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    La Enseñanza 2003 La Enseñanza 2003 Document Transcript

    • LA EDUCACIÓN RELIGIOSA EN EL SISTEMA EDUCATIVO DE LA IGLESIA El Sistema Educativo de la Iglesia (SEI) funciona bajo la dirección de la Mesa Directiva de Educación de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Componen dicha Mesa Directiva de Educación de la Iglesia miembros de la Primera Presidencia y del Quórum de los Doce Apóstoles, así como también otras Autoridades Generales y oficiales generales de la Iglesia. El Sistema Educativo de la Iglesia proporciona educación religiosa por medio de los programas de seminario e instituto de religión; y dirige también las universidades y los colegios universitarios de la Iglesia (por ejemplo, la Universidad Brigham Young y el colegio universitario Ricks), los cuales ofrecen educación tanto secular como religiosa. Bajo su dirección también funcionan escuelas primarias y secundarias en seis países. La misión del SEI no es solamente brindar educación, sino educación religiosa. La educación religiosa es educación para la eternidad y por tanto requiere la influencia del Espíritu del Señor. Hay miles de maestros y líderes en todo el mundo que ayudan a la juventud de la Iglesia a aprender el Evangelio de Jesucristo y a vivir de acuerdo con sus principios. Todos y cada uno de esos maestros y líderes deben comprender ciertos aspectos del Sistema Educativo de la Iglesia y su responsabilidad de proporcionar educación religiosa durante los días de clases seculares. En esta sección se analizan cuatro temas sobre los cuales deben concentrarse: • LA EDUCACIÓN RELIGIOSA. • EL SEI Y LA MISIÓN DE LA IGLESIA. • EL OBJETIVO DEL SEI. • EL COMETIDO DE LOS MAESTROS Y LOS LÍDERES DEL SEI. LA EDUCACIÓN RELIGIOSA El presidente David O. McKay dijo: quot;Después de todo, el aprendizaje técnico es secundario si concentramos nuestra atención en el propósito fundamental de la obra. No debemos jamas olvidarnos de eso. Es el Espíritu el que enseña al espírituquot; (Gospel ldeals, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1953, pág. 219). La educación religiosa y la educación secular (la educación que no esta orientada hacia lo espiritual) tienen mucho en común, aun cuando presentan dos diferencias sumamente importantes. La primera diferencia radica en que se enseña y la segunda en como se enseña. QUE SE ENSEÑA La educación secular procura enseñar la verdad que existe en muchos campos de
    • estudio, tales como las matemáticas, las ciencias y las artes. La Iglesia ha enseñado siempre la importancia que tiene la educación y el aprendizaje en diferentes campos de estudio, pero en la Iglesia, la preocupación principal es enseñar los principios salvadores del Evangelio (véase D. y C. 42:12-13; 88:78-79). CÓMO SE ENSEÑA En la educación religiosa el Espíritu debe estar presente. El Señor lo ha declarado en forma muy simple. quot;. si no recibís el Espíritu, no enseñaréisquot; (D. y C 42:14; véase también D. y C. 50:17-23; 100:8). El presidente David O. McKay dijo: quot;Después de todo, el aprendizaje técnico es secundario si concentramos nuestra atención en el propósito fundamental de la obra. No debemos jamas olvidarnos de eso. Es el Espíritu el que enseña al espírituquot; (Gospel ldeals, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1953, pág. 219). La enseñanza del Evangelio busca edificar a las personas a las cuales se enseña. El Señor describe a la enseñanza eficaz como la enseñanza que edifica (véase D. y C. 50:21-22; véanse también los versículos 17-20). Edificar a una persona significa hacerla crecer espiritualmente, o sea, acercaría mas al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. La enseñanza edificante es uno de los beneficios fundamentales del SEI. A pesar de que hay muchos principios del Evangelio que llevan a la edificación, hay siete que son especialmente importantes en lo que se refiere a la enseñanza que edifica. • El valor de las almas (véase D. y C. 18:10), Toda persona que vive sobre la tierra es un hijo o una hija espiritual de Dios que ha guardado su primer estado (véase Abraham 3:26). El valor del alma, en forma individual, es, en el análisis final, lo que motiva toda obra de Dios y el plan de redención. • El albedrío de los demás (véase D. y C. 101:78). El albedrío moral es la oportunidad de elegir entre el bien y el mal de acuerdo con el deseo de cada uno (véase 2 Nefi 2:27). El Señor le ha dado a todo el genero humano el don del albedrío moral y permite a las personas utilizar ese albedrío aun cuando sea para elegir el mal. La forma en que la gente utilice su albedrío moral influirá profundamente en su situación durante esta vida y en su felicidad y progreso eternos. • Relaciones de confianza (véase Proverbios 3:5). La confianza en Dios proviene del conocimiento y de la fe en Su naturaleza y atributos, los cuales son perfectos. El se preocupa perfectamente por Sus hijos y desea sólo lo mejor para ellos. La confianza entre las personas se desarrolla en su plenitud cuando estas adquieren los atributos divinos. • Progresar por medio de la participación (véase Mateo 7:21; Santiago 1:22). Parte del plan que Dios tiene para Sus hijos es que ellos sean responsables de su propio progreso y desarrollo. Es necesario que quienes deseen aprender se esfuercen por lograrlo. Vivir el Evangelio requiere diligencia y dedicación; y para hacerlo como el Señor lo demanda, es preciso que participemos con todo nuestro quot;corazón, alma, mente y fuerzaquot; (D. y C. 4:2). • Visión (véase Proverbios 29:18). Uno de los aspectos mas importantes de la edificación es la visión, o sea, el tener una perspectiva espiritual y eterna. Uno de los beneficios mas grandes que se Obtiene al sentir la influencia del Espíritu Santo es el aumento de la visión, o sea, el poder ver las cosas mas semejantes a como las ve Dios (véase Isaías 55:8-9; Jacob 4:13). Esa comprensión mas profunda y amplia lleva al deseo y a la determinación de llegar a ser como Dios. • Unidad (véase Juan 17:17-23). El Señor ha dicho que El desea que Su pueblo sea uno, tal como El y Su Padre lo son. El concepto de unidad es de tanta importancia que Jesús agregó: quot;...Sed uno; y si no sois uno, no sois míosquot; (D. y C. 38:27). El vivir los principios del Evangelio insta a la persona a amar al Señor y a los demás y a tratar de ser uno con ellos. Con la mira puesta únicamente en la gloria de Dios (véase D. y C. 88:67-68). Uno de los propósitos principales del Evangelio es el de santificar a las personas para que sus quot;mentes se enfoquen únicamente en Diosquot;. Cada una de las experiencias que tengamos al vivir y al
    • aprender el Evangelio debe aumentar nuestro anhelo de aceptar a Dios, de glorificarlo y honrarlo plenamente, y de alejarnos de las cosas del mundo, del egoísmo y del pecado. Si el maestro o el alumno no cumple con los principios de edificación, se contristara al Espíritu, y la educación religiosa, o sea, el aprendizaje del Evangelio, disminuirá y quizás se detenga completamente. EL SEI Y LA MISIÓN DE LA IGLESIA quot; Porque, he aquí, ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombrequot;. (Moisés 1:39) Nuestro Padre Celestial ha dicho que Su misión, Su propósito, Su obra y Su gloria son quot;llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombrequot; (Moisés 1:39). Enseñar el Evangelio es una de las maneras mas importantes de ayudarlo a llevar a cabo Su obra. La misión de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la de ayudar al Padre en Su gran obra al invitar a todos a quot;veni[r] a Cristo, y a perfecciona[rse] en elquot; (Moroni 10:32; véase también D. y C. 20:59). Esa misión es tripartita: Proclamar el Evangelio de Jesucristo a todo pueblo, perfeccionar a los santos y redimir a los muertos efectuando por ellos las ordenanzas vicarias del Evangelio (véase Manual para lideres del Sacerdocio de Melquisedec [1990], pág. 7). El propósito del Sistema Educativo de la Iglesia es asistir a la Iglesia en el cumplimiento de su misión proporcionando educación religiosa. Todos aquellos a los que se les ha pedido enseñar y ser lideres en el SEI forman parte de esta gran misión. De la misma forma que la Iglesia ha declarado cual es su misión, el Sistema Educativo de la Iglesia ha declarado su objetivo. Ese objetivo ha sido aprobado por la Mesa Directiva de Educación de la Iglesia, y la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles. Con el fin de lograr ese objetivo, a los maestros y a los lideres del SEI se les ha dado el cometido de llevar a cabo tres importantes responsabilidades vivir el Evangelio, enseñar eficazmente y administrar adecuadamente. EL COMETIDO El cometido de los maestros y de los lideres del Sistema Educativo de la Iglesia es: 1. Vivir el Evangelio. 2. Enseñar eficazmente. 3. Administrar adecuadamente. EL COMETIDO DE EL OBJETIVO LA MISIÓN DE LA LA OBRA DE LOS MAESTROS Y DEL SEI NUESTRO PADRE LOS LÍDERES DEL IGLESIA CELESTIAL SEI El objetivo del SEI Para que el SEI es enseñar el La misión de la Nuestro Padre logre su objetivo, sus Evangelio de Iglesia es ayudar a Celestial tiene como maestros y líderes Jesucristo con el fin llevar a cabo la obra propósito llevar a deben aceptar y de asistir en la tarea de nuestro Padre cabo la inmortalidad cumplir con su de llevar a cabo la Celestial al invitar a y la vida eterna del cometido de vivir el misión de la Iglesia. todos a tenor a hombre. Evangelio, enseñar Ese objetivo consta Cristo y a ser eficazmente y de cuatro partes perfeccionados en administrar importantes. El. Esa misión se compone de tres
    • adecuadamente . aspectos principales. EL OBJETIVO DEL SEI Las clases de seminario e instituto deben proporcionar a los alumnos un refugio espiritual donde, por un tiempo, la mente y el alma puedan concentrarse en las cosas relacionadas con Dios y la eternidad, y donde puedan sentir la influencia del Espíritu. ENSEÑAR A LOS ALUMNOS EL EVANGELIO DE JESUCRISTO En 1938, el presidente J. Reuben Clark, hijo, en nombre de la Primera Presidencia, dio un discurso memorable a los maestros del Sistema Educativo de la Iglesia, en el cual dijo: quot;El enseñar el Evangelio de Jesucristo tal cual se ha revelado en los postreros días es lo que para ustedes tiene que ser lo mas importante y su responsabilidad primordial. Deben enseñar el Evangelio utilizando los libros canónicos de la Iglesia como fundamento y autoridad así como también las palabras de quienes han sido llamados por Dios para guiar a Su pueblo en estos últimos díasquot; (The Charted Course of the Church in Education, 1992, ed. rev., discurso pronunciado ante los maestros de educación religiosa, el 8 de agosto de 1938, pág. 10; véase también D. y C. 42:12-13). El enseñar lo que dicen los libros canónicos es una de las principales responsabilidades del SEI. Los materiales del curso de estudios que proporciona el SEI, junto con la enseñanza de las Escrituras, contienen muchas citas de las Autoridades Generales. especialmente las de quienes han sido sostenidos como profetas en esta ultima dispensación. Parte de la responsabilidad de enseñar el Evangelio es enseñar solo los principios y las doctrinas que están en armonía con las Escrituras y con lo que enseñan las Autoridades Generales. El presidente Clark continua diciendo en su discurso quot;No importa el cargo que tengan, no deben cambiar las doctrinas de la Iglesia ni modificarlas, sino que deben enseñarlas tal cual lo declaran los libros canónicos de la Iglesia y quienes poseen la autoridad de dar a conocer a sus miembros la disposición y la voluntad del Señorquot; (Charted Course, pág. 10). El Señor invita repetidamente a Sus hijos a venir a El con la actitud de indagar y buscar: quot;Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. quot;Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abriráquot; (Mateo 7:7-8; véase también Isaías 58:2; Lucas 11:9; 3 Nefi 14:7; D. y C. 11:5; 46:9). Una parte importante de la enseñanza del Evangelio de Jesucristo es enseñar a los alumnos ese principio e instarlos a ponerlo en practica a lo largo de su vida. ENSEÑAR A LOS ALUMNOS POR MEDIO DEL PRECEPTO Y DEL EJEMPLO En Doctrina y Convenios el Señor enseñó que tanto el precepto como el ejemplo son importantes para la enseñanza del Evangelio: quot;Y además, los élderes, presbíteros y maestros de esta iglesia enseñarán los principios de mi Evangelio. quot;Y observaran los convenios y reglamentos de la iglesia para cumplirlos...quot; (D. y C. 42:12- 13; cursiva agregada). Enseñar por medio del precepto significa enseñar los principios y las doctrinas del gran plan de redención, los cuales componen el Evangelio de Jesucristo. Parte del objetivo del SEI es enseñar esos preceptos en forma tal que los alumnos sientan el deseo de esforzarse por acercarse mas a Cristo y por vivir el Evangelio con mas sinceridad. Enseñar por medio del ejemplo significa vivir de acuerdo con las enseñanzas que se imparten. Aun cuando nadie alcanza la perfección completa en esta vida, los maestros deben ser. un ejemplo de los principios del Evangelio, porque de lo contrario, tal como Alma
    • le. dijo a su hijo: quot;...al observar ellos tu conducta, no quisieron creer en mis palabrasquot; (Alma 39:11). PROPORCIONAR UN AMBIENTE ESPIRITUAL Y SOCIAL El proporcionar un ambiente espiritual y social significa crear un ámbito positivo y elevado donde los alumnos y los maestros puedan aprender, asociarse y ser edificados juntos. Es importante que las clases de seminario e instituto proporcionen a los jóvenes la oportunidad de asociarse y hacer amistad con otras personas de su edad que posean los mismos valores y creencias. En los programas del SEI, todos los alumnos deben sentirse queridos, valorados, seguros, y que se confía en ellos. A pesar de que el SEI es principalmente un programa de educación religiosa y no un programa de actividades sociales, se aprueban algunas actividades que proporcionen oportunidades para la interacción social. La responsabilidad de proporcionar actividades sociales para los jóvenes de edad de seminario recae en la familia, el Sacerdocio Aarónico y en la organización de las Mujeres Jóvenes. El seminario no debe auspiciar actividades fuera de clase con excepción de las aprobadas por los administradores locales del SEI y en forma muy limitada (tales como veladas sociales de comienzo o de fin de cursos), y estas deben estar orientadas hacia propósitos tales como prestar servicio, trabar amistad, recibir instrucción en el Evangelio o aumentar la espiritualidad entre los alumnos. Los institutos de religión, trabajando estrechamente con los lideres del sacerdocio locales y bajo su dirección, pueden tener una función mas activa auspiciando o ayudando a realizar actividades sociales para los jóvenes mayores de su área. Dado que los jóvenes mayores tienen la tendencia de cortejar y luego contraer matrimonio con integrantes de sus grupos sociales, estas actividades son de gran importancia para los jóvenes de esa edad, especialmente donde el numero de miembros de la Iglesia es limitado. El consejo del instituto de religión, el cual se compone de miembros de varios grupos (tanto estudiantes como los que no lo son) que representan a los jóvenes mayores en el área local, auspicia esas actividades. PREPARAR A LOS JÓVENES PARA QUE PRESTEN SERVICIO EFICAZ EN LA IGLESIA Mientras se enseña el Evangelio a los alumnos, se presentan muchas oportunidades para demostrarles como los hombres y las mujeres que aman al Señor dan el ejemplo de una disposición de servicio a los demás, así como para hablarles sobre las bendiciones que se reciben al hacerlo. Además, especialmente en los institutos de religión, se pueden planear actividades que tengan como fin prestar servicio tanto a la Iglesia como a quienes lo necesiten. En las clases de seminario e instituto, se debe instar a los alumnos, y darles la oportunidad, de poner en practica los principios de servicio y de hermanamiento tanto fuera de la clase como dentro de ella. EL COMETIDO DE LOS MAESTROS Y DE LOS LIDERES DEL SEI El deseo de prestar servicio al Señor es el resultado natural de la conversión y es el propósito central de una eficaz educación religiosa. El cometido de los maestros y de los lideres del SEI comprende los principios y valores que, si el maestro o líder del SEI los cumple, hará que se logre con éxito el objetivo del programa. El Sistema Educativo de la Iglesia se basa y se gobierna por medio de los principios del Evangelio. Cuando una persona cree en un principio, hasta el punto de permitir que este cambie o guíe su comportamiento, ese principio se convierte en un valor. El élder Henry B. Eyring, ex comisionado del Sistema Educativo de la Iglesia, dijo: quot;Los valores... son el resultado de la influencia del Espíritu, que recae sobre nosotros al vivir los principios del Evangelio... A medida que implantemos en nuestro trabajo los valores del Evangelio de Jesucristo, obtendremos excelencia y veremos suceder cosas maravillosasquot; (discurso pronunciado ante los directores de área, marzo de 1983). Las tres partes del cometido son vivir el Evangelio, enseñar eficazmente y administrar adecuadamente.
