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  • 1. Curso de Historia de los Primeros Cristianos Parroquia de la Vera Cruz (agosto-octubre de 2007) Décimo tercera sesión: Desarrollo del dogma cristiano: herejías y concilios Fecha: Jueves 25 de octubre de 2007 Expositor: Arturo Ibáñez León
  • 2. I. Temario
    • Cuadro general de las herejías.
    • El pelagianismo y el semipelagianismo.
    • El arrianismo.
    • El macedonianismo.
    • El apolinarismo.
    • El nestorianismo.
    • El monofisitismo y el monotelismo.
  • 3. I. Cuadro general de las herejías de los primeros tiempos
    • Herejías soteriológicas o antropológicas.
    • Cronológicamente son las primeras que se presentan.
    • Tienen por objeto los medios de salvación del hombre.
    • Pertenecen a este grupo el pelagianismo y el semipeliagianismo.
    • Herejías trinitarias.
    • Tienen por objeto la Trinidad.
    • Consisten en la negación de la divinidad de alguna de las tres personas de la Santísima Trinidad.
    • Pertenecen a este grupo el monarquianismo o sabelianismo, el arrianismo y el macedonianismo.
    • Herejías cristológicas:
    • Se refieren a Cristo, a la unión entre las dos naturalezas, divina y humana, de Cristo.
    • Son de esta clase el apolinarismo, el nestorianismo, el monofisitismo y el monotelismo .
  • 4. II. El pelagianismo y el semipelagianismo
    • El pelagianismo.
    • Sostiene que el hombre no necesita de la gracia sobrenatural para obrar el bien y obtener su salvación. La naturaleza se basta a sí misma.
    • Autor: Pelagio, originario de Gran Bretaña. Aparece en el siglo V, en Roma, como monje de gran fama en la dirección de las almas y por ciertos principios ascéticos y teológicos. Lo ayudó Celestio.
    • Ésta herejía sostiene la negación del pecado original. El pecado de los primeros padres no se transmite a la descendencia. Por ello, posee el hombre una naturaleza perfecta e incontaminada. Por sí mismo, es capaz de todo lo bueno.
    • Soberbia pelagiana: Basta querer. Todo depende de nosotros.
    • Desde Roma, el 410, se trasladan a Cártago. Desde ahí al oriente.
    • Primera condenación: sínodo de Cártago, en el 411.
  • 5.
    • Gran intervención de San Agustín en defensa de la ortodoxia, a partir del 412. Obras: Sobre el mérito y perdón de los pecados ; Sobre el bautismo de los párvulos ; Epístola a Marcelino . Rechaza la idea de que el pecado de Adán se transmita sólo por imitación. Se transmite por propagación. Existe el pecado original en todos los hombres. Destaca también De la naturaleza y la gracia (415).
    • Impugnador de la herejía: San Jerónimo. Condenación en los sínodos de Cártago y Mileve, ambos en el 416. Condenación por parte del Papa Inocencio I. Sínodo de Cártago del 418, nueva condenación de Pelagio.
    • Condenación definitiva por el Papa Zózimo. Epístola tractatoria . Condena expresamente a Pelagio y a Celestio. Establece con claridad la necesidad de la gracia interna para obrar el bien.
    • Resistencias en Italia por parte del obispo Julián de Eclano. Nueva defensa de la ortodoxia por parte de San Agustín: Contra las dos cartas de los pelagianos ; Sobre las nupcias y la concupiscencia ; y Sobre el alma y su origen (419). La más importante Contra Julián, defensor de la herejía pelagiana. Por último, destaca la denominada Obra imperfecta , que no alcanzó a completar antes de morir, en el 430.
  • 6.
    • El semipelagianismo.
    • También conocida como doctrina de los marselleses o galiganos. Tuvo su origen en el África, a propósito de la doctrina expuesta por San Agustín.
    • A algunos monjes les escandalizó la doctrina del poder absoluto de Dios. Les parecía que negaba la libertad del hombre.
    • Nuevamente intervino San Agustín. Obras: Sobre la gracia y la libertad humana y Sobre la corrección y la gracia . Defiende la existencia de la libertad del hombre. Agrega que dicha libertad no quita la intervención de Dios, necesaria para todas nuestras obras, la cual se compadece perfectamente con la libertad humana. Decía “ No existe obra ninguna de piedad si Dios no obra que nosotros queramos y si no coopera cuando nosotros queremos ”.
