“Al andar se hace camino”               XXIX    Caminante, son tus huellas      el camino y nada más;    Caminante, no hay...
Dedicado a:         quienes llegaron a organizar el Viaje Educativo:          el Ministerio de Educación de España        ...
A veces un hombre empieza a pensar en el sentido de su existencia. ¿Dónde está sulugar? ¿Dónde se siente feliz? Mi lugar e...
esperaba un viaje muy largo. Primero sobre tres horas de camino a Londres, luego seishoras esperando en el aeropuerto, lue...
esperaba que en caso de problemas de comunicación, me ayudaría el polaco que esparecido al checo.       Caminando por las ...
beria, están escondidas unas ruinas misteriosas. Trozos de roca de color clarito se juntan enarcos, contrastando con hierb...
brillante. Pero Noel parecía una persona a la que uno pediría ayuda. Todos le teníanrespeto. Nos explicó las reglas del gr...
polacas para dentro de unos pocos minutos llegar a nuestra destinación. Vimos un lagoplateado rodeado de montañas elevadas...
eso sabía que también ahora podría contar con él. Le comenté:-Miguel, esta chica tiene hoy el cumpleaños – indiqué a Angel...
– también hay algunas cuevas con pinturas, no como en Altamira, pero también muyinteresantes.        Paseábamos por las ru...
entusiastas de las gambas que aparecían en el arroz, pero eso lo solucionaban dejándoles aotros a quienes les gustaban cri...
llenando el aire con alegría. Seguramente algunos toros dejaron de comer para escuchar elruido y la risa de nuestro grupo....
viaje me pareció increíble. - ¡y con alguien del Viaje como héroe!       Lo escribimos hasta muy tarde aquella noche. Crea...
grande.       -¿No sabes dónde está Noel? - le preguntó Angelika – No está aquí todo el día.       Su sonrisa desapareció,...
-¿Podemos ir a la habitación? Tengo que hablar contigo.       Sentadas en la cama, hablamos.       -¡No me esperaba que es...
-Venid aquí todos – gritó Vladi – dividiros en grupos, ya os explicaré de que se trata.¿Os acordáis del juego que hicimos ...
Angelika estaba ahí, escuchando cada palabra, observando los detalles dearquitectura, mirando los escudos de arma en la pa...
entramos en el autobús. Cuando llegamos, como siempre, nos distribuyeron bocadillos ybotellas de agua.       -Ahora vamos ...
Quedamos en la puerta de la plaza. Teníamos que esperar un rato para los demás.Cuando sacaba restos de agua de mis zapatil...
habitantes de Soria con sus niños seguían ocupándolos a pesar de la hora tardía.       -Bueno, a ver que tenéis. - nos dij...
Entre los cimientos que quedaban de las antiguas casas, aparecieronreconstrucciones de las casitas celtas. Podíamos entrar...
guitarra. Como antes, no nos preocupamos por nuestro canto, lo importante fue pasarlobien. Un momento más tarde volvíamos ...
Al final fue tiempo de la presentación de los polacos. Como un par de horas antesescuchamos poemas de Wislawa Szymborska, ...
De repente escuchamos la melodía que conocimos todos muy bien. Los monitoresestaban muy sorprendidos escuchando la letra s...
Este español no se podía describir de otra manera. Estaba el más loco de todos. Aúnnos acordamos de su legendario baile Wa...
y tocamos la canción.                           Cuando sale a la calle parece un superstar                                ...
Voy camino Soria                                   ¿tú hacia dónde vas?                                    Es una experien...
fuerte, a algunos les sacaba pequeñas lágrimas, recordándonos que las memorias quetenemos seguirían en nuestros corazones,...
-¡Escuchad! - gritó Ana – Os vamos a dividir en grupos, porque tenemos un guía quien osva a mostrar el acueducto y luego v...
Este camino alrededor del césped no fue largo, pero luego, cuando estábamossentado en las escaleras del edificios, todos e...
hablamos hasta muy tarde. Un momento más tarde ya estábamos en el piso bajo, tocandoa la puerta de Angelika para bajar jun...
Las calles de Madrid fueron cubiertas del polvo, ya casi era mediodía y latemperatura llegaba ya a los 30 grados. Los coch...
despedida y mejor que la esperanza para verse otra vez. Por eso siempre prefiero decir“hasta luego” que “adiós”. Este últi...
generó un impulso que hizo que mi mano empezó a escribir letras en una hoja de la libretaque estaba ahí conmigo durante to...
como vivir sin miedo y sin mal                            creyendo que por lo importante se debe luchar                   ...
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Cuadernoviajeeducativo ada kulig

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  1. 1. “Al andar se hace camino” XXIX Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar. Antonio Machado
  2. 2. Dedicado a: quienes llegaron a organizar el Viaje Educativo: el Ministerio de Educación de España el Ayuntamiento de Soria y sin duda a muchas personas más por el esfuerzo que han hecho al prepararlo y también a: Noel por ser la ayuda Vladi por ser la energía Miguel por ser la sonrisa Ana por ser la seguridad Irene por ser la alegría Olga por unir todos estos elementos en una parte todos los Tertsaslos profesores y los participantes del Viaje Educativo 2011 sobre todo a Weronika y Angelika por todos los momentos que quedarán en nuestra memoria
  3. 3. A veces un hombre empieza a pensar en el sentido de su existencia. ¿Dónde está sulugar? ¿Dónde se siente feliz? Mi lugar estaba ahí. Entre más de cien personas tan varias,tan diferentes y tan excelentes. Seguramente no voy a ver a todos juntos otra vez, perotengo esperanza que me acuerde de ellos. Con un champú se ha quitado el polvo y la polución de las calles madrileñas, lospulmones han tomado el último respiro del aire mediterráneo, los ojos ya han lloradodemasiado. En mi cabeza todavía suena la canción “Camino Soria” y a veces sus sonidosescapan de las cuerdas vocales. No, el canto no me sale bien, pero me deja imaginarme laúltima noche en esta ciudad castellana – Soria. En aquel momento estábamos todos juntos.Nos unía esta alegría internacional, las manos balanceadas en el ritmo de la música.Aquella noche una chica cantaba una canción de despedida que es una prueba para lamemoria. Por lo que escribo espero que los recuerdos de esos diez días se quedenguardados por mucho tiempo. Nunca os olvidaré. Todo eso no sería real, si no fuera por el Ministerio de Educación de España. Comocada año han elegido los mejores estudiantes de las secciones bilingües y han organizadopara ellos un viaje gratuito a su país. Han comprado los billetes, han pagado la estancia yla comida, han asegurado las atracciones. Junto al resto de los polacos pasábamos eltiempo con los búlgaros y los checos, todos estudiantes de español. 6.07.11 Mi historia empezó a las cinco de la madrugada el 6 de julio. Seguramente, si estofuera una mañana normal, me despertaría a las diez, encendería el ordenador y así pasaríatodo el día, como el resto de las vacaciones. Pero esta historia empezó con un despertador,cruel como todos que suenan a esta hora. Lo puse para que sonara a las cuatro, porprecaución, porque siempre cuando oigo el sonido del despertador, lo apago y medespierto un par de minutos más tarde.-¡Ada, despiértate! - gritó mi madre, destruyendo los últimos momentos de sueño - ¡eldespertador! Quería decir que lo sabía muy bien, pero mis labios sin obediencia produjeron soloun grito extraño.-Ya mamá...ya voy...- todavía comprobé el data en el móvil, deslumbrada ante su brilloazulado intenso – Voy a España, ¿no? - buscaba confirmación de mis primerospensamientos, porque no sabía si son lógicos. Me agité el flequillo pelirrojo y, con sueño,pero contenta que viene el viaje, bostecé ruidosamente. Como respuesta escuché elparloteo de mi madre que iba a llegar tarde, que tenía que salir más temprano, que ya meestaba esperando mi padre para llevarme al aeropuerto. A mí y a una amiga mía delcolegio. Esto recordaba porque antes de dormir me había llamado el padre de Ania conesta información. “Varsovia – a las nueve” - esta información se quedaba en mi cabeza toda la noche.Por eso a las seis salimos con Ania hacia Varsovia. Estábamos en el aeropuerto unosminutos después de la hora del encuentro, pero no éramos las últimas. Vimos el grupo quetenía que ir a Madrid por la capital de Inglaterra. Todos tenían pinta de cansados, aunque ya empezaban las primeras conversaciones.Nosotras dos estábamos al lado del grupo, tratando de despertarnos antes del viaje. Nos
