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PERU - agro camino al bicentenario
 

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    PERU - agro camino al bicentenario PERU - agro camino al bicentenario Presentation Transcript

    • HACIA UNA NUEVA POLÍTICA DE ESTADO PARA EL DESARROLLO AGRARIO Calle Los Geranios 446 Lince, Lima, Peru. Telf: (511) 4409666 Fax: (511) 4229736 www.ata.com.pe
    • PERÚ: ELAGRO CAMINO AL BICENTENARIO HACIA UNA NUEVA POLÍTICA DE ESTADO PARA EL DESARROLLO AGRARIO José Manuel Hernández Calderón ASESORES TÉCNICOS ASOCIADOS S.A.
    • Titulo: Hacia Una Nueva Política de Estado para El Desarrollo Agrario Autor: José Manuel Hernández Calderón Producción General: Promotora Lima E-mail: promotoralima@yahoo.es 2011 LIMA - PERÚ
    • A mi esposa Jesús y mis hijos José Manuel, Marco Antonio y Claudia María, con el cariño de siempre.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario A manera de introducción Mi padre a sus 98 años de edad todavía conduce directamente sus tierras en la Irri- gación San Lorenzo y en el Bajo Piura, en el departamento de Piura. Al comenzar el nuevo año, como en tantas otras veces, me dijo: “espero que este año sea mejor”. La esperanza y los sueños lo empujan a conseguir nuevos logros, aunque el peso de los años es ya su principal restricción. El quedó huérfano de padre y madre antes de los cinco años y nunca fue a una escuela, pero aprendió a leer y escribir, y, sobre todo a “sacar bien sus cuentas”. La orfandad y las innombrables escaseces en su infancia y adolescencia le forjaron una lógica económica que ha regido su vida. A mis alum- nos de la universidad les contaba la anécdota que cuando concluí mis estudios de agronomía, hace ya 37 años, fui a la parcela de mi padre y le sugerí que cambiara las plantaciones de mango criollo por variedades de mango de exportación; me escu- chó atentamente y, al concluir mi alocución, su reacción inmediata fue ¿cuánto voy a ganar? A él no le preocupaba el cambio, o si debía aprender nuevas tecnologías, o lo mucho que debía trabajar. No; lo que a él le interesaba era ver la rentabilidad de mi propuesta. Por supuesto, estuve en aprietos, regresé a estudiar economía agrícola y asenté mis raíces en la ciudad capital; pero él sí cambió sus cultivos. Como mi padre, todos los agricultores piensan en tener saldos o utilidades al final de la venta de sus cosechas; pero una gran mayoría sólo alcanza a producir para cubrir sus necesidades básicas y algunos otros sólo producen para sobrevivir. Hay mucha pobreza en el campo. Nuestro país está creciendo y nos satisface saber que el 2010 el PBI aumentó en 8,8%. Tenemos grandes oportunidades; pero persisten las asimetrías y desigualda- des entre el sector urbano y el rural.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. El sector rural es eminentemente agropecuario. Las últimas cifras oficiales reportan que la pobreza ha disminuido a 34,8% a nivel nacional. Sin embargo, en el sector rural seis de cada diez pobladores son pobres y tres de cada diez extremadamente pobres. Los pobres rurales son casi 4 veces más pobres que los pobres urbanos. Esta asimetría y desigualdad no debe continuar. Por otra parte, los reportes oficiales sobre el agro nos dicen que seguimos creciendo (4,4% en el último año) y que batimos récord en exportaciones; pero, a la vez, la brecha alimentaria se incrementa a niveles muy preocupantes. Sólo en seis produc- tos alimenticios importamos por un monto de US$ 1 500 millones, que nos hace muy vulnerables frente a las variaciones de oferta y precios en el mercado interna- cional. Si tenemos un crecimiento económico sostenido y la gran masa de agricultores y pobladores rurales sigue en la pobreza y, además, aumenta la inseguridad alimen- taria, entonces algo no estamos haciendo bien; o dicho de otro modo, algo estamos haciendo mal o mucho de lo que se requiere no lo hacemos. Debemos trabajar por un país sin pobreza, unido, con progreso y oportunida� des para todos. Tengamos un compromiso con los pobres del Perú y orientemos nuestra acción con preferencia a la reducción de las desigualdades, la inclusión social y el desarrollo equitativo. Las personas ligadas al agro, debemos sembrar el rostro de la inclusión social y nuestro propósito prioritario debe ser eliminar la pobreza extrema. Procuremos que los gobiernos establezcan consensos y pongan en práctica una po- lítica gubernamental inclusiva, para el desarrollo sostenible, competitivo y equitati- vo; basada en una doctrina que privilegie al ser humano, que fomente la solidaridad, la libertad, la igualdad y la justicia como fundamentos del desarrollo y la paz. Por lo antes dicho, creo en una economía social de mercado, pero con equidad y justicia social. Del mismo modo, valoro con orgullo nuestro mestizaje y nuestra identidad; valoro el sueño emprendedor de los provincianos, de los micro, peque- ños y medianos empresarios. Tengo fe en que algún día las estadísticas de pobreza extrema sólo serán datos de la historia. Por ello, abrigo la esperanza que más pronto que tarde los gobiernos se preocuparán realmente por los pobres y que los gober- nantes no les darán migajas para captar sus votos en tiempos de elección. Ese es el primer cambio que necesitamos. Cuando ello suceda habremos dado un gran salto en favor de los menos favorecidos.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario Los convoco a que juntos luchemos por cambiar la situación. Soñemos con un Perú grande para nuestros hijos; por un Perú para todos. Luchemos y soñemos por un país sin pobres. Soñemos y luchemos para que se nos reconozca como ciudadanos del mundo. Nadie lo hará por nosotros. Ha pasado mucho tiempo y tenemos una deuda social con el sector rural que debemos empezar a honrar. Que los problemas no nos detengan, porque la grandeza de nuestros pueblos y el coraje de la gente son suficientes para alcanzar esos sueños. En este libro incluyo propuestas que espero sean útiles para tomar las decisiones co- rrectas. No son la panacea ni tampoco estoy descubriendo la pólvora. Este libro es sólo una contribución al debate y me sentiré muy honrado que se entienda como tal. Permítanme agradecer a mi esposa, Jesús, por la revisión de los borradores de este documento y por sus siempre bien reconocidas sugerencias. José Manuel Hernández C. Lima, enero de 2011
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. INDICE DE CONTENIDO Presentación Sección I: Entendiendo el Contexto del Desarrollo Agrario 1.0 Situación General del Agro Peruano 1.1 Disponibilidad de Recursos naturales 1.2 Aspectos de Producción 1.3 Mercados Externos 1.4 Servicios al Agro 2.0 Escenarios Globalizados 2.1 Cambio Climático y Crisis del Agua 2.2 Crisis Energética y Bionergía 2.3 Crisis Alimentaria y Biotecnología 2.4 Megatendencias y Bloques Comerciales 3.0 Restricciones y Potencialidades Sección II: Visión del Modelo de Competencia para el Agro camino al Bicentenario 1.0 Visión de Futuro para el Agro 3 3 5 13 24 27 27 31 33 37 39 Pág. 1 45
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 2.0 Marco de Políticas para el Desarrollo Agrario 2.1 El Ser Humano y la Subsidiaridad en las Políticas de Desarrollo 2.2 El Marco Constitucional y Legal 2.3 Políticas Propuestas en el Acuerdo Nacional 2.4 Ejes Estratégicos Propuestos por CEPLAN 3.0 Desafíos Estratégicos para el Bicentenario 3.1 Enfoque Estratégico 3.2 Ejes Claves en la Agenda Política 4.0 Nuevo Modelo de Competencia 4.1 Enfoque de Políticas para Mejorar Competitividad 4.2 Acción Gubernamental Preferente a Pequeños Agricultores y a la Producción en Sierra Sección III: Políticas de Estado para el Desarrollo Agrario 1.0 Políticas en el Contexto Nacional 1.1 Prioridad del Agro y Seguridad Alimentaria 1,2 Políticas Macroeconómicas y de Comercio Exterior 1.3 Infraestructura, Desarrollo Rural y Seguridad Jurídica a la Propiedad 2.0 Políticas Específicas para el Sector Agrario 2.1 Prioridad de Inversiones y de la Pequeña Agricultura 2.2 Servicios Agrarios 2.3 Comercialización, Agroindustria, Crédito y Seguro Agrario 2.4 Uso y Conservación de Recursos Naturales 2.5 Fortalecimiento de Institucionalidad Pública y Privada Sección IV: Programas Estratégicos de Gobierno para el Agro 1.0 El Esfuerzo Hacia los más Pobres 2.0 Programa de Competitividad Focalizado para Pequeños Agricultores 2.1 Alcance del Programa 2.2 Focalización del Programa 103 110 113 48 48 50 52 53 54 54 57 70 70 81 86 86 88 90 91 91 92 96 97 100
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 3.0 Crédito Solidario: Banco de los Pobres 3.1 Introducción 3.2 Naturaleza de la Propuesta 3.3 Experiencias Internacionales y su Viabilidad en el País 3.4 Constitución de un Fondo de Crédito Solidario 4.0 Asociatividad y Acción Colectiva 4.1 Fomento de Asociatividad, Cadenas Productivas y Clusters 4.2 Reconversión de la Institucionalidad Privada 5.0 Gestión del Agua y Tecnificación del Riego 5.1 Programa de Cosecha de Agua 5.2 Programa de Tecnificación del Riego 6.0 Programa de Forestacion en la Sierra 7.0 Límites a la Propiedad de la Tierra en el Agro Anexos 114 114 117 119 121 124 124 127 128 129 131 132 134 149
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 1 PRESENTACIÓN Perú ha tenido un crecimiento económico importante en la última década. Los indi- cadores de PBI, el crecimiento de las exportaciones, la estabilidad económica, son signos de lo avanzado. Sin embargo, en el sector rural y en los estratos sociales más bajos los indicadores dejan mucho que desear. Aún en el momento presente encon- tramos que el 60,3% de la población rural es pobre y alrededor del 27,8% vive bajo la línea de extrema pobreza. Estos compatriotas nuestros se consideran excluidos del sistema y eso no puede continuar. A la luz de los nuevos escenarios internacionales, incluido el cambio climático, la crisis alimentaria y energética, los avances en la biotecnología y nanotecnología, así como por la constitución de nuevos ejes económicos y comerciales y los rápidos cambios que se van avizorando como producto de la globalización de la economía mundial, es necesario reenfocar las políticas de desarrollo sobre la base de criterios de competitividad, sostenibilidad y equidad; a fin de que éstas contribuyan real- mente a la reducción de las asimetrías y desigualdades y sacar de la pobreza a una amplia población nacional. En tal sentido, el presente documento tiene el propósito de contribuir al entendi- miento de los problemas y de las propuestas de desarrollo que pudieran ser útiles para que los dirigentes políticos tengan posiciones claras, serias y consistentes so- bre la acción gubernamental y las estrategias de intervención, en el largo plazo, a fin de lograr un agro próspero en beneficio de esta y de las siguientes generaciones. Actuemos mirando los próximos 20 o 30 años en el marco de una economía globa- lizada, en la que se manifestarán nuevos escenarios regionales y de bloques comer- ciales ampliados. Para ello, lo primero que debemos hacer es concordar una Nueva Política de Estado para el Desarrollo Agrario Nacional; una política incluyente de
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 2 toda la diversidad que nos caracteriza, que responda a las exigencias de competiti- vidad, equidad y desarrollo sustentable, y que permita enfrentar adecuadamente los retos que significa la inserción de la agricultura peruana en el contexto internacio- nal que caracterizará las próximas décadas; así como su enorme contribución a la seguridad alimentaria, entendiendo a ésta como el “derecho a la alimentación” de todos los peruanos. La concepción de desarrollo agrario debe ser la expresión de la voluntad política que el Estado y la sociedad civil plasmen como visión de futuro para el agro perua- no, con la participación de todos los sectores sociales y políticos del país, involu- crados directa e indirectamente con el quehacer del agro. Necesitamos de la acción colectiva para salir adelante. Seamos conscientes de la necesidad de concertar y establecer consensos respecto a las políticas y las leyes pertinentes, los programas y los proyectos prioritarios en las tres regiones naturales del país; que por su misma naturaleza deben ser de largo plazo y, por ende, van más allá de lo que corresponde a un período de gobierno. Actuemos en esa perspectiva. La primera sección del libro es un enfoque resumido de la situación general del agro y del contexto en el que se desenvuelve, identificando las restricciones y potencia- lidades más relevantes, a fin de que sirvan como sustento a las propuestas que se discuten en las siguientes secciones. La segunda sección trata de la visión de un nuevo modelo de competencia con miras al Bicentenario de nuestra Independencia, precisando los ejes claves que deberían ser atendidos para lograr al 2021 un agro próspero, incluyente y sostenible. La sección tercera incluye, de manera resumida y esquemática las propuestas de Políticas de Estado para apalancar el desarrollo agrario, algunas de ellas han sido consensuadas y aprobadas en el Acuerdo Nacional y otras, la mayoría, son propues- tas adicionales que podrían tenerse en cuenta para asegurar el desarrollo sostenido del agro en el largo plazo. La cuarta sección incluye propuestas específicas de gobierno para algunos aspectos de la actividad agraria que, a mi juicio, no han sido atendidos y que deberían consi- derarse prioritariamente para lograr la inclusión económica de la mayor parte de la agricultura nacional que es la pequeña agricultura y la agricultura de subsistencia, afianzando la seguridad alimentaria nacional.
    • 1.1 DISPONIBILIDAD DE RECURSOS NATURALES Perú dispone de 7,61 millones de hectáreas de tierras con diversos grados de apti- tud para la agricultura (6% de la superficie nacional). Adicionalmente se dispone de 17,9 millones de hectáreas para pastos y 48,7 millones para forestales. El resto corresponde a tierras de protección. Es lamentable que las cifras censales correspondan a 25 años atrás; sin embargo, dan idea de cómo es la estructura de la propiedad y la conducción de la tierra agrí- cola en el país. Según el Censo Agropecuario de 1994, un total de 5,48 millones de hectáreas de tierras aptas para la agricultura pertenecen a 1’745,770 Unidades Agropecuarias, de las cuales el 16% está en la costa, el 52% en la sierra y 32% en la selva. A lo indicado en el Censo antes mencionado, el Ministerio de Agricultura reporta que disponemos de 71,8 millones de hectáreas de bosques naturales, y 16,9 millo- nes de hectáreas de pastos naturales (11 millones en la sierra). También disponemos de 13,5 millones de hectáreas para plantaciones con fines de protección de cuencas y 10,5 millones para plantaciones forestales (7,5 millones en sierra, 2,5 millones en selva y 0,5 millones de hectáreas en costa). También se reporta que 7,39 millones están deforestadas, 3,72 millones están como áreas libres y 3,67 millones como áreas ocupadas. ENTENDIENDO EL CONTEXTO DEL DESARROLLO AGRARIO 1.0 SITUACIÓN GENERAL DELAGRO PERUANO
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 4 Se utilizan en la producción agrícola alrededor de 2,56 millones de hectáreas (2% del territorio y 34% de la superficie potencial apta). La agricultura bajo riego, que es la de mayor desarrollo, se sustenta en 1,73 millones de hectáreas. En la región costeña hay 1,08 millones de hectáreas con infraestructura de riego pero sólo se utilizan alrededor de 836 mil hectáreas. Perú es un país megadiverso. Es el cuarto país en el mundo con mayor diversidad biológica. El clima y la biodiversidad son ventajas inigualables que nos permiten producir todo tipo de productos agropecuarios y poder asegurar el abastecimiento al mercado interno y externo durante todo el año. Perú tiene 84 de las 104 zonas de vida reconocidas en el mundo; lo que determina una amplia biodiversidad y voca- ción para la agricultura (en el país se estima que existen 25 000 especies de plantas). La costa es un invernadero natural, mientras que en la sierra y selva hay productos nativos y exóticos, plantas medicinales, plantas ornamentales y otras para los que se avizora un gran porvenir en el mercado internacional y que nos permite consti- tuirnos en una buena despensa de alimentos para el mundo. Nuestra biodiversidad es un gran privilegio frente a los mercados internacionales, que no debemos desa- provechar. Costa 4,0% Sierra 21,0% Selva 75,0% Distribución de Recursos Hídricos La distribución de los recursos hídricos responde a las caracte- rísticas particulares de cada re- gión del país, Perú tiene una precipitación promedio de 1920 mm/año. América del Sur, el continente más rico en recursos de aguas dulces, tiene 1520 mm/año. El promedio mundial es de 970 mm/año de precipita- ción promedio anual. En Perú, la disponibilidad promedio de recursos hídricos es buena, el problema es su mala distribu- ción territorial y a lo largo del año, su deficiente manejo, uso y conservación del recurso. Las descargas máximas de los ríos se dan en 3 a 4 meses (de diciembre a marzo); estimándose que en estos meses fluye el 60 a 70% del escurrimiento anual. De toda la disponibilidad de agua en las cuencas hidrográficas del país, tan sólo se utiliza el 0,09% en las actividades económicas y para cubrir los requerimientos de
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 5 la población nacional. El Sector agrario consume alrededor del 86% del agua utili- zada en el país. Luego está en importancia el consumo de la población e industria con el 13% y muy atrás el de la minería y otros usos. fuertes Prob.de D&S 49.2% Tierras Afectadas por Drenaje y Salinidad (296 400 ha) Ligeros Prob. D&S 29.1% Moderados a fuertes Prob.de S 21.7% En la costa peruana, alre- dedor de 296 400 ha (27%) de las tierras irri- gadas están afectadas con problemas de drenaje y salinidad, en diverso gra- do, por el ineficiente uso del agua, pues prevalecen los sistemas de riego por gravedad con eficiencias de 35 a 40%. A pesar de los esfuerzos e inversio- nes en proyectos de riego y drenaje, no se aprecian mejoras sustanciales en la efi- ciencia del riego. El mayor potencial y competitividad corresponde a los 54 valles de la región de cos- ta. La costa, con el 16% de la superficie cultivada en el país, genera el 76% del PBI global, el 50% del PBI agrícola, y soporta el 60% de la población del país. La sierra genera el 17% del PBI global, 37% del PBI agrícola y soporta el 30% de la pobla- ción. La región de selva, a pesar de su inmensa extensión, escasamente aporta con el 7% del PBI global y el 14% del PBI agrícola, sustentando el 10% de población. 1.2 ASPECTOS DE PRODUCCIÓN Indicadores de Producción: Es redundante hablar de la importancia del agro en el desarrollo nacional; sin em- bargo, es válido recordar que el agro no sólo es suministrador de alimentos para la población nacional, sino que es el principal generador de empleos e ingresos en el ámbito rural. El agro es el eje central para la Seguridad Alimentaria y el Desarrollo Sostenible.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 6 El Sector Agrario aportó en el año 2010 el 8% del Producto Bruto Interno del país (1 ), generó el 9% de las exportaciones totales y brinda ocupación al 28,5% de la Población Económicamente Activa nacional y 65,5% de la PEA agrícola. 4000 4500 5000 5500 6000 6500 7000 7500 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 MillonesUS$ AÑOS PERU: EVOLUCIÓN DEL PBI AGRARIO (Millones US$ - Base 1994) El PBI agrario, en valores constantes de 1994 ha pasado de 5 000 millones en el año 2000 a 7 170 Millones en el 2010. Estamos cre- ciendo pero no lo suficiente. La acti- vidad pecuaria ha crecido más que la actividad agrícola. En el último año, el subsector pecua- rio creció 5,4% (influenciado por la avicultura) y el agrícola 3,6%, con un promedio de 4,4% para todo el sector; su- perior al promedio de 2,3% logrado en el 2009 a pesar de la crisis internacional, pues se tuvo buen crecimiento en la actividad pecuaria (4,4% versus 0,9% de la actividad agrícola). En términos de PBI agrícola per cápita a precios constantes, lo obtenido en el año 2000 fue similar a lo que se tenía en el año 1970. Habíamos bajado tanto que recién después de 30 años recuperamos los niveles que nuestros padres habían logrado (2 ). A partir del año 2000 se manifiesta una tendencia creciente, lenta, con un pro- medio ligeramente superior al 3% en los últimos 10 años, que esperamos continúe con mayor dinamismo. Y con seguridad lo lograremos si se aplican conceptos y políticas integrales como las que mencionamos en las siguientes secciones de este documento. 1 : Banco Central de Reserva del Perú; Indicadores Económicos. Lima, enero 2010. 2 : Hernández Calderón, José. “Situación Económica del Agro”. Asesores Técnicos Asociados S.A. Conferencia a la Junta Nacional de Usuarios de Riego del Perú. Lima, diciembre 2002.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 7 2,837 2,758 2,773 2,784 2,716 2,868 2,950 2,927 3,005 3,089 3,080 1000 1500 2000 2500 3000 3500 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 Milesha Superficie Total Sembrada en el País (Miles ha) A pesar del creci- miento económico nacional y del cre- cimiento de agro, en el sector Rural el 60,3% de la po- blación es pobre y el 27,8% vive en condiciones de po- breza extrema. Se estima que alrede- dor del 60% de los ingresos de los ho- gares del ámbito rural dependen directamente de la agricultura; lo que determina que estos hogares se constituyan en un grupo muy vulnerable frente a los cambios o dificultades en este sector. De otra parte, si bien hace 17 años que no se realiza un Censo Agropecuario (el último fue en 1994), los reportes del Ministerio de Agricultura incluyen cifras estadísticas de siembras, rendimientos y producción que asumimos como válidas. En cuanto a la producción agrícola, según las cifras oficiales disponibles, en el país, anualmente se siembran alrededor de 3,08 millones de hectáreas con todos los cul- tivos, incluyendo los que se siembran en segunda campaña dentro de un año. Los registros oficiales de siembras y cosechas se establecen por campañas, de agosto de un año a julio del año siguiente. En este documento se consideran como cifras equivalentes al año calendario. La magnitud de las superficies sembradas varía de una campaña a otra dependiendo de muchos factores, como la disponibilidad de agua, el clima, la disponibilidad de semillas e insumos, los resultados de la campaña anterior, las expectativas de demanda y precios, etc. Conjugando todo ello, a pesar de los altibajos, se aprecia un incremento de la superficie sembrada anualmente. El incremento en superficie cultivada en la década pasada significan 252 000 hectá- reas adicionales, especialmente por el aumento de cultivos permanentes (frutales). Los cultivos transitorios o anuales y los semipermanentes representan el 78% del total sembrado, mientras que los permanentes el 22% restante.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 8 Año Cultivos Transitorios Cultivos Permanentes Cultivos Semipermanente s Total (Miles ha) 2000 1 996.3 496.6 344.3 2 837.2 2001 1 969.9 493.9 294.6 2 758.4 2002 1 959.8 500.6 312.2 2 772.6 2003 1 938.9 511.0 333.6 2 783.5 2004 1 859.8 531.7 324.0 2 715.5 2005 2 004.4 539.2 324.2 2 867.8 2006 2 040.5 576.9 332.2 2 949.6 2007 1 972.6 596.7 357.4 2 926.7 2008 2 016.7 626.7 361.3 3 004.7 2009 2 043.1 667.2 379.1 3 089.4 PERÚ: Superficie sembrada anualmente. Miles de hectáreas Es importante men- cionar que diez culti- vos principales cu- bren alrededor del 70% de la superficie cultivada anualmente en el país; destacando arroz, café, maíz amarillo duro, papa, maíz amiláceo, pláta- no y cebada. Café 12.1% Plátano 5.7% Arroz 12.4% Maízamarillo 9.1% Maízamiláceo 8.1% Cebadagrano 5.1% Trigo 5.1% Papa 8.7% Yuca 3.2% Algodón 1.1% Otros 29.4% PERÚ: Cultivos Principales - 2009 (3,09 Mio ha) Los cultivos líderes en la exportación no tradicional, como es- párragos, alcachofas, pimientos, uvas y otros, que se condu- cen con alta tecnolo- gía, apenas involu- cran un total de 90 000 a 100 000 hectá- reas; la mayor parte de los cuales se insta- lan en la costa perua- na. A ellos se agrega, un cultivo tradicional como el café con 374 000 hectáreas y cacao con 90 000 hectáreas. Las primeras representan sólo el 3% de todo lo que se siembra anualmente; pero si aumentamos café y cacao la representación de los pro- ductos exportados llegarían al 15% de las siembras totales anuales en el país. Lo que pone en evidencia que el grueso de la producción se orienta al mercado interno, y es donde no están poniendo énfasis las políticas de desarrollo agrario. Los rendimientos de los cultivos, en los registros oficiales, muestran mejoras, aun- que todavía los promedios nacionales son muy bajos en relación con los rendimien- tos que se obtienen en las fincas conducidas con adecuadas tecnologías y con lo que se obtiene en otros países productores. Las diferencias son muy notables. Aquí hay un espacio amplio para dar un gran salto en la productividad.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 9 En cuanto a la producción pecuaria, destacan como principales actividades la avi- cultura, seguida de la ganadería vacuna y en menor proporción los porcinos, ovinos, camélidos y otros. La avicultura (carne y huevos) representa alrededor del 50% del valor de producción pecuaria; en tanto que la ganadería vacuna el 30%; siendo el 20% generado por las otras actividades. La producción ganadera (vacunos, ovinos y camélidos) se concentra en la sierra; siendo su desarrollo poco tecnificado y basado mayormente en pastos naturales. Dentro de la actividad ganadera, la producción de leche tiene un espacio relevante; aunque la rentabilidad es muy influenciada por los precios internacionales subsidiados y por la presencia oligopsónica de las mayores empresas compradoras de leche fresca, que tienen una posición determinante en los precios a los ganaderos. Actualmente se produce poco más de 1,50 millones de toneladas de leche fresca por año, concentrándose el 50% de la producción en tres departamentos: Arequipa, Lima y Cajamarca. Como ya se dijo, la actividad pecuaria ha sido la de mayor crecimiento en la década pasada, impulsada en mayor medida por la avicultura, como respuesta al incremen- to de la demanda de la población. Este crecimiento influye en la demanda de maíz amarillo, que se cubre con importaciones. Es importante mencionar que la ganadería de camélidos (alpacas, llamas, vicuñas, guanacos), con la producción de fibra y carne, es la actividad económica más im- portante en las zonas altoandinas y sirve de sustento a cerca de 150 000 familias de comunidades campesinas ubicadas en la zona de sierra con mayor pobreza, como Ayacucho, Puno, Junín, Apurímac y Huancavelica. El Sector Forestal, si bien se sustenta en 78 millones de hectáreas, su contribución a la generación del PBI es muy baja. Existen 800 mil hectáreas de plantaciones fo- restales y 10 millones de hectáreas para reforestación. La productividad en el sector, medida en términos de PBI per cápita, se estima en alrededor de 1 200 US$/habitante/año. El segmento agroexportador es el líder en tecnología y competitividad, y ha mostrado un gran crecimiento en la última déca- da, pero todavía es un segmento pequeño que no logra “jalar” a los otros segmentos de productores. Es evidente la falta de integración de los agronegocios y la casi nula articulación de los agroexportadores con el resto de os productores; lo que está originando asimetrías, que las políticas y la acción gubernamental deben tender a reducirlas. A pesar de los avances en las exportaciones, el problema central en el agro peruano es la baja competitividad y rentabilidad del sector, que convierte a gran parte de la actividad agraria en poco rentable.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 10 La baja rentabilidad es la manifestación de bajos ingresos y altos costos unitarios de producción y post cosecha. En ellos impactan, por un lado, los bajos precios de los productos agropecuarios y los bajos rendimientos de los cultivos principales y, por otro lado, el alto costo de los insumos y de los servicios al agro. Esta situación tiene como causas principales la fragmentación de la producción, escasa capacidad de or- ganización y limitada capacidad empresarial de los productores, atraso tecnológico, inadecuados sistemas de comercialización, desfavorables términos de intercambio campo-ciudad, poco acceso al capital, insuficiencia de servicios técnicos, influencia de las distorsiones de los precios internacionales por subvenciones y subsidios, y sobrecostos derivados de una tributación no acorde con la realidad del campo. Esta situación se acrecienta con el hecho de que una alta proporción de las mejores tierras agrícolas del país (la mayoría de las cuales estuvo en manos de empresas asociativas) es manejada ineficientemente por pequeños productores con escasa vi- sión y capacidad de gestión empresarial, la deficiente infraestructura física y de ser- vicios para la articulación a los mercados, los escasos incentivos a la formalización de los agricultores, la limitada promoción de la inversión privada en proyectos pro- ductivos y en tecnificación y la alta vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos. Todo ello limita la capacidad de competencia y la expansión económica del sector y dificulta el crecimiento internacional de las empresas agrarias que incursionan en el comercio exterior. El nivel de capitalización en el agro prácticamente se ha mantenido. Si tomamos como indicador de la inversión a la importación de bienes de capital para el agro, ésta alcanzó el récord de US$ 61,7 millones a fines de la década del noventa; pero decayó a partir de ese año y se ha recuperado en los últimos años de la década pasada llegando a US$ 72 millones en el 2009 (3 ). Si no hay inversión no hay me- joramiento tecnológico y no hay expansión productiva, y si la deuda es alta ésta se constituye en una pesada carga que restringe la competitividad de la agricultura. A pesar de las dificultades, el agro es el sector con más posibilidades de crecimiento en el largo plazo. La disponibilidad de tierras y de agua sustenta la ampliación de nuestra frontera agrícola con adecuados proyectos de riego. El posicionamiento y la alta competitividad de nuestros productos de exportación no tradicional permiten ver con optimismo los mercados externos con productos de mayor valor agregado. Podemos crecer construyendo más infraestructura, incorporando tecnología y me- jorando la capacidad de los recursos humanos; pero es necesario incorporar en esta corriente a la pequeña agricultura. 3 : Banco Central de Reserva del Perú; “Memorias Año 2009”. Lima, marzo 2010.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 11 Estructura y Tipología de Producción Existe una alta fragmentación en la propiedad de la tierra; prevaleciendo las peque- ñas propiedades. El excesivo fraccionamiento de la propiedad es un problema que limita la provisión de servicios, la organización y planeamiento de la producción, la producción a escala y la productividad. La Reforma Agraria de la década de los 70 y el Proceso de Parcelación de los años 80 no contribuyeron a solucionar estos problemas y, por el contrario, los acrecentaron. A eso hay que sumar también los impactos de la década del terrorismo que desoló el campo. Según el Censo Agrope- cuario de 1994 (el último de su género realizado en el país), el 63% del número de agricultores tiene parcelas con tamaño menor de 3 ha y otro 29% tiene entre 3 y 10 ha. Estos estratos conducen en conjunto el 61% de la tierra cultivada (22% y 39% respectivamente); lo que significa que la mayor parte de la agricultura se basa en pe- queñas propiedades (menores de 10 ha) con serias restricciones de competitividad. <3.0 ha 22.3% 3.0a 9.9 39.2% 10.0 a 49.9 22.7% > 50 ha 15.8% Distribución de Superficie Bajo Riego por Tamaño de Productores (Censo 1994) En los agricultores, prevalece una pobla- ción adulta y se esti- ma que en el presen- te el 53% de los conductores de tie- rras agrícolas tiene más de 55 años de edad. El 20,5% de los agricultores no sabe leer ni escribir y el 59% tan sólo tie- ne educación prima- ria. Esto repercute en la escasa o nula comprensión y aplicación de nuevas o mejo- res tecnologías, en la poca actitud para asumir riesgos frente a los cambios tecnológicos y en la baja propensión al trabajo conjunto, la planificación de culti- vos, la integración económica y la reconversión productiva. Este es nuestro agricul- tor y cualquier propuesta de cambio debe tener clara esta realidad.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 12 Tipos de Agricultura en el País Agricultura tradicional: 2’300,000 ha; cultivos tradicionales para mercado interno y exportación tradicional. Dispersa, fraccionada, limitado acceso a mercados, baja tecnología, escasa rentabilidad, baja a muy baja capacidad de competencia y muy vulnerable Agricultura moderna de exportación no tradicional: 100,000 ha con diversos cultivos. Alta tecnología, rentable y competitiva + Agricultura de autoconsumo: 600,000 ha en minifundios con cultivos alimenticios básicos. Sin tecnología, ineficiente y no rentable + En el país coexisten diversos tipos de agricultura, con variantes a nivel de regiones y valles como expresión de la diversidad ecológica, la disponibilidad de agua y suelo, la estructura de propiedad y las diferencias culturales y grados de educación de la población dedicada a la agricultura. Los diversos tipos son agrupados general- mente en: agricultura comercial empresarial (agricultura moderna con tecnología avanzada), agricultura comercial campesina (agricultura tradicional orientada prin- cipalmente al mercado interno) y agricultura de subsistencia (mayormente de auto- consumo) que se desarrolla en fincas muy pequeñas que no generan ingresos sufi- cientes para las familias campesinas. Esta es una realidad que debe considerarse en la definición y aplicación de políticas y estrategias de desarrollo agrario y rural, puesto que cada tipo de agricultura tiene sus particularidades y requiere servicios diferenciados.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 13 1.3 MERCADOS EXTERNOS El Agro y los Mercados Externos Si buscamos una orientación al mercado, la agricultura es en esencia una actividad riesgosa debido a que la producción y los rendimientos están condicionados a las manifestaciones de la naturaleza. Por lo general, las siembras tienden a concentrar- se en función de la disponibilidad de agua, y esto determina concentración estacio- nal en la oferta de los productos agrícolas (“sobreoferta estacional”) con impacto negativo en los precios. La falta de programación y la escasa difusión de informa- ción contribuyen a que esta situación se repita cada año. Hemos señalado antes, que la excesiva fragmentación de la oferta (relacionada con la fragmentación de la propiedad de la tierra y el poco desarrollo de la asociatividad no permite una economía de escala en la oferta de productos y, por tanto, el agri- cultor no tiene capacidad de negociación frente a los comerciantes. A ello se agrega la dispersión de la producción en varias zonas de producción y la falta de vías de comunicación en muchas áreas rurales; todo lo cual determinan una débil articu- lación con los mercados finales de consumo y un exceso de intermediación en el mercado interno, que no brindan un servicio adecuado y que, además, su servicio es muy caro y con altas pérdidas postcosecha, acentuado por las deficiencias en la in- fraestructura de comercialización, tanto mayorista como minorista. Si los pequeños agricultores no se organizan para ofrecer en conjunto sus productos, jamás saldrán de la pobreza. Ese es un reto hacia el cual se debe reorientar, de manera urgente, gran parte de la acción gubernamental. La situación descrita tiene mayor impacto cuando se trata del desarrollo de las ex- portaciones. Falta mucho por hacer en términos de agronegocios, cadenas produc- tivas y clusters, en los que se involucre a los pequeños agricultores para que no se queden al margen de los beneficios del proceso exportador. Otro aspecto importante es la alta dependencia externa frente a la importación de alimentos, los cuales están sujetos a las variaciones en el comercio internacional y que son portadores de subvenciones internas y subsidios a las exportaciones en su país de origen; lo que finalmente influye en los precios internos de los productos agropecuarios en el país, afectando la rentabilidad de los cultivos. En caso contra- rio, cuando los precios internacionales suben, nuestra posición es más débil por la alta brecha alimentaria. Es más, en tal caso, deberían subir los precios de la produc-
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 14 ción interna, pero, por una desarticulación en la comercialización y por la posición de dominio que mantienen los intermediarios, la cadena de valor no favorece a los agricultores. Esto explica por qué los precios de los productos del agro no han subido en la mis- ma magnitud que los precios urbanos; manteniéndose los desfavorables términos de intercambio del campo frente a la ciudad. Los mercadeos externos cada vez son más exigentes y con un alto nivel de compe- tencia. La excelencia en calidad, el abastecimiento justo a tiempo, la competitividad en costos y precios internacionales y la conservación ambiental son aspectos que prevalecerán y se acentuarán en las próximas décadas. La calidad implica, también, que los productos deben ser muy nutritivos, sanos e inocuos para la salud humana. Los requerimientos de alta calidad en los alimentos condicionarán, cada vez más, las actividades de producción, procesamiento y comercialización y la orientación de los servicios y las estrategias para el desarrollo exportador. También es impor- tante la tendencia creciente del mercado mundial de “productos orgánicos” en el cual Perú tiene aún poca participación, pero dispone de un amplio potencial para producirlos. Pronto serán requisitos comerciales la aplicación de los protocolos GAP y GMP (siglas en inglés de Buenas Prácticas Agrícolas y Buenas Prácticas de Manufactura) para asegurar la confianza y proteger a los consumidores y obtener productos sanos que cumplan con los estándares de calidad aceptados por los comercializadores y consumidores y que no afecten el medio ambiente. “No se trata de ofrecer lo que se puede producir sino de ofrecer lo que el mercado desea comprar y los agronegocios están en condiciones de vender en términos competitivos” (4 ). Estos son aspectos sobre los cuales aún no empezamos un trabajo sistemático a gran escala, pero que necesitamos enfrentarlos con prontitud. De otra parte, la creciente globalización obliga a aplicar nuevos enfoques para lo- grar el crecimiento de las empresas agrarias hacia afuera y mayor competitividad en el comercio internacional. Esto pasa por promover y apoyar el desarrollo em- presarial para el comercio exterior, mejorar la infraestructura y los servicios a la exportación y lograr acuerdos comerciales para un mercado ampliado. Todos los países pugnan por ingresar a los principales mercados externos y se preparan para 4 : Hernández Calderón, José M. “Agroexportación: Estrategias para Lograr Competitividad”. Universidad Nacional Agraria-ADEX-ATA, Editorial Promotora Lima; 383 pág. Lima, octubre del 2002.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 15 competir en ellos. No debemos quedarnos a la zaga. Aquí hay otro gran reto para la acción gubernamental y de las organizaciones privadas ligadas a la exportación. Los acuerdos de libre comercio son mecanismos que favorecen el crecimiento de las exportaciones al facilitar el acceso o ingreso de los productos a los mercados ampliados; pero a la vez son una puerta para el ingreso de productos subsidiados, que distorsionan el mercado interno. Los Tratados de Libre Comercio (TLC) son ventajosos en la medida que los principios de equidad y reciprocidad sean adecua- damente considerados en las negociaciones internacionales para evitar asimetría en los flujos comerciales; por ello, no se debe olvidar que el sector agrario tiene serios problemas estructurales que le hacen difícil competir en un mercado ampliado. Un TLC no es una panacea que resolverá nuestros problemas, pues sólo implica la ampliación del mercado y el otorgamiento de facilidades para ingresar a él. Si nues- tros productos no son competitivos y no cumplen con los requerimientos y exigen- cias de los consumidores, con seguridad no ingresarán a ese mercado ampliado y entonces el TLC será una ilusión para la mayoría de agricultores. De lo que se trata entonces es de lograr una ampliación del mercado y al mismo tiempo preocuparnos por resolver los problemas internos del agro para hacerlo más competitivo en el mercado global Exportaciones Las exportaciones agropecuarias han crecido de manera impactante en los últimos años y se han cuadruplicado en la última década, pasando de US$ 779 millones en el año 2000 a US$ 3 158 millones en el 2010 (información de SUNAT); y con posi- bilidades de mantener el ritmo de crecimiento en la presente década. En el año 2009 tuvimos una caída en las exportaciones como consecuencia de la crisis financiera internacional, pero éstas se recuperaron en el último año. A pesar de lo avanzado en las exportaciones, el valor exportado no refleja el vasto potencial del país para abastecer el mercado externo y, comparativamente con los países vecinos, estamos a la zaga. Aquí hay mucho camino por recorrer.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 16 500 1,000 1,500 2,000 2,500 3,000 3,500 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 779 778 926 1,008 1,316 1,561 2,066 2,167 2,596 2,460 3,158 MillonesUS$ Evolución de Exportaciones (Millones US$) Los países de la Unión Europea se han con- vertido en el principal mercado externo de los productos perua- nos; habiendo capta- do el 43% de lo ex- portado en el 2010. El 75% del volumen ex- portado es captado, en conjunto, por el mercado norteameri- cano y el mercado europeo; teniendo gran incidencia el valor del café. El 25% restante lo captan diversos otros mercados. Estados Unidos es un mercado con más de 290 millones de consumidores y un in- greso per cápita de 33 900 US$/pc/año. La Unión Europea es un bloque de 500 mi- llones de consumidores (en los 27 países) con un ingreso per cápita de 22 500 US$/ pc/año. Estos mercados continuarán como los principales mercado para los pro- ductos del agro; pero deben complementarse los esfuerzos del sector privado para incrementar nuestra participación en el mercado asiático, especialmente en China, que sin duda será el de mayor dinamismo en la presente década y en la próxima. PERU:Mercados Mundiales para Productos delAgro (2010) Merconorte 31.9% Unión Europea 43.2% China y H. Kong 1.8% Mercosur 2.1% CAN 9.8% Asia 2.9% Chile 2.0% Otros 6.1% La economía China está creciendo a un ritmo sostenido supe- rior al 9% anual en su PBI, con reservas in- ternacionales de US$ 403 300 millones y una población supe- rior a 1 350 millones de habitantes. China ya es una potencia co- mercial y en los próxi- mos años inclinará la balanza a favor del continente asiático, en desmedro de Europa y Estados Unidos.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 17 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 MillonesUS$ Evolución de Exportaciones Totales a Principales Países Compradores USA Canadá Reino Unido China Japón Alemania En el presente, to- davía Estados Unidos es nuestro principal compra- dor de todo lo que exportamos (pro- ductos agrarios y no agrarios). Sin embargo, el creci- miento de las ex- portaciones tota- les a China ha dado un gran sal- to, que ya en el 2009 y 2010 fue- ron cercanas a las ventas que hici- mos a Estados Unidos, especialmente por minerales. En el año 2010, Perú exportó a China por un valor total de US$ 5 426 millones (a Estados Unidos vendimos por un valor de US$ 5 720 millones), en tanto que las importaciones peruanos de pro- ductos chinos fueron de US$ 5 115 millones. De esta manera, China se ha conver- tido en el segundo socio comercial del Perú (5 ). Por tanto, Perú debe mirar con mucho interés este gran mercado y debe enfocar sus estrategias para ingresar y posesionarse en él lo antes posible con frutas, hortalizas, plantas medicinales, ma- dera y otros. Café 28.1% Espárrago 13.5% Páprika 2.8% Mango 3.6% Palta 2.7% Uva 5.7% Alcachofa 3.0% Pim. Piquillo 1.6% Plátano 1.6% Conser. Hort. 2.3% Otros 35.1% Principales ProductosAgrícolas de Exportación 2010 La participación porcentual de cada producto, en el conjunto exporta- do, varía de un año a otro dependien- do de la demanda y los precios. En el año 2010 el 65% de las exportacio- nes se concentró 5 : SUNAT; Exportaciones Peruanas por Bloques Económicos - Estadísticas 2010; Lima, enero 2011.