por qué vestía con harapos. No tuve más alternativa que decirle laverdad, y admitirle de mi pobreza y de mi supervivencia del día a día. Él, quiso saber entonces cuáles eranmis aficiones, mis sueños… qué quería hacer con mi vida. A decir verdad todavía estaba aterrada, ¿porqué estaba haciéndome tantas preguntas? Sin embargo, le respondí y le confesé mis aficiones respecto albaile. Fue en ese momento cuando mi vida dio un vuelco, al decirme que era dueño de la academia de bailemás importante de Buenos Aires y que estaría orgulloso de incluirme a su grupo, gratuitamente. A pesar de que yo ya tenía 10 años (lo cual significa ser grande para iniciase en el baile) no tardé enponerme a tono con las demás, e incluso en sobresalir. El director estaba orgulloso de mí, y cada día quepasaba me confesaba que desde el primer momento en que me vio supo que había algo en mí, algo quehabía llamado su atención aquel día en las calle. Cuento ganador del 5° Premio del Concurso Literario “Una tarde en el Museo”.2 5
  7. 7. Por otro lado, mi situación económica no era mucho mejor. Mi madre seguía rompiéndose el almatrabajando, mientras yo pasaba horas danzando, haciendo que mis pies estallaran del dolor con laesperanza de un día poder convertirlo en mi vocación; y así, poder salir de la pobreza en la que meencontraba. Cuando había cumplido mis 21 años me encontraba en una Argentina totalmente cambiada,gobernada por Juan Domingo Perón. Todavía seguía mis estudios en la academia de baile, pero lo quenunca me hubiera imaginado es lo que ocurrió aquel 6 de septiembre de 1952… Yo me encontraba practicando fuera de hora en el salón principal, cuando noté que alguien habíainterrumpido el silencio. Se trataba del director, quien irrumpió en la habitación y me miró fijamente a losojos durante prácticamente un minuto. Mis piernas no me respondían; me sentía totalmente inmóvil al versus ojos azules clavados en mi mirada. De un momento a otro, sentí cómo su mano derecha se deslizabapor mi cintura, mientras la otra acariciaba mi mejilla. No sabía qué hacer, no sabía cómo reaccionar. Ladiferencia de edad era de por lo menos 10 años, aunque sabía también que en el amor la edad no existía¿Qué podía hacer yo, entonces? ¿Rechazar al hombre que me dio la posibilidad de tener un objetivo por elcual el luchar en mi vida? ¿O entregarme a él, como siempre había querido? Definitivamente, misimpulsos fueron más fuertes que mi cordura; así fue como terminé entre sus brazos, con la pasiónexplotando en aquel salón. Este pequeño “accidente” cambiaría por completo el rumbo al que estaba orientado mi vida. Decidíabandonar Buenos Aires para ir a Francia junto con mi futuro esposo, donde sabía que mi vocaciónfinalmente daría frutos. Dejé todo atrás; mi madre, mi hogar, mis amigos… mi vida, mi yo. Sé que suenamal decirlo de esta forma, pero a decir verdad fue una gran experiencia que me ayudó a crecer comopersona. Los años pasaban, y mis sueños cada vez se encontraban más cerca de convertirse en realidad.Conseguí bailar en un reconocido teatro francés, y convertirme en la protagonista del espectáculo. Sinembargo, me encontraba triste al no poder compartir mi éxito con mi madre, quien había muerto en 1964a causa de la “fiebre amarilla”. A pesar de su ausencia, yo me encontraba ya con mi propia familia; casadacon dos hijos maravillosos. Estaba totalmente orgullosa al ver que ellos no tenían que pasar por lo mismo alo que yo estaba sometida a su edad, como el hambre o las largas noches de frío por no tener con quéabrigarme. A pesar de que en mi vida todo parecía “color de rosa” poco a poco ésta se fue deteriorandonuevamente. Mi carrera como bailarina había concluido, al romperme una pierna intentando hacer untruco, además de que ya era mayor para dedicarme a eso. Esto significó una pérdida de fondos importanteen la familia, y una época de grandes sacrificios. La situación llegó al límite el 10 de febrero de 1979, conla muerte de mi esposo quien ya tenía 69 años. Yo no podía cuidar de dos niños manteniendo nuestroestilo de vida, por lo que la pobreza volvió a mí, sin piedad. El no poder encontrar trabajo alguno, la desesperación por no poder mantener a mi familia, y elestrés que todo aquello me ocasionaba llevaron a que tomara una decisión de la que aún me sigoarrepintiendo, y sé que lo haré hasta el final de mis días. De esta forma, tuve que vender mi humilde casapara darles el poco dinero a mis hijos que ya contaban con 15 años de edad, para que pudieran seguir consu vida de forma independiente. Lo sé, en el preciso momento en el que leyeron eso debieron haber 6
  8. 8. pensado que soy una madre terrible. Sin embargo, quiero que sepan que yo amaba con la vida a mis hijos,pero no podía seguir soportando sus caras de sufrimiento al ver que yo ya no podía mantenerlos. En fin, quizás mi vida no fue tan interesante ni tan ejemplar como la de otras personas. Nunca lleguéa ser famosa, nunca tuve la oportunidad de decirle “te amo” a mi padre ni de despedirme de mi madre,como tampoco pude ser un buen ejemplo para mis hijos. Sin embargo, estoy orgullosa de mí por haberpodido pasar de ser aquella niñita asustadiza a una mujer con determinación, capaz de enfrentarse a todoun teatro sin experiencia alguna… 7
  9. 9. Todo Luz 3. Perdí la cuenta de las veces que me preguntaron si valía la pena arrojarse a la pileta sin saber si estállena, apretar el gatillo sin saber si te tocó la bala, arriesgarlo todo por un sentimiento, una chispa quepuede desvanecerse por la sublime brisa o promover un majestuoso incendio. Siempre les respondí lo mismo, nunca se sabe… Es un tiro al azar, un riesgo que tuve que correr. Buenos Aires 1962, sentado en mi humilde y rutinario bar a las 9:00 a.m. ordené un café. Como decostumbre, me puse a hojear las páginas del diario de esa mañana, “un golpe de estado militar depone alpresidente Arturo Frondizi… no dejan de hablar de eso… al parecer Brasil va a ganar la Copa Mundial deFútbol… blablabla”. Poca importancia le estaba dando a lasnoticias, Argentina iba de mal en peor. Al llegar mi café le vertí un poco de leche, veía comodos líquidos de tan notable contraste danzaban ante misojos, formando al final una mezcla homogénea, ni tanto caféni tanta leche, así me gustaba a mí. Mi mente vagaba entretanta monotonía mientras mis dedos recorríandesinteresados las páginas del periódico. Con el primer sorbo, un pequeño anuncio de damasde compañías me llamó la atención… Mis ilusiones se hicieron añicos, una pequeña partedentro de mí no volvió a creer. Ella era el centro de mi vida,es decir, he amado a muchas mujeres, pero nunca como aella, lo nuestro era auténtico… por lo menos eso pensaba. Antonio Berni, “La Tentación” 1962. Hacía solo un año que nos conocíamos, sin embargo,con ella era todo luz. Muy iluso de mi parte, pues nunca hubiese imaginado que mi perfecta Afroditavagaba por bajos mundos. Al fin y al cabo, fui una simple marioneta que lo dio todo por ella, una pieza más de su vil juego, mequiso sólo por dinero. Ella tan encantadora, moldeada por ángeles, era imposible en ese momento verla deotra manera más que como una delicada muñeca de porcelana… “Actrices” las llaman, no? Mis ojos, quienes recorrieron su cuerpo tratando de ver más allá de lo físico, queriendo descifrar sumirada perdida. Los mismos ojos que no soportaron volver a verla ya que sólo verían otros hombres yengaños marcados en su piel. Creí que lo nuestro era perfecto llegando a recordar cosas que no habíamos vivido. Amaba escucharcon ella las radionovelas… realmente se entretenía. Verla sonreír, retocar su sublime maquillaje, arreglarsedelicadamente su rubia cabellera, me alegraba el día, todo tenía sentido. Ella lo sabía todo sobre mí y yonada sobre ella. Pero las razones que tuve para amarla se borraron con el tiempo. Difusas las heridas en mi corazónquedaron… ya casi no se notan. Hoy simplemente esbozo una sonrisa aunque sean tiempos difíciles para los esperanzados. Cuento ganador del 2° Premio del Concurso Literario “Una tarde en el Museo”.3 8