  4. 4. esperaba un viaje muy largo. Primero sobre tres horas de camino a Londres, luego seishoras esperando en el aeropuerto, luego dos horas volando a Madrid y por fin camino aSoria. Llegamos ahí a las tres de la madrugada. En la ciudad todavía duraba la noche. Yahace mucho tiempo las conversaciones de los ciudadanos se convirtieron en silencio, lamúsica en los bares de la Plaza Mayor se bajó, en la calle se podía sentir el olor de la noche– húmedo, agradable y secreto – aroma del cielo negro, de la luz dorada de las farolas, delos susurros y ruido de las lechuzas. El calor de esta calle nos acogía, mientras recorríamoslos adoquines con el traqueteo de las maletas. Nos saludaron dos hombres. Aunque era tan temprano, en sus caras brillaban unassonrisas. Al invitarnos, se presentaron. El primero fue un español típico de piel morena,pelo negro y patillas, parecía el protagonista del serie “Zorro”, por eso nos sorprendimosque se llama Vladimir – este nombre lo asociamos con el presidente de gobierno ruso yVladi no tenía ni pinta que es del Este. El más alto tenía el nombre muy español. En la carade Miguel brillaba una sonrisa que invitaba a seguirle. Llegamos a la Residencia Juvenil.Nos dieron una cena tardía, las llaves y dijeron la hora a la que tenemos que despertarnos.La primera noche la pasé en la habitación con Ania, mientras hablábamos hasta las cincode la madrugada. 7.07.11 Nadie tenía que pedirnos para que nos levantáramos temprano. Nos despertemosantes de las ocho, curiosas como iba a pasar el primer día. Luego con todos salimos alsalón de la residencia, el que nos daba la bienvenida por la noche. Esto tenía que ser el díade la integración y distribución de habitaciones. Todo el grupo se quedó delante de entrada que salía a la calle de la residencia. Todoel terreno fue rodeado por una valla de metal detrás de la que se podía ver una piscina yun jardín con flores. Muy cerca de la puerta había un pasillo que llegaba al salón principallleno de bancos, sillas, máquinas de la comida y revistas locales. Al lado de la entrada fuelocalizada la recepción donde siempre estaba alguien que daba las llaves a lashabitaciones. A la derecha estaba ubicada un aula pequeña usada como lugar de lasreuniones de los países. Un poco nerviosos, pero con mucha emoción que nos dio elprimer día, llegamos al comedor. Ahí había mesas iluminadas por el sol de Castilla. Al lado de ellas estaban las sillasde muchos colores que daban un brillo alegre a la sala. El desayuno incluía tostadas conmiel o mermelada, cereales, café, chocolate o zumo. ¡El primer día hacíamos cola más queuna media hora! Cien personas querían desayunar al mismo tiempo, no me extrañaentonces, que luego nos dividieron en grupos para comer. Tras el desayuno, curiosos por lo que viene después, nos marchamos todos alparque. Ahí, sentados en el césped, empezamos las actividades de integración ycompartida de habitaciones. Teníamos todos mucha ilusión, estábamos esperando conocera nuestro compañero.-Ada de Polonia! - uno de los monitores gritó mi nombre, saltándose el apellido, que aalgunos les parecía demasiado difícil - Compartirás la habitación con una checa. Estaba contenta de tener una compañera de Chequia. Todavía no la conocía, pero
  5. 5. esperaba que en caso de problemas de comunicación, me ayudaría el polaco que esparecido al checo. Caminando por las calles, llegamos a la Plaza Mayor, al lado de la cual, en elAyuntamiento, nos esperaba la bienvenida por las personas más importantes de la ciudad.Cuando entramos, conocimos a un señor mayor muy enérgico – Jesús, quien, con unasonrisa muy alegre, empezó a hablar con nuestros profesores. Entramos en un salóngrande al rato lleno de los polacos, búlgaros y checos. Parecía aún más suntuosa gracias asus paredes de color de vino y un gran retrato del rey, iluminado con muchas luces. La luzindicaba la posición y el respeto del que goza el monarca. Desde las ventanas localizadastodas en una pared llegaba el dulce aroma de la mañana, el ruido de los peatones, elsusurro del agua en la fuente de leones, el canto de los pájaros, la música de una tienda... Toda la ciudad fue decorada con los pósters de Maldita Nerea, ya que se acercaba eldía de su concierto – los grandes papeles en blanco y azul cubrían las paredes de las casasen la ciudad antigua. Enfrente del Ayuntamiento nos recordó de su presencia con suscampanas la iglesia de Santa María la Mayor.-Bienvenidos en Soria – dijo el alcalde de la ciudad después de la ceremonia – espero quelo paséis muy bien. Subimos a un tren turístico para visitar Soria. Fue una ciudad en la que el tiempoparó – tenía un elemento más moderno con todo el jaleo y estrés, pero caminando ahí nospodríamos encontrar con trozos de historia viva. Una iglesia romanesca se situó conorgullo en una de las plazas cubiertas en arbustos de lavanda, un poquito más allá, vimosel edificio enorme del Instituto Antonio Machado. Plaza Mayor brillaba en el sol, solodando un poco de sombra sobre algunos árboles solitarios. El Duero mezclaba en susaguas rayos de este sol estival. Los alrededores de Soria, entre sus colinas pintorescas las que predominan en toda
  6. 6. beria, están escondidas unas ruinas misteriosas. Trozos de roca de color clarito se juntan enarcos, contrastando con hierba verde oscuro. De repente vimos una plaza y un temploromanesco rodeado de misterios. Dentro, sus paredes esconden secretos de historia, apesar del sol, éste parece ser fresco y húmedo.-Mirad estas esculturas – dijo Vladi – mostraban las historias de la Biblia, cuando todavíala mayoría de la gente no sabía leer – nos mostró un dragón y filas de ángeles con espadas– aquí había un monasterio. Cuando una vez, un rey quería conquistar esta tierra, losmonjes valiosos no querían rendirse. Luchaban en una de las colinas. Había tantosmuertos que decidieron enterrarlos todos en aquella colina. - nos mostró una montaña enel horizonte - Hasta ahora la gente de aquí dice que ese sitio tiene mala fama. Por la nocheaparecen luces, se escucha ruido de la batalla...Dicen que los espíritus pasan por aquí pararecuperar sus cuerpos... En aquel momento se sentía un viento repentino. La Monte de la Ánimas brilloentre la tierra y el cielo.-Vámonos – dijo Noel, arreglándose su pelo rizado – dicen que este sitio está dominadopor lo paranormal. Después de la visita, fuimos a cenar. Como a la hora de la comida, estuvimos en elhotel Alfonso VIII. Mesas largas con manteles blancos estaban distribuidas en toda la sala.Cada uno elegía su sitio, los profesores y los monitores hablaban entre ellos. Junto conotras personas, les observaba un momento. Noel estaba escuchando la conversación deVladi y Miguel, riéndose con ellos de vez en cuando. Una rubia alegre – Ana, escuchaba ala pequeña Irene, como siempre con una sonrisa. Olga no podía dejar de decir chistes,haciéndoles reír a todos. Marcin – un rubio delgado con barbilla quien vino con otro grupode polacos, estaba hablando con Magda y Malgosia, cansadas por haber llegado tan tarde.Los checos y los búlgaros empezaron a comparar sus lenguas, llegando a la conclusión queel polaco suena como ruso hablado con acento alemán. Después de haber vuelto a la Residencia Juvenil, teníamos que volver a distribuirlas habitaciones para que cada uno tuviera un compañero de otro país. Los profesores ylos monitores no podían resolverlo. Malgosia, Magda y Marcin – los profesores polacosorganizaron una reunión rápida.-Bueno – dijo Magda – los españoles no pueden organizarse, pero no os preocupéis, loarreglaremos todo.-Tenemos una lista, que cada uno me diga qué habitación tenía. - nos informó Malgosia. Todos enumeramos los números de habitaciones donde nos íbamos a quedar.Resultó que muchos de ellos eran repetidos. Mi habitación tenía también otra chica polaca,que al parecer ya tenía allí algunas maletas. El caos de asegurar el sitio para dormir para más de 100 personas se solucionó porfin antes de medianoche. Primero, todos bajamos al césped enfrente de la residencia deestudiantes donde nos quedamos. La noche estaba bastante fría y después de un día largo,nuestros ojos se cerraban por sí mismo. El césped estaba cubierto con roció, muchos denosotros estaban ya bostezando. Nos dividieron en grupos más pequeños, deaproximadamente 20 personas. Cada grupo tenía a su monitor. Mi grupo estaba con Noel.Al principio pensaba que puede ser demasiado serio. No tenía comparación con Miguel oIrene, llenos de energía, Ana que no dejaba de gritar o Vladi, siempre con una sonrisa
  7. 7. brillante. Pero Noel parecía una persona a la que uno pediría ayuda. Todos le teníanrespeto. Nos explicó las reglas del grupo, la manera de contar sus miembros y la hora dereunión por la mañana.-Cada uno va a tener un número. Cuando lo escucháis, me decís el número y vuestronombre, ¿vale? Va a ser más fácil recordarlo. - arregló de nuevo su pelo – Cero: Noel, loentendéis - nos preguntó – después: uno y nombre, dos y nombre, etc... Ahora vamos avuestras habitaciones. Ah, ¡también tenemos que inventar el nombre y el grito de guerra! Y se fue con otros monitores, nosotros fuimos a recoger nuestro equipaje,preparándonos para la noche.-Noel, tengo un problema. Nadie me abre la habitación que tengo y la llave no está – lepregunté con inseguridad.-¿Qué número es?-Eee... 59 – tomé mi tiempo diciéndolo, porque los números españoles siguen causándomeproblemas.-Ven aquí, ya encontraremos algo. ¿Te ayudo con la mochila?-No, no, está bien. El número 59 estaba cerrado. Por el camino encontramos a Julia, cuya habitacióntambién estaba ocupada. Al rato, en el pasillo apareció una chica polaca – Weronika.-Qué pasa? Yo tengo una cama libre.-Ah, pues, parece que ya está solucionado. Queda una habitación singular también.¿Quieres dormir sola o con alguien?-Con alguien. Así me acogió Weronika, con la que hablé toda la noche. Estaba en el grupo deMiguel. Hablamos de la organización de los españoles, de la música, de nuestrasimpresiones de los últimos días. Por fin fuimos a dormir. 8.07.11 El día siguiente no empezó tan perezosamente como el día antes, debido a mi viejohábito. Siempre cuando me levanto para ir al instituto, pongo mi despertador y lo apagomedio dormida, pero aún así me levanto unos minutos después. Esta vez también creíaque esto pasaría. Nos despertamos unos minutos antes de la hora de la reunión, entoncesno teníamos tiempo para mucho. Saltamos fuera, dejando la llave en la recepción.Empezamos a contar.-Cero: Noel. ¿Quién es el número uno? Después del desayuno fuimos a ver la Laguna Negra. Un par de minutos en elautobús, organización rápida, la distribución de agua y bocadillos enormes en papel dealuminio.-¿Ya tenéis algún nombre del grupo? - nos preguntó Noel.-¡Tertsa! - se escuchó - ¿está bien?-¿Qué es eso?-Es un juego de cartas. Las tres cartas más fuertes son una tertsa. - informó Sasho. - El rey,la reina y el as es una tertsa.-¿Tercha...? ¿TerScha...? ¿TerZCha...? ¡Tengo que aprendérmelo!- Noel se puso a reír. Caminábamos por un camino de asfalto, similar a los que están en las montañas