    • VIVIR EL EVANGELIO Todo Santo de los Últimos Días ha hecho convenios con el Señor y parte de esos convenios tienen que ver con efectuar la obra de Dios, a Su manera y con Su poder para que de esa forma los miembros de la Iglesia se conviertan en los salvadores de los hombres (véase D. y C. 101:39-40; 103:9-10). El hacer la obra del Señor es el valor dominante que lleva al éxito al maestro al enseñar el Evangelio El élder John A. Widtsoe dijo: quot; [En nuestra vida premortal]] el Señor [el Padre] propuso un plan... Nosotros lo aceptamos; y dado que el plan tenía como objeto la salvación de todo el genero humano, nos convertimos en participes de la salvación de toda persona bajo ese plan... Nos hicimos socios del Señor, y por consiguiente, el llevar a cabo el plan se convirtió no solamente en la obra del Padre, y la obra del Salvador, sino también en nuestra obraquot; (quot;The Worth of Soulsquot;, Utah Genealogical and Historical Magazine, octubre de 1934, pág. 189). Tal como el Señor le. dijo al profeta José Smith, los miembros de la Iglesia no deben tener presente quot;mas objeto que el de glorificar a Dios; y que ningún otro motivo [ha] de influir... sino el de edificar su reinoquot; (José Smith— Historia 1:46). La enseñanza es el núcleo del SEI, pero, como especifica la declaración de su objetivo, esto no se logra solamente por medio del precepto sino también por medio del ejemplo. El presidente Heber J. Grant dijo: quot;Les pido a todo hombre y mujer cuya responsabilidad y deber sea el de enseñar el Evangelio de Jesucristo que lo vivan y que guarden los mandamientos de Dios, para que de esa forma lo enseñen por medio del ejemploquot; (Gospel Standards, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1969, pág. 72). El élder Boyd K. Packer dijo: quot;El poder se recibe cuando el maestro ha hecho todo lo que esta a su alcance por preparar, no únicamente sus lecciones, sino su vida para que esta este siempre en sintonía con el Espíritu. Si aprende a confiar en el Espíritu para recibir inspiración, podrá estar delante de su clase... seguro de poder enseñar bajo esa inspiraciónquot; (véase, Enseñad diligentemente, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1985, pág. 314). Vivir el Evangelio es parte del cometido del maestro o líder del SEI ya que ello influye en todo lo que el o ella hace. Otros valores son también parte del cometido de vivir el Evangelio. Todo Santo de los Ultimos Días ha hecho convenio de que aprenderá y comprenderá la palabra de Dios. De esa forma, las personas sabrán cual es Su voluntad con respecto a ellas. El presidente Ezra Taft Benson dijo: quot;Antes de poder fortalecer a sus alumnos, es imperioso que ustedes estudien las doctrinas del reino y aprendan el Evangelio tanto por medio del estudio como por la fe... quot;La secuencia natural que se sigue para poseer el poder de Dios en la enseñanza que imparten es primeramente buscar obtener la palabra; luego, se obtiene la comprensión y se recibe el Espíritu, y finalmente el poder de convencerquot; (The Gospel Teacher and His Message, discurso pronunciado ante los maestros de religión, 17 de septiembre de 1976, págs. 4-5). Todo Santo de los Últimos Días ha hecho convenio de que se esforzara por vivir en armonía con la voluntad del Señor. Esto abarca mucho mas que la obediencia exterior; significa que la persona tiene el deseo sincero de conocer y agradar a nuestro Padre Celestial. Significa tener integridad en todos sus hechos y relaciones (véase Job 27:1-6; Alma 53:20). Parte del esfuerzo por lograr todo eso es el deseo constante de seguir adelante hacia la perfección. Moroni nos dio la clave para lograr esa perfección cuando dijo: quot;...venid a Cristo, y perfeccionaos en el, y absteneos de toda impiedad, y si... amáis a Dios con toda vuestra alma, mente y fuerza, entonces su gracia os es suficiente, para que por su gracia seáis perfectos en Cristoquot; (Moroni 10:32). Esos valores: el hacer la obra del Señor, comprender Su palabra, vivir en armonía con Su voluntad y esforzarnos por lograr la perfección son parte del cometido de los maestros y de los lideres del SEI de vivir el Evangelio. ENSEÑAR EFICAZMENTE Este manual analiza en detalle cómo lograr una enseñanza eficaz; por lo tanto, en este momento no tocaremos ese punto. ADMINISTRAR ADECUADAMENTE
    • La enseñanza es el propósito principal del Sistema Educativo de la Iglesia; sin embargo, con el fin de lograr el objetivo del SEI, es necesario cumplir con otras responsabilidades: El planificar presupuestos, llenar informes, y conseguir y mantener los locales. Uno de los principios del Evangelio, o valores, importantes para el SEI es el de liderazgo mediante el servicio. El maestro es el líder de los jóvenes. A muchos maestros se les ha pedido también que dirijan o capaciten a otros maestros. Con las siguientes palabras, Jesús enseñó que el líder presta servicio a los que dirige: quot;...el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, quot;y el que quiera ser. el primero entre vosotros será vuestro siervoquot; (Mateo 20:26-27). El rey Benjamín enseñó que cuando prestamos servicio a nuestros semejantes, estamos sirviendo a Dios (véase Mosíah 2:17). A continuación se explican algunos de los principios administrativos que forman parte de ser un maestro y líder del SEI: 1. Establecer y mantener una buena relación con los líderes del sacerdocio. Parte del modelo que el Señor ha establecido en la Iglesia es que todos los programas y funciones se cumplan bajo la dirección del sacerdocio; todo ello se cumple de esa forma en el Sistema Educativo de la Iglesia. La Mesa Directiva de Educación de la Iglesia, la cual esta compuesta por miembros de las Autoridades Generales y otros oficiales generales de la Iglesia, que incluyen a las presidentas generales de las organizaciones de la Sociedad de Socorro y de las Mujeres Jóvenes, es la que dirige al SEI. Sin embargo, existen algunas diferencias entre el SEI y otras organizaciones de la Iglesia. La Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles han determinado que la educación religiosa que se lleva a cabo durante los días de clases seculares se debe administrar bajo la dirección de maestros de religión profesionales que trabajen una jornada completa. En los lugares en los cuales existen los programas de seminario integrado al plan regular de enseñanza secundaria, muchos de los maestros son empleados de jornada completa del SEI. En los lugares donde se llama a los maestros como voluntarios, los coordinadores de jornada completa del SEI y los directores de área son quienes los supervisan. La Iglesia emplea a estos profesionales con el fin de proporcionar educación religiosa durante los días de clases seculares. Los maestros y los lideres del SEI no tienen autoridad eclesiástica; y no pueden, en virtud de sus cargos en el SEI, asumir las funciones del sacerdocio, tales como la de determinar la dignidad de una persona o administrar medidas disciplinarias de la Iglesia. Ese delicado equilibrio entre una organización de apoyo educativo y la línea eclesiástica del sacerdocio es una asociación muy importante. El trabajar apropiadamente en sociedad con los lideres del sacerdocio es una de las funciones principales que tienen los maestros y los lideres del SEI. La Primera Presidencia ha definido muy claramente las responsabilidades y deberes de ambas líneas. Los maestros y los lideres locales del SEI, bajo la dirección de la Mesa Directiva de Educación de la Iglesia y el Administrador del SEI, tienen la responsabilidad de: • Trabajar estrechamente con los lideres del sacerdocio locales para asegurarse de que los programas de educación religiosa funcionen adecuadamente en el área y que los jóvenes y los jóvenes mayores se inscriban en las clases de seminario e instituto, y que estas se enseñen debidamente. • Informar a los lideres del sacerdocio correspondientes acerca de cuantos alumnos se inscriben y cuantos terminan el curso. • Hacer un presupuesto y pagar los gastos ocasionados por los programas de seminario e instituto, incluso los locales del SEI, los materiales de los cursos de estudio y el equipo necesario. • Nombrar maestros voluntarios del SEI, luego que los lideres del sacerdocio locales hayan certificado que son dignos y que están disponibles para enseñar en el SEI, y encargarse también de relevarlos. • Proporcionar capacitación para otros maestros y lideres en funciones del SEI.
    • • Dejar constancia de los alumnos que han llenado los requisitos correspondientes para su graduación, y planear y llevar a cabo las ceremonias de graduación bajo la dirección de los lideres del sacerdocio locales. Los lideres del sacerdocio locales tienen la responsabilidad de: • Localizar a lodos los jóvenes y jóvenes mayores que reúnan los requisitos indispensables para inscribirse en los programas de religión de instituto y seminario. • Hacer todo lo posible por que todos los jóvenes y jóvenes mayores se inscriban en los programas del SEI. • Certificar la dignidad de las personas a las cuales se les pida que sean maestros y lideres del SEI. • Certificar la dignidad de los alumnos que vayan a graduarse de seminario o de instituto. • Presidir las ceremonias de graduación. • Apoyar la educación religiosa e instar a los demás lideres del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares a hacer lo mismo. 2. Cumplir con las normas y los procedimientos establecidos. El Sistema Educativo de la Iglesia, bajo la dirección de la Mesa Directiva de Educación de la Iglesia, ha establecido pautas con el fin de ayudar a los maestros y los lideres a cumplir con el objetivo del SEI. Como sistema educativo y como empleador, el SEI ha establecido normas y procedimientos con el fin de acatar las leyes de los países en los cuales funciona. Parte del cometido de administrar adecuadamente es conocer, aceptar y cumplir con esas normas y procedimientos. 3. Calificar el rendimiento del alumno. A los maestros se les ha pedido que proporcionen calificaciones con el fin de mostrar el rendimiento de los alumnos. Esas calificaciones se registran y se guardan en un registro permanente del alumno. Se pueden utilizar tanto números como letras, siguiendo la costumbre del lugar. Es contra las normas del SEI reprobar a un alumno en las clases de seminario. A los alumnos que no llenen los requisitos de rendimiento correspondientes se les debe calificar con una quot;Iquot; o quot;Incompletoquot;. El alumno que reciba un quot;incompletoquot; puede completar el curso, efectuando así un cambio en la calificación, en cualquier momento antes de la graduación, y no precisamente durante el ano en el cual tomó el curso. A los alumnos se les debe ayudar a satisfacer los requisitos para que de esa manera puedan completar el curso con éxito. (Advertencia: La norma del SEI indica que los alumnos, para poder recibir una nota aprobatoria, deben asistir al 80 por ciento de las clases o, en el caso del programa de seminario integrado al plan regular de enseñanza secundaria, el mismo porcentaje requerido en la escuela publica adyacente.) No deben utilizarse las calificaciones para coaccionar o presionar a los alumnos a cumplir con los requisitos. La lectura de las Escrituras fuera de los salones de clase, llevada a cabo como parte de un programa diario, se puede tomar en consideración para calificar al alumno, pero no se le debe negar una nota aprobatoria de seminario por no haber llenado ese requisito. Los quot;créditosquot; (unidades docentes) obtenidos en la mayoría de las clases de los institutos de religión se pueden transferir a las universidades y colegios universitarios de la Iglesia, si las clases se toman para conseguir una calificación. Los alumnos pueden elegir tomar las clases de instituto sin una calificación especifica, sino sólo con la calificación de quot;aprobarquot; o quot;reprobarquot; pero deben entender claramente que, si hacen eso, las clases no son transferibles. Esa decisión la deben tomar al comienzo de la clase, ya que la calificación de quot;aprobarquot; o quot;reprobarquot; no se puede cambiar después que las clases hayan terminado. 4. Completar los informes con precisión y a tiempo. Se solicita a los maestros y lideres del SEI que lleven un registro de la inscripción y la asistencia de los alumnos. Ellos deben presentar esa información, al igual que toda otra información administrativa, a sus
    • supervisores. La información concerniente a la inscripción de alumnos es de gran utilidad para los maestros al trabajar con ellos; además, el SEI la utiliza para planear las necesidades futuras de maestros y alumnos, para juzgar su rendimiento y para presupuestar los fondos necesarios. Esos informes deben llenarse con precisión y enviarse a tiempo al líder del SEI correspondiente. 5. Cuidar adecuadamente la propiedad y los bienes de la Iglesia. A los maestros y lideres del Sistema Educativo de la Iglesia se les confían la propiedad y los bienes de la Iglesia, tales como los edificios, el dinero de los presupuestos, el equipo, los suministros y los materiales de estudio, todo lo cual se paga con los sagrados diezmos de la Iglesia. Todo empleado y trabajador voluntario del SEI tiene la obligación de utilizar y cuidar adecuadamente esos bienes materiales. Se debe enseñar a los alumnos también a respetar y cuidar la propiedad y los bienes materiales de la Iglesia. EL APRENDIZAJE DEL EVANGELIO El aprendizaje del Evangelio, o la educación religiosa, se puede definir como el proceso por medio del cual la persona, con la influencia del Espíritu Santo, adquiere conocimiento del Evangelio, escoge la forma de reaccionar ante ese conocimiento y lo pone en practica en su vida. Si 1~0 persona toma decisiones correctas acerca de como reaccionar y de que forma utilizar el conocimiento que tiene del Evangelio, será bendecida y edificada. La edificación se logra cuando la persona progresa espiritualmente y se llega a parecer mas a Cristo. Eso es lo que significa la educación religiosa, o sea, el aprendizaje del Evangelio. En esta sección se analizaran dos puntos importantes: • LA FUNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO EN EL APRENDIZAJE DEL EVANGELIO. • LA FUNCIÓN DEL ALUMNO EN EL APRENDIZAJE DEL EVANGELIO. LA FUNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO EN EL APRENDIZAJE DEL EVANGELIO Lo más importante que el maestro puede hacer para tener el Espíritu consigo es vivir el Evangelio y luego buscar la influencia del Espíritu Santo por medio de la oración de fe. (D. y C. 42:14) El Espíritu Santo es miembro de la Trinidad y actúa bajo la dirección del Padre y del Hijo para enseñar, testificar, revelar, guiar, iluminar, consolar y santificar el corazón de los hijos de los hombres. Ningún hombre ni ninguna mujer, por mas recto y fiel que sea, puede realizar esas funciones del Espíritu. A veces, los maestros dicen cosas como esta: quot;Debo dar a mis alumnos una experiencia espiritualquot; o quot;¿Cómo puedo hacer que mis alumnos sean mas espirituales?quot; El maestro puede hacer muchas cosas que determinaran si el Espíritu estará presente o no durante las clases, pero en ninguna forma puede cumplir Su función. Es el Espíritu Santo el que quot;lleva [el mensaje] al corazón de los hijos de los hombresquot; (2 Nefi 33:1). Es importantísimo que el maestro sienta la influencia del Espíritu durante la preparación y presentación de la lección. El Señor incluso dijo: quot;...si no recibís el Espíritu, no enseñaréisquot; (D. y C. 42:14; cursiva agregada). Si bien los varios métodos pedagógicos son importantes al igual que la habilidad para enseñar, si no esta presente el Espíritu, el maestro, aun cuando sea experto en todo eso, no podrá impartir una lección que sea edificante. ENSEÑAR POR MEDIO DEL ESPÍRITU
    • Como sabernos, el Señor dijo que si una persona no recibe el Espíritu, no enseñará (véase D. y C. 42:13-14), pero, ¿que significa enseñar por medio del Espíritu? ¿Se dará cuenta siempre el maestro de si esta enseñando bajo la influencia del Espíritu? ¿Se darán cuenta los alumnos? ¿Que experimentaran los alumnos si el Espíritu se encuentra presente? ¿Que constituye para una persona una verdadera experiencia espiritual? Las preguntas acerca del enseñar por medio del Espíritu pueden ser difíciles de responder. Para llevar a cabo este análisis, el enseñar por medio del Espíritu se define como lo que tiene lugar cuando el Espíritu Santo inspira y ejerce Su influencia sobre el maestro, sobre el alumno o sobre ambos. Ello puede suceder durante la preparación y la presentación de la lección, como así también cuando los maestros y los alumnos conversen e intercambien ideas fuera del salón de clases, e incluso aun cuando los maestros sólo estén pensando en la mejor manera de ayudar a sus alumnos. En algunos casos, el Espíritu ejerce Su influencia sobre la mente o el corazón del alumno mucho después de terminada la clase. LA FUNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO A continuación se explican algunas de las funciones que desempeña el Espíritu Santo y que se relacionan directamente con la enseñanza y el aprendizaje del Evangelio: • El les muestra a las personas lo que deben hacer (véase 2 Nefi 32:5; D. y C. 28:15; 39:6). • El concede el quot;fruto del Espírituquot;, lo cual incluye el gozo, el amor, la paz, la paciencia y la benignidad (véase Gálatas 5:22-23; Romanos 15:13; D. y C. 6:23; 11:12-13). • El da los quot;donesquot; del Espíritu (véase Moroni 10:8-17; D. y C. 46:11-26). • El permite a una persona declarar con autoridad y valentía (véase 1 Nefi 10:22; Alma 18:35; Moroni 8:16). • El testifica de la veracidad de Dios y de otras verdades y principios del Evangelio (véase Juan 15:26; D. y C. 21:9; 100:8). • El nos ayuda a discernir los pensamientos e intenciones de otras personas (véase Alma 12:3; 18:16, 20, 32, 35; D. y C. 63:41). • El nos guía a la verdad, el conocimiento, el discernimiento, la comprensión e iluminara nuestra alma (véase Juan 16:13; 1 Corintios 2:9-11, 14; D. y C. 6:14; 11:13-14; 76:5-10, 116). • El hace que recordemos ideas, conceptos y principios (véase Juan 14:26). • El puede inspirar a las personas para que, quot;en la misma horaquot; sepan lo que deben decir (véase Lucas 12:11-12; D. y C. 84:85; 100:5-6). • El brinda la santificación y la remisión de los pecados (véase Alma 13:12; 2 Nefi 31:17; 3 Nefi 27:20; D. y C. 19:31). • El enternece el corazón de las personas y les hace saber la verdad (véase 1 Nefi 2:16; 2 Nefi 33:1; Alma 24:8). • El puede aumentar la capacidad y la destreza de las personas para que lleven a cabo una tarea (véase Éxodo 31 :3-5; 1 Nefi 18:1-4; D. y C. 46:18). • El a veces constriñe (apremiar a seguir adelante) o restringe (impedir hacer algo) (véase 1 Nefi 7:15; 2 Nefi 28:1; 32:7; Alma 14:11; Mormón 3 16). • El edifica (eleva o hace crecer espiritualmente) tanto al maestro como al alumno (véase 1 Corintios 14:12; D. y C. 50:22-23; 84:106). • El da consuelo, tal como lo implica uno de los nombres por los cuales se le conoce (véase
