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Historias de un pueblo

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“Historias de un pueblo”, la primera novela editada por el autor, aunque con anterioridad había publicado distintos ensayos, nace con el objetivo de dar respuesta a una pregunta: ¿por qué nuestra …

“Historias de un pueblo”, la primera novela editada por el autor, aunque con anterioridad había publicado distintos ensayos, nace con el objetivo de dar respuesta a una pregunta: ¿por qué nuestra situación democrática vigente se ha desvirtuado considerablemente? Una reflexión que llevó al escritor, de la mano de las vicisitudes de unos personajes, acaecidas en un hipotético pueblo español, Matahambre, a abordar los principales problemas que corroen los cimientos de nuestro Estado y que comienzan por el primer escalón, los Ayuntamientos.

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  • 1. 1
  • 2. 2
  • 3. Historias de un pueblo “para los enemigos la ley, para los amigos el favor” Ibiza Melián 3
  • 4. 4 2011, Ibiza Melián http://ibizamelian.com/ Autor: Ibiza Melián Editor: Bubok Publishing S.L. Depósito Legal: M-7134-2011 ISBN: 978-84-9981-417-9 Registro de Propiedad Intelectual:
  • 5. Índice Introducción................................................……………..11 Capítulo I: Las fiestas patronales……………………….19 Capítulo II: Una más de caciques……………………….22 Capítulo III: Moción de Censura en Benidorm…………26 Capítulo IV: El pueblo lentamente se quedaba vacío…...31 Capítulo V: Una economía con pies de barro………… 35 Capítulo VI: Las facturas municipales………….............41 Capítulo VII: Sorolla regresa con honores a Valencia….48 Capítulo VIII: Un 70% de fracaso escolar……………...53 Capítulo IX: Clara Campoamor y su ardua lucha……....58 Capítulo X: Benito, el eterno maestro krausista…….….63 Capítulo XI: El código ético krausista……………….…68 Capítulo XII: Un nuevo episodio de presunta corrupción………………………………………….……75 5
  • 6. Capítulo XIII: Un descendiente de Frédéric Bastiat……80 Capítulo XIV: El constitucionalismo de Blanco White...86 Capítulo XV: Mayor carga impositiva, menor competitividad turística…………………………………91 Capítulo XVI: Adolfo Suárez bien merece un Nobel…...97 Capítulo XVII: Diferencias entre planteamientos intervencionistas y liberales………………………...…102 Capítulo XVIII: Era obvio que Libertad necesitaba ayuda…………………………………………………..106 Capítulo XIX: Supuestas arbitrariedades en las licitaciones municipales………………………………….…..……..110 Capítulo XX: Desmanes intervencionistas en materia urbanística………………………………………..……116 Capítulo XXI: Las controvertidas Modificaciones Puntuales del Planeamiento……………………...….....123 Capítulo XXII: Supuesta relación entre partidocracia y corrupción……………………………………..……….128 Capítulo XXIII: Contradicciones constitucionales del sistema electoral vigente………………………………133 6
  • 7. Capítulo XXIV: La representación electoral de las minorías………………………………………………..140 Capítulo XXV: Ser de España…………………………148 Capítulo XXVI: Nacionalismos y regionalismos españoles (I)………………………………………………………160 Capítulo XXVII: Nacionalismos y regionalismos españoles (II)………………………………………..…166 Capítulo XXVIII: El país de los ciegos……………..…172 Capítulo XXIX: La irrupción de las revoluciones liberales………………………………………………..177 Capítulo XXX: El constitucionalismo español hasta la Restauración……………………………………….…..186 Capítulo XXXI: ¿Está nuestro actual sistema político agotado?..........................................................................192 Capítulo XXXII: El sistema político de la Restauración…………………………………….……..200 Capítulo XXXIII: Resulta perentorio reformar nuestro sistema político…………………………………….…..210 7
  • 8. Capítulo XXXIV: La Revolución desde arriba………..222 Capítulo XXXV: Vuelva usted mañana……………….226 Capítulo XXXVI: La mal usada vía de urgencia……...231 Capítulo XXXVII: Irrupción de los partidos de masas..............................................................................237 Capítulo XXXVIII: El socialismo ha muerto…….……244 Capítulo XXXIX: PSOE, del marxismo al pragmatismo liberal…………………………………………………..251 Capítulo XL: ¡Españoles: reconstruid vuestro Estado!............................................................................259 Capítulo XLI: Las dos Españas……………….……….266 Capítulo XLII: Un sistema más justo y equitativo.……272 Capítulo XLIII: Rápida desvirtuación de una joven democracia………………………………………….….278 Capítulo XLIV: La Constitución de la Segunda República………………………………………………301 Capítulo XLV: Del bienio reformista al radical-cedista…………………………………….…………… 8 309
  • 9. Capítulo XLVI: La dictadura de Francisco Franco Bahamonde…………………………………………….322 Capítulo XLVII: La Transición, Suárez y el Rey…………………………………………………..…336 Capítulo XLVIII: De la ley a la ley……………………………………………………...341 Capítulo XLIX: Los Pactos de la Moncloa……..……..351 Capítulo L: El Estado de las Autonomías……………..355 Capítulo LI: La dimisión de Adolfo Suárez…………...366 Capítulo LII: El aciago 23-F…………..………………375 Capítulo LIII: La consolidación de una ficticia democracia…………………………………….……….383 Capítulo LIV: Adolfo Suárez, centro-reformista y liberal…………………………………………………..390 Capítulo LV: La disputa por el centro…………………395 Capítulo LVI: ¿Estamos finalizando una Segunda Restauración?.................................................................408 9
  • 10. Capítulo LVII: Saturno devorando a un hijo……….….420 Bibliografía…………………………………….………429 Datos del autor…………………………………….…...437 10
  • 11. Introducción “Historias de un pueblo” nació con vocación de hallar una respuesta para determinada pregunta que me hacía insistentemente: ¿por qué nuestra situación democrática vigente se ha desvirtuado considerablemente? Y más aún, ¿por qué siendo de tal gravedad las circunstancias por las que atravesamos, no existen apenas debates sobre la concreta cuestión? Apoderándose de nuestro ánimo una pueril huida hacia delante. Una reflexión que me llevó, de la mano de las vicisitudes de unos personajes, acaecidas en un hipotético pueblo español, Matahambre, a abordar los principales problemas que corroen los cimientos de nuestro Estado y que comienzan por el primer escalón, los Ayuntamientos. Una novela de corte político donde cobra especial relevancia aquel famoso lema de la Restauración: “para los enemigos la ley, para los amigos el favor”, y su máximo representante, el cacique. Incidencias que en otras latitudes (Estados Unidos, Australia, Noruega o Irlanda) ya se han solventado modificando la figura del strong-mayor, utilizada en España, por la del 11
  • 12. city-manager, con lo que han logrado prácticamente erradicar el clientelismo político y la picaresca de ciertos administradores. Interpelándome además, cómo ante la galopante crisis que sufrimos, podremos proseguir sosteniendo el inmenso aparato gubernamental nacional. El Estado de las Autonomías, inaugurado con la Constitución Española de 1978, donde el gobierno central casi no posee herramientas para la fiscalización del funcionamiento de tales comunidades. Siendo paradójicamente mayores los recursos de los que dispone Europa para controlar a sus países miembros. Una compleja organización compuesta por 7.286 corporaciones locales, correspondiendo el 80% a circunscripciones con menos de 5.000 residentes, y un 73% inferior a mil. Lo que resulta llamativo si lo comparamos con el Reino Unido, nación que cuenta con 60 millones de habitantes, nosotros sólo somos alrededor de 46 millones de españoles, y 340 entes locales. Haciendo un punto y aparte en cuanto al diagnóstico de nuestro régimen electoral se refiere, 12
  • 13. el cual ha propiciado el dominio absoluto de los partidos sobre la ciudadanía. Derivando en una abyecta partidocracia, en la que unos pocos usurpan el poder decisor al pueblo valiéndose de las listas cerradas y bloqueadas. Organizaciones aquejadas mayormente de una febril regresión paranoide. Sugiriendo cambiar la regla D’Hondt, que robustece a las grandes formaciones por la de Lagüe o el método Danés, que se muestra sustancialmente más benevolente con las fuerzas minoritarias. Proponiendo instaurar la doble vuelta, a tenor de lo prescrito por el sociólogo francés Maurice Duverger a mediados del siglo XX, en pro de tender al multipartidismo y lograr que la variedad de posturas que albergan los españoles se encuentren debidamente representadas dentro del arco parlamentario. Sin olvidarme de recordar los valores del incipiente “Estado liberal de derecho”, el cual derivaría posteriormente al “Estado democrático de derecho” y terminaría en el hoy por hoy “Estado social y democrático de derecho”. Como la necesaria separación de poderes ideada por Montesquieu, líneas que 13
  • 14. debían separar nítidamente al ejecutivo, del legislativo y el judicial, las cuales se han ido difuminado muy lentamente. Con un legislativo controlado por el ejecutivo, y ¿un judicial? Panorama en el que se mancillan reiteradamente derechos fundamentales, inalienables al ser humano, como la presunción de inocencia. Por otro lado aquel anhelo liberal que aspiraba a mostrar un sistema jurídico ordenado, que favoreciera la seguridad y posibilitara que su destinatario supiera a qué atenerse en cada momento, se encuentra desbordado. Calculándose que en España coexisten 100.000 leyes y reglamentos, a lo que hay que sumar las normativas europeas de ejecución directa, configurando una telaraña de difícil comprensión y entendimiento y todo gracias a esa absurda “reglamentitis” que aqueja a nuestros gobernantes. Haciendo realidad lo vaticinado por Frédéric Bastiat en su obra “lo que se ve y lo que no se ve”. En la que el autor asevera que los efectos de la intervención estatal no son inmediatos, sino que suelen aflorar a largo plazo, desvirtuando normalmente la intención inicial. 14
  • 15. Describiendo las dos concepciones ideológicas que han marcado el devenir de nuestra reciente historia: la socialista y la liberal. Esta última bautizada en España, en los últimos tiempos, como de centro, reformista y liberal. Destacando el pensamiento de grandes autores y políticos liberales nacionales: Blanco White, Mariano José de Larra, Antonio Cánovas del Castillo, Francisco Giner de los Ríos y su “Institución Libre de Enseñanza”, Joaquín Costa, Miguel de Unamuno, Vicente Blasco Ibáñez, José Ortega y Gasset, Salvador de Madariaga, Clara Campoamor, Adolfo Suárez,…O pintores igualmente adscritos a la corriente liberal de la talla de Francisco de Goya y Lucientes, Joaquín Sorolla y Bastida. Deslizándome además por la concepción de las dos Españas, en palabras de Ortega y Gasset: Una “que se obstina en prolongar los gestos de una edad fenecida”. Y otra “España vital, sincera, honrada, la cual estorbada por la otra, no acierta a entrar de lleno en la historia.” Mas decantándome por la Tercera España, denominada así por Salvador de Madariaga, la de la libertad, la integración y el progreso. 15
  • 16. Pero para interpretar nuestro presente, hemos de conocer nítidamente nuestra historia. Es por ello que en “Historias de un pueblo”, se narran los dispares episodios de nuestro pasado constitucional, lo que explica en cierta medida la deriva hacia el panorama actual. Arrancando con la irrupción de los partidos políticos de notables o de cuadros, que darán lugar a los de masas y culminarán en los calificados como “atrapa-todo”. Partiendo de la Constitución de 1812, pasando por la de 1869, el proyecto de Constitución federal que no se llegó a promulgar de la Primera República, la de 1876, la Constitución de 1931 de la Segunda República y la actual de 1978. Finalmente me hago eco de una comparación, a mi modo de ver sorprendente, sobre la gran similitud existente entre el convulso y denostado largo periodo de la Restauración (1874-1931) y la etapa democrática actual. Iniciándose ésta última con la promulgación de la Constitución de 1978 y nuevamente con la subida al trono de los Borbones. 16
  • 17. Instando a ejecutar cuanto antes la proclama de Antonio Maura, destacado político regeneracionista de la Restauración, “La Revolución desde arriba”: “(…) más que nunca es ahora necesario restablecer aquella ya casi olvidada, de tiempo que ha que fue perdida, confianza entre gobernantes y gobernados; y ya no hay más que un camino, que es la revolución (…) desde el Gobierno (…). Nunca habría sido fácil la revolución desde el Gobierno, nunca habría sido recomendable, si hubiera podido dividirse la facultad y esparcirse la obra en el curso del tiempo; pero cada día que pasa, (…), es mucho más escabrosa, mucho más difícil, y el éxito feliz mucho más incierto; y no está lejano el día en que ya no quede ni ese remedio (…)”. ¿Serán capaces nuestros gobernantes de acometer las perentorias reformas que requiere ineludiblemente nuestro Estado? ¿Abriremos al menos el debate? ¿O continuaremos con la política del avestruz? Yo prefiero pensar que queda, aunque sea, una nimia esperanza, y que más pronto que tarde seremos conscientes de la exigencia del cambio, pero no de color político, sino de estructuras y fundamentos. Porque como aclamara Adolfo Suárez en las Cortes, 17
  • 18. el 9 de Junio de 1976, parafraseando al celebérrimo poeta Antonio Machado: “Está el hoy abierto al mañana. Mañana, al infinito. Hombres de España: ni el pasado ha muerto ni está el mañana, ni el ayer escrito.” Sin más, espero que disfruten, tanto como yo al escribir esta novela, de su lectura. Y quizás, quién sabe, nuestras humildes deliberaciones nos conduzcan a construir un pensamiento colectivo que contribuya, aún incipientemente, a la mejora de nuestra sociedad. Pues hay quien asevera que las utopías del ayer, siempre son las realidades del mañana. 18 Ibiza Melián “Historias de un pueblo”
  • 19. Capítulo I: Las fiestas patronales El intenso calor, a pesar de su molestia, servía para relajar la desmesurada tensión en el ambiente, la desconfianza y recelos se palpaban por doquier. La voz de fondo predominante era la del párroco, eso sí, los cuchicheos daban lugar a un homogéneo murmullo, cual acompañamiento coral. Como siempre, las fiestas patronales no estaban presididas por la virgen a la que se veneraba, sino por disputas y múltiples rencores. Porque al fin y al cabo, lo queramos reconocer o no, lamentablemente aún existen lares donde se gesta lentamente otro renovado Puerto Hurraco. A la salida de la eucaristía la banda comenzó a tocar los tradicionales pasodobles. Y tras ellos aprendices y veteranos, con su corte de alcahuetes respectivos. Sujetos que cantarán mil loas o se arrastrarán por el fango, con tal de lograr para sí la dádiva prometida. Resulta, según se mire, bastante gracioso o triste. Si el que te empleaba antaño, ahora ya no estaba, de omnipotente prohombre cubierto de máximas virtudes pasaba a criatura monstruosa a la que se le atribuyen todo tipo de males. El poder de transformación que conferían los lisonjeros superaba a cualquier leyenda mitológica. 19
  • 20. Gracias a supuestos intereses, los enemigos de ayer eran casi hermanos hoy. Aunque para mantener en cierto grado las apariencias, procuraban no dejarse ver juntos en demasía. Olvidando injurias vertidas en otros tiempos contra propios y extraños, contestadas en aquel momento a modo de promesas eternas, consistentes básicamente en jamás otorgar el perdón. Esa clásica ristra de estridentes grandilocuencias que se lanzan al viento y que la brisa erosiona con suma facilidad. Hay quien cuenta incluso que en estas historias siempre cohabita un padrino, y como tal es mentado reiterativamente por sus favorecidos. Y allí estaban ellos en el centro de la plaza con exagerados y falsos abrazos. Hipocresía en estado puro. Con conversaciones huecas y vacías, repletas de subliminales mensajes. Quedando delatados inevitablemente por su lenguaje no verbal. Mientras hablaban del tiempo se frotaban las manos, relamiéndose ya por los pingües beneficios. Se tocaban la oreja o nariz, trasladándole por consiguiente al receptor la emisión de una burda mentira más. Total, entre tantas, de seguro que pasaba desapercibida. Poco a poco se fue yendo la gente. Y allí de pié, pensé en lo que hace años me dijo un buen señor: “para lograr 20
  • 21. abrirse paso en un sitio, se ha de conocer primero lo que hay alrededor del camino”. Y ahora afirmo que este lugar tiene todavía mucho que enseñar y mostrar. Una historia subyacente repleta de: odios, desilusiones y confabulaciones. 21
  • 22. Capítulo II: Una más de caciques Una crisis galopante. Destrucción de empleo sin parangón. El déficit corroe lentamente las arcas institucionales. Y las mentiras no paran de proliferar. Aunque algunos se auto-convencen una y otra vez de que los ciudadanos son tontos y como tal con las típicas marrullerías siempre serán capaces de engañar. Si alguien osase levantar la voz, disponen de un remedio infalible. O bien lo amedrentan con su integridad física 22
  • 23. personal, o ponen en marcha multitud de resortes: presionar para que despidan a un familiar, inspecciones varias,... Eso sí, sin dejar rastro, ni prueba, que para algo valdrá mantener tan robusta corte de satélites asesores. Y es que aquella frase que esgrimían durante la Restauración los caciques locales, tal vez no diste demasiado de la época actual: “para los enemigos la ley, para los amigos el favor”. En este ambiente se mueve mi pueblo, al que año tras año degradan un poco más. Donde los condenados por la justicia, manejan los resortes de una deleznable política clientelar. Aupando a sus apadrinados al poder público y organizacional, en pro de continuar sosteniendo su entramado particular. Al que se suman allegados y ajenos, buscando lograr para sí toda clase de favores. El egoísmo en estado sumo: nada importa las penurias que pasen el resto de conciudadanos, si en algo ellos salen beneficiados. Una especie de “Sodoma y Gomorra” renacida cual ave Fénix de la España más profunda y cañí. La Administración lo controla todo, hasta la decisión más insignificante. No dejando nada al azar y arrinconando completamente la libertad individual. 23
  • 24. Por cierto, ahora caigo en la cuenta, de que llevamos un largo rato conversando, mas no me he presentado. Me llamo Pedro Gutiérrez, pero mis amigos me llaman Pedrín. Vivo en una pequeña circunscripción de la Comunidad Castellano Manchega. Donde el ocre de las llanuras se confunde con el azul turquesa del cielo. Hermoso rincón de nuestro territorio patrio, mayormente caracterizado por su desbordante hospitalidad. Soy un joven pastor de ovejas, orgulloso como ninguno de su profesión y raíces. Para más reseñas elaboro un queso excepcional, que conste que no es publicidad, sólo pura realidad, jajajajaja. Más adelante, si así lo desean, los invitaré a un pedazo de este riquísimo manjar para que lo puedan comprobar. Ya sé lo que me van a contestar: que no tengo abuela. Sin embargo, es la verdad, puesto que por más que lo intente estoy incapacitado para la falsedad. Mis amigos se ríen de mí porque aseguran que no sé poner cara de póquer, resultándome por ello harto difícil encontrar pareja para jugar a las cartas en el bar municipal. Bueno, que nos perdemos. El lugar donde resido recibe el nombre de Matahambre, si bien, paradójicamente, aquí nadie mata el hambre. Es uno de esos lares donde a pesar de encontrarse inmerso en pleno siglo XXI, 24
  • 25. concretos y supuestos ilustres señores aún muestran comportamientos propios del XIX. A partir de ahora, si me lo permiten, les voy a narrar las venturas y desventuras de este pueblo. Vaticinando, en este preciso instante, que con él muchos de ustedes incluso lleguerán a sentirse especialmente identificados. Os dejo por hoy, que mis ovejas a estas horas han de estar pensando que las quiero abandonar. Y nada más lejos, estimándolas soberanamente por su franca autenticidad. Cosa que, con los tiempos que corren, no me arriesgaría a aseverar de los demás. 25
  • 26. Capítulo III: Moción de censura en Benidorm El viento se colaba por los resquicios del tejado, recreando un ensordecedor sonido similar a un vendaval. Pero allí estaba él impertérrito, como cada noche junto al fuego. Sentado en su perenne silla de ruedas, a la que estaba atado desde hace ya una década o más, cual jaula de cristal que jamás podrá abandonar. Noche tras noche esperaba ansioso a que regresara de pastorear, para que le leyese las noticias aparecidas durante el día en los diferentes medios. Y es que mi padre pertenece a una época ya pasada. Curtido por los miedos de la infancia, la hambruna de la guerra, por los odios fratricidas de una España dividida,…Desde muy joven se quedó huérfano, teniendo que trabajar a muy temprana edad con tal de subsistir. Sí, como tantos otros coetáneos de su mismo periodo, no sabe leer ni escribir. Si bien mantiene unos pensamientos claros y congruentes como ninguno, rebosantes en ciertos instantes de suma brillantez, propios de la experiencia y el sufrimiento de su niñez. Por lo que las tertulias políticas en mi casa se suceden con bastante asiduidad. Lo han adivinado, Pedro se llama él también. 26
  • 27. Allí frente a la chimenea charlamos durante horas. Debatiendo intensamente sobre lo que el periódico elmundo.es publicaba en relación al pacto antitransfuguismo. Y nos reímos con grandes algaradas. Siempre me he preguntado la razón por la que sobre esta cuestión aún no se ha legislado. Limitándose a suscribir únicamente un mero documento de buenas intenciones, al que pisotean constantemente las distintas formaciones. Es más, les cuento. El Ayuntamiento de mi pueblo, uno como tantos otros del territorio nacional, ya ha cambiado de manos en esta legislatura cuatro veces. Apoyando a varios tránsfugas representantes de los partidos que ahora mismo se tiran los trastos a la cabeza, a razón de la hipotética moción de censura planteada en Benidorm. Incluso, me dijo mi tío Juan, un abogado del Estado jubilado, que el artículo 73.3 de la Ley 57/2003, de 16 de Diciembre, de medidas para la modernización del gobierno local, establece lo siguiente: “(…) Los derechos económicos y políticos de los miembros no adscritos no podrán ser superiores a los que les hubiesen correspondido de permanecer en el grupo de procedencia (…)” Cosa a la que han hecho igualmente caso omiso, endosándose el transfugado tres o cuatro puestos más. 27
  • 28. El tránsfuga por lo normal es aquel individuo que un día te jura y te perjura que jamás te abandonará, para acto seguido desaparecer con el firme propósito de a otro alcalde proponer. No sin antes registrar la moción censurante, la cual suelen firmar en una notaría del extrarradio, por eso de mantener la intimidad y alevosía exigidas. Durante diez días hábiles, más los festivos que se encuentren entre ellos, se esconden en un paradero desconocido, ilocalizables para familiares y amigos. No vaya a ser que perturben su concentración excepcional, requerida para que en el pleno convocado transcurrido el plazo estipulado levanten la mano y no chafen el plan por un iluminado trazado. Y donde yo vivo de esto mucho sabemos, ostentando tan penoso récord, me atrevería a decir que del planeta entero. Amén de meritorias repúblicas bananeras en ejercicio. Siendo ello de fácil comprobación, simplemente con pedir un acta a la Comisión Nacional del Pacto Antitransfuguismo. Si algún día los periodistas hicieran esto, lograrían publicar un jugoso artículo con el que a más de uno pondrían colorado, en cuanto a su hipocresía y tremenda desfachatez. Pensándose otra vez, el no esgrimir nada cuando ellos mismos presuntamente alientan y fomentan este tipo de actos. Cobijando bajo sus siglas a militantes que acceden a sus cargos públicos mediante 28
  • 29. tránsfugas ya declarados. Por lo que consecuentemente una vez estén debidamente informados y el hecho comprobado vía certificación de la Comisión, están obligados a expulsar a esos miembros con inmediatez. Y alguien me dirá, que el castigo pertinente provendrá de los Estatutos por los que se rija la organización afectada. No obstante, los mencionados textos “son como el chicle bazooka, que si lo estiras siempre te toca”. Es decir, que se interpretan dependiendo de la ocasión y del personaje en cuestión. Aquí en Matahambre, hemos llegado a la conclusión de que como no salimos en los telediarios cualquier acto es permitido. Entre lo que en este pueblo hacen y lo que en las sedes nacionales dicen: “se parece como un huevo a una castaña”. Acordándose de nosotros sólo cuando se van a celebrar elecciones. Y mirando para otro lado cuando nos dirigimos a ellos para reclamar nuestros legítimos derechos e intereses. Obviando nuestras deficiencias y necesidades. Ya bien entrada la madrugada optamos por irnos a dormir, a pesar de la amena conversación. Y allí tumbado en la cama, escuchaba nítidamente los intensos bramidos del aire que perturbaban mi sueño enormemente. Ruidos salidos de la lúgubre oscuridad que tocaban mi ventana 29
  • 30. como para que los dejara entrar. Quizás alaridos del más allá que presagiaban que algo andaba mal. Sin embargo, mi cansancio pudo más, apoderándose lentamente de mi ser consciente la inevitable somnolencia que nos acecha durante la nocturnidad. 30
  • 31. Capítulo IV: El pueblo lentamente se quedaba vacío La tetera comenzó a silbar, avisándome de que el té estaba listo. Mi cabeza daba vueltas tras la pesarosa noche. La cual estuvo repleta de sueños que se intercalaban fugazmente entre enigmáticas sombras y susurros. No podría precisar con exactitud las imágenes que en mi mente recreé, aunque soy consciente de que me alertaban de un inminente y nefasto augurio. Me serví una taza de la caliente infusión, sentándome en la mesa ensimismado en mis pensamientos. Intentando una y otra vez descifrar qué me intentaban decir la multitud de aparentes presagios que se dirigían hacia mí. Cuando de repente tocaron en la puerta. Mi padre aún estaba dormido, por lo que me apresuré en abrirla para que no se despertara por ese ruido. Era Luis, mi eterno amigo. Me saludó con un rostro sumamente compungido. Y me preguntó si podía desayunar conmigo. Le noté que no sabía como empezar. Su mirada era ausente, sin posarla en un sitio fijo. Sin embargo, lentamente las palabras brotaron de su boca, cual río deseoso de desembocar pronto en el mar. Y lo soltó. La próxima semana partiría de Matahambre, dejando en el pueblo a sus familiares y seres más queridos. 31
  • 32. Tornándose vocablo a vocablo aquella conversación en una triste y amarga despedida. Luis estudió Empresariales. Y recién salido de la Universidad, montó su pequeño negocio en la calle principal: “Gestoría la Verdad”. Al principio todo fue bien, ganando lo suficiente para mantenerse él y mi prima Libertad. Por cierto, no os la he presentado. Es la hija de mi tío Juan, el abogado jubilado del Estado. Es concejal. La novia de Luis desde que eran niños. Perteneciente a esa especie de políticos idealistas que anhelan las cosas arreglar y que tarde o temprano acaban enormemente decepcionados, arruinados y apartados. Desilusionados de un sistema que fomenta intensamente la mediocridad. La cuestión es que hace años mantuvo un fuerte enfrentamiento con el Alcalde anterior, para más señas hoy condenado por prevaricación. Quien desató sobre ella y sus allegados la furia de los más oscuros resortes del poder. El ex-regidor quería eliminarla fuese como fuese del panorama municipal, ya que su presencia le resultaba tremendamente molesta. Principalmente porque hipotéticamente podría desentrañar sus corruptelas y entramados, e instigar a la población para que modificasen su opinión sobre tan siniestro señor. Sujeto que se 32
  • 33. mostraba ante los vecinos como padre benevolente y protector, disponiendo a su antojo de la corporación local a cambio de unas cuantas migajas de pan. Golfi, se llamaba el ex-primer edil. En sus tiempos mozos fue camarero. No pasando sus estudios del graduado escolar. Aunque, durante sus 8 años en el cargo, supo amasar una enorme fortuna, invirtiéndola rápidamente en lejanos países. Él justificaba que su capital provenía de su maestría empresarial al frente de un pequeño local de venta de tuercas y tornillos. Opinando Luis y Libertad que si eso fuese cierto, harían bien en declararlo Doctor Honoris Causa en Ingeniería Financiera. Incluso nominarlo para el premio Novel quizás, por ser capaz de obtener la máxima rentabilidad a un producto con tan escaso margen de beneficio. Cuando “Gestoría la Verdad” inició su actividad, lo hizo gestionando ya una importante cartera de clientes. Los cuales se convirtieron con el tiempo en los auténticos publicistas de la sociedad y más concretamente de su director. Pregonando por doquier sus bondades como buen profesional y mejor persona. Estimando por encima de todo su loable honestidad. 33
  • 34. No obstante, cuanto más se recrudecían las disputas entre Golfi y Libertad, más presiones recibían los clientes de “Gestoría la Verdad” para que desistieran de su apoyo a la entidad, amén de sufrir dilataciones en sus futuros trámites burocráticos, o bien cualquier sanción o penalización. El objetivo era dejar a la ilusa concejal sin pan que echarse a la boca, en pro de abocarla a emigrar. Empujándola sutilmente a que buscara en otras tierras la paz, tranquilidad y el bienestar de los suyos. Cualquier acto valía con tal de que continuara Matahambre en las garras de los que siempre habían manejado sus hilos. Y finalmente esto que tanto ansiaban parcialmente lo habían conseguido. Luis se marchaba a Mallorca para trabajar en la administración de un hotel en la ciudad de Palma, la capital insular, ante la imposibilidad de aquí encontrar puesto alguno para él. Ya que Golfi en la comarca lo había vetado, mediante coacciones y amenazas tanto en el ámbito público, como privado. Rendido y con la triste pena enquistada en el corazón, me decía adiós entre sollozos y quejidos. Encomendándome encarecidamente cuidar de su amada Libertad, su bien más preciado en este mundo. La brillante luz que ilumina su camino, por la que merece la pena luchar hasta el final, cumpliendo así su destino. 34
  • 35. Capítulo V: Una economía con pies de barro La estación estaba en silencio. Alcanzando sólo a escuchar el repiqueteo de la lluvia al caer sobre el suelo. Libertad 35
  • 36. permanecía de pie, ausente, incapaz de articular palabra. Quizás albergando aún la esperanza de que aquello fuese un sueño del que pronto se despertaría. Pero no, Luis nos dijo adiós ese mismo domingo, en una tarde gris de Septiembre. Quedando Matahambre tras su marcha cada vez más triste, vacío y frío. Ya en el coche, mientras nos dirigíamos hacia la casa de mi padre, pues esa noche teníamos cena familiar, irrumpió a llorar desconsoladamente. Culpándose de lo ocurrido y preguntándose si no podía comportarse como los demás. Era tan simple como callarse y mirar para otro lado. Transformarse en un ser carente de empatía, ajeno a las injusticias y capaz de relegar al olvido la verdad. Total a quién le podría importar la cruda realidad. El olor de las migas llegaba hasta la puerta. Servidas en una reluciente cacerola colocada sobre la mesa. Durante gran parte de la velada nos limitamos a contemplarlas cabizbajos, atados con los lazos de nuestros profundos pensamientos a las sillas. Mirando con ojos aguados tan legendario plato de nuestra gastronomía tradicional. Era como si un ángel hubiese pasado en esos momentos. O así lo define al menos la creencia popular a este insólito hecho acaecido en el seno de la familia Gutiérrez, caracterizada 36
  • 37. por su habitual locuacidad. Llevándose con él los ruidos y quejidos de este mundo terrenal. Fue mi tío Juan, el abogado jubilado del Estado, padre de Libertad, el que fuera esposo de la única y difunta hermana de mi padre, Clara se llamaba, quien se aventuró a romper el hielo. Conversando al respecto de la situación de la economía nacional. Y es que España ya se acerca al 20% de paro. Hay quien vaticina incluso que superará el 22% en no demasiado tiempo. Por si esto fuera poco, aseveran que será a partir del 2013 cuando factiblemente comencemos a crecer a un ritmo del 2%. Lo que significaría que atendiendo a lo ocurrido en otras épocas, será en ese instante, y no antes, cuando se empiecen a crear nuevos empleos. Restando por delante un duro periodo de no saber lo que va a pasar, dominado por la incertidumbre de si a ti también te podrá tocar. Verte con una carta de despido en la mano después de tantos años trabajados. Ostentando nuestro Estado el pésimo record de poseer el mayor número de “mileuristas”. Puesto que el 63% de la población activa cobra menos de 1000€. Cuando el promedio en los países europeos como Francia, Gran Bretaña, Bélgica y Holanda se mantiene en el 15%. Si bien 37
  • 38. ya auguran los entendidos que dichos contratados a “ochocientosuristas” pronto serán degradados. Una economía cual barco que pareciera que navega desorientado. No transmitiendo su timoneo la seguridad y confianza requeridas. Propiedades indispensables para reactivarla mediante el empuje de la actividad empresarial y el consumo. Pilares fundamentales sobre los que se sustenta la riqueza en cualquier lugar del mundo. Y es que si resulta más fácil abrir un negocio en Zimbabue que en España, escasa credibilidad al inversor emitimos. Lo que merma nuestra competitividad y capacidad de reacción ante un eventual ciclón como el que atravesamos hoy. Los rumores se disparan, informando los medios de comunicación de múltiples versiones provenientes del Ejecutivo. Supuestas divisiones internas filtradas que se apresuran a desmentir acto seguido de ser publicadas. Abandono de la política de legendarios ex-ministros. Aderezándolo además con dispares opiniones de las reformas que pretenden implantar. Si bien la futura subida de impuestos es lo que al ciudadano de a pie más le preocupa. Primero porque van a tocar los indirectos, es decir los menos equitativos. Cuyo desembolso se hará no atendiendo a la capacidad de 38
  • 39. tributación de cada cual. A nadie le preguntan cuando va a pagar una barra de pan si su nómina es de 1000 ó 3000€. Por lo tanto con un alza de dos puntos del IVA de seguro que nuestro bolsillo, ya de por sí exiguo, se resentirá. Amén de las nefastas consecuencias que al sector comercial esta medida le podrá acarrear, y más tal como está. Y de los hidrocarburos tampoco nos olvidamos. A veces pareciera que desconocemos que los medios de locomoción se mueven con combustibles. Imprescindibles para transportar las mercancías también de primera necesidad. Con lo que la cesta de la compra inevitablemente se encarecerá unos cuentos céntimos más. Por otro lado el Banco Central Europeo amaga en el 2010 con incrementar el Euribor, mayormente debido al buen funcionamiento de otros países que se encuentran dentro de la zona euro. Buscando con ello evitar que se repita un nuevo ciclo de inflación, recesión, deflación. Si este hecho se llegase a producir, aquel que tenga una hipoteca firmada se encontrará inmerso una vez más en una renovada pesadilla como la de años atrás. Ya que la diferencia entre los sueldos que se perciben y la cantidad del recibo a abonar a la entidad financiera 39
  • 40. correspondiente, consumará la peor fatalidad, que muchos finalmente pierdan su vivienda habitual. Por cierto, ¿quién era el que afirmaba que el IRPF no se tocaría? Quizás no el gobierno central. ¿Pero y los regionales? ¿Estamos verdaderamente convencidos de que no lo harán, mostrando déficits tan elevados como los actuales? Si el recuerdo de Luis nos hizo meditar, lo comentado comiendo aún lo empeoró más. Nuevamente esa noche al irme a la cama transité entre la vigilia y las lúgubres imágenes que se escondían en los recovecos de mi subconsciente, arropadas por la efímera somnolencia que se apoderaba de mí en la sepulcral nocturnidad. Silbándome al oído de que algo pésimo aún quedaba por llegar. 40
  • 41. Capítulo VI: Las facturas municipales El camión de limpieza del ayuntamiento lavaba lentamente las calles del pueblo. A esas horas el adoquinado de las aceras, a pesar de su opacidad, se mostraba sorpresivamente reluciente. El olor de los almendros impregnaba el aire. Cantando los gallos su perenne letanía anunciando que el nuevo día pronto comenzaría. No paraba de pensar en Libertad y en cómo lo estaría pasando, tras la marcha de Luis. Es por ello que me propuse esa mañana acompañarla para desayunar. 41
  • 42. Mas previamente pasaría por el bar municipal a por churros y porras, que de seguro a ella le encantarían. Desde la calle se escuchaba la música de fondo de “Radio Vecindad”, la emisora local. Y es que antes de iniciarse la tertulia política matutina, el programa “te rondará morena” deleitaba a sus oyentes con las mejores canciones del panorama nacional. Concretamente en ese preciso instante sonaba el famoso tema de Pedro Guerra: “debajo del puente”. El cual nos habla de las dos realidades que conviven en un mismo lugar. Una aparente a ojos de todos. Y la otra subyacente, la que por su crudeza optamos normalmente por obviar. Manuel limpiaba la barra vacía. Y es que tan temprano la única compañía factible era la amena conversación que tan alegremente compartía este entrañable hostelero con sus escasos madrugadores clientes. Le dije lo que quería y mientras esperé a que me lo preparase Soledad, la taciturna cocinera del bar municipal. Cuando de repente el cantinero se soltó a hablar: -“Estoy harto Pedrín, de tanta hipocresía. Si esto sigue así, yo también dentro de poco cerraré”. Le pregunté por qué barajaba esa drástica decisión, a lo que me respondió: 42
  • 43. -“Te acuerdas de Miguel, el del taller de enfrente. Al igual que hizo con Luis, Golfi lo ha vetado. Y cómo siempre todos sus órdenes se han tragado. Por lo que en breve nos abandonará. Avocado a buscar en otro sitio su sustento. Golfi pretendía que le comprara a él las tuercas y tornillos. Como no quiso, ya te supondrás lo que pasó. Asimismo sabes que este año empezó a reparar los coches del consistorio. Sin embargo, después de la moción de censura, colocando Golfi a su apadrinado de alcalde, la cosa cambió. O incrementaba el importe de lo facturado o de la lista de proveedores oficiales era tachado. Y sabes que cuando de estas cosas te hablan, te suelen coger a solas para no dejar pruebas de tremendo despropósito y desfachatez. A mí como no les río las gracias, los recibos de lo que aquí han comido, tardan hasta un año en abonarme. Después se jactan en decir que pagan en 60 días. No obstante, el truco está en que el periodo que cuentan de cara a la galería es desde que se aprueba el gasto por Junta de Gobierno, pasando la autorización posteriormente a tesorería. Si bien desde que yo presento el cargo hasta el instante de pagarme, transcurren habitualmente varios meses. Ocasionado porque lo debido 43
  • 44. es por el máximo regidor retenido en intervención, alegando que no está conforme con el importe u otra tonta razón. Obligándote a desplazarte hasta su despacho, con el propósito de humillarte y recordarte de quién en el pueblo manda. Y es que aquí no existe el libre mercado, el cual a otras circunscripciones numerosos beneficios ha llevado, aumentando la calidad de vida de sus ciudadanos. Este rincón español se rige por el más puro intervencionismo. Cuando al primer edil se le confiere tanto poder, o bien está dotado de una inmensa benevolencia y ecuanimidad, o se dedica a controlar hasta la última nimiedad. ¿Cómo es posible que si yo quiero montar una fábrica, por poner un ejemplo, sea el alcalde quien me reciba y me transmita verbalmente la oportuna autorización? Lo coherente sería que el departamento técnico y jurídico fuera el que revisara las instancias presentadas, informando si cumplen o no con el reglamento vigente. Golfi, no era abogado, ni arquitecto, y a parte de marrullerías, pocas cosas sabía. El que está ahora se mantiene en la misma corriente, fiel a su maestro protector, para más señas cómplice en sus fechorías y sentado en el sillón gracias a los transfugados. Amén de que fue el menos votado en los comicios pasados. Puesto 44
  • 45. que no resultaba apropiado que Golfi se presentase al estar condenado por prevaricación. Hoy leí en el periódico que el tiempo estimado para abrir un negocio en España es de 47 días, necesitando rellenar 10 documentos. Frente a las 10 jornadas de Singapur, donde se requieren exclusivamente 4 impresos. Si analizamos lo que ocurre en Matahambre ni te cuento. Que si revisaran los expedientes consistoriales con grandes sorpresas se toparían. La semana pasada tu prima Libertad me habló del sistema en EEUU implantado y como con ello la corrupción allí ha bajado. Eliminando la figura del strong-mayor actual, por la del city-manager. Es decir, ponen a un profesional al mando, y limitan la capacidad de decisión de los políticos. Evitando cambios continuos en las medidas a ejecutar. Por lo demás motivando la labor del funcionariado. Valorándose para cada vacante no sólo los datos académicos, sino los laborales y cualidades personales: don de gentes, trabajo en equipo, aptitud para la resolución de conflictos,…Donde se cubre exclusivamente el puesto necesitado y ni uno más. Ya que entienden que es el tejido empresarial el que genera riqueza y empleo, siendo ahí donde los ciudadanos han de ser contratados. Relegando con ello la abominable 45
  • 46. práctica política de estos lares: un puesto a cambio de un voto. Que a lo único que conduce es a subir los impuestos en pro de mantener tan colosal entramado, y que ahora queda evidenciado al no disponer de las entradas que anteriormente provenían de las licencias de construcción concedidas”. Manuel me dio los churros y las porras. Con la bolsa en la mano caminé con paso firme, dirigiéndome a la casa de mi prima Libertad. Apesadumbrado por las desgracias de una comarca que cada vez retrocedía más en lo andado. Trágico hecho mayormente propiciado por las absurdas caciquerías de un grupo de desalmados. 46
  • 47. (Joaquín Sorolla y Bastida 1863-1923) 47
  • 48. Capítulo VII: Sorolla regresa con honores a Valencia Toqué, pero nadie me abrió. Empujé la puerta y la vi en el salón. Tendida en el sillón, con la cabeza recostada. Un libro tirado en el suelo. Seguramente a media noche el sueño de ella se apoderó y allí se quedó. Recogí el texto. Dándome cuenta de que un fragmento estaba subrayado, en el que Larra, su periodista costumbrista preferido, en sus últimos días relató: “Una nube sombría lo envolvió todo. Era la noche. El frío de la noche helaba mis versos. Quise salir violentamente del horrible cementerio. Quise refugiarme en mi propio corazón, lleno no ha mucho de vida, de ilusiones, de deseos. ¡Santo cielo! También otro cementerio. Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos ¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza! ¡Silencio, silencio!” Y en aquel preciso instante se despertó. Alcanzando a pronunciar tan sólo un tímido: “buenos días”. Su rostro parecía cansado, vencido por las largas horas de vigilia 48
  • 49. pasadas en soledad. Con la única compañía de las páginas rubricadas por distintos autores liberales, que en la mayoría de los casos hace mucho que este mundo abandonaron. Buscando insistentemente entre sus hojas una respuesta a las numerosas afecciones que castigan a nuestro pueblo. Frente a ella, colgado sobre la chimenea el cuadro que la inspiraba, y del que sacaba fuerzas para proseguir en su ardua lucha: “Sol de la Tarde”. Pintado por Joaquín Sorolla y Bastida en 1903 y que representa el inicio de la madurez pictórica del genio valenciano. Donde sobresalen las figuras de rudos hombres por su trabajo curtidos, que pelean con un mar embravecido. Ciudadanos anónimos, que crean con su sudor la verdadera historia del pueblo español. Litografía que le regaló su madre, cuando aún era una niña. Cuya obra original, perteneciente a The Hispanic Society of America de Nueva York, estará expuesta desde el 1 de Octubre hasta el 28 de Enero en el Centro Cultural de Bancaja en Valencia. Junto a los impactantes murales de “Visiones de España”. Después de cosechar un colosal éxito en el Museo del Prado. 49
  • 50. Lienzos donde el pintor muestra su patria influenciado por la corriente institucionista, liderada por su amigo Francisco Giner de los Ríos. El que estuviera al frente de la mítica Institución Libre de Enseñanza, la cual, en cierta medida, la irrepetible Edad de Plata potenció. Bocetos que contienen tres elementos constantes: el pueblo, el paisaje y el patrimonio monumental. Escenificando la esencia de la españolidad. Persiguiendo los intelectuales nacionales desde el siglo XVIII espiar los males que azotan a nuestro Estado. Utilizando para ello las distintas facetas del arte, ya sea mediante la literatura, pintura o incluso la ciencia. Y es que Clara, su progenitora, sintetizaba a las dos Españas. Una negra, repleta de chismes y supersticiones, corroída por la envidia, “la carcoma del alma española”, como así la definía Unamuno. Y otra blanca, liberal, que ansiaba lanzarse a los brazos del progreso, esperando enterrar algún día su más oscuro pasado, para con ello sus sangrantes heridas cicatrizar. No buscando encontrar culpables, sino simplemente olvidar. Mas quedándose con el aprendizaje proveniente de los errores que en otras épocas cometió. O como José Ortega y Gasset manifestó: “Una España que se obstina en prolongar los gestos de una edad 50
  • 51. fenecida. Y otra vital, sincera, honrada, la cual estorbada por la otra, no acierta a entrar de lleno en la historia.” Clara amaba la luz de Levante, la playa de la Malvarrosa. Lugares que evocaban hermosos pasajes de los veranos disfrutados junto a Juan, su esposo, el abogado jubilado del Estado y su hija Libertad. Pero no sólo se enamoró de los dibujos de Sorolla, sino asimismo del vibrante lenguaje empleado por el celebérrimo escritor e íntimo amigo del pintor: Vicente Blasco Ibáñez. Implicado cual ninguno con los problemas que aquejaban a la sociedad del momento y que tan magistralmente supo describir en sus novelas. Recordadas por todos gracias a las populares series televisivas de los 70: “Cañas y barro” o “La barraca”. Actuando en esta última una jovencísima Victoria Abril. Y es que ella eligió el nombre de Libertad para su hija, tras conmoverse leyendo un artículo del autor. En el que se mencionaba a un aeroplano, el cual con este término también era llamado. Cuya misión estribaba en aterrizar cuanto antes en nuestro país. Solicitando el literato a través de las palabras impresas la colaboración de los españoles para lograr tan noble causa. Quedando intensamente prendada de una frase que este ilustre personaje pronunció en dicha ardiente soflama: 51
  • 52. -¿Tienes derecho, egoísta –me decía una voz interior- a permanecer impasible viendo la anormalidad en que vive tu país, como si fueses un hombre sin patria?... Preparé la mesa, depositando los churros y porras en una reluciente fuente que encontré en la alacena de la vieja cocina. En unas blancas tazas serví el chocolate caliente. Sentándonos a las 09:00 en la mesa para desayunar. Mas Libertad continuaba ausente. Su cuerpo presente, sin embargo, su espíritu se había quedado en la estación. Anclada en el segundo en el que su amado Luis le dijo adiós. Permaneciendo, cual cuerpo astral, de pie junto al andén, triste y sola. Así como Matahambre cada vez más vacío y frío. 52
  • 53. Capítulo VIII: Un 70% de fracaso escolar La algarada juvenil comenzaba a escucharse. Era el inicio del recreo. Nítidamente se percibían los juegos y las risas de los muchachos que se divertían en el patio del centro educativo colindante a la casa de mi prima Libertad. Disfrutando ajenos de la honda aflicción que poco a poco se apoderaba de las almas de los que residían en Matahambre. Recogí la mesa. Tornando Libertad a su sillón y sus libros. Cual espíritu errante se volvió a sumergir en sus más profundos recuerdos. Albergando la incipiente esperanza de encontrar un pasaje escrito que le mostrara el modo de expiar su pena. Cerré la puerta y la dejé allí. En aquella casa solariega de paredes blancas, salpicada de coloridas flores que cubrían casi por completo su fachada. Aunque hoy algo era diferente en el ambiente. Depositados en la acera multitud de pétalos que anunciaban que el otoño ya estaba aquí, y con él las interminables tardes de lluvia con sus nubes grises. A escasos metros me topé con Benito, el director del “Instituto de Educación Secundaria Manuel Bartolomé Cossío”. El que fuera mi maestro y el causante del interés de Libertad por la literatura liberal. De pie ante la 53
  • 54. entrada del centro educativo, limpiaba la placa que presidía la institución y en la que se podía leer: “Debes afirmar la verdad sólo porque y en cuanto la conoces, no porque otro la conozca: sin el propio examen no debes afirmar ni negar cosa alguna”. Fragmento extraído de los postulados del filósofo alemán Friedrich Krause (1781- 1832). Declarándose Benito un consumado krausista. Buenos días le dije, a lo que me respondió contrariado: “serán para ti”. Fue entonces, tras semejante contestación, cuando le inquirí por lo que le pasaba. Iniciando el sempiterno docente un encendido alegato: -“¿Sabías Pedrín que en este pueblo el 70% de los adolescentes abandonan la escuela antes de terminar cuarto de la ESO? Se marchan sin un mínimo título bajo el brazo. Su única aspiración estriba en que por medio de Golfi en el Ayuntamiento sean contratados. Con casi 18 años son empleados en la corporación, dedicándolos a labores varias. Nadie les exige, ni les anima a que con sus estudios prosigan. Trabajan unos meses y otros están en el paro, viviendo de la correspondiente prestación. Cuando pasan de los 25 se encuentran en la calle, sin profesión, ni oficio y es más 54
  • 55. sin futuro, ni beneficio. Carne de cañón cuando llega una crisis como por la que actualmente atravesamos. Y es que a veces pareciera que nadie comprende que los organismos públicos se mantienen de los impuestos que abonan las personas físicas o jurídicas. Si no existe actividad empresarial escasos recursos se podrán ingresar en las arcas municipales. Con lo que consecuentemente el consistorio se verá obligado a reducir plantilla y servicios. Mermando nuestra calidad de vida local. Mas llegados a este punto. Algunos políticos iluminados optan por subir los ya de por sí elevados impuestos, gravando abusivamente las propiedades que tantos años nos ha costado pagar. Pequeño patrimonio que uno espera algún día legar a sus hijos y que a este paso dejaremos inevitablemente por el camino. Provocando con ello que se pongan más viviendas a la venta, lo que altera el libre mercado. Ocasionando rápidamente una mayor caída de precios al existir más oferta de la que se demanda. Disipándose en un instante los frutos de décadas de ardua labor, de sacrificios: sin años de vacaciones, sin fines de semana de cine, sin cenas románticas, o utilizando la misma ropa temporada tras 55
