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Geología y vulcanismo en la Región de Murcia
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Geología y vulcanismo en la Región de Murcia

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Trabajo realizado por la alumna Laura Martínez Alguacil para la asignatura de Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente.

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  • 1. Geología y Vulcanismo en la Región de Murcia Trabajo realizado por: Laura Martínez Alguacil Curso: 2º Bachiller. I.E.S. Felipe II Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente
  • 2. 1. INTRODUCCIÓN. En este trabajo presentaré una breve reseña acerca de la geología (haciendo alusión también a lugares de interés geológico) y el vulcanismo en la Región de Murcia. Este tema puede ser realmente extenso si se tiene en cuenta la historia geológica del planeta, acontecimientos pasados relativos a estos, etc. Intentaré, entonces, describir un poco las zonas de que consta nuestra región y si así lo requiriese este trabajo, hacer una pequeña referencia a la historia geológica de la región. También pretendo, además de esto, mostrar algunas zonas de interés geológico y sólo interés geológico de la región murciana, una de las más importantes en cuanto a geología de España, y si cabe, de Europa. Pese a las zonas que aquí nombre, hay muchos más lugares en la región de Murcia expuestos totalmente al deterioro (algunas zonas del Cabezo Gordo, Parque del Valle, Rambla del Reventón…), ya que todavía no están dentro de lo que formalmente se denomina LIG (lugares de interés geológico). Incluso, algunos lugares de interés geológico sufren de destrucción parcial debido a la construcción, infraestructura y demás objetos de interés político. Sin duda debemos luchar por proteger estos lugares de nuestra región, ya que constituirán un patrimonio importante para España dentro de la Unión Europea y del resto del mundo. Y no sólo esto: además, debemos preservarlos para generaciones futuras. NOTA: En la última página hay un recuadro sobre los distintos periodos de la historia geológica del planeta. He pensado que quizás podría ser útil tenerlo a mano por si se necesita consultar algún dato de forma rápida y directa. 2. SITUACIÓN GENERAL. La Región de Murcia se sitúa en la zona oriental de la Cordilleras Bética, que se generó durante la Orogenia Alpina y que se extiende por el sur y este peninsular, desde Cullera (Valencia), hasta Cádiz. Aunque se puede seguir su trazado bajo el Mediterráneo, hasta las Islas Baleares por el este, y hasta el Rif y Tell norteafricanos, por el sur. A su vez, la Cordillera Bética, pertenece al denominado Orógeno Alpino Perimediterráneo que bordea todo el Mediterráneo. En ella están representados materiales pertenecientes a las tres zonas que se dividen en: Prebética y Subbética (zonas externas) y Bética (zonas internas), que durante el Mesozoico y parte del Cenozoico pertenecieron a dos microplacas tectónicas diferentes: Ibérica y Mesomediterránea, respectivamente. La Zona Prebética se subdivide, de Norte a Sur, en Prebético Externo, Interno y Meridional; en la Zona Subbética se pueden distinguir los dominios de Subbético Externo, Medio e Interno; y en la Zona Bética se diferencian tres complejos tectónicos que son, de abajo a arriba, Nevado-Filábride, Alpujárride y Maláguide (la escuela holandesa distingue, además, el Ballabona-Cucharón, situado entre los dos primeros, pero está hoy en desuso). Aunque esta serie de descripciones está realizada grosso modo, se puede disculpar este excesivo resumen con las imágenes que a continuación se ofrecen, donde claramente se distinguen las zonas externas y las zonas internas, entre otras cosas (figura 1, figura 2 y figura 3). En cuanto a materiales, cabe decir que, además de los materiales propios de las Cordilleras Béticas ligados a la tectónica principal, existen otros que están bien desarrollados en las depresiones interiores y en los valles aluviales. Entre las primeras destacan, en la Región de Murcia, las cuencas terciarias del Campo de Cartagena, Mula-Fortuna, sinclinal de Calasparra, Moratalla, Lorca y Rambla de Tarragoya y entre los segundos, el valle cuaternario del Guadalentín-Segura, así como importantes afloramientos de rocas volcánicas, tanto ácidas como intermedias y básicas. Existe una gran diversidad estratigráfica, como se puede observar; sin embargo, también se observa una distribución geográfica que, a grandes rasgos, es la siguiente: - En la Zona Prebética los materiales predominantes son los carbonatados del Cretácico superior; en el Sur de la misma están representadas las calizas y margas del Paleoceno y Eoceno. - En la Zona Subbética abundan las calizas y dolomías del Jurásico y las arcillas con yesos del Trías; también están muy presentes las margas del Cretácico. - Sólo en la Zona Bética afloran terrenos metamórficos, constituidos por esquistos, cuarcitas y mármoles del Permo-Triásico; además de éstos existen dolomías del Trías.
  • 3. - En todas las zonas hay cuencas post-tectónicas rellenas fundamentalmente de materiales margosos miocénicos, pero éstas son más frecuentes y presentan un mayor desarrollo en la Zona Bética. Figura 1. Figura 2.
