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HISTORIA DE LA PALMA,SIGLO XVI

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  1. 1. BENAHOARE: Un paseo por su historia<br />Los primitivos habitantes de La Palma llamaban a la isla "Benahoare" (mi tierra) y estaba dividida en 12 cantones o señoríos, gobernados cada uno por un mencey. <br />Los primeros datos sobre La Palma son del siglo XV. Aunque faltan datos concretos al respecto, se calcula que la población en ese momento, podía oscilar en torno a los 4.000 habitantes. Los aborígenes vivían fundamentalmente del pastoreo de cabras, ovejas y cerdos, y recolectaban frutos y raíces con los que elaboraban una especie de harina a la que llamaban "gofio", hecha con raíces de helecho y amagantes, que tostaban y molían. <br />Al cantón correspondiente a La Caldera lo llamaban "Aceró", que quiere decir "lugar fuerte e invulnerable", y su mencey se llamaba Tanausú.<br />En 1447 Guillén de Peraza parte de La Gomera con tres naves y 500 hombres, dirigiéndose a conquistar La Palma. Tras desembarcar en el cantón de Tihuya, donde reinaba el príncipe Echedey, se produjo una terrible batalla donde los indígenas derrotaron a los castellanos a pesar de sus primitivas armas (lanzas de madera y piedras). El mismo Guillén de Peraza falleció durante los combates tras ser alcanzado por una piedra.<br />El 29 de septiembre de 1492 desembarcan en Tazacorte, en la desembocadura de La Caldera, unos 900 hombres al mando de Alonso Fernández de Lugo, quienes por medio de pactos, fueron poco a poco sometiendo a nueve de los doce cantones. Luego tuvieron que librar la gran batalla de Timibúcar para vencer la resistencia de los cantones aliados de Tedote y Tigalate, venciendo a Bentacayse, jefe de Tedote, y a los hermanos Jariguo y Garehagua, que compartían el poder en Tigalate. Finalmente, tan sólo les quedaba el cantón de Aceró para dominar la isla, pero allí fueron rechazados una y otra vez por Tanausú y sus hombres. Tras los fallidos intentos de los castellanos por adentrarse en La Caldera, Fernández de Lugo mandó a un tal Juan de Palma, pariente de Tanausú ya cristianizado, para convencer a este de que saliera por el paso de Adamacansis para hacer un pacto de caballeros. Tanausú, ante la insistencia de los contrincantes y para evitar mayores sufrimientos a su pueblo, accedió a negociar y a firmar la paz, y por ello fue a encontrarse con don Alonso. Uno de sus seguidores le advirtió de que podía tratarse de una emboscada, pero el mencey siguió adelante porque no podía concebir que Fernández de Lugo le engañara. Los castellanos le atacaron, capturándole junto a su séquito en el lugar conocido hoy como El Riachuelo, cerca de La Cumbrecita. Dicen que Tanausú se dejó morir en el barco que le llevaba a la península, ya que no quiso comer en protesta por la traición. La huelga de hambre le llevó ala muerte. <br />Una vez concluida la conquista, con la incorporación de la isla de La Palma a la corona de Castilla, comienzan a llegar a ella, castellanos, mallorquies, catalanes, portugueses, italianos, flamencos, etc., atraídos por las riquezas de esta tierra. Todas estas gentes y los pocos indígenas que seguramente quedaron, forman el tronco de la población palmera actual. <br />Precisamente, como agradecimiento por los servicios prestados en la conquista de La Palma, en 1496 los Reyes Católicos le dieron a D. Alonso Fernández un derecho para repartir las tierras y las aguas. Aunque él prefirió vivir en Tenerife, se reservó para sí uno de los mejores lugares de La Palma: Los Sauces, al norte de la capital. La Caldera se la dio a su sobrino y lugarteniente en 1502. A partir de entonces, por ventas y transmisiones hereditarias, pasó a diversas manos, y en la actualidad la propiedad de estas tierras recae en el Heredamiento de las Haciendas de Argual y Tazacorte.<br />Actualmente el Heredamiento está compuesto por cerca de 1.800 hacendados que aprovechan el agua de más de 70 manantiales y galerías de La Caldera, así como las aguas que por escorrentía llegan a Dos Aguas, una vez fuera de los límites del Parque.<br />Los estatutos del Heredamiento tienen a La Caldera como finca proindivisa y los socios hacendados se reparten sus aguas cada 10 días. Cada uno es propietario del caudal que sale de La Caldera durante horas, minutos y segundos, en función de las tierras agrícolas que posea o de los derechos que haya adquirido.<br />La Caldera siempre fue utilizada como dehesa comunal, y este uso unido a su riqueza en aguas, motivó que las autoridades locales comenzaran a pleitear por su posesión desde el siglo XVI hasta fechas recientes, sin conseguir su propósito. En 1954, el ayuntamiento de El Paso inscribió las tierras de La Caldera como municipales. En 1967, el ayuntamiento volvió a demandar la propiedad, pero fue desestimada por el Tribunal Supremo en 1970. Nuevas demandas jurídicas en 1981, 1984 y 1986 no han obtenido en los tribunales ningún resultado favorable.<br />Siendo la principal riqueza de la Caldera de Taburiente el agua, el Heredamiento de las Haciendas de Argual y Tazacorte en sus ordenanzas dicta una estricta protección de los bosques del interior de la Caldera, prohibiendo la tala de árboles y la introducción de ganado, conscientes de que la presencia y conservación de la cubierta arbolada garantizaba la permanencia de fuentes y manantiales, así como su caudal. Gracias a esta temprana conciencia ecológica, nacida hace más de 400 años, la Caldera de Taburiente ha llegado hasta nuestros días con sus recursos naturales casi intactos, lo que ha propiciado su declaración como Parque Nacional.