  8. 8. polacas para dentro de unos pocos minutos llegar a nuestra destinación. Vimos un lagoplateado rodeado de montañas elevadas. Los picos rojizos tocaban al azul del cielo. Unviento suave agitaba al lago creando unas olas brillantes. La sombra de los árboles invitaba a relajarse después del camino. Nos sentamos enlas rocas cubiertas con hierba y pequeños arbustos. Uno de los monitores sacó una guitarravieja y empezó a tocarla. El alto y delgado profesor búlgaro Krasimir le acompañaba consu flauta, creando un ambiente bucólico. Así pasaron dos horas del tiempo libre. Entrechatear y tomar fotos, nuestros monitores nos invitaban a jugar. Nuestra tarea fue de crearunas esculturas humanas, a lo que nos animaba Irene y Vladimir. Al final, teníamos queirnos. Volvimos al autobús que nos llevó al parque de aventuras. Esperando nuestroturno, empezamos a hablar con una chica rubia de pelo largo que llevaba una camiseta deMessi. Su pelo largo fue hecho una trenza y sus ojos verdes brillaban.-¡Cada año tengo mejor cumpleaños! - grito Angelika, ese fue su nombre – el año pasadome organizaron una fiesta en un campamento fantasy, una vez un piloto del avión mesaludó por el micrófono, y ahora gracias a Noel tengo dos entradas al parque!! - se excitó ymostrando su camiseta dijo – a lo mejor es su culpa. Messi siempre me trae suerte.-¡Visca el Barça! - gritaron algunos.-Barça es lo mejor. Comparándolo al Real Madrid... Y así empezamos a hablar sobre el eterno conflicto entre los dos equipos, sus estilosy partidos ganados hasta el momento cuando nos dividimos en grupos y nos sentamos ennuestras sillas habituales en el autobús. Estuvieron con nosotros dos monitores, Ana quienno paraba de gritar y Miguel, el que nos acompañó en nuestra primera noche en Soria. Fueél quien tenía un montón de ideas locas por el camino – bailaba el waka waka, cantaba, por
  9. 9. eso sabía que también ahora podría contar con él. Le comenté:-Miguel, esta chica tiene hoy el cumpleaños – indiqué a Angelika – ¿Le cantamos¨cumpleaños feliz¨? No tenía que repetirlo. Un momento más tarde todos cantaban. Así llegamos aSoria. Paramos en un aparcamiento y entramos en el Hotel Alfonso VIII donde ya nosesperaba la comidita.-Después de la cena bajad, vamos a ir a la Plaza Mayor y tenéis vuestro tiempo libre. Perosólo hasta la medianoche, porque mañana vamos a Valonsadero! Cenamos deprisa, chateando sobre las atracciones del día. Después fuimos a laentrada del hotel. Alrededor pasaban los coches, las farolas echaban una luz suave sobrelas calles, se escuchaba el jaleo y la música de la tarde. Las luces nos invitaban a su vidanocturna. Entramos poquito a poco al mundo mágico de España – tal como la muestranprogramas turísticos – divertida y agitada. Paseamos juntos hacia Plaza Mayor dondebatía el corazón de la ciudad. La música que salía de pequeños bares, el aroma de patatasfritas, tapas, las bandejas de los camareros bailando entre los clientes, la luz de laslinternas reflejada en la calle, las conversaciones y el ruido... De repente se escuchó lamelodía de un saxófono. Todos conocimos esta canción. ¡Ah sí! ¡Son nuestros monitores!Cien personas empezaron a cantar Cumpleaños Feliz, Sto Lat, Happy Birthday y susequivalentes búlgaros y checos. Angelika casi lloró de felicidad. Todo el mundo seacercaba a ella, felicitándole. ¡Teníamos que celebrar! Weronika, Angelika y yo estábamosbuscando un sitio adecuado entre los callejones del Casco Viejo. Al final elegimos unapastelería. Entramos con cautela, pero tras asegurarnos que el sitio estaba cubierto deservilletas y restos de comida, ya sabíamos que la comida es de mayor calidad. En este paísmediterráneo un buen restaurante es un restaurante con una cantidad de basura – esosignifica que hay muchos clientes. Ya sabía que quería comer aquella noche – un flan.Estaba esperando este postre típico impaciente. Recuerdo muy bien este sabor tan especial:huevos, caramel y nata montada. Al volver a la residencia, hablamos con Verónica sobrelos acontecimientos de aquella noche. Sobre las dos su pelo largo se quedo en la almohaday sus ojos negros se cerraron cansados. 9.07.11 El día siguiente llegó rápido. Aquella mañana nos despertamos un poco antes que eldía antes. -¿Qué vamos a hacer ahí en Valonsadero? - pregunté a Weronika, pensando sobre laelección del calzado. -Hmmm, no sé, creo que vamos a las montañas y después, ya veremos, depende dela espontaneidad de los españoles. A veces pensábamos que sus acciones resultansolamente de la creatividad y no de un plan específico. Pero como yo misma tengo unaactitud similar, me gustaba eso. Como todos los días empezamos a comentar todo lo que pasaba durante el día muytemprano. Después del desayuno, salimos a las montañas. Nos reunimos en un prado enel pie del monte.-Hoy vais a ver un sitio donde se crían los toros para corridas de toros – nos informó Vladi
  10. 10. – también hay algunas cuevas con pinturas, no como en Altamira, pero también muyinteresantes. Paseábamos por las rutas entre hierbas. Teníamos la tierra cálida bajo nuestros piesy las mariposas volaban entre nuestras cabezas. El viento movía la hierba y los cereales.Desde lejos se escuchaba el ruido de los ruiseñores, a veces se podía ver un ave rapaz. Alfinal llegamos a los establos.-¿Veis esta plaza? Aquí recogen los toros para guiarles a Soria para organizar una grancorrida de toros. - nos contó uno de los monitores. - Cada una de las familias grandes cogeuno de sus toros para regalarle la carne a sus vecinos después de la lucha. Esta costumbreviene de la antigüedad. En los picos de las montañas cubiertos de niebla pastaban grupos de toros, losmismos que se pueden ver en las cartas postales de muchas de ciudades españolas. Suscabezas grandes cogían la hierba y sus rabos movían el aire. Cuando pasábamos al lado deuno de ellos, paró de comer y empezó a mirarnos con atención. Mirando estos animalesenormes comiendo, empezamos a pensar también en devorar algo, así que la informaciónque fue la hora de la comida no pudo ser en mejor momento. Llegamos a un edificio lleno de aromas del arroz y mariscos. Curiosos, entramos.Fue un salón grande, al lado del que estaba la cocina. Esta fue la fuente de estos aromas, enmedio de ella había una paellera grande con arroz de color amarillo en el que aparecíanmejillones, gambas de color rosa y trozos de verduras. Este tenía que ser paella – unacomida española muy típica. Los hombres han puesto bancos y mesas, cubriéndoles con mantas. Cuando ya cadauno recibió su trozo de pan y un plato de paella, empezamos la fiesta. Algunos no eran
  11. 11. entusiastas de las gambas que aparecían en el arroz, pero eso lo solucionaban dejándoles aotros a quienes les gustaban criaturas del mar. Angelika tenía toda una cola de gente quele dejaba sus mariscos. Al final, podíamos relajarse fuera. Tumbados en el césped, cogíamos los rayos delsol mediterráneo, escuchando la música y tomándonos una siesta. Allí lejos quedabanpicos de montañas que se hundían en las nubes. La hierba verde botella recortaba elhorizonte. También podíamos observar puntitos negros de toros en los prados. En el cielose quedaban unas nubes blancas creando sombras en las montañas. El viento acariciaba lashierbas, refrescándonos a nosotros también. Al rato aparecieron Noel y Vladi, teniendo en sus manos la vieja guitarra. Su cuerpofue marcado con varias incisiones y faltas, sólo indicando un montón de momentosinolvidables en los prados de montañas y el calor de hogueras. Cada uno de los monitoresnos distribuyó también hojas con letra.-Que cada uno coja una copia de cada canción y la pase a su compañero – nos comentóNoel - ¿Todo el mundo tiene una? Vale, empezamos. ¿Qué cantamos primero? - preguntóya al otro español, ocupado con afinar su instrumento. En el silencio se escucharon los primeros sonidos, que el viento llevaba en todo elprado. El mundo de la música nos hizo sentir esta fuerza extraordinaria como si fuéramosuna sola familia. Vladi empezó a tocar una canción llena de gracia y dulzura. “Caminanteson tus huellas...” Noel empezó a decir un poema de Antonio Machado. En una manotenía la hoja con el texto, la otra hacía gestos de un rétor romano. Subrayó “Al andar sehace camino”, como si cada día fue otro paso en el camino, cada persona que encontramos,cada pensamiento, cada golpe del corazón, “golpe a golpe, verso a verso”. Estos momentos nos hacían sentirnos aún más cerca a pesar de todas lasnacionalidades diferentes. El canto se escuchaba desde lejos, entre las montañas de Soria,