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 18 en diez productos. Exceptuando el café, los otros nueve productos principales co- rresponden al grupo de frutos y hortalizas, que no son cultivos extensivos y, por tanto, no puede haber grandes saltos en superficie cultivada de un año a otro. De ahí la conveniencia de no sólo incrementar el volumen de exportaciones, sino de diversificar la oferta exportable y diversificar mercados. Un segmento que está tomando auge, como respuesta a los requerimientos del mer- cado internacional, es el referido a la exportación de “productos orgánicos”, entre los que destaca: banano de Tumbes y Piura, Café verde de Piura y selva alta, kiwi- cha y quinua de la sierra sur, etc. Aquí nace otro reto para la institucionalidad pú- blica y privada, se refiere al desarrollo de mercados externos y la promoción de la “agricultura orgánica”, para mejorar la calidad de los productos y organizar la ofer- ta desde la etapa de producción hasta que los productos llegan al consumidor. En el café se ha logrado un gran avance. En el caso de los granos, la mayoría de nuestras comunidades producen de manera orgánica ancestralmente, no porque conozcan las exigencias del mercado externo (pues la mayor parte se orienta al autoconsumo), sino porque no se han integrado a la agricultura comercial o porque no tienen dinero para comprar los insumos. El alto valor nutritivo de nuestros granos andinos nati- vos ha despertado el interés del consumidor en los países desarrollados y debemos prepararnos para abastecerlos. Es cuestión de organizar a los productores y apoyar- los convenientemente para que su actividad sea rentable y competitiva. Para consolidar y ampliar lo avanzado, se requiere mejorar la competitividad de las exportaciones con medidas que reduzcan los costos del proceso, especialmente los referidos a la logística que aún son altos en comparación con los costos en los países vecinos. Según informes del Banco Mundial (6 ), en el año 2004 los costos de la logística en el Perú representaban el 24% del PBI, mientras que en los países desarrollados sólo alcanzaba el 9%. Se ha avanzado en este tema con la construc- ción de carreteras y mejoramiento de puertos y aeropuertos, pero tenemos todavía mucho por hacer. Las inversiones en infraestructura básica para la exportación, como ampliación y mejoramiento de la red de frigoríficos, electricidad, caminos ru- rales y otros, escapa a los alcances del sector agrario, pero son factores importantes en la competitividad de las exportaciones agropecuarias que merecen la atención gubernamental. Finalmente, es conveniente señalar lo que significa el sector agroexportador en el Perú en términos de superficie cultivada. Excluyendo las superficies dedicadas a la 6 : Citado por ADEX. Lima 21 de abril de 2004.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 19 producción de café y cacao (374 000 ha y 90 000 ha, respectivamente), la produc- ción de los productos del agro orientados mayoritariamente a la exportación (prin- cipalmente hortalizas y frutas) se sustenta en el uso de alrededor de 90 000 a 100 000 ha, que escasamente representan el 4,1% de la superficie bajo riego y 3% de la superficie total sembrada en el país en el año 2010. Esta información nos permite colegir que es muy importante y necesario promover las exportaciones, pero no de- bemos concentrarnos ni atribuirle responsabilidades a este pequeño sector para re- solver todos los problemas de la agricultura peruana. Esencialmente, se requiere de políticas y estrategias sectoriales integrales para una reconversión de la agricultura orientada al mercado interno, que es la mayoritaria, a fin de asegurar su rentabilidad y competitividad. Esta es la “Agenda Interna” aún pendiente. Importaciones y Brecha Comercial Alimentaria Los productos alimenticios importados cada vez tienen más presencia en el consu- mo de la población nacional. En el año 2000 las importaciones totales de productos del agro alcanzaron los US$ 939 millones, y en el 2010 hemos importado alrededor de US$ 3 089 millones (7 ). En diez años hemos más que triplicado el uso de divisas para comprar lo que necesitamos de productos del agro. Este incremento se ha de- bido al aumento de los precios internacionales y, en especial, a la mayor cantidad de productos alimenticios importados, como trigo, maíz, arroz y aceite de soya. El año 2008 fue un año especial. Los precios de los productos alimenticios básicos se incrementaron hasta límites inesperados, pero cayeron en el 2009, coincidiendo con las repercusiones de la crisis financiera mundial iniciado en el segundo se- mestre del 2008. Eso puede volver a suceder. No es un secreto el aumento de la población, la mayor capacidad de compra y el mayor consumo per cápita en los países emergentes, como China e India; así como el uso de productos del agro para biocombustibles y la manifestación cada vez más recurrente de eventos climáticos extremos, entre otros. Si bien los precios bajaron en el 2009 a niveles cercanos a los del 2007, no es menos cierto que la tendencia es a mantenerse elevados y a incre- mentarse; lo cual nos hace más vulnerables porque al aumentar nuestro consumo la dependencia se incrementa. 7 : Cifras preliminares reportadas por SUNAT, enero 2011.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 20 500 1,000 1,500 2,000 2,500 3,000 3,500 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 929 1,049 1,081 1,144 1,402 1,541 1,690 2,340 3,224 2,333 3,089 MillonesUS$ Evolución de Importaciones (Millones US$) TOTAL Trigo Maíz Arroz Aceite Soya Algodón 1995 168.70 128.80 52.60 91.00 44.40 2000 168.36 93.19 26.40 27.67 41.57 2001 197.29 94.71 14.67 67.40 51.97 2002 194.27 104.86 9.77 106.25 50.42 2003 210.31 116.49 5.10 125.16 58.22 2004 257.27 153.99 31.38 146.18 61.36 2005 253.68 166.98 49.01 142.43 64.98 2006 265.31 213.90 15.83 166.55 51.12 2007 411.83 327.68 34.96 230.31 88.81 2008 587.77 395.11 101.05 354.48 95.49 2009 388.32 308.84 55.72 230.33 64.51 2010 429.36 434.07 61.78 324.56 130.69 Perú: Importación del Agro: 1995 - 2010 En Millones de US$ - CIF Para el año 2010, el valor de importa- ciones en los seis productos agrícolas principales (trigo, maíz, arroz, algo- dón, azúcar y aceite de soya) superaron los US$ 1 505 mi- llones; es decir, cuatro y medio ve- ces más del valor importado en el año 2000 por los mis- mos productos (US$ 360 millones). Otros productos importantes son: torta de soya, leche, cebada, harinas, aceite de palma y manzanas, en los cuales el monto supera los millones anuales. Considerando que el 2008 fue un año atípico, las importacio- nes del 2010 ya superaron lo importado en el 2007 y el 2009. Cada vez dependemos más de productos alimenticios importados, especialmente cereales y aceites. A pesar que en el último año las exportaciones agrícolas superaron las importacio- nes, la brecha alimentaria tiende a acentuarse y hacernos más frágiles si se mantie- ne el crecimiento de la importación de los principales productos que impactan la canasta básica de alimentos y compiten con la producción nacional.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 21 Nuestra dependencia es alta en trigo, maíz amarillo duro y aceites. Prácticamente el 90% del trigo que consumimos proviene del extranjero; en maíz amarillo im- portamos más del 60% de lo que consumimos y en aceite de soya importamos más del 90% de lo que consumimos en el país. En arroz la dependencia es baja (4%), aunque ello no debería suceder por la gran cantidad de tierras que dedicamos a este cultivo. Lo paradójico es importar algodón y azúcar con los que antes fuimos gran- des productores y exportadores. En el último año, el 66% de la fibra de algodón uti- lizada en la industria textil fue importada, convirtiéndonos en maquiladores de fibra importada (8 ); mientras que el 10% del azúcar tuvo origen foráneo. A comienzos del 2000 se sembraban cerca de 90 000 hectáreas de algodonero y hoy apenas se cubren 35 000 ha. Lo lamentable es que todos estos productos los podemos producir en el Perú, sin ningún problema, salvo la restricción del financiamiento; pero estamos dando trabajo a extranjeros en vez de generar trabajo en nuestro país. En cuanto al origen de los productos importados, este depende de las disponibili- dades y precios en cada uno de los países proveedores. En el año 2010, el 58% del maíz amarillo duro y el 73% del aceite de soya vinieron de Argentina; en tanto que el 86% del algodón, 29% de maíz y el 47% del trigo provinieron de Estados Unidos. Estos son los principales países proveedores de estos productos. Producto Valor Millones US$-CIF Volumen (t) Rendimiento Equivalente (t/ha) Superficie Equivalente (ha) Trigo 429.36 1 687 194 1.43 1179 856 Maiz Amarillo Duro 434.07 1 904 298 4.23 450 189 Arroz 61.78 94 662 5.17 18 310 Algodón fibra (*) 130.69 66 536 0.89 74 760 Azúcar de caña 124.70 196 204 14.51 13 522 Soya-aceite (**) 324.56 351 157 0.35 1003 306 TOTAL 1505.16 2 739 943 EQUIVALENCIA EN SUPERFICIE DE PRODUCTOS AGRICOLAS IMPORTADOS AÑO 2010 Las cifras an- teriores de importacio- nes resultan más impac- tantes si se e x p r e s a n como “equi- valente a su- perficie culti- vada” en el país. En el año 2009, las importaciones de los productos antes indicados significaron el equi- valente a 2,27 millones de hectáreas cultivadas en el país (calculada en base a ren- 8 : En el 2003, cuando se aprobó el ATPDEA y se iniciaba la discusión del TLC con Esta- dos Unidos, Marco Hernández (“Impacto del ATPDEA en el Sector Rural Perua- no: Caso del Algodón”, UNA-AGRUM; Lima, junio 2003), pronosticó que si no apli- cábamos una serie de estrategias integrales íbamos a terminar de maquiladores de algodón importado. Bueno eso sucedió y es tiempo de reenfocar nuestras acciones.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 22 dimientos promedio nacionales)(9 ). Esta cifra se incrementó a un total de 2,74 mi- llones de hectáreas en el año 2010, habiéndose duplicado en diez años. Es preocupante que las importaciones de����������������������������������������sólo�����������������������������������SEIS productos del agro sean equi� valentes a la producción de 2.74 millones de hectáreas, que representan el 89% de toda la superficie sembrada anualmente en el país (incluida segunda campa- ña), con toda la gama de cultivos que se reporta en las estadísticas del Ministerio de Agricultura. Si comparamos las cifras del año 2000 con las del 2010 se aprecia con meridiana claridad que nuestra dependencia alimentaria ha llegado a límites inimaginables. En el año 2000, el volumen (cantidad) de importación de los seis productos más impor- tantes representó un total equivalente de 1,38 millones de hectáreas versus la cifra de superficie total sembrada en el país ese año que fue de 2,84 millones de hectáreas (el 49%). En el 2010 la cifra ha llegado a 2,74 millones comparadas con un total de 3,08 millones de hectáreas sembradas en el país (89%). El salto más impactante en el aumento del volumen importado se aprecia en maíz amarillo y aceite de soya. El incremento en el volumen de productos importados se explica porque la producción interna no puede satisfacer la creciente demanda de alimentos de la población nacional. Esta debe ser nuestra mayor preocupación. 2,837 2,758 2,773 2,784 2,716 2,868 2,950 2,927 3,005 3,089 3,080 1,380 1,817 1,924 1,859 2,012 2,286 2,420 2,554 2,353 2,267 2,740 1000 1500 2000 2500 3000 3500 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 Milesha Superficie Total Sembrada en el País y Superficie Equivalente de Importación de Alimentos (Miles ha) Superficie Sembrada Equivalencia deImportaciones ¿Qué esperamos para el futuro? En este caso, n u e s t r o s esfuerzos deben orientarse a i n c r e m e n t a r la producción interna y mejorar la competitividad para reducir la dependencia externa. Sin embargo, pensar en reemplazar toda la importación de trigo y soya con producción nacional parece una utopía, porque tendríamos que 9 : El volumen de importación (t) se divide entre el “rendimiento equivalente” en chacra. Por ejemplo, el algodón en términos de fibra (desmotada), la caña de azúcar en términos de azúcar/ha, la soya en términos de aceite de soya por hectárea, con los respectivos índices de conversión de producto en chacra a producto procesado.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 23 sembrar más de 2 millones de hectáreas adicionales, con ambos cultivos, lo que significa más del doble de la superficie disponible en la costa y el 86% de la super- ficie nacional bajo riego. Tenemos tierras, pero no en la magnitud que se requiere. En cambio, sí lo podríamos hacer, sin mayor apremio, con maíz, algodón, arroz y azúcar, en los que se puede lograr altos rendimientos. En maíz amarillo sembramos en el país, alrededor de 300 000 hectáreas por año y las importaciones de este pro- ducto superaron en el último año las 450 000 ha. Si sólo nos concentráramos en este cultivo podríamos reducir significativamente nuestra dependencia alimenta- ria. El trigo en el país se cultiva principalmente en áreas de minifundio en la sierra por lo que resulta difícil competir con la productividad de las grandes zonas de pro- ducción en el mundo. En el caso de soya, en el Perú tenemos productos oleaginosos alternativos que pueden tener un gran despegue si se les apoya convenientemente. Tal es el caso de palma aceitera en la selva peruana, que es también una buena alternativa para sustituir el cultivo de coca en las zonas cocaleras. Aún así, sólo podríamos alcanzar una sustitución parcial. Asegurar el acceso de la población nacional a los alimentos, con una provisión suficiente, es brindar Seguridad Alimentaria; y esto debe ser la preocupación fun- damental de los gobiernos. Nos hemos descuidado demasiado y todavía no reac� cionamos como se debe. Por tanto, las políticas y estrategias gubernamentales para reducir la brecha alimen- taria deberían orientarse, de preferencia, al apoyo de aquellos productos para los cuales tenemos un buen potencial de producción y con los que podemos asegurar un alto porcentaje de autoabastecimiento. Promover la exportación es muy bueno (10 ), pero no podemos descuidar la otra gran masa de la producción nacional. Nuestros mercados potenciales externos no son para cultivos extensivos; por ello, no podemos sembrar 50 000 hectáreas adiciona- les de espárrago, o una superficie similar con pimiento piquillo o alcachofa, porque traeríamos abajo los precios en esos mercados. En cambio, sí podemos sembrar sin problemas y en el corto plazo 50 000 hectáreas adicionales de algodón o 150 000 hectáreas adicionales de maíz, sin afectar los precios y por el contrario con grandes beneficios para el país. En esto debemos actuar con prontitud. 10 : En el 2002 publiqué el libro “Agroexportación: Estrategias para Lograr Competitividad” (UNA-ADEX). Ahí se detalla mucho de lo que se puede hacer para aprovechar nuestro potencial exportador.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 24 Nos estamos descuidando dentro de nuestra propia casa. Las grandes políticas de la “Agenda Interna” para el agro aún siguen pendientes. Por ello, cada vez compramos mayor cantidad de productos externos, que podríamos producirlos en el país, gene- rando empleo y riqueza para los peruanos. 1.4 SERVICIOS AL AGRO El Ministerio de Agricultura tiene una frondosa estructura y bastante personal, a ni- vel central y regional; lo que podría inducir a pensar que el suministro de servicios al agro es suficiente. Pero esto no es así. Falta concertar y aplicar políticas de largo plazo que sean los ejes rectores de la intervención del Estado. En cada cambio de gobierno o de Ministro se varían las estrategias y las prioridades, originando vaive- nes que conducen al desorden, poca credibilidad y poco liderazgo de la institucio- nalidad pública en el agro. Mucho del accionar de las entidades públicas se orienta a los trámites burocráticos y poco a brindar servicios a los agricultores. Instituciones privadas como ONG y asociaciones y organizaciones agrarias tratan de suplir estas deficiencias en la provisión de servicios a los agricultores; pero queda mucho por hacer a nivel de pequeños productores. Falta planificación en fincas y valles, falta asistencia técnica y capacitación a pe- queños productores, no hay apoyo en organización de sistemas de comercialización y en la constitución de organizaciones (asociatividad) para la prestación de servi- cios; todo lo cual se manifiesta en una débil articulación de la oferta con el mercado, sobre oferta estacional y bajos precios para los agricultores. En cuanto a los servicios de innovación y transferencia de tecnología, son escasos y desarticulados. Los esfuerzos de las entidades gubernamentales han venido a me- nos en la prestación de estos servicios; lo cual resulta contraproducente porque aho- ra es cuanto más se les necesita, debido, por un lado, a la competencia generada con la apertura de mercados y, por otro lado, debido a las oportunidades de exportación que se abren con los acuerdos comerciales. La comercialización interna es uno de los eslabones principales en la cadena de valor de los productos del agro, que articula la producción con el mercado. Existe un exceso de intermediación, que convierte a este sistema en ineficiente y muy one- roso, con altas pérdidas o mermas y altos precios al consumidor en relación con los precios que recibe el agricultor. La informalidad, el poco acceso al crédito y la falta de organizaciones de productores fortalecen la intervención de los intermediarios
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 25 “habilitadores” de créditos (que otorgan dinero y/o insumos para ser pagados al momento de la venta de las cosechas) quienes tienen mayor poder de negociación al momento de la fijación de precios al productor. Lo mismo sucede en productos agroindustriales donde hay concentración de compra de parte de los agroindustria- les, caso de los molineros (maíz y arroz) o las desmotadoras (algodón). Esto genera serias distorsiones en la formación de los precios, afectando a los productores. Después de 40 años pronto se haría realidad el Gran Mercado Mayorista de Lima, que se constituiría en un gran centro formador de precios, cuya información sería fácilmente irradiada con la tecnología actual. Sin embargo, podría quedarse como una solución aislada porque no hay una red de centros de acopio y empaque en las zonas de producción ni se ha avanzado en la red de mercados mayoristas a nivel nacional que hace mucho viene proponiéndose. En este escenario, el consumidor paga 2 a 3 veces más de lo que recibe el productor. Evidentemente hay costos como el acopio, empaque, almacenamiento, transporte, que son asumidos por los diversos agentes que participan en el proceso y que deben ser cubiertos por el consumidor final; pero aún así estos costos no justifican los pre- cios finales. Dentro de este intrincado de ineficiencias una de las manifestaciones es el alto porcentaje de mermas, especialmente en productos perecederos, como hortalizas, frutas y tubérculos. En todo el proceso, las mermas por deterioro en estos productos se estiman en 20 a 30%, que fácilmente puede representar una pérdida económica de US$ 200 millones por año sólo por el mal manejo durante el proceso comercial. Mucho se ha hablado sobre las soluciones pero muy poco se ha avanzado. La or- ganización empresarial de los productores, la adecuada y oportuna información de mercados en cuanto a precios y volúmenes de transacciones a nivel mayorista, el mejoramiento de la infraestructura comercial, son propuestas muy repetidas que continúan en el tintero y que no se han abordado con políticas coherentes de largo plazo. Si hacemos lo que venimos proponiendo hace mucho tiempo, son seguridad tendremos un gran impacto en la reducción de mermas o pérdidas post cosecha, una más equitativa formación de precios y una mejor calidad en los productos que llegan a la mesa de los consumidores. En cuanto al financiamiento al agro, no es una novedad que el servicio de crédito al agro es caro y de difícil acceso y, en muchos casos, es la principal restricción para la actividad agraria. Los pequeños son los más afectados. El excesivo fracciona- miento de las propiedades determinan que el servicio tenga altos costos operativos,
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 26 lo que sumado a los altos riesgos (naturales y de mercado) y a la falta de colaterales que sirvan de garantía a los préstamos, convierten al agro en poco atractivo para el sistema financiero. Será por esto que el agro sólo capta el 4% del total de créditos otorgados por todo el sistema financiero. Según las cifras del año 2010, la Banca múltiple comercial prestó principalmente a medianos y grandes agricultores y agroindustriales. De un total otorgado en el 2010 (a noviembre) el 71%, o sea cerca de US$ 940 millones se orientaron a grandes y medianos agricultores. En tanto que el resto del sistema financiero prestó a los pequeños, que en conjunto captaron alrededor de US$ 390 millones de los créditos otorgados. Hay un gran déficit para cubrir los requerimientos de las 3,00 millones de hectáreas que se siembran anualmente en el país. Entidades Total Créditos (Millones S/.) Créditos Totales (Nº) Créditos al Agro (Millones S/.) Créditos en Agro (Nº) Promedio en Agro (Soles) Indice Morosidad (%) Banca Múltiple 74,768.97 626,241 2,624.74 31,713 82,765.00 1.59 Empresas Financieras 3,132.08 451,350 132.00 22,065 5,982.00 3.95 Cajas Municipales 6,328.81 650,618 534.26 59,255 9,016.00 5.55 Cajas Rurales 1,334.09 208,261 354.67 55,133 6,433.00 5.12 Edpymes 801.72 164,012 74.05 13,889 5,332.00 5.49 TOTAL 86,365.67 2,100,482 3,719.72 182,055 20,432.00 Fuente: Superintendencia de Banca y Seguros, 2010 Perú: Créditos comerciales otorgados al 30 de noviembre 2010 A pesar de sus esfuerzos, AGROBANCO no cubre las expectativas de los agriculto- res y ganaderos y se ha convertido en una “promesa incumplida” al no disponer del monto de recursos requeridos y al no actuar como banco de primer piso. Ante la poca cobertura del sistema formal, queda a los pequeños y minifundistas re- currir a los informales (prestamistas, habilitadores, intermediarios) o, sencillamen- te, no utilizar créditos. En la medida que los agricultores con menos de 10 hectáreas conducen en conjunto el 61% de la tierra apta para la agricultura, es imprescindible poner en marcha una alternativa que apoye los esfuerzos para reconvertir la peque- ña agricultura, incrementar la productividad y generar mayor valor a la producción en el campo. Se requieren esfuerzos integrados, concertados y paquetes de servicios de acción focalizada que actúen como verdaderos focos de irradiación de nuevas tecnologías y de cambios en los sistemas de producción. Algunos proyectos de organizaciones no gubernamentales y programas como los de PRONAMACHCS/MINAG y “Sie-
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 27 rra Productiva” nos confirman que se pueden lograr grandes saltos en la micro y pequeña agricultura cuando se localizan e integran los esfuerzos y, a la vez, cuando apoyamos con todos los servicios que se requieren en una cadena productiva; desde la preparación del suelo, la tecnificación del riego, hasta la organización de la co- mercialización de las cosechas. Todo visto de manera integral. No hay que descu- brir la pólvora. Sólo basta poner en práctica las experiencias exitosas y ejecutar lo que se viene proponiendo hace muchos años. 2.0 ESCENARIOS GLOBALIZADOS 2.1 CAMBIO CLIMÁTICO Y CRISIS EL AGUA No es un secreto que en el mundo están ocurriendo fuertes cambios en el clima. El cambio climático, ya está entre nosotros y es consecuencia del calentamiento global por todo lo que hicimos en el pasado. La acelerada industrialización, la quema de combustibles fósiles y la deforestación son las principales causas de esos cambios. Hay demasiado CO2 y otros gases de efecto invernadero que los océanos y los bosques no pueden absorber. Sus manifestaciones en la naturaleza son muy pode- rosas como para neutralizarlas; no podemos evitarlas, pero sí mitigar sus efectos y adaptarnos a este cambio. El cambio climático es el tema más preocupante en la agenda ambiental de la co- munidad internacional. Mucha información y discusión de propuestas se ha dado en el seno de las Naciones Unidas, por ejemplo a través de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. En Perú el tema también está en la agenda técnica; aunque la fuerza de las decisiones políticas y los avances no son del todo los deseados. La seguridad, desarrollo y sostenibilidad en la provisión de los recursos hídricos en el mundo entero se ven amenazados por el cambio climático. Según el Cuarto Re- porte del Panel Intergubernamental del Cambio Climático, el impacto en América Latina puede significar el retroceso de glaciares tropicales y la desaparición de los pequeños glaciares de montaña y reducción de la escorrentía superficial en 30% (11 ). 11 : Panel Intergubernamental del Cambio Climático-IPCC, Cuarto Reporte; Ginebra, 2008.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 28 “Para algunos, la crisis del agua supone caminar a diario largas distancias para obtener agua potable suficiente, limpia o no, únicamente para salir adelante. Para otros, implica sufrir una desnutrición evitable o padecer enfermedades causadas por las sequías, las inundaciones o por un sistema de saneamiento inadecuado. También hay quienes la viven como una falta de fondos, instituciones o conocimien- tos para resolver los problemas locales del uso y distribución del agua” (12 ). El calentamiento global viene aparejado con inundaciones, sequías, heladas y ace- lerada desglaciación. Por las diferencias geográficas y en ecosistemas, los impactos serán muy diferentes de una zona a otra. El cambio climático afectará la calidad y el uso de las tierras y la productividad; incidirá en plagas y enfermedades, en la biodi- versidad y los ecosistemas; aumentará la aridez, la salinidad y el agotamiento de las aguas subterráneas. Habrá una mayor variabilidad en la disponibilidad de agua, en ríos, lagos y acuíferos, y la frecuencia será creciente en sequías e inundaciones. El calentamiento y el crecimiento de la población, así como el aumento de la contami- nación, harán que la escasez del agua sea más exacerbada. En el mar habrá cambios importantes en el ecosistema, por elevación del nivel y la temperatura del mar. En cuanto a los cultivos, el cambio impactará en el desarrollo vegetativo, sanidad y rendimientos. Algunas zonas serán más afectadas que otras, algunas resultarán be- neficiadas con mayor disponibilidad de agua; para algunos cultivos el cambio será bueno, para otros no. No podemos detener el cambio climático, esto es inevitable; pero sí podemos mi- tigar sus efectos adaptando los cultivos, crianzas y sistemas de producción a ese cambio, protegiendo la calidad de vida de las generaciones futuras. Se requiere una acción gubernamental clara y sostenida de sensibilización, no exenta de la con- certación con la población, para prepararnos y adecuarnos a esos cambios y otras acciones de apoyo para aprovecharlos. Esto implica una cultura de adaptación al cambio climático. Perú es un país extremadamente vulnerable al cambio climático. Según el Centro Tyndall de Gran Bretaña (13 ), Perú será el tercero de los países más afectados por la brusca variación del clima, después de Bangladesh y Honduras. Los efectos ya se sienten. Los glaciares están disminuyendo, hay una mayor frecuencia de eventos 12 : Naciones Unidas-Programa Mundial de Evaluación de Recursos Hídricos; “El Agua: Una Responsabilidad Compartida”. 2º Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo. Francia, marzo, 2006 13 : Centro Tydall para Investigaciones Climáticas de la Universidad de Manchester; “Country level risk measures of climate-related natural disater and implications for adaptation to climate change”. Londres, 2003
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 29 climáticos extremos y la frecuencia de lluvias está cambiando, escasez de agua y tropicalización en la costa, falta de lluvias en la sierra, atraso de lluvias en la costa norte, cambios en la temperatura del mar, son algunos de los efectos evidentes. Las disputas por el agua también aumentan y obligan a cambios en la concepción de los proyectos hidráulicos y a nuevas relaciones entre los gobiernos regionales y locales con las comunidades y la sociedad entera. Todo para mitigar la crisis del agua. Se estima que en los últimos 30 a 40 años hemos perdido más del 30% de la masa de glaciares (14 ) en el país; lo que implicará menor disponibilidad de agua, y sus con- secuentes efectos negativos en la producción agraria y una mayor vulnerabilidad de la población rural. Ya para el 2008 se estimaba que el derretimiento de los glaciares ha implicado una disminución del 12% en la disponibilidad de agua dulce en la zona costera (15 ). Se pronostica que para el año 2020 habrán desaparecido todos los glaciares por debajo de los 5000 msnm. Esto es muy serio si se tiene en cuenta que durante el período de estiaje, el 70% de los recursos hídricos provienen de estos glaciares(16 ); a lo que se suma el hecho que el 66% de la superficie cultivada anual- mente se conduce en condiciones de secano (depende de las lluvias) y sólo el 34% se conduce con riego. Los más afectados serán los agricultores de la áreas margina- les y de las partes bajas de los valles costeños y la agricultura de secano en la sierra. En estas zonas predominan los minifundios y pequeños agricultores. Debe tenerse en cuenta también que alrededor del 70% de la energía que se usa en Perú proviene de centrales hidroeléctricas y algunas de ellas se encuentran en cuencas glaciares. En Perú hay suficiente agua, pero sólo se aprovecha el 0,09% del escurrimiento superficial. En promedio, la precipitación es de 1 920 mm/año, mayor al promedio de América del Sur (el continente con más agua). Sin embargo, la mala distribución geográfica y la variación estacional afectan la disponibilidad del agua en los luga- res que más se le requiere. Por ello, el suministro de agua en el país es un reto con múltiples facetas, pues existen zonas con severa escasez, hay desperdicio y conta- minación, etc. La mayor cantidad de agua está en la Selva, pero la mayor parte de 14 : Estudios efectuados en 18 cordilleras nevadas del Perú muestran que entre 1970 y 1997 se perdió el 21,9% de la masa glaciar. Igualmente, estudios realizados en la Cordillera Blanca de Ancash demuestran que entre 1970 y 2003 se perdió el 27,1% de la masa glaciar. Cabe anotar, que en los últimos años la pérdida es aún más creciente (Asesores Técnicos Asociados S.A, 2002). 15 : Magrin, GO y otros; “Latin America Climate Change 2007: Impacts, Adaptation an Vulnerability”, Cambridge University Press, Cambridge-UK, 2008 16 : De acuerdo a lo presentado en el Seminario “Cambios Climáticos y Retroceso de los Glaciares en la Zona Andina”, realizado en Quito-Ecuador en Octubre del 2006, Perú es el país andino con alta dependencia de los glaciares en época de estiaje (Bolivia solo depende el 20% y en Ecuador y Colombia de 4 a 5%).
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 30 la población está en la Costa. En efecto, el 98% de la disponibilidad de agua está en la vertiente del Atlántico y el 60 a 70% de la población está en la vertiente del Pacífico. A ello se suma el hecho que la mayor parte de esa agua discurre en los meses de verano. El uso del agua en la agricultura es muy ineficiente (35 a 40% de eficiencia), por uso de sistemas tradicionales de riego. A ello se suma que el 27% de la superficie disponible para la agricultura en la costa peruana está afectada por problemas de drenaje y salinidad en diverso grado, precisamente por el mal uso del agua de riego. Hace una década venimos hablando que al cumplirse el primer cuarto de este Siglo XXI tendríamos severas condiciones de escasez de agua (estrés hídrico). En efecto, los estudios efectuados por Asesores Técnicos Asociados S.A-ATA (17 ), publicados el 2002 pusieron sobre el tapete, con claridad y de manera descarnada, las graves consecuencias en la disponibilidad de agua si continuábamos con una gestión tan deficiente en el uso y conservación de los recursos hídricos. Bueno, en los últimos 10 años hemos hecho casi nada por cambiar el diagnóstico efectuado en esos años. A partir del año 2025, en general, seremos un país con estrés hídrico permanente. Sin embargo, ya en estos tiempos hay zonas del país en donde no hay suficiente agua. Se habla de escasez cuando se dispone de menos de 1 000 m3 /hab/año, y nosotros tendremos un promedio menor que eso. Actualmente, en el valle del Rí- mac sólo tenemos, en promedio anual, 126 m3 /hab/año; motivo por el cual estamos anexando y trasvasando el agua de otros cuencas vecinas. Por otra parte, hay un suministro inequitativo del agua. Todavía 10 millones de pe- ruanos no disponen de agua potable y saneamiento y viven en condiciones de atraso socioeconómico, desigualdad y pobreza. El suministro de agua debe ser entendido como una palanca importante en el desarrollo y todos los habitantes deben tener acceso al agua de calidad. Este es un compromiso pendiente con los pobres del país. Los procesos de adaptación al cambio climático deberán incluir la eficiente ges- tión de las cuencas hidrográficas; que involucra la gestión integral de los recursos hídricos, construcción de infraestructura para almacenamiento de agua, mejora- miento de la infraestructura de riego, tecnificación acelerada de los sistemas de riego, infraestructura de drenaje, uso adecuado de las aguas subterráneas; manejo 17 : Asesores Técnicos Asociados S.A-ATA, “Plan de Gestión de Oferta de Agua en las Cuencas de los Proyectos Hidráulicos de Costa del INADE”, Instituto Nacional de Desarrollo-INADE, Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento; Lima, Octubre 2002.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 31 agroforestal en las cuencas altas, incluyendo forestación, reforestación y manejo de bosques naturales; el acondicionamiento territorial, la provisión de información, los seguros de riesgo, los sistemas de alerta; cambio en sistemas de producción y otros. Para ello, se requiere aplicar políticas claras en las cuencas para compartir el agua de manera equitativa, aumentar la protección frente a los riesgos naturales y asegu- rar la sostenibilidad de los ecosistemas; a fin de mitigar los efectos negativos en el suministro de agua, la producción y el abastecimiento de alimentos. 2.2 CRISIS ENERGÉTICA Y BIOENERGÍA En el Siglo XX las relaciones energéticas entre productores y consumidores se es- tablecieron desde la región de Oriente Medio hacia Europa y Estados Unidos, que fueron las dos grandes regiones consumidoras. En el Siglo XXI las interdepen- dencias energéticas se han desplazado hacia la región Asia-Pacífico. De la misma forma se ha desplazado la emisión de gases de efecto invernadero. Este desplaza- miento de interdependencias energéticas es muy importante por el nuevo equilibrio de poder que se está consolidando en el mundo. Los países productores utilizan los recursos energéticos para conseguir objetivos de política exterior. En este escena- rio, el calentamiento global se está integrando en los nuevos conceptos de seguridad nacional e internacional (18 ). El cambio climático reduce la disponibilidad de agua para la generación de energía hidroeléctrica y, por otro lado, el precio de los combustibles fósiles aumenta. Esto origina una crisis en el mercado energético, potenciando el desarrollo de la bioener- gía, que es más barata (en algunos casos subsidiada) y menos contaminante. Sin embargo, su desarrollo, en vez de ser una respuesta a un nuevo tipo de demanda, ha sido más una respuesta a las medidas de política tomadas en las países de la Or- ganización para la Cooperación y el Desarrollo Económico-OCDE que establecen mandatos para la mezcla de combustibles. En Perú, se ha dado una clara señal del compromiso para el desarrollo de los bio- combustibles líquidos; es así que a partir del año 2007 se establecieron los linea- mientos para la mezcla de combustibles con etanol de 7,8% en el 2010 y la mezcla de 5% de biodiesel en 2011; hemos comenzado pero aún estamos lejos de esas 18 : Marín, Manuel; “Cambio Climático: de Copenhague a México, en Búsqueda del Tratado Perdido”. Foro de Biarritz 2010; Biarritz - Francia, Noviembre 2010
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 32 metas. Para etanol se usa como principal materia prima a la caña de azúcar y para biodiesel se utiliza palma aceitera y jatropha o piñón blanco. La crisis energética hace que la producción de biocombustibles vaya en au- mento. Si este crecimiento implica competencia por tierra y agua con cul- tivos alimenticios, y si aumentan los precios de las materias primas y de los precios de los alimentos, entonces estaremos con problemas en la se- guridad alimentaria. El uso de cultivos orientados a la alimentación o la ampliación de cultivos para combustibles que compiten con cultivos ali- menticios puede impactar fuertemente en las disponibilidades y precios de los alimentos. Esto no es bueno. El desarrollo bioenergético no debe ser una amenaza para la seguridad alimentaria. Debemos lograr que los beneficios de la bioenergía sean balanceados con los impactos en la seguridad alimentaria y el medio ambiente. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación-FAO considera que “la bioenergía ofrece muchas nuevas oportunidades, pero si ésta no es manejada con cautela, puede significar altos riesgos”. El crecimiento bioenergético promovido y conducido de manera apropiada puede impulsar nuevas oportunidades para modernizar la agricultura y la economía rural, puede mejorar el acceso a las poblaciones rurales para energías limpias, con lo cual puede significar un gran aporte en el desarrollo rural y de las poblaciones altoandi- nas. Por ello, para lograr desarrollo sostenible de la bioenergía se requiere conjugar adecuadamente criterios ambientales y sociales. La utilización de la biomasa para la producción energética debe promoverse con políticas claras que aumenten las ventajas y disminuyan los riesgos y la competencia con la producción de alimentos y que no afecte la biodiversidad (como monocultivos a gran escala y/o introducción de materiales genéticamente modificados). Se puede producir energía con diversas materias primas; por lo que no debemos promover la producción de biocombusti- bles en zonas en donde se compite con la producción de alimentos o con el uso de cultivos en los cuales somos deficitarios (por ejemplo, el caso del maíz para bio- diesel). Estudios reciente de la FAO establecen que la producción de bioenergía a pequeña escala, en comunidades locales, puede significar una gran contribución para me- jorar el nivel de vida de las poblaciones pobres. El uso de los desechos en vez
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 33 de quemarlos, la producción con siembras intercaladas o mixtas (para alimentos y combustibles), la obtención de subproductos derivados del biogás, como los ferti- lizantes, son algunas ventajas de la producción a pequeña escala. Estas nuevas for- mas de bioenergía no tienen las restricciones de la bioenergía con biocombustibles líquidos. En la Cumbre de Cancún – Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Cli- mático en Cancún, realizada en el 2010, se aprobó la creación del “Fondo Verde” por un monto de US$ 100 000 millones al año hasta el 2020 para protección de sel- vas tropicales y apoyar el desarrollo de energía limpias o renovables (eólica, solar, biomasa). Gran parte de estos recursos se utilizarán también para apoyar a los paí- ses en desarrollo para que puedan afrontar las consecuencias del cambio climático y adaptar sus economías a procesos más ecológicos. Ahí hay una oportunidad para financiar proyectos en el país, que no debemos desaprovechar. 2.3 CRISIS ALIMENTARIA Y BIOTECNOLOGÍA Cada año la población aumenta, el cambio climático amenaza con reducir la dis- ponibilidad de agua y consecuentemente se reduce la producción de alimentos, la competencia de los cultivos para producir biocombustibles, el mayor consumo de los países emergentes (como China e India) y la disminución de stocks, se mani- fiesta en mayores precios de alimentos. Esto significa menos disponibilidad de ali- mentos al alcance de la población mundial y, por tanto, crisis alimentaria. Según el informe de la FAO del año 2008, cerca de 950 millones de personas sufren hambre en el mundo. Según datos del INEI para el 2009 (19 ), en promedio, los hogares peruanos gastan en alimentos el 41,1% de sus ingresos per cápita. Los pobladores rurales gastan el 58,1% de sus ingresos. En un escenario de crisis alimentaria mundial, estos po- bres rurales serán los más afectados. Perú es importador neto de alimentos básicos (maíz, trigo, soya, leche y otros), por lo que es muy vulnerable al aumento de los precios internacionales. Cada año batimos récord de importaciones de alimentos. La dependencia externa afecta la Seguridad Alimentaria. En cualquier escenario futuro, nuestra preocupación debe centrarse en la Seguridad Alimentaria, que esté basada en una adecuada disponibilidad de alimentos para el suministro a todos los peruanos, con acceso material y económico para todos, esta- 19 INEI, ob.cit.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 34 bilidad en la oferta, calidad e inocuidad de los alimentos. Se requieren de políticas orientadas en función de las necesidades de la población (“el derecho a la alimenta- ción”) y en relación con las potencialidades para producir alimentos. Hoy importamos con precios subsidiados, que mantiene bajos los precios internos, pero lo sucedido en el 2008 (gran alza de precios) y la tendencia de los mercados internacionales hacen prever aumentos en los precios de los alimentos. Los subsidios a la agricultura en los países desarrollados afectan la capacidad de competencia de la producción nacional. Si bien los subsidios han disminuido, según el último reporte del 2010, los países de la OECD-Organization for Economic Coo- peration and Development todavía gastan 1 000 millones de dólares diariamente para subsidiar su agricultura; de los cuales US$ 700 millones/día son subsidios a los agricultores (US$ 252 522 millones en el años 2009) y el resto va en subsidios a servicios y al consumo (20 ). El subsidio a los productores es equivalente al 22% del valor de la producción agrícola en esos países; superior al 21% del 2008, que venía disminuyendo del 31% que se subsidió en el 2002. Los productos agrícolas que reciben mayores subsidios son: arroz, trigo, maíz amarillo duro, leche y carne. Los países que más subsidiaron en el último año son los europeos (23% del valor de su producción), Japón (47%), Corea (42%) y Noruega (61%). Estados Unidos subsidió el 9% del valor de su producción agrícola en el 2009. 20 : Organization for Economic Cooperation and Development-OECD; “Agricultural Policies in OECD Countries – At a Glance 2010. Paris 2010. Estimado de Subsidios a la Agricultura (US$ Millones) Año SEP-Subsidio Estimado a Productores Subsidio Total (*) SEP/Valor total de producción 2004 2005 2006 2007 2008 2009 280 449 265 953 252 508 255 720 262 049 252 522 378 195 369 291 358 180 362 197 379 363 383 742 29% 28% 26% 22% 21% 22% Fuente: OECD. (*): Incluye subsidio a productores, servicios y consumo
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 35 Este es un panorama que no debemos soslayar por su impacto en la rentabilidad del agro peruano. Más aún si, como se comprueba, el crecimiento económico logrado en la última década no ha ido de la mano con el desarrollo rural y la seguridad ali- mentaria, contribuyendo poco a la disminución de la pobreza en el sector rural y a la inclusión de la vasta población asentada en este Sector. El agro no sólo es suministrador de alimentos, sino que es el principal generador de empleo e ingresos en el Sector Rural. Por ello, siendo la agricultura el principal soporte en este sector, es entendible que su escasa rentabilidad no contribuya a que esta población salga de la pobreza. Los últimos reportes en esta materia señalan que el 60,3% de la población rural peruana es pobre y el 27,8% es extremadamente pobre; es decir que no alcanzan ni siquiera a cubrir una canasta básica de alimentos. Estos pobres serán los más afectados por la crisis alimentaria mundial, debido a que gran parte de sus ingresos se orienta al consumo de alimentos (gastan en alimentos el 58,1% de sus ingresos). Debe tenerse en cuenta que a pesar que el área rural alberga sólo el 35% de la población nacional, el 57,7% de los pobres del país se concentra en ella. Como hemos dicho, la seguridad alimentaria debe ser nuestra principal preocupa- ción. Se requiere con urgencia desarrollar una cultura alimentaria nacional e incre- mentar las capacidades sociales y productivas; pero con un enfoque de desarrollo integral, competitivo, sostenible y con equidad; es decir, un tipo de desarrollo que permita asegurar la satisfacción de las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de las futuras generaciones para atender sus propias necesidades. Ante esto, ¿Qué hay de la biotecnología? La biotecnología(21 ) permite que plantas, animales y microorganismos sean gené- ticamente modificados, con la inclusión de rasgos novedosos que no se manifiestan en su estructura original natural, por lo que se les denomina Organismos Genéti- camente Modificados-OGM. La biotecnología fue inicialmente sustentada como respuesta a los peligros en la Seguridad Alimentaria, propiciando mayor producti- vidad y calidad nutricional, lo que puede contribuir al suministro de alimentos, la salud y el desarrollo humano. Últimamente se le ve como una buena aliada en la 21 : La biotecnología incluye el cultivo de tejidos, la clonación, la reproducción asistida por marcadores y la modificación genética (tecnología genética recombinante e inyección de ácido nucleico en células, y fusión de células más allá de las familias taxonómicas que superan las barreras fisiológicas naturales de reproducción o recombinación).