  • 4. Figura 3. 3. ZONAS INTERNAS. 3.1 EL COMPLEJO NEVADO-FILÁBRIDE. El Complejo Nevado-Filábride es el complejo tectónico más inferior. Está compuesto por rocas únicamente metamórficas (micaesquistos grafitosos, cuarcitas, gneises, anfibolitas, metabasitas, etc.) y de edades comprendidas entre el Precámbrico y el Triásico inferior. Entre ellas destacan dos aspectos: • Una potente sucesión paleozoica de micaesquistos ricos en grafito con cuarcitas que les confieren a los relieves de Cabo de Palos, Calblanque y Lomo de Bas un color muy
  • 5. característico: gris oscuro o negro, e incluso marrón rojizo por la existencia de óxidos de hierro. • Una serie carbonatada metamorfizada (mármoles dolomíticos y calcíticos, grises, blancos y anaranjados) cuya edad parece ser del Triásico medio-superior y que forma el paisaje protegido del Cabezo Gordo de Torre Pacheco. Aflora en las proximidades del litoral murciano desde Cabo de Palos hasta Cartagena (Calblanque, Portmán, las sierras mineras de la Unión y Cartagena, etc.); también en el Cabezo Gordo, sierra de los Victorias y de los Gómez que separa el Campo de Mazarrón y el de Cartagena; sierra del Algarrobo al norte de Mazarrón y sobre todo, la sierra de Almenara entre Mazarrón y Lorca; un poco más al oeste, la sierra de la Carrasquilla, lindando con Almería y la sierra de Enmedio. 3.2 EL COMPLEJO ALPUJÁRRIDE. El Complejo Alpujárride descansa estructuralmente sobre el complejo anterior y en él pueden aparecer tres tipos de rocas: Rocas metamórficas del Paleozoico-Triásico inferior como esquistos y cuarcitas, pero sobre todo destacan unas muy características por su color azul o violeta: las filitas. Rocas sedimentarias como los yesos, pero por su potencia y extensión sobresalen las calizas y dolomías del Triásico medio y superior. Por último, las intrusiones de rocas subvolcánicas básicas (diabasas), poco abundantes pero de gran interés geológico, entre las que destacan las del Cabezo Mingote junto al Mar Menor. El Complejo Alpujárride presenta varios mantos de cabalgamiento que incluso sirven para subdividirlo en inferior, medio y superior. Este fenómeno tectónico ha originando multitud de afloramientos que muestran series parciales incompletas. Cuando esto ocurre sus rocas más antiguas se pueden confundir con las del Complejo Nevado-Filábride, de ahí que afloramientos litorales como los existentes entre La Manga y Cabo Negrete, se asignan a uno u otro complejo, en diversas publicaciones. Aflora a lo largo del litoral murciano, desde Cabo Palos hasta Águilas, sobre los materiales Nevado-Filábrides, presentando su cobertera carbonatada las principales mineralizaciones de las zonas mineras de Cartagena y la Unión. También aflora en las sierras interiores de la Torrecilla, la Tercia, Enmedio, Carrascoy, sur de Sierra Espuña y el Puerto. Así como en las proximidades de Espinardo, el Puntal, Cabezo de Torres, Santomera y Monteagudo. 3.3 EL COMPLEJO MALÁGUIDE. El Complejo Maláguide posee dos características que lo diferencian de los anteriores: el hecho de que sus rocas sean mayoritariamente sedimentarias y su amplia edad, entre el Paleozoico y el Eoceno. Sierra Espuña, es el mejor lugar de toda la Cordillera Bética oriental para el estudio e investigación de Complejo Maláguide, aunque también aparece en la parte septentrional de la sierra de la Torrecilla, en la parte centro-oriental de la sierra de Carrascoy y en la zona litoral, donde se presenta como manchas aisladas flotando tectónicamente sobre el conjunto Alpujárride, como ocurre en Cabo Cope y Lomo de Bas. Las litologías que más destacan en este complejo son: - Paleozoico. Se ve muy bien en la sierra de la Torrecilla y está constituido por filitas y sobre éstas una serie de color verde oliva muy característico, formada por intercalaciones de calizas y rocas detríticas. - Permo-Triásico. La sucesión permotriásica está formada por un tramo detrítico (lutitas, areniscas y conglomerados), cuya peculiaridad es su color rojo intenso y su descarbonatación.
  • 6. - Triásico. Sobre el tramo anterior descansa una potente formación dolomítica que se identifica fácilmente en el paisaje por dar lugar a resaltes topográficos acusados. Son de color gris y están mal estratificadas. En Sierra Espuña además, destaca una formación margosa con intercalaciones de calizas, conglomerados y yeso que, por su escasez en otros lugares y potencia, tiene un gran interés científico. A partir de aquí, toda la serie maláguide que se va a resumir sólo aparece en Sierra Espuña, salvo los materiales del Jurásico inferior que culminan el Maláguide en Cabo Cope. - Jurásico-Cretácico. Una potente formación carbonatada del Jurásico en cuyo techo, ya en el Cretácico, existe un paleocarst relleno por un nivel margoso-arenoso muy rico en fosfatos, que fueron origen de explotaciones mineras. Termina el Mesozoico con un paquete de margas. - Terciario. En el Eoceno destacan las intercalaciones de calizas nummulíticas, margas, rocas detríticas e incluso carbón que fue explotado en el Barranco de la Hoz de Sierra Espuña. 3.4 LA ZONA CIRCUMBÉTICA. La Zona Circumbética, denominada también Unidades del Campo de Gibraltar, está formada por aquellos conjuntos litológicos que separan o no pueden ser claramente asignadas a las Zonas Internas en sentido estricto o a las Zonas Externas. En la Región de Murcia no existe una serie continua, exceptuando el Oligoceno-Mioceno inferior del río Pliego y norte de Sierra Espuña. El resto de los afloramientos están aislados y muy tectonizados, como en los alrededores de Mula y suroeste de Lorca. Comprende rocas sedimentarias muy variadas con edades que oscilan entre el Triásico y el Mioceno inferior, como arcillas y margas (donde destacan las de color rojo del río Pliego); y areniscas turbidíticas y calizas, algunas ricas en foraminíferos, entre otras. 4. ZONAS EXTERNAS Por la Orogenia Hercínica, hacia el final del Carbonífero medio (hace unos 300 Ma.), se plegaron y emergieron los materiales precámbricos y paleozoicos que hoy forman gran parte del centro de la Península Ibérica. Se originó así un continente, el antiguo Macizo Ibérico, Hercínico o Hespérico, que fue sometido a una intensa erosión, constituyendo una fuente, junto con el mar, de los sedimentos depositados en las áreas subsidentes y hundidas que lo rodeaban. Una de estas áreas fue el denominado margen Sudibérico, que posteriormente daría lugar al norte de la Cordillera Bética. Esta gran cuenca sedimentaria, situada al sur del viejo continente, ha sido dividida en función de criterios paleogeográficos en dos grandes zonas: la Subbética y la Prebética. 4.1 ZONA SUBBÉTICA. La Zona Subbética se corresponde con el área que ocupó una posición más alejada del continente, es decir, más hacia el sur de la región de Murcia, que hoy ocupa desde la sierra de la Pila, Cieza, Caravaca y Moratalla, hasta Abanilla, Fortuna, Ricote, Bullas y el oeste de Lorca. Actualmente sus rocas no están en la posición original donde se formaron, porque la Orogenia Alpina la estructuró en diversos mantos, que cabalgaron entre ellos e incluso, sobre el área más septentrional, la Zona Prebética, experimentando algunas unidades subbéticas desplazamientos de varias decenas de kilómetros (hasta unos 80 Km.). Este fenómeno ha dado lugar a bellos isleos tectónicos, donde rocas más antiguas se superponen sobre otras más modernas y forman las cimas de importantes montañas, como las de las sierras del Cerezo y los Álamos en Moratalla. Hasta hace unos 180 millones de años la sedimentación era similar a la Zona Prebética: materiales continentales (areniscas silíceas, margas, arcillas y yesos, con intrusiones de ofitas) y marinos someros (calizas y dolomías) del Triásico; y dolomías y calizas de plataforma marina somera originadas por la subida del nivel del mar en el Jurásico inferior. Sin embargo, fue a partir del Jurásico medio, hace unos 175 Ma., a consecuencia de la disgregación del macrocontinente Pangea, que generó la apertura del Atlántico medio y la extensión de los dominios oceánicos del Tethys, cuando la plataforma marina del borde Sudibérico se fragmentó, quedando así, claramente diferenciadas las zonas Prebética y Subbética y sus dominios paleogeográficos.
