Niños genios

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Por el Profesor Joaquín Castelán Ramírez, Presidente de la Fundación para el Desarrollo del Cerebro.

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Niños genios

  1. 1. FUNDACIÓN PARA EL DESARROLLO DEL CEREBRO I.A.P. CUADERNOS DE NEUROPEDAGOGÍA Y NEUROCIENCIAS ”La vida será tanto menos inhumana cuanto mayor sea la capacidad individual de pensar y actuar”. Simonne Weil 1
  2. 2. FUNDACIÓN PARA EL DESARROLLO DEL CEREBRO I.A.P. Municipio Libre 141-2 Col. Portales. Del. Benito Juárez México, D. F. CP: 03300 Tel. y fax: (01)5672-9007 NIÑOS GENIO DESDE RECIEN NACIDOS Joaquín Castelán Ramírez INDICE INTRODUCCIÓN 3 LA ESENCIA DE LA INTELIGENCIA 6 LA INFORMACIÓN MADURA EL CEREBRO 20 CODIFICACIÓN DE MENSAJES 27 CAMBIANDO LAS CONCEPCIONES DEL UNIVERSO LA INFORMACIÓN FLUYE 32 40 REORGANIZACIÓN DE LOS MENSAJES EN EL CEREBRO 44 NIVELES SUPERIORES DE ACTIVIDAD INTELECTUAL 47 LA INTELIGENCIA EN LA FORMACIÓN DEL LENGUAJE 52 LA INTELIGENCIA EN ACCION 56 BIBLIOGRAFÍA. 63 2
  3. 3. Le don d´intelligence nous éclaire en répandant une lumière vive, pénétrante, extraordinaire sur l sens de la vérité réveillée et en nous donnant la certitude du véritable sens de la parole de Dieu. INTRODUCCIÓN Para muchas de las religiones la inteligencia es un don concedido por la divinidad. Así, en la antigua Roma tener ideas significaba tener a la diosa Dea en el interior, en el alma; para los griegos la inspiración llegaba de las musas y en la religión cristiana es un don divino que proviene directamente de Dios, recibido del Espíritu Santo por todos los seres humanos. Para antropólogos e investigadores la inteligencia, aún cuando no la definen, se considera hasta ahora una condición propia de la naturaleza humana, que apareció en algún momento de la evolución de la especie, pero que en un futuro cercano, posiblemente, ya no será tema exclusivo de estas disciplinas porque en los últimos años se habla ya de máquinas inteligentes y sobre todo de la inteligencia artificial. Tanto quienes consideran la inteligencia un don divino como aquellos que la atribuyen al resultado de la evolución de la especie o que van más allá y se refieren a la organización del universo coinciden en que es una característica exclusiva del ser humano, y también convienen en la importancia de contar con un buen ambiente desde recién nacido para que se manifieste. Podría deducirse de este argumento una forma de clasificar a grandes rasgos a los seres humanos, organizándolos en cuatro grupos, a saber: los pobremente dotados con un ambiente pobre; los ricamente dotados con un ambiente pobre; los pobremente dotados con un ambiente rico; los ricamente dotados que tuvieron un ambiente rico. Cabría aclarar a qué se refieren cuando hablan de dotación genética y de ambiente rico antes de contemplar como deseable para toda la humanidad a este último grupo, porque se han generado grandes controversias a partir del valor que damos al ambiente por un lado, y a lo concebido como dotación trasmitida por medio de los genes por el otro, pues partiendo de una base la inteligencia va construyendo por medio del lenguaje un ambiente muy complejo, no son entidades separadas. Si consideramos la inteligencia como un recurso inherente al funcionamiento del cerebro humano, no se tiene más o menos de esta dotación en términos cuantitativos, no hay cerebros pobre o ricamente dotados intelectualmente, sencillamente se cuenta con una función que se manifiesta en un proceso de desarrollo, ligada a una velocidad diferente en la aparición de las estructuras cada vez más complejas y se hace uso de ella, manejando ambientes cada vez más elaborados que gradualmente ella misma construye, y esos ambientes, eminentemente lingüísticos, se limitan a favorecer o impedir que esta función sea ejercitada, aplicada, usada y, en consecuencia, se haga más o menos eficiente, independientemente de los elementos que maneje de acuerdo con ese nivel y velocidad de desarrollo en que se encuentre, sea niño, joven o adulto, considerado retrasado mental o genio. Pretendemos en este trabajo explicar lo que ocurre en el cerebro humano cuando observamos un acto intelectual y por qué algunas personas parecen ser más inteligentes que otras, llegar a su esencia y señalar la importancia del trabajo intelectual para favorecer la maduración cerebral. Al mismo tiempo enfatizar el papel que desempeña la información, ese otro fenómeno tan complejo, en el proceso de organización de la actividad cerebral, la participación de la inteligencia, para, de esta manera, ayudar a entender las características de los elementos que tenemos que, proporcionar al cerebro del niño para que realice su 3
  4. 4. trabajo intelectual, e impedir que se limite o se atrofie. Analizar la diferencia entre una acción inteligente y un proceso exclusivo de memoria; cuáles son los cambios que se dan en el interior de la estructura anatómica y funcional cuando decimos que se favorece su desarrollo y cómo influye nuestra acción educativa para conseguir que alcance su máximo nivel de eficiencia. ¿Hasta dónde el ambiente intelectual en que se desenvuelven puede llevar o no a ejercitar ese mecanismo y en consecuencia volverlo más eficiente o provocar que se atrofie por carecer de actividad como sucede con los músculos cuando no se favorece su movimiento? ¿En que consiste ese ambiente intelectual? Todos los seres humanos son inteligentes, realizan actos inteligentes desde recién nacidos, aunque difíciles de evaluar cuantitativamente, en este sentido, sólo se puede hablar de individuos más inteligentes que otros si se toma en cuenta que la diferencia entre los genios, las personas consideradas normales y los llamados retrasados mentales consiste en la velocidad a la que su nivel de organización cerebral o estructuras mentales construidas tratan de interpretar los fenómenos que suceden en la naturaleza. He sentido la necesidad de hacer uso de los aportes que han hecho otras ciencias, en especial las llamadas ciencias de encrucijada, como la biónica, la cibernética y la llamada inteligencia artificial, para entender mejor el funcionamiento del cerebro y de los recursos que usa para llegar al conocimiento. Gracias a los modelos propuestos por estas ciencias, al imitar el trabajo del cerebro, explicar funciones cerebrales comparándolas con las de las maquinas contamos ahora con más elementos para explicar cómo se maneja la información productora de la maduración cerebral o modificación anatomo-funcional de la estructura neuronal como organizar los ritmos cerebrales, incrementar el flujo sanguíneo en ciertas áreas cerebrales y como consecuencia, hacer crecer las neuronas y favorecer la aparición y crecimiento de nuevas fibras para poder afinar los procedimientos educativos que con los aportes que hacen estas ciencias descubrimos que son en buena parte parecidos a los utilizados en la introducción de mensajes a la estructura biocibernética llamada cerebro, aunque de mucha mayor complejidad que cualquier máquina hasta ahora construida por el hombre, pero que en buena medida se rige por los mismos principios descritos por la física, la mecánica cuántica y la ciencia del caos, entre otras. Si sabemos construir mensajes con impulsos motores, eléctricos, acústicos, visuales o químicos y fundamentalmente por medio del lenguaje, podemos modificar la actividad bioeléctrica del cerebro y llevarlo a condiciones que hasta ahora han sido consideradas paranormales o estados de conciencia alterados como algo que podría ser de uso común o generalizado, modificar los ritmos bioeléctricos del cerebro y aumentar el riego sanguíneo en ciertas áreas durante la actividad intelectual. Reflexionar sobre el papel tan importante que tiene la educación en los cambios anatómicos y funcionales que se provocan en la estructura, y a analizar la relevancia de aquellos conocimientos derivados de los descubrimientos de la física actual que pueden ser correlacionados con los aportes de los grandes educadores en el terreno del desarrollo de la inteligencia para entender mejor el papel que la pedagogía desempeña en la organización de la actividad del cerebro humano y así hacer eficientes los programas educativos que se emplean con niños y jóvenes sobre todo con los muy pequeños para no seguir anulando su deseo de saber, impidiendo el uso del recurso llamado inteligencia para llegar a consagrar, como el primero de los derechos humanos el derecho a la información concebido como el derecho a habitar en un ambiente rico lleno de mensajes que provoquen conflictos que favorezcan la organización de la actividad cerebral eliminando las estructuras castrantes del cerebro resultado de las relaciones de poder que se establecen en la familia la escuela y la sociedad. Transportarnos a niveles más profundos, más abstractos y, en consecuencia, más sencillos, más claros, en la 4
  5. 5. explicación del funcionamiento cerebral, y del papel que ahí tiene la inteligencia nos facilitará descubrir su empleo como un recurso del cerebro para interpretar los hechos de la naturaleza, así no entorpeceremos el funcionamiento en una persona con daño cerebral al asumir que ya no puede aprender ni pensar lo mismo que una persona que tiene el cerebro indemne. También nos ayudará a facilitar que los adultos descubran las leyes que subyacen en su pensamiento cuando se forman los prejuicios que les impiden lograr grados de eficiencia deseables para todos, independientemente de que su cerebro haya sido dañado o se esté deteriorando por la muerte neuronal derivada del envejecimiento. Es también propósito de este trabajo cuestionar al lector sobre algunos conceptos que ha venido manejando a través de su historia personal sobre su inteligencia, sobre todo en las preguntas que se planteó de niño, manifestadas en su curiosidad, en sus porqué, en esa necesidad de buscar explicaciones a fenómenos no comprendidos y que en lugar de incrementarse al paso del tiempo disminuyeron hasta llegar a anularse. Cuál fue el papel que desempeñó la escuela para llevarlo de adulto a moverse dentro de incongruencias lógicas, anulando con sus métodos de enseñanza el deseo de saber e inhibiendo el uso de la inteligencia, poder preguntarnos por qué hay alumnos que llegan a la escuela con un enorme deseo de saber y egresan de ella creyendo que ya lo saben todo, con ese deseo de saber disminuido o anulado. Más que dar respuestas, la intención es dejar dudas, plantear preguntas sobre la relación que se establece con los niños muy pequeños, para que las mentes pensantes puedan resolverlas y elaborar otras nuevas, pretendemos que se vea la inteligencia como algo vivo que se mueve a través del espacio-tiempo, no como el privilegio de unos cuantos, pertenece a toda la humanidad y actúa constantemente en nuestra vida cotidiana. Empleamos ejemplos con el propósito de hacer actuar la inteligencia del lector, en forma de dudas al alcance de cualquier grado de preparación profesional, dirigirnos a los educadores profesionales o no profesionales como los maestros, los padres y las madres de todos los niños, para convertirlos en promotores del desarrollo intelectual, ya que estoy convencido de que sólo una mente inteligente puede provocar el uso de la inteligencia del otro. 5
