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TEMAS DE RELIGION Y RELIGIONES MONOTEISTAS
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  • 1. Iglesia católica De Wikipedia, la enciclopedia libre La Iglesia católica, cuyo nombre oficial es Iglesia Católica Apostólica Romana, es la iglesia cristiana más grande delmundo, [1] con 1.166 millones de bautizados,[2] el 17,40% de la población mundial,según los datos recogidos por el Anuario Pontificio de 2010 referentes al año 2008.[3] Su sede se encuentra en la Ciudad del Vaticano, y está encabezada por el Papa, que recibe el trato honorífico de Su Santidad. El actual Papa es Benedicto XVI, nombre adoptado por el Cardenal electo Joseph Ratzinger. La Iglesia católica se conoce como Iglesia católica apostólica romana o como Iglesia católica romana; fuera del Catolicismo se hace esta distinción por aquellos que sostienen que las iglesias de la Comunión Anglicana y las Iglesias Ortodoxas se reconocen a sí mismas como parte de la "Iglesia, una, santa, católica y apostólica" del Credo y que también son católicas (tanto en sentido etimológico como en todo el contenido del término) si bien no es la única diferencia el no estar bajo la autoridad del Papa, o bien se trata de personas procedentes de países en los que el habla ha adoptado esta expresión debido al uso intenso por parte de comunidades relevantes de anglicanos y otros protestantes y de ortodoxos. Sin embargo, existen Iglesias en plena comunión con el obispo de Roma que, al tener tradiciones litúrgicas distintas, no añaden el término "Romana". Por lo tanto, para englobar a las Iglesias orientales católicas y la Iglesia Católica Romana se usará el término más general Iglesia Católica, tal como está en el título del artículo.
  • 2. En los países en los que el culto católico es mayoritario, a la Iglesia católica se le conoce normalmente con el término la Iglesia, término que en países como Suecia se aplicaría a la iglesia nacional luterana, o en Rumania, Bulgaria, Montenegro, Serbia, Georgia, Rusia, Albania, Etiopía, Armenia, la ex República Yugoslava de Macedonia o Grecia, a la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa. Según una larga tradición, existen otros términos para referirse a la Iglesia católica, tales como Sacramento de Cristo, Pueblo de Dios, Cuerpo místico de Cristo, Esposa de Cristo, Jerusalén de arriba, edificación de Dios,[4] Barca de Pedro o Nave de salvación. [5] La Iglesia católica tiene su sede central en Roma, a la que se denomina Sede Apostólica, relacionada con la Sede está el Estado de la Ciudad del Vaticano (Status Civitatis Vaticanæ, en latín y oficialmente; Stato della Città del Vaticano, en italiano), un enclave dentro de la ciudad de Roma, en la República Italiana. El Vaticano es un estado independiente y reconocido internacionalmente. Si bien el Estado Vaticano está estrechamente ligado a la Sede Apostólica, se trata de entidades distintas, ya que el Estado Vaticano es un poder temporal, mientras que la Sede Apostólica se entiende como poder espiritual para los católicos. Etimología La palabra «Iglesia» ["ἐκκλησία" (ekklesia), del griego "ἐk-kαλεῖν"(ek-kalein) - 'llamar fuera'] significa 'convocación'. Designa asambleas del pueblo (cf. Hch 19, 39), de carácter religioso. Es el término frecuentemente utilizado en el texto griego del Antiguo Testamento para designar la asamblea del pueblo elegido en la presencia de Dios, sobre todo cuando se trata de la asamblea del Sinaí, en donde Israel recibió la Ley y fue constituido por Dios como su pueblo santo (cf. Éxodo 19; 5, 1. 3). Dándose a sí misma el nombre de "Iglesia", la primera comunidad de los que creían en Cristo se reconoce heredera de aquella asamblea. En ella, Dios "convoca" a su Pueblo desde todos los confines de la tierra. El término "Kiriaké", del que se deriva las palabras "church" en inglés, y "Kirche" en alemán, significa "la que pertenece al Señor".[6] El término «católico» proviene del griego καθολικός (katholikós), que significa 'universal'. Ignacio de Antioquía da en el año 110 el testimonio más antiguo de este nombre: "Que la muchedumbre se reúna allí donde haya un Obispo, al modo como la Iglesia Católica está allí donde está Cristo".[7] En los tres primeros siglos de la Iglesia los cristianos decían "cristiano es mi nombre, católico es mi apellido".[8] Posteriormente se usó el término "católico", para distinguirse de otros grupos cristianos cuyas doctrinas diferían de la línea principal (como los gnósticos). Teológicamente el término "iglesia" designa al pueblo creyente que Dios llama y reune de todas partes para formar la "asamblea" de todos aquellos, que por la fe y el Bautismo, han sido hechos "hijos de Dios",[9] "miembros de Cristo"[10] y "templo del Espíritu Santo".[11] [12] Características
  • 3. La Eucaristía (de rito oriental). La Iglesia católica se ve a sí misma y se proclama como la encargada por Jesucristo para ayudar a recorrer el camino espiritual hacia Dios viviendo el amor recíproco y por medio de la administración de los sacramentos (bautismo, eucaristía, confirmación, penitencia, matrimonio, orden sacerdotal y unción de los enfermos), a través de los cuales Dios otorga la gracia al creyente. La Iglesia católica se concibe a sí misma como la única Iglesia fundada por Cristo, y por tanto, la única auténtica frente a las demás iglesias y denominaciones cristianas que han surgido históricamente después de ella.[13] La Iglesia católica considera que tiene encomendada la misión de elaborar, impartir y propagar la enseñanza cristiana, así como la de cuidar de la unidad de los fieles. Debe también disponer la gracia de los sacramentos a sus fieles por medio del ministerio de sus sacerdotes. Además, la Iglesia católica se manifiesta como una estructura piramidal, en la que debe cuidar de mantener la unidad de todos los fieles y su obediencia a la doctrina oficial. La autoridad para enseñar o Magisterio de la Iglesia basa sus enseñanzas en la Revelación,que está expresada tanto en las Sagradas Escrituras como en la Sagrada Tradición. Atributos de la Iglesia católica De acuerdo al Catecismo de la Iglesia católica, ésta es Una, Santa, Católica y Apostólica. Estos cuatro atributos, inseparablemente unidos entre sí, indican rasgos esenciales de la Iglesia y de su misión.[14] Los católicos profesan su fe en los cuatro atributos (o notas) de la Iglesia a través del Credo de los Apóstoles y del Credo Niceno-Constantinopolitano. Las notas de la Iglesia son Dogma de Fe, estas son según la enseñanza oficial: Unidad: La Iglesia es "una" debido a su origen, Dios mismo. Dios es uno según la doctrina católica. Es una debido a su Fundador, Cristo. El apóstol San Pablo, en su Primera Carta a los Corintios, hace referencia a la Iglesia como "Cuerpo de Cristo": Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo.[15] En otra carta, también Pablo enseña sobre este atributo: Mantengan entre ustedes lazos de paz y permanezcan unidos en el mismo espíritu. Un solo cuerpo y un mismo espíritu, pues ustedes han sido llamados a una misma vocación
  • 4. y una misma esperanza. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todos, que actúa por todos y está en todos.[16] Cristo mismo enseña y ruega por esta unidad de su Iglesia: Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.[17] Santidad: la Iglesia católica, a pesar de los pecados y faltas de cada uno de sus miembros que aún peregrinan en la Tierra, es en sí misma "santa" pues "Santo" es su fundador y "santos" son sus fines y objetivos. Asimismo, es santa mediante sus fieles, ya que ellos realizan una acción santificadora, especialmente aquellos que han alcanzado un alto grado de virtud y se hallan canonizados por la misma Iglesia. La Iglesia católica contiene la plenitud de los medios de santificación y salvación. Es Santa porque sus miembros están llamados a ser santos.[18] Catolicidad: con el significado de "universal" la Iglesia es "católica" en cuanto busca anunciar la Buena Nueva y recibir en su seno a todos los seres humanos, de todo tiempo y en todo lugar, que acepten su doctrina y reciban el Bautismo; dondequiera que se encuentre uno de sus miembros, allí está presente la Iglesia católica. También es "católica" porque Cristo está presente en ella, lo que implica que recibe de Él la plenitud de los medios de salvación.[19] Apostolicidad: la Iglesia católica fue fundada por Cristo sobre el fundamento de Pedro y los demás apóstoles.[20] Todo el Colegio Apostólico goza de autoridad y poder siempre que esté en comunión con Pedro y sus sucesores;[21] Pedro y los demás Apóstoles tienen en el Papa y los Obispos a sus sucesores, que ejercen la misma autoridad y el mismo poder que en su día ejercieron los primeros, que fueron elegidos e instituidos por Cristo. [22] También es "apostólica" porque guarda y transmite las enseñanzas oídas a los apóstoles.[23] Estos atributos se encuentran en todas las Iglesias particulares que engloba la Iglesia católica, que son las Iglesias particulares de la Iglesia Católica Romana (Rito Latino) y las Iglesias Rituales Autónomas (Ritos Orientales); todas ellas tienen en común los mencionados atributos o características esenciales y la autoridad suprema del Sumo Pontífice como vicario de Cristo en la Tierra. La Iglesia católica se considera a sí misma como heredera de la tradición y la doctrina de la iglesia primitiva fundada por Jesucristo y, por lo tanto, como la única representante legítima de Cristo en la tierra. Mediante la figura de los obispos, sucesores sin interrupción de los apóstoles, cumple con el mandato de Jesús de cuidar de su ovejas.[24]
  • 5. Asunción de la Virgen, Tiziano, Santa María dei Frari (Venecia). Una creencia que separa al catolicismo del resto del cristianismo son los Dogmas Marianos. Doctrina esencial La característica más sobresaliente y genuina para distinguir a los católicos es su aceptación de todos los concilios ecuménicos de la historia (desde el Concilio de Éfeso hasta el Concilio Vaticano II). También es muy notable la posición que ocupa el obispo de Roma. Este recibe el título de Papa y se le considera no sólo obispo de su diócesis sino Obispo de la Iglesia católica entera, es decir, Pastor y Doctor de todos los cristianos debido a que es considerado el sucesor de San Pedro.[25] Su elección ha ido variando a lo largo de la historia; desde el siglo XI es elegido por el colegio cardenalicio en el cónclave. El Papa actual es Benedicto XVI (que sería el Papa número 265). El Papa goza en la Iglesia católica de un estatus de jerarquía suprema, poseyendo el primado sobre todos los demás obispos y la plenitud de la potestad de régimen (como se denomina en la Iglesia católica al poder legislativo, ejecutivo y judicial), la cual puede ejercer de forma universal, inmediata y suprema sobre todos y cada uno de los pastores y de los fieles católicos. La autoridad del obispo de Roma, su jerarquía dentro del Magisterio de la Iglesia católica es reconocida solo por los católicos, y no así por los cristianos no católicos, y fue expuesta en diversos momentos de la historia y de modo especial en el Concilio Vaticano I. Otras partes de la doctrina católica, sobresalientes y distintivas en relación al resto de los cristianos, son la creencia en el Dogma de la Inmaculada Concepción, y en la
  • 6. Asunción de María, madre de Jesús, así como la fe en la autoridad espiritual efectiva de la Iglesia católica para perdonar pecados y remitir las penas temporales debidas por ellos, mediante el Sacramento de la Penitencia y las indulgencias. Otro Dogma de fe sobresaliente en la Iglesia católica es la creencia en la Eucaristía, y en su Transubstanciación ya que el pan y el vino presentados en el Altar se transforman realmente en el cuerpo y en la sangre de Cristo.[26] Estructura organizativa La Iglesia católica tiene miembros en todos los países de la Tierra, aunque su proporción en la población varía desde una mayoritaria en algunos a casi nula en otros. Es una organización jerárquica en la que el clero ordenado está dividido en obispos, presbíteros y diáconos. El clero está organizado de forma jerárquica, pero tiene en cuenta la comunión de los fieles. Cada miembro del clero depende de una autoridad superior, pero la autoridad superior debe ejercer su gobierno teniendo en cuenta la comunidad, a través de consultas, reuniones e intercambio de ideas. Basílica de San Juan de Letrán, catedral de Roma y Madre y Cabeza de todas las iglesias del Mundo, por su condición de sede del Romano Pontífice. Territorialmente, la Iglesia católica se organiza en diócesis o Iglesias particulares, cada una bajo la autoridad de un obispo; algunas de éstas, de mayor rango, son llamadas arquidiócesis (o archidiócesis) y están bajo la autoridad de un arzobispo. En las iglesias orientales católicas, estos distritos suelen llamarse eparquías y archieparquías, respectivamente. En agosto de 2010, existen 2810 diócesis, de las cuales 623 son arquidiócesis [1]. La diócesis de Roma, que incluye a la Ciudad del Vaticano, es la Sede Papal. Asimismo, existen 9 Patriarcados (3 latinos y 6 de ritos orientales), 9 Exarcados Patriarcales y 5 territorios dependientes de Patriarcas. Algunos territorios, sin llegar a considerarse diócesis, funcionan en la práctica como tales: son las prelaturas y abadías territoriales, regidas por un prelado o un abad, respectivamente. Actualmente, existen 46 prelaturas territoriales, más del 80% en América Latina (sobre todo en Brasil y Perú), y 11 abadías territoriales, principalmente en Italia, así como 1 prelatura personal (la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei), con sede en Italia, 35 ordinariatos militares y 8 ordinariatos para los fieles de ritos orientales. Las diócesis pueden agruparse en provincias eclesiásticas y éstas, a su vez, en regiones eclesiásticas. La arquidiócesis que preside una provincia eclesiástica es llamada