  • 7. Desde entonces el Subbético se caracterizaría por una ambiente siempre marino, más o menos profundo, y estructurado en tres dominios paleogeográficos: - El Subbético interno, que representa la zona de sedimentación más alejada del continente emergido (más oriental), que desde el Lías medio, hasta finales del Jurásico, constituirá un umbral, es decir una zona elevada dentro de la cuenca marina. Dicho umbral fue acentuando progresivamente su carácter nerítico hasta finales del Jurásico, mientras que durante el Cretácico, pasó a formar parte de un surco profundo. Está muy poco representado en la región, aflorando solamente en la sierras de Ponce, Gigante y Almirez. Tiene dolomías, calizas oolíticas, calizas nodulosas rojas y bauxitas de edad jurásica y calizas, margocalizas y margas cretácicas. - El Subbético medio, que representa un surco que separa los dominios interno y externo. Destaca entre sus rocas las calizas con sílex, margocalizas, margas radiolaríticas, calizas nodulosas rojas de escasa potencia y coladas basálticas durante el Jurásico; margas y margocalizas durante el Cretácico; y margas, margocalizas, areniscas y calizas con foraminíferos durante el Terciario. A este dominio pertenecen las sierras de Ricote, Cambrón, Madroño y Lavia. - El Subbético externo, que representa los materiales de la Zona Subbética más cercanos al continente emergido y que al igual que el Subbético interno, constituía un umbral en la cuenca marina desde el Lías hasta el Jurásico superior, con partes emergidas en algunas épocas. Estaba constituido por rocas carbonatadas marinas (calizas dolomitizadas, calizas con sílex y calizas nodulosas rojas) en el Jurásico, mientras que durante el Cretácico predominaban las margocalizas y margas; y durante el Terciario margas, areniscas y calizas. Es el dominio subbético que mayor extensión ocupa en la región, originando las sierras de El Gavilán, Villafuertes, Mojantes, Álamos, Cerezo, Quipar, Burete, Oro, La Pila, Lugar, Corqué, Barinas, Quibas, etc. 4.2 ZONA PREBÉTICA. La Zona Prebética engloba a aquellas unidades geológicas que se depositaron más próximas al continente emergido y forman el norte y parte del noroeste de la Región de Murcia. Comprenden rocas con edades que oscilan entre el Triásico superior, el cual solo aflora por fenómenos de diapirismo, y el Oligoceno, aunque con un claro predominio de los materiales cretácicos y terciarios. De su historial paleogeográfico destacan, por la extensión de sus afloramientos de rocas, los medios continentales y costeros o marinos de plataforma con influencia continental del Jurásico; los grandes depósitos deltaicos y costeros del Cretácico inferior, marcados por extensos depósitos de arcillas y areniscas silíceas procedentes de la erosión de los relieves existentes en la Meseta; y en el Cretácico superior, los potentes paquetes de dolomías, conocidos como la trilogía dolomítica, originados por una transgresión generalizada que ocupa casi la totalidad de la Zona Prebética. Por último, durante el Terciario, se debe resaltar las grandes plataformas marinas someras, representadas por las calizas nummulíticas del Eoceno. En general se trata de rocas que son autóctonas o parautóctonas, es decir, que se han plegado y apenas se han desplazado desde su lugar original de depósito. Durante el Mioceno inferior-medio, por la colisión de las Zonas Internas con las Zonas Externas, algunas áreas prebéticas se estructuraron en pliegues de gran envergadura, que han dado lugar a sierras como La Muela, en Moratalla. En función de su lejanía del centro de la cuenca marina, es decir de sur a norte, la Zona Prebética se divide en: - El Prebético meridional o Unidades intermedias, que representa el tránsito entre el Subbético externo y el Prebético interno, con sedimentos marinos, más o menos pelágicos, depositados en un surco, pero con marcadas influencias continentales (sedimentos terrígenos), que se manifiestan por la existencia de rocas ricas en arenas. En la región solo afloran formaciones con edades comprendidas entre el Cretácico y el Paleógeno. Comprende formaciones rocosas de calizas areniscas, margas y margocalizas arenosas durante el Cretácico y margas, arenas, calizas
  • 8. arenosas, calizas nummulíticas, conglomerados, arcillas y calizas lacustres paleógenas. Aparece representado en diversas zonas de las sierras de la Pila, del Águila y de la Puerta. - El Prebético interno, que posee sedimentos de plataforma marina y costeros, en ambos casos con marcadas influencias continentales y que en determinadas épocas actuó como un umbral. Tiene rocas carbonatadas marinas durante el Jurásico y Cretácico, que mayoritariamente se corresponden con antiguas areniscas depositadas en plataformas marinas y que durante la diagénesis se transformaron en calizas y/o dolomías, junto con algunas margas y margocalizas. Durante el Paleógeno, se siguen depositando las mismas litologías anteriores, margas y calizas ahora con grandes foraminíferos bentónicos, pero con un claro predominio de los sedimentos areniscos sobre el resto, que pronostican la retirada del mar al final de este periodo y el paso a sedimentos continentales (calizas lacustres, conglomerados, arenas y arcillas). Presenta episodios de emersión, especialmente durante el Terciario, que originaron importantes procesos de carstificación, como el paleocarst, actualmente todavía visible, de la sierra de Zacatín-Charán, en Moratalla. Origina los relieves de los alrededores de la sierra de la Muela, al norte de Moratalla, y ocupa una vasta extensión entre las poblaciones de Calasparra, Cieza, Jumilla y Yecla (sierras de: Ascoy, Larga, Sopalmo, Carche, Papsas y Salinas). - Prebético externo, que ocupó la zona más próxima a la Meseta y representa depósitos de ambientes sedimentarios costeros y continentales. En general presenta una potencia de sedimentos muy reducida que aumenta rápidamente hacia el sur y sureste, cerca de su contacto con el Prebético interno. Está compuesto por rocas carbonatadas marinas (calizas dolomitizadas, calizas nodulosas, margas y margocalizas) durante el Jurásico; margas y areniscas marinas, y arcillas continentales, arenas silíceas continentales y areniscas marinas dolomitizadas durante el Cretácico inferior; areniscas dolomitizadas, dolomías y calizas arenosas marinas, y algunas calizas lacustres durante el Cretácico superior; y calizas lacustres, conglomerados, areniscas y arcillas durante el Paleógeno. Aflora extensamente desde el norte de Calasparra hasta Cieza, en Jumilla y Yecla (sierras de: el Algaidón, el Puerto, el Picacho, el Molar, las Cabras, Enmedio, Magdalena, Moratillas, etc.). 