  6. 6. 6 Eppure se muove GALILEO LA ESENCIA DE LA INTELIGENCIA *** Definir la inteligencia como la capacidad de resolver problemas o capacidad de entender, para algunos autores está en desacuerdo con la realidad, si así fuera, dicen, habríamos de preguntarnos en el primer caso quién plantea los problemas que resuelve la capacidad intelectual y en el otro caso ya el hombre lo habría entendido todo desde un principio. Esta es la razón por la cual en vez de exponer una teoría o una definición de la inteligencia prefiero hacer resaltar su manifestación través del desarrollo de la ciencia, y sus analogías con el proceso de desarrollo del niño, donde se nota con mayor claridad otro fenómeno importantísimo al que hace referencia Aristóteles (1980) al comenzar su Metafísica con esta frase “todos los hombres desean por naturaleza saber” y lo describe más ampliamente Ortega y Gasset (1985) cuando menciona “el hombre no tiene más remedio que intentar conocer, porque posee un afán de saber y para satisfacerlo moviliza todos los recursos puestos a su disposición, uno de ellos es la llamada inteligencia”. Las personas que en un momento dado hemos considerado con una inteligencia superior al resto de la humanidad, Newton, Einstein, Hawking, entre muchos otros, no lo fueron cuantitativamente, no contaron con una mayor cantidad de inteligencia, sino simplemente la usaron como recurso para satisfacer ese innato afán de saber y fueron pioneros en la investigación científica, llegaron primero, más rápido y más allá en la concepción de teorías para explicar fenómenos hasta ese momento incomprensibles. La diferencia entre los considerados más inteligentes, los niños, quienes poseen un enorme deseo de saber, de explorar, de experimentar, aunque a sus acciones se le llame “travesuras”, como parte de su naturaleza, y las demás personas consiste en su capacidad de observar minuciosamente el ambiente a su alrededor, los hechos, y a partir de sus propias ideas, inventar hipótesis, construir sistemas lógicos y llegar a conclusiones antes de los demás, para después hacer experimentos permitiendo comprobar la veracidad de esas ideas para más tarde el resto de la humanidad, al seguir sus pasos, pueda llegar a esas mismas conclusiones con cierta facilidad, sin recorrer todo el camino con la misma velocidad de estas personas. El papel desempeñado por el afán de saber intrínseco a la naturaleza humana se hace patente cuando en el desarrollo del hombre nos encontramos con adultos como Sócrates o niños investigadores y preguntones, terror de algunos padres y maestros porque no se sujetan a su poder, cuestionan el sistema educativo, sin advertir la razón de esas preguntas, resultado del descubrimiento de un nuevo indicio que no concuerda con el resto de los elementos de su estructura de la realidad, con su relación matemática, ese debería ser así pero no lo es o por el contrario: no debería ser pero así es. A estas personas seguramente se refiere Hofstadter (2008) cuando dice: “hay gente que ante un nuevo mensaje enseguida se siente atraída por la idea de buscar patrones y son básicamente los aficionados a las matemáticas”. “La búsqueda del orden en al aparente desorden alimenta sus almas e ilumina sus vidas”; aquí podríamos extender la analogía a los niños donde es obvia la existencia de esa mente matemática ellos siempre buscan el orden en el aparente desorden, por eso son siempre preguntones insatisfechos. Escuchemos sus preguntas y encontraremos muchos ejemplos de este planteamiento: el maestro explica cómo se formó el sistema solar a partir de una nebulosa y el niño le pregunta de dónde sacó esa nebulosa,
  7. 7. 7 descubre la falta de un dato para hacer congruente la teoría; Sonia, hija de Dalia cuestiona a su madre por qué si ella usa sanDalias, a ella no le compran sanSonias. ¿Por qué vemos siempre la misma cara de la Luna si ésta gira sobre su propio eje? ¿Si usamos un sistema decimal, porque la semana tiene siete días, el día 24 horas y el año 12 meses? Es relativamente fácil resolver el teorema de Pitágoras o cualquier otro después de ser construidos y explicados por sus autores, sin haber tenido que plantear todo el problema desde el principio, en cambio, preguntarse ¿por qué en un triángulo rectángulo la suma del cuadrado de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa? como lo hizo Pitágoras, significa mantener insatisfecho el afán de saber o satisfecho hasta cierto límite porque se planteará otra pregunta una vez resuelta la primera y así sucesivamente Recorriendo los mismos caminos seguidos por todos los seres humanos cuando tratamos de explicar el mundo exterior, el niño se pregunta por los componentes del entorno, desea saber en el fondo cuál es la estructura de la realidad, y en la antigüedad a la misma pregunta los más sabios respondían diciendo que sus componentes básicos eran tierra, agua, aire y fuego, pero los griegos ya consideraban llegar a una partícula a la que no se le pudiera dividir y la llamaron átomo o indivisible; el hombre siguió preguntando y siglos después creyó haberla descubierto y llamó átomo erróneamente a una partícula divisible, porque ésta a su vez está formada por electrones protones y neutrones, y éstos por otras partículas más pequeñas llamadas bosones. Actualmente, la indivisibilidad, se busca en la partícula de Higgs porque “bajo ella subyacen fenómenos que pudieran aclarar por qué la fuerza de atracción gravitatoria es muchísimo más débil que las demás fuerzas de la naturaleza y quizá revele en qué consiste esa desconocida materia oscura que llena el universo” (Quigg, 2008), de la cual parece ser está formada la materia. Aparecen otras muchas preguntas hechas siendo niños o que nos hicimos cuando como especie salimos de la magia y empezamos a hacer el análisis de nuestros pensamientos. Esos pioneros formularon las preguntas correctamente, lo hicieron antes que sus contemporáneos, más encontrar las respuestas ha llevado siglos porque el afán de saber no queda satisfecho y la estructura de la realidad no puede ser explicada todavía. Partir de la idea de un entorno compuesto por cuatro elementos para llegar hasta la búsqueda de la partícula considerada como el elemento básico del universo, en cierto modo, significa un gran avance, nos demuestra que la realidad no es un regalo que los hechos hacen al hombre. Para Ortega y Gasset, (1934) “siglos y siglos los hechos siderales estaban patentes ante los ojos humanos y, sin embargo, lo que estos hechos presentaban al hombre, lo que estos hechos patentizaban, no era una realidad, sino todo lo contrario, un enigma, un arcano, un problema ante el cual éste se estremecía de pavor”. Para J.M.Jauch (citado por Hofstader 1982) “La naturaleza nos pone enfrente de una multitud de fenómenos que nos impresionan principalmente por su arbitrariedad caótica, hasta que seleccionamos determinados hechos significativos y los abstraemos de las circunstancias particulares y nada significativas que los rodean, de modo de llegar a convertirlos en ideas y solamente así pueden exhibir su verdadera estructura en todo su esplendor.” Lo confirma Doman G.( ) cuando nos dice: “démosle al niño los datos y él descubrirá las bases sobre las cuales el sistema opera” hará uso de su inteligencia para satisfacer su afán de saber y encontrar las leyes que rigen el fenómeno. Para interpretar los hechos de la naturaleza, del universo, el cerebro humano debe organizarlos como un mensaje o conjunto de mensajes, construirlos y advertirlos, de otro modo el mensaje no existe como tal. En estos mensajes según Hofstadter (1982) podemos distinguir tres niveles distintos de información: (1) el
  8. 8. 8 mensaje marco, “advertir la necesidad de un mecanismo decodificador”, (2) el mensaje exterior, “construir, o saber cómo construir, el mecanismo decodificador adecuado que debe aplicarse al mensaje interior”, y (3) el mensaje interior, “haber extraído la significación pensada por el emisor”. Para satisfacer el afán de conocer la estructura de la realidad hay que partir de que ésta no emite ningún mensaje que nos advierta la necesidad del mecanismo decodificador, no piensa en alguna significación es una arbitrariedad caótica, la mente matemática de la que hablábamos arriba, nosotros, nuestros cerebros los que advertimos esa necesidad o decidimos que ahí existe un mensaje, y empleamos la inteligencia para construirlo codificarlo y decodificarlo, por eso pueden ser diferentes la concepciones del mundo de un pueblo o una cultura a otro, las de los niños y las de los adultos. Para el niño las palabras habladas o escritas representan esa arbitrariedad caótica hasta que con o sin la ayuda del maestro selecciona los hechos significativos, los abstrae y se “suelta” hablando, diciendo o leyendo, así como de todos las variaciones de tonos y matices con que esta impregnados los objetos iluminados por el sol extrae la esencia y posteriormente lo asocia al nombre del color mencionado por loes adultos. Pensemos en como el niño descubre la aplicación correcta del nombre de un color, la percepción del reflejo de la luz sobre el objeto por el órgano visual del observador asociada al nombre dado por la sociedad. El color es la impresión creada por el conjunto de radiaciones que son visibles por nuestro ojo cuando la luz blanca es descompuesta y se ubica dentro de una banda que abarca tanto la frecuencia de las ondas luminosas incidiendo sobre un objeto como la intensidad con que se emiten esas ondas en la apertura de la retina. Todas las que quepan en esa banda limitada de intensidad y frecuencia recibirán el mismo nombre por su analogía con el color primario o secundario que se menciono primero asi surge el mismo nombre para una gama amplia de matices y tonos del mismo. Según Hofstadter ( 2010) los significados surgen espontáneamente gracias a la analogía, si le mostramos al niño diferentes objetos del mismo color, con diferentes tonos y matices, descubrirá la analogía e identificara y aprenderá los nombres de los colores. Para entender lo que son las analogías imaginémonos desplazándonos sobre un universo holográfico como si los hiciéramos nadando en el mar, solamente que en vez de encontrarnos con peces similares nos encontramos con conceptos análogos. Veremos que puede surgir de pronto un significado donde menos se esperaba, una idea tan profunda como simple “nuestra rica actividad mental está hecha de millones de analogías no muy trascendentes”. “Deberíamos tenerle un gran respeto a esas analogías en apariencia triviales, ya que, si se examinan de cerca, a menudo provienen de lo más profundo de la cognición humana” “Lo que ocurre es que esas pequeñas analogías nos resultan tan evidentes que cuando usamos la palabra analogía parece sugerir algo más sofisticado”. Hofstadter, D. (2010). Podemos examinar el papel desempeñado por el cerebro en su relación con el ambiente diciendo que es quien construye los mensajes, afirmación congruente con la interpretación de Copenhague sobre la estructura de la realidad basada en el principio de incertidumbre postulado por Bohr y Heisenberg donde se explica que la función de onda describe todos los estados posibles de un objeto atómico porque este se encuentra efectivamente en todos esos posibles estados simultáneamente, mientras no se observe, por lo tanto, la realidad solo existe como consecuencia de nuestra acción de observar. Es entonces cuando se hace patente el mensaje a cualquier nivel que lo queramos contemplar, desde la partícula atómica, el descubrimiento por el niño de la invariancia de la cantidad hasta cuando escuchamos una opinión sobre una persona o un acontecimiento y preguntamos según quien, esa opinión nunca será independiente de la acción de observar, se pone énfasis en la inseparabilidad del sujeto observador y del objeto observado. La estructura de la realidad siempre será contemplada según el punto de vista del observador, si no revisemos como cambia en el proceso de desarrollo y crecimiento del niño el modelo de observacion de acuerdo con