  • 56. temporada. Lo que previamente se cuantificaba en 300.000 en este momento ya no vale ni 100.000€. Aún así Golfi y los suyos prometen colocar en el Ayuntamiento a todo aquel que su apoyo les quiera dar. Gastos que sufragarán incrementando la tributación, con especial incidencia en el Impuesto de Bienes Inmuebles. Aplastando más las posibilidades del sufrido contribuyente. Invirtiendo en viajes y agasajos. Y quitando de las partidas dedicadas a educación. Que cuanto menos sepa el pueblo más fácil resultará su engaño. Y para cuando esos jóvenes de hoy, que disponen de un sueldo en el bolsillo cada mes para en diversos menesteres gastar, alcancen los 25 y se den cuenta del camelo, ya será demasiado tarde. Quedándoles a partir de ahí una larga vida por delante repleta de penurias y lamentos. ¿Y Golfi dónde estará? Riéndose en tierras lejanas de la enorme fortuna que logró en una comarca donde él se quedaba el pan, a cambio de regalar exiguas migajas esporádicamente a determinados vecinos. Mientras en Matahambre lloraremos de lo mucho que hemos perdido.” Ya era la hora de almorzar y caminé calle abajo hacia mi casa. Meditando sobre las amargas palabras de Benito, el maestro krausista. Sin tampoco olvidar la historia de 56
  • 57. Miguel o Manuel ó inclusive la de Luis y su amada Libertad. Ni tan siquiera la de la taciturna Soledad. 57
  • 58. (Manifestación de sufragistas en la ciudad de Nueva York Capítulo IX: Clara Campoamor y su ardua lucha El olor a cocido traspasaba la puerta, guiándome su aroma hasta un rebosante plato servido sobre la mesa. Hoy padre había puesto el mantel que guardaba celosamente en la alacena, blanco salpicado por multitud de rosas, caladas décadas atrás por las laboriosas manos de mi difunta madre. Por lo que aquel pedazo de tela se confería como el más valioso tesoro de nuestra humilde morada. Al centro una cacerola repleta de pan humeante, recién sacado del horno de leña erigido en el patio. 58 York) mi milde
  • 59. Y es que Pedro Gutiérrez a pesar de permanecer atado a su perenne silla de ruedas, gustaba mostrarse al mundo con su mejor cara, aspirando hasta el último instante de su existencia. Viviendo su ocaso entre los recuerdos de un ayer fenecido y el cariño de sus seres más queridos. Fue uno de aquellos niños de la guerra. Huérfano desde su más tierna infancia. A su madre nunca la conoció, pues murió en el mismo momento del parto. De su padre jamás supo su identidad. Criado por sus abuelos, junto a su hermana gemela Clara, a la que inmensamente idolatraba. A ninguno de los dos nadie les enseñó a leer ni escribir en su niñez, ni tan siquiera a contar. Pues Pedro debía arar las tierras de Don Oprobio, el amo y señor de la finca donde habitaban. El que fuera progenitor del actual Alcalde. Mientras Clara cosía en su casa a cambio de unas míseras monedas. Mi bisabuela me contaba, que su hija eligió el nombre de Clara en honor a Clara Campoamor, con la que se sentía plenamente identificada. Principalmente por lo que aquella política liberal e independiente significó en una época en la que la mujer era menos que nada. Quien lograra incluir en la Constitución de 1931 el siguiente mandato: “Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 59
  • 60. 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes.” Pero no sólo propició la instauración del denominado voto femenino, sino que luchó denodadamente por la igualdad legal de los hijos dentro y fuera del matrimonio. En definitiva por una España más justa y equitativa. En su primer libro, editado igualmente en 1931, “El derecho de la mujer”, ya preconizaba: “El siglo XX será, no lo dudéis, el de la emancipación femenina…Es imposible imaginar una mujer de los tiempos modernos que, como principio básico de individualidad, no aspire a la libertad”. Y como ella, mi tía, ya a avanzada edad, gracias a su esposo Juan, inició sus estudios. Licenciándose en Derecho muchos años después. ¿Quién sabe si el espíritu de superación de Clara Campoamor de ella se apoderó, conectando místicamente con sus pensamientos y su mente? Para terminar enraizando poderosamente en el alma de su hija Libertad. Lamentablemente cada una de ellas sufrió, en mayor o menor grado, la humillación e incomprensión de los rescoldos de un machismo acerado. Larvado en la 60
  • 61. mentalidad de siniestros sujetos que silenciosamente entretejían los designios de Matahambre. 61
  • 62. (Montesquieu 1689-1755) 62
  • 63. Capítulo X: Benito, el eterno maestro krausista Frente al plato, entretanto rebañaba con el pan los últimos vestigios de tan exquisito manjar, retornaron a mi mente las quejas de Benito. El eterno maestro krausista del “Instituto de Educación Secundaria Manuel Bartolomé Cossío.” Su hondo penar por una juventud obnubilada por las promesas de dinero y diversión sin esfuerzo que Golfi les planteaba. Y como ciertos políticos, ante el escalofriante dato de un 70% de fracaso escolar, no barajan como factible solución la de incentivar y desarrollar el vigente sistema educativo. Partidas que probablemente en los próximos presupuestos se verán significativamente mermadas. Mas al contrario, se inclinan por sugerir a los padres que no trabajen tanto, en pro de cubrir las deficiencias en materia cultural de los niños. De seguir el consejo ¿cómo pagarán los progenitores las elevadas hipotecas suscritas años atrás con los bancos al no disponer de dos sueldos en el hogar? Y si no viviesen en régimen de propiedad sino de alquiler, tampoco cuadrarían sus cuentas. Pues si finalmente los Ayuntamientos elevan la contribución, lógicamente el casero repercutirá su desembolso en las mensualidades de los recibos que el inquilino ha de abonar. Sin contar el descalabro que el alza de los mencionados Impuestos de 63
  • 64. Bienes Inmuebles acarrearía al sector inmobiliario, al lanzar consecuentemente más oferta al mercado, de por sí colapsado. Numerosos inmuebles puestos a la venta por propietarios vencidos, incapacitados para hacer frente a tal magnitud de dispendios surgidos. Ralentizándose más si cabe las transmisiones, al encarecerse además las casas 2.000 € de media con la reciente subida pretendida por el Gobierno central del IVA. Mientras en el resto de Europa adaptan el plan docente al concepto de familia actual. Cubriendo el horario escolar desde por la mañana hasta las 17:00. Con el objetivo de apoyar a aquellas parejas cuya jornada laboral se extiende a lo largo del día. Sin embargo, aquí en Matahambre hacemos justo lo contrario. Expulsando a los menores del comedor si sus tutores no pueden sufragar dicho gasto. Inclusive existe hasta quien se decante por retornar a los anacrónicos turnos partidos. El “cheque bebé” lentamente va desapareciendo, la conciliación laboral y familiar continúa siendo una utopía. ¿Con esto qué persiguen? ¿Enclaustrar nuevamente a la mujer en los avernos de su morada en pro del demagógico y recurrente bien social? Epíteto, que cual cajón desastre se usa para avanzar en un sinuoso terreno abonado por un desproporcionado intervencionismo. 64
  • 65. Cuando Golfi ostentaba el cargo de máximo regidor lo escuché decir una vez por “Radio Vecindad”, que aquí no requeríamos de nadie de fuera del lugar para nuestros problemas arreglar. Puesto que ya poseíamos la suficiente sapiencia para resolverlos por nosotros mismos. A tenor de una conferencia sobre derechos y libertades que Benito organizó en la Biblioteca municipal, invitando como ponente al más importante filósofo liberal del momento. Replicándole inmediatamente el docente al alcalde, después de quedarse espantado con las desafortunadas declaraciones radiadas: "Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas." Parafraseando a Albert Einstein, el que fuera cofundador del Partido Liberal Democrático Alemán y Premio Novel en 1921. Mostrando esta actitud de Golfi un nulo compromiso con otra mítica frase esbozada por el físico artífice de la teoría de la relatividad: “La libertad política implica la libertad de expresar la opinión política que uno tenga, oralmente o por escrito, y un respeto tolerante hacia cualquier otra opinión individual.” Cuanto más recuerdo aquel episodio, más lamento que poco a poco hayamos ido distorsionando el Estado Liberal ideado por Montesquieu a mediados del siglo XVIII. 65
  • 66. Sustentado en la división de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Concebido en pro de obtener el máximo equilibrio, y no conferir a un solo hombre o grupo, los designios de nuestra sociedad. Porque los humanos, somos seres terrenales, dotados de defectos y virtudes. Los Mesías o iluminados que todo afirman lograr, se esconden bajo el manto de una absurda quimera. Ya que es al pueblo unido al que le debemos los grandes cambios conquistados por la humanidad desde el comienzo de nuestra era, y a nadie más. Cuando observo lo que ocurre en Matahambre no puedo dejar de pensar en aquel amargo presagio que Alexis de Toqueville esgrimió a mediados del siglo XIX: “Veo una masa inmensa de hombres parecidos e iguales (…) Por encima de esta masa se eleva un poder enorme y tutelar que se encarga de asegurar sus placeres y de velar por su destino: es (un poder) absoluto, detallista, regular, previsor y delicado. Parecería el poder de un padre, si como en el caso de éste, tuviera por objeto preparar a los hombres para cuando fueran mayores; pero al contrario, no hace nada más que mantenerlos irremediablemente en su infancia.(…)Convierte a las naciones en rebaños de animales tímidos e industriosos, dirigidos por el Gobierno, que es su pastor.” 66
  • 67. Si mi abuela y mi tía Clara levantaran la cabeza, de la impresión volverían rápidamente a desvanecerse en el aire. Y mi pobre prima Libertad, ¿qué opinará? Cada vez más triste y sola, encadenada a las murallas ideológicas fuertemente controladas de Matahambre. Asiéndose, como postrera esperanza, a las obras de sus autores liberales preferidos. Alentada por Benito y sus teorías krausistas, al cual mucho han criticado por enseñar a la juventud de este pueblo otro camino distinto, fundamentado en el propio raciocinio y no en las imposiciones de los que rigen los designios de este lugar. No obstante, quienes de él tanto han blasfemado por sostener diferentes creencias ¿conocen siquiera algo del krausismo y en qué consiste? 67
  • 68. Capítulo XI: El código ético krausista Benito, el eterno maestro del “Instituto de Educación Secundaria Manuel Bartolomé Cossío”, es un defensor a ultranza de los preceptos promulgados por el krausismo. Movimiento filosófico que influyó poderosamente en la corriente educativa y liberal de la España contemporánea. Concretamente durante el periodo comprendido entre finales del siglo XIX y el inicio de la dictadura franquista. Sus orígenes se remontan a las teorías del filósofo idealista alemán, Karl Christian Friedrich Krause (1781-1832). De las cuales se hizo eco el jurista español Julián Sanz del Río alrededor de 1840. Tras leer un libro, traducido al castellano, escrito por Heinrich Ahrens, uno de los discípulos de Krause. Texto que recogía el manual docente del Curso de Derecho Natural que Ahrens había impartido en la Sorbona en 1833. A partir de ahí Julián Sanz del Río esboza un ideario de fuerte componente moral, que da a la razón el predominio sobre todas las cosas. Sin negar la vertiente mística, pues cabe reseñar que el jurista era profundamente católico. Sin embargo, afirma que sólo a través del conocimiento y la ciencia podrá avanzar 68
  • 69. nuestra sociedad. Relegando las creencias religiosas al ámbito privado. Consagrando la sinceridad y la honradez como valores fundamentales de la conducta humana. Concibiendo un hombre de fuertes principios. Uno de sus postulados, que quizás más definan el carácter abnegado al que se aspiraba sería: “haz el bien por el bien mismo”. Comportando un ascético estilo de vida. Pensamientos que propagará abiertamente desde 1854, valiéndose para ello de su puesto de docente en la Universidad de Madrid. Y de los que Francisco Giner de los Ríos (1839-1915) rápidamente se hará acopio. Desarrollándolos y poniéndolos en práctica en la Institución Libre de Enseñanza (ILE). Centro que inaugurará en 1876 y en el que colaborarán otros catedráticos. En el artículo 15 de la ILE se recoge: “Esta Institución es completamente ajena a todo espíritu e interés de comunión religiosa, escuela filosófica o partido político, proclamando únicamente el principio de la libertad e inamovilidad de la ciencia y de la consiguiente independencia de su indagación y exposición respecto de cualquiera otra autoridad que no sea la de la conciencia.” La instrucción de los niños buscaba inculcarles: el respeto, la tolerancia, el diálogo, la humildad, solidaridad, lealtad, seriedad,…No impartiendo clases a la antigua usanza, sino 69
  • 70. tratando de que el alumno dedujera las respuestas por si mismo, guiado por la batuta de su mentor. Potenciando además sus cualidades deportivas y su sensibilidad hacia el arte. Con el redescubrimiento del paisaje español, como uno de los principales exponentes nacionales. Y especialmente el Guardarrama. Lugares que serán reflejados magistralmente por Sorolla en sus cuadros y que igualmente serán aludidos por los noventaochistas. Eso sí, para conseguir los objetivos marcados resultaba indispensable un número reducido de alumnos por aula. Aquel proyecto cultural dio origen a individuos de distintas tendencias ético-políticas. Pues uno de los axiomas que continuamente se reiteraba a los muchachos era el siguiente: “Forja tus ideales por convicción y sé coherente con ellos en todo caso. Es decir, piensa como debes vivir y vive como piensas.” La ILE contó entre su profesorado con el que llegaría a ser uno de los más importantes pedagogos españoles de todos los tiempos, Manuel Bartolomé Cossío (1857- 1937). Aunque antes fue el alumno preferido de Giner. Convirtiéndose en el primer catedrático de pedagogía de la Universidad española. Y declarado ciudadano de honor por la Segunda República. 70
  • 71. De la segunda promoción de la ILE salieron mentes tan ilustres como la de Antonio Machado. Y de la tercera, por nombrar algunos: Juan Ramón Jiménez o José Ortega y Gasset. A comienzos del siglo XX la Administración Pública requerirá del asesoramiento de Giner en materia educativa. Entendiendo aquellos gobernantes que nuestro país únicamente lograría el anhelado progreso mediante una adecuada preparación formativa de sus ciudadanos. Siendo en 1907 cuando la Institución Libre de Enseñanza cierre sus puertas y nazca la Junta para la Ampliación de Estudios e investigación científica (JAE). Presidiéndola por muchos años Santiago Ramón y Cajal y contando entre sus eminentes vocales con el también novel español José Echegaray e Izaguirre. Una de sus mayores hazañas, surgida por la necesidad de europeizarnos, consistiría en el envío de pensionados a Europa. Entre sus becados figuran: Severo Ochoa, en medicina; en pedagogía, Manuel Bartolomé Cossío; en filosofía, José Ortega y Gasset; en poesía, Antonio Machado o Rafael Alberti; escritores de la talla de Ramón Pérez de Ayala; matemáticos, como Julio Pastor;… 71
  • 72. Otra de las fructíferas iniciativas que la JAE puso en marcha fue la apertura de la Residencia de Estudiantes en 1910. Cuyo nombre ha quedado ligado a la generación del 27. Ya que en ella residirían: Federico García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel,... Albergando con asiduidad recitales o conferencias. Albert Einstein y Manuel de Falla, son un clarificador ejemplo de la categoría de los invitados a estos actos. Y es que Francisco Giner de los Ríos, en gran medida, fue el artífice de una brillante etapa de nuestra cultura, la denominada “Edad de Plata”. El culpable de que un joven Benito Pérez Galdós consagrara su vida a la literatura. Quedando ya su huella fuertemente plantada a su muerte en 1915. Y que sólo se difuminaría con el advenimiento del franquismo. Retomándose parcialmente en 1990, con la entrada en vigor de La Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE). Para entender el sentimiento que Francisco Giner de los Ríos despertó en los intelectuales de esa etapa, basta con leer un poema que Antonio Machado escribió al saber de su fallecimiento. Redactado el 21 de Febrero de 1915 en Baeza: “Como se fue el maestro, 72
  • 73. la luz de esta mañana me dijo: Van tres días que mi hermano Francisco no trabaja. ¿Murió?... Sólo sabemos que se nos fue por una senda clara, diciéndonos: Hacedme un duelo de labores y esperanzas. Sed buenos y no más, sed lo que he sido entre vosotros: alma. Vivid, la vida sigue, los muertos mueren y las sombras pasan; lleva quien deja y vive el que ha vivido. ¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas! Y hacia otra luz más pura partió el hermano de la luz del alba, del sol de los talleres, el viejo alegre de la vida santa. ...¡Oh, sí!, llevad, amigos, su cuerpo a la montaña, a los azules montes del ancho Guadarrama. Allí hay barrancos hondos de pinos verdes donde el viento canta. Su corazón repose bajo una encina casta, en tierra de tomillos, donde juegan 73
  • 74. mariposas doradas... Allí el maestro un día soñaba un nuevo florecer de España.” 74
  • 75. Artículo XII: Un nuevo episodio de presunta corrupción La leña ardía lentamente, calentando cada rincón de la amplia estancia. Aquel viejo salón repleto de recuerdos de un pasado, tal vez austero en lo material, pero sumamente opulento en cuanto a lo que vivencias se refiere. Aquella noche mi padre y yo conversamos sobre la noticia que copaba la portada del periódico local “El Pobrecito Hablador”. El vespertino rotativo se hacía eco de la detención de un nuevo alcalde. Según fuentes policiales, a causa de un presunto enriquecimiento ilícito. Fortuna que hipotéticamente acumuló durante el ejercicio de su cargo como máximo regidor. Y al unísono exclamamos: “anda como supuestamente Golfi y el primer edil actual.” Preguntándonos ambos el origen de este lamentable tipo de sucesos. Para desgracia del contribuyente, ocasionalmente reproducidos en ciertos puntos de nuestra geografía nacional. Y fue cuando me percaté de la trascendencia de las enseñanzas de Benito y su código ético krausista. Valores que quiso insuflar, cual Francisco Giner de los Ríos, en sus alumnos: el respeto, la tolerancia, el diálogo, la humildad, solidaridad, lealtad, seriedad,… 75
  • 76. Desafortunadamente Golfi, con sus mensajes viciados, había destruido la labor pedagógica que con tanto esmero Benito pretendió inculcar en la juventud de una época. Muchachos cuya principal aspiración, hoy en día, consistía o bien en trabajar en el Ayuntamiento, o en ser concejales por algún partido que les garantizara un número de salida en sus candidaturas a presentar. Para ello no requerían estudiar, ni tan siquiera esforzarse, simplemente pertenecer a una amplia familia. Eso sí, se mostraba indispensable que sus miembros estuviesen inscritos en el censo electoral, detentando el consiguiente derecho a voto en esta circunscripción. Ansiando proclamarse ediles al objeto de pronto ofertarse al mejor postor. La manera más certera de medrar económicamente en un corto espacio de tiempo. Mientras el resto de formaciones políticas consienten, mirando hacia otro lado, afectadas mayormente por una virulenta cepa de regresión paranoide. Organizaciones con una clara sintomatología. Fragmentación en diversos grupos, atrincherados en pequeños reinos que ya no comparten un proyecto común, sino únicamente el propio. Tendencia a la traición. Ahondamiento de las heridas, hasta convertirlas en insalvables. Promocionando a caudillos que se valen de 76
  • 77. cualquier atajo para sostenerse en su puesto, exclusiva forma de ganarse su sustento. En tanto en cuanto los demás callan por temor a ser sancionados y verse expulsados de los núcleos del poder. Avocando a los afiliados de valía a echarse a un lado, con tal de no ser arrollados por el turbulento vendaval. Amordazando normalmente a su máximo líder, el cual está obligado a ceder a sus caprichos en pro de no ser derrocado. Padecimiento del que suelen contagiarse las variadas opciones: rojos, blancos o amarillos. Y que, parafraseando las palabras de mi prima Libertad, brota a consecuencia del modelo vigente de gobierno municipal: el strong-mayor. El cual convenientemente otros países han sustituido por el más óptimo city-manager. Y es ahí, en el escalafón inicial, donde se gesta el asalto al resto de estamentos. Porque es a los munícipes a los que se les exige el mayor esfuerzo a la hora de preparar unos comicios. Convocando mítines o entregando conjuntamente las papeletas a: ayuntamiento, cabildo o diputación, gobierno autonómico o central. ¿Y quién dice que no cuando te esperan casi a pie de urna para comprobar si votaste por quien tácitamente te encomendaron? Mas teniendo en cuenta que tu licencia de apertura o construcción aún está en proceso de aprobación, 77
  • 78. inclusive cabe la posibilidad de que te agilicen o retrasen el pago de lo facturado a la institución por tu minúsculo negocio regentado, o de que no te concedan aquella ayuda o prestación solicitada por ti o un pariente cercano, etc., etc. Ya nadie se sorprende cuando uno de esos chavales, asegura que apoyó a Golfi no por ideas, sino a cambio de una cierta cantidad por colaborar en la campaña electoral. O incluso por la promesa de un empleo en el consistorio. ¿Dónde queda el voluntariado? ¿El defender las creencias, derechos o libertades? Hasta llegan a disculpar las hazañas del recién transfugado, porque total el hombre estaba necesitado. ¿Y qué pasa con el resto de los conciudadanos, no se supone que vivimos en sociedad? ¿Se puede justificar lo injustificable? Es más, si Golfi y los suyos siguen apretando las tuercas a todo aquel que no se someta a su yugo, terminará por emigrar hasta el último empresario aquí anclado. Y después, sin ingresos en las arcas públicas vía tributación, ¿cómo podrán pagar a tanto colocado en la corporación? ¿Presenciaremos nuevamente otro de esos esperpénticos casos donde el personal debe esperar hasta cinco meses para ser remunerado? 78
  • 79. ¿No deberíamos plantearnos lo que mínimamente está bien o mal si verdaderamente estas deleznables situaciones deseamos erradicar? Lo primero sería no reírle las gracias a los que tan reprobablemente han actuado. No obstante, desde un principio, porque echarse las manos a la cabeza sólo cuando los hechos en los diarios son reflejados aparenta burda hipocresía. Amén de autoconvencernos de que esto no aqueja a un exclusivo lado del espectro ideológico. Puesto que creyendo eso nada se consigue, salvo beneficiar a otros sectores que hasta ahora han logrado camuflar sus hedores. Ya que es algo endémico que se ha de atajar de raíz. Es decir, proponiendo un cambio de estructuras y no de bastón de mando, si de modificar el rumbo de los acontecimientos estamos hablando. 79
  • 80. (Claude Frédéric Bastiat 1801–1850) Capítulo XIII: Un descendiente de Frédéric Bastiat Si cierro los ojos, aún puedo escuchar el timbre ronco y sonoro de la voz de Don Pascual, el cura centenario de Matahambre. Quien preside las eucaristías dominicales 80
  • 81. desde hace ya casi ochenta años. Todo un récord, y más teniendo en cuenta su aún lúcido razonamiento. O las enardecidas soflamas del agnóstico Frédéric, el juez de paz del pueblo. Nieto de D. Oprobio, nacido del matrimonio de la hija más joven de éste con un reputado economista del país galo, quien escogió este hermoso y controvertido pueblo para transitar por los últimos rescoldos de su existencia. Siendo ya un referente de nuestra historia los reiterados enfrentamientos entre yerno y suegro, a tenor de la disparidad de opiniones que mantenían sobre la gestión municipal. Quizás esta fuera la razón por la que mi padre invitaba a sus acaloradas tertulias políticas a Frédéric, acontecidas el primer viernes de cada mes en el humilde hogar de los Gutiérrez. Al ser descendiente de una de las pocas personas que osaron enfrentarse abiertamente con el temido cacique local. Frédéric es aquí una auténtica institución. Enormemente respetado por su virtuosa ecuanimidad. Justo lo contrario que su abuelo, Don Oprobio, que lo único que infunde en los demás es un miedo atroz por su ya consabida arbitrariedad. Tal disparidad de caracteres sólo se podría explicar si por sus venas fluyese en mayor cantidad la sangre francesa de sus antepasados. Entre los que, según nuestro querido Juez de paz, se 81
  • 82. encuentra la del ilustre economista, legislador y escritor Frédéric Bastiat (1801-1850). El que fuera acérrimo defensor de la propiedad privada, el libre mercado y el gobierno limitado, amén de un convencido pacifista. Un destacado personaje del siglo XIX, que se quedó huérfano a muy temprana edad, tras lo que pasaría a estar bajo la custodia de sus parientes más cercanos. A los diecisiete años se ve obligado a abandonar sus estudios para trabajar en el negocio familiar. Y será ahí donde se percate de las nefastas consecuencias que el intervencionismo gubernamental provoca sobre el tejido comercial. Al cumplir veinticinco heredará de su abuelo una fructífera finca. Lo que le permitirá dedicarse durante los veinte años siguientes a sus veneradas actividades intelectuales. En 1834 publicará su primer artículo reivindicando la eliminación de las tarifas cargadas a productos agrícolas. Sin embargo, su reputación como escritor arrancará a partir de 1844. Después de la edición de un texto donde explicaba los beneficios provenientes del libre comercio y 82
  • 83. una monografía sobre Cobden y la Liga Anti-Maíz, fundada en Manchester en 1838. El objetivo de la Liga Anti- Maíz era derogar la norma británica que limitaba la importación del maíz, aunque rápidamente derivaría en solicitar la supresión de la plenitud de las tasas impuestas al libre movimiento de bienes agrícolas e industriales entre Gran Bretaña y el resto del mundo. Durante sietes años sus componentes bregaron incansablemente por divulgar sus ideas. Cuyo esfuerzo se vio recompensado al conseguir introducir en el Parlamento sus pretensiones a través de sus miembros electos. Alcanzando su cometido en el año 1846, cuando el Primer Ministro Robert Peel, mediante una ley promulgada al efecto, abolió las mencionadas restricciones. Comenzando desde ese momento hasta 1870 una de las etapas anglosajonas más florecientes. Bastiat, en pro de culminar la susodicha monografía, empezará a intercambiar correspondencia con Cobden. Lo que desembocaría en una fortalecida amistad. El éxito obtenido por el británico en su lucha por el libre comercio inspirará al francés, quien intentará emular su gesta en su patria natal. Es por ello que se mudará a París, abriendo una asociación francesa a favor del libre comercio. 83
  • 84. Asimismo lanzará “Le Libre Echange”, un periódico afecto a la causa. En 1848 iniciará su carrera política. Primero como miembro de la Asamblea Constituyente de Francia y después de la Asamblea Legislativa. Quedando interrumpida su labor pública al caer enfermo de tuberculosis en 1850, afección que le provocará la muerte poco después. La notable difusión de la obra de Bastiat no sólo se debe a sus brillantes razonamientos, sino también a la sencillez de su lenguaje, lo que la hace asequible al público en general. Relatos salpicados de fábulas e ironías, persiguiendo con ello la mejor comprensión del lector. Porque como manifestó el filósofo austriaco Karl Popper (1902-1994): “Cualquiera que no sepa expresarse de forma sencilla y con claridad no debería decir nada y seguir trabajando hasta que pudiera hacerlo”. Los postulados de Bastiat aún hoy son de obligada consulta. Uno de sus manuscritos principales, el último que redactó antes de su fallecimiento, es el ensayo titulado “lo que se ve y lo que no se ve”. Donde el autor asevera que los efectos de la intervención estatal no son 84
  • 85. inmediatos, sino que suelen aflorar a largo plazo, desvirtuando normalmente la intención inicial. Él concebía el Estado como: “aquella gran ficción por la que todos tratan de vivir a expensas del resto”. Puesto que afirmaba que la Administración Pública no produce nada por sí misma, siendo la tributación su casi exclusiva fuente de ingresos. Dinero que sustrae del circulante en el mercado. Asegurando que la forma más acertada de llevar la paz y la prosperidad a los distintos territorios es a través del libre comercio. Preceptos desarrollados en la actualidad por renombrados economistas. Entre los que figuran el catalán Xavier Sala i Martín, y su estudio de como la ausencia del libre mercado incide negativamente en el desarrollo del continente africano. Postulados a los que no es ajeno su descendiente residente en Matahambre. Teniéndolos siempre presentes a la hora de impartir justicia. 85
  • 86. (Blanco White 1775-1841) Capítulo XIV: El constitucionalismo de Blanco White No sólo Frédéric, nuestro querido Juez de paz notables antepasados. Sino que también D. Pascual, cura centenario de Matahambre, asevera que desciende del controvertido pensador liberal español: Blanco White (1775-1841). Mas si atendemos a sus sermones dominicales, algo de los perspicaces razonamientos de aquel erudito sevillano pudiéramos descifrar en ellos. 86 paz, posee el ,
  • 87. Su padre, William White, un católico irlandés, huyó de Inglaterra en 1745, para instalarse en nuestro país, concretamente en la ciudad de Sevilla. Recalando aquí al intentar escapar de la persecución a la que fue sometido a manos de los protestantes ingleses. Y paradojas de la vida, su hijo Blanco White, muchos años después, tuvo que exiliarse de nuestra patria ante los ataques que ciertos sectores de la época le infligieron. Estableciendo su residencia, hasta su muerte, en suelo británico. Un espíritu contrariado que anhelaba fervorosamente alcanzar una paz interior que nunca encontró. Defendía la razón sobre todas las cosas y la tolerancia como una de las grandes virtudes humanas. Poseedor de un alma sensible y espiritual, que lo llevó a ejercer primero de cura, bajo el catolicismo en España y después como sacerdote anglicano en Inglaterra. Renunciando igualmente a éste último dogma al final de sus días. No obstante, si por alguna faceta lo hemos de recordar es a través de sus escritos, en donde pretendía plasmar la visión política, económica y social de esta España nuestra. Abogó porque las Cortes Constituyentes, erigidas tras la Batalla de Bailén y el abandono de José Bonaparte del Trono Español, elaboraran un texto constitucional fundamentado en: una Monarquía Parlamentaria, un 87
  • 88. Estado laico y bicameral. Esbozando la necesidad de compatibilizar entre el cargo de Ministro y la condición de Diputado. Prerrogativas recogidas en cualquier carta magna actual. Decantándose por el prototipo liberal inglés para mirar al futuro y dejar atrás el absolutismo de regímenes anteriores. Un sistema integrador donde nadie quedase excluido, evitando así cualquier tentativa de rebelión futura. Sin embargo, el modelo por el que se optó para aprobar la primera Constitución española, la de 1812, fue el francés. Este texto, extremadamente rígido, ha sido el más extenso de nuestra historia, con 384 artículos. Con una forma de gobierno de Monarquía Moderada, con Cortes monocamerales. Asimismo contemplaba que el cargo de Diputado era incompatible con el de Ministro. En su artículo 12 se acordaba además la confesionalidad del Estado y la unidad religiosa: “La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas y prohíbe el ejercicio de cualquiera otra.” Resultando el arquetipo galo de difícil desarrollo aquí. Mayormente por nuestra propia idiosincrasia, por el eterno enfrentamiento entre dos bandos: uno minoritario e ilustrado; y el otro poseedor de ancestrales privilegios que 88
  • 89. sometían al pueblo, gracias a las supersticiones, fanatismos y el gran analfabetismo reinante, convirtiendo a las frágiles almas en simples reos. Postulados que quedaron demostrados al ser derogado por Fernando VII el mencionado documento, el 4 de Mayo de 1814. Retrotrayendo a los que ya vitoreaban aires de libertad al punto de inicio. Blanco White fue criticado por ambos bandos. Sobre todo por la mala interpretación que se hizo de uno de sus razonamientos. Publicados en el periódico “El Español”. Rotativo por él editado y que contó con una enorme difusión. Sus adversarios lo culparon de instigar a las colonias de ultramar a la independencia. Aunque su alegato verdaderamente se sustentaba en constituir una entidad de comunidades autónomas iguales entre sí, con idénticos derechos y obligaciones, y unidas por la misma monarquía. White dedicó su vida a buscar el brebaje que curase a España del mal que la afligía. Pero, como constante durante prácticamente dos siglos, los liberales han sido víctimas de sus adversarios y también de aquellos a los que querían proteger. Postreramente aplastados por el choque de dos lados opuestos. Quienes se muestran incapaces de encontrar la fórmula para apartar lo que 89
  • 90. los desune y abonar aquello en lo que coinciden. Realidad a la que tampoco escapa este pequeño pueblo castellano-manchego. 90
  • 91. Capítulo XV: Mayor carga impositiva, menor competitividad turística Los rayos de sol atravesaban el cristal de la ventana, anunciando que un nuevo día ya estaba allí. La brisa mecía pertinazmente las ramas de los longevos árboles del jardín, como queriendo transmitirnos un mensaje inminente. Y fue entonces, cuando sonó el timbre de la puerta. Di un salto de la cama y mi dirigí raudo hacia la entrada, en pro de averiguar quién era aquel que llamaba insistentemente a la humilde morada de los Gutiérrez. Era mi querida prima, mi infatigable heroína. Apareció ante mí, cual musa sibilante, con sus mejores galas y una amplia sonrisa que le llegaba de lado a lado de la cara. Asiendo fuertemente de la mano a su amado Luis, como temiendo que pudiese deslizarse entre sus frágiles dedos para marcharse nuevamente. Parecía otra, rebosante de felicidad y plenitud, muy distinta del último día en que la vi. Habiendo vuelto a brotar en ella su inalienable espíritu de lucha por Matahambre y sus gentes. Libertad portaba una bolsa con churros, porras y chocolate caliente, para convidarnos a mi padre y a mí a un exquisito desayuno. Manjares preparados con esmero instantes antes por Soledad, la taciturna cocinera del bar 91
  • 92. municipal. Para la ocasión sacamos el mantel que celosamente se guardaba en la alacena, blanco salpicado por multitud de rosas, calado décadas atrás por las laboriosas manos de mi difunta madre. Lo dispusimos todo encima de la mesa y como una gran familia nos congregamos en torno a ella. Hasta Juan se sumó al convite, avisado previamente por su hija. Encuentro que poco a poco se tornó en una vibrante tertulia matutina. En tanto en cuanto sonaba en el transistor la canción de Mercedes Sosa: “Todo cambia”, emitida por el programa “te rondará morena” en “Radio Vecindad”. Luis nos habló sobre su trabajo en el departamento de administración del “Hotel Concorde”, enclavado en el centro de Palma de Mallorca. Quejándose de las turbulencias económicas que azotaban virulentamente a cada rincón del país y especialmente a la industria turística. También nos comentó el no entender como reportando el Turismo el 11% del PIB nacional, erigiéndose en el mayor sector productivo después de la construcción, no se le prestaba la atención suficiente en virtud a su importancia. Representando allí el 48% del PIB comunitario y en el otro archipiélago español, Canarias, el 30%. Así, en esta última autonomía, de diez puestos de trabajo generados, cuatro corresponden a actividades turísticas. Lo que explica en gran medida el 92
  • 93. por qué sufren una de las más altas tasas de paro estatal, casi un 30%. No quedándose atrás tampoco Baleares, con el 31% de los contratos laborales registrados, llegando inclusive al 39% en temporada alta. Más perplejo lo dejaba todavía la noticia que pudo leer, a través de Internet, en el vespertino periódico “El Pobrecito hablador”, en su columna nacional. Artículo concerniente a la controversia suscitada entre los Ministros de fomento y el de economía e industria, al respecto de una hipotética aplicación de un impuesto ecológico sobre los combustibles. Preguntándose si es que los políticos no intuían que para que los turistas llegasen a las islas necesitaban del avión. Si además de subir el IVA, gravan a las compañías de transporte con otro tributo, consecuentemente se encarecerá el destino ¿Qué sentido entonces tendría el haber reclamado la supresión de las tasas aeroportuarias, acordando el Ejecutivo la bonificación del 100% de las mismas, hasta el 25 de Marzo del 2010, siempre y cuando las empresas aéreas incrementasen el número de pasajeros? Medida lanzada después de que Grecia, uno de nuestros más fuertes competidores, eliminara el canon cobrado por aterrizar y despegar en sus aeropuertos de abril a septiembre del presente año, al objeto de incentivar a los touroperadores europeos. 93
  • 94. ¿O es que ya nadie se acuerda de las perjudiciales consecuencias de la polémica “ecotasa” promulgada en Baleares? Circunscrita a las estancias en los alojamientos turísticos, con una media de un euro por persona y noche. Lo que repercutió directamente en el producto, al forzar al comprador a abonar 10 ó 12 euros más al adquirir el paquete. Propiciando que durante los tres años que estuvo en vigor la mencionada norma se perdieran más de 700.000 turistas. Relegando al destino del primer puesto al cuarto español. Y alguien podría pensar, que lo lógico no sería vender por precio sino por marca. Ya, lo más razonable, aunque para ello se requiere de esfuerzos titánicos en “branding”. Redactando un libro de estilo donde se marquen nítidamente tipos y usos de la marca principal y sus submarcas, con especial hincapié en sus elementos diferenciadores, para que no se solapen unas con otras. Y esto ni se ha hecho, ni se espera. Pues si bien las competencias en materia de promoción se encuentran claramente delimitadas, postreramente se enmarañan en el laberíntico tejido gubernamental de: corporaciones locales; cabildos o diputaciones; gobiernos autonómicos y central. 94
  • 95. Sin olvidarnos que con unos Ayuntamientos casi quebrados, difícilmente se ejecutarán las obligadas obras de remodelación de las zonas turísticas. Exigidas con la intención de dotar de una mayor competitividad a dichas áreas, mayormente degradadas por el paso del tiempo. Luis hablaba y hablaba, mientras Libertad lo miraba embelesada con ojos refulgentes de enamorada. Ensimismada por la melodía interpretada por miles de mariposas, que anidaban en la boca de su enjuto estómago, al batir sus alas. Y fue en aquel preciso momento cuando me convencí de que ni Golfi, ni sus secuaces, lograrían jamás acabar con los sueños de un pueblo tan grandioso como éste. 95
  • 96. (Escena parlamentaria del Congreso de los Diputados a mediados del siglo XIX por el pintor Eugenio Lucas Velázquez) 96
  • 97. Capítulo XVI: Adolfo Suárez bien merece un Nobel El reloj marcaba las 21:00. Esa noche no faltaba nadie a la tertulia política, organizada por mi padre el primer viernes de cada mes en nuestra humilde morada. Mi prima Libertad, quien ya había recuperado su inalienable espíritu de lucha por Matahambre y sus gentes. Junto a su amado Luis, que estaría entre nosotros hasta el domingo, pues el lunes debía incorporarse a su puesto de trabajo en el departamento de administración del “Hotel Concorde”, sito en Palma de Mallorca. Mi tío Juan, el abogado jubilado del Estado, progenitor de Libertad y el que fuera esposo de la única y difunta hermana de mi padre, Clara se llamaba. Don Pascual, el cura centenario. Frédéric, nuestro querido juez de paz. Benito, el eterno maestro del “Instituto de Educación Secundaria Manuel Bartolomé Cossío”. Incluso Manuel, que había dejado a Soledad a cargo de la cocina y barra del bar municipal. Y Francisco, gerente de “Radio Vecindad” y editor del periódico vespertino, de ámbito local, “El Pobrecito Hablador”. Juan se lamentaba de la espiral de acontecimientos en la que estaba inmersa la nación. Cuando aún era un estudiante de la facultad de derecho, una de las primeras reglas que aprendió es que el fin último de la política es la regulación de conflictos entre grupos. 97
  • 98. Persiguiendo con ello garantizar la cohesión social. Puesto que desde los albores de la humanidad siempre ha existido, bajo distintas fórmulas, un sistema político imperante. Ya que las sociedades son cada vez más complejas y requieren de un órgano capaz de compeler a las partes en disconformidad a alcanzar acuerdos, valiéndose para ello de normas vinculantes, es decir, la ley. Al objeto de mantener cierto orden y evitar la desintegración. A lo que Don Pascual, perteneciente a la rama más liberal de la iglesia católica, añadió: - “Miren, es como aseveraba mi antepasado Blanco White, al cual malinterpretaron en cuanto a lo que sus planteamientos se refiere. Si realmente lo que se pretendía con la primera Constitución española, la de 1812, era instaurar un Estado democrático sólido, resultaba de obligado cumplimiento contar con todos los sectores, no dejando a ninguno fuera. De lo contrario los que se sintiesen excluidos buscarían la manera de acceder a los círculos de poder, tornándose “ipso facto” en elementos subversivos para conseguirlo. Y de ahí la explicación de que durante casi dos siglos los episodios democráticos hayan sido bastante cortos. Hasta reafirmarse mediante el refrendo de nuestra vigente 98
  • 99. carta Magna en 1978. Con anterioridad, las breves excepciones sucumben ante abruptas etapas totalitarias. Resumiéndose estos efímeros destellos en: el sexenio revolucionario (1868-1873), con la Constitución de 1869; la Primera República (1873-1874), con un proyecto de Constitución federal que no se llegó a promulgar; parcialmente el vituperado periodo de la Restauración, con la Constitución de 1876; y la Segunda República, proclamada el 14 de Abril de 1931, dirigida por una norma suprema exigible jurídicamente que establecía las bases para la descentralización política, y que posibilitó la redacción de los Estatutos de Autonomía de Cataluña y el País Vasco. Aunque rápidamente, tras estallar la Guerra Civil (1936-1939) y con la posterior dictadura franquista (1939-1975), el sufragio universal se deroga inmediatamente. Es por ello que en ciertos momentos contemplo perplejo el alto grado de división actual. No entro en si unos u otros alegatos me gustan más o menos, pero sí en que nuestros mandatarios han de poseer indispensablemente la suficiente destreza para concitar pactos estables y duraderos, regidos por el máximo consenso. Necesarios en pro de sortear temibles fracturas.” 99
  • 100. Y me quedo con las palabras de Benito: - “Tal vez el éxito de Adolfo Suárez como Presidente no fuera su gestión, sino su encomiable habilidad para que posturas tan dispares llegaran a un entendimiento. Eso sí que merece el Premio Nobel de la Paz, no por lo que pudo hacer, sino por lo que sí hizo: darnos el periodo constitucional y democrático más largo de toda la historia española”. 100
  • 101. (Representación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789) 101
  • 102. Capítulo XVII: Diferencias entre planteamientos intervencionistas y liberales El sábado mi padre y yo aún charlábamos sobre la tertulia política de la noche anterior. Que como siempre duró hasta altas horas de la madrugada. Y más concretamente sobre los planteamientos esgrimidos por Frédéric. Frédéric explicaba que la irrupción de la estructura política bajo la fórmula del Estado, tal como hoy la concebíamos, se gestó entre los siglos XVI y XVIII. Antes existieron dispares sistemas: las sociedades prepolíticas, la ciudad o la polis, el imperio, las poliarquías feudales,…Inclusive se vaticina que con toda probabilidad en el futuro se darán otros modelos. Además la organización estatal ha ido evolucionando con el paso del tiempo. Atendiendo a la óptica del Estado constitucional: Primeramente aparecería el “Estado liberal de derecho”, que rompe con el absolutismo anterior. Cuyo propósito estribaba en proporcionar a los ciudadanos una serie de libertades individuales. Adoptando el gobierno una postura de no intervención en el ámbito privado de 102
  • 103. cada cual. De ahí la célebre frase “laissez faire, laissez paser” (dejad hacer, dejad pasar). A continuación, con la industrialización, afloraría una nueva clase social, el proletariado. En la que estaríamos hoy en día incluidos gran parte de los mortales, claro que si tenemos suerte y no estamos engrosando las listas del paro. Quienes reclamaban su derecho a participar en la vida política, en pro de defender sus intereses en sede parlamentaria. Ya que hasta ese instante exclusivamente disfrutaban del sufragio un determinado número de personas, los más capaces económica y socialmente. Derivando tales reivindicaciones hacia la soberanía popular. Ese sería el comienzo del “Estado democrático de derecho”. Actualmente el arquetipo vigente es el “Estado social y democrático de derecho”. Con él se persigue la igualdad entre los hombre, debiéndose proporcionar a aquellos que no alcancen los mínimos requeridos el acceso a ciertos derechos sociales básicos, como la sanidad o la educación. En estos momentos se especula con una nueva generación de derechos, que será perentorio avalar: a 103
  • 104. la paz, al medio ambiente y a las tecnologías de la información y la comunicación. No obstante, si se ha dado esta profunda trasformación durante los últimos siglos, resulta irrisorio que ahora se emplee como arma arrojadiza contra el adversario, la acusación de abogar por la primera etapa del Estado: “El Estado liberal de derecho”. Cuando esa faceta, la inicial, ya se ha superado sobradamente. Lo que ocurrió por ejemplo durante los pasados comicios europeos, donde se difundieron reiteradamente erráticos mensajes electorales sobre este aspecto. Mas, como bien expuso Frédéric Bastiat, en su obra: “lo que se ve y lo que no se ve”, muchas de las nefastas consecuencias que acontecen, provienen mayormente de decisiones políticas. Que originariamente quizás se esbozaran con una excelente intención, pero que suelen acabar desembocando en una alteración del equilibrio de las fuerzas espontáneas del mercado. Perjudicando a unos y beneficiando a otros arbitrariamente. No mostrándose factible valerse de esos supuestos derechos sociales que se exige proteger, y que todos defendemos, para engordar el tejido burocrático. España cuenta con un empleado público por cada 15 104
  • 105. habitantes, en tanto en cuanto en EEUU 1 por cada 150. Y desde el 2004 esta situación se ha ido incrementando paulatinamente en las diversas instituciones. Corporaciones llenas de solapamientos y duplicidades. ¿No es lo lógico analizar estos factores e intentar corregir las desviaciones en pro de ganar competitividad como país? Ya que es la actividad privada la que genera riqueza y empleo. El Estado subsiste mayormente de nuestros impuestos, cantidades que de no ser retenidas, contribuirían a dinamizar las transacciones económicas entre los particulares. Siendo esa la diferencia principal, en el mundo contemporáneo, entre políticas liberales y otras más intervencionistas. Buscando las primeras que no se use el aparato gubernamental como acicate de la política clientelar, lo que conduce inexorablemente al retroceso económico nacional, y por ende al social y cultural por escasez de recursos. Pero de ningún modo pretende retrotraer a la sociedad a cientos de años atrás. Una burda mentira más que algunos insisten en argüir, con tal de no reconocer sus fracasos en cuanto a lo que su gestión pública se refiere. 105
  • 106. (Imagen de París en La Plaza de Europa bajo la lluvia cuadro del pintor francés Gustave Caillebotte Capítulo XVIII: Era obvio que Libertad necesitaba ayuda El locutor del programa “te rondaré morena” en Vecindad” se hacía eco del último parte meteorológico, anunciando inminentes lluvias. No sé si sería cierto o no, o tal vez simplemente se tratase de una manera muy innovadora y original de presentar la siguiente canción: 106 lluvia, Caillebotte) “Radio
  • 107. “Esta tarde vi llover”, del gran maestro Armando Manzanero. El sonido de aquella hermosa melodía, se fusionaba con el bullicio de las conversaciones mantenidas por los clientes que habitualmente se congregaban a la hora del desayuno en el bar municipal. Manuel se encontraba, como siempre, atareado tras la barra, mientras Soledad no paraba en la cocina. Al fondo estaba ella, sentada ante una taza de té. Con ojos vibrantes y cálida sonrisa. Al verme agitó levemente su mano derecha, en pro de que me percatase de su presencia. Realmente parecía otra después del fin de semana pasado junto a su amado Luis. Llevaba puesto su vestido favorito, el que él le regaló para su postrero cumpleaños: blanco, largo y vaporoso. Era imposible no mirarla, estaba tan hermosa esa mañana. Su larga cabellera brillaba más que nunca y sus mejillas habían vuelto a sonrosarse. Y Libertad con su dulce tono de voz me dijo: -“Sabes Pedrín, lo he estado meditando mucho, durante este tiempo he llegado hasta pensar que quizás lo mejor sería renunciar a mi acta de concejal. Total si a nadie le importa lo que pase en esa corporación, por qué tendría 107
  • 108. que interesarme a mí. Lo peor es que tales comportamientos acaban concibiéndose como lo más normal del mundo. Mostrándose como un sueño irrealizable el querer modificarlos cuando durante años ha sido así. Inclusive me he culpabilizado de lo acontecido. Y de lo injusto que resulta que Luis tenga que sufrir las consecuencias de mi dedicación a la política. Soportaría cualquier pena que me infligieran a mí, mas no acepto el daño conferido a mis seres queridos. Luis es un brillante profesional, y por las represalias de Golfi, tuvo que cerrar “Gestoría la Verdad” y marcharse de aquí. Dejándome en Matahambre triste y sola. No obstante, una retirada significaría que mi madre se equivocaba, y que los valores que me transmitió no sirven de nada. Que lo que le hizo Don Oprobio a nuestra abuela ya lo hemos olvidado. En ciertos momentos, cuando estoy en la cama y cierro los ojos, las percibo allí, susurrándome al oído que es inaceptable el transigir. Precediendo normalmente a esos efímeros instantes una tenue brisa, que reaviva intensamente los recuerdos de la época que nos tocó vivir. Es por eso que te pido tu ayuda, pues no sé a quién recurrir, ni por dónde empezar para lograr ese cambio 108
  • 109. tan ansiado. Me siento como perdida, y por más que busco no vislumbro la salida.” Me quedé callado, paralizado frente a ella. Era obvio que Libertad necesitaba más apoyo que nunca. Que Matahambre requería terminar con el descarado y sempiterno ultraje al que Golfi y los suyos la habían condenado. Y fue entonces cuando comenzaron a caer las gotas de lluvia tras la ventana, vertidas cual lánguidas lágrimas derramadas sobre los cristales. 109
  • 110. Capítulo XIX: Supuestas arbitrariedades en licitaciones municipales Las coloridas buganvillas, repletas de diminutas lluvia, resaltaban más que nunca sobre las blancas fachadas. Los primeros rayos de luz, que se asomaban entre los resquicios de los negros nubarrones, se proyectaban sobre sus hermosas flores, reflejando su efímera imagen en los pequeños riachuelos surgidos calle 110 las gotas de , re