5. CUENCAS NEÓGENAS. El choque entre las Zonas Internas (Microplaca de Alborán o Mesomediterránea) y Externas (Paleomargen Sudibérico) producido por la Orogenia Alpina durante el Mioceno inferior-medio (entre 23 y 11 Ma.) y la convergencia entre las placas Africana e Ibérica, hizo que la región se estructurara en zonas hundidas y levantadas, en una serie de cuencas marinas, separadas por importantes islas. Aunque en origen todas las zonas deprimidas estuvieron inundadas por el mar, progresivamente el mar se fue retirando y algunas de ellas pasaron a ser cuencas endorreicas donde desembocaban ríos y se formaron importantes lagos. Así pues, podemos agrupar estas cuencas en función del tipo predominante de sedimentación que aflora; en marinas o continentales. Durante el Neógeno la sedimentación en la Cordillera Bética, y por tanto también en Murcia, tuvo lugar en dos fases: una primera, que comprende el Mioceno inferior y medio, durante la cual las cuencas se fueron adaptando a los movimientos que generarían los cabalgamientos y plegamientos del Subbético y Prebético durante la Orogenia Alpina. Las cuencas formadas durante esta primera fase se denominan cuencas sinorogénicas (formadas a la vez que la Orogenia Alpina). Unas cuencas se formaron dentro de la cadena montañosa que se estaba moviendo y formando (cuencas intracadenas), muy poco visibles y deformadas actualmente, y otra mucho más extensa, situada al norte, que comunicaba el Atlántico con el Mediterráneo, que lo geólogos han denominado Estrecho Norbético y que actualmente parte de ella continúa activa y forma la cuenca del Guadalquivir. En la segunda fase, del Mioceno superior hasta la actualidad, las montañas de la región de Murcia ya se habían generado y la tectónica queda relegada principalmente a reajustes de distensión, se forman así las llamadas cuencas post-orogénicas, donde sus materiales prácticamente han llegado a nuestros días sin deformación. Cabe resaltar que el relieve que posee la Región de Murcia es heredado de esta época, sólo retocado por los procesos erosivos, algunos fenómenos tectónicos y por variaciones del nivel del mar durante el Cuaternario. Este paisaje actual permite hacer un viaje submarino en el tiempo e imaginar con facilidad como era el fondo de los mares que cubrían gran parte de Murcia: cabezos actuales que corresponden a resaltes arrecifales, valles que eran las zonas más profundas de los mares terciarios, laderas de montañas, que en numerosas ocasiones, representan abanicos deltaicos que desembocaban en
  • 9. las costas tropicales, etc. Todo ello adornado con numerosas erupciones volcánicas, que persistieron hasta principios del Cuaternario. 5.1 LAS CUENCAS DEL NOROESTE Y NORTE (MARINAS Y CONTINENTALES DEL MIOCENO, SINOROGÉNICAS Y POST-OROGÉNICAS). En el Mioceno inferior-medio, la parte septentrional de la Región de Murcia formaba parte del denominado Estrecho Norbético, cuando las Zonas Internas ya estaban chocando con las Zonas Externas y generando el levantamiento y emersión del sur de la Región de Murcia, es decir, el mar ocupaba el centro y norte de Murcia, y desde aquí y hacia Andalucía, se comunicaba el Atlántico con el Mediterráneo. Las rocas que se formaron en este estrecho (calizas con algas, margas, calizas bioclásticas y conglomerados), han quedado bien conservadas en el norte de la comunidad murciana, pero sobre todo en enclaves geológicos de espectacular belleza e interés geológico como el monte Arabí, Benizar, Cuevas de Zaen-Bagil-Molata de Charán, cabecera del barranco Hondares, cerro de Moratalla la Vieja o el Estrecho de Bolvonegro, entre otros, se pueden observar esas extensas plataformas marinas donde la gran velocidad de sedimentación, los abundantes terremotos de aquella época y el azote continuo de grandes tormentas, dieron lugar a una gran variedad de estructuras sedimentarias, únicas en la Cordillera Bética. La actividad tectónica compresiva, que llegó incluso hasta el Mioceno superior (Tortoniense basal), consiguió cerrar progresivamente el denominado Estrecho Norbético y el mar fue migrando hacia zonas más hundidas situadas más hacia el sur como las cuencas del estrecho de la Encarnación, sinclinal de Calasparra o el Boquerón (al norte de la sierra de la Pila). Ellas, en el Tortoniense, aún poseen sedimentación marina típica de plataformas carbonatadas (calcarenitas bioclásticas), con mayor o menor influencia de sedimentos terrígenos (gravas y arenas), provenientes de la erosión de los relieves prebéticos o subbéticos que las delimitan y hacia el centro de las cuencas son sustituidas por sedimentos margosos. Pero por lo general, las cuencas del norte de la Región de Murcia emergen al final del Mioceno medio (12 Ma.), y algunas se continentalizan y continúan activas con depósitos detríticos procedentes de corrientes fluviales o sedimentos de lagos, unas veces salinos (yesos) y otras carbonatados (calizas lacustres y calizas oncolíticas), junto con margas, margas con sílex, diatomitas y arcillas. Ejemplos de estas cuencas son las de la Hoya de la Sima (Jumilla) y Tarragoya (Caravaca), pero sobre todo la del Salmerón-Las Minas (Moratalla-Calasparra-Hellín), que era un inmenso lago hasta hace unos 4 Ma. 5.2 LAS CUENCAS CENTRALES (MARINAS DEL MIOCENO