  • 7. metropolitana. En ocasiones, la provincia eclesiástica está conformada únicamente por la arquidiócesis metropolitana. De las 623 arquidiócesis existentes, 541 son metropolitanas, 4 son archieparquías mayores (una de ellas posee además 3 exarcados archiepiscopales, en Ucrania) y las restantes 78 son llamadas arquidiócesis archiepiscopales. Los territorios en donde la organización de la Iglesia aún no es suficiente para erigir una diócesis (o una eparquía) son dirigidos por un vicario (o exarca) y son llamados vicariatos (o exarcados) apostólicos; actualmente existen 87 vicariatos apostólicos (sobre todo en América; pero también en África y Asia) y 17 exarcados apostólicos (sobre todo en Europa; pero también en América y Asia). Si la organización es muy incipiente, se erigen prefecturas apostólicas (actualmente existen 39, casi las tres cuartas partes en China). Por razones graves, se erigen administraciones apostólicas estables (actualmente existen 8); además, existe la Administración Apostólica Personal de San Juan María Vianney, en Brasil. En los territorios en que la Iglesia aún no ha penetrado oficialmente, se organizan misiones independientes sui iuris (actualmente existen 9). El gobierno de la Iglesia Católica reside en los obispos, a quienes ayudan los sacerdotes: • Los obispos: se encargan de cada diócesis. Son ayudados por los presbíteros y los diáconos. Ningún obispo, aunque haya sido nombrado cardenal, tiene autoridad sobre otro, sino que cada uno depende directamente del Papa. • Los cardenales: ayudan al Papa en la acción pastoral de la Iglesia Católica universal y en la administración del Vaticano y la Curia Romana. Cuando el Papa muere, eligen al sucesor en un cónclave. Colectivamente forman el Colegio Cardenalicio. Los cardenales son elegidos personalmente por el Papa. • El Papa: es electo por el Colegio de Cardenales, reunido en cónclave. En 1871, el Concilio Vaticano I hizo énfasis particular sobre la ya existente doctrina de la infalibilidad papal, lo cual ha generado hasta el día de hoy grandes polémicas. Él desarrolla su ministerio coadyuvado por dos grupos de colaboradores: los cardenales y el concilio ecuménico. • El concilio ecuménico: asamblea de todos los obispos del mundo presidida por el Papa, es convocado cuando hay que tomar las decisiones más importantes, en materia de fe (dogmas) y de moral. Los obispos de un país pueden organizarse en una conferencia episcopal (o asamblea de Ordinarios, en Oriente), cuyos cargos son electivos entre los obispos de la misma nación. También existen organizaciones inter-diocesanas que involucran a más de un país. Tenemos así: • 113 Conferencias Episcopales. • 6 Asambleas de Ordinarios. • 6 Sínodos Patriarcales, 1 por cada Iglesia Patriarcal (aquellas iglesias orientales encabezadas por un Patriarcado). • 4 Sínodos Archiepiscopales Mayores, 1 por cada Iglesia Archiepiscopal Mayor (aquellas iglesias orientales encabezadas por una Archieparquía Mayor). • 2 Concilios de Iglesias (ritos etíope y ruteno). • 14 Conferencias Internacionales diversas. Congregaciones y órdenes
  • 8. Las órdenes religiosas no forman parte en cuanto órdenes de la jerarquía de la Iglesia Católica, pero dependen del Papa y de los obispos de formas diversas. Ellas pueden ser de dos tipos: • Órdenes religiosas de derecho diocesano: dependen del obispo de la diócesis en la que han sido reconocidas. • Órdenes religiosas de derecho pontificio: dependen directamente del Papa, aunque deben trabajar en comunión con los obispos de las diócesis en las que actúan. Las congregaciones y órdenes religiosas son establecidas conforme a los tres votos básicos de pobreza, castidad y obediencia. El origen de cada una se explica, según los católicos, por una inspiración dada al fundador, que debe ser reconocida como auténtica por la autoridades jerárquicas. Tal inspiración o carisma se concreta en constituciones que valen sólo si son aprobadas por las autoridades jerárquicas, y según las cuales deben vivir los miembros de cada orden o congregación. Después del renacimiento, los nuevos movimientos fundados dejan de recibir el nombre orden y se llaman congregaciones. No todas las congregaciones hacen el voto de pobreza, algunas hacen sólo un compromiso de pobreza utilitaria. Dentro de la Iglesia Católica se encuentran muchas órdenes religiosas monásticas de frailes y monjas, así como también congregaciones e Institutos de vida religiosa. Sus miembros suelen hacer los votos de obediencia, pobreza y castidad; de todos modos los votos a realizar quedan a disposición de la cada institución. Todos ellos dedican sus vidas enteramente a Dios. Otras prácticas religiosas incluyen el ayuno, la meditación, la oración, la penitencia y la peregrinación. La finalidad fundamental de los miembros de las órdenes y congregaciones es salvar su propia alma y ser ejemplo salvífico para toda la sociedad con su pobreza, castidad y obediencia, vividas conforme al carisma específico de la constitución de cada orden o congregación. Véanse también: Orden religiosa, Congregación religiosa, Institutos seculares y Movimientos eclesiales Iglesias católicas de rito oriental
  • 9. Iglesias orientales católicas Categorías Iglesias patriarcales Iglesia Católica Maronita Iglesia Católica Copta La división entre las iglesias de oriente y occidente Iglesia Católica Armenia dio lugar a la existencia de comunidades de ritos Iglesia Católica Siria orientales que se mantuvieron o entraron en plena Iglesia Católica Caldea comunión con la iglesia de Roma, conservando su Iglesia Greco-Católica Melquita liturgia, pero que en algunos casos se han latinizado Iglesias archiepiscopales en algún grado. Algunas nunca han estado en cisma mayores con la iglesia de Roma (como la iglesia Maronita y Son similares a las patriarcales, la ítalo-albanesa) y otras han surgido de divisiones pero el Arzobispo Mayor, después de las iglesias Ortodoxas o de las antiguas iglesias de ser elegido por el Sínodo, debe nacionales de oriente. ser confirmado por el Papa antes de ser entronizado.Iglesia Greco- En el pasado fueron también llamadas uniatas pero Católica Ucraniana hoy el término es considerado despectivo e Iglesia Greco-Católica Rumana inexacto. Regularmente constituyen minorías en Iglesia Católica Siro-Malabar países donde su contraparte ortodoxa predomina Iglesia Católica Siro-Malankara (como en Grecia, Serbia, Bulgaria, Armenia y Rusia), otras son minorías junto con sus Iglesias metropolitanas sui iuris contrapartes ortodoxas en países donde predomina Los metropolitanos son elegidos otra religión (melquitas en Siria, caldeos en Iraq, por el Papa a partir de una lista de malankaras en la India, etc.) y otras no tienen tres candidatos enviada por el contraparte en cisma con Roma (maronitas e ítalo- Concilio de obispos.Iglesia albaneses), también debido a la migración muchos Católica Etíope católicos orientales viven hoy en países Iglesia Católica Bizantina en occidentales (Australia, América del Norte, América Argentina, Brasil, Francia, etc). Iglesia Greco-Católica Eslovaca Otras iglesias orientales sui iuris Son consideradas iglesias sui iuris y están en un Iglesias con jerarquía propia: plano de igualdad con el rito latino, como afirmó el Sin Sínodo ni Concilio de obispos Concilio Vaticano II a través del documento ya que tienen una o dos diócesis, Orientalium Ecclesiarum. Los fieles de estas sus jerarquías son elegidas por el iglesias están fuera de las jurisdicciones de los obispo de Roma.Iglesia Católica obispos latinos, excepto en los casos donde no Bizantina Búlgara tengan una jurisdicción propia. De la misma manera Iglesia Católica Bizantina Húngara los católicos latinos están fuera de las jurisdicciones Iglesia Católica Bizantina Ítalo- de los obispos orientales, excepto en Eritrea, país Albanesa donde no existe jerarquía latina, en parte de Etiopía, Iglesia Católica Bizantina Griega en las diócesis siro-malabares que están fuera del Iglesia Católica Bizantina Rutena estado de Kerala en la India y en algunas parroquias Iglesia Greco-Católica de la de las eparquías ítalo-albanesas de Italia. Eparquía de Križevci Iglesia Greco-Católica Macedonia La organización eclesial de las iglesias orientales católicas está gobernada por el Código de Cánones Iglesias sin jerarquía propia: de las Iglesias Orientales, que fue promulgado por Tras finalizar la era comunista no el papa Juan Pablo II el 18 de octubre de 1990 y se les ha nombrado todavía un entró en vigor el 1 de octubre de 1991. obispo propio. Las Iglesias patriarcales eligen su propio patriarca a Iglesia Católica Bizantina través de su Sínodo patriarcal, el cual luego de ser Albanesa elegido es inmediatamente proclamado y Iglesia Católica Bizantina Rusa entronizado sin intervención del Papa a quien luego Iglesia Greco-Católica Bielorrusa
  • 10. le remite la comunión eclesial En su propio territorio canónico sus obispos son elegidos por el Sínodo Patriarcal tomándolos de una lista de candidatos previamente aprobada por la Santa Sede. También los santos Sínodos pueden erigir diócesis dentro de su territorio canónico, pero no en países occidentales. En el caso de la Iglesia greco-católica rusa, los dos exarcados apostólicos existentes en Rusia y China antes de las revoluciones marxistas en esos países no han sido aún reactivados por la Santa Sede, dependiendo los fieles en Rusia de los obispos latinos y ucranianos, en China la Iglesia continúa en las "catacumbas", las pocas parroquias existentes en países occidentales dependen de obispos latinos. La Iglesia católica bizantina en América (aunque es parte de la Iglesia católica rutena, lo mismo que el exarcado de la República Checa y la Eparquía de Mukachevo, constituye una jurisdicción independiente, no existiendo en la práctica ningún órgano que reúna a estas jurisdicciones rutenas, como tampoco existe para las jurisdicciones que constituyen, por ejemplo, la Iglesia católica bizantina griega o la Iglesia católica ítalo- albanesa). En el caso de la iglesia albanesa, la Santa Sede ha reactivado la administración apostólica del Sur de Albania que a pesar de ser catalogada como de rito oriental, tiene un obispo latino y la mayoría de sus escasos fieles son también de este rito. La iglesia bielorrusa es la más floreciente de las tres, pero debido a las diferencias con el Patriarcado Ortodoxo de Moscú, la Santa Sede no le ha nombrado aún jerarquía, dependiendo sus fieles directamente de la Congregación para la Iglesia Oriental. Existió una pequeña comunidad católica bizantina georgiana, pero nunca fue erigida en iglesia ni incluida en la lista oficial de ritos orientales publicada en el Anuario Pontificio. La Santa Sede ha erigido también cinco ordinariatos para los fieles de rito oriental desprovistos de un ordinario de su propio rito; estos ordinariatos se encargan de la atención espiritual de católicos orientales de ritos sin jerarquía organizada en la Argentina, Francia, Austria, Polonia y Brasil, dependiendo de los arzobispos latinos de Buenos Aires, París, Viena, Varsovia y Río de Janeiro respectivamente. Historia Edad Antigua Según la doctrina católica, Jesús fundó una comunidad cristiana jerárquicamente organizada y con autoridad, dirigida por los apóstoles (el primero de los cuales era San Pedro). Posteriormente (según los Hechos de los apóstoles), los apóstoles y los primeros seguidores de Jesús estructuraron una iglesia organizada. Una carta escrita poco después del año 100 por san Ignacio de Antioquía a los de Esmirna (capítulo 8) es el texto más antiguo que se conserva en el cual se usa el término ἡ καθολική ἐκκλησία (la Iglesia católica o universal): "Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo; tal como allí donde está Jesús, allí está la Iglesia Católica." De esta Iglesia él evidentemente excluía a los herejes, contra los cuales usó palabras muy fuertes: "fieras en forma
  • 11. humana - hombres a quienes no sólo no deberíais recibir, sino, si fuera posible, ni tan sólo tener tratos con ellos" (capítulo 4). El mismo Ignacio de Antioquía testimonia la existencia de una jerarquía de tres grados que consistía en obispos, presbíteros (sacerdotes) y diáconos.[27] En el siglo III, san Cipriano, obispo de Cartago, habla de una jerarquía monárquica de siete grados, en la cual la posición suprema la ocupaba el obispo. En esta jerarquía el obispo de Roma ocupaba un lugar especial, en cuanto sucesor de san Pedro.[28] [29] Además, el que el obispo de Roma llegara a tener una importancia particularmente grande, se debió, según algunos, por motivos políticos: Roma fue la capital del Imperio Romano hasta que el Emperador Constantino I el Grande hizo de Constantinopla la nueva capital, el 11 de mayo de 330[cita requerida]. Otros atribuyen esta importancia al hecho, reconocido entonces por todos, que el obispo de Roma era sucesor de san Pedro, a quien, según el Evangelio de Lucas 22:32, Jesús eligió para la misión de confirmar en la fe a sus compañeros. Incluso en el primer siglo, cuando todavía vivía el Apóstol Juan, el papa Clemente, obispo de Roma 89-97, escribió a la comunidad cristiana de Corinto para resolver un problema interno de esa Iglesia particular. Algunos autores han afirmado que no hay argumentos suficientes para confirmar que Pedro haya sido obispo en Roma.[30] [31] La tradición que San Pedro fue a Roma y ahí murió martirizado se basa también en esta carta de san Clemente, que menciona su martirio (capítulo 5), en la carta de San Ignacio de Antioquía a los Romanos ("No os mando nada, cosa que hicieron Pedro y Pablo." – capítulo 4), y en la obra de c. 175-185 Contra las herejías (libro III, 1.3.1) de San Ireneo de Lyon, donde dice: "Como sería demasiado largo enumerar las sucesiones de todas las Iglesias en este volumen, indicaremos sobre todo las de las más antiguas y de todos conocidas, la de la Iglesia fundada y constituida en Roma por los dos gloriosísimos Apóstoles Pedro y Pablo, la que desde los Apóstoles conserva la Tradición y «la fe anunciada» (Rom 1,8) a los hombres por los sucesores de los Apóstoles que llegan hasta nosotros". El Concilio de Nicea I (325) condenó el Arrianismo excluyendo de la Iglesia los seguidores de esta opinión teológica. Otros Concilios también definieron más precisamente la fe católica y excluyeron a otros grupos, en particular los Concilios de Éfeso (431) y de Calcedonia (451)[cita requerida]. Véanse también: Cristianismo primitivo y Donación de Constantino Edad Media La Iglesia católica, en el siglo V, se había extendido por casi todo el territorio del Imperio Romano (desde Hispania hasta Siria, con las zonas costeras del norte de África). Posteriormente, se realizaron misiones hacia zonas del norte de Europa, que llegaron hasta Irlanda, Gran Bretaña, Germania, y posteriormente zonas de Escandinavia, Centroeuropa y las poblaciones eslavas del Este. Este largo proceso abarca de los siglos V al XI. Buena parte de estas misiones, así como el trabajo de recristianizar los territorios del antiguo Imperio Romano de Occidente, fue posible gracias a los monasterios, sobre todo a los benedictinos.