  • 111. abajo con la tormenta. Al fondo se divisaba el reloj del Ayuntamiento, marcando ya casi las 13:00. Libertad y yo nos apresuramos, ya que habíamos quedado a esa hora con Frédéric para almorzar en su casa. El hogar de los descendientes de Bastiat se hallaba contiguo al impresionante y longevo consistorio. Tocamos en la enorme puerta de la entrada. El postigo estaba abierto, por lo que percibimos nítidamente los pasos de alguien que se acercaba. Era Frédéric, quien nos abrió rápidamente, invitándonos a entrar. Y con una amplia sonrisa exclamó: -“¡Hola chicos! He preparado “cuchifrito”, y de entrante, un riquísimo queso. Eso sí, hecho por ti, Pedrín. El que te compré la semana pasada. Por cierto, te felicito, porque cada día te superas, está increíblemente delicioso. Sin que falte un estupendo vino de la bodega familiar. Comprendo que mi abuelo no sea de vuestro agrado, ni del mío tampoco, para qué disimular, sin embargo, hemos de reconocer que elabora unos caldos excepcionales.” Pasamos al comedor directamente. Donde se encontraba la mesa ya dispuesta. Y después de saborear un poco de queso y jamón, Libertad comenzó a hablar: 111
  • 112. -“Frédéric sé que te pongo en un aprieto, tanto personal como profesionalmente, al informarte privadamente sobre lo que está ocurriendo en Matahambre. No obstante, simplemente deseo que me indiques a quién dirigirme para que me asesore jurídicamente sobre cómo afrontar el asunto en cuestión. No pretendo nada más, pues nunca me perdonaría el hacer peligrar nuestra amistad. La cual estimo por encima de cualquier cosa. Y si te preguntas por qué no acudo a mi padre, siendo abogado del Estado, ahora ya jubilado. La respuesta es bien sencilla, él no quiere oír nada sobre el tema. Implorándome cada día que abandone cuanto antes la política. Se rumorea que a Golfi le ha ido bastante mal con los negocios que supuestamente emprendió en hipotéticos países lejanos. Cuentan además, que para sufragar las numerosas pérdidas ocasionadas por su incursión extranjera y hacer frente a los derivados compromisos económicos, en pro de evitar demandas por incumplimiento de contratos suscritos por él allí, ha amañado con el alcalde actual, para más señas tu tío, hacerse con las diversas concesiones municipales. No sé que grado de certeza tendrán tales infundios. Aunque si pasásemos en estos momentos por ciertas obras locales, recientemente adjudicadas por la corporación en 112
  • 113. mesa de contratación, contemplaríamos como al frente de ellas se sitúan íntimos amigos del ex - regidor. Mas, seguramente, si nos acercáramos al registro mercantil para constatar la administración y composición de las referidas sociedades, muy probablemente nos toparíamos con nombres muy distintos a los mencionados. Inclusive se han planteado incidentes de paralización de un expediente en curso, una vez publicitado el pliego de condiciones y recibidas las ofertas de cada participante. Aludiéndose oficialmente, para tan insólito acto administrativo, algún premeditado defecto de forma. Terminando por ganar el concurso, como no cabría ser de otro modo, alguien presuntamente vinculado al clan. Al que califican irónicamente como “la banda de Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como”. A lo que Frédéric contestó: - “Libertad, no sabes donde te metes, lo que hasta ahora te han hecho a ti y a los tuyos es poco. Aquí no hay nada personal contigo, no lo olvides nunca, simplemente eres un estorbo en medio de sus intereses económicos. No dudarán ni un minuto en eliminarte. Y cuentan con el apoyo de otras personas, ubicadas en los puestos que menos te imaginas. 113
  • 114. Déjalo ya. Acuérdate de los disparos inferidos al primer edil del municipio alicantino de Polop de la Marina, mientras aparcaba el coche frente a su casa. El asesinato del de Fago. ¿Quieres acabar así? No tienes pruebas. Aunque los que vivamos en Matahambre alberguemos fundadas sospechas sobre lo que expones, no existe ningún documento que lo acredite. Y sin algo que los incrimine es imposible que se les pueda imputar un determinado hecho delictivo. No sé si tendrás opción de acercarte a Valencia. Conozco un letrado muy reputado allí, quizás él te oriente. Es lo único que puedo hacer por ti”. Libertad, casi llorando, sólo alcanzó a pronunciar: -“Gracias Frédéric, y lo siento. La próxima semana precisamente Luis y yo quedamos en vernos allí. Hemos planificado este viaje con la intención de asistir a la muestra de Sorolla, expuesta en el Centro Cultural de Bancaja en la ciudad. Te prometo que no volveré a comentarte nada más sobre este asunto, salvo para anunciarte la presentación de una denuncia formal, sujeta a irrefutables fundamentos jurídicos.” Durante largo rato el silencio se apoderó de la estancia. Escuchándose solamente el ruido de las cucharillas al 114
  • 115. remover el azúcar en el café. Era como si buscásemos tenazmente, en los posos del mismo, descifrar la lectura de nuestro futuro más inmediato. Acontecimientos venideros que se mostraban sumidos en un abismo de incertidumbre, cubiertos de densas y siniestras sombras. 115
  • 116. Capítulo XX: Desmanes intervencionistas en materia urbanística Caminábamos en silencio, cabizbajos. Y aunque ella no había articulado palabra desde que salimos de casa de 116
  • 117. Frédéric, sospechaba que sus intenciones eran firmes, y que no daría marcha atrás. Consecuente postura tras tantos años sufriendo y padeciendo en silencio. Pues resulta utópico el pretender eludir eternamente los problemas. No quedando otra opción, en algún momento, que plantarles cara y enfrentarse a ellos. Y tal vez ese temido instante fuera este. Cuando llegamos a la vivienda de mi padre, se encontraba con él Francisco, el gerente de “Radio Vecindad” y editor del periódico vespertino, de ámbito local, “El Pobrecito Hablador”. Quien se había acercado hasta allí con el propósito de hacerle una visita y charlar un rato. Trayéndole además un libro como regalo, de autoría propia y publicación reciente. Al vernos, Francisco se levantó y nos saludó afectuosamente. Inquiriendo a Libertad por su estado de ánimo. Alcanzando ella a esbozar un lacónico: “¡Bueno, he estado mejor! No obstante, muchísimas gracias por preocuparte.” Francisco nos comentó que Miguel, el titular del taller situado frente al bar municipal, había pasado a primera hora de la mañana por su oficina para despedirse, antes de marcharse definitivamente de 117
  • 118. Matahambre. Partía sumamente harto de las triquiñuelas de Golfi, perpetradas con la inestimable ayuda del alcalde actual y bajo las sibilinas directrices de Don Oprobio. Convencido de que era mejor empezar de cero en otro sitio, que seguir aquí sometido. Si a las andanzas de “La banda de Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como” unimos la nefasta gestión del vigente grupo de gobierno, empecinados en destruir a las PYMES y doblegar a los ciudadanos, hacen que la residencia en la localidad se transforme en un insufrible calvario. Por ejemplo, suben y suben el Impuesto de Bienes Inmuebles, al igual que el resto. Cuya recaudación va destinada casi íntegramente a sostener el descomunal aparato gubernamental, engordado mediante la política clientelar, indispensable para no perder el “chiringuito” erigido en pro de muy particulares intereses. Cargan también a los viejos planes parciales, ya consolidados, con irrisorias tasas. Superficies sobre las que se ubican la mayoría de los locales comerciales. Alegando que no están culminadas, y por lo tanto tampoco recepcionadas por la administración. Por lo que han de liquidar un plus anual por los servicios que el 118
  • 119. Ayuntamiento les preste: agua, luz, recogida de basuras…Aparte de lo ya exigido por estos específicos conceptos y regulados por las distintas ordenanzas fiscales. Y yo me planteo, ¿dónde están los avales que depositaron los promotores al iniciar la urbanización? Fianza supuestamente asignada a cubrir hipotéticas eventualidades en su ejecución. El resultado es que al gravar desorbitadamente estas áreas, al empresario que regenta un comercio cito en ellas, no le queda otro remedio que repercutir en el producto objeto de su negocio tales costes. Mermando con ello su competitividad. Abocando a los habitantes de Matahambre a ir a comprar a los establecimientos del municipio colindante, al ser más económicos que los de aquí. No estando supeditados al tributo mencionado, por estar fuera de las zonas afectadas. Familias obligadas a ahorrar hasta en lo indecible a causa de la virulenta crisis. Al desequilibrarse la cuenta de resultado de dichas sociedades, por escasez de demanda, se origina una destrucción de empleo en cadena. Pero lo curioso del asunto es que ningún propietario está dispuesto a levantar la voz. Principalmente porque son plenamente conscientes de que tarde o temprano requerirán tramitar algún documento en la entidad local. Y 119
  • 120. si se quejan de la abusiva contribución, lo más probable es que les retrasen, cuanto menos, la contestación de sus futuras licitaciones hasta el infinito. Don Oprobio es además el dueño de gran parte de las tiendas arrendadas, confiriendo, a modo de recompensa, la gratuidad de la renta a aquellos que se adhieren a la causa y miren para otro lado mientras se cometen tan reiterados dislates. Aunque ¿qué más da que te liberen de sufragar el alquiler, si tampoco, de seguir así las cosas, vas a tener dinero ni tan siquiera para el seguro autónomo? La continuidad en la misma línea de hechos conduciría irreversiblemente a devaluar el lugar y a que se esfume velozmente el trabajo de múltiples años. ¿A quién le imputaremos tan cuantiosas pérdidas? Seguro que ni Don Oprobio, ni su hijo y menos Golfi, los indemnizarán económicamente por los daños infligidos. Cuando ya no quede nada de dónde sacar tajada, para qué se van a molestar, se largarán como Golfi a países lejanos para invertir allí lo que de aquí se llevaron. La realidad es que si alguien se decidiese a recurrir por escrito la aplicación de la referenciada tasa, inmediatamente le eximirían del pago. A sabiendas el consistorio de que si fuese a un contencioso-administrativo lo perdería sin lugar a dudas, 120
  • 121. dictaminando los tribunales la inadecuación de la norma. Si bien la mayoría se calla y abona la astronómica cantidad por no importunar. Consintiendo una arbitrariedad más de las tantas que acontecen en este paraje perdido entre las estepas castellano-manchegas. 121
  • 122. 122
  • 123. Capítulo XXI: Las controvertidas Modificaciones Puntuales del Planeamiento Mientras Francisco, el gerente de “Radio Vecindad” y editor del periódico vespertino, de ámbito local, “El Pobrecito Hablador”, hablaba al respecto de los desmanes intervencionistas en materia urbanística perpetrados en Matahambre, Libertad se mantuvo callada, sin articular palabra alguna. Inclusive en ciertos instantes aparentaba estar ajena a la conversación. Por lo que Francisco, avispado observador, optó por preguntarle su opinión acerca del asunto. Y tras un breve e intenso silencio, Libertad amargamente respondió: “Francisco, aclárame lo que quieres escuchar y eso te recitaré. Pero si lo que pretendes es que te de mi personal punto de vista, probablemente no te gustará. Lo que me explicas es sólo consecuencia de lo que hasta aquí hemos permitido. Por nuestra apatía, por fingir que no vemos nada con tal de no inmiscuirnos en problemas. Quizás albergamos la ilusión de que un día llegará un Quijote, que eliminará los cuantiosos nubarrones que se ciernen sobre este pueblo. Si bien, no nos engañemos, los Mecías no existen. Únicamente estos comportamientos se 123
  • 124. desterrarán, cuando todos, y digo todos, estemos dispuestos a luchar para erradicarlos de nuestras vidas. En una ocasión alguien me manifestó, que los Quijotes siempre acaban en el cementerio. Y tal vez, tristemente, sea cierto. Hemos visto como Golfi y ahora el alcalde actual, han ejecutado reiteradas y cuestionables Modificaciones Puntuales del Planeamiento. Alegando constantemente un supuesto interés general para llevarlas a cabo. Y conociendo los antecedentes, ni tan siquiera nos hemos cuestionado lo que albergan en su interior. Habitualmente dudosas licencias concedidas, que se les cubre mediante este acto de absoluta legalidad. Se entiende que ese interés general invocado es compartido por el conjunto de la sociedad, no obstante, no lo que a él se intenta adherir. Lo que se interpretaría de un voto favorable así, es que estamos convencidos de que el fin justifica los medios. Y categóricamente me niego a defender eso, en un Estado democrático y sometido a la ley como el nuestro. Firman rocambolescos convenios, contemplando calificaciones urbanísticas que no se recogen en el Planeamiento vigente, sujetos a variados y 124
  • 125. contradictorios informes técnicos. Mas, semanas antes han gestionado una Modificación Puntual que se circunscribe precisamente a esas concretas divergencias, en pro de subsanarlas rápidamente, cuya aprobación definitiva tardará cuanto menos un año aún. ¿Y el Ayuntamiento previo a ese periodo ya otorga el permiso bajo una determinada calificación que todavía no es real, pues depende de una hipotética Modificación inicialmente tramitada? ¿Qué nombre recibe tal infracción? ¿Podríamos calificarla como presunta prevaricación? Ahora bien, como está engarzada con el citado interés general, la aplaudimos hasta con las orejas. Sin olvidar que los referidos contratos suelen contener una cláusula penal de máximo grado. Compeliendo al consistorio, en caso de incumplimiento, lo más factible si no prospera la Modificación tramitada o si un tribunal tira abajo el susodicho convenio, a desembolsar una astronómica indemnización. Por un derecho, que en virtud de lo expuesto, nunca ostentó la parte originariamente licitante, alcanzado exclusivamente por la vía de la mencionada firma contractual. Y si más nos adentramos en estos sucesos, nos percatamos que entre las citadas rúbricas invariablemente se da una conexión con “La banda de Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como”. 125
  • 126. Sin embargo, ante semejantes tropelías nos mostramos indiferentes. Como si competieran al municipio contiguo y no al nuestro. Nos relatas que Miguel se fue, Luis también. ¿Pero cuántos más deberán emigrar, de este paraje perdido entre las estepas castellano-manchegas, hasta que empecemos a reaccionar? ¿O dejaremos que acaben convirtiendo a Matahambre en un execrable erial?” 126
  • 127. Morfeo e Iris, de Pierre-Narcisse Guérin (1811) 127
  • 128. Capítulo XXII: Supuesta relación entre partidocracia y corrupción Libertad no albergaba la mínima duda con respecto a lo hipotéticamente acontecido en Matahambre. Sucesos protagonizados por “la banda de Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como”. Y a pesar de la complejidad del problema, se mostraba someramente optimista con su pronta resolución. Convenciéndose de que el fin de esos tristemente habituales comportamientos, aunque fuertemente arraigados en los cimientos de la corporación local, ya estaba cerca. Pues resultaba inadmisible que en pleno siglo XXI se produjeran supuestos casos de: componendas en la facturación del consistorio, amaños en las licitaciones municipales o arbitrarias Modificaciones Puntuales del Planeamiento. Amén de una ristra de presuntas tropelías más. Quizás hasta ahora no existiesen pruebas concluyentes sobre tales hechos, pero, con toda probabilidad, en cualquier momento emergerían. Sólo era cuestión de tiempo. Esa noche al irme a la cama, no pude apartar de mi cabeza la honda preocupación que me provocaba la degradante situación política en la que se encontraba inmersa Matahambre. Ni el sufrimiento que a mi prima le suscitaba y a los graves peligros que la exponían. Por lo 128
  • 129. que inevitablemente la vigilia se apoderó de mí. Después de múltiples e infructuosos intentos por dormir, me acordé del libro que Francisco le regaló a mi padre. Con la esperanza de que tras leer un rato, al igual que había logrado otras tantas veces, Morfeo me acogiera en sus brazos, transportándome lentamente hacia un plácido descanso. La obra se titulaba: “El vituperado sistema electoral de la Restauración y sus similitudes con la partidocracia vigente”. El texto partía de un análisis de la concepción de la soberanía popular y más concretamente acerca de su deriva a continuación de la aprobación de la Constitución Española, sancionada por el Rey el 27 de Diciembre de 1978. Cuyo poder constituyente optó por otorgar a los partidos políticos un papel preponderante, a modo de resarcimiento por el ostracismo infligido durante el periodo franquista. Transformándose esa idea originaria en el modelo partidocrático actual. Preguntándose el escritor si esta desvirtuada forma de proceder democrático, no tendría algo que ver con los teóricos casos de corrupción que afloran últimamente. 129
  • 130. Partidocracia que, en cierta medida, se asemeja a la estructura turnista esbozada por Antonio Cánovas del Castillo en la Restauración. Etapa en la que la dirección del gobierno se repartió alternativamente entre dos organizaciones de corte liberal: la conservadora, liderada por el propio Antonio Cánovas del Castillo y la progresista de Práxedes Mateo Sagasta. Planteando asimismo Francisco distintos interrogantes: · ¿Representa el modelo electoral de hoy en día, basado en listas cerradas o bloqueadas, a la soberanía popular? · ¿O por el contrario encarna la supremacía de los partidos políticos, cada vez más profesionalizados, burocratizados y capitaneados por grupos minoritarios anquilosados en sus puestos que obstaculizan la renovación de los cargos? · ¿No favorece esto que señalados sectores, que han hecho de la política su forma de vida, coloquen como candidatos a las diversas instituciones públicas, a aquellos que son afines exclusivamente a sus particulares intereses y no a los del pueblo? Sin tener en cuenta si posean o no los conocimientos y aptitudes suficientes para 130
  • 131. desempeñar las funciones que se derivaran de salir electos. · ¿No propicia también el caciquil clientelismo, como vía de mantenimiento de los descomunales aparatos partidistas, utilizados para hacerse con los escaños en las diversas administraciones? · ¿Y hasta dónde estarían dispuestos a llegar determinados cargos públicos, aupados por la “dedocracia” de las formaciones, con tal de no perder su poltrona? 131
  • 132. 132
  • 133. Capítulo XXIII: Contradicciones constitucionales del sistema electoral vigente Proseguía la obra escrita por Francisco: “El vituperado sistema electoral de la Restauración y sus similitudes con la partidocracia vigente.” Que a pesar de que el poder constituyente de la norma jurídica suprema, sancionada por el Rey el 27 Diciembre de 1978, optó por otorgar a los partidos políticos un papel preponderante, a modo de resarcimiento por el ostracismo infligido durante el periodo franquista, no dictamina en ninguno de sus artículos que el obligado tipo de votación sea a través de listas cerradas y bloqueadas. Donde el elector simplemente se dedica a ratificar la candidatura confeccionada previamente por las distintas formaciones. Sin posibilidad de escoger a los futuribles cargos públicos que mejor considere, estén en el tercer, cuarto o quinto puesto de una misma o diferente lista electoral. Será con la promulgación de la Ley Orgánica, autorizada el 19 de Junio de 1985, concerniente al Régimen Electoral General (LOREG), donde se haga constancia del referido aspecto, cabiendo su modificación en cualquier momento. 133
  • 134. Mas si atendamos a concretos pasajes de la presente Carta Magna, bien podríamos interpretar lo opuesto a lo que entraña la lista cerrada y bloqueada hoy por hoy utilizada. Sin lugar a dudas la alternativa más democrática sería la directa. No obstante, en una sociedad tan numerosa como la nuestra, resultaría harto difícil congregarnos a todos para dirimir sobre los múltiples temas. Amén de la complejidad que conllevan las mencionadas deliberaciones, requiriendo un cierto grado de preparación con respecto a las variadas materias. Lo que ha conducido a la preferencia por la democracia representativa. Sin embargo, con las listas cerradas y bloquedas, distancian al soberano absoluto, el pueblo, de las decisiones políticas y económicas más significativas. Tomando los partidos el control. Beneficiándose claramente a los grandes, con el método de recuento de votos empleado: La Ley D’Hont. Dando lugar a un robusto Ejecutivo que somete a su mayoría parlamentaria y sólo se encuentra al otro lado a la oposición. Erigiéndose un Parlamento de simple trámite, limitado a la suscripción de lo ya determinado por el Presidente y su gabinete, al ostentar éste más escaños, los mismos habitualmente que asintieron para auparlo en su cargo. Con lo que queda mermada considerablemente la tan necesaria función de 134
  • 135. vigilancia que ha de desempeñar este órgano sobre el gobierno. Desvirtuándose una de las premisas fundamentales de la división de poderes diseñada por Montesquieu a mediados del siglo XVIII, supeditada a que todo poder (ejecutivo, legislativo y judicial) estuviera equilibrado por otro, evitando exceso alguno. Actualmente ese cometido es ejercido por: medios de comunicación, estamentos territoriales,....Circunstancia que acontece igualmente en las autonomías. También en las diputaciones o cabildos, y ayuntamientos, con sus respectivos plenos y grupos de gobiernos. En base a lo expuesto quedaría sin sentido el artículo 66.1 de la Constitución Española: “Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado. (…)”. Puesto que ni es al pueblo español al que presuntamente representan, sino a los partidos, y su importancia se restringiría en favor del Ejecutivo. Poniendo además en entredicho el artículo 1.3: “(…) La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”. Monarquía seguro, pero parlamentaria aunque en la forma sí, en el fondo con numerosas dudas. Y el artículo 1.2: “(…) La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. (…)” 135
  • 136. Demostrándose reiterativamente en la práctica que son los partidos los que detentan la soberanía y no el pueblo. Se plantea igualmente la veracidad del artículo 67.2: “(…) Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo (…)” Usado durante la Edad Media, cuando los señores feudales hacían oír sus voces a través de sus portavoces. Y entonces, ¿qué es la disciplina de partido sino un claro incumplimiento de este artículo constitucional? ¿Es por ello que la jurisprudencia del Tribunal Constitucional rechaza la facultad de legislar contra el transfuguismo? Y para sortear tal eventualidad las formaciones echan mano de un denostado Pacto Antitransfuguismo a nivel nacional, que rara vez se cumple. Por citar un ejemplo, la Sentencia 5/1983, de 4 de Febrero, del Tribunal Constitucional expresa: “(…) Los representantes dan efectividad al derecho de los ciudadanos a participar y no de ninguna organización como el partido político. (…) El derecho a participar corresponde a los ciudadanos, y no a los partidos; que los representantes elegidos lo son de los ciudadanos y no de los partidos (…)” 136
  • 137. Con la disciplina de partido se fomenta una actitud monolítica de las organizaciones. Imponiendo la mayoría dirigente su parecer a las minorías. Castigando a los cargos públicos que no acaten sus órdenes: o bien quedando relegados de la primera línea, o decretando su expulsión. Frente a estos evidentes hechos, algunos se justifican con que el parlamentario puede aducir objeción de conciencia, salvaguardándole con ello de no tener que votar algo en lo que no cree. ¿Pero de hacerlo, cuál sería realmente el trato recibido por los órganos directivos de su partido? ¿Y esta acumulación de poder de las organizaciones no derivará en despotismo? Decía Tocqueville, uno de los principales teóricos del liberalismo político a mediados del siglo XIX: “Sólo Dios puede, sin peligro, ser todopoderoso, porque su sabiduría y su justicia son iguales a su poder”. Añadiendo el historiador inglés Lord Acton, también en el siglo XIX: “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. ¿Son esas organizaciones democráticas, atendiendo a lo preceptuado en el artículo 6 de la Constitución? · Artículo 6: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son 137
  • 138. instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la Ley. Su estructura interna y financiamiento deberán ser democráticos.” Deduciéndose de las particularidades esgrimidas que lo más coherente sería dirigirnos hacia un modelo de listas abiertas, que auspicie una mayor transparencia. Al tener que responder el elegido por su gestión directamente ante el pueblo. Lo que acotaría en gran medida los casos de presunta corrupción, que se propician en parte por la opacidad de la labor en las administraciones. Generando unas formaciones políticas unidas por ideología y en las que cohabitan grupos y tendencias diversos. Al conferírsele al votante una mayor decisión en la elección del candidato, aumentaría consecuentemente su motivación de participar en unos comicios. Reduciéndose la abstención, cada vez más pronunciada. Y si además se aúna con una comunicación telemática directa con el cargo público electo, en pro de conocer la gestión realizada en cada instante de la legislatura, nos colocaríamos ante un nítido reforzamiento de los cimientos democráticos. 138
  • 139. El quedarnos cruzados de brazos y no hacer nada, contemplando impasiblemente la degradación política contemporánea, nos abocaría a caminos sinuosos de alambicado retorno. La pregunta sería, ¿existe voluntad política para acometer tales cambios? ¿Si no se diesen esos responsables pasos por parte de los partidos, no sería lo lógico que fuera el pueblo, el titular único de la soberanía, el que los exigiese? ¿Cuántas voces hasta ahora se han hecho eco de la imperiosa urgencia en implantar las listas abiertas en nuestro sistema electoral? 139
  • 140. (Jhon Stuart Mill 1806-1873) Capítulo XXIV: La representación electoral de las minorías Tras abogar Francisco, gerente de “Radio Vecindad” editor del periódico vespertino, de ámbito local, 140 y “El
  • 141. Pobrecito Hablador”, en su última obra publicada, por el uso de las listas abiertas en los procesos electorales españoles; se cuestionaba sobre la idoneidad representativa de tal sistema. Mostrando su comprensión frente al hecho de que la vigente Carta Magna pasara de puntillas por el modelo de organización territorial. Después de los dos postreros siglos caracterizados por cortos periodos democráticos que sucumbían rápidamente a otros dictatoriales. Y ante el temor de que este nuevo intento no lograse tampoco consolidarse, se prefirió el esbozo de meros principios conducentes a la descentralización. Decantándose por un estado compuesto, a camino entre el unitario y el federal. Puesto que las heridas abiertas a finales del siglo XIX y comienzos del XX por los nacionalismos, aún supuraban. Movimientos que germinaron con fuerza a partir del Desastre del 98, es decir, con la pérdida de las últimas colonias de ultramar. Surgiendo en aquel instante una profunda preocupación por los males que aquejaban a España. Con una tasa de analfabetismo que rondaba el 60% y un gobierno central incapaz de dar respuesta a los problemas de las regiones periféricas. Sobresaliendo la corriente catalana y la vasca, impulsadas por una 141
  • 142. emergente clase burguesa. Quedando constatada tal preponderancia con la entrada en vigor de la Constitución de 1978, al hacerse dichas autonomías con el máximo techo competencial desde un primer momento. Ya que sus estatutos se refrendaron popularmente durante la Segunda República. Similar a lo acontecido en Galicia. Lo mismo sucedió con Andalucía y Navarra, aunque acogiéndose a distintos pasajes constitucionales. Mas la mayoría se convirtieron en Comunidades Autónomas por la vía lenta. Así como las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla. Se entiende pues, que con semejantes prolegómenos, se buscara evitar a toda costa la fragmentación del voto mediante la potenciación de mayorías estables. Al objeto, durante los primeros pasos democráticos, de desterrar cualquier tipo de conflictividad. Su consecuencia fue la derivación hacia el bipartidismo. Salvo el primer mandato dirigido por la UCD, el poder ejecutivo se ha repartido alternativamente entre el PSOE y el PP. No obstante, pasadas tres décadas, resulta imprescindible un análisis del contexto actual. Siendo conveniente preguntarnos si con el recientemente aprobado modelo de financiación autonómica y con las controvertidas reformas de los Estatutos de Autonomía 142
  • 143. sugeridas, se cumple el principio de igualdad constitucional. Aseveraba el filósofo liberal, político y economista inglés, Jhon Stuart Mill (1806-1873) que: “(…) La determinación del principio de progreso, e incluso de permanencia de la civilización, depende de la diversidad y no de la uniformidad” Atendiendo a este precepto y plenamente conscientes de que la nación española se crea con la unión de diferentes identidades, provenientes de las nacionalidades y regiones que la componen; lo lógico sería el reconocimiento de las mencionadas singularidades, pero sin entrañar desigualdad alguna entre los territorios que la integran. Al margen del ampliamente debatido asunto acerca de si nuestra norma jurídica suprema requiere o no una revisión; parece obvio, si la soberanía reside en el pueblo, que la amalgama de colectivos se encuentren debidamente representados. No cabiendo exclusiones. Sin embargo, en nuestro sistema electoral, se dan notorios desequilibrios representativos. Quedándose sin voz muchos colectivos. Propiciándose un sentimiento de apatía en el elector, al no verse identificado con las 143
  • 144. escasas candidaturas que cuentan con alguna probabilidad de acceder a un escaño. Lo que junto a la lacra de la corrupción, que nos sitúa en el puesto 32 del ranking mundial elaborado por la organización “Transparency Internacional”, desemboca en una cada vez menor participación ciudadana en los comicios. Y por ende en acrecentar la fractura entre administradores y administrados. Si uno de los principales cometidos de la política se presupone que es velar por la cohesión social, se ha de considerar perentorio el solventar tan preocupante cuestión. Gracias a los estudios realizados por el sociólogo francés Maurice Duverger a mediados del siglo XX, hoy sabemos que para tender al multipartidismo, que recogería la variedad de posturas que albergan los españoles, se ha de ir hacia una fórmula de doble vuelta, como el arquetipo francés. Porque de lo contrario impera el “voto útil”, el votante se declina no por quien le gustaría, sino por quien piensa que saldrá electo, favoreciendo al bipartidismo. Además de permitir al elector escoger preferencialmente al candidato que mejor considere oportuno de entre los que concurren, independientemente del puesto en el que se encuentre en una lista. No limitándose su acción, como 144
  • 145. ocurre ahora, a ratificar simplemente lo dispuesto por los partidos políticos, sin margen de modificación. El voto preferencial o de listas abiertas, con variados matices, es el utilizado generalmente por nuestros homólogos europeos. En idéntico sentido en 1971, otro erudito, Rae, dedujo que: “La fórmula de pluralidad (mayoría simple en una sola consulta electoral) está siempre asociada con una competición bipartidaria, excepto donde existen fuertes partidos locales, minoritarios a nivel nacional”. Y con la partidocracia reinante, con organizaciones supuestamente manejadas por oligarquías profesionalizadas, se acaba por anular a las minorías, sofocadas por la tiranía de las mayorías. Lo que ya fue preconizado en los albores del Estado Liberal por el propio Jhon Stuart Mill o Tocqueville, al contemplar lo ocurrido con la experiencia norteamericana. De análogo modo se pronunciaba José Ortega y Gasset en “La Rebelión de las Masas”: “El Liberalismo-conviene hoy recordar esto- es la suprema generosidad: es el derecho que la mayoría otorga a las minorías y es, por tanto, el más noble grito que ha sonado en el planeta.” Pues no hay verdadera libertad sin el respeto y el reconocimiento a la diversidad. 145
  • 146. Se podría argüir que eso generaría ingobernabilidad, mas al contrario, quizás incluso hasta un mayor control y transparencia, al recobrar el poder legislativo su función de vigilancia sobre el ejecutivo. Recordemos los buenos resultados que ha proporcionado la cultura del consenso a los países nórdicos. Obteniendo elevadas cotas de desarrollo y progreso. En definitiva, se trata de guiar a nuestra relativamente adulta democracia hacia fórmulas más justas y eficaces. Sujetas al máximo respeto de los derechos fundamentales individuales, sin atisbo de presunta violación de ninguno de ellos por parte del Estado. Quedando los rumores de un SITEL cualquiera en una etérea leyenda, circunscrita al guión de una película de acción. Porque como exclamó el expresidente estadounidense Thomas Jefferson: “El despotismo electo no es el gobierno por el que hemos luchado”. 146
  • 147. (José Ortega y Gasset 1883-1955) 147
  • 148. Capítulo XXV: Ser de España Mención especial hacía Francisco al respecto de la controvertida cuestión de los nacionalismos y regionalismos españoles. Recordándonos nuevamente nuestros ya casi dos siglos de enfrentamientos continuos. Negándose a pertenecer a ninguna de “las dos Españas”, como las definiera José Ortega y Gasset. Una “que se obstina en prolongar los gestos de una edad fenecida”. Y otra “España vital, sincera, honrada, la cual estorbada por la otra, no acierta a entrar de lleno en la historia.” Lados opuestos de una misma realidad, que durante largo tiempo han protagonizado todo tipo de lides intestinas. Mostrándose el gerente de “Radio Vecindad” y editor del periódico vespertino, de ámbito local, “El Pobrecito Hablador”, al igual que otros tantos liberales nacionales, deseoso de pasar página y sumergirse en la Tercera España. Aquella que describió Salvador de Madariaga como: la de la libertad, la integración y el progreso. Esa integración aclamada por un atormentado Blanco White en los albores de nuestro constitucionalismo. Quien preconizó sabiamente que negar tal parámetro nos 148
  • 149. abocaría a un contexto de perennes revueltas, auspiciadas por los que se considerasen apartados del poder en cada etapa, en pro de retornar al mismo. Y lamentablemente no erró en sus vaticinios. Reproducía con amargura el periodista, en su último libro editado, una frase esbozada por el expresidente Adolfo Suárez, en 1980: “Brindo por el pueblo español, esperando que tenga unos dirigentes mejores que los que actualmente posee”. Y a veces al observar con estupor los titulares de prensa, me pregunto si tan excelso político comenzó a intuir en aquel instante lo que años después acontecería. Cuentan que ha borrado los recuerdos de su memoria. No obstante, de haberlos conservado intactos, quizás no soportaría la congoja que le produciría el percatarse de los sinuosos caminos por los que es conducida nuestra democracia. Empecinada en desandar lo ya andado y en abrir heridas que se presumían absolutamente cicatrizadas. Para los analistas del momento nuestra Transición se convirtió en ejemplo a copiar, por las dictaduras latinoamericanas en la década de los 80 y para el este de Europa desde 1989. Por su capacidad de consenso, plasmada en la Constitución de 1978. En cuyo artículo 2 se recoge: 149
  • 150. “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.” Ya que como bien ha aseverado el Tribunal constitucional, nuestra actual Carta Magna “(…) no es el resultado de un pacto entre instancias territoriales históricas que conserven unos derechos anteriores a la Constitución y superiores a ella, sino una norma del poder constituyente que se impone con fuerza vinculante general en su ámbito, sin que queden fuera de ella situaciones históricas anteriores. (…)” (STC 76/1998, de 26 de Abril, Fundamento Jurídico Tercero) Mas la Disposición Adicional Primera de nuestra norma jurídica suprema dice: “La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales. La Actualización general de dicho régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía”. 150
  • 151. No obstante, aclara el mencionado órgano en el referido dictamen: “(…) La citada actualización de los derechos históricos supone, en primer lugar, la supresión, o no reconocimiento de aquellos que contradigan los principios constitucionales.(…)” Y es que en virtud del artículo 14 de la CE, todos los españoles somos iguales, no cabiendo discriminación alguna por razón de nacimiento. Concluyendo ese capítulo de la obra: “El vituperado sistema electoral de la Restauración y sus similitudes con la partidocracia vigente”, con una recopilación de ciertos fragmentos de un enardecido discurso pronunciado por José Ortega y Gasset, que por aquel entonces ocupaba un escaño de diputado por León, en la sesión de las Cortes del 13 de Mayo de 1932. A tenor del debate suscitado en torno al Estatuto de Cataluña. “Siento mucho no tener más remedio que hacer un discurso doctrinal, (…) sobre el problema catalán. (…) (…) Porque acontece que el debate constitucional en su realidad no coincide. (…). (…) Sobre (…) el Estatuto catalán, es preciso que el Parlamento se resuelva a salir de sí mismo, de ese fatal ensimismamiento en que ha solido vivir hasta ahora, y que 151
  • 152. ha sido causa de que gran parte de la opinión le haya retirado la fe y le escatima la esperanza.(…) (….) Ahí tenemos ahora España toda, tensa y fija su atención en nosotros. No nos hagamos ilusiones: fija su atención, no fijo su entusiasmo. (…) (…) Lo más inmediato y concreto con que nos encontramos del problema catalán es ese proyecto de Estatuto que la Comisión nos presenta y alarga; y de él, el artículo Iº del primer título. (…) Antes de ese primer artículo del primer título hay otra cosa, para mí la más grave de todas, con la que nos encontramos. Esa primera cosa es el propósito, la intención con que nos ha sido presentado este Estatuto. (…) Lo habéis oído una y otra vez, con persistente reiteración, desde el advenimiento de la República. Se nos ha dicho: “Hay que resolver el problema catalán y hay que resolverlo de una vez para siempre, de raíz. La república fracasaría si no lograse resolver este conflicto que la monarquía no acertó a solventar”. Yo he oído esto muchas veces y otras tantas me he callado, porque a las palabras habían precedido los actos y por muchas otras razones. Aunque me gusta grandemente la conversación, no creo ser hombre pronto 152
  • 153. ni largo en palabras. A defecto de mejores virtudes, sé callar largamente y resistir a las incitaciones que obligan a los hombres, que les fuerzan para que hablen a destiempo. Pero ha llegado el minuto preciso en que hay que quebrar ese silencio y responder a lo tantas veces escuchado, que si se trata no más que de una manera de decir, de un mero juego enunciativo, esas expresiones me parecen pura exageración y, por tanto, peligrosas; pero si, como todos presumimos, no se trata de una figura de dicción, de una eutrapelia, que sería francamente intolerable en asunto y sazón tan grave, si se trata en serio de presentar con este Estatuto el problema catalán para que sea resuelto de una vez para siempre, de presentarlo al Parlamento y a través de él al país, adscribiendo a ello los destinos del régimen, ¡ah!, entonces yo no puedo seguir adelante, sino que, frente a este punto previo, frente a este modo de planteamiento radical del problema, yo hinco bien los talones en tierra, y digo: ¡alto!, de la manera más enérgica y más taxativa. Tengo que negarme rotundamente a seguir sin hacer antes una protesta de que se presente en esta forma radical el problema catalán a nuestra Cataluña y a nuestra España, porque estoy convencido de que es ello, por unos y por otros, una ejemplar inconsciencia. ¿Qué es eso de proponernos conminativamente que resolvamos de una 153
  • 154. vez para siempre y de raíz un problema, sin parar en las mientes de si ese problema, él por sí mismo, es soluble, soluble en esa forma radical y fulminante? ¿Qué diríamos de quien nos obligase sin remisión a resolver de golpe el problema de la cuadratura del círculo? Sencillamente diríamos que, con otras palabras, nos había invitado al suicidio. (…) (…)Cualquiera diría que se trata de un problema único en el mundo, que anda buscando, sin hallarla, su pareja en la Historia, cuando es más bien un fenómeno cuya estructura fundamental es archiconocida, porque se ha dado y se da con abundantísima frecuencia sobre el área histórica. Es tan conocido y tan frecuente, que desde hace muchos años tiene inclusive un nombre técnico: el problema catalán es un caso corriente de lo que se llama nacionalismo particularista. No temáis, señores de Cataluña, que en esta palabra haya nada enojoso para vosotros, aunque hay, y no poco, doloroso para todos. ¿Qué es el nacionalismo particularista? Es un sentimiento de dintorno vago, de intensidad variable, pero de tendencia sumamente clara, que se apodera de un pueblo o colectividad y le hace desear ardientemente vivir aparte de los demás pueblos o colectividades. Mientras éstos anhelan lo contrario, a saber: adscribirse, integrarse, 154
  • 155. fundirse en una gran unidad histórica, en esa radical comunidad de destino que es una gran nación, esos otros pueblos sienten, por una misteriosa y fatal predisposición, el afán de quedar fuera, exentos, señeros, intactos de toda fusión, reclusos y absortos dentro de sí mismos. (…) (…) Los españoles (…) estábamos poseídos por el formidable afán de ser españoles, de formar una gran nación y disolvernos en ella. Por eso, de la pluralidad de pueblos dispersos que había en la Península, se ha formado esta España compacta. (…) (…) En el pueblo particularista (…) se dan, perpetuamente en disociación, estas dos tendencias: una, sentimental, que le impulsa a vivir aparte; otra, en parte también sentimental, pero, sobre todo, de razón, de hábito, que le fuerza a convivir con los otros en unidad nacional. De aquí que, según los tiempos, predomine la una o la otra tendencia y que vengan etapas en las cuales, a veces durante generaciones, parece que ese impulso de secesión se ha evaporado y el pueblo éste se muestra unido, como el que más, dentro de la gran Nación. Pero no; aquel instinto de apartarse continúa somormujo, soterráneo, y más tarde, cuando menos se espera, como el Guadiana, vuelve a presentarse su afán de exclusión y de huida. (…) 155
  • 156. (…)Afirmar que hay en Cataluña una tendencia sentimental a vivir aparte, ¿qué quiere decir, traducido prácticamente al orden concretísimo de la política? ¿Quiere decir, por lo pronto, que todos los catalanes sientan esa tendencia? De ninguna manera. Muchos catalanes sienten y han sentido siempre la tendencia opuesta; de aquí esa disociación perdurable de la vida catalana a que yo antes me refería. Muchos, muchos catalanes quieren vivir con España. (…) (…) No, muchos catalanistas no quieren vivir aparte de España, es decir, que aun sintiéndose muy catalanes, no aceptan la política nacionalista, ni si siquiera el Estatuto, que acaso han votado. (…) (…)Frente a ese sentimiento de una Cataluña que no se siente española, existe el otro sentimiento de todos los demás españoles que sienten a Cataluña como un ingrediente y trozo esencial de España, de esa gran unidad histórica, de esa radical comunidad de destino, de esfuerzos, de penas, de ilusiones, de intereses, de esplendor y de miseria, a la cual tienen puesta todos esos españoles inexorablemente su emoción y su voluntad. Si el sentimiento de los unos es respetable, no lo es menos el de los otros, y como son dos tendencias perfectamente antagónicas, no comprendo que nadie, en sus cabales, 156
  • 157. logre creer que problema de tal condición puede ser resuelto de una vez para siempre. Pretenderlo sería la mayor insensatez, sería llevarlo al extremo del paroxismo, sería como multiplicarlo por su propia cifra; sería, en suma, hacerlo más insoluble que nunca. (…) (…)Este problema catalán y este dolor común a los unos y a los otros es un factor continuo de la Historia de España, que aparece en todas sus etapas, tomando en cada una el cariz correspondiente. (…) (…) En vez de pretender resolverlo de una vez para siempre, vamos a reducirlo, unos y otros, a términos de posibilidad, buscando lealmente una solución. (…) (…)¿Cuál puede ser ella? Evidentemente tendrá que consistir en restar del problema total aquella porción de él que es insoluble, y venir a concordia en lo demás. Lo insoluble es cuanto significa amenaza, intención de amenaza, para disociar por la raíz la convivencia entra Cataluña y el resto de España. Y la raíz de convivencia en pueblos como los nuestros es la unidad de soberanía. (…) (…) Soberanía es la facultad de las últimas decisiones, el poder que crea y anula todos los otros poderes, cualesquiera sean ellos, soberanía, pues significa la voluntad última de una colectividad. Convivir en 157
  • 158. soberanía implica la voluntad radical y sin reservas de formar una comunidad de destino histórico, la inquebrantable resolución de decidir juntos en última instancia todo lo que se decida. (…) Por eso es absolutamente necesario que quede deslindado de este proyecto de Estatuto todo cuanto signifique, cuanto pueda parecer amenaza de la soberanía unida, o que deje infectada su raíz. Por este camino iríamos derechos y rápidos a una catástrofe nacional. (…) (…)¡Creed que es mejor un tipo de solución de esta índole que aquella pretensión utópica de soluciones radicales! La utopía es mortal, porque la vida es hallarse inexorablemente en una circunstancia determinada, en un sitio y en un lugar, y la palabra utopía significa, en cambio, no hallarse en parte alguna, lo que puede servir muy bien para definir la muerte. (…) (…) Tenemos delante la empresa de hacer un gran Estado español. Para eso es necesario que nazca en todos nosotros (…) el entusiasmo constructivo. (…) Este entusiasmo constructivo es un estado de ánimo en que se unen inseparablemente la alegría del proyectar y la seriedad de hacer. (…) 158
  • 159. (…) Vayamos, pues, con celeridad, pero sin acritud, con decoro, con exactitud y viendo bien qué es lo que hoy en su profundo corazón múltiple desea el país que hagamos (…)” Interpelándonos postreramente Francisco acerca del mal que aquejaba a nuestra patria, incapaz de aprender de su pasado y condenada a repetir una y otra vez idénticos errores. Porque como brillantemente reflejó el poeta Blas de Otero: “(…)Siento a España sufrir sufrimiento de siglos.(…) 159
  • 160. (Sello alemán conmemorativo de la firma del Tratado de Roma de 1957) Capítulo XXVI: Nacionalismos y regionalismos españoles (I) Parece ilógico proseguir inmersos en esa perenne entre los distintos territorios españoles. Y más cuando 160 disputa . a
  • 161. nivel internacional se muestra como irreversible la consolidación de la globalización. Desencadenando un auténtico vaciamiento del poder de los Estados, que se manifiesta en tres vertientes: · Hacia arriba. Cediendo determinadas decisiones nacionales a organizaciones supranacionales: Unión Europea, OTAN, ONU,… · Hacia abajo. Dotando de un mayor protagonismo a las entidades locales, por ser las instituciones más próximas al ciudadano. Sin embargo, urge acometer ciertas reformas en el ámbito municipal. En la línea de sustituir la figura del “strong-mayor” actual, de corte presidencialista, por la del “city-manager”. Aplicada, por ejemplo, en Estados Unidos, con la que han logrado prácticamente acabar con los casos de corrupción y el sangrante clientelismo político. Fórmula implantada también en Australia, Noruega o Irlanda, con excelentes resultados. El “city-manager” se fundamenta en contratar a un administrador para la localidad, de probada solvencia y perfectamente conocedor de los procedimientos reglamentarios. Seleccionado como gerente municipal 161
  • 162. para liderar los proyectos aprobados por el Consejo Plenario. Su mandato tendrá una duración diferente a la de la legislatura, evitando así vinculación política alguna. Quedando ceñidas las funciones de los concejales, votados por el pueblo en las urnas, a la legislativa. Circunscrita a su manifestación en el Pleno, donde avalarán o retirarán el apoyo de las acciones efectuadas por el “city-manager”. Y limitando el papel del Alcalde, al otorgarle un exiguo margen ejecutivo. De este modo se culminarían los proyectos, habitualmente paralizados por cambios de gobiernos o incapacidad por desconocimiento de los propios ediles. Se agilizaría la tramitación de los expedientes, aminorando la carga burocrática, simplificando los procesos. Adelgazaríamos el capítulo uno del presupuesto, destinado a personal. Contando únicamente con los sujetos más preparados e idóneos, acorde a las particulares labores y no conforme a su afiliación ideológica. En definitiva ganaríamos en transparencia y optimizaríamos convenientemente los escasos recursos de los que disponemos. · Hacia el mercado. Por la vía de la privatización y desregulación. Se trata de: incentivar el emprendimiento; bajar las cargas fiscales en pro de poner tales importes en circulación; reducir las trabas innecesarias para conferir una mayor 162
  • 163. seguridad y agilidad a las transacciones; y sobre todo reduciendo el aparato gubernamental; sin olvidarnos de potenciar la I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación). Lo que consecuentemente nos conduciría a una mayor riqueza y generación de empleos. En base a estos planteamientos, a mediados de los años ochenta del siglo XX se deja de hablar de gobernabilidad. Como suficiencia de un país para resolver sus conflictos colectivos internos, mediante la aplicación de las políticas públicas más adecuadas. Para dar paso al concepto de gobernanza. Donde la garantización de la cohesión social no sólo depende de la gestión gubernamental nacional, sino de su capacidad de coordinación con entidades públicas y privadas, estatales y transestatales. Obligando a los dirigentes de cada Estado a compartir su autoridad dentro de las propias fronteras con otros estamentos, en materias tales como: inmigración, seguridad, economía, medio ambiente,… Resultando imprescindible, al objeto de alcanzar una democracia más justa y participativa, contar con todos. Lo que exige la conversión de nuestro sistema electoral. A través de la imposición de listas abiertas y la instauración 163
  • 164. de la segunda vuelta. Desterrando fórmulas bipartidistas y concibiendo las multipartidistas, en las que los residentes de cualquier región española se encontrasen plenamente representados. Pilar primordial para construir una España más competitiva, eficaz y eficiente. Y esto no pasa por desgajar nuestra patria, sino por adaptarla a la época en que vivimos. 164
  • 165. (“El Coloso”. Atribuida su autoría a un discípulo de Goya. Alegoría de la Guerra de la Independencia, donde el gigante simboliza al pueblo español que emerge de los Pirineos para alzarse contra las tropas napoleónicas. Expuesto en el Museo del Prado.) 165 ”.