  9. 9. 9 Piaget ( ). Los diferentes puntos de vista “Una noticia sensacional según usted, sensacional para nosotros o sensacional en si”, pregunta uno de los personajes de: “La Compasión Divina” ( Jan Cau.) En la naturaleza el llamado mensaje marco lo construye el cerebro, de acuerdo con su modelo de observacion, como una respuesta al afán de saber innato en el ser humano que dispara, usando la inteligencia, la necesidad de crear ese mecanismo capaz de advertir que ahí hay un mensaje, su modelo para llevar a cabo la acción de observar, y la necesidad de una clave para poder descifrarlo, porque el universo no nos envía mensaje alguno, el cerebro humano los construye a medida que va buscando formas de explicar los fenómenos del entorno, por eso si bien los últimos avances obtenidos dentro de la física teórica, en particular los relacionados con la física cuántica, la teoría del campo unificado y otros muchos temas, podrían ser aspectos muy importantes a considerar en el planteamiento que han hecho los científicos acerca de la teoría definitiva de la estructura de la realidad, paralelamente cabría preguntar por qué en cuanto adquirimos nuevos conocimientos, surgen nuevas dudas y buscamos nuevas explicaciones, construimos nuevos mensajes marco, cambiamos nuestra concepción del universo si este sigue siendo el mismo. Podríamos preguntar si existe una relación entre el funcionamiento del cerebro, de ese afán por conocer y de usar la inteligencia como recurso para satisfacerlo, si somos más o menos inteligentes unos de otros o que nuestros antepasados, porque hemos avanzado en esa comprensión de la realidad, si existen pueblos primitivos que usan esquemas que corresponde con las de nuestros niños o se trata de culturas con otras concepciones del universo diferentes a la nuestra, tal vez, sólo somos capaces de manejar mayor cantidad de información, entendida aquí como el conjunto de explicaciones o teorías y datos almacenados en el cerebro por la humanidad en su devenir ya que seguimos sin entenderlo todo y buscando esa partícula primaria, pieza base de la estructura de la realidad. Pongamos unos ejemplos de cómo el cerebro en su afán de saber advierte la necesidad de crear un mecanismo codificador para observar la estructura de la realidad. Supongamos que nos enfrentamos con la siguiente imagen y contamos con la estructura capaz de analizar la congruencia de nuestro pensamiento. 1/16, 1/8, 3/16, 1/4, 5/16, 3/8, 7/16, 1/2, 9/16, 5/8, 11/16, 13/16, 7/8, 15/16. Lo primero que hacemos es leerla varias veces tratando de memorizarla, hasta que nuestro cerebro advierte la necesidad del mecanismo codificador, crea la conjetura e intenta subir de nivel; nos planteamos si no tendrá algún orden, tal vez nos demos cuenta que una vez sí y una vez no aparece el número 16 como denominador y que el numerador se incrementa aumentando 2 al anterior 1, 3, 5, 7, tanto con el 16 como con el 8 y el 4, que en la parte central está escrito ½, seguimos conjeturando hasta que, repentinamente, descubrimos que los números van aumentando progresivamente de 1/16 en 1/16 y a la vez se van reduciendo a su mínima expresión, 1/16 + 1/16 = 1/8 y así sucesivamente. Recordamos toda la serie con mucha facilidad cuando empleamos la regla que acabamos de descubrir porque hemos construido y advertido el mensaje, ya podemos crear y memorizar series parecidas hasta el infinito. Ahora, supongamos que queremos aprender a preparar un buen arroz y para ello solicitamos la receta a quien creemos sabe hacerlo muy bien; nos llama la atención que el primer consejo es freír el arroz hasta que tenga un color “cafecito” y una vez frito agreguemos los condimentos y más o menos dos tantos de agua por uno de arroz. Nos preguntamos qué quiere decir “cafecito” y cuánto significa “más o menos”, ¿por qué cuando lo hacemos la primera vez no nos sale como quisiéramos, nos sale aguado o duro?, ¿por qué el agua se pasó o no fue suficiente, quedó más dorado o crudo? Seguimos
  10. 10. 10 probando hasta que un día llegamos a descubrir qué nos quisieron decir y qué significa para nosotros o cual es nuestro modelo de "cafecito" y «más o menos». Significa al mismo tiempo descubrir la clave de la organización, el modelo, cuando introdujimos nuestras propias variables de utensilio que usamos para cocinar: sartén o cazuela, el tipo de calor que empleamos, no es lo mismo estufa, parrilla, carbón o microondas. Esto requiere contemplar el problema desde otro nivel y tener la impresión de que el cerebro se ha organizado de otro modo, como si estuviéramos en otro universo., nos lleva a buscar otro modelo de organización para interpretar la realidad. En un contexto más amplio, el nivel más alto, el modelo actual al que hemos llegado para explicar en su totalidad la estructura de la realidad, según los avances obtenidos en la física quántica, sugiere que “nuestro universo, al que percibimos en tres dimensiones podría en realidad estar escrito en una superficie bidimensional, como un holograma, de manera que nuestra percepción ordinaria de un mundo tridimensional resultaría una profunda ilusión o sólo una de dos alternativas de ver la realidad” (Bekenstein (2003) o “la realidad objetiva como la conocemos no existe, a pesar de su aparente solidez el universo es un holograma gigantesco”, (David Bohn 1987). Preguntarse si esa partícula indivisible base del universo es de materia o energía o un bit, la unidad básica de los sistemas de información, nos llevaría conclusiones diferentes a las obtenidas hasta ahora y nos permitiría al explicar así la estructura de la realidad hacerlo también con otros fenómenos hasta ahora incomprensibles como la telepatía, precognición y otros como lo sugieren algunos investigadores. Este nuevo modelo de observación, esta duda en cuanto a nuestra percepción de la constitución del universo, ese ¿Por qué? mencionado antes surge cuando en 1982, Alain Aspect y sus colaboradores, sometiendo partículas subatómicas, como los electrones, a determinadas condiciones, descubrieron su capacidad de comunicarse instantáneamente unas con otras independientemente de la distancia que las separa, sea de 10 m. o de 10 mil millones de kilómetros. Estas partículas actúan como si cada una de ellas supiera lo que están haciendo las otras. Este fenómeno no puede explicarse con el modelo de un universo contenido dentro de un espacio-tiempo como nos muestra la percepción tridimensional, porque con él se violaría el principio sostenido por Einstein en la teoría de la relatividad según el cual la velocidad máxima a la que puede viajar un objeto en el espacio tiempo es el de la de la luz (300,000 Km./s) y en este caso parecía ser rebasada con mucho lo cual con este modelo de observación es teóricamente imposible, pero los hechos existen “y sin embargo se mueve”, diría Galileo. Ante este hecho el cerebro humano en su afán de saber, como en el caso del niño, se ve en la necesidad de construir una nueva explicación, proponiendo otro modelo de observación, modificando el mensaje marco, porque la explicación anterior ya no resuelve las nuevas conjeturas y no abarca este nuevo descubrimiento, por lo tanto Aspect y sus colaboradores deducen que todas las partículas quedan en contacto instantáneo independientemente de la distancia pues, según estos investigadores, su separación es una ilusión, en un nivel de realidad más profunda no son partículas aisladas sino extensiones de un organismo fundamental. Como si fuera una página escrita donde la trama pone en contacto el espacio tiempo de los personajes a través de un universo holográfico. Este modelo en el cual la física duda de la existencia de la realidad objetiva y construye uno nuevo basado en la holografía donde los átomos del cerebro aparecen conectados a las partículas subatómicas del universo coincide con la explicación del funcionamiento del cerebro hecha por Pribram (1980) el cerebro es “un holograma compuesto por los datos que percibe en el universo” así “los recuerdos no son almacenados en las neuronas o en pequeños grupos de neuronas sino en los esquemas de impulsos nerviosos que se
  11. 11. 11 entrecruzan en todo el cerebro” “Nuestros cerebros construyen matemáticamente la realidad concreta al interpretar las frecuencias de otra dimension, una esfera de la realidad primaria significativa, pautada, que trasciende el espacio y el tiempo”. “El cerebro es un holograma que interpreta un universo holográfico”. Es con las frecuencias vibratorias que entran a través de los canales sensoriales, convertidas en impulsos nerviosos, con lo que el cerebro construye el espacio y el tiempo, los objetos y la realidad exterior misma; explicación que como vemos coincide más con el concepto de holograma que con la de una estructura tridimensional en el que la energía y la materia tienen un papel fundamental pero que no es suficiente porque no permite construir un modelo paralelo para explicar sus funciones. Necesitamos un modelo virtual donde la información se construye con la variabilidad de las frecuencias y la intensidad con que fluyen los impulsos nerviosos como las imágenes en la pantalla del televisor. En el proceso de enseñanza podemos examinar la congruencia de utilizar el modelo de cerebro holográfico propuesto por Pribram comparándolo con el construido por una estructura tridimensional con masa y energía manejado en la actualidad. Cuando queremos memorizar la serie de números antes vista, haciendo uso de los dos modelos podríamos hacer la analogía entre el flujo de información por el cerebro y los viajes espaciales descritos en las novelas de ciencia ficción, donde en un universo tridimensional sería imposible viajar a otra galaxia o a los confines del universo conocido, porque aun alcanzando velocidades cercanas a la de la luz estos viajes tendrían una duración superior a la de varias vidas humanas además de que, de acuerdo con la teoría de la relatividad, la masa se incrementaría hasta alcanzar el tamaño mismo del universo lo cual equivaldría a querer memorizar la serie con una cantidad infinita de componentes grabándolos a una velocidad finita y con un límite también finito donde no cabria un sol componente más. Por eso se en esos viajes espaciales se ha contemplado la idea de hacerlo a través de los llamados agujeros de gusano, soluciones de las ecuaciones relativistas que permiten establecer puentes entre dos regiones distantes del espacio-tiempo, un atajo por donde se puede llegar a otro espacio tiempo del universo o a otro universo, al igual que un gusano cruza la manzana en vez de rodear su superficie suceso equivalente a descubrir la regla que rige la organización de la serie, es decir asomarnos a otro universo o a otra región lejana de este mismo, Crear nuevas conexiones neuronales, presentando conflictos, dilemas o búsqueda de claves, por donde fluyan los mensajes podríamos decir que se llega a otros universos virtuales en un nivel superior de organización de la información viajando a través de esos agujeros de gusano. Las entradas a los agujeros de gusano se localizan o aparecen en el momento en que algún nuevo indicio nos plantea la posibilidad de que exista un modelo diferente de organización del entorno y del conocimiento, cuando el educador crea dudas y propicia que el alumno formule preguntas y descubra las respuestas. Esta explicación en la cual empleamos un modelo holográfico del cerebro nos permite incluir otros elementos como el funcionamiento de un continuo circuito de retroalimentación en forma de espiral cuyo final se contempla a sí mismo formando un bucle extraño porque se contempla a si mismo se refiere a capacidad de autocrítica del cerebro humano o capacidad para juzgar sus propios pensamientos, auto corregirse e impulsarse a un nivel más elevado de desarrollo: pasar del hablar al decir, del oír al escuchar, del ver al observar. Vemos la analogía en la actitud del niño que pregunta impulsado por su deseo de saber y está organizando su ambiente lingüístico, cuando se “suelta” hablando repite la última palabra que escuchó para comparar los sonidos que está emitiendo con aquellos guardados en su memoria acústica escuchados recientemente o cuando utiliza las paredes de la casa en su intento por codificar los mensajes que quiere transmitir y cuyo código solo él conoce, cuando empieza a escribir.