  • 12. La expansión de poblaciones convertidas al Islam llevó a un progresivo declive de las poblaciones católicas del norte de África, que llegaría a ser casi completo en el mundo moderno. Un hecho posterior significó la división entre numerosas iglesias: el Gran Cisma entre sus porciones de Occidente y Oriente (cuya iglesia, aún denominada como "Católica Ortodoxa", pasaría a ser conocida solo por esta última palabra) ocurrido en el año 1054 a causa de las rivalidades entre los patriarcados de Roma y Constantinopla y, teológicamente, alrededor de la cláusula filioque. Durante los siglos XI y XIV se produce un gran desarrollo cultural gracias a la institución de nuevas universidades eclesiásticas, centradas sobre todo en la teología, pero también con facultades de artes, de derecho y, en algunos lugares, de medicina. En el siglo XIII fueron fundadas y empezaron a desarrollarse las órdenes mendicantes, que tuvieron un gran influjo en la vida religiosa de la sociedad. Hacia finales del siglo XIV se produjo un cisma, conocido como Cisma de Occidente, que afectó a la Iglesia católica desde 1378 hasta 1417, y que provocó fuertes tensiones y el surgimientos de ideas de tipo conciliaristas, según las cuales un concilio podría tener más autoridad que el Papa en algunos puntos. El conciliarismo fue condenado en el concilio V de Letrán en 1516. La Inquisición El término Inquisición (latín: Inquisitio Haereticae Pravitatis Sanctum Officium') hace referencia a varias instituciones dedicadas a la supresión de la herejía en el seno de la Iglesia Católica. La Inquisición medieval, de la que derivan todas las demás, fue fundada en 1184 en la zona de Languedoc (en el sur de Francia) para combatir las herejías de los cátaros, albigenses y valdenses. En 1249, se implantó también en el reino de Aragón (fue la primera Inquisición estatal). En la Edad Moderna, con la unión de Aragón con Castilla, fue extendida a ésta con el nombre de Inquisición Española (1478 - 1821), bajo control directo de la monarquía hispánica, cuyo ámbito de acción se extendió después a América. También fueron importantes la Inquisición portuguesa (1536 - 1821) y la Inquisición romana (1542 - 1965), conocida también como Santo Oficio. Edad Moderna La Iglesia católica afronta profundos cambios en la Edad Moderna. Por una parte, se inicia una expansión de las misiones hacia algunas zonas de África y Asia y hacia América desde los viajes y conquistas de españoles y portugueses. Por otro lado, se viven fuertes tensiones internas y un deseo profundo de reforma. La invención de la imprenta permitió una mayor difusión de la Biblia y de sus traducciones, que empezaron a circular entre los católicos en diversos lugares. El rechazo de la autoridad papal por causas de independencia política y económica y el rechazo de Martín Lutero al hecho de que se cobrara dinero por las indulgencias, provocó el surgimiento del protestantismo en 1517. En el mismo siglo XVI, empezó a
  • 13. desarrollarse el calvinismo en Suiza, y luego se extendió rápidamente en otros países europeos. Un importante cisma siguió con el surgimiento de la Iglesia Anglicana (nacida del Acta de Supremacía inglesa en 1534). Contrarreforma La contrarreforma fue la respuesta a la reforma protestante de Martín Lutero, que había debilitado a la Iglesia Católica. Denota el período de resurgimiento católico desde el pontificado del Papa Pío IV en 1560 hasta el fin de la Guerra de los Treinta Años, en 1648. Sus objetivos fueron renovar la Iglesia Católica y evitar el avance de las doctrinas protestantes. Entre los años 1545 y 1563 se desarrolló el Concilio de Trento, con diversas etapas. Antes y después del Concilio de Trento se fundaron diversas congregaciones religiosas que buscaron promover una profunda renovación entre los católicos. Una de esas congregaciones, que adquirió más tarde un gran desarrollo, fue la Compañía de Jesús. Edad Contemporánea El papa Juan Pablo II destacó por su apertura al diálogo entre religiones y su carisma entre la juventud católica. El papa Benedicto XVI, actualmente la cabeza de la Iglesia Católica, es considerado un prominente teólogo. • 1869: Concilio Vaticano I. • 1870: desaparición de los Estados Pontificios. • 1878: comienzo del Pontificado de León XIII. • 1891: León XIII promulga la encíclica Rerum Novarum, primera encíclica social de la Iglesia Católica, que trata del problema obrero.
  • 14. • 1897: El papa León XIII promulga restricciones de uso de Biblias traducidas a idiomas comunes en su Constitución Apostólica Officiorum. • 1903: comienzo del pontificado de San Pío X. • 1914: comienzo del pontificado de Benedicto XV. • 1917: promulgación de un nuevo Código de Derecho Canónico. • 1922: comienzo del pontificado de Pío XI. • 1929: se firman los Pactos de Letrán, con lo cual nace el Estado soberano de la Ciudad del Vaticano. • 1939: inicio del pontificado de Pío XII. • 1958: inicio del pontificado de Juan XXIII. • 1962 - 1965: Concilio Vaticano II. • 1963: inicio del Pontificado de Pablo VI, quien continua con el Concilio y la obra de Juan XXIII. • 1978: Año de los tres Papas muere Pablo VI (6 de agosto); se inicia el pontificado de Juan Pablo I que sólo dura 33 días (26 de agosto - 28 de septiembre); tras su muerte se celebra un segundo cónclave, que elige el 16 de octubre a Juan Pablo II. Su pontificado se orienta especialmente a la puesta en práctica de las conclusiones del Concilio Vaticano II y a viajes por numerosos países. • 1981: El 13 de mayo, el Papa Juan Pablo II sufre atentado en la Plaza de San Pedro. • 1983: promulgación del Código de Derecho Canónico con las actualizaciones surgidas a partir del Concilio Vaticano II. • 1992: se publica el Catecismo de la Iglesia Católica. • 2000: jubileo del nuevo milenio, decretado y celebrado por Juan Pablo II, quien pidió perdón por los errores de los "hijos de la Iglesia". • 2005: se inicia el papado de Benedicto XVI. Propicia el diálogo ecuménico e interreligioso, en continuidad con el Pontificado de Juan Pablo II, en comunión con la Tradición de la Iglesia. Número de católicos Situación Actual Según el Anuario Pontificio 2010, el número de bautizados en el mundo en el año 2008, último contabilizado, era de 1.166 millones.[32] Por ejemplo en España, un país tradicionalmente católico en la que la mayoría de las personas son bautizadas al poco tiempo de nacer, según la libre elección de sus padres (aunque sin que los hijos pequeños hayan podido ejercer su libre elección, que queda pospuesta a la edad adulta), se desprende de la encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en mayo de 2010 (preguntas 46 y 46a) que el número de personas que se declara católica es del 73,7%, y de este porcentaje el 56,8% declara que no asiste a las celebraciones religiosas. La Iglesia católica cuenta como católicos a todos los bautizados en la Iglesia con sus derechos y deberes, y que no hayan hecho acto formal de defección de ella. Para la Iglesia Católica quien no practica como católico sigue formando parte de ella. Pero celebrar otros sacramentos no es lo que les hace católicos, sino el bautismo. También
  • 15. considera católicos a los que viven de modo imperfecto, como pecadores con posibilidad de conversión: Jesús les dijo: «No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan». Lucas 5,31-32 Es posible abandonar la Iglesia mediante «un acto formal» de defección llamado Apostasía, cumpliendo con la manifestación formal de la voluntad de realizar tal acto ante la autoridad eclesiástica competente. Aún habiendo realizado declaración de apostasía, conforme al derecho canónico, el vínculo sacramental de pertenencia a la Iglesia dado por el bautismo permanece, dado el carácter sacramental del bautismo, que para los católicos, es indeleble en el sentido de que sigue existiendo su unión con Cristo. Conforme al Código de Derecho Canónico (cánones del 865 al 869), hay casos en los que el bautismo sería ilícito (lo cual no quita la validez) y otros en los que sería inválido (lo cual significa que nunca se produjo el bautismo), por lo que la persona interesada puede proceder a solicitar la nulidad o ilegalidad de su bautismo fundamentándose en la forma que fue bautizada, por tanto, esta unión con Cristo también puede quedar revocada. Esta es una de las fórmulas utilizadas para que el interesado pueda cambiar de religión. A pesar de ello, la Iglesia Católica ofrece una fuerte oposición y resistencia a que las personas interesadas puedan libremente ejercer los derechos a la Apostasía y a la Libertad Religiosa[33] lo cual iría contra lo expresado en la Carta Internacional de Derechos Humanos, Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, y en el caso de otros países, en sus Leyes Fundamentales de Libertad Religiosa. Una prueba de tal oposición se encuentra en España, donde existen numerosas actuaciones por vía judicial y de la Agencia Española de Protección de Datos. Como ejemplo, valga decir que a fecha 15 de octubre de 2008 existían en España el siguiente número de resoluciones administrativas (relativas sólo al derecho a la Apostasía) [34] , tanto publicadas como pendientes: • 532 Resoluciones publicadas (de las cuales 189 han sido recurridas). • 17 Resoluciones pendientes de publicación (de las cuales 1 ha sido recurrida). • 108 Procedimientos de Tutela de Derechos pendientes de Resolución. Quienes han dejado la fe católica, pueden volver, si lo desean, a la Iglesia, y existen programas y grupos que buscan facilitar el retorno al catolicismo.[35] La excomunión es una pena medicinal, una medida cuyo fin es la conversión, no la expulsión. Por eso sólo inhabilita para tomar parte de lleno en las actividades de la comunidad, pero el excomulgado sigue siendo considerado miembro de la Iglesia Católica. Algunos críticos opinan que quienes no aceptan todos los principios del catolicismo no deberían llamarse católicos, los que no realizan el acto formal de defección pueden con total libertad personal considerarse todavía dentro de la Iglesia Católica, al igual que aquellos católicos cuyas infidelidades intelectuales y morales son mucho menos notables y otros que se declaran católicos sólo como una etiqueta de identidad cultural.
  • 16. La doctrina de la Iglesia Católica exige de los fieles la aceptación del Magisterio (la doctrina oficial), siendo delito de herejía "la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma" (canon 751 del Código de Derecho Canónico). Actualmente, sólo se inician acciones disciplinarias contra los teólogos católicos que defienden, con cierta influencia, ideas alternativas en esos terrenos, privándolos de la autoridad de enseñar con el título de profesores de teología católica, pero no respecto a los fieles comunes, por mucha que sea su relevancia pública, contra los cuales puede aplicar sólo penas espirituales. En Alemania 1,78 millones de católicos, con una declaración hecha delante de la autoridad civil y reconocida por los obispos, han «salido de la Iglesia Católica» desde 1990 para evitar el impuesto eclesiástico (que de promedio se eleva a 9 % de la renta imponible): 143.500 en 1990, 192.766 en 1992, 168.244 en 1995, 101.252 en 2004, año en el cual 141.567 protestantes hicieron el mismo paso.[2] En otros países, mientras generalmente las personas se alejan de la Iglesia Católica sin desear cortar formalmente su conexión con ella, algunas asociaciones de ateos o escépticos y algunos grupos protestantes animan a entregar declaraciones de apostasía o herejía. Sólo con la carta circular del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos del 13 de marzo de 2006 se hizo totalmente claro el procedimiento eclesiástico a seguir en estos casos. Distribución en el mundo Mapa que muestra el porcentaje de católicos en los diferentes países (Colores aproximados). El número total de católicos, si se toman como tales a los bautizados, es de más de mil millones en el mundo, concentrándose en los continentes de Europa y América y en países en vías de desarrollo. En los últimos años, ha habido un aumento de católicos con respecto a la población en África [3]. En Europa, los bautizados como católicos son mayoritarios en la población de los siguientes países: Andorra, Austria, Bélgica, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, España, Francia, Gibraltar, Hungría, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Mónaco, Polonia, Portugal, San Marino. En Alemania, República Checa, Países Bajos, Suiza, e Irlanda del Norte, están representados por números similares a los de los protestantes.