  10. 10. El Tanque Blanco. Siempre que iba a la casa de mi abuela yveía el cuadro de aquella esquina colgado en elcomedor recordaba cada una de las historiasque me contaba mi abuelo. Era un lugar muyimportante para toda la familia, ese almacén fueen donde se encontraban mis abuelos en lajuventud. Me acuerdo de todos los detalles de losrelatos que escuchaba cada noche, con los ojoscerrados imaginando todo en mi cabeza. A vecesme aburrían un poco, y sin darme cuenta mequedaba dormido. Otras veces las historias eran Antonio Berni, “El Tanque Blanco” 1955.tan interesantes que no quería que terminaranjamás. Mi abuelo era un trabajador, venia de una familia con pocos recursos y debía ayudarlos en larecolección de algodón. Su padre siempre trato de conseguir lo mejor para toda su familia y trabajó muyduro durante toda su vida para ello. Sin embargo el esfuerzo no alcanzaba, las condiciones de vida de miabuelo eran muy precarias. A pesar de esto, logró ir a la escuela y educarse ya que en ese momento laeducación había logrado mayor expansión en el territorio de Chaco. Las historias que más disfrutaba que me contara eran todas en las que narraba de una forma muyatrapante cuando se conoció con mi abuela y todo lo que vivieron juntos. Ella venía de una familia deinmigrantes italianos. Su nacionalidad era argentina pero toda su familia era italiana. Tenían un buen niveleconómico y el padre de mi abuela era dueño de tierras dedicadas al cultivo de algodón que era una de lasactividades más importantes del Chaco para esa época. Mi abuelo y toda su familia trabajaban para él. Asíse conocieron los padres de mi mamá, en un pueblito en Chaco por medio del trabajo. Mi abuelo mecontaba que siempre que iba a trabajar veía a la hija de su jefe y le parecía muy atractiva. Ella estudiaba yera una chica muy aplicada ya que todo su tiempo era dedicado al estudio y tenía una vida muy cómoda.En cambio, mi abuelo debía trabajar y ayudar en todas las tareas de la casa además de dedicarle tiempo alcolegio. Un día mi bisabuelo lo invito a mi abuelo a almorzar después de una mañana de mucho trabajo. Allícompartió un momento muy agradable con toda la familia italiana y conoció un poco más de otra culturaademás de conocerla a mi abuela. No importaron las diferencias de origen, de cultura ni de clase social y económica, mis abuelosempezaron a salir y a conocerse cada vez más. Las dos familias estaban de acuerdo, y esto ayudó mucho. El punto de encuentro siempre fue esa esquina, la del almacén en donde se compraban desde clavoshasta verduras. Para mis abuelos era un lugar muy importante, y compraron ese cuadro para recordarsiempre su historia de amor. Mi abuelo falleció hace dos años, pero me dejó todas sus anécdotas y experiencias de vida de las queaprendí muchísimo. A pesar de tener una vida con condiciones precarias, nunca dejó de trabajar yestudiar, y así después de muchos años logro mejorar su situación económica y formar una familia. 9
  11. 11. También me enseñó que no importa la cultura, la clase social, ni los prestigios en el amor. Misabuelos lograron romper todas las diferencias para estar juntos. 10
  12. 12. La pesadilla de los injustos. Había una vez, un señor llamado Juan que trabajaba en una emisora de radio. El programa setrataba de política y era el más famoso de la época. Pasaron años y él seguía con el mismo oficio. Hasta queen Buenos Aires llegó la época militar, y todo cambio… El 4 de septiembre, Juan se despertó a las 8 de la mañana como todos los días, y comenzó a realizarsu rutina diaria. Pero él no sabía que éste no iba a ser un día como cualquier otro. Ya eran las 5 de la tardey él se dirigió para el programa que empezaba a las 5.30. En la emisora, él y un compañero criticaron a losmilitares; un rato después un Falcón verde llegó a la puerta del estudio. Juan estaba asustado, porque sabíaque no se podía criticar o hablar mal de los “milicos”, pero él igual lo había hecho. De repente la puerta de la sala fue derribada y fue cuando dos hombres furiosos gritaron -¡¿Quiénes son Juan López y Pedro Rodríguez?!- Del temor que tenían, Juan y Pedro se las arreglaron paraculpar a otros dos compañeros señalándolos, y los hombres se llevaron a dos personas inocentes, sin dejarque hablaran o se defendieran. Era de noche, Juan y Pedro estaban cenando en un bar del centro de Buenos Aires, ansiosos,temerosos y perseguidos no podían ni hablar, estaban pálidos. Minutos después el jefe de ellos los ubicó para contarles una terrible noticia: Roberto y Carlos habían desaparecido. Complotados, ellos decidieron ocultar el secreto de por vida, aunque sabían que iban a vivir llenos de remordimiento. Más tarde, Juan y Pedro ya estaban en sus respectivas casas listos para dormir después de un largo día. A los dos les pasó lo mismo, se despertaron transpirados y exaltados. Cualquiera hubiese creído que estaban enfermos, pero no. Antonio Berni, “Pesadilla de los injustos” 1961. Tuvieron una pesadilla: en ese sueño veían a todoslas personas desaparecidas en la época militar en forma de monstruos, entre ellos sus compañeros detrabajo que eran inocentes. Pensaban que eso iba a ser solo esa noche, pero se volvió costumbre. Juan no podía seguir con suvida. Tanta vergüenza encima lo llevó, el 18 de septiembre a la madrugada, a terminar con su vidaahorcándose. En cambio, Pedro tomó la decisión de decir la verdad y entregarse (aunque esto no serviríade mucho). Hasta el día de hoy estos hombres siguen desaparecidos, o quién sabe, tal vez muertos como tantosotros argentinos… 11
  13. 13. La Verdadera Identidad. Todos la envidiaban, Marta era la mujer del pueblo que todas querían ser. Ellas veían sus joyas, su vestimenta y su poderoso esposo como lo único necesario para lograr la felicidad de una mujer. ¿Pero qué pasa cuando esas cosas se tornan un disfraz de su verdadera identidad? Marta siempre vivió en el barrio que habitaban todas las familias de clase alta. Su padre, el comerciante más poderoso del momento, se la pasaba trabajando sin prestarle atención. Llegaba para cenar y era el único momento del día que se veían. La madre, una hermosa mujer, se la pasaba en la esquina saludando a toda persona que pasaba. Marta era hija única y no tenía con quien compartir su dolor, su enojo. Los años fueron pasando, hasta que llegaron sus 16 años. Era el momento en el que sus padres podían demostrarle su cariño, regalarle las cosas más caras importadas de Gran Bretaña Ernesto de la Cárcova, “En el Jardín” 1907 u otros países. Todos estaban esperando con entusiasmo al padre.Cuando llegó todos buscaban un paquete, tal vez estaba afuera, nadie veía nada. Al rato de seguir el festejo,entró por la puerta principal un hombre alto, morocho muy buen mozo con el traje del diseñador más caro.Nadie lo conocía y siguieron como si nada, hasta que el papá lo presentó diciendo “con él te vas a casar”.Claro está, que nadie le podía reprochar nada a sus padres. Llegó el día. La iglesia estaba repleta de gente, ni se podía caminar. La familia de Marta y delprometido estaban esperando en el altar. Cuando las puertas se abrieron salió una mujer hermosa, con subello vestido, extravagante maquillaje y su original peinado, estaba perfecta, solo le faltaba esa sonrisa quecualquier persona tiene al casarse. Así empezó el conflicto, estaba obligada a salir a la calle sonriendo como si fuese la persona más felizde la ciudad. Marta no entendía como sus padres la habían obligado a casarse con él. Nadie estabaenterado de que en la intimidad era un golpeador que solo se interesaba por la plata y la popularidad. Luego de unos años decidí darle una sorpresa, era tan bella que merecía estar autorretratada en uncuadro. La llevé con Ernesto de la Cárcova, tenía varios premios por sus maravillosas obras y no teníaninguna duda de que ésta también lo iba a ser. Se puso su mejor vestimenta y Ernesto empezó a pintar. El cuadro lo estuve guardando yo, esperando el mejor momento para entregárselo. En su cumpleañosnúmero 25, no tuve ninguna duda de que era el momento. Su relación cada vez estaba peor y la gente eramuy ingenua ya que no se daba cuenta de nada. Le dejé el cuadro acomodado en su habitación con una pequeña carta que decía “nunca abandonestu identidad, tus deseos y tu belleza interna. Con todo mi amor, tu tía Rosa, 1902” 12