  12. 12. 12 Con estos elementos propios de un holograma podemos pensar que la habilidad del cerebro consiste en traducir el alud de ondas luminosas, sonoras, químicas, mecánicas u otras que recibe por los sentidos (en el mundo concreto de nuestras percepciones visuales, acústicas, táctiles, olfativas, gustativas y de movimiento) en la intensidad y la frecuencia de impulsos bioeléctricos y bioquímicos que viajan por las ramificaciones de las células nerviosas para convertirlas en palabras y conjuntos de palabras, que se transforman en ideas y pensamientos. La capacidad de codificar y decodificar frecuencias, de convertir la falta de sentido en una imagen coherente nos permite contemplar la aparente solidez del universo y más tarde consolidarla en un código llamado lenguaje volviéndola virtual más que objetiva. Cuando decimos que un fenómeno debería o no debería manifestarse como lo percibimos, nos referimos a la diferencia encontrada entre su manifestación y la concepción existente en el cerebro, No nos sirve nuestro modelo de observación y surge la pregunta ¿por que? Hemos encontrado en el holograma cerebral la entrada a un agujero de gusano. Desplazarnos por él, buscar la respuesta nos lleva a una nueva explicación, a la construcción de un nuevo modelo de observación de la estructura de la realidad, que abarque también los datos recién descubiertos, como lo hicieron Alain Aspect y sus colaboradores quienes solamente concibiendo el universo como un holograma pudieron explicar la comunicación entre las partículas a velocidades superiores a las de la luz; o Galileo a quien una Tierra fija en el universo no le permitía abarcar muchas de sus observaciones, él no modificó el Sistema solar, se limitó a buscar, a partir de los datos que descubrió, una explicación más simple, más coherente, que ayudaría a aclarar muchos otros fenómenos de la mecánica celeste y los hacía más fáciles de entender a todos los humanos, por eso su “sin embargo se mueve” o lo que hace el niño, quien para poder explicar un objeto tiene que colocarlo en más de una categoría. Antes del descubrimiento del holograma, hecho que sucedió cuando se proyectó sobre un objeto un haz luminoso coherente mientras que con otro foco se proyectó un haz de electrones; y el conflicto entre ambos tipos de ondas creó una imagen de ondas concéntricas que se producen antes de la difracción de la onda luminosa asegurando de este modo un alto nivel de precisión, no era posible concebir este tipo de explicaciones. Ahora sabemos que esta imagen hay que decodificarla y reconstruirla mediante un sistema óptico que corrija las aberraciones de la óptica electrónica y la imagen que se obtiene es estereoscópica, una fotografía tridimensional y en movimiento, en el espacio y en el tiempo, ya que la imagen reconstruida restituye las diferentes fases de las ondas luminosas que inciden sobre el objeto, un proceso similar al que realiza el cerebro con los datos de las frecuencias e intensidades que recibe de los receptores internos y periféricos para la reconstrucción de imágenes e ideas. Este descubrimiento sirvió para clarificar algunos fenómenos hasta ese momento difíciles de entender, no teníamos elementos para explicar el fenómeno que se produce en el cerebro cuando el niño descubre que ya sabe leer, ni los cambios cualitativos o aparentes saltos producidos en el desarrollo, porque no podíamos hablar de una estructura carente de las tres dimensiones sobre la que nos informan nuestros receptores nerviosos conteniendo un mensaje completo sin ser percibida por los sentidos, imagen hecha por el cerebro con la información necesaria para reconstruirla o construir imágenes con contenidos visuales tridimensionales, sonoras en períodos de tiempo, con peso, olor, sabor, pero que obviamente no es la imagen misma del objeto, como la imagen en la pantalla del televisor es en realidad un fantasma, un enorme holograma espléndidamente detallado, en resumen, una reconstrucción matemática, que nuestro cerebro hace de la realidad como tampoco podíamos de la existencia de agujeros negros en el cerebro que facilitan los saltos cualitativos en el aprendizaje y la organización de la actividad cerebral.
  13. 13. 13 ºFigura 1.-HOLOGRAMA Si de acuerdo con los investigadores Bohm, Aspect y Pribram entre otros, el cerebro usa las percepciones holográficas para, mediante complicados cálculos matemáticos, convertir las frecuencias recibidas en percepciones interiores, es decir, si el cerebro es una estructura que organiza la información que le llega del ambiente para entenderla, este debe ser el nivel más elevado en complejidad dentro de la misma organización del universo hasta ahora conocido, porque es el encargado de construir un modelo de observación, es decir, de crear una estructura con la capacidad de descifrarlo. Si comparamos el cerebro con una computadora u ordenador podemos decir que posee un sistema operativo que le permite procesar la información proporcionada por los sentidos para así organizar y dar coherencia a las experiencias sensoriales creando lo que con otro lenguaje llamaríamos funciones cerebrales Sin referirse específicamente a la acción de observar del cerebro sobre el universo, para Ortega y Gasset “todos llevamos en nuestra imaginación un diagrama del mundo a cuyos cuadrantes y regiones referimos todas las cosas;” para Machado, ( ) poéticamente hablando, “todos llevamos en el pecho una máquina de preferir”. y sobre el mismo tema Kant (1967) decía que “si bien todo nuestro conocimiento proviene de nuestros sentidos de ningún modo puede inferirse que todo tenga su origen en la experiencia, existe una estructura interna que organiza los datos del exterior”. Ahora sabemos que además es capaz de modificarse a sí misma para modificar a su vez sus modelos de observación. Esta idea del papel que el observador juega en la concepción del universo, de la estructura de la realidad, de acuerdo con la interpretación de Copenhague, ha sido apoyada, también, entre otros, por Hawking (1988) quien parafraseando la aplicación de lo que se conoce como principio antrópico (el argumento de que nosotros vemos el universo tal como lo hacemos porque no estaríamos aquí, no hubiéramos sido creados para observarlo, si fuera distinto), dice que “si vemos el universo en la forma que es, es porque nosotros existimos”. Quizá esto signifique que si no fuéramos como somos, si no tuviéramos el papel de observadores, si no pudiéramos tomar los impulsos que nos llegan del exterior transformándolos en mensajes en el terreno de la frecuencia, incluso si aceleráramos o disminuyéramos la frecuencia con la que viajan los impulsos nerviosos modificaríamos el mensaje y nuestro cerebro percibiría el espacio tiempo de otra manera y no como lo hace actualmente, como lo ha demostrado el uso de algunas sustancias psicotrópicas como el LSD, el análisis del desarrollo de la inteligencia hecho por Piaget ( ) otros seres seguramente lo organizan en forma diferente, damos al universo coherencia y orden al entender su organización y para ello requerimos la función definida como inteligencia, que usamos desde la creación de
  14. 14. 14 los mensajes marco advertidos hasta la decodificación del mensaje interior para satisfacer nuestro deseo de saber y la capacidad para modificar nuestros modelos de observación. La esencia de la inteligencia reside en la capacidad innata del cerebro humano, programada desde el bing bang, u origen del universo, para modificar sus modelos de observación, plantear las preguntas y en la capacidad de organizarlo en mensajes que advierte creando los mecanismos decodificadores para tratar de entender, y codificadores para explicar el mundo que nos rodea y de encontrar la forma y la organización que sea accesible a nosotros y nos permita explicarlo, independientemente de su estructura, la cual quizá nunca lleguemos a comprender. Para Deustch (2002) uno de los atributos más valiosos, significativos y útiles, del pensamiento humano, en general, es su capacidad para descubrir y explicar esa estructura de la realidad y el objetivo de la ciencia, del cerebro humano diríamos nosotros, es encontrar en cada momento una teoría que mejore toda las explicaciones existentes. Consideraríamos muy difícil, por no decir imposible, alcanzar este objetivo si no contáramos con una estructura funcional cuyo actuar lo permita, pensamos que esa estructura es la inteligencia como lo confirma Prigogine (1997) al afirmar que “independientemente de lo que denominamos realidad, solo accedemos a ella a través de síntesis mentales” Para nuestros cerebros la estructura del universo en un sistema macro desempeña el mismo papel que en lo micro la función de onda de las partículas atómicas, está en todos los estados posibles y solo existe cuando ejercemos nuestra acción de observar. Hofstadter (1982) hablando sobre el tema de la inteligencia artificial dice que no hay quien pueda establecer donde está la línea divisoria entre la conducta no inteligente y la conducta inteligente. Pero insiste en que hay capacidades que son desde luego características de la inteligencia entre las que menciona las siguientes: “responder muy flexiblemente a las situaciones, sacar provecho de situaciones fortuitas, hallar sentido a mensajes ambiguos o contradictorios, reconocer la importancia relativa de los diferentes elementos de una situación, encontrar semejanzas entre varias situaciones, pese a las diferencias que puedan separarlas, descubrir diferencias entre varias situaciones, pese a las semejanzas que puedan vincularlas, sintetizar nuevos conceptos sobre la base de conceptos viejos que se toman y se reacomodan de nuevas maneras y crear ideas novedosas”, en fin se refiere a la capacidad de modificar sus modelos de observación cuando encuentra un nuevo dato que no puede explicar con el anterior modelo De estos recursos se vale el hombre para poder explicar la estructura de la realidad y entender su entorno. Jauch (citado por Hofstader 1982) propone que cuando tratemos de comprender la naturaleza observemos los fenómenos como si fueran mensajes que deben ser comprendidos. La naturaleza no es un emisor de mensajes, aparecerán cuando sean construidos y advertidos por el cerebro y la inteligencia establezca un código para leerlos. Este código adopta la forma de una abstracción, optamos por ignorar ciertas cosas a causa de que no son pertinentes, y en consecuencia seleccionamos en parte el contenido del mensaje mediante una elección libre. Barlow (citado en Calvin, H. W. 1994), expone esto mismo en su concepto de inteligencia cuando dice que “la inteligencia es todo aquello que nos permite crear una conjetura que nos lleve a descubrir un nuevo orden ya existente”. La capacidad de modificar el modelo de observación de la estructura de la realidad cada vez que no se puedan contemplar todos los datos en un solo contexto. La acción de la inteligencia advierte el mensaje marco del universo, creando la pregunta, la conjetura, el dilema para elegir el modelo de observación que nos llevará al conocimiento; provocar la acción de la inteligencia es despertar deseos de saber en el otro, despertar preguntas, plantear cuestiones, no se pueden resolver problemas si estos no han sido anteriormente planteados.