  • 7.
    • Nuevas dificultades surgieron en monasterios de San Víctor de Marsella y en el de Leríns, a propósito de la obra de San Agustín, Sobre la corrección y la gracia . Les parecía que la predestinación que ven en dicha obra es tan extrema como la doctrina de los pelagianos. Promotor principal fue el abad Juan Casiano.
    • Sostienen que depende del hombre la primera elección, el primer impulso hacia el bien: el initium fidei . Dios ofrece indistintamente a todos los hombres los auxilios necesarios y suficientes para obrar el bien. El que unos se salven y otros no, depende exclusivamente del hombre.
    • Grandes opositores a esta herejía: Hilario, originario de África, y Próspero, de Aquitania. Ambos laicos. Acuden a San Agustín. Éste compone, entre el 428 y el 429, Sobre el don de la perseverancia y De la predestinación de los santos . Sostiene que la predestinación depende únicamente del beneplácito de Dios. Muerto San Agustín, Próspero compuso Sobre la gracia y el libre albedrío y un poema, De los ingratos .
    • El enfrentamiento intelectual continuó. A la lado de Casiano se destacaron los presbíteros Gennadio de Marsella, Fausto de Riez y Vicente de Leríns.
    • Finalmente, Cesáreo de Arlés obtiene que se reuniera un sínodo en Orange. En él, en 25 cánones, se condenaron las doctrinas pelagianas y semipelagianas. Aprobados por el Papa Bonifacio II, dichos cánones recibieron la autoridad conciliar.
  • 8. III. El arrianismo
    • Fue la principal de las herejías trinitarias.
    • Ésta herejía niega la divinidad del Verbo, el que supone una pura criatura, aunque la más excelente y la primera de todas.
    • Ejerció gran atracción y tuvo una gran difusión. Ello porque eliminaba el misterio de la divinidad de Cristo, poniendo al alcance de la inteligencia humana una de las verdades más fundamentales del cristianismo. Sin embargo, sus principios eran fatales para el cristianismo, pues destruían totalmente la obra de la redención, y todo el Evangelio.
    • Origen. En el afán de combatir el monarquianismo o sabelianismo, se podía caer en el extremo opuesto, de distinguir de tal forma el Verbo del Padre hasta incluso negar la consustancialidad de ambos. Así se hacía al Hijo, de alguna manera, inferior al Padre, subordinándolo a él.
    • De esta escuela procedía Arrio, presbítero nacido en Libia. Hacia el 318, desarrollaba una importante actividad en Egipto.
    • Sostenía fundamentalmente lo siguiente:
    • Principio básico: Pondera la unidad absoluta de Dios, eterno, increado e incomunicable. Fuera de Él, todo lo demás que existe son meras criaturas suyas.
  • 9.
    • Luego, el Verbo o Cristo no es eterno. Ha sido creado de la nada, no por necesidad, sino que por libérrima voluntad y para que sirviera al Padre celestial de instrumento para crear al mundo. Por ello, el Verbo no es de la misma naturaleza que el Padre: es diverso de la divina esencia: por su propia naturaleza, mudable y susceptible de pecado.
    • No obstante, ponderaba Arrio las excelencias de Cristo. Como primogénito entre las criaturas y la más excelente de todas, sostiene que está por encima de todo lo creado. Ha sido elevado a una verdadera impecabilidad. Así, llega a una sublimidad tal que merece el nombre de Dios. Se le puede llamar Dios por catacresis o abuso extensivo de la palabra.
    • Todo lo dicho Arrio pretende probarlo o ilustrarlo por medio de la Sagrada Escritura.
    • Consecuencias de ésta herejía: implicaba sostener que Cristo era completamente distinto del Padre y criatura suya; y la redención y todo el Evangelio quedaban completamente destruidos, puesto que si el Verbo no era Dios, Jesucristo no pudo redimir al mundo con la satisfacción que el pecado de éste (del mundo) exigía.