<br />En 1954 se declaró por Decreto el área de La Caldera de Taburiente como Parque Nacional, a instancias de un grupo de artistas y hombres de estudio. Pocos son los datos que se disponen sobre la existencia de presiones sociales para que tan emblemático espacio fuera declarado Parque Nacional. La primera referencia data de 1934, cuando un concejal de La Palma formula una petición de declaración de este espacio como Parque Nacional, pero esta propuesta fue rechazada, ya que La caldera era una finca de particulares.<br />La ley 4/1981 de reclasificación supuso una ampliación del Parque hasta las 4.690 ha y la incorporación de una Zona Periférica de Protección que comprende 5.956 ha. El territorio protegido pudo ser mayor pero los ayuntamientos y particulares que tenían que aportar los terrenos no tomaron a tiempo los acuerdos correspondientes. Por ello la ley en uno de sus artículos permite la incorporación de nuevas fincas colindantes con el Parque en cualquier momento.<br />En 1986 se aprobó el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque, en el cual se establece una zonificación en relación al posible uso por los visitantes así como los accesos y principios generales que van a definir la gestión. <br />I) ¿Cual es el origen del nombre de la Palma?<br />Para los historiadores del s. XVI-XVII, como Abreu Galindo, determina que tal topónimo fue establecido por los mallorquines en sus expediciones del S. XIV, donde en el primer mapa que aparece esta isla, del cartógrafo Mediceo en 1351 se le llama “Li Palme”, así como Pedizzino (1367), también “Ysola de Palmar”.Le Varrier, cronista normando, en el Le Canarien, también así la llama.<br />Para Torriani (S. XVI) “la denominación viene determinada por la abundancia de palmas” aunque biológicamente no fueran tan abundantes.<br />Martín y Cubas (S.XVII), su nombre estará identificado con su forma, de una hoja de palma.<br />Para otros historiadores, siguiendo a los historiadores latinos (Caso de Plinio el Viejo), su nombre debería ser: Planaria o Junonia Mayor (iuno, que significa verde).<br />Los etnógrafos y prehistoriadores defienden que esta isla era conocida por el nombre de .Benohare.Su nombre reciente estará ligada a su exploración tardomedieval.<br />Para el Dr. Alvarez Delgado significará “mi patria /mi tierra”, libico-bereber.<br />Dr. Wólfel/ y Abercromby: “sería el emplazamiento de una tribu bereber llamada Hawära”.<br />II) ¿Quiénes eran y de dónde procedían?<br />Según los prehistoriadores de la Universidad de la Laguna M. S. Hernández /J.F.Navarro y Martín, se pueden establecer como dos fases del poblamiento de la Palma:<br />A) En el primer milenio a. c. donde se produce el asentamiento origen, en la parte oriental y nororiental de la isla y, desde donde se comenzará la colonización del resto. Procedentes del actual Marruecos noroccidental. Con una dieta primera basada en la recolección, posteriormente desarrollaran la ganadería de cabras , ovejas y cerdos. Las islas Canarias eran conocidas por los fenicios y los cartagineses. Sin embargo, en las fuentes fenicias no se habla de los aborígenes de las islas, si no es para afirmar que los descubridores cometieron toda clase de atrocidades contra los primitivos guanches. Los navegantes cartagineses conocían las más diversas razas humanas: gente del Próximo Oriente, camitas, griegos, celtas, antiguos iberos y gran número de razas negras; y, por consiguiente, no debieron de sorprenderse mucho al encontrar a un pueblo rubio, de ojos azules, habitante de las cavernas y viviendo todavía en la Edad de Piedra. Es curioso que no se pueda reconstruir cuándo y quién redescubrió a los canarios. Se habla de los árabes, de los portugueses, de los españoles y de los genoveses; parece que en 1335 llegó a Lisboa un barco con guanches prisioneros. Y de una expedición del año 1341 nos han llegado algunos detalles algo más precisos: dos naves, fletadas por el rey de Portugal y con tripulación florentina, genovesa y española, alcanzaron las islas en el mes de julio del citado año bajo el mando del genovés Niccoloso da Recco y del florentino Angiolino del Teggihia de Corbizzi; permanecieron allí durante cinco meses y, a su regreso a Lisboa, traían tantas cosas interesantes que nada menos que el propio Boccaccio tomó la pluma para escribir un retrato de los guanches, basándose en los datos que, por carta, le había dado da Recco. Según nos dice Boccaccio, las islas Canarias "eran unas tierras rocosas sin ninguna clase de cultivo, pero ricas en cabras y otros animales y llenas de hombres y mujeres desnudos, que por sus costumbres se parecían a los salvajes algunos de ellos parecían gobernar a los demás y se vestían con pieles de cabras, teñidas con azafrán y tintes rojos. Desde lejos, estas pieles parecían muy finas y delicadas y estaban cosidas cuidadosamente con hilos de tripas de animal. Por lo que se desprende de sus ademanes, estos salvajes tienen un soberano, al que muestran gran respeto y obediencia. Su lenguaje es muy suave, su modo de hablar animado y precipitado como el italiano. Cuatro de ellos fueron retenidos a bordo; éstos son los que llegaron a Lisboa". Boccaccio planteó ya el problema que había de ocupar más tarde a todos cuantos estudiaron a los guanches, es decir, ¿cómo es posible que allí, en las islas Canarias, hubiera, al lado de los trogloditas, unas gentes de cultura evidentemente superior, que "vivían en casitas con jardines con muchas higueras y palmeras, y berzas y otras verduras"? Pero estos guanches más civilizados de las islas orientales también iban desnudos, salvo un pequeño taparrabos. En cambio, cultivaban el trigo y el mijo, vivían en ciudades y poblados, tenían reyes, sacerdotes y una casta noble, adoraban una divinidad femenina y embalsamaban ceremoniosamente a sus muertos. Ambos grupos, los trogloditas