    • Juan 14:26; D. y C. 88:3). LA FUNCIÓN DEL ALUMNO EN EL APRENDIZAJE DEL EVANGELIO Toda persona, en forma individual tiene la responsabilidad de aprender y vivir el Evangelio, y será finalmente juzgada por la forma en que haya cumplido con esa reponsabilidad. En ocasiones, los alumnos van a las aulas pensando que la responsabilidad de su aprendizaje recae solamente en el maestro. Ellos desean sentarse pasivamente y aprender sin poner absolutamente nada de su parte, y eso es imposible. La participación es uno de los principios de la edificación (véase quot;Como se enseñaquot;, pág. 2). Una persona no puede aprender un principio del Evangelio por otra. Las Escrituras nos dicen que toda persona debe quot;ocupa[rse] en [su] Salvación con temor y temblorquot; (Filipenses 2:12). A los padres no les es posible vivir el Evangelio por sus hijos. Toda persona, en forma individual, tiene la responsabilidad de aprender y vivir el Evangelio, y será finalmente juzgada por la forma en que haya cumplido con esa responsabilidad. Los maestros pueden ayudar a los alumnos para que acepten el hecho de que sobre ellos recae la responsabilidad del aprendizaje. Una forma de hacerlo es concentrarse en la persona que aprende y no solamente en la enseñanza. Ejemplos de la diferencia que existe entre concentrarse en la persona que aprende, o sea, el alumno, y concentrarse en la enseñanza, o en el maestro, podrían ser los de un maestro que dice: quot;¿Que haré hoy en clase?quot; y otro que dice: quot;¿Que harán mis alumnos hoy en Clase?quot; o quot;¿Que enseñaré hoy?quot; y quot;¿Cómo podré hacer que mis alumnos se den cuenta de lo que tiene que saber?quot; Existen condiciones, que si están presentes en el alumno, aumentaran en gran forma el aprendizaje del Evangelio. Esas condiciones son el estado de preparación para el aprendizaje (el estar dispuesto a aprender), la participación en el aprendizaje y la aplicación del aprendizaje (el aplicar lo que se haya aprendido). Todo eso forma parte de la responsabilidad del alumno; sin embargo, el maestro puede estimular el estado de preparación, mantener la participación y asistir a los alumnos para que apliquen a su vida cotidiana los varios principios. EL ESTADO DE PREPARACIÓN DEL ALUMNO Un escritor miembro de la Iglesia advirtió que quot;recae sobre el alumno la responsabilidad del aprendizaje. Por lo tanto, es a el a quien se debe poner en acción. Si el maestro es la estrella del espectáculo, si sólo habla el y se encarga de todo, es por seguro que esta interfiriendo con el aprendizaje de los miembros de la clasequot;. (Asahel D. Woodruff Teaching the Gospel, 2da. edkion, Salt lJake City: Deseret Sunday School Union Board, 1961, pág. 37.) Los alumnos aprenden con mayor facilidad cuando existe en ellos un estado de preparación (o la disposición) para hacerlo. El estado de preparación es una condición del corazón al igual que de la mente. La diferencia principal que existía entre Nefi y sus hermanos mayores era lo enternecido del corazón de uno y la dureza del corazón de los otros (véase 1 Nefi 2:16, 19; 17:19), lo cual era el resultado de la influencia del Espíritu Santo. Los alumnos están listos para aprender cuando su mente esta alerta, su atención esta concentrada en la materia y las actividades relacionadas con la lección y es tan dispuestos a participar en ella. El maestro puede estimular el estado de preparación de los alumnos, pero esa tarea implica mucho mas que simplemente emplear los mejores métodos pedagógicos. Es casi seguro que los alumnos que saben que su maestro les ama, respeta y confía en ellos vayan a la clase con mas deseos de aprender. Cuando los alumnos saben que su maestro constantemente prepara y presenta lecciones interesantes, amenas y apropiadas, también estarán mas dispuestos a aprender. No obstante, lo mas importante que el maestro debe recordar es que el Espíritu Santo es quien crea el verdadero estado de preparación para el aprendizaje del Evangelio. Aunque sepa todas las técnicas y todos los métodos pedagógicos,
    • si el maestro no busca la forma de crear un ambiente espiritual apropiado y el debido estado de preparación para aprender, no alcanzara la meta de proveer una educación religiosa para sus alumnos. Un error común que los maestros cometen en lo que se refiere al estado de preparación de los alumnos para aprender es pensar que este sólo tiene importancia al principio de la clase. El período de tiempo durante el cual los alumnos están dispuestos a prestar atención es limitado y la disposición para aprender sube y baja durante cada período de clase. El maestro sabio busca la forma de renovar el interés y el entusiasmo varias veces durante la clase. Esa práctica es primordial especialmente si los períodos de clase duran mas de cuarenta o cincuenta minutos. LA PARTICIPACIÓN DEL ALUMNO La verdadera participación del alumno tiene lugar cuando este participa con disposición y en forma activa en la clase. Esa participación puede ser física, emocional, intelectual y espiritual. En esta ultima dimensión, la dimensión espiritual, se debe hacer hincapié con gran energía. Por definición, los maestros de educación religiosa necesitan al Espíritu Santo; si no, la edificación no tendrá lugar. Si eso ocurriera, los maestros posiblemente hagan participar a los alumnos en las actividades de aprendizaje que no invitan al Espíritu ni hacen que este de testimonio a sus corazones de la veracidad de los principios que se estén enseñando. En esos casos, la participación se convierte simplemente en otra quot;técnicaquot; y no en un medio para alcanzar la edificación. El aprendizaje es mas probable entre aquellos alumnos que participan hablando con el maestro y entre ellos sobre el Evangelio: analizando un tema, expresando sus opiniones, contestando preguntas, etc. Dado que una de las funciones primordiales del SEI es enseñar las Escrituras, los alumnos deben ser participantes activos en el estudio de las Escrituras, tanto dentro del aula como fuera de ella. Los alumnos pueden participar también al utilizar las Escrituras de varias maneras: al leerlas, meditar en ellas, buscar y encontrar pasajes y escribir sobre algún tema que se relacione con ellas. LA APLICACIÓN DEL ALUMNO Si se aprende un principio del Evangelio pero no se aplica ni se pone en practica, el aprendizaje esta incompleto y el Espíritu puede dejar de luchar con el alumno (véase D. y C. 1:33). La aplicación tiene lugar cuando la persona acepta en su corazón y en su mente lo que se le haya enseñado y después actúa y vive de acuerdo con esos principios. Hay una relación entre el estado de preparación, la participación y la aplicación. S i los alumnos están preparados para aprender, o si están dispuestos a hacerlo, será mucho mas fácil hacerlos participar en el aprendizaje. Y si se emplea un método de enseñanza que hace que los alumnos participen activa y productivamente en el aprendizaje, naturalmente estarán mas dispuestos a aprender y a aplicar lo que han aprendido. El élder Joseph B. Wirthlin dijo: quot;Cuanto mas los miembros de la Case lean las asignaciones de lectura de las Escrituras, lleven sus libros canónicos a la clase y analicen lo que el Evangelio verdaderamente significa en sus vidas, tanto mas inspiración, progreso y gozo recibirán a medida que traten de resolver sus problemas y preocupaciones personalesquot; (quot;Teaching by the Spirit: A Conversation with Elder Joseph B. Wirthlin and Elder Gene R. Cookquot;, Ensign, enero de 1989, pág. 15). A continuación se dan algunos principios que demuestran la forma en que el maestro puede estimular en los alumnos el estado de preparación, o sea, la disposición para aprender, mantener la participación durante el aprendizaje y ayudarles a aplicar lo que hayan aprendido: • Es mas probable que los alumnos sientan la influencia del Espíritu durante el aprendizaje del Evangelio si siguen los principios de la edificación (véase quot;Cómo se enseñaquot;, pág. 2). Si esta presente el Espíritu, los alumnos sienten mas disposición para aprender y hace que se den cuenta de la forma de aplicar lo que han aprendido.
    • • Los alumnos estarán mas dispuestos a aprender, a participar y a aplicar lo que han aprendido si se les invita a expresar sus opiniones con respecto a la clase (ya sea por escrito o directamente) y a hacer sugerencias orientadas a mejorar su aprendizaje. • Si los alumnos están aburridos, no están listos para aprender. Por lo general, se aburren cuando no participan activamente en el proceso de aprendizaje o cuando las actividades se llevan a cabo casi siempre de la misma forma. El cambiar los métodos didácticos y la forma de abordar o enfocar los temas estimulara el estado de preparación del alumno y mantendrá la participación de este a lo largo de la lección. • Los métodos didácticos y las actividades de aprendizaje que requieran que los alumnos utilicen mas de un sentido (la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato) servirán para que haya mayor participación de ellos. • Una forma importante para lograr la participación de la clase seria llamar a alumnos como lideres para ayudar en la organización de experiencias de aprendizaje, para dirigir los asuntos de la clase, planear actividades o mantener un ambiente propicio para el aprendizaje. • Los alumnos estarán mas listos para aprender, tendrán mas deseos de participar y estarán mas dispuestos a aplicar los principios del Evangelio si ven que lo que estudian y aprenden se relaciona con sus vidas; y si sienten la influencia del Espíritu Santo que los motiva, los ilumina, les revela y les testifica. • Si el maestro les expone a los alumnos un problema, les hace una pregunta, o les da una tarea que sea interesante y estimulante, hay mas probabilidad de que estén listos para aprender y continúen participando en el proceso de aprendizaje. • Una forma de hacer que los alumnos participen espiritualmente en la lección y de animarlos a aplicar y a profundizar su comprensión de lo que están aprendiendo es darles tiempo durante la lección para que piensen y mediten sobre lo que han aprendido. Los maestros deben instar a los alumnos a pedir la ayuda del Señor en momentos como esos. • Si los maestros dan ejemplos positivos, los alumnos comprenderán mas fácilmente como los principios del Evangelio se pueden aplicar a sus vidas. • Los alumnos comprenden mejor la forma en que los principios del Evangelio se aplican a nuestra vida cuando escuchan al maestro o a otros alumnos dar testimonio del valor de esos principios. • Los alumnos por lo general disfrutaran mas del aprendizaje si las actividades que se llevan a cabo tienen relación con lo que a ellos les interesa y son apropiadas para su capacidad personal. • Los alumnos sentirán mucho mas al Espíritu y aprenderán mejor el Evangelio si sienten que el maestro irradia el amor puro de Cristo hacia ellos. • Los alumnos sentirán mucho mas el Espíritu y aprenderán mejor el Evangelio si se les enseña que ellos son de infinito valor para nuestro Padre Celestial y para el Salvador. Nota: Muchos maestros podrán tener en sus clases alumnos con incapacidades físicas o mentales. Recuerden que ellos también son hijos de nuestro Padre Celestial y que necesitan aprender el Evangelio. Los maestros deben actuar con delicadeza con esos alumnos y hacer que formen parte de la educación religiosa de acuerdo con sus necesidades y capacidades. LA ENSEÑANZA DEL EVANGELIO: LA FUNCIÓN DEL MAESTRO
    • En la educación religiosa, la función del maestro es muy importante; sin embargo, éste no puede cumplir con las funciones del Espíritu Santo ni puede quitarles a los alumnos la responsabilidad del aprendizaje. Lo que si puede hacer, en cambio, es ejercer una gran influencia en la relación que éstos puedan tener con el Espíritu Santo y entre si. El maestro debe preparar las lecciones y enseñarlas con una oración de fe (véase D. y C. 42:14), también debe practicar los principios de la edificación y procurar tener buenas relaciones con los alumnos, en las que se sientan queridos y que se confía en ellos, a fin de que deseen aprender el Evangelio. El maestro debe enseñar, explicar, aclarar, ilustrar y exhortar a fin de que los alumnos entiendan con mas claridad los principios del Evangelio. De todas maneras, lo mas importante es que el maestro testifique de su amor por nuestro Padre Celestial, por su Hijo y por sus alumnos. El maestro debe también testificar del valor que los principios del Evangelio tienen en su diario vivir y, por medio del ejemplo personal, hacer que los alumnos se den cuenta de la forma en que el Evangelio puede ser una bendición en sus vidas. Las personas que han recibido bendiciones a causa de la enseñanza que recibieron de un gran maestro comprenden cuan importante puede ser la función del maestro en el aprendizaje del Evangelio. La enseñanza no es solamente el núcleo del Sistema Educativo de la Iglesia sino también el núcleo de la misión de la Iglesia. El presidente Spencer W. Kimball enseñó: quot;Es necesario que el Espíritu nos conmueva el corazón e influya en nosotros, y una de las formas mas factibles de que eso suceda es por medio de una buena enseñanzaquot; (Teachings of Spencer W. Kimball, Salt Lake City: Bookcraft, 1982, pág. 524). El presidente Ezra Taft Benson también advirtió: quot;La enseñanza de la palabra es entonces la solución para la redención de las almas, y eso es lo que queremos lograr en la actualidadquot; (Teachings of Ezra Taft Benson, Salt Lake City: Bookcraft, 1988, pág. 312). A continuación se enumeran algunos aspectos importantes de la función del maestro: • PREPARARSE. • DECIDIR QUÉ ENSEÑAR Y CÓMO ENSEÑARLO. • ESTABLECER Y MANTENER UN AMBIENTE APROPIADO PARA LA ENSEÑANZA. PREPARARSE El SEI está organizado para proporcionar la ayuda y la capacitación necesarias para que los maestros y los líderes tengan éxito. En la mayoría de las áreas, hay reuniones tanto para los maestros como para los que todavía no empiezan a enseñar; además, hay cursos de estudio disponibles para los cursos de seminario e instituto. Además de este manual, existen también otras fuentes de capacitación. Las oportunidades de participar en los cursos de capacitación servirán para que los maestros y los líderes progresen hacia se meta de poder edificar a sus alumnos. La parte mas importante y fundamental de la preparación de un maestro del Evangelio es la preparación espiritual con el fin de establecer un buen ejemplo. Cuatro consideraciones importantes para tener en cuenta en ese tipo de preparación son: vivir el Evangelio, orar, participar en la capacitación de maestros en funciones y tener fe. VIVIR EL EVANGELIO La primera parte del cometido que se les ha dado a los lideres y a los maestros del SEI es vivir el Evangelio. Dado que este punto ya ha sido analizado anteriormente en la sección sobre el cometido (véase quot;El cometido de los maestros y los líderes del SEIquot;, pág. 6), no se tocara el tema en esta parte del manual sino simplemente para hacerles recordar lo
    • siguiente: Para el aprendizaje del Evangelio, es necesario contar con la influencia del Espíritu. Las personas que buscan Su presencia y que son dignas recibirán el Espíritu. Para que una persona sea digna, es necesario que viva el Evangelio. ORAR Parte de la preparación es la oración (véase D. y C. 42:14; 104:79, 82). Al empezar a preparar una lección, el maestro debe orar solicitando la inspiración del Espíritu: debe orar también al comienzo de cada clase y pedir el don del discernimiento para comprender mejor a cada uno de los alumnos, el don de la caridad para poder amar a aquellos a quienes nos. resulte difícil, ayuda para entender mejor los principios del Evangelio y sabiduría para decidir la mejor forma de enseñar esos principios. PARTICIPAR EN LA CAPACITACIÓN DE MAESTROS EN FUNCIONES El SEI proporciona para todos sus maestros y lideres amplias oportunidades para la capacitación de maestros en funciones. El propósito principal de la capacitación para maestros en funciones es mejorar la enseñanza, como así también ayudar a los maestros a aprender mejor cómo ministrar y administrar como lideres servidores en el SEI. Las reuniones de capacitación se efectúan para analizar las Escrituras, para aprender y poner en practica inspiradores métodos de enseñanza, para distribuir materiales, para ayudar a los maestros a llenar los informes, para intercambiar ideas sobre la mejor forma de mejorar la asistencia y la participación de los alumnos, para ayudar a estos a llenar los requisitos del curso, etc. TENER FE El presidente David O. McKay dijo: quot;Maestros comiencen la preparación de sus lecciones con una oración. Enseñen sus lecciones con el corazón devoto y oren para que el Señor haga realzar su mensaje en el alma de Sus hijos por medio de la influencia de su Santo Espíritu. En el Evangelio, la fe es un principio de poder (véase Lectures on Faith 1:15-17). En la educación religiosa es también un principio de poder, y como consecuencia, sin ella los maestros no podrán tener éxito como tales. Los siguientes son algunos de los aspectos en los cuales es particularmente importante aplicar la fe: • Fe en el Señor y en el Espíritu. La asignación de enseñar los principios del Evangelio a la juventud y a los jóvenes mayores con la ayuda del Espíritu puede parecer difícil y abrumadora; sin embargo, es la obra del Señor, y El ayudara a quienes le. busquen con fe para lograr su cometido con éxito. Mormón enseñó: quot;Y. Cristo ha dicho: Si tenéis fe en mi, tendréis poder para hacer cualquier cosa que me sea convenientequot; (Moroni 7:33). También en Doctrina y Convenios vemos que el Señor promete: quot;...atesorad constantemente en vuestras mentes las palabras de vida, y os será dado en la hora precisa la porción que le será medida a cada hombrequot; (D. y C. 84:85). • Fe en el poder de la palabra. Satanás quisiera que los maestros creyeran que a los alumnos no les gusta estudiar las Escrituras ni que nadie puede enseñar las Escrituras día tras día y tener éxito, mas el poder de la palabra del Señor es segura. Las Escrituras encierran quot;las palabras de vidaquot; (D. y C. 84:85). El profeta Alma dijo que la palabra surte un efecto mas potente en la mente quot;que la espada u cualquier otra cosa que les había acontecidoquot; (Alma 31:5). La palabra de Dios quot;sana el alma heridaquot; (Jacob 2:8) y quot;os dirán todas las cosas que debéis hacerquot; ( 2 Nefi 32:3). Las Escrituras pueden dar a la juventud el poder para resistir los quot;ardientes dardos del adversarioquot; (1 Nefi 15:24) y ayudarles a estar quot;enteramente preparados para toda buena obraquot; (2 Timoteo 3:17). • Fe en los alumnos. El presidente J. Reuben Clark, hijo, describió algunas de las características que poseen los alumnos de los seminarios e institutos de religión, con las siguientes palabras:
