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Materia medica misionera

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Materia medica antigua

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  • 1. --- IV --- BIBLIOTECA NACIONAL Director: G. Martínez Zuviria M A T E R I A M É D I C A M I S I O N E R A por el HERMANO PEDRO DE MONTENEGRO Noticia preliminar de Raúl Quintana BUENOS AIRES Imprenta de la Biblioteca Nacional 1945
  • 2. --- V --- Noticia preliminar * La preocupación por las plantas es tan vieja como el hombre. De ellas se ha servido para su propio sustento y en ellas ha buscado a través de los siglos, muchos de los remedios para sus males. La tradición muestra que en China, veintitrés siglos antes de la era cristiana. Yu dictaba las primeras reglamentaciones sobre el cultivo de las plantas en las tierras conquistadas del Asia Central. Más tarde, en los tiempos de Chun y Yao, existió una dirección de cultivos, con la misión específica de coordinar los trabajos agrícolas; porque en aquellas lejanas épocas el cultivo estaba dirigido por la autoridad superior, de acuerdo a un plan preconcebido, a las necesidades del pueblo y de la economía de la nación y no sujeto al azar o al capricho, muchas veces inconsciente del agricultor. Los egipcios fueron, también, grandes conocedores de las plantas. Sin descuidar su cultivo, buscaron otras * En el presente trabajo sólo se mencionan los nombres de los españoles o americanos que han contribuido al mejor conocimiento de la botánica del continente.
  • 3. --- VI --- formas de utilidad. La historia descubre la existencia de bellos y espléndidos jardines; la arquitectura y la pintura, muestran la influencia de las plantas en el arte y la historia de la medicina, su sabia aplicación en la terapéutica. Los griegos practicaron más la medicina que la agricultura. Desde los tiempos de Empédocles hasta Cratevas, filósofo y botánico, a quien Galeno comparó, más tarde, con Dioscórides 1 , caben muchos nombres famosos en la Historia, como los de Diocles, Epicuro y Metrodoro y resplandecen los de Aristóteles, el gran naturalista de la antigüedad y Teofrasto, su discípulo, que trescientos años antes de Cristo, escribió su Historia de las plantas. A la ciencia griega y especialmente a los trabajos de Teofrasto, fino observador, se deben los primeros ensayos sobre organografía vegetal, sobre clasificación de las plantas y algunas interesantes observaciones sobre la fecundación de las palmeras. Con la civilización romana la botánica vuelve al cauce agrícola. Columela y Catón. Musa, célebre médico de Augusto, y Celso, escribieron sendos tratados de agricultura y de botánica. En las obras de Teofrasto y 1 Este célebre médico naturista griego es conocido indistintamente por los nombres de Pedacio o Pedanio Dioscórides; y por atribuírsele como lugar de su nacimiento Anazerbo (Sicilia), Andrés de Laguna lo llama Dioscórides Anazerbo y el hermano Montenegro, en la página 8, Dioscórides, Anacarbeo
  • 4. --- VII --- Cratevas se inspiraron también, los romanos Plinio el viejo, al escribir su Historia natural, y Pedacio Dioscórides Anazabeo, al redactar su famosa Materia médica, que habría de ser el libro clásico, la fuente obligada de consulta desde su aparición, ocurrida en el siglo I de nuestra era, hasta principios del siglo XVI. Dioscórides fue asimismo la fuente de los botánicos árabes que enriquecieron considerablemente con su ciencia el acervo dejado por el predecesor. Durante su dominación en España, recogieron la herencia de griegos y romanos, para imprimirle un sello propio y convertir sus estudios botánicos en un capítulo brillante de la ciencia. Los nombres de Abul-Abbas-en-Nebaty, Iban-el-He-Djadj, Abdallah-ben- Saleh y particularmente Averroes, cordobés nacido en 1126 e Ibn-el-Beithar, que escribió el Tratado de los simples, han quedado gravados con justicia en los anales de la botánica y de la medicina. Teofrasto describió en sus libros unas cuatrocientas plantas y Dioscórides Anazarbeo llegó a hacerlo con seiscientas. De ellas muy pocas pudieron ser posteriormente identificasas a causa de que las descripciones resultaron deficientes. Se hizo indispensable interpretar a Dioscórides y aparecieron, entonces, las ediciones comentadas de Pedro Andrés Mattioli y del español Andrés de Laguna.
  • 5. --- VIII --- El descubrimiento del Nuevo Mundo dio en el siglo XV renovado impulso a las investigaciones y trabajos sobre plantas. Los bosques vírgenes de las nuevas tierras proporcionaban a los estudiosos inmenso material para sus investigaciones, y en las crónicas, en las relaciones, en los diarios y comentarios de los viajeros, hay siempre un lugar destacado para ellas, aunque en muchos casos, lo verídico se junte con lo fabuloso. Una larga serie de nombres, desde Cristóbal Colón que suministró las primeras noticias y el maestre Alonso tripulante de la Santa María y primer médico que holló tierra americana, hasta Tadeo Haenke. Humboldt y Bonpland, pasando por Diego Álvarez Chanca, Amérigo Vespucio, Ulrico Schimidl, Pedro Mártir de Anglería, Fernández Enciso, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Hernán Cortés, Cienza de León, Agustín de Zárate, Alonso de Ercilla, Pero de Oña, Álvarez de Toledo, Monteagudo, Castellanos y Barco Centenera, comentaron en prosa o verso, con diverso mérito y suerte diversa, el inagotable tema de la flora del Nuevo Mundo. De ese torrente caudaloso perduran algunos trabajos de mérito auténtico, por el rigor científico o la versación de sus autores. El rastro de esa inmensa labor ha quedado indeleble en la serie de libros y herbarios que hasta el presente se conocen y cuyos orígenes parecen remontarse a un antiguo modelo griego perdido, que ha servido de base a los trabajos sucesivos.
  • 6. --- IX --- Igualmente la filiación de los herbarios americanos – como obra iniciada por europeos – debería buscarse en la Historia de las plantas de Teofrasto y en los trabajos del botánico Cratevas. Grande es, como veremos a lo largo de una rápida sucesión de nombres, el aporte de España y América a los estudios de la botánica en el Nuevo Mundo. El primero que se ocupó con seriedad y exactitud en la información, de las cosas de América, fue el historiador madrileño Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, (1478 - 1557). En sus libros Semanario de la natural y general historia de las Indias y en la Primera parte de la Historia natural y general de las Indias, proporciona toda la información recogida en el curso de sus viajes por el nuevo continente, que efectuó en su carácter de Veedor de las fundiciones de oro de tierra firme y suministra las primeras noticias relacionadas con la botánica americana. Entre las plantas que observó registra el guayacán, el ucurú, el cacahuate, el árbol de la tinta, el tabaco y el uso que de él hacían los naturales de Santo Domingo. El historiador sevillano Pedro de Cienza de León fue quien hizo el primer ensayo de geografía americana en su Chronica del Perú, cuya primera parte apareció en Serilla en 1555 y más tarde en sendas traducciones al italiano, por Agustín Cravaliz y al inglés por C. R. Markham.
  • 7. --- X --- Sevilla era por aquellos tiempos lugar de tránsito para los viajeros de Indias y, por consiguiente, receptáculo de sus crónicas y narraciones. A mediados del siglo XVI vivía allí un médico sabio y estudioso. Se llamaba Nicolás Monardes y un poco por su profesión y un mucho por su natural curiosidad, habíase vinculado con aventureros y conquistadores, de cuyos labios oyó relatos apasionantes y fabulosos. Se interesó vivamente por las cosas de América y, en particular, por su flora, y sin haber visitado nunca el continente, la estudió con método científico y llegó a reunir una gran colección de plantas y drogas que, según Arata, era ya importante en 1554. Publicó en 1569, en esa misma ciudad una Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias occidentales, que sirven en medicina, obra de la que aparecieron numerosas ediciones y traducciones entre los siglos XVI y XVII. Por espacio de veintidós años, algunos de ellos en Santa Fe de Bogotá, vivió en América el capitán don Bernardo de Vargas Machuca. A su regreso a Europa se radicó en Madrid y allí publicó varios libros, uno de ellos, con el título de Milicia y descripción de las Indias, que entre muchas otras cosas trata de las plantas y sus vinculaciones con la medicina. En el libro segundo del tomo primero, se refiere a la Prevención de medicinas y aplicación de ellas, y al uso
  • 8. --- XI --- de muchas plantas americanas como el mechoacán, el aceite de higuerilla, el tabaco, el bálsamo, la raíz de cordoncillo, el arrayán, la yuca brava, etc. En la Descripción breve de todas las Indias occidentales, del tomo segundo, Vargas Machuca, al tratar de los árboles americanos describe y registra gran número de ellos. Los relatos de los viajeros, matizados de fantasía y las numerosas referencias y escritos sobre plantas del Nuevo Mundo, despertaron el interés de gobernantes y estudiosos. Felipe II, que había hecho instalar un Jardín Botánico en Aranjuez, con ejemplares recogidos de las zonas meridionales de España, se interesó tan vivamente por las que crecían en las Indias, que envió al doctor Francisco Hernández, su protomédico, uno de los nombres más conspicuos que registra la Historia de la botánica en América, para que las estudiase y «escribiese la historia natural, antigua y política de Nueva España y la corografía de su territorio» 2 Este médico llegó a Méjico en setiembre de 1570, acompañado de un hijo suyo y del cosmógrafo Francisco Domínguez, como colaboradores. Permaneció siete largos años en América y durante ese tiempo recorrió casi todo el territorio de la Nueva España, merced a continuos y peligrosos viajes de reconocimiento, en uno 2 Dominguez, Juan A.: Contribuciones a la Materia Médica Argentina. Buenos Aires (Peuser), 1928, p. 15 (corregido del original por error de año de publicación)
  • 9. --- XII --- de los cuales, estuvo a punto de perder la vida intoxicado con el latex del chupire. Fruto de sus largos y penosos estudios fueron los dieciséis tomos que compuso, seis de texto, con la descripción de las plantas, animales, minerales y antigüedades de México y los diez restantes, con dibujos complementarios, muchos de ellos en colores. Regresó a España, envejecido y enfermo, pero con la gran esperanza de ver publicada su obra. Felipe II, inexplicablemente, dispuso que los manuscritos de Hernández fuesen archivados en la Biblioteca del Escorial. Era más de lo que podía resistir la gastada entereza del sabio, que desde entonces, renunció a todo esfuerzo y a toda ilusión; poco después moría, un 28 de enero de 1587. Las circunstancias de su muerte y sus causas tuvieron la virtud de valorizar la obra de Hernández y entonces el rey ordenó a su médico de cámara, el doctor Nardo Antonio Recchi, que hiciera un compendio de aquella obra, con todo lo que se relacionase con la medicina. Recchi murió dejando los originales de su compendio en poder de un sobrino suyo, llamado Petilio, abogado de profesión. Años más tarde, en 1606, el príncipe Federico Cesi, fundaba la que fue célebre Academia de Lincei y enterado de que Petilio poseía los valiosos manuscritos dejados por Rechi, los adquirió para su publicación. Ésta se hizo, bajo patrocinio académico, en 1628, con el título de Re-
  • 10. --- XIII --- rum medicarum Norae Hispaniae thesaurus seu plantarum, animalium, mineralium mexicanorum historia ex Francisci Hernandez nuovi orbis medici primarii relationibus in ipsa mexicana urbe conscriptis a Nardo Antonio Recho. Romae (Mascardi), 1651 3 . Mientras tanto, en México, fray Francisco Ximénez, utilizando una copia del manuscrito de Recchi, revisado y traducido al castellano por el doctor Francisco Valle, publicaba en el año 1615, en la imprenta de López Dávalos, la obra de Hernández, con el título de Quatro libros de la naturaleza y virtudes de las plantas, y animales que están recevidos en uso de medicina en la Nueva España, y la methodo, y correcion, y preparacion, que para administrallas se requiere. El Padre Juan Eugenio Nieremberg, S.J., en su libro Historia naturae, marinae peregrinae (Antuerpiae, 1635), publicó un resumen de la obra de Hernández, usando para ello los originales del autor, «que se dice tuvo a la vista». En esta publicación aparecen algunos grabados que no figuran en la obra de Recchi. No termina aquí el desgraciado sino que pesaba sobre los manuscritos originales de Francisco Hernández, ya que en 1671, el incendio que estalló en la Biblioteca del Escorial donde habían 3 En realidad esta obra se terminó de imprimir en 1628, pero a causa de la muerte del principe Cesi, ocurrida en 1630, no fue publicada hasta el año 1651, señalado en su pie de imprenta. Por esta circunstancia algunos investigadores creyeron en la existencia de dos ediciones: una en 1628 y otra en 1651. Proja puso de manifiesto el error y demostró la existencia de una sola.
  • 11. --- XIV --- sido prácticamente sepultados por disposición real, los redujo a cenizas. Recién entonces, frente a tan desgraciado suceso y advertidos por las severas críticas de Linneo y Tournefort, se aquilató en todo su valor la obra del sabio médico de Felipe II. Por suerte, la pérdida no fue irreparable. El erudito Juan B. Muñoz encontró una copia de la obra con anotaciones del propio Hernández, en la Biblioteca del Colegio Imperial de los Jesuitas de Madrid, que Carlos III mandó imprimir más tarde, por consejo de su ministro de Indias José Gálvez y bajo la vigilancia del botánico Casimiro Gómez y Ortega. La edición apareció, después de muerto el rey, bajo la protección del sucesor, Carlos IV, con el título de Opera, cum edita, tum inedita, ad autographi fiden el integritatem expressa. Matriti (Ibarra); 1790. Además, Hernández había formado y trasladado a España, un herbario con las plantas por él descriptas y una gran cantidad de «semillas y ejemplares vivos para adornar los jardines reales» 4 Los nombres de algunos americanos están íntimamente asociados a los estudios de la botánica de Indias. Entre ellos brilla la sugestiva estampa de Garcilaso de la Vega, el Inca, hijo del bravo conquistador del mismo nombre, de rancio origen hispánico y de Chimpu Occllo 5 , 4 Domínguez, Juan. A.: Contribuciones, etc., cit., p. 16. 5 Chimpu Occllo recibió bautismo cristiano con el nombre de Isabel Suárez (Xuárez según documento de la época). Esto ilustra sobre la presencia de este apellido en el nombre de Gómez Suárez de Figueroa que usó Garcilaso en sus primeros años. El de Figueroa perteneció a su tía Beatriz.
  • 12. --- XV --- princesa de pura sangre incaica, prima de Huascar y Atahualpa. La madre, segura ya del descalabro del imperio y sintiendo que toda tradición desaparecía para siempre, hizo prometer al hijo que escribiría la historia de su patria. El joven Garcilaso se trasladó a España cuando apenas contaba veinte años de edad, con la delicada misión de defender a su padre acusado por otros conquistadores. Ya en la península ingresó a la milicia conquistando el grado de capitán, que no tardó en abandonar, para consagrarse de lleno al estudio y a la investigación histórica. Adquirió un dominio completo del castellano y, también, de la lengua italiana y en posesión de tales instrumentos y de una cultura vastísima, dedicó el resto de su vida a escribir, el largo y fecundo esfuerzo, sus célebres Comentarios Reales de los Incas. En esta obra, clásica en la historiografía del Perú, el autor estudia la organización política y social del imperio, «las tradiciones, ritos y costumbres de los indígenas, sus alimentos y bebidas, la medicina que alcanzaron y las plantas utilizadas con fines curativos u otras, los animales y minerales, su metalurgia 6 , etc.» Registra, como plantas medicinales, el mulli, la chilca, el sayrí, la coca, el manguey y muchas otras. El Inca Garcilaso de la Vega, indo-europeo y primer historiador de su Imperio, dejó, con sus famosos Comentarios, plenamente cumplida la 6 Domínguez, Juan. A.: Contribuciones, etc., cit., p. 23.
  • 13. --- XVI --- añeja promesa que hiciera a su madre y murió, cargado de gloria y de nostalgias, a los setenta y siete años de edad, en la ciudad española de Córdoba, el 23 de abril de 1616. Los jesuitas Cristóbal de Acuña, de Burgos y Bernabé Cobo (1572 - 1659), oriundo de Lópera (Jaén), estudiaron también la flora americana. El primero fue comisionado por el Virrey del Perú, Luis Gerónimo Fernández de Cabrera Bobadilla y Mendoza, para que en compañía de otros viajeros explorara la cuenca de los grandes ríos. Partió de Quito y reconociendo el Amazonas, llegó hasta Pará. Hizo observaciones y estudios interesantes que publicó en 1641, en Madrid, en un libro que tituló Nuevo descubrimiento del gran Río de las Amazonas. El segundo recorrió México y el Perú y por espacio de cuarenta y cinco años, vivió dedicado a estudiar los habitantes, la geografía, los animales, las plantas y minerales de esos reinos. Se sabe que en 1650 residía en el Perú y años después, en México, donde en 1653, puso término a una Historia del Nuevo Mundo, obra que permaneció inédita durante casi tres centurias, hasta que entre los años 1890 y 1893, la publicó en Sevilla, el erudito bibliófilo andaluz Marcos Jiménez de la Espada. En los cuatro volúmenes de que consta la edición, Bernabé Cobo describe trescientas diez y nueve plantas, con numerosas observaciones sobre su uso y propiedades.
  • 14. --- XVII --- Alrededor del año 1643 arrobó a América el religioso franciscano Matías Ruiz Blanco, con la misión de llegar a Piritú, en Nueva Granada. Los libros que escribió sobre temas americanos ofrecen alto valor histórico y, en particular, filológico, pues tratan muchos de ellos sobre lenguas vernáculas. En su Conversion de Piritú, de indios cumanagotos, palenques, y otros, hace referencia de numerosas plantas de Indias, entre ellas, del árbol del aceite, del jengibre, del guamache, etc. El padre Pedro Lozano, S.J., en la Descripcion chorographica, el maestre Francisco Salcedo y Ordoñez, en su relación titulada Los Chipas y el padre José Guevara, en la Historia de la Conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, ilustran con datos y referencias relativas a la fauna y flora de estas regiones. Las obras de Lozano y Guevara, adquieren notable importancia si se las considera como fuente de información histórica, aunque este último haya seguido demasiado fielmente la huella trazada por el primero. En 1571 llegó al Perú el religioso jesuita José de Acosta, escritor de gran ingenio y sólida cultura, teólogo y maestro eminente de las ciencias. Acosta, que se supone nacido en 1539, ingresó en edad temprana – no había cumplido aún los 14 años –, a la Compañía
  • 15. --- XVIII --- de Jesús. Llegó a ser, con el correr de los años y su propio mérito y sabiduría, rector de Valladolid, de Aragón y Andalucía. Fue amigo personal de Felipe II, quien lo comisionó para que realizara una serie de estudios relacionados con las ciencias naturales en América. A poco de llegar al continente, fue designado segundo provincial del Perú. En 1587 volvió a España y asistió en Roma, por especial dispensa, a la Quinta Congregación de su Religión, durante el pasado de Clemente VIII. Murió a la edad de sesenta años, el día 15 de febrero de 1600, cuando desempeñaba el cargo de rector de Salamanca. El padre Acosta escribió varios libros, la mayoría en latín, que versaron, principalmente, sobre ciencias y teología. Su obra científica fundamental es la De natura novi orbis livri dvo., cuya primera edición apareció en Salamanca, en 1589, dividida en siete libros, de los cuales los dos primeros los escribió en latín, estando en el Perú y que, más tarde tradujo al castellano; los otros cinco los escribió directamente en este último idioma, ya de vuelta en España. La obra del padre Acosta fue una de las más célebres y leídas de su tiempo. Prueba de ello, son las numerosas ediciones en que apareció. Ya hemos dicho que la primera lo hizo en 1589, por el taller de Guillermo Foquel, con la aprobación del insigne fray Luis de León, quien expresó que «en lo que toca a la
  • 16. --- XIX --- doctrina de la fe, es católica, y en lo demás digna de las muchas letras y prudencia del autor, y de que todos la lean para que alaben a Dios, que tan maravilloso es en sus obras». Imprimiéronse además, otras ediciones posteriores, ya en castellano: una en Sevilla, en casa de Juan de León, en 1590, que reapareció al año siguiente revisada y corregida; otra en Barcelona, en ese mismo año. Fue traducida al latín, por Teodoro Brii y después por Juan Hugo de Linschot; al italiano, por Juan Pablo Gallucci (1596); al alemán (Francfort, 1617); al francés, por Roberto Regnault, al flamenco y al inglés. El libro trata de las «cosas notables del cielo, elementos, metales, plantas y animales» de las Indias y de «los ritos, ceremonias, leyes, gobierno y guerras de los indios». El relato de todas estas cosas está hecho en estilo claro y elegante, forma pura, y sencillez grata y, a veces, candorosa. Porque Acosta es maestro de la lengua, reconocido por la Real Academia Española, que le tiene como autoridad para la formación de su Diccionario. El ilustre padre Feijóo, al referirse a este autor dice: «Inglaterra y Francia, ya por la aplicación de sus Academias, ya por la curiosidad de sus viajeros, han hecho de algún tiempo a esta parte, no leves progresos en la Historia Natural; pero no nos mostrarán obra alguna, trabajo de un hombre solo, que sea comparable a la Historia Natural de la América,
  • 17. --- XX --- compuesta por el padre Joseph de Acosta, y celebrada por los eruditos de todas las naciones... El padre Acosta es original en su género, y se le pudiera llamar el Plinio del Nuevo Mundo. En cierto modo más hizo que Plinio, pues éste se valió de las especies de muchos Escritores que le precedieron, como el mismo confiesa. El padre Acosta no halló de quién transcribir cosa alguna. Añadiré a favor del Historiador Español, el tiento en creer y la circunspección en escribir, que faltó al Romano» 7 . Es en el libro cuarto de esta obra que el padre Acosta trata de los tres reinos, mineral, animal y vegetal. Al hablar sobre este último, historia minuciosa y verazmente, el origen de las plantas, sus características, virtudes y usos más frecuentes. Del maíz 8 dice que «nace 7 FEIJÓO y MONTENEGRO: Theatro critico universal. Madrid, 1740; t. IV, p. 384 8 El maíz, llamado «zara» en el Perú, fue una de las plantas que los conquistadores importaron de América a Europa. Las primeras muestras de este cereal se recogieron cuando Colón arribó a la isla de Cuba en su primer viaje. Allí se encontraron extensos labrantíos de maíz cuidadosamente cultivados por los indios. El maíz es sin duda originario de América y constituyó uno de los principales alimentos de los primitivos pobladores del continente. Cuenta Garcilaso que en el Perú se conocían principalmente dos tipos de maíz, uno duro, llamado «muruchu» y otro tierno que denominaban «capia». Las noticias más lejanas de su existencia se remontan a la civilización preincaica. En efecto, en el interior de tumbas de aquellas épocas, se han encontrado mazorcas de maíz perfectamente conservadas. También se le ha identificado como elemento decorativo en la alfarería preincaica. Su origen es todavía un misterio, pues no se le ha encontrado jamás en estado silvestre. «Sobre la base de recientes y conocidas investigaciones morfológicas y citológicas – dice Thomas H. Goodspeed, en su Historia de la Botánica –, Mangelsdorff y Reeves han formulado en 1939, una teoría del origen del maíz, que suponen empezó con una forma antecesora perteneciente a las andropogóneas. Creen que el tipo moderno de maíz es una variedad cultivada de zea mays silvestre que descendió con el tripsacum, pero por distinto camino, de aquel remoto antepasado común. Mangelsdorff y Reeves se inclinan a creer que euchlaena (especie silvestre viviente más
  • 18. --- XXI --- en cañas, y cada una lleva una o dos mazorcas, donde está pegado el grano: y con ser granos gruesos tienen muchos, y en algunos contamos setecientos granos». Y más adelante: «No les sirve a los Indios el maíz solo de pan, sino también de vino, porque de él hacen sus bebidas, con que se embriagan harto más presto que con el vino de ubas. El vino de maíz, que llaman en Perú azua, y por vocablo de Indias comun chicha, se hace en diversos modos. El mas fuerte a modo de cerveza, humedeciendo primero el grano de maíz, hasta que comienza á brotar, y despues cociendolo con cierto órden, sale tan recio, que á pocos lances derriba: éste llaman en el Perú sora, y es prohibido por ley, por los graves daños que trae emborrachando bravamente; mas la ley sirve de poco, que así como así lo usan, y se están baylando y bebiendo noches y días enteros. Este modo de hacer brebage con que emborracharse, de granos mojados, y despues cocidos, refiere Plinio haberse usado antiguamente en España y Francia, y en otras provincias, como hoy día en Flandes se usa la cerveza hecha de granos de cebada. Otro modo de hacer el azua, ó afín con el maíz), por ser una planta de origen reciente, no tuvo parte alguna en la génesis del maíz. Cualquiera que sea su origen, esta planta pasó por un largo periodo de cultivo y selección por parte de los indios de América hasta que en el curso de los siglos fueron desarrolladas variedades adaptadas a diversos terrenos y condiciones climatológicas. Este notable progreso botánico llevado a cabo por una raza que no había salido de la edad de piedra cuando ya había realizado tal labor, no puede menos que impresionar nuestro ánimo.»
  • 19. --- XXII --- chicha, es mascando el maíz y haciendo levadura de lo que así se masca, y después cocido: y aun es opinión de Indios, que para hacer buena levadura, se ha de mascar por viejas podridas, que aun oírlo pone asco, y ellos no lo tienen de beber aquel vino» 9 En diversos capítulos Acosta se refiere a otras plantas de Indias, al plátano, al ají, la pimienta, el cacao, la tuna, el añil, el algodón, los mameyes, guayabos, paltos, como asimismo los grandes árboles de esas regiones: seibos, cedros, pinos, robles, caobas, ébanos, etc. La coca, de uso proscrito para los plebeyos en tiempo de los Incas, despierta su interés. Su uso – dice – «es traerla en la boca, y mascarla chupandola: no la tragan: dicen que les da gran esfuerzo, y es singular regalo para ellos. Muchos hombres graves lo tienen por supersticion, y cosa de pura imaginacion. Yo, por decir verdad, no me persuado que sea pura imaginacion; antes entiendo, que en efecto obra fuerzas y aliento en los Indios, porque se ve en efectos que no se puede atribuír á imaginacion, como es con un puño de coca caminar doblando jornadas, sin comer á veces otra cosa, y otras semejantes obras» 10 . Este particular uso de la coca no solamente se mantiene hasta hoy como «entretenimiento» popular, en ciertas regiones de América, sino que ha conquistado 9 ACOSTA, José: Historia natural de Indias. Madrid. 1792; t. I, pp. 227-28 10 Ibidem, p. 243
  • 20. --- XXIII --- otros círculos más selectos. El autor dedica algunos capítulos a las virtudes medicinales de las plantas y, aunque todo es medicinal en ellas, «bien sabido y bien aplicado; pero algunas cosas hay, que notoriamente muestran haberse ordenado de su Ciador para medicina y salud de los hombres, como son los licores, aceytes, gomas, ó resinas, que echan diversas plantas, que con fácil experiencia dicen luego para qué son buenas. Estre éstas, el bálsamo es celebrado con razon por su excelente olor, y mucho mas extremado efecto de sanar heridas y otros diversos remedios para enfermedades, que en él se experimentan» 11 . Los siglos XVII y XVIII han sido generosos con el progreso de la botánica. Muchos fueron los estudiosos que, enviados por los gobiernos o instituciones científicas de Europa, o por propia iniciativa, llegaron al Nuevo Mundo atraídos por el inagotable material que para sus trabajos les ofrecían sus plantas. Toda oportunidad era aprovechada y en casi todos los navíos que se dirigían a América, viajaban hombres de ciencia con propósitos de estudio. Por esto, no debe extrañar que en una expedición de carácter militar, enviada por Holanda en contra del Brasil, al mando del príncipe Juan Mauricio de Nassau, viniese el naturalista Guillermo Pisón. Desembarcó éste 11 Ibidem, p. 253
  • 21. --- XXIV --- en Recife, el 23 de enero de 1637 y recorrió, en compañía de otro naturalista, el alemán Jorge Marcgray, las provincias de Río Grande del Norte, Parahyba, Pernambuco, Alagoas, Sergipe, Bahía y la isla Marañón. En sus libros, publicados en Amsterdam, Historia naturalis Brasiliae (1648) y De Indiae utriusquere naturali et medica (1658), expuso sus estudios y observaciones sobre la historia natural del Brasil, ilustrándolos con una notable colección de láminas de animales y plantas. Pisón, que había nacido en Holanda, era médico, profesión que ejerció en las ciudades de Amsterdam y Leiden. Nuestro propósito, en el presente trabajo, era referirnos exclusivamente a los españoles o americanos que de una u otra manera, trataron el tema de la botánica. Si hemos hecho una excepción con el naturalista holandés, se debe a la particular circunstancia de que sus libros, especialmente las láminas que los adornan, tienen estrecha relación, como veremos más adelante, con los trabajos del hermano Montenegro, médico de las Misiones.
  • 22. --- XXV --- Desde los primeros tiempos de su permanencia en América, los jesuitas de las misiones dedicaron una gran parte de su vasta y fecunda labor, al estudio y recolección de plantas vernáculas y a establecer sus vinculaciones con la medicina. Debe tenerse en cuenta que la obra de estos religiosos responde a influencias históricas distintas. Su penetración en América se hizo bajo el signo de la Cruz, con el alto propósito de conquistar almas para la fe cristiana y si realizaron una gran obra científica, no fue éste su principal objetivo; a pesar de ello sus trabajos no desmerecen frente a los de otros naturalistas. Por eso les es tan propia y resulta tan meritoria su labor. Son muchos y muy ilustres los religiosos de esta orden que inscribieron su nombre en la historia de la botánica americana. Los PP. Ventura Suárez, Bernardo Nusdorffer, Pedro Lozano, José Guevara, Martín Dobrizhoffer, Segismundo Asperger, entre otros, hicieron valiosos aportes al conocimiento histórico o científico de la flora del continente. Famosos por las referencias de los viajeros, cronistas e historiadores y, en ciento modo, por el secreto que de ellos se guardaba, fueron los Herbarios de las plantas medicinales de las misiones, que en distintas épocas habían reunido y escrito los jesuitas y cuyo origen, como ya hemos dicho, deberá buscarse en la Historia de las
  • 23. --- XXVI --- plantas, de Teofrasto. Algunas noticias se fueron conociendo con el tiempo y muchos estudiosos llegaron a descubrir copias de estos herbarios, existentes en diversas partes. Así, el P. Lozano da como autor de uno de ellos al hermano Montenegro; Azara menciona los escritos del padre Segismundo Asperger; Demersay ubica un manuscrito del mismo Montenegro en poder de Pedro Ferré, en el Paso del Uruguay, hace referencia a otro herbario de un padre Sigismundi 12 y a un Arbol de la Vida, manuscrito de plantas, fechado en 1735, propiedad de E. de Sylva Maia, de Río de Janeiro. Martín Spuch nos habla de un códice titulado Libro compuesto por el hermano Montenegro, de la Compañía de Jesús. Año 1711. En las misiones del Paraguay, existente en la biblioteca del duque de Osuna, en Madrid. Por todas estas referencias y por muchas otras, se creyó, equivocadamente por cierto, en la existencia de distintos herbarios misioneros. Este criterio subsistió hasta que Pedro N. Arata, en un notable estudio publicado en La Biblioteca 13 estableció la existencia de uno solo y que las diversas copias conocidas, algunas notablemente aumentadas o transformadas, tenían un origen común. 12 Según Arata, Sigismundi no pudo ser outro que el padre Segismundo Asperger. 13 ARATA, Pedro N. Botánica médica americana. Los herbarios de las misiones del Paraguay, en «La Biblioteca». Año 1898; ts VII Y VIII
  • 24. --- XXVII --- Para arribar a estas conclusiones, Arata confrontó cuatro manuscritos distintos: uno anónimo, fechado en el pueblo de San Ángel 14 , el 3 de mayo de 1790; otro, cuyo autor es el padre Asperger, en una copia hecha en 1872, sobre el que poseía Juan María Gutiérrez; un tercer manuscrito que perteneció a Juan José Montes de Oca, titulado Plantas de Misiones, también de autor anónimo y, por último, el del hermano Pedro de Montenegro, que se reproduce en la presente edición y que se conserva en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires y era el único publicado hasta entonces. De su confrontación, cuidadosamente efectuada por Arata y expuesta en el citado trabajo, surge con evidencia que el manuscrito anónimo, fechado en San Ángel, el del padre Asperger y el titulado Plantas de Misiones, son copia más o menos servil del códice del hermano Montenegro. Establecida la importancia de esta obra, como fuente de otras que le sucedieron, Arata formula esta oportuna pregunta: «¿ha sido el padre o hermano Montenegro su autor primitivo entero y verdadero?» La respuesta cree encontrarla, él mismo, en Guevara, cronista de la orden, quien al referirse en su Historia de la conquista, a una serie de plantas que le fueron comunicadas por el padre Bernardo Nusdorffer, dice que «su autor es el P. Ventura Suárez». 14 Pueblo de las misiones jesuíticas de la provincia del Paraguay, situado a orillas del río Yui.
  • 25. --- XXVIII --- De ello deduce que fue este jesuita el primero que realizó estudios sobre plantas en las misiones. Sea justificada o no esta reivindicación histórica que coloca al P. Suárez como precursor en esta clase de trabajos, el hecho es que el mérito del hermano Montenegro no disminuye. Está sostenido por un prestigio científico bien logrado, por su obra misma y porque fue en su tiempo, para los que le vieron trabajar y actuar, como el P. Lozano lo expresa «eminente cirujano y herbolario de esta nuestra provincia del Paraguay y tuvo increíble azierto en la medicina...» 15 . Desgraciadamente la biografía del hermano Montenegro es casi desconocida. Muy escasos son los rastros que han quedado de su seguramente larga e intensa actividad de médico y estudioso. Sabemos que era hijo de la dulce tierra de Galicia, donde había nacido en 1663; que se dedicó a la medicina ejerciéndola en el hospital general de Madrid y que, en 1679 o en 1693, se trasladó a América, para radicarse en la provincia del Paraguay, en calidad de enfermero de las misiones. La primera noticia de su presencia en estas tierras la registra Lozano en su obra Descripción corográfica 15 ARATA, Pedro N. Botánica médica, etc. cit., p. 436.
  • 26. --- XXIX --- del gran Chaco Gualumba y en 1705 volvemos a tener noticias de él; esta vez en un certificado extendido por el capitán de coraceros Andrés Gómez de la Quintana, en ocasión del sitio de la Colonia del Sacramento, para cuya empresa los jesuitas armaron y condujeron un ejército de 4.000 indios guaraníes, donde venía, «como cirujano para curar heridos» 16 , junto con otros religiosos, el hermano Montenegro. Una o dos veces más vuelve a brillar fugazmente su nombre y después ya nada sabemos de su vida y de su muerte. Ha quedado sí, como una impronta magnífica e indeleble, para apreciar su personalidad científica, el precioso códice que por iniciativa del Director de la Biblioteca Nacional, doctor Gustavo Martínez Zuviría, se dio por primera vez en forma completa – textos y dibujos – en nuestra revista 17 y que ahora ofrecemos, en volumen aparte, con la presente edición. Se conserva en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires – Sección Reservados – bajo el número 94 y forma un volumen, encuadernado en pergamino, de 460 páginas, las primeras 44 sin numerar, entre las que se incluye la hoja con el retrato de la Serenísima Reina de los Siete Dolores, a quien está dedicada la obra. El manuscrito, que 16 BAUZÁ, Francisco. Historia de la dominación española en el Uruguay. Montevideo, 1895; t. 1, p. 551 17 Revista de la Biblioteca Nacional. Buenos Aires. Años 1942-44; ts. VI-XI
  • 27. --- XXX --- está hecho sobre papel de algodón, sin marca, no es original de letra de Montenegro. Se trata de una copia posterior, como lo denuncian sus características y muy bien lo advierte Arata, al señalar el comentario de propia cosecha que intercala el copista en la página 123. Los 136 18 dibujos de plantas que lo embellecen no son en su mayoría originales y están tomados de las obras de Pisón, especialmente de la comentada por Bonti, De Indiae utriusque re naturali el medica, como el mismo Montenegro lo revela, cuando dice haberlas consultado comprobando que «trahen varias plantas con los nombres de estas tierras, de las cuales he traducido, y trasladado algunas, las que reconozco de mayores virtudes...» 19 . El manuscrito carece de título; el de Materia médica misionera, que conservamos en esta edición por considerarlo acertadísimo, le fue dado por Manuel Ricardo Trelles, cuando lo publicó por primera vez, aunque en forma incompleta, en los tomos I y II, año 1888, de la Revista patriótica del pasado argentino, 18 Todos los que hasta la fecha han estudiado el manuscrito del hermano Montenegro existente en la Biblioteca Nacional, le asignan 148 dibujos de plantas, basándose, sin duda, en el error que cometiera Manuel Ricardo Trelles en el Prólogo de presentación, cuando lo publicó en la Revista patriótica del pasado argentino. En honor a la verdad los dibujos son exactamente 136 y nada induce a pensar que hayan desaparecido los 12 supuestos por Trelles, ya que el manuscrito está en perfecto estado de conservación y la secuencia de las páginas, que comprende correlativamente texto y dibujos, no está alterada. Esta última circunstancia descarta toda duda. 19 MONTENEGRO, Pedro de: Materia médica misionera. Biblioteca Nacional. Manuscrito, p. [5]
  • 28. --- XXXI --- que dirigía. Se desconocen, asimismo, las puntuales circunstancias en que Montenegro escribió su libro. Por propia declaración sabemos que sus fuentes principales fueron las obras de Dioscórides, Mattioli, Laguna, Plinio, Huerta, Monardes, Pisón, Bonti, Sirena, León y Bauhin «que son – dice –, los que hasta hoy he podiso leér sus obras, que con particular vocación los inclinó el Todo-Poderoso al descubrimiento de los simples y arte medicinal» 20 . Si exceptuamos los trabajos del español Félix de Azara – importantes desde el punto de vista de la zoología, ya que sus referencias a la botánica son muy escasas – , no encontraremos hasta las postrimerías del reinado de Carlos III, sucesos excepcionales dignos de un comentario especial en esta noticia. Algunos hay sin embargo de orden corriente, que pueden señalarse. A ellos pertenece la Chronica de la privincia de San Francisco de Zacatecas (México, 1737), de fray José Arlegui; El Orinoco ilustrado, y defendido, historia natural, civil y geographica de este gran río y sus caudalosas vertientes (Madrid, 1744), del jesuita español José Gumilla, con descripciones de plantas medicinales y tóxicas, aromáticas, comestibles, tintóricas, venenos utilizados por los indios, etc.; La Descripcion historica y geografica de la ciudad de San Juan de Vera de las 20 Ibidem, p. [4]
  • 29. --- XXXII --- siete corrientes, escrita en 1760 por Bernardino López, maestre de campo, con noticias sobre yerbas medicinales: cepa de caballo, manzanilla, llantén, yerba de pollo, oreja de gato, y otras; la Descripcion exacta de la provincia de Benezuela, publicada en Valencia, en 1764, por su autor, el venezolano José Luis de Cisneros, en que se estudian los animales y plantas existentes en las provincias de Maracaibo y Santa Marta, parte del reino de Santa Fe, la cuenca del Orinoco y algunas regiones de las posesiones holandesas; la Storia antica del Messico cacata d’migliori storici spaynuaoli... (Cecena, 1780-81), del jesuita Francisco Saveiro Clavigero, donde se encuentran descripciones de resinas, gomas, aceites, añil, campeche, etcétera; la Razón sobre el estado y gobernacion politica y militar de la jurisdiccion de Quito, escrita por el gobernador de esta provincia, Juan Pío de Montufar y Frasco, publicada en el Semanario erudito, en 1790 21 ; el Saggio sulla storia naturale del Chili, del jesuita chileno José Ignacio Molina, dividido en cuatro libros que se refieren sucesivamente al clima, a los minerales, vegetales y animales, seguidos de un apéndice titulado Flora selecta regni chilensis juxta systema Linneum; la obra del capitán Antonio de Córdoba y otras que ofrecen referencias de diversa importancia y mérito, sobre la historia natural americana. 21 Semanario erudito. Madrid, 1787-1791; t. 28, pp. 3-53
  • 30. --- XXXIII --- Fernando VI, con el propósito de enriquecer el Jardín Botánico que fundara en los aledaños de Madrid, hizo venir a Pedro Loëfling, de Suecia, para que acompañado de algunos jóvenes españoles, visitara y estudiara la flora de Canadá y del Orinoco. La muerte del sabio malogró en principio la empresa científica y en la Relación del viaje, reconstruida con los apuntes que dejó a su muerte el viajero y que Linneo, su maestro publicó en Estocolmo, se ponen de manifiesto las grandes ventajas y la singular importancia de estas empresas 22 . Fue en los últimos años del reinado de Carlos III que los estudios de la botánica alcanzaron su nivel más alto. Numerosos hombres de ciencia, por su iniciativa, se diseminaron por las anchas comarcas del Nuevo Mundo. Así, este rey dispuso que José Celestino Mutis recorriese el Nuevo Reino de Granada; que Juan Cuéllar visitase las Islas Filipinas; Martín Sessé, las regiones de Nueva España; que Vicente Cervantes estableciese un Jardín y enseñase la botánica en México; que Alejandro Malespina, Antonio Pineda, Luis Neë y Tadeo Haenke, diesen la vuelta al mundo con propósitos de investigación científica y que Hipólito Ruiz reconociese los reinos de Chile y del Perú. A esta empresa científica, que tenía por finalidad el estudio integral de la flora americana, se conoce en la historia con el nombre de Gran Expedición. 22 RUIZ, Hipólito y José PAVÓN. Florae Peruvianae et Chilensis. Prodromus. Madrid (Sancha), 1794; prefacio, p. V
  • 31. --- XXXIV --- Con la de Hipólito Ruiz, proponíase Carlos III enriquecer las colecciones del Jardín Botánico de Madrid, y estimular entre sus súbditos el estudio de esta ciencia, «cuyos beneficios para el sustento de la vida, para la curacion de las enfermedades, y para la perfeccion de las artes conocía en toda su extension» 23 . Requerido el asesoramiento del botánico Casimiro Gómez de Ortega, éste indicó a varios de sus discípulos como aptos para emprender compromiso de tanta responsabilidad y, de esa manera, se alistó la expedición en la que formaron los botánicos de la Real Academia Médica de Madrid, Hipólito Ruis y José Pavón, José Dombey, médico y botánico del rey de Francia y los dibujantes José Brunete e Isidoro Gálvez. A ellos se les reunieron, años después y ya en América, en un lugar denominado la Hacienda de Mocora, cerca de Huámuco, Juan Tafalla y Francisco del Pulgar, botánico el primero y dibujante el segundo. La expedición se embarcó en El Peruano que se hizo a la vela, el 4 de noviembre de 1777, para arribar al Callao el 8 de abril del año siguiente, es decir, después de cinco largos meses de riesgosa y sufrida navegación. Los expedicionarios recorrieron los reinos 23 Ibidem, p. IX
  • 32. --- XXXV --- del Perú y Chile por espacio de once años. En el primero, reconocieron los alrededores de Lima, la Provincia de Chancay, «notable por la copia de plantas monadelfas y diadelfas, sus cerros arenosos, vestidos de yerbas y azotados de las olas del mar, y sus campos sembrados de Caña dulce, con que fabrican azucar nada inferior al de los Olandeses» 24 ; visitaron la provincia de Tarma, las comarcas de Chenchin, Palca, los cerros y quebradas de Tarma y Xauxa, poblados de orquídeas, laurel de Indias o canelo del Perú, el valle de Huámuco y muchas otras regiones. En Chile exploraron Talcahuano, Concepción, Itata, Rere, Arauco y las provincias de Puchacay, Maule, San Fernando, Rancagua, Santiago y Quillota y parte de la cordillera de los Andes. El relato de estas andanzas hecho con naturalidad y sencillez, ofrece algunos aspectos conmovedores, y siempre, marcado interés científico o histórico. Enternece, realmente, el episodio en que los sabios narran la pérdida de gran parte del material reunido en largos años de trabajos y sufrimientos; primero, en el naufragio de San Pedro de Alcántara, ocurrido en los escollos de Peniche y, más tarde, en el desgraciado incendio del Macora; grande fue el dolor y fugaz el desaliento por la pérdida de lo que era el fruto de sus afanes y el motivo de sus esperanzas. Poco tiempo después em- 24 Ibidem, p. XI
  • 33. --- XXXVI --- prendían con renovada energía la inmensa tarea de rehacer la obra destruida. En tan largo peregrinar por las selvas vírgenes del Nuevo Mundo sufrieron un nuevo golpe, el de la muerte del dibujante Brunete. Al fin la tarea quedó cumplida y la expedición se embarcó de regreso en El Dragón y arribó a Cádiz el 12 de septiembre de 1788. Fruto de esta azarosa empresa científica, que duró diez años, es la espléndida obra titulada Florae peruvianae, et chilensis, para cuya costosa publicación se solicitó el apoyo popular y privado. Los vasallos de América contribuyeron con más de cincuenta mil ducados y gracias a esa pecunia, en el año 1794, la obra vio la luz en cuatro volúmenes impresos en gran folio y compuesto de un Prodromo, con los nuevos géneros descubiertos, que apareció en el citado año, impreso por orden del rey, en la imprenta de Sancha y de los tomos I, II y III, editados en 1798, 1799 y 1802, respectivamente, en el mismo taller. Para esta hermosa obra los autores habían preparado dos mil cuatrocientas descripciones de especies y mil ochocientas figuras. De estas últimas, solamente se utilizaron trescientas sesenta y dos, para los cuatro tomos mencionados y cien más, que se tiraron para un tomo que no llegó a aparecer. En la Biblioteca Nacional de Buenos Aires se conserva un ejemplar de esta valiosa obra, que fue donado por el arzobispo de los Charcas, Benito María de Moxo.
  • 34. --- XXXVII --- Desgraciada por sus resultados fue la expedición científica que, bajo la dirección del doctor Martín Sessé y Lacasta, llegó a Nueva España, con Juan Diego del Castillo, José Longinos Martínez, el dibujante Juan Cerda, como colaboradores y Vicente Cervantes, que traía el compromiso de dirigir el Jardín de plantas a fundarse en México y enseñar la botánica. Ya en dicha ciudad se incorporaron a la expedición, Mariano Mociño, José Maldonado, el pintor Atanasio Echeverría y Jaime Serséve. Durante diez y seis años se hicieron estudios y reconocimientos en las regiones del centro de México, California, costa del Pacífico, parte de Guatemala, Yucatán, Campeche, costas de Tabasco, Tarahumara, Jorullo, Guadalajara y San Andrés Tuxala. En el lapsus de tan largas exploraciones en que los naturalistas sufrieron toda clase de privaciones y padecimientos, murieron Castillo y Longinos, el primero en México en 1793 y este último, en Campeche, en 1803. Terminada la empresa, Sessé y Mociño regresaron a España llevando resumidos en tres volúmenes manuscritos y en una colección de 1.440 dibujos en color, obra de los pintores Cerda y Echeverría, los resultados de sus estudios y observaciones botánicas. Doscientas setenta y dos sumaron las nuevas especies de plantas descubiertas.
  • 35. --- XXXVIII --- No encontraron en España los naturalistas estímulo ni apoyo para la publicación de esta obra y el gobierno, a quien recurrieron, los trató con indiferencia. Sessé murió en 1809 y Mociño diez años después. Hoy en día se desconoce el paradero de los manuscritos y dibujos de la desgraciada expedición a México. Sólo se supo, que a la muerte de este último, quedaron en poder del médico que lo atendió. Impulsado por una irresistible vocación científica llegó a América José Celestino Mutis, oriundo de Cádiz, donde había nacido un día domingo 6 de abril de 1732. Se graduó de bachiller y cursó cuatro años de medicina en la Universidad de Sevilla y obtuvo allí varios concursos; volvió a Cadiz y ejerció la medicina bajo la dirección de Pedro Fernández de Castilla. El 2 de mayo de 1775, recibió en aquella Universidad, el título de bachiller en medicina. Fue médico del Tribunal del Real Proto-Medicato de Madrid y sustituyó al profesor Araujo, en la cátedra de anatomía en el hospital general de esta ciudad. Sacerdote y teólogo diestro, matemático, físico y astrónomo eminente, mineralogista de nota, su vocación estaba, sin embargo, por las ciencias naturales y entre éstas, sentía un vivo amor por la botánica. La estudió en España primero, al lado de
  • 36. --- XXXIX --- Miguel Barnadez, director del Jardín del Soto de Migas Calientes, y más tarde en América, donde ya maestro, la enseñó, también, siguiendo la huella profunda trazada por Linneo. De la primera aventura científica del célebre gaditano nos ha quedado una Relación del viaje que realizó con el propósito de herborizar en varias regiones, como lo hizo, en los montes de Toledo, en Yébenes, Alcudia, Sierra Morena, Andalucía, Córdoba, Écija, Marchena, Paradas, Ararchal, Utrera y Cádiz. El 7 de setiembre de 1760, a poco de haber terminado sus exploraciones por los bosques españoles, se embarcó en el navío de guerra Castilla rumbo a Cartagena, en compañía del marqués de la Vega de Armijo, don Pedro Mesía de la Cerda y Cárcamo, nombrado virrey de Nueva Granada. Desechó, por este viaje, la oportunidad que le ofrecía el rey de trasladarse a París, Leiden y Bolonia, y perfeccionar sus conocimientos en dichos centros de cultura, en compañía de otros jóvenes españoles. Abrigaba la esperanza de encontrar en las selvas vírgenes del Nuevo Mundo, abundante manobra para una Historia Natural de toda la América, libro con que soñaba. El 29 de setiembre de 1760, llegó a Cartagena y el 24 de febrero del año siguiente, a Santa Fe de Bogotá, capital de Nueva Granada. Mutis fue uno de los sabios que más trabajó por el conocimiento y estudio de la botánica americana y sobre todo, por la difusión
  • 37. --- XL --- del uso de la quina. Las virtudes de ésta eran conocidas en el Perú, desde el año 1616, cuando gobernaba el virrey Francisco de Borja, príncipe de Esquilache. Con la infusión de su corteza curó las tercianas que sufría la esposa de otro virrey, el conde de Chinchón. Los jesuítas, más tarde, llevaron a Europa gran cantidad de corteza de quina y con ellas cortaron maravillosamente tercianas y calenturas. El inglés Tallot, en 1679, difundió su uso en Francia, pero mantuvo el secreto de su nombre y origen, hasta que Luis XIV, comprándolo a precio de oro, lo rescató para bien de la humanidad. El astrónomo Carlos María de la Condamine, en 1738, descubrió en la Academia de Ciencias de París, el árbol de la quina, reconocido por él en la provincia de Loja, lugar célebre porque allí se constató por primera vez su poder febrífugo. Linneo, en 1757, hizo otra descripción de este vegetal denominándolo, en recuerdo del virrey peruano, Chinchona officinalis. En el año 1764, Mutis envió a Linneo muestras de quina de Loja, que le había suministrado Miguel Sautisteban y el célebre sabio sueco le agradeció en estos términos: «Recibí a su tiempo, hace ocho días, tu carta dada el 24 de setiembre de 1764, y por ella fui conmovido y regocijado en gran manera, pues contenía un bellísimo dibujo de la corteza de quina, juntamente con hojas y flores, cuyas flores, nunca vistas por mí
  • 38. --- XLI --- antes de ahora, me dieron verdadera idea de su género rarísimo, y muy diversa de la que adquirí por las figuras de Mr. Condamine...» 25 . Una de las nobles preocupaciones científicas del sabio Mutis era la de encontrar en los bosques de Nueva Granada, el preciado árbol de la quina; y por fin, después de sufridos viajes y pacientes búsquedas, un día del mes de octubre de 1772, en circunstancias en que regresaba de uno de estos frecuentes viajes, en compañía de su amigo Pedro Ugarte, hizo el valioso descubrimiento en los montes de Tena, jurisdicción de Ibagué. Mutis usó y enseñó, también, la aplicación medicinal de la raíz de la ipecacuana y del bálsamo de Tolú, descubrió el té de Bogotá, cultivó el árbol de la canela americana; escribió monografías sobre el uso medicinal de diversas hierbas y plantas y unas instrucciones para el tratamiento y cura por inoculación de la viruela. Dirigió desde 1783 hasta 1789, año en que lo substituyó su discípulo Francisco Antonio Zea, la importante expedición botánica llamada de Nueva Granada que efectuó reconocimientos científicos y estudios por espacio de más de veinticinco años y que estaba integrada por los doctores Eloy Valenzuela y Bruno Landote, el geógrafo José Camblor, el dibujante Antonio García y, además de Zea, los naturalistas americanos Francisco 25 GREDILLA, Federico. Biografía de José Celestino Mutis. Madrid, 1911, p, 103
  • 39. --- XLII --- José de Caldas, Jorge Tadeo Lozano, Salvador Rizo y Sinforoso Mutis. Los archivos de esta expedición, con sus colecciones, escritos, álbumnes y sus 6.849 dibujos de plantas, donde está gran parte de la labor del sabio, fueron trasladados a España. Mutis no tuvo la dicha de ver publicada su obra capital La flora de Bogotá, suceso que no ha ocurrido todavía, porque sus originales duermen un injusto olvido en los archivos del Jardín de Plantas de Madrid. Mutis murió el 2 de setiembre de 1808. Sus luminosas enseñanzas formaron escuela científica en América y al morir dejó numerosos discípulos. Los nombres de Francisco Zea y Francisco José de Caldas, se destacan entre todos con características excepcionales. Zea, como hombre de ciencia sucedió a Mutis en la jefatura de la expedición de Nueva Granada, publicó numerosos trabajos sobre la materia, fue primer profesor y director del Jardín Botánico en Madrid; como político, sufrió cárcel, formó parte de la Junta de Bayona, en 1808, acompañó a Bolívar, en su expedición libertadora, con el cargo de Intendente General de Hacienda, ocupó la presidencia del primer Congreso Constituyente de Venezuela, y más tarde, realizada la unión con Colombia, la vicepresidencia de la flamante República. Murió en Inglaterra, el 28 de noviembre de 1822, mientras desempeñaba una misión diplomática y financiera.