salvajes y los agricultores civilizados, eran rubios, de ojos azules, y de estatura muy alta, como los individuos de más pura raza germánica. En los años que siguieron, las islas Canarias fueron el lugar predilecto donde los navegantes de las distintas naciones fueron a cazaresclavos: se cazaba a los desgraciados rubios desnudos y se les vendía a los mercaderes y grandes señores del norte de Africa que los querían comprar. Eso duró hasta que, en 1402, el noble normando Bethencourt concibió la humanitaria idea de colonizar las islas Canarias con emigrantes franceses y domesticar a los guanches, vestirlos y convertirles al cristianismo. Lo logró, en efecto -aunque teniendo que emplear algunas medidas radicales- con los habitantes de la isla de Lanzarote. Pero los guanches de las demás islas no se mostraron dispuestos a trocar su paradisíaca desnudez por la civilización del señor de Bethencourt, lo cual dio lugar a sangrientas luchas, en el curso de las cuales los guanches bautizados de Lanzarote conquistaron dos islas más para el noble normando. Pero los conquistadores no se atrevieron a acercarse a las grandes islas con su sociedad rigurosamente organizada en castas. Un año más tarde Bethencourt volvió a las Canarias acompañado de un obispo y de un grupo de normandos aventureros; allí fue recibido con grandes aullidos de alegría por parte de los guanches bautizados y con pedradas por parte de los no bautizados. Dos sacerdotes de los que le acompañaban, Piere Bontier y Jean Leverrier, estudiaron la vida de los indígenas y añadieron una serie de sabrosos detalles a la descripción de Boccaccio. Según ellos, los grupos de guanches primitivos vivían en comunidad matriarcal, se alimentaban de raíces y leche de cabra y, como armas, empleaban piedras y picas de madera aguzadas; esos trogloditas trpaban por las montañas con la misma facilidad que las cabras y eran tan buenos corredores que podían cazar una liebre en carrera. Pero la mayor parte de los guanches de las islas mayores de Gran Canaria y Tenerife estaban organizados en diferentes estados; al frente de cada estado guanche había un rey, al que asistía un senado elegido entre los guanches nobles: Un sacerdote cuidaba del culto del dios supremo invisible y de la diosa de la fecundidad, mediaba en procesos legales y dirigía los combates rituales, que entusiasmaban a los guanches. Los indígenas no conocían los metales; tampoco poseían embarcaciones y no podían trasladarse de una isla a otra. Ese fue el motivo de que cada isla tuviese una lengua propia y acabara por no comprender la de las demás. Parece que un día que un español preguntó a varios guanches de la Gran Canaria de dónde procedían, éstos le contestaron: "Dios nos puso en estas islas, nos dejó aquí y luego se olvidó de nosotros". Más tarde se descubrieron en las islas Canarias restos de una antigua cultura megalítica, dibujos rupestres y gran número de inscripciones que no han podido ser descifradas. Pero al llegar aquella época, el destino de los guanches estaba ya fijado. El señor de Bethencourt había abandonado su empresa colonizadora y las Canarias pasaron a manos de los españoles. Pero como aquel extraño pueblo insular se resistía a todo intento de civilización, las tropas españolas de los siglos XV y XVI tuvieron que luchar interminablemente con él hasta su desaparición. El valor que demostraron los guanches en las luchas desesperadas sorprendió incluso a los militares españoles más bregados: en el año 1483, el rey del estado guanche de Telde puso en fuga a los españoles de la Gran Canaria; en Tenerife, unos trogloditas desnudos vencieron, en 1494, a ochocientos soldados bien armados y no se les pudo reducir hasta que se mandó allí una gran escuadra que luchó durante todo un año; y en otras islas, los guanches vencidos se precipitaban desde lo alto de las rocas sagradas para no verse reducidos a cautiverio. Cuando los últimos guanches libres ya habían desaparecido y el resto de la población, después de bautizada, se hubo mezclado con los españoles inmigrados, los normandos y los norteafricanos hasta formar un pueblo mestizo todavía bastante rubio y de tez clara, los etnólogos empezaron a dirigir la mirada a las islas Canarias. Pero ya era tarde, porque de la cultura guanche sólo quedaban muy pocos restos y de la lengua guanche únicamente unos setecientos nombres geográficos y otras trescientas expresiones. De pronto, a los ojos de la ciencia, este pueblo misterioso fue considerado "una raza de valientes y pacíficos pastores, de costumbres moderadas y puras", según explica una descripción hecha en el siglo XIX, "modelo de honradez, lealtad, pundonor, moderación y formalidad", y "trabajadores, compasivos con los ancianos y sumamente hospitalarios". Con lo cual uno se pregunta: ¿por qué los conquistadores europeos se empeñaron en aniquilar tan extraordinarias virtudes para sustituirlas por su código de costumbres? A mediados del siglo XIX aparecieron los primeros especialistas e intentaron desentrañar el secreto de los guanches.