    • quot;La juventud de la Iglesia desea ardientemente las cosas del Espíritu; los jóvenes están ansiosos por aprender el Evangelio en toda su magnitud, sin cortes... quot;No tienen que escabullirse detrás de esta espiritualmente experimentada juventud y susurrarle religión al oído, sino que pueden acercársele de frente y hablarle sin tapujos. No es necesario que disfracen las verdades religiosas con un manto de cosas mundanas, sino que pueden enseñárselas abiertamentequot; (Charted Course, págs. 3, 9). La mayoría de los alumnos han hecho convenios con el Señor y desean complacerle; muchos han nacido bajo el convenio, lo cual trae consigo bendiciones y promesas especiales que influyen en su disposición o estado de preparación para aprender el Evangelio. DECIDIR QUÉ ENSEÑAR Y CÓMO ENSEÑARLO El élder Bruce R. McConkie dijo: quot;Si desean saber cuánto hincapié deben poner en la enseñanza de los principios del Evangelio, lo único que deben hacer es enseñar el contenido de los libros canónicos y, automáticamente, durante el proceso, habrán comunicado lo que para el Señor es importante en lo que se refiere a la doctrina de los principiosquot;. (The foolishness of Teaching, discurso pronunciado ante los maestros de religión,el 18 de Septiembre de 1981, pág. 6.) Todo maestro debe tomar dos decisiones al preparar una lección: quot;¿Que enseñaré?quot; y quot;Cómo lo enseñaré?quot; El quot;quequot; enseñar es el contenido de la lección, lo cual puede tratarse de doctrinas, principios, conceptos, comprensión de pasajes de las Escrituras, contexto histórico o temas similares. El quot;comoquot; enseñar se refiere a los métodos, el enfoque y las actividades de aprendizaje que el maestro utiliza para que los alumnos aprendan la materia de la lección. Esos métodos didácticos pueden incluir actividades tales como el análisis, el uso de materiales audiovisuales, ejercicios escritos y dividir la clase en pequeños grupos de trabajo. El quot;quequot; y el quot;comoquot; de la enseñanza se ilustran en el diagrama que sigue a continuación: QUÉ CÓMO PRINCIPIO DEL EVANGELIO MÉTODO O ACTIVIDAD DE (Qué aprenderán y comprenderán los APRENDIZAJE alumnos.) (Qué harán o sentirán los alumnos a medida que aprenden.) Que enseñar y cómo hacerlo son dos aspectos de la enseñanza que necesitan mantenerse equilibrados. Si se hace hincapié en uno de los aspectos y se deja el otro de lado, es posible que la enseñanza orientada a la edificación del alumno pierda en gran parte su intensidad y su objetivo. Si es en el quot;quequot; en donde se hace mas hincapié, las lecciones pueden volverse aburridas o demasiadas centradas en el maestro. Por otro lado, si es el quot;cómoquot; el que entra en desequilibrio, las lecciones pueden volverse demasiado generales y por consiguiente perder su objetivo. Es necesario optar primero por el que enseñar antes de decidir cómo hacerlo. LA ENSEÑANZA DE LAS ESCRITURAS EN SECUENCIA Antes de entrar en detalle en cuanto a que van a enseñar y a cómo hacerlo, se debe tener en cuenta que el primer punto de la declaración del objetivo del SEI es quot;enseñar a los alumnos el Evangelio de Jesucristo tal como se encuentra en los libros canónicos y las palabras de los profetasquot; (véase la pág. 3 de este mismo manual). Siguiendo esas instrucciones, el SEI ha determinado que su principal cometido debe ser. la enseñanza de las Escrituras. Todos los cursos de seminario y la mayoría de los Curses de los institutos de religión son cursos relacionados con las Escrituras.
    • La administración del SEI ha determinado que cuando las clases se enseñan durante la semana, donde se cuenta con mas tiempo disponible para la instrucción, las Escrituras deben enseñarse en secuencia. Una de las formas mejores para enseñar el Evangelio de Jesucristo es enseñar las Escrituras en secuencia. La enseñanza de las Escrituras en secuencia significa enseñar las Escrituras en el orden de sucesión en que aparecen en los libros canónicos. Por ejemplo, cuando se enseña el Libro de Mormón, el curso comienza con 1 Nefi y continua libro tras libro hasta llegar a Moroni. La enseñanza de las Escrituras en secuencia significa por lo general que: • La lección que se da en un período de clase se concentra en un bloque de las Escrituras en lugar de en un concepto o principio. Ese bloque puede ser tan pequeño como un capitulo (o sección) o tan extenso como un libro completo. • Los libros y los capítulos se enseñan en la misma secuencia que aparecen en las Escrituras, con algunas pocas excepciones; por ejemplo, cuando en seminario se estudia el Antiguo Testamento, por falta de tiempo posiblemente se salten algunos de los libros menos conocidos, tales come los de Abdías o Habacuc. • En un bloque de las Escrituras casi siempre existen varios conceptos y principios que son importantes que los alumnos aprendan. • El maestro trata de que los alumnos comprendan el mensaje que el Señor inspiro al escritor original para que di era en es e bloque en particular. La enseñanza de las Escrituras en secuencia NO significa que: • Se deba dedicar el mismo tiempo al estudio de cada uno de los capítulos y versículos y que se haga el mismo hincapié en todos por igual. • Todos los versículos de un capitulo o sección se deban enseñar exactamente en el orden en que aparecen. • El maestro debe leer un versículo, luego comentarlo, leer otro, comentarlo y continuar siempre de esa misma forma. • Se deban abandonar otros métodos eficaces de enseñanza. Los relatos, las ilustraciones, los grupos de trabajo, los ejercicios por escrito, los materiales audiovisuales y otros elevados métodos de enseñanza serán tan importantes, o tal vez mas importantes, al enseñar las Escrituras en secuencia. DECIDIR quot;QUEquot; Advierta los verbos que las Escrituras utilizan para explicar la forma de estudiar la palabra del Señor (cursiva agregada): — quot;...meditarás en él... [en el libro de la ley]quot; (Josué 1:8). — quot;...Deleitaos en las palabras de Cristoquot; (2 Nefi 32:3). — quot;...escudriñarlas diligentementequot; (Mosíah 1:7). — quot;...asirse a la palabra de Dios quot; (Helamán 3:29). — quot;...meditad las cosas que os he dichoquot; (3 Nefi 17:3). — quot;...estudia mi palabraquot; (D. y C. 11:22). — quot;...atesorad constantemente en vuestras mentes las palabras de vidaquot; (D. y C. 84:85.) Hay tres cosas fundamentales que los maestros deben hacer antes y después de decidir que van a enseñar. Estas son: 1. Dominar el contenido. Antes de comenzar a preparar la lección, el maestro debe reunir sus libros de Escrituras, el curso de estudio del SEI y otros materiales aprobados que puedan ayudarle en la enseñanza del Evangelio. Por supuesto, las Escrituras deben ser la principal fuente de información. Los materiales de los cursos de estudio preparados por el SEI
    • proporcionan también información sobre los antecedentes de las Escrituras, explicaciones sobre palabras y frases difíciles, comentarios de las Autoridades Generales referentes a la doctrina y a los principios que se enseñan en las Escrituras, y sugerencias referentes a los principios y acontecimientos de las Escrituras que deben enseñarse y cómo hacerlo. Los maestros pueden utilizar otros recursos apropiados para mejorar la enseñanza. Nos referimos a materiales didácticos tales como diccionarios, la revista Liahona, los libros escritos por las Autoridades Generales, objetos, laminas, el Church News (donde este disponible) y artículos de periódicos relacionados con el tema. Sin embargo, esos materiales no deben utilizarse con objeto de especular, de causar sensación, ni de enseñar conceptos que la Iglesia no ha establecido claramente. El maestro, después que ha reunido los materiales didácticos necesarios, debe dominar el contenido de la lección, lo cual lograra buscando la influencia del Espíritu y luego sumergiéndose por completo en su contenido. Si se va a enseñar un bloque de las Escrituras, el maestro deberá leerlo y estudiarlo hasta familiarizarse por completo con el. El llegar a comprender la palabra de Dios es uno de los valores fundamentales del Sistema Educativo de la Iglesia. El estudio de las Escrituras no es solo de gran importancia para el progreso espiritual y personal del maestro, sino que esta también directamente relacionado con la eficacia con que enseña el Evangelio. El leer simplemente las Escrituras no es suficiente. El presidente Ezra Taft Benson dijo: quot;...¡no tratemos en forma ligera las grandes cosas que hemos recibido de la mano del Señor! Su palabra es uno de los dones mas valiosos que nos ha dado. Os exhorto a volver a comprometeros a estudiar las Escrituras. Sumergíos en ellas diariamente para poder tener así el poder del Espíritu como ayuda en vuestros llamamientosquot; (quot;El poder de la palabraquot;, Liahona, julio de 1986, pág. 74). El sumergirse en las Escrituras significa estudiar, meditar y orar pidiendo inspiración sobre lo que se lee. Significa leerlas mas de una vez. Muchos maestros han encontrado de gran beneficio leer tres veces el bloque de las Escrituras: Primero, ellos leen rápidamente el bloque de las Escrituras para saber el contenido de los capítulos y lo que los escritores proféticos consideraron mas importante. El resumen que se encuentra al principio de los capítulos y secciones de muchas versiones de las Escrituras resulta en este caso de gran ayuda. Luego leen el bloque por segunda vez, esta vez mas despacio y cuidadosamente buscando los principios o conceptos que los alumnos podrían tener dificultad para comprender. Oran pidiendo comprender lo que leen y prestan atención a los principios, a las doctrinas, a los acontecimientos y al efecto que una cosa surta en otra. Leen o repasan el bloque de las Escrituras por tercera vez tratando de obtener comprensión adicional, y buscando palabras o conceptos similares o relacionados que se hayan pasado por alto en las lecturas anteriores y que puedan ser de importancia para los alumnos. 2. Decidir que deben aprender los alumnos. En un bloque de las Escrituras normal y corriente se podrán encontrar varios principios y conceptos del Evangelio. El maestro deberá considerar tres puntos antes de determinar cuales serán de mas importancia para los alumnos: • La intención que tuvo el escritor inspirado. El presidente Ezra Taft Benson dijo: quot;Si ellos [los escritores] vieron nuestros días, y eligieron aquellas cosas que serían de máximo valor para nosotros, ¿no es eso suficiente razón para estudiar el Libro de Mormón? Constantemente deberíamos preguntarnos: '¿Por que inspiró el Señor a Mormón (o a Moroni o a Alma) para que incluyera esto en su registro? ¿Que lección puedo aprender de esto que me ayude a vivir en esta época?' quot; (quot;El Libro de Mormón: La clave de nuestra religiónquot;, Liahona, enero de 1987, pág. 4.) Este principio se aplica para todos los libros canónicos. • Las necesidades y la capacidad de los alumnos. En la época de Alma, la relación ideal entre maestro y alumno se describió de la siguiente forma: quot;...el sacerdote no se consideraba mejor que sus oyentes, porque el predicador no era de mas estima que el oyente, ni el maestro era mejor que el discípulo; y así todos eran igualesquot; (Alma 1:26). Al estudiar los maestros un bloque de las Escrituras, pueden encontrar conceptos o
    • ideas que en particular tienen para ellos un gran significado o que encuentran personalmente estimulantes, pero que pueden estar fuera del alcance de la comprensión de los alumnos o estos no estar todavía listos para asimilarlos (véase, por ejemplo, el consejo de Pablo sobre la leche y la vianda que se encuentra en 1 Corintios 3:2). Sin embargo, algunos de los principios que no son nuevos ni relevantes para los maestros pueden ser de gran significado para los alumnos. A pesar de que por lo general los maestros aprenden mas que sus alumnos, ellos deben recordar que están enseñando algo a sus alumnos y no simplemente recitando una lección; que están creando una experiencia de aprendizaje y no simplemente preparando reseñas de las lecciones. • El Espíritu. El Espíritu, claro esta, es lo mas importante, ya que hará que los maestros comprendan mejor tanto las necesidades de los alumnos como la intención del inspirado escritor de las Escrituras. El Señor dijo: quot;Y se os dará el Espíritu por la oración de fe...quot; (D. y C. 42:14). Como se dijo anteriormente, los maestros deben comenzar su estudio de las Escrituras y su preparación de la lección con una oración. Los maestros deben orar para pedir que el Espíritu les ayude a decidir que enseñar. 3. Organizar la lección. El Señor enseñó a Sus hijos quot;línea sobre línea, precepto tras preceptor (D. y C. 98:12). Por lo tango, no se espera que una persona domine todos esos principios y prácticas a la vez. Puede ser de gran ayuda para el proceso de aprendizaje que la presentación del maestro guarde un orden lógico y progresivo. Existen dos aspectos en este proceso de organización: Primero, el maestro tendrá casi siempre mas material preparado para enseñar que el tiempo disponible para hacerlo, por lo que deberá decidir en que hacer hincapié y que resumir. Segundo, el maestro debe decidir en que orden enseñar los principios y conceptos. ¿Hay conceptos o ideas que los alumnos deben comprender (tales como términos o símbolos) antes de poder comprender un principio? ¿Hay principios principales y otros que los apoyan? En un bloque de las Escrituras que sea mas que nada histórico, ¿será necesario proporcionar primeramente los antecedentes de algunos de los acontecimientos? Nota: No es muy común que el maestro tenga un tiempo ilimitado para preparar la lección. Uno de los errores mas comunes que los maestros cometen es pasar tanto tiempo leyendo y estudiando, y tratando de decidir que materia enseñar, que no les queda tiempo suficiente para decidir como enseñarlo. En la preparación de toda lección, habrá un momento en que el maestro deberá decir: quot;Tengo material suficiente, ahora debo pensar en la forma de enseñarloquot;. DECIDIR quot;COMOquot; A continuación se explican algunos conceptos fundamentales para decidir la forma de enseñar la lección. 1. La enseñanza eficaz edifica. Algunas veces los maestros, por tratar de entretener a los alumnos o mantener su atención, eligen métodos o utilizan técnicas de enseñanza que no están en armonía con los principios de la edificación (véanse las páginas 2 y 3 para analizar esos principios). Al seleccionar los maestros la forma de enseñar el contenido de la lección, deben constantemente hacerse preguntas tales como: quot;¿Edificará esto espiritualmente a mis alumnos?quot; quot;¿Ofenderá o lastimará los sentimientos de alguien?quot; quot;¿Es apropiado para un ambiente de enseñanza del Evangelio?quot; Los maestros deben recordar que es el Espíritu Santo quien edifica, y por tanto, deben buscar el Espíritu durante toda la enseñanza. 2. Concentrarse en la disposición o estado de preparación, la participación y la aplicación del alumno. La responsabilidad que se les brinda a los maestros con el fin de encauzar la enseñanza no significa que estos sean mas importantes que los alumnos, ni tampoco que, al dirigir el aprendizaje, el maestro deba hacer todo. El concentrarse en los aspectos del aprendizaje concernientes al estado de preparación, la participación y la aplicación es sumamente importante para la preparación de la lección (véanse las páginas 13-15 para
    • analizar esos aspectos del aprendizaje del Evangelio). 3. Elegir métodos que enseñen el contenido en forma edificante. Una de las partes mas importantes y fundamentales del arte de la enseñanza es seleccionar los métodos y las técnicas que en forma apropiada (es decir, con el Espíritu) enseñen el contenido (el quot;quequot;) que el maestro ha considerado que es importante; por ejemplo, un juego instructivo puede resultar una forma agradable y eficaz de enseñar información (tal como el orden en que se encuentran los libros de la Biblia); sin embargo, es casi seguro que resultará contraproducente si nuestro objetivo es inspirar a los alumnos a comprometerse a cierto fin espiritual. El formar grupos pequeños de trabajo es un buen método de enseñanza, pero dado que consume bastante tiempo, no es en realidad el mejor método para enseñar un principio sencillo. Es importante que el maestro tome en cuenta su propia personalidad y su capacidad al elegir los métodos didácticos. Un maestro puede utilizar un método de enseñanza muy eficazmente, mientras que otro puede encontrarlo difícil o simplemente no gustarle. El maestro debe estar dispuesto a tratar nuevas formas de presentar la materia, pero parte de la enseñanza que lleva a la edificación será la elección de métodos y técnicas con los cuales el maestro se sienta competente al emplearlos. 4. Utilizar una variedad de métodos didácticos y enfoques. La naturaleza humana tiende a inclinarse hacia la variedad y la innovación. Cuando los alumnos se quejan de que las clases son aburridas, por lo general, parte de lo que están diciendo es que las clases son casi iguales, sin variedad. El mejor método didáctico puede resultar aburrido si se utiliza demasiado, especialmente si los alumnos son jóvenes. Además, ni aun con el mejor método de enseñanza se conseguirá una educación religiosa si el Espíritu no esta presente. Muchos buenos maestros varían durante la clase su forma de enseñar y no todos los días utilizan los mismos métodos didácticos, y por lo general, están preparados para cambiar de método si el que utilizan no parece dar el resultado que buscan. Además, se esfuerzan por mejorar sus habilidades docentes y aumentar las formas de ayudar a los alumnos a aprender (véase la sección siguiente: quot;La enseñanza del Evangelio: el arte de la buena enseñanzaquot; con el fin de obtener diversidad de ideas al respecto). 5. Determinar la forma de distribuir el tiempo con que se cuente para impartir la lección. Después de decidir que enseñar y como hacerlo, los maestros deben determinar cuanto tiempo destinar para cada parte de la lección. Uno de los errores mas comunes que los maestros cometen es dedicar demasiado tiempo a la primera parte de la lección y luego tener que apurarse para cubrir la ultima parte. El maestro puede calcular mentalmente cuanto tiempo le llevara cubrir cada parte de la lección o cuanto le llevara utilizar un método en particular. Así como es preciso planear cada una de las lecciones, es importante también conocer cuanto tiempo le llevara cubrir todo el curso. Por ejemplo, si los maestros a los que se les pida que enseñen el Nuevo Testamento le dedican demasiado tiempo a los cuatro Evangelios, después no tendrán tiempo suficiente para terminar los libros restantes. La mayoría de las guías de los cursos de estudio tienen programas que se sugieren para cubrir el curso anual. ESTABLECER Y MANTENER UN AMBIENTE APROPIADO PARA EL APRENDIZAJE ESTABLECER UN AMBIENTE APROPIADO El élder Boyd K Packer dijo; quot;Cuando nos reunimos para aprender las doctrinas del Evangelio, debemos hacerlo en un espíritu de reverencia... quot;La inspiración se hace presente con más facilidad en medio de un clima pacíficoquot;. (La reverencia inspira la