  • 166. Capítulo XXVII: Nacionalismos y regionalismos españoles (II) España es una de las comunidades políticas más longevas. A pesar de ello al arrancar la centuria decimonónica se erige como un Estado pluriétnico, aunque en ningún caso plurinacional. Debido a que su concepción originaria parte de la suma de distintas regiones independientes. Previamente Castilla, a la que se anexionará León. Con la incorporación posterior de Córdoba, Jaén, Sevilla, Granada, el reino de Murcia y Almería. Por otro lado, Aragón, el principado de Cataluña y el reino de Valencia se fusionarán de desigual modo; conservando cada una de ellas su ordenamiento jurídico, político y organizativo. Esto que cabría ser considerado como el germen de la controvertida situación contemporánea al respecto de los nacionalismos y regionalismos españoles, no es más que una característica igualmente compartida por la mayoría de los países europeos. A excepción de Portugal, cuya entidad estatal sí se correspondía con una única identidad nacional. Naciones que aún albergando identidades colectivas diferentes, lograron exitosamente inculcar en sus habitantes un profundo 166
  • 167. sentimiento patriótico, mediante la defensa de idénticos símbolos y valores. No obstante, no fue esto lo acontecido en España. A causa básicamente de la tímida acogida que se prodigó a los flamantes aires de la Ilustración que soplaban con fuerza desde Europa. Lo que provocó una débil aplicación de los mismos. Ideología que promulgaba romper con las fórmulas del Antiguo Régimen, para dar paso a los primeros “Estados Liberales de derecho”. Estos innovadores planteamientos conllevarán a que al inicio del siglo XIX, a raíz de la independencia de Norteamérica y la Revolución francesa, se consagre el concepto de igualdad ante la ley. Al objeto de desterrar las arbitrariedades y privilegios de la etapa precedente. Dando lugar a la redacción de novedosas Constituciones, cuya ratificación resulta indispensable para calificar a cualquier democracia como tal. Recogiéndose al comienzo de dichos textos una serie de inéditos derechos fundamentales inalienables al conjunto de ciudadanos. En la misma línea se concibe codificar la multitud de normas jurídicas. A modo de presentar una homogeneización reglamentaria en la globalidad del territorio. Con el propósito de mostrar un sistema de orden, que favoreciera la seguridad jurídica y posibilitara 167
  • 168. que su destinatario supiera a qué atenerse en cada momento. Será la primera Constitución española, la de Cádiz, refrendada en 1812, la que se haga eco de las sucintas teorías. Dictaminando en su artículo 258 la obligatoriedad de un mismo código civil, criminal y de comercio para toda la monarquía. Bajo ese precepto de nación moderna, compuesta por una colectividad sujeta a una ley común. Mas los efímeros periodos constitucionales españoles desde ese instante, rotos por otros dictatoriales, impidieron la consolidación de la referida doctrina en España. Siendo una peculiaridad de nuestro país la convivencia de un derecho civil común, con otros forales o especiales. Al llevarse también al ámbito del Derecho el agitado enfrentamiento ideológico que se mantenía en el terreno político. Ni los románticos: Larra, Goya…; Benito Pérez Galdós con sus celebérrimos “Episodios Nacionales”; los institucionistas, con Francisco Giner de los Ríos a la cabeza; la generación del 98; la del 14 ó la del 27; entre otros muchos, conseguirían insuflar en la población un auténtico sentimiento patriótico compartido por todos. 168
  • 169. Y es que este fracaso fue precisamente el caldo de cultivo en el que se gestarían los nacionalismos y regionalismos durante el último tercio del siglo XIX. Cuyo auge se impulsa además por la aparición en escena de una próspera burguesía proveniente del desarrollo industrial de ciertas regiones: País Vasco, Cataluña, Asturias. Desencadenando abismales desequilibrios territoriales, con unas zonas mucho más productivas que otras. No obstante, esa primacía económica, no se vio reflejada en el ámbito de decisión política. En escasas ocasiones, se escogerán mandatarios a nivel nacional de tales circunscripciones. Lo que unido a la lejanía de la Administración Central y su exigua comunicación con las dispares comarcas españolas, acrecentarán la brecha entre el centro y la periferia. Y por ende su difícil entendimiento. El perpetuo antagonismo entre las dos Españas, la que aún se agarraba al Antiguo Régimen y la liberal, propiciará que iniciativas que se robustecían en otros Estados europeos, aquí escasamente llegasen a brotar. Manteniéndose un sistema político caciquil y oligárquico. Abonado por la alta tasa de analfabetismo, que en esa época concreta rozaba un espeluznante 60%. 169
  • 170. Extendiéndose consecuentemente la creencia entre el pueblo, de que poco se podía esperar de la Administración central para que solventara los múltiples problemas que atenazaban a la patria. Restando como única vía, en pro de erradicar los referidos males, la de la iniciativa nacida en las propias regiones periféricas. Contexto desde el que manarán los anhelos de algunos grupos. Pasando de un embrionario pretendido federalismo, hasta un postrero secesionismo. Si bien el pasado no se puede modificar, se muestra imprescindible aprender de él. Siendo capaces de extraer objetivamente, desde la distancia que marca el tiempo, las suficientes conclusiones para que aquellos elementos que no se afianzaron en su momento, se perpetúen en nuestro presente y futuro. Y precisamente fue este el pensamiento imperante que presidió la redacción de la Constitución de 1978. Careciendo de sentido que aquellos mismos que la votaron, se desdigan ahora de lo suscrito. 170
  • 171. (H.G.Wells 1866-1946, célebre escritor. Autor de míticas novelas de ciencia ficción, y considerado junto a Julio Verne como uno de los precursores de este género) 171
  • 172. Capítulo XXVIII: El país de los ciegos De repente la estancia se iluminó, sobresaltado corrí hacia la ventana. Pero al pasar la cortina únicamente alcancé a vislumbrar la inmensa oscuridad, si bien, rota en efímeros instantes por furibundos relámpagos que mostraban brevemente las fantasmagóricas calles de Matahambre. A modo de presagio de una truculenta tormenta. No obstante, aquel libro me tenía atrapado entre sus páginas, resultándome imposible abandonar su lectura, a pesar del intempestivo temporal que se avecinaba y de ser ya casi las 03:00 de la madrugada. Al contrario que otras veces, a medida que me deslizaba por sus múltiples palabras, más se agudizaba mi parte consciente. Expectante ante el hiriente lamento que rezumaban sus hojas. Capítulos que narraban la historia de España y su eterna pugna entre luces y sombras. Pasajes que jamás debiéramos olvidar, en pro de no repetir nuevamente idénticos errores. Relato de un incipiente Estado constitucional que tuvo grandes dificultades para implementar plenamente los aires liberales de la Ilustración, brotando con la aprobación de nuestra primera Constitución, la de 1812, de fugaz vigencia. 172
  • 173. Principalmente a causa de nuestra débil burguesía, que allí donde sí arraigó, terminó derivando en la irrupción de los nacionalismos y regionalismos. Motivados por la falta de entendimiento entre regiones periféricas y Administración Central. Como así aconteció en Cataluña o en el País Vasco. Empresariado que hoy, después de un gran auge, merma en número y lazos de unión. Y es que cuando a partir de la década de los ochenta el liberalismo supuso el desplazamiento de los axiomas keynesianos en prácticamente todo el mundo, aquí tales planteamientos se tambalearon tras su contundente defensa durante la Transición. Posturas adoptadas por las dispares ideologías y férreamente defendidas por la Unión Europea. Quizás no en una línea de suma coincidencia con el liberalismo anglosajón, aunque sí con similares fundamentos. Cuyo matiz diferenciador estriba, en cuanto al área europea, en el amplio desarrollo otorgado a las políticas sociales. Y es que al fin y al cabo el liberalismo era coherente con el objetivo primordial de la Unión Europea, y que no es otro que la supresión de barreras dentro del mercado único europeo. Facilitando con ello las transacciones entre sus miembros. 173
  • 174. Una España actual donde lentamente el poder político penetra en cada uno de los ámbitos que atañen a nuestra existencia: económico, social, cultural,….Imponiendo controvertidas medidas como la Ley de Economía Sostenible. SITEL. O inclusive la presunta inspección de los contenidos difundidos en la red a cargo de una comisión creada al efecto por el Ministerio correspondiente y no exclusivamente por la propia justicia, lo más coherente en pro de preservar su absoluta independencia y el equilibrio entre los distintos poderes (legislativo, ejecutivo y judicial); entrando además previsiblemente en colisión con derechos fundamentales reconocidos en nuestra Carta Magna. Habiéndose caracterizado nuestro pasado por la alternancia constante de etapas de evolución e involución, pareciera que ahora nos adentrásemos en otro periodo involutivo. En vez de guiar a nuestra ya adulta democracia hacia posturas más abiertas, justas e innovadoras, acordes con el presente siglo XXI, a semejanza del resto de naciones occidentales. Se revela inconcebible que desde las Cortes se dicte a la patronal como regir sus órganos internos, que se ataque, al parecer, impunemente a sus miembros y los demás callen. Se le hiela a uno la sangre sólo con imaginar que desde el aparato gubernamental se ose extinguir la vida de cualquier supuesta sociedad, cuyo 174
  • 175. hipotético presidente no resulte afín a los designios de la clase dirigente. O cuyas alocuciones suenen molestas y demasiado altisonantes. Conduciendo factiblemente esta vorágine de pétreo control a la parálisis de la inversión y a la fuga de capitales hacia otros territorios que otorguen una mayor seguridad jurídica y respeto a la empresa privada. Provocando la consecuente pérdida de riqueza y destrucción de empleo. Claro que siempre quedará el recurso de volver a fustigar al sufrido contribuyente vía impuestos, en pro de mantener el denso engranaje de ayuntamientos; cabildos o diputaciones; gobiernos autonómicos; sin olvidarnos del central. ¿Aunque sin retribución alguna salarial, cómo abonaremos la amalgama de tributos? Todo con tal de no virar el rumbo, y afrontar las impostergables reformas. Mientras los diversos sectores nada comentan al respecto, al objeto de no importunar. Qué como dice aquella popular frase: “el que se mueve no sale en la foto”. Preguntas lanzadas por Francisco en busca de respuestas que le indicasen el correcto camino a seguir. Recordándome su trágica proclama a la mítica novela del célebre escritor H. G. Wells: “El país de los ciegos”. Donde su protagonista, Núñez, irrumpe accidentalmente 175
  • 176. en una región poblada por personas invidentes. Narrando la metafórica desesperación de aquel hombre por mostrarles a los ciudadanos de dicho lugar que el mundo era totalmente diferente a lo que ellos creían. Lleno de luz, color e infinidad de matices. Sin embargo, tales individuos acostumbrados generación tras generación al negro y al gris, no daban credibilidad alguna a esos argumentos, tachando las sugeridas posturas por Núñez de mera locura. ¿Será este el mal que sufre España? ¿Han sido tantos años de adormecimiento, que no somos capaces de advertir que hay otras opciones que la de vivir contumazmente tutelados por el Estado? ¿En casi 200 años bajo el yugo del clientelismo y el caciquismo nada hemos aprendido? ¿O por el contrario también cerraremos los ojos y continuaremos haciendo caso omiso a los desgarradores alegatos de Francisco, Libertad, Luis, Miguel, Benito,…? ¿Los consideraremos igualmente, como los personajes de la obra de Wells, meras invenciones, carentes de parecido alguno con la realidad? 176
  • 177. (Toma de la Bastilla, París, el 14 de Julio de 1789) Capítulo XXIX: La irrupción de las revoluciones liberales El Estado Constitucional viene impulsado pues nueva clase social: la burguesía. Quienes habían alcanzado un cierto status gracias a su propia valía y no a razón de título hereditario alguno. Erigiéndose en los auténticos propulsores de la Ilustración. Relegando así a la privilegiada nobleza, baluartes del absolut imperante hasta ese momento. 177 por una absolutismo
  • 178. Corriente liberal que dará prioridad al individuo. Abogando por la separación de poderes, al manifestar que el control dispensado entre los distintos órganos (legislativo, ejecutivo y judicial) conlleva al equilibrio de los mismos. Otorgando igualmente el papel central a la ley y declarando a la Constitución como norma jurídica suprema. Carta Magna que recogerá una serie de derechos inalienables a todos los hombres. Bajo el auspicio de un principio innovador que afirma la igualdad entre los seres humanos. Documento que además plasmará las reglas organizativas fundamentales de los poderes públicos. Preceptos que buscaban erradicar las arbitrariedades precedentes, propias del Antiguo Régimen. Precisamente será la debilidad de la burguesía española, la que ocasionará que en nuestra patria no se desarrollen plenamente tales tesis. Y allí donde sí gozó de preponderancia (País Vasco o Cataluña), debido al fuerte desarrollo industrial de dichos territorios, derivará hacia movimientos nacionalistas y regionalistas. Que se gestarán en gran medida, durante el último tercio del siglo XIX, a consecuencia de la falta de entendimiento entre las regiones periféricas y la Administración Central. Siendo ese eterno choque entre los aires provenientes del Antiguo Régimen y los liberales los que acarreen una 178
  • 179. diversidad de efímeros periodos constitucionales, depuestos por continuos pronunciamientos. Aderezado con el caciquismo reinante y la desvirtuación constante de las disposiciones constitucionales, con una profusa vulneración del sufragio. Lo que no permitió tampoco una plena transformación de las estructuras sociales, económicas y políticas nacionales. Inglaterra es mayormente considerada el paradigma de aquel incipiente Estado Liberal. Donde, tras la Gloriosa Revolución de 1688, se fue confiriendo gradualmente el máximo protagonismo al Parlamento, en detrimento del poder real. Fijando la creación de un gobierno o gabinete y la figura del Primer Ministro, a los que se les exige responsabilidad política. Asimismo con la aprobación del “Acta de Establecimiento”, en 1701, se fortalecerá la independencia judicial. La singularidad del constitucionalismo británico estriba en que no existe un único escrito llamado Constitución, sino que se conservarán los textos históricos, que convivirán con otros nuevos, conformando las denominadas convenciones constitucionales. Perfiladas por la interpretación jurisdiccional. Modelo difícilmente extrapolable a otro país. Y que se ha desenvuelto 179
  • 180. sobresalientemente en el Reino Unido gracias a su fuerte tradición democrática y parlamentaria. El teórico por antonomasia de la revolución inglesa será Locke (1632 – 1704). Quien sintetizará las aspiraciones burguesas, e influirá posteriormente en los postulados ensalzados por revolucionarios estadounidenses y franceses. Esgrimiendo como objetivo esencial de la política la búsqueda de la felicidad. Para lograr tal fin, los gobernantes han de proporcionar a los gobernados: la paz, la armonía y la seguridad necesaria en pro del pleno desarrollo individual. Ya que el hombre nace dotado de unos derechos inalienables que el Estado ha de proteger: a la vida, a la libertad y a la propiedad. Incluso defendió la legitimidad de los administrados para derrocar un gobierno, si usa el poder otorgado por el pueblo de manera tiránica e injusta. Línea argumental a la que se supeditarán los revolucionarios norteamericanos para revelarse contra Gran Bretaña en 1776. Y de la misma manera los revolucionarios franceses para alzarse frente al absolutismo de Luis XVI en 1789. Thomas Jefferson (1743 – 1826), Presidente de EEUU entre 1801 y 1809, esbozará los susodichos axiomas del erudito británico cuando redacte el borrador de la 180
  • 181. “Declaración de Independencia”, aprobada el 4 de Julio de 1776. Suscrita después del malestar generalizado que provocó la subida de los impuestos sobre el té por parte del gobierno de Jorge III. Decisión tomada por el monarca sin previa consulta a las trece colonias dependientes de la corona británica, radicadas en la Costa Atlántica de América del Norte. Lo que fue interpretado por los colonos como un acto sumamente abusivo, motivo por el que la sublevación, a su parecer, estaba más que justificada. Postulados inconfundiblemente lockianos que quedan evidenciados en el siguiente fragmento: “(…) Todos los hombres han sido creados iguales (…)”. Quienes “(…) recibieron de su Creador ciertos derechos inalienables, entre los cuales están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; así, para asegurar esos derechos, se han instituido los gobiernos entre los hombres, derivándose sus justos poderes del consentimiento de los gobernados; de tal manera que si cualquier forma de gobierno se hace destructiva para esos fines, es un derecho del pueblo alterarlo o abolirlo, e instituir un nuevo gobierno, basando su formación en tales principios, y organizando sus poderes de la mejor forma que a su juicio pueda lograr su seguridad y felicidad.(…)” 181
  • 182. Línea argumental igualmente expuesta con anterioridad por un visionario jesuita español, El Padre Juan de Mariana (1536 - 1624) en su obra publicada en 1598: “De regie et regis institutione”. Donde excusaba la ejecución del soberano a mano de sus súbditos, siempre y cuando aquel dirigiese de modo despótico. Situando los derechos naturales del individuo por encima de los del Estado. Tras varios años de guerra, y ayudado por Francia y España, EEUU se constituirá en un Estado Federal con la promulgación de la Constitución de 1787. Ampliada con las 10 primeras enmiendas de 1791, incorporando un listado de derechos naturales. Norma jurídica suprema que servirá de referente a las naciones de América Latina, a medida que vayan adquiriendo su independencia. También en la revolución francesa tendrán fuerte arraigo las ideas lockianas. Aunque aquí la ruptura con el Antiguo Régimen se hará de modo considerablemente traumático. El apoyo prestado a EEUU, en su lucha por la independencia, lastrará sus finanzas. Lo que unido a otra serie de condicionantes, desencadenará la caída de la monarquía absoluta ostentada por Luis XVI. Revolución que comenzó en 1789 y concluyó en 1799 con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte. 182
  • 183. Correspondiendo a Montesquieu (1689 – 1755), uno de los pensadores políticos franceses más relevantes, el desarrollo de la teoría de la separación de poderes de Locke. Siendo esta la concepción supuestamente empleada actualmente. Si bien repleta, cada vez más, de múltiples condicionantes que favorecen paulatinamente el incremento desmesurado del aparato gubernamental. Montesquieu concebía tres poderes primordiales: legislativo, encargado de la elaboración de las leyes; ejecutivo, con facultades preventivas, coactivas y sancionadoras; y judicial, que intervendría en caso de conflicto. Pudiéndose leer en el artículo 16 de la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano”, aprobada por la Asamblea Nacional francesa, el 26 de Agosto de 1789: “Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación de poderes establecida, no tiene Constitución.” La promulgación de la Constitución tendrá que esperar hasta 1791. Tanto en Inglaterra, EEUU, como en Francia, el paso del Antiguo Régimen al nuevo Estado Liberal fue irreversible. Mas con diferencias sustanciales. En Inglaterra la conversión fue tranquila y paulatina, 183
  • 184. reforma ejecutada progresivamente sobre las instituciones del pasado. En EEUU se crea una sociedad nueva, a partir de la cultura jurídica inglesa, ya que en aquel territorio anteriormente no existía el feudalismo. En Francia la evolución se propiciará a costa de abundantes derramamientos de sangre. Sin embargo, en España se suceden durante casi doscientos años reiterados avances y retrocesos. Siendo el periodo vigente, tras la aprobación de la Constitución de 1978, la etapa democrática hasta ahora más estable. 184
  • 185. (Alegoría de La Niña Bonita sobre la I República Española, publicada en La Flaca, revista humorística y liberal del siglo XIX) 185 ,
  • 186. Capítulo XXX: El constitucionalismo español hasta la Restauración Los prolegómenos constitucionales españoles arrancarán con el Estatuto de Bayona, promulgado por Napoleón el 6 de Junio de 1808. Aunque no era exactamente una Constitución, sino una Carta Otorgada. Con la que se concebía una monarquía dependiente de Francia, al frente de la cual el dictador colocó a su hermano José. Pese a las insuficiencias de legitimidad del documento, lo cierto es que estaba influido por atisbos liberales. Al tratar someramente acerca de los derechos y libertades, además de la división de poderes. Fundamentos de los que se impregnará la Constitución de 1812. La primera Constitución española se gestará tras la batalla de Bailén y el abandono del Trono por José Bonaparte. Suscrita el 19 de Marzo de 1812. Si bien entre esa fecha y 1837 únicamente se encontrará en vigor seis años y no consecutivos. A tenor del fuerte enfrentamiento entre absolutistas y liberales. Optando por unas Cortes monocamerales y una monarquía moderada, en la que el rey, todavía conservando amplias facultades de ejecución y dirección política, no ejerce el poder absoluto. Recayendo en esta fase la corona en la figura 186
  • 187. de Fernando VII, mas su relación con la Carta Magna rubricada se caracterizará por una continua contradicción y suspicacia. La Constitución de 1812 fue interpretada, fuera de nuestras fronteras, como símbolo del liberalismo y el progreso. Y serán los partidarios de la misma los que acuñarán originariamente el término liberal. En su artículo 2 se declaraba: “la nación española es libre e independiente y no es ni puede ser patrimonio de ninguna persona”. Desplazando el mandato representativo al imperativo. Usado hasta ese instante por los nobles para ordenar a sus representantes los postulados a defender en cada momento. Texto articulado bajo el precepto de sufragio activo universal masculino. No existiendo mención alguna en torno a la posibilidad de disolución de las Cortes por parte del Rey. Se decreta la libertad de imprenta y la de expresión de pensamiento, se deroga la tortura y se liberaliza la economía. El 18 de Junio de 1837, la Regente María Cristina, designada testamentariamente por su esposo Fernando VII, aceptará y jurará otra norma jurídica suprema, actuando en nombre de su hija Isabel, menor de edad. Mucho más moderada que la anterior, quizás aspirando a alcanzar el máximo consenso entre los distintos sectores 187
  • 188. en pugna. Tal fue el caso, que el sufragio universal masculino fue sustituido por el sufragio censitario directo. Basada en la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, las cuales serán en este caso bicamerales: Congreso de los Diputados y Senado. Denominaciones que llegarán hasta nuestros días. Disponiendo el Rey del veto legislativo y la capacidad de disolución de las Cortes. Mecanismo del que se abusará reiteradamente. Finalmente María Cristina será obligada a exiliarse por el General Espartero, quien ocupará el cargo de Regente hasta 1843. Adelantando las Cortes la mayoría de edad de Isabel II en un año. Correspondiendo ya a la Reina Isabel II la ratificación de la Constitución de 1845. Pasajes que reducirán la autonomía de las Cámaras y reforzarán la autoridad de la Corona sobre las mismas. De apariencia más conservadora que la de 1837, si bien igualmente supeditada a la fórmula de Cortes bicamerales: Congreso y Senado. Mostrándose, por tanto, como un periodo involucionista con respecto al precedente. Restringiéndose las libertades individuales. Impulsándose la codificación civil a través de la unidad de fueros. Punto que fracasará estrepitosamente por la escasez de diálogo con las diversas regiones afectadas. La férrea represión que acompañó a la vigencia de esta 188
  • 189. Carta Magna conducirá a la elaboración de una nueva, la de 1856, que no llegará a ser refrendada. Conocida como la Constitución nonata. Desde 1866 las proclamas de levantamiento se suscitan a lo largo de la geografía nacional. Inmersa en un persistente estado de excepción. Partiendo de Cádiz igualmente la contienda. Extendiéndose después a Andalucía, Levante y Cataluña. Abocando a Isabel II a dejar el país para refugiarse en Francia. Irrumpiendo así la Constitución de 1869. La Constitución de 1869 se insuflará de un claro aire progresista. Asumiendo los principios de: soberanía nacional y el sufragio universal masculino. Aseverando su artículo 32: “la soberanía reside esencialmente en la nación, de la cual emanan todos los poderes”. Albergando una de las declaraciones de derechos más largas de las manifestadas en las dispares constituciones españolas. Se erigirá sobre la figura de la Monarquía parlamentaria. Constituida la Corona como un poder más, adscrito a las concretas potestades conferidas en el documento. Decantándose por un bicameralismo perfecto o cuasi-perfecto, con prácticamente igualdad de funciones entre ambas Cámaras. Imponiéndose en el Trono a Amadeo de Saboya. No obstante, la falta de seguridad decisoria 189
  • 190. en el ejercicio gubernamental terminará en otro episodio de convulsión política y social. Amadeo de Saboya abdicará el 11 de Febrero de 1873, proclamándose la I República. Que esboza un proyecto constitucional federal, a imagen del federalismo estadounidense. Pero manteniendo señaladas semejanzas con la Constitución de 1869. Mas no llegó a ser promulgado. La entrada a caballo del General Pavía en el Congreso pondrá fin a esta época, el 3 de Enero de 1874. Prosiguiendo una relativamente larga y estable etapa: La Restauración. 190
  • 191. (Antonio Cánovas del Castillo 1828-1897) 191
  • 192. Capítulo XXXI: ¿Está nuestro actual sistema político agotado? El ajetreo de mi progenitor en la cocina me despertó. Marcando el reloj situado en la mesilla, contigua a la cama, las 07:00 de la mañana. Había pasado casi toda la noche leyendo. Y es que cuanto más profundizaba en aquella magnánima obra más interesante se tornaba. Pero los quehaceres diarios me reclamaban, por lo que hasta bien entrada la tarde no podría sumergirme nuevamente entre sus vibrantes páginas. Rebosantes de sabiduría y de hirientes lamentos por una patria incapaz de aprender de su pasado, condenada a repetir una y otra vez idénticos errores. Acostumbraba Pedro Gutiérrez al alba encender el longevo transistor del salón, al objeto de escuchar la tertulia política matutina de “Radio Vecindad”, la emisora local. A la cual precedía el programa musical “Te rondaré morena”, consagrado a deleitar a sus oyentes con las mejores canciones del panorama nacional. Alcanzando a percibir en ese preciso instante la ineludible voz de Joan Manuel Serrat, interpretando: “Un pueblo blanco”. La mesa yacía engalanada, cubierta por nuestro venerado mantel blanco. Salpicado por multitud de rosas, caladas 192
  • 193. décadas atrás por las laboriosas manos de mi difunta madre. Pedazo de tela que se erigía en el más excelso tesoro de nuestra humilde morada. Y allí sentada estaba ella, mi querida prima Libertad. Increíblemente hermosa y dulce, a cuál más. No obstante, a veces temía que su inmensurable amor por Matahambre y sus gentes, acabaran por romper vilmente su frágil corazón en infinidad de pedazos. Al entrar me regaló una amplia sonrisa, entonando: -“Pedrín, ven y siéntate. Tu padre ha preparado unas suculentas tortitas. ¿Qué prefieres café o té?” Retirándose él a continuación de aquellas melódicas palabras, en pro de dejarnos, a mi prima y a mi, a solas. Conocedor de nuestra más absoluta complicidad, robustecida por prolíficas y reiteradas confidencias. Enunciando: -“Chicos os dejo. Pues D. Pascual está esperándome en el jardín, quien se ha acercado hasta aquí para charlar un rato de nuestras cosas. De lo terrenal y lo divino. Con el fin de prepararme, como a él le gusta definirlo, para cruzar, en la hora que a todos nos llega, el umbral. Y que en mi caso, lo más probable, es que no ande demasiado lejos.” 193
  • 194. Riñéndole Libertad, de forma cariñosa, con un tono casi maternal: -“Tío, siempre arguyes lo mismo, si estás de maravilla.” Y mientras yo disponía un par de tortitas en el plato ella me preguntó: - “Pareces cansado. ¿Una mala noche quizás?” A lo que contesté: -“No, al contrario. Aunque lo cierto es que he dormido poco, se debe a que he estado absorto en el último libro escrito por Francisco: “El vituperado sistema electoral de la Restauración y sus similitudes con la partidocracia vigente.” Donde se esfuerza en explicar la historia del Estado Constitucional español, repleta de cuantiosos contratiempos hasta llegar al momento vigente. Etapa actual de la que asiduamente alardeamos por sus altas cotas de democraticidad. Convirtiéndose realmente, según el autor, con el devenir de los años, en un Estado despótico, regido por una oligarquía partidocrática. Aún no lo he acabado, me quedé dormido en el capítulo donde argumenta cómo el régimen político de hoy en día, 194
  • 195. guarda una increíble semejanza con la denostada Restauración.” Alegando Libertad, tras tomar un pequeño sorbo de té: -“Cuánta razón tiene Francisco. Hace días, me encontraba estudiando una documentación que se debatirá próximamente en una Comisión Especial en el Ayuntamiento. Ya que pretenden acometer cuanto antes, es decir, con anterioridad a la celebración de las venideras elecciones municipales, por lo que pueda pasar, la Revisión del Plan General de Ordenación Urbana. Ahora se han vuelto de lo más generosos y nos han invitado a la oposición al completo a conformar la susodicha Comisión Especial. Claro que lo que se esconde bajo esa dadivosidad, es organizar otra polvareda populista y demagógica cuando pronunciemos un no rotundo a lo que ambicionan. Vislumbrando como exclusiva salida, para lograr sus propósitos, la presión popular. Ya que continúan erróneamente creyendo que temerosos, por un hipotético castigo en las urnas, pronunciaremos un sí a unos expedientes presuntamente espurios, donde las áreas urbanas y la aleatoria edificabilidad se otorgan supuestamente a tenor de quién ostente la propiedad. Pareciendo aquello, en vez de planos, un enfermo de sarampión, plagado de dispersos 195
  • 196. puntitos pálidos y oscuros, sin consolidación de núcleo poblacional alguno. Eso sí, con la colaboración inestimable de sus adláteres en variadas administraciones. Pierden el tiempo, mas si quieren que participemos en la Comisión allí permaneceremos. Pues bien, analizando la dispar legislación sobre el asunto, hallé un vídeo de un debate, televisado por Antena3, correspondiente al mítico programa: “La Clave”. Emitido el 1 de Noviembre de 1991. Presentado por el periodista José Luis Balbín y titulado: “500 claves de la Transición”. Interviniendo, entre otros: Antonio García-Trevijano Forte, abogado y uno de los más acérrimos opositores a la dictadura de Franco; ó Ramón Tamames, prestigioso economista y político español. Donde se hacía alusión, exactamente, a eso que apunta Francisco: el gran parecido entre el sistema político vigente con el de la Restauración; al déficit democrático de la partidocracia actual; a la imperiosa necesidad de una reforma constitucional en cuanto a estos aspectos,…Y desde entonces, hasta ahora, nada sobre ello se ha hecho. Más al contrario, casi podríamos afirmar, que todavía ha ido paulatinamente empeorando la situación. 196
  • 197. Afirmando Trevijano, en la referida intervención, que en España no existía democracia, por dos cuestiones principales: - Porque la soberanía no reside en el pueblo, sino en los partidos. Los políticos no son los verdaderos representantes del pueblo, sino de los partidos ¿No es realmente una oligarquía partidocrática la que impone a los distintos dirigentes y no el votante? ¿No se circunscriben las votaciones de los cargos electos a lo decretado por los órganos de las dispares formaciones? ¿No es la disciplina de partido acaso un camuflado mandato imperativo? Con lo que no viviríamos en una democracia, sino en una partidocracia. - No dándose tampoco una auténtica separación de poderes. Siendo el ejecutivo el que ejerce el dominio sobre los restantes. El legislativo, queda diluido a causa de la presión del ejecutivo sobre el grupo político que apoyó al Presidente del Gobierno en su investidura. Transformándose en un mero órgano de ratificación. Y el judicial, ¿Quién escoge al Fiscal General del Estado, a los representantes del Tribunal Constitucional,…? Inclusive en las Comisiones de Investigación creadas por las Cámaras, en pro de desentrañar cualquier asunto. 197
  • 198. Encargadas de elaborar un dictamen sobre el que deberán deliberar posteriormente las propias Cámaras. Dependiendo su configuración, igualmente, de la mayoría parlamentaria. Muy diferente a lo acontecido en Alemania, donde esta función recae en una minoría cualificada. Sirviendo allí de control y no de mero paripé como aquí. Asimismo en un determinado momento José Luis Balbín sibilinamente menciona como el poder gubernamental, hipotéticamente es tal, que si cualquier periodista osase contradecir al régimen sería contumazmente relegado. ¿Y no es esto precisamente lo que ha sufrido Francisco? Un escritor como ninguno, que por hablar alto y claro, y dar un no como respuesta a determinados dirigentes, es de cada medio o editorial proscrito. Empresas que al fin y al cabo viven mayormente de la publicidad contratada por sus clientes. Encontrándose el empresario frente a la disyuntiva de escoger entre un empleado con talento u optar por su principal fuente de ingresos. Habitualmente suelen decantarse lamentablemente por lo segundo. Tal vez inevitablemente sea una abyecta reacción de supervivencia. 198
  • 199. Inicialmente, al tener conocimiento de su genialidad y trabajo, todo son halagos y parabienes. No obstante, las sentidas alabanzas se transforman en variopintas evasivas. Luego de recibir la llamada o visita de algún mandatario, recordándole al editor de turno de donde surgen los fondos de financiación de numerosas noticias, publireportajes o libros patrocinados. Defienden concretos historiadores que el sistema político de la Restauración, ideado por Antonio Cánovas del Castillo, fue la mejor opción dadas las circunstancias de aquel periodo. Sin embargo, lentamente se desvirtuó, y tras el fallecimiento de sus dos grandes protagonistas: el propio Cánovas y Práxedes Mateo Sagasta, murió por ausencia de líderes que los sucedieran y por agotamiento después de 50 años de vigencia. No obstante, la presente etapa democrática, surgida con la promulgación de la Constitución de 1978, lleva apenas treinta años, ¿y no se perciben ya muestras de cansancio?” 199
  • 200. (Desastre de Anual. Cadáveres en Monte Arruit. Alrededor de 2.900 militares españoles perecieron el 9 de agosto de 1921 en esa posición.) Capítulo XXXII: El sistema político de la Restauración Llegó la tarde y con ella mi anhelado retorno a las sinuosas páginas de aquella magnífica obra. Habiéndose acrecentado, tras las argumentaciones de Libertad, aún más si cabe, mi curiosidad por tan enigmática época. Donde después de continuos avances y retrocesos nuestro Estado Constitucional creyó alcanzar, por fin, la paz y tranquilidad. No obstante, nada más lejos de la realidad. Puesto que al culminar el referido periodo, con cincuenta 200 r ocesos
  • 201. años escasos, sobrevino nuevamente una Dictadura. Siendo el Capitán General de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, quien se haría con el poder mediante el habitual, en nuestro territorio patrio, golpe de Estado, el 13 de Septiembre de 1923. Erigiéndose la Restauración como una larga etapa de relativa estabilidad, en la que España optó por instituirse como un Estado liberal de derecho. Iniciándose el 29 de Diciembre de 1874 con el pronunciamiento del General Martínez Campos en Sagunto. Momento histórico en el que confluyeron prestigiosas mentes liberales. Personajes de la talla de: Antonio Cánovas del Castillo (1828 – 1897), Práxedes Mateo Sagasta (1825-1903), Manuel Alonso Martínez (1827-1891), Francisco Silvela (1843-1905), Antonio Maura (1853-1925) y José Canalejas (1854-1912), entre otros muchos. Su ideólogo indiscutible sería Antonio Cánovas del Castillo, propulsor del liberalismo doctrinario en España. Movimiento que aboga por el “justo medio”, a imagen y semejanza del sistema británico, que tan buenos resultados ha dado en aquellas tierras. Donde recordemos que no existe un único texto denominado Constitución, sino que se conservarán los históricos, que 201
  • 202. convivirán con otros nuevos, conformando las llamadas convenciones constitucionales. Perfiladas por la interpretación jurisdiccional. Y que en la práctica conferirán gradualmente el máximo protagonismo al Parlamento, en detrimento del Poder real. De ahí la mítica frase del constitucionalismo inglés tradicional: “El Rey estaría obligado incluso a firmar la Ley que lo condenara a muerte”. Sin embargo, España adolecía de la larga trayectoria parlamentaria y democrática británica. Configurándose este punto como significativo óbice para la consolidación del susodicho régimen político en nuestro país. Extrayendo los seguidores de esta corriente su asunción en relación al estudio del Derecho Público y su desenvolvimiento en el pasado. Mostrando un gran pragmatismo en la toma de decisiones. Siendo quizás por ello igualmente calificada esta línea como conservadora, por anteponer la conciliación de posturas, eludiendo cualquier abrupta ruptura. Diferenciándose así, del liberalismo progresista, sintetizado por Práxedes Mateo Sagasta. A quienes no preocupaba en demasía decretar medidas tal vez más inmediatamente controvertidas. Aunque en la práctica los dispares matices terminaron por ser casi imperceptibles. 202
  • 203. Pero para Francisco estos apelativos inducían a error. Ya que la primordial desavenencia entre ambos sectores radicaba en la toma de decisiones. Los primeros aspirando al máximo grado de cohesión social, fin último de la política. Y los segundos anteponiendo la facción programática del grupo a lo descrito. Mas si progreso es desear la mejora de un Estado, en suma todos somos progresistas. Estribando el disentimiento en la forma de llegar al prefijado objetivo. No obstante, el partido liberal conservador encabezado por Cánovas, su líder hasta 1897, pasaría a calificarse exclusivamente como conservador a partir de 1884. Lo mismo sucedería con el partido liberal fusionista dirigido por Sagasta, que acabaría llamándose solamente partido liberal. Creándose ambas formaciones dinásticas bajo la fórmula de “notables”. Notables locales agrupados entre sí, en torno a cierto número de diputados y con una efímera cohesión. Las sugeridas teorías lograron su aplicación gracias a los convulsos prolegómenos y al Rey de la dinastía borbónica restaurado, Alfonso XII. Cuya injerencia será mínima, dejando a los parlamentarios la dirección política y a Antonio Cánovas diseñar libremente el sistema que habría de regir esa era. Supeditada a la 203
  • 204. Constitución de 1876. Una síntesis de: la Constitución de 1845, en cuanto a la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, aseverando en su artículo 18: “la potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey”; y la de 1969, con respecto a la amplia declaración de derechos individuales y la tolerancia. Documento breve, flexible y elástico. Que abordaba exclusivamente los asuntos fundamentales y dejaba el resto a lo que determinasen futuras leyes. Ambigüedad que se reflejó también en la Constitución de 1978, al objeto de concitar en torno a ella la variedad de fuerzas. Los órganos constitucionales serían: · El Rey. Dotado de amplias prerrogativas, características de una monarquía limitada. Entre las que se encontraban: la iniciativa legislativa, el derecho a veto, la capacidad de disolución de las Cortes y el libre nombramiento del Gobierno. Si bien su discrecionalidad fue escasa con el reinado de Alfonso XII (1875-1885); y asimismo en la Regencia de María Cristina (1885-1902), su esposa, al advenimiento de su pronta muerte; se produjo un cambio sustancial con la entronización de Alfonso XIII, su hijo, jurando la Constitución en 1902 e iniciando así su reinado personal. Abuelo de nuestro actual monarca, Juan Carlos I. 204
  • 205. Las negativas consecuencias que suscitó la intromisión de Alfonso XIII en la actividad parlamentaria, propició que la susodicha cuestión se tuviese muy presente en la redacción de la vigente Constitución, la de 1978. Optando sus constituyentes por privar al rey de implicación alguna en el debate político cotidiano. Circunscribiéndose las actuaciones de la corona a funciones fundamentalmente simbólicas y representativas del Estado. · El Gobierno. Será a partir de ahí cuando se defina la figura del Presidente. Aunque no estuviese tácitamente reconocida en la norma jurídica suprema, se distinguirá del resto de miembros del gabinete. Componentes penalmente responsables, acusando el Congreso y juzgando el Senado. A pesar de que la Carta Magna establecía que correspondía al Rey nombrar y cesar, bajo su justo criterio, a los Ministros, esta potestad sería ejercida por quien recibiera el encargo del monarca para conformar Gobierno, es decir, el Presidente. · Las Cortes: Congreso y Senado, con similares facultades (bicameralismo perfecto).El Senado estaría constituido por: Senadores por “derecho propio” 205
  • 206. (Grandes de España y alta jerarquía eclesiástica); vitalicios, nominados por la Corona; y aquellos que resultasen escogidos por los ciudadanos. Conteniendo plenitud de Diputados electos el Congreso. · La Administración de Justicia. Sometida a la Ley de 1870, modificada posteriormente mediante decretos y finalmente reformada por la Ley Adicional de 1882. Promulgándose asimismo la Ley de Enjuiciamiento Civil (1881); la de Enjuiciamiento Criminal (1882), la cual ha perdurado hasta nuestros días; y la Ley del Jurado de 1888. Además, uno de los grandes logros fue el Código Civil de 1889, en el que resultaría crucial la figura del político liberal y jurista: Manuel Alonso Martínez. Quien concibió la idea de que el Parlamento se limitase a establecer una Ley de Bases, en la que se contemplarían los principios a desarrollar luego por una Comisión técnica creada al efecto. Entendiendo que se trataba de un trabajo especializado y no político, y el dejarlo plenamente a la discusión parlamentaria dilataría en el tiempo su culminación. Procurándose dar una respuesta a la calificada como “cuestión foral”, a través de la elaboración de Apéndices que describían las instituciones forales a conservar en las provincias donde existiesen. 206
  • 207. El régimen pivotaba sobre el “turnismo”, teóricamente la alternancia pacífica entre las dos formaciones mayoritarias: el Partido Liberal-Conservador de Cánovas y el Partido Liberal-Fusionista de Práxedes Mateo Sagasta. Ya que Cánovas, que había sido Ministro por la Unión Liberal, bajo el reinado de Isabel II, esgrimía que su debacle fue motivada por la ostentación exclusiva del poder por parte de los moderados. Esperando con la fórmula del turnismo, dar cabida a ambas posturas mayoritarias, a semejanza del bipartidismo británico. Idénticamente a lo que acontece presuntamente hoy en día en nuestro país. Persiguiendo con ello una supuesta estabilidad, atendiendo a los agitados precedentes. Siendo cierto que lo consiguió originalmente, posibilitando el desarrollo económico de la nación, el sistema fue desvirtuándose poco a poco, al ser incapaz de insertar en el mismo a las contrarias voces, que aunque en inferioridad, progresivamente fueron acerando sus proclamas: los carlistas; los republicanos; el movimiento obrero (anarquistas y socialistas); la oposición intelectual; y los nacionalismos y regionalismos, en Cataluña y el País Vasco. Otro aspecto candente se desencadenará en lo tocante al sufragio. Aprobándose al comienzo el censatario, restringido a un concreto número de personas. 207
  • 208. Paradójicamente en pro de erradicar la influencia de los caciques locales sobre el voto. Para en 1890 aprobarse la Ley de Sufragio Universal Masculino, convirtiéndose España en la pionera europea en la proclamación de esta medida. No obstante, la manipulación del mismo, fue el gran Talón de Aquiles del sistema. Alzándose como una de las épocas más prósperas económica e intelectualmente, conocida como la “Edad de Plata de las letras y las ciencias españolas”. El Desastre del 98, con el que se pierden las últimas Colonias de Ultramar estimulará la aparición en escena de una serie de pensadores: “Los Institucionistas”, liderados por Francisco Giner de los Ríos; “La Generación del 98”, a cuya cabeza se situará Unamuno; “Los Regeneracionistas”, destacando Joaquín Costa; y “La Generación del 14”, capitaneados por José Ortega y Gasset. Preocupados por salvar a España de los males que la aquejaban. Y por otro lado, el Desastre de Annual, que llevó a la retirada de las mal pertrechadas tropas españolas del Rif, al Norte de Marruecos. No sólo promovería el pronunciamiento de Miguel Primo de Rivera, hipotéticamente para evitar que el expediente abierto por las negligencias que ocasionaron aquel hecho se le diese 208
  • 209. curso en el Parlamento, sino que alumbraría a otro futuro dictador: Francisco Franco. Batalla desde la que se relanzaría su carrera militar. Entregándole Alfonso XIII, en Enero de 1923, la medalla militar y el cargo honorífico de gentilhombre de cámara. Brindándose el monarca, más tarde, como padrino de la boda de Franco, representado en el enlace por el Gobernador Civil de Oviedo, el General Losada. 209
  • 210. (Caricatura satírica del semanario La Flaca al respecto de la farsa electoral) Capítulo XXXIII: Resulta perentorio reformar nuestro sistema político Me quedé petrificado ante las poderosas palabras pronunciadas por el insigne jurisconsulto y político liberal Manuel Alonso Martínez (1827-1891). El que fuera Presidente de la Comisión encargada de redactar el proyecto de Constitución de 1876, órgano férreamente tutelado por su ideólogo, Antonio Cánovas del Castillo. Y también figura clave para la elaboración del Código Civil 210 ,
  • 211. de 1889. En las que amargamente aseveraba en los albores de la Restauración: “(…) No hay nada más desigual en España que la lucha del elector con el gobierno; el poder, que tiene en sus manos medios inmensos, es por lo general pródigo y dadivoso con el elector amigo, mientras que es injusto y hasta cruel con el elector adversario (…). Los electores que quieren dar una muestra de independencia arriesgan mucho, sufren en sus personas o en sus familias, o en sus intereses y propiedad (…) Cuando esto sucede un año y otro año, el elector acaba por (…) sentirse con cierto desmayo y desaliento, y por encerrarse en el escepticismo (…)” Al concluir aquel pasaje no alcanzo a describir la inmensurable congoja que inundó mi corazón. Memorando el preciso instante en el que Luis nos dijo adiós en la estación. Una tarde gris de un domingo de Septiembre. Quedando Matahambre tras su marcha cada vez más vacío, triste y frío. Abocado a abandonar a su amada Libertad, tras las presiones de Golfi al objeto de que cerrara “Gestoría la Verdad”. Había pasado más de un siglo de aquellos vocablos lanzados al viento, pero paradójicamente cada vez se tornaban más patentes. Quizás no en el resto del Estado, no sé. Sin embargo, en esta pequeña comarca de la Comunidad Castellano Manchega se manifiestan continuamente. 211
  • 212. Afirman los historiadores que la alternancia pacífica de los partidos dinásticos en el gobierno durante la Restauración, “turnismo”, se sustentaba en el fraude electoral. En el momento en que la formación gobernante entraba en crisis el monarca escogía a otro Presidente. Confeccionándose desde el Ministerio de Gobernación una lista de futuribles diputados, detallando sus nombres y apellidos y el distrito por el que resultarían electos, suficientes para aupar en el poder al nuevo sector y siempre reservando un determinado número a la oposición. Lo que recibiría el calificativo de “encasillado”. Correspondiendo al cacique local que las mencionadas candidaturas fuesen votadas por el pueblo. Logrado mediante componendas varias: otorgando favores a diestro y siniestro, ofreciendo puestos de trabajo en la corporación, prometiendo la agilización de trámites administrativos,…En definitiva, creando una auténtica red clientelar en torno suyo. Y si fuese oportuno empleando técnicas tales como: el pucherazo, insertando en las urnas más votos del candidato que se quiere que gane; o inscribiendo o borrando del censo a quien se estimase, incluso apuntando a difuntos si fuese menester (“lázaros”). Dando apariencia legal a unos comicios abyectamente manipulados. Mas otro fragmento de la obra “Oligarquía y caciquismo como forma de gobierno en España”, escrita 212
  • 213. por Joaquín Costa (1846–1911), me recordó a Don Oprobio y a “La banda de Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como”. Joaquín Costa promulgaba una ideología eminentemente liberal, aunque marcadamente diferenciada del liberalismo doctrinario imperante en esa etapa. Adscrito al movimiento denominado como “regeneracionista”, considerándosele como su sumo exponente. Corriente que manteniendo al igual que: “Los Institucionistas”, “La Generación del 98” y “La Generación del 14”, una honda preocupación de los males que aquejaban a nuestra patria, adquirieron su máximo relieve en el lenguaje político, por encima del literario. Narrando Costa magistralmente y quizás exageradamente, o no, lo acontecido en aquel periodo, lo que en cierta forma serviría para definir, si bien llevado al paroxismo, lo ocurrido igualmente en la época vigente: “(…) No es verdad que la soberanía resida en la nación (…) no es verdad que el régimen político de ésta sea el Parlamento (…). ¿Cuál es, pues, ese régimen? (…). Partidos, Constitución, Administración, Cortes, son puro papel pintado con paisajes de sistema parlamentario (…). 213
  • 214. Resultando que tenemos todas las apariencias y ninguna de las realidades de un pueblo constituido según ley y orden Jurídico (…). ¿Cuál es, pues, la forma de gobierno de España? Por los efectos, sabemos que esa forma de gobierno, sea la que fuere, no nos sienta bien y que necesitamos mudarla por otra, o dicho de otro modo, que necesitamos redimirnos de ella. Ahora bien: es sabido que, para ponerse en cura, lo primero que hace falta es conocer la enfermedad. (…) (…) La historia política de España es la absoluta ineficacia (…), haciendo preciso reponer el problema de la libertad, de la soberanía nacional y de “España con honra” (…) (…) Cada región y cada provincia se hallaba dominada por un particular irresponsable diputado o no, vulgarmente apodado en esta relación cacique, sin cuya voluntad o beneplácito no se movía una hoja de papel, no se despachaba un expediente, (…), ni se acometía una obra (…) No había que preguntar si tenías razón, (…) para saber como se fallaría (…) el expediente: había que preguntar si le era indiferente al cacique, y por tanto se mantenía neutral, o si estaba con vosotros o contra 214
  • 215. vosotros. (…) Se extraviaban los expedientes (…) que él quería que se extraviasen; (…) se imponían multas si era su voluntad que se impusieran (….); las carreteras iban no por donde las trazaban los ingenieros, sino por donde caían sus fincas (…); era diputado, alcalde o regidor a quién él designaba o recibía para instrumento de sus vanidades, de sus medros o de sus venganzas (…). Tenía demarcado por los jerarcas supremos su feudo, el cual abarcaba ora una región, ora una provincia, o bien uno o más distritos dentro de ella. (…) (…) Todo aquel estado de corrupción y de servidumbre, (…) que acabo borrosamente de bosquejar, subsiste íntegro (…) años después, salvo haberse agravado con la hipocresía de la soberanía nacional y el sufragio universal, escarnio e inri de la España crucificada. Lo mismo que entonces, la nación sigue viviendo (….) a los pies del cacique, a cambio de los votos necesarios para fabricar las mayorías parlamentarias en que los pocos centenares de políticos tienen que ampararse para dominar el país. (…) El español vive a merced del acaso, pendiente de la arbitrariedad de una minoría corrompida y corruptora, sin honor,(…) humanidad, infinitamente peor que en los peores tiempos de la Roma pagana. En Europa desapareció hace ya mucho tiempo: si algún rastro queda aquí o allá, es un mero accidente. En España no: forma un vasto sistema de gobierno, organizado (…) 215
  • 216. por regiones, por provincias, por cantones y municipios, con sus turnos y sus jerarquías, sin que los llamados Ayuntamientos, Diputaciones Provinciales, Alcaldías, (…), Ministerios, sean más que una sombra y como proyección exterior del verdadero Gobierno, que es ese otro subterráneo, instrumento y resultante suya, y no digo que también su editor responsable, porque de las fechorías criminales de unos y de otros no responde nadie. Es como la superposición de dos Estados, uno legal, otro consuetudinario: máquina perfecta el primero, regimentada por leyes admirables, pero que no funciona; dinamismo anárquico el segundo, en que libertad y justicia son privilegio de los malos, donde el hombre recto, como no claudique y se manche, sucumbe. Fue la «libertad» bandera de la España nueva (…) Generaciones se pasaron la vida gritando ¡viva la libertad! (…). Luego que la vieron, (….), vestida con traje de ley, de decreto, de Constitución, de sufragio, de Parlamento, nos dimos por pagados y satisfechos, y el grito aquel fue mandado recoger, persuadidos de que había quedado sin objeto, de que España había entrado por fin en el concierto de los pueblos libres y propiamente europeos. De esa convicción hemos estado viviendo (…). Difícilmente la psicología (…) podría señalar en la historia un caso de autosugestión más asombroso que éste. Sentíamos la opresión, tocábamos sus frutos en las oficinas, (…), en las Corporaciones, en los colegios electorales, (…), pero no atinábamos con la 216
  • 217. causa, limitándonos a extrañarnos de que las cosas siguieran lo mismo después que la libertad se había hecho carne (…). Ahí estaba cabalmente el error: las cosas seguían como antes porque la libertad se había hecho papel, sí, pero no se había hecho carne. (…) La verdadera libertad (…) que no hemos conocido todavía. (…) (…)Eso que complacientemente hemos llamado y seguimos llamando «partidos», no son sino facciones, banderías o parcialidades de carácter marcadamente personal, caricaturas de partidos formadas mecánicamente, a semejanza de aquellas otras que se constituían en la Edad Media y en la corte de los reyes absolutos, sin más fin que la conquista del mando, y en las cuales la reforma política y social no entra de hecho, aunque otra cosa aparente, más que como un accidente, o como un adorno, como insignia para distinguirse o como pretexto para justificar la pluralidad. (…) (…)Las definiciones de Aristóteles, se adaptan perfectamente a nuestro estado político actual. Define el gran filósofo griego la oligarquía por relación a la aristocracia, como la demagogia por relación a la democracia y la tiranía por relación al reinado o monarquía. Aristocracia (dice) es el gobierno ejercido por una minoría, y se la denomina así, porque el poder se halla en manos de los hombres de bien, ya porque su objeto no es otro que el mayor bien del Estado y de los asociados. La desviación o degeneración de esta forma de 217
  • 218. gobierno (añade) es la oligarquía, la cual no tiene otro fin que el interés personal de la minoría misma gobernante. (…) (…)Significando aristocracia el gobierno del país por una minoría, pero minoría de los mejores, la forma de gobierno en España es lo contrario, el gobierno del país por una minoría también, pero minoría de los peores. (…) (…)Los cargos concejiles no los desempeñan las personas de más ilustración, de más respetabilidad, de más valía por su posición social, por su sensatez, integridad y espíritu de justicia, quienes se mantienen alejados de las Corporaciones locales por no mancharse, sino los vividores, serviles, sin escrúpulos, que en los oficios de república no ven más sino una granjería. (…) Alcaldes y concejales que, sin oficio ni beneficio, viven magníficamente a costa del común. (…) (…)Caciques (…), que tiranizan como les place a los convecinos, siempre que guarden las formas legales, para lo cual todos son maestros» «Mientras no se corte de raíz esa planta maldita, (…), y el pobre lugareño siga siendo explotado como una bestia, y víctima el desvalido de todo género de injusticias, humillaciones y vejámenes por parte de los seres más abyectos, fuertes con la protección del 218
  • 219. centro, las personas cultas y decentes seguirán huyendo de vivir en tales lugares, y. serán inútiles cuantos esfuerzos se hagan (…) para difundir la cultura, el bienestar y la riqueza, porque lo secará y esterilizará todo la ponzoña del caciquismo. (…) (…)Completa con el cuerpo de caciques las llamadas clases directoras y gobernantes; (…) los oligarcas, la plana mayor de esas mismas clases, domiciliada en (…) Madrid. (…) (…)El (…) oligarca no es más que el remate de esa organización, el último grado de esa jerarquía. Y es claro que para que el sistema funcione con regularidad y responda a su fin (la apropiación y monopolio de todas las ventajas sociales) es condición precisa que todas las piezas que entran a la parte se muevan armónicamente, inspiradas en un común espíritu, que aprecien de idéntico modo los medios, como aprecian de idéntica manera los fines, y, por tanto, que sea una misma en todos su naturaleza moral. (…) (…)Personajes y ministros que no darían la mano a algunos individuos, que no los admitirían a su mesa ni en su casa, que si los hallaran en despoblado se llevarían instintivamente las manos al bolsillo, no tienen inconveniente en entregarles una o muchas 219
  • 220. municipalidades, una Comisión provincial o una Diputación entera (…) (…)Hasta aquí los dos componentes fundamentales del régimen oligárquico, extraños a la nación y contrapuestos a ella: los prohombres, oligarcas de primer grado; y los que en la jerarquía feudal ocupan grados inferiores, bien que no menos fundamentales y sustantivos, y a que solemos apellidar más determinadamente caciques, de mayor y de menor cuantía, locales, cantonales, provinciales y regionales.(…) (…)Es el gobierno y dirección de (…) los peores; violación torpe de la ley natural, que mantiene lejos de la cabeza, fuera de todo estado mayor, confundida y diluida en la masa del servum pecus, la élite intelectual y moral del país, sin la que los grupos humanos no progresan, sino que se estancan, cuando no retroceden. (…) (…)No (…) preguntéis, después de esto, por qué nos estancamos primero y retrocedimos y caímos después: por qué, siguiendo así, no nos levantaremos jamás (…) (…) La forma actual de gobierno en nuestro país: lo dicho hasta aquí es más que suficiente para dejarla definida como una oligarquía pura en el concepto aristotélico: gobierno del país por una minoría absoluta, que tiende exclusivamente a su interés personal, sacrificándole el bien de la comunidad. (…) 220
  • 221. (…)Conocemos el mal; sabemos ya cuál es la forma de gobierno en que se ha empantanado España y por la cual vivimos ajenos a los progresos políticos del siglo: procede ahora que inquiramos cómo debe practicarse la sustitución; qué medidas deben ponerse en juego para sustituir la oligarquía medieval por el régimen de selfgovernment europeo. (…)” 221
  • 222. Capítulo XXXIV: La Revolución desde arriba Mas aquella farsa electoral en la que desembocó la Restauración, suscitó variados alegatos que abogaban por su perentoria modificación. Como los del político liberal Francisco Silvela (1843-1905), que sustituiría a Cánovas en el liderato del Partido Conservador, tras su muerte en 1897. Instando a una reforma total del municipal, al objeto de erradicar el caciquismo y el clientelismo político. Un proyecto regeneracionista, supeditado a una intervención quirúrgica desde la cúspide 222 , gobierno . ditado
  • 223. hasta la base. Influido mayormente por las teorías de Joaquín Costa (1846-1911), el máximo exponente del movimiento regeneracionista. Después de la retirada de Silvela, Antonio Maura (1853- 1925) se haría acopio de tales pensamientos en la susodicha formación. Consciente de la obligación de acabar con la corrupción política cuanto antes. Autor del famoso discurso “La Revolución desde arriba”. En base a ello Maura aseveraría: “(…) España entera necesita una revolución en el gobierno radicalmente, rápidamente, brutalmente; tan brutalmente que baste para que los que estén distraídos se enteren, para que nadie pueda ser indiferente y tengan que pelear hasta aquellos mismos que asisten con resolución de permanecer alejados (…) (…) No; más que nunca es ahora necesario restablecer aquella ya casi olvidada, de tiempo que ha que fue perdida, confianza entre gobernantes y gobernados; y ya no hay más que un camino, que es la revolución audaz, la revolución temeraria desde el Gobierno, porque la temeridad es, no obra de nuestro albedrío, sino imposición histórica de los ajenos desaciertos. Nunca habría sido fácil la revolución desde el Gobierno, nunca 223
  • 224. habría sido recomendable, si hubiera podido dividirse la facultad y esparcirse la obra en el curso del tiempo; pero cada día que pasa, (…), es mucho más escabrosa, mucho más difícil, y el éxito feliz mucho más incierto; y no está lejano el día en que ya no quede ni ese remedio (…)”. Y a este propósito se dedicaría en cuerpo y alma durante la presidencia de su “gobierno largo”, acaecido entre 1907 y 1909. Manifestando que la ampliación de la autonomía local, en detrimento del intervencionismo central, conduciría a que la sociedad se implicase en la consecución del plan esbozado. Pero la brutal represión que mantuvo el ejecutivo por él dirigido, con la intención de sofocar los altercados de “La Semana Trágica de Barcelona”, provocarían su dimisión sin lograr una renovada Ley para la Administración Local. Luego le tocaría a José Canalejas (1854-1912), por parte del Partido Liberal, retomar las referidas reflexiones. No obstante, su asesinato el 12 de Noviembre de 1912, a manos del anarquista Manuel Pardiñas Serrano, mientras transitaba por la zona madrileña de la Puerta del Sol, imposibilitaría el objetivo por tantos anhelado. Accediendo postreramente el Conde de Romanones (1863- 1950), quien carecería de la convicción necesaria para abanderar tan magnánimos planteamientos. 224
  • 225. Circunscribiéndose la situación política, a partir de 1913, a un perenne apagar fuegos, soslayando cualquier medida de profundo calado. 225
  • 226. Capítulo XXXV: Vuelva usted mañana Una lágrima se deslizó lentamente por mi mejilla, por primera vez atisbaba a comprender mínimamente el dolor que atormentaba perennemente a Libertad. No obstante, el mal que ella achacaba a Matahambre quizás no se circunscribiese exclusivamente a esta comarca. Ni tan siquiera a Golfi y sus secuaces, o al todopoderoso Don Oprobio. Tampoco a un concreto espectro político. Amargamente empezaba a intuir que tal como definiera Unamuno a la envidia: “la carcoma del alma española” 226 rca. española”.
