Legend of St Francis: 6. 1297-99 : Dream of Innocent III Fresco, 270 x 230 cm Upper Church, San Francesco, Assisi This is the sixth of the twenty-eight scenes (twenty-five of which were painted by Giotto) of Legend of Saint Francis.
01 Historia de la Iglesia segundo milenio - Presentation Transcript
Primera sesión: El apogeo de la Cristiandad. Las ordenes mendicantes. Las cruzadas. La escolástica. Santo Tomás de Aquino Historia de la Iglesia. Síntesis del segundo milenio Capellanía IPADE
Tiempos de esplendor
La reforma gregoriana preparó los tiempos de esplendor de la Cristiandad: los siglos XII y XIII, cuyo centro ocupa el Pontificado de Inocencio III.
La vitalidad de la Europa cristiana fue desbordante:
se reunieron concilio ecuménicos,
nacieron las universidades,
se fundaron grandes órdenes religiosas y
las Cruzadas fueron empresa común de reyes y príncipes cristianos.
Europa hacia el año 1100
Inocencio III: siglos XII y XIII
La figura que mejor simboliza la hora de plenitud en aquel período histórico: Inocencio III (1198-1216).
Realiza la supremacía de la potestad espiritual, preconizada por la doctrina gregoriana, se hizo realidad en tiempo de este pontífice, con el rendido asentimiento de reyes y pueblos.
Innocent III - Contemporary Fresco in the Church of the Sacro Speco, Subiaco
Inocencio III: autoridad suprema
Inocencio III ejerció su autoridad con firmeza y no dudó en recurrir —con éxito— a las armas espirituales, cuando los príncipes se apartaban de la senda de la justicia:
lanzó el entredicho sobre Francia, para obligar al rey Felipe Augusto a ser fiel a su matrimonio;
logró la sumisión de Juan Sin Tierra, de Inglaterra; y este reino, como Aragón o Portugal, se declaró vasallo de la Santa Sede;
en Alemania fue árbitro de la contienda entre dos candidatos a la corona;
en Nápoles y Sicilia ejerció la tutela del futuro Federico II.
La autoridad de Inocencio III se ejercía sobre toda la Cristiandad y obtenía por doquier acatamiento y obediencia.
Una prodigiosa primavera
Un rasgo que caracteriza los tiempos clásicos de la Cristiandad medieval, ese rasgo sería, sin duda alguna,
su increíble vitalidad.
un admirable espíritu de creatividad.
una prodigiosa primavera que fecundó el mundo occidental.
una explosión de vida.
Hechos relevantes
Fue un tiempo de concilios.
Hubo un espléndido florecimiento de la vida religiosa:
Monástica en los siglos XI y XII
Las ordenes mendicantes el siglo XIII
Las Cruzadas
La Teología Escolástica
El Derecho Canónico
Las Universidades
Inocencio III
Seis concilios universales
Cuatro sínodos lateranenses (romanos).
Dos lugdunenses y todavía un séptimo concilio —el de Vienne (1311-1312) —, que debe incluirse en el mismo ciclo conciliar.
Todos estos concilios ecuménicos fueron convocados y presididos por el Papa y se ocuparon de asuntos disciplinares relativos a la vida del clero y el pueblo fiel.
La gran asamblea de la Cristiandad medieval fue el Concilio IV de Letrán, reunido por Inocencio III en 1215.
asistieron más de 400 obispos, aún más abades y capitulares,
además, representantes de los príncipes cristianos.
Fue la hora en que la Iglesia alcanzaba su cénit..
Florecimiento de la vida religiosa
Los monjes de Cluny habían sido la gran fuerza monástica con que contó el Pontificado de la reforma gregoriana.
Pero la gran creación del siglo XII fue el Cister, nueva rama del tronco benedictino nacida con una aspiración de retorno a la primitiva simplicidad.
Junto a Cluny, que conservaba aún todo su esplendor, con sus iglesias románicas y el majestuoso culto divino,
los monjes blancos del Cister cultivaban la tierra y levantaban abadías de un gótico primitivo, que refleja la sencillez de su espíritu.