  • 40. --- XLIII --- Ejemplar fue también la vida de Francisco José de Caldas, nacido en Popayán, en 1741, y eminente su actuación. Discípulo predilecto de Mutis, compañero de Bonpland y de Humbolt en sus excursiones al Chimborazo y al Pichincha, director del Observatorio Astronómico de Bogotá, abrazó la causa de la revolución emancipadora americana. Cuando los españoles ocuparon aquella ciudad, en 1816, fue hecho prisionero y condenado a muerte. Notificado de la terrible sentencia conservó calma perfecta y, como última gracia, pidió que se le concediera el tiempo indispensable para ordenar y poner en claro sus escritos científicos. Caldas fue fusilado por la espalda el 24 de octubre de 1816. Otras obras interesantes registra la bibliografía de la botánica americana. Entre ellas anotamos las del religioso y naturalista brasileño José Mariano de la Concepción Velloso, tutuladas Quinographia portuguesa (Lisboa, 1799) y Alographia dos alkalis fixos, vegetal ou potassa, mineral ou soda (Lisboa, 1798); la Dissertaçao sobre as plantas do Brazil (Río de Janeiro, 1810), del médico de la misma nacionalidad, Manuel Arruda Cámara y los trabajos sobre la quina del colombiano José Triana. Y ya en tiempos más próximos encontramos una serie de naturalistas, en su mayoría europeos, que se ocuparon de la flora argentina y enseñaron las ciencias
  • 41. --- XLIV --- naturales en institutos y universidades. Los más prestigiosos fueron Pablo G. Lorentz, Jorge Hieronymus, Federico Kurtz, Carlos Berg y Carlos Spegazzini y entre sus discípulos, ya argentinos, sobresalieron con rasgos propios, Eduardo Ladislao Holmberg, Miguel Ignacio Lillo, Cristóbal M. Hicken y Ángel Gallardo. La personalidad de Eduardo Ladislao Holmberg (1852 - 1937) llena toda una época en los estudios científicos de nuestro país. Por la robustez de su talento, por la persistencia en el esfuerzo y por la notable influencia de sus enseñanzas y de su obra, constituye uno de los más ilustres representantes de la ciencia argentina. Realizó numerosos viajes de estudio por el país, recorriéndolo en diversas épocas y oportunidades. Su labor escrita es considerable y única por la variedad de géneros que abarca, desde la novela y la poesía hasta los trabajos de pura especulación científica. Publicó en 1898, entre otros, la Flora de la República Argentina, y en 1905, las Amarilidáceas argentinas indígenas y exóticas cultivadas. El nombre de Miguel Ignacio Lillo (1862 - 1931), ornitólogo y botánico, es universalmente conocido y su prestigio no ha de morir. Reunió todas las virtudes del apóstol de la ciencia: la abnegación, el desinterés, la perseverancia, el talento vigoroso y la cultura vastísima. Fue nuestro botánico más eminente y quien mejor
  • 42. --- XLV --- conoció y estudió la flora argentina. Especie de cartujo de la ciencia, trabajó lejos del mundo y no aceptó jamás homenaje alguno a su persona; renunció, igualmente, a las recompensas materiales con que se le premió. Publicó, entre muchos otros trabajos de su especialidad, varios sobre la Flora de la provincia de Tucumán, una Segunda contribución al conocimiento de los árboles de la Argentina, etcétera. Lillo declaró heredera de todos sus bienes a la Universidad Nacional de Tucumán. Con ese legado se fundó el Instituto Lillo, modelo en su género y motivo de legítimo orgullo para la ciencia argentina. Allí se edita la revista Lilloa, que es una de las mejores del mundo en su especialidad y se ha emprendido la publicación de la magna obra, Genera et species plantarum argentinarum, cuyo primer tomo, en gran folio, con preciosas ilustraciones policromadas, apareció en 1943 bajo la dirección del D. Horacio R. Descole y con el con el patrocinio del entonces ministro de Justicia e Instrucción Pública, Dr. Gustavo Martínez Zuviría. La aparición de esta monumental flora argentina, cuyo tercer tomo se halla en prensa, constituye sin disputa un acontecimiento científico de repercusión universal. Otra figura prestigiosa de la botánica argentina fue la de Cristóbal M. Hicken, discípulo de Holmberg.
  • 43. --- XLVI --- Nació este naturalista en Buenos Aires, en 1875 y desde muy joven se dedicó al estudio de las disciplinas, que después enseñó, por espacio de más de treinta años, en escuelas, colegios, institutos y en la Universidad. Viajó por todo el país y por América, estudiando su flora y recogiendo material para sus colecciones. Fundó el instituto «Darwinion» para intensificar los estudios de la botánica y la revista Darwiniona, para difundirlos. Sus trabajos científicos suman alrededor de setenta publicaciones, entre ellas una de carácter histórico, que se refiere a Los estudios botánicos en la República Argentina. Fue hombre metódico y estudioso y su biblioteca, con sus diez mil volúmenes, llegó a ser una de las más completas de América, en la materia. El ilustre Ángel Gallardo – aunque su especialidad fue la zoología – está asociado a los estudios botánicos de nuestro país. Porteño de pura cepa, nació en 1867 y sus primeros años corrieron en la apacible ciudad colonial, de calles desiertas y casas vetustas; en sus patios llenos de sol y en sus huertas arboladas y umbrosas, despertó, tal vez, su vocación por el estudio de la naturaleza, que dio más tarde brillo a su nombre. Cursó el Colegio Nacional Central y la Facultad de Ciencias, donde se graduó de ingeniero civil. Sucedió, en 1903, a su maestro Carlos Berg, en la cátedra universitaria de zoología. Sus contribuciones a la botánica
  • 44. --- XLVII --- son valiosas y figuran publicadas en revistas argentinas y extranjeras. Hizo universalmente célebre su nombre con sus famosos trabajos sobre la reproducción celular y sobre todo con su magistral teoría del proceso mecánico de la carioquinesis. Fue ministro de Estado y, en los últimos años de su vida, la Academia Argentina de Letras lo recibió en su seno, y le adjudicó el sitial que lleva el nombre de Francisco Javier Muñiz. Estos son los principales hechos históricos que jalonan casi cinco siglos dedicados al estudio de la botánica en el Nuevo Mundo. Como se ve, los sacrificios han sido cuantiosos, las desilusiones frecuentes, efímero el entusiasmo de los gobiernos y muy laboriosas las conquistas. Muchos han sido los naturalistas españoles y americanos que, sin desaliento y a costa de grandes esfuerzos, lograron conquistas definitivas para la ciencia. Sus vidas constituyen, para quienes quieran verlo, un alto ejemplo y una permanente enseñanza. No busque el lector originalidad en estas notas. Nuestro pequeño trabajo – como sin esfuerzo de perspicacia se advierte –, no está dirigido a los estudiosos que conocen la materia y que ninguna novedad encontrarán en él. Lleva propósitos más modestos; como el de entregar al lector corriente, los hilos indispensables para ahondar, si así lo desea, el estudio de estas interesantes cuestiones.
  • 45. --- XLVIII --- Y por último, sería injusto que, hablando de los estudios de la botánica en América, no recordásemos los nombres de otros dos ilustres argentinos: los de Pedro N. Arata y Juan A. Domínguez, que dedicaron gran parte de sus energías al estudio paciente de este particular aspecto de la ciencia. De sus trabajos nos hemos servido a cada instante en el transcurso del nuestro. Sea para ellos el homenaje de nuestra gratitud. Raúl Quintana Buenos Aires, julio de 1945
  • 46. - 2 -
  • 47. - 3 - /DEDICADO A LA SERENISIMA REINA DE LOS SIETE DOLORES. Soberana Señora, Reina del Cielo, y de todo lo criado: á cuyo cargo corre el alivio y socorro del genero humano, pues el Todo-Poderoso, y Sempiterno Dios, entre millares desde Abeterno os escojió para remedio de los hijos de vuestro gran Padre Adán, sin ser mancillada de la culpa suya, en que incurrimos todos sus decendientes, librando solo á Vos, como á Madre de su Unigenito Hijo Jesu-Cristo Redentor, y remediador nuestro, quien como Todo-Poderoso, segun sentir de muchos Santos, y graves Expósitores, tiene determinado el no conceder á ninguna Criatura gracia, alguna, que no sea por medio y mano vuestra, que como Arca en que estuvo el Tesoro del Eterno Padre para rescate del genero humano, ós dejó Señora todas las gracias y prerrogativas, que por toda la eternidad habia de repartir á todas las Criaturas, y asi sois sola Vos la concebida sin pecado: Hija del Eterno Padre, y Madre de su Unigenito Hijo, Esposa del Espiritu Santo, Templo y Sagrario de las Tres Divinas Personas: Reina de los Angeles y Arcangeles, Querubines y Serafines, Tronos y Dominaciones con todas sus Potestades, y iluminaciones, á quien todos postrados adoran, despues de su Criador, despues de estas tan grandes prerrogativas os hizo Reina de este universo globo de la Tierra: Madre Universal de todas sus Criaturas, q.e ciegos caminamos por las descarriadas sendas de los sentidos cargados de pecados y miserias, sin tener mas luz, que las de vuestras Divinas Misericordias, por lo cual para ir al Cielo Vos sois la escala, para ver á Dios Vos sois la puerta, para [p. 1]
  • 48. - 4 - ser limpios de culpas Vos sois el mar de las aguas cristalinas á donde todos debemos acudir para ser sanos. Vos sois la medicina y remedio para todas las enfermedades, y pues sois Madre de Dolores, Divina Señora, que sabeis por experiencia la miseria humana á que quedamos sujetos por nuestras culpas: humilde pongo á vuestras Sacratisimas plantas la proteccion de este mi pobre y corto trabajo, suplicando á vuestra Divina Magestad tome á su cargo el dirigir y gobernar mis yerros, permitiendo, que si en él lo huviere cosa agena de la verdad, haiga quien /quien lo enmiende y corrija, que aunque la intencion es cual vuestra Divina Magestad, bien sabe, que como indigno y miserable hijo de entrada en vuestra casa, en el dia de vuestros dolores, aunque indigno de tan gran beneficio, solo gran Señora por vuestra gran misericordia y patrocinio de que estoy muy cierto, como así de la asistencia vuestra en mis aflicciones y trabajos, de que os doy las devidas gracias: á Vos gran Reyna dedico como á verdadera Madre este pequeño y corto obsequio, para que gobernado de vuestra proteccion consiga salud en lo adelante vuestros amados hijos en sus dolencias, que si quiera Señora ser poderoso para por vuestro amor poder hacer más por la salud de mis amados hermanos, asistiendolos en sus dolencias por toda la eternidad. Pero Señora, con vuestra gracia y patrocinio espero hacer cuanto en mi fuere, para cumplir con el cargo y oficio que me habeis dado, en lo yo pudiere con vuestra divina gracia y luz, dando á vuestra Divina Magestad las gracias y honras de todo como á Reina y Gobernadora de todo lo bueno por todos los siglos de los siglos. Amen Jesus Maria y Jose. De vuestra Serenisima y Divina Magestad indigno Siervo. Pedro Montenegro. [p. 2]
  • 49. - 5 - /PROLOGO AL LECTOR. Tienese por cosa cierta, asi entre los Autores Griegos, como entre los Latinos, q.e el inventor de la medicina fué solo Dios Inmortal, y cierto va fundada en tal razon la tal averiguacion, porque se deja ver, y parece cosa imposible que un hombrecillo bosal, y formando de un poco de lodo, el cual á penas vé lo que tiene delante de los ojos pueda de si mismo comprender, ó alcanzar tantos y tan sublimados misterios, cuantos contiene en si el arte medicinal, si el que le dió vida y ser no se los declara, por donde todos nos debemos persuadir y creer, que aquel sumo arquitecto nuestro, y fabricador de Cielos y tierra luego que formó al hombre conociendo su flaqueza y enfermedades, á las cuales habia de estar sujeto, como Padre piadoso nos enseño, y cada dia nos enseña los remedios para ellas. En primer lugar las enseñó á nuestros primeros Padres, y de mano en mano vino á parar á nosotros sus sucesores: sabemos tambien, que despues que sobre la tierra solo quedó Noé con su familia sola, habiendose perdido lo mejor de ella, tuvo paternal providencia por medio de Angeles, y hombres ilustrados de su Divina Providencia, y asi mismo por medio de animales terrestres, volatiles y acuaticos de hasta el dia de hoy irnos comunicando esta ciencia, y prolongando este continuado favor y consuelo en este destierro y Valle de lagrimas, como Padre amorosisimo á tan miserables y pobres criaturas suyas, para que de los nuebos beneficios, como de nuebo presente y regalo le seamos cada dia mas agradecidos. A Salomon dió la virtud de la saviduria, con lo cual vió y entendió cuantas plantas, animales, metales, y piedras que encierra la redondez del orbe y sus cualidades y virtudes, escribiolas, y por usar la ingratitud humana [p. 3]
  • 50. - 6 - mal de ellas, sin agradecimiento á su Criador, segun sentir de hombres doctos, y graves autores, permitió se arruinasen tales libros, para por medio de otras criaturas suyas poco á poco irlas comunicando, como se vé á las claras, que hasta el dia de hoy nos continua poco á poco este favor, aunque como á ingratos, y porque no nos ensorbebezcamos como /como nuestros antecesores nos las dá clara, escasamente, criando y sacando del ser de la nada, hombres con particular inclinacion al descubrimiento y averiguacion de las plantas, y otros de los metales, otros de las piedras; y otros al modo de usarlas y preparadas, cual á un Dios Corides; un Mathiolo Senense, un Andres de Laguna, y otros varios, que dejo en esta facultad eminentes y peregrinos como Plinio, Huerta, Menardes, Pisón, Bonti, Sirena, Leon, y Bauthin, que son los que hasta hoy he podido leér sus obras, que con particular vocacion los inclinó el Todo-Poderoso al descubrimiento de los simples, y arte medicinal. Esto digo amigo lector porque no pienses, que esto es acaso, ó paja como suelen decir algunos, por genios de naturaleza, que ciegos quieren obscurecer, y borrar la grandeza de la Divina Providencia para con sus criaturas: puedote decir como cosa cierta, que desde que acuerdo tener uso de razon me siento inclinado al de conocer y saber la virtud de las plantas, y el curar con ellas, á mi, y á mis projimos, y á ellas debo la vida por tres veces, que de varias enfermedades, y heridas mortales de necesidad, segun varios Autores afirman no ser curables: y sino me quieres creér te puedo enseñar dos cicatrices en partes bien peligrosas, y muy penetrantes con nervios contusos y descubiertos, y no solo á mi, sino tambien á varios en casos muy apretados, que no refiero en la obra por no parecer alabanzas propias. Esta inclinacion de la Divina bondad á mi dada, por sola su gran misericordia desde niño, como dejo dicho, me [p. 4]
  • 51. - 7 - ha siempre como costreñido y violentado á meterme por bosques, Sierras muy encumbradas, y de no pequeños peligros, aún despues que estoy en religion, atropellando varias incomodidades y trabajos, á fin de salir con mi intento, cierto, que muchas veces me elaba de frio, y otras de calor, y todo ello lo doy por bien empleado, por el servicio que en ello juzgo haber hecho á la Divina bondad, como tan amante de sus amados hijuelos, y Criaturas de la tierra. Lo que te puedo asegurar es, que las plantas que aqui te doy pintadas son verdaderas medicinas para lo que te prometen curar, que por espacio de treinta y un años que há que comenzé á curar en el hospital general de Madrid, algunas de ellas he reconocido sus virtudes, y mayormente de 12 años /años acá, que por hallarme en estas tierras de la America sin Botica, ni Boticarios, me ha forzado á que con ellas hacerme autor de Botica, confecionanando [sic] unas con otras, cual se puede ver en sus tratados: por lo cual te pido, que si en algo reconocieres yerro, me disculpes en parte, porque no siendo de mi estado el escribir libros con nuebo modo de composiciones, y descubrimientos de estraños y peregrinos simples en estas partes, puedes estar cierto, me muebe mas la caridad de haser bien á mis hermanos, que la ambicion de Autor de un libro: y si quisieres ver por tus ojos la verdad que en ello se halla, llegate donde yo asisto, y traheme el simple que quisieres, ó que dudares ser verdadera su virtud, y verás que aplicado en la forma que digo, y con las circunstancias que pide la medicina si es verdadero, ó no lo que digo, como quien lo ha experimentado, esto es con la practica, en el tiempo dicho, que algunos de los tales simples bá, para 18 años que estoy averiguando sus cualidades, segun su graduacion de calor, frialdad, humedad, y sequedad, reconociendo las destemplanzas de los cuerpos, de los vientos, y las [p. 5]
  • 52. - 8 - causas de las enfermedades, que si esto no conoce bien el que ha de curar, mas seguro es no meterse á tal oficio. No me he atrevido á dár por escrito sus virtudes hasta constarme su experiencia, esto es, lo que de por acá nuebamente he descubierto: lo que pongo de Dios Coride, Anacarbeo, y dos otros de Mathiolo Senense, es porque en estas tierras desdicen en figura de su original; pero son ellos como los he probado por la experiencia y partes. Ahora á lo último de esta obra llegó á mis manos las obras de Guillermo Pisón, y Jacobo Bonti, que escribieron en el Brasil, trahen varias plantas con los nombres de estas tierras, de las cuales he traducido, y trasladado algunas, las que reconozco de mayores virtudes, y que por acá se pueden halar, por ser muy semejantes éstas á la del Brasil, de las cuales he descubierto yá algunas, las cuales pongo con sus nombres en Tupi, y Guaranî, y asimismo las virtudes q.e dichos autores recitan de ellas, que no dudo serán ciertas, para que si /si con el tiempo se descubrieren sepan usar de ellas. Otro si: no pretendí en este mi afán el dár por estampa las que he descubierto de Mathiolo y Dios Corides, y asi las pongo como descubiertas al fin, solo por escrito con algunas de sus mas escojidas virtudes, y si mis ocupaciones y salud diere lugar pretendo sacar á luz otras nuebas plantas que boy haciendo su inquisicion y algunos animales, pajaros, y aves de partes medicinales, de que tengo yá algunos apuntamientos no de poca importancia; pero porque en estas partes y en estas tierras he hallado poca fidelidad en algunos dichos de Curanderos y Curanderas de ningun fundamento, me veo obligado á primero que salga de mi pluma el certificarme, y á veces no se ofrecen los casos en algunos años, ó ser tal la pobreza y desabrigo de estos pobres Indios, y su poco resguardo y cautela, que no se puede en buena conciencia hacerles [p. 6]
  • 53. - 9 - remedios mayores, porque es despacharlos con mayor brevedad á la eternidad. No temo amado lector tanto la calunia de las mordaces y golosas murmuraciones, de aquellas livianas lenguas, que hasta en los muy descarnados huesos hallan que lamer, cuanto en que estos simples han de llegar á manos de quien los use muy al contrario de lo que dejo de ellos escrito, por que como con mucha verdad exclama el Dor. Laguna en su prologo diciendo: que muchas veces no surten efecto las medicinas, no por falta propia suya, sino del que las aplica, ó por tomar una yerba por otra su semejante en figura, ó por no aplicarla á tiempo que se debe, ó por el modo y cantidad de su uso, ó por ignorar el que cura la causa del mal y su complicacion, todos puntos de concideracion medica, esto exclamaba dicho autor en tierras á donde solo curan hombres capaces, y medicos y cirujanos aprobados, y que han pasado por claces de Theorica, y por maestros en practica, ó por hospitales en ambas materias, que en 21 años que há que entré en ella, solo un Medico y Cirujano he visto, todos los demas Medicos Curanderos y Curanderas; mas les cuadra el nombre de matasano, que el de Cirujano, y el de carnicero que el de medico, ó curandero, y son tantos y tantas los dados á esta secta de locos, que entre tal gana /ganado poco ó nada hay que escojer, y cierto es, que á ellos les fuera mejor arar para sustentarse, y á ellas hilar la rueca, que ciegos y cargados de ignorancia, sin advertir el peligro de sus conciencias; ni los homicidios que hasen en los pobres enfermos, que como nesecitados admiten el socorro, que estas sabandijas, ó casta de locos les ofrece, no con pequeño riesgo de sus vidas, como yo lo he visto y remediado mas de cuatro, y á otros no hubo mas remedio que la muerte, y bien acelerada, y rabiosa de dolores, que aseguro ¡me tegrima [sic] el [p. 7]
  • 54. - 10 - pensarlo! y aseguro con toda verdad, y segun leyes naturales, que los tales deben ser castigados como á enemigos de la Republica; ó puestos en prision como locos; ó tratados y tenidos por simples, tontos, y necios, segun se lee de los Griegos y Romanos en el tiempo que florecieron: y al ver en estas tierras semejantes charlatanes, y charlatanas me tenia amedrentado el no tratar de simple alguno, por el peligro en que lo concideraba, porque si oyen que tal yerba cura la retencion de orina, y la doy de docis dos dragmas, estos tales echaran dos onzas de su sustancia en una bebida, con que al que no podia orinar ni una gota, no solo le hasen de un golpe, y violentamente orinar; sino que por toda la vida le dejan orinando, y quiera Dios no sea sangre. Cata aqui amigo lector el riesgo de la ignorancia, que es tan peligroso, y mas que el de la heregía. Y asi te pido, que si quisieres curarte, ó curar á otros, no te salgas de las cantidades señaladas por el riesgo grave que tiene lo contrario, por ser esta torrida zona en que estamos muy caliente y humeda, y el calor natural que hade regular auxilios de las medicinas muy debil y flaco, por salirse por los poros, á fuerza de la grande apersion de ellos, acordandote del dicho de Galeno: "esto de curar consiste en cierta cualidad, cierta cantidad, y cierto modo de aplicacion:" que en tres razones como filosofo, y Principe de la medicina lo encierra todo.
  • 55. - 11 - /MODO DE RECOJER LAS PLANTAS, A QUE TIEMPO, Y CIRCUNSTANCIAS para su conservacion y duracion, sacado de las obras de Pedro Andres Mathiolo, hechas sobre lo escrito de Dios Corides. Advertencias necesarias. 1ª Conviene que cada cosa se recoja y guarde á su tiempo, en su propia sazon, y con las circunstancias que se dirá, porque segun esto se hiciere serán las medicinas provechosas, ó dañosas, y vanas: quiero decir, serán eficaces en su obrar, ó de ningun alivio, y asi por consecuencia. 2ª Pueden ser dañosas, ó á lo menos sin efecto. Se han de recojer en tiempo sereno, que ba mucho en recojerlas en tiempo seco ó humedo, y que la huna esté menguante, en el último cuarto. 3ª Son de mucha mas virtud las de Serranias y tierras encumbradas, que la de los llanos ó campañas, ó partes sombrias y montuosas, ó lugares acüosos, porque las de Serranias son criadas y combatidas de vientos frios y secos, con los cuales tienen sus virtudes unidas, sin que el calor se las haga ebaporar, y asi mismo son menores, y tienen la virtud mas unida. 4ª Conviene saber, que segun la propiedad del lugar y templanza del año, unas veces suelen ser mas tempranas, y otras mas tardias en salir, florecer, y perfeccionarse las plantas, entre las cuales por su naturaleza hay algunas q.e salen, se crían, y florecen, y se perfeccionan por el invierno, otras florecen y dán sus frutos dos veces al año. 5ª Conviene para usarlas con acierto en las medicinas, que el que las ha de recojer para usarlas, ó vender- [p. 8]
  • 56. - 12 - las las vea, y comple cuando nacen y cuando florecen, y están en su fuerza, y cuando perfeccionan sus semillas, que es cuando declinan, porque el que las viere solamente al nacer, ó al estar en su fuerza, ó al declinar, no las conocerá perfectamente en los otros tiempos, porque mudan de figura, y esta es la causa porque muchos se engañan recojiendo unas por otras, de muy opuestas cualidades, aunque en algo parecidas, y asi mismo es la causa de que muchos han predescripto, y dibujadonos unas yerbas por otras, poniendo tallo á los que no /no lo tienen, y dejando de ponerlo á las que á sus tiempos por su naturaleza lo posehen. 6ª Las yerbas que extienden ramos por tierra para guardarse para el año deben recojerse cuando están cargadas de flores, como es el Bledo menor, la acetosa mayor, el Poleo, el Hisopo, y agedrea, y otras á este modo. Las demas que crecen en alto se recojerán cuando estén llenas de sus cimientes, ántes que de si mismas se caigan, y sus frutos ó semillas cuando estén sazonados ántes de caer á tierra: excepto los frutos de las cosas astringentes, que se deben recojer ántes de sazonar, como son la semilla de Arrayán, las baulautrias, las Guayabas, y otros á este modo. 7ª Los palos leñosos se recojerán por el Invierno en menguante de Luna. 8ª Al recojer dichas yerbas para guardarlas, las deben limpiar muy bien del polvo ó tierra, que al secarse hubieren adquirido, y sequense á la sombra, y cuando están yá secas para guardarlas las pongan ántes dos horas al Sol, porque de llevar alguna humedad se corrompen: revuelvanse en papel muy bien, y metanse en cajon le palo, ó caja bien tapadas. [p. 9]
  • 57. - 13 - 9ª Las flores en estas tierras tengo experiencia, que las secadas á la sombra presto se corrompen de polilla, ó humedad, principalmente la rosa: por tanto digo, que la sequen al Sol, porque asi se guardan indegnes, y duran mas de un año con su olor y virtud, y de otra suerte no. Y aúnque algunos dirán es bueno que este pobre ignorante quiera ir contra las reglas de un Dios Corides, Mathiolo, y Laguna, y otros muchos q.e en esta facultad han escrito, como es asi; pero esta experiencia no es solamente mia, sin que primero me haya alumbrado el peritisimo Fr. Francisco Sirena, religioso de San Agustin, excelente boticario moderno en su farmacopéa, que cierto que Messue viera tuviera en qué aprender á corregir y hacer composiciones, ó por mejor decir inventar las mas seguras y sanas. 10ª Las raices se hande sacar para guardar cuando las plantas se ban despajando [sic] de sus ojas, despues de haber dado sus semillas, ó fru /frutos: ahora sean las raices leñosas de que solo pretendemos sus cortezas, ahora sean las que pretendemos sacar lagrimas, ó gomas porque entonces están yá purificados del humor de la tierra, y de su propio humor: es bien se sequen á la sombra en los principios, y á lo último al Sol, como son el mechoacán, la Jalápa, la aristoloquia, y otros. 11ª Lagrimas ó gomas se recojen cuando el arbol está en todo su vigor, que es cuando se bá vistiendo de ojas y flores, sajando sus cortezas, ó hiriendo su tronco, aunque hay algunos que por el Otoño lo destilan de suyo, como es el Pino de estas tierras, el Anguáí, y el Durazno como lo he visto. 12ª Las simientes por la mayor parte, en pasando un año se enrancian, y sirben para el uso de medicina, porque adquicren no sé qué calor estraño á la inmutacion, y asi digo, que de aquellos granos, ó semillas que se pretende sacar aceites, ó licores, se saquen luego que se recojen, á lo menos dentro de seis meses, como es las Almendras, el mani, la semilla de linaza, la de ajongoli, (ó quino blanco,) y asi misno de las [p. 10]
  • 58. - 14 - aceitunas, bayas de laurel, semilla de lentisco, y del recino, ó amambai miri, y las del Tarumá, q.e es una especie de Olivo Americano. El guardar todas estas cosas en estas tierras ha de ser en basijas q.e no sean porosas, porque en ollas de barro sin vidriar se pierden, y siempre que se pudieren envolver en papel se envuelban, ó se guarden en calabazos gruesos, y duros de corteza, secandolos primero muy bien al Sol, los cuales cuanto mas usados son mejores. EXPLICASE LA VIRTUD Y MODO DE CONOCER las plantas y graduar sus cualidades: sacado de las obras de Dios Corides, Mathiolo, y Laguna. Cuatro son las cualidades: calor, frialdad, humedad, y sequedad: en cada uno de estas se cuentan cuatro grados, y los simples de que se trata en este libro tiene de estas cualidades y sus grados en ellas, calientes, humedos, frios y secos, y rara vez se hallará simple de sola una cualidad, si de ordinario complicadas, dos, y á veces tres cualidades en algunos, porque en la su /superficie posehe en partes frias, en el medio humedas, y en el centro ó parte solida, y terre [sic] caliente: y por el contrario hay otras que la parte de calor la posehe en la superficie, la fria, la humeda en el medio, y la seca en el centro, y á este modo vemos que un simple tomado de diverso modo tiene distintos efectos, y cura accidentes de diversas cau- [p. 11]
  • 59. - 15 - sas, como v.g. el ruibarbo dado su infusion purga solo la colera y la melancolia: tostado y dado en sustancia no solo no purga sino detiene la purgacion, infuso humedece y relaja los cuerpos, cocido los deseca y fortifica, y á este modo hay otros muchos, que guisandolos de diversos modos tienen diversos efectos. 1ª Calor. En primer grado decimos ser caliente aquella medicina, que aplicada, ó bebida vemos que calienta muy lentamente, y que presto se apaga su calor. 2ª En segundo grado dicese ser caliente la medicina, que tomada ó aplicada calienta senciblemente á las claras; pero con cierta moderacion y templanza, de suerte que no llega á encender ó calentar, de suerte q. e imute el temperamento de las partes á donde se aplica. 3ª En tercero grado dicese ser caliente la medicina que calienta con gran ardor sencible; pero de suerte que sea tolerable, como es el ajî silvestre ó campecino, que de suerte calienta y enciende, que es tolerable y no es extremo. 4ª En el cuarto grado se dice ser caliente la medicina que despues de aplicada de tal suerte calienta y abraza, que ápenas es sufrible, y que levanta ampollas á la parte ádonde se aplicó. 1ª Frio. En primer grado fria se dice lo que enfria poco y oscuramente. 2ª En segundo grado lo que á las claras enfria; pero templadamente. 3ª En tercero grado lo que introduce frialdad vehemente; pero no extrema. 4ª En cuarto grado, lo que de tal suerte enfria, que quita el sentido á los miembros.
  • 60. - 16 - 1ª Humedo. En primer grado, es lo que con un suave, benigno, y casi espiritual lentor humedece el cuero, ó el cuerpo, ó parte á donde se aplica. 2ª En segundo grado, lo que mas notablemente humedece. /3ª En tercero grado lo que de tal suerte humedece la carne, que se introduce en todos sus poros. 4ª En cuarto grado, los que con su exceciba humedad relajan, rompen y hasen caer las carnes, ó partes á donde se aplicaron, ó q. e las recivieron. 1ª Sequedad. En el primer grado son secas aquellas medicinas que livianamente desecan. 2ª Las que con notable moderacion desecan el humor embebido en los poros. 3ª En el tercero grado, las que demaciadamente tienen fuerza de enjugar y de secar. 4ª Las que desecando con violencia chupan el humedo radical de los gruesos. Cada grado de estos tiene mucha latitud, segun la cual diremos que son calientes ó frias, secas ó humedas, en p [r] incipio del cuarto, del tercero, ó del primero. A demas de esto se debe notar, que algunas cosas se dicen calientes actualmente, otras potencialmente ser calientes ó frias, y segun esta diferencia una misma cosa suele calentar y resfriar en tiempos diversos, como el vino, que cuando lo bebemos frio resfria, y despues de alterado en el estomago con su potencia y facultad nos calienta. El agua caliente por el contrario, si se laban con ella, ó la beben por entonces caliente; pero despues con su natura virtud y fuerza resfria. De la misma suerte las aguas saladas, y sulfuerzas (de azufre y alumbre), dado que al parecer al presente parezcan humedas por su facultad y virtud, evidentemente desecan. [p. 12]
  • 61. - 17 - Las cualidades actuales de calor, humedad, frialdad ó sequedad, se diciernen y conocen por el tacto, cuyo principal instrumento es el cuerecito interior de los dedos, siendo en medio de todos los excesos constituido, para lo que al tacto pareciese calido, humedo, seco, ó frio se tubiese por tal, aunque para juzgar esto perfectamente, es necesario que el tacto se acompañe con la razon, porque como el tacto juzgue por las apariencias todo lo duro por seco, y lo blando por humedo, suele ordinariamente engañarse, como el cobre derretido, que la fuerza del fuego derritió, y el agua elada por la estrema frialdad que la congeló: aqui la discreta razon pone distincion en las cosas, no confesando absolu /solutamente, que lo duro sea siempre seco, ni humedo haya de ser siempre blando, salvo cuando lo uno y lo otro persevera en su ser natural, y retiene un calor moderado, la cual distincion excluye todas las cosas, que con el demaciado calor se ablandaron, y las que con el excecivo frio se endurecieron. Las cualidades potenciales se conocen por los efectos que con el tiempo introducen en el cuerpo humano, y tambien por las trasmutaciones que vemos hacerse de unas en otras, por lo cual juzgamos que el aceite y todas las otras cosas crasas, aunque tocando refrezquen potencia( [a] )lmente, son un poco de fuego atento, que echadas sobre el fuego luego se convierten en llama, y asi no usamos darlas á los febricitantes, por temor de que no se enciendan en las venas semejantemente. Conocense tambien las virtudes potenciales de las medicinas, ó simples por los sabores que dejan al gusto, los cuales por una mezcla de las cuatro cualidades primas son engendrados de donde nace, que á los elementos puros, y simplicisimos se halló ningun sabor, por no constar cada uno de ellos sino de dos cualidades. [Materia Médica Misionera 2] [p. 13]
  • 62. - 18 - Los sabores, pues que nos alteran la lengua y paladar, son el acerbo, el austero, el amargo, el salado, el agudo ó picante, el agrio, el acedo, el dulce, y finalmente el insulso ó insipido, y muy desagraciado. Llamamos sabor acerbo al aspero, al que nos aprieta luego la boca, y nos dán dentera, cual es el que se siente en la cascara de la granada. Del acerbo difiere el austero solamente en ser mas blando, y no apretar y fruncir la boca con tanta vehemencia, de modo que dirémos ser austero al membrillo. Sabor salado dirémos á aquel que algun tanto aprieta, rae, y mundifica la lengua. Llamase comunmente amargo el que muerde y pica notablemente la lengua, comunicando luego el sabor al paladar, y fauces, y que ya en corroher, yá en mundificar es molesto, y si esto hase con calor excecibo debe llamarse agudo, como es el de la yerba hisopo, como asi mismo llamamos agudo frio al agrio de cidra, y al de la acetosa mayor. El que ablanda y halaga el paladar irritado, si lo hase dando contento y deleite se llama dulce, ó dulce craso si empalaga. Por sabor insulso, ó incipido entendemos el sabor desabrido, y ingrato á la naturaleza, cual /cual se siente luego en la cabeza y estomago, sin pasar adentro del tragadero, de solo ponerlo en la boca, cual es el de las ojas de adormidera, y veleño. Por el sabor se puede colegir el modo de poner la graduacion á las yerbas, ó simples: advirtiendo, que en cada sabor de los dichos hay de ordinario complicacion de otros, como se dá á entender en las reglas, ó anotaciones arriba dichas: como v. g. El sabor dulce: hay dulce que empalaga, como es la azucar y miel: hay dulce que no empalaga, como es el del melon: hay asi mismo dulce misto con agrio, como es el de la piña, limas y naranjas agridulces, que no solo no empalagan, sino que levantan el apetito postrado, y en fin, hay dulce misto con astricción [p. 14]
  • 63. - 19 - lebe, cual es el de la raiz del Orozús, y aunque en un mismo sabor hay gran diversidad en el misto como se verá, y nos lo muestra la experiencia, por que la azucar, el dulce que empalaga, como asi mismo la miel de abejas, el uno y otro muy templado en calor, como lo es la azucar: la miel de abejas caliente en el segundo grado, aperitiva y mundificativa: reparese en su gusto sea agudo algun tanto austero, y cuanto mas de estas dos partes dichas tubiere tendrá de graduacion de calor, como yo lo he visto, y probado en estas tierras, que lleva al fin del tercero grado: de suerte, que encendiendo el estomago y entrañas causa grave dolor, y atolondramiento al estomago y cabeza. Segundo ejemplo: la piña de estas tierras es agridulce, con agudeza en su agrio, por que no solo no es caliente en su dulzor, sino fria en el principio del tercero grado, dado que su corteza tiene partes calientes mistas, y es muy templada, y á este modo en todos los sabores se debe admitir su mistion, para poder con seguridad darles la graduacion adecüada á la causa del accidente, que pretendemos curar. Todas las medicinas estiticas debajo de cualquier nombre se compreenden en las acerbas y austeros, y comunmente son terrestres, y frias. Las saladas sin calentar ni enfriar demaciado, desecan brevemente /te y aprietan, por lo cual preserban de corrupcion. Las amargas son de natura terrestres, aunque tienen partes calientes y muy sutiles. Las agudas son excecivamente, y calientes tanto, que se comparan al fuego. Las agrias y acedas son frias de sutiles partes, y por esta causa comodamente abren los opilados poros, y adelgazan los gruesos humores en especial, sino son demaciadamente frias. [p. 15]
  • 64. - 20 - Son calientes los dulces; pero no tanto que inflamen, ó enciendan, los cuales con su moderado calor digieren, y relajan blandamente. Todas las untuosas y crasas, naturalmente son ahereas, y aquosas, y asi humedecen, resuelven, y ablandan. Las incipidas, y que del todo son desabridas constan de partes frias y aquosas, por donde encrasan, aprietan, y engendran cierto estupor, ó entorpecimiento en los miembros tocados de ellas. Hallanse plantas asi de arboles como de yerbas, y minerales con gran simpatia á la naturaleza humana: otras con antepatia [sic], y enemistad grave á ella. Las simpaticas, son aquellas que de tal suerte se agregan á nuestra naturaleza, que tomadas, ó trahidas consigo nos ayudan, sin jamás hacer daño alguno, cual es el azogue, el palo santo &c. Las antepacticas, son las que no solo usadas por remedio; pero aún de tenerlas en la mano, o cerca de si, son mortiferas y dañosas, y asi por ser esta materia de la averiguacion de tales simples, larga y dificil en su conocimiento, como por no convenir el que la sepan todos, me parece conveniente el no tratar de ella; por el daño que se ha experimentando en la malicia humana, en los tiempos pasados, que ha obligado á muchos Siervos del Señor el comprar tales tratados para echarlos al fuego. &c. No han faltado algunos, que por el olor han querido juzgar de la complesion y virtud de las yerbas; pero á la verdad se engañan, porque no todo lo que bien huele es caliente, como ni todo lo hediondo /do lo es: menos es frio todo lo que huele mal, ni todo lo frio huele mal, porque vemos asi cosas frias, como calientes hay muchas que huelen mal, y por lo contrario, hay muchas que huelen bien, asi frias como calientes. [p. 16]
  • 65. - 21 - Como tambien se excluyen los que por los colores quieren juzgar de las facultades de los simples, y asi la señal del sabor es la mas segura y cierta: dado, que á veces es peligrosa, como á mi me sucedió dos veces, que por probarlos me abrazaron la boca, de suerte, que á no acudir presto á apagar su ardor me hubieran hecho grave daño; pero hicieron mudar el cutiz de la lengua y paladar, con haber acudido á tiempo á refrenar su hervor y agudeza. Ayudado pues de estas reglas universales podrá sin dificultad conocer, en llegando la medicina á la boca, de que cualidad, ó virtud es dotada, y esto sin la particular calidad, que en confirmacion de ello propone Dios Corides, y Mathiolo de los simples y yerbas. Los cuales encargan con sumo aprieto el conocimiento escientifico, y que no tomen unas por otras, con grave daño, por la semejanza que suelen tener unas calientes con frias, y cordeales con venenosas, cuyos ejemplos pone Pedro Andres Mathiolo, y yo dejo por evitar su latitud. Parecióme ser conveniente el dár noticia en esta obra del modo de conocer las cualidades y virtudes de las yerbas, y poder graduar sus auxilios y potencias, por dos razones: la primera, para que el q.e fuere de genio, ó inclinacion natural, inclinado á la indagacion suya, tenga luz por donde pueda con seguridad gobernarse, y adelantar el descubrimiento de muchas mas, y mejores, que yo he averiguado, por esta America mas fertil, y abundante de ellas, que ninguna de las otras tres partes del mundo, y estoy en que ella sola posehe tanta variedad de plantas, que juzgo iguala á las otras tres juntas, por su gran cantidad y abundancia de calor y humedad. La segunda causa es, para que leyendo la luz con que me he gobernado no duden de su seguridad en la graduacion, y puedo asegurar, /rar, que lo que aqui pongo es lo que yo he practicado con sumo cuidado, y es solo [p. 17]
  • 66. - 22 - lo muy breve, y compendioso, que se puede decir, dejando dilaciones en la pluma, asi por no ser molesto al lector, como por no referir los que otros mas lacta, y eruditamente han escrito de esta materia, que es mucho y muy bien fundado en la parte Tholisica, que pertenece en la filosofia á lo vejetable; y como nunca faltan censores de libros (á veces sin estar diputados para ello, de los magistrados ó monarquias,) y sucede que sin leerlo con la atencion devida, por un solo punto en que su corto ingenio ó estudio no alcanza la razon lo arrojan de la mano, y comienza á cargarle de censuras; y esto es ordinaria flaqueza de aquellos poco amigos de ver libros de genios inquietos y bulliciosos, á modo de ciertos peces de las aguas, que su genio es ponerse en las corrientes y turbulencias suyas para dár sobre sus compañeros con gran velocidad, tragando al pequeño, que su maliciosa boca puede tragar; tirando á este la tarascada, al otro el gienchonazo, y en fin turbando la caridad, y quietud de sus hermanos, y lo que mas es, impidiendo su aumento y multiplico, por que quitan su sosiego. ¡Ordinaria causa de abortos y destruccion de toda generación, y Monarquia!!! ADVERTENCIAS PARA EL USO DE LAS PLANTAS. Porque muchos que no son péritos, ó exercitados en el uso de las plantas se hallan congojados en no hallando en todas las recetas las cantidades y proporciones, asi de la materia de las yerbas, ó palos, como de la cantidad de agua, ó licor en que se cuesen ó mezclan. Digo, que reparen la graduacion suya, y su propiedad, que en cada una se dice, y viendo la primera receta, que de ordinario tiene señaladas cantidades puede gobernarse rata por cantidad, segun el sujeto que la hade recibir, con proporcionar y regular su docis. Cuando se dice en /en infu-[p. 18]
  • 67. - 23 - sion se echa doble cantidad de la materia, que cuando se dice en sustancia. Infusion: es infundir en algun licor caliente, como agua, vino, ó aceite alguna cosa, y es en dos maneras. La primera es: estando el licor hirviendo echar la materia y apartando del fuego taparlo muy bien, hasta que se enfrie, ó el tiempo que pide cada cosa. El segundo modo es: estando el licor caliente, y apartado del fuego echar la materia, y puesto sobre ceniza caliente por algunas horas, removiendolo de cuando en cuando, sacar sin ebullicion alguna su sustancia, á fin de ser muy sutil y evaporarse. Hay algunos simples que piden leve cocimiento, cual es el Sén, la Borraja, el Culantrillo, la lengua servina, el Mechoacán, y otros de semejantes cualidades; porque de darles mucho cocimiento, no solo surten efecto; pero hasen lo opuesto por sacar partes terreas, ó viscosas, que embotan y cierran la puerta á sus virtudes primarias, por haberse evaporado por el vapor de la ebullicion las partes sútiles. Las cosas leñosas y densas, no solo piden cocimiento, sino que piden estar de remojo ántes 24 horas, ó á lo menos 12, y cocimiento de consumption de la mitad del licor. Las flores y yerbas de partes muy sútiles, solo piden remojo de agua caliente, como el Canchalagüa, Toro-caá, y Poleo. &c.
  • 68. - 24 - EXPLICACION DE LOS VOCABLOS DE ESTA OBRA por el orden de A. B. C., que por escusar circunloquios explicandólos, se ponen al principio de ella lo que significan, y asi topandolas en el cuerpo se vengan á este Indice para saber lo que significan. A. Achoras: Tiña humeda, 1ª especie de lepra. Acerbo: se dice lo muy aspero al gusto. Acetabulo: medida pequeña, como salcerita, dado que significa otras cosas. Acrimonio: la agudeza. Astriccion: el acto de apretar y cerrar los poros. Agil: por lo ligero. Agres /Agreste: por lo salvaje. Alopecia: espalambrera que viene con postillas. Aluminoso: lo que posehe natura de alumbre. Albarazos: son manchas blancas, ó pardiscas en la piel. Amuzca: la borra á héz del aceite, y lo que queda de las aceitunas despues de exprimidas. Antidoto: es medicina contra veneno. Apoxima: Xarave sútil y claro. Argema: nuve de los ojos. Aromatico: lo que de sí dá buen olor. Austero: lo aspero al gusto medio cremente. B. Balaustria: por las flores y frutos tiernos, ántes de apartarse Barbarismo: por la toz camanera [sic] de hablar. Bulboso: todo lo que tiene raiz cebollada. [p. 19]
  • 69. - 25 - C. Cacochimia: por la malicia de los humores. Cacohete: por la profundidad de la llaga con malicia oculta. Caduco: se dice por todo lo que anda para caerse. Cataplasmas: por los emplastos. Causones: fiebres continuas y ardientes. Causticos: medicinas que abrazan y hasen costras sobre donde se ponen. Celiecos: flujos de vientre, procedido de la flaqueza del estomago. Cicatrices: señal que dejan las llagas ó heridas. Colirios: medicinas liquidas para los ojos, y otras partes. Consistencia: cuerpo espesura, ó tomo de humores. Contucion: indisposicion de la parte aporreada. Combulsion: retraimiento de nervios. D. Decoucion: el cocimiento. Dentadas: que tienen dientes como de acierra. Deplorada: cosa desauciada. Diaphragma: la tela carnosa que divide el pecho del vientre. Diarrea: demaciado flujo del vientre, por el cual salen las viandas no del todo digeridas. Desenteria: camaras de sangre con escremento, y raeduras de tripas. Disseccion: insicion, ó acto de cortar. Diuretico: lo provocatibo de orina. Dismia: el no atraher el viento necesa / cesario para la respiracion. [p. 20]
  • 70. - 26 - E. Eminencias: por las alturas. Epictimas: se dicen las cosas liquidas, ó mistas para confortar el dolor. Espasmo: retraicion y encogimiento de nervios. Espureo: lo bastardo. Estadio: es el espacio de 125 pasos. Estilicidio de orina: es cuando sale gota á gota. Estitico: lo apretante, ó tiene virtud de apretar. Estupor: adormecimiento de miembros. Escresencia: la carnocidad que crece contra lo natural. Exálar: evaporar, ó resolverse una cosa en humo. Exórvitante: se dice por lo demaciado o excecibo. Exprecion: por exprimir, ó por lo exprimido. Expultriz: por la virtud expulsiba. Exquisîto: lo raro y perfecto. Exterminar: echar fuera de nuestros terminos, ó cuerpos. Enchimia: bondad de humores. Emphiema: cierta apostema del pecho. Equimocis: derramamiento de sangre entre cuero y carne. F. Fatal: cosa hadada, ó desgracia. Fermentado: podeudo. Fluido: por lo que siempre corre. Fomentaciones: los remedios que se aplican esponjas para resolver inflamaciones, y mitigar el dolor. Fractura: quebradura de huesos. Fragil: debil, ó facilmente desmenusable. Fragmento: por el pedazo de otro cuerpo mayor. Frigo: la cuchillada en el rostro. Frivolo: lo vano, y sin fuerza.
  • 71. - 27 - G. Gangrena: apostema, que no pudiendose resolver ni madurar mortifica la parte y el miembro. Glacial: cosa elada. Glandifero: Arbol que lleba bellotas. Glutinoso: lo pegajoso. Gimnacio: estudios publicos. H. Hepactico: lo concerniente al higado. Hepiala fiebre: la que se hase de flema crudisima, corrupta, cuentase entre las cuotidianas. Hernias: hinchazones de la bolsa, ó testes. Hipo /Hipocondrios: son los dos hijares debajo de las costillas bastardas ó mendozas. Hirinos: cosas que hacen estor([nudar])nudar tomados por las narices. Y. I. Iberia: España. Ittericos: enfermos de Itericia. Ignio: cosa de fuego. Iliaca: pasion, dolor, ó llaga del ombligo para arriba en los intestinos delgados. Incolumidad: salud fija y perfecta. Infusion: acto de remojar, ó lo en que se puso á remojo, calentando, ó no. Instilar: es caer gota á gota. Inter-nodios: las coyunturas. Intestinos: las tripas. Intestino recto: la tripa última de todas. Invetereto: por lo anexo, y envejecido. [p. 21]
  • 72. - 28 - L. Lanuginosos: lanudo y belloso. Lenificar: mitigar, y ablandar. Lenitivo: lo que mitiga y ablanda. Lentor: la biscocidad. Letargo: sueño profundisimo, acompañado con calentura. Livid ( [i] ) o: lo que tiene color de plomo. Locales remedios: son los últimos que se aplican á las enfermedades. Lubrico: lo resbaladizo. Luteo: lo ceruleo que tira á negro por de fuera. M. Malacia: gran quebranto de las fuerzas, ó preanuncio de enfermedad. Meliceris: llagas de la cabeza, q.e parecen panales, ó plastas. Menstruo: purgacion mensual de las mugeres. Mineral: cosa de mina, ó minera. Musculos: los murecillos llamados asi por la semejanza que tienen con los ratoncillos llamados muresen. N. Naucea: el astio, y gana de lanzar. Nucumento: el daño. Nutrimento: el sustento. O. Oblicüamente: siniestramente altravez. Omphacino: licor de fruta verde. Opthalmia: apostema sanguinea en el ojo, ó en la tunica blanca de el.