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 36 preservación, difusión y aprovechamiento económico de los cultivos nativos y la biodiversidad. La biotecnología moderna utiliza técnicas moleculares para identificar, seleccionar y modificar las secuencias de ADN para lograr una característica genética especí- fica (por ejemplo, la resistencia a insectos) a partir de un organismo donante (mi- croorganismo, planta o animal), y transferir la secuencia al organismo receptor de modo que este exprese esa característica. La transgénesis y la creación de los OGM, conocidos como “transgénicos”, son presentados como un potencial para aumentar la productividad agrícola o el valor nutricional de los productos del agro. Sin embargo, también pueden significar ries- gos potenciales para la salud y el desarrollo humano especialmente cuando a las plantas se les insertan genes provenientes de seres vivos no vegetales. Las contro- versias, muy publicitadas en los últimos años, son sobre los transgénicos y no sobre la biotecnología moderna. En ello se debe ser muy claro. Muchos genes utilizados en los OGM no se encontraban anteriormente en el suministro de alimentos(22 ). Muchos de los genes y rasgos novedosos usados en los OGM no se les conocen an- tecedentes de uso alimentario inocuo. También pueden tener impactos perjudiciales sobre el medio ambiente. Por el momento no hay acuerdo unánime sobre sus bonda- des en el largo plazo. Por ello, debemos ser muy cuidadosos con el uso de semillas transgénicas, pues no van de la mano con la preservación de la biodiversidad y con el desarrollo de cultivos orgánicos. Según el Banco Mundial, en el 2006, el 8% de la tierra cultivada en el mundo estaba con OGM (aproximadamente 100 millones de hectáreas). Esta cifra se habría supe- rado grandemente en el 2010. En efecto, de acuerdo al último informe del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas - ISAAA (por sus siglas en inglés) sobre el uso de cultivos transgénicos, en el año 2010 ( 23 ) se habrían sembrado 148 millones de hectáreas en el mundo; destacando las siem- bras de maíz, soya y algodón. Los cultivos GM se siembran en 29 países que han aceptado este tipo de productos e involucra a 15,4 millones de agricultores; siendo China e India los países que tienen más pequeños agricultores pobres en este tipo de 22 : Organización Mundial de la Salud-OMS; “Biotecnología Moderna de Alimentos, Salud y Desarrollo Humano: Estudio Basado en Evidencias”; Ginebra, 2005. 23 : James, Clive; “Situación Global de la Comercialización de Cultivos Transgénicos/GM 2010”. ISAAA-Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas”; ISAA; Ithaca, New York; Febrero 2011.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 37 producción (6,5 y 6,3 millones, respectivamente). Estados Unidos, Brasil y Argen- tina lideran las siembras de cultivos biotecnológicos genéticamente modificados. Los países en desarrollo siembran el 48% de los productos GM y, por su gran ritmo de crecimiento, se estima que en el 2015 superarán en superficie a los países indus- trializados. En cuanto a las proyecciones, se estima que el arroz transgénico (resis- tente a insectos) ingresará al mercado en el 2015. La Unión Europea ha aprobado los GM para usos industriales y actualmente ocho países ya los utilizan. Alemania y Suecia han iniciado la producción de papa transgénica. Se estima que en el 2015 esta- rían involucrados 20 países de la UE con una cobertura de 200 millones de hectáreas. Perú es un gran importador de maíz, trigo y soya; siendo nuestros principales pro- veedores Estados Unidos, Argentina, Canadá, Paraguay y Bolivia (siembra soya GM). Por tanto, ya estamos importando productos de esta categoría y no estamos tomando las precauciones del caso. 2.4 MEGATENDENCIAS Y BLOQUES COMERCIALES La globalización ha implicado apertura y competencia, pero también cambios en las tendencias de los mercados y constitución de bloques comerciales para facili- tar el acceso entre los países que constituyen tales bloques. Estos bloques se ca- racterizan por una gran masa de consumidores, con alto ingreso per cápita, con consumidores preocupados por su salud, exigentes en calidad e inocuidad de los productos y con conciencia ambientalista. Hay una tendencia hacia el consumo de alimentos orgánicos y a la constante búsqueda de sabores y presentaciones nuevas. Principales Países que siembran Cultivos Genéticamente Modificados País Millones ha Principales Cultivos Estados Unidos NA Brasil Argentina India Canadá China Paraguay Pakistán Sudáfrica Uruguay 66,8 25,4 22,9 9,4 8,8 3,5 2,6 1,4 2,2 1,1 Maíz, soya, algodón, canola, remolacha Soya, maíz, algodón Soya, maíz algodón Algodón Canola, Maíz, soya, remolacha Algodón, papaya, tomate, pimiento dulce Soya Algodón Maíz, soya, algodón Soya, maíz Fuente: ISAAA; Febrero 2010
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 38 Pero también en ellos se manifiesta una fuerte competencia por el ingreso de nuevos competidores. Las megatendencias en este siglo muestran a la Cuenca del Pacífico como el eje estratégico. El tamaño de los mercados asiáticos resalta en este contexto. Mercados emergentes como China con 1 350 millones de consumidores e India con 1 130 millones destacan como los más influyentes. Estas dos de las mayores y más anti- guas culturas de la humanidad buscan un nuevo lugar en el escenario mundial. En conjunto albergan el 37% de la población mundial; siendo el Estado el gestor de los procesos de industrialización y modernización. China es la cuarta economía mundial y aporta el 6% del PBI global. Crece a un rit- mo superior al 9% desde que inició sus reformas; crecimiento que se ha mantenido a pesar de la reciente crisis financiera. Es el segundo consumidor de petróleo en el mundo y primer consumidor de metales básicos. Es el primero en producción y con- sumo de cereales. Las reformas económicas y sociales han disminuido la población pobre de 304 a 26 millones. En el 2010, China captó el 16% del total de las exportaciones peruanas; muy cerca de lo que captó Estados Unidos, que fue el 18%. En el 2009 las cifras fueron de 17% USA y 15% China. En la medida que continúe su ritmo de crecimiento y aumenten los precios de los commodities, China puede convertirse en dos o tres años en el principal socio comercial de Perú y captar más de lo que hoy capta Estados Unidos. India crece al 7% en promedio desde el inicio de sus reformas. Es el undécimo país en la economía mundial, aportando el 2% del PBI. Sin embargo, todavía el 34% de su población recibe 1 US$/día. Es un mercado potencial pero en la actualidad importamos más de lo que exportamos a ese país. El bloque del NAFTA o MERCONORTE tiene un total de 435 millones de consu- midores con altos ingresos per cápita y capta el 27% de las exportaciones peruanas totales. Estados Unidos es el principal mercado de nuestras exportaciones. En el 2010, USA captó el 18% de nuestras exportaciones; en tanto que el 20% de las im- portaciones peruanas totales provienen de ese país. La Unión Europea (27 países), con sus 500 millones de consumidores, es nuestro segundo comprador (17% de las exportaciones totales). Dentro de ellos nuestros principales compradores son Suiza, Países Bajos, Alemania y España.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 39 Por su parte, Japón, Corea, Taiwán, Tailandia, Vietnam, Singapur, Indonesia, Ma- lasia y Filipinas mantienen una importación creciente para sustentar su desarrollo; por lo que son mercados a los cuales siempre debemos mirar. En conjunto, actual- mente captan alrededor del 9% de las exportaciones peruanas totales. La firma de acuerdos comerciales se da en el marco de la apertura comercial y pretenden lograr el acceso preferencial a los mercados, atraer capital y tecnología y ganar capacidad de competencia frente a otros países, siempre que ellos no ten- gan acuerdos similares. Estos acuerdos son una gran ventana para los productos exportables pero a su vez son también puerta de ingreso para productos subsidiados y con precios de dumping que compiten deslealmente con la producción nacional. Los tratados de libre comercio deben negociarse para que todos ganen y no para que unos ganen y otros pierdan. 3.0 RESTRICCIONES Y POTENCIALIDADES En el agro estamos avanzando, especialmente con cultivos de exportación; pero lamentablemente sólo una pequeña fracción de la agricultura se conduce con buena tecnología. El resto es conducida con métodos tradicionales y gran parte es agri- cultura de subsistencia, sin articulación al mercado. En este panorama, el problema del agro puede resumirse en una sola frase: baja rentabilidad y baja capacidad de competencia. Esto tiene su explicación en una serie de condiciones y variables, al- gunas de las cuales se pueden controlar al interior del sector y otras requieren de tra- tamientos en el contexto nacional y, en algunos casos, en el contexto internacional. Al interior del sector tenemos deficiencias estructurales que son una traba para lo- grar cambios sustanciales; como las referidas al tamaño de las unidades de produc- ción (61% de la superficie agrícola está en fincas de tamaño menor a 10 hectáreas), el bajo nivel de educación de los agricultores (80% sólo tiene primaria o ninguna educación) y productores con avanzada edad y poco propensos a los cambios (53% tiene más de 55 años). Ello deriva en una posición muy individualista (escasa aso- ciación para producción y servicios), oferta dispersa y fragmentada de productos, falta de integración de los negocios agrícolas, calidad de los productos no adecuada a las crecientes exigencias de los mercados, débil articulación al mercado, uso in- eficiente de los recursos, deforestación, deterioro de la infraestructura productiva y vulnerabilidad frente a desastres naturales.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 40 En cuanto a la institucionalidad gubernamental ligada al agro, su acción cada vez ha venido a menos y las entidades privadas no alcanzan a cubrir los requerimientos de servicios. Falta apoyo en la planificación, falta información de mercados, hay muy bajo nivel de investigación, innovación, y transferencia de tecnología, falta asisten- cia técnica y capacitación, y limitada cobertura de los servicios de sanidad. Esto se manifiesta en falta de programación agrícola que genera sobreoferta estacional, en poca tecnificación de las actividades producción, baja productividad, falta de “cul- tura de calidad” y escaso desarrollo organizacional. La producción agraria no ha crecido lo suficiente. El PBI agrario creció alrede- dor de 3% en promedio anual en la última década. Por el contrario, la brecha ali- mentaria ha llegado a niveles inimaginables. En el 2010, la importación de sólo seis productos alimenticios ha significado un egreso de divisas del orden de los US$ 1 500 millones y con tendencia al alza. Importamos el 90% de lo que consumimos de trigo, el 60% de maíz amarillo, el 90% de aceite de soya. No debemos continuar así. Necesitamos un gran salto tecnológico con transformación productiva competitiva y rentable de la producción orientada al mercado interno, e incorporar la pequeña agricultura de subsistencia a los beneficios del crecimiento económico del país. En otro nivel del problema agrario, todavía falta infraestructura vial para facilitar el acceso a los mercados; el crédito es escaso y muy costoso; falta infraestructura post cosecha. Esto determina altos costos unitarios de producción en el sector y una débil estrategia para el desarrollo territorial. En el contexto externo, a pesar de la globalización y la apertura de mercados, el libre comercio parece ser una utopía. Las distorsiones en precios y las barreras de acceso a los mercados aún prevalecen. Los acuerdos comerciales buscan reducir las barreras y facilitar el acceso de los productos en los países que los suscriben. Sin embargo, en tanto que los aranceles tienden a disminuir en los países ricos, las barreras sanitarias y otras medidas no arancelarias se incrementan y se constituyen en los principales factores que limitan el acceso a los mercados, especialmente de productos frescos. Los subsidios a la agricultura en los países desarrollados distorsionan la capacidad de competencia de la producción nacional, originan asimetrías en el trato comercial, afectan la rentabilidad y limitan las posibilidades de superar la pobreza en las áreas rurales, especialmente en los países pobres. La crisis alimentaria por el alza de los precios internacionales debería conducir a la reducción sustancial de los subsidios.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 41 Los Tratados de Libre Comercio ya están en marcha y es urgente mejorar nues- tra capacidad de competencia; no hay mecanismos de protección y corrección de distorsiones, y los plazos de desgravación arancelaria se vencerán más pronto que tarde. Paralela y prioritariamente, debe trabajarse con programas sectoriales para incrementar la productividad y competitividad de la agricultura nacional, a fin de aprovechar las ventajas del mercado ampliado y abastecer el mercado interno en mejores condiciones de competencia. Esto último es lo más importante a que debe avocarse la acción gubernamental; de lo contrario, con o sin TLC nuestra agricul- tura no será competitiva y la gran masa de agricultores estará condenada a vivir en la pobreza. Pero no todo es malo. También tenemos posibilidades, y muchas, para lograr un desarrollo integral del agro. Algunas fortalezas están asociadas a la disponibilidad de tierras con vocación agrí- cola, clima favorable y biodiversidad que permiten producir durante todo el año, mano de obra todavía barata, tradición milenaria en la agricultura, activas organi- zaciones de productores y exportadores. El reto es que estas ventajas comparativas se traduzcan en ventajas competitivas; es decir, ventajas que nos permitan vender nuestros productos en los mercados para beneficio de los productores. Esto lo he- mos logrado en el mercado externo con espárrago, café verde y mango, y lo estamos logrando con uva, palta, pimiento piquillo, páprika, uña de gato, maca y diversos productos orgánicos. También lo podemos lograr con cítricos, chirimoya, lúcuma, aguaymanto y productos nativos y exóticos. Al mismo tiempo, tenemos fortalezas para pensar en la sustitución de la importa- ción de productos agropecuarios, y, en este campo, el impacto en la superficie cul- tivada será de gran magnitud. Sin exagerar, no tenemos inconveniente en sustituir todo lo que importamos de algodón, arroz, azúcar y maíz; y también gran parte de los aceites con la palma aceitera en la selva. Hemos podido autoabastecernos de azúcar, arroz y leche. También lo podemos lograr con carne. Si triplicamos las exportaciones actuales no tradicionales podríamos hablar de 100 000 a 120 000 hectáreas adicionales en todos los cultivos. En cambio si nos autoabastecemos con algodón, sembraríamos 100 000 hectáreas adicionales y en el caso del maíz serían 450 000 hectáreas nuevas. Esto significa que, si concentramos nuestros esfuerzos sólo en estos dos cultivos, podríamos asegurar el mercado interno para 550 000 hectáreas, que generarían trabajo para peruanos en vez de dar empleo a trabajadores externos.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 42 Se perciben oportunidades que tienen que ver con la creciente demanda en merca- dos externos por productos de alta calidad y buenos para la salud, el incremento de la demanda de productos orgánicos, los acuerdos comerciales que facilitan el ingre- so de productos a mercados externos, siendo importantes los acuerdos con Estados Unido, Unión Europea, China y los acuerdos que puedan lograrse con otros países asiáticos. Los acuerdos comerciales amplían y diversifican mercados y generan una gran oportunidad para el ingreso de nuestra producción a esos mercados. El incremento de los precios internacionales de los alimentos puede significar un serio problema para la Seguridad Alimentaria y para los más pobres del país. Sin embargo, también puede ser una gran oportunidad para la producción nacional orientada al mercado interno, al aumentar la rentabilidad de los negocios agrícolas afectados por los precios subsidiados, que incentivan la producción nacional para sustituir los alimentos importados. Esto será posible en la medida que la cadena de valor haga que suban los precios a nivel de agricultores y que no se queden estos mayores beneficios sólo a nivel de intermediarios y agroindustriales. De esa mane- ra, no sólo podemos aumentar los ingresos de los agricultores sino que sustituimos importaciones y disminuimos la vulnerabilidad de nuestra Seguridad Alimentaria. Claro que tenemos muchas debilidades, como las señaladas en párrafos anteriores, pero no nos quedemos en eso. Superemos los diagnósticos y apliquemos nuevos enfoques, nuevas propuestas, que con seguridad llegaremos lejos. No olvidemos también, que estamos en una economía abierta y que en los mercados externos nuestros competidores pueden incrementar su oferta por menores costos y mejores redes de distribución. En cualquier caso, nuestra mejor arma consiste en incrementar nuestra capacidad de competencia. En el panorama descrito, el agro debe ser visto como el eje de la economía rural y el que más puede contribuir a la generación de empleo y la disminución de la pobreza. Alrededor del 60% de los ingresos de los hogares rurales dependen de la agricultu- ra; y en el área rural seis de cada diez son pobres y tres de cada diez personas están en condiciones de pobreza extrema. Un crecimiento sostenido de la agricultura será el soporte de cualquier estrategia exitosa de reducción de la pobreza. Los resultados serán más impactantes si mantenemos una tasa de crecimiento real de 5% en las zo- nas rurales, en vez de que el crecimiento se concentre en las áreas urbanas. Este es el contexto en el que se debe plantear el nuevo enfoque de desarrollo agrario y rural. Hay muchas experiencias dispersas que no son replicadas ni aprovechadas con una visión integral. Hay mucho trabajo realizado en instituciones privadas y ONG que han concentrado sus acciones en zonas de pobreza y con determinado segmento de
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 43 productores. Si bien son experiencia de pequeño alcance, son experiencias válidas que deben aprovecharse para focalizar la acción del Estado, concentrando esfuerzos y recursos para lograr resultados positivos a corto plazo, que permitan avanzar la cobertura a nivel nacional. Obviamente, los cambios no se logran de la noche a la mañana, pero si no comen- zamos hoy, dentro de 20 ó 30 años volveremos a hablar de lo mismo.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 44
    • En el Siglo XXI, la agricultura continúa siendo un instrumento fundamental para el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza. Sin embargo, según el Banco Mundial (Informe Agro-2008), el cambio climático, la degradación ambiental, la creciente competencia por tierra y agua, los elevados precios de la energía y las du- das respecto de los niveles en que se adoptarán las nuevas tecnologías, son factores que presentan enormes desafíos y riesgos que dificultan los pronósticos. Hoy, más de 900 millones de personas padecen inseguridad alimentaria en el mun- do. Para satisfacer la demanda proyectada al 2030 la producción mundial de cerea- les debe crecer 50% y la de carnes 85%. A ello se agrega la creciente demanda de materias primas para biocombustibles. Tres de cada cuatro personas pobres en los países en vías de desarrollo viven en las zonas rurales. La población rural está mayormente asociada al agro. El agro no sólo es suministrador de alimentos, sino que es el principal generador de empleos e ingresos. En Perú, estamos creciendo pero son evidentes las asimetrías y desigualdades en el sector rural. Por ello, no sólo debe preocuparnos los indicadores de crecimiento y desarrollo económico, sino que las políticas y acciones deben orientarse prefe- rentemente a la reducción de las desigualdades, la inclusión social y el desarrollo equitativo, sin afectar el potencial de los recursos naturales. Con esa perspectiva, las propuestas se orientan a lograr el desarrollo humano sustentable; con lo que se pretende asegurar la satisfacción de las necesidades actuales de la población sin VISIÓN DEL MODELO DE COMPETENCIA PARA ELAGRO CAMINO AL BICENTENARIO 1.0 VISIÓN DE FUTURO PARA ELAGRO
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 46 comprometer las capacidades de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades. La acción del Sector Público y Sector Privado debe estar orientada por lo que los peruanos aspiremos y queramos tener como agro en el futuro ¿Qué agro queremos dejar a nuestros hijos? Esa es la pregunta clave. Si no nos ponemos de acuerdo en qué agro queremos para el futuro, entonces cada quien tendrá su propia interpreta- ción y los esfuerzos de toda la sociedad no tendrán un derrotero común. De ahí la necesidad del consenso. Nos debe preocupar el ingreso del productor agrario y su inserción en la economía rural con un buen uso de los recursos naturales; pero tam- bién nos debe preocupar la seguridad alimentaria, la generación de empleo, la mejor distribución del ingreso nacional y una eficiente acción gubernamental en el marco del rol subsidiario del Estado. Con este propósito, la política agraria debe enfocarse dentro del concepto multisectorial de desarrollo rural y la agricultura está obligada a liderar este desarrollo integral y sostenible en el largo plazo. Escenarios que Impactan en el Desarrollo  Derechos Constitucionales  Sensibilidad Social y Solidaridad  Oportunidades y acceso a servicios  Conocimientos ancestrales y costumbres  Propiedad y características de producción  Democracia Participativa y Estado de Derecho  Economía social de mercado  Biodiversidad y recursos naturales  Infraestructura básica  Descentralización y modernización  Narcotráfico y terrorismo  Pobreza, asimetrías e inclusión social  Megatendencias y bloques comerciales  Información, comunicaciones e internet  Cambio climático y crisis del agua  Biotecnología y Nanotecnología  Crisis Energética y Bioenergía ESCENARIOS GLOBALIZADOS ESCENARIOS NACIONALES PERSONA HUMANA El Agro no es una isla; su comporta- miento depende de los factores y varia- bles que inciden den- tro del mismo sector; pero a la vez, están influenciados por la evolución de los otros sectores económicos del país; y, en su con- junto, el país está in- fluenciado por esce- narios y tendencias externas que influyen en su desarrollo, que no podemos controlar, y frente a las cuales debemos y podemos adaptarnos y apro- vecharlas en pro de nuestro desarrollo. Muchas veces las propuestas de desarrollo se limitan a variables dentro del mismo sector, como brindar asistencia técnica, planificar cultivos, proveer de semillas, etc. Sin embargo, el comportamiento de los mercados, precios, disponibilidad de créditos, tasas de interés, seguros, carreteras, dependen de otros escenarios y no son controlables por el sector. Ni que decir de los
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 47 escenarios globales, como el cambio climático, la biotecnología y otros que serán determinantes en los sistemas de producción de los próximos años. En otros casos, las propuestas no consideran la condición de la persona humana, sus expectativas y aspiraciones dentro de los derechos que le asisten. Esta es una de las razones por la cual el crecimiento se transforma en no inclusivo y a veces genera más asimetrías de las que resuelve. Hay temas muy sensibles tanto a nivel de persona humana como a nivel de institu- ciones nacionales, regionales y locales, públicas y privadas, que deben ser tratados con cuidado para evitar conflictos. Si a estas preocupaciones le agregamos el contexto de economía abierta y glo- balizada, con constitución de bloques comerciales y económicos, con incremento en la competitividad y las cada vez mayores exigencias de calidad e inocuidad de los alimentos, así como la notable dependencia alimentaria y la necesidad de un aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, entonces, el nuevo enfoque estratégico para la agricultura debe ser el desarrollo de un sector agrario rentable, competitivo, equitativo y sostenible para beneficio de ésta y de las futuras genera- ciones. Este tipo de desarrollo debe estar orientado a: • Asegurar la provisión de alimentos para la población peruana. • Contribuir al bienestar del poblador rural. • Aprovechamiento racional de los recursos naturales Este enfoque tiene como Visión los tres conceptos siguientes:  Actividad agraria rentable, competitiva, sostenible económica, social y ambientalmente, en un marco de equidad y de seguridad alimentaria nacional para el bienestar de los peruanos.  Productores agrarios organizados e integrados en empresas produc- toras, comercializadoras y de servicios, capacitados técnicamente en todos los procesos productivos, post cosecha, agroindustria y comer- cialización; competitivos, con rentabilidad y sostenibilidad, económica, social y ambiental.  Desarrollo rural articulado, con recursos naturales utilizados racional- mente y biodiversidad preservada para beneficio de las futuras genera- ciones
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 48 En esta visión de futuro, el Objetivo General de largo plazo se resume así: Incrementar la rentabilidad y competitividad del sector agrario, incrementar el empleo, mejorar la distribución de los ingresos, reducir la pobreza rural, contribuir a la seguri- dad alimentaria de los peruanos y contribuir al aprovecha- miento sostenible de los recursos naturales. 2.0 MARCO DE POLÍTICAS PARAELDESARROLLO AGRARIO 2.1 EL SER HUMANO Y LA SUBSIDIARIDAD EN LAS POLÍ- TICAS DE DESARROLLO Humanizando las Políticas de Desarrollo: El ser humano es el centro de nuestras decisiones, por tanto, es la razón de ser de todas las políticas de desarrollo. Si apostamos por un cambio en el enfoque de desarrollo en el Perú, los gobiernos deben promover y aplicar políticas con vi- sión de largo plazo orientadas a lograr el bienestar de los peruanos, consolidando el crecimiento y desarrollo económico con equidad, reduciendo las desigualdades socioeconómicas, superando la pobreza extrema y garantizando la gobernabilidad democrática y el desarrollo sustentable. Si continuamos como lo hemos hecho hasta ahora, la inclusión será muy lenta y parecerá una utopía y la brecha entre pobres y ricos será mayor. No es casual que en tiempos de crecimiento económico todavía tengamos 60% de pobres en el sector rural, ni es casual que las Naciones Unidas en su último informe sobre Índice de Desarrollo Humano (ONU, 2010) nos ubique en el puesto 63 de un total de 182 países (a pesar que hemos bajado del puesto 78 en el 2007). Por ello, es imperativo humanizar las políticas de desarrollo y, con esta vi- sión, concentrar y priorizar la acción gubernamental en beneficio de los más pobres. Tampoco se trata de ver al hombre de manera aislada, sino en relación con la na- turaleza, la sociedad, la historia, la política. Todo ello basado en los principios de dignidad, libertad, solidaridad, concertación y cooperación para la solución de los problemas sociales.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 49 Las propuestas que se incluyen en las siguientes secciones de este documento tie- nen en cuenta estos conceptos al plantear un desarrollo equitativo y sostenible, para beneficio de ésta y de las siguientes generaciones. Subsidiaridad y Economía Solidaria: En el contexto de una economía social de mercado, como lo precisa nuestra Consti- tución Política, un modelo de desarrollo inclusivo postula la necesidad de un equili- brio entre una “sociedad de ciudadanos”, un “mercado libre” y un “Estado promotor y regulador”; donde el complemento que acompaña a cada entidad (“ciudadanos”, “libre” y “promotor y regulador”) trata de indicar uno de los principales rasgos que debería caracterizar a cada entidad. Debemos aspirar a construir una sociedad con personas humanas, como ciudadanos que logren su desarrollo individual y colectivo dentro de las reglas de mercado, que cuente con el mayor grado de libertades posibles y con un Estado fuerte que asuma con eficiencia y eficacia su función promotora y reguladora. La función promotora se orienta a lograr una mayor capacidad de competencia de las empresas peruanas en el mercado globalizado, así como un desarrollo integral y equitativo para todos los peruanos. La función reguladora evita cualquier posición dominante, propician- do el ingreso del mayor número posible de competidores que aseguren el óptimo funcionamiento del mercado. El mercado debe ser un eficiente asignador de recursos, en la medida que el Estado actúe como agente regulador, controlando las tendencias monopólicas y prácticas mercantilistas que originan concentración de riqueza en pocas manos y prácticas ineficientes, que terminan generando condiciones inequitativas que enriquece a pocos y mantiene las desigualdades que afectan a amplias capas de la población. De otra parte, el Estado, cumpliendo su rol subsidiario y de garante de los de- rechos ciudadanos constitucionales, debe intervenir en la asignación de recursos en aquellos lugares o sectores donde el mercado o la oferta privada de bienes y servicios no llegan o donde aún no existen las condiciones para su expansión sin asimetrías ni posiciones dominantes. Igualmente, el Estado puede intervenir en sec- tores estratégicas de la economía, como es la pequeña agricultura, suministrándole directamente servicios técnicos y recursos productivos, dentro de los estándares que corresponden a una gestión pública moderna y eficiente.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 50 En esta concepción se espera que una lógica expansiva del mercado genere una ten- dencia creciente de asignación de recursos en la economía, mientras el Estado actúa con políticas redistributivas para revertir la pobreza y disminuir las desigualdades como principal forma de lograr la justicia social. Teniendo en cuenta estos conceptos, debemos dar prioridad a un modelo que lo- gre un desarrollo integral, sustentable, solidario y equitativo, para beneficio de las mayorías nacionales. Esto implica una Política de Economía Solidaria (economía- sociedad-ambiente) basada en un sistema económico que toma en cuenta cuatro campos de acción: el desarrollo económico, el desarrollo del conocimiento y el trabajo, el equilibrio ecológico y la participación democrática, reforzando como medida del mismo la utilización del Índice de Desarrollo Humano – IDH. En este contexto, las propuestas consideran esencial la repotenciación de los ser- vicios estatales a los pequeños productores, propugnando el cambio de la matriz productiva, con nuevas tecnologías y organización empresarial, promoviendo las actividades transformadoras con mayor valor agregado y generación de empleo, facilitando el acceso a los recursos financieros y construyendo la infraestructura física necesaria para articular el sector rural con el urbano. 2.2 EL MARCO CONSTITUCIONAL Y LEGAL Los planteamientos para el desarrollo del agro merecen un tratamiento integral y multisectorial, siendo necesario considerar las leyes que influyen sobre el desempe- ño de este sector. Para efectos de definir las Políticas de Desarrollo para el Agro y el Sector Rural, tres normas generales son importantes: la Constitución Política del Perú, la Ley Orgánica de Gobiernos Regionales-Ley Nº 27867 y sus modificatorias y la Ley de Gobiernos Locales. Estas normas constituyen el marco general para una propuesta legal del desarrollo agrario, en cuanto fijan atribuciones a estos gobiernos en temas referidos al agro y el desarrollo rural. También existe una frondosa legislación específica sobre el agro y el sector rural, que ha ido generándose con distintas visiones de desarrollo y, a veces con intereses particulares que no han aportado mucho a la solución de los problemas centrales, ya sea porque respondieron a momentos de coyuntura o porque los gobernantes no quisieron encarar los cambios que se necesitaban. Algunas normas se refieren a modelos de desarrollo ya superados y otras son contradictorias entre sí; por lo que se hace necesario una nueva legislación agraria concordada que nos permita inser-
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 51 tarnos en este mundo globalizado y cada vez más competitivo. Las normas legales que sustentan la estructura institucional actual relacionada con el agro, tienen su origen en lo especificado en la Constitución Política del Perú. Al respecto, conviene mencionar los siguientes artículos que tienen relación directa con el agro: Artículo 66°. Los recursos naturales, renovables y no renovables, son pa- trimonio de la Nación. El Estado es soberano en su aprovechamiento. Por ley orgánica se fijan las condiciones de su utilización y de su otorgamiento a particulares. La concesión otorga a su titular un derecho real, sujeto a dicha norma legal. Artículo 67°. El Estado determina la política nacional del ambiente. Pro- mueve el uso sostenible de sus recursos naturales. Artículo 68°. El Estado está obligado a promover la conservación de la diversidad biológica y de las áreas naturales protegidas Artículo 88°. El Estado apoya preferentemente el desarrollo agrario. Ga- rantiza el derecho de propiedad sobre la tierra, en forma privada o comunal o en cualquiera otra forma asociativa. La ley puede fijar los límites y la extensión de la tierra según las peculiaridades de cada zona. Las tierras abandonadas, según previsión legal, pasan al dominio del Estado para su adjudicación en venta. Artículo 89°. Las Comunidades Campesinas y las Nativas tienen existencia legal y son personas jurídicas. Son autónomas en su organización, en el trabajo comunal y en el uso y la libre disposición de sus tierras, así como en lo económico y administrativo, dentro del marco que la ley establece. La propiedad de sus tierras es imprescriptible, salvo en el caso de abandono previsto en el artículo anterior. El Estado respeta la identidad cultural de las Comunidades Campesinas y Nativas. La legislación establece atribuciones a las regiones en el tema agrario y permite la acción gubernamental en este tema; de ahí que algunos Gobiernos Regionales han constituido “Consejos Regionales de Desarrollo Agrario”, que involucran entidades públicas y privadas y representantes de la Sociedad Civil. Por ello las propuestas de Políticas de Estado para el Desarrollo Agrario y Rural no sólo se refieren a la inter- vención del Gobierno Nacional, sino a la participación de los Gobiernos Regionales y Locales, especialmente cuando se habla de planificación estratégica y programas con enfoque de cuencas y corredores económicos. Por tanto, en este documento, el término “Estado” incluye al gobierno nacional, regional y local en lo que les corres- ponda de acuerdo a sus atribuciones y competencias específicas.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 52 En cuanto a la legislación específica para el sector, existe, como ya mencionamos, una vasta y amplia gama de leyes. Entre ellas: “Ley de Organización y Funciones del Ministerio de Agricultura”, “Ley Forestal y de Fauna Silvestre (Ley 27308)”, “Ley de Promoción de la Inversión Privada en Proyectos de Irrigación”, “Ley de Comunidades Nativas y de Desarrollo Agrario de la Selva y de Ceja de Selva (DL 22175)”, “Ley Orgánica para el Aprovechamiento Sostenible de los Recursos Natu- rales (Ley 26821), “Ley de Desarrollo y Fortalecimiento de Organizaciones Agra- rias”, “Ley de Consejos Regionales de Concertación Agraria para la Reactivación y Desarrollo del Sector Agrario”, “Ley de Recursos Hídricos (Ley 29338)”, (“Ley General del Ambiente (Ley 28611)”, “Ley de Creación, Organización y Funciones del Ministerio del Ambiente (DL 1013)”, ente las más importantes. Adicionalmente, es oportuno mencionar que el actual Acuerdo Nacional, si bien no ha tenido una mayor presencia vinculante, es considerado como el máximo foro para consensuar políticas de desarrollo nacional. 2.3 POLITICAS PROPUESTAS EN EL ACUERDO NACIONAL El Foro del Acuerdo Nacional es concebido, aunque no reconocido y escuchado, como la máxima expresión política de la voluntad de los peruanos respecto al tipo de país que queremos para nuestros hijos. En el seno de este Acuerdo se ha definido y aprobado la Vigésimo Tercera Política de Estado, que se refiere específicamente a la “Política de Desarrollo Agrario y Rural”, en los siguientes términos: “Nos comprometemos a impulsar el desarrollo agrario y rural del país, que incluya a la agricultura, ganadería, acuicultura, agroindustria y a la explo- tación forestal sostenible, para fomentar el desarrollo económico y social del sector. Dentro del rol subsidiario y regulador del Estado señalado en la Constitución, promoveremos la rentabilidad y la expansión del mercado de las actividades agrarias, impulsando su competitividad con vocación ex- portadora y buscando la mejora social de la población rural. Con este objetivo, el Estado: (a) apoyará la expansión de la frontera agrí- cola y el incremento de la producción agraria y acuícola, poniendo especial énfasis en la productividad, la promoción de exportaciones con crecien- te valor agregado y defendiendo el mercado interno de las importaciones subsidiadas; (b) desarrollará la infraestructura de riego, los sistemas de
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 53 regulación y distribución de agua, mejora de suelos, así como promoverá los servicios de transporte, electrificación, comunicaciones, almacenaje y conservación de productos agrarios; (c) articulará el desarrollo de ciuda- des intermedias que, con la mejora de la infraestructura rural, motiven la inversión privada e incentiven la creación de oportunidades de trabajo; (d) apoyará la modernización del agro y la agroindustria, fomentando la inves- tigación genética, el desarrollo tecnológico y la extensión de conocimientos técnicos; (e) formulará políticas nacionales y regionales de incentivo a la actividad agrícola, procurando su rentabilidad; y (f) propiciará un sistema de información agraria eficiente que permita a los agricultores la elección de alternativas económicas adecuadas y la elaboración de planes indicati- vos nacionales, regionales y locales”. Si bien esta Política corresponde a un enfoque parcial del problema agrario, es importante su consideración por cuanto es indicativo de un cierto grado de con- certación y consenso de todos los que están representados en el Acuerdo Nacional y puede servir de base para establecer la visión de futuro que queremos para este importante sector. De otra parte, a pesar que el Acuerdo Nacional ha contribuido con propuestas de políticas y que el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico-CEPLAN ha elabo- rado y puesto a discusión el documento “Plan Estratégico de Desarrollo Nacional 2010 – 2021”, en este tiempo de elecciones no se ha escuchado la posición de los candidatos respecto a los lineamientos de desarrollo ahí propuestos. 2.4 EJES ESTRATEGICOS PROPUESTOS POR CEPLAN El “Plan Estratégico de Desarrollo Nacional 2010 – 2021” de CEPLAN contiene los lineamientos de desarrollo de cara al Bicentenario. Dicho Plan se refiere a seis ejes estratégicos:  Derechos fundamentales y dignidad de las personas; que incluye los temas de democratización de la sociedad, población, estructura social, desarrollo humano y pobreza.  Igualdad de oportunidades y acceso a los servicios básicos; abarcando: edu- cación, salud, seguridad alimentaria y servicios públicos.  Estado descentralizado al servicio de los ciudadanos y del desarrollo; que involucra: reforma del Estado y gobernabilidad.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 54  Economía competitiva con alto nivel de empleo y productividad; cubriendo los temas de: crecimiento económico, competitividad y estructura económi- ca, empleo.  Desarrollo regional equilibrado e infraestructura adecuada; con los temas de: concentración espacial y distribución regional de la producción.  Aprovechamiento sostenible de los recursos naturales con un ambiente ade- cuado para la vida saludable de las personas; que incluye: recursos hídricos, energía, bosques y biodiversidad, otros recursos estratégicos. Estas propuestas involucran programas y proyectos, así como líneas de acción prio- ritarias que se han considerado como marco de las propuestas de políticas de Estado y propuestas de gobierno incluidas en el presente documento. 3.0 DESAFIOS ESTRATÉGICOS PARAELBICENTENARIO 3.1 ENFOQUE ESTRATÉGICO Somos un país en crecimiento, con grandes oportunidades, pero con gran- des desigualdades y asimetrías entre el sector urbano y el sector rural. Se- gún las cifras del INEI para el año 2009, todavía tenemos 34,8% de pobre- za a nivel nacional y en el medio rural la pobreza alcanza al 60,3% de la población asentada en este sector y el 27,8% es extremadamente pobre. Es decir, seis de cada diez son pobres y 3 de cada diez ni siquiera cubren la canasta mínima de alimentos. Es más, los pobres rurales son cua� tro veces más pobres que los pobres urbanos (24 ). En términos de regio- nes geográficas, la Sierra es la que alberga más pobres (65,6%) y pobres extremos (33,2%). Por tanto, es momento de reorientar los esfuerzos para ver al Perú como un país del primer mundo, sin pobreza, con inclusión social y oportunidades para todos. En el caso del Sector Agrario, si bien somos un país con gran potencial productivo, todavía este sector alberga a una gran masa de gente pobre. Predomina la pequeña propiedad y el minifundio. Prevalece una población con edad muy avanzada en la conducción de las fincas, poco propensa al cambio y con bajo nivel de educación 24 : INEI - Instituto N acional de Estadística e Informática; “Informe Técnico, Evolución de la Pobreza al 2009”; Lima, mayo 2010. En este informe se indica que el indicador de Brecha de Pobreza es de 19,7% en área rural y 5,0% en área urbana.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 55 (80% sólo tiene primaria o ningún grado de educación), baja tecnología. La excesi- va fragmentación de las propiedades se manifiesta una oferta también fragmentada, sin planificación, con mucho individualismo y escasa asociación para la producción y los servicios. Esto hace, por un lado, que sean caros los servicios como provisión de insumos, créditos, comercialización de productos y asistencia técnica; y, por otro lado, restringe la capacidad de negociación y acceso a los mercados. A ello se suman, por supuesto, las otras restricciones que escapan al alcance de los agriculto- res tanto en el ámbito nacional como los escenarios globalizados que antes hemos mencionado. Si no actuamos ahora, la pequeña agricultura puede ser afectada y em- pujada a más pobreza. Debemos reconvertir esta agricultura, integrarla al mercado, incrementar su productividad y orientarla en lo posible a la producción de alto valor y a la producción orgánica. Es momento de actuar y llevar a cabo la revolución de la productividad de la pequeña agricultura. Podemos mejorar su competiti- vidad concentrando los esfuerzos del Estado y de las organizaciones de usuarios en este sector. Atrevámonos a cambiar pensando en el futuro. No podemos esperar ni equivocarnos; el desarrollo de la pequeña agricultura depende de nosotros mismos y de nuestra acción colectiva. Un aspecto trascendente que no debemos dejar de lado es el referido a la inmensa brecha alimentaria que ha significado gastar US$ 1 500 millones en seis produc� tos alimenticios que los podíamos haber producido en el país. Necesitamos con urgencia un gran cambio para reducir nuestra vulnerabilidad y sustituir, al menos, parte de las importaciones con producción nacional que generan empleo e ingreso para los peruanos. Muy a nuestra costumbre política, el 2010 se caracterizó por la avalancha de par- tidos políticos y movimientos regionales y locales, deseosos de participar en la contienda electoral, primero local y regional, y luego la contienda nacional. En esta vorágine de expectativas, pensamos que se harían públicas muchas propuestas de desarrollo para el largo plazo. Nos equivocamos. La mayoría, a lo sumo, se ha limi- tado a divulgar propuestas efectistas para generar simpatías y ganar la lid electoral. A sólo once años del Bicentenario de la Independencia Nacional, el año 2021, nos preocupa que no tomemos conciencia de la importancia de una visión de futuro, consensuada y compartida por todos los ciudadanos. Los momentos electorales de- berían servir para discutir los planteamientos de largo plazo; pero continuamos con el cortoplacismo, ofreciendo metas que no se van a cumplir, o bailando y poniéndonos sombrero, poncho o chullo para lograr el favor de los electores. Esto debe cambiar.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 56 El período 2010-2021 ofrece a los peruanos la oportunidad histórica de llegar al Bicentenario como una nación enrumbada hacia el progreso, que genera riqueza, trabajo y bienestar para sus ciudadanos, brindándoles la oportunidad de realizar sus sueños de una vida mejor. Para avanzar hacia ese fin superior, nuestra patria debe insertarse ventajosamente en un mundo globalizado, en donde nuevos desafíos sociales, económicos, ambientales, científicos y tecno- lógicos, hacen imprescindible una modernización de las actividades produc- tivas y la búsqueda de competitividad en la pequeña agricultura, que con su esfuerzo, venció a la crisis y a la violencia y se erige hoy como el soporte de la gran transformación social en el medio rural. La pequeña agricultura debe ser priorizada. Uno de los mayores obstáculos para el desarrollo del país es la ineficiencia del Estado peruano. El Estado debe funcionar con eficiencia en sus tres niveles: na- cional, regional y local, para proporcionar los servicios básicos de seguridad, jus- ticia, educación y salud a todos los ciudadanos. Para ello, debemos proseguir con la descentralización y lograr liderazgo y gestión pública de calidad, con una visión unitaria del país, una cultura del mérito, y auténtica vocación de servicio. Las “islas de excelencia”  que hoy existen en los sectores económicos deberán extenderse a los sectores sociales (25 ). Mejoremos la calidad técnica de las actividades productivas y fortalezcamos el pa- pel de las organizaciones agrarias para apoyar la revolución de la pequeña agricul- tura. Debemos destinar más recursos para el desarrollo de la ciencia y la tecnología a fin de articular la estructura productiva y apuntalar la competitividad del agro nacional. A fin de erradicar la pobreza, el Perú necesita seguir creciendo a tasas altas en los próximos años.  Por ello la inversión privada debe seguir fluyendo hacia nuestro país. Es indispensable un entorno de paz social, amigable a la inversión socialmente responsable.  La inversión debe incorporar a los pobres a cadenas productivas a fin de que éstos sientan los beneficios del mercado y la modernidad. 25 : Partido Humanista Peruano; “Cinco Desafíos para el Bicentenario”. Pronunciamiento en el diario El Comercio. Lima, 21 febrero 2010.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 57 En la Sierra rural altoandina y la Amazonía, donde se concentran los grandes bol- sones de pobreza, se debe promover programas productivos integrales que ataquen simultáneamente varios frentes: productividad, incremento del ingreso, capacita- ción, erradicación de la desnutrición, infraestructura básica, medioambiente. Nues- tro enfoque es la inclusión productiva y no el asistencialismo. Debemos escuchar, dialogar y respetar al otro, con una vocación de reconocimiento a la dignidad de los pueblos olvidados del Perú y la concertación en beneficio del país. Finalmente, debemos concebir el desafío agrario no solamente para atender culti- vos, crianzas o aprovechamiento forestal. Sino que, para que el desarrollo agrario sea sólido y sostenido, se requiere de un enfoque rural y territorial, que implica el enfoque de cuencas, ciudades intermedias, la articulación con carreteras, caminos, electrificación rural y otras infraestructuras que faciliten la producción y movili- zación de productos y servicios. Así mismo, se requiere impulsar otras actividades económicas en el sector rural (como artesanías, bíoturismo, etc) que complementen el empleo e ingreso familiar que no es cubierto en las pequeñas propiedades. 3.2 EJES CLAVES EN LAAGENDA POLÍTICA Rentabilidad y Competitividad La globalización y la interrelación de mercados han originado que la competitividad se convierta en un instrumento clave para el crecimiento de los países o, en algunos casos, de su supervivencia, sin la cual la actividad económica puede transformarse en insostenible. Los países desarrollados nos llevan mucha ventaja en sus políticas para favorecer la competitividad y rentabilidad de sus productos, incluyendo polí- ticas de ayuda interna y subsidios a sus exportaciones. Ese es el mundo en el que estamos y no debemos esperar que los países desarrollados cambien a favor nuestro o que ellos nos ayuden a resolver nuestros problemas. Todo depende de nosotros. A pesar que el mundo nos ve como un país en crecimiento sostenido, con equilibrio en las finanzas y con significativos avances en la reducción de la pobreza, en tér- minos de competencia aún nos ubican detrás de Chile y Brasil. En efecto, según el Índice Mundial de Competitividad 2010 del International Institute for Management Development (IMD) de Suiza, Perú se coloca en el puesto 41 (bajando del puesto 31 reportado en el 2009). Ello debido a que aún no incorporamos a nuestro crecimiento económico factores determinantes como la calidad de vida, el desarrollo tecnoló- gico, la infraestructura productiva, el capital humano y el fomento a la inversión,