San Bernardo y el Cister
El Cister recibió un formidable impulso con la profesión monástica de un joven aristócrata de Borgoña, Bernardo, que pronto fue designado abad de Claraval.
San Bernardo fue probablemente el personaje europeo más importante del siglo XII, y ejerció una influencia inmensa en la vida de la Iglesia y de la Cristiandad.
La orden del Cister, que tenía apenas una docena de abadías cuando Bernardo ingresó, contaba a su muerte con 343 monasterios, y la comunidad del de Claraval estaba formada por cerca de 700 monjes.
Seal of St Bernard of Clairvaux
Las ordenes mendicantes el siglo XIII Dos grandes fundadores c ontemporáneo s
Santo Domingo de Guzmán (1171 – 1221)
Fiesta: 8 de agosto
Orden d e Predicadores , (OP ).
Recibió de la Virgen el Santo Rosario.
San Francisco de Asís (1182-1226 ) Fiesta: 4 de octubre. Orden de los Frailes Menores (OFM),
Las cruzadas
La empresa más característica de la Cristiandad fue la Cruzada.
De ordinario, las Cruzadas no fueron iniciativa de uno u otro reino, sino tarea común de la Cristiandad, bajo la dirección del Papa, que otorgaba gracias especiales a los combatientes.
Un croisé en prière (XIIIe siècle, BL MS Royal 2A XXII f. 220)
Urbano II en Clearmont
En noviembre de 1095, el papa Urbano II reunió en la catedral de Clermont Ferrand (Auvernia), «más de doscientos cincuenta báculos episcopales».
Dictó medidas importantes referentes a la disciplina religiosa, la ampliación de la «Tregua de Dios» y la excomunión del rey Felipe I de Francia, reo de adulterio.
Urbano II: liberar los Santos Lugares
«Turcos y persas, árabes y agarenos han invadido Antioquía, Nicea e incluso Jerusalén, que guarda el sepulcro de Cristo, y otras ciudades cristianas, y ya han desplegado sus inmensas fuerzas contra el imperio de los griegos. Dueños absolutos de Palestina y Siria, han destruido las basílicas e inmolado a los cristianos como si fueran animales. Las iglesias, donde antes se celebraba el divino sacrificio, han sido convertidas por los paganos en establos para sus bestias...»
Deus lo volt!
«Quienes lucharon antes en guerras privadas contra los mismos fieles, luchen ahora contra los infieles y acaben victoriosos una guerra que hace tiempo debiera haberse comenzado; que quienes hasta hoy fueron bandidos, se conviertan en soldados; que los que en otro tiempo han combatido a sus hermanos y parientes, combatan como deben contra los bárbaros...»
«¡Reuníos sin tardanza: que los guerreros solucionen sus divergencias y hagan lo necesario para proveer a sus gastos; al terminar el invierno y llegar la primavera, disponeos con alegría a emprender la marcha a las órdenes del Señor!»
Urbano II
Les chevaliers croisés chargent les Arabes
Hacer la guerra a los sarracenos era una forma de penitencia más adecuada a un normando que los ayunos y mortificaciones de la carne.
Les Chroniques de France ou de St-Denis , XVe siècle, BL MS Add. 21143, f. 90
Crusades
In response to the announcement by Pope Urban II of a Crusade to the Holy Land in 1095, Christian forces from western Europe converged on Constantinople, where they united with Byzantine forces to attack Seljuk armies in Anatolia and Muslim armies in Syria and Palestine.
By 1099, former Byzantine territories in Asia Minor were regained and four Latin kingdoms, including Jerusalem, were established in the Holy Land as a result of the First Crusade, but these gains were eroded gradually by reorganized Muslim forces.
Subsequent crusades over the next two hundred years offered an outlet for an increasingly overpopulated Europe, but failed to meet with anything near the success of the First Crusade.