  • 73. - 29 - Opis /Opistotono: torcimiento del cuerpo acia la parte tracera. Ortophaca: cortedad de anhelito, ó no poder resollar el hombre, sino estando en pie recto, (especie de asma.) P. Palpebras: los parpados de los ojos. Palustre: cosa de lagunas, ó charcos. Paniculos: las telas nervosas. Parogismo: el frio que viene ántes de la enfermedad ó calentura. Passo vino: se dice el que se exprime de ubas pazas. Pernicioso: por mortifero, ó dañoso. Pherenesi: inflamacion, ó apostema del célebro con fiebre y locura. Podaggra: la gota, y por los que tienen los pies entumecidos, ó trabados. Polenta: puches, ó polcada de cebada molida con aceite y agua. Polipos: berrugas dentro de las narices. Pocion: brebaje de medicina. Precaucion: preserbacion. Presentaneo: por lo presente y subito. Problema: la cüestion, ó duda. Phisicos: los que tienen llaga en el pulmon ó libianos. Putrilaginoso: lo podrido, ó lleno de corrupcion. Purpureo: color morado, otras rojo. Q. Quadrangulo: cosa de cuatro esquinas. Quatrupedo: cosa de cuatro pies. [p. 22]
  • 74. - 30 - R. Relajar: es abrir poros. Resinifero: lo que produce recina. Repercutir: es reprimir, rechazar, ó volver á dentro los humores. Retentriz: facultad la virtud q.e detiene. Retraiciones: los encogimientos de miembros parte del cuerpo. Rebuibulcion: es remover los humores de una parte del cuerpo á otra distante. Rija: fistola en el lagrimal del ojo, pegado á la nariz. Rubificar: para rojo el cuero con medicinas agudas. S. Salubridad: la sana disposicion. Semola: trigo candeal, desnudo de corteza. Siliqua: la baina de cualquier fruto, aúnque tambien se toma por /por cierto peso. Sexo: la diferencia entre macho y hembra. Solido: lo masizo. Sumerso: ahogado. Sulfureas: cosas de azufre. Supositorios: mechas ó calas. Sicophanta: comedor de higos. T. Talbina: ciertas puches hechas de afrecho. Talparia: Corrupcion del ate la que cubre el casco, y del casco apostema. Temperamento: la complesion. Terrifico: lo que mete miedo y espanto. Timos: son ciertas berrugas parecidas á la flor del timos. [p. 23]
  • 75. - 31 - Trociscos: unas tabletillas redondas. Tunica: cualquiera pellejuela nerbosa. Turbulento: lo turbido y revuelto. V. Venereo: lo dedicado á lujuria. Ventriculo: el estomago, y cualquier parte hueca del celebro, ó corazon. Vertigo: flaqueza del celebro, ó vapor. Vestigio: el rastro. Viscoso: lo pegajoso. Vípero: lo concerniente á la Vibora. Virulento: lo venenoso. Vital: lo que tiene, ó dá vida. Vomitorio: lo que se dá para vomitar. Urbanas yerbas: las que crecen en los jardines. Uba del ojo: es una hinchasoncílla. Uba: que se hase en la tunica del ojo: (en la tunica blanca.) TABLA DE LOS NOMBRES DE LOS ARBOLES, y yerbas, que estan dibujadas en esta obra, en Castellano, y Tupi. A. Acetosa mayor indica:pagina …………………………… 369 Acetosa me ( [y] ) (n) or: pag …………………………… ”57 Azucena sive Albarrana indica ..................................... ”62 Achiote sive Urucú ....................................................... 196 Altosigo ……………………………………………………. 250 Algarrobo ………………………………………………….. ”39 Alelî arbol ………………………………………………….. ”73
  • 76. - 32 - Almizcle yerba ……………………………………… 366 Alma /Almaciga verde de Plinio …………………. 302 Almaciga …………………………………….…..…. 307 Arrayán mayor negro ………………………...…… ”24 Arrayán menor negro ………………………...…… ”27 Arrayán blanco ………………………………...….. 31 Arrayán chiquito ……………………………...……. Arbol de Nuez moscada ……………………..…… 385 Arbol de Clavos: m. ……………………….….…… 395 Arbol de Clavo espigado: f. ……………………….. 396 Arbol de Pimienta blanca ………………………….. 400 Arbol de Pimienta negra ……………………..……. 401 Arbol de Pimienta larga ……………………..….…. 402 Arbol de Canela ……………………………...…….. 390 Arbol de Caña-fistola ……………………….….….. ”15 Arbol segundo de Caña-fistola ……………..…….. ”16 Arbol de Tamarindos: m. ………………….…….… 225 Arbol de Tamarindos: f. …………………….….….. 226 Arbol de Menjui, ó Copal ………………….….…… ””5 Arbol del Incienso ………………………….………. 216 Arbol del Anime …………………………….………. 234 Arbol del Cacaho …………………………………… 380 Arbol del balsamo negro ………………….……….. 254 Arbol de Gumi-elemi ……………………………….. ””8 Arbol de la Yerba …………………………………... ””1 Aristoloquia rotunda: m. ........................................ 128 Aristoloquia rotunda: f. .......................................... 129 Aro dulce, sive Tayá ............................................. 186 Artemisa verdadera .............................................. 166 Axenjo Pontico ...................................................... 166 Anacardo de Plinio ............................................... 375 Aguarandios ………………………………………… 275 y 276 Arbol del Paraíso …………………………………… 73 Asaro menor ………………………………………... 281 [p. 24]
  • 77. - 33 - B. Bacucú raiz comestible ……………………………. 376 Batatilla de D. Antonio: m. .................................... 310 Batatilla de D. Antonio: f. ..................................... 311 Bejuco, ó palo de culebras ................................... 207 Berbena indica ..................................................... 263 Berdolaga palustre ............................................... 365 Bledo blanco indico .............................................. 174 C Calaminta indica mayor ........................................ 260 Canchelagua de Chile ……………………………... 111 Camalea …………………………………………….. ”77 Carqueja …………………………………………….. 158 Ceibo, ó Chopo …………………………………….. ”70 Chilca blanca ……………………………………….. 352 Copaiba y su arbol …………………………………. 230 Cacaho ……………………………………………… 380 Consuelda mayor indica …………………………... 370 Contra yerba del Perú: m. ………………………… 107 Contra yerba f. ……………………………………… 108 Coniza mayor ………………………………………. 307 Colmillo de Vibora, yerba m. ……………………… 121 Colmillo de Vibora f. ……………………………….. 333 Corregüela, ó purga criolla ………………………... ”54 Criadillas de tierra dulces …………………………. 315 Criadillas segundas no tan dulces ……………….. 316 Canela Arbol ……………………………………….. 390 /D. Dictamo cretense blanco ………………………….. 333 Dictamo de Candia ………………………………… 334 Duraznillo: vel hediondilla …………………………. 124 [Materia Médica Misionera 3] [p. 25]
  • 78. - 34 - E. Enula campana, de Dios Corides ………………… 338 Enula de Mathiolo ………………………………….. 339 Eupatorio verdadero ……………………………….. 178 Eupatorio de Avicena ……………………………… 179 Escobiosa indica negra: m. ……………………….. 319 Escobiosa blanca m. ………………………………. 320 Esquinanto, ó paja de Meca: m. ........................... ”81 Esguinanto menor: f. ………………………………. ”82 Eupatorio Americano ………………………………. 263 F. Falso Jengibre ……………………………………… 104 Falso Anacardo de Plinio ………………………….. 375 Falso Eupatorio de Plinio ………………………….. 263 G. Guayacán colorado ………………………………… 254 Guayacanes ………………………………………… ”20 Guayabas domesticas …………………………….. ”33 Guayabas silvestres ……………………………….. ”35 Granadilla de la Pasion morada ………………….. 41 Granadilla de la Pasion amarilla ………………….. 45 Guembé ……………………………………………... 202 H. Higuera del Infierno ………………………………... 248 Hiedra indica ........................................................ 282 Hisopo verdadero indico ...................................... Y. Yerba de murta …………………………………….. 112 Yerba de Santa Lucia ……………………………… ”95
  • 79. - 35 - Yerba santa contra peste y espasmos …………... 148 Yerba de Arias: m. …………………………………. 343 Yerba de Arias: f. …………………………………... 344 Yerba de Vibora de Tarija …………………………. 324 Yerba de la Vibora Macagüá ……………………… 328 Yerba de Vibora Yacaré caá ……………………… 116 L. y LL. Lapacho ó palo santo del Cuaicurú ……………… 221 Llanten silvestre peludo …………………………… ”76 Llanten palustre indico …………………………….. ”92 Leche tres, ó Xalapa ………………………………. 144 Lepidio verdadero ………………………………….. 151 Lentisco blanco …………………………………….. 137 Lentisco negro ……………………………………… 141 Lino silvestre, vel Zarogatona …………………….. 351 M. Maní, vel Alfoncigos ……………………………….. 56 Mastuerzo indico …………………………………… 100 Mamones arbol melonifero ……………………….. 191 Mechoacán …………………………………………. 286 Mercuriales: m. y femen. ………………………….. 293 /N. Nardo espigado .................................................... 61 Nardo Celetico, ó de Liebres ................................ Ninfea americana ................................................. 87 O. Oruzús, vel Regalicia verdadera .......................... 170 Oregano ............................................................... 177 [p. 26]
  • 80. - 36 - P. Palo de Culebras .................................................. 99 Platano, ó Pacoba ................................................ 192 Pelitre mayor dos .................................................. 275 y 276 Pan porcino .......................................................... 133 Papayas del Brasil ................................................ 257 Piña americana, fruta de Cardo ........................... Pino americano de balsamo ................................. 238 Polco verdadero ................................................... 290 Palo Santo ............................................................ 221 R. Raiz de China blanca ........................................... 270 Raiz de China negra ............................................. 271 Rosa Mosqueta .................................................... ”66 S. Salvia silvestre indica ........................................... 212 Salsafráz de estas tierras ..................................... 12 Salsafráz del Brasil ............................................... 12 Sandalo colorado bastardo ................................... 241 Sangre de Drago .................................................. 199 Sertula sive vero Meliloto ..................................... 162 Siempre viva mayor americana ………………….. ”94 Siempre viva 2ª Quirosilla ………………………… ”88 San Antonio ………………………………………… 243 T. Tabaco, Nicociana …………………………………. 347 Turnas de tierra dulces ……………………………. 187 Tamarindos dos ................................................... 225 y 226
  • 81. - 37 - V. Virga aurea ........................................................... 183 Verbena verdadera ............................................... 154 Virreina silvestre ................................................... 266 Virreinas odoriferas dos ........................................ 267 X. Xengibre verdadero: m. …………………………… 297 Xengibre americano, sive Galanga ………………. 298 Xengibre silvestre ………………………………….. 104 /TABLA DE DICHOS NOMBRES EN GUARANI, Y TUPI. A. Aguapé guazú ……………………………………… 87 Aguaraibai guazú ………………………………….. 137 Aguaraibai miri ……………………………………… 141 Aguarandios mocoy ………………………………... 275 y 276 Aguarandio Isipó ................................................... 282 Aguarandio miri .................................................... 281 Ayui ñandi ............................................................. 216 Ambai guazú ........................................................ 248 Anguai, sive Ibirá-payé ........................................ ””5 Añangapiri miri ..................................................... ”31 Apeterebi .............................................................. ”11 Arazai guazú ........................................................ ”35 Arazai miri ............................................................ ”33 Añangapiri caá ..................................................... 112 Bacucú ................................................................. 376 Baguero miri ........................................................ ”95 Bongo pala Tupi ................................................... 385 Bejueo .................................................................. [p. 27]
  • 82. - 38 - C. Cabará caá guazú ................................................ 343 Cabará caá miri .................................................... 344 Caáberá guazú Ibirá ............................................. 199 Caáberá miri moeoy ............................................. 334 y 335 Cacahu á Fl. en Tupi ………………………………. 380 Caábó Yuqui ......................................................... 352 Caáboró yoapi ...................................................... 158 Caá-cambi ............................................................ 144 Caá Curuzú .......................................................... 148 Caá ahoiguazú ..................................................... ”88 Caá ahai ............................................................... 362 Caá-yuqui ............................................................. 76 Caá-imbé miri rapó guazú .................................... 359 Caá-imbé morotî ................................................... 212 Caá-imbé hubae ................................................... 359 Caá-isi guazú ........................................................ 302 Caá-isi miri ............................................................ 307 Caá mbutiá mocoy ................................................ 319 y 320 Caáné guazú ........................................................ 151 Cañambi guazú .................................................... 338 Caliacha. Tupi ...................................................... 390 Caápé guazú ........................................................ 339 Capiîró pita baé .................................................... 111 Capiî-cati guazú .................................................... ”82 Capiî-cati miri ........................................................ ”81 Caá-apia en Tupî-Tarope miri ……………………. 108 Caá pari miri ......................................................... ”73 Caá pari guazú ..................................................... 310 Caá pita guazú ..................................................... 311 Caápebá isipó moroti ........................................... ”99 /Caá-Caápetai hevea ……………………………… 100 Copaiba en Tupi ……………………………………. 230 [p. 28]
  • 83. - 39 - Coqueri miri …………………………………………. 124 Caároba en Tupi …………………………………… 254 Caá riaqua tungai caá ……………………………... 290 Carachirá miri ....................................................... 104 Carachi guazú ...................................................... 133 Caraguatá guazú .................................................. ”50 Caárurú miri morotî ............................................... 174 Caárurú quirá ahihaé, ipegua ............................... ”94 Caárurú miri ipomobae mocoy ............................. 293 Curii ibirá .............................................................. 238 Caá uguai iboti pita .............................................. ”77 Caá pari mocoi ..................................................... 310 y 311 E. Eborai ezaete ....................................................... 266 Eborai eté ............................................................. 267 G. Gengibil en Tupî ................................................... Guembé ................................................................ 202 Guabirá mi ahe guazú .......................................... 208 Guabiyú guazú ..................................................... ”24 Guabiyú miri ibáuh baé ........................................ ”27 Y. I. Yaguarandios mocoi ............................................. 281 y 282 Yataibá ibirá .......................................................... 234 Yacaré caá ........................................................... 116 Ibirá caá miri ......................................................... ” ”1 Ibirá isi ………………………………………………. ” ”8 Ibirá ehé cotera ucai ……………………………….. ”20 Ibirá ucaî …………………………………………….. ”20
  • 84. - 40 - Iboti guazú ………………………………………….. 62 Isipoá-poyú …………………………………………. 170 Ibopé catupiri hevea ……………………………….. 15 Ibira yapacarii ………………………………………. 250 Ibiá guazú, co tera tariai rapo ............................... 379 Ibiá miri ................................................................. 57 Iboti moroti Mosqueta yaéba ................................ 66 Iboti moroti Nardo yaéba ...................................... 61 Ibopé moroti, Algarroba ........................................ 39 Ibopé guazú, moha caña fistola ........................... 16 Ibopé pucú, moha caña fistola ……………………. 15 Yetira morotî miri .................................................. 286 Yetira, baî ............................................................. 54 Iñachiuná moroti ................................................... 112 Isipó morotî, có tera Ipecacuána …………………. 207 Isipó Macagüá uhbaé ........................................... 99 Yuápecá guazú .................................................... 270 Yuápecá miri ........................................................ 271 Yuquiripei ............................................................. 241 Yutaî en Tupî, Ibá-ahî ……………………………… 225 y 226 Yaguareté caá ...................................................... 158 /M Macagüá caá ........................................................ 324 Mandiyú riaqua ..................................................... 366 Mandubî ................................................................ 56 Mangifera en Tupi ................................................. 359 Mangaratiá en Tupî mocoî .................................... 297 y 298 Mangará miri eté ................................................... 28 ([8]) (7) Mangará ehébaé ezaete ....................................... 316 Marba caá …………………………………………... 293 Molangas dos en Tupî …………………………….. 395 y 396 Mburucuyá guazú macoî ………………………….. 45 y. ”46 [p. 29]
  • 85. - 41 - Mburucuyá miri …………………………………….. 41 Mboî caá, acerai guazú …………………………… 121 Mboî caá acerai miri ............................................ ([528]) Mboi caá eté ........................................................ 328 Mbocayi ezaete .................................................... 351 Mbui guazú mocoî ................................................ 178. y.179 Mbui miri, sive iboti-yú .......................................... 182 O. Oregano hezaete …………………………………... 117 P. Pacoba ………………………………………………. 192 Pará-parai …………………………………………… 243 Peti …………………………………………………... 347 Pimpilin en Tupî …………………………………..... 402 Pinó guazú Mamones ……………………………… 191 Pinó miri ................................................................ 375 Palo Santo ............................................................ 20 R. Reyotî-ata rapo ..................................................... 92 S. Sandia rogue guazú ............................................. 166 Sandia rogue miri ................................................. 166 T. Tayi ibirá ............................................................... 221 Tayá ...................................................................... 186 Tamanduai miri ..................................................... 260 Taperibá guazú ..................................................... 263 Taperibá miri Berbena yaéba ............................... 154
  • 86. - 42 - Taropé mocoî co tera Higuerilla ………………….. 107 y 1085 Tupaci yeti mocoî ................................................. 128 y 129 Toro-caá, co tera Malba ezaete ………………….. 162 Tupandipi guazú ................................................... 62 Tscinca mocoî en Tupi …………………………….. 395 y 396 Tungai caá ………………………………………….. 290 U. Urucú ………………………………………………… 196 Uiba ………………………………………………….. 11 Z. Zuinandi ……………………………………………... 70 /TABLA. De las enfermedades que curan los simples que contiene este Libro. _____ A Ablandan el vientre, y relajan el vientre. pag. 135 136 176 177 193 294 295 299 365. Apostema. pag. 126 164 265 295 323 368. Abren las vias, y el de la orina. pag. 7 40 43 119 176 182 185 193 224 326 331 341 349 361 384 388 398. Adelgazan humores, y los digieren. pag. 291 357 393 394 404 Ancias y angustias del corazon. pag. 185 265 349. Ahogos, Asma. pag. 10 23 58 65 131 173 177 189 190 215 233 252 317 341 358 384 394. Alopesia, ó Aplopegia. pag. 44 131. Astio. pag. 85. Apetito perdido. pag. 32 37 60 91 103 167 194 219 228 301 394. Anhelito corrompido. pag. 60 64 91 103 140 301 358 388. [p. 30]
  • 87. - 43 - Ardores de la orina. pag. 91 190 364. Arenas. pag. 176 261. Almorranas. pag. 241 292. Ahito, y replesion de estomago. pag. 176 204 313 346. Aclara la vista. pag. 135 259 331 393. Asoleados del Sol. pag. 3 125 195 249 379. Atolondrados del fuego y humo de hornallas. pag. 4 44. Atontamiento. pag. 176. Arraigan los dientes. pag. 8 140 211 372. Arrancan las cosas incadas en la carne. pag. 10 131 337. Arranca materias. pag. 317 341 361. Albarazos ó manchas del rostro. pag. 249 262 378 393. Achoras. pag. 135 247 284. Atrahen polilla, y gusanos. pag. 308. Acelera el parto. pag. 309 336. /B Baydos de cabeza. pag. 176 182 358 Bertigo. pag. 44 358 182 Bazo crecido. pag. 60 114 131 134 182 252 259 292 321 326 327 336 357 358 394 404 Baldados. pag. 48 74 126 203 213 224 268 361 Balsamos del Nardo, y del Lentisco. pag. 63 137 Barros de la cara. pag. 249 Berrugas. pag. 378 Bubones. pag. 146 Baho sudorifico pa([g]) (r)a retraiciones de nervios. pag. 214 Blanqucan la dentadura. pag. 201 373 Blanqucan las cicatrices negras. pag. 262 C. Confortan el celebro. pag. 241 252 384 388 393 398 [p. 31]
  • 88. - 44 - Confortan el corazon, ( [ped] ) (y el) estomago. pag. 2 7 9 32 48 74 149 167 185 198 219 331 240 252 258 299 336 341 346 355 384 388 393 398 404 Confortan los miembros. pag. 44 114 150 256 262 305 Clarifican la sangre. pag. 48 110 228 258 289 Ceatica. pag. 9 10 74 150 152 249 262 285 292 340 350 Camaras de sangre. pag. 32 34 38 49 93 98 143 185 210 219 313 363 Camarientos. pag. 211 218 306 Contuciones. pag. 7 10 139 l42 l49 244 306 355 398 Caidas de lo alto, y estrujados. pag. 123 233 Colera y sangre. pag. 91 371 392 Color natural, y sequedad. pag. 91 292 301 365 Color perdido. pag. 91 274 358 Corrimientos pag. 3 93 201 211 240 306 358 372 Camaras pestilentes. pag. 164 Confortan las encias. pag. 291 Conserban la vista. pag. 389 393 398 Cabellos perdidos restauran. pag. 156 Criatura muerta en el vientre sacan. pag. 75 102 110 131 313 336 348 Colera morbo. pag. 106 /Contra venenos. pag. 313 326 354 398 404. Cuartanas. pag. 131 156 Catarros ferinos. pag. 146 173 177 190 241 291 317 358 384 Contra pestes. pag. 198 331 349 Conjelaciones de scirros. pag. 164 Convulciones. pag. 176 386 387 394 398 Calambres. pag. 9 142 Crudezas de estomago. pag. 251 278 305 341 354 358 361 388 398. [p. 32]
  • 89. - 45 - Colera negra y melancolia. pag. 291 Campanilla caida levanta. pag. 404 Carbunco. pag. 322 368 Costras, y granos. pag. 379 Causa sueño. pag. 190 Callos. pag. 280 284 D. Dolor de cabeza. pag. 90 115 125 156 177 195 236 309 326 346 361 Dolores de todo el cuerpo. pag. 256 361 Dolores internos. pag. 164 387 Dolor de estomago. pag. 86 103 219 345 Dajacion de animo. pag. 394. Dolores de coyunturas. pag. 9 44 131 l42 164 249 256 346 350 Dolores celiacos. pag. 198 209 219 Dolor de hijada. pag. 301 387 Dolores arteticos. pag. 146 274 Dolores de frialdad. pag. 9 75 218 361 Dolor de Costado. pag. 58 114 131 173 317 318 Dolor de oidos. pag. 6 358 Dolor de dientes, y muelas. pag. 60 201 211 253 278 306 358 378 Durezas de vientre. pag. 164 176 203 292 295 Desvios de la Madre. pag. 292 Desopila la Matriz. pag. 10 169 393 Dislocacion de huesos. pag. 244 305 306 Detienen camaras. pag. 139 /Diarrea. pag. 3 7 25 79 115 143 209 240 306. Discenteria. pag. 23 26 30 34 49 59 79 90 190 198 209 211 259 322 371 Desopilan los miembros internos. pag. 7 169 203 218 326 [p. 33]
  • 90. - 46 - Desmayos. pag. 291 394 Despiertan la virtud genital. pag. 341 Dismia, ó falta de respiracion. pag. 317 E. Epileusia. pag. 226 Espazmos de nervios. pag. 85 86 150 176 215 261 269 278 295 341 387 Estomago. pag. 190 195 203 204 219 233 247 259 291 292 295 300 301 321 336 341 349 361 379 404 Escupir sangre. pag. 69 85 96 233 Estiliciado de la orina. pag. 309 Esteriles de frialdad. pag. 74 Estangurria. pag. 10 140 Estreñimiento. pag. 69 189 Escrofulas. pag. 146 203 Escaldaduras. pag. 135 358 Empeines. pag. 60 106 135 246 262 292 Extirpan las manchas cardenas del ojo. pag. 162 Esantema. pag. 279 284 Erisipela. pag. 19 211 Escorbuto. pag. 103 Etico falso. pag. 301 Enrubian los cabellos. pag. 58 Embriaguez impiden. pag. 4 195 Emplasto confortativo. pag. 305 F. Flujo de vientre. pag. 198 209 223 289 322 355 394 26 30 32 37 49 69 79 85 98 139 143 165 190 Flujo de sangre del higado. pag. 30 80 Flujo de sangre por la boca. pag. 34 38 85 139 143 201 233
  • 91. - 47 - /Flujos colericos. pag. 34 37 189 211 259 Flujo epactico. pag. 79 106 259 372 Flujo de narices. pag. 80 143 201 Flujo de la orina. pag. 139 303 Flujos de mujeres. pag. 90 143 Fluccion de cabeza, y ojos. pag. 189 190 195 197 Flaqueza del celebro. pag. 252 Flaqueza del higado. pag. 9 103 190 Flaqueza del estomago. pag. 115 25l 305 Flojedad. 211 Fiebre maligna, y pestilente. pag. 59 93 97 98 102 109 114 119 157 164 198 218 240 259 265 279 284 322 331 337 341 353 363 365 372 404 Fiebre putrida. pag. 93 102 103 109 114 157 198 228 240 247 265 296 326 353 365 Fiebre ardíente. pag. 19 53 59 9 97 114 193 195 228 259 295 368 Fiebre intermitente. pag. 114 326 Febricitantes. pag. 19 91 195 289 Freneticos. pag. 19 195 Flatos. pag. 219 393 Flemon. pag. 72 90 164 278 Flema salada. pag. 135 164 222 246 262 292 Fortifica la vista. pag. 253 389 393 398 Fuegos de San Antonio. pag. 19 106 156 249 Fistolas. pag. 97 G. Gota coral, ó mal de corazon. pag. 131 177 309 226 394 Gota. pag. 9 44 115 135 146 215 219 274 292 Gonorrea. pag. 10 90 115 140 303 Golpes, ó porradas. pag. 306 Glandulas de las quijadas. pag. 279 [p. 34]
  • 92. - 48 - Galico. pag. 256 342 Gusaneras. pag. 161 /Gusanos. pag. 146 149 153 161 167 181 185 204 240 251 252 Granos. pag. 379 H. Heridas recientes. pag. 3 7 48 93 160 241 255 337 346 350 358 355 Heridas, y sus punturas. pag. 10 139 178 211 232 313 341 373 387 Heridas de bala, lanza. pag. 173 181 373 Heridas internas, y externas. pag. 232 239 Heridas de Tigres. pag. 71 181 185 220. Heridas de perros rabiosos. pag. 181 Huesos quebrados. pag. 10 139 142 240 305 355 374 Huesos carcomidos, y descubiertos. pag. 131 240 Hidropesias diversas. pag. 40 85 131 134 136 177 181 182 215 274 280 326 349 358 Hidropesia humoral, y ventosa. pag. 295 Humores corrompidos, y crudos. pag. 135 219 255 265 394 295 Humores frios de coyunturas. pag. 262 274 285 Humores gruesos, y viscosos. pag. 43 55 176 203 265 284 292 361 364 Higado. pag. 7 37 48 53 85 91 96 164 167 181 182 189 190 194 197 222 233 247 252 258 259 292 321 341 349 379 384 394 398 404 Hinchazones flematicas. pag. 150 157 Hinchazones de los miembros. pag. 195 249 256 269 Humor colerico. pag. 228 Hipocondrios. pag. 89 123 182 228 288 326 Hijada. pag. 249 301 387 58 Hernias. pag. 274 323 [p. 35]
  • 93. - 49 - I. Intemperie fria del celebro. pag. 7 64 89 236 358 361 Inflamaciones del pecho, y tragadero. pag. 19 30 233 Inflamaciones internas. pag. 89 93 357 368 393 Inflamaciones externas. pag. 19 72 114 126 157 164 244 295 305 337 Inflamacion de los ojos. pag. 249 Inflamacion de toda suerte. pag. 292 295 358 Itericia. pag. 6 131 157 177 182 262 309 361 /Intemperie calida de los miembros. pag. 90 Intestinos. pag. 96 103 164 190 222 323 387 Indigestion. pag. 314 Incordios. pag. 146 L. Lubrican el vientre. pag. 175 176 188 Los que han tomado purga y no han obrado. pag. 295 Lombrices. pag. 74 103 110 113 136 147 149 153 167 169 181 185 204 219 240 247 251 252 262 265 292 305 314 345 349 354 357 Lombrices chatos. pag. 106 219 262 349 Los que estan sin fuerzas. pag. 394 Leche demaciada resuelve. pag. 249 Lepra. pag. 2 247 262 322 Lamparon. pag. 60 146 203 Lienteria. pag. 219 Lobanillo. pag. 146 203 Ll. Llagas internas. pag. 7 9 22 53 58 68 93 97 105 160 189 190 211 222 223 Llagas del intestino. pag. 7 9 32 93 96 210 371 Llagas cabernosas, y callosas. pag. 22 131 160 255 284 Llagas de riñones y vejiga. pag. 53 190 [Materia Médica Misionera 4] [p. 36]
  • 94. - 50 - Llagas de las encias. pag. 131 Llagas de garganta, y boca. pag. 157 374 Llagas que cunden. pag. 246 Llagas viejas. pag. 6 48 97 181 255 285 350 374 Llagas de las piernas. pag. 72 279 285 342 Llagas con destemplanza caliente. pag. 80 90 Llagas sordidas. pag. 350 Llagas putridas. pag. 378 Llagalicas del cuerpo. pag. 22 156 /Llagas de las partes vergonzosas. pag. 247 255 364 Llagas de fuego. pag. 106 126 195 379 M. Melancolia, y tristeza. pag. 55 64 67 228 226 341 Menstruo retenido. pag. 131 153 164 169 309 327 349 361 384 393 Menstruo inmodico. pag. 34 49 80 143 Molas de la matriz. pag. 327 Matriz resfriada. pag. 74 169 241 399 Mata la criatura en el vientre. pag. 262 Mundifica, y liquidan humores. pag. 317 321 Mundifican llagas, y ulceras sordidas. pag. 58 157 190 350 Mal Frances, (galico.). pag. 23 44 247 256 274 Morbo galico. pag. 48 223 274 Miembros descoyuntados. pag. 135 Miembros internos. pag. 189 355 Magulladuras. pag. 142 233 355 Mordidos de animales ponzoñosos. pag. 60 64 109 118 122 204 220 261 278 299 309 313 331 337 341 353 393 394 Mordidos de Serpientes. pag. 181 261 Merarquica. pag. 89 326 Morfea. pag. 22 247 262 Manias, ó locura. pag. 182 Males de ojos. pag. 190 252 358 361 388 [p. 37]
  • 95. - 51 - Manqueras. pag. 213 Mojaduras, y tormentas. pag. 236 Memoria aumenta. pag. 398 Matan, y avientan las pulgas. pag. 153 292 308 Madurativos. pag. 60 126 164 265 295 322 368 Modo de preparar la Xalapa. pag. 143 La del Mechoacán. pag. 288 Modo de sacar la Almaciga. pag. 304 Magistral receta. pag. 223 /N Nervios contusos, y cortados. pag. 3 9 142 232 240 Nervios encojidos. pag. 74 214 237 268 291 394 Niños que se les cuaja la leche. pag. 103 346 Nuebes de los ojos. pag. 135 Naucea. pag. O. Obstrucciones de las vias. pag. 105 120 164 181 182 185 274 327 34 349 354 358 361 Opilaciones. pag. 40 85 131 177 215 274 322 326 354 Orina retenida. pag. 85 58 86 103 176 259 274 295 Orinar sangre. pag. 34 Ojos sangrientos. pag. 322 Olvido. pag. 44 Oscurece el tufo de la bebidas, y de ajos. pag. 300 Otras curiosidades que se pueden ver desde el folio. pag. 405 hasta pag. 416. P. Purgan humores gruesos. pag. 40 43 44 55 68 110 146 150 167 182 364 Purgan la flema. pag. 55 134 146 149 203 249 277 287 295 358 393 [p. 38]
  • 96. - 52 - Purgan la colera y melancolia. pag. 67 227 287 Purgan la colera. pag. 55 227 249 287 295 358 Purgan y refrezcan la sangre. pag. 60 289 115 Purgan el cuerpo. pag. 165 176 177 181 Purgan la matriz. pag. 177 361 393 309 327 384 Probocan el meustruo. pag. 60 103 114 134 153 169 233 262 291 341 384 393 398 Probocan la orina. pag. 75 78 91 103 110 114 157 177 181 189 261 269 326 331 341 388 394 398 Probocan arenas. pag. 78 331 Probocan el parto. pag. 114 134 169 291 309 313 Probocan sudor. pag. 13 74 150 157 256 259 261 269 274 277 Probocan lujuria. pag. 103 206 301 /Probocan sueño. pag. 90 91 195 Piedras de riñones y vejiga. pag. 9 40 43 52 60 78 91 149 165 176 182 184 185 274 331 364 Pares y sangre retenida del parto. pag. 75 103 131 153 291 312 327 341 348 Pujos colericos, y tenesmo. pag. 164 210 Pujos de frialdad. pag. 74 210 Pulmon. pag. 7 9 85 114 160 173 176 222 252 291 317 321 357 358 Purifican la sangre. pag. 67 113 119 Purgaciones. pag. 10 85 139 189 364 Preserbativo de ponzoñas. pag. 247 Preserban de pestes. pag. 64 106 110 Pazmo recto total. pag. 269 398 Preserban del pazmo. pag. 3 350 Preserban de corrupcion. pag. 160 373 378 Perlesia. pag. 131 176 274 Preñazgo falso. pag. 327 Palpitacion del corazon. pag. 326 Purgan la cabeza. pag. 135 140 [p. 39]
  • 97. - 53 - Pasiones frias de nervios. pag. 26 Pasiones del pecho. pag. 58 Pechos endurecidos. pag. 249 Para los recien casados que se bán secando. pag. 292 301 Para pasar por virgen al desposorio. pag. 49 Pleura. pag. 114 Q. Quiebran la piedra de riñones, y vejiga. pag. 9 13 52 85 181 185 220 259 295 398 Quebradura de las partes, (que es la hernia:). pag. 40 306 Quemaduras. pag. 1 ( [0] ) (2) 6 136 Quita el frio. pag. 269 /R. Relajacion del estomago. pag. 3 32 37 79 110 165 167 198 306 Restriñen el vientre. pag. 90 398 Restañan la sangre. pag. 139 Roturas internas . pag. 123 131 306 Retiene el menstruo. pag. 201 Refrezcan lo interno. pag. 30 43 53 384 Riñones. pag. 9 53 86 39 91 222 252 259 233 261 274 295 323 364 393 Relajacion del estomago. pag. 3 25 26 223 240 306 Regueldos. pag. 301 Respiracion suelta. pag. 173 177 Reumaticos. pag. 189 203 253 Romadizo. pag. 177 241 Ronchas y granos. pag. 284 Peplesion. pag. 388 Reumas. pag. 23 53 103 115 119 173 215 237 241 278 358 Refinan los tintes de negro. pag. 2 25 211 [p. 40]
  • 98. - 54 - S. Sangre retenida del parto. pag. 75 103 153 313 327 349 Sangre llubia. pag. 69 80 201 Sangre menstrua. pag. 110 Sangre conjelada. pag. 123 173 Sangre estravenada. pag. 110 160 313 Sobrehuesos. pag. 146 Sarampion. pag. 106 109 265 Sed. pag. 91 98 228 Sordera. pag. 58 Sarna. pag. 322 Sudorifico. pag. 237 Sueldan piedras, y losas. pag. 306 /T Temblores paroximales. pag. 131 203 262 306 326 353 361 Tullimiento de nervios. pag. 74 126 Torcijones de vientre. pag. 262 309 387 Tumores. pag. 126 150 218 Tóz. pag. 65 173 222 233 341 Terciana. pag. 131 156 Tabardillo. pag. 58 363 Tendones. pag. 44 Timpanitis. pag. 182 Tisicos. pag. 190 223 358 384 Tiña. pag. 22 23 135 247 284 Tizana excelente. pag. 131 132 Tintura de Achiote, y su preparacion. pag. 198 Tinte del Sandalo. pag. 244 V. Ventocedades. pag. 85 251 252 262 269 288 292 299 301 341 345 358 387 393 404 [p. 41]
  • 99. - 55 - Venenos. pag. 86 109 110 114 118 120 130 203 262 278 299 309 326 337 341 353 Viboras, y otras sabandijas. pag. 86 101 109 118 120 122 130 131 278 309 325 330 353 393 Venas dislaceradas, y cortadas. pag. 30 80 157 201 261 Vientos corrompidos. pag. 75 150 198 237 240 278 326 349 Vejiga. pag. 9 86 91 222 233 261 295 Viruelas. pag. 106 109 261 265 284 Viruelas locas. pag. 279 Vomitos. pag. 79 139 262 306 322 Vista. pag. 300 388 389 398 /U. Ulceras internas. pag. 7 69 222 Ulceras de riñones, y vejiga. pag. 14 Ulceras de los intestinos. pag. 198 371 Ulceras sordidas. pag. 256 284 350 Ulceras y llagas de los ojos. pag. 97 Ulceras del oido. pag. 321 Ulceras. pag. 110 131 160 255 Unguento celebre. pag. 135 X. Xaqueca. pag. 10 237 Xarabe de Piña. pag. 52 Xarabe del Tabaco. pag. 349 Z. Zumbido de los oidos. pag. 7 44 58 /[Véase: LÁMINA I que corresponde a la página 1] [p. 42] [p.] 1
  • 100. - 56 - LÁMINA I Castellano Arbol de la Yerba. Guaraní Ibira Caá miri.
  • 101. - 57 - /Virtudes del Arbol de la Yerba. Crió el Todo Poderoso en estas tierras últimas de la America este arbol tan hermoso, y agradable á la vista, como gustoso y provechoso á sus habitadores: es el olor de sus ojas muy semejantes á las del laurel de europa; pero algo menores, crece su tronco mas alto y mas grueso, es cubierto de una corteza liza blanquecina, ó cenicienta. Sirve esta para refinar los tintes de negro, y á falta de agallas, y de resuras de vino se puede usar de ella asi para los tintes yengebes, como para las medicinas emplasticas con que se pretende comprimir, desecar, unir y confortar los miembros relajados, contusos ó quebrados, por ser muy templado su calor, y constar de partes calientes y frias, como el arrayán, y asi mismo amargas, y astringentes, de suerte, que puede servir en lugar de aquel, en todo lo que fuere cocimiento; pero en lo que toca á infusiones no, porque tiene en la superficie partes lubricantes y solutivas: de suerte, que puestas de parte de noche en infusion de agua caliente, y colada á la mañana y tomada con azucar hase cursar de purga tres y cuatro evacuaciones; (aunque es asi ingrata al estomago, y le desabre.) Socorrió Dios con esta medicina á esta pobre tierra por ser mas conducente á ella que el Chocolate, y vino á sus naturales habitadores, asi como lo es el Cacaho en el Oriente, porque estas tierras muy calientes y humedas cansan graves relajaciones de miembros, por la grave apersion de los poros, y vemos que de ordinario se suda con exceso, y no es remedio el vino, ni cosas calidas para reprimirlo, y la yerba si, tomada en tiempo de calor con agua fria, como la usan los Indios, y en tiempo frio ó templado con agua caliente templada, y los que la usan con agua muy caliente y en mucha cantidad lo yerran, y no les hará, mucho provecho. Si se toma muy caliente [p.] 2
  • 102. - 58 - conviene ser poca la cantidad, como cuatro o cinco sorbos, que asi conforta el estoma /mago; pero no hase rejir, porque la agua muy caliente seca las partes terreas y astringentes, y comprime las vias, causando obstruciones, y ventosedades molestosisimas; de suerte que dán anciedades al corazon, falta de sueño, y desabrimiento á los miembros principales, causando movimientos de lujuria, y colera y melancolia: y todo ello proviene de estar tapadas las vias, comprimidas de lo astringente de la yerba: yo lo he visto y curado en hombres muy dados á ella con exceso, y muy caliente en todo tiempo. Llaman en esta Provincia mal de ancias, y muchos lo podecen por esta causa, aunque es muy antiguo por otras causas, como se vé por los autores asi antiguos, como modernos. A los Indios les es unico remedio para las camaras de relajacion del estomago, (que es la diarrea, ó camaras blancas,) tomada dos ó tres veces en agua caliente muy de mañana dos cucharadas de yerba en un mate, y una cuchara de sal desecha en dicha agua, ó mate, despues de haber puesto la yerba, y que haya ella dado su virtud al agua, porque la sal comprime la yerba: de suerte, que no daña las partes astringentes. La yerba verde ó seca hecha polvo sutil, (ó la verde machacada,) cura las recientes heridas, y socorre á los nervios contusos de ellas, ó cortados, no dejandoles entrar pazmo. Sus ojas verdes machacadas arraigan los dientes y muelas que se mueven, por corrimientos de calor, y mitiga el dolor. Socorre soberanamente á los asoleados, que por la fuerza del Sol, y trabajos de caminos se ven en grave aprieto de dolor de cabeza, y gran incendio de la sangre, y colera, en este modo: – Pongase cantidad de yerba en un mate grande lleno de agua, la mas frezca que se hallare, ó [p.] 3
  • 103. - 59 - dejenla estar á la sombra medio cuarto de hora en infusion, y al cabo desele a beber al paciente la mitad, y si tiene mas sed desele la otra mitad, y en calentandola en el estomago haganselo lanzar, y la yerba mojada que quedó en el mate se le aplicará á la frente y sienes, y se atará con un paño, por espacio de hora y media, ó dos horas, y si del todo / todo no ha vuelto en sî se le puede repetir el remedio, menos el lanzar, que es aprobado remedio. Asi mismo socorre á los atolondrados del humo, ó fuego de las fornallas de metales y ladrillos, ó cal, porque en estas tierras hay varios metales imperfectos, y en estos las mas veces hay azogue, y otras calidades de vapores muy nocivos al celebro, como es el cardenillo, antimonio, azogue y otros y para bajarlos es único el remedio arriba dicho, con solo mudada una circunstancia, y es: que la yerba mojada se ha de aplicar á los del humo en la mollera, y coronilla de la cabeza, y darles mas cantidad de agua fria, ó tibia á beber, y que lanzen dos veces á lo menos, y asi mismo remudarle la yerba mojada bien embebida en agua. Tomandola ántes de beber impide la embriaguez. Tienese por tradicion antigua en estos paises del Paraguay, y Misiones, que la enseñó Santo Thomé á los Indios. Consta de partes calientes en el primer grado, y de secas en el segundo: tiene algunas frias en la superficie, asi como el arrayán. /[Véase: LÁMINA II] /El Anguai, ó por mejor decir el verdadero arbol del Menjuî, ó Copal Calaminta, hay por todas partes de estas Misiones con abundancia, (por todos sus montes y bosques:) es dotado de grandes virtudes, para diversas enfermedades, tanto que los Indios le llaman Ibira payé, que quiere decir arbol de echiceros: es muy poblada de [p.] 4 [p.] 5 [p.] 6
  • 104. - 60 - LÁMINA II Castellano Arbol de Copal, ó Menjuî. Guarani Anguai Ibirá - payé
  • 105. - 61 - ojas muy lisas y delgadas, á seis en rama, las cuales todas se miran abiertas ó medio cerradas al Sol, dejando tapado de él sus ramas y troncos: es la corteza hermosa, con ciertas acalabaduras no profundas: hay de este arbol cuatro especies: uno blanco muy alto, y consta de muy largos y gruesos troncos; de suerte, que es madera peregrina para fabricas de grandes Iglesias para tirantes, madera incorruptible fuera del agua: en este especie hay masculino y femenino, porque el uno fructifica, y el otro no: estos dos arrojan de sí el balsamo del Brasil; pero mas rubio y mas fuerte en el olor. Las otras dos especies, que es el negro es mas pequeño de tronco, y menos alto: hallanse en los Yerbales de la Concepcion, el cual picado su tronco, ó medio cortado expele por la cortadura ó talla el perfecto Menjuî, como yo lo he tenido en mis manos, como una libra que me trajo un Indio, que fué á haser yerba, y me dijo ser Anguai miri, mas oscuro de oja, y corteza mas gruesa, y muy pequeño de tronco, y asimismo mas delgado: no lo he visto, solo de esta noticia. El polvo de su corteza seca huele á Menjuî, asi quemada como por quemar, y lo que mas es: en partes como en los nudos carcomidos se halla el mismo olor en el polvo de su palo, cuando se va carcomiendo de su corteza. Despues de cortado dos meses puesto al Sol, y al agua se hase un excelentisimo balsamo para heridas y llagas viejas en esta forma: Sus virtudes. Limpias muy bien de la hez aspera de afuera, y luego se desnuda del palo, y se piza á medio quebrantar, y se pone en tacho grande á cocer, hasta que le cubra el agua, y bien caliente se cuela y exprime, y su cocimiento se ba
  • 106. - 62 - subiendo á punto poco, á poco, hasta tener punto de balsamo no muy duro, porque con el tiempo no se ende /endurezca. Este balsamo es admirable para curar llagas viejas corrupcivas de hueso, liquidandolo con vino, ó con su cocimiento, puesto con geringuilla en la tal llaga: de suerte, que llegue al hueso. Iten. Dado á beber una dragma desecho en vino cura las camaras blancas, y lo mismo hase aplicado al estomago por estomaticon: cual es mejor el que el arbol destila de suyo, que es muy eficáz en confortar el estomago, y quitar cualquiera intemperie fria suya. El cocimiento de su palo dado á beber cura las llagas internas del estomago, higado, y pulmones, como el palo santo oloroso, y asi mismo todos los vicios de humor galico, tan potentemente como el mismo palo santo, y no dudo que excede al guayacán en virtud, y es mas grato al estomago: esto se hade entender del mayor, que es el que por aqui hay, porque el otro negro no dudo es mas fuerte en virtud: del cual no puedo decir mas que es el verdadero Menjuî, ó Copal, y asi poseherá las mismas virtudes que su reina. El Anguai quemandolo en lugar de leña cura la intemperie fria del del [sic] celebro, y asi mismo el cumbido reciente de los oidos, es su fuego de color de oro, y á penas echa humo, y lo poco que echa es muy grato á los que lo reciben, asi á los ojos como al celebro y estomago: es muy amigo del hombre mayormente su sombra que es muy dulce al celebro, y sus ojas muy gratas á la vista: en todas sus partes tiene recina, ó balsamo, porque arde como tal puesto en el fuego, y su humo es tan sutil, y no es fastidioso. Su cocimiento dado á beber con miel de Abejas abre las vias de la orina y menstruo, conforta el estomago, [p.] 7
  • 107. - 63 - y cura las llagas ó ulceras internas de los pulmones, higado, y intestinos.– Tomado por largo tiempo desopilan todos los interiores miembros, que por crudeza y frialdad padecen. Sus ojas machacadas y aplicada con clara de huevo á las recientes heridas las cura, y une por la primer intencion, y asi mismo socorre á las contusiones de la carne. El balsamo que destila de suyo, ó cortandolo en parte es mucho mas eficáz que el artificial; pero no se hade disolver, ni mezclar con licor alguno; pero sí á todos comunica su fragancia. / [Véase: LÁMINA III] / Dos diversos en figura de ojas, tronco y fruto de arboles del Gumi-elemi se hallan en esta America, es á saver: el primero que doy estampado en la primer estampa, que se halla en las cabezadas del Urugaî, y asi mismo en el Brasil: el segundo se halla en el Paraguay, de á donde en abundancia nos socorren de esta admirable goma: son frondosos, y de madera solida, aunque dicen que no sirve para fabricas por la mucha carcoma que admite con el tiempo, hay blanco y negro de dicho arbol. Virtudes de la Isica. Dos diversas Isicas nos trahen del Paraguay, es á saver: blanca y negra: la blanca es mas aromatica, y templada en calor que la negra, muy resplandeciente y transparente en sustancia, asi como la trementina: la negra es oscura y muy parecida de color, y asi mismo vehemente, y nada agradable su olor al celebro: y asi mismo amarga y aguda al gusto; pero muy eficáz en calentar, confortar, y resolver los dolores frios de las contusiones, y coyunturas, muy mas eficáz que la blanca, (aunque esta no lo es poco:) y asi las dos confortan con dejecacion, miti- [p.] 8 [p.] 9
  • 108. - 64 - LÁMINA III Cast. Arbol de Gumi-elemi. Guarani: Ibirá-isi. Tupi: Isica Riba
  • 109. - 65 - gando todos aquellos dolores de las coyunturas á donde se ha metido humedad y frialdad.– Confortan asi mismo la flaqueza del higado, y estomago, provenida de lo mismo, aplicada á modo de estomaticon, mezclada con parte de acite anexo, o cebo de toro, á cuatro partes de Isica una de lo dicho, es unico remedio en la ceatica, en la gota de causa fria: – en las pasiones de nervios, y calambres: – y en tapar todas aquellas heridas á donde se teme espazmos – por nervios cortados, ó contusos, ó descubiertos, porque á las claras los desopilan y conserba su natural temperamento. Lavada la Isica en seis ó siete aguas que estén tibias, y despues de lavada mezclarle de polvos de flor de azufre una cuarta parte á una onza de dicha Isica, y hecho pildoras del tamaño de garbanzos, tomando de ellas seis ó siete al acostarse es único remedio á los que padecen llagas internas del pecho, pulmon, intestinos delgados, y gruesos: mayormente á los que de llagas, y piedra en los riñones vejiga y vias de la orina. No falta quien diga, que quiebra la piedra de riñones, como lo vi en cierta receta, que vino del Paraguay de sus virtudes, de mano de cierto medico / medico practico de la tierra; pero no he visto en ella tal efecto: si, que conforta los riñones, y cura la gonorrea, (que es flujo de semen involuntario:) asi mismo reprime la estangurria, y las purgaciones blancas: – y desopila la matriz: el cocimiento de su agua bebida á la larga tiene casi los mismos efectos, y socorre á los asmaticos de causa fria. La Isica sin mezclar con aceite ni cebo, haciendo pegado de dos partes de Isica y una de pez, aplicandola hecha emplasto á la ceatica por espacio de 15 ó 20 dias, es aprobado remedio, mayormente la negra, que como dije [Materia Médica Misionera 5] [p.] 10
  • 110. - 66 - es mas eficáz: – pegada á las sienes quita la Emicramia, ó Xaqueca. Tiene virtud especial la Isica de atraher á fuera las cosas incadas en la carne, si la mezclan con el ungüento amarillo, y de curar las heridas de nervios, y sus punturas, mayormente hecho ungüento, llamado gumi-elemi.– Mista la Isica con la goma galbano á las 24 horas sacan á fuera todo instrumento, ó astilla incada en la carne, aplicada á la herida mejor q.e otra cosa alguna.– Andres Alcazar escribe, y dice del ungüento Gumi-elemi, "es admirable en las heridas penetrantes del pecho y vientre, porque saca las materias y, sangre de lo interno por la herida, curando la llaga ál mismo tiempo, y es asi." El ungüento Gumi-elemi á penas se puede componer en estas tierras por faltar algunos de los simples: pero en su lugar me he valido de la composicion siguiente: Consuelda mayor y menor de su raiz de cada una cuatro onzas: raiz del dictamo blanco, y de lentisco negro de cada uno tres onzas, de sus cortezas: ojas de arrayán negro, ó sus cortezas dos onzas: rosa seca una onza, todo ello contuso menos la rosa se pone á cocer en un azumbre de vino hasta mermar la mitad, y dejado enfriar se cuela á expresion fuerte, en la cual se ponen pez griega dos onzas: pez de abila clara, y trasparente cuatro onzas: recina de pino seis onzas: Gumi-elemi Isica una libra: cebo de toro ocho onzas: todo junto se pone á fuego lento hasta consumir el vino, y se aparta y repone en bote vidriado. Este ungüento no solo sirve á los casos arriba dichos; pero tambien en las quebraduras de los huesos, y graves contusiones suyas, y de los nervios, como yo me he valido, y me valgo del. / [Véase: LÁMINA IV] / Hallase con abundancia por todas partes de estas tie- [p.] 11 [p.] 12
  • 111. - 67 - LÁMINA IV Tupi: Salsafraz. Guarani. Uhiba. Cast°. Salsafraz. Guarani: Apeterêbí.
  • 112. - 68 - rras de las Doctrinas el Salsafraz, que el Indio llama Apeterebi, por los montes y bosques, y á orillas de arroyos y rios: es palo incorruptible en el agua, y fuera de ella, cortado en menguante de luna electa: es aromatico, y de gusto amargo, sus ojas algun tanto gruesas y muy solidas con un bayo muy claro por la haz y por el embes blanquecinas tersas, á modo de plateadas, con un bello tan sutil, que no se persibe á la vista solo al tacto, se conoce ser bellosas: en lo alto de sus ramas carga de tanta copia de flor, asi mismo blanquecina, ó cenicienta y aromatica, que es un pomo de florecitas, sus ojas larguitas y muy densas, conpuesta cada flor de cinco ojitas, las cuales pegadas secas á su semilla jamás se caen, hasta que la semilla está en sazon, con la cual se vienen á tierra sin despegarse de ella: la cual semilla es como un grano de trigo pequeño algo larga, y no tan grueso, que el que mas engrasase es vara y media de circuito; pero es madera solida, y muy útil para hacer de ella cuanto se quiere, asi para barriles y toneles, como para otras fabricas y torneros. Sus virtudes Es muy celebrado por las mas de las naciones, asi barbaras como domesticas el Salsafraz para el mal de piedra, y provocar las retenciones y superciones de la orina, y cierto que es tan eficáz y violento en esta virtud, que es menester no exceder en su taza, porque será exponerse á varios trabajos, como son flujo de sangre por la via, llagas de vejiga, y carunculas por todas las vias, que hay desde los riñones hasta la punta del caño, como lo he visto y curado dos veces, á personas que se lo dieron en cantidad muy exórvitante, como cuatro ó cinco docis de una vez: el modo de usarlo es como sigue: (para curar
  • 113. - 69 - / rar, ó quebrar la piedra, y curar las llagas de los riñones y vejiga.) Tomase dos dragmas de astillas, muy delgadamente cortadas, de las del corazon del palo, quiero decir, no de lo blanco de junto á la corteza, ponese á cocer en una olla de plata, ó de barro vidriado en cuartillo y medio de agua, y cuesa hasta mermar casi la mitad, y al apartarlo del fuego se le echan dos ojas de borraja, ó unas cuatro ramitas de culantrillo, estando asi por un rato, alcabo del que esté para poderse beber se le añade dos onzas de azucar, y se toma abrigo, porque provoca un leve sudor por todo el cuerpo: puede pasearse, ó sentarse en aposento abrigado, y si es sujeto flaco de estomago desele medio cuartillo por la mañana, y otro medio á la tarde, siempre ojo caliente, que es unico remedio en quebrar la piedra, y expelerla á expulsion; pero esto se supone, que el sujeto que toma estas bebidas debe estar preparado con xarabes, sangrias, ó purga, segun la nesecidad que pide la replesion con que se hallare; porque en cuerpo pletorico es demas peligro el tomar semejantes diureticos fuertes que dé alivio; porque abocan cantidad de humores á las vias, junto con las piedras, ó arenas, que del todo tapan y sofocan, y en breve se sigue la muerte. Estas se toman segun las fuerzas del enfermo ó interpoladas ó consecutivas, y asi se deja siempre á la discreccion y buen juicio del que cura. Iten – Para curar con mas seguridad las llagas ó ulceras de los riñones y vejiga se puede mezclar ó poner raices de achicoria dos onzas, á cocer con lo arriba dicho. Iten – El modo con que yo la he usado en uno que padecia este mal es como se sigue: – Salsafráz dos onzas de su astilla algo gruesas, puestolas á cocer en un tacho estañado, ó en Olla limpia ó vidriada en dos azumbres de agua con cuatro onzas de cortezas de raices de achicoria, [p.] 13
  • 114. - 70 - se cuesen los dos igualmente hasta que las raices muestren estar cocidas, y entonces se aparta, y de esta agua se toma por la mañana un baso caliente, con un terroncillo de azucar, y por la tarde, como á las cinco otro baso no lleno, y usando de esta agua por 15 dias de[s]pues se / se toma solo de Apeterebi, que es la simple que se hase, echando á dos onzas de Apeterebi seis azumbres de agua, y que dé un herbor, ó dos, como tres credos; se le puede echar unas cuatro cortezas de raices de achicoria, ó unas dos de borraja, y ésta apartada del fuego dejarla enfriar en su tinaja, echando dentro dichas astillas; pero no las raizes, y de esta agua se bebe la necesaria, ási á las comidas como entre dia: es aprobado remedio para curar la úlcera de riñones y vejiga, porque mundifica y encarna con admiracion dichas llagas, y continuado por largo tiempo las encora. ¡Ojo!! – No hagan este cocimiento en cosas de cobre ni laton, por limpio que esté, porque adquiere lo correcibo del cobre, y entonces es muy dañoso á lo interno, y violento á las llagas. Es caliente en el segundo grado, y seco en el tercero. / [Véase: LÁMINAS V y VI] / Dos diversos arboles de Caña fistola produce esta America, el uno es el de nuestra Caña fistola solutiva, el cual ordinariamente se halla en los Reinos del Perú en Santiago de Chile, Lima, y en algunos Valles templados del rigor del frio. La segunda especie se halla á las orillas del rio Paraguay, rio arriba, la cual asi en figura como en grandor, grosor y aspereza de su caña es muy desigual, como asi mismo en el olor y sabor, porque despide de si un olor pesado al celebro; el sabor es ingrato entre lo astercivo y amargo, aunque en medio de los dos se percibe un dulce ingrato como insipido, del cual adquie [pp.] 15 [y] 16 [p.] 17 [p.] 14
  • 115. - 71 - LAMINA V Cast°. Caña fistola solutiva. Guarani: Ibopé catupirí ehébaé.
  • 116. - 72 - LÁMINA VI Cast°. Caña fistola silvestre. Guarani: Ibopé guazú ehébaé.