  15. 15. 15 Hacemos preguntas sobre cómo está construido y cómo funciona nuestro entorno, por eso desde muy pequeños los niños, como cualquier investigador, primero elaboran las preguntas, derivadas de la falta de congruencia que observamos entre la organización lógico-matemática de nuestro pensamiento y la realidad, y después buscamos las respuestas que ya están en el ambiente, derivadas a la vez de las explicaciones coherentes que coinciden con esa organización modificando el modelo y nuestra estructura, proceso al que Piaget (1965 ) llama acomodación y lo contrapone al de la asimilación donde lo que se modifica es lo externo. Alentado por el deseo de saber el cerebro se ve en la necesidad de implementar un modelo de observación nuevo cuando surge la pregunta y crea el nuevo modelo cuando aparece la respuesta. Por eso ahora preguntamos: ¿puede llamarse educación la actividad realizada por la escuela si pretende que el alumno repita lo más fielmente posible la información que recibió, por no decir que repita lo que el maestro dijo contestando un cuestionario o examen?, ¿desarrolle lo que ahora se llaman competencias si estas no consisten en la habilidad para crear conjeturas, de plantear preguntas? ¿Por lo tanto, no sería lo adecuado que el maestro incrementara al deseo de saber en el alumno para provocar la creación de esos modelos y lo condujera para encontrar las respuestas y explicaciones cada vez más complejas? El verbo latino educere, educar, quiere decir conducir hacia el conocimiento, a advertir esos mensajes marco del entorno para poder explicar la estructura de la realidad llevándolo a elaborar la pregunta y buscar posteriormente la respuesta. Al adulto, en general, le es difícil modificar su modelo de observación, prefiere negar el hecho inminente diciendo “esto es así” argumentando, por ejemplo, que así dice la ley que establece derechos por decreto sin ocuparse si estos se respetan o no, creyendo que así va a dejar de presentarse el fenómeno solamente porque ese es su deseo, o buscando respuestas simples, como decir que el niño puede pero no quiere, es flojo, cuando hay algún problema en el aprendizaje. La atención se centra en un solo aspecto el llamado “centraje” por Piaget refiriéndose a la dificultad de los niños pequeños y de muchos adultos para modificar su modelo de observacion. Cuando no encuentran congruencia el niño y el científico preguntan y se introducen en otro universo de conocimientos, los que no pueden hacerlo descalifican los argumentos porque utilizan estructuras más primitivas del pensamiento, fenómeno que Piaget denomina decalage vertical que se manifestaría, por ejemplo: cuando el adulto hace uso de la transductividad característica de la etapa de las operaciones concretas. Ejemplos de este fenómeno los encontramos en la creatividad sujeta a la técnica, la escritura a la letra bien hecha, el deber al querer, el deseo de saber al elaborar un proyecto de investigación siguiendo las pautas marcadas por el otro, los conocimientos a la institución invisible, como diría el hombre del Corbatón Said que nos proporciona títulos sin licenciado y nos hace carecer de licenciados aunque sea sin título. No explican claramente el fenómeno, no pueden plantear el dilema, la pregunta que les llevaría a una respuesta más acorde con la realidad, ¿y si los niños no son flojos?, o ¿la letra bien hecha hará escritores? ¿Cuál es la explicación? Las preguntas de los niños y las investigaciones de los científicos no quedan resueltas tan fácilmente, parten de esa falta de congruencia lógica que descubre su cerebro entre sus observaciones y el proceso matemático que usa para organizar la información cuando encuentra un nuevo indicio que no concuerda con la idea que tenía del fenómeno. Según Hawking (1999) “dentro de la física teórica, este proceso ha sido siempre más importante para progresar que los resultados experimentales”, “la teoría siempre viene primero alentada por el deseo de contar con un modelo matemático ingenioso y consecuente”, “formula entonces predicciones que pueden ser comprobadas, si estas coinciden con las predicciones no se prueba la teoría, pero la teoría sobrevive para formular predicciones ulteriores que vuelven a ser comprobadas con las observaciones”. En la manifestación de la inteligencia del niño la conjetura aparece alentada por el afán de saber del ser humano y en la física, y en todas las ciencias, por el
  16. 16. 16 afán de saber de la humanidad la estructura de la realidad, en eso deberían consistir los llamados trabajos de investigación que se dejan de tarea a los niños, en la formación de teorías o conjeturas para ejercitar su inteligencia, en la elaboración de preguntas. En el proceso educativo es más importante llevar al alumno a la búsqueda de auto consistencia lógica en lo expresado por el maestro, que repetir fielmente lo que el maestro dijo, por eso pregunta al alumno: ¿qué piensas? y nunca ¿qué dije? Como se acostumbra en las aulas cotidianamente y específicamente en los exámenes, por eso los alumnos copian o llevan acordeones. Cuando el análisis matemático para reconstruir un elemento coherente no se puede llevar a cabo porque un dato no concuerda con el programa que tiene el cerebro, se modifica el programa. El cerebro trata de organizarlo en un nivel superior para entenderlo y aparece en el lenguaje cotidiano del niño pequeño a manera de pregunta: “Si lanzo una piedra hacia arriba no se sostiene y cae, entonces, ¿por qué la luna no se cae?” ¿Se podría encontrar una explicación coherente a este fenómeno sin tomar en cuenta la existencia de un equilibrio entre la atracción gravitatoria ejercida por la Tierra sobre su satélite y el impulso dado a este hacia afuera causado por la gran explosión originaria del universo y que sigue provocando su expansión y por lo tanto el alejamiento de un astro de otro?, en lugar de hacer memorizar al alumno que la posición de la luna se debe al equilibrio entre la fuerza centrífuga y la fuerza centrípeta sin explicar en qué consisten estas fuerzas, porque no ha quedado claro hasta ahora en qué consiste esa fuerza llamada de gravedad. La congruencia que busca el cerebro para manejar los mensajes que construye y advierte, requiere ajustar sus componentes, a los patrones derivados de las características de su propia naturaleza, que el Dr. Nava Segura ( ) define como características del arco reflejo, donde los impulsos nerviosos tienen que viajar siempre en un solo sentido, disponen de un tiempo para ser enviados y registra los periodos de intervalo entre impulso e impulso como parte integrante del mensaje en la discontinuidad de la estructura básica del universo, estableciendo el contraste; para definir necesita incluir y excluir, afirmar y negar, para facilitar necesita inhibir el paso de unos datos para que los otros resalten, en la lectura dejamos pasar los signos e inhibimos la presencia del fondo para resaltar la forma, Ortega y Gasset (1964) llega a decir que “para definir una época no basta con saber lo que en ella se ha hecho; es menester además que separemos lo que no se ha hecho, lo que en ella es imposible, tal es la condición de nuestro pensamiento”. Cuando le preguntamos al alumno ¿Qué vas a hacer?, implícitamente estamos preguntando ¿Qué no vas a hacer? Para poder decodificar o codificar un mensaje el cerebro suma los datos tanto espacial como temporalmente, los conecta unos con otros, los mantiene en un circuito reverberante para analizarlos detenidamente, características que no se modifican y que por la tanto le permiten hacer coherente todo lo que contempla, de hecho “existe una relación matemática que viene a ser el más poderoso instrumento usado para explicar el mecanismo de los procesos que suceden alrededor del hombre y atraen su atención” (Navarrete 1976). Esa relación matemática se refiere a la frecuencia e intensidad con viajan los impulsos nerviosos. Con estos elementos frecuencia e intensidad se construyen los modelos para observar la estructura de la realidad a cualquier nivel que queramos hacerlo. Así, por ejemplo, a los mayas, siguiendo la proyección matemática de los números básicos, les fue posible crear un sistema de redes o cuentas progresivas significativas, partiendo de las trece articulaciones del cuerpo humano dedujeron que la suma del 1 al 13=91 es el periodo de cada estación del año, multiplicado por dos corresponde al periodo de siembra y cosecha del maíz, multiplicado por tres, numero representativo
  17. 17. 17 de la familia se encuentra el 273 periodo de gestación del ser humano, multiplicado por cuatro el año calcular 364. (Lara González, E. 1999) Para percibir el volumen de un objeto, las ondas luminosas reflejadas en él viajan con diferentes intensidad y frecuencia, por lo tanto las que vienen de la región anterior llegarán antes que las que vienen de la región posterior y al realizar el análisis matemático de las frecuencias a las que se desplazan los impulsos nerviosos en el sistema nervioso, debidas a los períodos de latencia y refractarios que les impone el funcionamiento del cerebro, este concluye con una impresión de volumen y color. Para evitar ser atropellados tenemos que calcular la velocidad a la que viene el vehículo y compararla con la velocidad a la que nos movemos en fracciones de segundo con una simple regla de tres que el cerebro realiza rápidamente de manera inconsciente. En el terreno de los descubrimientos científicos, de la comparación entre el tamaño de la sombra que producía su bastón y la que produce la pirámide, Tales de Mileto hace 2,500 años descubrió cómo medir la altura de la misma y la del perímetro de la Tierra; Hubble a partir del corrimiento hacia el rojo que observó en las estrellas, deduce la expansión del universo; a Laverrier ciertas alteraciones en el desplazamiento de los planetas le llevan al descubrimiento Neptuno, y Deustch (2002) nos explica cómo a través de los indicios de un fenómeno que le pareció extraño pudo llegar a la concepción de un multiverso en lugar de un universo al que estamos acostumbrados: la interferencia de un fotón, al pasar por una ranura, por una partícula virtual que no tiene masa ni energía pero que produce un efecto, por lo que la llamó fantasma, algo imposible de acuerdo con los datos reportados por los sentidos pero que daba congruencia a los hechos; y así explicar, por ejemplo, entre muchos otros problemas, cómo se podrían realizar los viajes en el tiempo sin que se presentara la paradoja de matar al abuelo y evitar el propio nacimiento que a la vez evitaría el asesinato del abuelo. Según esta explicación podríamos viajar y llegar al pasado pero no de nuestro universo sino a un universo paralelo donde nos encontraríamos con el abuelo de nosotros mismos en ese universo y no en el que habitamos. Esta explicación responde a muchas preguntas, vuelve congruente la respuesta y crea otras preguntas. ¿Acaso no encontramos una gran similitud entre estos universos paralelos, estos modelos de observación y los puntos de vista desde los que enfocamos un problema, nuestros valores universales por medio de los cuales jerarquizamos nuestros actos? Algo puede ser lógico pero carecer de ética, correcto pero falto de estética, legal pero inmoral y así sucesivamente podemos pasar de un universo lingüístico a otro. ¿No lo son también las cualidades y defectos que encontramos en un objeto o los aspectos favorables y desfavorables que analizamos antes de tomar una decisión, esos diferentes universos lingüísticos en los cuales nos movemos? Los resultados de tomar un solo camino serían similares a aquellos que se nos dan en un sólo universo pero quedan recorridos los otros en el terreno de la posibilidad en un multiverso lingüístico construido con información. .