<br />right0Teorías de los últimos siglos:En 1845, el francés Sabin Berthelot recogió todos los vocablos que se conservaban todavía de la lengua guanche, estudió la raza de sangre mestiza de guanche de los insulares y expuso la opinión de que había habido allí dos razas distintas de hombres: un primitivo pueblo aborigen que vivía en las cavernas y otro pueblo de cultura más avanzada que más tarde se superpuso a aquél, pero que cayó también en un absoluto primitivismo. Alexander von Humboldt creía que los guanches eran una raza emparentada con los europeos, que "desde tiempos muy remotos habitaba en las islas Canarias". El inglés James Cowles Prichard, uno de los etnólogos más destacados de mediados del siglo XIX, fue más explícito aún. Prichard era además un psiquiatra, que, como comisario de los manicomios londinenses, analizó agudamente las distintas formas de enfermedades mentales, y escribió precisamente en aquella época una Historia natural del hombre, intentando clasificar a la humanidad no sólo desde el punto de vista del color de la piel, sino teniendo en cuenta las múltiples características físicas dentro de los diversos grupos raciales. Y naturalmente había de interesarle un pueblo que a pesar de haber habitado unas islas del norte de Africa, había sido rubio y de ojos azules como los pueblo germánicos y había vivido en las cavernas como los hombres de la época glacial, cuyos escasos restos acaban de ser descubiertos. La hipótesis que formuló Prichard, era, por lo que hoy sabemos, extraordinariamente justa: Prichard estableció un parentesco entre los guanches y los antiguos bereberes del norte de Africa, también rubios y de ojos azules, y, por lo tanto, también con los antiguos iberos de la España prehistórica y los vascos de los Pirineos occidentales; calificó a estos pueblos de "razas atlánticas". Esta hipótesis fue aceptada unánimemente por todo el mundo científico. En épocas prehistóricas, unos parientes cultos de los bereberes se embarcaron y, desde el norte de Africa, pasaron a las islas Canarias; "un pueblo muy dotado -según nos dice Oscar Peschel-, que tuvo, en otro tiempo, formas de vida muy elevadas", pero que en las islas Canarias, debido a su aislamiento, decayó paulatinamente al estado de los pueblos salvajes". Los guanches conservaron algunos restos de la antigua cultura "como petrificados en el estado de salvajismo ulterior.<br />right0Teorías sobre el origen germano de los guanches:Pero Prichard y sus adeptos no dejaron de tener quien les replicara. En el año 1873, Franz von Löer, polígrafo y patriota alemán, visitó las islas Canarias por encargo del rey de Baviera Luis II. Su entusiasmo nacionalista queda atestiguado por su obra más importante, que lleva por título de Des deutschen Volkes Bedeutung in der Weltgeschichte "La importancia del pueblo alemán en la historia universal"), aunque se hizo famoso por otros escritos comoAjuste de cuentas con Francia y Estrangulación de la nacionalidad alemana en Hungría. Este hombre miró a los valientes guanches rubios con ojos muy distintos a como los habían mirado los fríos y rigurosos investigadores Berthelot, Humboldt y Prichard. Löher venía del mundo wagneriano de la corte del rey de Baviera y, naturalmente, no pudo sustraerse a la tentación de establecer comparaciones entre las epopeyas de los guanches y la de los germanos. Así fue como se le ocurrió lanzar la audaz y sensacional teoría de que los aborígenes de las islas Canarias habían sido de origen germano. Según Löer, en tiempo de Cartago vivía en las islas Canarias un pueblobereber que fue aniquilado en gran parte por los cartagineses. En el año 492 d. J.C., el pueblo gemano de los vándalos inundó los países norteafricanos, conquistó Cartago, infligió varias derrotas a los ejércitos y flotas romanas y, finalmente, entre los años 533 y 534 fue vencido por el general romano oriental Belisario y obligado a la asimilación. Pero una gran parte de estos vándalos, declaró Löer, se escaparon del ejército de Belisario y huyeron hacia el sur de Marruecos, donde se transformaron en "bereberes rubios". Y los más valientes se refugiaron en las islas Canarias e impusieron allí su sello a los aborígenes que encontraron. La manera de vivir y de vestir de los guanches, su organización política y legal, son, en opinión de Löer, de origen vándalo, así como su cabello rubio, sus ojos azules, su valor y la lealtad del misterioso pueblo canario. "Hasta la conquista por los españoles -escribió Löer-, los vándalos permanecieron en las islas Canarias completamente aislados; retrocedieron en su nivel de cultura, al perder el uso de los metales, la construcción de embarcaciones y otras cosas por el estilo. Su lengua se anquilosó y su cristianismo se deformó." Löer llegó incluso a explicar el nombre de "guanches" por un transformación de wandches, es decir, "vándalos". Esta teoría está llena de lagunas. En la lengua de los guanches no hay palabras germánicas; en cambio, hay expresiones que recuerdan la lengua de los bereberes. Las construcciones, los sepulcros de momias, los monumentos megalíticos, los cultivos de azadón y los signos de escritura que se han encontrado en las islas Canarias no guardan relación con el centro de Europa, sino con el norte de Africa. Y sobre todo, los restos de edificios, los esqueletos hallados en antiguas capas de tierra y algunos pasajes en las obras de los autores grecorromanos revelan que, ya mucho antes de la invasión de los bárbaros (probablemente ya en el tercer milenio antes de Jesucristo), había guanches en las islas Canarias. No obstante, la tesis del origen germano de los guanches se continúa discutiendo con tal tenacidad incluso en obras que pasan por ser serias, que puede decirse que se trata de un verdadero fanatismo dogmático. Cuando por razones histórico-cronológicas hubo que descartar a los vándalos, los godos y otros pueblos que formaban parte de la invasión de los bárbaros, el prehistoriador germanista Gustav Kossinna lanzó la hipótesis de una "gran ola de pueblos nórdicos" que, según él, había inundado el norte de Africa en el tercer milenio antes de Jesucristo, y que había sembrado de gente rubia las islas Canarias, hipótesis que fue luego recogida por numerosos racistas a pesar de que no existe el menor indicio de esta invasión prehistórica de gentes nórdicas. Y, sin embargo, la solución del misterio es mucho más sencilla y mucho más interesante y sugestiva qu todas las