  • 117. - 73 - re la parte solutiva que posee, que no es inferior á nuestra cesia ordinaria, y casi me atrebo á decir la sobrepuja, sino es q.e por ser reciente ó frezca fuese tan vigorosa: (porque á la verdad no ha llegado á mis manos esta cilacasia solutiva verdadera frezca, ó de pocos meses cojida:) como llegó la que digo del Rio Paraguay, que haciendo la prueba en mi mismo de las dos hallé ser muy inferior la de Chile; pero mas emoliente, y mas grata al estomago su pulpa.– Tiene la Caña fistola de estas tierras las ojas largas del largo de la cana [sic] que está cortada proporcionadamente anchas á forma de moharra de lanza punti-aguda, del anchor de dos dedos: la flor en la punta de los ramos á modo de espiga arracimada, unas florecitas muy encarnadas, como tambien lo son las venillas que componen la oja, mayormente la de en medio que bá á lo largo de ella, y las trasversales asi mismo rubicundas: su oja es delgada y suave al tacto: su fruto es largo de dos codos, del grosor del brazo de un niño de cuatro años, por lo alto del codo con sus dos costuras como la otra caña fistola, aunque mas sobre salientes en anchor y grocicie, principalmente la mayor que hase como dos repulgos elevados, como costura de Sastre, remachada en todo lo interior, guarda el orden de caña fistola asi en las rotulas ó custodias á que está pegada la pulpa, como un color y figura de las semillas, las cuales proporcionadamente á la bayna tienen el grandor como aquellas de lo[s] Tamarindos algo menores: el arbol es muy alto, grueso, y frondoso, su corteza blanquecina á modo de ceniza. Las /Las virtudes de le Casia solutiva. En tiempo de Dios Corides no se sabe hayan descubierto la Caña fistola: Mathiolo que escribió primero que Laguna ya trata de ella, y Laguna en su comentario [p.] 18
  • 118. - 74 - trahe dos diversas cañas fistolas, la una con nombre de Virgiliana, y la segunda con la de Coronaria. Ea Virgiliana es la de la estampa, que es la que hoy anda en uso de medicina: la Coronaria tiene el tronco cuadrado, las ojas como la del romero, su fruto colorado y redondo, el sabor y olor tirante mucho al de la Canela, de adonde tomó en su principio el nombre de Casia, de todas ellas la mejor es la que dejo dicha, y de aquesta la mas gruesa y larga, maciza ó pesada, la que no es nudosa ó aspera de corteza, la que tocando una con otra no suenan sus semillas, la que es lucia por de fuera, y pingüe por de dentro, y la que su pulpa es templada entre el calor y frialdad, y humeda en el grado primero. Mathiolo dice ser remedio muy seguro en el principio de todas las enfermedades que provienen de calor, porque limpiando el estomago y vientre es mas segura y acertada la sangria. Laguna dice: clarifica la sangre, refrena el ardor de la colera, y purga ligeramente los humores colericos y flematicos, que andan bagando por el cuerpo, vientre y estomago. Empero, habiendo grande espesura ó crasicie de humores no se debe dár sola, sino acompañarla con mirabolanos, ruibarbo agarico, ó escamonea, porque por su lentitud no tiene fuerza de moverlos á espulsion, y quedandose con ellos dentro enfeltrada causa graves accidentes, y torcijones de tripas, y estomago, y poniendole uno de los arriba dichos será unica purga, y dejará grande alivio; y de detenerse causa grandes dolores de tripas, y ventocedades al estomago, que parece toda ella se convierte en ventocedades. Es / Es la Caña fistola lenitiva del pecho, templa el calor de los riñones mitiga el ardor de la orina: preserva de criar arenas, y piedra de riñones y vejiga: – hace dormir á los febricitantes, y freneticos: por lo cual se suele [p.] 19
  • 119. - 75 - dár de ordinario á los que desvarian, mezclada su pulpa con aceite de almendras dulce, y tomada es útil á los que padecen retencion de orina, y si se bebe con cocimiento de orozús ó ([h])Inojo, ó aniz hase orinar en breve, y limpia de arenas los riñones y vejiga.– Tomada con con [sic] cocimiento Orozús y culantrillo resuelve las inflamaciones del pecho y tragadero.– Es útilisima á las calenturas ardientes, que desecan muchos los cuerpos, úntando por de fuera á las inflamaciones externas que salen al cuero, las cura: – principalmente la Isipula, (la erisipela:) ó fuego de San Anton. Hay autores que dicen: que si uno ántes de comer tomase de ordinario tres dragmas de la pulpa de la Caña fistola, que jamás criará piedra, ni padecerá dolor de estomago.– No se puede dár á los que padecen flaquezas de los intestinos, (ó tripas,) ni á los muy lubricos de vientre, ó camarientos, porque les es dañoso. Su docis: á los robustos 4 onzas, á lo menos 3 –: y á los flacos 2 y ½ . / [Véase: LÁMINA VII] / Cuatro diversas especies de Guayacán he hallado en estas tierras: dos en Tucumán, y otras dos en estas Misiones. La primera: en Tucumán le llaman los Españoles Guayacán, y los Indios quiebra hacha, por su gran dureza: á la cual llama el Guaraní Ibirá-ucaî Bibaé: es cierta especie de algarrobo negro. La segunda especie que hay en Tucumán llamado Tarco, que en Guarani llaman....... El tercero, que es el que aqui doy por estampa, llamado en Guarani y Tupí Ibirá ehé, y de este es el que he usado en medicina, y es el propio que en España he usado, y visto usar, llevado del Brasil. La cuarta especie de palo santo, es el que en Tucumán nos trahen del Chaco, cuando bán á corredurias, ó malocas de Mbocobies, [p.] 20 [p.] 21
  • 120. - 76 - LÁMINA VII Cast°. Palo Sto negro Guarani: Ibirá Ucai. Algarrobilla 2ª. Espampa. Cast° Guayacán. Guarani: Ibirá ehé
  • 121. - 77 - y los del Paraguay nos lo trahen cuando bán á los de los Guaicurús, el cual es muy aromatico y recinoso: estoy esperando sus ramas y modo de dibujo para decir algo de sus admirables virtudes: si me la trajeren podré dár su estampa. Advierto, que el Indio de estas Misiones á los cuatro diversos arboles á lo menos á tres llama Ibirá-ucai; pero solo en medicina se ha de tomar el negro de corazon, que es esa estampa segunda, que cierto es Guayacán, seguro, como he sabido en Tucumán sanaron varios que lo tomaron: y lo mismo en Santiago del Estero el llamado Tarco; aunque lo tengo por sospechoso Guayacán, por hallar en él las partes que tiene el Guayacán; pero en la obra de curar galico dado que no lo sea, es eficáz, y ésta las llagas de partes vergonzosas, curan con solo el labatorio del cocimiento de sus ojas, ó con los polvos de ellas con admiracion, segun me han informado varios. Sus virtudes. El cocimiento del Guayacán bebido por largo tiempo cura la llaga de los pulmones, mejor que otro remedio alguno, como lo tengo por esperiencia, asi en mi, como en otros muchos, qué de asistir á tisicos á visitarlos la contrajimos en el Colegio de Cordova, y viendome yá como desahuciado / do, revolviendo libros, autores, para curarme, hallé en Riveiro, como Ascencio insigne Medico en Francia, curó á muchos con el cocimiento de Guayacán, bebido por largo tiempo. Riverio verbo tisis: Laguna verbo Guayacán, dicen curó á 17 que con esas peradatos echaban los pulmones por la boca hechos pus, ó materia: y viendo yo las partes del palo santo del Guaicurú, y juzgado éra mejor que el Guayacán usé de él y no me engané, [sic] porque con mayor eficacia, y en menos tiempo, y con mayor firmeza la cicatriza, y mejor es la recina del palo: [p.] 22
  • 122. - 78 - dos onzas hecho menudas astillas puesto en infusion de diez y seis cuartillos de agua, y despues de doce horas se pone á hervir hasta mermar la cuarta parte: esta se toma á las comidas y entre dia, no usando de otra bebida alguna, y que la comida sea asado, y guisados de Carnero, aves azadas y guisadas: Cordonices [sic], Perdices, Palomas torcaces, Tortolas, Papagayos, Faysanes, ó Yacús en lugar, y en fin que se guarde de todas frutas, menos las asperas y astercivas, como Algarroba, Guayabas ó Arazás de las pequeñas, Membrillo con vino y Canela. Las frutillas de los Mirtos ó Arrayanes conducen mucho, y semejantes.– La goma se toma de cuando en cuando, peso de un real plata de su polvo en algun licor, ó con dicha agua. El cocimiento de la corteza, ó palo del Guayacán, ó palo santo negro, cura las llagalicas de todo el cuerpo, con solo labarse a menudo con él, y bebiendo al mismo tiempo su agua, ó cocimiento atraz dicho y asi mismo los otros tres, como dejo yá apuntado mayormente el del Guaicurú y el llamado Tarco: aunque éste por bebida no lo he querido usar, por no estar en uso de medicina en los autores, solo he usado de él en llagas por de fuera ¡con admirable suceso!! asi en llagas cabernosas, como en las manifiestas, y en las del higado y partes internas he usado de los dos yá dichos que están en practica per intus sumptionem, por largo tiempo. Cura asi mismo el cocimiento del Guayacán lavandose con él á menudo la tiña seca, y postillas de la cabeza, y la morfea, ó mal muerto, úntan-dolas ántes, y despues de lavarse con aceite comun, ó caracú miri, / ri, (que es el tuetano de los nudillos de las manos y pies de las bacas,) y con este he visto mejores sucesos en dicha tiña seca. Iten.– Cura con admiracion la tiña humeda ó achoras, la legia hecha de la ceniza de todo el palo ó ramas: úntan- [p.] 23
  • 123. - 79 - dose asi mismo ántes y despues como arriba dicho, y á falta de los dos sirve la Orina propia, acabada de orinar, para deshacer el bisco de las materias: á muchos despues de lo dicho le he lavado á lo último con el agua del palo, cociendo en ellas unas dos cebollas de azucena, y dos onzas de fumaria, y con felicidad á los tres meses quedaron libres, procurando purgarlos y sangrarlos, siendo necesario. Iten.– La goma ó recina de los dos es único remedio á los dicentericos, y flujos de vientre, tomando de su polvo una dragma en agua caliente: – y si el flujo proviene de colera, ó demaciado calor se toma en cocimiento de rosa seca, ó de llanten.– Si proviene de frialdad y humedad del estomago, ó higado se toma en vino, ó aguardiente. Iten.– El cocimiento de la recina tomada seis onzas de agua bien caliente al acostarse reprime los ahogos del asma, mezclandole una media onza de azucar cande, ó tres cuartas de onza: y en fin, misto el Guayacán con la Aristoloquia rotunda no hay mal frances que no cure, y todas las enfermedades de reumas frias, como diré en el capitulo del palo santo del Guaycurú aromatico, haciendo bebidas magistrales, segun la nesecidad y sujetos, ó complicacion de morbos. / [Véase: LÁMINA VIII] / El Arrayán montano que nos pinta Dios Corides, llaman aqui los Indios Guabiyú, y en el Tucumán Matto: es el mejor de cuantos hay en el úso de medicina como lo dice Andres de Laguna en su comentario: hay en estas partes de las Misiones varias especies suyas muy diferentes en figura y grandor, como son Guabiyú guazú, Guabiyú miri: Añangapiri guazú, Añangapiri miri, y cada una de estas especies dividense en blanco y negro: [p.] 24 [p.] 25
  • 124. - 80 - LÁMINA VIII Cast°. Arrayán silvestre negro. Guaraní: Guabiyú
  • 125. - 81 - de ordinario el negro es mas alto, y mas aromatico, y mejor para el úso de medicina: su flor mas aromatica, y su fruto mas confortante, y mas cordeal: úsando muy poco los Indios por no saber sus virtudes y modo de úsarlo, aunque les es muy gran remedio á su naturaleza, y á las enfermedades que padecen, pues no dudo, que si lo pusieran en uso deshecharan la yerba que tanto estiman. Nace por los montes, arroyos, y por las campañas á donde hay minas de piedras, ó por los Cerros de Cerranias, como por San Xavier, y Sta.* Maria. El Guabiyú es arbol de mediano grosor y grandor; pero muy solido y fuerte, y incorruptible, excelente para torneros, y estatuas pequeñas. Sus cortezas, ojas y fruto verdes machacadas, y bien cocidos, refinan y aferran los tintes de negro, mezclados en las tintas el mejor de todos es el Guabiyú grande negro, el que tiene la oja gruesa con espina en la punta, y de este se deba cojer el fruto para el úso de medicina, y asi mismo la oja, porque és el superior en virtud, aunque á su falta se puede cojer el del añangapiri guazú, que es mata pequeña, que es lo que digo nace en cerros, ó á sus faldas, sobre minas de piedra de cobre. Su fruta es comestible, y muy amiga de los estomagos flacos, asi la del Guabiyú como la del añangapiri, mayormente aquellos q.e por demaciado calor y humedad se relajan: ¡cosa digna de raparo! [sic] que su fruto á medio sazonar comido, y masticando bien los allejos, tragando su sumo á las tres veces que se hace ataja la diarrea, (que son camaras blancas) por relajacion de estomago, siendo asi que consta de mas frialdad que calor en él misto contrario de sus facultades, ó virtudes. [Materia Médica Misionera 6]
  • 126. - 82 - Sus / Sus virtudes. La flor del arrayán, ó Guabiyú cocida, y hecha concerba, es único remedio contra los flujos, que provienen del celebro por flaqueza y relajacion del estomago: tomada onza y media al acostarse, ó ántes de comer y cenar, ó al fin de la comida, con uno ó dos sorbos de vino generoso tráz ella.– Asi mismo socorre todo flujo de vientre que provenga de relajacion de los miembros de la coucion, sean de calor ó de frio, y si se le mezcla alguna flor de romero al hacer la conserba, ó la tintura de romero, es único remedio para todas las pasiones frias de los miembros principales, mayormente del estomago, higado y celebro, tomando tráz ella agua de canela, ó de aniz en lugar de vino, ó el vino segun mejor sea acomodarse á la complesion de los enfermos. Su fruto cojido en sazon y puesto á secar, quitado los granillos y guardando en parte seca, es unico remedio á los de discenterias, tomando por bebida el agua de su cocimiento. Cojido verde es mas eficáz para cualquiera flujo de vientre, asi bebido su cocimiento, como echando cristeles, ó ayudas. / [Véase: LÁMINA IX] El Ibauh ó Guabiyú miri es la segunda especie de Arrayán montano negro: nace muy de ordinario á las orillas de los arroyos en partes humedas pedregosas, y asi mismo á las orillas de los montes en partes bajas y humedas con abundancia: su corteza es terza y blanquecina muy / muy semejante al mayor, y sin espina en la punta, y asi mismo mas humedas al tacto, y mas lisas: sus flores son blanquecinas tirante un poco al color amarillo, y muchas juntas á modo de racimo, ó pomo: su fruto es asi mismo negricante al sazonar; pero mucho menor que del Guabiyú guazú, ó Arrayán negro montano, (que es [p.] 26 [p.] 27 [p.] 28
  • 127. - 83 - LÁMINA IX Cast°. Arrayán negro menor. Guarani: Ibaŭh. Guabiyí miri.
  • 128. - 84 - el estimado en medicina,) y aunque puede tratar de las dos especies debajo de la primer estampa, como lo hago con otras plantas en esta obra, por llamar el Indio Ibauh muy de ordinario á toda frutilla negra, y de estas hay varias, no quise que se confundiesen en tomar una cosa por otra, y asi mismo por poner algunas virtudes especiales suyas, que piden mas estencion, y son muy especiales y necesarias en muchos casos. Sus virtudes. A demas de poseher todos aquellos dotes y virtudes del Guabiyú guazú, exepto que no es tan confortante en los casos que pide confortar calentando, por ser mas frio y mas astercibo en su cualidad: pienso posée partes mas gruesas y terreas: todabia la experiencia muestra, que en casos de gran ardor y calor, sin ser nocibo en los casos de frialdad, dá mayor y mas breve alivio á las partes dolientes, como en las contusiones de golpes, en las fracturas y dislocaciones de los huesos, que cierto deja al mayor muy atráz, y con no pequeño sentimiento mio lo pongo el nombre de menor, porque cierto pide la ley de la verdad, y justicia sea el mayor en el nombre, pues lo es en las virtudes; pero no invertir el orden, y modo de otros autores, como es Dios Corides, Mathiolo, Laguna, y otros varios: como tambien por no invertir el nombre que le dán los naturales, que es Guabiyú, miri, (que quiere decir Arrayán menor;) Sucedele á esta noble planta lo que sucede el dia de hoy á muchos hombres en el mundo, que siendo de virtudes y cualidades muy superiores, actos para gobernar Provincias, Republicas, y Reynos, no se hase caso de ellos, por verlos en estado bajo, y humil / humilde, echando mano para tales cargos de los grandes y altivos; muchas veces llenos de ambición [p.] 29
  • 129. - 85 - y de sobervia, y de otros muchos vicios, como lo muestra la experiencia, porque con su mal ejemplo arruinan las Republicas, y con sus vicios corrompen las costumbres, que á valerse de los humildes, y al parecer despreciados, todos estos inco[n]venientes se evitaran, hubiera paz, tranquilidad, y bonanza en los gobiernos. No por lo dicho pretendo vituperar las virtudes admirables de que es dotado nuestro Arrayán mayor ó Guabiyu guazú, si, pretendo dar a entender al lector, que de ordinario en las plantas menores y pequeñas, y aún en las rateras y abatidas al suelo vemos de ordinario excelentisimas, y eficaces virtudes, como es la contra-yerba ó Taropé: la Acetosa mayor ó Ibiá guazú, la yerba del pollo, que el Indio dice Caá yupé: el Isipó de Culebres ó de Viboras, que tienden sus ramas y ojas por la haz de la tierra, no sin cierto misterio, que parece las dotó su Autor con dotes muy superiores, como á humildes, negandolos á muchos muy lozanas, y engreidas, como altivas y sobervias: muy lozanas y lucidas, asi en flores como en ojas; pero muy vacias de virtudes, y lo que mas es muy dañosas y nocibas, como son los floripondios, y otros muchos que yo conozco, y por sus perniciosas cualidades dejo en silencio; pues casi todas ellas son venenosas, que de estas ni nombrarlas pretendo, porque como dejo dicho, es cierto, que no conviene, porque dado caso, que el que lo lée no haga daño por su mano, puede hacerlo diciendo á otros, por modo de amistad ó confianza, y con dichas confianzas ó amistades de ordinario para la noticia en animos crueles y vengativos; de á donde se han seguido la muerte á muchos; yo de sola una planto [sic] trato, y de ello casi estoy arrepentido; pero viendo el grande úso que tiene en esta tierra en comer su fruto, me vi como obligado á ley de religion á decir su bueno y suma lo que es la planta del Guembé.
  • 130. - 86 - Es pues nuestro Arrayán menor poco conocido y alabado en estas / tas Misiones, único remedio en los flujos de vientre, que proceden de calor, como es el flujo de sangre del higado: – la dicenteria:– y en toda flusion colerica y sanguinea del vientre, por inflamacion, ó replesion de los miembros internos.– Tomando el cocimiento de sus cogollos bien cocidos en agua, ó en vino, misto con el agua (como) 4 onzas de su cocimiento, cuatro veces en las 24 horas: – A un cuartillo de agua se pone una onza de sus cogollos machacados, y hirve hasta mermar la tercera parte: apartase, y dejanse las ojas dentro hasta que se quiera tomar, que se eche un poco de vino encima, si hubiere gran dolor en lo interno, y un poquito de azucar.– Asi mismo se echan ayuelas del cocimiento de sus cogollos o cortezas, puesto doble cantidad de la materia, y al colarse se le añade un huebo con clara y yema batido, o dos, y unos granos de sal se echan labativas, que detienen el flujo, cierran las venas dislaceradas de su corriente, y mitiga los dolores, refrezcando con confortacion todo lo interno. Es aprobado. / [Véase: LÁMINA X] El Añangapiri guazú, (que quiere decir grande,) es un arbolito muy pequeño, su fruto del tamaño de una cereza garafal, y á veces mayor, es el arrayán blanco, que por los bosques y arroyos hay cantidad de arboles mayores, que llama el Indio Añangapiri miri, porque su fruto es muy pequeño, aunque el arbol es grande. Tiene el Añangapiri guazú dos especies: uno crece como una vara y media de alto, y el otro como una tercia, y de ordinario en tierras sobre canteras de piedra, ó cascajosa. El mas pequeño / ño es mas eficáz en restreñir y confortar, de suerte que iguala al Guabiyú ó Arrayán ne- [p.] 30 [p.] 31 [p.] 32
  • 131. - 87 - LÁMINA X Cast°. Arrayán blanco montano. Guarani: Añangapirĭ miri
  • 132. - 88 - gro, aunque no tiene partes tan frias, es mas caliente, lo cual se conoce en el olor y sabor, y en sus efectos en curar contusiones, y camaras de relajacion, y de los miembros particulares contusos como el arrayán; pero con mas brevedad su operacion, de donde se experimenta ser mas caliente, ó mas sutil, y por tanto me pareció poner aquí su dibujo para que se puedan valer de el, por hallarse mas a mano, y mas cercano á Pueblos, y de ordinario en las huertas. Sus virtudes La frutilla del Añangapirí es mas sabrosa y de mejor olor que la del Guabiyú: de color naranjado tirante á colorado, con ciertas rayas, ó endeduras, á modo de las conchas, consta de uno ó dos huesos y tiene su coronilla á modo de la del Guabiyú.– Comida conforta el estomago relajado, y restaura el apetito perdido, confortando los miembros de la coucion: puedese hacer de ella concerba para guardarla para entre año. Iten.– Sus ojas tostadas y secas, y hecha pedazos en las manos, tomandola como se toma la yerba mate, estanca las camaras de sangre, y las de relajacion del estomago, mayormente si se le echan unos granos de sal, y es mucha mas grata al estomago que la yerba. Iten.– La corteza de sus raices machacada, y bien cocido con un poco de rosa seca es único remedio en estancar cualquier flujo de sangre interno, y echada por crister las camaras, que por acrimonia llagan los intestinos, añadiendole unos dos cogollos de romero, cura la llaga del intestino recto echando labativas á menudo; pero si la causa es muy ardiente será mejor en lugar del romero mezclar llanten, ó dar raices de Ibiá guazú, que es una especie de acedera.
  • 133. - 89 - / [Véase: lámina XI] Estas dos estampas que dejo dibujada son las dos especies de Guayabas, que dije en el tratado antecedente del Arazá ó Guayaba grande: nacen por las campañas ó campos. La mayor tiene su arbol debajo de tierra, ó por mejor decir su tronco: el cual es grueso como el brazo de un hombre fornido: su largo como tres varas, ó dos y media, y al fin de ellas esparce sus raices como los otros arbolitos por tierra ó greda: sus ramas son de á media vara de largo muy espesas, y al salir de tierra comienzan á florecer, y dár fruto en gran copia: de suerte, que no se vé mas en su naci / nacimiento que un monton de frutillas, que al crecer se ban derribando las unas á las otras, ó pudriendose por no tener lugar tantas en tan corto ambito, como en el de una tercia mas de cien frutillas apiñadas, y tan apretadas unas con otras, que se hasen camas unas á las otras: las cuales cuando sazonan son del tamaño de un mburucuyá de los morados ó negros. Estas especies de Arazás cojidas verdes son muy eficaces en retener camaras; echadas por ayudas cocidas muy bien con un poco de rosa seca, con ojas de Guabiyú, ó con ojas de Aguaraibaí, y bebido de su cocimiento 4 onzas al mismo tiempo: haciendo este remedio tres veces cura las camaras de sangre, y la flusion de sangre mestrua inmodica, echando ayudas por la boca de la madre, y tomandolo por bebida, y todo otro flujo de sangre que salga por la boca, ó via de la orina, sin peligro de resfriar la parte por ser menos frias, que las hortenses de arbol, mas secas y astercibas. Sus virtudes. Su fruta cojida al comenzar á sazonar, ó sazonada comida, desechando sus granillos es único remedio en las flucciones discentericas, y flujos colericos, bañandose [p.] 34 [p.] 33
  • 134. - 90 - LÁMINA XI Cast°. Guayabas campesinas. Guarani: Arazá y hezae tébae.
  • 135. - 91 - tres horas despues de haberlas comido, si es tiempo caliente en arroyo, si frio en agua tibia medio caliente en tina, dentro del aposento.– Su fruto cojido verde y guardado para el año es quid proquo de las agallas en medicina. Dije que la cuarta especie es mas pequeño, á modo de cereza garrafales, y mas eficáz, y mas sanas cualidades su fruto, y es asi, como lo tengo experimentado, por lo que me sucedió sobre la Colonia de San Gabriel con los Indios, que fueron por soldados á su desalojamiento: hay muy pocas de esta especie por el Uruguay, solo en tierras de San Juan, y San Angel se hallan tal cual por las Campañas; pero hallanse muchas por el Paraná y el Paraguay: el cual fruto así verde como sazonado es mas eficáz y mas seguro en los caso arriba dichos, y á [su] falta [de] [t]omo el montes pequeño, que lo hay por todas partes, por ser menos frio y mas seco, que los demas arboles hortences. / [Véase: LÁMINA XII] / Hallanse por estas Misiones del Paraná y Uruguay cuatro especies de Arazás, unas grandes de fruto y ojas semejantes á la de la estampa, otras menores de ojas y frutos; pero su arbol es mas alto y mayor, como de seis varas de alto: hay otra especie muy semejante á estas; pero silvestre, á las orillas de los montes por las campañas, su fruto algo amarillo por de fuera y encarnado adentro. La cuarta especie es la menor de fruto, tambien silvestre, llamala el Indio Arazá miri, es menos fria que las otras tres especies, su arbol es distinto en oja y figura. La primera su arbol crece á modo de matorral, echando muchas ramas en contorno de su raiz divididas, es redondo su fruto del tamaño de un huevo de gallina grande, ó muy poco piramidal: su flor es pequeña de de [sic] [p.] 35 [p.] 36
  • 136. - 92 - LÁMINA XII Cast°. Guayabas. Guarani: Arazá guazú
  • 137. - 93 - ojas, y tira á ceniciento claro, de cuatro ojitas, tiene virtud estitica, mayormente despues de seca. La segunda es menor de fruto, del tamaño de peras cermenas, es mas claro de color, tirante á pálido, ó blanco rosado, es menos fria y menos agria, y menos estitica que la primera: estas dos son las que de ordinario se hallan en las huertas y chacaras de los Indios. La tercera especie es la mas asterciba de todas, y es la que digo nace por las campañas; su fruto mediano con muchos huesecitos, ó pepitas dentro, hay muchas por el Paraná, y Paraguay de esta especie, sembradas por las campañas por los animalejos que las comen, y en esta especie hay mayores y menores, aunque cua[n]tidad iguales. La cuarta especie es el Arazaî miri, en lo cual hay pequeñas de arbol, y mayores que guindas garrafales de fruto, y de arbolito grande, grueso como un brazo de hombre menor, el fruto mas belloso, sus ojas angostas y largas, asperas y bellosas; pero mas medicinales que ninguna de las arriba dichas, y de menos pulpa su fruto. Hallase otra quinta especie muy pequeña de planta, como de media vara crece en alto, muy fertil de fruto, el cual en llegando á sazon se pone algo amarillo: nace por las campañas y en grande abun / abundancia sobre la Colonia de San Gabriel, de la cual me valî en unas camaras de contagio, que dió á los reales de Españoles, y Indios, á los cuales fué único remedio, su fruto comido medio verdes, (que éran tantos los que lo buscaban que no lo dejaban sazonar,) y de sus ojas hice echar cristeres, que es casi como del arrayán de huertas: en España es muy poca su frialdad, consta de partes frias, y calidas mistas. [p.] 37
  • 138. - 94 - Sus virtudes. El Arazá guazú, ó Guayaba mayor, comidos dos ó tres de su fruta en ayunas conforta el estomago relajado de calor y humedad.– Su flor pizado con un poco de azucar, (á modo de azucar rosado,) hase los mismos efectos de ella, una cuchara en ayunas llena, ó al principio ó á fin de la comida, y retiene toda flusion de vientre colerica, ó de calor, y fortalece el higado y estomago destragado el apetito. La concerba de su fruto quitandole muy bien los huesos ó pepitas es remedio eficáz en confortar las partes principales relajadas, mayormente las que sirven á la coución, así por frio como por calor, con solo una distincion, que cuando es por frio es menester beber un poco de vino tráz ella, y cuando de calor agua, si se apeteciere, y si no ella sola. Tengola para estas tierras á donde se dá, con tal abundancia por mas sana que los Membrillos, por no ser tan fria, y los estomagos por muy flacos del calor y humedad, apenas admiten el membrillo aún en concerba doy vino tráz ella y poco, por habermelo enseñado la experiencia, que en vez de estancarlas las camaras las aumenta y relaja el estomago, como lo tengo por experiencia: – restaura el apetito mejor que el membrillo si se cuesen en agua, y con un poco de vino y canela, se toma al principio de la comida, o en ayunas, ó al fin de la comida. Puso la Divina bondad en estas tierras tan pobres de medicos, y boticas / cas, y la cria en tanta abundancia, que hombres y animales se valen de ella, para sustento y medicina, tan propia á sus naturales, que no dudo no le conviene los membrillos, pues aunque haiga arboles de ellos y se cuiden muy bien no quiere las tierras darles frutos, y si les dá alimento para tal cual es tan desme- [p.] 38
  • 139. - 95 - drado que apenas sirve y se caen ántes de sazonar, y el Arazaî le sustenta con tanta abundancia, que años dá fruto dos y tres veces al año. Su fruto cojido verde y guardado para el año es único remedio para camaras de sangre, cociendolo muy bien con un poco de rosa y llanten, y ojas de Arrayán, ó Añangapirí, y echando cristeres una ó dos veces al dia. Dicho fruto echo polvo y dado á beber en agua de cocimiento de romero detiene las camaras de calor y de frio, y los flujos de sangre del pecho, ó estomago, y á falta de su fruto sus cogollos tiernos. Tengola por fria en el primer grado, y seca en el tercero, ó al fin del segundo. Yo aseguro su buen exito, la toma del cocim.to de la fruta verde con un poco de romero, y la labatiba q.e indica; pues con solo una vez á un pobre mozo lo saqué mediante Dios de la sepultura. Permitidme amado lector decir fué un milagro, si tus ojos hubieran palpado me darias el crédito. Fué un flujo copiosisimo de sangre, y la pobre madre bañada en lagrimas me suplicó á que le recetara algun remediecito, y le enseñé del modo que haria y surtió el milagro. Esta noticia doy para el bien de algun desdichado projimo, porque los de categoria se burlarán de mi caritativo aviso – S. M. / [Véase: LÁMINA XIII] / El Algarrobo es arbol muy conocido por todas estas Provincias, aunque en estas Misiones no hay, sino tal cual que algunos Padres sembraron sus semillas en las huertas, trahidas de Santiago del Estero, á donde todos los montes los mas de los arboles son de su especie: son cuatro las diferencias que hay, es á saver: dos blancos masculinos y femeninos, y dos negros de distintas señales, porque el blanco es mayor asi macho como hembra. [p.] 39 [p.] 40
  • 140. - 96 - LÁMINA XIII Castellano: Algarrobo. Guarani: Ipopé moroti
  • 141. - 97 - El macho echa las algarrobas de una, y pocas largas de una cuarta. La hembra las echa á modo de racimos en un pie 9 ó 10, unas veces menos otras mas. La negra es mas fructifera asi macho como hembra, sus frutos redondos, como aquellos de los judijuelos, ó frisoles, es menos gustoso, y mas calido su fruto, y de menos estima para el uso de alojas y bebidas, y asi es poco estimado para comida, pues á donde la cojen para sustento y guardar para entre año en lugar de grano no hacen mucho caso de ella; pero para restreñir y desecar es mas eficáz que la blanca. Sus virtudes. La algarroba verde bien machacada y limpia de sus granos y baynilla, de suerte que quede sola la pulpa de adentro y de fuera de su corteza cuatro onzas: – cebo de Chibato capado dos onzas: – sal media onza, mistos los tres molidos y nutridos en almirez hasta que se haga como ungüento aplicada á modo de emplasto sana las quebraduras recientes, ó que no lleguen a tener año, remudando este emplasto de cuatro á cuatro dias, y si tomare el polvo de la harina de la algarroba, que llaman patai será mas pronta y breve la cura: se ha de poner ligadura fija ó braguero encima, y comer y beber parcamente, no tomando trabajo es aprobado. Se hace de ella un genero de aloja, que dicen chicha, la cual tomada con moderacion por la tarde y mañana abre las vias, deshase la piedra y tofos de la vejiga: – purga el cuerpo de humores gruesos y biscosos, y lo saca por camara y orina con gran suavidad, sin congojas ni desabrimiento.– Asi la tengo tambien por único remedio para hidropesia de humor aquoso, en el principio, porque resuelve por orina la hidropesia: – y asi mismo las opi- [Materia Médica Misionera 7]
  • 142. - 98 - laciones, haciendo ejercicio despues de haberlas tornado. / [Véase: LÁMINA XIV] / El Mburucuyá que dice el Indio es lo que en España llaman flor de la Pasion: hay en este genero cuatro especies, que son: amarillo, encarn[a]da, morada y negra, porque asi se vuelven su fruto para sazonar, y todas cuatro se conocen por sus ojas y bastagos; pero de todas ellas las mas medicinales, es la negra, que es la [que] dejo estampada; aunque cierto la morada la iguala asi en virtud como en olor y sabor de su fruto, el cual es muy amarilla su sustancia interna, y mas aromatica y dulce á mi ver que la de la negra. Sus ojas son trinitarias, su fruto en lo interno partido en el nacimiento en tres ternos y en sustancia unido perfectisisimamente [sic] ¡cosa digna por cierto de reparo! que habiendo en su esfera interior seis ternos en todo iguales, los tres sean los que fructifican, y los otros tres esten vacios blancos, lisos y muy tersos, los cuales tiene su raya en medio muy proporcionadamente, que parece nos quiere dár á entender segundo misterio de Trinidad en la tierra, esto es en su corteza, para que nos acordemos de la humanidad de Cristo bien nuestro, y de su Santisima Madre, y de su Putativo Padre, y Patriarca San José. Su flor contiene casi los misterios mas sobresalientes de la Pasion de Cristo, que es el atrio, la Coluna, los Clavos las Llagas, Heridas y Cardenales de su Santisimo Cuerpo: la Corona de espinas, los azotes; la soga con que amarraron sus Sacratisimas manos á la Coluna, y si reparamos en sus ramas salen á modo de Cruz sus sarmientos del tronco, cierto, que parece quiso su Autor con criar esta planta obligar á la continua memoria de los misterios de la Pasion de su Santisimo Hijo. ¿Pues que diré de lo agradable de su fruto? que siendo agridulce es tan aromatico, que recrea [p.] 41 [p.] 42
  • 143. - 99 - LÁMINA XIV Castellano: Granadilla de la pasión. Guarani: Mburucuyá.
  • 144. - 100 - los sentidos humanos, y sirve de sustento y medicina á los hijos de Adán, así como les sirvió el fruto de la Pasión librandolos de la culpa, y satisfaciendo por ella. ¡Cosa digna de reparo! que en estas Misiones la cria su Autor con grande abundancia por los bosques, arroyos, Chacaras de Indios, y huertas de los Pueblos, con admirable providen / dencia, susediendo unas á otras sin que las siembren ni cultiven, porque como dejo dicho en la descripción del Guembé no produce su semilla, sin que pase primero por la coucion de los estomagos y entrañas de los vivientes, y esta es la causa de que se multiplica sin sembrarla, porque sale con los escrementos entera, y con disposicion de producir: trepase muy alto á veces sus sarmientos ó bastagos, hasta treparse á las copas de muy altos arboles, los cuales esparcidos en lo alto de ellos echan sus flores y frutos, lo cual comen hombres, monos y pajaros de donse [sic] se multiplica con abundancia. Sus virtudes. Las frutas del Mburucuyá comidas con moderacion hasta diez de ellas abren las vias, refrezcando el estomago, higado y corazon, con un modo muy suave y cordeal.– Cortan los humores gruesos, y los sacan por las vias, por cierta cualidad aguda de sus semillas.– Socorre á los de piedra de riñones y vejiga deshaciendola, y minorando el humor de que se forma, y esto no solo su fruto ó granillo sino tambien el polvo de la corteza de sus raices, ó el de sus ojas, dado en cantidad de una dragma al mas robusto, y menos á los mas flacos; pero todo esto hase mas eficazmente la pulpa de su simiente, que tomado una dragma es único remedio en quebrar y deshacer la piedra, estando el cuerpo preparado con ebacuaciones de ayudas emolientes y purgantes, y con purga ó san- [p.] 43
  • 145. - 101 - gria si hubiere replesion de sangre, ó humores, que esto se hade suponer siempre primero ántes de dár remedios diureticos fuertes, por el riesgo á que se ponen de caer en peores dolores, y aún en la muerte. Su flor cojida y seca es quid pro quo del lupulo, aunque algo mas caliente y aperitiva, lo cual se remedia echando un tercio menos en las medicinas. Su raiz es la mejor sarza de cuantas hay, dado que no tenga espinas, pues la experiencia ha mostrado, que no hay sarza tan eficáz en des / destruir el mal frances, tomada en magistrales en lugar de sarza, porque la excede en muchos quilates en virtud, de abrir, desopilar, adelgazar los humores: – calentar y confortar los miembros principales, mayormente las partes expermaticas, que son el celebro: nerbios, estomago, higado, bazo, vejiga, intestinos gruesos, y tendones: modesecando los cuerpos como lo hase la sarza parrilla, que á muchos ha vuelto eticos en vez de curarlos. Junta su raiz con la raiz de china, ó palo santo en los magistrales, no solo cura el mal frances, sino todas aquellas enfermedades frias del celebro y estomago, y higado: – dolores frios de los artejos: – gota de causa fria: – alopesia: – bertigó: – ataratamiento: olvido: – cumbidos: baydos: y por decirlo de una vez, es el mas soberano remedio que hallo para librarse de cualquier enfermedad de causa fria, y humores flematicos y gruesos, hecho magistrales como: – Raiz de Mburucuyá seca limpia, y rajada menudamente una onza: – palo santo onza y media,– raiz de china una onza – aristoloquia, ó Tupaci yeti media onza,– sandalo colorado un 4ª raiz de esparrago – de achicoria – y de inojo de cada uno una onza: – pasas de uba sin sin [sic] granos cuatro onzas: el modo [p.] 44
  • 146. - 102 - de hacer este magistral pondré en el tratado de la Aristoloquia rotunda.– / [Véase: LÁMINAS XV Y XVI] / Aunque en el capitulo antecedente dejo dicho de que se hallan cuatro diversas especies de Mburucuyas, ó Granadillas de la Pasion, esto se hade entender las cuatro que aqui doy por estampa de sus ojas, porqué ademas de estas cuatro que son las medicinales, y que estan en uso de la medicina y sustento entre los Indios, y trata de ellas Guillérmo Pisson en la historia de las plantas del Brasil, hay otras seis espureas especies de Mburucuyas, unos tan pequeños como las frutillas del Guabiyú miri, y su flor no se estiende á mas ambito y circuito que el de un medio real de plata ¡cosa digna de admiracion! ver en tan breve circulo cifrados los misterios de la sagrada Pasion de nuestro Redentor; pero volviendo á nuestro intento digo: que de sola las cuatro principales, y mayores pretendo tratar, como experimentadas en medicina, y aprobadas por varios en virtudes. De las dos primeras dejo dichas ya sus virtudes: ahora pretendo decir algo de las otras dos silvestres, que se hallan á menudo por los matorrales de cerranias, y á las orillas de los arroyos, rios y montes, y á veces por las huertas de arboledas, á donde los pajaros trahen sus semillas en las entrañas, y nos la vienen á sembrar de ordinario, como dejo dicho en el tratado de los Arazás, ó Guayabas, y en los del Guembe. Es pues el Mburucuyá amarillo silvestre un Isipó tan grueso como la muñeca de un hombre, el cual se trepa en las copas de los mas elevados arboles, preocupandola, y enredando todas sus ramas con varios y esparcidos sarmientos: sus hojas muy espesas y pequenas, casi nada endidas; pero de tres globos algo rotundos sin puntas ni comparticiones, muy densas, delgadas y tersas: [pp.] 45 [y] 46 [p.] 47
  • 147. - 103 - LÁMINA XV Cast°. Granadilla de la pasion amarilla. Guarani: Mburucuyá.
  • 148. - 104 - LÁMINA XVI Morado. Mburucuyá amarilo silvestre
  • 149. - 105 - su flor es de color jaspeado de morado y blanco, toda conferencia de su corona de espinas de suabe y muy aromatico olor, el cual ninguna de las otras posehe tal dote, y cierto, que por ella dá á entender no ser inferior á las dos atráz dichas; pero solo he podido rastrear hasta hoy poco / poco de él. Sus virtudes. Sus cortezas, esto es el del bastago ó Isipó secas y hecho polvo, conforta el estomago, el higado, y consume la humedad superflua de los miembros de la coucion y celebro, que de ordinario acarrean flujos, y flusiones por relajacion: – asi mismo clarifica la sangre del sexo viscoso; pero mucho mejor las de sus raices: es asi mismo remedio á las enfermedades frias de todo el cuerpo humano, tomando su decoucion por largo tiempo: – y en curar el morbo galico estoy cierto no se queda atráz á las yá dichas ántes: si juzgo, que en los que por humedad y frialdad complicadas á lo galico se ven baldados es mas conducente por tener partes mas caliente, á lo menos medio grado mas, y uno de calor, como lo muestra por el sabor y confortacion.– Sus ojas machacadas aplicadas á heridas de aquellos que padecen galico, ó lavandolas con su cocimiento las cura en breve, y lo mismo hase á las llagas viejas de las piernas y brazos; pero mejor es usar del polvo de sus cortezas porque encarna y cicatriza en breve. El Mburucuyá colorado es su fruto algo largo á modo de huevo; pero igual sin puntas, son muy frecuentes á las orillas de los arroyos, y por los carcabuesales, á las orillas de los bosques: es de ordinario muy delgado su bastago, y se extiende muy corto, como cinco ó seis varas á lo mas; sus flores son moradas, y la pulpa de sus granos [p.] 48
  • 150. - 106 - encarnada; hay algunos de esta especie que hacen la corteza, ó cascara de su fruto amarilla, y asi mismo larga; pero en lo interno encarnada la sustancia de su fruto, la cual es incipida y algo ingrata al gusto, sin aquel agridulce que las tres ya dichas, por lo cual son muy poco apetecidas de los Indios, solo son sustento de pajaros y hormigas mon / monteses, que dicen tararás. Las raices de las otras dichas todas ellas son blancas de corteza: pero esta cuarta especie las hase algo cetrinas, tirante su corteza interno al color encarnado, ó cardeno oscuro, astringentes, y algo amargas al gusto, por la cual cualidad es único remedio en apretar las partes relajadas, y blandas carnes, como lavatorios de pies y piernas: – bebidas para retener flujos de sangre de lo interno, para las camaras de sangre, y flujos dicentericos, asi por bebida como por ayudas. Y en todos aquellos flujos inmodicos de las mujeres, y relajaciones de la Matriz: y en fin, mezclada su raiz con la de la Consuelda mayor indica, que aqui doy por estampa, y doy de mi diligencia descubierta: machacadas las dos raices de cada una media libra, y puestas á coser en olla nueva de barro sin estrenar, en cuatro, ó cinco cuartillos de agua, y que merme la mitad, y lo mejor es quebrantar muy bien dichas raices, y colado añadirle alumbre de rosa una y media onza, caparrosa media onza, y con dicho cocimiento ó composicion lavarse por espacio de ocho dias las Meretrices ó Mozuelas que hayan caido en flaqueza de carne, ántes de ser casadas, pueden estar seguras, que pasaran por virgenes en los Desposorios: mayormente si con mecha de algodon, o lana bien lavada introdujeren el cocimiento en boca de la matriz, por algunas horas al acostarse: – y á falta de las raices del Mburucuyá sirven las del dictamo segundo, ó Caaberá, miri, que digo nace por las lomas. [p.] 49
  • 151. - 107 - Son las dos calientes en el segundo grado, y secas en el tercero. / [Véase: LÁMINA XVII] / La Piña es una especie de Cardo salvaje, que se halla en las orillas de los montes, has [sic] de él dos especies, la primera es ésta que aquí dejo estampada: la segunda es muy semejante á esta en las ojas y tallos; pero no en el fruto, porque lo echa á modo de racimo en la punta y remate de la vara, la cual crece mas alta, y sin ojas; sus granos maduros son del tamaño de nueces amarillos, y algo aromaticos, y algo ingratos al estomago, aunque los Indios lo comen en tiempo de hambre. La Piña que aqui veis estampada es la que se dá en las huertas, á donde la trasplantaron, no en perfeccion como cuando esta en sazon, sino como cuando comienza a crecer, que sale de ser flor. La grande que está fuera de las matas es como cuando está perfecta y madura: la cual en el principio y fin para defenderse de la violencia del Sol, porque no consuma su humedad y losania, echa en contorno de su principio varias plantas nuebas del largor de un jeme, que la rodean en redondo, y en la punta de la piña una sola planta muy poblada de ojas: de suerte, que le sirve de quita sol desde las nueve de la mañana, hasta las tres de la tarde, y entonces las que salen del pie comienzan á suplir su falta, tapando dicha piña, que para ser buena mientras crece hade estar así tapada, y la que por su pereza ó pobreza no se proveyó con tiempo de resguardo, vemos que sale lacrada, y sin ser de provecho; es planta muy celosa de su conservacion, y propagacion, porque las piñas heridas con algun instrumento únen su herida en poco tiempo, (siendo asi que es tan humeda, haciendo su cicatriz tan fuerte, que no le puede volver centrar daño por la [p.] 50 [p.] 51
  • 152. - 108 - LÁMINA XVII Cast°. Piña mayor Americana. Guarani: Caraguatá
  • 153. - 109 - herida:) y para su produccion sirven de plantas las que dije la cercan: las cuales trasplantadas en tierra gruesa á los dos años dán fruto. Sienten mucho los frios secos, como heladas y ventiscas muy frias. Sus virtudes. La Piña domestica y hortense, que es la que se cria en huertas, quitada / tada su corteza hecha tajadas, y puesta en infusión en vino como seis onzas, y tomada en el principio de la comida, socorre soberanamente á los que padecen piedra de riñones, y destemplanza caliente suya: lo mismo hase tomando en ayunas puestas en infusion de cuatro onzas de vino, una de azucar, y cuatro de polvo piña, rociados con polvo de aniz de parte de noche, y puesto al sereno, es único remedio en quebrar y deshacer las piedras de riñones, tomada en lugar de xarabes por la mañana en ayunas. De su zumo se hace un excelente xarabe para quebrar y deshacer la piedra de riñones y vejiga en la forma siguiente. Cojense las Piñas mas pingues y bien sazonadas que se hallan, y se pelan de todas sus ojuelas sin quitar la piel, limpiando muy bien de todas sus comisuras y ojas de lo escrementicio, que de ellos arroja, y al fin se lavan, y se machacan en mortero limpio, procurando sacarla cuanto ántes de él, y se exprime muy bien de su zumo, el cual es bien se ponga en basija de barro, ó de plata muy limpia, porque come y deshace el hierro y plomo, estaño, y de todo vidriado de estas tierras, coje la cualidad del plomo ó estaño: y á dos cuartillos de su zumo se le pone en infusion por espacio de veinte y cuatro horas, dos onzas de polvo de aniz, ó si no lo hubiere una onza de polvo de semilla de inojo, y se incorpora dejando bien tapado en parte frezca las veinte y cuatro horas alcabo [p.] 52
  • 154. - 110 - de ellas se le añade libra y media de azucar blanca, y desleido ó incorporado con el zumo se pone á fuego de carbon, y como bá hirviendo poco á poco se bá sacando la espuma, en la cual sale la mayor parte del visco de la piña, y se cuela por un paño doblado: vuelvese al fuego y se le dá punto de xarabe, y se guarda para el úso: del cual se toma en ayunas dos onzas y media á los flacos de complesion y á los robustos tres, en cuatro de agua de cocimiento de cortezas de raiz de esparragos ó de cocimiento de parietaria, ó de oquita rabui, muy simple echando dos astillas de él, y no mas, en una escudilla de agua, y que / que merme la tercera parte. Es único remedio en deshacer la piedra, y limpiar las llagas de los riñones y vejiga. Iten.– A los de tabardillo, y fiebres ardientes es único remedio dár á comer un par de tajadas suyas, porque refrezca y prohibe los humores de putrefacion, empeliendolos por la via de la orina, y esto hace con admiracion la que cojida al principio de sazonar, y hecha rodajas y secas al Sol se guarda para entre años: – Cociendola muy bien y tomando toda su sustancia con un poco de azucar refrigera las fiebres y ardores de higado, estomago, corazon, y riñones. Es la Piña una de las frutas sanas que hay para los ardientes de conplesion, y robustos de estomago, porque templa la colera con mas eficacia que el limon; pero no se puede tomar mucha de una vez. Hay algunas de peso de cuatro libras, y de cinco.– Consta ser de partes frias y secas en lo interno, y calientes y algunas viscosas en su corteza y superficie. Tengola por fria en el principio del tercer grado, y seco en el primero: consta de partes muy agudas mas que el mas fuerte vinagre. [p.] 53
  • 155. - 111 - / [Véase: LÁMINA XVIII] / La Correguela, ó Purga criolla, que llaman por toda la gobernacion de Santiago y Tucuman, es cierta especie de escamonea dulce, muy benigna en su operación: hallanse de ella masculino y femenino; capital enemiga de los sembrados, porque enredandose con ellos como el Diablo con su hijo los ahoga, y cuando menos los quita que fructifiquen, ahogando sus flores con sus bastagos y ojas tan fertiles, y abunda como mala yerba; saca de una raiz un solo bastago; pero este se comparte, en tantos sarmientos, que cubren todo lo que en contorno hallan cercano, con unas flores moradas, á modo de campanillas, de las cuales sale su fruto en medio de 3 ó 4 barbulitas, a modo de ojas muy angostas acerradas, y largas de una pulgada: el cual fruto es redondo del tamaño de un hueso de guinda, en que se encierran tres granos triangulares en su esfera, los cuales están divididos con unas tunicas, á modo de cestil cada uno: los cuales cojidos en sazon son muy á proposito para purgar la colera y flema con gran suavidad, y aunque no es la verdadera escamonea, vemos por la experiencia que llama de los extremos al centro de los humores, sin congojas, ni alboroto de estomago, y entrañas. Sus virtudes. La semilla de la Correguela, ó Yetirá bai cojida cuando está en sazon, y bien seca se guarda para el año, de la cual mondados sus granos de la piel, y tomada dragma y media de su pulpa, ó dos dragmas, si es muy robusto y recio de estomago, bien machacada con una onza de azucar blanca en almirez, de suerte que se muela bien, y tomando al acostarse purga excelentemente la flema y colera, despegando las cosas asentadas, y humores viscosos, que cierran las vias, y hacen obstrucciones. [p.] 54 [p.] 55
  • 156. - 112 - LÁMINA XVIII Castellano: Correguela. Guarani: Yetǐrâ baǐ.
  • 157. - 113 - Iten.– Tomada dragma y media de su pulpa, y mezclandole media dragma de sén, y una onza de azucar, todo bien molido, y incorporado, tomado al acostarse con unos dos sorbos de agua caliente ó vino, purga excelentemente la colera, flema, y melancolia, y cierto es, unica purga en los que padecen galico, y reumas del celebro. / [Véase: LÁMINAS XIX Y XX] / Hallanse dos especies de Mani, ó Mandubi en estas Misiones, es á saver macho y hembra, mayor, y menor, que solo se distinguen en ser mayores sus baynas, granos y ojas, y aunque el menor es mas aceitoso, y mas denso en su sustancia, y asi mismo mas caliente y humedo, por la grande copia de aceite que posehe: hace sus ojas y fruto del tamaño del dibujo suyo, con ciertas florecitas cardenas, que rara vez llegan á dár semilla, guardando su vigor y virtud para sus raices y fruto, y cierto, que es cosa socorrida en estas Misiones para los pobres Indios, porque con solo cocerlos, ó asarlos les es sustento muy loable y sano, aunque algunos no lo tienen por tal, y se engañan á la verdad, porque tostado en el horno, y despues en olla rebuelto con unos de sal molida, muy bien removidos con ella, es muy loable y sano manjar, aunque enciende y p[r]oboca á lujuria. Sus virtudes. El Mani grande tostado del modo arriba dicho, y despues molido y hecho almendrado con poca azucar, tomando una escudilla de él á la noche, es muy loable y sana cena para los asmaticos, y tal vez para todos aquellos que padecen frialdad en el pecho y estomago: – Para los [Materia Médica Misionera 8] [pp.] 56 [y] 57 [p.] 58
  • 158. - 114 - LÁMINA XIX Castellano: Maní, ó Alfoncigo. Guarani: Mandubi.
  • 159. - 115 - LÁMINA XX Cast°. Acetosa mayor. Guarani: Ĭbĭá miri.