  12. 12. llenando el aire con alegría. Seguramente algunos toros dejaron de comer para escuchar elruido y la risa de nuestro grupo. -Bueno, ahora tenéis un poco de tiempo libre, pero después os espera una reunióncon vuestros monitores, tenemos una sorpresa para vosotros. - nos dijo Vladi. -¡Tertsa! - escuchamos a Noel al rato. -¡Riápas! - se oyó también a Irene, y después Miguel empezó a llamar a susTomatillos, al final Vladimir gritó “¡Chulapos!”. -Vale, ¿estamos todos? Ok, entonces vuestra tarea es de pasar una prueba con cadamonitor. Aquí tenemos para vosotros una sandía. Sentaros en un círculo para que cadauno esté de espaldas a la persona detrás. Tenéis que pasaros la sandía para que cada unocoma un trozo sin utilizar las manos. ¡Así! - nos explicó Papa Noel, como le llamamos. Serefiere a un santo alegre, porque también el carácter de Noel fue así. Fue siempre muyamable y abierto, amigo de todos. Era de altura media y siempre arreglaba su pelo rizado.Cuando nos pasamos la sandía llena de jugo dulce, nos controlaba Olga, la coordinadorade los monitores, cantando una canción en español. La siguiente prueba fue de Miguel. El moreno de pelo corto, apareció con labiospintados. -Dividiros en dos grupos. Aquí tenéis dos tipos de pintalabios, ¿cuál elegís? Pintaroslos labios y que cada grupo intente darles besos a vuestros adversarios, ¡las más vecesposibles! ¡Vamos! - grito. Después de esta prueba, fuimos a ver a Vladi. Este estaba sonriendo, con una caja delápices de cera en sus manos. -Como sabéis, aquí hay muchas cuevas prehistóricas. Antes de luchar, se pintabanlas caras de colores. Aquí tenéis los lápices, dividiros en parejas. Cada uno tendrá quepintar la cara de su pareja con los ojos cerrados. ¡Pero sin engañar! La siguiente prueba fue de Irene, removiendo con una sonrisa malvada lamermelada. La morena pequeña nos preguntó. -¿Alguien quiere galletas? Cuando le respondimos todos “nooooooo”, se río como un científico loco. -¿Seguro? Tenéis que comer estas galletas sin utilizar las manos. Para hacerlo másdifícil, os las voy a pegar en la frente. Todos cubiertos en mermelada, pasamos a Ana. -Ahora os espera una prueba más difícil. Eché aquí unas cuantas pinzas de ropa,cada uno tiene que sacar una pinza, sin tocarla con las manos. Esto no sería tan difícil, si no fuera por eso que el agua donde estaban las pinzas noestaba llena del café y copos de maíz. Pero no teníamos otra posibilidad, todos pusimosnuestras cabezas en esta mezcla horrorífica. Al final conseguimos todos a hacerlo y conalivio llegamos a una fuente de agua. Teníamos que lavarnos las caras para poder volver ala residencia y cenar. Por suerte, el autobús ya nos estaba esperando. Sucios, pero muyfelices, volvimos a la residencia. Teníamos un poco de tiempo para lavar el pelo con coposde maíz y cambiar de ropa y fuimos a cenar. -¿Y qué piensas si escribimos un cuento sobre Soria? - me propuso Angelika. -Sí, es buena idea. ¡Un cuento criminal! Alguien está muerto, alguien desaparece,algo de mafia, etc.. - empecé a enumerar, ya que incorporar una historia así en nuestro
  13. 13. viaje me pareció increíble. - ¡y con alguien del Viaje como héroe! Lo escribimos hasta muy tarde aquella noche. Creamos un ambiente tan horroríficoque yo sola tenía miedo de no estar secuestrada por la mafia. -Estaría muy sorprendida si nuestro cuento pasara de verdad – bromeé al final. Nosabía que la mañana siguiente... 10.07.11 Encontré a Angelika en la puerta de la habitación, como siempre con prisa,preguntándome si tengo todo lo que necesito y ella, esperándome desde hace 10 minutos. -¿Cuánto tiempo necesitas para ponerte guapa? - se río - ¿Te acuerdas de nuestrocuento criminal? -Sí, hoy sería el día del secuestro de Noel, ¿no? -Jaja, es verdad. Entramos al comedor y nos pusimos a esperar en la cola. Hablando y riéndonos, nonos damos cuenta que faltaba uno de los monitores... -¡El grupo de Noel viene conmigo! - anunció Miguel después del desayuno – ¡hoyvamos a visitar Soria! -Nooo... El cuento... - Angelika y yo nos miramos con conspiración – Pero... ¡eso nopuede ser verdad! Ya sabía que no había ningún secuestro y Noel no estaba en un trastero oscuro o enun bosque atado a un árbol, su cara no estaba cubierta de sangre, pero la impresión de quenuestro cuento empieza a realizarse nos dio escalofríos. -Quizá se haya roto una pierna o no se sienta bien – empecé a consolarle a Angelikacuya imaginación creaba cada vez nuevas ideas de secuestro. - Ayer salieron con losdemás, quizá se divirtiese demasiado. -Tengo un presentimiento que algo podría haber pasado. Pobrecito... Paseamos por callejones con un guía que nos contaba en aquel momento sobre elportal de la iglesia romanesca de Santo Domingo que contaba los acontecimientos de laBiblia. La iglesia estaba oscura y silenciosa dentro lo que aún aumentó las imágenes queteníamos en nuestras cabezas. El sol de Castilla entraba por las vidrieras y las columnasgrandes dejaban su frío desagradable. “Ojal{ esté bien” - pensé, acordándome de unaescena de nuestro cuento. Cuando salimos, sentimos de nuevo el calor del verano español. El aroma delavanda llenaba el aire. Esperaba que este sol mediterráneo diera color a mi piel que seguíasiendo pálida como siempre. Estábamos sentados en el restaurante del hotel. Las paredes rojas reflejaban la luzde las bombillas, echándola en las esculturas al lado de la entrada. Cuando nos sentamos, como siempre aparecieron camareros con distintos platos. Seescuchaba el jaleo, la risa, el ruido mezclado de diferentes idiomas, polaco, búlgaro, checoy español. -¿Quizá deberíamos preguntarle a Miguel qué ha pasado con Noel? - pregunté aAngelika sentada a mi lado. -Vale, pero de tal manera que no se dé cuenta que estamos preocupadas. Después de la cena, nos acercamos a este español quien nos saludó con una sonrisa
  14. 14. grande. -¿No sabes dónde está Noel? - le preguntó Angelika – No está aquí todo el día. Su sonrisa desapareció, sustituida por una cara seria y misteriosa. -No os preocupéis. Está aquí, en Soria. - respondió y nos mandó una pequeñasonrisa malvada. Volviendo a la residencia, hablamos de la posibilidad de combinar la realidad conficción, cuando, de repente, en la entrada de la residencia apareció Noel. Nos miró demanera muy seria y con un enfado un poco teatral nos informó que los hombres deseguridad se estaban quedando de nuestro comportamiento. Al parecer, las fiestasnocturnas no le gustaron al “segurata” como le llamaban algunas chicas. -Bueno, entrad – se río Noel, como siempre arreglando su pelo color café. Todo el salón fue iluminado, la entrada decorada con serpentinas, papel de colores,globos. Vladi estaba tocando la guitarra, esperando a que todo el mundo esté dentro. En lapuerta aparecieron una tras otra caras sorprendidas, mirando las paredes. Al rato, todosestuvimos ahí y Noel empezó su discurso. -¡Venid aquí todos quienes tuvisteis vuestro cumpleaños durante el viaje! - dijo.Angelika tímidamente se acercó a él y con ella, tres otras personas. - ¡Queridos míos! ¡Osdeseo cumpleaños feliz, y esta fiesta es vuestro regalo de todos los monitores! En este momento se escuchó el Cumpleaños Feliz acompañado de sonidos de laguitarra y aplausos. Cuando las velas fueron apagadas y la tarta distribuida a todo elmundo, empezamos la fiesta. De la sala en la que organizamos las reuniones de los paísesquitaron las sillas y pusieron un reproductor de música. Los globos cubrían todo el suelo,se escuchaban risas. Al rato Angelika, toda ilusionada, me preguntó:
  15. 15. -¿Podemos ir a la habitación? Tengo que hablar contigo. Sentadas en la cama, hablamos. -¡No me esperaba que esto terminaría así! - gritó Angelika. -¡Esta gente es la mejor! Jajaja, ya pensábamos que algo malo habría pasado, peroellos sólo estaban organizando una fiesta para cien personas... El hombre de seguridaddebería haber estado enfadado ya antes, no se cómo le pudo convencer. Qué raro, tengoganas de cantar “Caminante”, tengo esta canción en los oídos todo el día. Escuchamos algunas voces fuera, pero esto no nos impidió de cantar. Al ratoWeronika entró la habitación y se puso a cantar con nosotras. Cuando llegamos alestribillo, escuchamos desde fuera la voz bien conocida de Noel: -¡Golpe a golpe, verso a verso! - cantó por la ventana y nosotras nos pusimos a reír yaplaudir. 11.07.11 -Ada, ¡despiértate que vamos a llegar tarde! - gritaba Weronika, mirando lahabitación cubierta de luz de la madrugada. Eso al menos parecía, pero cuando subimoslas persianas, ya se veían los habitantes de Soria en sus tareas cotidianas. -¿Qué hora es? -Las siete y media – respondió Weronika. -Tenemos tiempo – volví a la cama – pero bueno, tienes razón, hay que disfrutar decada momento. Cuando nos preparamos para salir, Angelika tocó a la puerta. Quedaban unosminutos antes del desayuno, pero en Polonia hay otros costumbres que en España, si novienes unos minutos antes del tiempo, llegas con retraso. Pero yo prefiero la versióncastellana. Después del desayuno y tras un tiempo en el autobús, llegamos a nuestradestinación. Un pequeño pueblo pintoresco, Calatañazor, estaba sentada en una de lasmontañas. Las calles de adoquín estaban cubiertas de polvo, las casitas medievales secolaban una a la otra en las cuestas. La calle principal iba cuesta arriba. Estaba llena deedificios de piedra y madera en los cuales se situaban pequeñas tiendas de regalos, decomida tradicional y bancos ocupados por la populación mayor del pueblo discutiendosobre la política. Muy a menudo, estos mayores fueron acompañados por perros agitandosus cabezas para quitarse las moscas de encima. Al lado, se veían gatos con ojos cerrados,tomando el sol. Paseando por esta calle principal, pasamos por dos plazas, una quehalagaba a un poeta que describió el pueblo en su poema, otra que fue como el ombligodel pueblo. Esta plaza fue decorada con una fuente bonita de los leones. Desde lejos seveían ruinas de un castillo. Su piedra blanca se separaba del cielo de Castilla.