    • El arrianismo tuvo una rápida difusión. Primera condena: por parte de un sínodo en Alejandría, en el 321, impulsado por el obispo Alejandro. Arrio se dirigió a Palestina y a Nicomedia donde conquistó para su herejía al obispo Eusebio y a Eusebio de Cesarea, el historiador, quien si bien no se definió como arriano, fue su protector.
  • 10.
    • Intervención del Emperador Constantino. Ansiaba conseguir la paz religiosa en todo el Imperio. Primero adoptó algunas medidas que no tuvieron éxito: cartas a Alejandro, patriarca de Alejandría, exhortándolo a alcanzar la unidad, y el envío de su asesor Osio, obispo de Córdoba. Ante la persistencia de Arrio, Osio habría propuesto a Constantino la celebración de un concilio.
    • Concilio de Nicea (325).
    • Participaron cerca de 300 obispos, incluyendo representantes del Papa Silvestre, bajo la presidencia de Osio. Entre los asistentes se contaban también defensores del arrianismo.
    • Hubo grandes discusiones. Finalmente se presentó ý se aprobó la fórmula del homoousion (consustancial), que expresaba más claramente la doctrina ortodoxa respecto de la naturaleza del Verbo, y con la que se defiende, junto con la consustancialidad, la distinción personal del Hijo y del Padre. Osio habría sido el autor de la fórmula.
    • Así, se compuso el Símbolo de Nicea , en la que se resumía la doctrina cristiana, particularmente por lo que se refiere al Verbo.
    • Respecto de la naturaleza del Hijo, la frase fundamental dice genitum, non factum, consubstantialem Patri : engendrado, no hecho, consubstancial con el Padre.
    • Aprobado el símbolo, algunos arrianos lo firmaron, ante la amenaza de destierro por parte de Constantino. Eusebio de Nicomedia, aunque lo había firmado, y Arrio marcharon al destierro.
  • 11.
    • Constantino se había preocupado del arrianismo como una cuestión de Estado y tomó el símbolo de Nicea como elemento fundamental de la unidad del Imperio.
    • Pero al poco tiempo los arrianos pretendieron ganarse la confianza del Emperador. Gran papel cupo en ello a Eusebio de Cesarea. Así, se logró que pudiera retornar Eusebio de Nicomedia, en el 328, y el propio Arrio, en el 331.
    • Concentraron su campaña de ataque en las personas de Eustaquio de Antioquía y, luego, de Atanasio, patriarca de Alejandría. Constantino se desviaba cada vez más de la ortodoxia, decidiendo por sí mismo en cuestiones de fe.
    • Se obtuvo el destierro de San Atanasio a Tréveris y que Constantino, quien se encontraba en Jerusalén, expidiera una carta para la ciudad de Alejandría, en la que señalaba que en señal de reconciliación, se recibiera en ella al propio Arrio. Frente al rechazo de la ciudad, se dispuso su readmisión en Constantinopla, pero Arrio murió antes de que ello tuviera lugar.
    • También los arrianos consiguieron la deposición de Marcelo de Ancira, amigo incondicional de San Atanasio.
    • Cabe destacar que Constantino no tenía ideas arrianas. Él, junto a su madre, Santa Elena, prestó otros servicios al cristianismo. Poco antes morir, en el 337, llamó a su lecho de agonía a Eusebio de Nicomedia, de quien recibió el bautismo. Poco después falleció.
  • 12.
    • Después de la muerte de Constantino, el arrianismo vivió una etapa de lucha y avance, pero también de defensa decidida por parte de la ortodoxia.
    • Dos de los hijos de Constantino, Constantino II y Constante, eran decididos partidarios del catolicismo. Un tercer hijo, Constancio, de los arrianos. Conforme a los deseos de su padre, se repartieron el Imperio de esta forma: Constantino II, las Galias; Constante, Italia y el Ilírico; y Constancio, el Oriente. Constantino II gobernó hasta el 340, en que fue derrotado por su hermano Constante, quien gobernó todo el occidente hasta el 350. Constancio gobernó en el oriente hasta el 361.
    • Con el fin de apaciguar los ánimos, se decretó el retorno de los desterrados, entre ellos Atanasio. Sin embargo, muerto Constantino, los arrianos siguieron con su actividad. Se propusieron conseguir el favor imperial, de lo que se ocupó Eusebio de Nicomedia; y conquistar las sedes de Constantinopla y Alejandría. Obtuvieron la sede de Constantinopla en el 328, con Eusebio de Nicomedia.