  • 160. - 116 - camarientos: y de males de orina; mayormente aquellos que padecen llagas en la vejiga y vias, porque aún tiempo sirve de sustento y medicina. El aceite suyo es quid proquo del de las almendras dulces, y de tal suerte, que no hallo diferencia alguna en materia de medicina del uno al otro, porque el mitiga el dolor de costado, mayormente cuando frezco: – quita el dolor de Ijada, haciendo notable evacuación, y socorre bebido y úntandose por de fuera á todas las pasiones del pecho: – Estilado en los oidos con un poco de zumo de rabano restituye gran parte del oir á los sordos, y resuelve notablemente el zumbido.– Mezclado con muy fuertes lejias les dá gran virtud de enrubiar los cabellos, sin que dañen la cabeza. Y en fin con sacar dicho aceite del mani en materia de medicina no nos hará falta el de las almendras dulces y amargas, que por andar escasos p.r estas partes ha socorrido el Todo-Poderoso con este de granos soterranios. El / El modo de sacar este aceite con limpieza y gran vigor para medicina es como se sigue: Cojese un almú ó cele miri de granos limpios de las cortezas y pellejuellas, y pizase muy bien en mortero de piedra hasta que se haga pasta, ponese en un tarro vidriado, y este se mete en alguna olla ó tacho de agua hirviendo, y se deja estar alli hasta que toda la masa esté muy caliente, y con una cuchara se pone á toda priesa en algun lienzo fuerte y se mete al torno, ó prensa y se exprime, y si quiere volver á moler y calentar, echandole dos vasos de agua hirviendo, y bien removido y caliente volver á la prenza sacará segundo aceite. Varias especies de acederas, quiero decir acetosas, he hallado por estas Misiones, y Provincias del Paraguay, es á saver: la mayor llamado oxilapato ó romaza, y cuatro [p.] 59
  • 161. - 117 - otras especies suyas, que se diferencian en ojas y figura. La hortense y muy abultada de ojas, y gruesa de raiz, es especie de ruibarbo, como lo tengo por experiencia, porque dado que no lo es verdadero todabia, purga muy bien la colera, y la flema, como de ella dice Andres de Laguna, que con su raiz se hizo harta honra en Alemania; pero á demas se hallan otras dos especies menores, que son las dos que aqui doy por estampa, una llamada Ibiá guazú, que nace por las campañas y pedregales, que es lo que digo ser Consuelda menor, y ésta que aqui doy por estampa es la mejor, y mas noble y suave de todas las acederas, por ser muy gratas al estomago, y á los miembros de la coucion, mejor que otro ninguno de las arriba dichas: nacen por las rocas, y orillas de los bosques y sembrados, hase ciertas batatillas en el extremo de sus raices, las cuales secas al sol, y despues molidas, y lavado su polvo con dos ó tres aguas es muy rico mantenimiento y sustento. Sus virtudes. Recien arrancadas las acederas, limpias de su piel y cocida en los guisados es unico remedio á los febricitantes de fiebres ardientes, y en las fiebres putridas, y dicenterias pestilentes y colericas, por / porque prohive los humores de corrupcion, y purga y refrezca la sangre: – Abren el apetito postrado y caido, y corrije el olor y anhelito corrupto, causando buen olor á los febricitantes, que de fiebres putridas ó pestilentes lo tienen corrupto, y como dice Laguna, que es remedio á los que han sido atosigados de venenos mortiferos, y esto hace con mayor eficacia las semillas del lapato agudo, y oxilapato, que son las dos romazas mayores: de suerte, que no solo sirven á los atosigados, y de fiebres malignas y dicenterias: – pero tambien á los mordidos de escorpiones, y si [p.] 60
  • 162. - 118 - la comen ántes de morder dicho animalejo no hará daño alguno su inficion. Iten.– Cocidas sus ojas ó raiz con vinagre, ó ellas solas por si, y aplicadas á las maculas llagas, y empeynes del cuero los curan; pero conviene primero fregar bien el cuerpo, la yerba lavandose con el mitiga la comezon de los miembros, cocidas con vino.– Si se estila en los oidos suelta las úlceras de ellas: – y enjuagandose con dicho cocimiento mitiga el dolor de los dientes.– Y aplicadas sus ojas y raiz á forma de emplasto del mismo cocimiento resuelve los lamparones tiernos, y apostemillas detráz de las orejas.– Y cocidas con vinagre aplicadas sobre el bazo lo adelgazan.– Cocidas con vino y bebiendo su cocimiento aprovecha mucho á la Itericia, y quiebra la piedra de la vejiga.– De agua destilada de sus ojas simiente y raiz quiebra con admiración la piedra de riñones, echando en el alambique porcion de vino, y otra tanta agua cuanto humedezca y empape toda la materia: – proboca el menstruo tomando onza y media. Es toda acedera fria y seca en el segundo grado. / [Véase: LÁMINAS XXI Y XXII] / Muy conocido es el Nardo por estas tierra de la America, á donde produce con gran fecundidad por nuestras huertas, y á donde quiera que echan sus cebollas con tal porfia, que aún sobre tierra arrancadas y dejadas sin tierra vemos se conserban sin lesion por espacio de un año, dandonos á entender cuanto perseveran sin corrupcion, y cuanto poder tienen contra ella, y por ser tan vulgar y conocido no trato mas de sus señales y figura. [pp.] 61 [y] 62 [p.] 63
  • 163. - 119 - LÁMINA XXI Cast°. Nardo ó vara de Jesse. Guarani: Ĭbotǐ moroti.
  • 164. - 120 - LÁMINA XXII Cast°. Albarrama dulce. Azucena silvestre. Guarani: Ĭbotĭ guazú.
  • 165. - 121 - Sus virtudes. De las flores recien abiertas del Nardo cojiendo de mañana, todas aquellas que en el discurso de la noche abrieron, y hasta las 9 ó 10 del dia se abren, recojidas sin rocio alguno dos libras de su flor, cortados los pezones, y metidas en redoma de vidrio, bien apretadas y tapadas con corcho, puesta esta redoma en baño de maria por espacio de doce horas á fuego, de suerte, que hirba el agua del baño lentamente, y alcabo de dicho tiempo sacar la redoma asi caliente, y enterrada en estercolero de obejas, ó bacas por espacio de veinte días, bien tapada con yeso ó barro, y despues con un paño recio retobada, y atada dicha tapadura, de suerte, que no pueda respirar; ni tampoco admitir el olor del estiercol: alcabo de los veinte dias se saca y se pone al Sol fuerte y al sereno por espacio de otros veinte dias: alcabo de ellos se vé toda la flor hecha balsamo de punto de miel: este balsamo es el mas aromatico, y subido de olor de cuantos hay, y si mal no me engaño, es aquel de los antiguos con que ungian los cuerpos muertos. Cual el que la Magdalena derramó a los pies de Cristo, que segun graves autores afirman es este nuestro Nardo, sino que con el tiempo se perdió la noticia de su composicion; pero hallando yo ciertos escritos de un insigne simplicista Frances, llamado Gaspar de Bauchkin, hallé noticia de este balsamo, el cual dice de él mirabilia en primer lugar dice: 4 gotas suyas desleidas en una onza de vino es eficáz remedio á los melan / melancolicos, y á los que han sido mordidos de serpientes y animales ponzoñosos, que arrojan de si venenos frios: – asi mismo lavando las heridas ó mordeduras: socorre á los atosigados con dichos venenos, y tomado á la larga cura todos aquellos accidentes, que con las mutaciones de los tiempos padecen dichos suje- [p.] 64
  • 166. - 122 - tos.– Socorre asi mismo á los de intemperie fria del estomago, y del celebro, tomandolo al recojerse tibio: afirma dicho autor que es preserbativo de pestes, tomadas dos gotas de él en vino blanco al dispertar por la mañana, y traido con sigo entre dia causa buen olor á los cuerpos, y quita el mal olor del anhelito, hasta aqui dicho autor.– Tomada dos dragmas de la cebolla del Nardo en dos onzas de vino generoso, ó una de aguardiente despues de haber mordido la vibora embota el veneno, que no corra al corazon, y preserva de la muerte, y repetido el remedio hasta tres veces libra de la muerte.– De su flor se hase conserba, la cual es remedio á los males arriba dichos; pero no- tan (es) caliente en el 3º grado, y seco en el 2º eficáz.– La Azucena americana se halla por valles de cerranias, y por bajios de tierras pingües, á donde hay humedad: son varias en el color, sus flores son unas blancas, otras coloradas, ó encarnadas, otras jaspeadas de blanco y encarnado, y en fin otras diciplinadas, como salpicadas de sangre todas ellas, menos las encarnadas: echan ojas de dos dedos de ancho, y tres cuartas ó media vara de largo, con un tallo grueso y alto de á vara, encima del cual en cierto curroncillo largo y puntragado se encierran cinco azucenas, el cual abierto se bá cada una de ellas abriendo por susecion: su flor á modo á modo [sic] de embudo, cada una compuesta de cinco ojas, todo ello misterioso asi como la verdadera azucena, ó lirio blanco, como representacion de las llagas de nuestro Redentor, que parece quiere recordarnos esta planta todos los años al al [sic] salir su flor la memoria de las llagas, y sangre de nuestra reden / dencion. La menor de todas no echa ojas, solo un tallito de á tercia, con cinco flores muy coloradas, esta se halla en las campañas á don[de] hay piedra debajo, y asi de ordinario [p.] 65
  • 167. - 123 - echa el bastago cinco ojas, aunque tal cual he hallado con una ó dos ojas muy angostas y pequeñas: su cebolla es pequeña y colorada por de fuera, muy viscosa, no he averiguado nada de sus virtudes, aunque en ablandar y madurar diviesos me parece segun sus partes ser único remedio. Sus virtudes. Segun dice Dios Corides y Andres de Laguna, que hay Escila ó Albarrana blanca y negra: la negra mas ardiente, y la blanca mas benigna, y estas tierras no se hallan Albarranas verdaderas, y doce que se trajeron de España se perdieron, y jamas fructificaron, y asi no la admite esta torrida zona en sus expensas, en su lugar nos producen estas azucenas, que dado que no son agudas tanto como la Albarrana, ni tan ardientes, todabia no son inferiores en ablandar, resolver, y relajar los poros, puestos sus mucilagos en los emplastos madurativos: – y para ablandar y deshacer los humores gruesos y viscosos del pecho y vientre, y no tan peligrosas, ni tan laboriosas en lo interno, que con solo usarlas debajo del rescoldo, y comida una onza de ella con miel, socorre á los asmaticos, y á los de toces cruda y tenáz, á los aplicados, y á los de crudeza de estomago y vientre, y con segura conciencia se puede usar de su mucilago en todas aquellas composiciones de botica, que piden escila, ó su mucilago, y verán no ser inferiores los diaquilones, y emplastos de mucilago compuesto con estas cebollas, á los de la Albarrana, en cuanto al vinagre y vino esquilitico: no tengo razon por donde poder abrir la puerta por ser mas humedas, y poco agudas. Son calientes en el segundo grado, ó 1º y humedas templadamente.
  • 168. - 124 - / [véase: LÁMINA XXIII] / Aunque mi intento no es mas que tratar de las plantas propias de esta tierra, que no están hasta hoy delineadas con nombres propios de los autores herbarios, todabia por no hallar dibujada la rosa Mosqueta en Dios Corides, Mathiolo, ni en Gaspar de Bakin francés, que añadió algunas sobre Mathiolo, me pareció necesario dibujarla, y declarar sus cualidades, y excelentes virtudes, y modo de usarla, por tratar muy poco de ella Andres de Laguna en su comentario sobre Dios Corides. Es la planta de la Mosqueta tan fecunda en estas tierras de las Misiones, que todo el año está echando flores, si la riegan de continuo, cuando no llueve, ó la plante en parte humeda y pingüe, bá cada creciente de luna echando susecibamente nuevos sarmientos, ó varas, y en la copa de ellas sus flores, en tanta abundancia, que en solo uno de sus bastagos ó sarmientos he contado has[ta] doscientos y cuarenta y mas botones: son de alto de tres varas, algunos de sus bastagos muy abundante[s], que hace un circulo como un matorral mediano. Sus virtudes. Sus flores cojidas despues de perdido el rocio, cortadas sus uñas amarillas con tixera, como se cortan los de la rosa castellana y Alejandrina, haciendo de ella infusiones, como se hasen de las otras rosas, es el mas soberano y eficaz remedio de cuantos he hallado en plantas que haigan en estas tierras. Para purgar la colera y la melancolia: purificar la sangre del sero aquoso y putridinoso, y si se le ponen ó mezclan en la infusion los purgantes de flema la purga juntamente con admiracion á vuelta de sus cualidades arriba dichas, [p.] 66 [p.] 67
  • 169. - 125 - LÁMINA XXIII Castellano: Rosa Mosqueta. Guarani: Ĭbotǐ moroti.
  • 170. - 126 - por ser de partes agudas y muy sutiles, y confortantes al higado y corazon, y muy eficáz en purgar todos los humores acres y salados. El modo de hacer las infusiones es el siguiente: Cojese dos onzas de su flor, cortadas las uñitas dichas, ponese en basija de plata ó vidria / driada á calentar un cuartillo de agua, y despues de haber hervido un Ave-Maria para que deseche la crudeza, se pone la flor y se mueve á toda priesa con una cuchara, ó palito de caña, y se aparta del fuego tapandolo muy bien con su tapador y se deja alli hasta el dia siguiente, que estarán yá prevenidas otras dos onzas de dicha rosa cortada, y colando la infusion hecha, se pone al fuego en su calentador tapado, y cuando comienza á hervir se le echa la flor, y se hace la misma diligencia, y á este modo se hase la tercera y cuarta infusion, y alcabo de ellas se cuela por su colador, y se le echan seis onzas, ó siete de azucar, y se sube á punto, y salen de esta infusion dos purgas para personas robustas, haciendo las cuatro onzas de infusion de ( [n] ) sén como se acostumbra. Coja una oja de borraja, y unos granos de aniz ó inojo, y si no tuvieren sén con una onza de las rosas de Mosqueta, mistas con la borraja y aniz, ó semilla de inojo, y (á) estas cuatro onzas de infusión se mezclan la tarde ántes con las tres ó tres y media de xarabe. Advierto: que si la azucar no es muy limpia, blanca y bien purgada, se clarifique y se suba á punto muy subido como de melcocha; pero lo mejor es que se haga con buena azucar, sin meter lo astringente del huevo, porque asi purga mejor, mas presto, y con gran suavidad, como me lo ha mostrado la experiencia. Hacese tambien miel rosada sin cortar la flor con la misma mas infusiones, ó de dos infusiones doblando la cantidad de flor, que es á cada infusion cuatro onzas [p.] 68
  • 171. - 127 - de flor: eficasisima asi en purgarlos cuantos humores con la infusion arriba dicha: – como en mundificar llagas y úlceras sordidas, virulentas, eruginosas, y putridas, así en lo externo como en lo interno, tomando media onza cada vez, en agua de Salsafráz, que es el Apeterebí, ó en agua de llanten, ó de parietaria. Hacese / Hacese tambien azucar rosado cortandole las uñas dichas, y de este se toma onza y media al acostarse, como á las diez de la noche, y tráz él dos sorbos de agua caliente, si es robusto y fuerte de estomago puede tomar dos onzas, y purga con grandeza. El que no pudiere regir, y si quiere regir tome por la mañana en ayunas ocho flores, desojelas, y caliente el agua de un herbor, como de Ave-Maria, dejela tapada por un rato, y cuando estuviere templada para poderse beber, cuelelo en baso de estaño, ó vidriado, ó mate, y pongale un terron de azucar le hará regir. Mas facil purga y con menos trabajo: despues de comer como medio cuarto de hora, coma las ojas de tres flores y purgará muy bien. Sus ojas secas es mas eficaz remedio en restriñir, que las demas rosas, asi en ayudas como en labativas, como en xarabes, para flujos de ( [vitn] ) vientre, y relajaciones de los miembros de la coucion: – en los casos que se escupe sangre, ó sale sangre del pecho, si se mezcla con las ojas de llanten partes iguales, y bien cocido se cuela, y se hase lamedor, tomado poco á poco como se suele, es soberano remedio, porque ataja la sangre llubia puesto por abajo. Es caliente en el grado primero, y humeda en el tercero. / [Véase: LÁMINA XXIV] / El Zuinandí es una especie de Chopo; pero no es el [p.] 69 [p.] 70 [p.] 71
  • 172. - 128 - LÁMINA XXIV Cast°. Ceibo especie de Chopo. Guarani: Zuinand ĭ
  • 173. - 129 - verdadero Chopo, porque su corteza es mas delgada, y mas humeda y viscosa, el palo se parece mucho al del Chopo, asi en la figura y grandor: hallase de ordinario en tierras humedas y pantanosas: florece por Noviembre y Diciembre: sus flores son encarnadas tiran á morado, y tiñen de morado si la junta con flor de Bledos colorados, hacen excelentes colores asi en lana como en lienzo. Sus virtudes. Sus cortezas limpias de lo leñoso, y aspero de afuera, machacadas, y aplicadas á la heridas de los Tigres, es el único remedio paraque no se inflamen ni envenenen, porque á demas de quitar el dolor, ardor, y inflamacion las cura, siendo asi que se muestra tan humeda y viscosa en su sustancia: lo mismo hace su cocimiento asi de la corteza como de sus cogollos, y si se quiere tener mas á mano para caminos se hase balsamo, ó extracto del mismo modo que el del Aguaraíbaí, y se lleva para viajes y caminos largos, peligrosos de tales fieras: y este remedio usa muchas veces el Tigre para refrigerar el ardor de sus uñas envenenadas de gran calor y humedad; el cual subiendose á el araña su corteza profundamente hasta el mismo palo, sajandola como capato azabalado, con lo cual se refrezca, y queda muy lijero para su[s] caserias, y pescas: dudo haiga remedio mejor, que cure las heridas y mordeduras, segun lo tengo experimentado: aúnque yo á lo último de mitigar el ardor la inflamacion, uso del acivar disuelto en su cocimiento para / para mayor brevedad, y seguridad de la cura, y mundificar en mas breve atajando muchas materias y esulceraciones. Cura tambien las llagas de las piernas por destem- [Materia Médica Misionera 9] [p.] 72
  • 174. - 130 - planza caliente y colerica: – y aplicada su corteza machacada, ó su zumo misto con clara de huevo bien batida, las inflamaciones de los testes las reprime y mitiga con admiración: – y asi mismo á cualquiera inflacion violenta de colera y sangre, como es el flemon. &c. De su flor molida con sus cortezas será mejor el balsamo hecho, y si fuere bien limpia, en tiempo sereno cojida será mejor: es todas sus partes expuestas á corrupción. Puedese de su palo ( [o] ) hacer rodelas de defenzas muy buenas. Es frio en el primer grado y humedo en el segundo. / [Véase: LÁMINA XXV] / El Caá pari es una planta ó arbolito no muy grande, que nace por las orillas de los bosques, y á orillas de arroyos: hay otro mas pequeño p.r las campañas sobre minas de piedras de hierro, ó cobre, de la misma oja y olor que el grande, es á modo de matorralito de vara, ó vara y media de alto, mas oloroso y mas vigoroso para el úso de medicina. Su olor es aromatico grave, que enciende la cabeza, su olor tira al grodo lobo, ó salvia silvestre, es su dibujo cual se vé en esa estampa: asi la oja como la oja [sic] como la rama echando sus bastagos de dos en dos, á modo de cruces, encontradas al tronco proporcionalmente. Es caliente en el fin del tercer grado, y seca en el segundo, y por tanto no crece mucho, si no es en tierra muy humeda y fresca, consta de partes muy sutiles y acerbas. Sus virtudes. Cojido el Caá pari y cocido muy bien, y tomando el baho de su cocimiento hace sudar los humores frios, y crudos, que causan espazmos, ó convulciones, y quita el [p.] 73 [p.] 74
  • 175. - 131 - LÁMINA XXV Cast°. Arbol de Paraíso. Guarani: Caá pari miri.
  • 176. - 132 - tullimiento de los nerbios entumidos, y baldados de mojaduras, y si se dá baño al miembro baldado es mas eficáz el remedio. Las ayudas hechas á donde entrare medio puñado de sus ojas, son único remedio para la ceatica, y pujos de frialdades: – asi mismo socorre á las mugeres resfriadas del vientre y matriz, que no les viene la regla, y muchas por tal causa se hacen esteriles; echandoles ayudas, ó bebido medio baso de su cocimiento al acostarse, tres ó cuatro dias á reo: proboca sudor como la calaminta, y con su amargor conforta el estomago, y mata las lumbrices del vientre y estomago: – Es resolutiva en los casos de frialdad y humedad de las articulaciones en los musculos, y ceatica, encojimento de nervios, si se hace con sus ojas machacadas, y bien fritas con cebo de Toro, y aceite comun, ó untoncisal, partes iguales del cebo y aceite ungüento, friyendo muy bien en / en ellos sus ojas, hasta quedar de color verdoso.– Yo le mezclo el Caá-curuzú, y es eficasisimo en resolver dolores de frio, mayormente si primero abren los poros con el baño del cocimiento de sus ojas, dando luego la untura, y bien abrigada la parte por dos ó tres días. El polvo de la corteza de sus raices, bien limpias de la tierra, en cantidad de una dragma, bebido en agua caliente hase bajar la criatura muerta muerta [sic] y corrompida en el vientre: las pares, y sangre retenida.– Provoca la orina, y arenas detenidas en las ureteras y vejiga, y á falta de los polvos de su raiz el de su ojas, añadiendole polvos de raiz de Manzanilla media dragma, tomado en agua caliente, ó en vino.– Tengo por cierto es su humo y su cocimiento contra los vientos corrompidos, que causan fiebres malignas y pestilentes: asi [p.] 75
  • 177. - 133 - como la calaminta, ó calamento, y es el quid proquo suyo. / [Véase: LÁMINAS XXVI Y XXVII] / El caáuguay guazú, que quiere decir achicoria grande, se halla por las campañas y lomerias de los pueblos de San Angel, San Juan, y San Miguel, y en el de la Concepcion: sus ojas son de á cuarta de largo sin dientes ni acerraduras por el embés, algo de bellosas: echa cada una su tallo de á tercia de alto, y en la cumbre una, como alcachofa, lo interno de la dicha alcachofa blanco, y que se resuelve á lo último en flecos, con su semilla algo larga y gruesa como las de las lechugas blanquecina[s]: su flor es colorada, y su raiz de á tercia de largo, del grosor que demuestra la estampa algunas, y otras menos, segun el ojo de tierra que tiene de fertil y blanda. La comen los Indios en tiempo de hambres, y asi mismo se valen de ellas para medicina, como se dirá adelante. Consta de partes amargas y agudas su raiz, mayormente la corteza, no tien[e] parte leñosa en lo interno, como las demas achicorias de estas Misiones, que son tres diversas en la figura de sus ojas, y por ser tan conocida de todos no las dibujo, por ser las otras tres muy semejante á las de la europa, asi en figura como en virtudes: esta cuarta me pareció conveniente el dár su dibujo, como de cosa tan especial. Tengola por caliente en el grado primero, y seca en el segundo, al fin de él consta de partes frias su interior; pero su corteza es caliente como digo. Sus virtudes. A demas de ser mantenimiento muy bueno echada á cocer con la carne, y asada debajo de rescoldo su raiz, [pp.] 76 [y] 77 [p.] 78
  • 178. - 134 - LÁMINA XXVI Castellano: Llantén silvestre peludo. Guarani: Caá yuquĭ
  • 179. - 135 - LÁMINA XXVII Cast°. Camalea. Guarani: Achicoria, Caá uguai guazú.
  • 180. - 136 - tiene virtud desopilativa y aperitiva de vias: corrije la putrefaccion de los humores dada á comer en el sustento de los enfermos por comida, ó por bebida: – Deshace la piedra de la vejiga su cocimiento bebido en ayunas, segun me han asegurado, y asi mismo proboca las arenas de los riñones, y abre las obstrucciones de las ureteras y vias de la orina. Su / Su raiz asada en el recoldo y comida con sal, me asegura cierto Indio practico, ser remedio á las camaras originadas de gusanos, y á los vomitos, y relajacion de estomago. Lo que puedo decir es, que asada y dado á comer con vinagre y sal, á modo de ensalada de cardo, reprime los flujos de vientre dichos celiacos, y los dicentericos: á los celiacos es bien echar vinagre y miel de abejas iguales: para los cuales es tambien único remedio los perotillos negros, ó judijuelos muy cocidos, hasta que todos revienten, y ponerle sobrada sal y miel de abejas, como para la diarrea, y para la dicenteria, y flujo epactico con vinagre bastante y poca miel, que es aprobado remedio dados por sustento, y quitar carne. El Caá yuqui, o Llanten silvestre de estas Misiones se hallan dos especies en todo muy parecido, es á saver, mayor y menor: el mayor, y mas eficáz es el que aqui doy por estampa, el cual hace sus ojas largas de á cuarta, y á veces de á tercia no muy anchas, y puntiagudas: sale de una raiz siete ó ocho barillas con espigas, y á veces mas de altor de media vara: se hallan por las orillas de los rios y arroyos, y por lugares humedos; pero no sombrios. El menor se halla por las campañas, y caminos á cada paso, (como suelen decir,) los dos son bellosos, mayormente por el embés: otras dos especies se hallan del Acuatico, que no desdicen en nada de la estampa de Mathiolo, y Dios Corides, los cuales constan de las virtudes que ellos dicen; pero estas dos [p.] 79
  • 181. - 137 - terrestres que se hallan por estas tierras hallo, que desdicen del original, en ser mas delgadas y angostas sus ojas, y ser peludo, y demas barillas, y la espiga del mayor mas larga, y no tan gruesa como la del ordinario llanten; y tambien hallo ser mas asterciva, menos fria, y mas secas, por donde juzgo ser frio en el grado primero, y seco en el principio, ó medio del tercero. Sus / Sus virtudes. El sumo de este L[l]anten despues de bien machacado exprimido, y dado de él á beber onza y media con una dragma de bol de aquî es único remedio para retener cualquier flujo de sangre que sale de lo interno, ó sea del pecho, higado, bazo, ó estomago, y para el flujo de narices haciendo mechas de hilas, ó de trapo, y meterlas mojadas en él, por caños de dichas narices, cuatro ó cinco veces continuadas.– Asi mismo restaña la sangre menstrua inmodica de los meses, y llubia, y metiendo mechas por aquella parte donde sale hasta que se estanque, que es eficáz remedio. Hallandome una vez en cierto aprieto de una pobre India, que del pulmon arrojaba gran copia de sangre, sin poder recivir el Beatico, le dí onza y media de sumo con ocho granos de caparrosa, y subito restañaron la sangre, y no volvió á salir mas en mas de un año, porque de curiocidad le pregunté, y esto le habia sucedido yá varias veces, que pareciendo imposible por la sospecha de la llaga del pulmon me certifiqué, y fue asi, que jamás le volvió y cobró salud. A dos de los de casa, Padres de estas doctrinas retube dos flujos del pecho copiosos con solo el sumo: hacen lo mismo los polvos de la raiz y ojas, dados en el cocimiento del llanten con tres granos de caparrosa, ó en vino algo tinto. [p.] 80
  • 182. - 138 - Cura las llagas y heridas con destemplanza caliente: – su cocimiento y sus ojas estancan el flujo de venas, y arterias menores cortadas, amasando el polvo de la caparrosa, que manda con la yerba, y raices muy bien machacadas sirbe también á los flujos de sangre de las dos vias, bebiendo su cocimiento con claras de huevo, echando con jeringuilla. / [Véase: LÁMINAS XXVIII Y XXIX] / Muy diverso en figura es el que aquí doy por verdadero Esquinanto del que nos dibuja Mathiolo Senense, y de sus obras nos dá la copia Andres de Laguna en su ilustracion al comentario de Dios Corides, porque es la estampa propia que sacó de Mathiolo, por no tener Dios Corides mas que el codice en Griego sin estampa: los dos afirman no haber visto jamás su flor, como lo puede ver el que quisiere: diciendo la pacen los Camellos en aquellas partes de Meca, á donde trahen á la europa, y á España, y de allí llega á estas Indias; pero del todo sin virtud y fuerza de calentar y disolver lo crudo y denso de los humores, como lo pide su escencia y virtudes. Con sumo cuidado he buscado su flor para cierto remedio, en las acreditadas boticas, y arbolarios de la corte de Madrid; pero en vano, porque ni traza de tallo cortado, ó pacido de los Camellos, jamas pude hallar en cajas llenas de Esquinanto, solo un modo de ojas de él, largor de un dedo, y asi mismo sus raices delgadas como las de la paja, sin notable agudeza y rubor, como nos lo predescriben dichos autores, por á donde me persuado, que aquellos malditos Mahometanos, enemigos del nombre cristiano, con la longitud del tiempo nos venden cierto pasto, ó paja aromática, que yo he hallado por estas Misiones, ni mas ni menos [pp.] 81 [y] 82 [p.] 83
  • 183. - 139 - LÁMINA XXVIII Cast°. Esquinanto menor. Guarani: Capiî cati.
  • 184. - 140 - LÁMINA XXIX Cast°. Esquinanto, ó paja vomeca.
  • 185. - 141 - que las que nos trahen de Meca, y cierto, que á no atender con sumo cuidado la hubiera cojido y usado por el Esquinanto; pero viendo le faltaba lo agudo y aromatico que pide el verdadero Esquinanto la arrojé, fiando del Todo Poderoso lo hallaria, y no me engañé, porque estando un dia de gran Sol á la orilla de cierto arroyo á la sombra, á donde me guareci del cansancio del largo camino que traia, me lo deparo el Todo Poderoso, por medio del olfato, y en fin despues de varias diligencias mias, y de tres Indios que venian en mi compañia, registrando arboles, y mato / torrales de al rededor, hise reparo, que en sentandome en tierra olia mas, por lo cual me puse á buscar entre las yerbas y pasto el tal olor, cuando el uno de los Indios me dijo: tú hueles este Capiî-cati dijele si esto huelo, y esto es lo que buscaba: saqué sus raices, y hallé por olor y gusto el verdadero Esquinanto, de lo cual mucho me alegré. Vi ser rojas muchas de sus raices con el olor y partes que lo dibujaba en sus escritos Dios Corides, y Mathiolo, los cuales dicen asi el verdadero ó mejor Esquinanto. Es el mejor el mas agudo aromatico, rojo y encendido de color el que cuando leî en que se demuestra algun tanto purpureo, el que traido entre los dedos huele como á olor de rosa: y finalmente el que al gusto es agudo, y enciende la boca con cierta mordicacion, todo se halla en este Esquinanto, menos el olor de rosa cuando frezco que tira al del clavel; pero al año es medio entre rosa y clavo de especies, que es mas vigoroso el olor de clavo mascandolo. Nace cercano á las Lagunas, y aguas en partes bajas, y que calienta mucho el Sol: son sus raices á modo de los de la grama mayor; pero mas tiernas y familiares en sustancia: hallanse macho y hembra. Es caliente en el principio del tercer grado, y seco en el fin del primero.
  • 186. - 142 - Sus virtudes. Sirve toda esta planta para el uso de medicina; pero mayormente su flor, y su raiz, la cual es único remedio en la reten / retencion de la orina, y de la purgacion ordinaria de los meses en las mugeres, y resuelve toda ventocedad de los miembros internos, cociendo media onza de sus raices y flor en cuartillo y medio de agua, y bien tapado cueza hasta mermar cuatro onzas: de este cocimiento se toman seis onzas, o ocho, segun el sujeto y se le echa una onza de azucar cande, ó miel de abejas, y caliente se toma en ayunas.– La misma cantidad cocida en vino y tomando del cuatro onzas en la conjuncion de la Luna quiebra la piedra de riñones y vejiga; pero es pesado al celebro por enviar vapores gruesos.– Tomando una cucharada de su polvo en vino, ó en agua caliente tres días continuos cura todo flujo de vientre.– Una dragma de sus polvos tomada en agua de llanten estanca el flujo de sangre del pecho, y de todos aquellos que escarran sangre, mundifica y madura las crudezas de lo interior.– El cocimiento de su flor y raiz en agua, bebida á la larga abre las opilaciones, y obstrucciones del pulmon, higado, y estomago.– Tomando una dragma de su polvo con otra de pimienta por espacio de algunos dias, á los que tienen astio á la comida, y á los hidropicos, y á los que padecen espazmos de nervios, ó por heridas, ó por contuciones, ó por flaquezas y frialdades, ó por ventocedades, que suelen ser los peores espazmos, y si se dá en vino es lo mejor en casos de ventocedades, y crudezas; pero caliente. En / En los espazmos que nada admiten frio, es asi mismo útil á los dolores de estomago, riñones y vejiga: mezclase en las medicinas de ordinario contra veneno, y no falta quien diga, que misto con la [p.] 86 Ojo. [p.] 85
  • 187. - 143 - pimienta y vino es antidoto contra el veneno, y ponzoña de las víboras aplicando á la herida.– La raiz machacada no lo tengo por experiencia: es el Esquinanto algo estitico, por lo cual fortifica las partes de la coucion en los flacos del estomago, y higado, ó mascado, ó tomado en bebida. Para atajada la orina. Se toma una cuarta de vino blanco se pone en una vasija con un buen puñado de oregano, se pone al fuego bien tapado para que no ebapore, y bien cocido se pone á modo de emplasto sobre los riñones, y tambien sobre el empeyne, y sino obedece á la evacuacion se pone al paciente á que reciva un baho lento del mismo cocimiento, con el cual se logrará el intento. / [Véase: LÁMINAS XXX Y XXXI] / Del Aguapé ó Ninfea, y segun el vocablo castellano propio suyo se dice Nenufar: se halla á cada paso por los arroyos y lagunas de estas Misiones y Paraguay, dos especies tan opulentas y fecundas, que preocupan el paso á los navegantes, con sus largos y esparcidos ramos, ó sarmientos, que por ser huecos todos ellos nadan en el ház de las aguas: es diversa en ojas, flor, y bastagos de la de España, ó Europa: hace su flor morada, como aquella de la borraja, tirante al color azul, en una como espiga del largor de una cuarta poco menos es dotado de un verde claro, y tersas sus ojas, sin venas ni acerraduras, gruesas y densas al tacto. No he visto su semilla hasta hoy, y juzgo que raro año la logra, á causa de las continuas crecientes, ó avenidas que las llevan, ó pierden ántes de sazonar, tengo de ellas experiencias hartas en lo que diré. [pp.] 87 [y] 88 [p.] 89
  • 188. - 144 - LÁMINA XXX Castellano: Ninfea. Guarani: Aguapé guazú.
  • 189. - 145 - LÁMINA XXXI Castellano: Quirocilla. Guarani: Aguapé. [Materia Médica Misionera 10]
  • 190. - 146 - Sus virtudes. Las dos especies de Aguapé son tan parecidas en la flor, que apenas se distinguen la una de la otra; pero si lo son en las ojas, porque la una son casi redondas, y de un jeme de ancho, y las otras son puntiagudas y casi al pie angostas: las anchas tienen unas como vejigas del tamaño de un huevo pequeño cerca de la raiz, y á modo de pera; pero en cualidad son iguales, y sin diferencia en todas sus partes de graduacion, y asi he usado de las dos. La flor del Aguapé cojida fresca y machacada con una parte de flor, y dos y media de azucar, y puesta al Sol, á modo de azucar rosado, por espacio de quince dias, removiendolo dos veces al dia, y guardada para el año, es cordealisima en todos los efectos del calor y sequedad, como asi mismo en las pasiones hipocondriacas, que provienen de calor de los miembros principales, como es la Meraquía.– Lo mismo hace en las pasiones de inflamación, ó intemperies calidas de todos los interiores miembros, principalmente de los riñones, tomada onza y media de dicha conserba. Tambien la he hecho á fuego lento con baño de Maria. / Iten. Tomada el agua cocida de sus ojas, flor, ó raices por largo tiempo hace bajar la cabeza del instrumento de la deshonestidad, y mitiga sus pasiones: – aplicadas sus ojas a las intemperies calidas de los miembros, que amenazan con abcesos las reprime y quita: – y lo mismo los flemones del rostro, y llagas de los miembros, con rubor y humor colerico y sanguineo, porque sin mordicacion alguna la desecan y mundifican.– Bebidas el cocimiento de sus raices despues de secas, ó de sus ojas, restriñen el vientre de los largos y molestos cursos celiacos, y dicentericos, mayormente si se cue- [p.] 90
  • 191. - 147 - cen con vino: – reprime la gonorrea, y flujos de las hembras, y sus furores uterinos; pero si la usan á la larga les es dañosa á la matriz. Se hace de sus flores un aceite llamado nenufar, útilisimo sobremanera á los febricitantes, puesto en los cristeres, y asi mismo del sumo de sus ojas defencibos, aplicados á menudo, y asi es, para probocar el sueño y mitigar el dolor de cabeza, mayormente si untan con su aceite el espinazo, pecho, hipocondrias, riñones, y las plantas de los pies, causa dulce sueño, y refucila todo febricitante. Es fria en el cuarto grado, y seca en el segundo. De la Quirocilla. La Quirocilla se halla en Valles de cerranias, como es el de Salta, y Tarija, á la orilla de los arroyos y pantanos entre los arboles, segun me han informado, que yo no lo he visto, y doy su estampa solo por relacion de persona fidedigna, y religioso, hijo de aquella patria, que dice haber cojido, y comido: es segun dicen de sola una oja grande en su tronco, el cual es el que se come, ó crudo, ó en conserba, ó en las viandas: su raiz es gruesa á modo de cepa, no sé si tiene flor ni semilla: es su oja de vara en ancho, y algun tanto más larga, su tronco cerca de vara, el que mas, y de grueso hacia la raiz / raiz de la muñeca de un niño de tres años: todo su caule, ó tronco macizo y tierno y vidrioso, que se deja quebrar con facilidad, el cual está vestido de ciertas espinillas blandas, que no llegan á hincar en el cuero, ó carne: sus ojas bellosas y asperas al tacto, como la de la borraja, ó zapallo: dicen ser tan ancha, que cojido su tronco en la mano sirve de quitasol su oja, la cual es gruesa, y con ciertos nervios, ó [p.] 91
  • 192. - 148 - venas, fuerte como las del tayá de la tierra, que es el Aro dulce, que dice Dios Corides. Sus virtudes. Por apuntamientos de un practico, y muy acertado medico, que curó en Salta algunos años, (de nacion Italiano,) hallo que curó con dicha Quirocilla muy acertadamente en todas las pasiones de calor y sequedad, como el dice ser cosa milagrosa en los incendios de colera y sangre, asi su raiz como su tronco, ó dando su cocimiento por bébida, ó su sustancia por comida.– Dice: que proboca la orina, que deshace la piedra, que mitiga el incendio del corazon, higado, estomago, intestinos, riñones, y vejiga, y matriz: – templando los ardores de la orina, y sus escarcaciones: – mitiga la sed á los febricitantes, y les proboca sueño suave: – y que restaura el apetito perdido, y las fuerzas discipadas por el demaciado ardor: – y asi mismo el color perdido: – corrije el anhelito corrompido, y asi mismo los humores que se pudren con el calor febril, los prohive de putrefaccion, y saca por la orina. – Hacen de ella cierto xarabe que les enseñó dicho autor, único en las mas de estas pasiones, que lo he oido alabar mas que al de cidra, y limon. No lo he visto ni usado, hablo por relaciones, y me pareció ponerla en esta obra por ser planta tan señalada de la mano de su Autor, que jamás deja de dár espinas á los que han de poseher grandes virtudes. Tengola por fria en el tercer grado, y humeda en el segundo, ó fin del primero. Es de saber [sic] agridulce, que turba algun tanto la dentera.
  • 193. - 149 - / [Véase: LÁMINA XXXII] / El repoti-atá: otros lo llaman Caá yuquí guazú hapó yetí, que quiere decir llanten grande con raiz de batata; pero lo mas comun es llamarle repoti-atá, que quiere decir cagazon duro, y es por ciertas resquebajas duras asperas que tiene en su corteza: la cual es gruesa y densa con notable sequedad: sus hojas son del tamaño que ahi está dibujada, y con las mismas venas algo obscura de color, y algun tanto bellosa y densa, algo mas gruesa que la del llanten: sus espigas son de á una cuarta de largo, y en ellas su cimiente, como aquella del llanten algun tanto chata, y de color parduzco: su yetí es del tamaño de un limon real de los pequeños, ó medianos: el cual toda su sustancia aunque blanda y muy jugosa es entreverada de ciertas hebras sutiles, que le dan cierta fortaleza, que no se deja cortar de lon [sic] dientes con facilidad. Es fria y seca en el 2º grado, ó principio del 3º. Sus virtudes. Su raiz bien lavada de la tierra, cociendola muy bien en tres cuartillos de agua, y que merme el uno, tomada por bebida es único remedio á los que padecen fiebres malignas, y putridas, con camaras de sangre: se puede tambien echar á cocer con la comida en la olla, ó en guisado de pollo, por ser muy cordeal, y contra corrupcion, y preserbar de ella, asi como lo es la corconera y achicoria. Iten.– Sus cortezas muy cocidas en agua, y al fin echarle la tercera parte de vinagre, echado por labativas ataja las camaras de sangre, que proviene de causa pestilente: – y cura las llagas de los intestinos, y á falta de vinagre yo le mezclo con algunas raices del [p.] 92 [p.] 93
  • 194. - 150 - LÁMINA XXXII Cast° Llantén índico. Guarani: Repoti - atá
  • 195. - 151 - Ibiá guazú, machacadas todas ellas iguales partes, con un poco de rosa, todo junto y bien cocido con sola agua: – y si hay llagas, aconsejo se le eche un puñado de afrecho sin labar á dichas raices y rosa, y al colarlo media cuchara de sal; porque encoran las llagas, y encarnan. Iten.– Sus ojas sirven á falta de llanten, aunque no son tan frias, ni astringentes como las del llanten, cura las recientes heridas y llagas con destemplanza caliente, machacadas y aplicadas á las heridas.– Su raiz asi cruda comida ó mascada ataja los corrimientos que vienen á los dientes y m(u)elas, y las inflaciones de las agallas, y tragadero: reprime la inflamacion del higado, y estomago, y los conforta cuando padecen de calor; pero no se use á lo largo, porq.e comprime mucho las vias. / [Véase: LÁMINAS XXXIII Y XXXIV] / El Baguero miri que dice el Indio, es la que vulgarmente llamamos yerba de Sta. Lucia. llamanla asi por la semejanza que tiene con el verdadero Baguero, que es aquella paja que á las cuentas de rosarios llamados lagrimas, nace en las huertas y al rededor de los sembrados en tierras labradas: su flor es azul resplandeciente, la cual sale de una bolsita, á modo de cartucho lleno de un humor cristalino, tan viscoso como la clara de huevo frezco, y asi mismo transparente: en cada uno de los curroncillos se hallan dos semillas, y cada una de ellas echa su flor: de suerte, que cada curroncillo tiene dos flores, y cada flor forma su semilla á modo de cuentecillas pequeñas, y llegando á sazon son blancas, y resplandecientes, asi como las del Baguero guazú: sus ojas son anchas algun tanto punti agudas, y gruesas: sus ramos son nudosos á trechos, y delga- [pp.] 94 [y] 95 [p.] 96
  • 196. - 152 - LÁMINA XXXIII Cast°. Siempre viva mayor Americana. Guar. Caá quǐâ guazú Ĭpeqüa.
  • 197. - 153 - LÁMINA XXXIV Cast°. Yerba de Sta. Lucia. Guarani: Baguero miri.
  • 198. - 154 - dos, de suerte, que á modo de enredaderas se entremeten por entre las demas yerbas, que algunos de sus sarmientos tienen á dos varas, ó vara y media.– Es toda la yerba fria en el segundo grado, y humeda en el primero, esto es cuando verde; pero seca es fria muy templadamente, y seca en el 2º grado, por no sé que genero de humor viscoso que le dá gran sequedad. Sus virtudes. Cojida la yerba verde y cocida, bebiendo su agua es único remedio en templar todos los ardores del higado, estomago, y de los intestinos, mayormente si se pone partes iguales de estas dos compañeras, es á saver: Celidonia y siempre viva, y á falta de la siempre viva se puede poner la berdolaga, que el Indio llama caárurú quirá miri. Iten.– Ella sola cocida, y tomado su cocimiento por bebida ataja el escupir sangre, cierra y conglutina las erupciones, y dislaceraciones de los miembros internos, como es el higado, estomago, y intestinos.– Asi mismo cura las llagas de dichos miembros por antiguas que sean, si se toma de ella seca, ó en polvos una dragma, ó su decoucion / cion, poniendo una onza de yerba á un cuartillo y medio de agua, y que cueza como tres credos, de estas se toma con azucarcande, ó miel de abejas cuatro onzas en ayunas, calentandola un poco. Asi mismo cura todas las llagas, y cierra todas las antiguas fistulas, poniendo su polvo encima despues de haberlas lavado con su cocimiento, y esto es tan probado, que por vieja y antigua que sea la llaga, ó la fistula es indefectible el cerrarla, ahora sea en-tre([s]) vias ó junturas, ó artejos de hijadas y demas miembros en el espacio de veinte y cinco dias. Iten.– El. humor cristalino que encierra en su cartu [p.] 97
  • 199. - 155 - chillo, es único remedio en las úlceras y llagas de los ojos, y en sus corrimientos de calor, ó humor acre y mordáz. De le siempre viva. La siempre viva mayor americana, es la que el Indio llama Caarurú guazú ipeguá, que quiere decir berdolaga del agua grande: es de altor de tres cuartas, ó media vara, sus ojas muy gruesas y tiernas, sus tallos asi mismo tiernos, que al quebrar los saltan, como aquellos de las berdolagas: es estremo hermosa á la vista, y agradable al gusto, con un agrio acedo muy grato al estomago. Su flor es de un color blanquecino tirante á encarnado y muy cordeales en extremo sus flores, como daré a entender en adelante. Nace siempre á las orillas de las aguas, y á veces dentro de ellas, en las lagunas y arroyos, es menos fria que la siempre viva mayor de Europa: atendiendo el autor de la naturaleza á la flaqueza de calor natural del hombre en estas tierras tan ardientes dandole solo lo que puede tolerar de frialdad. Sus virtudes. Cocidas dos onzas de sus ojas en cuatro cuartillos de agua, y que merme la tercera parte, tomado por bebida es único remedio en todas las fiebres ardientes, y mayormente en las malignas y pestilen / lentes, porque á demas de templar los ardores insoportables, y sintomas depravados, corrige la putrefaceión suya, y mitiga la intolerable sed, con solo tener una de sus hojas en la boca sobre la lengua, y medio mascarla: – impide asi mismo el que no se resquebraje y seque la lengua, mucho mejor que la caragatona, y pepitas del membrillo, ó al que tira su gran virtud se conoce en estos casos, [p.] 98
  • 200. - 156 - ser tan superior á toda otra medicina, asi simple como compuesta, que no hallo cosa tan eficáz. – Si al enfermo de fiebre ardiente y maligna le dieren camaras de sangre, como de ordinario sucede, por no haber en el principio de la fiebre hecho las evacuaciones universales de purga y sangria, tengo experiencia, que echando de sus ojas media docena con dos raices del Ibiá guazú en la comida al enfermo, y echandole de las dos juntas, y bien cocidas con una onza de ojas de añangapirí miri, ó del Ibáuh por ayuda, con poca sal, y unas claras de huevos batidas echandole labativas, les es único remedio; pero yo he usado de ella en esta forma: Siempre viva una onza, rosa seca, y cebada quebrantada de cada uno onza y media, ojas de guabiyú negro el menor una onza, todo muy cocido en azumbre y medio de agua, cuese hasta mermar mas de la mitad, de este cocimiento se bá sacando á medio cuartillo para labativas, y con un huevo con un poco de azucar se echan labativas cuatro cada dia. Iten.– Su flor cojida despues de perdido el rocio, y machacada con azucar, una parte de flor y tres de azucar blanca, y puesto por algunos dias al Sol, removiendolo cada dia, es único tomada una onza de madrugada, y otra por la tarde, disuelta en agua frezca, ó caliente, segun mejor convenga al enfermo. / [Véase: láminas XXXV y XXXVI] / Muchos años he andado por descubrir esta tan noble y escojida raiz, despues que vi su dibujo en las obras de Menardes, y Huerta; pero pasados diez y ocho años de inquisicion llegando á mis manos las obras de Guillermo Pisson, y las de Jocobo Bonti, informado mejor de sus circunstancias vine á descubrir. Es pues el Caápebá una pequeña enredadera, que de ordinario se halla [pp.] 99 [y] 100 [p.] 101
  • 201. - 157 - LÁMINA XXXV Cast°. Palo de Culebras. Guarani: ĬsĬpó morotí.
  • 202. - 158 - LÁMINA XXXVI Castellano: Mastuerzo indico.
  • 203. - 159 - á las orillas de los arroyos y rios, y tambien á las orillas de los bosques: en San Borja llaman Macaguá isipo: usanla para picaduras de viboras, enseñósela en aquel Pueblo un Indio Tupi, que se vino de la Ciudad de San Gabriel huido, segun me han dicho: tiene sus barillas muy delgadas, de suerte, que si no halla en que treparse se estiende por tierra culebreando como se ve en el dibujo, son del tamaño de las de orozús; pero mas sutiles y delgadas de un verde claro: sus flores pequeñas y blanquecinas, tirante al color amarillo, algun tanto hase por fruto una pequeña manzanita redonda muy verdosa ántes de sazonar, y sazonada es amarilla algo palida: su raiz se mete mucho en tierra, como una vara de profundo, esto es las viejas y gruesas, que algunas son del grosor de la muñeca de un niño de dos años, toda ella á cortos trechos con unas como sortijas naturales, que la rodean y hermosean, y asi mismo hace como hondeada á modo de las escamas de las barrigas de las serpientes ó culebras, que parece está diciendo: yo soy la reina enemiga de tal canalla. Sus virtudes. Llaman los Portugueses así en el Brasil, como en el Oriente Caápeba Isipó de cobras, ó pau de cobras, porque á demas de ser tan parecido á ellas en sus partes, como dejo dicho, es el mas eficáz remedio que ellos usan en las mordeduras de todas las Serpientes que arrastran por el suelo, dando á beber su cocimiento, y poniendo sus ojas molidas, ó el polvo de su raiz sobre las heridas: de suerte, que el que la trahe consigo no teme á las mas malignas y ponzoñosas viboras, y cerastes; pero estos enemigos no siempre son los mas frecuentes que / que muerden y maltratan nuestros cuer- [p.] 102
  • 204. - 160 - pos. – Si las fiebres putridas, y malignas envenenadas, yá de las grandes replesiones, yá del ambiente corrompido, yá de mantenimientos de mala sustancia, y poco limpios y mal guisados, que de ordinario en estas tierras calientes y humedas, muy expuestas á corrupcion, asaltan las mas robustas complesiones, que cierto es el isipó ó palo de culebras tan gran remedio en dichas fiebres, que con solo raspar como media dragma de su raiz hecha polvo en un baso de agua fria, y beber dicha agua con el polvo por espacio de ocho dias, vemos que hase retroceder toda su malicia, como me lo muestra la experiencia. Es caliente y seca en el grado tercero. Grande admiracion me ha causado el vér, que hasta en las plantas lo mas escojido de ellas se halle con tanta dificultad, digo esto por el Mastuerzo salvaje, que se halla en muy raras y escojidas tierras, como es á orilla de arroyos, ó cercano á ellos, en partes de Cerranias entre cascajales, ó encima de minas de piedros, tiende sus ramas por tierra, ó muy cercanos á ella sobre otras yerbecitas, por ser muy delgados y sutiles, aunque si muy bien correosos y recios: su flor es palida cenicienta, y su semilla á modo de una estrella, compuesta de cinco bagnillas chatas, y en ellas su simiente muy aguda, y de color encendido á rubro, como aquella del mastuerzo domestico: toda la planta es de un picante agudo, y algo ardiente al gusto; pero muy grato al estomago, y al higado, y su ardor en el interior al instante se apaga, y veo q.e es de mas confortacion, y menos ardiente que la pimienta. Tengola por caliente en el principio del grado tercero, y seco en el fin del primero.
  • 205. - 161 - Sus virtudes. Es el Mastuerzo silvestre uno de los únicos remedios que he hallado hasta hoy para los que padecen el mal de loanda, que el Portuguez llama / ma mal do vicho, en otras partes llaman mal de gusanillo, y en las partes del Norte, y clace medica llaman escorbuto, porque comiendo sus ojas crudas, ó puestas en enzalada, ó asi solas quita el comezon y dolor que viene á los dientes y paladar, y asi mismo la flaqueza y dolores del estomago: – y lebanta el apetito perdido: – corrije la hediondez del anhelito, provocando los humores por orina y camara, y deshaciendo la conjelacion de las reumas que se paran en los intestinos con graves dolores y pujos ó camaras, asi bebiendo su cocimiento como echando ayudas de él con sal y miel es unico remedio. – Socorre soberanamente á los niños que se les cuaja la leche en el estomago, ó se les aceda y corrompe, dandoles á comer con miel de avejas el mastuerzo molido: – asi mismo les mata las lombrices pequeñas, y las saca por la camara: aunque esta virtud la tiene tambien la semilla del domestico; pero no tan eficáz. – Partes iguales de mastuerzo y absintio pontico molido, y de sus polvos tomando dos dragmas en vino, es único remedio en los dolores del estomago, y flaquezas del higado, que por fiebres putridas y pestilentes padecen. Comiendo la muger que está de parto dos onzas de sus ojas, luego echará la criatura; aunque esté muerta, las pares, y sangre retenida. Para casos muy apretados de retencion de orina me he valido de él dos veces, poniendo á coser de sus ojas, y de las del Bledo menor de cada uno una onza en un cuartillo de agua, y que merme la tercera parte, y pa- [Materia Médica Misionera 11] [p.] 103
  • 206. - 162 - ra esto es única su raiz, que es á modo de un rabanito delgado y sabe á tal.– Provoca el menstruo tomando con artemisa en la misma cantidad, fortalece á los recien casados y provoca á lujuria. / [Véase: LÁMINA XXXVII] / El Carachirá miri que llama el Indio, es una especie de carachí guazú, que es el que en España llaman pan de puerco, ó pan porcino, del cual hasen el úngüento tan celebrado para las quemaduras de fuego, y entre estos pobres Indios hallo lo úsan para lo mismo, no mas que machacado y aplicado á las llagas de quemazones. Esta planta tiene en esta tierra tres especies: la primera tiene raiz grande, como de una libra de peso, redonda y algo negra, por de fuera lisa, las ojas oscuras: la segunda es olanca [sic], asi la raiz como las ojas, tiende bastagos largos, y su raiz es menor: la tercera es la que aqui dejo dibujada, su raiz larga á modo de batatilla, de la figura que aqui demuestra: tiende dos ó tres sarmientos, ó bastaguillos delgados por tierra, con sus florecitas moradas, á modo de campanillas algo palidas, ó blanquecinas: su fruto es del tamaño que hay se muestra, y lo mismo el grandor de sus ojas llenos de ciertas semillas chatas, con olor y gusto de xengibre, y lo mismo su raiz: de suerte, que las comen asadas en tiempo de hambre, como asi mismo las del Carachí guazú: y cierto que yo tomara de muy buena gana, que se me sazonara la comida con sus raices, en lugar de especerias, y viviera mas sano en estas tierras, q.e con la pimienta ó pimienton, que abrazan y irritan la sangre, y colera, como lo muestra la experiencia, á hombres de complexion ardiente, y mas confortable co- [p.] 104 [p.] 105
  • 207. - 163 - LÁMINA XXXVII Cast°. Xengibre silvestre. Guarani: Carachirá miri.