    • revelaciónquot;, Liahona, enero de 1992. págs. 23-24.) 1. Las condiciones físicas del ambiente para el aprendizaje. No siempre es posible contar con las condiciones ideales para la enseñanza, pero a pesar de ello es importante sacar el mejor provecho de lo que se tenga. Para lograrlo, tómense en cuenta los siguientes factores: • Los asientos y su disposición. Con excepción de circunstancias sumamente inusuales, todo alumno debe contar con un lugar confortable para sentarse, en el cual pueda escribir, colocar sus materiales de estudio y cuya disposición le permita ver fácilmente al maestro y las ayudas visuales que este utilice. Si los asientos se pueden mover, se podrán entonces hacer diferentes arreglos con el fin de llevar a cabo las diferentes actividades de aprendizaje, tales como los grupos pequeños de trabajo. El que los alumnos tengan asientos asignados ayudara al maestro a aprender mas rápidamente sus nombres, a separar a aquellos que les guste hablar entre si durante la clase y a organizarla para hacer grupos pequeños de trabajo o ejercicios para el dominio de las Escrituras. • Distracciones. Los maestros deben esforzarse por eliminar todo lo que pueda interrumpir la enseñanza y el proceso de aprendizaje. Si las clases tienen lugar en una casa de familia, pueden surgir algunos problemas al respecto; pero aun así, si el maestro hace planes cuidadosamente, puede disminuir al mínimo las interrupciones. • El lugar. El maestro debe hacer todo lo que este a su alcance por que la temperatura del aula sea agradable. El lugar donde se den las clases se puede realzar con fotografías, laminas, ilustraciones, carteles y otros elementos relacionados con el Evangelio 2. Las condiciones del ambiente espiritual para el aprendizaje. Los maestros pueden hacer lo siguiente para crear un ambiente espiritual propicio para el aprendizaje, antes y durante el período de clase: • Poner en practica los principios de la edificación (véase Cómo se enseña, pág. 2, para conocer esos principios. • Orar para obtener el Espíritu. • quot;Preparad todo lo que fuere necesarioquot; (D. y C. 88:119). El maestro debe llegar al salón de clases antes que los alumnos y tener prontos todos los materiales y el equipo necesarios. Debe instar a los alumnos a llegar a la hora y tener con ellos sus libros canónicos al momento de sentarse. Los anuncios, el tomar la asistencia, el asegurarse de que las asignaciones estén listas y otros asuntos deben llevarse a cabo antes de comenzar el devocional y la lección en si. • Invitar la presencia del Espíritu al comenzar la clase. Toda lección debe comenzar con una oración. Muchos maestros, especialmente los de seminario, desean también tener un breve devocional. Este puede ser una forma excelente de encauzar los pensamientos y el corazón de los jóvenes hacia las cosas espirituales, y a la vez ayudar a los alumnos a sentir la presencia del Espíritu y a estar preparados y listos para estudiar las Escrituras. Cuando el devocional es corto, logra un mayor efecto. El cantar un himno o pedir a los alumnos que expresen sus opiniones con referencia a los pasajes de las Escrituras que hayan leído puede resultar en un buen devocional . El hacer que los alumnos den sus testimonios, lean un versículo de las Escrituras o den un pensamiento sacado de las Escrituras constituye también un buen devocional. En cambio, los que son demasiado complejos no solamente le restan tiempo a la lección, sino que a veces alejan al Espíritu. Si se sirven refrescos o cualquier tipo de comida durante los devocionales, se creara un animo de diversión y frivolidad en lugar de un ambiente espiritual. El maestro debe disponer el tiempo necesario para hablar con los alumnos, en especial con los lideres de clase, acerca del propósito de los devocionales y de la forma en que pueden lograr mejorarlos. • Enseñar a los alumnos la manera de mantener en clase el Espíritu. De vez en cuando, el maestro debe recordar a los alumnos lo que pueden hacer para tener la compañía del
    • Espíritu del Señor. En el análisis, se podrían incluir pasajes de las Escrituras tales como l Corintios 2:10-11 y C 50:17-22; y D. y C. 88:121-126. Seria conveniente también analizar con ellos los comportamientos que hacen que el Espíritu se aleje y aquellos que le son placenteros (véase quot;La función del Espíritu Santo en el aprendizaje del Evangelioquot;, págs. 12 13). MANTENER UN AMBIENTE APROPIADO Durante todo el proceso de aprendizaje, es necesario mantener un ambiente apropiado para que la enseñanza no se pierda. Las siguientes sugerencias pueden resultar de gran ayuda: 1. Estar alerta para saber que pasa con los alumnos y responder con propiedad. Una estrategia fundamental en la enseñanza es estar alerta a fin de percatarse de lo que ocurre durante el proceso de enseñanza y aprendizaje. Lo importante no es tanto el darse cuenta de lo que pasa, sino el saber reaccionar de la forma apropiada. Si los alumnos parecen estar aburridos o inquietos, puede ser porque el maestro no les ha dado la oportunidad de participar, o porque no comprenden la forma en que la lección se aplica a ellos ni entienden lo que se enseña. Si eso sucediera, el maestro debe cambiar algo en la presentación de la lección. En caso de que los alumnos actuaran en forma inapropiada, haciendo que el Espíritu se aleje de la clase, el maestro debe resolver el problema. El maestro debe además estar atento para ver si hay algún alumno que no se integre a los demás o que parezca sentirse solo, ya que puede necesitar que tanto el maestro como los demás alumnos le. presten mas atención personal. 2. Mantener el orden y el respeto mutuo. Un alumno o grupo de alumnos desordenado o irreverente puede causar un efecto negativo en el ambiente espiritual del aprendizaje. En algunos países, el mantener el orden y el respeto en los salones de clases puede ser un problema. Existen algunos principios generales que el maestro podrá tener en mente con el fin de mantener el orden y el respeto apropiado en el salón de clases. Esto no significa que la clase no sea agradable y divertida; en ninguna forma se espera que en la clase exista la misma atmósfera que predomina en el templo. Los alumnos, especialmente los adolescentes, necesitan participar en el proceso del aprendizaje, y eso requiere orden, pero no completo silencio. • Poner en practica los principios del Evangelio para resolver el problema. Es realmente frustrante e irritante para el maestro cuando un alumno o un grupo de alumnos se comporta mal. En esos casos, es de gran importancia que el maestro se controle y busque la influencia del Espíritu para aplicar los principios de la edificación de la mejor forma posible (véase quot;Como se enseñaquot;, pág. 2). El poner en ridículo a un alumno públicamente puede hacer que este se comporte bien por un tiempo, pero el hacerlo no edificara ni al maestro ni al alumno; y a la vez, puede crear en los demás sentimientos de miedo y desconfianza hacia el instructor. Cuando el maestro se ve precisado a reprender a alguien por mala conducta, debe ser firme pero al mismo tiempo amigable y cariñoso, y volver rápidamente a la lección. • Preparar y presentar lecciones interesantes. El élder Boyd K. Packer dijo: quot;La manera mas fácil de controlar a aquellos a quienes enseñamos es enseñarles algo — alimentándolos, o como se dice en las Escrituras, apacentándolos. El maestro debe estar siempre preparado, disponer de una variedad de temas bien organizados y estar en todo momento listo para dar alimento espiritual. No hay nada que pueda ocupar el lugar de esa preparación. Mientras este alimentando al alumno debidamente, pocos serán los problemas de disciplina que se suscitaranquot; (véase Enseñad diligentemente, pág. 159). • Establecer un buen comienzo. El presidente David O. McKay dio el siguiente consejo a los maestros de la Iglesia: quot;Pienso que la disciplina en el salón de clases, la cual incluye el autocontrol y la consideración hacia los demás, es el aspecto mas importante de la enseñanza...
    • quot;Jamás debe permitirse una conducta desordenada en una clase de la Iglesiaquot;. (Guidance of a Human Soul—The Teacher's Greatest Responsibilityquot;, Instructor, septiembre de 1965, págs. 341-342) La forma en la cual el maestro actúa durante la primera semana de clases determina, por lo general, el ambiente espiritual de la clase para el resto del ano. Algunas veces los maestros dejan pasar un mal comportamiento con la esperanza de que se corrija, pero a menudo este empeora en lugar de mejorar. El élder Packer dijo también: quot;El establecer un buen comienzo es importantísimo; es ganar la mitad de la batalla. Si el maestro, desde el comienzo mismo, emplea la disciplina en forma constante, sin duda lograra que su clase tenga éxitoquot; (véase, Enseñad diligentemente, pág. 137). • Estar preparados. El espíritu de orden se puede perder durante los cinco minutos que le lleve a un maestro tratar de poner en marcha sin mucho éxito un videocasete, en lugar de tenerlo preparado de antemano, o en el tiempo que le lleve dejar el salón de clases para ir a buscar algo que haya dejado en otro lado (véase quot;Preparad todo lo que fuere necesarioquot;, pág. 27). • Elegir con cuidado las actividades de aprendizaje. Las diferentes actividades de aprendizaje crean también diferentes actitudes y disposición de animo en los alumnos. Un maestro se sintió muy desalentado cuando después de haber terminado un juego bullicioso relacionado con la enseñanza, que llevó a cabo al principio de la clase, le fue imposible controlar a los alumnos con el fin de terminar la lección en forma espiritual. Otro maestro se encontró con que sus problemas de disciplina habían aumentado notablemente luego de haber servido un refrigerio a los alumnos durante la clase con el objeto de premiarlos por su buena actuación. Además de estas pautas generales, existen también algunas medidas especificas que los maestros pueden aplicar con el fin de resolver los problemas a medida que ocurran. Estas medidas son posibles formas de resolver los problemas y no un grupo de reglas que se pueden aplicar y que funcionan siempre en toda situación y con cualquier alumno. • Utilizar los ojos. Muchas veces los alumnos hablan entre si cuando no deben porque piensan que el maestro no se dará cuenta. El maestro debe mirar a los alumnos a los ojos con el fin de que sepan que los esta observando. El élder Boyd K Packer enseñó: quot;Los ojos del maestro atento se movilizan constantemente de un extremo al otro del salón de clase, captando cada movimiento, grabando expresiones, reaccionando prestamente ante síntomas de falta de interés o confusión. Con la mirada puede leer rápidamente la expresión del alumno que no ha comprendido y también percibir en el momento cuando otro sí entendióquot;. • Dejar de hablar. Si algunos alumnos están hablando cuando tendrían que estar escuchando, el maestro debe dejar de hablar, aun en medio de una frase si fuera necesario. Levantar la voz con el fin de hacerse escuchar no soluciona el problema. • Formular una pregunta. El maestro, sin llamarle la atención al alumno que no se este comportando correctamente, puede hacerle una pregunta relacionada con la lección. Esto no debe hacerse con el fin de hacerle pasar vergüenza deliberadamente, sino para hacer que el alumno vuelva a participar en el análisis del tema • Pararse cerca. Otra medida que el maestro puede tomar para corregir un mal comportamiento sin poner directamente en evidencia al culpable es acercarse y pararse a su lado El maestro continuara dando la lección como si nada pasara, pero por lo general el alumno sentirá la presencia del maestro y dejara de comportarse como lo estaba haciendo. El seguir las sugerencias dadas anteriormente puede resolver muchos de los problemas relacionados con la disciplina y el orden. Sin embargo, habrá algunas veces en que un alumno o un grupo de ellos no reaccionara como se espera a esas formas indirectas de mantener el orden y continuara interrumpiendo la clase. A continuación se dan algunas
    • medidas mas directas que el maestro podrá poner en practica para mantener el orden dentro del aula: Los maestros deberían poner atención al ejemplo que el Señor estableció para tratar a aquellos de Sus hijos cuyo comportamiento le desagradaba: quot;...a vosotros a quienes amo, y a los que amo también disciplino para que les sean perdonados sus pecados, porque con el castigo preparo un medio para librarlos de la tentación en todas las cosas, y yo os he amadoquot; (D. y C 95:1). • Hablar con el alumno en privado. El Señor dijo que si una persona ofende a otra, la persona ofendida debe hablar con quien la ofendió y quot;te apartaras con el o con ella a solasquot; (D. y C. 42:88). • Actuar con firmeza. Sea cariñoso y respetuoso con el alumno, pero hágale saber que si no cambia su forma de conducirse, usted tomara otras medidas. El seguir los principios de la edificación, en momentos como esos, será sumamente importante. • Separar a los alumnos que no se comporten como deben. • Hablar con los padres o con los líderes del sacerdocio. Si la mala conducta persiste, puede ser necesario que el maestro hable con los padres del alumno. En algunos casos, el obispo del alumno puede ser de ayuda. • Expulsar al alumno de la clase. El presidente David 0. McKay dio el siguiente consejo a los maestros: quot;Si todos sus esfuerzos fracasan, entonces podrán pedir ayuda a los padres del alumno y decirles: 'Si su mal comportamiento continua, me veré obligado a sacarlo de la lista de asistencia'. Esa debe ser siempre una medida extrema. Cualquier maestro puede pedir a un alumno que se retire de la clase, pero ustedes deben agotar todos los medios que tengan a su alcance antes de hacerlo; sin embargo, ¡es imperioso que exista el orden! Este es necesario para el desarrollo del alma, y si un alumno o dos se niegan a comportarse debidamente, deben salir del aula. Es preferible que un alumno muera de hambre antes que toda una clase se vaya envenenando lentamentequot; (quot;The Teacher's Greatest Responsibilityquot;, Instructor, septiembre de 1965, pág. 343). Antes de pedirle a un alumno que se retire de la clase por un largo período, el maestro debe hablar con los supervisores del SEI y los lideres del sacerdocio correspondientes. El maestro debe también recordar el consejo del Señor: quot;reprendiendo en el momento oportuno con severidad, cuando lo induzca el Espíritu Santo; y entonces demostrando mayor amor hacia el que has reprendido...quot; (D. y C. 121:43). quot;Hermanos, ¿comprenden que la razón por la que recalcamos la enseñanza de las Escrituras es que estas nunca cambian? De ellas aprendemos el propósito de la vida, los dones del Espíritu; de ellas aprendemos en cuanto a la revelación personal o como discernir el bien del mal, la verdad del error. Las Escrituras proveen el modelo y la base para una doctrina correcta. quot;De la doctrina aprendemos los principios de conducta, como reaccionar ante los problemas del diario vivir, incluso ante los fracasos, porque de ellos también se trata en la doctrina. quot;Si comprenden el gran plan de felicidad y viven de acuerdo con sus principios, lo que suceda en el mundo no determinara su felicidad. Serán probados, ya que eso es parte del plan, pero, como prometió el Señor, 'tus aflicciones no serán más que por un breve momento; y entonces, si lo sobrellevas bien, Dios te exaltará quot;. (Véase Boyd K. Packer, quot;El padre y la familiaquot;, Liahona, julio de 1994, pág. 24)