  14. 14. Desocupados. Cuando era joven, alrededor de los años 1934, vivíamos en una completa desocupación. La vaganciaera uno de los factores que más afectaba a la población ya que la falta de trabajo era completamenteabundante. Yo me consideraba uno de aquellos desocupados, sin trabajo el cual se la pasaba toda la tardedurmiendo y sin hacer nada en una caja que había encontrado en la calle. Las horas que pasábamos llenasde ocio, eran horas desperdiciadas. Podríamos haber hecho muchas cosas y haber implementado nuevosempleos, los cuales nos podrían haber brindado una mejor calidad de vida. En esos tiempos era difícil mantener una familia y un hogar. Mis padres no me pudieron dar laeducación que tendrían que haberme dado desde pequeño. Sin embargo, pasado los años, por suerte me dicuenta de lo grave que era eso y que la vagancia no era la mejor forma de vivir. Sin hacer nada no podíasalir adelante, y en un futuro no iba a poder brindarle a mis hijos la educación necesaria e iba a repetir elmismo error que mis padres. Por eso mismo busqué una manera de formar alguna organización. Un centro o un hogar parapersonas sin trabajo. Les comenté mi interés a mis amigos en hacer un centro asistencial para gentedesocupada y para aquellos niños que no tienen un hogar donde vivir o carecen de las necesidades básicas,y se ofrecieron a ayudarme. Poco a poco mi objetivo se fue cumpliendo y aquellas personas que estaban en mi situacióncolaboraron y es así como hoy el centro de asistencia es una realidad donde concurren niños y adultos y sele brinda aquella contención que tanto anhelé cuando era chico. Antonio Berni, “Desocupados” 1934. 13
  15. 15. Forever Alone. Era una tarde soleada de 1914, en donde los inmigrantes se hacían notar en el país y llegaban con laintención de buscar trabajos. El nuevo modelo del país era noticia para todos los ciudadanos, pero yo nopodía dejar de pensar en la muerte de mi esposo. Hoy se cumple 1 mes de su fallecimiento y todavía nologro descubrir cómo murió. Lo último que recuerdo de él fue su encantador saludo antes de irse atrabajar. Ese día no regreso a casa y al día siguiente la policía me llamo para informarme que mi esposo seencontraba sin vida en la estancia donde el solía trabajar. Yo estaba desesperada y quise encontrarrespuestas de lo sucedido pero la policía decidió no escucharme y no darme respuesta alguna. Esta decisiónseguramente tenía que ver a la clase social a la que pertenezco. Decidí salir al patio donde el guardaba parte de su producción y también el lugar dondeacostumbrábamos charlar. Su silla todavía estaba allí pero ya no había nadie sentado en ella y yo meencontraba sola, en el patio, contemplando a las gallinas. Me sentía triste, enojada, deprimida y en lo únicoque pensaba era en mi hombre. Luego de días yhoras de reflexión decidí que lo mejor que podíahacer era buscar a alguien con sus virtudes quepueda cubrir el amor que él me daba. Quizá no fuela mejor decisión, pero fue lo que me surgió delcorazón. No lo pensé más y salí a buscar alreemplazante ideal. Costo mucho encontrar a unhombre parecido a él pero después de 2 años, un 27de Febrero de 1916 logre encontrar al hombre queme atrajo. Su nombre era Martin, tenía la alturaideal y una sonrisa prominente. Tenía muchosparecidos con Héctor, trabajaba en una estancia,era amante de los animales, su aspecto físico era Fernando Fader, “En el patio” s/fprácticamente igual y lo más importante el sentía lomismo que yo sentía por él. El primer año de relación decidí mudarme a su casa en Pilar. Su casa era acogedora y tenía unadecoración muy linda. A los 4 años de convivencia logre tener algo que con mi esposo no había podidotener, una hija. Al principio nos sentíamos muy felices de poder empezar a formar una familia pero luegode un tiempo empecé a sentir sensaciones extrañas en Martin, como sus llegadas tarde a casa, su pococompromiso con la beba y su constante malhumor. Esas sensaciones que no ocurrían en Héctor, en Martinya eran costumbre. Parecía que nuestra hija era una carga difícil de soportar para él. Yo ya empezaba acomprender que Martin no era en nada parecido a Héctor. De todas maneras, intente hablar con él paramejorar nuestra relación. El negaba sus actitudes pero en el fondo también sabía que no aguantaba más lapresión de nuestra hija. Así fue, como en un acto de cobardía total, nos dejó a mí y a la beba solos en lacasa. Estaba decepcionada, el segundo hombre a quien había apostado me abandona a mí y a mi hija.Definitivamente no estaba destinada para el amor. Sentí que mi hija no tenía que aguantar mi sufrimiento y tampoco la ausencia de un padre, así quedecidí darla en adopción. Ella no merecía la miserable vida que yo estaba teniendo. 14
  16. 16. En cuanto a mi nuevamente me encontraba sola, y ya no tenía ningún tipo de esperanzas. Cuandotodo parecía que mejoraba simplemente pasó lo peor. Mi tristeza había llegado al máximo. Fui a la estanciadonde mi marido había muerto y no lo dude ni un segundo, mi mala fortuna ya no tenía remedio, así quedecidí estar FOREVER ALONE. 15
  17. 17. La Distancia de la Mirada 4. Como todos los días, pasé por la calle Fray CayetanoRodríguez a la altura de Avellaneda, en el barrio porteño deFlores. Inevitablemente, también como sucedía siempre,observé el muro que se encontraba de la vereda contraria a lacual yo caminaba. No podía evitar pensar en qué era lo quehabía tras esa pared de ladrillos. Aunque no era algo muyfuera de lo común, pero sin embargo llamaba mi atención.Cuando pasaba por allí sentía algo difícil de describir, perode algún modo, era un sentimiento gris, triste. Generalmente ocupaba mi cabeza en otra cosa, tratabade evitar la mirada jugando con mis manos o encendiendo Antonio Segui, “La distancia de la mirada”un cigarrillo. Pero ese día no pude. Me dejé llevar y decidí 1976.mirar a través del paredón. Ahí estaba lo que tanto anhelaba,un conjunto de policías, algunos uniformados y otros no, sentados en reunión en el patio de un estilo deescuela o convento. No supe distinguir bien en el momento. Pasó un segundo hasta que volví mis pies a la tierra, y mientras acomodaba el banco roto, que habíautilizado como soporte, junto a un árbol, un hombre que pasó caminando dijo unas palabras que alprincipio no pude entender, por el susto. “¿Estás loco flaco? Te van a matar”. Pasaron unos segundos hastaque construí la frase en mi cabeza y noté que era un vecino del barrio. Me llevó a su casa, yo no dije ni una palabra en todo el camino. Parecía que él estaba enojadoconmigo, pero enojado como cuando se enoja una madre con su hijo porque se subió a un árbol muy alto,no enojado con bronca. Por eso confié en él y accedí a ir a su hogar. Cuando llegamos me sentó en la mesa del living, un televisor pasando a Olmedo ambientaba elsalón. “Mirá Matías, vos no sos consciente de lo que acabás de hacer, pero pusiste en riesgo tu vida, y la detoda tu familia” dijo Juan, mi vecino. Tras esa grave acusación no tuve más que preguntar qué era lo quehabía hecho. Él contestó que si yo veía lo que pasaba ahí y alguien se daba cuenta me iban a matar.Después de eso me dijo que me vaya a mi casa, y que por el resto del día no salga a la calle. No sé porque confié en ese hombre, pero todo lo que decía parecía tan cierto que decidí hacerlecaso. Nunca me animé a preguntarle por qué me había dicho eso, y cuando tuve el coraje para hacerlo, meenteré que no vivía más ahí, y que nadie sabía más de él. Hoy, treinta y cinco años después, comprendí que fue lo que sucedió, y lamento haber hecho caso aJuan. Hubiera preferido hacer el intento de transmitir a la gente en su momento lo que pasaba. Cuento ganador del 3° Premio del Concurso Literario “Una tarde en el Museo”.4 16