    • San Atanasio celebró un sínodo en Alejandría. Se condenó el arrianismo y se dirigió a Roma lo resuelto, al Papa Julio I. Éste convocó un sínodo.
  • 13.
    • Sin embargo, en el 340, los arrianos reunieron un sínodo en Antioquía. Renovaron la deposición de Atanasio (alegaban que ya había sido depuesto en Tiro, en el 335) y proclamaron a Gregorio de Capadocia. Con el apoyo de Constancio entraron en Alejandría y desterraron a San Atanasio y a otros, como Marcelo de Ancira.
    • En el sínodo de Roma, Julio I condenó a los arrianos. Éstos respondieron con el sínodo de Antioquía, en el mismo 341.
    • Sin embargo, comienza un período de triunfos de la ortodoxia, al amparo de Constante, que se extiende hasta el 352, con la muerte de Julio I. Influyó en ello la muerte de Eusebio de Nicomedia, obispo de Constantinopla, y principal protector de los arrianos ante el Emperador de Oriente, Constancio; y la influencia que sobre éste ejerció su hermano Constante, quien murió el 350. Destacan el concilio de Sárdica, el 343; el sínodo de Antioquía, del 344 (convocado por los arrianos, y en el que se vieron obligados a deponer a uno de los suyos, el obispo Esteban de Antioquía); el sínodo de Milán, el 345; y el retorno a la ortodoxia de dos de los más acérrimos defensores del arrianismo, Ursacio y Valente, aunque interiormente eran más rebeldes que nunca.
  • 14.
    • En el 350, con la muerte de Constante, quedó Constancio como único Emperador. En el 352 murió el Papa Julio I. Pretendiendo ejercer gran influencia en lo religioso, Constancio emprendió medidas de carácter general (combatió el paganismo, etc.). Pero se convirtió en decidido protector del arrianismo. En este período favorable al arrianismo destacan los sínodos de Arlés, en el 353, y de Milán, en el 355. También se materializa un nuevo destierro de San Atanasio, en el 356. Hubo persecuciones contra el Papa Liberio y Osio de Córdoba.
    • En el curso de estos acontecimientos se produce una división entre los herejes. Surgen los anhomeos , quienes no admitían semejanza entre Cristo y el Padre (Aecio de Antioquía); los homeos , que admitían algunas semejanzas, pero no en sustancia (Acacio de Cesarea); y los homeousianos , que admitían una semejanza general del Hijo con el Padre, incluso en la esencia. Los dos últimos grupos eran denominados semiarrianos. Estos obtuvieron triunfos, como en el sínodo de Ancira, en el 358, donde se aprobó la tercera fórmula de Sirmio , que lleva a lo sumo la semejanza entre el Hijo y el Padre, por lo que doctrinalmente no es herética.
  • 15.
    • Esta fórmula estaba en su apogeo el 358. Para alcanzar la unión en torno a este semiarrianismo moderado, Constancio convocó el sínodo de Rímini-Seleucia. En Rímini, para el Occidente, en Selecucia, para el Oriente.
    • Allí se propondría una nueva fórmula, la cuarta fórmula de Sirmio , en la que se proclamaba que el Verbo era en todo semejante al Padre, conforme a las Escrituras.
    • Después de una serie de sucesos, se aprobó finalmente la denominada fórmula de Nike, semejante a la cuarta de Sirmio, pero verdaderamente de doble sentido. Ella fue el “santo y seña” de la unión religiosa del Imperio. De carácter semiarriano, fue suscrita forzosamente, por presión imperial, por muchos obispos ortodoxos.
    • Parecía el triunfo final del arrianismo. Sin embargo, Juliano, primo de Constancio, se levantó en las Galias. Fue proclamado Emperador en el 360 y se dirigió a Roma. Antes de dirigirse a la batalla, Constancio se hizo bautizar, pero no alcanzó a trabar lucha, pues murió. Juliano quedó dueño de todo el Imperio e hizo retornar a los desterrados, entre ellos San Atanasio. La ortodoxia volvió a emprender una incesante actividad. Como la diferencia con los semiarrianos era pequeña, muchos de sus partidarios, se reconciliaron con la ortodoxia.