    • LA ENSEÑANZA DEL EVANGELIO: EL ARTE DE A BUENA ENSEÑANZA La enseñanza es una tarea compleja y de muchas facetas. Una lista de métodos y técnicas didácticas sería largísimay para su análisisse necesitaría una enorme cantidad de libros. De todas formas, es posible ponerlos en un solo grupo general bajo el tema: el arte de la enseñanza, o sea, métodos, técnicas y sistemas esenciales para una buena enseñanza. Sin embargo, es importante recordar que los métodos y los conocimientos prácticos para enseñar son solamente la forma de lograr el resultado que se desea y no los resultados en sí. Como se advierte en la primera sección de este manual, la misión del SEI no es solamente brindar educación, sino educación religiosa. En la educación religiosa es necesario contar con la influencia del Espíritu Santo; de lo contrario quot;no enseñaréisquot; (D. y C. 42:14). Por tanto, aún cuando el maestro se concentre en todos los métodos de enseñanza que se explicam a continuación, si olvida o deja a un lado la parte espiritual de la enseñanza, no logrará tener éxito ni aún con el mejor de los métodos didácticos. Esta sección cubrirá los siguientes cinco aspectos de la enseñanza: • EL ESTUDIO Y LA ENSEÑANZA DE LAS ESCRITURAS. • LA INSTRUCCIÓN O PRESENTACIÓN POR EL MAESTRO. • LAS PREGUNTAS Y EL ANÁLISIS EN CLASE. • LOS MATERIALES DE ENSEÑANZA VISUALES, DE AUDIO Y DEMÁS. • LOS EJERCICIOS ESCRITOS Y LOS GRUPOS DE TRABAJO. EL ESTUDIO Y LA ENSEÑANZA DE LAS ESCRITURAS. Este es un libro de consulta; por lo tanto, los maestros deben consultarlo una y otra vez. En buen plan sería estudiar aquellos aspectos en los cuales necesiten ayuda inmediata, y dejar los demás para más adelante. Los maestros deberán tener paciencia consigo mismos a medida que aprendan y desarrollen su destreza didáctica. Como se dijo anteriormente, una parte sumamente importante que le. corresponde al maestro al preparar la lección es estudiar las Escrituras hasta que domine el contenido del bloque de las Escrituras que vaya a enseñar (véase quot;Decidir 'que' quot;, pág. 23). También como se menciono antes, se ha pedido a los maestros del SEI que enseñen a los alumnos el Evangelio enseñando las Escrituras en secuencia (véase quot;La enseñanza de las Escrituras en secuenciaquot;, pág. 22). Esos dos aspectos de la enseñanza, el estudio de las Escrituras y la enseñanza de las Escrituras, están relacionados. Para que los maestros enseñen las Escrituras con eficiencia, deben primeramente estudiarlas diligentemente y solicitar la ayuda del Espíritu Santo. Pero ante todo, la meta principal de todo maestro del SEI debe ser la de enseñar a los alumnos la forma de leer y estudiar ellos las Escrituras para que puedan sentir al Espíritu enseñándoles las importantes verdades que encierra el Evangelio. El Señor ha prometido que quienes pidan, busquen y llamen encontraran respuestas a sus preguntas y soluciones a sus problemas (véase Mateo 7:7-8; D. y C. 88:63). Las siguientes sugerencias pueden ser de gran ayuda tanto para estudiar como para
    • enseñar las Escrituras, y para que de esa forma, ambos, el maestro y el alumno, aprendan el Evangelio y vengan a Cristo. COMO UTILIZAR LAS AYUDAS DIDÁCTICAS PARA EL ESTUDIO DE LAS ESCRITURAS La Iglesia ha preparado para el estudio de las Escrituras (en el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio en español) una extensa serie de ayudas para el estudio de las Escrituras. Entre ellas están las notas al pie de la página, los encabezamientos de los capítulos y la Guía para el Estudio de las Escrituras, que incluye una serie de temas por orden alfabético, selecciones de la Traducción de José Smith de la Biblia en inglés, mapas e índices de lugares geográficos y fotografías de los lugares mencionados en las Escrituras. Esas ayudas son algunas de las mas valiosas que los maestros y alumnos puedan utilizar durante el estudio de las Escrituras. Además de utilizarlas para la preparación de la lección, el maestro debe asistir a los alumnos, en especial a los menos experimentados en la lectura de las Escrituras, para que se familiaricen con las diferentes ayudas de estudio. COMO ANALIZAR Una técnica importante para el estudio de las Escrituras es el análisis: el buscar la relación de un tema opuesto con otro y su significado. Esa capacidad para analizar es importante durante el estudio de las Escrituras. Seria conveniente que los maestros desarrollaran el habito de escudriñar mientras leen y enseñar a los alumnos a hacer lo mismo. Una de las técnicas mas eficaces para la enseñanza de las Escrituras es darles a los alumnos un bloque de las Escrituras con el fin de que busquen cosas especificas. Eso es parte del espíritu de indagación que el Señor ha aconsejado que Sus hijos tengan. Las cosas que se deben buscar, y pedir a los alumnos que busquen, podrían estar entre las siguientes: • Principios del Evangelio ilustrados por la vida que llevan ciertas personas. • Preguntas que se hacen en las Escrituras. • Listas de atributos que se mencionan en las Escrituras, tales como las características de quot;una dama elegidaquot; (véase D. y C. 25) o las características del amor (véase 1 Corintios 13). • Definiciones de palabras o conceptos, tales como Sión (véase D. y C. 97:21) o Iglesia (véase D. y C. 10: 55, 67) • Palabras o frases difíciles que los alumnos tengan dificultad para comprender. • Lenguaje figurado y símbolos. • Comentarios proféticos sobre un principio o acontecimiento (por ejemplo: quot;Y así vemos que. . . quot;). • Las consecuencias de las condiciones (quot;Si entoncesquot;) que resultan de nuestras acciones (por ejemplo, véase Isaías 58:13-14). • Cualidades o características que agradan o desagradan a Dios. • Hechos repetitivos: serie de acontecimientos, características o comportamientos que enseñan un principio del Evangelio (por ejemplo, el mandamiento de desear en D. y C. 11:3, 8, 10,17, 21). MARCAR LAS ESCRITURAS El marcar las Escrituras es le gran utilidad tanto para el maestro como para los alumnos a fin de hacer resaltar palabras, frases, conceptos, personas y acontecimientos importantes y de esta manera hacerlos mas fáciles de recordar y encontrar. Los maestros pueden instar a los alumnos a marcar las Escrituras diciendo algo como: quot;Este es un principio importante y quizás ustedes deseen marcar ese versículoquot; o quot;Esta es una buena referencia
    • correlacionada que yo tengo escrita en el margenquot;. Es mejor enseñar los elementos básicos de como marcar las Escrituras que enseñar un sistema en particular de hacerlo. TENER UNA PERSPECTIVA MAS AMPLIA Además del análisis (véase quot;Como analizarquot;, pág. 34), otra técnica de enseñanza de igual importancia es la síntesis, o sea, extraer de las partes lo fundamental o la relación de una cosa con otra prescindiendo de lo accesorio. La síntesis puede demostrar ejemplos y principios que las Escrituras intentan enseñar. Entre las maneras de lograr esa perspectiva mas amplia durante el estudio de las Escrituras, o de ayudar a los alumnos a hacerlo durante la enseñanza de las mismas, esta: relacionar pasajes (enlazar referencias que tratan el mismo tema); advertir similitudes o la repetición de ciertas palabras, frases, acontecimientos y comportamientos que proporcionan pistas para saber que consideraba importante el escritor profético, y contrastes (colocar conceptos o acontecimientos de las Escrituras, unos junto a otros, con el fin de que por medio del contraste los principios se hagan mas evidentes). LEER LAS ESCRITURAS EN LA CLASE El presidente Howard W. Hunter dijo: quot;Esperamos que ninguno de sus alumnos dejen el salón de clases con miedo o con verguenza de no poder encontrar la ayuda que necesitan porque no conocen las Escrituras lo bastante bien para encontrar los pasajes deseadosquot;. (Eternal Investments, discurso pronunciado ante los maestros de religión, 10 de febrero de 1989, pág.2.) El leer las Escrituras en la clase ayuda a los alumnos a familiarizarse con los versículos que estén estudiando y a comprenderlos mejor. También les brinda confianza en su habilidad para leer las Escrituras. El maestro debe tener mucho cuidado de no avergonzar a quienes no lean muy bien o sean muy vergonzosos. No se debe forzar ni avergonzar a los alumnos que prefieran no leer en voz alta; de todas formas, el maestro puede alentarlos haciéndoles saber que no es necesario que lean perfectamente para participar y que se beneficiaran mucho si lo hacen. Hay varias formas de leer las Escrituras en clase: • Hacer que los alumnos las lean en voz alta, ya sea uno por uno o al unísono. • Asignar alumnos para que lean las palabras que diga cada uno de los personajes en el relato. • Hacer que los alumnos lean en silencio, luego acercarse a cada uno y ayudarlos individualmente si fuera necesario. • Leerles en voz alta mientras ellos siguen en sus ejemplares de las Escrituras la lectura en silencio. Hacer que los alumnos se lean unos a otros. RESUMIR LAS ESCRITURAS Tal como se explicó anteriormente, los maestros no tendrán tiempo de enseñar todos los conceptos y principios de un bloque de las Escrituras haciendo el mismo hincapié (véase quot;Organizar la lecciónquot;, pág. 25). Resumir significa decir en pocas palabras o enseñar brevemente el contenido de capítulos o versículos en los cuales no se haya hecho hincapié en clase. El utilizar los encabezamientos de los capítulos o de las secciones resultara de gran utilidad para resumir partes de las Escrituras. APLICAR LAS ESCRITURAS El élder Bruce R. McConkie dijo: quot;¡Esa es la coronación de la enseñanza del Evangelio, el testimonio personal del maestro de que la doctrina que ha enseñado es
    • verdadera!quot; (The Teacher's Divine Commissionquot;, Ensign abril de 1979, pág. 24.) Nefi dijo acerca de su enseñanza de los escritos de Isaías: quot;...aplique todas las Escrituras a nosotros mismos para nuestro provecho e instrucciónquot; (1 Nefi 19:23). Aplicar las Escrituras significa comprender de que manera los principios y la doctrina se aplican a nuestra vida, y ponerlos en practica para llegar a parecernos mas al Salvador. Por ultimo, se aplican las Escrituras cuando el Espíritu ayuda al alumno a comprender la importancia de un principio y la forma en que puede llegar a ser una bendición personal para el o ella. Algunas de las maneras de alentar a los alumnos a hacerlo por si mismos, son: • Instarlos a pedir ayuda a nuestro Padre Celestial cuando tengan preguntas o problemas personales, a consultar luego las Escrituras y buscar las respuestas a fin de recibir la inspiración del Espíritu. • Dar testimonio de la veracidad de un principio y del valor que este tiene. Al dar el testimonio, no siempre es necesario comenzar diciendo: quot;Deseo dar mi testimonioquot;, sino que puede ser simplemente la declaración de lo que una persona sabe es verdad, dicha con sinceridad y convicción; una confirmación de lo que una persona siente acerca de un principio y de la forma en que su influencia ha cambiado su vida. • Utilizar un relato de la vida real o un ejemplo de la vida de una persona que ilustre el valor o la veracidad de un principio. Los relatos de la vida real sacados de las Escrituras o de la vida de los miembros y lideres de la Iglesia ejercen un poder muy grande sobre los alumnos y les hacen ver cómo los principios del Evangelio influyen en la vida de las personas (véase quot;Utilizar relatos de la vida realquot;, pág. 38). • Pedir a los alumnos que analicen la forma en que un principio del Evangelio se puede aplicar a situaciones actuales de la vida real. • Pedir a los alumnos que hablen acerca de que piensan y sienten acerca de un principio del Evangelio. En esa forma expresaran su testimonio a los demás. • Alentar a los alumnos a meditar acerca de la manera en que pueden aplicar las Escrituras a su vida. Meditar significa pensar con detenimiento en algo, y muchas veces esto va acompañado de la oración. Esto ayuda a los alumnos a sentir el Espíritu y aprender de El, ya que es quien muchas veces nos revela el significado de las Escrituras y la forma de aplicarlas personalmente por medio de nuestros pensamientos y sentimientos. ESTAR ALERTA Y SER SENSIBLE AL GENERO QUE SE UTILIZA EN EL LENGUAJE DE LAS ESCRITURAS Algunos pasajes de las Escrituras están escritos en genero masculino debido a los idiomas de los cuales derivan. Por ejemplo, en hebreo [al igual que en español], si una persona se dirige a un auditorio femenino, utiliza los artículos, pronombres y verbos en femenino; pero si el auditorio es mixto, los utiliza siempre en masculino. Dado que aproximadamente la mitad de sus alumnos serán mujeres, el maestro debe ser sensible al utilizar algunos de los términos en masculino, e indicar a los alumnos que se refieren tanto a hombres como a mujeres; por ejemplo, cuando a Adán se le. dijo que era preciso que quot;todos los hombres, en todas partes, se arrepientanquot; (Moisés 6:57), por cierto que el Señor estaba hablando tanto de los hombres como de las mujeres. De la misma forma, cuando el rey Benjamín se refirió al hombre natural, se refería también a la mujer natural (véase Mosíah 3:19). La declaración de Job que cuando quot;alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Diosquot; (Job 38:7) durante la creación de la tierra, no implica que se trataba solamente de un grupo de hombres. Hay ocasiones en que las formas masculinas son especificas y precisas. Por ejemplo, los miembros de la Trinidad son masculinos y las referencias a los deberes del sacerdocio se deben aplicar estrictamente a los hermanos; sin embargo, muchas veces un pasaje de las Escrituras se refiere tanto a hombres como a mujeres aun cuando este escrito en masculino, y es necesario que los maestros puntualicen este hecho a los alumnos, indicándoles que esos principios del Evangelio y esos pasajes se aplican tanto a los hombres
    • como a las mujeres. DESARROLLAR EL DOMINIO DE LAS ESCRITURAS El presidente Ezra Taft Benson dijo: quot;Una misión requiere que os preparéis mental e intelectualmente en forma intensiva. Tendréis que memorizar las charlas de los misioneros, memorizar pasajes de las Escrituras y, muchas veces, hasta aprender otro idioma. La disciplina que esto demanda se aprende en los años de la juventudquot;. (quot;La preparación para el servicio misionalquot;. Liahona, julio de 1985, pág. 35.) El dominio de las Escrituras es el nombre con que se conoce una parte del curso de estudio de seminario, el cual esta orientado a instruir a los alumnos para que se familiaricen con un grupo de pasajes básicos de las Escrituras que pueden utilizar fuera del salón de clases. Sin embargo, el dominio de las Escrituras puede ser también una parte importante de las clases de instituto. A continuación se dan cuatro sugerencias de la forma en la cual los maestros pueden utilizar el domino de las Escrituras con el fin de enseñarlas: 1. Utilizar el dominio de las Escrituras en forma regular y constante El dominio de las Escrituras significa ser. capaz de encontrar ciertos versículos básicos, comprender lo que quieren decir y aplicarlos luego al diario vivir. El programa de dominio de las Escrituras abarca cien versículos (veinticinco de cada uno de los libros de las Escrituras) y los maestros deberán ayudar a los alumnos a que los quot;dominenquot; y repasen. La clave para que los alumnos dominen esos pasajes es la constancia y la repetición. 2. Ayudar a los alumnos a encontrar y dominar los versículos del dominio de las Escrituras; Ayude a los alumnos a aprender la referencia de cada uno de los versículos del dominio de las Escrituras y a practicar para encontrarlos. Por ejemplo, el maestro puede leer parte de los versículos a los alumnos, mostrarles un objeto o una lamina relacionada con esos versículos, o hacer preguntas acerca de ellos y pedir a los alumnos que encuentren esos pasajes o digan dónde se encuentran. Repasar las referencias muchas veces ayuda a los alumnos a dominar los versículos. Los maestros deben utilizar los otros métodos didácticos para el estudio de las Escrituras, analizados anteriormente, para enseñar el dominio de pasajes de las Escrituras. Los alumnos podrán dominar mejor los versículos del dominio de las Escrituras si los utilizan al dar breves discursos en clase, en los devocionales o en sus barrios o ramas. 3. Ayudar a los alumnos a memorizar pasajes de las Escrituras. La memorización es un valioso instrumento para el estudio de las Escrituras. Se debe instar a los alumnos a memorizar algunos versículos importantes. Este método les sirve también para prepararse para el servicio misional. No debe requerirse que los alumnos memoricen todas las referencias de los pasajes para el dominio de las Escrituras. 4. Utilizar la competencia con cuidado. Muchos maestros utilizan con bastante éxito la competencia entre los alumnos o entre grupos de ellos para enseñar el dominio de las Escrituras. Sin embargo, la competencia puede llegar a ser excesiva y finalmente influir negativamente en algunos alumnos. Los maestros deben tener cuidado de no lastimar los sentimientos de los alumnos que no sean buenos competidores o que les cueste recordar con rapidez. Otras formas de instar al dominio de las Escrituras, sin utilizar la competición, podrían ser concentrarse en la cooperación, permitiendo que los alumnos se ayuden mutuamente o compitan con el maestro, en lugar de hacerlo entre ellos mismos. LA INSTRUCCIÓN O PRESENTACIÓN POR EL MAESTRO Las secciones anteriores hacen hincapié en la importancia de hacer que el alumno