  • 227. Igualmente esta dolencia estuviese pudriendo las raíces de la democracia en nuestra patria. Y es que aquellos pasajes, concebidos por Joaquín Costa hace ya casi un siglo, eran lo más parecido a la vigente realidad. Y la proclama de Maura una imperiosa necesidad. Recordé las promesas de Golfi a los frágiles jóvenes de Matahambre: “Vótame”, les decía, “Y tendrás un puesto en el Ayuntamiento”. Abandonando los estudios a edades sumamente tempranas. Convirtiéndolos en carne de cañón ante cualquier eventual crisis, al carecer, al alcanzar la treintena, de oficio, ni beneficio. Y futuriblemente sujetos a más que probables Expedientes de Regulación de Empleo, cuando la recaudación municipal aminorase. ¿No se englobaría esto en la definición enunciada por Costa al respecto del clientelismo político? Porque si Golfi realmente pensase en sus vecinos, ante todo desearía el máximo grado de formación para las nuevas generaciones, porque al fin y al cabo a ellas concierne el futuro. Lo contrario es pretender que nada cambie, manteniéndose el poder gubernamental constantemente en las mismas manos. Aquí constreñido a: “La banda de Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como”. 227
  • 228. Memoré a Don Oprobio eximiendo del pago a sus inquilinos comerciales a cambio de apoyar semejante causa, exigiéndoles mirar para otro lado mientras se perpetraban multitudinarias fechorías. La historia de Miguel y las facturas consistoriales. El relato de Libertad en torno a la Revisión del Plan General de Ordenación Urbana. Igualmente evoqué la leyenda de Soledad, la taciturna cocinera del bar municipal. Madre del pobre Mario que un triste día sucumbió a las redes del cacique mayor. Le garantizaron fiesta y diversión sin parangón, y poco a poco la adicción lo atrapó. Despojándolo de autocontrol. Se sirvieron de su ser para coaccionar o intimidar. Conminándolo a entrar en ajenas moradas, al objeto de amedrentar a sus legítimos propietarios. Y para cuando fue un estorbo, pues a alguien podría delatar, lo desterraron del pueblo, sin oportunidad de retornar jamás. No sin antes introducir a otros tantos en tan nefasto desenlace, empleado como otra arma más para ejercer la supremacía y el dominio sobre los ciudadanos de estos parajes. Si bien supuestamente los susodichos casos acontecen con demasiada asiduidad, sobre ellos preferimos correr un tupido velo, por ser tan dantesco el horror que ni los más execrables ojos prefieren verlo. 228
  • 229. Tratándolos algunos de meras supersterías o simples habladurías. O los famosos hipotéticos expedientes agilizados o retrasados, incluso dejando que se caduquen los sancionados. Lo extraño de todo es que la Administración posee eficientes sistemas informáticos. En los que con sólo introducir el número de los referidos expedientes te indica en qué departamento está, cuándo fue su entrada y cuándo ha de ser su salida, así como su número de orden dentro de los pendientes de informar por el área correspondiente. Habilitado para que con la Ley de acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos, aprobada en el 2007, los administrados desde sus casas pudiesen consultar sus gestiones en la corporación y conocer a través de la red el estado de su petición en cada momento. Mas misteriosamente estas casillas raramente se rellenan. Conllevando a que si osas preguntar por la documentación registrada, se transforme en realidad aquel jocoso artículo escrito por el gran maestro, Mariano José de Larra, y titulado: “Vuelva usted mañana”: “(…)Presentóse con todo, yendo y viniendo días, una proposición de mejoras para un ramo que no citaré, (…)Vivió el expediente dos meses en informe, y vino tan informado como era de esperar.(…)Vuelto de informe, se cayó en la cuenta (…) de que el tal expediente no 229
  • 230. correspondía a aquel ramo; era preciso rectificar este pequeño error; pasóse al ramo, establecimiento y mesa correspondiente, y hétenos caminando después de tres meses a la cola siempre de nuestro expediente, como hurón que busca el conejo, y sin poderlo sacar muerto ni vivo de la huronera. Fue el caso al llegar aquí que el expediente salió del primer establecimiento y nunca llegó al otro. (…) (…)–De aquí se remitió con fecha de tantos –decían en uno. –Aquí no ha llegado nada –decían en otro.(…) (…)Hubo que hacer otro. ¡Vuelta a los empeños! ¡Vuelta a la prisa! ¡Qué delirio! (…) (…)Por último, después de cerca de medio año de subir y bajar, y estar a la firma o al informe, o a la aprobación, o al despacho, o debajo de la mesa, y de volver siempre mañana, salió con una notita al margen que decía: “A pesar de la justicia y utilidad del plan del exponente, negado (…)”. 230
  • 231. Capítulo XXXVI: La mal usada vía de urgencia Mas las fechorías de “La banda de Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como”, no se quedaban exclusivamente en lo reseñado. Pues su mofa hacia la democracia era perseverante y desproporcionada, provocando su perpetuo mancillamiento. 231 ,
  • 232. Que no creían en la separación de poderes resultaba sumamente evidente. Fieles seguidores de una gestión a golpe de decretos, eludiendo en todo momento el exigido debate en el Consejo Plenario. Transmitiendo con ello el Alcalde a modo subliminal: “yo hago lo que quiero y vengo aquí cuando lo deseo, simplemente para dar conocimiento de lo únicamente por mí resuelto”. Que digo yo, mejor sería que se limitase a remitir a los concejales por burofax la crónica de sus unilaterales decisiones. Ahorrándole a la comunidad todo tipo de dispendio en asistencia a plenos. Pues si la oposición sólo va a escuchar y no a deliberar, no alberga ningún sentido presenciar estos enardecidos monólogos. Vetando además, con semejante comportamiento, cualquier iniciativa que no dimane del propio grupo de gobierno. Cercenando las escasas vías de pronunciamiento popular, negándoles a los vecinos, de esta pequeña comunidad castellano-manchega, el derecho fundamental expuesto en el artículo 23 de la Constitución Española (CE): “Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal. (…)” Pues la dictadura erigida sobre la mayoría de ediles en el poder, no necesariamente correspondiente a una superior cuantía de sufragios, imposibilita prosperar 232
  • 233. cualquier reivindicación contraria a los planteamientos o espurios intereses del susodicho clan. Memoré también la constante queja de Libertad, acerca del mal uso de la vía de urgencia en los distintos Plenos celebrados en el recinto consistorial. Según mi prima, existen tres modalidades de sesiones del Pleno, a tenor de lo dispuesto en el artículo 77 del Real Decreto 2568/1986, de 28 de Noviembre, por el que se aprueba el Reglamento de organización, funcionamiento y régimen jurídico de las Entidades locales (ROF): “(…) a) Ordinarias. b) Extraordinarias. c) Extraordinarias de carácter urgente.” Definiendo el artículo 78 del ROF las ordinarias como: “(…) Aquellas cuya periodicidad está preestablecida.” Es decir, las que vienen decretadas en virtud del artículo 46.2.a de la Ley 7/1985, de 2 de Abril, Reguladora de las Bases de Régimen Local (LRBRL): “El Pleno celebra sesión ordinaria como mínimo cada mes en los Ayuntamientos de municipios de más de 20.000 habitantes (…); cada dos meses en los Ayuntamientos de los municipios de una población entre 5.001 habitantes y 20.000 habitantes; y cada tres en los municipios de hasta 233
  • 234. 5.000 habitantes (…)” Y en las que media previamente una comisión informativa, donde se exponen los asuntos a debatir en el Pleno. A la que suelen asistir los técnicos, en pro de aclarar las diversas dudas suscitadas a los ediles, planteadas sobre los informes por ellos redactados, ya fueren técnicos o jurídicos. Con el fin de esclarecer cualquier farragoso asunto, posibilitando la absoluta coherencia en el ulterior voto. Ya que no olvidemos que un negligente pronunciamiento puede acarrear inclusive consecuencias penales. Asimismo corresponde al artículo 78 del ROF fijar las extraordinarias: “(…) Aquellas que convoque el Alcalde o Presidente con tal carácter, por iniciativa propia o a solicitud de la cuarta parte, al menos, del número legal de miembros de la Corporación.” En este tipo también ha de celebrarse con anterioridad una Comisión Informativa. Las extraordinarias de carácter urgente se recogen en el artículo 79 del ROF: “Son sesiones (…) convocadas por el Alcalde o Presidente cuando la urgencia del asunto a tratar no permite convocar la sesión extraordinaria con la antelación mínima de dos días hábiles exigida por la Ley (…)” Donde no media comisión informativa y osan 234
  • 235. facilitarte un grueso expediente un día para votar al día siguiente. Que puestos a pensar mal, será para que no lo estudies y emitas un juicio al azar, lo que les otorgaría más probabilidades de que sus arbitrariedades pasen desapercibidas. Circunscribiéndose habitualmente esta modalidad en Matahambre a las alambicadas y cuantiosas Modificaciones Puntuales del Planeamiento. Llegando Golfi y los suyos al paroxismo de los descritos comportamientos, con un integral descaro, en el instante en que tratan de colar igualmente por la vía de urgencia un punto añadido al orden del día del Pleno Ordinario. No disponiendo la oposición ni siquiera de una nimia hora para estudiar la referida documentación, sino que ha de pronunciarse “ipso facto”. Correspondiendo estas cuestiones normalmente a la desestimación de variadas alegaciones, o sea, opuestas voces a los proyectos por la citada camarilla ratificados. En definitiva sin información es imposible que los grupos políticos no gobernantes cumplan con el objetivo esbozado en el artículo 22.2 de LRBRL: “Corresponden (…) al Pleno las siguientes atribuciones: a) El control y la fiscalización de los órganos de gobierno” ¿Cómo se puede fiscalizar algo que se desconoce? Hasta cuando los expedientes requeridos para su consulta han de ser 235
  • 236. solicitados en los juzgados, por la negativa del máximo regidor a facilitar el acceso a los mismos. Obviando el artículo 77 de LRBRL, el cual se pronuncia de esta manera: “Todos los miembros de las Corporaciones locales tienen derecho a obtener del Alcalde o Presidente o de la Comisión de Gobierno cuantos antecedentes, datos o informaciones obren en poder de los servicios de la Corporación y resulten precisos para el desarrollo de su función.(…)”Declinándose finalmente el órgano judicial a favor de la parte demandante. No obstante, para ese entonces, ya nos encontramos ante una política de hechos consumados, desvirtuándose con ello nuevamente el principio de representación democrática. Conclusivamente: ¿Es esto democracia? ¿O caciquismo puro y duro? ¿Estamos en el siglo XXI o hemos retornado a la Restauración? O quizás incluso de allí nunca nos fuimos. ¿Por qué la vigente negativa a instaurar la fórmula del city-manager ya, si se muestra obligado una reforma en la Administración Local? Siendo lo lógico, ante la flagrante situación actual, caminar hacia posturas más eficaces, en pro de la optimización de recursos y la transparencia en la dirección gubernamental. 236
  • 237. Capítulo XXXVII: Irrupción de los partidos de masas Igual que la irrupción de los nacionalismos y regionalismos se gesta en nuestro país durante el último tercio del siglo XIX. Cuyo auge se impulsa por la aparición en escena de una próspera burguesía proveniente del desarrollo industrial de ciertas regiones: País Vasco, Cataluña, Asturias. La Revolución industrial, paralela al “Estado Liberal”, suscitó la cristalización de una nueva clase, el movimiento obrero. Quienes reivindicarán su derecho a participar en la vida política, al objeto de defender sus intereses en sede parlamentaria. Dando paso, tras la 237
  • 238. aprobación del sufragio universal, primeramente masculino y después también femenino, al “Estado democrático de derecho”. Corrientes fuertemente influenciadas por el pensamiento filosófico de Karl H. Marx (1818-1883). Siendo abanderadas en nuestra patria por Pablo Iglesias (1850-1925), el que fuera fundador, junto a otros, del PSOE. Teorías que germinan en España gracias al importante desarrollo económico, social y cultural que aconteció bajo el reinado de Alfonso XIII de Borbón. No en vano esta etapa es calificada como la “Edad de Plata de las letras y las ciencias españolas”. Periodo que queda magistralmente descrito por Salvador de Madariaga: “Bajo Alfonso XIII, España llega a ser nación industrial, alcanza el mayor nivel de población desde época romana, retorna a adornar el mundo de la cultura, que casi había abandonado desde que con tanto esplendor brilló en el siglo XVI, vuelve a plena participación en la política internacional durante la guerra europea y al abrirse la cuestión de Marruecos; reconquista espiritualmente la América que había descubierto, poblado, civilizado y perdido, y, por último, ve grandes problemas sociales y nacionales surgir en su vida interior y estimular su pensamiento político.” (“España. Ensayo de historia contemporánea”). 238
  • 239. Mostrándose como un elemento trascendental a valorar, para comprender nuestra política actual, el surgimiento de los partidos de masas, vinculados al referido colectivo: el proletariado. Habiendo predominado hasta ese momento los partidos de notables o de cuadros. Categoría en la que se circunscribían las formaciones liberales de Cánovas y Sagasta. Cuyos miembros eran reclutados a razón de determinadas cualidades especiales: capacidad económica, prestigio social, influencia intelectual. Configurándose en una amalgama de intereses particulares, muy a tener en cuenta en cualquier decisión final a tomar. Esta fórmula subsiste únicamente hoy en día en Estados Unidos, donde sus principales partidos se erigen como inmensas confederaciones compuestas de dispares grupos locales. Donde en el voto de un cargo electo, ya pertenezca a la Cámara de Representantes o Senado, prima muchas veces más el temor a rendir cuentas ante el ciudadano, de quien depende que renueve o no otra vez el escaño, que lo decretado por su propia organización. Manifiestamente desigual a lo que sucede habitualmente en nuestro territorio nacional, debido mayormente a las considerables disparidades entre ambos sistemas electorales. 239
  • 240. Los partidos de masas, en pro de su subsistencia, intensificarán sus esfuerzos hacia la masiva captación de afiliados. La preponderancia que otorgan a la cantidad y no la calidad, se ha de explicar atendiendo a dos vertientes: por un lado la exigencia de cubrir carencias económicas mediante la aportación de cuotas por parte de sus afiliados, valiéndose además de su colaboración voluntaria en las variadas actividades de la organización; y por otra parte brindando al pueblo la oportunidad de acceder al poder sin restricción alguna. Entre los efectos adversos que este modelo ocasiona se englobarían la tendencia a la burocratización y a la profesionalización de sus dirigentes. Lo que desencadena su gradual distanciamiento de las bases. Significativo obstáculo para que no se de la obligatoria renovación en los cargos orgánicos, y por ende en los públicos, ya que de los orgánicos depende la elección de estos últimos. Hacia finales del siglo XX los mencionados partidos de masas evolucionarán hacia el prototipo actual: “partidos atrapa-todo”. Denominados de esta forma porque su fin último es concitar el máximo número de apoyos en las urnas, para lo que diluyen su ideario y lo envuelven con axiomas universales, de fácil asimilación por el conjunto de la sociedad. Eludiendo identificarse excesivamente con segmento alguno, para no ser 240
  • 241. rechazados por el resto. Utilizando mensajes vagos, que sufren una constante transformación, atendiendo a los requerimientos de cada momento. Burocratizándose los partidos en demasía y transformándose sus dirigentes en absolutos profesionales de la política. Quienes ya no son individuos civiles que, en un momento determinado de su trayectoria laboral en el ámbito privado, optan por volcar sus conocimientos en la vida pública, sino sujetos que no conocen más oficio que la propia política. Conduciendo, en su grado sumo, a organizaciones afectadas por el síndrome de regresión paranoide. Con una clara sintomatología. Fragmentación en diversos grupos, atrincherados en pequeños reinos que ya no comparten un proyecto común, sino únicamente el propio. Tendencia a la traición. Ahondamiento de las heridas, hasta convertirlas en insalvables. Promocionando a caudillos que se valen de cualquier atajo para sostenerse en su puesto, exclusiva forma de ganarse su sustento. En tanto en cuanto los demás callan por temor a ser sancionados y verse expulsados de los núcleos del poder. Avocando a los afiliados de valía a echarse a un lado, con tal de no ser arrollados por el turbulento vendaval. Amordazando normalmente a su máximo líder, el cual está abocado a ceder a sus caprichos en pro de no ser derrocado. Estado 241
  • 242. que conforma el paso previo para la refundación o extinción de la dolorida formación. 242
  • 243. (Karl Marx 1818-1883) 243
  • 244. Capítulo XXXVIII: El socialismo ha muerto “El socialismo ha muerto”, esta era la conclusión a la que llegaba Anthony Giddens a finales del siglo pasado. Uno de los más eminentes sociólogos ingleses, después de Jhon Maynard Keynes (1883-1946). Y es que los axiomas keinesianos, proclives al intervencionismo estatal mediante una fuerte política de inversiones públicas, al objeto de crear el pleno empleo, supliendo en parte la labor del mercado, regirían la gestión económica mundial durante largo tiempo. Concretamente desde los años treinta hasta la década de los ochenta. Momento en el que se verían desplazados, en prácticamente todo el mundo por el Liberalismo. Coincidiendo con el triunfo de los liberales tanto en Gran Bretaña, como en los Estados Unidos. Puesto que a la postre se ha demostrado el desmesurado inflacionismo que provocan las teorías keinesianas. Pensamiento explicado, de la manera más sencilla posible, por Margaret Thatcher, empleando el coherente criterio de una pragmática ama de casa: “la (…) filosofía del señor Keynes de gastar más de lo que se ingresa.” Giddens, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en el año 2002, es el autor ideológico de la “Tercera Vía”. Corriente auspiciada por los laboristas 244
  • 245. ingleses, bajo el liderato de Tony Blair, y los demócratas de Bill Clinton en Estados Unidos. Donde se propone un punto intermedio entre el liberalismo y la socialdemocracia, con la intención de articular una nueva ideología tras el fracaso del programa económico socialista, lo que se evidenció con la caída del muro de Berlín acontecida el 9 de Noviembre de 1989. Filosofía motivada por la creencia de Guiddens y Blair de que “la política no es nada sin ideales.” Definida por el ex Primer Ministro del Reino Unido del siguiente modo: “Es una Tercera vía porque está más allá de una vieja izquierda preocupada por el control estatal, los impuestos elevados y los intereses de los productores.” Y es que los preceptos marxistas se hilvanan desde una perspectiva económica, surgiendo con la única pretensión de transformar la sociedad burguesa de su época. Para ello el filósofo alemán de origen judío, Karl Marx (1818-1883) estudiaría la economía política inglesa de Adam Smith (1723-1790). El que fuera considerado el padre de la misma, quien aseveraba que el mercado competitivo era el mecanismo más eficiente de asignación de recursos. Eso sí, cuyos beneficios sólo se alcanzarían en una sociedad bien gobernada. Donde la clave del bienestar social radicaría en el crecimiento económico, 245
  • 246. que se potencia a través de la división del trabajo. Reclamando la mínima interferencia del Estado en la economía. Ideario regido por tres leyes: · Ley de iniciativa: Es cuando tras detectar una necesidad en la sociedad, se brinda un servicio o se fabrica un producto con el objetivo de satisfacerla. · Ley de competencia: Después de que alguien tomara la primera iniciativa, otros comienzan a competir manufacturando lo mismo, u ofertando igual servicio. · Ley de mercado: Integrada por la oferta y la demanda. Si en el mercado hay más oferta que demanda, se genera un proceso de depuración aguantando el que tenga mejor relación: calidad/precio. Marx abogaba por la supremacía del proletariado y el control del Estado por este. Sociedad en la que se expropiarían los medios de producción a los particulares, que pasarían a formar parte de la colectividad, recayendo en el gobierno la planificación de los recursos. 246
  • 247. Siendo la agencia de planificación central la encargada de determinar: ¿qué producir?, ¿cómo hacerlo? y ¿para quién? Radicando aquí su primordial error, puesto que es imposible procesar la plenitud de datos existentes, al objeto de dictar una certera resolución. No existiendo nada más eficiente para coordinar la actividad económica que el propio mercado. Conclusión a la que igualmente llegaría la extinta Unión Soviética, al poner en práctica el proceso radical de reforma económica denominado Perestroika. Disolviéndose en 1991 y renunciando el nuevo estado ruso a cualquier identificación con el marxismo. Luego de contemplar: · La desmedida burocracia surgida, en pro de canalizar la infinidad de información y controlar a las empresas estatales. · La aparición de un vasto mercado negro, que trataba de bordear la injerencia de la agencia de planificación central. · La indisciplina financiera, desencadenada al no tenerse en cuenta la relación coste-beneficio, primándose exclusivamente el cumplir unos objetivos de cantidad. Con lo que los gestores 247
  • 248. solicitan cada vez mayores aportes monetarios para acometer el plan prefijado. No dándose quiebra alguna de las empresas, puesto que aunque deficitarias, sus directivos siempre esbozarán que su misión es trascendental o de “interés general”, ese vago término en el que todo cabe. Defendiendo Karl Marx una única postura, llegando a decir que: “El significado de paz es la ausencia de oposición al socialismo.” Lo que será llevado a los extremos con la revolución rusa de Lenin, donde una élite revolucionaria, supeditada a una férrea disciplina de partido, acapararía el poder. Cuyas órdenes nunca podrían ser cuestionadas. Y que desencadenarían las sangrientas purgas de Stalin. Estado que debía gobernarse bajo un régimen de monopolio político, exclusiva forma, para ellos, de convertir a la sociedad burguesa en la “dictadura del proletariado”. Un punto que todos perseguirán será crear el hombre nuevo, capaz de servir fielmente a la causa revolucionaria. Proceso meridianamente descrito por Ernesto Che Guevara en un artículo publicado el 12 de Marzo de 1965: “(…) Para construir el comunismo (…) hay que hacer al hombre nuevo. (…) 248
  • 249. (…) Es necesario el desarrollo de una conciencia en la que los valores adquieran categorías nuevas. La sociedad en su conjunto debe convertirse en una gigantesca escuela. (…) (…) La educación directa (…) se ejerce a través del aparato educativo del Estado en función de la cultura general, técnica e ideológica, por medio de organismos tales como el Ministerio de Educación y el aparato de divulgación del partido. La educación prende en las masas y la nueva actitud preconizada tiende a convertirse en hábito; la masa la va haciendo suya y presiona a quienes no se han educado todavía. (…) (…) En este periodo de construcción del socialismo podemos ver el hombre nuevo que va naciendo. (…) (…) Es un proceso que requiere tiempo. En nuestra sociedad, juegan un papel la juventud y el Partido. Particularmente importante es la primera, por ser la arcilla maleable con que se puede construir al hombre nuevo sin ninguna de las taras anteriores. (…) 249
  • 250. (…) La arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud (…).” Fragmentos en los que algunos atisban a concebir ciertos paralelismos con determinadas políticas implementadas recientemente en nuestro territorio patrio. Y es que, como opinara el eminente filósofo liberal Karl Popper, los grandes males de la sociedad habitualmente no nacieron de seres malvados, ni malintencionados, sino que brotaron como resultado de las premisas planteadas por sujetos adscritos a los más nobles ideales. Quien negara tajantemente la posibilidad de un pensamiento único, manifestando: “el acuerdo del Occidente en torno a una sola idea, a una sola creencia, a una sola religión, sería el fin de Occidente, su capitulación, su rendimiento incondicional a la idea totalitaria.” Amparándose siempre en la tolerancia: “Creo que tenga razón, pero yo puedo estar equivocado y ser usted quien tenga la razón; en todo caso discutámoslo, pues de esta manera es más probable que nos acerquemos a una verdadera comprensión que si meramente insistimos los dos en tener la razón.” 250
  • 251. (Pablo Iglesias 1850-1925) Capítulo XXXIX: PSOE, del marxismo al pragmatismo liberal El PSOE se articula en torno a la figura del ferrolano, Pablo Iglesias (1850-1925), viendo la luz el 2 de Mayo de 1879, en la celebérrima reunión de Casa Labra, en Madrid. Si bien su constitución como partido nacional tendrá que esperar al Congreso celebrado en 251 , o
  • 252. Barcelona, del 23 al 25 de Agosto de 1888. Habiendo quedado también configurada por idénticos promotores, poco antes, del 12 al 14 del mismo mes, la organización sindical “Unión General de Trabajadores” (UGT). Y es que ambas formaciones nacen como sendas caras de una misma moneda, al objeto de cubrir la lucha obrera en todas sus vertientes: tanto la económica, mantenida con las empresas; como la política, en lo tocante a las administraciones públicas. Es más, hasta la pasada década de los ochenta los militantes del PSOE estaban igualmente obligados a la adscripción a UGT. El PSOE mantendría su adhesión a la filosofía marxista desde sus inicios hasta 1979. Ideología que queda sintetizada mediante la siguiente frase de su eminente fundador, Pablo Iglesias: “El Partido Socialista es la entera emancipación de la clase trabajadora: es decir, la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una sola (…)” Oponiéndose al orden económico burgués. En 1905 lograrían hacerse con 30 actas de concejales en distintas corporaciones locales. Accediendo el mismo Pablo Iglesias, como edil, al Ayuntamiento de Madrid. No obstante, los escasos resultados conseguidos hasta ese momento los abocó a cambiar de estrategia y buscar la 252
  • 253. confluencia con parte de ese sector burgués que previamente había sido demonizado, por representar el modelo social al que ellos aspiraban a transformar. Así el 17 de Noviembre de 1909 se formalizará la “Conjunción republicano-socialista”, con la que en 1910 Pablo Iglesias obtendría un escaño como diputado. En 1921 sufrirían la escisión de un grupo, quienes crearán el Partido Comunista de España, de ideología igualmente marxista. Convirtiéndose posteriormente en importantes protagonistas de la oposición al régimen de Franco. Intentando aglutinar a las diversas fuerzas existentes en ese momento en un único movimiento para derrocar al caudillo, abogando por desterrar cualquier halo de rencor y revancha, en pro de reforzar exclusivamente los lazos de unión alrededor de un mismo propósito. De lo que dan fe las siguientes palabras esbozadas por Santiago Carrillo en 1956: “(…) Nosotros entendemos que la mejor justicia para todos los que han caído y sufrido por la libertad consiste, precisamente, en que la libertad se establezca en España. Una política de venganza no serviría a España para salir de la situación en que se encuentra. Lo que España necesita es la paz civil, la reconciliación de sus hijos, la libertad.” Auspiciadores, a partir de 1950, de la concreción de Comisiones Obreras. 253
  • 254. Sin embargo, el papel del PSOE como resistencia a Franco resultó cuanto menos difuso. De lo que sí se tiene constancia es de la connivencia que mantuvo con la dictadura de Miguel Primo de Rivera, acontecida desde su pronunciamiento, el 13 de Septiembre de 1923, hasta su dimisión el 28 de Enero de 1930. De quien diría Indalecio Prieto, uno de los máximos dirigentes del PSOE y líder del sector más moderado del mismo, que era un “Dictador sin muertos” y que “ojalá todas las dictaduras fueran como la suya”. Con una notable influencia en dicho gobierno en lo concerniente a legislación social, parte de la cual se recogió en el Código de Trabajo (1926). Incluso Primo de Rivera supuestamente llegó a albergar la idea de erigir un sistema turnista, similar al de la etapa anterior, con el PSOE. Presuntamente gracias a ello UGT tendría un desarrollo exponencial. Mientras que la CNT, fundada en 1910 bajo el espíritu del anarquismo español, el otro gran sindicato obrero, sería fuertemente represaliado, viendo drásticamente sus fuerzas mermadas. Igual fortuna sufriría el Partido Comunista de España. Del marxismo inicial se terminará abdicando en 1979. Pronunciándose en 1976 Felipe González, el joven secretario general del PSOE en aquel entonces, así: “Nosotros somos socialistas porque somos fundamentalmente anticapitalistas.” Para diez años 254
  • 255. después, siendo ya presidente del gobierno, aclarar: “El capitalismo es el menos malo de los sistemas económicos.” Terminando por aprender, cuando no pudo cumplir su promesa electoral de crear 800.000 puestos de trabajo en su primera legislatura, que “los empleos los dan los empleadores y no el Estado.” Manifestación realizada a finales de Diciembre de 2008. Presentándose como revelador al respecto un fragmento de un artículo publicado en “El Independiente”, a comienzos de Septiembre de 1988, redactado por el ilustre escritor Antonio Gala: “A aquel marxismo inicial renunció nuestro socialismo en 1979. Ya no volvió a definirse en relación a él y desde entonces se produjo la inevitable defenestración de la ideología. Por ambición, adaptaciones y presiones se pasó a una tibia socialdemocracia, y luego a un tolerante liberalismo. (…)” Además el PSOE se hará eco de la “Tercera Vía”, al parecer, en su XXXV Congreso Federal, del que resultaría electo como secretario general, el actual presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Movimiento al que se conocería, en nuestro territorio patrio, con el nombre de Nueva Vía. Corriente promovida por los laboristas ingleses, bajo el liderato de Tony Blair, y 255
  • 256. los demócratas de Bill Clinton en Estados Unidos. Donde se sugiere un punto intermedio entre el liberalismo y la socialdemocracia, con la intención de articular una nueva ideología tras el fracaso del programa económico socialista, lo que se evidenció con la caída del muro de Berlín acontecida el 9 de Noviembre de 1989. Es por ello que resultó sumamente contradictorio el furibundo ataque del PSOE contra el liberalismo, durante las elecciones al Parlamento Europeo, del 7 de Junio de 2009. En aquel XXXV Congreso del PSOE, que tuvo lugar en Madrid, en Julio del 2000, el nuevo secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, haría un llamamiento a la “pasión por la libertad”, premisa que para él habría de imperar perennemente en el socialismo. Sin olvidar su dos grandes slóganes: “talante” y el “cambio tranquilo”. Así en el discurso de clausura de dicho Congreso aclamaría: “No practicaremos ni la crispación, ni la infamia, ni la injuria; no buscaremos la destrucción de nuestros adversarios, porque ellos también son parte necesaria de esta sociedad.” Interpelado sobre el significado que entrañaba el cambio tranquilo, contestaría: “Proponer y aceptar acuerdos (…) Si cada gobierno destruye todo lo anterior, absolutamente todo, será muy difícil que prosperemos.” 256
  • 257. Una Historia de España que se reescribe cada día, poniendo sobre el tamiz las dicciones y contradicciones de sus trascendentales protagonistas. 257
  • 258. (Miguel Primo de Rivera 1870-1930) 258
  • 259. Capítulo XL: ¡Españoles: reconstruid vuestro Estado! El Desastre de Annual, que llevó a la retirada de las mal pertrechadas tropas españolas del Rif, al Norte de Marruecos, supuestamente suscitaría el pronunciamiento liderado por el que fuera Capitán General de Cataluña, Miguel Primo de Rivera (1870- 1930). Acaecido el 13 de Septiembre de 1923. Hipotéticamente para evitar que al expediente abierto, por las negligencias que ocasionaron aquel hecho, se le diese curso en el Parlamento. Del cual se desprendía una enardecida crítica al decadente régimen de la Restauración y a la monarquía, encarnada en la figura de Alfonso XIII (1886-1941). El degradante sistema político de aquel momento: herido profundamente por un rancio comportamiento caciquil, que corroía lentamente las raíces del mismo, cual letal toxina; y una naciente burguesía que no se sentía representada en él, propulsora de incipientes grupos nacionalistas y regionalistas que aclamaban un ferviente protagonismo; facilitará que el golpe de los sublevados militares se tope con una exigua oposición. Osando mostrarse su personaje estelar ante la opinión pública, como el “cirujano de hierro”, sugerido por el regeneracionista Joaquín Costa (1846-1911), que salvaría 259
  • 260. a España de los males que la aquejaban. Citando el autor en su obra “Oligarquía y caciquismo como forma de gobierno en España” al respecto lo siguiente: “(…) El sanar a España del cacique, el redimirla de esa cautividad, supone dos distintas cosas: operación quirúrgica, de efecto casi inmediato, y tratamiento médico, de acción lenta y paulatina. (…)” . Lo cual fue espuriamente interpretado por el dictador para hacerse con el poder. Erigiéndose como el remedio contra “los profesionales de la política”. Siendo nombrado Presidente, por el Rey Alfonso XIII, el 15 de Septiembre. Su primera acción al frente del Ejecutivo sería disolver las Cortes y formar un Directorio Militar. Compuesto por él mismo, como máximo jefe, y mayormente por un general de cada capitanía. Entre cuyas competencias se hallaban dictar decretos con fuerza de ley. Permitiendo la operatividad de un único partido político, la “Unión Patriótica”, dirigida por el propio Miguel Primo de Rivera. Su gestión económica se basaría en un desmesurado intervencionismo estatal. El Consejo de Economía Nacional será el encargado de regular el mercado, los precios y la producción. Potenciando la burocratización, favoritismos, monopolios y oligopolios. Impulsando aún 260
  • 261. más el desarrollo industrial de determinadas regiones como Cataluña o el País Vasco, a través del exponencial desarrollo, entre algunas, de la industria pesada y la minería. Y la pauperización de otros territorios. Lo que ocasionaría considerables migraciones en el interior de España. Asimismo llevará a cabo una fuerte inversión en infraestructuras y un eminente plan hidrológico, que era precisamente una de las recomendaciones de Costa a ejecutar por los gobernantes de nuestra patria. Desencadenando su negligente dirección económica en el excesivo endeudamiento de las arcas del Estado, lo que repercutiría negativamente en los posteriores gobiernos. A partir de 1925 el caudillo se percata de la imposibilidad de sostener la provisionalidad del régimen dictatorial y sustituye el Directorio Militar por uno compuesto por políticos civiles. Ya que la Dictadura inicialmente se presentó como una situación transitoria para restablecer el orden nacional, ante la finalmente caótica Restauración, y dar paso a la normalidad democrática. No obstante, el sufragio universal, tal como era solicitado por la población, no sería restituido, ni el caciquismo radicado. Alzándose paulatinamente las voces en contra del Régimen. Uno de sus últimos intentos por mantenerse se concretaría en 261
  • 262. la elaboración de la fallida Constitución de 1929, cuyos rasgos fundamentales serían: · Declaración de la soberanía del Estado, ni monárquica, ni nacional. Característica de sistemas totalitarios. · Organización territorial marcadamente unitaria. · Cortes unicamerales. Conformadas por: treinta diputados designados por el rey a modo vitalicio; la mitad electos mediante sufragio universal y el resto resultarían de representación corporativa. Pero la creciente contestación del proyecto constitucional y del gobierno en sí, más la gradual pérdida de apoyos, incluso dentro del ejército, abocó a Miguel Primo de Rivera a presentar su dimisión el 28 de Enero de 1930 y a exiliarse. Sustituyéndolo en el cargo Dámaso Berenguer (1873-1953), nombrado igualmente por Alfonso XIII, etapa que sería calificada como “La Dictablanda”, en contraposición con la anterior. Sin embargo, el desencanto, con la monarquía y con los sucesivos gobiernos que hasta ese momento se habían 262
  • 263. conformado, era palpable. Agrandando abismalmente la brecha entre gobernantes y gobernados. De lo que dan fe las excelsas palabras del sempiterno maestro, José Ortega y Gasset (1883-1955), que bien servirían de aplicación al periodo vigente. Fragmentos extraídos de un artículo publicado en el “El Sol”, el 15 de Noviembre de 1930, titulado “El error Berenguer”: “(…) El Estado (…) se ha ido formando un surtido de ideas sobre el modo de ser de los españoles. Piensa, por ejemplo, que moralmente pertenecen a la familia de los óvidos, que en política son gente mansurrona y lanar, que lo aguantan y lo sufren todo sin rechistar, que no tienen sentido de los deberes civiles, que son informales, que a las cuestiones de derecho y, en general, públicas, presentan una epidermis córnea.(…) (…) Entre las ideas sociológicas (…) que sobre España posee el Régimen actual, está esa de que los españoles se compran con actas. (…) (…) Hemos padecido una incalculable desdicha. (…). No existe el Estado español. ¡Españoles: reconstruid vuestro Estado! (…) (…)Somos nosotros, y no el Régimen mismo; nosotros gente de la calle, de tres al cuarto y nada revolucionarios, 263
  • 264. quienes tenemos que decir a nuestros conciudadanos: ¡Españoles, vuestro Estado no existe! ¡Reconstruidlo!” 264
  • 265. (Ramón Pérez de Ayala 1880-1962) 265
  • 266. Capítulo XLI: Las dos Españas En Diciembre de 1930 se produce la sublevación de Jaca. Organizada por representantes de distintas corrientes, previamente reunidos en Agosto de ese año en San Sebastián, al objeto de diseñar la estrategia para derrocar a la Monarquía. No obstante, el conato disidente fue controlado por el gobierno y encarcelados sus confabuladores. Mas los acontecimientos que provocarían la caída del régimen se precipitarían. En Febrero de 1931, lo más granado del liberalismo español: José Ortega y Gasset (1883-1955), Gregorio Marañón (1887-1960) y Ramón Pérez de Ayala (1880- 1962), crean la “Agrupación al Servicio de la República”. Teniendo lugar su primer acto público el 14 de Febrero, en el teatro Juan Bravo de Segovia, presidido por el poeta Antonio Machado. Inicialmente se erigiría exclusivamente como un colectivo de intelectuales y profesionales que pretendían promover la concepción de un nuevo Estado. Transformándose posteriormente en partido político, luego del amplio respaldo social recibido. Presentándose en las elecciones constituyentes convocadas el 28 de Junio de 1931 con un programa eminentemente liberal, donde sus promotores, entre otros miembros de la formación, obtendrían acta de diputado. Si bien su 266
  • 267. aparición como futuro movimiento se escenificaría mediante el manifiesto fundacional publicado el 10 de Febrero de 1931 en “El Sol”. Del cual destacan, por su premonitoriedad al respecto de la etapa actual, los ulteriores pasajes: “Cuando la historia de un pueblo fluye dentro de su normalidad cotidiana, parece lícito que cada cual viva atento sólo a su oficio y entregado a su vocación. Pero cuando llegan tiempos de crisis profunda (…) es obligatorio para todos salir de su profesión y ponerse sin reservas al servicio de la necesidad pública. Es tan notorio, tan evidente, hallarse hoy en España en una situación extrema de ésta índole, que estorbaría encarecerlo con procedimientos de inoportuna grandilocuencia. (…) (…) El Estado español tradicional llega al grado postrero de su descomposición. No procede ésta de que encontrase frente a sí la hostilidad de fuerzas poderosas, sino que sucumbe corrompido por sus propios vicios sustantivos. (…) Un sistema de Poder público (…) que ha sido una asociación de grupos particulares, que vivió parasitariamente sobre el organismo español, usando del Poder público para la defensa de los intereses parciales que representaba. Nunca se ha sacrificado aceptando 267
  • 268. con generosidad las necesidades vitales de nuestro pueblo (…). (…) Nosotros creemos que ese viejo Estado tiene que ser sustituido por otro auténticamente nacional. Esta palabra “nacional” no es vana; antes bien, designa una manera de entender la vida pública, que lo acontecido en el mundo durante los últimos años de nuevo corrobora. (…) Un pueblo es una gigantesca empresa histórica, la cual sólo puede llevarse a cabo o sostenerse mediante la entusiasta y libre colaboración de todos los ciudadanos unidos bajo una disciplina, más de espontáneo fervor que de rigor impuesto. La tarea enorme e inaplazable de remozamiento técnico, económico, social e intelectual que España tiene ante sí no se puede acometer si no se logra que cada español de su máximo rendimiento vital. Pero esto no es posible si no se instaura un Estado que, por la amplitud de su base jurídica y administrativa, permita a todos los ciudadanos solidarizarse con él y participar en su alta gestión. (…) Que despierte en todos los españoles, a un tiempo, dinamismo y disciplina, llamándolos a la soberana empresa de resucitar la historia de España, renovando la vida peninsular en todas sus dimensiones, atrayendo todas las capacidades, imponiendo un orden de limpia y enérgica ley, dando a la justicia plena transparencia, exigiendo mucho a cada ciudadano, 268
  • 269. trabajo, destreza, eficacia, formalidad y la resolución de levantar nuestro país hasta la plena altitud de los tiempos. (…) (…) Importa mucho que España cuente pronto con un Estado eficazmente constituido, que sea como una buena máquina en punto, porque, bajo las inquietudes políticas de estos años, late algo todavía más hondo y decisivo: el despertar de nuestro pueblo a una existencia más enérgica, su renaciente afán de hacerse respetar e intervenir en la historia del mundo. (…) Pero su realización supone que las almas españolas queden liberadas de la domesticidad y el envilecimiento en que (se) las ha mantenido. (…)” El 16 de ese mes cae el gobierno de Dámaso Berenguer (1873-1953), tras lo que Alfonso XIII designaría a Juan Bautista Aznar-Cabañas (1860-1933) como Presidente del mismo. Quien convocaría elecciones municipales para el 12 de Abril. Comicios que tomaron un marcado carácter plebiscitario sobre la monarquía y la propia figura de Alfonso XIII. La rotunda victoria de los republicanos en las grandes ciudades y sobre todo en Madrid, y teniendo en cuenta el profundo conocimiento que sobre el fenómeno 269
  • 270. caciquil radicado en los núcleos rurales albergaban la plenitud de fuerzas políticas, determinaron la proclamación de la Segunda República el día 14. Fecha en la que se exiliaría igualmente el Rey. De lo que dan fe sus siguientes declaraciones, redactadas el día 13: “(…) Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil (…) Enunciando al abandonar España rumbo a París tan memorables palabras: (…) Espero que no habré de volver, pues ello sólo significaría que el pueblo español no es próspero ni feliz.” Con ello se daba por culminada la era monárquica, acusando las Cortes al soberano de alta traición a través de una ley promulgada el 26 de Noviembre de 1931. La cual sería derogada por otra rubricada por Franco el 15 de Diciembre de 1938. Pese a la amistad que unía a ambos, al concluir la guerra civil y no restituir Franco al soberano en su puesto, Alfonso XIII manifestaría: “Elegí a Franco cuando no era nadie. Él me ha traicionado y engañado a 270
  • 271. cada paso.” No volviéndose a restaurar la Monarquía hasta 1975. A pesar de que la Segunda República comenzó con gran algarabía y júbilo por parte de la población, quienes se lanzaron rápidamente a la calle para celebrarlo, pronto se transformaría en confrontación y confusión. Una vez más el espectro de “las dos Españas”, como las definiera José Ortega y Gasset. Una “que se obstina en prolongar los gestos de una edad fenecida”. Y otra “España vital, sincera, honrada, la cual estorbada por la otra, no acierta a entrar de lleno en la historia.” Sembraría de lúgubres sombras el horizonte. Y es que nuestra historia nos evidencia pertinazmente, desde hace casi dos siglos, nuestra incapacidad para pasar página y sumergirnos en la Tercera España. Aquella que describió Salvador de Madariaga como: la de la libertad, la integración y el progreso. 271
  • 272. Capítulo XLII: Un sistema más justo y equitativo Caí vencido con los primeros rayos de sol. Aquel libro me atrapaba poderosamente. Mostrándose ante mí como el más preciado cofre. Recipiente que guardaba celosamente la pócima que curaría a nuestra patria de los grandes males que la aquejaban. Pesares que durante casi dos siglos han 272
  • 273. provocado que sus dos lados opuestos se enfrenten perennemente. Sendas caras de una misma España, que inocula su letal veneno en todo aquel que ose transitar por sus entrañas. Resultando de clamorosa vigencia los tristes versos del poeta Antonio Machado (1875-1939) cuando entonaba: “Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza. Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón.” Historias de odios y rencores, de envidias y traiciones, que nos atrapan entre sus redes, imposibilitándonos alcanzar la tan anhelada Tercera España. La que describiera Salvador de Madariaga como: la de la libertad, la integración y el progreso. 273
  • 274. Con tales pensamientos me fui adentrando lentamente en los dominios de la ensoñación. Campo plagado de escenas reales e irreales, de susurros y lamentos. En ese momento, inesperadamente, un aire frío inundó la estancia, irrumpiendo, entre difusas imagines del más allá, los espíritus de mi abuela y mi tía Clara. Ambas compungidas y con lágrimas en los ojos me aclamaban: “Cuida de Libertad. No permitas que Don Oprobio llega a ella.” Propiciando tan fantasmagórica escena nuevamente mi desvelo. Y allí tumbado en la cama, percibía nítidamente los intensos bramidos del aire que tocaban en mi ventana como para que los dejara entrar. Desde hacía tiempo intuía un grave presagio, mas me negaba a advertir tal premonitoriedad. Siempre ella, Libertad, mi querida prima Libertad. Hermosa y ausente. A veces, si cierro los ojos, aún la veo de pie en la estación. La misma tarde gris de un domingo de septiembre, cuando le dijo adiós a su amado Luis. O sentada ante una taza de té en el bar municipal, mientras el programa “te rondaré morena” de “Radio Vecindad”, 274
  • 275. emitía un dulce bolero del célebre maestro Armando Manzanero. Incluso memoré las graves advertencias que le hacía Frédéric: “Libertad, no sabes donde te metes, lo que hasta ahora te han hecho a ti y a los tuyos es poco. Aquí no hay nada personal contigo, no lo olvides nunca, simplemente eres un estorbo en medio de sus intereses económicos. No dudarán ni un minuto en eliminarte. Y cuentan con el apoyo de otras personas, ubicadas en los puestos que menos te imaginas. Déjalo ya. Acuérdate de los disparos inferidos al primer edil del municipio alicantino de Polop de la Marina, mientras aparcaba el coche frente a su casa. El asesinato del de Fago. ¿Quieres acabar así? No tienes pruebas. Aunque los que vivamos en Matahambre alberguemos fundadas sospechas sobre lo que expones, no existe ningún documento que lo acredite. Y sin algo que los incrimine es imposible que se les pueda imputar un determinado hecho delictivo.” Fragmentos pronunciados por el descendiente de Bastiat, que más parecieran el epílogo de un dramático relato. 275
  • 276. Donde confluyen todo tipo de tragedias, salvo un dichoso desenlace. Tal vez fuera cierto y las nefastas costumbres que lastraban a nuestra frágil democracia fuera harto difícil erradicarlas. Arraigadas poderosamente en su simiente. Corroyendo sibilinamente sus adentros. ¿Y qué podría hacer Libertad para terminar con semejante infortunio? ¿Tendría idéntico fin al del salmón, que tras luchar denodadamente contra la adversa corriente, acaba pereciendo en el ocaso de su angustiado viaje? Ideas que torturaban mi débil mente, aplacadas si cabe, ligeramente, por la melodía proveniente del longevo transistor del salón. Un hermoso poema de Antonio Machado cantado: “A un olmo seco”, que rezumaba melancolía y esperanza. Sentimientos que embargaban en ese instante mi quebradizo corazón. Esperanza en un mañana mejor y en un feliz término para Matahambre y sus gentes. Debía proseguir, no podía dejar de leer aquella obra. Pues quizás, entre sus fragmentos, surgiera la respuesta a nuestras plegarias. Aquella que nos indicara el camino a tomar, hacia un sistema mucho más justo y 276
  • 277. equitativo. Donde las inquietas almas como la de Libertad encontrasen plena cabida y encaje. 277
  • 278. (Revista la Flaca, ironizando sobre el Unitarismo o centralismo y el Federalismo) Capítulo XLIII: Rápida desvirtuación de una joven democracia Por raro que pareciese el cambio de régimen en España esta vez no se producía a manos de un pronunciamiento militar, sino de forma natural, sobre los cimientos de un sistema ya agotado. El largo periodo de la Restauración, capitaneada por una 278 atural,
  • 279. longeva Monarquía que no supo adaptarse a los nuevos tiempos, daría paso a la Segunda República mediante unas elecciones democráticas. Los anhelos de regeneración brotaban en gran parte de la sociedad. La cual era eminentemente rural, desempeñando un 45,5% de la población activa funciones agrícolas, mostrándose perentoria una reforma agraria. Dedicándose el resto a la industria y sector servicios. Propiciando abismales desigualdades regionales, por lo que se requería no sólo una profunda modernización política, sino también socioeconómica. Además de una mejora de las condiciones laborales. Economía enormemente lastrada por la crisis que azotó virulentamente al mundo durante la denominada “Gran Depresión”, la cual no se superaría hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Por otro lado el gran analfabetismo reinante, denunciado vehementemente desde hacía tiempo por: los institucionistas; regeneracionistas; Generación del 98; y del 14; a la que se sumarían la savia nueva del 27, considerablemente influenciada por el pensamiento de José Ortega y Gasset; lucharían por universalizar la educación, intentando llegar a sectores hasta ese momento marginados. Aumentando el cuerpo de 279
  • 280. maestros estatales, incrementándoles el sueldo y mejorando sus condiciones. Uno de los aspectos que se trataría igualmente estribaría en torno a las espinosas cuestiones suscitadas a tenor de los nacionalismos y regionalismos. Asimismo se pretendía ejecutar una reconversión del colectivo militar, buscando restarle protagonismo en el área pública, además de su fiel adhesión al nuevo gobierno republicano. En cierta manera quizás para evitar que se repitiese otro golpe de Estado, fórmula a la que tantas veces se recurrió en el pasado. Augurio que postreramente se cumpliría. No obstante, sería en el ámbito religioso donde se enfrentarían los sectores más radicalizados de las dos Españas. Encono que alcanzaría su momento álgido el 11 de Mayo de 1931, tras el incendio y asalto de numerosos conventos, colegios y centros católicos a manos de un grupo de exaltados. A pesar de que el Vaticano dio claras órdenes a los obispos para que aceptasen al nuevo orden político instaurado, siendo por lo general la actitud de éstos bastante prudente al respecto, acatando lo mandatado, inevitablemente surgieron tempranamente notas 280