    • De esta forma, perdió su predominio el arrianismo. Volverá a reaparecer bajo el Emperador Valente (364-378) y con el apoyo de los pueblos bárbaros que invadían el Imperio. Pero estos posteriormente se convertirán al catolicismo.
  • 16. IV. El macedonianismo
    • Es una herejía contra el Espíritu Santo. Su origen está ligado al arrianismo. Si se niega la divinidad del Verbo, se seguía necesariamente la negación de la divinidad del Espíritu Santo. Pero durante las discusiones a que dio lugar el arrianismo, el tema no se planteó directamente. No obstante, San Atanasio compuso una obra contra esta herejía.
    • A la cabeza de la nueva herejía se puso Macedonio, patriarca de Constantinopla. Cuando en el 360 fue expulsado por los rígidos arrianos, definió esta doctrina, a la que adhirieron muchos semiarrianos.
    • Admitía una semejanza completa entre el Hijo y el Padre, que equivalía a una verdadera igualdad, al modo de la mayoría de los semiarrianos.
    • Pero declaraba a la tercera persona criatura de Dios, ministro especial y superintendente de todas las gracias, superior a todos los ángeles, pero subordinado al Padre.
  • 17.
    • El sínodo de Alejandría, convocado en el 362 por San Atanasio para allanar las diferencias con los semiarrianos, fue el primero que lanzó anatema contra el macedonianismo. El 363 era nuevamente condenado por Atanasio en un escrito dirigido al nuevo Emperador Joviano.
    • Bajo Juliano el Apóstata se intensificó la lucha por parte de los seguidores de la secta quienes, tras la muerte de Macedonio, eran dirigidos por Maratonio de Nicomedia. Entre los defensores de la ortodoxia destacaron San Atanasio, Gregorio Nacianceno, Gregorio Niseno, San Ambrosio y San Hilario de Poitiers.
    • Varios sínodos romanos condenaron la herejía, en particular, en el celebrado el 380 por San Dámaso. La condena más solemne y definitiva de esta herejía, tuvo lugar en el segundo concilio ecuménico, primero de Constantinopla, celebrado el 381.
  • 18. V. El apolinarismo
    • Es la primera de las herejías cristológicas que surge. Aparece como reacción al arrianismo. Al igual que las herejías trinitarias, el punto céntrico es la persona de Cristo, pero a diferencia de éstas, la consideraban en relación a sí misma y no en relación a la trinidad. Dan una falsa explicación de la unión entre las dos naturalezas, la divina y la humana, en Cristo.
    • El apolinarismo surgió como reacción al arrianismo y al considerar exagerada la posición de lo que sería origen del nestorianismo.
    • Defendía que Cristo era Dios y que en Él se hallaba la persona divina, el Verbo, pero unido a una naturaleza humana incompleta, un cuerpo sin alma. Haciendo el Verbo las veces de alma de dicho cuerpo humano, se explicaban la unidad perfecta del compuesto y la divinidad del Hombre-Dios, Jesucristo.
    • Gran propagandista de esta herejía fue Apolinar el joven, obispo de Laodicea, amigo de San Atanasio y gran erudito. Gran contradictor fue San Epifanio, con su obra Panarion, del 377.
    • Esta herejía fue condenada en el sínodo de Alejandría, en el 362. La herejía prosiguió. La combatieron San Atanasio y San Basilio. El Papa San Dámaso lanzó anatema contra la herejía en los sínodos romanos del 374 y 376. Apolinar se puso en evidencia y organizó una jerarquía completa.
  • 19.
    • Finalmente, el concilio de Constantinopla, en el 381, confirmó solemnemente el símbolo de Nicea y lanzó anatema contra diversas herejías: semiarrianos, sabelianos, etc. Y sobre todo contra el macedonianismo y el apolinarismo. Como síntesis de sus enseñanzas proclamó un símbolo, el llamado de San Epifanio, que es el credo de la misa (credo largo).
  • 20. VI El nestorianismo
    • En el concilio de Constantinopla del 381 se definió la naturaleza humana completa de Cristo. De aquí arranca el principio del nestorianismo.