  16. 16. -Venid aquí todos – gritó Vladi – dividiros en grupos, ya os explicaré de que se trata.¿Os acordáis del juego que hicimos en Valonsadero? Esta vez tenéis que responder a laspreguntas y adivinanzas que voy a dar a cada grupo. Os van a guiar a un sitio donde estáel siguiente monitor quien os va a dar pistas para llegar al siguiente punto. Tendréis quehacer algunas pruebas para seguir adelante. Si tenéis problemas, hablad con la gente deaquí. Paseando por el pueblo medieval, a pesar de su ambiente lento y perezoso,encontramos el espíritu de rivalidad. Corrimos por el adoquín de las calles. Averiguandolas adivinanzas, pasamos unas cuantas veces por diferentes rutas de la ciudad. Al final,nuestra Tertsa llegó al último punto. -Ahora todos podéis ir a comprar agua y helados. - nos dijo Ana. Cansados de la carrera y del sol castellano, bajamos la calle principal para ir a unade las tiendas. ¡Qué alivio tocar una botella de agua fría! El autobús nos llevó a un cañón pintoresco. Nos sentamos en la sombra de losárboles y comimos nuestros bocadillos. Nos relajamos así un rato, hablando, escuchandola música y observando a otros turistas que vinieron aquí con un grupo de niños. Al finalteníamos que irnos para continuar el camino. El cañon del río Lobos se quedó ahí ynosotros fuimos al Burgo de Osma. Al rato paramos en la estación de autobuses de la cual caminábamos hacia el CascoViejo. No fue ya la Soria romana, pero parecía que las murallas del Burgo de Osmatambién sobrevivieron mucho. De repente vimos la torre de una iglesia del siglo quince. -¿Quién quiere visitarla? - nos preguntó Malgorzata – dicen que es una catedralmuy bonita. Le seguían unas cuantas personas y entramos. Nos saludó una guía que empezó acontarnos la historia de la iglesia.
  17. 17. Angelika estaba ahí, escuchando cada palabra, observando los detalles dearquitectura, mirando los escudos de arma en la pared. El siglo quince es su pasión,incluso es miembro de una hermandad de caballeros. Paseando por el suelo frío de lacatedral, nos paramos de repente. -Ahora vamos a entrar a la sala la más vieja donde se encuentra la tumba del primerobispo de Burgo de Osma. Podéis ver aquí los milagros que hizo. Las esculturas de su tumba presentaban los ángeles, los diablos y las personas querodeaban la figura del santo. La tumba también llevaba la escultura del mismo obispo, suropa se quedaba suavemente en la piedra, como si fuera de verdad. -Es la sala la más antigua de todas. Mirad estos arcos – la guía nos mostrabadistintos elementos – estos frescos estaban cubiertos de unas cuantas capas más nuevas.Los conservadores las quitaban una tras otra para llegar a los que vemos ahora. Impresionados, salimos para volver al autobús que nos llevó a la residencia. Cuandollegamos, nuestros profesores polacos nos informaron que antes de cenar tenemos unareunión en el parque. El último día en Soria iba a ser al día siguiente. Nuestros monitoresespañoles nos organizaban una fiesta de despedida. -¿Tenéis algunas ideas que podemos hacer? - Madga les preguntó a todos lospolacos. -Había una idea de bailar el polonaise, nuestro baile tradicional. - dijo Malgosia -¿quién quiere hacerlo? - un par de personas declararon su voluntad – quedaros unmomento, ¿vale? -Pero esto será un poco aburrido – dijo uno de los chicos – no tenemos trajes, no va atener mucho éxito. -Ya nos los pensaremos. Por el momento tenemos unos poemas, un quiz sobrePolonia y trabalenguas, ¿si? - confirmó Marcin – y ahora vamos a cenar. Por el camino se me ocurrió una idea. ¿Por qué no escribimos una canción? A vecesen el instituto cambiamos unas canciones conocidas por nuestras propias letras. Lo másfrecuentemente fue sobre nuestros profesores, entonces ¿por qué no intentar algo asíahora? Le comenté a Angelika. -Díselo a uno de los profesores. Esto será muy bueno, si podríamos encontrar aalguien quien tocara la guitarra. Vimos a Marcin quien observaba a los alumnos entrando la sala. -Tenemos una idea. ¿Y si pudiéramos escribir nuevas letras sobre los monitores parala canción “Caminante”? O mejor “Camino Soria”, va a ser m{s f{cil. Habr{ que inventarletra nueva y necesitaremos también a alguien quien lo pueda tocar. -¡Excelente! Vladi seguramente nos dejará su guitarra y yo puedo tocar. Volviendo de la cena, ya empezamos a pensar en la letra. Mi cuaderno se llenó de laletra nueva en cuestión de horas. La hoja parecía un laberinto, pero una cosa estaba cierta:cada uno de los monitores tenía sus cinco minutos, o mejor dicho, un fragmento de lacanción. Al final, llegué a la habitación, murmurando la nueva versión de “Camino Soria”cuidando que no se escuchara por personas inadecuadas. 12.07.11 Ese día íbamos a visitar Burgos. Después del desayuno, nos dividieron en grupos y
  18. 18. entramos en el autobús. Cuando llegamos, como siempre, nos distribuyeron bocadillos ybotellas de agua. -Ahora vamos al museo del cuerpo humano – nos informó nuestro monitor - ¿estáisya todos? Contamos. Cero: Noel – empezó como siempre. Caminamos un rato para llegar al museo. Entramos en el edificio muy moderno,cuyo estilo asceta, basado en acero, daba la impresión de esterilidad y luz. Teníamos unahora para ver todo el museo y descubrir los secretos de la evolución. Cuando terminó estetiempo, hablamos con Magda y Malgorzata para que puedan comprobar el texto queescribimos la noche anterior. A pesar de la forma creativa y gráfica, las profesoras notenían problemas con descifrarlo. Cuando salimos del museo, aparecieron nubes. Paseamos por callejones para llegara una plaza grande. Fue rodeada con casas altas. Como siempre, entramos en el ambientede diversión y jaleo que bajaba poco a poco debido a la hora de siesta. Algunas tiendascerraban, pero la mayoría de bares y restaurantes esperaba a sus clientes. Se veían muchosturistas y peregrinos en el Camino de Santiago impresionados por esta ciudad tan bonita.Se escuchaban conversaciones en muchos idiomas y aparecían flashes de sus cámaras defotos. Burgos está situado en el Camino de Santiago, es por eso que cada año llegan aquímiles de turistas. La joya de la plaza fue la catedral enorme decorada con figuras dediablos, que se ven a menudo en los edificios góticos, brillantes en el sol de Castilla.-Ahora es vuestro tiempo libre, pero si alguien quiere visitar la catedral, nos vemos dentrode una media hora en las escaleras. - nos informó Miguel. Miramos alrededor para buscar un sitio adecuado para pasar estos minutos deltiempo libre. Primero, Angelika y yo fuimos a una tienda de regalos porque ella queríacomprar un abanico típico español y yo un imán ya que tengo una colección de imanes detodo el mundo. Al rato, nos sorprendió una lluvia fuerte. La plaza, antes llena de gente, sevolvió desierta en unos minutos y los que nos podían abrigarse intentaban cubrirse lascaras con periódicos o simplemente dejaban que se les moje todo el cuarto.Afortunadamente, encontramos abrigo en la catedral. Miguel ya nos estaba esperando. -¿Queréis hacer la visita? - nos preguntó quitándose el sombrero mojado - ¿Cuántagente hay? - preguntó contándonos. Aunque la puerta de la catedral no estaba lejos, la lluvia consiguió mojarnos.Afortunadamente, el sol ya salía detrás de las gotas. Estuvimos en la catedral unos cuantosminutos mientras nuestro monitor nos contaba sobre su historia y arquitectura. Cuandosalimos, la plaza brillaba con charcos, reflejando el cielo aún nublado.