  • 208. - 164 - mo lo podrán vér por la experiencia. Tengola por caliente en el primer grado, y seca en el segundo. Sus virtudes. Machacada su batata y cocida muy bien, tomando de su cocimiento un cuartillo con onza y media de miel de avejas deshace las obstrucciones de las vias, y materias de lombrices del vientre inferior, y prohive los humores de putrefaccion, y cura las llagas internas. Iten.– Tomando de su raiz una onza y media de taperibá cocidas / cidas, y tomando vomito con ellas es único remedio en tiempo de pestecillas de viruelas, y sarampion, y de calenturas y camaras, que provienen de corrupción del ayre, ó de malos mantenimientos, ó por comer y beber malos mantenimientos. Su yetí crudo machacado con unos granos de sal, aplicado á las maculas que salen por el cuero las cura, y lo mismo hace con los empeynes que comienzan á cundir: – y el fuego de San Anton, ó culebrillas. Iten.– Si toman de ella una batatilla, y dos dragmas de verbena bien cocidas, es preserbativo de pestilencia: su cocimiento puesto unas gotas de vinagre, bebiendo cada vez medio cuartillo mata los gusanos y lombrices chatos, que son las de peor ralea. Todabia no quiero dejar de dotarla de su genealogia de pan porcino, y es en curar las llagas de fuego, pues cociendo muy bien su yetí, y muy molido, batido con claras de huevo encora, y encarna dichas llagas en breve, aplicandola á modo de úngüento con una plancha de hilas, remudandolo de dos en dos dias en tiempo frio, y en tiempo caliente cada dia. Cocidas en tres partes de agua, y una de vinagre fuerte de buen vino, tomando de su cocimiento cuatro [p.] 106
  • 209. - 165 - onzas, es único remedio para retener vomitos, de colera y cursos á un tiempo, que llaman los medicos colera morbo, ó pasion Arabiga, por haber mucho de este mal en la Arabia.– Cura asi mismo el flujo epactico del higado, que es cuando con fiebre ardiente hay camaras de mas sangre que escrementos: enfermedad muy ordinaria en estas tierras de las Misiones en los Indios, por ser muy sanguin[e]os, y no sangrarse jamás de prevencion, y cuando llegan á caer malos, casi toda la sustancia del higado está perdida, y asi prorrumpe en sangre para alivio, y si al pri[n]cipio no se cura con un par de sangrias, y tales medicinas que preserven de corrupcion, casi todos mueren, ó muy raro escapa. / [Véase: LÁMINAS XXXVIII Y XXXIX] / El Taropé, ó contra yerba del Perú está lo mas de estas tierras muy abundante de ella, y casi todos los Indios la conocen: hay en su especie macho y hembra, porq.e siendo semejantes en la oja, no lo son en la raiz ni fruto, porque la hembra es mas abundante en raices, y echa su flor y semilla en uno como plato, ó media escudilla como se vé en la estampa: las dos son de igual vigor, aunque cierto la hembra dá muestra de mas fuerte, y demas duracion, por ser sus raises mas gruesas, la cual cojida en menguante de luna de Enero, Marzo, ó Abril se guarda hasta veinte años con todo vigor, que es mucho. Sus virtudes. Tiene virtud potentisima contra las mordeduras de las fieras, que arrojan de si ponzoña fria, como es la vibora, culebra, aspid, ceraste, escuerzo, zapos, y semejantes. La misma eficacia posehe contra cualquiera otro veneno frio, dado en bebida ó comida, y en des- [pp.] 107 [y] 108 [p.] 109
  • 210. - 166 - LÁMINA XXXVIII Castellano: Contra yerba del Perú. Guarani: Taropé. Higuerilla-
  • 211. - 167 - LÁMINA XXXIX Castell. Contra yerba femenina. Guarani: Taropé miri.
  • 212. - 168 - truir los accidentes que ellos dejan impresos: tomando una dragma de su raiz medio quebrantada y cocida en un cuartillo de agua, hasta que merme la tercera parte, y dado á beber con muy poca azucar, ó miel. Iten. Poniendo su raiz machacada sobre la mordedura de la vibora, ataja el veneno que no corra, y lo estirpa, mayormente si ella es fresca, ó recien sacada, y si luego al punto se pudiera hacer la bebida no correra riesgo eJ. mordido: ecepto cuando mordiere en nerbios, musculos, ó en venas y arterias, que entonces aún la mejor triaca tiene bien que hacer. Iten. Una dragma de su raiz cocida en el modo dicho, y al fin del cocimiento añadirle dos ó tres ojas de borraja y colado, y puesto una onza de azucar, y una media dragma de piedra bezar, tomandolo caliente y arropandose muy bien saca á fuera las viruelas y sarampion, que por el desabrigo se metieron para adentro, ó las que por la misma causa no acaban de salir, y dán congojas y ancias de muerte, habiendo yá comenzado.– Lo mismo hase con las fiebres putridas y malignas, que por la malicia del humor causan graves accidentes: con dicho sudor lo he yo mitigado, y minorado hartas veces, y es único remedio en ellas.– Asi mismo á los que han dado venenos en comida ó bebida, y á los mordidos de fieras es único remedio el su / sudor dicho, ó á lo menos la bebida.– Puedese dár á todos los que tubieren modo de guardar el sudor, y mudarle camisas, que he visto con él milagros de resucitar de muerte á vida. Hallandome en campaña con muchos Indios enfermos de camaras de relajacion del estomago, por las muchas lluvias; y poco abrigo, y no tener mas que carne, y aquella flaca: cocî el Taropé, y á una escudilla de su cocimiento ponia media cuchara de sal, y desleida [p.] 110
  • 213. - 169 - se lo daba, al tercero dia mejoraban, y asi lo he usado para este mal con feliz suceso: su sudor quita el resfrio interno. El cocimiento de dos dragmas de su raiz tomado caliente con un poco de miel de avejas, deshace los grumos de sangre estravenada en las cavidades del pecho y vientre. – Ayuda á bajar la sangre menstrua: – y la criatura muerta y corrompida en el vientre de la madre. Asi mismo mata las lombrices y gusanos de lo interior, y de las úlceras, machacandola, y poniendo su sumo en ellas, ó su polvo. Iten. Bien limpias y cocidas sus raices y echa conserba, es único remedio en tiempo de pestes á los enfermos, dandoles de ella una onza á comer entre dia, poco á poco. Iten. Puesta en vinagre á cocer como cuatro credos, y apartarla tapando la basija: olido aquel vinagre, ó lavandose con él el cuerpo, y enjuagandose la boca es preserbativo de pestes, y venenos, y tengo por cierto, que mientras durare su virtud y olor en la piel humana, no le morderá vibora, ni culebra, ni escuerzo, ó otra cualquiera de veneno frio, es aprobado; huyen las sabandijas venenosas de su olor, y pienso que con su contacto las mata.– Tomada en ayunas con agua caliente, y cocida como un credo mitiga los bochornos que se lebanta de la mucha humedad de la sangre, y la clarifica, echando parte por sudor, y parte por las dos vias de camara y orina. Tengola por caliente en el fin del tercer grado, ó al principio del cuarto, y por seca en el segundo: es de partes muy agudas, y algunas corrocivas, y por tanto, encargo no se exceda en su docis, que es peligroso no mate sofocando.
  • 214. - 170 - / [Véase: láminas XL y XLI] / El Capiî irópitá, Iñachiuná pitá, que dicen los Indios, es el que de Chile nos trahen con nombre de Canchalagua, y en Tucuman llaman yerba de Uron, porque peleando este con la víbora, cuando persigue sus cachorruelos para matarselos, y chupar su sangre, por defenderlos peleando con ella, si es mordido acude volando á comer de dicha Canchalagua, y despues de comido se revuelca segun dicen en él, y volviendose á la pelea es cierta la victoria, por el olor ó cualidad de la yerba con que la víbora se atolondra y no muerde, de suerte, que luego es muerta segun se ha visto: y no me espanto, porque su olor y amargor es suficiente para embotar la vivacidad de la vibora, y furioso veneno suyo de cualidad tan contraria á la Canchalagua. Dos matas muy semejantes hay de esta planta, es á saver: blanca y negra, con solo dos distinciones, y es, que la blanca es mas alta como de una tercia, y la negra de una cuarta, poquito mas. La blanca echa mas ramas ó bastagos, y mayor copa, y varias varas de una raiz, y la negra rara se halla, si no es con solo un bastago, ó tallo; pero mas amarga, y mas eficáz en uso de medicina: distinguense en el color en ser el uno mas claro, y el otro en su verdor mas oscuro, así como el Macaguá caá. Se hallan en partes pedregosas y asperas, á las orillas de las aguas, ó cercanas á ellas, en partes de cerranias, calientes y humedas como son los Valles, y arroyuelos de las quebradas, como es en el de San Angel, Santa Ana, Cerranias de San Xavier, y Sta.* Maria. Sus flores son rubias, algo palidas, es menos amarga que la de Chile. [pp.] 111 [y] 112 [p.] 113
  • 215. - 171 - LÁMINA XL Cast°. Canchelagua. Guarani: Capiii iropĭtá. Iñachiuná itá.
  • 216. - 172 - LÁMINA XLI Yerba de Murta. Guarani: Iñachiuná moroti. Añangapirĭ – cá.
  • 217. - 173 - Sus virtudes. El Capiî irópitá hallo usarlo los Indios para matar las lombrices del estomago y vientre, bebiendo su cocimiento, y por ayuda administrado, misto con otros, como es el lepidio, que el Indio llama Caané miri, con miel y sal y graza, y cierto con buenos sucesos; empero, las grandes virtudes del Canchalagua, segun nos muestra la experiencia, son el purificar la sangre de toda cerocidad y ma / malignas cualidades, así por causa de malos mantenimientos, como por vientos muy calientes, y humedos, con cualidades venenosas, y nocíbas, como estas pestecillas que viene de calenturas putridas, y agudas, que causan inflamaciones internas, yá en el estomago, higado, bazo, pulmones, diafragma, y pleura, á donde se hace el dolor de costado, y muchas veces pia y dura mater, que son las telas que cubren el celebro: – es antidoto contra venenos frios de serpientes: – desopila el bazo, asi bebiendo su cocimiento, como aplicando su sumo por de fuera á modo de emplasto: – es muy alabado su vomito en las fiebres malignas y pestilentes: el modo de úsarla es en un cuartillo de agua que esté hirviendo echar una dragma de la yerba seca, y con un poco de miel de avejas, ó azucar se toma su infusion, proboca leve susudor [sic]. Es caliente en el grado tercero, y seca en el segundo. Tiene el Canchalagua virtud de desopilar, y confortar todos los miembros, asi internos como externos, y de hacer bajar los humores por camara y orina: – proboca el menstruo y el parto, y cierto, que lo tengo por sospechoso, bebido por personas muy colericas, si se bebe muchas veces, porq.e he reconocido, que enciende mucho la colera. [p.] 114
  • 218. - 174 - La yerba de Murta: Que el Indio dice Añangapirí caá, y otros caá iñachiuná morotí, es la q.e los Valencianos llaman yerba de murta, por ser su olor muy semejante á la Murta, ó Arrayán menor blanco: es alta de tres cuartas, y la que menos media vara: consta de un solo pie, y de una raiz desparcida en varias raicejas: sus ojas son tersas algo gruesas, y suaves al tacto, y cuando bán sazonando tiran á morado, y al estar en toda perfeccion se tornan á un rubro muy bajo de color, ó como cardenas: su cimiente es larga, como aquellas de las virreinas, y al fin se disuelve en flecos, como de la agrimonia, o Eupatorio de Mesué: su flor es amarilla. Sus virtudes. Hallanse en esta planta las mas de las virtudes que dejo dichas del Canchalagua, solo el no ser tan aperitiva, por tener partes astringentes, mis / mistas con las agudas y calientes; pero cierto, que en purificar la sangre, y purgarla de sero la tengo por mas segura, y no tan ardiente, como es el Canchalagua, y esto es tomandola en doble cantidad, porque solo es caliente en el fin del grado primero, y seca en el fin del segundo: por lo cual he usado de ella en cantidad de dos dragmas en decoucion, y en sustancia solo una de sus polvos, para las flaquezas del estomago, higado, y riñones, que por flaqueza y relajacion no hacen perfectas couciones, ó no retienen segun el orden ordinario, como es la diarrea, lienteria, y gonorrea, y mayormente en los dolores de los artejos, y gota por causa fria, ó caliente y fria, mistas las dos causas, como se vé en estas tierras, es soberano remedio haciendo baños á dichas partes con su cocimiento: – y asi mismo en los dolores de cabeza antiguos, por causa [p.] 115
  • 219. - 175 - de flaqueza de dichos humores frios, ó reuma intemperata, ó p.r galico: asi úntandose con el aceite en que se hayan frito sus ojas, caliente y bien arropada despues, he visto grande alivio en varios: – y lo mismo en los dolores de gota, y artejos, es mas eficáz la untura del aceite que el baño, y baho de su cocimiento. Hagolo de esta forma: – Ojas de iñachiuná dos onzas, de sus flores ó cabezuelas una onza, medio quebrantadas las pongo en seis onzas de aceite, ó caracú miri, y á fuego lento las frio, hasta que se consuma la humedad y suco de las yerbas, dejolo alli veinte y cuatro horas, y alcabo lo caliento y cuelo, y guardo para el úso. En probocar el menstruo y pares no sirve esta planta, por la razon ya dicha arriba, y por ser de menos calor, no será tan eficáz contra el veneno de las serpientes, y ambiente. / [Véase: LÁMINAS XLII Y XLIII] / El Yacaré caá se halla en las lomerias de cascajales, ó entre piedras de ordinario, aunque tambien se suele hallar en las campañas, y cerranias: hace sus ojas bellosas y delgadas, las cuales bán subiendo acompañando el tallo, opuestas en disminucion, vistiendole todo al rededor, como de flequezuelos, á modo de encajes: en lo alto de él echa como unas espigas blanquecinas, y en ellas sus florecitas acaneladas de muy grato olor, de que se forma cierta semilleja amarilla, á modo de aquella de los alelís amarillos, algun tanto amarga, y aguda, y de cierto olor como de azafétida, aunque tan ingrato al gusto y olfato: buscanla los Indios con toda ansia, cuando sospechan haberles dado algunas yerbas frias, ó cosas venenosas, y para mordeduras de viboras, ó animalejos venenosos, y asi me la dió á conocer cierto Indio viejo, el mas expedito que he hallado en estas Misiones en el [pp.] 116 [y] 117 [p.] 118
  • 220. - 176 - LÁMINA XLII Cast°. Guarani: Yacaré caá
  • 221. - 177 - LÁMINA XLIII Cast°. Calaminta menor.- Orégano. [Materia Médica Misionera 12]
  • 222. - 178 - conocimiento de las yerbas, y su aplicacion, dijome llamarse así, por tener el olor del Yacaré. Sus virtudes. La corteza de su raiz como media onza, cocida en un cuartillo de agua, hasta mermar la tercera parte, y colada añadirle onza y media de miel de avejas, bebida caliente es antidoto para toda ponzoña fria, y mordeduras de animales, que arrojan de si venenos frios, mayormente si se continua por bebida: echando sus ojas á cocer en la comida, y en los casos de haber comido mandioca braba, ó imperfecta, ántes de sazon, es única laneando con ella cuanto ántes pudieren despues de haberla comido; pero en las mordeduras de viboras no es bien lanzarla, ántes si detenerlas, y tomarla á menudo, y así mismo aplicar sus ojas, ó raiz machacada á la mordedura. Iten. Su cocimiento en ayunas, ó de la yerba de su raiz, tomado con / con dicha cantidad de miel, es antidoto, y muy ordinario remedio de estos pobres Indios en las fiebres de contagio de calor y humedad, y de las que por malos mantenimientos se enjendran, porque abriendo las vias y poros saca por respiracion los humores corrompidos, y corrije la putrefaccion, purificando la sangre del sero viscoso, ó reuma mista con ella, arropandose despues de haberla tomado: hace sudar con eficacia, mayormente si se le añade algo de culantrillo, borraja, taropé, ó piedra bezar, cualquiera de ellos. Tengola por caliente en el segundo grado, y seca en el primero, ó principio del segundo. La Calamminta. La Calaminta menor se halla de ordinario sobre canteras de piedra, que el Indio llama Ttá ratá: es muy [p.] 119
  • 223. - 179 - hermosa á la vista, crece de ordinario de á tercia, y la que mas de á media vara en alto, su flor á modo de la Salvia, de un color blanquecino tirante al morado, de olor aromatico grave, tirante un poco al de corrillo, sin ser ofencivo al celebro, como el del tal animalejo: sus ojas asi mismo aromaticas, muy asperas, y juntas suaves al tacto, algun tanto bellosas, del tamaño de su dibujo, como asi mismo la flor pequeña, metida en un cestil, á modo de barquito, que es el dibujo de abajo, y la flor la de encima; huyen mucho las viboras de su olor, y con él se atolondran, y exasperan; pero no mueren echandose encima, como algunos me han dicho: lo que estoy cierto es, que al que la tubiere pegada á la piel, ó en la mano, no será mordido de tal sabandija, porque totalmente las ataranta, y todo es tirar á librarse de su olor y tufo: hace esta planta unas dos semillas en su cestil ó barquillo de olor suave, y de color castaño, relucientes como aquellas del nabo. Sus /Sus virtudes. Tiene virtud de calentar, y penetrar, y deshacer los humores frios, y viscosos: – de desopilar y abrir las obstrucciones, causadas de dichos humores: tomada en bebida, ó su baho, ó sudor, que lo proboca con grandeza, asi como la calaminta mayor: es amiga del estomago, higado, y bazo, por lo cual es única en las bebidas con que se pretende calentar: y asi mismo en los baños con que se quiere fortalecer y desecar nervios, y coyunturas, y deshacer humores crudos y frios, ó haciendo composiciones de únturas ó labatorios, para lo cual la uso. Hallase en gran copia por San Luis, San Lorenzo, San Miguel, y San Juan, en las campañas sobre dichas minas de piedra. [p.] 120
  • 224. - 180 - La yerba mascada y aplicada á la mordeduras de las viboras, y asi mismo cocido y bebido su cocimiento es cosa admirable y subitaneo remedio, y lavando todo el miembro con su cocimiento bien caliente, y al mismo tiempo beber medio baso de él, hace salir por los poros por sudor todo el veneno frio, que estuviere yá intruso en las venas y entrañas: ahora sea de serpientes, ó de bebidas, y comidas, así como el Aguarandio miri. Tengola por caliente en el fin del grado tercero, y seca en el fin del segundo. Aqui me persuado podia haber colocado su autor la receta que se puede vér en la pagina 86 de esta obra. / [Véase: LÁMINA XLIV] / El Solimán de la tierra, ó colmillo de vibora, se halla de ordinario por las campañas á donde hay tierra negra en la superficie de la tierra, á las caidas y faldas de las lomas: toda la mata echa de sî leche al cortarla, y la raiz echa como isuá ó recina pegajosa, y muy viscosa: sus flores son blanquecinas, crece de á cuarta de alto la hembra, y de á tercia el macho: las dos tienen igual virtud y fortaleza con cierta mordacidad, caliente al gusto, y asi mismo con mediana agudeza. Dicen que la mostró el Uron peleando con la vibora; pero á demas de esta bella gracia tiene otras no inferiores, segun personas fidedignas me han informado, testigos de vista de los casos, que á la verdad no lo he yo experimentado, por no ofrecerse la ocacion. Si vî el úso, suyo con cierto melancolico, que la usaban en hallandose afligido de las molestas ventocedades, que causa tal accidente, como adelante diré el modo con que la usaba. Es caliente en el fin del grado tercero, y seca en el medio del 2º. [p.] 121 [p.] 122
  • 225. - 181 - LÁMINA XLIV Cast°. Yerba de colmillo de vibora . Guarani: Mboy caá.
  • 226. - 182 - Sus virtudes. Si luego que picare ó mordiere la vibora se aplica á las heridas, ó dentadas la leche, ó recina de esta yerba apaga el veneno, de suerte, que no corre, ni hace daño alguno, y si sus ojas machacadas y puestas sobre la herida, ó heridas en veinte y cuatro horas las cierran, dejando libre al mordido: si tan presto no se tiene á mano es necesario tomar su cocimiento en esta forma: en un cuartillo de agua se pone á cocer media onza de las ojas de la yerba, hasta mermar la tercera parte, y con una onza de miel se bebe caliente, aplicando á las heridas otras ojas machacadas, y este remedio se repite dos ó tres veces, segun la nesecidad. Algunos bán cortando dicha yerba las puntas por la maña / mañana, y á la tarde vuelven á recojer su recina, y la guardan para dichos casos, y cierto es, lo mas seguro y eficáz. Cocida la yerba en la cantidad dicha, y bebida dos ó tres veces es único remedio á los que han dado batacos de caidas, ó rodadas de lo alto, y á los estrujados y contusos, de haber á ellos caido algun gran peso, como de tierra, ó minas, ó palos, ó de haberles pasado carreta cargada por sobre el pecho: porque á demas de deshacer la sangre grumosa, conforta y cierra las aperciones y roturas internas, mayormente si por afuera la ayudan con emplastos confortativos, y abrigo. A cierto Indio en el Colegio de Cordoba á media noche le pasa por medio del pecho una rueda de la carreta que venia picando, y le hizo pedazos cuantos huesos tiene el pecho por traher mas de ciento sesenta arrobas de peso el eje: el cual de atravezar el carril al espanto de los bueyes por la caida del carretero lo hizo pedazos, y con dicho cocimiento desengrumé la sangre, soldaron los huesos, y quedó dentro de un mes sano y bueno.– Vi usar- [p.] 123
  • 227. - 183 - lo asi mismo para la hipocondria merarquica, decia el tal, que éra todo su alivio: este tomaba su cocimiento con azucar, ó con la yerba del Paraguay. ¿Que dirán los Dotorcillos medicos del día á estas curas admirables de los medicos antiguos? Se reirán no hay duda, porq.e con tales yuyos no hay nesecidad de los tormentos de las mentadas operaciones...... / [Véase: LÁMINA XLV] / El Coquerí ó Duraznillo se halla de él dos distintas plantas, de ordinario en terrenos opuestos, como es el menor que es el negro, que de ordinario se halla al rededor de los sembrados, ó cercos, ó en partes humedas, este crece como vara y media de alto, y algunas veces mas, el cual hace las ojas como las del durazno, y las flores blanquecinas: su fruto del tamaño de bellotas, y de su misma figura de color verde oscuro, y al sazonar se tornan amarillas: Cuando son verdes es de cualidad muy fria, casi como la mándragora; pero al sazonar son mas templadas. La segunda especie nace en partes muy humedas, (cerca) de los bosques, ó montes á su orilla: esta hace mayor su tronco, y sus ojas son mas anchas, mas largas, y mas blanquecinas de color algo bellosas, su fruto lo hace menor y algo redondo, es de mas ingrato olor y mas amarga: de suerte, que esta es la que verdaderamente le dán el nombre de hediondilla, y cierto le cae bien el nombre. Las dos posehen en cualidad fria en la superficie, y en lo intrinseco de su sustancia tiene partes muy calientes, y resolutivas, por tanto, es necesario considerar bien el modo de aplicarla, y asi mismo á que casos, y sujetos se aplica, porque si el sujeto es muy ardiente de complesion, es preciso no tenga mucho tiempo puestos sus opositorios, ó emplastos, porque en vez de ser medicina será enfermedad. [p.] 124 [p.] 125
  • 228. - 184 - LÁMINA XLV Cast°. Duraznillo, ó hediondilla. Guarani: Coquerĭ
  • 229. - 185 - Sus virtudes. El Coquerí, ó Duraznillo, que agunos llaman hediondilla, por su pesado olor: cocidas sus ojas y cogollos lavandose con su cocimiento quita los dolores de cabeza, así de causa fria aplicandolo caliente, como de causa caliente aplicandolo tibio, ó frio, mayormente á los que del Sol y calor del fuego, de hornallas lo han adquirido.– Sus cogollos fritos en aceite ó en infundia de gallina quita los dolores antiguos de cabeza, úntandose seis ó siete á reo al acostarse, quitando primero el pelo á nabaja ó tixera, todo lo / lo que cojen las comisuras del celebro, ó parte doliente, abrigandose despues de la úntura. Iten. Su fruto coj[i]do verde machacado y cocido, y misto con infundia de puerco y un poco de arina de trigo, y unas ojas de malba, hecho á modo de emplasto aplicando sobre aquellas inflamaciones de apostemas calientes, que trahen gran dolor y ardor, y calentura aguda, las madura quitando el dolor con admiracion, y lo mismo hace su fruto maduro á falta del verde, aunque no es tan anodino y sedativo de dolor como el verde, que es á modo de aquellas manzanas de la mandragora narcotico, aunque no llega á quitar del todo el sentimiento de la parte, como lo hace el de la mandragora, y el de las adormideras negras, por lo cual no hallo riesgo ó inco[n]veniente en su aplicacion por no tener partes tan frias. Iten, Sus ojas y cogollos cocidas y mezcladas con arina de cebada, y de abas hecho úngüento con manteca de baca lavada, cura las llagas que de cualquier quemazon se haigan hecho, con admiracion, y lo mismo hasen sus ojas soazadas aplicada á las llagas de dicho fuego. Iten. Sus ojas y cogollos soazadas aplicacla á las infla- [p.] 126
  • 230. - 186 - maciones y tumores frios teniendolas asi calientes, aplicadas por dos horas, y remudandolas si fuese necesario resuelven dichos tumores. Iten. Y puestas sobre una piedra llana bien caliente, ó ladrillo en cantidad, y poniendose de pies sobre ella, quita los tullimientos de los nervios y musculos, por sudor violento: esto hace mejor cuando la piedra está mas caliente, y ellas medio soazadas, y muy calientes ántes de poner el baldado sobre ellas de plantas, bien abrigado todo el cuerpo con / con frezadas, remudandole el sudor, y al dia siguiente repetirlo si fuere necesario. Algunos dicen que su cocimiento dipurado hace lo mismo, lavandose los pies, miembros con él bien caliente, y aplicar dicha yerba bien caliente á los miembros por algunos dias, no lo he experimentado; pero este otro si. Asi la blanca como la negra son eficaces en dichos casos; pero hallo ser mas resolutiva la blanca: por tanto, á cuerpos flacos ó delicados tengo por mejor la negra, y la blanca á los mas robustos y duros. Es caliente en el fin del grado segundo, á, principio del primero, aunque tiene partes frias en la superficie, las cuales son tan debiles, que luego desaparecen. / [Véase: láminas XLVI y XLVII] / Dos diferentes Aristoloquias rotundas se hallan en estas tierras de las Misiones, que aunque las raices son de un mismo modo; pero no las ojas, que la mayor hace sus ojas sin acerraduras, ni globos: digo mayor, porque sus raices son mayores, que llegan á tener diez y algunas doce libras castellanas de peso; pero la que aqui doy estampada la que mayor se muestra es de libra, ó á lo mas de veinte onzas: hace sus ojas acerradas, las flores blanquecinas, tirante á leonado, á modo de campanillas poco abiertas: su fruto del grueso de la punta del dedo [pp.] 128 [y] 129 [p.] 130 [p.] 127
  • 231. - 187 - LÁMINA XLVI Cast°. Aristoloquia Rotundo, Masculino. Guarani: Tüpácǐ yetĭ
  • 232. - 188 - LÁMINA XLVII Cast°. Aristoloquia rotundo femenina. Guarani: Tüpácĭ yetĭ, Mburucuyá miri.
  • 233. - 189 - meñique de la mano, y del largor del último nudo hacia la uña: unas con tres semillas, otras con cuatro, las cuales son del tamaño de perdigones, ó granos de municion, que decimos de matar palomas. La bayna cuando el fruto está en sazon se tornan coloradas, la cual es tierna como frutilla, y muy viscosa ó humeda: las semillas se muestran oscuras leonadas, llamanla comunmente los Indios Tupací yetí, otros Mburucuyá miri, y verdaderamente que la aplican desde su infedelidad hasta el dia de hoy, para males de frio y tullimientos, así por mal francés, como por humedad y frialdad de los miembros, y artejos; aunque muy á lo barbaro, y sin mas composición, que cocerlas con unas cortezas ó astillas del Ibirá payé, ó Anguaí, y beber por muchos dias su cocimiento. Sus virtudes. La Aristoloquia rotunda, tomado el cocimiento de media onza de su raiz, bien cocida en cuartillo y medio de agua, hasta quedar en un bazo poco menos de cuartillo, añadiendole dos onzas de miel de avejas, y cuatro ó seis granos de pimienta bien molida, tomada caliente resiste á los venenos, y ponzoñas bebidas, y al daño de las serpientes, y víboras: tambien / bien se toma una dragma de su polvo bebido en vino, y se aplica tambien á las mordeduras de dichas Serpientes por de fuera.– Bebida la cantidad dicha con vino, pimienta, y un poco de mirra expele el menstruo retenido: – las pares,– y la criatura muerta en el vientre, y lo mismo hace metida en la matriz de la muger. Bebido su polvo con agua es útil al asma, al solipo, á los temblores paroximales: – al bazo crecido: – á las roturas, – y espazmos de nervios: – y al dolor de costado, aplicado á forma de emplasto.– Bien machacada saca las [p.] 131
  • 234. - 190 - astillas, y casquillos hincados en la carne.– Su polvo molido y echado sobre los huesos q.e están carcomidos los escama y limpia: – y así mismo las llagas y úlceras corrocivas las prohive de corrupcion: – y limpia las llagas de las encias, y los dientes, mezclada con la raiz de lirio y miel, inche de carne, las cabernosas heridas, y llagas, aplicandolo á modo de úngüento en planchas, ó lechinos. Sobre las virtudes arriba dicha, no es bien callemos las innumerables que ésta tan célebre planta tiene, mista con otros, para curar las mas reveldes, é inveteratas enfermedades del genero humano, á que luego socorre, porque su cocimiento bebido á la larga sana todas aquellas enfermedades de frialdad y humedad: La Perlesia,– la Aplopejia: – La gota coral: – La Itericia: – La Hidropesia: las Cuartanas, y Tercianas: las Opilociones de todos los interiores miembros, y finalmente los antiguos dolores de las junturas: juntada con Guayacán la Aristoloquia, no hay mal francés por inveterado que sea, que no lo cure, si se sabe dár con el modo que se debe, que es como se sigue: Palo Santo electo una libra, hecho astillas muy menudas, y delgadas de su corteza: – dos onzas de palomina ó fumusterre seca: – media onza polvos de Aristoloquia, otra media onza ponese en remojo en quince libras de agua por espacio de veinte y cuatro horas, y luego se pone á fuego manso hasta que mengue / güe la mitad, en olla vidriada, y sin humo, á fuego de carbon, y de cuando en cuando se remuebe con espatula, (que para esto se hace del mismo palo,) y sacandolo del fuego, despues de consumida la mitad se cuela, y se pone en un frazco limpio bien tapado, y volviendo á echar la misma cantidad de agua sobre dicha materia se hace hervir hasta que merme la cuarta parte, la cual se guarda para bebida á las comidas: de las del frazco se dán nueve onzas ántes [p.] 132
  • 235. - 191 - caliente á la mañana para sudar, y otras tantas á la tarde, arropandolos, y tapandolos del viento. El agua simple se toma á las comidas y entre dia: esto hago con los enfermos que reconozco gran frialdad, y aún les doy vino infuso en las tales cosas, ántes de ponerlas á cocer en acto en olla vidriada, y pongo cuatro azumbres de vino, cuelase, y se vuelve la materia á la olla, y se pone el agua arriba dicha. Para los que no tienen frialdad grave, se ponen mezcladas cosas templadas, como un puñado de endivia, y otro de borraja, ó de sus raices con algun orozús.– Antes de tales curaciones siempre es necesario purgar ántes, y sangrar si hubiere replesion. / [Véase: lámina XLVIII] / El Carachí que dice el Indio, el pan de puercos, del cual se hace el úngüento llamado pan porcino, tan excelente en las quemaduras del fuego: hallanse cuatro distintos en figura, y solo dos son los que comen los Indios cuando hay hambrunas, que es el Carachí blanco, que es el que aqui dejó estampado: el cual hace sus sarmientos largos, poco poblado de ejas: el segundo llaman Carachí úh, que quiere decir negro, y este tiene la raiz como el de europa, y casi las ojas, las cuales son mayores y mas oscuras, y no tan puntiagudas: estos de ordinario se hallan al rededor de los bosques, y en sus orillas, y por los sembrados de rosas, y de esas hay otro, que dicen Carachirá miri, y otro Carachirá guazú, que no son inferiores en virtudes; pero distintas del Carachí, por ser mas agudos y aperitivos, de los cuales pienso poner estampa, y lo poco q.e de ellos he podido tener noticia. [p.] 133 [p.] 134
  • 236. - 192 - LÁMINA XLVIII Cast°. Pan de puerco, ó pan porcino. Guarani: Carachĭ
  • 237. - 193 - Sus virtudes. Las virtudes del Carachí llamado Ciclamino, y pan de puerco, son admirables en varias enfermedades entre si opuestas, porque guisado de varios modos, y mistos de otros es soberano socorro en las aflicciones de la humana naturaleza: porque bebidas cuatro dragmas de su polvo con agua miel, purga por abajo la flema, y el agua de los hidropicos, minorando el bazo.– Provoca el menstruo: ahora, se beba, ó se aplique á la natura de la muger, atada su raiz al muslo izquierdo, dicen acelera el parto.– Bebido su polvo con vino es único remedio contra los venenos mortíferos principalmente contra el de la liebre marina: – machacada y á forma de emplasto aplicada á las heri- / heridas de las Serpientes venenosas las cura, y prohive el veneno. Iten. Destilado su zumo en las narices con miel de abejas purga la cabeza: – y aplicado á las cataratas, ó nubes de los ojos aclara la vista, y adelgaza las nubes y carnocidades de los ojos. Iten. Metido por cala en el cieso con lana ó algodon ablanda el vientre, y hace regir dos ó tres camaras; pero no se aplique a mugeres preñadas, que hace mal parir, y por esta causa se junta siempre con las medicinas que aceleran el parto. Iten. Su raiz machacada y cocida, mezclandole un poco de vinagre reprime el cieso salido á fuera. Sacase de su raiz machacada y estrujada el zumo, el cual á fuego manso se condenza hasta que tome punto de miel, y se le mezcla dos ó tres dragmas de caparrosa quemada, y úntando con este úngüento los empeines y horpes los sana, y todos los granos y maculas que salen [Materia Médica Misionera 13] [p.] 135
  • 238. - 194 - al cuero, asi de causa de flema salada, como por humores corrompidos, y de contagio. Iten. Su cocimiento se aplica útilmente á los miembros descoyuntados: – al dolor de la gota y artritide: – y á las humedas Achoras de la cabeza, (que es la tiña humeda, primera especie de lepra.) Hacese del Ciclamismo un úngüento de artanita, que llaman los boticarios, que sirve para relajar el vientre, puesto sobre él á forma de emplasto, y el de pan porcino tan célebre para las quemaduras y escaldaduras de todo genero de licores, los cuales pondré aquí sus recetas. El úngüento de artanita, que sirve para ablandar y relajar el vientre se compone de los simples siguientes: – Zumo de Ciclamino semi artanita tres libras: – zumo de cohombrillo amargo una libra: – aceite de lirios dos libras: – manteca de baca una libra: – pulpa de coloquintida cuatro onzas: – polipodio un / uncia una, euforbio media onza: por falta del cohombrillo sirve los yesgos, y por el euforbio la pimienta negra: – mirra dos dragmas y dos escrupulos: consumense primero los zumos con el aceite á fuego manso, meneando continuamente, y molida sutiles las demas cosas: apartandolo del fuego se incorporan, meneandolos con la espatula de palo, por espacio de cuatro dias, poniendolo en comio caliente cada vez que se haiga de remover, y alcabo de ello se añade agapeno seis dragmas y dos escrupulos: – cera cinco onzas: pongase todo á hervir al fuego hasta que se incorpore la cera y sagapeno, y apartado del fuego, caliente se le añade polvos de escamonea, de acibar y coloquintida de cada uno seis dragmas y dos escrupulos: euforbio dos dragmas y dos escrupulos: – salgema cinco dragmas: turbit seis dragmas y dos escrupulos: – pimienta larga y xengibre, y flor de manzanilla de cada uno dos dragmas y dos escrupulos: mezclese todo muy bien, removiendo [p.] 136
  • 239. - 195 - con dicha espatula hasta que se enfrie, y repongase para el uso. Este úngüento untandose con él relaja el vientre, y purga el agua de los hidropicos: – sirve á los que padecen lombrices en el estómago, úntando las partes en que ellas las muerden; las mata y las hace salir por vomito y camara. / [Véase: LÁMINA XLIX] / Cuatro distintas especies de Lentisco, se hallan en estas Misiones, las dos de blanco: el uno es arbol grande y frondoso, que en la Provincia de Tucuman llaman Molle de Castilla: la segunda del blanco se halla en las lomerias en tierras pedregosas, y entre cascajales, el cual hace sus ojas mas largas, y mas claras en verdor, y algun tanto mas anchas y mas aromaticas, con mas recina en la superficie: sus flores á modo de racimos, algun tanto tiran al color amarillo blanquecino aromatico, y de muy suave olor, de estas dos especies se hace, ó saca un balsamo por Octubre y Noviembre muy efieáz, y seguro para todo genero de heridas, muy excelente, en la forma siguiente: Cuando el Aguaraíbaí, ó Lentisco blanco menor está florido, se cortan sus cogollos y pomos de flor en cantidad, y quitando los bastagos leñosos se machacan muy bien sus ojas y flores, y puestas á cocer en tacho grande y capáz, se cubre la materia de agua, que sobrepuje cuatro dedos á la materia, y si estando al fuego se bá colando y exprimiendo muy fuertemente, ó con prenza, ó con palos atados á modo de mangual por lienzo fuerte y algo ralo: acabado de colar se vuelve dicha coladura al fuego, que es como leche cortada del cuajo, y se bá subiendo á punto: al principio el fuego fuerte, y al fin algun tanto suave porque no lo requeme, y quite su natural olor, y color, que el cual es de color de canela muy clara. Se conoce- [p.] 137 [p.] 138
  • 240. - 196 - LÁMINA XLIX Cast°. Lentisco blanco ó Molle. Guarani: Aguaraĭ guazú; Chichita.
  • 241. - 197 - rá estar en punto sacando alguna parte de él, y dejandolo enfriar, que tiene punto de melcocha no muy dura, y que echado en agua se bá entero á fondo sin deshacerse, el cual se apartará del fuego, y puesto en sus botes se guarda para el año, ó para años; pero con el tiempo se bá subiendo de punto, y llega á ponerse tan denso como el acibar sucotrino; pero asi duro cuando se quiere úsar de él se rebaja de punto con agua, ó con vino, y en cierto modo es mas desecativo entonces, y une mas presto las heridas, mayormente cuando se rebaja con vino: lo cual / cual se hace quebrantandolo menudamente, y puesto al fuego con corta cantidad de vino ó agua, se bá removiendo á fuego lento hasta quedar en el punto arriba dicho. Puedo decir con verdad, que es muy eficáz en confortar las heridas dadas en nervios y contuciones del periostro. Sus virtudes. El Lentisco de estas tierras no produce almaciga en cantidad como el de europa, y la poca que produce es poco aromatica: por tanto proveyó el Todo-Poderoso á estas Misiones del Caaísí, que es eficáz y perfecta almaciga. El Lentisco cocidas sus ojas, y bebido de su cocimiento cuatro onzas, reprime el flujo de sangre que sale por la boca: – retiene el flujo de vientre,– y el de la orina,– y los molestos vomitos, ahora sea la causa caliente ó fria. Sus ojas machacadas y bien cocidas, hasta que consuman casi el agua, aplicadas asi calientes sobre el estomago hace lo mismo en detener camaras y vomitos, mayormente si al querer aplicar el estomaticon se polvorea encima el polvo de almaciga, ó del balsamo del Curií, (que es el Pino de estas tierras.) [p.] 139
  • 242. - 198 - Sirve este modo de emplasto admirablemente para las quebraduras de los huesos, y contuciones de cabeza y periostros, que es la tela que cubre los huesos, y en partes nerviosas. El balsamo atráz dicho, á demas de curar con seguridad las penetrantes, y no penetrantes heridas, y restañar con grandeza el flujo de sangre que por ellas sale: sirve tambien en todos los casos arriba dichos, mayormente el que se disuelve en vino, y es mas eficáz en retener el flujo de orina,– y semen: – ó purgaciones blancas: – y restañar el flujo de sangre el que se disuel / disuelve en agua, y todo esto hace con mayor eficacia el sacado de las cortezas del lentisco negro, por ser mas astringente y menos caliente. Hallanse en el Lentisco dos diversas escencias, la una caliente y humeda en la superficie de sus ojas y cortezas, y la otra fria, y seca en todo el resto de su sustancia. Pienso al fin del segundo grado, ó principio del tercero. La almaciga de esta planta mascada, descarga los humores de la cabeza, aprieta los dientes que se menean, y corrije el anhelito corrompido: y dado perfume á las vasijas del agua que se bebe cociendolo primero, y poniendola ási caliente en la tinaja llena de humo de almaciga retiene la estangurria poco á poco, tomando dicha agua á la larga: – y lo mismo hace con el flujo de la incontinente orina, y semen, tomada fria en todo el úso ordinario. / [Véase: LÁMINA L] / El Aguaraíbaí ó Lentisco negro se halla en estas Doctrinas por las campañas, y lo mas muy de ordinario, y son dos en este genero, macho y hembra, por que el macho tiene las ojas mayores, y mas gruesas, y encadenadas unas con otras, con ciertas barbas, ó sarcillos, á modo [p.] 140 [p.] 141 [p.] 142
  • 243. - 199 - LÁMINA L Cast°. Lentisco negro ó molle negro. Guarani: Aguaraĭpaĭ miri.
  • 244. - 200 - de adorno de puntas por sus sarmientos, como lo muestra esta estampa. La hembra hace sus ojas desnudas de adorno, pegada al tronco, es mas abundante de semilla, mas pequeña y afeminada en todo; pero en virtud de confortar y reprimir hallo no ser menor que el macho, y tan recinosas sus ojas, bastagos y raices. Sus virtudes. El aceité sacado por cocimiento leve, y expresion de sus semillas, y bien curado al Sol, es único remedio para los que padecen flaqueza de nervios, ó calambres, úntandose con él caliente, y poniendo encima unos paños calientes despues de la untura: lo mismo hace en los dolores de las coyunturas que llaman artritide.– Quita el dolor de las quebraduras de los huesos, y ayuda á criar el poro para que suelden, aplicandolo en la forma dicha, lo mismo hace en las contusiones y magulladuras de los nervios, musculos y carne. Iten. El balsamo que se sacan de las cortezas de sus raices sirve para curar heridas, mayormente aquellas de partes nerviosas, ó que se descubre á cortar nervios, y musculos: – para soldar los huesos quebrados cón llaga, porque aún tiempo cura la llaga y une el poro sarco, y despues para que cubra el hueso, y este balsamo es mas eficáz en estos casos de / de huesos quebrados, que el que se hace del lentisco blanco, aunque suele causar mas comezon á la parte. Iten. Tomada una dragma de él desecha en vino, retiene las camaras de sangre, y todo flujo de vientre, principalmente la diarrea. Tomando dos dragmas de él desleido en agua de llanten ataja el flujo de sangre del estomago que sale por la boca, y sorbido por las narices el que sale por ella: – y puesto [p.] 143
  • 245. - 201 - en algodon empapado en la boca de la matriz de las mugeres ataja el flujo del menstruo inmodico, y esto hace mejor si se deslie en zumo de llanten, repitiendo á menudo su aplicacion por seis ó siete veces, unas tráz otras. Es aprobado remedio y sin peligro. Sus cogollos y ojas tiernas cocidas y machacadas, y aplicadas á forma de emplasto á las contuciones y golpes, las conforta y mitiga el dolor, y esto hace mejor si se rocian con vino ántes de aplicarlas. / [Véase: LÁMINA LI] / Cuatro especies diferentes de Xalapa se hallan en estas tierras de las Misiones; pero la mejor para uso de medicina es la que aquí pongo su estampa, por ser menos fria, y mas amiga del estomago. Las otras tres especies son menos pobladas de ojas, y no tan abundantes de ([leche]) (r)amas ojas y flores: tienen sus ojas mas largas mas bellosas y no tan abundantes de leche las dos especies primeras: la tercera nace de ordinario en un solo tronco, sus ojas muy pequeñas y en gran copia, hace su copa á modo del pino de estas tierras, y la llaman los Indios Caá cambí Curií. Hay á demas de estas cuatro dichas otras dos especies menores, sus sarmientos muy sutiles, que se esparcen en contorno de su raiz sobre la tierra, y todas ellas son purgantes; pero muy enemigas del estomago: de suerte, que causan grandes congojas de vomitos, sudor frio, desmayos, y convulciones, que ponen en peligro la vida, como lo he visto y curado, á los que indiscretamente se la dieron por purga en cantidad doble de dos dragmas de su polvo en sustancia, que es sobrada purga, para el mas robusto una dragma, y para el flaco media [p.] 144 [p.] 145
  • 246. - 202 - LÁMINA LI Cast°. Leche Tres ó Xalapa. Guarani: Caá cambĭ
  • 247. - 203 - Sus vi[r]tudes. La Xalapa cojida en estas tierras en la menguante de Luna de Abril, sacandola de tierra sin herirla ni quebrar sus raices, porque no desechen de si la leche, y luego que se sacan lavarlas muy bien de la tierra, y ponerlas al Sol, por espacio de tres dias, para que se condense su licor en su corteza, la cual al cuarto dia se aparta de lo leñoso de su raiz, y se pone á secar al Sol, hasta que se pueda hacer polvo sutil, el cual se pasa á cedazo mediocre, y se prepara en el modo siguiente: Polvo de corteza de Xalapa una libra: – aguardiente de vino / no bueno medio cuartillo, pongase en vasija vidriada, ó de plata, amasando el polvo con el aguardiente muy bien, y esto se tenga dos dias apretado en la tal vasija, y alcabo de ellos se pondrá á secar en la sombra, sobre alguna fuente ó plato ancho, y se irá removiendo, y cuando está medio seco se saca al Sol, hasta que de él se seque. Estando en este estado purga excelentemente por abajo, y por arrib[a], como el antimonia, y es única purga para los que se requieren purgar el estomago por la boca, y no echar los humores en copia á las vias inferiores, y vejiga, sin hacer daños en lo interno, como los de las impreparar, que causan llagas, y discenterias. Paraque purgue muy bien los humores flematicos, y gruesos por abajo, sin vomitos, la vuelvo á poner segunda vez en preparacion de aguardiente, y secarla como queda dicho, lo cual obra sin congojas, ni vomitos, siendo preparado con aguardiente de buen vino. La purga de la Xalapa es soberano remedio á los que padecen enfermedades de humores flematicos, gruesos y crasos, como humores galicos, y dolores arteticos: – bubones: – incordios: – gota de frialdad y humedad: – sobre-huesos: – escrofulas, y lobanillos: – y lamparones tier- [p.] 146
  • 248. - 204 - nos, que repetida segunda y tercera vez intervalada por quince dias, quite todas estas pasiones, y las purga por camara, y orina, preparandose primero con dos ó tres xarabes, que preparen la flema, como es el cantuejo, ó de cinco raices, ó semejantes. Iten.– En principio de enfermedades de camaras, catarros ferinos, lombrices y gusanos: es admirable remedio en los Indios, porque quita la replesion de que se ceban dichos accidentes, y los ataja, tomando de su polvo peso de un real de plata, que es una dragma, incorporado con conserba de corteza de cidra, como onza y media de conserba: es único remedio, y admirable, para purgar todas las pasiones arriba dichas, y á falta de la conserba de cidra lo doy en vi / vino como dos onzas, ó en caldo una media escudilla. La que se toma en conserba se puede tomar ántes de dormir, tres horas despues de haber cenado, ó por la madrugada, y dormir despues de haberla tomado. La que se dá en bebida por la mañana, que no duerma el que la toma hasta acabar de obrar. Tengo por experiencia de la una preparacion, mata las lombrices, ó las atolondra, y las hace bajar por la camara unas muertas, y otras medias vivas atolodradas, asi como los pescados, que con su leche y polvo se cojen en abundancia, echandosela en el cebo con que se quieren matar, como es en masa, ó en afrecho, ó carne picada, que volviendose los pobres panza arriba bán tordeando por la superficie, ó tena del agua, sin volverse á hundir, y poniendose á la corriente se cojen en abundancia: los tales se han de sacar las tripas y entrañas luego que se tiran fuera del agua así vivos, porque así no son dañosos; pero para mas asegurar se pueden salpresar. Los accidentes que causa le Xalapa se remedian y atajan con aguardiente, ó vino bueno bebido. [p.] 147
  • 249. - 205 - Es fria en el tercer grado, y humeda en el segundo, aunque su leche posehe partes agudas corrocibas. / [Véase: LÁMINA LII] / Caá Curuzú, que se halla por las campañas á las caidas de las lomas, y en sus cumbres: salen á veces de una raiz dos ó tres barillas vestidas de ojas en contorno, otras veces cada raiz sale su barilla, y en la punta ó extremo de ella su flor entre blanca y amarilla, de un olor aromatico y subido de punto, tirante al olor de las almendras de durazno tan vehemente, que con mucho excede al olor suyo: de suerte, que puesto en el aposento apenas se puede sufrir su olor de vehemente, por lo cual mas de dos veces lo he traido apartes de mal olor para con el de dicha yerba desterrar el de dichos aposentos, ó corredores: hallase que esta yerba echa sus ojas sin pezones, vistiendo su tronco á modo de crúz, de suerte, que todo lo tapa: es sobremanera recinosa toda la planta, mayormente su raiz, y solo cortandola la despide, siempre con el olor dicho, a modo de la que las raices del caáísí. Es gruesa su raiz como lo que caben en la mano cerrandola, y larga de un jeme, y á veces mas, otras menos recta metida á la tierra: Hallase en cantidad por las partes dichas en las tierras de San Luis, San Lorenzo S. Miguel, San Juan, y San Angel, y en los Apostoles, Concepcion y S.n Carlos tal cual mata suya. Es caliente en el fin del segundo grado, y seca al principio del tercero. Sus virtudes. El Caá Curuzú seca sus ojas hecho polvo, y dado á beber en vino mata las lombrices y gusanos, y los hace echar por vomito y camara, tomando de su polvo media [p.] 148 [p.] 149
  • 250. - 206 - LÁMINA LII Cast°. Yerba Santa contra peste. Guarani: Caá Curuzú.