    • participe activamente en el proceso de aprendizaje. Sin embargo, hay veces cuando el maestro necesita hablar y los estudiantes escuchar lo que el dice. A ese método se le ha llamado muchas veces quot;disertación o conferenciaquot;. De todas formas, en este manual, a esos momentos en los cuales el maestro habla y los alumnos escuchan los llamaremos instrucción o presentación por el maestro. Esta es una de las actividades principales del maestro mientras dirige el proceso de aprendizaje. A veces se habla del empleo de la disertación o instrucción por parte del maestro como de un método didáctico poco recomendable; sin embargo, eso no es cierto si se sabe utilizar correctamente. Jesús muchas veces enseñó utilizando ese método de enseñanza, y también lo hicieron muchos de los profetas. De todas maneras, ya que la disertación o conferencia es una actividad centrada únicamente en el maestro, no hay que abusar de ella en el salón de clases, como lo hacen algunos maestros que solo utilizan ese método, ya que esto puede reducir la eficacia de la enseñanza. De todas formas, el maestro es quien tiene la responsabilidad de dirigir la experiencia de aprendizaje. Algunas de las responsabilidades principales de la instrucción, o presentación por el maestro, abarcan impartir información, ilustrar, aclarar o explicar una doctrina o principio, relatar algo, resumir o sacar conclusiones, hacer transiciones entre varias partes de la lección y dar testimonio. A continuación se explican algunas sugerencias para utilizar este método mas eficazmente. UTILIZAR RELATOS DE LA VIDA REAL Tanto en las Escrituras como en la historia de la Iglesia, hay muchísimos relatos de la vida de los profetas y de otras personas dignas que ilustran la forma en que los principios del Evangelio influyen en la vida cuando esos principios se viven correctamente, como así también hay relatos de la vida de los desobedientes que muestran la forma en que la desobediencia lleva al dolor y a la tragedia. La narración de esos relatos se puede convertir en una de las enseñanzas mas inspirativas que los maestros pueden ofrecer a sus alumnos. Los relatos pueden acrecentar la disposición o estado de preparación del alumno, ayudarlo a participar en el proceso del aprendizaje, por medio de las experiencias vividas por otras personas, y demostrarle la forma de aplicar los principios del Evangelio a su vida. El élder Bruce R. McConkie dijo: quot;En la Iglesia tenemos un tesoro abandonado y casi desconocido de relatos promovedores de fe e inspiración. Son los mejores en su genero y hay cientos de ellos. quot;Una de las razones por las cuales son los mejores y los que promueven mas la fe y la inspiración es porque han sido seleccionados y editados por el Señor mismo. El fue quien hizo que Sus profetas seleccionaran y colocaran esos relatos en las Santas Escrituras con el fin de que tuviéramos ante nosotros ejemplos de la forma en que debemos comportarnos y actuar en todas las circunstancias que afrontamos en la vida. quot;Son relatos de gente real que enfrentaron problemas reales y que los resolvieron de una forma que agradó al Señor. Estos relatos se han preservados para nosotros con el fin de que supiéramos que hacer y cómo reaccionar ante los problemas del diario vivir... quot;Quizás la forma perfecta de presentar relatos que promuevan la fe y la inspiración es enseñar lo que se encuentra en las Escrituras, y luego ponerle un sello de la vida real relatando algo similar ocurrido en nuestra dispensación y a nuestra gente y, lo que seria ideal, a nosotros mismosquot; (quot;The How and Why of Faith-promoting Storiesquot;, New Era, julio de 1978, págs. 4-5). De todas formas, es necesario puntualizar dos advertencias sobre el uso de los relatos. A veces estos, particularmente los que provienen de las experiencias personales del maestro, se convierten en el método o técnica preponderante de la enseñanza. Los relatos, al igual que los demás buenos métodos didácticos, no deben utilizarse porque si, sin una razón justificada, sino para enseñar principios del Evangelio, para aclarar y dar vida a la enseñanza de las Escrituras y para que los alumnos sientan el poder del Espíritu. El maestro no debe utilizar relatos con el fin de engrandecerse ni para influir emocionalmente en los alumnos. Se debe también tener en cuenta que los relatos de la vida real son por lo general los que tienen mas poder convincente. Si un relato no es cierto (como los relatos humorísticos que ilustran un tema), se debe aclarar de entrada que no es una historia verdadera. Los maestros deben tener cuidado de no tratar de embellecer ni arreglar el relato con el fin de hacerlo mas melodramático o convincente.
    • PLANEAR LA PARTE DE LA LECCIÓN DEDICADA A LA INSTRUCCIÓN O PRESENTACIÓN En ocasiones, el maestro prepara cuidadosamente otras partes de la lección, pero no le presta la misma atención a la presentación. Es necesario planear y preparar también con la misma diligencia las presentaciones, lo cual incluye decidir cómo comenzar y de que forma desarrollar la presentación de una manera lógica. Es también necesario tener en mente el estado de preparación y la aplicación del alumno, especialmente si la presentación del maestro tiende a ser prolongada. Una de las inquietudes que se tiene acerca de la presentación por el maestro es que los alumnos se vuelvan sólo participantes pasivos en la experiencia del aprendizaje. Por esto, lo mas importante es que el maestro busque la influencia del Espíritu al hacer su presentación. COMBINAR LA PRESENTACIÓN DEL MAESTRO CON OTROS MÉTODOS DIDÁCTICOS Hay momentos y lugares en los cuales es apropiado que el maestro haga una presentación o disertación formal y prolongada, tal como cuando hay que leer o seguir de cerca un texto ya preparado en un simposio, pero el salón de clases es raramente el lugar indicado para esa clase de presentación. Tal tipo de presentación seria mas eficaz en el salón de clases si el maestro la incorporara como parte del plan de la lección, el cual también incluiría, dentro de la presentación, otros métodos y técnicas didácticas. Es importante que el maestro sea flexible y haga cambios en su presentación si resultara obvio que los alumnos comienzan a aburrirse o a no comprender. De esa forma, aun durante la lección o la presentación, el maestro puede hacer las adaptaciones necesarias y concentrarse en el alumno y su aprendizaje. Una vez, alguien comparó esto mismo al hilo de un collar de perlas. Las perlas son los diferentes métodos que utiliza el maestro (las preguntas, los análisis, los grupos de trabajo, etc.), que se enhebran y se mantienen unidos por medio de la presentación o instrucción del maestro. El hilo solo no constituye un collar muy atractivo. HACER UNA PRESENTACIÓN VARIADA Hay formas de incorporar variaciones en una presentación por el maestro. Es importante cambiar la inflexión, el tono y el volumen de la voz. Otra forma de evitar la monotonía es moverse alrededor del salón durante la presentación. La variedad se aplica también a la clase de materiales que se presentan; por ejemplo, la narración de relatos, el buen humor, la lectura de citas, la ilustración de citas o puntos principales en un retroproyector o en la pizarra y el dar testimonio. LAS PREGUNTAS Y EL ANÁLISIS EN CLASE En algunas partes del mundo, la forma tradicional de enfocar la enseñanza es que el maestro imparta información en forma de disertación y asigne tareas, tanto para hacer en clase como en casa. La participación del alumno es mínima, con excepción de memorizar y repetir lo aprendido. Sin embargo, en la educación religiosa, la enseñanza eficaz es una enseñanza edificante; y las personas logran una mayor edificación cuando participan en el aprendizaje bajo la influencia del Espíritu (véase quot;La participación del alumnoquot;, pág. 14). Dos formas importantes de alentar al alumno a participar son hacer buenas preguntas y dirigir análisis constructivos. Un análisis se logra cuando el maestro intercambia ideas con los alumnos, y estos entre si, en una forma que fomente el aprendizaje. Un buen análisis puede ayudar a los alumnos a aprender el valor de buscar respuestas por si mismos. Ellos necesitan aprender la manera de pedir ayuda al Señor y luego buscar las respuestas. Un análisis estimulante es también una forma de favorecer el estado de preparación o disposición de los alumnos y de ayudarles a aplicar lo que aprenden. A continuación se dan algunas ideas para hacer preguntas que estimulen la participación, y para dirigir el análisis de los temas de una manera que inspire y persuada a los alumnos:
    • 1. Hacer preguntas que estimulen a los alumnos a pensar y los insten a participar. Las preguntas que se formulen deben estar orientadas a hacer que los alumnos busquen información, analicen lo que están estudiando o les ayuden a sacar sus conclusiones y aplicarlas a su vida. Los maestros deben evitar hacer preguntas que se puedan contestar con un simple quot;siquot; o quot;noquot;, o cuyas respuestas sean tan evidentes que los alumnos no se sientan motivados a pensarlas antes de contestarlas. • Las buenas preguntas hacen que los alumnos escudriñen las Escrituras para buscar la respuesta y que busquen la ayuda del Espíritu. Esas preguntas muchas veces comienzan con palabras tales como quien, que, cuando, como [en que forma, de que manera], donde y por que. • Durante la enseñanza de las Escrituras, son buenas aquellas preguntas que hacen pensar al alumno el significado de cierto versículo o pasaje. Estas preguntas se deben hacer, por lo general, después que los alumnos se hayan familiarizado con los versículos. Ellas pueden tener mas de una respuesta posible y eso hace que los alumnos inicien un análisis. Esas preguntas casi siempre comienzan con frases como quot;<Por que creen [o piensan] que...?quot; o quot;¿Cómo es que...?quot; • Preguntar a los alumnos cómo pueden aplicar lo que han aprendido de esos versículos. Esas preguntas pueden también tener mas de una respuesta posible. Por ejemplo, quot;¿Por que siempre debemos comenzar el día con una oración?quot; quot;¿En que forma nos afecta que lo hagamos?quot; o quot;¿Que han aprendido del ejemplo de Abraham (o Nefi, etc.) que puedan aplicar a su vida?quot; • Pedir a los alumnos que comparen cosas, tales como comparar una persona o un acontecimiento de una parte de las Escrituras con otra persona u otro acontecimiento perteneciente a otro pasaje o libro diferente. • Las buenas preguntas son el núcleo principal de los buenos análisis, o sea, que no se puede realizar un buen análisis sin anteponer buenas preguntas. Una buena pregunta debe ser estimulante y no demasiado fácil, pero por lo general, no debe ser controversial ni sensacionalista. Algunas veces los maestros hacen una pregunta controversial con el solo fin de estimular un análisis mas animado; sin embargo, eso puede frustrar a los alumnos y crear contención en la clase, todo lo cual, aflige al Espíritu (véase 3 Nefi 11:29). 2. Planear el análisis. Al igual que los demás métodos didácticos, es importante prepararse cuidadosamente para el análisis y luego dirigirlo bajo la influencia del Espíritu, siguiendo los principios de la edificación. El maestro debe considerar primeramente el propósito del análisis (la forma en que este podrá ayudar a los alumnos a comprender lo que necesitan aprender), que serie de preguntas los guiaran hacia ese propósito, cómo hacer esas preguntas de la manera mas eficaz y en que forma actuar si las respuestas de los alumnos no son acertadas. Durante el análisis, el maestro debe alentar a los alumnos a participar. El propósito total de un análisis es hacer que los alumnos participen en la experiencia de aprendizaje del Evangelio, para que de esa manera vayan descubriendo principios y conceptos por si mismos, y luego que el Espíritu les testifique de su veracidad. 3. Seguir el ejemplo del Señor. Adviértase cómo el Señor enseñó a los santos a encontrar la verdad: quot;Allegaos a mi, y yo me allegaré a vosotros; buscadme diligentemente, y me hallaréis; pedid, y recibiréis; llamad, y se os abriráquot; (D. y C. 88:63). Se debe planear un análisis que motive a los alumnos a buscar, a preguntar y llamar; de esa manera el maestro y el Espíritu pueden trabajar juntos ayudándolos a recibir la verdad y el entendimiento, a poder comprender y a acercarse al Salvador. 4. Llamar a los alumnos por su nombre. Cuando un maestro no especifica que persona desea que conteste, por lo regular, sólo los mas intrépidos contestan. El hacer primero la pregunta y luego pedir a una persona especifica que la conteste, y no al revés, puede dar mucho mas resultado. El dar primero el nombre de la persona a la cual va dirigida la pregunta, hace
    • que automáticamente los demás alumnos se desentiendan y piensen que no hay necesidad de que presten atención. Además, habrá alumnos que desearan siempre contestar casi todas las preguntas; por eso, al llamar el maestro a otros alumnos por su nombre, lograra obtener mas participación de los mas vergonzosos o tranquilos. 5. Conceder tiempo para que los alumnos piensen. Muchas veces los maestros hacen una pregunta, esperan unos segundos, y luego, al no recibir respuesta, dan por sentado que los alumnos no van a responder y la contestan ellos mismos. ¡Tengan paciencia! Los alumnos por lo general necesitan tiempo para encontrar la respuesta en las Escrituras o para pensar acerca de la pregunta o en la forma de dar la respuesta. El maestro no debe preocuparse demasiado si el silencio que sigue a una pregunta suya se extiende por un período no demasiado largo. Por otro lado, algunas veces los alumnos no responden porque la pregunta no ha sido muy clara. Si este fuera el caso, el maestro deberá formularla nuevamente utilizando otras palabras o preguntar a los alumnos si la entendieron. 6. Escuchar las respuestas de los alumnos. Los maestros están muchas veces tan preocupados acerca de lo próximo que van a decir, o hacer, que no prestan atención a lo que los alumnos están diciendo. El maestro puede estar seguro de que entendió las respuestas haciendo preguntas tales como: quot;¿Qué quieres decir con eso?quot; o quot;Dame un ejemplo al respectoquot;. Las preguntas se pueden hacer nuevamente a otros alumnos con objeto de hacer participar a toda la clase. Por lo general, a no ser que el tiempo no lo permita, se les debe dar a todos los alumnos que deseen contestar, la oportunidad de hacerlo. Los maestros deben recordar a los alumnos que es necesario que escuchen a los demás y que no hablen cuando otra persona lo esta haciendo (véase D. y C. 88:122). 7. Acoger las respuestas de una forma positiva. Cuando un alumno da una respuesta, es imprescindible que el maestro la acoja de alguna forma. Ello lo puede hacer dando simplemente las gracias o haciendo algún comentario acerca de la respuesta dada. Sin embargo, el maestro debe tener especial cuidado de no avergonzar a un alumno que haya dado una respuesta equivocada. LOS MATERIALES DE ENSEÑANZA VISUALES, DE AUDIO Y DEMÁS Numerosos estudios han demostrado que las personas aprenden mejor cuando utilizan mas de un sentido mientras estudian. El aprendizaje aumenta cuando se les solicita a los alumnos que, además de escuchar, vean, toquen, prueben y huelan. Con frecuencia, el uso de ayudas audiovisuales favorece el estado de preparación de los alumnos para recibir la influencia del Espíritu. A continuación se dan sólo unas pocas formas en las cuales el maestro puede introducir el uso de otros sentidos en el proceso del aprendizaje, aparte del oído. LA PIZARRA El élder Boyd K Packer dijo: quot;En resumen, no creo que haya ninguna ayuda didáctica que supere, y pocas que igualen en eficacia, al uso de la pizarra: primero, por ser tan simple de usar, y segundo, porque casi en cualquier parte del mundo se puede obtener unaquot;. (Enseñad diligentemente. pág. 233.) En los lugares donde no haya una pizarra disponible, se puede utilizar en su lugar una hoja grande de papel, de cartón o de cartulina. El maestro puede hacer sobre la pizarra una reseña de los puntos principales de la lección; representar o demostrar, por medio de un esquema o diagrama, un principio de doctrina o un acontecimiento; dibujar mapas; hacer diagramas que muestren el progreso de acontecimientos, relaciones o resultados; dibujar figuras de cosas que se encuentran en las Escrituras; crear gráficas con el fin de demostrar acontecimientos históricos; anotar cosas relacionadas con las Escrituras a medida que los
    • alumnos las vayan hallando; o realizar un sinfín de otras actividades, que sin duda, incrementaran el aprendizaje. LOS OBJETOS Y LAS LAMINAS Los objetos y las laminas se pueden utilizar con el fin de ayudar a los alumnos a visualizar la forma de las personas. Los lugares, los acontecimientos, los objetos y los símbolos mencionados en las Escrituras. En lugar de hablar solamente acerca del yugo (véase Mateo 11:28-30), el maestro podría llevar una lamina o fotografía a la clase, o dibujar uno en la pizarra; quizás hasta tenga uno pequeño de adorno. Al leer acerca de quot;los lirios del campoquot; (véase Mateo 6:28-29), el maestro podría llevar una flor a la clase para que los alumnos la olieran y tocaran; incluso podrían probar pan sin levadura. Los objetos o las laminas de las cosas que son ya familiares para los alumnos se pueden utilizar para que ellos descubran algo nuevo sobre las Escrituras o para compararlos con un principio espiritual. Las laminas son de gran ayuda para que los alumnos visualicen y comprendan las Escrituras, especialmente cuando se hacen preguntas sobre ellas con el fin de iniciar un análisis. Los mapas, los diagramas y las gráficas son también de gran utilidad para explicar lo que sucede en los versículos. LA MÚSICA El Señor dijo: quot;Porque mi alma se deleita en el canto del corazón; si, la canción de los justos es una oración para mi, y será contestada con una bendición sobre su cabezaquot; (D. y C. 25:12). Reflexione acerca de la siguiente declaración de la Primera Presidencia: quot;Los himnos invitan la presencia del Espíritu del Señor, inducen a la reverencia, nos ayudan a sentirnos mas unidos y nos. dan la oportunidad de alabar al Señor. quot;El canto de los himnos muchas veces es en si un elocuente sermón. Los himnos nos instan a arrepentirnos y a hacer buenas obras, fortalecen nuestro testimonio y nuestra fe, nos consuelan cuando nos sentimos tristes o desesperanzados y nos inspiran a perseverar hasta el finquot; (prologo de Himnos, pág. IX). Esos resultados son aspectos de una enseñanza edificante. A continuación se encuentran algunas formas en que la música realza el aprendizaje. • Hablar con los alumnos acerca de la importancia de la música en la adoración y sobre la forma en que esta ayuda a crear una atmósfera en la cual el Espíritu ejerce una mayor influencia. Recordarles que nunca llegaran a disfrutar del cantar los himnos de la Iglesia sino hasta que comiencen a cantarlos. • Tener música de inspiración de fondo cuando los alumnos entren en el salón de clases o mientras hagan una tarea escrita. • Durante la lección, en un momento que considere apropiado, cantar un himno relacionado con el tema de la lección. Por ejemplo, al enseñar acerca de la Ultima Cena (véase Juan 13 14), pueden cantar quot;Amad a otrosquot; (Himnos, NE 203); o quot;Loor al Profetaquot; (Himnos, NE 15) con Doctrina y Convenios 135. Al final del himnario se encuentra un índice de referencias de las Escrituras y uno de temas que pueden ser de gran utilidad para elegir los mejores himnos relacionados con el tema de la lección. • La música puede ser parte de los ejercicios del dominio de las Escrituras (véase quot;Desarrollar el dominio de las Escriturasquot;, pág. 37). Pida a la clase que cante un himno al unísono y luego haga que los alumnos encuentren pasajes de las Escrituras que enseñen el mismo principio que se expresa en la letra de ese himno. LA PRESENTACIÓN DE MATERIALES AUDIOVISUALES El élder Boyd K Packer aconsejo: quot;Las ayudas audiovisuales... se les puede comparar a condimentos que se emplean para cocinar, debiendo utilizárseles con cuidado para agregar interés a una lecciónquot;. (Enseñad diligentemente, pág. 232.)