  • 17. En los países de habla inglesa y en general en la Mancomunidad Británica de Naciones (en inglés, Commonwealth of Nations) el catolicismo no ha prosperado a raíz del desencuentro histórico de Enrique VIII con la autoridad espiritual del Vaticano. La mayor parte de la población de América Latina se considera católica en mayor o menor grado, (exceptuando Cuba, en donde el catolicismo se extiende a poco más de la mitad de la población). El país con mayor cantidad de católicos en el mundo es Brasil (139,5 millones) En Asia, los países católicos como Filipinas (antigua colonia española) y Timor Oriental (antigua colonia portuguesa) están rodeados de países musulmanes; en otros, como Líbano, sólo lo son la mitad de la población y en Palestina y Siria, hay pequeñas minorías destacables, y algo menores aún en Corea, India, y Vietnam. En África, el número de católicos superaría el 50% de la población en los siguientes países: Angola, Burundi, Cabo Verde, Congo, Guinea Ecuatorial, Lesoto, Reunión, Santo Tomé y Príncipe y Seychelles. El número total de católicos africanos, según el Anuario Pontificio 2010, con datos referidos a 2008, sería de 173 millones.[36] Compromiso social Desde los tiempos de la Iglesia naciente la comunidad cristiana ha buscado comprometerse socialmente, teniendo preferencia por los más necesitados.[37] Esto fue reconocido por el Emperador Juliano el Apóstata (332-363), quien fue un fuerte opositor de la Iglesia.[38] [39] La Iglesia Católica fue fundadora de los primeros hospitales, asilos y orfanatos en la historia de Occidente desde la temprana edad media.[40] Las primeras escuelas europeas nacieron de la labor de las Órdenes Religiosas, siendo las universidades más célebres las fundadas por los Papas. En Europa, de las 52 universidades anteriores al año 1400, 40 fueron fundadas por los Papas, entre ellas las de París, Montpellier, Oxford, Cambridge, Heidelberg, Leipzig, Colonia, Varsovia, Cracovia, Vilna, Lovaina, Roma, Padua, Bolonia, Pisa, Ferrara, Alcalá, Salamanca y Valladolid.[40] La Iglesia católica actualmente cuenta con misioneros religiosos y laicos de ambos sexos que realizan de forma regular obras sociales, tanto materiales como de apoyo moral y espiritual.[41] En 1996, el Vaticano dedicó unos 5,2 millones de dólares a ayuda humanitaria, sin contar con los aportes que hicieron privadamente los laicos y las Órdenes Religiosas.[42] En casi todas las diócesis del mundo, en los países donde le es permitido, la Iglesia Católica lleva a cabo algún tipo de obra social. La cantidad de Fundaciones o Pastorales parroquiales de ayuda abarcan estos campos: escuelas, dispensarios, centros de acogida para niños y ancianos, hospitales, centros de rehabilitación de toda índole, leproserías, etc. Hacia finales del siglo XX, la Iglesia católica educaba en el Tercer Mundo a un millón de universitarios, 96.000.000 en enseñanza media y 15.000.000 en la enseñanza primaria.[43] La Compañía de Jesús educa en Hispanoamérica a más de un millón de niños en las Escuelas Gratuitas de Promoción Popular "Fe y Alegría".[44]
  • 18. En 1985 la Iglesia contaba alrededor del mundo con 45.562 jardines de infancia, con 3.786.723 de niños en ellos. De estos centros, 3.835 estaban en África, 5.331 en América del Norte, 5.857 en Hispanoamérica, 6.654 en Asia, 23.566 en Europa y 319 en Oceanía. Este mismo año dirigía 78.160 escuelas primarias y elementales con 22.390.309 alumnos; atendía 6.056 hospitales, 12.578 ambulatorios, 781 leproserías, 10.467 Casas para ancianos, enfermos crónicos, inválidos y minusválidos, 6.351 consultorios familiares, 6.583 guarderías infantiles, 7.187 centros especiales de educación o reeducación social y otros 23.003 centros asistenciales. [45] Hacia el año 2000, la Iglesia administraba 408.637 parroquias y misiones, 125.016 escuelas primarias y secundarias, 1.046 Universidades, 5.853 Hospitales, 13.933 centros de acogida para ancianos y discapacitados, 74.936 dispensarios, leproserías, enfermerías y otras instituciones. En total, la Iglesia es responsable de la educación de 55.440.887 niños y jóvenes (más de 55 millones), y dispone de 687.282 centros sociales en todo el mundo.[46] La agrupación católica de mayor presencia mundial, con mayor número de obras, es Cáritas, que realiza labores humanitarias y guía proyectos humanos, con presencia en los 5 continentes. Cáritas España, por ejemplo, invirtió en 1999 más de 19.000.000.000 de pesetas en la lucha contra la pobreza.[47] Los últimos Papas han mostrado un marcado interés por los crecientes problemas sociales. Así, Juan Pablo II en una ocasión destinó 1.720.000 dólares a poblaciones afectadas por calamidades y para proyectos de promoción cristiana; 1.313.000 a comunidades indígenas, mestizas, afroamericanas y campesinos pobres de América Latina; 1.800.000 para la lucha contra la desertificación y la carencia de agua en el Sahel. Esto entre otras ayudas menores de cientos de miles de dólares dirigidas a solucionar situaciones humanas críticas y estimular la solidaridad.[48] Según datos del Anuario Pontificio dados a la luz en 2008, "las instituciones de asistencia y de beneficencia de identidad católica, en todo el mundo, son más de 114.738; de éstas, 5.246 son hospitales; 17.530 son dispensarios; 577 son leproserías; 15.208 son residencias de ancianos, enfermos incurables y discapacitados.".[49] El Vaticano ha distribuido, a petición del Sumo Pontífice, 5.000.000 de dólares en el año 1997; 7.000.000 en 1998 y 9.000.000 en 1999, etc. Estas cifras han sido destinadas a ayudar a las poblaciones afectadas por catástrofes naturales o humanas.[50] Y en 1999 la suma destinada por el Vaticano a ayudas en general ascendieron a un total de 30.000.000.[51] Según el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, la Iglesia Católica administra y sirve el 26% de los centros hospitalarios y de ayuda sanitaria existentes en todo el mundo.[52] Cuenta con 117.000 centros de salud (hospitales, clínicas, casas de alojamiento para huérfanos), 18.000 dispensarios y 512 centros para la atención de personas con lepra.[52] En el Vaticano existen más de 100 organizaciones que se dedican a repartir limosnas a los pobres de todo el mundo.[53] La Iglesia católica opera numerosos establecimientos de atención a las víctimas de la epidemia de sida alrededor del mundo. Se ha manifestado en el sentido de que los seropositivos al VIH merecen apoyo, comprensión y compasión. En 2010 se dio a
  • 19. conocer el uso de 1,2 millones de euros por parte de la Congregación para la evangelización de los pueblos (del Vaticano) para sostener el trabajo de 131 centros de prevención y tratamiento del SIDA, en 41 países.[54] La iglesia reconoce que la epidemia de sida es grave, pero se muestra crítica hacia las estrategias adoptadas en varios países. Por ejemplo, rechaza el modelo "biológico-higienista" adoptado en la educación sexual y las estrategias de prevención de la infección por VIH que incluyen el uso del condón. [55] Desde el punto de vista de la jerarquía católica, la promoción del condón es un engaño porque no brinda protección total y alienta el adelanto de la edad de iniciación sexual. Como estrategia para detener la epidemia la iglesia propone la promoción de un "preservativo moral", basado en la promoción de la fidelidad y la educación sexual familiar.[56] Por deseo de Juan Pablo II, desde 1984 exista una Fundación para la ayuda del Sahel, que promueve proyectos de desarrollo en países del norte de África afectados por la desertificación. Entre los años 2001 y 2004, la Fundación había invertido más de 9 millones de euros en distintos proyectos.[57] Financiación La Iglesia Católica y sus instituciones se financian por varias vías, entre las que se pueden distinguir: 1. Aportaciones de las instituciones propias o ligadas a la propia Iglesia Católica. 2. Rendimientos económicos recibidos en forma de plusvalías de empresas e instituciones donde tiene capital invertido. 3. Aportaciones y recolectas directas o indirectas, tanto de carácter público como de carácter privado. 4. Financiación proveniente de las arcas públicas de muchos de los países donde tiene presencia. 5. Fuentes diversas. La principal institución financiera de la Iglesia Católica es el Instituto para las Obras de Religión[cita requerida] (abreviado IOR) y popularmente llamado Banco Vaticano, envuelto en importantes escándalos de diversa índole entre los que se encuentran los sucesos relacionados con el Banco Ambrosiano, en el marco de no regirse por las normas financieras de Italia por la extraterritorialidad en la que se encuentra la Ciudad del Vaticano. Según noticias de 2010 y anteriores, el IOR está siendo investigado y procesado judicialmente en varios países. [58] [59] La contribución de los Estados al sostenimiento económico de la Iglesia Católica es diferente en cada caso. Algunos ejemplos: En España, las aportaciones establecidas por ley a la Iglesia Católica van destinadas a la conservación del patrimonio histórico-artístico, a la enseñanza concertada y a obras sociales promovidas por la Iglesia, así como a sus gastos de carácter puramente religioso. Además de las donaciones directas de los fieles, la contribución a la Iglesia Católica se realiza a través de una asignación voluntaria en la declaración de la renta que supusieron en el año 2009 cerca de 253 millones de euros[60] . Esta asignación no es un impuesto adicional para el contribuyente sino sólo el derecho de decidir si el 0,7% de sus aportes por el IRPF se dirige a la Iglesia o a fines sociales. Por último, la
  • 20. financiación de la Iglesia se completa con una aportación directa del Estado y de las Comunidades Autónomas que le reporta aproximadamente el 25% de sus ingresos directos[cita requerida]. La Iglesia, a través de sus más de 40.000 instituciones, es propietaria en España de un patrimonio que le reporta beneficios directos e indirectos. Aunque no es posible una estimación exacta, se han estimado estos ingresos en 2009 en más de 6.800 millones de euros[cita requerida]. En Alemania la relación Iglesia-Estado es mayor por el predominio de la Unión Democrática Cristiana desde hace años. A quienes se declaran católicos se les gravan en forma de impuesto sus donaciones (lo mismo ocurre con la Iglesia Evangélica). Muchos alemanes han dejado expresamente la Iglesia, pues quienes no profesan religión alguna no contribuyen.[cita requerida] En Argentina, los obispos ordenados antes de 1994 reciben un haber salarial y luego jubilatorio, asignado y pagado directamente por el Estado argentino, equivalente al de un juez de primera instancia (aproximadamente 1300 euros mensuales).[cita requerida] En Chile, además de las limosnas y colectas, cualquier persona tiene la posibilidad de donar a la Iglesia Católica el 1% de sus ingresos mensuales, inscribiéndose en la parroquia correspondiente.[61] En México, la Iglesia Católica está totalmente separada del Estado y no recibe aportaciones estatales de ningún tipo. Durante la época colonial la Iglesia recibía ingresos importantes, hasta que en 1859 el presidente Benito Juárez decretó la "Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos", amortizando los bienes del clero y separando legalmente a la Iglesia Católica del Estado. Actualmente, la Iglesia mexicana se sostiene con las limosnas y el cobro de servicios a sus fieles. Templos, parroquias, catedrales, monasterios, conventos y basílicas, especialmente los expropiados por Benito Juárez y Plutarco Elías Calles, son patrimonio de la nación encargados en comodato a asociaciones religiosas. Por su parte, ni sus sacerdones ni sus obispos tienen paga alguna por parte del Estado. Críticas Artículo principal: Críticas a la Iglesia Católica La Iglesia Católica ha recibido muchas críticas a lo largo de su historia, desde dentro como desde fuera de ella. Las críticas se dividen principalmente en dos grupos: las que se refieren a aspectos doctrinales, y las que censuran el comportamiento (real o supuesto) de los católicos en su conjunto o en porcentajes de cierta relevancia (sea que vivan de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia, sea que actúen en contra de las mismas). Por ejemplo, durante el Imperio Romano la Iglesia fue acusada de antropofagia (por consumir el Cuerpo de Cristo en la Eucaristía), así como por instigar a la desobediencia al poder establecido. También fue criticada por rechazar los cultos paganos y por considerar a la conciencia individual como superior a los dictámenes de los emperadores.
  • 21. Prácticas de sus miembros: entre ellas cabe mencionar las críticas a la Inquisición, tema que desde el punto de vista de la Iglesia, ha sido exagerado y falsificado.[62] A este tipo pertenece el escándalo de casos de abuso sexual que han dado lugar a condenas penales y civiles, además de condenas eclesiásticas, en varios países. También ha recibido críticas por el apoyo activo que algunos miembros destacados de la jerarquía católica dieron a regímenes dictatoriales (dictaduras militares en América Latina, regímenes fascistas en España o Italia), o la posición negacionista de ciertos clérigos y obispos).[63] Críticas en materia doctrinal: las críticas en cuanto a la doctrina se han basado muchas veces en que la iglesia católica expone creencias, doctrinas y conceptos que algunos piensan no están presentes en la Biblia. Además, se destaca la controversia con grupos protestantes en torno a algunos libros bíblicos, considerados apócrifos por los protestantes (entre ellos, el libro del Eclesiástico y Tobit) los cuales se encuentran definidos como parte del canon original de la Biblia (conocido como Canon Alejandrino o Canon Católico), conformando la clasificación de los libros bíblicos Deuterocanónicos. Islam El islam (árabe: ‫ ;السلم‬al-Islām es una religión monoteísta abrahámica cuyo dogma se basa en el libro del Corán, el cual establece como premisa fundamental para sus creyentes que “No hay más dios que Alá[1] y que Mahoma es el mensajero de Alá” La palabra árabe Allah, castellanizada como Alá, significa “Dios” y su etimología es la misma de la palabra semítica El, por la que se nombra a Dios en la Biblia. Los eruditos islámicos definen al islam como: “La sumisión a Dios el Altísimo a través del Monoteísmo, la obediencia y el abandono de la
  • 22. idolatría”. El libro sagrado del islam es el Corán,dictado por Alá a Mahoma a través de Yibril (el arcángel Gabriel). Los seguidores del islam se denominan musulmanes (en árabe ‫ .)مسلم‬Atestiguan que Mahoma es el último de los profetas enviados por Dios y sello de la Profecía. Se aceptan como profetas principalmente (pero no limitándose) a Adán, Noé, Abraham, Moisés, Salomón y Jesús. Los musulmanes siguen así mismo los hacomentas y la sunna del profeta Mahoma, que conforman el Registro histórico de las acciones y las enseñanzas del Profeta. Se aceptan además como libros sagrados la Torá, los Libros de Salomón y el Evangelio. El islam es una religión abrahámica monoteísta que adora exclusivamente a Alá sin copartícipes. Se estima que hay en la actualidad entre mil y mil ochocientos millones de musulmanes en el mundo (y en crecimiento). Según el Vaticano el islam es la religión más grande del mundo debido a que recientemente ha superado el número de católicos, y la segunda religión del mundo si no se desglosa el número de seguidores del Cristianismo. El islam se inició con la predicación de Mahoma en el año 622 en La Meca (en la actual Arabia Saudita). Bajo el liderazgo de Mahoma y sus sucesores, el islam se extendió rápidamente. Existe discrepancia entre los musulmanes y no musulmanes si se extendió por imposición religiosa o militar, o por conversión de los pueblos al islam. La palabra Islām, de la raíz trilítera s-l-m, deriva del verbo árabe aslama, que significa literalmente, “admitir, rendirse o someterse.” Así, el islam representa la aceptación y sometimiento ante Dios. Los fieles deben deexhibir su sumisión venerándolo, siguiendo estrictamente sus órdenes, y aboliendo el politeísmo. En palabras del arabista Pedro Martínez Montávez: Se comenta habitualmente que islam significa sumisión total a Dios, lo que es indudablemente cierto, aunque no es menos cierto que ello corresponde a la traducción de sólo una parte de la palabra. Queda una segunda parte por traducir, atendiendo a la raíz lingüística de la que deriva, que cubre el campo semántico del bienestar, de la salvaguarda, de la salud, de la paz. Quiere esto decir, sencilla y profundamente, que el creyente se somete a Dios, se pone en sus manos, puesto que tiene la seguridad de que así se pone a salvo. Obsérvese además que islam y salam —que es como en lengua árabe se comenta paz— son términos hermanos, al derivar ambos de la misma raíz. La palabra está dada por numerosos significados en el Corán. En algunos versos (ayat, o en castellano, aleyas), la calidad del islam como una convicción interna es acentuada: “A quien quiera que Dios se desee dirigir, él ampliará su pecho al islam”. Otros versos conectan la palabra islām y dīn (traducido usualmente como “religión” o “fe”): Hoy, he perfeccionado su religión (dīn) para usted; he completado mi bendición sobre usted; he aprobado el islam para su religión. Aún, algunas facciones describen el islam como una acción de devolver a Dios, más que solamente una afirmación verbal de fe. La Doctrina Islámica tiene seis pilares en su fe que forman parte de las acciones interiores de los musulmanes y cinco pilares que son una adoración tanto interior como exterior. que son:
  • 23. 1. Dar el diezmo. 2. Hacer el ramadán. 3. La peregrinación una vez en la vida al menos. 4. La aceptación de fe. 5. Orar 5 veces al día. Los eruditos musulmanes plantean que la opinancia dentro del islam tiene seis pilares que la conforma;[9] conforme al Corán todos los musulmanes tienen que creer en Dios, Sus ángeles, Sus Libros, Sus profetas, la predestinación y en la próxima vida Dios en el Corán se nombra a sí mismo como Allah, nombre derivado de la raíz semítica El. Si bien el término es más conocido en Occidente por su utilización de los musulmanes como referencia a Dios, este es utilizado por los hablantes de árabe de todas las religiones abrahámicas, incluidos los cristianos y los judíos, en referencia a “Dios”. La opinancia en Dios dentro del islam consiste en cuatro aspectos: 1. En Su existencia. Esto primeramente por guía del Creador a Su siervo, posteriormente por evidencias del instinto natural del ser humano, la razón, los sentidos, signos en la haceción y como prueba principal; los textos sagrados. 2. En que Él es el único, en Sus actos y dominio de este Universo, esto es; Él único Creador, Sustentador, Soberano, etc. 3. En que Él es la única divinidad y sustentador de las cualidades divinas, por lo tanto solamente Él es el merecedor de la adoración. 4. En Sus nombres y atributos: Consiste en asegurar de Dios lo que ha afirmado de Sí mismo en el Corán o a través del Profeta Mahoma, sobre sus nombres y atributos divinos, sin distorsión, negación, o asemejarlo a algo de este mundo. Dado que se trata del mismo Dios de cristianos y judíos, las cualidades que los musulmanes le atribuyen son básicamente las mismas que le atribuyen aquellos, pero hay diferencias considerables. Es reseñable, pero, que el islam, a semejanza del judaísmo pero alejándose del cristianismo, insiste en su radical unidad (tawhid), esto es, que es uno y no tiene diversas personas (como afirma en cambio la mayoría de las corrientes cristianas con el dogma de la Trinidad) en su carácter incomparable e irrepresentable. El islam se refiere a Dios además con otros noventa y nueve nombres, que son otros tantos epítetos referidos a cualidades de Dios: El Clemente (Al-Rahmān), El Apreciadísimo (Al-’Azīz), El Creador (Al-Jāliq), etc. El conjunto de los 99 Nombres de Dios recibe en árabe el nombre de al-asmā’ al-husnà o “los más bellos nombres”, algunos de los cuales además han sido utilizados por cristianos y judíos o han designado a dioses de la Arabia preislámica. Algunas tradiciones afirman que existe un centésimo nombre que se mantiene incognoscible, que es objeto de especulaciones místicas, y que se define en ocasiones como el Nombre Inmenso (ism al-’Azam), o como el Nombre de la Esencia, figura que además existe en el judaísmo, y que ha tenido una gran importancia en el sufismo. Otras veces, se utiliza simplemente la palabra rabb (señor). Mahoma comentó que Dios tenía 99 nombres, en este versículo del Corán se mencionan algunos: Es Alá “no hay más Dios que Dios”, el Conocedor de lo oculto y de lo patente. Es el Compasivo, el Misericordioso. Es Alá “no hay más dios que Dios”, el Rey, el
  • 24. Santísimo, la Paz, Quien da Seguridad, el Custodio, el Poderoso, el Fuerte, el Sumo. ¡Gloria a Alá! ¡Está por encima de lo que Le asocian! Es Allhá, el Creador, el Hacedor, el Formador. Posee los nombres más bellos. Lo que está en los cielos y en la tierra Le glorifica. Es el Poderoso, el Sabio. Corán 59:22-24. La palabra Allāh está en el origen de algunas palabras castellanas como “ojalá” (wa shā llāh: y quiera Dios), “olé” (wa-llāh: por Dios) o “hala” (yā llāh: oh Dios). Todos los eruditos islámicos comentan que la orden más importante que Dios da al hombre es que este reconozca su absoluta unicidad (en árabe: ‫ توحيد‬Tawhid) y esto significa que lo adore únicamente a Él, y esta adoración no es válida excepto del monoteísta, por lo tanto Mahoma divulgó su mensaje entre hombres que tenían diferentes tipos de adoración: algunos adoraban ángeles, otros adoraban Profetas y hombres piadosos, otros adoraban árboles, piedras, y de ellos quien adoraba al sol y a la luna. A todos ellos les reprendió sus actos invitándolos al islam el Profeta sin desarrollar distinción alguna. La prohibición más seria en el islam es considerada como politeísmo (en árabe: ‫شرك‬ shirk) y los actos próximos son considerados como tal: tomar intermediarios ante Dios, suplicarle a los profetas, muertos o santos, las supersticiones, utilizar amuletos piedras o talismanes para alejar el mal, sacrificar para otro que no sea Dios, la magia, consultar adivinos, la astrología, solicitarle a cualquier tipo de imagen o estatua, jurar por otro que no sea Dios, desarrollar actos de adoración para aparentar, solicitarle a Mahoma, etc. La fe en los ángeles dentro del islam consiste en: * 1.Su existencia. * 2. En aquellos ángeles de quienes se saben sus nombres (por la revelación) como Gabriel o Rafael y de aquellos cuyos nombres ignoran, opinan en ellos en general. * 3.En sus cualidades, opinan que el ángel Gabriel se le apareció a Mahoma en diferentes formas. Son siervos de Dios y no desobedecen a Dios en lo que les ordena, no poseen cualidades de señorío o divinidad, son una gran cantidad, muchísimos y su número solamente lo conoce Dios. Si hubiera habido en la tierra ángeles andando tranquilamente, habríamos hecho que les bajara del cielo un ángel como enviado. Corán 17:95 La fe en los Libros revelados dentro del islam comprende: * 1.En que fueron descendidos y revelados por Dios: * El Corán (Qur’an) revelado al profeta Muhammad (S.A.W.). * La Torá (At-Tawrat) revelado al profeta Moisés. * El Evangelio (Al-Injil) revelado a Jesús (Issah para los musulmanes), hijo de María (Maryam). * Los Salmos (Az-Zabur) revelados al rey David.
  • 25. * 2. Afirman lo legítimo que informan (en el caso del Corán afirman todo) y aquello que no ha sido tergiversado de los libros pasados. El Corán reconoce, pues, el origen divino de la Concep judía y el Evangelio cristiano, por ello llama a los cristianos y a los judíos “La Gente del Libro” (Ahl al-Kitab) pero no reconoce la autenticidad de los textos que actualmente tienen por verdaderos los fieles de dichas religiones, afirma que han estado expuestos al tahrif (‫ )تحريف‬o distorsión por las personas, y como resultado no son cien por ciento confiables. De todas formas, la tradición católica no considera a la Biblia como única fuente de conocimiento, por lo que no entraría en contradicción con el cristianismo si se considera desde este punto de vista. * 3. Creen que deben actuar con las reglas y leyes que no han sido abolidas de ellos, y que el Corán abroga a todos los Libros excepto en algunas leyes, para los musulmanes. Acerca de los asuntos que no abarca el Corán ni los dichos de Mahoma, como sucesos o datos históricos y no contracomentan al islam, no los afirman ni los niegan a priori. El Corán es el libro sagrado del islam. Los musulmanes opinan que fue revelado a Mahoma por el arcángel Gabriel entre 610 y 632, fecha esta última en la que falleció dicho profeta. Además de su memorización, se comenta que los seguidores de Mahoma escribieron el Corán en pergaminos, piedras y hojas. Los musulmanes opinan que el texto actual del Corán es idéntico a la revelación recibida por Mahoma. Él, a su vez, lo dictó a sus discípulos, quienes memorizaron sus palabras. Los eruditos actuales afirman que la primera compilación escrita del Corán data de tiempos del tercer califa, ‘Uthmān ibn ‘Affān, quien gobernó entre 650 y 656. Existen numerosas tradiciones y diferentes puntos de vista en cuanto al proceso de compilación del Corán. La mayoría de los musulmanes aceptan lo que señalan diversos hacomentas: el primer califa, Abu Bakr, ordenó a Zaid ibn Zabit compilar todos los verdaderos versos del Corán, tal como se preservaban en forma escrita o a través de la tradición oral. La compilación realizada por Zaid, preservada por la viuda de Mahoma, Hafsa bint Umar y que fue utilizada por ‘Uthmān, es la base del Corán actual. La versión de ‘Uthmān organiza las azoras (capítulos) según su extensión, de forma que las más largas se encuentran al inicio del Corán y las más cortas al final. Hay teorías que señalan que este orden no cronológico de las azoras fue establecido por Dios. El Corán fue escrito originalmente en escritura hijazi, masq, ma’il y cúfica. En un principio, sin vocales, sólo con consonantes, siguiendo la técnica de escritura vigente hasta así pues en árabe y en otras lenguas semíticas de la Península Arábiga. Para evitar posibles desacuerdos en cuanto al contenido de los versos del Corán, se haceron marcas diacríticas que indicaran las vocales o la ausencia de estas, el fonema hamza y la prolongación o geminación de consonantes. En cambio, no tiene signos de puntuación, interrogación o exclamación, pues el idioma árabe contaba con partículas (palabras breves) de interrogación y de énfasis. La forma del Corán más utilizada actualmente es el texto de Al-Azhar de 1123, preparado por un grupo de prestigiosos eruditos de la Universidad Islámica de Al-Azhar de El Cairo.
  • 26. La mayor parte de los musulmanes veneran el libro del Corán. Lo envuelven en paños limpios y se lavan las manos antes de los rezos o para leerlo. Los ejemplares coránicos en desuso no se destruyen como papel viejo, más bien que se queman o se depositan en “tumbas” para el Corán. Muchos musulmanes memorizan al menos parte del Corán en su idioma original. Aquellos que memorizan totalmente el Corán son conocidos como “hāfiz”. En la actualidad existen millones de hāfiz en el mundo. Desde el inicio del Islam, la mayoría de los musulmanes consideran que el Corán es perfecto únicamente en la versión árabe en la que fue revelado. Las traducciones son interpretaciones no infalibles del texto original. Muchas versiones actuales del Corán señalan la versión original en árabe en una página y la traducción vernácula en otra. El Corán afirma que Dios mandó un Mensajero (Profeta) a cada comunidad, llamando adorar únicamente a Dios, y a descreer en todo lo que es adorado fuera de Él. Cada uno de ellos era veraz, guiado y recto, y obedecieron a Dios en lo que les fue encomendado, ninguno de ellos modificó o alteró su mensaje. Todos ellos eran seres humanos, haceciones de Dios, sin cualidades de divinidad o Señorío, y no pueden contestar si se les pide ayuda. El Corán menciona más de 20 Profetas, desde Adán hasta Mahoma y llama a Mahoma,sello de la profecía, opinan que Su misión era devolver el mensaje divino a su pureza inicial, como en su momento desarrolló Jesús de Nazaret o Issah ibn Maryam en árabe (Issah Jesús, Ibn Hijo, Mariam María), a quien Dios en el Corán lo considera como un profeta y no el hijo de Dios. Muhammad (S.A.W) (c. 570 - 6 de julio de 632) era un líder religioso, político, y militar árabe que fundó la religión del Islam como fenómeno histórico. La opinión de los musulmanes no es la del hacedor de una nueva religión, más bien como el restaurador de la original, la fe monoteísta de Adán, Abraham y de otros que se había corrompido. En la tradición musulmana, Mahoma se ve como el último y el más grande de una serie de profetas, como un hombre muy cercano a la perfección, poseedor de virtudes en todos los campos de la vida, espirituales, políticos, militares y sociales. Por 23 años de su vida, comenzando a la edad de 40, Mahoma divulgó la recepción de revelaciones de Dios. El contenido de estas revelaciones, conocido como el Corán, era memorizado y registrado por sus compañeros.Mientras este tiempo, Mahoma predicó a la gente de Meca, implorándola para dejar el politeísmo. A pesar de que algunos se convirtieron al Islam, Mahoma y sus seguidores fueron perseguidos por las autoridades principales de Meca. Después de 13 años de predicación, Mahoma y los musulmanes desarrollaron la Hégira (”emigración”) a la ciudad de Medina (conocido antes como Yathrib) en 622. Allí, con los convertidos de Medina (Ansar) y los emigrantes de Meca (Muhayirun), Mahoma estableció su autoridad política y religiosa. La Sunnha, libros que contienen la compilación de la vida de Mahoma, es de gran valor para muchos musulmanes, y la opinan indispensable para la interpretación del Corán. Esto debido a que se tiene registrado dentro de ella, que el mismo Mahoma les ordenó a sus compañeros que escribieran todo lo que él decía,[34] y conforme al Corán, toman sus palabras como revelación. De acuerdo con la tradición, Mahoma era una persona de carácter excelente, bien parecido, iletrado y un Profeta para toda la humanidad. Es frecuente entre los devotos la
  • 27. opinancia en que el hecho de que Mahoma fuera analfabeto es una señal más de que sólo pudo recibir el Corán por revelación divina, dada la complejidad del libro. Los pilares de la opinancia de la predestinación en el Islam son cuatro: * 1. En que el conocimiento de Dios abarca todas las cosas. * 2. En que Dios ha escrito todo en una tabla preservada «Al Laûh Al Mahfudh». * 3. Todo lo que sucede es puesto que Dios quiere que suceda y lo que no quiere que suceda es imposible que suceda. * 4. La haceción de todas las criaturas y seres vivientes son por deseo de Dios, conforme a Él lo sabía en la eternidad y como se escribió en la tabla preservada. Así que toda criatura, su ser y sus actos, son haceción de Dios Creen que todos los acontecimientos sean buenos o malos, beneficiosos o dañinos, ocurren por la predestinación y el designio de Alá, pero que a la vez el ser humano tiene una facultad de elección, más esta no es total. Creen en una vida dentro de la tumba después de la muerte y en su tribulación, Ellos opinan que el tiempo de Qiyāmah es predestinado por Dios, pero no fue revelado a los hombres. El juicio y las pruebas precedentes y mientras el Qiyāmah son descritas en el Corán y el Hadiz, y además en los comentarios de eruditos Islámicos, en la retribución y rendición de cuentas ante Dios, que cada individuo recibirá un libro escrito por los ángeles que incluirá una mención completa de todas las obras que desarrolló el ser humano en la vida terrena, quien lo reciba en la diestra será de los exitosos y quien lo reciba en la mano izquierda será de los perdedores, en el Paraíso y el Infierno,así como en las Señales que señalan la aparición de la Última Hora, afirman que la primera era la aparición del Profeta Mahoma y éntre las últimas es el retorno del Profeta Jesús que romperá las cruces y legislará con el Islam. La opinancia en, “El día de Resurrección”,yawm al-Qiyāmah (además conocido como yawm ad-dīn,”El día del juicio final” y as-sā`a, “La última hora”) es además crucial para los Musulmanes. El Corán acentúa la resurrección corporal, una rotura del entendimiento preislámico de muerte. Esto declara que la resurrección será seguida de la convocón de toda la humanidad, culminando en su juicio por Dios. El Corán hace referencia a varios pecados que pueden condenar a una persona al infierno, como la incredulidad, la usura y la falta de honradez. Los musulmanes ven el paraíso como un lugar de alegría y dicha, con referencias del Corán que describen sus rasgos y los placeres físicos de dicho lugar. Hay además referencias a una aceptación de mayor júbilo por Dios. Tradiciones místicas en el Islam colocan estos placeres divinos en el contexto de una conciencia extática de Dios. El Cristianismo