  • 251. - 207 - dragma en ayunas, ó el cocimiento de media onza de sus ojas y tallo con azucar ó miel en dos ó tres mañanas á reo: conforta dicho cocimiento el estomago, asi como el de los ajencos, purga la flema levemente por camara y orina: abre las vias, y con gran eficacia quiebra la piedra de los riñones y vejiga cuando la causa eficiente suya es de frialdad de di / dichas partes, ó humores frios y reumaticos, provocandolos por la via de la orina y camara, mayormente si se administra parte de sus ojas en cristeres, los cuales son eficaces á dicho efecto, y al de la eceatica de causa fria y humores viscosos, aplicando á la parte emplasto hecho de sus ojas machacadas, y medio fritas con infundia de puerco, ó caracúque miri, ó aceite, y lo mejor será en infundia de tigre, y cebo de toro partes iguales. Asi mismo socorre todas las hinchazones flematicas de las coyunturas, y las resuelve en breve. Iten. Para los espazmos de nervios no he hallado cosa mas eficáz, que la úntura de su composicion, que se compone de ojas flores, y raiz del caá curuzú una libra: – toro caá: tamanduaí miri: salvia, ó en su lugar Caaímbé morotí, que es salvia silvestre, y ruda ó manzanilla, de cada uno de estos media libra: – ojas de malbas doce onzas, todo machacado se pone en infundia de puerco ó de aceite libra y media: – cebo de toro de ocho ó diez años dos libras: pongase todo á fuego manso removiendolo á menudo, hasta que se consuman los zumos, y se deja asi enfriar por espacio de 24 horas, vuelvese á calentar y se cuela y guarda. Esta úntura disuelve los espazmos, conforta los nervios, y los dilata, y desopila con admiracion, administrandola siempre caliente, y con abrigo, hace sudar todo el cuerpo, y resuelve todo tumor y dolor originado de frialdad y humedad, sino es que haiga gran [p.] 150
  • 252. - 208 - replesion, que en tal caso piden evacuaciones los casos. Es contra los vientos corrompidos y pestes. / [Véase: LÁMINA LIII] / El Caáné miri que dice el Indio, á diferencia del caáné guazú, que llama al Eneldo, lo hay por todas estas tierras en grande abundancia mayor, y menor: el mayor es el que aqui doy por estampa: el menor es ratero, tiende sus bastagos al suelo, sus ojas son menores, y crece de á tercia cuando mas; pero el grande de á vara, y vara y media en partes fértiles y humedas, muy cargado de semilla toda su copa y bastagos, con profundas raices metidas rectas por tierra, de olor grave y agudo en todas sus partes, amargo, picante y ardiente al gusto, mayormente su semilla y raiz. Es caliente en el cuarto grado, y seco en el t [sic] Sus virtudes. Porque hallo desdice esta planta en estas tierras de la original de Plinio en la flor y semilla, la pongo por dibujo; pero es el verdadero Lepidio de Plinio, ó heberide de Democrates, mayormente el menor lepidio, que cierto no le falta circunstancia alguna: y Galeno dice la heberide, y el lepidio solo en el nombre se difieren, y del mismo sentir es Pablo Egineta, y así por la experiencia en la esceatica se conoce ser él, porque á demas de tener todas las partes de Lepidio tiene sus efectos en abrazár, y escarificar el cuero dentro de cuatro horas su semilla y raiz, y así tengo en esta parte por mas eficáz el menor, del cual he úsado mas de dos veces contra la esceatica, y coyunturas contusas, á donde se embebieror [sic] dolores frios, aplicada en lo forma siguiente: Por no levantar ampollas y hacer llagas para la esceatica: ojas, corteza y semilla de Lepidio una libra, muy [p.] 152 [p.] 151
  • 253. - 209 - LÁMINA LIII Cast°. Lepidio, ó Payco. Guarani: Caané guazú. [Materia Médica Misionera 14]
  • 254. - 210 - bien machacada, pongolo á cocer en medio cuartillo de vino genezoso, y á medio cocer le echo me(dia) onza aceite de ruda, ó manzanilla, teniendolo tapado, vuelve á hervir hasta consumir casi todo el vino, y caliente lo aplico á / á la esceatica por espacio de un dia, que aunque enciende el cuerpo no es caustico, mas es necesario meter en baño despues, porque el vino y aceite apagan su agudeza: echanse ántes ayudas comunes, á donde en lugar de eneldo pongo lepidio, y son únicas en el caso: – como tambien en desopilar la matriz.– No se echen á mugeres preñadas, porque al punto mueve y mal paren, como se ha visto, q.e por sospechar ser mal de la matriz, y no preñazgo, luego movió y mal parió. Valense mucho de esta planta para la retencion de los meses, úsada por perfumes, bahos de su cocimiento, y labatorios por abajo: en la provincia, y cierto matazano se atrevia á darla por bebida al sexo femenino; no sin grave riesgo de esterilidad, que cierto es de temer. Con solo soazar el Payco y bien caliente descalza la muger pizar sobre él, y luego asentarse en él, llama el menstruo, y purga la madre, arranca la sangre retenida del parto, y las pares, y lo mismo hace su baho sin darlo por bebida: segun estoy informado de personas fidedignas, bebida cuatro onzas de su cocimiento, en que se haya puesto dos dragmas de su semilla, ó tres de sus ojas con una de miel mata las lombrices y gusanos. Toda la yerba echada por casa mata y avienta las pulgas, y si por dos dias arreo riegan con su cocimiento el aposento, no solo no cria pulgas; pero se mueren las que se trahen de afuera, y en toda la semana no se verá pulga en su aposento, he visto treparlas por las tablas del cancel, y á todo tropel salir á fuera huyendo de su olor. [p.] 153
  • 255. - 211 - / [Véase: LÁMINA LIV] / Aunque mi intento cuando comenzé esta obra, no fué el escribir ni dibujar ninguna de las plantas que trahen dibujadas los demas herbarios: todabia por el bien de estos pobres Indios, déstruidos de medicos y medicinas, me veo obligado á darles á conocer las mejores y mas útiles, y necesarias á sus dolencias, q.e con tanta abundancia producen sus tierras, como son la Verbena, Birga aurea, Calaminta, Dictamo, Poleo, Aristoloquia, Palo Santo, ó Guayacán, y asi mismo, porque hallo que toman unas yerbas por otras, y asi mismo palos, y para librar de algunas dudas, que hay á cerca de las figuras, y grandor, porque por razon de ser estas tierras muy humedas producen asi las ojas, como las flores y ramos de mayor grandeza, y algo inmutadas en las flores, y por tanto dibujo las ojas de cada planta del tamaño q.e es. Tiene la Verbena sus tallos cuadrados encima de los cuales hace sus semillas en unas espigas á modo de canelones de disciplinas delgadas, en las cuales bá poco á poco echando su flor, conforme ellos bán creciendo, como aquellas del llanten, las cuales son moradas y muy amargas: la semilla pequeña, y parduzca ó lara. Llamanla yerba sagrada palomera, (Peristereom en Griego,) por lo mucho que las palomas se regocijan y alegran con ella, y procuran revolearse, y habitar á donde ella nace. Hallanse de esta yerba en estas Doctrinas cuatro distintas especies, es á saver: la que aqui dejo pintada, y otra mas delgada, y mas abundante de ramas, y asi mismo de flores y semillas: las ojas mas pequeñas, y asi mismo los tallos muy sutiles, que es la hembra, y la que dejo estampada es el macho, segun Plinio, y otros varios herbarios. Las otras dos especies, la una se halla por los campos, la cual hace un solo tallo, muy ralos sus ojas as- [p.] 154 [p.] 155
  • 256. - 212 - LÁMINA LIV Verbena verdadera.
  • 257. - 213 - peras, y poca flor ó canelones, muy pa / parecida á la Verbena la cual de ordinario se halla muy sola, y en disierto esta tal, es la que los Valencianos cojen por yerba de la sangre: la cual deshace el bazo, y saca la sangre y agua contenida en él por los poros. La cuarta especie nace en los pantanos, y creo es el macho de esta dicha sanguinaria: tiene su tallo de dos varas de alto, sus ojas muy grandes, y asi mismo gran copia de canelones con su flor moradas [sic] en lo alto del tallo, el cual es muy aspero, y grueso, como asi mismo sus ojas: tengo las dos por una misma generacion, aunque la una se halla en partes secas, y la otra en el agua. Sus virtudes. La Verbena, ó yerba sagrada comun, son dos, macho y hembra, las cuales posehen una misma virtud; cocidas en aceite, ó fritas sus ojas despues de machacadas, y úntandose por espacio de tres dias la cabeza con él tibio, quita todos los antiguos dolores de cabeza, y restaura los cabellos perdidos, y establece los caducos y que se quieren caer, cuando los tales dolores proceden de causa fria.– Sus ojas y raiz cocidas con vino bebidas, y aplicadas á forma de emplasto atajan las llagas que bán cundiendo, y el fuego de San Anton. Dase á beber contra las fiebres tercianas el tercer nudo con todas sus ojas, comenzando á contar de la raiz: y contra las cuartanas el cuarto, y esto hace con mayor eficacia cojiendola el primer dia de Luna, como lo muestra la experiencia. Tomando su cocimiento en ayunas con unas gotas de vinagre de buen vino, y una onza de miel, ó azucar, y por espacio / cio de tiempo úsada es admirable remedio contra las fiebres malignas, y putridas: – contra la Itericia. [p.] 156 [p.] 157
  • 258. - 214 - Tomando de sus polvos dos dragmas en vino d.e mañana, su cocimiento gargaricandose á menudo reprime y cura las llagas de la garganta, y boca.– Cocidas sus ojas y aplicadas á forma de emplasto mitiga las hinchazones, y inflamaciones antiguas, y las llagas que bán cundiendo, y mundifica las muy sucias. Su cocimiento bebido por espacio de tres dias suelda las venas rotas en lo interno, y saca por sudor los cuajarones de grumos de sangre, ó por camara, ó por orina, por donde mejor conviene. / [Véase:LÁMINA LV] / Cuatro especies de Carqueja hallo en estas Misiones, la primera es la que aqui dejo estampada, que es de ojas tan anchas como un dedo index, la cual nace á las orillas de montes, y entre matorrales: la segunda asi mismo se halla entre tamanduaí, que son ciertas especies de xaras: la tercera nace en partes humedas, y á orillas del agua, la cual tiene sus bastagos mas altos, las ojas mas angostas y mas largas, y mas recias: la cual carga de ciertas florecitas blancas, á, modo de botoncitos. Las otras dos especies arriba dichas florecen; pero jamás he podido hallarles semilla, y asi juzgo, que son producidas del aparato de la tierra, y astros, ó rocio. La cuarta especie se halla por cerranias, muy pequeña, y muy menuda de ojas; pero muy aguda y ardiente, la cual no dudo tiene partes muy corrocibas, y que para el uso de llagas que requieren comer y extirpar carne fungosa es única, y aún para atajar corrupciones de hueso. Sus virtudes La mejor Carqueja para el uso de medicina hallo ser la mayor, y á su falta la segunda de ojas mas angostas, y mas poblada de ramas, por ser menos agudas y no tan [p.] 158 [p.] 159
  • 259. - 215 - LÁMINA LV Cast°. Carqueja. Guarani: Yaguáreté caá.
  • 260. - 216 - ardientes. Las cuales cojidas en el mes de Julio, y secas hecho manojos, y guardadas para el año ahorra muchos úngüentos inventados para limpiar y curar heridas. El modo de usar la Carqueja es como sigue: Se coje un manojo de Carqueja medio machacada, y se pone á cocer en tres cuartillos de agua, y cuese hasta mermar la mitad, y dejandola enfriar se cuela, y se exprime muy bien, y su / su cocimiento tibio en tiempo de frio se lava muy bien la herida, ó úlcera, si dicha herida es putrida, ó corrociba se le añade un poco de miel de avejas al cocimiento, asi en las úlceras cabernosas, como en las cocohetes, con propiedad oculta, y en las cancerosas echado con jeringuilla, y para encarnarse las llagas, y encorar se hade poner á secar la Carqueja que se coció, y bien molida sutilmente se hade pulverizar la llaga despues de haberla lavado con el cocimiento, la cura aunque sea muy vieja y callosa: y para tales llagas callosas es mejor la pequeña, ó cuarta especie, y á su falta la tercera especie, por ser mas corrociba. Iten. La Carqueja cojida verde sin machacarla, media onza de sus ojas, y puestas á cocer en un cuartillo de agua, y que dé dos hervores, dejada enfriar y colada, y su cocimiento volviendolo á calentar, infundiendo cuatro ojas de borraja, y medio puño de Amanbaí miri, volviendo á colar esta segunda infusion, y poniendole seis onzas de azucar blanca, ó almiba([l]) (r) clarificado es el mejor lamedor de cuanto he experimentado para curar llagas del pecho, y sacar la materia por la boca: ahora, sean las causas externas de golpes, ó por empiema, ó pericumonia, ó por haber quedado de alguna penetrante herida sangre estravasa, ó por llaga del pulmon, porque tengo reconocido en esta yerba lo que dicen del ([él]) escordio, que prreserba la corrupcion, de suerte, que la [p.] 160
  • 261. - 217 - carne muerta que se envolviere entre la carqueja no se corrompe, ni agusana. Ten /Tengo de ella hechas las especies que dicen del escordio, y pasado mas adelante con mejores sucesos que con el escordio, porque es mas encarnativa, y menos acre, y mas amiga de la naturaleza humana. Tengola por caliente en el segundo grado, y seca al fin del tercero, ó á principio del cuarto, por lo cual no se puede dár por bebida, sino es templando su sequedad, como dejo dicho. Advierto, que lo mejor es co([m])cerla en cosas de acofar ó cobre, mayormente cuando se hade úsar por bebida, porque con su agudeza saca el sabor y cualidad corrociba del cobre. Iten.– Sus ojas verdes machacadas, y puestas á las llagas con gusanos las mata, y cura la llaga, y lo mismo hace con animales, que con hombres, como perros, caballos, bueyes, y ovejas, como lo muestra la experiencia. No pretenda matar los gusanos internos con ella, dandola alguno por bebida, porque con la preparacion pierde las partes corrocibas, y no se puede dár sin prepararla en el modo dicho, porque es tan seca, que mata á la larga, en dos meses ó menos con fiebre Etica. / [Véase: LÁMINA LVI] / La yerba del Toro, que el Indio llama asi, por vér que los toros, bueyes, y novillos la buscan y la pacen, ó comen con gran gusto, hasta consumir sus troncos, y es la cosa que dicha yerba consta de partes muy emolientes y calientes, cual jamás he visto semejante, ni he leido de yerba alguna, pues excede y sobrepuja al meliloto en ablandar, y resolver durezas, y relajar el vientre, y por tanto es tan buscada de los toros para desatorar el vientre y entrañas, de las bolas que les origina la aspe- [p.] 161 [p.] 162 [p.] 163
  • 262. - 218 - LÁMINA LVI Cast°. Certula mayor.- Melilocto. Guarani: Toro caá.
  • 263. - 219 - reza del pasto de estas tierras, que es muy aspero y muy seco, por la braveza y acervidad de la tierra, y asi aunque brutos con instinto natural la buscan: es dotada de un olor suavisimo y muy aromatico como de yerba buena, y toronjil, misto sus flores son como de retama; pero entre amarillas y blancas, de un vacio graciocisimo, como aquel de las mosquetas y muy olorosas: su raiz es grande y gruesa, algo carcomida á trechos: nace á donde hay tierra negra, no muy humeda y algo frezca: la hay en abundancia en las campañas de San Angel, y San Juan, y por tal cual parte de las Doctrinas, mayormente cercana á lomerias de tierras, y por el Paraná en partes de tierra algo negra. Consta sus raices de varias ramas, mas de media vara en alto, ó de dos tercias, toda ella expele de si tal olor, que de lejos se percibe su fragancia. Hallo que los Indios la úsan en sus enfermedades para camaras de humores muy acres con fiebres, asi por ayuda como por bebida, con admirables efectos de mejoria. Llamanla algunos malba campestre, ó cimarrona, por vér tiene visco como la malba; pero muy poco han reducido sus virtudes, cuando por sus partes donde está ella está pregonando las muchas que posehe, como diré las que yo tengo experimentadas. Sus virtudes. Sus ojas cocidas y machacadas hecho á modo de úngüento con in / infundia de gallina, ó de puerco sin sal, aplicado á las apostemas reveldes y crudas, ó las resuelve ó las madura, quitando y mitigando el dolor, y si se le añade un poco de levadura las abre, sin ser necesario apostemero ni lanceta. Es caliente y humeda en el segundo grado. [p.] 164
  • 264. - 220 - Iten. Cojida frezca y machacada, y puestas unas gotas de vinagre enjuagandose con su cocimiento desinflama y ablanda los flemones de la boca, mayormente si se tiene dicha yerba dentro de la boca, entre el labio y las encias.– Bien cocida en vinagre la corteza de su raiz, ó las ojas, resuelve el flemon por grande y duro que sea: – asi mismo aplicada al principio á cualquiera otra inflamacion de apostema, con gran dolor en artejos, ó coyunturas la resuelve y la repele. Bebido de su cocimiento, como medio baso de los grandes, (que es medio cuartillo,) con una raiz de contra yerba, echandole un poco de miel de avejas, es único remedio en las camaras pestilentes y malignas, porque lubrica el vientre, y es antidoto contra la fiebre, sacando por los poros su malicia: por lo cual aconsejo se abriguen despues de tomada, la cual se tomará caliente como sudor: y si se le echa unas dos ojas de borraja y piedra bezar es mas sudorifica, y mitiga los dolores internos, asi del ventriculo como del higado, intestinos: – y si de su cocimiento cocido con afrecho labado se echan labativas, quita los pujos colericos, y tenesmos, (que es cuando se tiene mucha gana de hacer camara, y no se puede.) Iten. Su cocimiento bebido frio en lugar de agua, es muy saludable á los que padecen obstrucciones de vías, durezas de vientre, retenciones de menstruo, congelaciones de escirros en los miembros internos: flucciones de flema salada á los riñones y vejiga, que cerrando las vias forman piedra, y si toman de ella una dragma, y otra de raiz de Cara / Carachírá miri es único remedio en deshacer la piedra, y abrir las vias de la orina, tomando de su cocimiento medio cuartillo en ayunas, con una onza de azucar cande, ó miel de avejas á su falta. Iten. Sus ojas secas tostadas y molidas, tomando de su polvo una dragma en agua de yerba buena, retiene los [p.] 165
  • 265. - 221 - flujos de vientre, que provienen de relajacion del estomago, por frialdad, ó flaqueza, y si por acrimonia de humor colerico en agua de llanten, ó rosa seca, ó de cebada tostada primero de cocerla. Hallo ser única en las ayudas purgantes, que se hacen de cabezas de carnero, en lugar del meliloto, ó de los mercuriales, que son único remedio para purgar por abajo los cuerpos que no se puede por arriba, hecha en la forma siguiente. Se tomará una cabeza de carnero viejo, quitado el cuero, ponla á cocer en una Olla, que tenga cuatro azumbres de agua, y en estando á medio cocer le irás echando las yerbas siguientes: – Manzanilla, Eneldo y Ruda, de cada uno un puñado, cuezan medio cuarto de hora, y alcabo de él pón Toro caá c[u]atro onzas: – Bledos blancos, parietaria, mercuriales, malbas, raices de borraja, y de achicoria, y de esparragos un puñado de cada uno: Afrecho lavado, cuezan hasta que la carne de la cabeza se despegue de los huesos, y si fuere tan dura, que asure mas que la mitad del agua, podrás añadir de otra agua caliente, de suerte, que quede en dos azumbres de cocimiento, del cual se echan ayudas, añadiendo á cada una onza de miel de avejas, media cuchara de sal, y dos onzas de aceite, ó caracuqüé miri, tomanse por mañana, ó por la tarde, como mejor se hallare el paciente, cada dia una. / [Véase: LÁMINA LVII] / Hallanse dos plantas tan parecidas en las ojas por estas Doctrinas, que solo por el color y olor, y figura de la flor se distinguen, porque el ajenjo pontico hace su flor á trechos del tallo de color dorado, y suave olor: hallase cerca de las aguas en partes de tierra pingüe, y á veces cerca de los sembrados á sus orillas. La verdadera Artemisa es muy frecüente y cercana á los pue- [p.] 166 [p.] 167
  • 266. - 222 - LÁMINA LVII Cast°. Ajenjos poncticos; Guarani: Sandia rogué miri. Cast°. Artemisa. Guarani: Sandia rogué guazú.
  • 267. - 223 - blos por los sembrados, y huertas, es mas oscura de color y verdosa: su espiga de la flor que la hace seguida en la punta de los tallos, aunque al sazonar algun tanto amarilla, y cierto que le falta muy poco para alcanzar en virtudes al Absintio pontico, dado, que no es tan confortatiba del estomago, ni de tanto calor como dicho absintio, y cierto, que á falta de este me he valido de aquella varias veces con buen suceso, poniendo un tercio mas á la docis: crece el absintio demas de vara en alto, y la artemisa poco mas de media vara. Sus virtudes. El axenjo pontico es único remedio en todas las pasiones de flaqueza y relajacion del estomago, mayormente en las que provienen de crudezas y frialdad, y humedad, y asi mismo socorre á las pasiones y enfermedades del higado, con notable confortacion, y con su amargor mata las lombrices y gusanos: – provoca y purga los humores colerico por camara y orina: – empero, no aprovecha nada á la flema contenida en el vientre, porque con su notable estipicidad la detiene, y lo mismo cuando hay flemas en el pecho, ó pulmones, mayormente cuando es flema gruesa y y [sic] pegajosa, y asi en tales casos no conducen nada á tales pasiones, por la razon arriba dicha: son muy amigos del higado, y gratisimos al estomago, por donde dispiertan el apetito perdido, y confortan la digestion: masados con yerba buena y le / levadura, y vinagre rosado, y aplicado sobre el estomago, á forma de emplasto, notablemente restituye la gana de comer de muchos dias perdidos: sirve á este efecto tambien el vino de axenjos en su preparacion. Trata Dios Corides en el 5º. libro. Es el Absintio pontico caliente en el primer grado, y seca en el segundo, ó en el fin del tercero. En [p.] 168
  • 268. - 224 - Cordova se halla el Absintio santonico por maleza, á modo decir vulgar, y el romano arriba del sozabon de la toma, á las orillas del rio, cerca de los sauces. No he visto por estas tierras el vulgar y ordinario axenjo de España, el cual con ser muy amargo y de ingrato olor es astringente, y poco amigo del estomago, y asi poca falta ó ninguna hace á donde está el Pontico, ó romano, que todo es uno en virtud y fuerzas, segun Andres de Laguna, y Mathiolo Senence. Hallanse dos especies de Artemisa en estas tierras, la una que es la mas ordinaria y vulgar, que casi se nos quiere meter en nuestros aposentos, y corredores, segun es de cacera. La segunda especie es mas silvestre y cautelosa, pues solo se halla en disiertos y despoblados lugares, por las campañas y cerca de los arroyos, ó rios, es mas pequeña que la vulgar artemisa, que es la que doy por estampa: asi mismo es mas blanquecina sus ojas, y asi mismo menores; pero en la semilla es mas abundante, y su flor mas olorosa, y lo mismo toda la yerba, por donde la tengo por mejor, y mas eficáz en medicina, por ser mas amarga y aguda, algun tanto mas que la domestica, y amiga de poblados, y asi la silvestre es mas eficáz, y mas pronta en sus operaciones y virtudes. Crece la domestica á veces de vara de alto, de uno, ó mas pies de solo una raiz que no guarda orden; pero la silvestre crece de á tercia cuando mas, y de solo un tallo muy delgado y sutil, las dos hacen algun tanto bellosas sus ojas, y ta / tallo, el cual es á veces algo esquinados [sic], tirante á rotundo. Sus virtudes. Su cocimiento es útil á las mugeres para atraher el menstruo, las papares [sic] y el parto, si se sientan sobre él: – sirve tambien para desopilar la madre, y relajar sus [p.] 169
  • 269. - 225 - inflamaciones. A demas de esto deshace la piedra, y provoca la retenida orina, aplicada sobre la verija. La mesma yerba provoca el menstruo.– Su zumo incorporado con mirra y puesto dentro de la natura atrahe la Madre, las mesmas cosas, que el cocimiento ya dicho.– Bebese tambien tres dragmas de su zumo para los mismos efectos. Es caliente en el grado segundo, y seca en el fin del primero. Con la cual facultad consta de partes sutiles, y tiene cada una de ellas potentisima virtud para desopilar la matriz, y todos los interiores miembros, y en especial la flor de la menor llamada ajanacia de algunos: – dando de sus flores machacadas con miel á los niños les mata las lombrices y gusanos del vientre y cabeza. Algunos llaman á la matricaria Artemisia, y cierto que poco se engañan, pues hallo en ella la misma virtud, que en la Artemisa, dado que su flor y oja es muy distinta, porque su flor es como aquella de la manzanilla, y sus ojas como aquellas del apio, asi acerradas y compartidas. Nace solo esta yerba por los huertos, y jamás la he podido hallar por disiertos, ni despoblados, y asi llamala el vulgo yerba de Sta.* Maria, y cierto que le cuadra el nombre, porque en su olor y fragancia desde lejos dá á entender á donde está. (¡Virtud propia de las virgenes! y verdaderas religiosas!). / [Véase: LÁMINA LVIII] / El Orozús de estas Misiones, y de estas Provincias del Paraguay es muy distinto en todas las señales estricicas del de Europa, aunque muy semejante en las cualidades dulzor, y gusto, y en el olor. Hallanse por estas Misiones dos diferencias de Orozús, el que aqui dejo estampado que hace sus varas derechas del altor de una tercia y mas: las flores amarillas, y [Materia Médica Misionera 15] [p.] 170 [p.] 171
  • 270. - 226 - LÁMINA LVIII Cast°. Orozús. Regalicia. Guarani: Ĭsĭpoá – poyú.
  • 271. - 227 - unas baynillas á modo de frisoles con cuatro ó cinco semillas á modo de lantejas, aunque menores. La segunda especie es muy semejante en las flores y ojas; pero muy distinta en los bastagos, porque los hace mas largos, mas delgados y hendidos por tierra, es menos fértil en semilla, y sus baynitas menores como aquellas de las lantejas, con dos ó tres granos en bayna. Su raiz es menos dulce, y algun tanto astringente, por donde no lo tengo por muy pectoral; pero para cuando se pretendiere mundificar el pecho ó estomago, confortando y costriñendo á un tiempo, como en las grandes caidas, ó porradas, que hay sangre estravasa en el pecho y estomago, y estos contusos, ó dislacerados lo tengo por mejor, que dado que no sea tan emoliente y anodino, es mas confortante, y preserbativo de corrupcion, y asi digo, que el primero es muy semejante, y aún mas dulce que el de Europa, pues yo he usado muy rica azucar de su zumo, á modo de pastillas. Sus virtudes. El Orozús, ó Regalicia dicha, es el perfecto y verdadero orozús, que por escrito nos dibuja Dios Corides, aunque lo contradice Andres de Laguna diciendo: estar depravados y corruptos todos los codices griegos y antiguos en el tal capitulo, y cuando concidero las palabras de Dios Corides, segun las virtudes que alli le atribuye, y en decir, que en algun tanto acerbo, ó astercivo al gusto, / to, digo: no faltarle letra de la verdad, ni deja duda de que se puedan haber engañado Andres de Laguna, y sus secuaces, como se puede ver por la experiencia, que en arrancar los humores gruesos del pecho, en deshacer los grumos de sangre en él estravesados, y sacarlos hecho materia por escarro, excede al que en España nos venden por Orozús, el cual no es verdadero de Dios Corides, ni en figura, ni en cualidades, pues veo es muy inferior en las dotes y virtudes, que le atrube [sic] su autor no dudo. No dudo, que Andres de Laguna no anduvo la Siria, y toda la Grecia, á donde Dios Corides descubrió, y estampó muchas [p.] 172
  • 272. - 228 - de las yerbas, y que por la divercidad de regiones, aunque sean lo mismo en virtudes y cualidades, no lo son en figura y grandor, porque en las cerranias y partes secas son menores, que las de los llanos, huertos o prados y son mas eficaces, y fuertes de vigor, por su menor extencion, por cuya razon se usan en menor cantidad las de cierras que la de los llanos, porque son estas mas flacas que aquellas, y mas aquosas, por lo cual crecen con disformidad: causa que me ha movido á darlas por estampa algunas que desdicen del grandor, que recitan los autores, que por ser las mas necesarias á nuestras comunes dolencias, me parece necesario asegurar su estampa en estas partes, como es el Orozús, Mercuriales, Aristoloquia, Lepidio. &c. La raiz del Orozús despues de limpia, y raida su piel, hecha pedazos, ó quebrantada, una onza de sus polvos, y dos de pazas sin sus granillos, ó de pulpa de higos, y puestas á cocer en tres cuartillos de agua, hasta que se consuma la mitado [sic], y colado, y bien exprimido ponerle una libra de azucar y subirla á punto de lamedores, y pumandolo muy bien, y tomando á cada media hora con unas plumas poco á poco / co, como quien lame, socorre á todas aquellas pasiones catarrales, que caen de la cabeza al pecho, y asi mismo las reumaticas, ó las que de otros miembros internos mandantes fluyen al pecho, y pulmones. Como en el dolor de costado, asma, dismia, pulmonia, empiematicicas, y en fin saca todas aquellas materias que de heridas penetrantes del pecho se hacen de la sangre, [p.] 173
  • 273. - 229 - que en lo interno se estravenó, y cuajó por esputo: tomandolo á la larga, hasta estar del todo bueno del gravamen del pecho, y tóz. Esto tengo con mas de cuatro hecho la experiencia, que atravezados el pecho de lanzas y balas, en las guerras que me hallé, que nadie pensaba que los tales pudiesen vivir 24 horas, por ser tales las heridas, que se les podia dár resuello, porque el viento venia por ellas, por mucho que se cosiesen y tapasen con balsamos, y asi mismo porque la sangre congelada, y engrumecida les tapaba la respiracion, y para deshacer la tal congelacion de la sangre, y comenzarla á corromper tomaba dos cucharas de yerba, y las ponia en agua fria, como cuatro onzas, batiendola muy bien, y cuando veia que estaba bien infusa le ponia una cuchara no llena de sal molida, y encima agua caliente hasta llenar el mate, templandoselo para poderlo beber, y repitiendo este remedio hasta la tercera vez en las veinte y cuatro horas primeras deshacia los grumos, y soltaba la respiracion, y al tercero dia comenzaba á salir hecha materia con el lamedor: con la ayuda de nuestro Señor, que sea bendito por todo. / [Véase: LÁMINA LIX] / El Bledo que el Indio llama Caárurú, es en dos maneras, uno blanco de ojas, y asi mismo de su espiga de semillas con algunas como manchas jaspeadas en las ojas, las cuales hacen del tamaño que aqui pinto: su raiz es de ordinario una sola muy larga, y metida á las entrañas de la tierra, tiende sus ramos en contorno de su raiz pegados á la tierra, asi como la grama, que es el que aqui dejo estampado: hallanse algunos que levantan de tierra sus ramas, las cuales son poco manchadas sus ojas, y mas claras las manchas, el cual tengo por el macho, y la que aqui dibujo por la hembra, la cual es [p.] 174 [p.] 175
  • 274. - 230 - LÁMINA LIX Cast°. Bledos blancos pequeños. Guarani: Caárurú moroti.
  • 275. - 231 - mas eficáz, y mas aperitiva asi en el purgar el vientre, como en p[r]ovocar la orina. Hallase otro muy semejante en la figura, y artificio de sus ojas y semillas; pero muy menor de ojas, y sin mancha los bastagos, mas delgados, y las espigas en mayor abundancia, y bien pobladas de semillas: las ojas con un verde oscuro, el cual es mucho mas eficáz que el blanco, pues con la mitad de cantidad que de el se tome se ve mas pronta y violenta evacuacion, asi tomado por bebida como en los cristeres. Sus virtudes. Todas las especies de Bledos comidas sus ojas cocidas con caldo de carne, son lubricantes del estomago y vientre; pero para comer son mejores aquellos que no han echado flor ni semillas, mayormente estas dos especies menores, que se hallan muy de ordinario en las huertas, y al rededor de los sembrados, y en medio de ellos, y por los parajes abatidos, al rededor de las casas por donde pisan, y caminan de ordinario: en tierras estercoladas cerca de viviendas, que parece se nos quiere dár á conocer y meter por nuestras nesecidades. Una onza del Bledo negro, que es el mas pequeño y aparraga / gado á tierra, cocido en un cuartillo de agua, hasta mermar la tercera parte, tamado [sic] su cocimiento caliente con poca azucar, suelta la retencion de la orina sin peligro alguno, y libra de los dolores y congojas, que causó dicha retencion: mueve el vientre si al dia siguiente se vuelve á tomar la mitad de la cantidad dicha, y juntamente las arenas de los riñones y vejiga, y el blanco hace lo mismo; pero en doble cantidad de sus ojas ó cogollos con sus tallos, ó á lo menos onza y media: tomando sus ojas y tallos por yerbas en los guisados abre las vias, y ablanda el vientre astricto y seco, y es [p.] 176
  • 276. - 232 - admirable remedio á los que padecen de mal de piedra, tomadas un dia si y otro no. Una onza de cualquiera de los dos puesta el cocimiento en los cristeres, ó ayudas los agusa, de suerte, que hace hacer cinco ó seis camaras muy copiosas como de purga, famosa ayuda para repleciones de humores gruesos, que causan convulciones, y tupores, ó perlesias: doy la confesion en el modo siguiente, para tales casos, y aseguro que con muy buenos efectos. Malbas, manzanilla, eneldo, y parietaria de cada uno media onza: – Bledos una onza: – afrecho lavado un puñado, cuecese todo en tres cuartillos de agua, hasta mermar la mitad, y colado se le añade miel de avejas cuatro onzas: – sal media onza, ó una: – Aceite dos onzas, todo bien batido, se echa de este cocimiento dos ayudas cada dia, por la mañana, ó por la tarde, que son unicas en las retenciones y durezas de vientre; en los que padecen de piedra, y mayormente en los que de mucho comer están repletos, ó se aitan, causa de espazmos, perlesias, atontamientos, baydos de cabeza, y de varios accidentes. El / El Bledo blanco cojidos tiernos y puesto en la Olla con su poco de peregil y coles, relaja suavemente el vientre y estomago, no quiere ser de ordinario, porque provoca tan fuertemente la orina, que debilita las fuerzas, causa que me valgo de él para los que padecen de hidropesia, y itericia: – opilaciones de crudezas: – repleciones de humores crudos, y eumaticos: – ahogos de corazon, con falta de respiracion. La corteza de su raiz es en todos estos casos mas eficáz, como asi mismo los pomos, ó espigas de su flor y semilla.– Cojida una de sus raices y raspada de la tierra, úntada en aceite y metida por cala, descarga el vientre de los escrementos, y lo mismo la matriz de las mugeres. [p.] 177
  • 277. - 233 - Los polvos de la corteza de su raiz, despues de bien seca al Sol, y metida sutilmente tomados por las narices descarga la cabeza de los pesados catarros y romadizos, y de los antiguos y molestos dolores de cabeza, y lo mismo hace el cocimiento de toda la yerba sorbido por las narices dos veces al dia, con mas eficacia que la raiz de acelga, y semilla de fienogreco, ó alobas. Estas dos especies de bledos pequeños nos [sic] los ([d]) (v)ió Dios Corides, ni Andres de Laguna, ni yo tampoco en España, á donde todos los de allá crecen en alto, y hay blancos, colorados y negros, y si yo no los viera úsar con buen suceso no reparára jamás en cosa tan abatida y ratera. Tengolos por calientes en el primer grado, y humedos en el segundo.- / [Véase: LÁMINAS LX Y LXI] / Hallanse á cada paso por las Campañas y tierras de lomerias á sus faldas el Eupatorio de Mesué, ó Agrimonia, que el Indio dice Mbuí guazú al grande, y miri al pequeño, que es el que nos dibuja Mesué; pero el grande se conoce ser el verdadero Eupatorio que no deve nada al que nos dice Dios Corides, el cual hasta hoy no he podido descubrir. Llamase tambien el Eupatorio de Mesué alto agerato, y en algunas partes Agrimonia: crece en alto como dos varas: el tronco ó pie del grosor del dedo pulgar, del cual sale cierta goma muy adorifera, aguda algun tanto, y amarga al gusto, muy blanca y reluciente: de la cual he usado sin temor en provocar la orina, y abrir las obstrucciones mas ciegas y crudas, dandola en cocimientos de grama, ó de raices de esparragos con un poco de azucar. El segundo es pequeño como de media vara, sus ojas dentadas y pequeñas: las del grande son del tamaño de las del Coquerí, [pp.] 178 [y] 179 [p.] 180
  • 278. - 234 - LÁMINA LX Cast°. Agrimonia. Eupatorio. Guarani: Mbuĭguazú.
  • 279. - 235 - LÁMINA LXI Cast°. Eupatorio. Avicena. Guarani: Mbuĭ miri.
  • 280. - 236 - anchas de abajo y puntiagudas, con un bello sutisimo, á modo de felpadas, blanquecinas, y sin acerraduras, (ó dentadas:) Florecece por Febrero y Marzo: su flor es morada, y ántes de rebentar amarilla un poco, y mucho mas despues de seca: hace una copa de espesas cabezuelas, como se deja vér en la primera estampa, muy suave y de grato olor al celebro y estomago; pero muy amarga al gusto. Sus virtudes. Muy poco conocida es esta planta en las Indias, siendo asi que se halla tan familiarmente en estas tierras de la America, en todo lo que yo he andado; pero la mejor es la que se halla en partes de Cerranias, como son las del Tucumán, Sa[l]ta, Cordoba, y en estas Misiones, en las del Paraná, y de la otra banda del Uruguay: en los pueblos de San Luis hasta el de San Angel. Tiene virtud el Eupatorio de abrir universalmente todas las vias / vias del cuerpo humano: – provocar la orina, – y quebrar la piedra de riñones y vejiga: – resolver por orina el agua de los hidropicos: – matar las lombrices y gusanos: – en curar todos los males del higado, por lo cual se llama Eupator, que en Griego Eupator que dicho Epar es el higado, y por haberla descuvierto la primera vez el Rey Eupator, y asi conocidamente tiene su mayor eficacia en curar los efectos del higado, mayormente los que provienen de humores crudos, que por formar obstrucciones, y estas corromperse, y algunas veces envenenarse causan enfermedades muy peligrosas. Iten.– El cocimiento de toda ella, esto es, su flor semilla, ojas y raices cocida en vino, y dado de él á beber como cuatro onzas, socorre notablemente á los mordidos de Serpientes, y á los heridos con instrumentos envenenados, como son flechas y dardos, de ordinario prepa- [p.] 181
  • 281. - 237 - rados con venenos muy frios, de animales ponzoñosos corrompidos, ojados pudrir, aunque tambien lo suelen hacer con yerbas: – asi mismo mata las lombrices y gusanos del higado, estomago y vientre: – y si se sorbe por las narices con vino su zumo mata los de la cabeza y hueso crivoso, y su eficacia se conoce en las gusanera de los animales y hombres.– Sus ojas machacadas con únto de puerco á modo de úngüento cura las llagas viejas dificiles de encorar: – y asi mismo las heridas malignas de animales venenosos, como son las de los Tigres, y perros muy irritados y rabiosos: de los leones de por acá. La goma del mayor es único remedio en quebrar la piedra de riñones y vejiga, dando de ella media dragma en cuatro onzas de agua del cocimiento de su flor, ó cabezuelas, que es lo mas electo de toda la planta.– La cantidad de su docis es varia en los autores, porque unos le dán una onza de la yerba para dos cuartillos de agua, otros onza y media, y cuece como / como un miserere, ó hasta mermar de las ocho partes una, y á estos últimos me atengo: estos manda tomar de su cocimiento cuatro onzas, y los primeros seis; pero tomo de los dos el medio, y es de los segundos cojo el modo del cocimiento, y de los primeros la docis, que es de seis onzas. Esto se entiende cuando no pongo otros adjuntos, como se suele hacer de ordinario, que entonces pongo solo cuatro onzas de su cocimiento: como v. g. Si pongo media dragma de su goma, ó una de saturea, ó salcifraga, aniz, ó semilla de inojo, segun lo piden los casos. La aposima que sigue es aprobado remedio para cuantos casos se pueden ofrecer de abrir vias y provocar humores por las dos vias, y mayormente para el calculo de males del higado y bazo. Flor de Eupatorio con sus ramos y semilla una dragma: – cortezas de raiz de achicoria, de borraja,– de espa- [p.] 182
  • 282. - 238 - rragos, de inojo, de peregil y de apio de cada una dragma y media: Ojas tiernas de Tayá cuatro onzas: – de sén una dragma: todo esto bien limpio se pone en una Olina limpia, que sea úsada de hacer comida, con un pollo mediano que sea gordo á cocer, con cuatro cuartillos de agua, de parte de noche bien tapado, y que baye cociendo á fuego manso, hasta mermar mas de tres cuartillos, y á la madrugada se pone en escudilla capáz algo grande una dragma de cremo tartaro, y bien caliente se pone todo el caldo en la escudilla, y deshaciendo con cuchara el tartaro, en estando templada para poder tomar no muy caliente, se toma, y no se duerme: y esta medicina se repite por espacio de siete ó nueve dias, segun la nesecidad: aseguro he visto buenos sucesos muy dificiles de curar, como son principios de hidropesias timpanites, y ascitis, Itericia, hipocondria, piedra, obstrucciones muy ciegas, y graves baydos, y vertigios, y principio de manias. / [Véase: LÁMINA LXII] / Crió la Divina Providencia en estas tierras de la America tanta copia de Virga-aurea, que por donde quiera que sea mina se halla, gran copia de ella, hermoseando los Valles y campañas con su pomo dorado, y hermosa vista, no sin gran providencia de los vivientes, asi animales como hombres, y aves, pues todos se valen de ella como medicina, unos tomando su flor, otros sus ojas y raices, como lo he observado; pero en poca cantidad, y no dudo que es con particular instinto, porque los bueyes, caballos y mulas la toman en corta docis, como dos bocados á lo mas: los pajaros y palomas torcaces la toman su flor, y poca: solo unos pajaros de pecho amarillo, ó colorado he visto la toman con abundancia, como por comida, son á modo de corcales, que de ordinario andan metidos entre cortaderas, ó á coro tambien coj[i]endo la [p.] 183 [p.] 184
  • 283. - 239 - LÁMINA LXII Cast°. Virga aurea. Guarani: Mbuĭ miri, Ĭbotĭ yú.
  • 284. - 240 - semilla de aquel que es mas diuretica que la virga-aurea, y mas violento en provocar la orina y la piedra: los tales corcacales muy parecidos al pajaro que en España llamamos Cardenal, aúnque mayores; yo los he muerto con el intento de reconocer la virtud de su carne, la cual comî y es muy densa y amarga, tira á parda como la de la paloma torcáz, con alguna agudeza en su amargor, la cual no dudo ser única para los que padecen piedra de riñones y vejiga, asi su caldo como su carne, como la pelicula interna de su estomago, y la misma carne del estomago tomada en poca cantidad, porque conozco excede en fortaleza y vigor de quebrar la piedra á la tunica del estomago del avestrúz, porque altera y desabre mas que aquella, y su carne comida ó hecha polvo tomada en vino, ó aguardiente, yo he probado la una y la otra, viendome apurado de mal de arenas de riñones y vejiga, y cierto hallo ser mas eficáz la de dicho corcal. Sus virtudes. La Virga-aurea tomando de su flor recien cojida toda la flor de una / una, se lavará y puestola á cocer en un cuartillo de agua como dos Credos, tomando su cocimiento con una onza de azucar por la mañana en ayuñas, abre las vias de la orina, y saca los humores viscosos, y gruesos de que se hace la piedra de riñones y vejiga: conforta el estomago, y de paso mata las lombrices con natural amargura, y si se toma á la larga mista con raiz de borraja ó sus ojas, ó con culantrillo libra de todas obstrucciones de vias, por antiguas que sean, y de muchas ancias que de ellas se originan. Iten.– La flor de dos de sus varas despues de seca ó aneja, puesto á cocer con un pollo algo grande, añadiendole unas raices de peregil, de borraja, achicoria, de es- [p.] 185
  • 285. - 241 - parragos, y inojo: las cortezas de dichas raices bien limpias, y puesto todo junto á cocer, hasta que esté cocido el pollo, una escudilla de este caldo con poca ó ninguna sal, y si tuviere en lugar de sal cremo tartaro es mucho mejor, y tomado muy de mañana caliente es único remedio en quebrar la piedra de riñones y vejiga, y mover á un tiempo las dos vias, apartando la causa formal de la piedra, y templandola eficiente este caldo, ó apoxima, se toma por espacio de siete ó ocho dias seguidos, ó interpolados: y si es muy robusto puede mezclarle una dragma de flor de agrimonio, que no dudo se verá libre de los accidentes de la piedra. Tales medicinas se deja á la discreccion del medico, su docis, y modo de tomarlas, segun la enfermedad del paciente, ó seguidas, ó interpoladas, ó mas ó menos cantidad. Sus raices hallo que los Indios las cojen para ayudas de camaras de sangre, que juzgan ser de gusano ó lombrices, y los mismo[s] infieles la usan para lo mismo, segun me dijo un medico de los Guanosas. No lo he usado, ni sé sus buenos ó malos efectos. / [Véase: LÁMINAS LXIII Y LXIV] / Dos diversas especies de Aro á que el Indio Guarani llama Tayá, se hallan por estas tierras, es á saver: el verdadero Aro de Dios Corides, y Mathiolo, y tambien el Aro dulce el de Mathiolo, y el que dice Andres de Laguna ser agudo y corrocivo: caliente y seco en el cuarto grado. Nace en estas tierras por las campañas humedas, cercana á donde pasan ó sextan con las aguas, es muy parecido al dulce, excepto en el fruto, porque el dulce solo echa en lo alto del tallo cierta lanterna, que abierta muestra cierto marlito pequeño, á modo de aquel del Guembé; pero delgado como el dedo meñique, [Materia Médica Misionera 16] [pp.] 186 [y] 187 [p.] 188
  • 286. - 242 - LÁMINA LXIII Cast°. Aro dulce, ó Dragontha menor. Guarani: Tayá.
  • 287. - 243 - LÁMINA LXIV Cast°. Turnas de tierra dulces. Guarani: Mangará miri.
  • 288. - 244 - todo él claveteado de ciertos granillos, y el Aro echa su fruto á modo de piña arracimada, como lo dibujan dichos autores en sus obras, porque hallé que no desdice de su original no lo dibujo. Este nuestro dulce que se halla por las orillas de los arroyos rios, y pantanos, y por las huertas y chacaras de los Indios, es el que dice Galeno, y Dios Corides, que en Egipto y Galacia llamada de ellos Ceriniaco, que se comen y ponen sus ojas en los portujes, como sucede por acá, que no pocas veces lo he comido, asi sus raices como sus ojas, las cuales son de á tres cuartas de largo las mayores, y de á media vara de ancho y mas: sus raices como aquellas de las cañas; pero tiernas y muy gustosas en los guisados y asados ó cocidos, mas sanas que los yetís, ó batatas, por tener algun calor, que juzgo llegan al medio del primer grado, y humedo en el segundo, esto es sus ojas, porque su raiz ántes la tengo por desecativa en el segundo grado. Sus virtudes. Cocidas sus ojas con caldo de carne, y tomadas por parte de noche por ánte lubrican el vientre convenientisimamente sin moles / lestias de aquellos que con dificultad rijen: humedece la sequedad del higado y de los miembros internos: mueven la orina, mayormente de aquellas purgaciones que dicen de garabatillo, por ser acre y ardiente la materia, y llagar por donde pasa. – Su raiz cocida con sal, y echandole un poco de vinagre comiendola dos veces al dia, reprime los flujos colericos y sanguineos del vientre, y es único mantenimiento de aquellos que padecen flucciones de la cabeza.– Comidas de noche quitandole el vinagre, y en su lugar poner miel de avejas, y no beber mucho despues de haberlas comido, y asadas ó cocidas con dicha miel, cierto que en los asma- [p.] 189
  • 289. - 245 - ticos y reumaticos es única cena, porque á los tales son muy dañosas las cosas humedas, y favorables las secas, mayormente de noche.– Hallo ser templada dicha raiz de calor y frialdad, con cierta agudeza algo asterciva, por lo cual deshace los humores que halla en el paso y los liquida, y con la abstriccion conforta y aprieta las partes, que no reciban con tanta abundancia, y con sus vapores reprime el flujo del celebro comprimiendo en parte, y encrasando aún tiempo, como lo tengo de experiencia en mi mismo. El Mangará domestico es muy distinto del salvaje en todas sus partes, porque no echa tallo ni semilla, solas ojas, y asi de sus batatillas las menores se siembran para su produccion, y de una como abellana que se siembra echa poco á poco las ojas, y varias otras batatillas pegadas unas á otras, con su raiceja ó pezon delgado, que á veces pasan de ochenta en una como torta á la superficie de la tierra, las cuales se producen, y se sustentan mediante unas raicejas que echa la principal al pie del nacimiento de las ojas: es de la mejor de las raices soterraneas que se hallan por estas Misiones, muy semejantes en bondad y sustancia á las creadillas de tierra, y nada frias ni ventosas, sus ojas / ojas no se comen como las del tayá, que quiere decir col de la tierra, cierto se allegan mucho al sabor de las espinacas de España, si las guisan con limpieza. Tengo por templado al mangará en el principio del primer grado, caliente y seco en el fin del. Sus virtudes. Las raices del Mangará puestas á secar y hechas chuño, asi como las papas, y acetosa menor, es mantenimiento: tomado de noche es muy loable á los enfermos flacos y debiles de calor de los miembros de la coucion, como estomago, higado &c. A demas de lo dicho reprime los [p.] 190
  • 290. - 246 - vapores del estomago al celebro, y causa buen sueño, por lo cual se deben dár por mantenimiento á los que padecen males de ojo, y flucciones de cabeza al pecho, como tisicos, asmaticos, catarros ferinos, y semejantes que impiden la respiracion, mayormente cuando la fluccion es salada y acre, que por donde pasa inflama y esulcera, porque tienen no sé que virtud balsamica, y anodina, que mitigan el dolor y ardor de las partes internas, mayormente el del estomago, y intestinos delgados, curando al pasar sus úlceras ó llagas, para lo cual me valgo de ellos en los discentericos, y camarientos.– Asados y comidos con miel de avejas son únicos en mundificar las llagas internas, asi del pecho como de la via de la orina, y vejiga.– Secos y hecho polvo añadiendole la cuarta parte del polvo de almaciga, tomando de noche al ocostarse media onza de dicho polvo, ó mas de una cuarta en vino, ataja los flujos de vientre: puedese tomar tambien en un huevo no duro, ó con aguardiente, si la causa es por mucha humedad, es lo mejor. / [Véase: LÁMINAS LXV Y LXVI] / Del arbol de los Mamones hay masculino y femenino, el masculino es el que aqui doy por estampa, el femenino es muy semejante á él en tronco ojas y fruto, solo el ser menor en todas estas cosas: crece el fruto del macho como un melon mediano, asi mismo amarillo al sazonar, y mas blando que el melon despues de sazonado: todo lo interior de su sustancia entreverado de ciertas semillas casi redondas, menores que alberjas, con ciertas puntillas clavete[a]das, de sabor algo agudo y picante, comen los naturales de muy buena gana, y á veces con su[s] semillas, dicen ser asi mejores y mas sanos, y no lo dudo, porque saldrán mas á priesa del vientre: son de sabor du[l]ce incipido y desgraciado; pero comidos con sus semillas son mas sanos. [p.] 193 [p.] 191 [y] 192
  • 291. - 247 - LÁMINA LXV Cast°. Mamon ó Mamones. Tupi: Pĭnó guazú.
  • 292. - 248 - LÁMINA LXVI Castellano: Platano. Guarani: Pacobá.
  • 293. - 249 - Dice que se produce de las semillas despues de haber estado en los estomagos y tripas de los vivientes con gran fecundia, asi como el Arazá y Guembé, y no de otra suerte.– Su sustancia es fria en el principio del segundo grado, y humeda en el fin de él, por lo cual no la tengo por muy sana fruta, por constar de partes muy viscosas, y expuestas á corrupcion, al contrario de los Guembés, y pienso que los daños del uno remedia el otro con gran prontitud y presteza como se vé, segun partes y cualidades, su arbol todo es esponjoso y fistuloso, de suerte, que de una puñalada con un velduque se atraviesa de banda sin resistencia, asi como el de los platanos, echando por su herida copia de agua viscosa. Sus virtudes. El Mamon comido con sus semillas relaja el vientre y abre las vias, asi de camara como de orina, humedece todo el cuerpo de los de fiebres ardientes. Hacese de ellos una conserba, como aquellas de corteza de melon muy gustosa. / Solas dos diferencias de Platanos hallo en estas tierras muy parecidas las dos, excepto, que el fruto es algo diverso, asi en grandor como en sabor, y olor, porque hay los platanos largos y delgados de grandes racimos, que apenas pueden sustentarlo por algun tiempo: en una mano que lo he visto de arroba y media de peso su fruto ó Pacobá, casi de un jeme de largo, algo correoso de sustancia, y asi mismo mas indigestas, pesadas al estomago, y mas frias que las que dicen de Sta.* Catalina, q.e son las que aqui doy pintadas, ó su dibujo. Crece de ordinario de dos estados de alto, del grosor de un muslo de hombre robusto, pone dos ó tres años en dár su fruto, y al primero que dá se pudre dicho arbol hasta la raiz, [p.] 194
  • 294. - 250 - saliendo otro en su lugar, y á veces dos y tres, por lo cual se llegan a espesar las plantas mucho, y entonces dán poco fruto. Sus ojas son de á vara y cuárta, y de vara y media de largo, y casi de media de ancho, muy hermosas y tersas á la vista, y de notable virtud en refrezcar á los que se ponen á su sombra. Sus flores son entre amarilla y blanca, la cual sale en la cabeza del fruto, asi como la de la tuna, el cual es del largor de un dedo y grueso: de suerte, que llenan algunos la mano, muy suave en sustancia, y olor, no tan frio ni indigesto, como las arriba dichas, que por su pobreza las llaman artabellacos. Sus virtudes. Aunque los Platanos de ordinario tienen mala opinion, á cerca de ser poco sanos, mayormente para estomagos de poco calor, y personas delicadas, y aprehencibas. Todabia me atrebo á decir algunas buenas propiedades suyas, no sin experiencia, porque comidos dos ó tres de ellos al principio de la comida, abren el apetito de todos aquellos que padecen incendio en el higado, y esto / estomago: – á los febricitantes de fiebres ardientes, y restriccion del vientre. Y cierto, que á los asoleados del calor del Sol, que despues padecen dolores de cabeza, les es remedio comiendo algunos, y aplicando su sustancia por de fuera á la frente.– Comidos por postre uno ó dos impiden los vapores ardientes, que suben del estomago al celebro, y asi mismo la embriaguéz. Machacada su sustancia, y echandole unas gotas de aceite rosado es repercucibo admirable en las grandes flucciones, y inchazones de los miembros en el pri[n]cipio suyo, y aplicado á la frente en un pañito proboca sueño á los de tabardete, y freneticos, y á los que por demaciada ceguedad no pueden dormir. [p.] 195
  • 295. - 251 - Revuelta con flor de ceniza de sarmientos, ó de cedro, y unas gotas de vinagre cura con admiracion las llagas del fuego, y las ataja que no profunden: lo mejor es asarlas bajo del rescoldo para este caso, y tibio aplicarlo: yo le mezclo como media onza de mantequilla, ó tuetanos de ternera lavados. Son frias en el tercer grado, y humedas en el segundo. A su falta sirven los yetís, que es batatas. / [Véase: LÁMINA LXVII] / Del Achiote, que en Guarani llaman Urucú, se hallan dos diversos arboles entre ambos silvestres, aunque el uno de ordinario lo plantan yá por los huertos, que es el que aqui doy estampado, que el otro no lo hallo en uso para el efecto de sustento, y menos en medicina, el cual tiene las ojas menores, mas gruesas, y mas verdosas sin bello, su fruto casi redondo del tamaño de nueces con cascara, menos encendida de color su semilla: aunque los Indios se sirven del para teñir de colorado triste y desgraciado, y asi está muy sobrado en los arboles abiertos sus baynas, ó ericos, sin tener mas enemigos que el Sol y aguas, que asi lo pudren. El arbol del Urucú verdadero es pequeño, y desde á raiz de tierra salen de su raiz varias ramas, ó troncos lisos de cortezas, abundantes de ojos [sic] anchas y bellosas, medianamente delgadas: sus flores en lo alto de los tallos ó ramos en sus puntas, de color blanquecino á naranjado, como aquellas del Malbavisco mayor, de los cuales se forman ciertos ericos algo espinosos de semillas, como las del almizcle de la tierra, y en llegando á sazon las cojen y guardan. Sus virtudes. Muy poco úsado es el Achiote en estas Misiones, asi de los Padres como de los Indios, y cierto que con poca [p.] 196 [p.] 197
  • 296. - 252 - LÁMINA LXVII Cast°. Achiote. Guarani: Urucú.