teorías gemanísticas que se han tejido desde Löer hasta Kossinna. En el año 1925, Ernest A. Hooton, uno de los más eminentes antropólogos de América, publicó un estudio bajo el título The ancient inhabitants of the Canary Islands; al mismo tiempo, dedicaron su atención al problema de los guanches el antropólogo alemán Eugen Fischer y otros varios prehistoriadores y etnólogos. Se examinaron momias conservadas y se midieron sus cráneos. "Se trata -escribe Fischer- de rostros de ángulo facial muy abierto, pómulos prominentes y base de la nariz algo hundida, de tipos de huesos bastos y de gran estatura, que se distinguen perfectamente de las razas mediterráneas." Pero los cráneos de los guanches se distinguen también de los dolicocefálicos germanos. Sólo hubo una raza humana que tuviera la misma estructura de cráneo y de huesos de los primitivos habitantes de Canarias y esta raza el la de Crô-Magnon del último período glacial. En realidad los guanches son descendientes del hombre de Crô-Magnon que, desde el punto de vista antropológico, se conservaron casi intactos hasta la época histórica. Gracias a un minucioso trabajo de reconstrucción, los prehistoriadores han podido precisar cómo fueron a parar a las islas Canarias. La raza Crô-Magnon del tercer período glacial, creadora de las pinturas rupestres y de otras obras de arte de la época neolítica del sur de Europa, se trasladó, en las postrimerías del período glacial, a otros ámbitos: al norte de Europa, a Asia y, por el estrecho de Bering a América; se transformó, creó nuevos pueblos y nuevas razas y se constituyó en fuente de la cual arrancan muchos pueblos blancos y atezados. Hubo, en cambio, otros grupos que fluyeron de España a Africa. Y estos cromañonenses africanos conservaron sus primitivas características y, en el paleolítico superior y luego en el neolítico, crearon una cultura muy particular en tierras africanas, la "cultura capsiense". Muelas y piedras de afilar, hachas transversales, anillos de piedra y cepos sepulcrales, puntas de flecha de piedra, huellas de primitiva agricultura e indicios de vida trashumante nos revelan de qué modo vivían en aquella época los hombres capsienses cromañonenses del norte de Africa. Construían monumentos megalíticos, adoraban divinidades femeninas y desarrollaron una sociedad matriarcal. Hijos legítimos de la cultura capsiense fueron los primitivos saharianos, los antiguos libios, los bereberes, los hombres de cabello rubio, ojos azules y rostro casi cuadrado. Los canarios descienden de estos norteafricanos cromañonenses, que llevaron la cultura capsiense a las islas, aunque no le dieron ulterior desarrollo, sino que, a causa de su largo aislamiento, descendieron otra vez al nivel de cultura de los trogloditas, que en otro tiempo habían superado, después de su emigración al terminarse el período glacial europeo. El hecho de que los guanches tengan el cabello rubio y los ojos azules confirma la opinión de los prehistoriadores de que también el hombre de Crô-Magnon del periodo glacial era rubio y tenía los ojos azules. Individuos rubios los hay no sólo entre los europeos y los bereberes, sino también en muchos pueblos asiáticos e incluso entre los polinesios y los indios. Gran parte de los cromañonenses perdieron esta característica en el curso de sus largas migraciones, que dieron lugar a mezclas con otras razas oscuras. En cambio, en la rama nórdica de los indoeuropeos estos rasgos siguieron siendo predominnantes; lo mismo ocurrió entre los guanches incomunicados con el resto del mundo "como si Dios los hubiese olvidado". Si todavía se conservan los aborígenes canarios, la ciencia podría estudiar sobre el terreno el aspecto que tendrían los descendientes de los hombres del período glacial que vivieron el la época del paleolítico superior, observar sus cultos, sus costumbres y las formas de sociedad que desarrollaron. El asesinato racial llevado a cabo contra los guanches sólo tiene un parejo en la historia de la humanidad: la brutal aniquilación de los tasmanos del sur de Australia, pueblo que vivía aún en el grado de cultura del hombre del Neandertal. Y parece una amarga ironía del destino que, al mismo tiempo que Prichard, Humboldt y otros sabios expresaban su profundo sentimiento por la destrucción de los guanches, se cazara todavía a los tasmanos como si fueran animales salvajes y se les deportara a las islas desiertas para que allí murieran de hambre. Todo lo que ha quedado del valiente, misterioso y cien veces discutido pueblo de los guanches, son unos cuantos dibujos descoloridos realizados sobre ardientes rocas, signos misteriosos e indescifrables, unas pocas momias envueltas en piel de cabra y cráneos tipo Crô-Magnon de tosca textura. De vez en vez se descubre todavía un rostro canario, cuadrado y huesudo, que nos mira con los ojos azules bajo una frente coronada de mechones rubios. Y algunos habitantes de las islas Canarias viven hoy como en tiempos remotos, dentro de cavernas y en poblados completamente trogloditas, en forma parecida a como vivían aquellos hombres que el noble normando Bethencourt halló al desembarcar allí. (Herbert Wendt, Empezó en Babel, 1960)<br />right0Población prehispánica de las Islas. Antonio Pérez García:En los últimos años el desarrollo de la investigación arqueológica ha ido aportando la suficiente información sobre la población prehispánica de las Islas como para ir desbancando a las crónicas o a los mitos como principales fuentes históricas para conocer este período. Abordar la prehistoria de Canarias significa conocer tanto el origen de la población prehispánica como las características de su asentamiento y adaptación al medio natural que conforma el espacio geográfico de las distintas islas. Actualmente consideramos que la población aborigen canaria tuvo su origen entre los pueblos bereberes del Norte de África que se van desplazando hacia el sur movidos por dos tipos de circunstancias:<br />En primer lugar, el progresivo proceso de desertización norteafricano que empuja a los pueblos del sur de la cordillera del Atlas a buscar nuevas tierras de cultivo y pastos para sus ganados.