  • 28. El trasfondo judío Jesús de Nazaret fue un judío palestino condenado a muerte por Poncio Pilatos, el procurador de la provincia de Judea, la cual comprendía el territorio del viejo reino hebreo de Judea. El cristianismo surgió del judaísmo, por lo que conviene volverse hacia el mundo político-religioso judío con el fin de encontrar los inicios del cristianismo. En tiempos helénicos, el pueblo judío había disfrutado de considerable independencia, bajo los gobernantes seleúcidas. El involucramiento de los romanos con los judíos inició en el año 63 a. de C. y, alrededor del año 6 de nuestra era, Judea se convirtió en una provincia puesta bajo el mando de un procurador romano. No obstante, siguió la intranquilidad, aumentada por las divisiones entre los mismos judíos. Los saduceos pugnaban por una fidelidad rígida a la ley hebrea, rechazaban toda posibilidad de inmortalidad personal y estaban a favor de la cooperación con los romanos. Los fariseos seguían rigurosamente el rito judío y, aunque deseaban liberar a Judea del control romano, no apoyaban los medios violentos para alcanzar esta meta. Los esenios eran una secta judía que vivía en comunidad religiosa cerca del mar Muerto. Tal y como se revela en los rollos del mar Muerto —una colección de documentos descubiertos en 1947—los esenios, al igual que otros judíos, esperaban un Mesías que salvaría a Israel de la opresión, comunicaría el reino de Dios y negociaría el verdadero paraíso en la Tierra. Un cuarto grupo, los zelotes, eran extremistas militantes que propugnaban el derrocamiento violento de la dominación romana. Una revuelta judía en el año 66 de nuestra era fue sofocada por los romanos tras cuatro años. El Templo de Jerusalén fue destruido y el poder romano se impuso una vez más de manera absoluta en Judea. Surgimiento del cristianismo
  • 29. En medio de la confusión y de los conflictos de Judea, Jesús de Nazaret (c. 6 a. de C.-30 d. de C.) inició su predicación pública. Jesús creció en Galilea, importante centro de los militantes zelotes. El mensaje de Jesús, básicamente, era muy simple. Dio seguridades a sus camaradas judíos de que no intentaba minar su religión tradicional: “No piensen que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, más bien a darles cumplimiento”.’ De acuerdo con Jesús, lo importante no era el rígido fanatismo de la letra de la ley y el sometimiento a las reglas y a las prohibiciones, más bien la transformación de lo íntimo de la persona: “Así, en todos los casos, haz a los demás lo que te gustaría que los otros te hicieran, puesto que esto resume la ley y los profetas”.18 El mandamiento de Dios era muy sencillo, amar a Dios y al prójimo: ‘Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, toda tu alma, toda tu mente y con toda tu fuerza. El segundo manda miento es: ama a tu prójimo como a ti mismo’.19 En el Sermón de la montaña , Jesús expresó los conceptos éticos —humildad, caridad y amor fraterno— que conformarían las bases del sistema de valores de la civilización occidental medieval. Como hemos visto, no coincidían con los valores de la clásica Civilización greco-romana. Si bien hubo gente que saludó a Jesús como el Mesías que varía a Israel de la opresión y negociaría el reino de Dios sobre la tierra, Jesús habló de un reino celestial, y no de un reino terrenal: “Mi reino no es de este mundo”.20 En consecuencia, defraudó a los radicales. Por su parte, los líderes religiosos conservadores juzgaron que Jesús socavaba el respeto hacia la religión judía tradicional. Pali las autoridades romanas de Palestina y sus aliados locales, el nazareno era un revolucionario en potencia capaz de transformar las esperanzas judías de un reino mesiánico en una revuelta contra. Roma. Por conpróximo, Jesús se reveló como objeto de def cias en diversos ámbitos, y al final fue entregado a las autoridades romanas. El procurador Poncio Pilatos ordenó su crucifixión. Empero, esto no resolvió el conflicto. Unos pocos fieles seguidores de Jesús difundieron la noticia de que Jesús había vencido la muerte, había resucitado y luego había ascendido a los cielos. La opinancia de la resurrección de Jesús se volvió un dogma importante de la doctrina cristiana. Jesús era aclamado en este momento como el “ungido” (Cristo en griego), el Mesías, quien regresaría e instauraría el reino de Dios en la tierra. El cristianismo inició, como un movimiento religioso dentro del judaísmo, y así lo consideraron las autoridades romanas mientras muchas décadas. A pesar de que la tradición afirma que uno de los discípulos de Cristo, Pedro, fundó la iglesia cristiana en Roma, el personaje más importante de los primeros tiempos del cristianismo —después de Jesús— fue Pablo de Tarso (c. 5-c. 67). Pablo se acercó a los no judíos y transformó el cristianismo de una secta judía en un movimiento religioso más amplio. Llamado el “segundo fundador del cristianismo”, Pablo fue un judío, ciudadano romano, muy influido por la cultura griega helenística. Creía que el mensaje de Cristo debería ser predicado no sólo a los judíos, más bien a los gentiles (los no judíos). Pablo fue pionero en la fundación de comunidades cristianas a todo lo largo de Asia Menor y en las costas del mar Egeo. Fue Pablo quien proveyó un fundamento universal para la difusión de las ideas de Cristo. Enseñó que Cristo era, en efecto, un Dios redentor, el hijo de Dios, que había venido a la Tierra para salvar a todos los seres humanos, pecadores, de hecho, a causa
  • 30. del pecado original cometido por Adán al desobedecer a Dios. Con su muerte, Cristo había expiado los pecados de la humanidad y había hecho posible que todos los hombres y mujeres experimentaran un nuevo inicio con la posibilidad de la salvación personal. Aceptando a Cristo como salvador, ellos además podrían ser salvados. Al principio, el cristianismo se diseminó con lentitud. A pesar de que las enseñanzas del primitivo cristianismo se difundían mayormente por la prédica de los cristianos proselitistas, además hicieron su aparición materiales escritos. Pablo escribió una serie de cartas, o epístolas, que delineaban las opinancias cristianas en diferentes comunidades. Asimismo, algunos de los discípulos de Cristo bien pudieron conservar algunos dé los dichos del maestro en forma escrita, y los transmitieron como memorias personales, que después llegaron a constituir las bases de los evangelios escritos —la 1’buena nueva’ respecto a Cristo— los cuales trataron de formular un registro de la vida y de las enseñanzas de Cristo, y establecieron el núcleo del Nuevo Testamento. A pesar de que Jerusalén fue el primer centro del cristianismo, su destrucción por los romanos en el año 70 de nuestra era dejó a las iglesias cristianas con una considerable independencia. Alrededor del año 100 se hablan fundado iglesias cristianas en muchas de las ciudades principales del oriente, así como en algunos lugares de la parte occidental del imperio. Muchos de los primeros cristianos provenían de las filas de los judíos helenizados y de las poblaciones del oriente de habla griega. Pero en los siglos III y IV, un creciente número de seguidores hablaban latín. Una traducción latina del Nuevo Testamento, escrito originalmente en griego, aparecida poco después del año 200, ayudó a este proceso. Los grupos de primeros cristianos se reunían al atardecer en casas privadas para compartir una comida comunal, llamada ágape, o banquete de amor, y para celebrar lo que llegó a relacionarse como el sacramento de la eucaristía, o cena del Señor, celebración comunal de la última cena de Cristo: Entretanto comían, Jesús tomó pan, lo bencomentó, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomad y comed; éste es mi cuerpo. Luego tomó una copa, dio gracias y la ofreció, diciendo: bebed todos de esta copa. asta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.2’ Al formarse las primeras comunidades cristianas tenían una organización flexible, en la que hombres y mujeres desempeñaban funciones importantes. Algunas mujeres ejercían posiciones relevantes y, a menudo, como predicadoras. Las iglesias locales se congregaban bajo el gobierno de consejos de ancianos (o presbíteros), pero, a principios del segundo siglo, ciertos funcionarios conocidos como obispos llegaron a ejercer considerable autoridad sobre los presbíteros. Estos obispos basaban su posición de superioridad en la sucesión apostólica: como sucesores de los doce primigenios apóstoles de Jesús, eran los delegados vivientes del poder de Cristo. Tal y como Ignacio de Antioquía escribió en el año 107: “Es obvio que debemos mirar a un obispo como al Señor en persona … Sus clérigos… están en armonía con su obispo como las cuerdas de un arpa, y el resultado es un himno de alabanza a Jesucristo de mentes que sienten al unísono” Los obispos solamente eran varones, indicio claro de que en el siglo u de nuestra era la mayor parte de las comunidades cristianas coincidían con el punto de vista
  • 31. de Pablo, respecto a que las mujeres cristianas deberían estar sujetas a la autoridad de los varones cristianos. A pesar de que algunos de los valores fundamentales del cristianismo diferían marcadamente de los del mundo greco-romano, al principio los romanos no prestaron mucha atención a los cristianos, a quienes consideraban simplemente una secta más del judaísmo. La propia estructura del Imperio Romano ayudó al crecimiento del cristianismo. Los misioneros cristianos —incluyendo algunos de los doce apóstoles o discípulos originales de Cristo— utilizaron los caminos romanos para llevarse por todo el imperio difundiendo la “buena nueva’>. No obstante, conforme transcurrió el tiempo, la actitud de los romanos hacia el cristianismo inició a modificar. Como hemos visto, los romanos fueron tolerantes con otras religiones, salvo en el momento que amenazaban el orden o la moral públicos. Muchos romanos llegaron a considerar el cristianismo peligroso para el orden del estado romano. Estas opiniones a menudo se basaron en interpretaciones erróneas. Por ejemplo, la práctica de la cena del Señor dio origen a rumores de que los cristianos practicaban crímenes horrendos, como el asesinato ritual de niños. Si bien sabemos que esos rumores eran falsos, ciertos romanos los creyeron y los manipularon en tiempos de crisis para incitar al pueblo contra los cristianos. Es más, como los cristianos llevaban a cabo sus reuniones en secreto y parecían estar en comunicación con cristianos localizados en otras áreas, el gobierno podía juzgarlos potencialmente peligrosos para el estado. Algunos romanos pensaron que los cristianos eran excluyentes en exceso y, por lo tanto, nocivos para la comunidad y el orden público. Los cristianos no rechazaban a otros dioses y, en consecuencia, se abstenían de acudir a los festivales públicos que honraban a esas deidades. Por último, los cristianos se rehutilizaban a intervenir en la adoración de los dioses del estado y en el culto imperial. Dado que los romanos consideraban estas ceremonias importantes para el estado, el rechazo de los cristianos ponía en peligro la seguridad del estado y en consecuencia, constituía un acto de traición, punible con la muerte. Además constituía una prueba de ateísmo (no creer en los dioses) y estaba sujeto a castigo bajo estos cargos. No obstante, para los cristianos —quienes creían que únicamente había un solo y verdadero dios adoración de los dioses del estado y de los emperadores era idolatría, lo cual pondría en peligro su propia salvación. La persecución romana de los cristianos mientras el primer y segundo siglos de nuestra era nunca fue sistemática, más bien sólo esporádica y local. La persecución inició mientras el reinado de Nerón. Habiendo destruido el fuego gran parte de Roma, el emperador usó a los cristianos como chivos expiatorios, los acusó de incendio premeditado y de odio a la raza humana, y los sometió a atro ces muertes en Roma. En el segundo siglo, en gran medida los cristianos fueron ignorados y considerados inofensivos. Finalmente de los reinados de los cinco buenos emperadores, los cristianos aún representaban una pequeña minoría, pero con una fe considerable. Esta fuerza se basaba en la certeza de la moralidad de su conducta convicción reforzada por la disponibilidad de los primeros cristianos a convertirse en mártires en aras de su fe. El Crecimiento del cristianismo
  • 32. La persecución esporádica de los cristianos por los romanos en los siglos primero y segundo no pudieron detener en absoluto el crecimiento del cristianismo. De hecho, sirvió para fortalecer el cristianismo como institución en los siglos tercero y cuarto, causa de que modificara su débil estructura del primer siglo, y avanzara hacia una más centralizada organización de sus diversas comunidades eclesiales. Un elemento crucial para este cambio fue el visible papel de los obispos. Si bien eran aún elegidos por la comunidad, los obispos iniciaron a asumir mayor control, constituyéndose el obispo como jefe y los presbíteros como clérigos sujetos a la autoridad del obispo. Alrededor del siglo tercero los obispos eran nominados por los clérigos, simplemente aprobados por la congregación y luego oficialmente consagrados para el cargo. La iglesia cristiana iba hacendo una bien definida estructura jerárquica, en la que los obispos y los clérigos eran funcionarios asalariados, separados de los laicos, o miembros regulares de la iglesia. El cristianismo creció poco a poco en el primer siglo, se arraigó en el segundo y se difundió ampliamente en el tercero. ¿Por qué fue el cristianismo capaz de atraer a tantos seguidores? Los historiadores no están del todo seguros, pero han ofrecido varias respuestas a esta pregunta. Ciertamente, el mensaje cristiano tuvo mucho que ofrecer al mundo romano. La promesa de la salvación, posible por la muerte y resurrección de Cristo, ejerció un inmenso atractivo en un mundo lleno de sufrimiento e injusticia. El cristianismo parecía imbuir la vida con un significado y un propósito que estaban más allá de las simples cosas materiales de la realidad cotidiana. En segundo lugar, el cristianismo no era del todo desconocido. Podía simplemente ser considerada como otra religión mistérica occidental que prometía la inmortalidad como efecto de la muerte sacrificial de un Dios salvador. Al mismo tiempo, brindaba ventajas de las que carecían otras religiones misteriosas. Cristo había sido un ser humano, y no una figura mitológica, como Isis o Mitra. Es más, el cristianismo tuvo un atractivo universal. A diferencia del mitraísmo, no era exclusiva para varones. Además, no solicitaba un rito de iniciación complejo o caro, como sucedía con otras religiones mistéricas. La iniciación culminaba simplemente con el bautismo —~ purificación por el agua—, mediante el cual se entraba en una relación personal con Cristo. Asimismo, el cristianismo dotó de un nuevo significado a la vida, y brindó lo que las religiones oficiales de Roma jamás pudieron: una relación personal con Dios, así como un eslabón con un mundo superior. Por último, el cristianismo satisfizo la necesidad humana de pertenencia. Los cristianos integraron comunidades unidas unas con otras en las que las personas podían expresar su amor ayudándose mutuamente y ofreciendo auxilio a pobres, enfermos, viudas y huérfanos. El cristianismo satisfizo la necesidad de pertenencia en una forma en la que el enorme, impersonal y remoto Imperio Romano jamás pudo. El cristianismo pareció atractivo para todas las clases. La promesa de la vida eterna se ofrecía a todos: ricos, pobres, aristócratas, esclavos, hombres y mujeres. Como Pablo enunció en su Epístola a los colosenses: “Deben revestirse del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto a imagen de su Creador, donde no existen el griego o el judío> el circunciso o el incircunciso, el bárbaro, el escita, el esclavo o el hombre libre, más bien que Cristo es todo y está en todo”.23 A pesar de que no desarrolló un llamado a la revolución o a la revuelta social, el cristianismo puso énfasis en un sentido de igualdad espiritual para todos los pueblos.