    • Los casetes ya sea con música o palabras, los videocasetes o y las películas pueden representar o describir acontecimientos importantes de las Escrituras o dramatizar la forma en que algunas personas tratan de solucionar sus problemas y aplicar a su vida los principios de las Escrituras. Estos materiales ayudan también a los alumnos a visualizar y a experimentar lo que sucede, brindan oportunidades para que el Espíritu testifique la verdad y dramatizan en que forma los principios que se enseñan en las Escrituras se pueden aplicar en la vida actual. Con demasiada frecuencia, los maestros muestran una parte de un videocasete sin hacer que este forme parte del resto de la lección o sin utilizarlo completamente con el fin de intensificar la enseñanza. El uso de los materiales audiovisuales puede llegar a ser. de mas inspiración si a los alumnos se les alienta a participar mas activamente en el aprendizaje, pidiéndoles que piensen, mientras los ven o escuchan, de que manera el mensaje del relato se aplica a la vida de ellos. Antes de utilizar una de estas ayudas, tal vez sea de utilidad escribir en la pizarra lo que convendría que hicieran los alumnos mientras vean o escuchen el relato. En ocasiones, sólo es necesario mostrar o escuchar parte de la película, del videocasete o de la cinta grabada para lograr establecer o iniciar un análisis. A veces, puede dar resultado parar la presentación con el fin de poner de relieve una información útil para los alumnos. PRECAUCIONES El uso de audiovisuales en la enseñanza, quizás mas que ningún otro método didáctico, presenta ciertos problemas; y muchas veces estos materiales se utilizan mal y se abusa de ellos. Los maestros deben hacerse las siguientes preguntas al prepararse para utilizar estos métodos de enseñanza: 1. ¿Ayudará a los alumnos a aprender un concepto importante de la lección? Un videocasete, una película o una cinta grabada puede ser. muy entretenido e impresionar a los alumnos, pero ¿contribuye directamente al propósito de la lección y a lo que los alumnos necesitan aprender? ¿Están los alumnos preparados para beneficiarse con el mensaje? El utilizar estos materiales didácticos con el fin de cubrir simplemente parte del tiempo de la lección o como medio de diversión, no son, en realidad, razones valederas para su uso. 2. ¿Vale la pena el tiempo que se emplea? El élder Boyd K. Packer aconsejó: quot;Las ayudas audiovisuales en un salón de clase pueden llegar a ser una verdadera bendición o también una maldición, según la forma en que se usen. Se les puede comparar a condimentos que se emplean para cocinar, debiendo utilizárseles con cuidado para agregar interés a una lección, aunque la instrucción básica, a fin de cuentas, será impartida básicamente por medio de la disertación, de las preguntas y respuestas, y de la lectura de las Escriturasquot; (Enseñad diligentemente, pág. 232). 3. ¿Es apropiado y esta de acuerdo con las normas de la Iglesia? En otras palabras, ¿es edificante? Muchos materiales que se producen en el mundo ofrecen un buen mensaje, pero al mismo tiempo presentan aspectos poco recomendables que pueden ser ofensivos o enseñar conceptos que están en contra de la educación religiosa. Aun cuando una pequeña parte de un videocasete o una cinta grabada sea apropiada, si la restante no es recomendable, no debe utilizarse. Inclusive, se debe tener también mucha cautela con los dibujos y los diagramas que se hacen en la pizarra ya que pueden no ser apropiados para la educación religiosa. Por lo general, todo lo que sea controversial o sensacionalista no edifica la fe ni el testimonio. 4. ¿Se están violando las leyes de derechos de autor y propiedad literaria? Muchos videocasetes y otros materiales que se producen en forma comercial tienen restricciones en cuanto a su uso y están protegidos por leyes de derechos de autor y propiedad literaria. En los últimos anos, los poseedores de estos derechos se han vuelto mas enérgicos que nunca en buscar y procesar a quienes violan esas leyes. Por tanto, es importante que todos los maestros y los lideres del SEI sigan las pautas que se enumeran a continuación con el fin de acatar las leyes y para que ni ellos ni la Iglesia se vean implicados en problemas legales. Aun cuando las reglas que se encuentran a continuación son una reseña especifica de las restricciones que imperan dentro de los Estados Unidos, la mayoría de los países tienen
    • leyes similares. • El uso de videocasetes producidos comercialmente. La ley reconoce que hay ciertas excepciones a las restricciones normales de derechos de autor y propiedad literaria, en lo que concierne al uso de videocasetes comerciales en el salón de clases (tales como los catalogados quot;sólo para uso domésticoquot;), pero, únicamente si se satisfacen todas las condiciones siguientes: Debe (a) ser un videocasete hecho en forma legal, (b) utilizarse en una enseñanza realizada cara a cara, (c) utilizarse en un salón de clases o un lugar similar dedicado a la enseñanza, (d) lo debe utilizar una organización no lucrativa y educativa, (e) debe utilizarse con fines educativos y no como medio de entretenimiento ni diversión. Adviértase la cláusula quot;no como medio de entretenimiento ni diversiónquot;. El mostrar videocasetes comerciales, ya sean alquilados o comprados, antes, después o durante la clase sólo como medio de entretenimiento es ilegal. Este es casi siempre el caso en que se muestra una película en su totalidad. • Utilizar programas grabados de la radio o la televisión. Se puede utilizar en el aula un programa grabado de la radio o la televisión si se satisfacen las condiciones siguientes: (a) La grabación se guarda menos de cuarenta y cinco días y luego se borra. (b) La grabación se utiliza en el salón de clases sólo durante los primeros diez días después de haber sido grabada. (c) Por lo general, sólo esta permitido pasarla una sola vez por clase. (d) Si se utilizan partes del programa, no se deben alterar la totalidad del mensaje ni el contenido. (e) Las cintas o casetes no se deben duplicar con el fin de dárselos a otras personas. (f) Todas las copias deben tener el aviso de derechos de autor del programa. (g) Es ilegal poner juntos varios segmentos de diferentes programas para crear un material de enseñanza. • Utilizar materiales producidos por la Iglesia. Las películas, los videocasetes y las cintas de música producidos por la Iglesia están protegidos por las leyes de derechos de autor y propiedad literaria y no se deben duplicar sin el permiso escrito de la Oficina de Derechos de Autor y Permisos, a menos que en la etiqueta diga lo contrario. • Duplicación de música. El duplicar cintas que tienen música protegida por los derechos de autor es una violación a esa ley salvo que se tenga un permiso por escrito. El hacer copia de la letra de una canción protegida por las leyes de derechos de autor y propiedad literaria es también ilegal si no se tiene el permiso correspondiente. Los himnos del himnario de la Iglesia se pueden copiar, salvo que se indique lo contrario. LOS EJERCICIOS ESCRITOS Y LOS GRUPOS DE TRABAJO Si se utilizan debidamente, los ejercicios escritos y los pequeños grupos de trabajo pueden ser. importantes para la enseñanza. Estos métodos de enseñanza pueden ayudar al maestro a crear el estado de preparación del alumno y, si se llevan a cabo apropiadamente, pueden intensificar su participación. En ciertos casos, resultan ser una forma eficaz de lograr que el Espíritu Santo ayude a los alumnos a aplicar personalmente los principios del Evangelio a su vida. LAS ASIGNACIONES ESCRITAS El utilizar ejercicios escritos o volantes hace que la información se imparta rápidamente, hace participar a los alumnos en la lección y los alienta a asumir responsabilidad en cuanto al aprendizaje Las asignaciones o tareas deben tener como objetivo que los alumnos lean y escudriñen las Escrituras y que piensen, comprendan y apliquen los principios del Evangelio que se encuentran en los versículos que están estudiando. Entre las asignaciones escritas se pueden incluir ejercicios de estudio, pruebas, exámenes cortos, juegos relacionados con la enseñanza y composiciones En el Sistema Educativo de la Iglesia la necesidad de las asignaciones escritas en los programas de seminario varían de acuerdo con
    • la naturaleza del programa. En las zonas en donde los alumnos viven unos lejos de otros, o donde no hay suficientes jóvenes que puedan asistir a las clases diarias, los alumnos participan en los cursos de Estudio Individual Supervisado de Seminario. Por lo general, las clases de estudio individual supervisado se llevan a cabo una vez a la semana: y durante los demás días, los alumnos hacen la tarea principal, tanto de lectura como de estudio de las Escrituras en casa. En esos casos, las asignaciones las tareas escritas son la parte principal de la, experiencia de aprendizaje. En los lugares donde hay suficientes alumnos que viven cerca los unos de los otros, las clases se llevan a cabo diariamente durante la semana y los alumnos hacen su tarea (excepto la lectura de las Escrituras) en clase. No se recomienda dar en los programas de seminario diarios asignaciones para terminar en casa; pero las asignaciones escritas realizadas en clase pueden ser muy eficaces. En cualquiera de los programas, las asignaciones escritas deben satisfacer los requisitos de los objetivos de aprendizaje y adaptarse a la capacidad y a las necesidades de los alumnos. LOS GRUPOS DE TRABAJO Algunas veces resulta útil dividir la clase, de dos en dos, o en pequeños grupos, con el fin de que los alumnos trabajen juntos en una tarea o asignación, tal como estudiar un bloque de las Escrituras. Grupos mas grandes, de cinco o mas alumnos, muchas veces dan menos resultado. Si lo desean, los maestros pueden elegir a un alumno que actúe como líder de grupo con objeto de ayudar al resto a terminar la asignación que se les haya dado. A continuación, se dan algunas ideas para utilizar tareas escritas o pequeños grupos en la enseñanza. 1. Planear ejercicios escritos con el fín de mejorar el aprendizaje. Los ejercicios escritos, al igual que todos los demás métodos didácticos, deben apoyar el plan de enseñanza. No se deben dar para mantener a los alumnos ocupados ni como castigo por un mal comportamiento. Entre los ejercicios escritos que mejoran el aprendizaje se encuentran los que lleven a los alumnos a descubrir principios por si mismos o los que requieran un análisis o una síntesis de lo que los alumnos estén estudiando. Algunos ejercicios escritos se pueden relacionar directamente con un bloque de las Escrituras. como por ejemplo. escribir un versículo o relato de las Escrituras utilizando sus propias palabras; escribir las preguntas. los pensamientos o los sentimientos que hayan tenido cuando leyeron los pasajes: escribir respuestas a preguntas acerca de los versículos: o escribir sobre experiencias personales que se relacionen con un principio del Evangelio contenido en esos versículos. El instar a los alumnos a escribir en los diarios personales puede ser una buena forma de ayudarlos a aplicar lo que aprendan. (Advertencia: No debe pedir que lo escrito por los alumnos en sus diarios, relacionado con sentimientos formas de pensar o promesas que hayan hecho, lo muestren o lo lean a los demás, ni a usted mismo.) Al guiar el aprendizaje de los alumnos que son más jóvenes o de aquellos cuya capacidad sea mas limitada. se les debe dar ejercicios escritos en los que se les proporcione mas información que la que se da a los mayores y en los que se les exija menos. Para esos alumnos, puede dar mucho más resultado darles ejercicios en los cuales haya que llenar los espacios en blanco, anotar referencias específicas de las Escrituras en lugar de una serie más general de pasajes, y otros ejercicios por el estilo. 2. Conceder a los alumnos tiempo para terminar las asignaciones. El tiempo que se les conceda a los alumnos para terminar una asignación debe estar relacionado con lo difícil que ésta sea. Si lo desea, el maestro puede hablar privadamente con cada uno de los alumnos mientras el resto de la clase trabaja en asignaciones escritas. Los maestros del curso de estudio individual supervisado de seminario pueden apoyar a los alumnos en el aprendizaje poniéndose en contacto con ellos en sus respectivas casas para ayudarlos a terminar una tarea. Para los grupos de trabajo, se debe poner un límite al tiempo que tengan para las diferentes partes de la asignación. El maestro debe indicar la cantidad de tiempo que les quede para finalizar la asignación.
    • 3. Pedir a los alumnos que informen de lo que hayan escrito o hecho como grupo. Se les debe pedir a los alumnos que analicen en clase lo que hayan escrito o que hagan las preguntas que hayan surgido mientras estudiaban. Si los alumnos entregan al maestro sus ejercicios escritos, éste puede escribir comentarios o contestar preguntas acerca de las asignaciones o tareas. 4. Caminar alrededor del salón de clases para ayudar a los alumnos en el aprendizaje y ver lo que están haciendo con el fin de mantener el orden. El maestro debe participar activamente en la actividad de aprendizaje una vez que los alumnos estén divididos en grupos y trabajando, o después de haber dado una asignación escrita. El ir de un alumno a otro, o de un grupo a otro, el escuchar para asegurarse de que comprendan la tarea, y el formar parte de cada uno de los grupos por cierto tiempo y trabajar con ellos son formas de participar con los alumnos. Durante el tiempo empleado en los grupos de trabajo o para hacer asignaciones escritas, los alumnos pueden muy fácilmente utilizarlo para conversar de temas personales o hacer chistes. La presencia del maestro y su participación activa con el fin de ayudar a los alumnos en el aprendizaje servirá para evitar que esos problemas ocurran. La enseñanza del Evangelio es la obra del Señor y El desea que el SEI tenga éxito al respecto. Si a diario los maestros y los líderes le piden ayuda, sentirán que la reciben. El les ha prometido a todos los que se esfuerzan por vivir y enseñar Su Evangelio: quot;Por tanto, de cierto os digo, alzad vuestra voz a este pueblo; expresad los pensamientos que pondré en vuestro corazón, y no seréis confundidos delante de los hombres; quot;porque os será dado en la hora, sí, en el momento preciso, lo que habéis de decir. quot;Mas os doy el mandamiento de que cualquier cosa que declaréis en mi nombre se declare con solemnidad de corazón, con el espíritu de mansedumbre, en todas las cosas. quot;Y os prometo que si hacéis esto, se derramara el Espíritu Santo para testificar de todas las cosas que habléisquot; (D. y C. 100:54).