  19. 19. Quedamos en la puerta de la plaza. Teníamos que esperar un rato para los demás.Cuando sacaba restos de agua de mis zapatillas, recibimos órdenes de volver al autobús.Pasamos por una calle donde nos atacaron restos de agua detenidos por las hojas deárboles. -Jefe, la letra está lista, tendríamos que organizar un ensayo – le comenté a Marcin. -Vale. ¿Puede ser antes de la cena en el parque? - preguntó – Voy a coger la guitarrade Vladi y vamos a ensayar con música. No estábamos seguras si el pobre sabía lo que iba a pasar. Estábamos de acuerdoque si utilizaran nuestro canto para una película de terror, ganaríamos seguro un Oscar. Quedamos en la entrada de la residencia. Marcin, a quien le llamábamos Jefe, yatenía la guitarra y nosotras, las hojas con la letra. Llegamos al parque, nos paramos al ladode un banco, en el mismo sitio en el que organizamos juegos de integración el primer díaen Soria. Llegaba la puesta del sol, que ponía sus rayos naranja en los céspedes. Los
  20. 20. habitantes de Soria con sus niños seguían ocupándolos a pesar de la hora tardía. -Bueno, a ver que tenéis. - nos dijo, tocando la guitarra. -Dinos cuando empezamos a cantar – le comenté y respondió “ahora”. Cantábamos, intentando no preocuparnos por las caras de otros residentes delparque, pero finalmente el Jefe decidió de cambiar el tono. -Todo bien, pero os habéis olvidado de escribir sobre Olga. - nos comentó. -Ah sí... - miré a Angelika con cara de preocupada. Ya tenía un par de ideas, entonces decidimos no perder tiempo, sino empezar aescribir. Me esforzaba a encontrar rimas en esta última parte. Afortunadamente, tenía unboli y una hoja en mis bolsillos, así que empecé con la primera línea. Me costó bastanteterminarla, las palabras no iban unos con otros, no salían rimas. Pero al final, creamos laúltima estrofa. Después de la cena, toda la canción estaba lista. Sólo teníamos queimprimir el texto y ya está. Volviendo del parque, comprobamos el horario del cyber. Aldía siguiente íbamos a volver a la hora de la siesta. Por suerte, el cyber iba a ser abiertodesde las 4 de la tarde. 13.07.11 El día siguiente empezó temprano. Iba a ser nuestro último día en Soria, pero lamayoría de la gente estaba muy emocionada por la fiesta de aquella noche. Al principioestábamos preocupados, porque parecía que iba a llover, pero nuestros profesores nosaseguraban que no pasaba nada. Por la mañana desayunamos y cuando escuchamos lo de“¡Tertsa vamos!” fuimos a Numancia. Fue un pueblo celta que luego fue conquistado por los romanos.Desafortunadamente, el pueblo romano también fue destruido. Las montañas nossaludaron con viento fuerte. Pensábamos que es una señal de la tempestad, pero las ruinasantiguas también manifestaban un frío como si estuvieron defendiendo su ciudad deenemigos, como si quisieran vencer en esta batalla antigua. Por suerte encontramos abrigoen una sala donde nos mostraron una película sobre la historia de aquel lugar. Después,un guía nos mostro el sitio mismo.
  21. 21. Entre los cimientos que quedaban de las antiguas casas, aparecieronreconstrucciones de las casitas celtas. Podíamos entrar y sentir los aromas de arcilla ymadera mezclados con polvo que se quedaba en el aire. Las casas estaban oscuras y lasparedes daban su calor, aunque había viento fuerte. Al final el guía dijo que necesitaba dosvoluntarios. Uno de los chicos se puso una túnica blanca, una cota y una armaduraromana, cogió un escudo de color carmesí y una espada brillante. Angelika fue voluntariapara ponerse la armadura celta. Ésta no fue tan sólida como la romana, solo un escudo demadera, una espada corta y en vez de una cota, una camisa y pantalones de lana. Empezóun duelo. Después de ver a la chica, sorprendido, comentó que si los celtas hubierantenido tales luchadores, seguramente habrán vencido. Por desgracia, tenemos que abandonar el pueblo, aunque el viento ya se dio porvencido. Las montañas alrededor se volvieron verde pálido, cubiertos de rayos del sol queaparecieron cuando los restos de la niebla abandonaron los prados. Teníamos aún que hacer las maletas. Y claro, antes de la fiesta de despedidateníamos que imprimir la letra de la canción. Al volver, eché mi ropa a la mochila para ircorriendo al cyber antes del ensayo. Como lo iban a abrir a las 4, fuimos un poco antes,esperando que lo van a abrir pronto. Nos quedamos ahí, mirando el reloj, pero el dueño noaparecía. Al final, teníamos que volver a la residencia sin nada. Cuando llegamos a la sala donde ensayaba el grupo polaco, todo el mundo estabapreparándose. Mientras el chico recitando a Wislawa Szymborska llenaba la habitacióncon su interpretación, nosotras intentábamos ver al chico del cyber por la ventana. Nuestraobservación fue abandonada cuando escuchamos: -Os toca con la canción. Teníamos que prestar un ordenador para poder ver la letra. Nos sentamos en elsuelo juntas con Marcin quien tenía la guitarra de Vladi. Empezamos ya. Se escuchó la
  22. 22. guitarra. Como antes, no nos preocupamos por nuestro canto, lo importante fue pasarlobien. Un momento más tarde volvíamos del cyber, ya con las hojas con letra. Olían a tintafresca. Aquella noche ya sentimos que es la despedida, aunque todo el mundo queríapasarlo bien. El parque estaba lleno de gente en grupos de amigos. Nosotros, sin duda,éramos el más grande. Las luces de las lámparas iluminaban los caminos del parque, reflejados de las hojasde los árboles. Pusimos nuestras cosas en el césped para jugar los juegos propuestos porlos monitores. Pero un momento más tarde nos pidieron que recogiésemos mochilas ybolsos y que les siguiéramos. Al rato llegamos a la sorpresa. En medio del parque había unescenario iluminado con miles de luces. Entraron ahí todos los monitores junto a Jesús, elmismo quien nos saludó el primer día en el Ayuntamiento. Empezó la fiesta. Al principio fueron los búlgaros quienes presentaron su país. Nos contaroninformaciones sobre sus tradiciones, cocina y el deporte tradicional, para luego bailarnosun baile tradicional – xopo. Estaban bailando saltando y pisando fuerte el escenario. El aireestaba temblando de la música. Al final la música paró y los búlgaros, contentos, salierondel escenario acompañados por aplausos. Los checos eran los siguientes. Presentaron su país sin olvidarse de su símbolo másfamoso – la cerveza. Pero no fue un elemento más llamativo. Ese fue, sorprendentemente,una rana.
  23. 23. Al final fue tiempo de la presentación de los polacos. Como un par de horas antesescuchamos poemas de Wislawa Szymborska, después de los que invitamos a todos losmonitores al escenario. Les hicimos un montón de preguntas sobre Polonia. Después,tenían que articular unos trabalenguas polacos, llenos de las consonantes más complejosdel polaco que le hacen al polaco tan característico. Al final, el grupo polaco en completoentró en el escenario para cantar. Cuando ya distribuimos todas las hojas con la letra,anunciamos un regalo sorpresa para nuestros monitores. Todos muy nerviosos, salimos alescenario.
  24. 24. De repente escuchamos la melodía que conocimos todos muy bien. Los monitoresestaban muy sorprendidos escuchando la letra sobre ellos mismo. Empezó la canción“Camino Soria”: Todo el mundo sabe donde puedes encontrar amigos de verdad. Los que siempre están contigo y te hacen llorar de felicidad. A la ribera del Duero existe una ciudad. Si no sabes te lo cuento escucha esto: Cantando, estábamos bailando al ritmo de la música. Julia, una rubia con cara deleche, vestida de colores estaba responsable de llevar los monitores al escenario. Primero,vimos a Miguel de quien hablaba la primera estrofa. Miguel está loco y le gusta cantar canciones de Shakira. En su cara siempre brilla una sonrisa que no se perderá.