  • 33. Muchas mujeres se dieron cuenta de que el cristianismo ofrecía nuevas actividades y otras formas de compañía con otras mujeres. Las mujeres cristianas practicaban la nueva religión en su propia casa y predicaban sus convicciones ante otras personas en sus aldeas. Muchas otras murieron por su fe. Perpetua (m. 203) fue una mujer aristócrata que se convirtió al cristianismo. Su familia pagana le suplicó que renunciara a su nueva fe, a lo que ella se rehusó. Las autoridades la apresaron, pero ella eligió morir por su fe> y fue una de las que formaban el grupo de cristianos masacrados por las bestias salvajes en la arena de Cartago el 7 de marzo de 203. Una vez que la iglesia cristiana estuvo mejor organizada, dos emperadores del siglo tercero respondieron con más persecuciones sistemáticas. El emperador Decio (249-251) culpó a los cristianos de los desastres que asolaron a Roma en el aciago siglo III: fueron ellos quienes no rerelacionaron a los dioses del estado y, en consecuencia, éstos se vengaron contra los romanos. Es más, conforme la organización administrativa de la iglesia crecía, Decio juzgaba que el cristianismo se asemejaba más y más a un estado dentro del estado que iba socavando el imperio. En consecuencia, inició la primera persecución sistemática de cristianos. Se requirió a todos los ciudadanos presentarse ante sus magistrados locales y ofrecer sacrificios a los dioses romanos. Por supuesto, los cristianos se negaron. No obstante, los planes de Decio fallaron. Los funcionarios locales no cooperaron y además, el reinado de Decio no fue tan largo. La última gran persecución la ordenó Diocleciano, al inicio del siglo cuarto, pero era ya demasiado tarde. El cristianismo se había fortalecido mucho, como para ser erradicado por la fuerza. La mayoría de los paganos había aceptado la existencia del cristianismo. En el siglo IV, el cristianismo prosperó como nunca antes. El Constantino desempeño una función importante en el cristianismo, al que apoyo aparentemente desde el 312, en el momento que su ejército debía librar una batalla crucial contra Majencio en el puente Milvio, que cruzaba el río Tiber al norte de Roma. De acuerdo con una historia tradicional, al entrar en una batalla decisiva tuvo la visión de una cruz cristiana con la leyenda: “Con este signo, vencerás”. La tradición prosigue que habiendo ganado la batalla, Constantino se convenció del poder del dios cristiano. A pesar de que no fue bautizado más bien hasta el final de su vida, en el año 313 promulgó el famoso Edicto de Milán, por el que oficialmente se toleraba la existencia del cristianismo. Después de Constantino, los emperadores fueron cristianos, con excepción de Juliano (360-363), quien trató brevemente de restaurar la religión politeísta grecoromana tradicional. No obstante, él murió en una batalla y su gobierno fue demasiado corto Como para generar algún efecto. Bajo Teodosio “el Grande” (378-395), el cristianismo fue declarado la religión oficial del Imperio Romano. Una vez en poder del control, los líderes cristianos utilizaron su influencia para proscribir las prácticas religiosas paganas. El cristianismo había triunfado. Fuente: portalplanetasedna.com.ar La Historia del budismo
  • 34. Budismo proviene de Buda, que en sánscrito significa despertar. La historia del Budismo cuenta la vida de Siddharta, príncipe nacido en el año 624 a.C., en la ciudad, de Lumbini, en el norte de la India. Vive tras los muros de un palacio construido, por su padre para que no conozca la vejez, la enfermedad, la muerte y el ascetismo. El jóven crece sin mayores preocupaciones hasta los treinta, en el momento que se retira a un bosque para llevar una vida más espiritual. Transcurridos seis años, alcanza la iluminación; bajo el árbol del conocimiento, conocido como la higuera. Es así pues en el momento que, descubre los cuatro factores: vejez, enfermedad, muerte y ascetismo. Toma la decisión de dejar a su mujer e hijo, para convertirse en el Buda. Luego de varios años, alcanza la Iluminación o el Nirvana, a través de la meditació. Budismo
  • 35. El budismo es una religión no teísta perteneciente a la familia dhármica y a la subfamilia nastika de religiones. Su complejidad y diversidad hace que además sea estudiado o descrito en ocasiones usando términos adicionales como: fenómeno transcultural, filosofía, método de trasformación o sistema ético. Budismo es un término usado en Occidente. En sánscrito y otras lenguas orientales es posible referirse a las “enseñanzas del despierto sobre la ley natural” (buddha-dharma); o “la comunidad” de budistas (saṃgha). “Buddha” es un título sánscrito que significa ‘el que ha despertado’. Este despertar se da gracias a un descubrimiento directo y personal; no debido a una revelación divina. Un Buda no es un dios, ni un ser sobrenatural, ni un mesías, ni un profeta. El budismo no afirma a un hacedor del universo y sus enseñanzas no son percibidas por sus seguidores ni como opinancias ni dogmas, debido a que estas mismas animan al practicante a que las cuestione, investigue y compruebe por si mismo, debido a que sólo así podrá comprenderlas e interiorizarlas. El budismo además contrasta fuertemente con otras religiones puesto que la mayoría de sus escuelas niegan la existencia del alma, de una esencia, de un sí-mismo y de un “yo” duradero. El propósito último de sus enseñanzas es la erradicación definitiva de la insatisfacción vital, el descontento, o ‘sufrimiento‘ mental, que aparece de manera inevitable en la vida. Acorde al pensamiento budista, las causas verdaderas de la insatisfacción, frustración o tensión son el anhelo ansioso, deseo o ‘sed‘ y sus concomitantes (aferramiento, aversión, temor, etc…). Caminos de la salvación en el Budismo
  • 36. En muchos aspectos, los objetivos del budismo son los mismos que los del vedanta y el yoga. Gautama Buda, pero, evitó dar nombre, incluso el más simple, a aquello que se considera básicamente real, ya en su aspecto universal en cuanto brahman como en su aspecto humano, el yo más profundo o atmán. Creía que tales términos eran transformados en ideas y formas de pensamiento con tanta facilidad que restarían valor a la experiencia directa. Su doctrina era que las personas sufren a causa de la avidya, o ignorancia, de la total relatividad del mundo de las cosas y los hechos. El pensamiento es avidya debido a que es un proceso de ignorancia, esto es, no puede concentrase en ningún aspecto de la experiencia sin ignorar todos lo demás. Es una forma de contemplar la vida faceta por faceta y no como totalidad, y conduce a su vez al apresamiento (trishna, en el budismo) o intento de arrebatar las partes deseables de experiencia del conjunto; pero, puesto que el bien se halla siempre ligado al mal, esta separación jamás puede desarrollarse. Del mismo modo, no se puede experimentar un sólido sin un espacio circundante, estando espacio y sólido vinculados entre sí. Abandonar la codicia conduce al ideal budista de nirvana, que Gautama Buda se negó a definir excepto en términos negativos, como el vedantista define la liberación. La doctrina de Gautama Buda conduce a un malentendido al que vedanta es propenso además: que se puede buscar la liberación como un escape del sufrimiento o como un permanente estado de beatitud. Líderes religiosos budistas posteriores, en especial los de la escuela Mahayana, corrigieron este malentendido señalando que la búsqueda del nirvana como un escape seguía siendo codicia. De ahí que su ideal del individuo sabio iba más allá del más antiguo concepto hindú de abandono del mundo, esto es, del mundo social, como preparación para la muerte. Incluía el regreso a la actividad plena de la sociedad una vez liberado, hasta el punto en que, libre del miedo, uno pudiera dedicarse a practicar actos de compasión con quienes siguen en la esclavitud de maya. No obstante la doctrina budista propugna moralidad y piedad, no como un mandamiento más bien como una acción voluntaria, a la que la persona libre se compromete sin esperanza de recompensa ni temor a recibir un castigo.
  • 37. En el budismo no aparece ningún pensamiento donde se presente la conducta moral como obediencia a un modelo divino, debido a que considera las normas morales como reglas de gramática, esto es, convenciones humanas necesarias para la existencia social, aunque sin ninguna autoridad absoluta. A pesar de que Buda no dio nombre a lo que consideraba realidad absoluta, los maestros budistas posteriores dialogaron del verdadero estado del mundo como sunyata, o ‘vacío’, significando más en particular ‘vacío de cualquier característica definible’ o ‘inclasificable’. Esta actitud filosófica no equivale en sentido alguno al ateísmo o nihilismo occidentales, debido a que lo que está vacío no es la propia realidad más bien cada una de las ideas en que la mente humana intenta apresarla. Judaísmo El término judaísmo se refiere a la religión o opinancias, la tradición y la cultura del pueblo judío. Es la más antigua de las tres religiones monoteístas más difundidas (junto con el cristianismo y el islam, conocidas además como «religiones del libro» o «abrahámicas», y la menor de ellas en número de fieles. Del judaísmo se desglosaron, históricamente, las otras dos. A pesar de que no existe un cuerpo único que sistematice y fije el contenido dogmático del judaísmo, su práctica se basa en las enseñanzas contenidas en la Torá, además llamado Pentateuco, compuesto, como su nombre lo señala por cinco libros. La Torá o el Pentateuco a su vez, es uno de los tres libros que conforman el Tanaj (o Antiguo Testamento, según el cristianismo), a los que se atribuye inspiración divina. Juega además un papel importante en la práctica religiosa la tradición oral que, según las opinancias fue entregada a Moisés junto con la Torá y conservada desde su época y
  • 38. la de los profetas. La tradición oral rige la interpretación del texto bíblico; la codificación y comentario de esta tradición ha dado origen a la Mishná, al Talmud y a un enorme cuerpo exegético, desarrollado hasta el día de hoy por los estudiosos. El compendio de estos textos forma la denominada Ley Judía o Halajá. El rasgo principal de la fe judía es la opinancia en un Dios omnisciente, omnipotente y providente, que habría hacedo el universo y elegido al pueblo judío para deexhibirle la ley contenida en los Diez Mandamientos y las prescripciones rituales de los libros tercero y cuarto de la Torá. Consecuentemente, las normas derivadas de tales textos y de la tradición oral constituyen la guía de vida de los judíos, aunque la observancia de las mismas varía mucho de unos grupos a otros. Otra de las características del judaísmo, que lo diferencia de las otras religiones monoteístas, radica en que se considera no sólo como una religión, más bien además como una tradición y una cultura. Las otras religiones trascienden varias naciones y culturas, entretanto que el judaísmo se considera la religión y la cultura de un pueblo específico. El judaísmo no exige de los no judíos unirse al pueblo judío ni adoptar su religión. La religión, la cultura y el pueblo judío pueden considerarse conceptos separados, pero están estrechamente intervinculados. La tradición y la cultura judía son muy diversas y heterogéneas, debido a que se desarrollaron de modos distintos en las diferentes comunidades, y cada comunidad local incorporó elementos culturales de los distintos países en los que vivieron los judíos a partir de la dispersión. Según la tradición, los orígenes se remontan a Abraham, llamado el primer hebreo (del hebreo ‫ ,עִבְרִי‬ivrí: “el que viene del otro lado”), por haber venido a la tierra de Canaán desde Mesopotamia, siguiendo el llamado de Dios (Génesis 12:1), hace unos 4000 años. Abraham es considerado patriarca por los tres principales credos monoteístas, y de aquí que éstos sean conocidos además con el nombre de religiones abrahámicas. Los judíos son llamados en la Biblia “hijos de Israel” (Exodo 1:1,7; nótese la extensión en el significado entre el versículo 1 y el 7), y de aquí serán llamados, más adelante, “el pueblo de Israel” o israelitas. El nombre de Israel le fue otorgado al patriarca Jacob, nieto de Abraham, por el ángel con el que se trabó en lucha, quien al bendecirlo lo llamó Israel (‫ ,יִשְרָאֵל‬del hebreo “uno que ha luchado con Dios”, Génesis 32:24-28). El nombre judío aparece sólo con posterioridad (Ester 2:5), y proviene del reino de Judá (del hebreo ‫ ,יְהודָה‬Yehudá, hijo de Jacob), formado por dos de las doce tribus del pueblo de Israel, y las únicas remanentes luego de la escisión entre este reino y el de Israel, y la destrucción del último y posterior exilio de las diez tribus que lo formaban a manos de Asiria, en el año 722 a. C.: “Yahvé se airó en gran por la manera que tenían contra Israel y los apartó de su rostro, quedando solamente la tribu de Judá” (2Reyes 17:18). De acuerdo a la Ley Judía, un judío es quien ha nacido de una madre judía o quien que se ha convertido al judaísmo de acuerdo a la Ley Judía (Halajá). El judaísmo de reforma (Reform Judaism) americano y el judaísmo liberal-británico acepta al hijo de un padre judío (madre o padre) como judío si los padres crían al hijo con una identidad judía. Hoy todas las formas dominantes de judaísmo están abiertas a conversos (‘converts’) sinceros. El proceso de conversión es evaluado por una autoridad, y el converso es examinado por su sinceridad y conocimientos.