Las rutas de la primera cruzada
Godefroi de Bouillon
(Fresque des Neuf Preux et neuf preuses du château de La Manta en Italie du Nord / Giacomo Jaquerio, 1418-1430).
Le costume de Godefroi est conforme aux canons de la culture piémontaise du XVe siècle.
Gaffitti de los cruzados en el Santo Sepulcro
La cuatro primeras cruzadas
Las cruzadas ¿un fracaso?
El espectáculo, tantas veces reiterado durante dos siglos, de príncipes y pueblos que tomaban el camino de Oriente, impulsados —más allá de cualquier otra consideración— por el afán de libertar el Santo Sepulcro, es una prueba impresionante de la profunda seriedad que tuvo la religiosidad medieval.
Las cruzadas se saldaron en definitiva con un fracaso; pero el solo hecho de que unas motivaciones en que prevalecía el idealismo cristiano pudieran dar vida a un fenómeno de tal envergadura, basta ya de por sí para justificar las Cruzadas ante la historia.
Las misiones en tierras musulmanas
Es interesante observar de qué modo el final de la Cruzada coincide con el comienzo de la misión en tierras del Islam.
Cuando las Cruzadas caminaban hacia su ocaso, se iniciaba —impulsado por San Francisco de Asís y los mendicantes— el movimiento de las misiones cristianas.
La lucha armada con los infieles cedía el paso al pacífico anuncio de la doctrina evangélica.
Herejías medievales
La corriente de exaltación de la pobreza cristiana, que se dejó sentir en la Iglesia durante los siglos XII y XIII dio origena las órdenes mendicantes
la difusión del espíritu franciscano entre personas de todas las clases sociales.
Y a grupos radicales —«humillados», «fraticelos»—, muy vinculados al partido de los «espirituales» de la orden.
Algunos como los «valdenses», que tomaron el nombre de su fundador, el comerciante lionés Pedro Valdo, llagaron a la herejía.
Hasta la ruptura con la Iglesia y formaron una secta en el norte de Italia, que más tarde había de integrarse en el movimiento de la Reforma protestante.
Los «cátaros» o «albigenses»
La gran herejía medieval fue la de los «cátaros» o «albigenses», (de Albí, Francia su principal reducto).
El Catarismo revive una vieja corriente religiosa, mezcla de elementos gnósticos dualistas, de sectas del Oriente cristiano como los «paulicianos» o los «bogomilas» balcánicos.
Se organizan a manera de iglesia, con un grupo escogido de «perfectos» o «puros» y una masa de simples adheridos.
El éxito del Catarismo entre la población del Languedoc fue grande, y se vio favorecido por la simpatía que le mostraron la aristocracia y el propio conde soberano de Toulouse, Raimundo VI.
La inquisición “hija de su tiempo”
Ante las herejías, nace la Inquisición: institución destinada específicamente a la defensa de la fe y la lucha contra la herejía.
El papa Gregorio IX instituye la Inquisición pontificia (1232), que cumplió una función de salvaguardia de la fe, considerada entonces como el más valioso bien común del pueblo cristiano.
Tuvo graves defectos que hieren a la sensibilidad del hombre de hoy; y lo mismo cabe decir de su sistema penal, con la muerte como sanción por el delito de herejía.
La Inquisición tuvo la desgracia de ser hija de su tiempo un momento de endurecimiento general de la vida jurídica.
Wiclef un pre - protestante
La Baja Edad Media vio surgir un nuevo género de doctrinas heréticas, que con toda razón deben considerarse ya como preprotestantes.
En los escritos de Wiclef, profesor de la Universidad de Oxford, pueden encontrarse proposiciones que fueron condenadas por la Iglesia y que coinciden con tesis fundamentales de los reformadores del siglo XVI:
el principio de que la Sagrada Escritura es la única fuente de la fe,
la concepción de la Iglesia como invisible «comunidad de predestinados»,
el sacerdocio común de los fieles como único sacerdocio,
la negación de la Presencia real eucarística,
la crítica acerba del Papado, etcétera.