<br />En segundo lugar, los restos humanos y de hábitat más antiguos hallados por los arqueólogos en las Islas, se corresponden con un período comprendido entre los siglos I antes de Cristo y I después de Cristo, lo que lleva a los historiadores a pensar en la expansión del «limes» o frontera del Imperio Romano en el Norte de África hacia la cordillera del Atlas sahariano y el rechazo por parte de algunos sectores de la población de la zona a integrarse en dicho Imperio, como causa del desplazamiento de estos pueblos por la costa atlántica norteafricana y su posterior paso a las distintas islas del Archipiélago Canario, pretendiendo encontrar en ellas los medios de vida y sustento que no hallaban en su lugar de origen.<br />Probablemente, el poblamiento de las Islas se realizaría en diferentes oleadas migratorias, aportando cada una de ellas grupos de pobladores que, con un mismo origen, conformarían diferentes estratos culturales. El bagaje cultural que cada uno de estos grupos de población trae consigo desde África por un lado, junto a la necesidad de generar medios que les permitan adaptarse a las características del nuevo espacio geográfico que presenta cada una de las islas en las que recalan, por otro, van a conformar distintas formas de vida, de organización social y de aprovechamiento de los recursos económicos de los que puedan disponer. De esta forma, los asentamientos aborígenes se producirán, en general, junto a fuentes y manantiales que les aseguren el abastecimiento constante de agua. Dichos asentamientos tomarán la forma de poblados constituidos por edificaciones con una primitiva estructura arquitectónica (por lo general, de planta circular, paredes de piedra y techo vegetal), aunque también nos encontraremos, sobre todo en lugares altos y de difícil relieve, con un hábitat en cuevas tanto naturales como excavadas. La economía practicada por estos pueblos variará de una isla a otra en función de las posibilidades del medio. Así, la de La Palma y Fuerteventura será esencialmente ganadera, la de Gran Canaria fundamentalmente agrícola y, combinando indistintamente la agricultura y el pastoreo, la de Tenerife, La Gomera, El Hierro y Lanzarote. Es pues una economía muy básica, y dirigida al autoconsumo de cada grupo humano, desarrollada con unos medios muy rudimentarios y sujeta de forma constante a las inclemencias climáticas u otros condicionamientos naturales (sequía, agotamiento y limitaciones del suelo agrícola y de pastos, etc.). La cultura material, por otro lado, será muy rudimentaria, siendo la piedra, el barro, la piel de los animales o la madera las principales materias primas. <br />2539365553085Este periodo se caracteriza por grabados rupestres de ideogramas geométricos. Una cerámica muy antigua, anforoides sin decoración, de pasta deficiente o posteriormente con acanaladuras verticales formando metopas (Cueva de la Palmera S. III a. c)<br />B) En el primer Milenio de nuestra era, la llegada de una segunda oleada, conviviendo con los anteriores, e introduciendo elementos nuevos como: grabados alfabetiformes libico-bereber, idolillos, otros símbolos de barro cocido. Una nueva cerámica , de forma esférica, decorada con impresiones e incisiones, punteado, peine basculante, surcos de impresión. (Belmaco).<br />III) ¿Cómo se organizaban políticamente? <br />Benohare se dividía en 12 cantones o demarcaciones territoriales, dependiendo cada una de ellos de sus condiciones paleoambientales propias, y permitiendo el desarrollo de sus dos actividades económicas predominantes de costa a cumbre: la recolección vegetal y la ganadería.<br />Su uso y explotación estará limitado a un numero de población determinado, realizando un control demográfico y, siendo práctica entre los ahuaritas, el infanticidio, calculándose para el S. XV, en periodo de conquista una población entre 1500/2000 h.(Carry and Capacity). <br />La limitación o adscripción al cantón, determinará el robo de ganado o los intentos de utilización del territorio del vecino, ocasionando guerras entre cantones. <br />En algunas ocasiones, se establecía, previo pacto, confederaciones de cantones o zona de pastos comunes. Un ejemplo serían los cantones del S y SW, donde Tamanca, aparecía como rey de esa confederación o Aceró, con Tanausú (alcaldes de pastores). rightbottom<br />Se asentaban en torno a los barrancos, en cuevas naturales o cabañas, cercanas a los nacientes de agua.<br />Los doce señoríos o cantones sería:<br />Aridane: Los Llanos de Aridane actual. righttop<br />Tijuya: Tazacorte<br />Guehebey: SW (desde Jedey a Fuencaliente)<br />Ahenguareme: Fuencaliente<br />Tigalate: Mazo<br />Tedote: Las Breñas y Santa Cruz de la Palma.<br />Tenagua: Puntallana<br />Abdeyahamen: San Andrés y Sauces<br />Tagarague: Barlovento<br />Tegalgen: Garafía<br />Tijarafe:Tijarafe /Puntagorda<br />Aceró: El Paso y Caldera.<br />Normalmente estaban dirigidos por un cacique o jefe de la tribu, aconsejado por un consejo compuesto por los más nobles del lugar y un gran sacerdote, de su propia familia.<br />Ese sumo sacerdote, se encargaba del culto a la luna y al sol, así como a un Dios todo poderoso Abora, cuyo lugar de culto se localizaba en La Caldera, en el Roque de Idafe (grabados, meandros donde se realizaban sacrificios de animales), y que para los aborígenes vendría a suponer el centro del mundo de su cosmogonía.”Y iguida y guan Idafe, que guerte yguan taro” (dice que se va a caer el Idafe, dale lo que traes y no se caerá). righttop<br />Santa Cruz de la Palma en la historia Moderna. Historia viva de un pasado y una identidad de pueblo.