  18. 18. La Sopa de los Pobres. Hugo era un niño de siete años que, junto a su madre, su padre, sus dos hermanas y su abuelo, viajódesde Italia hacia los barrios bajos de Buenos Aires para escapar de la guerra en su país. Él y su familiavivían en un conventillo de La Boca que difícilmente podían pagar. Allí convivían con otras siete familias,donde compartían el baño, la cocina y un gran patio donde casi siempre pasaban la tarde. Luego de suturno en la fábrica textil donde trabajaban desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde, Hugo y susamigos solían tener tiempo para improvisar una pelota con bollos de medias y jugar en una pequeñacancha de barro cerca del río. Poco les importaba el frío, el barro, la lluvia o los mosquitos, que tantemidos eran por transmitir la fiebre amarilla. Un día, luego de sus partidos de fútbol cerca del río, Hugo llegó al conventillo con mareos, fiebre,vómitos, y tanto dolor en los músculos que apenas podía caminar. Al principio su familia no se preocupódemasiado por su enfermedad, ya que pensaron que era leve y se le pasaría en unos días. Pero luego deuna semana comenzaron a sospechar lo peor. Habían pasado dos semanas de su padecimiento y su condición no mejoraba, peor aún, los síntomaseran cada vez más y más agudos, tenía un tono amarillento en la piel, vómitos y el dolor muscular erainsoportable. Sus miedos se habían confirmado, Hugo padecía la temida fiebre amarilla. No había nadaque hacer, no duraría más de dos o tres días. El fallecimiento de Hugo ocasionó la pérdida del único hijo varón de la familia y de uno de losmayores ingresos monetarios de ésta. Y, al no poder pagar el alquiler del conventillo, la familia se vioobligada a mudarse a las calles, donde no tenían más opción que mendigar unos cuantos platos de sopapara poder subsistir. Reynaldo Giudice, “La sopa de los pobres” 1884 17
  19. 19. Infancia Robada. En el año 1918, en un pequeño pueblo de Buenos Aires,una bebé fue abandonada en la puerta de una iglesia. Esta niñapasó toda su vida rodeada de monjas que la criaron para seruna de ellas. A ella le encantaba el jazz y el tango, que sehabían creado en este año. Sin embargo, al crecer, una monja la adoptó como supropia hija y aunque la amaba la llevó por el mal camino de laprostitución. Una vez por semana la sacaba del convento con laexcusa de ir a una tertulia, la llevaba a una casa abandonadadonde la esperaban hombres y un traje de bailarina con elcual se tenía que disfrazar. Esta niña era muy ingenua ya que había crecido toda suvida rodeada de paz, alegría y amor hasta que comenzó a tenerque hacer esto. La iglesia era como cualquier otra, pero lo extraño era Valentín Thibón de Libian, “La presentación”, 1918que la monja que la había adoptado, era conocida por teneractitudes raras. Inducía a la joven a ejercer la prostitución,obligándola a hacer toda clase de cosas que los hombres le pedían, sometiéndola a actividades para las queno estaba preparada. Esto era terrible, pero la gente no sabía lo que sucedía, era todo un secreto, el cual nopodía ser revelado ni por el cliente ni por Juana, la niña. Cierta vez, un nuevo cliente llegó a la casa. Este era un señor alto y estaba vestido con un elegantetraje que parecía recién comprado. Tenía aspecto de ser una persona amable, cálida y buena, aunque ellano lo sintió de ese modo cuando lo vio. La monja los presentó y le habló al hombre de las bondades de Juana. Ella permanecía inmóvil yasustada. Varias veces la monja la incitó a que se acercara al hombre para conocerse más íntimamente. Ellaintentó rehusarse pero fue en vano ya que fue empujada violentamente por María Rita, la monja, hacia losbrazos del hombre. Él la abrazó y en ese momento Rita abandonó la habitación. Durante las siguientes dos horas Juana fue sometida a toda clase de abusos por parte del hombre. Juana no pudiendo soportar más aquel sufrimiento, en un descuido del hombre, intentó escapar porla ventana pero fue agarrada bruscamente por él. Luego de un corto forcejeo ella cayó al piso y sedesvaneció. El hombre entró en desesperación y comenzó a gritar fuertemente por un médico. Justo en esemomento, pasaba por la vereda un grupo de policías y al escuchar los gritos fueron a ayudar. Al llegar encontraron a un hombre completamente desnudo junto a una señorita en el piso.Rápidamente los policías, lo apresaron y se llevaron a Juana al hospital más cercano. Al llegar allí se dieroncuenta de que estaba muerta y no había nada que pudieran hacer. Al hombre lo llevaron al cuartel, lo interrogaron durante varias horas hasta que finalmente confesótodo lo que había pasado, involucrando a la monja. La policía fue al convento y le contó a la Madre 18
  20. 20. Superiora todo lo ocurrido y ella, sin dudarlo un segundo, permitió que arrestaran a María Rita,destituyéndola de su cargo como monja. 19
  21. 21. El Retrato del Recuerdo. Cada vez que miro este cuadro, me emociono, ya que ésta fue mi mamá, una mujer de bien, llena debondad y única. Hoy 17 de septiembre de 1902 a diez años de su muerte, sigo recordándola con orgullo. Su nombreera Manuela, más bien conocida como “Manuelita Rosas” hija del mismísimo gobernador Juan Manuel deRosas, mi abuelo. El 7 de marzo de 1835, mi abuelo fue nombrado gobernador con la "suma del poder público".Fórmula política que encubría y superaba la de las facultades extraordinarias. Para asegurar su posición,ratificó la decisión mediante un plebiscito, que se hizo en la ciudad: obtuvo 9.320 votos a su favor y sóloocho en contra. Con la suma del poder público en sus manos, separó de sus cargos a todos aquellos que eran tenidospor unitarios o "traidores". Manuelita, fue muy conocida en el pueblo, era la hija de una persona muy importante. Aconsejó a su padre en varias oportunidades. Eran muy unidos y esto se incrementó luego de lamuerte de mi abuela. Ella se había enamorado de un joven del pueblo, pero Juan Manuel negaba totalmente esta relación, ya que este era un unitario En esa época no estaba bien visto que la hija de un gobernador de la alta sociedad se relacionara con una persona de bajo nivel económico y más sabiendo que los unitarios eran la contra de su padre. Entonces le prohibió volver a verlo. Luego de unos días, Manuelita decidió escapar con su amado sin decirle a nadie y sin dejar ningún rastro alguno. Juan Manuel furioso decidió no hacer nada, porque era peor para su campaña decir que su hija había escapado con un pobre unitario. Decidió decir que se había ido a estudiar a Londres. Ocho años después Manuelita decidió volver a Buenos Aires, con una familia armada, y dos hijos. Descubrió que su Prilidiano Pueyrredón, “Retrato de Manuelita padre había fallecido dos años atrás, tras haber perdido la Rosas” 1951 batalla con El Brasil. Le había dejado una carta y un cuadro con un retrato de ella en el que le pedía perdón y le decíaque la había recordado todos los días de su vida. 20
  22. 22. El Misterio de la Obra. Un día de invierno en 1945, me tuve que quedar en la casa de mi abuelo porque mis papás sehabían ido a nuestra granja a cosechar. Eran campesinos. Mi abuelo era un fanático de las obras de variospintores y, aunque éramos una familia con una situación económica media, él tenia muchísimas, y dediversos tamaños y colores, pero del mismo pintor. En una de sus muchas obras, hubo una que me llamó muchísimo la atención. No sé si era la gama decolores, la situación o el tamaño (era muy grande), pero al instante que la vi, me encantó. Al no saber nada de ésta, decidí ir a la cocina, donde estaba mi abuelo cebando mate, y preguntarlede dónde la había sacado y quién era su pintor. Cuando le pregunté esto, él largó una pequeña risa yrápidamente comenzó a contarme la historia. Según lo que me contó, esta obra fue pintada hace seis años atrás, en 1939, cuatro años después deque yo naciera. Se la había dado un señor que pintaba cuadros para obtener un poco de dinero. Como lodescribió, era un hombre precario, con ropa sencilla y que, aunque solo tenía dinero para comprar un pandiario, disfrutaba la vida al máximo y eso es lo que le gustó a mi abuelo de él. “¡Era un pintor de primera!Y yo se lo decía todas las mañanas. Quería tener un cuadro de los que pintaba él porque me gustabantodos, pero me dijo que no tenía que elegir a la obra sino que la obra me tenía que elegir a mí. Hasta queun día estaba caminando yendo a visitar a mi amigo pintor y me llamo mucho la atención una obra tangrande que el perro del artista parecía una pulga al lado de esta.” – decía mi abuelo con muchoentusiasmo. Con cada palabra que contaba, yo meentusiasmaba más y más sobre este cuadro.Cuando le pregunté el nombre del pintor, miabuelo me ignoraba y seguía contando lahistoria. Se lo repetí varias veces y me seguíaignorando. Yo quería saber el nombre, pero nome lo decía y por alguna razón no lo hacía.Estaba muy emocionado con terminar decontar la historia, así que lo dejé que terminarapara que al final me pudiera decir quién era elartista. Mientras tanto, me contaba en qué se Horacio March, “Una calle de Barracas” 1939había inspirado su amigo para hacerla. “Erauna calle de este barrio, Barracas. Y le pareció una de las más lindas y más vegetadas. Además el decía quepara pintar algo, la luz tenía que ser muy buena. Ya que pensaba que si no había buena luz, la pintura ibaa ser mala y nadie la querría comprar. De hecho, la mayoría de sus obras tenían una buena luz.” Me entusiasmé tanto con todas las pinturas en general que yo misma empecé a pintar mis propiasobras, y obviamente en lugares con mucha luz. Pero lamentablemente, el clima no ayudó. Había muchoviento y parecía que iba a llover. Mi abuelo vio venir la lluvia y antes de que lloviera, me dijo que iba a comprar algo de comida paraque cuando volvieran mis papás a buscarme, les diera la sorpresa de que ya estaba con la panza llena. Apenas se fue, empecé a buscar en la habitación de mi abuelo si tenía una carta o algo de este supuesto 21