  18. 18. 18 Para que surja la intención de modificar el modelo de observacion, descubrir este nuevo orden, necesitamos contemplarlo desde un nivel superior, clasificamos o establecemos categorías, empujados por el deseo de saber, el ascenso de lo abstracto a lo concreto, limitamos o modificamos los sustantivos y los verbos con los adjetivos y los adverbios subimos o bajamos de nivel, de dónde sería posible concluir que en una contradicción ambos argumentos son correctos o que ambas partes tienen razón sino descubriendo desde un nivel más alto que existe más de un punto de vista. Ese querer descubrir, acceder a estos conocimientos de mayor nivel de abstracción y por lo tanto de mayores posibilidades hacia niveles concretos, ese afán de saber, requiere poner en acción una estructura más compleja que se ha definido como una capacidad intelectual superior, aunque la función intelectual es siempre la misma, Piaget ( ) les llama invariantes funcionales. Cuando subimos una escalera realizamos siempre la misma acción pero desde el escalón superior vemos un espacio del mundo más amplio que el que contemplábamos desde los escalones inferiores. Figura 2.-A medida que subimos vemos un panorama más amplio del paisaje ABSTRACCION
  19. 19. Cuando nos elevamos en un globo, vamos descubriendo un orden que ya estaba ahí, pero que la altura a la que nos encontrábamos situados nos impedía contemplar. Para poder subir a ese nivel se requieren dos condiciones: la primera es que la naturaleza misma tenga previsto que el globo ascienda y éste sube impulsado por el gas, como sucede con el proceso propio de la maduración cerebral de los niveles más sencillos a los más complejos, de la médula espinal a la corteza cerebral. A medida que aparecen estructuras en el cerebro, también van apareciendo funciones nuevas que nos hacen contemplar el mundo en forma diferente, el niño recién nacido que contempla el mundo en posición supina no puede concebir atrás y adelante como el que está en la postura vertical, el que camina no tiene que esperar que le acerquen el objeto si puede moverse, si sólo contempla una categoría no puede admitir que en cinco monedas y en una moneda haya la misma cantidad de pesos que constituye otra categoría lo que Piaget ( ) considera etapas de la inteligencia que nace en la actividad refleja y culmina en las operaciones sobre operaciones u operaciones formales, se refiere a la modificación de los modelos de observacion programada por la naturaleza en el desarrollo del niño. La segunda condición es que en ese instante sea creada la estructura como producto de la interacción del ambiente con el cerebro, el mismo fenómeno de maduración cerebral pero ahora en el sentido de construir una nueva red neuronal para modificar el modelo de observación y equivale en el ejemplo del globo a que nosotros lo hagamos subir porque queremos descubrir algo en el momento mismo en que vemos algunos indicios de ese todo que no entendemos, pero queremos entender. Los conocimientos se pueden adquirir si se cuenta con una estructuración nueva de redes neuronales que en el momento mismo del descubrimiento se construyen y quedan permanentemente sirviendo en el futuro para adquirir otros conocimientos de la misma complejidad y de base para la construcción de otras estructuras en la medida en que se necesiten por eso el objetivo de la educación es favorecer la creación de esas redes neuronales no llenar al alumno de conocimientos en un proceso que Freire ( ) ha llamado educación bancaria. Es la inteligencia cuyo actuar facilita la formación de estas nuevas redes neuronales más o menos grandes, más o menos complejas, de un nivel primario o secundario, redes y meta redes según la importancia de la cuestión a la que se vaya a enfrentar el cerebro, a ese fenómeno de formación de nuevas redes se le llama maduración cerebral. Imaginemos a un niño que se queja de que un compañerito lo molesta en el salón de clases y le preguntamos qué piensa hacer para evitarlo. O bien si tiene que decidir si compra un dulce o una galleta con su “domingo”, el problema parece simple, pero existe un dilema, si compra el dulce se queda sin la galleta y viceversa, equivale a lo que dice Kierkegaard (1976) si te casas te arrepentirás si no te casas te arrepentirás. Es obvio que la respuesta a cualquiera de las dos cuestiones no existe de manera absoluta y que tiene que construirse en ese momento, todo depende de la que hayamos elegido. Descubrir que se tiene que tomar la decisión es algo que no se había contemplado, pero darse cuenta que todas las decisiones que tome influirán sobre la calidad de su vida o aceptar, como dice Ortega y Gasset ( 1966) “se nos dio el poder de elegir, pero no nos es dado el poder de no elegir”, que “cuando el hombre empieza a existir no trae prefijado o impuesto lo que va a ser sino que por lo contrario, trae prefijada e impuesta la libertad para elegir lo que va ser dentro de un amplio horizonte de posibilidades”, puede modificar toda su concepción de su papel en el mundo, convirtiéndose en un ente activo y se compromete con la vida y la sociedad, analizando el efecto de sus acciones en algo que puede parecer muy simple como la decisión de tirar o no tirar basura en la calle, o el efecto contrario revertiría el resultado final. La toma de decisiones implica subir a un nivel más alto, viajar en el holograma cerebral por los agujeros de gusano y descubrir otro universo lingüístico. 19
  20. 20. El niño que eufemísticamente se le llama “de la calle” se enfrentó a una decisión cuando partió de su casa o se encontró abandonado por su familia atenido a sus propios recursos, tuvo que buscar la manera de sobrevivir sin ellos o morirse hambre, para ello creó una red neuronal, nueva porque no la tenía, y ahora es muy difícil, mas no imposible, deshacerlas y cambiarlas por otras de mayor complejidad para que manejen elementos de un nivel superior, como descubrir que puede tener otra calidad de vida; o la pareja de recién casados que por ahorrarse la renta de un departamento va a vivir casa de alguno de sus padres, cuando descubren que existe un pago emocional que consiste en prolongar la dependencia paterna, aceptar intromisiones en la educación de sus hijos, entre otras, tienen que tomar una decisión y asumir la responsabilidad de la calidad de su propia vida. En el caso de tener un conflicto entre el uso de la inteligencia racional y la inteligencia emocional existe un nivel superior ubicado en el lóbulo frontal del cerebro humano encargado de inhibir al sistema límbico para decidir cuál camino elegir antes de hacer uso de la violencia. La inteligencia trabaja como una estructura automática empujada por el deseo de saber, primero trata de organizar matemáticamente el entorno de acuerdo con su modelo interno para entender lo que sucede en el ambiente y encuentra la respuesta cuando lo entiende formando una nueva red neuronal modificando su modelo de observación de la estructura del la realidad. Crear una conjetura es pensar o partir de la idea de que debe existir una organización del mundo diferente a la que contemplamos, otro de todos los estados posible de un objeto atómico o de una situación, porque es descubierto un nuevo indicio que no concuerda con los demás, pero nos permite tener explicaciones más coherentes de otros fenómenos similares, relacionados con el mismo tema o con otros más complejos, y enseguida crear esa nueva organización con los datos que se tienen para hacerla congruente a nuestro cerebro. Intentar entender el entorno implica advertir, como un primer paso, que existe una organización determinada y tratar de construirla usando diferentes modelos matemáticos hasta conseguir uno ajustado a la idea preconcebida, la creación de la conjetura significa pensar al mismo tiempo que esa organización contemplada pudiera estar hecha en otra forma, se construye la pregunta, como si el cerebro detuviera su tiempo y el del universo para contemplar la organización que le ofrecen sus sentidos, jugara con todas las imágenes mentales que puede construir y se diera cuenta de que hay una más coherente que las otras que explica mejor el fenómeno, como la idea de que el universo pudiera ser un holograma nos explica la comunicación instantánea entre las partículas a diferencia de la tridimensional . El fenómeno llamado inteligencia, la aplicación del recurso, aparece simple y sencillamente cuando nos damos cuenta de algo que no nos es congruente. En la actualidad Hawking (1988), con el mismo universo de Galileo, se pregunta ¿por qué (Dios) eligió dejarlo evolucionar (al universo) con leyes que nosotros podíamos entender? Sería –podríamos responder– porque dentro del programa de evolución del universo estaría ya incluida la aparición de la inteligencia humana como su resultado final según sugiere el principio antrópico. Que no bastaba con que se construyera el universo sino que tenía que crearse una estructura que fuera capaz de tratar de comprenderlo, pero que ese programa se fue construyendo en la medida que el universo se enfriaba, igual que el niño construye por medio de sus circuitos de retroalimentación desde el modelo de acción con su constante actividad motriz hasta los mecanismos para analizar su pensamiento, haciendo operaciones sobre operaciones u operaciones formales de que habla Piaget (1965). 20
  21. 21. Si, aparentemente, el universo permanece igual, si los datos perceptuales que llegan al cerebro son los mismos, la información que estaba llegando al cerebro de Galileo tendría que seguir siendo la misma, qué pasó con esos datos después de entrar a su sistema nervioso, cómo fue posible que se convirtieran en una cuestión, de dónde salió su pregunta sobre la congruencia entre lo que estaba percibiendo y la realidad matemática construida por su cerebro que lo llevo a cambiar su modelo de observación. Posiblemente fluían por el mismo camino que acostumbraban pero en un momento dado llegaron a una bifurcación y cada dato ahora convertido en impulso nervioso se enfrentó con la disyuntiva de seguir el mismo camino o tomar el otro para encontrar la congruencia, pero este impulso nervioso estaba formado por una onda o por una partícula pudo haber tomado todos los caminos, esto es posible porque según Deustch, (2002) de acuerdo con las leyes de la teoría cuántica una partícula simple ocupa no sólo una sola posición en el espacio-tiempo, sino que existe aquí y en muchos lugares, y si tomamos en cuenta su argumento de que las leyes de la teoría cuántica deben cumplirse a todos los niveles, no vemos por qué la actividad del cerebro, el manejo que hace de la información, deba apartarse de estos postulados. Alguno o algunos de estos elementos que viajaban por las vías neuronales eligieron alguna de estas alternativas y así Galileo llegó a una conclusión diferente. El proceso intelectual se puso en acción cuando la corteza cerebral, al descubrir un nuevo indicio, ordenó que ése o esos datos que estaban fluyendo por el cerebro tomaran esa otra vía cuando se planteó la conjetura o se hizo la pregunta: ¿no será de otra manera?, ¿no será que la Tierra gira alrededor del Sol y no lo que nos hacen creer nuestros sentidos? ¡Y cuántas otras preguntas pudo haberse hecho Galileo antes de llegar a una conclusión diferente! Esas estructuras, esas redes neuronales se construyeron con proteínas, con sus aminoácidos, podríamos afirmar que fue necesario proporcionarlos en los alimentos al órgano cerebral, a las células nerviosas para que pudieran hacerlo, pero este hecho no fue suficiente, no bastaba contar con los elementos necesarios para la construcción de esa red, se necesitaba enviar a la célula nerviosa un mensaje para que se modificara a sí misma tanto en su anatomía como en su fisiología. Los factores que influyeron para que se llevara a cabo esta modificación, constituidos por mensajes, partículas virtuales que recibió el cerebro desde el exterior o desde su propio proceso de maduración, favorecieron la acción de la energía en la modificación de la materia e hicieron crecer a la neurona e incrementar sus procesos metabólicos, actuaron tanto sobre la anatomía como sobre la fisiología del sistema nervioso. 21