<br />Al llegar los españoles, esta isla estaba dividida en doce tribus; Aridane, Tihuya, Tamanca, Ahenguareme, Tigalete, Tedote, Tenegua, Adeyahamen, Tagarage, Tagalguen, Hiscagua y Aceró y estaban gobernados respectivamente por: Mayantigo, Echedey, Tamanca, Echentive, Azucuahe, Jariguo y Gareacua, Bentacayce, Atabara, Bediesta, Temiaba, Bediesta (de Tagualguen), Atogmatoma y Tanausú.<br />Esta isla había sido atacada en varias ocasiones pero sin éxito de poder conquistarla. El mas significativo fue el de Guillen Peraza, quién perdió la vida junto a doscientos de los suyos.<br />Al llegar Lugo, la isla estaba dividida por guerras internas. Lugo desembarcó por las playas de Tazacorte y, valiendose de la intérprete de la guanche Gazmira la Palmense, que había sido capturada en el pasado pudo conseguir que no le pusieran resistencias haciéndoles falsas promesas y pactaron las tribus de Aridane, Tihuya, Tamanca, y Ahenguareme, pero al llegar al bando de Tigalate, encontró dos menceyes que allí gobernaban, puesto en pie de guerra y no dispuestos a pactar. Lugo les venció con las armas matando algunos y tomando prisioneros a los que se resistían; otros huyeron a las cumbres.<br />Prosiguió la conquista sin grandes dificultades porque la mayoría se alzaron en las cumbres y atacaban principalmente cuando los españoles entraban en los barrancos. Al llegar al bando de Aceró (azeru) que abarcaría todo lo que hoy se conoce como la caldera de Taburiente, después de varios meses, donde gobernaba el temible Tanausú, no pudo penetrar. Ante la imposibilidad de conquistar por las armas la isla, envió un pariente de Tanausú ya bautizado y cristianizado, para que le convenciera de pactar con la condición de seguir con sus privilegios y lo invito a parlamentar en la tienda de Lugo.<br />Tanausú le contesto que si retiraban a los cristianos españoles de su territorio, el iría hablar con Lugo. Cuando Tanausú entro en la tienda de Lugo para parlamentar, confiado y desoyendo los consejo de su pariente Ugranfir,  Lugo le sorprendió  con sus tropas y después de una fuerte lucha donde murieron algunos de parte y parte, Tanausú fue preso.<br />Fernández de Lugo embarcó a Tanausú y otros benahoaritas para mandarlo a españa, pero este valiente Rey prefirió morir  de hambre en el barco que lo transportaba, rehusando comer, después de perder de vista a su tierra gritando "vacaguaré vacaguaré"(ubak ga guarek=quiero morir)<br />Para conocer in-situ, otra de las ciudades históricas de nuestras islas, como lo hicimos con la villa señorial de San Sebastián de la Gomera,vamos hacer un pequeña pequeña reseña a una de las primeras villas realengas en Canarias.<br />-3810703580Para una mejor orientación en esta visita pedagógico-cultural , se acompaña un mapa, donde se localizan los elementos de estudio, así como un dossier sobre los elementos histórico-culturales de estudio.<br /> Plaza de España Balcones Galería Conventos Castillo Santa Catalina<br /> <br />Tras la Conquista de la Palma, el 3 de Mayo de 1493, dominado el Cantón de Tedote, en la bahía llamada por los ahuaritas “Timibúcar”, en torno al barranco de las Nieves, en un solar llamado Carias, se funda Santa Cruz de La Palma<br />Será un plano urbano encasillado entre las montañas limítrofes y los llanos litorales, organizándolo de forma horizontal, en torno a un eje central: La Calle Real con doble Plaza. <br />1.-Plaza de España con los principales edificios religiosos y administrativos.<br />2.-Desplazado al Norte y al Sur con plazas en torno a los conventos dominicos y franciscanos.<br />Las primeras casas que se crean serán: Cabildo, Ermita de la Encarnación y la Aduana por un lado inferior de la Calle Real y, en la parte superior Las Casas del Adelantado , junto a la Iglesia matriz de San Salvador y su plaza (hoy de España).<br />Tras ese proceso de Conquista y fundación de los primeros núcleos de población de la isla, se repartieron y repoblaron con población europea, fundamentalmente de Andalucía, teniendo como centro administrativo y único Ayuntamiento o Consejo el de Santa Cruz de La Palma. Ese primer Consejo o Cabildo estuvo formado por: tres alcaldes ordinarios, 6 regidores, un personero, un mayordomo, un alguacil mayor y un escribano, supervisados siempre por un gobernador dependiente de La Laguna. Esos cargos, en un principio fueron electivos, pero luego pasaron a ser vitalicios y hereditarios. <br />Desde ese mismo momento, comienza articularse la estructura económica de la isla.<br />A) Con una agricultura dual: <br />1.-Agricultura de autoabastecimiento en las medianías y en torno a los barrancos.<br />2.-Una agricultura de Exportación, que seguirá el mismo desarrollo de la historia económica de Canarias desde S. XV hasta la actualidad:<br />a) Primera mitad S. XVI: Caña de Azúcar y desarrollo de Los Ingenios de Azúcar (Argual, Tazacorte y San Andrés y Sauce).....Deforestación de la isla como fuente calorífica, así como para la construcción de cajas, casas, y como atarazana.<br />b) Crisis de la Caña de azúcar por la competencia de las Antillanas: Emigración de los Palmeros a Indias y sustitución por el Vino (Malvasías), muy apreciado en aquella época en Inglaterra, Flandes, Francia y Alemania, de donde obtenían los palmeros: tejidos, joyas, manufacturas y obras de arte religiosas (se verán luego en las iglesias de visita).