  23. 23. amigo. Busqué y busqué pero no encontré nada. Solamente una carta de mi abuela que se despedía por laenfermedad que tenía. Fue muy duro leer ésta, yo me llevaba muy bien con ella. Al no encontrar nada en la habitación, empecé a fijarme si en los cuadros había un nombre. Peronada, no encontré nada. Entré en desesperación, ya que sabía que mi abuelo llegaría en cualquiermomento. Busqué por toda la casa. En paredes, papeles, mesas. En todo objeto y habitación. Hasta que enel cuadro del que me estaba contando mi abuelo, el que me llamó la atención, el llamado “Una calle deBarracas”, vi que había una especie de “h” tapada por el marco. Pude correrlo un poco hasta quefinalmente vi el nombre completo del pintor misterioso. “Horacio March” el nombre de mi abuelo. 22
  24. 24. Una Muerte Inesperada. Corría el año 1840... Me levanté temprano por la mañana, angustiado pero ignorando lo ocurrido el día anterior. Poco después noté dónde me encontraba, y una serie de recuerdos invadió mi mente, dándole un propósito a mi malestar. El martes pasado, yo había partido de la estancia con Francisco Rodríguez hacia Buenos Aires en nuestros caballos, con el objetivo de cumplir un trabajo que el hacendado nos había encargado. Mi compañero era un escritor con ideales iluministas, opositor a Rosas, que tras su exilio de la ciudad había decidido dedicarse a la vida en el campo. Tras días de viaje, llegamos a una posta. Creímos que sería una buena idea pasar un tiempo allí, de tal forma que Prilidiano Pueyrredón, “Capataz y Peón de pudiésemos descansar, tanto nosotros como nuestros campo” 1865. animales. Nos alojamos en ese lugar hasta la mañana siguiente, cuando desayunamos y partimos en viajenuevamente. Todo trascurría normalmente hasta que Francisco comenzó a sentirse descompuesto. Sutemperatura subió, se mareó y se desvaneció del caballo. Horrorizado, corrí a su ayuda. Intentésubirlo reiteradas veces pero el esfuerzo fue en vano, no tenía las fuerzas suficientes para continuarpor sus propios medios. Lo llevé conmigo y logramos llegar a la ciudad, Su estado había empeoradonotablemente. Inmediatamente, busqué con desesperación un médico que pudiese ayudarlo. Horas más tarde, Francisco, ya consciente, estaba mejorando. El doctor dijo que había sidoenvenenado, y milagrosamente no había muerto. Yo estaba espantado, había estado los últimos díascon él y no había notado nada fuera de lo normal. Surgieron decenas de preguntas en mi cabeza,incógnitas que debían ser resueltas. Irrumpí en la habitación donde mi amigo yacía y, sin siquieradejarme hablar, confesó que su vocación por la escritura no había terminado y que pocas semanasatrás había escrito un artículo para un periódico donde volvía a dejar en claro sus opiniones.Además, comentó que nunca había dejado de ser perseguido por ser considerado un "salvajeunitario" y, que en el lugar donde nos habíamos alojado era mirado con cierta tensión por un grupode personas, las cuales describió. Cabalgué rápidamente a la posta, que se encontraba a pocos kilómetros de la ciudad, pero nohubo rastro alguno de los descriptos. Resignado, volví a la ciudad por la noche para comentar a miamigo que mi sacrificio por encontrar a los culpables había sido en vano. Al llegar, me encontré conla triste noticia de que había sido asesinado una hora atrás. Pasé la noche en aquel lugar, intenté dormir pero la angustia me superaba. Finalmente, luegode una larga velada, hoy me levanté con un solo propósito... Encontrar al culpable de este terribleasesinato. 23
  25. 25. Retrato. Era la guerra de 1942. Yo tenía 12 años. Éramos una familia muy humilde, nuestra casa era chica yno cabíamos todos éramos siete personas: mi mamá, mi papá, mis tres hermanos más grandes, mi hermanamenor de dos años y yo. A ella siempre la cuidaba mientras todos iban a trabajar. Un día no me acuerdo bien que fecha era, vinieron unos señores. Nos desalojaron de la casa y nospusieron en un tren. Éramos muchas familias, todas judías y de clase baja. Nos dejaron como en un barrioque estaba todo encerrado con murallas. No podíamos salir, la casa donde nos llevaron a vivir era aúnmás chica que la otra. Una mañana todos se fueron a trabajar y me quedé solo en mi casa con mi hermanita menor. Mi mamá me dijo: - Samuel no le abras a nadie y cuídense mucho. Yo no entendía bien porque pero le hice caso. No le abrí a nadie. A las siete de la tarde, llegaron todos menos mi papá. El siempre llegaba siete y media como muy tarde pero habían dado las ocho y todavía no había llegado. Estábamos todos sentados a la mesa esperando a que llegara. Se escuchaban gritos y disparos de afuera todos estábamos con miedo. Temíamos por mi papa hasta que escuchamos pasos. Al principio pensamos que eran los alemanes que venían a buscarnos. Cada vez los pasos se acercaban más y más. De repente se pararon frente a nuestra puerta. A mi mamá se le estaban por caer las lágrimas del temor. Todos estábamos quietos, cuando se movió la cerradura y vimos que era mi papá largamos un suspiro. Al otro día por la mañana todos se fueron a trabajar nuevamente y yo otra vez solo con mi hermanita. Oíamos ruidos raros y yo por fin Lino Enea Spilimbergo, “Retrato de muchacho” 1942 entendí todo lo que estaba pasando. Lo que me hizo temer más pero tenía que ser fuerte yo era el hombre de la casa mientras todos estabantrabajando y tenía que cuidar a mi hermana. Escuchamos que los vecinos que eran aún más humildes quenosotros gritaban. Los alemanes entraron y se los llevaron. En ese momento pensé que los próximos íbamos a ser nosotros pero no. Se fueron corriendo y novolvieron más por ese día. Se hicieron las siete de la tarde y ya estábamos todos. Conté lo que sucedió conla familia de al lado. Por esa razón sabíamos que no íbamos a durar mucho más tiempo y que en cualquiermomento nos iba a tocar a nosotros. Al otro día era mi cumpleaños así que nos fuimos a dormir temprano. Mis papás junto con mishermanos me habían regalado un retrato con mi cara pero el que lo habría pintado no sabía mi nombre,entonces lo llamo “el muchacho” . Yo les agradecí enormemente lo que habían hecho por mí. Pero lafelicidad no duró mucho. Nos vinieron a buscar. Yo me llevé el cuadro que me habían regalado. Losalemanes no tuvieron problema, es más, uno de ellos por lo que me pareció era amigo de mi papá porqueme deseó un feliz cumpleaños. Hizo que a mí y a mi hermana nos llevaran a otro lado. Pero yo no quería,no quería irme sin mis padres y mis hermanos. Me dijeron que íbamos a estar mucho mejor a donde nos 24
  26. 26. iban a llevar. Mis papás nos dijeron que fuéramos tranquilos, que nunca nos iban a olvidar y que prontonos íbamos a volver a ver. Entonces nos despedimos. Llegamos a otro país. Era uno mucho más lindo no había nada destruido y no había militares. En lacasa donde nos alojamos era muy grande. Estábamos contentos pero no era lo mismo sin mi familia. Sentíaque estaban conmigo, el cuadro que me habían regalado no tenía solo el titulo también decía “para Samuelde toda tu familia que te quiere y siempre va a estar contigo”. Lo colgué en mi nuevo cuarto porque me hacía sentir en casa, con toda mi familia. Poco tiempodespués mi nueva familia me explicó a mí y a mi pequeña hermana que al lugar a donde habían llevado alresto era un campo de concentración, que no los íbamos a volver a ver que ellos ya estaban en el cielomirándonos y protegiéndonos desde ahí. Se nos cayeron las lágrimas y nos abrazaron fuerte, nos decíanque nunca nos iban a dejar y así fue. 25