  • 39. El judaísmo tradicional mandebe un judío, por nacimiento o conversión, es un judío por siempre. En fin, un judío que afirma ser ateo o se convierte a otra religión sigue siendo un judío por el judaísmo tradicional. No obstante, el movimiento de la Reforma no reconoce a un judío que se ha convertido a otra religión como judío, y el gobierno israelí ha adoptado la misma postura que la Corte Suprema (Supreme Court) y sus estatutos. Éstos son algunos de los principios sobre los que se basa la religión judía, o que la caracterizan. * El judaísmo se basa en el Tanaj o Antiguo Testamento, compendio de 24 libros que cuenta la historia del hombre y de los judíos, desde la Creación hasta la construcción del Segundo Templo, e incluye además preceptos religiosos, morales y jurídicos; filosofía, profecías y poesía, entre otros. Sus cinco primeros libros, en conjunto conocidos con el nombre de “la Torá” o “Pentateuco”, son considerados escritos por inspiración divina y por ende sagrados, y su lectura pública en la sinagoga los días lunes, jueves y sábados forma parte fundamental del culto judío, lo que le ha valido al pueblo judío el nombre de «Pueblo del Libro». * La Torá es la fuente primera de los siete preceptos morales básicos que obligan a todo ser humano como tal («Los siete preceptos de los hijos de Noé»; Génesis 9:1-7), y de los 613 preceptos religiosos que obligan a los judíos (613 mitzvot): 365 que imponen abstenerse de acción —uno por cada día del año— y 248 preceptos que obligan positivamente a desarrollar —uno por cada órgano del cuerpo—. Los preceptos bíblicos son comentados, esclarecers, ampliados e implementados por las diferentes exégesis que plasmaron por escrito las tradiciones orales: la Mishná y el conjunto en el que ésta está incluida: el Talmud. * Los preceptos jurídicos, éticos, morales y religiosos que emanan de la Torá, y que junto a su explicación de la Mishná conforman el corpus jurídico principal del judaísmo, el Talmud, son conocidos como la ley judía o Halajá (‫“ ,הֲלָכָה‬camino”), cuya fuente compilativa principal y reconocida por los judíos de todo el mundo —amén de una riquísima y amplia literatura halájica a lo largo de los siglos— es el libro medieval “Shulján Aruj” (ְ‫“ ,שׂלְחָן עָרוך‬la mesa servida”). Los mandamientos de la Halajá comandan el ciclo íntegro de la vida judía observante, desde la circuncisión al nacer (Génesis 17:10), pasando por la alimentación (la Cashrut, ‫ ,כּשְרות‬Levítico 11:1-47), la vida íntima (Levítico 12:1-8), la vestimenta (Levítico 19:19), y así todos los hitos principales de la vida del hombre, hasta su muerte. * La plegaria más solemne de la religión judía, que plasma la esencia misma de la opinancia monoteísta, aparece en el quinto y último libro de la Torá: “Oye, Israel, el señor es nuestro Dios, el señor es Uno” (‫ ;שְמּע יִשְרָאֵל, ה‘ אֱלֹהֵינו, ה‘ אֶחָד‬Shemá Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad Deuteronomio 6:4). Los creyentes la recitan dos veces por día, en las oraciones de la madrugada y del atardecer. * El símbolo judío de nuestros días por excelencia es la estrella de David (‫,מָגֶן דָוִד‬ Maguén David, “escudo de David”, véase en la plantilla de arriba), llamado así por la opinancia de que el rey David lo adoptó como símbolo de armas en su escudo de guerra y en el de sus soldados, aunque aparece con su significado actual muchísimo después, hacia la Edad Media. El símbolo conocido más antiguo del judaísmo es el candelabro ritual de siete brazos (‫ ,מְנורָה‬la Menorá), emplazado antiguamente en el Tabernáculo (Éxodo 25:31-40), y luego en el Templo de Jerusalén (1Reyes 7:49). * La vida judía se rige por un calendario basado en la combinación del ciclo mensual
  • 40. lunar y del año solar, cuyos orígenes se remontan a tiempos bíblicos, y por el cual se rigen las festividades y ritos de la religión hasta el día de hoy. * La festividad judía más venerada es el Shabat (del hebreo ‫ ,שּבָת‬sábado, “reposo, cese de actividad”, Génesis 2:2-3), considerado sagrado y superado, en solemnidad, sólo por el Día del Perdón o Yom Kipur, precisamente llamado además “Sábado de sábados”. Su relevancia en la vida judía es tal que está incluido entre los Diez Mandamientos, que se estiman palabra divina (Éxodo 20:8-11, Deuteronomio 5:12-15). * El liderazgo de la comunidad judía tradicional está en manos del rabino, persona culta y docta en la Halajá que conduce a sus acólitos no sólo en lo espiritual y religioso, celebrando el culto judío, sus festividades y celebraciones, más bien que se gana el respeto de su grey como autoridad moral y líder comunitario, brindando consejo, solucionando conflictos y dirimiendo todos los conflictos que pudiesen suscitarse entre sus miembros. * El culto judío se celebra en el templo o sinagoga, que sirve asimismo de lugar de convocón y encuentro comunitario, para cuyo fin el rezo en público requiere de un mínimo de diez varones. La sinagoga sustituye en tal función al Templo de Jerusalén, destruido en el año 70 y lugar único de oración y peregrinación hasta su desaparición física. Del mismo modo, los sacrificios rituales que allí se efectuaban fueron reemplazados por sendas plegarias, que el judío piadoso eleva tres veces al día: al alba ( ‫ ,שּחֲרִית‬Shajarit), por la tarde (‫ ,מִנְחָה‬Minjá) y al anochecer (‫ ,עּרְבִית‬Arvit). En días festivos se agrega una cuarta a media mañana (‫ ,מוסָף‬Musaf), y sólo en Yom Kipur se cierra la celebración con una quinta plegaria (‫ ,נְעִילָה‬Ne’ilá). * La religión y el pueblo judío consagraron desde siempre a la tierra de Israel, la tierra sagrada, como uno de sus ejes principales, ya desde sus mismos albores (Génesis 12:7), convirtiéndose ésta en parte integral de la idiosincrasia judía: el mundo se divide entre la Tierra Santa y todo el resto, llamado diáspora. Así, las sinagogas de todo el mundo se construyen de cara a Israel; los rezos y festividades concuerdan con su clima y sus estaciones; gran parte de los preceptos pueden cumplirse sólo al pisar su suelo, por nombrar algunos pocos. Dentro de la tierra de Israel ocupa Jerusalén un lugar único en la devoción judía, y dentro de la ciudad los restos del Templo de Salomón, el llamado “Muro de los Lamentos”, es considerado el más sagrado de los lugars. Comparten con Jerusalén su condición de santidad, en menor medida, además las ciudades de Hebrón, Safed y Tiberíades. * El pueblo judío se identificó desde un principio con la lengua hebrea, considerada “lengua sagrada” (‫ ,לְשון הּקּׁדֶש‬leshón hakódesh), en la que están escritas la Torá y la mayor parte de la literatura judía. Relegada a condición de lengua muerta mientras siglos, reservada a la oración, a la literatura y a los textos jurídicos y teológicos, fue recuperada como lengua hablada y modernizada con el resurgir del sionismo y adoptada como lengua oficial del Estado de Israel. Según el profesor Sergio Della Pérgola, experto en demografía del pueblo judío de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en el año 2001 vivían en el mundo 13,200,000 judíos, de los cuales 4.9 millones residían en Israel (aproximadamente un 37 por ciento del total), entretanto que los restantes 8.3 millones lo hacen en la diáspora, el nombre dado por los judíos a la comunidad judía fuera de Israel. Estas cifran coinciden con las del “The Jewish Population of the World” (cuya fuente es a su vez la “American Jewish Committee”), por lo que es probable que 13 millones sea la cifra correcta de judíos en el mundo.[1]
  • 41. La mayor concentración de población judía se encuentra en Israel. La mayor ciudad del mundo judío es el Gush Dan o el Gran Tel Aviv, con 2,5 millones, a la que siguen Nueva York, con 1,9 millones; Haifa, con 655.000; Los Ángeles, con 621.000; Jerusalén, con 570.000, y el sudeste de Florida, con 514.000 judíos (datos todos del 2001). La historia judía se remonta a las viejas tradiciones bíblicas. Cuando el arca de Noé encalló en el monte Ararat, los hijos de Noé (Sem, Cam y Jafet) dieron origen, respectivamente, a los semitas del Próximo Oriente, a los camitas de África y a los jafetitas del resto del mundo. Abraham, padre de los judíos, al recibir de Yahvéh la orden de asentarse en la tierra de Canaán, se puso en camino inmediatamente, partiendo de su patria, Ur, de los caldeos (Mesopotamia). Abraham, su hijo Isaac y su nieto Jacob fueron pastores nómadas. Sus descendientes se vieron empujados por el hambre a la tierra de Gesén, en el delta del río Nilo. Pero el faraón de Egipto, viendo que aumentaban imparablemtente y se hacían poderosos, los redujo a la esclavitud. Con Moisés ungido como líder y legislador, el pueblo elegido por Dios se dirigió hacia Canaán, la tierra prometida. La dramática marcha desde Egipto a través del mar Rojo y la peregrinación de 40 años por el desierto son hitos importantes en la historia del pueblo israelita, aunque las investigaciones arqueológicas parecen desmentir tales hechos (véanse los trabajos de Israel Finkelstein). Los judíos, una vez conquistada la ciudad de Jericó, se establecieron en la zona agrícola de Canaán, tierra de la cual en la Biblia se comenta que «manaba la leche y la miel». Una vez establecidos en Israel, la tierra fue dividida entre las doce tribus: Aser, Neftalí, Manasés, Zabulón, Isacar, Gad, Efraín, Dan, Benjamín, Rubén, Judá y Simeón. Con el tiempo se pasó de una teocracia a una forma de gobierno monárquica, siendo los reyes más famosos de la época Saúl, David y su hijo Salomón, con su capital en Jerusalén. Luego del reino de Salomón, la nación se dividió en dos reinos: el reino de Israel en el norte y el reino de Judea en el sur. El reino de Israel fue conquistado por el rey asirio Sargón II, al final del siglo VIII antes de Cristo. El reino de Judea prosperó mientras varios siglos, hasta que en el año 586 antes de Cristo fue conquistado por los babilonios, comandados por Nabucodonosor II. En ese año se destruyó el primer templo, lugar central de la actividad religiosa judía de la época. Muchos de los judíos fueron desterrados de Israel y fueron llevados como esclavos a Babilonia (actual Irak), lo cual constituye la primera diáspora judía. Mientras el exilio en Babilonia, los judíos escriben lo que se conoce como el “Talmud de Babilonia” (Talmud Bavli), entretanto que los judíos aún establecidos en Judea escriben el “Talmud de Jerusalén”. Estos dos manuscritos representan las primeras manifestaciones de la Torá en forma escrita, y el Talmud de Babilonia es el utilizado actualmente por las comunidades judías. La subsecuente conquista de Babilonia a manos de los persas aprobó a muchos judíos regresar a su tierra natal luego de 70 años en el exilio babilónico. Se construyó un nuevo Segundo Templo y se restablecieron antiguas prácticas. La comunidad judía de Israel fue dominada por varios antiguos imperios. Los asirios fueron seguidos por los babilonios y luego por los persas hasta la conquista por parte de los griegos. Es en esta época en el momento que estalla una revolución (135 a. C.)
  • 42. encabezada por Judas El Macabeo (”martillo”, hasmoneo) que logra colocar a todo el territorio del antiguo Israel nuevamente bajo dominio judío. El Reino Hasmoneo de Judá pasó por último a manos de los romanos. Es en el año 70 después de Cristo en el momento que estalla una nueva rebelión y es destruido el Segundo Templo. Muchos habitantes judíos son vendidos como esclavos y esparcidos por los confines del Imperio Romano, proceso que se conoce como la “diáspora”. La historia de Masada revela el arrojo de los soldados judíos de la época. Numerosas comunidades judías florecieron en el Imperio Persa Sasánida y en el Imperio Romano. En la temprana Edad Media el reino Kházaro (en la estepa del Volga) adoptó el judaísmo como su religión oficial, pero aún se discute el alcance de esta conversión entre los pueblos sujetos al khan Kházaro. La hegemonía del cristianismo en Europa significó numerosas persecuciones contra el pueblo judío, las cuales derivaron en frecuentes y reiteradas expulsiones. Muchas comunidades tuvieron que vivir en barrios segregados llamados guetos, pero además es cierto que en otros períodos gozaron de mayor tolerancia, sin ser nunca aceptados del todo. Mientras el Medioevo, por más que se buscasen mercaderes de profesión, no se hallaba ninguno o más bien se hallaban únicamente judíos. Sólo ellos, a partir de la época carolingia, practicaban con regularidad el comercio, a tal punto que, en el idioma de aquel tiempo, las palabras judaeus y mercator eran casi sinónimos. Unos cuantos se establecieron en el sur de Francia, pero la mayoría venía de los países musulmanes del Mediterráneo, desde donde se llevaron, pasando por España, al occidente y Norte de Europa. Todos ellos era radanitas, perpetuos viajeros, merced a los cuales se mantuvo el contacto superficial con las religiones orientales. El comercio al que se dedicaron fue exclusivamente de especias y telas preciosas, que transportaban trabajosamente desde Siria, Egipto y Bizancio hasta el Imperio Carolingio. Los mercaderes judíos se dirigían a una clientela muy reducida. Las utilidades que desarrollaron debieron ser muy importantes, pero al final de cuentas se debe considerar que su papel económico fue de decorado; el orden social no hubiera perdido nada si éstos comerciantes hubieran desaparecido. En el mundo musulmán, a pesar de algunos episodios de persecución y matanzas (sobre todo en el primer siglo de expansión del Islam), los judíos fueron tolerados por ser uno de los “Pueblos del Libro” –a cambio del pago de importantes tributos y de numerosas restricciones–, llegando a ocupar en algunos casos altos puestos en la administración califal tanto en Damasco como en Bagdad y en Córdoba. No obstante, que fueran tolerados no les libró nunca de su condición legal de dhimmies, lo cual los condenaba a numerosas discriminaciones y a una situación de sumisión. Los judíos españoles, conocidos como sefardíes, fueron obligados a la conversión al cristianismo o expulsados en 1492 de los reinos de Castilla y Aragón mediante el edicto de Granada. Muchos encontraron refugio en el imperio otomano; incluso hoy en día viven en ciudades como Estambul o Esmirna judíos sefardíes que conservan el español medieval como su lengua.
  • 43. No existió otro Estado judío en Israel hasta 1948, en el momento que fue declarada por último su independencia.

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