<br />c)Con la conflictividad internacional entre España e Inglaterra, finales XVII y XVIII, el vino palmero será sustituido por el oporto portugués, exportando solo a Indias , no solo los malvasías e incluso la mano de obra palmera , y que se manifiesta en Las Casas Galerías exteriores con sus pinturas que nos recuerdan a los malecones de la Habana.<br />d)Esa Crisis se intentará subsanar con la introducción en La Palma, en el S. XIX de la cochinilla primero, y el Tabaco posterior , a finales de siglo, siendo el Paso, el lugar que hoy conserva esa actividad e industria (Industria Reynolds) y Puros Palmeros.<br />e) En el S. XX y actualidad, la Palma se integrará en el Canary Islands, a través de un monocultivo como el plátano, y que en el presente, debido a la competencia del banano latinoamericano de la United Fruti, así como la expansión de ese cultivo en el Sur de Tenerife, El Hierro, Gran Canaria y La Gomera, ha supuesto las dificultades actuales del campo palmero. <br />B) El otro sector económico será el comercio.<br />Desde su fundación y la creación por parte de la Corona del monopolio Indiano, Santa Cruz de la Palma participará en este a través de licencias temporales, estableciendo la Casa de Contratación de Sevilla, un Juzgado de Indias en 1665, para evitar el fraude.<br />Esto motivará el Asentamiento en Santa Cruz de La Palma, de comerciantes y banqueros peninsulares, lusos, italianos y flamencos. Como consecuencia de ese comercio, destacamos: El desarrollo de unas casas nobles (Sotomayor, Kabana.....) y, los ataques de piratas, así como su defensa (Castillo de Santa Catalina).<br />1.-Tras hacer una síntesis de todo esto, destacar la importancia dentro de este plano ,las Casas Con Balcones-Galería<br />-Construidas en dos pisos, con muros de argamasa (piedra, barro y paja, enfoscadas con cal). En el primer piso utilidad comercial y artesanal, mientras que en el piso superior de habitación, abiertas hacia el mar por una amplia balconada acristalada, de madera de tea, que sigue las tradicionales casas portuguesas y andaluzas.- Se pueden observar algunas de tres.<br />2.-Debemos continuar hacia las murallas del Castillo de Santa Catalina y observar:<br />Ese desarrollo económico motivó los sucesivos ataques de piratas a la ciudad, siendo defendida por La Torre de San Miguel al Sur, levantada en 1515, en el entrada a la ciudad, en la antigua plazuela del muelle, al borde de la playa o desembarcadero, donde Torriani luego proyectó el muelle en 1584, por orden del rey Felipe II. De forma hexagonal, la torre tenía dos plantas, una primera para la tropa y otra superior para las cuatro piezas artilladas que disponía.<br />El Cabildo, viendo la poca operatividad de los cañones y su emplazamiento, ante los ataques piratas más frecuentes y virulentos, decidió levantar otro en la parte Norte de la Ciudad: Castillo de Santa Catalina.<br />Una Real Cédula del 15 de Marzo de 1528, por el Emperador Carlos V, autoriza al Cabildo a su creación. Financiada por los vecinos con 6.000 ducados.<br />Planta casi elíptica. Muros exteriores de sillería, con recios contrafuerte con un pequeño puente para su acceso. Tenía dos pisos, para el alojamiento del alcalde y la guarnición. Costaba de once piezas artilladas.<br />El ataque de Pata de Palo”, en 1553, y la destrucción de la ciudad, desde la parte norte, en la desembocadura del barranco, donde existía una playa con abrigo y camino hacia la ciudad, el cabildo creó el Fuerte del Barrio del Cabo: pequeño torreón de planta pentagonal, todo terraplenado y cuyo acceso se hacía por medio de la muralla.<br />Los Piratas mas famosos que la asolaron, para avituallarse en sus correrías sobre la Flota de Indias, fueron a parte de Pata de Palo, DraKe (1585 ), Bnabo (1537), Francois Le Clerc (Pie de Palo)1553,Van der Does 1599.<br />3.-Desde el Barco de la Virgen, por la Calle Real hasta la Plaza de España. <br />a) Visita de los ex conventos de San Francisco y Santo Domingo de Guzmán:<br />35013902572385 Destacar las fachadas renacentistas con sus escudos.<br />Con la emigración de los palmeros a Indias y la llegada de imágenes S. XVI de características indianas (México) Señor de la Piedra Fría (S. Francisco).<br />Procedentes de Flandes también existe imaginarias como: Grupo de santa Ana (gótico tardío).<br />Destacar también imágenes flamencas y genovesas: Dos Inmaculadas.<br />Así como otras imágenes barrocas del S. XVII.<br />b) Siguiendo con el Recorrido, llegaremos al Casco histórico y centro de la Ciudad:<br />1.-PLAZA DE ESPAÑA:<br />32918405601335A) Iglesia de San Salvador (S. XVI)<br />Planta de tres naves<br />Fachada renacentista con sillares almohadillados<br />Casetones interiores mudéjar<br />Fachada renacentista con columnas, y frontones-.<br />Altar Mayor, Retablo neoclásico y pintura de Antonio María Esquivel (Transfiguración del Señor en el Tambor)<br />Imaginería: a)Cristo de los Mulatos(flamenca del S. XVI)<br /> b) Señor del Perdón, San Pedro y la Virgen de Fernando Estévez<br />B) Estatua Neoclásica que representa a Pedro Manuel Díaz.<br />C) Fachada casas Consistoriales o Primer Cabildo (actual Ayuntamiento). (S. XVI)<br />Dos Plantas: a) Inferior: Compuesto por cuatro arcos de medio punto o logia.<br /> b) Superior: ventanas adinteladas y germinadas.<br />Fachada Renacentista con medallón de Felipe II.<br />D) Casas Solariegas en torno a la Plaza de España.<br />No se conserva la Casa de los Adelantados. <br />Del Siglo XVIII, destacar la de los comerciantes Los Kabana, Los Massieu, Los Gisla Guiselin... Así como los Salazar:<br />1.- Dos Pisos, 2.- Fachada pétrea, 3.- vanos centrales flanqueados por dos columnas helicoidales y dos capiteles corintios, 4. Frontón, que remata la planta superior, partido, con escudo familiar.-<br />

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