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 58 entre otros. En efecto, hemos mejorado en aspectos institucionales y la legislación; pero hemos descendido nueve posiciones en lo que respecta a productividad, efi- ciencia y mercado laboral (“la falta de empleo no es un problema pero sí la calidad del mismo”). Por otra parte, en la última publicación del World Economic Forum (año 2010) so- bre “Índice de Competitividad Global”, Perú se ubica en el puesto 73 del ranking de competitividad, sobre un total de 134 países, mejorando su posición con respecto a los años anteriores (puesto 78 en 2009, 83 en 2008 y 87 en 2007). Hemos mejorado, pero todavía estamos más abajo de la mitad del ranking; después de Chile, Costa Rica, Brasil, México, Uruguay y Colombia. Este ranking considera aspectos referi- dos al desempeño de la economía, la eficiencia gubernamental, la eficiencia de los negocios y la infraestructura disponible. Así mismo, en términos del ranking por el Índice Global de Tecnología, Perú ocupa el puesto 84 sobre un total de 127 países evaluados, muy por debajo de Chile, Bra- sil, Argentina, México y Colombia. Este Índice considera el ambiente general para el uso de las tecnologías, el nivel de preparación de individuos, empresas y gobier- no, así como el uso efectivo de las tecnologías más recientes. En cuanto al Índice de Tecnología de Información y Comunicación, la posición del Perú es el 55 sobre un total de 66 países reportados. Si el ranking de tecnología se estableciera sólo para el sector agrario, lo más proba- ble es que estemos entre los últimos; lo cual nos debe llamar a reflexión y a tomar decisiones rápidas para salir adelante. El problema central del agro se resume en su baja rentabilidad y baja capacidad de competencia, que se ha convertido en un círculo vicioso para la mayor parte la agricultura nacional, por la precariedad o ausencia de políticas integrales y estables en el largo plazo. Por tanto, requerimos de un gran impulso en políticas y estrategias de desarrollo agrario, que involucren la aplicación de nuevos modelos de compe- tencia para el agro, los cuales deben considerar las particularidades antes señaladas y deben contribuir a que las empresas se posesionen y crezcan en el mercado inter- nacional y, a la vez, que contribuyan a reducir la brecha alimentaria, reconvertir e incrementar la rentabilidad de la producción para el mercado interno e incrementar el ingreso real de los agricultores. Nos movemos en una economía de mercado, abierta y globalizada; en la cual todos venden y todos compran. Nuestro país también compra y vende. Competimos en
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 59 nuestro mercado interno con los productos importados, como los alimentos sub- sidiados, y, en el exterior, con todos los proveedores en los mercados que captan nuestras exportaciones. Calidad e inocuidad de los productos, oportunidad de sumi- nistro y precios iguales o menores que los de los otros proveedores, son los factores que determinan las condiciones de competencia en nuestros principales mercados. Así de simple. Sin embargo, es de prever que en los próximos años los costos de la agricultura de exportación aumentarán (tendencia al aumento de salarios y trans- porte, por ejemplo) y que los precios se mantendrán o podrán bajar. Este escenario probable obliga a impulsar los programas para incrementar la productividad. Diversas estrategias pueden aplicarse a nivel empresarial y estatal para mejorar las capacidades de competencia a fin de conquistar mercados y consolidarse en ellos, y, por otro lado, para abastecer el mercado interno reduciendo la importación. De eso se trata. El papel del Estado es fundamental. Desde el plano gubernamental se deben tener políticas claras para la construcción de la infraestructura básica y la prestación de servicios que reduzcan los costos de las transacciones y mejoren las capacidades de competencia de los negocios agrarios. Es decir, que mejoren su capacidad para vender sus productos en un mercado en el que, con seguridad, pueden acceder otros proveedores de distintas latitudes. Todos sabemos que se requiere un gran salto tecnológico. Para lograr que los pe- queños agricultores sean parte de ese gran salto, necesitamos de servicios de in- novación, asistencia técnica y capacitación. Pero también se requiere de centros de formación técnica (mando medio) que sean parte de un enfoque integral para mejorar la competitividad del agro. La mayor capacidad de competencia debe manifestarse necesariamente en renta- bilidad a fin de que las actividades productivas sean sostenibles en el tiempo. La mayor rentabilidad se obtiene por mayores ingresos y/o con reducción de costos. En ambos temas se debe trabajar. Los mayores ingresos se obtienen con más produc- ción (aumento de rendimientos) y mayores precios. Los precios no dependen del agricultor sino del mercado, por lo que queda sólo enfocarse en la productividad. Entonces, debemos trabajar para aumentar los rendimientos, porque en la actuali- dad los promedios nacionales son muy bajos respecto a lo que se puede obtener con buenas tecnologías. Al incrementar los rendimientos reducimos los costos unitarios promedio. Aquí es importante el papel del Estado apoyando con servicios al agro. Los costos podemos reducirlos con medidas al interior de los negocios o fincas
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 60 con un control rigurosos de los rubros de costos, la optimización de los procesos y la buena gestión de personal; pero más impactante es la reducción de costos del transporte de los insumos y productos, de ahí la importancia de la construcción de infraestructura básica que permita la movilización de los productos y el acceso de insumos y materiales diversos, sumado a los servicios técnicos de apoyo. Crecimiento con Equidad: El crecimiento económico, es decir la creación de riqueza, debe estar orientada a reducir las brechas de las desigualdades entre los más prósperos y los más po- bres; esto es a conseguir la justicia social. En nuestro país, la economía nacional ha manifestado un crecimiento continuo, aún en los momentos de crisis financiera internacional. Igualmente, se ha avanzado en la disminución de la pobreza. Las últimas cifras del año 2009 indican que todavía la pobreza total afecta al 34,8% de la población y que la pobreza extrema alcanza al 11,5%. Sin embargo, las políti- cas económicas no han beneficiado a todos por igual. Hay una marcada inequidad económica y social en el medio rural. Como hemos visto, la pobreza se concentra en las áreas rurales. Los pobres del área rural son cuatro veces más pobres que los pobres del área urbana. Debido a nuestra alarmante dependencia alimentaria, estos pobres son los más vul- nerables ante una crisis alimentaria mundial. En el agro, los Tratados de Libre Comercio no se han manifestado como las “loco- motoras” que “jalen” a la gran masa de los productores nacionales, como se espe- raba. Los TLC son una buena alternativa y un gran desafío, pero no son la panacea. Actualmente, en el país, alrededor de 600 mil hectáreas se dedican al autoconsumo, 2 millones 300 mil hectáreas corresponden a la agricultura tradicional y escasamen- te entre 90 y 100 mil hectáreas se utilizan en la agricultura moderna de exportación no tradicional, que se conduce con alta tecnología. La gran masa de la producción nacional es para el mercado interno; es poco competitiva y poco rentable. Dado este escenario, las políticas de desarrollo agrario y rural se orientarán a disminuir las asimetrías e inequidades apoyando a los sectores más pobres, promoviendo un desarrollo competitivo, equitativo y sustentable en el largo plazo, para beneficio de las mayorías nacionales tantas veces postergadas. No se trata de quitarle a los que más tienen ni limitar el crecimiento de los más prósperos; sino que habrá que aprender de los más prósperos, imitar sus procesos y propender a que los que hoy no tienen, tengan algo más en el futuro. Por ello, los gobiernos deberían orientar sus acciones preferentemente con servicios para los pobres del agro que son los
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 61 pequeños agricultores y minifundistas. La agricultura de exportación sólo requiere de reglas claras y estables; en cambio, los pequeños, que son los más, requieren servicios de apoyo. Por eso, el Estado debe atender con prioridad a este sector de pobres del Perú. Desarrollo Sostenible: Los cambios climáticos y el calentamiento global están mostrándonos cada vez con mayor crudeza la necesidad de enfocar nuestras actividades sin afectar el medio ambiente. Esto implica el desarrollo sostenible; que consiste en utilizar los recur- sos naturales para satisfacer nuestras necesidades pero sin afectar la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades. Las generaciones futuras deben tener iguales o mayores oportunidades que nosotros. En este sentido, debe entenderse que el crecimiento económico debe ser compatible con la conser- vación de la naturaleza y la calidad de la vida humana. En el país, la política ambiental tiene como objetivo la protección y conservación del ambiente y de los recursos naturales para posibilitar el desarrollo y garantizar una buena calidad de vida. La legislación y normas sobre la gestión de recursos naturales es amplia, pero su aplicación y el respeto a ellas deja mucho que desear. Debemos ser muy cuidadosos pero a la vez muy fuertes con el control ambiental. Los proyectos de utilización de recursos naturales deben demostrar que cumplen con la normatividad ambiental. No por querer inversiones permitamos la afectación del ambiente. Todo debe ser compatible. Seguridad Alimentaria: La Seguridad Alimentaria implica la disponibilidad, acceso material y económico, estabilidad de la oferta, calidad e inocuidad en el suministro de alimentos a to- dos los peruanos para satisfacer sus necesidades alimenticias y mantener una vida activa y saludable. Las políticas alimentarias y agrarias deben orientarse con una producción de alimentos de manera sustentable en función de las necesidades de la población, las mismas que, en esencia, expresan “el derecho a la alimentación”. Las restricciones en la provisión de alimentos son consecuencia de la interacción compleja de aspectos técnicos, económicos, sociales y políticos. La inseguridad es una realidad que experimentan los grupos más vulnerables. Inseguridad alimentaria y pobreza están fuertemente relacionadas; a tal punto que es común leer que “la pobreza es la principal causa de la inseguridad alimentaria y el hambre es también
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 62 una causa significativa de pobreza”. La Seguridad Alimentaria para los pobres sig- nifica producir o asegurar el suficiente alimento para su familia y mantener ese nivel año a año. Los pobres rurales, especialmente alto andinos, son los más vulnerables. Perú es un país importador neto de alimentos básicos (trigo, maíz, aceite de soya y otros). Gran parte de los alimentos básicos provienen del exterior, por lo que es muy vulnerable al aumento del precio internacional. La dependencia externa afecta la Seguridad Alimentaria. Cada año aumenta nuestra dependencia alimentaria. El valor de las importaciones de seis alimentos básicos superó los 1 500 millones de dólares en el 2010 y en cantidad equivale al 89% de toda la superficie nacional dedicada anualmente a la agricultura (con todos los cultivos permanentes, semiper- manentes y estacionales). Cada año batimos récord de importaciones de alimentos a pesar que disponemos de un inmenso potencial para producirlos. Este es un pro� blema clave que debemos encarar con prontitud. Las políticas aplicadas en el país favorecen la agroexportación, lo cual es bueno; pero son poco efectivas para el desarrollo de la producción para el mercado interno. Por ello, cada vez compramos mayor cantidad de productos externos que podría- mos producirlos en el país. Lamentablemente, el crecimiento de la economía no ha ido acorde con la Seguridad Alimentaria. Se requiere de un fuerte impulso a la producción interna y la promoción del consumo de los productos para los cuales tenemos ventajas de producción. Los servicios técnicos gubernamentales y de las organizaciones privadas orienta- dos convenientemente para dar a las comunidades pobres los conocimientos para mejorar sus condiciones de vida, en una forma económica y sustentable, crean una puerta de acceso para aliviar la pobreza en esta agricultura de subsistencia. Es clave nuestro compromiso para reducir la dependencia alimentaria promo- viendo la producción interna en la pequeña y mediana propiedad, facilitando el ac- ceso a los conocimientos, y brindando y apoyando servicios productivos para lograr la reconversión productiva en la pequeña agricultura. Asistencia técnica, sistemas de crédito solidario (crédito colectivo), seguro agrario, asociatividad, son temas de preocupación fundamental de cara al Bicentenario. Biodiversidad y Biotecnología: En el país existen 28 climas y 84 zonas de vida en distintos pisos altitudinales. Esto da lugar a una diversidad biológica que nos coloca como uno de los diez países
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 63 megadiversos del mundo, con alrededor de 25 000 especies de plantas (10% del mundo), más de 4 400 especies conocidas y utilizadas por la población. También dispone de una alta diversidad genética; como en el caso de papa, de la cual dis- ponemos de 2 400 variedades. Tenemos el mayor número de variedades de papa, maíz, ají, granos andinos, tubérculos y raíces andinas. Cerca del 65% de la agricultura peruana depende de especies nativas; en tanto que el 95% de la ganadería se alimenta de pastos naturales. La región costeña es un invernadero natural en donde se puede producir de todo durante todo el año; mien- tras que en la sierra y selva hay productos nativos y exóticos, plantas medicinales, plantas ornamentales y otros con un gran porvenir en el mercado internacional. Esta biodiversidad se constituye en una fuente principal de recursos para la economía, salud, alimentación y recreación de la humanidad; constituyéndose así en la base para el Desarrollo Sustentable. Con los productos nativos y la biodiversidad tenemos la posibilidad de ser una potencia mundial en la producción y exportación de productos orgánicos. Esta- mos creciendo sostenidamente en la exportación de banano orgánico, café, cacao, achiote, maca, maíz blanco de Urubamba, maíz morado, paltas, tara, uña de gato, granos andinos y otros. Según las estadísticas oficiales, hemos pasado de cerca de 10 millones de dólares exportados en el año 2000 con productos orgánicos a 225 millones de valor de exportación en el 2009. La conservación y aprovechamiento sustentable de la biodiversidad es una preocupación mundial. De ahí el establecimiento del año 2010 como el “Año Internacional de la Diversidad Biológica” establecido por la ONU para crear conciencia sobre la pérdida de los recursos de la biodiversidad. Perú tam- bién tiene esa preocupación y lo ha manifestado en la Política Nacional del Ambiente que se refiere a la “Conservación y aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y la diversidad biológica”. En ese marco, Perú debe- rá fomentar el establecimiento de alianzas para promover la inversión y co- mercio de productos y servicios asociados a la biodiversidad, en los cuales participen las comunidades nativas y los campesinos que por siglos han utili- zado estas plantas. Un gran despegue se puede lograr en la utilización de pro- ductos con altos índices nutritivos y plantas medicinales; así como aquellos ligados a la cultura culinaria nacional, que nos ha permitido estar muy bien po- sicionados a nivel mundial con nuestra gastronomía.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 64 La pérdida de los recursos de la biodiversidad es una amenaza latente. Por ello, la biotecnología debe ser aplicada en un marco de bioseguridad, a fin de reducir los riesgos en salud, medio ambiente y diversidad biológica. Se requieren regulaciones claras y armonización de las políticas relacionadas con la biotecnología a fin de disminuir o evitar los riesgos en la biodiversidad. Las evaluaciones sobre su uso deben hacerse caso por caso. La biotecnología puede ser una buena aliada en la preservación, difusión y aprove- chamiento económico de los cultivos nativos. Es una gran responsabilidad preser- var nuestra biodiversidad. Debemos vernos como la despensa del mundo en mate- rial genético. Como hemos dicho antes, los “transgénicos” pueden significar riesgos potenciales para la salud y el desarrollo humano; y no van de la mano con la preservación de la biodiversidad y con el desarrollo de cultivos orgánicos. Es relevante mencionar que muchas discusiones sobre el tema de los OGM se cen- tra en la posición de dominio que tienen y tendrían un par de transnacionales que disfrutan de una posición duopólica en el suministro de semillas. Las últimas mo- dificaciones en las semillas determinan que se puedan utilizar una sola vez en las siembras, pues las nuevas que se cosechen no germinan. Ahí hay otro dilema. Su uso generará dependencia de los agricultores porque siempre estarían comprando semillas para cada siembra (no podrían usar sus propias semillas como lo hacen en la actualidad). Esto es más perjudicial sobre todo para los más pequeños. Si somos dependientes de alimentos importados y luego seremos dependientes de semillas para la producción nacional, entonces nuestra vulnerabilidad será mayor. Habría inseguridad alimentaria y los más pobres serían desplazados por no poder comprar semillas. Esto no es como la “Revolución Verde” de los años 50 a las cuales todos podían tener acceso; las semillas servían para una y otra vez, Ahora es diferente. Debido a ello, en el marco de las políticas de gobierno, nuestra propuesta se orienta al aprovechamiento de la biotecnología para aumentar la producción de alimentos, la preservación y utilización racional de nuestra biodiversidad, teniendo en cuenta las políticas de bioseguridad agropecuaria (Protocolo de Cartagena sobre Biose- guridad y Convenio de Diversidad Biológica). Tenemos suficiente germoplasma nativo para abastecer al mundo que debemos protegerlo y aprovecharlo sin afectar la biodiversidad. A eso debe contribuir la biotecnología y eso es lo que deberían enfocar y priorizar los gobiernos. Por otra parte, debemos ser conscientes que ya ingresan al país productos elaborados y materias primas de origen transgénico. Por
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 65 ello, es urgente la reglamentación sobre identificación y etiquetado de los pro� ductos transgénicos, así como la reglamentación sobre la inocuidad de alimentos e inocuidad ambiental, y la aplicación de los correspondientes sistemas de control de transgénicos; para lo cual deberán equiparse adecuadamente los centros de investi- gación del país para los análisis de trazabilidad y otros que sean necesarios. El derecho de la propiedad intelectual es otro elemento clave en el debate sobre la biotecnología y, particularmente, en los OGM. El acceso no igualitario, la monopo- lización y la dependencia de su uso generan controversias difíciles de soslayar. Esto es más marcado en la industria de las semillas que es controlada por un reducido número de transnacionales, a las cuales sólo les preocupa la parte mercantil y sus propias utilidades. Se requieren regulaciones claras y armonización de las políticas relacionadas con la biotecnología y la transgénesis a fin de disminuir o evitar los riesgos en la biodiversidad. Las evaluaciones sobre su uso deben hacerse caso por caso. En este contexto, es importante el reconocimiento y protección de los conoci� mientos ancestrales de las comunidades nativas; así como su derecho al acce� so y protección de los recursos genéticos y una participación equitativa en el beneficio de su uso comercial. La aplicación de la biotecnología a los genes que podrían ser incorporados en recursos genéticos de importancia en poblaciones ru- rales genera la preocupación de que las comunidades pueden haber originalmente suministrado esos recursos genéticos para el desarrollo; y, una vez que son de pro- piedad privada, estos recursos pueden no estar disponibles para los individuos que garantizaron su conservación por siglos. De igual importancia es el tema del acceso de los investigadores a los recursos genéticos para posterior desarrollo en términos que reconozcan las contribuciones hechas por las comunidades en la conservación y utilización sostenible de esos recursos. Debemos defender los derechos naciona- les en los temas de patentes, derechos de propiedad intelectual, inversión extranjera asociada con las doméstica en la conservación, uso y aprovechamiento de nuestra biodiversidad, y la participación en los beneficios (profit-sharing) entre las comu- nidades nativas y los inversionistas foráneos en el uso de los recursos biológicos que aquellas han utilizado y mejorado mediante selección natural desde tiempos inmemoriales. Los nativos han desarrollado conocimientos milenarios sobre cien- tos de especies que utilizan para elaborar alimentos, medicinas, abonos y muchos otros usos; conocimiento que debemos salvar, proteger y promover para beneficio de la humanidad entera. En estos temas, debemos reconocer los esfuerzos que viene desplegando el Estado Peruano con el fin de registrar los recursos genéticos y los
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 66 conocimientos ancestrales de nuestros pueblos para protegerlos de la biopiratería (26 ). Pero falta mucho, muchísimo, por hacer en estos temas. Finalmente, es necesario enfocar hacia el futuro el binomio biodiversidad-biotec- nología para superar las restricciones que se deriven del cambio climático. Esas restricciones aumentarán el valor de nuestra biodiversidad para la salud, alimenta- ción y la agricultura. Por tanto, debemos ver nuestra diversidad genética como la materia viva que permitirá adaptarnos al cambio climático y, al mismo tiempo como proveedores de alimentos para el resto del mundo. Gestión Integral del Agua, Cuencas y Forestación y Prevención de Desastres: El agua es un recurso natural, vital pero vulnerable. El acceso a ella para satisfacer las necesidades de la población es un derecho humano. Su uso y aprovechamiento debe efectuarse en concordancia con la capacidad de recuperación y regeneración de los ecosistemas y la preservación del recurso para las futuras generaciones. La eficiencia de su utilización debe basarse en el equilibrio entre el valor social, eco- nómico y ambiental del recurso. En suma, como se mencionó en páginas anteriores, el suministro de agua en el país es un reto con múltiples facetas. Se requiere dar prioridad a la gestión integrada de los recursos hídricos, para su distribución, uso y pre- servación. El incremento y la seguridad de la oferta de agua requiere la construcción de infraestructura para almacenamiento de agua (siendo importantes los métodos tra- dicionales de “siembra y cosecha de agua” como parte del manejo de las lluvias en las partes altas de las cuencas, con sistemas locales y ancestrales, zanjas de infiltración, minireservorios, represas y otros), obras de interconexión de cuencas, mejoramiento de la infraestructura de riego, tecnificación acelerada de los sistemas de riego para reducir la ineficiencia (alrededor del 60%), manejo agroforestal en las cuencas altas. También es importante la gestión conjunta de los recursos superficia- les y subterráneos para no afectar los acuíferos subterráneos, ya sea por sobreex- plotación o por recarga excesiva que trae problemas de drenaje cuando se utiliza irracionalmente el agua superficial. Todo ello en un enfoque integral de gestión de recursos hídricos y manejo de cuencas. 26 : Ley Nº 27811
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 67 Pero los desperdicios y la contaminación son otros problemas. Poco más del 85% del agua se utiliza en riego, en donde priman los sistemas tradicionales con los cua- les se logra menos del 40% de eficiencia. Esto, paradójicamente, también sucede en las áreas regadas con los grandes proyectos hidráulicos para los cuales el país ha invertido más de 5 000 millones de Dólares. Los grandes proyectos hidráulicos cuestan mucho a todos los peruanos y no es posible que desperdiciemos un agua tan cara y que tanta falta nos hace. Esto es irracional. Por ello, la tecnificación del riego es impostergable. Por aquí debemos empezar. No podemos continuar con tanta ineficiencia. La acción gubernamental es muy tibia en este tema. En los úl- timos años hemos avanzado en la formalización de los “derechos de agua” con el PROFODUA del Ministerio de Agricultura; pero si no se mejora el riego, ello sólo significa que estamos “formalizando la ineficiencia”. En el agro hay mucho por hacer. Debemos concentrarnos en mejorar la infraes� tructura de riego y ampliar sustancial y en forma acelerada los sistemas de riego presurizado. Los programas deben concentrarse en las zonas con mayores restric- ciones y con uso de un gran volumen de agua subterránea, como es Ica, Chicama, Alto Piura, Tacna. En el valle de Ica, por ejemplo, cerca de la mitad del agua que se utiliza en los cultivos es agua subterránea pero que se aplica con sistemas tradi- cionales (inundación, melgas y surcos), con los que se pierde más del 60% del agua bombeada. Con sistemas presurizados las pérdidas pueden reducirse a 10 o 15%. Esto puede apreciarse ahí cerca en Villacurí, y en algunos fundos del mismo valle de Ica en donde se conducen cultivos con riego presurizado y con tecnología de punta orientados a la exportación. Otro aspecto urgente en el uso del agua en la agricultura es el concerniente a la de- finición y aplicación de dotaciones básicas para riego. Todos los agricultores de un valle deberían recibir una dotación básica igual a una tarifa básica (baja). Aque- llos agricultores que requieran más agua deberían pagar una tarifa mayor por cada volumen adicional. De esa manera se usa mejor el agua y se da preferencia a los cultivos con menor requerimiento de agua. En las tierras que fueron incorporadas a la agricultura con los proyectos hidráulicos y que fueron transferidas a inversionis- tas, privados se ha asegurado una dotación de agua de 10 000 m3 /ha/año que pagan tarifas de 0.025 US$/m3 . Si queremos mejorar el uso del agua, debemos “tomar el toro por las astas”. Es tiempo de pensar en dotaciones básicas de alrededor de 12 000 m3 /ha/año y limitar las siembras de cultivos extensivos de gran consumo de agua, como es el caso del arroz en la costa. Del mismo modo, se requiere decisiones serias para construir y concluir los gran- des proyectos hidráulicos, tantas veces postergados, que sean el soporte de una
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 68 agricultura rentable y competitiva. Se deberán asignar todos los recursos financie- ros necesarios para garantizar que los proyectos de Puyango-Tumbes, Alto Piura, Olmos, Chavimochic (Tercera Etapa), Chinecas, Tambo Ccaracocha, Majes-Siguas sean culminados dentro de los plazos previstos. Igualmente, deberá procurarse la concreción de los diversos proyectos hidráulicos que están a la espera por mucho tiempo y que, con el cambio climático, cada vez serán más necesarios. Con todos estos proyectos se incrementaría la frontera agrícola en alrededor de 250 000 hectáreas, que significa el 25% más de la tierra disponible en la costa peruana, que puede ser utilizada para agricultura con tecnología de punta y agroexportación. El tema de la contaminación merece encararse con seriedad. La contaminación minera, industrial y doméstica es el pan de cada día. Por mucha norma ambiental que se ha generado, no hay avances sustantivos en esta materia. La población rural y aquella población que no dispone de agua potable son las más afectadas por este problema. Pero también se debe tener cuidado con la conducción de los cultivos. El uso irracional de pesticidas y agroquímicos diversos aumentan los niveles de con- taminación del agua que discurre de las partes altas de la cuenca. En este sentido, es necesario aplicar con mayor rigor la legislación sobre la contaminación del agua. Conviene señalar también que el agua utilizada en algunos valles tienen alto con- tenido de metales pesados, como resultado de la contaminación minera existente (pasivos ambientales y relaves de minería informal y formal) en las partes altas de las cuencas. Los estudios efectuados por ATA en el 2002 (27 ) pusieron en eviden- cia, desgraciadamente, la contaminación en varias cuencas agroexportadoras. Esto es muy crítico para los cultivos de exportación dado que una vez que se pongan en práctica los protocolos sobre Buenas Prácticas Agrícolas podría restringirse la exportación de productos regados con aguas contaminadas. No debe olvidarse que cada vez serán mayores las exigencias en calidad e inocuidad de los alimentos. De otra parte, no es posible que todos los años tengamos que lamentarnos por pér- didas de vidas humanas e inmensas pérdidas materiales por los desastres natura� les. Inundaciones, huaycos, heladas, son sucesos que acaparan la atención pública todos los años, que originan manifestaciones de preocupación y lamento cuando ellos se producen pero que se olvidan después de unas pocas semanas y volvemos a actuar igual. Estimados globales señalan pérdidas anuales de más de 300 millones de dólares por desastres naturales y mucho más que eso se pierde cuando ocurre el Fenómeno El Niño-FEN. Cabe recordar que el FEN ocurrido entre 1997-1998 27 : Asesores Técnicos Asociados S.A. ob. Cit.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 69 significó una pérdida global en el país de 3 500 millones de US Dólares, equivalen- tes al 4,5% del PBI en ese año (28 ). Según el Banco Central de Reserva de Perú, el cambio climático puede causar pér- didas equivalentes al 6% y a más del 20% del PBI en el 2030 y 2050, respectiva- mente. El BCR señala que ellas “se pueden reducir a 1/3 si se adoptan políticas globales que estabilicen las variables climáticas”. Requerimos de un gran cambio, con un gobierno comprometido con terminar con la improvisación y dispuesto a aplicar una seria y eficaz políticas de Gestión de Ries- gos y Prevención de Desastres, en todos los niveles de gobierno, nacional, regional y local. Debemos promover la gestión integral de recursos hídricos y de cuencas, el apro- vechamiento racional y sostenible de bosques, la reforestación, el bioturismo, la captura de carbono para beneficio de todos los peruanos. Cada año perdemos alre- dedor de 150 000 hectáreas de bosques, lo que es un daño irreversible. Una cuenca forestada almacena de 60 a 70 l/m2 ; en tanto que una cuenca deforestada sólo alma- cena 1 l/m2 . No necesitamos más datos de sustento para tratar prontamente el tema de forestación, en estrecha coordinación con los gobiernos regionales y locales y la participación activa de las comunidades y poblaciones asentadas en tales ámbitos. Un eje importante en es la reforestación y, especialmente, la forestación en la sierra del Perú. En esta región se puede utilizar eucalipto, pino y especies nativas. Las políticas forestales se orientan a la selva para el “aprovechamiento racional de los bosques” y la reforestación. Se requieren programas para instalar plantaciones fo- restales en las laderas de la sierra, con especies que puedan aprovecharse en menor tiempo que las que se propagan en la selva. El período de desarrollo para el apro- vechamiento de la caoba, cedro, nogal, pasa de 40 años; en tanto que el eucalipto, pino, molle se pueden lograr en la mitad del tiempo; lo que es más atractivo en términos económicos. Finalmente, no debemos permitir que en algunas regiones se produzcan enfrenta- mientos entre compatriotas por el uso del agua y otros recursos naturales. El nuevo enfoque de la acción gubernamental requiere que tengamos una vocación de con- certación y consenso previa a la definición e inicio de los proyectos y, en todo caso, para solucionar los conflictos. 28 : El Peruano, página 11, viernes 04 de junio 2010.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 70 Todo lo anterior será posible en la medida que la institucionalidad del agua sea manejada con estricto criterio técnico, con enfoque integral, multisectorial y sin enclaves políticos que tanto daño hacen al país. Por ello, la propuesta que hemos defendido desde hace varios años, y que aquí la repetimos, es que el ente rector de los recursos hídricos, hoy representado por la Autoridad Nacional del Agua, debe estar adscrito a la Presidencia del Consejo de Ministros. 4.0 NUEVO MODELO DE COMPETENCIA 4.1 ENFOQUE DE POLÍTICAS PARA MEJORAR COMPETITI- VIDAD Los mercados cerrados pasaron a la historia. La economía se globaliza, la aper- tura económica prevalece y los países buscan constituir bloques comerciales para ampliar y asegurar mercados. El movimiento de las inversiones, tecnología e ingresos de las empresas nacionales depende de cómo se mueven esas tenden- cias. Algunos mercados crecen más que otros. Se mantienen como mercados importantes Estados Unidos y Europa. China es la vedette y avanza vertiginosa- mente. Asia, en general, se constituye en un eje estratégico al que todos miran. Mientras tanto, nosotros y muchos otros países similares queremos ingresar a los mismos mercados. Entonces tenemos que competir para ingresar, crecer y consolidarnos en ellos. ¿Cuál es la clave? La Competitividad. Es decir la capa- cidad para abastecer los mercados con productos que cubran los requerimientos de los consumidores en cantidad, calidad, oportunidad y precios. La capacidad de abastecer supera la tradicional forma de ver la “capacidad de producir” como ventaja comparativa y se transforma en “capacidad de vender” para expresar la ventaja competitiva. La competitividad tiene mucho que ver con la dinámica y los cambios que vienen ocurriendo en las actividades económicas, en las exigencias de los mercados, en las empresas, en las organizaciones y en la sociedad en su conjunto. La investigación y la innovación tecnológica resultan claves en este escenario. Si nuestra agricultura, y en particular los productores, no se adecúan al cambio, verán reducidas sus capa- cidades de competencia. La competencia se da en los mercados externos y también en los mercados inter- nos; por lo que este concepto se debe aplicar para orientar la producción dentro de
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 71 nuestro territorio. Podemos producir alcachofas o páprika en Huaral, en Huancayo o en Ayacucho, pero si este producto se tiene que remitir al exterior y su salida es por el Callao; entonces, debemos ver cuál de ellos llega con menor costo al mercado externo. Si solo consideramos el transporte y la logística interna, podríamos aventu- rarnos a decir que es más competitiva la alcachofa producida en Huaral o Huancayo versus la producida en Ayacucho. De eso se trata la competitividad, hay que verla hacia fuera pero también dentro de nuestra propia geografía. Pero la apertura comercial no sólo es para que se nos abran mercados externos sino para abrir los nuestros. Y en este tema competimos con la producción que vendrá de fuera. Si como se ha dicho antes, se trata de producción subsidiada, entonces es más fácil el ingreso de los productos a nuestros mercados. Y este es otro problema al que tenemos que enfrentar. En la media que la brecha alimentaria nos está colocando en una grave vulnerabili- dad e inseguridad en la provisión de alimentos, especialmente para los más pobres, tenemos un gran reto en la agricultura orientada el mercado interno. En este caso, las estrategias deben ir por el lado del cambio tecnológico y la reconversión produc- tiva de la pequeña agricultura; de lo contrario, todas las divisas que ganemos en la exportación la perderemos en la importación de alimentos. En la visión de futuro planteada para el agro, se requiere poner en práctica un nue� vo modelo de competencia, que se sustente en la acción concertada entre el sector público y privado, con un tratamiento integral en las políticas y estrategias tanto a nivel de sector agrario, como en el contexto nacional e internacional. Un trabajo ordenado en los tres niveles contribuirá a lograr los objetivos de rentabilidad, com- petitividad, sostenibilidad y equidad que todos pretendemos para el agro. Las Políticas de Estado deben establecer un marco estable para el largo plazo, con un ambiente legal y económico que fomente la reconversión de la producción na- cional y que propicie la inversión productiva, con una cultura de competencia cre- ciente entre las empresas y el desarrollo de factores especializados que apoyen a los productos del agro con alto potencial de crecimiento en el mercado. Esto permitirá, por un lado, asegurar el abastecimiento interno de alimentos y, por otro lado, am- pliar la participación peruana en los mercados externos.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 72 Modelo de Desarrollo Integral, Incluyente y Participativo DESARROLLO COMPETITIVO, SOSTENIBLE Y EQUITATIVO MODERNIZACIÓN, DESCENTRALIZACIÓN Y ÉTICA EN LA GESTION GUBERNAMENTAL ESTRATEGIAS INTEGRALES Y ENFOQUE TERRITORIAL PLANEACION DE LARGO PLAZO GESTION EFICIENTE DE ORGANIZACIONES PRIVADAS CULTURA NACIONAL DE CONCERTACION Y CONSENSO En el contexto interna- cional, las políticas de Estado y las estrategias de desarrollo están re- feridas a dos tipos de acciones; ellas son: (a) la negociación de me- canismos que faciliten el acceso a los merca- dos, como los acuerdos comerciales y protoco- los sanitarios, y (b) los servicios de apoyo al desarrollo de mercados, como la inteligencia co- mercial, investigación de mercado, promoción de productos y promoción de pro- yectos. Sin embargo, estos aspectos no se circunscriben sólo al agro sino que tienen alcance multisectorial. En las negociaciones de los acuerdos comerciales no debe dejarse de lado la vul- nerabilidad del sector agrario, por su escasa competitividad y por los precios inter- nacionales distorsionados, y siempre debe procurarse su protección por el período más largo que sea posible, en tanto las políticas internas contribuyen a mejorar la capacidad de competencia. En el ámbito nacional debe aplicarse una serie de políticas que tienen alcance mul- tisectorial y escapan a la competencia del sector agrario, pero que son trascenden- tales para el agro; tales como: construcción de infraestructura básica y facilidades logísticas para la exportación, creación de centros de formación técnica superior especializados para el agro, disponibilidad de líneas de crédito con carácter pro- motor para las actividades agrarias, establecimiento de seguro agrario, estructura arancelaria y sistema tributario especial para el agro. Se requiere de un sistema tri- butario especial, simplificado, que contribuya a la formalización de los productores y sea de fácil fiscalización por la autoridad competente. En cuanto a la estructura arancelaria, esta debe orientarse a reducir los costos de producción para incremen- tar la rentabilidad cuando se trate de insumos, maquinarias y equipos usados en la agricultura; o a proteger la producción nacional cuando se trate de importaciones de bienes agropecuarios y agroindustriales.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 73 Otro aspecto importante es el referido a la promoción del consumo interno de pro- ductos nacionales para sustentar el desarrollo internacional de las empresas. Nues- tro consumo per cápita es muy bajo como resultado de los bajos ingresos, pero tampoco promovemos los productos nacionales para incrementar su consumo. Vea- mos el caso de nuestros principales productos de exportación: espárrago y café. El espárrago es orientado mayoritariamente al mercado externo. Sólo una pequeña cantidad se coloca en el mercado nacional. Se explica esto porque no hay costumbre en el consumo y por el alto precio del producto que condiciona a que sea adquirido por un segmento reducido de consumidores. Si bien el mercado interno no debe ser el mercado para la producción sobrante o para la producción que no cumple con los estándares internacionales, es una posibilidad para captar, al menos, esa porción. Pero las empresas deben invertir en la promoción de este producto a fin de que el mercado local pueda captar una parte importante de la producción nacional. Otro caso es el referido al café. El consumo per cápita de café en el Perú es de 300 gr/ año; en tanto que en Finlandia es de 11 a 13 kg/año. El mercado interno de café apenas llega a US$ 20 millones y se exporta por un monto diez veces mayor. El consumo interno está constituido por 70% de café soluble y 30% de café tostado. Se requiere impulsar el consumo de café suave que representa el 45% del mercado de café soluble (29 ). Lo mismo sucede con los otros productos, especialmente los nativos y exóticos. Si esto lo vemos con el enfoque de Seguridad Alimentaria, entonces la promoción del consumo de productos peruanos tiene más relevancia. Este es un trabajo que debe ser liderado por el sector privado, pero el Estado puede propiciar e impulsar esta pro- moción, de manera similar a como se realizó el programa “Cómprale al Perú” para el sector industrial. También la promoción de consumo debería hacerse para otros productos alimenticios orientados al mercado interno, como es el caso de leche y carnes (30 ). Ahora bien, al interior del sector agrario hay mucho por hacer para adecuarlo a las exigencias de la competitividad global. Tratándose de Políticas de Estado, se incluyen las propuestas enfocadas al largo plazo (que va más allá de un periodo de Gobierno) para que en el futuro tengamos negocios altamente competitivos y sostenibles. Algunas políticas se enfocan a corregir las deficiencias estructurales y 29 : Villajuana, Carlos, Gerente General Alto Mayo; Información de Prensa, 27 abril 2004. 30 : En el caso de leche y carne, también el consumo es bajo. En leche tenemos un consu- mo per cápita alrededor de 52 l/pc/año, mientras que la recomendación de la FAO es de 120 l/ pc/año. El consumo de carnes es de aproximadamente 60 kg/pc/año, con mayor participación de carne de ave y vacunos.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 74 otras a constituir factores y servicios especializados para incrementar la capacidad de competencia de los agronegocios. En cuanto a las deficiencias estructurales, un primer aspecto es el referido al tamaño de las unidades de producción para la reconversión y mejoramiento de la produc- ción nacional. En este caso, es indispensable promover y apoyar los mecanismos orientados a aumentar el tamaño de las unidades de producción para lograr econo- mías de escala; tales como la concentración parcelaria, sistemas asociativos, consti- tución de empresas de producción y empresas de servicios, agricultura por contrato y otros mecanismos que faciliten la inserción de los agricultores en cadenas produc- tivas. Otro aspecto es el referente al bajo nivel de educación de los productores del campo. Sin pretender resolver el problema de la educación rural, aquí se requiere un sistema efectivo de conocimientos para desarrollar capacidades competitivas de los productores del agro. La acción gubernamental debe apoyar preferentemente a los pequeños agricultores con asistencia técnica y capacitación, tanto en actividades productivas como en mecanismos de asociación y gestión empresarial. En cuanto a servicios de apoyo, es importante apoyar el establecimiento de planes orientadores de la producción así como de Programas de Competitividad, concerta- dos, en el que haya compromiso del sector público y del sector privado. Se requiere de sistemas de información de mercados, programas de apoyo para el desarrollo de nuevos productos, programas sanitarios, financiamiento, promoción de la agroin- dustria rural y el mejoramiento de los sistemas de comercialización. Pero hay algo más. Los problemas estructurales del agro no se corregirán si no in- cluimos los temas de empoderamiento de los pequeños productores, la promoción y apoyo de proyectos no agrarios y la inclusión de las mujeres y la juventud, además de las carreteras y caminos de acceso, impulsando la acción colectiva en las áreas rurales.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 75 ENFOQUE DE POLITICAS PARA EL DESARROLLO AGRARIO En este marco de políticas, el modelo para incrementar la capacidad de competen- cia, se sustenta en los siguientes principios:  Visión integral y de largo plazo de las políticas y estrategias a nivel empresarial, nacional e internacional, para una adecuada inserción de la agricultura en el contexto de la globalización de la economía.  Gestión pública de carácter promotora y de apoyo, con la infraestructu- ra económica básica y con papel subsidiario especialmente en servicios para los más vulnerables en el sector (los pequeños agricultores). La gestión gubernamental debe procurar un ambiente legal y económico  Apoyo en servicios para in- vestigación y desarrollo de mercados  Acuerdos comerciales bilate- rales y multilaterales  Base legal clara y estable  Medidas y políticas económicas estables, medi- das arancelarias y tributarias de apoyo  Construcción de infraestructura básica y desa- rrollo rural  Política de innovación y creación de centros de formación técnica para el agro  Servicios logísticos para mercado interno y ex- terno, financiamiento y seguro agrario  Seguridad alimentaria y promoción del consu- mo de productos nacionales  Reconversión y mejoramiento de la producción na- cional  Planificación Estratégica y Programas de Competiti- vidad concertados  Servicios de apoyo al agro: información, tecnología, asistencia técnica, sanidad, financiamiento  Desarrollo de productos nuevos rentables y compe- titivos  Promoción de la agroindustria rural  Promoción de cadenas productivas, clusters, consor- cios de exportación  Organización y desarrollo empresarial de los pro- ductores  Fortalecimiento institucional y adecuación del sector público agrario a las exigencias del mercado global