    • Los comienzos de esta herejía se sitúan en la escuela antioquena. Se sostuvo que como la naturaleza divina y humana de Cristo eran completas, formaban dos supósitos independientes, dos personas, unidas de manera accidental. Cristo es Dios y hombre, pero formando un compuesto de dos personas distintas.
    • Nestorio fue quien hizo salir la herejía de los límites privados de la escuela de Antioquía. Ello cuando un presbítero propuso que la Virgen no era verdadera madre de Dios. Frente al tumulto que se causó, el patriarca Nestorio señaló que María era madre de la naturaleza humana de Cristo. Por eso la podemos llamar madre de Cristo, pero no pudo haber engendrado a la naturaleza divina, eterna e igual al Padre. María dio a luz al hombre en el que habitó el Verbo.
    • Entre los impugnadores de la herejía destacaron San Cirilo de Alejandría, el Papa San Celestino I. Nestorio pretendió ganarse al Emperador Teodosio II. Logró algunas simpatías. Se convocó, en el 431, al concilio de Efeso, tercero ecuménico. En él triunfó la ortodoxia católica. Complemento del mismo fue el edicto de unión de 433 .
    • Nestorio persistió en su error. El nestorianismo siguió teniendo adeptos, particularmente en la escuela de Edesa. Por ello fue disuelta, en el 489, por el Emperador Zenón. Los nestorianos se trasladaron a Persia y al occidente de la India.
  • 21. VII El monofisitismo y el monotelismo
    • El monofisitismo.
    • Tiene su origen en Alejandría. Se inicia con Dióscoro, sucesor de San Cirilo. Arranca de una exageración del concepto de unión personal. Considera que hablar de dos naturalezas equivale a hablar de dos personas. Sostiene que en la unión del Verbo con la naturaleza humana, ésta quedaba como absorbida por la naturaleza divina, de modo que en la unión no quedaba sino una sola naturaleza, que era la divina. Cristo, pues, era Dios, pero no era hombre perfecto. También se destacaron como representantes de la herejía Eutiques y el eunuco Crisafio, dignatario de la Corte.
    • Grandes defensores de la ortodoxia: Teodoreto de Ciro, quien comenzó a actuar hacia el 447, Eusebio de Dorilea y Flaviano, Patriarca de Constantinopla.
  • 22.
    • Una de las primeras reacciones fue el sínodo regional de Constantinopla, en el 448. Se lanzó anatema contra la herejía y los que la sostenían. También fue condenada por el Papa San León Magno, quien incluso hubo de reaccionar contra el denominado “latrocinio de Efeso”, que contó con el apoyo de la Corte imperial de Oriente. Pero después de la pérdida del favor de la Corte, el monofisitismo pierde terreno.
    • Se convocó, en el 451, el concilio de Calcedonia, cuarto ecuménico. Allí quedó triunfante la ortodoxia.
    • No obstante, con posterioridad, el monofisitismo continuó dando batalla en el Oriente. La Corte, en ocasiones, se apoyó en el monofisitismo con fines políticos. Tuvo lugar el cisma de Acacio, entre el 484 y el 519. Con el apoyo del Emperador Justino I (518-527), se puso término al cisma, en el 519, y triunfó la ortodoxia, la que se impuso a los obispos orientales.
  • 23.
    • El monotelismo.
    • Consiste en un monofisitismo que defiende una sola voluntad física en Cristo, de donde se deduce una sola naturaleza.
    • Su promotor fue el patriarca de Constantinopla Sergio (610-618). Convenció al Emperador Heraclio (610-641) de poner término a las disensiones religiosas mediante una solución intermedia. Subsistían los monofisitas en Egipto, Chipre y el Asia Menor, no obstante la condena de los tres capítulos en el quinto concilio ecuménico del 553.
    • Se sostuvo como solución intermedia que, a consecuencia de la unión personal, existe en Cristo una sola energía, una manera de obrar única, una sola voluntad. A esta fórmula de conciliación se le llamó monotelismo.
    • El concilio sexto ecuménico, celebrado en Constantinopla en 680-681, puso término a esta contienda con el triunfo de la ortodoxia.
    • Con él se cierran las grandes cuestiones cristológicas que se presentaron en este período.
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