  22. 22. Y la palabra le tomó prestado su aspecto y Su naturaleza al hombre....y habitó entre nosotros En tzeltal. Juan 1.1.3 Según Ignacio Morales Elizalde LA INFORMACIÓN MADURA EL CEREBRO Para algunos investigadores el universo está formado por materia y energía, para otros es importante también agregar, como un componente más del mismo, un fenómeno muy particular llamado información, cuyos componentes llamados mensajes están constituidos por partículas virtuales conocidas como bits, carentes de masa y energía pero cuya existencia se reconoce porque producen efectos en la materia y en la energía y evidentemente sobre la célula nerviosa. Estos investigadores dicen que no basta contar con la materia y la energía en la estructura del universo, sin la información contenida en el núcleo primigenio no hubiera sido posible construir el universo como lo conocemos actualmente de hecho, dicen algunos investigadores, el universo está construido con información constituyendo un enorme holograma. Parece coherente, lógico, que el universo al expandirse se enfriara favoreciendo la formación de átomos, moléculas, estrellas, galaxias como lo explica Winnenber (2003), en los tres primeros minutos después de la gran explosión que le dio origen. Quizá algún día podamos crear una conjetura igual acerca de la formación de los seres humanos, el final del proceso evolutivo que conocemos. ¿Fue el enfriamiento del planeta programado desde el origen del universo una de las causas de que se formara el caldo de cultivo que menciona Oparin ( ) y que dio origen a la vida y al hombre? Sin ese elemento contenido en los genes que, de acuerdo con Nicolini (1999), “equivale a la información químico estructural de las células que al ser descifrada se traduce en una proteína o enzima,” no podríamos ser formados como individuos. En algunas historias, películas, series televisivas de ciencia ficción se ha manejado la idea de tele transportación de objetos e incluso de seres humanos, pero quizá deberíamos preguntarnos si se transportaría el objeto o el programa para reconstruirlo, pero si es así tendríamos que plantearnos que sucedería con el original y cuantas copias del mismo podemos sacar? ( Hofstader 2001) En otro contexto comenta Doltó F. ( ) que sin el nombre que nos dan nuestros padres no existiríamos como seres sociales, no existimos como personas hasta que nuestros padres nos dan la vida por medio de la palabra. ¿Pensemos en cómo se modifica el entorno personal y social cuando nuestros padres nos dan un nombre? Si tenemos alguna duda sobre el papel de la información y su lugar en el universo, preguntémonos dónde está guardado el mensaje que recibimos a través de nuestro correo electrónico, si podemos consultarlo desde cualquier computadora que contenga el programa para abrirlo, dónde está guardada la imagen que tenemos en la pantalla de nuestro monitor a la que sólo tenemos acceso enviando un mensaje, cómo sabe un recién nacido que debe llorar cuando tiene hambre, como logramos que en una persona aparezca la función cerebral llamada lectura o por qué cierto tipo de música puede modificar la actividad eléctrica del cerebro (Fig. 3) como indica Campbel (1998).y cómo el cerebro humano reconstruye el mundo exterior sino es a través de mensajes, elaborados con las diversas frecuencias e intensidades con las que los impulsos bioelectricos fluyen por sus redes nerviosas y son organizados en forma de palabras, de ideas, de conceptos provocando modificaciones en su estructura material y en su funcionamiento. Obviamente, no son las ondas sonoras las que producen la modificación de la actividad eléctrica del cerebro, sino la forma en que han sido organizadas por el autor de la composición musical, la información, o por la organización que les da el propio cerebro, después del análisis matemático, la que construye los mensajes que llevan en su contenido la información, para que influya sobre la energía y modifique incluso la estructura de la materia, recordemos el propósito con el que fueron creadas las llamadas variaciones Goldberg por Bach, para curar del insomnio al conde-----. De todo el ruido que existe en el ambiente surge 22
  23. 23. una pequeña señal que el cerebro es capaz de detectar para modificarse a sí mismo a tal grado que enviando el mensaje adecuado se logra, según refiere Hutchinson (1992) al mencionar los trabajos de Norman Dion, la sincronización del ritmo alfa con sus subarmónicos theta y delta en 10 hz, 5 hz y 2.5 hz u ondas por segundo cuando se hace un descubrimiento nuevo, cuando decimos encontré la respuesta al problema, lo que ha llamado momento “Eureka”, recordando la experiencia de Arquímedes. Por ejemplo, si al siguiente conjunto de letras “O P R G I O L S E” las colocamos en un orden diferente encontraremos una palabra en castellano; en la palabra ventana decimos al niño que hay varias palabras escondidas y le pedimos buscarlas y en la palabra ADORABLE encontramos el nombre de Abelardo, cuando descubrimos cuál es el orden en que se deben escribir, y lo que quiere decir ese orden, se alinean las frecuencias eléctricas del cerebro como lo descubrió Dion en sus investigaciones. Desde este punto de vista el proceso educativo podríamos definirlo como la posibilidad de crear situaciones similares constantemente en el ambiente escolar y familiar para provocar modificaciones en la energía y la materia del cerebro al ejercitar la inteligencia conseguir como resultado de la enseñanza que el cerebro lo haga por si mismo, sin necesidad de la ayuda externa. Inicial Después de escuchar música de Mozart Figura 3.- Dos análisis cuantitativos de la actividad eléctrica del cerebro muestran cómo la música modifica la frecuencia y la intensidad de los impulsos. Si a través del control que tenemos en la mano enviamos una señal al televisor u otro aparato similar conseguimos que éste se encienda, si enviamos otra señal cambia de canal o activamos su memoria, con otra botamos los seguros de las puertas de nuestro carro o encendemos el motor. Para cada propósito necesitamos una señal diferente debido a que el aparato responde según la que reciba. En el caso del cerebro cuando se tropieza con una falta de congruencia o cuando enviamos dilemas, cuestiones o creamos conjeturas se obtienen brotes sinápticos porque el cerebro está organizado en tal forma que con las claves recibidas construye lo mismo imágenes que ideas y argumentos que le permiten cambiar de punto de vista, de modelo de observación de la estructura de la realidad. Anatómica y funcionalmente corresponde a desconectar millones de sinapsis y conectarlas en otro lugar o construir una nueva rama en la neurona y crear redes nuevas si son necesarias, para hacerle exclamar “¡no lo había visto de esa manera!”, ¡no me había dado cuenta”. Si nosotros respetamos al niño cuando dice que no y le preguntamos: ¿qué vas a hacer?, en lugar de imponerle nuestro criterio le estamos enviando un mensaje: la necesidad de crear otra ruta, enfocar el problema desde otro punto de vista, porque ese “no” es insuficiente. Pero cuántos adultos por miedo, pereza o comodidad se concretan a imponer prohibiciones, el clásico “no corras porque te vas a caer”, “no seas envidioso” o “no se le va a permitir que haga lo que quiera” cuando no quiere compartir. Cierran la posibilidad de abrir una ruta hacia lo que se debe o puede hacer, hacia la consecuencia lógica. Esta actitud de imponer la negación hace exclamar a Hofstadter (1982) “¡Qué mediocre y muerta es una mente 23
  24. 24. que en una negación sólo ve una barrera opaca! ¡Una mente viva puede ver allí un mundo abierto de posibilidades!”. Eso sucede con el niño cuando se tropieza con un obstáculo al parecer insalvable, cuando los padres le dicen “no lo hagas” o aplican castigos, se le abre todo un mundo de posibilidades, los adultos las llaman travesura y las reprimen. En cambio a muchos adultos les es muy difícil descubrir que cuando el niño dice “eso ya lo sé” abre otra puerta cuyo significado es “a partir de lo que ya se enséñame algo nuevo para satisfacer el afán de saber. El trabajo coherente del cerebro facilita a unos receptores dejar pasar un impulso con determinada frecuencia y otros realizar la acción de impedirle el paso, el sí coexiste con el no, con esta unidad llamada bit en los sistemas de información se construyen los mensajes que se convierten en una imagen, una melodía o un argumento. A veces parece ser que desde el exterior se desajusta el modelo de observación, del análisis matemático realizado por el cerebro, invirtiendo su acción, facilitando el paso de los elementos inhibidos e inhibiendo el paso a los facilitados como sucede en el dibujo clásico en que vemos un florero o dos caras, la pintura “Cóncavo Convexo” de Escher, o cuando se pone en duda la congruencia lógica de un argumento, sin embargo no es así, el cerebro en todas sus estructuras , desde las que aparecieron primero, posee ya esa cualidad funcional: la capacidad de modificar el modelo de observación sobre cuya base realiza su trabajo. concavo, convexo, Escher Dos caras o un florero . Figura 4.- ¿Por qué inconscientemente decidimos si vemos dos caras o un florero o si es cóncavo o convexo? ¿La inteligencia toma la decisión? ¿Se realiza un análisis matemático diferente? Con las variaciones de frecuencia e intensidad de las vibraciones trasmitidas por el tímpano a las fibras de la cóclea, el cerebro reconstruye el sonido producido en las cuerdas vocales de otra persona y por ende el mensaje verbal. En la naturaleza no existen sonidos derivados de la producción de una onda de frecuencia e intensidad determinadas, son una mezcla más o menos compleja de intensidades, alturas y timbres que el cerebro tiene que cifrar y descifrar después de percibir el mensaje interno. Esos sonidos llegados del exterior convertidos en mensajes por el cerebro, cada vez más complejos, e interpretados por el mismo cerebro como palabras y conjuntos de palabras, las ideas, nos hacen vivir en un ambiente fundamentalmente lingüístico más que físico como diría Doltó ( ) nuestro mundo, a diferencia del de los otros seres vivos, está formado por palabras, por ello es importante para el educador preguntarse cómo tiene que emplear esas palabras para construir el mensaje que envíe al cerebro del educando, para producir estos brotes, dicho de otra manera, cómo sembrar una idea y conseguir que crezca y se reproduzca como cualquier ser vivo según lo planteado por Dawkins (1988), o para comunicar, hecho que consiste, de acuerdo con Vilaroya (2002), en manipular puntos de vista, y conseguir situar al interlocutor, por medio de mensajes verbales, en 24
  25. 25. nuestro punto de vista, o colocarnos en el suyo. En un principio tenemos un mensaje construido empleando el sonido con sus características de intensidad, altura y timbre que al convertirse en palabra o en composición musical maneja todas las variables posibles dentro de esa limitación y es interpretado por el receptor examinando su congruencia. Por eso no es recomendable corregir al otro sino llevarlo a través del lenguaje, con argumentos lógicos, a que se dé cuenta de otros puntos de vista desde los cuales se puede contemplar el fenómeno nunca confundirlo con mensajes ambiguos, como la madre cuando le encarga vigilar la conducta de sus hermanos al hijo mayor y le pregunta como se portaron, si dice que bien es tapadera si dice que mal es chismoso. Tratemos de examinar la diferencia entre la reproducción de una sonata para piano ejecutada por un instrumento mecánico y la mano de un artista, si se están empleando las mismas notas, tocando las mismas teclas, ¿por qué el artista nos hace vibrar de emoción y no lo hace el instrumento mecánico?; por las modificaciones mínimas introducidas en la intensidad y la duración en el tiempo de la presión sobre la tecla para producir cada nota. Es así como el factor emotivo que agrega el artista al modificar la calidad de la interpretación modifica el mensaje, contemplándolo desde otra categoría. Si bien en el ejemplo de florero- caras o en el de “Cóncavo Convexo” de Escher el proceso es inconsciente e imposible de controlar como lo refiere Hofstadter (1982) Esa falta de congruencia que en un momento el cerebro encontró entre la concepción interna y la realidad exterior, en forma de dilema o conflicto intelectual, se convirtió en la influencia de la información sobre la actividad cerebral y produjo el crecimiento de las células nerviosas, de sus fibras o ramas así como el incremento en la velocidad de conducción en los procesos de codificación y decodificación de los mensajes. Un niño de dos años que intenta subir o bajar de un banco alto por primera vez, tiene que crear sobre la marcha el modelo motor para evitar caerse y a la vez construir el modelo en el cerebro siguiendo rutas no empleadas hasta ese momento. . Niño trepando un banco. Los trabajos de Penfield (1972) demostraron que cada vez que el cerebro encuentra la solución a un problema donde el ambiente biológico, emocional o intelectual del individuo lo ha planteado. Cada vez que descubre la solución de un dilema o cuestionamiento se modifica la estructura de la neurona, surge en el ámbito de miles o millones de células nerviosas un nuevo brote sináptico que con el trabajo constante incrementa su tamaño y se conecta con otros brotes o cuerpos neuronales formando nuevas redes, enriqueciendo la eficiencia del cerebro. No hay otra forma de hacer crecer las neuronas y favorecer la maduración cerebral más que la de presentarle conflictos, dilemas al niño. Haciendo uso de los modelos holográficos propuestos para el universo por Aspect y sus colaboradores, y para el cerebro por Pribram, podríamos hacer la analogía entre el flujo de información por el cerebro y los viajes espaciales descritos en las novelas de ciencia ficción, donde en un universo tridimensional seria imposible viajar a otra galaxia porque aun alcanzando velocidades cercanas a la de la luz estos tendrían una duración superior a la de varias vidas humanas, por lo que se ha manejado la idea hacerlo a través de los 25