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 76 estable, construir la infraestructura básica para la producción, promover y orientar la organización y desarrollo territorial, promover y apoyar los Sistemas de Negocios Integrados o cadenas productivas y “Clusters”, brindar servicios a los agronegocios como investigación y transferen- cia de tecnología, capacitación en gestión empresarial; inteligencia e información de mercados, sanidad agraria, créditos y seguros, apoyo en negociaciones internacionales e incentivos para la concentración parce- laria (por el minifundio), la producción asociativa y la agricultura por contrato.  Gestión privada con producción orientada al mercado y que incluya la operación de Sistemas de Negocios Integrados, los cuales permi- ten aplicar estrategias en desarrollo de mercados, desarrollo de oferta y mejoramiento de sistemas de distribución; así como promoción de la asociatividad para la constitución y operación de organizaciones de productores, cadenas y “clusters” que trabajen con objetivos comunes y propendan al logro de la eficiencia colectiva.  Desarrollo de una “cultura nacional de competencia” sobre la base de concertación, consenso y enfoque de largo plazo, para orientar los es- fuerzos conjuntos del Sector Público y del Sector Privado.  Modernización y descentralización del Estado, así como activa parti- cipación de las organizaciones agrarias que apoyen el esfuerzo de sus integrantes por lograr rentabilidad y competitividad, con equidad y jus- ticia social. Acciones Estratégicas a) Información y Planificación: Establecer un sistema de información y planificación agraria concerta- da, que permita a los inversionistas y agentes económicos una adecuada toma de decisiones en cada zona, región o el país. Se requiere con urgencia de un nuevo Censo Agropecuario, dado que el último se realizó en el año 1994 y no permite tomar decisiones adecua- das a la realidad actual de la agricultura nacional.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 77 Focalizar la acción del Estado en zonas de mayor pobreza con “Progra- mas de Acción Concentrada-PAC”, bajo un enfoque de desarrollo rural integral. b) Organización y Desarrollo Empresarial: Promover y fortalecer la organización empresarial de productores, orientándolas al modelo de empresas productoras – comercializadoras (exportadoras) y de servicios técnicos, impulsando su participación en cadenas productivas, clusters y corredores económicos. c) Investigación y Transferencia de Tecnología: Impulsar, fomentar y desarrollar la innovación tecnológica en la pro- ducción, procesamiento, comercialización y gestión empresarial, a tra- vés de un moderno sistema de investigación y transferencia de tecnolo- gía, en una acción coordinada con los servicios privados, orientado con preferencia a los pequeños productores. Creación y funcionamiento de centros de formación técnica nivel regio- nal, orientados a la agricultura y agroindustria rural. Establecer programas de incremento de productividad en productos agrícolas con mayor superficie de siembra. d) Sanidad Agraria: Mantener un Sistema de SanidadAgraria para prevenir, controlar y erra- dicar las plagas y enfermedades que afectan la producción agropecuaria nacional, salvar las barreras sanitarias y facilitar el ingreso de productos a los mercados internacionales, así como custodiar el uso adecuado de productos fito y zoosanitarios. Promover la calidad e inocuidad de los productos agrarios y agroindus- triales, con programas de Buenas Prácticas Agrícolas y trazabilidad. Aplicar la legislación y los mecanismos de bioseguridad a fin de prote- ger nuestra biodiversidad.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 78 e) Mercados: Apoyar los servicios orientados al desarrollo de mercados y productos, negociando facilidades de acceso a los mercados externos y propician- do la modernización de la comercialización interna. f) Financiamiento y Seguro Agrario: Fortalecer la capacidad financiera de Agrobanco y ampliar su cobertura, mediante el acceso a líneas de financiamiento y seguros con entidades internacionales. Promover y apoyar la ampliación de los sistemas de crédito, con Sis- temas de Crédito Solidario – Banco de los Pobres, que faciliten el ac- ceso de los pequeños agricultores a tales sistemas, dando preferencia a minifundistas y pequeños productores que trabajan con sistemas de producción asociativos y a aquellos articulados a cadenas productivas. El Estado apoyará el seguro agrario, en especial el seguro de crédito, para que los agricultores no pierdan la condición de sujetos de crédito ante la ocurrencia de siniestros o desastres naturales. g) Inversiones en Infraestructura: Promover la inversión en infraestructura productiva y de comerciali- zación y priorizar la inversión pública en construcción y mantenimien- to de carreteras y vías de acceso en el ámbito rural, obras hidráulicas, tecnificación del riego, drenaje y protección contra inundaciones, en un marco de gestión integral de cuencas, uso multisectorial del agua y articulaciones de desarrollo regional. h) Concentración parcelaria y Asociatividad: El Estado brindará incentivos tributarios, financieros y de servicios téc- nicos para fomentar la concentración parcelaria y la producción asocia- tiva como formas de solución al minifundio; así como incentivos a la agricultura por contrato y su articulación en cadenas productivas. Promover la reconversión productiva de la pequeña agricultura, con alternativas de cultivos y crianzas con potencial de mercado, que les permita ser rentables y sostenibles.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 79 i) Recursos Naturales, Cuencas y Forestación: Promover el uso adecuado y conservación de los recursos naturales, áreas protegidas y el medio ambiente; así como la gestión integral de cuencas. Incrementar la eficiencia de la gestión del agua y el uso sostenible de los recursos hídricos; promoviendo y desarrollando los proyectos para incrementar la oferta de agua, la tecnificación del riego, el control de contaminación y la reducción de los efectos de los eventos hídricos ex- tremos. Promover y establecer incentivos tributarios para proyectos forestales en la sierra. Nuestra meta debe establecerse en un crecimiento real promedio anual de 5% que nos permita reducir la pobreza rural, por lo menos, a la mitad de lo que se tiene actualmente. La Misión Institucional El nuevo modelo de desarrollo y la puesta en marcha de las nuevas Políticas de Es- tado para el Desarrollo Agrario requieren, necesariamente, de una nueva estructura orgánica y funcional del Sector Público Agrario en el nivel central, regional y local, que se caracterice por su idoneidad, integridad, dinamismo, liderazgo y adecuación permanente frente a los cambios en su entorno, que asuma un rol más promotor que controlista, a fin de conducir con eficiencia las propuestas de desarrollo. Articulación del Sector Público y Privado para Fortalecer Gobernabilidad y la Gestión del Desarrollo Activa Participación de Organizaciones del Sector Privado Activa Participación de Instituciones del Sector Público Modernización del Estado Descentralización Ética en gestión Pública y Privada Mejorar capacidades de la población rural Gobernabilidad Gestión Participativa CONCERTACIÓN Y CONSENSO En este nuevo escenario, la Misión Institucional se resume en lo siguien- te: • Instituciones públicas y privadas concertado- ras de decisiones y ac- ciones de promoción y apoyo al desarrollo de los productores agrarios organizados en cadenas productivas y clusters,
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 80 en el ámbito de las cuencas hidrográficas, como unidades de gestión de los re- cursos naturales. • Instituciones públicas promotoras y ejecutoras de los servicios que requieren los productores del agro para lograr competitividad, con un manejo adecuado del potencial existente de los recursos naturales y humanos de cada zona o cuenca hidrográfica. • Organizaciones agrarias de agricultores, unidas con objetivos comunes, que apo- yan a los productores con servicios técnicos, canalización de recursos financie- ros y ejecutoras de proyectos para beneficios colectivos en las cuencas y valles. El Sector Público Agrario define sus lineamientos de política en el marco de un Estado democrático, orientador, promotor, regulador, normativo, subsidiario y des- centralista, en una economía social de mercado que garantice las inversiones nacio- nales y extranjeras. Ello implica: a) Diseñar e implementar políticas para la creación de las condiciones ne- cesarias en materia de financiamiento, tributación y estructura arancela- ria para el desarrollo de la inversión privada en la actividad agraria. b) Apoyar la integración de la actividad agrícola con los mercados inter- nos y externos dentro de un contexto de globalización y apertura, pro- moviendo la competitividad. c) Impulsar y fortalecer los organismos o instituciones ligadas a la gestión de cuencas hidrográficas. d) Planificar, fortalecer y desarrollar la investigación y extensión agraria, para garantizar la competitividad con calidad y rentabilidad, la seguri- dad alimentaria, el desarrollo empresarial, la agroexportación. e) Promover el acceso a créditos y seguros para ganar competitividad y fomentar oportunidades de empleo. f) Promover la inversión en infraestructura productiva y de comercializa- ción con una visión de largo plazo y con reglas de juego claras y esta- bles.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 81 g) Ordenar el marco legal e institucional que permita fortalecer la institu- cionalidad del sector público agrario, garantizando la estabilidad jurídi- ca, así como la eficiencia del gasto público. En estos tiempos de descentralización de las decisiones de gobierno, el agro requie- re de propuestas de largo plazo concertadas a nivel nacional, regional y local, con cambios progresivos para lograra una efectiva descentralización y un desarrollo integral y articulado del agro. El Estado debe promover y apoyar la organización y desarrollo empresarial de los agricultores para la producción y servicios, enfocando la autogestión en el largo pla- zo. Esto también debe involucrar la promoción del desarrollo de las organizaciones agrarias para que, a su vez, ellas luego participen con servicios a sus asociados. En este tema, un trato especial merecen las organizaciones de riego. Estas institucio- nes, dada su capacidad organizativa, están llamadas a jugar un rol muy importante en la gestión del agua, la programación agrícola, la prestación de servicios técnicos, la capacitación a sus asociados que se manifieste en el incremento de la rentabilidad para el agricultor y el incremento de la competitividad del sector. 4.2 ACCIÓN GUBERNAMENTAL PREFERENTE A PEQUEÑOS AGRICULTORES Y A LA PRODUCCIÓN EN SIERRA Al ocuparnos de la tipología de agricultores hemos mencionado que los medianos y grandes agricultores están en condiciones de afrontar los costos de los servicios técnicos y otros de apoyo que requieren. Ellos pueden contratar gerentes o pagar asistencia técnica, contraer créditos y seguros y organizar su proceso comercial; tal es el caso de la producción agroindustrial y la exportación. Los pequeños no pueden asumir el costo de estos servicios; de ahí la importancia de las instituciones públicas para brindar los servicios que ellos requieren.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 82 ¿Podemos cambiar esta matriz? Concepto Indicador Productos que más importamos Trigo, maíz, aceite de soya, azúcar, algodón, arroz Productos con más subsidios en el mundo Trigo, maíz, leche, arroz, aceite de soya, leche y carne Departamentos más pobres (entre 62 y 82% de pobres) Huancavelica, Apurímac, Ayacucho, Pasco, Puno y Huánuco Productos del agro más importantes en estos departamentos más pobres Papa, maíz amiláceo, trigo, cebada (todos con baja productividad) Otro aspecto que hemos visto, es que los productos alimenticios que más im- portamos son los más sub- sidiados en el mundo y, coincidentemente, algu- nos de ellos son los que más se siembran en los de- partamentos con mayor pobreza en el país (sierra), ya sea como producto sus- tituto directo o como sus- tituto indirecto (producto similar o sucedáneo). Tres elementos claves aparecen aquí que no debemos olvidar. Estos son: productos alimenticios, pequeños productores y región sierra. Este trinomio debe ser parte fundamental en la estrategia de intervención estatal para el desarrollo del agro. Por ello, hemos indicado que la acción gubernamental, dentro del rol subsidiario del Estado, debe orientarse con prioridad y preferencia a la pequeña agricultura y a la agricultura de subsistencia, que son los más pobres en el sector. No obstante, esta preferencia no indica que el resto de la agricultura se dejará de lado, pues en ella habrá que continuar y mejorar los programas que ya se vienen dando. La estabilidad de las políticas económicas, comerciales y tributarias, la seguridad jurídica, la construcción de infraestructura básica y la innovación sirven a todos los tipos de agricultura. En cambio, son diferentes los requerimientos de servicios téc- nicos y otros de apoyo para cada tipo de agricultura. La agricultura de subsistencia y la tradicional son las que más servicios requieren y en esto es en lo que se debe concentrar la acción del sector público agrario. Ahora bien, ¿Cómo hacer el cambio? Si no nos ponemos de acuerdo no podremos avanzar. Para ello proponemos precisar las estrategias de intervención en dos prioridades: pequeña agricultura (incluyendo la de subsistencia) y la región Sierra del país. Luego, sobre estas prioridades, con- centremos esfuerzos, recursos y metas en la aplicación de dos estrategias genéricas:
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 83 focalización de esfuerzos con programas de acción concentrada (PAC) y desarrollo de asociatividad y cadenas productivas. Principales Servicios por Tipo de Agricultura Reconversión productiva Información de mercados y panificación Créditos y seguros Sanidad Asociatividad para servicios. Cadenas productivas y agricultura por contacto Orientada al mercado interno y externo (tradicional) Baja a mediana eficiencia Baja a mediana capacidad de competencia Mucha a poca dependencia de servicios de terceros Baja a mediana rentabilidad Promoción de consorcios de exportación Sanidad Orientación a la exportación Alta tecnologia Muy Competitiva No dependencia de terceros Buena rentabilidad Agricultura Tradicional 2 300 000 ha Agricultura Moderna de Exportación - 100 000 ha 3 080 000 CARACTERISTICASPRINCIPALESPORTIPO DEAGRICULTURA SERVICIOS PUBLICOS Asistencia técnica y Capacitación Concentración parcelería Acceso a Capital Mejoramiento de riego Promoción de otras actividades no agrarias Asociatividad para servicios Minifundio Tradicional y empírica Ineficiente No rentable Agricultura de Autonsumo 600 000 ha Políticas Generales: Adecuadas políticas, económicas, financieras y tributarias, seguridad jurídica; infraestructura, innovación agraria, seguridad alimentaria Asistencia técnica y Capacitación Inteligencia comercial Vistas estas prioridades y estrategias principales, concluimos que el enfoque estra- tégico de nuestras acciones serán viables en la medida que veamos el modelo de competencia para el agro de forma similar a un modelo de desarrollo nacional, en sus tres dimensiones: Estado, Mercado y Sociedad civil. De esa manera, el resultado será el agro próspero que queremos, con inclusión, rentabilidad, competitividad, sostenibilidad y equidad. En resumen, con bienestar y mejor calidad de vida para todos los peruanos.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 84
    • Hemos mencionada más de una vez que la actividad agraria es esencialmente una actividad de largo plazo. Esto implica que la función del Estado en este sector debe necesariamente tener un enfoque de largo plazo, tiempo que va más allá de lo que dura un gobierno. De ahí que es muy necesario que la función pública se base en lineamientos, estrategias y programas consensuados y concertados, para asegurar la continuidad y efectividad de la acción colectiva. También hemos indicado que el comportamiento del sector es resultado de una serie de factores y variables al interior del mismo sector y de otros que se dan en el ámbito nacional e internacio- nal. Igualmente, las políticas y la acción gubernamental no sólo deben orientarse a la producción agrícola y pecuaria, sino que debe haber un enfoque de desarrollo rural y territorial integrado para lograr el gran salto que esperamos en la lucha por favorecer a los que menos tienen. Se requiere de un contexto macroeconómico estable, con seguridad jurídica, con incentivos y medidas correctivas de las distorsiones, así como de la infraestructura básica que contribuya a ganar competitividad, reducir la dependencia alimentaria e incorporar la pequeña agricultura a la economía nacional. Por ello, las propuestas se plantean tanto para el sector agrario como para el entorno que lo rodea. Mucho se ha escrito sobre este tema. El Acuerdo Nacional, las propuestas del Mi- nisterio de Agricultura, como “El Plan Estratégico Sectorial Multianual de Agricul- tura 2007-2011”, “Lineamientos de Política Agraria-2002”, “Bases para una Políti- ca de Estado en la Agricultura del Perú-2004”, “Política Nacional de Riego-2003”, la “Carta Verde o Pacto Agrario Nacional-2004”, entre otros, son documentos que duermen el sueño de los justos y poco se avanza. Algunas de las ideas son recogidas en este documento. POLÍTICAS DE ESTADO PARA EL DESARROLLO AGRARIO
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 86 Teniendo en cuenta señalado en las secciones precedentes y planteamientos ante- riores, a continuación se incluye un listado de propuestas genéricas de políticas que podrían contribuir sustancialmente al desarrollo agrario, de cara al Bicentenario de nuestra Independencia, con un crecimiento real promedio anual de 5% en el PBI agrario. Obviamente, espero que estas propuestas sean revisadas, corregidas y consensua- das; y, una vez hecho esto, ojalá podamos concluir diciendo: “nos compromete� mos a:” 1.0 POLÍTICAS EN EL CONTEXTO NACIONAL 1.1 PRIORIDAD DEL AGRO Y SEGURIDAD ALIMENTARIA Atención Prioritaria a la Actividad Agraria  El Estado atiende y apoya preferentemente a la agricultura, en el mar- co constitucional, por ser la actividad que genera mayor empleo y ga- rantiza la seguridad alimentaria del país y para asegurar el progreso equitativo de las poblaciones rurales, brindando especial atención a la agricultura de subsistencia que es la más pobre del país.  El Estado, conjuntamente con el sector privado, promueven una visión integral y de largo plazo para el Desarrollo Agrario y Rural sustentable y equitativo; así como una cultura nacional de competencia.  Para la acción gubernamental, el Estado concentra sus programas, pro- yectos y actividades relacionados al agro y la agroindustria en el Mi- nisterio de Agricultura a fin de otorgarle liderazgo, mayor orientación, direccionamiento y eficiencia en los servicios a los productores agrarios y en la inversión pública y la Cooperación Internacional.  El Estado dirige los programas de protección, preservación y conserva- ción de la agricultura nacional así como de los recursos naturales y el medio ambiente, y promueve el desarrollo de la “agricultura orgánica”.  El Estado, de manera concertada con las organizaciones de agricultores, elabora planes estratégicos nacionales y regionales orientadores de la producción agrícola, pecuaria, acuícola y forestal.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 87 Institucionalización de las Políticas Agrarias de Largo Plazo  El Estado propicia una permanente concertación agraria entre el sector público y privado, incluyendo los gremios agrarios, los partidos políti- cos y representantes de la sociedad civil, manteniendo la vigencia de los mecanismos de discusión y consenso en el largo plazo.  El Estado promueve permanentemente la constitución de una cultura participativa y el fortalecimiento de las organizaciones agrarias, sin ex- clusión ni diferenciación.  El Estado promueve el establecimiento de Acuerdos de Competitividad en cadenas productivas y clusters. Seguridad Alimentaria  Es preocupación fundamental del Estado la SeguridadAlimentaria, para que toda la población nacional satisfaga adecuadamente sus necesida- des nutricionales básicas.  El Estado vela por la alimentación de la población nacional y otorga especial prioridad a la producción y provisión de alimentos; para ello mantiene programas estratégicos de servicios a la producción y comer- cio interno y programas de contingencia, a nivel nacional, regional y local, contra fenómenos naturales que pongan en riesgo la seguridad alimentaria.  El Estado brinda un apoyo preferente a los programas sociales de pro- visión de alimentos a pobladores que viven en condiciones de extrema pobreza.  Las compras de alimentos por parte de los organismos del Estado, para apoyar los programas sociales, se hacen preferentemente de manera di- recta a las asociaciones y/o empresas de productores del agro y/o a sus organizaciones representativas.  El Estado desarrolla programas de promoción de consumo de alimen- tos nacionales, nativos y exóticos, de alto valor nutritivo, orientados a incrementar su consumo y a crear conciencia sobre la importancia en la generación de empleo y riqueza en el país.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 88 1.2.- POLÍTICAS MACROECONÓMICAS Y DE COMERCIO EX- TERIOR Políticas Macroeconómicas Estables a Largo Plazo  El Estado asegura un contexto macroeconómico estable, así como una legislación adecuada y concertada con las organizaciones agrarias para alcanzar rentabilidad y competitividad.  Estructura arancelaria que incorpore mecanismos de estabilización y corrección de las distorsiones de precios de productos importados sub- sidiados o de dumping, concordante con la política de comercio inter- nacional y los Tratados de Libre Comercio, dentro de los principios y mecanismos previstos por la Organización Mundial de Comercio-OMC y los acuerdos suscritos por el Perú.  El Estado incluye mecanismos de protección comercial en los tratados de libre comercio, para los productos sensibles y estratégicos. Así mis- mo, establece programas compensatorios para desarrollo de la competi- tividad de la producción que puede ser afectada por las importaciones.  El Estado participa activamente en el escenario internacional para com- batir las barreras para-arancelarias y las distorsiones en el comercio in- ternacional en defensa de la producción nacional.  Tratamiento arancelario especial para insumos y bienes de capital de uso en la agricultura, con la finalidad de contribuir a la reducción de costos y a la capitalización del agro.  Sistema tributario estable, simplificado y adecuado a las condiciones particulares del sector agrario y favorable para el mercado interno y las exportaciones, con el fin de favorecer la formalización y organización de los agricultores. Políticas de Promoción de Exportaciones  El Estado promueve el desarrollo y diversificación de la exportación de productos agropecuarios, así como la conquista de nuevos mercados para los productos peruanos; orientando la producción a un mejor apro- vechamiento de las ventajas comparativas y competitivas del país.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 89  El Estado, conjuntamente con las organizaciones de exportadores, pro- mueve los “productos bandera” y difunde internacionalmente la imagen de Perú como país exportador de productos agropecuarios de alta cali- dad, nutritivos e inocuos para la salud humana (“Producto Peruano = Calidad garantizada).  El Estado promueve, apoya y desarrolla programas orientados a la cap- tación y difusión de información comercial externa e interna; así como programas sanitarios que aseguren la apertura de los mercados externos.  El Estado promueve la constitución de agronegocios integrales, cade- nas productivas y clusters con visión exportadora, brindando servicios técnicos de manera preferente a los pequeños productores para que no queden al margen del proceso exportador.  Las entidades del Estado con sedes en el extranjero, brindan apoyo pre- ferente a las exportaciones, desarrollando inteligencia y promoción co- mercial.  El Estado fomenta el desarrollo de marcas colectivas, sellos de calidad, certificaciones de origen, y defiende en el ámbito internacional las de- nominaciones de origen de productos nativos y exóticos y de la biodi- versidad nacional. Negociaciones Internacionales  El Estado garantiza la libertad de comercio y suscribe tratados o conve- nios para la liberalización gradual y selectiva del comercio de bienes, incluidos los del agro, sus insumos y derivados, sobre bases de equidad, igualdad, reciprocidad y conveniencia nacional.  El Estado negocia la aplicación del Sistema de Franjas de Precios y medidas compensatorias como mecanismos para corrección de distor- siones en precios; así como el establecimiento de “salvaguardias espe- ciales”, medidas “anti dumping” y “cuotas” para proteger los productos agropecuarios sensibles o estratégicos en el país.  El Perú reafirma su derecho para fijar y aplicar medidas sanitarias y fito- sanitarias para proteger la salud y la vida de las personas y los animales y preservar los vegetales.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 90  El Estado promueve y apoya la participación activa de representantes de los productores, agroindustriales y exportadores en las negociacio- nes internacionales. 1.3 INFRAESTRUCTURA, DESARROLLO RURAL Y SEGURI- DAD JURÍDICAA LA PROPIEDAD Infraestructura Vial y Otros para el Desarrollo Rural  El Estado desarrolla la infraestructura vial de acceso a las zonas produc- toras, enlazándolas con las principales vías departamentales; así como la electrificación rural. Igualmente, promueve los servicios de transpor- te y comunicaciones en apoyo al desarrollo agrario.  El Estado promueve la planificación y ordenamiento territorial, con ges- tión de cuencas y la gestión integrada de recursos hídricos y de suelos.  El Estado articula el desarrollo de ciudades intermedias que motiven la inversión privada e incentiven la creación de oportunidades de trabajo.  El Estado promueve y apoya el desarrollo de la agroindustria y otras actividades económicas no agrarias en el sector rural como artesanías, ecoturismo, bioturismo, que generen empleo e ingreso para las familias que viven en este sector. Seguridad Jurídica de la Propiedad de la Tierra  El Estado garantiza la Seguridad Jurídica de los derechos de propiedad de la tierra en todas sus formas y modalidades. Los derechos reales sobre la tierra se rigen por el Código Civil y las leyes especiales sobre la materia.  La propiedad agraria, cualesquiera sea su origen, puede ser libremente transferida a terceros.  Por ley especial se establece las limitaciones al derecho de propiedad, las causas de afectación y el límite inafectable para la tenencia de la tierra.  Se otorga prioridad a la titulación de los derechos de propiedad de las tierras de comunidades campesinas y comunidades nativas.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 91  El Estado promueve la inversión privada en tierras eriazas de dominio público a fin de habilitarlas para la actividad agraria. 2.0 POLÍTICAS ESPECÍFICAS PARA EL SECTOR AGRA� RIO 2.1 PRIORIDAD DE INVERSIONES Y DE LA PEQUEÑA AGRI- CULTURA Prioridad de la Pequeña Agricultura y Agricultura en la Sierra  El Estado atiende prioritariamente con servicios técnicos a los micro, pequeños y medianos productores y apoya financieramente los progra- mas y proyectos de desarrollo orientados a estos estratos de agriculto- res.  El Estado apoya y promueve los programas de concentración parcela- ria, organización y desarrollo empresarial de pequeños agricultores y su inserción en cadenas productivas y clusters a fin de mejorar su capaci- dad de negociación, rentabilidad y competitividad.  El Estado apoya las actividades agrícolas, pecuarias y de reforestación y fomenta el uso adecuado de los recursos hídricos en las cuencas. Prioridad de la Inversión en Agricultura.  El Estado orienta la inversión pública y promueve la inversión priva- da, a través de concesiones, en infraestructura de desarrollo rural como construcción y mantenimiento de caminos rurales, obras hidráulicas e hidroeléctricas y proyectos de riego.  El Estado fomenta el uso adecuado de los recursos hídricos superficia- les y subterráneos y otorga prioridad a las inversiones públicas en pro- yectos de tecnificación de riego, uso colectivo de aguas subterráneas, drenaje y obras para el control de inundaciones.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 92  El Estado otorga prioridad a los programas de contingencia frente a fe- nómenos naturales como inundaciones, sequías, terremotos, los cuales son permanentemente actualizados.  El Estado promueve y establece incentivos tributarios a la inversión privada en infraestructura productiva agropecuaria, agroindustria rural, comercialización, ecoturismo, biotecnología, centros de producción de semillas, centros de experimentación, reforestación y acuicultura, espe- cialmente en las regiones o zonas con mayor pobreza. Inversión Pública en Tecnificación de la Agricultura  El Estado establece prioridad de la inversión pública en programas y proyectos de investigación y transferencia de tecnología, fomentando la intervención de servicios privados. El Estado atiende preferentemente con asistencia técnica y capacitación a pequeños agricultores y mini- fundistas.  El Estado impulsa y apoya financieramente la tecnificación del riego en la pequeña agricultura, con capacitación, organización, desarrollo empresarial e inversión en instalación de sistemas de riego presurizado y afines.  El Estado impulsa la modernización de la comercialización agraria, preferentemente canalizada a través de entidades constituidas por los mismos agricultores.  El Estado promueve la descentralización de la agroindustria, para incre- mentar el valor agregado de los productos del agro, generar más puestos de trabajo y mejores niveles de ingresos.  El Estado promueve y ejecuta programas de apoyo e incentivo a las actividades referidas a la explotación de plantas medicinales, biocom- bustibles y biotecnología. 2.2 SERVICIOS AGRARIOS Planificación Estratégica y Orientación al Productor Agrario  El Estado propicia el ordenamiento de la producción agraria, concer-
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 93 tando con las organizaciones de productores agrarios la formulación y seguimiento de los Planes Estratégicos Nacionales y Regionales de Cultivos y Crianzas y de Sistemas de Orientación a los Productores, que guíen la acción gubernamental y las actividades de las organizaciones del sector privado.  El Estado interviene selectivamente en la provisión de servicios públi- cos, con preferencia a los pequeños agricultores.  El Estado fomenta la cultura de prevención y elabora y mantiene per- manentemente actualizados Programas de Contingencia para controlar o reducir los impactos de los fenómenos naturales. Inteligencia Comercial, Investigación e Información de Mercados  El Estado establece alianzas estratégicas con el sector privado para desarrollar programas de inteligencia comercial, investigación e infor- mación de mercados externos, orientados a apoyar el desarrollo de la agroexportación.  El Sector Público Agrario opera un Sistema de Información Agraria, con programas permanentes de información de mercados, referidos al acopio, procesamiento y difusión oportuna de precios y volumen de transacciones en los principales mercados mayoristas; que permita orientar la producción nacional y los flujos comerciales; y establece alianzas con entidades privadas similares.  El Estado propicia la descentralización de las entidades de promoción de exportaciones para que contribuyan más eficazmente al desarrollo regional. Educación y Tecnología para la Agricultura.  El Estado incorpora y apoya la secundaria agropecuaria, acuícola, fo- restal y agroindustrial al sistema educativo en zonas rurales; y promue- ve y financia la creación de institutos tecnológicos rurales para mandos medios.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 94  El Estado asume la conducción de programas de investigación y expe- rimentación agropecuaria, priorizando las líneas de acción de acuerdo a los intereses nacionales.  El Estado propicia el desarrollo de la biotecnología en la preservación y aprovechamiento económico de los productos nativos y la protección de la biodiversidad.  El Estado conduce programas específicos para la aplicación de la bio- tecnología, que luego puedan ser replicados, para el uso y preservación de nuestra biodiversidad y para mejorar la producción de cultivos nati- vos y de los auquénidos.  El Estado define y evalúa permanentemente la política de importación y uso de los organismos genéticamente modificados, en concordancia con los intereses nacionales, la protección y conservación de nuestra diversidad genética y en el marco de las políticas de bioseguridad agro- pecuaria; elaborando la legislación y normatividad pertinente sobre su uso, la inocuidad de alimentos y la identificación y etiquetado de los productos transgénicos.  El Estado protege los conocimientos ancestrales de las comunidades nativas, así como su derecho al acceso y protección de los recursos genéticos que ellas provean para la investigación y una participación equitativa en el beneficio de su uso comercial.  El Estado apoya el desarrollo y difusión de conocimientos tecnológicos, organizativos y culturales a través de la transferencia de tecnología y asistencia técnica al productor, a fin de convertir la actividad agraria en competitiva y rentable.  El Estado desarrolla y opera un sistema nacional de capacitación de acuerdo a las zonas rurales. Transferencia de Tecnología y Extensión Rural  El Estado desarrolla programas de asistencia técnica y transferencia de tecnología, seguimiento y/o acompañamiento al productor agrario, con preferencia minifundistas y pequeños agricultores.  El Estado fortalece el sistema nacional de extensión agraria dotándolo de recursos suficientes para la atención apropiada de los pequeños agri-
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 95 cultores, incluyendo la representación de las organizaciones agrarias en los directorios de las entidades públicas dedicadas a esta materia.  El Estado promueve y desarrolla programas especiales respecto a las buenas prácticas agrícolas y sistemas de gestión de calidad, inocuidad, responsabilidad social y medio ambiente.  El Estado brinda asistencia técnica en manejo post cosecha a fin de reducir el deterioro de los productos y mermas en el proceso de comer- cialización. Sistema de Sanidad Agraria  El Estado mantiene un Sistema de SanidadAgraria orientado a construir una cultura de sanidad agraria, que permita prevenir, controlar y erra- dicar plagas y enfermedades que afectan la producción agropecuaria nacional, y custodiar el uso adecuado de productos fito y zoosanitarios.  El Sistema de Sanidad Agraria brinda trato preferente a las actividades orientadas al control y erradicación de moscas de la fruta, estableciendo “zonas libres” de esta plaga y que permitan negociar el levantamiento de barreras sanitarias y faciliten el ingreso de productos peruanos a los mercados internacionales. De manera similar, propende a la erradica- ción de la fiebre aftosa y de cualquier otra plaga o enfermedad que ataque la producción agrícola y pecuaria.  El Estado promueve el Control Biológico e Integrado de Plagas.  El Estado controla y fiscaliza el comercio y uso de insumos agropecua- rios para garantizar su efectividad e inocuidad en el ambiente y la salud humana.  El Estado propicia la intervención del sector privado en la conducción de la entidad responsable del Sistema de Sanidad Agraria, a través de un Consejo Directivo, con participación del sector privado, como estamen- to de mayor jerarquía en la estructura de dicha entidad.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 96 2.3 COMERCIALIZACIÓN, AGROINDUSTRIA, CRÉDITO Y SEGURO AGRARIO Modernización de la Comercialización  El Estado promueve y apoya la modernización de la comercialización interna de productos del agro, propendiendo a la disminución de la in- termediación y la formalización de las actividades productivas y comer- ciales.  El Estado fomenta y apoya la constitución de empresas o asociaciones con carácter empresarial de pequeños agricultores y su intervención en cadenas productivas y clusters.  El Estado promueve la constitución de una Red de Mercados Mayoris- tas y Red de Centros de Acopio y Empaque, a nivel nacional y regional, fomentando la integración a ellas de las organizaciones empresariales de agricultores.  El Estado propicia el reforzamiento de la Bolsa de Productos y promue- ve la intervención de los agricultores organizados Agroindustria  Es de interés nacional el desarrollo de la agroindustria, que incluye el beneficio y la transformación de productos del agro para generar valor agregado en las zonas rurales.  El Estado promueve y otorga incentivos a las empresas que invierten en el desarrollo agroindustrial en el ámbito rural de la sierra. Financiamiento y Seguro Agrario  El Estado promueve la utilización de mecanismos ágiles y flexibles para el acceso al crédito, dotando a AGROBANCO de las atribuciones que la Ley de Banca y Seguros confiere a las empresas financieras, comple- mentadas con las atribuciones específicas contenidas en su propia ley de creación, sus ampliaciones y modificatorias.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 97  El Estado promueve la implementación de nuevas modalidades de fi- nanciamiento, tales como: • Sistemas de Crédito Solidario (Banco de los Pobres) para apoyar a los más pobres del sector, constituyendo fondos especiales que sean canalizados a través de entidades microfinancieras. • Emisión de cartas de crédito domésticas. • Sistema de Riesgo Administrado. • Sistemas de Crédito por “triangulación” en agronegocios que reali- zan agricultura por contrato y en cadenas productivas. • Acceso al financiamiento a través de la Bolsa de Productos.  El Estado avala, con las garantías correspondientes, los proyectos de desarrollo agrario presentados por los Gobiernos Regionales, Gobier- nos Locales y organizaciones de agricultores, que hayan sido aprobados por entidades multilaterales de crédito como el Banco Interamericano de Desarrollo y Banco Mundial, y que concuerden con las políticas de desarrollo y lo previsto en el Sistema Nacional de Inversión Pública.  El Estado otorga prioridad al sistema de seguro agrario que reduzca los impactos económicos negativos de los riesgos y vulnerabilidad de la actividad agraria; promoviendo de manera preferente el “seguro de cré- dito” y el “seguro catastrófico” que contribuyan a mantener la calidad de sujeto de crédito de los productores del agro  El Estado mantiene fondos especiales de apoyo financiero o fondos de garantía de préstamos para Sistemas de Crédito Solidario (Banco de los Pobres) para facilitar el acceso al crédito a pequeños agricultores de zonas de extrema pobreza. 2.4 USO Y CONSERVACIÓN DE RECURSOS NATURALES Recursos Hídricos  El agua es patrimonio de todos los peruanos y el Estado promueve la gestión y su uso racional, integral, eficiente y multisectorial a nivel de cuencas hidrográficas, a fin de brindar seguridad en el suministro de agua para todos los tipos de usuarios.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 98  El Estado promueve la formalización, otorgamiento y registro de los de- rechos de agua para todos los usuarios de agua superficial y subterránea.  El Estado conduce y promueve programas de incremento y seguridad de oferta hídrica en cuencas hidrográficas, con infraestructura de almace- namiento de agua, tales como micro reservorios, zanjas de infiltración, represas, obras de interconexión de cuencas y otras obras similares.  El Estado apoya y ejecuta programas de drenaje, para resolver proble- mas de salinización, así como obras de protección y control de inunda- ciones y conservación de cuencas.  El Estado promueve y apoya los programas de modernización y tecni- ficación de riego y programas de utilización colectiva de aguas subte- rráneas.  El Estado promueve y apoya la inversión privada en proyectos hidráu- licos orientados a incrementar la oferta de agua.  El Estado apoya el fortalecimiento de las organizaciones de usuarios de riego para mejorar el uso del agua, tecnificar los sistemas de riego, mejorar la operación y mantenimiento de los actuales sistemas de riego y drenaje, así como el establecimiento y pago de tarifas justas y equi- tativas.  El Estado vela por la protección y conservación de la calidad de los re- cursos hídricos, estableciendo y aplicando la legislación y normatividad específica para el control de la contaminación de las aguas. Protección del Medio Ambiente y Aprovechamiento Sosteni� ble de los Recursos Naturales  La conservación del medio ambiente y el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales es una política principal del Estado para bene- ficio de ésta y de las generaciones venideras.  El Estado genera un marco regulador adecuado para el manejo y apro- vechamiento de los recursos forestales, de fauna silvestre y otros recur- sos naturales, estableciendo Áreas Naturales Protegidas e incluyendo la reforestación, promoción y otorgamiento de concesiones forestales y su vigilancia a través de un ente supervisor especializado.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 99  El Estado Promueve y brinda incentivos tributarios para proyectos de desarrollo forestal en la sierra, sean tierras de privados, de comunida- des, o alianzas entre comunidades con inversionistas privadas y entrega de tierras del Estado con aptitud forestal en concesión a inversionistas.  Se otorga prioridad a las inversiones públicas en medidas que reduzcan la vulnerabilidad y riesgos frente a eventos hidrológicos extraordina- rios.  El Estado promueve la conservación y protección del material genético de los camélidos sudamericanos y animales silvestres, propiciando el mejoramiento genético con la participación de comunidades campesi- nas.  Se otorga prioridad a inversiones y programas orientados al uso de “tec- nologías limpias” en el agro, el desarrollo de la “agricultura orgánica”; así como el apoyo de la iniciativa privada en el fomento y uso de las tecnologías de punta asociadas con las Buenas Prácticas Agrícolas y Buenas Prácticas de Manufactura para ofrecer productos de alta cali- dad, sanos e inocuos para la salud humana.  El Estado protege y promueve la conservación del patrimonio nacional de origen vegetal y animal de mayor valor económico.  El Estado fomenta y brinda incentivos al desarrollo del ecoturismo.  El Estado propicia la equidad en la resolución de conflictos entre em- presas mineras y agrarias. Desarrollo Alternativo en “Zonas Cocaleras”  El Estado mantiene un programa de desarrollo alternativo, integral, sostenido y sustentable para las denominadas “zonas cocaleras”, inclu- yendo producción agrícola, agroindustria, comercialización e infraes- tructura social productiva, cuya ejecución es concertada con las organi- zaciones representativas de productores y los Gobiernos Locales.  El Estado realiza negociaciones internacionales orientadas al financia- miento de actividades productivas alternativas y la apertura de mer- cados externos para la colocación de los productos originados en las “zonas cocaleras” que tengan ventajas de competencia.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 100 2.5 FORTALECIMIENTO DE INSTITUCIONALIDAD PÚBLICA Y PRIVADA Fortalecimiento de la Institucionalidad Pública  El Estado promueve y propicia la modernización y fortalecimiento de la institucionalidad pública relacionada con el agro, a fin de hacerla más eficiente y eficaz frente al reto de la descentralización, regionalización y globalización.  El Sector Público Agrario se organiza para mantener una capacidad ins- titucional que le permita brindar servicios oportunos acorde con la rea- lidad del país y asegurar la rentabilidad, competitividad, sostenibilidad y equidad de la actividad agraria nacional.  El Estado propicia la participación de representantes de los Gremios Agrarios en los consejos consultivos y directorios de entidades y orga- nismos públicos descentralizados vinculados al Sector Agrario. Fortalecimiento de la Organizaciones Agrarias Privadas  El Estado apoya la consolidación de las organizaciones agrarias, propi- ciando su intervención formal en el diálogo y concertación y manteni- miento de una política agraria de largo plazo y en los foros de discusión que están relacionados con las estrategias de desarrollo agrario nacio- nal.  El Estado propicia el establecimiento de acuerdos con las organizacio- nes agrarias para lograr competitividad.  El Estado apoya los esfuerzos de las organizaciones agrarias para brin- dar servicios técnicos a sus asociados. Apoyo al Desarrollo Empresarial de los Productores Agrarios  El Sector Público Agrario desarrolla programas especiales orientados a la promoción y apoyo para la constitución y funcionamiento de diversas