  • 281. discordantes. El 1 de Mayo de 1931 el cardenal primado Pedro Segura (1880-1957), lanzaba a través de una pastoral una incendiaria soflama: “Cuando los enemigos del reinado de Jesucristo avanzan resueltamente, ningún católico puede permanecer inactivo”. Instando a los monárquicos a reorganizarse para arrebatar el poder en las urnas a los republicanos. Siguiendo tales indicaciones, el 10 de Mayo se inaugura en Madrid un Circulo Monárquico, que aspiraba a aglutinar el máximo número de apoyos, al objeto de concurrir a los siguientes comicios. En un momento del acto, uno de los asistentes al mismo, puso en funcionamiento un gramófono, escuchándose inmediatamente la Marcha Real. Lo que fue interpretado por los republicanos que alcanzaron a oír la melodía en el exterior como un auténtico ataque. Iniciándose a partir de ahí los caóticos disturbios. Provocando finalmente la destitución del cardenal primado por la Santa Sede, ante la gravedad de los sucesos acontecidos y por su negativa a modificar su beligerante actitud. Episodio que llevaría a José Ortega y Gasset a manifestar su pública repulsa, editada en el Sol, el 11 de Mayo de 1931: “(…) Quemar (…) conventos e iglesias no demuestran ni verdadero celo republicano ni espíritu de 281
  • 282. avanzada, sino más bien un fetichismo primitivo o criminal que lleva lo mismo a adorar las cosas materiales que a destruirlas. El hecho repugnante avisa del único peligro grande y efectivo que para la República existe: que no acierte a desprenderse de las formas y las retóricas de una arcaica democracia en vez de asentarse desde luego e inexorablemente en un estilo de nueva democracia. Inspirados por ésta, no hubieran quemado los edificios. (…) La imagen de la España incendiaria, la España de fuego inquisitorial, les habría impedido, si fuesen de verdad hombres de esta hora, recaer en esos estúpidos usos crematorios. (…)” El 28 de Junio de ese año el gobierno convocaría elecciones a Cortes Constituyentes, con el fin de dotarse, a la mayor brevedad, de un entramado legal sobre el que se consolidara el nuevo régimen. A quien les correspondería elaborar la Constitución. Agrias sesiones de debate en las que se escenificaría la confrontación entre las dos formas de entender España. Entre los diputados electos se encontraría el sempiterno maestro, José Ortega y Gasset, adscrito a la Agrupación al Servicio de la República. Quien ya comenzaba a atisbar el triste desenlace de la joven 282
  • 283. democracia. Declarando, el 9 de Septiembre de 1931 en Crisol, a modo de presagio: “(…) ¡No falsifiquéis la República! ¡Guardad originalidad! ¡No olvidéis ni un instante cómo y por qué advino! (…) (…) ¿Cuál es la República auténtica y cuál la falsificada? ¿La de “derecha”, la de “izquierda”? Siempre he protestado contra la vaguedad esterilizadora de estas palabras, que no responden al estilo vital del presente –ni en España ni fuera de España. (…) No es cuestión de “derecha” ni de “izquierda” la autenticidad de nuestra República, porque no es cuestión de contenido en los programas. El tiempo presente, y muy especialmente en España, tolera el programa más avanzado. Todo depende del modo y del tono. Lo que España no tolera ni ha tolerado nunca es el “radicalismo” –es decir, el modo tajante de imponer un programa-. Por muchas razones, pero entre ellas una que las resume todas. El radicalismo sólo es posible cuando hay un absoluto vencedor y un absoluto vencido. Sólo entonces puede aquél proceder perentoriamente y sin miramiento a operar sobre el cuerpo de éste. Pero es el caso que España –compárese su historia con cualquier 283
  • 284. otra- no acepta que haya ni absoluto vencedor ni absoluto vencido. (…) (…) Las Cortes Constituyentes deben ir sin vacilación a una reforma, pero sin radicalismo –esto es, sin violencia y arbitrariedad partidista-. En un Estado sólidamente constituido pueden, sin riesgo último, comportarse los grupos con cierta dosis de espíritu propagandista; pero en una hora constituyente eso sería mortal. Significaría prisa por aprovechar el resquicio de una situación inestable, y el pueblo español acaba por escupir de sí a todo el que “se aprovecha”. Lo que ha desprestigiado más a la Monarquía fue que se “aprovechase” de los resortes del Poder público puestos en su mano. Una jornada magnífica como ésta, en que puede colocarse holgadamente y sin dejar la deuda de graves heridas y hondas acritudes, al pueblo español frente a su destino claro y abierto, puede ser anulada por la torpeza del propagandismo. Yo confío en que los partidos (…) no pretenderán hacer triunfar a quemarropa, sin lentas y sólidas propagandas en el país, lo peculiar de sus programas. La falsa victoria que hoy, por un azar parlamentario, pudieran conseguir caería sobre la propia cabeza. La historia no se deja 284
  • 285. fácilmente sorprender. A veces lo finge, pero es para tragarse más absolutamente a los estupradores. Una cantidad inmensa de españoles que colaboraron con el advenimiento de la República con su acción, con su voto o con lo que es más eficaz que todo esto, con su esperanza, se dicen ahora entre desasosegados y descontentos: “¡No es esto, no es esto!” La República es una cosa. El “radicalismo” es otra. Si no, al tiempo.” Posteriormente, el 8 de Noviembre de 1931, en el Sol, haría un llamamiento a la exigida unidad, en aras del progreso nacional. Alertando de que el no rectificar el perfil de la República conduciría indefectiblemente al suicidio: “(…) En estos días, con la aprobación del texto constitucional y la elección de Presidente, queda establecida jurídicamente la República española. Tenemos ya un cauce legal por donde pueda fluir fecundamente nuestra vida colectiva; tenemos ya bajo nuestras planteas un suelo de Derecho donde hincar los talones e iniciar la marcha histórica. Termina, pues, en estos días el primer acto de la implantación de la forma republicana en nuestra vieja, en nuestra viejísima España. No es el 285
  • 286. momento excelente (…) para que hagamos un alto y recogiendo bien las riendas de la atención, miremos en rededor, percibamos claramente la situación interna de nuestro país; (…) y sobre todo, proyectemos en grande la arquitectura de nuestro porvenir. (…) (…)Van transcurridos siete meses de vida republicana, y es hora ya de hacer un primer balance y algunas cosas más que un balance. Son (…) instantes de rango sublime, o ¿es que creéis que podemos entrar en tan soberana faena como es organizar una nación, edificar un fuerte Estado, si seguimos los españoles como hasta aquí, con un temple de ánimo chabacano, flojas las mentes y el albedrío sin una formidable tensión de disciplina? (…) (…) ¿De dónde va a venir el tono y calidad a nuestra historia, sino del tono y calidad que logren alcanzar nuestras vidas individuales? Como en el deporte es necesario un especial entrenamiento y hace falta seguir un régimen de vida que mantenga el cuerpo en forma, asegurando la plena elasticidad de sus facultades, para hacer historia es menester que el ciudadano, el simple ciudadano, se halle moralmente en forma, (…) tenso como un arco que va a disparar su flecha hacia lo alto. Sin eso 286
  • 287. no habrá nada. Y uno de los crímenes más insistentes de la Monarquía fue el fomentar continuamente nuestra propensión a la chocarrería, el chiste envilecedor, a las ridículas disputas de casinillo. Bajo atmósfera tal, estad seguros de que las almas no pueden querer lo grande; antes bien, minusculizadas, encanalladas, miopes como ratones se perderán en el laberinto miserable de las querellas de rincón, y no podrán ver las líneas sencillas, pero gigantes, que orientan al pueblo en sus renacimientos. (…) (…) Hermanos españoles, no toleréis en vosotros ni en vuestro alrededor el triunfo de la chabacanería; mirad que por ese punto se ha ido siempre la media toda de las posibilidades españolas; ni consintáis tampoco que domine la vida pública el falso apasionamiento atropellado y pueblerino. (…) (…) La ocasión es magnífica para hacer de España un pueblo de vida contenta y plenaria, respetado por todos los extraños. ¿No es una enorme pena que se desvirtúe esta ocasión para dejar que triunfen las pequeñeces, las manías, las palabras hueras y, sobre todo, la angostura de visión histórica? (…) 287
  • 288. (…)Nada grave, por fortuna, ni irremediable ha acontecido; pero es evidente que si se compara nuestra República en la hora feliz de su natividad con el ambiente que ahora la rodea, el balance arroja una pérdida, y no, como debiera, una ganancia. No disputemos sobre la cuantía de la pérdida, no disputemos sobre el más o el menos de esta pérdida. Lo que tenemos que hacer es reconocerla. No se han sumado nuevos quilates al entusiasmo republicano; al contrario, le han sido restados. Y si esto es indiscutible, lo será también extraer la inmediata e inexcusable consecuencia: que es preciso rectificar el perfil de la República. Nació esta República nuestra en forma tan ejemplar que produjo la respetuosa sorpresa de todo el mundo. Caso insólito y envidiable; acontecía un cambio de régimen, no por manejos, ni por golpes de mano, ni por subversiones parciales, sino de la manera inevitable, exuberante y sencilla, como brota la fruta en el frutal. Este modo, diríamos espontáneo, de nacer la República, nos garantiza que el grave cambio no era una ligereza, no era un capricho, no era un ataque histérico, ni era una anécdota, sino que había sido una necesidad profunda de la nación española, que se sentía forzada a sacudir de sobre sí el cuerpo extraño de la Monarquía. 288
  • 289. Lo que no se comprende es que habiendo sobrevenido la República con tanta plenitud y tan poca discordia, sin apenas herida, ni apenas dolores, hayan bastado siete meses para que empiece a cundir por el país desazón y descontento, desánimo; en suma, tristeza. ¿Por qué nos han hecho una República triste y agria bajo la joven constelación de una República naciente? (…) (…)La época moderna vivió impulsada por el racionalismo y el capitalismo, dos principios emanados de cierto tipo de hombre que ya en el siglo XV se llamaba "el burgués". Y si España se apagó al entrar en ese clima como una bujía se apaga por sí misma al ser sumergida en el aire denso de una cueva, fue sencillamente porque ese tipo de hombre era en nuestra raza escaso y endeble, y el alma racional se ahogaba en la atmósfera de aquellos principios. Y si no ha gozado España de salud durante la Edad Moderna porque era insuficientemente burguesa. (…) (…)Se reconocerá no haber grandes probabilidades de que en el mundo actual, al acontecer un cambio de régimen, el nuevo Estado que nazca sea, hablando con propiedad, un Estado burgués. Y como yo voy ha hacer un llamamiento a todas las fuerzas eficaces del país, entre ellas a las llamadas burguesas, especialmente a las 289
  • 290. capitalistas, y quiero que este llamamiento mío sea entusiasta, pero a la vez serio y riguroso, me interesa que quedan claras ciertas cosas elementales. Una de ellas, ésta: cualesquiera que sean las diferencias políticas que existen o puedan existir mañana en nuestra vida pública, es preciso que nadie cometa la estupidez de desconocer que desde hace sesenta años el más enérgico factor de la historia universal es el magnífico movimiento ascensional de las clases obreras. Se trata de una corriente tan profunda y sustancial, que tiene la grandeza e incoercibilidad de los hechos geológicos. Toda política, pues, inspírela uno u otro temperamento, tendrá que ir a la postre inscrita dentro de este formidable influjo. Tiene que contar con él y aceptarlo, como se acepta el avance de nuestro sistema solar hacia la constelación de Hércules. (…) (…) No cabe tampoco confundir ese movimiento ascensional de la humanidad obrera con el laborismo, socialismo, sindicalismo o comunismo, que son meras fórmulas, propagandas, ensayos, todo lo importantes que se quiera, pero que a la postre no representan sino interpretaciones transitorias y relativamente superficiales de aquella realidad, mucho más profunda e inexorable. 290
  • 291. De modo (…) que el triunfo de la República no podía ser el triunfo de ningún determinado partido o combinación de ellos, sino la entrega del Poder público a la totalidad cordial de los españoles. Porque no se ha hecho eso, o para hablar con más cautela y tal vez con más justicia, porque se ha dado la impresión de que no se hacía eso, sino que se aprovechaba ese triunfo espontáneo y nacional de la República para arropar en él propósitos, preferencias, credos políticos particulares, que no eran coincidencia nacional, es por lo que resulta que al cabo de siete meses ha caído la temperatura del entusiasmo republicano y trota España, entristecida, por ruta a la deriva. Y eso es lo que hay que rectificar. (…) (…)España es el país, entre todos los conocidos, donde el Poder público, una vez afirmado, tiene mayor influjo, tiene un influjo incontrastable, porque, desgraciadamente, nuestra espontaneidad social ha sido siempre increíblemente débil frente a él. Pues bien: la Monarquía era una Sociedad de socorros mutuos que habían formado unos cuantos grupos para usar del Poder público. Esos grupos representaban una porción mínima de la nación (…) 291
  • 292. (…) El Estado contemporáneo exige una constante y omnímoda colaboración de todos sus individuos, y esto, no por razones de justicia política, sino por ineludible forzosidad. Las necesidades del Estado actual son de tal cuantía y tan varias, que necesita la permanente prestación de todos sus miembros, y por eso, en la actualidad, gobernar es contar con todos. Por tal necesidad, que inexorablemente imponen las condiciones de la vida moderna, Estado y nación tienen que estar fundidos en uno; esta fusión se llama democracia. Es decir, que la democracia ha dejado de ser una teoría y un credo político que unos cuantos agitan para convertirse en la anatomía inevitable de la época actual. Por tanto, es inútil discutir sobre ella; la democracia es el presente, no es que en el presente haya demócratas. Pues bien, señores: la República significa nada menos que la posibilidad de nacionalizar el Poder público, de fundirlo con la nación, de que nuestro pueblo vague libremente a su destino, de dejarlo fare da se, que se organice a su gusto; que elija su camino sobre el área imprevisible del futuro, que viva a su modo y según su interna inspiración. Yo he venido a la República, como otros muchos, movido por la entusiasta esperanza de que, por fin, al cabo de centurias se iba a permitir a nuestro pueblo, a la espontaneidad nacional, corregir su propia 292
  • 293. fortuna, regularse a sí mismo, como hace todo organismo sano; rearticular sus impulsos en plena holgura, sin violencia de nadie, de suerte, que en nuestra sociedad cada individuo y cada grupo fuesen auténticamente lo que son, sin quedar, por la presión o el favor, deformada su sincera realidad. Eso es lo que significaba para mí eso que algunos llaman "simple cambio de forma de gobierno", y que es, a mi juicio, transformación mucho más honda y sustanciosa que todos los aditamentos espectaculares que quieran añadirle los arbitrarios y angostos programas de angostísimos partidos. Y el error que en estos meses se ha cometido, ignoro por culpa de quién, tal vez sin culpa de nadie, pero que se ha cometido, es que al cabo de ellos, cuando debíamos todos sentirnos embalados en un alegre y ascendente destino común, sea preciso reclamar la nacionalización de la República, que la República cuente con todos y que todos se acojan a la República. Al día siguiente de sobrevenido el triunfo (no se olvide que en unas elecciones, no en una barricada) pudo elegir el Gobierno, en pleno albedrío, entre una de estas dos cosas: o seguir siendo el antiguo Comité revolucionario o declararse representante de una nueva y rigurosa legalidad que iniciaba su constitución. 293
  • 294. Al preferir lo primero, por lo menos al preferirlo más bien que lo otro, quedó ya en su raíz desvirtuada la originalidad del cambio de régimen, de ese hecho histórico esencial que ha emanado directamente de nuestro pueblo entero como un acto de su colectiva aspiración: ese hecho que no es de ningún grupo, ni grande ni pequeño, sino de la totalidad del pueblo español, hecho al cual debiera volver su atención y debiera atenerse todo el que no quiera equivocarse en el próximo porvenir. Este hecho es la verdad de España, superior a todo capricho, y que aplastará cualquier frívola intención de interpretarlo arbitrariamente. Aquella conducta del pueblo español es el texto fundamental de que nuestra política tiene que ser el pulcro y fiel comentario. Y esa conducta significaba un ansia de orden nuevo y un asco del desorden en que había ido cayendo la Monarquía: primero, el desorden pícaro de los viejos partidos, sin fe en el futuro de España; luego, el desorden petulante y sin unción de la Dictadura. A esa unidad de la voluntad nacional que la República tiene que significar es preciso que volvamos, porque hay a la puerta de la República, instalados en hilera, unos hombres que perturban la obra de los gobernantes e impiden el ingreso en la República del buen español, pacífico y mesurado. Hacen ellos grandes aspavientos de 294
  • 295. revolución, la cual podrá en alguno ser sentimiento sincero; pero revolución que hoy en España sería no buena o mala, sino algo más definitivo: históricamente falsa. Exigen esos hombres pruebas de pureza de sangre republicana y se dedican a recitar sin parar las más decrépitas antífonas de la caduca beatería democrática. Urge salvar a la República de esa vieja democracia que amenaza arrastrarla cien años atrás; urge salvarla en nombre de una nueva democracia más sobria y magra, más constructiva y eficaz; en suma: la democracia de la juventud. Esta tenemos que constituirla. La composición del Gobierno provisional era un documento de carne y hueso que acreditaba y simbolizaba el carácter nacional, y no particular o partidista, del cambio de régimen. Era natural que existiesen elementos dispuestos a tergiversar su sentido y pretender que eran ellos quienes habían traído la República, y en consecuencia, que la República había venido en beneficio de ellos. El Gobierno no debió tolerar ni un minuto este falseamiento del gran hecho nacional. Muy pocas veces acontece, señores, que la voluntad prácticamente integral de un pueblo se concentre en unánime decisión para dar una embestida sobre el horizonte, abriendo en él ancho portillo hacia al futuro. 295
  • 296. Por lo mismo, cuando esto acontece, es un radical deber impedir por todos los medios que esa unificación maravillosa de la vida colectiva quede sin fértil aprovechamiento y recaiga demasiado pronto en la habitual disociación. Es menester conservar este tesoro de unidad, y a los quince días del triunfo, dueño de los resortes más imprescindibles del Poder público, debió el Gobierno declarar que empezaba a constituirse un Estado integral superior a todo partidismo, riguroso frente a toda ambición arbitraria. Hubiera podido hacerlo perfectamente; hubiera podido, aprovechando la mágica ocasión, lanzar al país, en mole solidaria, hacia un plan de sistemáticas reformas dirigido desde arriba, el cual ofrecería a cada uno la ilusión de un nuevo quehacer. Por ejemplo, para no referirme sino al orden de la vida pública, que es el más agudo en todas partes, pudo crear, desde luego, un Consejo de Economía, que rápidamente dictaminase ante el país sobre la situación de nuestra riqueza, sobre los peligros o dificultades probables, sobre lo que se podía esperar y lo que se debía evitar. De esta suerte, cobrando el país conciencia de su situación material, se evitaban muchos apetitos parciales e inconexos, que han deprimido, no diré que gravemente, pero sí en dosis injustificadas, la economía española. 296
  • 297. En vez de una política unitaria, nacional, dejó el Gobierno que cada ministro saliese por la mañana, la escopeta al brazo, resuelto a cazar al revuelo algún decreto vistoso, como un faisán, con el cual contentar la apetencia de su grupo, de su partido o de su masa cliente. (…) (…) De esta suerte quedó la República a merced de demandas particulares, y a veces del chantaje que sobre ella quisiera ejercer cualquier grupo díscolo; es decir, que se esfumó la supremacía del Estado, representante de la nación frente y contra todo partidismo. (…) (…)Es preciso rectificar el perfil y el tono de la República (…) que interprete ésta como un instrumento de todos y de nadie para forjar una nueva nación, haciendo de ella un cuerpo ágil, diestro, solidario, actualísimo, capaz de dar su buen brinco sobre las grupas de la Fortuna histórica. (…) (…)La nación es el punto de vista en el cual queda integrada la vida colectiva por encima de todos los intereses parciales de clase, de grupo o de individuo; es la afirmación del Estado nacionalizado, frente a las tiranías de todo género y frente a las insolencias de toda catadura; es el principio que en todas partes está 297
  • 298. haciendo triunfar la joven democracia; es la nación, en suma, algo que está más allá de los individuos, de los grupos y de las clases; es la obra gigantesca que tenemos que hacer, que fabricar, con nuestras voluntades y con nuestras manos; es, en fin, la unidad de nuestro destino y de nuestro porvenir.(…) (…)De ordinario, no se ve de la economía sino una pululación de intereses múltiples que divergen y que se contraponen: se habla del interés del capitalista, del interés obrero, del industrial, del comerciante; pero no se advierte que todos esos intereses viven espumando una realidad más amplia que hay tras ellos, distinta de cada uno de ellos: la realidad objetiva de la economía nacional; es decir, el sistema de la riqueza efectiva y posible de un país, dados su clima y su suelo, dadas las condiciones de saber técnico de sus habitantes, las virtudes y los vicios de su carácter. (…) (…) Proclamaba el socialista Wissel, que fue ministro de Trabajo en Alemania. "La participación de los obreros no puede crecer -decía- sino en la medida en que crezca el rendimiento total de la economía nacional." Por eso añado yo: un partido de amplitud nacional que acepte ese movimiento ascendente de la humanidad jornalera y que cuide de que sus empresas tengan la seriedad que 298
  • 299. garantiza el cumplimiento llevará en su programa el máximo aventajamiento del obrero, pero sólo el compatible con la integridad de la economía nacional. Para colaborar en el engrandecimiento de esta economía bajo el régimen republicano se llama desde aquí a las clases productoras españolas. Todo el mundo advierte que, habida cuenta de las condiciones de nuestro suelo, del retraso de nuestra técnica, es nuestro país el que en más breve tiempo y con más facilidad puede lograr un progreso relativo mayor. Todo está por hacer: en la técnica de la producción y en la técnica de la administración. (…) (…)Está, pues, todo por hacer. Tarea posible es para encender la ilusión de todo el que no sea un inerte, sobre todo si la República consigue contaminar a los españoles de entusiasmo por la técnica. (…) (…)Piensen, les digo, que la obra por hacer es ingente, y tiene que serla también el instrumento; se trata de tomar a la República en la mano para que sirva de cincel con el cual labrar la estatua de esta nueva España; para urdir la nueva nación, no sólo en sus líneas e hilos mayores, sino en el amoroso detalle de cada villa y de cada aldea. Se trata, señores, de innumerables cosas egregias que 299
  • 300. podríamos hacer juntos y que se resumen todas ellas en esto: organizar la alegría de la República española.” Fragmentos entre los que algunos creen encontrar un determinado paralelismo con la etapa actual. ¿Falacia o veracidad? De ser cierto, ¿tan poco hemos aprendido de nuestra más reciente historia? 300
  • 301. (Miguel de Unamuno 1864-1936) Capítulo XLIV: La Constitución de la Segunda República El 09 de Diciembre de 1931 el Presidente de las Cortes promulgaría la Constitución por la que se regiría la Segunda República. Donde se recogía una extensa variedad de derechos individuales, políticos y sociales. Decretando la soberanía popular y el sufragio universal, tanto masculino, sculino, como, por primera vez, femenino, para los mayores de 23 años. Se declaraba división de poderes: legislativo (Cortes), ejecutivo (Presidente de la República y Gobierno) y Judicial. 301 la :
  • 302. La Administración de justicia se organizaba en base a: la independencia de los jueces, la unidad de fuero, gratuidad para los ciudadanos que carecieran de los recursos económicos suficientes y participación popular en la configuración de Jurados. Creándose el Tribunal de Garantías Constitucionales, fuertemente criticado por disponer de una composición demasiado politizada. El cual resolvía sobre: recursos de inconstitucionalidad; de amparo; cuestiones de inconstitucionalidad de las leyes: sobre la responsabilidad criminal del Presidente de la República, del Presidente del Gobierno y de los ministros, así como de los magistrados del Tribunal Supremo. Por último también se encargaría de dirimir en torno a las controversias suscitadas por conflictos de competencias entre el Estado y las regiones autónomas. La organización territorial se adscribiría a un modelo que se calificó como Estado integral, a medio camino entre el unitario y el federal. Aspecto influenciador en la ulterior Constitución de 1978. Y su economía se supeditaba a un sistema mixto, siguiendo la estela de los postulados keynesianos. Los órganos constitucionales serían los siguientes: 302
  • 303. · Las Cortes. A semejanza de la Constitución de 1812: unicamerales. Suprimiéndose el Senado, al estimarse anacrónico y no auténticamente representante del pueblo español, así como un elemento que inevitablemente retardaría cualquier decisión. · El Presidente de la República. Encargado junto con el Presidente del Gobierno de la dirección política del Estado. Elegido por seis años por los propios parlamentarios y un número igual de compromisarios, escogidos mediante sufragio universal, directo y secreto. Una vez concluido su mandato, no le sería factible acceder al mismo cargo hasta transcurridos otros seis años. Entre sus funciones se encontraban designar y separar de su puesto al Presidente del Gobierno. Igualmente, y a propuesta de este último, nombrar a los ministros. La promulgación de las leyes, ostentando también la facultad de ejercer el veto suspensivo sobre las mismas. Siendo su figura política y jurídicamente responsable ante el Congreso. Correspondiendo al Tribunal de Garantías Constitucionales instruir cualquier causa, con indicios de criminalidad, abierta contra él, previa acusación de las Cortes. El Presidente de la República podía además disolver el Congreso hasta dos veces en su mandato, en cuyo caso, a los diputados entrantes se 303
  • 304. les permitiría analizar la conveniencia de tal determinación y dictaminar, si así lo deliberasen, su destitución. Hecho que sucedió en 1936 sobre la persona de Niceto Alcalá Zamora (1877-1949). · El Gobierno. Compuesto por el Presidente o Jefe de Gobierno y los ministros. Dedicados básicamente a la alta dirección y gestión de los servicios públicos. En cuanto a su poder normativo se ceñiría a: elaborar los proyectos de ley que posteriormente se someterían al debate y dictamen parlamentario, dictar decretos y la potestad reglamentaria. Requiriendo el gobierno de una doble confianza, la concedida por el Presidente de la República y la proveniente de las Cortes. Quedando evidenciada la inestabilidad política de la época, al tener en cuenta que desde el 14 de Abril de 1931 al 18 de Julio de 1936 se sucedieron diecinueve gobiernos. La media de duración sería de poco más de tres meses. Inclusive alguno se mantuvo únicamente cuatro o cinco semanas en el poder. Este convulso periodo, donde chocaron frontalmente dos ideologías: la liberal y la marxista, estuvo liderado por lo general por representantes públicos de gran talla, quienes quizás obviaron, que ante todo, el fin último de la política 304
  • 305. es garantizar la cohesión social. Objetivo que debe primar sobre cualquier decisión gubernamental, en pro de evitar la fractura, como postreramente aconteció. Resultando sumamente irresponsable muchas de las diatribas lanzadas desde los escaños del Congreso. Las cuales fueron utilizadas en la calle para justificar todo tipo de particulares actitudes. Y por ende para enfrentar a la población. La Segunda República fue una iniciativa en gran medida de los intelectuales, al frente de los cuales se situaría la generación del 14, capitaneada por José Ortega y Gasset (1883-1955). Quien viendo el cariz que tomaban las cosas, al parecer decepcionado, decidiría disolver la Agrupación al Servicio de la República en 1932. A través de un manifiesto, publicado en el periódico Luz el 29 de Octubre, “dejando en libertad a sus hombres para retirarse de la lucha política o para reagruparse bajo nuevas banderas y hacia nuevos combates”. Cuyos miembros se repartieron entre el Grupo Republicano Independiente, el Frente Popular o la Falange Española. Un contexto eminentemente conflictivo. Repleto de abruptas contiendas protagonizadas por las dos eternas Españas. Impidiendo la fraternal 305
  • 306. reconciliación bajo la bandera de la tercera: la de la libertad, la integración y el progreso. Y en cierta medida pareciera que los puntos candentes de aquel momento, volviesen a surgir en esta era: la controvertida constitucionalidad del polémico Estatuto catalán, la presunta politización del Tribunal Constitucional, los recelos a tenor del reparto competencial,…Incluso la Gran Depresión mundial que azotaba al mundo en aquel instante, bien pudiera pensarse que se reproduce ahora igualmente. Dificultando la recuperación en España su crisis político-social, lo que provocaría un retraimiento de la inversión del capital privado, el cual terminaría por buscar refugio en países más estabilizados. Como nota anecdótica, supuestamente existe hasta una coincidencia en la obligación de retirar los crucifijos de las escuelas. Disposición dictada el 16 de Enero de 1932, mediante Orden del Director General de Primera Enseñanza. El grado de desencanto fue tal, que Salvador de Madariaga (1886-1978) llegaría a definir a la Segunda República como el “trágico disparate”. Incluso Unamuno (1864-1936) apoyaría inicialmente a los 306
  • 307. rebeldes, cuya sublevación y fallido intento de Golpe de Estado desencadenaría la cruenta Guerra Civil. Queriendo ver en los militares la autoridad regeneracionista necesaria para encauzar la deriva nacional. Rectificando rápidamente su actitud y arrepintiéndose públicamente el 12 de Octubre de 1936, en el acto de apertura del curso académico de la Universidad de Salamanca, ante los improperios lanzados por el general José Millán-Astray: “Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. (...) Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión. Se ha hablado también de catalanes y vascos, llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir otro tanto. Y aquí está el señor obispo, catalán, para enseñaros la doctrina cristiana que no queréis conocer, y yo, que soy vasco, llevo toda mi vida enseñándoos la lengua española, que no sabéis” Para acto seguido, luego de los encendidos ataques del militar, continuar: “Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y 307
  • 308. derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España”. 308
  • 309. (Niño vestido con el atuendo anarquista) Capítulo XLV: Del bienio reformista al radical-cedista Luego de promulgarse la Constitución, arranca una renovada etapa, bajo la dirección de un gabinete conformado por republicanos de izquierda y 309
  • 310. socialistas, ostentando la presidencia Manuel Azaña (1880-1940). Recayendo en Niceto Alcalá Zamora (1877-1949) la Jefatura del Estado. Ejecutivo que emprendería amplias reformas en distintos ámbitos: agrario, educativo, militar, laboral. Quizás el error no estuvo en el fondo de las mismas, las cuales en su mayoría resultaban bastante acertadas, sino en las formas. Mostrando en ciertos momentos ausencia de tacto y una aparente ansia de revancha. Lo que contribuyó a reforzar los argumentos de los sectores más fanáticos. Además surgía una divergencia de planteamientos dentro del grupo. Los socialistas, tradicionalmente recelosos del modelo liberal representado por la burguesía, aspiraban a poner en práctica las ideas marxistas. Aceptando sólo a sellar la alianza electoral como medio para acceder al Poder. Sin embargo, para los republicanos se tornaba prioritario consolidar la democracia burguesa. Al margen se colocarían los anarcosindicalistas. Quienes perseguían transformar la sociedad y erigir una sin clases, ni Estado. Irrumpiendo dos vertientes: la más moderada, encarnada por la CNT; y la extrema, protagonizada por la Federación Anarquista Ibérica (FAI). Estos últimos supuestamente responsables de la enardecida conflictividad laboral y de los amotinamientos 310
  • 311. en el campo, cometidos para dificultar el asentamiento del sistema político recientemente nacido. En esa línea, en Junio de 1931, un grupo de anarquistas sevillanos y suboficiales del Ejército fueron acusados de conspiración, por la supuesta tentativa de llevar a cabo un levantamiento el día de los comicios a Cortes. Asimismo incitarían a los campesinos a la ocupación de fincas, en pro de exigir al gobierno una reforma agraria que les entregase de forma inmediata tierras. El 6 de Julio convocan la huelga nacional de la Compañía Telefónica, aunque con desigual seguimiento, ocasionó sangrientos sucesos. El 4 de Agosto le tocaría a la metalurgia de Barcelona. Y así una concatenación de violentos episodios que se desarrollarán durante el primer bienio, el calificado por los historiadores como reformista, de 1931 a 1933. En Agosto de 1932 el general Sanjurjo trataría de suscitar la habitual en España insurrección militar, denominada la “Sanjurjada”. Aunque se frustró, el gobierno comenzaría a dar claras muestras de desgaste. Lo que junto con el incidente de Casas Viejas, donde perecieron varios campesinos anarquistas a manos de la Guardia de Asalto, culminaría con la 311
  • 312. convocatoria de nuevas elecciones para Noviembre de 1933. La derecha considerablemente mermada durante el primer bienio, se reorganiza para la siguiente contienda electoral, alrededor de tres nuevas fuerzas: · La Confederación Española de Derechas Autónomas. Auspiciada eminentemente por la Iglesia católica y liderada por Gil Robles. · Renovación Española. Donde se concentraban los monárquicos y al frente de la que se situaría Calvo Sotelo. · Falange Española. De corte fascista y dirigida por Jose Antonio Primo de Rivera. El que fuera hijo del Dictador Miguel Primo de Rivera. En tanto en cuanto la izquierda concurrió disgregada, solicitando los anarquistas la abstención. Más las incendiarias soflamas vertidas por algunos políticos, como la de Largo Caballero, Ministro de Trabajo y posteriormente Presidente del Gobierno por el PSOE, el 9 de Noviembre de 1933, durante la campaña electoral, generarían en parte de los votantes un sentimiento de miedo a una hipotética revolución. Alegato publicado en 312
  • 313. el periódico “El Socialista”. Desafortunadas palabras que únicamente podrían contribuir a exacerbar los ánimos en un contexto, ya de por sí, sobradamente convulso: “Se dirá: ¡Ah, ésa es la dictadura del proletariado! Pero ¿es que vivimos en una democracia? Pues ¿qué hay hoy, más que una dictadura de burgueses? Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada. No ocultamos que vamos a la revolución social. (…) Mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas, habrá que obtenerlo por la violencia… nosotros respondemos: vamos legalmente hacia la revolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente. Eso dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil… No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aun los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El 19 vamos a las urnas… Mas no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas. ¿Excitación al motín? No, simplemente decirle a la clase obrera que debe preparase… Tenemos que luchar, como sea, hasta que en la torres y en los edificios oficiales ondee, no la bandera 313
  • 314. tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista” Desencadenando todo ello, el 19 de Noviembre, el triunfo de las organizaciones conservadoras: El Partido Republicano Radical creado por Alejandro Lerroux (1864-1949) en 1908, más centrado, quien incluso apoyara las iniciativas planteadas por Manuel Azaña durante el primer bienio, manifestando: “Yo no me he hecho conservador, hablo como gubernamental.”; y la CEDA. Dando paso al bienio nombrado como radical-cedista, que abarca de 1933 a 1936. Durante el primer año, la CEDA, a pesar de ser el grupo más numeroso en el Congreso, se limitó a otorgar su apoyo al gobierno desde el Parlamento, sin incorporarse al Ejecutivo. Nuevamente la inestabilidad de los gabinetes fue la nota imperante. Lerroux, presionado por la CEDA, acometería una política de involución con respecto a la etapa anterior. Pero en Octubre de 1934, acaecerán los incidentes más trágicos. El día 7 una parte del PSOE se embarcaría en una insurrección armada. 30.000 hombres adscritos al llamado “Ejército Rojo” tratarían de hacerse con el Poder en Madrid. Fracasando, pero dejando aquel 314
  • 315. fatídico capítulo el saldo negativo de 4.000 fallecidos. A las pocas horas de entrar la CEDA en el Gobierno se convoca un “Paro general”. Con destacada acogida en Asturias. Encargando el Ejecutivo a Franco la sofocación de la sublevación. Lo que motivó enormes destrozos y más de mil muertos. Hechos que terminarán por convencer a la derecha de las pretensiones bolchevizantes de la izquierda. Augurios que se reforzarían, además de por los diversos actos perpetrados, por las múltiples y públicas declaraciones. Como la del último manifiesto de los líderes obreros a los mineros asturianos antes de rendirse (18 de Octubre de 1934): “La lucha entre el capital y el trabajo no ha terminado, ni podrá terminar en tanto que los obreros y campesinos no sean dueños absolutos del poder. El hecho de organizar la paz con nuestros enemigos no quiere decir que reneguemos de la lucha de clases. No. Lo que hoy hacemos es, simplemente, un alto en el camino, en el cual subsanaremos nuestros errores para no volver a caer en los mismos.” Igualmente la negativa de los partidos de centro republicano a aplicar las desproporcionadas indicaciones de castigo que exigía la CEDA, suscitó en ésta dudas acerca de la fortaleza gubernamental. Estimando que la 315
  • 316. única vía para restablecer el orden se circunscribía a la militar, fórmula eterna y tristemente consagrada en el panorama nacional. No obstante, el Ejecutivo quedaría notablemente tocado por los casos de corrupción, que afectarían a algunos dirigentes del Partido Radical de Lerroux. Disolviendo el Jefe de Estado las Cortes y convocando elecciones generales. El 15 de Enero de 1936 la izquierda suscribiría un pacto en torno al Frente Popular. Ganando las votaciones celebradas el 16 de Febrero de 1936. Niceto Alcalá Zamora es destituido como Presidente de la República, relevándolo Azaña. El 19 de Marzo de 1936 el Partido Socialista emitiría otro manifiesto revelador de su línea de actuación, publicado en el órgano socialista Claridad: “El partido socialista tiene por aspiración (…) la conquista del poder político por la clase trabajadora (…) la transformación de la propiedad privada individual o corporativa de los instrumentos de trabajo en propiedad colectiva, social o común. En el período de transición de la sociedad capitalista a la socialista la forma de Gobierno será la 316
  • 317. dictadura del proletariado, organizado como democracia obrera. (…)” Acentuándose profundamente los fanatismos. Articulándose dos estructuras monolíticas y enfrentadas: la derecha y la izquierda, quedando los centristas y moderados relegados a la mínima expresión. El miedo a las represalias y a la que pareciera inminente revolución bolchevique aceleró los contactos para propiciar un alzamiento. El reciente gobierno designado, conocedor del peligro, intentó alejar a los militares más proclives al mismo. Franco fue destinado a Canarias. Mola a Pamplona. Goded a Baleares. En una punta la CNT abogaba por la rebelión como vía para la conquista de la riqueza social, en pro de instaurar una sociedad sin clases, ni Estado. Otro concreto sector socialista prefería no entrar a formar parte del gobierno, a la espera de la debacle del modelo burgués que facilitara la conquista del Poder por el Proletariado. En las antípodas la derecha más reaccionaria promulgaba una ruptura del orden constitucional. Fractura que se evidenció también en las calles de modo muy violento. Más de un centenar de iglesias fueron quemadas. El Gobierno decretó el cierre de los colegios religiosos con la excusa de evitar más altercados, contrariando a la Iglesia que inicialmente había 317
  • 318. respetado a la mayoría gobernante del Frente Popular. Desembocando tales hostilidades en un espíritu de “cruzada”, de suma trascendencia durante la guerra civil. A lo que se aunaba la beligerancia laboral del mundo rural. En la madrugada del 13 de Julio es asesinado José del Castillo Sáez de Tejeda. Socialista y Teniente de la Guardia de Asalto. Correspondiendo a pistoleros de la extrema derecha la autoría del execrable crimen. Como respuesta, sus compañeros, acabarían con la vida de Calvo Sotelo. El 14 de Julio, se daría sepulcro a sendos cuerpos inertes. Enterrados en cementerios contiguos, en medio de una enorme crispación y tensión. Detonante justificativo del fallido parcialmente golpe de Estado del 17 de Julio, que finalizará en una cruenta guerra civil. La cual se prolongaría hasta el 1 de Abril de 1939, instante en el que se rinden las últimas tropas republicanas. Según por donde uno transite en España las historias narradas de ese aberrante periodo de la contienda, son en el fondo iguales, aunque diferentes en matices y colores. Niños huérfanos, como mi padre, Pedro Rodríguez. Que pertenece a una época ya pasada. Curtido por los miedos 318
  • 319. de la infancia, la hambruna de la guerra y por los odios fratricidas de una España dividida. Azaña aseveraría: “Cuando los españoles puedan emplear en cosa mejor este extraordinario caudal de energías (...) sustituirán la gloria siniestra y dolorosa de la guerra. Y entonces se comprobará, una vez más, lo que nunca debió ser desconocido por los que lo desconocieron: que todos somos hijos del mismo sol y tributarios del mismo río” Hermanos y conocidos vilmente aniquilados, por cualquiera de los dos bandos enfrentados. Para ejemplo el caso de Federico García Lorca y José Antonio primo de Rivera, grandes amigos y admirador éste último de la poesía del primero. El propio Lorca relataría: “(…) José Antonio. Otro buen chico. ¿Sabes que todos los viernes ceno con él? Solemos salir juntos en un taxi con las cortinillas bajadas, porque ni a él le conviene que le vean conmigo ni a mí me conviene que me vean con él.” Federico García Lorca fue fusilado por los sublevados presuntamente en la madrugada del 19 de Agosto de 1936. Al igual que la heroína de su obra: “María Pineda”, publicada en 1927, Lorca moriría en Granada siendo inocente. Narrando al escribirla, sin saberlo, lo versos de su propio epitafio: 319
  • 320. “(…)¡No puede ser! ¡Cobardes! ¿Y quién manda dentro de España tales villanías? ¿Qué crimen cometí? ¿Por qué me matan? ¿Dónde está la razón de la Justicia?(….) (…)Ahora sé lo que dicen el ruiseñor y el árbol. El hombre es un cautivo y no puede librarse. ¡Libertad de lo alto! Libertad verdadera, enciende para mí tus estrellas distantes. ¡Adiós! ¿Secad el llanto!(…) (…)¡Yo soy la Libertad, herida por los hombres! ¡Amor, amor, amor, y eternas soledades! (…)¡Oh, qué día triste en Granada, que a las piedras hacía llorar (…)” José Antonio Primo de Rivera fue ejecutado por conspiración y rebelión militar, durante los primeros meses de la Guerra Civil Española, por el gobierno republicano. A modo de última voluntad pronunciaría: “Que sea la mía la última sangre española vertida en discordias civiles”. Sin embargo, para desgracia de todos, esto no fue así. Y después de la Guerra Civil vendría el gris y la oscuridad, nota común de todas las dictaduras, sean del signo que fueren, donde la libertad no existe. Muerta a manos del miedo y la imposición. Porque como diría el gran médico y célebre liberal Gregorio Marañón (1887- 320
  • 321. 1960): “Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir, y no dormir sin soñar”. Soñar en defender libremente nuestros ideales sin temor a ser bruscamente acallados o apartados. Soñar con una España libre, donde impere la razón y la tolerancia. En definitiva, soñar con esa venerada y mil veces aclamada Tercera España: la de la libertad, la integración y el progreso. 321
  • 322. (Franco y el presidente norteamericano Eisenhower durante su Visita a España en 1959) Capítulo XLVI: La dictadura de Francisco Franco Bahamonde Muertos los generales Sanjurjo (1872-1936) y Mola (1887-1937) durante la contienda civil, Franco se erigirá como líder indiscutible de los militares golpistas. Planificadores junto a Gonzalo Queipo de Llano (1875-1951) de las actuaciones para derrocar al gobierno del Frente Popular. Convirtiéndose Franco, a pesar de 322
  • 323. sus vacilaciones iniciales para implicarse en el parcialmente fallido Golpe de Estado, en el jefe y sumo Caudillo de España, encontrándose el resto de los órganos del Estado supeditados a su persona y sólo responsable ante Dios y la Historia. Si la Segunda República reprodujo un enfrentamiento entre la concepción liberal y la marxista, este periodo se caracterizó por la férrea defensa del totalitarismo en contra tanto del liberalismo, como del comunismo. El rechazo de Franco por cualquier atisbo liberal era máxime, por lo que no optó, como otras veces aconteció en nuestro pasado constitucional, por elaborar una norma jurídica suprema, al atribuirle una connotación democrático-liberal. Aspecto que sí abordó, por ejemplo en la anterior etapa dictatorial, Miguel Primo de Rivera, con la fallida Constitución de 1929. Lo cual no se podría considerar de ningún modo como tal, en base al célebre artículo 16 de la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano”, aprobada por la Asamblea Nacional francesa, el 26 de Agosto de 1789: “Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación de poderes establecida, no tiene Constitución.” Decantándose Franco por construir la estructura jurídico-política mediante siete leyes fundamentales, aprobadas entre 1936 y 1975: 323
  • 324. · “El Fuero del Trabajo”, decreto rubricado el 9 de Marzo de 1938. Donde se recogen derechos y deberes laborales, de nula exigibilidad práctica a causa del pétreo control del Estado, fijando éste las condiciones de trabajo, creando al efecto una Organización Sindical bajo los fundamentos de Unidad, Totalidad y Jerarquía. Con la obligatoriedad de adherirse a la misma y quedando prohibido el recurso de huelga. Tal fue la situación de sumisión de dicho órgano al Estado, que el gobernador civil de Barcelona entre 1945 y 1947, declararía: “Que las masas obreras no siempre se encuentran representadas en sus sindicatos es cosa evidente. Muchas veces los obreros no reconocen autoridad moral a sus propios delegados, diciendo que son servidores del patrono tal o cual. Otras llegan a afirmar que los mandos están previstos, al amparo de influencias del orden político, en personas que los ocupan no en beneficio de los productores, sino en pro de sus iniciativas personales o de partido y para hacer posibles particulares apetencias.” No obstante, en 1958 se ratifica la “Ley de Convenios Colectivos Sindicales”, resultando igualmente considerable la intromisión estatal en el proceso de negociación colectiva. Irrumpiendo en este contexto Comisiones Obreras, auspiciada por el Partido Comunista de España y produciéndose un aumento 324
  • 325. progresivo de la conflictividad laboral desde 1961 hasta el ocaso del Régimen. · “La Ley Constitutiva de Cortes”, de 17 de Julio de 1942. Hasta 1967 se erigen como mero órgano colaborador de la Jefatura de Estado, recayendo la labor legislativa en Franco. A partir de ese año y a través de la “Ley Orgánica del Estado”, se le reconoce la facultad de aprobar leyes. Unas Cortes de elección corporativa, indirecta y controlada, con representación de: la familia, el municipio y el sindicato. Inspirado en los brazos o estamentos del Medievo, así como del modelo fascista italiano. · “El Fuero de los Españoles”, de 17 de Julio de 1945. Se basaba en parte en la Constitución de 1876. Otorgando inicialmente libertades civiles comunes propias de una democracia occidental, para posteriormente ser recortadas por ciertos preceptos del texto. Franco presuntamente manifestaría, en 1949, durante una conversación privada: “(…) Yo no daré a España ninguna libertad en los próximos diez años. Pasado ese plazo, abriré algo la mano”. Y por extraño que pueda parecer así fue como sucedió, no confiriéndose transformaciones sustanciales hasta finales de los 50. 325
  • 326. · “La Ley de Referendo Nacional”, 22 de Octubre de 1945. Haciéndose uso de la misma en 1947, para la “Ley de Sucesión”, y en 1966, para la “Ley Orgánica del Estado”. Y siempre recayendo en Franco la decisión de convocar plebiscitos. · “Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado”, 22 de Julio de 1947. Definiendo a España como Reino y un Estado católico, social y representativo. Correspondiendo la Jefatura de Estado al Caudillo de España y de la Cruzada, Generalísimo de los Ejércitos, Don Francisco Franco Bahamonde. Reservándose la potestad de nombrar al sucesor real, para luego ser refrendado por las Cortes. No haciendo mención de ningún derecho dinástico. Lo que enconó aún más la mala relación de Don Juan, Conde de Barcelona e hijo de Alfonso XIII, partidario de una monarquía constitucional, con el Régimen, padre de Juan Carlos, actual rey de España. Don Juan, considerado por Franco demasiado liberal, abogaba por devolver la democracia a nuestra patria, con el reconocimiento de los derechos fundamentales de los ciudadanos, libertad política, constitución de una asamblea legislativa designada por sufragio universal, reconocimiento de la diversidad regional,…, argumentos de los que dejó constancia en el Manifiesto de Lausana, que redactó el 19 de Marzo de 1945 en Suiza. Proyecto desarrollado muchos 326
  • 327. años después por su hijo, quien sería finalmente el sucesor de Franco. · “La Ley de Principios fundamentales del Movimiento Nacional”, de 17 de Mayo de 1958. · “Ley Orgánica del Estado”, de 10 de Enero de 327 1967. Tras la victoria en la Guerra Civil Franco aclamaría: “(…) Nuestra victoria constituye (…) el triunfo de unos principios económicos en pugna con las viejas teorías liberales (…)” Su desprecio por el liberalismo, tan acuciado como por el comunismo, lo llevarían a inclinarse en el ámbito económico por un sistema autárquico, con el que se perseguía la autosuficiencia económica, sujeto a una fuerte intervención estatal. Lego en la materia, creía que la mejor manera de dirigir la economía era a través de la planificación central, a semejanza de las otras dictaduras del momento: Alemania, la Unión Soviética e Italia. Desencadenando el inevitable afloramiento del mercado negro, el estraperlo y la corrupción. Lo que junto con el aislamiento internacional en el que se encontró el país después de la Segunda Guerra Mundial, agravarían la situación.