  27. 27. Sin Pan y sin Trabajo. José era un hombre que trabajaba enuna fábrica para mantener a su esposa y asu hijo recién nacido. Vivían en una casaconstituida solamente por un baño unacocina y un cuarto. Su familia era de clasebaja. El dinero que José ganaba no era elsuficiente como para tener mejores recursosde vida, lo que ganaba solo lo gastaba encomida para la familia y cosas para su hijo ysu esposa. Lo único que se compraba para èleran las herramientas de trabajo y el diario. Ernesto de la Cárcova, “Sin pan y sin trabajo” 1892-93José se compraba un diario por mes paramantenerse informado sobre la situación del país, que en esa época estaba atravesando una dura crisis. El 20 de agosto de 1889 José compró el diario La Nación en el que apareció un artículo titulado“¡Tu quoque juventud! en tropel al éxito”, firmado por Francisco Barroetaveña, que sacudió la opiniónpública y a la juventud en particular, donde condenaba la ausencia de principios morales y el apoyo deciertos jóvenes al entonces presidente Miguel Juárez Celman diciendo: “En medio de este generaldesgobierno, o del imperio de este régimen funesto, que suprime la vida jurídica de la naciónreemplazándola por el abuso y la arbitrariedad, se sienten los primeros trabajos electorales para la futurapresidencia, asegurándose que el Presidente actual impondrá al sucesor que se le antoje, pues dispone deloro, de las concesiones y de la fuerza necesaria para enervar los caracteres maleables y sofocar cualquierinsurrección.” Cuando José leyó este artículo se dio cuenta de lo que se aproximaba. Unos días después este articulo llevo a la formación de un grupo juvenil llamado Unión Cívica de lajuventud que convoco una gran cantidad de personas el 1 de septiembre en el Jardín Florida en la Ciudadde Buenos Aires. El diario también decía en otro artículo que la crisis estaba empeorando cada vez más debido a lacaída del precio de los productos que se exportaban, el endeudamiento por créditos externos, las emisionescontinuas del papel moneda y la pérdida de valor del signo monetario. Unos días después, el 13 de octubre en medio de su viaje diario para ir a la fábrica, José vio quealgunos de sus compañeros de trabajo iban en sentido contrario con caras de tristeza y desolación. Fueentonces cuando les preguntó qué era lo que sucedía y estos le dijeron la peor noticia que pudiese haberescuchado. La fábrica había cerrado sus puertas ya que la empresa había quebrado. José decepcionado comenzó a buscar trabajo sin descansar pero no lo consiguió, casi todas lasfábricas de Buenos Aires habían cerrado. José indignado por la situación de su familia que cada vez era peor y por la situación del país, seunió a la Unión Cívica para enfrentar al gobierno y destituir al presidente. José iba a todas las reuniones de la Unión Civica y en poco tiempo se convirtió en un fiel seguidor ala oposición que se estaba preparando para una lucha armada. 26
  28. 28. El sábado 26 de julio entre las cuatro de la mañana y las ocho las tropas de ambos bandos, las tropasdel gobierno y las tropas revolucionarias tomaron posiciones. El centro de los enfrentamientos estuvoubicado en las plazas Lavalle y Libertad y en las calles adyacentes, pertenecientes al barrio de San Nicolás.Alem al mando de un regimiento cívico armado tomó el estratégico Parque de Artillería de la Ciudad deBuenos Aires, actual Plaza Lavalle, allí se encontraba José que era uno de los tantos civiles que fueron alparque para sumarse a la revolución, una vez allí a José le dieron un arma y la orden de colocarbarricadas en las bocacalles que rodeaban el parque. Entre las ocho y las nueve se produjo el primer tiroteo en Paraná y Corrientes, hasta allí se dirigióuna parte de las tropas de los revolucionarios que estaba concentrada en el parque para ayudar a suscolegas, en ese batallón se encontraba, José quien nunca había usado un arma y no tenía experiencia seencargó de ayudar a los heridos para llevarlos a las enfermerías. Entre todo el tiroteo y las corridas Josévio a Manuel, uno de sus ex compañeros de trabajo en la fábrica tirado en el piso con una herida de balaen el hombro entonces fue a ayudarlo, pero cuando José se agacho para asistirlo uno de los militares deinfantería de las tropas del gobierno le disparo en la espalda, José callo desvanecido junto a su amigo yestuvieron allí tirados durante un tiempo hasta que los fueron a asistir y los llevaron a una enfermería enel Parque de Artillería, hasta que lo fueron a asistir y hasta que llegaron al parque José perdió muchasangre y falleció en la enfermería. José fue una de las tantas víctimas de la revolución del parque. 27
  29. 29. Paisaje. Siempre que entro a la casa de mis abuelos, me detengo a observar la pintura que se encuentraarriba del hogar y recuerdo las viejas anécdotas que me cuentan ellos de aquellas épocas. Mi abuelo venía de una familia de inmigrantes. Él se alojaba en un conventillo, donde cada familiaocupaba una pieza y vivía en condiciones muy precarias. En cambio mi abuela vivía en el campo. Ellos se conocieron en los festejos del centenario. En esos momentos era muy complicado viajarhacia la ciudad desde el campo, pero debido a esos festejos se inauguró el ferrocarril de Santa Fe y, graciasa eso, pudieron viajar hacia la ciudad. Sus familias eran de diferente clase social, por ese motivo no les agradaba la relación que tenían. Él la visitaba a escondidas de sus padres. Aunque no era rápido trasladarse hacia el campo, hacíanhasta lo imposible por verse. Ellos acordaban un horario y se encontraban bajo un árbol a la luz de la lunay pasaban largas horas charlando hasta llegar el amanecer, donde mi abuelo partía de nuevo hacia laciudad. Así siguieron muchos años, hasta que lograron vencer los prejuicios de las familias y formaron unahermosa familia con cinco hijos. Al pasar los años contrataron a un amigo que se dedicaba a la pintura para que les dejara elrecuerdo de ese histórico paisaje en donde acostumbraban a encontrarse todas las noches. Martín Malharro, “Nocturno” 1909 28
  30. 30. Día de Niebla. Estaba ordenando unos papeles en mi oficina cuando entró mi jefe, Marcus Roboro. Era un hombrealto, con un espeso bigote en su rostro y unos ojos negros intimidantes; vestía un desteñido traje negro,unos zapatos sucios y un viejo sombrero que hacia juego. Apoyó su saco sobre la silla y me mostró el diario mientras se sentaba. El diario La Prensa era el único quecompraba, ya que, se oponía a Aramburu. Mi jefetenía cincuenta y siete años y había perdido sutrabajo en la agencia de policías luego del Golpede Estado de 1955. Apenas teníamos dinero paracomer y sobrevivíamos de resolver pequeñosdelitos sin importancia alguna. Era irónico, haceunos diez años el apellido Roboro era muyconocido por resolver famosos casos, pero ahorahabía sido olvidado. El diario describía la desaparición de un Benito Quinquela Martín, “Día de Niebla” 1957barco que traía objetos de mucho valor. Este va aser nuestro nuevo caso, me dijo. Salimos de la oficina. Caminamos unos metros y tomamos un taxi.Durante el viaje Marcus me contó cuál era su sueño: viajar a Inglaterra, conocer a una linda chica y vivirpacíficamente el resto de su vida. Llegamos al Puerto. Estaba lleno de policías y había mucho movimiento a pesar de que era muytemprano. Comenzamos a interrogar a las personas que llevaban alforjas de un lado a otro sin parar perono conseguimos nada. Antes de irnos pasamos por la oficina del Almirante, donde estaban los horarios dellegada y partida de los barcos. Según el informe, éste debía llegar en la mañana del lunes a las 5:30 am,pero se adelantó y se cree que desapareció cerca de las 23:57 pm. Nos fuimos del Puerto sin éxito, extrañamente nadie sabía nada, ya era de noche y decidí irme a micasa mientras que Marcus se fue en dirección contraria. A medio camino me detuve y regresé a toda prisaal Puerto. Era ilógico que estuvieran cargando mercancía cuando ningún barco zarparía por la mañana. Alllegar, utilicé la ganzúa de mi jefe para abrir la puerta y para mi sorpresa escuché el sonido de un barcozarpando, pero era imposible. Corrí nuevamente para ver como un viejo y desgastado barco mercante sealejaba de la costa. Era el mismo que hoy por la mañana no nos molestamos en revisar porque parecía apunto de hundirse. Pero allí estaba, llevándose lo que debía ser una fortuna. Puede divisar la silueta unhombre que se quitaba su sombrero despidiéndose mientras desaparecía en la espesa niebla y lo últimoque escuché fue la voz de mi jefe diciendo: “Adiós, amigo mío”. 29