La Teología Escolástica
La Teología «Escolástica» —ciencia de la «Escuela»— nació a finales del siglo XI, con el propósito de
forjar una cosmovisión fundada
en el conocimiento natural y
en el sobrenatural transmitido por la Revelación divina.
Su método propio fue el «escolástico», caracterizado por la disputa dialéctica, que terminaba en una síntesis.
Algunos autores escolásticos
Nombres ilustres de la primera Escolástica son los de San Anselmo, Pedro Abelardo y el «Maestro de las Sentencias», Pedro Lombardo.
Pero el siglo de oro de la Escolástica fue el siglo XIII con la síntesis del aristotelismo y el pensamiento cristiano.
Esta empresa, preparada por San Alberto Magno (1193-1280), fue llevada a buen término por Santo Tomás de Aquino (1226-1274), la mayor lumbrera de la Teología cuya obra doctrinal sentó los fundamentos de una concepción católica del mundo y de la vida.
San Buenaventura (1217-1274) y Duns Escoto representan una escuela franciscana contemporánea, de inspiración platónico-agustiniana.
Santo Tomas de Aquino
Santo Tomás de Aquino (c1225-74)
Filósofo dominico y teólogo.
Doctor de la Iglesia, llamado "Doctor Angélico“ y Doctor Común.
Autor de la Suma Teológica, obra insigne de teología.
Patrón de las escuelas católicas y de la educación
Fiesta: 28 de enero
Vocación
Nació en Roccasecca, cerca de Aquino, Nápoles.
El hijo menor de 12 hijos del Conde Landulfo de Aquino. Sus primeros estudios fueron con los benedictinos en Montecassino.
Continúa por cinco años en la Universidad de Nápoles. Conoce a los Padres Dominicos, y descubre su vocación.
Su familia se opone. Trata de huir hacia Alemania, pero por el camino lo sorprenden sus hermanos, lo apresan en el castillo de Rocaseca por dos años. Aprovecha el tiempo en la cárcel estudiando la Biblia y la teología.
Los hermanos, al ver que no logran convencerle contra su vocación, le envían a una mujer de mala vida para que lo haga pecar. Tomás la confronta con un tizón encendido y la amenaza con quemarle el rostro si se atreve a acercársele. La mujer huyó espantada.
Discípulo de San Alberto en Colonia
Tras su liberación, Tomas fue enviado a Colonia, Alemania, donde estudió bajo el Padre Dominico San Alberto Magno.
Los compañeros al, ver a Tomás tan robusto y silencioso, lo tomaron por tonto, por lo que le pusieron como apodo: "El buey mudo".
"Ustedes lo llaman el buey mudo. Pero este buey llenará un día con sus mugidos el mundo entero“: San Alberto
Mas aun que su sabiduría destacaba su devoción. Pasaba horas en oración y tenía un profundo amor a la Eucaristía.
Recibió el doctorado de teología en la Universidad de París y a los 27 años es maestro en París (1252-1260).
Doctor itinerante
En 1259 el Papa lo llama a Italia donde por siete años recorre el país predicando y enseñando.
El rey San Luis lo estima tanto que lo consulta en todos los asuntos de importancia.
Santo Tomás logró introducir la filosofía de Aristóteles en las universidades.
En 4 años escribe su obra más famosa: "La Suma Teológica", obra maestra de 14 tomos.
Fundamentándose en la Sagrada Escritura, la filosofía, la teología y la doctrina de los santos, explica todas las enseñanzas católicas. La importancia de esta obra es enorme.
El Concilio de Trento contaba con tres libros de consulta principal: la Sagrada Biblia, los Decretos de los Papas, y la Suma Teológica de Santo Tomás.
Humildad
Su humildad: Según él, aprendía más arrodillándose delante del crucifijo que en la lectura de los libros.
Su secretario Reginaldo afirmaba que la admirable ciencia de Santo Tomás provenía más de sus oraciones que de su ingenio.