  • 328. Sin embargo, el comienzo de la “Guerra Fría” y la declarada postura anticomunista del Régimen propiciarían una tímida apertura. Ayudando EEUU económicamente a España desde 1951, si bien en menor medida en comparación con otros Estados beneficiarios del Plan Marshall. Poniéndose fin al racionamiento de alimentos en 1952, imperante a continuación del fatídico enfrentamiento entre los dos bandos españoles. La entrada en el gobierno, ante la angustiosa situación financiera nacional, de un grupo de tecnócratas del “Opus Dei” en 1957 conllevará el giro definitivo de la política económica hacia cierta liberalización, que se concretará en el Plan de Estabilización de 1959. Puesto en práctica a pesar de las dudas de Franco, lo que posibilitó el disfrute de una de las etapas de mayor prosperidad de nuestra patria. Se recortó el gasto público, se cerraron distintas agencias de control gubernamental, se devaluó la peseta, se derogaron diversas regulaciones, se facilitó la inversión al capital extranjero el cual aumentó vertiginosamente,…Produciéndose igualmente el boom del sector turístico, que iría en ascenso durante las siguientes décadas. El periodo comprendido entre 1961 y 1973 fue uno de los más florecientes gracias a la llegada masiva de turistas, la merma del paro por la 328
  • 329. emigración a Europa y las inversiones extranjeras. El cual se vería interrumpido por la crisis internacional de 1973, que azotaría virulentamente a España por la falta de respuesta del Gobierno de Arias Navarro. Lo que supuso la defenestración de la dictadura, tratándose de atajar semejante tesitura con posterioridad a través de los Pactos de la Moncloa en 1977. Acaeciendo al unísono de la transformación económica de los años sesenta, la social y cultural, de la mano de la sociedad de consumo. Como ejemplo, en 1969 dos tercios de los hogares disponían de televisión y un cuarto poseían automóvil. Si en 1950 la clase alta suponía el 0,1%, la media el 34,1% y la baja el 65,8%; se iría cediendo terreno paulatinamente en favor de la media. Ya en el periodo 1962-65 la clase alta oscilaba entre el 2% y 5%, la media entre el 41% y 47%, y la baja entre el 49% y el 57%. Para llegar en 1975 a un 5% de la clase alta, un 56% de la media y un 39% de la baja. La sociedad de consumo trajo consigo una nueva mentalidad social. Conllevando la irrupción de distintos movimientos disidentes. 329
  • 330. Si tras la represión que sufrió la Iglesia durante la Segunda República ésta se acercó inicialmente al Régimen, comenzará a distanciarse, tensando la relación, a partir de 1962, coincidiendo con la renovación de la Iglesia Católica en el Concilio Vaticano II. Criticando la falta de respeto a los derechos humanos y apostando por el fin de la dictadura. Incluso en 1971 los obispos y sacerdotes de toda España piden perdón al pueblo por no haber desempeñado un papel conciliador después de la Guerra Civil. A causa de la creciente actitud de protesta se abre en 1968 una cárcel en Zamora, al objeto de confinar exclusivamente a los clérigos discrepantes. Las protestas estudiantiles proliferan, mayormente de hijos de los vencedores criados en el Régimen que comenzaban a oponerse al mismo. Entre 1965 y 1975 las Universidades se convierten en un hervidero de organizaciones. En Junio de 1962 Salvador de Madariaga aglutina en Munich a las diversas facciones opositoras: liberales, democristianos, socialistas, socialdemócratas, nacionalistas vascos y catalanes. A excepción del Partido Comunista de España. Lo que fue calificado por el diario falangista “Arriba”, de manera despectiva como “El Contubernio de Munich”. En respuesta a la petición de 330
  • 331. España de adherirse a la CEE, la cual será declinada, teniendo que esperar hasta 1986 para nuestra incorporación. Aprobando por unanimidad los 118 delegados españoles asistentes a la reunión germana la ulterior resolución: “(…) La integración, ya en forma de adhesión, ya de asociación de todo país a Europa, exige de cada uno de ellos instituciones democráticas, lo que significa en el caso de España, de acuerdo con la Convención Europea de los Derechos del Hombre y la Carta Social Europea, lo siguiente: 1.- La instauración de instituciones auténticamente representativas y democráticas que garanticen que el Gobierno se basa en el consentimiento de los gobernados. 2.- La efectiva garantía de todos los derechos de la persona humana, en especial los de libertad personal y de expresión, con supresión de la censura gubernativa. 3.- El reconocimiento de la personalidad de las distintas comunidades naturales. 4.- El ejercicio de las libertades sindicales... 331
  • 332. 5.- La posibilidad de organización de corrientes de opinión y de partidos políticos... (…)” Franco enfurecido frente al revés propiciado, encarceló, deportó y exilió a los participantes al susodicho congreso según regresaban a España. Una vez más la isla de Fuerteventura, en Canarias, acogería a un liberal castigado por un dictador. Si con anterioridad Miguel Primo de Rivera había desterrado allí a Unamuno, ahora Franco haría lo propio con el abogado y político liberal español Joaquín Satrústegui. Como si aquel singular rincón archipielágico escondiera entre sus infinitas playas doradas, bañadas suavemente por las cristalinas aguas turquesas del Atlántico, el antídoto para destruir cualquier indicio de libertad. Por otro lado se recrudecerían las fricciones nacionalistas, apareciendo en escena ETA en 1958. Si el final del siglo XIX significó la pérdida de las últimas colonias de ultramar (Cuba, Pto. Rico y Filipinas), la etapa final del franquismo supuso las de las posesiones españolas en África. Coincidiendo la agonía del Régimen con la entrega del último bastión, el Sáhara Occidental Español, a Marruecos y Mauritania, en contra de la resolución de la ONU que reconocía el derecho del pueblo 332
  • 333. saharaui a la autodeterminación. Franco había potenciado su meteórica carrera militar en África y su final concluía con sus grandilocuentes aspiraciones coloniales en dicho territorio. La “Marcha Verde”, organizada por el rey Hassan II de Marruecos e iniciada el 6 de Noviembre de 1975 cerraba una de las etapas más recientes de nuestra convulsa Historia. La falta de adaptación del Régimen a los nuevos tiempos, fueron erosionándolo poco a poco. Dividiéndose internamente por las luchas entre “aperturistas”, que abogaban por reformas en un sentido democrático y parlamentario. Entre los que se encontraba Manuel Fraga Iribarne, fundador con posterioridad de Alianza Popular. Y el “bunker”, reacios a cualquier transformación. La avanzada edad de Franco hizo que se separara por primera vez en distinta persona la Jefatura de Estado, de la Presidencia del Gobierno. Siendo nombrado Presidente, en 1973, Carrero Blanco, inmovilista y ultraconservador. Asesinado el 20 de Diciembre de ese año por ETA. Lo que supuso un fuerte varapalo para el Régimen, sustituyéndolo el inseguro Carlos Arias Navarro. Franco moriría el 20 de Noviembre de 1975, asumiendo sus funciones Don Juan Carlos, quien 333
  • 334. obligaría a dimitir a Carlos Arias Navarro el 1 de Julio de 1976, designando para el puesto a Adolfo Suárez. Convirtiendo Franco en realidad sus palabras alumbradas muchos años antes, cuando dijo a sus generales: “Yo no haré la tontería de Primo de Rivera. Yo no dimito; de aquí al cementerio.” 334
  • 335. (Don Juan de Borbón, 1941-1993, hijo de Alfonso XIII y padre del actual rey de España, Juan Carlos I) 335
  • 336. Capítulo XLVII: La Transición, Suárez y el Rey La Transición es el período que acontece desde el fallecimiento de Franco, el 20 de Noviembre de 1975, hasta la aprobación de la Constitución española, el 29 de Diciembre de 1978. Aunque lo más acertado sería incluir igualmente la etapa que abarca hasta 1982, donde se siguen detectando elementos similares a los anteriores. Año este último en el que accede al gobierno el PSOE, tras ganar abrumadoramente las elecciones. Pero si algo caracteriza a esa época es las ansias de libertad que respiraba la sociedad y desde ese sentimiento irrumpe un espíritu de consenso en todos los ámbitos, buscando alcanzar ese bien tan preciado. Nada mejor que las palabras de uno de los más importantes conductores de aquel momento, el expresidente Adolfo Suárez, para entender tan trascendental contexto: “Sobre España pesaba una reciente historia plagada de desaciertos políticos, económicos y sociales que nos había conducido a dramáticos enfrentamientos civiles. Nuestro siglo XIX y buena parte del XX es buena prueba de ello. La guerra civil de 1936 no sólo había desgarrado en profundidad las vidas sino, también, las conciencias de 336
  • 337. muchos españoles. El dilema de las dos Españas, siempre excluyentes y permanentemente enfrentadas, había fabricado en nuestra conciencia colectiva un extraño complejo de inferioridad. Se decía que los españoles no éramos capaces de una convivencia democrática y libre, pacífica y fecunda. Lo que precisamente se hizo en la Transición fue arrojar por la borda tal lastre. Debíamos convencernos de que nuestra aptitud para la convivencia en libertad no era menor que la de cualquier otro país que viviera una democracia plena. Éramos, a pesar de nuestra larga historia, un pueblo joven. Las generaciones que no habían conocido la Guerra Civil estaban construyendo una realidad económica y social, abierta al mundo y a los nuevos tiempos. Pocas veces en nuestra historia política hemos tenido los españoles la sensación de que los objetivos soñados por varias generaciones de compatriotas estaban al alcance de nuestras manos y los podíamos conseguir.” Y si primordial fue la figura de Adolfo Suárez, no menos la del monarca Juan Carlos I, que desde el instante inicial en que fue erigido sustituto de Franco en la Jefatura del Estado hizo suyo el deseo de su 337
  • 338. padre, Don Juan de Borbón (1913-1993), que no era otro que el de instaurar la democracia en España. Inaugurando una nueva Restauración de los “Borbones” en el trono. Como ya sucediera anteriormente con su bisabuelo Alfonso XII a finales de 1874. Cumpliendo minuciosamente, como si de una hoja de ruta se tratase, lo proclamado por Don Juan de Borbón en el Manifiesto de Lausana el 19 de Marzo de 1945: “(…) Primordiales tareas serán: aprobación inmediata, por votación popular, de una Constitución política; reconocimiento de todos los derechos inherentes a la persona humana y garantía de las libertades políticas correspondientes; establecimiento de una asamblea legislativa elegida por la nación; reconocimiento de la diversidad regional; amplia amnistía política (…)” . Además apuntaba a modo de conclusión: “(…) Espero el momento en que pueda realizar mi mayor anhelo: la paz y la concordia de todos los españoles. (…)” Mas esa oportunidad sólo se presentó con el ascenso al poder de su hijo. Dando muestras Juan Carlos I de su propósito durante el discurso de su proclamación pronunciado, ante las Cortes, el 22 de Noviembre de 1975: “(…) Hoy comienza una nueva etapa en la historia de España. (…) 338
  • 339. (…) La institución que personifico integra a todos los españoles. (…) (…)Un orden justo, igual para todos, permite reconocer dentro de la unidad del Reino y del Estado las peculiaridades regionales, como expresión de la diversidad de pueblos que constituyen la sagrada realidad de España. El Rey quiere serlo de todos a un tiempo y de cada uno en su cultura, en su historia y en su tradición. (…) Una sociedad libre y moderna requiere la participación de todos en los foros de decisión, en los medios de información, en los diversos niveles educativos y en el control de la riqueza nacional. Hacer cada día más cierta y eficaz esa participación debe ser una empresa comunitaria y una tarea de gobierno. (…)” Plenamente consciente de que únicamente mediante la reconciliación de todos los españoles seríamos capaces de adentrarnos en otra etapa democrática. Pues como aseverara Winston Churchill: “Todos debemos volver la espalda a los horrores del pasado. Debemos mirar al futuro. No podemos permitirnos arrastrar durante los años venideros los odios ni las venganzas que han surgido de las heridas del pasado.” Lo que queda meridianamente explicado por Suárez: 339
  • 340. “En mi opinión fue esencial para el éxito del camino emprendido la eliminación del espíritu de revancha. Había que asumir la historia entera de España, sin pensar que el patriotismo y la españolidad eran patrimonio exclusivo de nadie. No se podía convertir a los vencedores en vencidos y a los vencidos en vencedores. Se trataba de que, de ahora en adelante, no hubiera ni vencedores ni vencidos sino sólo españoles. Había que lograr la definitiva reconciliación nacional cerrando las viejas heridas de la Guerra Civil, sin abrir ninguna nueva.” Pero la Transición no fue producto de unos pocos, sino de una sociedad entera que estaba decidida a reconquistar la libertad que le había sido usurpada. Porque, parafraseando a Adolfo Suárez: “Hay algo que ni siquiera Dios pudo negar a los hombres: la libertad”. 340
  • 341. Capítulo XLVIII: De la ley a la ley Otra de las figuras claves de aquel momento, e injustamente olvidada, es la de Torcuato Fernández- Miranda (1915-1980). Al que le tocó desempeñar un papel similar al de Cánovas del Castillo (1828-1897) en la nueva Restauración de los “Borbones” en el trono. Presuntamente autor ideológico de la “Ley para la Reforma Política”, así como facilitador y diseñador del camino que nos conduciría hasta la presente etapa democrática. 341
  • 342. Fue profesor de Derecho Político de Juan Carlos I. Incluso hay quien asevera que el monarca le propuso presidir el gobierno de la nación a lo que supuestamente respondió: “Majestad, el animal político que llevo dentro me pide la presidencia del gobierno, pero creo que le seré más útil desde la presidencia de las Cortes.” Cargo que comportaba igualmente la dirección del Consejo del Reino. Y será desde esos puestos desde donde logre desmantelar el antiguo régimen, mediante la “Ley para la Reforma Política”, optando, según sus palabras, por ir “de la ley a la ley a través de la ley”. Además de hacer factible la inclusión de Adolfo Suárez, en la terna elaborada por el Consejo del Reino, entre cuyos candidatos Juan Carlos I debía escoger al sustituto de Carlos Arias Navarro. A la salida de la postrera sesión del Consejo, al dirigirse para hacer entrega al monarca de la referida lista, exclamaría: “Estoy en condiciones de ofrecer al Rey lo que me ha pedido”. Una vez aprobada por las Cortes la norma que supondría el “hara-kiri franquista” dimitiría, al estimar cumplida la labor que le fue encomendada por Su Majestad, antes de que se celebraran las primeras elecciones libres desde Febrero de 1936, y que se convocarían para el 15 de Junio de 1977. 342
  • 343. La “Ley para la Reforma Política” transformó el marco jurídico franquista, considerada como una norma puente entre éste y la etapa constitucional. Era un texto breve que buscaba erigir mediante las urnas unas nuevas Cortes, que serían las encargadas de elaborar la Constitución. Se decantaba por el bicameralismo (Congreso y Senado), frente al unicameralismo del franquismo. Introduciendo innovadores preceptos: democracia, soberanía popular, inviolabilidad de los derechos fundamentales de las personas,…Cercenando las amplias prerrogativas del Monarca previstas en las leyes franquistas. Las Cortes aún franquistas le otorgarían su beneplácito el 18 de Noviembre de 1976, obteniendo: 425 votos afirmativos, 59 negativos y 13 abstenciones. Siendo refrendada por los españoles el 15 de Diciembre del mismo año, suscrita por el 94,16% de los votantes, estimándose la abstención en un 22,3%. Previamente a los comicios del 15 de Junio el gobierno de Suárez legalizará los Sindicatos y reformará la Ley de Asociaciones, al objeto de permitir la participación de los diversos partidos políticos. Aún así se mantendrá el artículo 172.5 del Código Penal, que prohibía las asociaciones que “sometidas a disciplina internacional, se propongan un régimen totalitario”, en clara alusión al Partido Comunista. No obstante, el 9 de Abril, el que 343
  • 344. será conocido como el “Sábado Santo Rojo”, por coincidir con la Semana Santa, el Presidente decretará su confirmación. Santiago Carrillo al conocer la noticia declarará públicamente: “(…) Yo no creo que el Presidente Suárez sea un amigo de los comunistas. Le considero más bien un anticomunista, pero un anticomunista inteligente que ha comprendido que las ideas no se destruyen con represión e ilegalizaciones. Y que está dispuesto a enfrentar a las nuestras, las suyas. Bien, ése es el terreno en el que deben dirimirse las divergencias. Y que el pueblo, con su voto, decida. (…)” Determinación que provoca el encono de cierto grupúsculo militar, entrañando un ingrediente más a añadir al caldo que se estaba gestando y que terminará por bullir el 23 de Febrero de 1981, el aciago 23-F. Mas en ese instante únicamente aflora la dimisión irrevocable del Ministro de Marina, el almirante Pita de Veiga. Situándose Suárez, a partir de ahí, en la diana de infinidad de conjuros, motivado por lo que es interpretada para algunos como una decisión demasiado osada y para otros como una auténtica traición. El 15 de Junio tendrá lugar el tan anhelado plebiscito. Resultará vencedora la formación de Adolfo Suárez, la coalición electoral UCD, aunque no con mayoría absoluta, se hará con 165 escaños del Congreso y 106 344
  • 345. senadores. Le seguirá el PSOE con 118 diputados y 35 senadores. El PCE con 20 escaños en el Congreso. Alianza Popular, liderada por el incombustible Manuel Fraga Iribarne, con 16 Diputados y 2 senadores. Asimismo conseguirán representación, entre otros, las distintas facciones nacionalistas: Convergencia i Unió (CIU), Partido Nacionalista Vasco (PNV),… El 22 de Julio de 1977, el Rey aperturaría solemnemente las primeras Cortes democráticas con esta alocución: “Este solemne acto de hoy tiene una significación histórica concreta: el reconocimiento de la soberanía del pueblo español. El camino recorrido hasta el día de hoy no ha sido fácil, pero ha resultado posible por la sensata madurez del pueblo español, por el realismo y capacidad de evolución de los líderes y por la favorable actitud de los altos órganos del Estado. Hemos conseguido que las instituciones den cabida en su seno a todas aquellas opciones que cuentan con respaldo en la sociedad española. Entre todos hemos construido los cimientos de una estructura sólida para la convivencia en libertad, justicia y paz.” Mensaje que deja entrever su paso a un segundo plano y el constreñimiento de su labor a funciones meramente representativas. 345
  • 346. El Congreso constituye, el 26 de Julio de 1977, la “Comisión de Asuntos Constitucionales y Libertades Públicas”. Quien a su vez nombrará el 1 de Agosto de 1977 la Ponencia encargada de redactar el proyecto de Constitución, formada por: 3 miembros de UCD, 1 por el PSOE, 1 del grupo comunista, otro de la minoría catalana y el último de Alianza Popular. No interviniendo el PNV, causa probable de la escasa acogida que tuvo el texto constitucional en el País Vasco, donde sólo votó el 30% del electorado. El documento fue ratificado tanto por el Congreso, como por el Senado el 31 de Octubre de 1978, y será sometido a referendo el 6 de Diciembre de 1978. El PNV hará campaña por la abstención, alcanzando ésta el 32,88 % en todo el país. Finalmente resultaría apoyada por el 87,87 % de los españoles, entrando en vigor el 29 de Diciembre de 1978. Documento de gran extensión, sólo superado en nuestra historia constitucional por la norma fundamental de 1812. Influenciado por la Constitución de 1812 y 1931. Compuesto por 11 títulos, 169 artículos, cuatro disposiciones adicionales, nueve disposiciones transitorias, una derogatoria y otra final. A tenor del artículo 1.3: “La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.” Nace el Estado de la Autonomías, a medio camino entre el unitario y el federal, en virtud de lo 346
  • 347. dispuesto en el artículo 2: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.” Donde aparecen los tres principios básicos del Estado Autonómico: autonomía, unidad y solidaridad. Otra peculiaridad será el bicameralismo asimétrico de las Cámaras, con preeminencia del Congreso, limitándose el Senado a prácticamente un órgano de segunda lectura de los proyectos remitidos por el Congreso. Pretendiéndosele dar un fuerte componente territorial mediante una reforma aún en proceso. Por otro lado se definirá el Estado como aconfesional, si en etapas anteriores esta cuestión suscitó acalorados debates, en la vigente Constitución se consiguió un acuerdo unánime acerca de este punto. Debido a su difícil modificación es valorado como un texto rígido. El rasgo más destacable de la norma jurídico suprema fue su gran consenso, nunca antes se había dado en la historia española tan amplia conformidad en torno a una Constitución. Lo que se logró a costa de la claridad y precisión del documento, hallándose: reiteraciones, dobles regulaciones de un mismo supuesto, expresiones 347
  • 348. vacías de contenido en sentido jurídico. Siendo característico también su ambigüedad. Ya desde su redacción, en pro del pretendido consenso, se daba por sentado que habría que recurrir al Tribunal Constitucional por las controvertidas cuestiones autonómicas. Entendible en esa etapa quizás ante el recuerdo de los trágicos precedentes históricos, mas con la consolidación de la democracia esta cuestión no sólo no se ha sabido solventar sino que se ha agravado considerablemente. Mostrándose ya difícilmente compatible con el marco constitucional discutibles pretensiones regionales, a no ser que optemos por otro tipo de modelo estatal, que pasa inexorablemente por la modificación de la norma jurídica suprema. Otro punto que nos reportará enormes quebraderos de cabeza a la postre sería esa preponderancia que se conferirá a los partidos políticos, a modo de resarcimiento por el ostracismo infligido durante el periodo franquista, recogida en el artículo 6: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán 348
  • 349. ser democráticos.” Lo que derivará en la partidocracia vigente, convirtiéndose en vez de en la aclamada vía de participación ciudadana, en un muro infranqueable para la libertad individual. El espíritu de consenso alcanzado durante la elaboración de la norma jurídica suprema será sintetizado magistralmente por Suárez en la ulterior opinión: “(…) Nuestra Constitución es obra del más amplio y profundo consenso y es, por tanto, punto de encuentro y marco de diálogo de todos los españoles y de todas las partes territoriales que integran la nación española y del estado de derecho. Es signo de reconciliación nacional y punto de partida para la profundización de nuestra convivencia democrática. Por primera vez en nuestra historia política no quisimos una constitución que implicara la imposición de unos españoles sobre otros, aunque esta proviniera del ejercicio legítimo de la mayoría parlamentaria.” 349
  • 350. “Mundo Obrero: Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España” – Año XLVII Número 43 (27/10/1977) 350
  • 351. Capítulo XLIX: Los Pactos de la Moncloa Si durante la etapa de la Transición resultaron destacables las funciones desempeñadas por: Su Majestad Juan Carlos I, el expresidente del Gobierno Adolfo Suárez o Torcuato Fernández-Miranda, entre otros muchos, no menos brillante se mostró la labor de Enrique Fuentes Quintana (1924-2007). Prestigioso economista, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 1989. Designado por Adolfo Suárez, tras las elecciones del 15 de Junio de 1977, como Vicepresidente Segundo para Asuntos Económicos, cargo que ostentaría hasta su dimisión, el 23 de Febrero de 1978. La situación económica del momento era acuciante. La inflación rozaba el 44%, mientras que la media en el resto de las naciones de la OCDE se situaba en torno al 10%. Propiciando el gran endeudamiento empresarial un alarmante incremento del paro. Quintana dejaría claro en una intervención en Televisión Española, poco después de su nombramiento, que únicamente aceptaba el puesto al objeto de intentar encauzar la difícil tesitura económica en la que se hallaba inmersa nuestra patria. Atribuyéndosele la mención de las célebres palabras de un político republicano de 1932: “O los demócratas acaban 351
  • 352. con la crisis económica española o la crisis acaba con la democracia.” El 25 de Octubre se rubricarían, por parte de los representantes de los principales partidos políticos, los “Pactos de la Moncloa”, ratificados por el Parlamento el día 27. Las medidas adoptadas se encaminaban hacia una reforma fiscal, que evitara el fraude generalizado, tónica hasta aquel entonces imperante. A lo que hay que añadir una política presupuestaria que buscaba reducir el déficit público. Así como la flexibilización del mercado laboral, en pro de crear nuevos empleos. Por otro lado incluía ciertos aspectos políticos como libertad de reunión y expresión, y la reforma del Código Penal. Los resultados no tardaron en llegar, a finales de 1977 la inflación ya se había reducido hasta el 26%, y un año más tarde al 16%. Pero el debilitamiento del Gobierno de la UCD, luego de los comicios de 1979 y el recrudecimiento de la oposición socialista, ralentizarían la toma de decisiones en materia económica, reproduciendo un marco semejante al del ocaso franquista, adentrándonos en otra virulenta crisis. En 1981 el paro tocaría su máximo histórico hasta ese instante, el 15%. 352
  • 353. El gobierno del PSOE, electo tras la contienda de 1982, se hacía cargo de un país con la tasa de desempleo más alta de Europa. Provocada por la falta de flexibilización del mercado laboral. Y con una inflación y déficit público igualmente bastante superior a la media europea. Mas durante su mandato no se consiguió que descendiera el paro del 16%, al no afrontarse las requeridas reformas estructurales en materia laboral. En cuanto a la inflación lo más que se logró fue restringirla al 7%. En lo tocante a control presupuestario no se puede considerar una gestión demasiado brillante, aumentando el número de trabajadores públicos en un millón y medio. Hacia 1992 daba la impresión de que nos adentrábamos nuevamente en otra etapa de recesión. Hay quien asevera que en el modelo Aznar-Rato de política económica que se inicia en 1996, con la victoria del PP, se dejan entrever los postulados liberales de Enrique Fuentes Quintana. En Diciembre de 1997 España entraría en el Euro, después de cumplir con las exigencias del “Tratado de Maastricht”, impuestas por Europa, con una inflación menor del 2,7%. El Déficit de las Administraciones Públicas pasó del 6,6% en 1996 al 1% del PIB en el año 2000. En 1999 se concretaría una reforma fiscal, rebajando el Impuesto sobre la Renta en un 13,7% de media, con lo que cinco millones de españoles 353
  • 354. ya no se verían obligados a presentar declaración alguna. La tasa anual de crecimiento del Producto Interior Bruto se ubicaría en torno al 4%. Si en 1996 el índice del paro era de un 22,8% en el 2004 descendería hasta el 11,5%. Lo cierto es que a tenor de los datos, las épocas de mayor prosperidad económica española han sido aquellas donde se han aplicado políticas económicas encaminadas a la liberalización del mercado. Lo que aconteció con el Plan de Estabilización de 1959, aunque tímidamente y bajo un siempre execrable régimen totalitario, desembocando en el floreciente periodo económico comprendido entre 1961-1973. Y ya en la presente era democrática con “Los Pactos de la Moncloa” y el modelo Aznar-Rato. 354
  • 355. (“Duelo a garrotazos”, Francisco de Goya y Lucientes 1746-1828) Capítulo L: El Estado de las Autonomías Desde los albores del constitucionalismo español hasta la Transición la lucha fratricida de “las dos Españas” mal perenne que aquejó a nuestra patria. Incluso hoy, tristemente, continúa estando plenamente vigente. Aquel famoso cuadro de Goya, “Duelo a garrotazos” estuvo presente en la mente de los constituyentes al elaborar la Carta Magna de 1978. Porque en esa pugna, descrita magistralmente por José Ortega y Gasset, entre: “Una España que se obstina en prolongar los gestos de una edad fenecida. Y otra vital, sincera, honrada, la cual estorbada por la otra, no acierta a entrar de lleno en historia”; nadie gana, perdiendo eternamente España. 355 fue un garrotazos”, sin duda la
  • 356. Muchos, en aquellos instantes, mediante el perentorio consenso, ingenuamente creyeron adentrarse en la Tercera España, la de, para Salvador de Madariaga, la libertad, la integración y el progreso. Y es que aquel diseño inacabado de nuestro modelo de Estado, que iniciaba su bosquejo recurriendo a una fórmula creada al efecto, el Estado de las Autonomías, a medio camino entre el unitario y el federal, al objeto de concitar la máxima conformidad en torno a la Constitución de 1978, todavía no se ha completado. Los constituyentes concibieron que tal culminación sería recomendable postergarla para mejor ocasión, en una subsiguiente etapa donde ya nuestras bases democráticas se hubiesen asentado y no se resintiesen ante la compleja tarea. De lo que dan constancia las ulteriores palabras de Suárez: “Algunos han criticado el texto de nuestra Carta Magna denunciando las lagunas y tachándola de ambigua. En nuestra larga historia constitucional son muchas las constituciones, técnicamente perfectas, que apenas han tenido vigencia. En ésta no quisimos dar por resueltos los problemas que, en realidad, no lo estaban. Pero se señaló el camino para su encauzamiento y la meta final. (…)” Si bien precisaría: “El proceso autonómico tampoco puede ser una vía para la destrucción del sentimiento de pertenencia de todos los 356
  • 357. españoles a una Patria Común. La autonomía no puede, por tanto, convertirse en un vehículo de exacerbación nacionalista, ni mucho menos debe utilizarse como palanca para crear nuevos nacionalismos particularistas.” Como ya los definiera, durante la Segunda República, José Ortega y Gasset en aquel enardecido discurso pronunciado en la sesión de las Cortes del 13 de Mayo de 1932, cuando ocupaba un escaño de diputado por León: “(…) ¿Qué es el nacionalismo particularista? Es un sentimiento de dintorno vago, de intensidad variable, pero de tendencia sumamente clara, que se apodera de un pueblo o colectividad y le hace desear ardientemente vivir aparte de los demás pueblos o colectividades. Mientras éstos anhelan lo contrario, a saber: adscribirse, integrarse, fundirse en una gran unidad histórica, en esa radical comunidad de destino que es una gran nación, esos otros pueblos sienten, por una misteriosa y fatal predisposición, el afán de quedar fuera, exentos, señeros, intactos de toda fusión, reclusos y absortos dentro de sí mismos. (…)” Mas ese momento lejos de alcanzarse, cada vez se muestra más remoto, enmarañándose progresivamente el engranaje gubernamental. Grandes quebraderos de cabeza han traído la distribución de competencias, de suma ambigüedad. La cuestión financiera pareciera que se 357
  • 358. otorga en base a quién ejerza más presión, o albergue mayor sintonía con el gobierno de la nación en cada instante. La conversión del Senado en Cámara de representación territorial, como foro de participación de las distintas regiones, todavía espera su tan ansiada reforma. De la colaboración con el ejecutivo central en cuestiones que atañan a la política de la Unión Europea nada se sabe. Provocando una constante improvisación en la toma de decisiones a tenor de la coyuntura imperante según el color gobernante. Reproduciendo 17 gobiernos autonómicos de similar composición al estatal, llenando la administración de solapamientos y duplicidades. Complicando excesivamente el entramado burocrático y multiplicando sus costes. Propiciando una descomunal red clientelar, sustentada en un presunto y vetusto pilar caciquil. Incrementando no sólo sustancialmente el número de empleados públicos, sino igualmente el endeudamiento de las comunidades. Los nacionalismos y regionalismos españoles se gestaron durante el último tercio del siglo XIX. Germinando con fuerza a partir del Desastre del 98, es decir, con la pérdida de las últimas colonias de ultramar. Surgiendo en aquel instante una profunda preocupación por los males que aquejaban a España. Con una tasa de analfabetismo que rondaba el 60% y un 358
  • 359. gobierno central incapaz de dar respuesta a los problemas de las regiones periféricas. Sobresaliendo la corriente catalana y la vasca, impulsadas por una emergente clase burguesa. Logrando reconocimiento durante la Segunda República. Situación que volvería a enquistarse con el franquismo, a causa de su exacerbada centralización y represión hacia los movimientos periféricos. Con la llegada de la Transición renacería ese sentimiento regionalista tanto en Cataluña, como en el País Vasco, expandiéndose con posterioridad al resto de comunidades. Sin embargo, en ambas zonas las reivindicaciones acontecieron de modo marcadamente diferenciado. Uno de los papeles primordiales para la moderación en Cataluña fue el desempeñado por Josep Tarradellas (1899- 1988). Contrario a la independencia, defensor de la identidad catalana, pero siempre integrada en el marco español. Presidente en el exilio del gobierno catalán desde 1954. Y es que con la aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña por las Cortes Republicanas en 1932, Cataluña contaba con un gobierno y parlamento propios, el cual tuvo que exiliarse con la llegada del franquismo. Por lo que Suárez en 1977 reconocería a Tarradellas la legitimidad del cargo que ostentaba, designándolo presidente del gobierno preautonómico. 359
  • 360. Restableciéndose provisionalmente la Generalitat de Cataluña con el Real-decreto ley del 29 de Septiembre de 1977. Pronunciando Tarradellas el 23 de Octubre, en el balcón del palacio de la Generalitat la mítica frase: “¡Ciudadanos de Cataluña. Ya estoy aquí!” De enorme trascendencia al escenificar la llegada de la democracia. El nuevo Estatuto de Cataluña se refrendaría en Octubre de 1979. Concretándose para Marzo de 1980 las elecciones al Parlamento catalán, donde el partido de Pujol, Convergencia, se haría con 28 de las 38 comarcas catalanas. Retirándose Tarradellas, una vez cumplida su función conciliadora, de la vida política. A grosso modo el nacionalismo catalán de aquella época se caracterizaba por su gran pragmatismo. Tendente a una posición centrada, aunando distintas corrientes ideológicas: liberalismo progresista, democracia cristiana, socialdemocracia. Aspirando a las mayores cotas de gobierno, pero dentro del Estado español y Europa. Con plena aceptación de la Constitución de 1978, como queda demostrado con su implicación en el proceso de redacción. Muy distinto del contexto que se dio en el País Vasco, cuyo Estatuto no sería promulgado durante la Segunda República hasta Octubre de 1936, ya iniciada la Guerra Civil. Restaurándose provisionalmente la autonomía 360
  • 361. mediante Real Decreto-ley del 6 de Enero de 1978. No participando los parlamentarios vascos en la elaboración de la Constitución de 1978. Haciendo el PNV campaña por la abstención y votándola finalmente sólo el 30% de los vascos. Uno de los condicionantes del País Vasco fue ETA (Euskadiko Ta Askatasuna), “País Vasco y Libertad” en castellano. Fundada en 1958 por un grupo de jóvenes expulsados del PNV. Quienes abogaban por la independencia de Euskal Herria (Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, Navarra, en España; Benaparre, Laburdi y Zuberoa, en Francia) a través de la lucha armada. Declarándose independentistas y marxistas-leninistas. Comenzando su acción violenta en 1961. Concitando apoyos, durante el régimen franquista, por su oposición a la dictadura, transmitiendo una imagen errónea a la sociedad. Matiz que se deja entrever en las poderosamente llamativas declaraciones de Xavier Arzalluz, líder del PNV en tan trascendental etapa, a la televisión alemana (ZDF). Y que sólo son asimilables dentro del clímax vivido. Si para Cataluña la premisa principal era el restablecimiento de la democracia, en el País Vasco era superada por la solicitud de amnistía para los presos y el fin de la represión. 361
  • 362. “Si el gobierno de Madrid continúa con la represión, con el terror como hasta ahora, entonces continuarán las posturas extremistas. Yo opino que en estos momentos el País Vasco es un polvorín que si hace explosión lo que suceda será aún más grave que en Irlanda del Norte. En este caso se llegaría a acabar con cualquier esperanza de democracia en el Estado español. Primero que podamos creer que la democracia va a ser auténtica. Exigimos la amnistía para todos, una amnistía total. Bueno, asesinos terroristas, para nuestro pueblo son luchadores por la libertad.” No obstante, con la llegada de la democracia ETA no cambiaría su postura. Si en el franquismo asesinó a 41 personas, hasta el momento cuenta en su haber con la macabra cifra de más de 800 muertos. Siendo su repulsa actualmente prácticamente unánime. En Octubre de 1979 se votaría el Estatuto del País Vasco, con un 90% de votos afirmativos y una participación del 60%. El PNV, la fuerza mayoritaria nacionalista vasca, se erige básicamente bajo postulados demócrata-cristianos. Conservando, aunque con una clara modernización, ese 362
  • 363. halo de nacionalismo romántico impregnado, desde su fundación en 1895, por Sabino Arana. El Estatuto de Galicia aunque refrendado en Junio de 1936, no llegaría a ratificarse por las Cortes Republicanas. Decretando el Gobierno de Suárez un régimen provisional de autonomía, conforme a la Ley para la Reforma Política de Enero de 1977. Considerándose a Cataluña, País Vasco y Galicia “nacionalidades históricas” por haber promulgado sus respectivos Estatutos de Autonomía durante la Segunda República. Accediendo a la autonomía por la “vía rápida”, según el artículo 151 de la Constitución Española de 1978, adquiriendo el máximo techo competencial desde el inicio. Mas Andalucía, con dificultades, se uniría pronto a este grupo. El 28 de Febrero de 1980 se convocaría el referéndum andaluz a propuesta del Gobierno, empleando una pregunta de difícil comprensión. Reputado como uno de los mayores errores de Suárez, al defender un marco competencial inferior al de Cataluña, País Vasco y Galicia, en pro de encauzar el proceso autonómico, del que ya se comenzaban a albergar serias dudas sobre su sostenibilidad y desarrollo. Saliendo derrotada la UCD y 363
  • 364. considerándose el prolegómeno de su ocaso. Alzándose como destacado benefactor el PSOE, que supo aprovechar la indignación de los andaluces ante lo que consideraban un agravio comparativo con el resto de regiones. Las demás accederían a la autonomía, a través de la “vía lenta”, recogida en el artículo 143 de la Constitución Española. Disponiendo las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla de previsiones específicas, en virtud del artículo 144.b. Y Navarra no ha ejercido ningún tipo de iniciativa, acogiéndose a los derechos históricos declarados en la disposición adicional primera. Consiguiendo gradualmente las 17 Comunidades Autónomas un similar techo competencial, a través de las diversas reformas estatutarias emprendidas. Lo que ha llevado aparejado un afán diferenciador de Cataluña y el País Vasco, apelando supuestamente a ese declarado historicismo, pretendiendo posicionarse en cada momento un paso por delante del resto. En 1992 el PSOE y el PP lograron un principio de acuerdo para la homogeneización competencial de todas las regiones, salvando los aspectos claramente diferenciales a nivel: lingüístico, insular o foral. No obstante, la exigencia de apoyos políticos en las Cortes, que han buscado la connivencia de las formaciones 364
  • 365. periféricas representadas en el arco parlamentario, además de los pactos de gobernabilidad regionales, ha impedido que tal pacto se ejecute. 365
  • 366. (Adolfo Suárez) Capítulo LI: La dimisión de Adolfo Suárez Una vez aprobada la Constitución Española de 1978 se disuelven las Cortes y se convocan elecciones generales para el 1 de Marzo de 1979. Proclamándose la UCD como fuerza más votada, aunque sin mayoría absoluta haciéndose con 168 escaños de los 350 que componen el 366 absoluta,
  • 367. Congreso. El PSOE lograría 121, el PCE 23 y la formación liderada por Fraga, Coalición Democrática, 9, donde estaba integrada la originaria Alianza Popular, redefinida para los comicios de 1982 como Coalición Popular, que desembocaría en 1989, luego de su refundación, en el vigente Partido Popular. El resto se repartirían fundamentalmente entre formaciones regionalistas. Iniciándose a partir de ahí el vía-crucis de Adolfo Suárez. En el discurso de investidura del viernes 30 de Marzo de 1979, el Presidente anunciaría el fin de la etapa del consenso y el camino hacia la consolidación de la democracia, donde se desarrollaran plenamente la tan necesaria labor ejecutiva del gobierno, como la fiscalizadora de la oposición. Destacando, por su trascendencia, el siguiente pasaje, donde expuso clarividentemente los peligros que nos acechaban: “Creo que es impropio decir que, ganada ya la libertad, es preciso plantearse nuevos objetivos. La libertad nunca se alcanza plenamente. Es preciso afianzarla, promoverla y extenderla a nuevas parcelas, y así como hay quien teme y recela que son posibles retrocesos de la libertad porque siempre están predispuestos a confundir el ejercicio de la autoridad con el retorno del autoritarismo, algunos pensamos que frente a la tentación dirigista en áreas 367
  • 368. impropias de la correcta formulación de una sociedad libre, frente a la abdicación de la capacidad de autodefensa de la sociedad en áreas de un paternalismo providente que considera al pueblo en perpetua situación de minoría de edad, se requiere la potenciación de la capacidad auto-organizativa de los entes sociales, la transferencia de funciones, la descentralización de competencias y el ejercicio pluralista del poder y de la responsabilidad. Y a todo ello, lógicamente, hay que aplicar la necesaria atención en la próxima etapa, no sólo, para cerrar o erradicar situaciones anacrónicas, sino para evitar desviaciones que habría que lamentar.” Vaticinios que en cierta medida se manifestarían posteriormente a través del gradual aumento del ansia intervencionista gubernamental, lejos de los parámetros exigidos para la moderna gobernanza. Concepto donde la garantización de la cohesión social no sólo depende de la gestión gubernamental nacional, sino de su capacidad de coordinación con entidades públicas y privadas, estatales y transestatales. Obligando a los dirigentes de cada Estado a compartir su autoridad dentro de las propias fronteras con otros estamentos, en materias tales como: inmigración, seguridad, economía, medio ambiente,… No obstante, la jornada estuvo precedida por una controvertida interpretación del artículo 99 de la 368
  • 369. Constitución Española, el cual recoge en su apartado segundo: “El candidato propuesto (…) expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara.” Pues se pretendió ratificar en el cargo a Adolfo Suárez antes de que diera a conocer en el Congreso su programa, lo que provocó una enorme algarada entre sus señorías, al estimar que se trataba de omitir el debate. Obteniendo finalmente el apoyo para su investidura de: los 168 diputados de su partido, los nueve de Fraga, los cinco del Partido Andalucista, uno del navarro y otro del aragonés. Absteniéndose los ocho parlamentarios de Convergencia i Unió (CIU). El 3 Abril de ese mismo año tendrían lugar los comicios municipales, los primeros de la democracia. UCD consiguió 29.000 concejales. Si bien los socialistas solamente lograron 12.000, gracias a los acuerdos suscritos con los comunistas, que sacaron 3.600 actas edilicias, se hicieron con importantes cotas de poder en las principales ciudades españolas. Y reseñable fue la alcaldía de Madrid, al frente de la cual se situaría el profesor Enrique Tierno Galván, fundador del Partido Socialista Popular (PSP) integrado en el PSOE en Abril de 1978. Y donde militara igualmente, entre otros conocidos políticos, José Bono, Presidente de Castilla la Mancha 369
  • 370. (1983-2004), Ministro de Defensa (2004-2006) y Presidente del Congreso de los Diputados desde 2008. Enrique Tierno Galván se mantendría como máximo regidor madrileño desde ese instante hasta su fallecimiento en 1986. Además del fuerte recrudecimiento del terrorismo, 1980 se convertiría en el año más sangriento de la historia de la banda terrorista ETA, saldándose con 124 víctimas; el gobierno tendría que lidiar con el agravamiento de la crisis económica; y con las demandas autonómicas. Acrecentándose la conflictividad de la cuestión autonómica en comunidades donde hasta ese momento tal punto no se mostraba prioritario, pero que se irá posicionando en un marcado nivel reivindicatorio. Ahora bien, los mayores pesares para Suárez provendrían de su propia organización. La Unión de Centro Democrático (UCD), que aparecería en 1977 bajo la fórmula de coalición electoral, transformándose en partido político el 4 de Agosto de 1977. Compuesta por democristianos, liberales, socialdemócratas, así como otras figuras independientes. Comienza a irrumpir una idea a propuesta, al parecer, de los democristianos, la mayoría natural, que pasaba por la unión con el partido de Fraga. Así como las disensiones de este sector 370
  • 371. con los socialdemócratas, a tenor de dispares posturas políticas, como ocurrió, por ejemplo, en lo tocante a la polémica ley del divorcio. La conformación del gabinete inicial pretendía aunar a las distintas facciones. Erigiéndose un gobierno, con predominio del vicepresidente y amigo de Suárez, Fernando Abril Martorell. En Febrero de 1980 los barones de UCD se rebelan contra él en una Comisión Permanente del partido, y elevan sus quejas a Suárez, provocando finalmente su salida. El 2 de Mayo se renueva el ejecutivo, sin inclusión ya de socialdemócratas. Lo que es aprovechado por los socialistas para presentar una moción de censura, que no prosperaría, pero que dañaría irreversiblemente la imagen del Presidente y contribuiría a minar su moral. Atribuyéndosele en aquel entonces su célebre reflexión: “He perdido la batalla en la calle, he perdido la batalla en la prensa y ahora he perdido la batalla en mi propio partido.” Situándose el PSOE, desde las encuestas del verano, por delante de la UCD en intención de voto. Aumentando sustancialmente Felipe González su proyección ante los ciudadanos, que comenzaban a verlo como una seria alternativa. 371
  • 372. Para Octubre los democristianos insistirían en su propósito de caminar hacia una mayoría natural y harían prevalecer su hegemonía en el Congreso. Resultando elegido, como portavoz del grupo parlamentario de UCD, Herrero de Miñón. Derrotando al candidato oficialista, Santiago Rodríguez Miranda, quien tendría sólo 45 votos. Lo que significaba la pérdida de autoridad del Presidente dentro de la organización, extremo que reconocería años más tarde de esta manera: “Fue un varapalo absoluto, una prueba clara de que mi autoridad como presidente del partido había sufrido una grave erosión. Ni siquiera me fueron comunicados los acuerdos alcanzados por algunos dirigentes del partido la noche anterior.” En Diciembre los democristianos firmarían un manifiesto en el que exigirían la “necesidad de reequilibrar el partido”. Turbulento contexto al que se sumaría el artículo, con inclinaciones golpistas, editado el 17 de Diciembre en el diario “El Alcázar” y titulado: “Análisis político del momento militar”. Rubricado por un grupo de militares y civiles bajo el apelativo de “Almendros”. Frente a esta asfixiante situación Suárez concebirá como única salida la dimisión, que hará pública el jueves 29 de Enero de 1981, mediante una intervención en TVE, en horario de máxima audiencia. Alocución 372
  • 373. entre la que sobresalen los ulteriores fragmentos que vislumbran su tormento: “(…) Hay encrucijadas tanto en nuestra propia vida personal como en la historia de los pueblos en las que uno debe preguntarse, serena y objetivamente, si presta un mejor servicio a la colectividad permaneciendo en su puesto o renunciando a él. He llegado al convencimiento de que hoy, y, en las actuales circunstancias, mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia. (…) (…) Todo político ha de tener vocación de poder, voluntad de continuidad y de permanencia en el marco de unos principios. Pero un político que además pretenda servir al Estado debe saber en qué momento el precio que el pueblo ha de pagar por su permanencia y su continuidad es superior al precio que siempre implica el cambio de la persona que encarna las mayores responsabilidades ejecutivas de la vida política de la nación. (…) (…) He sufrido un importante desgaste durante mis casi cinco años de presidente. (…) 373
  • 374. (…) Mi desgaste personal ha permitido articular un sistema de libertades, un nuevo modelo de convivencia social y un nuevo modelo de Estado. Creo, por tanto, que ha merecido la pena. Pero, como frecuentemente ocurre en la historia, la continuidad de una obra exige un cambio de personas y yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España. (…)” 374
  • 375. (Congreso de los Diputados) Capítulo LII: El aciago 23-F El candidato escogido por la UCD y sugerido por Adolfo Suárez para sustituirlo en la presidencia del gobierno sería Leopoldo Calvo Sotelo (1926 Quien se había educado en el centro liberal de Madrid, “Colegio Estudio”, devoto aplicador de las teorías Francisco Giner de los Ríos y de su “Institución Libre de Enseñanza”. Leopoldo era poseedor de una vasta cultura. Hablaba perfectamente: inglés, francés, italiano, alemán y 375 1926-2008). de
  • 376. portugués. Concluyendo su formación como ingeniero de Caminos, Canales y Puertos en 1951 y doctorándose en 1960. Proveniente del mundo de la empresa, arrancaría su incursión política como procurador en Cortes por el tercio sindical, puesto en el que permanecería cuatro años, para en 1975 ser nombrado Ministro de Comercio dentro del gabinete de Carlos Arias Navarro. Primer gobierno conformado bajo el reinado de Juan Carlos I, en el que se encontraban igualmente Suárez y Fraga entre otros. Siendo ya Suárez máximo jefe del ejecutivo lo designaría Ministro de Obras Públicas en 1976. Cargo del que dimitiría para organizar la contienda electoral de 1977 por la UCD. Portavoz del Congreso del grupo parlamentario de UCD entre 1977 y 1978. Ministro para las relaciones con la Comunidad Económica Europea de 1978 a 1979. Y previamente a erigirse como Presidente ostentaría la Vicepresidencia del Gobierno para Asuntos Económicos (1980-81). Nuevamente el artículo 99 de la Constitución Española resultaría de gran trascendencia en una investidura. Concretamente su apartado tercero, donde se expone: “Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su confianza 376
  • 377. a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.” Pues al sólo contar Leopoldo Calvo Sotelo con el apoyo de la UCD, quien no albergaba mayoría absoluta en el hemiciclo, hubo que repetir la votación del viernes 20 de Febrero, el lunes 23. Fecha sumamente aciaga para nuestra historia, donde pareciera que una vez más los aires de libertad serían acallados por el tan común, en nuestro pasado constitucional, pronunciamiento. El día 23, a las 18:22, el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, irrumpiría en la Cámara con un grupo de guardias civiles armados. Instando a los parlamentarios a que se tirasen al suelo, bramando aquella mítica frase: “¡Quieto todo el mundo!”. Imágenes que quedarían grabadas para la posteridad por las cámaras de Televisión Española. Automáticamente el general Gutiérrez Mellado (1912- 1995), Vicepresidente primero para Asuntos de la Seguridad y Defensa Nacional del Gobierno, se levanta de su escaño y conmina a los asaltantes a deponer las armas, haciendo uso de la posición que le confería ser el militar 377