SUPERIOR, POST- OROGÉNICAS). Son las cuencas post-orogénicas por excelencia, también denominadas intra-montañosas, es decir, sus rocas están nada o muy poco deformadas, aunque en los márgenes de algunas, como en la de Lorca, aparecen rocas del Mioceno inferior-medio. Las más extensas, además de Lorca, son las de Fortuna y Mula, ésta última con depósitos margosos que superan los 2500 m de espesor. Todas poseen una marcada influencia marina durante todo el Tortoniense y episodios marinos y continentales durante el Messiniense (Mioceno). La sedimentación tortoniense se caracteriza por la existencia de pequeñas plataformas marinas, carbonatadas, con bioconstrucciones coralinas, dándose en ellas una progresiva sustitución de litologías, desde los relieves que las delimitan hacia las zonas más profundas: depósitos conglomeráticos de abanicos deltaicos, arrecifes coralinos y calizas bioclásticas, margas con intercalaciones areniscosas y margas. Durante el Messiniense presentan etapas de desecación: sedimentos arenosos (turbiditas someras) y depósitos evaporíticos de yeso y sal, junto con margas; que alternan con otras típicas de aguas marinas de salinidad normal (calcarenitas, arrecifes coralinos, margas diatomíticas y margas). A partir del Plioceno la sedimentación es típicamente continental, con predominio de conglomerados, areniscas y sedimentos arcillosos rojos. 5.3 CUENCAS DEL SUR (PLIOCUATERNARIAS MARINAS Y CONTINENTALES). Las marinas, como las de Águilas-Terreros, Cabo Cope y Mazarrón, son las que estuvieron cubiertas por el mar hasta épocas muy recientes. Presentan calcarenitas, conglomerados, lumaquelas y limos margosos con abundantes restos de fauna marina pliocuaternaria.
  • 10. Por último, las continentales, como la del Guadalentín, la del Segura o el Campo de Cartagena, cuya principal característica, no es su época de continentalización, sino la alta subsidencia que tienen, desde el Plioceno, que ha dado lugar a un gran espesor de sedimentos continentales, aluviales y fluviales. Por ello apenas afloran los sedimentos con edad anterior al cuaternario, salvo en las laderas de los relieves que las delimitan. Destaca por su extensión el Campo de Cartagena (1600 km2), que además de los sedimentos cuaternarios que la cubren, posee un potente relleno neógeno margoso de más de 1000 m formado por intercalaciones de conglomerados (hasta 500 m en el Tortoniense), calizas (100 m en el Messiniense) y areniscas (30 m en el Plioceno). El relleno y la geometría de todas estas cuencas han sido controlados por: 1-. Juegos de fallas que muestran, según los casos, importantes desplazamientos horizontales y/o verticales. En concreto, existen cuencas que fueron generadas por el hundimiento de la corteza terrestre por fallas de desgarre sinistrosas de dirección NE-SO, como la cuenca de Lorca por las fracturas Norbética y de Alhama de Murcia, durante el Burdigaliense superior. Otras ligadas a fallas casi N-S como la cuenca de Mazarrón. Fallas controladas por movimientos distensivos y compresivos (sobre todo a partir del Tortoniense superior) de dirección NO-SE, que generaron el amplio sector del Mar Menor y áreas próximas, y NE-SO, como las fallas de Socovos y Bullas-Archena que afectan a las cuencas de Tarragoya, Mula y Fortuna, entre otras. 2-. Los cambios eustáticos y climáticos que originaron sucesivas regresiones y transgresiones, es decir, oscilaciones del nivel del mar, a lo largo de todo el Neógeno, e incluso el Cuaternario. Todos estos fenómenos produjeron cambios litológicos en los materiales miocénicos y pliocénicos, deformaciones durante la sedimentación o después de ella, especialmente en los bordes, paradas sedimentarias y procesos erosivos, que limitaban secuencias deposicionales (o unidades estratigráficas), correlacionables a escala de todo el Mediterráneo. Por ello es común encontrar en la mayoría de las cuencas: - Pasos entre sedimentación continental (de tipo fluviolacustre) y marina (tipo epicontinental, es decir un mar poco profundo) con gran proliferación de lamelibranquios, equínidos, etc. - Compartimentación de la sedimentación en una misma cuenca por los movimientos sinsedimentarios de fallas profundas, actualmente fosilizadas (cuenca de Lorca). - Formación de grandes abanicos aluviales o deltaicos en los sectores de la zona de fallas de Bullas- Archena o del norte de las sierras pertenecientes a las Zonas Internas (cuencas de Lorca, Fortuna, etc.). - Presencia de edificios arrecifales en altos fondos, como ocurre con los arrecifes de Las Canteras o Aledo (cuenca de Lorca), que coronan los relieves originados por los depósitos de deltas. - Yacimientos paleontológicos excepcionales de peces y grandes vertebrados. - Depósitos de evaporitas, yeso y halita, en medios restringidos, sobre todo a partir del Messiniense cuando empezó a desecarse el Mediterráneo, en la denominada crisis de salinidad (cuencas de Lorca, Mula-Fortuna). - Discordancias que forman grandes hiatos y que afectan a toda una cuenca o parte de ella, como ocurre en la cuenca de Lorca donde falta en su parte septentrional el Tortoniense superior y Messiniense inferior. - Erupciones volcánicas y fluidos hidrotermales que nutrían a los sedimentos y aguas marinas de las cuencas. - Incluso algunas de estas cuencas poseen recursos geológicos peculiares, como yacimientos de azufre, pizarras bituminosas, sal, diatomitas, etc. 6. LUGARES DE INTERÉS ESTRATIGRÁFICO. Sierra del Carche Se trata de una de las zonas de la Región de Murcia en que aparece mejor representada la serie del Cretácico y del Terciario perteneciente al Prebético Meridional. En esta sierra se pueden observar una gran variedad de materiales sedimentarios; no obstante, el interés de esta visita se ha centrado en los numerosos microfósiles del Eoceno, muchos de los cuales se pueden ver a simple vista. También tiene un interés geoambiental al poder analizar el impacto de una cantera inactiva de calizas rosadas en el entorno de la sierra.