  • 297. - 253 - ó ninguna razon desechan de los guisados y potajes su agradable color, ólor, y sabor, pues en todas estas cosas excede y deja muy atráz la flor del cartamo llamado azafrán de la tierra, y mayormente en lo cordial, y socorre al corazon y al higado, asi su semilla como las cortezas de sus raices, aunque aquella se antepone á estas, y y [sic] así vemos la mezclan en las composiciones cordeales, y en los colerios para las flucciones ardientes que bajan á los ojos, preparandola con agua rosada ó mista su tintura con ella dado un herbor. A demas de esto muchos Boticarios preparan su semilla / lla ó tintura á modo de los corales, y la guardan para cordeales, á modo de trociscos. Afirma Guillermo, que socorre en tiempo de pestilencias, y vientos corrompidos, fortificando el corazon y estomago tomando de su polvo una dragma en ayunas, en agua de borraja ó vino, ó en cosa adecüada. Dase tambien contra los molestos flujos del vientre, ó sus polvos ó su tintura en cantidad de una onza, ó de su polvo dragma y media, en agua adecüada como la de llanten, ó de acetosa, es único remedio á los discentericos en el principio, y si los flujos provienen de relajacion es mas eficáz el polvo de las cortezas de sus raices, por ser mas desecativos, y estiticas.– Sacase su tintura de dos maneras: la primera es, cojiendo cantidad de semilla en mortero ó almiréz, y se medio quebranta, y se le bá echando agua rosada, ó de endivia, ó borraja, esto es estilada, y removiendo se le quita la tintura por un paño doble, una y otra vez, y esta se pone al Sol en vidrio, por espacio de cuatro dias, y se guarda para el úso. El segundo modo de sacar la tintura es poner en remojo de agua rosada, ó de endivia una libra de semilla en un azumbre de agua: se pone muy bien tapada en olla vidriada á fuego muerto, por espacio de dos horas, y cuando yá calienta mucho la tapadera, q. e no se pueda [p.] 198
  • 298. - 254 - sufrir, la apartan del fuego, y por paño limpio doble se bá colando hasta que quede sin nada de tintura, y se guarda con las condiciones atráz dichas: este modo tengo por mejor, y la tintura es eficáz: queda de ordinario en tres cuartillos de la coladura, por lo mucho que embébe la sequedad suya: es alabado cordeal á los de la fiebre maligna y putrida, y mayormente á los cuales dán con cursos viliosos y sanguineos, y á los dolores celíacos, y úlceras de los intestinos delgados y gruesos. Es fria y seca en el grado primero su semilla, la raiz de la corteza en el principio del segundo. / [Véase: LÁMINA LXVIII] / Hallanse dos diversas especies de este arbol, que por su corteza y tronco, despues de herido nos socorre con la sangre de sus entrañas, para que podamos remediar, y enfrenar los desordenados y peligrosos flujos de la nuestra. El primero se llama Caáberá en Guaruni, que es el que aquî dejo estampado: el cual nace en partes muy humedas, á las orillas de los arroyos y rios, sus ojas cuando se bán envejeciendo se tornan de blanquecinas en purpureas, algun tanto bellosas por el embéz: sus flores asi mismo salen blanquecinas y al fin se tornan ceruleas: hace en lo extremo de sus ramas las flores y su fruto: son unos cartuchitos puntiagudos con solo una semilla ó grano cada una materia, bellosa como algodon: crece poco en alto, y su tronco no es muy grueso, porque de ordinario se esparce en tres ó cuatro de una raiz ó sitio. La segunda especie de este arbol se halla en la gobernacion del Tucumán, y la llaman los naturales tipa, el cual hace su tronco alto, grueso, muy derecho: de suerte, que por lo correoso y fuerte hacen de ordinario los pertigos de carretas de él, sus ojas son muy semejantes á estas, y asi mismo su fruto y flores; pero no he visto [p.] 199 [p.] 200
  • 299. - 255 - LÁMINA LXVIII Cast°. Sangre de Drago. Guarani: Ĭbĭrá Cabrea.
  • 300. - 256 - se vuelvan coloradas, ó cardenas, cuando se bán envejeciendo. Sus virtudes. El Sangre de Drago verdadero para medicina es el licor de este arbol, y no aquella especie de mermellon, ó cinabrio, que nos dice Dios Corides, y Laguna; porque á demas de ser venenosa y corrociba tiene muy poco de astringente: y asi para sacar la sangre de Drago, es necesario, que en la creciente de Luna, ó al último de ella hagan tálla al arbol en el mes de Julio ó Agosto, poniendo un mate ó calabazo paraque la recoja, arrimando á la sicion del arbol, que la dá en abundancia, y gran copia, y dejandola secar al Sol / Sol, se guarda para el úso de medicina muchos años: pero la mejor es la mas nueva. Una dragma de Sangre de Drago hecho polvo sutil, y puesta en tres onzas de agua de llanten, ó de zumo clarificado, bebido en tres veces por espacio de veinte y cuatro horas, retiene los flujos de sangre que salen por la boca, y sorbido por las narices detiene las q.e por ellas sale: aplicando juntamente á las cienes y nunca [sic j unos pañitos mojados en dicha mezcla.– Asi mismo retiene el flujo de sangre llubia, y menstruo, puesto con algodones, ó de lana limpia cuatro ó seis veces empapada en dicho zumo, aplicandolo á la parte que sale, ó echado en jeringa, y lo mismo hace en las heridas de venas cortadas con flujo de sangre. Iten.– La Sangre de Drago puesta en la boca ó muelas que duelen, por corrimientos de calor, mitiga el dolor, y ataja el corrimiento, asi de las muelas como de los dientes, sacando lo contenido en la parte lesa por esputo, ó saliba, y comprimiendo la parte que vuelva á recibir.- [p.] 201
  • 301. - 257 - Blanquea la dentadura y la fortifica enjuagandose con ella, y estregandola despues con paño aspero. Es fria en el grado tercero, y seca en el cuarto. / [Véase: LÁMINA LXIXL] / Sus virtudes. El Todo Poderoso, y Sempiterno Dios, que crió los hombres y animales en la tierra, crió las plantas, arboles y yerbas, con no menor admiracion del hombre racional, que con razon y discurso, y por la experiencia rastrea sus virtudes, para bien y provecho del genero humano, pues en la abundancia diversidad de figuras, sabores, y olores de sus ojas, frutos, y troncos recrean, sustentan y curan al hombre ¡en este Valle de lagrimas, y destierro miserable!! para que por ella vengamos en conocimiento de nuestro Criador, y bien Sempiterno. La fruta del Guembé para los hombres flemáticos, y que abundan de humores gruesos y viscosos, es único remedio tomando una grande, ó dos pequeños en ayunas, y tráz de ellas un baso de agua fria, ó al principio de la comida, bebiendo dicha agua fria tráz ella, porque despega todos los humores frios reumaticos y viscosos de las vias p.r donde pasa, dejando descargado el estomago y vientre de cosas asentadas y detenidas, como se vé por la evacuacion, que luego á la hóra despues de comida causa. El marlo de su fruto acabado de comer sus granos, estregandose los lamparones abiertos con él, por espacio de ocho ó diez dias, los deseca y quema, y los cura: – y lo mismo hace con las escrofulas y lobanillos abiertos, ó cuando comienzan á levantarse las abiertas, quemando con suavidad sucestil, y las sin abrir recientes, resolviendo [Materia Médica Misionera 17] [p.] 202 [p.] 203
  • 302. - 258 - LÁMINA LXIX Guembé, la fruta. Guarani: Guembeĭ la planta.
  • 303. - 259 - el humor crudo y grueso de que se forman con admiracion. Iten.– Sus marlos secos tres ó cuatro de ellos, puestos sobre brazas, y dando con ellos sahumerio á los miembros baldados por frialdad, ó humedad los cura, desopilando los nervios y musculos con gran calor y sequedad: – y socorre con admiracion á los temblores paroximales por causa fria, ó humedad, y á los que han tomado mantenimientos muy frios ó venenosos, tomando dicho sahumerio sociegan sus accidentes.– Lo mismo hace con todos los mordidos / dos de animales de venenos frios, y á falta de los marlos sirven sus ojas secas, aunque no tan eficaces. Las cortezas de sus raices quemadas y hecho cenizas son único remedio para matar las lombrices y gusanos, tomando de su polvo media dragma, (que es peso de un medio real plata,) una ó dos veces, es lo mejor tomar de las cojidas de tres ó cuatro años, como son las de las esteras viejas, y para tomarse con mas seguridad se puede tomar en un huevo blando pasado por agua, bien incorporado una ó dos veces, segun la nesecidad lo pidiere. Dicho remedio arranca el ahito asentado en el estomago, echandolo por abajo, ó por vomito medio cuarto de hora despues de tomado, es aprobado remedio. Esta planta se conoce ser procreada del Planeta Sol, pues todas sus partes lo están diciendo, como se vé, que en partes algo frias no fructifica, por ser poco ayudada y fortalecida de él: tiene grandes influencias de Marte, porque es enemiga de los colericos, y atrahe mucho de la tierra con sus raices, por lo mucho que ella r[e]cive de la Luna, y por eso es tan venenosa cojida en creciente de luna. El Guembé es una de las mas hermosas plantas, que se halla en el Orbe, entre todas cuantas se pintan y escriben los autores, q. e hasta hoy sepamos han tratado [p.] 204
  • 304. - 260 - de esta materia, y solo veo se halla en esta America en temples muy calidos y humedos: es hermosa, y muy deleitosa asi á la vista, como su fruto gustoso y medicinal á la naturaleza humana. Es dotado de un verde claro, tersas sus ojas, muy densas en sustancia, de notables hendiduras, de ancho de á tres cuartas, y algunas de á vara, proporcionalmente largas, compartidas cada una en tres puntas ó globos, y del pie de cada oja sale como una bayna larga de á cuarta, y muchas de á tercia: dentro de dicha bayna tiene un modo de espiga, ó marlo, en / en el cual están acidos ciertos granillos muy menudos de que se viste dicha espiga interna, toda ella claveteada de alto abajo: esta bayna á los quince dias de producida se abre á modo de lanterna, dejando cerrado el extremo, sacando al Sol y sereno su fruto, mostrando todo lo interior un blanco terso como la plata; al cual se entran ciertas mosquitas coloradas, y se apegan en contorno del tallo ó espiga interna, por estar piramidal puesto en medio de su bayna ó linterna, y no se salen de allî hasta que dicha bayna se vuelve á cerrar, quedandose ellas pegadas á la tercera parte de la espiga, en la parte mas baja, que es la que sazona y dá el fruto, el cual es dulce: su armazon á modo de piña compuesta de granos grandes, como aquellos del maiz blanco; pero mas largos, compuesto cada uno de ellos de muchos muy menudos, como aquellos de la adormidera blanca, muy agudos y ardientes, si se estrujan entre los dientes, todos ellos entrados ó congregados con una sustancia dulce muy viscosa, fria y húmeda, la cual impide y embota su agudeza y mordacidad, de suerte que puede comerse; y ser sustento del hombre, y de animales terrestres y bolatiles: de suerte, que hasta los gatos madrugan á hurtar su fruto, siendo de complesion tan calientes y secos como son los cuales; á pocos dias que lo han comido arman unos con otros [p.] 205
  • 305. - 261 - graves y sangrientas pendencias, despues de las cuales he observado se bán secando y pelando, de suerte que vienen á morir á los cuatro ó cinco meses, y conozco es la causa el faltarles agua despues de haberlos comido, que á tenerla á mano la bebieran, y no se les pegaran los granillos á las entrañas; infundiendoles sumo ardor y sequedad, lo cual hace con todo hombre, que no los come con cautela, mayormente si es colerico, y no halla humores flematicos y viscosos que templen su mordacidad corrociba y tan aguda, y aún los tales es bien beban acabados de comerlos un baso de agua en ayunas, ó al principio de la comida, porque de tomar vino tráz ellos, á va / varios han puesto en graves congojas, y á no echarlos se fueran resecando, y deshaciendo lo interior, como hizo á dichos gatos alzados al hurto en la Doctrina de la Concepcion, á donde yo lo observé. Las mosquitas dichas atráz son producidas de ciertos ojos, que tienen en el tronco de las ojas que se han caido al (ir) creciendo con las demas pegados al fruto de un modo viscoso, ó recina, que por alli despide, ó por calidad suya propia, ó por algunos vientos de corrupcion, que de las lluvias se convierte aquel humor en vivientes, de cualidades igneas, y venenosas, porque las tales moscas son mas ardientes y venenosas que las cantaridas, y estoy cierto, que tendrá poco, ó ningun remedio su veneno, hasta cuatro ó seis de ellas en bebidas ó comida: probocan lujuria. Una de estas plantas se hallan en tierra; pero lo ordinario se hallan pendientes de los arboles en sus troncos, á donde las caliente el Sol, tirando sus raices á tierra para sustentarse, tantas le son necesarias para subir el humor para su produccion. Esta planta se produce de los granillos atráz dichos, despues de haber estado en los estomagos y entrañas de [p.] 206
  • 306. - 262 - los vivientes, y no de otro modo, como se vé por la experiencia, por ser tal su sequedad y calor, que nesecita ser primero digerida, ó perdida la mitad y mas de sus cualidades de fuego. De la piel de sus raices se hacen varios tejidos de cestillos, cedazos, esteras para estrados y salas: sogas fortisimas para el úso de norias, para marineria, y se sirven los naturales de ella para muchas cosas que pretenden atar muy fuerte, como son sus flechas, arcos &c. Todas sus partes, menos aquel humor viscoso que se come, que dije ser frio, ó á lo menos muy templado, son venenos calientes y seco, poco menor que el solimán, porque vemos quema la parte á que se aplica, asi mismo la abraza y enciende, aún con mayor presteza, como lo muestra la experiencia. Es caliente y seco al fin del cuarto grado. / [Véase: LÁMINAS LXX Y LXXI] / El Bejuco, que en lengua Tupi llaman Ipecacuana, es cierta enredadera, á que el Indio Guarani llama Isipó moroti, otros Isipó payé: nace de ordinario á las orillas de los bosques, y cercano á las aguas, ó en partes humedas: hay blanco y negro, y cierto, que los dos son una misma cosa en el bastago, excepto, que el negro hace sus ojas menores y mas delgadas, y echa de la parte que lo cortan una como leche, la cual seca es verdadera goma, á modo de recina, la cual es mas eficáz que toda la planta, aúnque esta lo es mucho. Su flor es blanquecina y cenicienta, y su raiz larga muy metida á las entrañas de la tierra, mayormente la de la negra, que se bá recta á bajo. La de la blanca es mas some raisos layada por tierra, menos recinosa que la negra. Llaman á la blanca Isipó payé, que quiere decir cosas de hechiceros, por cuanto han experimentado, que á todos aguellos que han dado yerbas, ó [pp.] 207 [y] 208 [p.] 209
  • 307. - 263 - LÁMINA LXX Cast°. Bejuco ó Palo de Culebras. Guarani: Ĭsĭpó moroti, có tera Ipecacuana
  • 308. - 264 - LÁMINA LXXI Guabirá.
  • 309. - 265 - bocado, que desahumandose con sus raices y bastagos reciven grande alivio en sus congojas, mayormente aquellos que toman una corta cantidad de su cocimiento, segun estoy informado, de varios medicos Indios los mas capaces. Sus virtudes. Tomando de la corteza de su raiz una dragma de su polvo en dos onzas del cocimiento suyo, ó en vino, es remedio eficáz á todo flujo de vientre, excepto al epactico, que á la verdad lo irrita mas, por tener partes muy agudas y calientes; pero en la discenteria, diarrea, y flujos celíacos del vientre á todos es socorro, ó tomando su decoucion, ó sus polvos en vino, ó cosa acomodada al flujo, como es misto con polvo de viscocho, con arina de maiz tostado, ó en un huevo asado duro. Echando de sus raices media onza sin quebrantar, poniendolas á cocer con ojas de arrayán, y un poco de manzanilla en tres cuar / cuartillos de agua hasta que merme los dos ó la mitad, tomando su cocimiento por ayuda, con poca sal, miel y aceite es aprobado remedio, para pujos, porque de una vez evacüa, y llama la materia, y quedan libres.– Cocida dicha cantidad con ojas de llanten, rosa seca, y unas ojas de romero en un vaso de agua, y otro de vino, y en su coladura echar un poco de arina de cebada ó clara de huevo, es mas único remedio que hay para las llagas del intestino recto, que á veces parecen discenterias, y no son, sino llagas de dicho intestino, q.e dán camaras de sangre con pujo y tenesmo, (que es gran gana de regir, y no poder.) Es el Bejuco caliente en el segundo grado, y seco en el tercero, aúnque parece consta de partes frias al sabor, mistas con las amargas; pero en la confortacion suya se conoce tener dos grados de calor, aunque como digo puede tener en la superficie [p.] 210
  • 310. - 266 - algo de frialdad, por la cualidad de la tierra á donde nace no darle el Sol de ordinario. Cuatro diversas especies de Guabirás se hallan por estas tierras, es á saver: dos arboles grandes, que cada uno de ellos son diversos en ojas, fruto y cortezas, el uno mayor, y el otro menor: el uno claro de color sus ojas, y el otro verdes oscuras y mayores que las del blanco. Las otras dos especies son chiquitas aparragadas á tierra sus bastagos, aunque en el Paraná he visto otra 5ª especie muy semejante á esta que doy por estampa; pero de vara de alto sus varas, y algunas mas; pero en el sabor y partes muy semejantes, y así mismo en la flor, ojas y fruto: tuvelo por el mayor de esta cuarta especie, que es el mejor en medicina, y sabor de su frutilla: nace en lomerias de Cerranias, á donde hay cascajales, y piedras debajo: su flor es blanca, y su raiz gruesa asi como un puño, y algunas redondas, otras largas, muy macizas y pesadas, las cuales están cubiertas de una corteza muy gruesa, y de sustancia encarnada, muy astringente y fria al / al gusto, tirante al sabor acedo: sus ojas posehen las mismas cualidades, aúnque no tan frias, su fruto casi lo mismo, excepto la pellejuela, que constan de partes calientes y secas, con que templa las frias de su sustancia, tienen de ordinario cada una tres pepitas dentro, cubiertas de sustancia viscosa. La frutilla de los dos primeros son á modo de perillas cermeñas algo menores, aunque tal cual es de su grosor y tamaño; pero con cierto mal olor en la piel, tirante al de las chinches campestres, á causa de su corteza ó pellejuela ser aguda y caliente: de suerte, que al comer enciende algun tanto la lengua y paladar, asi como el ajimollar, que no pica mucho, por lo cual es remedio á su tiempo para los naturales de la tierra, que comidos con su allejo les purga de la, flema, y humores viscosos y frios, y si [p.] 211
  • 311. - 267 - ellos los cojieran de mañana ántes de encenderlos el Sol, y por espacio de dos horas los metieran en agua fria y luego los comieran, no les encendiera, como los enciende en calenturas á los que se desmandan en comer muchos, y calientes del Sol: tienen estos las mismas señales y figuras que los pequeños, excepto, que al madurar se vuelven amarillos, y son mayores, y de sustancia templados de calor. Es la corteza de la raiz del menor Guabirá fria y seca en grado segundo en el fin de él. Sus virtudes. El cocimiento de las cortezas de la raiz del Guabirá cocida media onza en un vaso de vino y tomando su cocimiento en la boca, aprieta la dentadura y muelas, que por corrimientos de calor se mueven, quitando y mitigando el dolor de la parte.– Tomando dos onzas de dicho cocimiento al irse á dormir es único remedio á los discentericos y camarientos, y de flujos colericos de vientre: – asi mismo aprieta todas las carnes relajadas y flojas lavandose con él, y cura las heridas de destemplanza caliente: – y asi mismo las llagas de partes bajas, y las muy humedas con ericipela al rededor.– Su cocimiento aferra los tintes de negro de sus ojas y raiz. / [Véase: LÁMINA LXXII] / El Caáímbé morotí ihacuá, que dicen los Indios, es cierta especie de Salvia silvestre, aunque mas caliente, y cepuda de raiz, y asi mismo mas aguda, y penetrativa, es amarga y con ardor, con alguna estipiadad, mayormente su flor, su raiz por lo contrario es ([a]) ma([rg]) (s) dulce que amarga: hay algunas de 4 y otras de 6 onzas, muy densas en sustancia, como aquellas de la raiz de China, con solo una diferencia, y es que la raiz de la [p.] 212 [p.] 213
  • 312. - 268 - LÁMINA LXXII Cast°. Salvia silvestre indica. Guarani, y Tupi: Caáĭmbé moroti.
  • 313. - 269 - China, ó yuá pecá es tirante al sabor amargo, y la del Caaímbé tira al dulce despues de seca, y es templada en calor y sequedad: y no dudo cura el efecto galico, y enfermedades frias, como la misma raiz de China, aunque no la he puesto en uso, por lo poco que hay de este mal entre los pobres Indios, que aunque tengan sus tropiezos de torpezas, no los aflige el Todo Poderoso con tan cruel azote: ahora sea por ser mas abiertos de poros, y gran calor del Sol, que sudando se vuelven á recobrar las partes vitales de su natural calor, ó por ser muy ardientes de complesion, de suerte, que con facilidad se recobran del perdimiento de sustancia, y frialdad del higado, y celebro; siendo asi, que sus mantenimientos son muy tenues y de poco calor, y de ordinario mas frios que calientes, y muy ventosos. Lace el Caáímbé su flor muy semejante á la de la Salvia, y asi mismo su cestil y cimiente; pero menor, muy aromatico de un olor agudo y grave, algo penoso al celebro, es blanquecina algo tirante al azúl su flor. Sus virtudes. Es el Caaímbé blanco, ó morotí uno de los remedios mayores, y mas eficaces que hasta hoy tengo visto y experimentado, para con su baho ó lavatorio quitar los impedimentos frios y humedos de los nervios, musculos y artejos, que causan baldamientos y manqueras, repitiendo por baho y baño el sudor que causa su haho [sic], y la confortacion que causa su lavatorio; pero soy de parecer, que / que si la manquera es vieja ó antigua, como de año, se prepare primero con xarabes y purga del humor flematico, y despues reciba los sudores hasta tres, y tráz ellos el baño, ó baños necesarios, hasta quedar del todo libre de las junturas y nervios; pero si estos se encojieron, ó [p.] 214
  • 314. - 270 - ret[r]ayeron, ya es necesario hacerles únturas resolutivas, emolientes y confortantes, en esta forma: Infundia de puerco sin sal una libra: – Cebo de toro libra y media: – tuetanos de las cañas y manos de las bacas 4 onzas: – flor de Caaímbé y de manzanilla de cada uno 3 onzas: – malbas manzanilla, eneldo y ruda de cada uno dos onzas: – Toro caá 4 onzas: – romero una onza: – todo esto quebrantado, y bien frito en las infundias á fuego lento, se deja estar las infundias con las yerbas 24 horas, alcabo de ellas se vuelve á calentar y se cuela, y se guarda para el uso, el cual caliente, y á fuerza de fricacion de manos se embebe en las partes lesas, y se arropan y abrigan. El modo de dár el baho del Caaímbé es como se sigue: se toma las ramas del Caaímbé, y si es pocible con sus flores como cuatro libras, ponla á cocer con 24 cuartillos de agua en Olla grande, hasta que mengue la cuarta parte, bien tapada, alcabo sacase del fuego, y se pone al punto en un tacho, que con un palo atravezado por las dos azas, hade estar puesto á los pies del enfermo, el cual muy tapado todo en redondo con frezadas, casi desnudo, puestas las plantas de los pies sobre el palo hade recivir el baho con el cual sudará furiosamente, procurando tener caliente la cama y camisa para mudar el sudor, y tenderse en la cama, despues bien arropado, y si el sudor es muy grande que enflaquece, se le dá algun confortativo, ó confortante, como es sopa en vino, o mistela, o aguardiente, y si vuelve á sudar se le remuda segunda y tercera vez. A los que son de complesion muy frios y secos, constipados de poros, se / se pone fogon dentro del aposento, con unas piedras de pedernal muy encendidas, y de cuando en cuando se bá echando una en el tacho del cocimiento paraque levante el baho: tráz los sudores siguense [p.] 215
  • 315. - 271 - los baños, á los cuales añado un poco de Salvia, y un poco de romero, partes iguales de Caaímbé, romero, y Salvia, cocidos en proporcionada agua y vino partes iguales, muy tapado, y á fuego lento lo cueso, y asi caliente con un paño le boy lavando, ó con un mate echando el cocimiento en las partes lesas, y este cocimiento se guarda, volviendolo á tapar con sus yerbas dentro en dicha olla, para los dias siguientes. He visto como milagros con dicha cura, y no solo cura la manquera, y baldamientos; pero tambien la gota y artritide, no muy inveterada, de causas frias y humedas.– Socorre soberanamente á los hidropicos de viento y agua, y á los opilados por mucho comer, y poco exercicio, ó vida ociosa y sedentaria, y á los ahogos del Asma en tiempos de vientos frios, y de reumas frias: requierese dieta, y mantenimiento desecativos, y buen vino, si es acostumbrado, y sino agua del palo Santo del Guaycurú, ó de sarza, ó raiz de China simple. Es el Caaimbé caliente en el grado tercero en el medio de él, y seco en el fin del, ó principio del 4º. Su raiz es caliente en el primero, y seca el fin de él. El baho y úntura arriba dicho, es muy eficáz en los espazmos de frio, aunque la causa sea replesion, úntando las partes que se contrahen aliciadas, y la nunca [sic], quijadas, pecho, y espinazo. / [Véase: LÁMINA LXXIII] / El Ayuí que dicen los Indios y en el Tucumán Laurel, es el verdadero arbol del Incienso Arabigo, segun lo que dice Andres de Laguna: "el arbol del Incienso es una especie de La[u]rel salvaje, ó silvestre, por nacer por los bosques con grande abundancia, el cual á ciertos tiempos del año los sajan ó cortan á trechos, y luego comienzan á destilar el incienso, y como se bá conjelando lo bán recojiendo: palabras de dicho autor". [p.] 217 [p.] 216
  • 316. - 272 - LÁMINA LXXIII Cast°. Arbol del incienso. Laurel. Guarani: Ayuĭ ñandĭ.
  • 317. - 273 - Hay dos diferencias de Ayuí, uno que el Indîo llama Ayuí ñandí, porque sus frutillas tienen copia de aceite, que es el que dejo estampado: otro llama Ayuí yné, porque herido ó cortado yede á escremento humano, de suerte, que á penas se puede sufrir, un baston hecho de él en un aposento cerrado, como á mi me sucedió, viniendo en balsa por rio, que cierto palo de lanza, que habian los Indios hecho recien cortado y pelado, me tuvo todo un dia engañado, hasta que viendome inquieto buscando la causa del mal olor, y me desengañé, y conocî ser eficacisimo remedio para en tiempos pestilenciales, preservarse con olor de su humo, y del mismo palo en los aposentos, y creo aplicado al estomago emplasto de sus cogollos hecho tortilla, con un par de huevos batidos y fritos, poniendole al freirlo unas gotas de vinagre, quita las ancias y angustias del estomago, y por concensum socorre el corazon y celebro: (es aprobado.) Echa su fruto redondo y grueso, sin tener aceite, este no sé que sea de incienso; pero el ayuí ñandí el mismo lo dirá, porque echa dos frutos, el primero tiene figura de bellotas de alcornoque, y mucho aceite, asi como la aceituna pequeña, aromatico y muy verde. El segundo fruto es á modo de piñitas macizas, otras como cornecuelos, y otros redondos no guardan figura igual como el primero: esta segunda fruta suya seca y molida, cojida en sazon hecha polvo, y al molerlo tiene olor muy subido de incienso, tuve muchos deseos de herir su corteza, en tiempo de comenzar la primavera de Otoño, y Abril; pero por no / no tener modo lo dejé, y así hagalo el curioso que tubiere lugar y estacion fija, que no dudo lo cojerá. El Ayuí ñandí es madera muy buena para tablas, y palos de tirantes, y en todo lo que no es estar en el agua, ó tierra, porque no es de aguante, al contrario al humo es [Materia Médica Misionera 18] [p.] 218
  • 318. - 274 - incorruptible; pero muy facil de pegar fuego, como lo es toda su leña, por el licor que posehe en todas sus partes hasta en las ojas. Juzgo ser caliente en el primer grado, y á lo sumo al principio del segundo, y humedo templadamente. Sus virtudes. El aceite sacado de las bayas del Laurel, del modo con que se saca el de las aceitunas, es único en resolver y quitar dolores de frio, y tumores de congestion, y en desopilar los nervios, que por alguna frialdad ó crudeza se han encogido, y el mas frezco es mas eficáz en dilatarlos, si se aplica caliente ó tibio sobre ellos, y bien abrigada la parte. Socorre con admiracion á los de camaras por humores malignos y corrompidos, ó enve(te)rados, como son las que se originan de la fiebre maligna y pestilente, úntando el vientre y estomago por de fuera, y abrigo.– A falta de su aceite, ó por no poderlo sacar; puedense tomar sus bayas verdes, y si estas faltan sus cogollos y sus ojas mas tiernas, y machacadas cantidad de ellas, se pongan á freir á fuego muy lento, por espacio de dos horas, y bien secas ó muy fritas estas primeras ojas en aceite, ó manteca de puerco, ó en caracú miri, que es la caña ó medula de los huesos de las manos y pies de la baca, á falta de los dos arriba dichos, fritas las primeras ojas y bien coladas y estrujadas del aceite se volverá á pizar otras tantas y se pondrá en la graza, ó aceite, y se vuelve al fuego como las primeras, y se deja asi enfriar p. r es- / espacio de veinte y cuatro horas, y alcabo de ellas se calienta, se cuela, y se guarda para el año: es único remedio en las lombrices de los niños úntandoles el estomago y vientre, cuando de la leche se les enjendran. [p.] 219
  • 319. - 275 - No tengo experiencia de su uso por lo interior; pero no dudo será muy eficáz tomada hasta doce gotas en caldo, ó agua caliente, asi para las camaras, como para las lombrices, por conocer ser muy grato al estomago, y por temor he dejado de averiguarlo: y tambien quitará los molestos flatos crudos, y dolores iliacos, porque es muy anodinio, junto con ser resolutivo. Sus bayas verdes, y machacadas muy sutilmente, fritas en graza, ó en manteca de puerco, con unos huevos hecho todo tortilla es admirable estomaticon, cuando hay camaras por flaquequeza [sic] de estomago, ó por lombrices, ó dienteria, que es salir la comida como se come, es aprobado remedio. Sus segundas bayas que son las macizas hechas polvo, y dadas en vino á beber, quitan el dolor de estomago, y excitan el apetito, deshaciendo los humores crudos que le dañan, del mismo modo que lo puede hacer la triaca, y pienso que una dragma de dicho polvo tomando en ayunas, ó al acostarse con vino, es único remedio para las camaras de sangre de los Indios, que proceden de gusanos chatos, por su amargor y estipicidad.– No dudo socorre su úncion á lo [sic] gota de causa fria, p.r ser muy adecüada, mayormente si se le mezcla con la Isica, ó trementina del Paraguay, porque á demás de mitigar el dolor, fortifica las partes relajadas, y las calienta y abriga, con no sé que confortacion muy suave. Es aprobado. Su flor posehe un olor muy confortante al estomago, y cele- / lebro, no dudo será muy eficáz.– Su agua destilada no tengo experiencia de ella por no haberla sacado, es poco mayor que la de Guabiyú, ó Arrayán montano: esto es lo que he podido rastrear de este arbol, cierto muy medicinal, y amigo de la naturaleza humana, para que por aqui que dén otros de mejor ingenio, ir con el tiempo averiguando sus virtudes poco [p.] 220
  • 320. - 276 - á poco, por ser tan peligrosas las experiencias de los simples. Todas sus ramas, su flor, su fruto, su aceite y corteza son antidotos contra las mordeduras de viboras, y animales venenosos, que con sus uñas ó dientes emponzoñan, y inflaman la carne, cociendola, y machacada aplicarla á las heridas, y tomando algo de su cocimiento, es aprobado remedio en todo lo dicho. La corteza de las raices soterraneas cojidas, no las de cerca del tronco, sino las mas largas y soterraneas, cojidas en menguante de luna quiebra la piedra de riñones, y vejiga bebiendo de su polvo dos dragmas en agua hirviente, dejandola templar, ó su cocimiento, tomada en ayunas, ó al acostarse. / [Véase: LÁMINA LXXIV] / El Palo Santo oloroso que trahen del Chaco, y tierras de Infieles Guaycurús, y Mbocobis, es tan parecido al Lapacho, ó Tahibo, que el Indio llama Tayí, que en ojas y cortezas no se distingue, solo en las flores son diversos, porque las del lapacho son encarnadas, y en una como racimo en la punta de las ramas su fruto, como el de Yuquí rípeí; pero menor del tamaño de ubas: el palo Santo hace sus flores como á naranjado, tirante al color amarillo en medio de las ramas, y algunas al fin; pero una á una, cuan mas dos ó tres juntas, segun me han dicho, que solo he visto su rama y corteza, no sé cual sea su fruto, porque cierto no he podido hallar personas de cuantos he visto venir de entradas al Chaco que me diese noticia; florece el Taihbo [sic] por Julio y Agosto, y el palo Santo por Octubre y Noviembre, segun dicen, los dos crecen en alto y grueso casi igualmente, y son maderas fortisimas para fabricas, y estar en agua y tierra. [p.] 221 [p.] 222
  • 321. - 277 - LÁMINA LXXIV Cast°. Lapacho, ó Tahibo, Palo Sto. Guaycurú. Guarani: Tayĭ
  • 322. - 278 - Sus virtudes. El Palo Santo del Guaycurú, ó aromatico y recinoso, es uno de los mas eficaces remedios que hasta hoy se han descubierto en curar úlceras, y llagas de todas las partes internas: como son del pulmon, del higado, estomago, intestinos, riñones y vejiga, con solo beber su cocimiento por largo tiempo, y asi puedo asegurar, que debo la vida años há á su virtud; de una flusion de flema salada, que bajando al pulmon me hizo tal llaga, que echaba pura materia en el escarro, cuando apretaba un poco la tóz: de suerte, que ya me tenian por incurable; pero habiendo visto, que el cocimiento de este palo cura, y encarna, esto lo trahe Francisco Morato Portuguez, con admiracion las las [sic] úlceras cabernosas, que en Griego dicen cacohetes, me determiné ántes á, tomar su decoucion, que la del Guayacán tan alabado de Ascencio, insigne Medico en la Universidad de Mompeller, en Francia, que dice curó á muchisimos con su decoución, usada por largo tiem- / tiempo, que con tóz exasperada echaban los pulmones por la boca poco á poco, y lo confirma Laguna diciendo: curó á diez y siete de los tales Tisicos, y asi digo, que el palo santo amarillo, ó aleonado aromatico excede con muchos quilates en virtud al Guayacán, en todas aquellas dotes y virtudes, que de él recitan todos los Autores antiguos y modernos, como se podrá ver por la experiencia: y á demás de esto, retiene todos los flujos de vientre, que proceden de relajacion, frialdad, y demaciada humedad, con solo tomar una dragma del polvo de su recina en vino, que lá dá en sobrada abundancia, asi su corteza como su palo: – asi mismo se toma para las llagas internas, y externas su polvo. Asi del Guayacán como del Palo Santo aromatico se hacen varias recetas de magistrales, segun la variedad de [p.] 223
  • 323. - 279 - los enfermos, y complicacion de morbos galicados; pero yo siguiendo la escuela de un gran licenciado en Medicina, y muy experito Cirujano latino, el mas afamado en mis dias en la Corte de Madrid, le he úsado para el morbo galico, en esta forma: Palo Santo, ó Guayacán una libra, hecho menudas astillas: – raiz de China una onza: – Aristoloquia rotunda onza y media: – fumusterre dos onzas, bien quebrantadas, ó menudamente cortadas, menos el fumusterre ó palomina, lo pongo en veinte y cuatro cuartillos de agua en olla vidriada en infusion por veinte y cuatro horas, alcabo de las cuales lo pongo á cocer hasta que merme la mitad, y dejandolo enfriar lo pongo en frascos, y vuelvo á echar otra tanta agua encima de todas aquellas cosas, y le doy fuego hasta mermar la tercera parte, y de esta segunda doy al enfermo por úsual bebida, y de la primera doy ocho onzas caliente á la mañana con un poco de azucar, y otro tanto á la tarde paraque sude, guardandole el sudor, segun costumbre, y asi he curado á varios en cuarenta dias; / as: los cuales es bien guarden dieta, y bebida simple del palo, y si veo hay humor muy ardiente y colerico suelo poner en dicho cocimiento unas raices de achicoria, ó endivia ó de borraja. Otra receta no menos eficáz y mas segura. Palo santo media libra: raiz de China una onza: – aristoloquia cuatro onzas: – polipodio una onza y media, todo bien quebrantado, y puesto en quince cuartillos de agua en infusion por veinte y cuatro horas, alcabo lo pongo á cocer en olla de barro usada; pero no de carne, hasta que merme la cuarta parte, á fuego mediano, y añado raices de inojo sus cortezas, de esparragos, de de [sic] achicoria, de borraja, y de perejil de cada uno una onza, vuelvese á cocer como tres misereres, ó medio cuarto [p.] 224
  • 324. - 280 - de hora, y se le añade sén limpio seis onzas, cuese como Credo y medio, y se aparta y se cuela, y se guarda en frascos para tomar de ella ocho onzas, ó nueve cada mañana, y seis á la tarde, ó caliente ó frias, segun la nesecidad y aparato del enfermo. Sobre dichas cosas quitando el sén vuelvo á poner veinte y cuatro libras de agua, y se guarda para bebida ordinaria á las comidas.– Estos magistrales abren las vias, san[a] los humores por sudor, camara y orina, guardandose de excesos, y guardando buen regimen con abrigo, y b[u]enos mantenimientos á varios baldados he visto quedar libres de lo galico. Es el palo santo caliente y seco. / [Véase: LÁMINAS LXXV Y LXXVI] / El arbol que dá los Tamarindos es de muy pequeña estatura, á modo del de las jujubas, azufaifaz, aunque algo menores: sus ojas es de naturaleza silvestre, asi como las endrinas de España: hallanse de él dos especies, el uno mas crecido de tronco, que es el masculino, el cual en fruto y ojas es mas diminuto que la femenina, que es el primero en estampa, por ser los que llaman Tamarindos reales, no sé los haiga por estas partes, hasta la Ciudad de Santiago de Chile, que dicen los tienen yá domesticos, y los crian en los huertos, y por ser estas tierras del Paraná arriba capaces de ellos me pareció poner sus estampas, copiadas de las obras de Guillermo Pisson, y de Jocobo Bontis, que escribieron en el Brasil. Nacen estos arboles en abundancia á modo de matorrales ó montecillos, á donde hay minas de oro debajo, ó disposicion de haberlo muy profundo en las entrañas de la tierra, segun se ha observado, como en el Potosi, Perú, y Cuzco, y otras partes á donde sacan. Echa su fruto dentro de baynas á modo de las mani, ó mandubi, que dicen los Indios en [pp.] 225 [y] 226 [p.] 227
  • 325. - 281 - LÁMINA LXXV Cast°. Tamarindos reales. Tupi: Yutay. Guarani: Ĭbaahí.
  • 326. - 282 - LÁMINA LXVI Cast°. Tamarindos bastardos. Tupi: Yutai. Guarani: Ĭbaahí.
  • 327. - 283 - Guaranî; pero mayores y mas gruesas, tan agris tirante algun tanto al sabor acedo, que turba la mas venáz dentadura, del que recien sacado del arbol se atreve á mascarlo, y por ser tan conocidos en estas tierras no paso á darlas demas señales suyas. Sus virtudes. Los Tamarindos que llamamos reales, que son aquellos que nos trahen con ciertas barbas á modo de raicejas, pegados á su sustancia, tomando dos onzas de su pulpa infusa con infusion de Sén, y unos granos de aniz, purga poderosamente la colera y melancolía por abajo, sin molestia alguna: esto es, cuando es necesario purgar semejante humor, porque si se dieren al que nesecita purgar flema, no solo hacen provecho, ántes si causan gra- / graves congojas, y parece que toda su sustancia se convierte en ventocedades, que pone al paciente en terminos de ahogarle, con el vientre tan tenso de ella, que parecen á los de hidropesia timpanites, ántes de morir, y asi doy este aviso que siempre se corrija con semilla de aniz, ó de inojo, ó de cominos, que asi obran sin molestia alguna.– Mistos los Tamarindos con el ruibarbo y sén es única purga á los que padecen fiebres putridas y ardientes: – ellos solos en infusion de agua fria con un poco de azucar tomado por refrezco de parte de tarde, clarifica la sangre, quita la sed á los febricitantes, restaura el apetito perdido, y reprime con eficacia los incendios de la colera y sangre. Requiere usarse en poca cantidad en estas tierras tan calidas y humedas, por estar el calor natural tan flaco y diminuto, por lo cual, al que mas no he pasado de tres onzas de su pulpa cada vez, y no es bien repartirlos á menudo, esto es, muchos dias áreo, que usado con discreccion es única purga para todos los humores adustos, y muy colericos, para los que padecen flema salada y [p.] 228
  • 328. - 284 - melancolia hipocondriaca, que provienen de humores gruesos, y tenaces requemados, y cierto tengo de ellos sobradas experiencias en estos casos: hecha la purga y la preparacion en la forma siguiente: Por tres ó cuatro dias le doy al enfermo onza y media de xarabe de fumusterre, y una de xarabe de borraja con cuatro onzas de agua de endivia á la madrugada, caliente ó frio, segun el tiempo, alcabo de ellos, el último dia por la tarde infundo las cosas siguientes: En seis ú ocho onzas de agua de fuente hirviente se pone / ne unas dos ojas ó raices de borraja, media cuarta de sén: – media dragma de culantrillo: – cuarenta pasas de sol sin sus granos: – cuanto aniz ó inojo cabe entre las yemas de tres dedos: cuese todo esto como Credo y medio, y bien tapado se deja enfriar, y despues se cuela, y exprime, medianamente, y volviendolo al fuego le pongo pulpa de Tamarindos dos onzas, y calentandolo á fuego lento hasta que quiere volver á hervir lo aparto, y añado polvos de ruibarbo un escrupulo: – azucar onza y media, asi caliente lo remuebo muy bien, y vuelvo á tapar, dejandolo en infusion toda aquella noche, y al amanecer se vuelve á calentar, y se cuela á paño algo ralo, ó cedazo, exprimiendolo muy fuertemente, y asi caliente se dá al enfermo al amanecer, ó ántes del dia, no dejandolo dormir ni tomar cosa alguna, y si se repite cada tres semanas ó mes, en dias electos en purgar, es el mas único remedio que tengo experimentado para enfermedad tal, que asi al medico como al enfermo suele traher al retortero, sin haber forma de alivio con otras varias purgas ó sangrias. Tengolos por frios en el principio del tercer grado, y secos en el principio del segundo: esto es los que nos trahen del Perú, que vienen sin sal, que los que en España lleban de Lebante, por venir salados pierden mucho de su natural frialdad, y adquieren mas sequedad, por lo [p.] 229
  • 329. - 285 - cual vemos los ponen de remojo hasta perder la sal que trahen, y asi digo, que aquellos son frios y secos en el medio del segundo grado. / [Véase: LÁMINA LXXVII] / El arbol de la Copayba no lo he podido ver hasta hoy dia, aunque dos sujetos de los nuestros me aseguraron los hay en los montes del Jesus en el Paraná, y que los dos aunque fuera de tiempo sacaron de uno muy corta cantidad, con solo picar su corteza. La estampa que aqui pongo es sacada de las obras de Guillermo Pisson, que escribió y dibujó las plantas del Brasil, y dice asi: El arbol de la Copayba es grande, de tronco grueso y alto, y muy frondoso de ramas: es de corteza casi liza, y cenicienta, ó blanquecina, mayormente las de sus ramas: hace sus flores en el extremo de sus ramas, las cuales abiertas tienen cinco ojas casi redondas, que salen con cierta zanquilla ó pie, no muy largo de su nacimiento: de color blanquecino algo tirante á naranjado: su fruto son ciertas piñuelas ó botoncillos muy semejantes á los del Ibíchínguí, que dice el Indio Guarani, y el arbol muy parecido á dicho Ibíchínguí, asi en las ojas, flores, y fruto, como se puede ver; pero no en la corteza, que es aspera la del Ibíchínguí. El modo de sacar la Copayba en abundancia los Portugueses, y Tupis, es cuando el arbol bá brotando sus ojas y flores por primavera, hacerle un taladro penetrante hasta el medio, ó corazon del arbol, ó con escoplo ó barrena gruesa, como la muñeca de un hombre, y en el principio de la creciente de luna dán los taladros, poniendo vacijas acomodadas para recivirlo, y cuando ven que ya destila poco ó nada, le dán fuego al arbol á la parte opuesta del taladro, y con el calor del fuego sin llegar á quemar el arbol, en un dia sacan copia de él: otros les [p.] 231 [p.] 230
  • 330. - 286 - LÁMINA LXXVII Cast°. Copayba. Guarani: Cupaĭ. Tupi: Copayba.
  • 331. - 287 - abren dos y tres taladros, unos á raiz de tierra, ótros mas arriba, y otros en medio; pero este modo de sacarlo pierde y seca los arboles, que ra- / raro escapa de este beneficio, los que los aman se contentan con lo que él de suyo destila, para que cada año le socorra, y asi sacan mas ingreso de los arboles, por no ser tan avaros como los primeros, que no concideran á lo adelante, ni que hay mañana, propiedad, y como naturaleza de los Indios. Me he informado de los Portugueses, y Tupis, que en el Brasil lo han sacado, y dicen, que hay arbolea muy gruesos, y en tierra pingüe, que en quince dias llenan dos calabazos, como dos frascos, y mas, de los nuestros de á dos cuartillos de medida mayor. Sus virtudes. El balsamo de Copayba es hoy muy conocido, y úsado por toda la Europa, Africa, y America, y con grande estima, y subido precio en el Japon y China, segun estoy informado, á causa de sus admirables virtudes, porque aplicado caliente á las mas penetrantes y peligrosas heridas, las cura por primera intencion en 24 horas, si dichas heridas se limpian muy bien ántes de aplicarlos de todo lo estraño, y se apuntan con la ([con la]) correspondencia que piden las partes dislaceradas ó cortadas, y esto hace con una virtud balsamica tan templada y benigna, q.e en todas heridas asi internas, como externas, en todos miembros: á todas edades, y sexos: es socorro en todo tiempo y circunstancia, como lo tengo por experiencia en casos muy desesperados de heridas muy penetrantes, asi de cabeza como de vientre y pecho, y en musculos y nervios cortados, con solo calentarlo en una cuchara de metal hasta que hierva y humée, y con unas hilas mojadas en él, ([c]) asi calien te aplicarlo á las heridas, cuanto calien- [p.] 232
  • 332. - 288 - te lo pudiera sufrir el paciente, sín / sin que llegue á quemar, que en tal caso no unen las heridas p.r primera intencion; ántes si labra el fuego y hace muchas materias. Iten. Tomadas como cuatro ó seis gotas en un huevo frezco y sorbible, bien caliente y rebue[l]to todas las noches al acostarse, es único remedio á los que arrancan sangre y materia del pecho, ahora sea por golpe ó contucion antigua, de caida, ó rodadura, ó magullamiento, ó por herida penetrante del pecho, ó por flucciones de humor, que llegando á hacer inflamacion abceso, viene por escarro con tóz, como en los asmaticos, pericumonia empiema, y semejantes abcesos, asi del pecho como del higado, estomago, riñones y vejiga. Dase tambien en agua de escabiosa rosada, ó vino blanco, segun la nesecidad y circunstancias de los enfermos. A cierta muger con flujo de sangre por la boca, con sobrada tóz, á causa de humores muy corrompidos, por falta de la regla no bajar con la acostumbrada abundancia, le di seis gotas en dos onzas de zumo de llanten clarificado actualmente caliente, con tal suceso, que atajó el flujo, cesó la tóz, y probocó el menstruo, y en tres dias estubo buena: la que por el peligro tenia ya recividos los Sacramentos. Es la Copayba caliente en el segundo grado, y seca en el tercero, aunque no falta quien afirme ser humeda como el aceite. / [Véase: LÁMINA LXXVIII] / El arbol que en el Brasil destila aquella tan suave y aromatica goma, ó lagrima, que los Portugueses llaman Anime, se halla en el Paraná en los montes de Itápua, en el Jesus, y en el Paraguay: son dos especies muy parecidos en todo, menos en el color de las ojas, que el uno las hace mas blanquecinas, y algun tanto mas delga- [p.] 233 [p.] 234 [p.] 235
  • 333. - 289 - LÁMINA LXXVIII Cast°. Arbol del Anime. Guarani: Yataĭbá. [Materia Médica Misionera 19]
  • 334. - 290 - das, que pienso ser la hembra, y el mas oscuro de ojas el macho. Es arbol alto y muy coposo, con muchas y muy compartidas ramas: su corteza del tronco y ramas muy gruesas, es algo aspera y como sarnosa, de color claro ceniciento: la de las ramas delgadas tersa, liza y verdosa: sus ojas de dos en dos, y siempre en las puntas de las ramas mas anchas de los lados de afuera, que los de adentro, á donde se juntan, esto es de la comparticion que hace la vena ó nervio, que la parte p.r medio: su flor es cierta piñuela puntiaguda y tierna, á modo de aquellas baynitas de las judias ó frisoles cuando comienzan á crecer: las cuales poco á poco bán creciendo y ensanchando, como dos dedos de ancho, ó dos y medio, de largo del dedo pulgar, y al querer sazonar se pone aquella bayna dura y fuerte, con cierta sustancia, tirante al color encarnado claro, y en medio tres ó dos pepitas relucientes, de color castaño claro, á modo de aquellos de los Tamarindos, ó Caña fistola: cuando verde es de sabor amargo y astringente; pero al sazonar se vuelve de sabor de arina algo dulce, de suerte que es muy buen sustento á falta de pan, ó de maiz: echa de si por primavera y sin ser herido su goma, por ciertos poros á modo de berrugas, ó tolondrones, que él de suyo abre el oloroso anime, el cual viene en abundancia cayendo por el tronco, hasta parar sobre la tierra, hasta sus mismas raices, y aún de estas suele salir, de aquellas que estan sobre la tierra descubiertas, cuando bá goteando, si llueve de ordinario se disuelve y deshace esta goma; pero si hace tiempo seco se logra toda ella, que despues de seca no se deja deshacer, quedandose / dose blanca muy transparente, asi como el ambar de cuentas, algunas veces se vé alguna de ella que tira al color amarillo muy densa y vidriosa, mas que la almaciga, y incienso, y muy semejante al socino en su dureza: la cual quemada despide de si un olor [p.] 236
  • 335. - 291 - muy suave, y grato al celebro, corazon, y ventriculo: de suerte, que es de los mas suaves olores, y gratos á toda la naturaleza humana, de cuantos hasta hoy he visto en simple alguno, porque con ser muy suave es muy confortativo del celebro: sacase en abundancia sajando su corteza. Sus virtudes. El Anime administrado en perfume, bien abrigado el cuerpo, quita y cura el dolor de cabeza, que procede de vientos frios, ó mojaduras, de tormentas, y granizo: y asi mismo es remedio soberano en dár alivio á los varios accidentes que produce la intemperie fria del celebro; cuando ya es incurable, tomando sahumerio. Con una parte de romero seco, otra de incienso macho, y dos de anime, molidos y mezclados los dos puestos sobre brazas, y reciviendo su humo desde los pies á la cabeza, abrigado, y tapado todo el cuerpo, puesto en pie con sabanas y frezadas, dejandole solo la camisa puesta, porque mejor penetre el humo por los poros, y habiendo recivido por espacio de tres credos el humo, sin que se salga por abajo, se deja asi arropado echar en la cama, abrigandose los pies con un paño caliente, y echandole otra frezada encima, de todo se deja sudar hasta mojar la camisa, y sabanas, y alcabo se muda cami- / camisa sahumada con solo romero dejandole aquel dia, y el siguiente con suficiente abrigo: quita todos los extremados accidentes, y retrahiciones con dolor, que de tal intemperie son producidos, y si es reciente dicha destemplanza la cura con admiracion, ó admirable prontitud, cuando ya llega á tener cuatro ó seis meses de longitud es necesario sea el sudor mas fuerte de semejante composicion. Anime media dragma, copal y incienso de cada uno otra media: – polvo de mermellon hecho de azogue, y no del de mina, llamado cinabrio otra media dragma, que es [p.] 237
  • 336. - 292 - peso de medio real de plata, todo hecho polvo, y calentandolo al fuego en una escudilla se hace pastillas cuatro, y de ellas se cojen dos sudores, cada uno de una vez en dos dias á reo, que es admirable sudorifico en todos afectos de nervios y junturas: ahora sea por frialdad de los miembros de la coucion, ahora por reumas á las subitas y extremadas mutaciones de los tiempos, y vientos tan contrarios y opuestos, como de ordinario se vé en toda esta America, causa ordinaria de subitos y repentinos accidentes, y muertes. Tomase este sahumerio como arriba dejo dicho. Sirve el Yataíbá ó anime para todos los emplastos que piden incienso y almaciga, y es quid proquo suyo con gran ventaja, y asi vemos lo piden las composiciones y recetas de la farma copea.– Aplicado á las cienes su polvo amasado con aguardiente ó vino en parchecitos, es remedio á los dolores de xaqueca y cabeza. Es caliente y seco en el segundo grado en el fin de él. / [Véase: LÁMINA LXXIX] / El Curií de estas Misiones, y tierras del Paraguay, es arbol muy alto, derecho, y bastantemente grueso de vara de tabla, con algunos nudos, propio arbol para arboles de navios: cojido en la menguante de luna electa en estas tierras, como son las de Junio, Julio, y Agosto, porque es su tronco piramidal, como hecho á torno proporcionado en la diminucion de su grosor con admirable proporcion hacia su copa, la cual hace como los pinos de España, echando sus ramas en contorno de su tronco á cortos trechos, á modo de rayos de coche, ó carreta, de seis en seis, y de siete en siete por rueda, igualmente proporcionados al salir cerrado con sus ramas una hermosa y piramidal copa, al remate de ellas echa sus piñas mayores que las del pino de España, con ciertas espinillas peque- [p.] 238 [p.] 239
  • 337. - 293 - LÁMINA LXXIX Cast°. Pino Americano, de balsamo. Guarani: Curiĭ