  26. 26. llamados agujeros de gusano, donde pasando por uno de ellos se llegaría a otro lugar del universo o a otro universo, introducir datos a la memoria equivaldría a recorrer la superficie del cerebro para almacenarlos, en cambio creando nuevas conexiones neuronales por donde fluyan los mensajes se llega a otros universos en un nivel superior de organización, en el momento en que algún nuevo indicio nos plantea la posibilidad de que exista un modelo diferente de organización del entorno, una falta de congruencia entre el modelo que tiene el cerebro y el modelo externo y se descubre éste, de acuerdo con Hutchinson (1992 ) “se tiene la impresión de que el cerebro se ha ordenado de otro modo”, y es así porque se han creado nuevas redes neuronales que servirán para entender un mundo más complejo creado por el propio cerebro, estas redes tienen la característica de ser irreversibles porque son el resultado de la maduración cerebral. Confirmemos este efecto al ver en la cara de satisfacción del niño cuando se da cuenta que ya sabe caminar. Tiene una perspectiva del mundo completamente diferente de cuando permanecía en posición supina, cuando miraba el techo de su habitación, ahora ya tiene un enfrente y un atrás, un antes y un después, ya puede desplazarse para tener los objetos en sus manos en el instante que lo desee. O cuando descubre que ya sabe leer y tiene a su alcance toda la información que el mundo ha codificado, al menos en su lengua materna. Hay más de un relato de ciencia ficción donde se describen la sorpresa que tienen los astronautas al emerger de un agujero de gusano en otro lugar del universo o en otro universo. . Dilema: ¿Que harías MENSAJE ----------------x -----crecimiento neuronal Figura 5. - Crecimiento de fibras en la neurona provocadas por la solución de un dilema. Los descubrimientos de Hyden (1959) y de muchos otros investigadores coinciden en que la información madura el cerebro, es decir por medio de partículas virtuales se provocan cambios anatómicos y funcionales en el cuerpo de las neuronas, en sus procesos de conducción y desde luego en la construcción de redes neuronales nuevas y aparición de funciones. ¿Cómo se produciría este fenómeno si la información, la forma en que estructuramos el mensaje, no tuviera alguna influencia sobre la organización anatómica y funcional de la materia cerebral, en particular de la neurona?, podemos decir que el cerebro es una estructura biocibernética cuya organización anatómica y funcional es modificada por los mensajes que produce y por el análisis matemático que realiza de los recibidos del exterior. Rosenzweig y col. (1972) comprobó que los cerebros de las ratas sometidas a este tipo de ambiente cuestionador, que él llamó ambiente rico, producían mayor cantidad de mediadores químicos, los cilindroejes de las neuronas se cubrían con vainas de mielina, se incrementaba la actividad de su sistema ribosomal y como consecuencia había mayor velocidad en la conducción de los impulsos nerviosos y en la codificación y decodificación de la información. Paralelamente, encontró crecimiento del cuerpo de células nerviosas con el consiguiente aumento de sus ramas o dendritas y las espinas sinápticas para ampliar la superficie de conexión de unas células nerviosas con otras. Demostró con sus experimentos lo mismo que Penfield: las partículas virtuales modifican el funcionamiento y la materia de la célula cerebral Lo mismo sucede en los seres humanos cuando el ambiente educativo les permite crear conjeturas y enfrentarse a dilemas intelectuales, morales y de toda índole, se provoca la irreversibilidad de la maduración cerebral. Según Prigogine (1997) comprobamos que los fenómenos irreversibles conducen a nuevas estructuras y, desde el momento en que aparecen como consecuencia de la irreversibilidad, ya no nos está permitido creer que somos los responsables de la aparición de la perspectiva del antes y del después, la maduración cerebral es un fenómeno muestra de esa irreversibilidad. Ahora tenemos una visión del tiempo distinta: ya 26
  27. 27. no podemos pensar con Einstein, que la irreversibilidad del tiempo es una mera ilusión. El mundo sigue siendo idéntico pero nuestra concepción del mismo se ha modificado, nuestro cerebro ahora es capaz de ver con más claridad su complejidad, suceso no sólo atribuible a los grandes investigadores sino a todos los seres humanos en los actos importantes de su vida. Parecemos contradecir al maestro al decir que el niño se da cuenta que ya sabe leer cuando él dice que le enseña, pero su labor es más importante que el simple enseñar, diríamos que es trascendental en la vida del alumno, le siembra ideas que crecen y se reproducen igual que los seres vivos, según Pribram (1980) “lo más que puede hacer el maestro, es orientar al estudiante para que adquiera conocimientos libres de error, nunca podrá penetrar en su cerebro y establecer las conexiones necesarias para el aprendizaje”, sabemos que su relación con el alumno es muy valiosa porque esa orientación, la forma en que construya sus mensajes será la que facilite o entorpezca el establecimiento de esas conexiones y le ayudará a crear los programas para construirlas. El cerebro del alumno hace esa función gracias a la manera de introducir la información, el verdadero mensaje educativo es aquel que modifica la organización de la actividad cerebral no memorizado por el alumno y evaluado mediante un examen. En el caso de la lectura, el maestro primero envía mensajes para despertar el deseo de aprender a leer, lleva al alumno a descubrir que los signos que ve quieren decir algo determinado, luego le presenta un número indeterminado de palabras o frases, el niño las memoriza y almacena en su memoria visual sin saber cómo; después, si el maestro quiere, le ayuda a romper esas palabras en sílabas para descubrir cómo están formadas las palabras, favoreciendo por parte del niño la construcción de nuevas palabras o el descubrimiento de las mismas sílabas o fonemas en otras palabras; si el maestro no lo hace, el niño lo hará por sí solo, se preguntará si no existe una clave y al descubrirla aprenderá a leer en la misma forma en que creará muchas otras funciones. Cuando el niño dice que ya sabe leer y siente que el mundo se modifica quiere decir que ha descubierto esa clave de la lectura, no que el maestro la haya impreso en su cerebro. Para aprender a nadar primero tenemos que descubrir que nuestro cuerpo pesa menos que el agua y por lo tanto flota, para aprender a leer la lengua castellana, como un primer paso debemos descubrir que existen veintiocho letras, de las cuales veintitrés son consonantes y cinco son vocales, y que se combinan en sílabas que pueden ser simples cuando es una sola consonante con una sola vocal, o compuestas cuando son dos consonantes y una vocal; que pueden ser directas si la consonante va antes, inversas si la consonante va después o mixta si la vocal va en medio, que las sílabas compuestas sólo pueden formarse con l ò r en medio; el cerebro hace este proceso después de que ha visto muchas veces palabras, frases u oraciones que obviamente están sujetas a estas reglas. Algunos educadores descubrieron que el cerebro del niño es capaz de realizar este proceso, lo emplearon para que se le facilitara la adquisición de la lectura y lo llamaron método natural para la enseñanza de la lectura porque respeta la naturaleza del niño; no lo lleva a incongruencias lógicas como creer que una letra aislada dice algo. Este proceso que se da en el niño, a más tardar a los seis años de edad, es la demostración de que la inteligencia es el recurso que el ser humano tiene para interpretar la realidad, una función del cerebro que actúa ligada al deseo de saber, pero se demuestra y se va construyendo paso a paso en los momentos mismos en que repentina y aparentemente de forma espontánea se encuentra la solución de un problema, en que se descubre que el universo tiene formas de organización diferentes o más complejas de lo que habíamos contemplado; pero antes de que eso suceda, la inteligencia ha planteado ya la posibilidad de que ese orden existiera y se ha puesto en acción ante la necesidad de descubrirlo. El universo por sí mismo jamás plantea problemas, es el cerebro del hombre en su afán de conocerlo el que crea las conjeturas. Para entender la sensación ante este cambio, quizá sería conveniente recordar cómo aprendimos a andar en bicicleta. Posiblemente alguien nos hizo trepar a la bicicleta y, sosteniéndola fuertemente, corrió junto a nosotros mientras pedaleábamos, soltándonos cuando veía que manteníamos el equilibrio y sujetándonos cuando nos íbamos de lado. Nuestro cerebro inconscientemente estaba creando la conjetura: ¿cómo es posible que mantengamos el equilibrio sobre dos ruedas tan delgadas?, ¿cuál de todas las imágenes de nuestro cuerpo en movimiento sobre la bicicleta es la adecuada para mantenernos en equilibrio y evitar 27
  28. 28. caernos? Cuando descubrimos esa imagen y pudimos mantenerla nos dimos cuenta que ya sabíamos andar en bicicleta, sentimos una oleada de placer y la necesidad de hacer partícipes a otros de nuestro descubrimiento, nuestro cerebro había secretado unas sustancias llamadas endorfinas, conocidas comúnmente como dadoras de placer. ¿Será por eso que las personas que hacen uso de su inteligencia tienen muy buen sentido del humor, se ríen hasta de sí mismas, porque fácilmente forman nuevas estructuras neuronales? . Figura. 6.-Descubriendo como mantenerse en equilibrio. Solamente una postura es la que lo mantiene en equilibrio. Según Lightman (2007) una experiencia que comparten el físico y el novelista, de lo más extraordinario, es el momento creativo, “una gran parte de la actividad de científicos y artistas no es especialmente creativa, pero hay otros periodos, que podrían durar tan solo unos pocos segundos o quizás horas, en que sucede algo diferente, cuando el científico o el artista son presos de inspiración”. Él mismo nos refiere su experiencia personal en uno de sus primeros problemas de investigación, cuando era estudiante de doctorado, en estos términos: “Tras un periodo inicial de estudio y trabajo, yo había conseguido establecer las ecuaciones que había que resolver. Pero entonces di con un muro. Sabía que había cometido un error, porque un resultado intermedio no salía tal como debería, pero yo no podía encontrar ningún error. Y no podía seguir. Día a día comprobaba cada ecuación, pero no sabía que es lo que estaba haciendo mal. Esta confusión y este fracaso continuaron durante meses…Entonces, una mañana, me desperté hacia las 5 a.m. y ya no pude volverme a dormir. Me sentía muy excitado. Algo estaba sucediendo en mi mente. Quizás durante semanas mi mente había estado tomando caminos secretos, ensayando diferentes posibilidades y conexiones y ahora se desbordaba. Al cabo de un tiempo, yo había resuelto mi problema de investigación”. Podrían los maestros tomar este modelo como ejemplo al programar la actividad escolar, seguramente obtendrían mejores resultados. 28

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