  • 11. Asimismo, atribuyen a este sector una tectónica muy violenta. El Eoceno está representado por tres tramos bien definidos: uno inferior, constituido por 250 m de margas verdes y en el techo con radiolarios, buliminas, truncorotaloides y globigerinas; otro calizo (pararrecifales blancas), de 85 m de potencia, con abundantes nummulites, alveolinas, asterocyclinas, europertias, discocyclinas, globigerinas, sphaerogypsinas, melobesias, miliólidos y briozoos y un tercer tramo, de 50 m de potencia, formado por arcillas verdes (22 m), calcarenitas (10 m) y calizas y margas (18 m), con una fauna muy similar a la descrita. La estructura de la Sierra del Carche es la de un anticlinal cabalgado hacia el norte al menos 25 km, que en el Carche pasa a ser de champiñón, como se ha podido comprobar por sondeos realizados por la Dirección Regional de Recursos Hidráulicos de Murcia. En la depresión, que se extiende hacia el sur, rellena de materiales margosos del Mioceno, se ha detectado al sur de la Sierra de Salinas un cabalgamiento hacia el norte (según datos de un sondeo termal realizado por el IGME junto al pueblo de Salinas), que parece continuar hacia el Carche en base a los datos de otro sondeo llevado a cabo junto a la Venta de Viña Pe. Al sur de la sierra de Salinas existen olistostromos de Trías intercalados en el Mioceno, según se desprende de datos de sondeos del IRYDA. La Sierra del Carche, pese a estar alineada orográficamente con la de Sopalmo, es más interna que ésta, por lo que ha sido necesario un desplazamiento hacia el norte de aquélla, motivado por el movimiento levógiro de la falla de Ontur- Jumilla. La “Capa Negra” de Caravaca El barranco del Gredero es uno de los pocos lugares del mundo donde está representado el tránsito de los materiales de la era Secundaria a la Terciaria y donde, además, existe una capa oscura de escasos milímetros de espesor (“capa negra”) cuyo origen puede estar relacionado con el impacto de un gran meteorito sobre la Tierra que pudo causar la extinción de gran parte de la flora y fauna de la época. Por todo ello, se trata de un lugar de excepcional interés geológico de ámbito internacional. El estudio del límite entre las eras Secundaria-Terciaria (S-T) constituye una de las polémicas científicas de mayor interés en el campo de las Ciencias de la Tierra, debido a dos hechos esenciales: la gran extinción faunística acaecida al final del Cretácico y las anomalías mineralógicas y geoquímicas observadas en la lámina de sedimento correspondiente al tránsito de las referidas eras. En la faceta biológica, los dinosaurios (si bien son los más conocidos) no fueron las únicas víctimas; aproximadamente las tres cuartas partes de las especies vivas de la Tierra desaparecieron simultáneamente y para siempre. En cuanto a la génesis de dicha capa, existen diversas teorías, siendo la más aceptada por la comunidad científica aquélla que la relaciona con un origen extraterrestre, concretamente, con el impacto de un meteorito de grandes dimensiones que provocó un desastre ecológico a nivel mundial. La catástrofe que condujo a tal evento apocalíptico quedó registrada en los sedimentos de esta edad. En la secuencia de carácter marino, donde el cese de la productividad biológica provocó una disminución del contenido en carbonatos, aparece un nivel arcilloso oscuro de 2 mm de espesor muy característico, en el que se han detectado una serie de anomalías geoquímicas y mineralógicas registradas a escala mundial como: elevada concentración de iridio y otros metales nobles; enriquecimiento en Fe, V, Co, Ni, Cr, Zn, As y Sb; presencia de esférulas y cuarzos de choque; cambios en la composición isotópica del C, O y Sr; aumento del contenido en C orgánico y presencia de esmectitas como casi único mineral arcilloso. Aunque existe acuerdo general sobre las pruebas que ofrece el registro estratigráfico, no lo hay en cambio sobre su origen. La discusión se inició tras el hallazgo por Alvarez et al. (1980) de un enriquecimiento de iridio en la arcilla de la capa negra en Gubbio (Italia). Dado que éste es un elemento poco abundante en la corteza terrestre y sí por el contrario en materiales extraterrestres, estos autores propusieron un impacto meteórico como causa de la extinción faunística y de las anomalías geoquímicas y mineralógicas detectadas. El impacto de un supuesto meteorito de unos 10 km. de diámetro, según sus cálculos, produciría un cráter de más de 150 km. de diámetro, un aumento de temperatura estimado entre 5 y 20º C y grandes incendios. Posteriormente, el material en suspensión causaría un oscurecimiento global con la inhibición de la fotosíntesis, el agotamiento de las cadenas alimentarias y la consiguiente extinción de los seres vivos. 7. LUGARES DE INTERÉS MINERALÓGICO. Cabe destacar en este punto, la sierra minera de la Unión por sus yacimientos de Fe-Pb-Zn, de especial interés minero. También nombraremos al distrito minero de Mazarrón, que junto con la zona
  • 12. minera de La Unión-Sierra de Cartagena, es el más representativo de la Región de Murcia por su explotación desde las primeras civilizaciones peninsulares y por conservar fielmente las huellas de los trabajos mineros a lo largo de la historia local. Presenta un interés minero, metalogenético, mineralógico, petrológico y tectónico. Las explotaciones mineras se encontraban localizadas en tres sectores importantes: a) en las proximidades de Mazarrón en los cabezos de San Cristóbal y Los Perules; b) en Pedreras Viejas a 3 km. de Mazarrón, cerca de la carretera de Aguilas y c) en el coto Fortuna, a unos 7 km. al oeste de Mazarrón. Son importantes de igual modo las bauxitas de Zarzadilla de Totana. Otro paraje importante es el Cabezo Gordo, uno de los lugares de interés geológico más interesantes del Campo de Cartagena por su importancia desde el punto de vista mineralógico, petrológico, tectónico, geomorfológico y estratigráfico. Desde hace muchos años se explotan unas canteras de mármoles para áridos en el borde noreste de este paraje, con un importante impacto ambiental. Asimismo, cabe mencionar las Mineralizaciones de la Celia (Jumilla). Se trata de un yacimiento de esparraguina (variedad de apatito) y hematites, ya abandonado. La Mina María queda comprendida en el distrito minero de Cehegín que, a parte de un interés económico, tiene gran importancia desde el punto de vista minero, mineralógico y petrológico ya que los yacimientos de hierro aparecen estrechamente ligados a las manifestaciones de rocas básicas (ofitas), pero contienen igualmente importantes indicios de una génesis sedimentaria. Los nódulos de sanidina de Jumilla, afloramiento asociado a rocas ultrapotásicas (jumillitas) y a materiales yesíferos y arcillosos del diapiro del Morrón, al oeste de Jumilla. Dada su excepcionalidad, tiene un interés mineralógico internacional. También son importantes las prehnitas de Caravaca y Cehegín y las baritas de San Ginés de la Jara. 8. VULCANISMO EN LA REGIÓN DE MURCIA. 