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 101 formas de organizaciones empresariales o agronegocios, constituidos por pequeños y medianos productores, orientadas a lograr economías de escala y mayor capacidad de negociación en la producción, comer- cialización y provisión de insumos y servicios técnicos y financieros.  El Estado establece incentivos para promover y apoyar la concentración parcelaria a fin de atender los problemas derivados del minifundio, así como la producción asociativa y la agricultura por contrato.  El Estado promueve y apoya los esfuerzos de los productores del agro que pretenden la asociatividad y enlace en cadenas productivas y pro- mueve los mecanismos de coordinación e integración de los agentes económicos en las cadenas productivas y clusters.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 102
    • Algo de lo que podemos sentirnos tranquilos los peruanos es que estamos avan- zando sostenidamente en el crecimiento de nuestra economía. Los resultados de la última década y las expectativas para el siguiente lustro son más que alentadores. Hoy por hoy, somos vistos por el mundo entero como un país con futuro promete- dor. Pues, aún en los momentos de crisis internacional, seguimos creciendo; tanto que el año 2010 hemos superado un aumento de 8,8% en el Producto Bruto Interno (PBI) y 4,4% en el PBI del agro. Sin embargo, las desigualdades y asimetrías están a la vista. Las políticas económi- cas no han beneficiado a todos los peruanos por igual. Hay una marcada inequidad en desmedro del sector rural. Por ejemplo, mientras el país registra 34.8% de pobres y 11.5% de pobres extremos, según la encuesta realizada por el INEI en el 2009, el campo alberga 60% de pobres y alrededor de 28% de pobres extremos. Aún más, los pobladores rurales no sólo presentan una mayor tasa de pobreza, sino también son, en promedio, casi cuatro veces más pobres que los pobres del área urbana. Si a ello se añade nuestra alarmante dependencia ali- mentaria del exterior, estos pobres son también los más vulnerables ante una crisis alimentaria mundial. No obstante, a pesar de ello, el sector rural sustenta en mayor medida las necesidades alimenticias de la población nacional, da ocupación a más de un tercio de la PEA y tiene un amplio potencial para cultivos, ganadería, arte- sanía, ecoturismo, etc. PROGRAMAS ESTRATÉGICOS DE GOBIERNO PARA ELAGRO 1.0 EL ESFUERZO HACIA LOS MÁS POBRES
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 104 Perú se ha convertido en un gran exportador; aunque también estamos batiendo récord de importación de alimentos. Nuestras exportaciones alcanzaron el 2010 los US$ 3 158 millones, con una amplia gama de productos. Las políticas aplicadas en el Sector favorecen la agroexportación, pero se han mostrado como poco efectivas para el desarrollo de la producción para el mercado interno. Por ello, las importa- ciones de productos del agro llegaron a US$ 3 089 millones en el último año; y sólo en seis productos alimenticios importamos más de US$ 1 500 millones; que equivalen a la siembra de 2,74 millones de hectáreas (89% de lo que se siembra anualmente en el país). Estamos mirando hacia afuera pero nos estamos descui- dando dentro de nuestra propia casa. Las grandes políticas de la “Agenda Interna” para el agro aún siguen pendientes. Por ello, cada vez compramos mayor cantidad de productos externos, que podríamos producirlos en el país, generando empleo y riqueza para los peruanos. Esto ha contribuido a que haya una asimetría entre los más prósperos y los más pobres. Las políticas nacionales deben reducirla y no au- mentarla. Lamentablemente el crecimiento económico no ha ido de la mano con el desarrollo rural y la seguridad alimentaria, contribuyendo poco a la disminución de la pobreza en el sector rural y a la inclusión de la vasta población asentada en este Sector. Promover la exportación es muy bueno (31 ), y lo hemos hecho bien; pero no po- demos descuidar la otra gran masa de la producción nacional. Nuestros mercados potenciales externos no son para cultivos extensivos; por ello, no podemos sembrar 50 000 hectáreas adicionales de espárrago, o una superficie similar con pimiento piquillo o alcachofa, porque traeríamos abajo los precios en esos mercados. En cambio, como lo mencionamos anteriormente, sí podemos sembrar sin problemas y en el corto plazo 50 000 hectáreas adicionales de algodón o 150 000 hectáreas adicionales de maíz, sin ningún problema y por el contrario con grandes beneficios para el país. Perú es importador neto de alimentos, por lo que es muy vulnerable al aumento de los precios internacionales. Hoy todavía importamos con precios subsidiados, que mantiene bajos los precios internos y hacen poco rentable o inviable la producción que compite con las importaciones; lo cual acentúa los desfavorables términos de intercambio frente a la ciudad. Sin embargo, la tendencia mundial es a disminuir los subsidios a los alimentos por el gran incremento de los precios en el mercado internacional. 31 : En el 2002 publiqué el libro “Agroexportación: Estrategias para Lograr Competitivi- dad” (UNA-ADEX). Ahí se detalla lo mucho que se debe hacer para aprovechar a plenitud nuestro potencial exportador.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 105 Los precios de los commodities no dependen de nuestra buena voluntad. El aumen- to del consumo en países emergentes, la afectación por sequías, la disminución de stocks y el uso de alimentos para producción de biocombustibles inciden en los pre- cios internacionales. Según el índice de Precios de Alimentos del Banco Mundial (32 ), a febrero del 2011, los precios de alimentos en promedio aumentaron 29% con respecto a los precios de hace un año y son sólo 3% menos que el nivel máximo alcanzado en la crisis alimentaria de junio del 2008, por el abrupto incremento de los precios de trigo, maíz, azúcar y aceites. Así mismo, entre octubre del 2010 y enero del 2011 los precios promedio han subido 15%. El Banco Mundial estima que sólo por esta alza se ha arrastrado a 44 millones de personas a la pobreza extrema (menos 1,25 US$/día). Entonces, el escenario futuro es que los precios internacionales se incrementen, lo que inevitablemente se manifestará en aumento de precios en el país. Ante una situación así, los gobernantes pretenden evitar un gran salto en los precios al consu- midor final reduciendo o eliminando los aranceles o impuestos a las ventas. Esto es muy fácil pero no resuelve el problema. La solución integral y sostenida está por el lado del aumento de la producción interna. Este es un panorama que no debemos soslayar por su impacto en la rentabilidad del agro. Las pequeñas propiedades y los minifundios son productores de los alimentos que importamos o de sus posibles sustitutos. Hacia ellas debemos apuntar, articu- lándolas al mercado, mejorando su competitividad y reduciendo las distorsiones del comercio interno, a fin de que el incremento de los precios se transmita realmente a los productores. De esa manera, el impacto será grande en el suministro de alimen- tos y en la generación de empleo e ingresos en el Sector Rural; contribuyendo a que esta población salga de la pobreza. La seguridad alimentaria debe ser nuestra principal preocupación. Debemos asegurar la disponibilidad, acceso económico, estabilidad de la oferta e inocuidad de los alimentos para el suministro a todos los peruanos. Con ese propósito, reque- rimos con urgencia desarrollar una cultura alimentaria nacional e incrementar las capacidades sociales y productivas; pero con un enfoque de desarrollo integral, competitivo, sostenible y con equidad; es decir, un tipo de desarrollo que permita asegurar la satisfacción de las necesidades del presente sin comprometer las capaci- dades de las futuras generaciones para atender sus propias necesidades. 32 : Zollick, Robert B.; “Crisis Alimentaria es Cuestión de Seguridad Mundial”. Banco Mundial, Washington, 15 de febrero de 2011.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 106 Esto exige urgentes cambios en todos los frentes, sin olvidar que en este mundo globalizado en el que vivimos, lleno de cambios, retos y posibilidades, si no nos adecuamos a este contexto para ser competitivos, estaremos peor que antes. Para ello, el papel del Estado es determinante. Desde ahí deben salir políticas claras y consistentes para posibilitar la construcción de infraestructura básica (carreteras, puentes, aeropuertos, energía, etc.), la prestación de servicios que reduzcan los cos- tos de producción y transacción, y el mejoramiento sostenido de la capacidad de los pequeños productores agrarios para la competencia, incluyendo el aumento de los rendimientos de los cultivos, la reconversión productiva y la rentabilidad. Ante esta realidad, nuestras propuestas se orientan al desarrollo de la producción interna, pensando en la seguridad alimentaria, sin descuidar lo que se viene hacien- do en los otros subsectores. Dicho desarrollo tiene por delante muchos retos que afrontar para estar a la par en niveles de competitividad, rentabilidad, sostenibilidad e ingresos familiares con los países desarrollados. Tal vez sea mucho pedir que los ingresos alcancen esos niveles. Entonces, al menos, concentrémonos en sacar de la pobreza a más de un millón y medio de familias que se dedican a la pequeña agricultura y la agricultura de subsistencia. El tenor de estas propuestas es, precisa- mente, dirigido a ellos. También hemos hablado que la acción gubernamental debe basarse en una platafor- ma de servicios agrarios focalizados para la pequeña agricultura, cuyo suministro y eficiencia estén asegurados con Programas de Acción Concentrada (PAC) en zonas estratégicas (como la sierra del país), para un determinado grupo de cultivos, pero con enfoque de desarrollo rural y territorial. El reforzamiento de los servicios públicos debidamente articulados con los servi- cios privados, ligados a la organización de los productores, influirán sustancialmen- te en el incremento de la competitividad, reduciendo las dificultades y asimetrías en el acceso a servicios y recursos para las actividades agrarias. La institucionalidad pública viene trabajando en muchos temas a nivel nacional. La frondosa organización del Ministerio de Agricultura, da la impresión que está dise- ñada para la atención integral del agro. Sin embargo, en el campo se constata que las dependencias funcionan como estamentos estancos, desperdigados, cada quien en sus propios temas, sin articulación y sin visión de conjunto. Esa es la principal causa que convierte la atención gubernamental en poco eficiente. Se tiene progra- mas de investigación, información, sanidad agraria, cadenas productivas, mane- jo de recursos hídricos, infraestructura hidráulica, crédito, seguro agrario, manejo
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 107 forestal y otros. Todos ellos merecen mejorarse para que cumplan los fines para los que fueron creados. Las propuestas esbozadas en este libro no eliminan esas acciones públicas. Lo que se plantea es que la acción gubernamental se oriente con prioridad y preferencia a la pequeña agricultura y a la producción de subsistencia y que se tome como eje la integración, articulación y focalización de acciones. En secciones anteriores de este libro se ha visto que al existir diferentes tipologías de agricultura (autoconsumo, tradicional y moderna), se requiere también diferen- tes servicios para atender sus propios requerimientos. Si simplificamos esta reali- dad sólo a dos grandes grupos en función del mercado principal de destino de los productos, podemos diferenciar entre agroexportación y producción para mercado interno. Aquí vemos también que los servicios para los agroexportadores son dife- rentes a los servicios para los productores orientados a la producción interna. Es claro que debemos seguir promoviendo y apoyando la agroexportación y nuestra meta mínima debería ser duplicar las ventas del agro a los mercados externos en cinco años. Conocemos las políticas y acciones necesarias para ello, y estamos en camino de la ampliación y diversificación de mercados. Al final de esta sección se incluyen unas láminas adecuadas del libro que publiqué hace algunos años sobre estrategias para promover la agroexportación y que están vigentes. Sin embargo, es urgente y prioritario orientar los esfuerzos gubernamentales hacia la producción interna que involucra a una inmensa masa de pequeños productores, incluidos los minifundistas que siembran para su autoconsumo. En este sentido, merecen un tra- tamiento especial todos los servicios de apoyo a la producción interna que suminis- tra alimentos a la población nacional. Ahora bien, hemos dicho que para reducir los índices de pobreza en la sierra debe- mos orientar los esfuerzos para promover y apoyar actividades agrarias y no agra- rias. En lo que compete a la finalidad de este libro, se consideran las actividades agrícolas, ganaderas, agroindustriales y el desarrollo forestal. Estos últimos temas son muy importantes dado que existen 11 millones de hectáreas aptas para pastos naturales y 7,5 millones con aptitud forestal. Como parte de una estrategia integral para la sierra, es necesario reenfocar las políticas sobre desarrollo forestal, porque lamentablemente sólo se han dirigido a la selva. La sierra tiene un gran potencial para especies que pueden aprovecharse en la mitad de tiempo que las especies ma- derables que se obtienen en la selva.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 108 En esta Sección se proponen algunos programas de gobierno que consideramos claves para un desarrollo inclusivo en favor de las mayorías y con gran impacto en la reducción de las desigualdades y de la pobreza en el sector rural. Los programas que se discuten a continuación se enmarcan en las Políticas de Esta- do propuestas en la sección anterior, están orientados a los más pobres del sector, y están concebidos con la estrategia de focalización y el avance progresivo en función de los resultados que se vayan obteniendo. Estas propuestas implican que se orienten recursos financieros al Sector Agrario público equivalentes a no menos del 0,5% del PBI nacional, todos los años, por encima del 0,3% que se asigna actualmente. Para el año 2011 se ha previsto dedicar al agro el 1,64% del Presupuesto General de la República, cifra que deberá dupli- carse en los próximos años. Con ello, se espera un crecimiento real promedio anual de 5% del PBI agrario.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 109 ENFOQUEDEPROGRAMASESTRATEGICOSDEGOBIERNOPARALOSMASPOBRESENELAGRO SERVICIOSPARAAGROEXPORTADORES InformacióndeMercados PromocióndeAlianzasEstratégicaspara ProducciónyExportación PromocióndeConsorcios SERVICIOSAPEQUEÑOSPRODUCTORES Planificacióndecultivos InformacióndeMercados AsistenciaTécnicayCapacitación GestióndeAguayTecnificacióndeRiego SanidadAgropecuaria DesarrolloEmpresarial Asociatividad,CadenasProductivas CréditoySeguros Prioridada losmás Pobresyala Sierra PROGRAMASESTRATEGICOSDE GOBIERNOPARAPEQUEÑOS PRODUCTORES ProgramadeCompetitividad CréditoSolidario:BancodelosPobres AsociatividadyAcciónColectiva Tecnificacionderiegoy“cosecha”deagua ProgramadeForestaciónenlaSierra LimitesalaPropiedaddelaTierraenelAgro Estrategiade acción focalizaday progresiva POLITICASYSERVICIOSGENERALES EstabilidadySeguridadJurídica EstabilidaddePolíticaEconómicayTributaria AcuerdosMultilateralesyTratadosComerciales InvestigaciónyDesarrollodeProductos InteligenciaComercial PromociónComercial PromocióndeInversiones CentrosdeFormaciónTécnicaoMandoMedio ProgramadeInvestigaciónyDesarrolloTecnológico DisponibilidaddeCréditoySeguros GestióndeCuencasyProyectosHidráulicos Infraestructuravial,puertos, aeropuertos,electrificación, almacenes
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 110 2.0 PROGRAMA DE COMPETITIVIDAD FOCALI- ZADO PARA PEQUEÑOS AGRICULTORES 2.1 ALCANCE DEL PROGRAMA Si bien estamos creciendo, muy poco se ha avanzado en la real inserción del agro campesino en la economía nacional. Los bajos niveles de productividad y rentabi- lidad, la inmensa brecha alimentaria, así como los persistentes y altos índices de pobreza en ese ámbito, confirman lo dicho. Esto es así por muchas razones, princi- palmente estructurales. Tamaño de propiedades, educación, tecnología, dispersión de la producción, a lo que se suman las inadecuadas políticas de desarrollo y el muy escaso apoyo en servicios al agro. En esencia, somos un país de pequeños productores: el 92% tiene parcelas me- nores de 10 hectáreas, que en conjunto conducen el 61% de la superficie culti- vada en el país. Sin embargo, estos pequeños campesinos merecen tributo por haber conservado la biodiversidad y los conocimientos agrarios e hidráulicos ancestrales, que ahora son la gran base para incrementar la oferta de productos orgánicos para consumo interno y exportación, gracias también al auge de nuestra gastronomía. Y, aunque resulte paradójico, ellos tienen en potencia la gran llave para sacarnos a todos de este problema: biodiversidad y conocimiento para la producción orgánica. Muy poco se ha avanzado en mejorar la producción orientada al consumo interno. Así lo confirma nuestra creciente dependencia alimentaria de las importaciones. Nos ufanamos de nuestras bondades climáticas, de nuestra biodiversidad, de nues- tra milenaria tradición agrícola y de muchas cosas más, pero las importaciones de seis alimentos básicos representan el 89% de todo lo que sembramos anual- mente en el país considerando todos los cultivos; importaciones que superan los US$ 1 500 millones; es decir, cuatro y medio veces más de lo importado en el año 2000. De esto no se habla. Somos muy proclives a resaltar un nuevo récord en agroexportaciones, pero callamos en todos los idiomas sobre lo que sucede con las importaciones alimentarias. Esto no puede continuar así. Cada año sembramos alrededor de 3´000,000 de hectáreas. De ellas, sólo el 3% corresponde a cultivos de exportación no tradicional, y añadiendo café, cacao y algunos otros, la superficie agroexportadora podría subir al 13-15%. Esto significa que más del 85% de la tierra cultivada en el país se orienta al consumo interno.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 111 Pero este vasto segmento no recibe la atención que merece, con pocas y eventuales excepciones que confirman la regla. Por otro lado, el 70% de la superficie cultivada anualmente se concentra en diez cul- tivos; destacando arroz, café, maíz amarillo, papa, maíz amiláceo, plátano y cebada. La mayoría de estos cultivos es conducida en pequeñas parcelas. Si concentramos los esfuerzos públicos sólo en este grupo de cultivos podríamos lograr un gran salto en la solución de los problemas que aquejan a la producción nacional. ¿Cuál es el reto? El reto para los gobiernos de turno es que el crecimiento eco- nómico, es decir, la creación de riqueza, se oriente prioritariamente a reducir las grandes desigualdades. Dentro de este marco, es momento de actuar con políticas de desarrollo agrario y rural que apoyen en forma prioritaria a los sectores más pobres, pero potencialmente muy productivos, promoviendo un desarrollo con equidad, competitivo y sostenible en el largo plazo, sin afectar al medio ambiente y los recursos naturales. En la Sección II se indicaron los servicios que requiere cada tipo de agricultura en el país para incrementar su capacidad de competencia. Se ha establecido que la ac- ción del Estado debe concentrarse en los minifundistas y pequeños productores, que abarcan a la producción de autoconsumo y la agricultura tradicional, estableciendo grupos de trabajo o asociaciones. Su acción debe ser focalizada, en “programas de acción concentrada”, a través de los cuales se brinde los servicios, de manera inte- gral, oportuna y continua por un tiempo determinado, luego del cual se pasa a otra zona o a otro grupo de agricultores. La agricultura moderna orientada al mercado externo no requiere de servicios téc- nicos del Estado. Sólo necesita estabilidad y confianza, con reglas claras, sistemas de control sanitario y mecanismos comerciales para favorecer su incursión y conso- lidación en el mercado externo. Para mejorar la producción nacional se ha mencionado la gestión integrada de re- cursos hídricos y de cuencas, la reforestación, el aprovechamiento sostenible de los bosques, el bioturismo y la captura de carbono como temas centrales en el uso, conservación de los recursos naturales y nuestra biodiversidad. Así mismo, se ha indicado la importancia de la reconversión productiva de la pequeña agricultura, los servicios de información, asistencia técnica, innovación y desarrollo tecnológico, los sistemas de sanidad, el desarrollo de mercados, la asociatividad, las cadenas
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 112 productivas y nuevos sistemas de crédito y seguro agrario; además de la inversión en infraestructura básica, como caminos y electrificación rural. Es momento de llevar a cabo la revolución de la productividad de la pequeña agricultura. Es momento que la innovación y la tecnología lleguen a los más po- bres. Este es el gran desafío al que nos empuja la competitividad global, en la cual estamos inmersos. Podemos mejorar la competitividad de los pequeños agricultores concentrando y articulando los esfuerzos del Estado y de las organizaciones priva- das en este sector. En este sentido, como parte del Programa integral son básicos los siguientes temas:  Información de mercados (precios y transacciones) para facilitar la progra- mación agrícola y la comercialización de los productos.  Servicios de asistencia técnica y capacitación para manejo de recursos hídri- cos, producción agropecuaria, manejo post cosecha, organización y gestión empresarial, integración a cadenas productivas y negociaciones en agricul- tura por contrato.  Ampliación de los recursos asignados al MINAG para este Programa de Competitividad, a fin de apoyar con semillas mejoradas e insumos básicos a los pequeños productores y darle mayor dinamismo a los programas de reconversión productiva y cadenas productivas.  Apoyo para la tecnificación del riego y para proyectos de “cosecha de agua” en las partes altas de las cuencas; como se describe más adelante en esta sección.  Apoyo crediticio, con la instalación de un Fondo para los sistemas de cré- dito solidario para los más pobres (Banco de los Pobres) que se canalizará a través de entidades micro financieras (ver acápite 3.0 de esta Sección).  Seguro agrario, especialmente el seguro de crédito cuando se trate de pro- ductores que reciben este servicio.  Construcción de caminos para interconectar todas las zonas de producción con las principales vías departamentales; así como la electrificación rural.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 113 2.2 FOCALIZACIÓN DEL PROGRAMA El programa propuesto se orienta a los más pobres del sector, que son los minifun- distas y pequeños agricultores. Pero es demagógico pensar que se puede apoyar a todos a la vez, en todo el país y en corto tiempo. No hay recursos ni capacidades su- ficientes y es necesario ir demostrando los resultados para un avance seguro. No se trata de generar burocracia ni hacer grandes promesas hablando de cientos de miles de hectáreas. No caigamos en el error en el que cayó “Sierra Exportadora” que se planteó como meta incorporar a la exportación una extensión de 150 000 hectáreas en la sierra y que terminó como un “saludo a la bandera”. Esto lo advertimos desde el primer momento en que se hizo esa propuesta. Por eso, concentremos esfuerzos y voluntades y avancemos a paso seguro. Existen varias experiencias en costa y sierra que se pueden tomar como si fueran los resultados de un “Plan Piloto”. La experiencia exitosa más relevante es la de “Sierra Productiva” aplicable a minifundistas. No es la solución mágica, pero si una alternativa para los más pequeños. Sin ninguna mezquindad, podemos decir que debemos replicar a nivel nacional esa experiencia y otras experiencias similares de organizaciones no gubernamentales. Esto se hace aquí y también en otros países. Entre los años 1987 a 1990 tuve la oportunidad de apoyar un proyecto exitoso de agroexportación en Guatemala para pequeños productores. La mayor parte de la producción agrícola se sustentaba en el uso de agua proveniente de proyectos de “mini riego” (menos de 100 ha) y pequeños proyectos de riego (menos de 500 ha). Se avanzó en la tecnificación del riego, se brindó asistencia técnica, se organizó a los agricultores, se instaló centros de empaque y se articuló la venta de los pro- ductos con brokers para el mercado externo (quienes suministraban las semillas de las variedades que requerían). Los resultados fueron buenos y se pudo sacar de la pobreza a cientos de agricultores que luego pudieron valerse por sí mismos en la producción y exportación de sus productos. El proyecto “Sierra Productiva” también ha intervenido de manera similar con mi- nifundistas. Ha mejorado el riego con sistemas presurizados, ha brindado asistencia técnica en la conducción de cultivos y en el manejo post cosecha, ha canalizado créditos y ha organizado la comercialización. Ha habido aquí: innovación, mejora- miento tecnológico, aumento de producción, mejor calidad de la producción, mayor productividad, rentabilidad y un manejo sostenible de los recursos. Para trabajar con pequeños agricultores y a mayor escala podemos aplicar otros modelos y/o adecuar las experiencias exitosas a cada realidad particular, por tipo
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 114 de cultivo, ubicación, tipo de agricultor y otros factores que diferencian a unos de otros. Pero como no podemos cubrir todo el ámbito nacional, nuestro planteamiento es que se focalice la acción del Estado en zonas que definamos como estratégicas, que actúen como focos de irradiación o centros demostrativos y que, a partir de allí, avancemos a otras zonas. Este es el concepto de los “Programas de Acción Concentrada-PAC”, en los que se trabaja con grupos de agricultores de un ámbi- to geográfico específico, sin duplicar los esfuerzos que otros vienen haciendo. En estos Programas se articulan los servicios públicos y privados de apoyo a los pe- queños productores con los diferentes servicios que requieren para reconvertir sus sistemas de producción, hacerlos competitivos, rentables y sostenibles. El mayor atraso y la mayor pobreza están en la sierra; lo que justifica dar atención prioritaria a esta región con este Programa. Diez cultivos representan el 70% de la superficie cultivada y están en pequeñas propiedades. Estos cultivos pueden ser la base del programa. Ello no significa que el resto de la agricultura se queda desam- parado; pues se continuará con los programas que vienen ejecutándose de años atrás y se irán incorporando paulatinamente estas otras zonas conforme se vaya consoli- dando este nuevo Programa. Proponemos asignar a este Programa un monto específico de US$ 20 millones/año por los próximos 10 años, monto que podrá ajustarse en función de los resultados. Con ello, esperamos atender y articular al mercado 30 000 hectáreas/año, de manera directa e indirecta, y beneficiar aproximadamente a medio millón de familias de agricultores. 3.0 CREDITO SOLIDARIO: BANCO DE LOS POBRES 3.1 INTRODUCCIÓN El Banco Agrario y la banca comercial tradicional no se muestran como un soporte real para el desarrollo agrario de la pequeña agricultura y menos de la agricultura en minifundio o de subsistencia. Según los informes de la Superintendencia de Banca y Seguros, en el año 2010, el Banco Agrario escasamente participa con el 5% de las colocaciones de crédito total otorgado al agro nacional. Las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito cubren el 14%, las Cajas Rurales el 9,2% y las EDPYMES
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 115 escasamente el 1,9% de los 135 000 préstamos que se otorgaron en el año 2010 por un total de 3 600 millones de Soles. Esto significa que las entidades micro finan- cieras cubren en conjunto el 25%. En cambio, la banca múltiple comercial cubrió el 67% orientado principalmente a medianos y grandes propietarios. Esto hace que los intermediarios y prestadores informales cubran un segmento importante de los requerimientos de crédito para los más pequeños. ¿Qué hacer entonces? Debemos considerar el relanzamiento del Banco Agrario, convirtiéndolo en un ban- co de “primer piso” o apostar por nuevos mecanismos para apoyar a los más pobres. La debacle del Banco Agrario en la década del 80 todavía nos causa escozor en la piel y ponemos “peros” a cualquier propuesta a favor de los pequeños agricultores. “Son morosos” o “todo lo quieren regalado”, son frases terroríficas para oponerse a sistemas de crédito a favor de los pobres del agro. Eso no es cierto. Los malos políticos tomaron decisiones equivocadas y dieron una indebida impresión de la realidad. Los pobres no quieren que les regalen nada. Yo provengo del campo y doy fe de eso. Mi padre no quedó debiendo ni un Sol al Banco Agrario, pero sí conozco a cientos de “medianos y “grandes” que se aprovecharon del banco para hacer for- tuna en otras actividades. Esos fueron los que mayor daño hicieron al banco. Aquellos que critican las propuestas para apoyar a los pobres rurales no dicen nada cuando se apoya a los pobres urbanos ¿porqué sí está bien dar un bono de vivienda de 6 000 Soles en el ámbito urbano y no está bien apoyar a los pobres rurales? ¿Por qué si está bien hacer concesiones tributarias a los grandes inversionistas y no está bien ayudar a los pobres? No estamos pidiendo un “bono agrícola”. Sólo estamos pidiendo que se pruebe una alternativa diferente de crédito para los pobres. Fácil acceso y bajo costo son los principios de esta propuesta; pero con un ingre- diente fundamental que es la acción colectiva y la solidaridad para asumir compromisos y riesgos. Tampoco estamos pidiendo que se anulen los otros sistemas; por el contrario, deben mejorarse y ampliarse. Pedimos que haya otra opción, y que esta provenga del Esta- do como parte de su rol subsidiario y de justicia social. Esta es una clara propuesta para reducir los desequilibrios, asimetrías e inequidades. Volvamos a mirar las formas ancestrales de trabajo de nuestras comunidades. Reva- loremos el trabajo comunal y la responsabilidad compartida. Revaloremos la acción colectiva que es parte de la vivencia de nuestra gente. Sobre esto trata la presente propuesta.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 116 En un país donde prevalece el minifundio y sólo alrededor del 3% de la producción agraria de desarrolla con tecnologías modernas, se requiere de nuevos mecanismos para que los más pobres accedan al crédito y, con éste, a la innovación tecnoló- gica. En este sentido, el crédito solidario o crédito grupal es un mecanismo finan- ciero ideal para los más pobres y laboriosos, que se otorga con el aval del conjunto. Es un sistema de financiamiento grupal (no individual) en el que los pequeños pres- tatarios se garantizan y se controlen unos a otros, para asegurar el cumplimiento de los pagos. Permite atender la demanda crediticia de asociaciones o empresas de pequeños productores rurales que individualmente no son considerados sujetos de crédito, incluso porque sus tierras no tienen títulos de propiedad y no pueden ser entregadas como garantías reales de los préstamos. El crédito solidario ya se ha aplicado exitosamente, aunque todavía en pequeña escala, con grupos de artesa- nos y también con algunos grupos comunales de Andahuaylas, en este caso ante el Agrobanco. No se requiere que los agricultores constituyan empresas. Basta que acrediten an- tecedentes limpios, según las autoridades locales, y se comprometan como grupo al reembolso, con base en los propios mecanismos del sistema solidario. En conse- cuencia, los mismos integrantes se preocupan por el uso eficiente del préstamo, para asegurar el pago. Pues, en caso contrario, todo el grupo se vería afectado, incluso con el riesgo de perder elegibilidad para futuros créditos. Esta alternativa de crédito está ligada a programas de suministro de semillas e in- sumos diversos, capacitación y asistencia técnica para los prestatarios, con el fin de que los créditos hagan posible el mejoramiento tecnológico de las actividades pro- ductivas y el desarrollo de cadenas agroeconómicas en la esfera de los campesinos. Esto facilitaría la inserción estructural de los pequeños productores en el mercado nacional e internacional. Y prácticamente sin costo para el Estado. Y sin paterna- lismo alguno. Cabe señalar que esta propuesta es válida para atender a los pobres urbanos, que es donde mayor experiencia se tiene con microcréditos.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 117 3.2 NATURALEZA DE LA PROPUESTA Como se ha indicado, a pesar de los avances económicos, aún persisten desigual- dades sociales que no podemos soslayar. A pesar de ello, el agro, además de ser la base de la Seguridad Alimentaria, da ocupación a más de un tercio de la PEA. Por su parte, las PYMES, en general, representan alrededor del 50% de la economía nacional, son las principales generadoras de empleo (cerca del 75% de la PEA), dan trabajo a una gran proporción de la población menos favorecida y están llamadas a constituirse en el principal motor del desarrollo, en una estrategia de desarrollo equitativo e incluyente. Tanto en el Sector Rural como en las PYMES se manifiestan muchas restricciones para incrementar la producción y contribuir efectivamente a la reducción de la po- breza. La construcción de infraestructura básica, la integración de las actividades productivas, la organización social, el acceso a los servicios técnicos y servicios financieros, entre otras, son propuestas para desarrollar el sector rural. El presente documento es una propuesta orientada al aspecto productivo, para apoyar a los más pobres, los pequeños productores rurales y los micro y pequeños productores. En efecto, uno de los problemas que limita la rentabilidad y el mejoramiento de la capacidad de competencia de las micro, pequeñas, y también las medianas empre- sas es el acceso y alto costo del crédito. Esto ocurre en la ciudad de Lima como en el interior del país. Ni que decir de los más desfavorecidos en la sociedad. Estos no tienen acceso a nada formalmente tradicional. Los intermediarios financieros formales no prestan a los más pobres. La razón principal es la falta de garantías (fal- ta de colaterales) para que estos agentes económicos puedan ser calificados como “sujetos de crédito”. La falta de colaterales, por las deficiencias en los derechos de propiedad y el poco valor comercial de sus predios y equipos, sumada a los altos riesgos y la falta de seguros inciden en el bajo uso del crédito en los micro pro- ductores y las PYMES en general; especialmente cuando se trata del sector rural. Adicionalmente a lo antes dicho, en este último sector, el excesivo fraccionamiento de las fincas, la falta de educación, la baja tecnología y la falta de organización acentúan el problema. Así mismo, debido a los altos costos del servicio crediticio de la banca comercial y por las barreras sociales y culturales, la población más desfavorecida es reticente a solicitar préstamos a estas instituciones. Y muchas veces caen en instituciones in- formales, que son más flexibles y accesibles, pero que a la larga brindan un servicio muy oneroso. Esto los empobrece más.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 118 Hay una vasta población pobre no incluida en el proceso productivo que tienen aspiraciones y se esfuerzan por mejorar el nivel de vida de sus familias. Muchos de ellos no quieren donaciones o regalos, sino que desean producir y generar sus propios ingresos. Pero no pueden avanzar porque estas personas no tienen recursos financieros para emprender actividades productivas y es conveniente apoyarlas en sus propósitos. Por tanto, en el marco de una visión hacia los pobres, parte de la acción guberna- mental debe orientarse a programas y proyectos específicos para los pobres del Perú, que contribuyan a disminuir las desigualdades entre los peruanos y que sirvan de palanca para impulsar el desarrollo de una vasta población postergada y que aún no percibe los beneficios del crecimiento económico del país. En este sentido se orienta la propuesta del Banco de los Pobres, como un sistema micro financiero solidario para facilitar el acceso a los créditos y de apoyo a los más necesitados. Esta es una decisión importante en el marco de las políticas de Estado para reducir las desigualdades. Las experiencias internacionales para brindar créditos a los pobres algunas veces se basa en la constitución y funcionamiento de un banco especializado y otras veces el tema se ha resuelto con la constitución de fondos o programas financieros que son canalizados por entidades especializadas en microfinanzas. Otros casos se han iniciado como fondos que luego han sido la base del capital para que se constituya un banco de microcréditos. En esta propuesta, el Banco de los Pobres se concibe como la constitución de un Fondo específico para otorgar microcréditos con el mecanismo denominado “cré- dito solidario” o “crédito colectivo” para facilitar el acceso al crédito a los más pobres, micro y pequeños productores del país. Esto no excluye la posibilidad que en el mediano plazo se opte por la creación y operación de un banco espe- cializado en microfinanzas; por el momento se propone utilizar la red de entidades microfinancieras que canalicen los dineros de este Fondo. Esta propuesta crediticia es esencialmente para aquellos que no pueden acceder a los créditos formales y ha dado buenos resultados en pequeña escala en el país, con grupos de artesanos y gru- pos de agricultores. Este mecanismo disminuye los riesgos cuando no se disponen de colaterales y reduce notablemente el costo de las transacciones. Un Fondo para microcréditos permitirá atender la demanda de crédito de micro y pequeños produc- tores y a productores rurales organizados que, de manera individual, no son con- siderados sujetos de crédito porque sus tierras no tienen título de propiedad (y no pueden asignarlas como garantías reales de los créditos recibidos) o sencillamente