  25. 25. Este español no se podía describir de otra manera. Estaba el más loco de todos. Aúnnos acordamos de su legendario baile Waka Waka en el autobús o cantando juntos por elcamino. Además, todo el tiempo tenía una sonrisa impresionante. A la ribera del Duero existe una ciudad. A la ribera del Duero La alegría te espera. La música cambiaba de ritmo. Los ojos de todo el mundo se llenaron de memoriasde este tiempo maravilloso que pasamos juntos. Todo lo que pasó, la inseguridad de losprimeros días en España, la curiosidad de cada día y nostalgia para todos los sitios quevisitamos durante aquella semana. Voy camino Soria ¿tú hacia dónde vas? Es una experiencia que no sentí jamás. Voy camino Soria, quiero disfrutar borrando de mi memoria deberes y demás. Borrando de mi memoria camino Soria. La próxima en el escenario fue Ana. Su atributo fue un megáfono que utilizaba paraque estemos todos en orden. Ana se volvió famosa por su juego en Valonsadero en el quenos hizo sacar las pinzas del agua con café y cereales. No podíamos saltarlo en su estrofa. Ana quiere que le cojas pinzas del café con cereales. Su mejor amigo es el megáfono y nunca lo deja. A la ribera del Duero existe una ciudad. A la ribera del Duero La alegría te espera. Cuando escuchamos la cuarta estrofa, Vladi empezó a improvisar con su canto. Elsiempre tenía una sonrisa y un montón de energía. No nos dejaba aburrirnos. Vladi tiene su guitarra que nos prestó ayer
  26. 26. y tocamos la canción. Cuando sale a la calle parece un superstar no solo al bailar. Un momento más tarde, Noel entró el escenario. No podíamos saltarnos la fiestasorpresa cuando no apareció todo el día, por lo cual Angelika empezó a tener ideas de uncuento criminal. Siempre recordamos también momentos cuando le pedimos ayuda, sobretodo cuando no teníamos la habitación o en Calatañazor cuando Julia se sintió mal por elsol. Noel tiene un talento de organizar fiestas-sorpresas. Nunca deja que nos pase algo muy mal. Siempre nos cuida. A la ribera del Duero existe una ciudad. A la ribera del Duero La alegría te espera. La siguiente era Irene. La recordamos gracias al pequeño juego que nos organizó enValonsadero. Fue ella quien ponía mermelada en las galletas y nos las ponía en la frenteesperando a que las comiésemos. Siempre optimista y muy enérgica. A Irene le gustan mucho las galletitas con mermelada. Pero lo que le encanta es ver a los demás comiéndolas. Al final cantamos una estrofa sobre Olga. Fue ella la persona maravillosaquien controlaba a todos los monitores locos, por lo cual la llamamos la jefa de la pandilla. Olga es una jefe de la pandilla muy peligrosa. Lleva una camiseta super-rosa y parece graciosa. A la ribera del Duero existe una ciudad. A la ribera del Duero La alegría te espera.
  27. 27. Voy camino Soria ¿tú hacia dónde vas? Es una experiencia que no sentí jamás. Voy camino Soria, quiero disfrutar borrando de mi memoria deberes y demás. Borrando de mi memoria camino Soria.Cuando se escucharon los últimos acordes, les dimos a todos un abrazo fuerte. Después de eso, una de las checas entró en el escenario. Le iluminó una luz fuerte.Miraba como si estuviera pensando sobre lo que iba a pasar tan pronto. Sobre los últimosmomentos antes de decirle adiós a Soria. La música se escuchaba en la Alameda de Cervantes, también llamada La Dehesa.El viento la llevaba hasta la Plaza Mayor donde los leones de piedra vigilaban, comosiempre, el agua que circulaba en la fuente. Sus corazones de piedra no podrían sentirnuestra nostalgia. La melodía viajaba entre las casas, pasaba por las puertas, tocaba lasparedes del Instituto Antonio Machado para luego descansar en los arbustos de lavanda allado de la Iglesia Santo Domingo. Tocaría las aguas del Duero, San Saturio para llegar almonasterio en la Monte de las Ánimas, lavado por la luz de la luna. La letra de la canción estaba en nuestras cabezas, haciéndonos coger las manos más
  28. 28. fuerte, a algunos les sacaba pequeñas lágrimas, recordándonos que las memorias quetenemos seguirían en nuestros corazones, esta chica cantaba de la memoria. De recordar lagente con la que pasamos estos preciosos momentos, estos con quienes hicimos amigos ylos quienes apenas conocimos. De recordar los callejones de Soria, las montañas deValonsadero, la Laguna Negra, el pueblo perezoso de Calatañazor, incluso la lluvia enBurgos o el viento en Numancia. La música paró. Fue tiempo de volver a la residencia. Mañana vamos a Madrid,pasando por Segovia. Caminando por las calles desiertas de la ciudad nocturna,cantábamos hasta el momento cuando la última persona desapareció en la puerta de suhabitación. 14.07.11 Aquel día teníamos que dejar nuestra habitación y lo hicimos con tristeza. Teníamosque dejar Soria. Antes del desayuno, bajamos todos a la recepción con nuestro equipajepara dejar las llaves por la última vez. Por la última vez nos sentamos en el comedor ycogimos los productos del desayuno: el pan, un poco de mermelada y miel y un café. Alfinal, dejamos, tristes, pero curiosos por lo que viene después, a la ciudad donde pasamostantos momentos maravillosos. Nuestra destinación fue Segovia. Ya en el autobús, pasamos por los paisajes de Castilla, dejando las montañas deSoria. Mirando silenciosamente los pueblos y los molinos en las montañas, elegimos ladirección de Madrid. Al final, después de un rato, vimos edificios, cuando salimos delautobús, nos impresionó esta vista: en pleno centro de la ciudad se extendía un acueducto.Sus bloques de piedra formaban arcos en el cielo azul.
  29. 29. -¡Escuchad! - gritó Ana – Os vamos a dividir en grupos, porque tenemos un guía quien osva a mostrar el acueducto y luego vamos a ver el castillo. El sol empezó a dejar huellas de polvo en las paredes de las casas. Descansando en lasombra del acueducto, nos preguntábamos cómo va a ser nuestra visita en la capital española.Finalmente, apareció el guía.-¿Veis esta estructura? - preguntó el guía, mostrándonos el acueducto. - fue construido porlos romanos. ¿Alguien sabe para qué se utilizaba? Al rato ya estábamos caminando cuesta arriba para ver el lugar donde empezó laciudad. Las tiendas de souvenirs nos atraían con sus colores, presentando todos susbienes: cámaras de fotos, sombreros, pequeños bolsos. Se escuchaban palabras inglesas, enotra parte, italianas, al lado de una de las tiendas, un grupo de turistas alemanas intentabacomunicarse con la dependienta. En las montañas estaba construido un enorme castillo –las torres delgadas parecían rascar el cielo. A la hora de la puesta del sol, llegamos a Madrid. Íbamos a quedarnos en la CiudadEscolar San Fernando. Cuando salimos del autobús, uno de los monitores nos dijo quequedemos en parejas con la persona con quien estuvimos en las habitaciones en Soria,después de esto, entramos con todo el equipaje. Para pasar a la entrada, teníamos quecaminar por un césped, como lo descubrimos más tarde, lleno de regaderos, que meatacaron después por la noche, cuando jugamos un juego. Cuando ya pasamos, llegamos al siguiente edificio. Pusimos nuestras maletas en lahabitación en el segundo piso. Luego, por la noche, los monitores nos pidieron que vengamos al césped entre losdos edificios. Íbamos a jugar un juego parecido al de Valonsadero, yendo de un punto alotro, haciendo pruebas. Era de noche y la luna se rellenaba cada vez más. Las lámparasdejaban una luz naranja en la que se veían grupos de insectos que intentaban agarrar elbrillo mortal. Al principio Miguel nos contó de las peregrinaciones a Santiago de Compostela,llamado el Camino de Santiago, como el fondo del juego. Él mismo participaba muchasveces en el Camino y nos contaba sus experiencias. Nos dijo que imaginaremos que somosperegrinos por el Camino a Santiago y luego que contásemos que habíamos aprendido.Cada grupo recibió su hoja para apuntar los pasos de la prueba. Después de que nos explicaron las reglas, Sasho, el líder de Tertsa, gritó comosiempre “¡TERTSA VAMOS!” y ya hablamos con el Rumano Loco, Noel, vestido demanera romana en una sábana. Tenía también pequeños elásticos lo que hacía que parecíaun verdadero loco. Nos dio un par de adivinanzas y después de eso, nos mordió un trocitode la hoja, confirmando que habíamos cumplido la prueba.