  31. 31. Pasaron días, semanas y meses sin recibir noticias de Marcus, hasta que un lunes por la mañanamientras tomaba un café y leía el diario recibí un paquete sin remitente. Solo decía: Para Andrew. Alabrirlo me quedé atónito al ver un enorme, pesado y brillante lingote de oro frente a mí, pero eso no eratodo, también había una carta que decía: “Cumple tus Sueños”. 30
  32. 32. Amor de Madre.(Por la actua lidad del tema, este cuadro pintadoen 1960, puede ser ubicado en Argentina 200…Cualquier s emejanza con la realidad, es puracoincidenc ia.) Lo despertó el frío como todos los días a las 6.00 am,pero él se sentía diferente a las otras mañanas, era la emociónpor su cumpleaños número 16. Como todos los días ya lo hacíantrabajar desde temprano en la calle, robándole a la gente y ledecían que si era necesario que matara porque se negaban adarle la plata, que lo hiciera. Ese día lo encontré comiendo en el comedor, era el únicolugar en que podía verlo. Y yo como siempre haciéndome pasarcomo una amiga. Me moría por abrazarlo bien fuerte y decirleque yo era su mamá y que nunca lo había querido abandonar,pero no podía, tenía miedo de como él fuera a reaccionar. Increíble lo hermoso que era, con su pelo renegrido y losojos café, iguales a los míos. Era un chico que cuando lo veía en Antonio Berni, “Juanito bañándose” 1961el comedor parecía no tener ningún problema, pero no era así.Mi hijo estaba lleno de problemas. Puedo acordarme bien el día en que estaba con mi fiat 600 cerca de la Casa Rosada esperando aque pasara el presidente Carlos Menem para quejarme en la cara de que no podía tener la custodia de mihijo solo porque hace cinco años atrás había sido adicta a las drogas. En ese momento entonces se me fue elenojo que estaba juntando y me vino una gran tristeza cuando había visto a mi propio hijo robándole auna señora. No sabía si llamar a la policía o ir a donde estaba él y decirle que no tenía por qué robar. Perodecidí seguirlo hasta que entró a una antigua fábrica de autos. Al salir de ahí se juntó con dos chicos. Enese momento me encontré con la respuesta a todo el problema de mi hijo, estaba metido en las drogas. Nopodía creer que la poca plata que le daban se la gastaba toda para poder drogarse con paco, y después deconsumir se quedaba tirado en la calle dormido. Ese había sido el momento en que me había dicho a mimisma que si quería ayudar a mi hijo tenia que decirle la verdad de quien era yo. Cuando lo vi en el comedor al otro día, lo llamé para hablar, le conté que yo era su mamá y que lohabía tenido que abandonar por su padre, quien después de pegarme a mí, siempre quería pegarle a él.También le había dicho que lo amaba y que estaba para ayudarlo con su adicción. Él se quedó mirándome con lágrimas en los ojos, por un lado me entendió pero enojado me dijo: -¡Tuviste que haber ido a la policía y no abandonarme e irte y aparecer 16 años después! Me dijo que no lo tocara y que si quería ayudarlo le diera una casa en donde vivir con su familia, yse fue. Me quedé en la mesa viendo cómo se iba. Al otro día salí a buscar a mi hijo para invitarlo a casa. Al llegar le pedí de hablar, nos sentamos enla mesa, le tomé la mano y le dije que yo lo quería ayudar y que si quería una casa tenía que dejar el paco 31
  33. 33. y el trabajo en el que se había metido. Él enfurecido me respondió que el paco no lo iba a poder dejar, queasí podía llevar adelante su vida y que si no podía dejar la droga tampoco iba a dejar el trabajo porque eralo que le daba la plata para poder comprarla. De todas formas, yo me había prometido ayudar a mi hijo, entonces fui a la policía e hice unadenuncia en contra de los que estaban obligándolo a trabajar. Cuando llegó la policía a la fábrica detuvo atodos, incluso a los chicos también obligados a robar. A la noche de ese mismo día, tocaron a la puerta de mi casa y al abrir entraron dos chicos, uno mehabía agarrado y el otro me había apuntando con un arma y me dijo que me había equivocado de gente.Justo en ese momento entró mi hijo y le pegaron un tiro. Los dos chicos, que habían entrado aamenazarme, se fueron corriendo y yo me quedé con mi hijo muriendo en mis manos. 32
  34. 34. A Pleno Sol, en el Puerto. Soy un trabajador, uno más del montón. Trabajo largas horas, con pocos descansos y una baja paga.No soy esclavo pero me siento como tal. Por más que me paguen sigo siendo undependiente de alguien más. Alguien que quizásnunca valla a conocer. Si el dueño de ese barcodecide irse y no volver más al puerto, me despiden.Por más que transporte cajas 16 horas diarias, seamal pago y hasta innecesario en algunos momentos,se siente bien pensar que en cierta forma estoyrelacionado con la importación de los productos demi nación. Además de la crisis que estamosviviendo, y de cómo nos cuesta mantenernos de pieen esta época. Con el resto de mis compañeros detrabajo, pensábamos en ir y reclamar un poco másde dinero a cambio de nuestro trabajo, pero Benito Quinquela Martín, “A pleno sol en el puerto” 1940tenemos que tener cuidado porque nos podríandespedir; ya que según algunas personas que están más informadas que nosotras, les cuesta muchomantenernos con trabajo. Si me quejo, me despiden; si pido un poco más de dinero a cambio de mi trabajo, me despiden; sidescanso más de lo que puedo, me despiden; si como mientras trabajo, me despiden; si no hago nada, medespiden. De lo único que me puedo quejar es del maldito dolor de espalda que tengo producto de la cargade cajas. 33
  35. 35. Realidades Opuestas 5. Sinceramente no entiendo algunas cosas que piensan o hacen los grandes. Menos mal que tengo amis hermanos, ellos seguro comparten mis pensamientos. O también tengo a mi gato Morris, que es comomi mejor amigo. Aunque él esté lleno de pulgas y con un olor asqueroso, siempre voy a contar con él. Por suerte hoy me pagaron en el trabajo que tengo después de la escuela, en realidad es el trabajode mi abuelo, pero a mí me pagan por ayudarlo a repartir las infinitas cantidades de soda que se producenpara gran parte de la ciudad. No me di cuenta de que me había quedado pensando cuando escuché que se cerraba la puerta de lapequeña cocina. Significaba que mis tíos llegaban a mi casa. En realidad no era solo nuestra casa. Era unconventillo, que lo compartíamos con ellos, mis abuelos, mis papás, mis hermanos y otras familias que eraninmigrantes. Yo estaba muy cansado, aunque feliz de que mañana fuese sábado y no tenía que hacer mislabores pero igual me quise ir rápido al cuarto donde nos alojábamos con mis papás para dormir. Antes deabrir la puerta, recordé que tenía otra cosa que limpiar, para no darle más trabajo a mi madre, ya quevarias de las cosas del conventillo están desgastadas, sucias o rotas. Esta es la quinta vez en la semana queme quedo en la puerta, inmóvil, escuchando las típicas discusiones de mis padres, donde el tema principales la plata y el desempleo que se está dando en estos tiempos. Sé que mi familia tiene recursos muy escasosy que ellos se esfuerzan mucho, pero no hay forma de salir adelante. Al cabo de unos minutos se dancuenta de que estoy allí parado y me abren la puerta con caras angustiantes, no digo ninguna palabra y noexpreso ningún gesto, simplemente me voy a la cama que comparto con mi hermano mayor y me quedodormido al instante. Me desperté todo dolorido, me cuesta dormir en un colchón desgastado. Me puse las zapatillas y un abrigo para salir a la calle. Nadie me vio al salir, solo la vieja anciana de Italia que me mira como si fuera su nieto. Al cabo de unos minutos me encontraba en medio de la calle, me empujaban y me pisaban los pies las personas que estaban junto a mí. No los conocía, pero al ver sus rostros, que expresaban tristeza, valor y esperanza, o al observar que en sus ojos no se mostraba revancha ni odio, sino Antonio Berni, “Manifestación” 1934 ansiedad, me provocaba un escalofrío que recorría todo mi cuerpo sin parar. Un señor conboina pasó por al lado mío y me tiró al piso. Cuando me levanté tomé conciencia de que estas personaseran extrañas para mí pero había algo que a todos nos unía en ese momento: LA MANIFESTACIÓN. No tenía noción de la cantidad de gente que se encontraba en mi misma situación. Seguramentetodo se debía al desempleo que aumentó por la llegada de los inmigrantes, la pobreza (a causa de este lafalta de alimentos), las injusticias sobre la sociedad baja que no tenían ningún cargo importante en la Cuento ganador del 4° Premio del Concurso Literario “Una tarde en el Museo”.5 34