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 119 porque la banca formal considera que no es un negocio trabajar con los pobres. El sistema se basa en la confianza y no en las garantías. Los créditos solidarios son créditos para actividades productivas que se otorgan a grupos de personas, en la misma zona y con actividad productiva similar (ejemplo, los mismos cultivos, artesanía, etc.), que otorgan avales solidarios. Es decir que todo el conjunto de personas se solidarizan (“garantizan”) en el pago de los prés- tamos que reciben. Si uno de ellos falla, paga todo el resto del grupo por aquel que no pagó su propio crédito. 3.3 EXPERIENCIAS INTERNACIONALES Y SU VIABILIDAD EN EL PAÍS Las experiencias internacionales en microcréditos solidarios datan desde finales de la década del 70. Mohammad Yunus, Premio Nobel de la Paz 2006, es reconocido como el creador de este sistema y se le llama “el banquero de los pobres”. Creó el Banco Grameen en Bangladesh en 1983, en donde se busca el equilibrio entre el afán del lucro y la función social, para lo cual facilita el acceso al crédito, si avales, a los más pobres. Es una forma de humanizar y transformar desde dentro la economía liberal de mercado. Yunus subraya las diferencias entre crecimiento y desarrollo, afirmando que las diferentes capas sociales no progresan con la misma velocidad y que incluso, a veces, ni siquiera van en la misma dirección por la falta de oportunidad de igualdades que existen entre ellas. Si una capa social queda es- tancada las consecuencias las sufre toda la sociedad. “El crédito solidario permite poner en marcha los elementos rechazados por la sociedad y preparar el terreno para proyectos más vastos”. Este sistema hace que los individuos se tornen más crí- ticos, participativos y conscientes de sus derechos como ciudadanos pertenecientes a una comunidad (33 ). A partir de la experiencia de Bangladesh, hoy cerca de 100 países aplican progra- mas con este sistema, incluidos países europeos como España en donde el sistema funciona a través de Cajas Rurales. Hoy, en el mundo hay más de 7,000 entidades que imitan al Banco Grameen con diversas modalidades. En Bolivia, la ONG Pro- grama de Microfinanzas-PRODEM, el Banco Solidario-BANCOSOL (líder en mi- crofinanzas) y Pro Mujer son entidades importantes. En Colombia, opera el Banco 33 : Prisca Castanyer, “Los nuevos Instrumentos para Paliar la Pobreza”. Universidad Complutense de Madrid, 2003.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 120 Caja Social (una de las más grandes del mundo en microfinanzas) y el Banco de la Mujer (Cali). En México, el Programa Nacional de Financiamiento al Microem- presario-PRONAFIN (mediante el cual el Gobierno otorga líneas de crédito a las microfinancieras), el Banco Grameen-Carso, el banco Finca México y el banco Compartamos. En Brasil, el Programa Providencia presta microcréditos en las fa- velas de Brasil y el programa Crediamigo del Banco del Nordeste del Brasil es el más importante en microfinanzas productivas (86% de los créditos en este sector). En Argentina, aunque en pequeña escala, funciona el Programa solidario “Manos a la Obra” que brinda microcréditos a través de los Bancos de Buena Fe que son fi- nanciados por el MIDES. Todos ellos con muy buenas experiencia en microcrédito. Otro de los logros importantes de los microcréditos es la mitigación de las diferen- cias de género. En muchas comunidades del sector rural, las mujeres son excluidas económica, política y socialmente y son ellas, junto a sus hijos, las que sufren las consecuencias más perniciosas de la pobreza. Sin embargo, son las más pujantes, combativas, cuidadosas y cumplidoras en sus compromisos. La experiencia inter- nacional demuestra que si el crédito es otorgado a las mujeres en vez de los hom- bres, se producen cambios positivos muy rápidos en la comunidad. Según la ONU (1996), si la mujer controla el gasto éste se orienta prioritariamente al desarrollo humano. “Invertir en mujeres es una estrategia para reducir la pobreza” en un marco de eficiencia y sostenibilidad. El crédito a las mujeres es más seguro y lo es más cuando hay garantía solidaria. Esta es la experiencia del Banco Grameen (95% de los créditos se otorgan a mujeres) y es la experiencia común en nuestro país. Experiencias que no debemos desaprovechar. Las mujeres pobres desarrollan una gran habilidad en la gestión de los recursos escasos de la familia. Como siempre reciben poco dinero para solucionar muchas necesidades, aprenden a manejarlo con habilidad y cuidado. Son extraordinarias economistas. En este sentido, la presente propuesta también considera preferencial el crédito solidario como apoyo a las mujeres que no tienen posibilidades de ahorro, pero que pueden emprender negocios productivos. Para acceder a los “créditos solidarios” las mujeres pobres, los micro y pequeños productores se agrupan o asocian, sin necesidad de constituir una nueva persona jurídica y asumen de manera conjunta el crédito, comprometiéndose al reembolso como grupo. Cada grupo establece sus propios mecanismos para lograr el cumpli- miento de pago de parte de sus integrantes. Los mismos integrantes se preocupan por el pago de las deudas, de lo contrario todo el grupo se ve afectado y puede per- der la elegibilidad para futuros créditos. Para ello, los grupos deben ser pequeños.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 121 Este sistema crediticio puede aplicarse muy fácilmente en los programas de apo- yo al funcionamiento de cadenas productivas agrarias que está impulsando el Go- bierno; en las cuales la acción gubernamental se orienta a promover y apoyar la constitución y operación de dichas cadenas. También hay experiencias exitosas con grupos de mujeres para instalación de granjas, confección de artesanías y nego- cios diversos (34 ). Diversos programas sociales que hoy existen en el país pueden ser canalizados, aunque sea en parte, para actividades productivas. Con el Fondo se apoyará la constitución de diversos “grupos solidarios”, brindándoles asistencia técnica para proyectos productivos. Los microcréditos no resuelven todos los problemas de los pobres para despegar en actividades productivas; pero es una palanca efectiva en su desarrollo. El objetivo es hacer accesible a los más pobres los servicios financieros necesarios parta facili- tar su salida de la pobreza. Por ello, este sistema debe estar ligado a programas de capacitación, asistencia técnica, información, especialmente con servicios guberna- mentales, a fin de que los créditos hagan posible el mejoramiento tecnológico de las actividades productivas y sean una efectiva contribución al desarrollo social. Según Yunus, “el crédito no es sólo una herramienta generadora de ingresos, es un arma poderosa para el cambio social, un medio para que las personas pobres recuperen dignidad y el sistema se sustenta en una relación de confianza”(35 ). Para entender la importancia de esta propuesta deberíamos recapacitar en lo que dice Yunus: “la pobreza es la negación de todos los derechos humanos funda- mentales. No ha sido creada por los pobres, sino por un sistema que lo suscitó y le dio cabida”. Por esta razón, considera que “no se debe someter a las personas sin recursos a la miseria. Eso no sería propio de una sociedad civilizada”. El Premio Nobel de la Paz sostiene que “si todos los bancos dieran las mismas facilidades a los pobres que al resto de las personas, se erradicaría el problema de la pobreza”. 3.4 CONSTITUCIÓN DE UN FONDO DE CRÉDITO SOLIDARIO El apoyo crediticio a los más pobres se sustenta en el principio de subsidia- ridad dentro del rol del Estado en la economía nacional. En esa perspectiva, la 34 : En Perú, una empresa dedicada a las microfinanzas ofrece un producto denominado “Crédito Palabra de Mujer” otorgado a mujeres de área urbana y rural, con garantías solidarias para negocios, capital de trabajo y compra de activos. 35 : Mohammad Yunus; D iscurso de Agradecimiento por el Premio Nobel de la Paz, Oslo, Noruega; diciembre 2006.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 122 constitución y operación requiere del aporte inicial del Estado para poner en marcha este proyecto. La propuesta esbozada considera la creación y operación de un Fondo para microcréditos y no de un Banco de fomento, aunque ello podría ser una decisión que se tome posteriormente, pero no en el corto plazo. De ser ese el caso, en su oportunidad habrá que evaluar los avances del sistema solidario y habrá que ade- cuarse al entramado legal y las opiniones de los múltiples estamentos involucrados en las decisiones que tienen que ver con políticas de Estado. Ese es un tema que se verá en su momento. Por ello, a fin de viabilizar el sistema propuesto, se plantea la constitución de un Fondo específico, con reglamento operativo propio, que pue- de denominarse Fondo de Crédito Solidario; que sería canalizado prontamente a través de instituciones microfinancieras, Banco de la Nación, Banco Agrario, MI- BANCO, Cajas Rurales y ONG que trabajan en el tema de crédito, así como otras entidades bancarias que deseen incorporarse al sistema de las microfinanzas. Según datos de la Asociación de Instituciones de Microfinanzas del Perú-ASOMI- FPERU, a diciembre de 2009, este tipo de instituciones cubre al 69% del número total de créditos otorgados por todo el sistema financiero y alrededor del 12% del monto total otorgado en créditos por el sistema financiero nacional; con créditos orientados mayormente a actividades comerciales. En las microfinancieras, el rango de los créditos otorgados oscila entre 3,800 a 7,500 Soles, considerando la infor- mación del primer trimestre del año 2010 (el promedio en el 2009 fue de 5,260 So- les). En el banco MIBANCO el promedio de los créditos a microempresarios es de 7,557 Soles/crédito. En las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito el promedio es de 6,501 Soles/crédito y en las Cajas Rurales es de 3,863 Soles/crédito. La mora en las microfinancieras es de 4.0%, menor a la de todo el sistema financiero que fue de 5,32% en diciembre del 2009 (36 ). Hablando específicamente de las Cajas Rurales, éstas cubren escasamente el 1,3% de las colocaciones de todo el sistema financiero nacional. ¿Cuánto puede ser el monto de un Fondo inicial para crédito solidario? Al final, esto depende de la voluntad del Gobierno. Sin embargo, podemos tener en cuenta las experiencias recientes. Para la creación del Banco Agrario, el Estado aportó un monto inicial de 100 millones de Soles, a los cuales se sumaron posteriormente otros recursos. Para la implantación del Seguro Agrario el Estado constituyó un 36 : ASOMIFPERU, “Colocaciones Brutas Mensuales en el Mercado Financiero Peruano-Año 2009”, mayo 2010.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 123 fondo de garantía de 40 millones de Soles para cubrir parte del costo del seguro. MIBANCO (banco privado comercial) actualmente tiene un capital social de 187 millones de Soles, pero inició sus operaciones como una entidad sin fines de lucro apoyando a la micro y pequeña empresa y a fines del año pasado reportó colocaciones por 2,846 millones de Soles. El capital social actual de la Caja Rural más grande del país (CRAC Señor de Luren) es de 39 millones, con colocaciones de 300 millones a diciembre de 2009; en tanto que la Edpyme más grande es la hoy Financiera Crear- Arequipa, que tiene 46 millones de capital social, con colocaciones de 293 millones en el mismo período. Como se aprecia en las cifras expuestas, el capital social de las microfinancieras no es grande y dan una idea de cómo se puede empezar el crédito solidario. Igualmen- te, los montos de préstamos individuales permiten establecer la magnitud de los préstamos que podrían recibir los grupos solidarios, por ejemplo de 2,000 a 5,000 soles cada uno. Es decir, estamos hablando de microcréditos (37 ). En cuanto al costo del servicio crediticio (intereses) estos deberán ser sustancial- mente más bajos que los actuales en las microfinancieras, y sólo para cubrir los cos- tos de su administración y operación; evitando la pérdida del capital. Obviamente, habrá que diseñar un reglamento específico para la operación del sistema propuesto. Hemos mencionado que el crédito solidario o Banco de los Pobres es una propuesta para los pobres rurales y urbanos, a fin de apoyarlos en el emprendimiento de acti- vidades productivas. En el caso de los pequeños agricultores, éstos complementan sus ingresos con su trabajo en otras actividades no agrarias y con el trabajo de otros miembros de la familia. Por ello, los microcréditos pueden orientarse para cubrir re- querimientos de cultivos, crianzas, granjas, engorde de ganado, pequeños huertos, artesanías, comercio y otras actividades económicas que emprendan las familias rurales. Si queremos lograr un efectivo apoyo a los emprendedores más pobres y tener un impacto real en los micro y pequeños productores, a fin de incluirlos en la economía nacional y mejorar su nivel de vida, deberíamos pensar en un monto inicial de 100 millones de Soles o US$ 35 millones como capital inicial del Fondo de Crédito 37: Los microcréditos son programas de concesión de pequeños créditos a los más necesitados de entre los pobres para que estos puedan poner en marcha pequeños negocios que generen ingre- sos con los que puedan mejorar su nivel de vida y el de sus familias (Conferencia Internacional de Microcrédito, 1997)
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 124 Solidario, que sería luego incrementado de acuerdo al avance y los resultados de su funcionamiento. De otra parte, si bien la garantía de pago se basa en el principio de solidaridad de todos los que intervienen en la operación crediticia. Es muy importante prever un mecanismo de seguro de crédito para disminuir los riesgos, facilitar la auto soste- nibilidad del sistema y facilitar la intervención de las instituciones micro financie- ras del país como parte de una amplia red de atención a los pequeños usuarios del crédito. Este tipo de sistema crediticio debe concebirse con un avance progresivo en cuanto a su cobertura (actividades, zonas, montos disponibles y montos de cada microcrédito); de tal manera de ir ajustando los mecanismos operativos del FON- DO y luego avanzar hasta las captaciones de dinero para no depender de aportes del Estado. Finalmente, nunca debe olvidarse la vocación social por la que nace este sistema; pues su razón de ser son los pobres, los más desfavorecidos, y, en especial, las mu- jeres pobres del país. 4.0 ASOCIATIVIDAD Y ACCIÓN COLECTIVA 4.1 FOMENTO DE ASOCIATIVIDAD, CADENAS PRODUCTI- VAS Y CLUSTERS Un problema estructural de la agricultura nacional es la presencia de minifundio y pequeñas propiedades, que coexisten junto a la agricultura de exportación, próspe- ra y conducida con alta tecnología. Como se ha indicado en la Sección I, existen más de 1,75 millones de parcelas, de las cuales el 92% tiene tamaño menor de 10 hectáreas. Esto se complica con el excesivo individualismo de los agricultores y con el predominio de gente muy adulta (53% de los agricultores tiene más de 55 años), poco proclive a la innovación y al cambio; además de que tienen bajo nivel de educación (80% tiene sólo educación primaria o menos que eso). Cada quien quiere resolver sus propios problemas a pesar que en el pasado prevaleció el trabajo comunitario. Esto hace que algunos servicios sean de difícil acceso o muy caros
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 125 como provisión de insumos, créditos, seguros, comercialización de productos, asis- tencia técnica. La pequeña agricultura puede ser empujada a más pobreza si no cambia y se adapta a los nuevos escenarios. Es muy complicado que este tipo de agricultura salga de la pobreza si no trabajan asociadamente. Se requiere reconvertirla, integrarla al mercado, incrementar su productividad y orientarla, en lo posible, a la producción de alto valor y a la producción orgánica. Esto pasa por el mejoramiento tecnológico y la asociatividad. En este sentido, los pequeños productores deben comprender que su única salida es la asociatividad o trabajo conjunto, especialmente para tener servicios comunes. Sólo si los campesinos se agrupan, pueden tener mayor poder de gestión y negocia- ción ante el mercado y el Estado, así como desarrollar servicios comunes y, como parte de esto, plantear, por ejemplo, la aplicación masiva del crédito solidario, como una alternativa importante de financiamiento para los pequeños productores. Muchas pequeña experiencias en la costa y sierra, así como la experiencia del Pro- yecto “Sierra Productiva” (que a fines del año pasado fue premiado con el Segundo Lugar en el Concurso Internacional “The World Challenge 2010”, organizado por la BBC de Londres), son evidencias de que sí se puede cambiar la situación econó- mica de los más pequeños productores, cuando ellos aceptan e introducen nuevas tecnologías, cuando cambian sus sistemas tradicionales de riego y cuando trabajan asociadamente para proveerse servicios. Hay mucho por hacer en estos temas. La asociatividad es la unión voluntaria de grupos de personas que se integran o articulan para propósitos u objetivos comunes que no pueden lograrlos si trabajan individualmente. Si bien es un acto voluntario que debe nacer de los mismos agri- cultores, no es menos cierto que la unión debe ser promovida, impulsada y hasta apoyada por las instituciones públicas y privadas ligadas al agro (gobierno, ONG, asociaciones, etc). ¿Cuál es el objetivo común para que se asocien? Podemos ha- blar de canalizar servicios, reducir costos, hacer rentable la producción, mejorar su competitividad, etc, pero al final de lo que se trata es de lograr un agro próspero y salir de la pobreza. Ese es el objetivo final. Es importante, como acción de gobierno, llevar a cabo un programa de sensibiliza- ción a nivel de minifundistas y pequeños productores para hacerles ver las ventajas de la asociatividad y procurar el trabajo conjunto. Esto se complementa con un pro- grama específico de asistencia técnica y capacitación para la asociatividad y gestión
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 126 empresarial. Con esta finalidad, al mismo tiempo, es válido priorizar o limitar los servicios del Estado (asistencia técnica, financiamiento y otros) a aquellos grupos que trabajen en forma asociativa, que sean parte de grupos solidarios o que formen parte de cadenas productivas. De esa forma se puede lograr mayor impacto. Sin embargo, cuando se logra consolidar una asociatividad, mediante una empresa o cooperativa o asociación de productores, surge otro tema que está pendiente desde tiempo atrás. Se trata de la tributación. Por ejemplo, los pequeños agricultores no pagan no pagan impuestos a las ventas; peor si un grupo de agricultores se asocia, constituyen una empresa para comercializar sus productos y mejorar sus ingresos, resulta que la SUNAT le acota tributos por cuanto considera que los productos son de la asociación o empresa constituida y no de los pequeños agricultores. Esto desanima la organización y, por supuesto, mantiene la informalidad en beneficio de los intermediarios. Debe eliminarse toda carga tributaria que implique alguna restricción a la asociatividad de los pequeños agricultores y que encarezca los pro- ductos cuando se utilice cualquier modelo empresarial para canalizar en conjunto la producción y los servicios a ellos mismos. La asociatividad puede quedarse a nivel de producción agrícola o pecuaria; pero también puede avanzar a otras etapas del proceso económico como la comercializa- ción de los productos, la agroindustria y la exportación. Este avance dependerá del grado en que se fortalezcan las capacidades técnicas y gerenciales. Cuando hablamos de varias etapas del proceso o complejo agrícola o sistemas de negocios agrícolas integrados, relacionadas con la articulación de esfuerzos y pro- pósito, nos referimos a las cadenas productivas. Las cadenas integran las activi- dades de diferentes negocios o unidades de producción (o de grupos), complemen- tándolas, para resolver problemas de manera conjunta, compartir riesgos, costos y beneficios, respetando la autonomía de cada empresa o negocio. En este tema el sector público ha desarrollado varios programas y hemos avanzado, aunque muy poco para lo que se requiere. Nuestra concepción es que el apoyo a la constitución y funcionamiento de cadenas productivas también debe focalizarse a fin de concen- trar esfuerzos y recursos. Esta focalización debe ir de la mano con los Programas de Competitividad para pequeños agricultores.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 127 4.2 RECONVERSIÓN DE LA INSTITUCIONALIDAD PRIVADA La pobreza es un problema que nos compete a todos. Todos debemos contribuir a la solución. Sector público, sector privado, organizaciones agrarias, sociedad civil, todos debemos participar. Esto significa que necesitamos acciones colectivas. Pero sería utópico pensar que los 29 millones de peruanos vamos a intervenir. Aquí se trata de aplicar la acción colectiva con grupos representativos, que defiendan los intereses del sector y de los menos favorecidos; y que estén dispuestos a proveerles los servicios que ellos requieren. Estos grupos son y serán parte de la instituciona- lidad privada ligada al agro, que debe ser fortalecida. Durante años nos hemos pasado “reestructurando” el Ministerio de Agricultura y en los últimos años estamos asistiendo a la descentralización con la transferencia de funciones a los Gobiernos Regionales. Sin embargo, la situación del agro no sólo depende del sector público agrario en sí, sino de decisiones y sucesos en otros sec- tores administrativos y económicos del país y de sucesos en el ámbito internacional. Pero a la vez, no sólo depende del funcionamiento de las entidades públicas sino del funcionamiento y nivel de desarrollo de las entidades privadas y organizaciones agrarias. Aquí es muy importante la participación de los gremios agrarios, que son muchos pero no todos con similar representatividad Los gremios deben jugar un rol fundamental en la concertación de políticas y ac- ciones con el Estado, aunque les falta unidad y priorización de los intereses y ob- jetivos comunes. Algunos tienen muy poca representación real, y luchan para abrir su propio espacio. Esto no es bueno, porque da lugar a que las cúpulas dirigenciales pierdan la perspectiva de los objetivos compartidos y del largo plazo y actúen más en función de intereses personales, grupales o coyunturales, en vez de luchar por un tratamiento unitario e integral para el agro. Así no se avanza. De otra parte, no es un secreto que en cada cambio ministerial en el sector se llevan a cabo reuniones y se instalan “Mesas de Diálogo”, que luego se transforman en meras reuniones sociales o de quejas grupales para lograr alguna concesión o para salir en la foto del periódico. En años reciente los gobernantes han suscrito acuerdos que luego se transformaron en documentos vacíos, incumplidos y hasta pisoteados. Recordemos la famosa “Carta Verde” (en el 2004) o la famosa lluvia de millones para el Programa de Compensaciones para la Competitividad en apoyo a los peque- ños productores (US$ 161 millones) y la “Agenda Interna para el Desarrollo Agra- rio al 2010” (MINAG; Octubre, 2005), que previó una inversión de 566 millones al 2010, que quedaron pronto en el olvido. Esto tiene que cambiar.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 128 La concertación y el consenso implica una sana y sabia voluntad política desde el Presidente y todos los ministros hasta el último funcionario y todas las organiza- ciones representativas del agro; toda vez que muchas de las decisiones y acciones que pueden promover o, viceversa, obstaculizar el desarrollo agrario están en otros sectores de la administración pública. Debe activarse el Consejo de Concertación Agraria, especialmente para las grandes decisiones o políticas de Estado, las mismas que deberían ser vinculantes. Pero también los gremios tienen que cambiar. En el marco del mercado global, el nuevo rol básico de los gremios es apoyar a los productores en sus esfuerzos por lograr competitividad, sobre todo proveyéndoles servicios de información y orien- tación, gestión de créditos y mercados, asistencia técnica, apoyándoles en asociati- vidad, etc. Por consiguiente, los productores deben exigir este tipo de apoyo a sus gremios representativos. Para el efecto, incluso, los dirigentes de éstos deben olvi- darse de actuar en función de expectativas políticas futuras. Como en Norteamérica y Europa, más bien deberían esforzarse en apoyar para que lleguen a las dirigencias nacionales y el “poder político” personas especialmente preparadas para defender los intereses del agro nacional, en el ámbito político y económico. 5.0 GESTIÓN DEL AGUA Y TECNIFICACIÓN DEL RIEGO Hemos indicado en sección anterior que la gestión de cuencas y de recursos hídricos debe ser uno de los ejes estratégicos camino al Bicentenario. Se trata de promover, impulsar y lograr el desarrollo sustentable de las cuencas hidrográficas. En cuanto a la gestión de los recursos hídricos, se ha precisado que se requiere una gestión integrada de aguas superficiales y subterráneas, el control y la reducción de los niveles de contaminación, a fin de suministrar agua en la cantidad suficiente, con calidad adecuada, en el momento oportuno y con costos razonables. También se ha mencionado que no es posible que todos los años tengamos que lamentarnos por los efectos de los eventos climáticos extremos, debido a que no aplicamos una política integral frente a desastres naturales. Igualmente, no es posible que en algu- nas regiones se produzcan enfrentamientos entre hermanos peruanos por el uso del agua y otros recursos naturales, por no concertar ni consensuar con ellos, y además por la ineficiencia gubernamental en la anticiparnos a los conflictos.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 129 Todo ello es muy importante. Sin embargo, en esta sección, sólo trataremos de una parte de la gestión del agua, referida a la siembra/cosecha de agua en las partes altas de las cuencas y a la tecnificación del riego, como dos actividades centrales de los programas públicos en el agro. 5.1 PROGRAMA DE “COSECHA” DE AGUA La “siembra” o “cosecha” del agua corresponde a prácticas ancestrales que se han venido dando en la sierra peruana, con el fin de aprovechar las lluvias y regar tierras en laderas, con alta vulnerabilidad a la erosión hídrica. Como la estación lluviosa es de pocos meses, se trata de captar y retener o almacenar la mayor cantidad de agua que sea posible en las partes altas de las cuencas, mediante obras de almacenamien- to, micro reservorios, presas, zanjas de infiltración, andenes y otras pequeñas obras de alcance localizado. Se aprovecha la escorrentía superficial y cualquier fuente de agua que pueda captarse y derivarse para su uso en la agricultura. Pero la cosecha del agua no sólo aumenta la disponibilidad de agua para irrigar terrenos en laderas, sino que debido a la naturaleza de las rocas, los cerros se trans- forman en “esponjas” que retienen el agua, que luego van drenando paulatinamente para aflorar en las partes bajas o para incrementar las aguas subterráneas. En térmi- nos generales, la cosecha de agua se relaciona con operaciones a pequeña escala, en cuanto a volumen de captación y almacenamiento. Por eso es que se les menciona como acciones localizadas en micro cuencas o subcuencas. Sin embargo, cuando se trata de reservorios o presas, el agua puede ser captada y conducida por canales hacia terrenos de cultivo distantes de la zona de recolección de la lluvia. Con la cosecha del agua es posible sembrar cultivos en épocas en que no llueve, mejorando la programación de siembras, evitando la sobreoferta estacional, aumen- tando la calidad de los productos y la rentabilidad de los cultivos. En gran parte de la sierra la lámina de agua en la época de lluvias oscila entre 50 y 80cm; de los cuales unos 30cm escurren superficialmente. Un día lluvioso de 20mm de precipitación produce alrededor de 400 m3 de agua de escurrimiento en un área de captación de 5 ha (38 ). Estos volúmenes de escurrimiento hacen atractiva la recolección y almacenamiento de agua para fines productivos en zonas de sierra, contribuyendo a lograr un agro próspero y sostenible y a reducir los altos niveles de pobreza. 38 : Gobierno Regional de Cajamarca, Instituto Cuencas y GTZ; “Sistemas de Riego Predial Regulados por Microreservorios”. Lima, marzo 2010.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 130 El calentamiento global y el escenario de crisis del agua nos llevan a pensar en soluciones sencillas que se pueden aplicar en toda la sierra peruana. Experiencias recientes hay muchas, aunque no articuladas ni como parte de programas integrales. Diversas ONG, proyectos financiados por organismos de cooperación técnica in- ternacional y proyectos del mismo PRONMACHCS son experiencias individuales rescatables que debemos aprovechar. Por ello, en el marco de las políticas de Estado, proponemos como acción prioritaria un “Programa de Cosecha de Agua” dentro de la estructura del Ministerio de Agri- cultura, con financiamiento seguro, que articule y apoye los esfuerzos que vienen realizando los gobiernos regionales y locales, así como las organizaciones privadas en beneficio de minifundistas y pequeños agricultores de la sierra peruana. En la medida que los programas y proyectos conducidos por las instituciones del Estado se enmarcan en la legislación y normatividad vigente, es importante flexibi- lizar o cambiar algunas disposiciones referidas a la inversión pública, debido a que las obras para “cosecha de agua” podrían ubicarse dentro de terrenos de comunida- des o de propiedades privadas y no en terrenos públicos o del Estado. Es muy im- portante, por ejemplo, corregir las disposiciones del Sistema Nacional de Inversión Pública-SNIP para que estos proyectos puedan ejecutarse al interior de las familias interesadas. De manera similar al Programa “Techo Propio”, con el que se apoya la construcción de viviendas (obras) en terrenos privados o el caso del Programa de incentivos para la tecnificación del riego en la costa (PSI del MINAG), también debe tomarse la decisión para que los proyectos de “cosecha de agua” pueden fi- nanciarse con recursos públicos aún cuando se construyan en propiedades privadas. Los proyectos son de pequeña envergadura. No requieren inmensas cantidades de dinero como sí lo requieren Olmos, Majes, Chavimochic, Puyango-Tumbes o Alto Piura, por lo cual se propone constituir un fondo inicial de US$ 30 millones, el mismo que podrá incrementarse en función de los avances y resultados del Progra- ma. Dicho monto no es ni el 10% de lo que se piensa invertir en cada uno de los grandes proyectos mencionados y con la ventaja social que se está apoyando a los más pobres y se está avanzando en la previsión frente a la crisis del agua.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 131 5.2 PROGRAMA DE TECNIFICACIÓN DEL RIEGO El agua es cada vez más escasa. No obstante, persiste el desperdicio del agua en el riego, con eficiencia de 35 a 40%, y con un tercio de las tierras de la costa con problemas de drenaje. Perdemos entre el 60 y 65% del agua por mal manejo del riego. En los estudios de gestión de oferta de agua efectuados por ATA (39 ) se plantearon diversas propuestas para incrementar la oferta de agua, el aprovechamiento ópti- mo de los recursos hídricos, la conservación de la calidad del agua y la reducción de la vulnerabilidad. En lo que concierne al aprovechamiento óptimo de los re- cursos hídricos se propuso cuatro líneas de acciones básicas; ellas son: formaliza- ción de los “derechos de agua”, entrega de agua en bloque, fijación de dotaciones básicas para riego en cada valle (que permitiría la aplicación de tarifas duales) y tecnificación del riego. Hemos avanzado en la formalización a través del PRO- FODUA del Ministerio de Agricultura; pero no hemos establecido dotaciones ni hemos mejorado el riego. Es decir, lo único que hemos hecho es “formalizar la ineficiencia”. Requerimos de un gran impulso en la tecnificación del riego, me- jorando la infraestructura construida e instalando sistemas de riego presurizado. El Proyecto Subsectorial de Irrigación-PSI del MINAG, con fondos públicos y préstamos de organismos multilaterales, está llevando a cabo un programa que incluye, construcción de obras de mejoramiento de riego y tecnificación del riego parcela- rio. El PSI interviene apoyando en el fortalecimiento de las capacidades de ges- tión de las organizaciones de usuarios y la promoción y apoyo al uso de sistemas de riego tecnificado. A pesar de los esfuerzos, los resultados son magros porque su intervención es de manera dispersa a lo largo de toda la costa peruana. Según la información disponible (publicada en su página web), específicamente en tec- nificación de riego, el PSI ha identificado un conjunto de 51 mini proyectos en 8 departamentos, abarcando 3 105 hectáreas que benefician a 1 321 familias. Aún cuando se dispone de recursos financieros suficientes, escasamente se han ejecu- tado 16 mini proyectos que abarcan 569 hectáreas y benefician a 135 familias. En estos proyectos se ha invertido 5,28 millones de Soles, de los cuales el PSI ha aportado 2,82 millones y el resto lo aportan los mismos agricultores beneficiados. 39 : Asesores Técnicos Asociados S.A. 2002, ob. Cit.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 132 El PSI subsidia parcialmente estos proyectos, enmarcado su intervención en los li- neamentos de políticas de riego vigentes, referidas a “subsidiar parcialmente, según características de bien público, las inversiones privadas en tecnificación de riego, proyectos de mejoramiento de riego, utilización de aguas subterráneas y recupera- ción de suelos con problemas de salinidad y drenaje”. La dispersión de proyectos hace que el avance sea muy lento y que la acción pública sea muy costosa. Anecdóticamente comentamos que más se gasta en la inaugura- ción de las obras, que lo que se invierte en ellas. Como nos gusta salir en las publi- caciones periodísticas, hasta las obras más pequeñas se inauguran, con presencia del Ministro del ramo, movilizando a toda la corte de funcionarios y personal de apoyo. Así estamos. Tantos años trabajando en lo mismo y el resultado en la tecnifi- cación es ínfimo. Por ello, nuestro planteamiento es que los esfuerzos se concentren o focalicen, inicialmente, en los valles con escasez de agua y alto uso de aguas sub- terráneas. Por ejemplo, hubiera sido más impactante y menos costoso concentrar esfuerzos en el valle de Ica que estar como “salta perico” en ocho departamentos. Debemos concentrar esfuerzos y recursos en tecnificar el riego en 50 000 hectáreas en la costa y 10 000 hectáreas en la sierra, en un plazo de 5 años, que serían parcial- mente subsidiadas por el Estado, de manera similar a como se hace actualmente a través del PSI. Nuestra propuesta considera el relanzamiento del Programa de Tecnificación del Riego con la asignación de recursos económicos estimados en un monto inicial de US$ 50 millones para atender a pequeños productores en zonas prioritarias en la costa y en la sierra del país; los mismos que podrán incrementarse en función de los avances del programa. 6.0 PROGRAMA DE FORESTACIÓN EN LA SIERRA Los programas expuestos en páginas anteriores se orientan a los pequeños agricul- tores (incluyendo minifundistas), con preferencia a los asentados en la sierra del país. Esta preferencia se sustenta en el hecho que los grandes bolsones de pobreza están en esta región. Pero, hablando de temas agrarios, la sierra, además de cultivos y ganado tiene un amplio potencial para desarrollo forestal. Dispone de 7,5 millo- nes de hectáreas aptas para la instalación de plantaciones forestales. Estas incluyen tierras que son de propiedad privada, de comunidades o de dominio público (del Estado).
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 133 En el país, cuando hemos hablado de desarrollo forestal siempre hemos mirado a la selva. Sin embargo, a pesar de la disponibilidad de plantaciones maderables, el volumen y valor de las exportaciones de madera y derivados es un quinto de lo que exporta el país vecino del sur. Ellos no tienen selva, pero desarrollan programas fo- restales en los andes y hoy invaden el mercado peruano con maderas y derivados de pino y eucalipto. En tanto que nosotros nos hemos concentrado en explotar caoba, cedro, nogal y similares que se aprovechan comercialmente después de 40 años, y estamos preocupaos por la tala informal e irracional de los bosques maderables. La sierra sólo se ha visto para producción agrícola y ganadera. No hemos impul- sado la forestación con criterio comercial, ni integrada a la protección de cuencas; a pesar que el agua que discurre en la costa y gran parte de la selva proviene de las lluvias en las partes altas de la sierra. La forestación de las cuencas facilita la infiltración del agua en el suelo regulándose el escurrimiento superficial, reduce los problemas de erosión, transporte de sedimentos e inundaciones; al mismo tiempo que crea un microclima favorable para la flora y fauna. Tampoco hemos integrado la forestación con otras actividades económicas en la sierra rural, como el bioturismo. “Granja Porcón” en Cajamarca es un ejemplo de lo rentable y sostenible que es este tipo de desarrollo; que por cierto ha costado mucho esfuerzo en muchos años. El potencial forestal está ahí, en medio de la pobreza de millones de compatriotas. Es cuestión de tomar la decisión. En esa visión, es conveniente impulsar el desarrollo forestal en la sierra, involu- crando a las comunidades, grandes agricultores e inversionistas privados que vean este desarrollo con criterio comercial de largo plazo. Los pequeños agricultores, por sus propias carencias, son más proclives a pensar en el corto plazo, y los forestales son de largo plazo (10 años en adelante) de ahí que ellos no le ven atractivo eco- nómico a esta actividad. No obstante, pueden asociarse para desarrollar “bosques comunes” o ser parte del desarrollo si intervienen en la siembra, mantenimiento y cuidado de las plantaciones. El programa que proponemos considera la promoción gubernamental y el estable- cimiento de incentivos tributarios para la instalación de plantaciones forestales; como devolución o exoneración de IGV, inversiones a cuenta de impuesto a la ren- ta, exoneración de impuesto a la importación de bienes de capital e insumos para la reforestación u otras modalidades que sean atractivas para los inversionistas y que
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 134 deben ser debidamente estudiadas y consensuadas. En este sentido, es importante establecer la normatividad adecuada para fomentar e incentivar la forestación en la sierra con fines comerciales e industriales. Las plantaciones que más se adecúan son: pino, eucalipto, molle, colle, retama, quinual, alisos y otras plantas nativas. El Estado deberá promover la formación de alianzas estratégicas entre comunidades e inversionistas privados para la siembra en terrenos con aptitud forestal. Igualmente, el Estado deberá promover y entregar en concesión tierras con aptitud forestal a inversionistas que presenten proyectos de desarrollo forestal en la sierra. El Estado deberá apoyar la instalación de viveros y la entrega de plantones a los pequeños agricultores y comunidades facilitando su intervención en esta actividad, a fin de que no queden al margen del proceso. Cabe señalar que el Programa PRONAMCHCS de Agrorural/MINAG llevó a cabo entre los años 2008 y 2010 la “Campaña 100 Millones de Árboles”, que, según informes incluidos en sus Memorias Anuales, fueron cubiertos plenamente y que habrían significado la cobertura de 62 000 hectáreas forestadas en diferentes partes del país, principalmente en tierras comunales. Para los siguientes años se ha pro- puesto incrementar 50 000 hectáreas forestadas. Si dinamizamos, concentramos esfuerzos y ampliamos los recursos para programas forestales en la sierra y, a la vez, establecemos las medidas tributarias antes mencio- nadas, con seguridad podemos incrementar sustancialmente lo hecho en los últimos 20 años, en beneficio de la población rural. Pongamos como meta un programa para instalar 200 000 hectáreas de plantaciones forestales en 10 años y habremos contribuido grandemente al futuro próspero de la sierra peruana. 7.0 LIMITES A LA PROPIEDAD DE LA TIERRA EN EL AGRO (40 ) Esto no es en sí una propuesta de gobierno, sino más bien una posición respecto a un tema espinoso y controversial sobre el que muchos prefieren callar o cerrar los ojos, pero que considero útil presentarlo para la discusión. 40 : Este tema fue presentado por el autor con el título “Poner o no Poner Límite a la Propiedad de la Tierra en el Agro Peruano” en la Revista Agronoticias Nº 356, de julio de 2010
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 135 En el 2010, en el país asistimos al debate (que aún no termina) originado por la discusión en el Congreso de la República de dos proyectos de ley que proponen establecer límites a la propiedad de la tierra agraria en la costa peruana. La propiedad de la tierra agraria en cualquier parte del mundo es un aspecto muy sensible, pues está muy ligada a las políticas de Estado referidas a Seguridad Ali- mentaria, la reducción de la pobreza e inclusión social, la conservación de la bio- diversidad, el uso integral del recurso hídrico y la bíoenergía. Esto se torna más importante en nuestro país en donde, a pesar del sostenido crecimiento económico, aún persisten desigualdades y asimetrías, más marcadas en el área rural, que hacen muy vulnerables a los pobres rurales. Sin embargo, conviene mencionar que varios de los principales problemas que afectan el agro no tienen que ver con la propiedad de la tierra, sino más bien con las políticas aplicadas y con la inacción del Estado en apoyo real al área rural y, especialmente, a los más pobres de este sector. El pe- ligro se manifiesta cuando hay concentración de la propiedad en pocos grupos que logran una posición de dominio en la esfera local, regional y, hasta, nacional, con manifestaciones económicas, políticas y sociales. Lo cual es más riesgoso cuando la concentración involucra a un producto alimenticio de consumo masivo. Ahí se hace evidente la importancia de la limitación de la propiedad para evitar esa posi- ción de dominio. En esencia, establecer límites a la propiedad de la tierra es más un tema político social, que un tema técnico y económico. Basta comparar la situación de los países agro exportadores, para darse cuenta que no se requieren grandes propiedades para conquistar los mercados externos. Por ejemplo, la base exportadora de Chile no se da en grandes extensiones sino en fincas medianas y pequeñas. En Perú sucede algo similar con los principales cultivos de exportación. Tanto es así que en conjunto las exportaciones del agro se sustentan en 374 mil hectáreas de café, 90 mil de cacao y 90 a 100 mil hectáreas de cultivos de exportación no tradicional. En esta última cifra se incluye espárrago, mango, páprika, uva, palta, alcachofa y una amplia gama de otros cultivos. Gran parte de las exportaciones se basan en pequeñas y medianas propiedades. El café es el principal producto de exportación con 888 millones de dólares el último año, y todo se produce en pequeñas y medianas propieda- des, parte asociada a cooperativas. No hay grandes propiedades y ocupamos el primer lugar en el mundo en producción y exportación de café orgánico. En cambio, en azúcar exportamos muy poco o nada y un solo grupo tiene 60 000 hec- táreas de un total de 110 000 sembradas en el país. Lo único que tiene este grupo es una posición de dominio en favor de sus propios intereses.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 136 A veces se insiste en que la gran propiedad permite economías de escala. Esto es una verdad a medias. Puede ser aplicable a granos, cereales, algodón, caña de azú- car; pero, aún en estos cultivos, tan o más rentable puede ser una extensión de 2 000 como una de 10 000 hectáreas, pues la productividad y la rentabilidad económica son consecuencia de muchos otros factores, algunos de los cuales ni siquiera son controlables en las fincas o en el agro, sino que dependen de decisiones y políticas que se aplican en otros sectores o en el ámbito internacional (como es el caso de los subsidios en los países desarrollados y los precios de los commodities) pero que afectan la producción agraria nacional. Ahora bien, en la realidad peruana debemos tener presente que prevalece la peque- ña propiedad. Disponemos de 5,5 millones de hectáreas aptas para la agricultura conducida por 1,9 millones de productores. El 92% de los productores del agro conduce parcelas con tamaño menor de 10 hectáreas, que en conjunto agrupan al 61% de la tierra agrícola. La pequeña y la mediana agricultura constituyen la base de la provisión de alimentos y el empleo en el sector rural. En la costa sólo dispone- mos de alrededor de 800 mil hectáreas aptas para cultivos; y varios de los 54 valles costeños tienen menos de 10 000 hectáreas; por tanto, cualquier propiedad de 2 000 ó 3 000 hectáreas puede tener una posición de dominio en un valle, especialmente en el uso del agua; recurso que con el cambio climático será cada vez más escaso. En este escenario, la concentración de la propiedad resulta excluyente para las mayorías y otorga a sus propietarios un poder político que normalmente es utilizado a favor de sus intereses y contrario a los intereses colectivos. Es diferente el caso de las tierras eriazas que podrían ser irrigadas y convertidas en productivas con recursos financieros enteramente privados. En este caso, cuando más grande sea la extensión del proyecto más atractiva será la intervención de in- versionistas privados, que deseen recuperar sus inversiones vendiendo tierras. Exis- ten grandes extensiones de tierras eriazas que podrían utilizarse suministrándoles agua; es decir construyendo proyectos hidráulicos y/o utilizando aguas subterráneas en donde ellas estén disponibles. Obviamente, estos serían proyectos construidos totalmente con capitales privados. En el país no hay ningún proyecto de irri- gación financiado y construido enteramente con capitales privados. El mayor interés de los privados está en la generación hidroeléctrica. Si el Estado es el inversionista o co-inversionista y financia gran parte de la inver- sión, entonces estamos frente a otra situación. Hasta el momento todos los grandes proyectos hidráulicos en el Perú fueron construidos por el Estado. Las grandes
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 137 obras hidráulicas de Chira-Piura, Tinajones, Jequetepeque, Chavimochic I y II, Ma- jes I, Pasto Grande, fueron construidas con dinero de todos los peruanos. Olmos es el primer proyecto en el que interviene la inversión privada en la construcción de la infraestructura mayor de riego, pero el Estado co-financia un gran parte. Algo similar sucederá con la Segunda Etapa del Proyecto Majes. En la primera etapa de Olmos el Estado ha aportado cerca de 80 millones de dó- lares para la construcción del Túnel Trasandino y la presa Limón (se incorporarán 38 000 hectáreas de tierras eriazas). La construcción del Proyecto Alto Piura se ha iniciado recientemente con dinero del Estado, es decir de todos los peruanos por un monto de 179 millones de dólares para regar 31 000 hectáreas; y esto es sólo el comienzo. Para la continuación del Proyecto Majes-Siguas el Estado aportará una gran parte del monto de inversión (150 millones de dólares el Gobierno Nacional y 58 millones el Regional); el resto lo financiarán los privados (alrededor de 217 millones) para incorporar 38 600 hectáreas de terrenos eriazos. Para la tercera etapa de Chavimochic (Palo Redondo y canales hasta Chicama) aún no se define el aporte del Estado pero con seguridad será muy alto. Algo similar sucederá con Puyango- Tumbes. La lista es grande. Por ello, podemos asegurar que, aún en los tiempos actuales de economía abierta y “participación privada”, la inversión estatal en este tipo de proyectos es y será muy grande. Entonces, si el Gobierno está comprometiendo ingentes cantidades de dinero de todos los peruanos en estos proyectos ¿por qué debemos dar grandes extensiones de tierra a un reducido grupo de personas? Propiedades de 1 000 ó 2 000 hectáreas están reportando muy buenos resultados económicos en la primera y segunda eta- pa del Proyecto Chavimochic y son parte del boom agroexportador de los últimos años. A ningún profesional serio se le puede ocurrir que para que un propietario de Chavimochic gane dinero debe tener 10 000 hectáreas o más. Esa no es la cuestión. La realidad nos está demostrando otra cosa. Algunos piensan que fijar límites a la propiedad de la tierra es ir contra la moderni- dad y la aplicación de nuevas tecnologías. Craso error. Modernidad no es sinónimo de latifundios. ¿Acaso el boom exportador de La Libertad o Ica, con tecnología de punta, se basa en propiedades mayores de 10 000 hectáreas? La respuesta es cate- górica: NO. Es lógico que si prevalece el minifundio resulta inviable la inversión y a veces poco viable la aplicación de nuevas tecnologías; pero ese es otro tema. Tampoco olvidemos que gran parte de las agroexportaciones y las exportaciones orgánicas se basan en la producción de pequeñas y medianas propiedades, como lo mencionamos antes para el caso del café; y es igual para frutas y hortalizas.