Aun en las más acaloradas discusiones exponía sus ideas con gran respeto y total calma; jamás se dejó llevar por la cólera aunque los adversarios lo ofendieran fuertemente.
Amor a la Eucaristía: El Papa le encargó que escribiera los himnos para la Fiesta Corpus Christi . Así compuso el Pangelingua y el Tantumergo y varios otros cantos Eucarísticos clásicos.
"Tomás, has hablado bien de Mi”.
¿Qué quieres a cambio?“ le pregunta Jesús.
"Señor: lo único que yo quiero es amarte, amarte mucho, y agradarte cada vez más“, respondió Tomás.
Compuso un tratado acerca del Ave María, y en el margen de sus cuadernos escribía: "Dios te salve María".
Camino al Concilio de Lyon, enfermó cerca de Roma y lo recibieron en el monasterio cisterciense de Fosanova.
Ante el Viático exclamó:
"Ahora te recibo a Ti mi Jesús, que pagaste con tu sangre el precio de la redención de mi alma. Todas las enseñanzas que escribí manifiestan mi fe en Jesucristo y mi amor por la Santa Iglesia Católica, de quien me profeso hijo obediente".
Allí murió el 7 de marzo de 1274 a la edad de 49 años.
Sus restos fueron llevados solemnemente a la Catedral de Tolouse un 28 de enero, fecha en la que se celebra su fiesta.
La «Suma Teológica»
La obra maestra de Santo Tomás fue la «Suma Teológica», que superó ampliamente a las demás «Sumas» medievales.
El papa León XIII, en la Encíclica Aeterni Patris (1879), declaró que Santo Tomás sobresale por encima de todos los demás doctores, cuyas enseñanzas completó y redujo a una armónica unidad;
El Pontífice dispuso que la doctrina del Santo Doctor sirviera de base a la enseñanza en los centro de estudios eclesiásticos.
Los papas posteriores y el Concilio Vaticano II han reiterado estas directrices.
Las Universidades
La Cristiandad medieval dio vida a la institución destinada específicamente a crear la ciencia y difundir la cultura superior: la universidad.
La corporación de maestros y alumnos, convertida en «estudio general», recibió el reconocimiento público de la autoridad eclesiástica y civil.
La Universidad de París fue la primera que completó el proceso, y el papa Inocencio III, en 1215, confirmó los privilegios que garantizaban su autonomía.
Oxford University, England Sam Bissette
Paris, Oxford, Bolonia, Salamanca
Oxford, Bolonia, Salamanca y otras universidades adquirieron esta condición a lo largo del siglo XIII.
La universidad tuvo un marcado carácter supranacional, que reflejaba el espíritu universalista de la Cristiandad.
Sus maestros fueron de muy diverso origen y también los estudiantes, que llegaban de distintos países y se agrupaban por «naciones», según su procedencia.
Universidad de Salamanca
Four faculties
There came to be four faculties:
theology,
arts (including philosophy),
medicine, and
law,
Though not every university maintained all four faculties, and most of them specialized in one.
Thus theology became the special province of Paris, law of Bologna, and arts of Padua and Pavia, while Naples had a renowned medical school.
In a theocratic society, theology naturally took precedence, though norms were carefully laid down for each of the faculties.
El Derecho Canónico
En el campo de la ciencia canónica, el maestro Graciano terminó hacia 1140 su «Decreto», que sistematizaba el Derecho tradicional.
El nuevo Derecho fue recopilado por San Raimundo de Peñafort, en las «Decretales» de Gregorio IX (1234).
Estas colecciones y otras que se formarían después integraron el Corpus Iuris Canonici , recopilación de disciplina eclesiástica en uso hasta la promulgación en 1917 del primer Código de Derecho Canónico.
El actual Codex Iuris Canonici fue promulgado por Juan Päblo II en 1982.
Fin de esta clase
Continuamos con:
El pontificado en Aviñón. Santa Catalina de Siena. El cisma de occidente.
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