8.1 PRIMER EPISODIO VOLCÁNICO. PÉRMICO-TRIÁSICO. Generó rocas volcánicas y subvolcánicas de composición fundamentalmente básica. Las más comunes y conocidas con el nombre genérico de ofitas (doleritas y diabasas), son de colores verdosos o azulados y aparecen a menudo alteradas y relativamente metamorfizadas en las Zonas Internas (las metabasitas). También localmente se han encontrado pequeñas coladas submarinas con lavas almohadilladas. Comercialmente se conocen como pórfidos y se suelen explotar para la obtención de áridos para el asfaltado de vías públicas. Aparecen en afloramientos muy abundantes y dispersos por la Región de Murcia, tanto en sus Zonas Internas, fundamentalmente afectando a rocas permo-triásicas del Complejo Alpujárride, como en: Puerto Lumbreras, Lorca, Águilas, Mazarrón, Cartagena, Murcia y Santomera. O en las rocas triásicas del Keuper del Subbético de las Zonas Externas como en: Abarán, Ricote, Zarcilla de Ramos, Cehegín y Caravaca. Incluso es común verlas redepositadas en forma de cantos rodados en los sedimentos que rellenan las cuencas neógenas. Más raramente existen afloramientos de rocas permotriásicas de aspecto basáltico descritos por ejemplo en el complejo Maláguide del oeste de Lorca, que tienen interés por su rareza en Murcia. 8.2 SEGUNDO EPISODIO VOLCÁNICO. JURÁSICO. Está representado por basaltos que son la expresión de la actividad volcánica submarina (con abundantes lavas almohadilladas) del Jurásico, con un máximo desarrollo en el Jurásico medio y que incluso llegaron al Cretácico en otras zonas de las Cordilleras Béticas. Se concentran en el Subbético medio, donde originan una alineación de 5-10 km de ancho y de unos 200 km de largo que termina en Murcia. En nuestra región se han encontrado algunos afloramientos volcánicos como en la cabecera de la Cañada Mahoma, al NO de la Sierra de Ricote o al sureste del cortijo del Madroño, entre las sierras del Cambrón y Madroño. Si bien algunos cuerpos subvolcánicos de ofitas intercalados en materiales triásicos podrían ser también de esta edad.
  • 13. 8.3 TERCER EPISODIO VOLCÁNICO. MIOCENO. En España existen cinco áreas principales de volcanismo reciente: Las Islas Canarias, la del sureste (Almería y Murcia), la de Levante (Valencia y Castellón), la del la central o del Campo de Calatrava (Ciudad Real) y la del noreste o de Gerona. Las rocas volcánicas de Melilla e islas próximas pertenecen a la región volcánica del NE de Marruecos y tienen una edad composición similar a la del sureste español. La importancia de este volcanismo neógeno es su gran variabilidad litológica, con rocas como las lamproitas del sureste español o las leucititas olivínicas del Campo de Calatrava que son únicas en Europa. La edad de esta actividad volcánica, que varía según los autores, abarca desde el Mioceno, o final del Paleógeno, hasta la actualidad. La última erupción de un volcán en la Península fue la del Croscat, en el actual parque natural de la Garrotxa, hace 11.000 años. Pero fue en el Mioceno cuando se formaron la mayoría de los volcanes que aparecen en la parte oriental de la Cordillera Bética, fundamentalmente instruyendo en las Zonas Internas, si exceptuamos los volcanes de rocas ultrapotásicas del norte y centro de Murcia, sureste de Albacete (Cancarix, Hellín) y noreste de Almería (Vera). Si no incluimos las rocas toleíticas de la isla del mar de Alborán y diques de Málaga, las manifestaciones volcánicas dieron lugar cuatro series de rocas, nombradas cronológicamente: - Serie calco-alcalina, que en nuestra región no se encuentra pero han dado lugar a uno de los Geoparques de UNESCO; el Parque Natural de Cabo de Gata (Almería). En este parque se pueden observar una gran variedad de emisiones volcánicas, principalmente explosivas, que se registraron en un intervalo aproximado de entre 14 y 8 Ma. - Series calco-alcalinas potásicas y shoshoníticas entre las que hay gran variedad de rocas como andesitas y dacitas y riodacitas potásicas para las primeras y banakitas y latitas en la segunda. La actividad volcánica fue menos explosiva que la anterior y son frecuentes los diques y domos. En Murcia se encuentra en el sur; en la playa de la Carolina de Águilas, Mazarrón, norte de la Sierra de Cartagena, islas del Mar Menor, Cabezo de la Viuda, Beaza y Ventura, Carmolí, isla Grossa, etc. Su edad es de entre 8 y 6 Ma. Posiblemente ya a principios del Plioceno, hace unos 5 Ma., los procesos hidrotermales generados por la actividad ígnea del área de Mazarrón y el norte de la Sierra de Cartagena dieron lugar a una fuerte alteración de las rocas calcolalcalinas potásicas y a importantes yacimientos minerales. - Rocas ultrapotásicas (lamproitas). Se trata de un patrimonio geológico excepcional ya que es un conjunto de rocas poco comunes, que sólo han sido descritas en puntos concretos de California, Australia occidental, Toscaza (Italia) y en el sureste de España (Albacete, Almería y Murcia). Su composición química y mineralógica es tan rara que estas rocas se han clasificado con topónimos locales, dos de ellos murcianos, las fortunitas y jumillitas, y otros dos con nombres de entornos vecinos, las cancalitas (Cancarix) y veritas (Vera). En Murcia están los cuatro tipos de rocas muy bien representados en los términos municipales de Murcia, Fortuna, Abanilla, Mula, Calasparra, Moratalla, Jumilla, Mazarrón, Cartagena y recientemente se han encontrado también en Cehegín. Los afloramientos más comunes son chimeneas y diques, junto con coladas de lava y piroclastos. Los datos geocronológicos realizados por diversos investigadores nos indican que estos volcanes se originaron entre 8,7 a 5,7 Ma. 8.4 CUARTO EPISODIO VOLCÁNICO. PLIOCENO-PLEISTOCENO. Dentro del volcanismo neógeno, hace unos 2,8 Ma. (Plioceno) comenzó de nuevo las emisiones volcánicas. Se produjeron pequeñas erupciones estrombolianas y coladas que dieron lugar a basaltos alcalinos ricos en enclaves procedentes de la base de la corteza o del manto subcortical. Estas manifestaciones volcánicas aparecen en la comunidad murciana únicamente al noroeste de Cartagena: Tallante, Los Puertos, La Magdalena, San Isidro o Cabezo de la Viuda. En algunos casos estas coladas están interestratificadas con abanicos aluviales o sobre paleosuelos del Pleistoceno superior, que evocan erupciones relativamente recientes, según algunos autores las últimas hace un millón de años.