  • 378. de mayor rango allí presente. Como respuesta, al objeto de reducirlo, Tejero disparará al aire, lo que será seguido por una ráfaga de fusiles, mientras otros asaltantes forcejeaban infructuosamente con el casi septuagenario y gallardo mando. En cuanto al resto acatarían las prescripciones de Tejero, siendo Adolfo Suárez y Santiago Carrillo los únicos diputados que se mantengan sentados. Suárez presuntamente manifestaría, con anterioridad a su dimisión: “La clase dirigente de este país ya no me soporta. Los poderes fácticos me han ganado la batalla.” Y es que para un sector del Ejército era considerado como un traidor, tras decretar la legalización del Partido Comunista. Turbulento contexto al que se sumaba el recrudecimiento de la crisis económica; la organización territorial con la inauguración del Estado de las Autonomías, vaticinando algunos la fractura de España como Nación; más la difícil adaptación de determinados sujetos al régimen democrático. Quedando evidenciada la inquina de los militares en aquel 23-F al dirigirse a él. El cabo Burgos le increparía: “¿Tú que te crees el más guapito?”. A las 19:10 Suárez se pondría en pie solicitando hablar con el principal organizador de tan tremendo dislate. Decretando Tejero su reclusión en una habitación aparte y permaneciendo aislado durante diecisiete interminables horas. 378
  • 379. El desmantelamiento del golpe no sólo se debió a la postura contraria de la mayoría de la sociedad civil y política, que concebían como irreversible el Estado democrático, sino también a las gestiones del monarca. Así como a la dirección que había llevado al frente de su cartera Gutiérrez Mellado, la cual buscaba reorganizar el Ejército y constreñirlo a lo meramente castrense, relegando a puestos de menor importancia a aquellos que se reputaban menos afectos al sistema democrático. Determinante se mostraría pues su política de nombramientos, oficiales que se reafirmarían durante el 23-F en su deber constitucional. Como fue el caso de los generales: Gabeiras, primer jefe del Estado Mayor; Quintana Lacaci, gobernador militar de Madrid; Aramburu Topete, director general de la Guardia Civil y Sáenz de Santamaría, que dirigía la Policía Nacional. Al acto de indisciplina de Tejero lo acompañaría el de Jaime Milans del Boch, sacando en Valencia los carros de combate a la calle. Mas se logró aplacar la pretensión de otro conato disidente que tramaba copar la sede de Radiotelevisión Española en Madrid. Entretanto Su Majestad sería el encargado de requerir uno a uno a los mandos militares nacionales para garantizar su fidelidad al régimen constitucional. 379
  • 380. Poco antes de las diez de la noche intervendría, a través de Radio Nacional y Radio Exterior, Jordi Pujol, presidente de la Generalidad de Cataluña, llamando a la tranquilidad. A la medianoche llegaría al Congreso el general Alfonso Armada, quien se ofrecería para presidir un gobierno de concentración entre las distintas facciones políticas. Espetándole Tejero: “Yo no he asaltado el congreso para esto”, pues él esperaba un gabinete netamente militar en el que apareciera Milans. Probablemente las discrepancias fueron un detonante más del fracaso del pronunciamiento. La estocada final la aportaría el Rey, con su aparición en televisión a la una de la madrugada. Ataviado con el uniforme de Capitán General de los Ejércitos declararía: “(…) La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar en forma alguna acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum.” En la jornada posterior al golpe Santiago Carrillo afirmaría: “Hoy todos somos monárquicos”. Días después, Leopoldo Calvo Sotelo, el que sería Presidente de la Nación hasta Diciembre de 1982, manifestaría: “Es momento para proclamar nuestra fe en 380
  • 381. el orden constitucional y declarar paladinamente que hoy un auténtico grito de “¡Viva España!” no encierra una verdad distinta que la de “¡Viva la Constitución! y “¡Viva la democracia.”” En Febrero de 1982 se juzgarán a 32 de los implicados en la trama golpista, primeramente por el tribunal militar, trasladándose posteriormente la causa al Supremo, en pro de endurecer las penas. Milans del Bosch, Alfonso Armada y Antonio Tejero Molina, serían condenados a 30 años de prisión. Acierto que se le atribuye al ejecutivo de Leopoldo Calvo Sotelo y que él explicaría de la ulterior manera: “Creo que mi Gobierno cumplió el objetivo de hacer justicia civil y de devolver a los españoles la fe quebrantada en la monarquía parlamentaria.” Al 23-F hay que sumar tres conspiraciones golpistas, que no llegarían a ejecutarse al ser antes abortadas, auspiciadas durante la vigente etapa democrática. La “Operación Galaxia”, prevista para el 17 de Noviembre de 1978, con la intención de paralizar los procesos de reforma democrática iniciados, contando también entre sus protagonistas con Antonio Tejero. La desarticulada igualmente por el gabinete de Leopoldo Calvo Sotelo, dispuesta para el 27 de Octubre de 1982, la víspera de las 381
  • 382. elecciones generales, con implicación de cerca de 400 personas. Y la última, que se sepa, al parecer estaba ideada para el 2 de Junio de 1985, ya bajo el gobierno socialista, jornada coincidente con la efeméride del Día de las Fuerzas Armadas, a celebrar ese año en la Coruña. 382
  • 383. Capítulo LIII: La consolidación solidación de una ficticia democracia El gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo, aparte de la consecución del endurecimiento de las penas contra los promotores del 23-F, tuvo otros reseñables logros. todo a pesar de la difícil situación nacional que le tocó afrontar, sin olvidarnos de la grave descomposición que sufría su partido. Pues Adolfo Suárez no sólo había dimitido de la presidencia del gobierno, sino también de su propia formación, la cual perdería con su marcha su principal nexo de unión. 383 Y rdería
  • 384. Uno de los éxitos del último gabinete de la UCD sería nuestro ingreso en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Culminando con lo apuntado por Suárez durante su discurso de investidura en las Cortes del 30 de Marzo de 1979: “(…) Unión de Centro Democrático – es conocido de todos - es partidaria de la adhesión de España a la Alianza Atlántica por coherencia con su vocación europea y occidental. Pero entiende que nuestro ingreso en la OTAN debe plantearse, en su caso, teniendo en cuenta los condicionamientos que derivan de nuestras peculiaridades y de nuestras exigencias de seguridad, así como la necesidad de un amplio respaldo parlamentario. A esta Cámara corresponderá en su día debatir el tema, analizando con rigor e imaginación las condiciones y modalidades de esa eventual adhesión en la forma en que resulte más favorable para nuestros intereses políticos y estratégicos. Porque, en verdad, son múltiples los factores de tipo económico, militar y político que tienen que ser adecuadamente sopesados y muy variadas las soluciones posibles a que puede llegarse en cada uno de estos terrenos. (…)” Si inicialmente el PSOE enarbolaría la bandera opositora a la integración, utilizándola como arma arrojadiza durante la contienda electoral de Octubre de 1982, al llegar al poder cambiaría radicalmente su postura. El 17 de Noviembre de 1985 384
  • 385. Felipe González aseveraría en el periódico “El País”: “Creo que los intereses de España se defienden mejor permaneciendo en la Alianza. Nuestra anterior valoración sobre la Alianza y sobre su funcionamiento no era correcta (...) En la Alianza, de verdad, están los países que tienen mayor ejercicio de la soberanía popular del mundo, mayor nivel de desarrollo económico, de democracia, de libertades y de respeto a los derechos humanos y mayor nivel de paz”. Incluso convocaría un referéndum, el 12 de Marzo de 1986, apoyando la permanencia y que se saldaría con un favorable resultado. El escrutinio otorgaría: un 52% de votos afirmativos, 39% en contra, 6% de papeletas en blanco y un 40% de abstenciones. Asimismo Leopoldo Calvo Sotelo y su equipo serían los encargados de preparar las bases para la entrada en la actual Unión Europea, que se haría efectiva en 1986. Denominada en aquel entonces Comunidad Económica Europea (CEE), para pasar a llamarse posteriormente Comunidad Europea (CE) y desde 1993 Unión Europea. Por otro lado negociarían con el PSOE el cierre del mapa autonómico, quedando conformado por las diecisiete Comunidades Autónomas hoy en día existentes. Ya bajo el gobierno socialista se aprobarían los 385
  • 386. Estatutos de Autonomía restantes. Y es que a pesar de la dura oposición ejercida por Felipe González, Leopoldo Calvo Sotelo afirmaría en Noviembre de 2006: “Echo de menos todos los días a Felipe González. El PSOE era entonces un partido de Estado y con sentido de la responsabilidad.” En cuanto a la cuestión autonómica se pronunciaría de la ulterior manera: “Sí, sin vacilaciones ni reservas mentales ni de ningún otro orden, a las autonomías (…) Pero no, claramente no, a un entendimiento ligero de las autonomías como disolución de una patria común forjada por la historia.” Además promulgaría la controvertida ley del divorcio, lo que dividiría aún más a la ya maltrecha UCD. Organización afectada por claros síntomas de “regresión paranoide”. Fragmentación en diversos grupos, atrincherados en pequeños reinos que ya no comparten un proyecto común, sino únicamente el propio. Tendencia a la traición. Ahondamiento de las heridas, hasta convertirlas en insalvables. Imagen que fue percibida nítidamente por los ciudadanos. En Noviembre de 1981 el líder del sector socialdemócrata, Fernández Ordóñez, abandonaría la UCD. Al arrancar 1982 varios diputados se adherirían a Alianza Popular. En Marzo otros 10 del ala socialdemócrata se aglutinarían en 386
  • 387. torno al Partido de Acción Democrática, que recalaría finalmente en el PSOE. El 29 de Julio de 1982 Adolfo Suárez fundaría el Centro Democrático y Social (CDS). Después le seguirían un grupo de democristianos creando el Partido Demócrata Popular, que concurrirá en coalición con Alianza Popular a la contienda de 1982. La originaria Alianza Popular desembocaría en 1989, luego de su refundación, en el vigente Partido Popular, donde acabarían integrándose la mayoría de los democristianos, entre los que se encontraban políticos tan conocidos del panorama actual como: Jaime Mayor Oreja o Javier Arenas. En Agosto Leopoldo Calvo Sotelo ante tan dantesco panorama determinará la disolución de las Cámaras y convocará elecciones. El 28 de Octubre de 1982 se celebrarían los comicios generales. Los grandes derrotados serían: la UCD que pasaría de los 168 escaños de 1979 a 11, disolviéndose el 18 de Febrero de 1983; y el PCE que se quedaría con exclusivamente 4 de los 23 diputados de 1979. Sin embargo, el PSOE de los 121 parlamentarios de 1979 ascendería hasta 202. Nutriéndose de la mitad de los votos comunistas y el 30% centrista. Coalición Popular, donde estaba integrada la originaria Alianza Popular, rebautizada en 1979 como Coalición Democrática y que convergerá postreramente, en 1989, luego de su 387
  • 388. refundación, en el vigente Partido Popular, se haría con otro 40% del electorado de UCD y conquistaría 107 escaños, número muy superior a los 10 obtenidos con anterioridad. Configurándose a partir de ese momento como primera fuerza opositora. Periodo que concluiría con la consolidación de una ficticia democracia, cuyas fallas iniciales, producidas en pro de poder suturar las pasadas heridas, se han ido agrandando paulatinamente. Concluyendo en un sistema muy similar en sus usos y costumbres al de la Restauración. Donde se muestra urgente ejecutar la proclama de Maura: “La Revolución desde arriba”: “(…) España entera necesita una revolución en el gobierno radicalmente, rápidamente, brutalmente; tan brutalmente que baste para que los que estén distraídos se enteren, para que nadie pueda ser indiferente y tengan que pelear hasta aquellos mismos que asisten con resolución de permanecer alejados (…). (…) No; más que nunca es ahora necesario restablecer aquella ya casi olvidada, de tiempo que ha que fue perdida, confianza entre gobernantes y gobernados; y ya no hay más que un camino, que es la revolución audaz, la revolución temeraria desde el Gobierno, porque la temeridad es, no obra de nuestro albedrío, sino 388
  • 389. imposición histórica de los ajenos desaciertos. Nunca habría sido fácil la revolución desde el Gobierno, nunca habría sido recomendable, si hubiera podido dividirse la facultad y esparcirse la obra en el curso del tiempo; pero cada día que pasa, (…), es mucho más escabrosa, mucho más difícil, y el éxito feliz mucho más incierto; y no está lejano el día en que ya no quede ni ese remedio (…)”. Porque, parafraseando a Adolfo Suárez cuando pronunció en las Cortes, el 9 de Junio de 1976, aquellos famosos versos del célebre poeta liberal de la Generación del 98, Antonio Machado: “Está el hoy abierto al mañana. Mañana, al infinito. Hombres de España: ni el pasado ha muerto ni está el mañana, ni el ayer escrito.” 389
  • 390. Capítulo LIV: Adolfo Suárez, centro-reformista y liberal Que Adolfo Suárez estaba taba tocado por las musas del carisma y del liderazgo, eso nadie lo duda. Características 390
  • 391. de las que resultan ungidos escasos políticos. Su perseverancia y auto-motivación le hicieron labrarse un futuro desde el primer escalón. Hay quien le achacó incluso un exceso de ambición. Mas su progreso provenía de su propio esfuerzo y trabajo. Lo contrario de la posición alcanzada por otros, gracias a su nacimiento en el seno de una influyente familia. No obstante, lamentablemente, esta cualidad es denostada incluso en nuestra época. Inculcándose el conformismo y la autocomplacencia. Venerándose como una virtud la mediocridad. Y todo para que el poder siga perennemente atrapado entre las mismas manos. Erigiéndose en poderosa semilla que se traspasa de generación a generación. Y cuando alguien logra rebañar algunas migajas de efímero éxito, alguien sin apellido, ni condición, se le recrimina por su exceso de ambición, al osar penetrar en un coto para él absolutamente vetado. Su capacidad de persuasión, de comunicación, así como sus grandes dotes para las relaciones públicas, le permitieron abrirse puertas en un mundo hostil y arbitrario. A lo que hay que unir su mágica clarividencia, percibiendo antes que los demás lo que acontecería en el futuro más inmediato. Enfocando sus esfuerzos a la consecución de objetivos. Lo que sumado a su magistral aptitud para concitar a las más numerosas y divergentes 391
  • 392. fuerzas en torno suyo, lo convierten en un referente del panorama político nacional. Baluarte del centro-reformista 392 y liberal. Incardinado en un proyecto humanista de la sociedad. Manifestando: “Pienso que toda acción política se ha de fundamentar en el valor de la persona, de su dignidad y libertad. Pero, entiendo a la persona no como un yo aislado de los demás y de su propio entorno, sino como un ser racional y sociable que sólo se desarrolla en la comunidad.” Conllevando “una ordenación de la vida colectiva que tenga como principio el respeto a la dignidad del ser humano.” Porque como aseverara el filósofo griego Aristóteles (384 a.C – 322 a.C): “El ser humano es un ser social por naturaleza.” Imbuido por el pensamiento de José Ortega y Gasset (1883-1955) se da cuenta, desde un primer momento, que sólo a través del centro era posible alcanzar la Tercera España, aquella infinidad de veces aclamada por Salvador de Madariaga (1886-1978). Porque para él: “El centro es el lugar de concordia y esperanza.” Explicándolo del ulterior modo: “Frente al eterno dilema “derecha-izquierda”, intuí que la España del equilibrio y la moderación, la España del centro, debía asumir el protagonismo y la responsabilidad del cambio político.”
  • 393. Y es que parafraseando nuevamente a Aristóteles: “La virtud está en el punto medio.” Al igual que su inspirador ideológico, estaba poseído por un poderoso espíritu regeneracionista. Avisando, desde 1989, de la irrupción, en nuestro sistema, de: “algunas deficiencias o desviaciones que urge suplir o rectificar para cortar por lo sano los efectos regresivos que se han empezado a producir.” Proponiéndose como fin un continuo reformismo. Ya que para él nuestro Estado Democrático y Social de Derecho, definido así por el artículo primero de nuestra Carta Magna, concretamente en su párrafo inicial: “(…) es una creación de la razón y una construcción de la voluntad que entre todos, día a día, hay que arraigar y perfeccionar.” Defensor de un proyecto claramente liberal, de la “flexibilización y liberalización de la economía, en el convencimiento de que proteccionismo e intervencionismo sólo pueden tener efectos negativos.” Aspirando a: “Una sociedad de hombres libres, protagonistas de su destino individual y colectivo.” Según sus palabras: “(…) a nosotros, y a aquellos que están con nosotros, nos preocupa más que las personas sean libres que su felicidad; preferimos que se equivoquen al escoger a que no puedan hacerlo; porque pensamos que, a menos que 393
  • 394. elijan , no podrán ser felices o infelices en ningún sentido en el que valga la pena una condición u otra; el concepto mismo de “valer la pena” presupone la elección de fines, un sistema de preferencias libre: y que esto se destruya es lo que nos sacude con frío terror, peor que el más injusto de los sufrimientos, porque este último al menos permite y deja abierta la posibilidad de su conocimiento – de juicio libre- que permite condenarlo.” Afirmando: “No puede hablarse de política democrática si no se fundamenta en la libertad y se orienta continuamente a la libertad.” Porque como escribiera Miguel de Cervantes en su célebre obra “Don Quijote de la Mancha”: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; y con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra y el mar encubre.” 394
  • 395. Evolución de los escaños obtenidos por Alianza Popular (1977), Coalición Democrática (1979), Coalición Popular (1982-1989) y por el Partido Popular (1989–2008) en las elecciones generales de España Capítulo LV: La disputa por el centro Adolfo Suárez luego de su dimisión como Presidente del Gobierno, el 29 de Enero de 1981, y su renuncia igualmente a la dirección de la UCD, que terminaría por disolverse el 18 de Febrero de 1983, fundaría, el 29 de Julio de 1982, el Centro Democrático y Social (CDS). 395
  • 396. Organización declarada como de centro-reformista y liberal, sujeta a un proyecto humanista de la sociedad. El 31 de Julio de 1982 presentaría su propuesta en una nutrida rueda de prensa, aspirando a recuperar el electorado de centro que hasta ese momento se decantaba por la UCD. Si bien las encuestas comenzaban a indicar el progresivo acercamiento del referido voto centrista hacia el PSOE, quien ya se había percatado de lo decisivo que resultaba ese segmento para pelear por la mayoría absoluta. En pro de alcanzar tal objetivo intentaría moderar considerablemente su mensaje. Renunciando en 1979 a la defensa del marxismo. Llegando incluso a manifestar su líder, Felipe González, en 1986: “El capitalismo es el menos malo de los sistemas económicos.” Hasta llegar al enunciado de Anthony Giddens, a finales del siglo pasado: “El socialismo ha muerto”, creando una nueva base ideológica denominada “Tercera Vía”, que propone un punto intermedio entre el liberalismo y la socialdemocracia. Corriente auspiciada por los laboristas ingleses, bajo el liderato de Tony Blair, y los demócratas de Bill Clinton en Estados Unidos. Y de la que se haría eco el PSOE en su XXXV Congreso Federal, del que saldría investido como secretario general, el actual presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. 396
  • 397. Movimiento que aquí se conocería con el nombre de “Nueva Vía”. En el susodicho Congreso, celebrado en Julio del 2000, Zapatero haría un llamamiento a la “pasión por la libertad”, premisa que para él habría de imperar perennemente en el socialismo. Aunque algunos intuyen atisbar actualmente un cierto retrotraimiento en su ideario y una ostensible inclinación de posturas. No obstante, lo pretendido por Suárez no se produjo. Primeramente por la Ley Orgánica, aprobada el 19 de Junio de 1985, concerniente al Régimen Electoral General (LOREG), que vino a reemplazar al Real Decreto- Ley del 18 de Marzo de 1977, empleado hasta ese momento. Fomentando el bipartidismo y la preponderancia de los partidos mayoritarios. Donde la fórmula electoral utilizada para repartir los escaños, a tenor de los votos conseguidos, es la regla D’Hondt, que robustece a las principales organizaciones. No prefiriendo otras como la de Lagüe o el método Danés que se muestran sustancialmente benevolentes con las fuerzas minoritarias. Y es que ya lo pronosticaría José Ortega y Gasset en “La Rebelión de las Masas”: “(…) La salud de las democracias, cualesquiera que sean su tipo y grado, dependen de un mísero detalle técnico: el procedimiento electoral, todo lo demás es secundario.” Mostrándose evidente, que mediante el sistema vigente, 397
  • 398. las minorías quedan condenadas al ostracismo y sin voz que las represente. Así en las elecciones generales del 28 de Octubre de 1982 el CDS lograría exclusivamente 2 diputados, uno por Madrid, el propio Adolfo Suárez, y otro por Ávila, Agustín Rodríguez Sahagún, ex ministro de UCD. Casualmente en Ávila habían nacido los dos el mismo año, en 1932. En las municipales de 1983 el CDS sacó 658 concejales y 172 alcaldes. Sin embargo, en las generales del 22 de Junio de 1986 se harían con 19 escaños. Y eso a pesar de que un nuevo movimiento trató de erigirse como máximo garante del centro, el Partido Reformista. Encabezado por Miguel Roca i Junyent, por lo que también fue denominada como “Operación Roca”, en clara alusión a su cabeza de lista. Mas, con sólo 194.538 votos, no consiguieron representación alguna. En el plebiscito de Junio de 1987, que sería municipal y europeo. El CDS se consolidaría como la tercera fuerza política con 681 alcaldías. Colocando en Estrasburgo a siete parlamentarios de renombre, entre los que se encontraban el célebre escritor y divulgador científico catalán Eduardo Punsent. 398
  • 399. En 1988 el partido de Adolfo Suárez se adscribiría a la “Internacional Liberal”. Creada en 1947 en Oxford, donde se reunieron los Partidos Liberales de Europa, nombrando como Presidente a Salvador de Madariaga y redactando un Manifiesto que describe su marco doctrinario: “Nosotros, liberales de 19 países, reunidos en Oxford, en una época de desorden, pobreza, hambre y temor provocados por dos guerras mundiales; Persuadidos de que esta situación del mundo es, en gran parte, debida al abandono de los principios liberales; Expresamos nuestras convicciones en esta Declaración: (…) (…)El Estado es solamente el instrumento de la comunidad. No debe arrogarse ningún poder que entre en conflicto con los derechos fundamentales de los ciudadanos y con los requisitos esenciales de una vida creadora y responsable. Estos requisitos son: - Libertad de la persona, garantizada por una administración de la ley y de la justicia independiente; - Libertad de conciencia y de creencias; - Libertad de palabra y de Prensa; 399
  • 400. - Libertad de asociación y de no asociación; - Libre elección de profesión; - Oportunidad para una educación plena y pluriforme, según las capacidades individuales, con independencia del origen o de las riquezas; - Derecho a la propiedad privada y a la iniciativa individual; - Libertad de elección de los consumidores y oportunidad para la explotación total de las riquezas del suelo y de la industria humana; - Seguridad frente a los riesgos de enfermedad, desempleo, incapacidad profesional y edad; - Igualdad de derechos del hombre y de la mujer. 4. Estos derechos y estos requisitos sólo están garantizados en una auténtica democracia. La democracia auténtica es inseparable de la libertad política y se fundamenta en el consenso consciente, libre e ilustrado de la mayoría, expresado a través del sufragio libre y secreto, respetando al mismo tiempo las libertades y las opiniones de las minorías.(…)” 400
  • 401. El 12 de Octubre de 1989, en una sesión organizada en París, Adolfo Suárez transmitiría su reconocimiento “por la confianza que habéis depositado en mí al elegirme para presidir la Internacional Liberal.” Concluyendo: “En un momento en el que el comunismo pierde credibilidad, en el que el socialismo abandona y mistifica sus planteamientos y en que los conservadores quedan relegados a la insolidaridad, el liberalismo de progreso es una clara opción de futuro que puede emerger con fuerza. Nuestros antecesores –los padres fundadores norteamericanos, los republicanos franceses, los constituyentes españoles de Cádiz, los grandes liberales ingleses del siglo XIX, los alemanes de 1848, los independentistas americanos y de otros constituyentes – han señalado con frecuencia que el camino hacia la utopía es el camino de la libertad; no de la utopía estática, sino de la utopía que se puede alcanzar, la que tenemos que conseguir: una sociedad liberal y democrática, (…), justa y solidaria.” Por otro lado Fraga estimaría que había llegado a su techo electoral. De los 107 diputados de 1982, pasaría a 105. La Alianza Popular de Fraga nacida el 9 de Octubre de 1976, gracias a la unión de distintas asociaciones políticas, rebautizada en 1979 como Coalición Democrática y en 1982 como Coalición Popular, presentía que debía modificar su ideario para llegar a un mayor número de españoles. Si en su VI Congreso, acaecido en 401
  • 402. Barcelona, del 27 al 30 de Enero de 1984, bajo la presidencia de Fraga y la secretaría general de Jorge Vestrynge, la organización en el artículo 2 de sus Estatutos se nomina como demócrata y liberal-conservadora. Pronto irá virando su postura al objeto de prescindir del aspecto conservador, no compartido por una porción de la sociedad que lo asociaba a una de “las dos Españas”, lo que le imposibilitaba convertirse en alternativa de gobierno. Así en su IX Congreso, que tuvo lugar en Madrid, del 20 al 22 de Enero de 1989, reputado como el de la refundación, bajo el lema: “Avanzar en Libertad”, se aprobó la transformación en una única organización, calificada como Partido Popular. La formación estaba sumida en una crisis identitaria, luego de la renuncia de Hernández Mancha y su fallida y criticada moción de censura contra Felipe González. Afirmándose en un párrafo de la ponencia política: “(…) La necesidad de convertir Alianza Popular en un partido de ancha base (…) centrado en la defensa de la persona, de su dignidad, responsabilidad y libertad, y de las instituciones que lo protegen, frente al estatismo dirigista e interventor, que implica al fin todo socialismo, por reconvertido que esté ideológicamente.” José María Aznar sería escogido para 402
  • 403. representar al recién alumbrado PP en los comicios generales de ese año. En las elecciones del 29 de Octubre de 1989 el CDS se quedaría con sólo 14 parlamentarios, de los 19 sacados en 1986. No obstante, el refundado Partido Popular, con José María Aznar como candidato, subiría a 107, recuperando los 2 perdidos en 1986 y colocándose ya en la senda alcista. De lo que se concluye que la debacle del CDS, no sólo dependió de la ley electoral, sino también de: un PSOE preocupado en conservar el 30% de los votos centristas arrebatados a la UCD en los comicios de 1982; un PP, liderado por José María Aznar, empeñado en reubicar el partido en el centro, desplazando inevitablemente al CDS. A lo que hay que sumar una serie de maniobras políticas acometidas por el CDS y no entendidas por los votantes suaristas. Como fue la alianza con los fraguistas para hacerse con la presidencia de la Comunidad Autónoma Canaria el 30 de Julio de 1987. Donde su candidato Fernández Fernández Martín, doctor en medicina, la perderá el 28 de Diciembre de 1988 a causa de una cuestión de confianza, recayendo, a pesar de todo, en su compañero de filas y abogado Lorenzo Olarte, que fundaría finalmente el Centro Canario Nacionalista 403
  • 404. (CCN) y acabaría formando parte de Coalición Canaria hasta que la abandone en 2005. Más el pacto, en 1989, entre los 20 ediles del PP y los 8 del CDS, para llevar a cabo una moción de censura contra el PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, otorgando el bastón de mando, el 20 de Junio, a Agustín Rodríguez Sahagún del CDS. Desbancando al heredero del querido profesor Enrique Tierno Galván, Juan Barranco Gallardo. Agustín Rodríguez Sahagún permanecerá en el puesto aproximadamente dos años, hasta Abril de 1991, renunciando a presentarse nuevamente por motivos de salud. Falleciendo el 13 de Octubre de ese mismo año vencido por el cáncer. En Febrero de 1990, las tensiones afloran en el III Congreso del CDS celebrado en Torremolinos. Principalmente por la pérdida de posiciones y el no entendimiento de los militantes acerca de las maniobras políticas llevadas a cabo, concibiendo que se podía transmitir a la sociedad no una postura claramente centrada, sino otra escorada a uno u otro lado. Lo que podría conducir a los electores a optar por el voto útil, es decir, por el de las formaciones mayoritarias. Negando el apoyo al CDS por una percepción de falta de definición. En las elecciones municipales y autonómicas del 26 de Mayo de 1991, perderían más de la mitad de los 404
  • 405. votantes. Al día siguiente Adolfo Suárez presentaría su dimisión como Presidente del CDS. El 8 de Septiembre cesaría en la “Internacional Liberal” y el 29 de Octubre dejaría la vida política y su escaño en el Parlamento. Mientras el PP, y una vez nombrado Aznar, abanderando un “proyecto liberal”, como su Presidente, en el X Congreso de la formación en Sevilla, del 31 de Marzo al 1 de Abril de 1990, bajo el título “Centrados con la libertad”, comenzaría su carrera para convertirse en herederos del centro político nacional. Logrando ya, en las elecciones generales del 6 de Junio de 1993, 141 escaños, frente a los 159 del PSOE. En el XII Congreso, acaecido en Madrid del 19 al 21 de Enero de 1996, el lema escogido será “Gana el Centro”. Sirviendo de presagio a la victoria en las elecciones generales del 3 de Marzo de ese año, en las que el PP lograría 156 diputados, quedándose el PSOE con 141. Los actuales Estatutos del PP, aprobados en el XVI Congreso de la formación, que tuvo lugar en Valencia del 20 al 22 de Junio de 2008, bajo la presidencia de Mariano Rajoy, describen a la organización, en su artículo 2, del ulterior modo: “El Partido Popular se define como una formación política de centro reformista al servicio de los 405
  • 406. intereses generales de España, que tiene a la persona como eje de su acción política y el progreso social como uno de sus objetivos. Con clara vocación europea e inspirado en los valores de la libertad, la democracia, la tolerancia (…).” Mas presuntamente algunos de los sectores liberales comienzan a sentirse, dentro del partido, “como un verso suelto”. 406
  • 407. (“El sueño de la mentira y la inconstancia”, Francisco de Goya y Lucientes 1746-1828) 407
  • 408. Capítulo LVI: ¿Estamos finalizando una Segunda Restauración? Concluía Francisco, gerente de “Radio Vecindad”, y editor del periódico vespertino, de ámbito local, “El Pobrecito Hablador”, en su libro: “El vituperado sistema electoral de la Restauración y sus similitudes con la partidocracia vigente”, preguntándose si la situación política actual no era más que el reflejo de los últimos coletazos de la agonizante Segunda Restauración imperante hoy en día. Guardando un considerable parecido con la Primera. Erigiéndose la Primera Restauración como una larga etapa de relativa estabilidad, en la que España optó por instituirse como un Estado liberal de derecho. Iniciándose el 29 de Diciembre de 1874 y concluyendo con la proclamación de la Segunda República el 14 de Abril de 1931. Al igual que en la Primera, esta Segunda arrancaría con la Restauración de los Borbones en el Trono, en este caso a través de la figura de Juan Carlos I, acaeciendo su entronización el 22 de Noviembre de 1975. El papel de Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897) recaería en Torcuato Fernández-Miranda (1915-1980). Presuntamente 408
  • 409. autor ideológico de la “Ley para la Reforma Política”, así como facilitador y diseñador del camino que nos conduciría hasta la presente etapa democrática. Más todos los elementos denunciados por los regeneracionistas durante la Primera, vuelven a reproducirse actualmente. ¿O es que acaso no presenciamos día tras día vestigios de un sangrante y deleznable caciquismo? Decía Joaquín Costa (1846- 1911) en su obra “Oligarquía y caciquismo como forma de gobierno en España”: “(…) Cada región y cada provincia se hallaba dominada por un particular irresponsable diputado o no, vulgarmente apodado en esta relación cacique, sin cuya voluntad o beneplácito no se movía una hoja de papel, no se despachaba un expediente, (…), ni se acometía una obra (…) No había que preguntar si tenías razón, (…) para saber como se fallaría (…) el expediente: había que preguntar si le era indiferente al cacique, y por tanto se mantenía neutral, o si estaba con vosotros o contra vosotros. (…) Se extraviaban los expedientes (…) que él quería que se extraviasen; (…) se imponían multas si era su voluntad que se impusieran (….); las carreteras iban no por donde las trazaban los ingenieros, sino por donde caían sus fincas (…); era diputado, alcalde o regidor a quién él designaba o recibía para instrumento de sus vanidades, de sus medros o de sus 409
  • 410. venganzas (…). Tenía demarcado por los jerarcas supremos su feudo, el cual abarcaba ora una región, ora una provincia, o bien uno o más distritos dentro de ella. (…) (…) Todo aquel estado de corrupción y de servidumbre, (…) que acabo borrosamente de bosquejar, subsiste íntegro (…) años después, salvo haberse agravado con la hipocresía de la soberanía nacional y el sufragio universal, escarnio e inri de la España crucificada. Lo mismo que entonces, la nación sigue viviendo (….) a los pies del cacique, a cambio de los votos necesarios para fabricar las mayorías parlamentarias en que los pocos centenares de políticos tienen que ampararse para dominar el país. (…) El español vive a merced del acaso, pendiente de la arbitrariedad de una minoría corrompida y corruptora, sin honor,(…) humanidad, infinitamente peor que en los peores tiempos de la Roma pagana. En Europa desapareció hace ya mucho tiempo: si algún rastro queda aquí o allá, es un mero accidente. En España no: forma un vasto sistema de gobierno, organizado (…) por regiones, por provincias, por cantones y municipios, con sus turnos y sus jerarquías, sin que los llamados Ayuntamientos, Diputaciones Provinciales, Alcaldías, (…), Ministerios, sean más que una sombra y como proyección exterior del verdadero Gobierno, que es ese otro subterráneo, instrumento y resultante suya, y no digo que también su editor responsable, porque de las 410
  • 411. fechorías criminales de unos y de otros no responde nadie. Es como la superposición de dos Estados, uno legal, otro consuetudinario: máquina perfecta el primero, regimentada por leyes admirables, pero que no funciona; dinamismo anárquico el segundo, en que libertad y justicia son privilegio de los malos, donde el hombre recto, como no claudique y se manche, sucumbe. (…)” En España existen 7.286 Ayuntamientos, para una población de unos 46 millones de habitantes. Correspondiendo el 80% de ellos a circunscripciones con menos de 5.000 residentes, y un 73% inferior a mil. Lo que resulta llamativo al compararlo, por ejemplo, con el Reino Unido, con 60 millones de ciudadanos y sólo 340 entes locales. Aseverando asimismo los últimos estudios que un mayor tamaño consistorial conduce a una reducción en la arbitrariedad municipal. Cuando el mundo empresarial se reestructura para ahorrar costes, no así la Administración. Ya lo dice un famoso anuncio de la televisión que “Villa Arriba”, se ha unido con “Villa Abajo”, para formar “Villa En Medio” y aumentar sus sinergias, pero parece que ese mensaje aún no ha calado entre las ya paupérrimas arcas consistoriales. Urgiendo acometer también otras mejoras en el ámbito municipal. En la línea de sustituir la figura del “strong-mayor” actual, de corte presidencialista, por la del “city-manager”. Aplicada, por ejemplo, en Estados 411
  • 412. Unidos, con la que han logrado prácticamente acabar con los casos de corrupción y el abyecto clientelismo político. Fórmula implantada también en Australia, Noruega o Irlanda, con excelentes resultados. El “city-manager” se fundamenta en contratar a un administrador para la localidad, de probada solvencia y perfectamente conocedor de los procedimientos reglamentarios. Seleccionado como gerente municipal para liderar los proyectos aprobados por el Consejo Plenario. Su mandato tendrá una duración diferente a la de la legislatura, evitando así vinculación política alguna. Quedando ceñidas las funciones de los concejales, votados por el pueblo en las urnas, a la legislativa. Circunscrita a su manifestación en el Pleno, donde avalarán o retirarán el apoyo de las acciones efectuadas por el “city-manager”. Y limitando el papel del Alcalde, al otorgarle un exiguo margen ejecutivo. De este modo se culminarían los proyectos, habitualmente paralizados por cambios de gobiernos o incapacidad por desconocimiento de los propios ediles. Se agilizaría la tramitación de los expedientes, aminorando la carga burocrática, simplificando los procesos. Adelgazaríamos el capítulo uno del presupuesto, destinado a personal. Contando únicamente con los sujetos más preparados e idóneos, acorde a las particulares labores y no conforme a su afiliación ideológica. En definitiva ganaríamos en 412
  • 413. transparencia y optimizaríamos convenientemente los exiguos recursos de los que disponemos. Otro punto escasamente comprensible radica en que entre las dispares instituciones: Estado, Comunidades Autónomas, Diputaciones o Cabildos y Ayuntamientos, no se da una perfecta sincronización para evitar solapamientos y duplicidades. Poseyendo Europa mayores herramientas de control sobre España, como país miembro, que el gobierno central sobre las propias Comunidades. A las cuales nadie osa valorar o recriminar por su gasto excesivo o por la tendencia de crear multiplicidad de fundaciones y consorcios mixtos, que hacen más complicado su escrutinio. No promulgándose ni la eficacia, ni la eficiencia, ni traduciéndose en un mayor incremento de prestaciones al ciudadano. Existiendo incluso estudios que aseveran que un 75% de las partidas destinadas a gasto social son absorbidas por la burocracia. ¿La tan ansiada reforma constitucional del Senado, en pro de convertirlo en una auténtica cámara territorial, no serviría para concretar y fiscalizar este engranaje? Si la Constitución de 1978, optó por el Estado de las Autonomías como un modelo abierto, a todas luces inacabado, ¿por qué no se ha avanzado en su perfeccionamiento? Si bien se presenta harto difícil modificar el texto rígido de nuestra Carta Magna si no resurge el obligado espíritu de consenso de la Transición. Requiriendo una absoluta conciencia acerca de las vicisitudes que ha sufrido nuestro Estado Constitucional a 413
  • 414. lo largo de los casi dos siglos precedentes, atacado demasiado frecuentemente y con suma beligerancia por fuerzas contrarias a la libertad. Para Francisco esto era un claro síntoma de caciquismo, al sostenerse todo el engranaje sobre la base. A nivel central se prefiere mirar hacia otro lado antes que perturbar a las élites regionales o locales. Un aparato cada vez más engordado, en pro de sufragar con el clientelismo el sostenimiento de los partidos. Pero no sólo el caciquismo sigue reinante, sino también las fórmulas del encasillado o pucherazo, quizás más depuradas pero a la postre sujetas al mismo fin. Siendo un perfecto encasillado las listas cerradas y bloqueadas, donde los futuros gobernantes serán aquellos que dispongan únicamente las formaciones políticas. Probablemente no los más brillantes, sino los más sumisos y proclives a la causa de cada organización o a la del caudillo de turno. Donde el lema imperante es, parafraseando a un carismático ex dirigente político, “militancia pura y dura”. Desterrando cualquier atisbo de razonamiento o autocrítica. ¿Se puede considerar a eso democracia? Bien les vendría a muchos recordar el ulterior pasaje de Karl Popper: “Una vez que comenzamos a confiar en nuestra razón y a utilizar las facultades de la crítica, una vez que experimentamos el llamado de la responsabilidad personal y, con ella, la responsabilidad de contribuir a aumentar nuestros conocimientos, no 414
  • 415. podemos admitir la regresión a un estado basado en el sometimiento implícito a la magia tribal.” Deambula, de boca en boca, una clásica leyenda urbana que narra una turbulenta historia de personas que merodean alrededor del colegio electoral, el mismo día de los comicios, repartiendo votos a diestro y siniestro de concretas candidaturas. Si esto fuera cierto, y alguien te entregase el sufragio correspondiente a la lista del regidor gobernante, ¿no lo cogerías? Mayormente en pueblos pequeños donde todos se conocen. Si además resulta que tu puesto de trabajo, o el de algún familiar, depende del primer edil. Sin olvidar el lema de la Restauración: “para los enemigos la ley, para los amigos el favor”. ¿Al menos no haría recapacitar a más de uno el declinar la recepción? ¿No obligando a retirar exclusivamente la papeleta de la cabina habilitada al efecto, no estaríamos siendo condescendientes con un picaresco intento de pucherazo? Un parlamento ceñido a ratificar lo que el ejecutivo dispone, apoyado por una obediente mayoría de diputados, con cada vez menos poder efectivo. Volatizando la tan necesaria separación de poderes, auspiciada con el objetivo de que unos controlaran a los otros y ninguno resultara privilegiado sobre el resto. Como diría Adolfo Suárez: “El control parlamentario no perjudica la eficacia de los gobiernos. Para preservar la 415
  • 416. democracia ninguna mayoría absoluta debería poder eludir la función de fiscalización del Parlamento. En España sí puede.” Un régimen electoral que conduce al bipartidismo, y a la preeminencia de las fuerzas mayoritarias, dejando sin representación a las minoritarias. Una absurda “reglamentitis”. Se calcula que en España coexisten 100.000 leyes y reglamentos, más las normativas europeas de ejecución directa. La pretensión inicial de la Ilustración era mostrar una homogeneización reglamentaria en la globalidad del territorio. Con el propósito de presentar un sistema de orden, que favoreciera la seguridad jurídica y posibilitara que su destinatario supiera a qué atenerse en cada momento. Sin embargo, con este maremágnum normativo no se muestra factible tan loable propósito. Al contrario, pareciera que está concebido como una tela de araña con el fin de atrapar entre sus redes hasta el administrado más avezado. ¿No son claras señales de la necesaria transformación de nuestro régimen? ¿No es requerida, ahora más que nunca, nuevamente la “Revolución desde Arriba”, proclamada por Maura? Reforma a ejecutar por los gobernantes, en base a una transformación del sistema y no una ruptura. ¿Pero quiénes poseerán la suficiente 416
  • 417. valentía para desarrollar tales planteamientos, cuando sus cimientos se sustentan en fórmulas tan arraigadas? ¿Serán capaces los partidos actuales de manifestar a sus simpatizantes de que se ha terminado el reinado de las prebendas y ya sólo queda la lucha por defender proyectos, el bien común e ideales? ¿De avisar a miles de concejales y cargos de confianza que deben reciclarse y retornar al ámbito privado? ¿O postergarán semejantes decisiones para después de las generales, con tal de no perder un escaño en el parlamento y el sillón de mando donde se sostienen? No obstante, al igual que Maura predijera: “(…) más que nunca es ahora necesario restablecer aquella ya casi olvidada, de tiempo que ha que fue perdida, confianza entre gobernantes y gobernados; y ya no hay más que un camino, que es la revolución (…) desde el Gobierno (…). Nunca habría sido fácil la revolución desde el Gobierno, nunca habría sido recomendable, si hubiera podido dividirse la facultad y esparcirse la obra en el curso del tiempo; pero cada día que pasa, (…), es mucho más escabrosa, mucho más difícil, y el éxito feliz mucho más incierto; y no está lejano el día en que ya no quede ni ese remedio (…)”. Quizás la única esperanza que nos quede sea profundizar en ese pensamiento de centro-reformista y liberal, al objeto de dirigirnos hacia fórmulas más justas, equitativas, 417
  • 418. eficaces y eficientes. ¿O tal vez se torna en ilusa utopía? Restándonos sólo transitar perennemente en el país de los ciegos, como en una especie de limbo impuesto como pena por no vislumbrar los males que aquejan a nuestra patria, a los que una gran mayoría prefiere hacer caso omiso. ¿Es la mejor opción vivir en el irreal “Matrix” de los administrados, diseñado y controlado minuciosamente por unos administradores alzados sobre el resto de los mortales en sus particulares reinos partidocráticos? 418
  • 419. (“Saturno devorando a un hijo”, Francisco de Goya y Lucientes 1746-1828) 419
  • 420. Capítulo LVII: Saturno devorando a un hijo El mar yacía en calma, resaltando los primeros rayos de sol de la mañana su intensa luz. Presentándose ante nuestros ojos la playa de la Malvarrosa como una magnífica estampa, cual brillante retrato del gran maestro Sorolla. Aquel idílico lugar hacía despertar mi imaginación, evocando los recuerdos de un pasado mejor. Interminables veraneos con mi padre y con mi madre, de juegos en la arena, de alegres baños, bendecido todo por las místicas aguas del Mediterráneo. Mas ese ayer ya había finalizado. Hoy mi compañero de viaje era otro, Luis, mi amado Luis. Quien se había visto obligado a abandonar Matahambre y sus gentes, perjudicado por los beligerantes ataques que iban dirigidos hacia mí, perpetrados por Golfi y sus secuaces. Forzado a abandonar su gran proyecto: “Gestoría la Verdad”, aquel pequeño negocio de la calle principal. No obstante, la tenue brisa me susurraba levemente al oído que algo iba a cambiar. Pedrín me había comentado que en el libro escrito por Francisco no se hallaba la tan codiciada respuesta. Al contrario, nuestra historia constitucional exclusivamente proyectaba negros nubarrones sobre el 420
  • 421. futuro más inmediato. Pero como dijera José Ortega y Gasset: “En tanto que haya alguien que crea en una idea, la idea vive.” Y yo creía, creía firmemente en que una reforma era factible. Aquella pequeña tarjeta magenta, con elegantes letras doradas, era la llave del cofre que custodiaba la auténtica Democracia y la anhelada y venerada, pero casi nunca alcanzada, Libertad. Pedro Walker ponía. El reputado abogado valenciano que Frédéric me había recomendado. Encontrándonos en la dirección señalada: Calle de la Esperanza, número 1, ático centro. Tocamos en la puerta, y un trajeado caballero nos abrió, saludándonos con una amble sonrisa de oreja a oreja: -“Buenos Días, gracias por vuestra puntualidad, el Sr. Walker les está esperando en su despacho.” Pedro Walker era de los intelectuales liberales y letrados más afamados, con una fuerte presencia no sólo en España, sino también en el extranjero. Especializado en Administración Pública y en defender a los administrados de las injerencias del Estado. Al vernos se levantó del sillón, donde estaba sentado, tendiéndonos la mano. Su esbelto cuerpo dejaba parcialmente oculto un impactante cuadro: “Saturno devorando a un hijo”, pintado por 421
  • 422. Francisco de Goya y Lucientes. Por lo que no pude reprimir mi curiosidad acerca de la simbología del mismo. Respondiéndome el abogado en un tono afable y sosegado: -“Querida Libertad, ya me avisó Frédéric de tu perspicaz naturaleza observadora. Este lienzo, que es uno de mis favoritos, bajo mi particular opinión, representa la Administración Pública, todopoderosa, devorando a los desvalidos ciudadanos. Quizás Goya con él nos quiso advertir de la fragilidad de aquel incipiente estado liberal nacional, más tal vez las cosas no hayan variado demasiado. Me han puesto en antecedentes de lo acontecido en Matahambre. He escuchado insistentemente los relatos de: “la banda de Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como”; las desventuras de Miguel; las de Soledad, la taciturna cocinera del bar municipal; incluso las tuyas Luis, acerca de “Gestoría la Verdad”; así como de las infinitas arbitrariedades municipales. Manuel, se ha convertido en una increíble ayuda para hilvanar este gran relato, pues tras una barra todo se escucha cuando uno sabe estar callado. Y como olvidar a Don Oprobio, el perenne cacique. O a Golfi, tan abyecto por fuera como por dentro. O lo que sucedió con tu abuela y con tu 422
  • 423. madre. Pero si quieres que te sea sincero Libertad, estos pasajes aunque execrables, acaso no sean tan excepcionales. Es la simple manifestación de los síntomas propios de la virulenta enfermedad que corroe lentamente la raíz de nuestro moribundo régimen. Sé de la devoción que siente Frédéric por ti, y por eso no deseo crearte falsas expectativas. Mi consejo, si de algo te ha de servir, es que renuncies a tu acta de concejal, a la política y a tu pasión por los demás. Y hagas sencillamente lo que afirmaba Blasco Ibáñez, en su novela “El sol de los muertos”, publicada en 1923: “(…) Para él la existencia era a modo de un lienzo gris, y el gran talento de los hombres consistía en saber cubrir de colores vivos y risueños ese fondo de tristeza para ignorarlo, engañándose misericordiosamente.(…)” Y eso te prescribo yo a ti, olvidar lo acaecido y resignarte a transitar por una adulterada sociedad, a la que se le arrebató, infinidad de tiempo ya, su idolatrada libertad. Fingiendo que vives en un país moderno y democrático. Pues si rememoramos, también llamaba Franco “democracia orgánica” a su larga dictadura. Lo cierto es que no es libre nuestra patria. Nada más lejos de la realidad. Subyugada por unos partidos políticos que han usurpado la soberanía nacional. 423
  • 424. Conminados a acatar la Constitución de 1978 y el resto del ordenamiento jurídico, más terminando por hacer caso omiso a tal imperativo legal. Me resulta sumamente aterrador, cuando algunos pretenden sustituir “el imperio de la ley” por la presión mediática. Relegando y mancillando los derechos fundamentales del individuo. Al igual que Saturno se empeñan en engullir a sus quebradizas víctimas. Aniquilando la separación de poderes, como si proclamaran: “Montesquieu a muerto. Sepultémoslo pues.” Inicialmente borraron la delgada línea imaginaria que separaba el Ejecutivo del Legislativo. Para después comenzar a socavar la del Poder Judicial. Cuando el resto de Estados contemporáneos avanzan en estas lides, aquí se complica sobremanera lograr un acuerdo en pro de mejorar la calidad e imparcialidad de nuestro sistema judicial. Si Francia arrancaría su reforma judicial en 1997, en España hasta Junio de 2001 no se emprendería el primer amago. Como “Pacto de Estado para la reforma de la Justicia” lo bautizaron, más raudamente el proyecto fue abandonado. La falta de visión y consenso de nuestros hombres de Estado, fue el causante de tan lamentable muerte súbita. 424
  • 425. No hace mucho que las palabras “sub iudice” comportaban algún significado. Declinando: cargos públicos, letrados, o cualquier ciudadano, hacer la más mínima declaración fuera de los juzgados sobre un asunto que estuviese pendiente de resolución judicial. Y si alguien tenía algo que aportar, responsablemente se personaba en la causa a través de un abogado. Pero cuando quedó patente que eran los juicios paralelos lo que más rédito daba, se prefirió abandonar la coherente susodicha forma de proceder. Contaminando por consiguiente la imparcialidad judicial. Transformando el derecho a un juicio justo en utopía. Aunque lo más grave es cuando los embates surgen de aquellos políticos, que se valen de su cargo para verter infundadas soflamas, libelos envenenados, hiriendo profundamente, con tan imprudente comportamiento, los cimientos de nuestro Estado. Lo que cabría interpretarse como “ius puniendi”, o un camuflado propósito de acción sancionadora proveniente de las propias entrañas de la Administración. Dinamitando lo decretado por el artículo 24 de nuestra Carta Magna, a tenor de la presunción de inocencia. Osando inclusive los partidos, en un brote de esquizofrenia, conferir penas a sus militantes sujetos a causas todavía sin resolver, sin mediar el dictamen de un juez, el único legitimado en el Estado para impartir 425