  30. 30. Este camino alrededor del césped no fue largo, pero luego, cuando estábamossentado en las escaleras del edificios, todos estábamos de acuerdo que el Viaje Educativofue para todos una aventura increíble. Les dimos gracias a los monitores, hablando demomentos pasados juntos. Sentíamos este ambiente de felicidad de que seguíamos juntos,aunque el Viaje ya terminaba. 15.07.11La habitación fue iluminada por los rayos del sol que jugaba en el suelo.-El último día... - suspiré.-¡No quiero irme! - Weronika lo dijo con ganas de esconderse en un lugar donde nadie laencontraría cuando llegue momento de salida. Nos levantamos esta vez antes que en Soria. El último día no podíamos perdertiempo, sobre todo que también el desayuno en Madrid fue planeado antes, la capital teníasus propias reglas, todos van deprisa, el tiempo corre más rápido, entonces nosotrostambién teníamos que ajustar nuestro ritmo. El pasillo estaba aún muy silencioso. Antes de salir, limpiamos la habitacióndespués de la noche anterior, cuando tomando coca-cola y escuchando al Pescao,
  31. 31. hablamos hasta muy tarde. Un momento más tarde ya estábamos en el piso bajo, tocandoa la puerta de Angelika para bajar juntas a la cantina. Paseábamos por las calles de Madrid, observando a la gente con prisa, los posters,miles de coches produciendo nubes de gases. No era como Soria donde se sentía la calmay relajación o Calatañazor donde el tiempo pasaba más despacio. Era Madrid, la capitalllena de sonidos, olores, colores, emociones. Enérgica y majestuosa con su Palacio Realsentado en sus jardines. Finalmente llegamos al Parque Retiro.-¡Cuidado que no os perdáis! - gritó Vladi – es un parque enorme, si os perdéis y no sabéisdonde estáis, preguntad por la Puerta de Alcalá. El Parque estaba lleno de gente. Por todos lados, en los céspedes, en la sombra delos árboles descansaban los madrileños, como el tiempo estaba maravilloso. Se escuchabangritos, típicos para los españoles y el ruido de los niños. Un guitarrista tocaba a su guitarrasentado en una silla de pescar. Un grupo de negros intentaba convencerle a la gente quecompraran relojes o gafas de sol. El lago cercano estaba lleno de pequeños barcos. Al lado,el Palacio de Cristal calentaba en el sol su cuerpo de cristal. Luego, fuimos a visitar el Museo del Prado. Ya unos grupos de turistas estabanesperando para entrar en la plaza principal. Afortunadamente, al rato apareció una guíapara mostrarnos el museo. Paseábamos por las salas llenas de gente para poder ver desdecerca las obras de los pintores españoles, Goya, El Greco y Velázquez mostraban en suspinturas la magia de colores, dinamismo de sus personas, una perspectiva complicada.Sorprendidos, escuchamos la historia de las famosas “Meninas” que fueron interpretadaspor Pablo Picasso 58 veces. Muchas obras las conocimos de libros, así que fueimpresionante verlas en realidad.
  32. 32. Las calles de Madrid fueron cubiertas del polvo, ya casi era mediodía y latemperatura llegaba ya a los 30 grados. Los coches cantaban con sus claxones, losmadrileños andaban deprisa, con grandes bolsas en sus manos.-¡Tertsa! - nos llamó Noel – dentro de cinco minutos entramos al Palacio. ¡Venid aquítodos! Pasamos por las puertas del Palacio. Dentro, los profesores querían hacer una fotorápida con todos los participantes del Viaje, pero los monitores nos daban prisa, ya que laguía ya venía para mostrarnos el sitio. Paseábamos por las salas, mirando diferentes habitaciones de Palacio Real. La másimportante fue la sala del trono. Las paredes verdes estaban divididas por espejosenormes enmarcados en oro que reflejando la luz, añadía al cuarto un brilloimpresionante. Enfrente de la entrada se situaban dos tronos, cubiertos de oro, brillabandebajo del escudo real. Y un candelabro de cristal. Los tronos eran acompañados porcuatro leones. Por desgracias, teníamos que salir del Palacio, para llegar al centro de laciudad, Puerta del Sol. La plaza era como la imagen de todas las ciudades españolas. Con todo el ruido yjaleo, gritos, risas... Todo el lugar estaba lleno de colores, formas e imágenes. Cada metrocuadrado ofrecía algo tanto, que uno apenas podía seguir el ritmo de la ciudad. Angelika yyo encontramos una cafetería que ofrecía diferentes tipos de chocolate. Y claro nopodíamos salir sin churros, al fin y al cabo es un plato madrileño típico. Eranimpresionantes, si pudiéramos, nos quedaríamos ahí toda la vida, pero no teníamostiempo, ya llegaba el tiempo de la reunión. Luego por la noche nos sentamos todos. En el medio se quedaron nuestrosmonitores. Vladi estaba tocando la guitarra a la melodía de “Bad Romance”, la canciónque tantas veces cantábamos en el autobús. Observamos la luna llena. Su luz reflejaba aveces unas lágrimas que quitábamos deprisa. Los monitores admitieron que fueron unosmomentos extraordinarios. Seguramente no fue su primer viaje, pero se veía que les afectómucho. Llegó el tiempo de darnos diplomas para recordarnos del Viaje. Fue una noche dedespedida, pero también de esperanza de vernos otra vez. Empezamos a darnos unos aotros notas, números de teléfono, emails, tomar fotos. Fue difícil ir a dormir, pensando quees la última noche entre amigos, la última en España, en este ambiente estupendo. 16.07.11 Nos levantamos sin ganas. Fue super difícil levantarme cuando ya sabía que son lasúltimas horas en España. Estábamos saliendo. Sólo una habitación quedaba abierta. Miguel estaba haciendosus maletas, solo en la habitación oscura. La persiana estaba medio abierta, por lo cual sepodía ver la figura de este chico siempre tan alegre, ahora parecía triste y concentrado, a lomejor estaba pensando que dentro de unos cuantos días cuando volverá aquí, nada será lomismo. Salimos fuera, al césped donde el día antes jugamos juntos. Ya era tiempo dedespedirse de Tertsa, de las caras de monitores, de la mezcla de idiomas que ahora parecíatan normal. Sólo nos quedarían memorias que por el tiempo ya no iban a ser tan intensas.Era tiempo de darles el último abrazo a los amigos. No hay peor sentimiento que la
  33. 33. despedida y mejor que la esperanza para verse otra vez. Por eso siempre prefiero decir“hasta luego” que “adiós”. Este último suena tan duro, tiene este presentimiento de queno sabemos si vamos a ver estas personas. “Luego” no es muy preciso en el tiempo, peroes un punto en el futuro, no determinado, pero seguro. Ya fue tiempo de entrar al autobús. El nuestro fue acompañado por Miguel, elmismo chico que nos dio la bienvenida el primer día a las tres de la madrugada, cuandotodavía no sabíamos quéé nos esperaba. El autobús fue rodeado por la gente con la que pasé mis mejores vacaciones. Derepente vi a Sasho, la persona que se volvió un símbolo de Tertsa. Saqué rápidamente milibreta y un rotulador que compré en Soria y escribí deprisa “¡¡TERTSA VAMOS!!”, esteeslogan nuestro y le puse contra la ventana. En este momento, el autobús arrancó. Denuevo nos esperaba un largo camino. Tras haber aterrizado en Varsovia, teníamos definitivamente que decirnos adiós.Tiempo para los últimos abrazos, despedidas. En un momento llamamos la atención de losdem{s pasajeros gritando „¡¡¡¡¡¡ESTE GRUPO COMO MOLA SE MERECE UNA OLA!!!!!!”,las palabras que para nosotros eran un símbolo de solidaridad. 16/17.07.11 Era difícil imaginarme la vida sin todo eso. Sin la mezcla de idiomas, sin estoslugares, sin esta gente... Quizá estaba consciente de eso, pero no quería pensar que todo seacaba. ¿Tenemos que despedirnos para siempre? Estos pensamientos sólo producíanrebelión. Tenía esta convicción fuerte que tenía que quedarme un par de memorias, unasimágenes, ruidos, detener cada elemento de la realidad antes de que se vaya. Todo esto
  34. 34. generó un impulso que hizo que mi mano empezó a escribir letras en una hoja de la libretaque estaba ahí conmigo durante todo el viaje, víctima de notas, conceptos, ideas... Dejé mi mochila al lado de la puerta, saludé a mi mamáá en medio de sueño y a laperra. Con una mano me estaba haciendo un bocadillo para que la otra pueda sacar ya lalibreta. Cogí un bolígrafo y empecé a escribir. Antes de que mi madre, sorprendida,entrara a la cocina, mirando sin pensar el reloj que mostraba malvado las cinco de lamadrugada, ya tenía un par de hojas. -Ada, ¿qué haces aquí? ¡Vete a dormir! - dijo mamá. -Ya voy, ya – suspiré hojeando mi libreta. En una de las hojas vi las famosas letras, escritas tan deprisa „TERTSA VAMOS!!!”,mi despedida para Tertsa que les mostré cuando el autobús que nos llevó a Polonia dejabala estación. En otra hoja había un poema escrito una noche en Soria. Debajo de las tres estrellasdel título, ponía “dedicado a ell@s”: *** Qué difícil es seguir el camino construyéndolo día a día tú mismo el tiempo pasa, pero quedan recuerdos que cambian el norte y la manera de pensar y queda la gente que enseña
  35. 35. como vivir sin miedo y sin mal creyendo que por lo importante se debe luchar descubre el don que si miras atrás en el camino hay alguien que como el viento da fuerza al andar y defendiendo este trozo de la verdad es necesario darte a los demás compartir el corazón para que seas tú mismo el don que te recuerden como un ser de oro que entre los del alma de roca brilla como un tesoroby Ada Kulig traducción: Iga Kuligfoto: Małgorzata Janusz, Marcin Świostek, Miguel Marinas, Ada Kulig

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