  • 14. 8.5 LOS VOLCANES NEÓGENOS MURCIANOS. Por la información que nos ofrecen para entender los procesos geológicos de Mediterráneo occidental, todos los volcanes más representativos de Murcia merecen ser conservados, conocidos y utilizados con fines científicos, didácticos y turísticos. Volcanes como el Carmolí, islas del Mar Menor, la Carolina, etc. forman parte de nuestro paisaje y nos cuentan la historia geológica reciente de nuestro entorno. Pero sin duda los volcanes de rocas lamproíticas son los de mayor importancia a nivel mundial; sus nombres con las que fueron definidas, siguen vigentes en los ámbitos científicos internacionales y representan a Murcia en todo el mundo. La rareza de estas rocas en el registro vulcanológico del Planeta merece que se protejan, como así se ha hecho ya con el volcán del Cancaríx en Albacete, que fue declarado Monumento Natural en 1998. La monografía "contextos geológicos españoles, una aproximación al patrimonio geológico español de relevancia mundial" es una síntesis de los trabajos dirigidos por el Instituto Geológico y Minero de España en el marco del Proyecto Global Geosites (inventario del patrimonio geológico de relevancia mundial) auspiciado por UNESCO y la UIGS (Unión Internacional de Ciencias Geológicas). En ella se hace mención explícita a seis volcanes de la región de Murcia de interés global (Jumillitas de la Mina de la Celia, Cabecicos Negros de Fortuna, Volcán del Salmerón, Cabezo Negro de Zeneta, volcán de Barqueros y Cerro Negro de Calasparra). 8.6 LOS VOLCANES DEL MIOCENO. El análisis geoquímico y mineralógico de las rocas ha mostrado que la mayoría de ellas tienen un alto contenido en potasio, de ahí que la clasificación y nomenclatura de las rocas volcánicas de Murcia, y de todo el sureste español, se hace en base a sus contenidos en SiO2 y K2O. Incluso tenemos una serie de rocas que se denominan lamproitas, que son ultrapotásicas y que debido al alto contenido en este elemento químico no se han podido clasificar con nombres clásicos de rocas volcánicas. Los geólogos las han dividido en cuatro tipos de rocas: jumillitas, cancalitas, fortunitas y veritas. Este enriquecimiento se detecta a simple vista, pues es común que en las rocas ultrapotásicas haya grandes cristales de flogopita, una mica potásica. 8.7 LOS VOLCANES PLIOCUATERNARIOS DE CARTAGENA. Los basaltos alcalinos del noroeste de Cartagena corresponden a la última fase de la actividad magmática de todo el sureste español, de ahí su importancia para explicar la evolución final de este volcanismo, en torno a 2,8-1 Ma. Estos basaltos presentan un aspecto típico de roca volcánica básica ya que tienen un color pardo oscuro, están poco cristalizados y únicamente se aprecian a simple vista cristales de olivino, augita y hornblenda que en su mayor parte son xenolitos procedentes del manto litosférico. Frecuentemente presentan estructura vacuolar, pumitas, debido al escape de gases durante el enfriamiento. Una característica general de todos los afloramientos de basaltos es la abundancia en ellos de xenolitos de rocas de muy distinta naturaleza, tanto del manto, como de la corteza terrestre, arrancados y transportados por el magma en su ascenso hacia la superficie. Son muy frecuentes los enclaves de rocas ultrabásicas (hornblenditas y peridotitas de tipo lherzolita) y de distintas rocas metamórficas (esquistos, cuarcitas, granulitas, etc.), a veces de grandes dimensiones. El que sean basaltos alcalinos, así como la gran cantidad de enclaves, sugiere un manto primario, sin contaminar y procedente de zonas profundas, posiblemente de unas profundidades próximas a los 70 kilómetros. El volcanismo fue de tipo estromboliano, con erupciones donde se emitieron materiales piroclásticos y coladas de lava de escasa potencia: Uno de los volcanes donde mejor se observan estos procesos, y de los mejor conservados, es el volcán de Tallante. Según algunos autores, este episodio volcánico se relaciona con un contexto más amplio que abarca desde Marruecos hasta el norte de Europa. Además de en Cartagena, las emisiones de basaltos alcalinos se localizan en Marruecos, mar de Alborán, Campo de Calatrava, Levante y los macizos Central francés, Renano y de Bohemia. Su ascenso fue por una megafalla generada por el empuje entre África y Eurasia de finales del Mioceno hasta la actualidad. La compresión predominante N-S produjo en el sector antes mencionado de esta megafalla y en un bloque mediterráneo-europeo que se desplaza hacia el oeste, esta distensión que favorece la emisión de los magmas.
  • 15. 9. BIBLIOGRAFÍA. DEL RAMO JIMÉNEZ, A. y GUILLÉN MONDÉJAR, F. En http://www.regmurcia.com. Para acceder a la información en cuestión, debemos pinchar en Naturaleza y después en Geología. ARANA CASTILLO, R (2007). El Patrimonio Geológico de la Región de Murcia. Discurso del Académico de Número Ilmo. Sr. D. Rafael Arana Castillo leído en la Sesión Solemne de Apertura de Curso el día 26 de enero de 2007. Academia de Ciencias de la Región de Murcia. LAURA MARTÍNEZ ALGUACIL