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 138 Otros hablan que la fijación de límites a la propiedad agraria afectaría el libre mer- cado y continúan pensando que hay una mano invisible que regula el mercado y se olvidan de lo que señalan los libros iniciales de microeconomía respecto a que el libre juego de oferta y demanda no funciona cuando hay distorsiones en el mer- cado, como es la presencia de monopolios u oligopolios. Precisamente la concen- tración de la propiedad en pocos grupos nos puede llevar a acumulación de poder político que distorsiona la competencia y enrarece el ambiente para el desarrollo integral del Sector Agrario. También se olvida que en todos los países desarrollados existen regulaciones (Comisiones o comités especiales) para evitar posiciones de dominio (como es el caso de las fusiones empresariales). En estos días se discuten, por ejemplo, las regulaciones al sistema financiero en Estados Unidos luego de la tremenda crisis que afectó al mundo entero, precisamente por no existir adecuadas regulaciones en este sistema. Por tanto, fijar límites a la propiedad no es ir contra el libre mercado, ni contra la modernidad, sino prever situaciones que afecten a la colectividad en general. Por otro lado, es claro que nuestra realidad es marcadamente diferente en las regio- nes de costa, sierra y selva y tiene que ver, además, con el tipo de actividad produc- tiva predominante. En la costa predominan las actividades agrícolas y agroindus- triales. En la sierra, la actividad agrícola y ganadera, pero disponemos de cerca de 11 millones de hectáreas aptas para pastos naturales y 7 millones para forestales. En selva, los grandes proyectos (por tanto grandes extensiones) se refieren a agroin- dustria (como aceites), bioetanol, forestación y aprovechamientos racional y con- servación de los bosques (existen 72 millones de hectáreas de bosques). En cada caso es diferente el tema de los límites a la propiedad. Pero, sin ninguna duda, es importante definirlos. Algunos países, como México, han fijado límites a la propiedad para sociedades mercantiles; otros países han legislado para casos específicos, como en Brasil que ha fijado límites para la transferencia o concesión de tierras de dominio público. En otros países, por sus particulares características y por su tipo de desarrollo esto no ha sido necesario, pero no se manifiestan posiciones dominantes de monopolios u oligopolios porque existen otro tipo de regulaciones. Por lo expuesto, y, al margen de si este tema ha salido a discusión por las pugnas en- tre “grupos azucareros poderosos” en el agro, creo que es constitucional y adecuado fijar límites a la propiedad. En este caso la decisión sobre el tamaño es enteramente una política de Estado. Pero debemos ser claros en señalar que no evitamos la con- centración del poder si hablamos de extensiones mayores a 10 000 hectáreas.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 139 Si estamos pensando en un límite de 40 000 hectáreas para las propiedades en los valles costeños, esto es un “engaña muchachos” y mejor no perdamos tiempo en la discusión, porque no solucionamos nada. De ser así, se vería como una respuesta a la pugna entre dos grupos de poder; que están reviviendo viejas prácticas latifundis- tas que los peruanos pensábamos que ya se habían desterrado. No olvidemos, así mismo, que hay otros mecanismos que se podrían aplicar de ma- nera complementaria para restringir la posibilidad de concentración de la propiedad en pocas manos. El concepto tributario respecto a “que paga más el que más tiene” o “paga más el que tiene más signos exteriores de riqueza” puede aplicarse fijando escalas tributarias en razón con el tamaño de la propiedad; desincentivando la con- centración de la propiedad. También puede condicionarse la dotación de agua hasta un determinado límite de tamaño de la propiedad, con tarifas diferenciales. Estas son medidas que merecen ser analizadas. Precisar límites o aplicar los mecanismos antes dichos son más efectivos que dejar en manos de alguna entidad como INDECOPI el control de la “posición de domi- no”. ¿Qué hace INDECOPI cuando los productores algodoneros se quejan de la posición oligopólica de las desmotadoras? ¿Qué hace cuando un ingenio azucarero deja de ofertar al mercado (elevando el precio al consumidor) dizque por mante- nimiento de planta? No hace nada o casi nada. Una comisión o un comité ad hoc como hay en otros países desempeñaría un mejor trabajo que INDECOPI. Pero conviene enfatizar que no se trata solamente de si los grandes propietarios concertan o no los precios. Eso es sólo una pequeña parte de lo que podría suceder con la concentración de la propiedad. A mi juicio, se trata de la concentración del poder para todo tipo de decisiones que favorezcan la posición de los nuevos terra- tenientes; como en el manejo y conservación de la cuenca, el uso de los recursos hídricos, la asignación de dotaciones de agua para uso doméstico e industrial, así como su influencia política en las instituciones privadas y públicas en pro de sus propios intereses y no en favor de la colectividad en general, etc. Esa es la cuestión de fondo. Finalmente, cabe señalar que todos los países del mundo, incluyendo Estados Uni- dos, países europeos, Japón y otros de la OECD, protegen y apoyan a la agricultura. En todos ellos, la agricultura tiene un tratamiento especial. En Perú, precisamente, nuestra Constitución Política, en su artículo 88º señala que por ley especial se fijan límites a la propiedad de la tierra. Esto no se refiere a minería u otra actividad pro- ductiva, sino solamente al agro; por tanto, no es correcto cuestionar la fijación de
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 140 los límites a la propiedad agraria aduciendo que lo mismo podría ocurrir posterior- mente con la minería. La Constitución no establece nada específico para la minería como sí lo hace en el caso de la agricultura. Tampoco se trata de expropiación ni de Reforma Agraria. Por el contrario, los límites que se fijen serán mayores a los que se fijaron con la Reforma Agraria de los años 60 (150 ha) y también mayores que los establecidos en la década del 90 a través de la legislación de promoción a la inversión privada (3 000 ha); de tal manera que 10 000 hectáreas en la costa es un límite razonable. Es obvio que no se afectaría a aquellos que ya tienen más de esa extensión, pues la fijación de límites se concibe hacia adelante y no hacia atrás. Por lo antes dicho, la fijación a los límites de la propiedad de la tierra agraria es necesaria y no va contra la promoción de la inversión privada, ni contra la mo- dernidad, ni contra la innovación tecnológica, ni contra el libre mercado, ni afecta la seguridad jurídica de las inversiones, ni afecta el desarrollo exportador. Asegurar lo contrario es desconocer la realidad nacional y no aprender de nuestra historia. La cantidad máxima de hectáreas no es en sí lo que importa; lo importante es evitar posiciones de dominio en el agro. Soy consciente que el tema de los límites a la propiedad, además de ser contro- versial, es sólo una de las tantas aristas que debemos atender para del desarrollo agrario, como las que hemos expuesto en páginas anteriores. Pero, veamos estas propuestas (y otras más urgentes) en el marco de un desarrollo agrario competitivo, sostenible y equitativo, con Seguridad Alimentaria e inclusión social para reducir las desigualdades sociales, sin afectar la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades. Es difícil trabajar por una sociedad incluyente y justa, pero luchar por ese ideal es lo más satisfactorio. Veamos el futuro, veamos el Perú próspero que queremos para nuestros hijos y nietos, pero no repitamos los errores ni olvidemos las lecciones del pasado. Lima, febrero de 2011
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 141
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 142 NUESTROSAGRICULTORES: ?Fragmentacióndelapropiedad ?Bajoniveldeeducación,bajoniveltecnológico(80%sólotiene primariaoninguna) ?Productoresconedadavanzadapocopropensosaloscambios (53%tienemásde55años) ?Excesivoindividualismoyescasaasociaciónparalaproducción yserviciosdeapoyo ?Bajoniveldegestiónydesarrolloempresarial ?Organizacionesdeagricultorespocodesarrolladasynobrindan losserviciosquerequierensusasociados ?Escasaconcertaciónparapolíticasdelargoplazo LOSSERVICIOSYLASINSTITUCIONES: ?Faltaplanificaciónenfincasyenlosvalles ?Ineficienciadelosserviciosdeinformación ?Bajoniveldeinvestigación,innovaciónytransferenciade tecnología ?Faltaasistenciatécnicaycapacitaciónapequeñosagricultores ?Limitadacoberturadelosserviciosdesanidad ?Créditoescasoydealtocosto;altosriesgosyfaltanseguros ?Inadecuadossistemaseinfraestructuradecomercialización ?Escasodesarrollodeprogramasdetecnificaciónderiego ?Faltacontrolenelaprovechamientodebosques ELCONSUMIDORYLAGLOBALIZACIÓN: ?Megatendenciasybloquescomerciales ?Fuertecompetenciadenuevospaísesexportadores. ?Consumidorespreocupadosporsusaludymásexigentesen calidadeinocuidaddeproductos. ?Tendenciaalconsumodealimentosorgánicos. ?Constantebúsquedadesaboresypresentacionesnuevas. ?Concienciaambientalista ?Subsidiosenpaísesdesarrolladosydumping ?Crisisalimentariaporincrementodepreciosdealimentos básicos LOSPROBLEMAS: ?Ofertafragmentadaysobreofertaestacional ?Bajacalidaddeproductos ?Excesodemermasenprocesocomercial ?Limitadoaccesoamercadosybajosprecios relativos ?Usoineficientedelaguaydeteriorode infraestructuraproductiva ?Deteriorodelascuencas ?Deforestaciónyaprovechamientoirracionalde bosques ?Vulnerabilidadfrenteadesastresnaturales LOSIMPACTOS: ?BajaRentabilidad ?EscasacapacidaddeCompetencia ?Producciónnosostenible ?Inequidadesydesequilibrios ?Pobrezarural ?NuevossistemasdeCréditoySeguros ?Gestiónintegradaderecursoshídricosydecuencas ?Forestación,bioturismo,capturadecarbono ?Desarrollodeorganizacionesagrariasparaprestacióndeservicios ?Inversiónpúblicayprivadaeninfraestructura ?Información ?DesarrolloTecnológico,biotecnología,asistenciatécnicaycapacitación ?Sistemasdesanidad ?Reconversiónproductiva ?Desarrollodemercadosydesarrollodeproductos ?Asociatividad,cadenasproductivasyclusters SERVICIOSYPROGRAMASESTRATÉGICOS:
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 143 AGROEXPORTACIÓN: Matriz de Estrategias de Concertación de Esfuerzos entre el Sector Público y el Sector Privado C O N C E R T A C I Ó N C O N S E N S O N A C I O N A L E N F O Q U E D E L A R G O P LA Z O SECTOR PUBLICO SECTOR PRIVADO C - Estabilidad Legal en Aspectos de Propiedad, - Mejoramiento de Calidad de Productos E O Inversiones, Política Laboral, - Incremento de Productividad S M - Estabilidad en Política Económica y Tributaria: - Reducción de Costos T P Tasa de Cambio, Aranceles, Impuestos y otras. - Diversificación de Productos R E - Acuerdos Multilaterales para una Mejor Inserción - Adopción de una Posición más Agresiva en A T en la Economía Internacional Marketing para Exportación T I - Tratados Comerciales para Reducir Barreras de Acceso - Integración de Actividades de Producción Agrícola, E T a Mercados y Lograr Preferencias Comerciales Procesamiento, Exportación y Servicios (Cadenas G I - Facilidades Administrativas Productivas y Clusters I V - Apoyo en Investigación y Desarrollo de Productos, - Mejoramiento de Capacidad Empresarial A A Inteligencia Comercial e Información de Mercados - Ampliación de Infraestructura de Producción y S S - Promoción de Inversiones Comercialización en Area Rural - Construcción y Mantenimiento de Infraestructura - Desarrollo de Modelos Empresariales con Alianzas Básica para Exportación. Estratégicas - Planes y Programas de Desarrollo Exportaciones - Desarrollo de "Cultura de Calidad" para Exportación E C - Fortalecimiento Institucional para Promover - Constitución de Consorcios o Redes de Negocios S O Inversiones, Promoción Comercial, Desarrollo de Internacionales y Alianzas Estratégicas T L Productos y Otros Servicios - Proyectos de Modernización Agrícola, Agroindustrial R E - Fortalecimiento Público y Privado para Servicios y de Exportaciones A C de Asistencia Técnica y Capacitación - Fijación de Autogravamen para Financiamiento de T T - Centros de Formación Técnica o Mando Medio Servicios de Apoyo a las Exportaciones E I - Programa de Investigación y Desarrollo Tecnológico - Operación de Servicios de Apoyo: Información G V - Programas para Desarrollo de Recursos Humanos Técnica y de Mercados, Promoción de Productos, I A - Programas de Competitividad para Pequeños y en Mercados Externos, Capacitación, Asistencia A S Medianos Productores Técnica, Promoción de Inversiones, Investigación y S - Programa de Representantes Comerciales en el Desarrollo de Productos Exterior - Desarrollo de Organizaciones de Agricultores a - Disponibilidad de Crédito y Seguros Nivel de Valles y/o por Línea de Productos D E S A R R O L L O E X P O R T A D O R Tomado de J. Hernández C. Ob. Cit. Rentable, Competitivo, Equitativo y Sostenible
    • El Agro Camino al Bicentenario J. M. Hernández C. 144 RETOS DEL MARKETING PARA EL DESARROLLO DE LAAGROEXPORTACION INFLUENCIA DE CONSUMIDORES INFLUENCIA DE COMPETIDORES - Efectos Derivados del Incremento de la Población - Salida de Nuevos Productos al Mercado - Influencia de los Cambios en Hábitos de Consumo - Aumento de la Oferta de Productos Similares o - Influencia del Nivel Socioeconómico (ingresos) y Sustitutos Existentes Capacidad Adquisitiva - Mayor Diferenciación de Productos - Preferencias por Características Etnográficas - Diversificación: Oferta de "Canasta de Productos" - Efectos Derivados de la Edad de los Consumidores - Oferta a Menores Precios - Preferencias por Estilos de Vida, Ocupación y - Ventajas Arancelarias y no Arancelarias por Tratados Educación Comerciales o Acuerdos Bilaterales o Multilaterales - Expectativas sobre Beneficios Nutricionales y en la - Ventajas por Mejores Redes de Negocios y en Salud Logística Comercial Internacional - Expectativas sobre la Protección al Medio Ambiente EFECTOS EN CONSUMO EFECTOS ECONOMICOS - Diversidad de Consumidores - Reducción de Ventas - Fragmentación de las - Reducción de Márgenes de Preferencias Utilidad OPCIONES ESTRATEGICAS - Investigación de mercados e Inteligencia Comercial - Promoción y desarrollo de mercados, con diversificación de mercados - Negociación de Tratados de Libre Comercio - Desarrollo de Infraestructura vial, puertos, aeropuertos, electricidad, frigoríficos - Mayor Claridad en los Objetivos de Posicionamiento de las Empresas Peruanas en el Mercado Externo - Adaptación de los Productos a los Requerimientos de los Consumidores (Calidad, Oportunidad y Precios) - Segmentación de Mercados - Mayor Necesidad de Diferenciación de los Productos: Calidad e Imagen de Marca, especialmente por el Origen ("Producto Peruano") - Enfasis en Generación de Lealtad a la Marca y en Retención de Clientes (importadores y consumidores) - Búsqueda de Eficiencia Económica: Economía de Escala y Precios que Aseguren Mercado y Retorno de la Inversión - Identificación y Selección de Importadores/Agentes/Distribuidores: Acuerdos de Inversión y Distribución - Integración de Producción-Agroindustria-Exportación - Formación de Consorcios de Exportación Tomado de: J. Hernández C; Ob. Cit.
    • J. M. Hernández C. El Agro Camino al Bicentenario 145 CULTIVOS CON MAYOR POTENCIAL DE EXPORTACIÓN EN CADA REGIÓN COSTA SIERRA SELVA - Ajo y cebolla dulce, frescos y proces. - Aguaymanto, fresco y en pulpa - Achiote, procesado - Alcachofa, procesada - Chirimoya, fresca y pulpa congelada - Cacao, procesado - Arveja china y brócoli, frescos y congelados - Guanábana, procesada (pulpa) - Café, grano y procesado - Caña de azúcar (azúcar) - Flores diversas - Castañas y almendras - Chirimoya, fresca y pulpa congelada - Fresa, fresca y gongelada - Cúrcuma o palillo, procesado - Espárrago, fresco, conservas, congelados - Kiwicha, grano y harina - Flores exóticas - Guanábana, pulpa congelada - Lúcuma, harina - Maracuyá, lulo y cocona, procesados - Flores de corte - Maca, procesada - Macadamia, nuez - Fresa, congelada - Maiz Blanco - Mora para gusano de seda - Limón Sutil para Aceite - Maíz morado - Nuez de Brasil - Mandarina, fresca - Minivegetales, frescos y procesados - Palma aceitera (aceite) - Mango, fresco y procesado - Papa amarilla y de colores, procesada - Palmito, procesado - Maracuyá, procesado - Pepino dulce - Piña, plátano y papaya, procesados - Marigold, harina de flores - Quinua, entera y harina - Plantas medicinales - Melón, fresco y congelado en bolitas - Tara, molida (polvo) - Plantas ornamentales- Menestras diversas, secas - Tarwi - Productos nativos: camu camu,- Minivegetales, frescos y encurtidos - Tuna (cochinilla) guaraná, pijuayo, arazá, etc- Olivo (aceituna) - Palta, fresca - Páprika seca y harina - Pimiento piquillo - Plátano (orgánico) y piña procesada - Tomate, procesado (en pasta) - Vainita, pepinillo frescos y congelados - Uva de mesa Nota: En base al nivel de desarrollo actual de los cultivos, la capacidad potencial del mercado externo y el impacto de las políticas y servicios para el desarrollo de los mercados externos
    • El Agro Camino al Bicentenario 146J. M. Hernández C.
    • ANEXOS
    • El Agro Camino al Bicentenario 149J. M. Hernández C. Anexo Información Estadística 2007 2010 Merconorte 841.33 1008.44 Unión Europea 853.77 1365.34 China y H. Kong 73.76 57.02 Mercosur 34.49 65.55 CAN 261.72 309.50 Asia 50.37 92.77 Chile 42.82 64.31 Otros 172.05 194.00 Total 2330.31 3156.93 Fuente: SUNAT Agro: Mercados Mundiales (Millones US$ FOB) Año Estados Unidos Canadá Reino Unido China Japón Alemania 2000 1905.41 123.17 579.79 444.56 325.96 215.51 2001 1749.70 143.14 937.22 425.03 380.39 207.85 2002 1979.73 140.09 902.87 597.63 374.30 251.36 2003 2409.81 136.39 1165.89 676.97 391.17 254.88 2004 3708.19 326.18 1153.72 1244.70 554.16 381.95 2005 5340.74 1034.65 241.54 1878.53 607.54 523.95 2006 5709.52 1607.02 333.86 2258.72 1228.43 807.87 2007 5500.57 1840.40 240.84 3040.53 2180.64 930.50 2008 5901.99 1947.79 392.45 3636.03 1794.16 1028.37 2009 4541.71 2310.90 228.95 4077.96 1376.46 1042.41 2010 5720.15 3319.75 230.31 5425.93 1790.44 1514.51 Fuente: SUNAT. Estadísticas Anuales PERÚ: Evolución de Exportaciones Totales a Principales Países Compradores PBI Nac PBI Agro Población PBI Nac. pc PBI Agro P.C. 2000 55,348 5,006 25,939 2,134 193 2001 55,371 4,927 26,346 2,102 187 2002 58,150 5,228 26,749 2,174 195 2003 60,495 5,383 27,148 2,228 198 2004 63,506 5,308 27,546 2,305 193 2005 67,841 5,595 27,219 2,492 206 2006 73,092 6,064 28,349 2,578 214 2007 79,566 6,263 28,221 2,819 222 2008 87,393 6,715 28,300 3,088 237 2009 88,158 6,869 29,000 3,040 237 2010 96,092 7,171 29,300 3,280 245 Fuente: Elaboración Propia con datos BCR e INEI PBI en Millones US$ (1994) Per cápita en US$ Perú: Indicadores Económicos (Base = 1994) Anexo Información Estadística 2007 2010 Merconorte 841.33 1008.44 Unión Europea 853.77 1365.34 China y H. Kong 73.76 57.02 Mercosur 34.49 65.55 CAN 261.72 309.50 Asia 50.37 92.77 Chile 42.82 64.31 Otros 172.05 194.00 Total 2330.31 3156.93 Fuente: SUNAT Agro: Mercados Mundiales (Millones US$ FOB) Año Estados Unidos Canadá Reino Unido China Japón Alemania 2000 1905.41 123.17 579.79 444.56 325.96 215.51 2001 1749.70 143.14 937.22 425.03 380.39 207.85 2002 1979.73 140.09 902.87 597.63 374.30 251.36 2003 2409.81 136.39 1165.89 676.97 391.17 254.88 2004 3708.19 326.18 1153.72 1244.70 554.16 381.95 2005 5340.74 1034.65 241.54 1878.53 607.54 523.95 2006 5709.52 1607.02 333.86 2258.72 1228.43 807.87 2007 5500.57 1840.40 240.84 3040.53 2180.64 930.50 2008 5901.99 1947.79 392.45 3636.03 1794.16 1028.37 2009 4541.71 2310.90 228.95 4077.96 1376.46 1042.41 2010 5720.15 3319.75 230.31 5425.93 1790.44 1514.51 Fuente: SUNAT. Estadísticas Anuales PERÚ: Evolución de Exportaciones Totales a Principales Países Compradores PBI Nac PBI Agro Población PBI Nac. pc PBI Agro P.C. 2000 55,348 5,006 25,939 2,134 193 2001 55,371 4,927 26,346 2,102 187 2002 58,150 5,228 26,749 2,174 195 2003 60,495 5,383 27,148 2,228 198 2004 63,506 5,308 27,546 2,305 193 2005 67,841 5,595 27,219 2,492 206 2006 73,092 6,064 28,349 2,578 214 2007 79,566 6,263 28,221 2,819 222 2008 87,393 6,715 28,300 3,088 237 2009 88,158 6,869 29,000 3,040 237 2010 96,092 7,171 29,300 3,280 245 Fuente: Elaboración Propia con datos BCR e INEI PBI en Millones US$ (1994) Per cápita en US$ Perú: Indicadores Económicos (Base = 1994) Anexo Información Estadística 2007 2010 Merconorte 841.33 1008.44 Unión Europea 853.77 1365.34 China y H. Kong 73.76 57.02 Mercosur 34.49 65.55 CAN 261.72 309.50 Asia 50.37 92.77 Chile 42.82 64.31 Otros 172.05 194.00 Total 2330.31 3156.93 Fuente: SUNAT Agro: Mercados Mundiales (Millones US$ FOB) Año Estados Unidos Canadá Reino Unido China Japón Alemania 2000 1905.41 123.17 579.79 444.56 325.96 215.51 2001 1749.70 143.14 937.22 425.03 380.39 207.85 2002 1979.73 140.09 902.87 597.63 374.30 251.36 2003 2409.81 136.39 1165.89 676.97 391.17 254.88 2004 3708.19 326.18 1153.72 1244.70 554.16 381.95 2005 5340.74 1034.65 241.54 1878.53 607.54 523.95 2006 5709.52 1607.02 333.86 2258.72 1228.43 807.87 2007 5500.57 1840.40 240.84 3040.53 2180.64 930.50 2008 5901.99 1947.79 392.45 3636.03 1794.16 1028.37 2009 4541.71 2310.90 228.95 4077.96 1376.46 1042.41 2010 5720.15 3319.75 230.31 5425.93 1790.44 1514.51 Fuente: SUNAT. Estadísticas Anuales PERÚ: Evolución de Exportaciones Totales a Principales Países Compradores PBI Nac PBI Agro Población PBI Nac. pc PBI Agro P.C. 2000 55,348 5,006 25,939 2,134 193 2001 55,371 4,927 26,346 2,102 187 2002 58,150 5,228 26,749 2,174 195 2003 60,495 5,383 27,148 2,228 198 2004 63,506 5,308 27,546 2,305 193 2005 67,841 5,595 27,219 2,492 206 2006 73,092 6,064 28,349 2,578 214 2007 79,566 6,263 28,221 2,819 222 2008 87,393 6,715 28,300 3,088 237 2009 88,158 6,869 29,000 3,040 237 2010 96,092 7,171 29,300 3,280 245 Fuente: Elaboración Propia con datos BCR e INEI PBI en Millones US$ (1994) Per cápita en US$ Perú: Indicadores Económicos (Base = 1994) Anexo Información Estadística
    • El Agro Camino al Bicentenario 150J. M. Hernández C. 2009 2010 Café 582.78 888.28 Espárrago 389.38 426.97 Páprika 91.60 88.04 Mango 81.10 114.92 Palta 64.39 84.64 Uva 135.83 179.76 Alcachofa 74.50 96.11 Pimiento Piquillo 40.71 50.07 Plátano 51.24 49.44 Conservas de Hortalizas 39.50 71.6 Otros 909.71 1108.16 Total 2460.74 3157.99 Fuente: SUNAT Agro: Principales Productos Exportados (Millones US$ FOB) Año Exportaciones FOB Importacion es CIF 2000 779.00 929.36 2001 778.00 1,048.71 2002 926.00 1,080.65 2003 1,008.00 1,144.25 2004 1,316.00 1,402.29 2005 1,561.00 1,540.91 2006 2,066.00 1,690.12 2007 2,167.00 2,340.32 2008 2,595.81 3,224.17 2009 2,459.74 2,332.96 2010 3,157.98 3,088.54 Fuente: Elaboración Propia. Datos SUNAT Agro: Exportaciones e Importaciones (Millones US$) Año Valor en Millones US$ Equivalencia en Ha 2000 357.19 1 380 335 2001 426.04 1 816 887 2002 466.49 1 924 130 2003 515.28 1 858 704 2004 650.18 2 011 704 2005 687.41 2 286 169 2006 725.99 2 419 961 2007 1,124.71 2 553 534 2008 1,612.56 2 353 123 2009 1,106.88 2 267 477 2010 1,505.16 2 739 943 Fuente: Elaboración Propia Importaciones en seis productos del Agro Producto Valor Millones US$- CIF Volumen (t) Rendimiento Equivalente (t/ha) Superficie Equivalente (ha) Trigo 411.83 1 530 830 1.26 1 214 944 Maiz Amarillo Duro 327.68 1 560 841 3.97 393 159 Arroz 34.96 74 150 5.05 14 683 Algodón fibra (*) 88.81 60 330 0.91 66 297 Azúcar de caña 31.12 81 744 13.32 6 137 Soya-aceite (**) 230.31 300 410 0.35 858 314 TOTAL 1124.71 2 553 534 (*): Rendimiento equivalente en algodón desmotado (fibra) (**): Rendimiento equivalente en aceite/ha (330,410 t de aceite bruto y fraccionado) EQUIVALENCIA EN SUPERFICIE DE PRODUCTOS AGRICOLAS IMPORTADOS AÑO 2007 Producto Valor Millones US$- CIF Volumen (t) Rendimiento Equivalente (t/ha) Superficie Equivalente (ha) Trigo 587.77 1 492 456 1.38 1081 490 Maiz Amarillo Duro 395.11 1 392 162 4.14 336 271 Arroz 101.05 146 588 5.17 28 354 Algodón fibra (*) 95.49 52 882 0.89 59 418 Azúcar de caña 78.66 204 706 14.95 13 693 Soya-aceite (**) 354.48 291 864 0.35 833 897 TOTAL 1612.56 2 353 123 (*): Rendimiento equivalente en algodón desmotado (fibra) Equivalencia en Superficie de Productos Agrícolas Importados Año 2008 2009 2010 Café 582.78 888.28 Espárrago 389.38 426.97 Páprika 91.60 88.04 Mango 81.10 114.92 Palta 64.39 84.64 Uva 135.83 179.76 Alcachofa 74.50 96.11 Pimiento Piquillo 40.71 50.07 Plátano 51.24 49.44 Conservas de Hortalizas 39.50 71.6 Otros 909.71 1108.16 Total 2460.74 3157.99 Fuente: SUNAT Agro: Principales Productos Exportados (Millones US$ FOB) Año Exportaciones FOB Importacion es CIF 2000 779.00 929.36 2001 778.00 1,048.71 2002 926.00 1,080.65 2003 1,008.00 1,144.25 2004 1,316.00 1,402.29 2005 1,561.00 1,540.91 2006 2,066.00 1,690.12 2007 2,167.00 2,340.32 2008 2,595.81 3,224.17 2009 2,459.74 2,332.96 2010 3,157.98 3,088.54 Fuente: Elaboración Propia. Datos SUNAT Agro: Exportaciones e Importaciones (Millones US$) Año Valor en Millones US$ Equivalencia en Ha 2000 357.19 1 380 335 2001 426.04 1 816 887 2002 466.49 1 924 130 2003 515.28 1 858 704 2004 650.18 2 011 704 2005 687.41 2 286 169 2006 725.99 2 419 961 2007 1,124.71 2 553 534 2008 1,612.56 2 353 123 2009 1,106.88 2 267 477 2010 1,505.16 2 739 943 Fuente: Elaboración Propia Importaciones en seis productos del Agro Producto Valor Millones US$- CIF Volumen (t) Rendimiento Equivalente (t/ha) Superficie Equivalente (ha) Trigo 411.83 1 530 830 1.26 1 214 944 Maiz Amarillo Duro 327.68 1 560 841 3.97 393 159 Arroz 34.96 74 150 5.05 14 683 Algodón fibra (*) 88.81 60 330 0.91 66 297 Azúcar de caña 31.12 81 744 13.32 6 137 Soya-aceite (**) 230.31 300 410 0.35 858 314 TOTAL 1124.71 2 553 534 (*): Rendimiento equivalente en algodón desmotado (fibra) (**): Rendimiento equivalente en aceite/ha (330,410 t de aceite bruto y fraccionado) EQUIVALENCIA EN SUPERFICIE DE PRODUCTOS AGRICOLAS IMPORTADOS AÑO 2007 Producto Valor Millones US$- CIF Volumen (t) Rendimiento Equivalente (t/ha) Superficie Equivalente (ha) Trigo 587.77 1 492 456 1.38 1081 490 Maiz Amarillo Duro 395.11 1 392 162 4.14 336 271 Arroz 101.05 146 588 5.17 28 354 Algodón fibra (*) 95.49 52 882 0.89 59 418 Azúcar de caña 78.66 204 706 14.95 13 693 Soya-aceite (**) 354.48 291 864 0.35 833 897 TOTAL 1612.56 2 353 123 (*): Rendimiento equivalente en algodón desmotado (fibra) Equivalencia en Superficie de Productos Agrícolas Importados Año 2008 2009 2010 Café 582.78 888.28 Espárrago 389.38 426.97 Páprika 91.60 88.04 Mango 81.10 114.92 Palta 64.39 84.64 Uva 135.83 179.76 Alcachofa 74.50 96.11 Pimiento Piquillo 40.71 50.07 Plátano 51.24 49.44 Conservas de Hortalizas 39.50 71.6 Otros 909.71 1108.16 Total 2460.74 3157.99 Fuente: SUNAT Agro: Principales Productos Exportados (Millones US$ FOB) Año Exportaciones FOB Importacion es CIF 2000 779.00 929.36 2001 778.00 1,048.71 2002 926.00 1,080.65 2003 1,008.00 1,144.25 2004 1,316.00 1,402.29 2005 1,561.00 1,540.91 2006 2,066.00 1,690.12 2007 2,167.00 2,340.32 2008 2,595.81 3,224.17 2009 2,459.74 2,332.96 2010 3,157.98 3,088.54 Fuente: Elaboración Propia. Datos SUNAT Agro: Exportaciones e Importaciones (Millones US$) Año Valor en Millones US$ Equivalencia en Ha 2000 357.19 1 380 335 2001 426.04 1 816 887 2002 466.49 1 924 130 2003 515.28 1 858 704 2004 650.18 2 011 704 2005 687.41 2 286 169 2006 725.99 2 419 961 2007 1,124.71 2 553 534 2008 1,612.56 2 353 123 2009 1,106.88 2 267 477 2010 1,505.16 2 739 943 Fuente: Elaboración Propia Importaciones en seis productos del Agro Producto Valor Millones US$- CIF Volumen (t) Rendimiento Equivalente (t/ha) Superficie Equivalente (ha) Trigo 411.83 1 530 830 1.26 1 214 944 Maiz Amarillo Duro 327.68 1 560 841 3.97 393 159 Arroz 34.96 74 150 5.05 14 683 Algodón fibra (*) 88.81 60 330 0.91 66 297 Azúcar de caña 31.12 81 744 13.32 6 137 Soya-aceite (**) 230.31 300 410 0.35 858 314 TOTAL 1124.71 2 553 534 (*): Rendimiento equivalente en algodón desmotado (fibra) (**): Rendimiento equivalente en aceite/ha (330,410 t de aceite bruto y fraccionado) EQUIVALENCIA EN SUPERFICIE DE PRODUCTOS AGRICOLAS IMPORTADOS AÑO 2007 Producto Valor Millones US$- CIF Volumen (t) Rendimiento Equivalente (t/ha) Superficie Equivalente (ha) Trigo 587.77 1 492 456 1.38 1081 490 Maiz Amarillo Duro 395.11 1 392 162 4.14 336 271 Arroz 101.05 146 588 5.17 28 354 Algodón fibra (*) 95.49 52 882 0.89 59 418 Azúcar de caña 78.66 204 706 14.95 13 693 Soya-aceite (**) 354.48 291 864 0.35 833 897 TOTAL 1612.56 2 353 123 Equivalencia en Superficie de Productos Agrícolas Importados Año 2008
    • El Agro Camino al Bicentenario 151J. M. Hernández C. Producto Millones US$- CIF Volumen (t) Equivalente (t/ha) Equivalente (ha) Trigo 411.83 1 530 830 1.26 1 214 944 Maiz Amarillo Duro 327.68 1 560 841 3.97 393 159 Arroz 34.96 74 150 5.05 14 683 Algodón fibra (*) 88.81 60 330 0.91 66 297 Azúcar de caña 31.12 81 744 13.32 6 137 Soya-aceite (**) 230.31 300 410 0.35 858 314 TOTAL 1124.71 2 553 534 (*): Rendimiento equivalente en algodón desmotado (fibra) (**): Rendimiento equivalente en aceite/ha (330,410 t de aceite bruto y fraccionado) Producto Valor Millones US$- CIF Volumen (t) Rendimiento Equivalente (t/ha) Superficie Equivalente (ha) Trigo 587.77 1 492 456 1.38 1081 490 Maiz Amarillo Duro 395.11 1 392 162 4.14 336 271 Arroz 101.05 146 588 5.17 28 354 Algodón fibra (*) 95.49 52 882 0.89 59 418 Azúcar de caña 78.66 204 706 14.95 13 693 Soya-aceite (**) 354.48 291 864 0.35 833 897 TOTAL 1612.56 2 353 123 (*): Rendimiento equivalente en algodón desmotado (fibra) (**): Rendimiento equivalente en aceite/ha (173,603 t de aceite bruto y fraccionado) Equivalencia en Superficie de Productos Agrícolas Importados Año 2008 Producto Valor Millones US$- CIF Volumen (t) Rendimiento Equivalente (t/ha) Superficie Equivalente (ha) Trigo 388.32 1 512 627 1.43 1057 781 Maiz Amarillo Duro 308.84 1 500 620 4.23 354 757 Arroz 55.72 91 346 5.17 17 668 Algodón fibra (*) 64.51 44 879 0.89 50 426 Azúcar de caña 59.16 137 138 14.51 9 451 Soya-aceite (**) 230.33 272 088 0.35 777 394 TOTAL 1106.88 2 267 477 (*): Rendimiento equivalente en algodón desmotado (fibra) (**): Rendimiento equivalente en aceite/ha Equivalencia en Superficie de Productos Agrícolas Importados AÑO 2009 TOTAL Trigo Maíz Arroz Aceite Soya Algodón 1995 168.70 128.80 52.60 91.00 44.40 2000 168.36 93.19 26.40 27.67 41.57 2001 197.29 94.71 14.67 67.40 51.97 2002 194.27 104.86 9.77 106.25 50.42 2003 210.31 116.49 5.10 125.16 58.22 2004 257.27 153.99 31.38 146.18 61.36 2005 253.68 166.98 49.01 142.43 64.98 2006 265.31 213.90 15.83 166.55 51.12 2007 411.83 327.68 34.96 230.31 88.81 2008 587.77 395.11 101.05 354.48 95.49 2009 388.32 308.84 55.72 230.33 64.51 2010 429.36 434.07 61.78 324.56 130.69 Perú: Importación del Agro: 1995 - 2010 En Millones de US$ - CIF Cultivos 2006 2007 2008 2009 Café 337400 347 359.5 374 Plátano 173800 171.2 169.4 175.1 Arroz 346900 317.8 346 381.6 Maíz amarillo 288700 272.6 282.1 282.4 Maíz amiláceo 239300 244.6 246.8 250.5 Cebada grano 152100 150.6 151.2 156.5 Trigo 144700 147 150.3 156.2 Siembras Anuales de Principales Cultivos (ha)
    • El Agro Camino al Bicentenario 152J. M. Hernández C. 2001 197.29 94.71 14.67 67.40 51.97 2002 194.27 104.86 9.77 106.25 50.42 2003 210.31 116.49 5.10 125.16 58.22 2004 257.27 153.99 31.38 146.18 61.36 2005 253.68 166.98 49.01 142.43 64.98 2006 265.31 213.90 15.83 166.55 51.12 2007 411.83 327.68 34.96 230.31 88.81 2008 587.77 395.11 101.05 354.48 95.49 2009 388.32 308.84 55.72 230.33 64.51 2010 429.36 434.07 61.78 324.56 130.69 Indicadores de Pobreza y Pobreza Extrema - 2009 (en % de la población) Concepto 2001 2004 2005 2006 2007 2008 2009 Pobreza (total) Pobreza Rural Pobreza Extrema Pobreza Ext. Rural 54,3 72,5 19,2 40,3 48,6 69,8 17,1 36,8 48,7 70,9 17,4 37,9 44,5 69,3 16,1 37,1 39,3 64,6 13,7 32,9 36,2 59,8 12,6 29,7 34,8 60,3 11,5 27,8 ATA Datos INEI En 2009: Pobres: < 257,00 Soles/pc/mes (mínimo para necesidades alimentarias y no alimentarias) Pobres Extremos: < 144,00 Soles/pc/mes (mínimo consumo de alimentos) Hay una marcada inequidad económica y social con el medio rural. La pobreza se concentra en áreas rurales. Cultivos 2006 2007 2008 2009 Café 337400 347 359.5 374 Plátano 173800 171.2 169.4 175.1 Arroz 346900 317.8 346 381.6 Maíz amarillo 288700 272.6 282.1 282.4 Maíz amiláceo 239300 244.6 246.8 250.5 Cebada grano 152100 150.6 151.2 156.5 Trigo 144700 147 150.3 156.2 Papa 264800 272.8 273.9 270 Yuca 104000 97.9 98.8 99.2 Algodón 92300 84.6 66.7 35.5 Otros 805500 820.6 859.984 908.442 Total 2949500 2926.7 3004.684 3089.442 Fuente: MINAG Siembras Anuales de Principales Cultivos (ha)
    • El Agro Camino al Bicentenario 153J. M. Hernández C. Índices de Pobreza Rural - 2009 Concepto Indicador Porcentaje de población en área rural Porcentaje de pobres que viven en área rural Pobreza rural Pobreza extrema rural Población pobre en la Sierra Población pobre en la Sierra rural Población extremadamente pobre en Sierra rural Pobres que trabajan en agricultura/pesca/minas Pobres extremos que trabajan en agro/pesca/mina 24,1% 57,7% 60,3% 27,8% 53,4% 65,6% 33,2% 58,2% 80,4% Fuente: INEI, Informe 2009 Según los índices de Brecha de Pobreza, los pobres del área rural son en promedio casi cuatro veces más pobres que los pobres del área urbana Concepto Indicador Brecha promedio del gasto de los hogares pobres respecto al costo de la canasta básica de consumo Indicador de Brecha de Pobreza en área urbana Indicador de Brecha de Pobreza en área rural 10,1% 5,0% 19,7% Brecha de Pobreza = Diferencia porcentual entre el gasto total per cápita de los pobres respecto a la línea de pobreza (¿Qué tan pobres son los pobres?) Fuente: INEI, Informe 2009 Porcentaje de Ingresos Per cápita mensuales Gastado en Alimentos Concepto Indicador A nivel nacional En Lima Metropolitana En Área Urbana En Área Rural 41,1% 35,1% 39,7% 58,1% Fuente: INEI, Informe 2009 En el escenario de crisis alimentaria mundial, los pobres rurales serán los más afectados, debido a que el 58,1% de sus ingresos se orienta al consumo de alimentos.
    • El Agro Camino al Bicentenario 154J. M. Hernández C. Espárrago 18.8% Café 20.7% Mango 2.9% Alcachofa 3.5% Páprika 4.4% Piquillo 1.8% Palta 2.1% Otros 42.2% Uva 3.0% Mandarina 0.7% Principales Productos Agrícolas de Exportación 2007 Café 23.7% Espárrago 15.8%Páprika 3.7% Mango 3.3% Palta 2.6% Uva 5.5% Alcachofa 3.0% Pim. Piquillo 1.7% Plátano 2.1% Conser. Hort. 1.6% Otros 37.0% Principales Productos Agrícolas de Exportación 2009 Café 28.1% Espárrago 13.5% Páprika 2.8% Mango 3.6% Palta 2.7% Uva 5.7% Alcachofa 3.0% Pim. Piquillo 1.6% Plátano 1.6% Conser. Hort. 2.3% Otros 35.1% Principales Productos Agrícolas de Exportación 2010 Café 24.9% Espárrago 17.3% Páprika 5.2% Mango 3.4% Palta 2.8% Uva 3.2% Alcachofa 3.2% Pim. Piquillo 1.6% Plátano 1.8% Mandarina 0.9% Otros 35.7% Principales Productos Agrícolas de Exportación 2008