  36. 36. sociedad y por eso eran excluidos y tratados como personas inferiores y por la gente que se encontraba sinhogar. Un amigo tiene un primo en una escuela pupila que tiene mucho dinero y me dijo que él necesitabaa una persona que estuviera a su servicio para asearlo y hacerle compañía los fines de semana. Yo creo quepodría estar en ese puesto. Además así ayudaría a mis padres y a mi gato Morris (quién, creo que, si en losúltimos días no le doy una buena porción de comida se va a morir) No quiero por nada del mundo eso¿Quién quisiera que se le muriera el mejor amigo de toda la vida? Otra vez me había quedado pensando y no me había dado cuenta hasta que escuché que seempezaba a armar lío en la calle y por eso todo empujaban. Salí corriendo rumbo a la casa de mi amigopara que me pasara la dirección de su primo. Él me recibió y me la pasó con entusiasmo, le di las gracias yme marché. Caminé bastante, pero al llegar me quedé observando la estructura inmensa, era sorprendente.Toqué la puerta y al instante me abrió una señora que debía ser su empleada. Me hizo pasar al mismotiempo que me miraba como a un bicho, eso me hizo sentir incómodo. Subí y me encontré con un chico vestido muy apropiado. Era de estatura media, rubio y de ojos café.Me miró con desprecio y me dio una lista enrome con todos los deberes que debía hacer, no me dirigió niuna palabra pero yo presentía que estaba triste y sabía que no era por mi llegada. Había estado llorando. Una hora más tarde estaba agotado. No quería volver más ahí. Me habían tratado con desprecioporque cuando estaba limpiando la escalera la señora de la casa vino con tres mujeres vestidas muyelegantes y me empezó a insultar diciéndome que no debía estar ahí cuando llegaran las visitas y queahora iba a pagar eso con un castigo ayudando a la otra empleada con más deberes. Después de eso vinootra mujer, que no supe quién podría ser, diciéndome que había hecho un horrible trabajo porque habíaordenado mal su maquillaje. Lo siento, hago lo que puedo, pensé cuando me estaba hablando. Fui a la habitación del chico, y lo encontré ahí jugando con unos juguetes. Me rendí, no me gustaballevarme mal con las personas, y como mi mamá trabaja limpiando en las casas de varios de los vecinos mehabía explicado que siempre debía llevarme bien con mis jefes, así que decidí intentarlo. Aunque me tomótiempo sacarle información sobre lo ocurrido, no costó tanto como yo habría planeado. Su familia era tan,pero tan rica, que era muy fría. Sus papás nunca pasaban tiempo con él; en muy pocas comidas lograbatener una charla breve, pero no más de eso. También me aclaró que ellos siempre pasaban el tiempotrabajando y nunca le prestaban atención. Cuando me contaba todo esto no pude dejar de pensar loafortunado que soy al tener una familia que me quiera tanto. No tuve ninguna duda de pararme e irme yno volver más pero antes decidí pasarle mi dirección a mi nuevo amigo para que si algún fin de semanaquería venir a jugar conmigo, no dudara en hacerlo. Llegué a la puerta de mi casa feliz. En el camino había reflexionado mucho sobre lo que habíahablado con mi amigo, y a pesar de mi situación económica, no podía quejarme porque mi familia mequería mucho y quería lo mejor para mí y para mis hermanos. Mi papá hacía lo posible para mantenernoscomo obrero de una fábrica textil y mi mamá para que estemos siempre en buena salud y bienalimentados. Al abrir la puerta me encontré con la vieja anciana de Italia tejiendo, al ver mi expresióntambién cambió la suya por una gran sonrisa y me guiño un ojo. Yo le sonreí y luego subí a mi cuarto.Agarré los pocos lápices que tenía, muchos papeles y me puse manos a la obra. Cuando terminé, bajé lasescaleras. Salí a la calle y con mi nuevo cartel no tuve dudas en unirme a la manifestación para aclararque yo también era capaz de hacer cualquier cosa por mi familia. 35
  37. 37. Lagrimas Ocultas. Fue en aquel basurero en el que soñé con mis padres ¡como los extraño! Pero ya me acostumbré.Creo que tendría que agradecerles a mis amigos de la villa y aquella viejita que me cuidó cuando papá ymamá murieron por la infección. A veces pienso qué buenohubiese sido que Avellaneda los hubiese ayudado. El sí quevivía bien…por lo menos se lo veía sano cuando le hablaba alpueblo. Eso sí, cuando la abuelita viajo a Europa, va, eso decíaella, yo nunca supe lo que significaba “Europa” pero los chicosdel barrio no me saben responder tampoco, y eso que ellos vana colegio del estado… a mí me gustaría ir al colegio algún día Quiero encontrar a la viejita para contarle que trabajarlimpiando las chimeneas me está haciendo mal, va, eso me dijoel médico al que fui cuando me desmaye en el basurero porvomitar tanto. Yo no entendí muy bien lo que me dijo el médico, peroen un momento, cuando ya me estaba yendo, el doctor me dijoagarrándome del brazo: “decile a tu responsable que te tienenque operar, sino algo malo te puedo pasar”. Creo que tengo que encontrar a la abuelita, ella fue Antonio Berni, “Juanito durmiendo” 1974como una madre para mí. A parte, ella me dijo que un día ibaa regresar ... Espero que eso sea antes que los vómitos, la diarrea, la toz y los desmayos vuelvan. En fin, que hermoso día... Voy a buscar a Pipe para jugar a las canicas. 36
  38. 38. Sin Título. En una estancia lejana, en las afueras de Buenos Aires, se situaba una historia que reflejaba lainjusticia que se vivía en ese momento. Sabida la relación entre la burguesía y la pobreza, en la cual ladesigualdad social se vinculaba mucho con el alcance del poder político y los privilegios, no era deextrañarse la reacción que sintió Roberto, en el momento que su mujer María le acercaba una exquisitamazamorra junto a la amarga noticia de la suba de impuestos y de los principales elementos de consumo,como frutas y vegetales. Por suerte para ellos, estos últimos podían ser obtenidos de manera independiente.Pero la temporada en la huerta no estaba siendo prácticamente buena. Fue por eso que Roberto decidió imponerse frente a sus superiores acomodados y, a primera hora del lunes, fue directo hacia su lugar de trabajo en las tierras del gobernador para quien trabajaba, a recriminarle el motivo de dicha decisión política. Luego de una intensa discusión, la cual pasara lo que apsara, la última palabra la tendría el patrón, Roberto terminó dando razones que describían la cruel injusticia que había en ese período hacia la clase social más baja. Fernando Fader, “La Mazamorra” 1927 Pese a esto, al culpable ya no le interesaba lo que apsara con él y su familia, solo quería hacerserespetar y, aunque sabía muy dentro de él que la sociedad de ese entonces se revelaría de la misma forma,abolió dichos impuestos luego de despedir a Roberto, ya que el patrón consideraba que un revolucionariocomo él, podría desestabilizar su posición en el gobierno. Fue así que Roberto quedó sin trabajo, sin capitalpara mantener a su mujer y sin futuro social, pero de todos modos pudo descansar en paz, con suconciencia pura, sabiendo que logró alcanzar una mínima porción de justicia para el resto de la sociedadtrabajadora, y eso para él valió la pena, aunque solo quedó con su mujer y su rica mazamorra… 37

×